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[Terminado] Saludos al sol

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Mensaje  julia Dom 29 Nov 2009 - 18:43

El estudio de Tina tuvo tanto éxito como esperaba. Estaba pensando dejar el gimnasio y dedicarse completamente a practicar yoga en casa. Aunque fuera mucho antes de lo que había pensado, todo parecía ir muy bien. Las numerosas reuniones con su contable, y el apoyo de su patrocinador apoyaban sus planes. Quería hablar con Bette sobre su futuro juntas, pero no quería abandonar las aguas tranquilas. Era obvio que cualquier fuerte corriente submarina las podría arrastrar en cualquier momento. Bette todavía tenía un pie en su casa y otro en la casa de Tina. Por ahora, tenían un arreglo aceptable, pero Tina quería más. Su deseo era tener a Bette con ella siempre y compartirlo todo con esa mujer. Para ir hacia adelante, para poder caminar con paso seguro, Tina sabía que tenían que superar el pasado. Sabía que Bette no había olvidado a Ziggy, y muchas noches las pasaba preguntándose que iba a pasar con ese asunto.

“¿En qué piensas tan profundamente?”, preguntó Bette mientras colocaba botellas nuevas de agua y zumo en la pequeña nevera del estudio.

“Pensaba en nosotras, baby”, respondió Tina, repentinamente transportada al momento presente. “Me estaba preguntando como alguien pudo ser capaz de abandonarte. Eres la persona más increíble que he conocido, y no puedo entender como alguien pudo dejarte. “

“Bueno, espero que tengas buenos pensamientos”, refunfuñó Bette.

“Si”, contestó Tina.

Bette examinó la cara pensativa de Tina. Respiró profundamente antes de preguntar, “¿Qué pasa, T.?”.

“Nada, umm”.

“Me gusta como estamos ahora, Bette. Me siento muy bien teniéndote conmigo todo el tiempo. Me gusta conocerte más, amarte, estar contigo, echarte de menos cuando no estamos juntas. Has marcado mi vida de forma tan positiva, que a veces no puedo creer que mi vida sea tan buena. En mi mente el pensamiento de que, sin duda, quiero estar contigo el resto de mi vida. No quiero asustarte. Tu eres todo mi mundo”. Tina sonrió intensamente y sus raqsgos se ablandaron cuando vio la devolución a su sonrisa. “Bette, sólo hace 7 meses que tenemos esta relación y nos faltan muchas cosas por aprender, pero estamos muy bien juntas, no puedo negarlo”. Tina hizo una pausa durante unos segundos para observar la reacción de Bette, después continuó.

“Hemos hablado mucho de mi pasado, y probablemente queda mucho por hablar. Pero no hemos hablado mucho del tuyo, y creo que es importante hacerlo si queremos crecer. Te quiero, Bette, y siento mucho si te hago sentir incómoda. Sólo que creo que este es un mal necesario”.

La curiosa rubia podía ver que Bette se sentía incómoda. Había cambiado de posición tres veces y ahora estaba sentada con las piernas y los brazos cruzados delante de ella en actitud defensiva.

Tina se tomó un respiro, respiró profundamente, repitió un mantra tranquilo y después expulsó el aire de forma lenta y controlada. Los ojos de Bette miraban firmemente a su novia, esperando a que hablara.

“Cariño, ¿echas de menos a Ziggy?”, preguntó Tina.

Los ojos marrones miraron inmediatamente a Tina de forma fría y punzante. Una serie de expresiones contradictorias aparecieron en la cara de Bette. Tina sintió la cólera creciente de Bette y siguió vacilante.

“¿No echas de menos nada de el?. Fuisteis felices hasta que el te dejó, ¿no?. Me parece que tiene que haber algo que eches de menos”, declaró Tina con inocencia. “Sé que si tu me dejaras yo te echaría de menos muchísimo, no me puedo creer que tu no lo añores”.

“Tina, ¿a qué viene esto?, ¿qué importa?”, preguntó Bette totalmente molesta.

“Importa porque tu me importas, Bette. Y nuestro pasado tiene importancia en nuestra relación igual que nuestro presente. Lo bueno y lo malo. Te quiero Bette. Me has contado como te sentiste cuando Ziggy te abandonó pero no como te sentías cuando estabas con el. Te he preguntado pocas veces por eso y parece que no tengo derecho a preguntar para evitar los enfados y trastornos que puedo ocasionar”.

“Esa es una buena observación. ¿Por qué no la cumples, Tina?”, Bette echaba humo.

“Porque necesito comprender toda la situación, Bette. Y para eso necesito que confíes en mi”.

“Yo confío en ti, Tina”, dijo Bette molesta.

“Es bueno saberlo, porque yo confío en ti plenamente”. La diosa del sol se retrajo un momento en sí misma, porque realmente detestaba el tono de voz de Bette.

“Bette, probablemente te vas a a enfadar con lo que estoy a punto de decirte. De hecho, quizás estés enfadada ya”. Tina bajó la voz y miró los ojos marrones de su novia. “Tal vez me equivoque, pero me parece que todavía no has perdonado a Ziggy. ¿Crees que podemos hablar de tus sentimientos sobre este asunto?”

La iracunda morena comenzó a levantarse.

“Bette, antes de irte, dime por qué no quieres hablar, por qué no me quieres escuchar. Yo deseo que me escuches”.

Una sonrisa sarcástica apareció en la boca de Bette. Se puso de pie y se alisó las arrugas del pantalón. Había pensado irse a entrenar, pero no todavía. Miró a la mujer que estaba delante de ella.

“Tina, tu tiempo ha terminado. No quiero hablar de esto, ¿me oyes?. Me enojo sólo con nombrar a Ziggy, se me pone la piel de gallina. Ese hijo de puta salió de mi vida de la forma que salió”, Bette enfatizó sus palabras señalando con el dedo, “y sí, estoy muy enojada”.

“Es una cólera seria que hay que tratar, Bette. No es un pequeño enfado”. Contra sus propios deseos, Tina comenzó a alzar la voz. “Han pasado más de 2 años, ha llegado el momento de que lo enfrentemos juntas”.

“Aunque fuera un siglo, no pienso hacerlo, Tina”, gritó Bette, “Así es como me siento. Tu eres la que siempre predica sobre la expresión de los sentimientos. Pues bien, estos son mis sentimientos, no los tuyos”.

Tina intentó recuperar el control y comenzó a hablar tranquilamente. “Cariño, no tienes que sentirte así. No es divertido estar dominada por tus propias emociones. Créeme, lo sé. No digo que sea fácil, y me duele verte sufrir. Esos sentimientos amargos están dentro de ti y no tienen ningún respeto, acabarán por destruirte”.
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Mensaje  Invitado Dom 29 Nov 2009 - 19:02

uoooohhhhhhh.... sorpresa sorpresa...!! jejeje

muxas gracias julia [Terminado] Saludos al sol - Página 28 607835

la verdad es q Tina no se caya ni una, q tía... cómo insiste xa q Bette le cuente pero no consigue nada la pobre.. bueno sí, un mosqueo de la lexe de la morenaza... pobre...

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Mensaje  Invitado Lun 30 Nov 2009 - 7:22

Gracias por seguir con el fic Julita [Terminado] Saludos al sol - Página 28 Icon_biggrin

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Mensaje  julia Mar 1 Dic 2009 - 19:51

Bette prestó toda su atención a la ventana. Lo que pasaba en la calle era mucho más interesante que lo que ocurría dentro.

“¿Has pensado lo que harías si lo vieras otra vez?”.

Las cejas fruncidas, los ojos fríos y los labios apretados de Bette transformaron su cara.

“¿Sabes lo que haría?. Intentaría asesinarlo Con todo lo que estuviera a mi alcance. Eso es lo que haría, Tina. ¿Y sabes qué?. No sé cual es el objetivo de este ejercicio. Estoy empezando a ofenderme. Lo hemos estado haciendo muy bien, y ahora vas y sacas toda esta mierda. Tendríamos que estar hablando sólo de lo que significamos la una para la otra y cuanto nos hemos echado de menos”. Bette levantó las manos como protesta.

“Me has enseñado todas esas técnicas de relajación y las he estado practicando. Con diligencia. Estoy intentando sacar al cerdo de Ziggy de mi mente. ¿Y ahora me dices que tengo que pensar en el?. Tu estás loca, Tina. Hace unos minutos me dijiste que me echarías de menos si me marchara. ¿Lo estás suponiendo, baby?. Pues no me eches demasiado de menos. Me voy a la calle”. Bette subió las escaleras para coger unas cosas de la habitación de Tina. Aunque estaba lívida, esperó a salir del refugio sagrado de su novia para hacer su siguiente pregunta. “¿Has visto mis cigarrillos de mierda, Tina?”.

“Bette, si no fumas desde hace más de dos meses”.

“¿Tu crees?. ¿Ahora eres la encargada de llevar mis cuentas?”, sonrió Bette con satisfacción.

“Tiré tus cigarrillos”, gritó Tina.

“Genial, Tina. ¿Te pedí yo que los tiraras?”, gritó con más fuerza.

La diosa del sol se controló para no gritar ella también. Llegar a esa situación no es lo que ella pretendía. Se tomó un momento de respiro, y después habló con calma. “Dijiste que eras adicta a mi, y que no necesitabas el tabaco tanto como me necesitabas a mi”.

“Lo pensaba, T. Pero ahora pienso que prefiero el tabaco a estar contigo”.

Tina miró fijamente a la habitación mientras Bette desaparecía de su vista refunfuñando pasillo abajo. Las dos se preguntaban como habían llegado a esa situación. Ese no era el objetivo. Bette entró en la cocina, cogió u puñado de oreos, y se dirigió hacia la puerta de la calle.

“¿A dónde vas, Bette?”.

“Ya te contesté a esa pregunta, Tina. No me esperes, ¿vale?”.

“¿Cuándo volverás?

“No estoy segura”.

Aquellas eran palabras que Tina no quería oír. No formaban parte de su plan, tenían que ser un error. Aquellas palabras hirientes salían si esfuerzo de la boca de Bette y hacían daño. Tina abrió la boca para hablar, pero no le salieron las palabras. Se puso delante de la puerta tal y como había hecho la primera vez que Bette pasó la noche en su casa.

“Tina, por favor, apártate de mi camino”, suspiró Bette frustrada antes de coger a su novia y cambiarla de posición.

“Te amo, Bette”, susurró Tina apenas.

“¿De verdad?. Puedes estar mintiéndome”. Bette masticó una Oreo y salió, cerrando la puerta con cuidado detrás de ella. La diosa del sol, abatida, se deslizó hasta el suelo envuelta en lágrimas. Bette entró en su descapotable y se fue a gran velocidad.

……………………………..


Durante la tarde, Tina soportó un dolor de cabeza enorme, y le molestaba el estómago. Esperaba que ocurriera algo que no llegó a pasar. Se quedó dormida, y después de dormir un rato se sintió mejor. “¿Cómo llegamos a esto?”, Tina sabía que Bette estaba sufriendo un dolor insoportable. Sin embargo, le había sorprendida su huida, diciéndole que le mentía y dejándola tendida en el suelo. En un esfuerzo por recuperar un poco de aire, Tina se puso sus zapatillas favoritas y salió a correr.

Bette no podía creer en la locura a la que habían llegado las cosas. Su corazón parecía haberse partido por la mitad y sangraba abundantemente. No importaba la presión que hiciera para intentar cortarla, la sangre seguía manando. En lo más profundo de su ser, sabía que Tina tenía razón. Toda su relación con Tina había sido tan absorbente que apenas podía pensar en nada más. Lo consumía todo. La esencia de Tina Kennard, y el modo en que Tina la hacía parecer lo más importante del mundo, la tenía hipnotizada, y no había vuelto a ser la misma desde que la conoció. Nunca había recibido tanto afecto, y disfrutaba de ello.

Silenciosamente, habló para sí misma. “No sé si podré perdonar a Ziggy”, murmuró, “¿Cómo puedo perdonar lo imperdonable?”. Miró al cielo, y después al suelo. Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.

Tomando una calada larga de su centésimo cigarrillo de la tarde, Bette cerró los ojos y se apoyó en la hamaca que Tina y ella habían compartido durante toda la noche unos meses antes. Una caja grande de zapatos con recuerdos de su vida anterior estaba apoyada en su regazo. Movió los dedos por encima de la caja intentando reunir el suficiente valor para volver a visitar su pasado. Como una niña asustada, contó hasta tres y decidió ir a por ello. Levantó la tapa, y sus ojos inmediatamente se desbordaron. Lágrimas saladas fluyeron por su cara cansada. Su lengua capturó algunas, mientras el resto se deslizó hacia la barbilla y hacia el cuello.

Sostuvo la foto que estaba encima por una esquina, y estudió el momento capturado detalladamente. Fue tomada sólo unos días antes de que su mundo si viniera abajo y fue la última foto que se habían hecho juntos. Bette llevaba a cuestas a Ziggy y le daba un pequeño paseo. Le gustaba ser tan fuerte y poder cogerlo, aunque no por mucho tiempo. Sonrisas amplias y juguetonas iluminaban las dos caras, parecían hermanos. Sus ojos brillaban de amor y felicidad sin ningún indicio de turbulencias que alterasen un futuro próximo.

Bette sollozó con fuerza. Su pena desenfrenada se transformaba en gemidos que le doblaban el cuerpo y hacían que su alma gritara. No podía parar. Los recuerdos eran demasiado dolorosos. Cuando decidió volver a su lugar su caja de Pandora, por miedo a alarmar a la vecindad entera, sus ojos encontraron un par de zapatillas familiares. Como carecía de la fuerza suficiente para mirar quien era el inquilino, se quedó de pie inmóvil, con el cuerpo convulso por la tristeza.

“Déjame que te ayude, Bette”.

El corazón de Tina se conmovió al ver a su novia. Después de la discusión que habían tenido antes, Bette intentaba hacer lo que tenía que hacer para seguir avanzando en su vida. Tina admiraba a esa mujer.

Tina cogió la foto humedecida por las lágrimas y la caja en una mano. Extendió la otra mano hacia Bette y despacio la condujo al interior de la casa.

Una vez dentro, la abrazó fuertemente, con toda su alma.

“Sé que soy bastante idiota y que no pienso demasiado. Quiero que sepas que estoy aquí contigo, Bette, para lo que necesites. Todo el tiempo que tu quieras que esté. Entendería si prefieres que me marche, sólo dímelo y me voy”. Después de unos minutos, Tina liberó la presión de su abrazo y se mantuvo todo lo cerca que podía de su novia. “Estoy tan contenta de verte. Abrázame, T. Sólo necesito que me abraces”. Las lágrimas mojaron la camiseta de Tina, pero a ella no le preocupaba.

Bette finalmente aflojó el abrazo y se distanció. Tenía toda la cara roja y podía sentir la profundidad de su dolor. “Tina, siento lo que te dije antes. No quería ser tan imbécil y decir las cosas que dije. Sé que todo lo que dijiste es verdad, pero no estaba preparada para oirlo”. Su voz se rompió cuando notó las lágrimas de Tina. “Tina, te quiero tanto. Perdóname por comportarme como si no te quisiera”.

“Yo también lo siento”. Una sonrisa débil apareció en la cara de Tina. “Fui demasiado rápido, y realmente lo siento”.

“Me asusté, T”. Bette se limpió los mocos. La incertidumbre de su voz asustó a Tina. Nunca la había visto tan insegura. “No sé como superar el pasado cuando una parte de mi todavía quiere agarrarse a el un poco. ¿Cómo lo hago?”.

“Supongo que puedes agarrarte a todo lo bueno, Bette. La felicidad y las risas de los buenos momentos serán tuyas siempre. Es lo malo lo que tienes que olvidar. Eso debe irse. Tienes que buscar una forma de conseguir estar en paz contigo misma. Bette, podemos buscar ayuda si la necesitamos. Debes saber que podemos pasar juntas por todo esto”. Tina la animó con una pequeña sonrisa. Bette era tan frágil y vulnerable que era difícil para la instructora de yoga creer que era la misma persona que casi la mataba unas horas antes.

“¿Puedes prometerme algo, Tina?”

“Claro”.

“Prométeme que si alguna vez me dejas me dirás que te vas y no desaparecerás de la noche a la mañana”. La voz de Bette se tranquilizó un poco. Sé que tu vas a decir que no te irás nunca, pero sólo necesito que me prometas esto”.

Tina buscó los ojos que adoraba y seriamente declaró: “Lo prometo, Bette”.

“Gracias. Y Tina, prometo no huir más cuando las cosas vayan por un camino que no me gusta. Tu siempre afrontas los problemas de frente y tengo que aprender a hacer lo mismo”.

“Eso suena maravilloso Bette”.

La sonrisa perfecta de Bette iluminó la estancia.

“Te amo para toda mi vida, Tina”.

“Yo también te amo”.

En ese momento Tina comprendió que debía evitar hablar a Bette sobre el futuro. Allí entre las reliquias y las ruinas de una relación anterior estaban las promesas esperanzadoras de un futuro brillante juntas. La pareja se abrazó durante lo que parecieron horas, días, semanas. Besos delicados se transformaron en más profundos, más significativos. No eran besos de pasión, sino de apoyo, cariño, amor y confianza. En unos segundos Tina le dijo a Bette que la amaba cientos de veces. El corazón de Bette no tuvo más opción que creerla. Y así lo hizo.
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Mensaje  Invitado Mar 1 Dic 2009 - 20:16

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gracias x seguir con el fic julia! [Terminado] Saludos al sol - Página 28 274471

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Mensaje  julia Mar 1 Dic 2009 - 20:19

Aún no se ha acabado. Quedan dos capítulos, y el último tiene dos partes Very Happy
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Mensaje  Invitado Mar 1 Dic 2009 - 20:24

me refería al final de la trama... aunq gracias x contar, así me voy a haciendo a la idea [Terminado] Saludos al sol - Página 28 369931

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Mensaje  Invitado Miér 2 Dic 2009 - 9:33

[Terminado] Saludos al sol - Página 28 Icon_eek ... de lo q m perdii... nada mjor pa bajar el stres de examns q con esto [Terminado] Saludos al sol - Página 28 785842 [Terminado] Saludos al sol - Página 28 672522

uyy q bonitoo... y q intenso xDD... jeje

graciass julia x segui... aki en espera del siguiente Very Happy...

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Mensaje  Invitado Sáb 5 Dic 2009 - 17:28

weno weno
todavia sigue ste pornofic? Shocked
joe i keda muxo pa k sakabe?

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Mensaje  Invitado Dom 6 Dic 2009 - 9:36

tess escribió:weno weno
todavia sigue ste pornofic? [Terminado] Saludos al sol - Página 28 Icon_eek
joe i keda muxo pa k sakabe?

jejeje aiii tess si sta ermoxoo!!!...

todo una linduraa [Terminado] Saludos al sol - Página 28 40374 [Terminado] Saludos al sol - Página 28 196606 [Terminado] Saludos al sol - Página 28 Icon_twisted jeje xDDD

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Mensaje  julia Mar 8 Dic 2009 - 1:29

Capítulo 31

Animos

“El oído es la avenida del corazón”, Voltaire

La mañana parecía llegar demasiado pronto cuando Bette aplastó su último cigarrillo en un cenicero lleno hasta el tope. Sacudió el paquete enérgicamente esperando tener al menos uno más. “Mierda. Me pregunto si Tina podrá conseguirme otro paquete”. Bette sonrió al pensar lo loco que era su pensamiento. Tiempo antes, Alice sugirió a la fumadora ocasional alternar los cigarrillos con la marihuana para tener un poco de variedad. Luego, la extravagante rubia se retractó de su propuesta y le pidió disculpas, sabiendo que Tina le dispararía con bala si se enterara de esta propuesta particular.

Bette no podía dormir, y había pasado la mayor parte de la noche escribiendo una larga carta que nunca llegaría a su destino. Esta mezcla de palabras expresaban toda la angustia que Bette había intentado enterrar. Es decir, antes de la investigación dolorosa de Tina. Las palabras tan bien escritas sobre el papel eran las que Bette le habría dicho a Jonathan McKenzie, alias Ziggy, si hubiera tenido oportunidad. Bette Porter empezaba a sentirse dispuesta a perdonar el comportamiento inexplicable de su antiguo marido, y pese a su sorpresa, se sentía más ligera.

Una sonrisa débil apareció en la cara cansada de Bette, que observaba con cariño como su novia dormía plácidamente en la cama. La bonita novia de Bette no estaba para tenderse en la cama y pensar en lo que había pasado el día anterior, o en lo que iba a pasar próximamente. Y no es que no pensara en esas cosas, pero cuando estaba en la cama Tina Kennard era para hacer el amor, o dormir.

La concentrada rubia creía que su lugar en el universo era tan importante como el propio universo. Tina trabajó para tener un objetivo en la vida, y después hizo todo lo posible para realizarlo. Bette estaba presenciando como se se consigue la restauración total y la paz que todos deberíamos tener al final del día. Unos pocos de celos sacudieron su cuerpo. Parecía que Tina lo tenía todo muy fácil. Ella podía olvidar fácilmente su entorno y retirarse a dormir plácidamente. Nunca se sentía vacía, ya que era una prioridad para ella alimentar continuamente su mente, su cuerpo y su espíritu. ¡Cuánto deseaba Bette hacer lo mismo!. “Algún día lo haré”. La mujer insomne estaba muy agradecida a que Tina hubiera acudido a rescatarla la noche anterior. Bette estaba tocando fondo en su particular infierno emocional y la mera presencia de Tina era una fuente de fortaleza. Después de tomar una ducha caliente, la mujer se unió a su novia en la tierra del sueño y la restauración.

Una sorprendida Bette despertó de un mal sueño una hora más tarde para encontrarse con una nota de Tina a su lado, en la almohada. Afirmaba que tenía que atender a un cliente en el estudio por la mañana, pero que estaría disponible si Bette la necesitaba. Bette, sonriente, se dejó caer otra vez en la cama y durmió hasta que la alarma del despertador la despertó unas horas más tarde.

La dinámica instructora de yoga había acabado una sesión con un par de clientes difíciles, y agradeció que la hora de la clase hubiera terminado. La mayoría de las veces, Tina aclaraba las dudas de los estudiantes al final de la clase, sin embargo hoy su reserva de paciencia era ya casi inexistente. Pero, como siempre que se trataba de yoga la diosa del sol mantenía la calma y seguía sonriendo.

Cuando los acontecimientos de la última noche comenzaron a inundar su mente, Tina se vio obligada a abandonarlos a una sola orden. Con las persianas bajadas y las luces bajas la gurú del yoga se encontraba en paz consigo misma en su estudio. No sabía Tina Kennard que su paz perfectamente planificada estaba a punto de ser interrumpida.

Bette utilizó su llave personal para abrir la puerta del estudio. Una vez dentro, se acercó sigilosa para ver a su diosa del sol, que estaba de pie apoyada sobre una pierna mientras extendía la otra pierna hacia el techo y se agarraba la planta del pie después de hacer una flexión. Tina estaba absorta en sus pensamientos y no tenía idea de que Bette estuviera allí. Bette sabía que a Tina no le gustaba que la interrumpieran cuando hacía yoga, pero pensaba que no le molestaría demasiado en ese momento en particular. La noche había sido muy emotiva, pero hoy era un nuevo día.

Una sonrisa de tamaño súper apareció en la cara de Bette mientras examinaba la atractiva estatua que estaba delante de ella. Los ojos castaños escrutaron de arriba abajo la maravillosa creación sin dejar ningún espacio por admirar. El más puro sentido de la calma irradiaba en el rostro de Tina y Bette tuvo dudas de si realmente no la molestaría. Después de todo, a veces la diosa del sol podía ser muy dura.

La observadora curiosa continuó su acción observadora sobre un cuerpo perfectamente equilibrado y simétrico. Era como si Tina fuera una obra de arte y el ojo entrenado de Bette evaluara los elementos de la pieza que estaba ante ella. La inspectora sólo podía soñar con la textura celestial que pronto haría las delicias de sus sentidos, si es que tenía suerte. Bette consideraba que el yoga era una forma de arte, y esto era un ejemplo. Tina estaba simplemente divina.

Jadeos contenidos acompañaban el viaje de sus ojos. Con cada inhalación y exhalación de Tina, la boca de Bette tenía problemas para permanecer cerrada. Los principios de crítica de arte eran tan naturales para Bette, como la respiración lo era para Tina.

La mujer acalorada completó una lista mental de la maravillosa creación conocida como Tina Kennard.

Proporción: perfecta. Repetición: sin fin. Ritmo: no lo sé. Balance: no por mucho tiempo. Los pensamientos de Bette se interrumpieron de repente. Los ojos de color avellana se abrieron, como respuesta al intenso calor de la mirada de Bette. No fue hasta el cabo de un rato que Bette se dio cuenta de que los ojos de Tina no sólo estaban abiertos, sino que la miraban obsesionados. Una ceja se levantó con curiosidad y después regresó a su posición anterior en una cara color crema. Bette se quedó quieta y siguió su recorrido visual. La pasión invadió a Bette, que se acercó a la maniquí esbozando una sonrisa sexy. Una mano morena caliente se colocó tan cerca del estómago de Tina como le fue posible, sin tocarla. La yogui era muy consciente de su proximidad. El deseo de Tina de tocar a su novia chocaba con el deseo de mantener su postura.

“¿Por qué estás invadiendo mi campo de energía?”, preguntó Tina en voz baja.

“Estoy respondiendo a una invitación personal, así que no creo que sea una invasión”, contestó Bette con una sonrisa brillante.

Tina sonrió mientras seguía manteniendo una sonrisa perfecta. “¿Y quién te invitó?. Porque yo no lo hice”.

“Creo que fue tu cuarto chakra”, sonrió Bette.

“¿De verdad?”.

“Si”.

“Está bien, tendré que aceptarlo. Por ahora”. Tina vaciló mientras pensaba que discurso tomar. Podía ver que Bette estaba visiblemente mucho mejor que la noche anterior, y después de una mañana dura de enseñanza la yogui decidió divertirse un poco con su cariñito.

“Entonces, ¿cómo te podré ayudar hoy?”, se preguntó Tina mientras se miraba en las profundidades de los ojos oscuros en los que tan a menudo se ahogaba.

“Creo que tienes algo que me pertenece”, dijo Bette absolutamente convencida mientras exploraba descaradamente el cuerpo que estaba delante de ella. Sus ojos volvieron a Tina sin parpadear.

“¿Es eso?. Como verás no puedo ayudarte ahora. Serán unos minutos antes de que puedas coger lo que necesitas”. Tina tenía una mirada tan intensamente seductora que Bette se vio obligada a apartar la mirada. Tina sabía que lo haría.

“¿Te importa esperar entonces?”.

“No me importa. ¿Puedo mirar mientras espero?”.

“Claro. Si necesitas algo, házmelo saber”.

“Gracias, Tina, lo haré. Moentras miro, ¿te importa si toco la mercancía?”.

“Sólo si tienes intención de comprarla”.

Una sonrisa maligna apareció en la cara confiada de Bette. “De acuerdo”
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Mensaje  Invitado Mar 8 Dic 2009 - 1:45

muchas gracias querida julia, por el fic y por el esfuerzo [Terminado] Saludos al sol - Página 28 Icon_biggrin

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Mensaje  Invitado Mar 8 Dic 2009 - 16:27

muxas gracias x seguir con el fic julia! [Terminado] Saludos al sol - Página 28 607835

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Mensaje  Invitado Mar 8 Dic 2009 - 19:02

q bonito!!..
graxias julia [Terminado] Saludos al sol - Página 28 743245 ...

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Mensaje  julia Vie 11 Dic 2009 - 18:43

“¿Fue difícil conseguir hacer lo de la pierna extendida como lo haces?

“En realidad no. Son años de experiencia”.

“Ya veo. Apuesto a que tus caderas están bastante abiertas en este momento”. La cara de Bette estaba ya a solo milímetros de Tina. Su voz era como un elixir fresco y suave que salía de su boca, pululaba por la habitación y caía sobre Tina.

“¿Crees que podrás mantener la pose mientras sigo echando un vistazo y tal vez incluso toque la mercancía?”. Un solitario dedo empezó a recorrer el cuello de Tina y continuó hasta que se encontró con el dobladillo de un top color púrpura. Bette sonrió ampliamente mientras le quitaba la prenda con valentía.

Tina no se amilanó. “Si, puedo mantener esta posición si mi concentración no se ve comprometida”.

“Es evidente que mi intención es no perturbar tu concentración. Vengo en son de paz”, sonrió Bette.

“¿De verdad, Bette?. Es un hecho que no vienes en son de paz. Sin embargo, al verte venir nace un sentimiento de paz dentro de mi. Siento como si todo estuviera bien en el mundo, ¿Sabes?”. Tina estuvo a punto de perder el equilibrio, por lo que de inmediato cerró los ojos y recuperó su estado de concentración.

“Eso es correcto, mi nombre es Bette. Pero podrías llamarme con la palabra B perfectamente y no me ofenderías. De hecho, me halagaría”. Una media sonrisa brillante apareció en su boca y rápidamente desapareció.

“De acuerdo, preciosa”. Las dos se rieron y Bette regó con una lluvia de pequeños besos el cuello impecable. La combinación de una lengua caliente y el aire frío provocó que la piel de gallina apareciera en varias partes del cuello de Tina. La diosa del sol ya casi no podía mantener su postura, pero definitivamente valía la pena intentarlo.

La voz de Bette se mezcló con el deseo, y no trataba de ocultarlo. “Lo que sé es que eres extremadamente sexy. Eres absolutamente impresionante”. La misma lengua cálida que antes había hecho maravillas en el cuello se deslizó lentamente a través de la boca de Tina, antes de regresar a la suya. No fue hasta entonces que Tina comprendió que estaba sitiada y Bette estaba preparando su ataque. Sonriendo ante la media sonrisa expectante de Tina, Bette la besó por toda la cara. Cuando los labios de Bette regresaron a la boca de su novia, su lengua ansiosa se disculpó por las transgresiones del día anterior. Armónicos gemidos escaparon de las bocas de ambas mujeres, mientras que individualmente buscaban a su alrededor una fuente de supervivencia. Cuando no pudieron respirar, ambas mujeres lanzaron un suspiro al aire.

Bette mantenía la mirada sobre la mujer en situación comprometida que estaba delante de ella. Buscó curiosa los ojos color avellana para encontrar una respuesta a una pregunta emergente. “¿Por qué estoy tan enamorada de ti?”. Estas palabras fueron una declaración, una confirmación, una proclamación, y tal vez, incluso, y tal vez una declaración, pero fueron algo más que una simple pregunta. Y la manera en que la voz suave de Bette acariciaba el oído de Tina hizo que quisiera ponerse derecha en ese momento. Los rasgos expresivos de la cara de Bette mientras hablaba eran motivo para un orgasmo múltiple. Tina se mordió el labio para evitar que el entusiasmo se le escapara por la boca. Sin embargo, fue no pudo impedir que gotas de humedad se le escaparan por abajo.

Manos curiosas vagaron por las curvas del cuerpo de Tina, y su respiración se hizo más profunda por cada zona atravesada. Para tener tanta experiencia en la respiración, la rubia parecía una principiante en ese momento.

“¿Qué estabas intentando lograr antes de ser tan bruscamente interrumpida, T.?”, preguntó Bette de manera seductora, introduciendo su mano bajo la camiseta de Tina. Después de vacilar durante unos segundos intentó obligar a cooperar a su cerebro y a su boca. Tina finalmente respondió. “Estaba tratando de conseguir equilibrio. Ha sido una mañana bastante penosa, Bette”.

Bette ronroneó como respuesta. “Yo conseguí equilibrio gracias a ti”.. Las manos se deslizaron a través del estómago plano y el pecho tonificado. Un pequeño gemido se escapó de la boca de Tina, lo que hizo que Bette sonriera.

“Me encanta sentirte asi, Tina”

“Y lo que me estás haciendo también me hace sentir bien a mi”.

“Veo que todavía te mantienes como la más bella y sexy. Tina, nunca pensé que el cariño hacia una mujer me haría sentir tan bien. Nunca soñé con algo como esto”.

“Yo nunca soñé que algún día te amaría”, Tina sonrió con encanto, “te amo, Bette”.

“Y yo te amo más”, susurró Bette mientras sus manos viajeras esculpían el cuerpo de Tina. La diminuta camiseta de Tina ahora descansaba sobre una de las esterillas de yoga, “te amo, Tina. ¿Sabes cuánto te amo? ¿lo sabes, T?”.
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