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Relatos que entienden

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Re: Relatos que entienden

Mensaje  julia el Octubre 3rd 2008, 3:49 pm

Maquillaje corrido(II)

La había visto muchas veces después de la noche del vino y me había mordido los labios para contener el deseo de tomarla entre mis brazos y aspirar su aliento, morder sus labios, apretar sus pechos, perderme en su entrepierna. Ni siquiera podía mirarla a los ojos porque sentía que mis pupilas iban a delatarme… Iba a hablarle con la mirada, ¿cómo ahora?… Todavía pensaba en retozar encima de sus pechos generosos o en abrazarme a su cintura… ¡Maldita sea por siempre!... Quería sentir sus manos recorriendo mi cuerpo o sus dedos enredándose en mis rizos dorados. No lo soporté y la última reunión decidí abandonar el lugar temprano porque las ganas de llorar iban a estallar en cualquier momento. Camino a casa, decidí decirle al taxista que gire a la derecha en lugar de la izquierda y me bajé en una calle miraflorina para comprar un café y desatar aquel maldito llanto contenido que había aguantado estoicamente en su presencia. Caminé con el café en la mano y sentí la humedad de mi Lima calando por mis fosas nasales mientras pensaba en sus ojos verdes con pintas amarillentas y en sus caderas anchas en las que alguna vez había hundido las uñas. Así comprobé que a falta de Madrid, Paris o San Francisco siempre me quedaba mi Miraflores limeño y mojado en donde un café era suficiente para comenzar a filosofar sobre la vida.

Caminé esquivando cucarachas y volteando a cada rato la mirada para ver si alguien me seguía… Paranoia porque mi Lima es hermosa, pero hay ladrones como ratas… Entonces agarré mi celular y encontré el viejo número de él. Él me había dicho infinidad de veces que yo era la mujer de su vida y yo, infinidad de veces, lo había mandado al mismo infierno. Lo odiaba. Era algo desgarbado, bastante aburrido y demasiado celoso. Su ropa siempre tenía olor a guardado y su palabrería me parecía infinitamente cursi. Pero esa noche, con el café en la mano, el dolor en el pecho y los ojos inundados en lágrimas, lo llamé y lo vi. Tomamos otro café, escuché sus palabras sosas y lo seguí a un hotel en donde le arañé la espalda pensado en ella, en donde me perdí en su erección alucinado que en verdad me sumergía en las profundidades de la mujer que de seguro andaba mirando películas… Películas estúpidas con galanes estúpidos rebosantes de estúpida sensualidad masculina… ¡Imbéciles! Siempre me hacían maldecir el hecho de haber nacido sin algo entre las piernas. Terminamos… Al fin, for God sake … Quise alejarlo de mi lado, me sentía bastante perturbada. Ella había estado en cada lugar, en cada grito, en cada orgasmo.

Pasaron varias citas mientras ella seguía indiferente conmigo, aunque he de confesar que tampoco insistí en el asunto. He olvidado exactamente cuánto tiempo pasó, pero pasó mucho. Yo la seguía observando y ella no se daba cuenta, yo la seguía deseando y ella me quería como su hermanita menor, yo necesitaba besarla y ella ni siquiera intentaba acercarse a mí, yo recibía la propuesta de matrimonio de él acompañada de un anillo que jamás usé y ella me felicitaba airosa abrazándome como abrazas a cualquiera. Acepté y así fue como tomé el camino que finalmente terminó en este cuarto blanco con mujeres vestidas de blanco y la mente divagando y poniéndose en blanco, sobre todo cuando me inyectan ese líquido mágico que borra todas las imágenes de su presencia que siempre me rodea. Odio la inyección, pero la necesito.

Llegó el día. Mi vestido era de color perla con mariposas bordadas en color morado. El corset ajustado realzaba mis pechos y hacía ver más estrecha mi cintura. Mis rizos dorados caían sobre mis hombros. Una coronita de flores violeta se perdía entre las hebras de mi cabello. Los zapatos eran unas sandalias de tiritas de taco alto. El maquillaje se veía bastante natural. Me miré al espejo y me sentí preciosa, pero incompleta. Sabía que estaba cometiendo un error, que yo no sentía absolutamente nada por él. Me pregunté por qué lo hacía y no encontré respuesta alguna. Quizás era una forma de calmar mi dolor, de evadirla a ella completamente, de intentar sacarla de mi mente, de probar si podía amar a otra persona. Salí de la habitación, me subí al auto y entré a la iglesia. Los pasos lentos, la alfombra roja, la hilera de caras conocidas. Entonces la vi y ¡maldita sea!, estaba ataviada con un vestido azul oscuro que dejaba al descubierto sus generosos pechos que alguna vez había mordido con enajenación. La curvatura de sus caderas se dibujaba con perfección a través de la tela. Su cabello lacio enmarcaba su rostro en donde resaltaba su nariz respingona, sus ojos verdes que me miraban orgullosos, sus labios dulces sonrientes que yo había devorado con pasión. Traté de ignorarla, pero volteé a mirarla conteniendo las lágrimas que querían salir de mis ojos castaños. No, no iba a permitir que se me corriera el maquillaje por un llanto que ya no tenía sentido. Allá adelante me esperaba un hombre que yo detestaba para darme una vida que probablemente me iba a hacer completamente infeliz.

La ceremonia fue tediosa, quería que se apurara, que terminara. Cuando llegó el momento de la pregunta de rigor, sentí que ese infierno estaba llegando a su fin. Entonces levanté la mirada… Acepta usted a… Vi el crucifijo, Cristo sangrando por sus heridas, su rostro endurecido formando un rictus de dolor. Los vitrales dejaban colar la luz y los colores vivaces se reflejaban sobre mi vestido perlado, la Virgen María estiraba su mano protectora. Sentí la mirada de él sobre mí. Quería que respondiera. El sacerdote había formulado la pregunta y ya había pasado el tiempo prudencial para recibir la respuesta. Pero yo no podía articular palabra. Sus ojos verdes fijos en mi espalda, los ángeles libres pintados con sus sonrisas burlonas y sus alas doradas, el crucifico con el Cristo adolorido, la Virgen ofreciendo el camino a la libertad. Sentí que las cuencas de los ojos se me mojaban y dos lágrimas cayeron por mis mejillas. Entendí que el infierno no acababa ahí, sino que recién empezaba en ese momento y que ella jamás sería mía como alguna vez lo fue. Todo era una terrible farsa, un mundo en el cual yo no deseaba vivir. Entonces decidí callar, callar para siempre mientras otras dos lágrimas ennegrecidas marcaban mis mejillas con un surco grisáceo que indicaba que el maquillaje se me había corrido completamente. Me sentí viva, me quité el disfraz, me escapé. Desde ese día no he vuelto a hablar, ni volveré a hacerlo hasta que ella me lo pida. Sí, desde ese día comenzó lo que ellos llaman “mi locura”.
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Re: Relatos que entienden

Mensaje  Invitado el Enero 12th 2009, 10:30 pm

weno jo no konozko relatos d eskritoras famosas xo si k konozko ste d Rogue d lesbicanarias
es un poko antiwo i a lo mejor lo konoceis
es wai

PRIMERA VEZ

de Rogue

La primera vez que la vi, no fue para nada como yo esperaba. Quizás es porque hasta antes de tenerla tan cerca por mera necesidad no la había visto tan..como decirlo...física?

La conocí por el Internet...ya saben lo de siempre...un buen chat lleva a otros y esos otros a las llamadas y cuando menos lo piensas ya estas sintiendo más por una persona que nunca has visto que por todas las que ves a diario. En fin el caso es que por increíble que parezca ya estábamos saliendo y aun no habíamos compartido fotos. Me enamore de su alma y quizás es por eso que la primera vez que la vi, no esperaba otra cosa que no fuera un abrazo, un saludo y claro, un poco de incomodidad porque...ya saben...es la primera ves que uno ve a esa otra persona y aunque hayamos estado hablando durante todo un año pues, que sé yo, no puede ser lo mismo en vivo, ¿o si? En fin el caso es que la vi y mientras en mis sueños pensaba que miraría sus hermosos ojos y me quedaría encantada por su sonrisa y su espíritu alegre en la realidad apenas bajar del avión mi mirada se poso en sus senos y por más que intente sacarlos de ahí fue una misión imposible.

Ya se imaginaran lo bochornoso que puede ser eso, es decir, ¿en que clase de pervertida me estaba volviendo? ¿qué iba a pensar ella de mi si yo no paraba de tirar baba viéndole el cuerpo? Pero me pareció ver que a ella le agradaba eso, incluso me lanzó una sonrisa maliciosa que no supe como interpretar, así que para salir del apuro tome sus maletas y le pedí que saliera tras de mi hacia mi camioneta.

Cabe mencionar que tengo 19 años y si...soy un poco inexperta en estos menesteres, bue un poco no, más bien totalmente nula. ¡Juro que no soy una santa! Es decir...he tenido algo que ver con algunos chicos pero nada que ver con esto y bah.... la verdad es que no tengo ni idea de cómo hacer, es decir, que nunca había visto a alguien a quien no pudiera despegarle los ojos, me siento irresistiblemente atraída a una mujer y no sé si odio o adoro la sensación de sentirme tan vulnerable.

En fin con sus maletas en mi cajuela procedí a abrirle la puerta como “la perfecta caballera que soy” Dije la frase en alto y me reí de mi ocurrencia, pero a ella no le causo tanta gracia, empecé a asustarme un poco. ¿qué tal si pensaba que era una estúpida niña de 19 con humor de tonta? Decidí que lo mejor sería esperar a que ella conversara un poco y yo le seguiría la corriente. Así que cerré su puerta y rodee por la parte de atrás mi voyager hasta llegar a mi puerta abrirla y ajustarme el cinturón, le dedique una sonrisa para tratar de aligerar el ambiente y ella me sonrió también. Puse en marcha el motor y salimos hacia el hotel.

Ya de camino y cachada en la intención de mirarle de reojo, me dí cuenta que lo mejor era intentar hablar de algo ya que ella no parecía tener intención alguna así que un poco de falta de imaginación le salí con un típico “¿y que tal el viaje?” Ella me miro y comenzó a hablar sobre aviones y maletas mientras mi mente estaba hecha un lió. ¿qué clase de pareja éramos? ¿será que no le guste? Es decir..ni si quiera me ha tomado de la mano. ¿Y si esta esperando a que yo dé el primer paso?

“...pero en fin valió la pena todo porque al fin he podido verte”

Me gustó que dijera que todo había valido la pena por mi y me decidí a tomarla de la mano, estaba algo nerviosa pero lentamente deje el volante y posé mi mano derecha sobre la suya.

El contacto fue eléctrico y ella pareció notablemente aliviada. Como si hubiera estado tan preocupada como yo. Me tomo la mano entre las dos suyas y me dijo “eres mucho más bella en persona que en fotografía” Yo no pude más que sonrojarme cual tomate y ponerme aún más nerviosa. Ella se llevo mi mano a la boca y la beso suavemente, por un instante sentí que mi corazón se detenía. Y de repente me hice tremendamente conciente de todo mi cuerpo. Trate de tranquilizarme puesto que ¡Solo era un beso por los dioses! Y ni si quiera en un lugar erótico, pero mi corazón no obedece razones y siguió latiendo a un ritmo peligroso para mi salud. No supe que decir pero no hicieron falta palabras, una sonrisa suya termino con el incómodo silencio y yo trate de concentrarme en la carretera una vez más mientras ella rozaba con sus labios mis dedos y la palma de mi mano. De repente se detuvo e inmediatamente extrañe su contacto, así que volteé a mirar que había pasado. Ella dijo con una mirada enigmática “Tengo algo para ti” y procedió a sacar del bolsillo de su pantalón un hermoso anillo. No era como un anillo de compromiso o algo así. Era una pequeña sortija de oro con una piedra verde en el centro que me recordó mucho sus ojos. Me tomo de la mano una vez más y yo solo podía pensar en lo romántico que era ese gesto cuando recordé que ya traía otro anillo en el dedo índice, intente safar mi mano un poco para retirarme el anillo pro ella hizo un poco de fuerza para retenerla y dijo “No te preocupes yo lo quito” así que me deje mientras ella intentaba sacar el anillo de mi dedo. ¿Les había dicho que soy una patosa? Bien pues este es un buen momento para mencionarlo porque de alguna manera arruine el momento romántico cuando el maldito anillo no se dignó a salir. Estuve a punto de tirarme de la camioneta y cometer suicidio cuando sentí que ella atrapaba mi dedo con su boca. Por un momento me quede paralizada disfrutando la sensación. Ella pasaba su lengua al tiempo succionaba mi dedo, la caricia era tan suave que parecía que lo estaba haciendo en cámara lenta. Subió y bajo su lengua un par de veces antes de rodearlo con sus dientes y apretar un poco hasta tirar con ellos del anillo y hacerme sentir ganas intensas de jadear. Luego me miro con una sonrisa traviesa y me mostró la lengua con el anillo en ella y dijo apuntando hacia adelante “quizás te haría bien ver por donde vas” En ese momento yo volví en mi para darme cuenta que iba por en medio de los dos carriles y me apresure a girar el volante hasta posicionarme en el lugar correcto. ¡Esta mujer iba a matarme! Me gire y nerviosamente le pedí que por nuestra salud no volviera a hacerlo hasta que llegáramos a nuestro destino. “Lo que usted ordene jefa” fue su simple y llana respuesta.

Llegamos al hotel y subimos al cuarto con todo y maletas, a medida que nos acercábamos mi excitación iba aumentando, dentro de unos momentos íbamos a ser ella y yo solas en un cuarto y no tenía ni idea de lo que iba a decir o a pasar, pero trate de tranquilizarme pensando que no tenia caso martirizarse la psiquis si de todos modos no iba a resolver nada.

Entramos al cuarto y nos sentamos en la cama. Ella me miró y dulcemente se acerco a mi y me dijo al oído “Estoy aquí, vine desde el otro lado del mundo solo a verte” mi corazón empezó a latir de nuevo fuertemente. Nuestras caras quedaron muy cerca después de que termino de decir la frase y yo no podía dejar de ver sus carnosos labios. Me estaba muriendo de ganas de besarla y no tenía ni idea de si ella deseaba lo mismo. Uno de mis peores problemas era la inseguridad de saber que mientras yo no había besado a nadie en la vida, esta chica tenía bastante experiencia. ¿por qué no me lo hacia más fácil y simplemente empezaba ella? Trague con dificultad y pensé que no tenía nada que perder. Así que lentamente acerque mis labios a los suyos para darle oportunidad de retirarse pero ella no lo hizo. Más bien cerro sus ojos esperando mi caricia. Roce mis labios ligeramente contra los suyos sintiendo que el corazón se me salía del pecho. El contacto había provocado algo dentro de mi que nunca antes había sentido. Casi como si mi misma alma se hubiese estremecido. Separe mi boca apenas unos cuantos centímetros buscando el aire que me estaba empezando a faltar. Ella abrió los ojos y volvió a salvar el espació que nos separaba para cubrir mis labios con los suyos. No me dio un beso largo, sino más bien un conjunto de besos pequeños, luego con su lengua comenzó a delinear mis labios y a juguetear con ellos, mi respiración comenzó a agitarse, estábamos tan cerca que respiraba su aliento. Decidí formar parte del juego y tentativamente roce sus labios con mi lengua, ella entreabrió sus su boca para permitirme el paso y eso me excito mucho más. Sentí su mano subiendo por mi hombro hasta colocarse tras mi cuello y presionarme hacia su boca. El gesto me gustó y el beso se fue intensificando hasta que pequeños jadeos se producían en la boca de una y se perdían en la de la otra.

Después de unos minutos que parecieron eternos separamos nuestros labios y yo tuve ganas de salir corriendo del lugar y gritar de lo intenso que estaba sintiendo todo. Pero no quería que creyera que estaba besando a una loca así que mantuve la compostura y me limite a un ligero wow... Ella rió y dijo alegre “Esa palabra es la definición más exacta del mundo para lo que estoy sintiendo” Luego paso sus manos tras su cabeza y se recostó en la cama.

“Te amo Joan, es maravilloso estar aquí contigo” mire sus ojos y me pareció que era la persona más sincera del mundo. Habría metido mis manos al fuego por ella. “Dioses Wen, esto comienza a parecerme un sueño” dije “Es decir, anteayer aun tenía miedo de no verte nunca y ahora estas aquí, frente a mi y me parece que de un momento a otro podrías desaparecer” “No voy a ir a ningún lado pequeña” respondió mientras tomaba mi mano y me hacía derretir con las mismas palabras que había leído tantas veces y me habían hecho sentir tan especial y sin embargo nunca había sentido como ahora llenar mi alma. Estuvimos platicando de cosas triviales durante un buen rato hasta que mi rebelde mirada volvió a posarse en su escote y fui cachada en el acto por segunda vez en el mismo día. “¿te gustan?” preguntó Wen y fue tan directa que me vi en un aprieto para responder, a ella parecieron gustarle mis dudas y empecé a pensar que disfrutaba poniéndome en aprietos. Pero antes de que pudiera seguir filosofando tomó mi mano y la poso sobre su seno. Estoy segura de que deje de respirar por un momento, no sabía que hacer. Me trabe por completo y el hecho de saber que estaba trabada solo empeoraba las cosas y me ponía más nerviosa. Wen llevo su mano hasta mi cara y dijo “Joan, tranquilízate, soy yo, la misma persona de los chats, me conoces desde hace un año, estoy enamorada de ti y si te sirve de consuelo, también te de deseo”

Sus palabras me infundieron algo de fuerza y ella seguía sonriendo mientras volvía a poner su mano sobre la mía y la presionaba contra su seno. La sensación fue avasalladora, mi mano comenzó a cobrar vida y mis dedos acariciaron su seno casi imperceptiblemente, ella echo su cabeza hacia atrás y dijo “¿ves? No es tan difícil” más animada por la buena respuesta seguí explorando su pecho por encima de la ropa esta vez utilizando toda mi mano para apretarlo suavemente. Ella soltó un pequeño gemidito y con una rapidez inusitada me tomo del cuello de la blusa y me acerco a su boca para comenzar a besarme. Esta vez fue mucho más agresiva y atrapo mi labio inferior entre sus dientes mientras su mano en mi espalda se abría paso por debajo de mi blusa y hacia recorridos de arriba abajo. Todo mi cuerpo empezó a activarse al ritmo de sus caricias y busque la manera de acercarme más a ella. Tenía la necesidad de sentirla por completo. Sus labios dejaron mi boca y comenzaron a bajar por mi barbilla hasta mi cuello. Dando pequeños besos alrededor de todo su recorrido. Mis manos alcanzaron su cuerpo y se posaron sobre cintura. Ella continuaba un sinuoso recorrido por mi cuello hasta alcanzar mi yugular y yo ladee mi cabeza ligeramente para dejar esa parte de mi piel libre mientras batallaba por meter mis manos debajo de su ceñida blusa. Ella soltó una risita ante mis inútiles esfuerzos y dejo un poco su tarea para sacarse la camisa dejando al descubierto su abdomen y un sexy sujetador de color negro que no dejaba mucho a la imaginación. Sentí que mi sexo comenzaba a humedecerse con la imagen. Su piel era de un blanco precioso y contrastaba con la mía mucho más oscura. Pase mi mano derecha por su espalda desnuda ahora y con más iniciativa comencé a sacarle el sujetador. Con un par de tirones me deshice de la pieza y mi mirada se poso en sus ahora completamente desnudos senos. Los tome con ambas manos y los masajee suavemente. No sé quien estaba más excitada, si ella por mis caricias o yo por provocárselas. El tacto suave pero firme de sus senos me estaba volviendo loca. Delicadamente tome sus pezones entre mis dedos y jugueteé un poco con ellos presionando con mi pulgar y mi dedo índice. Sus ojos verdes comenzaron a oscurecerse un poco mientras de su boca salía un suave gemido. En ese momento perdí conciencia de absolutamente todo. Lo único que me importaba era ella.

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Re: Relatos que entienden

Mensaje  Invitado el Enero 12th 2009, 10:30 pm

“Hey esto es injusto, yo no veo nada” Dijo apuntando hacia mi cuerpo con una sonrisa chueca que acabo de encenderme. Yo me saque la blusa y el sujetador en tiempo record y me recosté boca arriba invitándola a subirse. Ella entendió el mensaje y se subió de un solo movimiento, coloco su cuerpo sobre el mío apoyando todo su peso encima. La sensación fue tremendamente excitante. Su piel y la mía haciendo contacto, nuestros senos erectos tocándose. Su boca tomó la mía en un beso largo y húmedo mientras mis manos recorrían su espalda de arriba abajo hasta llegar a su trasero apretándolo firmemente hacia mi. Su boca de alguna manera llego hasta mi oído y soplo suavemente provocándo que todo mi cuerpo se estremeciera. Luego comenzó a bajar a un ritmo tortuosamente lento hacia mis senos. Sin dejar de mirarme ni un solo momento lamió uno de ellos haciendo largos círculos alrededor de mi pezón que cada vez se acercaban más pero asegurándose de no tocarlo. La desesperación me estaba matando, todo mi cuerpo gritaba por más y la espera solo hacía que me excitación aumentara. Como su tortura seguía tome su cabeza entre mis manos y la dirigí hacia donde sentía necesidad. Ella decidió apiadarse de mi y empezó a pasar su lengua rápida y ligera por mi endurecido pezón. Mi respiración que antes era agitada se volvió incontrolable, me costaba mucho tomar aire y los gemidos de mi boca se hicieron constantes. Sus dientes tomaron mi pezón mientras su lengua seguía lamiéndolo.

“¿Te gusta?” Preguntó mientras cambiaba hacia mi otro pecho y lo atendía de igual manera. El aliento no me alcanzo para contestar y solo asentí con la cabeza.

“ Eso pensé” Respondió mientras hacia un espacio entre su cuerpo y mi vientre y hábilmente desabrochaba mi pantalón.

Podía sentir mi sexo palpitando desesperado por sentir su contacto, y sintiéndome un poco salvaje le apure a meter la mano dentro de mi pantalón.

“shhhh no seas desesperada” Dijo ella más bien sacándome la pieza de ropa junto con las bragas. “tengo aún mejores planes para ti, relájate y déjame hacer”

Su voz tenía una inflexión totalmente dominante que extrañamente me éxito mucho más. Y eso que yo pensaba que ya había llegado al límite. Me sentí indefensa ante sus deseos y me asuste un poco al notar que me agradaba que me ordenara pero me deje llevar por las sensaciones porque después de todo lo último que quería era parar.

Su lengua trazo un recorrido desde mi seno hasta mi ombligo donde hizo una pequeña parada antes de seguir bajando un poco más y detenerse justo antes de llegar a mi sexo. De manera suave abrió mis piernas y se coloco entre ellas sin dejar de admirar mi cuerpo ni un solo momento. Nunca pensé que podía sentirme así. En sus ojos veía tal deseo que por un momento creí que no habría nada en este mundo que pudiera detenerla de tomar lo que quería de mi. Y eso me hizo sentir la mujer más sexy del mundo. Con lentitud beso la parte interior de mis piernas hasta llegar a mi ingle y en lugar de llegar a donde yo esperaba cambió sus besos hacia mi otra pierna. Yo no pude evitar gruñir de frustración y eso la hizo sentir aun más en control.

“Tan impaciente...” dijo entre una pequeña risita. Pero su lengua por fin rozo mis labios vaginales haciendo que me estremeciera de pies a cabeza. Sentía mi sexo chorrear, nunca antes había estado tan excitada en mi vida. Ella lamió mis pliegues con entusiasmo y yo no sabía si odiar su técnica de hacerme esperar lo más posible o rezar porque nunca terminara. Finalmente el instinto pudo más que nada y moví mis caderas hacia arriba invitándola a que tomara más de mi y ella así lo hizo. Atrapo mi clítoris entre sus labios y lo apretó haciendo que mis gemidos se hicieran más sonoros y constantes. Luego comenzó a acariciar mi clítoris con su lengua, haciendo círculos y cambiando de dirección a placer. Mi mente comenzó a nublarse a medida que las caricias se iban haciendo más rápidas. Ella a veces lamía, otras succionaba, otras mi mente no alcanzaba a comprender que estaba haciendo. En un segundo pareció que el mundo iba a terminarse y sentía el latir de mi corazón incluso en mis oídos. Mi cuerpo comenzó a temblar y sentí la necesidad agobiante de apretar algo con las manos, todo mi yo exploto en una serie de contracciones y ella dejo mi sexo para cubrirme con su cuerpo y abrazarme fuertemente hasta que sobrevino una calma eterna acompañada de sus besos ahora tan suaves que ejercían un efecto tranquilizante.

Intenté decir algo pero una vez más las palabras se atragantaron en mi boca, tenía ganas de llorar y de reír al mismo tiempo y también me sentía tan cansada...

“Shh, no digas nada” Le escuche decir mientras con sus dedos tocaba suavemente mis párpados y los cerraba. “Te amo Joan” Dijo mientras recostaba su cabeza contra mi pecho.

“Te amo Wen” Fue lo único que pude decir antes de quedarme dormida.

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Re: Relatos que entienden

Mensaje  Invitado el Febrero 21st 2009, 1:55 pm

weno amos a poner sto un poko kaliente k ta mu parao mrgreen

Era un 13 de julio

Autora: MHO

Era un 13 de julio, yo estaba muy nerviosa esperando su llamada. El día se me había hecho eterno esperando y mirando a cada rato mi celular, en una espera angustiante por escuchar su voz, esa voz que me tenía loca aun sin conocerla ni haber visto su rostro. Esta mujer había logrado mover todo en mí y me tenía a su merced. Yo tenía 21 años y siempre había tenido deseos de estar con una mujer pero por inmadurez no quería aceptarlo. Me negaba a aceptar esos deseos que ya no podía seguir reprimiendo, ya mi cuerpo deseaba tocar, besar y probar a una mujer.

Como no conocía nada del ambiente decidí investigar y me inscribí en una página de Internet para conocer a chicas con mis mismos intereses y así hablar y desahogarme con alguien. Hasta ahora había conocido por el chat a muchas chicas de otros países o de otras regiones que me contaban de sus experiencias lésbicas y me decían que estar con una mujer era lo máximo. De solo escuchar sus historias me excitaba demasiado.

Un día recibí su email que decía:
??Hola, soy Lisseth y este es mi correo. Tengo 29 años y soy lesbiana, soy de acá de tu ciudad. Puedes escribir a mi mail, es como chatear pero un poco mas lento.

Me impresionó mucho porque era la primera chica les de mi misma ciudad que conocía, así que decidí escribirle, aunque en el fondo pensaba que una mujerzota de 29 años no le iba a parar bolas a una niña de 21 sin experiencia.

De todos modos le escribí a ver que sucedía. Hablábamos todos los días por email, yo le contaba de mis fantasías y deseos. Eso a ella le encantaba, ella disfrutaba de ver mi inocencia en ese aspecto. Disfrutaba mucho nuestras conversaciones y ya me sentía muy atraída hacia ella aun sin haberla visto.

Por eso le pedí que me enviara una foto a lo que siempre me respondía que no tenía en su computadora, que como me escribía de su oficina, allí no tenía ni una foto. Ella también me pidió mi foto pero al ver que ella me inventaba mil excusas para no enviarme la suya yo tampoco le iba a enviar la mía. Así las 2 estaríamos en igualdad de condiciones.

Le dije entonces que se describiera físicamente a lo cual respondió por email:
??Soy blanca de cabello largo negro, delgada, ni muy alta ni enana y soy simpática. Te envió mi número celular, para que lo tengas por si acaso?
?? Jijiji, yo soy morena, de buen cuerpo, de cabello castaño claro�?�. Le respondí con otro email.

Ella se había vuelto como una obsesión para mí, pensaba en ella en todo momento. En mi trabajo de medio turno, mientras estaba en la universidad, en las clases no podía concentrarme pensando en como seria tenerla cerca, su piel, sus labios, como sería besarla.

Un día me escribió un mail que hizo enloquecer todos mis sentidos el cual decía:
?? te imaginas tu y yo desnudas, en una cama con una botella de vino bien rico, yo acariciando tu suave piel y devorándote todita?

El solo leer se me aceleró el corazón y me puse súper húmeda de la excitación. Te imaginaras toda mi vida deseando estar con una mujer, y estas mágicas palabras retumbaban en mi cabeza e iban a hacer estallar mi mente con tantos pensamientos. Así que tuve el valor de llamarla a su celular el cual me había dado por mail días antes.

- Alo.
- Hola. ¿Cómo estas? - respondí yo con voz algo nerviosa.

- ¿Quién es?
- Soy Mary, la chica con la que has estado chateando. Ese email me gusto mucho. ¿Sabías?

- ¿Mary? ¿En serio? No puede ser. Jajaja.

Tenía la voz más sexy y espectacular que jamás había escuchado. Su risa era música para mis oídos. El caso es que el escuchar su voz sólo me intrigaba más y más. Deseaba ver a esa mujer que había logrado enloquecerme con su forma de ser, su manera pícara de escribirme y con su hermosa voz.

Yo creo que ella sentía la misma curiosidad por mí porque esa misma semana fue ella la que me citó para conocernos. Me dijo:
- Bueno vamos a conocernos en persona. El sábado voy a llamarte en el transcurso del día para decirte donde nos vamos a ver
- Estaría encantada de conocerte.

El sábado estaba yo echa un mar de nervios, sentía maripositas en el estomago y una emoción muy grande. Por fin iba a conocer a mi Lisseth. Me preguntaba como sería, ¿Sería así como yo me la imagino? o ¿Sería una fea marimacho de esas que yo siempre he visto en la calle? ¿Será que por eso fue no quiso enviarme su foto?. Bueno pero nada pierdo con ir a ver, además una mujer con una voz como la que tiene debe ser linda.

Como a las 5 de la tarde me llamó y acordamos vernos en 2 horas en un centro comercial.

Yo llegué 15 minutos antes de la hora acordada. Caminaba viendo vidrieras tratando que el tiempo pasara rápido y que ella llegara. Estaba un poco asustada porque era la primera vez que iba a conocer a una lesbiana y era también mi primera cita a ciegas. En realidad no conocía a esta chica, sólo lo poco que me había contado por emails lo cual no tenia la certeza de que fuese verdad. En fin era un mar de emociones que invadían mi ser en ese instante que no podría describir.

Como no la había visto nunca ni por fotos le dije que me reconocería porque llevaría puesto un pantalón negro.

Estaba esperándola justo en el sitio acordado cuando de repente entré en pánico y decidí irme al segundo piso del mall. Desde allí podría verla cuando llegara, más ella no podría verme a mi, así me tranquilice un poco y seguí esperando. Si no era como yo imaginaba, podía simplemente huir y olvidar su número.

Ya me estaba cansando de esperarla y estaba a punto de irme. Cuando me llamó al celular y dijo:
- ¿Dónde estas tu?. Yo estoy aquí frente a la tienda donde acordamos.

Cuando miré frente a la tienda solo había una mujer extremadamente bella hablando por celular y no podía creer que fuese ella:
- Voy enseguida - y bajé las escaleras literalmente corriendo hasta llegar a la tienda.

Mientras más me iba acercando más bella se veía la muy desgraciada. Así que la saludé con un beso en la mejilla, el cual ni respondió, solo comenzó a reírse como loca. Por su risa fue que tuve la certeza que si era ella, ya que esa risa la había escuchado mil veces por teléfono. Por fin esa risa ya tenía rostro, el rostro más hermoso que jamás haya visto.

Me dijo:
- No me gustan los centros comerciales. Mejor vámonos de aquí para que podamos conversar un rato.

Salimos hasta su coche y me llevó a un bar donde pidió unos tequilas con cervezas. Yo me los tomaba a ver si lograba relajarme ya que la verdad estaba muy nerviosa. Veía a esta mujer como muy mujer para mí. Pensé esta coña no me va a parar bolas, además se veía una mujer súper madura y experimentada justo las cosas que yo carecía en ese entonces.

La verdad no recuerdo mucho las cosas que hablamos, solo recuerdo su voz seductora y sus miradas que me hacían estremecer. Me miraba con deseo, nunca pensé llegar a recibir esa clase de miradas de una mujer y mucho menos de una tan bella. Recuerdo que llevaba una blusa con un escote que dejaba ver un lunar en su pecho, no podía dejar de mirarlo. Me tenía hipnotizada ese lunar, sólo quería comérmelo.

Me levanté para ir al baño. Su mirada era tan intensa y penetrante que la sentía recorrer mi espalda y mis nalgas mientras caminaba hacia el baño. Definitivamente yo también le gustaba o no me miraría como lo hacia. En el baño me di cuenta de lo húmeda que estaba. Esa mujer me había echo sentir con solo estar cerca de ella, nunca lo había sentido, era un deseo, una pasión y una química increíble entre las dos en ese momento.

Ya más relajada volví a sentarme a su lado y cual es mi sorpresa que unos tipos estaban con ella queriendo echar el verso. Yo de inmediato sentí mucha rabia, quería que se fueran de allí y me dejaran sola con ella. Pero Lisseth era muy astuta y estaba probando mis reacciones, en algún momento le había dicho que no estaba segura de ser lesbiana porque nunca había estado con una mujer, aunque siempre había sentido deseos.

Al verme tan incomoda con esos dos tipos me dijo:
- ¿Qué te pasa? ¿Te quieres ir?
- Si, por favor vámonos.

Salimos hasta su auto. Cuando ella estaba quitando el tranca palanca no soporte más y la besé, fue correspondido totalmente. Fue el beso más divino que me hayan dado en mi vida, no sé cuanto tiempo duró pero creo que bastante porque no podíamos separarnos. Su lengua recorría toda mi boca y yo estaba que llegaba por el placer que me producía. La quería seguir besando, tocando, sentir y oler. Esta mujer era un sueño y yo estaba a su merced, me tenía loca. Cuando nos separamos me dijo con una voz super excitada:
- Quédate a dormir hoy conmigo. ¿Si?

Petición a la cual no pude negarme porque estaba fuera de mí. Me dominaban totalmente mis instintos y mis deseos reprimidos por años.

Ella prendió su auto y me llevó a un hotel súper bello. Al llegar ordenó traer una botella de vino, me la hizo tomar casi toda. Yo estaba embriagada no se si por el licor o por el olor de su cuerpo. Jamás había estado con una mujer y en realidad no tenía ni la menor idea de cómo complacerla. Tomé la iniciativa de besarla, de tocarla. Le quité lentamente la blusa dejando al descubierto dos senos hermosos, los besé con tanta pasión como si se me fuera la vida en ellos.

Ella estaba súper excitada, me volteó, se tiró sobre mi y me dejó totalmente desnuda. Comenzó a besarme los senos tan frenéticamente, que ya yo sentía pequeñas convulsiones entre mis piernas. Estaba tremendamente mojada y un poco sudada por todo el calor que me transmitía el cuerpo de Lisseth.

Dejó de chuparme los pechos. Ahora con su lengua recorría mi barriguita, mi ombligo y entre mis senos. Me daba besos sobre el vientre, con su lengua recorría mi sexo. Yo seguía en la cama boca arriba y tenía mis manos apretando las sábanas en una posición defensiva, de miedo. Debo confesar que lo que me hacía Lisseth me gustaba pero me daba mucho miedo.

Mi corazón latía a mil por hora y sentía como me golpeaba el pecho. Pero mi sexo estaba empapado, ya había tenido dos orgasmos sin saber exactamente que era lo que me estaba ocurriendo. Ella se puso de rodillas al borde de la cama, levantó mis piernas arqueando las rodillas, y empezó a lamerme los muslos. Yo entonces no lo sabía, pero era mi clítoris que estaba hinchado y pronto para recibir su merecido tratamiento.

Ella fue bajando con su lengua por mis piernas, hasta que llegó nuevamente a mi sexo. A esta altura mis jugos vaginales corrían por mi vagina hacia abajo, se paraban en mi ano y empapaban la sábana. Realmente estaba dejando un verdadero charco en la cama. Lisseth separó con mucho cuidado mis labios vaginales. Con su mano izquierda separó los labios que recubren el clítoris y empezó a darme pequeños toques con la punta de su lengua. Recuerdo que yo saltaba de placer. Tomó mi clítoris con el labio inferior de su boca mientras que con la lengua lo levantaba y lo acariciaba. Lo tenía aprisionado. Tres veces seguidas sentí unos orgasmos súper fuertes.

Luego tomó mi clítoris entre ambos labios y los apretó, como si quisiera mordérmelo, y en forma frenética empezó a mover su lengua de izquierda a derecha a una velocidad alucinante. Empecé a retorcerme en la cama, sentía mi vientre como si estuviera hinchado y lo que tenía en la vagina eran verdaderas convulsiones. Cada vez que sentía los espasmos, ella seguía jugando con su lengua y me hacía pegar saltos en la cama. Luego violentamente me acomodaba a su gusto y antojo para seguir chupándome.

Esta vez fue Lisseth la que se acostó en la cama boca arriba y metió nuevamente su cabeza entre mis piernas. Me tomó de la cintura y me dijo que bajara mi sexo hasta su boca. Nuevamente me tomó el clítoris entre los labios y empezó a jugar con su lengua.

Sentí como con uno de sus dedos, acariciaba en círculos mi ano, como si quisiera meterme el dedo pero sin hacerlo. Me tenía aprisionada, cada orgasmo me estremecía de placer. Me pidió que me cambiara de lugar, y a su vez me pidió que empezara a hacerle las mismas cosas que ella me hacía a mí.

Me incorporé, me di vuelta, y ella con sus manos empujó mi cabeza hasta su sexo. Con su mano izquierda pude ver como se separaba la carne para que su clítoris quedara al descubierto. Con su mano derecha empezó a acariciarse y me dijo que así debía hacerle yo con mi lengua. Pude ver que estaba tanto o más mojada que yo. Torpemente puse mi cabeza tratando de tomarle el clítoris con mi boca, sé que ella tuvo un orgasmo tremendo porque pude sentir sus palpitaciones vaginales.

No se como pero nos quedamos dormidas exhaustas de tanto placer. Al amanecer abrí los ojos y su hermoso cuerpo estaba junto al mío. No podía creer lo que había sucedido. Ella se despertó y me dio un abrazo súper rico.

Miré el reloj, y eran las 10.00am del 14 de Julio.

Desde ese día estoy con ella y la amo con toda la fuerzas de mi ser.

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Re: Relatos que entienden

Mensaje  masay el Febrero 21st 2009, 6:12 pm

solo he leido alguno de los relatos y me parecen muy buenos.

thanks Gracias por ponerlos.
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Re: Relatos que entienden

Mensaje  julia el Marzo 18th 2009, 9:51 am

Hoy os traigo un fanfic muy conocido que os podéis descargar para leer. Y de paso hago publicidad de una de mis webs favoritas, http://buxaralibrosles.es/ una página donde se habla de libros de temáticaca les, y además os podéis descargar algunos.

El lado ciego del amor es la historia de una actriz famosa que se enamora de una joven pintora. Es una historia muy bonita que engancha, su autora es Ingrid Díaz, Dreams, y la tradujo Gixane. Originalmente se publicó como fic en la desaparecida página de Xena en español, y después se revisó y reescribió en formato libro. Esa es la edición que se puede descargar de esta página.

En fin, sin más preámbulos, aquí os dejo el enlace:

El lado ciego del amor
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Re: Relatos que entienden

Mensaje  Cristy el Abril 3rd 2009, 1:35 pm

Una noche. Nuestra noche.

La conocía hacía apenas dos horas y ya estaba en su casa.

La conocí en un bar, entre las luces de colores y el humo del tabaco flotando en el ambiente. Fui allí acompañando a una amiga, que nada más entrar me dejó sola, para irse con una chica a la que había echado el ojo, con un "diviértete". Así que allí estaba yo, viendo como mi amiga, a la que en un principio acompañé para asegurarme de que, si bebía, volvía a casa sana y salva, ya había intimado con aquella chica.

Entre las voces, las luces y el humo, vi como se acercaba a mí, con paso firme y seguro, apartando a su paso a todas las parejas que
encontraba bailando en su camino. Se apoyó en la columna, junto a mí, y, tras observarme detenidamente mientras miraba a la multitud bailando, me saludó con un simple "Pareces aburrida"
.
Había algo en su presencia, no pude determinar si era su postura, su actitud o su voz, grave y ronca, que me infundía una mezcla entre respeto y atracción. No contesté, limitándome a sonreír y volver la vista a las mujeres que había frente a nosotras. Ella rió por lo bajo.
-¿Cón quién has venido?
Señalé con la mirada a mi acompañante, que seguía bailando con aquella chica.
-Ya veo...Así que estás sola.-afirmó, sin mirarme. Yo asentí.

Después, volvió a crearse un silencio entre nosotras. Ella me miraba, sonriente, y yo la contemplaba entre fascinada y ensimismada.
Finalmente, me armé de valor y me acerqué a ella, buscando sus labios, pero ella se alejó un tanto. Me eché hacia atrás, avergonzada. Sin embargo, se puso frente a mí, y se acercó, obligándome a pegar mi espalda a la pared. Cuando la tuve encima, me besó. Ella sujetaba mi cara entre sus manos, y yo dejaba las mías en su cintura.

Por un momento, abrí los ojos, y los dirigí a mi amiga, que me miraba con los ojos como platos. Después de una hora apostadas en aquella columna, se separó de mí y me miró a los ojos, sonriendo.
-¿Nos vamos?-preguntó.

Yo asentí, sonriendo también. Cuando nos dirigíamos a la puerta, recordé por qué estaba allí. Me detuve en medio de la muchedumbre, y ella pareció leer mis pensamientos. Tomándome de la mano, nos acercamos a la esquina donde mi amiga disfrutaba de otra chica.

-Eh,-dijo, dando unos toques en su hombro-¿te importa que me la lleve?
Mi amiga me miró con una chispa de picardía en los ojos. Con un gesto de la cabeza, dio su respuesta, y nos siguió con la mirada hasta la puerta, donde me giré, y vi como me guiñaba un ojo, para después volver la vista a la chica con la que estaba.
Durante la media hora que duró el viaje desde el bar hasta su casa, hablamos brevemente de nuestras canciones y películas favoritas. Sorprendentemente, teníamos gustos similares.
Llegamos a su piso, uno de esos pequeños apartamentos que tienen la cocina incorporada al salón. Al fondo, pude ver un dormitorio, y adiviné un baño. Cuando estuvimos dentro, encendió todas las luces.
-¿Te apetece tomar algo?

Le dije que no, e inmediatamente se acercó a mí y fue guiándome hacia el dormitorio.
Recuerdo que una vez leí que uno nunca olvida la primera vez que desnuda a una mujer.
-Espera...no...Yo nunca he...-logré decir.
-Ya. Tranquila.
A partir de ahí, todo fue como la seda.
La sentí moverse y levantarse de la cama, pero estaba sumergida en un sueño tan profundo que no llegué a despertarme.

Abrí los ojos un par de horas después de caer rendida en su colchón. Palpé la cama, y no la sentí. Recordé entonces que se había levantado, y me giré. Estaba sentada en una silla, desnuda de cintura para arriba, con los brazos rodeando las rodillas. Al verme despierta, sonrió. Yo sonreí también, hasta que me di cuenta de que era de día. Miré el reloj: hacía ya varias horas que debería estar en casa.

Rápidamente, fui recogiendo la ropa que estaba desperdigada por el suelo, y vistiendome, viendo como ella me miraba yendo de arriba a abajo de su dormitorio, apresurada.
Cuando terminé de vestirme, busqué mi móvil por todos lados, y no lo encontré.
Con toda la tranquilidad del mundo, cogió el móvil de la mesita de noche y me lo ofreció.
-¿Buscas esto? Anda, te llevo a casa.

Durante el cuarto de hora que duró el viaje desde su casa hasta la mía, no hablamos. Simplemente, puso un CD en el que oímos varias de las canciones que habíamos mencionado en el anterior viaje.
Me limité a escuchar la música, y a intentar no pensar en nada. Aquella era la situación más extraña de mi vida.
Al llegar a mi casa, detuvo el coche y me miró. Antes de bajar, me quedé un momento sentada, intentando adivinar qué iba a pasar.
De repente, me besó, brevemente. Después, arrancó el coche.
-Te estarán esperando.
Me bajé del coche y ví cómo se alejaba calle abajo. Me acerqué al portal y miré mi móvil: Había guardado su número.
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Re: Relatos que entienden

Mensaje  masay el Abril 3rd 2009, 1:40 pm

Cristy está muy bien esta historia. Gracias. thanks

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Re: Relatos que entienden

Mensaje  miss L el Abril 4th 2009, 9:04 pm

gracias jul por poner el relato, es muy guai

julia escribió:Hoy os traigo un fanfic muy conocido que os podéis descargar para leer. Y de paso hago publicidad de una de mis webs favoritas, http://buxaralibrosles.es/ una página donde se habla de libros de temáticaca les, y además os podéis descargar algunos.

El lado ciego del amor

y no había visto este, ya me lo leí hará un año o por ahí, y me enganchó a muerte. De hecho creo q es el único fic q he leído en mi vida, pero me encantó nod
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Re: Relatos que entienden

Mensaje  pke el Abril 4th 2009, 11:36 pm

que intenso!!!! que bonito!!!! chicaenamorada

gracias!! besito


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Re: Relatos que entienden

Mensaje  julia el Abril 12th 2009, 6:40 pm

Giselle Commons es el seudónimo que utiliza esta escritora para sus narraciones eróticas. Según fuentes de internet (http://www.altladies.com/Notable_Womyn2.htm), Giselle Commons es seudónimo de Tee A. Corinne (1943-2006), fotografa, escritora, poeta, editora y educadora.

La zanja del desagüe

(Relato erótico)

de Giselle Commons

Corren los últimos días de la primavera, y estamos ayudando a unos amigos a cavar una zanja de desagüe tras uno de sus edificios. Como nunca había utilizado un azadón, pierdo algo de tiempo localizando el punto de equilibrio con respecto a mi centro. Nos alternamos cavando y sacando el barro húmero. El suelo es de arcilla roja, algo pegajosa, y se nos adhiere a la piel y a la ropa en pegotes brillantes.

Al pasar por la estrecha hondonada entre el montículo y el edificio, nos rozamos íntimamente. En uno de los descansos, empezamos a manosearnos. Ella se va a hacer pis en la lata del porche y vuelve, las manos en los bolsillos, abrochándose los pantalones. Lascivamente me froto el sexo contra sus muslos inclinados, acaricio los pezones erguidos
que se destacan bajo la camisa. Cambia de postura y me desabrocha los pantalones, mete la mano dentro, abajo, abriéndome las piernas. Las botas me resbalan en el barro. Me agarra aún más fuerte por la cintura hasta que recupero el equilibrio. apoyo una bota en el muro y me aprieto contra ella, hambrienta.

Se desliza dentro de mí, empieza a joderme rápido, fuerte, sus nudillos me frotan con firmeza el glande del clítoris. Muevo el torso de atrás adelante, de arriba abajo, más, más.

-Sí, sí, mi amor, déjalo que venga -me susurra, incitante.

Siento que todo se me mete en la pelvis: sus dedos, mis labios, hasta el agujero del culo. Contengo la respiración todo el tiempo que puedo, trago aire, vuelvo a contener la respiración, creo que no podré mantener esta tensión por mucho más tiempo. Todo mi ser se ha convertido en un nudo duro dentro de mí.

Con esa sabiduría maravillosamente intuitiva que tiene sobre mí, sabe dónde tocarme y cómo moverse, sabe que voy a llegar al clímax en seguida, me mira gentilmente, me frota el clítoris con el pulgar. Vuelvo a cerrar los ojos y aguardo en ese lugar delicioso, hueco, hasta que veo llamas que brotan tras los párpados cerrados, hasta que siento cómo los
hombros se me encorvan y se me convulsionan. De pronto, me corro.

Lentamente, me vuelvo, me agarro a ella, respirando en breves jadeos. Los aromas del sudor y el amor se mezclan con los olores de la tierra húmeda y la hierba caldeada por el sol. Le beso el cuello con su sabor salado, se lo acaricio con la lengua, la empujo contra el edificio, anclo las botas más firmemente en el barro. Nos besamos durante largo rato antes de empezar a buscar la humedad. Cuando entro en ella, suspira. Descanso ahí unos momentos antes de sacar el jugo y llevarlo hacia arriba, alrededor de la perla. Gime, gira la cabeza a un lado y a otro, me atrae hacia ella con esas embestidas bruscas de su pelvis que a mí me parecen tan excitantes. Pongo planos los dedos, los muevo entre sus labios internos, froto la cara y la boca contra su mejilla.

Se le empiezan a doblar las rodillas. Se sujeta la pierna con la mía, apoyo mi peso sobre ella para sujetarla mejor contra el edificio. Se aprieta fuertemente contra mis dedos, hasta que entro en ella con embestidas profundas, breves. "¡Oh, qué húmeda está!", canto para mis adentros. Le digo que está muy húmeda. Se deja caer contra mis dedos, luego me
hace sacar la mano. Vuelvo a su clítoris y se lo froto con dedos sedosos y resbaladizos, separo el vello.

Echa la cabeza hacia atrás, arquea el cuello hacia adelante, le tiemblan los hombros. Pequeños estremecimientos recorren su cuerpo, toda ella empieza a vibrar. Estoy llena de amor, sólo quiero su placer. Tiembla y parece desmoronarse en torno a mis dedos, que se retuercen. Su vagina se abre a mí, se cierra sobre mis nudillos en apretadas ráfagas.

Por la noche, en su cabaña, hablamos de lo sucedido por la tarde, repasamos nuestros momentos favoritos, unidas, cálidas. Me excito de nuevo, tenso los miembros cansados y rodeo su pierna con las mías. Nos frotamos, hablamos y nos provocamos hasta que todo empieza de nuevo, dedos de manos y pies entrelazados. Reímos y nos abrazamos,
divertidas ante el río de pasión que corre bajo nosotras; un río que se alza hacia nuestra superficie y nos domina, a veces, bruscamente, sin apenas dejar ver la profundidad y la energía, que brotarán y crecerán, que cesarán y desaparecerán hasta dejarnos derrumbadas, agotadas.
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Re: Relatos que entienden

Mensaje  masay el Abril 13th 2009, 9:22 am

está muy apasionado este relato, sí.

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Re: Relatos que entienden

Mensaje  Invitado el Abril 14th 2009, 11:57 am

Julia, me encanta este relato. Esta mujer, Tee A Corinne [Giselle Commons], es increible y sus relatos son una buena muestra de que no solo tenia talento para la fotografia. Aunque debo confesar que si bien La zanja del desagüe es impresionante por su naturalidad, el que mas me impresiona es Curacion, un relato tremendamente entrañable.

Y lo mas curioso es que ambos proceden de una iniciativa puesta en marcha por una psiquiatra, Lonnie Barbach, a quien llamo la atencion el hecho de que por aquel entonces no hubiera relatos eroticos para mujeres escritos por mujeres. De modo que pidio a una serie de autoras que escribieran un relato autobiografico que tuviera relacion con la sexualidad femenina y de ahi surgio la recopilacion Placeres, de donde proceden estos dos relatos de Corinne.

[Ya se que todavia no tengo en el blog entradas monograficas dedicadas a la obra de Corinne, pero espero que esten disponibles en breve, lo que si estan son las obras, las encontrareis siguiendo este enlace: obras de Corinne [Commons]]

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Re: Relatos que entienden

Mensaje  julia el Abril 14th 2009, 6:29 pm

Muchas gracias por el enlace, Buxara. Y sobre todo por la explicación besito es muy interesante.

No conozco el relato "Curación" frown en cuanto tenga un momento me paso por tu blog y le echo un vistazo.
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Re: Relatos que entienden

Mensaje  Invitado el Abril 15th 2009, 10:46 am

de nada mujer, a mi es que me encantan los detalles y las explicaciones Rolling Eyes que le vamos a hacer...

pense que conocerias Curacion porque los digitalice juntos, de hecho estos dos relatos son de los primeros que edite, y los publique bajo el titulo Relatos eroticos en el 2007 (aunque no me satisface mucho ese titulo, pero bueno), y el texto que incluyes pertenece a esa edicion. Por curiosidad, ¿donde lo encontraste? Todavia me asombra como se propagan las cosas por la red...

yo tengo pendiente leerme este hilo con calma porque creo recordar que hay un relato que no conocia, aunque tendria que confirmar si lo tengo en espera de procesamiento o es que no lo tenia.

un saludo y gracias por el hilo, es estupendo

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Re: Relatos que entienden

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