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Torpezas del destino

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Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 18th 2016, 4:13 pm

Por May

PRIMERA PARTE

Es increíble como en cuestión de segundos tu vida puede dar un giro completo de 360 grados. No hace ni una semana yo era una adolescente normal cuya mayor preocupación era intentar sacar ese examen de física y ahora… Aquí estaba, rumbo a España, montada en un avión y haciendo malabarismos con mi pobre estomago para que el delicioso aunque grasiento desayuno que me había preparado la señora Norman siguiera manteniéndose en su sitio. Esa mujer, sin duda la extrañaría. Recuerdo el día en que me mudé con papá al vecindario. Recuerdo todas esas cajas apiladas de la mudanza y como casi sin querer mientras buscaba por mis patines encontré el balón de fútbol. Recuerdo la voz de papá diciéndome que tuviese cuidado con lo que hacia mientras salía por la puerta dispuesta a patear el balón un rato. Pero recuerdo mejor que nada el extraño efecto que conseguí ponerle mientras jugaba para acertar de lleno en la ventana de la cocina de la vecina de al lado. No hace falta decir que fue sin querer.

Nunca en mi corta existencia creo que había corrido tan rápido hacia casa como en esa ocasión. Papá me echó tremenda bronca, y no era para menos, mi primer día allí y ya hacia tiestos. Bueno, creo que también está de más decir que durante mi más tierna edad fui algo bicho. El caso es que no solo tuve que ir a pedirle disculpas a la vecina damnificada sino que además como castigo mi padre acordó con ella que seria yo quien con mi trabajo le pagaría el desperfecto. Ese fue el comienzo, así es como conocí a la señora Norman, y así es como casi sin querer pasó a convertirse en lo más cercano a una abuela para mí. De eso hacia ya 9 años, pero a pesar de la cercanía del recuerdo se veía tan lejano… Y es que los acontecimientos de los últimos días se habían encargado de precipitarlo todo de forma tan inesperada… Mi padre era un hombre sano y fuerte, nunca en mi vida le había visto ponerse enfermo, sé que parece algo exagerado pero es cierto, podía acatarrarse pero nunca mas allá de eso. Era un hombre bueno y honesto, soy lo que soy gracias a él. Siempre desde pequeña le admiré, y hoy que ya no está le admiro más. Como medio en broma medio en serio le decía siempre, era un súper—padre… Y es que mi madre murió en un accidente de trafico cuando yo apenas tenia 2 años, él fue quien desde entonces se dedicó a mi cuidado. Nunca se volvió a casar, ni siquiera estuvo con ninguna otra mujer, aun no estando ya en este mundo seguía completamente enamorado de mi madre.

Así que solo éramos el y yo, y luego la señora Norman. Y ahora, ¿y ahora que?... eran las palabras que inevitablemente resonaban en mi mente una y otra vez desde hacia unos días. Ahora la triste verdad es que solo estaba yo, subida a este avión y con el único conocimiento de que iba a España a quedarme a vivir con el hermano de mi padre, al que ni conocía, hasta que al menos cumpliera la mayoría de edad.

***

—Entonces, ¿cuál es el problema?

—¿Cómo que cual es el problema? ¡Pues que no la conozco! No sé nada de ella… ¡demonios! ¡Ni siquiera sabia que existía hasta hace apenas unos días!

—Y te molesta que no te dijeran…

—¡No! ¡Me molesta que ahora quieran encasquetármela a mí!

—¡Tranqui chavala!

—Lo siento… es solo que todo ha ocurrido tan de repente… y es a la vez tan surrealista… supongo que aún necesito encajar el hecho de que en menos de 2 horas dejaré de ser la princesita de la casa y tendré que compartir mis cosas…

—Jajaja, así que es eso… ¿.y que edad tiene la nueva hermanita?

—Creo que 17

—Vaya con la hermanita… ya nos viene crecidita… ¿y sabes como es? ¿La has visto por foto o algo?

—No… con esto de que vivían fuera del país mi pá no tenía demasiado contacto con ellos…

—Apuesto a que es bonita…

—Te encanta torturarme, ¿verdad?

—Para nada… solo me encargo de poner en sobre aviso a tu ego para que se vaya haciendo a la idea…

—Mi ego te lo agradecerá eternamente

—Me aprovecharé y le cobraré bien por ello entonces

—Abusona…

—Abusona o no… no puedes vivir sin mí…

—Eso, y además creída…

—Bueno, ya sabes eso de que todo lo bueno se pega

—Jaja, pues ya sabes lo que tienes que hacer entonces

—Despegarme de ti antes de que me contagies más lindezas…

—Jaja… gracias Andi…

—¿Por que? ¿Por dejarme contagiar?

—Jaja… si, por estar siempre ahí… aguantando a esta paranoica…

—Ahh… por nada… ya sabes que el sentimiento es mutuo

—Si… ¿y que tal si es una psicópata?

—¡¡Pues que entonces definitivamente haréis un buen par!!

(Desde el exterior) —¡¡Nat!! ¡¡En menos de media hora salimos hacia el aeropuerto!!

—¡¡Si!! ¡¡Ya bajo má!!!

—¡¡¡Y 3 kilos de malacatones a 5 jeuros!!!Mas verdulera imposible… osú quilla… que poderío de garganta… un poquillo mas cerca del auricular la próxima vez que mi vecino del 6º no se ha enterao…

—Jeje, lo siento… debo marcharme ya…

—Ok amiga, cuídate mucho,¿¿sip?? Y un consejo… por si acaso esta noche no olvides esconder el cuchillo jamonero bajo la almohada… nunca sabes cuando puedas  necesitarlo…

—Jaja, gracias… sabio consejo… y tu por si acaso no olvides rezar por mi integridad física…

—Estarás en todas mis plegarias… incluida la de antes del canto del gallo…

—Jajaja… hasta luego loca… te quiero.
—Y yo a ti paranoica… nos vemos.

***

—¡¡Genial!! ¡¡Simplemente genial!!Que los domingueros salgan los domingos vale… ¿Pero que le cojan el gustillo y salgan un día antes para ir pillando sitio en la autopista? ¡¡Maldita sea!!… ¡¡llegaremos tarde!!… ¡¡eyy tuuu!! ¡¡¡Muévete!!! PIPIPIIIIIIIIIIIIIIII

—Calma Miguel, con enfurecerte y pagar el pato con el claxon no conseguirás nada… relájate… vamos con tiempo… solo respira y expira… así… siente como el aire llena completamente tus pulmones…

No pude evitar girar mis ojos… y es que mi madre es tan elocuente a veces… siempre pareciendo tan racional… y luego es un caos con patas… si lo sabré yo que soy su hija y tuve la suerte de heredar ese estrambótico gen.

—¿Cuánto fata tata?— dijo una vocecita en mitad de la sesión de relajación pre-atasco e interrumpiendo mis pensamientos.

—Un ratito cariño— le contesté sonriendo mientras me miraba con carita expectante

—Ahn… ¿y cuanto es un ratito tata?— volvió a preguntar

—Un tiempo chiquito

—Ahn, ¿Como yo?

—Si, como tú

—Ahn, ¿y cuanto queda ya tata?

—Aún un ratito

—¿Tamben chiquito?

—¡¡Enanoo!! ¡¡Cállate de una vez!!

—¡¡Dani!! ¡¡No le hables así a tu hermano pequeño!!

—¡¡Pues es que es un pesado mamá!! ¡¡Que se calle!! ¡¡Y tu enclenque no le des más palique, que se embala!!

—¡¡Te tengo dicho que no me digas enclenque!! ¡¡Sapo!!

—¡¡Mamá!! ¡¡Me ha llamado sapo!! ¡¡Regáñale!!

—Nat, sé coherente y adulta, no dejes que unas simples palabras sean capaces de cegar tu raciocinio…

—¡¡Eso!! ¡¡Ya oíste a mamá enclenque!! ¡¡Sé coherente y adulta!!

—Maldito 600… ¡¡eyy tuu!! ¡¡Sorcitroen!! ¡¡Muéveteeee!!! PIPIPIIIIIIIIIIIIIIII

—En la ganja de pipito ia ia ooooo (plas plas) jeje `dito zorcitoen… (plas plas)

—Alex no, palabras feas feas— decía mi madre como poseída mientras se golpeaba la boca en un intento desesperado porque mi hermano pequeño hiciera lo mismo.

De nuevo no pude evitar girar mis ojos. Acababa de verlo y estaba más que claro, sin duda alguna debía de ser adoptada, no había otra explicación coherente. Lo del gen estrambótico se explicaba por un fenómeno de la evolución inexplicable.

***
—Señores pasajeros, en breves momentos se iniciará el proceso de aterrizaje, ocupen sus asientos y abróchense los cinturones por favor, gracias.

Dejé la revista que estaba leyendo a un lado y procedí a prepararme para el aterrizaje. El viaje después de todo no había estado tan mal… la comida había parecido medio de verdad, el servicio como recién sacado de un anuncio de dentífrico, la revista en un lenguaje que a pesar de que hacia unos cuantos milenios que no practicaba seguía siendo el mismo y la niña del asiento de al lado me había cambiado pronto por la barbie azafata… Sin lugar a dudas, divino. El sueño de todo turista de tercera.

Me estiré en mi asiento mientras notaba como el avión iniciaba su descenso a tierra… la tierra que sería mi casa por un año al menos. Sentí un escalofrío al solo pensar en ello… sin duda, extrañaría mi lluviosa Londres. No hay nada como perder algo para darte cuenta verdaderamente de lo que ese algo significaba. Y Londres sin duda había sido algo más que una lluviosa ciudad. Había significado mi hogar durante 9 años.

"¡¡Demonios!!No he pisado aun esta maldita ciudad y ya quiero agarrarlo todo y regresar " .

Las turbulencias pronto hicieron acto de presencia. " Tranquila Nicole, solo será un año… 12 meses… 52 semanas… 365 días… casi ná… puedes hacerlo… " . Suspiré mientras el avión al fin tomó tierra.

***


Última edición por anita el Marzo 18th 2016, 4:33 pm, editado 1 vez
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 18th 2016, 4:25 pm

—¡¡Bien chicos!! ¡¡Llegamos!!¿Que hora es cariño?— preguntó mi padre a mi madre mientras hacia la undécima maniobra intentando encajar la monovolumen en un aparcamiento reservado para los papamóviles de los minusválidos.

—Casi las 7, Miguel, cuidado con el retrovisor tuyo…

—Papá, ¿¿pero aquí se puede aparcar??— pregunté por preguntar ya intuyendo la respuesta.

—¡¡Claro princesa!! ¿O en los aparcamientos que se hace sino?— respondió tan campante como si fuera lo mas normal del mundo mientras hacia la decimoquinta maniobra— Valep, ¡¡listo!!Pero chicos, una ultima cosa antes de ir a recoger a vuestra prima… Sé que estáis molestos porque apenas os he hablado de ella en todo este tiempo… y mas aun porque a partir de ahora tendréis que compartir todo con ella… una extraña… por favor, no la tratéis como si fuera solo eso… recordad que ante todo es vuestra prima… y ahora mas que nadie necesita apoyo y comprensión por parte de todos… confío en que lo haréis bien y os comportareis… confío en vosotros chicos… y bien, dicho lo dicho… ¿¿alguna pregunta??

—Si, estoo… ¿cómo vamos a salir del coche si las puertas no se pueden abrir?—preguntó al fin el espabilado de mi hermano rompiendo tremendo momentazo familiar.

***
Recogí mi equipaje de la cinta transportadora y me dirigí hacia la salida mientras mi interior se revolvía entre una mezcla de nerviosismo y miedo. " ¡¡Dioses!!Debo tratar de tranquilizarme… ¡ni que fuera la reina de Inglaterra la que me esperara tras esas puertas!… tranquila Nic… solo es el tío Miguel… el tío Miguel, su esposa y su hija… ¡¡puedo hacerlo!! " me decía una y otra vez para mi misma mientras cruzaba el umbral de la puerta y a la vez que un futuro incierto e inesperado se abría paso ante mi.

***
—¿¿Es esa papá??—preguntó mi hermano por décima vez desde que las puertas se habían abierto.

—No campeón… — respondió mi padre después de confirmarlo una vez mas plantándole en todos los morros a la susodicha el cartelito con el nombre.

—Miguel, quizás sea esa chica. ¿¿No dijiste que era morena??— preguntó mi madre mientras señalaba a una chica alta y morena que justo en ese momento cruzaba la puerta de salida.

—Quizás… a ver si mira… — respondió mientras de nuevo izaba el cartel entre la multitud y hacia intentos desesperados por llamar la atención de la nueva chica… hasta que al fin miró y vimos que comenzaba a acercarse hacia nosotros.

***
El sonido del gentío llegó a mis oídos nada mas atravesar la puerta. La salida estaba que no cabía ni un alfiler "

¡¡Toma ya!! ¡¡Clamor de multitudes a mi llegada!!… Ni el Bisbi… ¡¡me adoran!! " . Me bromeé a mi misma mientras intentaba buscar entre la multitud una cara que me resultara vagamente familiar. Hacia al menos 15 años que no veía a mi tío pero si era hermano de mi padre al menos algo debería de parecérsele, ¿o no? Pues iba a ser que no.

A lo lejos, pero muy a lo lejos, conseguí divisar a un payaso entre la multitud que no paraba de agitar como si la vida se le fuera en ello un pequeño cartel con letras tamaño pulga. La llevaba clara si esperaba que algún pobre desgraciado pudiera leerlas.

Seguí avanzando hacia delante, detrás de otro payaso con complejo de estrella del mundillo del celuloide que no paraba de saludar a diestro y siniestro, mientras intentaba afinar mi vista hacia el cartel del otro payaso exaltado evitando marearme en el intento ante tanto movimiento.

Hasta que al fin lo descifré… y cual fue mi sorpresa al descubrir que la pobre desgraciada no era sino yo…

***

—Tiene que ser ella, ¡¡se acerca!!— exclamó exaltado mi padre mientras movía el cartel cada vez con mas ímpetu.

—¿Tu crees papá?—contestó mi hermano— no sé, está demasiado buena como para compartir nuestros genes…

—afirmó mientras me miraba descaradamente.

Decidí ignorar tal comentario y volví a mirar como la desconocida que, para que negarlo, era cierto que estaba demasiado buena como para compartir algo conmigo, se acercaba peligrosamente, aunque con paso vacilante, hacia nosotros.

"Pobre, la compadezco… no sabe donde se está metiendo " .

—Dani, te tengo dicho que no hables así… a ver si tratamos de controlar esa lengua… compórtate y haz gala de tantos años de estudio enfrente de un colegio de pago.

—Si mamá…

—Shhh… ¡¡que ya esta casi aquí!!… ¡¡intentad parecer medio normales por una vez!!— decía mi padre mientras ya no solo movía el cartel sino que también hacia la ola con el. — ¡¡¡Nicole!!!— gritó cuando la chica estaba lo suficientemente cerca como para oírle.

***

"Vale Nic… que no cunda el pánico… tu solo ignora las inmensas ganas que tienes de salir por patas y trata de avanzar hacia el payaso del cartel… ¡¡Dios!! ¡¡no puedo!!... Si, si que puedes… es solo un año… 52 semanas… 365 días… podría ser peor… " me repetía a mi misma mientras intentaba avanzar hacia delante aun detrás del payaso con complejo de estrellita.

"Ya les veo mejor… veamos… exceptuando al payaso del cartel, no parecen tan raros… una chica bajita, un chico gordito, una mujer con un niño pequeño en brazos… Todo normal. ¡¡Un momento!! " — Paré inmediatamente cualquier pensamiento automático mientras mi raciocinio intentaba hacer acto de presencia al percatarse de que tales descripciones no encajaban en mis esquemas de conocimiento. " El chico gordito y el niño pequeño sobran… ¡¡ellos no estaban en el lote!!… tranquila Nic, analicemos la situación calmada y pausadamente, seguramente sean los vecinos que también vienen a darte la bienvenida… recuerda que aquí son todos muy completos… y sino fíjate nada mas en el espécimen que llevas delante… " trataba de auto convencerme mientras seguía avanzando por la larga sala.

"Si, va a ser eso… no te lo crees ni tu… mejor aprovecha que todos están emocionados con el panolis que llevas delante, date la media vuelta disimulando así como quien no quiere la cosa y sal por patas antes de que sea demasiado tarde… " Y justo estaba por hacer lo que mi otro yo se me solicitaba con tanto empeño cuando…

—¡¡¡Nicole!!!

… Ya era demasiado tarde.
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 19th 2016, 11:39 am

SEGUNDA PARTE


—¡¡Nicole!!— gritó de nuevo Miguel, aunque esta vez mas fuerte, mientras seguía haciendo aspavientos con el cartel que tenia entre las manos.

Y la respuesta no se hizo esperar… santa Nicole debía de ser muy popular en Inglaterra porque al menos 8 chicas en la sala dirigieron sus miradas en ese momento hacia mi padre.

—¡¡Noo!! ¡¡No vosotras Nicoles!! ¡¡Esa Nicole!!— dijo ahora señalando a su supuesta sobrina, la cual lo miraba con una mezcla de miedo e incredulidad ante el espectáculo de llegada.

—¿¿Porque eres Nicole Vizza, no??— preguntó para cerciorarse mientras le plantaba a su vez el cartel en los morros a la pobre chica.

La chica asintió suavemente con su cabeza, intentando apartarse el cartel de la cara, aun sin palabras ante la clamorosa bienvenida que le estaban ofreciendo.

—¡¡Hola Nicole!! ¡¡Woohh!! Donde quedó aquella niña que apenas levantaba un palmo del suelo la última vez que la vi… estás… estás… ¡¡estás grandee!!

Aplaudí mentalmente el recibimiento de mi padre… tan de el… " Genial papá… ¡¡vivan las primeras impresiones!! "

—Me alegro de volver a verte… sé que las circunstancias no son las mejores pero de corazón que me alegro de que estés aquí con nosotros.

Baste decir que la cara de la chica era todo un poema. Suficiente para que mi padre creyendo que la chica no le entendía hiciera gala de su magnifico conocimiento en idiomas.

—¿Ar yu pikin espanis?— chapapurreó vocalizando exageradamente y hablando en un tono una octava mas elevado de lo normal.

"Eso papi, que se note que eres de mundo " pensé para mi misma mientras observaba con vergüenza ajena tan entrañable escena.

Eso pareció bastar para sacar a la chica de su ensimismamiento y arrancarle una sonora carcajada.

—Si, hablo español. ¿Tío Miguel?— al fin respondió una suave y aterciopelada voz.

—¡¡ El mismo!! ¡¡Dame un abrazo cariño!!— la chica obedeció dando y recibiendo a su vez un estrecho abrazo por parte de su tío— Nicole, déjame te presento a la tropa.

Ella es mi esposa Diana, ¿¿ te acuerdas de ella?? Te encantaban sus postres.

—No recuerdo demasiado, era algo pequeña. Pero estoy segura que apenas pruebe uno seguro que recuerdo— Nic sonrió a su tía a la vez que la abrazaba y la besaba— Me alegro de verla de nuevo, ha pasado algo de tiempo desde la última vez.

—Si, la verdad es que un poco… me alegro de que al fin estés con nosotros… siento mucho lo que le ocurrió a tu padre, era un buen hombre.

—Si, lo era. — respondió apenada.

—Bueno, sigamos con las presentaciones. Esta chica tan guapa es tu prima Natalia, y de ella si que deberías acordarte señorita, que buenos tirones de pelo os dabais de pequeñas por las barbies.

Nicole volvió a sonreír, pero esta vez en mi dirección. Estuvo un breve instante así, mirándome con una sonrisa asomando a sus labios, como si mentalmente estuviera reviviendo en su cabeza aquellos momentos de gloria en los que me arrancaba mechones completos de mi preciosa melena rubia, hasta que por fin pareció reaccionar y se acercó a mí para besarme la mejilla. Todo ocurrió en un breve instante, pero mi sensación fue que duró toda una eternidad. Un cúmulo de sensaciones se apoderaron de mí en ese preciso momento. Todo pareció ralentizarse a mi alrededor… fui capaz de sentir todo… desde el calor de su cuerpo, al agradable olor de su perfume, pasando por su cálido aliento en mi mejilla y el suave roce de sus labios.

Tras besarme volvió a sonreírme de nuevo antes de mirar hacia la dirección donde estaba el sapo y a quien en ese momento mi padre le estaba presentando.

"Que buena presentación Nat… ¡¡te luciste!! Para la próxima vez que se te acerque ya de paso te tiras a sus brazos… si es que hija, eres mas simple que el mecanismo de un chupete " me reclamaba mientras intentaba serenar el latido de mi corazón y hacia esfuerzos sobrehumanos por mantenerme sobre mis pies y no sobre mi espalda. ¡¡Diablos!! ¿¿De donde ha venido todo eso??¿¿Que me ocurre??… Va a ser que no merendé… Sip, va a ser eso "  un ataque momentáneo de hipoglucemia " trataba de auto convencerme.

—Este muchachote de aquí es tu primo Daniel, recuerda no dejarle a cargo nunca de tu comida, puede volar a su estomago— bromeó mi padre.

—¡¡Papá!!— intentó defenderse el sapo.

—Y este es el hombrecito de la casa, el pequeño Alex… Alex saluda a la prima. — Y Alex comenzó a mover su manita mientras escondía su carita en el hombro de su madre.
Nicole volvió a sonreír nuevamente y se acercó para plantar otro beso en la mejilla ahora de mi hermano pequeño a la vez que él mismo giró su cabecita y puso otro besito, aunque este mas baboso, en su mejilla.

—Jeje, que tierno— rió Nic mientras se limpiaba como podía las babas que aun le colgaban de la cara.

—Si, creo que le gustas— respondió mi madre.

—Y bueno, creo que ya es hora de agarrar los trastos e ir moviéndonos de aquí… ¿no tenéis hambre?— preguntó mi padre mientras agarraba el equipaje de Nicole.

***
"Bueno, ya está. Después de todo parece que no ha resultado tan mal el primer contacto. Reconozcámoslo, se ven un poco raritos pero sin duda son buena gente. Quieras o no al menos compensa… no sé, quizás después de todo no sea un mal año… solo necesito amoldarme a convivir con 5 desconocidos, un hámster, una tortuga, tres peces y un perro… Lo del hámster, la tortuga y los peces ya medio va, lo del perro me tomará su tiempo y en cuanto a los 5 desconocidos… mejor no meto gafe y no adelanto acontecimientos. " Suspiré mientras miraba al techo blanco impoluto.


Noté la presencia de alguien entrando en la habitación, me giré y allí estaba mi prima Nat con un bonito pijama de ositos amorosos, disponiéndose a tomar sitio en la otra cama. No pude evitar sonreír ante la visión, algo que al parecer no le hizo demasiada gracia a ella.

—¿Que? ¿Que te parece tan gracioso?— dijo mientras miraba a su alrededor.

—Nada, solo sonreía… ¿que no puedo hacerlo?— le respondí bastante a la defensiva y con un tono mas fuerte del que hubiera deseado, la verdad es que no quería pelear con ella ya en mi primer día allí, pero si esa niña quería guerra sin duda la tendría.

—Por supuesto, pero al menos digo yo que podrías compartir tremenda felicidad.

—Buenas noches Natalia— dije mientras apagaba la luz y dejaba a un lado la rabia que iba creciendo rápidamente en mí. " Pero que demonios se piensa esta niñata egocéntrica, como si yo no tuviera otra cosa que hacer que andar contándole el porque de mis actos " .

—¡¡Oyee!!¿¿Quien te crees que eres para dejarme con la palabra en la boca??— reclamó de nuevo a la vez que encendía la luz y me miraba con aire desafiante.

—Mira, lo siento mucho, pero hoy he tenido un día bastante duro y estoy demasiado cansada como para discutir con niñas egocéntricas y sabelotodo, así que por favor, si gustas, me encantaría poder dormir – y apagué de nuevo la luz, la cual no tardó demasiado en volverse a encender.

—¿Niñas egocéntricas y sabelotodo?… ¿tratas de decirme algo niñata?

—Si, trato de decirte que me dejes de una puñetera vez dormir tranquila, ¿¿estamos??— volví a espetar mientras apagaba por tercera vez la luz, la misma que por tercera vez volvió a encenderse.

—No, no estamos— contestó de nuevo, a la vez que se levantaba para dirigirse hacia el armario de donde sacó algo. Parecía una especie de diario, pues inmediatamente que lo sacó se puso a escribir en el despertando mi mas curiosa curiosidad.

No tardó demasiado en anotar lo que se suponía debiera de anotar, solo cuando acabó y lo guardó me miró de nuevo a los ojos para decirme— ya si estamos. — y apagó la luz, sumiéndome en la profunda oscuridad de la noche y de mis pensamientos.

***
"Niñata maleducada… ¿que en Inglaterra no le enseñaron modales o qué?… ¿¿pero que demonios se cree??Si acaba de llegar y ya se cree la reina de saba, ¿de aquí a un año esto que será? " nada mas apagar la luz mis pensamientos hicieron acto de presencia.
Estaba indignada, esta tipa acababa de aparecerse en nuestras vidas, y ya se creía la mandamás solo porque venia de fuera " no, no, niñita, si quieres algo tendrás que currártelo como todos, nadie te va a dar nada mascado solo por lastima de que estés solita en este mundo " .

"Demonios Nat, no seas tan cruel, ¿has tratado de ponerte acaso en su lugar?… acaba de perder a su padre, está en un país extranjero, con la familia Adams como parientes mas cercanos… un poquito de por favor que la niña lo sufre en silencio… " mi otro yo de repente salía a escena en el papel de abogado del diablo. Y lo cierto es que por mucho que tratara de buscarle excusas, por una vez tenia razón, por muy indignada que estuviera, por muy molesta… debía de tratar antes de juzgarla intentar verlo todo desde sus ojos.

"Sí, mañana me disculparé… " decidí al fin en un suspiro "… aunque por supuesto después de que ella lo haga antes "

***
—Y bien Nic, ¿que tal tu primera noche? ¿Dormiste bien? ¿O la princesita te estuvo dando palique hasta altas horas de la noche?— me preguntó mi tío mientras ponía media tarrina de mantequilla sobre su tostada.

—No tío, dormí genial. — respondí asombrada mientras veía como además de la mantequilla añadía ¾ del bote de mermelada de fresa en un lado y otros ¾del bote de ciruela en el otro.

—No hay nada mejor para la circulación matutina— añadió mientras señalaba su manjar antes de llevarlo a la boca.

—¡¡Tostadas!! ¡¡Tostadas!!— apareció gritando y como salido de la nada Dani, a la vez que ocupaba su lugar en una mesa cargada hasta los topes de todo tipo de alimentos.

"Está claro que esta gente no es normal… seguro son caníbales cuyo plan es cebarme para después echarme a la olla de la sopa "

—Que se dice Dani…

—¡¡Buenos días!!Y tan buenos… — dijo mientras se relamía ante la esplendorosa visión.

—Dani, al desayuno no le van a salir patas – volvió a reprender Diana a su hijo ante la voracidad de este – Buenos días Nicole, ¿has dormido bien?— Preguntó dirigiéndose ahora hacia mi mientras colocaba al pequeño Alex sobre la silla.

—Si tía, dormí bien, gracias

—Buenos días… — se oyó una pastosa y adormilada voz desde el marco de la puerta. Miré y allí estaba ella, el motivo de mi insomnio con el pelo alborotado… porque las bellas durmientes también roncan y se despeinan, ¿o que creíais?

—Nat, ya que estas de pie, por favor, ve a la cocina y tráete la bandeja que queda.

—Si mamá— bostezó mientras se dirigía hacia el lugar ordenado para acto seguido aparecer con una bandeja cargada también hasta los topes, pero esta vez de churros

—Buen provecho— dijo una vez se había colocado en su sitio, comenzando también así su particular lucha con la primera comida diaria.

—Bueno chicos, ya que estamos todos en la mesa os digo que en algo así como 2 horas salimos para el apartamento de la playa a pasar unos días allá.

—¿Qué?— Nat casi escupe la tostada que masticaba en ese momento— Pero papá, ayer dijiste que no iríamos hasta pasado mañana. Ya tenía planes para hoy.

—Pues lo siento señorita, pero tendrá usted que cancelarlos porque ya está decidido, salimos en menos de 2 horas.

Nat siguió comiendo su tostada bastante mosqueada con la dirección que llevaban los planes, pero se limitó a eso, solo a comer sabiendo que por mucho que intentara discutir su batalla estaba perdida.

—Cariño, sabemos que ya tenías planes con Andi… pero ya las cosas han salido así… si quieres llámala y dile que puede venirse a pasar unos días al apartamento de la playa con nosotros.

"Éramos pocos y parió la abuela " no pude evitar pensar mientras seguía centrada en mi desayuno y dejaba al mundo correr.

***
Después de 2 horas de atasco para un trayecto de 30 minutos y 3 paradas en la gasolinera al final llegamos al apartamento de la playa.

La salida del monovolumen debió de ser todo un espectáculo de pasarela para los transeúntes que en ese momento pasaban por la calle a juzgar por lo que fueron sus caras.

El apartamento tampoco es que fuera muy grande, apenas 3 habitaciones, un baño y un salón con barra americana que conectaba con la cocina. Vamos, una caja de cerillas pero con un poquito de más glamour.

Una vez acoplados y ordenados todos los bártulos nos pusimos los bañadores y nos dispusimos a ir a la playa.

Apenas dos manzanas mas abajo la arena dorada y el cálido mar se abrían paso ante seis pares de encandilados ojos.

—Bien chicos, ¡¡llegamos!!Apalancaos donde podáis que mamá y yo iremos a pillar sitio con sombra en el chiringuito. Nos vemos en un rato. Comportaos.

Dicho y hecho, Miguel, Alex y Diana no tardaron en desaparecer dejándonos allí, solos ante el peligro, en medio de esa playa abarrotada de gente.

Viendo que Nicole y Andi colocaban sus toallas, me dispuse a hacer lo mismo, mientras por el rabillo del ojo observaba como Dani trataba infructuosamente de clavar el pincho de la sombrilla en la arena.

" Normal que no pueda… este niño necesita gafas… ¿es que no ve que estamos sobre un pedrusco? "

Cinco minutos bastaron para que el chico se rindiera en su intento desesperado y sustituyera tan laboriosa entrega por un refrescante baño en el salado charco.

—Métete todo lo adentro que puedas. Que no pienso ir a buscarte— exclamó Nat en cuanto vio que su hermano se dirigía hacia el mar.

—Muy graciosa… — oí decir a Dani antes de verlo desaparecer entre la multitud de sombrillas.

***
—Has estado muy callada durante todo el camino. Nat, ¿hay algo que no me hayas contado?

—¿Eh? No, nada… no te preocupes Andi… es solo que aun ando medio dormida

—Bueno…

—¿No me crees?

—Si, claro, ¿acaso no debería de hacerlo?— Me cuestionó  mirándome inquisitivamente.

—Anoche tuve un pequeño altercado con Nic— dije tan rápido que ni siquiera estaba segura de que Andi hubiese sido capaz de entenderlo.

—Cuando dices que tuviste un pequeño altercado con Nic,¿a que te refieres exactamente?

—A que anoche discutimos.

—Agghh… ya sabia yo que algo había pasado, ¿es por eso que no os dirigís la palabra?

—No… para serte sincera tampoco es que nos la hubiéramos dirigido demasiado antes de la discusión.

—Tratas de decirme que por una mísera vez que habéis hablado… ¿lo habéis empleado para discutir?

Traté de mirar a todos lados excepto a la cara de mi amiga antes de darle una respuesta.

—Si, algo así— confesé al fin más que avergonzada.

—Nat, Nat… que voy a hacer contigo… Pero te daré un consejo, tal vez debería usted de dejar por un momento a un lado su orgullo y tratar de acercarse a ella para pedirle disculpas.

—Es necesario, ¿verdad?

—Pues teniendo en cuenta que como mínimo tendrás que vivir un año con ella bajo el mismo techo… me temo que si que es necesario.

—Gracias conciencia— dije mientras me levantaba de donde estaba sentada y me dirigía hacia donde estaba mi prima poniéndose crema.

— Fue un placer— fue lo ultimo que oí decir a mi amiga antes de alejarme de su lado.

***

Ya que Natalia y Andi iban a su bola, yo decidí ir también a la mía. Apenas habíamos cruzado palabra desde lo sucedido anoche, aunque tampoco es que antes de que sucediera hubiéramos cruzado muchas. Tan solo había hablado para dirigirse a mi cuando me presentó a su amiga Andi. Al parecer eran amigas desde la infancia. Parecía una chica simpática y agradable, todo lo contrario que mi prima.

" Como papá diría, no la juzgues y la crucifiques ya… aun no la conoces bien… " me recordé.

Decidí matar el rato poniéndome protector solar por todo el cuerpo, tampoco es que lo necesitara para evitar quemarme, pues a pesar del poco sol de Londres siempre tuve la suerte de tener un tono tostado en mi piel. " Cosas de genes supongo " .

Mientras me ponía la crema no pude evitar mirar hacia donde estaban tumbadas mi prima y su amiga que no paraban de reír tontamente cada vez que algún chico pasaba por su lado. " La edad del pavo, como no " . Mi prima al contrario que yo tenía una piel muy clara. Con el cabello nos pasaba igual, mientras ella lo tenia rubio yo era morena. " Seguramente nuestros genes compartidos se fueron de cañas una noche, pillaron una cogorza y no regresaron. Si, es una teoría razonable, con el suficiente peso para sostenerse por si misma sin evidencia empírica " seguí divagando mientras seguía poniéndome potingue.

—Ey Nic, ¿cuando acabes me la pasas?— me interrumpió en mitad del ritual mi prima a la vez que se sentaba a mi lado en la toalla.

—Si, claro. — respondí pasándole el bote.

—Gracias.

Me puse mis gafas de sol mientras de reojo observaba como se ponía el potingue también ella por todos lados.

—Se está bien aquí, ¿verdad?— dijo mientras seguía concentrada en tan ardua labor.

—Si, aunque para mi gusto sobra gente— comenté con tono malhumorado mientras por tercera vez seguida limpiaba mi lado de la toalla de arena y miraba con mirada asesina al crío que jugaba haciendo castillitos un metro delante nuestro.

—Lo siento, ya me marcho— la oí decir en apenas un susurro.

—¡¡No!!No es necesario yo… no me estaba refiriendo a ti… — traté de disculparme torpemente.

—Esta bien… solo quería disculparme por lo de anoche… la verdad es que no estuve demasiado fina. Lo siento mucho.

—No te disculpes, no fuiste solo tu… un tango es para dos… yo también lo siento. Me hubiera gustado empezar con mejor pie contigo.

—Y a mi… ojalá pudiera volver atrás en el tiempo…

—Pues ya que está algo dificilillo eso… solo hagamos borrón y cuenta nueva, ¿te parece?

—Me parece – dijo mientras me sonreía por segunda vez desde que nos conocíamos.
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 20th 2016, 12:32 pm

TERCERA PARTE

Los días de calor junto al mar pronto pasaron, dando lugar a la vuelta a la vida cotidiana en la gran ciudad. Apenas fueron dos semanas las que estuvimos en el apartamento pero en mi interior tenia la sensación de que habían pasado siglos desde que bajé de ese avión.

Mi relación con mis tíos y mis primos había ido considerablemente en aumento, la única que aun se me resistía era Nat. Habíamos conseguido limar asperezas en el primer día que llegamos pero luego nuestra relación fue viéndose limitada dando lugar a que solo fuese un vago espejismo lo que afloró ese día. Lo cierto era que no habíamos vuelto a discutir, aunque claro, tampoco es que se hubiera dado la oportunidad para ello.

Con Andi fue mas o menos igual, aunque al contrario, a pesar de que ella si que hacia esfuerzos por acercarse a mi lo cierto es que yo me alejaba de ella. Era una chica agradable aunque con unos puntos un tanto raritos. Había algo en ella que no sé… pero me daba yuyu… era como si siempre lo supiese todo…

Los días posteriores a la llegada a la ciudad pasaron entre el papeleo de mi traspaso al nuevo instituto donde continuaría con mis estudios. Había conseguido que me convalidaran algunas asignaturas, pero para otras debería de volver a pasar examen.

Y puesto que no me apetecía perder un curso por un par de asignaturas (quien dice un par dice cinco) decidí que las cursaría junto con las materias del ultimo año. Estaría difícil que pudiera con todo pero al menos iba a intentarlo.

***
—Y bien chicas… ¿nerviosas ante vuestro primer día de clases?— preguntó mientras conducía mas emocionado si cabe mi tío que nosotras por volver a la rutina diaria.

—Uhm, no demasiado— respondí mas para mi misma que para mi tío.

—Un primer día como el de cualquier otro curso— se limitó a responder Nat.

—Uys, que ánimos se respiran en el ambiente –intentó bromear mientras giraba la esquina y aminoraba la marcha hasta parar frente a un edificio abarrotado de gente joven. — Bueno, ya llegamos, ¿me dan mis niñas un besito de despedida antes de entrar al cole con sus amiguitos?

—¡¡Papá!!

—Jajaja, ok ok… ya veo que cada día queréis menos a este viejo… supongo que tendré que acostumbrarme a que me rompáis el corazón… aish, c´est la vie… venga, daos prisa o llegareis tarde a clase, que tengáis suerte chicas.

—Gracias tío— dije mientras salía del coche y miraba al viejo edificio.

—Igualmente papá— le dijo Nat a su padre antes de besarlo en la mejilla y apearse del coche también. — Bueno, ya estamos aquí, ¿Qué te parece si entramos?— dijo ahora dirigiéndose a mi.

—Pss… ya que hemos madrugado y hemos llegado hasta aquí… es lo idóneo, ¿no crees?

—Me parece justo— respondió sonriéndome e iniciando la marcha. – ¿Tienes a mano tu horario?

—Si, espera, lo tengo justo aquí— dije mientras me sacaba un papel doblado del bolsillo trasero de mi pantalón.

—Genial, veamos que clase tienes… lengua española en el aula 9… — dijo quedándose un momento pensativa— Pues estas de suerte, te acompaño hasta allá, tengo la misma clase que tu, es la asignatura que tienes pendiente del curso pasado, ¿no?

—Eso parece.

—Bueno, no te preocupes, sé que la pasaras, tienes cara de chica inteligente.

—Jajaja— no pude evitar reír ante el comentario de mi prima— ¿tu crees?

—Claro… ¿que no ves que tu y yo compartimos genes? A la fuerza tuviste que heredarlo de mi— dijo mientras se paraba frente a una puerta— Bien, hemos llegado. ¿Lista para enfrentarte a la jungla?

—Supongo.

—Supones, uyy… je, venga entremos a coger buen sitio en la ultima fila.

Nada mas abrir la puerta el ruido del interior del aula invadió nuestros oídos. Mientras fuimos avanzando a través de la sala pude oír susurros y voces que aunque me empeñara en ignorar no podía evitar escuchar gracias a la agudeza de mi oído.

—Mira, Nat llegó… ¿y quien es esa con la que va?

—Por ahí he oído que es su prima o no sé que se quedó huérfana y ahora vive con ellos.

—Pero parece mayor…

—No, en realidad es menor, es de fuera… creo que es alemana…

—Sí, eso explica la altura… es muy guapa…

Giré mis ojos ante la credibilidad que le daban aquellas niñas a sus fiables fuentes mientras seguía avanzando tras mi prima por el aula hasta llegar a un par de pupitres vacíos.

—¿Te parece bien aquí?— Preguntó mirándome expectante.

—Si, aquí está bien— Respondí ausente observando el lugar.

—¡¡Nat!!— se oyó gritar una voz conocida desde una esquina de la parte delantera del aula. Era Andi. Estaba rodeada por 3 chicas más con las que parecía estar hablando. No tardó demasiado en despedirse de ellas y acercarse a nosotras.

—¡Nic! ¿Que hay? ¡Cuanto tiempo chica! No sabía que estabas en nuestra clase.

—Solo en algunas materias— se apresuró a aclarar Nat.

—Si, solo— cercioré yo.

—Entonces en el resto seguro te toca compartir clase con mi hermano.

—Es cierto— exclamó Nat como recordando— Es un año mayor que nosotras.

—Seguro que en cuanto le veas le reconoces. Es un chico peculiar, de apariencia tímida y solitaria, seguro sentado por el fondo del aula.

—Recordaré la descripción— le dije a Andi mientras le sonreía.

Poco mas pudo ser dicho pues el profesor hizo de inmediato acto de presencia.

***
La clase transcurrió con normalidad, la típica presentación del primer día de lo que sería la materia en sí, el sistema de evaluación y poco más. Treinta minutos bastaron para que nos viéramos liberados.

—¿Qué tienes ahora?— me preguntó Nat mientras salíamos del aula y nos sumergíamos de nuevo en aquellos laberintos que llamaban pasillos.

—Economía, de segundo, en el aula 10.

—Ok, entonces vayamos a la busca y captura.

—No, no te preocupes Nat, ya me las apañaré, además, tenéis vuestra siguiente clase en apenas cinco minutos.

—¿Segura?— me cuestionó mirándome fijamente.

—Segurísima — vi la preocupación reflejada en su cara así que le sonreí— Sabré defenderme. A la hora de la comida os veo.

Ni que decir tiene que anduve dando más vueltas que un trompo por esos malditos pasillos por lo menos durante cinco minutos, hasta que al fin conseguí dar con el aula 10, o debiera decir aula 1 ante la ausencia indebida del 0 en la placa.

—¿Ya te cansaste de dar paseitos por el pasillo?— oí decir a alguien mientras cruzaba el umbral de la puerta.

Miré a la dueña de tal voz. Era una chica alta, aunque algo menos que yo, rubia de bote y de tez más bien morena.

Sus ojos marrones me miraban entre burlones y desafiantes.

—No, pero gracias por interesarte tanto por la integridad ajena— le respondí entrando al aula y dejándola con la palabra en la boca.

La escena que me recibió no era muy diferente a la que ya me había recibido en el anterior aula; chicos sentados sobre las mesas, chismorreos a mi paso, tizas invadiendo el espacio aéreo…

Centré mi atención en tratar de localizar al chico peculiar, de apariencia tímida y solitaria seguro sentado por el fondo del aula, a la vez que trataba de esquivar los avioncitos de papel que esos momentos volaban sobre mi cabeza. " Niños… "

Noté como todo el ruido ambiental cesó de inmediato dando paso a un silencio casi sepulcral, giré mi cabeza pensando que se trataba de la llegada del profesor pero en lugar de ello mi mirada chocó con la de la chica de la entrada que ahora venia acompañada por otro chico moreno y mas alto que ella. Aguanté su mirada unos instantes, hasta que por fin la chica pareció rendirse y comenzó a hablar con su acompañante.

Continué mi afanosa búsqueda hasta localizar así mi objetivo. Como su hermana bien dijo estaba sentado solo al fondo del aula, sumergido en la escritura en un viejo cuaderno de notas. Por su tamaño sentado supuse que no debería de ser muy alto, lo cual como luego comprobaría era cierto pues lo superaba con creces. Al igual que su hermana era castaño y de ojos color café, pero a diferencia de ésta él llevaba gafas. Parecía el típico chico empollón y solitario, vamos, el incomprendido de la clase a juzgar por como las tizas volaban hacia el desde varios grupitos cercanos.

—¿Está libre el pupitre de allá?— le pregunté cortésmente.

—Si— respondió tratando apresuradamente de cerrar el cuaderno en el que con tanta insistencia escribía instantes antes de mi profanación.

—Hola soy Nicole, la prima de Natalia— ante su cara de perplejidad añadí— la amiga de tu hermana Andi— eso pareció bastar para sacarlo de su ensimismamiento y hacerlo reaccionar.

—Ahh si, un gusto conocer a la famosa Nicole, mi hermana me ha hablado de ti, soy Iván— dijo alargando su mano y estrechándola aparatosamente con la mía.

—Espero que cosas buenas— le sonreí bromeando.

—No lo dudes— me sonrió a su vez.

Quedamos un instante en silencio, lo suficiente como para que mis divagaciones sobre a que tipo de pirado acababa de presentarme hicieran acto de presencia, divagaciones que no tardaron en esfumarse al sentir la presencia de alguien no grato no solo para mí sino al parecer también para mi acompañante.

—Vaya, vaya, pero que ven mis ojos, gafitas granulado y miss doy paseitos al pasillo.

—Ya ves, Dios los crea y ellos se juntan— dije irónicamente mirando a ella y al chico que la acompañaba.

—Muy graciosa. ¿Eres la nueva?

—Depende de que nueva hables.

—No te hagas la graciosa y responde.

—Podría ser la nueva, ¿algún problema con ello?

—Por supuesto que ninguno, pero te echaba mas inteligente.

—Así como tu ¿verdad?, pero que pena que no siempre todo lo que se espera se cumpla.

—Ya veo que la altanería viene de genes.

—¿Segura? Porque que yo sepa tu y yo no compartimos nada.

La chica estaba por responder algo cuando el profesor entró por la puerta.

—Salvada por la campana miss paseitos con titulo honorífico recién adquirido de payasa, felicidades, nos veremos a la salida… y dile a tu primita que también va por ella, porque de esta no se libra ni rezando el rosario al revés— dijo a la vez que me guiñaba un ojo y volvía a su sitio contoneando exageradamente las caderas a cada paso.

—Tu primer día y ya la has pifiado… enhorabuena, batiste el record… olvida que me conoces— me dijo Iván a la vez que abría otro cuaderno y esperaba impaciente el dictado del profesor.

—No puede ser tan malo— me limité a responder indiferente mientras hacia lo mismo que el.

—Cierto, podría haberte partido la cara aquí mismo, pero mira que piadosa fue que te dejó la oportunidad de hacerlo a la salida y con un aforo de espectadores menos limitado.

—Hombre de poca fe… sorpréndeme y dime que también

hacen apuestas con las peleas…

***
La hora del almuerzo llegó mas rápido de lo que esperaba. Exceptuando la " cálida " bienvenida con la que me abrumaban algunos de mis nuevos compañeros de clase, la mañana podía decirse que había sido buena dentro de lo que cabía, con algunas materias habíamos empezado ya desde ese primer día y los profesores parecían no defraudar.

Como acordé con Andi y mi prima, Iván y yo nos reunimos con ellas a la hora del almuerzo. El comedor no podía ser menos que los pasillos y las aulas, así que mejor os evito el trauma y lo dejo a la imaginación. Nat y Andi nos esperaban sentadas en una mesa, debido a nuestra tardanza habían comenzado a comer y mejor así, porque después de lo que oyeron, exceptuando la saliva, no se quedaron con ganas de tragar mucho más.

—¿Que ha hecho que?— preguntó por tercera vez aun incrédula y como deseando oír otra cosa distinta Natalia.

—Pues eso, que aquí tu querida prima nos ha salido contestona— respondió Iván.

—Oye, a ver que va a pasar… que la tipa fue a por mí desde el principio.

—Sí claro, como gracias a dios se te ve presa fácil— dijo Nat girando sus ojos – no podías estarte calladita, ¿verdad?
—Oye guapa, ¿que acaso crees que a mi me gusta ir pillando bulla con tó dios o que?

—Venga chicas, que haya paz, con pelearos no conseguiréis nada. — intentó aplacar los ánimos Andi.

—Da igual, pero por lo menos me desquito con alguien.

—Pues si te parece a la salida en lugar de un asalto, ya puestas hacemos dos.

—No seas bocazas Nic, que en buena te metiste.

—No sufras, sé cuidarme

—Ya está visto lo bien que te cuidas que no puedes dar ni un paso sin meterte en algún lío.
—Pues al parecer tú tampoco eres santo de devoción de la tipa, lo cual quizás explica sus intensas ganas de partirme la cara.

—Chicas, no os pongáis nerviosas… nadie va a partirle la cara a nadie… tranquilizaos y no os peleéis— de nuevo intentó prevenirnos Andi.

—Eso, guardad fuerzas para la salida— aconsejó Iván mientras tranquilamente partía sus macarrones con el cuchillo, como si la cosa no fuera con el.

***

Dicho y hecho, a la hora de la salida Iris nos esperaba en la puerta junto a sus secuaces y un dilatado publico que victima del chisme había acudido deseoso de ver sangre.

—Ya pensé que no nos daríais el gusto de recrearnos con vuestra magnifica presencia, ¿asustadas?— espetó Iris nada mas vernos salir por la puerta del instituto.

—¿Lo estas tú?— le pregunté

—¿Debería?

—Entonces ya tu misma respondiste a tu pregunta… — respondí con una sonrisa irónica colgada en mis labios.

—Eso, tu enciéndela mas, que aun no se le ve la mecha…— oí que me decía Nat casi en un susurro a la vez que me sujetaba del antebrazo.

—Nat, veo que el verano te dejó tan ridícula como siempre, me alegro de que al fin te decidieras a aceptar también la invitación.

—Mira, si tienes un problema con alguien es conmigo, pero a Nat la dejas en paz, ¿estamos?— intenté salir en su defensa.

—Salió la defensora… ¿que pasa? ¿Que tío gilito luego te castiga si su niña va con un rasguñito?

—Hija de… — soltó Nat antes de que apenas pudiera sujetarla para evitar que hiciera una tontería de la que se lamentara luego.

—Eso, además de enana, deslenguada… ¿que tu papito no te dijo que eso está feo?

—Ya está bien niñata… si tienes algún problema lo dices y si no te apartas y nos dejas pasar.

—¿Ya te me pones en plan gallito?

—Prefiero pensar que es un plan razonable para todos, pero especialmente para ti.

—¿Y desde cuando te preocupas por mi?

—Mira niña, ya me cansé del jueguito, ¿que no sabes responder nada más que con preguntas? o te apartas o te aparto.

—Está bien me aparto, pero me quedo con la rubita… es un buen trato, ¿no crees?

—Te apartas o te aparto, no te lo repito más. Te aparto

La impasividad de la tipa unida a la tensión acumulada en mi cuerpo hizo que actuara casi de forma automática agarrando a mi prima de un brazo mientras con el otro golpeaba a la chica que tenia de frente con un gancho en todos los morros. La reacción no se hizo esperar: sangre por todos lados, un labio roto, clamor popular y primera visita oficial a la oficina del director.

***
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 20th 2016, 12:53 pm


—Whoo… así que un labio partido… este Ricardo… Veo que te enseñó bien a defenderte— comentaba mi tío mientras conducía.

A él había sido a quien habían llamado desde la oficina del director para que fuera a recogernos tras la pelea y muy al contrario de lo que supuse no parecía para nada molesto con el asunto, mas bien al contrario, era como si encima me aclamara por mi valentía, la misma valentía que me había costado una semana de expulsión y la apertura de un expediente.

Maravilloso Nic, simplemente divino… no podías haber comenzado mejor tu primer día de clases " me castigaba a mi misma mientras mi tío seguía divagando y comparando la situación con sus años mozos de instituto. Miré a mi prima sentada a mi lado en el asiento trasero, miraba por la ventana la calle con aire ausente. A pesar de que nos habían llevado juntas al despacho del director no habíamos hablado desde lo sucedido.

Seguro la asustaste… ¡¡burra!! ¡¡Que eres una burra!!¿¿Cuando aprenderás que las cosas no se solucionan liándote a hostias con tó el que se te ponga por delante?? " suspiré " Al menos me queda el consuelo de que ella salió indemne de todo el asunto " .

—Recuerdo que el tipo estaba por partirme la cara cuando… — suena un móvil— ¿si?

Miguel, ¿¿donde estáis??Hace más de una hora que deberíais de haber llegado…

—Tranquila Didi, estamos en ello, solo surgió un imprevisto. En menos de 5 minutos estamos ahí.

¿Sucedió algo?

—Luego te cuento cariño, lo siento es que ahora voy al volante.

Esta bien, no tardéis.

—Si, hasta ahora— dejando el teléfono a un lado— era mamá— dijo a la vez que me sonreía como bobis por el espejo retrovisor y continuaba con la batallita del año la pera.

***

—¿¿Pero viste como voló la tipa??¡¡Fue espectacular!!Al fin alguien pone en su sitio a Iris, ¡¡que se joda!! Se lo tiene bien merecido por todas las putadas que nos ha gastado en todo este tiempo.

—Jaja, vaya que es cierto que nos saliste deslenguada…¿y que pasó en la sala del director? ¿Os castigaron?

—A mí no, pero a Nic… a Nic la expulsaron por una semana y le abrieron un expediente.

—¡¡No jodas!! ¿Y a Iris?

—¿¿Tu qué crees?? Es la sobrina del director.

—Cabrón.

—¿Y ahora quien es la deslenguada?

—Eso es que me lo pegaste, como la hermosura.

—Entonces mejor me despego de ti antes que me robes la poca que me queda.

—¿Y como lograste salir indemne de todo el lío?

—Nic se culpó de todo.

—Pero ella no tuvo la culpa… diablos ni tu la tenias… la única que se lo guisó y se lo comió fue Iris… me pregunto que hubiera pasado si hubiera sido al contrario y hubierais sido vosotras las escaldadas…

—Hubiera pasado lo mismo… se las habría ingeniado para involucrar a Nic como la instigadora del asunto… eso es lo que hubiera pasado… Aggg, me da tanta rabia, Nic no hizo nada para ganarse la losa que le cayó… y encima no pude decir nada para ayudarla… no se dejó, ¿te lo puedes creer?

—¿Qué? Un momento… ya me perdí… ¿a qué te refieres con que no se dejó?

—A que desde el principio se culpó de todo… Traté de defenderla ¿pero qué crees? que ni colaboraba, al contrario, se echaba mas tierra encima.

—Bueno, ya conoces el código.

—¡¡A la mierda con el código!! ¡¡ A la mierda con todo!!

—Vaya, gracias.

—Lo siento Andi… me enerva, no lo puedo evitar…

—Ya lo sé amiga… ¿has hablado con Nic en casa?

—No, aun no lo he hecho… y me gustaría agradecerle el que después de todo me defendiera.

—Deberías hacerlo… está claro que la chica tiene carácter… tenía mis dudas pero ahora ya sé que viene de genes.

—Sin duda lo tiene… debo dejarte Andi, mi hermano quiere ocupar esto un rato.

—Entiendo, nos vemos mañana en clase. Saludos para Nic.

—Yo se los mando, gracias, nos vemos mañana.

Desconecté el msn, cerré mi sesión en el pc y me dispuse a subir a mi habitación a hacer lo que hace rato ya debía haber hecho.

***
Toc toc

—¿Se puede?— dijo Nat entreabriendo la puerta y metiendo media cabeza a través.

—Claro, te recuerdo que es tu habitación— respondí dejando a un lado el libro en el que estaba sumergida leyendo.

—Ya lo sé, pero ahora ya no es solo mía— contestó a la vez que me sonreía tímidamente y se sentaba sobre su cama.

—Aun así, no necesitas pedir permiso.

—¿Qué lees?

—Hamlet.

—¿Te gusta Shakespeare?

—No me gusta, me encanta.

—Es curioso, pero nunca lo hubiera imaginado

Me limité tragarme mi sarcasmo y a sonreírle, evitando así decir algo que rompiera el calmado ambiente que se respiraba en ese momento.

—Hay tanto que no sé de ti…

—A veces es mejor así, no saber nada de nadie.

—¿Aun arriesgándote a perder cosas buenas?

—También ganas el no saber las malas

—¿Y romper el equilibrio?

—El equilibrio no se rompe. Si no sabes lo bueno, no sabes lo malo. Así de simple.

—¿Siempre eres así de complicada?

—¿Siempre haces tantas preguntas?

—Lo siento, es una fea costumbre— me dijo sonriendo tímidamente a la vez que notaba un pequeño rubor en sus mejillas.

—No tienes porque disculparte. Todos las tenemos.

—Nic…

—¿Si?

—Quería agradecerte por lo de esta tarde… — me dijo levantándose de su cama y sentándose sobre la mía invadiendo peligrosamente mi espacio personal—… gracias por defenderme frente a Iris…

—No hace falta que agradezcas nada, aquello era entre ella y yo, no tenia que meterte en medio.

—Ya, pero no quita que me defendieras aun habiéndome comportado como una cerda contigo en todo este tiempo.

—No te has comportado como una cerda.

—Si, Nic, te he ignorado… y lo sabes.

—¿Y? Yo también lo he hecho contigo.

—Pero no es lo mismo.

—¿Cual es la diferencia? ¿Que yo estoy sola en el mundo? ¿Es eso? ¿Ahora me vas a tener lastima?— me apresuré a decir a la defensiva.

—No, no es eso… además, sabes que no estas sola.

—¿Entonces?

—Que debería haber intentado ponerme en tu lugar, tratar de conocerte… no lo hice porque estaba molesta… molesta porque de pronto te aparecías en nuestras vidas para cambiarlas…

—Eso yo no lo elegí.

—Ya lo sé… pero te culpaba por ello… yo, lo siento mucho…

—Yo ya he estado aquí, yo ya he vivido esto…

—Entiendo que estés molesta conmigo.

—No estoy molesta contigo, y a decir verdad no te juzgo por ello… si te soy sincera, si yo hubiera estado en tu lugar, habría sido peor… — le dije a la vez que le sonreía tratando de quitarle hierro al asunto. Funcionó porque me sonrió a la vez que miraba hacia el suelo, pareció quedarse un rato pensativa hasta que de pronto oí de nuevo su voz.

—Si hubiera sido al contrario… ¿me hubieras defendido igual?

—¿Aun lo dudas?

—Y si hubiera sido al contrario… ¿también te hubieras inculpado?

—Es el código, Nat.

—Pues hay que ir pensando en reeditarlo, porque no pienso permitir que te expulsen de nuevo.
No pude sino sonreír ante su determinación.

***

El comedor mostraba su máximo apogeo a las 3 de la tarde, hora en la cual casi todos los estudiantes tenían su segundo descanso del día. Andaba de camino a reunirme con Andi e Iván en la misma mesa de siempre cuando Guille se cruzó en mi camino haciendo que tuviera que hacer malabarismos con mi bandeja para evitar que mis albóndigas nadaran en zumo de naranja.

—Lo siento.

—No pasa nada— respondí algo nerviosa, no en vano tenía frente a mis narices al tío más bueno y popular de todo el insti.

—¿Te ayudo?

—No, no hace falta… ya puedo yo— le sonreí.

—Como quieras. No sé si te habrás enterado de lo de la fiesta de mañana en la casa de José…

—Si, algo he oído por ahí— le contesté mientras seguíamos caminando por el pasillo del comedor hacia donde mis amigos me esperaban expectantes.

—¿Te gustaría acompañarme?

Me detuve en seco y le miré con cara de no haber entendido bien.

—¿Acompañarte en el sentido de… yo… tu… salir… fiesta?

—Sí, algo así. ¿Te parece bien que te recoja a las diez? Parpadeé varias veces antes de responder.

—A las diez estará bien.

—Ok, entonces nos vemos mañana… y cuidado con la bandeja.

—Sí, nos vemos— dije caminando en piloto automático, bandeja por completo olvidada en mis manos, mientras mis cabeza aún trataba de asimilar si lo sucedido instantes antes realmente había ocurrido y no era sólo producto de mi alocada imaginación.

—¿Qué quería Guille? ¿Qué le ha pasado a tu comida?— me empezó a interrogar Andi nada mas llegar a la mesa.

—Nada importante… solo invitarme a salir con él el sábado— contesté ausente aún mientras apartaba los fideos de la sopa de las albóndigas y lamía el pan manchado del caramelo del flan.

—¿Qué? ¡¡¿¿Qué saldrás con el chico más guapo de todo el insti??!! ¡¡Pero que te has fumao!!— gritó escupiendo la sopa de la boca y haciendo que varias cabezas de alrededor se giraran a mirarla.

—Y porque no era nada importante… — comentó Iván mientras hacia a un lado su comida y comenzaba a devorar el postre.

—Dilo un poco mas fuerte que los de la séptima mesa no se enteraron— dije avergonzada.

—Lo siento, pero es que… buff a mi mejor amiga no todos los días la invita a salir el buenorro del insti… ¿Y que le dijiste? ¿Aceptaste? ¿Que te pondrás?

—¿De verdad que tu no eres de la GESTAPO?

—¡¡Ya!! ¡¡Dime!! ¡¡No me tortures de esta forma tan cruel!

—Sí, acepté… o al menos lo intenté— dije mientras mordía mi cuchara— Y antes de que vuelvas a preguntar… no, no sé que me pondré— añadí.

—Se me ocurre que podría dejarte ese conjuntito de cuero de falda y top que…

—No pienso ponerme esa cosa.

—Pero ¿por qué?

—Porque va diciendo a gritos " cómeme " " .

—¿Y? es que es eso lo que se supone que debe de decir.

***

Estaba viendo la televisión sobre el sofá cuando mi tía llegó junto con mi primo pequeño.

—Hola Nic, ya estamos aquí.

Inmediatamente salté de donde estaba y me dispuse a ayudarla con las bolsas que cargaba.

—Gracias— me agradeció.

—De nada— respondí camino a la cocina, seguida de cerca por Alex que cargaba a duras penas el paquete de rollos de papel higiénico.

Dejé todo sobre la encimera de la cocina y ya me disponía a darme la vuelta para salir cuando noté que alguien me tiraba del elástico del pantalón. Bajé mi mirada para descubrir a mi primo mirándome con ojos suplicantes mientras con un bracito sujetaba el paquete y con el otro me señalaba hacia arriba.

—Yo quero — me decía.

—¿Qué quieres?— le pregunté poniéndome a su altura.

—Yo… — trataba de explicarse mirando el paquete y hacia arriba. Seguí su mirada captando de inmediato lo que quería.

—Ohh— exclamé levantándome para acto seguido cogerlo en brazos y acercarlo a la encimera donde cuidadosamente colocó el paquete.

—Yap— me dijo sonriente volviéndose hacia a mí.

—Sí, que bien lo hiciste… como los niños grandes— le sonreí a su vez.

—Jeje— rió alegre— Si, yo niño grande— se palmeó en el pecho antes de acercarse a mí y sorprenderme con un baboso besito en la mejilla. – Gasias.

Aún sorprendida lo dejé en el suelo donde no tardó en salir corriendo hacia el salón antes de que su madre llegara a la cocina.

—¿Aún no llegó Nat?— preguntó mientras se ponía a guardar la compra.

—No, pero ya debe de estar al caer – no me dio ni tiempo a acabar cuando la puerta trasera que daba a la cocina se abrió.

—Hablando de la reina de roma, por la puerta asoma.

—Hola mamá— dijo besándola— Nic— me saludó con la cabeza. – ¿De que hablabais?— preguntó soltando la mochila y poniéndose un vaso de agua.

—Nada, que andaba preguntándole a Nic si habías llegado, ¿cómo te fue el día, cariño?

—No estuvo mal. Uhm, mamá… me invitaron a una fiesta mañana por la noche… ¿puedo ir?

—¿A una fiesta? ¿Donde?

—En la casa de José, un chico del insti. Es una fiesta de bienvenida al nuevo curso.

—Oh, vaya. ¿Irá Andi también?

—No, no creo, ya sabes como es su má para esas cosas… además, creo que trabaja…

—Pues es una mujer coherente.

—Ya… ¿pero puedo ir?

—Tendrás que pedirle permiso a tu padre antes, además, ya sabes que este fin de semana estaremos fuera, es la boda del socio de tu padre, ¿no te acordabas?

—Oh, lo había olvidado completamente…

" ¿Cómo que bodorrio? ¿Y cuándo pensaban decirme? ¿Que aquí soy la última mona o que? " el miedo empezaba a apoderarse de mi mientras observaba en silencio la interacción entre madre e hija.

—Pero dije que no iría— continuó Nat.

—Ya lo sé, y hablamos de ello, te quedarías en casa de Andi el fin de semana, pero ya que está aquí Nic te quedas mejor con ella en casa.

" Ahh bueno, así pues si… esto me gusta mas. Un momento… fin de semana, casa, solas, Nat y yo… me suena a combinación perversa "

***
—¡¡Maldita sea papá!!Ya estoy lo suficientemente crecidita como para poder ir a una fiesta, no me vengas con esas ahora… — dije indignada mientras discutía con mi padre. Me irritaba que para unas cosas me consideraran mayor y para otras aun me trataran como la niña que ya no era.

—Si, se nota lo crecidita que estas que mira el escándalo que estas armando, además, ya dije que no y es no, te quedaras en casa con Nic y que no me entere yo que sales, ¿estamos?
Subí rápidamente las escaleras dispuesta a encerrarme en mi cuarto.

—¿Estamos?

—¡¡Si!! ¡¡Estamos!!— grité dando un portazo con la puerta de mi habitación.

***

Estaba leyendo sobre mi cama cuando Nat entró como un huracán en la habitación. Parecía como un perro enjaulado dando vueltas de un lado para otro. Había escuchado la discusión que habían mantenido ella y su padre, no es que fuera una cotilla solo que me había sido imposible ignorarla por el decibelio que le habían puesto desde el principio.

—Es increíble… increíble… — decía mientras seguía dando vueltas y moviéndose mas que una pulga con hipo

— ¡¡maldita sea!!— exclamó sentándose sobre la cama y pareciendo calmarse.

—¿Tu padre también era peor que cancerbero?— preguntó de repente.

—Un poco, tirando a mucho mas que el tuyo.

—Buff, y yo que pensaba que el mío era especial.

—Herencia, supongo.

—Pos va a ser que si… Llamaré a Andi para decirle que no voy a la fiesta— dijo mientras agarraba su móvil.

—Creí que ella no iba.

—Y no va, solo que mejor bajarla de la nube ahora y que no se me emocione tanto… esta niña es capaz de no dormir de la intriga en todo el fin de semana. — afirmó mientras marcaba el número.

¿Si?

—Andi…

¡¡ Si Nat!!¿Quieres el conjunto de falda y top?

—No, no te llamo para eso… en realidad es para decirte todo lo contrario… no voy, mi padre se ha emperrado en no dejarme salir por lo de que no están en casa en el fin de semana.

¡¡No jodas!! ¡¡Arrástrate!! ¡¡Suplica!!

—Con mi pá no funciona.

¡¡Pues me arrastro yo!!

—Ya, payasa, no hay nada que hacer… adiós al sueño…

Pero no te puedes rendir así… ¡¡Nat!! ¡¡Reacciona!! ¡¡Es el chico más popular del insti!!

—Ya… ¿pero que puedo hacer si estoy encerrada en el castillo?

Si, pero sola, nadie tiene porque saber…

—Sabes que no es así exactamente.

Pero es buena tía… alguien que respeta el código no se chivará… ¡¡vamos Nat!! ¡¡No es la primera ni será la última vez que incumplas las normas!! Además, si lo haces bien ella tampoco tiene porque enterarse, así evitas ponerla en el compromiso de que mienta por ti…

—No sé Andi, demasiadas meteduras de pata ya.

Si, pero mas vale pájaro en mano que ciento volando, lo cual no tienes que tomarlo en el sentido literal, ¿eh?

—Jaja, ok, lo pensaré.

Vale, que sepas que espero impaciente tu respuesta, nos vemos.

—Nos vemos— colgó

No había podido evitar escuchar a mi prima mientras hablaba con su amiga por teléfono. Puede que no hubiera escuchado lo que se oía al otro lado de la línea pero no era imbécil, aquí se cocía algo… algo que no tardaría en descubrir.

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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 21st 2016, 5:50 pm

CUARTA PARTE

Me encontraba en el sofá viendo uno de esos programas donde critican a todo bicho viviente cuando sonó el teléfono. Intenté hacer caso omiso de el como aquel que espera que de pronto aparezca por la puerta el criado Ambrosio a cogerlo.

Ante la insistencia del aparato, ya estaba por hacer el esfuerzo y levantarme cuando oí a mi prima desde arriba:

—¡Ya lo cojo yo! " Si insistes… "

Mis tíos se habían ido hacia unas horas al pueblo donde se celebraría el bodorrio. Tenían pensado dormir allí por lo que no regresarían hasta el otro día.

Ya que la casa quedaba a nuestra completa disposición, Nat y yo habíamos decidido que por una noche cada una tendría su espacio, así que ella dormiría en la habitación de Dani.

Seguí observando como uno de los freakis de la tele se quitaba de pronto la camisa y bailaba sobre la mesa.

" Ioss!! El muñeco de la michelín!!Anda que… como está el patio… "

PLOF

Oí de repente un ruido procedente de arriba, como si algo hubiese caído al suelo. Me levanté y en el inicio de las escaleras grité:

—¿Todo bien?

—¡¡Sí, solo se me escurrió el discman de entre las manos!! ¡¡Pero tranquila!! ¡¡Que no cunda el pánico, que aun parece que respira!!— fue la respuesta que escuché procedente de arriba.
Volví a tirarme sobre el sofá mientras agarraba el mando y hacía zapping.

Presiento que será una larga noche… " Y no me equivoqué.

***

Estaba en el baño terminando de arreglarme cuando sonó el teléfono, al final había decidido que iría a la fiesta de estrangis sin que nadie se enterara.

—¿Si?

¡¡Nat!! ¿¿Como lo llevas??¿¿Nerviosa??Porque yo si lo estoy…

—Andi, te tengo dicho que no tomes cafeína antes de irte a la cama…

¡¡Ya!! ¡¡No seas payasa y responde!!

—Pues llevarlo lo llevo… ando terminando de arreglarme,¿y tú que? te dije que no llamaras, ¿que tal si ya me hubiera marchado?

Lo siento, es la emoción, tú sabes…

—Si claro… ¿que tal te va la noche a ti?

Aburrida… los renacuajos estos ya se quedaron fritos. Estos niños de ahora no aguantan ná…

—Eso es porque tú eres como el conejito de las Duracell… oye Andi, tengo que dejarte, Guille pasará a buscarme en 10 minutos y quiero estar abajo para cuando llegue.

Ok… pásalo bien Nat y ten cuidado… no hagas nada que yo no haría.

—Sí, no te preocupes. Mañana te llamo.

No problemo… para las 9 ya te estoy tirando la puerta abajo.

—Jaja, hasta luego loca impaciente.

Hasta luego.

Colgué y me miré al espejo por última vez.

Muy bien Nat, ¿estas segura de lo que vas a hacer?¿porque aun se puede rectificar…? " mi conciencia me decía por un lado " ¿¿rectificar??No vas a perderte el fiestorro del siglo con el tío mas buenorro del planeta, detrás de Brad Pitt claro, por un mísero remordimiento, ¿verdad? " me decía mi lado rebelde por otro.

Los zapatos, que mira que soy capaz de irme en pantuflillas con las prisas… " me dirigí al mueble zapatero donde saqué unas sandalias con un tacón algo alto para mi gusto.

Que remedio, como dice la abuela, pa presumir hay que sufrir " .

Una vez lista me dirigí hacia la ventana de la habitación de Dani, pues justo enfrente había un árbol lo suficientemente cerca como para subir a el de un salto.

Muy bien, puedes hacerlo… no es como si fuera tu primera vez " me dije a la vez que abría la ventana y me empezaba a subir a ella para pasar a través.

PLOF

—Mierd… — escupí apenas pudiéndome frenar en el impulso.

—¿Todo bien?— escuché a Nic preguntar desde abajo.

—¡¡Sí, solo se me escurrió el discman de entre las manos!! ¡¡Pero tranquila!! ¡¡Que no cunda el pánico, que aun parece que respira!!— dije mientras me agachaba para coger mi zapato del suelo y lo tiraba al jardín. " Maldita sea… "

" El discman… anda que, ya te vale… bueno, lo importante es que se lo ha tragado… piececito derecho, izquierdo, pasito, saaltoo… y listo " me decía a mi misma mientras subía al árbol y bajaba.

—Y ahora a esperar a mi Romeo. El cuál no tardó mucho en aparecer.

—Hola, sin duda seré la envidia de todos esta noche— dijo a la par que me miraba de arriba abajo.

—Adulador — respondí tímidamente a la vez que me metía en el coche y partíamos rumbo a la fiesta.

El viaje transcurrió entre miradas de soslayo por su parte y sonrisas tímidas en respuesta por la mía. El silencio fue roto una vez llegamos al lugar de la celebración.

—Nat, gracias por haber decidido acompañarme — sus ojos marrones clavados en los míos— Es para mi un placer tenerte como pareja esta noche.

—Gracias a ti por invitarme a acompañarte— dije en apenas un susurro mientras veía como sus labios se iban acercando peligrosamente a los míos.

Apenas fue un tímido beso pero… ¡¡Dioses que beso!!

" Vale, ahora es cuando no tienes que olvidar respirar y espirar pausadamente… ha sido solo un beso, ¡¡dios, creo que estoy hiperventilando!! "

—¿Te encuentras bien? – preguntó con tono preocupado.

—Si, mejor salgamos ya. — " ¡¡que necesito aire fresco con urgencia!! "

Apenas abrí la puerta la suave brisa de octubre trajo a mis oídos el sonido de la música junto al lejano murmullo del resto de invitados. Parecía que la fiesta estaba en todo su apogeo. Estaba arreglando mi indumentaria cuando sentí una cálida mano sobre la parte baja de mi espalda.

—¿Preparada para entrar?

—Si. — " O al menos eso creo " .

***

Como bien supuse la fiesta estaba en todo su apogeo. Nada mas llegar varios chicos del equipo de fútbol nos recibieron en la puerta dándonos la bienvenida.

—¡¡Eyy tío!! ¡¡Te tardaste!!

—Hola Toni, ya sabes que mas vale tarde que nunca— dijo mientras chocaba su mano con el y el resto de chicos.

— Además, la tardanza me compensó—afirmó mientras me miraba.— Os presento a Nat.

—Encantado Nat— dijo Toni a la par que se me acercaba para estrecharme la mano, idéntico movimiento que se repitió por parte de todos los chicos.

—Igualmente.

—Oye Guille, por ahí me han dicho que dentro te esperan.

—Ahh, gracias Toni, nos vemos luego.

—Nos vemos— dijo el chico despidiéndose.

Entramos dentro. La casa estaba llena de gente conocida del instituto.

—Nat, debo ir a ver que quieren – dijo cerca de mi oído— Ve pidiéndote algo de beber si quieres, ahora regreso— afirmó para acto seguido perderse entre la multitud.

Nunca antes había estado en una fiesta, pero no supuse que sería muy difícil, solo tenía que acercarme a la mesa, pedir una bebida y bailar hasta no sentir los pies.

***
—¿La trajiste?

—Sí, hice todo lo que me pediste.

—Así me gusta. Pobre imbécil, no sabe lo que le tengo preparado. Pronto esa enana me las pagará todas juntas, como que me llamo Iris que lo hará. Deseará no haber nacido nunca.

***

Apenas me había acabado mi bebida cuando vi acercarse a Guille con un vaso en cada mano.
—Toma, te lo cambio.

—Pero si aun me queda.

—Ya, pero de este sabor está mas bueno, ya veras.

Agarré el vaso que me ofrecía y tomé un sorbo mientras seguía moviéndome bajo el influjo de la música.

—¿A que sabe mejor?

—Sip… ¿que es? Tiene sabor a piña

—Porque es piña colada.

—Pero…

—Tranquila, es un combinado sin alcohol.

—Está buena.

—Me alegro que te guste, la hice especialmente para ti.

—Oh, vaya, gracias— le sonreí tímidamente.

—De nada— dijo devolviéndome la sonrisa mientras bailaba a mi lado.

***

El sonido de la cabecera del teletienda hizo que me despertara. Serian algo más de las 2 de la madrugada. Me levanté del sofá donde había pasado las últimas 4 horas y me dispuse a subir a mi habitación casi sin poder moverme.

Ya había llegado a mi puerta cuando escuché el golpe de algo caer en la habitación de al lado, la de Dani. Me acerqué lentamente a la puerta y pegué mi oreja no sabiendo si entrar y mirar directamente que había sido eso o tocar antes. Decidí hacer gala de mis modales y tocar suavemente.

TOC TOC

No hubo respuesta alguna, surgiéndome de nuevo el dilema de tocar otra vez, pero más fuerte, o simplemente evitar hacer más ruido y entrar a mirar.

TOC TOC

Toqué de nuevo, obteniendo la misma respuesta y decidiendo actuar. Abrí suavemente, lo suficiente como para mirar que todo estaba bien a través de la puerta entreabierta. La oscuridad me sorprendió.

—¿Nat?— susurré, no obteniendo respuesta alguna.

Desde donde estaba pude ver que la ventana estaba completamente abierta, entré para cerrarla y estaba en ello cuando noté bajo mis pies algo que crujía.

—Agg… ¡¡diablos!!— grité sin poder evitarlo. Miré a mí alrededor en la oscuridad no notando ningún movimiento extraño. Eso bastó para que a duras penas me acercara de nuevo a la puerta y encendiera la luz, descubriendo lo que ya intuía: que me había clavado un trozo de cerámica de lleno en toda la planta del pie y segundo, y no por ello menos importante, que mi prima se había escaqueado, a juzgar lo que decía la escena del crimen, por la ventana.

Salí de la habitación cojeando, con destino al baño, cuando en el camino encontré el teléfono. Marqué rellamada, esperando que una voz conocida se encontrara en la otra línea.

¿Sí? — fue la respuesta somnolienta de la voz conocida.

—¡¡Andi!!

¡¡Nicole!!¿Que ocurre? Por dios, son más de las dos de la madrugada…

—Eso mismo me gustaría saber a mí, que ocurre…

¿Eh?

—No me vengas ahora haciéndote la que no entiende… donde está Natalia?

¿Durmiendo?

—Mira, te explicaré la situación, es tarde, tengo media hucha de marrano incrustada en la planta del pie y estoy mas que cabreada porque acabo de darme cuenta que me la pegaron… y ahora, si fueras tan amable de decirme donde esta mi queridísima prima…

Bueno, yo… no sé nada, estoy trabajando esta noche…

—Ya… y los pájaros tienen vértigo… ¿me dices de una puñetera vez o tengo que ir a sacártelo a golpes?— contesté perdiendo la poca paciencia que de por sí tengo.

Se fue a la fiesta.

—¡¡No jodas!! ¡¡Ni lo había pensado!!!— le respondí sarcásticamente.

No sé más…

—Claro que si sabes, dame la dirección…

Nicole no i…

—Creo que no me oíste bien, así que te lo pediré amablemente de nuevo, Andi… ¿me das la puta dirección?

El numero 5 de la calle Menéndez.

—Gracias, fue un gusto hablar contigo— colgué el teléfono y seguí mi camino hacia el baño.

***

—Jiji, ugh, Gui… Creo que estoy algo mareada…

—¿Quieres salir fuera al fresco?

—Si… necesito aire…

Ya fuera…

—Estas muy guapa esta noche Nat…

—Jiji, no seas zalamero… que me sonrojo…

—Aun sonrojada me gustas… —dijo acercándose y apunto de besarla

—No… — dijo esta apartándose de repente.

—¿No que?

—Que aquí no…

—¿Quieres que vayamos a un lugar mas intimo?

—No, ya es demasiado tarde, debería volver a casa…

—Pero que dices, si la noche apenas acaba de empezar niña— dijo agarrándola del brazo y llevándola hacia el parque que había al otro lado de la calle.

—¡Noo!… déjame, quiero ir a casa…

—Iras… pero cuando yo quiera… antes tú y yo tenemos algo pendiente…

—No, por favor Guille, suelta… me haces daño…

—Te soltaré cuando me apetezca… ¡¡vamos!!

—No, no quiero, déjame en paz.

—Ya oíste, quiere que la dejes en paz— dije apareciendo desde la oscuridad.
Me dirigía a la dirección donde me dijo Andi cuando escuché a alguien gritar desde un parque cercano al lugar, me acerqué y cual fue mi sorpresa ante lo que me encontré.

—¿Y tú quién demonios se supone que eres para darme ordenes? nadie te dio vela en este entierro, así es que, ¡¡piérdete!!

—¿Y si no me da la gana?

—¿Y si te parto la boca?

—¿Serias capaz de hacerle eso a una chica indefensa como yo?— le contesté irónicamente.

—¿Quieres probarlo?

—¿El que? ¿Que eres un cobarde? Vale… si insistes…

—Nic, no… — gritó Nat para intentar prevenirme mientras agarraba el brazo de Guille para impedir que se acercara a mí.

—¡¡Suelta puta!!— espetó el tipo a la vez que le empujaba tirándola contra el suelo.

Eso bastó para que de dos pasos me pusiera a su lado y no dándole tiempo ni a reaccionar le golpeara con el puño cerrado en la cara y luego en todo el estomago. El tipo quedó doblado en el suelo, faltándole el aire y con la cara cubierta de sangre mientras se retorcía de dolor.

Me dirigí hacia donde estaba mi prima, se encontraba sentada en el suelo, abrazada a si misma mientras lloraba, habiendo observado toda la escena.

—Nat— dije agachándome junto a ella, a lo que ella por instinto reaccionó alejándose. Sus ojos verdes me miraron llorosos y asustados.— Nat, soy yo, Nicole, no voy a hacerte daño… — dije de nuevo esta vez alargando la mano y tocándole levemente la mejilla.

Ese gesto pareció suficiente para hacerla reaccionar y sacarla del shock.

—Nicole… — susurró mientras me abrazaba y empezaba a llorar de nuevo desconsoladamente.

—Sssch, tranquila… ya todo está bien… No dejaré que nadie te haga daño… — intenté calmarla, mientras ella se aferraba mas fuerte a mi.— ¿puedes mantenerte en pie?

—Sí…

—Ok, entonces vamos arriba – hasta ponerla de pie junto a mi, pareció mantenerse a duras penas— ¿estas bien?

—Si, un poco mareada… me tiemblan las piernas… apenas tengo fuerzas…

—No te preocupes, apóyate en mi, mientras venia vi un teléfono en la esquina de la siguiente manzana, iremos hasta allí y llamaremos un taxi… ¿crees que podrás hacerlo?

—Si, puedo, solo no me sueltes.

—Tranquila, no te soltaré— afirmé mientras la besaba en la frente y empezábamos a avanzar dejando tras nuestra una sombra retorciéndose aun en el suelo.

***


Última edición por anita el Marzo 21st 2016, 6:12 pm, editado 1 vez
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 21st 2016, 6:11 pm

La dejé sentada en la marquesina del autobús mientras llamaba por teléfono desde la cabina de al lado. Cuando regresé estaba de nuevo llorando. Me senté silenciosamente a su lado, sin saber que hacer ante la situación.

—Siento mucho todo.

—No vale la pena lamentarse ya, lo que se hizo ya está hecho, con lamentarse no lo cambiarás.

—Ya, pero no quita que lo sienta…

—Eso es cierto… ¿porque te escapaste?— dije mirándola.

—Pss… no lo sé, supongo que porque en el fondo tenía ganas de venir…

—¿Supones?

—Tú sabes, no todos los días el chico que crees mas maravilloso del planeta te invita a salir… pensaba que sería distinto…

—A veces no todo lo que reluce es oro.

—Y que lo digas… — fue lo último que dijo antes de ponerse de nuevo a sollozar.

—Vamos, no llores— le susurré acercándome a ella y pasándole un brazo por encima de los hombros.

—Si es que… — susurró a su vez entrecortadamente no pudiendo terminar la frase mientras se volvía hacia mí y escondía su cara en mi pecho.

No me quedó otra que quedarme así, no sabiendo que más hacer ni que decir, hasta que llegó el taxi.

***

Dos calles mas abajo dos sombras discuten en un callejón.

—¿Que hiciste que? vuelve a repetírmelo por favor, que aun no me entra en la cabeza.

—Yo solo quería pasar un buen rato…

—¡Imbécil!! ¡¡Has echado abajo todo el plan!!

—¿Y que acaso hubiera funcionado? La tipa estaba fuera esperando…

—¡¡Calla subnormal!! ¡¡No vales para nada!! ¡¡Nunca sabremos si hubiera funcionado porque tú, imbécil, la pifiaste!! ¡¡Y ahora vete!! ¡¡Desaparece de mi vista!!— el chico cumple la orden y desaparece calle abajo murmurando por lo bajo mientras camina pesadamente.— Tu diosa, te libró de nuevo, pero la próxima vez cuando no esté, ¿que será de ti, enana?

***

El sonido de los albores del nuevo día hizo que poco a poco fuera abriendo mis ojos. Pronto me vi sorprendida por los suaves reflejos del sol en el espejo de enfrente de la cama obligándome a cerrarlos de nuevo de forma involuntaria. Me cubrí con la mano la cara, mientras intentaba recordar donde estaba. Pronto la cercanía y calidez de otro cuerpo junto al mío me hizo recordar.

Nat… " pensé mientras miraba instintivamente hacia mi derecha. Se encontraba acostada de lado, con su cara de frente hacia donde yo estaba. No pude sino observarla mientras dormía, parecía un ángel.

Y pensar que ayer por poco… " mi mandíbula se tensó de forma inconsciente ante tal pensamiento. " Hijo de puta… mas le… " . La línea de mi pensamiento se vio interrumpida de forma abrupta al sentir la calidez del cuerpo que tenia a mi lado pegarse a mi costado y rodearme con uno de sus brazos.

Miré hacia abajo, a la persona que se atrevía a cometer tal osadía y salir viva de ella. Por el ceño reflejado en su rostro parecía estar soñando, ceño que pronto desapareció siendo sustituido por un sonrisa, me atrevería a decir de satisfacción. Me quedé mirándola un instante, con el dilema ante mí de levantarme para ir al baño y despertarla en el intento o simplemente quedarme allí y hacer sufrir a mi vejiga.

Demasiados dilemas en tan poco tiempo Nicole " fue lo ultimo que pensé dejando a un lado mis necesidades primarias y rindiéndome de nuevo a Morfeo.

***

Sentí los calidos rayos del sol sobre mis parpados y a alguien moverse debajo de mí. Abrí los ojos lentamente, claramente desorientada, pero el dolor que sentí en mis sienes nada mas abrirlos me hizo cerrarlos de nuevo.

¡¡Dioses!!Mi cabeza, me va a estallar, ¿donde estoy?¿Que  ha pasado? "

Miles de pensamientos invadieron de pronto mi mente ante lo que podía haber pasado y no recordaba. El movimiento debajo de mi no ayudó demasiado al ahogo que sentí en mi garganta en ese momento ante la incertidumbre y el miedo.

Nat, que has hecho… que gilipollez mas grande has hecho… " fue mi pensamiento antes de que las lagrimas empezaran a invadir mis mejillas casi sin poder evitarlo.

***

Ya no aguanto mas… necesito ir al baño… ¡me meooo! "

Empecé a moverme suavemente debajo del cuerpo inerte de mi prima evitando hacer movimientos bruscos para no despertarla cuando sentí a alguien sollozar levemente. Miré hacia abajo y era ella.

¡¡Idiota!! ¡¡Mira que hiciste!! ¡¡Seguro la asustaste!! ¡¡O peor, le hiciste daño al moverte!! "
No sabiendo que hacer me limité a rodearla con mis brazos.

—Lo siento, no llores por favor, shhh, todo está bien, solo necesitaba ir al baño— intenté calmarla.

Levantó su mirada, encontrándose con la mía, para inmediatamente volver a agacharse y abrazarme mas fuerte.

—Shh, está bien, tranquila, no voy a ningún lado.

Me quedé así un instante que se me hizo eterno, sin moverme, solo abrazada a ella, mientras la sentía sollozar y notaba como sus lágrimas empapaban mi pecho a través de la camiseta.

—Lo siento— dijo al fin separándose de mi— yo solo… — continuó entre sollozos.

—Shh, tranquila, todo está bien— le dije sonriendo mientras volvía con mi mano su rostro hacia arriba e intentaba a hacer que me mirara a los ojos.

—¿Me lo prometes?— me cuestionó con la fragilidad de una niña pequeña.

—Te lo prometo.

—Snif… está bien, ya puedes ir al baño… — me respondió en lo que me pareció un amago de sonrisa.

***

Apenas habíamos hablado desde lo sucedido en la mañana. Después de eso, se había ido y se había encerrado en la habitación de su hermano no apareciendo hasta la hora del desayuno, en el cual tan solo se había limitado a comer y a agachar la cabeza.

Tampoco la presioné a que me hablara, bien es conocido que soy de las que necesita que le saquen las palabras con cucharilla también.

Estaba leyendo mi correo electrónico cuando sonó el teléfono. Serian algo más de las 2 de la tarde.

—¿Sí?— contesté con el auricular pegado a mi oreja.

¡¡Nicole!! ¿Que tal? ¿Como estáis?— sonó la voz alegre de mi tío al otro lado de la línea.

—Hola tío, bien, sobrevivimos a la noche.

Jaja, me alegro, ¿está Nat por ahí?

—Ehn… creo que está en el baño, ¿quieres que la llame?

Ahh bueno, no importa, era solo para deciros que regresaremos al final de la tarde. Nos encontramos con unos viejos conocidos aquí y pasaremos la tarde con ellos.

—Ok, no te preocupes tío. ¿Qué tal la boda?

¡¡Genial!!oye, ¿ porque no salís y vais al cine o algo?

—No sé, ya veremos, le consultaré a Nat.

Como quieras, pero mas le vale a esa fierecilla portarse bien…

—No te preocupes tío, todo está bien.

Me alegro, te dejo entonces, ¿aun no habéis comido?

—No, en un rato lo haremos, estamos esperando a la pizza.

Uy pizza, que lujazo.

—Jaja, si, nos vemos luego tío

Nos vemos cariño.

Colgué y me encontré con los ojos de Nat al otro lado de la habitación.

—Era tu padre.

—Ya, ¿que dijo?

—Que se entretendrían con unos amigos y que quizás llegaran tarde.

—Oh, ¿no dijo más?

—No, tranquila que no le dije nada de lo de anoche, seré muchas cosas pero nunca una
chivata.

—No me refería a eso, ya sé que no es tu estilo— se apresuró a decir.

—¿Es por eso que te pasaste por ahí abajo lo que te dijo tu padre? ¿Porque sabias que no me chivaría?

—No… mi intención era que no te enteraras.

—¿Y que hubiera pasado si tu intención se hubiese hecho realidad? ¿Te has parado a pensar donde estarías ahora? o mejor dicho, ¿como y con quien?

—Ya, ¿crees que no lo sé?¡¡me equivoque!! ¡¡Vale!! ¡¡Lo admito!! ¡¡El tiro me salió por la culata!!Pero lo que menos necesito ahora es que te me pongas a restregármelo en la cara… no es el momento… — dijo a la par que salía de la habitación con lagrimas en los ojos.

" ¡¡Genial!! ¡¡Simplemente genial Nicole!! ¡¡Momento ideal para hacer gala de tu sorprendente y magnifica sensibilidad!!… para la próxima ya la zarandeamos también un poco… " me dije mientras me levantaba y la seguía.

—Nat… — la llamé a la vez que tocaba a su puerta.

No hubo respuesta y lo intenté de nuevo, sabía que estaba dentro pues la oía llorar.

—Nat…

—Snif, ¡¡vete!!¿Que vuelves por mas o que? déjame sola

—Nat por favor, lo siento, no fue mi intención hacerte daño… — le susurré a la puerta cerrada. Ya estaba por darme la vuelta y volver por donde había venido cuando la puerta se abrió mostrándome a una rubia con los ojos rojos e hinchados y la nariz húmeda.

—Ya sé que no fue tu intención… solo me hablaste con sinceridad… y la sinceridad a veces duele, es todo… no te preocupes, estaré bien… gracias por preocuparte… y gracias por todo…

—Aun así, lo siento… —dije a la par que me acercaba y le acariciaba el rostro— ¿segura que estarás bien?

¿Quieres que salgamos a dar una vuelta para que te despejes un rato?

—No, quiero estar sola, por favor…

—Está bien, no te preocupes— traté de sonreírle— si necesitas algo estaré abajo.

Me di la vuelta y comencé a caminar cuando de nuevo escuché su suave voz.

—Nic, ¿que te pasa en el pie?

—¿Eh?— me giré y miré hacia abajo— Oh, nada no te preocupes, solo me clavé algo anoche, no tiene la mas mínima importancia.

—¿Como no va a tener importancia si vas cojeando? A ver, déjame mirar— dijo mientras me agarraba del brazo y me guiaba al baño.

—Siéntate— me ordenó haciendo que me sentara sobre la tapa de la taza— veamos— a la par que se sentaba ella también sobre el filo de la bañera y ponía mi pie sobre su regazo.

—No es nada, apenas un rasguño… — intenté restarle importancia.

—¡¡Oh dios!!¿Cuando te hiciste esto? fue cuando…

—No, fue aquí en casa, antes de ir a buscarte, fue por lo que me di cuenta que no estabas.

—Se ve feo Nic, parece profundo, y lo tienes infectado… ¿no te curaste?— su mirada denotaba preocupación.

—No, yo… tenía prisa…

—Nicole, que voy a hacer contigo… — dijo mientras sonreía por primera vez en la mañana— no te muevas ni un milímetro.

Situó con cuidado mi pie sobre el filo de la bañera y selev antó buscando entre los muebles del baño el botiquín.

—Donde están las cosas cuando las necesitas… — comentó mientras sacaba mil y una cosas del mueble menos la que buscaba.

—¿Es eso de allá arriba lo que buscas?— pregunté con tono ausente mientras le señalaba con la mirada un estuche que había en la parte alta del mueble.

—Joder, ya de paso lo podían haber pegado en el techo— intentó empinarse en vano.

—Ya lo cojo yo— respondí levantándome y acercándome

—No, no te muevas.— dijo aun de espaldas a mí, sin percatarse de que estaba a su lado.
Alcé mi mano y cogí el maletín, poniéndoselo a la altura de sus ojos.

—Pero mira que eres cabezota, ¿que no te dije que no te movieras?

—Por favor, solo soy victima de mi altura… — le sonreí volviéndome a colocar donde instantes antes estaba.

—Pues ojalá mi má me hubiera dado mas petisuys— afirmó mientras también ella volvía a colocarse como antes.

—Estas bien como estas, ya que yo tuviera tu tamaño, así al menos pasaría algo mas desapercibida… — la miré mientras colocaba agua oxigenada en mi pie y limpiaba el corte con un algodón.

—Bueno, pero ser alta también tiene sus ventajas, no necesitas subirte a sillas, el de delante no te tapa en el cine, intimidas a los malos…

—Jaja, eso es solo un mito, ¿tu crees que con esta carita que tengo puedo intimidar lo mas mínimo a alguien? – cuestioné mientras ponía cara de no haber roto un plato en mi vida.

—Jaja, oyee, deberías de ponerla mas a menudo.

—¿Y acabar con mi reputación de ogro? Antes muerta que sencilla…

—No tienes reputación de ogro… se nota que últimamente has estado incomunicada de las buenas nuevas…

—¿Y que dicen las buenas nuevas? ¿Acaso al fin ascendí a Darth Vader?— inquirí curiosa mientras elevaba mi ceja derecha.

—Pues muy al contrario mi querida prima… las buenas nuevas te tratan bien… parece ser que desde que le partiste los morros a Iris pasaste al hall de la fama como la nueva héroe, defensora de los caídos.

—Wooh, que honor el mió… los bonos gratis de cafetería me lloverán ahora…

—Pues apuesto… ¿me invitaras?— preguntó coquetamente.

—A ti es mas económico regalarte un traje que invitarte a comer— le respondí burlona.

—Jajaja, ese es bueno.

Siguió curándome la herida, esta vez limpiando suavemente con mercromina, para después pasar a cubrírmela con una suave gasa.

—Bueno, esto es mejor que lo tengas al aire para que seque antes pero… visto donde está, creo que lo mejor será que la lleves tapada por unos días… no me gustaría que se volviera a infectar… — comentó ausente mientras suavemente me terminaba de poner el esparadrapo para sujetar la gasa.

—Gracias –le dije mientras la miraba fijamente.

—Por nada, es lo menos que puedo hacer— respondió a la vez que me devolvía la mirada.

—Bueno, y ahora habrá que inventar una buena excusa para explicarle a Dani porque su marrano fue sacrificado— solté de repente mas para verme liberada de esa mirada que de otra cosa.

***

¿Que intentó que?

—¿Tendré que repetirlo?

¡¡No, demonios!!Pero Nat el no…

—No, tranquila, estoy bien, ya te dije que Nicole llegó justo en ese momento…

Dios, es tan… ¿de verdad que estas bien?

—Si, de verdad… además, Nic me cuida bien.

De eso no tengo duda, esa mujer es tu héroe.

—Si… y que lo digas…

Ahora mismo voy para allá, te veo en un rato

—Andi no… Maldita sea… colgó.

Hice lo propio con mi auricular y me disponía a bajar al piso de abajo cuando escuché una risa que provenía del interior de mi habitación. Mi curiosidad fue mayor así que me acerqué a descubrir que era aquello digno de arrancarle sonoras carcajadas a mi prima.

Al asomarme a la puerta la descubrí sentada frente al ordenador. Parecía que hablara con alguien. Me acerqué, aun sabiendo que no estaba bien fisgonear tan descaradamente, y me puse a hacer como si buscara algo en la repisa de al lado mientras de vez en cuando echaba miradas furtivas a la pantalla.

—Si no fuera porque no te conozco aun lo suficiente, juraría que estas cotilleando lo que hago— me soltó mientras seguía sonriéndole a la pantalla del pc.

—Yo… no… — intenté en vano buscar una excusa coherente—lo siento… —me rendí al final.

—Nah, no te preocupes, no es privado, además, ya que está aquí y por ser tu te lo presentaré.

—¿A quien?— cuestioné acercándome mas y mirando fijamente la pantalla.

—Espera, no seas impaciente.

Estuvimos unos instantes así, solo mirando la pantalla, hasta que de repente apareció un chico en la imagen de la cam.

—Te presento a mi amigo Robert.

Robert tenemos compañía, saluda a mi prima.— tecleó en el pc.

Oh, vaya, lo llego a saber y me peino y me adecento antes— tecleó a su vez el tal Robert mientras se acicalaba y saludaba sonriendo exageradamente a la cámara.

—Jaja, tenía que ser Robert.

—¿Es amigo de allá de Inglaterra?

—Si, uno de los pocos que me aguantaba, jugábamos en el mismo equipo de básquet en el barrio.

—Es muy guapo… — comenté mientras le observaba.

—Pss si, pero no tanto como yo… Pero no le digas, es demasiado sensible a las criticas— esto ultimo casi en susurro.

—Jajaja, tranquila doña modesta, tu secreto está a salvo conmigo— le sonreí— mejor te dejo sola, digo, para que habléis y eso. Andi me dijo que vendría así que estará aquí en un rato. ¿Necesitas algo?

—Uhm, no gracias, todo bien, ¿tu? ¿Necesitas algo?— inquirió mientras sus ojos azules me miraban fijamente.

—Eh… no— fue lo único que contesté mientras le devolvía la mirada a duras penas.— Mejor me bajo, esta niña debe de estar a punto.

—Como quieras, nadie te echa…

Salí de la habitación y estaba bajando las escaleras cuando sonó el timbre.

—Eyy Andi— la saludé al abrir.

—¡¡Nat!! ¡¡Cariño!!— exclamó mientras se me tiraba literalmente al cuello.

—Pero que mosca te ha picado…

—Nat, ¿estas bien?— la preocupación reflejada en su rostro.

—Si, ¿que no me ves que estoy entera?

—Ya, no bromees…

—Tampoco ayudas a que no lo haga… te pareces a mi má…

—Que le voy a hacer si no puedo evitar preocuparme… eres mi amiga y te quiero… y no sé lo que haría si algo malo te pasara…

—Shh, tranquila, no me pasará nada… ya sabes el ángel que tengo para esas cosas…

—Hasta que el ángel se tome vacaciones…

—Anda… ¡¡pasa!!— le ordené quitándomela de encima y cerrando la puerta.

—¿Y Nicole?
—Arriba, hablando con un amigo.

—¿Con un amigo? ¿Que amigo?— inquirió curiosa.

—Uno de Inglaterra.

—¿Y esta arriba?— abrió sus ojos tanto que parecía que sus orbitas fueran a salir rodando
por el suelo.

—No seas bobis, por el msn… y si ya le vi.

—¿Y es guapo?

—¿Porque será que sabía que esa sería la siguiente pregunta?

—Ya, no seas perra y suelta la lengua.

—No es guapo, es guapísimo… hasta envidia me dio.

—¿De quien exactamente? ¿De tu prima o de él?— me cuestionó burlona

—Ahora por graciosa te quedas sin conocerle.

—Eso lo veremos— sentenció mientras se dirigía hacia las escaleras.

—¡¡Andi!!

—Bubu – me sacó burla desde el primer rellano.

—Andrea Estrada, ¡¡ven aquí ahora mismo!!

—¿Y ahora quien suena a mamá?— me sacó la lengua ya desde arriba.

—¿Que se supone que haces?— preguntó Nicole apareciendo de la nada y haciendo que Andi pegara un bote que casi toca con su cabeza la lámpara.

—¡¡Aaahh!!

—Sabia que era fea, pero no que fuera pa tanto— respondió Nic al grito.

—Jajaja— me tronchaba desde abajo.

Andi seguía pálida, con la mano en el pecho y respirando pesadamente. Nicole se le acercó cautelosamente.

—¿Te encuentras bien?

—S..s… s… si – respondió al fin.

—Me alegro— le sonrió

Decidí subir y unirme a la fiesta.

—Eso te pasa por payasa— le regañé una vez estuve a su lado.

—Gracias, no te preocupes tanto por mí, ya me siento mejor— fue su respuesta mientras me miraba con ojos atravesados.

—¡¡Ya!! ¡¡Que no fue para tanto!!— la palmeó Nicole en la espalda.

—¿Ya se fue Robert?— le pregunté intentando parecer casual.

—Sí, tenia cosas que hacer, ¿por que?

—Por nada, solo preguntaba… —disimulé mientras acariciaba la baranda de madera de las
escaleras— ¿Vas a salir?

—No, a decir verdad oí la puerta y quería saludar a Andi, aunque ya veo que no le hace
demasiada gracia el verme— comentó dirigiendo su mirada hacia la aun asustada chica.

—No, no es eso, es solo que me asusté, nada mas… —intentó justificarse esta.

—Me alegra, respecto a lo de anoche… — la palidez de Andi se intensificó mas— ¿de verdad estás bien?— la cuestionó Nicole preocupada.

—Si, si… — contestó mientras se agarraba a mi brazo.

—Solo quería disculparme respecto a eso… estaba nerviosa y bueno… no iba en serio.

—Tranquila, entiendo— afirmó mientras soltaba el aire y respiraba aliviada.

—Gracias— sonrió— bueno, os dejo chicas, estaré abajo estudiando.

—No te preocupes— le sonreí en respuesta mientras la veía bajar las escaleras—¿Anoche? ¿Que me he perdido?— cuestioné a mi amiga mientras nos dirigíamos agarradas del brazo hacia mi habitación.
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 22nd 2016, 1:52 pm

QUINTA PARTE

El otoño pronto dio paso al frío invierno. Cuatro meses habían pasado desde mi llegada a la casa de mis tíos y el comienzo de mi nueva vida. Cuatro meses llenos de todo, para que negarlo, buenos y malos momentos.

La relación con mis tíos se había estrechado enormemente gracias en parte a la cercanía que en todo momento mantuvieron conmigo. No dejaba de sorprenderme hasta a mí la facilidad con la que me desenvolvía con ellos. Con mis primos sucedió mas de lo mismo, al principio me dejaban en jaque, sobre todo el renacuajo con sus besitos babosos y mi prima con sus prontos extraños, pero una vez acostumbrada… No voy a negar que los primeros meses fueron extraños y especialmente duros, echaba de menos a papá, extrañaba Londres, a mis amigos y como no a la señora Norman.

Pero la vida seguía… y la Navidad estaba a la vuelta de la esquina.

***

La idea rondaba por mi cabeza desde hacia varios días, pero necesitaba consultarla antes a mi tío, a fin de cuentas aun era menor de edad y el era mi tutor legal.

—Tío, ¿tienes un momento?— pregunté mientras le observaba en el sofá leer el periódico.

—Claro cariño, ¿que sucede?— su tono sonó preocupado.

—Oh, nada, no es nada… es solo que quería hablar contigo sobre algo

—Dime— respondió tajante mientras me miraba a los ojos serio.

—Veras, hace tiempo que le vengo dando vueltas a algo…

—Ajam.

—Yo… me gustaría volver a Londres antes de navidad a pasar unos días.

Ya lo había soltado, ahora solo a esperar el no. Cosa que para mi estupefacción, no sucedió.

—Ya había supuesto que algún día me pedirías eso. Aunque también debo de decirte que lo esperaba mucho antes. Extrañas tu vida allí, ¿verdad?

—Tío, aquí estoy muy bien, me siento a gusto con vosotros, no quiero que pienses que quiero volver porque me siento a disgusto ni nada… me habéis hecho sentir como en casa desde el primer día.

—Me alegra oír eso— dijo a la vez que me sonreía.

—Es solo que me gustaría volver para visitar a mis amigos y a la gente que dejé allí.— continué.

—Entiendo, y es comprensible.

—¿Entonces? ¿Puedo?

—Claro, pero antes tendremos que comprar el billete de avión, ¿no?— fue su respuesta.
No sé exactamente como ni cual fue el impulso que hizo que me agachara y le abrazara… o quizás si… simplemente estaba feliz.

***

Mi partida fue preparada antes de lo que hubiera esperado, la misma tarde en la que le confesé a mi tío mi deseo de partir salimos al centro a comprar el billete de avión, mi tía también se mostró emocionada desde que se enteró, comprándome todo tipo de ropa y de comida como para un regimiento, según ella para que la señora Norman tuviera con qué alimentarme, que la pobre era pensionista.

"Tal pareciera que están deseosos de perderme de vista por un tiempo " . Me encontraba tumbada sobre mi cama, observando ausente los posters que había frente a mí mientras dejaba a mi cabeza divagar.

Mañana… mañana volveré a casa… " .

Aún me parecía surrealista la idea de que en apenas unas horas volvería a mi querida Londres. Seguía intentando hacerme a la idea cuando la puerta se abrió, revelando a una sudorosa Natalia enfundada en ropa de deporte.

—Buenas – me saludó mientras respiraba pesadamente.

—Hola… ¿cansada?— le pregunté burlona elevando una de mis cejas.

—No sé en que te basas… — fue su respuesta mientras sentándose en su cama me sonreía.

Seguí mirándola, mientras le devolvía la sonrisa. Ella siguió mirándome a los ojos, como retándome, mientras se quitaba las zapatillas deportivas y comenzaba a desnudarse lentamente.

—¿Ya preparaste todo?— me cuestionó sin apartar un ápice su mirada de mi mientras se quitaba la sudadera.

—Si, todo— le respondí medio hipnotizada mientras veía como se quitaba también el pantalón quedándose en un top y un pantalón de deporte de lycra minúsculo que apenas cubría lo que se suponía debía de cubrir.

Se levantó de la cama, aun sin dejar de mirarme, y se acercó a mí.

—¿Segura?— volvió a cuestionarme en un susurro demasiado cerca.

—Eso creo— tragué mientras seguía devolviéndole la mirada.

—Vaya, ya veo que llegué tarde entonces— me sonrió apartándose de mi de repente como si tuviera algo contagioso. Se dirigió hacia el armario, cogió algo de ropa y se encaminó hacia la puerta— Mejor le hago una visita a la ducha, te veo en un momento— dijo saliendo disparada como una bala de la habitación.

Me quedé ahí, solo mirando como bobis la puerta cerrada, con el corazón acelerado y con algo golpeando en mi cabeza

¿Qué demonios acaba de suceder ahora mismo? "

***

Salí todo lo aprisa que pude de la habitación y me encerré en el baño. Aun podía sentir el fuerte latido de mi corazón retumbándome en los oídos.

"Nat, Nat, si juegas con fuego te quemas… ¿se puede saber en que andabas pensando? por dios, es tu prima, no puedes andar coqueteándole así porque si solo porque te agrade estar con ella… un momento, ¿agradarme? "

Abrí mis ojos todo lo que pude sorprendida del inesperado rumbo de mis propios pensamientos mientras me sentaba en el suelo aun apoyada en la puerta.

Te agrada demasiado… y reconoce que después de todo la vas a extrañar durante toda esta semana que esté fuera " . Las palabras de Andi de momentos antes mientras hacíamos deporte resonaban ahora en mi mente.

Me cubrí la cabeza con las manos mientras intentaba poner en orden mis emociones y mis sentimientos, pero todo lo que supe hacer en ese preciso instante fue llorar. Llorar por algo que no entendía, o que más bien me negaba a entender aun después de todo este tiempo ya saberlo.

***

Estaba arreglando la cama cuando la puerta se abrió, esperaba que fuera mi prima, pero me sorprendió al ver que no era sino una cabecita que se asomaba apenas tímidamente.

—Hola Alex, ¿que haces ahí renacuajo?

—Nico… mira— dijo entrando atropelladamente en la habitación y casi tropezando con sus propias piernas al correr.

—A ver, que miro— me arrodillé a su lado.

—Mira— me señaló su mano, mostrándome a Rosita, la tortuga.

—Ohh… ¿que le sucede?

—Le duele la tipa… mira… — señaló de nuevo volcándola y haciendo pucheritos.

—Uhm, a ver…

Me la puso sobre la mano y la observé durante un buen rato como si fuera el veterinario de pelo pico pata. Alex me miraba fijamente con cara asustada.

—¿Se va a morí?— preguntó con los ojillos medio llorosos.

—No, claro que no… mira— la puse en el suelo mientras le hacia observar. Rosita poco a poco fue sacando su cabeza y sus patitas. Nos miró a ambos y comenzó a andar por la habitación.

—¡¡Ta buenaa!!— Alex gritó haciendo palmas.

—Jajaja, si, ¿ves?… solo estaba asustada— le sonreí.

—Tonses ¿ya no se muere?— me preguntó mientras me agarraba la cara con sus manos y me hacia mirarle.

—No, no se muere, aun le queda mecha…

—¡¡Asias Nico!!— me besó en la mejilla mientras me abrazaba. Cogió a Rosita, la cual no tardó demasiado de nuevo en esconderse en su caparazón, y salió corriendo hacia la puerta, donde me percaté que estaba apoyada Nat con el cabello aún húmedo. No sé cuanto tiempo llevaría allí pero por la sonrisa de su cara supuse que el suficiente para observar toda la escena.

—No corras Alex— le avisó mientras le acariciaba la cabeza mientras salía.

Me levanté del suelo y me sacudí la ropa, más por hacer algo que por sacudirme realmente.

—Se te dan bien los niños— me dijo mientras se acercaba a mi lado.

—No te creas… solo que ese renacuajo tiene algo…

—Claro, se parece a mi… — me dijo mientras me miraba coquetamente.

—Debe ser eso…

" Y aquí vamos de nuevo " . No pude evitar pensar mientras tragaba saliva pesadamente por segunda vez en la tarde.

—¿Te apetece salir a dar una vuelta?

—¿Ahora?

—No, si te parece en una semana, solo que te lo digo con la suficiente antelación— rodó sus ojos— pues claro que ahora.

—Pero aun no me he duchado ni nada.

—¿Y que haces aun ahí? Vamos, te espero abajo— dijo dándose la vuelta y saliendo de la habitación no dejándome ni tiempo a reclamar.

***

Nuestro destino fue la sala de cine, nos encontrábamos en la cola de taquilla cuando me percaté de la presencia de alguien a lo lejos. Guille con su panda de amigotes. Decidí hacer como si no hubiera visto nada y ahorrarle el trago a Nat.

—Y ella a ultima hora decide que no se casa… y se va en busca del reno de los ojos violetas que resulta estar enrollado con la vaca Milka del chocolate que a su vez tiene un rollete con el perro Niebla de Heidi… gracias por ignorarme tan sutilmente…

—¿Eh? ah no, lo siento… es solo que me distraje un momento, ¿que me decías de una vaca?— trate de disculparme.

—Olvídalo— Nat giró sus ojos y se cruzó de brazos mirando hacia otro lado en un gesto claro de abatimiento.

Estaba por responderle cuando la cola avanzó y nos encontramos frente al tipo de la taquilla.

—Dos para la sala 4— dije casi lamiendo el cristal de lo cerca que tuve que situarme.

—Por el centro, si puede ser— gritó Nat a mi lado mientras pegaba sin ningún tapujo su nariz al cristal y me agarraba de la manga de la chaqueta— Tu cuello me lo agradecerá— dijo dirigiéndose ahora hacia mi.

Pagamos las entradas y nos dirigimos al interior del local.

—¿Quieres palomitas o algo?

—Creí que nunca me lo preguntarías… ¿Vas a invitarme? ´- me miró con ojillos brillantes.

—Jajaja… y que remedio… solo recuerda que soy estudiante.

—Tranquila que tu bolsillo no se resentirá mucho… me conformaré con un cubo gigante de palomitas de colores, un regaliz de fresa, una coca—cola light, una bolsa de patatas…

—La coca light es para la dieta, ¿no?

—¡¡Claro!!En algo hay que controlarse…

—Jaja, loquis…

—¡Yo quiero mi cocaa!

—Claro que si hija mía, ahora mismo te traigo tu dosis… ahora regreso.

—Valep, ¡¡pero no olvides el chupa chups de chocolate y vainilla!!— me sacó la lengua.

—Si claro, todo lo que guste la princesa…

Me aleje de su lado y puse rumbo a la zona de cafetería dispuesta a satisfacer los deseos de la niña cuando alguien no grato se interpuso en mi camino.

—Vaya, vaya, vaya… pero mira a quien tenemos en la sala…

—Hola Iris, ¿que tal va tu labio?

—¿Quieres comprobarlo?

—¿Quieres que te golpee de nuevo?

—¿Te atreverías?

—¿Aun lo dudas?

—Eres todo un enigma… lastima que juegues en el otro bando —La chica me miró con una sonrisa sardónica colgada en los labios.

—Gracias por el piropo… y ahora si me disculpas, tengo cosas mas importantes que hacer.— dije rodeándola y dejándola ahí plantada.

Me pegué al mostrador y esperé pacientemente a que la dependienta me despachara. La presencia no grata de nuevo entró a escena.

—Te gusta dejarme a medias, ¿verdad?

—Si te hace ilusión pensarlo de esa manera — le respondí indiferente.

—A tu querida prima parece que no le gusta hacerlo, mírala nada mas como se divierte…

Me di la vuelta y la miré con una ceja alzada, seguí su gesto con la cabeza y vi algo que no esperaba ver: Nat besando a Guille.

—Que pena que ese gen no me lo heredaras…

Me giré de nuevo hacia el mostrador, intentando ignorar en vano la punzada de rabia que empezaba a nacer en mi interior.

—… nos hubiéramos divertido tanto las dos— seguía Iris pinchando.

Apreté mis puños, mientras mentalmente trataba de contar hasta 10 en un vano intento por serenarme y no partirle la cara al ser no grato y al otro desgraciado.

—¿Desea algo?— me sacó la dependienta de mis pensamientos.

***
Estaba observando como Nic se alejaba de mi lado rumbo a la cafetería cuando noté una mano posarse sobre mi hombro. Me giré lentamente para encontrarme con el dueño o dueña de tal mano. De sobra está decir que mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí a quien pertenecía.

—Ey Nat.

—Guille…

—Lo siento… te vi y quise acercarme a saludarte— me sonrió tímidamente, algo raro en el.

—Ohh… — fue lo único que supe contestarle mientras con la mirada trataba de localizar a mi prima. " Demonios Nic, donde estas cuando se te necesita… Ok, tu tranquila Nat, que puedes despachar solita al tipo… "

—¿Y como has estado? Hacía tiempo que no nos veíamos…

—Si, desde la fiesta… pues bien, genial he estado…

—A la vista está… respecto a lo de la fiesta… quiero decirte que no sé que me pasó… supongo que fue la bebida o algo… quería disculparme respecto a eso…

—Ya… la bebida…

—Nat, por favor, creeme que lo siento… yo no soy así, lo sabes…

—Pues lo siento, pero no, no lo sé… solo conozco lo que he visto de ti… y no me agrada para nada… y ahora si me disculpas, mi película va a empezar de un momento a otro… — dije tratando de dar por zanjada la conversación y girándome para marcharme.

—Nat… no… — me detuvo agarrándome del brazo y haciéndome girar— Por favor, me gustas, dame otra oportunidad— fue lo ultimo que dijo acercándose a mi y besándome.

—¡No! Déjame en paz de una vez Guille, no quiero saber nada de ti, ¿me oyes? Nada— le escupí con rabia a la cara mientras me revolvía en su agarre y me liberaba de el.

Me di la vuelta y entré al único lugar donde sabia que no me seguiría, el servicio de chicas.

***

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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 22nd 2016, 2:03 pm

No sé ni como lo hice, pero conseguí librarme de Iris entre la multitud de la sala y colarme en el servicio de chicas. Me acerqué al lavabo y liberé mi frustración golpeando los puños sobre el.

—Eres imbécil Nicole. Una completa imbécil…

Me miré al espejo y unos gélidos ojos azules más fríos que el hielo me devolvieron la mirada.

—Cuando aprenderás… — le estaba diciendo a mi reflejo cuando la puerta se abrió estrepitosamente revelando a una rubia pálida y asustada.

—Tu… Nicole— dijo acercándose a mi y abrazándome.

—¿Que pasa?— contesté rodeándola con mis brazos mientras toda la rabia que instantes antes sentía se veía disipada por una calidez y ternura extrañas en mi.

—Nicole… está fuera…

—Shhh, tranquila… ya lo sé…

—Tengo miedo…

—No dejaré que nada te ocurra, ¿me oyes?— la encaré haciendo que me mirara. Sus ojos denotaban una mezcla de cansancio, miedo y tristeza. Y pensar que instantes antes su mirada delataba todo lo contrario… — ¿Quieres volver a casa?— le pregunté suavemente.

—No… no… no dejare que un fantasma nos eche a perder la noche…

—No pasa nada, lo sabes.

—Nicole, no quiero darle el gusto— me contestó agarrándome de la mano.

—¿Segura que lo quieres así?

—Si… mas que segura…

—También está Iris…

—Y también estás tu— dijo mirándome a los ojos y sonriéndome.

—Cierto— le devolví la sonrisa— Salgamos a ver esa peli.

—Si… no hagamos esperar mas a Pitt… Por cierto, ¿donde esta mi coca light y mis palomitas?— me decía recuperando su chispa mientras salíamos del baño.

***

La sesión de cine transcurrió sin ningún percance, excepto por algunas palomitas que volaron sospechosamente hacia mi cabeza en varios momentos de la película desde el asiento donde estaba sentada mi prima. De Iris y Guille no hubo señales en el resto de la noche, y mejor así, pues la tarde a pesar de haber intentado torcerse se remendó demasiado bien.

Íbamos por la calle caminando rumbo a casa, la noche estaba fría y húmeda. Noté a Nat tiritar levemente dentro de su abrigo.

—¿Frió?— le pregunté acercándome a ella.

—Un poco… ok, quizás algo mas que un poco— contestó revolviéndose en su abrigo— ¿Tu no tienes?

—Nah, esto no es ná comparado con lo que me espera mañana en Londres.

—Ugg, de solo imaginármelo me da mas frío… tienes ganas de volver, ¿verdad?— me cuestionó mirándome mientras seguíamos caminando a través de la mojada calle.

—¿Sinceramente? Si, extraño lo que dejé allí… aunque tampoco fuera mucho— le sonreí.

—No lo creo, si no fuera importante no regresarías, ¿o si?

—No, supongo que no…

—Volverás, ¿verdad?— me preguntó seria mirando hacia el suelo.

—Pues si, me temo que aun te queda por soportarme un rato largo—contesté mirando su perfil.

—Dulce tortura — fue su respuesta mientras levantaba su mirada del suelo y me miraba directamente a los ojos.— ¿Te apetece tomar algo caliente?

—Si me vas a invitar… porque te recuerdo que mas dejao el bolsillo mas seco que una mojama…

—Jajaja, y porque me contuve…

—Pues menos mal… que sino tengo que quedarme en prenda…

—Pero mira que eres exagerada… — dijo entrecerrando sus ojos y mirándome mientras movía la cabeza.

***

A pesar del retraso de más de 3 horas a causa de la huelga de azafatas feministas, mi viaje de regreso a Londres transcurrió sin ningún percance.

Me encontraba junto a la cinta transportadora, tan inmersa en mis pensamientos que por un instante casi perdí de vista mi maleta.

La despedida en el aeropuerto con mis tíos había sido cuanto menos extraña. Mientras mi tío se había limitado a abrazarme y a darme palmaditas en la espalda mientras me decía una y otra vez " lo responsable que era " , mas para auto convencerse a sí mismo que para hacérmelo ver a mí, mi tía por su parte trataba de recordarme desesperadamente todo lo que se suponía que no debería haber olvidado llevar mientras se cercioraba una y otra vez de si iba bien abrigada abrochando y desabrochando como posesa los botones de mi chaqueta. Sonreí ante el recuerdo.
" No hay duda de que les importo, estaban mas nerviosos por mi partida ellos que yo. Los extrañaré, mas de lo que hubiese imaginado " .

Agarré mi maleta cuando pasó por mi lado y me dispuse a abandonar la sala mientras mi cabeza aún andaba a kilómetros de allá. La realidad me azotó nada mas cruzar el umbral de la puerta de salida de la sala y verme rodeada de gente hablando un idioma que parecía ya tan lejano a mis oídos…

—¡Nicole!

Un movimiento en la parte derecha de la sala y una voz conocida hicieron que volviera mi cabeza y una sonrisa se plasmara en mi cara. Era Robert. Me acerqué a el a trompicones y como pude entre el maremagnum de gente.

—¡Ey tu! ¡Españolita!— me recibió nada mas ponerme a su altura.

—¡Ey tu! ¡Inglesito!— fue mi respuesta.

Sonora fue su carcajada. Cerró el poco espacio que quedaba entre nosotros y me engulló entre sus brazos.

—Te extrañé mucho renacuaja— me susurró al oído.

—Yo a ti no te extrañé mucho… — sonreí ante el poema que fue su cara— Te extrañé horrores— le cercioré mientras le besaba en la mejilla.

Sonrió y se separó de mí mientras abría de nuevo espacio entre nosotros.

—¡Oye! ¡Tas mas sepsi!— me miró descaradamente de arriba abajo.

—Claro cariño, porque sabía que vendrías tu a recogerme… tengo que estar a tu altura— le coqueteé en broma.

—Uhm… como te he extrañado… ¿te lo había dicho ya?

—Bueno… era de esperar.

—Egocéntrica.

—Pues un poco… aunque no tanto como tu— me sonrió de nuevo— y qué, ¿piensas quedarte ahí admirándome como bobis durante mas tiempo o despertaras y me llevaras a casa de una vez? Vamos que no es por ná… pero ya sabes que eso de venir pa ná es tontería.

—Pero mira que eres desesperada que ni un momento me permites recrearme la vista…

—Hombres… — rodé mis ojos en broma.

Tomó mi maleta y nos dispusimos a abandonar el aeropuerto. Seguimos charlando animadamente hasta llegar a su coche.

—¡Vaya! ¡Veo que hay cosas que no cambian con el tiempo!— le comenté a mi amigo mientras hacia una mueca mirando al cacharro que osaba llamar coche.

—Te volviste tú muy tiquismiquis, ¿no?

—Tiquismiquis o no… no quita que esta lata de sardinas siga pareciendo el coche del panadero de la de bollos que me trae… ¡oye! ¿Ese de allá es nuevo?

—Veo que estas atenta.

—Claro, ¿que creías? A mi no me la das con queso— le saqué la lengua— ¿que ocurrió?— pregunté curiosa mientras me colaba en el interior de la lata naranja y me colocaba el cinturón.

—Se me atravesó una oveja— respondió mientras ponía en marcha el motor.

—Jaja, ¿una oveja? ¿Pues donde andabas? ¿En la granja de Pepito?— lo miré burlona.

—Algo así… ¿Recuerdas del trabajo que te hablé ante de que te marcharas?

—Si, ¿pero no era en un lavadero?

—Ajam, en un lavadero… pero de vacas.

—Jaja, ¡noo!

—¡¡Si!!

—Pobres vacas…

—Tu siempre tan comprensiva… — me sacó la lengua mientras se sumergía en el tráfico de las afueras.

—Jaja, es que no termino de imaginármelo… tú, un ratón de ciudad, rodeado de bichos en el campo… perdona pero demasiado surrealista.

—Ya ves que valiente te salí. Todo por ti, mi amor, para comprarte al fin esa casita en la playa— me lanzó un beso al aire.

—¡Oh! No tengo palabras a eso… me siento tan halagada… ¿Y cuanto duraste?

—Media hora…

—¡¡Vaya que te superaste!!

—Claro… tu amor era mi mayor motivación.

Le sonreí mientras miraba a través de la ventana. Estuvimos un rato en silencio, hasta que al fin de nuevo habló.

—Y tu que, ¿que te cuentas?

—Uhm, pues ná… que quieres que me cuente— le respondí ausente.

—Y aquí viene Nicole, siempre tan dispuesta a hablar de sí misma— me bromeó.

—Graciosillo… No sé, lo de siempre.

—¿Y que es lo de siempre?

—¿Sabes que me recuerdas demasiado a alguien?

—¿En serio? ¿A quien? ¿A Ashton Kutcher? Ya sabía que éramos como dos gotitas de agua… me lo dicen mucho.

—¿Kutcher? Que más quisieras.

—Te corrijo… que mas quisiera el. Y ya dime, ¿quien tiene el gusto de asemejárseme?

—Te pareces a mi prima Nat.

—¡¡Woaa!!¿Tan femenina me veo?— inquirió mientras agitaba suavemente sus pestañas mirándome coquetamente.

—Jaja, ¡¡pero mira que eres payaso!!— le golpeé suavemente en el brazo.

—¡¡Oye!! ¡Que voy al volante! ¡¡Precausion amigo conductó!!… entonces, ¿es bonita?

—Mucho— suspiré mientras centraba mi atención de nuevo en el paisaje.

—Pues sin duda si que se parece a mí.

No contesté nada, simplemente me limité a sonreírle a mi tenue reflejo en la ventana mientras me abandonaba a mis pensamientos, pensamientos que no tardaron en verse invadidos por el recuerdo de cierta chica rubia de ojos verdes.

Me pregunto que estará haciendo ahora mismo… "

***

A unos cuantos kilómetros al sureste y con una hora más en el reloj una chica se encontraba echada sobre su cama mirando el techo como el que busca algo que no encuentra.

¿Habrá llegado ya? Me pregunto que estará haciendo ahora mismo… Pues que va a estar haciendo, imbécil, divertirse. De seguro está con su amigo Robert… " . No pude evitar que ese pensamiento trajera algo a mi estomago… ¿una punzada de celos quizás?

Eres estúpida Natalia… ¿que acaso crees que te va a extrañar? pero si debe de estar en su salsa… "

El teléfono interrumpió mi monólogo interno.

—¿Si?— respondí al auricular.

¡Nat!

—Ey Andi, ¿que hay?

Pues ná, dándote señales de vida… logré librarme de la comida con mis padres y me preguntaba si querrías salir un rato a dar una vuelta y hacer la loquis conmigo y mi prima Sandra.

—Uhm… lo siento Andi, pero creo que me quedaré en casa hoy… la verdad es que no me apetece salir…

¿Tas bien?

—Si, claro, perfectamente.

Ya…

—¡¡Oye!!Que estoy bien, en serio…

Ya se fue Nic, ¿no?

—Si, esta mañana temprano… aun no llamó…

Ahh, así que eso es… No te preocupes de seguro debe estar tan a gusto que se le olvidó.

—Si, imagino.

¿Segura que no quieres venir con nosotras?

—Si, segurísima.

¿Y segura que estas bien?

—Jaja ¡¡siii!! ¡¡Yaa!! ¡No seas tan pesada!

Para mi es un placer… ya sabes que me encanta… entonces, ¿no te animas?

—¡¡Andi!!

Jaja ok ok, tenía que intentarlo por ultima vez.

—Mándale saludos a tu prima de mi parte, ¿eh?

Vaya, ¿ya me mandas a volar o que?

—Jaja ¡¡noo!!¿Pero no te ibas?

Pss… Sip, solo que acabo de darme cuenta que me encanta torturarte con mi digna presencia.

—Empiezas a preocuparme seriamente.

¡Ah! ¿Que antes te preocupaba en broma?… eso si que no me lo esperaba de ti… crack… una tirita pa mi pobre corazoncito…

—Jaja, ¡¡bobaa!!

A su servicio.

—¿Y a donde iréis?

No sé, quizás al cine a ver al Pitt… ¿de verdad no te animas?

—Bah, ya la he visto…

¿¿Que??¿Como? ¿Cuando? ¿Donde? ¿Con quien? ¿Por que?

—Pues eso… con los ojos… ayer… en el cine… con Nic… porque me apetecía… ¿¿satisfecha tu curiosidad??

—Bueno, siempre me puedes entrar en detalles… ya sabes que tampoco es que me vaya a quejar si lo haces…

—Jaja, ¡¡pero mira que eres maruja!!

No sé en que te basas… así que con Nic, ¿eh?

—Si… lo pasé bien después de todo… ya te contaré… allá nos encontramos con Iris y Guille…
¡¡No!!¿Y que pasó?

—Fue un mal rato… pero gracias a Dios todo salió bien… ya te contaré…

¿Hubo sangre?

—Jaja ¡¡noo!!

Buuu… ¿que hizo Nic?

—Pues… ¿que crees que hizo?

¿Salvarte? ¿Comprarte chuches?

—Uhm… puede…

Así que no me dirás, ¿eh?

—Jajaja esta es la prueba… para que luego me digas que no eres chismosa.

En ningún momento lo negué… Pero mañana me cuentas, ¿eh? Quiero saber con pelos y señales que hiciste con la prima… y que hizo la prima.

—Si claro… una buena dosis para el mono de chisme…

Vamos… no seas cruel… si solo es porque me importas…

—Claro, va a ser solo eso.

Vamos Nat, ¡¡vente a dar una vuelta!! ¡¡Que sino me pongo celosa!!Porque claro, con ella si… y conmigo no… ¿es mi pelo lo que no te agrada ya?

—Lo que me faltaba por oír… ¡¡Dios!! ¡¡Que hice yo para merecer estoo!!

Agghh… ¡¡vamos!! ¡¡Yaa!! ¡¡cuentame!!… to be continued…

Colgó abruptamente el teléfono dejándome con el auricular en la mano y la palabra en la boca. Típico de Andi cuando su madre la descubría hablando por teléfono, de sobra era conocida su pasión por el aparatito. Colgué por mi parte el auricular y volví a colocarme donde instantes antes estaba mientras esperaba pacientemente su llamada.

El teléfono no tardó en sonar de nuevo.

—No pienso contarte ahora mismo mis intimidades mas intimas.

Ah, ¿no?… vaya, que desilusión… — sonó al otro lado de la línea una voz diferente a la de mi amiga.

—¿Nic? ¿Eres tú?

Pues eso creo… ¿esperabas otra llamada?

—No… ¡¡Si!!Da igual, no importa.

Uy, a quien esperarías… no te preocupes, te dejaré pronto, en realidad solo llamaba para decir que llegué sana y salva a casa de la señora Norman, Robert vino a recogerme al aeropuerto y bueno, aquí estamos que vamos a salir a dar una vuelta para rememorar viejos tiempos.

—Oh, vaya, que bien… mándale saludos de mi parte.

¿A quien? ¿A Robert o a la señora Norman?
—A ambos.

Os llevaríais bien…

—¿Con quien? ¿Con Robert o la señora Norman?— le devolví la jugada.

Con ambos— ya imaginaba esa sonrisa sardónica colgada en sus labios mientras me copiaba mi frase anterior.

—No adelantes acontecimientos.

Todo a su debido tiempo.

—¿Me retas?

Si lo quieres tomar así… ¿que es ese ruido?

—Uhm… que están llamando…

No te preocupes, supongo que era importante, ya te dejo…

—¡¡No!!Quiero decir, no era importante…

Bueno, aun así… dile a tus padres que llamé…

—Descuida, yo les digo… ¿volverás a llamar?

Claro, lo creas o no… no os librareis tan fácil de mi… os extraño.

—Nosotros también te extrañamos.

Nah, pero si debéis de estar en la mismísima gloria… ¡sobre todo tuu!! ¡Que no tendrás quien te moleste con la luz por la noche durante una semana!

—Bah, no es pa tanto… ya me acostumbré…

¿Eso significara que ya no me gritaras mas para que la apague y me vaya a dormir?

—No, quise decir que ya me acostumbré a gritarte.

Jaja, ahhn… pues entonces mejor me acostumbro pronto a mis tapones para los oídos.

—Eso explica muchas cosas…

¿Que sea capaz de soportar tus ronquidos?

—¡¡Oyee!! ¡¡Que yo no ronco!!Solo respiro fuerte…

Jajaja… sin comentarios… oye, ¿me haces un favor?

¿Puedes mirar en el último cajón de la mesa del escritorio?

—¿Me dejas mirar en tus dominios? uys, que honor el mío.

Pa que veas que te tengo en estima.

Me levanté y me acerqué al lugar mandado, abrí el cajón y observé el interior. Una libreta, un libro, una pelota de espuma, dos bolígrafos y un viejo álbum de fotos fue lo que encontré. Todo perfectamente ordenado.

—¿Y bien?

¿Ya estás? ¿Está dentro el libro de Hamlet?

—Ajam— lo cogí entre mis manos.— ¿Porque preguntas?

— inquirí curiosa.

Porque pensé que lo había perdido… supuestamente lo traía en mi mochila… supongo que con las prisas lo olvidé…

—Creí que ya lo habías leído…

Si bueno… pero me gusta…

—Entiendo… pues no te preocupes, está sano y salvo en tu cajón.

Menos mal… gracias.

—Por nada.

Debería dejarte ya… tu llamada debe de estar ya desesperada…

—Nah… ni te preocupes.

Cuídate mucho, intentaré llamar pronto… nos vemos.

—Gracias, tu también, cuídate… nos vemos.

Esperé con el auricular en la oreja a que colgara primero para después repetir el movimiento. Tiré el teléfono a un lado sobre la cama mientras tomaba asiento en ella con el libro aun en mi otra mano. Me quedé observándolo durante unos instantes mientras acariciaba suavemente las tapas con mis dedos.

—¿Sabes? En cierta forma te envidio… ¿que tendrás que a tu dueña le gustas tanto?— susurré ausente mientras me decidía a abrirlo y descubría sus letras.

***

El fuerte sonido de un trueno me sacó de los dominios de Morfeo. Miré hacia la ventana iluminada por los rayos, el sonido de la lluvia era notable. Suspiré mientras trataba de cerrar los ojos y sumergirme de nuevo en el mundo de los sueños. Los pensamientos que me habían acechado antes de irme a dormir volvieron inevitablemente a mí. Me di la vuelta y volví a mirar hacia la ventana, donde en la penumbra, y a través de la lluvia se podía observar al fondo la ventana de otra casa. Mi casa. Cerré los ojos fuertemente evitando que las lágrimas volvieran a brotar.

Me fue imposible. Incapaz de mantenerme por más tiempo en ese estado me levanté de la cama y entré al baño. Abrí el grifo y me lavé la cara con agua fría. Miré al espejo donde un reflejo cansado me devolvió la mirada.

—Y para esto querías venir… —le susurré.

Me sequé y salí del baño rumbo a la cocina. Me encontraba saqueando la nevera cuando noté que la luz se encendía. Me di la vuelta y en el umbral de la puerta estaba la señora Norman. No pude evitar quedarme en el sitio, como una niña recién descubierta por su madre hurgando en el tarro de las galletas. Mi parálisis momentánea quedó rota por la sonrisa y la suave voz de la señora Norman.

—Ya te dije que te comieras todo el plato en la cena.

—Lo siento…

—Jaja, vamos cariño… solo bromeaba… es normal que tengas hambre, estas en pleno crecimiento.

—Sip, a lo ancho, jaja.

—A lo que sea, ¿te preparo algo tesoro?

—No, ya me las apaño… siento haberla despertado.

—¿Y quien te dice que me has despertado precisamente tu?— dijo sonriéndome y señalándome su estómago.

—Upss…

—Ya ves que no eres la única que está en fase de crecimiento " a lo ancho " .

—Jaja.

—Anda, siéntate… te prepararé un vasito de leche caliente.

—Gracias.

Se dio la vuelta y comenzó con su labor. Me quedé mirando su espalda mientras una sonrisa afloraba en mis labios. Por un instante tuve la sensación de que nada había cambiado, que solo estaba allí de visita y de gorrona como tantas otras veces y que papá estaría en la casa de al lado esperándome.

Un vaso colocado frente a mi me sacó de mis recuerdos.

—Gracias.

—No hay de qué cariño.

Lo llevé a mis labios y bebí un poco. La miré y en su cara seguía aquella sonrisa ahora magnificada.

—¿Que?— le sonreí contagiada.

—Nada, cantinflas— respondió cogiendo una servilleta y limpiándome el bigote de leche.
Reí algo avergonzada mientras de nuevo acercaba el vaso a mis labios, aunque esta vez con mas cuidado.

—¿No puedes dormir?— preguntó de repente.

—¿Eh?… uhm, no, esos truenos… —intenté fingir molestia.

—Si, están fuertes… pero tu sueño lo es mas… hay algo que te preocupa, ¿verdad?

—Uhm… no, no es nada, tranquila— le sonreí.

—¿Segura? mira que te conozco mejor de lo que imaginas.

—Si… son solo… recuerdos… que vienen a mi cabeza…

—Oh, cariño, no te apenes con ello, es normal.

—Ya, pero hay cosas que no se pueden evitar… extraño demasiado a papá… —dije con la voz casi rota.

De inmediato me sentí rodeada por unos brazos que fuertemente me sostuvieron en mi llanto. Un llanto que llevaba demasiados meses conteniendo y que ahora se veía liberado. No recuerdo cuanto tiempo estuve así, pero si el suficiente para que los rayos desaparecieran y el cielo pareciera aclararse, no solo fuera, sino también dentro de mi.

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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 23rd 2016, 5:42 pm

SEXTA PARTE

Uff… joer, que frío "

El frió aire de diciembre me golpeó de lleno en la cara nada mas salir por la puerta de casa de la señora Norman.

Gracias a dios no llueve " . Pensé para mi misma mientras caminaba por la acera sin un rumbo fijo. Me encontraba exhausta, apenas había podido pegar ojo en toda la noche, pero por alguna extraña razón algo me impulsó a levantarme esa mañana y salir a caminar.

"Estas como una chota Nicole… mírate, con ojeras y aquí tan pancha dando vueltecicas a la manzana como las imbéciles con el frío calándote los huesos " .

Seguí caminando calle abajo, mis pies parecían tener vida propia. Giré a la derecha y me encontré en el último lugar al que hubiera deseado ir durante mi estancia allí. La pesada puerta me dio la bienvenida al lúgubre lugar. Pasé por debajo, aun no demasiado consciente de lo que pretendía hacer allí. Nada más pasar una gitana se abalanzó sobre mí intentando hacerme el agosto… y para mi sorpresa consiguiéndolo.

—¡¡Anda guapa!! ¡¡Llévate una docena!! ¡¡Mira que preciosidad!! ¡¡Y solo por 6 libras!!

Agarré las flores, las pagué y seguí caminando por el largo pasillo central. Lapidas y mas lapidas se abrían paso ante mi a cada zancada. Giré a la derecha no demasiado segura de ir a donde se suponía que debía ir. Avancé unas losas más y me detuve.

Una fina lápida doble de mármol me dio la bienvenida. Me quedé largo rato observándola para instantes después arrodillarme y depositar en el jarrón las flores que había comprado. Seguí observándola, tratando infructuosamente que algún pensamiento coherente viniera a mi cabeza, mientras ausente limpiaba la lapida.

—Como pudisteis concebir una hija tan estúpida… — le sonreí agriamente al frío mármol.

Tragué saliva pesadamente, y agaché mi cabeza tratando por una vez en mi vida de comportarme como la adulta que no era.

—¿Por que?— fue lo único que salió de mis labios. Los apreté con fuerza, como intentando que no saliera nada mas. – ¿Por que me abandonasteis? ¿Por qué cuando mas os necesitaba?— cerré los ojos permitiendo que las lagrimas se pasearan con total libertad por mis mejillas.

Los abrí de nuevo, mientras dirigía mi mirada hacia el cielo gris, desde donde poco a poco comenzaban tímidamente a caer gotas de nuevo, clamando porque mis preguntas fueran respondidas por algún tipo de divinidad o algo parecido. Suspiré pesadamente mientras de nuevo miraba las losas.

—Papá, tu siempre me decías que todo sucede por una razón… que para todo el destino tiene una respuesta… ¿que sentido tiene todo esto? dime… ¿cual es la razón para tanto dolor y sufrimiento? Sé que estoy siendo condenadamente egoísta… pero eras lo único que tenia en esta vida… y te marchaste dejándome sola… — el sonido de un trueno pudo oírse a lo lejos— Ok, no exactamente así… — sonreí por primera vez en el día ante el recuerdo de lo que había dejado en España— Pero ya sabes que no es lo mismo… nunca será lo mismo… nunca nadie ocupará el vacío que dejó en mi tu ausencia … es esa sensación de estar rodeada de gente… y a la vez sentirme sola… incompleta… tu siempre me decías que algún día y con el tiempo todas las piezas del puzzle de mi vida encajarían… y ahora lo cierto, es que siento que faltan… y tal vez las mas importantes… me siento perdida… —admití al fin.

Me quedé largo rato allí callada, mirando las losas sin realmente verlas mientras la lluvia acariciaba mi piel ya sin ningún tipo de tapujo.

***

—¡¡Demonios Nic!!¿Que no tienes ni un euro para comprarte un paraguas en los chinos de la esquina?— fue el cordial recibimiento de mi amigo nada mas abrirme la puerta de su casa.

—Buenos días Robert, yo también dormí genial— fue mi réplica mientras pasaba al interior y me quitaba la chaqueta empapada.

—¡¡Nicole!! ¡¡Cariño!! ¡¡Estas empapada!!Sube arriba a cambiarte de ropa antes de que pilles una pulmonía… — apareció por la puerta de la cocina la madre de mi amigo.

—Pero… — intenté en vano buscar una excusa.

—Nada de peros señorita… no pienso dejar que mi futura nuera se agarre el gripazo del siglo— me cogió del brazo y me dirigió hacia las escaleras— Rachel está en su habitación, estará encantada de verte, no paró de preguntar por ti desde que llegó del internado, le dije que… — la madre de mi amigo, Anne, era un mujer de lo mas callada, pero cuando quería verdaderamente su verborrea parecía no tener fin.

Me dejé dirigir hacia la habitación de la hermana de mi amigo mientras su madre seguía contándome las mil y una andanzas de una autentica sufrida ama de casa en apuros. Aunque seamos sinceros, en cuanto mis oídos captaron el nombre de Rachel el seguimiento de la conversación se volvió algo complicado para mí. Rachel era la hermana pequeña de Robert, apenas 2 años menor que nosotros, pero lo suficiente para que desde que sus hormonas comenzaran a madurar estuviera persiguiendo mis huesos, lo cual tampoco podría resultar tan malo, era guapa, inteligente, agradable, simpática… pero no mi tipo precisamente… Me lo confesó cuando apenas contaba con 14 años, siempre había estado segura de ello, y vamos que si hay algo que le sobra a esta niña es la seguridad que siempre parece tener en todo. Seguridad que se vio en apuros cuando yo le confesé en su momento que muy a pesar de lo que ella pensara de mi yo no era como ella quería que fuera. Es cierto que a veces me he fijado en chicas, pero no exactamente de esa forma. Si hay algo que he tenido lo suficientemente claro hasta ahora eso ha sido mi sexualidad. Y aunque siempre hubiera andado jugando con chicos, lo cierto es que me gustaban los chicos. Lo de que no hubiera tenido demasiadas citas era otra cosa que ahora no me da tiempo a explicar.

El sonido de la música del interior de la habitación inundaba el pasillo muy a pesar de que la puerta del dormitorio se encontraba cerraba.

Toc toc.

Tocó Anne a la puerta antes de abrirla de par en par. El interior era un caos, tal y como había sido desde siempre. Rachel estaba en su escritorio tecleando frenéticamente el teclado del ordenador mientras canturreaba el estribillo de la canción que en esos momentos se escuchaba de fondo a todo volumen.

—¡¡Rachel!! ¡¡Cariño!!— gritó su madre desde la puerta sin ningún éxito. La chica seguía enfrascada en su laboriosa tarea de teclear al son de su cante. El caso es que en una de esas giró su cabeza y nos descubrió en la puerta.

—¡Pero que ven mis ojos!— exclamó sonriente mientras se levantaba y bajaba el sonido al equipo de música.

—Niña te vas a quedar sorda, menos mal que no tenemos vecinos en toda la manzana… — la verborrea de Anne de nuevo empezó a hacer acto de presencia, completamente incapaz de captar lo que en ese momento se respiraba en la habitación—… y mírala como viene…

—Si, ya veo como viene… — dijo frente a mí mientras me miraba de arriba abajo con una sonrisa colgada en sus labios.

—Anda, dale algo de ropa que se cambie. En cuanto terminéis bajad que la comida estará en un momento en la mesa— dicho esto Anne desapareció por la puerta dejándome sola ante el peligro. Ok, quizás no tanto, pero ya sabéis lo que me gusta exagerar.

—¿Se puede saber que rayos te ha pasado para que vengas pasada por agua? no llueve tanto.

—Me surgió un imprevisto… además, ya sabes que me gusta chapotear en los charcos— le sonreí.

—Me alegra volver a verte— afirmó mirándome fijamente a los ojos.

—Y a mi volver a verte a ti— le respondí con sinceridad.

—Ahora es cuando vendría la parte del abrazo y el beso— me sonrió mientras a mi vez hacia lo propio y me acercaba a ella a cumplir con el protocolo.—Bueno, será mejor que le hagamos caso a mamá— dijo nada mas separarse de mi. Se dirigió hacia el armario desde donde empezó a sacar ropa— Aunque tampoco es que creo que vaya a tener mucho dado tu tamaño…

—No te preocupes, será solo para un rato— le respondí mientras me acercaba y me sentaba sobre la cama. No pude evitar echar una mirada a la pantalla del pc. Un archivo de word estaba abierto y palabras y palabras parecían extenderse a través de el.

—¡Oye! ¡No me seas cotilla!— exclamó al tiempo que me arrojaba una camiseta y un pantalón a la cara.

—Siento comunicarte que ahora si que se despertó mi curiosidad— afirmé dejando a un lado la ropa y mirándola detenidamente.

—Es una historia, ya sabes que me gusta escribir esas cosas.

—Cosas que por cierto son muy buenas.

—Si, claro— dijo sonrojándose un poco.

—Es cierto, algún día serás una escritora fabulosa.

—¡Exagerada!— me arrojó el estuche que tenia sobre la mesa.

—¡¡ Eyy!!— traté de defenderme una vez lo tenia en mis manos.

—¿Que? solo compruebo tus reflejos— me miró inocentemente mientras se sentaba en el filo de la mesa.

— ¿Y que hay de tu vida? Te ves realmente bien, se nota que te alimentan bien— comentó mientras me veía cambiarme de ropa.

—Pss… no hay mucho que contar… instituto nuevo, casa nueva, familia nueva…

—Vamos, vida nueva.

—Sip, mas o menos.

—¿Y alguien interesante que merezca el reconocimiento ante mi?— me miró con una sonrisa burlona asomando a sus labios.

—Uhm… tal vez…

—Vaya vaya… tendré que partirle las piernas a alguien después de todo…

—Jaja, te quedaras con las ganas parece, nah, no hay nadie interesante, al menos no de esa forma.

—Mejor, eso quiere decir que aun tengo una oportunidad.

—No te rindes nunca, ¿verdad?— terminé de abrocharme el pantalón.

—No cuando lo que está en juego merece tanto la pena.

Vale, llegados a este punto los recursos comenzaban a escasearme, y estaba intentando buscar una respuesta a tal afirmación cuando la puerta se abrió mostrando a mi amigo en el pasillo.

—Siento interrumpir ahora que seguro estabais hablando de mí pero… el almuerzo está servido.
Salvada por la campana Nic… "

***

Y aquí vamos de nuevo… " . Desabroché mi cinturón cuando el avión había tomado suficiente altura. " Y mas vale acostumbrarse… Intuyo que haremos esto muuuchas veces mas " . Tomé el vaso de agua que en ese momento la azafata me tendía y miré a través de la ventana.

La historia de tu vida Nic… " suspiré " Bueno, mientras este cacharrito con alas se mantenga sobre las nubes… "

Me acomodé en mi asiento y pensamientos de los últimos días vinieron a mi cabeza. Después de la " visita " a mis padres había conseguido liberarme de parte del peso que llevaba cargando sobre mi desde que mi padre me dejara, sentimientos que llevaba demasiado tiempo guardando, evitando que fueran liberados, y que poco a poco me estaban consumiendo por dentro.

Sin lugar a dudas los dos últimos días habían sido de lo mejorcito. Tras del almuerzo en casa de mi amigo, salimos junto con su hermana por ahí de compras. No pude sino sonreír ante el recuerdo de mi amigo probándose ropa de chica en una de las tiendas para confirmar la teoría de que tenia tipito de modelo y los comentarios jocosos de su hermana mientras le colocaba mil y un complementos encima ante la mirada insólita de la dependienta y del resto de compradores.

" Tal para cual… " pensé perdiendo mi mirada de nuevo entre las nubes.

***

Dejé a un lado el libro que tenia entre mis manos y suspiré. " Al fin domingo… "

Sonreí ante el mero pensamiento mientras en el interior de mi estomago sentía como si algo se volteara. Acaricié inconsciente las tapas del libro que acababa de dejar mientras mis pensamientos me transportaban a miles de kilómetros. Pensamientos que no tardaron en esfumarse cuando la puerta de mi habitación se abrió de repente revelando a mi amiga.

—¡Ey! ¡Que pasa muchacha! Jo, y yo que pensé que te encontraría desnuda—comentó con una mueca mientras se acercaba a mi lado y se sentaba.

—Sigue soñando nena.

—¿Qué? ¿Preparada? ¿Qué lees?—preguntó curiosa agarrando el libro y ojeando sus paginas.

—Un libro…

—¡No jodas!—me miró con ojos desorbitados— Dado su forma y su composición hubiera jurado que era cualquier cosa menos eso— lo agitó frente a sus ojos.

—Jaja, ¡trae payasa!.. Que con lo manazas que eres, eres capaz de romperlo.

—Me indignas— respondió fingiendo falsa molestia— ¡No me sea egoísta! Yo también quiero culturizarme— dijo mientras lo abría al azar por una pagina y comenzaba a leer— To be, or not to be: that is the question: whether 'tis nobler in the mind to suffer the slings and arrows of outrageous fortune. ¡Agh!— saltó soltando el libro— ¡Es Shakespeare! ¡Y en inglés! ¡Aléjalo de mí!— me miró con ojos de loca— ¿Cómo se te ocurre? ¡Pensé que eras mi amiga! ¡Y me torturas así!

—Jaja, ¡yaa! Si alguna vez me hicieras caso…

—Si claro— entrecerró sus ojos— Seguro lo hiciste a posta, lo veo en tu mirada maquiavélica.

—Y ahora resulta… —le tiré a la cara uno de los cojines que había sobre la cama.

—Jaja, ¡oye! ¿Y que te dio ahora para leer a Shakespeare? Y encima en inglés, como si ya de por sí no fuera complicado en castellano.

—Uhm, no sé, curiosidad, supongo— respondí ausente mientras colocaba bien las tapas del libro.

—¿Curiosidad supones? ¡¿Quién eres tú y que has hecho con mi amiga?! ¿Qué es eso?

—¿Qué es que?

—¡Eso!— exclamó señalándome el libro que sujetaba entre mis manos.

—¡Quedamos que un libro! ¿Ya tienes lagunas en la memoria o qué?— me burlé.

—¡Boba! ¡Esto!— dijo sacando algo de entre las tapas.

—Uhm… no sé… trae a ver…

—¡Dios! ¡Peaso casho bombón!

Me acerqué y observé lo que mi amiga miraba sin parpadear con tanta fascinación. Una mujer de conocidos ojos azules y melena rubia miraba fijamente a la cámara con una sonrisa bañando sus labios. La profundidad de su mirada me sorprendió muy a pesar de que se me hacía tremendamente conocida.

—Crees que…

—Sí Andi… es la madre de Nic… o al menos eso creo…

—¿La conociste?

—Sí, pero era demasiado pequeña como para recordarla.

—Era muy guapa.

—Sin duda.

Noté como un nudo comenzaba a formarse en mi garganta mientras mi cabeza iba y venia de pensamiento en pensamiento intentando imaginar vagamente lo que tenía que haber sido para una niña de apenas dos años el perder a su madre y haberse tenido que conformar durante el resto de su vida sin mas calor por su parte que el recuerdo de la imagen de una fotografía.

—Creo que será mejor guardarla como estaba— dije parpadeando varias veces para evitar que las lagrimas que pujaban por salir de mis ojos lo consiguieran— No creo que a Nic le guste que husmeemos entre sus cosas.

—Si, toma. ¿Estás bien?

—Si, claro— susurré mientras la colocaba tal como estaba y guardaba después el libro en el cajón— Es solo que estaba pensando en algo.

—¿En algo? ¿O mas bien en alguien?— se sentó en la cama y palmeó el lugar que había junto a ella. Me senté a su lado mientras cogía un cojín y lo abrazaba con fuerza contra mi pecho.— ¿Quieres hablar de ello?

—Uhm… no hay nada de que hablar Andi.

—¿Segura?— volvió a insistir.

Suspiré bajando mi mirada y observando el cojín que sostenía entre mis brazos. Empecé a jugar con la cremallera.

—Es solo que… estoy confusa… —admití al fin.

—¿Tiene que ver con lo que me contaste hace tiempo?

—Tal vez…

—Nat— noté como mi amiga se movía acercándose a mi— Nat, mírame— giró mi cara e hizo que me encontrara con su mirada. Una mirada tan transparente como siempre. Sujetó mis manos y continuó— Eres mi mejor amiga… y nada va a cambiar eso, ¿me oyes? Sabes que siempre podrás contar conmigo para lo que quieras… Decidas lo que decidas no solo te respetaré… sino que te apoyaré— me sonrió— Solo deseo que seas feliz.

—Gracias— me abracé a ella mientras las lágrimas rodaban por mis mejillas.

Estuvimos así largo rato, yo solo llorando y Andi sosteniéndome entre sus brazos. El ruido de la puerta de la calle nos sacó de ese estado: Nicole había llegado.

Me separé de mi amiga mientras torpemente y a la desesperada trataba de secar mis lágrimas con las mangas de mi camiseta. La puerta de la habitación no tardó en abrirse mostrando a mi prima junto a mi padre.

—Gracias tío, no deberías haberte molestado, yo podía.

—De nada cariño, es un gusto poder hacerlo— dejó la maleta a un lado y se acercó y la besó— Me alegra de nuevo tenerte en casa.

—Y a mi estar en casa— le sonrió.

El momento fue roto cuando los dos miraron hacia el interior del cuarto y nos vieron a mi amiga y a mí observándoles.

—¡Vaya! ¡Pero si tenemos visita!

—Hola señor Vizza— saludó cortésmente mi amiga.

—¿Cómo que señor? ¿Tan viejo me veo ya?— reímos la ocurrencia de mi padre, siempre era igual con Andi.

—Para nada… vamos que si no fuera porque es el padre de mi mejor amiga y está casado… — y como no, mi amiga le seguía el juego.

—¡Ey!— palmeé a amiga en el brazo mientras le dirigí una mirada atravesada.

—Jaja… le diré a Diana que ponga un cubierto mas en la mesa, ¡te quedas a cenar!— afirmó tajante saliendo del cuarto.

—Pero…

—Mas vale que llames a tu madre— le ofrecí el teléfono.

—Gracias— lo agarró y salió de la habitación saludando a Nic en la puerta.

Esta se quedó en el sitio durante un instante, solo mirándome, hasta que al final pareció decidirse a entrar y soltar la mochila que llevaba colgada al hombro.

—Menudo dandi que está hecho— afirmó refiriéndose a papá. Le sonreí.— ¿Te encuentras bien?— me cuestionó acercándose y mirándome fijamente.

—Si, genial— me levanté y la estreché en un abrazo— Te extrañé.

—Y yo a ti— nos separamos y volviendo a clavar sus pupilas en mí— ¿De verdad que estas bien?— volvió a preguntar acariciando suavemente mi mejilla. Cerré los ojos y me rendí a aquella delicada caricia. Los abrí de nuevo sabiendo de sobra que esa mirada azul aun estaba clavada en mí esperando una respuesta por mi parte.

Levanté mi mano colocándola sobre la suya y le volví a sonreír.

—Sin duda… lo estoy.

***
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 23rd 2016, 5:56 pm

—Toma, era el único que quedaba de esa talla— pasé el vestido a mi prima a través de la fina cortina del probador y esperé pacientemente a que se lo probara. No sé ni como me había logrado convencer para ir de compras en plenas vísperas de Navidad, pero lo cierto es que ahí estábamos, ¡y 2 horas ya! Toda una plusmarca personal.

—Uff… ¡dios! Cada vez hacen las tallas mas pequeñas…—comentó mientras la oía luchar con la prenda en el interior— Bueno, ¡yap!— exclamó abriendo la cortina y mostrándome el modelito.

—En la mano parecía mas grande— elevé mi ceja derecha mientras la miraba de arriba abajo.

—¿Entonces? ¿No te gusta?— comenzó a revolverse nerviosa ante mi escrutinio.

—Lo que se dice gustarme… me gusta pero… demasiado pequeño… el abuelo se nos infarta como te vea así vestida esta noche…

—¿Y quien te dice que sea para esta noche?— me miró coqueta antes de darse la vuelta y mirarse al espejo. Me quedé observando su espalda desnuda por unos instantes.

Eres peor que papá… pareces una monja de clausura elevé mi mirada y vi su reflejo sacándome la lengua.

—¿Que insinúas?— enarqué mi ceja mas aún.

—Nada— comenzó a jugar con el tirante mientras seguía mirándome risueña.

—¿Crees que no soy capaz de vestir uno de esos?

—Que conste que yo no dije nada, tu solita lo mencionaste.

—¿Qué te juegas?

—¿Qué estas dispuesta a perder?

—Una cena en el argentino de la calle Lorca.

—¡Trato!— exclamó volviéndose y dándome la mano.

—Ya puedes ir preparando la guita nena – me di la vuelta dispuesta a conseguir la tela mas pequeña de toda la tienda.

***

—Ok Nicole, admitámoslo ahora que nadie nos oye, esto no ha sido precisamente una buena idea por tu parte— le confesé a mi reflejo mientras luchaba con el escote de mi vestido.

—Madre mía… — silbó Nat en la puerta de la habitación— Pues no te queda tan mal después de todo.

—¿Que haces vestida así?— pregunté girándome y mirándola de arriba abajo. Llevaba un pantalón negro de vestir y una camiseta de fiesta del mismo color.

—Como quieres que vaya… ¿desnuda?

—No gracias… desnuda voy yo ya con este trapo… no me quites el privilegio de la noche.

—Pues tu lo elegiste— se acercó a mi— Vamos, que es precioso, y te queda divino.

—Encima con guasa… ¡ole la nena!— me volví de nuevo hacia el espejo.

—No me guaseo… hablo en serio… ¡pero por dios no te tires mas del escote!— me rodeó y se puso frente a mi.—Trae, mira.

—Miro— la dejé hacer mientras observaba y sentía como sus manos recorrían la fina tela, y por ende mi cuerpo, en un intento por amoldarla en el sitio preciso.

—Intuyo que no te has puesto muchos vestidos en tu vida.

—¡Oye! ¡Claro que si! ¡Como dos! Porque el del bautizo y la comunión cuentan, ¿no?

—Jaja, no precisamente… ¿Ves? Así esta mejor— susurró separándose de mí y haciéndose a un lado para que pudiera observarme en el espejo.

—¿Segura? pero si se me ve todo… — cuestioné a la vez que de nuevo tiraba del escote hacia arriba.

—¡Nicole! ¡Para! ¡No se ve nada!— trató de parar mis manos.

—Si, claro… desde tu perspectiva porque lo que es de la mía…

—Vaya, gracias por decirme enana tan sutilmente.

—Yo no…
—Ya ya… mira Nic… si vas a estar incomoda con el quitatelo, de todas formas yo ya conseguí lo que quería— dijo soltando mis manos y mirándome descaradamente de arriba a abajo.

—¿¿Así que solo era eso??¡¡Hacerme sufrir miserablemente!!— acerqué mi rostro peligrosamente al de ella. Pensé que por instinto se echaría hacia atrás pero no, se quedó parada en el sitio observándome mientras nuestras caras estaban apenas a escasos centímetros. No sé cuanto duró aquello pero sí lo suficiente para creer ver algo en la profundidad de esos ojos verdes, algo que hizo que mi piel se erizara y mi boca se secara al instante. Me separé claramente desorientada y con la genial idea de comenzar de nuevo a tirarme del escote hacia arriba. Sus manos volvieron a posarse sobre las mías.

—Sabes que no tienes porque hacerlo… fue una apuesta estúpida.

—Tal vez… pero quiero hacerlo… na más por ver la cara de la tía Pepi—le hice una mueca.

—Jaja… Y yo que creía que lo hacías solo por cenar conmigo— intentó fingir indignación.

—Cariño, ese es el premio a largo plazo— le guiñé un ojo y me aleje al otro extremo del cuarto dispuesta a calzarme mis zapatos. Se quedó donde estaba, observando mis movimientos, hasta que al fin pareció salir del trance con el sonido del timbre de la puerta.

—Bueno, será mejor que baje… ya parece que empiezan a llegar.

—¡Oye! ¡Espera! no pensaras dejarme sola con esos especimenes, ¿no?

—Te recuerdo que esos especimenes son tus tíos.

—Si, unos tíos que creo que prácticamente no han querido saber de mi existencia hasta el día de hoy…

—Ya sabes como son…

—No, no lo sé… ni quiero… esto, me parece absurdo…

—¿Y crees que a mi no? Pero ya sabes como es papá… Vamos, no te preocupes, no me despegaré de ti en toda la noche— trató de tranquilizarme.

—Nicole, Nat, mamá dice que vayáis bajando— nos avisó Dani apareciendo en el marco de la puerta. Suspiré sabiendo que ya era demasiado tarde y no quedaba otra que enfrentarme a la realidad.

***

—Me encanta Nicole, estas hecha toda una mujer…

¿Era la sexta o la séptima vez que me lo decían? Que demonios, ya había perdido la cuenta. La cena transcurría de lo más lento. Los saludos de bienvenida pronto habían dado lugar al piquislabis para luego dar paso al " gran banquete " .

Dios, en mi vida he visto tanta comida junta en tan poco espacio, con esto tenemos sobras pa cuatro días como menos " .

Miré a mi derecha donde mi prima jugaba ausente con la comida del plato mientras hacia el descomunal intento de escuchar a la tía Pepi sentada a su lado, y a juzgar por sus gestos no lo estaba pasando nada bien.

"Pobre niña… aunque la verdad es que después de todo tiene aguante " .

—Oye Nicole, ¿que haces luego?

Desvié la atención de mi prima y me centré en la persona que me miraba maravillada a mi otro lado. Era Estrella, la hija pija de la tía Eleonor. Como no, de tal palo tal astilla.

—Aún no sé… ¿Por que?

—Bueno, me preguntaba si querrías venir con nosotros a una disco que han abierto nueva en el centro. Resulta que uno de los amigos de Eric es hijo de uno de los socios dueños del local y nos dejan pasar.

Eric era su queridísimo hermano súper mega hiper pijo osea.

—Bueno, no sé… ¿cuando dices nosotros a quien te refieres?

—A todos los primos… Bueno, los mayores tu sabes— me sonrió mostrándome los sofisticados hierros de su aparato dental.

—Si, yo sé… — le sonreí educadamente mientras de nuevo volvía a centrarme en mi plato.

—¿Entonces?

—¿Entonces qué?— apareció en escena Nat a mi otro lado.

—Nada, hablaba con Nicole.

—Ya veo… pues nada, por mi no os cortéis, seguid, seguid

— se levantó de la silla y puso rumbo a la cocina. Miré hacia mi izquierda donde mi otra prima miraba con una sonrisa la reacción de Nat.

—¿Entonces vienes? Lo pasaremos bien, te lo garantizo, nada de niñatos.

La miré con una ceja alzada mientras interiormente trataba de descodificar el mensaje oculto que había tras esas palabras.

—Si me disculpas— dije levantándome de mi sitio y dirigiéndome hacia donde Nat había ido. No tardé demasiado en encontrarla.— ¿No tienes frió?— le pregunté mientras salía al exterior del patio de la cocina y me acercaba al balancín donde estaba sentada.

—No mucho más del que se siente ahí dentro.

—Yap— me senté a su lado.

—No entiendo porque tanto cariño falso ahora… esa gente nunca se ha preocupado por nadie excepto por ellos mismos y ahora mírales…

—La miel llama a los zánganos.

—Pues esa miel no es suya— me miró mostrándome una dureza en su mirada que nunca antes había observado.

—Vamos Nat, no te preocupes… sé cuidarme perfectamente.

—Eso no lo dudo— sus ojos de nuevo volvieron a brillar con esa dulzura que los caracterizaba— Es solo que me da rabia.

—El truco está en que todo te entre por un oído y te salga por el otro. Venga Nat, no dejes que disfruten amargándote la noche.

—Tienes razón… será mejor volver allá dentro y enfrentarse a la realidad.

Le sonreí recordando que esas mismas palabras horas antes yo misma me las había dicho.

—Si… oye, ¿luego que harás?

—¿Luego?

—Si, después de la cena.

—Uhm, no sé, la verdad es que nada, Andi no podía salir esta noche… ¿Tú tienes algún plan?

—Para nada… ya sabes que no es que precisamente tenga un círculo de amistades de lo más amplio.

—Ya somos dos… ¿Sabes? Deberías aprovechar entonces y salir con ellos…

—¿Con quien?— la miré extrañada

—Con ellos, Estrella, Eric, Sofía…

—Gracias pero va a ser que paso— hice una mueca que se ganó una sonrisa por su parte.

—Pero te vendría bien, seguro que os divertís de lo lindo… bailas, bebes, amplias tu círculo de amistades pijas… porque vamos, ¿quien no te asegura que conozcas a la persona de tus sueños precisamente esta noche?

—Jaja, ¿tu crees?

—¡Claro! ¡La noche es joven!

—Y pija.

—Jaja – rió mirando hacia el oscuro cielo donde perdió su mirada— ¿Sabes? Hacia tiempo que no salía aquí y me sentaba a contemplar las estrellas, y ahora que vuelvo a observarlas me doy cuenta de cuanto las extrañé, paradójico, ¿no?

—Sin duda…

—Nicole, ¿crees que soy rara?

—Uhm… ¿rara?

—Si… ¿me ves una chica rara?

—No, para nada… resultas cuanto menos imprevisible… pero no creo que rara, ¿tú crees que lo eres?

—No, bueno no sé… la gente dice…

—Nat, la gente puede decir lo que quiera… lo importante es lo que tú creas que eres no lo que crean ellos… tú eres quien mejor se conoce a sí misma.

—¿Sabes? No hablas mucho, pero cuando lo haces es difícil no darte la razón— despegó sus ojos verdes de la inmensidad del cielo y sonrió.

—La sabiduría, tu sabes— intenté bromearle.

—Pues me gusta tu sabiduría— me miró profundamente— Lo cierto es que me gustas mucho Nicole.

—Gracias, el sentimiento es mutuo— le devolví la mirada. Nos quedamos por unos instantes en silencio, mirándonos, hasta que al final pareció salir del embrujo.

—Será mejor que…

—Sí, será mejor… —me levanté del balancín y le tendí mi mano.

—Gracias… — susurró al levantarse. Pensé que me la soltaría pero cual fue mi sorpresa al notar que no solo no la soltaba sino que además entrelazaba sus dedos con los míos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo ante el inocente gesto.

" Va a ser el frío… "

No habíamos ni cruzado la puerta del patio cuando apareció Estrella frente a nosotras.

—Así que aquí estabas— comentó refiriéndose a mí e ignorando a Nat completamente— ¿Te has decidido? Nos vamos ya.

—Uhm, bueno, que lo paséis bien.

—¿No vienes?— preguntó sorprendida.
—Nop, ya tengo planes.

—Creía que… — de repente reparó en nuestras manos entrelazadas— Oh, ya veo… pues que lo pases bien tu también— dijo disgustada dándose media vuelta y saliendo.

—No hay nada como el calor de la familia— le comenté a mi acompañante mientras seguíamos caminando hacia el interior. Caminata que de nuevo se vio interrumpida, aunque esta vez por una presencia mas agradable, mi tío Miguel.

—¿Donde os habíais metido? Venga, ayudadme que hay que servir el postre— nos cogió a ambas y nos redirigió de nuevo hacia la cocina.

—¿Como que servir? ¿Que también tenemos que hacerles de chachas?

—Nat, son nuestros invitados, no empieces…

—Si claro, pues bien que tienen manos y boca para alimentarse.

—Venga, no me diréis que no es agradable tener a la familia en casa por Navidad. Ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que estuvimos así, creí que nunca sería igual… aunque de hecho nunca será igual— me miró apenado, lo noté parpadear varias veces antes de darse la vuelta y abandonar la cocina— Ahora vuelvo chicas.

Me quedé observando su espalda mientras se perdía por el pasillo, una mano se posó sobre mi hombro.

—¿Estas bien?

—Si, supongo que mejor que él después de todo.

—Se le pasará, no te preocupes.

—Eso espero— dije acercándome al frigorífico y sacando el pastel de Navidad y dos botellas de champagne.—

—¿Saco más?

—Si, por favor, haber si de una puñetera vez se emborrachan y se van a dormir la mona a su casa.

—Así que ese es el plan— la observé mientras sacaba las copas del mueble.

—Sip, el plan A.

—Lo cual quiere decir que existe un plan B.

—¡Claro! Soy una chica con recursos— me sonrió coqueta.

—No lo pongo en duda— le sonreí de vuelta— Pero, me asalta la duda, ¿me lo compartes?

—Sencillo y llano, si no se emborrachan ellos ya lo haré yo pa perderlos de vista.

***

Baste decir que muy a pesar de cuatro botellas vacías de champagne y otras tantas de vino sobre la mesa la noche parecía negarse a acabar para los presentes. Miré hacia el sofá donde Nat estaba sentada, con su hermano pequeño durmiendo sobre su regazo y con… ¿la tercera o la cuarta copa de la noche en la mano?

Abandoné el cacareo de donde estaba y me acerqué a ella.

—Intentando llevar a buen puerto el plan, ¿no?

—¿Quieres acompañarme?— me miró con ojos vidriosos.

—Uhm, dame esa copa— le solicité robándosela de las manos.

—¡Oye! Si quieres una la coges, pero a mí no me la quites

— intentó arrebatármela.

—Si si, lo que tu digas.

—Sin guasa que aun conservo medianamente bien mis 3 sentidos…

Me senté a su lado mientras observaba la reunión que había al otro lado de la habitación. Parecían divertirse. Todos hablaban a la vez y nadie parecía escuchar. Pa que negarlo, estaban más chispitas que mi prima. Dirigí mi mirada hacia ella, acariciaba ausente el cabello de su hermano mientras su mirada se perdía en algún punto de la blanca pared de enfrente.

—Te propongo algo… ¿que tal si voy y acuesto a tu hermano mientras tu te arreglas un poco y vamos a dar una vuelta?— le susurré al oído.

Pareció quedarse pétrea en el sitio por unos instantes hasta que al fin giró su cabeza y me encaró. Al igual que pasó en el dormitorio nuestras caras quedaron a escasos centímetros. Noté que su mirada pasaba de mis ojos a mis labios, allí se quedó un momento, hasta que al fin de nuevo volvió a encontrarse con mi mirada. Se sonrojó ligeramente.

—Me gustas… digo me gusta— trató de apresurarse a corregir a la vez que me pasaba al pequeño que dormía entre sus brazos y se levantaba torpemente del sitio para instantes después perderse por la estrechez del angosto pasillo.

***

Natalia, no eres más imbécil porque ya tanto no es humanamente posible " .

Que no me hubiera matado subiendo las escaleras había sido todo un milagro. Y aún ahí arriba, a salvo en mi dormitorio, era incapaz de entender como mi boca había sido capaz de traicionar tan vilmente a mi pobre pensamiento. Suspiré sentándome sobre la cama.

Muy bien Nat, creo que tu y yo tenemos una charla pendiente y con urgencia. No puedes seguir con esto. No es viable. Es… es… es imposible " me tiré hacia atrás en la cama y me tapé los ojos.

—Dios, como si ya de por sí no tuviera suficiente caos y confusión aquí dentro.

—Si te encuentras mal no tenemos porque salir a ningún lado.

Me giré hacia donde provenía tal voz.

—Tranquila, no es nada— me levanté— ¿Acostaste al renacuajo?

—Sip, ¿tu estas lista?

—Uhm, si… ¿tú?

—También… ¿vamos?

—Vamos.

***

Caminábamos sin rumbo por la calle. No habíamos hablado desde que habíamos salido de casa. Natalia parecía inmersa en sus pensamientos. Decidí romper el silencio.

—Un euro por tus pensamientos.

—¿Tan poco valen?— me miró haciendo una mueca para después sonreírme— No te preocupes, cosas mías.

—Pues dos euros por tus cosas.

—Bueno, al menos veo que me empiezo a revalorizar por momentos… De verdad, no te preocupes, no es nada.

—Uhm, como quieras… pero sabes que si necesitas hablar sobre algo…

—Te encuentro al otro lado de la mesita de noche, ¿no?

—Uhm, pues no era exactamente lo que pretendía decir pero, sip, supongo que algo así… ¿te gustaría ir a algún sitio en especial?

—Pss… lo cierto es que me da igual ir donde sea… mientras no tengamos que volver a casa…

—Vamos, pero si solo son los tíos— le recordaba las palabras que antes de cenar ella misma me había dicho.

—Gracias por recordarme de nuevo que tenemos algo en común.

—Exageras…

—Me gusta sentirme segura.

—¿Y conmigo te sientes segura?

—Tal vez…

—¿Como que tal vez?— detuve mi marcha, cosa que no pareció notar ya que siguió caminando.

—Pss… tal vez…

—Eso es un no.

—Si lo crees así… pero para mi simplemente es… tal vez…

—¿Alguna vez te han dicho que puedes ser de lo mas ambigua?

—Tal vez… — afirmó a la vez que se giraba encarándome y me mostraba la lengua.
Entrecerré mis ojos intentando fingir enfado y adopté una pose que a mi parecer era de lo más intimidatoria. A mi parecer, claro, porque la niña no tardó mucho en soltar tremendas carcajadas.

—¿De que te ríes?— la cuestioné una vez estuve a su altura.

—De ti.

—Así me gusta, sincera ante todo. ¿Y me puede explicar usted que es aquello que le provoca tanta gracia de mi?—torcí mi boca y entrecerré mis ojos de nuevo mientras esperaba pacientemente una respuesta lo suficientemente digna como para no matarla ahí mismo de cosquillas.

—¿Tiene que haber algo exactamente?— me siguió el juego colocando sus manos en la cintura y dirigiéndome una mirada retadora.

—Tal vez… — fue mi escueta respuesta poniéndome a andar de nuevo.

Si antes había sido yo la que se había quedado clavada en el sitio ahora le tocaba a ella. Me volví una vez estuve lo suficientemente lejos como para no recibir represalias por su parte.

—¿Que?—pregunté.

—Que eres una cobarde.

—Dime con quien andas y te diré quien eres— fue mi golpe.

Meneó su cabeza sabiendo que había perdido y comenzó a caminar de nuevo hasta situarse de nuevo a mi lado. Un brillo en su mirada la delató.

—En ese caso mi querida prima, eres una cobarde afortunada— me sonrió triunfal avanzando unos pasos por delante de mí.

—Tal vez…

El silencio de nuevo dio paso a su monólogo eterno. Llevábamos como diez minutos caminando cuando noté que ese barrio se me hacía conocido.

—Oye, ¿por aquí no vive Andi?

—Sip… podríamos pasar a verla… digo, si no te importa…

—Me parece bien.

Continuamos andando dos manzanas más hasta que nos detuvimos enfrente de la puerta de un duplex. Dentro parecía haber bastante alboroto. Nat tocó al timbre. Ya estaba por tocar yo de nuevo cuando la puerta se abrió mostrando a un tipo con una copa en la mano y una corbata puesta en la cabeza al más puro estilo Rambo.

—Sois las del estriptess, ¿no?

—Si, venimos para el número especial de la noche. Feliz Navidad.

Miré a mi prima con ojos desorbitados la cual comenzó a carcajearse junto con el Rambo de la copa.

—¿Está Andi?

—Sip… Andi, Iban, papá, mamá, la abuela, el canario, la suegra… pero no os quedéis en la puerta, pasad pasad… Feliz Navidad—se hizo a un lado— ¡¡Andiii!!— gritó una vez había cerrado la puerta— ¿Y me presentaras a esta chica tan guapa?— dijo refiriéndose a mí.

—Lo siento, Rafa esta es Nicole, mi prima, Nicole te presento a Rafa, el hermano mayor de Andi.

—Encantado guapetona— exclamó acercándose a mí y plantándome dos sonoros besos.

—Igualmente…

—¡¡¡Andiiii!!!— volvió a gritar— Agg, esta niña está mas sorda que una tapia, seguidme…
Le seguimos por el pasillo esquivando serpentinas y otros cachivaches que íbamos encontrándonos por el camino, hasta que llegamos a la sala. El sonido de la música era ensordecedor. Todos botaban en el salón, incluida la abuela con el andador y el canario.

" Dioses, estos si saben divertirse de lo lindo… ¡el año que viene me apunto! "

—Parecen que se lo pasan bien— me comentó Nat acercándose a mí.

—Eso parece…

—¡¡¡Andiii!!!— volvió a gritar Rafa metiéndose en medio de la improvisada pista de baile mientras bailaba al son de la música haciendo malabarismos con su copa.

—¡¡Nat!! ¡¡Nicole!!— apareció Andi de entre el maremagnum de familia.

—¡Ey! Que bien os lo montáis, ¿eh? No me extraña que no quieras salir después.

—Jaja, bueno, parece que están diciendo por ahí de irnos a continuar la fiesta a una disco o no sé… ¿Y que hacéis vosotras aquí? ¿No teníais también cena familiar?

—Mas que cena eso era una tortura china… nos aburríamos y decidimos salir a dar una vuelta.

—¿Queréis tomar algo?— preguntó acercándose hacia el mueble bar.

—Un poco de refresco de limón estará bien, creo por hoy ya cubrí mi cupo de alcohol.

—¿Y tu Nic?

—Lo mismo por favor.

—Claro, pero sin el por favor— me guiñó un ojo mientras preparaba mi vaso.

—¡¡Natalia!!— apareció de repente a nuestro lado una mujer algo mayor, debía de ser la madre de Andi—¿Como tú por estos lares hoy?

—Hola Encarni, Feliz Navidad— la besó.

—Feliz Navidad pequeña— se separó de mi prima y me miró— ¿Y esta señorita?

—Nicole, mi prima… Nicole, ella es Encarni, la madre de Andi.

—Encantada— me acerqué y la besé

—Igualmente… ¿y que hacéis ahí? vamos, ¡quitaros el abrigo y uniros a la fiesta!— empezó a levantar los brazos y a bailar como una posesa mientras poco a poco nos iba empujando al centro de la pista.
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 24th 2016, 3:29 pm

SEPTIMA PARTE

Salimos de casa de Andi algo más de las 3 de la mañana para continuar la fiesta en un garito del centro. Y como no al garito le siguieron los churritos del desayuno. Serían pasadas las 7 de la mañana cuando llegamos a casa.

—Jaja… shh, no hagas ruido, todos duermen— me previno Nat nada mas abrir la puerta de casa, zapatos en mano. La seguí de puntillas a través del pasillo evitando tropezar con los juguetes tirados de Alex. Ya habíamos subido las escaleras y estábamos por entrar a nuestra habitación cuando oímos a alguien carraspear al otro lado del pasillo.

—Ejem… bonitas horas señoritas… ¿se puede saber donde anduvieron hasta ahora?

—Papá…

—Mañana. Es tarde, iros a dormir.— dijo metiéndose en su cuarto.

Nat me miró haciendo una mueca de asco, abrió la puerta y entramos.

—Mi camaa— exclamó acercándose y tirandose sobre ella.

Me senté en la mía e hice lo mismo. Me quedé un largo rato mirando hacia el techo. Decidí volverme pensando que para lo callada que estaba mi acompañante ya debería de estar grogui. Estaba aun despierta, y en la misma pose que yo instantes antes. Me levante de la cama y me dirigí al armario. Sabía de sobra que sus ojos debían de estar clavados en mi espalda mientras rebuscaba en el ropero lo que hacia unas semanas había escondido ahí. Localicé el paquete notando que estaba tal cual lo dejé.

"Bien bien Natalia, veo que le gané a tu curiosidad por esta vez… "

—¿Que buscas?

"Ok, quizás no… " . Me dí la vuelta conservando el paquete escondido tras de mi.

—Nada, solo comprobaba algo.

—Si claro, por eso ocultas lo que cogiste detrás de ti… — se levantó con una sonrisa traviesa en su cara— ¿que escondes?

—¿Tengo cara de esconder algo?

—Pues misterio no te falta— comentó situándose peligrosamente cerca— Déjame ver que me ocultas tan mal… — me rodeó con sus brazos intentando llegar al paquete que seguía ocultando a mis espaldas.

—Oye, eso no se vale— intenté apartarme nerviosa ante su cercanía.

—Aquí se vale todo— continuó buscándolo con sus manos mientras se pegaba más a mi cuerpo— Oye, bonita vista— soltó de repente mirando hacia mi delantera desde arriba.

—¡Eyy!— me aparté— No seas pervertida.

Comenzó a reír mientras se daba la vuelta y se sentaba sobre su cama.

—Eso, tira la mano y esconde la piedra…

Comencé a reír yo también mientras me acercaba y me sentaba a su lado.

—¿Qué? Es la reedición del dicho, parece que no estas en la onda… — movió las manos exageradamente delante de mis narices.

—Estas fatal…

—Tal vez… tú eres la causante de mis males…

—Eso, ahora intenta hacer que me sienta culpable…

—Si me enseñas que escondes puedo fingir que no lo eres…

—Así que pasamos del chantaje emocional al soborno… me gusta.

Comenzó a reír de nuevo dejándose caer hacia atrás en la cama.

—Dioses… estoy muerta… te juro que ya no sé si mis pies son míos o son del vecino…

—Pues te confirmo que son tuyos, los del vecino huelen mejor— puse cara de asco.

—Jaja, que calladito te tenias lo del vecino, ¿eh? Ya decía yo que esas miraditas eran por algo…

—Pues yo creo que le gustas…

—Tratas de desviar mi atención de eso que escondes, ¿verdad?

—Tal vez…

—Dios, me torturaras eternamente con eso, ¿no?

—Tal vez…

—Aggh— comenzó a gritar tapándose la cara con un cojin.

Esperé a que dejara de hacer el drama para sacarla del misterio.

—Feliz Navidad Natalia— le dije a la par que le entregaba el paquete. Me miró, miró el paquete, y volvió a mirarme, quedándose muda momentáneamente. Se levantó y se colocó a mi lado, observando el regalo pero sin llegar a cogerlo.— ¿Tanta curiosidad y ahora te da miedo de que pueda morderte?— comenzó a reír.

—Jaja, no… es solo que no lo esperaba…

—Oye, no soy tan rata…

—¿Siempre tienes que intentar ir mas allá de mis frases?

—¿Vas a coger el regalo de una vez o lo guardamos para la próxima Navidad?

—Que impaciente…

—De nada…

Me miró antes de comenzar a destrozar el papel.

—Ya veo cuanto admiras ese bonito papel rojo con ese precioso lazo azul que puse con tanto cariño y que destrozaste en dos milésimas de segundo…

—Que sentida…

Le sonreí mientras seguía luchando con el papel.

—Sé sincera y dime… ¿cuantos rollos de celo gastaste para envolverlo?

Me limité a poner cara como de que no sabia nada dirigiendo mi mirada hacia otro lado.
De sobra está decir que al final consiguió abrirlo, aunque eso sí, mis tres minutitos de recochineo nadie me los quitó.

—Ohh— dijo sacando el jersey del envoltorio— ¡como el tuyo!

—Si, para que no me lo quites mas, que siempre que voy a buscarlo está en el cesto de la ropa sucia.

—Resentida…

—Me alegro que te guste… —intenté ironizar. Me sonrió sabiendo que solo bromeaba y se acercó a mí rodeándome el cuello con uno de sus brazos.

—Muchas gracias— me besó en la mejilla.

Nos quedamos un instante mirándonos en la cercanía hasta que de nuevo el oxigeno pareció a llegar a mi cerebro.

—Por nada… y quita, no seas pegajosa… —intenté apartarla.

—Jaja, si, ahora finge que no te gusta… oh, ¡hay mas!

¡Entre dos rollos mas de celo!— exclamó percatándose de que entre el jersey había algo mas envuelto.

—¿Que creías? ¿Que iba a ser tan fácil?

—Esta es tu pequeña venganza, ¿no?— cuestionó mientras de nuevo luchaba contra el envoltorio del otro paquete.

—Venganza es una palabra muy fea…

Me miró entrecerrando sus ojos mientras seguía intentando abrir el paquete. Y para mi sorpresa y desagrado tardó menos que antes. Me sonrió triunfal mientras sacaba el papel y observaba el regalo.

—Guau, ¡que bonito!

—Sin duda mas que el que tienes…

—¡Oye! No me habrás cotilleado, ¿no?

—Me indigna que pienses eso… yo cotilleando en tu diario, dios me libre… — me santigüé.

—Muchas gracias… — para mi pasmo de nuevo intentó posicionarse sobre mí con el propósito de agradecerme.

—Oye, que ya te veo las intenciones… ¡que corra el aire!— intenté alejarme— Mejor sigue mirando y luego ya tal vez te cumpla el capricho.

Meneó la cabeza y comenzó a pasar las hojas del diario tratando de encontrar algo más.

—Espero por tu bien que no te estés quedando conmigo…

—Uy que amenazador sonó eso…

Siguió con su labor hasta que un sobre apareció ante su vista pegado a una de las hojas.

—Como no… ¡más papel de celo! era la oferta del carrefour del 3x2, ¿no?

—No estoy tan rica… en los chinos pagas 2 y te llevas 6.

Despegó el sobre con cuidado y comenzó a abrirlo. En su interior una fina pulsera de plata la sorprendió.


—Oh… vaya… es preciosa… ¿Me ayudas a ponérmela?
—Si claro— se la puse.

—Me encanta… ¡muchas gracias!— se acercó de nuevo, rodeándome esta vez con ambos brazos mientras me besaba suavemente en cada mejilla. Nuestras narices se rozaron ligeramente durante el gesto. Se sonrojó. – Gracias… yo… no sé que decir… — se separó un poco.

—Solo dí Feliz Navidad, espero que lo hagas por muchos años mas— traté de buscar su mirada. No me costó demasiado, su sonrisa fue mayúscula.

—Feliz Navidad Nicole— susurró a la vez que me volvía a estrechar entre sus brazos.

***

Navidad, Año nuevo, Semana Santa… Para mi total desagrado algún dios allá arriba habría debido de escuchar mis suplicas desesperadas de cuando pisé tierra por primera vez para vivir con mi nueva familia, los meses estaban pasando mas rápido de lo normal.

" Dios, ¿como es posible que ya estemos en pleno mayo? ¿Donde se me fue el año?..En apenas mes y medio… " suspiré siendo incapaz siquiera de pensarlo " En apenas mes y medio ya se supone que tienes control total sobre tu vida… de ir y vivir donde quieras… lo que tanto deseabas una vez te enteraste que tendrías que vivir aquí… ¿pero realmente ahora de verdad te alegras? " aparté la vista de mi cuaderno y miré al frente donde unos ojos verdes me miraron sonrientes antes de que su dueña me sacara la lengua. " Lo cierto es que no, y puedes admitirlo, tienes miedo… miedo de que todo cambie… miedo de que ya que la ley te considere adulta ellos te consideren también y te aparten de su vida… "

Volví mí atención hacia la ventana, un verde paisaje me hizo recordar los ojos que tenía frente a mí. " Sé que no lo harán… ellos nunca me harán a un lado… me quieren… " Noté una mano posarse sobre la mía.

—¿Te encuentras bien?

—Uhm, sip…

—¿Segura?

—Si, ¿y que? ¿Cómo lo llevas?— intenté cambiar de tema.

—Fatalmente mal…

—¿Porqué? ¿Cual es el problema? ¿Necesitas que te lo vuelva a explicar?

—Empiezo a pensar que pasas demasiado tiempo con Andi.

—Muy graciosa… ahora te las apañas solita…

—Que vengativa…

—No puedes llegar a imaginar cuanto…

Volví a centrarme en mis deberes por unos instantes antes de volver a levantar la vista y observar a mi prima haciendo pucheritos.

—Oh, dios… —giré mis ojos— a ver, veamos de nuevo…

—Sabía que detrás de toda esa mascara había un corazoncito blandito.

—Oye, tampoco te pases… Mira, es sencillo… viene a decir que…

***
—… por eso si lo asociáramos con una consecuencia lo suficientemente poderosa se podría variar el comportamiento…

Podría pasarme la eternidad escuchando su voz y solo mirándola… ¿como puede ser posible que sea tan condenadamente bella?… y si solo fuera eso, pero que va, el lote tenia que venir completico… inteligente, agradable, simpática, cariñosa… y absolutamente hetero… por no añadirle que es tu prima… Diablos Nat, ¡tenemos un problema! "

—¿Entendiste ya?

¿Comor? ¿Ya se supone que acabó? ¿Y cuando comenzó? ¡Demonios! ¡Eso se avisa! "

—Si, explicado así…

—No te preocupes, a la primera es siempre difícil de entender…

" Y a la segunda, y a la tercera, y a la cuarta… ¡¡Ohh!! ¡¡Dios!!¿Porque tiene que mirarme de esa manera? "
—Si…

—¿Te preocupa algo?

—¿Ah? No nada… ¿por?

—No sé, quizás sean imaginaciones mías pero… llevo notándote desde hace ya algún tiempo como… ausente…

—Son imaginaciones tuyas— sentencié para librarme del interrogatorio mientras volvía la atención a mi libro.

—Yap… — levanté mi vista y la encaré. Su mirada había cambiado en cuestión de segundos, ahora había… ¿cierto halo de tristeza?

Coloqué mi mano sobre la suya repitiendo el gesto que instantes antes había hecho y hablé.

—Nicole… no te preocupes por mi… son solo los finales, el viaje de fin de curso…

—¿Segura que nada más?—alzó una ceja.

—Uhm… tal vez…

—Te gusta alguien.

" ¡¡Carajos!! ¡¡Porque tuviste que decir nada!! ¿Será que nos descubrió Nat? "

—Porque me preguntas eso… — me puse a jugar con las espirales de la libreta intentando fingir como que la cosa no iba conmigo.

—No te pregunto… lo afirmo.

La miré y sus pupilas se clavaron en las mías.

—¿Tengo razón o no?— continuó.

—¿Aun aquí? ¡Pero mira que aplicadas que hasta os olvidasteis de mi!

" Salvada… por esta vez… "

—Lo siento… se nos pasó… ¿que tal el examen?— le preguntó a mi amiga mientras se sentaba a mi lado.

—Sin comentarios… ¿que tal lo lleváis vosotras?

—Ahí va…

—Si… ahí va – me copió la respuesta Nic sin apartar la vista de mí.

—Al menos va… — siguió el juego Andi mientras pasaba su mirada de una a otra— Bueno, nos vamos o nos quedamos…

—Nos vamos— sentenció Nicole levantándose del sitio y comenzando a recoger sus cosas.

—Si… — le copié el gesto.

Salimos de la biblioteca y pusimos rumbo a casa. El silencio imperaba en el viaje de regreso, solo roto por los comentarios casuales de Andi.

—Virgen santísima… tanta perfección debe de ser pecado… ¿Os habéis fijado que retaguardia tiene el tipo?

—Parece que alguien está algo necesitada…

—Hablas por ti, ¿no?

Nicole solo se limitaba a observarnos con una ceja alzada.

—Nicole, ¿lo tiene o no lo tiene bien puesto?

—Lo tiene donde tiene que estar, ni mas ni menos.

—Aguafiestas…

Seguimos calle abajo, de nuevo en el más absoluto silencio.

—¿Quien se murió?— habló de nuevo mi amiga.

—¿Eh?— intenté disimular.

—Maldita sea… olvidé pasarme por la papelería a recoger el libro que encargué… os veo luego— soltó de pronto Nic, dando la vuelta y poniendo rumbo hacia la derecha.

—Y bien… ahora que ya estamos solas… ¿me dirás que os pasa? no os habréis peleado de nuevo, ¿no?

—No… no es nada…

—Oh oh… peligro… ¿porque será que cada vez que dices esas palabras una lucecita se enciende en mi cabeza?

—Andi, déjalo estar…

—No, no lo dejo… Demonios Natalia no sé que rayos está sucediendo contigo últimamente te miro y no te reconozco.

—¿Tratas de decirme algo?— paré y miré a mi amiga fijamente.

—Trato de decirte que sea lo que sea que pase por aquí y por aquí— señaló mi pecho y mi cabeza— me importa… porque tú me importas…

—Gracias— suspiré— Pero no tienes de que preocuparte— continué de nuevo la marcha.

—Razón de más para que ya lo haga… tiene que ver con Nicole, ¿verdad?

—No hables tonterías…

—Y tú no pienses que soy idiota…

—Lo siento yo… no quise insinuar eso— de nuevo me detuve. Vi un banco unos pasos mas al frente y me acerqué a el sentándome. Andi hizo lo propio. Nos quedamos un instante en silencio, sabia que mi amiga esperaba que dijera algo… y yo solo esperaba que no saliera corriendo ante mi declaración.

—¿Recuerdas lo que te confesé hace un tiempo atrás?

—Si… ¿aún sigues confusa con ello?

—No… quiero decir, si… pero ya no es tanto una confusión de no saber que soy ni que quiero ni porque tenia que pasarme esto a mi ni porque…

—Ey, vamos… tranquila… — me interrumpió al tiempo que tomaba mis manos entre las suyas.

—Lo que trato de decir es que creo que definitivamente la etapa de aceptación de mí misma la superé.

—Pero ahora te enfrentas a otra…

—Sí… a otra mas complicada si cabe…

—¿Mas que aceptarte a ti misma? lo dudo… quiero decir, sí, es difícil… pero si conseguiste lo otro… ¿porque no vas a conseguir superar esta?

—Porque esa ya no depende exclusivamente de mi…

—Nicole…

—Sí… — confesé al fin— Es estúpido, ¿no? Venirme a fijar precisamente en ella.

—No, no lo es… no elegimos de quien nos enamoramos…

—Pero si podemos decidir al respecto.

—¿Y estas completamente segura de que lo quieres de la manera en la que justo estas pensando ahora?

—¿Y tu como sabes en lo que estoy pensando?— la miré de lado con una sonrisa asomando a mis labios, aun sorprendiéndome la capacidad que tenia esta niña para parecer leer mi mente.
—Porque te conozco desde que llevabas pañales— me devolvió la sonrisa.

—Tu lo que eres es bruja—le hice una mueca.

—Tal vez…

Sonreí inconsciente ante las palabras de mi amiga, mientras un recuerdo venia flotando a mi mente.

—¿Sabes? Nicole cree que soy de lo más ambigua.

—Lo cual es cierto— la miré y me estaba sonriendo aún— Estás completamente colada, ¿verdad?

—Como nunca… teniendo en cuenta la brevedad de mi corta existencia.

—¿Y crees que te va a resultar tan fácil simplemente fingir que no pasa nada? ¿Que todo va bien? Te recuerdo que te levantas con ella y duermes con ella.

—¿Y entonces que me sugieres? No me quedan muchas mas alternativas.

—Natalia, Nicole no es boba… esa niña es de lo mas perspicaz, no podrás ocultárselo por mucho.

—Gracias por tus ánimos, ya me siento mejor… — sonreí amargamente.

—Natalia, escúchame, creo que deberías hablar de esto con ella… Es una chica comprensiva, con la que se puede dialogar…

—¿Estas loca? No pienso decirle que me paseo por la otra acera, por obviar el hecho de que desearía pasear con ella.

—Nat, estoy segura que lo entenderá… además, ¿quien no te asegura que no juegue en tu equipo?

—Es que eso es imposible— me solté de mi amiga y me crucé de brazos.

—A ver… ¿por qué tiene que ser imposible?

—¡Porque si!!Ella es… ¡perfecta!

—Ah claro, como si ser lesbiana fuera incompatible.

—¡No lo entiendes! Ella no puede serlo.

—Claro… tú trata de seguir autoconvenciéndote de eso que se nota que lo haces a la perfección, pero dime, ¿con cuántos chicos la has visto en los últimos meses? aparte del plasta de mi hermano, claro.

—Eso no tiene nada que ver…

—Solo contesta.

—Con ninguno— suspiré.

—¿Y eso no es raro?

—¿Y que hay de Robert? Tanta amistad y cariño… tanto hablar de el… entre ellos hay algo, estoy segura.

—Eso es como insinuar que entre tu y yo hay algo solo por el hecho de que puedo ser tu tipo… que por cierto, ¿lo soy?— se me acercó sugerente.

—Jaja, no seas, ¡¡quitaa!!— la intenté apartar.

—Que sepas que no has herido mis sentimientos sino que te los has cargado directamente.

—Lo superaras.

—Y que remedio…

Unos niños pasaron frente a nosotras corriendo tras un balón, los observamos jugar por unos instantes.

—¿Entonces?— rompió el silencio encarándome de nuevo.

—Uhm, ¿entonces que?

—Que si le dirás… tal vez te lleves una grata sorpresa…

—O lo mas seguro es que me mande a paseo antes de tiempo.

—¿Y acaso de verdad crees que apenas cumpla los 18 se desaparecerá?

—Ya no sé que pensar… — seguí contemplando el partido que se jugaba frente a nosotras.

—Hola, muy buenas tardes, ¿interrumpo?— apareció de la nada detrás de nosotras la causante de todos mis delirios.

—Para nada… de hecho, ya le estaba diciendo a Nat que me marchaba a casa…

—Pero… — Miré a mi amiga con ojos suplicantes.

—Nos vemos Natalia— se acercó, me besó en la mejilla y se levantó— Hasta luego Nicole, cuídamela— le guiñó el ojo.

—Hasta luego— la despidió Nic a la par que se sentaba junto a mí.

—¿Tenían el libro?

—No, viaje en vano… ahora me dicen que hasta la semana que viene.

—¿Lo necesitabas?

—No… no era para clase.

—Ahn, bueno, pues a esperar hasta la semana que viene entonces…

"Eso Natalia, que se note tu elocuencia espontánea… "

Nos quedamos en silencio observando el partido que en esos momentos se jugaba delante de nuestros privilegiados ojos.

—No me vas a decir quien te gusta, ¿verdad?

Giré mi cabeza, sorprendida por la pregunta, y la miré. Unos calidos ojos azules me devolvieron la mirada.

—Y para que quieres saberlo…

—Porque me importas, solo por eso… Déjame ayudarte, sabes que si está en mi mano lo haré.

—Lo sé— aparté la mirada a la vez que parpadeaba varias veces para evitar que las lagrimas salieran de mis ojos— Pero en esto no puedes ayudarme, es algo que debo hacer sola.

—Pero si se lleva entre dos es más fácil…

—Nicole, por favor…

—Ok, está bien… no presiono mas… lo siento… yo solo quería ser… útil…

—No te disculpes… créeme que ya me ayudaste mas de lo que crees— le sonreí.

—Yo sencillamente no lo veo así… a veces tengo la sensación de que solo complico mas las cosas…

—Para nada… al contrario, logras hacer que todo parezca mas sencillo… mas pequeño…

Solo se limitó a apartar su mirada de mí y observar el suelo, supongo que solo estaba dándose tiempo para pensar y meditar mis palabras. Tras unos instantes que se me hicieron eternos al fin levantó la mirada.

—¿Volvemos a casa?

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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 24th 2016, 4:54 pm

Para satisfacción de unos y desgracia de otros los exámenes pronto pasaron. Me encontraba en mi habitación preparando la maleta para mi viaje de fin de curso cuando escuché a mi hermano pequeño acercarse a mi cuarto y entrar junto con Nicole.

—¡Sii! ¡¡Yo quero jugar con Pipo!! ¡Tata! ¡¡Voy a jugar con Pipo y Nico!!—se me acercó.
¿En serio?— lo miré abriendo exageradamente mis ojos.

—¡¡Sii!!— saltó dando pequeñas palmas y se acercó a Nicole que en ese momento estaba buscando un cd en la repisa— ¿A que sí Nico?— se abrazó a su pierna.

—Claro monito— le sonrió mirando hacia abajo antes de volver su atención a los cd´s.

—Jiji— reía tontamente mi hermano mientras Nicole movía su pierna balanceándolo como si fuera un mono. Me quedé observando detenidamente la escena. Una vez encontrado lo que buscaba se dirigió hacia el pc, cogió a mi hermano en brazos y sentó en la silla colocándolo sobre ella.

"Los hay con suerte… Demonios Nat, ¡que es solo tu hermano! " meneé la cabeza en un intento por librarme de mis pensamientos. " Pero es que es tan tierna, mira como lo coge, como lo abraza, como le habla al oído, como le sonríe, como lo besa en la cabecita… como me gustaría volver a tener 3 años… ¡Yaa! ¡¡Paraloo!! "

—¿Como hace la abeja? Zzzzbrbr.

—Jiji… agueja… ppzzbrr.

—Jaja, si, muy bien, pero ya me había duchado— decía limpiándose las babas de mi hermano de la cara.

—Jiji, ¡¡tataaa!!— se volvió hacia mí— ven, ¡mira la aguejaa!— señaló la pantalla del pc. Me acerqué a su lado.

—Ohh, que grande la abeja— intenté fingir admiración por el gordo bicho.

—¡¡Sí!! Sentate aquí conmigo y Nico— se hizo a un lado en las piernas de mi prima dejándome, inocente el, espacio para que me sentara a su lado.— ¡Sentate!— me ordenó de nuevo viendo que me había quedado pasmada en el sitio.

—¡Eso! ¡Sentate!— me pasó Nicole un brazo por la cintura y me atrajo hacia ella haciendo que me sentara en su regazo junto a mi hermano. Si antes me había quedado pasmada ya ni digamos como estaba ahora con la espontaneidad de mi prima— ¿No estas cómoda?— me susurró al oído haciendo que un escalofrío comenzara a recorrer mi cuerpo.

"Dios… como se te ocurra volver a hacer eso no respondo… "

—Sí— dije al fin mientras movía mi cabeza y encontraba su cara a escasos centímetros de la mía. Me giré rápidamente, tragando pesadamente.

"Dita sea… a ver si controlamos mas la distancia la próxima vez… ¿próxima vez? ni lo pienses… mejor levántate antes de que… "

—Yo también, aquí con mis dos niños favoritos— cortó la línea de mi pensamiento a la vez que nos estrechaba más contra ella.

"Al que quiera que haya allá arriba… ¿tan mala cristiana soy para que me tortures en vida así? "

—Jiji— reía Alex mientras se revolvía en el abrazo en un intento por volver a tomar posesión del ratón.

Estuvimos un rato mas así, hasta que el sonido del timbre de la puerta llamó la atención de mi hermano.

—¡¡Pizza!!— dijo bajando de su posición privilegiada y saliendo corriendo por la puerta dejándonos a solas… ok, y con Pipo.

¿Condicionamiento clásico? Dios, no me puedo creer que seáis tan crueles…

—¡Oyee! que el solito lo asoció… — seguí jugando con Pipo mas para evitar girarme y encontrarme con esos ojos que por propia diversión. Si, ya, porque rayos no se me ocurrió levantarme ahora que el inocente causante de mi tortura ya se había marchado, ¿no? Pero pss… caí cómoda.

Oh si, podrías pasarte toooda la tarde así… solo jugando con Pipo… mientras la causa de tu delirio está debajo de ti con su cabeza apoyada sobre tu hombro… ¿por qué tiene que hacerme cosquillas mientras respira? ¿Acaso me está mirando? vale, creo que será mejor irse moviendo antes de… "

—Parece que a ti también te gusta Pipo… — estaba tan centrada en mis sensaciones y pensamientos y en el puzzle que trataba de hacer en ese momento que no respondí—¿Ya preparaste todo para mañana?

Oh oh… tierra llamando a Natalia, tierra llamando a Natalia… momento idóneo para dejar de seguir haciéndote la remolona y comenzar a moverse "

—Si… — comencé a decir mientras me levantaba, cosa que para mi desagrado, ok tal vez mas para mi agrado, no conseguí.

—¿Entonces donde vas?— volvió a susurrarme al oído mientras me colocaba de nuevo sobre ella.

—¿Tu no tienes que hacer tu maleta?

—Si…

—Entonces— respondí sacando toda la fuerza de voluntad que se suponía no tenia para levantarme del sitio no dejándola ni acabar la frase.

—… pero ahora no me apetece— terminó mirándome fijamente.

—Bueno, solo por si acaso— me volví y me dirigí hacia la otra mesa de estudio donde me senté tratando de calmar mi acelerado corazón. La escuché apagar el ordenador y salir de la habitación. Solo pude suspirar una vez que estuve sola.

"Esta claro que no tiene ni idea del efecto que me causa… O eso o que le encanta torturarte Natalia… "

Unas cálidas manos taparon mis ojos. Elevé las mías, palpándolas, sabiendo de inmediato por el tamaño, el tacto y algo de lógica a quien pertenecían.

"Oh, si… le encanta torturarte " .

***

—Vamos que nos vamos, vamos que nos vamos, vamos que nos vamos.

—Andi, ¿te puedes callar de una puñetera vez? trato de dormir…

—Como no… ¿como puedes pensar en dormir? Nat,

—¡pero mira que paisaje tenemos ante nosotras!— exclamó señalando con demasiado entusiasmo para mi gusto las nubes que se veían desde la ventana del avión.— Fíjate, esa tiene forma de mariposita, ¿verdad?—pegó su cara al cristal— Y esa de pato, y esa de osooo… — siguió con su monologo ajena al resto.

"Oh, ¡dios! ¿Como puede ser tan niña a veces? " Me tapé la cara con el cojín en un intento imposible por ignorar en que lugar me encontraba.

—¿Estas bien?— oí preguntar a Nic a mi otro lado.

—Sí… — afirmé saliendo de mi escondite— Es solo que… no me agradan demasiado estos cacharritos…

—No te preocupes, no tardaremos mucho en tomar tierra me sonrió— Para desgracia de algunas— señaló con la mirada a Andi que seguía ensimismada buscando al zoológico entero entre las nubes.

—Olvidó tomar la medicación esta mañana.

Rió por lo bajo antes de volver su atención al libro en el que estaba inmersa desde que comenzamos el vuelo. Volví a colocar el cojín sobre mi cara mientras en la lejanía la voz de mi amiga seguía catalogando animalitos.

—Eyy bella durmiente— Escuché entre sueños el susurro de una voz conocida— Ya llegamos.

—Uhm… un ratito mas…

—¡Vamos que nos vamos! ¡Vamos que nos vamos!

—¡Vamos que nos vamos!— alguien me gritó desde el otro lado.

—¡¡Ahh!!— salté del asiento.

—Jajaja, menos mal que te pusimos el cinturón antes que sino tocas el techo— me miraba burlona mi amiga desde su asiento. Solo me limité a echarle una mirada asesina que para mi resignación no pareció funcionar.

—¿Dormiste bien?— preguntó mi prima al otro lado.

—Si, muy bien— me fijé y tenía el cojín en el que dormía apoyado sobre su hombro— Lo siento— me disculpé avergonzada quitándoselo de encima.

—No te preocupes— me sonrió.

" ¿Por que será que tengo la sensación de que nuestras conversaciones siempre se repiten? ¿Y porque rayos tiene que ser siempre tan condenadamente encantadora? "

***

—Vale, este es un momento muy bonito y blablabla…

¿Podemos bajarnos de una vez de este bicho?¡¡La playa y el tío bueno del chiringuito me esperaan!!— comenzó a empujarme Andi.

***

Al salir del aeropuerto un destartalado autobús nos esperaba en la puerta con el propósito de llevarnos a nuestro hotel. Salvando el hecho de que la carretera tenia mas hoyos que un campo de golf y que el conductor debía de ser admirador total de Fernando Alonso, el viaje resultó de lo mas agradable entre saltitos p´arriba y golpecitos rebotados en el techo p`abajo.

—¡¡Ohh!!Gracias Señor— se arrodilló Andi nada más bajar del bus agradeciendo al ser divino el haber llegado sana y salva a su destino.

—¡Andii! ¡¡Deja de besar el suelo como el Papa y ven a ayudar!!— le gritó Nat mientras sacábamos el equipaje de la parte baja del autobús.

Ataviados con todos los bártulos encima nos dispusimos a entrar al hotel todos a la vez como cabras y… claro, pasó lo que tenia que pasar, que se lió un embotellamiento humano y nos quedamos todos atascados en las puertas giratorias. Vamos, que solo tardamos media hora mas en llegar a nuestra habitación.

—¡¡Al fin!!— soltó Nat todo mientras se tiraba sobre una de las camas.

Coloqué con cuidado todas mis bolsas en el suelo mientras observaba como Andi abría las cortinas junto con la puerta corredera y salía a la terraza.

—¡¡Virgen santísima!! ¡¡Desde aquí se ve la piscina!!

—¡¡Maree!! ¡¡Que tío mas buenoo!!

Me limité a rodar mis ojos y a ir colocando mi equipaje en uno de los armarios. Mi prima se levantó y comenzó a hacer lo mismo con su equipaje.

—¿Que hacéis?—dejó de babear y entró al fin de nuevo a la habitación.

—¿Que crees que hacemos?— la cuestionó Nat mientras seguía colocando sus cosas.

—Perder el tiempo— respondió agarrando una bolsa y metiéndose en el baño.

Nat y yo nos miramos, nos encogimos de hombros y seguimos con nuestra tarea. No tardó demasiado en salir del baño ataviada con su bikini y un pareo atado a sus caderas.

—¡Yo ya estoy! Como intuyo que lo vuestro va para largo… os voy esperando abajo en la hamaca— y desapareció por la puerta.

—¿Has visto que no se ha dado ni cuenta de que solo hay dos camas?

Miré y era cierto, yo tampoco me había percatado de que solo había dos camas en la habitación, una más grande y otra más pequeña. Nos miramos durante un momento.

—¡¡Me pido la grande!!— dije a la vez que saltaba sobre ella.

—¡¡Oyee!! ¡¡No es justo!!— saltó ella también.

—¡¡Claro que sii!! ¡¡Yo llegué antes!!— la encaré.

—¡¡Pues ahora es mía!!— me empujó tirándome al suelo.

—¡¡Eyy!!— me levanté y me abalancé sobre ella dispuesta a vengarme.

—Jaja, ¡¡paraa!! ¡¡Nicole!!Jajaja, ¡¡paraaa!! ¡¡Por favor!!Jaja.

—Dilo— seguí torturándola con mis dedos.

—Jaja ¡¡es tuya!! Jaja, ¡¡me rindoo!!

—¡Mas fuerte que no te escuché!

—Jaja, ¡¡me rindoooo!!

—Ok ok— paré mis manos y me tumbe a su lado.

—¡¡Te lo creíste!!— se abalanzó sobre mi dispuesta a tomar su propia venganza personal. No tardó demasiado en darse cuenta del error que había cometido.

—Eres taaan inocente si piensas siquiera que puedes ganarme— le dije victoriosa desde mi posición sobre ella.

—Algún día— pude ver ese brillo en su mirada antes de que esta se dirigiera hacia mis labios. Casi sin darme cuenta yo estaba haciendo lo mismo. Me levanté rápidamente bastante turbada por lo que acababa de hacer y… ¿desear?


"Oh no, ¿desear? Tu no has deseado nada… solo… solo desviaste la mirada a sus labios, nada mas… eso no significa que desees locamente besarla… no tiene absolutamente nada que ver una cosa con la otra " .

Trataba de convencerme mientras comenzaba a rebuscar entre lo que había colocado en el armario. " Un momento, de donde salió locamente? "

—¿Qué haces?

—Intentar buscar algo de ropa.

—No me digas… ¿te ayudo?— se levantó colocándose a mi lado.

—No… — me aparté— Quiero decir, ¿ves? Ya la encontré

— levanté lo que había cogido mostrándoselo y me metí en el baño cerrando la puerta tras de mi y apoyándome sobre ella.

"Nicole Nicole, cualquiera pensaría que te asusta esa milindre… " Cerré mis ojos y de nuevo la imagen de esos tentadores y rosados labios apareció en mi mente, los abrí de repente. " Dios, creo que el cambio de aires no me sentó nada bien " .

***

"¿Y ahora que se supone que le picó? "

Me quedé mirando la puerta cerrada del baño por unos instantes antes de comenzar a buscar mi propio bikini y ponérmelo.

"¿Será que se dio cuenta y se asustó? ¿Tan evidente comienzo a resultar? "

La puerta del baño se abrió de repente mostrando a una morena en un traje de baño azul minúsculo. No pude evitar que mi vista se paseara por ese cuerpo, que le voy a hacer, si a fin de cuentas soy humana. Lo que si que me asombró fue el hecho de que cuando llegué a sus ojos pude notar como ellos también se paseaban libremente por mi cuerpo solo cubierto por otro bikini, en este caso amarillo.

—Bonito bikini… —comentó apartando la mirada al verse sorprendida.

—Gracias, lo mismo digo… ¿nos vamos?

—¿Así? ¿No te pones nada encima?

—¿Y si no me lo pusiera?

—Te podrían detener por escándalo público.

—Exagerada— me acerqué a mi parte del armario y cogí una falda vaquera.— ¿satisfecha?— la cuestioné una vez me la puse.

—Mucho mejor.

Me limité a rodar mis ojos mientras un pensamiento perverso me golpeaba en mi cerebro pugnando por ser liberado.

—Ni que fuera tu novia— le solté para ver su reacción.

—Eso desearías tu… — se limitó a responderme sonriéndome de lado mientras me hacia paso a través de la puerta.

"No puedes llegar a imaginar cuanto..."
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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 25th 2016, 6:29 pm

OCTAVA PARTE

Pasamos el resto del día descansando tranquilamente en el hotel. Después de la cena decidimos aventurarnos y salir fuera del recinto a dar una vuelta por el pueblito.

—Creí que dijiste que los demás también iban a salir… — le comentó mi prima a su amiga.

—Los demás son unos sosos, como nenes buenos se fueron a la camita con los lunnis.

—Donde deberíamos estar nosotras ya. Mañana tenemos que madrugar para la visita al parque natural.

—¡Ya! ¡No me seas ahora una amargada! Venimos a divertirnos, ¿no? Pues hagámoslo. ¡Mira! ¡Hay feria!— señaló al frente y aligeró el paso dejándonos a Nat y a mi atrás.

—Está visto que no se la puede sacar a la calle…

—Déjala que se divierta. Tu también deberías dejar a un lado toda esa responsabilidad y hacer lo mismo.

—¿Y que hay de ti?

—Yo soy niña grande, tengo que comportarme.

—Reprimida… —intentó provocarme.

—Mira quien fue a hablar…

—¡¡Pesquemos patitos!!

—Si, que suena atrevido— me burlé.

Me sacó la lengua y se acercó al chiringuito.

—¡Hola!—saludó al chico del puesto apoyándose sugerentemente sobre el mostrador— Me gustaría conseguir ese pingüinito de ahí para mi amiga— me señaló con la cabeza— La chiquilla se enamoró de el nada mas pasar por aquí enfrente. Sabes, la pobre está algo— hizo un gesto señalando claramente que estaba algo pallá

— ¿Qué tengo que hacer satisfacerle el caprichito?— lo miró con aire inocente.

—Bien… estoo… es fácil— se notaba que el chico estaba teniendo serios problemas— Solo… te doy la caña y pescas patitos…

—¿Así de simple? ¿Solo pesco patitos?— se apoyó un poco mas y siguió mirándolo.

Esta niña es la bomba, ¿a donde quieres llegar? Te vas a quemar… "

—Bueno… cada patito lleva unos puntos debajo— cogió uno tirando varios al suelo en el intento. Solo pude reírme de su torpeza.— ¿Ves? El peluche que quieres vale 500 puntos…

—Oh, pero eso es mucho— fingió pena— Cariño, no sé si podré conseguírtelo— se dirigió hacia mí.

—¡¡Intentaloo!! ¡¡Intentaloo!!— la animé en mi papel de loca. Me miró con una mirada dulce antes de mirar al chico y poner 3 euros sobre el mostrador.

—¡Dame esa caña!— el chico se la tendió— Gracias, deséame suerte— le guiñó coqueta un ojo antes de comenzar a pescar. El chico solo tragó pesadamente ante el inocente gesto.

—¡¡Ese noo!!— comencé a gritarle cuando fue a coger uno de la esquina mas cercana a nosotras.

—¿Entonces cual?

—¡¡Esee!! ¡¡Ese amarilloo!!— dije señalando uno de los cientos de patitos amarillos de la piscina.

—Te sugiero que cojas de donde estabas situada… — comentó el chico mirándola como bobo.

—¡¡Noo!! ¡¡Yo quiero el patito amarillo!!— volví a gritar cuando de nuevo fue a coger otro.

—Cariño, voy a coger el patito amarillo— intentó calmarme.

—¡¡Yo quiero el patito amarillo!!

—Tranquila, es inofensiva… tomó los antipsicóticos antes de salir de casa… —le comentó al chico.

—¡¡El patitooo!!

Tal fue mi insistencia esta vez que el chico asustado me dio un patito amarillo.

—Gracias— lo miré acercándomelo a mi cara y frotándolo contra mi mejilla— Mi patito liiindoo.

El gesto hizo que Nat apenas pudiera contener una carcajada. El chico la miró mas asustado aún.

—Es tan tierna a veces— se acercó y me besó en la otra mejilla para luego mirar al chico— Gracias, fue un bonito gesto— se apoyó de nuevo en el mostrador acercándose a el.

—De… de… de nada— sonrió bobamente de nuevo.

—Bueno, sigamos… — y comenzó a sacar patitos de la piscina. Cuando ya llevaba como veinte sobre el mostrador— ¿Cuantos me quedan?— preguntó inocente. El chico pareció volver a la realidad apartando la vista de su escote y mirando la mesa. Abrió los ojos a más no poder y empezó a mover la boca intentando balbucear algo.

—Dice que treinta más— metí baza desde mi posición sobre el mostrador mientras hacia malabarismos con el patito sobre mi cabeza.

—¡¡No!!Ya son suficientes… — pareció reaccionar.

—Ok, pues contemos…

—¡¡Sí!!8, 100, 4, 350, 800… — comencé a levantar patitos y a contar tirándolos hacia todos lados.

—¡¡Esperaa!! ¡¡Así no!!— trató de pararme el chico. Me limité a mirarlo fijamente.— Quiero decir— tragó mirando a ambos lados de la feria cerciorándose que no venía nadie— No hace falta, toma— y me entregó el peluche.

—¿Que se dice?— me inquirió mi prima a mi lado.

—¿Que me des mas?— respondí abrazando el peluche y mirando de nuevo al chico. Se limitó a dar un paso hacia atrás y levantar los brazos.

—Jaja, cariño… se dice gracias— se acercó Nat acariciándome el cabello. La miré.

—Gracias…

Miró al chico y le volvió a guiñar el ojo a la vez que nos dábamos la vuelta y comenzábamos a alejarnos agarradas del brazo.

—¿Y el patito?— gritó el chico de pronto.

Me di la vuelta y le dirigí la mirada más perversa que tenía.

—¡¡Es miooo!! ¡Mi tesorooo!

De nuevo tragó pesadamente antes de decirnos adiós con la mano. Apenas estuvimos lo suficientemente lejos Nat comenzó a reír a carcajada limpia.

—¿Viste que cara puso?

—Si, pobre… jajaja

—Eres realmente cruel cuando quieres…

—¡¡Oyee!!Que empezaste tú coqueteándole y haciéndome pasar por longui.

—Jajaja

—¡¡Bonito peluche!! ¡¡Yo quiero unoo!!¿Donde lo conseguisteis? Nat, ¡¡consígueme unoo!!— apareció
Andi a nuestro lado. Nos miramos y comenzamos a reír de nuevo.

—¿Que?— preguntó extrañada comenzando a reír contagiada ella también.

***

—… Dada la antigüedad del macizo, hablamos de mas de 8 millones de años, hasta nosotros no han llegado volcanes propiamente dichos, sino sus restos erosionados por los ríos, los vientos y el mar. De todas formas el paisaje que hoy podemos contemplar…

—Vaya peñazo… ¿cuando nos vamos?

—Shhh…

—No me digas que te interesa esto…

—Andi…

—¿Sabias que eres de lo mas aburrida? No sé como te puede interesar ver… ¡¡Virgen santísima!! ¡¡Pedazo pibón!!

—Parece que al fin algo del paisaje logra llamarte la atención… — le comenté burlona.

—¿Lleva mucho tiempo ahí?

—¿Y porque supones que debo saberlo?— inquirí con una ceja alzada.

—Porque… ¿no para de mirarte?

—¿A Nic?— cuestionó mi prima alzando el cuello y mirando en la dirección del susodicho.

—No me mira a mí…

—¡¡Entonces me mira a mi!!

—¡¡Oyee!!¿Y porque no puede mirarme a mi?— entró mi prima en la disputa.

—Porque a ti no se te ve.

—Uy si, como si tu fueras muy grande.

—… por eso el terreno presenta el árido aspecto… — elevó la voz el guía en un claro intento por llamarnos la atención.

—Pues yo creo que si que la vio… — comenté viendo como se acercaba a otro chico y le hacia un gesto con su cabeza señalándonos.

—¡¡Como va a verla!!

—¡¡Te la estas ganando!!

—Shhhh — se volvió la chica de delante hacia nosotras.

Nos quedamos en silencio durante unos instantes, el tiempo justo para que el guía acabara el discurso y el grupo avanzara hacia otro lugar del terreno. Comenzamos a movernos con el resto cuando noté que alguien se nos acercaba a nuestra altura.

—¡Hola!— nos saludaba el chico que instantes antes miraba a mi prima, y que ahora devoraba con la mirada.

—¡Hola!— replicó el saludo una Andi demasiado entusiasmada. El chico sonrió mirándola por unos instantes de arriba a abajo para después volver su atención hacia Natalia.

—Sois del instituto Bahía, ¿verdad?— le preguntó.

—Si… pero vosotros no sois de nuestro instituto.

—No, no lo somos… pero conocimos a varios chicos anoche del vuestro. Nos hospedamos en el mismo hotel que vosotras.

—Oh…

—Si bueno, soy Adrián, ellos son Iker y Luismi— dijo señalando a los otros dos chicos, los cuales hicieron un movimiento con su cabeza al ser nombrados.

—Andi, Nicole— nos presentó— y yo soy Natalia.

—Un gusto Natalia— se acercó y la besó tomándose demasiado tiempo en el gesto.

" Oye, que libertades se toma la gente por estos lares. Ahora resulta que para besar a alguien tienes que sujetarla de las caderas. ¿A que rayos vienen esas confianzas? " Entrecerré mis ojos bastante mosquis.

—Esta noche vamos a dar una fiesta en el hotel, la organizamos para conocer gente de otros lugares. Si queréis ir estáis invitadas las tres— nos miró a Andi y a mi.

—Gracias.

—Por nada, espero que no faltéis, os estaremos esperando— le guiñó un ojo antes de darse la vuelta y marcharse.

" Pues espera sentado… ¡¡Fantasma!! "

—¡¡Wooooo!! ¡¡Tenemos una citaa!!— exclamó Andi

cuando estaban lo suficientemente lejos puños en alto y bailando la nueva versión de la danza de la lluvia. Nat solo la miró.

—Yo no voy.

—¿¿Estas loca??Tanto sol en la cabeza no te sentó bien—empezó a palparle la frente.

—¡Quita! Dije que no… Si queréis ir vosotras, vais, pero conmigo no contéis— miró hacia donde se habían marchado los chicos.

—¡¡Pues si!! ¡¡Vamos a ir!!Que tu seas una amargada no nos va a privar de la fiesta, ¿verdad Nic?— me miró esperando una respuesta.

—Yo tampoco creo que vaya a ir.

—¿¿Que??¿Que tipo de complot es este? Os pusisteis de acuerdo para amargarme las vacaciones, ¿verdad?

—Ya Andi, no dramatices… esos tipos no me dan buena espina…

—Eres una paranoica, ¿lo sabias?— comenzó a andar por donde había ido el resto del grupo dejándonos atrás.

—Se le pasará— intenté calmar a mi prima pasándole un brazo por los hombros.

—Oh si… apenas de nuevo algo le llame la atención en el paisaje.

Sonreímos y continuamos andando tras los demás.

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Re: Torpezas del destino

Mensaje  anita el Marzo 25th 2016, 6:46 pm

—¡No me puedo creer que se haya ido!

—¿Pues que esperabas? Esa niña está como una chota.

—Chota o no… no deja de ser mi amiga. Tenemos que ir a por ella.

—Nat, ya es mayorcita…

—¿Mayorcita? te recuerdo que es menor que yo… por esa regla de tres yo también soy mayorcita.

—¿Me insinúas algo?

—Sí, ¡que dejes de comportarte como si fueras mi niñera!

—¡Y ahora resulta!— me tiré sobre el sillón de la habitación alucinada por el giro inesperado que tomaba la conversación.

—Nicole te pasas todo el día tras de mi… ¿que pasa? ¿Que no me tienes confianza o qué?

—¿Y a ti que mosca te ha picado ahora conmigo?— me levanté y me puse frente a ella.

—¡Viene a que estamos de viaje! ¡Sal y disfruta un rato! Papá no te pidió que estuvieras todo el rato tras de mi, ¿o si?

—Así que es eso… Piensas que solo estoy contigo porque me lo pidieron… Pensaba que me conocías un poquito mas, pero ya veo que sigues siendo la misma niña egocéntrica que conocí el primer día incapaz de ver dos palmos mas allá de sus narices— me dirigí hacia la puerta y agarré el pomo para abrirla— Y por favor, a ver si nos aplicamos el cuento un poquito, que parece que la única que tiene complejo de niñera aquí eres tú— abrí y salí dejando que la puerta se cerrara por pura inercia mas fuerte que de lo que hubiese deseado.

Comencé a andar por el largo pasillo en dirección al ascensor cuando escuché como la puerta se abría de nuevo y Natalia salía al pasillo.

—¡¡A mi no me cierres la puerta en las narices!!

—¡¡Se voló!!

—¡¡Se intenta dormir la siesta!!—alguien gritó abriendo la puerta de al lado a la nuestra.

—¡¡Pues te levantas que ya son horas!!— entró y cerró de nuevo dando un portazo tras de sí.

Lo último que vi fue al tipo mirándome con cara de póquer mientras las puertas del ascensor se cerraban ocultándome en el pequeño espacio. Me apoyé en la pared intentando poner en orden mis pensamientos y sentimientos.

¿Porque tiene que ser tan insoportable cuando se lo propone? Es… es… es… no entiendo porque rayos tiene que afectarme tanto… agggrrr, ¡me enervaa! " .

Estaba por girarme y darme de cabezazos contra la pared cuando el ascensor paró en mi destino mostrándome de nuevo al mundo. " Ok, controlémonos, respira, espira… y vayamos a buscar a la chota de Andi " .

Para mi satisfacción, no tarde demasiado en encontrarla en el patio entre el gentío de gente. Estaba de pie en una esquina de la barra del bar. Me acerqué.

—Así que estabas aquí.

—¡¡Nic!!— me miró a través del culo del vaso vacío—¡¡Que lejos!! ¡¡Pero acércatee!! Jiji, es tímidaa— le comentó al chico que atendía la barra y que en ese momento fregaba algunos vasos.

—¿Que le has puesto?— le pregunté al tipo.

—Lo que pidió, dos chupitos de licor de fresa con nata.

—Woohh… tienes que probarloss… saben a… — se quedó un momento pensativa— ¡¡Fresa con nata!!Jiji.

—¿Seguro que no ha tomado nada más?— enarqué mi ceja.

—¡¡Sii!! ¡¡Cacahuetes!!Pero estaban rancios, ni los pruebes, me dejaron la lengua como… — sacó dicho músculo y me lo mostró— Aaaahhgg… zuela zapato— habló en tal guisa. Miré al chico.

—Yo no le he servido nada mas— se encogió de hombros y siguió con su labor.

—Muy bien, Andi… creo que ya es hora de irnos moviendo.

—¿Ya? ay no, pero si apenas acaba de comenzar la fiesta— se agarró al filo de la barra con ambas manos— De aquí no me muevo— afirmó tajante mientras se tambaleaba ligeramente a ambos lados.
Me limité a cruzar los brazos sobre mi pecho mientras le dirigía una fiera mirada.

—Andi, no me hagas arrastrarte por todo el patio.

—¡¡Sin amenazass!!— se soltó y comenzó a agitar sus dedos ante mi cara con tanto ímpetu que casi pierde el equilibrio— ¡¡No me asustass wonderwoman!!

En ese momento comenzó a sonar una melodía de lo más movida.

—¡¡Wooohh!! ¡¡Mi favoritaaa!! ¡¡Vamoss!!— me agarró de la mano dirigiéndome hacia el centro de la pista de baile tropezando, casualidades de la vida, con todo el mundo durante el trayecto. Comenzó a bailar levantando los brazos y dando mas vueltas que una peonza. Solo elevé mi ceja, esperando lo que en cualquier momento sabía que tenía que pasar… y no tardó mucho en suceder.— Wooohhh!!—Se estampó de bruces contra el suelo— Uys, ¿quien pusso el suelo tan cerca?… jiji.

—Y ya que bailaste, besaste el suelo y todo el mundo te admiró, ¿podemos irnos?— le tendí mi mano, la cual en lugar de agarrar chocó.

—¡¡Treeess puntoss colega!!— me quedé esperando en la misma posición— Ohh— abrió los ojos como platos— ¡Ya sé lo que quieress! Te voy a leer la mano—la agarró mirándola fijamente— dice… dice… diceee…

—Que como no te levantes va a ir directa a ti… y no precisamente para acariciarte.

—Dice que puedes llegar a ser muy sugeeestiva cuando te lo proponeees, ni lo hubiera pensadooo— bizqueó un poco— yy… ¡¡que te casaraass!! Me invitaras, ¿no? no puedo perderme la boda de mi mejor amiga… y mas si hay chupitos de fresa con nata y tíos buenos de por medio…

—Ya pitonisa Lola… suficiente… ¿podemos marcharnos?

—Eres tan aguafiestas como ella, debe de ir en los genes

— me tomó al fin de la mano y se levantó— ¡¡Uooo!!¿Por que bailan tan rápido ahora? parece que están chutados… jijiji…

—Tu sí que estas chutada— le pasé un brazo por la cintura y comencé a dirigirla hacia el interior del hotel.

—No confundamoss… un poquito bebida… pero solo un poquito, ¿verdad?— me sujetó la cara haciendo que la mirara.

—Verdad.

—¿Sabess? Así de cerca no eres tan guapa como aparentass… me pregunto si te habrá vissto desde esta perspectiva… ¿te ha visto?

—¿Quién?

—¡¡Ella!!

—Adoro los diálogos de besugo…

—Ya tenéiss mas en común, a ella también le encaanta el besugoo.

—Me alegro.

—¿Puedo ser la madrina?¡¡Me hace iluuuu!!

—¿Del besugo?

—No, el besugo será el plato principal del banquete, así que tenéiss que casaross en temporada.

—Vale, lo tendremos en cuenta— seguimos caminando llegando al patio de la piscina.

—Espero que en el reportaje de bodas sonríass un poco máss…

—Si señora.

—¿Pasass tress puebloss de mi o ess producto de mi imaginación?— se quedó parada en el sitio— Puede que esté algo tomada… pero aun conservo mi sentido arácnidoo—levantó un dedo agitándolo al aire.

—Si, ya veo… vamos arañita… — la agarré de nuevo del brazo.

—¡Shh! ¡¡Sin cachondeoss!!— se soltó— Puedo sola… — comenzó a caminar para pararse de nuevo.

—¿Y ahora que?—pregunté comenzando a impacientarme.

—¡¡Se oye agua!!

—¿En serio?— fingí emoción.

—¡Si! ¡Eso significa que estamos junto a la piscina!— pude ver el brillo en su mirada, si la niña estaba alucinando no iba a ser yo la que la trajera de vuelta a la tierra.

—¡¡O junto a las cataratas del Niágara!!

—No creo… huele a cloro…

—¡¡Dios!! ¡¡Donde vamos a llegar!! ¡¡ ¿Que estamos haciendo con el planeta?!!— exclamé mientras dramatizaba exageradamente con mis manos. Se quedó boquiabierta a mi lado, mirándome con una mezcla de pasmo y miedo.

—¿Tratass de quitarme protagonissmo en la escena?— pareció salir de su estupor.

—¿Como crees?— la miré con fingida inocencia.

Entrecerró sus ojos en respuesta.

—¿Sabess lo que significa eso?

—¿Educación secundaria obligatoria?— abrí mis ojos y sonreí bobaliconamente.

—¡¡Que un tío bueno anda cerca!!— exclamó subiéndose a una de las maderas del puente en el que estábamos.

No me dio tiempo ni a reaccionar, cuando quise agarrarla ya estaba en el agua de la piscina. La vi sumergirse para instantes después salir a flote y comenzar a chapotear con sus brazos.

—¡¡Socorroooo!!— gritó, tragando la suficiente agua como para no necesitar beber en tres días.

—¡Algún buenorro para salvar a esta damisela en apuros!— comencé a vociferar haciendo aspavientos con las manos siguiéndole el juego.

—¡¡Socorrooooo!!

—¡¡Socorro!!— repetía yo desde arriba mientras me partía de la risa.

—¡¡Me ahogooo!!— siguió chapoteando.

—¡¡Se ahogaa!!

—¡¡Nicole!!— se hundió como un plomo. Paré mis risas y me quedé mirando fijamente su cuerpo inerte bajo el agua.

—¿Andi?— esperé unos instantes cualquier tipo de respuesta por su parte— Andi, no tiene gracia, sube ahora mismo— Me quedé largo rato mirándola, mientras algo de repente golpeó en mi cabeza— ¡¡Oh, dios!!— exclamé subiéndome a la misma madera a la que ella había subido y lanzándome de cabeza al agua.

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