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Alerta de huracán, Melissa Good

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 26th 2017, 7:40 pm

Dar despertó repentinamente, desorientada durante un momento asustada, y sacudió el sueño de sus ojos. "¿Qu...?" El otro lado de la cama estaba vacío, aunque podía sentir, ligeramente, el aroma de Kerry sobre las sábanas, movió la cabeza a un lado preguntándose que era lo que la había despertado tan violentamente.

Los fragmentos de un sueño descolocaban su conocimiento, algo oscuro y vagamente espantoso, recordó que estaba andando por un camino largo, polvoriento por la noche, absolutamente sola, destrozada.

Ugh... ¿Qué fue eso? Dar sacudió su cabeza para despejarla, luego alejó este pensamiento. No puedes culpar a la comida, ya que nos la saltamos... será uno de esos sueños extraños, creo. Exhaló.

Entonces movió su cabeza, escuchando, esperando oír a Kerry moverse en el cuarto de baño, o tal vez en la cocina. No oyó ningún ruido, y sus cejas se alzaron. Ella es una muchacha grande, Dar puede servirse un vaso de leche sola. Se recriminó severamente con ansiedad.

Esto no la ayudó. Sentía una tensión en su estómago, enviando las sábanas lejos, rodó fuera de la cama de agua y comenzó la búsqueda. El cuarto de baño estaba vacío, y la sala de estar tranquila, a oscuras. Miró en la cocina, vacía. Suspirando subió las escaleras hacia el segundo piso. La puerta de Kerry estaba parcialmente entornada, y la empujó, mirando como su amante estaba en la cama, abrazada a la almohada.

Durante un largo momento, Dar se quedó quieta, insegura sobre que hacer. Seguramente Kerry tenía derecho de dormir donde quisiera, sin ser cuestionada por ello, ¿Correcto? Dar mordió una uña, dirigiendo su mente sobre el curso de la tarde, tratando de entender si ella había echo algo incorrecto.

No. No a menos que su entendimiento sobre lo 'correcto' o 'incorrecto' fuera diferente en Kerry, cuando llegó a casa, después del infierno en el que estuvo durante la tarde, Kerry estaba de muy buen humor, hicieron el amor... después se durmieron...

En ese momento, el cuerpo se movía, Dar escuchó un gemido de dolor. Sin pensárselo acortó la distancia y se arrodilló al lado de la cama, poniendo una mano en el brazo tenso de Kerry. "Hey..."

Los ojos verdes, plateados por la luz de la luna parpadearon. "Qu... oh, Dar... Dios... me asustaste."

"Tranquila..." La mujer más alta preguntó suavemente. "¿Estás bien?"

"Oh." Kerry suspiró. "Sip... es solo que... tengo calambres, realmente me siento mal." Miró a Dar irónicamente. "Yo la esperaba esta semana, pero es mucho peor que de costumbre." Acarició la mano de Dar. "No quise despertarte."

"Mm." Dar la miró fijamente. "Lo siento... ¿Tomaste algo?"

"Sip... un puñado de Avdil." La mujer rubia refunfuñó. "Supongo que tardarán en hacer efecto." Alcanzando un mechón del pelo negro de Dar, lo retiró de su cara. "Vuelve a dormir... estaré bien."

Dar vaciló, no quería dejar a Kerry, pero a la vez no tenía ninguna buena razón para quedarse. "Um... bien... de acuerdo." Haciendo una pausa. "¿Puedo hacer algo por ti? ¿Té caliente, tal vez?"

"No... estaré bien... realmente, Dar... los dolores siguen... tienes que dormir." Kerry le dijo.

De mala gana, Dar se levantó. "Bien." Estuvo de acuerdo, lamentablemente. "Llámame si necesitas algo, ¿Ok?, tengo algún relajante muscular... si los Avdil no ayudan en un rato." Acarició el brazo de Kerry. "O tal vez una botella de agua caliente... por lo general ayuda."

La mujer rubia le sonrió. "Bien, doctora Roberts." Bromeó a su compañera suavemente, sintiéndose un poco mejor solo de tenerla cerca. Lamentaba que no pudiera pedirle a Dar que solo se quedara con ella, pero sería totalmente irresponsable, ya que la pobre mujer tenía que ir a trabajar mañana y no había ninguna razón para que fueran las dos zombis. ¿Correcto? "Te llamaré si yo..." Se detuvo, viendo la mirada preocupada en los ojos de Dar. "Muchacha, esto es tan estúpido."

"¿El que?" Su compañera se arrodilló otra vez, descansando su brazo en la cama.

"Como si alguna vez dejara de necesitarte." Kerry confesó, con una sonrisa.

La cara de Dar, aunque estaba en las sombras, pareció completamente contenta con ello. "Realmente..." Despejó su garganta un poco avergonzada. "Me desperté abajo..." Hizo una pausa, buscando la palabra apropiada. "Extraña."

"Sola, quieres decir." Kerry clarificó.

"Mmm." La cabeza oscura asintió.

Kerry consideró eso. "La cama es grande." Indicó la superficie sobre la que descansaba. "Aquí hace frío y está vacía." Añadió. "Volvería abajo, pero pienso que la cama se mueve demasiado para mi dolor, y... no quería molestarte." Suspiró. "Inútilmente ya que estás aquí."

"Correcto." Dar estaba de acuerdo. "¿Quieres que te haga compañía?"

"No..." Kerry se acurrucó en si misma cuando el dolor la golpeó de nuevo. "Ugh."

Un peso sólido se acomodó detrás de ella. "Aquí." Dar le habló susurrándole. "Déjame intentar algo."

Kerry sintió como los dedos acariciaban su espalda, comenzando un ritmo lento, masajeando su cintura. Tal vez sea el calor, o solo la presencia de Dar que la distraía, pero los calambres pararon, parecían disminuir un poco y ella estiró su cuerpo permitiendo que su compañera tuviera más fácil acceso. "Ooooo... tienes unos dedos mágicos."

Dar suavemente se rió entre dientes. "No, yo no solo hacía esto para... tenía que conseguir encontrar alguna manera de deshacerme de este dolor antes de los combates, porque tomar muchas aspirinas cuando haces deporte de contacto no es buena idea."

"¿Realmente?" Kerry murmuró. "Pensaba..."

"En una clase, la sangre..." La mujer morena explicó. "Por este dolor solía conseguir muchas contusiones."

"Oh." Kerry asintió con la cabeza. "Tiene sentido... ellos nos hacían usar un analgésico en crema cuando practicábamos gimnasia... pero había chicas tomaban la píldora, pero ellas no se las podían tomar durante los encuentros, por el dopping."

"Mm... sip, lo intenté." Dar bajó sus manos más abajo, poniéndose a trabajar el nudo tenso que sentía al final de la espina dorsal de Kerry. "Pero las pastillas me hacían enfermar, tuve que dejarlas."

"Ummm..." Kerry sintió como el dolor se alejaba de su cuerpo. "Eres tan buena."

Una ceja oscura se levantó, invisible en la penumbra. "¿Oh de verdad?

"Oh sip... tus manos son poesía en movimiento." Kerry murmuró. "Extendiendo tus dedos maravillosamente por todas partes."

Los ojos de Dar se ensancharon en la frase. "Dedos maravillosos ¿De qué?" Se inclinó y mordisqueó la oreja de Kerry. "Eres toda una poetisa, cariño." Frotando sus pulgares en pequeños círculos encima de los riñones de Kerry, luego deslizó un brazo alrededor de su cintura, y comenzó un masaje lento en su vientre.

"Ohhh..." Kerry sintió como se relajaba de la tensión, se apoyó hacia atrás contra el cuerpo caliente de Dar completamente aliviada. No estaba segura si esto era debido a la aspirina que finalmente había alejado su dolor, o las atenciones de su amante, pero francamente ni se preocupó, ya que había sido atacada por fuertes dolores durante más de hora y media, y era agradable no estar en agonía durante un rato. Se sentía culpable por molestar a Dar, pero no lo bastante por pedírselo, ya que la mujer más alta no pareció oponerse a ello. "Lamento que... espera, no te desperté, Dar... ¿Qué haces despierta de todos modos?"

Dar dejó a un lado la pesadilla. "Yo... solo me desperté... tal vez oí algún ruido." Razonó. "No estabas allí... pero pensé que igual habías ido a buscar alguna bebida o algo... pero no te oí, entonces decidí ver que estaba pasando." Echó un vistazo al reloj en la mesita al lado de la cama. "Son casi las cuatro... ¿Cuándo te levantaste?"

Kerry suspiró. "Creo que sobre las dos... tenía problemas para dormir de todas formas." Exhaló, parpadeando un poco cuando el masaje suave siguió. "Entonces pensé que mejor subía aquí... normalmente no me siento tan mal."

"Lo se." Dar la colocó un poco más cerca, sintiendo que el cuerpo de Kerry se relajaba contra el suyo. "Tu eres una de las afortunadas... no te dura demasiados días."

"Mm... somos afortunadas en esto." Kerry comentó mordiendo su labio para sofocar un bostezo. "Aunque... reflexionaba el otro día como la elección de un estilo de vida alternativo, debería traer la píldora mágica para eliminar esta materia al mismo tiempo."

"Hey... Si anunciáramos esto, de cada diez seguro que habrían dos o tres que la quisieran." Dar rió disimuladamente. "Además, muchas lesbianas quieren y tienen hijos, Kerry."

La rubia mujer suspiró. "Sip, lo se... pero ellas pueden ser selectivamente fértiles, si sabes a lo que me refiero, quiero decir... que ellas no deben de tener que preocuparse sobre accidentes." No pudo evitar un bostezo. "Mm... creo que las pastillas me están haciendo efecto ahora."

Dar la meció entre sus brazos suavemente, mirando como los ojos verdes de se iban cerrando. "Bien... duerme un rato." Le dijo a su amante, colocándola mejor entre sus brazos, sintiendo como la respiración de Kerry se hacia más lenta. "Chica dulce."

"Mmm." Kerry susurró con voz soñolienta. "Eres la mejor."

Dar suspiró felizmente, mirando por encima de su compañera, ahora dormida, la ventana. Las estrellas brillaban solemnemente en la noche y los árboles se movían ligeramente en el viento silencioso, mientras reflexionaba sobre el cambio simple de su vida, y de su punto de vista de las cosas.

Ella nunca había querido ser responsable de nadie. Por eso nunca había considerado tener niños, nunca se lo había planteado, estaba segura de que no quería el fastidio, o los dolores de cabeza de todo esto.

¿Pero como es que el simple echo de tener que cuidar de Kerry la hacia sentir tan bien?

Descansó su mejilla en el pelo suave, pálido y miró el movimiento de las olas. Dime que esto es un revestimiento de instinto maternal reprimido, profundamente cortado siempre, ¿Correcto? Echó un vistazo cuando Kerry se movió un poco, luego se acurrucó más cerca de ella, con un pequeño suspiro alegre. Dios, ¿Qué infiernos me pasa? Dar sintió que una oleada de protección pasaba por su cuerpo. No me reconozco.

Otro suspiro. ¿Pero es bueno, o malo? Dar consideró pensativamente. Bueno. Finalmente se decidió. Algo que te hace sentir tan bien, no puede ser malo, y no tiene por que ser ilegal. Entonces seguro que está bien. Bostezando cerró sus ojos, dejando que un pacífico sueño la tomara en sus brazos.


***

Kerry se rodeó con su albornoz de rizo azul, bebiendo a sorbos su café, tratando de reunir la energía suficiente para tomar una ducha. El efecto de las pastillas que había tomado cuando se levantó, no le habían echo efecto, y hasta tomando más no la ayudaba realmente. El dolor la hacía sentir excéntrica, y cansada, lamentaba que no fuera capaz de avanzar lentamente, aunque solo fuera levantarse del sofá. "Bien, no tengo tiempo para esto, Chino... yo debería de levantarme."

Unos pasos desnudos llamaron su atención, vio a Dar caminar por la cocina, con una toalla metida con esmero alrededor de su húmedo cuerpo. "Hey." La mujer más alta la miró, luego soltó la taza en la encimera y se acercó a ella. "¿Aún te sientes molesta?" Le preguntó.

Kerry se encogió de hombros. "Estoy bien... solo un poco dolorida... me das un minutos y me pondré en marcha." Se sentó en el taburete, luego hizo una pausa, moviéndose hacia atrás, mordiendo su labio con una mueca. "Jesús."

Dar tomó la taza de su mano y la agarró por los hombros. "Creo que mejor te quedas en casa." Dijo con voz firme.

La rubia mujer se enderezó sacudiendo la cabeza. "Vamos, Dar... esto no es... no llamo diciendo que estoy enferma por un dolor estomacal... esto es de locos." Un calambre la golpeó de nuevo, haciéndole inclinar en la encimera. "Estaré bien."

Dar se colocó las manos sobre sus caderas cubiertas de la toalla mirándola fijamente. "Escúchame ahora, Kerrison Stuart... Tu no vas a desarrollar MIS malditos malos hábitos, solo porque vivimos juntas, ¿Me entiendes?"

Kerry le echó una mirada, silenciosa.

"Tu te quedas aquí mismo con este pequeño y mono albornoz, y miras Oprah todo el día." Dar declaró. "Es una orden."

"B..."

"¡Ah ah!" Dar puso una mano sobre su boca. "Tu puedes entrar en el sistema desde aquí... si tienes que hacerlo, para eso tengo una maldita línea ISDN en la casa."

Kerry besó la palma de la mano, y sonrió cuando ésta fue retirada. "Bien." Sintió una enorme ola de alivio, sabiendo que no tendría que vestirse con su traje comercial conociendo como se sentiría durante todo el día. "Gracias jefa." Añadió agradecida.

Consiguió una sonrisa franca y abierta de Dar. "Esto está mejor." Se inclinó y besó la frente de Kerry. "Juegas con Chino, come helado y relájate... ¿De acuerdo?"

"Prescripción agradable." Colocó sus manos en los bolsillos del albornoz. "Y realmente tengo algunas cosas que hacer, iré con cuidado... tal vez de todos modo sea una buena idea." Golpeó el brazo de Dar con su mano. "Anda que vas a llegar tarde."

Con una sonrisa satisfecha, Dar se dio la vuelta para ir a vestirse, tarareando ligeramente.



***


El sol alumbraba la oficina de Dar, reflejado en el suelo alfombrado y calentando su espalda. Tomó el papel que ella había estado examinando y lo marcó, luego lo puso en su bandeja de salida y dejó la pluma que había usado. "Puedo estar a un cuarto de camino de esta mierda." Comentó a sus peces, que meneó sus aletas en su pecera. "Ah si... ¿tengo que alimentarte hoy, huh?, tu mejor amiga no está aquí."

Su teléfono sonó. "¿Si?"

"Dar... Tengo a Jason McRae preguntando por ti en la número dos."

Dar echó un vistazo al teléfono con sorpresa. "¿Realmente? Bien pásamelo." Vaciló antes de coger la línea, preguntándose sobre que era lo que el abogado de su familia quería. "¿Jason?"

"Hola Dar... hace mucho que no hablamos." La voz alegre resonó ligeramente. "Hace bastante tiempo que no nos vemos... ¿Como estás?"

Diez mil repuestas a aquella pregunta. "Bien, gracias... y tu?" Dar contestó, recordando la imagen mental de cerca de los cuarenta años del abogado, una antigua estrella del fútbol del colegio que aún tenía su físico de bulldog y corte de pelo a rape casi militar. "Sip, desde hace tiempo." El entierro de su padre, para ser exactos.

"Ah bien... escucha, esto es una pequeña cosa, pero... parece ser que tu tía May tenía una caja de seguridad en el banco del que nadie sabía nada."

"¿Sip?" Dar se apoyó en el respaldo mordiendo su pluma. "¿Y?"

"Hay unas cosas allí, y por los términos de su voluntad eso es tuyo." Jasón le aconsejó. "El banco va a cerrar y nos ha llamado para decírnoslo, ya que nosotros somos sus ejecutores del registro."

"Oh." Las oscuras cejas se levantaron. "Bien... mándamelos, lo clasificaré... y si esto puede ser donado a algún sitio, lo haré en su nombre."

"Bien... eso es grande, ¿Que ha sido de ti, Dar? Vi a tu madre la semana pasada... ella está bien... va a mostrar sus cuadros en una exposición dentro de poco."

Dar suspiró, sintiendo que el dolor de la puñalada habitual, cuando pensaba en su madre. "Estoy bien, Jase... contenta de que ella también." Dijo cortésmente. Entonces una idea le llegó a su mente. "Escucha... me alegro que llamaras... tengo que hacerte una pregunta."

"Dispara." El abogado respondió enérgicamente.

"Primero... yo... quiero modificar mi estamento." Dar entrelazó sus dedos y lo consideró. "Y segundo... tengo que saber que tipo de... no estoy segura de como lo llamáis, pero algo que daría a alguien derechos legales de tomar ciertas decisiones por mí... si yo no fuera capaz de hacerlo, por ejemplo."

"Uh." Jason tartamudeó. "¿Está todo bien Dar? ¿Quiero decir... contigo? Estás enferma o..."

La ejecutiva rió entre dientes. "No no... estoy bien... de echo, nunca me había sentido tan bien." Realmente era verdad. "Solo envíame los papeles, y los firmaré... tengo que dejar todo a alguien además de a la sociedad humanitaria."

"Oh." Él pareció aliviado. "Bien seguro... hay dos maneras de hacerlo, según cuánto poder quieres que la persona pueda tener." Hizo una pausa. "Cuanto confías en ellos... esa clase de cosas."

"En todo." Dar contestó suavemente. "¿Qué necesitas de mi?"

"Solo su nombre." Jason contestó "Dar, ¿Estás segura sobre esto?"

Una lenta sonrisa apareció. "Si he estado alguna vez segura de algo en mi vida, es esto." Confirmó, dándole el nombre de Kerry. "Asegúrate que deletreas bien su nombre."

"Bien... pero escucha, Dar... esto es horriblemente repentino en ti... tu tienes unos derechos aquí, ¿Estás realmente segura sobre esto? ¿Estás segura de que no es alguien buscando fortuna, o algo así?"

Dar recordó la repisa de la chimenea durante un momento, considerando sus palabras. "Estoy segura, ella ni siquiera tiene idea ni de la cuantía, ni sabe que lo estoy haciendo."

"Bien." Jason se rindió amablemente. "Solo estoy guardando tus mejores intereses en mente, Dar." Carraspeó. "Prepararé los papeles y te los enviaré... te parece bien al final de esta semana?"

"Perfecto." Dar sonrió. "Gracias, Jason."

"En cualquier momento, Dar... tenemos tiempo para estos casos." El abogado añadió. "May era inteligente, podría ser algo."

Dar reconoció eso, y colgó, sintiendo una tranquila satisfacción. Sip. Era tiempo. Abrió el ordenador iniciando una sesión, entró a los archivos de los empleados, y abrió sus propios archivos.

Unas pulsaciones, y la información del contacto para emergencias fueron cambiadas, y luego otros papeles, su beneficiario de seguro fue también modificado. Hizo una pausa, mirando como el cursor parpadeaba un momento, entonces lo envió.

Actualización completa. Dijo. Dar afirmó con la cabeza, recuperando un anacardo, mascándolo contenta. Sip.
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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 28th 2017, 11:55 pm

NOVENA PARTE


Notas de traducción:

(1) Periódico norteamericano.
(2) En idioma original gerbils.
(3) Tira cómica sobre el mundo informático.
(4) Período menstrual.
(5) Hoja de vida, archivo con datos personales y profesionales, etc.
(6) Empresa importante del Mercado de Valores (Acciones, inversiones, etc.)
(7) Equipo que controla el tráfico de información en una red.
(8 ) Originalmente "hot swap", significa cambiar un conector sin apagar el equipo.


"Las computadoras son grandes cosas, Chino." Kerry reflexionó, mientras examinaba la pantalla del ordenador. Estaba enroscada en el sillón de cuero de su despacho, su albornoz cubriéndola, y sus pies metidos en las cómodas zapatillas rosas de peluche. "La banca en línea(1) realmente hace la vida mucho más fácil." Hizo click en la pantalla y luego tecleó una cantidad. "Bien... esa es la última cuenta... pagué mi coche, mi tarjeta de crédito... la otra cosa." Hizo una señal sobre un pago, en un papel al lado de su teclado. "Mama Dar no puede ver esto, ¿hmm?"

El cachorro la miró lamiendo sus pies.

"Sip... esto es el pago del anillo... ella me daría en la cabeza, creo." Kerry rió suavemente, cogiéndolo y mirándolo. "Pero realmente valió la pena y ellos dijeron que podía pagarlo en dos veces ¿Verdad?"

"Yawp." Chino bostezó.

"Bueno, esto es solo nuestro secreto." Guardó la factura. "Bien... veamos como vamos." Examinó su saldo, contenta con el resultado. "Oye... no está... nada mal, chino..." Echó un vistazo a sus pagos. "Bien creo que es el momento para reducir una parte de estos." Cogió el teléfono y vaciló, después respiró hondo y marcó. Sonó tres veces antes de que lo cogieran. "Hola, ¿Sr. Mahoney?"

Una voz grave, agradable le contestó.

"Es Kerry Stuart... si... ya sabe que el arriendo termina el próximo mes. Ya preparé los papeles de renovación." Las palabras le sonaron tan extrañas, le había costado tanto trabajo de decidirse.

"No... no, eso es grande, solo le llamaba... bien resulta que estoy viviendo con alguien... y quise primero asegurarme que funcionaba... ya sabe."

El propietario comprendía muy bien. "Ha sido usted una gran arrendataria, Srta. Stuart... solo avíseme en cuanto deje el apartamento, para firmar los papeles y ya está."

"Gracias." Kerry respondió. "Iré solo a recoger unas cuantas cosa que allí quedan... pero no hay nada valioso, usted puede enseñar el piso en cuanto quiera."

"De acuerdo es muy amable, sé que esto es una gran condición... gracias por avisarme, Srta. Stuart, realmente lo aprecio." Él hizo una pausa. "Le deseo suerte. Espero que las cosas le vayan realmente bien."

"Yo también." La rubia mujer respondió. "Le llamaré más adelante." Colgó el teléfono. "Bien Chino, esto es todo." Echó un vistazo al cachorro. "Quiero decir... como si no hubiera estado viviendo aquí, pero..." Esto era cruzar la línea, y lo sabía. "Ella me tendrá que aguantar ahora."

"Grrr... yawp." Chino dió una vuelta, y alzó su cabeza, mirando detenidamente a Kerry con voz soñolienta.

"Hmmm..." Kerry devolvió su mirada a la pantalla. "Bien... ahora a pedir unos comestibles." Se dirigió a la página de compra, tenían una lista extensa y encima se lo entregaban en casa. "Déjame check... ooo... Dar, eres un poco cerdita... te voy a matar..." Agitó un dedo frente a la pantalla, mientras hacia clic en las opciones personales y cambió el número de la tarjeta de crédito, los comestibles se cargaron a la suya. "Maldita sea, puedo costearme esto Dar... ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?"

Irritada, hizo clic a su correo electrónico escribiendo una nota corta reprendiendo a Dar y lo envió. "Muchacha mala."

Chino levantó su cabeza gimiendo.

"No tú." Kerry tranquilizó al cachorro. "Ahora déjame ver..." Seleccionó una variedad de productos frescos y algunas cosas más, tamborileó sus dedos, se acercó a la sección de golosinas e hizo clic sobre los favoritos de Dar. "Por todos los derechos, debería restringir esto a coles de Bruselas por aquella broma, pero..." Una imagen mental de los pequeños ojos de cachorro de Dar era capaz de hacerle cambiar de humor, y le hizo aparecer una sonrisa en la cara de Kerry. "No puedo resistirme a ese puchero y ella lo sabe."

Terminó la compra en el sitio web de la isla, que descubrió una noche navegando, y que Dar no tenía ni idea que existía. "No me sorprende." Kerry resopló suavemente. "Srta. puedo vivir de Corn Flakes..." Cogió la taza, tomando un sorbo del té de melocotón, aspirando tranquila y placenteramente el fragante vapor. Las medicinas ya le hacían efecto, y solo sentía un dolor suave, que era mucho mejor que los espasmos de esta mañana. De todos modos, se alegró de estar aquí, con una almohadilla caliente cerca por si la necesitaba.

No era que la almohadilla pudiera igualar la comodidad proporcionada por una vida, respirando a Dar, pero... Kerry sonrió silenciosamente al recordar las atenciones solícitas de su amante. Se adaptaría.

Empezó a hacer cálculos en su talonario de cheques y arreglar las cuentas. "Hmm tenemos un poco de extras aquí este mes... Chino a ver si podemos encontrar algún regalo o dos." Hizo clic en una tienda online(2). "Ooo... una cámara digital... ¿Qué dices, hmm? ¿Te parece bien? ¿Es un regalo?"

El cachorro escuchó la palabra regalo e inmediatamente corrió levantándose en sus patas traseras, poniendo sus patas delanteras en los muslos de Kerry, pidiendo premio "¿Grrr?"

"Oh... ¿Quieres un premio?" Kerry se rió, y cogió una galleta para cachorros que tenía en su bolsillo, dándoselo al animal. "Aquí va." Le tiró otra. Miró a Chino masticar durante un minuto, entonces devolvió su atención al navegador. "Yeah... esto sería chulo de verdad." Echó un vistazo abajo de la pantalla viendo que había recibido un correo. "¿Hmm?" Hizo clic en él y sonrió cuando vio el remitente.

Roberts Dar. Enviado 11.22 de la mañana.

Bien, me considero castigada, lo cambio..., yo podría tener los gastos del barco.
Podríamos conseguir tener una tarjeta conjunta o algo.

Dar.

PS... ¿Cómo estás? No quise llamarte por si te despertaba.


Kerry estudió la nota, sintiendo una pequeña espina de la imprudencia. Pensó la respuesta, y tecleó unas palabras enviando el correo. "A ver que respondes a esto, Paladar." Sonrió abiertamente, luego reanudó su navegación.



***


Dar hizo una pausa fuera de la sala de conferencias, dirigiendo sus dedos a su cabello peinándolo antes de poner una mano en el pomo de la puerta. Entró en el cuarto y dejó la puerta cerrarse detrás de ella, consciente de que varios pares de ojos la miraban. "Buenas tardes." Comentó mientras se movía hacia la punta de la mesa y se sentó. El resto del grupo lo formaban los representantes de dos compañías que acababan de firmar alianzas, junto con los representantes de Ventas y Mercadotecnia y una de las personas de Duks.

"Todo está bien... Estamos aquí para hablar sobre la adquisición potencial por lo cual el estado se beneficia del contrato de Idaho." Dar sacó una carpeta, y la dejó encima de la mesa. "Supongo que ustedes me darán los informes sobre los progresos que han echo para el gobierno hasta ahora." Miró a los representantes de la compañía de ese estado. "¿Quiere comenzar usted?"

Ellos se miraron el uno al otro, entonces el hombre de mayor edad carraspeó. "Bien, bien..."

Fue una larga reunión y Dar estaba ligeramente frustrada cuando terminó, sintiendo que aquí había un problema de comunicación, pero era incapaz de señalar exactamente cuál era. Siguió tratando de conseguir la información de los recién llegados, pero sentía que el hombre mayor, al menos era evasivo, y todos ellos parecían guardar sus estrategias bajo sus sombreros, y tener a su compañía alrededor, solo para tener dinero en efectivo para poder mantener la suya.

Pero esto no iba a pasar. Dar mordió la pluma cuando se fueron terminada la reunión, y frunció el ceño un poco. "Elle... ven un momento." La representante de Mercadotecnia, guardó sus papeles, luego caminó por la sala de reuniones que ahora estaba vacía, esperando de pie, visiblemente intranquila. "Relájate... siéntate un minuto."

Colocando sus manos encima de la mesa, mientras esperaba.

"¿Qué pensaste sobre ellos?" Dar preguntó.

"¿Yo?" Las cejas de Elle se levantaron. "Um... no se están bien, creo... que tranquilos." Colocándose mejor sus gafas en la nariz. "Los conocí cuando se dirigían hacia aquí... eran amables, desconfiados, si sabes a lo que me refiero."

Dar afirmó con la cabeza, apretando sus labios. "Si... sentí lo mismo... bien, de acuerdo. Gracias."

Parpadeó mirándola. "Um... felicidades por cierto." Se puso de pie, saludando un poco torpemente con la cabeza, entonces giró, cogiendo sus papeles y se marchó.

Dar suspiró, luego se puso de pie y juntó sus papeles, dirigiéndose hacia su oficina, encontrándose a María que volvía con una bolsa blanca. "Hola María."

"¿Has terminado la reunión, Dar?" La secretaria le sostuvo la puerta y siguiéndola dentro. "Te he traído pollo con arroz... cuando volvía."

Dar rió. "Gracias... si... se acabó, pero tengo otra después del almuerzo... y una video conferencia después de eso."

María caminó hacia su escritorio dejando su bolso. "¿Y cómo está Kerrisita, qué hace?" Preguntó sacando el contenedor de la comida, dándoselo a Dar. "Paré en la farmacia, y le llevarás esto, ¿Si?" Dándole a Dar otra bolsa. "Hazle el té... a ella le hará bien."

Dar sostuvo la bolsa. "Um yo... No sé, no he hablado con ella desde que la dejé en casa. Estoy segura que está bien... y gracias, le gusta el té."

María la miró severamente. "La pobre Kerrisita está en casa enferma y ¿Tu no la llamas?" Regañó a su jefa.

"Uh." Dar se sintió agarrada por el brazo por la mujer mayor. "Solo tiene algunos calambres, María... ella no es un bebe, ya lo sabes."

"Ese no es el punto, jefa." María declaró. "Está bien que sepa que te preocupas por ella, ¿no?"

"Uh..." Dar se rindió. "Sip. Tienes razón... Voy a llamarla." Huyó de la oficina de María escapándose a la suya, dejando el almuerzo rodeando su escritorio. "Jesús... piensa que es una niña o algo... Apuesto que está durmiendo la siesta... seguro que no quiere que la esté llamando cada cinco minutos..." Con un suspiro, se sentó y marcó el número de su casa. Este sonó varias veces y cuando estaba a punto de colgar le contestaron. "Oye."

"¡Oye!" La voz de Kerry se reanimó audiblemente en cuanto reconoció su voz. "Wow, estaba pensando en ti."

Dar apoyó su barbilla sobre su puño sonriendo. "También estaba pensando en ti. Acabo de salir de la reunión, lamento que no estuvieras aquí... tal vez podrías usar un poco de tu perspicacia con los nuevos socios". Suspirando. "¿Cómo estás?"

"Contesté esto en el correo electrónico." Kerry le dijo secamente. "Pero... asumo que aún no lo leíste."

"Um..." Dar hizo rodar su ratón para comprobar su correo. "Ah... no. Acabo de llegar, vamos a ver... oh." Comenzó a reírse. "Oh." Sintió como empezaba a sonrojarse. "Bien me alegro que te gustara el servicio anoche."

Kerry se rió entre dientes también. "El dolor viene y se va... tomo los medicamentos esto mejora un poco y se va el dolor... pero al cabo de un rato vuelve de nuevo." Suspiró. "Chino está cuidando de mi, aunque no es lo mismo... y he estado navegando por la red."

"Uh ah." La mujer más alta dijo. "Podría ser peligroso."

"Mm... sí, ciertamente podría... ¿Sabes que Victoria Secrets tiene un gran sitio en la red?" Kerry preguntó, inocentemente.

Los ojos azules se ensancharon. "Hay alguna razón en particular por la que me das esta exquisita noticia en especial." Cuestionó intrigada.

"¿Te gusta el azul, verdad?" Kerry preguntó, ignorando la pregunta.

"Um..., si... ¿por qué?" Dar sintió la curiosidad subir por su espalda y colgar en sus hombros, casi imaginándose la respuesta. "¿Kerry?"

"¿Si?" La rubia mujer ronroneó. "¿Pasa algo malo?"

Dar mordió su labio. "Um... no." Sintió una pequeña sensación de entusiasmo, casi peligrosa. "Nada."

El intercomunicador sonó. "Un momento." Presionando el botón preguntó. "¿Si, María?"

"Dar, tengo aquí al Sr. Evans, de Interlock, ¿quiere hablar contigo?"

Ah el socio reaccio. "Bien... dame un minuto, María, luego le haces entrar." Dar presionó la otra línea. "Si tu estás bromeando..., tengo aquí a un agricultor de patatas esperándome."

"¿Bromeando? Sabes que no hago bromas, Dar." Kerry se opuso, con una sonrisita. "¿Puedo ofrecerte unas hamburguesas para la cena? El club en la playa acaba de actualizar el menú, y tienen unas cuantas cosas nuevas."

Dar sonrió en el teléfono afectuosamente. "Me parece muy bien... te veo dentro de poco."

"De acuerdo, diviértete." Kerry colgó, y Dar suspiró, contenta de haber seguido el consejo de María. Echó un vistazo cuando la puerta se abrió, dejando pasar al hombre alto y canoso. "Pase, Sr. Evans... María, gracias por recordarme de aquella cuestión pendiente."

La secretaria pareció en blanco durante un momento, entonces sonrió sacudiendo un dedo a su jefa, pero no dijo nada cuando cerró la puerta detrás de ella.

Dar hizo señas para que el invitado se sentara. "Siéntese Sr. Evans... Espero que no le moleste si voy tomando mi almuerzo mientras hablamos." No le dio opción para contestar abriendo el envase de Styrofoam, liberando el olor de azafrán y ajo en el aire. "¿Qué puedo hacer por usted?" Preguntó, sacando unos cubiertos que venían en el envase del almuerzo.

Él se sentó, cruzando las piernas, descansando las manos en sus rodillas y estudiándola. Dar mantuvo el contacto visual, mirándole mientras pinchaba un trozo de pollo y mascándolo. Una negra ceja se levantó inquisitoriamente.

"Srta. Roberts, no estoy seguro de como mencionar esto." Dijo las palabras con cuidado. "He hablado con mis colegas, y ellos sienten lo mismo que yo... y temo que tenemos una dificultad con usted... ah... con su cultura corporativa."

Dar tomó un bocado de arroz, y lo masticó, mientras consideraba sus palabras. "¿Nuestra cultura corporativa?" Repitió, señalando con el tenedor las paredes. "¿No el gustan las paredes de roble, o el color granate de las alfombras?" Preguntó, francamente perpleja. "¿A qué cultura corporativa se refiere usted?"

Él vaciló. "Nos parece que su compañía tiene una... muy abierta política sobre el comportamiento del personal." Declaró. "Así como..., también mucha diversidad en su nómina de empleados."

Una de las cejas de Dar se elevó. "La mayor parte de la gente que tengo son corporativos activos." Le informó. "¿Pero a qué se refiere usted exactamente?" Haciendo una pausa, masticó otro pedazo de pollo. "¿Por cuál comportamiento del personal se ha sentido usted... ofendido?"

Él carraspeó, obviamente disconforme. "Por el suyo, realmente."

Dar dejó de masticar, y solo lo contempló. Entonces tragó y tomó un sorbo de agua del vaso sobre el escritorio. "¿Disculpe?" Casi se rió. "¿Qué es lo que encuentra ofensivo... mi tendencia de garabatear en las reuniones, o mi almuerzo delante de usted sin ofrecerle nada?"

Él la miró. "Pasamos un tiempo en su cafetería esta mañana, y oímos de la situación entre usted y su ayudante."

Esto dejó de ser gracioso. Dar sintió una ola helada cruzar por su cuerpo, sabía que esto se reflejaba en su cara, porque vio su reacción. Dejó su tenedor despacio y colocó sus manos cruzadas encima del escritorio. "Y su problema con esto exactamente... ¿Cuál es?" Sentía el movimiento de cólera posarse en su estómago.

Silencio absoluto durante unos latidos del corazón. "Venimos de una parte del país que cree en Dios, Srta. Roberts... y personalmente, encuentro que su clase de comportamiento es asqueroso." Contestó altivo, levantando su barbilla un poco. "Y mis colegas sienten lo mismo."

Una docena de réplicas repugnantes cruzaron por la mente de Dar, y los desechó. "Bien, Sr. Evans... la política oficial de nuestra compañía es una de no discriminación... y estoy malditamente orgullosa de ello... Lamento que usted no piense lo mismo." Haciendo una pausa. "Deje que me asegure de que esto lo entiendo, aunque... usted tiene un problema conmigo porque soy lesbiana, ¿Correcto?"

Su cara se movió nerviosamente al oír la palabra. "Acepto la palabra de Dios sobre esto... así es."

"No voy a entrar en un debate sobre la religión." Dar contestó. "Estoy segura, que no le gustarían tampoco mis puntos de vista." Respiró profundamente varias veces, sentía como la tensión iba subiendo. "Bien... bien, Sr. Evans... en primer lugar mi vida personal no es ninguna cuestión suya."

"No creo que estemos cómodos trabajando con usted." La interrumpió. "Y aunque así fuera, su respeto a la cultura extranjera de aquí es algo alta... Srta. Roberts, ¿Supongo que sabe usted que una buena parte de sus empleados no habla inglés en su lugar de trabajo?"

Dar sintió crecer su ira. "Sr. Evans, el cincuenta por cierto de nuestros empleados tiene otra lengua materna, aparte del inglés, basada en el echo de que son ciudadanos de otro país." Le recordó. "Somos una organización internacional... por si no se había dado cuenta."

"Encontramos esto..." Él nunca consiguió finalizar. Dar se levantó, apoyándose en su escritorio, chispas heladas saliendo de sus pálidos ojos.

"¿Sabe usted qué es lo que encuentro ofensivo?" Gruñó. "Encuentro su inquietud ofensiva, Sr. Evans, ¿Sabe lo que voy a hacer?... llamaré a Mercadotecnia diciéndoles que suspendemos el contrato, ¿De acuerdo?"

"Era mi objetivo, si." Se puso en pie rígidamente. "Siento que no pueda entender nuestros sentimientos en todo este tema."

"No lo hago." Dar rió. "Pero déjeme decirle... voy a hacer que el grupo de publicidad haga una declaración, en la que diga que rescindimos el contrato, porque ustedes son demasiado prejuiciosos para tratar con nosotros."

Él se preparó. "Esto no es prejuicio, Srta. Roberts. No tiene nada que ver con eso... es solo cómo lo vemos y con quién preferimos tratar."

Dar solo sacudió la cabeza. "Entonces ustedes se encontrarán que su círculo se hace más pequeño día a día, señor y... ¿Usted sabe qué?" Se inclinó en la mesa acercándose más a él. "Entraremos allí y nos llevaremos todo el negocio de todos modos."

"No después de que nosotros nos dirijamos a nuestros clientes, y les avisemos de que tipo de gente es usted." Dijo con suficiencia. "El resto del país no se parece a este lugar Srta. Roberts."

Dar le sonrió. Una de las más perversas. "Sr. Evans... cuando termine con ustedes, ellos ni se preocuparán si yo visto una cruz gamada o no." Dejó caer su tono de voz. "Ahora salga usted antes de que avise a los de seguridad y le echen a patadas."

Él se dirigió a la puerta, y miró hacia atrás, su mano sobre el pomo. "Usted es una abominación a los ojos de Dios, Srta. Roberts."

"Cualquier Dios en el que creo no sabe que palabra es odiar, Sr. Evans." Dar contestó suavemente. "¿Sabe? Me compadezco de usted." Miró como la puerta se cerraba detrás de él y soltó su aliento contenido. "Mierda."

Condenado del diablo... pedazo de estúpido que se finge honrado, hijo de... Dar caminó alrededor del escritorio y se sentó, sacudiendo la cabeza con repugnancia, mientras pensaba en lo que le podía decir a José sobre lo que había pasado.

Vaya manera de comenzar mi nuevo trabajo.


***
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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 28th 2017, 11:57 pm

"Dos de estas divisiones no muestran mucha ganancia." Duks señaló una línea de la página. "Creo que tenemos necesidad de cambiar algo... quizás lo podrías mirar."

Dar miró el papel, y asintió. "Ellos no hacen buenos contratos." Sacudió la cabeza. "Ponen solo el negocio, y no añaden realmente el punto fundamental." La luz del sol de la tarde se reflejó en la oficina, calentando su espalda. "Tendré esta cuestión bajo revisión técnica."

"Bien... bien." Duks se estiró. "Así... ¿Cómo te sientes con tu nuevo trabajo?"

Los azules ojos lo miraron perplejos. "¿Cómo que se siente?"

"¿Siendo la directora de todo lo que contemplas?" El VP de Finanzas contestó, con un guiño. "Oí el rumor de que anulaste el acuerdo con Interlock... ¿Qué pasó?"

Dar miró el escritorio. "El Sr. Evans pensó que no podría hacer negocios con nosotros." Contestó con voz neutra.

Su teléfono sonó. "Dar es el Sr. José en la número uno para ti."

Dar suspiró. "Bien." Apretando el botón. "¿Si?"

"¿Qué es lo que he oído, sobre Interlock?" La voz de José llegó, gritando por el ultraje. "¿Qué es esta mierda, Dar?"

"Así es, lo hice." Dar contestó rotundamente. "Él dijo que no quería trabajar con nosotros, entonces anulé su contrato, ¿Algún problema?"

"¡Infierno, si que tengo un problema con esto!" José gritó. "¿Qué piensas que haces? Teníamos un plan comercial en Idaho... Tengo siete contratos principales allí."

"No con su cooperación. Intenta algo más." Dar contestó. "Rodéalos."

"¿Mierda... es una carga de... cuál es el problema?" José exigió.

Dar vaciló, entonces respondió con la mandíbula apretada. "Soy yo."

Se hizo un silencio absoluto. "¿Tu?" José balbuceó. "Jesucristo, me figuro... esto me lleva a que le regañaste o... no, apuesto que él averiguó que duermes con esa pequeña guarra tuya, y te digo..."

Duks rodeó en escritorio y agarró la mano tensa de Dar, apretando el botón mute. "¡Dar!" La llamó urgentemente, haciéndola reaccionar viendo como los ojos azules se ponían grises por la furia. "Detente..."

"Déjame ir, Louis." Dar sentía como temblaba de ira. "Voy a patear su culo."

"Venga Dar... escúchame." El VP de Finanzas la separó del escritorio, hablando suavemente. "Él es un idiota ignorante, pero la vida está lleno de ellos, y también en la compañía, no puedes despedirlos a todos, amiga mía."

Dar aspiró, y lo liberó, tratando de eliminar su cólera. "Puedo despedir a este, y entonces seguro que los otros entenderán el mensaje." Finalmente dijo, en voz baja. "No voy a consentir esto, Louis."

"Bien de acuerdo... pero, por favor, por favor amiga mía, dale una advertencia. Solo una. Guarda nuestros traseros de los tribunales, ¿de acuerdo?" Duks preguntó, razonablemente. "Sabes que lo hará de nuevo, Dar... por favor."

La morena mujer dejó sus manos caer en el escritorio, apoyándose sobre ellas. Durante un largo minuto contempló la superficie de madera, luego golpeó el botón mute. "¿José?"

"¿Si? Ya sabía que esto iba a representar un problema, y te digo..."

"Cállate."

Silencio.

"Quiero que me escuches bien." Dar articuló sus palabras con sumo cuidado.

"¿Si?"

"Si tu alguna vez... oigo que vuelves a decir esto, sobre alguien que trabaje aquí otra vez, no solo voy a despedirte personalmente, voy a ir a tu oficina, agarrarte, llevarte fuera y patear tu culo delante de toda la compañía". Dar declaró suavemente. "¿Me entiendes?"

Mucho silencio.

"¿Pregunté si me entendiste?" Dar dijo suavemente.

"Si." Respondió sumiso.

Dar respiró. "Bueno. El tenía dos problemas, por el echo de que soy lesbiana, y el que tu eres cubano. No sé, calculé quien de nosotros sería primero despedido, entonces por eso lo mandé a paseo."

Se hizo de nuevo el silencio. "¿Esas putas tenían un problema conmigo?" La voz de José se elevó. "Mi padre vino a este país solo con un puro y seis hojas de plátano, y ha terminado por poseer la mitad de bienes inmuebles en Hialeah, entonces él si que puede besar mi culo cubano."

"Si, bien... esta es otra manera de decírselo." Dar repitió, luego desconectó la llamada. Contempló los peces luchadores, notando como su tensión se alejaba despacio, consciente de la presencia cercana de Duks. "Pienso que él te debe estar agradecido."

"Mmm." Duks murmuró.

Dar le miró. "Pienso que yo también." Añadió, silenciosamente.

La mirada del contable se suavizó un poco. "Amiga mía, es difícil... lo entiendo."

"De alguna manera, espero que la mayoría de la compañía y Mari no nos considere, una abominación a los ojos de Dios, Lou." Dar contestó, sentándose y descansando sus manos en el escritorio. "Trato de no preocuparme, pero cada vez lo consigo menos."

Duks se levantó y se sentó sobre el borde de la mesa, cerca de ella. "¿Sabes? Dar... estoy seguro que hay mucha gente que siente como ustedes, pero pienso que no es la mayoría."

"No." Dar se rió por dentro un poco. "El resto solo me odia por ser una puta hembra." Dió a Duks una mirada irónica. "Realmente no se preocupan con quien duermo."

Duks suspiró y le acarició en el hombro. "Algunos de nosotros estamos contentos de que tú estés aquí, has conseguido tu posición mi amiga... y pienso que también hay mucha más gente de la que tu imaginas que te apoya." Hizo una pausa. "Venga... vamos abajo... a tomar un café,

¿Humm?" Dar estudió sus manos. "Vé tu... bajo en un minuto."

De mala gana, el contable se marchó cerrando la puerta suavemente. Dar frotó su cara y se relajó en el sillón, sintiendo como su estómago se desataba de los nudos. "Que día más jodido." Informó al techo. "Unos cuantos días así y voy a tirar esto por la borda, y hacerme capitán de barco."

Un momento después, un golpe suave sonó en la puerta, inclinando su cabeza. "¿Sip?"

La puerta se abrió, dejando paso a María, que llevaba una alta taza humeante. "Jefa, sé que esto es malo para tí, pero creo que ahora lo necesitas." Dejó la taza, y Dar aspiró el olor del chocolate.

Sonriendo. "Gracias, María." Suspirando. "Sip... hoy ha sido un día de mierda." Viendo como su secretaria se sentaba en el sillón de invitados. "Deduzco que las noticias vuelan."

"Si." La mujer asintió con la cabeza. "Han sido ellos, es cierto." Se enderezó un poco. "Sabes, Dar... cuando yo llegué de mi país a este país, en mi país yo estaba en la oficina del número uno ¿Sabes? Y cuando llegué a este país, toda la gente me miraba y para ellos solo era..." Hizo un ruido como si escupiera. "Inmigrante."

Dar la miró con curiosidad. "Hmm."

"No les importaba que yo fuera a la iglesia, o si yo trabajaba en un despacho de abogados, o que yo tuviera que educar a mis niños... No, solo era..." Hizo de nuevo el ruido de escupir. "Inmigrante."

Dar chasqueó sus dedos. "Debe haber sido difícil para ti. Concedemos nuestra ciudadanía, mucho tiempo después."

"Si." La secretaria estuvo de acuerdo. "Tu lo sabes... Tuve que estudiar muchas horas antes de que yo pasara esa prueba, ¿Sabes?, muchas más de las que puedes haber tomado tú... de todas maneras encontré mi camino... y lo que aprendí de él, Dar... es que lo que es realmente importante de la gente, no es el exterior sino el interior."

Dar la miró fijamente el escritorio. "Mucha gente nunca consigue comprender esto, María."

"Si, tienes razón... muchos de ellos no lo hacen." María estuvo de acuerdo. "Incluso en mi iglesia, que escribe que toda la gente debe amar el uno al otro, de todos modos, ellos piensan que Dios hace esta clase, o que una clase de gente es mejor que la otra." Dijo doblando las manos. "Dar, tu eres una buena persona."

La mujer de cabellera oscura sonrió. "Gracias... sé que tu también lo eres."

"Gracias." María sonrió. "Y Kerrisita también lo es."

"Si, ella lo es." Dar estuvo de acuerdo, suavemente.

"Cuando dos personas buenas se aman, Dar, estoy segura de que Dios les sonríe, y que Él no se preocupa ni como son ni que parecen." María dijo, suavemente. "Lo que creo... es que habéis sido bendecidas."

Le pareció que habían colocado una manta encima suyo, viniendo de la persona más inimaginablemente inesperada. "Gracias, María." Dar contestó suavemente. "Esto que has dicho significa mucho para mí."

María pareció muy contenta. "Eres bienvenida, Dar." Vaciló. "Una de mis... mi hija más joven, Conchita cumple quince(3) el mes próximo... Me encantaría que Kerrisita y tu vinieran, lo celebraríamos con mi familia."

Esto si que era una sorpresa. Dar sabía bastante de la cultura cubana tradicional, para estar francamente sorprendida en su petición, pero ella también sabía bastante como para no negarse. "Nos encantaría." Contestó, simplemente. "Gracias."

"Gracias." María dijo solemnemente, poniéndose en pie y arreglándose la falda. "¿Cómo está Kerrisita?"

"Está mejor." Dar contestó, silenciosamente, tomando un sorbo de su taza de chocolate.

La secretaria miró por la ventana. "Son las cinco de la tarde... yo creo que... ¿No crees que Kerrisita estaría mejor si llegaras temprano?

Dar se rió entre dientes suavemente. "Me dices tu que salga de aquí, ¿María?"

"Si." La secretaria sonrió. "Creo... que lo hago ¿Verdad?"

Dar se levantó apagando el monitor. "Me parece muy buena idea." Agarró sus llaves y se colgó su ordenador portátil. "Ha sido un día muy largo."

"Y siempre habrá mañana." María añadió. "Para nuevos problemas."

Dar siguió a María hacia la puerta, sacudiendo la cabeza. "No es que no sea verdad."



***


Kerry vio como los últimos rayos de la tarde entrando a través de las ventanas delanteras, reflejándose en el suelo, pintando rayos de oro en la mesa. Estaba enroscada en el sofá, con Chino encima de su barriga, y una taza de té caliente que descansaba en la mesita al lado de su cabeza.

Se sentía bastante bien. Las medicinas le habían calmado el dolor, pero un poco atontada debido al efecto relajante, había conseguido hacer bastantes cosas, entonces se podía permitir holgazanear un poco, no se sentía culpable, estuvo mirando la televisión durante toda la tarde. Era agradable haber podido tener un dia libre, reflexionó, y pasar el tiempo sin preocuparse sobre líneas caídas, gritos de la gente, o cosas así.

Estaba un poco preocupada, ya que no había tenido noticias de Dar desde su llamada de la mañana. Intentó comunicarse con la oficina, pero le había saltado el contestador. Se sentía un poco preocupada por su amiga, de un modo vago e inestable, pero resistió el impulso de llamarla al busca o al móvil, porque si hubiera pasado algo, seguramente Dar la habría llamado.

¿Correcto?

Kerry suspiró, dejando su cabeza apoyada en el brazo del sofá, aspirando el olor suave del cuero, luego se echó por encima el edredón tapando su cuerpo. Y dejó que su calidez la llevara a un ligero sueño.

Estaba soñando, escuchando las risas de niños alrededor, y el olor del humo de nogal americano. Adormilada en una hamaca, y se abrigaba en una manta suave, escuchando el sonido de las ramas de los bosques cercanos removidas por un viento suave.

Unos pasos que se acercaban, y sentía una presencia cercana, un olor que trajo una sonrisa a su cara, cuando unos dedos suaves le retiraban el pelo de la cara, mientras unos labios la besaban suavemente. Sus ojos verdes se abrieron, viendo unos ojos azules familiares mirándola, enmarcando una cara curtida por el sol, un poco más mayor de lo que ella había esperado.

Alzaba sus brazos y los colocaba alrededor del poderoso cuello acercándola, besándola de nuevo, deleitándose en la dulzura y la pasión, y el sentido de posesión de la una con la otra, una sensación que recordaba que nunca había sentido.


Cuando se dió cuenta, la risa de los niños se alejó, y el olor de nogal americano fue sustituido por el olor de la madera polaca, y abrió los ojos para ver aquellos mismos ojos azules, un poco más jóvenes, mirándola con curiosidad, una débil sonrisa jugueteaba en los labios de Dar.

"Oh." Dijo un poco colorada, puso una mano en el cabello de Dar, apartándolo de la mejilla, había visto una pequeña cicatriz debajo de su ceja en su sueño, y ahora no estaba. "Ya estás en casa." Chino jugueteaba con ella mordiéndole los dedos.

Sus labios se movieron en una suave sonrisa. "Si, lo estoy." Dar se sentó en el borde. "¿Cómo te sientes?" Estaba rascándole las orejas al cachorro.

Kerry miró la ventana, viendo como el cielo se oscurecía en el crepúsculo. "Um... mejor gracias... estaba mirando la tele y supongo que me dormí... Ey... ¿Hace mucho que llegaste?" Estudiando detenidamente a su amante. "Pareces echa trizas."

Dar suspiró. "Lo estoy... He tenido un día duro." Confesó suavemente. "Tengo un gran dolor de cabeza, debo decirte que es muy agradable ver una cara amigable."

"Aww..." Kerry la atrajo hacia si con un abrazo, sintiendo como el aliento de Dar se liberaba. Frotó a su amante en la espalda, sintiendo la piel caliente debajo de la camisa de seda. "Te eché de menos ¿Qué pasó?"

Dar se permitió unos segundos más de felicidad, antes de enderezarse de mala gana, colocando bien el edredón cubriendo el cuerpo de Kerry. Había estado pensando cuando salió de la oficina sobre si debía o no decirle a Kerry lo que había pasado, entonces calculó que cuando la rubia mujer volviera mañana al trabajo, tarde o temprano se enteraría, entonces sería mejor que ella se lo dijera.

"Una maldita cosa repugnante... tuve que anular un contrato hoy, porque la nueva compañía decía que no podía hacer negocios con nosotros." Removió un mechón muy despeinado de encima de los ojos de Kerry, reflexionando sobre lo mona que estaba cuando se despertó. "No les gustó nuestra diversidad."

Kerry movió la cabeza hacia un lado. "Diversidad... No entiendo... ¿A qué te refieres?"

No había ninguna manera de suavizarlo. "Ellos oyeron comentarios sobre lo nuestro... y pasaron por la cafetería oyendo idiomas diferentes... eso no les gustó."

Kerry la miró. Una ceja se levantó. "Que desgraciados... ellos deberían firmar su contrato con el KKK(4)."

Dar sintió como una sonrisa se posaba en su cara. Debería haber sabido que no tenía razón alguna para preocuparse sobre la reacción de Kerry. "Fue una escena bastante desagradable... y después tuve que ir explicando la razón a todos... y se hizo bastante feo... Duks me impidió que despidiera a José también."

"Wow..." Kerry murmuró. "¿Qué hizo?"

Dar mordió su labio. "Él hizo un comentario... que seguramente a ti tampoco te gustaría."

"Oh." Kerry lo consideró. "Me alegro que no lo despidieras." Acarició la cara de Dar. "Palo y piedras y todo lo demás." Se sentía mal, pero no tanto si Dar lo hubiera despedido. "Estoy segura que le reprendiste de una manera muy profesional."

Los ojos azules la miraron brillantes. "Um... realmente... le dije que si volvía a decir algo así otra vez, yo lo cogería y lo echaría a patadas de la empresa delante de todos."

Kerry se tapó la boca con su mano. "Oh." Amortiguando la risa. "Jesús, Dar... a un hombre cubano, decirle eso es peor que dispararle."

"Mm." Dar estuvo de acuerdo suavemente. "Una buena noticia, hemos sido invitadas a los quince de la hija de María."

"¿Estamos?" Kerry estaba sorprendida. "Quieres decir... como que tu y yo, ¿Estamos?"

Dar afirmó con la cabeza. "Nosotras... definitivamente estamos invitadas." Confirmó. "María me dijo unas cosas realmente agradables después de todo lo que pasó... ella realmente es un amor." Estirando la camiseta de Kerry. "Tendremos que ir de compras, para conseguir unos vestidos elegantes."

"Uerrg... no he llevado un vestido desde la fiesta de mi promoción, Dar." Kerry hizo muecas con la cara. "Y no quieras saber que parecía con ese vestido."

"Seguro que si." Dar se opuso, con una sonrisa. "Aún no me has enseñado todas las fotos embarazosas... que te parece si... pedimos la comida, nos cambiamos y me las enseñas... quiero verte con cara de niña."

"Eeek." Kerry descansó una mejilla en su hombro, mordiendo su labio. "Bien, pero me tienes que prometer que no te reirás... me rizaron el pelo para la ocasión."

"Prometido." Dar cruzó un dedo sobre su corazón. "Pero tu no te puedes sentir culpable de reírte, cuando veas mis fotos de primaria."

Una mirada traviesa cruzó por los ojos verdes.. "Ooo... acabas de conseguir un trato." Kerry estuvo de acuerdo, cruzando sus dedos con los de Dar. "Ve a cambiarte de ropa... llamaré al club de playa."

Dar sonrió. "Bien." Se levantó y se dirigió a la habitación, mirando sobre su hombro. "Puedes hacer que nos traigan..."

"¿Un batido de chocolate?" Kerry asintió, marcando el número. "Seguro."

Los ojos de Dar brillaron, cuando desapareció. Una vez en el dormitorio, podía oír a Kerry haciendo el pedido, miró hacia abajo cuando Chino tomó su zapato, sonriendo.

La casa tenía un sentido muy diferente ahora. Dar se sacó la chaqueta y la colocó sobre la silla cercana al espejo, rápidamente se cambió la ropa, sintiéndose aliviada cuando sintió el suave algodón de su camiseta favorita cubriendo su cuerpo. Se sentó durante un minuto sobre la cama de agua cogiendo a Chino en brazos y jugando con ella. "Oye chica... ¿Cómo estás?"

El cachorro mordisqueaba su barbilla, y luego lamía su cara. Los ojos marrones la miraban con adoración, sus patas estaban encima de su cuello esperando que Dar le rascara detrás de las orejas. Dar echó un vistazo alrededor, luego abrazó al cachorro, sintiendo como una tonta sonrisa asomaba en su cara. Después se puso de pie, metiendo al cachorro debajo de su brazo, saliendo de la habitación, hacia la sala de estar.

Kerry estaba poniendo los servicios en la mesa, había encendido dos velas perfumadas, y atenuado las luces. Sus pestañas rubias relucían a la luz de las velas que lanzaban sombras interesantes en su cuerpo cuando ella se giró hacia Dar y sonrió. "La comida está en camino."

Dar la miró fijamente, imaginando que habría sido el llegar a casa después del día de hoy, sin tener a Kerry o a Chino allí. Un gran suspiro salió de ella, y dejó el cachorro en el suelo, se acercó y envolvió a Kerry en un abrazo que le llegó directamente a su corazón.

"Urk..." Kerry estaba sorprendida, pero colocó sus brazos alrededor de Dar, amando la sensación de abrazar ese cuerpo fuerte y sentirse abrazada. "Mm... ¿Esto por qué, estás bien?"

"Estoy muy contenta de que tu formes una parte de mi vida." Dar contestó, con un suspiro.

"¿Realmente?" Kerry murmuró.

"Por supuesto." Dar aflojó el abrazo, y se inclinó un poco hacia atrás.

"Es gracioso que digas eso." Kerry se sentó en el sofá, y tiró de ella. "Tengo... um... tengo que preguntarte algo, y antes de que lo haga, quiero que sepas que puedes decir libremente que no."

"¿Eso es?" Dar respondió ligeramente, insegura de que esperar.

"Si." Kerry tomó sus manos y las sostuvo. "Alguien me llamó hoy." Respiró. "Era el Pastor Robert... te hablé de él... ¿Recuerdas?"

"Si." Dar contestó.

"Él está en la cuidad." La rubia mujer le dijo.

"Oh... eso está bien... tu... um.. ¿Quieres invitarle a comer?". Dar contestó, vacilante.

"No... bien, quiero decir... seguro que si... pero esta no es la pregunta". Kerry cuadró sus hombros. "Él se ofreció para..." Se detuvo, respirando. "Dijo que realizaría una ceremonia para nosotras... si yo quisiera... si lo quisiéramos las dos."

Dar parpadeó mirándola.

"Escucha, sé que tu no estás en ello, Dar... lo sé... no ha sido algo con lo que hayas crecido, y sé que esto no hace realmente... malo... oh." Kerry se calló cuando sintió como Dar la agarraba por el cuello suavemente, atrayéndola más cerca para un beso apasionado.

Cuando se separaron con las respiraciones agitadas. "Me encantaría hacerlo." Dar declaró sinceramente. "Quiero decir... tienes razón. No sé mucho sobre esto, y nunca me he encontrado con una cosa así, pero sé que es importante para ti... y eso lo hace importante para mi."

Kerry sonrió suavemente entre sus brazos. "Wow." Se sentía maravillosa. "Grandioso... ahora... podemos buscar un lugar para hacerlo, porque no sé... si quiero tenerlo dentro de la iglesia... la de South Beach."

Dar sonrió abiertamente. "Sé de un lugar." Tenía la cara de Kerry entre sus manos acariciando las mejillas con los pulgares. "Es un poco falto de servicios, pero tiene un amanecer que te encantará." Kerry había pedido su mano de la manera que... nunca se había imaginado, pero de todas formas a la vez no podía fingir que no lo había estado pensando... de hecho estar durante el amanecer en una playa y pedírselo había sido lo primero en la lista durante el día de San Valentín. "Gracias por pedírmelo."

Kerry se encontró sonriendo de la alegría, mirando la cara de cansancio que había en Dar. "Lamento que hayas tenido un día piojoso."

Las cejas oscuras se levantaron. "¿Eh?" Dar preguntó, francamente perpleja. "¿Qué día? Oh..." Se rió suavemente. "Si... de acuerdo... ni me acordaba de eso..." Acarició la cara de Kerry. "María tenía razón."

Kerry se inclinó en la caricia, simplemente sintiendo el amor que había en ese movimiento. "¿Mm...?"

"He sido bendecida." Dar declaró suavemente. "He encontrado mi alma gemela."

Respira... Kerry oyó una voz, remotamente parecida a la del sueño. Respira Kerry. Su pecho se movió y aspiró aire, casi sollozando. Lloraba, y no tenia idea de por qué, salvo que solo el sentir esa palabra le daba una sensación de...

Completa.

Kerry sonrió. "Si, tu también lo eres". Alcanzando la mano de Dar cruzó sus dedos, luego la giró un poco y besó la palma. Después de tanto tiempo. El pensamiento resonó suavemente.

El timbre de la puerta sonó.

"Voy a abrir." Dar dijo suavemente.

"Voy a buscar las foto." Kerry contestó.

"Tenemos muchas cosas de las que disfrutar." La mujer de cabellos oscuros dijo, con una sonrisa.

Su alma gemela sonrió. "Si las tenemos."



***


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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Abril 9th 2017, 4:06 pm

Dar dejó que sus ojos se abrieran lentamente, conscientes de la primera hora de la mañana, desde el lugar extraño en el que ella misma se encontraba.

Bien, no realmente extraño, era después de todo su cama, pero bastante extraño que se despertara ligeramente de su sueño, cuando Kerry cambió de posición, acurrucándose más cerca. Estaba todavía oscuro, y no podía ver las vagas sombras en la sala de estar, donde se encontraban los libros de fotografías dispersando los recuerdos que los rodeaban. Se habían quedado hasta las 2 AM mirando tanto los álbumes fotográficos, con las fotos de Kerry pulcramente guardadas en las páginas, como las carpetas desiguales que Dar tenía y había sacado del armario de mala gana pero con humor.

No había sido capaz de impedir que Kerry secuestrara la que tenía disfrazada de Tigger, y que sabía que iba a morderla en cualquier lugar y en cualquier momento. Ah bien... podría haber sido peor... podría haber sido Pooh.

Y estaba bien, por que ella le había quitado no una sino dos de Kerry... una en la que estaba vestida como un angelito, y otra como adolescente, con su chaqueta quitada, con su espalda apoyada en un arbol, y con un libro abierto sobre sus rodillas. En la segunda foto, había algo tan suave y tan pensativo en su expresión, con su mano encima del libro, y su cabeza descansando en el arbol, irresistiblemente llegó a la fibra sensible del corazón de Dar.

Mi alma gemela. Dar sonrió, acariciando el pelo rubio y suave. La palabra le había encantado a Kerry, y esto era realmente como se sentía ella hacia la rubia mujer, como si fueran realmente parte la una de la otra.

Tal vez lo eran. Dar acercó más a su cuerpo el de Kerry. Formaban un rompecabezas de madera bien echo, a pesar de su diferencia de altura, Kerry estaba recostada sobre su lado izquierdo, con su brazo encima de su estómago de Dar, y sus rodillas entre las piernas de la alta mujer. Dar podía sentir el aliento caliente de Kerry contra su clavícula y... Dar sonrió. Respiraban al mismo ritmo.

Esto era un sentimiento agradable.

Amar a Kerry era un sentimiento magnífico. Dar sonrió contenta relajándose, pensando en el fin de semana. Más expresamente en la temprana mañana del sábado, cuando saldrían al amanecer y saludarían al sol, y dirían la una a la otra...

Los ojos azules alarmados se abrieron de golpe. ¿Dirían la una a la otra qué? ¿Podrían ellas decir los votos tradicionales?

Uh... no.

La mente de Dar comenzó a trabajar. ¿Que infiernos podriamos decir?... okay, bien... algo simple como, te amaré por siempre.

Se estremeció. No es que no fuera cierto, pero...

Hmm...

¿Eres la luz de mi vida? Aug... Dar... suenas como una lista de malos éxitos de los años setenta, ¿Tu haces subir el valor de mi vida?

Bien, esto también es cierto. ¿Entraste en mi mundo y lo pusiste de arriba a abajo? no tan lisonjero, pero...

"¿Dar?" La voz soñolienta de Kerry interrumpió su reflexión. Echó un vistazo hacia abajo, la rubia mujer estaba recostada sobre ella.

"¿Hmm?"

"¿Qué estás murmurando?"

Dar suspiró. "Lo siento... no me daba cuenta de que lo hacia."

"¿Mmm... sobre qué?" Kerry persistió en ello.

"Umm... realmente... nada." Dar carraspeó suavemente, y la acurrucó entre sus brazos. "Vuelve a dormir." Firmemente cerró sus ojos.

"Bien." Kerry murmuró obediente.

El silencio pacífico duró solo unos breves instantes.

"¿Soy realmente la luz de tu vida?"

Dar hizo un ruido a medio camino entre un gemido y un gimoteo.

"¿No lo soy?"

"¡¡¡Por supuesto que lo eres!!!" La mujer más alta balbuceó de prisa. "¡¡No se suponía que tenías que oírlo!!"

"Ah." la voz de Kerry parecía decepcionada. "Bien... Lo siento."

Dar la miró fijamente, lamentándose. "Kerry... tu eres todas esas cosas... y tantas más que no puedo describir... Yo solo estaba tratando de expresar lo que te iba a decir el sábado por la mañana, durante la ceremonia."

"Ah." La inflexión era totalmente diferente. "No tienes que decir nada." Kerry le dijo suavemente. "Solo que estés allí es bastante para mí."

"Ah..." Dar murmuró.

"Pensé... que tal vez... podría... quiero decir, tengo ese poema... y pensaba que podría... pensé que tal vez podría dárselo al pastor Roberts y utilizar ese."

Dar respiró con alivio. "Eso podría ser perfecto." Besó la cabeza de Kerry suavemente. "Gracias."

Se hizo el silencio de nuevo.

"¿Puse todo de arriba a abajo?, ¡eh!"

Dar la puso encima de su cuerpo de golpe. "Sip."

"Awk... Dar... vamos que te estoy aplastando." Kerry se rió.

Dar frotó su espalda, y empezó a masajearla. "¡No...! Me encanta este sentimiento."

"Te gusta la incapacidad de respirar... Dar, estás loca." Pero el cuerpo de Kerry se fue relajando completamente encima de ella, amoldándose al otro.

"Mmm." Dar saboreó el momento.

"Vamos." Kerry acarició con la nariz su cuello, mordisqueando la parte oculta de la mandíbula. "Te amo." Sintió como los músculos de la cara de Dar se movían al sonreír. "Es casi tiempo de levantarse."

"Uh, ¡eh!" Dar estuvo de acuerdo perezosamente. "¿Cómo te encuentras?"

Kerry consideró la pregunta. "Como que no tengo ganas de despertar mi cuerpo perezoso e ir corriendo... pero no tengo excusa para ello, ¿Verdad?" Confesó. "Así que, vamos tigre, ve a preparar los Corn Flakes y vamos a movernos."

Dar sonrió suavemente, y le dió un suave pellizco. "¿Preparo el café... y tu abres al cachorro?"

Esto era solo el principio de un nuevo día.



***



Kerry bostezó. "Vaya día." Mirando la puesta de sol mientras conducía dirigiéndose del trabajo a casa. "No quiero ver otro diagrama de TCP/IP durante esta semana, Dar... lo juro, tengo los modelos de prueba de sonido metálico, saltando en el interior de mis ojos."

"Esto es un pensamiento atractivo." Dar comentó, apoyándose en la ventanilla del coche y estirando sus piernas. "¿Hablaste con el pastor?"

"Sip." Kerry respondió. "El se puso..., cuando le dije que íbamos a ir en barco y ver el amanecer, casi se le reventó las cuerdas vocales de la alegría." Se ajustó sus lentes de sol mirando el camino. "Ahora... yo... pensaba que podríamos invitar a Colleen, eso estaría bien."

"Seguro que si." Dar cerró los ojos, también protegidos por sus propios lentes de sol.

Kerry la miró. "Si tuviéramos más días podría conseguir que Angie viniera también y Michael... Dar, ¿Piensas que a tu padre le gustaría venir." Miró como la luz del sol se perfilaba en el contorno de Dar, vio como Dar tragaba. "Es una pregunta tonta, pero sabes que a él seguro que le gustaría venir."

Dar estaba silenciosa durante un momento. "No pienso que él... quiera venir con tanta gente. Pero sería una buena idea."

"Se lo podrías preguntar." Sugirió suavemente.

Dar giró su cabeza mirando fuera de la ventana. "Tal vez... no quiera estar allí, Kerry... es difícil para él, lleva tanto tiempo solo."

"¿Qué tiene de difícil para ver a su hija ser feliz?" Kerry condujo el Mustang hacia el ferry y lo aparcó. "Dar, él no envidia que... lo conozco solo desde hace dos meses, pero es lo que pienso."

"No... eso lo sé... pero..." Dar se quitó los lentes, frotando los ojos con los dedos. "Maldita sea, miré durante mucho tiempo aquella pantalla hoy..." Suspiró. "Que estaba diciendo... oh... no, no es que él me envidie algo... Solo que no quiero hacerlo sufrir más."

Kerry la miró. "¿Sabes?... Te vi bizquear en aquella maldita reunión... ¿Cuándo fue la última vez que comprobaste tu vista?" Preguntó curiosa.

Dar se heló, luego se colocó las lentes de sol sobre su nariz y se sentó con los hombros caídos en el asiento. "No tengo nada incorrecto en mis ojos." Cruzando los brazos sobre su pecho.

Oh. Kerry se acomodó en el asiento nerviosa. "Bien solo pensaba..." Contestó suavemente. "Tal vez fuera la luz deslumbrante de la pantalla." Miró el agua silenciosamente, muy consciente de los ojos azules observándola a través de los lentes de sol preferidos de Dar. "Podríamos preguntar a María, ya que nos invitó a la ceremonia de su hija."

"Um... si, es buena idea... tal vez se lo podríamos decirles a Duks y Mariana." Dar murmuró. "Y... yo... unm... le preguntaré a papá... tal vez podría venir unos minutos."

Kerry le cogió la mano, apretándola un poco. Entonces esperó un poco, dejando que el sonido suave del oleaje las envolviera, el grito de una gaviota se oyó encima de ellas. Podía ver el leve movimiento de la mandíbula de Dar, era una indicación de que la mujer calculaba algo en su cabeza.

O estaba decidiendo si le comentaba algo.

Finalmente Dar giró su cabeza un poco hacia ella. "Ellos me dijeron que tenía que utilizar gafas en sexto grado."

"Ah, ¿Realmente?" Kerry mentalmente se anotó un punto. "¿Qué pasó?"

Encogiéndose de hombros. "Pensé... que si mi padre no los necesitaba, yo tampoco... así que... conseguí como solucionarlo..."

"¿Engañándolos?" Kerry preguntó. "¿Pero cómo? ellos hacen unas pruebas."

Dar suspiró. "No realmente... Tengo una memoria perfecta. La memorización de una estúpida tarjeta de ojos no es difícil."

Kerry la miró con asombro. "¿Bromeas, verdad?"

Dar solemnemente comenzó a recitar la tarjeta.

"Hija de p..." La rubia mujer habló sin pensar. "Dar, pero tu... ahora eres una persona adulta, seguramente podrías revisarte la vista..."

Otro encogimiento de hombros. "No me afectaba, y crecí con ello". Dar consideró las olas. "Se hace un poco molesto solo cuando estoy cansada." Dirigiéndole una mirada cómica a Kerry. "No dormí mucho anoche."

Kerry sacudió un poco la cabeza. "Lo que no aprenda de ti... ¿Ahora que pienso, tu también tenías ese problema... la noche del ataque, ¿Verdad?"

Dar pensó, recordando y sonrió ligeramente. "¿Sabes? francamente no puedo recordarlo... no es una de las cosas que recuerdo de esa noche."

"Ah." La rubia mujer asintió con la cabeza. "Golpeaste a esos tipos, ¿Verdad?"

Los ojos azules la miraron silenciosamente. "Si." Dar dobló una mano. "Creo que fracturé al menos una mandíbula."

"Mm." Kerry puso el coche en marcha cuando el barco atracó conduciéndolo hacia la salida. El guarda de seguridad les hizo una señal y ella se acercó, bajando la ventanilla. "Hola."

"Hola, Srta. Stuart, Srta. Roberts... Tienen una entrega." El hombre les dijo, mirando una tablilla con sujetapapeles. "Federal Express, son dos cajas grandes, las hemos llevado a su casa." Miró a Dar. "Son para usted, señora, de Nueva York."

"Ah." Dar afirmó con la cabeza. "Si... las esperaba... gracias Jorge." Sonriéndole cuando él se despidió.

Kerry subió la ventanilla. "¿Que está pasando?"

Dar se inclinó hacia atrás en su asiento. "Mi tía May... la que me regaló el condominio... ellos encontraron unas cajas en un armario, unas cajas de madera... soy su única heredera, entonces mi abogado me los envió. Debe de ser interesante... ella viajó por todas partes. Encontraremos seguramente toda clase de cosas allí."

"Ah... parece divertido." Kerry sonrió sorprendida. "Tal vez serán escarabajos antiguos, o algo."

Dar se rió entre dientes. "Varias pieles de serpiente, secas, conociendo a tía May." Sofocando un bostezo. "Deberíamos dejar a Chino lejos de ellas."

Kerry sonrió abiertamente, y siguió conduciendo.



***

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Abril 9th 2017, 4:08 pm

"Ah, ya lo entiendo." Kerry terminó de cortar la pechuga de pollo. "¿Mientras cocino, como ahora soy tu favorita, no es así?" Dirigiéndose a Chino, que estaba esperando con paciencia y una mirada cómica que algo cayera. "No me hagas parecer como aquel... ve a buscar al monstruo de las galletas."

"Yawp." Chino bostezó, luego sacó la lengua jadeando.

La rubia mujer rió, y siguió con la comida. Comprobando el arroz al vapor que estaba cocinando, y comenzó a preparar la cazuela china, poniendo un poco de aceite de cacahuete esperando que se calentara. "Shh... ¿Te callarás ahora, Chino... no le digas a Dar que pongo todas estas verduras aquí, bien? Después de que haga la salsa ella ni se enterará."

Chino olfateó su tobillo, luego se enroscó en el pie de Kerry, cerrando los ojos.

"Ah... bien ¿Qué soy, una cama de cachorro?" Kerry suspiró. "Solo esperas a que caiga algo ¿Verdad?"

Un ojo marrón se abrió y la miró.

Kerry sonrió, colocando los pimientos rojos verdes y amarillos cortados en el aceite, escuchando el chisporroteo. Los removió, luego añadió el bambú, cacahuetes y la pimienta Szchwan(5). "Ooo... huele bien ¡eh!" Esperó a que las verduras estuvieran doradas, entonces añadió dos libras de pechuga de pollo, y las salteó.

"Bien casi listo." Murmuró, añadiendo la salsa, cuando el pollo ya estaba frito, cubriendo el contenido de la cazuela china con un color meloso. Agregó un puñado de semillas de sésamo y apagó el fuego, colocó en los dos bowls(6) el arroz y lo rodeó con la carne. "¿Oye, Dar?"

"¿Mmm...?"

La voz cerca de su oído la asustó. "¡Yeohw!" Casi dejó caer los bowls que estaban en su mano. "¡Dar no hagas esto!"

"¡Tú me llamaste!" Dar protestó, cogiendo ambos bowls.

"Bien si pero no imaginé que tu estabas de pie detrás mío." Kerry se rió, agarrando las dos copas y la botella de vino de ciruelas. Siguió a Dar a la sala de estar, y se unió a ella cuando se sentó en el sofá, dejando los dos bowls sobre la mesa.

"Bueno." Kerry se sentó encima de sus piernas y aceptando el tazón que le dió Dar. "Es bastante grande." Señalando la caja de madera. Era un artículo curioso, atado con una piel de cuero que estaba grabada con señales extrañas. "Es magnífica."

"Mmm." Dar estaba de acuerdo, comiendo un trozo de pollo con arroz. Se había cambiado poniéndose su camiseta favorita y pantalones cortos, llevaba unos calcetines muy blancos que tenían intrigada a Chino. "Está muy bueno, Ker." Señalando el tazón.

"Gracias." La nariz de Kerry se arrugó cuando sonrió felizmente. "Es una nueva receta."

Los ojos de Dar brillaron. "Puedo sentir el sabor de verduras que hay." Usando sus palillos recuperó un trozo de verdura escondida y lo agitó en la cara de su amante. "Pero podrías poner esta salsa en un zapato que igual me lo comería."

Kerry se rió. "Contaba con ello." Tomando un trozo y lo masticó. "¿Realmente te molesta lo del brócoli."

Dar le hizo esperar la respuesta durante un momento, entonces sonrió contestando. "Nah." Mordió alegremente un trozo de pollo. "Además... ¿Qué derecho tengo yo de quejarme? Tu eres la que cocinas."

"Bien..." Kerry mordió un trozo de bambú. "Me hace sentir mejor el pensar que luego tenemos helado de chocolate para el postre." Hizo una pausa, casi risueña al oír a Dar riendo totalmente reanimada. "De echo, con doble virutas de chocolate." Comiendo un poco de arroz. "Que me hace recordar... vamos a tener que ir en coches separados mañana, tengo programada la revisión anual. Casi me olvido de ello."

"Mm." Dar tomó un bocado más y lo masticó. "Kerry, ¿Puedo hacerte una pregunta personal?"

La rubia mujer dejó de comer, y la miró fijamente. "Uh... claro."

Una ceja oscura se alzó, luego bajó. "¿Por qué el helado de chocolate con virutas te hace recordar a tu médico?"

"Ah." Kerry se rió, sonrojándose un poco. "Si, supongo que sonó raro, eh... no, es porque ella me daba muchos discursos el año pasado... por lo visto estaba demasiada delgada para su gusto... empezó a darme unas charlas y folletos sobre los desórdenes alimenticios..." Miró a Dar irónicamente. "Imagino su reacción cuando me vea."

"Ah... comprendo." Dar afirmó con la cabeza entendiéndolo. "¿Crees que ella tenía razón?"

Kerry masticó un bocado. "Creo que ahora soy mucho más feliz que antes... pero hay muchas más cosas aparte de ello." Sus ojos buscaron la cara de Dar. "Creo que la influencia más grande y que me hizo cambiar de opinión, es la de alguien a quien respeto."

"Mm." Dar asintió, no sabía que responder a esto, entonces simplemente estuvo de acuerdo, comiendo su último bocado de arroz. "Bien. ¿Veamos que hay aquí, huh?" Dejó el tazón y bajó al suelo sentándose al lado de la caja de madera, donde Chino inmediatamente trató de colocarse en su regazo. "¡Oye!"

Kerry rió dejando también el cuenco en la mesa, y sentándose al lado de su novia, cogiendo al cachorro entre sus brazos. "Ooo... mira esta cerradura."

"Sip." Dar tomó la llave que había venido con la caja y la encajó a la vieja cerradura, girándola para abrirla. El metal protestó, pero se abrió, quitó la llave y la puso en el suelo. "Bien." Murmuró, entonces con sumo cuidado descorrió los dos pestillos que sujetaban la tapa, tirando de ella y abriéndola.

El olor que salió era una mezcla rara de polvo, vejez y misterio, Kerry se acercó más, echando una mirada dentro. "Oooh..."

"Wow." Dar se apoyaba en sus rodillas y miró dentro. "Que lío."

Dentro de la caja había un enredo de... No parecía haber nada razonable en su contenido, sólo un surtido arbitrario de artículos raros, había pequeñas cajas de madera, pedazos de metal, y ropa muy vieja. "¿Qué demonios es todo esto?... parece los restos de una compañía teatral turística mala."

"O de una vieja tropa de chicas scout." Kerry murmuró, sacando una vieja cazuela de hierro, parecida a una taza de acampada. "Wow." Lo giró, mirando detenidamente unas señales que había en el fondo. "Son unas iniciales."

"Uh... ¡eh!" Dar cogió y sacó una pequeña caja de madera alargada, era lisa y vieja. Suavemente lo abrió, revelando una vieja pluma de escribir, con la punta manchada de tinta púrpura.

"Ah." Kerry cogió la caja de las manos de Dar examinándola. "Wow, esto es realmente antiguo." Dirigió una yema de dedo a la superficie de cobre. "¿Ella era escritora?"

"..." Dar pensó en ello. "No lo sé... no la conocía demasiado, Kerry... nosotros no... es extraño. Realmente nunca he sabido el por qué ella me hizo heredera de todo lo suyo, no éramos realmente parientes cercanos." Hizo una pausa. "¿Por qué piensas que ella era escritora?"

"Mmm... esta pluma significaba mucho para ella, por lo general guardamos las cosas que usamos más, Dar." Kerry sacó la pluma con cuidado, y la colocó entre sus dedos. Era... adecuado. Se sentía cómoda con ella, de una manera muy rara. "Ah, es un sentimiento agradable." Murmuró moviendo su mano.

Dar la miró con curiosidad. "¿Sabes caligrafía?"

"Un poco." Kerry respondió. "Solía escribir mis poesías con pluma, era mejor que ponerlos en la computadora." Suspiró. "Parecían más intensas cuando los escribía a mano... pero conociendo a mis padres... o a Kyle... ellos no conseguían entrar en el disco duro."

Dar cerró su mano encima de la de Kerry. "¿Por qué no te la quedas...?, porque si tu has visto alguna vez mi letra... sabes que yo no las utilizo nunca." Una sonrisa irónica asomó en su cara. "Por eso escribo siempre a máquina, desde la escuela primaria."

Kerry miró fijamente la pluma. "Ah... si... oí a Mariana protestar sobre las evaluaciones que tu escribiste... ella dijo que tendría que llamar a un erudito griego para traducirlos." Bromeó suavemente. "Gracias... no sé si llegaré a intentar usarla, pero me gusta sostener esta pluma."

Los ojos azules brillaron de repente, con una luz interior. "Escríbeme un poema con ella." La voz baja se tornó de un tono más agudo, momentáneamente más profunda.

Un calor recorrió su espalda, y Kerry sonrió como reflejo. "Bien." Con cuidado dejó la pluma dentro de la caja de nuevo, y la puso encima de la mesa. "¿Qué mas hay?" Metió la mano dentro, chocó con algo metálico grande, pesado. "Ouch... ¿Qué demonios es esto? ¿Un machete? ¿Tu tía fue a la selva del Amazonas o algo?" Kerry tiró con cuidado de su hallazgo sacándolo de la caja. "Ah."

Estaba algo oxidado, la mitad de la funda de la espada se desintegró, estaba podrida. "Que pena." Kerry colocó la otra mano bajo el cuero podrido de lo que alguna vez había sido una funda. "Mira esto."

Dar sintió un temblor, y exhaló un suspiro largo. "Déjame ver esto." Le dijo suavemente, sosteniéndola entre sus manos cuando Kerry depositó la antigua espada cuidadosamente.

La primera cosa que ella sintió fue un lento, y débil sentimiento de tristeza, suave, pero bastante profundo para hacerle casi sentir como lloraba por dentro. "Apuesto que hay una historia en esta antigua cosa." Comentó a Kerry suavemente. "Se puede sentir su historia." Miró fijamente la vieja espada, observando el puño de cobre claro que llevaba, superficialmente cubierto con una patina verde(7), y los andrajos en que se había convertido la funda de cuero podrido deshaciéndose en pedazos en cuanto lo tocó.

Dar colocó sus dedos alrededor del puño, quitando los últimos restos del cuero, revelando una picada hoja de acero, rota por la mitad, mostrando lo que debió de ser una gran espada, con surcos asimétricos en su filo. Movió su muñeca, cerrando los ojos y sintiendo como una campanada débil, claramente familiar sonando en su interior, cuando el peso de la espada se amoldó a los músculos de su antebrazo. "Condenada... esto me remueve la memoria." Murmuró, abriendo sus ojos mirando a Kerry pensativamente.

"¿Haces eso?" Dijo Kerry mirándola con fascinación.

"Si... solíamos estudiar un par de tipos de espada cuando estaba aprendiendo artes marciales... hay varias formas que se concentran en ellas en las competiciones, con varias armas diferentes." Dar reflexionó, girando su mano y dejando asomar una débil sonrisa en sus labios. "Lo dejé... sobretodo porque esto no tiene mucha aplicación práctica en el mundo de hoy."

"Mm... apuesto que eras muy buena en ello también." Kerry contestó con una mano en la barbilla.

Dar se encogió de hombros. "Yo era buena." Luego dejó suavemente la espada en la mesa. "La limpiaré... seguro que es una conversación agradable."

"De acuerdo." Kerry volvió a meter la mano en la caja y sacó una pequeña de madera, esta era pesada, tenía una banda alrededor, cerrándola para que no se abriera. "¿Qué será esto? Ve a saber... ¿Un grifo antiguo de cobre?"

Dar se inclinó sobre la caja. "Bien... um.. ¿Una galleta para perros petrificada?" Sugirió, la palabra galleta hizo que Chino levantara de golpe su cabeza mirándolas.

Los ojos verdes giraron, entonces Kerry con sumo cuidado quitó la banda y movió la caja intentando abrirla, los bordes de manera estaban fuertemente cerrados. "Puff... esto está fuerte... ¡¡¡auh!!!" Gritó cuando la caja se resbaló de la manos abriéndose, en el suelo, saliendo su contenido de la caja, eran dos piedras grisáceas. "Oh... ¿Maldita sea... se rompió? Dios Dar, yo..."

"Shh... no..." Despacio Dar tocó las piedras cautelosamente. Cada una estaba rodeada de los restos de una cadena de plata, las recogió y examinó. "¿Qué diablos es esto?" Recogió la otra piedra mirándola, entonces lo hizo girar y con sumo cuidado unió ambas piedras. "Oye... hacen juego."

Kerry se inclinó encima de la mano de Dar. "Parece que encajen juntas." Su voz sonó alegre cuando lo dijo. "¡Que insólito!"

El dedo de Dar juntó las dos piedras en su palma, sus bordes encajaban perfectamente. "Seguro que lo hacen." Reflexionó pensativamente "Demasiado raro para romperse cuando cayeron... y que encajen de esta manera... si podría ser divertido."

Kerry suavemente recogió las piedras y las separó. "Déjame ver si los puedo limpiar, arriba tengo un líquido que limpia las cosas delicadas." Echó un vistazo a la cara de Dar, que la miraba con interés y curiosidad. "¿Llevarías puesta una mitad si lo consigo?"

Una sonrisa extraña, casi soñadora cruzó la cara de Dar. "Sip... ¿lo harías?"

Una sonrisa burbujeó dentro de ella. Kerry liberó una sonrisa que también liberó en el aire. "Seguro."

En su palma, las piedras se acomodaron juntas, en la alegría oscura y gris.



***


Kerry salió con un pequeño tazón a la terraza, sentándose acariciada por el temprano sol de la mañana y apoyando sus pies desnudos contra la baranda. Dar se había marchado hacía poco al trabajo, y a ella aún le quedaba un poco de tiempo para acudir a la cita con el doctor era a las nueve de la mañana en punto.

Entonces había decidido limpiar las piedras que estaban en la caja, antes de vestirse e ir a la visita. Cambió un poco de posición doblando sus muslos, algo cansados debido a que habían corrido esta mañana, pero ella había conseguido hacer ocho vueltas por primera vez, manteniéndose al paso de Dar, con un grito de triunfo personal.

Por supuesto, sospechaba que su amante había guardado el ritmo cooperativamente a un paso que Kerry podría seguir, pero de todos modos ocho vueltas... eran ocho vueltas y se sentía malditamente bien... Si se añade a ello el hecho de que finalmente... finalmente, había conseguido ganar a Dar en la piscina debido a que ya tenía bien el hombro, y no una sino dos veces...

Sip, ahora podía sentarse en el sol con las piedras y limpiarlas, sintiendo la caricia del sol en su piel. "Jejeje." Kerry rió suavemente, bañándolas con el líquido lentamente. Se sentía realmente satisfecha, a decir verdad, la espera no se hacía tan tensa, como cuando aguardaba en la sala para su chequeo anual.

Lo que no le había dicho a Dar era que su doctora, Marie Simpson era una rata de gimnasio. Ella no se había deleitado sólo con castigar a Kerry por ser tan delgada, había gastado treinta minutos durante cada cita tratando de convencerla para que se apuntara a un gimnasio y empezar un programa de aerobic. También ella... incomodando un poco a Kerry, debido a que estaba interesada con ella.

Marie dejó bien claro que no buscaba nada serio, ni siquiera tuvieron sexo, solo un poco de diversión, y salir algunas veces juntas. Kerry se había divertido, todavía muy provisional en el ajuste de su sexualidad, pero ella y Marie no tenían nada en común. Los intereses de la doctora eran sobre deportes violentos, póker, y mirar con lascivia los cuerpos que pasaban por el gimnasio.

A Marie también le gustaba beber, cosa que Kerry solo hacía cuando le apetecía. Le encantaban las reuniones con amigos para beber, Kerry una vez la acompañó durante una reunión de profesionales de la que pertenecía. Ella se había sentido bien, hasta que fue arrinconada por un par de borrachos muy amorosos.

Había sido una situación tensa, pero consiguió zafar gracias a un camarero que dejó la barra y la acompañó por la cocina del hotel hasta la salida llamando un taxi.

Esto no había sido culpa de Marie, aunque la mujer se había desecho a excusas, pero decidió que ella realmente no era una juerguista. "Kerry." Marie le había dicho. "Tu eres dulce, pero tienes que conseguir una vida."

Kerry movió las piedras que estaban dentro del líquido, mirando alrededor de ellas, con una sonrisa. "Muérdeme, Marie... salí a Macy's y encontré el modelo de vida de lujo, por encargo aquí." Le dijo a una gaviota que volaba por encima. "Y apuesto que tu estás aún pegada en K-Mart."

"Bien, vamos a ver que tenemos aquí." Sacando la piedra y poniéndola encima de una tela suave, frotándola con cuidado. Una capa negra se posó en el trapo, y examinó la piedra, sumergiéndola de nuevo en el líquido. Tres o cuatro zambullidas más, y una limpieza cuidadosa con el trapo, retuvo el aliento asombrada cuando el sol brillante se reflejó en ellas enviando destellos de luces rojas por el cristal puro y claro en la palma de su mano. "Wow." Silbó soltando su aliento. "Mira esto."

Una idea se le ocurrió, y con cuidado secó los dos trozos de cristal, desenmarañando las cadenas rotas de ellas. "Creo que recuerdo de un joyero cerca del consultorio de Marie... sip."

Sonrió abiertamente, levantándose y entrando en el condominio, dirigiéndose hacia su dormitorio para cambiarse.

***


La sala de espera estaba muy tranquila, aun era temprano, y Kerry hacía solo cinco minutos que estaba sentada, cuando la recepcionista deslizó la ventana de cristal y le dijo que ya podía pasar.

"Buenos días." La rubia mujer le dijo a la enfermera que la había venido a buscar.

La mujer echó un vistazo rápidamente a la carpeta que llevaba. "Oh... Buenos días, señorita Stuart... cielos, no la hemos visto en bastante tiempo, ¿Verdad?

"No desde hace bastante tiempo, no." Kerry confirmó alegremente.

"Usted debe de estar bien y sana, entonces." La enfermera metió su carpeta debajo de su brazo. "Correcto, vamos a la sala tres." Ella acompañó a Kerry por el pasillo, al cuarto de examen. "Bien, quítese el vestido y póngase la bata, enseguida vengo para los análisis de sangre. ¿Es solo el examen físico anual, verdad?"

"Sip." Kerry afirmó, dejando colgados el bolso y la chaqueta, poniéndolos en el respaldo de la silla. Llevaba un traje convencional, un polo y una falda, principalmente porque sabía que se tendría que quitar la ropa, y llevar el traje en la bolsa no era su estilo. Abrió la cremallera de la falda sacándosela, desabrochó su camisa y las dobló poniéndose la bata para el examen.

Entonces observó la bandeja con los tubos de pruebas de sangre, lamentando que esa parte del examen no hubiera terminado ya. No odiaba a los doctores como Dar lo hacía, pero como cualquier persona normal, encontró la espera incómoda.

Sin embargo, no tuvo que esperar mucho tiempo. La emfermera volvió dejando su carpeta. "Bien... vamos a pesarle y luego le tomaré dos pruebas de sangre, ¿De acuerdo?"

"Seguro." Kerry caminó hacia la báscula y se posó encima de ella, mirando como la enfermera ajustaba las pesas equilibrándola.

"Ciento veintiuno... ok" La enfermera lo escribió en el papel. "Esto es un gran cambio desde el año pasado."

¿De noventa y cuatro? Si. "Tomé un trabajo de entrega de pizzas... por eso la diferencia." Kerry dijo solemnemente. "¿Sabes tienes que comerte las pizzas que no puedes entregar?" Bromeando.

"Ah..." La enfermera la miró, preocupada. "¿Eso es sano?"

Kerry la miró directamente. "Trabajo con una compañera... solo como las de verduras."

"Ah... esto es realmente inteligente." La enfermera sonrió. "Bien, sigamos... se sienta en la camilla, y le extraeré sangre para los análisis."

Kerry obedientemente fué hacia la camilla sentándose en el borde, balanceando sus piernas desnudas, descansando sus codos en las rodillas. Levantó el brazo cuando la enfermera vino, rindiéndose, mirando cuando mujer regordeta buscaba la vena.

"¿Hace pesas?" La enfermera le preguntó, con curiosidad, cuando Kerry dobló el brazo haciendo que su antebrazo se hinchara.

"No ¿por qué?" Kerry preguntó, inocentemente.

La enfermera la miró, luego volvió a su tarea. "Ah... bien, nada, solo era una pregunta." Le sacó las dos muestras de sangre, comprobó su pulso y le tomó la presión anotando los datos. "Bien, la doctora estará aquí en breve."

Kerry se frotó el brazo, donde la aguja extrajo la sangre, sofocando un bostezo, ya que había evitado el café, al saber que iban a hacerle los análisis de sangre, y evitando una subida de tensión arterial. "El ejercicio funcionó, bien." Murmuró, recordando las cifras de 72 sobre 121 que la enfermera había dicho.

Bajó de la camilla y fue hacia la ventana, levantándose sobre puntillas para mirar el árbol que se veía desde allí, cuyas hojas se movían en el cielo azul. Observó como un ave se acercaba al árbol y se posaba en el nido que había allí y comenzaba a alimentar a los pequeños pollitos.

Kerry sacudió la cabeza, ya que esto era raro en febrero en el clima de su casa. Luego giró su cabeza al sentir que la puerta se abría, entrando la Dra. Marie Simpson, cerrando la puerta, y observándola con mirada crítica.

"¿Quién eres tú y que has echo con Kerry Stuart." La delgada mujer preguntó, riendo. "¿Jesús vino a la ciudad, y... habló seriamente contigo?"

Kerry rió entre dientes, dándose la vuelta, y se apoyó en la pared. "Hola, Marie."

La doctora dejó su carpeta en la mesa y se acercó a ella. "Cuando oí a Nancy hablando de una rubia elegante y que estaba en el box tres, y dijo su nombre, tuve que venir para asegurarme que eras tú."

"Solo bromeé con ella." Kerry se sintió enrojecer... "De todas formas, ¿Cómo estás?"

Marie la cogió de sus muñecas y movió sus brazos, examinándola. "No intentes despistarme... ¿Al final mis palabras sirvieron para algo?" Le dió una palmada a Kerry en el hombro. "Siéntate en la camilla... voy a examinarte."

Kerry se acercó a la camilla y se estiró, Marie se colocó el estetoscopio en los oídos y escuchó el corazón de Kerry, bajando hacia el abdomen. "¿Ha sido eso verdad?"

"¿Qué?" Kerry preguntó.

"¿Mis charlas sirvieron verdad?" Marie preguntó, cruzando sus manos.

"No exactamente." La mujer rubia le dijo. "Tome tu consejo y conseguí tener una vida propia."

"¿Realmente?" La doctora rió. "No era exactamente lo que te dije." Bromeó. "Creo que recuerdo las palabras... 'Kerry, eres dulce, pero lo que necesitas es una buena vida, mejor que yo'."

Kerry carraspeó, no haciendo caso al rubor que sentía en su piel. "Conseguí una de esas también." Refunfuñó, apenas sin creer lo que decía.

"¡Oh...! ¡lo hiciste!" Marie le palmeó el vientre. "Siéntate." Esperó a que Kerry se sentara, luego le puso el estetoscopio en la espalda. "Aspira."

Kerry cogió aire, contenta de poder recobrar su calma.

"Respira."

Otra respiración.

"Buen sonido... ¿Has tenido algún resfriado?" La doctora Simpson la estudió. "¿Aquellos mareos han vuelto?"

Kerry sacudió la cabeza. "No he tenido más resfriados desde la última vez que vine, y los mareos también han desaparecido." Desde octubre, de echo.

La doctora cogió una barra metálica probando sus reflejos, luego miró detenidamente los oídos. Kerry estaba sentada en la camilla intentando pensar en otra cosa que no fuera el cosquilleo que sentía en los oídos.

"¿Has estado levantando pesas?" Marie le preguntó con curiosidad.

"Um... un poco... no mucho realmente, he estado haciendo un poco de ejercicio." Kerry resistió el impulso de mover el brazo de la mujer lejos de sus oídos sensibles. "Pared de escalada... un poco de buceo... algo de artes marciales... ya sabes un poco de todo." Miró a la doctora cuando esta se apartó. "Me siento muy bien."

Marie le contestó poniendo su mano en su hombro. "Estás muy bien." Sonrió. "Me cuesta creerlo." Señaló la ropa a Kerry. "Vístete... y me esperas un momento en mi despacho... podemos hablar unos minutos ¿Ok?" Haciendo una pausa. "¿Quieres que te programe una mamografía? no... espera... te hicimos una este verano ¿Verdad?"

Kerry afirmó con la cabeza. "Si... Aún recuerdo la sensación de frialdad que tienes... cuando te hacen una." Sonrió irónicamente. "Yo... um..." Mordiendo su labio. "Me lo controlo regularmente."

Posiblemente más regularmente de lo necesario, ya que ella y Dar habían ideado una manera de examen mutuo, un juego sensual sobre todo, cuando descubrió que su novia obstinada no se había molestado nunca en hacerse una mamografía.

"Bien." La doctora asintió con la cabeza. "De acuerdo entonces, nos encontramos en mi despacho, al final del pasillo. Voy a buscar un zumo de zanahoria, ¿Quieres uno?"

"Um... no gracias." Kerry no hizo caso de los gruñidos de su estómago. "Voy a recoger algo de camino a la oficina." Posiblemente un plato McMuffin, había decidido y un café con leche grande.

Y otro para Dar, por supuesto.

Marie la dejó para que se cambiara, vistiéndose con su camisa y su falda, cerrando la cremallera, luego se colocó la chaqueta verde metálica sobre sus hombros. Luego recogió su bolso y bajó a la oficina de la doctora, que ya estaba sentada y escribiendo en su historial. "¿Todo está bien?"

"Espera un momento." Marie refunfuñó, aún escribiendo. "Quiero terminar... Bien." Levantó la vista y cruzó sus dedos. "Aún tardará un rato, para los resultados de los análisis, pero todo me parece perfecto." Sus ojos brillaron mirándola. "Y tu salud está muy bien."

Kerry permitió que una sonrisa cruzara su cara, reconociendo el elogio. "Esto es un cambio para mi... tengo un nuevo trabajo." Hizo una pausa, pensando. "También alguien en mi vida... creo que este ha sido el más importante... Dar ha conseguido que realmente haga una buena vida y ejercicio físico."

Marie afirmó con la cabeza. "Dar... este es un nombre insólito... no querrás decir Dar Roberts, ¿Verdad?"

Kerry parpadeó, realmente asustada. "Um... si."

La doctora silbó. "Wow... Nunca la he conocido, pero he oido historias." Se inclinó en el escritorio acercándose. "¿Tienes fotos?"

¿Había oído algo de Dar? no tiene sentido... dado los distintos círculos en los que se movían. "Uh... si, tengo." Kerry sacó la cartera, abriéndola y seleccionando una de sus fotos favoritas, estaban de pie apoyadas en un viejo roble que había fuera del condominio, los brazos de Dar rodeándole el cuello.

"Wow." Marie le dijo de nuevo, alzando la vista mirándola de manera respetuosa. "Mi ex-pareja estaba un día en un bar de la ciudad, vio como ella sacaba a dos tipos inmensos, que estaban molestando a alguien, del bar, dijo que nunca había visto nada parecido, solo en las películas."

La ceja rubia de Kerry se levantó. "Hah... no conozco la historia... pero seguro que es Dar, lamenta distinguirse como una heroína."

Marie le devolvió la fotografía, con una franca sonrisa.

"Definitivamente, salvó a unas personas esa noche... y puso a uno de ellos durante tres meses en el hospital." Movió la cabeza débilmente. "Escogiste una mujer fuerte, Kerry... pero si tu eres feliz..." Dejó ir un pensamiento que se le pasó por la cabeza. "Escucha, tenemos una fiesta el próximo sábado, por la noche en el club... ¿Por qué no venís aunque sea un rato? Me encantaría conocer a tu pareja."

Kerry vaciló. "... seguro, quiero decir, creo que no tenemos nada planeado para la noche del sábado... hablaré con Dar, cuando la vea en la oficina." No quería negarse, ya que realmente Marie le caía bien, pero se preguntaba si a Dar le interesaba conocer a alguien de su pasado.

Marie se levantó. "Bien... entonces... tal vez nos vemos." Sonriendo, le ofreció la mano. "Me alegro de haberte visto de nuevo, Kerry. Ya te llamaré si hay algo raro en las pruebas... pero considero que está todo bien, solo sigue haciendo vida normal, ¿Ok?"

Kerry se puso en pie, y cogiendo su mano, la movió. "Gracias Marie, nos vemos."

"Si." La doctora le dio una mirada especulativa. "Espero que pronto."



***

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Abril 17th 2017, 8:51 pm

Dar estaba sentada en su escritorio, la cabeza apoyada en una mano y el ratón en la otra. Estaba haciendo clic en unas hojas de cálculo, comprobando sus contenidos, separando otros que no estaban claros con líneas azules. Un golpe suave en la puerta la interrumpió, inclinándose hacia atrás, alegrándose de poder descansar un poco de ello. "Adelante."

María entró por la puerta, cerrándola detrás de ella. Llevaba varias carpetas en su brazo, colocándolas encima del escritorio de Dar. "Son las tres cuentas nuevas, que acaban de llegar, Dar." Le dijo la secretaria. "Y Kerrisita solo asomó la cabeza, para decir que ya había llegado."

"¿Ah?" Dar se reanimó visiblemente. "No tomó demasiado tiempo... debe estar todo bien." No conozco a su doctor... aunque Kerry parece estar sana, nunca se puede estar seguro. "Bien... tenemos una comida y quería que ella asistiera."

Como si hubiera oido que hablaban de ella asomó la cabeza por la puerta.

"La doctora quiere conocerte." Dijo sonriendo.

Dar parpadeó, mirando a María, luego se apoyó en el escritorio y guardó sus datos.

"¿Ah... realmente? ¿Va todo bien?"

"¿Recuerdas lo que María pensó de mí..., acerca de que era buena para ti? Eso es lo que opina ella de ti."

Dar sonrió. "Bien..." Colocando sus manos en el escritorio. "Tan solo... tenemos tres nuevas adquisiciones, ¿Eh?"

"Si." María afirmó.

Dar tamborileó los dedos sobre el escritorio. "Um... bien... ¿Qué tienes planeado para este fin de semana María?"

La secretaria la miró curiosa. "Si... bien... realmente nada, solo un poco de trabajo en el jardín, y mi marido va a pintar el cuarto de baño." Contestó, un poco perpleja.

"Ah... suena bien... um..." Dar miró hacia la puerta interior, y Kerry entró sus ojos verdes brillaban cuando se encontraron con los ojos azules de su novia.

"Vamos a tener una pequeña reunión el sábado por la mañana... yo... um..." La alta mujer observó su lápiz, mirando de reojo a Kerry. "Y nos gustaría que estuvieras allí." Kerry dejó la bolsa de papel sobre el escritorio y sonrió a María.

María cruzó sus brazos, y las miró extrañada. "¿Es una fiesta?"

Dar miró a Kerry pidiéndole silenciosamente que continuara. La mujer rubia hizo rodar sus ojos.

"Una clase de..." Kerry se sentó en la esquina. "Mi antiguo pastor de Michigan está en Miami para una visita, y él se... ofreció a realizar una ceremonia de compromiso para nosotras."

Ella ha conseguido decirlo tan suave... Dar se maravilló.

"¿Cómo?" María dió un paso hacia ellas. "¿Me estás diciendo de que os casáis?"

Kerry se extrañó de la palabra. "Um... si creo que podríamos decir eso." Se dió la vuelta mirando a Dar. La mujer estudiaba el final de la pluma tan profundamente que parecía como si hubiera un defecto en ella. "¿Correcto?"

Los ojos azules la miraron a ella y luego a María. "Uh... si." Dar tragó, nunca había esperado poder decir eso.

María puso sus manos en las caderas, dándole a Dar una mirada muy severa. "Jefa, esto no es agradable."

Dar se asustó. "Qu..." ¿Podría haber entendido toda su charla con María mal? No... "¿Qué no es agradable?" Kerry también miraba perpleja a la secretaria.

"Tu no puedes hacer esto sin advertir... sin darme la posibilidad para poderos regalar algo bonito... no es justo, Dar... tengo que ir a comprarme un vestido y..."

"Tranquila... tranquila... nada... no... es algo muy ocasional, María..." Dar se levantó rápidamente. "No tienes que comprarnos nada... tan solo queremos que estés allí."

"Exacto." Kerry asintió con la cabeza. "Realmente... lo decidimos hacer ayer, María."

"¿Ocasional?" La pequeña mujer repitió. "¿Qué quieres decir con, ocasional, Dar?"

"Um... bien, vamos a ir en barco." Dar rascó su barbilla. "Y esto será en una pequeña isla... antes del alba."

María las contempló durante un momento. "Dios mío." Sacudió la cabeza. "Dar, eres especial."

Dar respiró suavemente. "Pero bueno María si no quieres venir... sé que es un aviso muy precipitado... y no es..."

"¿Perdón? no me perdería, Dar... esto por nada del mundo, como tu dices café en la India." María declaró. "Sacaré mis pantalones cortos, solo por ti." Sonrió mientras se precipitaba hacia la puerta, cerrándola detrás de ella.

"Bien." Kerry comentó, sonriendo a su amante. Rodeó el escritorio y se apoyó al lado de Dar, su cabello rubio rozó la superficie de madera. "Hola."

Dar dejó de mirar la puerta, y acercó su nariz acariciándola. "Mmm hueles a café con leche."

"¿Ah si?" Kerry se acercó más besándola ligeramente. "Imagina esto."

Los ojos de Dar la miraron gentilmente. "¿Todo bien?" Preguntó.

"Mmm." Kerry dijo. "Marie me ha dicho que estaba muy sana... y que le parece muy bien, también dice que quiere que te lleve a una fiesta, quiere conocer a la infame Dar Roberts."

Los ojos azules vacilaron. "¿Infame?"

"Mm... algo sobre un ladrón... o quizás dos de ellos..."

Dar dejó caer su cabeza. "Ah..." Afirmó con la cabeza. "Esos... diablos... aún cuentan esa vieja historia."

Kerry colocó su brazo en los hombros de Dar. "Me acompañas, compañera... tengo unas albóndigas en una vasija de barro... cocinándose a fuego lento... la compartimos y después espaguetis, mientras me cuentas esa vieja historia, ¿Ok?"

Dar sonrió silenciosamente mirándola. "Bien." Hizo una pausa, reflexionando. "Sabes... recuerdo de ir hacia la playa después de aquello, y miré el amanecer." Suspiró. "En esos momentos... me sentí orgullosa... de ser quien era... y el echo de haber tenido un efecto positivo en la vida de alguien."

Kerry estudió su perfil durante un momento, entonces alcanzó su barbilla, hasta que sus ojos se encontraron. "Hasta ahora."

Se hizo un silencio tranquilo, cuando se miraron a los ojos. El cuarto estaba bañado por la luz del sol que manaba de las ventanas, como si las cubriera con una manta dorada.

Repentinamente el teléfono sonó, rompiendo el mágico momento. "Dar, tengo a Singapur en la línea uno." La voz de María sonó en la habitación.

Dar tomó la mano de Kerry besándola. "Bien, pásamela, María."

Kerry acarició su mejilla, la besó suavemente en los labios, y se levantó. "¿Nos vemos en el almuerzo?" Le señaló la bolsa de papel. "Disfruta."

"Gracias." Dar sonrió, mientras apretaba el botón telefónico. "¿Si?"

"Dar, tenemos problemas SITA otra vez." Una voz acosada sonó. "La red extranjera, ha caído en Oriente Medio... ¿Nos puedes ayudar?"

Kerry se acercó a la puerta, agitó la mano y luego desapareció.



***


Se está muy bien aquí. Dar estaba en la terraza del condominio, apoyada en la pared de piedra, sus codos apoyados en la barandilla y mirando el agua del mar. El viento salado removiendo su negra melena, hasta ella llegó el aroma del humo de una barbacoa que salía del club en la playa.

Sabía que si miraba en el interior de la habitación, vería a Kerry sentada en el sofá, con su pluma antigua y un pedazo de pergamino, escribiendo algo que a Dar no le dejó que lo mirara. "Mañana..." le había dicho su amante, escondiendo el pergamino detrás de su cuerpo.

Mañana. Dar miró hacia abajo y observando sus manos silenciosamente, moviendo su anillo dorado. No estaba nerviosa, exactamente... después de todo, esto eran solo unas palabras dichas por una persona que no conocía. Había preferido que solo estuvieran ellos tres, pero no podía evitar el deseo de Kerry de tener a más gente allí.

Vieja vagabunda, antisocial y gruñona... Se castigó, medio humorísticamente. Vamos es un gran paso, y solo estarán Duks, Mariana, María y Colleen. Supéralo.

El mensaje escrito a su padre no había sido contestado, y aunque estaba preocupada, por otra parte estaba en secreto aliviada.

Bueno ellas tomarían fotografías... seguro que le gustará verlas. Dar suspiró, enderezándose. Se fijó en el jacuzzi, y decidió que un baño caliente era una buena idea. Se le ocurrió una idea. Y a Kerry también le gustaría.
Otro pensamiento. También tenemos frambuesas frescas y nata.

Mucho mejor. Dar entró.


***


Kerry escribió los últimos versos del poema, se desembarazó de Chino, que estaba dormida enroscada en sus piernas, y fue hacia arriba llevándose el pergamino para guardarlo. Miró el traje blanco, que estaba encima de la cama, lo había escogido para mañana, eran unos pantalones cortos y una camisa de lino suave y corta exponiendo su vientre al aire.

Ocasional, si. Kerry se miró en el espejo sonriendo. Dar había escogido llevar un mono traje blanco, también de pantalones cortos. Le quedaba muy bien, debido a su bronceado, tenía la intención de ir descalza.

Kerry se rió suavemente, luego abrió el cajón superior, sacando una caja de madera tallada y comprada en Bayside al día anterior. Abriéndolo, miró el suave terciopelo rojo que hacía resplandecer los dos brillantes que estaban dentro, la luz suave de la lámpara hacía relucir brillantemente las dos piedras ensarzadas en dos cadenas de oro. El joyero había pulido las piedras, sacándoles el brillo y la luz reflejada en ellas formaban prismas multicolores, sonrió cuando se imaginó dándole a Dar el suyo a la mañana siguiente.

Unos suaves pasos la alertaron, cerrando la caja, metiéndola dentro del cajón, justo a tiempo para girarse y saludar a su novia despeinada, cuando miró dentro de la habitación. "Hola."

Dar entró, pasándose la mano por el pelo despeinado. "Me estaba preguntando si te gustaría compartir un tazón de frambuesas con nata y un baño en el jacuzzi conmigo."

Kerry sonrió abiertamente. "¿Yo?, ¿Qué tipo de pregunta es esa?
¡Claro que si!" Cogiendo su bañador y dándole a Dar un ligero empuje. "¿Nos encontramos allí?" Los ojos de Dar brillaron, asintiendo con la cabeza y girándose, con Chino tropezando con sus pies.

Kerry se quitó la camisa, y se puso su traje de baño, colocándose bien los tirantes, cogió su toalla, y bajó hacia el piso inferior, justo a tiempo para encontrar a Dar que salía de la cocina, llevando los dos platos y su nariz estaba manchada de nata. "Mmm." Kerry se puso de puntillas y lo lamió, consiguiendo que su compañera se sobresaltara. "¿Quién necesita frambuesas?"

Salieron fuera y entraron en el burbujeante jacuzzi, Dar colocó los platos en la bandeja del fondo. "Mm." Dar estiró las piernas y se apoyó en la pared. "Ha sido toda una prueba esta noche... no estoy segura de lo que nos entró a Ken y a mi... parecíamos dos comadrejas salvajes." Ken las había visitado en la isla, sobretodo para escaparse del club esa noche, y ellas le habían enseñado el gimnasio de la isla y realmente practicado un buen rato. Cuando Dar se entrenaba de niña allí, por lo general siempre la estampaban contra la pared.

Dar miró las estrellas brillantes. Lo recordó todo, en un descuido, había echo un movimiento casi deslumbrante echando al pobre Ken sobre el brazo con tal fuerza que cayó. Ella había estado de pie, sintiendo como la adrenalina le circulaba ferozmente, recordando lo bien que se sintió en ese momento.

"¿Te dije que Ken quiere que participe en un partido local?" Dar comentó ociosamente mirando las estrellas que brillaban encima de ellas. "Hay un torneo en Mayo... y él cree que debería apuntarme."

Kerry la miró fijamente. "Imponente... creo que vas a darles tal paliza que harás disfrutar a todo el mundo."

Dar se encogió de hombros. "Bueno... no se como estaría, estoy un poco mayor para hacer esto, pero ya veremos... Será algo pequeño... tal vez pueda ganar algunas rondas."

Kerry se acercó y puso su mejilla en el hombro de Dar, mirándola a sus ojos con adoración parecida a la del cachorro. "¿Ganarías un trofeo para mi?"

Los ojos azules se abrieron mirándola. "¿Un... qué?"

"Siempre he querido que alguien ganara un trofeo para mi... solía hacer que Brian lo intentara en el campeonato local, pero si te digo la verdad... él era más patoso que yo... y soy bastante mala."

Las oscuras pestañas de Dar parpadearon. "Tu no eres patosa."

"No, ahora ya no." Kerry estuvo de acuerdo. "¿Qué opinas? ¿Es algo demasiado romántico para ti?"

"¿Romántico?" Dar removió su cabello, aturdida. "Kerry... esto es un trofeo de karate... no se si podré... quiero decir... estoy segura que habrá mejores... yo..."

Unos ojos verdes la miraron confiados.

Un suspiro. "Tu quieres un trofeo de artes marciales."

Kerry afirmó con la cabeza. "Realmente... lo quiero." Aseguró a su amante. "Y voy a conseguir una camiseta con una foto tuya para animarte."

Dar emitió un sonido entre cloqueo y estornudo "¡Kerry!" Gritó, realmente alarmada.

La mujer rubia se rió entre dientes. "Tranquila..." Besando suavemente el brazo de Dar. "Lamento... que siempre pienses en tu edad... Tengo este impulso irresistible de incordiarte con ello."

Dar frunció el ceño simpáticamente.

"Tch... tienes una mirada tan mona..." Kerry tocó suavemente con la yema de sus dedos los labios fruncidos. "Seriamente Dar... Ken estaba realmente impresionado esta noche. Se lo oí decir a ese chico con el que normalmente entrenas, aquí en la isla."

"Mm..." Dar se quejó. "Solo que no quiero...." Vaciló. "Creo que no quiero despertar mis propias expectativas." Jugó un poco con el agua. "La otra vez, realmente estaba bien, Ker... se que no puedo compararme con ello, y además intento convencerme que no me importa..."

"Esto no lo hace." Kerry dijo poniendo sus brazos alrededor de Dar. "Pero sabes que realmente eres competitiva, ¿Verdad?"

Una cabeza asintió lamentándose.

"Sé que lo harás bien, Dar... nadie va a esperar todo de ti después de todo el tiempo que hace de ello... solo queremos divertirnos." Kerry frotó su vientre consolándola. "Tengo ganas de estar allí."

"Hm." Dar sonrió. "Si... tienes razón... solo estoy un poco nerviosa esta noche."

Kerry descansó su cabeza en el hombro de Dar nuevamente. "Mm..." La miró y preguntó. "¿Estás nerviosa por lo de mañana?"

"No." Dar alejó ese pensamiento de su mente. "Ah, estoy un poco nerviosa sobre tener a toda esa gente en el barco y que no choquemos contra alguna roca, pero al margen de eso... no." Acarició con la nariz el pelo de Kerry. "Los del club nos van a traer el desayuno para todos."

"Mmm..." Kerry se acercó deslizando sus brazos alrededor del cuerpo de Dar. "¿Así que tú decidiste que vas a decir?"

Una sonrisa invisible encendió la cara de Dar. "Si."

"Ooo... ¿Y... me lo vas a decir?" Kerry la acarició, poniendo su dedo aventurero debajo de la tira del bañador de Dar.

"¡No!" La mujer morena respondió. "Lo averiguarás mañana." Dijo doblando la cabeza, y marcó una línea sobre el cuello de Kerry con el dedo, notando como la piel suave se erizaba. Festivamente, acercó un dedo al plato de nata hundiéndolo, luego puso una poca sobre la nariz de Kerry.

Los ojos verdes bizquearon cuando Kerry trató de mirar la nata. "Yah."

Dar se inclinó y con la lengua la lamió, besándole los labios, Kerry rió tontamente. "¿Ah si...?"

Kerry cogió un poco de nata, sentándose a horcajadas sobre su novia, flotando juntas en el agua. "¿Quieres la respuesta a tu pregunta?"

Unas ceja oscura se alzó. "¿Quieres algunas frambuesas?"

"Más tarde." Kerry se apoyó más, creando un suave movimiento en el agua. Las manos de Dar se deslizaron a través de su espalda aumentando la presión, con sus piernas entrelazadas, sintiendo un toque vago en su cadera y un cosquilleo en el muslo.

Deslizó un tirante de Dar hacia abajo, y oyó una risita cuando su dedo con nata embadurnó la clavícula. "Espero que nadie esté mirando con sus gemelos." Dijo en el oído moreno.

Dar deslizó los tirantes de Kerry hacia abajo inmediatamente, exponiendo su piel a la corriente del agua, en un momento sensual. "Pensarían solo que es efecto de la luna llena." Pellizcando suavemente a Kerry con sus ojos brillantes, arqueando su espalda cuando la rubia mujer la despojó de su traje.

"Muérdeme." Kerry hundió su cabeza bajo el agua y le mordió suavemente, sintiendo la reacción del cuerpo de Dar. La combinación de toques sutiles y el estímulo del agua era increíble, quería más. Las manos se deslizaron por su cintura, acercándola, esperando encontrarse con los labios de Dar. La mujer morena se meció hacia atrás, comenzando una expedición lenta, pícara con la cual Kerry participó entusiasmada.

Las estrellas se rieron parpadeando arriba.


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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Abril 17th 2017, 8:53 pm

Décima parte


― ¿Estás lista?,― Kerry se inclinó sobre la bancada de la cocina mirando a Dar beber un vaso de leche caliente. La alta mujer morena vestía de manera casual y su pelo estaba recogido descuidadamente formando un moño que acentuaba sus rasgos angulosos. La débil luz de la habitación atrapaba sus claros ojos, y Kerry pudo oler el limpio aroma del jabón que usaba Dar.

Sip, llamé al muelle del ferry, y les di los nombres, contestó Dar lamiendo las gotitas de leche de sus labios. Les dije que los acompañaran a todos hasta el embarcadero. Pensé que sería más fácil que encontrarnos aquí y luego desplazarnos hasta allá, además, hay lugar donde dejar el coche allí, Dar dejó el vaso en el fregadero y exhaló, Vamos….quiero preparar el barco.

Kerry cogió una pequeña bolsa de cuerda donde estaban los cristales y el pergamino, y se la colgó del hombro mientras seguía a Dar hacia la puerta.

Casi…

― ¡¡Hey!!.

― Yep ― la cabeza de Chino casi fue atrapada por la puerta y la mascota protestó vigorosamente.

Venga cariño, tú te quedas aquí ¿De acuerdo?. No creo que te gusten los barcos, le dijo Kerry al animal.

No, Dar le puso una mano sobre el hombro. Déjale que venga. Es parte de la familia.

Kerry la miró con sorpresa, pero abrió la puerta y dejó salir al perro viendo cómo éste se lanzaba contra los pies de Dar y empezaba a mordérselos.

Vale, pero recuerda que fuiste tú quien me lo pidió.

Dar recogió al perro y se lo puso bajo el brazo mientras subía al coche. Lo dejó en la parte de atrás y quitó el freno de mano mientras arrancaba en la oscuridad de las primeras horas de la mañana.

Todo estaba en silencio, Kerry bostezó mientras conducían por la carretera, incluso el sonido de los neumáticos parecía demasiado fuerte. Por un lado podía oír el suave silbido de la brisa y por el otro el sonido de los adormilados pájaros que anidaban en el anillo de árboles que bordeaban los 9 hoyos del campo de golf situado en el centro de la isla. Dar giró la curva que pasaba junto al club de la playa para tomar el camino que llevaba directamente al embarcadero. El suave golpeteo de los aparejos de los barcos se hizo más fuerte y cuando giraron la última curva, Kerry pudo ver las luces de seguridad del puerto que iluminaban las hileras de barcos.

Una mañana preciosa.

Mm, estuvo de acuerdo Dar mientras se acercaban hasta estar justo frene a su bote. Éste se mecía suavemente sobre el agua, y Dar subió a él con bastante facilidad. La gente del club estará aquí pronto… Echó un vistazo por cubierta y colocó un chaleco salvavidas en su lugar. ¿Quieres poner las baterías en marcha y asegurarte de que haya suficiente zumo?

Claro. Kerry bajó al camarote y dejó su mochila, entonces revisó el sistema eléctrico del barco que estaba enganchado a un puerto del muelle. Parece estar todo bien, dijo en voz alta al tiempo que habría la nevera. Hey, miró adentro descubriendo una bandeja con dos botellas de Don Perignon y un plato de cremosas trufas. Había también una carta, la levantó y la miró detenidamente. Awwww….Dar!.

¿Mmm? sonó una voz justo en su oreja haciendo que saltara y se golpeara la cabeza.

Jesús… ¿Quieres no hacer eso?, dijo la rubia mujer. Vas a hacer que me dé un ataque al corazón uno de éstos días, Dar.

Tú me llamaste, se quejó Dar. No es culpa mía que estuviera justo aquí. Inclinó su cabeza para mirar adentro. ¿Qué es eso?.

Kerry le dio la carta y sacó la bandeja.

Dar estudió la letra, e inmediatamente una sonrisa cruzó su cara.

“Esto hará que se calmen tus malditos nervios… más aún considerando que me costó más de mil ochocientos pavos”.

Es de papá. Wow.

Abre, Kerry le ofreció una trufa, que ella obedientemente aceptó. Tu padre es tan dulce.

Mmm, asintió Dar masticando.

Ahora sé de dónde le viene a su hija. La rubia mujer se acercó lentamente cogiendo a Dar a medio bocado y besándola hasta hacer que se ruborizara. ¿Eh?.

Dar sonrió.

Mi reputación hecha trizas, tragó. Mmm… esto está bueno. Miró la bandeja y sus ojos brillaron. ¿Más?.

Kerry sirvió el champagne y le ofreció a su novia una copa, entonces cogió otra trufa que desapareció inmediatamente.

Hey… mastícala, ¿Ok?. Tomó un sorbo de alcohol y mordisqueó un dulce disfrutando el contraste de sabores. Miró hacia abajo mientras unas pisadas indicaban que Chino se acercaba, y vio al perro correr escaleras abajo y ladrando. Hola cariño.

Yap, Chino olisqueó alrededor de las piernas de Dar y se sentó sobre uno de sus pies. Urrr…

Dar sonrió.

Gracias Chino… necesitaba un calienta pies. Dio un trago de su bebida y dejó que bajara por su garganta lentamente, entonces miró a Kerry. ¿Escondiendo esos?.

Kerry se puso una trufa en la boca y la mordió un poquito entrecerrando los ojos

¿Quieres?.

La alta mujer inclinó su cabeza hacia abajo y tomó la mitad ofrecida juntando sus labios con los de Kerry.

Este está empezando a ser un gran día.

Kerry sonrió feliz, entonces se giró al oír voces fuera.

Bueno, creo que vamos a empezar con… awp…

Dar bajó su copa y enredó sus dedos con los cabellos de Kerry acercándola para besarla de la manera más apasionada. Se separaron al sentir sus respiraciones agitadas y se miraron la una a la otra. Dar descansó su mano sobre la mejilla de Kerry.

Te amo, dijo simplemente.

Yo también te amo, respondió Kerry con un susurro de voz. Gracias por hacer esto Dar… significa mucho para mí.

Dar sonrió y acarició la suave mejilla de Kerry con su pulgar.

Lo sé. Sus ojos se dirigieron hacia la puerta. Será mejor que salgamos… me pareció oír a Duks.

Kerry la abrazó por un momento, después la soltó y la siguió escaleras arriba hacia cubierta.

Como esperaban, toda una fila de familiares figuras esperaban en el muelle.

Buenos días. Dar saludó con la mano mostrando una sonrisa cuando vió a Duks con las manos en sus caderas mirándola.

Sabes Dar… tienes suerte de que perdono fácilmente, sacudió su cabeza. No podías haber tenido una ceremonia al atardecer ¿eh?.

El océano es malo a esas horas. Dar bajó una pasarela y fue ofreciéndole la mano a sus invitados mientras subían a bordo. Id arriba, a la parte delantera del barco… necesitamos traer algunos víveres a bordo. Gracias por venir, dijo con un movimiento asertivo al personal del club que traía los comestibles para la nevera. Hola María.

Buenos días, Dar… Kerrisita. María le lanzó su chaqueta bermellón y le pasó a Kerry una cajita. Sé que me dijiste que no trajera ningún regalo, pero cógelo de todas formas.

Gracias María. Kerry tomó la cajita y luego abrazó a María. Gracias por venir… realmente te apreciamos.

Gracias por pedírmelo, María sonrió. Mi familia cree que estoy teniendo un, como vosotras decís… un affair por escabullirme tan pronto.

Kerry caminó con ella cogida del brazo para reunirse con Duks y Mariana que estaban sentados sobre la baranda charlando.

Ellos realmente no… ¿Verdad?, preguntó la rubia un poco avergonzada. Quiero decir… no pensamos en lo fastidioso que sería para los demás hacerles arrastrar sus traseros hasta aquí antes del amanecer… es más o menos la hora a la que nosotras solemos levantarnos.

Oh… lo sabía… rió Mariana. Sabes, debía haberme imaginado que si alguna vez Dar encontraba una amiga que congeniara con ella, ésta debería ser alguien que también adorara torturarse.

¿Qué hacéis tan pronto por la mañana?, preguntó María curiosa a la vez que se sentaba sobre la baranda.

Bien… comenzó Kerry mientras Duks y Mari sonreían, la verdad es que salimos a correr, dijo sacándoles la lengua.

Ambos se rieron y María escondió su sonrisa tras su pequeña mano.

***

Dar miraba al personal de la isla preparando la comida y esperaba a los dos camareros hispanos que terminaran para investigar los contenidos, cogiendo una mini mazorca de maíz con mantequilla y ganándose instantáneamente la atención del perro Labrador pegado a su pie. Le dio un trocito y abrió la tapa del inmaculado buffet sirviéndose una cucharada de huevos revueltos para ella y otra para Chino. Entonces se sentó para disfrutar de un momento de paz, agradecida de que Kerry se encargara de hacer los honores en la parte social del momento.

El movimiento del barco la mecía mientras masticaba, haciendo que sus nervios se calmaran. No era la ceremonia lo que le preocupaba, si no que se dio cuenta de que iba a exponer una parte muy personal de ella misma a alguien más que a Kerry.

Ugh, suspiró Dar. Bien, toma fuerzas, respira hondo y vayamos allá antes de que todo el mundo piense que tengo todo un arsenal de marshmallows aquí. Compartió una magdalena con Chino, tomó aire y volvió a cubierta cargando con un termo de café caliente y unas tazas de plástico púrpuras. Plástico púrpura. ¿De dónde diablos consigue la gente cosas como éstas?. Ella las pidió lisas y las habían traído con la cara de Clemente, al igual que los platos de plástico.

Hey, Dar.

Una voz la llamó desde el muelle. Se giró para ver a Colleen vestida con unos impecables pantalones cortos color tostado y un polo blanco. Junto a ella había un hombre alto vestido con un par de pantalones vaqueros y una camiseta que Dar supuso que sería el pastor.

Buenos días, esperó a que cruzaran la pasarela y les ofreció una reservada sonrisa. Si quieres, lleva esto a la proa del barco, Colleen. Yo pondré los motores en marcha. Miró al pastor, Bienvenido a bordo.

El hombre le ofreció la mano, la cual Dar estrechó ahora que la tenía libre al pasarle a Colleen el café y las tazas.

Hola….tu debes de ser Dar.

Dar inclinó su cabeza, favorablemente impresionada por su agradable semblante y firme agarre.

Así es…¿Pastor Robert?.

Él sonrió.

Claro… es mejor que Pappy Bob, que es como me llaman mis sobrinos. Se aclaró un poco la garganta. Es un placer conocerla… de la manera en que Kerry habla de usted tengo el presentimiento de que ha encontrado a alguien muy especial. Sonrió ante la cara de extrañeza de Dar. Conozco a Kerry desde que era pequeña.

Un aire de calidez asomó en la mirada de Dar.

Apuesto entonces que conoce un montón de historias. ¿Era una bribona?.

Ooohh, sí….realmente era difícil, comenzó a reír, y sí, realmente lo era… especialmente cuando estaba en mis clases de la escuela de verano.

Mmm… deberíamos hablar. Dar le sonrió maliciosamente, parpadeando con picardía. Vaya a proa… voy a sacarnos de aquí, hizo una pausa. Gracias por querer hacer esto aquí… no sabe lo que significa para Kerry….y para mí.

Es un placer… y, de todas formas soy bastante madrugador. La idea de hacer esto al amanecer… en el hermoso Atlántico y bajo la bóveda celeste del Señor …es perfecto.

“Oh. Dar decidió instantáneamente que le gustaba”.

Estupendo. Salió y quitó los amarres dejando el barco libre del muelle. Entonces caminó por la pasarela, la retiró y puso en marcha los dos motores gobernándolos con maestría fuera de la línea de barcos anclados. Escuchó una risa venir desde la proa y se giró para ver a Kerry abrazando a su pastor con verdadera devoción reflejada en su cara.

Dar se sonrió a sí misma mientras guiaba el barco lentamente fuera de la marina y lo dirigía hacia mar abierto. La refrescante brisa le llevaba el pelo hacia atrás e inspiró fuertemente el salino aire recordando todas las veces que había contemplado el amanecer de ésta manera.

A excepción, por supuesto, de que el anterior barco era más pequeño.

Y de que ella era la única a bordo.

Una masa sólida se depositó sobre su pie y miró hacia abajo para ver a Chino enroscado allí.

Definitivamente diferente.

Duks caminó hasta ella y se apoyó sobre la baranda.

Así que amiga mía… ¿Qué tal van las cosas?.

Dar lo miró un momento para luego volver su vista atrás.

El tiempo es estupendo, el mar está en calma… no podría pedir más. ¿Por qué?.

Duks se frotó la barbilla y miró hacia el lejano horizonte.

¿Es esto muy duro para ti, Dar?, preguntó mirándola. ¿Permitirnos participar en algo tan privado de tu vida?.

Dar ajustó la dirección y la velocidad, usándolo como excusa para demorar su respuesta.

¿Importa eso?.

El contable asintió lentamente.

Esa respuesta es suficiente. Le aconsejó, si te sirve de consuelo creo que esto va a ser bueno para ti.

Unos claros ojos azules lo miraron fijamente, luego volvieron al mar escaneándolo.

Llevará un tiempo acostumbrarme a esto, admitió suavemente. He tenido que cambiar la manera de pensar sobre muchas cosas.

Él asintió.

Te creo. Un par de risas animadas vinieron desde la proa del barco y se giró para ver a Kerry dando pequeños saltitos arriba y abajo agitándole un dedo a Mariana. Giró su cabeza atrás y pilló a Dar mirando a la rubia mujer con una inconsciente sonrisa curvando sus labios. Sonrió suavemente y agitó su cabeza.

Está bien. ¿Dónde vamos?, preguntó Colleen estirando sus brazos hacia delante sobre la baranda y mirando a Kerry. ¿A las Bahamas?.

No… al menos espero que no. sonrió Kerry mientras miraba el horizonte. Dar no lo dijo… o para ser más específicos me dio unas coordenadas para el GPS, lo cual para mí significa que es algún lugar en el Estado de Florida. Se inclinó sobre la baranda. Dijo que no era demasiado lejos… solo lo suficiente como para perder de vista la ciudad.

Estaban ya en mar abierto, navegando a través de las olas, los motores a toda marcha mientras Dar lo gobernaba hacia la naciente luz. El océano estaba en calma, tan solo unas pequeñas ondas moviéndose por la oscura superficie mientras el horizonte iba del negro al lavanda esparciendo bandas multicolores en todas direcciones.

Después de aproximadamente veinte minutos, la oscuridad fue cediendo a las luces del amanecer, y Kerry se movió hasta la baranda, inclinándose hacia delante para ver la pequeña mancha de una islita.

Supongo que vamos allá. anunció con una sonrisa. Es una isla.

Todos se situaron a su alrededor y buscaron con la mirada para ver un grupo de árboles alineados a lo lejos. Parecía ser una delgada plataforma de coral con la suficiente arena por encima como para poder desembarcar en ella sin que las olas del mar la cubriera.

Dar acercó el barco, amarró un cabo a una rama saliente del manglar para asegurarlos y entonces paró los motores. El repentino silencio era casi asombroso, hasta que se hizo evidente el siseo del agua acariciando la orilla con las ondulaciones de las suaves olas.

Todo el mundo miró las grises y húmedas aguas entre el bote y la isla y después a Dar. Kerry caminó hacia ella y le puso una mano en el hombro.

Um… ¿Dar?.

¿Sí? contestaron unos inocentes ojos azules.

Kerry se mordió el labio. ¿Pensaste… um… hacer todo esto ahí?.

Sí, dijo batiendo sus pestañas. ¿Por qué?.

Kerry se inclinó hacia ella.

No sé si todos los de aquí saben nadar, cariño. susurró. A menos que quieras que hagamos la ceremonia a bordo.

Nah, Dar la golpeó suavemente en el hombro. Ahora mismo vuelvo. Poniendo sus manos en la barandilla, saltó por encima aterrizando sobre el agua con un claro splash. Las olas le llegaban por la mitad de sus muslos y caminó hacia la orilla con paso decidido.

¿Qué está haciendo? Colleen se acercó a Kerry junto a la baranda y miró lo que hacía Dar. El resto del grupo se unió a ella, incluso Chino sacó su cabeza por en medio de la gente olisqueando.

No tengo ni la más remota idea. murmuró Kerry. Debe de ser una barrera de arena… fíjate lo poco profundo que es aquí.

Los ojos se volvieron hacia ella.

Espero que no nos quedemos atascados, dijo María con una sonrisa. ¿Te imaginas la historia que saldría de aquí?.

Kerry miró hacia la luz del amanecer que poco a poco incrementaba su intensidad.

No… nos ha anclado en un lugar lo suficientemente profundo. El nivel sube un poco más allá. Puedo ver cómo clarea el agua. Se inclinó hacia delante. Hey Dar…¿Qué estás haciendo?. Podían escuchar el ruido de unos golpes llegar hasta ellos.

Dar apareció por un lateral mojada hasta casi la ingle y con una cuerda sobre el hombro. Se movió firmemente hacia el bote y cuando estuvo cerca, vieron algo arrastrase detrás de ella. El viento agitaba su cabello enviando rebeldes mechones sobre su cara y una blanca sonrisa apareció cuando los miró.

Aquí tenéis, dijo lanzándoles el cabo. Tirad.

Duks tomó la cuerda y comenzó a tirar, y vieron aparecer una plataforma construida en madera. Era vieja, pero parecía estar de una pieza.

Dios mío… es una pasarela, dijo María sorprendida. Qué lista eres, jefa.

Dar se inclinó sobre el bote y empujó la plataforma de madera en su sitio asegurándola.

Bueno, en realidad la construí en uno de mis días inspirados. les dijo con una mirada irónica. Cuando estaba en el instituto, para ser exactos. utilizó el cabo para impulsarse hacia arriba plantándose sobre la pasarela y quitándose un pedazo de alga que se le había pegado al muslo. El agua está estupenda.

Kerry había cogido el equipo de submarinismo de sus enganches, lo volvió a colocar en su sitio y bajó hasta la pasarela. Se zarandeó un poco por su peso, pero la sostuvo firmemente. Caminó arriba y abajo unas cuantas veces para probar su estabilidad.

Bien, para ser un trabajo de instituto parece ser lo suficientemente seguro. Le ofreció a su novia una cálida sonrisa. Muy bien….vamos allá, gente.

Con cierta indecisión y algún que otro gritito todos pasaron y bajaron a tierra. Dar esperó y subió para recoger a Chino y no se sorprendió de encontrar a Kerry esperándola.

Hey.

Hey… Kerry miró alrededor. Así que éste es un viejo escondite tuyo ¿eh?, sonrió. Es precioso.

Dar respiró profundamente el familiar aire.

Podríamos llamarlo así… la mayoría de los niños tenían casitas en las copas de los árboles… esto era mío. Saltó sobre la suave arena. Es lo suficientemente pequeña como para que le importe a alguien y es el mejor sitio que conozco para sentarse y ver la puesta de sol. Hizo una pausa mientras caminaban hacia el pequeño grupo de gente de pie en la playa. O para un día de ensueño.

Kerry la miró. Apuesto a que has hecho unas fiestas increíbles aquí. le dijo sonriendo y golpeando suavemente sus costillas.

Dar mirσ hacia el manglar. Sois los únicos a los que he traído conmigo, dijo calmadamente.

Kerry se quedó sorprendida.

Oh, entonces pasó un brazo alrededor de Dar y se inclinó hacia ella mientras caminaban en silencio.

Se unieron al pequeño grupo en la playa, donde las olas del mar se mecían arriba y abajo con una regularidad casi hipnótica. Las gaviotas volaban por encima de sus cabezas, trazando perezosos círculos, esperando al amanecer que ahora pintaba el horizonte con bandas en tonos coral y rojizos. Tan solo una fina mancha de nubes oscurecía la vista y una creciente brisa anunciaba el inminente amanecer.

Dar puso a Chino en el suelo que la miró, y luego corrió excitado hacia el agua encontrando inmediatamente a un despistado cangrejo.

¡Yawp! gruñó Chino cuando el cangrejo se escondió bajo tierra. ¡Yawp!.

El grupo se rió.

Chino, no te metas ahí, le advirtió Colleen, viendo al cangrejo meterse en su agujero. Vas a conseguir que te muerda la nariz.

Dar se aclaró la garganta. Gracias por venir hasta aquí, amigos.

Gracias por invitarnos, respondió Mariana rápidamente. No puedo imaginar un lugar mejor para pasar la mañana de un sábado.

La alta mujer metió las manos en sus bolsillos y miró hacia el horizonte.

Sé que el amanecer no es la hora favorita de alguno de vosotros… pero es muy significativa para mí porque siempre veo salir el sol a la hora de… hizo una pequeña pausa, a la hora de comenzar las cosas.

Duks sonrió suavemente. Siempre sospeché que la razón por la que continuamente ibas un paso por delante de nosotros era porque te levantabas más pronto, amiga mía, dijo con una irónica sonrisa. Está bien el haberlo confirmado.

Incluso Dar se rió. Gracias, respondió y cayó en un silencio.

Bien, no puedes culparla de ello, dijo Kerry mientras se ponía al lado de Dar mirando hacia el amanecer. Aquí el Pastor Robert estaba visitando Miami… ha sido mi pastor desde que tenía… bueno, digamos que desde hace mucho tiempo. Hizo una pausa tomando aire nerviosamente.

Una nueva ronda de risas.

Se ofreció para oficiar nuestra ceremonia… y hablé con Dar… así que es culpa mía el que hoy estemos todos aquí. Continuó valientemente. Así es que creo que ya es hora de que comencemos. Escuchó a Dar tragar ruidosamente y le ofreció a su amante una mirada conciliadora.

El Pastor Robert se plantó delante de todos ellos, reluciendo su brillante cruz plateada sobre la negra camisa. Cogió una pequeña Biblia y la sostuvo entre sus manos, mirándolos con verdadero afecto en sus ojos.

Kerry le devolvió una sonrisa, su mano sosteniendo instintivamente la de Dar y sintiendo un creciente temblor recorrerla. Miró a la alta mujer y vio sus labios ligeramente apretados, y el movimiento de su mandíbula bajo su piel. Un suave apretón en su mano hizo que la tensión en esos labios se convirtiera en una sonrisa.

El pastor entrelazó sus manos.

Mis niñas, dijo suavemente mirando a continuación a Dar. Es correcto llamaros así ¿Verdad?.

Dar asintió con la cabeza. Claro, soltó el aire, insegura sobre lo que esperar de él. Kerry le había dicho que había preparado unas palabras, pero…

Bien, exhaló él, entonces comenzó a hablar, su voz adquiriendo un tono más melodioso.

Mis niñas, estamos aquí ante los ojos de Dios, bajo su cielo, y junto a las aguas de la vida que él creó en la tierra, hizo una pausa.
Y así como esas cosas fueron creadas por su gracia y misericordia y están fuera de nuestro control, sí que lo está el que hayamos venido juntos por el amor de éstas dos personas que están frente a mí. Esta ceremonia no necesita permiso, ni es sancionable si no que es una simple afirmación de la verdad, del regalo más grande que nuestro Señor nos ha podido dar.
El cielo brillaba y el mar cambió del gris a un verde con miles de tonalidades.

Dar dejó escapar el aire lentamente esperando.

Así que afirmo, en el nombre de Dios, como sirviente suyo que soy, que ninguna persona puede romper lo que el Señor ha elegido unir, y su graciosa mano os guiará y protegerá por el resto de vuestros días.

El pastor se volvió hacia Kerry, sus ojos parpadeando ligeramente. Kerrison, te conozco desde que eras una niña pequeña que corría galopando por mis clases.

Kerry dejó salir una nerviosa sonrisa y asintió con la cabeza. Sí, es cierto.

Nunca he visto que ofrecieras todo tu mundo a alguien si en realidad no era eso lo que sentías o que te comprometieras con algo si luego no pensabas cargar con ello. Así es que si me dices que deseas pasar el resto de tu vida con ésta persona, será mejor que lleve cuidado, entonó el Pastor Robert, porque para ti, sé de corazón, que para siempre significa justamente eso.

Kerry sintió que las lágrimas se formaban en sus ojos, y simplemente asintió para confirmar las palabras del Pastor.

Ahora los ojos del Pastor se posaron en Dar.

Acabo de conocerte. su voz era tranquila y pensativa. Pero a la persona a la que veo es alguien que estoy seguro que será firme, leal y una amiga con la que poder contar sobre las demás.

Los claros ojos azules lo miraron a la cara.

Y siento que tu palabra, una vez dada, nunca se echará atrás, el Pastor continuó.

Dar asintió despacio. Robert asintió también.

Entonces en el nombre del Señor, unid vuestras manos y almas. Sostuvo el libro en alto y tomó las manos unidas descansando las suyas propias sobre ellas. Id con Dios y sabes que donde exista el amor, El está presente, ahora y por siempre.

Una prístina luz rosada se posó sobre ellos mientras el sol asomaba por el horizonte, enviando una paleta de rojos, dorados y tintes tropicales por todo el cielo.

El Pastor apretó sus manos y las aparto viendo cómo ambas se giraban para mirarse la una a la otra, el sonido de las olas del mar repentinamente demasiado alto ante el cese de sus palabras.

Kerry se sentía muy nerviosa, consciente de la gente que miraba con aire expectante. Entonces alzó los ojos para mirar a Dar y se sintió atrapada por su mirada, sintiendo su calidez y familiaridad, templando sus nervios.

Me parece que yo voy primero. Haciendo acopio de su coraje, tomó aire, esperando poder recordar todas las palabras y en el orden adecuado.
No sé exactamente de dónde vino esto… estaba sentada afuera viendo el mar y pensando en ti y cuando miré hacia abajo, ahí estaba… en mis escritos. Hizo una pausa. Era como si mi corazón lo escribiese por mí… Kerry se aclaró la garganta. Cuando te miro, dijo suavemente.

Veo la luz del sol y veo sombras
Profundas y calmadas aguas,
Y salvajes rápidos.
Un ardiente corazón y una fría y clara mente.

Cuando te miro
Veo todo lo que yo soy y todo lo que desearía ser
Mi pasado y mi futuro
Mi puerto seguro en un mundo terrible.

Cuando te miro
Veo a mi mejor amiga y a mi compañera de juegos
Mi protectora y defensora
El amor de mi vida y la que posee mi alma

Perderte significaría perderme a mí misma
Y estar perdida en la oscuridad más profunda.
Ninguna luz podría jamás encontrarme

Así que allá donde tu vayas… terminó en apenas un susurro, yo iré.

Los rayos del sol ahora las iluminaban completamente, dejando media cara de Dar en sombras, y su pecho moviéndose repentinamente mientras recobraba la respiración.

Eso fue precioso, susurró sin nervios ante la familiaridad de las palabras y el profundo efecto que le causó por dentro.

Kerry cerró los ojos y luego volvió a alzarlos. Gracias.

Un fino silencio cayó. Entonces Dar cerró sus ojos y tomó aire profundamente, visiblemente concentrada.

Bueno, en realidad no soy demasiado buena para los discursos. Y nunca he sabido realmente cómo usar las palabras para expresar lo que sentía… así que imagino que tendré que improvisar. Sus hombros se alzaron un momento intentando aliviar la tensión, entonces abrió su boca y comenzó a cantar.

Kerry la miró completamente hipnotizada haciendo que Dar casi olvidara las palabras.

Siento como si hubiese nacido hoy
Como si toda mi vida anterior fuera solo un sueño
Únicamente rozando la superficie, nunca yendo más allá
Sin ser nunca parte del mundo.

Siento como si hubiese nacido hoy
Sabiendo que tengo que recorrer un ancho camino desde ahora
Lo suficientemente ancho para las dos, caminando lado a lado
Encarando al futuro juntas.

El mar es grande
Nuestro amor es aún mayor
Capaz de abarcar el mundo de punta a punta.

Camina a mi lado
A través del viento y del temporal
Por todos los días que pasaremos sobre la tierra.

Siento como si hubiese nacido hoy
Dejamos atrás un pasado de penas
Caminando hacia la luz del sol
Cogidas de la mano, y nuestras almas unidas.

Dar dejó que su voz se apagara lentamente, sintiendo el silencio, sintiéndose incómoda ante las miradas enfocadas en ella. “¿En qué habrá estado pensando?, se dijo a sí misma. Al menos había terminado. Posó sus ojos casi furtivamente sobre la cara de Kerry, entonces esperó, viendo las lágrimas correr por las mejillas de su amada.

Por puro reflejo, levantó una mano y se las secó.

¿Tan mal estuvo?, bromeó. No tuve tiempo de practicar. Hizo una pausa, mucho.

Por… la voz de Kerry se quebró y se aclaró la garganta, entonces probó otra vez. Fue precioso, maravilloso… ¿Dónde lo encontraste?, preguntó, ¿Esa canción?. Y Dios mío Dar… deberías cantar más a menudo… tienes una voz preciosa.

Un murmullo estuvo de acuerdo con ella, haciendo que Dar mirara alrededor cohibida.

Gracias, tenía pánico de que su rubor se notara en sus mejillas y agradeció que su tez morena prácticamente lo escondiera.

Kerry se acercó y la envolvió en un abrazo, colocando su cara sobre el pecho de Dar y apretándola más cerca. Dar le devolvió el abrazo, mirando sobre el hombro de Kerry viendo que le devolvían unas respetuosas miradas. Bueno, fue mejor de lo que esperaba.

Esto… yo, … Dar se dio cuenta que estaba atrapada en el sitio por su esposa. Espero que todo el mundo esté hambriento… creo que trajimos suficiente como para darle de comer a la mitad de la oficina.

Entonces se rompió la tensión y todo el mundo se relajó. Dar sonrió cuando sintió unas manos apretar su camiseta.

“Sip, definitivamente diferente”.

Kerry esnifó y se hizo hacia atrás un poquito, alzando la cabeza para mirar a Dar.

Un momento, hay algo más.

Todo el mundo se giró para mirarla mientras sacaba la cajita de madera de su bolsa, entonces se la dio a Colleen. Abrió la caja y el sol la iluminó esparciendo los brillos de los cristales.

Dar parpadeó ¡¡¡ Wow !!!

¿Puedes sostenerme la caja?, dijo Kerry.

Dar lo hizo, sosteniéndola con la palma de sus manos, mientras Kerry sacaba los cristales unidos.

Yo… um… no estoy segura de dónde viene esto, solo sé que es antiguo, dijo suavemente la rubia, probablemente tienen una historia que nunca sabremos… pero realmente me gustó que fueran únicos. Partió las dos piezas sosteniéndolas a la luz del sol, pero encajan juntas perfectamente. Volvió a unirlas perfectamente con un clic. Espero que podamos hacer lo mismo.

Dar le sonrió, me encantan… son preciosas. No puedo creer que fueran tan hermosas.

Entonces, con mucho cuidado, dejó una cadena en sus manos y abrió la otra inclinándose hacia delante y levantando los brazos.

Equivocada, dijo Dar suavemente, entonces sonrió.

Kerry la miró un momento, entonces asintió con la cabeza y cambió sus manos abrochándole la cadena alrededor del moreno cuello de Dar. La besó suavemente, entonces se puso de espaldas, mientras Dar cogía la otra cadena y la abrochaba alrededor del cuello.

Unos ojos azules se encontraron con otros verdes en una mirada tan vieja como el tiempo.

Se besaron otra vez mientras el sol las bañaba con sus rayos, haciendo brillar las aguas que rodeaban la isla como los reflejos de cristales sobre la pared.
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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Abril 17th 2017, 8:54 pm

Oh, no, Colleen alzó la taza y sorbió un poco de su té con sabor a melocotón. Dicen que es peligroso ir por la ciudad por la noche… déjame decirte que no hay nada peor que la biblioteca local.

Estaban sentados en la orilla, sobre la suave arena, mientras tomaban el desayuno, la calidez del sol y la refrescante brisa haciendo el momento demasiado confortable como para querer moverse. Dar estaba tumbada, la mitad de sus pies hundidos en la arena y recostada sobre unos maderos con Kerry enroscada a su lado presionado contra ella.

Venga Colleen… ¿Cuán peligrosa puede ser una biblioteca… qué hiciste yendo allá a media noche?, dijo Kerry con una sonrisa. He estado en la que hay en la playa y es suficientemente segura, hizo una pausa, excepto por esos chicos espeluznantes que intentan secuestrarte con sus periódicos.

Colleen agitó su mano en alto.

Oh, no… no fue a plena luz del día… fui a la biblioteca principal en busca de cierto material sobre la clase de antropología…

¿Qué te hizo buscar eso?, preguntó María curiosa.

La cosa esa circular, respondió Colleen sucintamente. Bueno… así es que voy y pregunto por la referencia de esos libros… y la gente que había en el mostrador me mira como si estuviera hablando una de las tres lenguas que no se hablan en Miami, ¿Ok?.

Vale, Kerry entrelazó sus dedos con los de Dar y sonrió.

Así es que van y me dicen… que éstos se guardan en una sección especial y que tengo que volver por donde he venido para ver al oráculo, dijo la pelirroja.

¿Oráculo? se inclinó Duks, querida, eso es historia antigua.

No bromeo, respondió Colleen, así es que sigo a ese chico de vuelta y me lleva por unos pasadizos durante aproximadamente veinte minutos.

Para entonces debías haber salido por el Acuífero de Byscaine ironizó Dar.
Shhh, la amonestó Colleen, es mi historia ¿vale?. Así que llegamos… y veo la cosa más extraña. Creía estar atrapada en un rito de santería. Había una especie de altar, y alrededor montañas y montañas de notas interminables, y estantes con las cosas más raras en ellos.

Ahora todo el mundo la miraba.

¡Velas encendidas y hasta cráneos!, ¡cráneos!, cabezas por todas partes… y pequeños pedazos de armaduras y cosas de piel que mejor no pensar en ellas, y un par de esas cosas para montar a caballo con plumas atadas.

Estás exagerando, dijo Kerry.

No, no es cierto… y detrás del altar estaba esa mujer llevando una máscara con plumas y escribiendo en su ordenador.

Suenas como una lunática, dijo Dar. ¿Conseguiste el material que necesitabas?.

¿Qué?, rió Colleen. ¿Bromeas?, le eché un vistazo a esos pedazos de piel disecados sobre el escritorio y saqué mi lindo culito blanco irlandés de allá… debí de batir el record del mundo en la prueba de velocidad. Agitó su cabeza. Sé que alguna gente se involucra demasiado en su trabajo, pero ¡Santa Madre de Dios!.

Todos comenzaron a reír.

Bien, supongo que es como nosotros que tenemos muñecas de Dogbert en nuestras pantallas, bromeó Kerry. Dar tiene a Catbert.

Miraron a la morena mujer, que añadió…

Un regalo de los trabajos de consola, dijo mientras Chino comenzaba a gruñir hacia un lado a su izquierda. ¡Chino!.

El perro comenzó a ladrar más fuerte y entonces se metió entre los arbustos.

Lo traeré aquí, dijo Dar poniéndose en pie y sacudiéndose un poco de arena de sus piernas mientras se dirigía donde el excitado animal. ¡Chino!. Intentaba apartarlo de ahí cuando escuchó una voz.

¿Quieres callarte ya saco de quejidos de ratón?, dijo la voz en un susurro más fuerte.

Dar apartó los últimos arbustos y miró a través de ellos. Hey.

Unos ojos azules le devolvieron la mirada. Maldito perro.

Andrew Roberts estaba allí escondido, vistiendo un neopreno que cubría parte de su cuerpo y todo un equipo de buceo descansando a su lado. A los claros rayos de luz, las horribles cicatrices de su cara eran más evidentes, pero ni siquiera eso pudo esconder la sonrisa de su cara cuando miró a su hija.

¡Hey!.

Dar se acercó a él y se arrodilló.

Gracias por los dulces. Me alegra que vinieras hasta aquí… pero ¿Cómo…?.

Ah, eso es algo que aprendí como militar y digamos que se trata de información clasificada, dijo el hombre. Pero la verdad es que tu pequeña Kumquat vino a mí y batió las pestañas que cubren esos preciosos ojos verdes.

Dar sonrió y se inclinó hacia delante. Es alguien fuera de lo normal ¿Eh?.

Sí, estoy de acuerdo. Andrew estudió sus manos que estaban sujetando a Chino. Fue una ceremonia realmente preciosa, le dijo. ¿Quién es Grizzly Adams?.

El Pastor de Kerry, de Michigan, está de vacaciones.

Se hizo un silencio.

Sabes… siempre me pregunté lo que haría si tuviera que levarte del brazo por un pasillo, dijo Andrew. Creo que nadie con vida podría convencerme de que la persona que esperara al otro lado fuera lo suficientemente buena para mi niña.

Dar se sentó en la arena junto a él y puso sus manos sobre las rodillas.

Puedo recordar que pensaba… que no me casaría con nadie a menos que fuera como tú. Le dijo a él suavemente, sintiendo una mano depositarse sobre su hombro.

Paladar, si me haces llorar voy a retorcerte el cuello, dijo su padre. Bastante malo ha sido ya tener que escuchar toda esa preciosa poesía y a ti cantando… casi me da algo. Estuve a punto de sacar el kit de primeros auxilios.

Dar soltó una risita. Lo siento, dijo estudiando el suelo. Gracias por venir, significa mucho para mí.

Andrew se acercó a ella y le revolvió el pelo.

Me hace sentir bien el verte tan feliz, rugrat. Creo que encontraste a alguien realmente especial allí.

Dar giró la cabeza y lo miró fijamente.

Gracias… yo también lo creo, hizo una pausa. ¿Quieres desayunar?.

¿Me estás diciendo que tienes comida en ese barco?.

Algo así… vamos… siéntate con nosotros y únete a la fiesta.

Una tranquila y triste mirada coloreó sus ojos. Naw… sabes que no soy de los que les gusta la compañía, rugrat.

Dar asintió con la cabeza. Yo tampoco… pero me he dado cuenta que a veces lo importante es lo que importa a la gente y realmente me encantaría presentarle a mis amigos a mi padre. Por favor ¿Papá?.

Andrew miró a su hija por un largo y tenso momento y Dar pudo ver el terrible dolor en sus ojos, que cerró por un momento y luego abrió dejando escapar el aire.

No sabes lo que me estás pidiendo Paladar.

Dar sonrió suavemente. Sí que lo sé.

Entonces esperó, escuchando el suave sonido de las olas envolviendo el ambiente y la respiración entrecortada de Chino enroscado entre sus piernas.

Está bien, dijo su padre finalmente. Si tú pudiste ponerte en frente de todos ellos y cantarles, supongo que yo podré hacer esto. Vamos… estoy hambriento.

Dar se plantó sobre sus pies y lo cogió de la mano para volver a la orilla de la playa cargando a Chino bajo el brazo.



***



¿Dónde se ha metido?, preguntó Kerry poniéndose de rodillas. Esta es una isla realmente pequeña y ese perro es bastante grande… no se pueden haber perdido tan rápido. Miró hacia los matorrales alzando sus manos para protegerse los ojos del sol, entonces de detuvo aguantando la respiración. Oh.

¿Trae a alguien con ella?, dijo Duks apoyándose sobre su codo. ¿De dónde salieron?.

Kerry miró maravillada al duo que se aproximaba. No… no puedo creerlo. Se levantó y trotó hacia ellos ofreciéndole a Andrew una gran sonrisa y rodeándolo con sus brazos. Papá… esto es estupendo.

El padre de Dar se quedó muerto, y daba la impresión de haber sido atacado por un enorme y amigable cocodrilo.

¿Hace eso con todo el mundo?, le preguntó a Dar, quien se mordía el labio para evitar reírse.

No, le dijo. Solo a la gente que le gusta.

Andrew la miró y entonces abrazó a la rubia mujer.

Hola kumkuat… se unió a ellas mientras caminaban hacia donde se encontraba el grupo, enfrentándose a los curiosos ojos posados en el alto hombre para después desviarse hacia Dar.

Chicos, saludad a mi padre. Anunció Dar despacio. Su nombre es Andrew… papá, éste es Duks y Mariana, quienes trabajan con nosotras, y el Pastor Robert, de Michigan.

Todo el mundo estaba un poco sorprendido, pero Andrew se irguió sobre su traje de neopreno y saludó.

Encantado de conoceros, dijo educadamente, y luego se volvió hacia su hija. ¿Estabas diciéndome algo sobre unos huevos?.

Dios mío… dijo de repente María. ¡Usted es quien ha estado enviando todas esas hermosas flores!. Reconozco su voz.

Oh… ¿Las rosas color melocotón?. Sonrió Mariana. Me estaba preguntando…

Andrew las miró fijamente.

Dar asintió un poco, y luego fue a prepararle un plato a su padre. Sintió que una mano le tocaba el hombro y se giró para ver unos preciosos ojos verdes mirándola cálidamente.

Ha venido.

Mmhmm asintió Kerry. Hiciste que se acercara a nosotros… Dar, eso es increíble.

Dar añadió algunos aperitivos al plato. Hoy es un día de nuevos comienzos, miró por encima del agua y luego de vuelta a la rubia mujer. ¿Me pregunto qué será lo próximo?.

Kerry miró el plato que sostenía y deslizó un brazo alrededor de su cintura mientras caminaban de vuelta.

No puedo esperar a averiguarlo.

FIN
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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

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