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Alerta de huracán, Melissa Good

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 12th 2017, 4:03 pm

Sexta Parte


El avión estaba tranquilo, sólo medio lleno, y Dar aprovechó la oportunidad para relajarse en su cómodo asiento con una copa de vino blanco equilibrada en la mesa entre ella y Kerry. La mujer rubia estaba de lado enroscada en una suave manta azul y Dar la miraba entretenidamente.

Tenemos que ir hacia la oficina tan pronto como lleguemos, comentó Dar poniendo una mano eventualmente sobre la de Kerry. Va a ser una larga noche.

De acuerdo, masculló Kerry, girándose para arriba y enredando sus dedos en los de Dar. Con tal de que la pueda pasar contigo no me importa lo larga que sea, cerró los ojos y exhaló.

Dar la contempló silenciosamente, absorbiendo el inesperado cumplido. Gracias, acabó por decir mansamente. Un orbe verde mar apareció y la estudió. Eso es algo muy dulce...

Kerry se ruborizó suavemente y volvió a cerrar el ojo, apretando ligeramente el agarre de sus dedos. Despiertas la poeta que hay en mí, admitió sosegadamente. Es algo inexplicable.

Oh, ¿de veras? Dar se medio rodó hacia su lado, encarando a la mujer rubia ¿Tienes alguno a mano?

Un ojo verde alarmado ¿Algo de qué a mano?

Poemas, respondió su compañera con un avieso centelleo en los ojos. Dijiste que despertaba eso en ti… sé que andas escribiéndolos… me encantaría oír uno.

P… El cerebro de Kerry corrió en círculos por un momento, Yo… p…

Bueno, esa clase de rimas, sí — meditó Dar —. No tienen mucho impacto emocional, sin embargo — Tomó un sorbo de su vino —. ¿Es una de esas cosas haiku?

Kerry rompió a reírse tontamente. ¡Dar! reprendió a su jefa,  Yo… um… ya sabes, yo… ese tipo de cosas me dan vergüenza, levantó la vista para ver una mirada de desilusión velada en el rostro de Dar. Bueno, quizá uno — Cedió vacilantemente —. Pero tendré que sacar mi cuaderno cuando lleguemos… no los memorizo.

Los ojos azules continuaron contemplándola.

Vamos, Dar… no puedo hacer uno a la orden, ya sabes — Kerry intentó esquivar mirar la entrañable expresión —. No es así de simple.

Dar suspiró. — Vale — dejó caer su cabeza decepcionada contra la superficie del asiento y bajó la mirada.

Kerry se mordió el labio y sus cejas se contrajeron al contemplar el angulado rostro que la encaraba.




En la oscuridad del mundo en que andamos,
Peones involuntarios, y víctimas de la noche,
Sin otra guía que falsos profetas.
Pero yo paseo por las sombras y no temo sus peligros,
Con mi corazón escudado por la brillante defensa
Que es la armadura de tu amor.
 

Se sintió muy torpe, y apenas podía mirar la cara de Dar cuando acabó. Un sólido y oscuro rubor cubría sus mejillas. Sé que es muy malo… y no tengo ni idea de qué es lo que me… oh.

Unos labios se rozaron muy suavemente contra los suyos, y saboreó su dulzura. No es malo, dijo con voz hueca en su oreja. Creo que es increíble, volvió a besar a Kerry, contenta de que la cabina estuviese con poca luz. Igual que tú.

Mm… la mujer rubia encontró sus manos moviéndose irresistiblemente hacia el cálido cuerpo de al lado de ella. Y ahora…¿quién de nosotras es la poeta?

Era una oscura y tormentosa noche. Kerry rodó las palabras dentro de su cabeza, al asomarse a la oscuridad que las rodeaba. Había llegado al aeropuerto sin problemas y habían alquilado un coche. Después habían salido hacia la oficina de gestión de redes.

Esto es bastante remoto, comentó Dar con los pequeños músculos de los lados de su cara tensados mientras intentaba ver a través de la lluvia. La carretera era una senda asfaltada de dos sentidos, limitada por árboles, que subía y bajaba colinas. Sólo aparecía un farol muy ocasionalmente en la oscuridad y la lluvia era tan dura que reflejaba los faros del coche en un difuminado resplandor.

Tú lo has dicho — concordó Kerry —. Algo como en mi tierra… pero más montañoso, se sujetó del agarrador cuando Dar tomó una curva inesperada. Pestañeó cuando la carretera se inclinó hacia abajo y hacia la derecha. Whoa.

Sí — Dar se mordió el labio inferior —. No ando mucho por montañas… lo siento, redujo la velocidad conscientemente y se pasó una mano por el pelo deseando soltárselo. No es mucho más adelante, sin embargo… ¡whoa! El coche resbaló fuera de su control y lo dirigió instintivamente resistiéndose al deseo de cerrarse con fuerza en los intervalos.

Hicieron un giro de unos trescientos y sesenta grados y casi se salieron de la carretera antes de que la alta mujer luchara con el coche por la recta y redujese la velocidad a casi un arrastramiento ¿Qué demonios fue aquello?

Kerry le puso una apacible mano sobre el brazo. Hielo — exhaló — Um… ¿Quieres que conduzca yo? Creo que estoy mucho más acostumbrada que tú… probablemente no haya muchas carreteras con hielo en Miami.

Dar lo consideró, salió del camino prudentemente y se detuvo, poniéndose la chaqueta antes de abrir la puerta.

De acuerdo… sí… nosotros tenemos la lluvia resbaladiza, pero no es nada comparada con esto, salió hacia la helada lluvia teñida de aguanieve e intercambiaron los lugares, sentándose en el asiento que aún estaba caliente por el cuerpo de Kerry.

Era, sorprendentemente, un momento sensual, especialmente desde que había percibido el olor de su chica todavía aferrado al tejido. Se echó hacia atrás, un poco aturdida, y observó a Kerry mientras ajustaba el asiento para que sus dedos pudiesen alcanzar los pedales.

Lo siento… debí haber movido el asiento.

Unos ojos verde mar levantaron la vista de repente, con un destello de travesura en ellos. O te podías haber quedado donde estabas y yo me sentaba en tu regazo.

Una negra ceja subió por el rostro de Dar hasta casi juntarse a la línea del pelo. ¿Ah sí? estaba tentada, suspiró, quizá después de que lleguemos allí… sería un poco evidente llegar sentadas de esa manera.

Kerry acabó de hacer sus ajustamientos, arrancó el coche y comenzó a andar despacio. Mm… sí, eso creo — estudió la carretera — ¿Siempre enfrente?

Dar asintió con la cabeza. Sí… gira a la derecha en el próximo cruce con una carretera grande… está señalizado como carretera estatal, dejó descansar la cabeza contra el asiento y estiró las piernas. Le echó una mirada a Kerry mientras se inclinaba hacia abajo y desplazaba el asiento de pasajeros todo lo que podía hacia atrás. Decidió que le gustaba ser pasajero, porque ello le daba la oportunidad de estudiar el perfil de su chica despreocupadamente, admirar la nariz ligeramente levantada, la suave línea de su mandíbula, los músculos contrayéndose un poco mientras se concentraba en la carretera.


Kerry estaba siendo dolorosamente consciente de sus ojos y luchó con el instinto de alborotarse el pelo nerviosamente, como era hábito. Um… intentó pensar en algo para distraer a Dar. Entonces, ¿qué vamos a hacer cuando lleguemos?

— Bueno — Dar cruzó los brazos sobre su pecho tirando del cuero de la chaqueta contra su cuerpo. Eso depende de cómo esté la situación… probablemente tendremos que presionar a algunas personas, patear algún pequeño trasero, ser sucias… hey, ¿Kerry?

— Patear culos… apuntar nombres… ser sucias… ¿huh? — Kerry le echó una mirada — ¿Qué?

— Eres preciosa de verdad — Dar sonrió.

El coche resbaló lateralmente, con Kerry aguantando y maldiciendo durante algunos minutos antes de que recuperase el control del mismo.

— Dar, no hagas eso — le suplicó deseando que desapareciese su sonrojo. Acabaremos en la cuneta.

Dar se rió entre dientes suavemente. — Lo siento — se quedó callada y dejó que su compañera se concentrase en navegar por la resbaladiza carretera.

El campo oscuro desapareció lentamente, roto por algún ocasional automóvil o camión que venía de la otra dirección. Pasó otra hora antes de que Dar señalase con la cabeza hacia un camino medio oculto.

Allí… ¿Ves donde están las luces del arco?

Kerry asintió. — Sí… espera… oh, sí, veo el camino… vale — dirigió el coche hacia el parque de estacionamiento. Vio varios camiones colocados confusamente a través de la lluvia.
Parece un circo, había grupos de gente moviéndose. Estacionó el coche cerca de uno de esos grandes grupos introduciéndolo cuidadosamente en el lugar de estacionamiento y se desabrochó el cinturón. Bueno jefa… ahora es tu turno, miró a Dar, que observaba la actividad con astutos y afilados ojos.

— Cierto — murmuró Dar, echando lejos la parte más cálida de su personalidad y haciendo acopio de la fría agresividad que necesitaría para tratar de la situación. De acuerdo… tienes tu teléfono móvil y el portátil, ¿verdad?

Kerry asintió, mirándola con recelosa fascinación. Sí.

De acuerdo. Vamos, la mujer de pelo negro se cerró la chaqueta y abrió la puerta del automóvil, salió hacia la lluvia y cerró la puerta tras ella.

— De acuerdo entonces — murmuró Kerry, metió el teléfono en el bolsillo de su chaqueta y agarró el maletín. Salió rápidamente del coche y cerró la puerta, echó la cerradura y caminó a grandes pasos tras su jefa, que ya se encontraba a medio camino del edificio.




                                * * *
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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 12th 2017, 4:04 pm

Bueno, ¿Entonces cuándo podremos entrar? dijo Dar, de pie bajo una lona con goteras que estaba justo en el centro del césped frente al edificio. Dos hombres se oponían a ella, claramente incómodos.

— Srta. Roberts… — dijo uno con un suspiro. Mire, la gente de ambiente no nos lo aclararon, porque ese químico se ha confirmado que es tóxico, le dirigió una mirada que indicaba que la última cosa que esperaba era tener a un VP de Operaciones metido en su tienda, donde se encontraban comiendo una pizza y cerveza.

El rostro de Dar se tensó. — ¿Cuánto tiempo? — dijo mordaz.

Él meneó la cabeza. No lo sé… la reguladora me dijo hace una hora que no tendría un equipo hasta mañana a medio día.

Unos claros ojos casi de color plata bajo el resplandor de las luces lo estudiaron pensativamente. ¿Dónde está ella?, la voz de Dar cayó un poco, asumiendo su tono de predador.

El hombre la miró nerviosamente. Bueno, está justo allí… donde esa furgoneta, pero déjeme decirle, señora, que no se anda con tonterías… ya he trabajado antes con ella.

¿Cómo se llama? el tono se ahondó más.

— Anne Simmonds — contestó el hombre. Pero… quiero decir, en serio señora… si decide ponerse dura con nosotros, podemos estar aquí durante semanas.

Dar se dio la vuelta y se acercó furtivamente sin decir una palabra, dejando caer la lluvia sobre sí como flechas heladas consciente de que la figura silenciosa de Kerry andaba un paso detrás. Se encontró con un hombre joven al aproximarse a la furgoneta, vestido con un mono blanco.

— Me gustaría ver a quienquiera que esté al cargo — dijo tranquilamente.

Él se aclaró la garganta y se empujó las gafas hacia arriba por el puente de la nariz.

Bueno… la Dra. Simmonds está dentro… pero está ocupada… ¿Puedo ayudarla?

Dar se acercó más y lo miró fijamente desde arriba. Sus ojos a unas pulgadas de los de él. Dejó crecer el silencio por un momento, observándolo tragar varias veces en acto reflejo.

— No — le dijo finalmente. Quiero hablar con la Dra. Simmonds, por favor.

Uh… miró detrás de ella, a la cabeza empapada de Kerry, que le sonrió brevemente. Uh… bien, yo… puedo preguntarle… pero… um… de acuerdo, es de su compañía o…

Dar irguió la cabeza y lo miró fijamente.

Se lo agradezco… me llamo Dar Roberts… soy de la oficina de Miami.

De acuerdo — asintió —. De acuerdo… um… espere aquí… vuelvo enseguida, se dio la vuelta y caminó hacia la furgoneta, sobresaltándose al encontrar a Dar andando a su lado.

Oh… nosotros… estamos haciendo algunos experimentos… yo…

Me gustaría salir de debajo de la lluvia — lo atropelló Dar —. No romperé nada, lo prometo. Miró tras ella.

— Yo tampoco — dijo Kerry sonriéndole cándidamente. En serio… mi madre me solía llevar a tiendas chinas cuando era pequeña.

Dar se limpió la cara apresuradamente con una mano para frenar una risa. Se aclaró la garganta mientras se aproximaban a la furgoneta, la cual tenía una lona extendida desde el lado del copiloto protegiendo algunas mesas con personas trabajando arduamente. El joven es dirigió a una figura que estaba usando el microscopio y le tocó el brazo.

— ¿Qué? — ladró la mujer sin mirarlo. Acabas de moverme la diapositiva… estoy intentando tirar fotografías, Michael — Ella era muy baja, incluso más que Kerry, delgada, con el pelo castaño rojizo recogido apretadamente bajo una ajustada gorra. Su porte, sin embargo, era poderoso y exudaba impaciencia.

Um… sí… doctora, lo sé… pero hay dos personas de Miami… ellas quieren hablar con usted …y yo…

Diles que se vayan al infierno de regreso a Miami… no voy a tener tipos trajeados oliendo a puros cubanos anclados a mi cuello y haciéndome preguntas estúpidas — masculló la doctora —. No hay nada que hacer, Michael, así que pon en marcha tu blanco trasero de regreso y… — Miró por encima del hombro de él, donde se encontraban dos figuras extrañas y oscuras —. Deshazte de ellos.

En realidad, la voz baja de Dar habló clara y concisamente mientras andaba hacia delante entrando en la luz y produciendo un impacto sorprendente. No creo que me vaya a ninguna parte. Se detuvo en el centro de la tienda dejando que la fuerte luz marcase su contorno con severo detalle. Y nunca he sido partidaria de los puros.

La doctora estaba… sorprendida. Decidió Kerry, observando los ojos de la pequeña mujer clavados en los de su jefa con feroz cautela.

Un silencio incómodo cayó sobre ellos, hasta que Dar dio un paso enfrente y le ofreció una mano.

— ¿Dra. Simmonds? Soy Dar Roberts — esperó impasible mientras la doctora la estudiaba durante un largo rato antes de extender su propia mano. Necesito algunas respuestas.

Eso era carisma. Dar dirigió una breve sonrisa a la doctora mientras le soltaba la mano y se giraba de lado. Esta es mi ayudante, Kerry Stuart.

— No tengo respuestas — la pequeña mujer recuperó la compostura y frunció el entrecejo dirigiéndole a Kerry una enérgica inclinación de cabeza.

Se lo he dicho a vuestra gente hace unas horas… esa condenada compañía de extintores puso demasiadas toxinas en el sistema, fue una maldita cosa buena evacuar a vuestros compañeros o hubieran resplandecido como luciérnagas.

Dar exhaló. ¿Qué es?

— No tengo condenados indicios… toda esa gente no los dicen — declaró la doctora con disgusto. Asustados por algún maldito pleito ni aceptan dar sus nombres y apellidos.

Dar miró a Kerry, que le había dado el teléfono móvil sin decir palabra. Marcó un número y esperó. Buenas noches, Les. Jesús, Dar… es… — un bostezo —. Es medianoche… qué dem… ¿Estás haciendo en Carolina del Norte?
Se aclaró la garganta. Escucha… tenemos doce cuentas para cancelar si no lo tenemos arreglado para mañana por la mañana.

¿Y me lo dices ahora? — ladró Dar — ¡Dios bendito, Les!

No estaba preocupado… oí que ibas de camino… de hecho, me fui a dormir — le dijo el CEO alegremente —. Sabes que tengo depositada en ti toda la confianza del mundo, Dar.

La responsabilidad cayó de golpe sobre sus hombros con un crujido casi audible. — ¿De cuántas compañías estamos hablando? — preguntó Dar prudentemente. Esto no tiene buena pinta, Les.

Bueno… — una pausa —. ¿No está bien? Dar… su alegría se desvaneció.

De hecho, no esta nada bien… no los podemos perder… no de esta manera, y permanecer competitivos.

Los ojos de Dar flotaron fuera de la tierra lluviosa.

— Ya veo — un latido embotado comenzó en la parte trasera de su cráneo. Desearía que me lo hubieras dicho antes.

No lo supe hasta después de las seis, acababas de salir hacia el aeropuerto — Le dijo Les —. Y, de todas formas…¿qué más podía hacer? Eres lo mejor que tenemos, Dar… si tú no puedes solucionarlo, nadie puede.

Dar se frotó los temporales. De acuerdo… necesito que alguien del departamento Legal llame a quien esté al cargo en esa condenada compañía de extintores y que los amenace con un pleito lleno de obligaciones, nombrando a las oficinas y personal demandados si no dan a la gente de aquí el nombre del material que pusieron en ese maldito sistema.

Al diablo con el departamento Legal… yo lo llamo… lo conozco… es el cuñado del tercer marido de mi exmujer — le notificó —. Ahora te llamo.

De acuerdo, Dar desconectó estudiando el edificio pensativamente. Después volvió a marcar, mirando por encima de su hombro.

Estoy llamando a BellSouth… voy a necesitar a alguien muy alto de su departamento de aprovisionamiento — Su voz había adquirido un tono sombrío.

— Ok — Kerry cogió su propio teléfono y su ordenador de mano, buscó un número, lo marcó, dándose cuenta del súbito cambio en su amante y sintiendo un enfermo carcomer en sus tripas.

Dar escuchó durante un minuto, y después oyó la voz de Mark. Buenas noches.

— Ah… Dar… hola — la voz de Mark sonaba confusa. Um… estaba… uh…

— Durmiendo sobre tu escritorio — comentó Dar secamente. Escucha… necesito de un chequeo de inventario…¿podemos duplicar la estructura de Carolina del Norte?

Un silencio momentáneo.

Estás de broma, ¿verdad? — contestó Mark débilmente —. Sabes que no podemos hacer eso.

— Eso pensé… llama a Cisco, y averigua lo que tienen disponible — suspiró Dar. Estamos detenidas aquí fuera — Colgó y se encaró a la doctora —. Necesito entrar ahí dentro y sacar los equipos.

— De ninguna manera — contestó la mujer al instante.

— Mire… — comenzó Dar.

— Hey… ya se lo he dicho, de ninguna manera — dijo Anne alzando una mano. Así que no lo intente, señora… ya le he dicho que no a muchos peores que usted.

Kerry puso una mano sobre el micrófono y se colocó habilidosamente entre las dos mujeres, al ver el repentino resplandor helado asentarse en el rostro de su jefa.

Toma… Dar… es algún VP Ejecutivo de algo…¿es lo suficientemente alto? le pasó el teléfono observando las llamaradas por las fosas nasales de Dar mientras agarraba el aparato.

Sí. Eso está bien, murmuró, tomando una respiración antes de girarse de lado para hablar.

— Y bueno — Kerry sonrió abiertamente a la doctora, ¿Hay algún café por aquí?




* * *


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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 13th 2017, 9:14 pm

— Bien, ya está — Anne Simmonds cerró su teléfono móvil. De acuerdo, chicos… recoged las cosas, gritó a su equipo, después se giró y esperó a Dar. Lo siento. Van a tener que traer un equipo para limpiar el lugar. Sin embargo, gracias por darme la respuesta.

Kerry echó una mirada a su jefa. ¿Qué significa eso? preguntó.

— Significa que el material es muy tóxico, no podemos entrar ahí dentro sin trajes ambientales — respondió la doctora sin rodeos. Y me alegraré de salir de este mal tiempo… ustedes también deberían hacer lo mismo.

¿Cuánto tiempo? Dar habló por primera vez con la voz incisiva.

La doctora se encogió de hombros. ¿Quién sabe? El equipo tardará un día… quizá dos en llegar… después, probablemente una semana más o menos, guardó su equipo.

— No puedo mantener este complejo cerrado una semana — declaró Dar rotundamente.

— Bueno, eso es una pena — respondió Simmonds. Porque voy a dejar un guardia allí para no dejar entrar a nadie, le dirigió a Dar una grotesca sonrisa. Que tenga un buen día — Se colgó su bolso del hombro —. Oh, y ¿Srta. Roberts?

Unos fríos ojos azules la observaron en silencio.

— Mi jefa, Shari, también le desea un buen día — se dio la vuelta y se fue andando juntándose a su grupo mientras entraban en la furgoneta. Cerraron la puerta y se marcharon dejándolas bajo el caprichoso y helado temporal.

Kerry los observó, después se giró y estudió el rostro de su jefa, que se había vuelto oscuro y frío, con la rabia reluciente en sus claros ojos azules, lo cual le provocó un escalofrío que le bajó por la espalda.

¿De qué iba todo eso? Dar sintió el agrio sabor en la parte trasera de su boca.

— Una vieja historia — respondió. Volvió a centrar su atención en el edificio. De acuerdo. Vamos… lo haremos de la manera difícil, se dirigió con paso vivo hacia la lona donde se hallaba congregado el resto del grupo.

Pero… Kerry se puso al paso de ella tirando un poco del cuello de su suéter. Dar… yo no… um…

— De acuerdo, gente — declaró Dar, mientras se agachaba para entrar bajo el plástico azul. Malas noticias. No podemos entrar ahí hasta dentro de una semana, por lo menos — Apuntó hacia el coordinador del servicio regional Bellsouth que acababa de llegar —.

Necesito aislar todos los circuitos de ese edificio y reconectarlos… y lo necesito esta noche.

A él se le descolgó la mandíbula. Estás de broma, ¿verdad?

— No — Dar lo miró fijamente. Así que empecemos… os diré donde necesito conectarlos, se giró y encaró al gerente del edificio. Tengo setenta Cisco 7200 alquilados que vienen hacia aquí… encuentra a alguien que los recoja.

Su mandíbula también se descolgó. ¿Qué demonios estás haciendo, Dar? Lo haces sonar como si fuéramos a reconstruir el maldito complejo.

Una ceja oscura se alzó. Es lo que vamos a hacer.

— Eso es imposible — le dijo él rotundamente. No hay manera de duplicar este complejo en una noche.

— ¿Lo has intentado alguna vez? — se opuso Dar, con el genio subiéndole ¿No? ¿Entonces cómo sabes que no puede ser hecho? Apuntó. Así que moveos… y tráeme a alguien aquí con un camión, que conozca el área…
Y tú… Apuntó a otra mujer que se encontraba amortiguada tras un grande chaquetón de macinaw. Empieza a traer a tu gente aquí, el personal había sido mandado a sus casas más temprano.

— Mira… Dar… — protestó el gerente regional.

Ella se giró hacia él y le clavó un dedo en pecho. ¿Quieres tener trabajo mañana por la mañana?

Silencio.

Entonces empieza a mover el culo — gruñó — ¡Todos!

Un bajo murmullo brotó mientras las personas empezaron a moverse. Más de un susurro de “loca” se filtró por las orejas de Dar.

Se giró de espaldas a ellos y caminó hacia el borde de la lona, mirando fijamente la oscuridad e intentando calmarse la agitada tensión de sus tripas.

Kerry tomó una respiración y fue a su lado. Hey… mira, Dar… creo que tiene razón… esto es muy descabellado.

La espalda que tenía enfrente se tensó y pasó un largo momento antes de que Dar girase la cabeza y la mirase. Su cara era una máscara ilegible, pero el tumulto en sus ojos era inequívoco.

Si no quieres ayudar… vete al coche y espera — la alta mujer habló con baja intensidad —. En vez de quedarte aquí para decirme lo que no puedo hacer… no te necesito para eso.

Kerry sintió sus rodillas comenzar a temblar. Absorbió una respiración asustada, al no esperarse aquella respuesta. Intentó pensar algo que decir, pero antes de que pudiese Dar se dio la vuelta y se alejó hacia la oscuridad. Sola.




* * *


La helada lluvia emparejaba al completo con su estado de humor. Dar se la quedó mirando, apenas podía sentir las picaduras contra su rostro cuando la última parte cálida de dentro de ella quedó disuelta, reemplazada por la desolación al lamentarse de las palabras que le acababa de decir a Kerry.

Maldición. Se metió las manos bajo los brazos, ignorando el dolor que se estaba insertando en sus articulaciones, y echó una rápida mirada por encima del hombro. Kerry había desaparecido.

El conocimiento se sumergía en las tripas de Dar, y sintió por un largo momento el deseo de desechar la noche entera e ir tras ella.

¿Y decirle el qué? Perdona por ser una estupida… ¿Es algo a lo que te tienes que acostumbrar? ¿No era la vieja Shari quien le había dicho que nunca tendría una relación próspera porque siempre anteponía todo lo demás?

Sí. Era cómico el que volviese a aparecer justo en ese momento. Dejó que la helada lluvia la empapase, entumeciéndole la cara hasta que oyó los pesados pasos de alguien corriendo y se giró para ver al supervisor de Bellsouth apretarse el impermeable amarillo.

— De acuerdo… tenemos los pares arrancados — le dijo fregándose la cara ¿Y ahora qué? No puedo tener a los chicos subidos a esos postes, Srta. Roberts… necesita darnos alguna orientación… estamos sacando todas las paradas fuera, pero no voy a poner a mis chicos en peligro. Está helando.

Más de lo que crees. Dar se frotó los brazos y exhaló.

— De acuerdo… veamos dónde están los demás — lo llevó de regreso a la lona, ignorando las enfadadas miradas que recibía del resto del equipo y encauzando su foco de atención únicamente en la meta.

¿Cómo estamos? — Acaba de aterrizar un avión con los routers — dijo un hombre de mala gana mientras soplaba entre sus manos. Tengo un camión… estamos a punto de salir para ir a recogerlos.

— Bien — asintió Dar. Id.

— El personal viene hacia aquí… aquellos a los que conseguí — le dijo la mujer mayor. Pero tuve que ser bastante dura… ninguno está contento… algunos han dimitido.

— Muy bien — le dijo la mujer de pelo negro. Ok, ahora sólo necesitamos…

— El almacén junto a la puerta está vacío — la interrumpió la voz mansa de Kerry. Tienen un tablero de telecomunicaciones y el propietario viene hacia aquí con la llave.

El batir de la lona sonaba repentinamente fuerte cuando todos se volvieron para mirarla. Dar sintió un irracional traqueteo profundo en sus tripas. Estudió el conjunto durante un momento con expresión seria.

Gracias, Kerry… buen trabajo.

Kerry asintió con la cabeza y miró hacia abajo al agitado y helado fango sobre el que se encontraban.

Muy bien… movamos todo hacia allí… nos meteremos en cuanto lo abran… por lo menos será más caliente y más seco — declaró Dar sosegadamente —.

John… ahí es donde necesitamos que caigan las líneas… creo que avisté un bloque en la parte de atrás de ese edificio.

— Tienes razón — el gerente de Bellsouth afirmó vivamente con la cabeza, sacó el walkie-talkie y habló por él. Ese es un descenso fácil… incluso podrían alambrarse ya a él… suele funcionar para telemarketing.

Kerry escuchó la conversación, y la dejó rodar por ella hasta que fue consciente de los pasos de gente saliendo y del silencio de después. Con un suspiro, alzó la cabeza y casi dio un salto al encontrarse con unos claros ojos azules.

— Oh — ella pensaba que Dar se había ido con ellos. se estudiaron la una a la otra durante un largo y pensativo momento.

Siento lo de antes yo… comenzó a decir Kerry.

— Lo siento te reñi… yo — dijo Dar con voz cavernosa al mismo tiempo.

Volvió a caer el silencio. Dar soltó una respiración y se pasó una mano cansadamente por la cara. No te lo merecías.

Kerry se acercó. No… no debí haberte cuestionado, Dar — levantó una mano vacilante y tocó el brazo de Dar tranquilizándose a sí misma —.

Necesitabas mi apoyo y yo la fastidié.

Dar dejó caer los ojos hasta el suelo.

— No quiero que pienses eso — dijo, tras pensar un momento. A veces necesitas cuestionarme, Kerry… no sé todas las respuestas, en ocasiones aprieto demasiado… y los resultados no acaban justificando los medios — sus ojos pasaron rápidamente, con sorprendente honestidad —.

Deberías saberlo — Suspiró y miró alrededor —. No sé si esto es lo correcto a hacer… pero no sé que otra cosa intentar… y tengo que intentar algo.

Kerry asintió y se acercó un paso más. Lo sé… fui tras aquel camión de allí, me senté… y pensé sobre ello… — hizo una pausa —. Por eso llamé al propietario del almacén… supe que era allí donde tenías que ir seguidamente.

Dar alzó una mano y amablemente la extendió junto a su mejilla.

— Gracias — murmuró con sinceridad. Eso estuvo muy bien de verdad… ¿Cómo supiste lo de el tablero?

Kerry sonrió, sintiendo protestar a sus músculos faciales tensos por el frío. Tecnología moderna… entré en la página local del edificio e hice una búsqueda sobre la propiedad comercial disponible en esta área… listé mis especificaciones y salió — sus ojos centellearon gravemente ante el ensanchamiento de los de Dar —.

Hasta encontré el número del propietario — Añadió —. No le hizo muy feliz que lo llamase a las dos de la mañana, pero al ofrecerle el veinte por ciento más de lo que me estaba pidiendo, hizo una excepción y dijo que venía ahora mismo. Vive a unos diez minutos de aquí.

Dar meneó la cabeza ligeramente y después, impulsivamente, abrazó a Kerry deleitándose en la calidez cuando la mujer más pequeña la rodeó con sus brazos y la estrujó con fuerza.

Eres la mejor.

Kerry sonrió de puro alivio, ignorando la humedad de la chaqueta de Dar. Se soltó de su jefa y le dio una suave palmada en el costado.

Y… hey, ¿Dar?

— ¿Mm? — los ahora cálidos ojos azules la consideraron.

Kerry alzó su barbilla. Cuando quieras hablar de tu vieja historia… estoy aquí.

Los párpados de Dar temblaron mientras agachó su cabeza por un momento, después la levantó.

Gracias — respondió quedamente —. Quizá tengamos tiempo este fin de semana, para un montón de cosas, meditó.

— Vale — Kerry exhaló. Bueno, creo que nuestro propietario viene por allí… supongo que es mejor que empecemos… pero, Dar, tengo que preguntarte una cosa… estamos reemplazando los routers, pero, ¿qué pasa con los paneles centrales? Esos no los podemos duplicar… ni aunque comandases media fuerza aérea.

Dar deslizó un brazo sobre sus hombros y empezó a caminar hacia el edificio ahora encendido que estaba tras el centro de operaciones.

No… pero los paneles centrales están en una habitación aparte… conectados por una fibra óptica LAN de puente — apuntó —. Y el bloque de acceso está en el tejado.

Kerry miró fijamente en tejado, después sus ojos fueron hasta el nuevo camión que acababa de llegar llevando la insignia de la división de fibras ópticas de la compañía de teléfonos.

Oh… eres muy buena — se giró admirando a su jefa con la mirada —. Eso es muy hábil, Dar…¿pero sabemos si tienen potencia y si están encendidos desde ahí arriba? Creo que esa gente de ambiente lo apagaron todo.

Dar dejó salir una respiración. Lo averiguaremos… pero tenemos mucho que hacer antes… va a ser una carrera.

Kerry alzó la cabeza y contempló la creciente muchedumbre hacia la que se dirigían. Tengo la sensación de que voy a estar presente en la creación de otra leyenda de Dar Roberts.

Hmm… esperemos que no sea mi canción del cisne, murmuró Dar.

Kerry se giró y contempló el grupo disperso dentro del gran almacén diseminándose hacia fuera por la puerta e intentando esquivar la hierba y las bolas de polvo que rodaban lánguidamente por la sucia alfombra.

Tenía un olor entre un sucio cobertizo y un garaje lleno de moho. Kerry arrugó la nariz por pura reacción.

Pero por lo menos era caliente, más o menos, y no llovía dentro. Dar estaba de pie en el centro de la sala, con las manos en las caderas y los ojos contemplando el espacio en el que tenían que trabajar. Kerry se dio cuenta de que de su chaqueta goteaba bastante agua de la lluvia.

— De acuerdo — dijo finalmente la alta mujer de pelo negro. ¿Ya ha llegado el camión? se giró hacia el gerente del complejo. Me ha parecido oír un motor fuera.

Él asintió. Acaba de llegar… les haré apilar las cajas aquí y empezar a desembalar las cosas.

Bien… deben tener estantes y una bobina de Cat 5 — le dijo Dar —. Es mejor empezar por que la gente haga cables puente… yo trabajaré con la compañía de teléfonos para conectar las líneas.

— Ok — dijo él frotándose los ojos. Maldición… desearía que tuviésemos una urna de café aquí dentro, salió hacia el grupo de técnicos gruñones.

Café. Dar deseaba que él no lo hubiera pronunciado. Pudo sentir el agotamiento del día alcanzándola, mientras ella hacía un esfuerzo consciente para poner en marcha su cerebro enfocándolo en las cosas que aún no estaban hechas.

El frío también le había engarrotado los músculos, y su rodilla medio curada llevaba horas doliéndole, desde que se había levantado y caminado. Con un suspiro, se dio la vuelta, casi chocó con Kerry.

Qu… oh… perdona.

La mujer rubia le puso un bulto de ropa en las manos. Toma… ve y cámbiate me estás haciendo castañear los dientes.

Dar levantó las manos en reflejo y se encontró con ropa seca y cálida. Dond… um… gracias — le dirigió a Kerry una sonrisa de agradecimiento —. ¿Dónde está la tuya?

Kerry le mostró la maleta que llevaba colgada al hombro.

Voy a hacer una rápida salida con Mary… — apuntó a la gerente de día que había llamado al personal —. Cuando vuelva, me habré cambiado… están descargando los routers.

Dar asintió. Lo sé… vale, voy a empezar por bajar las conexiones del T1.

Después de cambiarte de ropa — insistió Kerry — ¿Vale?

Una suave risa entre dientes. — Vale — Dar siguió los rótulos pintados apresuradamente que indicaban los sanitarios, se metió en el que decía “Señoras” haciendo una mueca de dolor al sentir el olor a leche podrida.

Oh dios, Se debatió consigo misma mientras aguantaba la respiración.

Después decidió que desmayarse sería una mala idea, así que se limitó a atraer a su mente pensamientos más agradables mientras se quitaba rápidamente la ropa empapada. Fue casi como una experiencia sensual deslizar el limpio y seco tejido de los vaqueros por sus enfriadas piernas.

Se puso rápidamente la camisa de franela que Kerry le había traído y la sudadera. Condenación, esto sabe bien — Comentó a la vacía habitación mientras recogía su camisa y sus pantalones goteantes, los escondía sobre un tenderete divisor y metía sus empapada ropa interior en los bolsillos de los pantalones.

Se sentó en el borde de un barreño de agua mientras se ponía un par de gruesos calcetines calientes y sus zapatos de lona secos.

Dejó caer las manos cuando acabó y se regocijó el simple placer de sentirse abrigada y seca tras unas cuantas horas de miserable humedad.

Se preguntó brevemente cuánto tiempo le habría llevado hacer esto por sí misma. Se sintió culpable porque Kerry casi le había tenido que dar un codazo para que lo hiciera. Con un suspiro, se levantó, deseando que ella hubiera pensado en traerle algún analgésico para la rodilla.

Se miró en el reflejo empañado pasándose los dedos por el pelo ordenándolo un poco. — Rata anegada — le dijo al reflejo, que le devolvía la mirada irónicamente. No te extrañes de que todos piensen que estás chiflada.

Regresó caminando pesadamente al almacén. Sólo entonces se preguntó donde habría ido Kerry.




* * *

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 13th 2017, 9:15 pm

De acuerdo — Kerry esforzó la vista a través del parabrisas —. Necesitamos encontrar un sitio para comprar bocadillos o algo así para todos… deben estar hambrientos, por supuesto, tenía un motivo personal para decirlo, pero parecía mucho más noble si pensaba primero en el grupo. ¿Hay algún 24 horas de comestibles por los alrededores?

Mary se la quedó mirando. Estás de broma, ¿verdad?

Vamos… hasta tenemos uno en Saugatuck — le dijo Kerry mirándola —. Bien… un Seven Eleven… un Wal Mart… lo que sea.

¿Qué tal un Big Fat Boy's Eat Em All ( El Gran Gordo Que Se Los Come Todos) ? preguntó Mary con el rostro completamente serio. Tienen un buen pastel.

Kerry aguantó la respiración para evitar una risa nerviosa. Oh… vale… claro…

— Y hay un Para y Compra… si quieres — añadió la mujer.

— Los dos — dijo Kerry asintiendo firmemente con la cabeza. Um… el restaurante primero… ¿Aceptan cartones de crédito?

Mary se rió.

— De acuerdo entonces… primero al Para y Compra… puede que tengan un cajero — dijo Kerry con un suspiro.

La otra mujer puso el coche en funcionamiento y echaron a andar por los oscuros caminos durante minutos antes de aparecer una tienda solitaria aunque bastante bien iluminada. Salieron del coche y entraron en la tienda. Kerry no se sorprendió al ver que eran las únicas clientes.

Kerry fue hacia el obvio cajero nuevo que se encontraba en el lugar de honor cerca de la máquina de helados. Agarró en su cartón de crédito de la compañía, lo introdujo y marcó el código. Pensó durante un momento, tras lo cual marcó una cifra, imaginando que la máquina se bloquearía electrónicamente mientras analizaba su petición.

Finalmente, le dio el dinero de mala gana. Extrajo la tarjeta, se dio la vuelta y comenzó a rondar pensativamente por los pasillos del establecimiento.

Menuda selección. Suspiró, y fue hasta el empleado que se encontraba donde la caja registradora observándola con ojos soñolientos.

— ¿Puede darme una caja, por favor? — el hombre le dirigió una mirada confundida pero luego fue al cuarto trasero y regresó con una caja de cartón dándosela sin decir una palabra. Gracias-

Kerry la cogió y fue hacia el estante donde escogió entre las escasas opciones de Twinkies y otros artículos.

Escogió los artículos reconocibles, dejando atrás algunos paquetes dudosos que contenían dulces. Remolcó la caja hacia la parte delantera. Márqueme eso, por favor, le dijo al hombre antes de ir al congelador y estudiarlo. Una breve sonrisa le pasó por los labios, abrió el arca y tomó un artículo que entregó al empleado de la caja.
De acuerdo, pagó al hombre, agarró la caja y siguió a Mary afuera.

— No me puedo creer que estés haciendo esto — comentó la mujer. Abrió el maletero y la observó mientras ponía la caja dentro.

Kerry estaba para contestar cuando apareció una oscura figura deambulando hacia ellas.

— Hola preciosas — su barbudo rostro estaba ligeramente colorado y caminaba con un pequeño tambaleo. Parecéis mojadas… dejadme que os seque, extendió una mano pero Kerry lo esquivó. Hey…

— No gracias… estoy bien… pero gracias por la oferta — la mujer rubia retrocedió hacia la parte lateral del coche.

Aw… vamos… — el hombre fue tras ella haciendo eses rodeado de una nauseabunda nube de hedor a alcohol —. Una pequeña cosa bonita como tú… ven aquí… no te haré daño…

— No… en serio… estoy bien… — Kerry aguardó a que Mary abriese su lado y se metiese dentro del coche y le abriese la puerta. No… detente…

Él le agarró la chaqueta y tiró de ella acercándola. Unos ojos inyectados en sangre la miraban a la cara ávidamente.

Kerry suspiró. — No estoy de humor para esto — liberó el brazo de un tirón, lo agarró de la mano y lo tiró por encima de su hombro con un movimiento bien aprendido que lo hizo aterrizar de cabeza sobre el helado fango.

Entonces, abrió rápidamente la puerta del coche y se dejó caer en el asiento. Cerró la puerta con un portazo y murmuró un comentario mientras meneaba la cabeza. Imbécil

Mary arrancó el coche sin articular una palabra y comenzaron a andar.


* * *


— ¿Mandaron un centro de Ethernet? — Dar se apoyó en los estantes que acababan de ser montados y observó mientras otra caja aun estaba siendo desembalada.

El mohoso olor del almacén estaba casi completamente substituido por el aroma a aparatos electrónicos recién abiertos.

La sucia y estropeada alfombra estaba cubierta de técnicos de aspecto cansado ocupados en hacer cables y en ensamblarlos.

— Sí… está allí — el hombre al que estaba dirigiéndose apuntó sin levantar la vista, ocupado en su tarea y abstraído de su interlocutor.

A Dar no le importó. Fue hasta la caja que el hombre le había indicado y asomó la cabeza al interior.

Descubrió el artículo que estaba buscando, lo sacó de la envoltura protectora de plástico que lo envolvía y le quitó el polvo de encima.

— Genial — fue cojeando hasta una improvisada mesa donde dejó la caja. Sacó la pequeña navaja del bolsillo de sus vaqueros y cortó la tapadera del recipiente. Sus ojos examinaron el aparato. Lo extrajo del paquete y lo llevó hasta el primer estante. Lo deslizó hacia un lugar encima del primer router y lo atornilló. Ya está… si los ajustes están preparados, podemos empezar a enganchar estas condenadas cosas.

— De acuerdo — concordó fatigadamente el gerente del complejo encendiendo el centro.

Por lo menos enviaron supresores de subidas de tensión… pero me alegro de haber encontrado esas alargaderas en el sótano.

— Mm — dijo Dar mientras pulsaba en los interruptores de los routers instalados. Oh mierda… Se frotó los temporales.

Necesito un condenado recto a través del cable de serie y un 9pin para programar estas malditas cosas.

John maldijo por lo bajo.

Cristo… de acuerdo… déjame ver lo que tenemos… puede que consiga que alguien alambre una pieza de Cat 5 como serie.

Dar se apoyó contra el estante un momento. Se enderezó y fue hasta donde los técnicos de telecomunicaciones se encontraban atornillando y conectando los cables de dos grande bloques.

¿Cómo va eso? preguntó examinando los enchufes. Estupendo.

El técnico que estaba más cerca levantó la vista. Ya casi está… tiene suerte, señora… este es el único panel de enchufes múltiples en esta parte de las Carolinas… no tengo ni idea de cómo consiguió inventario para dejarnos.

Los orificios nasales de Dar echaron llamaradas. — Te lo diría, pero tendría que matarte — bromeó débilmente recordando la conversación de veinte minutos, a pleno pulmón, maldiciendo en dos idiomas con un gerente de infraestructura de nivel medio de la compañía de teléfonos. ¿Podemos empezar a encenderlo?

Acabó con el último tornillo sobre la desconchada pintura del panel de conexiones.

Sí… ¿Tiene los cables de conexión? levantó la vista viendo que Dar le daba una mano llena de lo que había pedido. Oh… bien… Tomó el manojo y empezó a conectarlos al tiempo que Dar conectaba el otro extremo al equipo. ¿Qué hora es?

Dar consultó el reloj. — Cuatro y media — dijo haciendo una mueca de dolor. Muy bien…¿la fibra está conectada?

— Casi — comentó el hombre mientras iba hacia la puerta.

Dar terminó su labor, retrocedió un paso y consideró en equipo ensamblado.

— Que enredo — había cables por todos lados, conectando los routers, los intercomunicadores del centro, sin mencionar los cables de energía que corrían por todas partes. Lucecitas verdes y rojas empezaban a pestañear en los routers. Se pasó una mano por el pelo, mientras trataba de dejar atrás el cansancio imaginando qué necesitaba que ocurriese seguidamente. Oh. Cierto. Agarró su teléfono móvil y marcó un número.

— MIS —contestó una voz.

Mark…??? bien… tenemos los… empezó a decir Dar.

Circuitos conectados… sí, los veo… pero aún no están terminados — respondió Mark, en medio de un ruido de llaves —. Mierda, eso fue rápido Dar… ¿Qué hiciste, coaccionar a toda la compañía telefónica?

Dar suspiró. Tuvimos suerte… ya había bloques terminales en este maldito almacén… acaban de asignar los pares — encontró una caja donde sentarse y tomó una profunda respiración —.

Esa fue la parte fácil… ahora tengo que configurar los routers, y meter el cable de fibra… Dios quiera que esos condenados paneles centrales estén aún andando sin el generador, o estaremos haciendo todo esto para nada.

— Suenas agotada — comentó Mark quedamente.

— Ha sido un largo día — reconoció Dar, reposando los codos sobre las rodillas y cerrando momentáneamente los ojos.

Desearía tener algo de… Dejó de hablar y levantó la vista cuando el aroma a café recién hecho le acertó en la nariz.

Encontró unos pálidos ojos verdes mirándola fijamente. Oh, eres una visión para mis pobres ojos, murmuró.

Mark carcajeó en su oreja. — Dile hola a Kerry de mi parte — remarcó irónicamente.

Kerry le entregó una grande taza de café. Hola Mark…¿Te podemos llamar de aquí a un momento? — aguardó la respuesta y después colgó —.

Siento haber tardado tanto… no te haces idea de lo difícil que es encontrar lugares abiertos en esta zona a estas horas — Echó una mirada alrededor —. Wow.

Dar sorbió el café sin hacer comentarios, sintiendo como regresaba algo de vida a su interior junto con el cálido y dulce brebaje que iba hacia su estómago.

— Estaba a punto de mandar una patrulla de búsqueda — notificó a su compañera.

Tenemos los circuitos conectados, pero… Dar dejó entrar un poco de duda. Maldición, Kerry… no sé si podemos lograrlo… falta demasiado por hacer — Lanzó una mirada por encima del hombro al sistema medio ensamblado —.

Quizá estaba chiflada al intentarlo.

Kerry la contempló con inquietud… la cara y los brazos de Dar estaban cubiertos con borrones de polvo y suciedad procedentes del equipamiento. Tenía oscuros círculos bajo los ojos, visibles incluso bajo la escasa iluminación.

— Dar… si tú no crees que esto va a funcionar… no podrás lograrlo —
se sentó junto a su jefa.
Compré comida para todos… eso ayudará… y puedo programar los routers, si me dejas ir a cambiarme primero.

Unos ojos azules inyectados en sangre se elevaron y la contemplaron.

— Eso está bien… eres certificada en Cisco, ¿verdad? — una renuente sonrisa tiró de sus labios. Ve a cambiarte… tengo montados los cables para los portátiles… si las dos trabajamos en ello, podremos avanzar bastante para que los otros técnicos se puedan conectar y empezar a descargar las tablas de asignación de rutas.

— Hecho — Kerry se colgó su bolsa del hombro y se encaminó a la sala de descanso. Se cambió rápidamente y colgó su ropa mojada junto a la de Dar. Regresó y encontró a su jefa encorvada sobre una caja, estudiando la pantalla del portátil.

El reflejo plateado titilaba sobre el bronceado rostro, el cual mudó cuando Kerry colocó su portátil junto al de ella. Ok, La mujer rubia sonrió cuando un técnico le extendió un cable. Gracias — Lo conectó, y después comunicó el otro extremo con uno de los routers —. Oh. Vuelvo enseguida.

Dar asintió con la cabeza absorta en su pantalla.

— Espero acordarme de cómo se hace esto — murmuró apartando de un empujón su desagrado por no poder usar el sistema informático del complejo, significando que sólo Kerry y ella sabían cómo conectarse y programar los complicados dispositivos.

Esto llevará un rato, el aroma a comida cocinada se esparcía por la sala y muchos de los técnicos habían vagado hasta donde Kerry había colocado las cajas, dejando a Dar en un relativo aislamiento mientras se rompía la cabeza con el programa.

La pantalla comenzó a parpadear y se detuvo ante lo que parecía como la vigésima pantalla. Se reclinó hacia atrás y se frotó los ojos, mientras su espalda protestaba por su encorvada postura.

— Creo que es esto — comentó a Kerry, que se había arrodillado a su lado. Que?…

— Abre la boca — le indicó Kerry tapándole los ojos.

Dar la miró de hito en hito, sin comprender. Después, con vacilación, abrió la boca. Se sobresaltó cuando una cucharada de frío helado de chocolate fue depositada dentro. Pestañeó varias veces.

— Mm — tragó la sabrosa crema. ¿Es Haagen Daz?

— Sí — la informó Kerry ofreciéndole otra cucharada. Y no me preguntes dónde he encontrado Haagen Daz en medio del quinto pino de Carolina del Norte, ¿vale? Observó cómo toda la pose de Dar se mostraba más alegre.

Estaba convencida de que si la mujer de pelo negro tuviese un rabo, lo estaría moviendo con entusiasmo. Es fabuloso lo que te hace el helado, ¿sabías?

Dar se lamió los labios. — Hey… son drogas de recreo — remarcó irónicamente ¿Qué le has traído a todos esos tipos?

Kerry echó un vistazo por encima del hombro. — Lo mejor del buffet de El Gran Chico Gordo Os Comerá a Todos — le dijo a su jefa, tomando una cucharada de helado. Y una caja de Twinkies, Bolitas de nieve, Ping Dings y Mallomars.

La mujer de pelo negro se tapó la boca rápidamente sofocando una risa casi histérica.

¿Trajiste algún buffet? se las arregló para preguntar. Maldición… pensé que era más… uh…

— Estás de broma, ¿verdad? — dijo Kerry dándole más helado. Me gustaría vivir para regresar a Miami, gracias… y me sé el sermón de que sí, durante el día, es mucho más sofisticado por aquí… pero estos lugares lo cierran todo por la noche, porque todos los trabajadores se han ido a casa.

— Bueno… — Dar aceptó otra cucharada y la saboreó con alegría.

Fue una buena idea, creo… les dará a todos suficiente energía para aguantar hasta por la mañana — Hizo una pausa y observó a su compañera —. Y entonces, ¿no hay buffet para ti?

Kerry chupó la cuchara. Um… no… en realidad… yo… hizo una pequeña mueca. Tengo una debilidad por las Bolas de Nieve — Admitió un poco avergonzada —. Eso tiene bastante azúcar para mantenerme en funcionamiento.

Dar rió. ¡Ah! Ya veo… bromeó cariñosamente. ¿Esas blancas que llevan chocolate dentro?

Unos ojos verdes parpadearon con sus doradas pestañas ante ella.
— Sí — confesó, un poco ruborizada.

— ¿Quieres compartir un paquete? — preguntó Dar alzando una ceja.
Kerry se aclaró la garganta. Oh… no, estoy bien… yo… después levantó la vista. Bueno, quizá uno.

Dar sonrió, encontrando energía para levantarse y desperezarse. Sintió regresar su propia determinación. Miró por la habitación, planeando el próximo movimiento.




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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 14th 2017, 10:32 pm

El alba apareció, tornando la oscuridad de fuera en un apagado gris en cuanto la lluvia continuaba. Dentro del almacén, sólo se denotaba por la suspensión del aroma a café, procedente de la multitud de termos que llenaban la sala.

— De acuerdo, Mark — Dar se apoyó contra la pared, cruzando los tobillos y liberando el peso de la rodilla ¿Puedes verlos?

Sonidos de clicks. — No… no… espera — más sonidos de clicks. Ah… sip… ahí están…

Dar cerró los ojos en profundo alivio. ¿Todos?

— Espera… tengo Unicenter cargado — murmuró el jefe de MIS. Espera… espera… ok… sí confirmó. Estoy viendo todas las puertas, y dos canales centrales — Un golpe —. Wow… un trabajo tremendo, jefa… eso sí que es patear traseros.

Dar dejó su cabeza reposar contra la pared. He tenido mucha ayuda — murmuró —. Vale… ahora… voy a iniciar el canal de fibra, se incorporó y pulsó un interruptor.

A lo largo de la sala, se encontraban cuerpos tirados sobre la alfombra, o apoyados contra las paredes. La puerta estaba abierta caprichosamente dejando entrar el aire frío y húmedo.

— No lo veo — la voz de Mark sonó cortante a través de su extenuación.

— Mierda — Dar se apartó de la pared de un empujón y examinó el equipo. Yo no… está conectado… déjame ver…

¿Determinaste el IP? preguntó Mark delicadamente.

Dar pensó sobre ello. No me acuerdo, levantó la mirada al acercarse Kerry. Mark ve los canales centrales y los routers… pero no ve esta caja… ¿La programamos?

Kerry trajo el portátil, lo conectó y marchó por varias pantallas.

— Nop — tecleó varios comandos y después reinició la unidad. Inténtalo ahora.

Mark cliqueó un poco y soltó un gruñido. — Lo tengo — introdujo unos cuantos comandos rápidamente.

Aunque necesita las tablas secundarias… aguarda… ya estoy allí… puedo bajarlas de aquí… esperad… vale — Suspiró —. Lo tengo… lo tengo… sin embargo, vais a tener que IPL los paneles centrales.

Dar y Kerry intercambiaron miradas. — ¿Qué? — preguntó Dar ¿Pensaba que estaban encendidos?

— Y lo están — dijo Mark. Pero los puertos se apagan cuando no tienen actividad hasta un cierto punto… es un defecto de programación o algo así… tenéis que reiniciarlos.

Dar dejó salir una explosiva respiración. Hijos de puta… Mark, no podemos entrar allí dentro, le dijo. ¿Puedes hacer el IPL desde ahí?

— Tiene que ser una reiniciación del hardware — respondió el jefe de MIS. Dios, Dar… lo siento… lo sabía, en el fondo de mi cabeza, debí habértelo dicho antes… no me di cuenta…

No. Dar golpeó la pared con la cabeza, maldiciendo por lo bajo mientras respiraba.

Kerry se mordió el labio pensativamente, mirando con ansiedad a su compañera. ¿Y si apagamos y volvemos a encender el generador del edificio? preguntó de súbito. Está fuera.

Dar se la quedó mirando, colgó el teléfono en el estante de fibra, agarró a la mujer rubia y le plantó un sonoro beso en medio de la sala.

— Te quiero — dio una palmadita en la mejilla de Kerry y se encaminó hacia la puerta.

Kerry permaneció petrificada en el sitio, aturdida y sin habla. Estaba de espaldas a toda la gente y casi podía sentir los ojos de todos clavados en su nuca. Finalmente, agarró el teléfono celular y se aclaró la garganta.

Um… hola.

Mark también se aclaró la garganta. — Hola — respondió. Supongo que le gustó la idea, ¿huh?

— Uh… sí — dijo Kerry sobresaltada y girándose lentamente, descubriendo a la mayoría de los técnicos desmayados y sin prestarle atención.

Aunque, había un puñado de rostros estupefactos. Hizo acopio de una débil sonrisa para ellos. Por lo menos espero que funcione.

— Hey… seguro que golpea a esos cabrones — un técnico rió. Creo que me mudaré a Miami… tienen un plan de bonos mejor, siguió una ronda de cansadas risas.

Kerry se pasó una mano por el sonrojado rostro y suspiró. Voy a matarla por esto, murmuró y levantó la vista cuando Dar volvió a entrar en el edificio.

— De acuerdo chicos… tenemos quince minutos, y sabremos si todo esto habrá valido la pena — anunció la mujer de pelo negro.

Si lo ha valido como si no… me gustaría agradeceros a todos el haber permanecido aquí… se que os hemos pedido mucho.

Un desanimado silencio cayó sobre ellos y todos se sentaron para observar los routers, cuyas luces de tráfico de información estaban apagadas. Dar caminó hacia donde estaba Kerry y se sentó contra la pared, agarrándose las manos frente a ella.

Espera.

Kerry se sentó junto a ella y sujetó el teléfono con el cuello mientras cruzaba las piernas y apoyaba los codos en las rodillas.
Pasaron quince minutos, y no había cambios en las luces. Dar cerró los ojos y dejó caer la cabeza derrotada, apenas sentía la mano de Kerry en su brazo. De todas las veces que podía fallar tenía que haber escogido esta. Se negó a oír el murmullo de frustración que reverberaba por la sala débilmente iluminada, hasta que los cansados gestos cayeron sobre ella.

— Fue un condenado buen intento — Kerry apoyó la cabeza contra el hombro de Dar.

— No lo bastante bueno — fue la susurrada respuesta.

La mujer rubia se acercó más, accidentalmente dio un tirón de la clavija de encendido del canal de fibra del muro.

— Oh… mierda — lo apartó de un empujón con una mueca de disgusto. Por todo lo bueno que hicimos, murmuró centrando la atención en Kerry. Hey… vamos… nadie podría haber hecho nada más, Dar.

— ¡Hey! — una pequeña voz la distrajo, y alzó el teléfono.

¿Qué pasa, Mark? No ha funcionado, admitió Kerry.

— ¡¡Y una mierda… sí que lo ha hecho!! — gritó el jefe de MIS. ¡¡Estoy recibiendo información!!

La cabeza de Dar se irguió de un tirón al oír aquello y ambas miraron el estante de los routers, donde unas lucecitas estaban volviendo a la vida en una danza electrónica.

Hijo de perra.

Los técnicos empezaron a gritar apuntando a los routers.

— ¡Wow! — dijo salir Kerry con sorpresa y con una risa de regocijo, me imagino que llevó unos cuantos minutos más…

No… Dar miró el canal que estaba sobre su cabeza. Lo hiciste tú… reiniciaste el canal de fibra óptica — Agarró a Kerry y la abrazó —. ¡Lo hiciste tú!

Atónita, Kerry se la quedó mirando. ¿Lo hice yo? miró alrededor y vio la clavija. ¡Fue un accidente!

— ¡Waaahoo! — gritó Mark a través del teléfono ¡Increíble, Dar! dale a esa mujer un beso de mi parte.

Los ojos azules, ahora vivos, miraron traviesamente a Kerry. Oh… creo que puedo hacerlo, se levantó y tiró de Kerry con ella mientras un coro de cansados aplausos llenaban la sala.

— Uh…¿Dar? — susurró Kerry desesperadamente. Um… sabes, adoro cuando me besas… de veras que sí, pero um... podríamos sólo... Movió la cabeza en dirección a los expectantes técnicos.

Me siento como un video juego. Dar soltó una carcajada. De acuerdo… aflojó, pasando un brazo sobre el hombro de Kerry y caminando hacia el grupo que ahora hablaba con excitación. Agarró el teléfono que sujetaba Kerry. Entonces…¿todo está online?

— OH… sí… — dijo Mark con una carcajada. Oh espera… está el teléfono rojo… imagínate, el sol está empezando a salir — Murmuró —.

MIS Operaciones, Polenti, una pausa. ¿Hmm? Oh… sí, estamos conectados… no hay problema, otra pausa. Sip… eso también… toda la red está conectada — Una larga pausa —. Sí, la tengo en la otra línea… qu… vale… de veras… gracias, colgó el teléfono. Hey, ¿Dar?

— ¿Sí? — respondió Dar, aceptando los gritos de felicitaciones de la multitud.

— Les me ha dicho que te diga que durmió como un bebé — relató el jefe de MIS. Dice que lo entenderías.

Dejó que una fugaz sonrisa sin humor cruzase su cara. Sí… lo entiendo — respondió —. De acuerdo… déjame salir de esta cosa… me voy a asegurar de que está estable, y luego me voy a dormir un poco — la idea de una cálida cama y acurrucarse junto a Kerry se le hizo abrumadoramente atractiva —. Hasta luego, colgó y se guardó el teléfono en el bolsillo.

Personal fresco estaba entrando en el edificio mirando cautelosamente alrededor de la puerta de entrada hasta localizar rostros familiares.

Un supervisor estaba ocupado haciendo una planificación, y otras dos nuevas caras estaban extrayendo consolas monitorizadotas de las cajas y preparándolas.

— Lo hicimos — declaró Dar, en un tono admirado. No me lo puedo creer.
Kerry exhaló. Claro que lo hicimos, confirmó.

Ambas miraron cuando alguien llamó por el nombre de Dar desde fuera. Un hombre vino apresuradamente hacia ellas, deteniéndose cuando las alcanzó.

— ¿Srta. Roberts? — preguntó. Hay algunas personas fuera… creo que son la gente de medio ambiente… quieren verla.

Dar se puso inmóvil. ¿Algunas personas como las de anoche? preguntó cautelosamente.

Él asintió. Sí… la misma doctora… pero dijo que su jefa estaba aquí… quiere hablar con usted — hizo una mueca —. Fueron bastante rudas al respecto, añadió, después se giró hacia alguien que lo había llamado y se marchó.

Kerry miró el rostro de Dar, viendo en él confusión y desgana. ¿Quieres que me haga cargo? preguntó sin rodeos.

Unos claros ojos azules se clavaron en los de ella. Gracias… pero… um… será mejor que vaya, le dijo Dar pesadamente. Espera aquí… no tardaré mucho… ya que ahora ya no me importa cuándo van a limpiar el otro edificio… con tal de que mantengan los generadores en funcionamiento.

Kerry no se echó atrás. ¿Seguro que no quieres compañía? no tenía ni idea de qué era lo que estaba asustando tanto a Dar, pero maldición si no iba a ver de qué se trataba. Dos de ellos… sólo es justo si están dos de nosotros.

Dar dudó. — Su jefa y yo tuvimos un asunto — admitió finalmente.

— Me lo imaginaba — contestó tranquilamente la mujer rubia. Esa era la vieja historia, ¿cierto?

Un asentimiento. Sí.

Dar, ha sido una noche muy larga… estás cansada… deja que me ocupe de ellas por ti, alegó Kerry sosegadamente, viendo la sombría indecisión en los ojos de Dar. O, por lo menos, deja que vaya contigo.

Cedió. De acuerdo, Dar se pasó una mano por el pelo. Acabemos con esto… quiero irme de aquí, agarró el maletín de Kerry y se lo colgó del hombro. Después podemos irnos.


Salieron, lado a lado, a la gris llovizna.



* * *


Era casi como si su estómago estuviese retorciéndose en nudos.

Kerry caminó al lado de su jefa, observando los músculos de su mandíbula tensarse y relajarse en el lateral de su rostro mientras se dirigían al la oficina de redes.

Dos figuras se encontraban de pie bajo el saliente protegidas de la lluvia, y Kerry casi sintió a Dar encresparse cuando las divisó.

Esto era potencialmente muy feo, se dio cuenta, estudiando a las dos personas. Una era la Dra. Simmonds, a quien conocía. La otra, una alta mujer estereotipada con el pelo acastañado por el sol estaba de pie tranquilamente observando a Dar como un halcón cuando ésta apareció.

Kerry tuvo un inmediato y muy visceral deseo de patearle las espinillas y tuvo que preguntarse sobre su reciente naturaleza física.

— ¡Hey, Dar! — una voz las interrumpió, haciéndolas detenerse y girarse hacia la figura que venía corriendo hacia ellas. Era el gerente regional de Bellsouth, que extendió una mano hacia Dar al tiempo que se acercaba. Oí que funcionó…¡felicidades!

Dar hizo acopio de una sonrisa y aceptó su mano. Vosotros hicisteis que ocurriese — le dijo cordialmente —. Os empeñasteis a fondo… no piensen que lo olvidaré.


Kerry se dio cuenta de que estaban lo bastante cerca de las otras dos mujeres para que los oyesen y vio sus rostros colgarse. Una sonrisa apareció en su rostro al ver aquello.

Sí… fue estupendo trabajar con vosotros, añadió ella aceptando también su mano. Tus técnicos son fantásticos… nos trajeron de vuelta sin problema, se aseguró de que su voz fuese un poco más alta de lo necesario.

Bueno, gracias… dijo él sonriendo. ¿Puedo invitaros a un desayuno a la antigua usanza?

Dar rechazó la invitación con pesar. Tenemos que ocuparnos de unos asuntos… pero gracias por la oferta — asintió hacia las dos mujeres que estaban esperando —. Creo que las científicas quieren decirnos algo.

Cierto… bueno, cuidaros, dijo gesticulando con las manos, después se fue a paso acelerado aclamando a uno de los técnicos que pasaban cerca.

— Sabes, Dar… — dijo Kerry un paso por detrás en cuanto retomaban su caminata. Si no lo supiera bien, creo que esta gente se quedaron decepcionadas de oír que las cosas hayan funcionado, sus ojos volaron hacia sus blancos.

— Mm — murmuró Dar. Puede que tengas razón, dijo como para dentro para sacarse el algodón de la boca e intentar ignorar el batimiento de su corazón, muy consciente de los ojos de Shari puestos en ella.

Hizo acopio de su frialdad, su fiereza exterior y las colocó en su sitio.

— ¿Dar? — la voz de Kerry descendió a un bajo murmullo.

— ¿Hmm? — agachó la cabeza ligeramente mientras cerraba y abría fuertemente los puños.

Te quiero.

Dar pestañeó y después levantó la vista cuando se encontraron con las dos mujeres. Shari, ¿quién?

— ¿Necesitabais hablar conmigo? — preguntó afablemente, sintiendo desvanecerse su temor, apartándolo de un codazo, respirando el conocimiento de que Shari había estado equivocada todos estos años.

Sus ojos se encontraron con los de su antigua amante, y le dedicó un pequeño asentimiento de reconocimiento. Hola, Shari.

— Dar — respondió la mujer en una voz baja y musical. Sus ojos fueron rápidamente a la cara de Kerry y elevó una ceja.

— Lo siento… — Dar sintió una sonrisa aparecer por los cantos de su boca. Esta es mi socia, Kerrison Stuart… Kerry, esta es Shari Englewood.

— Es un placer — respondió Kerry educadamente extendiendo la mano y devolviendo el fuerte apretón con uno suyo.

Se produjo un silencio embarazoso.

¿Os importaría dejarnos a solas? — dijo Shari finalmente —. Me gustaría hablar con la Srta. Roberts en privado.

La Dra. Simmonds se alejó de inmediato, aparentemente agradecida de poder salir de la situación, pero Kerry se quedó allí parada durante un largo momento, mirando fijamente a la mujer de pelo castaño antes de agarrar el maletín que tenía Dar y dedicarle a su jefa una rápida sonrisa.

Te veo en el coche.

Dar medio giró la cara y le guiñó un ojo.

— No tardaré mucho — observó a Kerry caminar a grandes pasos hacia el vehículo, agachando la cabeza bajo la persistente lluvia.

Después se dio la vuelta y cruzó los brazos sobre el pecho. Y esperó. Los ojos grises la estudiaron, y ella devolvió la mirada sin acobardarse, manteniendo una expresión reservada.


Shari no había cambiado mucho, salvo que había ganado un poco de peso y su rostro había adquirido una expresión más fría y predadora. Dar se percató de que seguía siendo muy atractiva y la mirada de aquellos familiares ojos le trajo viejos y dolorosos recuerdos que intentó quitarse de encima.

— No has cambiado mucho — dijo Shari finalmente. ¿Aún andas por ahí haciendo el trabajo sucio?

Dar se negó a tomarlo como ofensa.

— Claro — dijo arrastrando las palabras. Solo que ahora me pagan más por ello… y tengo un despacho en el ático, le produjo un poco de satisfacción decir aquello y una pequeña risa burlona asomó por el canto de sus labios para certificar la mofa. Y dicho sea de paso, si tu equipo de químicos no encuentra rastros de vuestra peligrosa sustancia, te encontrarás la factura de todo esto en tu escritorio.

— Oh, los encontrarán — respondió. Yo no me preocuparía por ello… me hizo tan feliz oír que la ibas a cagar que tuve que venir a verlo personalmente, sus ojos vagaron por el cuerpo de Dar.

Pero volviste a sacar el jodido conejo de tu culo, ¿Verdad? Resolló. Eso apesta, Dar… debí haber venido anoche, cuando Anne me dijo que te estabas desgarrando los cabellos.

— Siento haberte decepcionado — contestó Dar. Ahora, a menos que tengas algo de decir de verdad, tengo un Jacuzzi y una cálida cama esperándome, dejó salir una franca sonrisa a sus labios, observando la diminuta reacción en los claros ojos de Shari.

Siguió una pequeña negación con la cabeza.

Se me había olvidado lo diferente que pareces cuando sonríes, caviló la otra mujer. Vas a estar mucho tiempo en la ciudad, ¿Dar? Uh oh.

Sólo hasta esta noche… después me iré unos días a las montañas, respondió cautelosamente. ¿Por qué?

Un encogimiento de hombros.

Pensé que quizá nos pudiésemos sentar y hablar unos minutos, hizo una pausa. ¿Estás con alguien?

Dar a duras penas podía creer lo que estaba oyendo y sintió una fría rabia empezar a fraguarse.

Sí, respondió tranquilamente. A pesar de tu predicción. Un suave bufido.

Me encantaría… ¿Conocerla? arrugó la nariz al preguntar.

Dar usó su aplomo. Ya lo has hecho, contestó suavemente. Ahora, si me permites, tengo que irme, hizo un asentimiento a Shari, se dio la vuelta y empezó a caminar hacia el coche.

Espero que sepa en lo que se está metiendo, gritó Shari tras ella.

Dar se detuvo y se giró. Tenías razón en algo, la miró fijamente a través de la helada lluvia. No tenía ni idea de lo que era el amor, observó con salvaje satisfacción mientras el comentario era entendido, después se dio la vuelta y se fue.



* * *

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 14th 2017, 10:33 pm


Kerry se alegraba de que, por lo menos, fuese de día. Estaba cansada, y sabía que los reflejos estaban resentidos, pero el tráfico estaba muy ligero.

¿Gira a la derecha ahí arriba? preguntó suavemente, con una rápida mirada a su compañera.

Dar asintió.

Kerry estaba preocupada. Dar había estado distante desde que había regresado al coche, dejando descansar su cabeza contra el vidrio de la ventana, su reflejo era evidentemente triste a los ojos de Kerry. Indecisamente, se había inclinado hacia ella y le había cogido la mano, animándose cuando los largos dedos se apretaron sobre los suyos inmediatamente.

¿Estás bien? Sí, Dar suspiró. Sólo estoy cansada, giró la cabeza y estudió el perfil de Kerry. Creo que necesito una siesta.

Kerry la miró. Yo también — confesó —. Me duele la mano con este frío… ¿Cómo está tu rodilla?

Dar la frotó con su mano libre e hizo una mueca.

La mujer rubia aguardó un tiempo y tomó una respiración. ¿Esa mujer aún de preocupa?

Los músculos a lo largo del maxilar de Dar se contrajeron, y se relajaron. Es… sólo me ha traído viejos y malos recuerdos… eso es todo.

Mm… Kerry esperó, pero no vino nada más. ¿Algo que quieras compartir?

Dar pensó en ello un largo rato, mientras filas de húmedos y grises árboles pasaban a su lado.

Yo… se detuvo y se aclaró la garganta. Yo nunca… nunca antes he hablado de ello con nadie… quizá un par de orejas amigas ayuden, interiormente se dio cuenta de que era un abismo descomunal por el que se había lanzado, pero Kerry no podía saberlo.

Los cantos de la boca de Kerry se curvaron, en cuanto guiaba el coche cuidadosamente por la delgada carretera y un largo camino de acceso donde una señal anunciaba la presencia del hotel en el que se alojaban.

Creo que eso se puede arreglar, introdujo el coche en el estacionamiento exterior y aparcó. Vamos.

Dar la siguió de buena gana por las escaleras, llevando al hombro su bolsa de noche y dedicando al botones una breve sonrisa mientras Kerry le daba las llaves del coche.

Se acercaron al mostrador y Dar dio su nombre tranquilamente al encargado.

Era supuesto venir anoche, pero…

Sí, Srta. Roberts… su oficina llamó y nos informó, le dijo la mujer sonriéndole. Guardamos la habitación… no hay problema… y um…

Rió un ligeramente entre dientes. Creo que tienen una pequeña sorpresa esperándolas arriba.

Dar y Kerry intercambiaron recelosas miradas.

¿Una sorpresa? preguntó Dar. ¿Qué tipo de sorpresa?

La mujer le sonrió alegremente. Ahora… si se lo dijera, ya no sería una sorpresa… pero no se preocupen. No es nada malo, les extendió las llaves del cuarto.

Aquí tienen… tenemos servicio de habitaciones disponible las veinte y cuatro horas, y están en la planta del conserje, así que pueden preguntarle al salir del ascensor si necesitan algo.

Dar suspiró. Gracias, tomó la llave y le dio a Kerry la suya, después siguió a la mujer más pequeña mientras se dirigían al ascensor. Odio las sorpresas, se quejó.

Kerry le dio unas palmaditas en el abdomen indulgentemente. Vamos, Dar… probablemente sea una cesta de fruta, reprendió a su jefa.
¿Puedes relajarte? Todos los hoteles hoy en día lo hacen con los clientes VIP.

Mmph, Dar se reclinó contra la pared del ascensor e intentó ahogar un bostezo. Sí… supongo, esperó a que las puertas se abriesen, se apartó de un empujón de la pared trasera y caminó pesadamente entre ellas, dedicándole un asentimiento al rosado y ancho conserje antes de pasar por su mostrador.

Su cuarto estaba en la esquina. Dar extrajo la tarjeta llave, la utilizó, y giró el picaporte cuando se encendió la luz de abierto empujando la puerta.

El aroma a chocolate las alcanzó y las hizo pararse a ambas en su camino.

— Whoa — dejó salir Dar al encender las luces.

Era una habitación grande, con una grande ventada una grande y aparentemente cómoda cama. Una puerta en un lado conducía al cuarto de baño y otra en el otro lado al enlosado Jacuzzi. Frente a ellas estaba una mesa redonda, cubierta con una enorme cesta rebosante de todas las variedades de tipos de chocolate. Dar se encontró a sí misma mirándola con una tonta sonrisa.

Ooh, Kerry la miró a hurtadillas. Pensaba que no te gustaban las sorpresas, comentó dándole una palmada a su jefa al pasar a su lado y soltar el bolso.

Te voy a decir una cosa… siempre que quieras sorprenderme con cincuenta libras de chocolate, adelante, respondió Dar, arrancando la tarjeta de la adornada asa y examinándola. Es de Les.

— Ohh — sonrió Kerry. Que sorpresa, se acercó y miró la tarjeta. Es muy dulce de su parte.

— Bueno — dijo Dar escarbando entre los contenidos de la cesta.

Considerando que acabamos de salvarle su trasero de franela gris, no es algo sin precedentes, Miró a Kerry. Habría doce cuentas principales en cola si no hubiéramos puesto a trabajar aquel material esta mañana.

Kerry se detuvo completamente y se la quedó mirando. ¿Por qué no me lo dijiste? le preguntó picada.

Dar miró la superficie de la mesa y jugueteó con la tarjeta.

No tenía sentido que ambas estuviésemos enfermamente preocupadas… supongo… no sé… debí haberlo hecho, miró a Kerry con remordimientos. No es que hubieras podido hacer más de lo que has hecho, hizo una torpe pausa. Lo siento.

Kerry la miró enfadada. No… pero ello había explicado por qué estabas tan condenadamente tensa, empezó a decir, después vio una casi imperceptible mueca de dolor en el rostro de Dar. Ahora no, Kerry. La avisó su mente. Ahora no… está cansada, estás cansada, y te ha pedido disculpas por no haberte dicho nada. Déjalo ir . Jesús, Dar… dímelo la próxima vez, ¿huh? Así podré morderme las uñas contigo, le dijo a su jefa con una sonrisa de lado.

Dar se relajó ligeramente. Lo haré, prometió quitándose la chaqueta y colgándola en el pequeño armario. Me pregunto cuánto tiempo nos llevará dar cabo de esa cesta, dijo girándose hacia Kerry con una sonrisa.

Kerry miró la enorme cesta con trepidación. Creo que nos pondremos enfermas del estómago si lo intentamos, comentó irónicamente, mientras se quitaba la chaqueta y se sacaba la camisa por fuera de los pantalones.

Debe haberse movido bastante rápido… ni siquiera son las nueve.

— Bueno… — Dar se quitó los tenis y los arrojó cerca de su bolsa, después se quitó la sudadera por encima de la cabeza colgándola pulcramente en la silla antes de desabotonarse la camisa de franela y quitársela.

Si yo pude instalar setenta circuitos T1 y routers antes del amanecer, creo que me las arreglaría para conseguir una cesta de chocolate, se inclinó hacia atrás y se desperezó, estremeciéndose cuando los dos hombros crujieron antes de enderezarse y pasarse los dedos por el cabello para frotarse la nuca. Dios, estoy cansada — Admitió —.

Me alegro de que haya acabado… podemos descansar hasta la hora de cenar, después no iremos a la cabaña. Está más o menos a una hora de aquí… y parece que el tiempo se está aclarando un poco.

— Me parece bien — dijo Kerry andando hacia ella, habiéndose despojado de los pantalones y con la camisa medio abierta, para desabrochar los vaqueros de Dar. Sus dedos se deslizaron fácilmente bajo la pretina y soltó el primer botón, dejando que sus pulgares trazaran los contorneados músculos bajo la piel. Se inclinó y cariñosamente besó la suave piel, sintiendo las costillas moverse bajo sus labios en una respiración irregular.

Aunque el aire de la habitación estaba fresco contra su piel, Dar se quitó la camisa. Las manos de la alta mujer se deslizaron lentamente por sus brazos dejándolos para moverse a través de su caja torácica, causando una sacudida de pura sensación mientras los errantes dedos rozaban sus pechos.

— Pensaba que estabas cansada — dijo Kerry guturalmente mientras acariciaba con la nariz una suave curva.

El olor de todo ese chocolate debe haberme despertado, respondió Dar, atrapando un pequeño pliegue de piel con sus dientes mordisqueándolo delicadamente. Pensaba que tú estabas cansada.

Kerry desabrochó el segundo botón y me movió más para abajo, trazando el borde del ombligo de Dar y subiendo hasta el borde del esternón.

Desearía poder echarle la culpa al chocolate, murmuró inhalando ávidamente. Pero no es ese el olor que me está poniendo la carne de gallina.

Mm… sí… mira eso, la yema de un dedo de Dar hizo un perezoso sendero por su hombro, después los labios trazaron la misma parte en cuanto su cuerpo se despertaba por completo, olvidando la larga noche y las frustraciones del día. Incluso los últimos y perseverantes ecos del pasado causados por la aparición se Shari se desvanecieron, reemplazados por la sólida y reconfortante presencia de quien ahora estaba enrollada en su cuerpo.

Se quitó los vaqueros, encontrándose a sí misma siendo tirada en dirección a la cama, y se dejó ir regocijadamente, sus brazos llenos de desnuda y cálida piel.

Kerry le dio la vuelta y se colocó encima de ella, acabando con el lóbulo de una de las orejas de Dar ágilmente atrapado entre sus impecables dientes blancos.

Hazme saber… susurró en un tono amortiguado. Cuando empiece a aplastarte, ¿vale?

Dar se rió entre dientes bajo su garganta y le dio una palmada en el trasero. No hay problema… apenas lo puedo sentir, lo que no era del todo cierto, pero estaba cerca. Estrechó y enrolló sus piernas alrededor de las de Kerry y se rindió a una placentera oleada de pasión.


* * *




El teléfono sonó, sacando a Kerry de un profundo sueño. Agarró a tientas el recibidor, arreglándoselas para ponerlo en algún lugar cerca de la oreja.

¿Sí? se aclaró la garganta. Lo siento… quiero decir, ¿Hola?

Hey… la voz de Mark resonaba de manera extraña. ¿Kerry? Llamó a su conciencia, apartándose suavemente del cálido cuerpo de Dar.

Hey. Estoy aquí… dime, hizo una pausa. ¿Mark? Una rápida mirada al reloj le hizo saber que eran cerca de las cuatro de la tarde, se frotó los ojos habiendo estado en un extraño pero interesante sueño.

¿Dar está ahí? inquirió Mark.

Kerry bajo la vista hacia el largo y poderoso brazo que rodeaba su estómago y sonrió. Está aquí… está durmiendo…¿Qué ocurre?

Oh… nada en realidad… um… probablemente debería… uh… echarle un vistazo a su e-mail cuando tenga oportunidad, dijo Mark inocentemente. Sabes… nada urgente.

En realidad… iba a mandar los portátiles de vuelta a Miami… esperaba estar unos días sin ellos, admitió Kerry. Mark, ¿es algo importante?

Él se rió entre dientes suavemente. Nah… el domingo por la noche estará bien… ella debe revisarlo antes del lunes por la mañana, supongo, un sonido de teclado. Ya de paso, chicas, hoy sois las heroínas del día aquí.

Apuesto que sí, Kerry se apoyó en la almohada y se acurrucó contra Dar, que inmediatamente la estrechó más fuerte. Mm.

¿Qué fue eso? preguntó Mark.

Uh… sólo estaba concordando contigo, Kerry se abofeteó mentalmente. Bueno, me alegro de que todos estén contentos por ello… supongo que tendremos una tremenda reunión el lunes, ¿Huh? suspiró. Será una aventura… puedo imaginarme la programación.

Mark carcajeó. Uh… bueno, sí… va a ser todo un lunes, concordó. Escucha… pasároslo bien, ¿vale? Relajaros, con calma… desligaos un poco.

Kerry bostezó. Lo haremos… te llevaré almíbar de arce o nueces o lo que sea que haya aquí, lo escuchó reírse y colgó, dejando que su cuerpo se sumergiese en el cálido regazo donde yacía, mientras, soñolienta, contemplaba el pacífico cuarto.

Dar estaba profundamente dormida, lo supo mirando por encima del hombro. La alta mujer se había quedado dormida después de que hicieran el amor, y apenas se había movido una pulgada en las pasadas horas. Kerry se debatió entre volver a dormirse, pero entonces reparó en que era mejor empezar a moverse en breve si querían ir a la cabaña.

Primero lo primero, decidió, alcanzando el teléfono. Lo único que hemos comido en las últimas veinte y cuatro horas ha sido media docena de Bolas de Nieve y un vaso de café. Ni siquiera Dar puede vivir con eso.

Claro que puedo, el suave musitar le hizo cosquillas en la oreja. Esos… son… dos de los grupos alimentares, ¿cierto?

Shh, Kerry marcó un número en el teléfono tras examinar la tarjeta que había en la mesita de noche. Hola, soy… oh, sabes el número de mi habitación, genial, dijo cuando alguien respondió, vi que tienen pizzas, vale… quería dos pequeñas… Sintió un codazo en las costillas. Um… lo siento… dos pizzas medianas… una vegetal, la otra con… miró a Dar. Embutido y pepperoni — Otro codazo. Kerry suspiró —. Y extra de queso.

Dar sonrió y le acarició la nuca con la nariz.

Gracias… y una jarra de té helado, por favor… ¿Perdona? Oh… sí, no… eso estará bien, Kerry finalizó el pedido y colgó el auricular. Se retorció en los brazos de Dar y la contempló afectuosamente.

Mark dice que somos unas heroínas.

— Apuesto que sí — respondió adormecidamente la mujer de pelo negro, con los ojos aún cerrados. Supongo que tenemos que movernos, ¿Huh?

Mm… Kerry trazó ociosamente una pequeña cicatriz del mentón de Dar. Dijiste que querías estar allí antes de que oscureciese, observó mientras los párpados de su compañera se abrían trémulamente, revelando sus ojos alarmantemente azules, permitiendo que Kerry los contemplase fijamente. Como para ahogarse en ellos.

Lentamente, se inclinó y besó ligeramente a Dar en la frente y la abrazó, incapaz de definir ni explicar el repentino sentido abrumador de devoción y conexión que sentía.

Era precioso, quería acunarla amablemente entre sus manos, y nunca dejarla ir. La mano de Dar le alisó la parte trasera del cabello en un gesto familiar, y se sumergió en un estrecho abrazo sintiendo la armonía resonar profundamente dentro de ella.

Hey, susurró Dar suavemente, con un tono de preocupación en su voz. ¿Estás bien?

Kerry asintió sin decir palabra, respirando el aroma de la mujer de pelo negro. La sensación se apaciguó, dejándola consciente sólo de una penetrante calidez, que casi podía sentir corriendo entre ellas, abandonando su cuerpo para entrar en el de Dar y regresando de nuevo.

Sí… sí… estoy bien… tomó una profunda respiración y la dejó salir, consciente del corazón latiente que se encontraba bajo su oreja. Sólo estaba sintiendo tu abrazo… eso es todo.

Los largos dedos se deslizaron hacia abajo por el lateral de su cuello y alzaron su barbilla. No tuvo otra opción que mirar a Dar, sabiendo que estaba completamente abierta a ella. Sin poderlo evitar, las lágrimas se fueron acumulando en el borde de los ojos.

¿Qué ocurre? preguntó su Dar dulcemente, capturando una lágrima con el pulgar y mirándola fijamente con inquietud. ¿He… ha pasado algo? ¿He… qu…?

Sintió que los latidos de Dar se aceleraban bajo los dedos que tenía contra su pecho.

N… nada… yo… no lo sé… sólo… sentí una gran intensidad por un momento… no estoy segura de por qué… quizá estoy excesivamente cansada, bajó la cabeza de nuevo y acarició el costado de Dar con delicadeza, necesitando el toque. Me sentí muy extraña.

Unos ojos azules, ahora alarmados, se clavaron en ella en cuanto Dar tomaba una cuidadosa respiración y la soltaba a seguir.

Bueno… quiero decir… me sentí de una forma muy agradable propuso con vacilación. Muy… cálida, empezó a acariciar el pelo de Kerry otra vez, y sintió a la pequeña mujer relajarse contra ella por completo, su cuerpo completamente flácido. Estuvieron así casi media hora más, hasta que Dar le echó un vistazo al reloj y se movió con pesar. Será mejor ponernos una camisa… no quiero chocar al servicio de habitaciones cuando venga.

Los ojos de Kerry se abrieron sin rumbo, de un verde claro a la luz del atardecer. Hmm… tienes razón, concordó apaciblemente, rodó sobre su espalda y desperezó su cuerpo lentamente, tatareando por lo bajo en su garganta cuando Dar aprovechó la oportunidad para trazar un tierno trayecto desde su cuello hasta su ingle. Pensaba que habías dicho que nos levantásemos, dijo arrastrando las palabras suavemente y echándole una mirada a Dar con los ojos medio cerrados.

La mujer de pelo negro exhibió una media sonrisa e inclinó la cabeza en concordancia. Tendremos tiempo en abundancia más tarde, reconoció.

Plantó una mano en uno de los costados de Kerry y pasó su cuerpo sobre el de su amante, aterrizando elegantemente en el enmoquetado suelo y enderezándose con un movimiento fluido. Supongo que tengo que ir a abrir la puerta, comentó al oír un atenuado toque en la puerta.

Kerry estaba demasiado ocupada recorriendo con los ojos el cuerpo de Dar iluminado por las luces del ocaso como para oír.

Uh… ¿Qué? dijo pestañeando. Después tiró de las mantas hacia arriba en cuanto Dar se vestía una camisa, y la abotonaba intentando parecer decente por unas pulgadas. Uh… Dar… no te agaches para recoger nada, ¿vale?

Unos claros ojos azules la miraron por encima de un bronceado hombro, y uno de ellos le hizo un guiño. Vale.

A no ser que estés de espaldas a mí, claro, añadió Kerry juguetonamente justo antes de que Dar abriese la puerta.

Encontró al empleado del servicio de habitaciones de pelo corto peinado hacia atrás con una mirada cansada esperando con una ceja elegantemente levantada.

— Hola — Kerry sonrió al muchacho. Puedes ponerlo ahí abajo junto a las cincuenta libras de chocolate que nos vamos a comer de postre, gracias.

Unos turbios ojos castaños fueron hacia ella, luego a la mesa y luego a ella de nuevo. El desaseado bigote descendió mientras él se lo mordía nerviosamente.

Hum… señora… no creo que pueda poner esta bandeja abajo.

— Ten — Dar se deslizó detrás de él y levantó la cesta fuera de su camino peligrosamente cerca de quebrar algunos de los decretos de la comarca. Venga… ponla, dijo arrastrando las palabras, desde lo bajo de su garganta.

Él habría estado bien si no hubiera intentado subirse los pantalones y colocar la bandeja al mismo tiempo. Dar se las arregló para salvar las pizzas, colocando apresuradamente la cesta abajo y agarrándolas con fuerza, pero el té helado se le escapó, y cayó sobre el desafortunado mozo en el pecho, mandando cubitos de hielo volando a través de la habitación.

El muchacho balanceó en el aire la botella, perdiendo el equilibrio hasta que Dar lo aseguró con un atlético muslo contra la silla y lo sujetó en el sitio con la rodilla.

¿Estás bien? preguntó la ejecutiva, posando la bandeja de las pizzas.

Los ojos del muchacho bajaron lentamente por ella hasta donde la larga y fibrosa longitud de su pierna estaba apretada contra él.

Entonces rodó pacíficamente la cabeza y esta cayó como una piedra. Se produjo un abrumador silencio por un instante.

¿¿¿Qué demonios??? se quejó Dar.

Kerry se tapó la cabeza con la ropa de la cama y estalló en carcajadas.
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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 15th 2017, 10:40 pm

Séptima Parte


Estaba a oscurecer cuando salieron de la larga y empinada carretera hacia el tranquilo retiro que Dar había escogido. Estaba apartado de los caminos principales, dentro de las montañas, fuera de las luces de la ciudad. Dar deslizó el coche hacia el edificio principal que tenía el tejado bajo y apagó el motor.

Bueno, lo hicimos.

Kerry miraba atentamente por la ventana, estudiando con interés el pacífico paisaje. Había pequeñas cabañas esparcidas hacia arriba y hacia abajo por el montañoso suelo, alojadas en repliegues, cubiertas por los árboles y con caminos pulcramente delimitados hacia cada una de ellas.

Sip… y tanto… aunque tenía mis dudas, después de que tuviésemos que revivir a tu uniformado amigo del hotel.

Hey… no es culpa mía que él no consiga ver un poco de piel, objetó Dar dócilmente.

¿Un poco? dijo Kerry con una risa tonta. Tu pierna era más larga que su cuerpo, Dar… aunque me alegro de que se recuperase con la propina, dijo volviendo a centrar la atención en el exterior. Mm…

En la distancia, pudo ver grandes edificios y la posada enfrente de la que habían aparcado, donde una luz amarilla se vertía por las ventanas pintando rayas doradas sobre el suelo ligeramente escarchado.

Wow… esto es precioso, dijo finalmente, dedicando una sonrisa a su compañera. Vamos, abrió la puerta del coche, sobresaltándose un poco cuando el frío aire de olor a pino le dio en la cara. Brr.

Dar sonrió y abrió el maletero, después salió del coche, cerró la puerta y fue a sacar las maletas. Apareció un empleado con un cálido abrigo y ella le lanzó las llaves. Después se colgó las dos bolsas del hombro y evadió el intento de Kerry de agarrar las suyas.

Ah ah… yo las llevo, dijo a Kerry gesticulando con las manos y rió entre dientes cuando la mujer rubia abrió la puerta rápidamente y le hacía una reverencia dentro. ¡Vaya! Gracias, señora.

Entraron en la posada, un largo edificio que se extendía hacia la derecha del mostrador de la recepción. Sonidos desde el otro lado del edificio indicaban que había un restaurante. Kerry pudo ver una barra débilmente iluminada más adelante, medio llena con siluetas de sombras. Fueron hacia el mostrador y Dar dio su nombre tranquilamente al encargado.

Ah sí, Srta. Roberts… Dios mío, ya hace mucho tiempo que no la veíamos por aquí, dijo el encargado con una sonrisa y levantando la vista, subiéndose las gafas por la nariz. Le aseguro que no ha cambiado nada.

Dar sonrió educadamente ante el cumplido. Gracias, Millie… me sorprende que se acuerde de mí.

Una ceja se alzó ante ella. Usted es digna de ser recordada, que lo sepa… le hemos reservado la cabaña lejana… ya que dijo que quería un lugar tranquilo, le echó un vistazo a Kerry. Y de esta vez trae una invitada… maravilloso. Bienvenida… Srta. Stuart, ¿cierto?


— Kerry — la mujer rubia extendió una mano sobre el mostrador. Encantada de conocerle… este lugar es fantástico.

Millie rió. Bueno, nos gusta pensar que sí… estamos aquí desde hace más de cincuenta años, plegó unos sobres juntos y le dio a Dar un par de llaves. Aquí tiene… ¿Recuerda el camino o quiere que la lleve Charles?

Dar se detuvo y exhaló. Recuerdo el camino… gracias Millie, miró hacia el fondo de la sala. ¿Cuál es el plato especial de esta noche?

La mujer de pelo gris rió. Está con suerte… es roast beef.

Dar rió entre dientes. Estoy con suerte, repitió y dio un amable empujón a Kerry. Venga… vamos a cambiarnos, después te enseñaré los alrededores… tienen una bonita chimenea justo dentro.

— Hecho — remarcó Kerry alegremente que mientras la seguía observaba todo con interés. Iba a ser genial. Dar conocía el lugar y Kerry decidió que le traía algunos buenos recuerdos por la sonrisa infantil que se mantenía intentando salir en el rostro de su compañera. Tendrían tiempo para relajarse y hablar… algo que era raro desde… Jesús.

Kerry pensó en ello. No habían tenido tiempo sin distracciones desde aquel viaje a Disney World. Incluso en casa, siempre había trabajo, y las llamadas en medio de la noche, las complicaciones. Pero aquí no. Dejaron sus portátiles cerrados en el maletero del coche y, tras un poco de convicción de su parte, también dejaron los dos buscas. Colleen tiene el número de aquí por si ocurre alguna emergencia — Argumentó —. Y Mark también… pero ambos saben que no lo pueden usar a menos que sea el fin del mundo.

Dar había pensado durante un momento, después se encogió de hombros y renunció al aparataje electrónico. Vale.

De esta vez, Kerry se tapó el cuello mientras seguía a Dar afuera por un camino que se inclinaba ligeramente hacia abajo. Sus zapatillas hacían crujir suavemente las hojas de cedro que cubrían el suelo.

— Mm — el aire era dulce y rico con el aroma a frío, pino y la madera por la que caminaban. Esto es genial.

En la semioscuridad, el centelleo de los ojos de Dar era fabuloso. Me alegro de que te guste — dijo arrastrando las palabras —. Solía pasar los descansos de los semestres aquí… no es un sitio caro, es como de la familia… el marido de Millie es un exmilitar.

Kerry asintió con la cabeza mientras miraba alrededor. Parece que está bien cuidado — comentó —. Da la impresión de que te conocen bastante bien, levantó la mirada encontrando una sosegada sonrisa en la cara de Dar. ¿Cuándo fue la última vez que estuviste aquí?

La sonrisa se esfumó. En Navidad, hace unos años, vino la queda respuesta. Yo… acababa de romper con Elana… supongo que necesitaba algo de… tiempo libre.

Kerry le agarró un brazo con una mano mientras caminaban. Bueno, espero que tengas mejores recuerdos de esta visita, comentó dócilmente. Nosotras… teníamos un lugar en el lago al que solíamos ir en verano, era un poco como esto, tomó una respiración, sabedora de la atenta concentración de Dar en sus palabras. Era supuesto ser unas vacaciones familiares… pero solía ser un circo… quiero decir, gente yendo y viniendo… negocios… la prensa… ya sabes.

— Mm — concordó Dar llevándola por una bifurcación del camino.

Navegar era lo que más me gustaba hacer… pero cuando me hice mayor mi madre se aseguró de que no tuviese mucho tiempo para ello… tenía las fiestas o lo que fuese… nos mantenía yendo de mansión en mansión… hablando con personas con las que, incluso entonces, no tenía mucho en común — suspiró —.

Y vestirse… ese era siempre el proceso… Angie y yo desfilábamos frente a ella y mi tía normalmente para asegurarse de que teníamos buen aspecto.

— No suena muy divertido — remarcó Dar mientras llegaban a una pequeña cabaña con el porche de madera. Lo más cerca que he estado de eso fue cuando mi madre se aseguraba de que las rajas de mis vaqueros no iban a hacer con que me arrestasen en algunos de los condados mas rurales de por aquí, puso una mano en la espalda de Kerry en cuanto subía los tres escalones bajos. La madera crujía bajo sus pasos. Siempre me ha gustado esta — Se dio la vuelta y asintió —. Tiene una vista preciosa.

Kerry también se giró y se quedó de boca abierta al encontrarse con la belleza del lago iluminado por la luna, reflejando un dosel de estrellas brillantes.

Oh Dios mío, sí, dejó salir una risa de deleite. Dar, es maravilloso, se dio la vuelta y apuntó con el dedo a su compañera. Muy romántico…¿es aquí donde traes siempre a tus amigas especiales?

Dar la miró fijamente, un poco entristecida.

No… eres la primera, se giró y atravesó el porche, abrió la puerta y le indicó por gestos que entrase. Siempre lo he usado como un retiro muy privado… nunca antes había pensado en traer alguien.

— Mm — Kerry entró rápidamente sin más comentarios y encendió la luz que estaba junto a la puerta. Oh, pestañeó sorprendida.

Esto esta genial, la cabaña constaba en su mayor parte de una grande habitación, con una cama hecha con esmero junto a la pared más alejada, bajo la ventana, cubierta con una gruesa colcha con tonos de carmesí y azul marino.

En el suelo había alfombras de estilo indio. Una de ellas, una gruesa de piel de oveja, estaba en frente de la chimenea. Había un ropero junto a la pared, y una puerta que daba a un lujoso cuarto de baño, rematado con una grande bañera cercada por madera cálidamente aclimatada. Oh… creo que esto me gusta.

Dar rió entre dientes suavemente. Oh sí… viene muy bien después de un día de montar a caballo, especialmente si no estás acostumbrada. Créeme, dejó las maletas sobre la cama y miró alrededor. No había cambiado. Pensó ensimismada mientras caminaba hacia la ventana y miraba con los ojos entrecerrados el silencioso y delicadamente susurrante lago.

— Ah… — Kerry estaba explorando el mueble mostrador que había contra la pared trasera. Veo que tenemos lo básico… café, galletas y chocolate caliente — Investigó las provisiones —. Vasos y… veamos… bolsitas de té… oh… bizcochitos… esto está muy bien, Dar.

La mujer de pelo negro lanzó un saco atiborrado junto a ella. Bueno, podemos añadir nuestro pequeño botín, sonrió, con su buen humor restaurado. Nunca hubiera pensado que pudiésemos meter todo ese chocolate aquí dentro.

Kerry resopló y levantó el saco. No me puedo creer que nos lo hayamos traído todo… nos vamos a poner malas, olfateó el saco. Mm… por otro lado… El rico aroma la seducía, suspiró. Después…¿cenamos primero?

— Me parece bien — concordó Dar. Aquellas pizzas eran pequeñas.

¿Qué pizzas?... ah, aquellas. Cierto, Kerry se quitó la sudadera y se puso un pesado suéter, el borde le llegaba a los vaqueros. Sí… que bien que no las pedí pequeñas… las hubiéramos podido usar como posavasos.

Lo hubiéramos podido hacer de todos modos, reclamó Dar poniéndose un grueso suéter y frotándose las manos. Kerry, aquí hace frío.

La mujer rubia se dio la vuelta, bajando la escoba que había estado usando para peinarse el pelo, se acercó cogiendo las manos de Dar entre las suyas y las apretó contra su cuerpo.

Aw… mi pequeña flor de estufa, dijo con una risa tonta al mirar los ojos azules muy abiertos por el ultraje. Vosotros los sureños… hablando de razas débiles… tenemos que conseguirte algunos mitones… Besó delicadamente los dedos de Dar. Ya ahora, gracias por invitarme a venir aquí.

Dar le sonrió obviamente cautivada. Me alegro de que te guste.

Ven… agáchate, Kerry liberó una mano para volver a coger su escoba. La pasó por los mechones de Dar para ordenarlos un poco. Las sedosas hebras crepitaban con el pelo seco y se adherían a la escoba enrollándose también en las manos. Ack… una buena cosa de Miami… allí no te ocurre esto, pacientemente se desenredó encontrándose con los ojos azules que la estaban observando con una sonrisa mientras suavizaba el habitual flequillo desordenado.

Te quedarían bien unas trenzas… ¿Quieres probar mañana?

Dar pestañeó, obviamente sorprendida ante la pregunta. Um… claro se enderezó en cuanto Kerry acababa. Si puedo hacer las tuyas… Jugueteó cariñosamente con la cola de caballo estudiando el efecto.

Kerry sonrió, adoraba la sensación de los dedos de Dar en su pelo mientras los frotaba contra su cuero cabelludo.

— Vale — concordó alegremente. Estamos de vacaciones, ¿cierto? Podemos hacer lo que queramos.

— Sip — Dar le pasó un brazo sobre sus hombros y la guió hacia la puerta. Vamos… tienen una carne asada buenísima.

— ¿Ah si? — Kerry deslizó atentamente un brazo por su cintura. ¿Con salsa?

Uh huh… y un puré de patatas mortal, prometió Dar. Y helado casero de postre.

Kerry dejó salir un pequeño gemido. Uh oh… estoy en problemas, se lamentó. Soy una viciada del helado casero.

Sí… yo también — añadió Dar tímidamente —. Pero estamos de vacaciones, ¿recuerdas?

Mm… tienes razón… de todas formas, ¿Qué mal puede hacernos comerlo durante dos días?.



* * *


¿Dar? la voz de Kerry flotaba en la oscuridad mientras regresaban de la cena. Hacía frío y el cielo parecía una lámina bien definida. La negrura estaba empapada de pequeños puntos de luz tan numerosos que difícilmente se podían ver las constelaciones.

¿Sí? la alta mujer caminaba tranquilamente con satisfacción, mientras chupaba un caramelo de menta.

¿Si exploto, eso esta cubierto por el seguro de la compañía? preguntó Kerry ociosamente. Dios, estaba tan bueno… aquel cocinero es absolutamente peligroso.

— No explotes — protestó Dar. ¿Tienes idea del montón de papeles que tendría que rellenar si me explota un empleado durante un viaje de negocios? Tendría que pasar horas y horas en CAS, hizo una pausa y pasó el caramelo de un lado de la boca al otro.

Sin mencionar que tendría que explicarle a Mari cómo yo, responsable de una corporación, había permitido que ocurriese algo así.

¿Permitido? dijo Kerry con un bufido. Me diste de comer bombones de licor, gamberra… tú ayudaste e incitaste.

Una suave carcajada. Hmm… es verdad… quizá podía alegar que estaba desempeñado una búsqueda y desarrollo, deslizó un brazo alrededor de Kerry y agachó la cabeza besándola cariñosamente. Bueno… tenemos dos opciones… podemos subir la montaña para hacer algo de esquí… o excursionismo… o podemos bajar al lago… o montar a caballo… ¿Qué prefieres?

— Bueno — Kerry tiró de ella por los escalones que conducían a la cabaña. Creo que es mejor para tu rodilla que descartemos el esquí, dijo dando una palmadas a la parte del cuerpo en cuestión. Y lo mismo con el excursionismo… así que, ¿Qué tal si vamos a montar a caballo un poco por la mañana e ir al lago por la tarde?

Eso estaría bien. Dar abrió la puerta y exhaló. Me parece bien, siempre había hecho solitarias caminatas allí arriba, hacia pequeñas cuevas cerca de la cima para reflexionar en soledad. Hubiera sido extraño ir con Kerry.

Entraron y Dar pasó algunos minutos en el cuarto de baño antes de salir y encontrarse a Kerry apilando eficientemente leña en la chimenea.

¿Qué haces? Apoyada sobre una rodilla, se giró y la contempló.

Haciendo fuego, colocó otro leño, después metió una yesca dentro. Sé que es un extraño concepto para ti, Dar, pero puede llegar a ser muy agradable.

— No es extraño — protestó la mujer de pelo negro. He estado fuera de Miami, ¿recuerdas? Estudió lo que Kerry estaba haciendo. Es sólo que en realidad nunca he… um… Gesticuló con las manos un poco descriptivamente. Hecho uno — Se arrodilló —.

¿Qué es eso? Musgo… Kerry lo metió entre los leños. Hace que los maderos ardan — Miró alrededor — ¿Ves algunos fósforos?

Um… no… pero creo que se usa esto, Dar agarró un pedernal y un percutor de la repisa de la chimenea y se los ofreció ¿Cierto?

Kerry se rió tontamente. No en este siglo, Dar, se levantó y apoyó las manos en las caderas. Creo que tenemos algunos…¡eh!

Dar había estudiado los objetos, irguió la cabeza, posicionó el percutor y golpeó el pedernal contra él con devastadora eficiencia mandando una lluvia de chispas a la yesca que estaba al lado. Lo que provocó fuego y empezó a arder haciendo flotar en el aire pequeñas formas de humo. Dar juntó las manos y miró insufriblemente grata consigo misma.

¿As? Hija de put… dijo Kerry admirada. Nunca había visto a un ser humano del siglo veinte hacer eso — Contempló a su jefa —. ¿Qué otras habilidades ocultas tienes?

Dar rió entre dientes mientras volvía a poner las herramientas en su sitio y se hizo a un lado en cuanto Kerry soplaba delicadamente a las llamas llevándolas a un resplandor crepitante. Era agradable, decidió mientras contemplaba la luz titilante y extendía las manos hacia la calidez en cuanto ésta aumentaba de tamaño. Tras ella se encontraba un sofá bajo cubierto por coloridas tiras. Se sentó en una de las esquinas retorciéndose en una posición cómoda. Levantó la vista cuando Kerry se juntó a ella, la mujer se sentó con una pierna doblada debajo.

Ambas observaron cómo aumentaba el fuego en un acogedor silencio que fue quebrado cuando Kerry cambió de posición. Tomó una respiración y se estudió las manos antes de levantar la vista hacia Dar.

Creo que nos lo vamos a pasar bien este fin de semana, empezó a decir, tentativamente, escogiendo las palabras con cuidado.

En los labios de Dar se dibujó una sonrisa. Eso espero… ha sido una larga semana, ¿Huh?.

Sí… sí que lo ha sido, dijo, quedamente. Han pasado muchas cosas.

— Mm — un murmullo muy atenuado.

Quiero tener un fin de semana divertido… creo que ambas lo necesitamos… Kerry sintió como las palabras se escapaban ligeramente de su control. Quiero decir… bueno… quería hablar contigo de una cosa antes de que… yo… se detuvo, sintiendo algo, y levantó la vista viendo una desprevenida mirada de miedo en los ojos de Dar que fue rápidamente disimulada.


El tren de sus pensamientos se descarriló por reflejo. ¿Por qué haces eso? Preguntó en su lugar.

¿Hacer el qué? respondió la alta mujer con forzada despreocupación.

— Esperar siempre lo peor todo — dijo Kerry. Una rápida negación con la cabeza.

Yo no… ¿Qué quieres decir?

Lo haces… lo he visto en tu cara… no sabes lo que voy a decirte, pero piensas que es algo malo… ¿Por qué, Dar? preguntó Kerry muy gentilmente ¿He hecho algo que te preocupe?.

Dar parecía atrapada. Giró la cabeza, entrelazó los dedos, largos dedos retorcidos entre ellos por la turbación. No se esperaba que Kerry fuera a preguntarlo. Así no… no… No tan pronto.

Yo… no has hecho nada, Kerry — murmuró finalmente —. Es una obsesión mía… no tiene nada que ver contigo.

— Claro que lo tiene — Kerry se hizo camino cuidadosamente, poniendo una mano sobre la rodilla de Dar. Si forma parte de ti tiene todo a ver conmigo, pudo sentir a Dar distanciarse.

La mujer de pelo negro exhaló con tristeza, cruzó los brazos remetiendo las manos contra los costados. Por favor, háblame, le pidió con sencillez. Quiero entenderlo… no quiero hacerte daño.

Llevó un largo momento, en cuanto Dar miraba fijamente las llamas, su vacilante luz delineaba agudamente sus lisas facciones con exótico detalle. Después, aparentemente tomó una decisión al asentir levemente. Su cabeza se giró y los azules ojos con matices ámbar la contemplaron seriamente.

Supongo que no hay una simple respuesta para eso — suspiró —. No soy muy buena hablando de mí misma… intento no pensar en por qué hago lo que hago la mayor parte del tiempo, es muy extraño.

— Mm — murmuró Kerry encorajándola, esperando al mismo tiempo que Dar acabase por decirle lo que fuera de lo que se trataba. Tenía las tripas revueltas con sus propios motivos.

Supongo que sabes que yo… no he tenido mucho éxito en mis relaciones — continuó Dar torpemente —. No sé… probablemente es culpa mía… me vuelvo muy inducida… me atrapo mucho con el trabajo, y… se detuvo y se encogió ligeramente de hombros.

Da igual… yo… creo que fue en mi segundo año en la universidad… acababa de descubrir mi orientación… fue un choque… — Intercambió unas pequeñas sonrisas sombrías con Kerry —.

En cualquier caso… no sé, supongo que debí ser una soñadora cuando era niña… siempre a la expectativa… de que las cosas fueran como en los libros, supongo que yo… se detuvo intentando encontrar las palabras.

Kerry le acarició la pierna amablemente.

Yo… um… supongo que me enamoré — Dar lo dijo como si no estuviera segura —. Y… yo era aquella niña idealista, y había leído sobre… cuentos de hadas, principalmente… supongo que pensé que sería así… di todo lo que tenía… imaginaba que había encontrado mi futuro, regresó mentalmente a aquel dorado otoño con melancolía. Yo estaba… recuerdo estar delirantemente feliz — Una pausa —. Estúpido. Ya lo sé.

Los ojos de Kerry se cerraron en empática comprensión.

Da igual… yo um… estuve genial durante un tiempo… ella era mayor que yo… muy guapa… tenía éxito en la universidad… no me lo podía creer… me sentía como que pertenecía a algo… a alguien por primera vez — la voz de Dar era suave, casi abstracta —.

Me imaginaba que ella sentía lo mismo que yo… entonces un día… recuerdo que era un sábado… se suponía que íbamos al cine.

Kerry cogió una nuez del plato y la manoseó. Su cuerpo se tensó contra lo que sabía que se avecinaba. ¿Sí?

Dar se encogió de hombros. Le dije cómo me sentía… cómo quería pasar mi vida con ella.

Kerry levantó la mirada, notando un largo dolor pasado en el rostro de Dar. ¿Y?

La respuesta fue dicha casi como de manera despreocupada. Se rió.

El agudo crujido las sobresaltó, haciendo que Dar saltase ligeramente. Se quedó mirando a Kerry, que pestañeó y miró su mano, de donde caían fragmentos de nuez. Abrió el puño fuertemente cerrado descubriendo la nuez quebrada y suspiró.

Lo siento.

Una tensa y pequeña sonrisa apareció en los labios de Dar. Da igual… empezó a decirme cuán deficiente yo era en todos los aspectos… y cómo ella nunca se vería atrapada ni muerta conmigo en ningún lugar que no fuera uno de nuestros locales de billar, Dar bajó la vista hacia sus manos.

Dijo que yo no era sofisticada, lo que era cierto, e inculta, que también era verdad, y que nunca tendría una relación basada en otra cosa que no fuese mutuos deportes de cama porque sencillamente yo no era capaz de ello emocionalmente — Esto último lo dijo con una agria mueca —. Y tenía razón.

No la tenía, respondió Kerry furiosa. Ella era un pedazo de mierda de caballo con menos sentido común que el que Dios da a un erizo, Dar.

La alta mujer rió suavemente. Lo sé, ahora, declaró Dar suavemente. Pero la niña que yo era entonces no lo sabía, parecía perdida y muy desolada. Y la creí… creo que algunas partes de mí aún lo hacen, admitió por lo bajo.

POR ESO de ahí es de donde viene mi reacción, Kerry… hay una parte de mí que recuerda lo que me dijo… y lo que me dijo de que nada era permanente… y cómo la gente en realidad se usaban los unos a los otros hasta que estaban preparados para cambiar, una pausa. Supongo que yo… intelectualmente lo sé mejor, pero emocionalmente sigo esperando que caiga el otro zapato, acabó, contemplando las llamas serenamente.

Decidió que no le iba a contar a Kerry lo de la pequeña oración que rezaba todas las noches, mientras se quedaban dormidas.

Y bueno… ¿Qué es lo que te está molestando? Preguntó quietamente, sabiendo que algo lo hacía, por algún tiempo. Por lo menos ella habla de ello , meditó Dar. Por lo menos me da una oportunidad para intentar arreglar las cosas… si es eso lo que está mal . Observó a Kerry sacudirse la manga y se dio cuenta del leve temblor de sus manos. Si es tan simple como eso .

— Dar — Kerry le cogió una mano, la sintió fría y la besó cariñosamente. Creo que eso me lleva a mi… pequeño problema, se aclaró la garganta nerviosamente. Yo… um… he estado pensando… sobre cosas… y sobre lo que yo… sobre lo que necesito poner en orden para vivir… mi vida, supongo.

Dar la miró fijamente, con una expresión abierta y hechizada. ¿Sí? su voz se quebró y se preguntó sobre lo que se avecinaba.

Y… mira, tengo esto… no estoy segura de cómo lo llamarías… quizá fue la forma como crecí… no lo sé en realidad… volvió a absorber una respiración.

Dios, esto me está resultando un problema… no sé lo que me pasa… pensarás que podría decirlo sin más, se levantó y comenzó a andar de atrás a adelante, intentando relajarse visiblemente. Vale, se dio la vuelta y vio unos ojos azules que la observaban con aprensión.

Oh Dar… no me mires así… ¿Piensas que voy a decirte que era una bailarina erótica o algo así?

Eso quebró la tensión y Dar se apaciguó en una risa de alivio. Lo siento… pero por la manera en que te estás paseando… Jesús, Kerry… me estás poniendo de los nervios con solo mirarte… ¿Qué es? tragó una vez. Pensé que a lo mejor… pensé que a lo mejor aún estuvieses enfadada por lo de la semana pasada… o…

La semana pas… oh, Kerry exhaló pensando en ello. ¿Sabes lo que me sacó de quicio? preguntó seriamente. Que no me preguntases.

Dar pestañeó. Que no te preguntase… ¿El qué?

Dimitiste… dimitiste sin más… y lo hiciste por mí, y no lo consultaste conmigo, le dijo Kerry aguijoneándole el pecho con cada palabra. Eso me enfadó.

¿Lo hizo?

Sí, y tanto que lo hizo, le aseguró Kerry. Somos compañeras, ¿cierto?

Un asentimiento.

Lo que hagas me afecta, Dar… aquello sin duda me afectó… yo debía haber tomado parte en esa decisión, le dijo Kerry. O… por lo menos… me podrías haber dado una oportunidad para intentar convencerte para que no lo hicieras.

Dar guardó silencio, pensando en las palabras de su amante. El que Kerry hubiera formado parte de la decisión era algo que ni se le había pasado por la cabeza. Consideraba que era algo que tenía que hacer ella, como lo había sido todas las otras veces anteriores. Después de todo era su trabajo y su carrera, ¿cierto? No podía estar esperando hacer decisiones por comité, ni de cerca, ni como un comité intimo entre ella misma y Kerry.

Eso era impensable. Levantó la vista hacia los ojos verdes que la contemplaban con seriedad.

Fue un impulso en un momento de decisión, Kerry… tenía los hechos, sabía mis opciones… y lo hice, vio un indicio de desilusión en la mirada de la mujer rubia.

No te puedo garantizar que volvería a hacer lo mismo dadas las mismas circunstancias — Se detuvo un momento, después exhaló — pero intentaré tener en mente que tengo una responsabilidad hacia ti… y que tienes el derecho de opinar en todo lo que pasa, otra pausa. Lo que nos pasa.

Puedo vivir con eso, por ahora. Pensó Kerry.

De acuerdo, se arregló el rebelde pelo disperso sobre la frente de Dar. Es difícil para ti, ¿verdad?

Dar asintió. Mucho — exhaló — pero lo intentaré, una pausa.

Entonces… ¿Era eso lo que te preocupaba? se sintió un poco orgullosa de sí misma por dejarlo salir… la comunicación nunca había sido uno de sus puntos fuertes, y lo sabía.

Um… no, Kerry se detuvo y se giró, encarándola. Ahora o nunca… dilo sin más, Kerry, ¡hazlo! Vaciló, avanzó dos pasos y se arrodilló a los pies de Dar, apoyando una mano en una de las rodillas de la mujer alta para equilibrarse. Lo que tengo es un problema de compromiso.

Un doble salto del corazón. Jesús… ella sabe que nunca he tenido una larga relación… quizá ella… Dios. Los ojos de Dar examinaron su rostro con alerta, después una ceja se elevó ligeramente.

¿Lo tienes? murmuró suavemente. Um… quiero decir… bueno… sí, sé que eres muy… um… pareces ser muy leal, y del tipo comprometido con… Kerry, ¿Qué es exactamente?, si su pareja tenía un problema con ella quería saberlo ahora mismo.

Explícamelo sin más.

La mujer rubia se rascó la mandíbula. Um, ahora que se había metido todo el asunto le parecía realmente tonto, vaciló, entre continuar o simplemente…

Esto te va a sonar un poco loco… le dijo intentando contemporizar. Y… tan sólo quiero que sepas que… es algo que yo… se detuvo y rebuscó en su bolsillo, sacando algo y centrando su atención en los pequeños abetos bordados que danzaban en el pecho de Dar.

De acuerdo… mira… puso su puño cerrado contra el estómago de Dar, aun mirando fijamente el suéter. He intentado encontrar la manera de hacerte saber… lo importante que eres para mí… y lo importante que es para mí nuestra relación.
Vale, respondió Dar, obviamente sumergida en el mar. Bueno, Kerry… también es muy importante para mí… espero que lo sepas… ha cambiado toda mi vida.

Kerry contempló el suéter. ¿Es un buen cambio? susurró.

Unos largos dedos capturaron su barbilla amablemente e inclinaron su cabeza hacia atrás, por lo que no tuvo otra opción que encontrarse con los ojos de Dar que ahora estaban muy serios.

¿Eso es una pregunta sincera? respondió Dar. Espero que no… espero que ya sepas la respuesta, hizo una pausa. Sí… es lo mejor que me ha pasado nunca.

Kerry se las arregló para asentir. Bien, balbuceó suavemente plegando los dedos de Dar sobre la pequeña caja que se había sacado del bolsillo. Porque para mí… lo supone todo en mi vida… y quiero que lo sepas… quiero que entiendas que incluso aunque no podamos ir al juzgado y decir esto, quiero que esto sea para siempre, Dar… todo… en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en los buenos momentos y en los malos… hasta que la muerte nos separe… sus palabras cayeron en un silencio de conmoción. Es eso — Una larga pausa — ¿De acuerdo? Bueno.

Esta era la proposición más estúpida en la historia del mundo lésbico, ¿Verdad? Quizá debí haberme bajado de Internet aquellos guiones prácticos… miró a Dar con aire infeliz.

Se produjo un suave y casi incoherente sonido cuando Dar empezó a respirar otra vez. K… su voz desapareció en un chirrido sin sonido, medio consciente se aclaró la garganta y lo intentó de nuevo… K… Kerry tú… tú me has… Absorbió aire otra vez ¿P… pedido matrimonio?

Kerry se mordió el labio, intentando desesperadamente aforar la respuesta. Um… sí… lo he hecho, bajó la vista. Con la rodilla doblada y todo, Por lo menos se dio cuenta de que ya que lo estaba… eso es un punto, Kerry. Observó la cara de su amante intentando procesar unas cuantas emociones diferentes al mismo tiempo. Yo… lo que en realidad yo quería que supieras, Dar… es que… no te vas a girar una mañana y ver que no estoy.

Dar, muy lentamente, levantó una mano y la deslizó por la mejilla de Kerry, ahuecando la parte trasera de su cabeza en una casi vacilante gentileza.

No estoy segura de qué diablos he hecho para merecer esto, pero no puedo pensar en otra cosa en este mundo que me haga más feliz que aceptar, tiró de Kerry hacia ella. Ven aquí — Envolvió sus brazos alrededor de la mujer que ahora estaba completamente desahogada, que prácticamente trepó hasta su regazo y le dio un abrazo de oso — sabes que no tenías que hacerlo…

Sí, que tenía que hacerlo, musitó Kerry contra la lana del suéter. Sí, tenía que hacerlo… porque quiero que comprendas que estás pegada a mí, Dar… no vas a conseguir escaparte de mí, ¿OK? a no ser que tú… no sé… me arrojes por un acantilado o algo así.

Dar dejó salir una apenada risa, intentando ignorar la lágrima que se estaba abriendo camino por su rostro. No hay acantilados en Miami, Kerry, respondió suavemente. Pero si lo hubiera, y cayeses… saltaría justo detrás de ti, acunó la cabeza de la joven mujer, acariciándole el pelo y apoyando la mejilla contra su suavidad.

Gracias a dios que has tenido el valor para hacerlo… a mí me habría llevado media vida, o media botella para hacerlo.

Kerry la miró a hurtadillas, viendo el destello de humedad a la luz del fuego. ¿De veras?

Un asentimiento indeciso. Me hice una promesa a mí misma… de que nunca me arriesgaría por lo que sentía para no volver a ser aquella pobre y estúpida niña nunca más, otra confesión. No di cuenta hasta que ocurrió… no tuve opción — Dar la contempló con melancolía — nunca he estado más asustada en toda mi vida.


Kerry le limpió las lágrimas amablemente, sintiendo un alivio casi abrumador pasar a través de ella. Eso era de lo que ella estaba asustada… de que Dar no… o no pudiese… permitirse a sí misma aceptar el riesgo del compromiso que Kerry le estaba ofreciendo.

Pero quizá tenía razón… quizá no había tenido otra opción. Puede que Kerry tampoco. No estaba segura de que quisiera alguna.

¿Vas a verlo? le preguntó tímidamente. Me ha llevado una eternidad escogerlo… quería uno como aquel antiguo que tengo, pero ya no hacen de esos.

Dar deslizó su mano alrededor delante de ella y se lo ofreció.

¿Lo abres? Kerry se inclinó contra ella, sus piernas estaban sobre las de Dar, se sentó recogidamente en el regazo de Dar.

Vale… tomó la cajita y la abrió, observando los ojos de Dar recoger los destellos de fuego del anillo. Era como… quiero decir… eres una persona difícil para escoger un anillo, ¿Sabes?.

Dar miró fijamente el objeto, sus ojos siguieron el entrelazo celta que circundaba un diamante cuadrado sin importancia. Es precioso, se las arregló para decir. Dios mío, Kerry… no tenías que… debe haberte costado una…

No tengo ni idea, respondió Kerry simplemente. No miré los precios… y aún no he visto mi extracto de cuentas de la tarjeta de crédito.

Dar se la quedó mirando con la mandíbula ligeramente colgada.

Bueno, fue menos del límite de la tarjeta, Dar, respondió poniendo un dedo en la barbilla de su chica y cerrándole la boca. Deja de mirarme como si hubiese comprado el Estadio Pro Player.

¿C… cuál es el límite de tu tarjeta de crédito? dijo Dar balbuceando. Dios santo…

Um… Kerry estaba disfrutando, ahora que sabía los sentimientos de Dar. Bueno. En realidad no lo sé… debe haber sido la platino… tendré que verlo, casi que se echó a reír cuando los ojos azules se dilataron aun más. Oh… tranquilízate, se inclinó y le dio a Dar un pequeño beso en los labios. No fue así tanto, una pausa, mientras una vacilante sonrisa asomó a la boca de la mujer de pelo negro. Creo.

Kerry… Dar se dio cuenta de que estaba siendo pellizcada. Bueno… Dijo arrastrando las palabras suavemente. Al menos no podrás decir nada cuando te dé el tuyo, apareció una sonrisa lenta y sexy. Porque yo tampoco miré las etiquetas de los precios, pero sé que el otro día me llegó a la oficina un ramo de veinte y cuatro rosas rojas del chico que me lo vendió.

Kerry se quedó con la boca abierta. Uh, levantó la vista con aire de culpabilidad. Entonces eran de eso.

Sí, supongo que él… Dar se detuvo y miró fijamente a Kerry desde cerca, a quien le estaba subiendo un suave sonrojo por el cuello. ¿Estabas… extrañada?

Kerry no sabía donde mirar, por lo que se limitó a agachar la cabeza y no contestar.

Kerrison, la llamó la amable voz, y ella levantó la mirada, renuente. Podías haberme preguntado.

La mujer rubia suspiró. Los celos son una emoción muy vergonzosa, por no decir repulsiva, admitió. No me siento orgullosa de lo que sentí.

Dar levantó sus manos entrelazadas y rozó los nudillos de Kerry con sus labios. No… lo sé… pero… es que… um… frotó la mano que no ofrecía resistencia contra su mejilla. Es muy halagador, comentó.

Desde mi perspectiva, quiero decir.

Los ojos de Kerry se suavizaron y se empañaron. Así que estabas pensando en hacerlo más formal, ¿huh?

Dar dejó caer la mirada. Sus dedos trazaron una ligera y vaga figura. Yo también tengo esa cosa del compromiso, respondió finalmente haciendo trabajar su garganta. Creo que descubrí que realmente me gustaría formar parte de la vida de alguien, hizo una pausa y señaló su bolsa de transporte. ¿Me la alcanzas?

Kerry se la alargó observándola mientras ella indagaba dentro y sacaba un pequeño saco de terciopelo.

¿Lo llevabas… — dijo a tropezones — …encima?

Dar miró fijamente el saco, levantó la vista y asintió con la cabeza. Sí… si alguna vez encontraba el valor para hacerlo… quería estar preparada, le ofreció la mano. Adelante, añadió simplemente. No soy muy buena escogiendo cosas para otras personas… comprar esto fue… una experiencia interesante, Su mente recordó la conversación “¿Es para usted, señora?” “No… es para alguien lo más opuesto a mí pero con las mismas especies”.

Kerry cogió el saco, sorprendiéndose por su peso. Desanudó el cordón de terciopelo, agitó el saco suavemente sobre su mano hasta que emergió un anillo.

La habitación se quedó muy silenciosa.

Oh, Kerry suspiró sosegadamente, encontrando dificultad en respirar. Era precioso. Estaba en su mano, haciéndole guiños. Era una banda maciza y elegante que se ahuecaba formando una rosa, con sus delicados pétalos enmarcando un brillante diamante cortado en forma redondeada. Lo ladeó ligeramente y miró la parte interior de la banda, donde divisó algo grabado. Dar con… Levantó los ojos al tiempo que la piel bajo su brazo se tornó muy caliente, y se quedó pasmada al ver el profundo sonrojo en el rostro de Dar .

Los ojos azules estaban fijos firmemente en el fuego, y las aletas de la nariz de Dar estaban levemente dilatadas. Volvió a mirar el anillo y después agachó la cabeza acercándose.

Tuya para siempre.

Con esas palabras, algo hizo clic en la conciencia de Kerry, con una seguridad que la hizo sentirse mareada. Dar, consiguió susurrar.

Sí, la respuesta fue enunciada de forma clara y precisa. Creo que voy a desmayarme, Kerry sintió que la aferraba con fuerza y ella se dejó desvanecer con la mano flojamente cerrada sobre el anillo. Flotó en una placentera bruma por un momento, mientras escuchaba en el fondo de su mente una suave y cariñosa risa entre dientes. Es precioso.

¿El anillo? murmuró Dar en su cercana oreja.

Las palabras… la corrigió Kerry.

Oh….

El anillo también es bellísimo.

Entonces… ¿Te gusta?

Unos suaves labios fueron la respuesta.



* * *


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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 19th 2017, 8:14 pm

Todo estaba muy tranquilo. Dar irguió la cabeza cuando la rama de un árbol dio contra la ventana produciendo un atenuado sonido de arañar. Se había olvidado de cuán tranquilo era este lugar, sin el constante sonido del tráfico o de los aviones.

O del aire acondicionado. Se quedó mirando el techo medio adormilada. El AC providenciaba un blanco ruido al que la mayoría de las personas de Florida estaban acostumbrados. Su ausencia hasta resultaba incómoda, el silencio se filtraba por sus oídos quebrado sólo por la suave respiración de Kerry.

Su suave y adorable respiración, que estaba calentando la piel justo por encima del corazón de Dar, ya que la rubia mujer se encontraba descansando sobre su costado derecho, con la cabeza acomodada en el hombro de Dar y un brazo enroscado firmemente sobre su estómago.

Era agradable y acogedor. Descubrió, para su propio asombro, que adoraba de verdad estar así acurrucada.

Una revelación. Sus padres lo habían sido todo menos físicamente afectivos, incluso el uno con el otro, Dar sólo había visto un abrazo de cuando en cuando. Una palmada en las espaldas, claro. Un amable manotazo en la pierna, era la favorita de su padre, sí. ¿Pero abrazos?

Diablos no. De hecho, sinceramente no conseguía recordar la última vez que su madre la había tocado… oh, no, tal vez podía. Dar reflexionó tranquilamente. Sí… la primera… no, la segunda vez que se rompió el brazo… la mala, cuando los huesos salieron para fuera y le habían dejado aquellas finas cicatrices rectas que a Kerry siempre le gustaba delinear.

Mamá la había abrazado entonces, mientras ella intentaba a duras penas no gritar.

Pero entonces su padre llegó, y ella se mordió el labio casi de lado a lado para aguantarse el llanto. Sus esfuerzos fueron recompensados con una fugaz palmadita en la mejilla, y su aprobación. “Esta es mi chica dura”.

Dar se mordió el labio inferior pensativamente. Había sido una permanente discusión entre ellas, lo sabía… hasta que su madre desistió y la dejó seguir los pasos de él hasta todo lo lejos que fuera capaz.

Se dio cuenta de que no debió ser fácil quedarse mirando. Ella no había sido una niña sonriente y su paso por la adolescencia había sido una larga lista de peleas, viajes a los despachos principales y amenazas de ir a un reformatorio. Tenía una principal que quería echarla de la peor manera, con sólo una cosa que bloqueaba su caso.

Había sido una buena estudiante.

Eso debió volverlos locos a todos. Con matrículas de honor y todo, con colocación avanzada, durante las nueve yardas. Había entrado en la universidad con una beca académica, frustrando a sus amigos, con su habilidad para pasar rápido de curso con un poco de estudio y menos preparación.

Se graduó en el topo del dos por ciento de su clase, con matrícula de honor… pero en aquella altura de su vida no le había importado. Arrojó su diploma aún enrollado en la cesta de su cuarto de la casa de sus padres y se pasó todo un fin de semana tan borracha que aún no se acordaba de ello.

Después fue a CAS y encontró su primer trabajo en el que le pagaban lo suficiente para cubrir la letra mensual del coche, su presupuesto de comida basura y pasar sus tres horas libres bajo el agua, ajena a todo. Sola.

Kerry se movió, cambiando ligeramente de posición y alzó la cabeza mirándola.

¿Hey? Dar exhaló y la miró con ternura.

¿Hmm? ¿Por qué estás aún despierta? la mujer rubia apoyó la barbilla sobre el esternón de Dar. ¿Quieres un poco de leche caliente? sus sueños la habían golpeado dejándola despierta y ansiosa.

Una sosegada sonrisa mientras Dar le frotó el brazo ligeramente. No… sólo estaba pensando… eso es todo…

Mm…¿Sobre qué?

Dar vaciló, se encogió de hombros frunciendo los labios levemente. Nada en concreto… mis compañeros… un poco sobre la universidad… apartó un mechón errante de los ojos de Kerry. Vuelve a dormirte… estabas tan sosegada.

Kerry consideró sus palabras. Sosegada. Oh sí, excepto por aquel sueño en el que despierto en una habitación vacía… y te has marchado.

No le tenía mucho afecto a la universidad, comentó. No era muy buena… excepto en cosas como Inglés, admitió. Pertenecí a un montón de clubs… el Club Llave, Jóvenes Republicanos, ese tipo de cosas.

Dar sonrió. ¿Eras una Joven Republicana? le preguntó. Creo que el único club en el que me metí fue… um… Pensó. Algún club de atletas… estaba en muchos equipos de deporte cuando andaba en la escuela superior.

¡Oh!... eso es una sorpresa, le dijo Kerry sonriéndole, después su expresión titubeó. Yo no… quería practicar softball ( nota de la traductora: variación del baseball ), pero… Hizo una pausa recordando y suspiró. De todas formas probablemente habría sido un desastre, su madre se horrorizó ante la idea. Me metieron en el de golf.

Seguro que no habrías sido un desastre, objetó Dar suavemente. Tienes una buena coordinación entre el ojo y la mano… y un bonito estilo al correr… lo habrías hecho bien, analizó. Nunca he tenido la maldita paciencia para el golf… ¿Cómo diablos aguantaste?

Kerry la miró fijamente en silencio, después dejó salir una mansa respiración.

Dar, ¿Sabes una cosa? — dijo suavemente — ¿Quieres saber cuándo fue la primera vez que me dijeron que era cualificada e inteligente? No tenía ni idea de por qué se estaba metiendo en esto, salvo porque había sido una noche de verdades, y esto le había estado pesando.

Los ojos azules la miraron fijamente con desconcierto. Claro.

Deberías saberlo, le dijo la mujer rubia. Lo escribiste tú, en un e-mail.

Dar se la quedó mirando chocada por la sorpresa.

Y casi no me conocías… habías estado conmigo cuánto… ¿Media hora? Kerry mudó de posición, apoyando la cabeza sobre un puño. Incluso los jefes en la Asociación… quiero decir, claro… siempre me hablaron como a alguien que trabaja duro… una buena chica… siempre con el tiempo encima… pero a pesar de lo que dijo Robert, la única razón por la que tenía aquel trabajo era porque el tipo que estaba antes de mí se fue con la mujer del contable en mitad de la noche y ellos necesitaban a alguien muy rápido y muy accesible.

Kerry, eso no es cierto… eras una excelente directora… tu personal salió con la mayores recomendaciones, replicó Dar. Eres altamente cualificada, altamente motivada, muy inteligente, y… y…

Kerry la miró con melancolía.

Y adorable, finalizó Dar, saliéndose de los descriptivos profesionales, No me digas que fue por eso por lo que decidiste trabajar para mí…
¿¿¿¿ Porque dije lo que era obvio????

Un suave suspiro. Podía ser obvio para ti, pero estaba claro que no lo era para mí, admitió Kerry. Tengo una nota mental por algún lado para darte las gracias, por la manera… creo que fuiste la primera persona en mi vida que me valoró… y que no asumió que yo fuese alguna bola de peluche con cabeza de pastel que había conseguido aquel trabajo por mi padre, Reflexionó. Incluso Robert, a quien le agradaba… cuando me puso como coordinadora, me dijo que no esperaba mucho… que tan sólo tenía que intentar que las cosas continuaran andando hasta que encontrase un director de verdad.

Dar la observó aturdida. ¿En serio? murmuró.

Un lento asentimiento de cabeza. ¿Qué viste en mí, Dar… que no vieron los demás? se preguntó Kerry en voz alta.

Dar se enderezó y aclaró la cabeza. Ok, para empezar, tenías agallas, balbuceó. Y… los mantuviste unidos en una situación muy estresante… y… viniste con unos planes muy buenos y muy inteligentes para el apoderamiento… y… y me dijiste que me fuera al infierno, por los clavos de Cristo… ¿¿Sabes cuanta gente ha hecho eso y han seguido adelante??

No muchos, ¿huh? Kerry estaba absorbiendo el cumplido con sentimiento de culpabilidad como si fuese una esponja empapada.

Intenta UNO, Dar se enderezó y miró a su pareja. Escucha… reconozco el talento cuando lo veo… es parte de mi trabajo, Kerry… y créeme, mi medidor de talento se salió fuera de la escala cuando te vi, suspiró, perpleja. Santo dios, Ker… pensabas que te había contratado porque me atraías o algo así.

Se produjo un silencio embarazoso, los ojos de Kerry descendieron hasta la colcha, el repentino descubrimiento de sus escondidas inseguridades volvía a casa con saña.

Yo…

Dar sintió que se le paraba el corazón.

No piensas eso, preguntó suavemente. ¿Kerry? Mírame.

Unos ojos verdes llenos de miedo se elevaron hasta los suyos.

Kerry, te contraté porque pensaba que ibas a ser un tremendo elemento para mí… una excelente ayudante, le dijo Dar amablemente. Y estaba muy, muy cierta…¿qué te hizo pensar otra cosa? se sentía un poco pasmada.

Los ojos de Kerry volvieron a bajar. Yo… no lo sé, confesó sosegadamente. Quizá porque toda mi vida me han dicho que es así como funcionan las cosas, sus ojos avanzaron lentamente por el inmóvil cuerpo de Dar. No se consiguen las cosas por trabajar duro, o por merecerlas… se consiguen porque alguien paga por ellas, o porque alguien quiere algo de ti.

Dar parecía angustiada. Kerry…

Lo sé… Kerry dejó caer la cabeza y la apoyó en la piel de Dar. Lo sé… mi cabeza lo sabe, y dios… mi corazón lo sabe de manera diferente, Dar… pero a veces… a veces me miro en el espejo, y no puedo evitar pensar… ¿Por qué yo? alzó la cabeza. Es como si fuera un cuento de hadas… y un día una bruja malvada vaya a agitar su vara y me hará volver a casa… o tú te c… cansarás de mí… o… Pestañeó y las lágrimas cayeron sobre el hombro de Dar. No puedo evitarlo.

Dar exhaló con consternación, comprendiendo un poco más a su pareja. Kerry… acarició la mejilla de la mujer más pequeña, viendo las lágrimas brillar. Conozco esas palabras… y te prometo… te prometo que siempre estaré aquí para ti… no importa lo que pase, la tranquilizó. Nunca te dejaré.

¿Y si meto la pata en el trabajo? — preguntó Kerry — ¿Y si no puedo hacerlo?

Cielo, me importa un cuerno, le dijo la mujer de pelo negro. Si quieres renunciar y no hacer otra cosa que vender conchas marinas por Internet desde el condominio, está mejor que bien para mí… ¿En serio te preocupa? Haces un trabajo fantástico.

No quiero decepcionarte nunca, susurró Kerry.

Dar acercó la rubia cabeza contra su pecho y la abrazó. No lo harás.

Kerry descansó allí por un momento. Lo siento, murmuró finalmente. No estoy segura de dónde vino este pequeño ataque de inseguridad, jugueteó con el borde de la camisa de dormir de Dar. En medio de la maldita noche, encima…

Está bien, Dar trazó suaves círculos en su espalda, sintiendo que su corazón se tranquilizaba. Ambas hemos pasado por tiempos duros.

Kerry asintió. Lo sé… es difícil creérselo, ¿Verdad? tranquilamente volvió a su posición, rodeando el abdomen de Dar con un brazo.

Sí, lo es, admitió Dar, rodeándola con ambos brazos y acercándola. Pero lo conseguiremos.

Kerry se relajó contra ella. Juntas, añadió tranquilamente.

Siempre, confirmó Dar.


"Brr." Dar tembló y se acurrucó en las mantas, observando el amanecer con una mirada aterrada. "Hace frío aquí fuera." Echó un vistazo al termostato, entonces sonó detrás de ella la voz de Kerry que intentaba no reír nerviosamente. "Nos olvidamos de encender la calefacción."

"Je... pareces uno de los wuss." Kerry levantó su cabeza del pecho de Dar, entonces se movió sobre ella retrocediendo. "De acuerdo creo que tengo que demostrar mis raíces norteñas y levantarme para encender la calefacción." Salió de debajo las mantas e hizo una mueca de dolor cuando sus pies tocaron el frío suelo. "Yeah..." Corrió a través de la habitación y consiguió llegar al termóstato, subiéndolo al máximo, después corrió y saltó hacia la cama como un canguro grande, rubio. "Yikes... eso si que es frío."

"Hah hah." Dar hizo muecas. Después ella se aplacó y colocó las mantas alrededor de Kerry, tapándose con ellas nuevamente y agarró a Kerry en un abrazo maravilloso de calor que olía de Dar. "Gracias."

"Ungh." Kerry escondió su cabeza debajo de la manta y colocó deliberadamente sus manos heladas debajo de la camisa de Dar, haciendo muecas mientras que sentía el grito de asombro de la mujer más alta. "Hey... estás caliente." Acarició suavemente la piel con las yemas del dedo.

"Sí... a excepción de estos bloques de hielo contra mi estómago." Dar le dio una mirada de falso enfado, ahora con sus ojos abiertos muy de par en par despierta. "¿Cómo conseguías aguantar tanto frío en esta época?"

Kerry encogió sus hombros y se colocó más cerca. "No pensándolo, yo creo... Tan... solo hacíamos deportes de invierno y nos abrigábamos." Bostezó, haciendo un ruido suave, chirriante. "¿So... vamos a montar a caballo. Después podríamos ir a navegar en el lago... de acuerdo?" Se encontró realmente a gusto haciendo planes para el día.

"Desayunemos primero." Dar corrigió. "Millie hace las mejores tortas de queso que he comido."

"Tortas de queso." Kerry sonrió. "¿Estás segura que es correcto para la salud... entre comer helados, los cereales y bebes solo batidos de chocolate?" Se preguntaba a veces seriamente cómo Dar había vivido realmente, y estaba en mejores condiciones físicas que ella obviamente. Quizás su química era diferente o algo. "Jesús."

Dar se rió entre dientes suavemente. "Pienso que sirven una puntilla de perejil con ellas, si te hace sentir mejor." Le dijo inocente. "Además, sabes que te gustan..." Recordó a Kerry.

Los ojos verdes miraron hacia arriba entrecerrados. "Eres una mala influencia." Kerry le informó. "Tu fuiste la que me acostumbró a comerlas."

"Fuiste tu quién trajo los snowballs para la cena la otra noche." Dar bromeó a la mujer rubia, que la cosquilleó en venganza. "¡Hey!"

"¿Tenía otra opción?" Kerry siguió con las cosquillas, encontrando el punto débil de Dar haciéndola retorcer. "Preferirías cualquier cosa estilo, coma los huevos de la laguna negra, o del tipo era cerdo y ahora es hamburguesa, ¿pero ahora quién sabe?" Se estremeció. "Créeme, el misterio en los snowballs era mucho más seguro."

Dar reía desesperadamente. "De acuerdo... de acuerdo... me rindo... ganaste." Cubriéndose con sus brazos y defendiéndose de Kerry, observando el sol que iba avanzando a través de la ventana. Las vistas eran apacibles, el silencio roto por las hojas afuera, y las líneas del sol caían suavemente sobre las mantas. "Lindo día, venga salgamos fuera."

Kerry se movió encima de Dar un poco, y miró a escondidas en la ventana. "Mmmm... esto sí... que va a ser diversión." Mirando a Dar con una mueca feliz. "No he montado a caballo desde hace años. Espero que recuerde cómo se hace."

Dar le dio un apretón. "No te preocupes... voy contigo además." Prometió. "Tienen un grupo bueno de caballos aquí... solamente uno o dos salvajes."

"Uno o dos, ¿huh?" Kerry la miró especulativamente. "Veamos..." Levantó una mano a su cabeza y presionó sus dedos en ella, entonces cerró los ojos. "Mi capacidad psíquica me está diciendo que... ésos son los que tu escogerías." Un ojo verde abierto, y la frente inclinada para arriba. "¿Sí?"

Dar dejó salir una risa ahogada baja, y recompensándole con una mueca atractiva. "Muy bueno, señora Poo Poo.(1)" Inclinaba su cabeza asintiendo. "Hey... Puedo conseguirte un número 900 para la oficina... pueden ir hacia un centro de ganancias. ¿Qué te parece?"

Kerry reía. "Oh sí. Puedo ver eso. 'Operaciones y Pronóstico del Futuro, Stuart al habla'". La imitó, rodando sus ojos cuando Dar comenzó a reír también. "Sería un golpe verdadero en reuniones de Ventas." Afirmó Kerry.

"Nah..." Dar discrepó. "¿Qué crees que ellos harían con tu tablero de Ouija, y las preguntas de José encima de tu bola de cristal?"

"Oh Dios... eso es malo. Qué cuadro visual." Kerry con una mueca de dolor, cubriéndose los ojos. "Eww... guerra electrónica... Dar... ganas totalmente. Necesito limpiar mi despacho con un buen chorro de agua."

"Ven aquí." La mujer de pelo moreno la agarró, colocándola encima de su cuerpo, besándola a fondo. El contacto continuó más allá de donde ella había pensado, después de un largo momento lo interrumpieron y se miraron largamente, jadeando un poco. "¿Mejor?" Dar preguntó, con una respiración irregular.

"¿Qué cosa?" Kerry se preguntaba, viendo en ella la adoración de un perrito. "¿Estás preguntando mi opinión sobre si este es un beso impresionante?" Acarició el labio inferior de Dar con un dedo, sacudiendo su cabeza un poco. "¿O es que lo haces mirando de que manera puede tener un significado más profundo para mi?"

Dar movió su cabeza y pensó en ello. "No sé." Contestó honestamente. "Nunca he sentido por nadie lo que me haces sentir tu... he notado que todo lo que hago contigo es... um..." Frunció los labios y movió la cabeza de lado a lado. "Correcto, ¿sabes lo que esto significa?"

"Mmmm." Kerry meneando sus cejas. "Sé lo que quieres decir." Dijo, ruborizándose un poco y colocando su cabeza en el hombro de Dar. Por Dios Kerry estás convirtiéndote en una pequeña pícara y lasciva..., ¿no es cierto? "Vamos a por las tortas de queso, jefa?" Dando a Dar un apretón. "¿Estás de humor para comerte también un emparedado de pollo para el almuerzo... Hmmm?"

"Seguro que si." Dar afirmó, recordando los emparedados de pollo de Millie, que consistían en una pechuga de pollo frito, cubiertos en salsa con el pan tostado... "Ningún problema."

Kerry la miró con desconfianza, pero los ojos azules la miraban con una inocencia devastadora. "Sabes que soy justa haciendo esto para tu propio bien, ¿Correcto?" Preguntó. "Esto no es solo un dolor de cabeza."

Dar tocó con su frente a la mujer rubia. "Sip, lo sé." Se detuvo brevemente y pensó. "Es realmente agradable saber que hay alguien que realmente se preocupa por ti... hace mucho tiempo que mis padres dejaron de hacerlo, hace ya mucho tiempo."

"¿Realmente?" Kerry murmuró.

"Si." Su amante admitió. "Ella me lo dijo cuando tendría... unos dieciséis años o algo así, quería ser independiente y ella me dejó, e hice todo lo posible para luchar para mí y cuando me di cuenta ya tenía los treinta años, no me he quejado debía de tener sus razones, y yo las mías."

Kerry atisbó debajo de las mantas, entonces la miró fijamente a sus ojos. "¿Dar?"

"¿Hmm?"

"Ella estaba equivocada."

"Sé que... mi padre siempre decía que sus genes podrían batir los pantalones, que tenía una dieta que mataría a cualquier persona." La mujer morena rió tímidamente. "Pienso que soy afortunada por parecerme a él."

"Hey Dar, es justo que te pregunte esto." Kerry cogiendo un mechón de pelo negro con un dedo, y le preguntó con una sonrisa nostálgica. "¿Piensas que somos amigas?"

El silencio de la habitación se alargó, cuando Dar miró las mantas pensativamente. "No tengo idea de lo que eso significa." Admitió finalmente, mirando hacia Kerry. "No tengo nada para comparar... en realidad."

"Mmm." Kerry dejó salir un pequeño suspiro.

"Sé que me siento más cerca de ti, que con cualquier otra persona antes en mi vida." Dar respondió con tacto vacilante. "Te he dicho cosas que nunca le he dicho a nadie." Se detuvo brevemente. "O deseé jamás." Miró la cara de Kerry. "¿Te das cuenta de eso?"

"Es duro de recordar." La mujer rubia rodó fuera de la cama y se puso a caminar alrededor de la habitación, removiéndose el pelo con sus manos. "Hace demasiado tiempo para mi." Caminando hacia el dispensador de agua caliente y tomando dos tazas colocando unas bolsitas de té, uno perfumado de melocotón en una taza y en la otra uno de zarzamora para Dar y vertiendo agua caliente en ellas. "Angie y yo siempre estuvimos muy unidas." Comentó. "Solo que era mi hermana... teníamos amigos en la escuela, pero siempre sentíamos la diferencia de edad, los míos eran mayores."

Dar salió de la cama y se acercó a ella por la espalda, poniéndole las manos en los hombros apretándolos. "¿Qué sucede?" ¿Cómo podrías tu saberlo Dar? ¿Si solo has tenido... seis amigos entre tu gente? ¿Incluyendo a tu padre? "La gente va creciendo y se va alejando."

Kerry asintió, removiendo el azúcar en las tazas. "Lo sé... tenía... a mi mejor amiga en secundaria." Contestó. "Peggy... sus padres y los míos eran amigos, así que nos veíamos mucho." Dándose la vuelta le dio la taza a Dar. "A veces teníamos fiestas de pijama, íbamos al cine... compartíamos secretos... ya sabes."

Dar la estudió. "Sip." Afirmó.

Kerry tomó un sorbo de te. "¿No conoces esto verdad?"

Asombrosamente, la mujer más alta se rió entre dientes. "Kerry, era la muchacha a quien su madre le dijo que estuviera lejos de ella." Admitió. "Quien se iba con hombres... a montar peleas, nos metíamos en apuros continuamente." Suspiró. "Nop... no teníamos tiempo para muchas fiestas de pijama en mi juventud... las películas eran siempre sobre la guerra... nos machacábamos..." Sacudiendo levemente la cabeza. "Realmente no teníamos tiempo para esas cosas." Le miró a sus ojos. "¿Hablas aún con Peggy?"

Con una mirada reservada y triste Kerry respondió. "Nunca..." Su mirada cayó al suelo. "Durante nuestro último año, ella se metió en un apuro... conoció a un tipo y empezaron a salir y... se quedó embarazada." Siguió una pausa reservada. "La enviaron lejos a alguna parte... recibí una carta de ella... dos..., en la segunda me dijo que ella había tenido a su bebé... una niña."

Se hizo un silencio."¿Y?" Preguntó Dar. "¿Qué sucedió?"

Kerry miraba hacia arriba. "No sé... nunca volví a saber nada más de ella... cuando mi familia descubrió las cartas, se pusieron furiosos... me dijeron que si volvían a encontrarme más cartas suyas me castigarían." Suspiró lentamente. "Nunca volví a acercarme a nadie ni dejar que se me acercara nadie de nuevo... era lo justo... lo más complicado."


"Pero tienes a una gran amiga en Colleen, sin embargo." Dar objetó, un poco refiriéndose al aire pensativo de su amante. "Kerry... te aseguro que es muy buena amiga... No he encontrado a nadie a quien realmente no le caigas bien, a menos que sea un gilipollas que incluso mi madre odiaría." Separándose un poco y mirándola a los ojos. "Tu podrías tener centenares de amigos, ¿lo sabes verdad?"

"Demasiada gente para preocuparme alrededor." Kerry respondió seriamente. "He intentado mantener mi vida simple desde entonces."

"Hasta el momento." Dar le respondió calladamente. Hasta que llegué yo. Quién de nosotras ha arriesgado más, ¿me pregunto?

"Mmm." Su compañera afirmó.

"¿Kerry?"

"¿Si?"

Dar acariciando su mejilla. "Pienso que somos unas grandes amigas, las mejores." Inclinándose y besándola en la frente. "Vamos... vamos a ver si conseguimos un buen desayuno."

Kerry sonrió, después se puso de puntillas sobre sus pies solicitando un beso más apropiado. Podía sentir el aroma de zarzamora en los labios de Dar, y decidió que conjugaban perfectamente con el melocotón de los suyos. Se sentía muy bien después de tantos años, el poder descargar todos esos pensamientos tan escondidos. Se preguntaba si a Dar le pasaba lo mismo con ella. "Mmm mucho mejor... adelante."

Se lavaron y vistieron rápidamente, solo que no tan rápidamente para darse una buena lucha con las esponjas. Después se dirigieron al comedor a través del rocío dispersándose sobre la tierra en el aire temprano de la mañana.

"Así." Kerry se acercó a Dar agarrándola con el brazo. "De verdad que te metías en tantos líos, ¿huh?."

"Oh sip." Dar afirmó. "Líos desde primer curso... incluso tenía una navaja."

"¿De verdad?" Kerry la miró con cara de sorpresa.

"Si, por supuesto, hubo un momento en que casi la tuve que utilizar, pero la tomé al revés y casi me corto el dedo... fue cuando la dejé."

Ambas comenzaron a reír, después sus pasos se dispersaron en la niebla.




***

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 19th 2017, 8:15 pm

Es muy... muy alto el caballo. Kerry pensó, mientras tomaba las riendas y acariciaba las costillas de su yegua castaña con sus rodillas vacilantes. Uhuh... hace mucho tiempo que montaste a caballo. Suspiró, mirando a Dar envidiándola mientras que la mujer más alta saltó encima del gran semental gris, con los enganches negros brillando y una melena y cola imponentes. El caballo estaba intranquilo, pero Dar se sentó en la silla de montar como si lo hiciera cada día, estaba presionando los lados del caballo gris agitado, calmándolo.

Supongo que ella es buena en esto también. La mujer rubia suspiró, intentando recordar cuando le permitieron montar a caballo la primera vez, recordando que fue a partir del segundo grado de secundaria, cuando su madre a regañadientes no le prohibió las lecciones de montar a caballo inglesas en un establo local.

Ella quería mucho a los caballos, más realmente que montar en ellos. La sensación de esos cuerpos lisos, fuertes debajo de sus manos cuando los acariciaba, como aprendió a limpiarlos, la suave sensación de sus sedosos y cortos cabellos debajo de sus bozales cuando comían el maíz de su palma de la mano. Eran simples y solo buscaban la buena hierba, pero prefería darles maíz y manzana, para ella era mucho más sano.

Dominick había sido su caballo favorito, castaño y rechoncho, sentada encima suyo durante horas había aprendido a montar con él. Se había alegrado muchísimo la primera vez que habían dado la vuelta a todo el circuito, recordaba también cogiéndole por las riendas, o la cabeza pequeña de Dominick.

Kerry sonrió recordándolo, y acarició el cuello de la yegua, tranquilizándose cuando el animal ya calmado movió su cabeza y la miró. "Ey aquí, muchacha... ¿vamos a ser buenas amigas verdad?"

La yegua sacudió la cabeza, miró como el semental gris se le acercó parándose a su lado con cuidado. "Hey... ¿estás lista para que empecemos nuestro paseo?" Dar le preguntó, colocándose bien el paquete que llevaba detrás, que estaba llena de comida, era el almuerzo cuidadosamente envuelto del menú campestre. "Podemos ir hacia el norte siguiendo el camino... termina en un pequeño prado... es un lugar muy agradable, y un paseo de unas dos horas."

"Suena muy bien." Afirmó Kerry, inclinando su cabeza y aprovechando los rayos del sol. El día estaba despejado y agradable, hacia frío y una brisa ligera. Estaba vestida con un suéter grueso y sus pantalones tejanos más gruesos, se alegró al recordar cuando Dar insistió en que se compraran unas buenas botas de montar, diciéndole que no puedes montar a caballo con zapatillas de deporte.

Seguro que podría, echando un vistazo a sus botas eran de piel de un tacto muy suave, pero es que siempre había deseado tener un par como estos... Colocó los talones en los estribos echando una mirada a Dar, que resplandecía con su jersey rojo contrastando con su pelo negro y resaltaba su piel bronceada, y Kerry decidió que realmente el rojo le sentaba muy bien a Dar. El cabello de la mujer mas alta fue trenzado y le quedaba perfecto, y al ver como la miraba sonrió y el azul de sus ojos chispeó con la luz del sol encantando a Kerry con su mirada.

Ella también se hizo una pequeña trenza alta, y gozaba del calor del sol y de la pequeña brisa un tacto breve que hizo que sus trenzas se movieran suavemente. Guió a su caballo detrás del semental de Dar, hacia el comienzo del camino que estaba medio oculto e iba subiendo hacia arriba de la montaña.

Era un día maravilloso para un paseo, hizo que el caballo entrara en un paso un poco más rápido, hasta acercarse a Dar haciendo la travesía juntas. Los árboles, pinos sobretodo, se movían encima de ellas, y se puso a escuchar los sonidos del bosque.

Hojas muertas que suenan bajo nosotras.
Las hojas movidas por la brisa.
El sonidos de los pasos rítmicos, suaves de los caballos.

Susurró y resonó el sonido del jersey de Dar cuando ella la miró sorprendida.

"Es precioso." Murmuró mirando hacia atrás. "Dios, hace mucho tiempo que no hacia esto."

Dar se asentó más en la silla con una sensación de alegría reservada. Había intentado continuar con sus habilidades de montar a caballo, sobre todo gracias a un amigo de un rancho de los Redlands. Tenía unos establos de caballos jubilados y de mustang (2) lastimados que él le dejaba montar, durantes los fines de semana que conseguía escaparse de la ciudad. Habían sido unos buenos momentos, aunque la última vez que había conseguido ir había sido a principios de Octubre, sospechaba que sus piernas se lo iban a recordar cuando terminara el día. Miró a Kerry de reojo, preguntándose si podrían pasarse la tarde dándose masajes mutuamente.

Una mueca asumió el control de la cara de Dar. "Buen muchacho." Acariciando el cuello de su semental, no encontrando nada malo ese pensamiento anticipado. "Sip, esto va ascendiendo agradablemente por aquí... he visto como va cambiando el olor de las hojas." Comentó a Kerry.

"Sip, lo sé." La mujer rubia rió. "Lo he visto... es una de las cosas más extrañas acostumbrarse a vivir... sin estaciones."

"Tch... también hay estaciones." Dar frunció el ceño. "El verano es diferente que el invierno".

"Oh correcto, 88 grados y 100 por ciento de humedad, contra 88 grados y setenta por ciento de humedad." Kerry hacía muecas riéndose. "Me olvidé." Se enderezó un poco, después se relajó a través de la caminata de la yegua. "Este tipo de silla es mucho más cómoda que en la que aprendí a montar".

"¿Caballo ingles?" Dar preguntó, recibiendo una afirmación en respuesta. "Yo aprendí a pelo."

"Me lo pensé". Kerry rió. "Y apuesto que abrías las botellas con los dientes, también."

Dar rió con ella. "Nop, los dientes siempre los he conservado, gracias." Discrepó alegremente, entonces presionó sus rodillas a los lados de su montura, y lo puso a un paso más rápido. "Vamos... veamos si estos caballos pueden moverse rápido."

"Oh... um... er..." Kerry intentó recordar como moverse, acostumbrándose al movimiento de su yegua que estaba corriendo detrás del semental que ahora galopaba. "Creo que... oh..." Se inclinó hacia delante y logró mantener el equilibrio sobre el galope de su montura. "Creo... que lo estoy consiguiendo." Animó a la yegua a aumentar su velocidad. "Buena muchacha... eso es... síguele..." Asentó sus rodillas y se inclinó hacia delante, ya que la yegua consiguió llegar al caballo de Dar, y vio la gran cara de felicidad que tenía reflejada su amante. "Muy agradable, Dar... muy divertido... me gusta." Gritó.

"¿Tu?" Los ojos azules de Dar centellearon felices. "¡Esto es grande!" Entonces se inclinó más y dio a su caballo un suave toque con las rodillas haciendo que se pusiera al galope completo, tenían un gran sendero recto por delante. "¡Vamos chico!"

"Oh, muchacho." Kerry se inclinó más, su yegua estaba acelerada y quería galopar al mismo paso que el caballo gris, su galope azotaba el viento más allá de los oídos de Kerry y le hizo cerrar un poco los ojos. Se sintió un poco inestable, pero se relajó un poco y comenzó a disfrutar de el galope. "¡Si!" Animó a la yegua. "Venga vamos pequeña."

Los dos caballos compitieron uno junto al otro, la hierba azotaba sus piernas y el viento rasgaba a través de ellas mientras reían.

Dar permitió que el instinto del animal siguiera, pero se daba cuenta que pronto terminaría el camino recto. Tirando suavemente de las riendas reduciendo su paso, y permitió que Kerry galopara un poco más allá, y la mujer rubia comenzó a detenerse al ver que Dar lo hacía. Casi estaba subida a los estribos cuando vio que la yegua comenzaba a pararse un poco renuente. Siguieron el camino tranquilamente y subieron una pequeña cuesta hacia su siguiente parte del paseo. "Estupendo... esto si que es diversión." Kerry sonreía alegre. "Trae muy buenos recuerdos." Respirando profundamente.

Dar la miró, sonriendo del ligero rubor que tal actividad le había producido en su cara. "¿Si? Para mi también." Paró a su caballo acariciando el cuello caliente con una mano ociosa. "Ven aquí." Dándole a Kerry una botella de agua.

"Gracias." Kerry agradecida la aceptó, y tomó un trago. "Oh... ¿has visto esa ardilla Dar?" Señalando con la botella a un animal con el pelo parduzco y espeso, que estaba subido en un árbol y las miraba con desconfianza.

"Seguro." Dar bajó del caballo y cogió un puñado de nueces de la bolsa acercándose al árbol y tirando una cerca de donde estaba la ardilla.

Entonces esperó, sentándose en el suelo en silencio perfecto, el viento soplaba removiendo su melena negra sobre su cara.

La ardilla fijó su mirada en ella, después bajó del árbol y correteó lentamente a través de las hojas hacia la nuez, investigando su olor cautelosamente.

Kerry miró a su chica, con cara reservada, ojos azules que observaban los movimientos de la ardilla mientras la cogía y la mordía. Una sonrisa se posó en sus labios mientras dejaba otra nuez cerca de ella, y la ardilla correteó hacia ella para quitársela convencida al parecer de su inocencia.

Lástima que no traje mi cámara. Kerry murmuró. Dar Roberts dando comida a las ardillas... nadie me creerá. La pondría encima de mi escritorio. "Esto es muy lindo." Comentó suavemente, consiguiendo una mirada sospechosa del pequeño animal. "Sip, tu." Le dijo.

Dar cambió su mirada hacia Kerry, después sostuvo una nuez encima del hombro acercándose más al árbol donde estaba subida la ardilla. Complacido, el animal se dejó caer encima del hombro manteniendo el equilibrio y comiéndose la nuez, podían ver sus ojos marrones y serios.

"Ven acércate." Dar murmuró suavemente, sosteniendo una más cerca.

"D..." Por fin respiró mirando a la criatura que tenía los dientes muy largos y estaban demasiado cerca de los dedos de su amante.

La ardilla cogió la nuez de los dedos de Dar y se retiró a la parte superior, encima de una rama donde se sentó, mordisqueando la nuez mirándola impunemente.

Un largo dedo la señaló. "Míralo de esta manera amiga... soy la delegada del CEO y les hago ganar una fortuna de 500 millones con menos esfuerzo que el tuyo." Le advirtió al animal, después se levantó, se montó en su caballo y lo movió alejándose del árbol.

Kerry se le acercó, echando un vistazo hacia la ardilla, que las miraba con aire vagamente decepcionado. "Creo que ha sido asombroso."

Dar fijó su mirada en ella. "¿Qué... que ella comiera las nueces?" Levantó una ceja. "No es tan raro."

Con una risa apacible. "De acuerdo... si tu lo dices." Kerry dijo convencida. "Solamente sé que tú no habrías conseguido que hiciera lo mismo, colocar mis manos cerca de unos dientes tan afilados."

Dar se rió y siguió conduciendo los caballos hacia arriba.

Era un paseo muy agradable, sobre todo pasando por un camino lleno de árboles y de rocas cubiertas de musgo, donde el olor del bosque las envolvía, y el aire frío acariciándola. Finalmente, la subida las llevó hacia una pequeña explanada, que estaba resplandeciente por el sol que traspasaba las ramas de los árboles. Kerry sonrió mientras paraban a los caballos, inclinándose en la silla de montar. "Wow... esto es maravilloso."

"Gracias estoy contenta de que te guste." Dar sacó sus pies de los estribos y pasó su pierna encima del cuello del semental, bajó del caballo aterrizando suavemente. "Whoo." Estirándose cuidadosamente, satisfecha de las pequeñas punzadas que sentía en su cuerpo y su rodilla no se resintió demasiado. "¿Estás dispuesta para almorzar?" Acercándose y acariciando el cuello de la yegua. "Hay un sitio muy agradable allá... podemos descansar escuchando el agua del pequeño río y..." Hizo una pausa. "Sobre todo relajarnos."

"De acuerdo." Kerry bajó de su caballo de una manera más convencional, colocando sus rodillas suavemente en la tierra. "Oh chica." Frotándose el muslo. "Voy a resentirme de esta, de eso seguro."

Dar tomó las riendas de la yegua. "Ven aquí... comeremos el almuerzo y después intentaré trabajar tus músculos con un buen masaje, ¿de acuerdo?" Se sentía un poco culpable de que Kerry se sintiera mal debido a que el paseo había sido bastante largo. "Deberíamos haber echo un paseo más corto."

"De ninguna manera... estoy muy bien." Kerry tensó y relajó su cuadriceps. "De verdad." Caminó cuidadosamente al lado de Dar, sintiendo los calambres. "Esto realmente es maravilloso, merece la pena sentir estos pinchazos a cambio de estar aquí."

"De acuerdo". Dar guió y ató a los caballos debajo de un árbol, cerca de un trozo de hierba seca pero aún comestible, sacando el paquete del almuerzo y llevándolo en sus manos mientras dirigía a Kerry hacia un sitio soleado cerca de una roca. Dejó el paquete en el suelo y se sentó al lado, dando golpecitos en la tierra. "Ven, siéntate."

Kerry se sentó, y estiró las piernas apoyándose hacia atrás con las manos. "Me siento patituerta... este caballo es mucho más grande de los que estaba acostumbrada a montar." Mirando a su yegua. "Y mucho más fuerte, también."

Dar se rió entre dientes y colocó encima de sus piernas las rodillas de Kerry. "De acuerdo, solo relájate." Y comenzó a trabajar en los músculos tensos por encima del suave algodón apretándolos un poco.

"Ungh." Kerry cerró sus ojos con placer y suspiró. "Eres muy buena en esto también." Relajándose sintiendo como los largos dedos ejercían su magia, facilitando que sus músculos se aliviaran.

"¿Mejor?" Dar acabó su masaje acariciando su pierna ligeramente.

"Uh huh." Kerry afirmó, mirándola con los ojos entrecerrados. "Conseguiré una repetición cuando lleguemos a la cabaña?"

Dar cruzó sus piernas poniendo el paquete encima de ellas. "Seguro que si." Contestó con una risa ahogada. "A que el jacuzzi caliente suena de maravilla, ¿no?"

"Mmmm..." Kerry se incorporó y cuidadosamente cruzó sus piernas. "Apuesto por ello, ¿qué has conseguido?"

Dar sacó los paquetes que contenían los emparedados. "Emparedados de pollo." Mirando a su compañera inocentemente, entregando a Kerry el suyo. "Como habías pedido."

Kerry miró debajo del envoltorio y explotó de risa. "Dar... decididamente eres... eres..." Dándole a la alta mujer una palmada en la pierna. "Eres muy pilla." Lo desenvolvió y aspiró su aroma. "Huele muy bien." Admitió, pues el olor del pollo frito llegó hasta su paladar. "¿Qué más hay?"

Dar sacó dos frascos y le dio uno a Kerry. "El aparato más nuevo calienta los alimentos en unos segundos." Sacando un mantel que colocó sobre la tierra, y apoyando su frasco en él, también la sal y la pimienta y tres tarros pequeños.

"¿Qué es?" Kerry preguntó abriendo el envase, y fue sorprendida cuando el vapor se escapó, bañándole la cara con un olor que ella conocía muy bien. "¿Has traído aquí a Sr. Potato Head (3) a una comida campestre?"

Dar miró dentro del envase. "Yep." Señaló su recipiente. "Tenemos sal, mantequilla, pimienta, cebolletas, crema amarga y pedacitos de tocino para ponerle también." Dijo con tono satisfecho, después le colocó una mini zanahoria en su puré de patatas y en la de Kerry. "Ahí... incluso te traje una zanahoria." Señalándola. "Mira... el Sr. Potato Head tiene una nariz.

Kerry la cogió y se la puso en la boca. "Ya no." Discrepó, masticando la zanahoria.

"¿Y qué tal esto como oreja?" Dar puso un trozo de brócoli frío en el lugar de la oreja, entonces Kerry añadió un trozo de melón como boca. "Aquí..."

"Para Dar..." Kerry dijo dándole una palmada. "Para de jugar con mis alimentos, Dar... o le daré la vuelta a Sr. Potato Head triturándolo en tu camisa."

La mujer más alta cogió la indirecta y se reía entre dientes, después abrió su paquete y puso en ella todos los aditivos. "Esto me recordó a Steve, será por lo del brócoli en los oídos?"

Kerry rió, después cortó cuidadosamente un trozo de la patata y se lo comió. "Quizás si... Tendré que conseguirle uno de estos para enviárselo a su oficina."

Un ceño oscuro fruncido. "Cuando digo 'colocado en su cabeza', ¿quizás lo podría demostrar...?" Preguntó irónicamente. "Bah no merece la pena, envió un mensaje muy liado." Terminando su emparedado se recostó hacia la roca calentada por el sol y estiró las piernas. Kerry también terminó el suyo guardó el envoltorio, y se acercó apoyando su cabeza encima del pecho de Dar relajándose cuando la envolvió entre sus brazos.

Dar sentía el calor de la roca tras ella, y el calor de su chica contra ella, y decidió que le daba la sensación más agradable que jamás había sentido. Miró encima del hombro de Kerry, apreciando la primavera con un pacífico sentido de alegría.

Y familiaridad. Su frente se arrugó. No, ella y Kerry nunca habían hecho esto antes, estaba bastante segura de eso pero...

Apretó un poco más a la mujer rubia, y Kerry presionó una mano contra la suya, poniendo su otra mano en la pierna de Dar, acariciándola suavemente.

Podía percibir el olor del champú de Kerry, donde la cabeza de la mujer rubia se reclinaba, debajo de su barbilla, y dejó caer su mejilla para apoyarse en ella, sintiendo una oleada de repentina familiaridad, que trajo una ligera sonrisa en su cara.

Era un sueño, uno de ellos. Uno de esos extraños, donde recordó claramente como estaban las dos en un sitio no demasiado diferente a este lugar, con el sonido suave del agua y el olor del bosque alrededor de ellas. Estaba reclinada en una roca, su brazo envolvía un cuerpo caliente, somnoliento cuyos dedos le acariciaban suavemente su muslo...

Exactamente... Tal como estaban ahora.

Dar tembló por puro reflejo, unos ojos verdes resplandecientes que la miraban, la imagen del sueño destellaba en su mente.

"¿Hey?" Kerry levantó la cabeza para mirarla. "¿Estás bien?"

Un suspiro exhalado. "Simplemente un... no sé un poco... un déjà vu, creo". Forzó una risa. "O algo referente a un sueño... yo."

Las cejas de Kerry se levantaron. "Sabes, a mi también me pasa contigo." Comentó en un tono casual. "Tengo estos sueños extraños, donde tu y yo estamos haciendo cosas realmente extrañas."

Dar la miró. "Yo también." Admitió suavemente. "Como ahora mismo." Sus ojos miraron alrededor. "Creo que tuve un sueño donde estábamos así... los árboles, el agua... tu y yo... como ahora... en que yo te tenía en brazos." Se detuvo brevemente, recordando... "Extraño."

Kerry se encogió de hombros. "Si... he tenido sueños como estos ya cuando estaba en la escuela... supongo que estos recuerdos... deben de estar en nuestro subconsciente."

"Si." La mujer más alta afirmó, sintiendo que se le revelaba algo. "Tienes razón... hey." Cogiendo una piedra plana y la tiró hacia el agua. "¿Puedes hacer esto?"

"Oh Dios... siempre deseé hacer... figuras en el agua." Kerry cavó un poco en la tierra con las manos y encontró dos piedras más relativamente planas. "Venga... enséñame."

Con una ligera sonrisa, Dar colocó su brazo alrededor y lo dirigió, sintiendo el eco dulce en sus palabras tirando la piedra al agua. "Aceptable... como esto... ladeándolas."

Pasaron un buen rato haciéndolo, hasta que el sol ya se iba ocultando, los caballos habían comido su ración de hierba. Finalmente Dar le acarició la pierna. "¿Estás lista para irnos?"

"Mm..." Kerry tenía su cabeza apoyada en el regazo de Dar, y estiró sus piernas perezosamente. "Por lo menos hemos podido descansar, ¿has dicho que me dejarías enseñarte a navegar?"

"Seguro que si." Dar afirmó. "Nunca he navegado en uno de estos pequeños barcos de vela... siempre lo he hecho en grandes barcos como el mío... estoy ansiosa." Susurró en el oído de Kerry. "Vamos... continuemos."

Recogieron sus cosas, Dar colocó la bolsa con todo envuelto perfectamente, mientras Kerry probó el agua del pequeño río. "Hey no está nada mal." Sonriéndole a Dar. "Es dulce."

Dar la miró por encima. "Sip.. mira... al parecer allí hay una colmena de abejas... ten cuidado."

Kerry miró. "Ups, gracias." Bordeando el sitio cuidadosamente y llegó hasta donde estaba la yegua desatándola y cogiendo las riendas, acariciando su cuello "Bien, muchacha... ¿Cómo te llamas, Cookie? (4)"

"Brownie. (5)" Le dijo Dar sonriendo. "No estabas cerca cuando nos dijeron sus nombres". Se montó en su caballo y colocando sus rodillas, movió las riendas mientras le daba la vuelta al semental acercándolo hacia el caballo de Kerry.

"Si... si... es lógico y cual es el nombre del tuyo... Silver? (6)" Kerry puso un pie en el estribo y se alzó montando en la yegua, sintiendo como se movía debajo de ella, resoplando un poco. "Bueno... ¿y ahora?"

"Se llama Smokey." Dar contestó amigablemente. "Ten cuidado."

Kerry se asentó bien en la silla, e intentó encontrar el sitio más cómodo para el agarre de sus rodillas. Seguían un poco doloridas y se acomodó mejor, mirándola. "Así está bien... ¡Whoa!"

La yegua estaba caminando de lado, con una pata cogida en una raíz, con un resoplido se soltó del agarre y la miró con desafío saltando hacia un lado, Kerry se movió ligeramente desconcertada. "¡¡Whoa!!" La mujer rubia cogió mas fuerte las riendas de la yegua, cuando ella saltó por encima de un pequeño tronco y se estaba acercando corriendo hacia el agua.

Lo suficiente cerca para estar debajo de la colmena y removiendo las hojas, despertando a las inactivas abejas.

"Kerry... uh." Los ojos de Dar se abrieron de golpe. "Ten cuidado allí... yo..."

"Estoy teniendo cuidado." Se quejó la rubia, intentando que la yegua se alejara. "Vamos... chica... por... Dios... whoa... whoa... ¡¡¡¡ Mierda...!!!!"

La yegua resopló cuando varias abejas la picaron, chilló y se levantó en sus dos patas, dándole un tirón fuerte a las riendas de Kerry y se dirigió hacia el camino galopando asustada. "¡¡¡Hey!!! ¡¡¡Hey!!! ¡¡¡Para!!!"

"Hija de..." Dar dio una palmada a su semental en el lado, golpeándolo con el pie para que se pusiera al galope iniciando la persecución. "¡¡¡Kerry!!!"



***



Estoy en apuros. Kerry se intentaba agarrar bien a la silla de montar, viendo como las riendas estaban inútilmente cerca del suelo. Mierda. "Hey.. vamos... vamos... ¡¡¡para...!!!" Estaba llamando a la yegua, que resoplaba. Ambas se movían muy rápidas, Kerry la intentaba frenar con los talones, pero la yegua casi la estaba sacudiendo hacia su cuello, y ella se agarró fuertemente a la silla de montar. "Bien de acuerdo... de acuerdo..."

La yegua resopló y después eligió seguir la trayectoria hacia abajo de la ladera, sacudiendo la cabeza, ya que las riendas la estaban irritando. Kerry escuchó otro resoplido que se les iba acercando, se giró y vio como el semental les iba alcanzando a galope tendido, con el cuerpo de Dar inclinado en la silla para darle más velocidad, con una mano libre y la otra acelerando con las riendas a su montura.

Maldijo inclinándose más para intentar coger las riendas, que chasqueaban fuera de su alcance. Entonces eligió agarrarse más fuerte a la silla.

"Intenta dominarla, Kerry." Dar le gritó, ya se estaba acercando, su caballo aproximándose a la cola de la yegua.

Desafortunadamente, esto asustó aún más a la yegua, que ya estaba aterrorizada y resoplando redobló su galope, haciendo volar las hojas caídas de los árboles.

"¡¡¡¡Whoa... Kerry cuidado que viene la curva...!!!" Le gritó.

"¡¡¡¡Whoa... Whoa...!!!!" Kerry vio la curva con sus ojos asustados intentó agarrarse más a la montura. "Whoa... tómalo.... tranquila..." El caballo tomó la curva cerrada y ella sintió el golpe en el pie con un árbol, perdió el equilibrio, su cuerpo yendo en dirección contraria al galope y se sintió volar a través del aire. La yegua seguía la curva, sintiéndose libre de su jinete, ya que ésta había sido lanzada contra un árbol y después cayó al suelo como una hoja todo en un momento.

Oh Dios mío. Kerry intentaba conseguir aire en sus pulmones sentándose, mientras oía los resoplidos del caballo acercándose al galope, sentía como todo su cuerpo estaba magullado. Sintió como paraba y se bajaba de su caballo acercándose rápidamente.

Sus manos la tocaron, y entonces oyó la voz asustada de Dar en sus oídos. "No te muevas."

"No podría aunque quisiera ahora mismo." Murmuró, contando las estrellas que rodeaban su cabeza. "Whoa... maldito dolor."

"¿Dónde te golpeaste?" La voz baja le preguntó. "¿Dónde sientes dolor? ¿En el cuello?"

Kerry se puso a pensar. "En el hombro." Dobló las manos un poco. "Ha sido afortunadamente lo primero que golpeó la tierra... estoy segura de que no me he echo más daño." El entumecimiento que sentía se iba acrecentando, sustituido por un dolor más profundo. "Whoo."

"¿Puedes sentirlo todo?" Dar preguntó nerviosa. "Tus manos, pies, ¿Seguro que no tienes nada roto?"

Dedos, dedos de los pies, pestañas. "Si..." Kerry suspiró moviendo la cabeza un poco. "Sip, todo está bien. Solo me duele el hombro... Creo que el viento me frenó un poco." Dijo mirando a su compañera. "¿Íbamos muy rápidas eh?"

Dar se sentó pesadamente a su lado. "Jesús..." Dijo suspirando. Ella acercó el cuerpo de Kerry y suavemente con sus manos empezó a examinarla cuidadosamente. El jersey y los vaqueros gruesos la habían protegido de la corteza del árbol, y parecía que estaba relativamente ilesa. "¿Sabes que me asustaste muchísimo?"

Kerry hizo una mueca. "Uf... yo también, ¿que fue lo que pasó?" Moviendo sus manos y piernas para acomodarse en el cuerpo de Dar, hizo una respiración más profunda. "¿Qué fue lo que hizo poner así a la yegua, se volvió loca o qué?"

"Creo que la picaron las abejas." Dar le explicó, deslizando un brazo sobre los hombros de Kerry, colocándola lo más cómoda posible. "¿Seguro que estás bien?"

Kerry apoyó su cabeza contra el hombro de Dar y suspiró. "Me siento como una hoja al viento, pero si." Mirando todo el camino de bajada que les quedaba por hacer. "Pero... no me veo caminando hasta la cabaña." Suspiró mientras sentía como su corazón se iba calmando.

"De eso puedes estar segura." Dar la apretó un poco más, aún sentía como la adrenalina se iba reduciendo, como sus manos temblaban de una manera casi incontrolable. Respiró varias veces profundamente intentando que su corazón se fuera calmando.

Unos ojos verdes sorprendidos la miraron, viendo como el miedo de lo que había pasado se reflejaban. "Hey... que estoy bien." Agregó suavemente. "De verdad que si, no soy la primera que se ha caído de un caballo." Colocó su mano en el pecho de Dar, entonces respiró profundamente, pues sentía como el latido del corazón estaba totalmente acelerado bajo sus manos. "Tómatelo con calma, Tigre."

"Estoy muy bien." Suspiró Dar. "Puedes montar en mi caballo, yo lo conduciré."

Kerry puso una mano en la rodilla de su compañera. "No, Dar aún no estás del todo bien de la rodilla... no vas a ir caminando las cinco millas hasta la cabaña... ahora, relájate... estoy muy bien... estaré un poco magullada pero nada más."
Los ojos azules la miraron obstinadamente. "Bien, entonces iremos ambas montadas dando un paseo... él es un caballo grande, aguantará el peso de las dos." Dar contestó. "Bien, nos lo tomaremos con calma, aunque nos retrasemos un poco."

Kerry considerando la discusión, se le tensaron los músculos y dejó ir un suspiro. "De acuerdo." Asintió. "Pobre caballo, mejor que le consigamos unas manzanas cuando lleguemos."

"Él sobrevivirá." Dijo Dar relajándose. "Aún estamos bajo el límite de su carga." Agregó con una ligera sonrisa, refiriéndose a la muestra sobre las trescientas libras que él podía soportar, y que les mostraron en el establo.

Kerry la empujó suavemente. "Hey, eso da igual." Le dijo bromeando. "Aún le debemos las manzanas." Permitió que Dar la levantara con cuidado, aunque se sostuvo encima de sus pies cautelosamente, probando como se sostenía su cuerpo de pie moviéndolo un poco, luego asintió. "Estoy bien... tengo toda la razón, ¿lo ves?"

Smokey estaba parado, mirándolas con desconfianza cuando se acercó Dar a coger las riendas, y la estudió. "Bien, conduciré yo." Decidió, entonces colocando un pie en el estribo. se izó en el caballo, conduciéndolo con sumo cuidado donde estaba Kerry parada, y entonces bajó el brazo. "Agárrate de mi brazo... te subiré encima."

Kerry se sintió contenta, sonrió sin ninguna razón aparente, y cuando levantó el brazo, su mano resbaló más allá del codo de Dar, mientras la otra se agarraba a la parte posterior de la silla de montar.

La sensación de sentirse alzada era casi familiar, ella casi rió, mientras pasaba su pierna derecha sobre los cuartos traseros del caballo, y se sentó en la silla de montar. "Voy a aplastarte." Le advirtió a Dar.

"Ningún problema." Dar la tranquilizó, sintiendo la presión del cuerpo de Kerry cerca del suyo. "Agárrate fuerte."

Una risa apacible sonó mientras Kerry envolvía sus brazos alrededor de la cintura de Dar, apretándola un poco. "Absolutamente, ningún problema por aquí." Le aseguró a su amante. "Allá donde vayas tu, yo voy amiga."

Dar paró el caballo, y se dio media vuelta con el cuerpo mirándola fijamente con sus ojos azules y una ceja levantada. "¿Amiga?"

Kerry le hizo una mueca sonriendo. "¿No eres acaso mi amiga?"

Una cabeza morena lo reafirmó asintiendo con una sonrisa, entonces Dar se dio la vuelta y guió a la montura siguiendo el camino. "Bien, Smokey... despacio y fácil... no deseamos más tropiezos en el camino."

El silencio cayó alrededor de ellas de nuevo, Kerry podía sentir el dolor de su hombro, pero se inclinó más contra el cuerpo caliente. El calor del sol en la suave lana cosquilleó sus sentidos, y apoyó su barbilla contra el hombro de Dar, sintiéndose un poco dolorida en los huesos, cuando la mujer más alta se movió un poco.

"Mmm." Kerry frotó su mejilla contra la suave lana, después le vino a la memoria su sueño. "Hey."

"¿Qué pasa?" Dar se giró mirándola y preguntándole ansiosamente "¿Estás bien? ¿No te estarás empezando a marear o cualquier cosa? ¿Cómo está tu hombro?"

Kerry despejándose la garganta, movió sus piernas, encontrando el contacto familiar de Dar. "Estoy bien, aunque podríamos parar, a ver si así te tranquilizas un poco." Amonestó a su compañera. "¿Quieres relajarte de una vez?. Solo deseaba contarte que esto me estaba recordando un sueño que tuve."

Dar miró hacia delante desconcertada. "¿Qué sueño?" Le preguntó extrañada. "En el que tu estabas con una armadura." La mujer rubia contestó apaciblemente. "¿Recuerdas?"

"Oh si." Dar gruñó. "Yo con una armadura, la cosa más tonta que he oído nunca."

Kerry cerró los ojos, intentando recordar las sensaciones. "Y no llevabas pantalones."

Paró el caballo. "¿Qué?" Dar echó una mirada cautelosamente alrededor de ella.

"Si, tus piernas estaban desnudas." Kerry contestó abriendo los ojos y acariciando el muslo de su compañera. "Totalmente desnudos." Rió nerviosamente. "Tengo unos sueños totalmente salvajes ¿verdad?"

Dar comenzó a reír. "No dice mucho de mi la verdad, ¿qué clase de idiota usaría armadura y encima sin ningunos pantalones?"

"Hmm... debe de haber algo profundo y freudiano en éste sueño." Kerry musitó.

"¿Kerry?" Dar vaciló.

"¿Hmm?"

"No más." Riéndose.

"Mmm... si muy bien."



***
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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 21st 2017, 11:20 pm

Consiguieron llegar en una hora, ya que Dar había insistido en que el pobre Smokey fuera a paso de tortuga. El hombre del establo las estaba esperando, tomó las riendas de Smokey parándolo, mientras Dar desmontaba del caballo y ayudaba a Kerry a bajar sosteniéndola de pie colocándola en el suelo suavemente. "Me parece que la yegua fue picada por las abejas." Dar le explicó concisamente.

"Si." El hombre asintió. "Le he tenido que sacar por lo menos cuatro o cinco aguijones... ¿Estás bien?" preguntó a Kerry mirándola ansiosamente.

"Estoy apenas magullada, gracias." Kerry le aseguró, mirando a Dar que aún la estaba cogiendo entre sus brazos. "Puedes dejarme ir, creo." Se enderezó en sus piernas con una mueca de dolor, pero se sostuvo bien.

"Oh, perdón." Dijo Dar dándole una palmadita en la espalda, soltándola y despejando su garganta. "Escucha mejor dejamos para mañana lo de navegar, ¿de acuerdo?" Le dijo al hombre del establo. "¿Hay alguna cosa para distraernos preparada?"

El hombre lo pensó. "Tenemos un paseo en carreta de heno." Respondió. "Una gran fogata después de la cena."

"Esto suena de maravilla." Dijo Kerry mirando al hombre. "Amo el paseo en carretas de heno... vamos Dar... apuesto que también tendrán malvaviscos."

"Si señora, seguro que le gustan." El hombre sonrió detrás de ella. "También tenemos a unos músicos que tocan la guitarra, y una persona que cuenta historias, también."

Kerry miró a Dar ilusionada, que fue recompensada con una mueca tolerante sabiendo que les gustaría distraerse de una manera diferente. "Seguro que iremos." Dar afirmó. "Vamos... a un sitio que huela menos a caballos y a relajarnos antes de la cena." Dijo rodeando los hombros de la mujer más pequeña y se dirigieron hacia la cabaña, deteniéndose brevemente cuando notaron que cerca de la puerta de recepción, había un grupo de gente rodeando una furgoneta azul aparcada, la puerta posterior estaba abierta.

"¿Qué es lo que está pasando?" Dar preguntó cuando se acercaron.

Millie se giró sacudiendo la cabeza. "Pobre gente, han tenido una gran tormenta cerca de Arizona, acaban de llegar."

En la parte posterior del coche había una televisión portátil encendida. En la pantalla se veía a un hombre con un micrófono y un chubasquero azul, estaba cayendo una fuerte lluvia y atrás se veía árboles destrozados por la tormenta. En la pantalla ponía que la noticia estaba en el canal 12. "Hombre, mira esto." Uno de los trabajadores silbó suavemente viendo en las imágenes la lluvia torrencial. "Y dicen que la maldita tormenta se dirige hacia aquí, también."

Dar y Kerry se miraron. "¿Cuándo?" preguntaron las dos al mismo tiempo.

El trabajador se giró y las miró sorprendido. "Más o menos la noche del... lunes o el martes por la mañana... ¿por qué?"

"Gracias, por nada... por curiosidad". Kerry sonrió mirándole. "Vamos Dar... siento que un jacuzzi que me está llamando."

"Correcto." Dar afirmó, sacudiendo la morena cabeza mirando la pantalla viendo como un árbol volaba cerca de la cabeza del reportero. "Me pregunto si los chicos no estarán en problemas."

Kerry tiró de su mano. "Estoy segura que si pasara algo nos llamarían, tienen nuestro número." Aseguró a su Jefa.

"Correcto." Dar murmuró otra vez mientras iban hacia la cabaña.




***


Kerry decidió que dentro del agua caliente se estaba maravillosamente, mientras se movía en el agua sintiendo como las burbujas acariciaban sus costillas suavemente. Se quedó mirando a Dar, que se acercaba a ella con dos copas de champaña frías.

Notó como sus hormonas se revolucionaban, ya que Dar se estaba paseando desnuda por la habitación mientras preparaba las bebidas.

"Toma." La mujer morena se le acercó, dándole una copa y entrando en el jacuzzi, sentándose y estirando las piernas. "Oh chica, aquí se está de maravilla". Dijo suspirando con los ojos cerrados esperando respuesta, abrió los ojos sorprendida al fijarse en el silencio que había en la habitación. "¿Kerry?"

"Disculpa." La mujer rubia tomó un sorbo de champán frío y tragó. "No, estaba pensando." Movió los dedos de los pies contenta y suspiró. "Supongo que podría haber sido peor, podríamos haber ido a esquiar."

"Entonces seguro que yo habría vuelto a conocer los árboles de todo el bosque." Dar rió al recordar la última vez que fue a esquiar. "¿Cómo está tu hombro?" Dijo preocupada examinando el gran moretón que tenía Kerry en el hombro y brazo. "¿Seguro que no te has hecho más daño?".

"Dar, ¿puedo hacerte una pregunta?" Kerry fijó su mirada en ella. "¿Cómo puede ser que una persona se olvide de su propio malestar físico, mientras es maldecida por los otros?"

La mujer más alta se quedó pensativa y en silencio. "Lo siento." Dijo murmurando. "No sabía que era lo que te incomodaba."

Kerry la miró, un poco desconcertada. "No... el... dolor... no me incomoda, yo estaba pensando en tu malestar... cuando te hiciste daño en la montaña, nadie pensaba en ti..."

Dar asintió y tomó un sorbo de su bebida, si lo pensaba realmente, no sabía por qué su instinto de protección le había echo olvidar su dolor al defender a unas personas indefensas. Tenía razón, cuando se sintió ofendida por lo que le hizo Steve, sabía que también ella había actuado en su defensa con Les, gracias a Kerry tenía de nuevo su trabajo. No se molestó cuando Kerry la defendió de todos... ella se dio cuenta de como había cambiado. Le habían sentado muy mal las críticas que recibió de los demás cuando la conocieron, pero después se dio cuenta en como habían cambiado las cosas en su manera de apoyar a Kerry, ¿Correcto?

Ella lo había dejado todo en sus manos, correcto, y se alegraba de ello. Con un esfuerzo, se relajó y cerró los ojos, intentando recobrar el buen humor en el que ellas habían estado durante el almuerzo.

Se sorprendió cuando un cuerpo caliente se colocó a su lado de manera inesperada, abrió los ojos observando esos maravillosos ojos verdes que la miraban con firmeza a una distancia muy cercana. "Uh... hola."

"Hola." Kerry contestó, con una mirada extrañada. "Disculpa... asumí que porque tu odias a la gente, no querías que esa gente se diera cuenta de que a veces puedes estar mal, o sea que realmente finges no estar mal por hacerte la dura."

"No." Dar reconoció reservadamente. "Realmente no lo hago con todos."

Era una confesión reservada. "Bueno... entonces podrías abrazarme, por favor... realmente me siento fatal... mis piernas me están matando, y siento que mi espalda está como un acordeón." Kerry suspiró. "¿Y qué clase de medicinas tienes que me puedan ayudar?"

Dar veía una curiosa sonrisa atravesando el rostro, entonces posó su copa fuera del jacuzzi y cogió a su amante entre sus brazos, acunándola suavemente en el agua espumosa. "Entonces déjame que te haga un masaje." Contestó, pues la mujer rubia había puesto su cabeza encima del hombro de Dar. "Pon tus brazos alrededor mío... si." Le dijo colocándola encima suyo, trabajando los músculos tensos de Kerry con sus manos. "Tengo Percogesic (7) para el dolor y un relajante muscular... seguro que te pondrían bien."

"Suena bien." Kerry suspiró. "Solamente que ahora mismo me siento mucho mejor, creo que eres un medicamento mucho mejor que cualquier calmante para quitar el dolor, Dar." Ella suspiró acomodándose mejor, absorbiendo el calor y el olor a cloro del agua junto con la suavidad uniforme de los brazos que le estaban masajeando la piel de todo su cuerpo.

Dar sabía que la revelación era cierta. "Bueno... no lo dudo." Bromeó. "Pero creo que el A.M.A.(Cool nunca me aprobaría, de eso estoy segura, pero vamos a ponernos más cómodas, ¿de acuerdo?"

"Seguro." Kerry afirmó amablemente. "Wh... ¡Dar!" ella se cogió mas firmemente cuando la alzaban del jacuzzi "¡¡¡Para... que te vas a lastimar la rodilla!!!"

"Nah." Dar salió cuidadosamente de la bañera. "Coge esa toalla." Le dijo a Kerry mientras la sujetaba bien fuerte y llevaba a la habitación agradablemente calentada y la colocaba encima de la cama. Tomando la toalla, se arrodilló. "Tranquila que estoy bien, esto no me lastimará."

"Mmm." Suspiró Kerry mientras se iba relajando, sentía como Dar le iba secando suavemente todo el cuerpo.

Era algo totalmente erótico, sentía como la suavidad de las manos de Dar contrastaban con el áspero de la toalla y volvía su piel repetidamente sensibilizada. Tuvo que intentar no reaccionar, hasta que dejó todo el control a Dar.

Confiando totalmente en sus manos.

Sentía como su respiración se iba acelerando, mientras el cuerpo de Dar se iba acercando, el calor de su piel húmeda acariciaba la mano de Kerry. Podía sentir el sonido de sus respiraciones, del pelo de Dar mientras se iba deslizando hacia sus hombros desnudos. Podía oler su aroma inimitable, como se aferraba a la piel de su amante, junto con el olor del cloro. Sentía como su mundo se iba calmando en ese instante perfecto.

Y entonces unos labios besaron los suyos, y el calor áspero de la toalla fue sustituido por unos dedos que iban remontando su espalda dejando un ligero temblor de anticipación en su rastro. Abrió sus ojos para ver como Dar observaba su cuerpo, una sonrisa estaba posada en sus labios. Un largo dedo subió y se movió delante de su nariz. "No te muevas." Dijo Dar suavemente mientras salía de la cama e iba hacia las maletas. Volviendo con un vaso de agua y un pote de pastillas. Se arrodilló de nuevo y sacó dos pastillas dándoselas a Kerry. "Ten, tómatelas."

Kerry la miró y preguntó. "¿Realmente las necesito?" Dijo suavemente. "No me duele nada." Cogió y se tomó las pastillas. "Seguro que no las necesito." Tragando un sorbo de agua, poniendo la mano en la mejilla de Dar.

Dar puso la botella de agua en el suelo sin romper el contacto visual, y se colocó encima de la cama, estirando su cuerpo al lado de Kerry, poniendo una mano en su estómago. Sentía como sus músculos se contraían debajo de sus dedos, mientras unos ojos verdes se oscurecían solo con ese tacto ligero. "Te irán bien." Se inclinó y besó con sus labios en la suave curva de un pecho. "Aunque, no puedo garantizarte que esto te vaya a relajar." Se levantó, sintiendo como la respiración de Kerry se aceleraba, mientras la acercaba a su cuerpo. "¿Estás segura que estás bien?"

Kerry finalmente colocó los brazos alrededor del cuerpo de Dar apretándolo y gruñendo con deseo.

"Creo que has contestado a mi pregunta." Dar rió entre dientes, y sucumbió al tirón, sintiendo el calor de la conexión que la estiraba más cerca de ella, hasta donde ella podría jurar...

Que eran simplemente dos mitades que se unían.

Por supuesto que lo somos. Su mente susurró, cuando ella se dejó llevar, para permitir sentir la pasión que las dominaba, oyendo una risa ahogada en alguna parte de su mente.
***



"Estás muy callada." Comentó Kerry, mirando a Dar mientras se dirigían al comedor en la casa principal, metió las manos en sus bolsillos sintiendo como se calentaban contra el aire desapacible, de sus respiraciones salían pequeñas nubes de vapor.

Dar también tenía las manos en los bolsillos, tembló un poco contra el frío. "No soy una persona muy habladora precisamente." Respondió suavemente. "Estaba pensando, es todo." Llegaron a la puerta y tiró de ella abriéndola, entonces inclinó la cabeza indicando a Kerry que pasara.

"Siempre haces esto." Kerry comentó sonriendo. "Me abres las puertas."

"Bueno... lo necesitas, Kerry... o si no te estrellarías en ellas y conseguirías muchas astillas en la cara." La alta mujer respondió bromeando. "¿Cómo tienes el hombro?"

"Está un poco dolorido, pero bien". Kerry contestó. "Realmente..." Ruborizándose ligeramente y acercándose. "Mi trasero me duele un poco más."

Los ojos azules centellearon ligeramente. "Seguramente te caíste sobre él". Acarició el punto ligeramente. "Tendré que conseguirte una almohadilla para el sillón de la oficina, durante una semana o más."

Entraron en el comedor, que ya estaba medio lleno, con los huéspedes sentados en las mesas. Una mesa cercana a la ventana estaba dispuesta para ellas y se dirigieron hacia allí, sentándose, mirando hacia afuera viendo la puesta del sol sobre el lago, eran unas vistas maravillosas. La iluminación del comedor era tenue, en las mesas había candelabros y en la pared antorchas que hacían de adorno y a la vez daban un ligero calor, dándole al lugar un ligero tono rojizo brillante. Una chimenea en la parte posterior que calentaba de manera agradable, dándole un ambiente rústico.

"Huele muy bien aquí." Kerry estaba comentando cuando llegó el camarero trayendo una cesta de galletas calientes recién hechas, y un tazón con mantequilla dulce. "¿Será la madera que utilizan para el fuego lo que da este olor?"

Dar echó un vistazo, cogió una galleta de levadura partiéndola. "Um... puede ser, me parece que es nogal americano." Una pequeña sonrisa apareció en sus labios. "Ya sabes que todo se puede aprovechar para el fuego." Ella tiró del cuello del jersey. "Salvo que este jersey me está picando demasiado."

Kerry rió. "Bueno, estás muy bien con ese jersey... aunque esté cosquilleando tu barbilla." El cuello alto, de un azul eléctrico encajaban perfectamente con el color azul eléctrico de sus ojos y enmarcaba su cara maravillosamente.

Dar acogió contenta el elogio. "Tu también estás muy bien." Dijo mirando la combinación de la camisa de franela verde y el pantalón verde de la mujer rubia. La cara de Kerry tenía un ligero color moreno de montaña, su pelo había sido recogido con goma en una cola de caballo, y algunos mechones le caían en la cara escapando de sus rosadas orejas.

Un ligero rubor subiéndole a la cara, era algo que Dar encontraba adorable en ella. "Me alegro que nuestro vuelo sea a las 8 de la noche... tenemos aún un día completo para disfrutarlo." Comentó. "¿Vas a enseñarme a navegar por la mañana, verdad?"

"¿Enseñarte? Dar tu has estado en el mar navegando durante toda tu vida, ¿qué más quieres que te enseñe?" Kerry protestó sonriendo al camarero cuando se les acercó colocándoles una jarra de cerveza inglesa delante de ella y una igual delante de Dar.

"Um..." Dar tomó un sorbo de la cerveza, levantando una ceja. "Umm... está buena.. A ver puedo conducir sobre cualquier cosa en el agua que utilice gasolina, incluso una vez conseguí sentarme en los controles de algo que utiliza..." Se detuvo brevemente, moviendo su cabeza. "Una forma más esotérica de combustible, nosotros decimos... pero nunca he navegado."

"¿Realmente?" Kerry pensó en ello. "¿Esotérico? No..." Recordando que el padre de Dar había estado al servicio de la marina. "Oh... oh... yo consigo... de acuerdo..." Haciendo una pausa. "Ellos no te dejarían conducir un submarino, ¿lo hicieron?"

Dar colocó un dedo en sus labios. "Sshhh... que aún no tenía la licencia de conducir por aquel entonces."

Kerry se cubrió los ojos con la mano. "Oh... me siento rep... repentinamente... segura si hasta eso puedes hacer."

"No choqué contra nada." Dijo Dar suavemente. "Y soy una conductora segura, ya lo sabes."

Su conversación fue interrumpida por la entrada de una familia, que se dirigió a una mesa cercana a la suya. El padre era un hombre mayor, con sus cabellos grises y gordito, iba vestido con una camisa de franela y pantalones de pana, ordenó a sus hijos donde se debían de sentar mientras su esposa llamaba al camarero. Los niños lo hicieron educadamente y estaban meticulosamente vestidos, la madre llevaba incongruentemente, una estola de visón alrededor de sus hombros.

Dar los miró mientras bebía un sorbo de cerveza, después echó un vistazo alrededor y se fijó en la mirada pensativa en la cara de Kerry. Acercó una mano cubriendo la de la mujer rubia, frotando los dedos de la mano suavemente. "Hey."

Los ojos verdes se encontraron con los suyos, parecía que volvía de otro lugar.

"¿Recordando?" Dar le preguntó.

"Algo parecido." Kerry reconoció suavemente. "Cuando éramos más jóvenes, íbamos a unas reuniones cristianas, en el norte del lago... éramos pequeñas como ellos, nuestras enseñanzas eran sobre la Biblia y la fundación de la familia." Soltó una débil risita, amarga. "Fundación de la familia, vaya broma, era apenas una gran excusa para conseguir que estuviéramos todos juntos en un lugar así, nos decían como debíamos comportarnos durante la semana... y el fin de semana nos perdonaban nuestros pecados."

Dar hizo una mueca de dolor. "No todas las familias son como esa." Le dijo a su amiga, dándole a los dedos nerviosos un apretón.

Kerry clavó su mirada en las manos unidas. "Lo sé." Mirándola. "Solamente cuando veo a ésta gente..." Señaló con su cabeza a la familia. "Me pregunto por qué nos recriminan con sus miradas. Es algo que me pregunto siempre."

Dar estudió a los niños, observando sus miradas furtivas mientras miraban alrededor. La mayor, probablemente cerca de los dieciséis años, y los otros dos tendrían cerca de los diez. Sintió como la mirada del padre era acusatoria, retirando su mirada. Cruzó la mirada con la chica, que viéndose observada bajó sus ojos ruborizándose fuertemente.

Su frente se frunció, mientras Dar se preguntaba qué había pasado, qué había provocado esta reacción, viendo que Kerry y ella tenían sus manos cogidas lo comprendió. Tamborileó los dedos de su mano libre en la mesa. "Tranquila." Se acercó la mano de Kerry a sus labios y besó los nudillos. "¿De qué estábamos hablando... sobre la navegación, verdad?"

"Um..." Kerry la miró un poco frustrada. "Dar... sabes, estamos en Carolina del Norte."

Dar asintió. "Lo sé."

Los ojos verdes miraron alrededor de la sala, deteniéndose en su cara. "¿Aún linchan a los adúlteros aquí?"

La frente oscura se frunció durante un largo momento. "Que... oh." Dar se sentó hacia atrás, pensativa. "Yo..." mientras miraba hacia atrás de manera asustada. "B..."

Kerry ocultó una sonrisa con su mano. "Dar... Dar... relájate... yo... no quería decir que..." Mientras veía como se había puesto un poco colorada, acercó una mano a su cara acariciándola, notándola ligeramente caliente. "Justo pensé... que no te habías dado cuenta, que no lo tenías anotado en tu PDA (9)." Mirando a su amante vacilante. La cara de Dar estaba aún un poco pensativa, pues Dar estaba procesando sus palabras, después sus ojos azules se fijaron en ella. "¿Dar?"

"Yo..." Dar respiró. "No me fijé en lo que hacía." Ella dobló las manos y las estudió. "Lo siento... no pensé que te incomodaría..." Su voz era constante y casual.

Pero Kerry había aprendido algo sobre su compañera durante esos meses. Sabía que decía y hacía lo que pensaba, más bien lo que sentía su corazón, y lo demostraba generalmente en los cambios sutiles en el lenguaje de su cuerpo.

Como cuando los músculos del cuello se relajaban, y bajaba ligeramente sus hombros. No caían del todo pero Kerry lo notaba. "N... no... no me incomoda..." Vaciló, sabía que tenía que saber elegir sus palabras cuidadosamente. "Amor mío, cuando tu me tocas... no tienes ni idea de la sensación tan maravillosa que me haces sentir." Vio como elevaba una ceja, sus ojos azules la miraban fijamente. "Creo que no sería justo que no te dijera lo que siento, teniendo que ocultarlo."

"¿Ocultarlo?" Dar repitió.

"Si, yo... verás". Kerry jugaba con sus pulgares. "Pensé que lo mejor sería no atraer la atención demasiado hacia nosotras cuando estábamos con ellos... pero no podía evitarlo es un reflejo de supervivencia."

"Oh." La mujer morena murmuró. "Nunca pensé en ello." Dijo rozando su rodilla. "Realmente nunca me fijé en si atraía la atención o no."

Kerry colocó la barbilla en su mano, y miró a su compañera con un magnético atractivo. "No... apuesto que no lo hacías." Comentó riendo. "Únicamente me va a costar un poco acostumbrarme a todo esto."

Dar mordió su labio, mirando alrededor como un niño al que le ha sido negado su postre. "Lo siento... yo... no estaba... haciéndolo a propósito, yo apenas..." Maldita sea me tendría que haber fijado... ¿Pero realmente qué es lo incorrecto? "Intentaré mantener mis manos lejos de ti de ahora en adelante."

Kerry sintió como una punzada le atravesaba el pecho, sintiéndose repugnante por el tono seco en la voz que Dar había utilizado.

Fue una cena reservada, y Kerry notó que no comieron mucho. Cogió su chaqueta y siguió a Dar cuando salieron del comedor. Se dirigieron hacia un grupo de gente que estaba riendo cerca del carro de heno aparcado, con dos caballos grandes enganchados en él, tenían la mirada serena, estaban acostumbrados con su trabajo de llevar a gente y las miraban con poco o nada de interés.

La familia también había decidido ir, así que serían un buen grupo. Kerry saltaba sobre sus pies para evitar el frío, mirando que todos hacían lo mismo esperando al lado del carro al trabajador para que les indicara donde debían colocarse.

Dar estaba parada reservadamente cerca de ella, sus manos dentro de los bolsillos, con una mirada de interés en su cara. Su respiración formaba pequeñas nubes de vapor, Kerry la miró discretamente suspirando largamente.

"Todo arreglado, gente... podemos subir a bordo, espero que lleguemos pronto a la fogata, que el tiempo no cambie y tengamos tormenta." Siguió diciendo el conductor alegremente, después retiró la cadena y sacó una pequeña escalera para que subieran al carro. "Subid vosotras."

Dar y Kerry se colocaron en una de las esquinas delanteras, apartadas de los niños que reían sacudiendo el heno alrededor. Dar se sentó apoyada en la pared del carromato, encogió sus rodillas y las rodeó con sus brazos, reclinando la barbilla en su brazo.

Estaba pensando en lo que le había dicho Kerry, encontrando que se resentía ante el echo de no poder abrazarla y besarla, sin miedo ante cualquier reacción adversa. De echo, la pareja más mayor estaba mirando discretamente a una pareja de novios que se besaban con mirada indulgente en sus caras.

Se sentía, en ese momento, como si algo muy importante le hubiera sido arrebatado, y le hacia sentir muy enojada. Estar tan cerca y no poder abrazarla, solo porque Kerry no quisiera exhibiciones públicas... Le hacía sentir muy fría, tenía la garganta reseca y le estaba entrando dolor de cabeza.

Cruzó los brazos sobre su pecho y se inclinó hacia atrás, retrayéndose completamente en si misma, admitiendo que estaba de muy mal humor. Una parte de ella reconocía que debería haber pensado que Kerry no estaría cómoda anunciando en sociedad su condición sexual al mundo, especialmente aquí en lo que ella llamaba un bastión de conservadorismo. La otra parte preguntándose por qué no había pensado en lo que hacía, eso la hizo retraerse más en si misma por ser tan absorbente.

Hacia frío fuera, bajó su cabeza y la puso entre sus brazos, recordando la última vez que ella había estado aquí.

El vivir con el daño, la reconstrucción de sus defensas, determinada a que nunca, nunca le volvieran a hacer más daño, hacer retirarse a quien se le intentara acercar demasiado, siempre una y otra vez.

¿Qué era lo que tenía que hacer ahora?

Entonces la otra mitad de ella le dio un golpe en la cabeza. Consigue un abrazo, Dar... ella acaba de pedir solo un poco de tiempo para acostumbrarse a ello. Sintió como la frialdad se iba alejando.

Bien, por lo menos esto es bastante fácil. Notó como su respiración se hacía más suave, estiró sus piernas, sintiendo como los niños reían. Los caballos seguían el camino, sus pasos regulares en el terreno. Para ya de comportarte como un palo de golf estropeado, ya. ¿Jesús, Dar... qué diría papá? Él te patearía el culo por actuar así. "Hace una noche bonita verdad, ¿huh?". Dijo a Kerry intentando quitarse su mal humor de encima, mirándola, recibió una sacudida eléctrica en el esfuerzo de no tocar a Kerry retirando de su cara un mechón de pelo rubio que oscurecía su mirada.

La cara de Kerry se veía tensa, con la frente fruncida. Giró la cabeza hacia su compañera, casi en cámara lenta. "Si, así es." Contestó cuidadosamente. "Aunque, es fría."

"Si." Afirmó Dar frotando sus brazos con las manos.

La mujer rubia estudió el ambiente, observando como las parejas estaban abrazadas, con ojo especulativo. Entonces ella suspiró. "¿Dar?"

"¿Hmm?"

Kerry pensó durante un momento. "Estoy sobre ello." Dijo. "Pienso que todo el mundo tendría que ampliar sus horizontes."

Los ojos azules la miraron asustados "¿Qué es lo que quieres decir exactamente?"

La mujer más pequeña cambió de sitio, acortando la distancia entre ellas, y se envolvió alrededor del cuerpo de Dar, colocando su cabeza en el hombro de su chica suspirando. "Esto es suficiente explícito, ¿o debería besarte para que sea suficiente claro?"

Dar sintió una oleada de calor entrar en erupción, cuando un rubor coloreó su piel, calentándola rápidamente. "Uh... no... no... esto está muy bien... me hago a la idea." Ella balbuceó, desequilibradamente golpeada por su corazón durante el cambio repentino de Kerry. Rodeó con sus brazos a la mujer rubia y se echó hacia atrás, dejando que sus cuerpos se calentaran, alejando la frialdad del ambiente. "¿Qué te hizo cambiar de opinión?"

Estaba sorprendida, como rápidamente su mal humor podía desaparecer.

Kerry pensó en la pregunta durante un momento, mirando a la gente. Después de que algunos les miraran sorprendidos, los otros no les hacían caso, ella se sentía muy bien. "Bien." Dijo tomando una brizna de heno y masticándola. "Pienso en como me sentía de incómoda cuando todos me miraban, y entonces que eso no era favorable y luego en lo bien que se estaría entre tus brazos aunque nos miraran, y el abrazó ganó."

"¿Solo eso?" Dar respondió incrédulamente.

"Esencialmente, si." Kerry contestó. "Oh... hay más... aún estoy pensando sobre ello... pero pensé que hemos estado haciendo esto desde que nosotras estamos juntas... um..."

"Sip."

"Tan... solo porque estamos en un lugar extraño, ¿por qué no podemos hacerlo? Se que bromeé con esta gente tan cerrada, pero entonces pensé que si teníamos algún problema con cualquier persona tu podrías darle una patada en su trasero." Kerry se encogió de hombros, mirándola directamente a los magníficos ojos azules. "¿Qué pasa? Nunca me rebelé de adolescente, ya es tiempo de hacerlo ¿verdad?"

"Oh."

"Quizás hasta me haga un tatuaje." Dijo Kerry riendo.

"Uh..." Dar la miró fijamente. "No todo es drástico en mí, ¿De acuerdo? podrías ponerte una pegatina con el arco iris en tu brazo."

"No sé, Dar..." Kerry susurró. "Podría ser un diseño agradable, como por ejemplo tu nombre... en mi brazo derecho... um." Mirando su brazo.

"Uh... Kerry..." Ojos azules mirando a sus vecinos, una de las personas mayores les estaba observando con interés.

"De acuerdo." La mujer rubia afirmó con un centelleo en sus ojos. "Seguro que el recepcionista del hotel sabe de algún sitio donde lo pueda conseguir cerca de aquí."

"Correcto..." Dar la miró fijamente. "Ahora escúchame bien, Kerry Stuart. No voy a esperarte mientras tu consigues mi nombre tatuado en cualquier parte de tu cuerpo en una tienda de tatuajes, ¿entiendes?"

La nariz de Kerry se arrugó mientras hacia muecas. "Ups... te pareces a tu padre cuando hablas así." Dijo bromeando. "¿Lo sabes verdad?"

"¿Tatuaré tu nombre en mi?" Dijo Dar contradiciéndose.

La rubia asintió, pero no respondió.

Su cara se habia puesto seria, mientras Dar miró a Kerry que sostuvo su mirada. "Ya tengo uno." Susurró, tocando su pecho con un dedo cerca del corazón. "Tu nombre está escrito muy profundamente aquí, nada podría borrarlo jamás."

Kerry la miró, olvidándose de los demás, vio como los ojos azules se ablandaban y conseguían un brillo intenso, sus labios sonreían. Comenzó a hablar, después sacudiendo la cabeza enterró su cara en el hombro de Dar.

Hmm. La mujer de pelo negro reclinó su mejilla contra el pelo rubio de Kerry. No es malo, que una perra mordida, fría y despiadada del infierno, que me sienta de esta manera... ¿Verdad?

Encima de ellas podía ver el resplandor de las estrellas, lejos se veía el campamento, enviando hacia arriba el humo de la fogata, hacia las brillantes estrellas sobre ellas.


***

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 21st 2017, 11:20 pm

Dar se acurrucó dentro de las mantas, en la caliente comodidad, tenía los brazos alrededor de Kerry, los dos cuerpos perfectamente adaptados pacíficamente. El aire de fuera de las mantas era frío, pero no tenía ninguna intención de salir, por lo menos hasta que amaneciera un poco más.

Era divertido, aunque pensaba que habían dejado la calefacción funcionando la noche anterior. Abrió un ojo azul y miró la habitación. Estaba iluminada solo por el ligero resplandor gris que provenía de la ventana, observó que la habitación estaba silenciosa, demasiado silenciosa. Sosegado, Dar comprendió que el ruido que faltaba era de los sonidos mecánicos de la calefacción apenas perceptibles. Abrió un poco más los ojos y miró el reloj, que demostró que era demasiado temprano.

Bueno. Pensando un momento, después decidió que la única manera que iban a conseguir un poco de calor en la habitación era si se levantaba y encendía la chimenea otra vez. Vamos Dar, levántate... que Kerry se levantó ayer, ahora te toca a ti. Se dijo mentalmente, mientras se desprendía del calor de Kerry y salía de la cama. Mierda. La frialdad se notó y empezó a temblar, se dirigió rápidamente a su bolso.

Abriéndolo y sacando un jersey, se lo colocó y se frotó los brazos. "Brrr." Comentó suavemente. "Aquí solo están calientes los pájaros en sus nidos." Por suerte había suficiente leña amontonada. Colocó un buen montón recordando como la había preparado Kerry el día anterior, puso pequeñas ramas secas entre las grietas, cogió la caja de madera que se habían llevado de la casa principal el día anterior y encendió por varios sitios la madera. Asegurándose que la madera prendía bien.

"Hey... no está mal." Se sentó delante de la chimenea intentando coger algo de calor, acercando las manos a las llamas que ya empezaban a crecer. Perfecto... ya tenemos calor en la habitación... tengo que conseguir un cazo para calentar agua y hacer un buen café caliente." Dijo silenciosamente, asintiendo. "Lo conseguiré."

Se dirigía a la cocina a buscar el cazo y el agua, cuando se giró y paró, observando simplemente el sueño de Kerry durante un largo momento. Sus cabellos rubios cayendo dulcemente, con una mano debajo de su cabeza y la otra cogiendo la manta, su cara estaba relajada en la hora temprana del amanecer. Su respiración movía suavemente las mantas, Dar se sentía respirar con el mismo ritmo, pues estaba reclinada contra el umbral en silencio pensativo.

Divertido. Sonrió, y siguió hacia el grifo, llenando el cazo de agua y poniéndola encima de la chimenea había una rejilla a un lado, evidentemente para ese propósito. Un silbido suave se oyó mientras las llamas evaporaban unas gotitas del exterior del cazo, y colocó al lado una cómoda silla, rodeando las piernas y observando el fuego.

La luz se reflejó con un brillo en el anillo que estaba en su dedo, y se encontró mirándolo fijamente, casi memorizando el centelleo amistoso. Frotó su pulgar contra él, suspirando encontrando que era algo difícil de creer.

Pensando en la última vez que había estado allí, justamente sentada igual que ahora, mirando incluso el agua como ahora, preguntándose qué era lo que ella había hecho de incorrecto en esta vida, para ganar tantas decepciones repetidas en las situaciones en las que estaba implicado su corazón.

Ahora, volvía a estar aquí sentada, preguntándose qué había hecho de correcto para poder merecerse esto. Inclinó su cabeza hacia atrás contra la silla. Y no era solo el anillo... era realmente lo que estaba detrás de él. Era el compromiso lo que había intentado buscar durante casi toda su vida.

Era la unión que tenían sus padres, y algo que asumió simplemente que ella nunca lo conseguiría. Jesús, si hubiera sabido lo raro que era esto, tal vez hubiera entrado a un convento. Cerró los ojos. La última vez que había estado aquí, había tomado la decisión de dejar atrás sus sueños.

Esta vez... se encontró abrumada por el regalo repentino, apenas sabía como reaccionar. Lentamente, levantó el anillo acercándolo a sus labios y besándolo, sintiendo como una lágrima resbalaba por su mejilla.

Había una duda que lo estropeaba. Ella lo sabía... había estado sumida en un pozo del que ahora tendría que salir, las cosas en su trabajo habían cambiado. Kerry apaciblemente había derribado todas sus barreras emocionales, analizando y derrumbando las barreras heladas que había mantenido en su lugar durante mucho tiempo, y ahora se encontraba con las mismas responsabilidades, las mismas metas, pero sin el frío al que estaba acostumbrada.

Le había parecido que dimitir en su trabajo era buena idea. Especialmente ahora. Abrió sus ojos, y se secó la humedad que había en ellos. Ahora sentía un impulso de dejar su carrera entera, y sacar a Kerry de allí meterse en algún negocio, quizás abrir alguna tienda de computadoras donde igual lo más emocionante que les podría pasar sería algún virus al bootear (10).

Se encontró mirando a su chica. Pero eso no era justo para Kerry tampoco. Ella estaba empezando, además sabía que le gustaba Miami.

Dar sonrió. Tenía que darse cuenta que las cosas estaban resueltas. Podría cambiar quizás la manera en que se hicieron las cosas...

Si. Y los cerdos volarían con motores de jet y saldrían del estado por la Interestatal 95.

Un ruido la sacó de sus pensamientos, viendo que el agua estaba hirviendo. Dar se levantó y la retiró del fuego quemándose los dedos. "Ow..." Soltándolo rápidamente cogió dos tazas puso el café dentro agregando el agua. Olía muy bien, aspirando el gran aroma que se desprendía de las tazas, olvidando sus preocupaciones.

Ninguna cosa que preocuparse de momento ¿de acuerdo?

Depositó la crema y el azúcar, entonces tomó la taza de Kerry y rodeó a la cama que estaba bañada suavemente por la luz melocotón del amanecer. Mientras iba acercando la taza vio como sus ojos verdes somnolientos se iban abriendo, destacando las motas de oro que flotaban alrededor del color apagado. "Hey." La voz de Kerry estaba un poco ronca, después del sueño en el que estaba sumida. Despejando su garganta dijo. "¿Cuánto hace que estás levantada?"

Dar sonrió sentándose en la cama, ofreciéndole la taza. "Tenía que mantener la reputación de resistencia para los residentes de Miami... Me levanté para encender el fuego." Admitió.

Kerry se incorporó, cruzando las piernas y aceptando el café. Se retiró el pelo despeinado de la cara con una mano mientras bostezaba. "Mmmm..." Tomando un sorbo de su bebida. "Gracias, Dar... realmente aprecio esto." Entornando los ojos mirando pensativamente a su amante. "Pero... ¿dónde está el tuyo?"

"¿Hmm?" Dar comenzó a decir sonriendo. "Oh... está allá... estaba sentada al lado del fuego mientras esperaba que se calentara el agua."

"Hmm... suena muy bien." Kerry sacó su cuerpo de debajo de las sábanas, levantándose, tomando las manos de Dar entre las suyas. "Vamos... para allá." Aferrada a los largos dedos, cruzando la habitación, y no los soltó mientras se sentaban frente al fuego. "Estaba soñando contigo."

Dar bebió un sorbo de café. "Um... ¿si?" Dar contestó. "¿Bueno o malo?"

Kerry rió entre dientes mientras tomaba otro sorbo. "Oh... tremendo, tu estabas luchando con un conejo gigante, eras picada por un mosquito y lo pisabas desparramando sus trozos por todas partes." Mirando por encima de la taza, viendo los ojos azules, que estaban observándola fijamente. "Estaba bromeando." Poniendo una mano en la pierna de Dar, acariciándola suavemente. "Era un sueño maravilloso... que no tiene mucho sentido, pero tu estabas en el, yo también... y un caballo blanco... era verano... estábamos en un prado realmente maravilloso." Kerry suspiró feliz. "Y reíamos y corríamos a través de la hierba, persiguiendo al caballo."

Dar sonrió. "Suena divertido... ¿Lo atrapamos?"

"Si." Kerry levantó sus manos aún unidas besando los dedos de Dar. "Y montábamos las dos juntas, tal y como lo hicimos ayer."

Una punzada débil le recordó la caída. "¿Cómo tienes las piernas?" Dar le preguntó. "¿Aún te duelen?"

Kerry dobló sus piernas y lo consideraba. "No... apenas un poco... pero no mucho. Mi hombro tampoco me duele." Agregó, antes que ella le preguntara. "Vamos... a darnos una ducha y vistámonos... no puedo esperar más para ir a navegar."

"De acuerdo." Dar sonrió. "Podríamos llevarnos una cesta con panecillos dulces y los termos, desayunaríamos allí en el lago... ¿Qué te parece?"

"Me encantaría." Kerry se levantó, estirándose lujosamente, entonces se vio sorprendida mientras Dar la levantaba dándole un gran abrazo de oso. "Ups." Se sentía en el aire. "Whoa." El apretón enderezó suavemente su espina dorsal, oyendo el crujido al colocarse los huesos en su sitio, se sintió maravillosamente y levantando sus brazos, colocándolos encima de los hombros de Dar riendo suavemente. Podía sentir la emoción pasar por su amante, y suspiró, cuando Dar la bajó nuevamente al suelo. "Chica me has dejado de maravilla."

Dar frotó suavemente su espalda y besándole su cabeza. "Sip." Levantando juguetonamente una mano, dejando que los rayos de sol jugaran con su anillo que desprendió reflejos minúsculos que se reflejaron en la habitación."Vamos... andando."

***

El sol se reflejaba en las aguas azules del lago, sin el obstáculo de una sola nube, calentando lo suficiente para compensar el frío del viento que soplaba sobre el lago. Una Kerry experta le dio una vuelta al pequeño barco izando las velas, dirigiéndolas rápidamente sobre las olas, haciendo que el aire frío rozara su piel.

Dar estaba sentada en el arco, su lardo cuerpo arriba de un mullido asiento, su cara notando la brisa mientras atravesaban las olas. "Esto si que es grande." Suspirando.

Kerry sonreía, mientras movía el timón y comprobaba la tensión de la vela. "Seguro que si." Afirmó, su cuerpo recordaba las muchas horas pasadas en el lago Michigan, con barcos no mucho más grandes que este. "El mejor día de mi joven vida fue el día que conseguí calificar en un concurso de pesca... y no tenía que estar con nadie en esa salida."

Dar se inclinó hacia fuera tocando la vela de lona, mientras veía a Kerry moviéndose exactamente. "Tu eres buena con esto." Comentó gozando la vista de la figura de su amante azotada por el viento. "Estás realmente preciosa."

"Oh seguro... probablemente parezco un galgo afgano que va con su cabeza fuera del coche viajando a través de los EE.UU.". Kerry reía. "Me alegro que este soleado, aunque... hace frío aquí fuera." Atando los cabos de la vela, entonces balanceándose se sacó su sudadera, quedándose solo con una camiseta y sus pantalones vaqueros. "Whoo... mucho mejor."

Dar le siguió el ejemplo, sacándose su sudadera, colocándola debajo del asiento, subiéndose las mangas de la camisa rojo brillante que llevaba debajo. "¿Estás lista para el desayuno?" Investigó.

"Seguro que si, estoy muerta de hambre." Kerry le informó, enfiló el barco hacia una de las pequeñas islas que estaban alrededor de la ancha superficie del lago. "Creo que podríamos atracar allí, hasta que estemos listas para partir." Estudiando el viento. "Tendré que bajar el ancla y arriar las velas... pero se estará perfectamente... tenemos todo el tiempo del mundo. ¿Verdad?"

Sus palabras trajeron una sonrisa a la cara de Dar. "Correcto." Levantándose y acercándose donde Kerry estaba sentada maniobrando el barco, rompió un trozo de pan de arándanos, ofreciéndoselo a la rubia mujer. "Aquí... dale un mordisco a esto."

"Mmm..." Kerry lo capturó con sus dientes y masticó. "Ooh... ¿tienes más de estos?"

"Sip, tengo más." Dar le informó. "Y tengo aquellos con nueces que a ti te gustan... incluso tengo pan de maíz."

La rubia mujer paró de masticar. "¿Pan de maíz? Nunca lo probé."

"Norteña." Dar musitó suavemente. "Aquí." Cogiendo un pan de maíz pequeño, untando un poco de mantequilla. Colocó miel encima, rompiendo un trocito, acercándoselo a Kerry esperando que lo cogiera con su boca abierta. "Prueba esto."

Kerry cerró su boca y masticó. "Mmmm..." Su textura era más áspera como un panecillo duro, junto con la suavidad de la mantequilla y la miel hacían un complemento perfecto sobre el pan de maíz. "Oh... Está muy bueno ahora sé por qué el Sur perdió la Guerra Civil, estaban demasiado ocupados cocinando."

Dar rió ante el comentario. "No sé por qué... pero entramos definitivamente en la comodidad a través de los alimentos del sur." Se sentó de nuevo, mientras Kerry dirigía hábilmente el barco alrededor de una de las pequeñas islas, bloqueando el viento. Bajó las velas y lanzó el ancla, entonces se movió hacia donde estaba Dar, mientras oscilaban suavemente sobre las olas.

Dar estaba mirando el cielo, observando como un halcón daba círculos alrededor del islote. Dar se sentó a su lado, empezaron a comer compartiendo pequeños bocados que introducía en la boca de Kerry. "Jesús... ha sido una semana tan larga." La mujer rubia comentó. "No puedo creer que tan solo hace una semana estábamos en el viaje del infierno."

"Huh..." Dar le dio otro pedacito de pan de maíz. "Estoy contenta de que pudiéramos conseguir tener unos días para relajarnos." Se detuvo brevemente. "Bueno más bien dos días." Rió entre dientes. "Salvo una caída de caballo." Cogió el termo y lo destapó, lanzando un olor que intoxicaba el aire de chocolate.

Kerry aceptó la taza de chocolate caliente, mientras besaba suavemente a Dar. "Sip, ha sido maravilloso a pesar de la caída del caballo." Mirándola a los ojos azules. "Tendremos que venir otra vez cuando podamos tener más tiempo." Se sentaron en el fondo del barco, reclinándose contra el asiento, Dar deslizó su brazo atrayendo a Kerry acariciándola.

Kerry dejó su taza en el suelo, dándose la vuelta, resbalando sus manos sobre la camisa de Dar, encontrando unos labios que ya la estaban buscando. Se saborearon quedándose sin aliento, entonces retrocedieron un poco, pues Dar acarició la cara de Kerry. "Quisiera que esto no terminara, que nos pudiéramos quedar así."

Kerry estudió su cara, evaluando la declaración. "¿Qué quieres decir?"

Los ojos azules se cerraron. "Si." Dar suspiró, mirando el agua. "Estoy buscando el motivo para tener interés de volver el lunes a la oficina, y apenas lo encuentro." Confesó. "No sé si poder llevar de nuevo el negocio como de costumbre."

La cabeza rubia se movió hacia un lado."Dar... no lo entiendo... yo pensaba que habías arreglado las cosas con Les... ¿pasa algo más?" Colocó su mano en el brazo de su amante con preocupación.

Sonó una risa suave. "Hay algo que..." Los labios de Dar se fruncieron en una sonrisa. "Lo que pasa..." Indicó reservadamente. "No creo que pueda poner esto aparte, cuando tengo que seguir siendo el tiburón de la compañía." Mirando a Kerry honestamente. "Hay cosas que he echo... esa parte de mi, que yo no las podría hacer... no y seguir mirándote al finalizar el día."

Kerry sintió una sacudida eléctrica. Lo comprendía, no contaba con ello, ni lo había considerado, realmente. "Dar, tu no sabes eso... Lo entiendo... solo ha habido realmente una ocasión..."

"Lo sé." La morena mujer la interrumpió suavemente. "De echo... lo sé, desde la tarde de Disney." Tomó la mano de Kerry. "Cuando me di cuenta que no era capaz de acostarme con ella por un simple contrato... porque tu estabas allí."

Una respiración lenta. Un suspiro. "Oh."

"Si." Dar murmuró. " Que piensas tu sobre la materia, Kerry... nunca me he tenido que preocupar de ello antes." Enredó sus dedos con los de su amante. "No puedo hacer las cosas a la manera vieja."

Kerry intentó que su cerebro se pusiera en acción. "Entonces encuentra otra manera." Dijo, débilmente. "Podemos hacerlo... tu y yo."

Una larga pausa, el halcón que volaba sobre ellas, solo y con magníficos movimientos.

Finalmente los ojos de Dar brillaron. "Quizás." Murmuró. "Pienso que lo descubriremos." Sonrió. "Es apenas otro desafío, ¿verdad?"

Kerry asintió, una profundidad más revelada."Verdad." Frotó la mano de Dar contra su cara. "Otro gran desafío, ¿estás lista para aprender a navegar?"

Una sonrisa brotó en la cara de Dar. "Si." Acarició la mejilla de Kerry cariñosamente. "Enséñame."

***


"Wew." Kerry cogió la correa de su portátil y entregó sus bolsos al maletero, ladeó su cabeza para escucha a su compañera que estaba mostrando los pases de abordaje. "Tenemos tiempo para una taza de café, Dar... ¿Te interesa?"

La alta mujer echó un vistazo por encima de su hombro y sonrió mirándola. "Apuesta a que si." Siguiendo al maletero, cogiendo su chaqueta mientras se dirigían a la puerta. "Creo que conseguiremos salir justo a tiempo... ¿Has visto estas nubes?"

Kerry miró con firmeza el cielo, vio como unas nubes grises oscurecían la puesta de sol, y asintió. "Sip... creo que tienes razón." Acariciando la espalda de Dar. "A menos que me confunda, pero creo que te vas a perder una buena tormenta de nieve."

Los ojos de Dar miraron animados el cielo. "¿Una tormenta de nieve?" Sonriendo codeó el hombro de Kerry. "No sería tan malo... siempre deseé tener una lucha de bolas de nieve con alguien." Respiró y se detuvo brevemente antes de entrar en la terminal del aeropuerto. "Tal vez la próxima vez."

"¿Deseas una lucha de nieve? La conseguirás." Kerry sonrió, mirando hacia el final del pasillo. Se agarró al codo de Dar y caminó con ella adentro, esquivando un carrito mientras se encaminaban hacia zona de seguridad del embarque. "Wow... hora de la GESTAPO." Se separó de Dar y puso el ordenador portátil en la cinta transportadora del sistema de seguridad, agregó también su chaqueta ya que en los bolsillos llevaba su localizador y teléfono móvil. Pasó por la barrera de seguridad y sonrió al guarda mientras intentaba coger sus cosas.

"Disculpe, ¿podríamos abrir esto?" Le indicó la mujer de detrás del mostrador, sosteniendo el ordenador portátil de Kerry en sus manos.

Kerry sonrió. "Claro que si." Abriendo el maletín, exponiendo la tapa gris de su ordenador. Se daba cuenta que Dar estaba a su lado, mientras le pedían a la mujer más alta que también abriera su maletín. "¿Por qué no tenemos que pasar por esto en Miami?" Murmuró respirando suavemente.

Dar rió entre dientes suavemente, desabrochando su maletín y abriéndolo.

"¿Podría usted encenderlos por favor?" La mujer pidió, implacable.

Los ojos azules y verde se encontraron con irónica exasperación. "Seguro." Dar apretó el interruptor de encendido, extendió la mano e hizo lo mismo con el de Kerry. "Tengo un Pinball si está interesada también." Comentó a la mujer.

La mujer la miró. "Gracias, ¿Podría también encender sus teléfonos y localizadores, por favor?"

Una ceja oscura se levantó. "Usted no querrá que yo haga esto." Dar respondió con voz cansina.

"Si señora, a menos que lo quiera hacer en las oficinas de seguridad." Contestó la guardia.

Dar encogió los hombros, encendiendo los dispositivos, después contó respirando hasta diez. Cuando iba por seis, localizadores y ambos teléfonos comenzaron a sonar, indicando que tenían correo de voz.

La guardia retrocedió, observando las pantallas con una mirada asustada.

"Se lo dije." Dar suspiró, cogiendo su localizador y echando un vistazo. "Maldita sea... por lo menos debo de tener tres docenas de páginas en esta estúpida cosa."

"Yikes." Kerry tomó el suyo, presionando el botón. "Oh... estoy contenta de ser solo tu ayudante, solo tengo dos docenas." Agitó la cabeza. "¿Entonces... no sabían que estábamos fuera juntas?" Echó un vistazo a la guardia y a otros dos más que se le habían unido. "Solo hemos estado de vacaciones dos días." Explicó. "Nuestra oficina tiende al desastre cuando estamos fuera."

Dar murmuraba, y maldecía manteniendo su respiración baja mientras repasaba las páginas, entonces miró a los silenciosos guardias. "Oh, por Dios, son localizadores, no granadas." Sacando su identificación del bolsillo de la funda del portátil y la sacudió en sus caras. "Allí." Tiró de la parte superior de su chaqueta, y colocó su teléfono en el bolsillo, después tomó su identificación enojada. "Disculpen." Comenzando a dirigirse hacia la puerta, murmurando enojada.

Kerry cerró su portátil. "Um... hemos tenido una semana larga." Les explicó, agarrando su portátil llevando la correa al hombro. "¿Podemos irnos?" Sacó su mano y le entregaron su localizador. "Gracias... que tengan un buen día."

Caminó deprisa, oponiéndose al impulso de mirar sobre su hombro, y se apresuró acercándose a Dar. "Hey... espérame."

Los largos pasos se acortaron y retrasaron, Dar la miró mientras ella se acercaba. "Idiotas."

"Vamos Dar... solo están haciendo su trabajo." Kerry la amonestó. "Es por la seguridad de todos."

Dar sostuvo su localizador. "Se los dije." Lo sacudió hacia arriba, después lo cogió y lo puso en el bolsillo otra vez. "Ahí está la puerta... puedes esperar aquí con estos." Le indicó su portátil. "Iré a ver si consigo los cafés." Acompañó a Kerry a unos asientos al lado de la ventana, cerca de la puerta, entonces colocó su portátil en otro asiento. "Vuelvo enseguida."

"Compra el periódico, también." Kerry pidió inclinándose hacia atrás en el asiento mirando el caminar cansado de su compañera. Una mirada herida asomó en su cara al gozar de la vista del ritmo del andar de Dar.

Ella vestía unos tejanos negros, lavados a la piedra junto con unas zapatillas de deporte altas, Kerry se encontró deseando que la compañía le permitiera el vestido deportivo en la oficina.

No esa Dar no, parecería bien vestida... en el juego del negocio, la mujer rubia reflexionó. Especialmente la camisa de lino negra que llevaba, comparada con la camisa de seda color plata... seguro que su amante no podría convencer al departamento, pero tenía la sensación que Dar se encontraba mucho más cómoda tal como estaba ahora.

Y tu también sabelotodo. Kerry estiró hacia afuera las piernas cruzando los pies, con respecto a su vestuario deportivo. Llevaba sus pantalones vaqueros más cómodos, descoloridos, suaves y casi blancos de tanto lavarse, con los puntos un poco gastados alrededor de sus rodillas, los botones de cobre amarillo con las letras impresas. Su gruesa camisa de franela estaba metida cuidadamente dentro de los pantalones, cruzó sus brazos sobre su pecho, inclinando su cabeza hacia atrás, apoyándola en el frío cristal de la ventana.

Había sido un buen fin de semana, decidió. A pesar del golpe, y los pequeños momentos de dudas, aún les había acercado más, uniéndolas más, y habían puesto las verdades sobre la mesa. Y se habían relajado mucho, y... Kerry movió sus dedos mirando el anillo en su mano. "Es muy bonito que una confíe en la otra, creo." Tomó un momento respirando y permitió a la alegría que sentía flotar hacia fuera, haciendo que su piel se erizara.

"¿Kerry?" La voz vacilante de Dar rompió su estado de ensueño.

"Um... lo siento." Se enderezó en la silla tomando la taza que su amante le ofrecía. "Era um... solo estaba pensando."

"Uh huh." Dar se sentó en la silla de al lado. "No voy a preguntar en que, pero basado en la mirada que tenías, espero que no fuera sobre el café." Le entregó el periódico solicitado. "Toma... es la edición de la mañana del USA Today (11)."

Kerry lo tomó y lo puso en sus rodillas, entonces miró a Dar por encima del borde de la taza. "No era sobre el café." Asintió, tomando un sorbo. "Tengo esta pequeña sensación de felicidad dentro de mi, y estaba pensando en ello."

Dar mordió el dorso de su taza, agitando sus cejas con sorpresa. "Es una manera interesante de decir esto." Se rió entre dientes. "Muy poético."

Los ojos verdes centellearon suavemente. "Te dije que sacas lo mejor de mi, ¿no soy yo?"

Su compañera sonrió francamente. "Divertido... ¿Porque lo hago poniendo la peor evidencia de cada uno a excepción de ti?". Se inclinó en el brazo de la silla y presionó su hombro contra el de Kerry, echando un vistazo hacia el periódico."¿Hay alguna cosa interesante?"

Kerry abrió el periódico, cuando notó que Dar se relajaba, cerrando los ojos y tomando sorbos lentos de su café.

"¿Hey Dar?"

"¿Mmm?"

"¿Qué es un CIO (12)?"

Dar miró el techo de la sala reflexiva. "Oficial Principal de Información... es la persona que se sienta en la junta directiva de una compañía... diseña las estrategias de IS, fija las políticas a seguir, cualquier tipo de cosas." Aspirando el aroma del café. "¿Por qué?"

"Nosotros no teníamos uno de esos." Kerry comentó.

"No, pero... Les quiso contratar uno hace un par de años, puesto que el último que tuvimos lanzó sus manos con repugnancia y salió de allí... él quiere conseguir uno para tener el control, porque no puede hacerlo él." Dar cruzó las piernas. "Quería que yo lo hiciera, porque sabe que la gerencia bonita es inútil."

"Mm". Kerry se acercó a Dar y colocó su brazo alrededor de sus hombros, poniendo el periódico abierto en la sección de negocios, delante de sus ojos medio cerrados.

"Que es lo que..." La frente de Dar se frunció. "Oh... ¿Mierda, él finalmente encontró a alguien? Maldito... sea en el infierno ¿Qué es lo que hizo?" El título indicaba que su compañía había nombrado un CIO.

"Tu."

Dar absolutamente anonadada aún, tenía los ojos azules abiertos y miraron la noticia, antes de que ella tirara del periódico, enderezándose y doblando la cabeza para leer el texto. Su quijada bajó, y lo empezó a respirar aceleradamente antes de que sus palabras inteligibles pudieran salir de su boca. "Ese hijo de puta... Voy a matarle." Se levantó para ir hacia fuera.

"Dar, cariño... generalmente la respuesta a una promoción es 'Te lo agradezco' ¿No?" Kerry murmuró, frotándole la espalda tiernamente. "No, 'Eres un hijo de puta, voy a matarte'." Mirando como las fosas nasales de Dar se movían, y los músculos de su quijada se removían. "¿Hey...?"

Los azules ojos giraron y se encontraron con los suyos. "Él está frito."

Kerry le acarició su mejilla. "¿Por qué? si existe alguna persona en este mundo que se merece esto, eres tú, Dar... nosotras lo sabemos y ellos también." Frotando su piel suavemente. "¿Por qué estás tan trastornada?"

"Él me prometió que nada cambiaria." Dar gruñó. "Bastardo."

"Dar..." Kerry se inclinó más cerca, mirándola a los ojos "¿No me decías esta misma mañana que no deseabas ir de nuevo a lo mismo? Esto te dará la oportunidad de cambiar las cosas."

Las largas manos aferraron la silla con fuerza convulsiva, cuando el pensamiento de Dar dio un giro. Finalmente su cuerpo se relajó tomando una profunda respiración, volviendo a mirar a Kerry. "Si piensa que yo me voy a trasladar a Texas, le tengo una sorpresa reservada."

Kerry sentía como la tensión se alejaba de ella. "Estoy dispuesta a apostar que tu incluso no tendrás que cambiar de oficinas, Dar... él acaba de ver una manera que solucionar un problema, que era suyo." Sonrió a su amante. "Él te puso a cargo de todo, ¿no es cierto?"

Los ojos azules brillaron, considerándolo.

"Solo me pregunto por qué no lo hizo antes." Kerry susurró.

Lentamente, una mueca comenzó a crispar los labios de Dar. "Él sabía que cualquier persona nunca antes podría hacer mi trabajo en Ops". Con voz cansada, colocando un dedo en la nariz de Kerry.

"No... Oh de ninguna manera... soy yo." Kerry le cogió una mano. "No... Dar, solo llevo aquí unos meses... yo no... no... Dar... de ninguna manera... podría ocupar tu sitio."

Una negra ceja se levantó interrogativa.

"Dar, es tonto... no puedo hacer tu trabajo." Kerry se lamentó suavemente.

"No." Ahora la mirada de Dar era aguda mientras valoraba la situación, recordando a Kerry y la buena impresión que había recibido ese primer día. "Tu no puedes hacer lo que hago, de la manera en que lo hacía... pero apuesto que podrías encontrar una forma de hacerlo a tu manera."

"No puedo..."

"Entonces no puedo aceptar esto." Dar dijo calladamente. "Porque tu eres la única persona de confianza para sustituirme."

Kerry se sentía sin aliento. "Dar esto no es justo."

"Nada... lo es." Dar contestó "La vida muchas veces no lo es."

Se miraron en silencio Dar sonrió. "Por lo menos piensa en ello." Le rogó. "¿Por favor?"

Kerry echó un vistazo al suelo, golpeando la alfombra con el pie, mirándola. "De acuerdo. Pensaré en ello." Mordió su labio inferior. "Dame un día o dos para decidirlo, ¿huh?"

Dar pensó en como seguir discutiéndolo, pero asintió. "Seguro, tómate tu tiempo." Se acomodó sacudiendo la cabeza. "Voy a matarle."

Kerry empujó su labio hacia fuera. "Yo también." Murmuró.

Lentamente, se miraron seriamente. Entonces Dar empezó a reír, después de un momento Kerry la imitó. Ambas heridas cerradas, volvieron a reír de nuevo, hasta que Kerry terminó de enterrar su cara en el hombro de Dar, rodeándola con su brazo, sonriendo nerviosamente.

"Acabo de tener una buena idea." Dar la acercó a ella poniendo un brazo entre sus rodillas. "¿Por qué no cambiamos nuestros billetes y vamos a Plano, y vamos a su casa con hachas de goma?"

Kerry la miró con firmeza. "Eres realmente graciosa, ¿Lo eres?" Riendo.

Una traviesa, sonrisa sexy le contestó. "TU... sacas eso de MI." Dar pinchándola con un dedo. Miraron como el agente se colocaba al lado del micro y despejaba su garganta, cogiendo el micrófono. "Vamos... es hora de irnos."

Kerry acabó su café y se levantó, doblando los brazos y haciendo una mueca de dolor cuando su hombro se rebeló con una punzada. "Ow." Intentó coger su ordenador portátil, pero se encontró que le fue sacado de los dedos, y una mano caliente le tocaba por detrás. "Dar, puedo llevar mi propio maletín."

"Si lo sé." Dar le dijo bajando su voz. "Solo que es mi privilegio hacerlo por ti."

"Mmm. Vale." Kerry susurró, permitiendo que la mano colocada en su espalda la dirigiera hacia la rampa del avión. "Privilegio." Murmuró muy suavemente, respirando lentamente, cuando entregó su pase al sonriente agente. "Gracias."

Tomó su boleto, entrando en el túnel junto a los pocos pasajeros del vuelo. Se sentó en el cómodo asiento de la ventana en la primera fila del avión, mirando como Dar colocaba sus bolsas en el compartimiento de arriba, sentándose luego a su lado, dejando descansar sus manos en los muslos.

"Estoy contenta de llegar a casa." La mujer más alta suspiró.

"¿Cómo está tu rodilla?" Kerry preguntó inclinándose en el brazo que había entre ellas. "He notado que ya no cojeabas más."

Dar asintió un poco. "Bien... no hace daño... estaba un poco tirante esta mañana, pero ahora ya está bien." Mirando su rodilla, tapada por la tela de los tejanos. "Mañana cuando corra sabremos como va todo, creo."

Una frente rubia se acercó a ella."¿Y si te lastimas?" Sabía discutir mejor sobre lo que pasaba.

Dar reflexionó antes de contestar, encontró los intensos ojos verdes que la estaban mirando. "Puedo cuidar de mi, sabes."

Una sonrisa. "Lo sé." Kerry arrugó su nariz. "Solamente que es mi privilegio también hacerlo." Dijo a su Dar. "Funciona para ambas, cariño... acepta que somos responsables la una de la otra, ¿de acuerdo?"

"De acuerdo." Dar se reclinó en su asiento de cuero, aceptando un vaso de vino de la azafata, pasándoselo a Kerry, tomando otro para ella. Tomó un sorbo moviéndolo dentro de su boca varias veces antes de tragarlo.

Otra persona es responsable de ti. Que pensamiento más extraño. Hacia mucho, mucho tiempo que cualquier persona deseaba hacer eso.

Reconócelo. Dar lo consideró seriamente. Creo que me gusta esta idea.

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 22nd 2017, 11:06 pm

OCTAVA PARTE



Kerry tecleó el código para abrir la puerta, y entró sonriendo cuando escuchó el ronco gruñido del cuarto de Chino al encender la luz. "Tranquila, cariño... aguanta..." Empujó la puerta y dejando pasar a Dar por delante de ella, cerrando la puerta y dejó su ordenador portátil sobre el sofá cuando Dar puso las maletas sobre el suelo. "Dejaré las cosas en su sitio... y podría hacer un poco de café... ¿De acuerdo?"

"Uh huh." Dar estuvo de acuerdo, enderezándose. "Condenado tiempo... debemos haber dado vueltas sobre Tampa durante una hora." Se quejó, frotando su cuello. "Gracias a Dios teníamos asientos delante." Se echó sobre los hombros su ordenador portátil y se dirigió hacia su oficina, encendiendo la luz luego dejó caer el portátil sobre el escritorio y se colocó al otro lado, encendiendo su pc y sentándose en el cómodo sillón de cuero con un suspiro. "Vamos a ver... son las nueve de la mañana... es domingo... él está en casa." Movió sus nudillos, luego meneó sus dedos antes de marcar un número en su teléfono con altavoz.

Este sonó una vez. Dos veces…

Una voz contestó. "¿Hola?"

Dar sonrió, y chasqueó sus dedos. "Hola."

Momentáneo silencio. "¡OH... oh... hola, Dar!" Una pausa. "¿Heh heh... así... ¿Cómo fueron tus pequeñas vacaciones?"

Dar dejó pasar unos segundos. "Eran perfectas hasta que yo recogí el periódico condenado de Dios en el aeropuerto hace unas horas." Gruñó intimidándole.

"Ahora Dar..." La voz de Les se volvió calmada. "Déjame explicarte."

"¿¿¿Explicarme???" Dar ladró. "Nada no..., eso estaba absolutamente claro para mí... en blanco y negro, de hecho."

"Dar... Dar... ahora escúchame..." Les despejó su garganta. "Traté de llamarte... traté de llamar al localizador... varias veces... pero tu nunca me contestaste."

"Yo estaba de vacaciones." La morena mujer le recordó. "Tu lo sabías." Alzó la vista viendo a Kerry que entraba, llevando las tazas de café humeantes, estaba vestida con una camiseta de suave algodón, breve que apenas cubría sus muslos. Sonrió abiertamente a su Kerry cuando se sentó en el brazo del sillón, casi olvidando al hombre en el teléfono.

"Bien, bien... pero intenté localizarte, Dar.. Tuve que tomar una decisión, y tu sabes, cuando tengo que hacerlo, tengo que hacerlo... Simplemente no puedo quedar esperando viendo las cosas pasar." Despejó su garganta. "Esto era lo correcto... ¡Necesitaba algo para incrementar las cosas... y en esto trabajé!"

"¿Qué trabajaste?" Dar preguntó, tomando la taza con una mano, acariciando la suave curva de los músculos de la pierna de Kerry colocando su pierna encima de la otra.

"¡La acciones subieron cinco malditos dólares!" Les se rió. "Ahora vamos... no puedes estar enojada conmigo." La reprendió. "La cosa es buena, Dar... tu no pensarías que yo te habría pedido no marcharte y hacerme un misionero... esto es una promoción, por si tu no te has dado cuenta."

"¿Y si yo no lo quisiera?" La alta y oscura mujer preguntó, suavemente. "No muevo mi culo a Plano, Les, tan solo olvídalo. Encuentra algún otro perro ahí meneando su cola para ti."

Silencio. "¿Les?"

"¿¿Hmm.?? Ah... lo siento, Dar... contemplaba la imagen de tu culo meneándose en mí cara." El CEO comentó alegremente. "Infiernos... me movería a Miami para eso... no me importa traerte aquí."

Dar suspiró. "Les..."

"Lo sé... lo sé... los EEOC... pero escucha, Dar.. Nunca te consideré viniendo aquí... Tengo una oficina agradable, pacífica... No necesito el Huracán Dar entrando y soplando a cada uno con agua... nada de eso... que esto no es por qué lo hice." Hizo una pausa. "Sólo pensé que haría las cosas más fáciles... del problema que parece de la mentalidad de comité... Sólo hice un comité de uno."

"Esto es mucha responsabilidad añadida." Dar deslizó su mano un poco, tirando el borde de la camiseta, y haciendo que su mano diera palmadas. Alzó la vista en Kerry con una mala sonrisa.

"Bien... Te di un aumento con ello." Les pareció insultado. "Quiero decir, Jesús, Dar... dame un descanso, ¿De acuerdo? Hice un paquete con los trabajos... hasta llave para los baños de ejecutivos."

"En Plano." Dar comentó con sequedad. "Ingenioso... lo que necesito... Les, no necesito más mierda, ¿Ok? El dinero no la cuestión."

Él suspiró. "Pensé que te sentirías halagada."

"No gimotees." Dar le dijo, con irritación. "¡Tal vez... solo que podrías haber preguntado, primero, antes de que tuviera que leerlo en el condenado Daily News(1)!" Echó un vistazo cuando Kerry desplegó delante de sus ojos azules la sección comercial del periódico que ella había recogido en la puerta del condominio. "Oh mierda." Cubrió sus ojos.

"Esta es una foto agradable de ti." Kerry comentó, diplomáticamente. "Me gusta tu pelo."

"¿Es Kerry?" Les preguntó, alegremente. "Hola allí."

"Hola, Sr. Rosenthal." Kerry respondió. "Hay una gran historia en la primera página de la sección negocios en el Herald del lunes sobre Dar." Acarició la cabeza de su compañera, que había cubierto sus ojos, y gemía, sobre su hombro. "Parece grande."

Les se rió entre dientes. "Ah sí... ellos llamaron aquí para el reportaje y una foto... creo que ellos le dieron aquella de aquel picnic de la compañía el año pasado." Despejó su garganta. "Bueno, ¿Qué hay sobre ello, Dar? Concederé que debería haberte preguntado, pero realmente no pensé que tu te opondrías."

Dar suspiró, y estudió sus manos. "Necesito unos días para pensar en ello, Les." Le dijo al CEO, sus ojos encontrándose con los de Kerry. "Te avisaré."

"Dar, odio esperar." El CEO se quejó. "¿Además, qué se supone que digo al directorio?"

Una sonrisita suave, casi silenciosa. "Diles que te dije que me besaras mi culo." Dar arrastró las palabras en respuesta. "Te avisaré en unos días, Les." Hizo una pausa. "Buenas noches." Cerró la conexión, luego tomó un sorbo de su café, mirando su pantalla del ordenador en pensativo silencio. "¿Me pregunto de cuánto será mi aumento?"

Kerry movió sus dedos por el oscuro pelo, luego echó un vistazo al teléfono cuando este sonó. Lo recogió. "¿Hola?"

Una voz baja, chirriante respondió, haciéndola sonreír. "Oh... hi... sip... sí, esto es... su niña en el periódico, bien." Miró el comportamiento entero de Dar reanimarse al registró sus palabras. "Aquí los dos... dicen hola." Ella dio el teléfono a Dar y besó su cabeza. "Voy a guardar en su sitio las cosas." Susurró, luego salió aliviada del cuarto.

Chino le trotó detrás, lamiendo de sus patas los restos de comida que Kerry había proporcionado al cachorro y estaba intentado agarrar sus pies. "Oye los... para con esto." Se rió, agachándose y recogiendo al animal, luego fueron hacia arriba. "¿Dejamos a mamá en paz durante unos minutos, ¿bien? Ella está hablando con su papá."

"¿De acuerdo?" Chino le bostezó. "Yeep."

"Sí... Lo sé." Kerry entró en su cuarto, y dejó el cachorro sobre la cama, luego se sentó, echándose hacia atrás sobre la superficie suave y mirando al techo. Chino se enroscó a su lado, y ella acarició el cachorro suavemente mientras pensaba.

"Chino... Tengo veintisiete años." Dijo el animal. "No estoy lista para ser un vicepresidente de algo más vital que la asociación de condominio aquí."

"Yeep." Chino lamió sus patas otra vez.

"Quiero decir, esto es ridículo... Yo no puede hacer su trabajo." Kerry discutió, agitando una mano. "No puedo comenzar ahora a hacerlo, mira lo... ¿Qué pasó en sólo un día sin ella allí?" Sacudió su cabeza. "No sé lo que ella piensa, que yo pueda hacer para estar sugiriendo el que... ella sólo es amable, Chino... ella no puede pensar seriamente que puedo hacer esto."

Jugó con las orejas del cachorro. "No puedo hacerlo... No soy bastante buena, Chino." Se sintió un poco triste. "No soy ningún partido para sus capacidades... aunque me diga que me puso aquí porque ella pensó que yo era... que no soy."

"Esto no es verdad." Una voz baja, vibrante vino de la entrada.

Kerry se sintió momentáneamente aturdida. "Dar..."

"No es verdad, Kerry." Dar cruzó el cuarto y se sentó en la cama. "Sé que tu crees que, porque durante años te digan que tu no eres capaz de nada en la vida... pero maldita sea eso no es cierto." Su voz se hizo más profunda rozando casi el enojo. "Y tu no me haces ningún bien pensando que pongo a alguien en un trabajo a menos que yo creyera en su capacidad." Una pausa. "A menos que creyera en ellos."

Kerry no tenía respuesta de esto, entonces simplemente cerró sus ojos. Se sentaron en silencio durante un momento, entonces los abrió. "No puedo hacerlo Dar... por favor no me preguntes a mí." Alargó una mano y capturó la de ella. "Toda mi vida he tenido que luchar para hacer creer a la gente que gané lo que conseguí... contra el pensamiento de que yo no sería nunca capaz de luchar bastante con fuerza sobre ello."

"Pero..."

"Dar." Kerry la miró, desanimada. "Tu sabes que esto es verdad... pase lo que pase, nueve de cada diez personas en la compañía pensaran que conseguí el trabajo porqué somos amantes." Y yo soy uno de esos nueves... ¿No entiendes esto?. Su conciencia silenciosamente añadió.

Los hombros de Dar cayeron, cuando suspiró. "Pero eso no es cierto... lo juro, Kerry... lo juro... si yo no te conociera, pero yo he trabajado contigo tanto como sé... y te juro que tu eres la mejor opción." Se levantó de la cama y abrió las puertas del balcón, saliendo fuera, se apoyó sobre la barandilla sintiendo la ligera brisa del mar y mirando fijamente el agua.

El sonido suave del romper de las olas llegó a los oídos de Kerry, estaba sintiéndose sola, incapaz de pensar en un plan posible para solucionar esto, uno en el que ambas conseguirían estar donde quisieran. O no querían cuando pasó.

"Bien." Dar estaba apoyada en el marco de la puerta, con los brazos cruzados, su mandíbula se movía rítmicamente mientras pensaba. "Hay esto..."

"Dar..."

"Solo escúchame, ¿Ok?" La morena mujer insistió. "Solo escúchame un minuto... no ocupes mi puesto." Avanzó, sosteniendo una mano. "Solo lo dejo vacante... porque tienes razón, llevas con nosotros solo unos meses, y francamente, no hay nadie entre todos los trabajadores, con suficiente confianza para que yo fuera capaz de poner allí de todos modos."

Kerry lo consideró cautelosamente. "¿Si?"

"Bien... y tu... tu puedes probar de hacerlo un poco a la vez... no, espera... espera... solo escúchame..." Levantando la otra mano. "Solo pruébalo, ver si puedes manejar bien las cosas." Hizo una pausa y esperó, consciente de los ojos verdes que la miraban cautelosos, se había echo un silencio esperando que continuara. "Sin presiones... tu solo trabajas para mi... solo para ver si esto te llega a gustar."

"¿Y si no lo hago?" Kerry preguntó, indecisa.

"Entonces... y después de seis... ocho meses... tu sabrás si puedes hacer el trabajo o no. Si puedes, bravo... tu lo consigues, estoy tan segura que antes de este tiempo habrás demostrado a todo el mundo como sabes hacerlo tan a fondo como yo, que todas las personas patearán mi culo por no haberte ascendido antes. Si decides que no puedes hacerlo... entonces podrás ayudarme a escoger a alguien que pueda hacerlo." Dar se calló otra vez, y levantó una ceja mirándola. "¿Qué piensas?"

Kerry se levantó y rodeó la cama, colocó sus manos en su espalda, en una postura clásica en ella, tratando de digerir la idea, mientras un Chino somnoliento miraba con curiosidad la cama vacía. Finalmente se detuvo y miró a su amante hoscamente. "Creo que eres demasiado elegante para tu propio bien, Paladar."

Un brillo cauteloso apareció en los ojos azules. "¿Esto es un si?" Era gracioso ver lo agradable en como se disolvía el fuego interno, cuando oyó la respuesta de sus labios.

La rubia mujer digirió la idea otra vez, buscando escollos. Tenía sentido realmente... le daba la presión excelente, bastante baja para averiguar si realmente ella podía hacerlo, sin poner en peligro ni su relación con Dar, ni su trabajo. "¿Podré echarme atrás en cualquier momento?" Preguntó estrechamente. "¿Si solo pasa por mi cabeza?"

"En cualquier momento." Dar la tranquilizó. "Tu solo vienes y me dices, 'no puedo hacer esto.'"

Hmm. Y esperando, Dar desactivaría todos los rumores que comenzarían a volar... de echo, al no ponerla inmediatamente, ella pondría a los demás en equilibrio. "Bien." Finalmente respondió, poniendo sus manos sobre sus caderas y suspirando. "Creo que podré enfrentarme con esto."

La cabeza de Dar se inclinó suavemente hacia un lado. "¿Estás segura?"

Las cejas de Kerry se alzaron. "¿AHORA me preguntas eso?" Exigió. "Y no me pongas estos ojos de cachorrillo..."

La mirada fija de Dar se cayó con aire de culpabilidad. "Yo... Kerry... no quiero que pienses que tu estás siendo forzada en esto. Si realmente no quieres hacerlo, solo dímelo." Contestó con voz firme. "Quiero decir solo esto."

La mujer más pequeña suspiró, entonces se dirigió hacia Dar, sintiendo la alfombra suave bajo sus pies, y la suave brisa que les llegaba a través de la puerta abierta. Se paró al lado de Dar y levantó la vista. Podía sentir la tensión en el cuerpo de su amante, y el esfuerzo que Dar hacia aparentando tranquilidad, simple fachada tranquila.

Su decisión.

Que diablos. La vida es corta... "Está bien." Colocó una mano en el vientre de Dar y le dio un leve y amistoso golpe. "Podré vivir con el compromiso." Avanzó y besó la clavícula de la mujer más alta. "Pienso que es una idea realmente agradable."

Dar colocó sus brazos alrededor de su compañera, abrazándola y apoyando la cabeza en su hombro presionando sus labios en el rubio pelo. "Gracias." Sintió el cambio del cuerpo de Kerry bajo la camisa de algodón abrazándose cariñosamente a ella, la apretujó más fuerte meciéndola suavemente durante unos tranquilos momentos.

"Significa esto que dirás que si, ¿Entonces?" Kerry preguntó finalmente en un murmullo.

"Seguramente." Dar se encogió de hombros. "Pero le voy a hacer sudar durante unos días... por si acaso cambias de opinión." Frotó a Kerry en la espalda. "No hay prisa."

"Mm." Kerry escuchó como los corazones se tranquilizaban. "¿Qué quería decirte tu padre?"

Dar rió un poco, luego carraspeó. "Déjame decir yah, rugrat..." Le imitó. "Era una cosa como me veía a mi andando en las oficinas del centro gobernándolo todo, bromeó sobre ver a su niña rompiendo en todas partes de aquel lugar maldito... me hizo escupir mi café hasta mitad del camino de Tampa."

Kerry rompió a reír. "Hay Dios... hablas igual que él." Dijo jadeando, golpeando su cabeza sobre el hombro de Dar. "Pero..." Calmándose, levantó la vista. "Apuesto que está muy orgulloso de ti, ¿Verdad?"

La mujer más alta se encogió de hombros despreocupadamente. "El nunca ha dicho mucho sobre esta materia." Alejó la idea. "Dudo de ello."

"Dar." Kerry cogió las solapas de su camisa, acercándola a ella. "Eso es falso y ambas lo sabemos... Apuesto que él está a punto de estallar de lo orgulloso que está de su hija." La reprendió.

Una sonrisa asomó en los labios de Dar. "Bien... él realmente dijo que estaba buscando y 'coleccionando' copias de todos los periódicos para encontrar la mejor foto de mi para enmarcarla." Confesó con vergüenza.

"¿Por qué no le damos una original?" Kerry preguntó suavemente. "Podríamos hacerte una foto en uno de aquellos sitios en la costa... seguro que le gustaría eso."

"No... no, yo..." Dar vaciló. "Solo si tu también estás en ella." Cambió de opinión. "Oh... una... en un parque de atracciones."

Una sonrisa asustada, pero vertiginosa asomó en la cara de Kerry. "Estoy de acuerdo." Entusiasmada respondió. "Este fin de semana."

Dar asintió con la cabeza, satisfecha. Entonces ella echó un vistazo por encima de su hombro. "Oye... es una bonita noche... ¿Para un pequeño paseo?" Los oídos de Chino se reanimaron por el sonido de la palabra levantando la cabeza, y Dar sonrió al cachorro. "Si tu también."

Kerry se rió entre dientes. "Seguro... déjame ponerme algo más de ropa... hace un poco de frío para ir solo con una camiseta."

"Y nada más." Dar bromeó, deslizando una mano por su espalda y pellizcándole en el trasero.

"Ey..." La rubia mujer saltó un poco, agarrando los dedos de Dar. "¡No bromees!"

"Arf." Dijo Chino sentándose y ladrando.



***


Dar se despertó y vio a través de las contraventanas como iba cambiando el color del cielo, de negro a gris oscuro, anunciando el alba ya próxima. Kerry estaba profundamente dormida, sus brazos y piernas estaban abrazando a Dar como un pulpo rubio, con su cara sepultada en el hombro de la mujer más alta.

Bien, aún tenía unos minutos de todos modos. Dar razonó, entonces colocó sus brazos alrededor del cuerpo caliente de Kerry y suspiró. Podría acostumbrarme a esto. Reflexionó, descansando su mejilla contra el pelo suave y rubio.

Consideró durante un momento, escuchando su propio latido relajado y lento del corazón, hasta rítmico. ¿Quien está payaseando? Finalmente reconoció. Estoy acostumbrada a esto... estoy tan acostumbrada a esto que no sé lo que haría sin ello.

Parecía condenadamente extraño. Había sido durante toda su vida fiel, nunca había dependido de nadie para nada durante mucho, mucho tiempo, y ahora cuando pensaba que sabía mucho más, se encontraba muy bien dependiendo de algo tan intangible como el amor.

¿No es la cosa más descabellada que nunca habías oído? Dar acercó a Kerry un poco más, y fue recompensada por un refunfuño suave e incoherente y un agarre más fuerte por parte de Kerry. Pero se está tan bien. Sus instintos mayormente indulgentes, hedonistas gimieron reclamando atención.

Admítelo, Dar. Lo afrontó. Tu has sido malditamente privada de comida durante mucho tiempo, y ahora finalmente estás dándote un festín, te sientes de maravilla... y no estás loca con ello. Su cuerpo resopló con esta afirmación, deleitándose sintiendo el toque de piel entre sus miembros entrelazados.

Suspiró contenta, y dejó de preocuparse con ello, volviendo sus pensamientos hacia los cambios que le esperaba el próximo día.

Lunes. Su ceja subió. Y seguro que no sería un lunes agradable. Lo consideró pensativamente. Por otra parte, ¿Tenía realmente una ventaja al ascender? Una sonrisa comenzó a asomar en su cara cuando se imaginó la reunión de personal como ejecutiva. Steve había sido despedido. José y Eleanor habían sido intimidados. Mariana y Duks estarían admirándola.

Hmm… Esto podría ser divertido.

Se preguntó si podría tirotear a José. Nah. Decidió, probablemente no... pero... una sonrisa asomó en sus labios. Sería divertido hacerle pensar que si que podría hacerlo. Echó un vistazo a la ventana, viendo como clareaba el día, luego suspiró. Tiempo de levantarse y regresar a la rutina, antes de que su cuerpo se acostumbrara a esta lasitud. Con una sonrisa silenciosa, Dar se estiró, entonces despacio se comenzó a separar de su compañera.

"Mm..." Kerry se quejó suavemente, apretando su cuerpo. "Nada de eso..."

"Vamos, mi amor... Tengo que ir al trabajo." Dar murmuró, haciendo una pausa cuando se dio cuenta de lo que había dicho. ¿Mi amor? Ah Jesús, Dar... Suspiró, cuando Kerry se le acercó más, soltando un pequeño gruñido. "Oye..." Acariciando suavemente la mejilla de la rubia mujer. "Vamos ahora... tengo que levantarme."

Un suspiro, entonces Kerry abrió sus ojos somnolientos, mirándola detenidamente con ojos desenfocados. "¿D... Dar? Qu..."

"Oye... está bien... voy a correr... vuelve a dormir." Dar le dijo dulcemente, peinando el pelo de la mujer más pequeña, cerrándole los ojos.

Kerry despacio la fue soltando, frotándose su cara. "Oh... el Dios... Estaba soñando... había duendecitos(2) en todas partes... si que era extraño." Murmuró desorientada.

"¿Duendecitos?" Dar repitió confundida.

"Sip... muchos de ellos... pequeños duendes marrones, vestidos de verde.... saltando." Kerry respondió. "Era realmente extraño."

Dar la miró perpleja. "Mmmm... No más chocolate cubriendo los plátanos para ti antes de ir a la cama." Le dijo seriamente acariciando su barriga. "No con sueños así." Ellas habían derretido un poco del chocolate de Les la noche anterior. Hicieron unas capas excelentes para toda clase de cosas.

Uvas por ejemplo, las habían puesto un momento en el congelador y los plátanos... y con el chocolate caliente, hicieron maravillas con el chocolate fundido, hasta con las zanahorias. Entonces Dar descubrió que sería también eso. Había embadurnado también a Kerry de chocolate, recordando una suave sonrisa pícara en la cara de Dar, suerte que era invisible en la penumbra.

Kerry se giró en la cama. "Ungh... si, creo que tienes razón." Dijo sofocando un bostezo. "Dame un segundo para despertarme... e iré contigo." Ofreció. "No he corrido en toda la semana, y podría hacerse peligroso."

Dar pensó en decir a su amante que ella no tenía que hacerlo, luego razonó que era mucho más divertido tener compañía durante su carrera. Cerrando la boca, simplemente rodó al lado de Kerry frotando los brazos y piernas de su amante para conseguir que circulara la sangre. "¿Un par de vueltas y desayuno rápido en el club de la playa?" Sugirió, con una sonrisa. "Es lunes... Conseguiremos aquellas tortitas de nuez que tanto te gustan."

"¿No derrota esto el objetivo?" Kerry se rió, rodando en la cama y poniéndose en pie, arqueando la espalda y dirigiendo sus manos hacia su cabello despeinado.

Dar parpadeó apreciativamente cuando la luz anacarada del alba perfiló el cuerpo ágil de Kerry. "¿Qué...?" Preguntó, notando como su propio cuerpo se despertaba con interés. Asombroso ¿A qué velocidad la sangre podía elevarse de la ingle al cerebro verdad? Reflexionó irónicamente. O tal vez era al revés. Conjeturó sobre ello durante un rato, se dio cuenta que Kerry estaba de pie, con sus manos en las caderas, mirándola con las cejas levantadas.

Mirando evidentemente también otras cosas.

Dar se dio una nota mental. "Uh... lamentablemente... tenemos que ir saliendo." Levantándose de la cama y andando hacia el baño, contenta al menos de que su rodilla parecía fuerte de nuevo. Encendiendo la luz se estremeció por el resplandor, oyendo un gemido de protesta de Kerry detrás de ella, acariciando con la nariz su espalda.

Whoa. Otro fluido de sangre. Definitivamente en la dirección incorrecta. "Um..." Sintió como resbalaban un par de manos alrededor de su cintura y se abrazaban a ella, y un ligero beso a lo largo de sus omóplatos. "¿Kerry?"

"¿Mm?" La rubia cabeza pasó por debajo de su codo, y la miró detenidamente oscureciendo la mitad del cuerpo de Dar. "¿Algún problema?"

Con una sonrisa pesarosa, Dar puso la punta de su dedo contra la nariz de Kerry. "Trabajo antes que placer..." Le recordó.

"Hmm." Kerry besó una costilla, lamiendo delicadamente. "¿Estás segura?"

Dar sintió como su corazón doblaba su latido, y su respiración se entrecortaba. Bien, podría ser considerado como un ejercicio de aeróbic, ¿No? Dio la vuelta dentro del abrazo de Kerry, bajando su barbilla y rindiéndose a la oleada insistente del sexual sentimiento. Sus dedos acariciaron la piel caliente cuando ella alcanzó el interruptor, apagando la luz, devolviéndoles a las sombras oscuras.

No era necesaria la iluminación, por supuesto. Dar deslizó sus manos hacia abajo y consiguió un apretón sobre la cintura de Kerry, medio levantándola, acercando su cuerpo hacia la cama de agua, cuando continúo, se sintió empujada y una sonrisita suave, perezosa salió del pecho de Kerry, sentada encima de ella.

So. Dar sintió erizarse su piel. Definitivamente aeróbic. Tenía la oportunidad de comenzar por las rodillas de su amante, deslizando sus manos por los muslos, hacia dentro, y a través del abdomen de Kerry, que se apretó a ella en el reflejo cuando extendió sus dedos y fue dejando pequeños rastreos de piel de gallina después de sus caricias. Entonces se levantó ligeramente, arrastrando a la vez un poco a Kerry para colocarla en una posición más cómoda. Hmm... un pequeño levantamiento de pesas también. Se rió entre dientes, cuando sintió como los labios de la rubia mujer comenzaban a bajar lentamente por su cuello. Tal vez podríamos sacar un video.

Reaccionó tomando aire cuando sintió que los labios de Kerry se estaban moviendo hacia abajo, sus cuerpos se deslizándose juntos. De nuevo, tal vez no.

Terminaron corriendo, pero se tuvieron que saltar el desayuno, llegando al barco más tarde que de costumbre, después de una ducha rápida juntas. "Whew." Kerry estaba comprobando su pelo en el espejo de su lado del Lexus. "Es el lunes por la mañana más divertido que he tenido desde hace tiempo". Dijo mirando a Dar, sintiendo en su cuerpo aún los ramalazos de momento antes, consciente de la presencia cercana de su compañera.

Dar se rió entre dientes y suspirando. "Oh sip..." Movió sus dedos sobre el volante, disfrutando de su humor relajado y bueno. "Gritos seguros en la reunión de personal." Echó un vistazo a Kerry, riéndose ambas. "De acuerdo... vamos a ver como esto continúa." Dar marcó un número en el teléfono móvil adherido al tablero de instrumentos.

"Buenos días, Operaciones, María al habla." La voz dijo, en un tono más formal que de costumbre, dado que eran las ocho de la mañana.

"Buenos días María." Dar arrastró las palabras.

"¡¡¡AEEEIII!!!" La secretaria chilló, tanto que Kerry brincó del susto. "¡Dar! ¡Dios mío! ¡¡Eres ahora más importante que el presidente!!"

"Bueno... si, de alguna manera." Dar rió. "Tómate las cosas con calma... Aún no he aceptado el maldito trabajo."

"¿Oye, Dar... has visto el periódico de esta mañana?" María preguntó.

"¿Qué periódico?" Preguntó Dar, inocentemente.

"¿Quieres decir el de la foto?" Kerry interrumpió amablemente.

María se rió. "Si, si... Mark ha puesto esta foto en los ordenadores, y lo tenemos en todas nuestras pantallas."

"¿¿¿Qué???" Dar ladró.

"Ah... esto si que es salvaje." Kerry rió silenciosamente. "¿También lo tengo yo en el mío?"

"No comiences..." Dar la advirtió, sacudiendo un dedo. "María, le dices que quiero ese escritorio fuera de todos los ordenadores cuando entre allí, o él se llevara uno de los monitores en su cabeza."

"Aww... vamos, Dar..." Kerry se opuso. "Pienso que esto es grande."

"Esta no es tu foto, ¿comprendes que no es un juego?" Su jefa respondió. "María, ponme al teléfono con Mark ahora."

"Dar..." Kerry la miró con ojos suplicantes. "Quiero verlo... seguro que hizo un buen trabajo... es una foto fantástica de ti."

Unos frustrados ojos azules se fijaron en su cara. "Absolutamente..." Dar sintió como se derretía ante esos ojos verdes que le suplicaban, suspiró. "Bien el... solo hasta que lleguemos allí. ¡¡Pero luego, ESO SE ARREGLA YA!!"

Kerry le envió un beso, y sonrió consiguiendo una mirada pesarosa en respuesta. "¿Has tenido un buen fin de semana, María?" Dirigiendo su atención al teléfono.

"Oh, si, Kerrisita... ¿Y tu?" La secretaria parecía contenta.

"Si... nos hemos divertido mucho... fuimos a montar a caballo y en velero..." Kerry respondió.

"Kerry se cayó del caballo..." Dar añadió dulcemente. "Entonces ella me arrojó al lago..."

"Tu saltaste por la borda." Kerry se opuso. "No fue mi culpa."

"Podrías haberme dicho que estaba a cincuenta grados... no se supone que el agua tendría que estar tan fría." Dar refunfuñó. "María estaremos allí en diez minutos." Dijo arrancando el Lexus saliendo del ferry, dando la vuelta en la carretera elevada y dirigiéndose hacia la oficina. Después de un relativo silencio, miró a su compañera. "Así... ¿Tienes algo especial que te gustaría hacer este fin de semana?"

Kerry la miró "¿Este fin de semana? No había pensado en ello... ¿por qué?

Dar giró su vista y miró hacia el camino "Oh... bien, calculé..." Haciendo una pausa. "No importa."

"No... ¿Qué quieres decir?" Kerry se giró mirándola, apoyándose en el suave asiento de cuero. "¿Qué es este fin de semana? No sé que es lo que pasa... ¿Me perdí algo?"

Dar dio la vuelta y condujo en silencio unos segundos. "Bueno... quiero decir... es día de San Valentín el domingo." Murmuró. "Calculé... um..."

Kerry se dio una palmada en la frente. "Jesús." Gimió. "Por supuesto que lo es... lo siento, Dar... solo." Consideró sus palabras. "Nunca he tenido ninguna razón para recordarlo antes." Le dio a su compañera una mirada apenada. "¿Has pensado en algo especial?"

Dar permaneció tranquila mientras se dirigía a su plaza de aparcamiento y estacionó. "Piensa en algo." Finalmente dijo, cogiendo su ordenador portátil colgándoselo a los hombros. "Tampoco tengo ninguna experiencia en ello." Salió del coche y cerró la puerta, esperando que Kerry saliera también antes de cerrarlo con llave.

"Bien." Kerry se unió a ella en el corto paseo hacia la entrada. "Estoy segura de que conseguirás algo romántico."

Los ojos azules de Dar la miraron considerándolo. "Uh... correcto... correcto. Pensaré en algo." Dar murmuró. "Espero." Ella razonó bajo. Y si no, siempre está una búsqueda de Yahoo en Internet.



***

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 22nd 2017, 11:07 pm

La entrada en el edificio fue una rara experiencia. Kerry sintió como muchas miradas se clavaban en Dar, cuando se acercaron a uno de los ascensores, en el cual había unas pocas personas esperando. Sabía lo que ellos debían de estar hablando, pero no se dio realmente cuenta del verdadero impacto hasta que ambas subieron al ascensor con ellos, la conversación cortada de golpe, parecía que todos hubieran contraído laringitis aguda, espontáneamente.

El silencio era ensordecedor. "Hola." Dar dijo finalmente, haciendo brincar a cada uno de ellos. "¿Cómo ha estado el tiempo por aquí?"

"Bueno."

"Grandioso."

"Caluroso."

"Lluvioso."

"Horrible."

Dar asintió con la cabeza. "Ya veo." Se apoyó en la pared del ascensor cruzando los brazos, mientras este seguía subiendo. "Bueno de oír."

Un carraspeo. "¿Cómo fue... el..um... tiempo en Carolina del Norte?" La voz era de Millas, un auditor mayor, compañero de Duks.

"Frío." Dar contestó fríamente. "Llovió un par de días, pero después hizo un tiempo agradable."

"Ah" Millas se frotó el lóbulo de la oreja. "Bien, aquí llovió." Carraspeó nuevamente. "Um... felicidades."

Un murmullo afirmante se elevó rápidamente, y varios ojos miraron al auditor agradecidos.

Por suerte, las puertas del ascensor se abrieron, permitiéndoles escaparse. "Gracias." Respondió irónicamente, cuando ellos se escabulleron, dejando a Kerry y a ella subir los dos pisos siguientes. "¿Crees que yo era el tema de conversación antes de que llegáramos?"

"Oh... sip" Kerry cabeceó firmemente, saliendo por las puertas del ascensor cuando estas se abrieron. "Espera... voy a bajar a la cafetería para coger café... calcularé a que velocidad el silencio se instala en ese cuarto, a pesar de que la mayor parte de conversaciones son en español, más o menos conozco unas seis palabras." Comentó irónicamente. "¿Quieres algo?"

"Oh... Dios... si." Dar murmuró patéticamente, mientras alcanzaban la puerta exterior de la oficina. "Y todos los pastelillos de queso que tengan." Empujando la puerta saludó riendo a María. "Buenos días."

La secretaria la miró "Buenos días, jefa." Meneó sus dedos saludando a Kerry. "Buenos días, Kerrisita."

Kerry sonrió abiertamente. "Bajo a la cafetería... quieres algo María." Aceptó el asentimiento de la secretaria, luego acarició la espalda de Dar. "Te veo en un momento." Salió por la puerta, dejando a su jefa y a María en el despacho externo.

"¿Algún correo?" Dar cruzó la sala, moviendo un poco la correa del ordenador sobre sus hombros. "Esperaba los nuevos contratos." Miró encima de la pila de correo que había encima de la mesa, cuando su mano fue capturada.

"Mi Madre." Los ojos de María se ensancharon. "Dar, es precioso."

La ejecutiva se quedó de repente muda, buscando en su cerebro frenéticamente algo para poder responder coherentemente. Había olvidado que llevaba puesto el anillo, y en 'aquel' dedo, y que seguramente alguien lo notaría.

"Um... gracias." Finalmente contestó, tomando su mano, y doblando los dedos con un toque nervioso. "Oye, estaré dentro... tratando de ponerme al día." Agarró sus papeles, dirigiéndose a su oficina, abriendo la puerta y cerrándola detrás suyo con un suspiro.

Entonces alzó la vista, parándose en seco cuando fijó su vista en el escritorio. "Mierda santa."



***


Kerry colocó las manos detrás de su espalda inclinándose sobre la pared del ascensor mirando con indiferencia total las paredes forradas del ascensor. Este sería un día extraño, ella lo sabía, y como para confirmar esto las puertas del ascensor se abrieron en el noveno piso y dos secretarias de mercadotecnia entraron. Su charla se paró en cuanto la vieron, y siguieron en silencio.

Podría cansarme de esto verdaderamente rápido. Kerry decidió. "Hola." Comentó casualmente.

Ellas se miraron. "Ah... hola Kerry." La mayor respondió, mirándola con una sonrisa falsa atravesando su rostro "¿Tan... cómo te van las cosas?"

"Bien..." La rubia mujer contestó. "¿Y a ti?"

"Ah... bien... bien..." Miró a su compañera. "¿Verdad?"

La más joven de las mujeres afirmó con la cabeza. "Salvo que hoy es lunes, sip... el fin de semana fue bien."

Se hizo un silencio torpe. Por suerte, el ascensor llegó a la planta baja, y pudieron salir todos. Kerry se dirigió a la cafetería, sacudiendo la cabeza un poco. En la entrada, casi chocó con Mark que estaba saliendo solo de ella. "Ah... hola."

"¡¡Hola!!" Mark le respondió con una gran sonrisa. "Grande... significa que la gran kahuna está aquí también, ¿Cierto?"

Kerry amortiguó una sonrisa. "Si quieres decir Dar, si... ella está arriba, acabamos de llegar." Era muy agradable encontrar alguien que fuera normal, reflexionó. "Solo estamos intentando ponerlo todo en orden, hoy es un poco extraño."

"¿Hoy?" Mark la cogió por el codo conduciéndola en el interior de la cafetería, donde se sentaron en unos taburetes acolchados. "Tu no estabas aquí el viernes... hombre, después de que devolvisteis la red, cada uno iba como loco... todos fueron llamados a una videoconferencia, y la siguiente cosa que sabemos, fue que recibimos un correo electrónico diciendo que Dar había sido promovida."

"Wow." Kerry se rió suavemente, luego hizo a la camarera su pedido. "¿Piensas que nos dormimos en todo esto... cuando tu llamaste?"

"Uh, ¡Eh!" Mark tomó unos sorbos de su café. "La palabras sobre vosotras chicas." La miró, bajando la voz un poco.

Kerry recogió una servilleta, observando alrededor dándose cuenta de las miradas que le dirigían. "Me lo figuro." Contestó. "Después de todo aquello con Steve... sabía que él había extendido esto mientras le daban la patada." Dijo suspirando. "Habíamos decidido dejarlo claro más o menos de todos modos... igualmente, a Les ni le preocupa."

Mark gruñó. "Pero esto es duro para ti, sin embargo ¿Verdad?" La miró comprensivamente. "La gente es una mierda."

Si, bien. "Ellos pueden morderme." Kerry respondió. "Ellos de todos modos asumieron cualquier manera cosas, Mark... al infierno con ellos." Echó una mirada cuando su pedido llegó. "Gracias." Alargó la mano cogiendo la bolsa. "Déjame regresar arriba... sé que va a ser un zoológico hoy."

"Oye..." Mark cogió su mano, dándole una sonrisa amigable. "Vaya anillo que llevas aquí."

Kerry hizo una pausa, doblando sus dedos un poco. "Gracias... si." Sintió un ligero rubor su cara. "Dar me lo regaló."

"Sip. Ella tiene buen gusto." El jefe de MIS lo admiró. "Pero entonces, nosotros ya lo sabíamos querida." Le guiñó un ojo, riéndose entre dientes cuando vio que su rubor se hacía más fuerte. "Los demás... no permitas que toda esta mierda te moleste Kerry... tu haces un gran trabajo, y todos lo saben. Hay muchos celos... hay gente que ha querido colocarse dentro de esa oficina... y me perdonarás este comentario asqueroso, pero dentro de la falda de Dar también durante años." Se encogió de hombros. "Tu lo conseguiste cuando llegaste, al poner todo el sistema en marcha, llegaste y shazám..." Chasqueó los dedos. "Tu lo has conseguido, anímate, y el mejor aspecto de VP que esta compañía ha tenido jamás, muchos cayeron en picada."

Kerry abrió la tapa de su café y tomó un trago. "Gracias Mark... sé que esto es difícil de creer... de echo, a veces lo encuentro demasiado fuerte para creerlo." Añadió, en un tono bajo. "¿Parece magia, sabes?" Le miró. "Me siento como una niña en el circo a veces."

La miró, un poco desconcertado. "No sé... esto es también más fuerte de lo que pensé, Kerry... soy una persona que conoce sobre la mayor parte de todo en este mundo de la informática... pero se realmente que Dar ha sido para muchos una perra... y si ella finalmente ha encontrado alguien que realmente le gusta, al diablo la compañía, ¿Lo sabes verdad?"

Consiguió una sonrisa de la mujer rubia. "Si, lo se." Ella estuvo de acuerdo. "Trabajaremos en ello desde fuera... solo que va a tomar algún tiempo para acostumbrarnos otra vez." Se inclinó un poco, cambiando de tema firmemente. "¿Pusiste realmente su foto en el escritorio de todo el mundo?"

Sonrió abiertamente. "Tu friggen betcha." Se puso de pie y le indicó que le precediera. "Vamos... he estado escondiéndome, se que ella me va a dar una patada en el culo cuando lo vea... pero era algo demasiado bueno para renunciar a hacerlo."

Kerry se rió, sosteniendo la puerta para que él pasara. "Oh... sip, ella tenía esa intención... pero la convencí de dejarlo hasta que entráramos, porque quería verlo."

Ellos salieron hacia los ascensores y casi chocaron contra Eleanor y José, que estaban entrando en la cafetería. Ambos ejecutivos, con miradas asesinas. "Buenos días." Kerry les sonrió.

"Buenos días." José contestó bruscamente, rodeándola como si fuera un animal peligroso. Eleanor lo siguió sin una palabra.

Kerry y Mark intercambiaron miradas. "Ooo." El gerente de MID se estremeció. "Y eso que tenemos una reunión esta mañana."

Sip. Kerry miró las reacciones cuando ellos entraron en el ascensor, notaron un silencio sutil , pero diferente cerca de ella. Como si tuviera la letra L de escarlata. Reflexionó. ¿Creen que es contagioso? Se inclinó hacia atrás, tratando de sacar este pensamiento de su mente.

"Oye, Kerry."

Alzó la vista, viendo a Elaine, una de las supervisoras de entrada de datos que realmente le caía bien. "Buenos días."

"He oído decir que hicisteis un trabajo duro en CN... Bien echo." Elaine comentó con una sonrisa. "¿Vas a ir a escalar el miércoles?"

Kerry sonrió, relajándose un poco. "Si... solo que... mi mano tiene una pequeña herida pero supongo que podré hacerlo." Dio a Elaine una mirada agradecida. "Extrañé la semana pasada... será agradable volver." Sus ojos se movieron hacia donde sentía la mirada de repugnancia de una de las ayudantes administrativas. "¿Tiene algún problema?" Kerry preguntó a la mujer directamente.

Solo el ruido del ascensor se oyó durante un momento. Kerry sostuvo la mirada fija en la mujer, no le parecía divertido. "Puede decir, si señora, o ninguno señora, elija". Añadió fríamente.

La mujer aspiró aire. "Ninguno... señora... No tengo ningún problema."

Las puertas se abrieron en el octavo piso y las jóvenes mujeres se fueron con prisas, dejando que las puertas se cerraran detrás de ellas. Kerry se apoyó contra la pared y suspiró. "Idiotas."

Elaine hizo rodar sus ojos. "Fobias." Sacudiendo la cabeza, luego miró a Kerry. "No dejes que te impresione."

Ellas. Kerry lo consideró, cuando el ascensor llegó al décimo cuarto piso. "Entonces somos nosotros y ellos." Reflexionó. "¿Hay aquí muchos como nosotras?" Preguntó a Elaine con curiosidad.

Una sonrisa enigmática asomó en los labios de la mujer alta y rubia. "Te enviaré un correo electrónico." Comentó, cuando las puertas del ascensor se abrieron, y salieron. "Te sorprenderías."

Kerry aspiró, mirando a Elaine y Mark mientras se alejaban hacia sus oficinas. "¿Yo?" Sacudió la cabeza y se dirigió hacia la oficina de Dar, abriendo la puerta externa y entrando. "Hola María... estoy de vuelta..." La secretaria la miró riendo. "Te traje un poco de café."

"Muchas gracias Kerrisita..." Señalando la puerta de Dar. "Creo que la jefa aún está en shock... míralo por favor."

Perpleja, Kerry colocó la taza de café de María en la mesa, luego cogiendo su portátil entró en la oficina de Dar.

El olor de rosas casi le impactó. "Jesús." Parpadeando, tratando de encontrar a Dar detrás del enorme arreglo a de tres colores de rosas que empequeñecían su escritorio. "Hola... ¿Dar? ¿Tengo que conseguir un machete?"

Los ojos azules la miraron desde atrás de unas rosas de color melocotón. "Hola." Era Dar, en ella más bien se veía una mirada avergonzada. "Es un poco grande ¿verdad?"

Kerry rodeó la mesa, encontrando a su amante, sentada en la silla con los hombros caídos azorada delante de las flores. "Dar, esto es magnífico... ¿Quién te lo envía?" Había unas tres docenas de rosas, una docena en rojo, otra de color melocotón y otro amarillo. El aroma era casi aplastante.

Silenciosamente, Dar le dio la tarjeta que había encontrado encima.

'Esto para mi pequeña rugrat.' "Awww..." Kerry mordió su labio, mirando tiernamente a su amante. "Es tan dulce, Dar... ya te dije que él estaba muy orgulloso de ti."

Dar se inclinó en su silla, con un pie apoyado en el escritorio y mordiendo su lápiz, pareciendo de una manera rara una adolescente. "Creo que..." Contestó bruscamente, pero sin poder ocultar la pequeña sonrisa que le asomaba en sus labios.

Kerry se inclinó y la besó en su cabeza. "Eres la niña de papá, bien." Dijo mirando a Dar que estaba luchando claramente con una sobrecarga de emoción, entonces finalmente suspiró, sonriéndole. "Toma..." Le pasó el café, entonces suavemente cogió una rosa y la olió. "Ah Dios... esto del amor es increíble... este aroma."

"Mmm." Dar sepultó su nariz en la taza recobrando la calma. "Creo que nosotras podríamos llevárnoslas a casa y ponerlas encima de la mesa del comedor unos días... ¿Hmm?"

Kerry rió. "Gracias a Dios que has conducido hoy, no yo... No puedo imaginarme conseguir entrar estas flores dentro del Mustang." Mirando más allá de Dar al monitor, se rió. "¡Oh estupendo... Mark hizo un buen trabajo con eso!"

Dar suspiró, echando un vistazo a la pantalla. Mark había escaneado la foto del artículo del periódico y lo había colocado en el escritorio formando un tapiz agradable bailando encima unos cuantos dibujos de Dogbert(3). "Voy a matarlo por esto." Refunfuñó, luego suspiró. "Tengo treinta y tres páginas de correo para contestar, seis pulgadas de correo en la bandeja, tres reuniones, y encima no puedo llegar a mi escritorio por que hay una selva encima." Hizo una pausa. "¿Puedo irme a casa?"

Kerry dividió la pila de correo de la bandeja. "Tomaré la mitad." Luego con cuidado movió el arreglo floral y lo retiró hacia un lado y arregló las flores con cuidado. "Aquí." Entonces se dirigió hacia la puerta de su oficina. "Mándame cualquier cosa que no quieras hacer... Voy a comenzar con mi propio alud." Miró hacia atrás sobre su hombro, como Dar estaba comiendo felizmente los pastelillos. "Dar... deja algunos para el almuerzo... te vas a indigestar si te los comes todos."

Dar lamió de sus labios una escama, y tomó un sorbo de café, luego le sacó la lengua a su ayudante.

Kerry suspiró y sacudiendo su cabeza. "Obstinada. Déjame decírtelo." Sonriendo luego abrió la puerta y salió, dirigiéndose hacia su oficina.


***


"Tendré que ser razonable..." Dar dio la razón a Mariana, estaba en el cuarto de baño que, por suerte estaba vacío, entonces se miró en el espejo arreglándose el traje. Llevaba puesto el traje gris plomo, con una camisa de seda negra, la única nota de color que llevaba era el pequeño alfiler que Kerry le había regalado en el paseo por la playa.

Bien Paladar. Su mandíbula se movió nerviosamente. Ellos están todos allí, esperándote. Esto no es una reunión del comité ejecutivo más. Esta es una reunión de personal. Ellos son tu personal ahora.

Tu eres su líder.

Dar se estremeció, y su cara mostró una mueca. Ugh. Los ojos azules se abrieron mirando la puerta tristemente. Soy demasiado joven para esto. Con un suspiro, dirigió sus dedos hacia su pelo negro, arreglándolo en una especie de orden, entonces respiró hondo, y lo soltó, colocándose el traje con esmero sobre sus hombros. Bueno. cómo me presentó...

¿Gruñona? ¿Ocasional? ¿Maldiciendo? ¿Enojada? Oye... podría decir que estoy con PMSing (4). Lo consideró durante un instante, luego desechó la idea. Nah... ellos nunca serían capaces de ver la diferencia.

Levantó una ceja experimentalmente. Y entonces... Dejó a un lado una sonrisa irónica asomar en su cara, uniendo las cejas. Divertido. Bien. Lo puedo hacer divertido. Pensaré en ellos en ropa interior.

La sonrisa se ensanchó. Y he visto algunos de ellos así, también. Con una última mirada al espejo, abandonó el cuarto de baño dirigiéndose a la sala de conferencias ejecutivas donde el resto del personal de dirección superior le esperaba.

"¿Dónde demonios está?" Ducks susurró, dando una palmada a Mariana en la rodilla.

La VP de personal lo miró. "Ella estará aquí en un momento... ¿Quieres calmarte?" Le susurró, observando al grupo agitado. José y Eleanor estaban sentados uno al lado del otro, con miradas heladas, y el resto del personal era una mezcla de excitados, enojados, asustados, o solo un poco aburridos.

La puerta se abrió, y todos dejaron de hablar, cuando Dar entró. Todas las miradas se dirigieron al nuevo CIO, que anduvo a través de la sala con un paso seguro y poderoso, acercándose a su sillón del final de la mesa apoyándose en él, con aire de confianza que simplemente hizo rodar encima de la mesa.

En el silencio, Dar dejó su mirada azul y helada ir de cara en cara, luego una sonrisa lenta, perezosa, divertida asomó en sus labios solo ligeramente. "Buenos días." Su voz baja, lujosamente entonada hizo eco en el silencio. "Vamos a empezar, ¿verdad?"

Cada uno tragó, Mariana notó asombrada la calidad de la gran presencia que Dar podía producir cuando ella estaba de buen humor.

"Ya que... obviamente... no tuvimos una reunión la semana pasada." Dar dijo colocando sus papeles sobre la mesa, y apoyándose en ellos ligeramente, la tela de su chaqueta se tensó a través de sus hombros. "Y que he tenido que amontonar la mierda de seis pies de alto sobre mi escritorio, esto va a ser corto."

Silencio.

"Primer artículo en el orden del día." La alta mujer morena miró fijamente alrededor de la mesa. "Cada departamento acortará un presupuesto operativo del quince por ciento. A partir de hoy."

Las mandíbulas cayeron.

Dar esperó.

"Por Dios, espera un minuto." José se levantó. "¿Cómo infiernos lo vamos a hacer, Dar?"

Un coro de protesta se elevó después de él, tal vez valerosos una vez que el VP de Ventas había roto el hielo, por así decirlo.

Dar esperó. Silenciosamente. Vagando sus ojos azules de cara en cara, en una actitud de tranquila amenaza.

Las voces se calmaron, hasta que de nuevo reinó el silencio inquieto en la sala.

"Voy a tomar aquel presupuesto, y duplicar el hub de conexión de la red." Dar siguió, como si no hubiera dicho nada. "Porque, dejadme deciros, señoras y señores, que no voy a perder otra noche congelando mi culo lejos, en Carolina del Norte, arreglando un panel de conexión provisional en un condenado sitio para dirigir desde lejos esta compañía."

Ducks mordió su lápiz. "Los presupuestos están ya calculados para el cuarto trimestre, Dar." Comentó silenciosamente.

"Revísalos." Dar replicó inflexiblemente. "O vende las malditas sillas de escritorio, no me preocupa, pero voy a seguir adelante con esas instalaciones."

José estaba de pie aún. Colocó las manos en sus caderas. "Creo que deberíamos considerar las opciones, ahora Dar... y yo..."

Ella le señaló. "Esto... no... es... una reunión..." Cada palabra fue dicha bruscamente, con una feroz pronunciación. "No hay opciones."

Silencio. Dar los miró. "Bien, vamos a ir por pasos, tu piensas lo que crees que necesitas y lo dices, pero que esto sea rápido. Tengo una tonelada de cosas que hacer." Finalmente se sentó, y tomó un sorbo de agua del vaso de cristal que había delante de ella, luego se inclinó hacia atrás, mirando a Ducks, que era el que estaba más cerca arqueando una ceja.

Impúdicamente, él giró la cabeza y le sacó la punta de la lengua, ya que solo ella lo podía ver. "Felicidades amiga."

Sus ojos brillaron sobriamente, una sonrisa indirecta asomó en la esquina de su boca. "Gracias."

"Tengo algunas buenas noticias." Ducks continuó. "El fondo de retiro tiene una inversión en un grupo de técnicos, hicimos una matanza la semana pasada. Estamos el treinta por ciento sobre expectativas en el fondo."

Los murmullos inundaron el cuarto.

"Agradable." Dar comentó. "¿Quién lo consiguió?"

Ducks dijo el nombre de uno de sus ayudantes. "Condenadamente bueno su análisis." Añadió. "Le elogié en su currículum(5)."

"Pon un elogio en su pago." Sugirió Dar irónicamente. "Antes de que Merril Linchen(6) lo robe."

Una sonrisita débil y nerviosa sonó a través de la mesa. "¿Algo más?" Dar le preguntó.

Ducks negó con la cabeza, luego se giró hacia Mariana. "¿Siguiente?"

Ellos fueron hablando alrededor de la mesa, recibiendo respuestas de José y nada de Eleanor, luego se fueron marchando cuando cerró la reunión, menos Ducks y Mariana. Dar esperó a que la puerta se cerrara y luego los miró. "Idiotas."

Ducks se inclinó sobre sus codos. "Ha sido diferente." Comentó. "Entonces, deduzco que no vas a hacer oficial tu reinado como de costumbre, ¿Amiga mía?"

"Dame un momento." Dar resopló, apoyándose hacia atrás, permitiendo relajarse de la tensión casi dolorosa de la reunión. Su cuerpo entero le dolía, exhalando aliviada. "Tu sabes que esto no durará... la próxima semana ellos estarán todos aquí quejándose otra vez."

Mariana se rió suavemente. "No creo Dar... diste una buena impresión... tienes una presencia realmente muy poderosa, lo sabes."

Dar le dio una mirada irónica. "Bien, no tengo mucha esperanza... pero al menos no tuvimos que aguantar cinco horas revisando la mierda, tal como hemos echo durante estos últimos dos años." Suspiró estudiando su pluma, girándola varias veces en sus dedos. "Voy a necesitar un equipo de proyecto para aquellas nuevas instalaciones."

Mariana asintió con su cabeza. "Deduzco... ¿Que quieres poner un nuevo organigrama para ti? Podemos colocarlos allí y cobrarlos lejos, contra el presupuesto operativo."

"Parece bueno." Dar estuvo de acuerdo suavemente. "Bien tengo dos conferencias telefónicas, cuatro sesiones informativas de cliente, y una oferta principal que examinar, entonces... ¿quedamos para más tarde? Tal vez podríamos ir a cenar todos juntos."

Duks y Mari intercambiaron miradas. "Podríamos ir al restaurante tailandés del Biscayne, ¿te parece bien?" Mari preguntó. "Podríamos hablar sobre todos nuestros chismes allí... ¿Serás capaz de desenterrar a Kerry de su escritorio para entonces?"

Dar rió entre dientes. "Si... espero que si." Alzó la vista y los miró. Apenas impidiéndose sacar sus manos, simplemente dobló sus dedos. "No voy a ocupar mi puesto en seguida."

Silencio, mientras ellos digerían esto. "Buena idea." Mariana asintió aprobándolo. "¿Vas a ir despacio cambiándole las responsabilidades a Kerry?"

"Si."

"Inteligente." Duks afirmó con la cabeza. "Vas a dar a cada uno la posibilidad para ver lo que ella es capaz de hacer."

Silencio de nuevo. Mariana carraspeó suavemente. "Voy arreglando..." Lo consideró, esperando un momento para preguntar delicadamente.

"¿Cambio ya su información de beneficiaria en CAS?"

Dar casi se rió, mientras miraba su pluma. "Yeeahh... eso parece." Confesó, echando un vistazo observando un centelleo en los ojos de Mari. "Sutil manera de preguntarlo."

Duks se rió entre dientes. "Vamos, Mari... que tenemos cosas que hacer, así que... vamos a movernos." Se puso en pie, luego se inclinó y palmeó el hombro de Dar. "Buen trabajo, Dar."

"Igualmente Dar." Mari añadió, cuando ellos colocaron sus sillas en su lugar. "Pienso que esto va a ser lo mejor para todos."

Dar sintió su busca vibrar, mientras los veía marcharse, entonces suspiró, mirando alrededor de la sala vacía. "Esperaba estar tan segura." Se puso en pie y fue hacia el teléfono cercano llamando a su oficina. "¿María... que está pasando?"

"Ah... Dar... no quería molestarte... pero ya hace tiempo, y yo... Michelle Graver está aquí en persona."

"Oh." Dar se estremeció. "Genial... ¿Está esperándome abajo? Bien bajaré... todo está terminado aquí."

"Aie... no... no, Dar... ella vino hace media hora... estaba disgustada por algo, pero Kerry se la llevó para arreglar las cosas."

¿Kerry? Oh. Genial. Dar trató de recordar si tenía un botiquín en su oficina. "¿Um... dijo ella dónde iban a ir?"

"No... creo que están en su oficina." María respondió amablemente. "¿Está bien que te llamé? No me gusta nada esa mujer Dar... tiene aspecto de asno."

Si. "Bien... sip que está bien María. Tendré cuidado con ella." Dar suspiró. "Te veré más tarde." Colgó, luego agarró su carpeta y se encaminó con resolución hacia la puerta.



***

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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 24th 2017, 11:30 pm

Kerry mordió su labio inferior pensando, luego añadió un par de líneas a su correo electrónico, haciendo clic para enviarlo una vez que ella lo hubiera releído cinco o seis veces. Comprobó su reloj, e hizo una pausa, preguntándose cómo debía de ir la reunión de Dar, marcó un número en el teléfono. "Hola, ¿María?"

"Si.. si... un momento, señora..." La secretaría parecía acosada, y Kerry podía oír una voz enojada de fondo.

Una voz ligeramente familiar. "María, ¿Qué pasa?"

"Ah... la señorita Graver está aquí, pregunta por Dar, pero ya le he dicho que ella está en una reunión." María le contestó. "Son problemas, creo."

Kerry tamborileó las dedos sobre el escritorio. Michelle Graver, ¿eh? Una severa sonrisa cruzó la cara de la rubia mujer. "Déjame ver si puedo ayudarte, María... tráela aquí." Sugirió. "Quien sabe cuánto tiempo Dar va a tardar."

María pareció muy agradecida. "Gracias, Kerrisita... vamos en un momento." Colgó, Kerry miró su escritorio colocando bien su pila de correos. Entonces giró su pantalla, y comprobó su reflejo en ella, intentado imitar la mirada de Dar.

"Uck. no puedo hacer esto." Se rió entre dientes. "Parecería demasiado extraño." Con un tirón suave se acomodó la camisa, entonces respiró y se colocó bien en el sillón, cuando un golpe sonó en la puerta. "Adelante."

María abrió la puerta entrando y sosteniéndola para que Michelle Graver pasara detrás de ella. La ejecutiva de Disney pasó delante de ella, y anduvo con paso majestuoso a través de la habitación, arrojando una carpeta encima del escritorio de Kerry. "Dudo que tu me puedas ayudar."

Kerry la miró seriamente durante un momento, entonces tiró de la carpeta y lo abrió. "Por favor tome asiento." Murmuró, mientras estudiaba el contenido. "María, aquí están los informes que he terminado hasta ahora... y el proyecto sobre el que estaba trabajando Dar." Extendió la mano levantando la pila de papeles y se los entregó. "Creo que ella quería todo esto arreglado antes de la hora de comer."

"Si." María tomó la pila. "Vamos a pedir una orden especial para el almuerzo... comida china... ¿Quieres algo"

Kerry hizo una pausa. "Seguro... sip sería muy bueno." Sacando un papel abrió una de sus sesiones. "Espera un momento... Tengo que solicitar esto en tiempo real." Tecleó sus claves en el ordenador abriendo un programa. "Um... tomaré carne de vaca con guisantes y puedes pedirle a Dar un plato de Szechwan." Se sintió un poco culpable por la satisfacción del pedido mientras veía como Michelle se sentaba y no perdió el estrechamiento de aquellos ojos pequeños parecidos a dos gotas brillantes.

"Está bien." María garabateó en la nota y luego se retiró, dejando un silencio tenso detrás de ella.

Kerry devolvió su atención a la pantalla. "Este informe de utilidades muestra que tiene paquetes de datos perdidos."

Michelle aplaudió con sus manos dos veces. "Muy bien." Comentó sarcásticamente. "Estoy impresionada... te entrenó ella sobre todas las pequeñas luces que parpadean, ¿O solo las cosas más importantes?"

Kerry sintió un impulso insidioso de hacer un gesto inadecuado, y lo sofocó. "No... realmente esto lo aprendí en el colegio." Contestó a la pregunta de forma neutral. "¿Ha hecho algún cambio en vuestra red interna?" Preguntó, cortésmente.

"No." Michelle contestó. "Nosotros no hemos hecho nada, y mi gente se ha estado quejando durante dos semanas, y nada se ha arreglado. Lamento que esto no se aclare, o puedes decir a tu... jefe... que el siguiente contacto será con nuestro departamento legal para finalizar el contrato."

Brevemente, Kerry se preguntó por qué Michelle había tenido que volar desde Orlando para decirles esto, luego calculó que esto era solo una excusa. "Espere." Empezó a revisarlo todo, buscando resultados sin hacer caso a la mujer impaciente que estaba detrás del escritorio. ¿Ahora qué? pase lo que pase tengo que arreglarlo, ella aún no se ha ido... está aquí mirando mis errores. Bien no directamente.

Bien, Kerry... si tu vas a pensar en hacer el trabajo de Dar, mejor que empieces por aquí. Miró una cuenta, luego marcó un número. "¿Mark?"

"¿Yssup?" El sonido de teclas traqueteando llegó claramente. "¿Y qué puedo hacer por usted, señorita K?"

"Um..." Le dio un número de circuito. "Puedes rastrear esto por mi, por favor... ellos pierden uno de cada tres o cuatro paquetes."

"Seguro." Mark buscó durante un momento. "Bien... esto estará aproximadamente en unos diez minutos para comprobar los resultados del analizador. Te llamaré."

"Gracias." Diez minutos, uf chica. Echó un vistazo encontrándose con los ojos de Michelle. "¿Quiere un café?"

"Me gustaría mi problema solucionado." La ejecutiva contestó cortadamente.

"Trabajo en eso." Kerry le dijo. "Y si no se opone, ¿Podría darme el nombre de la persona a la que se dirigieron para el soporte? Me gustaría saber por qué este tema no fue solucionado."

"Tu deberías tener el registro de eso." Michelle contestó. "Mi trabajo no es para buscar la pista de tu gente."

Kerry comprobó su pantalla. "Mm... eso es cierto, pero no tenemos el registro de alguien entrando en vuestro centro de operaciones... y me gustaría realmente comprobar lo que pasó." Esperó, pero Michelle no contestó. "Mire señorita Graver..., vino aquí buscando algunas respuestas, y me gustaría dárselas, pero necesito un poco de ayuda de su parte."

"Yo no quiero excusas... solo arreglad el problema." La otra mujer respondió. "No tengo por qué ayudar a fijar un tornillo interno."

Puta, estúpida, engreída desagradable. "Bien." Kerry examinó los datos, luego tecleó una petición y esperó. Estás celosa porque Dar no te dará su tiempo, ¿Molesta? No, esto viene de atrás, antes de que estuviéramos juntas Nyah nyah.

Marcó un número de teléfono, y esperó. "Hola, Kerry Stuart de Operaciones... puedo hablar con el supervisor, por favor."

Un momento de ruido, luego una voz respondió. "¿Si señora?"

"Tengo que saber quién estuvo solucionando la cuenta de Disney Orlando." Solicitó tranquilamente.

Las teclas sonaron. "Um... no hay ningún registro de que ellos llamaran, señora."

"Lo sé." Kerry contestó. "Pero ellos dicen que las hicieron, entonces tengo que saber quien maneja el problema que ellos dijeron."

El hombre pareció aturdido. "Bien.. Preguntaré en todas las áreas de tecnología... ¿Puedo volver a llamarle?"

"Seguro." Kerry colgó el teléfono, entonces colocó sus manos cruzadas encima del escritorio y miró a Michelle en pensativo silencio. "¿Seguro que no quieres un café?"

Pero Graver no contestó inmediatamente. Se puso de pie, y se movió a través de la sala, mirando detenidamente la ventana de Kerry, con vistas hacia el Atlántico apacible, entonces se volteó apoyándose contra el cristal, estudiando la espalda de Kerry.

Ella sintió su mirada detrás pero evitó girarse, examinando en cambio su buzón de entrada.

"Tu no eres solo un poco de buena pelusa, ¿Verdad?" Michelle finalmente preguntó con voz especulativa.

Ahora ella si que giró, y cruzó las piernas, apoyándose en el brazo de la silla. "No estoy segura de entender su pregunta." Contestó. "Estoy aquí para hacer mi trabajo, señorita Graver... no por cualquier otra razón."

La mujer más baja se rió. "Oh, venga ahora... tu no me vas a negar en este momento, verdad? tu pequeño edificio entero habla de ti y tu jefa, cariño... es lo que se habla."

Kerry se levantó y se acercó, sacando el mejor partido de su ventaja de altura de dos pulgadas, un lujo completo para ella. "No niego nada." Contestó suavemente. "Pero mi relación con Dar no tiene la menor influencia sobre si puedo o no hacer mi trabajo." Hizo una pausa. "Y mientras estamos en ello, no cree que debería mirar sus propios motivos, señorita Graver."

Podía ver que la había pillado con la guardia baja. Bien. "Sabe usted, cuando la vi la primera vez, realmente la admiré, porque vi como miraba por delante del mamarracho superficial en aquellas reuniones, y la aprecié cuando tomó sus decisiones basadas en lo que estaba bien para su compañía, no por una agenda personal."

Los ojos grises la miraron cautelosamente. "Gracias. Trato realmente de hacer eso." Contestó, un poco inciertamente. "Solo que no me gusta ser pateada." Una pausa. "Por así decirlo."

Kerry mentalmente arrojó una moneda, dando el paso decisivo. "No estaba siendo pateada." Contestó silenciosamente. "Comenzábamos solo a ser amigas, en Orlando... ella era mi jefa, nada más que eso."

Las cejas de Michelle se levantaron.. "Bromeas... Cariño, ¿Has visto aquellas fotos?"

Kerry dobló sus brazos. "Si las tengo... y las miro y parece tan obvio, pero no era obvio para mi." Apretó sus labios. "Y creo que Dar iba por el negocio como de costumbre, excepto que ella puso cierto límite y no podía ir más lejos, por mi. No quería que pensara mal de ella." Alzó la vista suspirando. "No la odie por ello."

Ahora Michelle parecía un poco divertida. "Pobre niña." Sacudiendo su cabeza despacio. "No tenías ni idea de donde estabas entrando, ¿Verdad?"

Kerry echó un vistazo a la alfombra. "No realmente, no." Contestó, francamente. "Pero no lamento ni un minuto de esto." Dio a Michelle una mirada directa. "Y contestando su pregunta inicial, no. No soy solo un poco de pelusa, soy una profesional que hace esto para vivir, y conseguí el trabajo diciendo que se fuera al diablo, y llamándola hija de puta."

"¿Tu?" Michelle arrastró las palabras. "Bien, bien."

El teléfono sonó y Kerry lo cogió, golpeando el botón de respuesta tratando de no mostrar el temblor de su mano. "¿Si?"

"Puerto fuera de rango." Marck contestó sucintamente.

"Gracias." Kerry colgó y marcó la oficina de gestión de redes. "John, aquí tienes el nombre del router(7)..." Lo recitó a toda prisa. "El puerto serie 0 es... intermitentemente malo, cámbialo en caliente(Cool, ¿Por favor?"

"Si señorita Stuart... podemos hacerlo." El hombre contestó. "Estamos investigando aún aquella llamada sobre el problema... debería de tener una respuesta dentro de poco."

"Gracias... adiós." Kerry colgó luego giró para afrontar a Michelle. "Esto debería de solucionar el problema." Se alegró de que ellos lo habían solucionado, pero realmente, realmente habían fastidiado esto y ella había tenido que hacerlo... era un paso básico que alguien debería haberlo echo en el grupo encargado de la red. Alguien iba a oír sobre ello, eso seguro. "Lamento que tuviera que traerlo a este nivel."

"No te preocupes." La mujer más vieja se rió entre diente, luego sacudió la cabeza. "A veces está bien solo para aclarar la situación." Rodeó la mesa y recogió su carpeta, entonces dio una palmada en la espalda de Kerry. "Y no te molestes en tratar de buscar la llamada de aquel problema... ninguna se hizo nunca."

Kerry parpadeó "¿Que?"

"Pensamos que éramos nosotros." Michelle le dijo alegremente. "Gracias, niña." Se alejó, abandonando a Kerry que se quedó con la mandíbula floja.

"Hija de puta." Exhaló riendo, sentándose con fuerza en su asiento. "Estás frita..."


***


Paso, paso, paso.

Dar hizo una pausa cerca de la pared lejana, y consideró la madera con una mala mirada. Incluso las bonitas flores no ayudaron a su humor.

Paso, paso, paso.

Ahora ella estaba cerca de la otra pared, contemplando la puerta cerrada por centésima vez.

Paso, paso, paso.

Su intención inicial era de ir directa a la puerta de Kerry, había tenido realmente su mano en la manilla, lista para abrir la puerta he ir al despacho de Kerry, cuando su conciencia la paró en frío.

Se supone que Kerry debe de ocupar su antiguo puesto. ¿Que pensaría Kerry si ella se apresuraba a ir como un caballero defendiendo a su dama con armadura?

Que no confiaba en ella, esto es. Que pensaba que ella no podía manejar a una persona miserable como Michelle Graves, mal, muy mal Dar.

Paso, paso, paso.

Entonces había venido aquí, a su oficina y decidido esperar y ver lo que pasaba. Lamentablemente, había olvidado cuánto lamentaba tener que esperar algo. "Pienso que solo tendría satisfacción entrando y pegando." Refunfuñó su reflexión mirando la ventana. Había intentado concentrarse en su correo electrónico, pero se había encontrado en el mismo correo seis veces, y era una pregunta sobre un asesor personal de Mariana.

Suspiró. Tal vez tendría que ir a dar un paseo.

Paso, paso, paso.

Camino... pero esto no ayuda. Tamborileó los dedos en su muslo, curiosamente que casi la conduce a pensar en lo que pasaba al otro lado de la puerta. Maldita sea, Kerry... tendrás suficiente sentido para gritar pidiendo ayuda si tu la necesitas, ¿Verdad?

Correcto. Si, seguro...

Paso, paso, paso.

¿Y si Michelle intentaba jugar con ella? Dar se detuvo, presionando las yemas de sus dedos en la ventana, su respiración acelerada de repente. ¿Y si Kerry? Borró el pensamiento de su mente. No seas estúpida, Dar. No comiences esta mierda. Ni la insultes pensándolo. Ella te ama. Dar dejó apoyar su cuerpo brevemente en el cristal calentado por el sol. Solo ve allí o siéntate antes de que te vuelvas loca.

Pero no se movió. En cambio, solo se quedó mirando las olas durante unos minutos, dejando que la calma azul del mar la tranquilizara.

Hasta que oyó unos pasos suaves, rítmicos en el pasillo trasero. Maldita sea. Blasfemó, corriendo hacia el sillón, sentándose antes de que el golpe suave sonara en su puerta. Respiró hondo, y apoyó su barbilla en su puño, recogiendo un informe al azar y estudiándolo. "Adelante."

La puerta se abrió, y Kerry entró. "Hey."

Dar se obligó a esperar unos segundos antes de alzar la mirada, saboreando la vista de su amante realmente aliviada. "Hey tu..." Kerry parecía normal, un poco nerviosa, definitivamente un buen signo.

La rubia mujer cruzó hasta el escritorio, sentándose en su sitio favorito, sobre la esquina, poniendo la mano sobre la superficie de madera e inclinándose un poco en ella. "Encargué nuestro almuerzo a María... que ha ido al chino a pedirlo."

"Mm... me preguntaba donde había ido." Dar reflexionó, dejando su informe encima de la mesa, y sonriendo a Kerry. "Gracias."

Kerry sonrió. "Cuando quieras... escucha, Michelle Graver estuvo aquí."

Dar asintió con la cabeza. "Lo sé... María me lo dijo." Contestó casualmente. "Pero me dijo que tu estabas con ella, entonces supe que todo estaba bajo control."

"Oh." Kerry sorprendida sintió una sacudida de orgullo. "Bien... si... lo hice." Confirmó. "Quiero decir... tenía un problema, lo deduje, y conseguimos arreglarlo." Suspiró satisfecha. "Yo estaba un poco preocupaba de tratar con ella... pero la cosa resultó... bien, y todo... está arreglado ahora."

Dar sonrió. "Buen trabajo." Acarició la rodilla de Kerry. "Sabía que podías manejarla."

Kerry afirmó con la cabeza un poco, doblando los brazos sobre su pecho. "Sip... esto era... me sentí bien." Admitió. "Y creo que incluso llegamos a un entendimiento... tal vez no sea tan repugnante ahora."

Una ceja oscura se levantó. "¿Realmente?"

"Si... hablé con ella las cosas abiertamente... arreglando unas ideas falsas que tenía." Kerry contestó.

"¿Tu hiciste?" Dar preguntó, con curiosidad. "¿Cómo que?"

"Uh." La mujer rubia rascó su barbilla. "Bien, sobre aquella cosa de Orlando... ya sabes." Contestó desenvuelta.

"Oh... correcto... eso." Dar contestó mirando el mar. "Bien, seguro que lo aclaraste todo."

Kerry permaneció silenciosa durante un momento, saboreando la confianza que Dar había depositado en ella. "Gracias por confiar en mi... pensé que ibas a entrar en algún momento, solo para asegurarte que ella se comportaba bien conmigo."

Abiertos, unos inocentes ojos azules se fijaron en ella, cuando Dar mordisqueó su labio inferior. "Esa idea nunca cruzó por mi mente." Dijo, sinceramente. "Solo volví aquí, estudié mis informes sin preocupación alguna."

Los ojos de Kerry miraron el papel. "¿Realmente?"

"Sip." Dar sonrió.

La rubia mujer suavemente cogió y levantó el papel, entonces afectuosamente acarició la mejilla de Dar. "Estabas impaciente."

Dar echó un vistazo el informe con las puntas destrozadas, con la mirada de un niño de seis años pillado cogiendo la caja de galletas. "Uh oh." Entonces se rió, apoyándose en el sillón y relajándose, encogiendo sus hombros con una mirada de impotencia simpática. "Pero me quedé aquí, ¿Eso no cuenta?"

Kerry intentó sostener su mirada acusadora, pero la perdió y comenzó a reírse también. "Si, si que cuenta." Se inclinó y besó a Dar ligeramente. "Y gracias."

La mujer más alta suspiró, dándole una mirada avergonzada sobre las pestañas oscuras. "¿Por ser un grano de nerviosa preocupación?" Contestó. "¿Incluso aunque yo sepa mejor?"

Kerry poniendo una mano sobre su mejilla. "Por preocuparte." Contestó. "No estabas preocupada sobre si yo era capaz de resolver el problema, ¿Verdad?" Esperó la negativa. "Estabas preocupada sobre si ella sería repugnante conmigo." Ahora movió afirmativamente la cabeza. "Bien, lo intentó, pero arreglamos las cosas."

Dar frunció el ceño. "Perra."

"Dar, pensó que tu jugabas con ella." Kerry le dijo. "Yo habría sido una perra, también."

"Mmph." Un gruñido afirmativo. "Si, bien... puedo ver tu punto de vista." Dar suspiró. De todos modos... escucha, sobre lo de San Valentín."

Kerry parpadeó por el cambio repentino del tema. "Um... ¿sip?"

"¿Tiene que ser solo un día?" Dar preguntó. "Usé un poco de mi tiempo para intentar pensar en ello... bien, de todos modos... no podía decidirme entre un par de cosas, entonces pensé que tal vez podríamos hacer ambas."

"Uh... bien... seguro." Una pausa... "¿En qué estás pensando?"

"Bien..." Dar se inclinó hacia atrás, tocándose la barbilla con el lápiz. "La primera cosa implica una bañera grande, una botella de aceite de masaje, trufas y luz de velas."

Los ojos de Kerry se iban abriendo a medida de que ella hablaba. "Oooo... ¿Podemos hacer eso esta noche?"

Dar sonrió seductoramente. "Puedes apostarlo."



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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

Mensaje  malena el Marzo 24th 2017, 11:31 pm

Tanto para esto. Dar se inclinó hacia atrás en su silla y cerrando los ojos, dejando los comentarios sobre los viajes que sonaban a través del altavoz, por delante de ella. La luz de la luna brillaba en su ventana, giró la cabeza para verlo, levantando su mano frotándose el cuello.

Las reuniones de la junta directiva, cuando eran internacionales eran como un grano en el culo. Pero Dar no había sido capaz de evadirse de esto, ya que Les aprovechó la oportunidad para presentarla al resto del directorio.

Suspiró. Kerry se había ido a casa hacía horas, cooperando con Mark, y lamentaba no poder dejar el grupo e ir a juntarse con Dar.

"No te preocupes por ello." Kerry le había dicho. "Tenemos toda una semana... y además, hoy fue un día realmente largo."

Sip, sip, sip... Dar se quejó silenciosamente, cerrando sus ojos y deseando tener alguna aspirina. Trató de alejar su dolor de cabeza de su mente, y pensar en algo más agradable en cambio. En bañeras clientes, por ejemplo... Kerry había mencionado que tendrían definitivamente un baño caliente para esta noche... y pollo frito y con fideos, sonaba algo muy, muy sabroso...

"¿Dar? ¿Qué piensas de esto?" La voz de Les interrumpió su fantasía.

Oh mierda. "Lo que pienso sobre esto es... que son las diez de la noche aquí en Miami, y no estamos yendo a ninguna parte. ¿Por qué no programamos una reunión cuando estemos todos juntos?" Eso es lanza insultos... a ver si así consigues que se muevan las cosas. "Eso es lo que pienso." Dar añadió, le pareció buena idea.

Tomando un sorbo de chocolate oyó un silbido suave del teléfono indicó un silencio sobresaltado. La otra Dar Roberts de leyenda, apuesto por ella. Hizo rodar sus ojos, cuando sus pies desnudos que descansaban sobre su escritorio, cruzando educadamente sus tobillos. ¿Lamentando tu decisión, Les? ¿La próxima vez preguntarás primero, ¡eh!?

Un carraspeo. "Bien." Les respondió. "Sería una buena idea." Suspiró. "Bien... Ha sido un lunes después de un gran desastre... reprogramemos para el viernes, ¿de acuerdo?"

Bien. Llamaría desde su teléfono móvil, estando sobre el Atlántico. "Me parece bien." Estuvo de acuerdo, sofocando una sonrisa. "Tendré la propuesta para el nuevo hub de conexión de la red, para entonces."

"Bien... bien... entonces, buenas noches, señoras y señores." Haciendo una pausa. "Y Dar."

Esto la golpeó por sorpresa, y ella se puso a reír, oyendo como se iban cerrando las líneas del resto del grupo participante. "Buenas noches." Suspiró, cortando su llamada, sacudiendo la cabeza. Tanto para mi primera reunión con la junta directiva... Pero al menos ha sido más productivo y menos antagonista que sus reuniones de personal habituales... tal vez eso era un buen signo.

La oficina estaba muy tranquila, solo se oía el sonido del aire acondicionado, y el martilleó esporádico del disco duro rompiendo el silencio. Con un suspiro, se puso los zapatos y se levantó, cogiendo su chaqueta sobre los brazos llevándose a los hombros su maletín.

El paseo hacia el ascensor fue tranquilo también, y era consciente del sonido de sus pasos cuando cruzó el vestíbulo largo y vacío, dirigiéndose hacia la puerta. El guardia de seguridad la vio y le abrió la puerta de manera militar.

"Buenas noches, señorita Roberts." Él comentó, cortésmente. "¿Larga noche, eh?"

"Buenas noches Pete." Dirigiéndole una sonrisa... "Lo de siempre, lo mismo de siempre... ya lo sabes."

"Si, señora, pero como no la vimos durante la noche... me preguntaba si había cambiado de oficinas."

No, solo prioridades. "He estado aquí... solo hasta la tarde." Comentó. "Ten cuidado."

Caminó a través del aparcamiento vacío y abrió el Lexus, colocando su portátil dentro y entrando, exhalando cuando sintió el suave cuero rodearla al sentarse. Cerró la puerta, descansando sus manos sobre el volante un momento, antes de arrancar el coche y sacarlo del aparcamiento.



***



Kerry estaba enroscada en el sofá, con su cabeza descansado en el brazo, y Chino acurrucado contra su vientre. Tenía sus ojos posados en la pantalla de la televisión, aunque se encontraba mirando el reloj todo el rato. Maldita sea, Dar... ¿Qué tipo de reunión estúpida puedes tener hasta tan tarde?

Vamos, Kerry... eso es su trabajo, ¿Recuerdas? No pienses mal por hacerlo... así va a ser también cuando estés reemplazándola, así será.

Ah bien. Ella se acurrucó más abajo en el sofá mirando al hombre del cocodrilo tratando de atrapar a un cocodrilo. Él estaba lanzando la red cuando sonó el teléfono. Lo cogió inmediatamente. "¿Hola?"

"Hey." La voz de Dar parecía silenciosa sobre el sonido de los motores del barco. "Estoy en el ferry."

"Lo oigo." Kerry respondió. "¿Como fue la reunión?"

"Una mierda." La ejecutiva respondió. "Esto lo ha echo Les solo para estar a través de tres continentes al mismo tiempo... finalmente se lo dije y reprogramó para el viernes."

"Ew." Kerry contestó. "Esto no es justo."

"Nah... estaremos navegando... que para algo Dios hizo los teléfonos móviles." Dar se rió entre dientes. "¿Cómo ha ido tu noche?"

Kerry se dio la vuelta, dejando su cuerpo en el brazo del sofá. "Bien llegué a casa... fui a comprar la cena... la coloqué en el refrigerador y cogí a Chino y nos fuimos a dar un largo paseo."

"Puedo vivir de Corn Flakes, no tenias por qué ir a comprar." Dar protestó suavemente.

"Tu no puedes vivir de Corn Flakes, Dar Roberts... tan tranquila." Kerry protestó. "Después fui al gimnasio durante un par de horas, es un gimnasio bastante bueno, Dar." Ellas habían estado usando el gimnasio cerca del trabajo y Dar aún no había tenido tiempo de enseñarle el de la isla.

"Sip... No he estado allí últimamente." Su amante le respondió tristemente. "Pero está bastante bien... tiene algunas cosas... que el del trabajo carece."

"Mm... sip... luego llegué a casa, me duché y estoy viendo a Steve Irwin y te estoy esperando." Kerry concluyó.

Dar no pudo evitar una pequeña sonrisa tonta que asomó en su cara oyendo las palabras de Kerry. "¿Esperándome?"

"Sip." Kerry confirmó. "Chino y yo estamos aquí ahora mismo, mirando la puerta."

Sonó una risa suave. "Bien, voy a aparcar ahora mismo, creo que te veré en un minuto." Colgó saliendo del coche, cerrándolo con llave, y dirigiéndose hacia la entrada del condominio. En la puerta se paró, reflexionando.

¿Cuántas veces había llegado a casa, como ahora, en un silencio tranquilo? ¿Durante cuántos años? La idea que había alguien esperándole... Dios.

Pensativamente, tecleó el código y abrió la puerta, pasando dentro oyendo como un cachorro corría hacia ella y una rubia sonriente la saludó. "Hola chicas." Dar dejó caer su maletín y se arrodilló, saludando a Chino un momento antes de ponerse en pie y afrontar a Kerry que estaba a su lado.

"Hey... aquí, dame tu chaqueta... pareces agotada." Kerry cogió la chaqueta de su brazo, sintiendo como Dar la acercaba sosteniéndola en sus brazos. "Por..."

Dar liberó sus manos, y dejó caer sus brazos sobre los hombros de Kerry, entrelazando sus dedos detrás del cuello de la mujer más pequeña. Miró sus ojos verdes perplejos, lamentando no poder tener palabras para definir la emoción que sentía en este momento. Lo intentó, pero no lo consiguió, entonces simplemente acarició la cercana cabeza de Kerry y suavemente la besó. "Gracias."

"¿Dar?" La rubia mujer preguntó, retirándose suavemente un poco y mirándola con preocupación. "¿Estás bien?"

No había realmente ningún modo de que ella pudiera explicarlo. "Sip." Sonriendo. "Solo que ha sido un día muy largo, eso es todo." Torpemente, dejó caer sus brazos, retrocediendo. "Voy a cambiarme... necesito un café." Frotando cansinamente su cuello. "Hace tiempo que no tenia tanto dolor de cabeza."

Kerry movió a un lado la cabeza. "Mm... déjame ayudarte." Acompañó a Dar al dormitorio, y le sacó la chaqueta, colocándola en la silla cerca del armario.

"Soy capaz de quitarme la ropa." Dar protestó suavemente, intrigada por la mirada de concentración de la cara de su amante.

"Bueno, eso seguro... lo sé... pero es mucho más divertido para mi, si lo hago." Kerry contestó, desabrochando la hebilla del delgado cinturón que estaba en la falda de Dar. "Si tu lo haces. Como siempre... bien, en cambio si yo lo hago..." Bajando la cremallera de la falda, dejándola solo con la camisa de seda.

"Si tu lo haces..." Dar repitió suavemente, remontando la línea de su mandíbula. "Se hace mucho más interesante."

"Correcto." Kerry estuvo de acuerdo, desabrochando la camisa, dejándola caer abierta, liberando un olor suave que era de Dar, y un poco perfumado. Deslizó sus manos bajo la tela, dejando a sus dedos recorrer la espalda bajando hacia el liso, y poderoso trasero, riendo y notando la tensión que sintió allí. "Vamos, acuéstate." Suavemente sacó la camisa, dejando que Dar bajara sus brazos sintiendo la frialdad, cuando el aire acondicionado acarició su piel.

Esto parecía un sueño, realmente, pero Dar no podía protestar. Permitió que Kerry la condujera a la cama de agua, y suavemente se acostó, sintiendo la superficie moverse bajo su peso. Se dio la vuelta y extendió sus brazos un poco, sintiendo como el aire se calentaba sobre su espalda cuando Kerry se colocó sobre ella, sentándose a horcajadas sobre sus caderas.

Los dedos resbalaron bajo los ganchos del sujetador y lo liberaban, frotando suavemente el área. Las manos de Kerry estaban calientes y fuertes, y Dar sintió como la rigidez se relajaba casi inmediatamente cuando su compañera empezó a trabajar, masajeando los músculos de sus hombros, haciendo sonar murmullos de apreciación en ella. "Mmm..."

"Dios... realmente estás tensa." Kerry comentó suavemente, deslizando las manos por el cuello y hombros de Dar aliviándola bajo su masaje. "Tenemos que conseguirte un sillón reclinable para tu oficina..." Escuchó la sonrisita de Dar, sintiendo la vibración en la yema de sus dedos cuando acariciaron alrededor de las costillas de la mujer más alta.

"Hey..." Dar se rió entre dientes otra vez.

"Ups... disculpa... olvidé que tenías cosquillas aquí." Kerry rió, apretando de nuevo allí a propósito, solo para oír nuevamente su risa. Cogiendo una botella de aceite de almendras de la mesita de noche, la abrió poniendo un poco en sus manos frotándolas antes de volver a masajear los músculos. "¿Cómo te sientes?"

El aceite dejaba rastros a través de su piel, y Dar soltó un largo suspiro, de satisfacción. "Eres la mejor."

Kerry miró la lisa y bronceada espalda con un sentimiento de placer. "¿Lo soy?" Preguntó. "¿La mejor en que?"

"En todo." Dar masculló. "La mejor ayudante.... la mejor cocinera... das los mejores masajes..."

La rubia mujer rubia rió entre dientes contenta. "Esto es realmente bonito... nunca antes he sido la mejor... excepto en los discursos." Rectificó. "Pero esto realmente no cuenta... ya que solo quiere decir que tengo argumentos para todo."

Dar dobló sus brazos, descansando su barbilla en ellos pensativa, luego respondió echando una mirada atrás silenciosamente. "Tu eres mi mejor amiga." Luego añadió, con un poco de anhelo. "Nunca pensé en tener uno hasta que te encontré."

Kerry la miró, se inclinó y colocó un suave beso en el centro de la espalda. "Me alegro de que estuvieras en mi camino." Subió y besó un poco más arriba. "Como tu eres mi mejor amiga... y la mejor cosa que me ha pasado en toda mi vida." Pronunció suavemente, directamente en el oído de Dar.

Una risa suave sonó a cambio. Frotando los hombros de Dar ligeramente dijo. "Gírate... tengo que seguir por delante."

Dar se giró levantando la ceja, y ella se encontró cara a cara con aquellos ojos asombrosamente azules, y un cuerpo desnudo, poderoso atrapado bajo el suyo.

Whoa. Kerry dejó sus manos apoyarse en el vientre liso, extendiendo sus dedos y comenzando un suave masaje, rítmico. Dios, Dar es tan fuerte. Podía sentirlo, mientras subía a través de su clavícula y sus hombros, sentía sus músculos gruesos, poderosos fuir bajo la piel a través de sus brazos. Kerry se inclinó para hacer más presión, y se encontró mirando directamente aquél centelleó, divertidos ojos azules. "Sabes..." Hizo una pausa, sintiendo el leve movimiento bajo las yemas de sus dedos. Era casi asustadizo. Casi intimidante.

"¿Qué?" Dar preguntó, mirando su cara.

"Creo que sé como se siente Steve Irwin(9) cuando está encima de un cocodrilo." Kerry le dijo.

Ambas cejas se alzaron. "Caramba gracias." Dijo Dar arrastrando sus palabras.

"No, no es eso... de ninguna manera te digo que pareces un cocodrilo, Dar..." Kerry se rió. "Es solo que ellos siempre parecen más fuertes que él, y tu consigues que sienta lo mismo en cualquier momento, el ruido podría... whoa... ¡yeah!"

Kerry sintió como de repente el cuarto giraba, luego un gran peso, caliente encima suyo. Abrió los ojos para ver muy cercanos dos ojos azules encima suyo. "Uh oh."

"¿Podría hacer esto?" Dar preguntó, con una sonrisa seductora, apoyándose y sujetando a su amante, mordiéndola ligeramente en el cuello. "¿Así?"

Kerry sintió como su respiración se aceleraba. "Estoy bastante segura que un mordisco en el cuello no le hace sentir esto a Steve." Respondió, tragando varias veces. "Pero si."

Dar volvió a girarse, permitiendo que la mujer rubia se colocara encima suyo. "Me gustó esto." Puso una mano hacia abajo acariciando el muslo de Kerry. "¿Por dónde estábamos?"

Kerry se deslizó encontrando sus labios. "Aquí mismo." Sintiendo las manos de Dar vagar por su cuerpo, levantando la camiseta que llevaba puesta dejando un rastro contra su piel. "Debería decir..." Saboreando los labios de Dar otra vez, entonces despacio, fue bajando su cuerpo, sintiendo el calor que desprendía el otro cuerpo. "Que te amo."

Dar absorbió el sentimiento maravilloso y tranquilo desprendido en esas palabras. "También te amo." Respondió, respirando irregularmente. "Y siempre lo voy a hacer."
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Re: Alerta de huracán, Melissa Good

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