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El corazón de cristal, B. L. Miller

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El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Enero 22nd 2013, 5:24 pm

PRIMERA PARTE

La multitud gritaba más fuerte mientras las luces se apagaban. Entre bambalinas, Crystal comprobó dos veces que los ajustes de su vestimenta con frutas estuvieran bien. Escuchó al director de producción, Rick, dar la bienvenida a todo el mundo y dar a conocer la lista de mujeres que se presentarían esa tarde. Todos eran nombres conocidos para ella, habiendo trabajado ya casi seis meses en el salón Tom Cat. Dos mujeres con escasa vestimenta arreglaban sus trajes listas para tomar sus posiciones en el escenario. Crystal inclinó la cabeza y esperó al lado del punto central.

—¡¡¡Y bien!!! Sin tardar más,... — dijo Rick. —Tengo el gusto de presentarles a las Tom Cat Kittens, con su protagonista principal, ¡¡la gatita del mes Crystal Peaks!!

La multitud gritó más fuerte mientras las luces iban tornándose tenues. La cortina subió y la música comenzó. Crystal envolvió su brazo izquierdo alrededor del tubo, esperando el momento justo. La conducción, el toque erótico, fue diseñado para captar el estado de ánimo carnal del público, y la rubia bailarina de striptease sabía cómo usar ese estado de ánimo para ventaja suya. Mostrando su sonrisa falsa a la audiencia, sus ojos escudriñaron las mesas más cercanas al escenario. La experiencia le había enseñado muy bien y Crystal pudo rápidamente escoger a sus principales posibles clientes. Escogiendo al mejor pretendiente, un hombre de mediana edad que sujetaba varios billetes en su mano, le guiñó el ojo y dio vueltas alrededor del tubo. Las demás chicas a ambos lados de ella hicieron lo mismo, y llevaron a cabo la misma rutinaria actuación.

Conforme la música iba cambiando Crystal tiró de su corsé arrancándolo con fuerza de su cuerpo dándole una sonrisa falsa en respuesta a sus aclamaciones, sacudió y meneó sus senos como muchas otras veces lo había hecho, manteniendo su mirada en él, pensando para sus adentros fríamente. Mira todo lo que quieras, jamás lo tendrás, oscilaba por el centro y se movía haciendo que sus pechos cubiertos de aceite saltaran y se balancearan al ritmo de la música.

Esta noche, sin embargo, el destino tuvo otros planes para la joven artista de striptease. Conforme avanzaba por el borde del escenario y se inclinaba para que su cliente colocara algunos billetes a lo largo de su tanga, una mano grande se extendió hacia ella y la empujó fuera del escenario. Crystal se encontró de pronto en el regazo de un hombre parcialmente calvo, la mano todavía agarraba su brazo.
—Quiero un poco más que una simple sacudida por mi dinero, cariño— le dijo lascivamente, usando su mano libre para tomarse la libertad de tocar sus pechos expuestos. Su fuerte agarre no le permitía liberarse, obligándola a soportar las caricias hasta que los gorilas de seguridad llegaron y le quitaron de encima al cliente ofensor.

Por más que quiso Crystal un minuto para poder recuperarse, una señal de Rick la forzó a volver sobre el escenario.

Varias filas atrás, el camarero colocó una bebida en la mesa. —¿Se les ofrece algo más?— preguntó.

—Estoy completamente servido— dijo el hombre mirando a su compañera sorprendentemente bella. —¿Qué hay de ti Laura?—

Ella sostenía su vaso a medio acabar.

—Estoy todavía trabajando en este, Peter.— Colocó su pluma sobre su cuaderno de notas y sonrió burlonamente. —Recuerda, emborracharme no ayuda a tu causa en absoluto. Mejor gasta tu dinero en 'clavarlo' por ahí.— Señalando a uno de los gorilas de seguridad.

—No me digas, eso ni en sueños — Peter contestó. Pasó sus dedos por su delgado cabello rojo y miró al de seguridad otra vez. —¿Tu piensas que él lo es?—

—Bueno— ella tomó otro sorbo de su whisky escocés con soda. —Si él es..., sería mejor que él fuera el que recibiera y no el que te diera o serás un pequeño hombre dolido por la mañana.—

—Oh, pero a un hombre le gusta eso — Peter suspiró, ganándose una risa ahogada de ella. —¿Y qué hay de ti?— Hizo señas con sus ojos hacia el escenario. —Un par como aquellos podría sofocarte.—

—Sí, excepto qué me tengo que ir — Laura terminó su bebida e hizo una seña al camarero. —Además no es por eso por lo que estamos aquí.—

—Si, si... sé que solo quieres obtener información para tu historia. ¡Santo Dios! ¿Acaso vas a ser una amargada para siempre?—

—No soy una amargada — dijo fríamente. —Simplemente no pienso que una artista de striptease sea exactamente lo que estoy buscando para que sea mi pareja, eso es todo.—

—¿Quién habló sobre un compromiso de por vida?, estoy hablándote de llevarte a la Señorita de Enormes
Tetas a tu apartamento y mecer su mundo por la noche.— Se apoyó hacia atrás y encendió un cigarrillo. —Vamos Laura. Tu necesitas más en la vida que solo tu ordenador y tus historias, tienes que admitir que ella es un digno y bonito paquete que admirar.—

—Gracias, pero no Peter. Estamos bien aquí, puedo ver correctamente cada detalle.— Bebió el contenido dejando que el líquido quemara a través de su garganta.

—Es tu elección.— Moviendo su cabeza. —No esta mal dejarse caer en el 'heno' de vez en cuando.—

—Eres tan lujurioso, Peter.— Con una sonrisa. —Estas viviendo con Michael, y andas corriendo de allá para acá como si fueras soltero. Deberías comprar condones por si acaso.—

—Por lo menos yo no necesito que un calendario me recuerde cuando fue la última vez que tuve relaciones sexuales.— Laura le dirigió una mirada de te voy a matar pero el joven sonrió burlonamente y miró de nuevo hacia el escenario.

—Di lo que quieras querida. Yo digo que aun así te mueres por ella.—

—No me muero por ella — resopló dándole un codazo en el brazo.

—¿Entonces por qué no has encontrado una compañera nueva para tu apartamento? Sabes muy bien que no puedes mantener ese apartamento tu sola.—

—Eres mi agente de alquiler, ¿cómo se supone que debo conseguir a alguien, si no muestras el apartamento?— Le replicó mientras agitaba su palillo para remover su bebida.

—No he podido encontrar todavía a alguien que cumpla tus altos requerimientos, Laura. No creo que ni el mismo Papa pueda cumplir con tus requerimientos.—

—¿Crees que estoy siendo irrazonable?—

—¿Irrazonable?— Peter tiró su cabeza hacia atrás y rió. —Quieres una persona que no fume, que no beba, un mes por adelantado de alquiler y aparte un mes de depósito, no mascotas, no niños, no... —

—Ya entendí — se quejó. —No soy tan mala, pero tengo que ser capaz de poder vivir con esa persona.— Suspiró y cogió su bebida. —¿No conoces a algún chico gay que esté buscando un lugar para vivir?—

—No querrías a ninguno de los que conozco, créeme.— Sonrió sarcásticamente y dio un enorme trago a su bebida. —Son todos unos neuróticos o desesperanzados colgados de sus madres o sus ex’s.—

—Oh, ¿quieres decir, cómo tu?— bromeó.

Peter fingió estar lastimado por un momento antes de sonreír abiertamente. —Bueno, al menos tengo a alguien que me lo haga y no solo una mano rosada y sus 5 amigos.—

—Touché.— Laura dijo mientras miraba su reloj de pulsera. —Se hace tarde y tengo que encontrarme con el editor mañana temprano.—

—¿No te moverán tu fecha tope de entrega?—

Laura negó con la cabeza. —¿Tu crees que pediría un crédito de un millón de dólares y aparte pidiera más tiempo?— Se puso de pie y cogió su chaqueta. —Gracias por venir conmigo esta noche.— Recogió su cuaderno de notas y su bolso después Peter le ayudó a ponerse su chaqueta.

—Llámame tan pronto como puedas en cuanto tengas a alguien para el apartamento.—

—Lo haré.— Mientras caminaban hacia la puerta Peter divisó una pizarra con docenas de tarjetas de anuncios sostenidas en el lugar por chinchetas multicolores. —Ah eso es una buena idea.— Metiendo la mano en el bolsillo sacó una de sus tarjetas y la colocó en medio de la pizarra.

***

Entrando en su apartamento, Crystal echó sus llaves sobre la mesita de café, e iba revisando su correo mientras se dirigía a la cocina. Correo basura. —Más cuentas — se quejó, y lanzó el montón de correo en el mueble de la alacena. Abrió el refrigerador para revelar tan solo algunos alimentos ya caducados y un brik casi vacío de leche. De pronto pensó en comprar algo pero ya era muy tarde y esa idea se esfumó. —¡Maldición!— La artista de striptease abrió el congelador y sacó una pizza congelada y la metió en el microondas, tomó un vaso de cristal de la alacena antes de encaminarse a la sala de estar. Al lado del sofá estaba una botella medio vacía de whisky que había comprado la noche anterior. Crystal tomó asiento y llenó el vaso antes de alcanzar la pitillera y su encendedor. Inhaló el humo lentamente quemando sus pulmones, contuvo el aliento un momento antes de dejarlo salir lentamente. Casi instantáneamente sintió los efectos, su cuerpo relajándose bajo la influencia de la marihuana. Otra larga inhalación seguida por varios tragos de whisky. La stripper ya estaba demasiado colocada como para recordar la cena. Encendió la televisión, presionó los botones del control remoto hasta que encontró el canal de videos de música. Prestó poca atención a la pantalla dándole más importancia a su bebida y al porro que entumecía sus sentidos.

La nariz de Crystal notó un fuerte olor a humo que la hizo despertar de su inconsciencia. —¿Pe- pero que demonios?— Con su mente aun borrosa le tomo unos cuantos segundos más darse cuenta de que algo andaba mal. Para entonces el fuego del microondas se había propagado por encima de las alacenas y a través de la cocina. El fuego ya se había extendido demasiado como para poder apagarlo con un extintor. Crystal tomó una caja de cartón que estaba vacía y comenzó a llenar la caja de sus posesiones más preciadas; un trofeo pequeño, una figurilla de cerámica, un álbum viejo de fotos, una carpeta con sus documentos importantes y cuanta ropa podía salvar. Como acto reflejo colocó su cartera alrededor de su cuello temiendo no poder regresar después por ella. Y estaba en lo correcto.

El cuerpo de bomberos estaba ya allí, habiendo sido llamado por uno de los vecinos. Tan pronto como Crystal salió de su apartamento, los bomberos entraron con mangueras para apagar las llamas. La stripper miraba impotente como los raudales de agua entraban en su apartamento, salvando la estructura pero arruinando todo lo que había dejado dentro. Quería gritar o no volverse loca y eligió esto último. Después de meter su identificación y su dinero en los bolsillos, consiguió a alguien que le cuidara la caja con sus pertenencias por esa noche. Después de asegurarse de que no necesitaba nada más, Crystal se marchó en busca de un bar cercano.

La rubia stripper sacaba 25 dólares cuando un tipo corpulento pero agradable se acercó a ella.

—¿Le puedo invitar a una bebida?—

—¿Acaso parece que necesito otra bebida?— Chasqueó. —Vete y desperdicia tus palabras en alguien mas.—

—Oye solo trataba de ser agradable— protestó. —Y observé que estabas muy sola.—

—¿Y no se te ocurrió que era porque quería estarlo?— Crystal golpeó su vaso vacío ruidosamente sobre la barra, captando la atención del camarero. El presunto conquistador se dio por vencido y regresó con sus compañeros mientras ella tomaba otra bebida.

—Última llamada— el camarero dijo cuando se alejó. La stripper tomó su bebida tan rápido como pudo, después guiñó un ojo y dio una sonrisa al barman para obtener otra bebida más antes de que cerrara la barra.

Tambaleándose afuera con el aire nocturno, Crystal iba tropezando por el camino hacia su incendiado apartamento y al estacionamiento donde su coche estaba estacionado. Pasaría la noche en el asiento trasero de su auto, estando demasiado borracha como para notar el frío de la madrugada.

***


Última edición por Ayelen el Junio 17th 2013, 1:32 pm, editado 1 vez
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Enero 22nd 2013, 5:29 pm

—No Laura, no he encontrado a nadie aún— haciendo gestos con las manos como si ella estuviera ahí. —Pondré mañana un anuncio en el periódico, ¿te parece bien? Si, te llamaré tan pronto sepa algo... Ok bye.— Colgó el teléfono y se reclinó en la silla. —Por favor, tome asiento señorita. ¿En que puedo ayudarla?—

—Necesito un apartamento.— Contestó.

—Bien, usted ha venido al lugar correcto.— Sonrió y sacó una enorme carpeta llena de fotografías. —Tenemos varios apartamentos disponibles dentro de ocho complejos diferentes a todo lo largo de esta zona. ¿Lo esta buscando amueblado o sin muebles, Señorita... ?—

—Sheridan, Crystal Sheridan. Estoy buscando uno que este amueblado. Pero tiene que ser por menos de 550 y que incluya los servicios comunitarios.—

—Bien... — Peter dio su mejor sonrisa mientras juntaba sus manos. —Me temo que el más económico que tenemos es uno de un solo dormitorio y lo tenemos en 665. —

—Oh.— Lanzó la tarjeta de presentación que había tomado de la pizarra en el club hacia el escritorio. —Buscaré en otra parte.—

Notando la marca de la chincheta en la tarjeta, le tomó a Peter tan solo un segundo para darse cuenta por qué la rubia le parecía tan familiar. —¡Espera!— Dijo excitadamente, agarrando con fuerza sus manos tratando de esconder su emoción. —¿Estaría interesada en compartir un apartamento con otra persona? Sé que es absolutamente adorable, tiene dos dormitorios, balcón, terraza y cuenta con estacionamiento privado. Se renta en 450 y usted paga la mitad de los servicios públicos.— Abrió el cajón del archivero y sacó la carpeta del apartamento de Laura.

Crystal dudó. —No me llevo bien con compañeros de cuarto.—

—Oh, pero este es perfecto para usted—, contestó. —La mujer que vive allí, Laura, es una escritora y pasa la mayor parte del tiempo encerrada en su dormitorio trabajando en su historia.— Tomó la hoja de papel leyendo las reglas que Laura pedía, lo miraba cuando Crystal sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo de su chaqueta de mezclilla. Sonriendo discretamente tiró la lista de Laura en la papelera que estaba a un lado del escritorio.

—Ella es muy tranquila— aseguró.

—Bien. No puedo vivir con alguien que este jodiendo por la más mínima cosa.—

—Por supuesto que no.— Peter usó su pie para empujar lentamente la papelera bajo su escritorio. —Simplemente échele un vistazo a esto.— Acercó una de las fotos de la zona. —¿Había visto usted alguna vez un lugar más impresionante?, justo aquí esta la terraza, un lugar maravilloso donde puede tomar su desayuno hasta tarde los domingos y por aquí... — le mostró otra foto. —Esta es la mejor vista del lugar, los dormitorios están arriba así como también un baño completo. ¿Lo ve? Privacidad y comodidad, todo en uno.—

—Aun no estoy segura— Crystal mordió su labio inferior y miró de nuevo las fotografías. El apartamento era mejor que el que había perdido y el costo era sustancialmente poco. —¿Hay un cuarto de lavado en el lugar?—

—Mejor que eso.— Señaló una de las fotos. —¿Ve esas puertas con persianas? La lavadora y la secadora están allí. Lo único que necesita hacer es comprar su suavizante y su detergente.— Le señaló otra foto. —¿Tenía usted un lavaplatos en su anterior apartamento?—

—No—

—Los de mantenimiento acaban de instalar uno nuevo en este apartamento hace menos de dos meses. Seguramente una mujer tan ocupada como usted apreciaría la conveniencia de tener un lavaplatos y las facilidades del cuarto de lavado.—

—¿450 y la mitad de servicios públicos?—

—Exactamente. Por supuesto, solo necesita dar el primer mes, y otro de depósito para mayor seguridad — dijo dulcemente.

Crystal suspiró y se levantó. —Esto simplemente no va a funcionar.—

—P-pero esto es perfecto para usted.— El hombre pelirrojo protestó mientras se ponía de pie. —He estado en este particular apartamento y déjeme decirle que es absolutamente primoroso.— Gesticuló con las manos exageradamente. —¿Qué es lo que le ha parecido mal?—

—No tengo tanto dinero.—

—Si usted necesita una semana o dos, yo me aseguro de reservarlo para usted.—

—No puedo esperar una semana o dos. Mi apartamento fue destruido por el fuego anoche. Necesito un lugar ahora.—

—Oh pobre chica— Peter suspiró mientras colocaba sus manos en su cara. Crystal giró sus ojos y comenzó abrir la puerta. —Espere.— Dio un paso rodeando el escritorio y cerró la puerta. —Estoy seguro que podemos solucionarlo. Puede darme en pagos el primer mes incluyendo el de depósito.— Alcanzó de nuevo las fotos y se las volvió a mostrar. —Eche otro vistazo y ¿dígame si acaso no es un apartamento de ensueño? ¿le mencioné que se encuentra a una distancia que se puede recorrer a pie hasta el supermercado y al lago Bragg?—

Observar a Crystal mientras miraba las fotos, fue todo lo que Peter podía hacer para no reír nerviosamente por la emoción. —¿Antes de que decida el no aceptar, señorita Sheridan... Señorita, no es así?— Sonrió mientras inclinaba la cabeza. —Vamos a echarle un vistazo, ¿le parece?— Sin esperar respuesta comenzó a marcar el número telefónico de Laura. Por suerte la escritora no estaba en casa. —Pues bien— dijo y colgó el teléfono. —Si gusta podemos ir en mi coche, estaremos ahí en 5 minutos.— Tomó la llave pegada con cinta adhesiva de la carpeta de Laura y la metió en su bolsillo.

—Llevaré mi coche— Crystal dijo firmemente.

—Um... seguro, está bien. ¿Podría usted traerme de regreso aquí cuando terminemos?—

—Mi coche esta hecho un desastre — mintió. —es mejor llevar ambos autos.—

Peter se encogió de hombros y sonrió. —Señorita Sheridan, le garantizo que usted adorará este lugar.—
Una vez que llegaron al complejo, a Crystal no le quedó de otra más que estar de acuerdo con él. Cincuenta edificios se iban desplegando entre los árboles y caminos sinuosos ayudando a crear un sentido de privacidad entre los edificios. Siguiendo a Peter desde atrás. Estacionó su coche en el aparcamiento.

—¿Alguna vez había visto un lugar tan exquisito?— Peter preguntó mientras ella salía de su coche. —Tenemos un equipo de mantenimiento de tiempo completo con solo hacer una llamada.— Le señaló el camino hacia la puerta principal. Al abrir la puerta dió paso a una sala de estar diseñada con buen gusto. Piezas de arte abstracto colgaban de las paredes y plantas de cactus adornaban cada mesa. El sofá y la silla que hacían juego estaban elaborados de suave cuero café y una televisión bastante formidable abarcaba la mayor parte del centro de entretenimiento.

—Laura tiene el mejor gusto en lo que se refiere a decoración — Peter suspiró. —Veamos la cocina, ¿me acompaña?—

—¿Aquí es donde esta la lavadora y la secadora?— Crystal preguntó mientras pasaban al lado de las puertas de persiana.

—Sí. Ahora mire por acá, señorita Sheridan. Éste es el sueño de cualquier chef. Tiene su estante de especias, y esta encimera tiene quemadores desmontables que usted puede sustituir por una plancha o parrilla.—

—Nunca había visto una encimera que se pudiera hacer eso — admitió, mirándola cuidadosamente. Una pared de la cocina tenía una gran puerta de cristal corrediza que daba acceso a una terraza cómodamente distribuida. Había una mesa redonda blanca con sus respectivas sillas acolchonadas.

—Esos árboles son en su mayoría roble y arce — Peter dijo, señalando el medio acre de árboles que rodeaban el complejo del lago cercano. —Son muy bonitos en el otoño cuando cambian de colores.—

—Uh huh — Cristal contestó desinteresadamente mientras entraba de nuevo.

—Pues bien, supongo que ya no hay mas que mostrarle excepto el dormitorio.— Caminó hacia las escaleras. —Usted realmente adorará el balcón.— Puso su pie en el primer escalón y se detuvo cuando se dio cuenta de que ella no le seguía. —¿Señorita Sheridan?—

La stripper aun estaba parada en medio de la cocina asintiendo la cabeza con aprobación. —¿450 y la mitad de servicios públicos?—

Esta vez Peter no podía contener su emoción. Juntó sus manos y sonrió ampliamente. —Ahora mismo iré por el contrato que está en el auto.—

—Espere un momento. ¿No debería conocer a esta persona Laura antes de que tome una decisión?—

—Pues bien... si usted siente que eso es realmente necesario... — Tomó la agenda negra al lado del teléfono y comenzó a hojear las páginas. —Estoy seguro que la señorita Taylor se encuentra ahora con su editor, le haré una pequeña llamada.—

Pero Laura no estaba con su editor. Y tampoco estaba en casa de su hermano o de su madre, así como tampoco en los otros 12 lugares a los que Peter llamó. Crystal se ponía más nerviosa mientras el tiempo iba pasando. Peter le había dado el contrato de alquiler para llenarlo mientras esperaba y con cada pregunta la stripper se iba sintiendo más nerviosa, se había enamorado del lugar y estaba preocupada de que la escritora no la aprobara. El apartamento era 10 veces mejor que el que tenía. Cuando Peter salió a recoger los periódicos, Crystal fue arriba y encontró el dormitorio que esperaba pronto fuera de ella. Era mucho más grande de lo que había imaginado, con un baño de buen tamaño y una puerta de cristal corrediza que daba paso al balcón compartido con el dormitorio de Laura. A pesar de su aparente desinterés sobre la vista, Crystal se encontró esperando el poder despertar y tener la vista de los árboles y el cielo. Era un cambio positivo, ya que las vallas publicitarias y el muro de ladrillo habían sido la vista de su anterior apartamento.

Peter estaba a punto de darse por vencido cuando el teléfono sonó. —¿Hola?—

—¿Peter?— La voz de Laura se escuchaba lejos. —¿Qué pasa? Mi madre dijo que me has estado buscando.—

—¿Dónde estás?—

—En un teléfono público en el centro. ¿Qué es tan importante y qué haces en mi apartamento?—

—Tengo buenas noticias para ti. Encontré una compañera para tu apartamento, además le encantó el lugar. ¿Cómo de rápido puedes venir a casa?—

—¿A casa? Peter no puedo ir a casa ahora. Quedé en almorzar con Jenny y estaré en la escuela a las tres. ¿Podemos dejarlo para mañana?—

—Realmente ella necesita ocupar el apartamento inmediatamente, su apartamento se incendió anoche.—

—No me es posible ir ahora.— Suspiró y se frotó la frente. —¿Comprobaste todas sus referencias y dió el depósito?—

—Si, si, todo esta correcto.— Mintió. —Querida, te garantizo que es perfecta para ti, quiero decir, que es una perfecta compañera de apartamento para ti.—

—¿Qué te parece más tarde por la noche?—

—Eso sería demasiado tarde. Ella quizá buscará otro lugar y quien sabe cuánto tiempo pasará antes que pueda encontrar a alguien de nuevo.— Peter sabía que estaba apostando mucho a la suerte, pero tenía un buen presentimiento. —Laura, confía en mi.—

—Nada de fumar, nada de beber, nada de música fuerte, nada... —

—Nada de eso.— Le aseguró, mirando hacia el piso de arriba para cerciorarse que la mujer rubia no lo escuchara. —Creo que te sorprenderás de lo bien que se llevarán.—

—Peter, debo irme ya.— Vaciló por un momento. —¿Estas seguro que ella es lo que estoy buscando?—

—Afirmativo.— Contestó entusiasmado.

Laura dio otro suspiro. —Supongo que tendré que confiar en ti — dijo. —Pero si esto no funciona... —

—Funcionará, funcionará.— Contestó rápidamente, escuchando que Crystal venía bajando las escaleras. —Esto es simplemente fabuloso, Laura. Le daré las buenas noticias a la señorita Sheridan.— Colgó el teléfono antes de que ella pudiese decir cualquier otra cosa. Creo que Michael y yo mejor nos vamos a ese viaje a las montañas pronto.

—¿Logró comunicarse con ella?—

—No solo pude comunicarme con ella sino que también ya esta todo arreglado, Laura me dijo, si tu la apruebas entonces esta bien. Y si tienes cualquier pregunta acerca de ella, te puedo decir que la conozco de toda la vida. Si vienes conmigo de regreso a la oficina, concluiremos el contrato allí y te daré tu llave.—

***
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Enero 24th 2013, 7:04 pm

Era después del anochecer cuando Laura llegó a casa. La primera cosa que notó fue que el único cuarto que no estaba iluminado era su dormitorio. Oh no, no vas a dejar encendida cada luz en esta casa, pensó para sus adentros mientras se dirigía arriba por el pasillo.

Abriendo la puerta del frente, Laura se encontró asaltada por el olor de humo del cigarrillo. Una rubia estaba sentada sobre su sofá, un cenicero con varias colillas de cigarro y tres latas vacías de cerveza descansando sobre la mesita de café al lado de ella. —Tú debes ser Laura — dijo la mujer mientras se ponía de pie.

—Y tú debes de ser Crystal— la escritora contestó tendiéndole la mano. —¿No quiero comenzar con el pie izquierdo o cualquier cosa pero Peter no te informó sobre las reglas?—

—¿Las reglas?—

Laura subió su dedo índice y pulgar y pellizcó el puente de su nariz. —No permito fumar.—

—Estas bromeando.— La artista de striptease recogió su cerveza y tomó varios tragos. —El señor 'amable' no me dijo nada acerca de no fumar o las reglas.—

—Lo mataré — Laura mascullada, golpeando con los dedos sobre el mueble. —Lo siento, pero eso es algo con lo que no puedo vivir.— Recogió las latas de cerveza vacías y caminó hacia el fregadero para enjuagarlas antes de meterlas en una bolsa de plástico y guardarlas hasta que puedan ser devueltas a la tienda para el reciclaje. —Bien, no es el fin de mundo. Siempre puedes ir a la terraza a fumar.—

—Esto va a ser divertido — masculló Crystal. —Buscaré otro lugar mañana.— Bebió un largo trago de su cerveza y tomó el periódico. —¿Te importa si miro tu periódico?—

—Tómalo.— Laura abrió el refrigerador y miró dentro detenidamente. —¿Aún no has comido? Tengo sobrante de ensalada de pasta... — No vio la cara de náuseas que puso Crystal por la sugerencia. —... tofu, perros calientes o pizza.—

—¿Eres una fanática de la salud?—

—Creo en comer comida que no destruye mi cuerpo.— Colocó la caja de cartón en el mueble del mostrador. —La pizza es de Pizzas Shed.—

—Ya he probado algo de ahí— dijo Crystal, levantándose del sofá y cruzando hasta el otro lado del mostrador. —¿Qué hay en eso?—

—No mucho, champiñones, pimientos, hierbas— Laura bromeó, riéndose de la mueca de disgusto en la cara de la rubia. —Solo estoy bromeando. Los champiñones y los pimientos, eso todo.— Abrió la caja y le mostró a Crystal. —¿Una o dos?—

—Dos, me muero de hambre.— La artista de striptease colocó sus codos en el mostrador y usó su pie para colocar la pierna sobre el taburete cercano de la barra. —Gracias.—

—De nada.— La escritora se limpió las manos en el paño para secar los platos. —Intentemos esto de nuevo. Soy Laura Taylor.—

—Crystal Sheridan.—

—¿Así que, Crystal, Peter mencionó algo acerca de un incendio?— Colocó las pequeñas pizzas dentro del horno y lo encendió. Al ver el asentimiento de la rubia ella continuó. —Eso es una lástima. Tuvimos un incendio cuando yo era niña. ¿Estabas allí cuándo ocurrió?—

—Estaba durmiendo.—

—Tuviste suerte de sobrevivir.—

Crystal contestó gruñendo una respuesta ininteligible y trató de alcanzar otra cerveza. —¿Sabes dónde se encuentra la calle Humphrey?—

—¿Creo que está cerca de la calle Unión, por qué?—

—Hay un dormitorio disponible anunciado en el periódico.—

—Uf, no te gustaría estar en Humphrey.—

—Debo ir a donde mis posibilidades me lo permitan —dijo Crystal simplemente. —Mira, si el señor 'amable' me hubiera dicho cualquier cosa acerca de no fumar, no habría aceptado el apartamento—

—Debió haber sido un descuido por parte de Peter. Deja que ponga mis manos sobre él... Dejó el pensamiento sin terminar. —Podemos llegar a un arreglo.—

—¿Cómo qué? yo fumo y tu no quieres a un fumador.—

—Hagamos un trato. Tu puedes fumar en la terraza y el balcón, simplemente no adentro.—

—¿Quieres decir que si me apetece un cigarro en la mañana tengo que vestirme y salir fuera a la terraza?

— Crystal negó con la cabeza. —Conseguiré una de esas cosas con filtro de aire pero yo debería poder fumar en mi dormitorio si quiero.—

—Pero en ningún otro lado más — Laura le advirtió. —¿Él te comentó que sería la mitad en todos los servicios públicos y que pagarías por tus llamadas de larga distancia?—

—No te preocupes. No tengo un año de edad para hacer montones de llamadas telefónicas.—

—Muy bien, haremos la prueba y veremos cómo va.— Cerró el horno y señaló la alacena lejana. —¿Me podrías pasar por favor los platos?—

Minutos más tarde estaban sentadas en la terraza, comiendo pizza. Laura tomó un sorbo de su vaso de agua y recorrió con la mirada a la mujer sentada enfrente de ella. Crystal estaba sumamente callada, sólo se escuchaba el sonido del periódico procedente del lado del mostrador. Había algo vagamente familiar en la rubia para Laura pero no podía recordar de donde. —Pues bien Crystal — comenzó. —Yo soy escritora. ¿A qué te dedicas?—

—Soy... bailarina — contestó.

—¿Oh? ¿ballet?—

Crystal resopló y se encogió de hombros. —Algo parecido.— En ese momento su busca sonó. Tomándolo de su cintura, la artista de striptease lo sostuvo y miró ceñudamente el conocido número desplegado. —Necesito usar el teléfono.—

—En la sala de estar al lado del sofá — dijo Laura. Cuando Crystal dio la vuelta, la escritora se sintió obligada a mirar los pantalones vaqueros que marcaban perfectamente su bien formado trasero y bien torneados muslos. Fue entonces cuando pudo recordar por qué la rubia le parecía tan familiar. La artista de striptease. Oh Peter, esta vez estas realmente en problemas.

La llamada duró sólo algunos minutos pero eso fue suficiente para que Laura se terminara su pizza y metiera su plato en el lavaplatos. —Tengo algo que escribir así que, que pases buena noche — dijo mientras Crystal colgaba el teléfono. —Por favor asegúrate que todas las luces estén apagadas y las puertas estén cerradas.—

—Buenas noches.—

Crystal observó como su nueva compañera de apartamento subía las escaleras, dejándola sola. Tomando su pizza y su cerveza del mostrador, cogió el control remoto y se dejó caer sobre el sofá. Pasaba los canales mientras mordisqueaba su pizza, finalmente dejándolo en una comedia. El programa no le pareció interesante y cambio al canal de surfing. —Maldición.— El control aterrizó en la mesita de café y la lata de cerveza fue rápidamente vaciada. Un cigarrillo había sido encendido sin pensar y solo después de darle varias caladas recordó las reglas de Laura.

Maldiciendo otra vez, Crystal entró en la cocina, tomó las dos últimas latas de cerveza, y abrió la puerta de cristal corrediza. Sentándose en una de las sillas plásticas blancas, la artista de striptease puso sus pies en la verja de hierro y se quedó mirando fijamente hacia el oscuro cielo. ¿Qué diablos estoy haciendo aquí? No puedo estar viviendo con la Señorita Perfecta. Lanzó el cigarrillo lejos y abrió una cerveza. A lo lejos un búho echó gritos como saludo para las otras criaturas de la oscuridad. Tragando rápidamente, Crystal bebió con glotonería la mitad de la lata antes de entrar de nuevo. Buena noche para emborracharse, pensó amargamente. Se percató que Laura había dejado la puerta abierta del balcón porque podía escuchar a la otra mujer mecanografiando en el ordenador. Bebiendo toda su cerveza, Crystal estuvo parada ahí un momento y luego entró.

Laura escuchó la puerta corrediza de cristal cerrarse, seguida al poco tiempo por el sonido de unos pasos en las escaleras. Su puerta estaba entreabierta, y vio a la rubia pasar de largo con una lata de cerveza en su mano. Genial, probablemente tiene problema con la bebida. Suspirando fuertemente, negó con la cabeza y devolvió su atención a su historia. Solo logró escribir algunas frases antes de que el sonido de muebles moviéndose de un lado a otro la perturbara de nuevo. No voy a poder avanzar en mi trabajo con todo ese ruido. Apartándose de la ordenador Laura se levantó y caminó hacia el dormitorio de Crystal. —¿Necesitas ayuda?— Preguntó a través de la puerta cerrada.

—No, ya lo tengo todo resuelto — vino la respuesta.

—Bien, buenas noches entonces.— Esperó algunos segundos por una respuesta antes de regresar a su cuarto. Una vez adentro, cerró la puerta y tomó el teléfono. Marcando un número ya conocido, Laura esperó después de varios timbrazos antes que el contestador respondiera.

—Hola, somos Peter y Michael. No podemos atender el teléfono ahora, por favor deje un mensaje... beep.—

—Peter, soy Laura, sé que estás en casa así que contesta el teléfono.— Esperó un momento, luego continuó. —Bien. Llámame en cuanto puedas. Es muy importante.— Colgó por un momento el aparato receptor, luego lo levantó de nuevo y marcó otro número. Esta vez fue respondida por una voz agradable.

—¿Hola?—

—Hola Jenny, soy Laura.—

—¿Hola cariño, qué pasa?—

—¿Estás ocupada?—

—No, realmente no, solo miraba la televisión. ¿Sucede algo?—

Laura miró hacia la puerta. —No puedo hablar de esto por teléfono. ¿Puedo ir a tu casa?—

—¿Pasa algo malo? ¿Laura, te encuentras bien?—

—Estoy bien, Jen, solo necesito hablar.—

—Está bien, puedes venir. Aquí estaré.—

—Gracias, te veo en quince minutos o un poco menos.— Laura se despidió y colgó el teléfono. Pensó en decirle a Crystal que saldría pero decidió no hacerlo. Ella lo sabrá cuando escuche la puerta cerrarse.

Comenzó a atarse sus zapatos de lona y se puso su playera de mangas cortas azul claro.

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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Enero 26th 2013, 4:16 pm

Laura estacionó su Jeep en el camino de acceso, sonrió cuando vio la luz exterior encenderse y Jenny abría la puerta principal. Ellas habían terminado hace ya dos años y habían quedado como buenas amigas que compartían una relación muy especial que con solo una ex-amante se puede compartir. Jenny era terapeuta y acudir a ella era un lugar seguro para Laura donde poder ir a desahogarse de sus cosas. —Me alegro que estés en casa. No creerías lo que me ha pasado.— Decía mientras se acercaba a la puerta.
—¿Qué pudo haber pasado en el transcurso entre el almuerzo y ahora?— Jenny preguntó mientras entraban en la casa.
—Voy a matar a Peter.— Se sentó en el sofá, doblando su pierna debajo de ella mirando a su ex amante, quien se sentó al lado opuesto. —No creerás lo que hizo.—
—Creo que te consiguió a una compañera de apartamento... —
Laura bufó. —¿Una compañera de apartamento? Una compañera de apartamento del infierno, tal vez. Ella fuma y toma cervezas en su dormitorio por la noche.—
—¿Una fumadora?— Jenny negó con la cabeza. —¿En qué estaba pensando? ¿No le dijiste que necesitabas a alguien que no fumara?—
—Por supuesto que se lo dije. Le di una lista muy explícita de las reglas.— Pasó sus dedos por su pelo oscuro y suspiró. —Ella es una stripper.—
—¿Una stripper? ¿Quieres decir una chica 'me quito todo y colócame el dinero en la entrepierna', ese tipo de stripper?—
—Exactamente — Laura contestó.
—¿Y esto es lo que te tiene tan molesta?—
—Es que simplemente no va a funcionar.—
—¿Y ya estas tan segura de ello con tan solo un día?—
—No empieces con tus cosas de psicología conmigo, Jen — le advirtió la escritora. —Sólo me tomó algunos minutos en realidad.— Colocó su mano en la rodilla de Jenny, un gesto ya común entre las ex-amantes. —Nunca dice por favor y le sacas con trabajos un simple 'gracias'. —
—Así que no es para nada 'la Señorita Educada'. ¿Sabe que eres gay?—
Laura negó con la cabeza. —Creo que no, a menos que Peter le dijese.—
—¿Y tiene esta compañera del infierno un nombre?—
—Crystal.—
—Bien, ve el lado bueno de las cosas. Si Crystal es una stripper, tal vez te dará una función privada.— Jenny bromeó ganándose un golpe repentino en el muslo.
—No empieces. Esto es serio.—
—Para mí también lo es — la terapeuta estuvo de acuerdo, rozando con la yema de su dedo ligeramente el antebrazo de Laura.
—Sabes que no hay una ley que diga que las ex amantes no puedan dormir juntas de vez en cuando.—
—Es verdad — Jenny estuvo de acuerdo. —¿Pero piensas en realidad que es buena idea?—
—Oh, pienso que es una espléndida idea — Laura dijo con voz ronca, arrastrándose por el sofá hasta que sus labios estuvieran cerca de la oreja de su ex-amante. —Considéralo como una manera de recordar viejos tiempos.—
—Debería de considerar mejor que estás excitada — Jenny contestó.
—Pues bien, la falta de sexo no fue nunca un problema en nuestra relación, si mal no recuerdo.— La escritora continúo presionando y mordisqueando el lóbulo de Jenny. Su voz tomó un timbre muy sensual. —¿Qué te parece compartir tu cama conmigo esta noche, hmm?—
—Diablos, odio cuando utilizas ese tono de voz — Jenny contestó, contrayendo sus labios.
—Si, que más puedo decir — murmuró, bajando sus dedos desabrochando los botones de la blusa de Jenny. Pronto separó la blusa revelando una suave y blanca piel, sus pechos eran demasiado pequeños para perder el tiempo con un sostén. Laura la estiró en el sofá y comenzó a recorrer con sus labios a lo largo de la clavícula expuesta. De pronto sintió como los dedos de Jenny se enredan en su cabello guiándola hacia abajo. —¿Estas algo ansiosa no es así Jen?—
—¡Deja de bromear... oh!— Cualquier otra cosa que la terapeuta hubiera querido decir se esfumó cuando unos labios suaves se cerraron alrededor de su pezón y comenzaron a succionar.
Laura gimió sobre el seno con el que estaba jugando y presionó su cadera contra el cuerpo que se retorcía debajo de ella. —Extrañaba esto — murmuró, besando el camino a través del pecho de Jenny para lamer y besar el otro pezón. Sintiendo como tiraba fuertemente de su blusa, se levantó y dejó que la terapeuta vagara un poco con sus manos.
—Seguro no vas a dejar que se arrugue ¿verdad?—
Laura dejó de desabotonarle la blusa y miró hacia abajo a su ex-amante. —Sabes que no me gustan las arrugas.— Quitándose la blusa, la plegó pulcramente y la colocó en la mesita de café. El sostén fue el siguiente, doblando las copas una dentro de la otra. Jenny se quitó su ropa superior completamente y la lanzó a través del cuarto.
—Sabes que odio eso — dijo Laura, mirando con intención la blusa arrugada.
—Y yo odio la manera en que tú tienes que doblar todo.— Jenny peinó con sus dedos el cabello negro de Laura.
—Soy un poco neurótica con esto, ¿no es así?— Se volvió a recostar dejando que sus labios se rozaran. —¿Cómo pudiste vivir conmigo?—
—Bueno, pudiste haber tenido otros defectos peores que ser una compulsiva obsesiva.—
—¿Es eso como ser anal retentivo?— La escritora bromeaba mientras presionaba su muslo entre las piernas de Jenny, complacida por el gemido resultante. Plantó besos a lo largo de la mandíbula de la terapeuta hasta que sus labios encontraron una oreja enmarcada por cabello suave castaño. —Pienso que podemos encontrar algo mejor hacer que buscar los defectos de cada una. ¿No cree usted, mi pequeña analista?— Laura flexionó sus músculos para ejercer más presión.
—S-si, tienes toda la razón — Jenny estaba de acuerdo, su aliento sonaba con jadeos entrecortados. —No más bromas.—
—Creí que te gustaban las bromas.— Laura sonrió maliciosamente antes de bajar sus labios hasta el seno de su ex-amante. —Bromas y más bromas.—
***
Crystal gemía y se revolcaba en su cama durante varios minutos hasta que la pesadilla se hizo demasiado intensa y despertó aterrorizada. El corazón le latía aceleradamente, miró alrededor en la oscuridad, momentáneamente confundida por el ambiente desconocido. Los números rojos del reloj despertador la alumbraron, mostrándole que era muy tarde. Maldición, no esta noche no. Silenciosamente suplicó para que el sueño no siguiera eludiéndola. Frustrada, se enderezó y trató de alcanzar sus cigarrillos y encendedor. Segundos más tarde el humo gris formaba remolinos alrededor de su cabeza. Es solo porque es mi primera noche en un lugar nuevo, se dijo a sí misma. El pensamiento no le sirvió de nada a Crystal para relajarse y se encontró encendiendo la lámpara, permitiendo que la ligera luz pálida alejara las sombras y le ayudara a disipar su miedo. Miró el reloj de nuevo. —Creo que Laura no regresará esta noche. Apagó su cigarrillo en el cenicero, abrió el cajón de su mesita de noche y sacó una pequeña pipa de metal y algo de incienso. Después de asegurar el incienso lo encendió, Crystal llenó la pipa con marihuana que tenía escondida en una pequeña lata. El deseo de despejar sus sentimientos era demasiado fuerte como para resistirse. Su organismo finalmente se relajó bajo la influencia de la droga, las imágenes de su pesadilla se iban disipando. Tenía la vista ya nublada y con el dorso de su mano se limpió con enojo a través de sus ojos mientras las lágrimas comenzaban a caer.
Habían pasado casi dos meses desde la última pesadilla y había tenido la esperanza de que desaparecerían para siempre. Debí haberlo imaginado. Pensó amargamente mientras volvía a llenar el pequeño tubo. Las pesadillas... y los recuerdos que las causaban habían estado con ella por más de doce años ya y Cristal temía que nunca la dejaran. La droga le pegó duro después de su tercera calada y cuando por fin llegó el sueño a la stripper, lo hizo ya sin las pesadillas.
***
Laura llegó a casa a la mañana siguiente encontrando a Crystal sentada en la terraza, fumándose un cigarrillo y leyendo el diario de la mañana. —Buenos días.—
—Buenos días— la stripper contestó, colocando el periódico en la mesa.
Laura miró ceñudamente de manera fortuita las secciones del periódico por la forma revuelta en que estaban apiladas. ¿Por qué nadie pone las cosas de la forma en las que estaban antes? Reflexionó silenciosamente. —¿Has terminado con este?—
—Sí.— Crystal dio una larga calada de su cigarrillo soltando el humo a través de la verja de hierro. —¿Oye, te importaría si compro una cortina nueva para el baño? No me gusta la que tienes.—
—Um... seguro.— Laura se encogió de hombros. —Esa sólo tiene algunos meses de uso.—
—Sí pero no puedo soportar todas esas flores y holanes.— La stripper se levantó y metió su paquete de cigarrillos en el bolsillo de sus vaqueros. —Escogeré una nueva esta tarde de camino al trabajo.—
Mirándole los pechos ciñéndose contra de la blusa de algodón, Laura se sonrojó ante el recuerdo de Crystal haciendo oscilar sus pechos para el público en el Tom Cat Club. —¿En donde trabajas?— Preguntó, esperando iniciar una conversación entre las dos.
—En el centro — Crystal contestó, tomando el resto de su café.
Laura dejó que evadiera la conversación, teniendo sospecha de que el tema seguro no le era nada cómodo a la joven mujer. —Compraré tacos esta noche para la cena. ¿Te gustaría que comprara algunos para ti también?—
—Naa, no me gusta la comida de conejo.— Crystal miró su reloj de pulsera. —Me tengo que ir.—
—Bien, que tengas un buen día.— Laura recibió un gruñido como respuesta de la stripper mientras le pasaba por un lado y entraba al apartamento. No puedo creer que accedí a esto, pensó para sí. Sus ojos miraron el desorden sobre la mesa. Crystal había dejado ahí su taza de café, un plato lleno con migajas, una toalla de papel arrugada, y el periódico desorganizado. Incapaz de dejar todo en completo desorden, Laura llevó los platos al lavaplatos y puso en orden el periódico. Cuando se sirvió una taza de café, observó una marca que dejó la taza en el mueble de la cocina. —¿Te cuesta tanto tomar el paño y limpiar el mueble?— Laura murmuró maldiciones por varios minutos mientras limpiaba el mueble y la cocina. Cuando terminó su tarea, descolgó el teléfono y llamó a la oficina de Peter solo para enterarse que había tomado el día libre. Entonces marcó a su casa.
—Hola, somos Peter y Michael. No podemos contestar el teléfono ahora, por favor deje un de mensaje... beep.—
—Peter, ¿dónde estas? Llámame en cuanto puedas.— Al no conseguir desahogarse con la persona que quería, Laura llamó a la oficina de Jenny.
—Tienes suerte de que la señora Cranston haya cancelado — Jenny dijo cuándo Laura entró en su oficina. —Tengo cuarenta minutos disponibles antes de mi siguiente cita. ¿Qué pasa? ¿Sigues teniendo problemas con tu compañera sacada del infierno?—
—Ella me vuelve loca, Jen. La mujer no conoce el significado de la limpieza mas que de ella misma.— Laura se dejó caer en el sofá y suspiró. —Revolvió todo mi periódico y apuesto a que es alérgica a meter los platos sucios al lavaplatos.—
Jenny asintió con la cabeza, conociendo muy bien la obsesión de su ex-amante de limpiar. —¿Ella es realmente una haragana o simplemente no es tan limpia y ordenada como tú lo eres?—
—No le estoy pidiendo que limpie el piso todos los días — la escritora se defendió. —Pero ¿la mataría pasarle un trapo al mueble de la cocina? Deberías de haber visto el cuarto de baño.— Sin darle oportunidad a Jenny a interrumpir, Laura continuó. —¿Tú debes suponer que ella tendría que poner su toalla colgada en la barra justamente diseñada para eso, no es así? No, claro que no. Ella la dejó tirada arriba del cesto de ropa. No es que no hubiera en cualquier otro sitio una barra para colgar la toalla.—
Jenny cerró sus ojos, no queriendo realmente preguntar. —¿Qué había en la barra?—
—Las braguitas, si es que se le pueden llamar braguitas al triángulo con un hilo dental. ¿Cómo puede estar a gusto con aquello metido entre su trasero de cualquier forma?—
—No pienso que esos sean diseñados para la comodidad, Laura. Son probablemente para su trabajo.—
—No me importa, no deben estar colgados en la barra para las toallas.—
—Preferirías que colocara una cuerda para tender la ropa y los colgara por allí? Obviamente no son de la clase que deban meterse en una secadora. No todo el mundo lleva puestos suaves braguitas blancas de algodón — Jenny razonó. Laura miró ceñudamente por las lógicas y obvias palabras de la terapeuta.
—Pues bien, pero ella no los puede dejar por allí — dijo finalmente, calmando su agitación.
—Entonces sugiérele alguna parte donde las pueda colgar. Si no después colgara su ropa mojada sobre la cortina para la ducha. ¿Qué otras cosas horribles hace?—
—Piensas que estoy siendo irrazonable, ¿no es así?
—No estas siendo irrazonable, Laura. Tienes algunos puntos válidos. Especialmente en que Crystal no recoge su propio desorden. Sin embargo, tienes que ser un poco flexible. Ella paga ahora la mitad de las cuentas también. Ya no puedes tener el completo control del apartamento.—
—¿Sabes?, voy a matar a Peter cuando lo encuentre.—
—Lo sé — Jenny dijo, sabiendo que no era una amenaza en serio. Peter y Laura habían sido amigos desde la escuela secundaria, cualquier cosa que se hicieran uno al otro siempre se perdonaban —Así que no se te ocurra molestarla por la ropa interior en el cuarto de baño.—
Laura suspiró con resignación. —Muy bien, pero ella tiene que ser más responsable y recoger sus cosas. No voy a ser su criada personal.—
—¿Va a estar allí mañana por la noche?—
—No sé — Laura se encogió de hombros. —No había pensado en eso. Creo que tal vez estará trabajando.—
—Deberías investigar eso antes de que todo el mundo llegue.— Jenny sonrió burlonamente. —O por lo menos le deberías advertir sobre tu madre.—
Laura puso sus ojos en blanco y gimió. —Por dios la reunión, lo había olvidado, ahora todo mundo será testigo. ¿Te puedes imaginar que diría mi madre si se entera de que vivo con una stripper?—
—Enloquecería... probablemente sería peor que cuando se enteró de lo nuestro — dijo Jenny. —¿Y hablando del diablo, sabe que iré?—
—No. Pero creo que no se sorprenderá por tu presencia. Sabes qué tienes un lugar muy especial en su corazón.—
Jenny dio un resoplido burlón. —No empieces, Laura. Sé muy bien que tu madre tiene sus costumbres muy arraigadas y nada le hará cambiar su manera de pensar. Voy sólo porque Bobby espera que esté allí.—
—Y dime, ¿qué le compraste?—
Jenny sonrió. —¿Te acuerdas de esos altavoces para el sistema estéreo que quería para su coche? Pensé que eso haría un gran regalo de graduación.—
Los ojos de Laura se ensancharon. —Estás bromeando. Eso te tuvo que haber costado mas de 200 dólares.—
—Doscientos ochenta y siete, realmente.— Jenny se encogió de hombros. —¿Qué puedo decir? Le dije que si se lucía en sus exámenes de Física le regalaría algo especial.—
—No me extraña que haya estudiado tan duro. Mamá y yo le dijimos que nada de altavoces.—
—Bueno, tu madre le compró esa ordenador y la impresora.—
—Y yo le compré los programas que necesitaba para tenerlo todo listo.—
—Excepto por su acceso al internet, su dirección de correo electrónico y un suministro ilimitado de todas las chicas solteras de todas las universidades del país — Jenny agregó.
—No creo que tenga que buscar mucho por una novia, Jen. Ya tiene a bastantes llamando a casa de mamá, ¿cómo una docena de chicas por noche buscándole?—
—Te lo dije, ¿recuerdas? ¿Cuándo tenía trece años de edad y sus cejas comenzaron a oscurecerse, no te dije que las chicas irían todas sobre él?— La terapeuta sonrió satisfecha. —Hay algo en ustedes los Taylor que las mujeres no podemos resistir.—
—¿Sí? ¿Entonces por qué estoy aun soltera?— Laura preguntó con una sonrisa.
—Porque la señorita correcta no ha llegado todavía. ¿Quién sabe? Tal vez tu y Crystal... —
—Ni siquiera lo pienses — la escritora advirtió. Un golpe rápido en la puerta fue seguido por la secretaria de Jenny abriendo la puerta y asomando su cabeza adentro.
—¿Señorita Foster? Su cita de las once en punto está en la sala de espera y parece muy angustiada.—
—¿En serio?— Jenny levantó sus cejas en sorpresa. Miró en su reloj de pulsera y notó que su cliente había llegado media hora antes de su hora habitual. La terapeuta sonrió disculpándose con Laura. —Creo que mejor aquí terminamos nuestra conversación. Te veo mañana por la noche.—
—Ok cariño.— Se dieron un beso y un abrazo rápido antes de que Jenny acompañara a Laura a la salida de su consultorio y enseguida entró la señora Duncan toda llorosa.


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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Enero 28th 2013, 5:04 pm

Laura estaba sentada delante de la ordenador, borrando el montón de correo electrónico sin contestar cuando escuchó el sonido de la llave abriendo el cerrojo en el primer piso. Una mirada rápida en el reloj en la esquina inferior de la pantalla le dio la hora, solo algunos minutos faltaban para la media noche. Salió de su cuarto y bajó las escaleras, entró en la cocina y vio que Crystal tomaba una cerveza del refrigerador.

¿Acaso no bebes otra cosa? Laura pensó antes de hablar. —Ejem — esperó a que la stripper volteara a verla para continuar. —¿Vas a trabajar mañana por la tarde?—

La rubia abrió la lata y tomó varios tragos antes de contestar. —No. ¿Por qué? ¿Necesitas el apartamento para algo por la noche?—

—Mi hermano pequeño se gradúa del bachillerato con honores y le daremos una cena mañana por la noche.— Laura tenía muy claro en su mente, las estrictas reglas de su madre en relación a las reglas de etiqueta y luchó contra el deseo de no tener que presentar a su familia a su nueva compañera de apartamento. Y al final, la formación que le dió su madre de ser educada ganó. —Eres bienvenida por supuesto. No es nada formal, son solo mi hermano, mi madre y Jenny. No sé si Peter y Michael vendrán. No lo he podido localizar últimamente.— Laura hizo una nota mental de intentar volverlos a llamar.

—No te preocupes por eso — Crystal agitó su mano despectivamente. La lata fue a sus labios otra vez para varios tragos más. —No me gustan las comidas familiares de cualquier manera. Me haré la desaparecida.— Se volteó de nuevo y abrió el refrigerador, tomando las otras tres latas de cerveza. —Mierda — maldijo suavemente, recordando que tenía pensado de camino a casa parar en algún súper para comprar mas cerveza. Recordó el poco dinero que traía en el bolsillo y se resignó a tomarse solo las tres cervezas esta noche. Pasó rozando a Laura y con rapidez subió las escaleras, encerrándose en su cuarto sin decir otra palabra a la escritora.

Laura revisó los cerrojos antes de apagar las luces de abajo y regresar a su cuarto. Molesta por la forma en que Crystal la ignoró, se encontró demasiado inspirada como para irse a dormir. Sentándose delante del ordenador otra vez, Laura cerró el programa del correo electrónico y abrió su procesador de palabras. Algunos segundos más tarde su historia más nueva apareció en la pantalla. Presionando su dedo en el botón bajar página, observó sus palabras pasar intermitentemente hasta que llegó al final. Entrelazando sus dedos, tronó sus nudillos y alcanzó el teclado. Volvió a leer las últimas frases para familiarizarse con lo que estaba ocurriendo dentro de la historia y comenzó a escribir de nuevo.

Diez minutos más tarde Laura estaba levantando su cabello fuera de la parte trasera de su cuello y gimiendo. —Deseo una brisa agradable esta noche.— Después de asegurarse que no hubiera periódicos que podrían salir volando. Se dirigió hacia la puerta corrediza de cristal y la abrió. Tenía una malla de tamaño normal para no dejar entrar a los insectos pero si dejaba entrar una brisa asombrosamente suave adentro. El perfume de un arbusto de lilas llegó a su nariz junto con algo más.

Laura dio un paso más hacia la puerta e inhaló otra vez. Oh genial, una drogadicta. Dirigiéndose hacia la puerta interna del dormitorio, la abrió y cruzó llegando a la puerta de Crystal y comenzó a tocar.

—¿Qué?— Sonó una voz molesta.

—Necesitamos hablar — la escritora contestó. Escuchó los sonidos de cajones abriéndose y cerrándose antes de que Crystal llegara a la puerta. Se abrió para revelar a la artista de striptease vestida con unos pants y una sudadera descolorida de algodón. El olor de marihuana estaba por todo el dormitorio de la joven y la nariz de Laura se arrugó con repugnancia. Los ojos de Crystal eran dos pequeñas rayas, luciendo extremadamente cansados de no ser por la sonrisa tonta en su cara. —No puedes estar haciendo esto aquí — dijo Laura firmemente.

—Lo que haga en mi cuarto es solo de mi maldita incumbencia. No soy una adicta a la droga y tampoco soy una distribuidora.—

—Aun así es ilegal — señaló Laura. —La policía... —

—La policía no se preocupará por la poca cantidad que tengo.— Crystal interrumpió a la mujer mayor. —Cálmate Laura, estas tan tensa que tal vez deberías fumar un poco. ¿Sabes?, te ayuda a calmarte un poco. Te hace menos pesada la vida.—

—No, gracias. No creo en la idea de contaminar mi cerebro con drogas ilegales.—

—Naa, ¿pero está bien joderlo con alcohol, verdad?— La artista de striptease negó con la cabeza. —Maldita hipócrita — respondió entre dientes mientras cerraba la puerta.

Laura se quedó en estado de choque, no creyendo lo que había oído. ¿Estoy tensa? ¿Solamente porque no quiero tomar drogas? —El alcohol es diferente, Crystal — gritó lo suficientemente fuerte para que se escuchara a través de la puerta cerrada.

—Como sea — vino la respuesta. —Si el olor te molesta, encenderé incienso ¿ok?—

—¿Por qué piensas que disfrazando el olor ya todo estará bien?— Laura preguntó.

—¿Qué te hace pensar que me importa lo que pienses?— Crystal respondió. —Ya te dije... prenderé un maldito incienso si te molesta el olor. Así que, confórmate con eso.— Laura escuchó el sonido de un cajón abriéndose y enseguida el de un encendedor prendiendo. Gruñendo por la frustración, la escritora regresó a su cuarto, cerrando la puerta con un fuerte golpe.

Laura cerró el ordenador, decidiendo que estaba demasiado exasperada para intentar escribir algo serio y no sintiendo deseos de dedicarse a su correo electrónico. Una vez que el ordenador fue cerrado, cruzó al otro lado hacia la puerta corrediza de cristal, disponiéndose a cerrarla por el resto de la noche.

Percibió un aroma fuerte de incienso y frunció el ceño. Peter, voy a matarte juró silenciosamente mientras cerraba la puerta con un fuerte golpe.

Pasando el pasillo, Crystal estaba sentada sobre su cama, sus ojos clavados mirando una fotografía vieja en su mano. Mostraba a dos pequeñas posando delante de una casa rodante vieja. ¿Dónde estas, Paty? Preguntó silenciosamente, su dedo acariciando la foto familiar. Realmente me haces mucha falta ahora. Vació otra cerveza y tomó su pequeño porro. Dejando descansar la foto sobre su regazo, Crystal sujetó el porro en una mano y su encendedor en la otra. Inhaló profundamente, aspirando tanto humo como pudiera entrar en sus pulmones. Dejando salir posteriormente lentamente poco a poco el humo, su cabeza ya sintiendo los efectos del fuerte golpe. Poniendo el encendedor y el porro en la mesita de noche, Crystal colocó su cabeza de regreso en las almohadas y se quedó mirando fijamente el techo. Imágenes de su infancia pasaban en su mente... Dos hermanas, con el cabello mas rubio que el sol, paseando en bicicleta a través de las casas rodantes, riéndose y gozando de un día cálido de verano. Como siempre lo hacían, un recuerdo más oscuro vino a su mente. Crystal coléricamente se sentó de nuevo y alcanzó de nuevo su porro. De ninguna maldita manera voy a soportar otra vez eso esta noche, juró, prendió la marihuana e inhalo tan fuerte como podía. Reconoció el sentimiento que esos oscuros recuerdos le provocaban y desesperadamente evitaba no tener esas pesadillas por las noches. La droga hacia posible eso, llevándola a un lugar donde la cólera de su padre y su violencia no la podían alcanzar, donde nada tenía importancia excepto la paz temporal que le ofrecía la hierba mala. Pero algunas noches los recuerdos parecían rehusar a desaparecer ni ayudada por la droga y esta noche parecía ser una de ellas.

Recostada en la cama, una Crystal con tan solo 14 años de edad escuchaba los sollozos ahogados a través de la pared que separaba su cuarto del de su hermana mayor. Crystal lloraba por el desamparo que sentía, por la impotencia de no poder ayudar a Paty. Había intentado dos veces proteger a su hermana de su padre y en ambas ocasiones se había ganado una paliza tan severa que no le permitió asistir a la escuela durante días enteros. La última vez había sido apenas en menos de una semana y su ojo todavía lucía un enorme hematoma causado por su puño. Los gritos de Paty se hacían mas frecuentes, mezclados con los gruñidos carnales de su padre. Crystal enterró su cabeza en la almohada y lloró aun más fuerte, compartiendo el dolor que su hermana estaba sufriendo y temiendo que esta noche podría ser en la que su padre decidiera parar en su propia puerta.

Minutos más tarde escuchó un sonido ya conocido de su padre caminando a través del pasillo. Repentinamente los pasos se detuvieron fuera de su puerta. El corazón del Crystal comenzó a latir rápidamente por varios segundos, pero los pasos se siguieron de largo, deteniéndose en la puerta del dormitorio de su padre cerrando la puerta. El cuarto de baño separaba su cuarto del de sus padres, lo que hacía que el poder espiar a escondidas fuera imposible. Sin embargo, también facilitaba que las dos hermanas tuvieran sus conversaciones en privado.

Una vez que se aseguró que su padre no saldría de su cuarto, Crystal salió a hurtadillas de la cama y lentamente abrió su puerta. Miró con cuidado a través del pasillo hacia la puerta de su padre y entró sigilosamente en el cuarto de su hermana.

Paty yacía sobre su cama, estaba enrollada como una bolita sollozando impotentemente. Crystal trepó en la cama y abrazó a su hermana mayor. —De-de-deberías regresar a tu cama antes de que él te encuentre aquí—, Paty le advirtió.

—No, él no regresará — dijo, sujetando a su hermana más fuerte. —Necesitamos escaparnos.— Era una discusión que ellas tenían por lo menos una vez a la semana desde hacia pocos meses. —Por favor Paty, no podemos seguir viviendo así. Podemos irnos... a la ciudad o a algún otro lado.—

—No podemos, eres demasiado joven — Paty contestó. —La policía nos encontraría y estaríamos en peores problemas aunque si nos quedásemos aquí.—

—Pero él sigue lastimándote — la joven adolescente imploró. —Y ella no lo detendrá. Sé que ella escucha pero nunca hace nada.—

—¿Qué puede hacer ella, Crystal? Él solamente le pegaría otra vez y sería peor.—

Las hermanas se sentaron juntas en la cama por varios minutos antes de que Cristal hablara de nuevo.

—¿Cuántos años tenias cuándo él... ?— Dejó la pregunta sin terminar, no queriendo realmente poner un nombre a ese acto tan horrible. Paty vaciló por un momento antes de contestar.

—Quince.—

—¿Cuánto tiempo crees que él esperará para que venga después a por mí?— Crystal preguntó con voz tímida. —No puedo pasar por eso, Paty, yo simplemente no puedo.— Sorbió por su nariz y se secó las lágrimas. —Por favor.—

Hubo un silencio en el cuarto durante varios minutos antes de que la hermana mayor hablase. —Ve a tu cuarto y vacía tu mochila de la escuela. Mete ropa abrigada y ropa interior. Ponte tus zapatos de lona y un suéter grueso.— Paty se quedó parada un momento y después rápidamente abrió los cajones de su tocador. Escondiendo en la mochila un par de calcetines negros. Los desdobló para revelar un fajo pequeño de billetes en efectivo. —Espero poder terminar la escuela secundaria y conseguir un lugar para las dos después de que me gradué — susurró. —Iremos hacia el norte, a Berlín. Es una universidad en el pueblo. Podemos conseguir allí un lugar pequeño para escondernos hasta que decidamos qué hacer.—
A pesar de sus miedos y de que él se despertara de pronto descubriéndolas, las hermanas fueron capaces de escapar de la casa rodante sin ser atrapadas. Suponiendo que usar sus bicicletas sería demasiado obvio, se fueron a pie, pegadas por la orilla de la carretera entre las sombras hasta que llegaron al área del centro de la ciudad. Ambas chicas estaban cansadas pero ese sentimiento desaparecía solo por el miedo. Caminaron kilómetro tras kilómetro, hablando acerca de lo maravillosa que sería la vida una vez que lograran escapar.

La estación de autobuses estaba a una distancia de varios kilómetros y ya era cerca de la medianoche cuando por fin llegaron al lugar totalmente alumbrado. Paty hizo que Crystal se escondiera en un lugar oculto mientras ella entraba a comprar los boletos. Cuando vieron al autobús entrando para estacionarse, la chica de 14 años estaba segura en que ambas lo lograrían, conseguirían la libertad finalmente. Sintiéndose con confianza Crystal cruzó el estacionamiento iluminado en busca de su hermana. Encontró a Paty aproximándose orgullosamente mientras le mostraba los dos boletos para el viaje.

—Los conseguiste — dijo excitadamente. —¿Qué autobús es el nuestro?—

—Cálmate hermanita — Paty contestó. —Nuestro autobús no sale hasta la siete de la mañana. Estos autobuses ya están llenos para esta noche.—

—Pero... — El pensamiento de quedarse en la ciudad por otras siete horas cuando sabía que su padre las descubriría al no encontrarlas dentro de 5 horas no la hacia sentir nada bien. —¿Qué pasara con papá?—

—Con algo de suerte al bastardo le da un ataque al corazón mientras duerme — la Sheridan mayor contestó, sabiendo que su hermana compartía sus sentimientos. —Él no se enterará al menos hasta las cinco o cinco treinta si tenemos suerte. No hay remedio, se imaginará donde estamos antes de que nuestro autobús salga a las siete.—

Confiando en las palabras de su hermana mayor, Crystal se relajó y se dejó conducir hacia las sombras donde las chicas descansaron sobre la hierba fresca cerca de una barandilla. La joven adolescente se alegró de haber hecho caso a Paty cuando le dijo que llevara puesto un suéter pues la noche se estaba tornando un poco fría. La caminata había sido mas que suficiente como para agotar a los dos adolescentes que se quedaron dormidas en pocos minutos.

Crystal se despertó cuando sintió la luz del sol de la mañana y escuchó el sonido de la voz de su hermana. —¿Qué hora es?— Gruñó mientras se frotaba los ojos para despejar el sueño.

—Las seis. El autobús estará aquí dentro de una hora. No tengo mucho dinero pero pensé que podríamos comprar algo barato en ese restaurante para comer.—

Crystal estuvo de acuerdo, deseando más un baño que la comida. Por primera vez en años la chica estaba feliz, segura de que en una hora ellas dejarían la ciudad y junto con eso, el horror que les provocaba su padre.

Pero la libertad no llegó para Crystal. Faltaban diez minutos para las siete cuando decidieron dirigirse a la estación de autobuses. Recién habían salido del restaurante e iban cruzando la calle cuando Paty escuchó el sonido de frenos chirriando. Volteó para ver a su padre girando con fuerza las ruedas para después dirigirse en su dirección. —¡Es él!— gritó. Corriendo directamente hacia la estación de autobuses, pero vino a su mente lo que seguramente pasaría. Él fácilmente las alcanzaría y las sacaría del autobús. Así que solo tenían una oportunidad. Paty buscó en su bolsillo y sacó los dos boletos de autobús. —Toma.— Lo depositó en la mano de Crystal. —Tenemos que separarnos y al mismo tiempo lograr alcanzar el autobús. Él no puede perseguirnos a las dos al mismo tiempo y probablemente me seguirá a mi primero.— Comenzaron a correr lejos de la estación. A su padre se le estaba dificultando seguirlas debido al tráfico matutino. —Ve hasta la calle Central y ahí tomas el atajo para que puedas regresar a la calle Hudson. Saldrás justo enfrente de la estación yo tomaré este camino.—

Crystal asintió con la cabeza comprendiendo y de nuevo escucharon las llantas chillando agudamente y vieron a su padre dirigiéndose hacia ellas. Las hermanas se separaron, Paty corría a través de la calle repleta yendo hacia el norte mientras que Crystal dobló la esquina y fue rumbo al sur tal como su hermana le había dicho. Un terror absoluto llenó el corazón de la joven adolescente cuando vio que el coche cambiaba de dirección y la seguía a ella.

La joven adolescente no era muy hábil como para ganarle a un carro a toda velocidad. Sin embargo logró ganar algo de tiempo cuando corrió en dirección opuesta a como venía, obligándolo a detener el carro a la orilla y dar la vuelta, pero no fue suficiente. Sabía que nunca lograría llegar a la estación a tiempo. Pensó que su padre no tardaría en atraparla y entonces pensó en el boleto de autobús que traía en su bolsillo. Delataría el lugar hacia donde Paty iría. Cuando pasó corriendo junto a un bote de basura, Crystal tomó la decisión y arrojó dentro el boleto. En menos de una cuadra mas adelante la persecución se acabó. Su padre paró el coche encima de la acera, bloqueándole completamente el camino. Estaba sobre ella en segundos. Crystal gritó cuando la tomó por el cabello y la sacudió con fuerza hacia él.

—¿Dónde está?— Gritó.

—Y-yo no lo sé.—

—Estás mintiendo.— Fue castigada con una cachetada fuerte en la cara. —¿Dónde carajo se fue?—
Sabía que no había nada que pudiera hacer para evitar el castigo. Todo lo que podía hacer era lo único que nunca había podido hacer antes... proteger a su hermana mayor. —No lo sé — repitió.

—¡Estas mintiendo perra!— La abofeteó varias veces antes de hacerla entrar en el coche y cerrar de golpe la puerta y meterse detrás del volante. Al tiempo que se dirigían a casa, pasaron un autobús azul y gris rumbo a las afueras de la ciudad. Crystal miró por la ventanilla y vio una figura que la observaba. Las ventanas oscuras hacían difícil verla claramente, pero no había duda que la mano que estaba sobre el cristal era de Paty. Aprovechando una nueva oportunidad, Crystal imitó el gesto. El autobús cambió de dirección hacia la carretera, separando para siempre a las dos hermanas.

El padre de Crystal permaneció callado durante el camino a casa pero sus ojos oscurecidos miraban constantemente por el espejo retrovisor para dirigirle miradas mortíferas a su hija menor. La chica de 14 años intentó desesperadamente no llorar delante del hombre quien veía a las lágrimas como una debilidad, pero estaba totalmente aterrorizada por lo que él le haría una vez que estuvieran en la casa.
Crystal se revolcaba, murmurando incoherencias entre el sueño y la confusa realidad. —No... no papito, por favor para. Seré buena... — Las palabras dieron paso a los quejidos como si volviese a vivir la pesadilla de esa mañana once años atrás. —¡No papito, por favor... No!— Con un grito final, se asustó a sí misma despertando. Pasaron varios segundos antes de que se diese cuenta dónde estaba. —Carajo.— Buscó a tientas en la oscuridad la lámpara, luego buscó sus cigarrillos. Aun no encendía uno cuando escuchó un suave golpe en su puerta.

—¿Estás bien?—

—Si, estoy bien Laura. Fue solamente una pesadilla.—

—¿Estás segura?—

—Dije que estoy bien — Crystal contestó malhumoradamente. Miró el reloj y suspiró. Era muy tarde como para ir a un bar y las tiendas no tenían permitido vender cerveza después de la medianoche. —Perdón por despertarte.— Alcanzó su incienso y puso una vara nueva sobre al recipiente.

—Um... ¿Crystal?—

—¿Qué?—

—Si necesitas hablar... —

—No, gracias ya esta todo bien. Buenas noches. Ahora vete y déjame en paz.—

Laura vaciló por un momento antes de contestar. —Buenas noches entonces.— Regresó a su cuarto, su mente volvía a recordar lo que había escuchado. Abrió la puerta corrediza de cristal y en segundos entró el olor de incienso flotando a través del aire. Teniendo la intención de cerrar la puerta, la escritora trató de alcanzar la agarradera pero hizo una pausa y retiró su mano. No huele tan mal, pensó mientras volvía a inhalar el aire de nuevo. Huele a cerezas. Sabía que el incienso era para tapar el olor de la marihuana pero decidió dejarlo pasar por esta noche. Escuchó el terror en los gritos de Crystal y no tenía ninguna duda de que la joven mujer estaba muy afectada a pesar de decir lo contrario.

Laura no se sorprendió de no encontrar señales de vida de Crystal a la mañana siguiente. Dos veces durante la noche se había despertado por el sonido del inodoro, la última vez había sido cerca del amanecer.

—Creo que pasaré más tarde la aspiradora—, pensó mientras se dirigía a la cocina a preparar café.

Mientras esperaba a que el café estuviera listo, Laura fue arriba y quito las sabanas de su cama, recogiendo también la ropa sucia al mismo tiempo. Puso una carga en la lavadora en lo que el café estaba listo y bebió su primera taza entre los viajes por todo el apartamento vaciando papeleras y revisando que áreas necesitaban una buena limpieza.

Crystal bajo las escaleras dos horas más tarde, luciendo muy cansada. Oscuras ojeras rodeaban sus ojos y algunos cabellos rubios caían por su cara.

—El café huele bien— dijo ella.

—Buenos días. ¿Cómo amaneciste? — Laura le preguntó mientras tomaba su taza de café.

Crystal caminó hacia la alacena y sacó la primera taza grande que encontró. Aceptando la jarra de café
que le ofrecía su compañera, esperó hasta que la taza estuviese llena antes de hablar. —Siento mucho lo de anoche—.

—Um … si necesitas hablar—

—No hay nada que hablar— la artista de striptease se encogió de hombros. Recogió el periódico y se dirigió rumbo a la terraza.—¿Ya lo has desocupado?—

—Tómalo—. Laura observó como su periódico sin leer fue rápidamente abierto y doblado de modo de que Crystal lo pudiera tomar con una mano mientras sorbía su café. Un cigarrillo fue pronto encendido, el viento sopló el humo dentro de la cocina. La escritora frunció el ceño y fue directo a cerrar la puerta de cristal corrediza.

—No te molestes, me moveré hacia allá— dijo Crystal mientras hacia su desorden a un lado a la orilla de la mesa. El cambio de posición hizo que el humo circulara hacia el lado del edificio en lugar de entrar a la cocina. Laura observó como una sonrisa salía de los labios de la stripper antes de ocultarla con la taza de café.

—Soy culpable de los cargos— Laura admitió, sentándose en la silla que recién había desocupado la otra mujer. Tomó un sorbo de su café antes de continuar—Es que simplemente no puedo soportar el humo en mi casa. A Bobby le a dado por fumar también pero a él tampoco lo dejo hacerlo dentro—.

—¿quién es Bobby, tu novio?—

Laura colocó la taza de café en la mesa y sonrió.— Um … no. Él es mi hermano menor. No tengo novio. ¿Y tú?— Laura no esperaba que le respondiera pero la sorprendió cuando Crystal negó con la cabeza.

—Nada de novios. Los hombres son unos cerdos—.

—Pues, no todos los hombres, Crystal. Peter y Michael son unos caballeros—.

—Peter y Michael son gay. No cuentan—.

—No sé por que les es tan difícil subir el asiento del inodoro. Una vez los chicos estuvieron por aquí y olvide revisar el asiento y al sentarme estaba todo húmedo—. Laura rió de su historia, esperando obtener una sonrisa de la joven mujer. En lugar de eso Crystal continúo mirando perdidamente su café, con su mirada totalmente lejana. La escritora sintió su estómago gruñir y recordó que aun no había comido—Creo que preparare unos huevos y pan tostado para el desayuno. ¿Te gustaría algo de desayunar?—.

—Naa—. Crystal se levantó abruptamente. —estoy a punto de salir de cualquier manera—.

—¿Vas a estar fuera todo el día?— Laura en secreto esperaba que ese fuera el caso. No quería tener a la maquina de humo, bebedora de cerveza stripper por aquí cuando su madre apareciera.

— Sip, no me gustan los convivios familiares. Diviértete—.

Laura acababa de acomodar su periódico y estaba a punto de comenzar a leer cuando escuchó el portazo de la puerta principal y palabras anti sonantes saliendo de la boca de su compañera de apartamento—¡ no puedo creer que el maldito coche no encienda otra vez joder!— Crystal lanzo coléricamente las llaves a través de la habitación.—No me importa lo que diga Rick, ese mecánico amigo suyo no sabe nada de coches—. Ella presionó sus manos contra la pared que separaba a la cocina de la sala de estar y finalmente miró a Laura.—supongo que no voy a ir a ninguna parte después de todo— ella suspiró.

—Michael es mecánico. Tal vez él le pueda echar un vistazo a tu coche—.

—Que suerte me cargo hoy verdad— la artista de striptease se quejó. Ella había esperado comprar algunas cervezas y reabastecer su suministro de marihuana.—Tratare de no molestar en tu reunión—.

—La TV de tu dormitorio tiene sistema de cable para que no te aburras— dijo Laura. Contenta de que Crystal no le pidiera prestado su Jeep.—¿Te puedo pedir un favor?— La artista de striptease la miró cuidadosamente.—¿Te importaría no fumar marihuana mientras mi hermano y mi madre están aquí?— Laura levantó sus manos para evitar la protesta que vio formarse en los labios de la rubia.—sé que lo que haces en tu cuarto es solo de tu incumbencia pero aun con el incienso, mi hermano de dieciocho años de edad sabrá lo que estás haciendo así tengas la puerta cerrada—.

Las palabras golpearon algo sin querer en la mente de Crystal que la transporto a un momento en donde su hermana gritaba a través de la pared que separaba sus dormitorios—¿Cuanto tiempo falta para que lleguen?—

—En cuatro horas—.

—Suficiente tiempo como para conseguir provisiones. Bien, ¿Dónde queda la licorería más cercana? —

— Martin's está sobre la cuarta avenida, como a kilometro y medio—. Se dio cuenta de las intenciones de Crystal y rogaba en silencio que la tienda le pareciera muy lejos. Aun no le agradaba la idea de que su familia pudiera conocer a la stripper pero sabia que sería incluso peor si el alcohol fuera añadido a la combinación.
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Enero 29th 2013, 8:21 pm

Crystal golpeó sus nudillos en la parte superior—Debí suponerlo. ¿Cuál es la temperatura allí fuera ahora? ¿Treinta, treinta y cinco grados? — Laura estaba segura que estaba como en 28 grados pero no vio el caso de mencionarlo.—estaré en mi cuarto—. La stripper fue arriba, sacando los cigarrillos de su bolsillo durante el proceso.

—Bien. Quédate allí—, Laura pensó para sus adentros mientras observaba a la mujer temperamental subir las escaleras. Miró el reloj y gimió.—Es tiempo de ponerse en movimiento.—

Lo primero fue quitar todo el polvo de los muebles, después paso la aspiradora. Lo siguiente fue lavar y pulir las ventanas, Laura estaba enjuagando el trapeador en agua cuando el timbre de la puerta sonó. Abrió y encontró a Jenny parada allí, su cara escondida por la brillante caja envuelta en sus brazos. —Las otras partes están en el coche, — lanzó un resoplido agradeciendo que le echara una mano con su carga.

—¿Recuerdas que él conduce un coche compacto y no una mini furgoneta?—.

—Éstos son los que el hombre en la tienda dijo que eran aptos para el coche de Bobby— Jenny protestaba mientras sacaba el resto de las partes del sistema de audio de su coche.

—¿Le pediste al vendedor que te dijera cuáles comprar?— Laura preguntó incrédulamente.—Jen, tu debiste decidir que comprar.

—No empieces— la mujer de cabello castaño advirtió amablemente.—No todo lo que compro tiene que ser aprobado por la Revista del Consumidor*—.

—Pero... Ups—, Laura dejo de hablar cuando vio la mirada de desaprobación de Jenny.—¿lo estoy haciendo de nuevo, verdad?—

—Sip— la terapeuta afirmo.

— es bueno tenerte por aquí para que me señales todas mis pequeñas neurosis, — le dijo, aprovechando que la calle estaba vacía se inclino y dio un rápido beso a Jenny.—Y a propósito, Crystal está aquí—.

—¿Le advertiste sobre tu madre?—

Laura metió la mano en el coche y saco la última caja, golpeando la puerta con su cadera para cerrarla.— No. Se suponía que estaría fuera todo el día pero su coche se averió—.

—Debiste advertirle antes de que el General Patton* llegara— Jenny dijo mientras llegaban a la puerta.

—Mi madre no es tan mala—.

—¿No es tan mala? ¿Laura, recuerdas el Día de Acción de Gracias cuatro años atrás? ¿La única y última vez que me llevaste a la casa de tu madre?— Ella mantuvo la puerta abierta mientras entraba Laura.

—honestamente no pensé que ella estaba espiándonos—. Laura se sobresaltó ante el recuerdo de cuando su madre entró a la cocina y las encontró dándose un beso apasionado.

—Bien sabes que me culpó por corromperte.—

—Por supuesto que lo hiciste— Laura dijo con una sonrisa juguetona.—Después de todo, yo era una joven inocente antes de conocerte.—

—De cualquier forma no es realmente la mujer tranquila que recuerdo, Amor—. Jenny caminó hacia la alacena y tomo dos vasos—¿cuánto tiempo tenemos antes de que ella llegue?—

—Aproximadamente dos horas—. Dos horas para tener este lugar limpio y listo para la inspección, pensó Laura para sí misma mientras abría el refrigerador y sacaba la jarra de agua helada. Como hacia cada vez que su madre venia de visita, los nervios de Laura estaban al borde. Su padre y ambos abuelos habían sido de las Fuerzas Armadas y a su madre le toco ser la esposa de un oficial muy estricto. Había algo en su mente, un sentimiento que le hacia pensar que algo se le estaba escapando.... algo que su madre tal vez podría notar—¿se ve todo correctamente?—

—Laura… todo esta perfecto. Los cuadros están derechos, los platos ya están bien colocados, el mantel está bien puesto y planchado. Deja de preocuparte—.

—No lo puedo remediar— ella contestó, apoyándose contra el toque suave de Jenny en sus hombros.—Solo quiero que todo salga perfecto. Jen, prométeme que no empezaras con tus regaños. —

Las manos de Jenny masajeaban amablemente sus hombros.—Tu madre necesita vivir ya en los años noventa—.

Laura se volteo y deslizó sus brazos alrededor de los hombros de la mujer más baja.— Jen, no entiendes. El abuelito Matthews fue un Republicano inquebrantable y mi papá fue tan conservador como él. La idea de ver a su única hija en la cama con otra mujer no fue exactamente una píldora fácil de tragar—. Le dio una pequeña sonrisa. Los padres de Jenny eran las personas más liberales que jamás en su vida haya conocido y fue difícil para su ex-amante aceptar la intolerancia—¿por favor?—

—El cambio es bueno para el alma, y lo sabes— Jenny intento por ultima vez. Laura sabia que ella había ganado y besó a la mujer más pequeña en la frente.

—Has hablado como una verdadera terapeuta. Haré mi mayor esfuerzo para mantenerla alejada de ti—. Un pensamiento se le vino a la mente—Hablando de terapia— Camino hacia la puerta de cristal corrediza y la cerro.—quiero hablar contigo acerca de algo que ocurrió anoche—.

—¿Estas bien?— La preocupación de su ex-amante era evidente y Laura sonrió.

—Estoy bien, cariño. Crystal tuvo una pesadilla anoche—.

¿Hablaste con ella de eso?—

—lo intenté pero ella no quiso hablar—.

—Si ella no quiere hablar de eso, no puedes presionarla para que lo haga, Laura—.

—No la presione, pero tal vez tu puedas.... — Laura no termino de decir la frase pero Jenny no tuvo problema en comprenderla.

—¿Quieres que hable con ella? Lau, ella ni siquiera me conoce —.

—¿pero eso es lo que tú haces, o no?—

—Lo hago por separado y en grupo dando consejos a supervivientes de abuso sexual. No interpreto sueños—.

—Por lo que escuche, me dio la impresión de que eso le paso—. Ella fue bajando su voz, como si se tratase de un tema tabú—Ella gritaba a su padre para que parara y cosas así, en verdad creo que algo así le paso—.

—Oh—. Ahora Jenny entendía por que Laura había tocado el tema—¿Cómo se escuchaba ella cuándo hablo contigo después? ¿Estaba asustada, enojada, adormecida? —

—Ella no dijo mucho, simplemente que estaba bien—. Laura hizo una pausa, tratando de recordar más detalles. —Se escuchaba disgustada pero creo que realmente estaba molesta—.

—Podrían ser montones de cosas— dijo Jenny.—Intenta hablar con ella otra vez—. Miró alrededor de la habitación, viendo todo perfectamente organizado como siempre.—veo que no ha estado por aquí abajo tu compañera de apartamento del infierno—.

—Ella permanecerá en su dormitorio la mayor parte del tiempo—. Miró su reloj de pulsera y sus ojos se ampliaron.—Se está haciendo tarde. Necesito que busques algo que hacer mientras termino de limpiar el piso—. Laura esperaba la discusión usual de que el piso ya estaba lo suficientemente limpio pero Jenny simplemente cogió su vaso y se dirigió a la sala de estar.—y no olvides usar un posavasos para poner tu vaso— Laura le advirtió antes de volver a llenar el cubo de agua con jabón.

Los pulmones de Crystal inhalaron profundamente antes de colocar los restos del cigarro en el cenicero. Hacia un día bello y abrió la puerta de cristal para dejar que la brisa caliente se filtrarse a través de la habitación. Encima de su tocador, el incienso soltó el perfume de lavanda a todo lo largo del cuarto. No encontrando razón alguna de conocer a la familia de su compañera de apartamento, ella había decidido permanecer en su cuarto y quedar aislada todo el día. Escuchó el sonido apenas perceptible del timbre de la puerta seguido por sonidos de personas intercambiando bienvenidas y entablando conversación. —Oh dios, John Boy y el resto de los Waltons* han llegado—. Tenía pensado dejar de fumar antes de que la familia de Laura llegara, pero con cada fumada, su determinación se desvaneció. Removió una hoja del paquete del periódico y alcanzo el bolso del emparedado y su cada vez menor suministro de marihuana.

—No puedo creer que todo esto sea para mí.— Bobby dijo mientras miraba la mesa llena de regalos. Dio un paso delante de su hermana para recibir un enorme abrazo de Jenny.—¿cómo esta mi cuñada favorita?—

—Ex-cuñada— ella le recordó—No puedo creer qué alto te has puesto. Recuerdo cuándo solo me llegabas hasta aquí—. Jenny señalo con su mano al ras de su hombro para mostrarle.

—Crecí muchísimo en un año— él contestó. Mirando hacia arriba a la cara del muchacho, Jenny tuvo que admitir que era verdad. No solo en altura, Bobby había crecido también en musculatura, sus músculos se le marcaban debajo de la camisa blanca. Su cabello rubio corto hacía contraste con sus cejas cafés, haciéndole parecerse mucho a Robert Redford pero cuando era joven. Su cara tenia sólo un poco de acné. Ya no era el chico cubierto de granos de 14 años de edad que se interesaba más por el Nintendo que por las chicas.

—Pues aquí tienes, Grandullón— Jenny dijo cariñosamente.—Ve a ver el pastel que tu hermana compró para ti—. Agarrándolo de su brazo, lo empujó a la cocina, dejando solas a Laura y su madre.

—No me dijiste que ella estaría aquí— La Señora Taylor la reprendió.

—Jenny y yo aun somos amigas, Mamá— Laura dijo.—Solo que ya no somos amantes—

—Pues bien— su madre interrumpió, obviamente queriendo cambiar el tema.—Vas a tener que venir a casa para que ayudes a tu hermano a acomodar la computadora—.

—Lo haré, Mamá. ¿Tiene en su cuarto un enchufe para la línea telefónica para se pueda conectar a Internet? —

—¿Conectar?— La Señora Taylor frunció el ceño.—Pues tu sabes que yo no se nada sobre computadoras. Y si, él tiene teléfono en su cuarto. Con el número de chicas que le llaman a diario, me es imposible usarlo a mí de cualquier forma—.

—Hey Mamá, ven a ver mi pastel— Bobby la llamo emocionado. Laura y su madre entraron en la cocina.

—Eso luce bien— dijo la Señora Taylor.—¿Lo compraste en la Pastelería de Henderson? Marge Carmichael compró un pastel allí para la llegada de su hija Katherine. Era hermoso. Por supuesto eso fue poco antes de que Katherine se escapara con Billy McCormick —.

Laura no se molestó en contestar la pregunta de su madre, sabiendo que el lugar en donde compro el pastel había sido en otro lado. Aun así asintió con la cabeza en afirmación.—Uh huh—.

—La vi hace dos semanas en la reunión de VFW* y ella estaba muy callada en lo referente a su hija. Si me preguntas, pienso que ella está embarazada—. La Señora Taylor recorrió con la mirada a Jenny.—Pero eso es lo que ocurre cuando familias tienen baja moral, supongo—.

—O tal vez están huyendo de sus madres arrogantes— Jenny masculló muy bajo para que solo Bobby pudiera oír. El adolescente resoplo, haciendo una mueca graciosa a Jenny y una mueca curiosa a su madre.

—¿Estáis bien?—

—Solo me atragante un poco, Mamá— él contestó, intentando con dificultad para no reírse.

—Te he dicho que comas despacio. Ya hemos hablado de eso, —ella amonestó, sus dedos pasando distraídamente ligeramente un mueble en busca de polvo. Notando que no había, recompensó a su hija con un asentimiento de cabeza de manera aprobatoria.—¿Ves como tu hermana mantiene su casa limpia? No sé por qué tu no puedes mantener tu cuarto un poco decente—.

—Tengo demasiadas cosas en mi cuarto— él explicó.

—Tu padre nunca habría permitido tal desorden— su madre continuó— A él le gustaba usar un equipaje ligero, guardaba solo lo importante. Nunca sabíamos cuándo sería enviado para otra base y nosotros teníamos que mudarnos rápidamente—.

—Mamá, no nos hemos mudado desde que tenia tres años— dijo Bobby.—Aun tienes tapizado mi closet con tapiz de vaqueros—.

—Ese no es el punto, Bobby. Simplemente no existe ninguna razón para dejar que se haga desorden—.

Laura decidió que era hora de cambiar de tema.—¿mamá, has visto a la Señora Reynolds últimamente?—

—La vi justo la semana pasada en la Comisaria. Su hijo fue arrestado el año pasado por robar una casa, como sabrás—. Laura abrió su boca para hablar pero su madre no se detenía lo suficiente como para interrumpirla.—Intenté pasar desapercibida de ella pero tiene ojos de águila, tus sabes. Se la paso sonriendo mientras me contaba sobre su hija, Marcia. Ella se casó con un corredor de bolsa y tiene dos hijas ya—.

—Me alegro por ella—.

—La hija de Janice Crenshaw tuvo un niñito apenas la semana pasada—.

—No sabia que Susan se había casado— dijo Laura.

—No se casó. Ella estaba por irse con el hijo del Capitán Henry pero cuando el se entero que ella estaba embarazada, embarco a su hijo y lo mando a una sesión de entrenamiento en Arabia Saudita—.

—¿Por qué hizo eso? Siempre creí que Susan era una chica decente—.

—Si fuera una chica decente, ella no estaría embarazada— La Señora Taylor puntualizo.

—¿y por supuesto el muchacho no tuvo nada de culpa verdad?— Jenny preguntó en un tono mordaz. Laura le dio una mirada de advertencia pero era ya muy tarde. La Señora Taylor aprovechó la ocasión para dar su sermón.

—Hubo un tiempo cuando la mujer conservaba orgullosa su virginidad hasta el matrimonio—.

—Mamá— Laura trató pero su madre se rehusó a ser callada.

—No Laura. Es hora que alguien salga en defensa de la decencia—. dijo ella.—¿Estas jovencitas de ahora no les importa andar brincando de cama en cama y si se quedan embarazadas, que más da? Tu y tus amigas feministas habéis puesto clínicas de aborto en cada esquina—.

—¿Serían las mismas amigas feministas que hicieron posible que las mujeres pudieran tener propiedades y pudieran votar?— Jenny ignoró el rostro de advertencia que le daba Laura.

Laura rodeó con el brazo a Bobby y le dio un tirón.—Vamos, hermano. Vayamos a ver qué tan generosa fui con tu tarjeta de graduación—.

—Ah, el dinero. El regalo que siempre es bienvenido, — él dijo con una sonrisa.

—Espera un minuto— dijo su madre.—Tienes que abrir mi regalo primero o los regalos de tu hermana no tendrán ningún sentido—. La Señora Taylor ignoró el comentario de Jenny y se dirigió hacia su hijo para que abriese sus regalos.—Y Laura, espero que no lo mimes tanto dándole demasiado dinero—.

Las risas y voces llegaban hasta arriba, demasiado para molestia de Crystal. Ella se había dado por vencida con la televisión y las estaciones de radio fueron también una decepción. La poca cerveza la había hecho sentir cansada pero no quiso pasar todo el santo día durmiendo. —No, es mejor sentarme aquí encerrada en mi cuarto aislándome de todo eso—, ella pensó mientras alcanzaba su pequeño tubo y su encendedor. El sonido de alguien subiendo las escaleras la hicieron cambiar de opinión. La puerta del cuarto de Laura se abrió y se cerro, escuchando algunos segundos más tarde el sonido de la puerta corrediza abriéndose. Una mujer de cabellos castaño salió al balcón y apoyó sus brazos contra el riel. Era un día bello y brillante, Crystal había dejado sus cortinas abiertas, permitiéndole tener una vista del exterior. Por supuesto eso también significaba que cualquiera podía asomarse y poder verla.—Demonios, —¿por qué no había pensado en eso?— la stripper maldijo mentalmente. Era demasiado tarde para hacer cualquier cosa y para su mala suerte la mujer se dio vuelta y la miro.

—Hola—. Saludo Jenny.

—Hola— contestó Crystal.

—Soy Jenny, una de las amigas de Laura.—

— Crystal. Soy su compañera de apartamento—.

—Sí, ella te mencionó — El rostro de la terapeuta era cálido y amigable y la stripper se encontró dejando la comodidad de su cama y salió un momento hacia el balcón.

—Parece que todo mundo esta pasando un rato agradable— dijo Crystal mientras apoyaba su cadera contra el riel.

—Necesitaba descansar de su madre— dijo Jenny. —Así que, Laura me contó que eras una….. bailarina, ¿estoy en lo correcto?—

—Um … sí—. Metió la mano en el bolsillo de su blusa y saco sus cigarrillos y su encendedor. —¿eres escritora como ella?—

Jenny se rió entre dientes.—Temo que ese tipo de creatividad está más allá de mí. Laura es la de la imaginación. Yo soy terapeuta—.

—¿Una psiquiatra?—

—Bueno, no completamente—. Jen pensó acerca de lo que Laura le había contado sobre la pesadilla de Crystal—trabajo con personas que han sufrido violación y abuso sexual—

Crystal se volteó, mirando la cordillera de árboles que separaban el complejo del lago. —¿quieres decir que los haces hablar acerca de lo que les paso?—

—No los hago hablar sobre lo que les paso. Los dejo hablar de lo que ellos necesiten hablar— Con la cabeza de Crystal inclinada, el pelo rubio impidió a Jenny ver su cara.—Algunas veces las personas solo necesitan un lugar donde puedan ir y sentirse seguros de decir toda la verdad sobre lo que les paso.—

—¿Sí? ¿Y en que les ayuda eso a ellos? Eso no hace que lo que paso desaparezca—.

—No, no hace que desaparezca— dijo Jenny uniformemente. —Pero en muchos casos hablar acerca de lo que les paso y aprender a manejar las emociones que los afectan hace la diferencia entre vivir y solo existir—.

Crystal tiró su cigarrillo sobre el riel y agarro el tirador de la puerta.—Algunas veces es mejor solo existir, Doc— dijo antes de atravesar el umbral hacia su cuarto. Estaba cerrando la puerta pero quedo a medio camino obstruida por la mano de Jenny.

—Existir es la salida más fácil— dijo la terapeuta. —Se requiere coraje para superar lo que sucedió y recuperar el control—.

—No todo el mundo necesita de una terapia para lograr superarlo— Crystal gruño.

—Puede que no, pero ayuda—. Jenny soltó el agarre de la puesta y dio un paso atrás.—Eres bienvenida a bajar y unirte a nosotros—.

—No me gustan las cosas familiares. Gusto en conocerte—. Crystal cerró la puerta y tomo el cordón para cerrar las cortinas. Segundos más tarde escuchó a Jenny atravesar el cuarto de Laura y bajar las escaleras. —¿Para que carajos sirve una terapia? No va a cambiar lo que paso—. Se dejo caer en su cama y abrió el cajón de su mesa de noche. Recordó la petición de Laura de que no fumara marihuana mientras las personas estuvieran allí. Suspirando, cerró el cajón y le dio puñetazos a su almohada. Qué desperdicio de una buena tarde de sábado. Encerrada en mi propia habitación. Los recuerdos de los sábados en su infancia llegaron a su mente. Cerrando los ojos, Crystal recordó la época cuando ella y Paty pasaban las horas juntas, jugando o solamente charlando acerca de nada como todas las hermanas lo hacen. Inevitablemente, sin embargo, las escenas felices siempre se veían empañadas gracias a las borracheras de su padre.

—Doscientos dólares, todos los consulados son míos— Paty dijo, extendiendo su mano.

—¿Te puedo pagar hasta que pase por la embajada? De otra manera tengo que hipotecar Marruecos—.

—Te voy a decir una cosa. Te dejare pasar sin que me pagues, pero cuando yo caiga en uno de tus países tampoco te pagare —

—Trato— Crystal feliz, estuvo de acuerdo. —¿Tal vez podemos jugar alguna otra cosa después?—

—No creo que tengamos más tiempo. Él estará en casa pronto—.

¿Podemos ir a pasear en bicicleta?— La hermana menor preguntó esperanzadamente. Su cuerpo aun tenía magulladuras de la reciente paliza que le había dado su padre en la última borrachera. Era demasiado tarde, ambas se dieron cuenta cuándo escucharon el sonido de su coche estacionándose en el camino de acceso.

—Ya fue suficiente juego por hoy— Paty dijo mientras metía la caja de juegos debajo de la cama. Los juegos no se ganaban ni se perdían, era una regla que tenían. Cuando un juego era interrumpido por causa de él, era declarado un empate, no importa quien hubiera ganado.

—¿Cuándo fue la ultima vez que una de nosotras ganara un juego?— Crystal pregunto.

—No estoy segura pero sé que yo soy la que siempre gano— Paty sonrió abiertamente mientras salía del cuarto de Crystal y se metía en el de ella. Segundos mas tarde su padre entro en la casa, su fuerte voz llego hasta ellas.

— ¡Pero que leches os pasa!— rugió él. Crystal brinco debido al sonido de una silla lanzada a través de la cocina.—¿cuántas veces tengo que ordenarles que mantengan sus malditas bicicletas fuera del camino de acceso?— Haciéndose bolita, Crystal se lleno de terror en el momento en que lo escuchó subir las escaleras, sus pesados pasos se iban acercando cada vez más.

Crystal se levanto de pronto, buscando frenéticamente alrededor al violento hombre que se acercaba para golpearla. —Malditos sueños—. Ella encendió un cigarrillo y se apoyo contra el cabecero. —¿Puedes hacer que desaparezcan las pesadillas, Doc?—

* * *

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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Enero 31st 2013, 7:03 pm

Laura permaneció en el portal mientras veía las luces del coche de su hermano encenderse y salía de su estacionamiento—todo salió bien— dijo mientras cerraba la puerta.

—Ahora recuerdo por qué prefería quedarme a estudiar todas esas noches cuando tu querías ir a visitar a tu madre, — Jenny dijo mientras recogía una taza vacía y la llevaba a la cocina.—Es definitivamente una ventaja el tenerla viviendo a dos pueblos de distancia—

—Te juro que si hubiera escuchado por más tiempo como el Capitán hizo esto y lo otro y que tuvo sus amoríos cuando tenia 20 años o como a la Señora Goldstein le gusta el té de zarzamora con brandy, consideraría realmente la idea de cometer matricidio.—.

Jenny se rió y abrió el lavaplatos.—Bien, veamos si podemos lograr una salida más conveniente para que no cometas un delito capital. Pásame los platos, por favor—.

—Seguro. Oh, aquí hay una taza y una cuchara—. Laura entregó los platos, luego se apoyó contra el mueble mostrador.

—¿Y como va ese libro?— Jenny programo el tiempo del lavaplatos y siguió a su ex-amante a la sala de estar.

—Creo que he escrito cerca de 4 oraciones desde la última vez que me preguntaste— Laura suspiró mientras se sentaba sobre el sofá.—No sé que me pasa. Nunca había tenido un bloqueo así antes—.

Jenny puso su mano sobre el muslo de Laura.—Tal vez te estas presionando mucho. Tomate un descanso, date algunos días, luego regresa e inténtalo—.

—Ya probé eso, Jen. No trabaje en él—. Pasó sus dedos por su cabello oscuro. —Algunas veces pienso que no me queda una sola onza de energía creativa en mí—.

—¿Quieres que le eche un vistazo?—

—No— Laura contestó. —Te lo agradezco. Pero ya se me ocurrirá algo para resolverlo —. Laura escuchó un sonido y empezó a ver a Crystal bajando las escaleras. —Hola—. Un codazo sutil hizo que Jenny quitara su mano.

—Hola—. La rubia miró a Laura y luego a Jenny. —Pensé que todo el mundo se había ido ya. No me percaté que todavía tenias compañía—. Se volvió hacia las escaleras.

—El general Patton y Bobby se fueron hace unos minutos— dijo Jenny, poniéndose de pie yendo hacia donde Crystal estaba parada.—Solamente charlamos. ¿Por qué no te unes a nosotras?—

—Bueno, Yo...—

Laura gesticuló hacia la silla vacía.—Toma asiento. Debes de estar cansada de estar encerrada en ese cuarto todo el día—.

Crystal dudo, luego asintió la cabeza y se dirigió al asiento indicado.—¿Qué tan malo puede ser? Puedo ser sociable por algunos minutos—. pensó Crystal.

—¿Disfrutó tu hermano la fiesta?—

—Sí, mucho—.

—¿Tienes hermanos o hermanas, Crystal?— Jenny preguntó sentándose en el sofá.

—Tengo una hermana mayor—.

—Yo soy hija única— la mujer de cabello castaño contestó.—siempre pensé que tener una hermana hubiera sido genial—.

—Yo también— Laura estuvo de acuerdo.—Amo a Bobby muchísimo pero cuándo tenia dieciséis, tenia que cargar con mi hermano de seis años conmigo por la calle y era un verdadero obstáculo—.

—¿Cuánto os lleváis de edad tu hermana y tú?—

—Tres años y medio—.

—Oh, eso es genial— dijo Jenny.—Entonces vosotras dos os criasteis juntas.—

—Si— Crystal dijo quedamente, pensando en su querida hermana.

—¿Y tú eres la mayor o ella?—

—Paty es la mayor—.

Jenny notó la expresión triste en la cara de la rubia.—¿vive ella cerca de aquí?—

Crystal negó con la cabeza.—No. Ella se fue hace mucho tiempo. Perdimos contacto—. Metió la mano en su bolsillo de la blusa para sacar sus cigarrillos, luego recordó la regla de Laura y se conformo tomando una zanahoria de la bandeja.

—No puedo imaginar perder el contacto con Bobby— dijo Laura.—¿tuvisteis una pelea o algo?—

—Ella se escapó cuando yo tenia catorce años de edad. No la he visto y tampoco he sabido nada de ella desde entonces—. Las emociones se estaban formando dentro de Crystal y sintió que se le formaba un nudo en la garganta.—¿por dónde dijiste que estaba la licorera?— Ella le preguntó a Laura.

—Ve a la avenida principal y dobla a la derecha.—

—De hecho— dijo Jenny mientras se ponía de pie —tengo que irme ya y justo voy en esa dirección. ¿Quieres que te lleve?—

—Pensé que te quedarías esta noche— Laura dijo con una pregunta en su voz.

—Lo siento, cariño. Tengo que encontrarme con una cliente a primera hora por la mañana. Su violador fue liberado bajo libertad condicional y ella necesita apoyo moral antes de hablar ante el comité examinador—.Se puso de pie y tomo su bolso. Laura se levantó también.

—Bien. Te llamare la próxima semana—.

—Ok—.

* * *

Una vez fuera, Crystal encendió un cigarrillo, el humo gris formó una nube cerca de su cara.

—Eso es malo para tu salud, ¿sabias?—.

—Ya lo he escuchado antes— contestó, dando otra inhalación.—¿supongo que tu tampoco permites fumar en tu coche?—

—De hecho es un coche prestado mientras el mío está en la agencia pero yo siempre he encontrado que el cenicero hace una gran función para tirar toda esa ceniza—.

—Seguramente— Crystal susurro, aspirando tanto humo como podía para después lanzar el humo fuera.—¿Tú no eres una fanática de la salud como Laura?—

Jenny se rió y quito los seguros de las puertas del coche—No estoy tan obsesionada como ella. Yo disfruto de una buena hamburguesa y patatas—. Entraron al coche y con una vuelta de la llave el motor encendió. Hecho en reversa el coche y lo saco del estacionamiento, se dirigió calle abajo para tomar la curva hacia la avenida principal.—¿Y eres de por aquí?—

—Milton— Crystal contestó.—Esta a una hora por la carretera de peaje—.

—Sé dónde está. Es un pueblo industrial grande—.

—De grande no tiene nada, mejor dicho— la rubia dijo fieramente.—Milton es un pueblo insignificante lleno de personas insignificantes también—.

—¿Tu familia aun vive ahí?—

—No sabría decirlo, no he hablado con ellos desde que me mudé.—

Jenny asintió con la cabeza, nunca quitando la vista del camino.—¿cuántos años tenias cuando escapaste?—

El corazón de Crystal dio un brinco.—¿eres psíquica o algo por el estilo, Doc?—

—Te dije que soy terapeuta—. Bajó la velocidad del coche mientras se acercaban a un semáforo. —Soy perceptiva. Es una habilidad necesaria cuando tratas con personas que no son siempre abiertas con sus sentimientos—.

—¿Sí? ¿Y que más te dice tu percepción de mí?— Crystal se cruzó de brazos defensivamente.

Jenny la miró, y comenzó a avanzar de nuevo cuando el tráfico comenzó a moverse.—tu respuesta me dice que estoy en lo correcto acerca de que escapaste de tu casa—.

—Lo hice tan pronto como pude— dijo Crystal.—Un poco más de un año después que Paty—.

—¿De la casa que escapo tu hermana cuando tú tenias 14 años, escapaste tu después cuando tenias 15 años?—

—Ahí esta la percepción de nuevo— se asomo por la ventana, débilmente notando el anuncio de la licorería que comenzaba a verse a lo lejos.—Intente escapar con ella pero me atraparon. Lo intente tres veces mas antes de que tuviese éxito.—

—Debió haber sido muy difícil para ti tratar de escapar tantas veces—

—¿Aquí es donde me dices que todos mis problemas son debido a mi jodida y amargada infancia?—

Ella señaló la licorería.—No necesito terapia para saber eso— Crystal abrió la puerta antes de que el coche se hubiera parado por completo. —Gracias por el paseo, Doc—. Salió y cerró la puerta, sin darle oportunidad a Jenny de responder.

***

Las calles estaban desiertas excepto por uno que otro coche ocasional, dándole a Crystal la libertad para beber de la botella mientras caminaba. Para cuando el complejo se alcanzo a ver, ya iba caminando balanceándose totalmente borracha y la tercera parte de la botella había sido vaciada. Cuando iba acercándose al edificio Crystal se dio cuenta que había olvidado tomar las llaves cuando salió.—Mierda. La Señorita Perfecta me dará un sermón con seguridad—. Se llevo la botella a los labios y tomó un gran trago, estremeciéndose cuando el líquido caliente se abrió paso por su garganta. Usó su manga para limpiarse la boca antes de alcanzar el timbre de la puerta. Su cabeza sentía el efecto del whisky y lo único que quería hacer era acostarse.—Demonios, abre la maldita puerta, Laura—. Crystal presiono el timbre de nuevo, golpeando rápidamente después la puerta con el puño. El sudor se formó en su labio superior y Crystal apoyo su frente contra el marco. No había comido nada más que un par de zanahorias en todo el día y su organismo rápidamente comenzó a reaccionar diciéndole que había excedido sus límites.—Oh mierda— ella susurró, sintiendo su estómago mal otra vez. Presionó el timbre de la puerta repetidamente hasta que escuchó a Laura abrir la puerta. ¡—A un lado!— Empujo a la mujer que estaba perpleja fuera de su camino, Crystal se fue tambaleando hasta el cuarto de baño, apenas levantando el asiento del inodoro antes de que su estómago devolviera todo su contenido.

Laura cerró la puerta del exterior y negó con la cabeza cuando escuchó a su compañera de apartamento vomitando en el baño.—¿Crystal? ¿Te encuentras bien?— Recibió un sonido nauseabundo como respuesta y gimió interiormente.—Veo que encontraste la licorería. Hay toallas en el armario para que te limpies—.

—Gak... o-ok—

Laura entró en la cocina y llenó un vaso de agua. Escuchó el sonido del inodoro seguido por el sonido del grifo abriéndose. Minutos más tarde una Crystal más compuesta salió del cuarto de baño.—Gracias— dijo ella, tomando el vaso que le ofrecía.

—¿Te sientes mejor?—

Crystal asintió con la cabeza.—Un poquito—.

—Deberías comer algo. Eso calmara tu estómago—.

La rubia recordó las tres cenas para microondas que había en el refrigerador y negó con la cabeza.—Naa, estaré bien.—

—Escoge tu misma—. Laura abrió el refrigerador y miró con atención adentro.—Tengo algunas sobras de la fiesta. No es mucho, solo algunos emparedados y algo de verduras—. Ella agarró el plato de emparedados y lo levanto para que Crystal lo mirara.—Hay ensalada de huevo, jamón y queso— Crystal miró interrogativamente los triángulos pulcramente cortados.—Um … creo que te caerán bien— dijo Laura. Le paso el plato a Crystal.—Escoge lo que quieras. Aparte de la ensalada de huevo, ya no comeré nada de eso—. Después de tomar un tazón de ensalada para ella, Laura agarró una botella de aderezo y usó su cadera para cerrar la puerta del refrigerador. Le indico a Crystal con la cabeza para que fueran a la sala de estar. A regañadientes la rubia la siguió saliendo de la cocina.

Laura se acomodó en el sofá mientras Crystal tomó asiento en el reclinable. Un silencio embarazoso se formo debido a que no sabían que decir la una ni la otra. Crystal mordió su emparedado.

—¿Que tal esta?— preguntó Laura.

—Bueno—. Ella dio otro mordisco, su estómago aprecio la comida saludable para variar. Dándose cuenta de que no pudo rehusar la comida de su compañera y poder irse a su dormitorio, Crystal se resignó a ser al menos algo sociable.—Y dime, sé que solo estuvieron aquí tu madre y tu hermano, ¿dónde está tu padre?—

—Él murió hace siete años—. Viendo que Crystal se abría un poco debido a la pregunta que le había hecho, Laura pregunto —¿Qué hay de ti? Dijiste que tenías una hermana mayor. ¿Que hay de tus padres?—

Crystal dio otro mordisco a su emparedado y se encogió de hombros.—Lo último que supe fue que ambos aun vivían y estaban dándose la gran vida en Curtisville—.

—¿No hablas con ellos?—

—No—. Ella escogió algunos de los emparedados en forma de triangulo del plato que parecían ser de ensalada de pollo.—no he hablado con ellos desde el día que me salí de allí—. Comió un bocado e hizo una mueca.—¿uf, qué es esto?—

—¿me creerías si te dijera que no tengo idea?—

—Seguro—. La stripper miró alrededor y divisó la bolsa de papel que estaba sobre el mueble mostrador. El cosquilleo por tomar comenzaba de nuevo. —Bien, si vas a seguir charlando, será mejor que tomes algo—. Pensó Crystal para sí. Se puso de pie y fue hacia la cocina, regresando momentos más tarde con un vaso lleno con hielo, una botella de cola y el whisky. Acababa de sentarse cuando Laura decidió reanudar la conversación.

—¿Y bien, por que no estas en contacto con ellos?—

Pareciéndole una pregunta inesperada, Crystal vacilo un poco mirando a su compañera de apartamento.—es muy largo de contar.—

— Soy buena oyente—.

El silencio comenzó a reinar mientras Crystal luchaba contra una guerra interior. —No digas nada—. Las palabras hicieron eco repetidas veces en su mente. —Nadie lo creería de cualquier manera—. Crystal pensó, y luego contesto, —Solo puedo decirte que no fue una época feliz en mi vida—. Tomo el vaso y el whisky, vaciando hasta que el líquido ámbar llenó más de la mitad del vaso. Agrego la adecuada cantidad de soda sólo para teñir un poco la bebida, luego se echó para atrás en el asiento reclinable.

—¿Tus pesadillas se deben a eso?—

Crystal trago, el licor caliente paso por su garganta.—¿quieres la versión corta?— Su voz estaba llena de enojo.—Mi padre era un imbécil y mi madre era una cobarde invertebrada que le importaba más lo que los vecinos pensaran que sus niñas—. El vaso fue a sus labios otra vez.

—¿Es por eso que tu hermana se escapó?—

—¿Se te ocurre una mejor razón?— Normalmente Crystal habría dado por terminada la conversación a estas alturas pero el alcohol estaba haciendo un buen trabajo de mantener su defensa baja.—a mi me tomo un año mas—.

Laura arrugo su frente como si estuviera haciendo cálculos matemáticos. —Tu mencionaste antes que tu hermana se escapo cuando tú tenias 14 años. ¿Tenias tan solo 15 años cuando tu escapaste?—

—Quince y medio, realmente. No es la mejor edad para andar fuera en las calles pero qué diablos. Fue mejor que estar con ellos, — dijo fieramente, su mirada fija sobre la mesita de café.

—¿No hubo alguien a quien pudieras recurrir? ¿Una tía, un maestro?—

Crystal dio un bufido y tomó de su bebida.—En una ocasión Paty le contó a una maestra lo que estaba pasando. Ella mando llamar a nuestra madre.— Su rostro se torno duro y tomo la botella de whisky.—Adivina a quien se lo contó todo—

—¿A tu padre?—

La stripper asintió con la cabeza. —Él golpeó a Paty sin piedad. ¿Crees que seria tan estúpida como para decirle a alguien mas?— Ella negó con la cabeza e hizo otra bebida. En alguna parte en la mente borracha de Crystal se dio cuenta que estaba haciendo exactamente eso ahora. Le estaba contando a su compañera de apartamento, una mujer que apenas conocía. Esta vez ella no perdió el tiempo con la soda, bebiendo el whisky directamente.—¿apuesto que los personajes de tus historias no han tenido tan sórdidos pasados, eh?—

—Um, no … no usualmente—

—Por supuesto que no—. El líquido se derramó alrededor de su vaso cuando gesticulo con las manos.—Esto es normal para ti. Una casa agradable, un bonito coche, una familia que te ama… … yo nunca tuve eso—. El deseo por un cigarrillo aumentaba así como también el deseo por un porro. Tiró ligeramente de su blusa.—creo que voy a cambiarme de ropa y relajarme un rato en el balcón—.

—Creo que hoy esta la noche cálida. Estoy segura que tú lo estarás también debido al cigarrillo—. Laura se puso de pie y tomo el vaso de Crystal.—Voy por mas hielo y te veo arriba—.

—¿Te veo arriba?, Demonios— pensó Crystal. No hubo buena excusa para rechazar la compañía de Laura ya que dijo que estaría en el balcón. —Uh, sí … me parece genial—. Ella recogió la botella de whisky y se dirigió hacia las escaleras, dispuesta a fumarse un buen porro antes de que su compañera se le uniese fuera.

* * *

Crystal se estaba subiendo sus pantalones cortos cuando escuchó a Laura subiendo las escaleras. —Diablos, eres rápida—, ella pensó mientras cerraba la cremallera y caminaba hacia la mesita de noche. Abriendo el cajón, saco un pequeño tubo de madera plana pequeña y uno de sus muchos encendedores. Dio dos inhalaciones rápidas antes de guardarlos de nuevo y cerrar el cajón. Tomo su botella, sus cigarrillos, y su cenicero, y salió al balcón unos segundos antes de que llegara Laura.

—Oh bien— Laura dijo cuando vio el cenicero.—no estaba segura de que tuvieras uno, especialmente cuando vi todas esas colillas en el pasto—.

—Usualmente no se me ocurre traerlo aquí fuera conmigo—. Crystal se sentó en la silla blanca de plástico y tomo el vaso que Laura subió para ella.—Me imagine que te daría un ataque si me vieras tirando la ceniza sobre el piso—.

—Te imaginaste bien— la mujer de cabello negro contestó.—Me tomo 15 minutos recoger todo eso esta mañana—.

—Ok, ya no los tirare más—. Ella encendió un cigarrillo y tomo su botella.

—¿Trabajaras mañana?—

—Si, me he tomado últimamente libre varias noches más de las que puedo permitirme—. Crystal miro hacia los contornos oscurecidos de los árboles que mostraba el crepúsculo.—¿Alguna vez has escuchado al búho?—

—¿Oh, te refieres a George? Si, lo escuchó por la noche algunas veces cuando me acuesto tarde escribiendo—. Laura miró hacia fuera igualmente, como si ella pudiese divisar al pájaro escondiéndose entre las hojas.

—Había un búho que vivía entre los árboles cerca del trailer park— dijo la mujer rubia, tomando un trago entre sus palabras. —En la noche algunas veces lo escuchaba. Solía quedarme despierta preguntándome a quien estaría buscando—.

—Al amor de su vida, quiero imaginar— dijo Laura. —¿acaso no es lo que todos estamos buscando?—

—Más bien a alguien con dinero— dijo Crystal, levantando sus cejas cuando escuchó a su compañera reír.—¿qué?—

—¿No tienes ni una pizca de romántica en todo tu ser verdad?—

—No creo en cuentos de hadas—. Se llevo el vaso a los labios, encontrando comodidad en el olor familiar del whisky.—La vida no es como un buen brandy—.

—No, no lo es— Laura estuvo de acuerdo.—Pero no es Oliver Twist, tampoco. La vida es lo que tú haces de ella—.

—Más bien eres lo que la vida hace de ti— la stripper contestó agriamente, contemplando su cigarrillo.

—La gran ventaja de ser adulto es que eres libre de hacer tus propias elecciones— dijo Laura, recorriendo la mirada mientras observaba a Crystal reducir considerablemente su bebida y tomando la botella con el poco whisky que quedaba.

—Cuando estaba en la universidad mis padres esperaban que yo fuera maestra. Me sentía tan miserable estudiando todo el tiempo cuando lo único que yo quería era escribir historias—.

—¿Así que tienes un titulo?—

Laura asintió la cabeza. —Nunca lo he usado. Dudo que aun pueda obtener certificación del Estado a estas alturas—.

—Por lo menos tienes estudios que puedes aprovechar—. Apagó el cigarrillo y tomó un sorbo de su bebida.

—Bueno, tu tienes una habilidad, Crystal. Estas en buena forma y bailas—. Una imagen breve de su compañera en el Tom Cat Club, semidesnuda moviéndose alrededor del tubo central, vino a la mente de Laura—creo que andan buscando a un instructor de aerobics en el gimnasio Mary's House of Fitness —. Era difícil distinguir los rasgos de la mujer por la oscuridad de la tarde cayendo paro noto que apretaba con fuerza la mandíbula y tenia los nudillos blancos de apretar con fuerza el vaso.—¿Crystal? ¿Pasa algo malo?—

—No soy instructora de aerobics—.

—No es necesario que seas... — Laura se detuvo ante el movimiento que hizo Crystal con su mano.

—No soy exactamente lo que ellos están buscando— dijo con enojo. —Olvídalo Laura. No entenderías—. Tomo más de su bebida y prendió un cigarrillo.

—Pero... —

¡—No soy una bailarina!— Sus pies, que habían estado descansando sobre el riel, bajaron coléricamente al piso de cubierta de madera. El movimiento repentino causo que derramara whisky fuera del vaso, pero a Crystal no le importo. Giro su rostro hacia la escritora—Soy una stripper, Laura. ¡Me quito la ropa por dinero!— Se inclinó hacia adelante, sus facciones eran duras.—estoy apenas un paso por encima de una puta—.

—Lo sé— dijo Laura calmadamente.—Quiero decir, sé que eres una stripper—. Crystal parpadeó con sorpresa, parte de su enojo desvaneciéndose. La mujer de cabello negro continuó—Uno de los personajes de mi reciente historia se relaciona sentimentalmente con una stripper y una noche fui al Tom Cat Club para documentarme—. Laura se encogió de hombros ante la mirada interrogativa.—Supuse que me lo contarías algún día cuando te sintieras lista—.

¿Le digo de lo mío ahora? Laura pensó para sí —Um … tu no eres la única que guarda secretos—.

—No hay problema. Tu vida no es de mi incumbencia—.

—Puede que no, pero si vas a continuar viviendo aquí, debes saberlo—. Laura aspiró profundamente. A pesar de que ya habían pasado varios años desde que se había abierto a su homosexualidad, aun sentía un poco de miedo a ser rechazada.—Jenny no fue solo mi antigua compañera de apartamento. Nosotras fuimos amantes—.

—¿Eres una bollera?—

—Soy lesbiana— Laura se erizó.—Jenny y yo fuimos amantes durante casi dos años—.

—Oh— Crystal dijo quedamente —no sé que decir. No lo habría adivinado. Es decir, ninguna de las dos parece … —

—¿Lesbianas?— La escritora terminó.—Te tengo noticias, Señorita Sheridan, no todas las personas homosexuales parecemos serlo—.

—No quise decir…— Crystal comenzó, luego se detuvo cuando se percató que eso era exactamente lo que quiso decir.—Creo que no imagine realmente que ustedes fueran—. Un poco avergonzada, se recostó en su asiento y clavó los ojos en las siluetas de los árboles.

Los segundos pasaron convirtiéndose en minutos embarazosos, ninguna estaba segura de que decir la una a la otra. Finalmente Laura no pudo continuar más con el silencio.—Es una noche agradable—. Crystal gruñó la respuesta, obligando a la escritora a hacer otro intento. —Apuesto a que las estrellas se verán bonitas—.

—Las estrellas son aburridas.—

—Veo que recuerdas como hablar. Creí que se te había olvidado como hacerlo— Laura bromeó, ganándose una mirada de reojo.

—He conocido a algunas lesbianas antes— dijo Crystal, devolviendo su mirada al vaso medio lleno.—Una amiga tiene una prima que lo es—. Hizo una pausa, luego se encogió de hombros. —No me molesta—.

—Bien—. Laura colocó un mechón de su cabello detrás de su oreja.—odiaba pensar que algo como esto se interpusiera en nuestra convivencia—. Se rió entre dientes.

—Después de todo, ya tenemos suficiente con otras cosas—.

—¿Cómo cuales?— Ahora la atención de Crystal se enfoco más en la conversación que en su bebida. El vaso que parecía estar pegado a su mano fue colocado sobre la mesa.

—Nada—.

—No lo habrías mencionado sino hubiera realmente algo—. La rubia estaba inclinada hacia ella. —¿Qué? ¿Hay algo que hago que te moleste? Al menos que sea la marihuana, ¿es eso?—

Laura vaciló antes de contestar.—¿qué mosca te pico como para haber comprado una cortina transparente para la ducha?—

—Es mejor que la cosa floreada azul que tú tenias— Crystal se defendió.—Lo transparente hace que se vea todo más claro—.

Laura decidió correr el riesgo y bromear con la pequeña mujer.—¿Acaso necesitas ver lo que estas haciendo en el baño? ¿Acaso no sabes dónde tienes cada cosa?—

—Jodete— la stripper dijo en broma, su sonrisa aumentó.—Tu necesitas un estante entero solo para poner tu champú, acondicionador, el enjuague y Dios Sabe que más tienes en esas botellas—. Ella trató distraídamente de alcanzar su vaso. —¿cuántas horas pasas allí dentro?— Tomó un sorbo de su bebida.—Yo solo entro, hago lo que tengo que hacer y salgo. Sin tanto enredo y sin tanto relajo—. Trató de alcanzar sus cigarrillos deteniéndose por el sonido que emitió su localizador. Sosteniéndolo frente a ella, Crystal presionó el botón y miró el número desplegado.—Mierda. Necesito usar el teléfono—.

—Adelante. Después de todo, tú pagas la mitad del recibo telefónico—. Laura señaló con su pulgar hacia la puerta de su cuarto.—Hay un teléfono al lado de la cama—.

—Gracias—.

Laura se reclinó y se terminó su té helado, en silencio escuchando partes de la conversación telefónica de Crystal. Laura dedujo que era alguien del Tom Cat Club buscando a la rubia para que fuera a trabajar. Crystal juró profusamente y le gritó a la persona en el otro extremo del teléfono y al final le dijo que estaría allí tan pronto como pudiera. Colgó el teléfono y regresó al balcón.

—Tengo que ir a trabajar. Charice se torció el tobillo. ¿Dónde tienes la guía telefónica?—

Laura se puso de pie.—Yo te llevo si quieres—.

— Naa, no tienes que hacer eso. Llamaré a un taxi—.

—En verdad, no es un problema. Necesito comprar algo de leche para el café de mañana de cualquier manera. Justamente parare en el cajero cochemático que esta sobre la avenida catorce—.

—¿Estas segura?—

—Sí. Solo deja que me ponga unos jeans y estaré contigo en un momento—.

* * *

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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Marzo 2nd 2013, 11:39 pm

Después de quitar el seguro de la puerta del pasajero, Laura fue hacia su lado y entró en su Jeep de modelo atrasado. Se coloco el cinturón de seguridad y dio una mirada a su pasajera para que se lo pusiera, Crystal puso sus ojos en blanco y se coloco su cinturón de seguridad.

—¿Necesitas que te traiga de regreso cuando hayas terminado?— Laura inquirió al echar a andar el motor.

— Naa, conseguiré que Rick o una de las chicas me traigan a casa. No hay problema—.

—Ok—. Echo en reserva el vehículo y se puso en marcha por la avenida principal.

—Bonito coche— Crystal comento, mirando el tablero pulcramente brillante y los botones de la consola.—¿tienes reproductor de cd's?—

—Sí—. Sin mirar, Laura busco por detrás del asiento del pasajero y tomo un estuche lleno de discos.—dudo que haya alguno que te guste—.

Crystal tomó el estuche y miró los títulos, la sonrisa en su cara iba aumentando.—¿Los mejores éxitos de Paul McCartney? ¿Little River Band?* ¿Capitan and Tennille?* ¿Acaso te quedaste atascada en los setenta?—

—En los años setenta y los años ochenta, en realidad. Me gusta esa música—.

Crystal cerró el estuche y lo puso en la parte trasera.—no tendrás que preocuparte por mí por pedirte prestado cualquiera de tus CD's, eso tenlo por seguro—.

—Déjame adivinar. A ti te gusta el heavy metal—.

—Cuando mi estado de ánimo lo amerita sí. La mayoría de las veces escuchó rock—.

—Prefiero escuchar canciones a las que les pueda comprender la letra, y no los tamborazos y guitarrazos—. Laura dirigió el Jeep por la carretera y aumento la velocidad.—¿a qué hora terminas de trabajar?—

—La última función es a la medianoche. Usualmente salgo de allí alrededor de las dos o un poco mas tarde, no te preocupes por eso. Conseguiré que alguien me lleve a casa—. Sacó un cigarrillo de su paquete y comenzó a bajar la ventanilla.

—no permito fumar en mi coche—.

—¿Aun con la ventana abajo? Se saldrá todo el humo—.

—No se sale del todo—.

—Esta bien— Crystal dijo molesta metiendo el cigarrillo de vuelta en el paquete.—¿supongo que si busco una estación decente en la radio esta fuera de discusión?—

Sonriendo en la oscuridad, Laura prendió la señal direccional y entró por una calle.—Mientras no encuentres una estación de radio que amenace con volar mis altavoces me parece bien—.

La radio quedó completamente descartada.

* * *

—No puedo creer que este todo lleno esta noche. Pensaría que es sábado o algo parecido—.

—Realmente no puedes quejarte, Mónica. Mientras más clientes más dinero—. Crystal observó su reflejo en el espejo mientras ajustaba el top de su traje. —Demonios, ya aumente de peso o estos trajes se encogen—.

—Pues no hay mucho de donde escoger para empezar— la otra mujer contestó.—¿Por qué no te pones el traje de leopardo?—

— Uff, odio ese traje. ¿Alguna vez te lo has puesto?—

—Pues es mejor que aquel—. La stripper pelirroja señaló un traje negro de cuero colgado en el porta trajes.

—Preferiría usar ese en lugar del traje de leopardo—. Dándole la espalda al espejo, Crystal tomo sus guantes largos y comenzó a ponérselos rápidamente.—espero que no dejen a Charlie poner la música esta noche—.

—Oh, déjame contarte, amiga. Él lo hizo anoche y no mezclaba bien las canciones. Angel y yo estábamos listas para matarlo—.

—¿Por qué dejan que un perdedor como ese maneje la cabina cuando a Mike no le toca trabajar?—

—Porque cobra poco, Crys. Y mientras Rick administre el lugar, vamos a continuar trabajando con idiotas como ese—.

—Dímelo a mí— Crystal estuvo de acuerdo.—Rick me dijo que llevara mi coche con un pervertido amigo de él y esa cosa se me volvió a descomponer—. Prendió un cigarrillo y se apoyó contra la mesa de maquillaje.—Te juro que si no necesitara tanto el trabajo... —

—Bueno, yo no estoy aquí para divertirme tampoco, Crys. ¿Tienes otro de esos?— Mónica preguntó, señalando el cigarrillo.—Gracias, tenia la intención de comprar unos de camino aquí pero se me hizo tarde—.

—No hay problema—.

—De cualquier manera— la pelirroja hizo una pausa el tiempo suficiente como para exhalar el humo, miro alrededor. —No puedo continuar haciendo esto noche tras noche. No le digas nada a Rick. No quiero que nadie se entere hasta estar segura de conseguir ese otro trabajo que es bastante decente—.

—¿Otro trabajo haciendo qué?—

—Hay un trabajo disponible en la oficina donde mi primo trabaja. No es mucho, solo es archivar y contestar el teléfono pero eso es mejor que esto—. Mónica dio otra inhalación.—Admitámoslo, aun no he conseguido a ningún hombre joven y atento que haya entrado por esa puerta—.

—La única cosa que entra por esa puerta son hombres viejos y aborrecibles hongos que se creen el perfecto regalo de Dios para una mujer— Crystal contestó antes de volverse al espejo y tomar el cepillo para acomodar su cabello.—Si no fuera por el dinero ninguna de nosotras estaría aquí. Este trabajo harta—. Un golpe fuerte en la puerta acabó su conversación.

—Vamos señoritas—. La voz cocheritaria de Rick sonó fuerte a través de la puerta cerrada.—Dos minutos—.

Pasando el cepillo por su pelo una última vez, Crystal hizo un chequeo final en el espejo antes voltear con Mónica.

—¿estas lista?—

—Tan lista como siempre— contestó, se sorprendió ante la pregunta que comenzó a llegar a su mente. ¿Cuánto tiempo más continuare haciendo esto? Se preguntó. Mientras los hombres estén dispuestos a pagar por verme, la pregunta fue contestada en silencio. —O tal vez no— ella dijo entre dientes.

—¿qué?— Mónica preguntó.

—Nada. Vamos a darle a los niños con que entretenerse—. Abrió la puerta para encontrarse a Rick rodeado de una nube de humo de cigarro, quien las condujo rápidamente al escenario.

* * *

Crystal estaba caminado por su cuarto, recogiendo su ropa sucia y metiéndola en el cesto. Con la mayor parte de sus pertenencias destruidas por el fuego, la necesidad de estar lavando su poca ropa muy seguido era normal. Bajó la escalera y se encontró una canasta de ropa de Laura encima de la lavadora.—Hmm, debió lavarla anoche.— Moviendo la canasta de la parte superior de la secadora, abrió la tapa y comenzó a rellenar la lavadora hasta el tope de ropa. Puso el detergente y la puso a andar. Después de tomar el periódico se hizo una taza de café y fue a la terraza mientras se lavaba la ropa para después meterla en la secadora.

Algunos minutos más tarde Laura bajó la escalera—¿Crystal, viste mi ropa que estaba encima de la lavadora?—

—¿la ropa limpia?— Colocó sobre suelo el periódico. —Por supuesto. La puse sobre la parte superior de la secadora—.

—No está limpia— la escritora corrigió.—iba a darme una ducha antes de echarla a la lavadora—.

—¿Que quieres decir?— Confusa, Crystal se levantó y caminó hacia el área de lavado.—Toda la ropa estaba doblada.—

—Siempre doblo mi ropa—.

—¿Doblas tu ropa sucia?— Crystal negó con la cabeza con incredulidad. —Debí haberlo sabido. Si alguien dobla su ropa sucia en este mundo, esa eres tú. No me sorprendería que la plancharas también—.

—Sólo cuando estoy de buen humor— Laura bromeó, tomando una taza para el café.—Si ves que esta una canasta de ropa encima de la lavadora, quiere decir que esta sucia. Te lo digo para que lo sepas en un futuro—.

—Muy bien. Aun si se ve limpia, está sucia—. La miro y notó el traje que vestía Laura, una camisa azul claro de béisbol y pantalones blancos con una franja azul que le hacia juego. Miro hacia abajo y vio los calcetines blancos de béisbol también —¿Por qué estas vestida así?—

—Estoy en un equipo del softbol*. Jenny estará aquí en algunos minutos para recogerme—.

—¿Tu juegas softbol? De alguna manera no te puedo imaginar ensuciándote toda cuando te deslizas a las bases—.

—Normalmente no me deslizo y sí, juego softbol. Nuestro equipo se llama Airhearts de Ameilia. Nos patrocina el Bar de Ameilia y pensó que era un buen juego de palabras. Es divertido y es una buena oportunidad de reunirme con mis amigas—. Laura se sirvió una taza de café. —¿juegas algún deporte?—

Crystal rió. —no he jugado a la pelota desde que era una niña y desde entonces supe que era un asco jugando—.

—Ah, solo necesitas práctica. Si no tienes planes hoy, puedes ir con nosotras, eres bienvenida—.

—Gracias pero no. Acalorarme y sudar golpeando una pelota no es mi idea de pasar un buen rato—.

Laura se encogió de hombros.—Como quieras. ¿Recogiste el periódico esta mañana? —

—Sip, está fuera en la terraza—.

—¿En cuantos pedazos?—

—Que graciosa, ja ja ja que risa me da— dijo Crystal. —Tomate tu café. Me voy a dar un baño—.

—Si termina esto de lavar, lo pondré en la secadora por ti—.

* * *

Crystal bajaba las escaleras después de haber tomar un baño y se encontró con Jenny que ya había llegado, vestía un uniforme como el de Laura.—Oh, hola Crystal— dijo la terapeuta con una sonrisa. ¿cómo estás?—

—Bien—.

—Hey Jen, será mejor que ya nos vayamos— Laura, recogiendo sus abrazaderas y su guante.

—¿Te gustaría venir?— Jenny ofreció a Crystal.—jugaremos contra el equipo de las Halcones—.

—Naa—.

—Vamos, será divertido— ofreció otra vez. —Podrás observar a Babe Ruth* sacar la pelota fuera del campo unas doce veces—. Señalo con su pulgar a Laura que estaba toda sonrojada.

—No, de verdad, yo... —

—¿qué estarás haciendo hoy que sea mas divertido que convivir con un montón de adorables y divertidas personas y tomar algo de aire fresco?— Crystal se movió nerviosamente y miró hacia el cuarto de lavado. Jenny siguió su mirada y negó con la cabeza.— Nope. Quedarse a lavar la ropa no es tan divertido—. Tomo el brazo de la rubia y tiro fuerte de ella.—vámonos—.

Crystal paró repentinamente cuando vio el coche de Jenny.—¿qué diablos es eso?—

—es una Cosa—.

—¿qué?— Ella caminó más cerca el coche clásico color anaranjado calabaza.—Parece un Jeep militar alemán con el capote abajo—.

—Es una Cosa. Definitivamente, eso es lo que es. Técnicamente es un Volkswagen modelo 81—. Jenny camino orgullosamente hasta su coche y abrió la puerta trasera.—Este es un modelo 74. Los modelos 73 son los más difíciles de encontrar pero este trabaja con gas sin plomo—.

—Debe ser un lío conseguir las refacciones— dijo Crystal, aun mirando dudosa la “Cosa”. Miro hacia Laura quien estaba mirándola con una sonrisa divertida.

—Es un coche perfectamente seguro— Jenny dijo, caminando hacia el lado del conductor.

—Excepto cuando no estas de buen humor— dijo Laura, entrando en el asiento del pasajero, delante de Crystal. Se volteo en su asiento para mirar a su compañera.—Ella confunde esta “Cosa” con un coche de carreras de vez en cuando—.

— Púdrete — dijo Jenny ásperamente, deslizándose en el asiento del conductor y metiendo la llave en el encendido.—no soy la única en el mundo con 6 infracciones—. Se colocó una diadema plástica para evitar que el viento despeinara su cabello y puso en marcha la “Cosa”. Metió dos veces el embrague antes de que pudiera entrar, haciendo que el coche se sacudiera y se resistiera a encender.—Mil disculpas—.

—No hay problema— aseguró Crystal, buscando el cinturón de seguridad. Tuvo que escarbar en el asiento trasero para encontrarlo y ponerlos en la posición correcta y cerrar los dos extremos. Laura miro divertida lo que estaba haciendo y sonrió burlonamente.

—Sip, no hay problema—.

—¿Sabéis? Vosotras dos os podéis ir caminando si no os gusta como conduzco—. Hizo una pausa lo suficiente para echar un vistazo al tráfico y salir rápidamente hacia la avenida.—Ah, sabia que Betsy estaría bien una vez que le hicieran su cambio de aceite—.

—Betsy es como ella le llama a la gran calabaza.— Laura explico.—Yo siempre la llamo pedazo de..... —

—No lo digas— Jenny le advirtió, encendió la radio AM y encontró una estación de música oldies.—Sabes lo temperamental que es—.

—Todo se parece a su dueña— Laura aclaró.

—Hablando de personalidades— dijo la terapeuta, —no te sorprendas si Donna y Wendy están juntas. Kelly dijo que las vio la noche del martes en el bar de Ameilia y estaban actuando como si hubieran regresado—.

—Maravilloso. Eso quiere decir que Toni va a estar como una perra rabiosa—.

—Puede que no. Kelly dijo que Toni estaba tratando de regresar con Linda—.

—No creo que Linda aceptara de nuevo volver con ella después de lo que sucedió—.

—Oye, uno nunca sabe, Laura. Ya una vez aceptó que regresara con ella antes—.

Desde el asiento trasero, Crystal escuchaba los chismes, la multitud de nombres y de quien hacia que a quien, hacían una mezcla de información que no le daban la menor pista de saber que estaba pasando. Lo único que comprendió de la conversación fue que Laura era buena con el bate y jugaba en el campo izquierdo, y que la posición de Jenny era en la primera base.

Se estacionaron dentro de un sucio estacionamiento, Jenny hizo sonar el claxon y saludo a sus compañeras de equipo que se encontraban alrededor de las bancas. Minutos más tarde Crystal estaba sentada en unas de las bancas cerca de la primera base, la de Jenny estaba junto a ella. Para decepción de la stripper, Jenny sólo había llevado diferentes tipos de sodas y jugos para beber, ninguna cerveza o bebidas coolers. Varias mujeres estaban también sentadas sobre las bancas, la mayoría conversando entre ellas acerca de las demás jugadoras. Crystal vio al equipo contrario a lo largo de la línea de la tercera base. Las camisas de las Halcones eran de color rojo y hacían contraste con las azules de las Airheart's. El árbitro uso el silbato y el equipo azul tomo el campo de juego mientras las del equipo rojo comenzaban a calentar con el bate.—Deséanos suerte— Laura le dijo mientras pasaba trotando cerca de ella.

—¿oh, entonces tu conoces a Laura, hmm?— Una voz ronca hizo que Crystal volteara hacia atrás para ver quien le estaba preguntando. Una mujer de cabello corto pelirrojo y que vestía una camisa azul estaba atrás de ella.—Que suerte tiene Laura—.

—Soy Crystal su compañera de apartamento.— Le extendió su mano y encontró rápidamente un apretón firme.

—Peg—. Crystal sintió los ojos de la mujer mirando a lo largo de su cuerpo y la saludo con algo de incomodidad.—Me pareces algo familiar. ¿Nos hemos visto en alguna otra parte antes? —

—Oh por favor— dijo Jenny desde su posición en primera base a unos centímetros fuera de ella. —Ignórala, Crystal. Tiene más líneas que la compañía telefónica. ¿Oye Rogers, cuando volverás a jugar de nuevo? — Jenny preguntó.—y me refiero al softbol— ella agregó antes de que la pelirroja pudiera responder con otra respuesta.

—Um no, no creo que nos hayamos visto antes— dijo Crystal, retirando su mano y mirando hacia el plato de bateo. La pitcher había terminado con sus ejercicios de calentamiento y la bateadora se colocaba en la posición correcta.

—¿cuándo te convertiste en capitana del equipo, Foster?— Peg dijo a Jenny antes de devolver su atención a la atractiva rubia.—¿así es que tú eres la nueva novia de Laura, hmm?—

—No soy su novia, soy su compañera de apartamento— la stripper contesto rápidamente, no queriendo que alguien se hiciera una idea equivocada acerca de su relación con Laura. Mirando alrededor del campo y los espectadores, Crystal comenzó a sospechar que las personas heterosexuales eran la minoría allí.

—¿Son solo amigas?— Peg sonrió burlonamente y dio un paso más cerca.—Taylor debe estarse muriendo contigo paseándole enfrente—. Ella palmeó la rodilla desnuda de Crystal justo debajo del borde de sus pantalones cortos.—Cariño, si tu fueras mi compañera de apartamento te garantizaría que no estarías sola en la cama por las noches—.

—Soy heterosexual— dijo Crystal, cambiando de posición fuera de su alcance.

El primer tiro fue una bola seguida por un strike. Luego la bateadora conectó un tiro y la pelota salió disparada hacia la parte izquierda del campo. Pegó a tierra un segundo antes de que Laura le alcanzase. La bateadora corrió a primera base y fue directa a segunda base cuando se dio cuenta de la fuerza del brazo de la jugadora de campo izquierdo con la que había cogido la pelota. La jugadora del equipo contrario regresó rápidamente a la primera base.

—¿hola Jen, cómo estas?—

—¿bien Tracy, cómo estás tú?—

—Genial. Creo que Lisa probablemente salga conmigo esta noche—.

¿Oh sí?—

—Yeap, al menos ella ya me habla de nuevo—. Tracy presto atención al plato del home. —Muy bien, es hora de patear traseros—.

—Diane no le podrías pegar a una bola de playa —, dijo Jenny, refiriéndose a la bateadora* que justamente abanicó y perdió el primer tiro.

—Mucha platica, Foster. Te comerás tus palabras cuando ella saque esa pelota fuera del campo—.

A pesar de las esperanzas de Tracy, Diane dio un suave golpe en dirección de la jugadora de segunda base quien la interceptó mandándola a primera base logrando doble play*. La siguiente bateadora bateo tres strikes* quedando fuera, terminando con esto la mitad del inning*. Laura y el resto de las jugadoras vinieron corriendo, las jugadoras del bar de Ameilia se reacomodaron en la banca y la primera línea de base.

—¿Te diviertes?— Laura preguntó mientras lanzaba su guante sobre el piso y abría la nevera en busca de una bebida fría.

—¿claro, oye ves a aquella que esta allí?— Crystal señaló hacia Peg, quien jugaba con sus encantos en la tercera base.

—¿Peg? ¿Qué hay con ella?—

—Esta celosa de ti—.

—¿De mí? ¿Por qué? —

—Ah Laura— Jenny dijo uniéndose a la conversación.—Tú sabes que Peg tiene gran debilidad por las rubias terroríficamente guapas. Ella se ofreció a darle calor a Crystal por las noches—.

La escritora asintió con la cabeza.—¿Ah, y supongo que no fue nada sutil, verdad?—

—Creí que le faltaba poco para babear descontroladamente— dijo Jenny mientras le pasaba a Crystal por un lado y sacaba una botella de agua helada de la nevera.—Crystal le dijo que era heterosexual y Peg se retiro. No te preocupes, estaré alerta y protegeré la virtud de nuestra amiga—.

—lamento eso— dijo Laura a su compañera de apartamento. —Usualmente saben cómo comportarse como unas damas— Laura dio una mirada de advertencia en dirección de Peg pero esta no la vio pues estaba dándoles la espalda.

Jenny recogió su casco y su bate. —Creo que mejor ya me voy para allá—.

—buena suerte— Laura dijo.

—Si, buena suerte— dijo Crystal también mientras Jenny se colocaba en la caja del bateador.

—¡ Strike uno!— El árbitro grito.

—Venga, Jen— Laura alentó, aplaudiendo con sus palmas e instando a sus compañeras de equipo a hacer lo mismo. Solo algunas pocas apoyaron desde la banca.

—¡strike dos!—

—Venga, Jen, tu puedes hacerlo.—

—¡ strike tres, estas fuera!— El árbitro dijo. Jenny regreso caminando de nuevo hacia las bancas y tomo su bebida.

—Oye Doc, creí que la idea era pegarle a la pelota— dijo Crystal, provocando un bufido burlón de Laura.

—Tú ni hables, mi querida Laura— Jenny advirtió.—Por lo que respecta a ti— desvió su atención hacia Crystal que sonreía abiertamente.—veo que tienes un gran sentido del humor —. Ella tomó un largo trago de su jugo de fruta.—Solo es el primer out*. No hay por que preocuparse—.

—¡agáchense!—Alguien gritó cuando un faul hizo que la pelota fuera directo a la banca haciendo que se quitaran. —¿Donna, haznos un favor Y trata de no matarnos antes de que termine el inning*, ok?— Alguien gritó a la avergonzada bateadora. El siguiente golpe mandó la pelota hacia el campo izquierdo, dejando a Donna llegar hasta segunda base. Con el golpe de Toni la corredora avanzo hasta tercera base y después gracias a Lisa lograron llenar las bases.

—Bien, Laura— Jenny dijo.—Muéstrales lo que tienes—.

—¿por que se coloco de ese lado del plato*?— Crystal pregunto. —Todas las demás lo hicieron por el otro lado—.

—Laura es zurda. Los zurdos se colocan de ese lado del plato— la terapeuta explico.

El primer contacto envió la pelota hacia la valla de la tercera base.

— ¡strike uno!— El árbitro grito.

—Venga, Laura, enséñales como se hace a estas niñitas— Kelly, la cátcher* de Ameilia, gritó.

Crystal estaba muy quieta en la banca y observo cuando la pitcher* lanzo hacia el plato. Esta vez el golpe de Laura fue bueno, cayendo en el campo central. Fue suficiente para que las corredoras avanzaran, permitiendo a las Ameilia's anotar su primera carrera* del juego.

—Buen tiro— dijo Tracy, tomando su posición en primera base. —¿Intentando impresionar a tu nueva chica?—

—Ella es mi compañera de apartamento, no mi amante— corrigió Laura. Tracy miró a la rubia en cuestión y sacudió la cabeza.

—Lástima, Taylor. Por que me parece que tiene un precioso par por ahí debajo—.

—Pervertida—.

La jugadora de primera base volvió a mirar a Crystal.—No lo se. A mi me parece que es un desperdicio dejar que algo así de delicioso viva bajo tu techo y no hagas nada al respecto—.

—Ella es heterosexual, Tracy—.

—Si ya lo he escuchado. No sería la primera heterosexual a la que se le enseñara como una mujer puede ser mucho mejor en la cama—.

—Ella está fuera de los límites. Pon atención al juego—.

—Preferiría ponerle atención a ella— dijo Tracy con un suspiro, a regañadientes devolviendo su atención al juego del softbol.

Ajena de que ella fuera el tema de conversación entre las dos mujeres en la primera base, Crystal continuaba escuchando a Jenny diciéndole quienes eran las del equipo.—La que esta por batear es Kelly—.

—La catcher— Crystal dijo, recibiendo una inclinación de cabeza en respuesta.

— Sí, y bueno ¿recuerdas a la que se te insinuó hace rato?Esa es una de sus ex's —.

—¿una?—

—Oh si, Kelly es una conquistadora. Nosotras estuvimos juntas por breve tiempo—.

—¿Por qué siento que soy la minoría aquí?—

Jenny se rió y saco otra botella de la nevera.—Porque lo eres, querida—. Quito la tapa de la botella.—Echa un vistazo alrededor. Creo que eres probablemente la única heterosexual aquí, excepto por alguno que otro fan—. Jenny dio un paso más cerca de las bancas y le susurro para que las demás jugadoras que estaban en la banca cercana no la escucharan.—¿te molesta estar rodeada de tantas lesbianas?—

—No, no me molesta— dijo Crystal, deslizándose a una fila abajo de los asientos de la banca, poniéndose frente a frente de la terapeuta.—solo que no creo que haya estado antes con tantas juntas al mismo tiempo—.

—Bueno, no te preocupes— Jenny dijo.—no mordemos—.

—A menos que tu quieras— dijo Carmen cuando pasaba caminando, escuchando solo lo ultimo de la conversación. Se detuvo y tendió su mano.—Carmen Cruz—.

—Crystal Sheridan—.

—Un placer conocerla, Señorita Sheridan—. La piel más oscura de Carmen hacia contraste con el tono más claro de la rubia cuando se dieron la mano.—No te había visto aquí antes. ¿De quien eres novia? —

—De ninguna. Soy la compañera de apartamento de Laura— ella dijo sintiendo que lo había dicho ya unas cien veces.

—Pues bien me alegro que hayas decidió honrarnos con tu presencia— la pitcher dijo, no queriendo soltar la mano de Crystal.—Tal vez nos traigas buena suerte. El señor sabe que la necesitamos últimamente—.

—Hemos perdido nuestros últimos cuatro juegos— Jenny explico.

—Oh— Crystal dijo mientras se ponía de pie.—no sé cómo pueden jugar con este calor—. Ella llevaba puesto un pequeño top cubierto por una pequeña blusa azul claro. Sin pensarlo quito su pequeña blusa y la echo a un lado. En ese mismo instante, Kelly pegó un golpe lento sobre la línea de la tercera base. Distraída por la actividad en las bancas, la mediocampista voló la pelota, accidentalmente sobre el campo central provocando con esto que se anotaran dos carreras más. Laura avanzó de primera a tercera y el equipo de casa exploto soltando un ataque de silbidos y comentarios burlones cuando se dieron cuenta de lo que lo había provocado.

—Se supone que debes mantener los ojos puesto en la pelota, no en las chicas— Toni grito.

—Oye Duncan, no sabia que fueras así de distraída— dijo alguien más.—¿cual es el problema, no consigues a ninguna?—

—Si lo hago— la mediocampista dijo, consciente de que su última conquista se encontraba en la parte trasera del campo.—Yo solo... bueno … — tartamudeó, causando de nuevo burlas y risas.

—sabia que dabas buena suerte— dijo Carmen a Crystal ahora ruborizada.—¿vendrás con nosotras después del juego?—

—¿Después?— No sabiendo la respuesta, ella recurrió a Jenny.

—No estamos seguras aún. Depende cómo se sienta Laura, — dijo Jenny.

—En fin— dijo Carmen, recogiendo su guante.—Si deciden venir, será un placer invitarte una bebida— ofreció a Crystal.—Después de todo, estamos adelante debido a ti—.

—Yo uh, seguro— dijo Crystal. —Si es que vamos—. Sonó un golpe de bate y Wendy fue ponchada(out), dándole fin al inning.

—Pues bien, creo que es hora de que tome mi posición—. Carmen se alejaba en el momento que Laura llego a recoger su guante.

—¿Te están molestando mucho?— La escritora preguntó con preocupación, consciente de que Crystal fue la causa de la distracción de la mediocampista. Había días en que las del equipo de Ameilia's se volvían algo obscenas y no dudaba de que este seria uno de ellos.

—Creo que he recibido unas tres insinuaciones y aquella jugadora que esta en tercera base dijo que me invitaría a una bebida—. Crystal se encogió de hombros.—Aparte de eso todo el mundo me ha preguntando si dormimos juntas, creo que estoy bien.—

—Son realmente muy inofensivas— dijo la escritora.—Si alguien te hace pasar un mal rato, solo dímelo. Tengo que tomar mi lugar. Te veo en tres outs más—.

Crystal observó a su compañera de apartamento colocarse en el campo izquierdo y después puso atención a la actividad en el plato de bateo. Alex, la mediocampista de las Halcones que cometió el error en el inning anterior, estaba en el plato. La catcher, Kelly, no pudo resistir la oportunidad.

—¿oye Duncan, crees que puedas poner atención a la pelota esta vez?—

—Vete al infierno, Kelly— la bateadora dijo sin malicia.—Me di cuenta que andabas rondándola como abeja sobre la miel—.

—Lista bateadora— el árbitro interrumpió. Alex Duncan tomó su posición y esperó el tiro de Carmen.

—yo pagaría buen dinero por nadar en esa miel— dijo Kelly justo cuando Alex abanicaba.

—¡strike uno!—La mediocampista de las Halcones ajustó su casco y reanudó su postura.

—Apuesto a que ella es más dulce que la miel, también… mmm—.

—¡strike dos!—

—Cierra la boca, Kelly— dijo Alex, apretando sus guantes de bateo. Ella se acomodo otra vez, esta vez apenas dando un tiro abajo de la pitcher.

—Bola—*.

—Venga Duncan, pégale a la mierda esa— una de las jugadoras de las Halcones gritó.

—Pero es una verdadera lastima que ella sea heterosexual—.

—¡strike tres, estas fuera!— Alex miró de la catcher a Crystal y de regreso otra vez, sacudió la cabeza y sonrió cuando se dio cuenta de que había sido distraída justamente para que le hicieran out.

—este va a ser un juego largo— dijo mientras se marchaba dando media vuelta.

* * *


Última edición por Ayelen el Junio 17th 2013, 4:07 pm, editado 1 vez
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Marzo 10th 2013, 7:43 pm

Gracias al brazo firme de Carmen y el bien cuidado campo por Wendy y Donna acabaron el juego, las Airhearts salieron victoriosas sobre las Halcones. Grupos pequeños de mujeres se formaron en el estacionamiento, algunas poniéndose de acuerdo de encontrarse en el bar de Ameilia y otras dando excusas por lo que no podían asistir. Toni tenía a Linda presionada contra una furgoneta, sus bocas haciendo algo mucho más agradable que hablar. Sorprendida por la escena publica, Crystal miro hacia todos los lados y después a las apasionadas amantes.

¿Cómo pueden actuar así delante de todo el mundo? Crystal pensó y noto que las demás parecían no enterarse y aquellas que si miraban a la pareja simplemente sonreían y volvían a sus conversaciones. Crystal miró a la pareja otra vez, esta vez viendo más que solo dos mujeres besándose. Por primera vez ella vio lágrimas corriendo por las mejillas de Linda. Estaba tan absorta en el drama que se estaba desarrollando, que Crystal no escuchó a la terapeuta venir detrás de ella.

—Supongo que no las veremos en el bar de Ameilia's— Jenny dijo, sobresaltándola.—Lo siento, pensé que sabias que estaba aquí—.

—Está bien. ¿Así que iras al bar? —

—Sip, solo por un rato. A Laura le gusta jugar al billar y ésta es realmente la única oportunidad que ella tiene para hacerlo. Se requiere de una ley aprobada por el Congreso para sacarla de la casa cualquier otro día—.

—Ella pasa mucho tiempo en su computadora— dijo Crystal, buscando alrededor a la mujer en cuestión. Ella divisó a Laura hablando con Kelly, las dos mujeres estaban riendo y gesticulando animadamente.

—es bueno para todo el mundo salir y ser sociable de vez en cuando—.

—¿es eso verdad, Doc?— Crystal prendió un cigarrillo y se apoyó contra la —Cosa— brillantemente colorida—¿piensas que necesito salir más a menudo?—

—pienso que necesitas hacer algunos nuevos amigos y este variado equipo de personas son perfectas para iniciar—. Ella se apoyó y presionó el claxon.—Vamos, Laura—.

—¿qué hay sino quiero ir?—

—Bueno, el cochebús para por aquí aproximadamente una vez cada hora. Además estoy segura de que alguien aquí estaría dispuesta a darte un aventón a casa—.

—Oh, estoy segura de que si— Crystal estuvo de acuerdo, alcanzando la manilla de la puerta. —Ya he visto suficientes miradas de ese tipo de los hombres. Aparentemente los lobos vienen en ambos sexos—.

Hay cosas buenas y malas en todo el mundo, a pesar de su género o sus preferencias—. Jenny abrió la puerta y se metió detrás del volante.—Solo que algunos vienen en paquetes más bonitos—.

—¡Hey Crystal!— Carmen gritó, haciendo gestos con las manos y corriendo hacia ellas. —Estarás más segura si vas en mi coche. Tengo un reproductor de cd`s y asientos de cuero—.

—Y más movimientos que Michael Jordan— Jenny dijo sarcásticamente, mucho para el disgusto de la pitcher.—Crystal, Carmen es la versión de Don Juan en femenino—.

—Si— Peg dijo mientras se acercaba y se unía a la conversación.—Ella tiene ese encanto cubano que hace que las mujeres caigan a sus pies—.

—¿Celosa?— Carmen gruño.—Yo no tengo la culpa de saber tratar bien a una dama y que tu no—. Ella voltio con Crystal.—y jamás permitiría a una dama viajar en esta trampa mortal—.

—Oh cielos, esto se esta poniendo muy intenso — dijo Peg. Jenny puso sus ojos en blanco y afirmó con la cabeza en acuerdo. Laura finalmente terminó de hablar con la catcher y se les unió.

—¿Listas para irnos?— Preguntó, abriendo la puerta y entrando.

—estamos listas— Jenny dijo, girando la llave y sonriendo mientras la —Cosa— rugió llena de vida. —Ahora por hacernos esperar, creo que deberías invitarnos a la primera ronda—.

—Si— Crystal estuvo de acuerdo con entusiasmo, causando que la mujer que seguía parada fuera del coche riera.

—No creo que debas preocuparte por que alguien te compre algunas bebidas, amorcito— dijo Carmen.—Todas harían fila encantadas en el bar solo para tener el privilegio de invitarte—.

—¿y tu estarías de seguro en la fila, no es así?— Laura bromeó.

—Absolutamente— Carmen dijo orgullosa.—las veré en Ameilia's— dijo más que nada dirigiéndose más a Crystal que a las otras. Jenny metió el embrague de la —Cosa— y la movió adelante, cayendo en un bache y causando que las ocupantes brincaran sobre sus asientos. Crystal rápidamente trató de alcanzar el cinturón de seguridad.—te dije que deberías haber venido conmigo, amorcito— Carmen dijo mientras el coche caminaba.

—Tal vez ella tenga razón— dijo Laura, mirando atrás de su asiento. —Seguramente ella hubiera coqueteado contigo despiadadamente, pero hubiera sido preferible al infierno en ruedas de Foster que podría matarte antes de que logremos llegar —.

—Púdrete— dijo Jenny, siguiendo la Range Rover* de Kelly fuera del estacionamiento.—Ahora invitaras a las primeras dos rondas—.

El bar de Ameilia estaba sobre la calle principal con sólo un pequeño estacionamiento para los autos de sus clientes. Jenny logró conseguir uno de los últimos espacios en el estacionamiento, para mala suerte de Kelly, quien todavía daba vueltas en busca de un lugar para estacionar su Range Rover. Varias jugadoras más ya habían llegado al lugar sumándose al estado de ánimo alegre del lugar. —Hey Crystal— una de las Halcones la llamo. —¿Vas a quitarte tu blusa de nuevo?— Su comentario fue acompañado por gritos alegres de sus amigas.

—Perdón por el comportamiento de estas niñas— Laura se disculpó. —Nunca faltan este tipo de personas. Solo mantente cerca de mi y de Jenny y estarás bien—.

—Sabes muy bien que no soy una pequeña e inocente virgen que sale a su primera cita— dijo Crystal, sacando un cigarrillo. —Solamente porque nunca antes he estado en un bar de lesbianas no quiere decir que necesite protección—

Laura intercambió miradas con Jenny. Ellas conocían demasiado bien a sus amigas. —Solo para mayor seguridad, quédate cerca de nosotras—.

Crystal no se sorprendió de encontrar a Carmen sosteniendo la puerta abierta para que entrara. Sintiéndose avergonzada por el detalle, rápidamente entro sintiendo la mirada fija y lujuriosa que le dirigía a ella. —Sip, supongo que no tendré que comprar ninguna bebida esta noche—. Pensó para sí misma.

—Gracias— dijo Crystal.

—Es un placer, Amorcito— Carmen dijo con un movimiento sensual de su mano.—¿Me acompañas dentro para que puedas saciar tu sed?—.

Laura tuvo que extender la mano rápidamente para atrapar la puerta que había soltado la mujer cubana para seguir a Crystal dentro.

—Como puedes ver— Dijo Laura sosteniendo la puerta para Jenny. —Carmen es incorregible—.

—no es su culpa que Crystal tenga las palabras tatuadas en su frente de carne fresca—. Jenny se puso de puntillas para buscar a la mujer en cuestión. —Ah, allí esta—.

Crystal se encontraba en el extremo más alejado de la barra, rodeada por Carmen y Alex.— ¿deberíamos ir a rescatarla?—Laura preguntó.

—¿no te dijo que podía cuidarse ella sola?—Dijo Jenny, guiando a la escritora hacia las mesas de billar.

—Pero ella... — La protesta de Laura fue interrumpida por los dedos de su ex-amante sobre sus labios.

—No tengo ninguna duda de que ella tiene mucha experiencia en defenderse y mantenerse alejada de los lujuriosos hombres. ¿Qué te hace pensar que ella es incapaz de manejar esta situación con una mujer?—Señalo la mesa pequeña delante de ellas. —Toma asiento, traeré unas bebidas —.

—esto esta asqueroso.—

Suspirando, Jenny sonrió y palmeó el hombro de Laura. —Traeré algunas servilletas. ¿Quieres club soda* o te sientes aventurera esta noche? —

—Club soda está bien. Agrégale un poco de limón por favor—. Laura recogió una servilleta cercana y comenzó a remover las cenizas derramadas de la mesa.

—No olvides poner nuestros nombres en la pizarra o nunca conseguirás una mesa de billar— Dijo Jenny antes de abrirse paso a través de la gente.

En el otro extremo de la barra, Crystal saco un cigarrillo haciendo que Alex se levantara y sacara un encendedor. —Permíteme— ella ofreció.

—¿Desde cuando permites que esta cavernícola te compre una bebida?— Carmen dijo, ganándose un bufido de la mediocampista, —bailarías conmigo, Amorcito?—

—Ah, no gracias—. El escocés con soda estaba suave y lo tomo rápidamente. Crystal se encontró con cierta comodidad en el bar para mujeres, la alerta que normalmente mantenía para protegerse de los hombres no la necesitaba aquí. Estaba segura que con un simple —no— podría mantener a raya a las posibles conquistadoras.

—Yeap, yo tampoco bailo mucho— Alex dijo, acercando mas su silla. —¿Y dime qué haces para ganarte la vida?—

—Soy... — Crystal se detuvo, dándose cuenta de que la usual respuesta de que era bailarina no era buena idea, giro hacia la mujer a un lado de ella. —Uh... — vio la barra llena de lesbianas alborotadas. No creo que decir la verdad sea una buena idea tampoco. Había habido suficientes comentarios y silbidos en el campo de softbol sin siquiera saber que ella era una stripper. Carajo, piensa rápidamente. La bartender* llegó en ese momento con la bebida de Carmen. —Soy Bartender— Crystal barbulló. —En el centro de la Ciudad—.

—Oh, eso es interesante— Alex dijo, colocando su mano sobre la barra sólo a unos centímetros de la de Crystal. —El Halcón está en el centro. Ese es el bar que frecuento. Creo que Esther anda buscando que alguien le eche una mano los fines de semana. Deberías ir allí esta noche y mirar—

—Trabajo esta noche— ella dijo, pensando sólo en dar una excusa para no ir al bar de lesbianas.

—¿No me digas? Tal vez podría ir a visitarte y saludarte, ¿Donde es?—

—Uh... — maldición, maldición, maldición. Atrapada en su propia telaraña de mentiras, Crystal entro en pánico y tomo la anterior invitación como salida rápida. —Sabes Carmen, creo que aceptare tu oferta—. Puedo hacer esto, puedo bailar con una mujer, ella se dijo a sí misma mientras Carmen ahora feliz se ponía de pie y tomaba su mano. —estaré de regreso en pocos minutos— ella dijo a Alex, sintiendo una punzada de culpabilidad por la expresión cabizbaja en la cara de la mediocampista.

Mientras era conducida a través de la gente a la pista de baile, Crystal comenzó a dudar. Las luces de variados colores rebotaban en la pelota de cristal de la disco y la pista de baile estaba dividida en diferentes coloridos paneles que se iluminaban al ritmo de la música. El área de baile estaba levantada más alto que el resto del bar, dejándola de vez en cuando convertirse en una doble pista de baile. El bar de Ameilia se había construido a finales de los años setenta y aparentemente el dueño no encontró razón alguna para actualizarla. Al menos el disc-jockey sabia en qué década estaban y mantenía a las mujeres entretenidas con los últimos hits para bailar.

Cuando Carmen la condujo a un lugar cerca de la parte de enfrente de la pista, Crystal perdió el valor y comenzó a caminar fuera de ella. —No no no, Amorcito. ¿A donde vas?—Carmen preguntó, extendió su morena mano y la detuvo tomándola del brazo.

—No puedo hacer esto—.

—Por supuesto que puedes, Amorcito—. La mujer cubana tomo las manos de Crystal con las de ella y comenzó a contonearse con la música, moviendo sus brazos al mismo ritmo. Era una canción conocida para la rubia y admitió de mala gana que Carmen era una buena bailarina. Con propia voluntad, las caderas de Crystal y sus piernas la acompañaron. —Lo ves, cariño, sabia que podías hacerlo—, la pitcher dijo, soltándole las manos. Bailaron durante dos canciones antes de que Crystal finalmente se disculpara y saliera de la pista multicolor.

Las mesas de billar estaban entre la pista de baile y la barra, facilitándole a Crystal solucionar el problema de Alex sentándose a la mesa de Laura. —Hola—.

—Hola— la escritora dijo, colocando un posavasos enfrente de Crystal. —¿quieres una bebida?—

—Yeap, escocés y soda, cargado—.

—Cuatro dólares—. Crystal busco en su bolsillo y saco su pequeño fajo de billetes. Ella tenía lo suficiente para comprar por sí misma una bebida más. Mejor cuídalo, ella pensó para sus adentros. Entregó un billete de cinco dólares y observó a Jenny acercarse, con un taco* en la mano.

—¿Oh, entonces decidiste bajar de la pista de baile después de todo? Pensé que ibas a bailar con las chicas durante toda la noche—la mujer de cabello castaño bromeó.

—No sé por qué hice eso. Nunca antes había bailado con una mujer—.

—Pues bien, parecía como que estabas pasando un buen rato ahí arriba. No vi a Carmen sujetando tu brazo para mantenerte ahí—. Jenny se sentó en la silla adyacente y recogió su cerveza. —Laura te toca— ella ofreció antes de tomar de un tirón la botella. —¿O si lo hizo?—

—¿Hacer que?—

—¿Sujetar tu brazo para mantenerte en la pista de baile?—

—No. Yo simplemente … —

—Bailas bien…para ser una chica heterosexual—.

—Muchas gracias, Doc— Crystal contesto sarcásticamente. —Tu sabes que algunas de estas mujeres son tan malas como los hombres. Llamo mas la atención aquí que en un bar de verdad—.

—Éste es un bar de verdad— Jenny corrigió.

—Sabes a lo que me refiero. Es extraño, eso es todo—. Ella miró hacia la pista de baile, divisando a Carmen bailando con otras dos mujeres.

—¿Te divertiste?—

—Bueno, eso... —Crystal desabotonó su blusa de mangas. —Demonios, que calor hace aquí dentro—.

—Me alegro que no hayas hecho eso en la pista de baile —, Dijo Jenny. —Ya causaste bastante daño en el partido de softbol. Si Alex hubiera estado jugando billar probablemente habría golpeado la pelota a través de una ventana—. Ambas se rieron de la imagen. —Así que contesta la pregunta. ¿Te divertiste bailando?—

—Sí. Fue diferente—.

—¿Diferente en que forma? ¿De bailar con hombres?—Crystal asintió con la cabeza, ella continuó. —¿de que forma?—

—No lo sé simplemente fue diferente—.

—Esto es interesante. Trata de ordenar tus sentimientos. ¿Que hace la diferencia entre bailar con una mujer a bailar con un hombre?—

—No lo sé— Crystal comenzó, moviéndose nerviosamente en su asiento. —No tuve que preocuparme por nada excepto bailar con ella—. Ella negó con la cabeza, consiente de que sus palabras no tenían ningún sentido.

—Te preocupas demasiado, ¿no es así?— Jenny pico gentilmente.

—Algunas veces— la stripper admitió sin mirar hacia arriba. Ella saco un cigarrillo y lo encendió, poniéndose cómoda. —No entenderías—. Ella negó con la cabeza. —Nadie lo entiende—.

—Te sorprenderías que tanto puedo entender— Dijo Jenny. —Entiendo lo que es vivir el hoy preocupándote por el ayer y el estar asustada por el mañana. Entiendo que una pequeña niña herida no puede curarse si nunca ha recibido amor—

Ante las palabras de Jenny, Crystal cambio su expresión. La postura relajada desapareció, reemplazada por el rudo aspecto que mostró el día que Jenny le había llevado a la licorería. —Demasiado tarde para eso, Doc—. Laura llegó en ese momento, dando a Crystal lo que ella necesitaba desesperadamente en ese momento. Ella redujo drásticamente la mitad del vaso antes de ponerlo sobre la mesa. Esta conversación se acabo, pensó para sus adentros, agitada por como Jenny podía fácilmente leerla. —¿oye Laura, quieres jugar billar?—

—Tienes que poner tu nombre en la pizarra pero puedo averiguar si la siguiente persona quiere jugar en parejas—. Sin esperar respuesta, Laura miró alrededor. —¿oye Kelly, quieres jugar en parejas?—

Espera. La catcher volteó y le preguntó a alguien que llevaba puesta una camisa de las Halcónes, intercambiando unas cuantas palabras antes de devolver su atención a Laura. —Seguro, Carrie y yo contra ti y ¿quién? ¿Jenny?—

—No, Crystal—.

—Seguro. Estaremos encantadas de patearos el trasero—.

—¿Eres buena?—Laura preguntó quedamente.

—Paso la mayor parte de mi vida en bares y clubs. Puedo manejar muy bien un taco de billar— contestó Crystal. Sintiéndose atrevida, ella llamo a la pitcher sonriendo abiertamente. —¿oye Kelly, quieres poner el dinero en tu boca?—

—Donde me gustaría poner mi boca no tiene nada que ver con el dinero— contestó la catcher. Provocando algunos comentarios y gritos de las mujeres alrededor de ella. —¿que tal una jarra de cerveza?—

—Trato— Laura contestó por Crystal totalmente ruborizada. —Nosotras comenzamos—.

El juego progresó pero no sin varios comentarios sugestivos de Kelly y Carrie, especialmente cuando la parte de arriba de Crystal estaba cubierta solo por un pequeño top y se recostaba sobre la mesa para hacer sus tiros. En la mayoría de los casos la stripper pudo esquivar las insinuaciones y ocasionalmente su compañera de apartamento salía en su defensa. Terminaron el juego con Kelly metiendo la bola ocho cuando aun no le tocaba, haciendo que Laura y Crystal fueran las ganadoras. Las dos mujeres regresaron a su mesa para encontrar nuevas bebidas esperándolas cortesía de Jenny. Momentos más tarde una jarra de cerveza fue servida según la apuesta hecha con Kelly. Crystal tomo rápido su escocés con soda, el tercero de la tarde, y después alcanzo la jarra. Laura rápidamente colocó una servilleta para usarla como portavasos para que nada de líquido se pasara sobre la mesa. Carmen encantadora como siempre vino y convenció a Laura de unírsele a ella en la pista de baile mientras Kelly tiraba de Jenny para un juego de billar. Ahora libre para observar, Crystal miro a varias mujeres saliendo por una puerta lateral. —Ah hah—. Asegurándose de que el encendedor estaba en su bolsillo, la rubia cruzó el bar y salió a través de la puerta.

La puerta lateral conducía al callejón, todavía alumbrado por el sol de la tarde. Crystal vio a un grupo de personas paradas a un lado de un contenedor. La mayoría vestían las blusas rojas de las Halcones pero también había dos de las Airhearts. Una hielera roja estaba sobre el suelo al lado de ellas, la tapa abierta revelaba varias latas de cerveza en hielo. —Bingo. Cerveza y hierba mala,¿hay lugar para alguien más?— Crystal preguntó.

—Seguro— una de las mujeres de rojo contestó. —soy Diane y ésta es Liz, Dawn, y Tracy—.

—Nos conocimos en el juego— Tracy dijo ofreciéndole un porro. —¿Crystal, no es así?—

—Yeap— ella contestó, tomando el porro ofrecido. —Compañera de apartamento de Laura—.

—No me digas— Diane dijo. —La heterosexual—. Ella tomó el porro de Crystal y dio una larga inhalación. —Pues bien, tu me pareces muy bella de cualquier manera—.

Oh gracias, la stripper pensó para sus adentros. No es como que tenga una enfermedad o algo.

—No obstante— Diane continuó. —Alguien que puede apreciar la hierba fina no puede ser del todo mala—.

—Hablado como una verdadera experta— dijo Dawn. —Mantén tu ojo en ella, Crystal. Diane es conocida por manipular a las mujeres con vino y hierba mala—.

—Sip, tiene tantas muescas* en su cinturón que ya esta por caérsele a pedazos— Tracy intervino en la conversación.

—Jodanse las dos— Diane dijo bromeando. —No hay nada de malo en fumar un porro o dos en ocasiones especiales—.

—Sip, como el atardecer— dijo Crystal, causando risas entre el grupo.

—Oh, Rubita tienes un gran sentido del humor, ¿eh? Bien jodete tu también—.

Crystal usó la punta de sus uñas para tomar el resto del porro de Dawm. —Naaa, lo disfrutarías demasiado—. Las mujeres rieron otra vez.

—Te la cobro esta vez, Diane— Liz bromeo. —Esta es probablemente la primera vez que alguien te ha dejado callada—.

—Bien—, Diane miro a Crystal. —Todo lo que puedo decir está vez es que si tu follaras conmigo, jamás volverías a estar con un hombre—.

—Amen para eso— Dawn estuvo de acuerdo.

Crystal permaneció en el callejón con las mujeres, fumando su porro y uniéndose a los chistes cada vez que ella podía. Era un contraste distinto a sus drogadictos amigos que preferían pasarse el tiempo encerrados tocando música rock. Ella se apoyó contra el contenedor y dejó que el porro intoxicara a través de todo su cuerpo. Se relajó y se permitió disfrutar de un nuevo grupo de gente. Para cuando Jenny la encontró, los ojos del Crystal era dos pequeñas rayas y su modo de andar eran puros tropezones en lugar de caminar. Sus nuevas amigas no estaban tampoco en mejores condiciones, riendo sin control.

—Es hora de irnos— dijo la terapeuta, poniendo una mano en el hombro de Crystal.

—Yo la llevare a su casa— Liz ofreció.

—Creo que ella preferiría llegar a casa con toda su ropa puesta— Tracy bromeo.

—Yo la llevaré a casa— dijo Jenny firmemente. —Creo ella ya ha tenido bastante diversión por un día—.

—Gusto en conocerlas— Dijo Crystal, agitando su mano lentamente. La combinación de licor, cerveza, y marihuana tenían a la stripper completamente bajo su control. Ella no replicó cuándo Jenny la guió de vuelta al bar y hacia su mesa.

—¿Dónde la encontraste?—pregunto Laura, poniéndose de pie para ayudar a Jenny a guiar a Crystal a una silla.

—Afuera con Diane y sus compinches—.

—Si, eso se nota. ¿Cómo es que ella terminó conviviendo con ellas?—

—No lo sé. Ella se ha de haber imaginado lo que estaban haciendo allá afuera y debió de haberse invitado sola, supongo —.

—He escuchado acerca del gayradar pero de un ¿drogaradar?—La escritora negó con la cabeza. —Y tu pensaste que seria buena idea que ella viniera con nosotras. Debió haberse quedado en casa —.

—Jenny miro a la mujer semiconsciente sentada sobre la silla enfrente de ella.—Sigo pensando que fue una experiencia positiva para ella. Vamos, llevémosla al coche —.

—¿Y como haremos eso?—Laura preguntó al poner un brazo alrededor de la mujer más pequeña. —Cristal … Crystal, es hora de irnos. ¿Crees que puedas levantarte?—

—S-sseguro—. Agarrando el brazo de Laura para apoyarse, la stripper se puso ella misma de pie. Se balanceó por un momento antes de agarrar el brazo de su compañera de apartamento con ambas manos. —Demonios, supongo que bebí más de lo que pensé—.

—Más bien fumaste de mas, creo— Laura masculló. —¿Jenny, la sostienes del otro lado?—

—La tengo. Vamos—.

—Puedo caminar— Crystal protestó, no queriendo ser ayudada a salir de el bar.

—Si, caminar directo a una pared, querrás decir—. Laura dejó que su agitación se notara en su voz. Su agarre jamás disminuyó mientras se conducían a la puerta. —Puedo ver que ésta fue realmente una buena experiencia para ella, Jen—. Usó su cadera para empujar y abrir la puerta. —Ahora ella tiene un nuevo lugar para conseguir sus drogas—.

—Tu sabes que Diane no vendería a nadie marihuana—.

—¿Vender? ¿Viste la manera que todas actuaban alrededor de ella hoy? Si Crystal dijese que ella quería algo de marihuana estoy segura que al menos media docena de mujeres se la ofrecerían. Oh, eso si que es algo positivo. Crystal aprendió que puede seducir a las mujeres para conseguir bebidas gratis—. Laura hizo una pausa en su discurso el tiempo suficiente para abrir la puerta trasera de la Cosa. —Creí que la pobre Alex Duncan iba a tener un orgasmo allí mismo en medio del campo de juego cuando Crystal se quitó su blusa—.

—¿Eso fue muy divertido, no te parece? Me alegro que ella no hiciera eso de nuevo en la pista de baile—.

—No intentes cambiar el tema, Jen—. Juntas ayudaron a la letárgica Crystal a entrar en el asiento trasero. —¿cómo diablos esto es una experiencia positiva para ella?—

—Pensé acerca de lo que me contaste de sus pesadillas y la manera de como se sentía respecto a los hombres— dijo Jenny, apoyándose contra el lado del coche anaranjado. —¿Crees que ella es capaz de relajarse tanto así alrededor de un grupo de personas?—

—¿Relajarse de la manera de que ella se tenga que emborrachar?—

—Pon a un lado el vicio de la bebida y la marihuana por un minuto. La semana pasada ella ni siquiera salió de su cuarto cuando tuviste visita en la casa. Hoy ella vino al juego de softbol con la más mínima resistencia y aparte asistió a un bar de lesbianas. Se relajó y se divirtió, aun antes de que ella comenzara a beber—.Miró a Crystal, quien ponía el máximo empeño por ponerse derecha en el asiento. —creo me que voy a ir en la parte trasera con ella—.

—Bien, de esa manera me puedes advertir si ella decide volver a decorar la tapicería—. Laura abrió la puerta del conductor. —¿pasaras la noche en mi apartamento?

—Si, he tomado algunas cervezas. Crystal voy a viajar aquí contigo—. Laura echó a andar la Cosa y salieron del estacionamiento.

—¿Laura esta molesta conmigo otra vez?— Crystal mascullo.

—¿por qué dices eso?—

Encogiéndose de hombros, Crystal saco un cigarrillo roto de su paquete arrugado. —Siempre la molesto—.

—¿Eso crees?. ¿Por que piensas que Laura estaría molesta contigo?—

—Ella usualmente es, muy espec-cial cuando bebo—.

—¿por qué bebiste demasiado esta noche?— Jenny miró hacia arriba para ver a Laura tomar una rampa hacia la carretera principal.

—Estaba de buen humor para eso—. Las pequeñas rayas se ampliaron ligeramente. —Oooh—.

—¿qué?—

—Mira eso—. Crystal señaló las luces de una rueda de la fortuna (noria) a lo lejos.

— Hmm, parece que el carnaval esta de regreso en la ciudad. ¿Bebes siempre que te sientes incómoda?—

—¿Qué? ¿Piensas que soy un alcohólica, Doc?—

—¿Crees tu que eres una alcohólica?—

La frente del Crystal se arrugo. —N-no, no lo creo. Nunca realmente he pensado acerca de eso. Yo solo bebo—.

—¿Eso te ayuda?—

—Algunas veces—. Miro a su lado derecho de nuevo, sus ojos centrados en la iluminada feria. —no he estado en una feria desde que era una niña—. Ella observó en silencio hasta que las luces ya no podían verse. —¿Intentas jugar a la loquera conmigo, Doc?— Ella giro para mirar a Jenny. —Si te contara, no me creerías—.

—Si tu me contaras algo que fuera la verdad, Crystal, sin duda alguna, la creería—.

—Si, lástima que tu no estabas cerca cuando yo era una niña— ella dijo fieramente. —no tiene importancia ahora—.

—Si te provoca aun momentos incómodos, si que importa—. Jenny giro en su asiento para mirar a Crystal. —Un día de éstos ni toda la cerveza y la marihuana del mundo van a mantener a raya a esos demonios. ¿Qué es lo que vas a hacer entonces?—

* * *

Laura estacionó la Cosa dentro del aparcamiento. —¿crees que deberíamos levantar el capote*?—

—No, así esta bien— Dijo Jenny. —¿La despertamos?—

—A menos que quieras cargarla—.

—De ninguna manera—. Jenny se aproximó al hombro de la dormida mujer. —Crystal, llegamos a casa—.

—¿Hmm? Oh —. Ella bostezó y se restregó los ojos. —¿qué hora es?—

—Pasadas las nueve—.

Laura gimió mientras salía del coche y se estiraba. —siento como si me hubiera atropellado un camión—.

—De hecho lo fuiste— dijo Jenny. —¿te acuerdas, tu, Dawn, en el home plate?—

—no sé ustedes dos pero yo voy a entrar, voy a orinar, y me iré a la cama— Dijo Crystal, apoyándose contra el coche. Miró la puerta principal con la mirada cansada, calculando mentalmente que oportunidad tenía de caminar con éxito. Dando un paso adelante, sintió que la tierra debajo se movía y todo sentido de equilibrio desapareció.

—¡Agárrala!— Laura gritó, tomando el brazo de Crystal para evitar que cayera. Jenny rápidamente tomó la posición en el otro lado y juntas acompañaron a la ebria mujer a la casa.

A pesar de estar demasiado ebria para caminar por ella misma, Crystal estaba de muy buen humor y siguió los consejos de la terapeuta de irse a dormir. Cuando Jenny bajó la escalera, encontró a Laura en la cocina colocando agua caliente en dos tazas grandes.

—Pensé que te gustaría algo de manzanilla—.

—Oh, eso suena bien—. Jenny se saco sus tenis de lona y se dejo caer en un extremo del sofá, sus pies descansando sobre el cojín intermedio. —no he tenido esto en meses—.

—Probablemente no desde la ultima noche que pasaste aquí. Tomando una posición similar en el otro extremo del sofá, Laura tomó un sorbo de su té. —¿dónde te gustaría dormir esta noche?—

—¿me estas preguntando o me estas sugiriendo?—

—Como quieras, puede dormir al aire libre en la Cosa—.

Jenny sonrió burlonamente ante la amenaza. —Ya somos demasiado viejas como para divertirnos en el asiento trasero. ¿Desde cuándo me tienes que preguntar sobre donde voy a dormir cuando estoy aquí?—. Conociendo a su ex-amante de que siempre le gustaba hacer lo correcto, inmediatamente adivinó el problema. —¿Por Crystal? Laura, no pienso que ella caiga muerta de un shock si nos encuentra durmiendo en la misma cama. Después de todo, las compañeras de apartamento tienen que respetar la privacidad tanto de una como de la otra. Hablando del diablo...—

—Sigo pensando que esto no va a funcionar, Jen. Ella es tan diferente—.

—¿Por qué?—

—¿Además de ser una drogadicta?— Laura colocó sobre el suelo su taza y flexionó sus dedos. — Veamos … ella tiene un carácter del infierno—.

—¿Y tú nunca tienes tus malos momentos? Te puedo recordar que has tenido tus momentos de explosión—

—Eso es diferente— Laura se defendió. —solo me pongo así cuando estoy bajo mucho estrés—.

—¿Tu crees que no es estresante despertarse cada noche a causa de las pesadillas?— Observó a Laura moverse nerviosamente. —¿o el no tener conocimiento de dónde estará tu única hermana?— Jenny recibió un suspiro pesado en respuesta. —¿Bueno, y que más? —

—Esa maldita cortina de baño. ¿Ya la viste? ¿A quien en el mundo le gustaría tener una cortina transparente para el baño? Tengo una gran vista del inodoro mientras me estoy bañando.—

—Bueno, al menos puedes admirar la tapa peluda del inodoro—.

—¡Ah! Ella no baja la tapa cuando termina. Me sorprende que recuerde al menos bajarle la palanca al inodoro—. Sonrió a Jenny quien intentaba no reírse. —Es solo que no entiendo por que quiso una transparente—.

—No lo sé— dijo Jenny atentamente. —¿qué más puedes ver además del inodoro?—

—Nada. Solamente el lavamanos y la puerta—. Ella negó con la cabeza. —¿por qué quería ella ver eso?—

—Porqué— Jenny se inclinó hacia adelante, —Sola, desnuda, vulnerable. ¿No puedes imaginar por qué ella necesita poder ver hacia la puerta todo el tiempo?—.

—¿así es que ella necesita ver la puerta cerrada?—

—Ella necesita sentirse segura, y eso significa cualquier cosa que la pueda mantener segura—. Jenny coloco su mano en la rodilla de Laura. —Así como tu te sientes segura cuando las cosas están limpias y ordenadas—.

—No me gustan las drogas, Jen. Su último apartamento se incendio. Dijo que estaba durmiendo. ¿Qué tal si ella le prendió fuego durante una alucinación?—

—Por lo que he podido observar, ella no le da a los alucinógenos. Ella sólo quiere sentirse insensible, no estar viendo cosas que no están ahí—.

—No me digas, eso está mucho mejor— la escritora se mofó. —Aun así tiene problemas de drogas—.

—Tienes que mirar los síntomas para ver el verdadero problema—. dijo Jenny, incorporandose y tomando su taza de te. —Las personas que han sido severamente abusadas harán cualquier cosa para protegerse, no importa cuán irracionales puedan parecer para otros—. En vista de que Laura no quedó convencida, ella probó un acercamiento diferente. —Piensa esto de esta manera. Ella creció a lado de un padre abusador y su único aliciente aparentemente era su hermana. Piensa que tienes catorce años de edad y que lo único de lo que dependes en la vida te fuera arrebatado. Luego imagínate viviendo sola por tu cuenta, sin apoyo, a la edad de quince años—.

—Es tan difícil de creer que un hombre pueda ser tan cruel con su hija—.

—Con sus hijas— Jenny corrigió. —¿y como crees que el se comportaría con Crystal después que su hermana escapara?— Colocando la taza ahora vacía en el suelo, ella bajo su cabeza colocándola sobre el regazo de Laura. —¿es ella culpable de que nunca haya aprendido correctamente a manejar sus problemas y emociones?—

—Creo que no tiene muchos amigos—. Dijo Laura. —¿Es decir, cuántas personas podrían socializar con ella?—

—No muchos— Jenny admitió. —La mayoría probablemente la describirían completamente como un caso perdido—. Ella le dio a su ex-amante una mirada significativa. —Solo le dan la espalda y se marchan—.

—¿No juegas limpio, lo sabias?— Se inclino rozando el flequillo color castaño, y plantó un beso suave en la frente de Jenny.

—Todo es por justicia y por amor, y trato de que veas las cosas que yo veo— Dijo Jenny con una sonrisa abierta. —¿Y dime, tendrás un poco de lavanda para un baño de espuma?—

—Sip, hay un poco arriba en el armario. ¿Por qué?, ¿Estas pensando en tomar un baño?—

—Inmediatamente después de ti—.

Laura levantó su brazo izquierdo e inhaló con la nariz. —Supongo que necesito uno—.

—¿Supones?— Después de correr por todo el campo todo el día y luego estar en ese bar lleno de humo un baño es necesario a menos que quieras dormir en el sofá esta noche—. Se enderezo y se desperezó, gimiendo mientras los tensos músculos protestaron por el movimiento. —Creo que seria bueno un largo baño ahora—.

—Entonces ve tu primero. Me pondré al día con mi correo electrónico y escribiré algunas palabras. ¿Quieres el pijama azul o el rojo?—

—El azul. Hace demasiado calor para usar franela—.

—También podrías vestir al natural, sabes—. Laura meneó sus cejas lascivamente. —no me importaría—.

—Oh, que sutil— Dijo Jenny sarcásticamente. Ella puso sus manos en los hombros de Laura y le señalo las escaleras. —Tal vez deberías tomar una baño de agua fría mejor—.

—Brrr, no es gracioso.—

—Tu solo ve arriba y pon tu mente a trabajar o escribe algo—.

—Sí Madre—.

—Hazlo— Jenny le advirtió en broma. —Mi amenaza de hacerte dormir en el sofá todavía sigue en pie—. Ella recogió las tazas vacías. —y no creas que dudare en hacerlo—.

* * *

Crystal cogió el cordón, alertando al chofer que quería bajarse en la siguiente parada. Mirando el papel que arrancó de la guía telefónica, comprobó dos veces la dirección y se bajó del autobús. El grupo de oficinas del edificio hizo aparición justo delante de ella, los grandes números de piedra en el frente confirmaban que era el lugar correcto. Fue entonces cuando su miedo apareció de nuevo. No puedo hacer esto. No puedo decirle lo que sucedió. Dándose cuenta que ella ya estaba frente a las puertas, Crystal cambió de dirección y comenzó a caminar por la calle.

Esto es estúpido, ella pensó mientras se alejaba del edificio. ¿Qué bien me haría hablando de lo que paso de cualquier manera? Ella dio vuelta a la izquierda en la esquina, ajena a lo que pasaba a su alrededor. Jenny no puede hacer que todo este mejor. Ella no puede curar el dolor. ¿Así que, que es lo que hace entonces por sus pacientes? No seguirían viéndola si ella no hiciese algo para ayudarlos. Tal vez el hablar ayuda. Ella volvió a recordar la conversación de anoche con Jenny, sin rumbo iba doblando las esquinas y se dio cuenta de que solo le había estado dando vueltas a la manzana, yendo a parar de nuevo a la parte delantera del edificio del cual se sentía temerosa de entrar. Prendió un cigarrillo, Crystal caminó nerviosamente con pasos lentos y largos fuera por varios minutos antes de finalmente entrar y subir al segundo piso.

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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Marzo 28th 2013, 3:50 pm

Las letras en el brillante cristal decían, J Foster, CSW*, CAC*, Licenciatura en Acupuntura. Que diablos. Con gran determinación, Crystal giro hacia abajo la agarradera y dio un paso adentro.

—¿En que puedo ayudarle?— La recepcionista preguntó amablemente.

—Um, tengo una cita con la Señorita Foster a las tres en punto—. Miró nerviosamente el reloj en la pared. Cinco minutos antes de las tres.

—Usted debe ser la Señorita Peaks— dijo la recepcionista. —Tome asiento. La Señorita Foster esta un poco retrasada—. La mujer pelirroja tomó un sujetapapeles con algunos documentos adjuntos. —Usted puede llenar esto mientras espera. Necesitamos su información de seguro y algunos otros datos vitales—.

—No tengo seguro. Voy a pagar al contado—.

—Oh, está bien. Tenemos un listado de honorarios. Asegúrese de complementar la sección tres—.

Crystal se sentó en una silla y comenzó a llenar la forma. Ella había usado su nombre artístico para obtener la cita pero puso en la parte de abajo de la forma Sheridan, sabiendo que Jenny la reconocería al instante. Dejó vacío el espacio donde se pedía información de un contacto para emergencias, dolorosamente admitió que no tenia a nadie a quien poner. A nadie le importa si algo me pasara, pensó tristemente. Devolvió el portapapeles a la recepcionista y regresó a su asiento.

Era obvio que todo el material de lectura en la sala de espera de los clientes de Jenny era dirigido a las mujeres. Un pequeño folleto sobre la mesa trataba de como las mujeres debían hacerse su exploración mensual de mama. Las revistas estaban todas orientadas hacia las mujeres y varios pósteres de auto-afirmación adornaban las paredes rosadas. Crystal tomo una copia de Deportes para mujeres y estaba leyendo un artículo sobre una jugadora de basketball femenina cuando Jenny entro en la habitación.

—¿Crystal?—

Ella lanzó la revista sobre la mesa y se puso de pie, ahora mucho más nerviosa que antes. —Yo… um ...—

—Vamos a mi oficina—. Jenny abrió la puerta y se apartó, su cara no revelaba nada su estado de ánimo.

Crystal entró en la oficina y se dio cuenta de que no era lo que ella esperaba. El escritorio estaba situado pulcramente en una esquina, mirando hacia la pared. Un sofá de cuero colocado de frente a una silla que hacia juego con los otros muebles. Varios cojines coloridos estaban esparcidos junto con casi una docena de almohadas. En la pared estaban varios diplomas, el nombre Jennifer T. Foster claramente visible.

—Toma asiento donde tu desees— Dijo Jenny en un tono cortés. Crystal escogió el asiento reclinable, haciendo a un lado los cojines y sentándose rígidamente. La mujer de cabello castaño lo noto y se sentó en el sofá.—¿Te apetece algo de agua o jugo?—

—No—. ¿Qué estoy haciendo aquí?Ella debe pensar que soy una lapa. No debería haber venido. —Lo siento. No debí haber venido aquí —. Comenzó a levantarse del reclinable pero Jenny la detuvo con un gesto de su mano.

—Un momento. Puedes permanecer sentada si quieres. Todavía tienes cuarenta y cinco minutos—.

—Bien—

—Crystal, te dije que te podía recomendar a varios buenos terapeutas porque yo...—

—Ya se lo que dijiste— ella interrumpió. —Pero...— Apartó la mirada, enfocando su atención en un cojín verde vivo. —No puedo hacer esto con un desconocido. No sé siquiera si lo puedo hacer contigo— ella agregó con su voz apenas en un susurro. Su corazón palpitaba más rápido y el deseo de salir corriendo crecía. —Tal vez debería irme—.

—No puedes estar huyendo por siempre, Crystal. Llega un momento en el que es más difícil estar huyendo que resistir y afrontar tus demonios—. La terapeuta se inclinó hacia adelante, apoyando sus antebrazos sobre sus rodillas. —No te puedo aceptar como cliente. No sería justo para ti—.

¿Justo? El miedo fue opacado por su rápidamente creciente temperamento. —¿Justo? ¿Quieres hablar de justicia?— Agresivamente se recostó en el reclinable y abrazó sus rodillas sobre su pecho. —¡No he tenido un solo día justo en mi vida desde que desgraciadamente nací! Todas las personas que he conocido me han jodido, ¿por qué serias la excepción? ¿Crees que es justo que yo tuviera que escapar por culpa de toda la mierda que él provoco? ¿Crees que es justo que el haya orillado a Paty a que huyera? ¿Crees que debo de ser castigada solo porque a ti y a Laura les gusta jugar en la cama debajo de las sabanas?— Ella coléricamente pateó sus piernas, parpadeando para que las lágrimas no salieran. —no es justo—. Una lágrima solitaria se escabulló y se giro a un lado, esta vez clavando los ojos sobre un cojín rojo. —Maldita sea—.

—Tienes razón— Dijo Jenny después de un largo silencio. —Lo que sucedió no es justo y no fue tu culpa—. Ella contestó amablemente, consciente del estado vulnerable de la stripper, —no estoy tratando de lastimarte o castigarte de ninguna forma—. Ella hizo una pausa. —La confianza es un asunto importante con mis clientes—.

—¿si yo no viviera allí, me ayudarías?—

—Por supuesto. No es que yo no quiera ayudarte, Crystal, lo hago—.

—Así que estoy jodida de nuevo— la stripper dijo abatidamente, cayendo sobre el reclinable totalmente derrotada. —Está bien, Doc. No hay problema—.

—Dejame darte los nombres de algunos que están muy cualifi ...—

—No te molestes— Dijo Crystal despectivamente. —Sabia que era estúpido pensar que podía solucionar esto—. Ella se secó las lágrimas con la manga de su blusa y se puso de pie para retirarse.

—No, no es estúpido— Dijo Jenny, haciendo una señal para que se sentara. —Valiente—. Ella dejó a un lado el portapapeles. —se requiere coraje para curarse—. Hizo una pausa, esperando que Crystal la mirara. —Si acepto verte, hay ciertas reglas que deben quedar claras para empezar—.

La stripper tragó saliva e inclinó la cabeza, sus emociones se le atravesaban en la garganta como para permitirle hablar. No quería hacer o decir nada que pudiera romper la débil esperanza.

—Lo más importante es saber que cualquier cosa que se diga en esta habitación se queda en esta habitación. Este es un lugar seguro para ti. Nada que me digas aquí será de nuevo repetido al menos que trates de dañarte tu misma o a otros. Puedes llorar, gritar todo lo que quieras. Las paredes están aisladas así que nadie en el área podrá escucharte.—

—Está bien, Doc—. Como si fuera a llorar o gritar, pensó dudosamente, frunció el ceño cuando recordó que apenas sólo unos minutos antes ella estaba próxima a romper a llorar.

—tengo ciertas expectativas también —.

Crystal aspiró profundamente y estaba lista para protestar. Jenny se puso de pie y caminó hacia el escritorio, abrió una gaveta y saco un pequeño libro grueso. Al principio Crystal pensó que era una Biblia hasta que miro las flores y aves en la portada.

—Éste es un libro diario de meditación. Espero que leas el pasaje correcto cada mañana y otra vez en la noche—. Crystal tomó el libro y lo abrió. Cada página estaba etiquetada con el mes y las citas, pero no por día.

—¿quieres que medite?—

—no estoy hablando de cánticos o yoga— Dijo Jenny. —Toma diez o quince minutos en la mañana para leer y pensar acerca del tema del día—.

¿El tema? Curiosa, Crystal miro de nuevo. Cada día se enfocaba en un diferente problema o sentimiento. El desánimo, la autoestima, la vergüenza, la culpabilidad, y la cólera eran algunos de los temas para los siguientes cinco días. —Parece una lectura divertida— dijo sarcásticamente.

—No se supone que sea divertido, se supone que te debe hacer pensar. Esto no va a ser fácil, Crystal. Si quieres cambiar entonces tienes que hacer algunos cambios—. La stripper siguió pasando las páginas mientras Jenny continuaba. —Recuerda, ser insano es estar haciendo la misma cosa una y otra vez y esperar diferentes resultados—.

—¿te gusta esa frase, verdad Doc?—

—Me gustan muchas frases. Esa es uno de mis favoritas—. Ella se reclinó en el sofá y metió sus pies debajo de ella.

—¿Cómo funciona esto? Me haces preguntas y yo contesto o qué? Nunca he hecho esto antes—.

—No estás en la oficina del director aquí, Crystal. Lo haremos de la forma que te haga sentir mas cómoda, ese es el punto—.

—¿el punto?—

—El cambio es incómodo y aterrador. No voy a dejar que ese miedo aumente. Te presionare de vez en cuando pero lo haré solo por que me preocupas, y no con el deseo de causarte dolor —. Una leve sonrisa se asomo en sus labios. —te conozco, Señorita Sheridan, se que puedes ser muy testaruda como el infierno—.

—y a mi me da la impresión de que puedes ser un dolor en el trasero si te lo propones— Crystal le dio una sonrisa igual. —Algunas veces Paty me presionaba para que hiciera mi tarea o algo. Desearía haberle hecho caso en ese entonces—.

—¿Tu hermana te alentaba a cumplir con tu tarea? ¿Dónde estaba tu madre?—

Con esa pregunta se ganó un bufido burlón de la rubia. —¿Mi madre? Oh, quieres decir la borracha que se la pasaba en la habitación todo el tiempo viendo tv por cable con su doggie dew*—.

—¿doggie dew?—

—Mad dog*, twenty-twenty* y Mountain Dew*. Toda esa mierda—.

—suena que es justo eso— Jenny estuvo de acuerdo. —¿bebía tu padre también?—

—Cualquier cosa que estuviera de oferta esa semana—. Crystal escucho la furia en su propia voz y tomo una aspiración profunda. —Después de que Paty se fue, él comenzó a tomar whisky—. Y yo, ella agregó silenciosamente.

—Regresemos un poco— Dijo Jenny. — Ayúdame a asegurarme de que tengo la información correcta ¿Tu hermana se escapó cuando ella tenía ...?—

—Diecisiete—.

Ella asintió con la cabeza. —y tu cuando escapaste tenias...—

—Quince y medio—.

—¿en qué grado estabas?—

—A mitad del noveno grado. Debería haber estado en décimo pero quede debiendo un año—.

—¿Regresaste alguna vez?—

Crystal miró los diplomas en la pared y sacudió su cabeza. —estaba demasiado ocupada intentando vivir día a día para preocuparme por la escuela—. Ella miró la costura de la silla, demasiado avergonzada como para mirar a Jenny. —No lo hice bien cuando estuve ahí, así que ¿por qué molestarme? Puedo leer y puedo escribir. Con eso me las puedo arreglar—.

—¿Te conformas con lo que haces? ¿Solo ganar dinero para pasar la semana y no pensar en el futuro?—

—¡es todo lo que tengo!— Crystal exploto. ¿Que no lo captas? No soy nada. —Me quito la ropa por dinero porque es en lo único que soy buena. No puedo hacer mejor dinero en ninguna otra parte—.

—Entonces necesitas hacer lo que sea para hacer eso posible. ¿Que edad tienes, veinticuatro?—

—Veinticinco—.

—Veinticinco. ¿Cuántos años más piensas que puedes seguir de stripper? ¿Cuánto tiempo mas pasara para que sigas siendo stripper y ya no te sea suficiente para poder pagar las cuentas? ¿Que vas a hacer cuando eso pase?—

Crystal agarró con fuerza los brazos del reclinable, sus defensas cayendo ante el tono retador en la voz de Jenny.

—Vamos, Crystal. ¿Qué cosas has hecho por ti misma que no te haga terminar como un numero mas de las estadísticas?— Jenny esperó algunos segundos por una respuesta, luego continuó. —¿bien, qué cambios estas dispuesta a hacer para no ser parte de las estadísticas?—

—no lo sé—.

—Otra regla, Señorita Sheridan. No permito —no lo se—. Hagamos otro intento. ¿Qué cambios estas dispuesta a hacer para que no termines muerta en algún lugar con una jeringa en el brazo?—

—soy demasiado grande ya para volver a la escuela—.

—Respuesta equivocada. Puedes estudiar en casa para poder hacer un examen equivalente. Pasándolo obtienes un diploma de bachillerato que tiene el mismo valor. Puedes de hecho bajar material de investigación de internet—.

—no tengo una computadora—.

—Pero las tienen en la biblioteca— Jenny afirmo. —no permito excusas tampoco—.

—no vine aquí para que me sermonearan para volver a la escuela— Dijo Crystal. ¿Que demonios tiene esto que ver con las malditas pesadillas?

—¿Dime, a que viniste aquí?—

—¿qué?— Tú sabes a que vine aquí. ¿Por qué me presionas de esta manera?

Jenny repitió la pregunta. —¿Por que viniste aquí? ¿Que es lo que esperas lograr?—

—Tu lo sabes.—

—Dímelo.—

—Tu lo sabes— Crystal repitió coléricamente.

—Dilo.—

—Quiero que esto pare— contesto. —Quiero que desaparezcan las pesadillas. Quiero que desaparezcan los malos recuerdos. ¡Quiero que el maldito dolor desaparezca!—

—¿Y que vas a hacer para cambiar eso?— Jenny pregunto, desconcertada por el despliegue de emociones. —¿Que cambios estas dispuesta a hacer para que el dolor desaparezca?—

Crystal se volteó, presionando con fuerza su mandíbula y rehusándose a contestar.

—Te dije que no seria fácil— Dijo Jenny. —Nadie más puede hacer el trabajo. Es decisión tuya hacer cambios y tomar decisiones difíciles tomando en cuenta como esta tu vida. Ya no eres esa pequeña niña desvalida de quince años—.

—Ahora soy una chica totalmente perdida de veinticinco años— Crystal susurro, rehusándose a mirar a la terapeuta. —¿Es eso lo que intentas decirme?—

—No, pienso que es lo que tú estas intentando decirme— Dijo Jenny gentilmente. —Creo que es suficiente por hoy—.

—Pero....— Crystal miró su reloj de pulsera. — todavía tengo cinco minutos—.

—Tiempo suficiente para que hablemos de algunas otras reglas—.

—Oh yupiiii—. Aquí viene.

—sabia que te gustaría esta parte—.

Crystal rodo sus ojos y levantó una ceja hacia la mujer de cabello castaño.

—Primero, nada de bebidas o drogas antes de la cita. Éste es un trabajo serio y no me gusta perder el tiempo con alguien que no toma esto en serio también—.

—Bien—. Solo me asegurare de programar las citas por la mañana.

—Segundo, hay una manera correcta e incorrecta de manejar la cólera. Te dije que este es un lugar seguro y puedes gritar todo lo que quieres, pero … — La terapeuta levantó su dedo. —Las únicas cosas que puedes tirar o golpear son las almohadas—. Crystal inclinó la cabeza en acuerdo. —y no solo aquí— Jenny agrego. —En casa también. Consíguete un cojín o una muy rellena almohada—.

—¿bien, alguna otra cosa?—

—Consíguete un cuaderno de apuntes, uno grueso. Quiero que escribas un diario en el—.

—¿quieres que escriba un diario?— ¿Estás loca?¿Escribirlo puede hacer que alguien pueda leerlo. Ella negó con la cabeza. —De ninguna manera—.

—Ok. Escribe cuando quieras pero al menos hazlo una vez al día—.

—¿Acerca de que?—

—Cualquier cosa que quieras. Cómo te sientes, como va tu vida, cualquier cosa que desees escribir—. Jenny se puso de pie y tomó el libro de las manos de Crystal. Encontrando la página correcta, ella se lo dio de regreso. —Todavía tienes algunos minutos. El tema de hoy es la autoestima. Léelo ahora y de nuevo a la hora de acostarte. Léelo en la mañana cuando te hayas despertado y otra vez a la mitad del día. Date diez o quince minutos tres veces al día para leer las meditaciones y pensar acerca de ellas—.

—¿y esto va a ayudar, Doc?—

—Recuerda lo que dije de ir paso a paso. Lee las meditaciones tres veces al día en toda la semana entrante y luego hablaremos de ellas—. Caminaron hacia la puerta y Jenny apoyó su mano sobre la manija curvada. —Usualmente mis clientes se ganan abrazos cuando terminan una cita—.

De ninguna manera. Crystal dio un paso hacia atrás. —no soy de las que abrazan—.

Jenny levantó sus manos. —Ok. Simplemente te digo que los abrazos siempre son bienvenidos—. Ella puso su mano en la manija otra vez. —Una ultima cosa. Todo lo que se dice aquí es personal y es una relación profesional, lo digo en serio. Podemos hablar de muchas cosas aquí pero si nos encontramos en los juegos de softbol o cuando este con Laura, solo seremos Jenny y Crystal, entendido?—.

—¿eso quiere decir que ya no me ayudaras si tomo algunas bebidas de mas después de algún juego?—

—Lo hare si te comportas responsablemente y no conduces y te pongas tu misma en situaciones peligrosas—. Ella abrió la puerta. —Te veré aquí la próxima semana—.

La próxima semana. Ya lo dijo. Jenny había acordado ayudarla. Ella hizo una pausa en la puerta. —¿Hey Doc?—

—¿Hmm?—

—Gracias—. Crystal forzó una sonrisa. Dentro de ella se sentía emocionada y asustada. —Yo…yo no sé si puedo hacer esto pero lo intentaré. Solo no te decepciones de mí si no lo logro, ¿ok?—

—Cristal ...— La mano de Jenny trató de alcanzar su hombro. —Te dije que esto no seria fácil. No espero perfección y tú tampoco lo esperes. Lo que importa es que aprendas de tus errores y lo intentes de nuevo—. Ella guió a Crystal al escritorio de la recepcionista. —¿Catherine, podrías por favor programar citas regulares para la Señorita Sheridan?—

* * *

—En una ráfaga de fuego…— Laura arrugó su frente. —En una ráfaga de fuego…—Sacudiendo su cabeza, presiono la barra para borrar repetidamente. —Suena como si fuera una película de gangsters. —Su espalda estaba comenzando a dolerle por estar sentada en la misma posición por mucho tiempo, pero la fecha tope estaba ya muy cercana como para poder relajarse. —Las balas parecían una lluvia sobre…no no no no.— Suspirando fuertemente, borró la oración y se quedo mirando la pantalla. Odio escribir acción. Vamos solo dame una buena frase hoy. —La policía abrió fuego, rociando a los terroristas con una lluvia de balas.—Bien, eso esta mejor. ¿Y luego que?— El cursor parpadeaba repetidamente mientras los segundos pasaban. —Bien.— Comenzó a escribir. —La policía abrió fuego… —¿Por qué abriría fuego sin saber donde están los rehenes?— Restregó su cara vigorosamente y miro sorprendida la hora sobre la pantalla. —Grrr.— —No puedo creer que sea tan tarde ya—. El pronunciado bostezo y sus ojos confirmaban lo mismo. Era ya mas cerca de la madrugada que medianoche y si daba un vistazo a lo que había en la pantalla sabría que en realidad mostraba muy poco para el prolongado esfuerzo que había hecho.

Los segundos se convirtieron en minutos pero ninguna palabra mas apareció sobre la pantalla de la computadora. Frustrada, Laura empujo el teclado y recostó su cabeza hacia atrás, viendo solo el cielo raso. —Bien, pensemos sobre esto— dijo en voz alta, como si el escuchar sus palabras la ayudara un poco a enfocar las cosas. —Los rehenes están en el segundo sótano pero la policía no sabe eso. ¿Entonces donde cree la policía que están cuando los pistoleros salen disparando?— ¿Necesitan aun estar en el almacén?¿Si no están allí, dónde los pongo?¿Necesito aun a los rehenes?¿Por qué roban el banco en primer lugar?.

¡—Oooh, odio esto—! Poniéndose derecha en su asiento, Laura se coloco de nuevo delante del teclado. La presión para poder terminar la escena y terminar el capitulo a tiempo no estaba ayudando en nada a su creatividad. Bien, solo tengo que pensar por un minuto. Para su sorpresa, la puerta principal se cerro, anunciando que Crystal llegaba a casa del trabajo. Escuchó como la puerta del refrigerador era abierta, luego cerrada otra vez, recordándole a Laura que tenia que hablar con su compañera acerca de cuando se terminara la leche se debía de anotar en la lista de comestibles para comprar. Pesados pasos subían las escaleras, deteniéndose al llegar arriba.

—estoy despierta— Dijo Laura, preguntándose que causo qué Crystal se detuviera en lugar de seguir hasta su habitación.

—Estas levantada muy tarde—. La voz del otro lado de la puerta le contestó.

—La fecha tope hace que este aun despierta—. Ella se restregó los ojos y se reclinó. —¿cómo estuvo el trabajo?—

—Solo fue trabajo. Buenas noches—.

—Buenas noches—. ¿Qué te pasa? El tono derrotado en la voz de Crystal le preocupo. Laura abrió las persianas y deslizo la puerta, dejando en su lugar el mosquitero. Por si acaso ella quiere hablar, la escritora se dijo a sí misma.

Varios minutos pasaron y Laura decidió averiguar que pasaba cuando escucho la puerta abrirse y a Crystal salir hacia fuera. Sabía que algo estaba mal. Apagando la computadora, salió hacia el balcón. El resplandor anaranjado del cigarrillo era la única luz en la oscuridad al lado de Crystal. Soplo de pronto un aire muy frio y Laura se abrazo a si misma al sentir la ráfaga de viento. —Brrr, no me percaté que estuviera tan fresco aquí fuera esta noche—.

—Uh huh—.

—¿te gustaría algo de compañía?—

—no soy buena compañía esta noche— Dijo Crystal abatidamente.

—Esta bien, yo tampoco lo soy—. Cogió una silla y se sentó, gimiendo mientras lo hacia. —Simplemente ya no puedo estar viendo esa pantalla por mas tiempo—.

—¿la Pantalla?— La stripper miró a Laura. —¿qué hay de malo con la pantalla?—

—Si , la pantalla de mi computadora. Estoy en una intensa lucha por lograr escribir un párrafo—.

—Oh—.

Laura observó como la punta del cigarrillo brillaba con una llamarada, luego se oscureció al igual que su compañera. No estas de buen humor como para hablar ¿no es así?. Mientras se debatía en intentar iniciar una conversación de nuevo, se sorprendió cuando Crystal hablo.

—¿Puedes entrar a Internet con esa cosa?—

—A 1 Giga cuando todo el mundo en la ciudad no esta en línea— Dijo Laura orgullosa.

—Uh huh—.

¿No tienes ni idea de lo que te estoy hablando verdad? —Así es, puedes entrar a internet con esa cosa. ¿Por qué?, ¿Te sientes con deseo de navegar un rato?—

—¿Navegar?—

—De hacer búsquedas, mirar diferentes sitios—. Laura mentalmente se reprendió así misma por no decirlo mas claramente. —¿Buscas algo en especifico?—

—¿Um, no.... ¿tienes que pagar para usarlo?

—pago una retribución mensual y tengo acceso ilimitado—. Que bien. Era la primera vez que Crystal se mostraba interesada en algo que a ella le gustaba. Laura se puso derecha y apoyó sus brazos sobre la mesa, sus ojos ajustándose lo suficiente en la oscuridad para poder ver el contorno de la cara de Crystal. Creo que comprare algunas velas para la mesa la próxima vez que vaya de compras. —Puedes usarlo si quieres, solo no hagas ninguna descarga—

—Naaa, solo sentía curiosidad. No sé cómo usarlo de cualquier manera—.

—Bueno, tienes que aprender alguna vez. ¿Por qué no ahora?—

—No lo sé— Crystal contesto con vacilación. —es tarde y es probable que estés cansada—.

—Si me voy a la cama ahora, solo daré vueltas en ella toda la noche. Realmente, estoy completamente despierta—.

—Tal vez solo podrías mostrarme como hacerlo y después podría ir a la biblioteca y usar alguna computadora de allí—. Crystal apagó su cigarrillo en el cenicero y se puso de pie. —¿no interferiré con tu escritura o algo?—

—Difícilmente— Laura bufó. —tendré suerte si logro terminar dos párrafos esta noche—. Se levantó y abrió la puerta de tela metálica. —Venga, será divertido—.

Una vez dentro, Laura abrió el cajón del escritorio donde se encontraba el teclado de su ordenador y tomo asiento. —Adelante— ella dijo, señalándole la silla.

—no sé nada sobre esto— Dijo Crystal mientras miraba por encima del enorme monitor, el CPU y la impresora. —¿éste es el mouse, correcto?—

—Yeap, aunque está programado para personas zurdas. Presiona el botón derecho para dar click sobre algo—.

—¿Se supone que debe de ser del otro lado para las personas diestras?— Ella movió cautelosamente el mouse sobre la superficie suave del mousepad. Sus ojos verdes se ensancharon cuando observo como el puntero en la pantalla imitaba sus movimientos. —No lo se. Parece tan fácil para usarlo de este lado—.

—Lo es. Es solo cómo te acostumbras, supongo. Mi mamá también es zurda y ella siempre se aseguro de enseñarme de ese modo. Pongámonos en línea y te mostraré cómo buscar en la red—. Levantándose ligeramente, Laura coloco entre sus piernas el teclado y acerco más la silla de Crystal. —¿Ves ese globo amarillo en la parte superior de la pantalla? Da un click sobre eso—.

—¿así que muevo el puntero hacia arriba … y doy un click sobre este botón?—

—Sí, tienes que dar doble click sobre eso—. Observo el cursor ir despacio torpemente de arriba abajo por la pantalla, Laura hizo un esfuerzo para no sonreír burlonamente. Le tomo a Crystal dar tres clicks para abrir el programa.

—¿qué hice?— La stripper preguntó nerviosamente cuándo las ventanas y los programas comenzaron a abrirse de pronto. Esta vez Laura no pudo contener su risa.

—Nada. Hago que estén disponibles todos los programas necesarios en cuanto entro al sistema—.

—Me pudiste haber advertido— Dijo Crystal con una mirada un poco amenazadora.

—Debí hacerlo— admitió. —Pero fue más divertido verte saltar fuera de tu asiento—. Laura tomo el control del mouse. —¿ves este botón aquí? Un click y la pantalla cambia. Ok, escribe cualquier cosa que quieras buscar en el recuadro—. Laura se recostó y esperó a que su compañera introdujera alguna información.

Crystal tecleo con sus dedos índices. —Demonios. ¿Cómo borras en esta cosa?—

—Usa la tecla de retroceso—, arriba del lado derecho justo abajo de la tecla F12—.

—¿Dónde? No veo ninguna tecla que diga retroceso—.

—Oh, la tecla ya esta desgastada. Ella se apoyo para señalarle la tecla. —Suelo usar a menudo la tecla de retroceso—.

—¿cometes muchos errores?—

—Prefiero no pensar tanto así de que cometo muchos errores— Dijo Laura sintiéndose mas relajada con su compañera. —Realmente tiendo a reescribir una escena varias veces antes de quedar totalmente satisfecha—.

—Suena como a mucho trabajo— Dijo Crystal, sus ojos mirando rápidamente sobre el teclado en busca de la tecla correcta.

—Lo es— Dijo Laura, señalando la posición de la tecla N. —Pero también es divertido—.

—¿qué clase de historias escribes?—

—En su mayoría de misterio y de suspenso, pero ocasionalmente he escrito historias cortas para revistas cuando ando ajustada de dinero—. Que es la mayoría de las veces, ella silenciosamente agrego.

—¿Ok, y ahora qué?—

Laura miró las palabras de búsqueda. —¿La pagina de Educación del estado de Nueva York? ¿Que estas exactamente buscando?—.

—Solo estoy mirando— Dijo Crystal, colocando un mechón de pelo rubio detrás de su oreja. —Alguien me dijo que podía obtener alguna información acerca de algo—.

No me digas, eso esta perfectamente claro. —Bien pero quizá si me dijeras que es lo que estas buscando específicamente, podría ser mas fácil de encontrar la información—.

—Alguien me dijo que podría obtener los cursos del GED* sin tener que volver a la escuela—. Repentinamente Crystal encontró un interés especial en sus cutículas. —Me dijeron que había manera de estudiar para el examen sacando la información del internet—.

—Hmm, estoy segura de que así es—. Mmh, ahora entiendo. ¿Cuántos años tenia ella cuándo escapo? —Aun debe haber guías de estudio para que las puedas imprimir. Tengo suficiente tinta y papel—ella ofreció. —Um.... ¿Te puedo preguntar algo?—

Crystal se encogió de hombros. —supongo que si—.

—Cuando escapaste, ¿cómo le hiciste para sobrevivir? Debiste haber necesitado documentos para poder obtener un trabajo en dondequiera y esta por supuesto la preocupación de que un oficial te descubriera por ser menor—.

La mujer mas joven vaciló antes de contestar y cuando lo hizo, deliberadamente miro a cualquier parte menos a Laura. —¿Realmente quieres saber la respuesta a esa pregunta?—

¿Qué diría Jenny en esta situación? —Um, solo si tu quieres decírmelo— Bien.....esa fue una contestación correcta, Laura se dijo a si misma.

—Digamos que en algunos trabajos no se requieren papeles para trabajar o identificación—.

—Oh—. La escritora cambió de posición con inquietud y ahora fue ella quien fue incapaz de mantener cualquier contacto visual. Crystal comento una vez que el streeptease fue solo un paso mas arriba. —Entiendo, bueno.....um......— Negando con la cabeza, Laura quedamente admitió, —no sé qué decir—.

—No hay nada que decir de cualquier manera— Crystal se encogió. —hice lo que tuve que hacer—. Ella movió el mouse. —¿y ahora que sigue?—

Le tomo a Laura un segundo para poner a funcionar sus engranajes mentales y fijar la atención en la información en la pantalla. —Pon el puntero sobre la búsqueda y da un click sobre él—. Ella miró todos los temas sobresalientes y negó con la cabeza. —Tienes que desplegar la pagina hacia abajo—.

—¿ahora me lo podrías decir en español?—

Ella le sonrió ante su error, complacida de ver la cara de confusión de Crystal. —Lo siento. Se me olvidaba. Es solo parte del vocabulario que suelo utilizar. No estoy acostumbrada a que las personas sean capaces de entender de lo que les estoy hablando—. Ella le explicó cómo navegar por la pantalla, dándose cuenta para su sorpresa que Crystal aprendía rápido y raras veces necesitó explicarle las cosas más de una vez. En algunos minutos más encontraron un sitio que ofrecía los programas de estudio. —Esto es perfecto— ella dijo. —Mira esto—. Excitada por el descubrimiento, Laura sin darle importancia se apoyo para asumir el control del mouse. —Puedes trabajar en cada tema hasta que estés lista y hacer un auto examen al final. Eso lo facilitará. Aquí—. Ella dio un click sobre un enlace. —Mira todos los módulos disponibles—.

Los ojos de Crystal se ensancharon. —nunca seré capaz de aprender todo eso—.

—Por supuesto que puedes. No es tan difícil como parece—.

—Fácil para ti decirlo. Tú tienes una Licenciatura de la Universidad. Yo ni siquiera termine el noveno grado—.

— Oye, no nací con esa Licenciatura, ¿sabes?. Tuve que aprender todo también—. Ella dio un click sobre el mouse otra vez. —No tienes que aprender todo al mismo tiempo. Intenta hacer uno de los módulos. ¿En qué temas eras buena?—

—No lo se. Realmente nunca puse mucha atención en la escuela—. Crystal se encogió en un gesto ya familiar. —estoy sorprendida pues sólo falle en un grado—. Ella empujó hacia atrás la silla, colocando su tobillo izquierdo en la rodilla derecha. —no soy estúpida o algo así, es solo que estudiar y hacer la tarea en ese entonces no era importante para mi—. Ella entrelazó sus dedos y los apoyó sobre su regazo. —Apuesto que tu fuiste una estudiante sobresaliente. Obtenido puras A y todo eso—.

—Bueno, en su mayor parte fueron A— Laura admitió.

—Uh huh—. Dijo Crystal sabiendo que era así. —¿A donde fuiste, Harvard o Yale?—

—A ninguna— ella contestó. —Se suponía que iría a Punta Oeste* pero termine yendo a Colgate*—.

—¿A Punta Oeste? Oh, ya me parecía. Eres una pequeña diablilla Militar. ¿Y por que no fuiste allá?—

—es muy largo de contar—. Viendo la apariencia expectante en la cara de Crystal, Laura movió su barbilla señalando hacia el balcón. —Vayamos allí afuera. Será más cómodo—.

—¿Qué pasó?— Crystal preguntó una vez que ya estaban en el balcón.

—Bien. Tienes que entender que la vida militar no es la misma que la vida de civil. Las cosas no se manejan tan fácilmente—. Laura agradeció la oscuridad, haciéndole más fácil contar su historia. —La apariencia lo es todo y los chismes se mueven a través de las tropas más rápido de lo que te puedes imaginar. Era una sénior en la escuela secundaria y mi padre había sido situado en West Point cuatro meses antes. En el otoño tienen un baile de etiqueta para celebrar durante el fin de semana el regreso a casa. Mi padre me arregló una cita para salir con un cadete de cuarto año llamado Eugene Watkins—.

—¿Eugene?— Crystal bufó y buscó sus cigarrillos. —¿Por qué alguien avergüenza a un niño con un nombre como ese?—

—Probablemente porque él fue Eugene Watkins tercero, el nieto del General Eugene Watkins y el hijo del Capitán Eugene Watkins—.

—Aun así es una razón pésima para llamar a su niño Eugene—.

—De cualquier manera, el ego del Cadete Watkins estaba sólo empequeñecido por sus hormonas, especialmente después de haber tomado varios sorbos de no se qué licor que llevaba escondido en su chaqueta. Después de pasar la mayor parte de la noche hablando de sí mismo, el Señor personalidad pensó que tenía derecho a más que sólo unos cuantos bailes formales—.

—¿Quieres decir que él intentó ...?—

—Oh sí, ciertamente lo intentó— Laura dijo. —Dimos un paseo por la base y él hizo todo lo posible por abrazarme. Yo lo empujé y comencé a caminar de regreso, dispuesta a dejarlo pasar sólo como una mala cita, pero él no se dio por vencido tan fácilmente. Me empujó contra un árbol e intento meter sus manos por debajo de mi vestido. Ahí fue cuando grité y le di con la rodilla—.

—Bien, el bastardo se lo tenía merecido— dijo Crystal, dando una larga calada a su cigarrillo. —Deberías haberle pateado las pelotas—.

—Hubiera deseado haberlo pensado mejor en ese momento— Laura admitió. —Darle con la rodilla no fue suficiente para quitármelo de encima. Me derribó al suelo y comenzó a golpearme. Otro cadete escuchó mis gritos y corrió hacia mí. Si él no hubiera estado paseando por ahí, dios … estábamos demasiado lejos del resto de la fiesta —.

—¿Supongo que como era el nieto del General no le castigaron ni nada, verdad?—

Laura suspiró y descansó su pie en su rodilla opuesta. —No es tan simple. La Academia es muy estricta en hacer cumplir el Código de Honor—.

—¿Qué pasó?—

—Estaba bastante alterada para cuando el cadete me trajo de regreso. Cuando llegamos a la puerta principal ahí estaba parado mi padre, el General Watkins, y otros oficiales de alto rango. Imagínate como me veía. Allí estaba, mi vestido desgarrado todo lleno de lodo, hierba y manchas en toda mi espalda. Mi padre me hizo pasar a un cuarto privado y le dije lo que había sucedido. Él salió y regresó algunos minutos después para llevarme a casa—. Mirando las estrellas centelleantes, Laura dejó que sus emociones flotaran en su mente de nuevo. —Mi padre nunca me mintió, y se lo agradezco. Él me dijo que era mi palabra contra la de Eugene y por supuesto ya sabrás cual fue su historia—.

—Qué tú lo deseabas— la stripper adivinó.

—Él dijo que yo lo había provocado y que cuando él se rehusó a acceder a lo que yo quería comencé a gritar—.

—Por supuesto— Crystal dio un bufido.

—Padre también me dijo que el General Watkins le recordó que el padre de Eugene había muerto como un héroe en Líbano cuando Eugene aun estaba en el bachillerato—. Ella negó con la cabeza, distraídamente identificando las diversas constelaciones flotando en el cielo. —Todo lo que hubiera pasado es que con solo una llamada de el General mi padre hubiera sido enviado fuera de Anchorage o algo peor—.

—¿Así es que tu padre te hizo retirar los cargos?—

Laura asintió con la cabeza. —No había realmente mucho de donde elegir. Si presentaba una queja, habría traído a los medios de comunicación y habrían destrozado a la academia y al General Watkins. Mira lo que les hicieron a los Kennedy. ¿Imagínate si al nieto de un general e hijo de un héroe de guerra fuera acusado de intento de violación?— Apoyando sus codos sobre los brazos de la silla, entrelazó sus dedos. —Padre y el General acordaron algo a puerta cerrada. Él nunca me dijo qué pasó, sólo que se había terminado y que yo debería olvidarme del asunto. Escuché a uno de los cadetes decir que Eugene había perdido su rango como Comandante del Batallón y estaba recluido en la base, pero que aun así se le permitió graduarse—.

—¡Oh! que gran castigo—, Crystal se burló.

—De hecho perder un rango en la academia es un punto negativo para tu carrera. Él nunca podrá subir un rango más en la cadena de orden. Pero de lo que sí estoy segura es de que no creo que piense en tocar a otra chica de nuevo—.

—¿Por qué no? Él logró salirse con la suya una vez, ¿qué podría detenerlo?—

—Los otros cadetes. Después de una semana del incidente, un grupo de cadetes atrapó a Eugene en las regaderas y supongo que le dieron una buena paliza. Él pasó un par de días en el hospital pero nunca reveló quién estaba involucrado—.

—Se lo merecía. Espero que hicieran un buen trabajo de modo que él ya no pueda usarlo de nuevo—.

—Bueno no creo que hayan llegado a tanto— dijo Laura, con tono de cólera en su voz. —Creo que mi padre sabía quienes lo hicieron pero jamás me lo dijo—.

—¿Estabas molesta con él porque no te defendió?—

¿Estaba molesta con él? Se quedó con la mirada fija hacia las estrellas de nuevo. —En ese momento estaba furiosa con él por que creí que no estaba de mi lado. Culpé al Ejército por haberlo obligado a encubrir al General. Por eso es que acepté una beca para Colgate. No fue hasta que fui adulta que entendí porque hizo esas cosas de la manera en que las hizo.—

—No lo entiendo— dijo Crystal.

—Jenny me dijo una vez que algunas veces la única forma de ganar es comprometiéndose. Eso fue lo que tuvo que hacer mi padre con el General Watkins. Él no pudo lograr echar a Eugene de la academia pero se aseguró de que su carrera fuera arruinada. Cada vez que le ofrezcan un ascenso, será cuestionado por ese incidente. Por hostigamiento sexual y porque oficiales se aprovechan de las reclutas femeninas, no creo que pueda jamás tener un ascenso en su carrera—.

—¿Y consideras que con eso ganaste?—

—Claro que si. No tienes que cortar las manos de un hombre solamente porque robo una barra de pan. Eugene todavía podrá tener una carrera en el Ejército, solo que no será nada cómodo—.

—Aun sigo pensando que lo tuvo demasiado fácil— Crystal se quejo. —Siempre lo hacen. Solo porque el tipo tiene dinero o poder puede salirse con la suya—. Un cigarrillo fue encendido. —Ah, a quien engañamos. Hasta los patanes borrachos piensan que pueden salirse con la suya cada vez que se les da la gana—.

Laura de nuevo deseo tener una vela sobre la mesa y poder ver la expresión que provenía junto con ese duro tono de voz. —¿Pasó algo en el trabajo esta noche?—

—Nada que no haya ocurrido antes— la stripper dijo con un suspiro. —fue solo un riesgo típico del trabajo. Un idiota decidió esperarme fuera de la salida hasta que yo saliera. Habría estado bien si Rick hubiera estado donde se supone debía de estar—.

Laura alarmada, se enderezó. —¿Te lastimó? ¿Por qué no me lo dijiste antes?—

—Estoy bien. He trabajado por mucho tiempo lo suficiente como para saber cómo arreglármelas con un borracho estúpido— dijo despectivamente.

—Pero aun así te molesta—. Laura intentó reprimir un bostezo pero falló. —Ya me estoy haciendo vieja para las desveladas. El sol saldrá en un par de horas—. Ella esperó por una respuesta y no recibió ninguna. —Bien, supongo que es hora de ...—

—¿Puedes usar el ordenador para encontrar personas?— preguntó Crystal.

—Um … sí, hay lugares en línea donde puedes buscar personas—. Debería estar ya acostumbrada a la forma en que rápidamente cambia de tema, Laura pensó para si misma. —¿piensas buscar a tu hermana?—

—No lo sé, tal vez—.

—Bien, eres bienvenida para usar el ordenador y tratar de encontrar a tu hermana si tú quieres—. Olvida la vela, voy a comprar una de esas linternas de baterías. Algunos segundos pasaron antes de recibir un gruñido de la rubia—¿Sabes que hay compañías que se dedican a buscar personas pagándoles una retribución?—.

—Lo sé. Hace tres años gaste cerca de quinientos dólares en buscarla. No sabía el número de su seguro social así que no había mucho que ellos pudieran hacer—. Laura escuchó el sonido de la silla raspando la madera mientras Crystal se ponía de pie. —Sólo estaría desperdiciando mi dinero otra vez—. Crystal golpeo ligeramente la mesa. —Estoy cansada. Buenas noches—.

Laura se quedó sentada ahí por pocos minutos después de cerrar la puerta, escuchando los sonidos de la noche. Pensando acerca de su infancia, trató de recordar como había sido su vida a los quince. Imágenes de ella en bicicleta, largas sesiones de llamadas telefónicas, videos de música y sus visitas a parques vinieron a su mente. ¿Cómo pudo sobrevivir ella? A los quince años nunca habría sido capaz de valerme por mi misma. Se estremeció al pensar por lo qué Crystal tuvo que haber pasado y se encontró a si misma pensando en su compañera de apartamento con gran admiración. Con un gran bostezo se levantó y entró.

El ordenador la tentaba a ir a ella pero la cama le tentaba más. Después de quitarse la ropa, la dobló pulcramente y la metió en el cesto. Vistió su pijama de seda y una esquina de la manta fue doblada pulcramente hacia un lado antes de apagar la luz y meterse en la cama.

* * *

Laura sonrió al dar click sobre el botón de guardar. Se había despertado solo hacía dos horas, y ya había logrado escribir cuatro páginas completas. Estaba tan concentrada en su escritura, que no escucho los primeros dos timbrazos del teléfono. —No ahora— suspiró, haciendo rodar su silla con ruedas hacia el borde de la cama y contesto el teléfono que estaba sobre la mesita de noche. —¿hola?—

—¿Me has estado llamando?—

—¿Peter?— Usó sus pies para empujar la silla de regreso al ordenador. —¿dónde has estado?—

—Mira Laura, solo escúchame ¿Ok? Sé que debes estar un poco molesta conmigo … —

—¿Molesta?— Ella puso su pie en el borde de su escritorio y puso el otro sobre el. —Creo que molesta es una palabra muy sutil para esto, ¿no lo crees? ¿Sabías que ella era la stripper del Tom Cat Club?—

—Bueno err um ...—

—Peter, tus orejas se están poniendo rojas. No me mientas, te conozco demasiado bien—.

—Laura, cuando ella entró en mi oficina pensé en que había sido una intervención divina. Tú sabes que ya ha pasado mucho tiempo—.

—No necesito que me arregles encuentros amorosos—.

—Te lo recompensaré, lo juro— él dijo, con su voz subiendo de tono. —Ya le encontré a ella otro lugar. Un dormitorio en el otro extremo del complejo. Y aun seguirá pagando la misma renta que ahora—.

—¿Tú le encontraste ...?— Laura vaciló. ¿Eso no era acaso lo que quería? No podía estar viviendo con una bebedora, que fumaba marihuana, que era una stripper bastante mal educada, quería que se fuera, ¿o no? Eso es lo que estaba deseando ¿no es así?

—¿Laura?—

—Si, aun sigo aquí, Peter. ¿Así es que le encontraste otro apartamento?—

—Esta cerca de los contenedores y tiene solo un baño pero creo que será suficiente para ella. Lo tome por 175 dólares y puedo hacer uso de los viejos muebles y el hecho que no ha sido rentado en 4 meses no causara problemas con la oficina central. Será perfecto, Laura. Te prometo que le gustará y se mudará— él dijo alentadoramente. —Todas las alfombras han sido limpiadas y ella podrá mudarse a su nueva casa el fin de semana—.

—Um.....— Maldición, ¿qué estoy pensando? —¿Peter? ¿Me puedes hacer el favor de no mencionarle esto a Crystal?—

El silencio invadió la línea telefónica. —¿Escuche correctamente? ¿No quieres que ella se mude?—

—Bueno…mira, tú dijiste que el apartamento no había sido rentado en 4 meses, ¿correcto?—

—Así es. La gente siempre quiere muebles y alfombras nuevas y no se podrán remplazar hasta el próximo año—.

—Así que si las cosas cambian y el apartamento está todavía disponible, ella podría tenerlo al mismo precio, ¿correcto?—

—Supongo, pero no se lo puedo estar apartando. Si puedo conseguir un inquilino para el apartamento, lo rentaré—.

—Entiendo— ella dijo, sintiéndose mas confiada de que había tomado la decisión correcta. —Creo que las cosas podrían funcionar por aquí después de todo—.
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Marzo 31st 2013, 1:35 pm

—Oh, ¿en serio?— Él dijo, acentuando más las últimas palabras. —¿Tu cama esta teniendo algo de más acción?—

—Peter Knight, basta con eso— ella reprendió. —Crystal es heterosexual y yo no estoy interesada en mujeres heterosexuales. Es sólo que…pues, nos estamos llevando bien, eso es todo—.

—Se están llevando realmente bien, estoy seguro—.

—¡Peter!—

—Está bien, está bien. ¿Estás segura de esto?—

¿Lo estoy? Ella aspiró profundamente y soltó el aire lentamente. —Estoy segura—.

—¿y ya no estas molesta conmigo?—

—Ya no estoy molesta contigo. ¿Y dime como están las cosas entre tú y Michael?—

—Lo usual. Parece una perra celosa ya sea por una cosa o por otra. Es realmente molesto, realmente no sabe como dejar pasar las cosas—.

—¿Qué hiciste esta vez? ¿O, debería decir con quién?—

—No hice nada esta vez. Él sólo cree que sí lo hice—

—No es como si él tuviera razón para dudar de tu palabra, Peter—

—Claro que no. Bueno, al menos no últimamente—

—Exactamente— ella dijo. —Así que ahora que ya no estoy molesta contigo, cuando venís Michael y tú a cenar?—

—¿Que tal esta noche? Él se queja que no sale lo suficiente—.

¿Te sientes con ánimos de cocinar?—

—Bueno ... —

Riéndose, Laura negó con la cabeza y sonrió. —Bien. No creo que Crystal tenga que salir a trabajar hasta las siete más o menos. Hagamos la cena como a las cinco treinta—.

—Maravilloso. Michael ahora conocerá a alguien nuevo para quejarse sobre mí.—

—¿Estás a dieta otra vez?—

—Oh cielos, por favor. ¿Con estos muslos? Ningún fettuccine alfredo para mí—.

—Bien. ¿Que tal un pollo con limón?—

—¿Quieres que traigamos alguna cosa? Michael acaba de aprender a cocinar un souffle de espinacas de miedo—.

—Suena delicioso—

—Espléndido. Él dice que no aprecio demasiado lo que cocina. ¿Casual o semi-formal?—

—Casual, por favor. Es una simple cena, Peter, no un banquete—

—Casual entonces. Las veremos entonces a ti y a la señorita grandes tetas a las cinco —.

—Peter, ni siquiera se te ocurra hacer ese tipo de comentarios delante de ella— Dijo Laura, sabía demasiado bien que su amigo tenía ese hábito de señalar las características más sobresalientes de las personas de una forma no muy sutil. —Ella es un poco sensible—.

—Ok—

—Bye Peter—

—Bye—

Colgó el teléfono y devolvió su atención a la escritura. Minutos más tarde escucho a Crystal salir de su habitación y entrar al baño. Después escuchó el chasquido del cerrojo. Hora de bañarse, ella adivinó, lo confirmó un minuto más tarde por el sonido de agua corriendo. Decidió tomar un descanso breve, Laura vestía su túnica y se dirigió hacia abajo.

El ruido del secador de pelo ahogó por completo todos los demás sonidos en el modesto cuarto de baño. Crystal observó su reflejo mientras usaba el secador y cepillaba su rubio cabello. Necesito un corte de pelo, pensó cuando un largo mechón se rehusó a acomodarse. Un olor agradable flotó en el aire por debajo de la puerta. Mmm, maravilloso ¿que estará cocinando? Huele bien. Le dio a su pelo algunos cepillados finales antes de apagar el secador y desenchufarlo. Vistió unos cómodos pantalones cortos y una camisa sin mangas, esperando pasar el resto del día relajándose antes de ir a trabajar al club más tarde. Deslizando sus pies en sus sandalias, lanzó su toalla sobre el tubo de la ropa sucia y dejó el cuarto de baño.

Encontró a Laura en la cocina retirando una bandeja de rollos del horno. —Buenos días—.

—Buenos días— la escritora contestó, colocando cuidadosamente la bandeja caliente sobre el estante. —Realmente ya son diez minutos después de mediodía así que buenas tardes—. Movió los rollos hacia un plato. —¿dentro o fuera?—

Crystal se asomó a las puertas de cristales corredizas y vio el cielo nublado. —Mejor dentro—.

—Compre un buen racimo de moras ayer si es que quieres ponerle algo a tu cereal— dijo Laura mientras llevaba el plato de rollos a la mesa. —¿A menos que quieras compartir una toronja conmigo?—.

¿Toronja? Ugh. —Gracias pero yo me las arreglaré con mi cereal alto en azúcar—. Ella cruzó el cuarto y abrió el refrigerador, sacando la leche y las moras. —¿Podrías llevarme a Dunphy’s mas tarde? Es que debo recoger mi coche. Se supone que ya está listo—.

—Seguro. Tengo que ir al mercado de cualquier manera para comprar algunas cosas para la cena. Peter y Michael vienen esta noche—.

—¿El tipo que me alquiló el lugar?—

—Y su novio mas reciente— Dijo Laura mientras cortaba su toronja por la mitad.

Crystal llenó un tazón de cereal y se dirigió hacia la mesa. —¿A qué hora vendrán?—

—Alrededor de las cinco. Calcule que podríamos cenar alrededor de las cinco treinta así que tendrás tiempo para prepararte para tu trabajo después—.

Sorprendida por la idea, Crystal sólo podía tartamudear como respuesta. —Ee-eso suena bien. ¿Viene Jenny?—

—No. Los viernes tiene sesiones de grupo hasta las nueve. Ella estará en el juego mañana—.

—Oh, entonces ¿solo somos nosotros cuatro?—

—Sí. Pensé que sería genial que tuvieras la oportunidad de conocer a los chicos. Peter es un amor—. Laura colocó un pedazo de toronja en su boca. —Y Michael te recordará a un gran oso de peluche. Él es agradable cuando quiere pero a veces es tan frío como un refrigerador—.

—Suena como que son una pareja extraña—.

—Lo son— Laura se rió. —Bien, tu ya has visto a Peter. Él mide mas o menos como 1.60 cm—. Crystal asintió con la cabeza en acuerdo. —Michael mide por lo menos 1.80cm y pesa cerca de 120 kilos—. Otro pedazo de toronja desapareció en la boca de la escritora. —Él es un hombre que hace de todo. Él puso los estantes del gabinete y el armario en tu habitación—.

—¿Tiene un hermano que sea mecánico?— Pregunto mientras vaciaba la leche sobre las hojuelas —No puedo creer que me costara trescientos dólares arreglarlo esta vez. Acabo de gastar doscientos cincuenta hace apenas tres meses—.

—Creo que su hermano es sacerdote—.

—Mejor aun. Él podría darle a mi auto los santos oleos—. Sonrió cuando Laura se rió pero por dentro ella se preocupó. Las reparaciones se estaban volviendo más frecuentes y más caras. Sabía que no pasaría mucho tiempo para que tuviera que comprar otro coche pero estaba corta de dinero y el mudarse a este apartamento le había costado mucho del dinero que tenía ahorrado. Además había pagado las últimas cuentas de servicios públicos de su anterior apartamento y simplemente no tenía dinero para otro coche. Lentamente masticó un bocado de cereal. ¿Qué voy a hacer? No pasará mucho tiempo antes de que Laura le pida la mitad de las cuentas más recientes. Iba a ser un verdadero esfuerzo asegurar apenas el dinero de la renta para pagarla a tiempo. El día de paga es dos días después.

—¿A que hora quieres ir a recoger tu coche?—

—Oh—. La pregunta de Laura la saco de sus pensamientos. —Creo que después de que comamos. Cuando te hayas desocupado—.

—Podemos irnos dentro de una hora mas o menos. Tengo que darme una ducha y vestirme primero. No creo que sea buena idea pasearme en pijama por las calles—.

—A alguien le gustaría eso, estoy segura— Dijo Crystal, usando su cuchara para seguir una mora de su cereal. Atrapándola, finalmente la metió en su boca. —Éstas saben bien. Deberías comer algo—.

—Pensaba hacerlas en molletes caseros de postre para esta noche—.

—Oh—. Crystal sonrió y asintió la cabeza con entusiasmo, su boca se le hizo agua ante el pensamiento. —Amo los molletes de mora—.

—Entonces habrá molletes de mora para el postre—.

—Genial—. Apartando su tazón vacío, trató de alcanzar su café. —¿Y qué habrá para la cena?—

—Pollo con limón acompañado de arroz tipo oriental y soufflé de espinacas—.

—Suena… interesante—. Miro hacia arriba para ver los ojos azules de Laura que le sonreían.

—La comida sana no te matará—.

—Eso es lo que tú crees. Mi estómago no la reconocerá—. Se reclinó en su silla, ya no sentía el deseo de irse rápidamente de la mesa una vez que terminaba la comida. Laura le dio la confianza de que era bienvenida de sentarse y quedarse. —¿Puedo preguntarte algo sin que pienses que soy estúpida?—

—Crystal, puedes preguntarme cualquier cosa y no pensare que eres estúpida—.

—¿Qué es el soufflé de espinacas?—

—¿Nunca has comido espinacas?—

—Solo una vez durante una cena pero nunca les di importancia. Usualmente están frías cuando las he comido—.

—Bien… se le llama soufflé cuando es horneado y las hace ser ligeras y vaporosas. Es realmente muy bueno—. Laura hizo una pausa. —Michael lo traerá—.

El que puede ser tan frío como un refrigerador. —Oh. Supongo que no me matará si pruebo algo—.

—Intentaré poner una pequeña cantidad en tu plato—.

—¿Quieres que te ayude con la cena?—

—No, yo me haré cargo. Tú puedes entretener un rato a los chicos—.

Crystal observó la sonrisa que asomaba en la cara de Laura. —¿Por qué? ¿Qué estas intentando decirme?—

—Nada. Tu adoras a los chicos—. La sonrisa se ensanchó.

—Laura—. Crystal golpeó ligeramente con sus uñas repetidamente sobre la mesa con énfasis, secretamente gustándole la amistosa broma. Le hizo recordar las mañanas que pasaba con su hermana. —Dime o esconderé la aspiradora—.

—¿Esconderla? Tendrás que encontrarla primero. ¿Sabes acaso donde la guardo?—

Ups, gran error. Dándose cuenta de que había sido atrapada, le dio a su compañera una sonrisa tímida. —Lo sabría de seguro, pero tú mantienes el lugar tan limpio que no le vi la necesidad—

—Uh huh—

—¿No me crees?—

—Ni un poco— Laura contestó con una sonrisa.

—Bien. No soy Susie Homemaker*. Es solo que no suelo usar las aspiradoras, limpiar o hacer cosas como esas—. Nadie me enseñó eso y eso nunca pareció tener importancia. No es como si al idiota ese le importara si el lugar estaba limpio o no. Memorias de su pasado le llegaron de pronto, Crystal sintió el peso familiar sobre sus hombros. Miró hacia abajo en la mesa. Perdida en sus pensamientos, no escucho la voz de Laura la primera vez. —¿qué?—

—Dije que lo estás haciendo bien—

—Tonterías. Tienes razón. No tengo ni idea donde guardas la aspiradora o la escoba y el trapeador o cualquier otra cosa que tu utilices para limpiar—. Ya tengo casi dos semanas aquí y aun no he pensado en ayudarle a limpiar el lugar. —Necesito un cigarrillo—. Poniéndose de pie, rápidamente cruzó el cuarto y abrió la puerta para salir hacia la cubierta. Maldición.

El balcón de arriba ofrecía sombra protegiéndola del sol del mediodía mientras apoyaba su cabeza contra las tablas de madera. No puedo creer que no supe dónde las guardaba. Pensó recordando el remolque de sus padres. Ella sabía muy bien donde se guardaba la escoba en ese lugar. Había sido usada contra ella demasiadas veces cuando su madre se encontraba enfurecida cuando andaba borracha. Una mano firme agarró su hombro y Crystal saltó.

—Lo siento—, Dijo Laura mientras salía completamente a la cubierta. —No quise asustarte—.

—Está bien. Yo simplemente um …— ¿se lo digo así nada mas? —No es nada, no importa—. Intentó marcharse dando media vuelta pero se encontró incapaz de resistir la amable presión de las manos de su nueva amiga.

—Crystal, sentémonos y hablemos un poco—

¿Esto será bueno o malo? Crystal se preguntó, a regañadientes tomo asiento. Sé que necesitaré un cigarrillo para esto. Encendió uno y esperó a que Laura comenzara.

—Lo que quise decir ahí dentro, es que lo estás haciendo mejor ahora ayudando a mantener el lugar limpio—.

Ella miró a Laura. —¿Cómo?—

—En primer lugar, cuando entro al cuarto de baño ya no encuentro la toalla tirada en el piso o toda el agua derramada por el lavabo. Ya no dejas tus platos por todas partes. Ahora los encuentro en el fregadero o en el lavaplatos. Yo definiría eso como un buen avance—

—¿Y donde guardas la aspiradora y la escoba?—

—La escoba y la plancha están en el gabinete pequeño cerca de la lavadora. La aspiradora está en el armario cerca de las escaleras—

—Oh—

—Hagamos un trato, ¿Ok? Tengo un cierto modo de hacer las cosas. Eso incluye la limpieza. Seamos honestas, Crystal. Tú no limpiaras de la manera que yo limpio y yo terminaría haciéndolo de nuevo—. Laura se reclinó en su silla. —Sólo encárgate de recoger tus cosas y yo me encargaré del aseo general—.

Genial, ahora ella piensa que soy una buena para nada. —Mira, si me mostraras como hacerlo yo ... — Crystal comenzó a decir.

—Realmente, no te preocupes por eso. Soy un poco neurótica sobre mantener el lugar limpio, mira que lo sé. Mi padre era muy especial en cuanto a la limpieza y el orden—.

—¿Y qué pasaba si no se limpiaba?— Crystal preguntó.

Laura se inclinó hacia adelante, descansando sus antebrazos contra de la mesa. —Una vez tenía prisa para ir al centro comercial con mis amigos e hice un mal trabajo haciendo mi cama antes de irme—.

—¿Qué sucedió?—

—Él reaccionó justo como un sargento lo haría. Él tiró mi colchón al suelo. Desafortunadamente, cuando él hizo eso encontró algo que jamás hubiera querido que viera—. Su cara cobró una apariencia que Crystal no le había visto antes… de vergüenza. Laura aspiró profundamente y continuó. —Encontró algunas revistas de chicas—.

—¿Tenías revistas pornográficas de mujeres bajo tu cama?—

—Tres. Ninguna era de esas sucias. Simplemente eran de esas que puedes conseguir en una simple tienda de comestibles—. La cara de la mujer morena se ruborizó ante la confesión. —Sólo tenía curiosidad—.

—¿Y es por eso que eres una neurótica de la limpieza? ¿Porque tu padre encontró tus revistas pornográficas?—

—Habría preferido cualquier otra cosa, a que encontrara esas revistas—

—¿Se molestó mucho? Crystal preguntó, sabiendo que su padre la habría golpeado por algo así.

—Molesto es una palabra suave— Dijo Laura. —Mando a Bobby a la casa de un amigo y me estaba esperando junto con mamá cuando llegué a casa—

—Oh cielos—

—Él no estaba nada contento. No había hecho nada aún. Como dije, solo sentía curiosidad—. El rostro de Laura cobró una apariencia distante. —Tuve que sentarme por casi dos horas teniendo una conversación acerca de sexo con mis padres—.

—Oh diablos, eso tuvo que ser horrible—

—Yeah, Mamá hablando sobre la reputación y mientras Padre daba largos lentos pasos por toda la habitación preguntándome repetidas veces que si tenia que ver con el incidente en Punta Oeste—. Laura sacudió su cabeza. —Aparentemente él creía que todas las lesbianas eran de esa manera por que habían tenido malas experiencias con los hombres. Se convencieron a sí mismos que sólo era una fase y que pronto se me pasaría, hasta que me mude con Lisa—.

—Ella fue tu primera, um... —

—¿Amante?— Laura ofreció. —Sí. Vivimos juntas alrededor de dos meses después de la graduación. Después de eso el romance se acabó y ella encontró imposible seguir viviendo conmigo. Por supuesto para entonces ya no había necesidad de seguir negándolo a mis padres. Creo que para ese entonces lo habían aceptado—. Se reclinó en su silla. —Tal vez ese es el por que soy tan cuidadosa, limpia y ordenada en todo. Una que otra vez Jenny me daba terapias y decía que era en parte por eso—. Giro su cabeza para mirar el reloj de pulsera de Crystal. —¿Qué hora es?—

—Casi la una treinta—.

—Será mejor que nos vayamos ya si es que queremos ir al taller y a la tienda y regresar antes que lleguen los chicos—

—Oh. Sí—. Secretamente Crystal dio un suspiro de alivio de que la conversación se acabara. El relato de Laura provocaba recuerdos que ella no quería que regresaran. Apagando el cigarrillo en el cenicero, siguió a Laura dentro. Para su sorpresa, la mesa había sido despejada. ¿Cuándo tuviste tiempo de… Entonces recordó que Laura no la había seguido hacia fuera inmediatamente. ¿No puedes dejarlo pasar ni por un minuto, no es así? Se pregunto silenciosamente mientras observaba a Laura subiendo las escaleras. Ella caminó hacia el teléfono y llamó al taller para asegurarse de que su coche estaba listo antes de ir a su habitación para tomar su cartera y sus zapatos de lona. Tal vez podamos hacer una parada en la tienda de helados en Wilson.

* * *

Crystal apoyó su codo contra el mueble del mostrador, descansando su barbilla en su mano. —Nunca tendría la paciencia para eso—.

Laura echó una mirada a su labor, rociando los condimentos sobre las pechugas de pollo.—Es muy fácil seguir la receta—.

—Demasiados pasos— dijo Crystal, cambiando de posición sus brazos que descansaban sobre el mostrador. —Prefiero algo que sea más fácil y rápido de preparar—.

—Sí, ya lo he visto—. Laura colocó la cacerola en el horno. —Mi congelador nunca antes había visto comida de esa antes de que te mudaras a esta casa. Tu estómago debe estar hecho de hierro—.

—Lo tengo acostumbrado. Crecí con este tipo de comidas congeladas sólo listas para servir y comer y pizza congelada también—.

Laura hizo una pausa pasando un paño sobre el mueble del mostrador. —¿Has comido mucho de eso, huh?—

¿Cómo comenzamos a hablar de mí otra vez? Ella se encogió de hombros. —Supongo. Cualquier cosa que tenía macarrones y queso en una caja, eso se comía—. Sus ojos cayeron sobre el libro abierto de recetas y cogió el libro más cercano a ella. —Sabes, he visto estos en televisión y en las casas de amigos pero creo que mi madre nunca tuvo uno—. Ella volvió la página.

—¿Nunca cocinaste algo agradable para ti?—

—Era mas barato comprar cosas pre-preparadas que comprar todos los ingredientes y hacer todo el trabajo—. Fue salvada de seguir con la conversación por el timbre de la puerta.

—Esos deben ser los chicos— Dijo Laura, doblando el paño de lavar platos y colocándolo pulcramente sobre el grifo.

—Yo abro—. Crystal fue a la puerta y se asomó por la mirilla, viendo sólo la imagen distorsionada del hombre que le alquiló el apartamento.

—¡Señorita Sheridan!— El hombre pelirrojo exclamó cuando la puerta fue abierta. Antes de que ella pudiera reaccionar Crystal se encontró atrapada en un abrazo entusiasta. Peter dio un paso atrás, sus manos apretando amablemente sus brazos. —Es tan agradable verla otra vez—.

—Um, hola—. Sorprendida por el saludo, tomó toda su fuerza de voluntad para no quitarse de su agarre. Ella forzó una educada sonrisa y sutilmente dio un paso fuera de su alcance. Giro hacia la puerta abierta y recibió otra sacudida cuando vio al alguien gigantesco parado delante de ella. Sus grandes bíceps presionaban la camisa pulcramente blanca. El corto cabello rubio estaba algo alborotado, con picos de cabellos levantados en la parte trasera y a los lados. Su cara era redonda con grandes mejillas abultadas pero aun así Crystal podía ver fácilmente el azul brillante de sus ojos.

—Señorita Sheridan, éste es Michael.— Peter dijo dulcemente. Quitó el plato cubierto de las manos de su amante y se fue caminando hacia la cocina.

Crystal encontró su mano sujetada entre dos manos mas grandes mientras Peter se alejaba dejándola sola con el hombre que era fácilmente dos veces más alta que ella. Ella no podía decidirse si él se parecía más a un luchador o un físico-culturista. De pronto, el enorme tamaño del desconocido le provoco que el corazón comenzara a latirle con fuerza trayendo así un antiguo miedo y el deseo de escapar inmediatamente. Entonces el gigante abrió su boca.

—Es un placer conocerla— él dijo, su voz casi tan suave como la de ella. —soy Michael Swenson, el amante de Peter—.

—Hola—. Crystal se sorprendió ante el contraste de la suave voz juvenil con el enorme hombre parado delante de ella. —Crystal—.

—Bien, es un verdadero gusto conocerte, Crystal— él dijo, calmando con cada palabra su miedo. —Debes disculpar a Peter. Los buenos modales nunca han sido su fuerte—.

—No empieces— una voz se escuchó desde la cocina. —No es mi culpa que no pongas atención—.

El rubio hombre rodó sus ojos. —Él piensa que me dice las cosas— él susurró conspiradoramente. Crystal no podía evitar que una sonrisa cambiara su expresión. —Apenas hace cuatro horas me dijo que teníamos que traer soufflé—. Él suspiró y negó con la cabeza. —Pero tú no necesitas saber de nuestros problemas—.

Oh … bueno, um …huele delicioso—. Esa voz que tiene no va de acuerdo a ese enorme cuerpo, ella pensó para sus adentros.

—Espera hasta que lo pruebes—.

—Hola Michael— Dijo Laura cuando entraba a la habitación, ofreciendo su mejilla para un beso ya acostumbrado. —Es bueno verte otra vez—.

—Siempre es un placer. Es bonito salir de la casa de vez en cuando— él contestó, ganando un bufido de su amante parado cerca de la entrada de la cocina. Crystal miro hacia Peter que negó con la cabeza y entró completamente a la cocina. Michael se sentó sobre el sofá cruzando su pierna. —Quería ir este fin de semana a la feria pero él le prometió a su madre que yo le arreglaría su porche—.

—¿Prefieres que mi madre se quiebre sus caderas cayéndose por esas tablas todas flojas?— El hombre pelirrojo dijo mientras entraba en la sala de estar, con una bandeja de cóctel con bebidas en la mano. Él miró a Laura y lanzó resoplidos. —Juro que él está irreflexivo algunas veces. Aquí tienes amorcito, club soda con limón—. Dio el vaso a la escritora, luego fijó su atención en Crystal. —No sabia lo que a usted le gustaba pero me imagino que le gusta el gin tonic*—.

¿Ginebra? Ella miró con sorpresa a Laura, luego a su bebida. ¿Ella tiene bebidas alcohólicas en alguna parte? Oh qué idiota soy. Al no haber visto a su compañera beber o haber visto alguna botella por ahí, Crystal asumió que no había licor en la casa. Aquel día que me quede aquí y sufrí por algo de beber, y ¿tú tenias aquí guardado todo este tiempo? Ella tomó nota mental para revisar lo que había realmente en los gabinetes de la cocina la próxima vez que Laura saliera. —Gracias—.

Peter tomó su bebida y colocó la bandeja con su vaso en la mesita de café. Laura frunció el ceño ligeramente y le dio a Michael la bebida.

—¿Michael, qué tan difícil seria instalar una lámpara en el balcón de arriba?—

El gran hombre rubio se encogió de hombros. —No creo que sea tan difícil. ¿Es solo una pared de madera por fuera y tabla roca por dentro, verdad?—

—Así es—.

—No debería tomar más de un par de horas si hay un buen lugar para conectar el cableado. Probablemente lo podría terminar en una tarde—.

Peter se inclinó a un lado del rostro de Laura. —no me haría ilusiones si fuera tú— él dijo. —He estado esperando cinco semanas a que el señor arregla todo termine mi nuevo alimentador de pájaros—.

—Lo arregle… dos veces— el hombre se defendió. —Y ambas veces lo has jodido—.

—Bien, ¿cómo se supone que debo de verlo desde la ventana del dormitorio si tú lo escondes debajo de todas esas hojas?— El pelirrojo se enderezó y tomó un sorbo de su bebida. —Honestamente simplemente no sé lo que piensas algunas veces—.

—Pienso lo agradable que sería salir a algún lado por tan sólo una vez y que no tengas que estar fastidiando—.

Peter mantuvo su bebida muy cerca de su pecho y golpeó ligeramente su pie en el alfombrado —¿Laura, me acompañas a la cocina por favor? Hay algo que quiero mostrarte—.

—No creo que esas frases funcionen con ella— dijo Michael, su joven voz otra vez llamando la atención de Crystal. —Esos son cuentos para chicos adolescentes— él continuó.

Oh. Crystal se sobresalto. Diablos, él realmente lo ha jodido.

—Él piensa que le creo cuando me dice que esta yendo al gimnasio— El rubio le dijo. —El señor Vanidad no se ha enterado que cancelé hace meses nuestra membresía—.

Crystal llevó el vaso hacia sus labios, saboreando un poco de tónica. Unos pocos más de estos y no tendré que ir arriba a por un porro, ella caviló, tomando otro sorbo. Ella se percató que Michael todavía le estaba hablando. —¿Qué?—

—Pregunté si quieres mostrarme el balcón, así le podré dar a Laura una mejor idea de cuanto podría costarle la instalación de la luz—.

—Um...... ¿Arriba? ¿A solas? Un pensamiento racional le decía que el gigantesco rubio no le iba a hacer daño pero aun así no pudo evitar tensar su cuerpo. Derramando el resto de su bebida, Crystal luchaba en pensar en dar una excusa para no subir arriba con él. Afortunadamente Laura sin intención vino a su rescate.

—¿Alguien quiere algo de ensalada de frutas?— Laura preguntó entrando en la sala de estar.

Perfecto. —Suena genial—. Crystal se levantó rápidamente. —La serviré mientras tú le muestras donde quieres la lámpara—.

—Oh, ok. Está en el tazón verde en el refrigerador—.

—Ok—. Crystal escapó a la cocina, encontrando a Peter apoyándose contra la verja de hierro en la cubierta. Ella encontró el tazón y lo colocó en el mueble del mostrador cuando él habló.

—¿Supongo que él te contó el hombre ruin que soy, hmm?— Él meneó su dedo. —Solo le pedí que hiciera un soufflé. No le pedí que preparara un pavo a mitad de agosto. Oh no, querida—.

Él se acercó y tomó la cuchara de ella. —Una buena regla Señorita Sheridan es darle a su invitado solo una pequeña probada. Los platos del entremés siempre deben ser pequeños. ¿No quiere correr el riesgo de arruinar el apetito de alguien, verdad?—.

Oh discúlpame, Martha Stewart*, ella pensó al ver como el le hacia la observación de ajustar las porciones. El pensamiento de ir arriba por un poco de marihuana fracaso cuando observo a Michael y Laura subiendo por las escaleras. Maldición, me tendré que conformar con un cigarrillo y una bebida. Mirando alrededor, divisó la botella de ginebra en el mueble del mostrador. —¿le gustaría tomar otra bebida, Señor Knight?—.

—Oh por favor llámame Peter, y no gracias—. Él cogió su vaso medio lleno y lo meneo. —El hombre arregla todo no me dejará tomar más que un par de bebidas mientras estamos fuera—.

—Él está arriba ahora— ella apuntó hacia fuera, sujetando la botella en su mano.

El pelirrojo miro hacia la sala de estar vacía, luego a las escaleras antes de acercar su vaso a ella. —Pues bien supongo que no hay nada de malo en tomar un poco más—.

—No, absolutamente— ella dijo mientras llenaba su vaso.

—Gracias— él dijo, llevando la bebida a sus labios. —Ooh, esto si que está como para noquear a alguien, ¿no le parece?—. Él tomó otro sorbo. —A usted le gusta prepáralos fuertes, Señorita Sheridan—.

—Crystal y si, mientras más fuertes mejor—. Ella tomó un buen trago de su bebida y se dirigió hacia la puerta de cristal corrediza. —Necesito algo de humo—.

—Por lo que veo, Señorita, quiero decir Crystal—. Él la siguió fuera. —veo que Laura esta aplicando la regla de no fumar—.

—Mm, Una de sus muchas reglas— la stripper mascullo mientras encendía su cigarrillo. —Deberías ser un vendedor de coches usados—.

Peter rió nerviosamente. —Bueno, supongo que no fui completamente claro con todas las pequeñas peticiones de Laura—.

—No, no exactamente— ella estuvo de acuerdo.

—Pero ustedes dos se están llevando muy bien por lo que veo— él dijo en defensa. —A Laura le gustas—.

—Peter mejor para de hablar de mi— la voz de la escritora se escucho desde la cubierta superior. La cara del hombre se puso más roja que su pelo.

—Oh dios, pero que vergüenza—. Subiendo el tono de voz él hablo —Solamente estaba comentando lo bien que os estáis llevando tú y la señorita Sheridan—.

—Uh huh, sé exactamente lo que estabas intentando hacer— dijo Laura, recargándose sobre el riel superior. —¿No te puedo dejar solo ni un minuto, verdad?

—Um, la ensalada de frutas está lista, —Dijo Crystal antes dar un largo golpe a su cigarrillo. —Y ya me está dando hambre—.

—Ok, bajaremos en un minuto—.

El tenedor de Crystal cuidadosamente evitaba todo menos las uvas y los melocotones mientras escuchaba a Michael hablar incansablemente de cómo poner una instalación fija en la cubierta superior. Peter y Laura estaban en una conversación profunda, acerca de algo que la stripper no estaba segura. Decidió que era más interesante que los beneficios de colocar una luz en el balcón, Crystal fijó su atención en ellos. Peter negaba con su cabeza en desacuerdo con algo que Dijo Laura.

—Bien, ¿entonces que van a hacer? ¿Decidir no publicar tu libro?—

—Podrían hacer eso. Pero lo más probable es que presionen con acortar la fecha de entrega.—

—Eso significa que te retiraran tus cheques— dijo Peter. —¿hay posibilidades de que puedas entregar antes del plazo?—

—Aun si me sentara delante del ordenador día y noche no lo lograría. No puedo resolver hacia que dirección irán los personajes y toda la escena en proceso parece una estupidez en este momento—. Laura comió otro poco de su ensalada de frutas y apartó a la fuerza el tazón, limpiando las esquinas de sus labios con su servilleta. —Odio el bloqueo de los escritores—. La alarma del cronómetro del horno terminó con la conversación. —Me disculpan— dijo mientras se ponía de pie. —Tengo que revisar la cena—.

—Te ayudaré— Cristal se ofreció, no queriendo quedarse atrapada entre los peleados amantes. Siguió a Laura a la cocina.

—Siento mucho todo esto— la escritora dijo mientras sacaba la cacerola del horno. —Algunas veces los chicos se ponen a pelear y no son capaces de dejar los problemas en casa—.

—Está bien. Al menos no se están dando golpes—.

—No, no llegan a ese punto—. Laura comenzó a mover el pollo a la bandeja de servir. —Lo peor a lo que pueden llegar es a no hablarse el uno al otro. ¿Te puedes traer el soufflé a la mesa?—

—Seguro—. Utilizando los guantes de cocina, recogió el plato de cerámica y se dirigió hacia la cubierta. El aroma flotó en el aire bajo su nariz, haciéndole agua la boca a Crystal. A pesar de sus anteriores dudas, estaba ahora deseando probar un poco de soufflé de espinacas. Encontró a Peter y Michael mirando hacia diferentes direcciones cuando salió a la cubierta.

—Oh, permíteme ayudar— dijo Michael, moviendo un trébedes* al centro de la mesa.

—Tienes que dejar lugar para el plato fuerte— Peter dijo con mal humor, moviendo la fuente caliente a un lado para dejar espacio para la fuente de pollo. Una vez que Crystal se aseguró de que el trébedes de hierro estaba bien fijo, Crystal colocó la fuente sobre él. Ella regresó para ir a ayudar a Laura, pero se encontró a la mujer morena cruzando la puerta con el plato fuerte en las manos.

—El arroz y la salsa todavía están dentro— Dijo Laura, señalando con su barbilla hacia la cocina.

—Los traeré. Crystal rodeo a su compañera y regresó a la cocina. Sacando el arroz de la cazuela en el tazón, ella no pudo resistir probarlo un par de veces. Afortunadamente Laura había hecho suficiente.

Se sentaron en la mesa redonda sobre la cubierta, las mujeres sentadas una enfrente de la otra, Michael a la izquierda de Crystal y Peter a su derecha.

—Huele delicioso— Peter dijo entusiasmadamente mientras tomaba de la fuente de Laura. —No he comido pollo con limón en años—.

—Bien, yo tampoco lo he probado, pero huele bien— Dijo Crystal mientras alcanzaba el plato.

—Oh no, querida, permíteme— Peter dijo, devolviendo el plato sobre el trébedes. Puso dos pedazos en su plato y vertió una cantidad abundante de salsa sobre ellas. —Confía en mí, te encantará—.

Ámalo u ódialo, Crystal determinó poner una buena cara a su compañera. Ella esperó hasta que todos habían llenado sus platos antes de recoger su tenedor. Decidiendo que el arroz lucía más seguro, ella apuntó su tenedor hacia el.

—¿No has probado el soufflé todavía?— Michael pregunto antes de hacer contacto con su comida.

—No seas tonto, Michael— Peter amonestó. —Por supuesto que lo hará solo que ella va a probar el pollo de Laura primero. Adelante querida, pruébalo—.

—De hecho ... — ella empezó, mirando con vacilación el vegetal verde.

—No, está bien— Dijo Laura. —Puedes probar el soufflé primero si quieres. No me molestare—.

—¿ves?— El rubio dijo impacientemente a su amante. —Continua, Crystal. Se derretirá en tu boca, lo juro—.

Seis ojos observaban como Crystal tomó un poco con el tenedor del plato y lo llevó a sus labios. —Mmm—. Como Michael había predicho, realmente se derritió en su boca. —Esta bueno— habló entre dientes, metiéndose en la boca otro pedazo.

—Sabía que te encantaría— el hombre grande dijo, su cara redonda resplandeciendo con orgullo.

—Por supuesto que esta delicioso— Dijo Laura, tirando a Peter una mirada para anticipar algún comentario.

Crystal bajó su cabeza para cubrir su sonrisa ante el intercambio silencioso. Animada por el soufflé, tomó su cuchillo y comenzó a cortar en pedazos el pollo.

—Entonces Laura— dijo Peter, con una apariencia casi siniestra en su cara. —¿Vas a asistir al baile el próximo viernes en el centro comunitario? Escuché de buena fuente que Tina estará allí—.

—Ella es demasiado oscura para ti, Laura— Michael dijo sin mirar hacia arriba de su plato.

—Oh por favor—. Peter se recostó en su silla, —¿le gusta tener piercings en su cuerpo, y que con eso?—

—Pues que prefiero que mis mujeres no parezcan almohadillas para alfileres—, Laura replicó.

Crystal masticó su pollo lentamente, más interesada en la conversación que en la carne picante.

—Eres demasiado selectiva— el pelirrojo dijo. —Ya te lo he dicho antes. Enfréntalo cariño, ya no eres una jovencita—.

—Es mi vida, puedo permitirme el lujo de ser quisquillosa al escoger— Laura protestó. —Además, no voy a ir al baile. Tengo que quedarme en casa y lograr terminar algo de escritura—.

—¿Vas a ir al juego mañana?— Crystal preguntó.

—Tengo que ir al juego pero no me quedaré por ahí después—. Una sonrisa se formó en los labios de la escritora mientras miraba el plato de la rubia. —Parece que disfrutaste el pollo. Estabas más hambrienta de lo que creías—.

—Lo he disfrutado—. Crystal se metió en la boca otro pedazo. —Esto es realmente bueno—.

—Así es, nuestra pequeña Señorita Taylor es absolutamente espléndida en lo que se refiere a materias culinarias—. Peter sonrió y usó su cuchillo para cortar su carne. —Ella será una excelente esposa un día de estos—.

—Basta— Dijo Laura, un sonrojo subió lentamente por su cuello.

Crystal sonrió a su incómoda compañera, sabiendo que sería sólo un comentario leve. La conversación cambiaba rápidamente de una persona a otra.

—Eres tan linda cuando te sonrojas— dijo Peter. —¿No lo crees, Crystal?—

—Bueno, um ... — ella recorrió con la mirada su plato, notando que solo quedaba algo de arroz en el. Tal vez ella prepare esto alguna otra noche. —Yo realmente no ... —

—Oh, esta bien—. El pelirrojo puso su mano sobre la de Crystal estrujándola. —Lo siento, cariño. Es solo que me olvido de que tú estas del otro lado de la cerca—.

Del otro lado de la...... oh. —Sí, bueno ...—

—No importa— Dijo Laura firmemente. —Peter, será mejor que te comportes o ...— Ella se inclinó y susurró en su oreja. Crystal observaba como el tragaba nerviosamente e inclinó la cabeza. Cualquier cosa que le este diciendo, apuesto a que es algo serio. Michael simplemente se rió y se sirvió otra porción de pollo.

—Ejem, entonces....— Peter recogió su tenedor y lo sujetó sobre su plato. —¿Ya te enteraste de que Michael cerró un contrato de remodelación para ese edificio en la esquina de Exhange y State?—

—¿Dónde solía estar la unión de crédito antes del incendio?—

—Exactamente. Están planeando hacer veinticinco oficinas así como también un salón y un vestíbulo—. Él mordisqueó un poco de pollo antes de continuar. —¿No es eso correcto, Michael?—

—Además de todos los cuartos de baño— el rubio contestó. —Contrataré a los subcontratistas la semana próxima—.

—Qué emocionante— Dijo Laura. —¿cuánto tiempo piensas te tomará ese trabajo?—

—Depende. Estamos haciendo el trabajo de demolición ahora mismo y eso tomará al menos dos semanas o más. Una vez hecho eso creo no más de tres o cuatro meses—.

—Si él lo hace en tres meses, tendremos lo suficiente como para hacer ese viaje a Amsterdam con el que hemos estado soñando—.

Crystal levanto las cejas. Después de todo el pleito y comentarios sarcásticos entre estos hombres toda la tarde, Peter estaba hablando de ir de vacaciones juntos. ¿Cómo puedes ser tan malo con él un momento y después actuar como si fueran una pareja de recién casados?

—Igual podemos ir si logro terminar el trabajo en cuatro meses, solo que no podríamos hacer ese pequeño paseo a Munster* para ver la Piedra de Blarney*—.

Peter se volvió hacia Crystal. —Laura ha oído esta historia antes pero hice una búsqueda de genealogía en mi familia unos cuantos años atrás y me enteré de que mis antepasados realmente fungieron como Sirvientes para Lord MacCarthy*—.

—Oh no, no la historia familiar Knight otra vez— Laura gimió en broma. —Al menos espera hasta después del postre. Hablando de eso… —. Se limpió sus labios con la servilleta y se puso de pie. —Si me disculpan tengo que entrar para meter los molletes al horno—.

Crystal observo como la compulsiva mujer comenzaba a levantar la mesa, apilando los platos y demás utensilios. ¿Por que hace eso en este instante? Ella se preguntó. No es como si necesitáramos usar la mesa para otra cosa ahora mismo. Aun así una breve punzada de culpabilidad fue suficiente para ponerla en movimiento, levantándose y ayudando a la escritora a llevar las cosas a la cocina.

—¿La mesa o la sala de estar?— Peter cuestionó.

—En la sala de estar— Dijo Laura antes de sacar un tazón para batir al estante superior. —Estaremos allí en un minuto—. Ella tomó las moras, los huevos, y la mantequilla del refrigerador. ¿Quieres pasarme la cacerola para los molletes?—

—Oh, claro—. Crystal miró los gabinetes inferiores, intentando adivinar en cual estaría la cacerola.

—En el segundo de la izquierda al lado de la estufa—

—Gracias—. Arrodillándose, abrió la puerta y miró con atención dentro del espacio oscuro. Por supuesto. Las cacerolas cuadradas estaban pulcramente acomodadas al lado de una pila similar de cacerolas rectangulares. Las cacerolas para los molletes estaban en el estante más bajo. —¿Cuál de todos?—

—El cuadrado número nueve al lado de la pila de seis tazones—

Encontrando la correcta, Crystal se levantó y la colocó sobre el mueble mostrador. Laura le daba la espalda a ella, permitiendo a la stripper observar como mezclaba la leche, huevos y otros ingredientes dentro del tazón. La batidora salpicó sobre el mostrador y Laura limpió de inmediato. De nuevo la batidora eléctrica salpicó fuera del tazón y Laura volvió a limpiar nuevamente.

—Era más fácil dejarlo así hasta que hubieras terminado y después limpiarlo— ella sugirió, sabiendo que desperdiciaba sus palabras.

—¿Crees que dejaría ese desorden, tan sólo por un minuto?— Ella arrastró el tazón y se apoyó contra el mueble mostrador al lado de Crystal. —Esta es una de mis pequeñas manías, así como tú tienes la costumbre de poner los ojos en blanco cuando algo te irrita—.

—¿Que.. ? Yo no hago eso—

—Sí que lo haces— Dijo Laura. —Mira, lo estás haciendo ahora mismo—

—Nadie antes me ha dicho que pongo mis ojos en blanco—

Laura se movió más cerca y se inclinó para que su boca quedara cerca del oído de Crystal. —¿Y a cuántas personas les has permitido acercarse lo suficiente para poder notarlo?— Sin esperar respuesta, ella tomó el tazón de las moras. —Toma, puedes mezclar las moras. Usa una cuchara de madera y hazlo suavemente. No querrás espachurrarlas todas—

* * *

Crystal presionó el botón de —eject— y metió otro cd en el estéreo mientras mantenía su atención en el tráfico. Estaba retrasada y estaba ignorando los límites de velocidad con el propósito de llegar a tiempo. La conversación sobre el postre fue convirtiéndose en innumerables temas diferentes y se encontró con cierta dificultad para salir del lugar. Así que, tuvo que ir al menos a veinte millas sobre el límite de velocidad a manera de lograr llegar al club a tiempo para cuando abrieran las cortinas del escenario.

Cuando entró con su coche al estacionamiento del lugar, frunció sus labios. El lugar estaba lleno de coches y ella sabía que los pocos espacios que había en la calle estaban igual de llenos también. Una mirada sobre el toldo del club explicó el por qué. En letras negras en contra del plástico blanco iluminado estaba anunciado que el Tom Cat Club ofrecería luchas en lodo esta noche. Oh mierda. Justo lo que me faltaba. Los usuales clientes que iban serían reemplazados por un grupo de bebedores compulsivos de cerveza, hombres que vomitaban y que generalmente no podían abstenerse de enfrascarse en peleas al menos tres veces durante la noche. Los rebotadores* adicionales fueron requeridos para la lucha de lodo después que una noche una de las mujeres fuera atacada en el lodo por un calenturiento borracho varios meses atrás. Crystal odiaba trabajar en este tipo de eventos. Pues el hostigamiento sexual era mayor. Encontrando un lugar pequeño detrás de un contenedor, estacionó su coche y corrió hacia la puerta trasera. Tuvo que tocar varias veces antes de que la puerta de emergencia se abriera.

—¿Dónde has estado?— Rick demando. —Ya entras en cinco minutos—

—Tráfico— ella expresó con un gruñido, atropellándolo y yendo rápidamente caminando por el vestíbulo hacia los vestidores. Ella casi alcanzaba la puerta cuando un fuerte agarre en su brazo la detuvo en seco.

—Necesito verte después de tu primer presentación—

—¿Para que?—

—Búscame después de la presentación. No tenemos tiempo para hablar de eso ahora— él dijo, soltando su agarre.

Genial, ¿Y ahora que carajos hice? Ella pensó para si misma mientras entraba al vestidor. Paró repentinamente cuando vio a Mónica parada enfrente del espejo. —¿Por qué estas vistiendo así?—

—Oh gracias a Dios que estás aquí. Rick volvió a cambiar el número de apertura. Vamos a presentar el número de la reina del sombrero primero, luego el de las pollitas—

—Eso es ridículo— ella se quejó, quitándose su tanga de tiritas y tomando el traje de spandex. —Toma el doble de tiempo de vestir dentro de ese traje de cuero que ese. Necesitaremos un largo intermedio—. Ella subió el elástico material por sus muslos. Demonios esto esta muy ajustado. Será mejor dejar de comer molletes.

—creo que él va a presentar la primera lucha entre nosotras—

—Oh no, estás bromeando—. Crystal hizo una pausa cuando estaba metiendo su brazo a través de una manga. —¿Acaso esta loco?—

—Él dice que puede así ofrecer dos luchas adicionales de este modo— Mónica se encogió de hombros. Un golpe fuerte en la puerta anunció la creciente impaciencia de Rick.

—Ya vamos— Crystal gritó, sacudiendo con fuerza su brazo para terminar de colocar el traje. Ella aun no había pisado el escenario y ya estaba temiendo por la noche que iba a ser.

Crystal tenía razón para estar intranquila esta noche. El anuncio de mujeres forcejeando sobre lodo aseguraba el hecho de que habría muchos borrachos alborotados. Varias mesas se llenaron con miembros de una fraternidad de una universidad local. Mirando a hurtadillas hacia fuera a través de la cortina del escenario, vio un mar de sudaderas rojas con letras griegas en ellas, las mesas llenas de botellas de cerveza. Demonios. Otra mirada por el lugar le mostró con súbita desazón que solo había un rebotador y no dos colocados cerca del escenario. Fantástico, realmente fantástico. Por qué no simplemente ponemos un letrero que diga —ataque a las bailarinas, no nos importa—. Ella bajo y tiró fuertemente el traje de spandex acomodándolo en su entrepierna. Mónica subió detrás de ella. —no se ve nada bien, ¿verdad?—

—Noche de Universitarios— Crystal contestó. —sólo veo a Tony trabajando sobre el escenario—

—No te acerques demasiado al borde del escenario— dijo la stripper mayor. —Esos niños de fraternidad son algo peligrosos. Estarías tres filas atrás en el regazo de alguno antes de que te dieras cuenta—
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Junio 1st 2013, 8:27 pm

—Rick será mejor que estés muy atento con esto, es todo lo que puedo pedir— Dijo Crystal suspirando. El manejador en cuestión apareció en ese momento.

—Vamos chicas. Hay clientes ahí fuera que pagan bien si ustedes dos les dan un buen show. Crystal, usa el tubo de la derecha. Eres mas del tipo que quieren ver esos tipos—

Más bien quieres decir que los niños te pidieron ponerme de ese lado del escenario, pensó para si misma, pasando de largo a Mónica para posicionarse cerca del tubo derecho. Rick dio un paso entre las cortinas y el gentío se calmó. —La gerencia del Tom Cat Club les da la bienvenida a todos ustedes esta noche para ofrecerles un show especial. No sólo tendremos seis luchas por separado programadas a lo largo de la noche…— él tuvo que hacer una pausa ante los estrepitosos gritos de aprobación del publico. Crystal sentía que bajaba su estado de ánimo mientras pasaban los segundos. Estoy tan jodidamente cansada de esto. El micrófono de Rick amplificó su voz sacándola de sus pensamientos. —.Además tenemos a la muy sensual Crystal Peaks para entretenerlos junto con la también popular Mónica— En la mención de sus nombres, las artistas de striptease se colocaron en los tubos, preparándose para el inicio de la música y el levantamiento de la cortina. —Y sin mas preámbulos, permítanme presentarles a Crystal Peaks y Mónica— Los altavoces sobre el escenario comenzaron a sonar con un gran rítmico estruendo.

La primera cosa que ella notó cuándo la cortina subió fue a todos los estudiantes acaparando todo su lado del escenario. Esto no va a estar nada bien. Siguiendo los consejos Mónica, ella hizo una vuelta rápida alrededor del tubo, deteniéndose enfrente para hacer unos movimientos con los hombros.

—¡Aw, basta de estupideces y muéstranos esas tetas!— Uno de los chicos de la fraternidad gritó. Varios de sus compañeros gritaron apoyándolo, golpeando con c sus botellas de cerveza sobre la mesa con énfasis. El resultado fue un masivo revoltijo de espuma corriendo por las botellas y sobre las mesas. Crystal mantuvo su atención sobre el alboroto, perdiendo la pista y seguimiento de la música.

Demonios. Ella hizo un rápido doble paso para volver a tomar el ritmo de la música. Concentrándose en su rutina, bailó de acá para allá cálidamente intentando seducir a los hombres con su cuerpo. El único rebotador del escenario fue colocado del lado de Mónica, dejándola sin ninguna protección ante la calenturienta fraternidad.

—vamos señoras— gritó otro chico —¡queremos ver tetas y las queremos ahora!— Sus amigos se unieron al cántico, golpeando con sus puños en las mesas.

—¡Queremos tetas! ¡Queremos tetas!—

Rick corrió a través del escenario y bajo las escaleras para enfrentar a los chicos. Las cosas se tranquilizaron rápidamente después de eso y Crystal pudo continuar con su rutina. Mirando hacia Mónica, ella inclinó la cabeza y reanudo el ritmo con la música. En sincronía ambas mujeres se bajaron las cremalleras de las partes superiores del traje de spandex, revelando por debajo la piel desnuda. Normalmente Crystal jugaba con sus manos en esta parte, provocando a la audiencia por lo que estaba por venir. Esta noche sin embargo, no tenía el menor interés de provocar de esa manera. Las chaquetas fueron quitadas de encima y ondeadas detrás de ellas en el escenario, seguido rápidamente por los pantalones del spandex. Mónica se acercó al borde del escenario hincándose ante una mesa de hombres de mediana edad. Los billetes de dólares rápidamente fueron colocados bajo la tira delgada de su tanga. Los chicos de la fraternidad daban gritos y agitaban los billetes también pero Crystal no quería de ninguna manera acercarse a ellos, en lugar de eso fue al frente del escenario y siguió con sus movimientos sensuales allí. Los chicos abuchearon su decepción y comenzaron a golpear las mesas otra vez. Ella miró por encima a Mónica, esperando a que la mujer mayor se apiadase de ella y entretuviese a los chicos de la fraternidad pero ni el dinero extra fue suficiente para obligar a la pelirroja stripper a moverse hacia el lado del escenario donde estaba Crystal.

Maldición. Ella sabia que Rick estaba en algún lado en medio del mar de chicos de camisas rojas y espero que el los mantuviera bajo control. Mostrando una sonrisa falsa en sus labios, Crystal se acerco a ellos con vacilación. Un tipo musculoso bastante ebrio se recostó sobre el riel y tendió un billete de cinco dólares. Arrodillándose delante de él, ella se movió y se contoneó, haciendo a sus pechos ondear y rebotar. Ella le ofreció un lado de su cadera mostrando las tiras de su tanga para que deslizara el billete debajo de ella, pero él tenía otra idea en mente. Él enganchó sus dedos alrededor de la tira de la tanga y tiró fuertemente, sacándola con fuerza fuera del escenario. Crystal cayó sobre la mesa, botellas de cerveza pegaron contra su espalda. En tan sólo un segundo sintió el dolor de un cigarrillo quemando su espalda y quedó a disposición de un apretón doloroso en su pezón que le provocaron los dedos del atleta. Ella pateó y se sacudió con fuerza, causándole a él rasguños sobre la piel. —¡Hija de puta!— Él gritó cuando el tacón de Crystal golpeó contra sus costillas.

Concentrándose más en detener el dolor de la quemadura en su espalda no se daba cuenta lo que sus pies golpeaban, Crystal vio el revés venir a ella. Los duros nudillos y un anillo demasiado grande conectaron un fuerte golpe. —¡Maldita perra!—

Unas manos firmes la sacaron y alejaron de la mesa lejos del hombre borracho. Las luces se encendieron, llenando de claridad el lugar y la música se detuvo. Crystal no se dio cuenta de nada, sus ojos estaban fuertemente cerrados inconsciente de lo que estaba ocurriendo. Había voces gritando, mezcladas juntos con un ensordecedor ruido. Unas manos estaban apretando sus hombros, tocando su cara. Su pezón izquierdo punzaba dolorosamente por el fuerte apretón recibido, todo esto provocándole una mezcla de recuerdos entre el pasado y el presente hasta que Crystal se encontró incapaz de distinguir donde estaba. Visiones del rostro de su padre surgían debajo de sus párpados cerrados, mareada por la carga de sensaciones, Crystal dejó que la oscuridad la inundara.

Ella despertó y se encontró recostada sobre el sofá del vestidor. Mónica estaba sentada sobre una silla al lado de la mesa, leyendo una novela romántica. ¿Oh Dios, qué pasó? Pensó para sus adentros, subiendo su mano para restregarse los ojos. —Auch— Se sobresaltó por el dolor en su cara.

—¿Crys? ¿Estás despierta? Dios mío querida amiga, nos tenías muy preocupados. Rick dijo que si no despertabas para el final de la próxima presentación llamaría una ambulancia—

—Oh que amable de su parte— ella habló entre dientes, cuidadosamente tocando el área sensible de lado derecho de su boca. —¿Que sucedió?—

—No estoy segura. Sólo escuché la gran conmoción pero para cuando llegue allí tu estabas inconsciente o algo así. Rick hizo que te trajeran aquí dentro. Él tuvo que presentar a las luchadoras antes de lo programado y les dijo que tenían que hacer peleas extras— Fue entonces cuando Crystal se fijó que Mónica vestía su ropa de calle. —Tu pensarías que al menos el bastardo podría pagarme por la mitad de la presentación, porque ya no haría la otra parte del show el resto de la noche, ¿pero sabes lo que hizo ese maldito desgraciado? Me dijo que si quería trabajar el resto de la noche tenia que participar como una de las luchadoras—

Ella se levantó, inhalando agudamente, pues la quemadura le ardía. —Si supongo que probablemente luzco como un esperpento ahora— Aun sin un espejo ella sabía que su labio estaba abierto y sangrando. —¿puedes darme un paño o algo para limpiarme?—

—Claro amiga— Mónica contestó, tomando un pedazo de tela que se encontraba sobre una percha. —Supongo que el señor sabelotodo no cree que puedo continuar el show yo sola— La stripper apareció por detrás de Crystal ofreciéndole la tela humedecida. —Que se joda. Aprovecharé para pasar este viernes por la noche en casa para relajarme. ¿Vas a estar bien verdad?—

—Auch, si estoy segura. Ella presionó la tela cautelosamente alrededor de su labio, cuidadosamente enjugando la sangre. —No me voy a pasar pagando todo el resto del año por una habitación de hospital solo por un labio sangrante— Poniéndose de pie lentamente, Crystal caminó hacia el tocador y se dejó caer bruscamente en la silla. —Carajo. Parece que alguien me utilizó como saco de arena—

—Oh cielos, Crys, ¿qué te pasó en tu espalda?—

—Aterricé en un cigarrillo, creo— Ella se volvió en su asiento, estirando el cuello para ver la quemadura ennegrecida, cubierta de ceniza. Dio un resoplido ante lo que veía. —Ooh eso luce repugnante—

—Creo que necesitas que alguien le eche un vistazo a esa herida— Mónica dijo.

—No. Solo me limpiare un poco en la tina de baño cuando llegue a casa. Me limpiare muy bien todo— Ella miró en el espejo para ver la expresión de la pelirroja. —No te preocupes. He pasado por cosas peores que esta, de verdad— Aunque nunca antes había tenido una alucinación en medio de una actuación, admitió para si misma. —Oye, Mon. ¿Podrías hacerme un favor? Espérame a que termine de vestirme y acompáñame hasta el coche, ¿Lo harías?— Ella lanzó una mirada sobre el espejo, notando la magulladura color púrpura que se había formado alrededor de su pezón izquierdo. Otros espejos, otras magulladuras le vinieron a la mente de viejos recuerdos haciéndola sentir mas vulnerable. —¿Por favor? Sólo serán pocos minutos—

—Dios, realmente te asustaste, ¿verdad?— Mónica preguntó, colocando sobre la mesa su bolso. —Por supuesto que te espero y te acompañaré hasta tu coche. ¿Dónde estas estacionada?—

—A un lado del contenedor. Sabes que aun no arreglan la lámpara—

—Por supuesto que aun no. Mientras no funcione ellos no pagaran más por la electricidad— Metió la mano en el cubículo privado y saco las ropas de Crystal. —Aquí tienes amiga—

—Gracias— Ella tomó la blusa y, cuidando de no lastimar su labio herido, tiró de ella sobre su cabeza. Después la pasó con cuidado sobre su lastimado seno y sin rozar contra la quemadura de cigarrillo en su espalda. Mónica agradecidamente notó su apuro y la ayudó a ponerse la blusa. Crystal se puso sus pantalones y sus zapatos, metiendo sus calcetines en sus bolsillos. El ruido del gentío se filtró a través de la pared, recordándole que estaba a tan sólo unos metros de donde había sido atacada. —¿Rick sacó fuera a ese tipo?— Un silencio fue suficiente para saber la respuesta. —Por supuesto que no—

—Crys, recuerda que el tipo está allí con todos sus amigos. Si Rick lo sacará los demás se irían también—

—Sí si, lo he oído antes— Coléricamente sacó un cigarrillo de su paquete, trayéndolo a sus labios. —Estoy lista—

Caminaron hacia fuera por la entrada lateral y hacia donde el coche de Crystal estaba estacionado.

—Gracias otra vez, Mónica. ¿Estas segura que no quieres que te acompañe a tu coche?—

—No, estoy estacionada justo por aquí— Ella señaló la mini furgoneta estacionada varios lugares atrás de la fila. —¿En cuánto tiempo crees que puedas volver?—

—Serán algunos días antes de que la hinchazón se baje pero usando algo de maquillaje, quién sabe. Yo te llamo— Miro hacia el club, una neblina de humo salía por las ventanas, Crystal sintió un nudo en su estomago ante el pensamiento de volver otra vez. Con su mano derecha se cubrió su herido seno. Cerró sus ojos y se apoyó contra su coche, esperando que el aire de la noche despejara su mente.

—¿Estas segura que te sientes bien? Mónica preguntó.

—Sí, lo siento. Simplemente supongo que estoy cansada— Ella abrió la puerta del coche. —Mándame un mensaje. Y te haré saber como estoy— Entró en el coche y esperó hasta que escuchó cerrarse la puerta del coche de Mónica para poner en marcha su propio motor y marcharse del estacionamiento.

Crystal manejó por la transitada avenida principal de la ciudad, mirando más de una vez que los seguros de las puertas estuvieran puestos. No encendió la radio, prefiriendo en su lugar, la soledad que le permitía el silencio. Su labio le punzaba al igual que su espalda y su seno, no permitiéndole olvidar lo sucedido hace unas horas. Aparcó dentro de un alumbrado estacionamiento de una licorería, percatándose de que aun había tiempo antes de que cerraran. La necesidad de buscar olvidar era más fuerte en cada minuto que pasaba. El poco dinero que traía en efectivo le permitió comprar solo una pequeña botella de whisky la cual abrió en ese mismo momento mientras regresaba al coche.

—Demonios— Ella tomó otro trago, sintió el líquido quemándole a través de su garganta. —¿Por qué carajos me pasa esto a mí?— Ella golpeó con su talón en dirección del neumático. —Estoy tan cansada de esto, puñeteramente cansada— El calor de sus lágrimas se formo en sus ojos pero se rehusó a ceder, en lugar de eso echó a andar el coche y aceleró rechinando las llantas mientras salía del aparcamiento.

* * *

Laura escuchó la puerta abrirse y paró de escribir. Una mirada rápida al reloj en la esquina inferior derecha de su pantalla del ordenador le confirmó que aun era muy temprano para que Crystal estuviera en casa. —¿Crystal?— Ella llamó, poniéndose de pie y abriendo la puerta de su dormitorio.

—Sí, soy yo— Mientras entraba por el pasillo, Laura pudo fácilmente observar los labios hinchados y la piel abierta. —Hubo un… incidente en el club esta noche—

—Vamos a limpiar eso— Guió a Crystal dentro del cuarto de baño, pretendiendo no darse cuenta de la bolsa de papel que contenía la botella de licor que traía la stripper y que colocó discretamente sobre el piso a un lado del inodoro.

—Yo puedo... —

—Sin discusiones... — dijo Laura, parando la protesta. —Si quieres decirme lo que sucedió o no,es tu decisión pero no voy a dejar esto sin curación— Ella abrió elbotiquín y sacó el peróxido, las bolitas de algodón, y la crema antibiótica. —Aquí, siéntate sobre el inodoro e inclina tu cabeza hacia atrás—

—¿Está realmente mal?—

—No quieres que te quede cicatriz, ¿verdad?—Sujetando una bolita de algodón sobre el lavabo, Laura lo remojó con peróxido. —Tengo que limpiarlo primero para ver qué tan grave está realmente.Aguanta, esto podría arder—

—¡Yeouch!—

—Te lo dije. Ahora quédate quieta— Limpió suavemente una y otra vez el área. —Esto luce bastante mal—

—Creo que él llevaba puesto un anillo—

Eso explica el corte dentado, ella pensó para sus adentros. —¿Y me dirás que es lo que pasó?—

—Había luchas en lodo, un imbécil borracho y un imbécil gerente del club—dijo Crystal suspirando. —Así de simple—

—Lo siento. En realidad, creo que necesitarás unos puntos aquí solo para mayor seguridad—

—No. Realmente no quiero traer esas cosas—

—Ok. Creo que tengo algunas mariposas en el botiquín de primeros auxilios. Pero vas a tener que ponerte diariamenteel ungüento para prevenir que quede cicatriz— Laura dejó de limpiar y amablemente tomó la barbilla de Crystal con sus dedos.Tienes una cara tan bonita… El pensamiento pasó por su mente y casi acarició sus labios. —Deja traigo las mariposas—

Después de que el vendaje fue colocado en su lugar y curada el área amoratada, Laura dio un paso hacia atrás para darle un último vistazo. —Allí. Creo que tendrás que cuidarte bien eso. Tendrás que seguir poniéndote el ungüento pero creo que sanará bien— Ella comenzó a ordenar las cosas.

—¿Laura?—

—¿Sí?— Volteó a ver a Crystal que la miraba nerviosamente.

—Um hay otro lugar— ella comenzó, poniéndose de pie y dándole la espalda a la escritora.—Creí que con sólo lavarme en la tina se curaría pero....—

—Déjame ver— Para su sorpresa, Crystal comenzó a levantar su blusa. —¿En dónde está la herida?—

—En mi espalda. Creo que caí sobre un cenicero y me quemé—

Laura se arrodilló hasta que su cara estuviera al nivel de la pequeña espalda de Crystal. Se acercó a ella y se dio a la tarea de levantar la blusa. Justo detrás del hombro derecho estaba la quemadura.—Ooh—

—¿ Es una quemadura, verdad?—

—Oh sí, tiene el aspecto de que aterrizaste sobre un cigarro. Traeré la crema para quemaduras y una gasa— Se marchó dando media vuelta rápidamente, abriendo el armario buscando la crema. ¿Por qué terminas siempre lastimándote? —¿Esto ocurrió en el club?—

—Justo a la mitad de la primera presentación—

Laura presionó sus dedos sobre el tubo de crema. —¿Y,cosas como ésta ocurren a menudo?—

—No a menudo, sólo de vez en cuando. Usualmente no consiguen nada más que tocar un poco gracias a que los rebotadores los mantienen alejados—

¿Y el que logren tocarte está bien? Deberías dejar ese trabajo, ella pensó para sus adentros antes de recoger el tubo. —Tengo que limpiar la heridaprimero antes de que pueda poner la crema. ¿Crees que puedes mantener arriba tu blusa?—

—Sí—

Crystal permaneció parada frente al espejo mientras Laura limpiaba elárea lastimada con el algodón húmedo. —¿Y vas a trabajar con el labio así?—

—No voy a ir a trabajar. La gente no paga para ver labios estropeados. Esperaré hasta que la hinchazón baje y ver que tan bien lo cubre el maquillaje. Eso y mi espalda—

—No sé si estés interesada o no pero Michael me comentó después de que te fueras acerca de su nuevo proyecto en el centro—

—¿La remodelación de oficinas de la que hablabaen la cena?—

—Ese mismo. Él mencionó que estaban en la etapa de demolición. Tú sabes, limpiar todo los mueblesviejos, alfombrados y cosas así— Ve con cuidado, Taylor. —Él anda buscando un poco de ayuda extra para que saquen las cosas del edificio. Es trabajo duro pero paga bien. Incluso estaba pensando en trabajar un día o dos después de la fecha límite de mi libro y ahorrar un poco de dinero extra—

—¿Él contratarápersonas por sólo un día o dos? ¿Qué ocurre si no tienen experiencia en construcción?—

—Bueno... — Laura se puso en cuclillas para mirar mejor la quemadura. —¿Cuánta experiencia necesitas para recogerpedazos de escombro y tirarlos en el contenedor?— Lanzó la bolita de algodón al bote de basura. —Diez dólares la hora—

—¿ Diez? ¿Sólo por limpiar un edificio viejo?—

—Estate quieta—, ella amonestó. —Te has quemado muy feo, Crystal. Se ampolló en la parte de arriba y rompió la piel. Tendrás que ser muy cuidadosa. La tienes en una zona un poco inaccesible—

Crystal trató de alcanzar su espalda, esforzándose por tocar con la punta de los dedos la cinta y la gasa. —Lo está. Apenas la puedo tocar—

—Yo me encargaré de eso entonces. Solo échame un grito después de que te bañes y te pondré un vendaje nuevo. Y sí, diez dólares por hora. Es trabajo duro pero el pago que ofrecen es lo suficiente bueno—

—¿Quieres decir que él no se queda con las personas mucho tiempo porque paga mucho?—

Laura sujetó el último pedazo de cinta y se enderezó. —Algunas personas simplemente no quieren trabajar tan duro, aunque sea buena paga. La mayoría solo trabajan algunos días mientras encuentran otro trabajo—

—¿Pero si ellos hacen un buen trabajo, Michael se queda con ellos? Crystal preguntó mientras bajaba su blusa.

—No lo sé. Imagino que él siempre tiene un trabajo o dos que necesitan hacerse aunteniendo a los subcontratistas. Le he ayudado algunasveces por un día o dos cuando él ocupaba trabajadores. Es trabajo arduo pero el siempre aprecia un buen trabajo— Vamos, Crystal. Todo el sudor por un trabajo duro es aun diez veces mejor que quitarte la ropa para los hombres. Mira lo que te pasó esta noche. Laura quería decir en voz alta esas palabras, pero se contuvo.Era decisión de Crystal dar el siguiente paso y presionarla no ayudaría.

La rubia dio la vuelta para afrontarla. —Gracias por ayudarme con esto—

—De nada. ¿Estas segura de que no quieres hablar sobre lo que pasó?—Ella puso su mano sobre el hombro de Crystal pero la quitó rápidamente cuandosintió la rigidez de ella al tocarle. —Soy buena escuchando. Aun podemos salir fuera a la cubierta si quieres—

—No. Es tarde y necesitas trabajar en tu libro. Creo que mejor me voy a la cama—

—¿Vendrás al juego de mañana?—

—Um, seguro, si tú quieres—

—Bien. Recuérdame prestarte una de mis gorras para que te protejas del sol— La crema, el algodón, gasa y peróxido fueron devueltos al gabinete. De pronto se encontraron sólo paradas allí, en el cuarto de baño sin nada que decir. —Um, entonces, uh—

— Um, sí.Gracias de nuevo por ayudarme con esto—Crystal dijo, señalando el labio hinchado.

—De nada. Hasta mañana. Que tengas dulces sueños— Ella oyó elbajo resoplido y el sonido de la bolsa de papel mientras alcanzaba la manilla de la puerta. Entró en su cuarto y contempló el techo. Ha tenido un día bastante difícil. Por favor, déjala dormir tranquila esta noche. Suspiró con resignación sabiendo que había hecho todo lo que estaba en sus manos, Laura se sentó frente al ordenador y miró la pantalla, leyendolos últimos pocos párrafos que había escrito. Apretando sus nudillos para desentumecerlos, comenzó a escribir, dejando al mundo afuera y enfocando la atención en sus personajes y en la fecha tope de entrega.

Una frase, luego dos aparecieron en la pantalla. Está caluroso aquí dentro. Presionando con sus pies, rodó su silla hacia la puerta de cristal corrediza y la abrió, dejando entrar el aire de la noche a través del mosquitero. Inmediatamente el olor ya conocido de marihuana mezclado con incienso invadió el aire. Hmm … inhaló por la nariz el aire otra vez. No es cereza o vainilla. ¿Es lila? Poniendo atención, escuchó los sonidos de un vaso de vidrio seguido por el sonido del encendedor de Crystal. El olor de la marihuana se hizo más fuerte.

Poniéndose de pie coloco su silla debajo del escritorio, Laura abrió la puerta y camino a través del pasillo y se paró enfrente del dormitorio de Crystal. Tocó ligeramente. —¿estas ocupada?—

—Uh— Laura oyó una gaveta abrirsey cerrarse a lo que ella asumió que era la droga que estaba siendo escondida. —Entra—

—Yo um—Ok, ¿y ahora qué?—Sólo me preguntaba que aroma de incienso estabas usando— Ella pasó a un lado del tocador y observo la pequeña vara encendida en el plato de metal.

—Se llama Lluvia— Crystal estaba sentada sobre su cama, sentada al estilo indio. La lámpara al lado de la cama estaba encendida, un espejo en la pared reflejaba la luz sobre el techo blanco, dándole al cuarto un brillo tenue. La stripper se había puesto unospantalones cortos grises y una camiseta blanca, sus pechos se notaban a través de la delgada tela blanca.

—Creo que no habías usado este aroma antes— Ella cogió la caja llena de varas de incienso y leyó la etiqueta, deliberadamente manteniendo sus ojos fuera de vista de los obvios atributos de su compañera. —Difícil saberlo, sin embargo, ya que parece que usas una gran variedad de aromas—

—Depende de mi estado de ánimo. Abre esa gaveta sobresaliente— Laura obedecióy encontró varias cajas de incienso así como también varias varas largas sueltas y un pedazo de madera curvado para sujetarlas.

—Esta parece de... — Ella tomó uno olfateándolo y se encogió de hombros. —Reflexión—

—Supongo que es una forma de llamarlo—

—Los usas bastante. ¿Es sólo para esconder el olor a marihuana? No puedo imaginar que la fumes mucho todo el tiempo—

—No, no la fumo a cada minuto del día— Crystal dijo, sonrió quitando importancia a sus palabras. —Me gustan los olores. Cuando estaba creciendo, todo olía como a mi padre. Sus cigarrillos, su colonia barata…—La pausa causó que Laura la mirara fijamente y viera a Crystal estremecerse. —Simplemente todo— la joven dijo molesta, tratando de alcanzar sus cigarrillos.

—Bien... — ¿Ahora qué le digo? Si tuviese a un padre como el tuyo, haría lo que fuera que estuviera en mi poder para no recordarlo también. —Me gusta el olor. Hace que toda la parte de este piso huela muy agradable. Si quieres encender alguno— y nada más que eso, sus ojos silenciosamente añadieron, —puedes dejar tu puerta abierta—

—Laura, ¿Te puedo preguntar algo?—

—Seguro, cualquier cosa— Ella intentó mirar los ojos de Crystal pero estaban escondidos detrás de unas pequeñas rayas. Realmente debes de haber fumado mucho de eso antes de que entrara,pensó para sus adentros. —¿Te importaría si me siento?—

Crystal hizoseñas con su pie hacia la cama. —Adelante— Elladio un largo golpe a su cigarrillo, luego observó el humogris formar remolinos hacia arriba. —¿Alguna vez tu padre te golpeó?—

—Cuando era pequeña me gané una zurra o dos pero no de la forma que te imaginas. Él nunca hizo nada más que eso—Laura estiró sus pies cruzándolos sobre la cama. —Algunas veces él actuaba como un sargento de entrenamiento pero aun así él sabía la diferencia de tratar con sus reclutas y con sus hijos—

—Debió ser agradable— La cabeza del cigarrillo brilló de nuevo con una luz anaranjada cuando inhaló otra vez. —El mío solía pensar que todo se solucionaba con los puños. Él…—la voz de Crystal disminuyó y apartó su mirada. —Él solía la...lastimarme—

El corazón de Laura dio un vuelco cuando escuchó la dificultad para hablar en la voz de su compañera. Hasta ese momento Crystal había ocultado el abuso,sin más lo confesó. —Um, sabes que él ya no te puede lastimar ahora— ella ofreció. Crystal respondió cogiendo su vaso medio lleno y bebiéndolo completamente.

—Aun después de todo este tiempo tengo pesadillas de que me encuentra y me lleva arrastrando de regreso a casa con él— Los párpadospesados por el efecto de la marihuana solo dejaban ver una pequeña raya medio abierta de su ojo izquierdo pero aun podía enfocar su atención en Laura. —Esta noche... — Ella miró con anhelo la gaveta de la mesita de noche, obviamente queriendo el escape que le ofrecía lo que había dentro de ella.

No, no me dejes ahora, Laura pensó. Vamos, Crystal, lo estás haciendo muy bien. Ella se apoyó sobre su rodilla. —¿Qué pasó esta noche?—

—Yo… eso....— Crystal comenzó y se detuvo varias veces y sacudió sus manos por la frustración. Provocando con esto tirar la ceniza del cigarrillo sobre las sábanas.

Laura rápidamente sacudió para remover la ceniza antes de que las quemara. Al fin, ella terminóatravesada diagonalmente en la cama, sus hombros al ras de la cadera de Crystal. Giró sobre su lado y se apoyóen un codo. —Shh— ella arrulló. —Simplemente aspira profundamente e inténtalo de nuevo.

—No, está bien, yo... —

—Crystal— ella interrumpió, poniéndose sobre sus rodillas otra vez. —No puedes sentarte aquí y decirmeque lo que pasó hoy no te ha molestado. Tienes tu labio prácticamente partido en dos, un cigarrillo quemó tu espalda y sabe Dios que más pasaría que no me has dicho— Corriendo el riesgo, se acercó más a ella, sus rodillas quedaron a sólo unos centímetros de las de Crystal, quien permaneció con las piernas cruzadas a la cabecera de la cama. —Y creo que cualquier cosa que haya pasado hoy te hizo recordar a tu padre—

—¿Y eso es nuevo?— Ella bufó, apagando el cigarrillo en el cenicero. —Ese bastardo lo fastidió todo. Todo lo que él tocó, todo lo que él dijo… —Ella alcanzó la bolsa de papel y sacó la botella de whisky. —Lo odio—

Eso es poco, Laura pensó para sus adentros. —¿Te puedo decir algo?— Ella esperó hasta que Crystal asintiera con la cabeza. —Sé que no tenemos mucho tiempo de conocernos, no somos exactamente las mejores amigas—

—No exactamente— la rubia estuvo de acuerdo.

—Pero— Laura le sonrió ante la respuesta. —De igual forma te he ido conociendo un poco más y te considero una amiga. No sé si debería decir algo o no pero cuando pienso en lo que él te hizo... la manera en que te ha lastimado, bueno... yo lo odio también—

Los ojos de Crystal se abrieron con sorpresa. Ellaabrió su boca como si quisiera decir algo pero no lo hizo, en lugar de eso lleno el vaso con whisky. Recostándose haciaatrás con el vaso en sus manos, miró hacia el líquido ámbar oscuro. —Paty lo odiaba también. Creo que Mamá también lo odiaba pero fue demasiado débil como para dejarlo. Ella simplemente no nos protegía— ella gruñó, sacando el veneno con sus palabras. —Ella nos dejó solas a su merced. El vaso fue llevado a sus labios y una buena tercera parte de su contenido se redujo drásticamente. —¿No te esperabas una compañera de departamento tan jodida, huh?— La bombillade la lámpara emitía bastante luz para que Laura notara el brillo de lágrimas en sus ojos. Crystal colocó el vaso sobre la mesita de noche. —Solía preguntarme que había hecho mal para merecer una familia tan mala—ella dijo, mirando abajo haciasu regazo.

Laura reaccionó de la única forma que sabía, se acercó a ella y envolviósus brazos alrededor de la asustada pequeña rubia. No podemos escoger a nuestras familias— ella comenzó, atenta a la rigidez del cuerpo que sujetaba. —Pero cuando nos convertimos en adultos podemos escoger nuestra propia familia.

—Con mi suerte sería algo así como cuandote dejan de lado cuando escogen a los miembros de un equipo de fútbol—Crystal dijo quedamente.

—Oh no— Laura susurró, ajustando más su agarre de modo que la cabeza de la mujer más joven quedara debajo de su barbilla. —Yo siempre te escogería a ti para que fueras de mi equipo— ¿No puedes creer que alguien pueda quererte? ¿Crees que no eres digna de importarle a nadie? Ella acabó el abrazo con un apretón rápido y retrocedió, dándole a Crystalsu propio espacio. Amo a mi hermano con todo mi corazón pero siempre tuve la ilusión de tener una hermana pequeña— Crystal le dio una mirada. —Bueno, tal vez no tan…compleja como tú, pero es igual— Laura intentó, aliviada cuandovio una gran sonrisa asomar en la cara de su compañera.

—Creo que estoy siendo un total desastre— Para la sorpresa de la escritora, Crystal golpeo cariñosamente su muslo. —Pero gracias— Ella frotó sus manos. —Creo que es hora de dormir por ahora—

Entendiendo la indirecta, Laura se movió a un lado de la cama y se puso de pie. —Te veré por la mañana entonces. Buenas noches— Está bien si por ahora no quieres decir más, ella pensó para sus adentros. Laura sintió un gran progreso entre ellas y se sintió satisfecha con eso.

* * *

Laura entró con su Jeep en el aparcamiento, buscando cuidadosamente un lugarpara aparcar. —Hay un lugar por allí, al lado del coche de Jenny—Crystal señaló.

—Nop, está demasiado cerca del campo. ¿Has vistola forma en que las pelotas caen por esta zona?—

—Oh, creí que era porque no querías que se te llenara de polvo—

—Bueno, por eso también— Laura admitió, estacionándose en un lugar sombreado cerca de algunos árboles. —Venga, es hora de que veas como el equipo de las Abejas nos patean el trasero—

—¿Es buen equipo, huh?—

—El mejor de la liga y ellas lo saben— Salieron del Jeep y fueron hacia la parte de atrás. Laura abrió la puerta trasera y sacó su mochila de deporte. —Es como si jugaran Tinker y Evers, pero aquíson lasgemelas Winters—

—¿Huh?—

—Supongo que tendrías que saber de béisbol para que entiendas lo que hablo, es decir, que casi es una garantía de que todas las pelotas que nos lancen serán out —

—Oh— Crystal se encogió de hombros. —¿Asíque estaremos aquí sudando con todo este calor y ensuciándonos solo para perder?—

—Así es— Ella colgóla mochila sobre su hombro. —Tú llévate la hielera—

—Caramba, gracias—

—Ni lo menciones.— Laura usó su hombro para darle un codazo en bromaa su compañera. —Ahora vamos, es hora de ver a lasAirhearts darle a las Abejas un juego fácil—

Jenny sonrió y saludó con las manos cuandovio a las dos acercarse. Le dio a Laura un abrazo. —Me alegraría que tú pudieras hacerlo también— ella dijo a Crystal, quien permanecía fuera de su alcance.

—Pues bien, he escuchado que aquellas dos son de cuidado— Crystal señaló hacia las gemelas.

—Definitivamente. Tengo un sentimiento que será un juego muy rápido. ¿Qué le pasó a tu cara?—

—Oh, um... mala noche en el trabajo. Laura, voy a dejar la hielera por allí y a conseguir un asiento—

—Ok—

Jenny esperó hasta que la rubia se retirara antes de preguntar a Laura. —¿Qué le pasó?—

Mirando mientras se retiraba hacia las gradas, Laura colocó sus antebrazos sobre uno de los rieles superiores de la cerca junto al campo de juego. —Odio que trabaje allí.Me dio una pobre excusa de que un hombre la golpeó—

—Oh Dios mío, ¿qué pasó?—

—Ella no me dio todos los detalles. Su cara se ve mejor hoy que anoche. Se quemó su espalda con un cigarrillo también—

—¿Estaba ella..?—

—No. Eso ocurrió durante una de sus funciones— Laura miró hacia el campo, levemente notando los uniformes amarillos con negrodel otro equipo que calentaban haciendo tiros con las pelotas. —Jen, la hubieras visto anoche—

Jenny apretó su hombro. —¿Cómo estás tú?—

—¿Yo?Yo no fui a la que golpearon— Sacándose la gorra, ella suspiró y comenzó a juguetear con el ala de la gorra. —Algunas veces, ella es un verdadero dolor de cabeza pero anoche... — Laura hizo una pausa, lamiéndose los labios para dar tiempo y meditar sobre la situación. —Cuando le vi su cara no lo podía creer. ¿Cómo pudo alguien hacerle eso a ella?—

—Malas cosas le pasan a gente buena, Laura. Así es la vida—

—No puedo soportar ver que ella regrese de nuevo a trabajar allí después de lo que pasó—

—Es su trabajo—

—Ella podría encontrar otro trabajo. Le dije que Michael estaba contratando gente. Tal vez, si ella trabajara con él por unos días mientras se recupera ella ya no quiera regresar a trabajar al club—

—Tú no puedes planificar eso— Jenny dijo. —Quizás a ti no te guste el trabajo que ella hacepero tienes que aceptarlo pues es su manera de vivir. Lo mejor quepuedes hacer es estar allí para ella— La actividad en el campo de juego cambió, las pelotas fueron recogidas y la catcher ya estaba tomando su posición. —Creo que será mejor salir a jugar y esperar a que nos tengan un poco de misericordia—

—Iré con la couch para que me de las indicaciones— Laura dijo. —Si te da sed ve con Cristal, ella está a cargo de la hielera—

—Oh,qué bien. Ni siquiera me acordé de traer algunas bebidas hoy. ¿Trajiste agua fríapara mí?—

—Hay agua, soda, jugo y cerveza. Lo sé, lo sé, dejarle a Crystalhacerse cargo de la hielera es como dejar a un zorro protegiendo un gallinero, pero sólo hay un paquete de seis cervezas allí dentro. Dudo que ella pueda terminarse todas en lo que dura el juego—

Jenny se burló. —Uh huh, y tu deseo se hará realidad si se lo pides a la primera estrella de la noche—

—Sí, bueno... —Laurale dio un pequeño golpe a la gorra de Jenny. —Gracias por escuchar—

—Cuando quieras, cariño. Deséame suerte—

—Con suerte solo podrías hacer strikes y quedar fuera— Laura dijo, poniéndose su gorra.—Por otra parte podrías mandar esa pelota directamente a su guante y quedas fuera también—

—¿A cual de las dos?—

—Nunca he sabido cual es Carol y cuál es Coral.La mediocampista—

—Esa es Carol—

—Sí, ella. Te juro que ella tiene un imán en su guante que atrae a la pelota como si esta fuera de acero— Las mujeres se rieron y caminaron hacia la banca.

Jenny era la primera en pegarle, y dio un golpe lento que atrapó la mediocampista. Ella trotó de regreso hacia la banca y colocó su bat junto con los demás junto a la cerca. —Bueno eso si que fue rápido— dijo ella. Crystal caminó hacia ellas, con cerveza en mano.

—Creí que la idea era pegarle a la pelota y mandarla fuera del campo, y no mandárselasa ellas—

—Que graciosa. Toma un bate intenta un tiro, Sabelotodo—

—Oye, rubita, ¿quién te hizo esto? Carmen dijo, moviéndose suavemente al lado de la stripper. Ella extendió su brazo y tomó la barbilla de Crystal con su mano. —Joder chica, esto sí que es una belleza. Oye Taylor, ¿Es que no sabes como tratar a un precioso espécimen como este?—

—Yo no lo hice— Laura contestó. La curiosidad causó que varias de las Airhearts dejaran el banco y se arrimaran para ver la lesión de Crystal. Recordando que les había comentado que trabajaba de bartender, Crystal rápidamente les contó una historia de que intervino en una pelea entre dos borrachos. Quedando Lisa ponchada acabó el primer inning, obligando a las Airhearts a dejar la conversación con Crystal y tomaron sus guantes para defenderse ahora que les tocaba batear a las Abejas.

—¿Qué fue lo que Laura te contó de esto?— Crystal preguntó con voz baja a poca distancia de la primera base.

—Me contó que no irías a trabajar por unos días— Jenny contestó.

—Yep—

—¿Cómo te sientes por lo sucedido anoche?—

Crystal se encogió de hombros. —No lo sé. Es simplemente algo que ocurrió no hay ningún problema—

—Uh huh— Jenny dijo dudosamente. —Sí, claro, yo siempre suelo recibir golpes en el trabajo— Ella interrumpió la conversación para posicionarse y recibir un lanzamiento de la segunda base. —¿Vas a trabajar para Michael esos días?—

—No lo sé. No creo quepueda hacer esa clase de trabajo—

—Supongo que es más fácil darse por vencida sin intentarlo siquiera, ¿hmm?— Otra vez su conversación fue interrumpida por el juego en curso cuando la mediocampista de las Abejas tomó la tercera base. En pocos segundos Carol Winters tomaba la primera base y fácilmente logro tomar la segunda base también.

—No se verá bien si les dan una paliza apenas en el primer inning, Doc—

—Hey Crystal, muérdeme—

—Ooh, ahora hay una oferta— una de las Airhearts que estaba sentada sobre el banco grito.

Thunk. El bat conecto, esta vez enviando la pelota al jardín izquierdo. Laura reaccionó rápidamente, tuvo que tirarse sobre la hierba seca. Pudo atrapar la pelota logrando un out, pero no quedó en buena posición de lanzarla hacia la tercera base para evitar que la corredora llegara. Exasperada, pasó con sus manos tallando inútilmente sobre las manchas dehierba en sus pantalones mientras caminaba de regreso a su posición.

—¿Por que está tan molesta?— Crystal preguntó. —Ella logró hacer un out.

—Quiso evitar que Winters avanzara. Ahorasi alguien conecta fuera del campo será una carrera para ellas—

—No te preocupes, Cariño— Carmen dijo, colocando su codo sobre el hombro de Crystal. —Estoy segura que ella te dejara consolarla después del juego—

¿En eso es en lo que piensan solamente? Crystal pensó para sí misma, moviéndose ligeramente hacia la derecha para romper el contacto con Carmen. La morena no se tomó a mal que evitara su contacto, de pronto se le vino una repentina necesidad de asegurarse de no haber olvidado sus llaves en el coche. —Ella es un caso serio— Crystal dijo cuándo la mujer cubana se retiraba.

—Ciertamente lo es— Jenny contesto, vigilando como la bateadora abanicaba el tiro. —Vas atener que acostumbrarte a esto. Sin embargo, ¿por quéno te pusiste ese pequeño top de la semana pasada?Nos hace falta tener toda la ayuda que sea posible— Una pelota atrapadapor Toni acabó con el inning. —¿Por qué no le traes una bebida a Laura? Ella debe estar acalorada después de toda esa corrida por el campo—

Duh, por supuesto. —Seguro, ¿qué crees que prefiera?—

—Té helado, probablemente—

—Entendido— Crystal trotó hacia la hielera y levantó la tapa. Varias latas sobresalieron a través del hielo raspado ylocalizó el té helado rápidamente.Regresó a la cerca y en eso llegó Laura y se sentó en la banca.

—Oh, gracias— Laura dijo, tomando la lata. —No puedo creer que estetan caliente aquíafuera—

—Es genial si te quieres broncear— La rubia extendió su brazo para probar lo que decía.

—Y si te quieres insolar— la escritora dijo, sacándose la gorra y pasando un paño sobre el sudor de su frente. Dio otro largo trago a la lata antes de devolverlo a Crystal. —Soy la primera en batear, te veo en un rato—

—Buena suerte. Sácala fuera del campo de juego—

—Lo intentaré—

Jenny camino y se apoyó contra la cerca. —Wagner es la pitcher. Laura siempre tiene problemas con su zurda—

—¿Siempre le hacen out?

—No. Usualmente ella le pega … — Thunk — ...justo hacia la mediocampista— ella terminó.

El área que protegían las gemelas Winters era llamado el Bloque de Hielo debido a la dificultad que tenían de no poder traspasarlas. El bloque resultó impenetrable todo el resto del juego y cada intento de las Airhearts cuando bateaban para poder emparejarel juego fue siempre parado por el árbitro que marcaba out. Ya para el séptimo inning, las Abejas disfrutaban de una ventaja de cuatro a cero en el marcador. Jenny fue golpeada por una pelota, con la muñeca amoratada logró llegar a primera base. Donna logró pegar un buen tiro para ir a primera base y poner una corredora en segunda sin ningún out.

Observando desde la cerca, Crystal dio un codazo a Laura. —Oye, parece que tenemos una buena oportunidad—

—Yep, es como mandar una pelota de nieve en el infierno. Toni es una de nuestras mejores bateadoras pero ella siempre manda la pelota al jardín izquierdo. No tiene ninguna posibilidad en contra de las gemelas—

—Tal vez debí ponerme ese pequeño top después de todo— la rubia filosofó.— ¡Oh mira!—

El golpe de Toni fue directo hacia el piso tomando desprevenida a la pitcher ya que la pelota dio un brinco inesperado como para atraparla. Para cuando las gemelas Winters lograron llegar a la pelota,tres delas corredoras estaban a salvo. La banca de lasAirhearts estalló con frenesí, disfrutando por primera vez el ver las bases con jugadoras de azul y blanco en lugar de amarillo y negro.

—Las bases están llenas y nuestra bateadora ya se colocó en el plato— Laura ajustó su gorra y ahuecó su boca con sus manos. —¡ Venga Adelante, Lisa! ¡Tú lo puedes hacer !—

Crystal aplaudió y se unió a Laura. —¡Sí Lisa!—

—Sera mejor que me vaya al circulo de práctica. Soy la siguiente si ella no logra pegar un hit para una doble jugada—

¡Swish… thwap! —¡Strike uno!—

Laura aplaudió de nuevo, alentando a sus compañeras de equipo para hacer lo mismo. —Eso está bien, Lisa. Es sólo un strike— Volteo a mirar a Crystal.—Deséame suerte.—

¡Swish… thwap! —¡strike dos!—

—Buena suerte—

Laura recogió su bate y caminó hacia círculo de práctica. Apenas había entrado a la zona de práctica cuando escuchoswish… thwapseguido por las yaesperadas palabras —¡Fuera!—. Oh genial, ahora todo esta en mis manos. Sujeto el bate con ambas manos, lo levantó sobre su mano estirándose, consciente de la humedad bajo sus brazos. Camino hacia el plato, Dio una miradaa Jenny que esperaba en tercerabase, le sonrió y le levanto sus pulgares en apoyo.

—Ok Julie, un out más— la catcher gritó en lo que Laura tomaba su posición en el plato. Mirando hacia el campo de juego, las gemelas dejaron en claro que no tenían la intención de dejar pasar ninguna pelota a través de ellas. Sólo debo concentrarme y pegarle a la pelota. Por supuesto que era más que sólogolpear la pelota. Tenía que asegurarse que debía mandarla lo suficientemente alta para poder pasar al Bloque de Hielo pero no tan alta paraque alguna otra jugadora la atrapara. Flexionando sus dedos alrededor del bat, se apoyó en su pie de atrás y esperó a que la pitcher lanzara.

¡Swish… thwap! —¡Strike uno!—

—¡Venga, sácala fuera del campo!—Con Crystal a su espalda, Laura no la podía ver perofácilmente escuchó sus palabras de ánimo. El sonido de un puño pegándole a un guante la hizo mirar a la mediocampista de pelo rizado. Una sonrisa abierta casi siniestra encontró su miraday tragó reflexivamente. Tal vez puedo sólo dar un leve toque a la pelota. Miró esperanzadamente hacia la primera y segunda base. Laura mantuvo ese pensamiento en su mente en lo que la pitcher le lanzaba una pelota elevada.

Esta vez su bate hizo contacto pero su golpe fue algo pronto, débilmente mandando la pelota a zona de foul. Sujetando el bate entre sus rodillas, Laura se limpió su labio superior y canalizó su mirada al plato de home. Un strike más y la tradición de las Abejas dándole una paliza a los Airhearts continuaría. Apenas escucho el grito de sus compañeras de equipo mientras nerviosamente asumía su postura. Su jersey se sentía tan grueso en contra de su piel sudada y su sostén deportivo estaba totalmente húmedo.

Casi abanicaba un tiro cuando el arbitro gritó que era una bola*. Laura soltó un profundo suspiro. —Oh, gracias Dios.

—¿No estabas segura de esa, verdad?—La catcher bromeó. —Tu conoces a Carol le gusta esperar hasta que tú se la mandes directamente. Como si lo anticipara, la gemelamediocampista golpeó su guante y dio una mirada burlona a Laura.
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Junio 1st 2013, 8:27 pm

Por favor no me dejes quele pegue justo hacia ella, por favor no me dejes mandarla hacia ella. Agarrando el bate más fuerte, esperó para que el destino decidiera sisería la heroína o la perdedora del juego.

Fue un lanzamiento perfecto: Un lanzamiento lento justo a la izquierda del centro. Comprometiéndose, Laura se meció tan duramente como pudo, el impacto de la pelota en contra de aluminio del bat le hizo sacudir sus manos. Paso por encima de la de primera base y cayo justo delante del jardín derecho. Se alegro tanto de que no fuera atrapada por ninguna de las dos gemelas Winters que le tomó un segundo en recordar que tenía que correr a primera base. Pensó la posibilidad de correr hasta segunda pero se detuvo cuando vio a Toni regresar la pelota, dejándola sin la posibilidad de avanzar más. Jenny y Donna anotaron carrera, cortando la ventaja de las Abejas ahora de cuatro carreras a dos. Laura sonrió y, con un pie en primera base, se apoyo firmemente unos segundos. Kelly tomo un bate firmemente, era una gran bateadora,dándole al equipo la esperanza que con dos corredoras en base tenían la oportunidad de emparejar a las Abejas. Esperanzas que no llegaron, Kellypegóun duro golpe pero justo hacia el Bloque de Hielo. Carol recogióla pelota del suelo y la lanzó a su hermana, que esperaba pacientemente en la segunda base haciéndole a Laura un out. Con un movimiento casual demuñeca,Coral le lanzó la pelota al árbitro. —Buen tiro— ella dijo antes de trotar hacia sus compañeras para chocar sus manos con sus compañeras de equipo. Laura estuvo parada en segunda base por un momento, mirando con incredulidad cuando se retiraban las jugadoras.

—Oye, fue un buen juego— Jenny dijo mientras se acercaba detrás de ella.

—aun así perdimos— Laura apuntó.

—Pero no perdimos por mucho gracias a ti— Comenzaron a caminar hacia el banco de las Airhearts. —Ve el lado bueno de las cosas, finalmente pudiste traspasar al Bloque de Hielo. Ese es motivo de celebración, —¿No lo crees?—

Laura se detuvo y miro a Jenny. —¿Cualquier excusa es buena para ira Ameilia's, hmm?—

—De hecho yo no puedo ir. Te lo dije, tengo que ir a ver a Mamá esta noche—

—Bien entonces, probablemente yo también vaya a casa a ponerme a escribir algo. No es divertido ir sola—En lo que se acercaban a las demás, Laura se dirigió a hablar con Crystal.

—Lo hiciste genial— la rubia dijo cuando su compañera se acerco. —Por un momento creí que lo lograrían chicas—

—Sí, lo hice—Laura admitió. —Fue un buen juego, aunque nos vencieron las Abejasotra vez— Ella recogió su guante y su bate. —¿Puedes traerte la nevera?—

—Seguro, ya esta bastante vacía que cuando la trajimos. El agua del hielo ya la tire—

Caminaron por el estacionamiento, haciendo una pausa para que Laura intercambiara unas palabras con sus compañeras de equipo. Crystal se apoyó contra el Jeep en espera de su compañeramientras varias Airheartshablaban sobre el juego. Después de probar abrir la puerta dos veces, la rubia se dio por vencida y miró alrededor. Un brillante anuncio atrapó su atención. Ella miró a Laura, encontrándola todavía atrapada en un mar de uniformes azules y blancos. Curiosa, camino hacia el anuncio para leerlo.

—No, de verdad. Tengo que ir a casa y lograr escribir algo—Laura se disculpó. —En otra ocasión me encantaría salir con ustedes— Caminando hacia su coche, notó la nevera sobre el suelo y no vio a su compañera por allí. Divisó a Crystal parada cerca de un cobertizo. Despacio caminó hacia ella, Laura leyó un anuncio sobre la pared promocionando una feria local. —¿Lista para irnos?— Ella preguntó, causándole a Crystal dar un salto por la inesperada voz.

—Oh, sí, supongo que sí—

—¿Te gustan las ferias?—

—Sí,fui un par de veces cuándo era niña— Crystal dio la vuelta y se encaminaron hacia el Jeep.

—Deberías ir— Laura dijo. —Tienen esas promociones de pagar tu entrada, y obtienes todos los juegos mecánicos gratis—

—Naw, no es divertido ir sola— Crystal esperó a que quitara los seguros de las puertas, y luego colocó la nevera en la parte trasera. —Además, no creo que mi preciado coche logre subir la colina Azul—

Inclinando la cabeza, Laura entró en el lado del conductor y metió la llave en el encendido. Una rápida mirada de reojo le mostró algo de polvo a un lado de la cara de Crystal, sin duda causada por todo el polvo provocado por el juego. —En la guantera hay algunas toallitas húmedas, deberías limpiarte tu labio. No queremos que se infecte— Ella observó como Crystal abría el paquete cuidadosamente paso una toallita por el área cortada y amoratada. No. Tengo que ir a casa y terminar esa escena, Laura pensó para sus adentros mientras el Jeep encendía. No tengo tiempo para ir a subirme a todos esos juegos y pasearme en el barco pirata y.....

—¿ Sabes qué? Ese fue un gran golpe que di hoy en el juego—

—Oh sí— Crystal estuvo de acuerdo. —Yo estaba segura de que darías un buen golpe. Nadahubiera sido peor que te sacaran teniendo todas las bases llenas—

—Estás en lo correcto. Pienso que hay que celebrarlo. ¿Te sientes con ánimos para ir a la feria? ¿Aunque sea solo un rato?—

—¿Quieres decir contigo?—

—Por supuesto. No he ido a la feriaen años. Apuesto que será divertido— Tomando la decisión, Laura dio vuelta a la izquierda en lugar de la derecha saliendo del estacionamiento y conduciendo el Jeep rumbo a la colina Azul. Solo tendré que desvelarme hasta tarde y me pondré al corriente, ella se dijo a sí misma.

* * *

—Mira todo ese tráfico—Crystal dijo mientras tomaban la carretera que conducía hacia la feria.

—Es probable que sea el último sábado que este aquí y continúen su ruta o como sea que le llamen hacia otro lugar. Laura presionó el botón arriba de la direccional, enviando chorros de líquido azul sobre el parabrisas. —No puedo creer qué polvorienta es esta carretera. Voy a tener que lavar el coche cuando lleguemos a casa—

—Un poco de suciedad no le hace daño a un coche. Yo dejo que la lluvialave mi coche por mí—

—Pues por eso el mío tiene una brillante pintura y el tuyo esta todo descolorido— Lauracontestó, pisando el freno fuertemente cuando la camioneta de adelante se paró de pronto. —No había ido a la feria en años. Olvidé lo problemático que es estacionarse—

—Si quieres olvidémoslo y vayamos a casa—Crystal ofreció, para sorpresa de Laura.

—¿Es lo que quieres?—

—No lo sé—se encogió de hombros. —No me imaginaba que teníamos que esperar tanto tiempo sólo para estacionarnos. Probablemente esté todo lleno— Miró con anhelo la rueda de la fortuna (noria) a lo lejos.

—Oh— Laura volteó su cabeza hacia la ventanilla del conductor, sonriéndose. Ella sabía que su compañera le estaba dando la oportunidad de zafarse del compromiso. —Naw ya no estamos tan lejos de cualquier manera. Una vez que nos estacionemos y entremos todo estará bien, estoy segura— El tráfico avanzó ligeramente. —Ves, ya nos estamos moviendo de nuevo—

Tomó otros quince minutos antes de que finalmente llegaran al área del estacionamiento. Los ojos de Laura se ensancharon al ver el cartelón que indicaba cuatro dólares por estacionarse pero fue Crystal la que habló.

—No lo puedo creer. Eso es ridículo. Es tan solo un campo polvoriento. ¿Cómo pueden cobrar eso por estacionarse aquí?—

—Porque saben que vamos a pagarlo en lugar de conducir hasta arriba de la colina y bajar caminando de nuevo— la escritora dijo, metiendo la mano en el bolsillo y sacando varios billetes.

—Toma, déjame pagar esto— Crystal dijo, ofreciéndole un billete de cinco dólares.

—¿Qué tal si nos lo dividimos?— Laura sugirió, sosteniendo tres dólares.Minutos más tarde el Jeep fue estacionado debajo de la sombra de un árbol. Crystal dio un salto fuera rápidamente, deseando fumarse un cigarrillo después del largo paseo. Después de cerrar el Jeep y meter las llaves en su pequeña mochila, Laura camino a su lado. —Mira, hay una enorme carpa. Tal vez haya un circo también—

—Eso explicaría el olor— La rubia arrugó su nariz. —Mínimo un pequeño zoológico—

—Tendremos que asegurarnos de quedar opuestas contra el viento de ellos— Caminaron hacia la entrada, quejándose la una a la otra por el precio de admisión. Sin querer, Laura notó quea Crystal sólo le quedaron cinco dólares después de pagar el exorbitante precio. Pasaron por un quiosco.

—Oye, ven acá— Crystal llamó, ya encaminándose hacia el puesto en forma de barril de cerveza. —¿De cual te gusta tomar?—

—Oh, no gracias— Laura contestó. —Yo conduzco, ¿recuerdas?—

—Vinimos a divertirnos. Una cerveza no te matará— La rubia volteó hacia el vendedor. —Dos Millers*—

—De verdad, yo no.......— Laura protestó cuandovio el líquido ámbar llenando el vaso de plástico. El fuerte sol cayendo sobre su cabezatampoco ayudaba mucho. —Bueno, supongo que una no me matará—

—Oh, por favor— Crystal comenzó a rodar sus ojos en broma y tomó un trago de su bebida mientras le daba la suya aLaura. Estuvieron paradas por un rato, sorbiendo sus cervezas y volteando a mirar los diferentesjuegos ante ellas.

Eljuego más cercano atrapó la atención deLaura. —Hey, ¿quieres probar en ese?—

—Nunca lo he jugado antes— Crystal dijo mientrastiraba su vaso vacío en un contenedor de basura cercano. —¿Cómo se juega?—

—¿Ves la pistola de agua? Debes de apuntar a la boca del payaso y eso hace que el coche suba por ese tubo. El primero en llegar a la parte superior gana— Mientras ella hablaba, Laura guiaba a Crystal hacia el puesto donde estaba el juego. Abrió su cartera y saco varios billetes. —Yo invitoel primer juego—

—No tienes que hacer eso, tengo dinero— la stripper protestó, metiendo la mano en el bolsillo.

—Tú comprastela cerveza. Déjeme invitar este juego, —¿Ok?—

Crystal dudó por un momento antes de asentir con la cabeza y tomó asiento en el banquillo cercano. Laura sonrió y después de limpiarel asiento con su mano, se sentó en el banquillo al lado de ella, dándole el dinero a la encargada. La joven chica tomó el dinero y presionó algo detrás del estante con su pie.

—Dispárenle sólo al blanco. No inclinen la pistola— En la parte superior tienen el botón para disparar. El que logre llegar a la cima tiene derecho a un premio— La chica dijo las indicaciones repetidas veces mientras pasaba a lo largo de la fila tomando el dinero. —Cuando la campana suene, apunten al centro de la boca del payaso. Buena suerte—

Brrringgg. Laura logró conseguir avanzar un poco mientras que aCrystal le tomó algunos preciosos segundos corregir su puntería. Los coches subieron por los tubos, el azul iba delante del rojo. Subieron alto y más altohasta que la campana sonó otra vez. El globo numerado arriba del coche de Laura parpadeabarápidamente, anunciándola como la ganadora.

—Felicidades— Crystal dijo mientras ella regresaba su pistola de agua de nuevo a su lugar. La joven encargada bajó y se paró enfrente de Laura.

—Escoja cualquier cosa del estante de abajo—

El estante más bajo contenía trolls de plástico pequeños con un arco iris de colores de pelo. —El verde—ella se decidió. Tomó su premio y lo guardó en su pequeña mochila, Laura camino alejándose deljuego, Crystal caminaba a la derecha de ella. —¿Que te gustaría hacer ahora?— Laura preguntó, deteniéndose para terminarse la cerveza que ya se estaba poniendo tibia.

¿Te has paseado alguna vez en el barco pirata?— Laura preguntó, señalando el enorme barco que se balanceaba como un péndulo.

—No—

—¿Quieres probar?

—No lo sé— Crystal se encogió de hombros y miró la cabina de boletos. —¿Cuánto cuesta subirse allí?—

Laura enganchó su dedo bajo la pulsera plástica verde en la muñeca de la joven mujer. —Nada. Todos los paseos son gratis con las pulseras—

—Oh— Crystal se le quedó mirando al enorme barco por un momento. —¿Tú te has subido a eso antes?—

—Hace algunos años. Jenny y yo solíamos sentarnos hasta el final del barco. Es más divertido de ese modo. Mira, la fila no es tan larga—

—No he probado algo así nunca, cuando yo estaba en quinto grado lo más emocionante que hice fue ir a un paseo al campo— Ella continuó observando el juego mecánico, escuchando los felices gritos de las personas que se mecían en el largo barco, yendo en forma casi vertical antes de ir de regreso a ochenta grados hacia la otra dirección.

—Es realmente muy seguro. Y divertido—Laura agrego. —Te diré algo. Súbete conmigo al barco pirata y prometo subirme a cualquier juego que tú elijas—

—¿ Podemos sentarnos a la mitad? En esa parte no toma demasiada altura—

—Si esa es la condición para subirte conmigo, está bien— Elbarco continuaba meciéndose, aunque era más lento ahora y ya no iba a gran altura, señalando el final del paseo. Mirando la fila, la escritora se dio cuenta que si se apresuraban aun podrían lograr subirse en la siguiente tanda. Extendió la mano y agarró la muñeca de Crystal. —Venga, será divertido. Te obligaré a sentarte en uno de los extremos la próxima vez, ella pensó para sus adentros mientras se colocaban al final de la fila.

Aun estaban demasiado atrás en la fila como para alcanzar a subirse en el próximo paseo, cuando avanzo la fila quedaron justo al frente el juego mecánico. Quedando demasiadocerca, el sonido de los motores y los gritos de la gente era ensordecedor, haciendo imposible una conversación. Decidiendo que el barandal estaba demasiado sucio para apoyarse, Laura permaneció parada y dividió su tiempo entre observar el juego mecánico y observar a Crystal. Le costaba trabajo imaginar a la mujer que fumaba con deseo la marihuana, que bebía cerveza como si fuera agua, o la personalidad tan áspera y dura, con la mujer que tenia parada justo delante de ella. De pronto, pensó algo. Ella no ha estado en un lugar como ésta desde que estaba en quinto grado. Ella tendría qué, ¿cerca de diez años más o menos? Ella probablemente aun no podría probar con algo así. No me extrañaría que se asustara. Tal vez deberíamos probar algo más fácil, como la rueda de la fortuna (noria). Amablemente, Laura se aproximó al hombro del Crystal. —Si prefieres probar algo diferente y regresar más tarde a este juego, está bien—

—No, ya nos va a tocar en el siguiente turno. Mientras no me hagas sentar hasta el extremo del barco, creo que estaré bien— A pesar de su aparente valentía, las palabras de Crystal sonaban nerviosas. Sin pensarlo, Lauradio suavemente unas palmadas en la espalda de su compañera.

—Estaré justo a un lado de ti. Prometo que será divertido—

El paseo se terminó y las personas regresaron. Después de una rápida inspección alos asientos y las barras de seguridad, el asistente tiro su cigarrillo al suelo y abrió la puerta de entrada. —Aseguren bien sus pertenencias que traigan sueltas. Conserve sus manos y sus piernas dentro del barco todo el tiempo— La línea se movió hacia adelante y las escaleras se acomodaron en la zona de abordar. Laura siguió a Crystal hasta el asiento más cercano justo en el centro del barco, fueron empujadas por los adolescentes que intentaban llegar a los codiciados asientos traseros. Crystal se metió primero, moviéndose hacia aun lado del acolchonado asiento para hace un campo a Laura.

—No hay cinturones de seguridad—la rubia señaló nerviosa.

—No se necesitan— Laura señaló la barra de metal que estaba actualmente enposición levantada. —Antes de que el paseo comience bajarán la barra. Eso será suficiente para mantenernos en nuestros asientos—

Crystal estiró su brazo y tocó el grueso cojincillo negro que rodeaba la barra de seguridad. —No estoy segura—

Laura se acercó aun más, sus caderas estaban casi tocándose. —Confía en mí, esto será divertido—

—No soy una miedosa— dijo ella, cerrando el botón del bolsillo de su blusa para mantener los cigarrillos en su sitio. —Cuando era pequeña me subí al scrambler* y a la montaña rusa. Fue muy divertido—

—Bien ahora solo piensa lo divertido que será este gran paseo— la escritora argumentó. Una serie de sonoros ruidos se escucharon cuando las barras de seguridad fueron bajadas a su lugar. —Ah, aquí vamos. Es casi la hora—

—Oye, aun puedo moverme detrás de esta barra—Crystal dijo. —No me sujeta lo suficiente—

—Se supone que así debe de ser. Laura alcanzó y palmeó su mano agarrada fuertemente alrededor de la barra acolchada. —Disfrútalo Crystal. Confía en mí, ¿Ok?—

—Confió en ti. En lo que no confió es en esto—

Pero ya era muy tarde para las protestas pues el barco entró en movimiento. —Aquí vamos— Laura dijo, casualmente apoyando sus muñecas sobre la barra de seguridad. El largo barco estaba suspendido por grandes vigas que servían de soportea los extremos.

—Oh Dios— Crystal dijo mientras el barco empezaba a ganar velocidad, atrás y hacia adelante incrementando el movimiento gradualmente. El viento movía su pelo para atrás y de regreso, momentáneamente tapándole aLaura la vista de la cara de su amiga.

—Espera, va a ir más alto— ella dijo con una sonrisa. En la siguiente mecida, el largo barco subió aun más alto, causándoles cosquilleos en sus estómagos. Crystal rió nerviosamente ante la nueva sensación, una sonrisa se estaba formandoen su cara.

—Esto se siente chistoso—

—Yeah— Laura estuvo de acuerdo. —Levantemos nuestros brazos cuando vaya de bajada—

—Por nada en la vida— la joven mujer dijo firmemente, intensificando su agarre en la barra de seguridad.

—Wuss— La escritora levantó sus brazos al igual que muchos otros. —Wheeee— ella gritó mientras descendían, bajándolos cuando iban en ascenso. —Venga levanta los brazos, es divertido—

—Uh huh— Crystal dijo dudosamente, rehusándose a soltar su agarre. Pero todavía una sonrisa estaba en su cara mientras se mecían devuelta y de regreso. El barco tomaba una posición casi vertical antes de regresar abajo.

—Whee— gritaron al unísono. Uno de los adolescentes que había peleado por ganar un asiento en la parte trasera se le olvido seguir las instrucciones del asistente de conservar sus pertenencias seguras. Su gorra azul de béisbol salió volando, revoloteando hasta el suelo. Crystal se rió de él ante el frenético intento de querer atraparla y por la emoción de lagran velocidad del paseo. Demasiado pronto para el gusto deLaura, el juego mecánico fue desacelerando, el vaivén disminuyó, y pronto se encontraron quedándose quietas en espera de que la barra de seguridad se levantara. Las compañeras se separaron por un instante mientras salían del juego mecánico, reuniéndose nuevamente al bajar. Las primeras palabras que salieron de la boca de Crystal fueron—Eso fue divertido. ¿Lo podemos hacer nuevamente?—

Laura no pudo contener su risa. —Te dije que lo disfrutarías una vez que lo probaras—

—Oh cielos, no puedo creer lo rápido que va esa cosa— Crystal dijo, usando sus dedos para colocar el pelo detrás de su oreja. —Es una suerte que no hayamos comido nada aun—

—El barco pirata es un peligro para el estómago— Laura estuvo de acuerdo, de manera similar colocando su pelo en su lugar. —Pero así es más divertido—

—Oh sí. Hagámoslo nuevamente—

La vacilación inicial de ya tener veinticinco años de edad se esfumó, reemplazada por un entusiasmo casi adolescente. Fueron de nuevo hacia el juego mecánico, esta vez Laura duró un rato convenciéndola de sentarse un par de asientos más hacia el extremo. Crystal todavía conservó sus manos en la barra de seguridad pero eso no impidió que disfrutara del paseo. Después de que decidieron pasar algo de tiempo caminando, iban mirando los diferentes juegos mecánicosy algunos de habilidades.

—Ese se ve bastante fácil—Crystal dijo. —Todo lo quetienes que hacer es derribar las botellas con una pelota de béisbol—

—El truco es que tienes que derribarlos completamente para poder ganar— Aunque, eso aun parece bastante fácil, Laura pensó para sus adentros. Un dólar porlanzar. Pues bien, supongo que no se pierde nada intentar. —¿Quieres intentar un lanzamiento?—

—¿Yo? Diablos no—la joven mujer se burló. —No podría pegarle ni a un enorme árbol. Tú eres la experta en lanzamientos—

Laura ya estaba abriendo el cierre de su mochila en busca de algunos billetes. Una botella fue apilada encima de otras dos y le entregaron una pelota. Ella puso atención a las instrucciones y levantó la pelota con su mano izquierda. Su primer lanzamiento fue alto, derribando la botella de arriba pero dejando las otras dos en su posición. Inmediatamente Laura sacó otro billete. Puedo hacer esto. Las botellas fueron colocadas de nuevo.

—Venga, Laura. Tu puedes hacerlo—Crystal la animaba. El siguiente lanzamiento golpeó las botellas pero sólodos rodaron al suelo. Los siguientes dos lanzamientos resultaron ser igualmente infructíferos pero en el quintosaltó con deleite cuando las tres botellas cayeron al suelo.

—Escoge, lo que sea del ultimo estante— el asistente dijo.

—Escógelo tú—Laura dijo a su compañera.

—Naw, tú eres quien lo ganó—

—En serio. Tú escógelo—

—Ok... —Crystal miro los diversos rechonchos osos. —El rojo—Media casi treinta centímetros de altura, demasiado grande como para meterlo en la mochila de Laura. —Lo cargare por ti— ella ofreció.

—¿Cargarlo por mí? No, Crystal. Es tuyo. Tú lo escogiste—

—¿Estas segura?—

—Segura— Ella extendió la mano y tomó el oso, comprobando que las costurasno estuvieran rotas como tantos de los juguetes que había ganado en otras ferias. Satisfecha de que no estuviera defectuoso, ella se lo devolvió a Crystal. —Tendrás que ganar algo para mi más tarde—

—¿Que tal si te invito otra cerveza en lugar de eso? Te lo dije, no traigo mucho dinero—

—Te diré que. Compraré esta ronda y tú escoge el siguiente juego— Una cerveza más no me hará daño. Vamos a andar por aquí por algunas horas más todavía. Caminaron hacia la carreta de cerveza. —¿De cual quieres?—

—Millar, si tienen—

—¿Fue de la que tomamos la última vez?—

—Sí—

—Esa está bien—Laura volteó hacia el hombre. —Dos Millers—

Continuaron caminando, pasando por el puesto de algodones de azúcar y el de palomitas de maíz. El sol ya comenzaba a ponerse enviando resplandores con una variedad de colores. —¡Oh, mira eso!— Crystal dijo emocionada, señalando hacia una carpa donde se jugaban juegos de mesa. —Apuesto a que tienen el juego de blackjack—

—¿Tienen juegos de azar en una feria?—

—Si, mira. Hay un juego de dados. Vamos a mirar—

A Laura no le quedó más remedio que seguir a Crystal, rápidamente cruzó la distancia y entró a la carpa. Ciertamente el lugar eraun mini casino, con blackjack, póker,dados, y diversos juegos de azar. Crystal colocó su cerveza en la mesa cubierta de fieltro y jalo una silla. —Soy muy buena en el blackjack— ella dijo. Laura observó como sacaba dos dólares de su bolsillo y los colocaba sobre la mesa. —Estoy dentro— Crystal dijo al repartidor. Él vestía de una manera típica, camisa blanca con chaleco negro, una visera plástica verde en su cabeza. Él inclinó la cabeza y miró a Laura interrogativamente.

Dándose cuenta de que ella tendría que jugar para poder permanecersentada a un lado de Crystal,Laura saco dos dólares y de igual manera los coloco sobre la mesa. Se recargó lentamente y dijo a su compañera—Vas a tener que ayudarme con esto—

—No hay problema— Crystal dijo, tomando su cerveza. —Paty y yo solíamos jugar este juegotodo el tiempo— El repartidor rápidamente distribuyó la baraja dando a Crystal dos Jacks y a Laura un siete y un cuatro. El repartidor mostró un siete,la otra carta estaba boca abajo sobre el tapete. —Oh— la rubia dijo emocionada. —Dobla la apuesta—

—¿Qué?—

—Pon dos dólares más. Tienes la oportunidad de que la otra carta sea un cuatro y ganaras—

—Y si no, habré perdido cuatro dólares—

—Ganarás, confía en mí— Crystal miró al repartidor. —Me quedaré—

Una hora más tarde la necesidad de otra cerveza y de relajarse hizo decidir a Crystal que era suficiente. Laura también compró otra cerveza. —¿Y cuánto lograste ganar?— Le preguntó señalando hacia la carpa de juegos.

—Gané casi cuarenta dólares— Crystal le dijo felizmente, palmeándose el bolsillo del lado derecho.

—Creo que yo sólo me gané como treinta dólares. No lo hice tan bien como tú—Ya había oscurecido afuera, las luces de la feria iluminaban todo alrededor. —Me está dando hambre. ¿Crees que vendan algo de comida saludable por aquí?—

—No a menos que consideres un perro caliente saludable— Crystal bromeó, señalando hacia varios puestos de comida, donde varias mesas estaban colocadas en semicírculo. —veamos que encontramos para comer—

Laura no confiabaen nada que llevara mayonesa después de un día bastante caluroso y tampocoen cualquier cosa que estuviera freída en aceite. Crystal felizmente ordenó para ella un queso hamburguesa y papas fritas junto con otra cerveza. Esperando que no fuera demasiado grasosa, la escritora se decidió por una rebanada de pizza y una botella de agua. Siguió a su compañera hacia una mesa plástica blanca. —Espera—— ella dijo, colocando su plato y su agua en una mesa cercana. —Déjeme darle una limpiada a esto—

—Ah, tan solo son algunas migajas—Crystal dijo, limpiando con la mano su lado.

—Hay salsa de tomate y algo pegajoso también—Laura dijo, usando un chorrito de su agua para humedecer una servilleta. —sólo tomará un minuto— Laura le pasó una servilleta a toda la parte superior y a los lados de la mesa antes de mover su silla y darle una buena limpiada también. Crystal ya se había sentado y ya iba a la mitad de su hamburguesa cuándo Laura decidió que ya estaba lo suficientemente limpio para poner su comida.

—Te preocupas de las cosas más de lo debido— Crystal se quejó con cierta naturalidad. —Un asiento sucio no te matará. ¿Quévas a hacer cuando te den ganas de ir?Aquí solo hay baños portátiles ¿Te pondrás en cuclillas?—

—Definitivamente— Laura se estremecióvisiblemente ante el pensamiento de tener que usar un baño maloliente. Ella limpió con una servilleta la parte superior de su queso, absorbiendo el aceite excedente. —¿cómo esta la hamburguesa?—

—Buena. Deberías probar las papas fritas con chile. Es algo fuera de este mundo— La sonrisa que había estadopresente alo largo de todala tarde aun estaba allí entre mordiscos.

Laura se sonrió y subió la rebanada a sus labios. No tenía la menor duda de que Crystal estaba teniendo una de las mejores noches de su vida en mucho tiempo, si es que alguna vez había tenido alguna. Aun el haber tenido que respirar elhumo del cigarrillo mientras jugaba blackjack valió la pena. Pensando sobre eldinero en su cartera, sonrió dándose cuenta que ella también se había divertido mucho, más de lo usual. El entusiasmo de Crystal la contagiaba completamente, explicando porque se pasó cerca de una hora apostando en los juegos de azar, algo que su padre bautista habría visto como un pecado y que era estrictamente prohibido. Lo más cercano que recordaba es haber jugado por patatas fritas con Jenny y los chicos.

—Hey, ¿estás escuchándome?—Crystal preguntó, chasqueando sus dedos ante la divagación de Laura.

—Oh, lo siento—

—Dije quedeberías probar las papas fritas con chile— Ella empujó el plato hacia el otro lado de la mesa. —Venga, vive peligrosamente—

—No, de verdad. No creo… —

—Yo tampoco creí que podría subirme a ese barco pirata pero lo hice. Una papa enchilada no te matará—

—Ok, es lo justo. Laura encajó el tenedor en una papa con chile y comió un bocado. —Oh, esto esta picante—ella habló entre dientes con la comida en la boca mientras alcanzaba el agua.

—Yeah, eso es lo que lo hace tan bueno— Crystal dijo. —La cerveza surte mejor efecto que el agua—

—Prefiero el agua, gracias—ella contestó, reduciendo drásticamente mediabotella en un intento para enfriar el infierno que estaba sintiendo en su lengua. —¿Y, qué quieres hacer después de esto?—

—Podemos volver a la carpa de los juegos— Crystal se reclinó en su silla, descansando su tobillo en su rodilla opuesta. —¿No tendrás un broche para el pelo entre tus cosas?— Ella preguntó, señalando la mochila.

—No pero creo que lo vi por alguna parte— Ella se incorporó y miró alrededor. —Creo que vi uno entre los premios de las máquinas con manivela—

—¿En serio?— Crystal pasó sus dedos por su pelo que le llegaba casi al hombro y lo sacudió un poco. —debería haber traído uno—

—Esos juegos son un desperdicio de dinero. Se requiere un milagro para ganar—

—Pues bien, tengo algunas monedas, estoy dispuesta a hacer elintento si eso significa conservar mi pelo fuera de la parte trasera de mi cuello—

Laura le pasóuna servilleta. —Mejor asegúrate de mantener esa herida limpia—

—Gracias. No me ha estado doliendo y me olvidé por completo—

No has tenido tiempo de pensar en esas cosas malas hoy, ¿no es así? —¡Oh!— Ellaabrió su mochila. —Sabes que…tengo... — moviendo las cosas,finalmente localizó lo queandaba buscando. —Aquí esta— Ella sacó una banda elástica negra y la sostuvo en lo alto para que Crystal la viera. —No estaba pensando cuando me preguntaste por un broche para el pelo. He tenido esta diadema conmigo todo el tiempo—

La rubia agarró rápidamente la diadema. —Sí, es perfecta—

—¿Necesitas ayuda?—

—Naw, está bien. Lo puedo hacer— Retorciendo la banda por la mitad, Crystal recogió su pelo y lo sujetó en una pequeña cola de caballo, dejando el aire refrescante pasar por la parte trasera de su cuello. —Oh, eso está mucho mejor. Ella redujo drásticamente su cerveza y colocó el vaso vacío sobre su plato. —¿Estás lista?—

—¿Lista para qué? Aun no me dices que es lo que quieres hacer y ni se te ocurra en sugerir ir a la carpa de juegos otra vez—

—¿Está bien, qué tal otro paseo?—

—Seguro— Laura se levanto y recogió la basura de la mesa. —¿A cuál?—

—¿Qué tal las tazas de té? A menos que te mareé dar vueltas—

—¿ Yo? Eres tú quién me preocupa. No quiero ver esa queso hamburguesa otra vez—

—Oh, por favor— Crystal rió con fuerza. —Después de todo este vicio de la bebida, no creo que un inocente juego para niños o algo como las tazas de té debería preocuparme—

—No lo sé. Te he visto después de una de esas parrandas, ¿recuerdas?— Laura le sonrió a Crystal mientras esta cubría su cara con sus manos. —No te preocupes por eso. Estoy segura de que estarás bien—

El juego mecánico detazas de té era un grupo de doce tazas con ruedas. En la mitad de lastazas de té estaba una rueda que los pasajeros podían usar para hacerse girar ellos mismos.No había una fila tan larga para este juego, dándoles la oportunidad de tomar una taza sólo para ellas dos. Sentándose una enfrente de la otra, esperaron impacientemente para que el paseo comenzara.Crystal colocó al robusto oso rojoentre ella y el asiento, esperando que no saliera volando una vez que el paseo comenzara. —Sabes— Laura comenzó, —Si ambas comenzamos a tirar fuertemente de la rueda, apuesto a que podemos comenzar a dar vueltas—

—Si tú giras yo giro— Crystal contestó, situando en lo alto de la rueda sus manos. Al estar frente a frente, Laura tuvo que recorrer un poco los brazos de su compañera para poder colocar sus manos. —¿la giramos al sentido de las manecillas del reloj o al contrario?—

—Contrarreloj—

—Ok— Empezó despacio y requirió un poco de esfuerzo pero pronto mantuvieron un constante ritmo y la taza de té comenzó a dar vueltas en círculos, haciendo que todo se viera como manchas de luz y color. Con un movimiento fuerte el juego comenzó a girar. La velocidad que fueron capaces de generar no era para nada igual de veloz que el mismo juego. En menos de un minuto estaban girandoen círculos, la fuerza provocó a Crystalperder el agarre de la rueda. Se dejó recargar contra el cabecero acolchonado y rió nerviosamente. Laura dejó de girar la rueda y se relajó igualmente, cerrando los ojos y sintiendo el movimiento giratorio con todo su cuerpo.

—Esto es tan bueno como la marihuana— Crystal dijo sin pensar. —Quiero decir... bueno... —

Con los ojos aun cerrados, Laura sonrió. —Sé lo que quieres decir—

—Es divertido de esta manera también, sólo que es diferente—

—Estoy segura que lo es— ella dijo, abriendo los ojos y tratando de alcanzar la rueda. —Veamos si podemos hacer que gire más rápido— Poniendo sus manos en posición,siguió la velocidad actual mientras esperaba que Crystal le ayudara. Juntas comenzaron a deslizar la rueda entre los dedos hasta que el juego comenzó a bajar la velocidad. Trabajando hombro a hombro como un equipo, sacudieron con fuerza la rueda, enviando la taza de té en otro giro acelerado. Sus manos constantemente se enmarañaban, ambas atacadas de la risa. Ambas sonreían y reían nerviosamente como si fueran colegialas, no había necesidad de hablar y pedir explicaciones. —Más rápido— Laura animó.

—¡Sí, más rápido!— Crystalestuvo de acuerdo, adquiriendo gran velocidad por sus tirones a la rueda. En un momento ambas tuvieron que reclinarse y cerrar sus ojos, el paseo y su propia velocidad hacía que todo girara con una increíble intensidad.

—Oh cielos, esto podría ser demasiado rápido— Crystal gimió, apoyando su mano sobre su estomago.

Oh no, no te atrevas a vomitar ahora. Deslizándose a través del asiento, Laura se colocó al lado de ella. —¿Te duele o sientes nauseas?—

—duele—

—Tengo una idea. Colocándose entre Crystal y el asiento, ella usó sus dedos para golpear rítmicamente la espalda de la joven mujer. —Intenta eructar— Un giro rápido la envió con fuerza contra el asiento pero eso resolvió el problema. Crystal dejó salir un eructo bastante impropio para una dama.

—Lo siento—

—Está bien. Es probablemente por toda esa cerveza— Sintiendo que el juego bajaba la velocidad, Laura se deslizó de regreso hacia su lado del asiento.

—Hablando de necesidades— Crystal dijo, enderezándoseen su asiento. —Será mejor que busquemos los baños después de esto—

—Buena idea— Laura estuvo de acuerdo, sintiendo su propia vejiga protestar. Cuando el juego paró ella cortésmente sujetó la rueda con sus manos para evitar quela taza se moviera mientrasCrystal recogía el rechoncho osoy salíafuera. El asistente sostuvo la taza por Laura, libremente mirándolo de arriba a abajo. Tuvo lagran tentación de hacerle un comentario al grasiento asistente pero decidió no hacerlo, esperando alejarse lo más pronto posible del cuerpo maloliente.

Crystal la estaba esperando fuera del área del juego. —Creo que están por aquí— ella dijo, refiriéndose a los inodoros portátiles. Caminaron más alláde los juegos y cabinas de juegos,topándose con una pequeña pendiente donde se observaban las siluetas de los inodoros. Mientras se acercaban, el sonido de hombres riendo llegó hasta ellas. Laura hechó una mirada y vio los contornos oscuros de tiendas de campaña y los campamentos de los trabajadores de la feria. Tal vez fue el clima o el miedo lo que hizo a Crystal moverse más cerca de ella, Laura no lo sabía con seguridad. —Um, ¿quieres que nos turnemos y nos hagamos guardia una a la otra?—Ella preguntó.

—Oh, si eso sería una buena idea— Crystal contestó quedamente, sus ojos mirando haciala oscuridad por cualquier movimiento. Decidiendo que la segunda suposición era la razón de surepentino acercamiento, Laura estaba contenta de que su amiga aceptara su oferta. Después de percibir el olor a marihuana y de otra cosa que no podía identificar, Laura estaba segura de que ella tampoco quería quedarse sola.

La ida a los inodoros afortunadamente pasó sin incidentes, ambas mujeres hicieron lo que tenían que hacer y rápidamente regresaron al corazón de la feria. Poco antes deque llegaran al centro de ésta, Crystal levantó su brazo y colocó su mano en el antebrazo de Laura, deteniéndola. —Um... —La luz cercana iluminó esa área en particular, apenas lo suficientementepara verla cara de Crystal.—Um... —La rubia intento de nuevo.—Gracias por lo de hace un momento. Sé que lo hiciste por mí— Ella miró alrededor, aun nerviosa de las sombras en la oscuridad.

—Hey... — Laura levantó su mano, tomó la barbilla de la stripper y ladeo su cabeza a manera que sus ojos se encontraran. —Sé que te da miedo estar en la oscuridad—

Crystal inclinó la cabeza y comenzó lentamente caminar de regreso a la feria, Laura rápidamente cogiendo el paso al lado de ella. —Pero me estoy divirtiendo— la joven dijo firmemente. —No voy apermitir que esto me asuste— Ella le dio a Laura un codazo juguetón. —Venga, vamos a encontrar un juego donde te pueda patear el trasero y ganar un premio para ti— Crystal sostuvo en lo alto el osito de peluche para mostrárselo. —Tal vezpueda ganar uno más grande que este—

Laura contuvo una protesta. Seguramente ella podría encontrar un espacio en su recámara para el animal si Crystal quería ganar un premio para ella. —Seguro, suena divertido. Vayamos a ver que juegos tienen los mejores premios—

Mientras buscaban el oso de peluche más grande en la feria, se detuvieron para que Crystal comprara otra cerveza y una botella de agua. Mientras esperaba, Laura dejó a sus ojos vagar por los alrededores, captando los sonidos y formas de la feria anual. Había personas de todas las edades,niños pequeños siendo llevados por sus padres, parejas de viejitos esforzándose por no ser atropellados por los adolescentes. Un centelleo brillante atrapó la atención de Laura moviéndose más cerca de la fuente.

Perfecto, ella pensó cuándo vioel brillante símbolo. El colgante de cristal. Lo que había provocado su atención fueron varios cristales que colgaban de una cuerda plástica delgada. Eran del tamaño perfecto para colocarlo en su espejo retrovisor y eso había sido algo que Laura siempre había querido comprar pero nunca antes había encontrado uno de este tipo. Ella estudió de que trataba el juego, intentando resolver el truco para ganar. Desafortunadamente no había realmente alguna manera fácil de ganar. Era una mesa plana grande situada a la mitad de la cabina. Varios recipientes estaban colocados pegados unos con otros, cada recipiente de diferente color. El área del juego estaba cercada con una soga y una apenas inflada pelota para ser usada. Los posibles ganadores eran aquellosque colocaban su dinero al color que apostaran logrando obtener así el premio correspondiente. Laura rápidamente hizo las matemáticas. Había muchos recipientes cafés, seguidos por rojos, verdes, amarillos, y negros. El recipiente plateado era el que sobresalía y era allí donde la pelota tenía que aterrizar para poder ganar el colgante de cristales. De otra manera el jugador se ganaría un regalo que correspondiera con el color donde aterrizara la pelota. No hay duda deque son cristales de verdady no de plástico corriente, ella pensó para sus adentros mientrasle dabala espalda a la cabina. Laura dio sólo un paso antes de encontrarse cara a cara con Crystal.

—Aquí no tienen ositos de peluche—, Crystal dijo, mirando la cabina de donde venia Laura.

—Estaba viendo los colgantes de cristales pero es imposible ganar. Venga, vamos a seguir buscando—

—No, espera un minuto— Crystal caminó hacia la cabina y se apoyó contra el riel, observando y aprendiendo cómo se jugaba el juego. Metiendo la mano en el bolsillo, saco un cuarto de dólar apostando al color plateado. El asistente continuaballamando a personas para que seintegraran al grupo y se ganaran un premio pero cuando ya ningún otro se aproximó, él se vio obligado a darle la pelota a ella. —Échala adentro del hoyo. Si tu dinero está en el color al que le atines, ganaras el premio que corresponda a ese color—

Crystal tiró la pelota, frunció el ceño cuando aterrizó en un recipiente café. Laura puso su mano en el hombro de la rubia. —Vamos, encontraremos alguna otra cosa parajugar—

—¿Qué harías si me lo ganara?—

—Siempre he pensado que sería agradable tener un colgante para mi espejo retrovisor—, Laura dijo, regresando su mano a su costado. —Pero no puedes ganar este. Es un truco. Hay sólo un recipiente plateado en toda la mesa y esta justo en la esquina. Eso es imposible de conseguir— El asistente escuchó sin intención la queja de la morena mujer y bufó, ajustando los recipientes para otro juego.

—¿Ustedva a seguir jugando o a seguir intentando ahuyentar a mis clientes?— El asistente se quejó.

—¿Realmente lo colgarías en tu espejo retrovisor si lo gano? Crystal preguntó, colocando otro cuarto de dólar sobre el color plateado.

—Por supuesto que lo haría. ¿Por qué supones que no lo haría?—

—No lo sé. Usualmente las personas allí cuelgan cosas que son importantes para ellos, como borlas de graduación o cosas como esas. De un amigo o algo— Dándose cuenta de cómo sonó, Crystal tomó la pelota y la lanzó en el hoyo antes de sacar sus cigarrillos del bolsillo y encender uno.

—Exactamente porque lo pondría allí—Laura dijo quedamente. —Siempre exhibo los regalos que me dan mis amigos—Ella devolvió la sonrisa que vio en la cara de Crystal. Esto va a tomar tiempo, ella pensó para sus adentros, convencida que la linda rubia gastaríahasta su último dólar para ganarse un colgante.

No fue solo un dólar, fueron diez dólares y tres cervezas más tarde antes de que Crystal finalmente hiciera que cayera la pelota en el recipiente plateado. —¡ Bien!— Ella gritó antes de ser absorbida en un abrazo de oso de Laura.

—¡Lohiciste!—La escritora dijo excitada mientras daba un paso atrás. El asistente, habiendo obtenido más dinero del que había esperado, sonrió también y recogió la percha de los colgantes para que la mujer morena escogiera uno. Laura escogió un octogonal multifacético con un diseño de copos de nieve. —Oh, es muy bonito— ella susurró, levantándolo haciala luz y moviéndolo en varias direcciones para ver el arco iris de colores que se reflejaban en todas direcciones. No queriendo meterlo en su mochila,comprobó lo largo del nailon adjunto y lo colgó alrededor de su cuello. Crystal simplemente se apoyó contra la cabina y sonrió, terminando lo último de su cerveza.

—Me alegro que te haya gustado—ella dijo, peleando contraun bostezo.

—Me gusta, muchísimo— Laura le aseguró, señalando con el dedo el colgante. —Gracias—

—No fue nada. ¿Qué quieres hacer ahora?—

Habiendo visto el bostezo reprimido, Laura decidió que ya era hora de dar fin al paseo. Eran ya después de las nueve y ella todavía tenia que intentar escribir algo. —¿Por qué no vamos a uno o dos juegos mas y después nos retiramos? Aun tenemos algo de lo que ganamos en el blackjack—

—Si creo que ya es tarde— Crystal dijo. —Pero demos algunos paseos primero—

—Seguro. Tú escoge, y nos pondremos en camino, — Laura estuvo de acuerdo.

Una enorme sonrisa cruzó la cara de la stripper. —Tejuego unas carreras hasta el barco pirata—

—¿Y nos sentaremos hasta el extremoesta vez?— Laura preguntó esperanzadamente.

—¿Qué te parece a la mitad entre el centro y el extremo esta vez? Y para la próxima veznos sentamos en la parte extrema—

—Hecho—dijo ella, siguiendo a Crystal a través dela feria hacia el barco pirata.
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Junio 9th 2013, 12:05 am

PARTE SEXTA

Crystal sonrió frente al estacionamiento del edificio. Una
mirada rápida a su reloj de pulsera le indicó que tenía menos de cinco minutos
para estacionarse y llegar hasta el consultorio de Jenny para su sesión. Después
de aparcar el coche, cruzó a través de la puerta giratoria del edificio.

—Buenos días, Señorita Sheridan— Catherine dijo, mirando en la
libreta de citas de Crystal—La Señorita Foster la atenderá en un momento—

Ella asintió y dio un leve gruñido de aceptación antes de tomar
asiento en una de las sillas cercanas a la pared. Necesito más café, pensó para
sus adentros, deseando haber dormido otros veinte minutos esta mañana. Por
supuesto que tenía que aceptar una cita temprano debido a la regla de Jenny de
no beber o fumar marihuana antes de la sesión. Supongo que no puedo quejarme.
Ante el sonido de una puerta abriéndose, levantó la mirada y vio a Jenny.

—Buenos días, Crystal. ¿Comenzamos?—

—Siéntate donde quieras— dijo Jenny mientras cerraba la puerta
detrás de ellas. Las elecciones de Crystal eran las mismas de la cita anterior,
el sofá, la silla o las bolsas acojinadas. Sin pensarlo, escogió la silla,
recogiendo sus piernas debajo de ella en el cojín grueso de piel—¿Y cómo estás
esta mañana?— La terapeuta preguntó mientras tomaba asiento en el sofá, con un
portapapeles en su regazo.

—Bien—, Crystal limpió sus manos sudorosas sobre sus piernas,
sorprendida por el aumento de temperatura de su cuerpo. Era un sentimiento que
ella no había experimentado desde que una vez fue llevada a la oficina del
director en la escuela secundaria—Sólo necesito un poco de café, supongo—

—Adelante, toma el que quieras. Hay una cafetera sobre la mesa
justo en aquella esquina— Dijo Jenny—Si lo prefieres, puedes traer una taza
grande sólo para tu uso—

—Naw, gracias de cualquier manera, Doc— Se puso de pie y camino
hasta la máquina de café tomando un vaso blanco de unicel—No estoy acostumbrada
a usar mucho las tazas. Además, la mayor parte de las que tenía, se quemaron en
el incendio—

—No tiene nada de malo tener una taza favorita para el café,
Crystal. Algo especial para ti. ¿Tuviste alguna cosa especial cuando eras
niña?—

Crystal dejó de echar crema a su café y miro abajo viendo como
se mezclaba el café de moca con la crema—No tuve nada especial cuando era niña,
Doc. Solo tuve a Paty— Lanzando el agitador plástico a la basura, volvió a su
silla y miró a su amiga/terapeuta—¿Es por eso que estoy tan jodidamente mal?
¿Porque jamás tuve una taza especial para mí?—

—Preferiría que no pensaras en ti misma como si fueras un
objeto dañado, Crystal— Jenny amonesto amablemente—Hablando de daño. Hablemos
sobre esa horrible herida en tu cara—

—Te dije el Sábado en el juego que no fue nada—

—Y creo que te dije lo que pensaba de esa respuesta. No evites
las responsabilidades, Crystal, ¿recuerdas? Así que dime quién te golpeó y por
qué—

—Fue un estúpido universitario que alardeaba con sus amigos. Él
quiso algo más que sólo mirar y cuando intenté escaparme él me golpeó—

—¿Cómo te hizo sentir eso?—

Oh genial. Aquí vamos con las preguntas escabrosas—¿Cómo
piensas que me hizo sentir?— Contestó ella, cruzando sus brazos sobre el pecho y
clavando los ojos en los diplomas de la pared. Estaban demasiado alejados como
para poder leerlos pero era mejor que estar mirando a Jenny a los ojos.

—Preferiría que me lo dijeras en lugar de intentar adivinar—
Jenny argumentó—Hagamos la pregunta aun más fácil. Olvídate de ese incidente.
¿Cómo te hace sentir el desnudarte en general?—

Ella se encogió de hombros—Es un trabajo—

—Así como lo es ser terapeuta—

Crystal captó un movimiento por el rabillo de su ojo y giró su
cabeza para ver a la mujer castaña escribir algo—¿Qué?—

—¿Hmm?—

—¿Qué estas escribiendo?

—Sólo escribo una nota, Crystal. Hay muchas cosas que se hablan
a veces y hago notas para recordar algún tema en particular—

—¿Y qué es lo que escribes?— Ella se sorprendió cuando la
terapeuta le entregó el portapapeles.

—Mira por ti misma. No hay nada allí que sea un secreto para
ti, — dijo Jenny—Todo lo escrito allí es solo para ayudarte, y no para
lastimarte—

Crystal tomó el portapapeles y miró el papel sobresaliente. Una
línea mostraba la fecha de hoy y varias palabras escritas con letra no muy
claras por la escritura a mano de Jenny. Ella se encogió de miedo por una
palabra rodeada con tinta azul. El cuaderno de apuntes—Um, yo uh…olvidé lo del
cuaderno de apuntes. No voy mucho a la tienda—

—Esto no va a funcionar— dijo Jenny mientras se levantaba del
sofá y se dirigía a su escritorio—No puedo trabajar así. Tienes que querer
cambiar lo suficiente como para hacer las cosas que necesitas hacer— Ella abrió
una gaveta y sacó un cuaderno de apuntes—Toma. Tráelo cada vez que vengas. No
tienes que mostrarme lo que escribes si no quieres pero espero que escribas
diario en él—

Tomando el cuaderno de apuntes, Crystal lo abrió y pasó algunas
páginas. No había nada escrito solo eran hojas blancas con delgadas líneas
azules—Yo…no soy buena escribiendo— Cerró el cuaderno y lo colocó al lado del
café.

—Piensa que es como un diario—

—Los diarios son estúpidos. ¿Por qué escribir todos tus
secretos justo para que alguien pueda descubrirlos?—

—¿Es a lo que le temes? Jenny regresó a su posición casual en
el sofá—¿Que alguien pueda usar tus palabras contra ti?—

—Ni siquiera sabría sobre que escribir—

—Escribe acerca de cualquier cosa que te venga a la mente de la
manera que quieras. Puede ser poesía, prosa, una carta para un viejo amigo,
cualquier cosa—

—Yeah, bien— dijo ella, resignada garabateando algo en el
cuaderno. Sintiendo una pausa en la conversación, levantó la taza de café y
bebió un sorbo.

—¿Estás cómoda?—, preguntó Jenny. Crystal colocó sobre el suelo
la taza y cruzó sus brazos antes de asentir con la cabeza—Bien— la terapeuta
continuó—¿Has estado leyendo tus meditaciones matutinas?— Otra inclinación de
cabeza—El tema de hoy es acerca de saber de donde viene la culpa—

Uh oh. Crystal se tensó, cruzando sus piernas al estilo indio.
El sentimiento de estar en la oficina del director regreso con fuerza
renovada—Sé de donde viene la culpa— dijo ella suavemente, fijando de nuevo su
mirada a los diplomas de la pared.

—¿De dónde?—

—De él—

—Dime su nombre—

—Él. El inútil marido de mi madre—

—Tu padre—

Crystal gruñó y tomó una aspiración profunda.

—¿Cómo lo llamabas?

—¿Te refieres aparte de llamarlo hijo de puta?— Ella cambió de
posición otra vez, deseando tener permiso de fumar en la oficina de la
terapeuta.

—Aparte de eso— Jenny dijo con una sonrisa ya conocida.

—Le llamábamos...— Le tomó algo de esfuerzo decir las
palabras—...Papi— Crystal no hizo el menor esfuerzo para ocultar el veneno en su
voz—Él no merecía que lo llamáramos así. Odio al bastardo—

—¿Por qué?—

—Tú sabes por qué. Te dije que nos lastimó a Paty y a mí —

—Hay muchas formas de lastimar a alguien, Crystal. ¿Qué hizo
él?—

Su pie se contrajo nerviosamente—No lo sé, de todo, creo—

—Tú lo sabes bien. No acepto un no lo sé—

Crystal se giró y miró a la terapeuta—Él nos pegaba— dijo
coléricamente—Él pensaba que por ser nuestro padre le daba el maldito derecho de
pegarnos cada vez que se le antojaba. ¿Eso es suficiente?— Ella regresó la
mirada hacia los diplomas, esperando la reacción por su despliegue
emocional.

—Tú dímelo— Jenny dijo serenamente—¿Tus pesadillas son sobre tu
padre golpeándote a ti y a Paty?—

—Son sobre un montón de cosas— ella se encogió de hombros, su
cólera disminuyó algo por el tono suave de la terapeuta—Algunas veces—

—¿Sobre qué son tus pesadillas la mayoría de las veces?—

Comenzó a mover el pie nerviosamente—Diferentes cosas— Sólo
dilo, una pequeña voz gritaba en su cabeza. Vamos. Dile como el solía meterse
dentro de tu cama por las noches. Cuéntale la pequeña sucia niña que eras. La
respiración del Crystal aumentó, las grandes paredes de la oficina parecían
cerrarse hacia ella—Y-yo tengo que irme— dijo repentinamente, levantándose de su
silla.

—Crystal, espera— Jenny se levantoó igualmente, el portapapeles
cayó al suelo desde el sofá.

—No, me tengo que ir—

—Puedes terminar una sesión en el momento que tú quieras pero
no quiero que salgas huyendo sólo por que tienes miedo de afrontar los
sentimientos que surgen de pronto— Ella alcanzó a Crystal y recogió el cuaderno
de apuntes—Recuerda que cualquier cosa que digas en esta habitación, cualquier
cosa que escribas en este cuaderno, se queda aquí. Nadie va a usarlo en tu
contra o juzgarte por eso— Dando el cuaderno de apuntes a Crystal, ella agregó
—además, tengo el presentimiento de que tú ya te juzgas lo suficiente por
eso—

Mientras las paredes parecían dejar de acercarse, la joven aun
se encontró incapaz de mirar de frente a Jenny, escogiendo en lugar de eso mirar
la cobertura blanca y negra del cuaderno de apuntes—¿eso crees, huh Doc?——

—Yeah, eso creo— Jenny dijo suavemente. Crystal intentó no
sobresaltarse cuando sintió la suave presión de la mano de la terapeuta
presionando su hombro—Vamos a trabajar en eso— Soltando el agarre, Jenny dio un
paso hacia atrás—Muy bien, puedo ver al conejo atrapado mirar a través de tus
ojos. Lee tus meditaciones, escribe en tu cuaderno de apuntes, y lo más
importante de todo, haz algo agradable por ti misma cada día—

Crystal comenzó a rodar sus ojos. Oh si, hacer algo agradable
por mi cada día. Sigue viviendo en las nubes, Doc. Para Jenny ella dijo —Yeah,
Ok Doc. Te veré la semana próxima—

***

¡Screeeech! Crystal presionó ambos pies en el pedal del freno
para evitar golpear por detrás al camión delante de ella. Un segundo más tarde
se dio cuenta de la razón por la que paró en seco, había un enorme
congestionamiento—Oh, odio conducir en el centro— dijo en voz alta. Al Omni no
le funcionaba el aire acondicionado, algo muy necesario para el caluroso mes de
Julio, obligándola a dejar las ventanillas abajo con la esperanza de alguna
brisa pasajera. Rodeada por varios grandes edificios, esa esperanza rápidamente
se desvaneció.

A medida que avanzaba a la siguiente cuadra vio un espacio
libre para estacionarse, el primero en diez minutos. Crystal tomó un paño para
secarse el sudor de la cara—Ah demonios— Rodeado por hierba pulcramente cortada
estaba una bomba para incendios, revelando el por que ese espacio estaba
desocupado. Decidiendo correr el riesgo, aceleró con fuerza el coche y se
estacionó en el espacio. Estirándose en el asiento, subió las ventanillas
dejando un espacio pequeño abierto, esperando que fuera suficiente para prevenir
que el interior del coche se convirtiera en un sauna.

Un gran letrero situado junto con una larga cadena rodeando el
edificio anunciaba que era otro proyecto de construcción de M. Swenson. Ahora el
problema será encontrar a Michael, ella pensó abriendo el portón y entrando al
área de la construcción. Los montones de escombros estaban en todos lados,
pulcramente organizados según el tipo de material. Observó a los trabajadores
moviéndose de un lado a otro, acarreando pedazos de madera quemada y retorcidos
metales. Él debe estar dentro en alguna parte—Disculpe señorita, esta es un área
peligrosa. No puede andar caminando de un lado para otro sin un casco—

Ella giro y vio a un hombre alto llevando puesto un casco
amarillo de protección que caminaba hacia ella—Señorita, estamos tirando cosas
por las ventanas y desde el techo. Usted no debería estar aquí—

—Ando buscando a Michael Swenson—

—Él está dentro pero usted no puede entrar sin un casco de
protección— Él señaló una bóveda dentro del edificio—Espere allí. Para que no
corra el riesgo de que algo pueda caer sobre usted. En un momento regreso— Él
salió corriendo del edificio, regresando momentos más tarde con un casco
protector en su mano—Tenga. La oficina de Michael está en la parte de atrás.
Vaya hacia abajo y doble a la derecha. No está difícil de llegar—

—Gracias—

Michael estaba hablando por teléfono cuando ella entró—Espera
un minuto, Peter, ¿Ok?— Él colocó el teléfono en su pecho—Hey, Hola Señorita
Sheridan. Estaré en un momento con usted— Regreso el teléfono a su oreja—¿Peter?
Te llamo luego. Alguien acaba de llegar. Ok, bien. Bye— Colocando el teléfono en
su lugar, el enorme hombre rubio sonrió y rodeó el escritorio—¿Cómo estás?—

—Muy bien gracias y por favor llámame Crystal—

—Bien, y dime ¿qué te trae por aquí?—

—Mencionaste la semana pasada en la cena que estabas buscando
ayuda—

—Sí pero sólo en trabajo de demolición. Tú sabes, trabajo duro—
Él la miró escéptico—No creo que sea un trabajo adecuado para ti—

Crystal se quitó el casco protector, confiada en que nada le
caería sobre la cabeza mientras estuviera en la oficina—Es sólo sacar cosas
afuera, ¿correcto? ¿Muebles viejos y cosas? Laura dijo que ya la habías
contratado antes—

—Bueno, sí la he contratado pero, de hecho, este es un trabajo
muy duro y de gran esfuerzo, Crystal. No estoy seguro si te conviene este tipo
de trabajo— Él se apoyó contra su escritorio—Por favor, toma asiento. ¿Por qué
querrías hacer algo como esto? Y lo más importante, ¿Qué le pasó a tu cara?—

—Fue un borracho en el club— ella dijo, contestando la última
pregunta primero—Y necesito el dinero. No puedo trabajar en el club así como
estoy—

Michael caminó hacia el archivo y recogió uno de los
portapapeles que estaban encima —supongo que es justo darte una oportunidad—
dijo él. Llena esto y necesito una copia de tu tarjeta de seguro social y
licencia— Él le dio el portapapeles, que contenía varias formas para
empleo—Contrato por día, pago por semana. El día de paga es el lunes después de
una semana trabajada. Diez dólares por hora, el almuerzo es de media hora y diez
minutos de descanso cada hora. Te proporcionaré un par de guantes y un casco
pero tendrás que conseguir tus botas. Me temo que esos zapatos de piel no
funcionan aquí—

—Está bien. Puedo conseguirme las botas hoy— Ella rellenó las
diversas líneas de información requerida mientras hablaban—¿A qué hora?—

—Abro el portón a las siete y lo cierro a las seis— Él señaló
el reloj que estaba en la pared—Los últimos seis dígitos de tu número de seguro
social serán tu código—

—Um....— Crystal hizo una pausa en la pregunta siete de la
forma—¿Qué pasa si no tengo la respuesta para cada pregunta?—

—Entonces deja ese espacio vacío. Son las preguntas resaltadas
las que si son requeridas— dijo él, tomando la cafetera—¿Gustas algo de
café?—

—Por favor… y no tengo respuesta para una pregunta
requerida—

—¿Crema y azúcar? ¿Cuál pregunta?—

—Ambos por favor y es la pregunta acerca de a quién contactar
en caso de emergencia. ¿No puedo dejar ese espacio vacío?—

—¿No tienes familia por aquí?—

—No—

Michael se encogió de hombros—No lo sé. Yo suelo poner a Peter.
¿Por qué no pones a Laura?— Él abrió una pequeña alacena y sacó el café y la
crema—Quiero decir, yo sé que ustedes no son amantes o algo así pero son amigas,
¿correcto? Estoy seguro que si algo te ocurriera a ella le gustaría saberlo— Él
le dio la taza de café—Espero que no haya quedado muy dulce—

Crystal tomó un sorbo y negó con la cabeza—No, está bien. ¿Y
cuándo puedo empezar?—

—Tan pronto como consigas tus botas de trabajo. Mi seguro no te
deja trabajar sin ellas— Él miró su reloj de pulsera—Es casi mediodía. Debes
trabajar un mínimo de cuatro horas diarias así que si puedes regresar a las 2pm,
puedes comenzar hoy. De otra manera será hasta mañana— Él tomó una tarjeta de
presentación—Toma— dijo él, escribió algo en la parte trasera de la tarjeta—Si
tomas la avenida cincuenta y seis hacia el aeropuerto, hay una tienda que ofrece
precios bajos cerca de la vieja fabrica de Miller’s— Le entregó la tarjeta—Este
chico te dará un trato realmente bueno, sólo muéstrale la tarjeta—

—¿Es amigo tuyo?—

—Un ex-amante de hecho pero le hace descuentos a las personas
que yo le mando— Él observo el portapapeles—¿Ya tenemos todo?—

—Sí, ya casi— Ella sacó su cartera fuera de su bolsillo—Aquí
esta mi licencia… y aquí está la tarjeta del seguro social—

—Bien— Michael llevó las tarjetas a la máquina
fotofotocopiadora de la esquina—Espero que al menos me dures unos días antes de
que renuncies—

—Oh, seguro. No me iría así nada más, — ella aseguró.

—Bien, no hagas promesas hasta que hayas probado el trabajo— Él
le devolvió las tarjetas—He perdido la cuenta de todos los hombres que han
tomado este trabajo y lo abandonan en un día— Él negó con la cabeza—Supongo que
a algunas personas les da miedo el trabajo duro. Bueno, tengo que arreglar
algunas cosas— Él se colocó su casco protector y tomó un aparato
transmisor-receptor del cargador—Disfruta tu café y quizá te vea esta tarde—

***

Como Michael había prometido, el dueño de la tienda le hizo
descuento a Crystal en sus botas para el trabajo. Saliendo de la tienda después
de hacer su compra, se sorprendió cuando alguien la llamaba por su
nombre—Crystal, ¿Eres tú?—

—Hey Steph, ¿Cómo te ha ido?—

—Oh lo usual. Tom sigue siendo un imbécil y los niños son unos
pequeños monstruos, nada nuevo— La pelirroja señaló el bulto que se marcaba en
la blusa de Crystal—¿Tienes un cigarrillo extra?—

—Seguro. Y dime ¿qué andas haciendo por aquí?— Ella preguntó
mientras le entregaba un cigarrillo y su encendedor—Creí que ustedes vivían en
un trailer park en Ohio—

—Si vivimos allí, pero Tom tuvo un problema con el idiota
propietario del trailer park y tuvimos que mudarnos. Ahora estamos en Essex—

—Qué mal—

—Sí bueno, este dueño es un imbécil también pero al menos
pudimos mudarnos sin referencias— la pelirroja dijo, dando un largo golpe al
cigarrillo—Tom me mandó a comprar algo de cerveza. ¿Quieres acompañarnos?— Ella
se acercó un poco—Acabamos de comprar un kilo de la cosa más maravillosa— Ella
colocó la punta de sus dedos sobre sus labios—Deliciosa y es algo fuera de este
mundo. En verdad te digo, Crys, esa bolsa es realmente suprema. Con un solo
porro estarás elevada por horas—

—Oh, me encantaría pero tengo que ir a trabajar. ¿Tienes
teléfono todavía?—

—No, maldita compañía de teléfono. Tengo que pagar un gran
adeudo que tengo y aparte pagar la renta nueva para que me den uno nuevo. ¿Oye
tú nos podrías prestar tu nombre para…?—

—No, también tengo una vieja deuda con la compañía— Crystal
mintió.

—Demonios, es una lástima. Ya hemos utilizado los nombres de
Ricky y de Marci. Oh bueno. ¿Oye, por qué no vienes cuando hayas terminando tu
trabajo? Es el remolque blanco con adornos amarillos a poco metros entrando al
trailer park—

—Bien. Creo que terminaré alrededor de la seis más o menos. Te
veré después—

—Genial. Oye, si puedes eres libre de traerte unos dos packs de
cervezas. Nosotros tenemos hierba mala de sobra—

—Trato— Crystal sacó las llaves de su bolsillo—Tengo que irme
ya. Te veré más tarde. Y fue un gusto verte, Steph—

—Igualmente, Crys. Nos vemos mas tarde—

Crystal caminó hacia su coche, asombrada por el encuentro
casual. Ella no había visto a Stephanie por casi un año. Le daba flojera el ir y
que tal vez no los encontrara o quizá Tom no estuviera de buen humor. Pero si
estuviesen en casa, estaba segura de que obtendría buena marihuana. Así no
tendré que usar la mía esta noche, Crystal pensó quitando los seguros al
Omni.

Regresando al centro, se alegró de encontrar un lugar para
estacionarse no muy lejos del edificio. Empujando su asiento hacia atrás,
Crystal se quitó sus zapatos de lona para ponerse las botas beiges de trabajo.
¿Acaso estoy loca? No soy una mujer hecha para trabajos de construcción, soy una
artista de striptease. Aunque el trabajo parece fácil y la paga será buena como
para ignorarlo. Bueno, como dijo él antes, si no me gusta, sólo habré hecho el
gasto de las botas. Y me serán útiles en el invierno de cualquier manera.

Ella encontró a Michael en la oficina. El gran hombre sonrió
cuando la vio—Estoy muy contento de que hayas vuelto. Ya metí tus datos en el
ordenador por si acaso— Él miró los pies de Crystal—Veo que encontraste un buen
par a tu medida. Perfecto. Pasemos tu tarjeta dentro del reloj y entonces te
diré donde estarás trabajando— Él caminó hacia un gabinete cerca de la
fotocopiadora y lo abrió, sacó un casco completamente nuevo y unos guantes de
cuero—Son tallas para hombres, así que creo que los de talla pequeña se
ajustarán más a ti—

Después de mostrarle cómo usar el reloj registrador, Michael
condujo a Crystal al tercer piso—El servicio de elevador funciona pero no lo
uses a menos que tengas una gran carga para bajar. No es la gran cosa y no
queremos usarlo mas de lo necesario— Entraron por un portal abierto hacia un
vestíbulo que estaba arruinado por el incendio. —Comenzarás aquí fuera— Michael
le dijo gritando debido al gran ruido que había en el lugar—El supervisor viste
un casco rojo así que será fácil de reconocer— Crystal asintió entendiendo—Los
chicos derriban y acarrean todo el escombro hacia el vestíbulo. ¿Ves esa ventana
abierta allá abajo? Hay un tobogán que llega hasta un contenedor. Tu trabajo
será tomar todos esos montones de escombros que los chicos traen y tirarlos a
través del tobogán, ¿Entendiste?—

—Sí, entendí— ella contestó.

—Bien. Te dejo para que comiences—

No había puertas en ninguna de las oficinas, dando facilidad
para que los chicos tiraran toda la basura y pedazos de pared de los cuartos.
Genial con la suerte que tengo terminare siendo arrojada como basura y escombro
también. Recogiendo la pala se apoyo contra la pared, Crystal la deslizó bajo
varios pedazos de escombro e intentó levantarlo.

—Jamás lograras levantar nada si lo haces de ese modo— dijo una
voz de hombre. Crystal se giro para ver a un hombre bajito que vestía un casco
de protección rojo parado junto a ella—Soy Josh Thompson. Michael acaba de
decirme que estarías aquí—

—Y dígame si no se usa la pala, ¿cómo lo hacen para tirar todas
esas cosas allá abajo?— Ella preguntó. Josh sonrió y levantó varios pedazos de
escombro con sus brazos.

—Utilice un poco de energía y músculos, señorita— dijo él,
dándole el montón a ella—Para eso son los guantes. De otra manera sus manos se
ampollarían todas— Él miró su reloj de pulsera—Está bien, será mejor que ya
comience. Le haré saber cuándo sea hora del descanso— Él se giró y entró en uno
de los cuartos.

Utilice un poco de energía y un poco de músculo, ella se quejó.
Le mostraré lo que es usar energía y músculo, hijo de puta. ¿Por qué no se ponen
ustedes fuertes chicos grandes a hacer esto? Tomó varios pedazos de escombro
cuanto pudo con sus brazos, Crystal pasó por encima de varia pilas de escombro
para tirarlas por el tobogán. La enorme ventana no tenía vidrio, se había
quebrado durante el incendio y se dejó el espacio para colocar el tobogán.
Crystal deslizó la primera tanda, apoyándose para observar como se deslizaba a
través del robusto tubo. No estuvo mal. Puedo hacer esto. Sonriendo, la rubia
regresó por otro montón.

Ya para las 4 en punto, el optimismo que tenía había
desaparecido a las 2pm, remplazado por un gran dolor en sus brazos. Descubrió
que la pala era sólo para recoger los diminutos pedazos después de que los más
grandes fueran removidos. Los hombres la ignoraron la mayor parte del tiempo,
concentrándose en su trabajo y corriendo escaleras abajo en el momento que el
descanso fue anunciado. Crystal pasó su descanso sola, apoyada contra el marco
de la ventana mirando hacia abajo de la calle. Llevo veinte dólares ya, ella
mentalmente calculó. Dos horas más y habré recuperado lo que gasté en las botas.
Ella dio un último golpe al cigarrillo y lo tiró por la ventana. Se giro y miró
los montones de escombro mostrándose amenazadoramente ante ella. Pues bien… no
se van a mover por sí solos.

Cinco minutos antes de las 6pm, Crystal ya había encontrado una
manera más fácil de mover el escombro, usando la pala para empujar los pedazos
hacia el vestíbulo, luego fue tarea fácil recoger con la pala los pedazos y
arrojarlos por la ventana. Hizo avanzar su trabajo más deprisa a pesar de que su
espalda gritaba por el cansancio—Señorita Sheridan— Crystal giro para ver a Josh
y Michael parados allí—Usted ya cumplió con su parte hoy— dijo el supervisor.
Michael asintió con la cabeza en acuerdo.

—Por supuesto que cumplió. No puedo contar el numero de hombres
que abandonaron el trabajo llevando apenas una hora—

—Eso es porque nadie tiene ética de trabajo en estos días— Josh
agregó. Él miró a Crystal—Para ser honesto, señorita, no pensé que usted duraría
toda la tarde—

Pues jódete, lo hice hoy. Y lo haré mañana también—¿A qué hora
empezamos mañana?—

—Recuerdo que te dije que abrimos el portón desde las 7am y
cerramos a las 6pm. Puedes cambiar tu horario las veces que quieras. Sólo sé
responsable. Nada me irrita más que alguien que no venga a trabajar—

—Estaré aquí— Crystal le aseguró.

—Tu preséntate a trabajar a la hora que quieras y te compraré
tu primera taza de café— Michael ofreció—Ahora ve y marca tu hora de salida y
que pases buena noche. Salúdame a Laura—

***

El Omni se dirigió por la calle Essex, Crystal instintivamente
miró a su alrededor y cerró todas las puertas de su coche. Una calle sin salida
conducía a uno de los más viejos trailer park del condado, Essex era un refugio
para personas que operaban fuera de la ley. Era común ver los esqueletos de
autos hurtados tirados en los lotes vacíos y a los niños jugando sin zapatos en
la calle. Crystal evitó el contacto visual con las personas que estaban sentadas
en sus porches o apoyados contra los autos mientras ella manejaba el coche por
el trailer park. Divisó el remolque blanco y amarillo de inmediato y se
estacionó delante de él, el camino de acceso estaba siendo obstruido por una
vieja camioneta roja. La música de Heavy metal sonaba con gran estruendo detrás
de las ventanas cerradas. Veo que sigues siendo el mismo imbécil de siempre, ¿eh
Tom?

—Hey Crystal, me alegro que hayas podido venir— Stephanie dijo
mientras abría la puerta—Oh perfecto, recordaste comprar algo de cerveza. Entra,
Tom acaba de preparar uno—

—Genial, me vendría muy bien después del día que tuve—
Entrando, el olor a cigarrillo y el humo de la marihuana asaltaron sus sentidos.
Demonios Steph, abre aunque sea una maldita ventana, o al menos enciende el
abanico. Tom estaba sentado en un sillón reclinable, el mueble de la televisión
estaba cubierto por periódicos y latas vacías de cerveza. El brazo del sillón
sujetaba el cenicero desbordado de cenizas.

—Hola Crystal, ¿cómo diablos te encuentras?— Él preguntó—Estoy
a punto de encender uno. Toma asiento—

—Hola Tom—

—Meteré esto en el refrigerador— Stephanie dijo, tomando los
dos packs de cerveza de Crystal.

—Antes de que te las lleves déjame una de esas a mí— su marido
exigió.

Crystal se sentó en el sofá y sacó sus cigarrillos de su
bolsillo—Tomaré una también—

—¿Entonces para que me molesto en meterlas al refrigerador?— La
pelirroja dijo, dejándose caer en el sofá a un lado de ella y abriendo el pack
de cervezas—Tom, ya déjate de pendejadas y prende esa cosa—

—Lo estoy prendiendo, lo estoy prendiendo. Joder, no te
comportes como una perra sólo por que tu amiga está aquí. Realmente te va a
gustar esta mierda, Crystal. Un solo golpe es maravilloso. Me fumé uno yo solo
esta mañana y me golpeó el trasero por horas—

—Por eso es que tuve que ir por la cerveza temprano. Él se
despertó antes que yo y no me permitió fumar ninguno hasta que le consiguiera la
cerveza—

—Esa es la única forma en que la puedo obligar a hacer
cualquier cosa— Tom dijo.

Oh coño, ya comenzaron, Crystal gimió interiormente. Eso es,
dale un golpe y deja de ser un imbécil. Ella tomó el porro ansiosa de las manos
de Tom y lo llevó a sus labios. Oh yeah, esto sí que sabe bien—Demonios, ¿dónde
consiguen esta buena mierda?—

—Mi primo tiene una granja aproximadamente a tres horas al
norte de aquí. Él la cultiva en su granero— Tom dijo con orgullo—Hombre, él
siempre tiene las mejores jodidas cosas que van saliendo— Él levanto firmemente
un bolso para emparedados que estaba lleno hasta la mitad de hierba mala—Las
malditas mejores cosas. No como esa mierda que venden en la calle—

Crystal dio otro golpe antes de pasar el porro a Stephanie—Oh
yeah, esto es muy agradable—

—¿Y por qué traes esas pateadoras de mierda?— La pelirroja
preguntó, señalando las botas de Crystal.

—Oh, conseguí un trabajo limpiando desechos de un edificio
viejo de la unión de crédito que esta sobre la Avenida Exchange—

—¿Te refieres a ese lugar que se incendio?—

—Deja de hablar y dale ya el maldito golpe— Tom expreso con un
gruñido, inclinándose hacia adelante para alcanzar el porro.

—Yeah— Crystal contestó la pregunta de Stephanie, . Deja ya de
ser un idiota, Tom—La paga es muy buena. Diez por hora y el horario es
flexible—

—¿Escuchaste eso?— La pelirroja le dijo a su marido—Diez
dólares por hora. ¿Aún están contratando?—

—Creo que sí. Acabo de ser contratada hoy— Crystal levantó su
mano para tomar el porro de Tom, quién le dio al menos tres golpes antes de
pasarlo.

—No trabajo por menos de doce— dijo él, tratando de alcanzar su
cerveza—¿Y cómo es que ya no trabajas en el Tom Cat?—

—Esto es sólo temporal mientras mi labio se cura. Me lastimé en
una pelea en el bar la semana pasada—

—Oh— Dió varios tragos de la lata—Como siempre he dicho, con un
trasero como el tuyo es mejor que trabajes en algo que te haga ganar dinero de
verdad y no haciendo el trabajo de perras gordas que solo ellas pueden hacer— Él
extendió la mano para tomar el porro de la mano de Stephanie—No como esta vaca
por la que nadie pagaría por quitarse la ropa—

—Vete al diablo— la pelirroja le contestó. Sigue jodiendo y
entonces dormirás en la maldita casa de tu madre esta noche—

—Al menos su casa no es una maldita porqueriza como este lugar—
dijo él, pasándole el porro a Crystal—Ella no trabaja en todo el día. ¿Puedes
creer que no es capaz de pasar la jodida escoba aunque sea una vez, de vez en
cuando?—

Oh diablos, por favor no peleen esta noche, Crystal imploró
silenciosamente. Tan sólo quiero una buena elevada y marcharme.

—Así como tú te levantas para ir a trabajar cada mañana,
¿Verdad?—

—Oh jódete, Steph— Él tomo la bolsa con marihuana y sus
cigarrillos y se puso de pie—No tengo por que quedarme sentado aquí y escuchar
toda esa mierda—

—Muy bien, vete con Mark o con quien te de la gana. Me importa
un carajo lo que hagas—

—Bien—

—Sólo déjame algo de hierba, ¿ok?—

—Vete al infierno. Consíguete la tuya— Él salió por la puerta,
no molestándose en cerrarla.

—¿A dónde va?— Crystal preguntó, tomando ventaja del pleito
para dar otro par de golpes de marihuana.

—Que se joda. Sabia que no me dejaría nada— Ella entró en el
cuarto de baño y regresó con una lata de rociador para el pelo.

—Aquí tienes. Ya no queda mucha—

—No te preocupes por eso, Crys— Stephanie tomó el asiento
desocupado de Tom y tomó el porro que quedaba—Gracias— Ella inhaló
profundamente. Devolviéndolo, ella exhaló lentamente para evitar ahogarse—Oh
esto esta bueno. Toma— La pelirroja sujetó la lata del rociador para el pelo en
ambas manos y giro la tapa. En el fondo del tubo había un pequeño tubo de
metal—Tom no sabe de esto. Cada vez que él consigue una buena cantidad de hierba
buena, después de que se queda dormido voy afuera y tomo algunas porciones para
mí. Él cree que me castiga no dándome hierba, es un baboso estúpido— Ella abrió
el tubo metálico y vació el bulto de marihuana que estaba escondido dentro—¿Te
sientes bastante consciente cómo para preparar un buen porro? Odio hacerlo con
el maldito periódico—

—Claro, no hay problema— Crystal contestó—Así es que tú y Tom
están obviamente juntos de nuevo. ¿Ya no estás trabajando?—

—No, maldita sea. Tenía un empleo entregando pizzas pero el
camión se averió y no pude darme el lujo de repararlo. El idiota de mi jefe no
me dejaba usar el coche de la compañía porque tuve un pequeño incidente con el
vehículo el invierno pasado—

—Eso apesta— No te prestaría mi coche tampoco. Sé cómo
conduces. Crystal tomó el porro y trató de alcanzar su encendedor—¿Dónde están
los niños?—

—Marci se esta quedando con mi madre hasta la audiencia de la
semana próxima. No me dirán donde esta Ricky— Stephanie tomó el porro—Tom y yo
estábamos peleando y los malditos vecinos llamaron a la policía. Pues, ya sabes
como son esas cosas. Entraron y vieron la droga nos agarraron y se llevaron a
los niños—

—Oh no. ¿Y ahora que pasará?—

Stephanie se encogió de hombros y prendió el porro—No lo
sé—

—Y bueno, ¿Ya pediste ayuda legal?—

—¿Para qué molestarme? Me devolverán a los niños de todas
maneras. Tom acordó entrar en un grupo de ayuda por treinta días y obtendremos
beneficios mientras él este allí. Eso ya ha ocurrido antes. Toma—

Crystal tomó el porro e inhaló duro. ¿Cómo puedes sentarte allí
y qué no te importe donde están tus hijos y qué estén haciendo? ¿Qué estás
haciendo viviendo con ese imbécil? Finalmente la molestia dentro de ella fue
demasiado—Steph, ¿Por qué sigues con él?—

—Oh, tú sabes cómo es esto, Crys. Él dice que no lo hará
nuevamente y yo le creo. La misma mierda de siempre—

—Pero tú sigues volviendo con él. ¿Por qué? Por lo menos yo fui
lo suficientemente inteligente para apartarme de esa mierda—

—Lo sé, lo sé— La pelirroja dijo—Él es un perdedor y siempre lo
será pero, ¿qué puedo hacer? Él es su padre—

—¿Y qué? Él no es un buen padre de todos modos pues no es capaz
de traer dinero a casa. Steph, tú mereces algo mejor que él. Los niños también—
¡Dios mío! ella gritó por dentro. Ella está actuando justo como mi
madre—¿Piensas que a Marci le gusta despertarse asustada por culpa de sus
arrebatos?—

—Aun así él es su padre— Ella se encogió de hombros—No creo que
le moleste a ella demasiado— Ella le tendió el porro—Toma, dale otro golpe—

Tienes que estar bromeando. En su mente Crystal vio a su madre
sentada sobre un sofá similar, bebiendo hasta la inconsciencia e ignorando al
animal que aterrorizaba a sus niñas. Crystal dejó el encendedor sobre el tazón y
presionó el porro contra sus labios. ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Por qué estoy
sentada con la reencarnación de mi madre? Exhalando, otro pensamiento llegó a
ella. ¿Cómo carajos voy a irme a casa? —Steph, quédate con las cervezas pero ya
debo irme—

—¿Estás segura? Vamos, siéntate y toma otra cerveza. Puedes
tomarte otra, ¿oh no?—

—Por supuesto que puedo pero realmente debo irme ya. Olvidé que
prometí a mi compañera de apartamento que la ayudaría con algo esta noche—
Crystal tomó sus cigarrillos y su encendedor, guardándolos en su bolsillo.

—¿Tienes una compañera de apartamento? ¿Desde cuándo?—

—Mi apartamento se incendio hace unas semanas. Escucha, en
verdad debo irme— Crystal se puso de pie sólo para volver a sentarse de
nuevo—Whoa— La marihuana me pegó fuerte, hizo un esfuerzo para mantener sus ojos
abiertos.

—Oye, recuéstate y relájate— Stephanie le ofreció el
porro—Venga, uno más no te hará daño. Nunca tengo compañía—

De ninguna manera, ¿quién querría acompañarte? —No, realmente
debo llegar a casa. Ok Crystal, tú puedes hacer esto, ella se dijo a sí misma.
Simplemente ponte de pie. Otra vez se levantó pero esta vez logró quedarse en
posición vertical—¿Sabes mi número del bíper verdad? Llámame cuando tengas
teléfono—

—Bueno, ahora sabes donde vivo. No eres una desconocida. Tal
vez aprovechando que los niños no están aquí Tom y yo hagamos una fiesta el fin
de semana o algo por el estilo. Estas invitada—

—Yeah, tal vez venga— Crystal trató de alcanzar la manija de la
puerta, apoyando su peso contra ella—Gracias por la hierba—

—Cuando quieras, Crys. Visítanos pronto—

Girando la manija, sin caer Crystal intento seguir sus propias
instrucciones pero dar los pasos resultó todo un reto. Tropezó accidentalmente,
terminando sentada sobre la tierra. Carajo. Miró para ver si Stephanie se había
dado cuenta pero el porche estaba vacío. Te importó una mierda esperar lo
suficiente para asegurarte de que llegara bien al coche ¿verdad?. Colocándose
sobre sus rodillas, Crystal se obligó a enfocar y ponerse de pie. Oh mierda creo
que fumé demasiado. Apoyando su mano contra el lado del remolque, ella se abrió
paso adelante. Tom no estaba bromeando cuando dijo que esto te golpea de
maravilla. Mierda, apenas puedo ponerme de pie. Ella caminó tropezando con sus
pies desde la casa de Stephanie hasta el Omni.

Ábrete. Carajo, primero debes quitar los seguros, pendeja.
Requirió de tres intentos para lograr abrir la puerta, luego fue otro reto meter
la llave en el encendido. Oh mierda, ¿cómo se supone que conduciré? No voy a
poder ver la maldita carretera. Crystal se apoyó contra el cabecero. Vamos,
Crys, tienes que salir de aquí. Apuntando ciegamente hacia el encendido
finalmente logró meter la llave. Oh cielos, no debería estar haciendo esto.
Agarrando volante, se colocó en posición vertical y echó a andar el motor.

Bajó el vidrio de la ventanilla pero no fue de gran ayuda. El
Omni viró de un lado a otro en su lento andar sobre la calle Essex. Un gran
pitido la sacó de su trance en el momento que evitó golpear un vehículo que
venía. Mierda, no puedo hacer esto. Girando el volante, Crystal se estacionó en
una esquina junto a un parque. En la esquina había una cabina telefónica azul y
blanca. Yeah, es lo que necesito. Llamaré a alguien para que venga por mí. Luego
surgió otro problema cuando miró sus bolsillos, sólo traía un penique. Apuesto
que dejé caer un cuarto en alguna parte de aquí. Por supuesto no tendría ni la
más mínima oportunidad de ponerme a buscar. Probablemente me desmayaría.

***

Laura miraba incrédula la pantalla. ¿Tres meses? La respuesta
del publicista había sido rápida. Al perder su fecha tope, la fecha de impresión
para el libro fue puesta para dentro de tres meses, colocándolo más adelante de
las ferias de otoño y arruinando cualquier posibilidad de adquirir buenas ventas
de esos días festivos. El cambio de fecha implicaba muchas cosas pero lo más
importante era el efecto que tendría en sus ingresos. Sus obras previas le
proveían lo suficiente para pagar las cuentas mensuales pero la renta y los
gastos diarios eran cosa aparte. El teléfono timbró pero ella no hizo el
esfuerzo por descolgarlo. Probablemente es otro vendedor al teléfono.
Suspirando, cerró el correo electrónico y cargó su navegador de Internet. El
teléfono continúo sonando hasta que la máquina contestadora respondió. ¿Lo ves?
Ningún mensaje. Sabía que no era importante. Segundos más tarde el teléfono sonó
de nuevo. Decidiendo que tal vez no sería un vendedor, caminó hacia la mesita de
noche y descolgó el teléfono—¿Hola?—

—Habla la operadora. ¿Acepta usted una llamada a cobro
revertido de Crystal Sheridan?—

—Sí—

—Gracias. Adelante— Hubo un chasquido audible seguido por una
suave estática.

—¿Crystal?—

—¿Laura, eres tú?—

—Sí, soy yo. Habla más fuerte , Crystal. Apenas te puedo
escuchar—

—¿Me puedes escuchar ahora?—

—Sí—

—¿Estás ocupada?—

—¿Crystal, te pasa algo?

—Bueno.... ¿puedes venir por mi y llevarme a casa?—

—Traerte a casa… sí, por supuesto que puedo. ¿Se descompuso de
nuevo tu coche?—

—No. Es sólo que no puedo conducir— El sonido de un camión que
pasaba distorsiono las últimas palabras.

—¿Qué? ¿Por qué no puedes conducir? ¿Sufriste algún accidente?—
Mientras hablaba, Laura tomo sus zapatos y comenzó a ponérselos—¿Dónde
estas?—

—Estoy sobre la calle Essex cerca del aeropuerto—

—¿Tu coche esta en condiciones de manejarse?—

—Sí pero creo que no puedo conducirlo, Laura— Una risa nerviosa
se escuchó a través de la mala conexión—¿Puedes venir a recogerme?—

—Sí Crystal, iré a recogerte. Dime de nuevo donde estas
¿Pasando el aeropuerto?—

—En la cabina telefónica de la esquina—

—Bien. Escúchame. Regresa a tu coche y cierra todas las
puertas. Estaré allí tan rápido como pueda—

—¿Laura?—

—¿Qué?—

—¿Vas a venir a recogerme? ¿De verdad?— Laura escuchó un golpe
seco seguido por un grito agudo de Crystal—Ay. Me golpeé la cabeza contra el
teléfono—

Ella está realmente borracha. La calle Essex no es una buena
zona de la ciudad por muchas razones—¿Crystal? ¿Crystal sigues allí?—

—Yeah, estoy aquí—

—¿Me escuchaste? Quiero que vayas al coche y me esperes allí y
cierra todas las puestas con seguro hasta que yo llegue, ¿Ok?—

—Ok, ¿Laura?—

—¿Qué?—

—Realmente no puedo conducir—

Oh genial, ahora esta divagando—No, no puedes, Crystal. Entra
al coche y quédate allí—

—¿Estás enojada conmigo?—

—No. Me alegro de que me hayas llamado en lugar de intentar
manejar hasta la casa en ese estado. ¿Has estado bebiendo?—

—Sólo me tomé una cerveza—

—Así que estas drogada, ¿correcto?—

—Oh yeah. Bastante drogada— Crystal río nerviosamente—Aterrada,
de hecho—

—Uh huh. Quédate allí. Estoy en camino—

—¿Laura?—

—¿Qué?— La escritora trató de mantener su irritación creciente
fuera del tono de su voz.

—¿Estás segura de que no estás enojada conmigo?—

Laura suspiró—No, no estoy enojada contigo—

—Ok. No quiero que estés enojada conmigo—

—No estoy enojada contigo. Ahora cuelga el teléfono para que ya
pueda ir por ti—

—¿Estás segura?—

—Sí, estoy segura—

—Bueno, porque no quiero que estés enojada conmigo—

—¡Crystal! ¡Por ultima vez, no estoy enojada contigo así que
cuelga el teléfono!— Laura presionó el botón de colgar. Está drogada. Está
drogada fuera de sí en medio de la nada. Presionando el botón, escuchó el tono
de marcar y presionó unos ya conocidos dígitos.

—¿Hola?—

—¿Jen? Es Laura. ¿Me puede acompañar a recoger a Crystal y su
coche? Te explico en el camino—

Para cuando Laura estacionó el Jeep, Jenny había sido informada
de lo que había pasado. Como esperaba el Omni gris estaba parado cerca de la
caseta telefónica—Allí está— Laura estacionó su vehículo—¿Vas a manejar su carro
o el mío de regreso?—

—Conduciré el de ella— Jenny dijo. Veamos con quien prefiere
irse ella—

Caminaron hacia el coche de Crystal y se pararon junto a la
puerta del conductor. Laura extendió la mano y golpeó ligeramente la
ventanilla—¿Crystal? Crystal, despierta. Ya estamos aquí—

—¿Hmm?—

—Despierta. Soy Laura. Jenny está conmigo. Hemos venido para
llevarte a casa— Trató de abrir la puerta—¿Crystal? Oye— Golpeó el vidrio con
sus nudillos—Quítale el seguro a la puerta.
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

Mensaje  malena el Junio 9th 2013, 8:09 pm

—Hola Laura— la drogada mujer habló entre dientes.
—Quita el seguro de la puerta— Tan pronto como escuchó el chasquido, Laura cogió la manija. La puerta se abrió y gracias a los reflejos rápidos de Jenny evitó que Crystal cayera hacia el suelo.
—Tranquila— Una vez que sostuvieron a la semi-inconciente mujer la regresaron al asiento, la terapeuta tomo el control—¿Crystal? Crystal, mírame—
—¿Hmm?—
—¿Cuanto has bebido esta noche?— Crystal con orgullo levantó ondeando un dedo—¿Una qué? ¿Una cerveza?—
—Yeah, sólo una— la rubia masculló, su cabeza rodando con indiferencia de un lado para otro—Estoy drogada—
—Sí, ya veo— Jenny miro a Laura—¿Alguna sugerencias de como lo haremos para pasarla al asiento del pasajero?—
—No tengo idea— Laura contestó.
—Yo diría que la cogieramos hacia el asiento pero la palanca de cambios esta de por medio.
—Este coche realmente no tiene nada de espacio—
—No mucho— Jenny golpeó ligeramente la mejilla de Crystal—Crystal…Crystal despierta. Tenemos que moverte—
—¿Mm? Estoy despierta. ¿Qu.. ?—
—Uh huh, vamos a moverte, compañerita— Laura miró a Jenny—Creo que nuestra mejor opción es cogerla por encima de la palanca de cambios. Si la sacamos fuera y cae al suelo no habrá manera de que podamos moverla—
—Estoy de acuerdo. La sujetaré mientras tú das la vuelta y te vas del lado del asiento del pasajero— Jenny dijo.
—Dame las llaves. Estoy segura que ese lado también está cerrado— Laura dio la vuelta y abrió la puerta del pasajero—¿Qué es esto?— Preguntó, sosteniendo un cuaderno de apuntes.
—Ponlo en el asiento trasero—— Jenny contestó, no revelando que había visto a Crystal ese día.
Les tomo hacer algunas maniobras para lograr colocar a la drogada mujer en el asiento del pasajero. Crystal forcejeó y se retorció, riendo nerviosamente y hablando incoherentemente entre dientes.
—Estate quieta— Laura reprendió—No te puedo colocar el cinturón de seguridad—
—Hola Lauraaa—
—Hola Crystal. Quédate quieta y déjame ponerte el cinturón de seguridad, ¿Ok?—
—Ok— La rubia cerró sus ojos y comenzó a girar su cabeza para un lado—Estoy realmente drogada, ¿sabes?—
—Lo se, créeme— Laura sonrió cuando sintió el chasquido del cinturón de seguridad—Listo. Jen, ¿Puedes conducir tú?—
—Seguro. Nos vemos en tu casa—
—No-o-o— Crystal lloriqueó, moviéndose nerviosamente en su asiento—¿Por qué no me puedes llevar tú?—
Laura sonrió a la cara irritable ante ella—Porque tengo que llevar mi coche, por eso— Poniéndose de pie, cerró la puerta del pasajero y rodeó el coche. Dando las llaves a Jenny, Laura se inclinó para mirar a través del vidrio a Crystal—Esta realmente fuera de sí—
—Ya la escuchaste. Esta muy drogada con la mente totalmente perdida. Dudo que sepa siquiera quien es ella realmente—
—¿Por qué se hace esto así misma?— Laura se enderezó y negó con la cabeza—Simplemente no lo comprendo—
—¿Alguna vez le has preguntado?—
—¿Qué?—
Jenny tomó la mano de Laura y giró su palma—Ella te pidió que la llevaras a casa— Colocando las llaves en la mano abierta, se giró y caminó hacia el Jeep—Me parece que es una oportunidad perfecta para que se lo preguntes—
—No te pases ningún alto con mi coche— Laura gritó, recibiendo un gesto del brazo de Jenny. Sé que lo harás, silenciosamente se quejó. Cerrando sus dedos alrededor de las llaves, tomó la manija de la puerta—Muy bien Crystal, te llevare a casa—
—Hola Laura—
—Hola— Laura cerró la puerta y buscó a tientas el encendido.
—Estás enojada conmigo, ¿verdad?—
—Ya te dije que no— Encontrando el encendido, Laura metió la llave y echó a andar el motor—¿Crees que vendría por ti si estuviera enojada contigo?—
—No lo sé— Crystal se encogió de hombros—No estaba segura de que vendrías—
—Por supuesto que vendría— Laura contestó, siguiendo a Jenny fuera del parque y tomando la avenida principal—Nunca te dejaría aquí sola, no importa en que condiciones estés— Bajó la velocidad para hacer alto en el semáforo—¿Y dime que estabas haciendo por estos rumbos?—
—Estaba visitando a alguien que conozco—
—¿Ese alguien fue con quién te drogaste?—
—Yeah, no sabía que estuviera tan fuerte— Crystal apoyó su cabeza contra la ventanilla—No pensé que no podría conducir de regreso a casa—
Laura la recorrió con la mirada antes de devolver su atención al tráfico—Sin lugar a dudas, no podrías mover ni siquiera una rueda— Laura condujo varias cuadras antes de que una suave voz hablara.
—Por eso es que te llamé—
Flexionando sus dedos en el volante, Laura mantuvo sus ojos mirando al frente—Pues bien…me alegro de que lo hayas hecho—
—Nunca había hecho eso antes—
—¿Hacer qué?—
—Llamar a alguien para que me recogiera— Crystal se restregó los ojos con sus nudillos—Wow esas luces sí que son brillantes—
—Estoy sorprendida de que puedas ver cualquier cosa a través de esas dos rayas—
—Mis ojos están bien abiertos— la drogada mujer protestó—Puedo ver todo—
—Uh huh— Laura dijo dudosamente—¿Y estuviste con tus amigos todo el día drogándote?—
—Fui después del trabajo—
—¿Del trabajo?—
—¡Oooh!— La cara de Crystal se iluminó y se retorció en su asiento—Conseguí un trabajo hoy— dijo emocionada.
—¿En serio? ¿Dónde?—
—Trabajando para Michael. Tire escombro toda la tarde—
—¿En realidad estas trabajando para Michael?— Laura miró a su compañera—Felicitaciones—
—Es sólo hasta que mi labio sane—
—Podrías trabajar por mucho más tiempo si quieres. Creo que Michael dijo él que habría suficiente trabajo por varios meses más—
—¿Y luego qué?— Crystal levantó su mano pero luego la dejo caer sobre su regazo—Ah no tiene importancia—
La luz de los postes de alumbrado traspasaba a través del parabrisas, permitiéndole a Laura vislumbrar el rostro de su compañera—¿Qué no tiene importancia?—
—Todo— Crystal sacudió de nuevo su mano—Una vez que el lugar este limpio él no me necesitará más y yo estaré de regreso en el club— Ella se encogió de hombros—Probablemente al lugar donde pertenezco—
—Crees que no hay otra cosa mejor para ti que quitarte la ropa, ¿verdad?— Pero si tú obtienes experiencia tal vez Michael podría ayudarte a encontrar alguna otra cosa que hacer— Laura conservó su atención dividida entre la carretera delante de ella y Crystal—Y dime, ¿qué estuviste haciendo después del trabajo aparte de drogarte?—
—¿Hmm?— Los ojos de Crystal se cerraron, sus labios se tornaron en una sonrisa perezosa—Oh, visitando a alguien—
—¿Alguien con quién trabajas?
La rubia bufó—Difícilmente. Steph es sólo alguien que conocí en fiestas y esas cosas— Sus manos buscaron a tientas sus cigarrillos por los bolsillos de la blusa—Su marido es un verdadero imbécil—
—¿Él estaba allí?—
—Sólo por un rato, después se comportó como un imbécil se enojó y se largó— El encendedor se zafó de sus dedos sobre su regazo.
—¿Estás segura de que puedes sostener el cigarrillo? No quiero que lo dejes caer sobre ti o en cualquier otro lado. Tal vez no deberías fumar—
—Es mi coche— Crystal prendió el cigarrillo y guardó el encendedor en su bolsillo.
—Al menos abre la ventana. No quiero inhalar tu humo— Crystal se sintió cuestionada pero en unos segundos el humo estaba siendo lanzado hacia el aire nocturno—Y bien— Laura continuó, —¿Así que él se enojó y se fue?—
—Yeah, es un imbécil—
—Ya mencionaste eso antes—
—Ella es una idiota—
No mencionaste eso antes—¿Y por qué ella es una idiota?—
—Ella es. Ella es igual que mi madre— Crystal dio una gran inhalación a su cigarrillo—No defiende a sus hijos, deja que él la trate como una mierda. Es una estúpida— Crystal dio un golpecito tirando la ceniza fuera de la ventanilla—Aw, ¿sabes? Ella le tiene tanto miedo a él que deja que la trate como a un perro. Él bebe y lo jode todo y cuando regresa a casa ella no hace ninguna maldita cosa al respecto— El coche siguió al Jeep por la carretera de circunvalación, dejando las luces de la ciudad y entrando a la oscuridad de la carretera. Crystal exhaló otra corriente de humo gris—Simplemente siempre cede ante él— dijo quedamente—Siempre permitiéndole hacer cualquier maldita cosa que le de la gana. No le importa que le pegue a sus hijos, no le importa que se gaste el dinero de toda la semana, simplemente no le importa un coño— La mitad del cigarrillo salió volando por la ventanilla—Nunca le ha importado— Crystal susurró, mirando fijamente a través del vidrio a la oscuridad.
Laura rápidamente se dio cuenta que Crystal ya no hablaba de sus amigos sino de sus padres. Abrió su boca para hablar pero se encontró dudosa de qué decir. Finalmente dijo lo único que se le vino a la mente—Desearía que le hubiera importado—
Hubo un largo silencio antes de que Crystal hablase—Yo también desearía que le hubiera importado—
Sin pensarlo, Laura tocó el hombro de su compañera y comenzó a frotarlo—Lo sé—
—Ella solía tomar mucho, sabes— Crystal continúo mirando por la ventanilla—Se enfurecía sin razón. Todo el tiempo— Sintiendo el encogimiento de hombros, Laura quitó su mano, colocándola sobre la palanca de cambios entre los asientos—Él la hacía enojar por las mañanas antes de irse al trabajo y ella se desquitaba con nosotras cuando llegábamos de la escuela— Crystal sacudió su cabeza—Pero nosotras no hacíamos nada malo— Ella dejó caer su cabeza hacia atrás en contra del cabecero—¿Alguna vez fuiste castigada por algo que no hiciste?—
—Pocas veces— Laura admitió.
—Esto apesta— Inclinándose hacia adelante, Crystal tocó nerviosamente la apertura de la guantera.
—¿qué estas buscando?—
—Solo quiero un toque— Abierta la guantera, sacó un tubo de película y una pequeña pipa de metal.
—Uh, no, no mientras este yo en el coche. Y creo que ya has tenido demasiado. Apenas puedes mantener los ojos abiertos— La actividad delante de ella desvió su atención. Jenny aparentemente parecía molesta con el coche de delante de ella y comenzó a acelerar el Jeep mucho más rápido que Laura—¿Jen, qué estas haciendo?— Ella dijo, pisando más el acelerador. Un áspero olor invadió el coche—¡Crystal!—
La pipa de metal llena de marihuana fue arrojada de nuevo a la guantera—Dije que solo quería un toque— la rubia dijo juguetonamente.
—Es suficiente— Usando su mano izquierda para bajar la ventanilla, Laura giró a su derecha, bajando la velocidad del Omni y parándose a la orilla de la carretera.
—¿Pero que dem....?—
Laura la ignoró y apagó el coche. Llevó su mano hacia la guantera y la cerró—Dije que no mientras estés conmigo en el coche— Laura amonestó—¿Sabes en el problema en que me metería si la policía nos detiene y huele eso?— Forzando la llave en el encendido, Laura continuó con su sermoneada—Si quieres arruinar tu vida con drogas, esa es tu elección. No puedo controlar lo que haces pero no es justo que me involucres a mí. Ya es lo suficientemente malo que traigas eso a la casa— Encendiendo el motor, hecho una mirada al espejo retrovisor antes de dar reversa y volver a la carretera—Maldición, Crystal, ¿no puedes detenerte aunque sea un poco y pensar?— No recibiendo respuesta, pensó que quizá la drogada mujer se había quedado dormida. Mejor. No quiero pelearme con ella esta noche, pensó para sus adentros. Mirando la carretera, notó que el Jeep no se veía por ningún lado. Mas te vale que no te infraccionen por exceso de velocidad, Jen. Dándose cuenta que el olor de marihuana se había ido, Laura subió la ventanilla.
—Lo siento— Crystal dijo con voz suave. ¿Estás enojada conmigo?—
—¿Por qué no te recuestas y te relajas hasta que lleguemos a casa?—
—No quiero que estés enojada conmigo—
—No estoy enojada. Un poco molesta, pero no enojada— Laura respondió, accionando el intermitente cuando se aproximaba a una desviación.
Crystal desabrochó su cinturón de seguridad y se volteo de costado en el asiento cuando el Omni diola vuelta hacia la rampa de salida. Demasiado drogada para controlar su balance, se fue hacia su izquierda, golpeando su cabeza contra el hombro de Laura—Ouch—
—¿Qué estás haciendo? Ponte el cinturón de seguridad— Dijo frotando el hombro de Crystal—¿Y por qué dices ouch? Tienes una cabeza bastante dura, Sheridan—
—¿Laura?—
La droga había hecho que los ojos de la rubia estuvieran aun más cerrados evitándole enfocar difícilmente los ojos. Laura esperó pacientemente a que Crystal continuara pero la drogada mujer parecía haber olvidado lo que iba a decir—¿Sí?— Laura incito.
—¿Qué?—
—Me ibas a preguntar algo. ¿Cuál era la pregunta?—
—¿Qué pregunta?—
—Olvídalo, estás demasiado perdida para saber lo que estás diciendo— Estirando su brazo, Laura ajustó el cinturón de seguridad—Esta vez déjatelo puesto, ¿ok?—
—Ok… ¿Laura?—
—¿Qué?—
—No quiero que estés enojada conmigo—
—Crystal, no estoy enojada contigo— Oh por favor no comiences con esto de nuevo—Mira, solo vayamos a casa. Jenny va a estar preguntándose que habrá pasado con nosotras— Laura echó a andar el coche—Podemos hablar de esto por la mañana— Guió el coche por la calle. Manejó en silencio por varias cuadras antes de que Crystal hablara otra vez.
—¿Me prometes que no estás enojada conmigo?—
Me voy a enojar si sigues con eso—No cariño, no estoy enojada contigo— Levantó la mano y apretó el hombro de Crystal—¿Somos amigas, verdad?— Ella esperaba que sus palabras hicieran sonreír a la drogada mujer pero Laura se desconcertó cuando la vio derramar lágrimas—Hey, ¿qué te pasa?—
Crystal sacudió su cabeza vigorosamente y se restregó la cara con sus manos—Nada— hablo con voy temblorosa, tomando aliento—Es sólo que......— Negó con la cabeza otra vez—No lo sé—
Laura sabía que se estaba conteniendo pero le dio su tiempo, concentrándose en manejar el coche a través de las calles y entrando por la puerta principal del complejo. Como esperaba, su Jeep estaba estacionado en su espacio privado, varias luces brillaban a través de las ventanas del edificio departamental. Jenny ya esta aquí, pensó mientras estacionaba el Omni en su espacio privado. Removiendo las llaves del encendido, colocó su mano en el brazo de Crystal—Espera, antes de que entremos… quiero saber por qué estás tan molesta—
—No lo sé— Crystal sacudió con fuerza la agarradera, forzando la puerta para que abriera—Laura, por favor— Dijo sintiendo la mano firme sobre su brazo—No puedo—
Laura juraría haber escuchado la voz entrecortada de su compañera. Soltándola, observó como Crystal salía del coche. La marihuana había hecho un buen trabajo entorpeciendo su sentido del balance, provocando que cayera sobre el pavimento. Crystal intentó ponerse de pie pero volvió a caer por segunda vez antes de que Laura llegara a su lado—Ven aquí, coloca tu brazo sobre mis hombros. Te ayudaré a entrar—
—No, sólo déjame. Lo hare poco a poco—
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Re: El corazón de cristal, B. L. Miller

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