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Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Diciembre 31st 2012, 5:04 pm

CAPÍTULO SEIS

JUNIO

Miércoles, 8 de Junio 2022

Lauren se sentó en silencio durante un buen rato antes salir del automóvil de alquiler. El agente del Servicio Secreto se desabrochó el cinturón de seguridad para unirse a ella.

"Tienes que esperar aquí"

"Srta. Stray…"

"Esto es un asunto privado". Ella se acercó y le palmeó la mano, haciendo todo lo posible para calmar su ansiedad. "Sé que probablemente David le dijo que no me alejara de su vista, pero voy a estar bien. Nadie sabe que estoy aquí”. Y eso era cierto. Habían volado a Baltimore, deslizándose a través de Aeropuerto Internacional de Nashville sin que nadie, siquiera, les diera un segundo vistazo.

Lauren estaba vestida con un par de jeans gastados, zapatillas cómodas, y una suave camisa manga corta de algodón gris, que siempre le había gustado a Devlyn, porque decía que era el color exacto de los ojos de Lauren. Hacía poco, había tenido que cortar unos centímetros de más de su cabellera ondulada y el nuevo corte acentuaba su esbelto cuello, y, para su sorpresa, por fin le daba el aspecto de su edad en lugar de unos cuántos años más jóvenes. Unos anteojos oscuros reposaban sobre su nariz y una gorra de baseball color naranja brillante de la Universidad de Tennessee, cubría su cabeza, dejando salir mechones de pelo rubio, detrás de la cabeza.

El agente parecía muy casual, a pesar de que llevaba un chaleco para ocultar su arma.

Ellos habían venido directamente del Hotel Wyndham Nashville del Aeropuerto, donde Lauren había dejado su equipaje. Así lo quiso.

"En realidad, la Presidenta me instruyó para que le diera toda la privacidad que usted necesite”.

Lauren parpadeó. "Lo hizo?"

"Sí, señora". Él le dirigió una dulce sonrisa y una leve inclinación de cabeza.

“Te ganaste un beso por esto, Devlyn”.

"Voy a estar aquí, si me necesita”.

Lauren le sonrió cálidamente. "Gracias. Deséeme suerte".

"Buena suerte".

Ella tomó aliento para estabilizarse y abrió la puerta del coche, caminando lentamente por la acera estrecha y agrietada que conducía a la casa de su infancia. Le llamó la atención la familiaridad de ese momento. ¿Cuántas veces había recorrido este corto camino en el pasado? Y hubo ocasiones, en que su estómago estaba sufriendo el temor al estar en este lugar?

“Sí”, su mente al instante le recordó, “lo sabes”. Cerró los ojos y revivió esos pocos preciosos momentos, y muy gastados recuerdos que guardaba cerca de su corazón. Su madre ayudándole a levantarse en patines por primera vez y riendo juntas cuando Lauren volvía a caer una y otra vez, teniendo a su madre con ella cada vez que caía al suelo. El sofocante día de julio, cuando su padre se quedó en casa una hora más al mediodía, para correr al lado de una ciclista nerviosa como ella, vendiendo una bicicleta desvencijada por todo lo que podía valer. Bebiendo un Jack-O-Lantern en el porche delantero y escuchando de los labios de sus padres que ella era la niña más bonita de la cuadra.

Lauren se sacudió de sus recuerdos, y miró a su alrededor. El sol estaba empezando a ponerse, pintando sombras a través de un pequeño jardín que requería ser podado. Subió los tres peldaños del porche, oyendo el familiar crujido del último escalón, al gemir ligeramente bajo de su peso. Levantó la mano para llamar y tragó saliva, lamentando de que ella le había insistido a Devlyn en que se quedara en Washington en vez de venir a apoyarla, aquí. En ese momento, sin embargo, se sentía muy sola. Es mi maldita culpa. Antes de que pudiera cambiar de parecer, llamó a la puerta.

Tardó un momento, pero finalmente se abrió la puerta y Howard Strayer se quedó allí, con la boca abierta al encontrar a su descarriada hija que lo miraba con ojos dulces y preocupados. Hubo un silencio dolorosamente largo, donde cada uno de ellos se movió incómodo, esperando para que el otro hablara. Por último, Lauren se aclaró la garganta y dijo: "Hola, papi" Estaba de pie en las sombras, pero incluso allí, Lauren pudo ver cómo lucía mucho más viejo que la última vez que estuvieron juntos. Las arrugas de su rostro eran más profundas y se veía más delgado y cansado. Howard se aclaró la garganta con suavidad, con la mirada a la deriva hacia la acera. "Ese es tu nuevo novio?" Con el mentón cuadrado, hizo un gesto hacia el agente del Servicio Secreto que esperaba en el coche. "Te cansaste de ser famosa por lo que elegiste un hombre común en su lugar?"

Lauren suspiró. "Todavía estoy con Devlyn, papi. Él es Jack, un agente asignado para mantenerme a salvo”.

La mirada encendida de indignación de los ojos grises de Howard, sacudió a Lauren. "A salvo de mí?"

“Mierda”. “Oh, por supuesto que no, papá”.

Gruñó y desestimó al Agente de sus pensamientos. "¿Por qué estás aquí? Te dije antes, que si…"

"… Si salía de Tennessee para volver a Washington, cuando mi mamá me necesitaba, que yo no era bienvenida aquí de nuevo". Lauren interrumpió, con voz firme, aunque su corazón latía con fuerza.

"¿Cómo podría olvidarlo?"

"¿No me repliques, jovencita”. La de Howard expresión se ensombreció. "Tu mamá te enseñó algo mejor que eso”.

Se quedaron mirando el uno al otro, en busca de la familiaridad, pero en su lugar, vieron los ojos de un extraño.

Howard, finalmente apartó la mirada y suspiró. "¿Eh ... um ... ¿quieres entrar?"

"Sí", soltó Lauren. "O... bueno, tal vez podríamos ir a la parte de atrás?" Nerviosa, se metió las manos en los bolsillos. "Es más fresco en el exterior”.

No fue un día especialmente caluroso, pero él, arrastrando las palabras en voz baja: "Muy bien", y se dirigió al patio posterior, con Lauren detrás de él.

El patio era pequeño y rodeado de una cerca blanca que le faltaban algunos tablones. "No he venido aquí mucho", dijo, al ver la mirada de Lauren viajando a la valla. "No volverán niños a jugar aquí nunca más”.

Varias sillas de jardín se agrupaban en torno a una pequeña mesa que sostenía un cenicero y un refresco de lata vacío. Howard se sentó primero. Cuando Lauren se quedó de pie, levantó las cejas canosas. "¿Qué?"

Su voz era ronca, pero tenía una nota de resignación que sorprendió a Lauren. Era como si toda la lucha hubiera desaparecido de él.

Ella miró el cenicero. "Pensé que habías dejado de fumar”.

"Pensé que eras normal”. Se encogió uno de sus hombros. "Supongo que ninguno de nosotros sabe del otro”.

Ella no se sorprendió por su actitud, pero el comentario le dio en un lugar inesperadamente profundo. Se picó, pero se negó ser hostigada. "Eso fue cruel, papi”.

Su mandíbula se trabajó, empujó la mesa a distancia, y se levantó, listo para huir. "Lo sé", susurró. "Regresa a Washington, Lauri. Este lugar no ha sido un hogar para ti desde hace mucho, mucho, tiempo”.

"No", acordó Lauren, extendiendo la mano y poniendola en el antebrazo. "No es así. Sigues siendo mi padre”. Tragó saliva. "Por favor, espera. Yo ... eh ... Vine a hablar, no a discutir”.

Howard dejó escapar un suspiro lento y asintió con la cabeza. Volvió a sentarse y juntó los dedos sobre la mesa. "Tenemos algo de qué hablar?"

Un bulto creció en la garganta de Laurens, casi cortando su discurso. "Realmente espero que sí, papi”.

Se sentó a la mesa frente a él, su mente luchaba para encontrar lo que iba a decir. Había esperado que le diera un portazo en la cara, pero ahora ella realmente estaba aquí, hablando con él, encontrándose inusualmente cohibida.

Después de un nervioso largo rato, se rompió el silencio por un susurró, "¿Cómo pudiste hacerlo?"

Lauren hizo una mueca. Ese no fue lo que al principio había estado esperando. "Cómo pude hacer qué? Vas a tener que ser más específico. Parece como si yo fuera decepcionante, para un montón de gente en estos días. Ya sea que lo diga o no”.

Howard se inclinó hacia delante con atención. "¿Cómo pudiste irte cuando te necesitaba? Y dejar todo por... por... esa mujer?"

"Su nombre es Devlyn".

"Sé su maldito nombre!" Una mano temblorosa barrió un mechón de pelo claro que se mezclaba libremente con el gris.

Trató de no flaquear, levantando una mano, sólo para dejarla caer de nuevo. "Jesús, papá, ¿qué quieres que te diga? Que siento haberme ido de Tennessee para ir a Washington? Bien, no es así!

Devlyn me necesitaba y yo no podía hacer nada para ayudar a mamá. No podría”. Su temperamento se encendió cuando él abrió su boca para hablar. "Y no te atrevas a decirlo de otra manera!"

"No, no", murmuró, todavía dolido. "Ella estaba en el hospital”.

"Como lo estaba Devlyn", replicó ella.

Howard golpeó con fuerza sobre la mesa blanca de plástico, haciendo que se tambaleara con furia.

"Esa mujer no es tu familia. Lo que sientes por ella, no es lo mismo que la sangre".

"No," ella estuvo de acuerdo con lentitud. "Supongo que no lo es. Pero incluso entonces estaba más cerca de Devlyn de lo que nunca estuve con mamá. Ella me necesitaba. Y, papá", hizo una pausa y lo miró directamente a los ojos, "ella es mi familia ahora”.

"¿Significa eso que ella recibirá el mismo respeto y atención que a nosotros?" desafió. "Nosotros te necesitábamos, Lauren".

Sintiéndose un poco enferma, Lauren bajó la mirada de él y habló en un susurro. "Lo siento, tenía que elegir”.

Howard gruñó en reconocimiento a sus palabras, aunque no su aceptación. "Y si tuvieras que elegir de nuevo?"

Ella levantó la vista de sus manos, su expresión era tan feroz como la que jamás él lehabía visto.

"Elegiría exactamente de la misma manera”.

Dejó escapar un gemido. Su voz quedó en silencio y Lauren se sorprendió al ver a sus ojos tornarse brumosos. "¿Qué pasó para que quieras a una mujer de esa manera?", preguntó con toda la perplejidad de un niño confundido. "¿Alguien te tocó cuando eras una niña?" Desesperado, se puso a buscar una explicación. Lauren se le quedó mirando con la boca ligeramente abierta en estado de shock. "¿Lo hicieron?"

"No", susurró ella. Miró hacia el cielo, esperando alguna intervención divina que ella sabía no llegaría.

"Dios, no es nada de eso, papá. No me pasó nada, excepto que me enamoré. Es una cosa maravillosa, no una tragedia”.

Él la miró como si estuviera loca, y Lauren sintió que se le encogía el corazón.

"Pero, Judd…"

"…Era un buen tipo que debió permanecer como mi amigo, en vez de convertirse en mi marido”.

Howard cruzó los brazos sobre el pecho. "Tú eras feliz”.

Lauren negó con la cabeza. "Era feliz con mi trabajo y mi perro", corrigió ella con firmeza. Esas ideas erróneas se habían prolongado demasiado tiempo. "Nunca fui feliz en mi matrimonio”. Se mordió el labio. "Papá, ¿cómo puedo explicarte que crecimos en direcciones opuestas y que incluso, no me preocupó? Queríamos cosas diferentes, el uno del otro. Las cosas que ninguno de los dos podía dar.

Fue un error desde el principio”.

"Es un buen hombre”.

"No me estás escuchando! ¿No te preguntaste alguna vez por qué me pasé la mayor parte de mi matrimonio en el extranjero?"

"Eso no era asunto mío", respondió bruscamente, metiendo la mano en el bolsillo de la camisa, sacando un cigarrillo.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 2nd 2013, 3:52 pm

Lauren asintió con la cabeza un poco. "Los detalles de cómo vivo mi vida, no son tu negocio. Pero mi felicidad, lo son”.

"Y", agitaba sus manos en el aire "Cualquier clase de cosa que tienes con ella, te hace feliz?"

Sin dudarlo. "Más de lo que puedas imaginar”.

Encendió el cigarrillo y volvió la cabeza para expulsar un chorro de humo acre, su ceño fruncido profundamente mientras pensaba. "Está mal", dijo en voz baja.

"¿Qué es tan malo? No estamos haciendo daño a nadie”.

"Cristo, estoy demasiado cansado para responder a preguntas estúpidas, Lauren". Se puso de pie.

"Nada ha cambiado. Cada noche en el maldito noticiero de la noche, puedo ver fotos de ustedes dos juntas, y cada noche me recuerda que la escogiste a ella y toda esa vida sin sentido, en vez de a tu propia madre”.

"Nos vamos a casar", dijo de prisa.

"Lo he oído", comentó secamente. "Alrededor de un millón de veces”.

Se lamió los labios. "Yo sé que no lo apruebas. Pero tal vez con el tiempo tú cambies de opinión. Y entonces..”.

"Lo que estás haciendo no es casarte", rompió con dureza. "Lo que tu madre y yo teníamos, era un matrimonio. No una broma inventada por los liberales de San Francisco o algún otro jodido lugar lleno de pervertidos y drogadictos".

Los pelos finos en la parte posterior del cuello de Lauren, se erizaron. "Lo que tú y mamá tuvieron? ¿Eso es lo que se supone que debo aspirar?, ¿Una vida de negación y culpa? No, gracias!"

La voz de Howard cayó a su nivel de más bajo registro. "Tú no sabes nada acerca de lo que teníamos, niña". Todo su cuerpo empezó a temblar. "Había más de tu madre, que el estar enferma".

"Y hay más en mi relación con Devlyn que el hecho de que las dos seamos mujeres. Por favor, papá. Por favor", susurró con voz entrecortada, fusionada con ira y dolor. "Por lo menos podemos intentarlo".

"¿Intentar qué?" Su voz era opaca.

Ella parpadeó varias veces, insegura de saber de si él estaba siendo sarcástico o grave. Vamos, papá. Por favor. “Las cosas no tienen por qué ser así de difíciles. Ellos no lo hacen. Podríamos tratar de ser una verdadera familia ", dijo, con un toque de resignación en su voz. Podía ver que ella no estaba entrando a través de él. Una pared se había colocado entre ellos, y cada vez que ella subía a la cima, él estaba allí para derribarla.

Para el parecer de Lauren, una verdadera relación con uno solo de sus padres siempre estaría fuera de su alcance.

“¿Al menos, podríamos tratar de saber, si nos entendemos, el uno al otro, verdad?' Francamente, ella no podía estar más segura.

La comisura de la boca de Howard se arqueó hacia arriba, una sonrisa reticente mostraba profundas arrugas alrededor de sus ojos. "Pero no te das cuenta, querida? Eso es lo malo. Ahora que tu mamá se ha ido, no hay nada que nos mantenga unidos. Nunca has pensado mucho en mí, y para ser honestos, nunca he tenido la menor idea de lo que estaba pasando dentro de esa cabecita tuya”. Encogió unos de sus hombros uno de sus hombros y tragó saliva antes de admitir: "Somos extraños que alguna vez vivieron en la misma casa y que tenían el mismo color de ojos”.

Lauren recibió las palabras, sintiendo como si le hubieran dado un golpe en el pecho con una tabla gruesa. "Yo no te conozco más de lo que tú me conoces, y comprende que es mucho de lo que este hombre pueda manejar", murmuró torpemente, tratando de no pensar acerca de lo que las palabras le estaban haciendo a su hija. Tan cierto como que se quedó allí, bajo la puesta del sol, él sabía que lo estaba diciendo era hiriente. Pero, sin embargo, en el fondo de su corazón, creía que eso era lo mejor para los dos.

"Oh Dios, papá…"

"No", dijo con firmeza. "Tú has dicho tu parte. Ahora me toca a mí”.

La boca de Lauren se cerró de golpe, a un reflejo de la orden de su padre.

"No voy a fingir que apruebo esta especie de locura que estamos viviendo ahora. Lo he intentado, lo juro, pero es un error y no puedo convencerme de lo contrario. Dices que no están haciendo daño a nadie, pero eso no es cierto”. Sus ojos se endurecieron un poco”. Me duele saber que he hecho un trabajo tan lamentable en enseñarte lo bueno y lo malo, que ni siquiera entiendo por qué estoy molesto ahora”. Las lágrimas que brillan en sus ojos, durante varios minutos, finalmente pudieron salir. "Deja de golpear a un caballo muerto, Lauri". Él suspiró, cansado hasta los huesos. Con un movimiento de su muñeca, tiró el cigarrillo al suelo y lo aplastó bajo su zapato.

Howard olfateó conscientemente, enfadado consigo mismo por la muestra de emociones frente a esta mujer segura de sí misma, quien era sólo una sombra del parecido con la muchacha que él había criado. O tal vez esto es lo que ella había sido todo el tiempo. Y, de alguna manera, simplemente se lo había perdido. Una sonrisa acuosa tiró de sus labios con un repentino destello, al recordar a una testaruda chica que exigió se le permitiera jugar béisbol con los chicos en de la calle, incluso después de que la había perseguido más veces de las que podía contar. Ella había molestado a los chicos durante tres veranos antes de que la dejaran hacerlo. "Siempre fuiste demasiado obstinada para tu propio bien”.

Para sorpresa de Lauren, él se acercó y dio un tierno beso en la mejilla. Ella sintió la aspereza de su mejilla sin afeitar contra la suya y la calidez de sus manos fuertes agarrando sus antebrazos, antes de que él diera un paso atrás y ladeara la cabeza hacia un lado.

"Por primera vez en tu vida, escucha a tu papá". Él la cubrió con una mirada triste, derrotada, que la atravesaba, haciendo que su estómago se torciera dolorosamente. No había ira en su mirada, sólo resolución. "Abandona eso…", señaló con una mano marcada por una vida de trabajo manual, "…en el pasado donde pertenece. No encontrarás aquí lo que estás buscando. Regresa a casa”.

La lengua de Lauren se congeló aún en su boca, mientras observaba a su padre, que se alejaba deambulando hacia la puerta trasera. Dio un paso para seguirlo, pero se frenó y se detuvo mientras sus palabras resonaban en su cabeza. "Tú no vas a encontrar ahí lo que estás buscando”. La pantalla de la puerta se cerró de golpe detrás de él y los ojos de Lauren se estrecharon. Dios.

Adiós, papi.

***
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 4th 2013, 7:18 pm

Dev se sentó en el escritorio de la habitación del hotel, haciendo su mejor esfuerzo para concentrarse en el montón de trabajo frente a ella. Se suponía que debía estar estudiando los efectos del calentamiento global y las emisiones de combustibles fósiles y lo único en que podía pensar era en Lauren. Su amante había insistido en ir a Tennessee sola, diciendo que su relación, o la falta de la misma, con su padre era algo que necesitaba enfrentar y que Devlyn necesita quedarse donde estaba y concentrarse en su trabajo.

Sin embargo, después de que Lauren había salido de Washington, Devlyn pensó que había cometido un grave error. Ofrecer apoyo emocional a su pareja, cuando ella realmente lo necesitaba era parte del trabajo de Devlyn. En su mente, de hecho, se trataba de una gran parte de lo que significa ser verdaderas compañeras. En el mundo real de Dev, era a veces una enorme vieja, excéntrica y mal humorada. Con demasiada frecuencia, hubo casos en los que simplemente ella no podía estar donde se le necesitaba. Hoy, sin embargo, después de una gran cantidad de planificación de última hora y unos pocos gritos, iba a ser la mujer que estuviera allí para su pareja si la necesitaba o no. Así que allí estaba ella, pasando la noche en un hotel de aeropuerto, simulando que estaba haciendo algo más que preocuparse.

Dev había ordenado que el Servicio Secreto fuera lo más discreto, como fuese humanamente posible. Un equipo completo de agentes que actualmente vigilaban en ambos lados las habitaciones de Lauren y en el hall. Ella había jurado sobre la vida de su madre que no pondría un pie fuera de la habitación de Lauren, sin que le permitiera tener aunque fuese un solo agente en cada extremo del pasillo, y no directamente en su puerta. Al llegar al hotel, se colocaron cámaras de seguridad adicionales y vidrio a prueba de balas habían sido empotrados en el interior de las ventanas del hotel, haciendo la habitación lo más segura posible, dadas las extremas limitaciones de tiempo. Nadie sabía que ella estaba en Tennessee, por lo que rechazó lo que Dev le ofrecía temiendo a que fuese descubierta teniendo a seguridad alrededor de ella a cada instante. Tenía que haber algo en sus vidas que pudiera ser remotamente normal.

Se levantó de la mesa. Devlyn vagaba por la habitación, mirando el reloj en la mesilla de noche. Impulsivamente, levantó la mano y golpeó la pared. "Vamos, muchachos".

La puerta de la habitación contigua se abrió y entraron dos agentes, revisando por todas las áreas, con sus manos en posición de sus armas.

"Whoa". Devlyn levantó las manos en un gesto conciliador. Bien, Dev, eso fue estúpido. "Estoy bien".

Ambos hombres se relajaron visiblemente. "¿Hay algo que usted necesite, señora Presidenta?" uno de los hombres preguntó.

Dev frunció los labios. "Tengo que hacer algo que probablemente me meterá en problemas”.

"¿Señora?" El agente hizo todo lo posible para no fruncir el ceño. "¿Vamos a alguna parte?"

"Para una casa de ladrillos, de dos habitaciones en la calle Hancock". Ella comenzó a caminar hacia la puerta, notando que los pies de los hombres parecían clavados en el suelo. "Vienen?" llamó por encima del hombro. “¿O tendré que llamar un taxi?”l Dev oyó lo que estaba segura era una maldición suavemente murmurada antes de que los hombres se colocaran delante de ella, y se dirigieran al pasillo.

El sedán oscuro cruzó por la calle lentamente, deteniéndose finalmente cuando Devlyn dio unos golpecitos en la ventana.

Jack había recibido un informe que explicaba el giro de los acontecimientos y estaba en la puerta de Devlyn en el momento en que el vehículo se detuvo por completo.

En el crepúsculo que se decoloraba, ojos curiosos contemplaron la casa de infancia de Lauren. Devlyn sintió una punzada en lo profundo de su pecho, a la visión un poco sombría. Pero por una vez más, su cronometraje era perfecto y Lauren apareció por detrás de la casa.

La biógrafa tenía la cabeza inclinada, claramente sin prestar atención a su alrededor. Su cabeza se levantó cuando oyó cerrar de golpe la puerta de un automóvil. "Oh, Dios”. Su respiración la abandonó de prisa cuando vio a Devlyn. Durante unos segundos ella estuvo de pie inmóvil, mirando Devlyn con vergüenza quien tenía las manos en sus bolsillos, entonces corrió hacia ella.

Dev abrió los brazos, gruñendo un poco por el impacto del cuerpo Lauren. "Oye", le susurró, "está bien".

Varios vecinos notaron lo que estaba sucediendo en el frente de la casa, que ahora era un símbolo de la ciudad de Nashville, y se agruparon groseramente en sus pórticos, mirando embobados.

Instintivamente, los agentes se agruparon en torno a sus protegidas, dando la espalda a la pareja y dejando unos pocos metros, para dar a las mujeres toda la privacidad que fuera posible.

Devlyn miró hacia arriba para ver Howard Strayer de pie en las sombras, detrás de la puerta de tela metálica, mirando. Sentía la respiración forzada de Lauren contra ella y apretó la mano de la mujer más joven, enviándole la mirada más glacial que pudo. Rata-bastarda-cobarde.

Lauren dejó caer los brazos y le dio una rápida palmada al estómago de Devlyn, antes de dar un pequeño paso hacia atrás. Ella levantó la cabeza y miró a Devlyn con ojos rojos e hinchados. "Hola", dijo con voz ronca.

Dev tragó cuando sintió que se le encogió el corazón. "Hola". Mierda. Para empezar, debí haber venido aquí contigo. No me hablarás la próxima vez, Lauren.

"No esperaba verte aquí”.

Los ojos de Dev giraron y se estremeció por dentro, con la esperanza de que Lauren perdonara su intromisión. "Yo ... bueno, pensé que tal vez ... err ..”.

En algún lugar, Lauren encontró una pequeña sonrisa, agradecida. Buscó a Devlyn de nuevo y hundió el rostro contra la piel cálida de su cuello. "Te amo", le susurró con sencillez. "Y gracias. Estoy tan contenta de que no me escuchaste". Ella sintió que una sonrisa silenciosa sacudía el largo cuerpo, presionado fuertemente al suyo, y ella avariciosamente se impregnó del calor y la comodidad que ella encontró allí, agarrándose a Devlyn como si fuera una cuerda de salvamento. "Supongo que nunca esperaste oírme decir eso, ¿eh?" Tragó con dificultad. "Iba a ver si podía conseguir un boleto a casa, para más temprano. La idea de estar sola esta noche me estaba poniendo mal”.

Dev le acarició lentamente la espalda y colocó tiernos besos en la parte superior de su cabeza. "No estás sola, cariño”.

Un agente, discretamente, hizo un gesto hacia el vehículo, que se encontraba en funcionamiento. No estaba seguro de estar de pie a la intemperie.

Sobre la cabeza de Lauren, Devlyn asintió.

"Creo que no hace falta que te diga cómo fueron las cosas". Lauren, finalmente susurró después de unos momentos de cómodo silencio. "Él nunca me va a perdonar. Después de tanto dolor en nuestras vidas, te juro que no entiendo cómo me puede escatimar mi honesta felicidad”.

Dev suspiró. "Él simplemente no entiende”.

Lauren asintió con la cabeza contra el hombro de Dev. "Yo... yo sé que es estúpido. No es que alguna vez estuviéramos tan cerca". Ella olfateó un par de veces. "Esto no debe sentirse peor que todos esos años en los que apenas nos veíamos unos a otros, pero lo es. No es muy diferente. Pero... “Ella movió la cabeza con frustración. "Pero él sigue siendo mi padre y yo ya perdí mi oportunidad con mamá”.

"Tal vez", hizo una pausa Dev, que no quería ofrecer banalidades inútiles. "Tal vez las cosas pueden ser diferentes algún día”. Lentamente acarició la espalda de su pareja. "El tiempo se encarga de un montón de cosas, Lauren".

"Mmm...” Lauren dejó escapar un suspiro tembloroso. "Tal vez". Ella dio un beso en la mandíbula de Dev y resueltamente, se dijo, miraría hacia adelante a partir de este momento. Por mucho que le doliera, su padre estaba, al menos en cierta medida, en lo correcto. No quedaba nada para ella aquí, ahora. "¿Qué estás haciendo aquí?" murmuró contra el cuello de Dev.

Devlyn le dio una sonrisa de medio lado y dejó que todo el amor que sentía se reflejara en sus brillantes ojos azules. "Estoy aquí porque aquí es donde tenía que estar”. No puedo hacer nada para solucionar este problema, cariño. Pero... sí, tal vez. Sólo que tal vez conozca a alguien que pueda.

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 8th 2013, 3:51 pm

Devlyn entró en el baño de su habitación de hotel en Nashville, su teléfono celular en la mano. Las luces estaban bajas y su amante estaba roncando suavemente, con una expresión cansada, triste que estropeaba su rostro incluso en el sueño. "Por favor, que esté ahí”.

"Hola," una voz soñolienta se escuchó.

"Hola".

"Devlyn?" Las palabras salieron rápidamente ahora. "¿Te pasa algo? Es media noche”.

"No, bueno... más o menos. Pero físicamente, por lo menos, todos estamos bien".¿Por qué estás susurrando, entonces?"

Devlyn podía oír el sonido de los resortes de la cama crujiendo en el auricular ultra sensible que llevaba. "Quiero mantenerlo en privado”.

Una larga y silenciosa pausa.

"Muy bien".

Dev suspiró. "Gracias. Necesito un favor. Necesito a alguien que... bueno, tiene que ver con Howard Strayer”.

Un par de ojos claros se estrecharon.

"Sigue...”

***

Miércoles, 29 de junio 2022

Dev tomó un sorbo de un vaso de té helado y desde el porche de la casa de sus padres vieron la puesta de sol que pintaba el mundo en colores rojizos. Ella empujó con los pies, sólo lo suficiente para mantener la oscilación del pórtico en un movimiento suave. A cien metros de distancia podía ver la gran y resistente tienda, que se había armado para albergar la breve ceremonia y lo que ella esperaba que fuera, una recepción calurosa y memorable.

A lo lejos, los chicos se reían y jugaban con Janet y Frank. Dev suspiró y movió los dedos de los pies, al darse cuenta que se trataba de lo más relajado que podía tener. Una sonrisa inconsciente, se extendió por todo su rostro, estirando los músculos de las mejillas, y superándose el momento, al tener la sensación de que en su vida, simplemente, no podría conseguir nada mejor que esto - su sonrisa se ensanchó - hasta mañana. "Es difícil de creer que mañana es el gran día", murmuró Dev con un toque de maravilla. "Wow".

Firmes y cálidas manos, comenzaron un masaje en sus hombros.

"¿Estás nerviosa?" Lauren preguntó, inclinándose y rozando sus labios contra la mejilla de Dev.

Dev podía oír la sonrisa en la voz de Lauren, que llegaba desde su espalda. Le tomó la mano, guiándola a su alrededor para que se sentase junto a ella en el columpio. "Todavía no. No me daré cuenta hasta mañana por la mañana. Entonces voy a ser un montón de nervios”.

Lauren se sentó junto a Devlyn y se acurrucó. La madera se sentía fresca y ligeramente áspera contra la parte trasera de sus pantalones mientras se movía en una posición cómoda. Ambas estaban en jeans y camisas de algodón suave, apenas lo suficientemente calientes como para alejar el leve frío de la brisa de la tarde. Ella tomó el vaso de Dev y se sirvió un trago antes de devolverlo. "Mmm".

"¿Y tú, qué tal?" Dev le guiñó un ojo.

"¿Yo, qué?"

"Nerviosa?"

Lauren ladeó la cabeza ligeramente hacia un lado mientras le daba a la pregunta una seria reflexión.

"No”.

Dev parpadeó. "¿En serio?"

Lauren asintió con la cabeza y se rió. "Realmente no . No puedo creer que esté diciendo esto. Pero creo que voy a estar más aliviada que cualquier cosa después de que se celebre la ceremonia de nosotras”.
Ella sonrió con picardía. "Además, estarás unida a mí para siempre”.

"Me lo prometes?"

"Um, hu”.

“Pero todavía podemos fugarnos”.

Lauren observó con cariño la pícara sonrisa de Dev y los suaves pliegues alrededor de los vivos ojos.

“Y tu madre cazándonos para el resto de nuestras naturales vidas? No, gracias”.

Dev se echó a reír y puso su brazo alrededor de Lauren, recordando la primera vez que había intentado un movimiento similar y Lauren le dio un manotazo, pensando que la tentativa era un insecto. Dev la atrajo hacia sí, decidiendo que este nivel de comodidad era mucho, mucho mejor. Y mucho menos aterradora. Ella suspiró. "Tú y yo hemos recorrido un largo camino, Boris. Yeow!"

Lauren pellizcó fuerte a Dev en un costado, por usar su nuevo Nombre-Código del Servicio Secreto.

"No es agradable", se quejó ella, con ojos entrecerrados. "¿Por qué tengo que ser Boris?"

Porque encaja. "No tengo idea", dijo Dev inocentemente, contenta de que Lauren no la estaba mirando a la cara.

El año pasado habían sido Súper Ratón y la Mujer Maravilla. Este año, eran Boris y Natasha. Dev se preguntó si el agente a cargo de nombres en clave iba a torturarla por el resto de su mandato en la Casa Blanca. Lo sospechaba. La mujer alta se rió de nuevo y acercó a Lauren, besando su frente.

"Puede reírte ahora, querida", pero si no tengo un mejor nombre-código la próxima vez, te haré personalmente responsable”.

"Bueno, eso es justo", murmuró con sarcasmo, Dev. Pero ella seguía sonriendo mientras empujaba su pie contra el porche de nuevo, haciendo que oscilara suavemente. "Te amo".

Lauren dio la vuelta y besó la garganta de Dev. "Mmm... También te amo", murmuró como en sueños.

"Pero hablándome dulce ahora, no te salvará más tarde, si termino con otro nombre horrible".

"¿Qué podría ser peor que el de Boris?"
Lauren soltó un bufido. "Ni siquiera digas eso. No pensé que podría haber algo peor que Súper Ratón".

"Vi la lista una vez," hizo una pausa Dev, ya que hábilmente utilizó su lengua para remover un cubo de hielo de su vaso. Ella comenzó a masticar. "Era de los nombres que el Servicio Secreto estaba considerando para mí. Confía en mí", una ceja elegante se levantó, “esto puede empeorar”. Ella buscó en el cubo y Lauren se rió entre dientes. “¿Qué?”'

"¿Sabes lo que dicen acerca de masticar hielo, ¿no?"

"Es divertido?"

"No”. Se burló y le palmeó el muslo cubierto por el jean junto al suyo. "Supuestamente, es un signo de frustración sexual”.

Dev miró horrorizada. "Bueno, están equivocados, sean quienes sean. No estoy frustrada sexualmente”. No había oído a Janet subir las escaleras, y las mujeres casi saltaron de su piel cuando habló. "Sólo espero que eso sea cierto”. Se apoyó en la barandilla del porche y cruzó los brazos sobre el pecho. "¿Cuándo fue la última vez que ustedes dos...” Janet movió las cejas, y luego miró fijamente a Dev para pasar a Lauren. "Ya saben".

"¡Mamá!" Dev casi rompe su vaso, al dar la vuelta para poner las manos sobre las orejas de Lauren.

"No sigas".

"Bien". Janet acarició la mejilla rojo brillante de Lauren. "Yo realmente no lo quería saber de todos modos. Pero me alegra saber que eres una mujer satisfecha, diabla. De esa manera no les importará no pasar la noche juntas, esta noche”.

"Mierda, no lo haré!" Dev explotó.

"Sí", intervino Lauren con fuerza. "A mi me importa".

"Está bien, ustedes dos, no hagan que busque la cuchara".

"Mamá..”.

Frank Marlowe subió al porche con Aarón encaramado sobre sus hombros, Christopher y Ashley en la retaguardia. "No, ahora diabla, escucha a tu madre”. Unos segundos y Gremlin y princesa estaban rodeando los pies de Lauren, en busca de un buen lugar para sentarse.

Gremlin decidió que el pie de Dev parecía un colchón muy bueno. El bicho gordito se dejó caer allí, ganando un gruñido sub-vocal de Dev. Gremlin gruñó.

Frank sonrió. "Tenemos una tradición que siempre se respeta, Devlyn. No vayas a desviarte de ese plan ahora. Además," le hizo un guiño, "es para la suerte”.

Dev rodó sus ojos y soltó un suspiro exagerado.

Lauren se rió entre dientes y frotó la espalda de su amante. "Yo no creo que ella duerme muy bien sola”.

"Muy cierto". Dev asintió con la cabeza mientras miraba a su madre, con la esperanza de que se apiadara de ella. Cuando su madre no mostró signos de ceder, los ojos Dev se estrecharon. "Tú no quieres que yo esté de mal humor por la falta de sueño. Sé dónde está el botón”.

"¿Qué botón?" Ashley preguntó con inocencia.

"No te preocupes", contestó Janet rápidamente.

Frank se echó a reír ante la mirada poco disimulada de indignación mezclada con impotencia que coloreó la cara de su hija. "Lo siento, apestosa. La suerte no está contigo esta noche. Vamos, los chicos y yo te guiaremos hasta la cabina”.

Ashley contestó hacia las escaleras y tomó la mano de Lauren. " Yo y la abuela, vamos a estar con Lauren en la casa”.

"La abuela y yo", Lauren y Janet corrigieron al unísono, mirándose la una a la otra e intercambiando pequeñas sonrisas, un poco avergonzadas.

Desconcertada, Ashley arrugó la cara. "No, yo soy".

Lauren sonrió a la chica. "Te lo explicaré más tarde”.

Dev no quería, pero a regañadientes, cedió con un gemido y se levantó. "Está bien, puedo ver que toda la familia está en esto, así que voy a renunciar ahora y ahorrarles a todos algún tiempo”.

Ella le tendió la mano a Lauren. "¿Puedo por lo menos darle las buenas noches a ella?"

"Claro, adelante", dijo Aarón desde los hombros de su abuelo.

Lauren se mordió el labio para no reírse mientras observaba Devlyn estár allí, esperando con impaciencia todas las personas salieran para que pudiera darle un beso de buenas noches.

Dev miró a sus padres. "Bien". Ella se inclinó y besó a Lauren profundamente antes de dar vuelta sobre sus talones. Ella comenzó a descender los escalones del porche, luego cambió de idea a mitad de camino y se detuvo en la parte inferior. Ella se volvió y miró a Lauren con ojos de amor, azul fuego.

La mujer más joven le resultó difícil no desmayarse en el acto. "Te amo. No puedo esperar a mañana”.

"Yo también", se oyó decir a sí misma Lauren, cuando se acercó a Devlyn.

Dev sonrió y se inclinó un poco hacia adelante, apoyando su mano en la barandilla mientras se estiraba para robarle un último beso antes de bajar las escaleras. Hablaba sin darse la vuelta.

"¿Alguien quiere dormir conmigo esta noche?"

Lauren estaba tan cerca de gritar "Al infierno, sí!" que tuvo que sujetar su mano sobre su boca, para diversión de Janet.

La mujer mayor no podía dejar de reír con indulgencia.

Frank hizo una mueca al sacudírsele los tímpanos por el sonido de gritos infantiles cuando Aarón comenzó a subirle por la espalda.

"¡Yo! ¡Yo también! Quiero venir", gritó Aarón y Christopher, comenzaron a trepar hacia Devlyn.

Ashley parecía rota, mirando entre su madre y Lauren con los ojos ligeramente presas del pánico. La mujer rubia sonrió amablemente a la chica y pronunció un silencioso "gracias". Entonces ella hizo un gesto hacia Dev con la barbilla y le guiñó un ojo. "Adelante. Habrá un montón de noches sólo para nosotras, caramelito". Afectuosamente, acarició el suave pelo oscuro de Ashley. "Te lo prometo”.

Ashley sonrió y corrió hacia las escaleras. "Yo también, mamá!" gritó, alcanzando rápidamente a sus hermanos.

Frank envolvió con su brazo los hombros de Lauren siendo los restantes ocupantes del porche, observando cómo los niños de Devlyn se precipitan hacia ella, ansiosos por su tiempo y atención, dos cosas que eran muy raras en la vida de la Presidente.

Gremlin se sentó junto a su amante, dejando que princesa se fuese corriendo hacia los niños. Era difícil ser verdaderamente flojo en compañía de una pareja a veces exigente.

"Una última noche de libertad para ti, no?" le dijo Frank a Lauren, preguntándose si la joven escritora sabía exactamente en lo que se estaba metiendo al casarse con el clan Marlowe.

La comisura de la boca de Lauren se contrajo mientras, con su mirada, seguía a sus seres queridos. Ella suspiró. "Ya he tenido libertad, Frank. No todo es tan bueno como parece. Aquello de allí ..”. - Hizo una pausa y se unió a Janet en una ronda silenciosa de risas, cuando Devlyn trató de recoger tanto Aarón y Christopher, al mismo tiempo, terminando en el piso sobre su trasero, en el medio de la sala. A continuación, Ashley se arrojó sobre el montón. Dev levantó la vista, mostrando a Lauren una sonrisa radiante... justo antes de darle un tirón a la camisa de Christopher y comenzar a hacerle cosquillas sin piedad.

A Lauren el corazón le dio un vuelco al ver tanta felicidad. "Eso es lo bueno”.

***
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 10th 2013, 6:21 pm

Jueves, 30 de junio 2022

Dev paseaba arriba y abajo, se detuvo, se pasó los dedos por el pelo y luego caminó un poco más.
Momentos antes, le había ordenado a todos los miembros del personal, a excepción de David, que
salieran de la casa de sus padres, y los niños de la planta baja. Estaban volviéndose loca.
Normalmente compuesta y confiada, estaba nerviosa como el infierno y no podía controlarse para
tratar siquiera de ocultarlo.

No había visto a Lauren toda la mañana, su estómago estaba hecho nudos, el tiempo se había puesto
desagradable, y ella estaba muy segura - sobre todo porque se lo había dicho deliberadamente
Michael Oaks - que ninguna cantidad de maquillaje iba a ocultar los círculos oscuros alrededor de los
ojos.

La última noche había estado llena de sueños inquietos, ninguno de los cuales, para su frustración,
podía recordar. "Apuesto a que dormiste como un tronco, Lauren," murmuró, sin duda celosa de que
su amante no le afectaba sus ocasionales separaciones nocturnas, tanto como a ella. Devlyn nunca le
había gustado dormir sola, y no podía contar el número de noches en que se había colado en la
habitación de sus padres y se metía entre ellos. Una sonrisa tocó sus labios con el reconfortante
recuerdo.

Ella se subió las medias, maldiciendo la entrepierna cada vez más floja. Se dejó caer en la silla junto a
la ventana del dormitorio de su infancia, haciendo muy poco para calmar sus nervios, con sus suaves y
relajantes tonos azules. Devlyn se dio cuenta, al principio, de que después que comenzó a traer a
Samantha a casa, ella había detenido por completo, el venir a esa habitación después de graduarse y
habiendo tenido una cama tamaño queen.

Pero allí estaba ella, justo como lo recordaba. Una cama doble extra-larga estaba colocada
perfectamente en la esquina. Mapas del mundo e imágenes de lejanos y exóticos lugares que había
soñado con visitar adornaban las paredes. Fotos de sus padres y primos colocadas cuidadosamente en
el dosel debajo de su ventana. Sus estantes estaban repletos de libros de bolsillo y salpicado de
algunos trofeos que había ganado durante su carrera atlética en la escuela secundaria. Incluso olía
como las velas de fresas a las que le había tomado el gusto en sus años de adolescencia mezclada con
un leve indicio de Brasso, que utilizaba para pulir el busto de águila que había colocado con orgullo en
su escritorio. Esbozó una sonrisa al ver la estatua que su madre había mantenido con cariño por todos
estos años.

Con nostalgia, Devlyn se preguntó por qué no había tomado esos tesoros de la infancia, cuando se
mudó lejos de casa. Se estiró y tocó el frío metal, dejando que sus dedos lo calentasen como ella
pensaba. La respuesta llegó a ella con una velocidad sorprendente. Pertenecía aquí, al igual que ella.
Ella asintió con la cabeza un poco para sí misma. A ella le gustaba el hecho de saber que estaba allí
esperando, si alguna vez ella lo necesitaba.

Dev asomó la cabeza entre las cortinas y vio interesada a los servicios de las empresas de catering
haciendo todo lo posible para evitar las gruesas gotas de lluvia, los agentes del Servicio Secreto
entraban y salían de la gran carpa, que parecía ceder un poco por las ráfagas de viento. Tragó saliva, y
prometió matar a Michael Oaks, si esa tienda, que fue idea suya, caía con su familia dentro. Al
infierno, tal vez lo mataría de todos modos, sólo por diversión.

Satisfacer un capricho, sonrió maliciosamente ante la idea.

Un trueno resonó y Devlyn levantó la cabeza hacia el cielo. "Por favor, no dejes que un tornado vuele
la tienda de nuestra boda”. Era todo en broma, pero cuando el trueno retumbó de nuevo, aún más
fuerte, sus ojos se abrieron. Ella comenzó a pensar en todas las cosas que podrían salir mal, y su
corazón empezó a latir con fuerza salvaje. Rápidamente, recitó una larga lista de promesas a cambio
de que toso saliera viento en popa en este día, incluyendo su eterna devoción a su familia, la
Constitución, y todo lo demás que ella considerara sagrado, terminando con una señal sobre el
corazón, "Y por favor, por favor, por favor, no me dejes vomitar delante de todos… Una vez más.
Amén”. Su padre todavía se burlaba de ella acerca de su discurso de apertura en la graduación de su
escuela, a pesar del hecho, de que se había convertido en una oradora pública muy carismática en los
últimos años.

Los nervios empezaron a crecer, al estar sentada y no hacer nada mientras esperaba a que le trajeran
el vestido, se encogió de hombros en una bata de baño que le era un poco pequeña y abrió la puerta
del dormitorio. Mirando por encima de la baranda del segundo piso, vio por las ventanas de vidrio
grande, a David y a su padre sentados en un rincón tomando un café, vestidos en sus trajes de
etiqueta.

"Ooooh...” Arrulló con admiración, tomando una bocanada grande del aroma embriagador. Algo de
eso es para mí? Dev apretó el cinturón de su bata y se encaminó por las escaleras. Tenía el pelo
recogido en una trenza limpia y brillante que caía por la espalda y una ligera capa de maquillaje
estaba perfectamente colocado en su lugar. Ella siempre podía colocarse de nuevo, el lápiz de labios
después de beber su café.

"Cuidado ahí, señorita", criticó Frank con suavidad, mirándola fijamente mientras ella bajaba por las
escaleras, llena de una nerviosa energía, a pesar de no haber tenido un sueño reparador la noche
anterior. "La última vez que hiciste eso, te torciste un tobillo”. Una ceja blanca arqueada. "Además,
no deberías estar vistiéndote?"

Varios pliegues aparecieron en la frente Dev, cuando ella frunció el ceño.

"Mi vestido no está aquí todavía. Asumo que mamá lo trajo. Ella debe estar todavía con Lauren”. Ella
agarró la muñeca de David y miró su reloj. "Estoy empezando a ponerme un poco nerviosa, la boda
debe comenzar en una hora”. Miró a su alrededor. "¿Dónde están los niños?" Entonces, oyó el sonido
de discusiones, chillidos y carreras procedentes de la habitación de al lado y entornó los ojos. "No
importa". Ella tardó sólo dos segundos antes de gritar, "Internado en la Antártida para cualquiera de
ustedes, si no se calman!"

Los niños se rieron ante la familiar amenaza, pero sin sentido. Aún así, se calmaron.

David cogió la cafetera y le sirvió una taza a Dev. "Tu vestido estará aquí pronto, Dev. Siéntate aquí
por unos minutos y relájate”. Empujó el azúcar y la crema hacia ella. "Recuerdo una época en que lo
bebías negro”.

Ella levantó el azucarero. "Lauren nunca había bebido café, hasta después de que me conoció y ésta
es la forma en que ella lo prefiere. Empecé a usar un poco de crema por lo que ahora podemos tomar
el café de una o de la otra, sin ganas de vomitar”.

David sonrió e hizo un rápido movimiento con la muñeca para simular el chasquido de un látigo.

Los ojos Dev se estrecharon. "¿Hay algún problema?"

"Uf. Eso es demasiado empalagoso", bromeó David.

Cejas oscuras levantadas. "Esto del hombre que no le importa compartir el cepillos de dientes de su
esposa”.

"David", Frank le dio una mirada con los ojos entrecerrados. "Como médico, puedo decir con toda
propiedad, que eso es verdaderamente asqueroso”.

La mandíbula de David cayó. "¡Fue una sola vez! Que yo usé el cepillo de dientes de Beth, y eso fue
una vez, después de que yo perdí el mío en un viaje de campamento y nadie me deja olvidarlo”. Dev
sonrió a su jefe de personal, quien mantenía una mirada de indignación. Era más fácil concentrarse en
él, que en lugar de sus propios nervios que vibraban. Ella preguntó: "¿Cuánto tiempo ha pasado,
desde que Beth te hace dormir en el sofá, por eso? ¿Hmm?"

David abrió la boca para contestar. "Bueno…"

“Basta ya de cháchara”, interrumpió, Dev. "No me voy a casar en bata". Ella miró a David, de repente
sintiéndose un poco insegura. Tal vez debería haber prestado más atención a la planificación de este
evento. "¿Cierto?"

David parpadeó. "Por supuesto que no!"

"Entonces, ¿Dónde está mi maldito vestido?"

Frank le preguntó: "¿No lo has visto?"

Dev negó con la cabeza con movimientos cortos y espasmódicos, haciendo notar claramente, su
agitación. "Sólo tomaron mis medidas," con la mirada estrecha, "una docena de veces. Nunca lo he
visto”. Volvió los ojos de pánico a David. "¿Qué pasa si el diseñador se olvidó y tiene miedo de
admitirlo?"

Con un exagerado suspiro, David sacó su teléfono celular y marcó. Habló en voz baja por el pequeño
dispositivo y a continuación, lo cerró poniéndolo sobre la mesa. "Está en camino ahora mismo. Tu
madre lo traerá después de que ella se encargue de algún invitado especial". El hombre alto se
encogió de hombros.

Dev se rió entre dientes. "¿Desde cuándo es la tía Myrtle especial? La última boda a la que la mujer
fue, alguien le dijo que llevara alpiste y que bañara a la feliz pareja, el pájaro viejo y loco, tiró toda la
bolsa a la novia y la dejó inconsciente. La fiesta boda entera terminó en la sala de urgencias,
esperando a que mi primo a venir”.

David miraba a Devlyn. "Es una historia real?", preguntó con incredulidad.

Frank suspiró. "Lamento decir que es cierto. Tía Myrtle es uno de mis parientes más interesantes”.

"Supongo que eso responde a mi pregunta," murmuró David, tomando otro sorbo. "Voy a hacer que
seguridad la revise de camino acá. De todos modos, de acuerdo con el Agente Tucker tu madre estará
aquí en tres minutos”.

Dev dejó escapar un gruñido muy pequeño. No quería llegar tarde a su propia boda.

"Por cierto," dijo David, "la zona de exclusión aérea está definida”. El fuerte bramido de un trueno,
retumbó. "No es que los diarios quieran poner en riesgo sus helicópteros con este tiempo, de todos
modos. Entre esa orden y el clima, vas a tener una boda casi normal".

"Gracias a Dios”. Dev se dejó caer en su silla. Ella miró de nuevo el reloj de David, echando de menos
a Liza y sus siempre presentes avisos y agenda electrónica. "¿No se han cumplido los tres minutos
todavía? Quiero ver el vestido que me está costando una pequeña…"

"Ejem”. Frank se aclaró la garganta y dio a su hija una mirada. Dev se ruborizó. "Lo siento, papá”.
Escondió la mirada en su taza de café. "Eso te está costando una fortuna”. Frank le dio una pequeña
sonrisa. "Diabla, ¿Tú realmente crees, que con todas las personas que trabajan para hacer de este día
un éxito, entre ellas tu madre, algo vaya a salir mal?"

Los hombros de Dev se desplomaron. "Lo sé, papá, amo tanto a Lauren, que quiero que esto sea
perfecto para ella. Y uno siempre espera que algo vaya a salir mal en el día de la boda. Y…"

"No digas una palabra más", advirtió Frank, colocando los dedos sobre los labios de Dev. . "No le des a
los duendes de la boda, ninguna idea, ¿de acuerdo?"
"Buena idea", murmuró Dev, contra sus dedos.

La puerta se abrió y Janet entró con una enorme bolsa de ropa. Ella llevaba un traje de color crema, y
bajos murmullos apreciativos - que ella estaba demasiado ocupada para escuchar - burbujearon
desde Frank y David. Se lamió los labios y respiró hondo antes de dirigirse a Dev. "Ahora, cariño...”

"¡Oh, Dios mío!, ¡Oh, Dios mío!", Dev saltó de la silla. "Eso es malo. Nunca debes iniciar una oración
con estas palabras a menos que sea malo”. Volvió los ojos muy abiertos sobre David, que no hizo
nada para apoyarla.

"Muy mal...” David, estuvo de acuerdo rápidamente.

"¿Qué es?" Frank le preguntó con impaciencia, levantándose de la mesa, aflojando la corbata de lazo
mientras se movía hacia Janet.

Janet cerró los ojos y puso la bolsa de ropa sobre la mesa. Luego dio un paso atrás, como si la bolsa
estaba llena de explosivos. Instintivamente, todos en la sala imitaron sus acciones.

Agarrando el bolso negro, Devlyn empezó a sudar. "Oh, Dios. Oh, Dios", repitió ella, aturdida.

"Ya dijiste eso”.

"Cállate, David, o vas a usar lo que hay en esa bolsa".

La voz de Dev era tan amenazadora como nunca la había oído, y el pelirrojo regresó al evaluar la
sinceridad de su jefa. Tragó saliva y miró la bolsa. "Oh, Dios mío. Oh, Dios mío”.

"Vamos, vamos", dijo Frank razonable. "¿Qué tan malo puede ser?"

Tres pares de ojos incrédulos hicieron su camino.

"De verdad", insistió. "Seguro que lo has visto antes esta mañana, Janet. Tú…"

"No", corrigió Janet rápidamente. "Ese maldito diseñador se puso todo sensible cuando yo quería
verlo. Hizo un berrinche y empezó a llorar. A llorar!"

"Lágrimas de verdad?" Frank preguntó, asombrado.

"Lo juro por Dios", contestó Janet, retorciendo las manos. "Había mucho que hacer y Michael me
aseguró que Dev había aprobado todo. Pero…"

"¡Basta!" se quejó, Dev. "Mamá, ¿puedo considerar que vistes en la bolsa?"

Janet asintió miserablemente, su labio inferior temblaba, aunque Dev no podía decir si era de risa o
por lágrimas. "Que Dios se apiade de mi pobre alma".

"¿Dónde está el licor?" David preguntó en voz alta, en su camino a la nevera para ver qué podía
mendigar. "Necesito un trago".

El brazo de Dev salió disparado, y agarró a David por la solapa. "Oh, no, no lo harás. Estás a punto de
abrir la bolsa y mostrarme lo que voy a usar en el día más importante de mi vida".

"Una sonrisa?" , dijo David, tratando de salvar un poco la situación con buen humor.

"Sólo si puedo llegar a matar a alguien”.

"Abre la bolsa, Frank," instruyó a David, moviéndose rápidamente lo más lejos de Devlyn que pudo.
¿Dónde estaba Beth cuando la necesitaba? Ella podía afrontar a Dev si tuviera que hacerlo, mientras
que él corría y se escondía detrás del Servicio Secreto.

"Por el amor de Dios! Qué demonios sucede con ustedes? Es sólo un vestido”. Frank rápidamente
abrió la cremallera de la bolsa y, con algo de esfuerzo, sacó el vestido, en realidad sin tomarse el
tiempo para mirarlo mientras tiraba de él. "Aquí". Lo levantó, y le falló la voz. "Ve".

Suspiros colectivos recorrieron la sala.

"Santa mierda!" Frank exclamó, dejando caer el vestido como si estuviera en llamas.

La mente de Janet corrió mientras trataba de pensar en algo, cualquier cosa, para que Devlyn se
sintiera mejor. "Bueno, es... eh... de color rosa y... emm..”.

"Afeminado," completó David. "En realidad, sorprendentemente grave y definitivamente…
afeminado".

"Dulce Madre de Dios!" Los ojos de Dev eran del tamaño de platos. No estaba segura si romper en
llanto o risa. Tal vez acababa de hacer ambas cosas. "¡No!" Se arrastró lejos del vestido como si fuera
una mortaja. "Esperen". De repente se detuvo”. Ustedes realmente no pensarán que yo me voy a
poner esto, ¿Verdad?"

Miró esperanzada a su madre, que no podía mirarla a los ojos. "No me lo puedo creer!" De ninguna
manera! ¡No! No voy a usar eso para mi boda. Voy a verme como el Hada Madrina de Cenicienta... el
desastre!"

"Pero me gustan las flores en disquetes grandes pegados a las mangas". Dijo David adicionalmente,
sonriendo con ironía a la mirada asesina de Dev. "Me recuerdan a esas cosas que ponen en el suelo
de la bañera para evitar resbalones. Sólo que los están en mi casa se ven mejor".

"No voy a hacerlo", anunció Dev, levantando la barbilla. "No lo haré”. Movió su dedo hacia su madre.
"Y tú no me puedes obligar. No me importa si llevó 29 horas de trabajo brutal. No. No. No”.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 11th 2013, 6:14 pm

"Cariño", tranquilizó Janet. "La boda comenzará en 20 minutos. Puedes usar los pantalones que van
con el traje, supongo. O simplemente seguir adelante y llevar el vestido, que tiene su estilo... umm...
en alguna parte, estoy segura”. Pero la nota dudosa en su voz era clara. "De todos modos,
simplemente no tenemos tiempo para encontrar otra cosa. Eres demasiado alta para vestirte con algo
mío”.

"Tal vez no es que yo sea demasiada alta", dijo Dev deliberadamente. "A lo mejor es que tú eres
demasiado corta. ¡Ay!" Ella no fue lo suficientemente rápida para alejarse del pellizco de los dedos de
su madre.

Devlyn comenzó marcando ejemplos con los dedos. "Jeans. Pantalones de gimnasia. Mi ropa interior.
La ropa interior de David. El culo al aire, desnuda en pelotas. Todas estas opciones son mejores que
ese vestido!"

"Devlyn", comenzó David, tomando una respiración profunda, con la esperanza de que su póliza de
seguro de vida estuviera al día, "Toby Yagasuki es el diseñador más famoso de Japón y el primo del
emperador. El emperador llamó para decir lo honrado que estaba que hubieses seleccionado a ese
diseñador para esta memorable ocasión y el honor que representaba para su familia, así como su
nación. El mes que viene comienzan las negociaciones comerciales en Tokio. Si tú no usas este
vestido… Bueno, detesto decirlo, pero podría obstaculizar todo lo que estamos tratando de hacer
allí”.

En ese momento, Ashley, Christopher y Aarón irrumpió en la habitación. Los chicos estaban en
pequeños trajes negros, su pelo rubio peinado hacia atrás y sus mejillas regordetas ruborizadas de
jugar más de lo habitual mientras que todos los adultos estaban preocupados. Ashley llevaba un
vestido color amarillo pálido, con su pelo oscuro suelto sobre los hombros, peinado al igual que el de
su madre.

Por un segundo, Devlyn se olvidó del vestido y sonrió a sus hijos, su mirada estaba llena de orgullo
maternal. "Todos se ven tan guapos", dijo en voz baja.

"Gracias, mamá", cantaba Ashley.

"¿Este es tu vestido?", preguntó Christopher con los ojos muy abiertos.

El hechizo se rompió, Dev hizo una mueca. "Sí".

"Woao," cantó Aarón en voz alta. "Es hermoso".

"Es genial, mamá", estuvo de acuerdo Ashley, de corazón. "No puedo esperar verte en el. Lauren
estará muy feliz”.

"Lo vas a usar, verdad, mamá?" Christopher preguntó, tocando la tela con un dudoso dedo; varios
adultos le habían dicho que la boda estaba casi lista para comenzar. "Es como prometiste. Sabía que
ibas a cumplir tu promesa!"

Dev se cubrió la cara con las manos y gimió su derrota, y envío un deseo en silencio a Lauren que, al
menos, tuviese mejor suerte con su creación especialmente diseñada para el día de la boda.

***

"Deja de maldecir”.

"No lo haré”. La cara de Lauren era la imagen misma de la repugnancia. Ella y Devlyn habían
intercambiado lugares antes por la mañana y ella se estaba vistiendo en la cabina. "Beth, no hay nada
en esta tierra verde de Dios que me obligue a usar esta monstruosidad. Nada".

"No se ve tan mal en cuanto esté un poco lejos”. Beth hizo una mueca, sabiendo que su mentira era
lamentable. "Tonterías. Prefiero ir desnuda. Y no me vengas de nuevo con el pretexto de la
negociación con Japón. Eso no funciona conmigo. Prefiero comprar estadounidense de todos modos.
Yo vi al señor Yagasuki merodeando por acá, temprano. Llevaba Armani y su ropa", señaló ella a sí
misma, "No era brillante, deslumbrante y de un morado horrible!"

"Cállate".

"Tú y Dev dijeron que no al blanco", recordó Beth, posándose frente a un perchero de roble. Ella
estaba vestida con buen gusto, seda, pantalón color café y, por primera vez, se sintió contenta de que
ella aún con 20 kilos más pesada que Lauren, ésta estaba mirando a su traje con envidia.

Con dificultad, Lauren levantó sus brazos armados en púrpura y se frotó las sienes palpitantes. "No
queríamos blanco porque ambas hemos estado casadas anteriormente. No porque yo quisiera verme
como una zorra en este momento”.

"No te ves como una zorra”.

Lauren se le quedó mirando.

“…Mucho”.

“Zorra Yankee”.

Beth no podía evitarlo, ella se echó a reír....

Le encantaba esa forma suave de acento sureño con el que Lauren dijo "zorra" sonaba como "zo-dra".
"Bueno, basta de mentiras. Esa es la cosa más horrible que he visto nunca”.

"Por supuesto que lo es", dijo Lauren razonable. "Michael Oaks está fuera esperando por mí, el muy
bastardo. Debí haber sabido que él pincharía con algo como esto. No va a tener el coraje de hacerlo a
pesar de Devlyn”. Su voz se volvió melancólica. "Estoy segura de que ella se ve impresionante”.

Beth entornó los ojos. "Como siempre".

"Sí". Lauren se rió ronca, sintiéndose inmensamente agradecida por este hecho. "Más o menos como
siempre”.

"No creo que Michael lo hiciera a propósito, Lauren". A Beth no le gustaba mucho estar en la posición
de defender al molesto hombre. Pero en este caso era justo. "¿Has visto os Oscars de este año? Vi un
vestido o dos como este”.

Lauren alzó las manos en el aire. “En las zorras”.

Beth arrugó la frente. "Jesús, Lauren. No eran realmente prostitutas. Sólo que las interpretaron en la
película”.

"¿Viste la película? Eses eran sus trajes!"

Una pequeña risita escapó de Beth.

"Dios, te odio”.

"¿Y quién puede culparte?"

Lauren se puso una mano en la cadera, señaló por su cuerpo y miró a Beth con una expresión
suplicante. "Te animarías a usar esto?"

El vestido era de corte strapples muy bajo, con nada más que plumas para cubrir sus pechos. El
cuerpo del vestido le quedaba como una segunda piel, piel de lagarto para ser exactos. El dobladillo,
que llegaba antes de la rodilla, tenía una raja hasta mitad del muslo, que también estaba cubierto de
plumas de color púrpura.

Beth se mordió el labio inferior. "Ni lo apuestes”.

Lauren asintió con la cabeza. "Ayúdame a salir de esto, entonces. Creo que tengo una falda nueva en
mi equipaje, en la casa principal. Es mejor que los pantalones vaqueros. Devlyn va a entender”.

Beth le ayudó a quitarse el vestido, sólo para hacer una pausa al escuchar que llamaban a la puerta.

La mirada de Lauren hizo un agujero a través de la puerta. "Si ese es Michael Oaks o el diseñador del
demonio, dile que venga ahora mismo”.

"Oh, oh”. Beth se apresuró a la puerta antes de que Lauren tratara de abrirla ella misma. "¿Quién
es?" -preguntó con cautela, con los ojos saltando de la puerta a Lauren.

"¡Somos nosotros!" los hijos Marlowe gritaban con alegría. "Y la abuela", añadió Ashley.

"Déjanos entrar, Beth", llamaba Christopher a través de la madera. "Queremos ver el bonito vestido
de Lauren y las flores”.

El desenfrenado entusiasmo en su voz hizo sonreír a Beth. Había momentos en que los niños, pero
sobre todo Christopher, le recordaba con mucha fuerza de una versión juvenil de cierto apuesto
pelirrojo de quien ella se había enamorado en la universidad.

"¡Sí!" Aarón y Ashley se unieron. Habían sido informados por sus agentes del Servicio Secreto, que
habían tomado posiciones a las afueras de la cabaña, bajo los grandes paraguas, en cuanto a que
cabía esperar en este día. Y los niños estaban tan emocionados, que casi estaban a punto de
desmayarse. Iban a caminar por el pasillo con Lauren, ya que no tendría su propia familia allí para
hacerlo.

Antes de que pudiera responder Lauren, Beth abrió la puerta, y los chicos Marlowe y Janet entraron
rápidamente. Todos ellos se pararon frente a la mujer rubia, mirando.

Janet hizo todo lo posible para no estallar en carcajadas, pero no podía detener las lágrimas que
corrían por sus mejillas por el esfuerzo. Beth echó un vistazo a Janet, que estaba casi convulsionando
en sus esfuerzos por contener la risa, y perdió. Juntas, ambas mujeres se disolvieron en un charco de
histeria.

Lauren se puso tiesa como un palo, trazando un plan para conjurar sus muertes.

"Oh, Lauren!" Ashley exclamó, corriendo hacia ella y casi, pero no del todo, tocar las plumas. Ella
estaba demasiado temerosa de tocar la cosa más hermosa que jamás había visto. "Te ves como una
estrella de cine!"

"Sí. Morado!" Christopher dijo, sus ojos azules brillaban con alegría no disimulada. "¡Wow! Ese
vestido es el mejor!"

"¿Qué tal el de mamá?" Aarón dijo, dando a su hermano un empujón. " También es bonito!"

"¡Lo sé!" Chris frunció el ceño y se mantuvo pegado a Aarón, porque Janet se interpuso entre ellos.

"Es realmente fabuloso", dijo Ashley a Lauren, su voz rezumaba genuino asombro.

Lauren estaba derretida con la sinceridad de la niña.

"No crees que se ve un poco... umm... salvaje?" -preguntó a la niña, cruzando los dedos mentalmente.

Ashley asintió efusivamente con la cabeza. "Oh, sí, es increíble”. Unos suaves ojos marrones miraban
muy abiertos de asombro. “Debes amar a Mamá realmente, si vas a llevar puesto algo tan hermoso
para casarte”.

Lauren cerró los ojos y gimió. Maldita sea. Maldita sea. Maldita sea. "No es justo, Ashley," murmuró
en voz baja. "No es justo!" Los hombros de Lauren se desplomaron.

Beth se secó la cara, con la esperanza de que las lágrimas por la risa, no le hubiesen dañado el
maquillaje. "Supongo que vas a usar “el diseño”, entonces?"

Lauren miró a los tres rostros ansiosos, que la observaban con mucho interés. Ella suspiró. "Sí", gimió
con los dientes apretados. "Lo voy a llevar”. La opinión de estos niños es mil veces más importante,
que la de un grupo de extraños. Sólo espero que Devlyn me perdone. Si ella se ríe... aunque sea una
sola vez, no tendré relaciones sexuales con ella hasta que... bueno, hasta que me excite. Maldita sea,
pero eso no tarda mucho! ¿Qué tipo de castigo sería ese? Se lamentaba en privado, maldiciendo el
hecho de que Devlyn tenía los muslos más hermosos en los que jamás había puesto los ojos.

"Muy bien". Janet levantó la barbilla e intentó mantener la compostura. Se dirigió a Lauren y la besó
con cariño en la mejilla. "Eso fue la cosa más dulce que he visto nunca. Tú eres la madrastra perfecta
para mis nietos, Lauren Strayer. Y te quiero mucho".

Las lágrimas saltaron a los ojos de Lauren. "También te quiero, mamá”. Su voz se quebró un poco en
la última palabra, e incluso, Beth sintió que sus ojos ardían.

Janet asintió y tragó saliva. "Es hora de que tú y mi hija se casen", susurró.

El estómago de Lauren se agitó maravillada por las palabras.

"¿Estás lista?" Preguntó Beth, recogiendo un pequeño ramo de blancas y fragantes rosas,
entregándoselas a Ashley.

"No", espetó a Lauren con ojos muy abiertos, al recordar lo que estaba a punto de suceder. Ella
estaba más que lista para casarse con Devlyn. Era tan real de que iba a casarse, que de repente se
puso nerviosa.

Janet y Beth rieron otra vez. "Entonces ya está todo listo”. Janet dio unas palmaditas en el brazo
desnudo de Lauren.

"Devlyn no dirá una palabra sobre el vestido”. Sus ojos brillaban. "Te lo garantizo. Además, con este
mal comienzo, ¿qué más podría salir mal?"

Un trueno retumbó.

Lauren colocó su mano sobre la boca de Janet. "Ni siquiera te atrevas a preguntar”.

***

Quince minutos más tarde Lauren estaba lista para ir a la tienda. Abrió la puerta de la habitación,
sorprendida al ver que la cabina estaba casi vacía. "Llego tarde?" le preguntó Beth preocupada, ya
que debía bajar por las escaleras.

"Nop. Estás más que a tiempo”.

Janet apareció en la parte inferior de las escaleras, tratando de no mirar directamente al vestido de
Lauren, para no vomitar. "Hay un miembro de la familia que quiere saludarte antes de la boda. ¿Te
importaría mucho?"

"Debe ser la favorita de Dev, la tía Myrtle, Myrtle James. Ella es tan loca como el día es largo, pero tan
interesante como el infierno", le susurró Beth a Lauren. "Y ella ama a Devlyn".

Lauren asintió. "Claro", le dijo a Janet. "Mientras tengamos tiempo, me encantaría conocer a alguien
cercano a Devlyn". Miró a su muñeca antes de recordar que no llevaba ninguna joya o un reloj de
acuerdo con las instrucciones del Sr. Yagasuki. Ella rodó sus ojos.

"Tienes tiempo. Me aseguré de ello”. Janet señaló hacia la cocina. "Allá, vamos a estar esperando
por ti cuando haya terminado”. Beth se unió a Janet en la parte inferior de las escaleras. Lauren les
dio una mirada de extrañeza, pero se dirigió a la cocina. Se suponía que debía cumplir sola con la
anciana, viéndose como si acabara de escapar de un prostíbulo del Viejo Oeste? "Okaaay", dijo
lentamente, tratando de salir de su confusión.

La escritora abrió la puerta batiente de la cocina, hablando mientras caminaba. "Hola, señora James,
yo…"

Sus pies se congelaron y apretó la mandíbula.

"Yo diría que me gustaría saber quién eres”.

Lauren tuvo que tragar saliva varias veces antes de que pudiera hablar. "Papá?"

Se levantó de la pequeña silla de madera y se alisó la chaqueta. "No me reconoces en traje, supongo”.
Conscientemente, se alisó la solapa de su chaqueta. "O con mi nuevo corte de pelo". Lauren dio un
paso adelante, sin escuchar sus tacones golpear el piso de madera sobre su corazón que latía con
fuerza.

"Que..”. Se aclaró la garganta alrededor del nudo que súbitamente se había instalado allí. "¿Qué
estás haciendo aquí?"

"Bueno," Howard Strayer la veía directamente a los ojos y sintió que su coraje le fallaba. "Mierda".

Lauren parpadeó. "Yo... eh... creo que necesito más información si voy a darme cuenta de esto, papá",
bromeó con mucho cuidado, tratando de sentir su posición en lo que estaba sucediendo.

Howard asintió y levantó la barbilla. "Tuve una visitante el día después de que saliste de Nashville.
Parecía que la madre de la presidente quería darme un pedazo de su mente”.

"¿Qué?" Lauren quedó sin aliento. "No le dije que hiciera eso. Quiero decir…"

"Lo sé”. , dijo Howard en voz baja. "No creo que alguien, alguna vez, le dijera que hacer a esa mujer
respondona, en toda su vida”.

Él podía ver que se le erizaba la piel a Lauren y él levantó la mano a modo de disculpa. "Después le
dije que se podía ir al infierno y ella me dijo lo mismo, bueno, terminamos hablando un poco. Todavía
no estoy seguro de cómo sucedió”.

"Tú hablaste?" Lauren todavía no lo podía creer.

"Toda la noche", confirmó. Él respiró profundo. "Parece que estaba un poco confundido acerca de las
cosas”.

"¿En serio?" Ella sabía que no estaba siendo muy elocuente. Pero tenía miedo, que si decía algo
incorrecto, se daría la vuelta y saldría.

El hombre asintió con la cabeza, y metió las manos en los bolsillos del pantalón. "Mucho".

Lauren negó con la cabeza, todavía estupefacta. "¿Quieres decir que estás de acuerdo con esto
ahora?" Hizo un gesto amplio con una mano. "Conmigo y Devlyn y…?"

"No”. Su voz profunda era inequívoca. "Ciertamente no estoy bien con esto. No creo que dos mujeres
o dos hombres deban casarse, ni mucho menos... bueno, no necesitan ser más que amigos, es todo.
No se trata sólo de la manera en que las cosas deban ser”. Se movió un poco, muy consciente de que
Lauren estaba pendiente de cada palabra.

Una mirada a lo que no estaba familiarizado, y en ese momento se dio cuenta de que, pocas veces en
su vida, había captado el genuino interés de su hija. "Mi opinión no ha cambiado ni un ápice. No es
que Janet Marlowe no lo intentó endemoniadamente”.

La frente de Lauren se arrugó y tuvo una sensación de hundimiento profundo en la boca del
estómago. "¿Entonces por qué…?"

"Janet me recordó que yo no necesito aprobar lo que estás haciendo. O incluso entenderlo”. Levantó
justo una sola ceja. "Y yo no... te entiendo, es eso”. Él cambió de un pie a otro. "Parece que no está
demasiado preocupada en que la vida de su hija, tome la misma dirección en que va la tuya ahora”.

Lauren parpadeó. “Ella no lo estaba?”

"Pero lo superó”.

Lauren sonrió un poco. "Ella lo hizo”.

La mirada de Howard estaba clavada en su hija. "Me acordé de que la parte más importante de ser tu
padre está en no tratar de enseñarte a tomar las decisiones correctas en la vida”. Se encogió de
hombros. "Sino amarte, sin importar lo que decidas". Nunca había sido un hombre de palabras. Se
sintió un poco tonto al hacer este discurso y sintió el calor de su mejilla. Esto hubiera sonado mucho
mejor en el auto.

El pecho de Lauren se contrajo.

"Y", miró hacia abajo, tomando el silencio de Lauren como una mala señal, "que es lo que puedo
hacer, Lauri. Así que después de mucho hablar y..”. , sus labios temblaban, “un montón de gritos, ya
estaba convencido de venir a la boda más publicitada en Ohio. Yo... eh... espero que no te importe”.
Levantó los ojos llorosos y dio un paso adelante, sin detenerse hasta que se paró justo delante de su
hija. "Es lo que tu mamá hubiera querido", le susurró emocionado. "Sólo me tomó un tiempo
recordarlo".

"Oh, papá”. Lauren voló en el último paso a los brazos de su padre y enterró la cabeza contra su
pecho. Ella fue bombardeada con el aroma familiar de la colonia de su padre, hundiéndose en el calor
de esos brazos fuertes, y sus lágrimas se derramaban rodando por sobre el cuello. El corazón de él
amenazó con salir fuera de su pecho, y ella sintió que el suyo hacía la misma cosa. Ella agradeció en
silencio el regalo de bodas de Janet, cuyo valor no tenía medida. "Te amo".

A Howard le tomó un segundo devolver el abrazo, pero cuando lo hizo, puso todo su corazón en él.
"Yo... yo…" Tuvo que aclararse la garganta antes de que pudiera continuar. "También, te quiero,
cariño”. Las diferencias que tenían, no habían desaparecido y ninguno de ellos podía olvidar los años
de indiferencia que siempre se gestó entre ellos. Su aprobación e incluso la aceptación real podría
llevarse toda una vida, pero en este día Howard Strayer a regañadientes, siguió el consejo de una total
desconocida. Él había dejado que le recordaran que no siempre habría "un mañana" para hacer las
cosas bien y que si él tuviera la oportunidad de estar allí por su hija, que eso no era su deber, pero sí
un privilegio.

Después de un momento, cogió Lauren por los brazos y la apartó suavemente lejos de él. Echó una
mirada a la ropa, y dos cejas canosas desaparecieron detrás de explosiones, aún ligeramente
húmedas por la lluvia. "Lindo vestido”.

Dos pares de gemelos ojos grises se reunieron, y Lauren y su padre hicieron algo que no habían hecho
juntos por más años de los que Lauren podía contar...

Se echaron a reír.

***

David y Devlyn entraron en la cabina. David tomó el sobretodo de los hombros de Dev y le dio una
sacudida, regando gotas de lluvia en dirección opuesta, manchando los pisos y paredes.

Devlyn miró a su madre y luego hacia la puerta de la cocina. "¿Funcionó?", susurró.

Janet sonrió con aire de suficiencia y asintió. "Él tiene un asiento en la fila de atrás. No estaría de
acuerdo en participar en la boda o estar en la recepción, pero él está aquí ahora y eso es un pequeño milagro en sí mismo”. Ella suspiró y sacudió la cabeza. "Es un testarudo, Devlyn. Tienes tu trabajo
hecho”.

"Lo sé", dijo Dev en serio. "Pero tengo tiempo para trabajar en él, y quería esto para Lauren. Ella dijo
que no importaba. Pero…"

"Pero tú sabías que no era así," Janet terminó a sabiendas, eliminando una gota de lluvia andante de
la mejilla de su hija. "Creo que tenías razón”. Ella dio unas palmaditas en la mejilla que acababa de
limpiar. "Vamos arriba a su habitación. Tengo una sorpresa para ti allí, también”.

Dev parpadeó. "¿En serio? ¿No puede esperar hasta después de la boda, mamá?" ¿Por qué no había
nadie más en un apuro? Desde que se había convertido en presidente su vida estuvo siempre en un
avance rápido, y ahora, de alguna manera, todo el mundo había decidido relajarse? ¿Qué estaba
sucediendo con esta gente? " Se supone que debo estar caminando por el pasillo en 10 minutos!"

"No, desde luego, que no puede esperar”. La expresión de Janet creció. "Tuve un montón de
problemas para esto, Devlyn Odessa Marlowe. No te atrevas a…"

"Vale, vale!" Dev levantó las manos en señal de rendición y se encaminó hacia los escalones. "Dios
sabe que yo no quisiera que te hayas molestado el día de mi boda", murmuró con sarcasmo.

"Exactamente", le dijo Janet sin arrepentirse. "Tendrás tu oportunidad de ser la Gobernante Suprema
del Universo con su cría, Diabla. No mi ruina. Ahora, ve. Lauren va a salir de la cocina en cualquier
momento, y yo no quiero que la veas”. Ella trató de no reírse. "Realmente no querrás verla”.

"Estúpida superstición", se quejó Dev, mientras caminaba lentamente por las escaleras. Su vestido era
tan grande que apenas podía dar la vuelta de la esquina cuando la escalera tomó una nueva dirección.
"Estúpido, maldito vestido, Dios, es terrible... ¿Por qué no podría ser el endemoniado traje pantalón?
Entonces no tendría que usar medias de nylon”.

Janet y David, que estaban viendo desde la parte inferior de los escalones, sonrieron con malicia.
Simplemente, esto era demasiado divertido. Frank y los niños se adelantaron a la puerta de entrada,
escoltados por un grupo de agentes del Servicio Secreto con paraguas al igual que Howard Strayer
cuando salió de la cocina. Él le dio una mirada a la Presidente cuando ella subió las escaleras y su
rostro arrugado expresó confusión y horror.

"¿Qué pasa con los chicos de hoy?" –preguntó a Janet.

"Esa es una pregunta muy buena, Howard. Me gustaría tener la respuesta". Janet se volvió hacia su
derecha. "Saluda a mi marido, Frank". Frank dio un paso adelante y los dos hombres se estrecharon la
mano. Luego Howard se dirigió a la puerta principal guiado por el agente que lo llevaría directamente
a su asiento, evitando cuidadosamente los dos controles de seguridad que el resto de los invitados se
verían obligados a enfrentar.

Lauren salió a la sala de estar, secándose las mejillas húmedas. Cuando David y Frank tuvieron una
buena vista de ella, ellos palidecieron.

"No lo digan", advirtió Lauren. Se alisó una pluma rebelde que parecía brotar directamente sobre su
pezón izquierdo. "No, ni una palabra. Ni una sola palabra!"

David comenzó a temblar. "No lo puedo soportar", se lamentó patéticamente, tratando de no reírse.
Las venas del cuello estaban abultadas, y parecía como si estuvieran a punto de romperse por las
costuras. A la vista de su marido, Beth comenzó a aullar.

Lauren dio un paso hacia su jefe de personal, con la intención de matarla en el acto, pero Frank la
interceptó suavemente. "Tengo una sorpresa para ti", susurró.

"Ni uno más", dijo Lauren en serio, mirando en torno a su esbelta figura, para mirar a David y a Beth.
"No creo que voy a vivir a través de otro”.

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 13th 2013, 12:10 pm

Frank sonrió. "Ah, pero te va a gustar esto”. Se inclinó para susurrarle con complicidad. "El diseñador
más grande, el Sr. Yagasuki, está arriba. Tenía la esperanza de que podrías detenerte y decirle lo que
pensabas del vestido antes de la boda”.

Los ojos de Lauren brillaron con maléfica alegría.

"¿Dijo eso?"

"Oh, sí". Frank asintió con la cabeza. "Le dije que estarías arriba”.

Lauren se lamió los labios. La idea era tan tentadora que casi podía saborearla. "Pero, tengo tiempo?"
dijo entre dientes, rezando para que ella lo tuviera.

"¿Cuánto tiempo te tomará el sangriento asesinato?" Frank le preguntó en serio.

Lauren frunció los labios, un poco sorprendida de que el afable Frank Marlowe sería el que le
facilitaría su vil delito. Pero ella se estaba dejando arrastrar demasiado lejos por sus emociones,
reflexionó sobre la idea. "Va a tomar dos minutos, como mucho. Voy enseguida”. Ella comenzó a subir
las escaleras, maldiciendo en voz baja cuando su vestido apretado no la dejaba ir tan rápido como ella
quería.

Los ocupantes de la habitación con varios niveles de incredulidad la vieron marcharse de buen humor,
sin poder creer lo bien que este día estaba resultando.

***
Lauren abrió la puerta del dormitorio. "Está bien, usted. ¿Qué diablos es esto?" Ella hizo un gesto a su
vestido.

"Devlyn?"

Cada mujer parpadeó estúpidamente en la otra.

"¡Oh, santa mierda!" Lauren bombardeó. "Tu vestido es tan feo como el mío!" Su rostro se torció en
una mezcla de incredulidad y rechazo. "¿Cómo es eso posible?"

"No sé", afirmó Devlin, cubriéndose los ojos para bloquear la vista ante ella. "Tú siempre estás
hermosa, Lauren. Pero te ves ridícula", dijo rotundamente. "¿Por qué estás vestida como una
mujerzuela?"

"¿Qué sé yo!"

A regañadientes, Devlyn miró otra vez a su novia... y se estremeció.

"Te cedo el derecho, señora Presidenta", dijo Lauren con aspereza.

“Diseñador de mierda y Michael Oaks,” gruñó Dev en voz alta, apretando las manos. ¡'Ellos morirán!'

Bajo y profundo, Lauren se rió entre dientes. "Ahora hay un plan detrás". Rodeó a Devlyn, dando un
paso adelante para tener una mejor visión, luego resopló un poco.

"¿Cómo podrías estar de acuerdo en ponerte eso? Eres... eres…!"

“… una idiota?”

"Yo iba a decir la Presidenta”.

"Oh”. Devlyn negó con la cabeza. "Estoy usando esto por mis hijos..”. Su voz había adquirido un
matiz piadoso. "Y estoy haciendo esto para las relaciones comerciales y para los trabajadores de
automóviles de América”. Hizo una pausa, con las cejas juntas. "Si me lanzo otra vez y pierdo por
Michigan, después de esto, me volveré loca”.

"Eso no puede ser un viaje muy lejos de aquí”.

Dev ignoró el comentario de Lauren y pasó el dedo por el material ajustado a la piel que cubría el
vientre de la rubia, provocando a su compañera golpearle las manos de inmediato. "¿Y cómo te
convencieron de esto?"

"Por la misma razón que tú," admitió tímidamente. "Bueno, no la parte de los trabajadores del
automóvil, están por su propia cuenta. Pero cuando los niños, me dijeron lo hermoso que mi vestido
era... Jesús, Devlyn ", le dio a sus ojos un tinte dramático," yo no tuve corazón para defraudarlos”.

"Estás usando esto por ellos?" dijo Dev con voz ronca. ¿Cómo puede algo tan estúpido, darme ganas
de llorar? "Wow. Eso es increíble”. Alargó la mano y suavemente tomó la mano de Lauren. Ella la
besó con ternura, antes de enhebrar los dedos juntos y dar un suave apretón.

Lauren se concentró en la proximidad de Dev, su proximidad era más que suficiente para causar
estragos en sus sentidos. ¿Lo es?' preguntó distraídamente, sus mejillas se ruborizaron cuando se
perdió fácilmente en esos brillantes ojos azules que la miraban tan afectuosamente.

Una sonrisa tiró de los labios de Devlyn. "Eres maravillosa, ¿lo sabías?"

"Estas llena de elogios, hoy, mi, mi, señora Presidenta”. Lauren suspiró con aire soñador. "Estoy
empezando a tener la impresión de que me estás endulzando”.

Una encantadora sonrisa se abrió camino en el rostro de Dev. Palabras tan verdaderas nunca se
habían hablado. "Imagina eso”. Ella fue superada por las ganas de probar los tentadores labios de
coral que se curvaron en una sonrisa hermosa.

Lauren bebió en la mirada de deseo desenfrenado en los ojos de Dev y haciéndola reaccionar sin
pensar, frotando la mano en la suya con el pulgar y luego levantándose en la punta de sus pies para
unirse a Devlyn en un beso ardiente.

Dev se quejó en voz baja. "¿Tenemos tiempo suficiente?" -susurró contra la boca de Lauren. Luego
acunó las mejillas de Laura y comenzó a marcarle la cara con pequeños y ligeros besos, olvidando por
completo su pregunta.

Lauren respiró hondo y soltó el aire lentamente, con los ojos cerrados revoloteando en el dulce
contacto, sorprendentemente erótico. "Dios, Devlyn", susurró con voz ronca. "A quién le importa?"

***

"Piensas que aún están desnudas?" -Preguntó Beth a David, en una voz para sus oídos solamente.
Miró su reloj. "Así es. Han sido por lo menos cinco minutos”. Él miiró a Frank, que estaba hablando en
voz baja a su esposa cuando los niños mostraban sus ropas al Sr. Yagasuki, que acababa de entrar en
la habitación. "¿Es hora?"

Janet y Frank asintieron. El hombre de pelo blanco, se rascó la barba corta, cubierta de nieve. "Un
poco más y correremos el riesgo de encontrarnos con una situación muy embarazosa”.

"Y no queremos eso", bromeó Beth, causando que David se riera. "Nada embarazoso para la
Presidenta y su Primera Dama”.

"No sería apropiado", dijo David solemnemente.

Los adultos y los niños compartieron una ronda de sonrisas y risitas traviesas.

***

Toby Yagasuki llamó a la puerta de la habitación, luego con nerviosismo se quitó la chaqueta y se alisó
el pelo negro brillante con una mano ligeramente temblorosa.

"Vete", murmuró Devlyn entre besos, sintiendo los dedos de Lauren cavar profundamente en el
cabello. "La Presidente se ha ido”.

Llamó a la puerta de nuevo y esta vez fue Lauren quien contestó. "No estamos saliendo. Envíen al
ministro en alrededor de... Mmm, Devlyn ...err... una media, mmm ... no, de una hora”.

El diseñador sonrió. Las mujeres estaban como él había dicho, absolutamente enamoradas. La tercera
fue la vencida, y el hombre pequeño, enderezó la espalda al oír fuertes pasos acercarse más y más a la
puerta.

Fue Devlyn, quién abrió la puerta. Su cabello estaba ligeramente despeinado y su vestido estaba
gravemente desaliñado. "¿Qué?"

"¿Puedo entrar, señora Presidenta?"

Devlyn lo reconoció y dio un paso atrás para permitir que el Sr. Yagasuki, entrara. Se preguntó
brevemente si Lauren iban a matarlo... antes de que ella tuviera la oportunidad. "Por favor", Devlyn
dio varios pasos más atrás, "pase". Luego se mudó a un lado para que Lauren pudiera mirar más allá
de su enorme vestido y ver a su visitante. Oyó la explosión de un gruñido detrás de ella, y casi sintió
lástima por el diseñador. Entonces ella vio su reflejo en sus gafas de color rosa. Su piedad se evaporó.

"¡Tú!" Lauren lo acusaba enojada, señalando con un dedo en el diseñador. "Tú... tú...”

"Estás en un gran problema", finalizó Devlyn.

Su presión arterial se disparó. "Espere, por favor. Antes de… hacer algo”. Él estaba tratando de no
balbucear, a sabiendas de que su fuerte acento Inglés era casi imposible de entender una vez que
comenzó por ese camino. Pero para su horror, no estaba teniendo mucha suerte. "Tengo algo para...
para usted. Y algo que decir", agregó a toda prisa ya que rápidamente dio un paso atrás hacia el
pasillo. Unos segundos después, volvió con dos bolsas pesadas de ropa. "Esto es para usted, Señora
Presidenta y la Srta. Strayer”. Se inclinó de nuevo.

Devlyn y Lauren se miraron entre sí. "Más vestidos?" Devlyn preguntó.

"Hecho por ti?" Lauren miró con recelo al hombre.

Él asintió con la cabeza con orgullo.

"No, gracias. Estuve allí, ya lo hice".

La boca del Sr. Yagasuki temblaba de alarma. "No, no, por favor. Les aseguro que éstos serán más de
su agrado”. Cuidadosamente, colocó las bolsas cubiertas en el estribo de la cama, cuya colcha estaba
en desorden. Luchó contra el impulso de no sonrojarse por lo que eso implicaba.

"Si tienes algo que decir en tu defensa, Yagasuki-San, es mejor que lo hagas ahora", advirtió Dev. Ella
cruzó los brazos sobre su pecho.

Sus ojos se abrieron, comprimiéndolo, helado de miedo. "Me dijeron que los estadounidenses
aprecian una broma práctica bien ejecutada”. Hizo una pausa, mirando con interés a Dev y a Lauren
que casi se desmayan. Luego sonrió. Él viviría para ver el mañana. "Ahora me doy cuenta de que me
dijeron la verdad". Se inclinó de nuevo. "Fue un honor para mí trabajar para usted, Srta. Strayer, y su
madre, señora Presidenta. Es mi esperanza sincera que usted disfrute de sus vestidos reales. "Miró
hacia las bolsas. "Usted tiene suficiente tiempo para vestirse y ... Bueno, usted tiene suficiente
tiempo. El tiempo programado para empezar la boda es, en realidad, de una hora y media a partir de
este momento. "Dejó escapar un suspiro entrecortado, aliviado allá de toda medida, de que su
participación en este plan se hubiese terminado”. Si usted me disculpa? "

Dev y Lauren se le quedaron mirando con la boca abierta.

Él no se movió. "Si me disculpan?" repitió un poco más fuerte, cada vez más preocupado. Pensó que
ya había atravesado la parte peligrosa. Ahora ya no estaba tan seguro.

Dev fue la primera en retomar sus sentidos. "Sí. Por supuesto, por favor siéntase libre para retirarse,
Yagasuki-San", dijo rápidamente. Ella sacudió la cabeza, todavía estupefacta. "Muchas gracias. Creo”.

Yagasuki respaldado por la puerta, haciendo una reverencia a su paso, aún sin atreverse a dar la
espalda a las mujeres. Su sangre aún estaba un poco fría por las miradas que le había dado cuando él
traspasó la puerta. Además, le habían dicho que no diera la espalda a la mujer rubia. Él no quería
correr ningún riesgo.

"Oh", dijo al llegar a la puerta abierta. "Yo iba a decirle algo más”. Tenía la frente arrugada y se rascó
la barbilla, metiendo los dedos por un mechón escaso de pelo largo negro. "Pero me temo que no
entiendo esa parte en su idioma”.

"¿Sí?" Dev preguntó.

"Sus padres, señora Presidenta, y los Jefes de todo el personal, desean que le diga..”. , sonrió
ampliamente - al igual que David McMillan, le había pedido que hiciera durante esta parte -
"Enganchada". Y con esto, echó el cerrojo a la puerta.

Lauren y Devlyn podían oír las carcajadas desde el piso de abajo. La mujer más joven parpadeó
lentamente y se volvió hacia su compañera. "Tus hijos estaban en esto, también? Esas caritas dulces
estaban mintiéndome? "Los ojos de Lauren estaban redondos de asombro”. Oh, Dios mío ", dijo con

lentitud exagerada”. ¿Con qué clase de familia me estoy casando? No lo pude manejar, y ni siquiera
son adolescentes! Son todo maldad en estado puro!"

Dev se dejó caer hacia atrás sobre la cama, haciendo que su vestido se hinchara y casi le cubriera la
cabeza. "¡Bah!" Ella dio una palmada en el material elástico, tirandolo a la basura de su cabeza. "No lo
creo”. Ella miró al techo, cambiando un poco cuando sintió que la cama junto a ella se movía con el
peso de Lauren. "Nos jodieron”.

"Oh, sólo para atraparnos, Devlyn". Lauren dejó escapar una risita que era mitad sorpresa y mitad
asombro. "Esta fue la madre de todas las bromas". Ella sonrió a su credulidad. "Ellos nos hicieron una
buena”.

Dev no podía dejar de sonreír. "Sabes, esto es extraño, pero ya no estoy nerviosa por casarme”. Se
volvió hacia Lauren, luchando con su maldito vestido por un momento, se apoyó en el codo y luego
apoyó la cabeza en la mano, dejando escapar un suspiro enorme. "De hecho, no puedo esperar a
casarme contigo", dijo con decisión.

La sonrisa de Lauren se reflejaba en la de Devlyn. "Me siento de la misma manera, cariño. Lo sabes”.
Sus ojos adquirieron un brillo centelleante, que recorrieron por su amante. "¿Quiere un poco de
ayuda para desvestirse, señora Presidenta”. Una delgada y sugerente ceja arqueada y Lauren se
acurrucó un poco más cerca. "Tenemos toda una hora y media”.

La sonrisa de Dev se extendía en su rostro, profundizando sus líneas de expresión.

Lauren trazó con los dedos, las líneas diminutas alrededor de los ojos y los labios de Dev, con
delicadeza, disfrutando del extrañamente íntimo, momento de silencio.

La mujer mayor volvió la cabeza y rozó los labios contra la mano de Lauren, tomándose su tiempo
para colocar un beso en una muy sensible palma.

Lauren se estremeció.

"Siempre me he preguntado cómo sería estar con una dama de la noche", comentó descaradamente
Devlyn, estrechando sus labios en la garganta de Lauren.

"Cállate, Devlyn," se rió Lauren. "O de repente me voy a poner alérgica a las flores en tu brazo y te
tendrás que quitar tú misma la ropa”.

"Que muera esa idea!" Devlyn echó un vistazo a los pechos de Lauren y comenzó a apartar las plumas.

Lauren quedó sin aliento cuando las plumas fueron retiradas una a una, haciéndole cosquillas en
lugares muy sensibles.

"Oooo... Tal vez este vestido no es tan malo después de todo", dijo Devlyn con más de un toque de
lujuria en su voz.

"Oh, sí", se quejó Lauren, hundiéndose más en la cama, dejándose llevar por una bruma sensual, de la
que no quería librarse.

"Tú sabes", le susurró Devlyn entre besos incendiarios, " es de mala suerte ver a la novia antes de la
boda”.

A Lauren le tomó un momento darse cuenta de que Devlyn, en realidad, estaba hablando con ella.
Devlyn lo hizo, reconoció borrosamente, que tenía una tendencia a divagar en los momentos más
extraños. Ella suspiró cuando los labios de Dev se trasladaron con persistencia en su hombro y
comenzaron a mordisquear. Sus caderas, cediendo sin voluntad propia, buscaban un mayor contacto
con el cuerpo a horcajadas sobre ella. "Eso puede ser cierto", jadeó cuando la boca de Dev se perdía
aún más abajo. "Pero de alguna manera no puedo imaginarme a mí misma... ¡Oh, dios! Soy muy, muy
afortunada en este momento”. Sintió una breve ráfaga de aire caliente contra su pecho, cuando
Devlyn se rió entre dientes.

"Yo también".

***
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 14th 2013, 12:27 pm

Lauren pasó de un pie al otro, mientras esperaba por su escolta Michael Oaks, quien estaba
impecablemente vestido, teniendo señorío sobre los acontecimientos, como el Rey Tut,
pavoneándose ida y vuelta en la parte trasera de la tienda. Se está regodeando, pensó Lauren. Pero
con toda la razón. El interior de la tienda se veía increíble y, a pesar de la broma que casi les hizo sufrir
a Devlyn y a ella, par de ataques cardíacos, parecía que las cosas estaban a punto de salir sin
problemas. Estaba flanqueada por los niños Marlowe, que estaban bailando y charlando con los
invitados que estaban sentados cerca de ellos. Estaban tan emocionados que Lauren estaba segura de
que uno o más de ellos tendrían que ser llevado al baño en cualquier momento. De repente, ella tuvo
un pensamiento horrible y he hizo un balance de su propia vejiga, contenta haber seguido un viejo
consejo de sus padres, lo cual hizo antes de salir de la cabina.

Para gran alegría y alivio de Lauren y Devlyn, cada una de las creaciones del Sr. Yagasuki habían ido en
una dirección que nadie esperaba. Los dedos de la Lauren fueron a la deriva sobre el fino bordado de
color plata que cubría su vestido de bodas, verde pálido, a los que, cada uno fácilmente estuvieron de
acuerdo, “era para morirse”. Lejos de sentirse como un traje, el sencillo pero elegante vestido, hacía
que Lauren inconscientemente, corrigiera su postura y levantara la barbilla un poco más alta.

Tenía los hombros al descubierto y su pelo estaba peinado en un nudo simple, mostrando su esbelto
cuello adornado por una sencilla cadena de plata. El diseñador le había permitido escapar sin un velo
o tocado, incluso, insistió en que algunas flores tejidas en su pelo ondulado, sería perfecto.

Estuvo en lo cierto. Devlyn había dejado de respirar por completo la primera vez que vio a Lauren
completamente vestida.

La tienda estaba bien iluminada, con docenas de altos candelabros con velas aromáticas, forrados de
cinta color miel, su dulce aroma se mezclaba con cientos de delicadas rosas blancas. También era más
oscuro dentro de la tienda de lo que Lauren había esperado, un testimonio de la tormenta que volvía
a sacudir las lonas de la carpa con cada ráfaga de viento.

Podía ver a Devlyn a través de la tienda, flanqueada por sus dos orgullosos padres, y cuyos pálidos
ojos miraban de persona a persona mientras esperaba su señal para comenzar a caminar por el
pasillo. De alguna manera, en ese preciso momento, la cabeza de Devlyn se volvió lentamente, y los
ojos de ambas mujeres se reunieron, manteniéndose así durante un largo rato.

El vestido de la Presidente no estaba en lo más mínimo "esponjado". Era similar en estilo al de Lauren,
pero del color de la arena caliente del desierto. Tenía un corpiño ajustado, falda de crepé, y mangas
de gasa drapeada que colgaba suavemente sobre sus muñecas delgadas. Su talle era más largo que el
de la mujer más joven y el bordado fino, increíblemente detallado que cubría el cuerpo estaba cosido
en hilo oro pálido.

Lauren admiraba a su amante. Ella no era más que una pequeña estrella que chocó con Devlyn, quien
parecía poco menos que real. Ella no podía dejar de reírse de sí misma por ello. De hecho, ella levantó
la mano a su boca para asegurarse de que estaba cerrada y que no estaba babeando. ¿Cómo, se
preguntó con gratitud, había tenido la suerte de terminar aquí... a punto de conseguir todo lo que
siempre había soñado... aunque ella no lo hubiese sabido? Increíble.

Ninguna de las dos podía dejar de sonreír ampliamente. A ambas les latía el corazón con fuerza, pero
más de anticipación que de miedo.

Eso era.

El golpeteo constante de la lluvia sobre lienzo de la tienda era el marco perfecto para los suaves
acordes de un cuarteto de cuerdas, situado cerca de la parte delantera de la tienda, y de repente, se
vio caminando por el pasillo sin sentir que sus pies tocaban el suelo. Entonces ella ya estaba de pie
junto a Devlyn, quien la tomó de la mano con un agarre seguro y firme. Ella dejó escapar un suspiro
tembloroso, sintiéndose mucho mejor en compañía de su alta amiga.

Dev sonrió agradecida a Lauren y le susurró: "Imaginé que te encontraría aquí”.

Lauren le apretó la mano a Dev, sus labios se encresparon haciendo un puchero. "No me digas que
estabas esperando a alguien más?" -susurró, ya que los padres de Devlyn tomaron sus asientos en
primera fila y los niños encontraron su lugar junto a David, Beth y el ministro.

Hubo unos segundos de silencio, mientras el ministro, un amistoso hombre joven que Devlyn
sospechaba era apenas, lo suficientemente mayor para tener licencia de conducir, miró por encima de
sus notas. “O sólo que tal vez me estoy poniendo muy, muy vieja”, pensó, haciendo una nota mental
para preguntarle a su madre de que viejo équipo de Boy Scouts había pedido prestado a este
muchacho.

"Queridos hermanos…"

"¡Esperen!"

La banda dejó de tocar.

Cien pares de ojos se volvieron al extremo derecho, en la parte trasera de la tienda y cayendo sobre
una mujer de baja estatura, regordeta, con una cabeza de pelo blanco, corto.

Todo el mundo en el lado de la familia de Devlyn, cerraron los ojos y gimieron en silencio. Michael
Oaks se desplomó en una silla, mirando como si fuera a estallar en lágrimas.

"Devlyn?" Lauren preguntó desde un lado de su boca, con voz apenas audible.

"Señor, ayúdanos. Es tía Myrtle", explicó, con la tentación de asignar a un agente para la anciana.

Myrtle se quedó de pie, agarrando su enorme bolso. Después de que el Servicio Secreto la obligara a
que les permitiera revisarla, a los cual ella se negó por miedo a ser robada. "¿Qué está pasando
aquí?" preguntó la anciana, claramente confundida.

"Hola, tía Myrtle," hiló Aarón con alegría. "Es una boda”.

"Shhh!" Christopher y Ashley lo reprendieron al mismo tiempo, sus voces altas llegaron hasta la parte
trasera de la tienda. "No hables o nos van a dar pastel luego!"

Los ojos de Aarón se agrandaron y apretó la boca para cerrarla. Tía Myrtle tendría que averiguar las
cosas por sí misma. Nadie se interpondría entre él y un pastel de dos metros. Nadie.

"¿Por qué estas mujeres están vestidas como si Robin Hood va a irrumpir en esta tienda de campaña
para salvarnos?" Myrtle miró a los huéspedes en el asiento junto a ella, en los que se encontraba
Howard Strayer.

"No me pregunte", dijo un poco a la defensiva. "Igual no entiendo. Soy el plomero".

Janet se puso de pie y rápidamente trepó hacia Myrtle. "Siga, siga," dijo ella, saludando al ministro.
"No importa”.

"¿Cómo se puede seguir adelante sin un novio?" Myrtle preguntó razonable.

"Usted no es la única que se pregunta eso," murmuró Howard en voz baja.

"Myrtle", advirtió Janet, pensando que Frank debió haberle dado una lista de todos sus parientes
locos antes de que ella hubiese accedido a casarse con él.

"¿Qué clase de boda es esta?" Myrtle continuó, sin preocuparle en lo más mínimo, que había
interrumpido toda la ceremonia.

"¿Por qué esa otra mujer está cerca de Devlyn? ¿El novio escapó de la pobre Devlyn?" Ella analiza la
audiencia para ubicar al vil cobarde, lista para golpearlo con su bolso.

"Tía Myrtle", Devlyn dijo de pronto, tratando de reunir la mayor cantidad de paciencia que podía.
Myrtle nunca pudo averiguar quién era Samantha y por qué seguía apareciendo en los eventos de la
familia Marlowe. Luego, cuando descubrió que tenía el nombre "Marlowe" supuso que Janet y Frank
la habían adoptado en secreto y ya nadie pudo convencerla de lo contrario. "No hay novio, tía Myrtle.
¿Recuerdas que hemos hablado de esto antes?" Se volvió hacia Lauren y pronunció "Lo siento".

Lauren se limitó a sonreír y se encogió de hombros. No había necesidad de explicar sobre parientes
locos a una habitante del sur. Era de esperar.

Myrtle hizo una mueca y se dirigió a Devlyn como si fuera una hija errante. "Siempre te he dicho que
los hombres no pueden soportar a las mujeres altas, bocona". Movió un dedo apuntando a su sobrina
nieta. "Ahora mira lo que ha pasado! Te han dejado pie en el altar”.

Lauren y Beth resoplaron con fuerza, incapaces de contenerse por más tiempo.

Dev inclinó la cabeza hacia el cielo y gimió. Luego se dirigió a Dios. "Esto debe ser porque en secreto
consideré la posibilidad de aumentar los impuestos, ¿no?"

"¿No me diga que me calle, Janet Marlowe", se quejó Mirta, ahogando con su voz la conversación de
Devlyn con el Divino. "¿Es así como tratas a tus invitados? No hace ni media hora fui abusada por ese
hombre joven y guapo de traje negro”. Hizo un gesto a un agente del Servicio Secreto. "Él me hizo
abrir mi bolso!"

Janet luchó duro para no entornar los ojos. "Lo sé, Myrtle. Lo sé", la tranquilizó.

"¿Tú crees que sea soltero?" Myrtle preguntó, con sinceridad. "Devlyn va a ser una solterona muy
pronto, si no tienes cuidado. La gente va a hablar”.

La mayoría de los invitados se reían ahora, y el ministro se veía tan nervioso por la inesperada
interrupción que Devlyn no estaba segura si sería capaz de hablar cuando le llegara el momento. Ella
se inclinó y apretó los labios al oído de Lauren. "No creías que esto sería una boda normal, ¿verdad?"

Una risa brotaba de Lauren.

"¿Aún me amarías si nos saltamos el canto, la poesía y la oración y tomamos directamente nuestros
votos y nos besamos?" Había un dejo de súplica en la voz de Devlyn.

La mujer alzó una ceja atrevida, pero sonrió cálidamente, con los ojos transmitiendo sus verdaderos
sentimientos. "¿Qué piensas, Devlyn?", susurró de vuelta.

Devlyn respiró hondo y se volvió un poco para hacer frente a sus invitados. "Bueno, amigos, parece
que a pesar de que he estado de pie en el altar..”. hizo una pausa cuando todo el mundo se rió, "mi
corazón se arreglará".

Cualquier tensión que quedaba en la sala se derrumbó cuando todo el mundo se dio cuenta de que ni
Devlyn, ni Lauren iban a fusilar a Myrtle por la interrupción. A continuación, sus invitados a la boda se
inclinaron un poco hacia delante en sus asientos, ya que se percibía la sensación de que la boda
estaba a punto de comenzar. Todos, excepto Myrtle, es decir, que había sido acompañada por dos
agentes y llevada fuera bajo dos grandes sombrillas, para buscar al novio errante de Devlyn.

Devlyn posó su brazo alrededor de Lauren y la atrajo hacia sí. "Está bien, reverendo". Una sonrisa
genuina marcó su rostro. A pesar de todo, esta era la forma más increíble para que fuese el mejor día
de su vida. "Hágame la mujer más feliz sobre la tierra. En este momento", su voz se bajó en un
registro, haciendo que el joven a parpadeara un par de veces y el público se inclinara aún más hacia
delante en sus asientos, "No se detenga hasta que sea mía en todo el sentido de la palabra”. Se volvió
y miró fijamente a los ojos de Laura, con ojos llenos de brillantes lágrimas no derramadas, "Para
siempre".

Hubo un suave coro de "awwwwws" de sus amigos y familiares que causaron que las mejillas Devlyn
se ruborizaran, pero no había duda de la sólida verdad de sus palabras.

La mujer más joven sólo podía repetir con voz ronca el sentimiento, ya que apenas podía conseguir
decir las palabras debido al bulto que había crecido en su garganta.

Muchos años más tarde, después de toda una vida de conversación, Lauren Strayer todavía recordar
las palabras de Devlyn partir de este día como la cosa más romántica que jamás hubiese oído. Y eran
todas de ella.

No fue una boda perfecta, pero era de ellas... y la estaban disfrutando.

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 15th 2013, 1:45 pm

CAPÍTULO SIETE

JULIO

Viernes, 01 de Julio 2022

Devlyn bostezó mientras envolvía un brazo protector alrededor de la cintura de Lauren. Estaba
agradecida por el relativo aislamiento de la cabaña cuando ella y Lauren hicieron su camino entre los
profundos charcos en el sendero bordeado de árboles. La recepción se había llevado mucho más
tiempo de lo que ella o Lauren les hubiera gustado. Pero su finalidad era honrar su matrimonio recién
bendecido. Era tan raro y maravilloso tener a todos sus amigos y familiares en un lugar donde tuvieron la paciencia de aguantar los brindis interminables, la charla ruidosa y familiar, con dosis de
buen humor y el deseo de varios mirándose entre sí y a la puerta.

Esas mismas miradas de párpados pesados, de hecho, junto con besos dulces, robados y hora tras
hora de casuales toques íntimos habían dejado a las mujeres con el ansia de pasar algún tiempo,
tranquilas, juntas y solas. David le había asegurado que, por lo poco que quedaba de su noche de
bodas, contra viento y marea, a ella y a Lauren las dejarían solas. Devlyn sabía que era promesa un
poco lejana de cumplir, pero por el momento, el mundo parecía estar dejando que ellas tuvieran su
día especial. Ella sonrió mientras ponía su mano en la perilla de la puerta del frente y sintió que la
mano de Lauren vino a descansar directamente sobre su trasero. "Señora, puedo recordarle que
todavía tenemos ojos sobre nosotras”.

"Como me preocupo por los agentes y sus anteojos de visión nocturna”. Ella volvió la cabeza y sacó la
lengua para parecer antipática, a continuación, echó la cabeza hacia atrás y bostezó, observando el
ahora claro cielo nocturno. "Tienen suerte que no te rapte en este portal y haga mi camino contigo”.

Dev sonrió, sabiendo muy bien que la mayor parte del Servicio Secreto y un buen número de agentes
del FBI y de la CIA habrían aplastado a su esposa. "De alguna manera dudo que consideren que
controlarte sería de buena suerte para ellos”. Se volvió para mirar a su compañera. "Demasiada
bebida, Boris?"

"Eh..”. Lauren movió su mano hacia atrás y adelante. "Un poco, Natasha".

Devlyn rió por lo bajo, cuando la mano en su trasero comenzó a moverse lentamente hacia arriba y
hacia abajo.

"Devlyn, acabas de abrir la puerta”. Su voz era un gruñido. "¡Uf! Si un mosquito más me pica, me va a
dar malaria!"

"Pensé que te gustaba el bosque", dijo Dev.

Devlyn asomó su labio inferior, y Lauren tuvo la tentación de apoderarse de ella. La rubia se rió por lo
bajo en voz alta. "Me gustan todos los lugares. Pero me gusta dormir en la cabaña. Hay una gran
diferencia”.

"Mmm... Es cierto”. Devlyn abrió la puerta y dio un paso hacia atrás para estar detrás de Lauren. Ella
hizo un gesto a Lauren para que entrara al colocar su mano sobre la espalda de la mujer más baja y
presionando ligeramente. "Nuestra suite de luna de miel espera”.

"Tsk, quieres decir que no me van a llevar en brazos para cruzar el umbral?" Lauren objetó en son de
burla y siguió adelante.

"Si tú insistes”.

"¿Co…!" El chillido de Lauren resonó en la noche.

Antes de que Lauren pudiera detenerla, Devlyn la tomó en sus brazos y la llevó a la cabaña, logrando
sofocar un gemido cuando se dio la vuelta y pateó la puerta cerrada. Ella dejó en el suelo, a una muy
sorprendida Lauren, tratando de no parecer demasiado satisfecha de sí misma. Lo cual era muy difícil.
Ella se cruzó de brazos y esperó su recompensa.

"Wow". Lauren dijo, claramente impresionada. "Eso estaba loco, Dev. ¿Alguien alguna vez te ha dicho
que eres bastante fuerte para ser una jinete de escritorio de mediana edad?" Alargó la mano para
evaluar el bíceps de Devlyn, al mismo tiempo que emitió un silbido.

Devlyn enseñó los dientes en una sonrisa falsa y le dio una palmada para apartar sus manos. "Yo no
soy de mediana edad", dijo, enderezando la espalda y tirando de su pecho hacia atrás, para deleite de
Lauren. "Mi plan es vivir al menos 107 años, lo que significa…"

"Alto". La rubia levantó la mano. "No hagas cálculos. Estoy demasiado cansada para pensar en
matemáticas”.

Las dos se rieron suavemente y se apoyaron contra la puerta de la cabaña, sintiendo la madera fría
contra su piel caliente. La lluvia había cesado en algún momento de la recepción, marcando el
comienzo de una ola de aire denso y húmedo que el aire acondicionado tuvo que trabajar duro para
repeler. Las velas, que ya casi estaban apagadas, las habían colocado junto a la barandilla que
conduce a la buhardilla y alrededor de la chimenea en la sala principal, emitiendo un suave brillo
dorado y un dulce aroma de vainilla.

Devlyn se volvió hacia su nueva novia, su expresión era seria. Poco a poco le pasó los nudillos en la
mejilla de Lauren. "Te amo".

Lauren sonrió, un poco sorprendida por el aleteo en la boca del estómago que Devlyn podría incitar a
con un solo toque, o una mirada, o un susurro sensual. "Lo sabes", dijo ella, pensativa, como si sólo
hubiera tenido la revelación en segundo lugar, " también te quiero de verdad”.

La sonrisa de Dev llegó a sus ojos, y ella dio un beso su compañera en la mejilla y luego volvió hacia la
sala de estar.

"Esto es hermoso”. Lauren negó con la cabeza un poco cuando ella observó todo adentro "Tus
padres?"

"No, a mi entender," hizo una pausa Dev para quitarse los zapatos, arrojándolos al lado de la puerta ",
Beth y David lo hicieron. Hice lo mismo, cuando ellos usaron este lugar para su luna de miel. "La
mirada de Dev exploró alrededor de la habitación, y luego sus ojos se estrecharon”. Sólo que yo fui lo
suficientemente considerada como para proporcionar una cerveza fría”.

"Oh, no, no lo hiciste”. Lauren gruñó y se movió hacia el sofá, sentándose pesadamente mientras
luchaba por salir de sus propios zapatos. "Un brindis más después de la cena y yo habría terminado
boca abajo en el tazón de ponche. Me detuve justo a tiempo, aunque todavía estoy un poco mareada", admitió. "Dios sabe que no quiero estar borracha en mi noche de bodas”. Ella dejó la
palabra "otra vez", conjeturando que era más información de la que Devlyn realmente necesitaba
saber. Se cubrió el rostro con las manos y salvó un pensamiento para su primera noche de bodas,
viendo ahora que para ese momento era normal el nerviosismo de la boda, ahora, ella lo miraba con
ojos muy distintos. ¡Qué idiota fui!

"Ahhh". Devlyn encontró un cubo de hielo cargado con agua embotellada. "Sabía que no eras mi
mejor amigo por nada, David," murmuró mientras agarraba dos botellas.

Lauren movió los pies doloridos. "Dios, estoy muy cansada”.

"Aún me siento cansada después de hoy, y me tengo sueño acumulado desde el año pasado”. Dev le
entregó una botella de agua fría. "¿Por qué no vas, tomas una buena ducha caliente y te cambias a
algo más cómodo?" Ella miró a Lauren de arriba abajo y su voz se suavizó cuando dijo: "Aunque nunca
he visto a una mujer que se viese más hermosa de lo que estabas tú hoy, Lauren".

Ojos grises brillaban con satisfacción cuando Lauren le devolvió el cumplido, feliz de dar a su pareja su
apreciación. "Creo que sabes que siento lo mismo”. La rubia vació su envase de vidrio y le entregó la
botella vacía con una sonrisa. "¿Qué tal si vamos a la cama y hacemos algo que requerirá una ducha
después?"

Devlyn se echó a reír desde su garganta y le tendió una mano, suprimiendo otro bostezo con su otra
mano. Tiró de Lauren en un largo abrazo, dejándose deleitar en un momento de pura felicidad.

Finalmente, Lauren, suavemente, se retiró lo suficiente como para poner las palmas de sus manos
contra la parte superior del pecho de Dev, sintiendo la energía de la otra mujer, fluir en una
respiración lenta y profunda. "Si estás demasiado cansada...?", susurró.

Los ojos de Dev se abrieron. Podía oír la sonrisa en la voz de Lauren, ella parpadeó con fuerza, para
alejar una sensación de desorientación. Entonces recordó lo que Lauren había dicho. "¡No! No en tu
vida!" Devlyn acunó la cálida mejilla de Lauren, hablando sobre sus labios suaves mientras la besaba.
"Pero, querida, avanzo lentamente hacia la mediana edad, mientras hablamos. Vamos”.

***

Bañadas por la suave luz de la luna, yacían juntas en la cama, desnudas. Sábanas y mantas yacían
arrugadas en el suelo, mientras se dispensaban besos lentos y profundos. Dos juegos de piernas
suaves y húmedas estaban enredadas muy juntas, produciendo un hormigueo en la piel cuando se
acariciaba con cada movimiento de sus cuerpos. Se habían estado besando durante tanto tiempo que
perdieron la noción del tiempo, sus cuerpos vibrando con un poco de emoción.

Sin previo aviso, Devlyn puso a Lauren encima de ella. La cabeza de la rubia dio vueltas, y de repente
se sintió un poco mareada. Incluso bajo la luz tenue, Devlyn detecta el cambio en su coloración y la
inmovilizó con ojos preocupados. "Lauren", dijo en voz baja, hundiendo sus manos profundamente en el cabello de Lauren e inclinándole un poco la barbilla de la mujer más joven para que poder mirarla a
los ojos. "¿Estás bien?"

"Uf". Lauren hizo una mueca. "Me he tomado, por lo menos, una botella de champán esta noche,
cariño. La gimnasia no cuenta esta noche. "Su cuerpo se estremecía por la risa suave de Devlyn”.
¿Podemos hacer esto sin spinning, por favor? "

Dev sonrió con cariño y utilizó la punta de su dedo índice para trazar cuidadosamente las cejas
pálidas. "Podemos. Pero sólo podemos ir a dormir”. Ella se inclinó hacia arriba y tomó suavemente la
barbilla de Lauren. "Si estás demasiado cansada".

"¿Y tú?" Lauren preguntó, medio esperando a que Devlyn dijera que sí. Estaba agotada y eso, en
combinación con el alcohol y la comida, le creó el anhelo de meterse debajo de las sábanas y dormir
durante una semana. El problema era que ella también quería besar y lamer cada centímetro de la
belleza de cuerpo que estaba debajo de ella. Ella estaba más allá del punto de no retorno y esta era su
noche de bodas.

"No", respondió rápidamente Devlyn, en busca de cualquier señal de que Lauren pudiera querer dejar
esto de lado. No había duda de lo excitada que estaba, pero la cama era tan suave e incluso la luz de
la luna parecía demasiado brillante para esos ojos cansados.

Una sonrisa genuina torció los labios de Lauren por una fracción de segundos, antes de que capturara
la boca Devlyn en un beso delicioso y húmedo. Devlyn dejó salir un quejido suave, excitado, olvidando
todo acerca de estar soñolienta y revelando maravillosa sensación de la piel desnuda bajo sus dedos y
lengua suave y cálida de Lauren contra la suya.

Boca de Lauren se trasladó al oído y cuello de Devlyn. "Mmm... Devlyn, hueles tan… ffft, puagh!" Ella
levantó la cabeza y trató de desalojar el fragmento de cabello pegado a los labios húmedos y su
barbilla.

"¿Qué pasa?" Devlyn movió la cabeza, limpiando con eficiencia la cara de Lauren. "Tu cabello sabe a
laca para el cabello”. Ella hizo una mueca y se secó la lengua. "¡Qué asco!"

"No se supone que sea para comer".

"No hables", murmuró Lauren juguetona, adjuntando sus labios a la garganta de Devlyn y
succionando suavemente, sacando una mano para cubrir el pecho de Dev.

La mujer más alta arqueó la espalda y gimió al contacto, con los ojos cerrados revoloteando por sí
mismos.

Lauren se movió para empezar a besar más abajo, cuando Devlyn se rizó un poco bajo su tacto. Su
codo pinchó la mama de Dev y la Presidente casi salió disparada de la cama.

"¡Ay!" Abrió los ojos, y se agarró en un gesto que hizo que pareciera como si estuviera teniendo un
ataque al corazón. Ella aspiró una bocanada, dejando salir explosivamente. "¡Cristo!"

"Oh, mierda!" Lauren comenzó a entrar en pánico, el hecho de saber que su jab accidental, en
combinación con el estrés ridículo de la Presidencia, había sido demasiado para Devlyn.

"¡Mierda! Está teniendo un infarto? ¡Oh, Dios mío! Tienes el brazo entumecido?" Ella agarró el brazo
de Dev y lo sacudió.

Dev arrancó el brazo de las manos de Lauren. "Estás... estás loca!"

"No puedo recordar cuál es el brazo que se supone es el que deber estar entumecido”. Se frotó la
cara con movimientos bruscos y espasmódicos. "Mierda. Mierda. ¡Mierda!"

"Nada está adormecido," fundamentó Dev, incapaz de contener la risa. "Maldita sea, Lauren, te dije
que ni siquiera soy de mediana edad! No estoy muriendo! Es mi teta!" Miserablemente, Dev señaló a
su pezón.

"Oh”. Lauren parpadeó. "Ohhhhhhhh". Dejó escapar un suspiro de alivio, finalmente, al comprender
el mensaje. "Me diste un susto que casi me mata", dijo ella, mientras su corazón aún latía con fuerza.
Tuvo la tentación de golpear a Devlyn por llevarla al punto de darle un ataque al corazón. Luego sus
ojos se estrecharon, mientras pensaba en lo que Devlyn dijo.

Te golpeé el pecho? "No puedo recordar haberlo hecho. No pude haber hecho más que apenas
tocarte!"

Dev apretó la mandíbula, y luego se obligó a relajarse. "Esta cerca cuando giramos, además, están un
poco sensible", le dijo, un poco avergonzada de lo que podría entenderse como una reacción
exagerada al golpe accidental.

Estaba más asustada que otra cosa. "Y si incluso piensas en la palabra "menopausia"," Dev lo dijo
como si fuera una maldición, "tu próximo lugar de vacaciones será junto a Jimmy Hoffa".

"Aww... Lo siento, cariño", dijo Lauren con sinceridad, tratando en todo lo posible para no reírse.
Retiró la mano que acunaba el pecho de Devlyn y la sustituyó por la suya, dejando que su compañera
sintiera el calor de su palma. Ella hizo un esfuerzo coordinado para que todo el amor que sentía por
Dev se expresara en sus ojos, mientras le besaba la mano, prestando especial atención a cada uno de
sus largos dedos. "Fue un accidente". Sus cejas levantadas en súplica. "Me perdonas?" dijo en voz
baja. "Yo nunca te haría daño a propósito. Por favor?"

Dev colocó su mano sobre su pecho y le apretó suavemente, derritiéndose un poco por la atención
amorosa. "Por supuesto. Siento haberte asustado”. "Si lo beso, será mejor?" Lauren se dirigió hacia el
pecho en cuestión con una inclinación de su cabeza. Su propia excitación, había sido como un péndulo
toda la noche, pero todo se había evaporado al pensar en el graznido de Devlyn.

Sin embargo, la suavidad de los ojos, llenos de deseo, mirando tan fijamente a los suyos era más de lo
que podía pasar por alto. La mujer de cabello oscuro estuvo a punto de decirle que no, que podrían
volver a esto en la mañana, Dios sabía que esto no estaba saliendo bien, pero Lauren parecía tan seria
que no podía soportar la idea de decepcionar a su nueva esposa en su noche bodas. "Claro".

Lauren sonrió y la besó hasta llegar al pecho de Devlyn, salpicando su suave piel con besos aún más
suaves.

Sólo le tomó segundos antes de Devlyn fuese a la deriva en una ola de emociones. Era, decidió Dev,
completamente divino. La sensación del calor del aliento de Lauren, los labios y la lengua, acariciaban
suavemente el pezón y las partes inferiores de su pecho; era tan impresionante que no podía dejar de
relajarse bajo los mimos tiernos, hundiéndose más en la cama, hipnotizada.

La boca de Lauren navegó más y más, hundiendo la lengua en el ombligo de Dev, a sabiendas de que
Dev era especialmente sensible allí. En lugar de la risa que ella esperaba, oyó un..., los orejas de
Lauren se incorporaron y, de repente, levantó la cabeza de su tarea y miró a su amante. "Eso fue un
bostezo que acabo de oír?"

"Nooo..”. , insistió Devlyn, su mente regresó al momento con una fuerza casi brutal. "Un gemido". Ella
estaba segura de ir al infierno por una mentira tan flagrante, pero simplemente algunas cosas no
podían ser admitidas. No había manera de que pudiera herir los sentimientos de su amante esta
noche.

"Está bien", respondió Lauren un poco escéptica, aunque luchando contra su propio impulso de
bostezar. "Porque si estás demasiado can...”

"No estoy demasiado cansada. No lo estoy!" dijo Dev tímidamente, sabiendo que sonaba un poco
como una niña de tres años, luchando contra la hora de acostarse. Devlyn suavemente instó a la
cabeza de Lauren a que bajara. "Sigamos". Dejó caer la cabeza sobre la almohada y se lamió los labios
en anticipación.

Y Lauren lo hizo, sentándose entre las piernas de Devlyn y besando tiernamente cada muslo antes de
tomar un contacto más íntimo. Ambas mujeres se quejaron lánguidamente con el primer toque de la
lengua de Lauren. Por lo pronto, el contacto era más que suficiente para Devlyn, se retorciera como si
estuviera en llamas. En lugar de indicarle a Lauren que necesitaba moverse sólo un poquito a la
izquierda, Dev no mantuvo el desplazamiento sobre la cama, frustrando a su pareja por un fin. Dev,
lamentablemente, confundió la frecuencia de Lauren, las risas de impotencia y gruñidos de
frustración con los de placer.

Lauren estaba colgada en las caderas de Dev, pensando que su lengua podía caérsele de un momento
a otro, cuando Devlyn se levantó, agarró desesperadamente su cara, “ok…, sus orejas, y dijo:
"CAAASSSSIII, nena. ¡Ahí mismo!" De repente, sacó la cara de Lauren y los dientes de la joven
chocaron con un lugar muy, muy sensible.

"¡Uf!" Dev siseó, con la cara vuelta una remolacha roja. Luego, dejó escapar un grito prolongado que
hizo temblar las vigas y sonaba muy parecido a una mezcla entre Tarzán y un gato, cuya cola había
sido sorprendida bajo una mecedora. Sus piernas se cerraron de golpe con una fuerza impresionante,
contra las orejas de Lauren, lo que la hizo gritar.

"Ahh!" Lauren se dio la vuelta y se agarró las orejas..., yéndose en picada hacia un lado de la cama y
aterrizando con un golpe fuerte.

Cuando Devlyn pudo pensar de nuevo, levantó la mirada, tratando de encontrar a Lauren. Ella no
podía verla, pero podía oír los lamentos y palabrotas que venían de vez en cuando, de algún lugar de
la oscuridad.

Finalmente, Lauren se arrastró débilmente a la cama y apoyó la cabeza con cuidado en el estómago
de Devlyn, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura y besando la suave piel debajo de sus
labios.

Devlyn lentamente acarició el pelo de Lauren.

"Devlyn?"

“Sí”.

"Se supone que esto es tan peligroso como correr con tijeras?"

Ambas se disolvieron en risas.

"Nunca pensé así hasta ahora", admitió Devlyn con una sonrisa. "Supongo que el “para bien o para
mal" comienza temprano con algunas parejas, ¿eh?" Todavía podía sentir el aliento de Lauren
calentando la piel de su vientre. "Ven aquí". Se deslizó un poco para que Lauren pudiera compartir su
almohada. Suspiros gemelos se les escaparon, cuando el pelo rubio y ébano se mezclaron sobre la
funda color azul pálido de la almohada.

"¿Podemos dormir?" Devlyn pidió. "Por favor, sí, por favor? Siempre habrá un mañana”.

"Por el amor de Dios, sí!" Gruñendo feliz, besó la mejilla de Devlyn, luego acarició su cuello, dejando
salir un suspiro de satisfacción por el aroma de Dev en el aire.

Dev disparó una oración en silencio. "¿Cómo están tus oídos?"

Su voz estaba llena de preocupación, y Lauren se acercó más para tranquilizarla. Estaba segura de que
el zumbido en sus oídos se detendría. Algún día. "Viviré, cariño. Pero lo más importante es, ¿cómo
está tu…"

“Viviré también", dijo Dev rápidamente. Ella se burló de sí misma. "Pero por poco”.

"Mi amor" susurró Lauren después de algunos minutos en silencio. "Eso fue mejor que mi noche de
bodas con Judd".

Un par de risas llenaron la cabaña junto con el sol de la mañana.

***
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 16th 2013, 1:26 pm

Las cámaras no se pudieron evitar, ya que las habían colocado a través de la pista hacia el Fuerza
Aérea Uno. Dev dio a Lauren una mirada interrogante, cuando se bajaron del automóvil, y ella asintió
con la cabeza, sonriendo con valentía mientras seguía a Dev hacia la multitud de reporteros. Después
de sólo tres horas y medias de sueño, sus ojos estaban inyectados en sangre y la espalda rígida, pero
se consolaron la una a la otras con promesas de largas siestas en el avión y muchas horas de no hacer
nada más que estar juntas en su luna de miel.

Una vez que estuvieron en el rango de la prensa, las preguntas empezaron a volar como los
relámpagos de la tormenta del día anterior.

"¿Dónde van de luna de miel, señora Presidenta?"

"No tengo ni la más mínima idea”. Dev sonrió, apretando su agarre a la mano de Lauren. "La
información sobre nuestra luna de miel es clasificada y sólo la Primera Dama, quiénes sean sus co-
conspiradores, y el piloto, saben dónde vamos”.

"Y no lo estoy diciendo", dijo Lauren enigmáticamente, decidiendo abandonar la lucha por el
momento y dar la mejor impresión posible. Ella contuvo la respiración durante unos segundos hasta
que los reporteros comenzaron a reírse de su comentario.

"¿Dónde están sus hijos?" un periodista le preguntó, con la nariz metida en su bloc de notas.

Devlyn respondió: "Los niños están sanos y salvos, disfrutando de unas vacaciones con nuestros jefes
de Personal, David y Beth McMillian”.

"¿Así que se alejan a la clandestinidad para una huida romántica y escapar de los niños?" preguntó
una mujer cerca de la parte posterior del grupo de periodistas.

La espalda Lauren se puso tensa. No le gustaba la forma en que se planteó la pregunta: ¿quién ha
llevado a sus hijos en su luna de miel? Pero ella sabía lo que intentaba la reportera. "Estoy bastante
segura de que cuando los chicos se vayan, no nos van a extrañar. Y la Presidente y yo estamos muy
ansiosas de algo de inactividad, a solas, por cierto tiempo. Creo que no los merecemos, ¿no les
parece?” Ella no lo pudo dejar de lado, al sentir que Dev apretó su mano. “ellos se unirán a nosotras
más adelante en la semana”.

"Va a estar trabajando en la biografía de la Presidenta, señora Marlowe?"

“Todavía es Srta. Strayer”. Aunque yo sé que tú sabes, porque Devlyn se vio obligada a emitir un
comunicado de prensa acerca de ese mismo tema la semana pasada. "Y, no, no voy a estar trabajando
en el libro”. Su paciencia se debilitaba más rápido de lo que había imaginado. "Espero pasar la mayor
parte de mi tiempo completamente des…"

“Bien”. Dev intervino de inmediato. Ella sonrió ampliamente. "Es sin duda una cálida mañana aquí en
Ohio, ¿no es cierto? ¿Alguna otra pregunta?"

Justo en ese momento, Liza, que había llegado en otro coche, llamó la atención de Devlyn, señalando
su reloj.

"Eso es todo por ahora, señoras y señores, pero de alguna manera estoy segura de que nos
encontraremos luego”. Hubo más risas cuando el Agente a Cargo escoltó a Devlyn y Lauren a la
pasarela. La Presidenta caminó a paso ligero a través de los militares que flanqueaban la pasarela,
mientras ella y Lauren se alejaban de todos, pero con un pequeño equipo de trabajo y rápidamente
desaparecieron en el interior del avión.

Una vez dentro, Lauren suspiró, se apoyó contra la pared y cerró los ojos. "Yo nunca me acostumbraré
a esto”.

"Lo harás," Dev le aseguró, asintiendo a la bienvenida que le daban varios miembros de la tripulación.

En su camino a la galería, un mayordomo les ofreció a ambas mujeres a una bebida, que declinaron
cortésmente.

"Recuerda, Lauren," Dev apartó cariñosamente un mechón de pelo de la cara de Lauren. "No voy a ser
presidenta para siempre”.

Lauren suspiró. "Gracias a Dios”. El repentino silencio en la sala, le hizo abrir los ojos. "Lo siento,
cariño”. Ella dio un paso más cerca de Devlyn, transmitiendo con los ojos su pesar. "Yo no quise decir
como sonó”. Ella era muy consciente de las miradas de desaprobación que estaba recibiendo por
parte de varios empleados más jóvenes, y sintió la punta de sus orejas arder.

Para alivio de Lauren, Dev sonrió. "Sé lo que quisiste decir”. Luego bajó la voz para los oídos de
Lauren solamente. "Pienso lo mismo la mitad del tiempo”.

"Señora Presidenta?" Un joven oficial de la Fuerza Aérea se acercó a ella, vacilante. "Tenemos una
llamada de seguridad para usted. Es urgente, señora”.

Dev suspiró. Cerró los ojos y asintió lentamente. No estamos aún en el aire! "la tomaré en mi oficina.
Escolta a la Primera Dama a nuestra habitación, por favor?"

Obedientemente, él asintió con la cabeza. "Por supuesto, señora”.

Devlyn se inclinó y besó suavemente los labios de Lauren, ignorando el rubor del militar estaba
esperando. "Regresaré tan rápido como pueda. Te lo prometo”.

"Sé que lo harás”. Lauren apoyó la palma de la mano en la mejilla de Dev y le dio una cariñosa y
cansada, sonrisa. "Así es la vida de la esposa de un superhéroe. Ve a salvar el mundo, Devlyn. Nos
vemos pronto”. Ella vio cómo dos de sus colaboradores al instante aparecieron al lado de la
Presidenta y el comportamiento de su pareja cambió a la de la sensata Comandante en Jefe. Uno de
los ayudantes le entregó dos gruesas carpetas en las manos de Dev y el otro abrió la puerta de la
oficina y la hizo pasar a su interior. Una expresión de preocupación invadió la cara de Lauren.

"¿Señora? Disculpe, señora?"

Ella levantó la vista para encontrar al militar todavía esperando por ella. "Lo siento", murmuró
distraídamente, acomodando con el dedo los anteojos sobre la nariz.

Hizo un gesto hacia la puerta que conducía a las salas de estar privadas en el avión.

"No, gracias". Hizo una pausa para leer la identificación del hombre y tomó nota de su rango, algo que
había aprendido a reconocer en los últimos meses "No, gracias, teniente Felznick. Creo que voy a ir a
mi oficina en su lugar”. Lauren le puso la mano en el antebrazo. "No es necesario que se moleste en
mostrarme, ya conozco el camino. Gracias”. Ella sonrió cálidamente.

"Por supuesto". Sonrió, satisfecho de que ella se dirigiera a él por su nombre. No podía esperar para
enviar una carta a casa en Iowa y decirle a su madre. Se excusó cortésmente, con la sensación de ser
de 2 metros de alto.

Cuando Lauren abrió la puerta de su oficina, se encontró con una gran pila de correo en su escritorio y
una nota de Beth, que decía:

Lauren,
Sé lo aburrido que estos vuelos largos pueden ser, mientras que Dev está ocupada, no funcionan
. >. En el futuro, voy a asignar a uno de tus nuevos administradores para ayudarte en este
tipo de cosas. Por ahora, sin embargo, pensé que sería divertido para que te hagas una idea de qué
tipo de correo electrónico puedes esperar. ¿No somos "Miss Popular"? Se podría pensar que eras...
umm, no sé, la primera dama!
Felicidades, amiga mía. No puedo decirte lo que me alegro por ti y por Diabla. Lo que has cambiado su
vida... bueno... creo que ya sabes eso.
Bueno, volvamos a los negocios. Si por algún milagro, Dev no está realmente ocupada y no tiene
tiempo para mirar a estos, no te preocupes. Es por ello que tienes un personal.
Sé lo importante que es para ti, que puedas seguir trabajando en la biografía, Lauren. Ser Primera
Dama no significa que tires a la basura tu propia carrera o ponerla en espera. Bueno, lo has hecho en
el pasado, pero mientras que esta administración esté haciendo historia, bien podría cambiar eso,
también.
Que tengas una luna de miel segura y maravillosa!

Beth


Tomando asiento, Lauren acercó la silla al escritorio y ajustó sus anteojos. Las primeras 10 cartas eran
todas invitaciones para ella y Devlyn o sola, para asistir a funciones de beneficencia. Luego vino una
solicitando una entrevista privada con un periodista del New York Times que estaba interesado en su
opinión personal acerca de la Ley de Registro de ADN. "Sí, claro”. Lauren inhaló, reconociendo una
lata de gusanos cuando veía a una. Ese texto legislativo tenía un lugar significativo en sus opiniones
políticas divergentes. "Como si yo fuera tan estúpida”.

Los siguientes tres cartas contenían invitaciones para una fiesta de cumpleaños para el Presidente del
Tribunal Supremo de la Corte Suprema de Ohio, una fiesta de aniversario para el líder del Partido de
Emancipación, y un día de trabajo para recaudar fondos para la Liga de Mujeres Votantes (LWV), que
se celebraría en la capital del país. "¡Oh, cielos”. Sus ojos se abrieron. ¿Cómo puedo decidir entre
ellos? Ninguna de nosotras tiene tiempo para cualquiera de ellos!" Gimió, pero después de unos
momentos de reflexión, colocó en una gran carpeta de manila marcado como "R - Rechazado" todos
los sobres, pero la invitación de la Liga de Mujeres Votantes, la introdujo en otra carpeta marcada “PD
- Por determinar”.

"No te quejes, Lauri," se dijo mientras agarraba la pila al lado de las cartas. "Pronto estarás sintiendo
el calor del sol en tu cara”. Se detuvo un momento para dejar escapar un suspiro melancólico por lo
que ella sabía que se avecinaba. "Y cualquier cosa que esté tratando Devlyn es mucho peor que esto”.
Con eso, envió buenos pensamientos a la oficina de al lado y volvió a trabajar.

***

Dev se sentó detrás de su escritorio, frotándose el puente de la nariz, tratando de calmar el dolor de
cabeza que se incrustaba en ella. Habían estado en el aire durante cerca de dos horas. Sus ayudantes
habían sido despedidos de manera que esta llamada de teléfono pudiera ocurrir en privado.

"Señora Presidenta?" El secretario de Defensa Brendwell preguntó un tanto cortante. "Sus órdenes,
señora?"

Devlyn preguntó: "¿Puedo suponer que los organismos competentes han sido notificados, entre ellos
el vicepresidente Vicent?"

"Por supuesto, señora Presidenta. Hemos enviado un informe de inteligencia completo para todo el
mundo, como usted los ha estado contactando. El vicepresidente Vincent está en espera de su
decisión”.

"Está bien". Devlyn asintió satisfecha, por ahora. "Quiero que siga vigilando la situación. Si esos
misiles se mueven una pulgada quiero saberlo". Ella contuvo una rápida respiración, recordando
dónde estaba. "Borra eso. Yo voy a ser mantenida al tanto sólo de los cambios significativos en la
situación actual. Geoff está ahí por una razón”.

Hubo un largo silencio en el otro extremo de la línea, "no estoy seguro de lo que quiere decir,
señora”.

"Al diablo si no lo hace, John", disparó de nuevo Dev, irritada. "Puede aconsejarle todo lo que quiera,
pero el vicepresidente Vincent determinará lo que es y lo que no es significativo. Y si él decide que es
necesario, sólo entonces se me notificará". La estaba matando el soltar las riendas, pero ella había
confiado lo suficiente en Geoff para convertirlo en su compañero de fórmula. En algún momento
tenía que poner al hombre a hacer algo más que ir a los funerales de Estado y conquistar los votos del
Congreso. Ya era hora de poner su dinero donde estaba su boca. Ella no pudo evitar añadir: "Sin
embargo, quiero un informe completo, por escrito, que resuma los eventos dispuestos en el día, para
revisarlo que cuando tenga tiempo. ¿Entendido?"

"Sí, señora", fue la respuesta a regañadientes.

"Nuestra presencia no ha sido detectada, ¿correcto?"

"Correcto, señora. Tenemos un contingente de agentes en la zona para complementar nuestra
vigilancia por satélite. Según el último informe, no fueron detectados”.

"Esos operarios son una prioridad, Secretario Brendwell".

"Entendido, señora Presidenta. Tenemos un plan de evacuación en su lugar, en caso de que sea
necesario".

"¿Algo más?"

"No, señora".

Hubo otra pausa incómoda antes de que él dijera: "Disfrute de su luna de miel, señora Presidenta".

Al no detectar algún sarcasmo en su voz, Devlyn sonrió. Ella sabía que el hombre belicoso seguía
luchando por superar su hostilidad natural por tener que presentar informes a una mujer. Y, apara su
crédito, él había hecho algunos progresos, en su firme compromiso con el profesionalismo. Pero eso
no significaba que no fuese un completo idiota. "Tengo esa intención, Jhon. Gracias”.

Ella terminó la llamada con una serie de códigos de seguridad y se recostó en su silla. Su mirada aún
permanecía sobre los mapas que mostraban los movimientos de tropas enemigas y las rutas secretas
que estaban siendo utilizadas para transportar armas de destrucción masiva que supuestamente no
existían. Con mucho cuidado, enrolló los planos y los colocó en su escritorio con otra serie de códigos
y los cerró con un escáner de retina para asegurar los documentos.

Devlyn pulsó el botón del intercomunicador. "¿Puede decirle a la Primera Dama que me siento sola?"
Oyó una risa ahogada en el otro extremo de la línea.

"Ahora mismo, señora Presidenta”.

Unos minutos más tarde, hubo un suave llamado a la puerta. Ella sonrió pensativa. "Adelante".

Lauren asomó la cabeza y dijo con voz grave que sonaba lánguida, "Llamáaaassste?"

Devlyn se echó a reír. "Ese programa terminó antes de que nacieras".

"Ptssss. En la televisión antigua esos programas nunca mueren, Devlyn. Ellos sólo transmiten “Nick en
la noche". Ella se dirigió a la mesa de Dev, viendo las líneas de tensión en su rostro”. Terminaste de
trabajar?"

Devlyn se frotó las sienes. "Por ahora".

Lauren casi no se lo preguntó, pero la curiosidad pudo más que ella misma cuando se sentó en la
esquina del escritorio de Devlyn. "Algo importante?"

Dev se mordió el labio inferior e inconscientemente, comenzó a acariciar el suave algodón de los
pantalones de Lauren. "Sí y no. Los norcoreanos están correteando con sus juguetes, otra vez. Ellos no
saben que sabemos que las tienen". Lamentó una vez más que sus predecesores no hubieran sido
capaces de resolver un conflicto que era mucho más viejo que ella. "Así que tenemos que ser
cuidadosos", dijo con aire ausente. "No nos agrada cuando mueven los misiles. Vamos a sentarnos".
Con un gruñido, se levantó de su escritorio y se tiró en el sofá. Cerró los ojos.

Lauren la miró con recelo, y a continuación, pulsó el botón del intercomunicador. "Hola. ¿Podría
conseguir un par de botellas de agua y alguna aspirina, por favor?" Todavía se sentía un poco extraña
de tener a otras personas para que hicieran cosas que fácilmente podría hacer por sí misma. Pero
hacía tiempo que había aprendido que si se iba en busca de algo tan simple como una aspirina, ella
pasaría más tiempo explicándose y esquivando al personal de servicio de lo que hubiera pasado si
simplemente preguntaba por ello, para empezar.

Un ojo azul, rodó hacia un lado, para mirar cuando Lauren se trasladó a la puerta. "¿Cómo…?"

"Tienes otro dolor de cabeza", dijo Lauren. No era una pregunta. Ella frunció el ceño mientras se dio la
vuelta al sofá y puso sus manos sobre los hombros de Dev, sintiendo la tensión allí. "Te está dando
demasiado a menudo, cariño”. Dejó de hablar el tiempo suficiente para permitir que un camarero
entrara en la habitación con la aspirina para Dev.

Cuando volvieron a estar solas, ella quitó la tapa de la botella de píldoras. "¿Es uno de los malos?"

Devlyn sonrió débilmente. "Nah. Además, los veo como una buena señal. Esto significa que todavía
estoy recibiendo un flujo de sangre en mi materia gris. ¿Pudiste descansar?" Preguntó, deseando
desesperadamente cambiar de tema. "Siento mucho lo de esa llamada. No tenía intención de
retirarme tan pronto al entrar a bordo”.

Lauren sacudió la cabeza cuando Dev se sentó, tomó las pastillas, y luego tomó un lugar para ella en el
sofá. "No, estaba esperando por tí”. Ella habló sobre Devlyn, que acababa de dar una respiración
profunda. "No hay argumentos, Devlyn. Tú puedes ser capaz de funcionar con pocas horas de sueño.
Yo, sin embargo, no puedo. Y duermo mejor si estás conmigo".

Devlyn sonrió, encantada por la confesión. "¿En serio?"

"Mmm... mmm". Se encontró raptada en un abrazo sorprendentemente feroz. "¿Qué fue eso?"
Lauren se echó a reír.

"Pensé que era sólo yo quien dormía mejor cuando estábamos juntas”.

Lauren ladeó la cabeza hacia un lado. "Es algo que te has preguntado?"

Devlyn asintió con la cabeza. "Pensé que tal vez te he molestado o algo así... Por la noche. Es difícil
para algunas personas acostumbrarse a dormir juntos después de estar solos por un tiempo ", añadió
rápidamente.

"Yo... yo no... Si eso te preocupaba ¿por qué no me preguntaste?" Ella se acercó y acarició
suavemente el cabello oscuro de Devlyn, sonriendo a las pocas hebras de plata que vio en la parte
superior de la cabeza de Dev.

Dev se encogió de hombros. "Pregúntame algo más fácil”.

Lauren dejó escapar un fuerte suspiro. Ambas estaban cansadas. Lo último que necesitaban era una
conversación seria... por lo menos acerca de ellas. Miró el teléfono. "Piensa en algo que te deje en paz
el tiempo suficiente para que yo te encante en repetidas ocasiones esta semana?"

Sus palabras fueron recibidas con una brillante sonrisa. "Hice algo mejor. Dejé instrucciones muy
explícitas".

"Estás confiando en Geoff para que maneje las cosas?" Lauren estaba un poco sorprendida. Devlyn
era la persona más profesional que jamás había conocido. Delegar responsabilidades y aprender a
dejar ir, eran básicamente conceptos extraños para ella.

"Estoy tratando. En serio”. Dev se desplazó un poco, colocando un músculo, particularmente dolorido
justo debajo de las manos de Lauren. "Y dejar mis canas tranquilas. Me las he ganado todas en el
último año", bromeó incluso cuando rodó su cuello. "Eso se siente muy bien. Te aaaammooo".

Lauren sonrió, parpadeando sus ojos grises. "No sé si me ammmaaass", tocó la nariz de Devlyn con la
punta de su dedo, "cuando veas lo que tengo en el bolsillo trasero de mis pantalón”.

Las cejas de Dev se dispararon hacia el cielo. "En el bolsillo trasero de tú pantalón, ¿eh?" Ella se dio
unos segundos para permitir que su imaginación volara, y una lenta, pero cuidadosa sonrisa apareció
en su rostro. "¿Puedo adivinar?"

Lauren le devolvió la sonrisa. "Atrévete".

"Está bien".

Dev esperó un momento, pero Lauren no se movió. "Lauren", dijo en su voz más baja, "sabes cómo
me siento acerca de ser mantenida en suspenso. Dime lo que está en su bolsillo trasero".

Lauren sonrió inocentemente. "Pero no dijiste por favor. Síp!"

En un frenesí de movimientos, Devlyn alcanzó girar y agarró a Lauren, empujándola sobre el sofá,
haciendo que terminaran en una maraña de brazos y piernas. Un cambio rápido y Lauren estaba
acostado en el regazo de Devlyn en posición de recibir nalgadas.

Lauren sopló un mechón de pelo pálido de su cara. "No te atreverás?" ella chilló. Dev, se rió entre
dientes, el sonido inicial en el pecho era bajo, evolucionando hacia una risa plena.

Lauren se retorcía. "Tú, gran…"

"Demasiado tarde". Dev metió la mano en el bolsillo en cuestión y enganchó dos piezas muy
pequeñas. Mantuvo su cara arrugada, mientras examinaba el par de piezas de color rojo brillante en
todas direcciones.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 17th 2013, 5:45 pm

"Hilo dental, qué considerada de tu parte, querida”.

"Si recuerdas, me pediste que los empacara para ti”. Lauren estiró la cabeza hacia atrás y sonrió
sensualmente a su compañera. "Así que lo hice," dijo simplemente. "Sorpresa".

Devlyn levantó los objetos en la mano. "¿Quieres que me ponga esto?

La sonrisa de Lauren cambió a una mueca. "Oh, sí".

"Pero es que es... es... umm... no cabe nada aquí!" Lo examinó de nuevo. "Supongo que no es para ir a
cenar”.

Lauren sonrió. "Bueno, no voy a pasar hambre. Eso es absolutamente seguro”.

Dev rió para sus adentros antes de dar un rápido golpe en la parte posterior en su regazo. "Diablilla.
Este bikini, si se puede llamar así, puede hacer que me arresten en la mitad de los estados del país.
¿Has estado tomando lecciones de mi madre?"

"¡Ay!" Lauren comenzó a retorcerse cuando otro fuerte golpe le fue propinado. Ella se echó a reír.

"¿Sabes lo que es realmente enfermo, Devlyn? Que eso se siente algo así como… bien". Ese pequeño
comentario le hizo conseguir dos más, por si acaso. "¡Espera! Espera!", gritó, riendo tan fuerte que se
sintió un poco mareada. "He cambiado de opinión".

"Uh, huh”.

"Y voy a tener que saber que estaba mal mucho antes de conocer a Janet, ella sólo consolidó mi
creencia en esta forma de vida... ¡Ya! Devlyn!, No más”.

Zapp!

"Te arrepentirás cuando empiece preguntar por esto”.

Dev se apresuró a tomar a su compañera que se retorcía y la giró sobre sí. "Sabes," hizo una pausa
para inclinarse y besar la oreja de Lauren.

"Tengo una preciosa cama a bordo. ¿Eres o has sido alguna vez, un miembro del Club de Millas?"

"Si respondo a esa pregunta con honestidad, ¿alguna vez has visto en un programa de entrevistas de
mala calidad hablarle al mundo acerca de eso?"

"Podrías comprar mi silencio". Dev movió las cejas.

"Ooo". Lauren acarició el cuello de Dev. "Mi pequeña vagabunda”.

Ella dejó escapar un aliento explosivo cuando los dedos cosquillosos encontraron sus costillas.
"¡Caramba! ¿Qué te pasa hoy?" Ella miró la cara de Devlyn y la encontró radiante. El corazón de
Lauren dio un vuelco por la vista.

"Que estoy feliz". Su toque se suavizó y apretó los labios contra la frente de Lauren. "Mi vida es mejor
de lo que jamás pensé que podría ser. He oído que está bien estar feliz en esas circunstancias”. Dev,
finalmente permitió a Lauren a sentarse todo el camino, usando su regazo como silla.

"Así está mucho mejor, Devlyn". Ella se inclinó y la besó suavemente, tomando su tiempo para
explorar la boca Devlyn y disfrutando de la intensidad de las emociones que podía sentir, fluir entre
ellas. "Me siento exactamente de la misma manera", dijo ella, con sus labios apenas tocando los de
Dev. Luego se apartó y sonrió con picardía. "¿Tienes alguna idea de lo fantástica que vas a lucir en
este bikini... con esas piernas que se prolongan durante kilómetros?" Juguetona, se abanicó con una
mano. "No puedo esperar”.

"Puedo entender que vamos a algún lugar caluroso?"

"Te verás grandiosa si llevas esto", le arrebató el bikini de la mano de Dev y los giró en un dedo,
"incluso en Siberia”. Cariñosamente, cubrió la barbilla Dev. "Pero no quiero que atrapes un
resfriado”. Esos labios estaban demasiado cerca, y ella se hizo camino, más allá, tratando de
contenerse para besarlos de nuevo.

Después de unos minutos de intensos besos, Lauren respiró profundo y satisfecha. "Mmmm..”. Ella
chasqueó los labios con alegría, sin molestarse en abrir los ojos. "¿Acabas de hacerme una pregunta?"
Ella había pensado que oyó hablar a Dev… pero no era cierto, la boca de Devlyn estaba ocupada!

"Estaba bostezando”.

Lauren puso la mano sobre su boca para no reírse.

La sonrisa de Dev le marcó un mohín sexy que hizo que toda la humedad en la boca de Lauren se
secara al instante y la hiciera volar hacia el sur, hacia un lugar feliz.

"Vamos, Lauren. Te voy a enseñar la nueva cama que puse y el buen masaje que puedo darte”.

"Como si yo pudiera decir que no a eso”.

Y no lo hizo.

***

Dev se asomó por el balcón de su playa privada y sonrió. Ella respiró profundamente el aire salado.
"Esta es una maravillosa sorpresa. Gracias”.

"Wow", murmuró Lauren con admiración cuando se inclinó sobre la baranda del balcón. "Hago rock!
Mira este lugar”.

La brisa perfumada del mar agitaba su cabello, mientras contemplaban la puesta de sol de Hawai que
pintaba el cielo con vibrantes líneas de color rosa púrpura intenso.

Dev dejó caer el brazo sobre el hombro de Lauren. "Es perfecto. Absolutamente perfecto". Envolvió a
Lauren en sus brazos y le besó en la sien. "Ya me siento más relajada”.

Lauren golpeó la cadera contra Dev. "¿Buceas? Estoy ansiosa por llegar a esa agua tibia y ver un bikini
muy pequeño".

Dev negó con la cabeza. Lauren no era nada, si no persistía. " Mi modelo en el Fuerza Aérea Uno no
fue suficiente?"

"Nop”.

"Bueno, eso responde a tu pregunta, y no, Ohio no es conocida por su buceo. Tú has viajado mucho
más que yo, Lauren".

"Tal vez", reconoció Lauren. La mayor parte de su fama de escritora de biografías la había ganado a
través de su trabajo en el extranjero. "Vamos a ir a bucear mañana por la mañana, entonces”. Su voz
descendió un registro. "Me encantará enseñarte".

"¿Por qué todo lo que dices de repente suena como una propuesta?"

"Porque lo es"

"Ahora esa es la respuesta que estaba esperando oír!" Los ojos de Dev brillaron de emoción. "Siempre
he querido aprender a bucear, por lo que es maravilloso que me lo ofrezcas”.

"¡Excelente!" Ella tomó la mano de Devlyn. "Hay algunos equipos guardados en el cobertizo. Nos
acostaremos temprano, entonces?" Le dio una mirada suplicante a Devlyn la cual sabía que no podía
negarse. Dormir en el avión no es lo mismo que dormir en tierra. No importa lo agradable que sea el
colchón.

"Hora de irse a la cama", coincidió Devlyn, sacando a Lauren del patio y avanzó con los pies descalzos
a través del condominio. Estaba decorado en tonos de beige y blanco, con muebles bajos y de aspecto
cómodo. Tenía una sensación de luminosidad y espacio que Devlyn encontró casi totalmente
desprovisto en Washington, DC. A ella le encantó. "¿Cómo encontraste este lugar?"

Lauren apagó las luces a su paso por la sala de estar y una cocina pequeña. "Pertenece a
Publicaciones Starlights. Wayne habló para que nos dejaran usarlo”. Decidió no hablar de que un
grupo de agentes del Servicio Secreto estaba de guardia en el perímetro, o de la técnica del sistema
de alarma que se había instalado, o el hecho de que el barco que navegaba a una milla de la playa era
tripulado por un equipo de seguridad. Ella sabía que no estaba engañando a Devlyn al permanecer en
silencio, pero se dijo que no había razón en hablar de lo que ya estaba siempre presente en sus vidas.

"Wayne fue muy amable. Es un buen amigo tuyo, ¿no?" Devlyn lo recordó sollozando en la ceremonia
de la boda y se preguntó si era porque sus esperanzas de salir con Lauren finalmente habían sido
eliminadas o si simplemente era porque estaba feliz por una amiga muy querida.

Una vez en el dormitorio, Lauren se despojó de sus pantalones y comenzó a trabajar en los botones
de su blusa de algodón. "Lo es. Y es bueno en lo que hace, también. No creo que mi carrera de
escritora habría surgido de la manera en que sucedió, sin él luchando por mí”.

"Tal vez, muchos, muchos años a partir de ahora, veré si le gustaría trabajar en mis memorias. Es casi
un deber presidencial".

Lauren dio a Devlyn una aguda mirada. "El vendería su primera obra, demonios, o vender mi primera
obra, si alguno de nosotros tenía la prima obra, para esa oportunidad”.

"Bueno, el hombre es un loco total, cuando se trata de negocios. ¿Por qué…" la lengua de Devlyn se
congeló cuando la blusa de Lauren cayó al suelo. Dev tragó fuerte. "Sin sujetador?"

"Estoy de vacaciones, Devlyn". Lauren sonrió. "Sin sujetador".

Dev levantó la vista hacia Dios. "He dado las gracias en los últimos cinco minutos?"

***


Sábado, 02 de julio 2022


El tiempo era claro como el cristal y en la baja de los 80 con un toque de brisa. La superficie del agua
estaba en calma, y las dos mujeres la sintieron muy fresca cuando entraron a la playa.

Lauren pacientemente instruyó a Dev en cómo despejar su máscara y su snorkel, montar sus aletas
suficientemente ajustadas para que no se resbalasen cuando ella pateara, y luego se aventurarían en
aguas más profundas.

"Tal vez veamos un tiburón", dijo Dev emocionada, antes de mirar a sus pies. "Es difícil caminar con
las aletas". Ella levantó el pie en un movimiento casi cómico y frunció el ceño.

Lauren no pudo evitar sonreír. "Lo sé, pero te acostumbrarás a ellas. ¿Te acuerdas lo que te dije
acerca de soplar el tubo?"

Los ojos de Dev se estrecharon con un falso coraje mientras miraba por encima del hombro a Lauren.
"Contrariamente a la creencia popular, puedo retener instrucciones por más de 30 segundos". Hizo
una mueca antes de escupir en su máscara. "¿Segura de que no me estás jugando una broma acerca
de esta parte?"

Lauren se rió e hizo una señal de equis sobre su corazón. "Te lo juro".

Una vez que Devlyn estaba usando su máscara, colocó el tubo en la boca y siguió el ejemplo de
Lauren, viéndola nadar unos pocos metros. La superficie de las aguas brillaba como diamantes,
reflejando el brillante sol. Pero se las arregló para mantener un ojo en Lauren mientras nadaba.
Después de unos segundos comenzó a seguir a Lauren a un arrecife de poca profundidad, teniendo
cuidado de mantener el interior de su máscara y el snorkel, libre de agua. ¡Wow! Vio como una
pequeña escuela de peces de color amarillo neón nadaron por debajo de ella, como si no tuvieran una
sola preocupación en el mundo.

Son peces, Dev, no tienen. Estuvo a punto de recordar demasiado tarde que sonreír podría llevarla a
ahogarse, pero estaba en apuros en contener sus emociones al ver la belleza que la rodeaba.

Volvió la cabeza cuando Lauren tiró de su mano e hizo un gesto hacia una pequeña tortuga verde, que
nadaba bajo el agua, pero el movimiento fue demasiado rápido, el agua inundó su snorkel y un
instante más tarde, sus pulmones. Asfixiada, sacó la cabeza por encima de la superficie del agua, con
Lauren justo detrás de ella.

Lauren le quitó la máscara a Dev, a sabiendas de que a veces el pánico de la gente lo hacía aún peor, y
agarró el brazo de Dev para ayudarla a mantenerse a flote. "¿Estás bien?"

Tosiendo, Dev asintió y farfulló: "Sí, yo... yo…"

"Tomaste un buen bocado de agua”. Lauren terminó la frase por su pareja cuando ella le lanzó una
mirada contrita. "Lo siento, no te debí haber asustado. Yo estaba emocionada acerca de la tortuga".

Dev asintió de nuevo, aún tosiendo. "S... sí, okay". Ella respiró profundo cuando finalmente se
detuvieron los espasmos de sus pulmones y se apartó el pelo de la cara. "Uf".

"Lo siento". Lauren le devolvió su máscara.

"No es tu culpa”. Dev tomó a Lauren en sus brazos, desplazándose con facilidad en el agua debido a
las largas aletas que llevaba. "Gracias por enseñarme. Voy a practicarlo eventualmente".

Lauren le regresó la sonrisa. "Estoy segura de que lo harás y me alegro de que haya algo que disfrutes.
Vamos a tener algo que podamos hacer juntas cuando podamos escaparnos. ¿De acuerdo?"

La expresión de Devlyn se iluminó. "Es un trato".

***
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 20th 2013, 12:32 am

Martes, 05 de julio 2022

Este era, Lauren decidió, casi perfecto.

Vestida con un traje de baño de una sola pieza verde azulado brillante, ella se sentó en la playa
privada bajo un cielo azul brillante salpicado con sólo una dispersión de nubes blancas, esponjosas.
Sus pies desnudos se acurrucó contra la arena caliente, y su pelo estaba empezando a secar de su
último chapuzón en el agua salada, tropical. Sus pies desnudos jugaban contra la arena caliente, y su
pelo se estaba empezando a secar de su último chapuzón en la tropical agua salada.

Ella respiró hondo y soltó el aire despacio, ajustando sus anteojos de sol mientras miraba a través del
mar hasta el horizonte. Ella dejó que una sensación de satisfacción absoluta la recorriera. "Bonito",
murmuró ella, decidiendo que iba a acosar a Wayne para que mendigara a Publicaciones Starlight, y
que ellas pudiesen utilizar este lugar tanto como fuese posible.

"Bueno, no te ves lista para una vida de ocio?"

Sin darse cuenta, los labios de Lauren dibujaron una sonrisa y ella volvió la cabeza. Podía oír los
chillidos de los niños Marlowe de entusiasmo por la playa y se protegió los ojos mientras miraba a su
alta amante. Lauren suspiró. "Ahora todo es perfecto. Pensé que nunca los traería hasta aquí”. Alargó
la mano y tiró suavemente de la mano Devlyn, instándola a unirse a ella en su manta de playa, grande
y suave.

"¿Por qué no puedo tener ese tipo de saludo cada vez que me dirijo al Congreso?" Dev sopló en
broma, cayendo sobre la manta con un gemido, y quitándose las sandalias.

Una pálida frente se levantó ligeramente. "Te garantizo que si les haces a los miembros del Congreso
siquiera una fracción de lo que me haces, obtendrías una ovación de pie cada vez que tomes la
palabra”.

Dev hizo una mueca. "No, gracias. No quiero una reforma fiscal tan mala”. Sus ojos brillaron de
repente. "Aunque la representante de Wyoming es bonita”.

Ahora la ceja de Lauren se levantó. "He oído que tiene que afeitarse su bigote cada mañana".

Dev resopló tan fuerte que empezó a asfixiarse.

"Eh". Lauren le dio unas palmaditas en la espalda cubierta por una camisa Hawayana. "Cuidado,
Diabla. Ahogarte con la lengua en tu luna de miel, sería muy difícil de explicar por mí".

"Ella no se afeita la cara!" Dev hizo una pausa. "Espero". Le dio un pequeño escalofrío. "Que imagen
mental tan horrible".

"Hago lo que puedo", contestó Lauren con aire de suficiencia, saludando a los niños a medida que
subían a saludarla. "¿Cómo estuvo Disney World?"

"¡Genial!" Aarón se dejó caer sobre la manta junto a Lauren y le echó los brazos alrededor de ella en
un entusiasta abrazo. "Nos montamos en una montaña rusa! Y comimos helado en el aeropuerto!"

Lauren sonrió con indulgencia al chico. "Apuesto a que tenía chocolate".

Los ojos azules de Aarón se abrieron. "Wow, ¿Cómo lo sabes?”

Lauren contuvo una sonrisa.

"Eres maga?"

Ella sacudió la cabeza y le señaló una mancha de chocolate del tamaño de un huevo que se notaba
pegada en el centro de su pecho. Sus ojos se clavaron en ella y se sonrojó. "Oh”. Luego, miró hacia
abajo, encogiéndose de hombros. "Lo derramé".

"Lo imagine", dijo ella con cariño, a sabiendas de que Aarón se ensuciaba con todo lo que comía.

"Hola, Lauren!" Christopher se inclinó para darle un beso en la mejilla, dejando espacio para sí mismo,
dándole a su hermano un juguetón empujón.

"Hola, cariño”. Luego se volvió hacia Ashley, que había llegado detrás de ella, y le pasó el brazo
alrededor de las piernas de la chica, dándole un apretón sólido a modo de saludo en silencio. "Los
eché de menos a todos”. Y así fue, lo admitió verdadera y sorprendente, para sí misma. Mientras que
la paz y la tranquilidad habían sido gloriosas, bordeando la experiencia orgásmica, se preguntaba que
estarían haciendo los chicos y las grandes ganas de ver cuánto les gustaría la playa.

"Estoy tan emocionado!" Christopher bombardeada. "He estado pensando en esto por siempre!"

El ego de Lauren ronroneó un poco por la atención. "Bueno, yo también estoy feliz de verte".

"¿No han visto tiburones todavía?" Aarón interrumpió, su rostro era una mezcla de expectación y
temor.

"¡Sí! ¿Los vieron?, ¿Los vieron?" Christopher se acercó más a Lauren mientras esperaba su respuesta
con la respiración contenida.

"¿Los vieron?" Aarón interrogó de nuevo, mirando muy ansioso.

Dev dio una risa ahogada y Lauren le hizo una mueca en su dirección.

"Ellos tienen una extraña manera de traerte de vuelta a la tierra, ¿no?" la Presidente comentó en
serio, haciendo un espacio para que Ashley se sentase a su lado.

"Oh, sí". Lauren se acercó y acarició el flequillo de Dev. "Pero recuerdo a cierta mujer de un metro
ochenta de altura, que estaba entusiasmado con la misma cosa".

"¿Y bien?" Aarón le preguntó con impaciencia, con la mirada en torno y agitando la arena. "¿Dónde
están?" Su cuerpo rechoncho estaba ligeramente tembloroso.

Lauren le puso una mano en la pierna. "No están en la playa, cariño. No tienes por qué temer”.

"No están?" puso en duda, con voz escéptica. "Pero Christopher y Ash dijeron que…"

“Tú no necesitas preocuparte por lo que dijeron. Todos los tiburones están en el agua".

Con temor, los chicos observaron las olas que se estrellaban rítmicamente.

Una sonrisa maliciosa transformó el rostro de Ashley, aparentemente inocente, y le tiró del traje de
baño a Aarón. "Listo para darte un baño, Aarón?"

El muchacho tragó saliva.

"En el agua", continuó ella, con expresión alegremente maliciosa.

Christopher trago acompañando a su hermano.

Ashley terminó con una nota alta. "Donde los tiburones viven".

Ambos chicos gritaron, y Lauren dejó caer su cara en sus manos. Ella gimió un poco, al escuchar la
antipática risita de Devlyn. "Me acerqué a uno, ¿no?"

Dev se mordió el labio inferior y asintió con la cabeza. “Muchísimo”. Entonces miró a su hija. "Creo
que deberías ser la primera a entrar en el agua, Ashley. Los chicos son mucho más pequeños que tú y
los tiburones sedientos de sangre, están más hambrientos al final de la tarde".

Los ojos de Ashley estaban abiertos como platos. "Lo están?" -preguntó, y su voz que terminó en un
chillido.

"Oh, Dios", se quejó Lauren. "Sedientos de sangre?" Le dio una palmada a Dev. "Eres tan retorcida
como los niños!"

"Por supuesto", dijo con orgullo Devlyn, limpiándose un poco la arena de su pierna. "Ellos aprenden
rápido y yo soy su modelo a seguir".

"Señor, ayúdalos", bromeó Lauren. Ella decidió que un cambio de tema era necesario para mantener
el orden, o ninguno de los chicos entraría al agua hoy. "Háblenme del viaje”.

Por un rato, Lauren escuchó de como ellos habían paseado por todo Disney World, las atracciones
favoritas y sobre todas las golosinas. Luego se estiró y tocó un nuevo collar que Ashley llevaba, pero
su atención se centró en la cara de pocos amigos que había transformado a Dev. "¿Qué es?"

Dev hizo un gesto hacia la playa, gimiendo un poco. Uno de los agentes del Servicio Secreto que había
estado observando, pero manteniéndose discretamente fuera de la vista, caminaba hacia ellos con un
teléfono en la mano.

"Cristo", murmuró Dev. Y le dio una mirada de disculpa a Lauren.

"Ve, ve," Lauren hizo un movimiento, espantándola con una mano. "No tienes opción".

Devlyn se estremeció por dentro. "Lau…"

"Está bien". Lauren se inclinó y besó a Dev ligeramente en la boca. "Simplemente no te demores, ¿de
acuerdo?" dijo en voz baja, sonriendo un poco para mostrarle a Devlyn no estaba enfadada. Aunque
molesta… sí. Pero, no enojada.

Dev dejó escapar un aliento explosivo, en un alivio tan claro que Lauren se sintió un poco culpable por
haberse molestado. Habían tenido regulares, pero breves, interrupciones de su tiempo juntas, y ella
lo había manejado excepcionalmente. Pero ella era humana, y su paciencia se extendía sólo hasta el
momento.

"Tan pronto como me sea posible. Te lo prometo”. Dev se puso de pie y comenzó a correr por la
playa.

"Aquí". Christopher sacó una botella gigante de protector solar desde el bolsillo trasero de su traje de
baño, verde limón de Bugs Bunny y la puso muy cerca de la cara de Lauren.

Ella parpadeó un par de veces, moviendo un poco la cabeza para que sus ojos pudieran enfocar la
botella.

Christopher dijo: "Emma me dijo que les dijese a tí o mamá que nos untaran con esto".

"Esto?" Lauren preguntó, mirando a la botella. "Como a un perro con pulgas?"

Christopher se encogió de hombros. "No sé. Ella sólo dijo que lo hiciera”. Luego, inexplicablemente,
todos los niños comenzaron a reír.

Lauren arrugó la frente. "¿Qué? ¿Qué es tan gracioso?"

Aarón comenzó a saltar arriba y abajo con entusiasmo y dijo: "Emma dijo que si alguno de nosotros
llega a casa con una quemadura de sol, ella les golpearía las pompas, a ti y a mamá!"

Los tres niños se disolvieron en risitas nerviosas, cuando las cejas de Lauren saltaron. "Pues, vengan
aquí, entonces". Se sirvió una cantidad generosa, con olor a crema de coco, en la palma de su mano.
"Dios sabe que no quiero recibir una paliza”. Por lo menos de Emma, pensó con ironía.

Diez minutos y la mitad de una botella de protector solar, más tarde, los chicos estaban construyendo
un castillo de arena en la orilla del agua, con Ashley y Lauren ocupando lugares cómodos en la manta
de playa. Lauren tomó su cámara y comenzó a captar imágenes de los chicos. Luego cambió
rápidamente lentes y capturó varias fotos de ellos jugando. Habían pasado meses desde que había
sido capaz de satisfacer su pasión por la fotografía, y ella estaba agradecida de que Devlyn le
recordara empacar su equipo.

"Estás muy callada hoy", aventuró Lauren después de unos momentos de inesperado silencio. Al igual
que su madre, Ashley a veces era introspectiva, a veces una parlanchina, pero después de regresar de
tres días en el "Lugar Más Feliz del Mundo" Lauren no había esperado que su estado de ánimo fuese
tan serio.

"Supongo".

Lauren apuntó sus ojos en los niños y el mar. "¿Quieres hablar de ello?"

Ashley vaciló, tomando un momento para examinar una pequeña concha blanca cerca de su pie. "Yo,
Chris y Aarón preguntamos a mamá cómo debíamos llamarte. Ella dijo que te preguntáramos como
quieres y que debemos hacer lo que tú quieras".

Lauren exhaló. A pesar de que sabía que esta conversación iba a venir pronto, ella todavía estaba un
poco sorprendida de que ese momento había llegado. Ella también sabía lo importante que era para
Devlyn y supuso que la rápida aceptación de los padres era parte de la cultura lésbica a la cual nadie la
había adicionado. La mujer mayor les había indicado a los niños que se dirigieran a Lauren como
"mami o mamá", en el momento en que se comprometieron, que fue mucho antes de que ella misma,
sintiera que estaba lista. Por suerte, el asunto surgió en una reunión de personal, y Michael Oaks
había intercedido con una mini-lección de protocolo, explicando que ese título parental no era
apropiado sino hasta después de la boda. Cuando Lauren había aceptado, a regañadientes, Devlyn
dejó el asunto.

Ahora, sin embargo... ahora. Una sonrisa lenta, se abrió camino en el rostro de Lauren, mientras
pensaba en la diferencia nacida de los últimos seis meses. "¿Cómo quieres llamarme, Ashley? Olvida a
tu madre por un minuto".

Sorprendida, la mirada de Ashley se precipitó hacia los lados. "Yo... creo… no estoy segura”.

Lauren asintió lentamente. "¿Por qué no te tomas un tiempo para pensar al respecto? No hay prisa”.
A pesar de lo que alguna presidente pudiera pensar.

Ashley frunció el ceño. "He pensado en ello. Un montón”.

Unas cejas pálidas se levantaron. “Oh”.

"No recuerdo mi otra mamá”. La niña suspiró y continuó examinando el caracol en sus manos.
"Quiero decir, creo que sí. Me acordé de que ella me llevó al parque cuando yo tenía la edad de
Aarón. Pero el otro día estaba mirando unas fotos viejas y me acordé de lo que estaba allí". La niña
olfateó un par de veces. "Creo que me estaba acordando de la imagen y no realmente de ella. ¿Tiene
eso sentido?"

Volvió sus desconsolados ojos a Lauren, quien sólo pudo asentir con la cabeza. "Eso tiene mucho
sentido, cariño. Pero no es necesariamente malo. Sé que tu mamá y Emma han mantenido a
Samantha viva para ti, a través de historias sobre ella y un montón de fotos y grabaciones".

"Ella no era realmente mi mamá", dijo Ashley abruptamente cambiando el sentido de la conversación.
"No de sangre, quiero decir. No estamos relacionadas". Lauren sintió como si estuviera en una
montaña rusa y el estómago se le devolviera. Uff.

"Hemos aprendido en la escuela acerca de la reproducción. Se necesita de un hombre y una mujer
para hacer un bebé, y eso no cambia sólo porque se le llame mamá a dos personas".

Las cejas de Lauren se levantaron un poco más alto. "Eh..”. Se puso a buscar lo que fuere que tenía
que decir en este caso. "¿Has hablado con tu madre acerca de esto, Ashley?"

"No puedo”. Los labios de Ashley hicieron un mohín. "No creo que ella entendería".

Lauren abrió la boca para estar en desacuerdo, pero las palabras no salían. Ashley tenía un punto.
Este era un tema en el que Devlyn estaba demasiado cerca de la situación como para ver realmente el
punto de vista de nadie, sino suyo. Ella había amado entrañablemente a Samantha, y su decisión de
formar juntas una familia, esa fue la última palabra sobre la crianza de los hijos en cuanto a Devlyn
concernía. Y mientras que Lauren aceptaba que el amor, el apoyo, y los hechos eran más importantes
que la biología nunca lo sería, también comprendía que esos conceptos eran de personas maduras, y
en los que cualquier niño podría tener problemas para afrontarlos.

"¿Quieres hablar conmigo sobre esto, entonces?" Lauren preguntó suavemente, lanzando su mirada
hacia la playa en la dirección en que Devlyn se había ido.

Ashley hizo una mueca. "Pensé que podía".

Lauren sonrió un poco. "Oh, está bien”. Se acercó un poco más a Ashley y ubicó sus lentes de sol en la
parte superior de su cabeza para que no estorbaran entre ella y la muy querida hija de Dev.
"Adelante”.

Ashley encogió sus delgados hombros. "Eso es todo, supongo. Sigo amando a mi otra mamá. Yo sólo
quería decir eso. Nadie lo hace". Su expresión se volvió pensativa. "La gente actúa como si mi familia
fuera igual que todas las demás".

Lauren se acercó y acarició suavemente el cabello de Ashley. "Supongo que sí. Pero no creo que sea
porque ellos piensen que te estás guardando secretos, Ashley".

"Ahh, no?"

"De ninguna manera”. Lauren negó con la cabeza. "Todo el mundo sabe la niña tan brillante que eres.
Y eso incluye muy especialmente a tu mamá".

Ashley parecía aún más confundida y algo dentro de ella parecía encajar. "¿Entonces por qué…" Sus
manos se agitaban mientras buscaba las palabras adecuadas. "¿Por qué ... ¡Uf!"

Por suerte, Lauren tenía una idea bastante buena acerca de lo que estaba tratando de saber. "Creo
que a veces cuando dos mujeres o dos hombres quieren tener un bebé, no están muy contentos con
el hecho de que ellos no pueden... Umm... reproducirse del modo en que aprendimos en la escuela.
Sería más fácil si pudieran tener un bebé de la manera en la mayoría de la gente. Pero tienen que
poner mucho más esfuerzo y pensamiento en eso".

Ashley asintió. "Supongo".

"Y así, cuando llegan a tener un bebé, y son tan felices, tal como lo fueron tu mamá y Samantha
cuando naciste, no quieren centrarse en lo que se tardó en llegar. Ellas en lo que quisieron pensar fue
en lo maravilloso que era tenerte a ti". Ella se detuvo y escudriñó el rostro de Ashley. "¿Ahora, tiene
sentido?"

Unas cejas oscuras se juntaron. "Más o menos”.

Unos ojos grises brillaban con simpatía y le dio una suave palmada alentadora. "Es difícil, lo sé. Pero
estoy de acuerdo con tu madre en una cosa, Ashley". La voz de Lauren se hizo más firme. Quería
hacer hincapié en esta parte. "Samantha tenía tu madre. Ella ganó ese derecho por el tiempo que
pasó amándote y cuidando de ti, incluso si ustedes dos no estaban relacionadas por la sangre”.

"Lo sé", dijo Ashley rápidamente. "Sé que ella me amó y se hizo cargo de mí. Es sólo que realmente no
recuerdo mucho. Y yo... yo..”. Ella gimió y lanzó el caparazón en las olas ondulantes. "No sé!" Se dio la
vuelta para encarar totalmente a Lauren. “No sé lo que pienso o lo que está mal. Sólo quería decirle a
alguien lo que estaba pensando, supongo. Amo a mamá y a mami. Pero si te llamo así, entonces es
como si fueses lo mismo que ellas y no lo eres. Tú eres diferente!"

"Hey". Con infinita ternura, Lauren se secó las lágrimas de la cara de Ashley, y que apretaron su
corazón. "Está bien. Todos somos diferentes para tí”.

La voz de Ashley tomó un matiz repentino, lleno de pánico. "No digas a mamá lo que te dije,
¿quieres?" Sus ojos se agrandaron con alarma, pensando en la desaprobación de su madre, y eso le
hincaba hasta la médula. "Ella se va a enojar y…"

"Espera un segundo Ashley,... Oye", agarró los brazos de la niña y la mantuvo con fuerza, por si Ashley
quisiera huir. "Un momento. Tú no has dicho o hecho nada malo. Tu mamá tiene fuertes sentimientos
acerca de esto, pero no es un ogro. Es bueno hablar de las cosas que te están molestando". Cuando
hay alguien a tu alrededor para escuchar. Mierda.

Lauren esperó difícilmente unos momentos, lo que permitió que el sonido de la playa y la risa de los
chicos aparecieran lentamente y que Ashley se relajara un poco. Lentamente, soltó los brazos de
Ashley. "Tú me puedes llamar 'Lauren' para siempre. Eso no va a cambiar lo que siento por ti, si eso es
lo que decides hacer. Sólo, recientemente, he comenzado a llamar "mamá "a tu abuela, porque me
siento bien haciéndolo ahora, no antes. Pero aún así la amaba de la misma manera".

"Pero yo no te quiero igual que a todos! Te quiero más!" Ashley gritó miserablemente, y su rostro se
descompuso.

Lauren, sorprendida, contuvo el aliento, y después de varios latidos del corazón mientras se miraban
la una a la otra, ella soltó con voz temblorosa.

Ella parpadeó varias veces para que las palabras penetraran en su cerebro. "Yo… yo…"

"No más que a mamá...” Las lágrimas de Ashley rodaban por sus mejillas que se habían puesto rojas,
mientras se esforzaba por pronunciar las palabras. "Igual, supongo, pero... pe... pero diferente,
también. No puedo evitarlo. Yo... yo te amo más que a mi otra mamá". Ella comenzó a llorar de
nuevo. "Sé que no debería y mi mamá, probablemente se va a enojar..”. Comenzó a producir
pequeñas congojas por el llanto y tuvo que dejar de hablar.

"Oh, Ashley”. Sus brazos tomaron a la niña que lloraba y la estrechó en un fuerte y cálido abrazo. "Yo
también te quiero". Lauren susurró con fiereza, con los labios apretados cerca del oído de Ashley. Ella
sintió que sus ojos comienzan a llenarse. "Usted no nos tiene que amar a todos lo mismo. Te juro que
no es algo que tengas que sentirte mal”. Ella abrazó con más fuerza, a la niña temblaba en sus brazos,
mientras que su corazón amenazaba con salir del pecho.

Ashley negó con la cabeza, dispuesta a liberarse de la culpa que sentía y que con razón no se merecía.
"Yo creo que... que debo amarla más. Mamá nos dijo todo sobre mi madre muerta, para que yo la
quisiera". Ella olfateó ruidosamente. "Solíamos ir al cementerio y llevarle flores y…"

"Oye, ¿De acuerdo? Escucha". Lauren se alejó de Ashley y tomó sus temblorosas mejillas húmedas
con sus manos cálidas. “Y es por ese amor que tú naciste. Y, tienes razón. Tus madres tuvieron un
donante para ayudarlas con esa parte de la biología. Eso es algo de lo que alguien debió haberte
hablado hace mucho tiempo. Siento eso, Ash. Yo debí haberte prestado más atención. No sabía que
sentías de esa manera".

La niña aspiró para decir algo, pero Lauren siguió adelante, no la dándole la oportunidad de saltarse el
hilo. Esto era necesario decirlo. "La única razón de que estés aquí es porque tu mamá y Samantha te

querían”. Ella miró profundamente a los ojos de Ashley, buscando miedo, pero también
comprensión. "¿Lo tienes?"

En silencio, Ashley asintió.

"Sólo porque tu mamá no quiere que te olvides de tu otra madre, que no quiere decir que no puedes
amarme también. No hay reglas sobre la cantidad que se tiene para amar a las personas o de quien se
ubica por encima de quién. Ninguna. Si así fuera, yo lo sabría".

Ashley negó violentamente con la cabeza, desalojando una lágrima que colgaba precariamente de la
temblorosa barbilla. "Eso no puede ser…"

"Es cierto", insistió Lauren. "Te lo juro”. Ella le dio a Ashley una acuosa sonrisa. "En cierto modo sé
cómo te sientes, Ashley. Amo a tu abuela de una manera en que nunca lo hice hacia mi propia
mamá".

"¿Amas más a la abuela?" Ashley preguntó, su voz era apenas un susurro. Lauren cerró los ojos,
sintiendo las lágrimas calientes desbordar sus mejillas. "Yo... yo-" No, la verdad. Ella no necesita tu
basura! Se armó de valor y tragó saliva. "Creo que sí me importa ella un poco más, porque es más
parte de mi vida de lo que mi mamá alguna vez lo fue. Tu abuela es una buena madre y me tomó en
su corazón cuando yo la necesitaba. Ella estuvo allí para mí, Ashley. Y mi mamá no era una mala
persona, pero nunca estuvo allí".

"¿Te has sentido... ma... mal por eso?" Impaciente, se limpió la cara, esperando que sus hermanos no
vieran sus lágrimas. "Acerca de amar más a la abuela?"

Lauren asintió con la cabeza. "Lo hice". Ella olfateó un par de veces. "Hasta que me di cuenta de que
mamá querría que amara mucho a alguien. Tu otra mamá querría eso también, Ashley. El amor es una
cosa maravillosa". La comisura de su boca se torció. "Tú no tienes que ser tacaña con él. Cuanto más
quieras dar, encontrarás que más tienes".

Ashley se pasó la lengua por los labios, como parte de la ansiedad que había estado burbujeando en
su vientre y que ahora se desvaneció. "Así que está bien que te llame como yo quiera? Y está bien que
sienta así? No estoy siendo horrible con mi mamá que está muerta?"

Lauren dejó escapar un suspiro inaudible. "Sí, a la primera pregunta y no a la última, Ashley".

"Y mamá no se va a enojar conmigo?"

Lauren se sentó sobre los talones y la risa de los chicos interrumpió sus pensamientos por un
segundo. Volvió la cabeza para encontrar a los chicos metidos en el agua y persiguiéndose uno a otro.
Luego, volvió a centrarse en Ashley. "No creo que ella va a enojarse. Pero sabes que esto es una cosa
complicada, ¿verdad?"

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 21st 2013, 6:34 pm

A pesar de sí misma, Ashley soltó un bufido, mostrándole una sonrisa a Lauren. "Sí".

"Bueno, es difícil para los adultos también. Pero creo que debes darle a tu madre la oportunidad de
hablar contigo acerca de esto, ¿no?" Lauren apretó la mano de Ashley. "Ella no te ha matado, todavía
y ella es una mamá muy buena".

A regañadientes, Ashley asintió con la cabeza. "Lo es". Ella le dio a Lauren una mirada suplicante.
"Pero estarás allí también, por favor?"

"Por supuesto". Se abrazaron de nuevo, y esta vez, Lauren no pudo sentir el corazón de la chica
golpeando fuera de su pecho. Después de un momento, Ashley y Lauren se dejaron caer de nuevo en
la manta, mirando hacia un magnífico cielo brillante.

"¿Puedo llamarte mamá?" Ashley le preguntó con timidez, sin volverse a mirar a Lauren.

Una pequeña sonrisa contrajo los labios de Lauren. "Me encantaría eso, cariño”. Tragó con dificultad.
"Pero sólo si es algo para lo que estás lista".

Ashley se mordió el labio por un momento, dando a la cuestión su consideración más seria. "lo estoy",
pronunció finalmente. "Es diferente a como llamo a mamá. Y aún así demuestra que tú me amas, me
cuidas y que por eso te quiero, ¿verdad?"

Lauren asintió con la cabeza. "Absolutamente". Ella esperaba que su voz no sonara tan ronca a Ashley,
como lo hizo en sus oídos.

Rápidamente al calor de la idea, Ashley dijo: "Además, es lo que tu llamas ‘mamá’, cierto?”.

Esta vez ella no podía responder en absoluto. Así que se limitó a asentir y buscó la mano de Ashley.

"Bien", dijo Ashley brillantemente, su estado de ánimo se elevó casi de inmediato. Se puso de pie
cuando sus hermanos corrieron hacia la manta.

"¿Qué pasa, Ashley?" Cristopher le preguntó, claramente preocupado. Empezó a jugar con los tallos
de la montura metálica de sus pequeños anteojos, algo que siempre hacía cuando estaba ansioso.

Aarón al instante, envolvió con sus brazos regordetes a su hermana, para ofrecer confort de la mejor
manera que sabía hacerlo. Listo para ofrecer pastel con helado.

El corazón de Lauren le dolía por la imagen. En un minuto los niños Marlowe podían estarse
agarrando de las greñas, y al día siguiente, eran tan fuertemente unidos, que Lauren, estaba segura
ninguna fuerza externa, no importaba cuán dramática fuera, podría separarlos.

"Ahora es mi turno para darle un abrazo", insistió Cristopher. "No seas un cerdo codicioso, Aarón! Ella
es mi hermana también”.

Y al igual que la mayoría de los bellos momentos, Lauren pensó tristemente, éste fue de corta
duración.

Ashley resolvió el problema limpiando sus mejillas, a continuación, les dio a ambos hermanos, de una
manera rápida, un solo abrazo. "No me pasa nada", les dijo. "Estábamos teniendo una charla de
chicas". Ella sonrió a Lauren, quien le devolvió la sonrisa con complicidad.

"¿Le preguntaste?" Christopher susurró lo suficientemente alto como para que todos oyeran.

"Síp", informó Ashley a su hermano. "Podemos llamarla como queramos. Voy a llamarla mamá.
Abuela me dijo que así era como Lauren, digo: ‘mamá’, llamaba a su mamá”.

Lauren se sentó, y ambos chicos se volvieron hacia ella y la miraron con curiosidad.

La mujer rubia sintió que la sangre se le subía al rostro. ¡Oh, no!, ella vaciló mentalmente. No creo que
pueda pasar por todo eso de nuevo. No me he recuperado de la conversación con la primera niña
todavía!

"¿Podemos llamarte así, también?" preguntó Christopher finalmente.

Lauren parpadeó. "Umm... por supuesto. Si eso es lo que quieren?" las palabras salieron a responder.

"¡Claro!" gritó Aarón.

"Genial!" Christopher estuvo de acuerdo. "Gracias, mamá!"

"¿Podemos tomar una Coca-Cola?" Aarón le preguntó. Cuando Lauren no respondió de inmediato,
agregó: "Por favor? Comimos todo nuestro almuerzo," pensando que ese era el problema.

"Uhh... Claro. Hay algunas bebidas frías en la casa".

"Gracias, Lau... errr, mamá!" dijo. "Carrera hasta la casa, Aarón”. Antes de que su hermano pudiera
responder, Christopher se echó a correr.

"No es justo!" el niño más joven se quejó, irrumpiendo en una carrera tan rápido como pudo,
levantando nubes de arena con sus pies pequeños a cada patada.

Conmocionada, Lauren sólo pudo parpadear.

"Beth dice que los niños son más fáciles", dijo Ashley con prudencia.

Lauren negó con la cabeza y sonrió. "Creo que, incluso si eso es cierto, yo no podría amarte más”. Ella
vio caminar a Dev en su camino hacia ellos, pasando a Chris y a Aarón. "¿Quieres una Coca-Cola,
también?” Le preguntó a Ashley. “Podemos dejar para hablar con tu madre por una vez hasta que
estemos de vuelta en casa en Washington. No creo que le importaría".

Ashley sonrió y asintió con la cabeza. Se envolvió en la manta para unirse a sus hermanos,
deteniéndose para besar a Devlyn en el camino.

Cuando los pies descalzos de Devlyn llegaron a la manta, dio una mirada preocupada hacia Lauren.
"¿Estás bien?"

"He estado atravesando una angustia emocional. Más de una vez”. Ella asintió con la cabeza un poco,
haciendo un balance de sí misma. "Pero en realidad me siento bastante bien".

Devlyn miró por encima del hombro las formas lejanas de sus hijos. Ella sonrió y le ofreció la mano a
Lauren. "Bienvenida a la maternidad, Sra. Strayer".

"¿Siempre es así?" -preguntó débilmente, envolviendo su brazo alrededor de la cintura de Devlyn
mientras regresaban a la casa y hacia un buen pedazo de su pastel de cumpleaños, que ella había
guardado desde el día anterior. Podía sentir una risa grave y retumbante haciendo su camino desde el
interior de su pareja.

"Está muy lejos de mi intención el arruinar la sorpresa”.

Al mismo tiempo, volvieron sus cabezas y sus ojos se encontraron. Lauren no pudo evitar sonreír. Los
próximos 50 años iban a ser nada si no eran interesantes.

***

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 22nd 2013, 5:09 pm

CAPÍTULO OCHO

AGOSTO

Jueves, 04 de agosto 2022

Dev metió la mano en su escritorio y sacó un inhalador pequeño. Lo colocó en su fosa nasal, lo
comprimió e hizo una respiración profunda, al mismo tiempo. Esto era más rápido que las tabletas
para la migraña y no tenía que aguantar el sabor amargo que la hacía vomitar.

Miró hacia atrás a la pila de papeles que tenía delante, dispuesta a reorientar sus ojos para trabajar y
terminar con ellos antes de que acabara el día.

Ella había estado levantada desde las 4 am, para que pudiera estar en una reunión a las 7:30 am en
Chicago, que se había convertido rápidamente en tres reuniones que se concertaron hasta mediados
de la tarde. Su horario le había disparado al infierno, y Liza estaba casi en condiciones de ser atada.

Durante todo el vuelo a casa había quedado atrapad en llamadas de conferencia con varios miembros
de su gabinete. De alguna manera, se las arregló para hacer que la mayor parte de las reuniones ella
pasara por alto. Pero para su disgusto, se había visto obligada a tomar medidas desesperadas por el
personal en contacto con dos senadores recalcitrantes demócratas de New Jersey con el fin de
explicar cómo una pieza de legislación ambiental que se esperaba se opusieran a la sanción, le dieran
un segundo vistazo. Para colmo, en su camino de regreso a Washington, se tuvo que detener en
Pittsburgh para dar un discurso rápido en la reunión anual de la Asociación de Seguros de Salud de
América.

El día había sido un verdadero éxito político, con las cosas cayendo en su lugar de una manera que
superaba la mayoría de las expectativas de su personal, si no de Devlyn. Pero se preguntó si el precio
estaba destinado a cobrar su cordura o su salud. Apenas había comido en todo el día, bebió no menos
de tres litros de café, y perdió la cuenta de a cuánta gente gritó. A pesar de su medicamento para la

migraña, la cabeza le latía con tanta fuerza que sentía náuseas. Y su visión se había ido desdibujando y
opacada todo el día. La siguiente persona que le dijera algo estúpido o le reorganizara su horario para
programarle una sola reunión más, sufriría una muerte lenta y dolorosa.

Cuando la puerta de su despacho se abrió, ella rompió por la mitad el lápiz que tenía en la mano. Ella
levantó la vista para ver a Liza, que al menos estaba tan agotada como ella, y respiró hondo para
calmar los destrozados nervios.

"Señora Presidenta". Devlyn podía ver la agenda electrónica que abrazaba Liza y por el tono de su voz
sabía que la otra mujer estaba caminando sobre cáscaras de huevo. "Quería hacerle saber que me las
arreglé para reprogramar las reuniones que tuvo que cancelar esta mañana por la mañana. También
puede hacer arreglos para que toda la correspondencia de la mañana, se la envíen a la residencia si lo
desea. De esa manera, no tendría que estar en la oficina hasta por lo menos las 9:30".

"¿Lo he hecho tan mal hoy?"

Liza gimió para sus adentros. "Ha sido un día difícil para todos nosotros, señora. Dejé que su lista se
descontrolara”. Ella miró hacia otro lado y suavemente sopló a un mechón de pelo rizado de color
marrón que se balanceaba sobre los ojos. La vergüenza coloreaba su voz. "Lo siento, señora”.

Dev estaba muy consciente de que Liza no había contestado directamente a su pregunta. Sin
embargo, el mensaje fue alto y claro. "Aprobé todos los cambios en mi calendario, Liza. No fue tu
culpa".

"Sí, señora". Pero ella no parecía estar convencida.

Dev suspiró y deseó darse golpes en la cabeza para detener el dolor. "Me gustaría revisar mi
correspondencia en la residencia en la mañana. Gracias, Liza. ¿Hay algo más?”

Liza dudó.

"Escúpelo", espetó Dev, con clara exasperación. Con esfuerzo, bajó la voz. "Sea lo que sea, no es culpa
tuya y no te voy a matar por ello". Espero.

"Hay sólo una cosa, señora". De mala gana, le entregó a Devlyn una carpeta que contenía un estudio
reciente de las reservas de petróleo del mundo y el resto de las ramificaciones geopolíticas de uso de
los Estados Unidos y su aumento en las últimas dos décadas. "Usted no tiene que revisarlo de
inmediato. Pero está indicado como la información que usted debe tener en cuenta para la reunión a
las 10:15 de mañana, señora”.

"Ya veo”. Devlyn tomó a la carpeta que era, por lo menos, de unos 5 centímetros de grosor.
"Supongo que es un resumen, no?" Le dio a la pesada carpeta, una mirada abiertamente
desagradable.

"Los resultados iniciales dieron más de 10.000 páginas, señora. Los tengo cubriendo completamente
mi escritorio en este momento. Puedo enviarlos a su domicilio si desea revisarlos también".

Devlyn se puso de pie y resopló con suavidad. "No, gracias, Liza. Creo que me voy a cenar con mi
familia". Miró al reloj de Liza, incapaz de distinguir el tiempo. "Si ellos no han comido, todavía".

"Emma llamó hace una hora, señora. Los niños comieron comidas tardías y la Sra. Strayer llegó a la
residencia cerca de dos horas".

Devlyn miró un poco sorprendida. No pudieron haber sido más de diez minutos desde la última vez
había visto a Lauren, ¿podría ser?

"La están esperando para cenar, siempre y cuando usted no pase de las 8:00" dijo, Liza. "Son las 7:50,
ahora".

Dev le dio a la joven una mirada comprensiva. "Te veré mañana, y me comprometo a estar en un
mejor estado de ánimo".

"Sí, señora. Buenas noches”.

“Liza?”.

Ojos desconfiados siguieron a Devlyn cuando la Presidente recuperó su chaqueta azul marino de un
perchero de cedro y guardó la carpeta en un maletín de cuero de color marrón oscuro. "Sí, señora
Presidenta?"

"Vete a tu casa".

La esbelta mujer asintió con la cabeza, y por primera vez durante todo el día, una pequeña sonrisa
tocó sus labios. Salió de la Oficina Oval, cerrando la puerta detrás de ella.

Poca gente habló con Dev y menos gente aún, hicieron contacto visual con ella mientras caminaba
por los pasillos. Incluso los agentes que le flanqueaban cada movimiento, mantuvieron una distancia
inusualmente respetuosa detrás de ella. Has sido una verdadera perra hoy, Marlowe. Incluso las
personas con armas, tienen miedo de ti.

Ella no fue directo al comedor. En cambio, dejó caer su chaqueta y el maletín en su oficina privada, se
dejó caer en su silla y en silencio apoyó la cabeza en sus manos, agradecida por la luz tenue de la
habitación.

Después de unos momentos, la puerta entreabierta fue empujada poco a poco y Aarón entró en la
habitación. "¿Mamá?"

Con un suspiro, levantó la cabeza y lo miró. "¿Sí?"

Corrió por el lado de su escritorio. "Mamá quiere saber si vas a venir a cenar?"

Devlyn no podía dejar de sonreír al nuevo título de Lauren. Se inclinó hacia delante y le dio a su hijo
un suave abrazo. "Sí, amigo, estaré allí en un minuto".

Los pálidos ojos del chico brillaban con preocupación. "¿Estás bien?"

"Estoy bien". Ella le dio una palmada en el hombro. "Sólo cansada. Ve y dile a todos que estaré allí en
pocos minutos".

"Sí, señora". Él le dirigió una sonrisa brillante antes de salir de la habitación. "Vamos a tener chile!"
anunció en su camino de salida.

Devlyn se cambió rápidamente, en un par de pantalones de algodón suave y una franela. Los niños y
Lauren ya estaban sentados en el momento en que llegó a la mesa.

Lauren se veía un poco agobiada, después de haber seguido a Devlyn durante la mayor parte del día.
Sin embargo, por razones de seguridad, no se le permitió estar presente durante las últimas
reuniones de Devlyn.

"Hola, mamá", corearon los niños cuando Dev tomó su lugar en la mesa.

"Hola, chicos”.

"Hola, mamá", repitió Lauren con una sonrisa cansada.

Dev se rió débilmente, luego les hizo un gesto a los niños para que comenzaran. Ella no se sorprendió
al ver que Emma no se unió a ellos. Se había instituido recientemente una norma, permanente, de
que después de las 7:30 pm, era la hora de Emma, a menos que Dev o Lauren no hubiesen llegado a
casa todavía.

"¿Estás trabajando esta noche, Devlyn?" Lauren trató de hacer que la pregunta sonara casual, al
comenzar a recoger su comida.

"Tengo algunas cosas de que ocuparme después de la cena, sí". Dev ni siquiera levantó la vista cuando
empezó a poner la comida en el plato.

"Pero, mamá", se quejó Ashley, de repente parecía muy molesta. "Prometiste que ibas a trabajar en
mi proyecto de Brownies. He estado esperando toda la semana y es para mañana".

"No, no, Ashley," irrumpió Aarón con fuerza. "No es tu turno de hacer algo con ella. Es el mío. El tuyo
fue la semana pasada".

"Aarón, Ashley", advirtió Lauren en silencio, viendo el oscurecimiento de las facciones de Dev desde el
otro lado de la mesa.

"Cállate, Aarón”. Christopher le dio un puntapié a los pies de su hermano, debajo de la mesa. "Vas a
meternos a todos en problemas. Estás hablando demasiado alto".

“No lo hago”.

“Sí lo haces”.

"Es suficiente!" dijo Ashley con aspereza-. "Y además, estás equivocado".

"No lo estoy! mamá dijo..”.

"¡Muy bien!" Dev golpeó con su mano la mesa de madera brillante, enviando su tenedor a través de
ella. "Es suficiente!" Su rostro era de color rojo remolacha, y estaba respirando con dificultad. "Sólo
basta! Necesito cinco malditos minutos de paz y tranquilidad. ¿Será que pueden dármelos, por
favor?"

Los niños de inmediato quedaron en silencio mortal, y Devlyn pudo oír los latidos de su propio pulso
en los oídos.

Después de un momento, Lauren suavemente se aclaró la garganta. "¿Niños, nos excusan?"

Los tres asintieron rápidamente, y Dev cerró los ojos en auto repugnancia.

"Me gustaría hablar con su madre en privado", continuó Lauren. "Con cuidado, tomen sus platos y
coman en la mesa de la sala de juegos, ¿vale?"

Ashley saltó de la mesa en lágrimas, dejando atrás su cena, mientras que Christopher y Aarón
lentamente tomaron sus platos, sin que ninguno de los dos se atreviera a echarle un vistazo a su
madre y correr el riesgo de incurrir en su ira.

Incluso Gremlin y princesa se escurrieron de debajo de la mesa, donde se encontraban con la
esperanza de un derrame importante de alimentos, y corrieron por el pasillo. Aunque no sin el doble
gruñido en dirección a Devlyn.

"Bueno", dijo Lauren, una vez que ella y Devlyn se quedaron solas. "Eso fue diferente".

Dev estaba temblando, pero arrepentida al instante. "Yo... Mierda, lo siento”. Se pasó una mano
temblorosa por el pelo. "No sé lo que pasó, umm... Voy a pedirles disculpas. Hoy ha sido…" No
terminó la frase, sabiendo que su mal día no le daba razón para gritarle a sus hijos.

Pasó de su asiento para tomar el que Ashley había dejado vacante, Lauren se acercó y cubrió la mano
de Devlyn con la suya. "Está bien, cariño. Todos tenemos malos días. Los niños vivirán. Puedes
explicarle las cosas más tarde". Hizo una pausa, debatiendo si era o no, el momento adecuado para
plantear el tema. No, se corrigió mentalmente. Ahora es el momento perfecto, ahora es cuando
necesita escucharlo. "No debes trabajar esta noche, Devlyn. No has tenido un solo día libre durante
todo el mes. Sé que estás haciendo un sorprendente progreso en tus negociaciones con el Medio
Oriente y con la legislación que deseas proponer este otoño, pero eso no cambia el hecho de que
estás demasiado cansada y nerviosa; y que también tienes que ir a la cama antes de las 2 am”.
Contuvo el aliento y esperó. Aquí es donde explota y me dice que me meta en mis malditos asuntos.
Parecía muy introspectiva. Dev permaneció en silencio por un momento, sintiendo las lágrimas
nacidas del agotamiento y la frustración aparecer, pero obligándolas a regresar de nuevo antes de
hablar. Finalmente, ella asintió con la cabeza. "Sé que debería hacerlo, pero no tengo otra opción.
Tengo cosas que deben hacerse". Su voz había adquirido un matiz firme lo que significaba que su
decisión estaba tomada.

Lauren suspiró. "Tu tienes una elección. Devlyn…"

"Voy a tratar de estar en la cama antes de medianoche”. Dev se atrevió a dar un vistazo a Lauren y se
sintió aliviada al ver nada más que un brillo de preocupación en los ojos de su pareja. "¿Podrías
hacerle un favor a tu esposa-gallina de mierda y te ocupas de los niños esta noche? Voy a hacer las
paces con ellos en el desayuno de mañana. Y ve que Ashley coma su cena y trabaje en su proyecto.
Voy a llamar a su líder de tropa, si tengo que hacerlo".

"Por supuesto, cariño, pero…" Antes de que pudiera terminar su idea, Devlyn se puso de pie, dejó la
cena sin tocar, y salió de la habitación, dejando a Lauren sola en la mesa. Ella parpadeó, y luego dejó
escapar un largo suspiro. Tenía el estómago en nudos. "Bueno...”. Otro aliento mientras arrojaba la
servilleta sobre la mesa. "Eso estuvo muy bien".

***

Viernes, 05 de agosto 2022

Las mujeres estaban hablando a través de su tablero de ajedrez, un fuego en la chimenea iluminaba
su juego y las enviaba de largo, a un baile de sombras en las paredes con paneles. Un buen sueño
nocturno había restaurado el buen humor Devlyn y curado su dolor de cabeza. Unos besos y
promesas de pasar más tiempo con los niños habían recorrido un largo camino hacia la reparación de
sentimientos heridos.

Lauren se inclinó hacia adelante, colocando los codos en las rodillas. Se dio cuenta que no habían
hablado así hacía tiempo. La conversación fue fácil y honesta, y le recordaba mucho sus primeros
meses en la Casa Blanca, cuando Devlyn había hecho un esfuerzo para responder a las preguntas de la
biografía y los momentos especiales que se habían reservado para ellas solas, para discutir todo tipo
de temas. Fueron esas particulares visiones de la mujer detrás de la oficina las que habían
conquistado el corazón de Lauren por completo. Y me enamoré.

"Es tu turno”.

Esa voz baja y familiar se apoderó de ella; Lauren levantó la vista del tablero y sonrió. "Lo sé. Estaba
pensando”. Sus ojos grises brillaron de felicidad.

"Mmm... Pero no acerca del juego".

La sonrisa de Lauren se volvió tímida. "No".

"No estoy realmente en él tampoco”. Dev colocó con cuidado el peón que había hecho girar entre sus
dedos. "Vamos a ahorrarnos tu derrota para otro día".

"¿Cómo se siente prestar juramento?" Lauren preguntó de repente, dando a Devlyn cierta idea de
donde sus pensamientos habían estado. "Realmente, no puedo imaginar lo que debió haber sido, de
pie, allí, mientras todo el país miraba como tus sueños políticos se convertían en realidad".

“Grabando?”

"Hmm... Por favor”. Lauren se inclinó un poco hacia delante en anticipación.

"Profesionalmente, fue el nirvana". Dev sonrió y su mirada estaba perdida, mientras pensaba y
tomaba un sorbo de té de hierbas. Era un brebaje que le regaló el embajador de China, junto con la
certeza de que aliviaría las tensiones, incluso las de su trabajo. "Yo sabía desde la edad de 12 años que
quería ser presidente. La parte que parece tan extraña, pero normal para mí, es que aún así, yo estaba
segura que podía hacerlo. Así que me puse a hacer que sucediera. Ese día, en las escaleras del
Congreso", suspiró con tristeza. "Fue la culminación de toda una vida de trabajo". Echó un vistazo a
Lauren. "Era la primera vez en que realmente podía sentir lo logrado y lo lejos que había llegado,
¿sabes?"

Lauren se limitó a sonreír. Ella no lo sabía. En realidad no. Pero el entusiasmo de Devlyn no era nada si
no se contagiaba.

"Ser investida y prestar juramento, fue, probablemente, el mejor momento de mi carrera profesional.
Sentía como que iba a salir volando". A continuación, la expresión de Dev se tornó más

contemplativa, cuando sus pensamientos aterrizaron hasta el presente. "Estoy en la cima de mi juego,
Lauren. Tengo la oportunidad de hacer mucho. Para realmente hacer una diferencia".

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Lauren, al escuchar el fiero tono en la voz de Devlyn.

"Políticamente, lo que se hace nunca será tan importante como lo que estoy haciendo aquí y ahora".

La sonrisa de Lauren creció. Era de aceptación general, incluso entre sus críticos, que los logros de
Devlyn en su primer año y medio en el cargo eran inmensos. Ya la clasificaban entre los presidentes
más influyentes de los últimos cien años. Pero ese éxito exigía un precio muy alto que Devlyn y los
que la rodeaban lo pagaban todos los días y, a veces, Lauren se vio en apuros para no resentir por
completo ese trabajo.

"Pero", Dev se movió un poco en su silla, depositando su tacita, "aunque que fue el mejor día como
profesional, todavía palidece en comparación con algunos momentos privados. Cuando los niños
nacieron, por ejemplo". Sus ojos adquirieron un feliz brillo. "Nunca me he sentido tan maravillosa
como lo fue la primera vez que sostuve a mis hijos en mis brazos". Una sonrisa de mil vatios iluminó
su rostro. "Esas personas pequeñitas, dependiendo de mí para que cuidara de ellos, me motivaban a
hacer todo bien".

Lauren tomó otro sorbo de su té, cuidando de no beber el líquido muy caliente demasiado rápido. Sus
cejas se juntaron al considerar cuidadosamente a Devlyn, cuya expresión había cambiado
dramáticamente. "¿Qué es?" Su voz era suave y baja.

Dev humedeció los labios y se removió un poco en su asiento. "¿Qué es qué?"

"Esa cara". Lauren se acercó y con ternura pasó el dedo en el labio inferior de Devlyn. "Sólo haces esa
cosa con tu labio cuando te enojas". Con mucho cuidado, dejó la bebida sobre la mesa al lado del
tablero de ajedrez. "¿Qué te pasa?"

"No estoy molesta." Devlyn, aclarándose la garganta, con ansiedad miró a los ojos de su pareja.

"Hablar de los niños me puso a pensar, eso es todo". Su inquietud se hizo más pronunciada. "Nosotras
nunca hemos hablado acerca de tener más hijos".

"Es cierto. Quiero decir, en realidad no hay…" Entonces, Lauren se detuvo cuando la gravedad de la
expresión de Devlyn dio en el blanco. Ella sintió que su ritmo cardíaco se sobresaltó un poco. "¿Por
q…? Yo no... ¡Oh," dijo finalmente, cuando todo el aire en sus pulmones salió en una explosión
gigante. Ella no podría haber estado más sorprendida aunque Devlyn le acabara de anunciar que
había decidido dejar la política y unirse al circo.

"Es algo de lo que te gustaría hablar ahora?"

“Sí”.

"Jesús!"

"Esa no es exactamente la reacción que había estado esperando de ti". Dev trató de no pensar en
cuánto le importaba la respuesta de Lauren. "¿Estás bien?"

"Lo siento". Lauren sacudió la cabeza como para despejarse. "Yo sólo... Es algo que has querido
siempre? Más hijos?"

Poco a poco, Dev asintió mientras estudiaba las reacciones de Lauren con creciente temor. "En
realidad, tenía la esperanza de tener un par más. Pero no estoy segura de cómo te sientes al
respecto".

"¿Cómo no iba yo a saber esto?" Sintiéndose muy a la deriva, Lauren comenzó a gesticular
violentamente con sus manos y le preguntó: "¿Por qué nunca has mencionado esto antes?"
Devlyn se rascó la mandíbula. "Esa es una buena pregunta para la que no tengo una buena
respuesta", admitió con sinceridad. Su postura se hizo más rígida, incluso cuando trató de relajarse.

"Supongo que es porque en el fondo, ya sé cómo te sientes al respecto. Quiero decir, los niños que
tenemos son unos cuantos para alguien que no tiene experiencia de maternidad bajo su cinturón".

Lauren trató de no dejarse hincar por la última frase. Ella realmente no veía que esto tuviera mucho
que ver con que si los hijos eran unos cuantos o no, o la cantidad de experiencia como madre que
tenía. "Me encantan los niños. Ya lo sabes. Y yo estoy haciendo mi mejor esfuerzo".

"Ya lo sé." Dev se estremeció internamente al darse cuenta de cómo Lauren había interpretado sus
palabras. "Yo no quise decir que pensaba que era algo que no pudieses manejar".

"Puedo ver eso."

"Lauren... No quise decirlo de esa manera. En serio." Sintiendo lo que empeoraba, Dev trató de
aligerar el humor sonriendo débilmente. "Pero seamos sinceras, los niños tienen sus momentos. Y sé
que son muchos para criar. Para cualquier persona".

Lauren se reclinó en la silla, parpadeando aturdida, mientras su mente volaba. Una parte de ella
estaba enojada y dolida por el deseo de Devlyn de tener una familia más grande lo cual ella no había
imaginado. Otra parte de ella se enfermó por la idea de que ella podría ser la que acabar con la
esperanza de Dev para el futuro. Su estómago se sacudió un poco. "Yo... no había pensado en tener
más hijos", dijo finalmente. “Asumí que Ashley, Chris y Aarón eran todos los niños que tú querías”.
"Tenía la esperanza de tener una familia grande”. Con cautela, se inclinó hacia delante y acarició el
brazo de Lauren, sin saber si estaban teniendo una discusión o no. "Le prometí a mi papá que hablaría
contigo acerca de esto, Lauren, porque dijo que te merecías la oportunidad de que me dijeras cómo
te sentías y así poder resolverlo. En lugar de asumir que yo sabía lo que querías. Creo que tenía
razón".

Lauren se alejó. "No puedo creer que hablando de esto con su padre cuando no habías discutido
conmigo al respecto. Dios, me siento como si intencionalmente esperaste hasta después de la boda
para lanzármelo, Devlyn. Hemos estado juntas durante meses, y nunca dijiste una sola palabra". Un
poco de frustración se extendió y su voz se elevó una nota. "Ni siquiera una pista!"

Los labios de Dev se tensaron. "No es eso. Mi papá lo trajo a colación cuando estuvimos en Escocia. Le
dije lo que pensaba sobre lo que tú sentías y que yo sólo iba a dejarlo así. Él fue el que dijo que yo
debía..." Sin previo aviso, Devlyn lo retiró. "Lauren, cariño, yo sé que no quieres tener más hijos y eso
está bien. Sí, estoy un poco decepcionada. Pero viviré. Lo que tú quieres es tan importante como lo
que yo quiero y ya tenemos tres hijos maravillosos. Puedo ser feliz con tres".

"Escocia fue hace meses. Y mucho antes de la boda".
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Enero 24th 2013, 6:59 pm

"Lo sé." Devlyn abanicó sus manos en el aire. "¿Por qué centrarse en el momento y no en que te lo
que estoy diciendo? En que estoy hablando contigo, ahora. La única razón por la que no lo hice antes,
era porque pensé que ya sabía cómo te sentirías. Últimamente, has sido tan maravillosa con los niños
y pareces muy feliz. Pero sé…"

"No. No digas eso." El temperamento de Lauren comenzó a sacar lo mejor de ella y esta vez no trató
de censurarse. "No sabes lo que quiero, porque hasta ahora no te has molestado en preguntarme!
¿De dónde viene este plan maestro para una gran familia?" Su mirada se enfrió de repente cuando
sus celos e inseguridades se caldearon. "Esto era algo que habías planeado con Samantha, ¿no?"
Dev se echó hacia atrás y cerró los ojos, sintiendo aumentar su propia ira. Si fuera alguien que no
fuese Lauren y trajera a Sam a esta conversación, ella le habría quitado la cabeza. "No, esto es algo
que siempre he querido yo. No, Sam. No mis padres. Yo".

Lauren se mordió fuerte el labio, para no interrumpir. En su corazón ella sabía que era una tontería,
pero que no podía soportar la sensación de ser "la esposa de reemplazo" de Samantha.

Dev cambió al modo de plena persuasión. "Me encantan los niños. Quiero una casa llena de ellos.
Lamento que no te pregunte antes, pero teniendo en cuenta que durante los primeros seis meses de
este año he estado más en el aire de lo que he estado en casa, nunca pensé que era el momento para
una conversación que sabía iba a ser difícil".

Lauren miró a Devlyn como si estuviera viendo a una extraña. "Eso es una excusa que no tolerarías a
nadie, Devlyn, incluyéndome a mí. Y tú lo sabes".

"¡Mierda! No entiendo por qué te enfadas conmigo". La respiración de Devlyn se hacía más rápida
ahora. "Quiero tener una familia grande contigo porque me encantan los niños y ¡Te amo! ¿Qué
demonios está mal en eso?"

"No lo estás entendiendo, Devlyn. No estoy molesta porque quieras tener más hijos. Siento como si
estuvieras ocultando cosas de mí y tomando decisiones en mi nombre sin que yo, ni siquiera lo sepa.
Pensé que te conocía mejor que eso. Que debí saberlo mejor que eso", admitió en voz baja.

"No debí haber asumido que sabía lo que tú pensabas. Esto es algo que quiero que hablemos y
decidamos juntas. Me disculpo por no mencionártelo antes".

¿Qué más quieres que diga? Ella se disculpó. Déjalo ir. Lauren suspiró. "Mira, Devlyn lo que me has
lanzado. Vamos". Se levantó y cogió su taza de té, que ya estaba frío. "Vamos a sentarnos juntas en el
sofá". Ella le ofreció su mano a Devlyn, que la tomó con un audible suspiro de alivio, y las mujeres se
dirigieron a un pequeño y cómodo sofá de cuero que estaba colocado frente a la chimenea.

"Nunca he pensado en tener una gran familia, y de paso, mucho menos ser madre de tres". Ella
levantó una ceja y una sonrisa forzada diminuta. "Y realmente tenemos que hablar de lo que la
palabra" grande" significa, ¿de acuerdo?"

Agradecida por el esfuerzo, Devlyn procesó una sonrisa por su cuenta. "Realmente piensas que
tenemos una grande?"

Lauren asintió y se sentó, sintiendo el cambio en el sofá cuando Devlyn se dejó caer a su lado.

"Enorme".

"Acepto tus disculpas, ¿de acuerdo?" Lauren se veía un poco dolida. "Pero tengo que decir algunas
cosas por lo que yo no creo que tú vayas a querer escuchar".

El corazón de Devlyn comenzó a golpearle fuertemente en el pecho. "Tú no quieres…?"

"Por favor, cariño." Lauren presionó sus dedos contra la boca de Devlyn. "Me dejas hablar?"

En silencio, Dev asintió con la cabeza.

Satisfecha, Lauren dijo: "Yo amo a tus hijos más de lo que pensé posible. Y eso me hace considerar
realmente las cosas que nunca tuve las agallas de pensar antes". Se lamió los labios nerviosamente.
"Judd y yo hablamos acerca de tener una familia. Decidimos que no la tendríamos". Al ver que Devlyn
no iba a tratar de interrumpir, Lauren se quitó los dedos de la boca.

"Había un montón de razones por las que no queríamos tener hijos. Pero una de los más grandes era
que los dos estábamos muy ocupados con nuestras carreras".

Pudo oír tragar en seco a Devlyn, así que habló un poco más rápido. "De la manera en que vivíamos
nuestras vidas, nunca hubo el tiempo suficiente. Yo nunca estaba en casa. Nunca quise estar en casa.
Devlyn, los dos teníamos otros compromisos que no estábamos dispuestos a posponer".

La mirada de Lauren se apartó del rostro de Devlyn por una fracción de segundos, mientras se armaba
de valor. Entonces regresó su mirada. "No veo que nuestra situación sea diferente ahora". Las
palabras golpearon a Devlyn como una tonelada de ladrillos, y contuvo un doloroso aliento.

"Lo siento", dijo Lauren, con voz queda. "No sé cómo me sentiré en el futuro. Pero eso es lo que
siento en este instante".

La mandíbula de Dev trabajó por un momento antes de hablar. Y cuando lo hizo, Lauren sabía que
estaba profundamente herida. "Estoy demasiado ocupada, lo sé". Ella tragó saliva, sintiendo que le
cerraba la garganta. "Pero no soy una mala madre", se defendió en voz baja. "No lo soy".

"Por supuesto que no lo eres!" Lauren tomó la mano de Devlyn y la sostuvo contra su propio pecho.
"Pero, cariño," sus ojos transmitían su pesar, "eres una madre maravillosa que no tiene el tiempo
suficiente para dar a sus hijos tal como lo requieren. Solo hay pocas horas en el día. Es pasada la
media noche de hoy, porque ésta era la única vez que nos pudimos encontrar con tranquilidad. Emma
es una ayuda maravillosa, pero eso no es suficiente".

Devlyn dio una rápida inclinación de cabeza. Ella no pudo discutir lo que era tan claramente cierto.

"Lo sé."

Lauren se frotó la cara. "Entonces... yo... estoy confundida. Yo sé que nadie entiende lo ocupada que
está más que tú". Su frente arrugada. "Simplemente piensa que pudieras estar embarazada, mientras
eres presidente, Devlyn?" Lauren comenzó a entrar un poco en pánico, sabiendo que Devlyn era lo
suficientemente terca para probar exactamente eso.

"Eso sería imposible! Apenas duermes y si Emma no anda detrás de ti como un demonio con espátula,
vivirías comiendo galletas Oreo la mitad de tus comidas y pasarías la otra mitad. ¿Qué bebé podría
sobrevivir a eso? Dios, me preocuparía por ambos cada segundo!"

"Existe la posibilidad de que seas tú la que tenga el bebé, lo sabes". Dev no pudo evitar una sonrisa
nostálgica. La imagen mental de una muy embarazada Lauren, era una que vivía feliz en el rincón de
su mente. Ella sabía que su pareja era hermosa, como lo sería el bebé. "Te verás encantadora".

Lauren resopló con suavidad. "Buen intento, pero no puedo imaginarme yendo a la cama con un
desconocido. Claro, él tendría que ser guapo y todo, pero…" Ella sonrió cuando Devlyn casi se disparó
del sofá, alegrándose por ese poco de humor durante una conversación dolorosa.

"Que el…?"

"Sólo estoy bromeando, diabla. Deja de fruncir el ceño de esa manera, no es que fuese alguna vez a
suceder". Arrastró a Devlyn a su lado en el sofá y esperó hasta que se calmara y su mirada de horror
se hubiese disuelto antes de hablar. A continuación, el tono de Lauren se puso muy serio. "Amar a un
niño y tenerlo físicamente, son dos cosas muy diferentes. Y te puedo decir con 100% de certeza, que
no quiero dar a luz, Devlyn".

La postura de la mujer mayor se desinfló inmediatamente.

"Lo siento, cariño. Eso no es algo que quiera para mí". Preocupada, buscó la cara Devlyn, que por
primera vez era completamente ilegible. Sintiendo que su pecho comenzaba a constreñirse, luchó por
explicarse. "La depresión de mamá es de origen genético. ¿Qué pasa si eso lo hereda él? Yo no podría
vivir conmigo misma después de eso. Y sabes cómo me siento acerca de los médicos y las agujas, y
con la idea de un poco de espermatozoides de un extraño insertos dentro de mí por una sonda o algo
así". Ella se estremeció, su cara se transformó en una pasta blanca cuando imaginó a un médico, con
el rostro cubierto con una máscara, inclinándose sobre ella.... "Yo…"

El propio rostro de Dev palideció súbitamente, y saltó del sofá, dibujando un grito asustado de Lauren.
Ella comenzó a marcar el paso, y Lauren se sintió cada vez más asustada con cada paso. "¿Por qué
tengo la sensación de que esta conversación está a punto de dar un giro sorprendente?"

Devlyn se encogió de hombros y se metió las manos en los bolsillos. "Porque lo es?"

"Oh, Señor." Los ojos de Lauren se abrieron como platos.

Devlyn se dejó caer de rodillas frente a Lauren y le cogió las manos. "No es tan malo, de verdad." Ella
eligió sus siguientes palabras con mucho cuidado, sabiendo que estaba en la cuerda floja. Sin
embargo, a pesar de su cuidado, ella se preparó para lo que imaginó sería la segunda ronda con su
cónyuge. "Entiendo que es posible que no quieras tener hijos por ti misma, cariño."

Lauren dejó escapar un suspiro entrecortado. "Lo siento", susurró. "Sólo que no quiero. Un bebé
necesita más cuidado constante aún más que los niños ahora. No me gustaría que alguien más lo
hiciera, y yo no tendría una buena estancia en la casa de mamá, Devlyn. Eso no es para mí".

“No tienes que ser así”, respondió Devlyn, con voz igualmente baja. "Supongo que me estaba
esperando". Hizo una pausa. "Errr... Pero mientras estamos discutiendo sobre los donantes de
esperma creo que hay algo más que deberías saber. Si tuviéramos más hijos, no tendría que ser de un
donante anónimo".

Las cejas de Lauren se juntaron. ¿Cómo podría Devlyn tener ya a alguien en mente cuando aún no
habían hablado de eso todavía? Parecía que había esta todo planeado. Con la esperanza de que
estaba equivocada, Lauren dijo: "No sé lo que quieres decir exactamente”.

"Ya tengo el esperma congelado de alguien", Dev corrigió, tratando de minimizar la sorpresa que este
anuncio, estaba segura, podría causar. "El donante de los niños no es un extraño. Es..." Ella la sujetó
nerviosa. "Es David." Sin soltar las manos de Lauren, ella se echó hacia atrás, un poco más sobre sus
talones y esperó la explosión.

Lauren parpadeó muy lentamente a medida que su cerebro luchaba para procesar lo que acababa de
oír. Abrió la boca y luego la cerró, tragando saliva antes de que con voz ronca dijera: "Q… ¿Qué?
¿Qué?"

"Dije que David es el donante." Su voz era un poco más fuerte ahora, pero aún trémula. Dev respiró
hondo y soltó el aire lentamente, su pulso latía con tanta fuerza que sorprendió a Lauren que pudo
oírlo.

Lauren miró hacia otro lado por un momento, con los ojos desenfocados. "David?"

"Sí."

Su mandíbula se trabajó por un momento, y ella se sorprendió al escuchar lo tranquila que sonaba
cuando se oyó decir, "David, el que es tu mejor amigo?"

Todo el cuerpo de Devlyn se tensó con anticipación. "Sí".

"David, a quien veo casi todos los días de mi vida y que come en nuestra mesa al menos una vez a la
semana?"

La voz de Lauren estaba extrañamente estable, casi serena. Y Dev tomó esto como una señal muy
mala. "Sí, cariño, David McMillan. Alto, pelirrojo, bigote, ya sabes, mi jefe de personal".

La mirada de Lauren se volvió de repente y cayó en la cara de Devlyn con fuerza palpable. "Bien,
maldita sea, Devlyn. Maaal-di-ta, Mierda!" Se soltó de las manos de Dev y hundió sus dedos
profundamente en su propio pelo, agarrando los lados de su cabeza como si ella temiera que
pudiesen explotar.

Dev parecía casi aliviada. Esa era la reacción que había estado esperando.

"¿De todos ellos?" Lauren preguntó con incredulidad. "El padre de todos ellos?" Y nadie se molestó en
decirme? ¿Qué demonios está pasando?

Dev no estaba exactamente cómoda con la palabra "padre", pero algo le decía que hilar muy fino en
ese momento podría terminar en la sala de emergencias. Así que ella sólo dijo: "Sí. De todos ellos. Él y
Beth acordaron ayudar a Samantha y a mí cuando quisimos formar una familia". Ella se movió de
nuevo en el sofá junto a Lauren. "Él es mi mejor amigo, y quería que los niños tuvieran el mismo
padre. Lo hicimos por muchas razones, incluidas las médicas. Sobre la base de cómo los hijos salieron,
creo que hemos hecho la elección correcta. Él estaba dispuesto a guardar silencio acerca de su
contribución, pero aún así, ser una fuerza positiva en sus vidas".

"Y no confiabas en mí para guardar silencio al respecto?" El dolor coloreaba sus palabras. "¿Es eso…?"

"No", interrumpió Dev con dureza. "Por supuesto que no, Lauren". Devlyn tomó la mano de Lauren
una vez más, decidida a no dejarla ir. "Yo confío en ti con mi vida, mi familia, mi corazón. Todo. No
había pensado en David como donante en años. Nos pusimos de acuerdo para no hablar de ello, y
nunca lo hemos hecho. Ni una sola vez, Lauren, en todos estos años. Era más fácil imaginar que nunca sucedió. Pero hace unos meses, David se acercó y me preguntó acerca de algunos aspectos legales
que tienen que ver con la custodia de los niños si algo me ocurriera".

Los ojos de Lauren se abrieron alarmados. "Pero…"

"Shh ...." Devlyn leyó fácilmente el temor de Lauren. "Estoy bien, de verdad. Es que el intento de
asesinato y nuestro compromiso trajo algunas cosas que había que abordar".

Lauren miró sus manos unidas y se educó a sí misma para ser paciente.

"Entonces, ¿por qué no me lo dijiste?" A ella le estaba resultando muy, muy difícil de atacar, o se
echaba a llorar. "No lo entiendo!"

"Lo sé. Por favor, déjame explicarte", dijo Dev en un apuro. "Por favor". Había una nota rara de
urgencia y temor en la voz de Devlyn que capturó hasta la última gota de la atención de Lauren. A
continuación, algo más cruzó el rostro de Devlyn, algo aún más raro que el miedo. Vergüenza.

"Después de que hablé con David, yo sabía que tenía que decírtelo, pero me desanimé porque estaba
preocupada de que estarías molesta porque yo no te lo dije antes. Y entonces le daba largas porque
esperé mucho tiempo, y me imaginé que estarías más molesta".

Aún estupefacta, Lauren se sintió mareada. Las lágrimas brotaron, picándole los ojos, descubriendo
que no podía parpadear de nuevo. "Y tú tenías miedo de decirme eso, ¿por qué? Me encanta David."

"Tenía miedo de que pudieras pensar que lo había ocultado de ti intencionalmente, y no es cierto." El
estómago de Dev comenzó a agitarse. "Pero todos los días yo no he dicho nada, lo que ha hecho es
más que empeorarlo todo. Fue una mala decisión y lo siento muchísimo".

Lauren se sentó en silencio durante mucho tiempo, tratando de asimilar lo que acababa de decir Dev.
Una parte de ella se sentía irracionalmente traicionada por la falta de confianza de Devlyn. Estaba
enojada y herida y de repente, temió por su nuevo matrimonio. "Y…" Lauren tuvo que parar y tragar.

"¿Y qué pensaste que haría que te produjo tanto miedo de hablar conmigo? Sé que tengo mi genio,
pero... por Cristo, Devlyn", susurró ella.

Devlyn cerró los ojos. "Tenía miedo de que te fueras!" Las lágrimas se deslizaban por entre los
párpados cerrados, y Dev maldijo en voz baja, disgustada consigo misma por parecer débil y
necesitada. "Lo hiciste antes, cuando Sara me dio un beso y estabas tan enojada que acabaste
yéndote; no puedo perderte porque hice algo estúpido. No puedo!"

"Fui al parque durante unas horas para calmarme. No fue que me afeité la cabeza, cambié mi nombre,
y volé a Brasil!"

"Te fuiste, Lauren", señaló Devlyn entrecortada. "Traté de explicártelo y no quisiste escucharme.

Tenía miedo de que esta vez fuese peor. ¿Qué pasa si yo no te hubiese encontrado? Yo...” Los ojos
azules se precipitaron hacia un lado y lejos de esa penetrante mirada gris. "Yo no estoy acostumbrada
a tener miedo. No sabía qué hacer".

Por un momento, una batalla interna hizo estragos. Lauren era consciente de que sus emociones
estaban corriendo tan cerca de la superficie que muy probablemente sacaría lo mejor de Dev. Ella
estaba igual de cerca de decir algo que probablemente se arrepentiría más tarde. Se secó la cara con
una mano irritada y respiró con calma. "Devlyn, cariño, mírame". Ella le tomó la barbilla a Devlyn y volvió el rostro para que sus ojos se encontraran. "Creo que lo más importante no es que me fui, sino
que regresé y funcionó".

Densamente, Lauren le susurró: "Yo nunca te voy a dejar, nunca... Pero puede ser que necesite
tiempo y espacio para pensar en las cosas". Ella enroscó sus dedos. "Lo único es que no te vayas a
creer que me voy a volver loca y asesinarte mientras duermes, por haberme ocultado las cosas". Ella
le ofreció una débil sonrisa a Dev, pero era claro que sólo estaba bromeando.

El poco miedo en los ojos de Dev retrocedió. "Yo quería decir todo lo que dije. No estaba
ocultándotelo intencionalmente. Pienso en los niños como míos. Todos míos. Sus labios se curvaron
ligeramente, “y ahora nuestros, por supuesto". En un primer momento, después de que Ashley nació,
fue algo así como que si yo no pensaba en eso, no sería verdad. En el momento Samantha tenía a los
chicos, su filiación biológica ni siquiera era algo que Samantha y yo discutimos más. Me he
acostumbrado a no pensar en ello, y los niños, todos ellos, son míos, ¿sabes?"

Intercambiaron sonrisas llorosas y Lauren dijo: "Lo sé". Ella agachó la cabeza y la apoyó un poco en la
tela del sofá. "Lo siento si te he asustado. Sé que he querido correr este año en vez enfrentar las
cosas. Estoy tratando de solucionar eso". De repente levantó la vista, y se encontró mirando la
confianza que irradiaban un par de ojos grises brillantes. “Yo también estoy tratando de solucionarlo”.
Devlyn sintió que su ritmo cardíaco comenzaba a disminuir. Ahora, las cosas ya no estaban fuera de
control como lo habían hecho en el pasado. “Lo estás haciendo genial”, dijo emocionada, “realmente,
genial”.

"Entonces, di que crees que no te dejaré y que me quedaré contigo para trabajar en hacer que las
cosas funcionen". Lauren ordenó, su corazón estaba dolorido por participar en los temores de Devlyn.

“Estás unida a mí”. Su voz sonaba ronca y quebrada mientras hablaba. “Dilo”.

Devlyn olfateó un par de veces, deseando que fuese del todo cierto, entonces respiró hondo y
murmuró: "Estoy unida a ti".

Lauren se llevó las manos unidas a la boca y depositó un tierno beso sobre el anillo que ella le
obsequió a Devlyn el día de la boda.

Devlyn se permitió unas cuantas relajantes respiraciones profundas, antes de dar a Lauren una sonrisa
desequilibrada de auto desaprobación. "Realmente me siento como una mierda por ser tan cobarde.
No era mi intención sacar esta carta de la manga. Tú eres la única que cuentas. La más importante
para mí. Sé que es estúpido, pero no quiero correr ese riesgo".

La luz dorada del fuego se reflejaba en las mejillas húmedas de Lauren y sus ojos parpadearon
cerrados cuando Devlyn se inclinó hacia delante y con cuidado limpió el resto de sus lágrimas con sus
labios ligeramente temblorosos. "Yo también lo siento, por hacer algo que te hiciera pensar que no
podías hablar conmigo". La garganta se le empezó a cerrar, y comenzó a enfadarse de nuevo. "No
quiero que las cosas entre nosotras sean como esto", dijo rotundamente.

"Por favor, no llores. Odio cuando lloras", admitió Dev en voz baja. "No es tu culpa."

"No, no, Devlyn". Lauren apretó bien la mano de Dev y la acercó a su corazón. "Es nuestra culpa".

"No…"

“Sí”. Lauren corrigió, su voz era tan suave como podía hacerlo. "Tenemos algunas cosas en que
trabajar." Ella levantó las cejas a la apelación. "De acuerdo?"

La respuesta de Dev fue inmediata. "De acuerdo. Lo que sea". Se lamió los labios, sintiendo como si
acabara de correr una maratón. "Hay... um... ¿Hay algo más que quieras saber?... Acerca de David."
Lauren dibujó un suspiro tembloroso y lo dejó escapar. "Todo, supongo. ¿Beth lo sabe?"

Dev asintió. "Sí. Tuvimos que aclarar con ella primero. Sólo hay cuatro personas en este mundo que lo
saben. Los niños no saben, ni siquiera mis padres lo saben. "Ella cambió de posición en el sofá, para
encajar perfectamente en una esquina. Luego, con una rápida palmada en el sofá, invitó a Lauren a
sentarse para que posara la cabeza en su regazo. Cuando Lauren no aceptó de inmediato, Devlyn
sintió las punzadas iniciales de rechazo. Y estaba a punto de retirar su oferta cuando Lauren dejó
escapar un suspiro entrecortado y se movió para poner su cabeza en el regazo de Dev.

Los ojos de Lauren estaban cerrados cuando Devlyn movió los dedos largos y delgados a través de su
pelo ondulado. Las cosas se alistaban para ser más manejables en su mente. Ellas trabajarían en ello,
su corazón no aceptaba nada menos.

"¿Qué pasa si los niños quieren saber cuando sean mayores?" Lauren preguntó. "Ese día está
llegando, Devlyn". Su mente le enviaba imágenes infalibles de esa conversación, que con lágrimas,
sostuvo con Ashley en Hawai.

"Mmm... nos pusimos de acuerdo para decirles, si es que alguna vez preguntan, y yo sintiese que
pueden manejarlo".

"Y David está bien con ellos sin que lo sepan? ¿Para siempre?" Lauren descubrió que le era un poco
difícil de creer, sobre todo teniendo en cuenta lo cercanos que eran David y Beth a los niños.

"David no quiere interferir con nuestra familia, amor. Sólo quiere ser parte de ella, y él y Beth son una
parte muy importante de la vida de los niños. Quizá muy en el fondo desea que lo sepan, pero no creo
que él, alguna vez, trate de ir en contra de nuestro acuerdo o de mis deseos en este sentido. Él es tu
tío David y ellos lo aman. A él sólo le preocupa saber que pasaría con los chicos si yo muriera. Si eso
sucediese, él y Beth los terminarían de criar. Todo eso cambió cuando llegaste a mi vida. Yo que tú los
tengas".

Pensativa, Lauren asintió con la cabeza, "A mí también me gustaría eso. Pero no dejes que te ocurra
algo. Lo digo en serio".

Devlyn sonrió. "Estoy siendo cuidadosa".

"Ten más cuidado."

"Sí, señora". Ella se inclinó y la besó en la frente a Lauren.

"Y cuando dijiste que deseabas tener más hijos, querías decir con David como donante?"

Ahora Dev se sintió como inquieta. "No necesariamente. Podríamos buscar otras opciones, pero estoy
seguro que todavía hay unos cuantos nadadores decentes en el hielo".

Lauren alzó la mano. "Uf. No me importa la última respuesta, Devlyn. No quiero pensar en los
nadadores de David. Además, se está poniendo demasiado lejano para nosotras. Necesito algo de tiempo para digerir todo esto. Supongo que realmente no estoy segura de qué pensar. Mi cabeza
sigue dando vueltas".

"No te culpo. Y es que mi estómago está girando." Ella le dio un torpe abrazo a Lauren. "Odio cuando
nos peleamos". "Lo mismo digo." Lauren le apretó la espalda tan fuerte como pudo, sin saber lo
mucho que realmente había necesitado eso, hasta este mismo instante. Finalmente, se separaron y
ella volvió los ojos suplicantes hacia Devlyn. "Voy a necesitar cerveza si tengo que escuchar alguna
revelación más esta noche, azúcar".

Devlyn tocó la punta de la nariz de Lauren con el dedo. "Estás a salvo. No hay nada más. Te lo
prometo".

Se quedaron en silencio durante largos minutos, perdiendo su atención en las llamas parpadeantes de
la chimenea y en sus pensamientos.

Lauren rompiendo el silencio, finalmente murmuró, "Ashley tiene sus ojos". El leve arrastre de la
calidad de su voz, le indicó a Devlyn que Lauren estaba casi dormida.

Dev asintió, sin saber muy bien cómo se sentía acerca de eso. Sus ojos se movieron siguiendo las
sombras que se dibujaban en el rostro de Lauren con cada movimiento de las llamas, cuando la
respiración de su amante se hizo más profunda, la levantó en brazos. "Lo sé".

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

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