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Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 17th 2012, 4:25 pm

Jueves, 10 de marzo 2022

Una sola ceja oscura saltó cuando Dev, vio línea de putt de su padre. Ella miró a David con una expresión diabólica que le causó su amigo sacudir la cabeza enfáticamente. Su sonrisa se ensanchó y, a su vez, David negó con la cabeza aún más frenética. "¡No!" su lengua habló en silencio.

Al igual que su padre terminó su abreviado swing, suspiró con fuerza. La pelota se perdió el hoyo por dos pulgadas, y Frank se volvió para darle una mirada asesina a su única hija. "No es agradable, Diablo”.

"No hice nada”, protestó ella, alzando las manos en inocencia.

“Es cierto”, murmuró su padre al dar un paso atrás y permitir que David preparara su tiro.

"Shhhh, no me culpes si no eres bueno en el golf". Dev cogió una botella de agua del carro de golf y tomó una bebida saludable. "Yo estaba aquí de pie, portándome bien”.

"Uh huh”. Él se burló un poco cuando ella le entregó el agua. "Sabes, por mis cálculos, estás a 30 puntos sobre el par”.

"Hush". Miró horrorizada que él le iba a hacer una cosa así. "No sé por qué me arrastras para esto. Sabes que no soy nada buena”.

"No se puede ser bueno en todo, cariño”. Sonrió cuando Dev frunció el ceño. "Esto te mantiene honesto".

"Caray, yo no soy bueno en muchas cosas", intervino David en el momento en que metió su pelota en el hoyo. "Pregúntale a Beth”.

Dev se acercó a su bola, que estaba a un lado del green, y durante varios segundos consideró el putt que sabía que nunca haría.

Justo cuando su palo hizo contacto con la pelota, Frank preguntó ruidosamente, "Así que cuando Lauren y tú planificarán tener niños?"

La pelota rodó fuera del green y luego por una pendiente. "Mierda". Miró a su padre. "¿Qué? ¿Has estado hablando con Aarón?"

“Por supuesto. Él es mi nieto favorito”, Frank le recordó en tono de reproche. "Junto con Christopher, mi otro nieto favorito”.

Dev resopló mientras recuperaba la pelota, introduciéndola en el bolsillo de su pantalón. "Yo no voy a lanzar de nuevo”. Se dirigió hacia el carro y se sentó.

Frank se rió entre dientes mientras hundía el putt que se había perdido. "Míralo Dev, la prensa tendrá una foto tuya haciendo pucheros".

"No me importa”, respondió ella mientras cruzaba los brazos sobre el pecho, agradecida de que el Primer Ministro se había disculpado el día de hoy y no estaba allí para ser testigo de su primera humillación. Por supuesto, saldría en todos los periódicos de la mañana. Gimió para sus adentros.

David y Frank se echaron a reír mientras subían en el carro y se dirigieron hacia el siguiente hoyo, con una pequeña caravana de la prensa y el Servicio Secreto detrás apenas fuera del alcance del oído.

Dev miró de reojo a su padre, que estaba conduciendo. "¿Por qué preguntaste eso?”

"Parecía una pregunta lógica, Diablo. Yo sé que siempre has querido muchos niños. Y yo estaba consciente de que eso había cambiado”.

Dev examinó su putter con exagerado interés. “Sí, bueno, no estoy segura de que Lauren quiera muchos niños. Creo que ella piensa que con tres tenemos un montón”.

David se movió incómodo, deseando no encontrarse allí para esa conversación en particular. "No has hablado de ello?" Frank preguntó, con tono más de sorpresa que de regaño.

"No" Ella dejó su putter y comenzó a recoger a un poco de suciedad adherida a uno de sus botines. "¿Por qué no, Devlyn? viene a continuación”.

"¿Por qué no, Devlyn?”

Ella lo miró con dureza, el fastidio escrito claramente en su rostro. Luego volvió a mirar a David, que colocó su gorra hasta los ojos.

"Papá, a veces, cuando amas a alguien, te acabas yendo con lo que tienes”.

“Una mierda. " Él la miró con severidad. "Uno nunca sabe hasta que se le pregunta. Tu madre y yo nunca te enseñamos a huir de las cosas”.

"Papá..”. advirtió.

"No, ahora me escuchas, Diablo. Tú no vas a ser presidente para siempre, vas a volver con el tiempo, por lo menos, a una vida semi-privada. ¿Por qué debes renunciar a las cosas que has querido toda tu vida porque vas a casarte con Lauren?”

"Porque así es como son las asociaciones equitativas, papá”.

"No me hagas una conferencia acerca de las asociaciones, jovencita. He estado casado por más de 42 años".

“Sí, señor. " Devlyn se arrepintió inmediatamente.

Frank suspiró y le palmeó la pierna a Dev. "No me refiero a que presiones, cariño. Odio ver que abandones algo que era importante para ti sin que ni siquiera lo intentes".

Dev resistió girando los ojos. "Tenemos tres hijos. Estoy segura de que es suficiente para Lauren”.

"O será que tienes miedo de lo que será su respuesta si tú se lo pides?”

Dev gimió. "Eres como un perro con un hueso”.

Frank dejó escapar un gruñido por lo bajo y David se echó a reír a su pesar.

"Dios", bajó el rostro entre las manos. "¿Alguien te ha dicho que eres un dolor?"

"Sí. Varias veces”, respondió él mientras el carro andaba más lento; luego se volvió hacia ella y la observó con ojos intensos. "Estuve a punto de perderte el año pasado. Lo único que podía hacer era sentarme y ver que te recuperaras del disparo. Te vi. Vi a Lauren. Y pude ver entonces, la forma en que ustedes se estaban enamorando la una de la otra. La forma en que se preocupaba por ti. Entonces miré a mis nietos". Él tragó saliva y le tomó la mano. "La muerte de Sam fue bastante difícil para todos nosotros. Perderte hubiera sido..”. Se detuvo y sacudió la cabeza. "Sólo asegúrate de hablar con Lauren. Quiero que tanto tú como Lauren tengan todo lo que quieran en la vida, cariño”.

Ella asintió con la cabeza, tratando de entender lo que él estaba diciendo. "Vamos a hablar, papá. Te lo prometo. Pero no hay garantías". "Por supuesto que no”. Levantó la barbilla un poco, haciendo retroceder los pensamientos mórbidos.

"La decisión de parar con los nietos maravillosos que tengo ahora es una cosa. Pero que sea una decisión que ambas tomen. Da el suficiente crédito a Lauren para que por lo menos ella se incluya”.

Apretó el acelerador del carro, empezando a zumbar en el camino de nuevo. El aire olía a fresco, teñido de verde con el olor a hierba mojada. “Además, creo que Lauren haría unos bebés muy lindos”.

"Oye, ¿qué hay de mí?" Dev espetó. "Yo también hago niños muy bonitos, ya lo sabes”.

"Sí," David se sentó con la espalda recta ahora, dispuesto por fin a meterse en la conversación.

“Pero tú los estás haciendo un poco largo, Dev. No pasará mucho tiempo antes de que pases por 'el cambio' ".

Ella le quitó la gorra que su padre llevaba, la cual le servía para completar su equipo de golf de horribles pantalones a cuadros azules y verdes y una camisa de color rosa; golpeó a David con ella, sabiendo que las cámaras detrás de ellos estaban, probablemente clickeando con locura, pero no se preocupó ni un poco. "Estás más que despedido”.

David agarró el sombrero y sonrió. "Entonces, ¿qué hay de nuevo?" Suavemente colocó la gorra en la cabeza de Frank. “Vas a tener que hacerlo mejor antes de que me preocupe”.

El carro se detuvo para bajarse. A medida que se bajaban los conductores, Frank puso su mano sobre el hombro de Dev y le dio un apretón. "Sé que sueno como que estoy embistiéndote, una tarea en que por lo general y muy feliz, le dejo a tu madre”.

"Está bien, papá, de verdad”. Devlyn sabía que su padre había querido más hijos, pero que su nacimiento había sido excepcionalmente difícil para su madre, quien fue advertida de que otro parto pondría su vida en peligro.

"¿Eres feliz, diablo?" La respuesta era dolorosamente obvia, pero sentía como que era su deber de padre el hacer la pregunta, de todos modos, de vez en cuando.

Dev rebosó de orgullo. "No tienes ni idea”.

"¿Puede tu viejo hacer una observación más?"

"¿Puedo detenerte?"

“No”.

¿No lo creo?"

"Tengo una idea, porque cuando te miro con Lauren y veo la forma en que la miras”. Se detuvo, sonrojándose ligeramente. "Es igual a como yo miro todavía a tu madre, incluso después de todos estos años".

“¿La tengo mal, ¡eh!?” Los ojos de Dev brillaron con alegría.

"La tienes en abundancia”.

"Bien".

Frank hizo un guiño y un gesto hacia el green, donde David estaba esperando con paciencia. "Vamos, señora Presidenta?"

“Claro que puedo manejar otros cinco agujeros de humillación”. Dev se inclinó y besó la mejilla de su padre. Olía a Old Spice, y ella sonrió con el olor tan familiar que desde la infancia le hacía cosquillas en la nariz. Mientras caminaban miró hacia la prensa tras ellos y saludó; el tenue sonido de los clic de las cámaras le hizo sacudir la cabeza. "Me alegro de que mi capacidad para ser Presidente no se vea obstaculizada por mi incapacidad para jugar al golf". Se apoyó en el palo, de pie lado a lado con Frank, sin intención de crear una sesión de fotos memorables mientras que David abanicaba su palo.

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 18th 2012, 1:04 pm

Viernes, 11 de marzo 2022

Era bien pasada la medianoche y Lauren había tenido un día maravilloso de no hacer mucho de nada, tanto que ahora estaba despierta y en busca de una taza de café. Después de un año de vivir con una autoproclamada adicta al café, se encontró con el antojo del sabroso brebaje, casi tanto como Devlyn lo hacía.

Había pasado cinco días en la cabaña en la propiedad de los Marlowes, disfrutando de la soledad y tratando de trabajar en su camino de regreso a su salud mental. Ella no había trabajado en la biografía de Dev o incluso en la entrega de su serie de ficción Adrienne Nash que ella y Devlyn tenían que hacer juntas, pero nunca parecía tener tiempo suficiente para eso. En cambio, ella escribió mala poesía causándole el echarse a reír cuando la leyó en voz alta, leer novelas de bolsillo de mala calidad, comer palomitas de maíz para el desayuno, y soñar a sus anchas. Fue un respiro muy necesario a una vida que había girado, de alguna manera, fuera de su control, y al menos, ella había sido capaz de pasar un buen tiempo, recordando las cosas buenas de su vida y estar agradecida por ellas.

En pijama y una bata, Lauren en silencio y lentamente, caminó por la escalera principal de la casa que conducía a la cocina Marlowe. Las luces estaban apagadas, pero la suave luz de la luna que entraba por las ventanas le permitió ver a dónde iba. Los pisos de fría madera se sintieron en sus pies descalzos, le llegó un breve y nostálgico pensamiento por el par de calcetines de color tostados los cuales sabía, los había escondido en el aparador del piso de arriba. La casa era grande y bien equipada en todos los sentidos, pero sintió un carácter cariñoso que la Casa Blanca no había podido igualar ante sus ojos. Se alegró de que Devlyn había crecido aquí, donde el amor fluía como un río, llenando las cosas. Las cosas eran tan brillantes y esperanzadoras.

Cuando cerró los ojos y pensó en la pequeña casa de clase trabajadora donde creció en Nashville y donde su padre aún vivía, una palabra vino a la mente... oscuridad. En todos los sentidos. Su madre había sufrido de migrañas debilitantes y la lucha contra la depresión, dibujaba sombras en la casa Strayer siempre muy juntas, bloqueando la luz. Y todo lo demás.

“Oh, mamá ", suspiró. "Por favor, que finalmente hayas encontrado la paz que anhelabas”. Cerró los ojos, sintiendo el dolor familiar en el estómago que acompañaba los pensamientos hacia su madre. El suicidio de Anna Strayer había estado en su mente mucho, últimamente, cuando ella luchaba con su propia aparente inhabilidad de conseguir manejar los medios y el frenesí político que acompañó su compromiso con Devlyn. Después de pasar toda su vida adulta como una observadora profesional, se encontró que el escrutinio era enloquecedor e intenso, más de lo que podía soportar en ocasiones.

Lauren jugueteó con la cafetera en la cocina, dejando escapar un pequeño gruñido de satisfacción cuando supo que el motivo aromático estaba perfectamente colocado en su lugar, en espera de ser preparado. Pulsó el botón "ON", su mente seguía en su madre. "Quizá tenga que ir al médico?"

“¿No te sientes bien, querida?"

Lauren se dio la vuelta a la voz inesperada, sorprendiendo inadvertidamente tanto a la oradora como a ella misma.

“Oh”, murmuró Janet, luego sonrió a modo de disculpa. Llevaba una bata delgada, a cuadros rojos y zapatillas de gamuza marrón. También, no se veía como si hubiese ido a la cama todavía. "No era mi intención asustarte".

Lauren dejó escapar una respiración lenta, su corazón latía con tanta furia que estaba un poco mareada.
“No”, se rió un poco avergonzada. "Está bien. No esperaba a nadie”.

"Oí pasos”.

Lauren se apartó del mostrador, el movimiento envió el aroma del café a Janet. Ella sonrió con cariño.

"Ya veo que has pasado demasiado tiempo con mi hija”. Ella hizo una mueca. "Yo nunca podría beber esa cosa. Demasiado amargo. Me temo que prefiero el té con leche y azúcar”. Una tímida sonrisa tiró de los labios de Lauren. "A pesar de que ella me ha convertido en una desesperada adicta, mi tiempo con Devlyn está bien utilizado”.

Janet sonrió ampliamente. El amor era una cosa tan bella que le daba ganas de llorar. "Me imagino que es así”. Ella entrelazó su brazo con el de Lauren y la llevó a una pequeña mesa de desayuno.

"Aquí". Desde los profundo del bolsillo delantero de su bata sacó un par de gruesos calcetines grises. "Pensé que podrías necesitar estos. El piso es frío por la noche”.

La cara de Lauren se iluminó. "Oooo... sí, gracias. Siempre pareces saber. ¿Eres una bruja o algo así?"

Felizmente, ella tomó los calcetines y se sentó. Colocándolos, suspiró cuando sus dedos de los pies se calentaron al instante.

“Depende de quién lo pregunta, querida”. Janet se sentó frente a Lauren. Sus ojos azules centellearon e infaliblemente le recordaron a Lauren muchísimo a una más corta, vieja y condimentada versión del pelo de Devlyn. "Tengo mis momentos”.

Lauren se inclinó sobre la mesa y le tomó la mano, absorbiendo el calor y la fuerza del agarre de Janet. Ella brevemente centró su atención en las manos de Janet, pensando que, a pesar de que Janet Marlowe era una mujer muy atractiva, también era cierto lo que decía la gente. El rostro puede mentir, pero las manos siempre revelan la verdadera edad de una mujer.

La mirada la mujer mayor se suavizó. Recordó que las manos de su madre y las de la abuela tenían la misma expresión. Dios, ¿A dónde han ido los años? "¿Qué fue de la cabaña?"

"Mmm..”. Lauren levantó la vista de sus manos entrelazadas. "Bien, creo”, dijo un poco vacilante. "No estoy... no estoy segura de lo que Devlyn te dijo”.

Las cejas de Janet se levantaron. "Ella me dijo que necesitabas un lugar para relajarte”.

Lauren ingirió, avergonzada. ¿"Eso es todo?"

Janet suspiró. "Eso es todo, cariño. A pesar de que tuve una interesante charla con Sarah Turner, quién me llamó la semana pasada y me dijo que ella no iba a venir a la boda”. La expresión de Janet se volvió un poco agria y Lauren se pregunto por qué. Ella no tuvo que preguntarse mucho. "Esa chica ha sido siempre un manojo, y esto no ha ayudado que Devlyn es una bebé en el bosque”.

Lauren soltó un bufido. "Bebé en el bosque? La mujer que yo personalmente he visto mirar hacia abajo a los hombres y mujeres más poderosos del mundo y que le ganaría a cualquiera de ellos sin que le asuste la mierda de ellos, dependiendo de lo que estaba tratando de hacer? Esa mujer?

“Esa podría ser”, Janet palmeó la mano de Lauren y se quedó; Lauren hizo su camino de vuelta a la cafetera. "Seguramente sabes que tú tienes mucha más experiencia en asuntos del corazón que Devlyn", reprendió con suavidad. "Dev se casó con su primer amor con nada más que unas pocas citas al azar en su haber, como experiencia”. Ella sacó dos tazas del gabinete y vertió agua caliente en una de ellas, revolvió un poco de azúcar en su taza y metió la mano en el refrigerador para agarrar la leche. La luz brillante de nevera iluminó su perfil, causando que las hebras de plata en el pelo casi resplandecieran.

"Yo estaba..”. Lauren se encogió de hombros. "Estaba un poco sorprendida cuando me dijo que no tenía mucha experiencia”. Era un eufemismo y ella lo sabía. "Pero ella estuvo con Samantha durante años". Y no es que yo haya tenido una exitosa relación durante casi todo ese tiempo.

“Sí”, admitió Janet, "Lo estuvo. Pero ella aprendió a manejar a Samantha en ese tiempo. Y eso es todo. Cuando se trata de otras mujeres, incluyéndote... bueno, como he dicho, ella es una bebé en el bosque. Cuando se trata de la política, ella es tan inteligente como un zorro. Cuando se trata de amor... "

"Ella cree que todo el mundo es tan honesto y directo como lo es ella”.

Janet asintió con la cabeza. “Exacto”. Por eso Sarah le tiró el lazo”.

Lauren levantó la vista, sorprendida.

"Sarah me dijo lo ocurrido", confirmó Janet, vertiendo un chorrito de leche en la taza y luego colocando la leche de nuevo en la nevera.

"Yo... Janet. Lauren tiró de su labio inferior con los dientes por un momento, reuniendo valor.

"Después de ver a Sarah y a Devlyn... Fue difícil para mí creer que no estaba pasando nada", admitió, ofendida. "Debí haber confiado más en ella."

"Mmm..”. Janet fue evasiva. “No lo sé. Estás siendo muy dura contigo misma. Sólo un tonto no ve antes de saltar"

"Pero yo salté cuando acepté la propuesta de Devlyn. ¿No es un poco tarde para mirar ahora?"

"¿No es un poco tarde para que Devlyn sea besada por otras mujeres?" Janet respondió de manera razonable, extrayendo una bolsa de té de hierbas de limón procedente de una caja y colocándola en la taza. Vertió el agua humeante, mezclando el aroma de cítricos con el aroma del café.

"Ambas deben pasar por esto, Lauren. Se volvió hacia la mujer rubia. "Y al final eso es lo que cuenta. Ni argumentos o compromisos que aparezcan en el camino”. Ella se rió suavemente, y el sonido melódico la hacía parecer mucho más joven. "No puedo decirte cuántas veces Frank y yo, con los años, hemos luchado a través de las cosas. Sin embargo, todavía estamos juntos y aún nos amamos”.

Lauren se movió en su silla y miró a Janet con curiosidad mientras llenaba dos tazas. "Tú y el Dr. Marlowe," ella retrocedió a la mirada severa de Janet, "Tú y Frank son personas muy diferentes”. Ella había imaginado muchas veces, cuando el fuego suave de Frank y la fierecilla de Janet se enfrentaban.

"Como tú y Devlyn", señaló Janet, retomando su asiento en la mesa y pasándole una humeante taza.

Lauren le dirigió una sonrisa de agradecimiento. Se sentaron en silencio durante unos momentos, disfrutando de su mutua compañía y de los fragantes líquidos que se deslizaba por su garganta, calentándole el vientre. Una ráfaga de viento sacudió la ventana de la cocina y las dos mujeres se volvieron hacia el sonido.

Janet se aclaró la garganta gentilmente, pisando con mucho cuidado en aguas desconocidas.

"Hablaste de un médico antes. ¿Estás enferma?"

Lauren no lo esperaba, pensando que había esquivado la bala con éxito anteriormente. Antes de que pudiera detenerlo, se le llenaron de lágrimas los ojos. “No lo sé”, susurró.

"Ay, cariño". Janet se inclinó un poco hacia delante, buscando el rostro escondido de Lauren. "¿Qué sucede?"

Lauren tragó saliva un par de veces antes de hablar. "No he manejado el estrés muy bien últimamente". “He…”. Comenzó por lo que siempre era la parte difícil. "He estado frustrada o molesta mucho más de lo que debería y ... y me ha hecho pensar en mamá”.

Janet entraba en aguas profundas, pero sentía que era algo muy importante para la mujer más joven. "Devlyn me explicó que tu madre falleció el año pasado. Realmente lo sentimos mucho”.

Lauren asintió en silencio.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 19th 2012, 11:11 am

"Todavía hay veces en que echo de menos a mi madre”. Janet levantó la bolsita de té y observó que ésta drenara en la taza antes de sumergirla de nuevo. "Cuando algo bueno o malo sucede, aún me encuentro ansiosa por decirle, y han sido casi 10 años desde que murió”.

Las cejas pálidas se fruncieron al surgir los pensamientos en Lauren. "Eso no me ha ocurrido, me avergüenza decirlo. Nosotras,-suspiró ella-, no teníamos una relación muy buena. Nunca la tuvimos en realidad”. ¿Cómo podría expresar toda una vida de decepción y dolor en pocas palabras? Una mirada contemplativa cruzó su rostro. "Ella me quiso lo mejor que podía, pero ella siempre era tan remota, tan fuera de alcance, que no siento como si alguna vez la conocí en absoluto”.

De pronto, la elección de las palabras de Janet se reprodujeron en su mente. Falleció... "Janet, Devlyn no le dijo lo que pasó con mi madre?"

“Bueno...-hizo una pausa para pensar. "Ella dijo que tu madre había estado enferma y falleció. Aparte de eso…"

"Ella se ahorcó", dijo Lauren en voz baja. Había algo de resignación en aquel de tono de su voz, que causó un escalofrío rasante por la espalda de Janet.

"Oh, Dios”. Durante un momento Janet se impresionó en silencio cuando las inesperadas palabras fueron pronunciadas. "Lo siento mucho. Tú y tu pobre padre", dijo en voz baja. "¡Qué horrible”.

Luego sus ojos se abrieron brevemente, pero con firmeza se frenó así misma, no queriendo que su reacción pudiese causar que Lauren se retirase. Oh, no. "No has estado pensando…".
ç
"No," Lauren interrumpió al instante, todavía logrando leer la alarma de Janet. "Yo nunca haría algo así. Ni siquiera lo he considerado. Se lo juro”.

Janet dejó escapar un suspiro tembloroso. "Gracias a Dios”. Se dejó caer en su silla. "Por un momento me preocupaste”. Dejó la taza y tomó la mano de Lauren de nuevo. "Entonces, ¿qué es eso del médico y las cosas que te recuerda a tu madre?"

Una mirada de dolor cruzó el rostro de Lauren. "Mamá no podía manejar el estrés. Obviamente. Ella nunca pudo, ni siquiera cuando yo era una niña. Si cogía un resfriado o un tobillo torcido, ella me miraba con una expresión tan indefensa que me rompía el corazón. Aun cuando intelectualmente sabía qué hacer, emocionalmente no podía manejarlo. Ella acababa por entrar en su habitación, cerraba la puerta, y permanecía allí". A veces por días. Lauren respiró, los recuerdos le nublaban los ojos normalmente brillantes”. Me gustaría escuchar su llanto y a papá insistir en que la dejara ser, que ella se ocuparía de las cosas a su manera".

El corazón de Janet sufría por Lauren, y sintió una oleada de ira por la niña que tuvo que crecer en circunstancias tan imposibles y la mujer de hoy quien llevaría siempre esas cicatrices.

"Pero ella no trataba con nada", continuó Lauren con valentía. Era más fácil hablar con Janet de lo que ella pensaba que sería. En algún nivel, más fácil que con Devlyn, que a veces no podía reprimir su propia ira y su indignación por el pasado, largo tiempo muerto, de Lauren. En esas situaciones, Lauren se encontraba deseando más el confort de Devlyn que continuar su conversación. No lo había planeado conscientemente, Lauren admitió para sí misma, pero ella y Janet habían tiempo a solas y ahora tenía que hablar. Sobre todo después de que la soledad de la cabaña le había permitido poner algunas cosas en perspectiva.

"Mamá estaba escondida del mundo”. Lauren se preparó para la parte más difícil. "Y últimamente... umm... He estado queriendo hacer lo mismo". Ella miró a la cara de Janet, preocupada, medio esperando ver pena o disgusto, pero lo que encontró fue sólo empatía y amor. Dejó escapar el aliento que había estado reteniendo.

"Ya veo", dijo Janet lentamente. Pensó por un momento antes de decir cualquier otra cosa, pero cuando habló, lo hizo con una tranquila certeza. "¿Tu abuela materna o paterna cometieron suicidio?" Lauren parpadeó. "Yo... eh... No" Ella negó con la cabeza. "La abuela tuvo un ataque al corazón cuando yo tenía cuatro años y el abuelo fue asesinado en Vietnam".

Janet absorbió esa información. "¿Fue tu madre acosada día y noche por los periodistas?"

Los ojos de Lauren se abrieron como platos al toque. "Por supuesto que no”.

"Y cada movimiento de ella regulado, programado y vigilado por hombres y mujeres con armas de fuego?"
Lauren negó con la cabeza, una leve sonrisa contrajo sus labios. Era imposiblemente fácil amar a Janet. “No, pero…"

"Y en un lapso de menos de un año la hizo pasar de ser alguien que podía caminar por la calle en paz a una persona cuyo rostro estaba pegado en la mitad de las revistas en el quiosco?"

Los ojos de Lauren se suavizaron al mirar a Janet. Devlyn madre sería el campeón, igual que la joven Marlowe. "No" Le dio a Janet una sonrisa llena de afecto. "Supongo que no”.

"Y estoy asumiendo que ella no tenía tres hijos traviesos saltando a la vez en su vida, necesitando de cada pedacito de amor y atención que pudieran obtener de una segunda madre. O..”.

Janet le dirigió una mirada curiosa, "Me perdonas si estoy fuera de lugar aquí, pero sí sé que estuviste casada con un hombre y luego te divorciaste ¿Es Devlyn la primera mujer con la que has tenido una relación?"

Lauren en silencio asintió con la cabeza, retorciéndose un poco en su silla. "Primera y última, espero”.

Janet sonrió sabiamente. "Y esto fue una revelación para ti el año pasado? Tu interés en las mujeres?" -preguntó con suavidad.

“No del todo nueva, no". Lauren jugueteó con su taza, sintiendo la cara acalorada y con la esperanza de que esto no la fuera a llevar a una discusión sobre sexo. "Pero no fue algo que me dejo pensar mucho. Y, por cierto nada de lo que habría hecho nunca antes”.

"Mmm... Mmm..”. Janet golpeó la mesa con el dedo índice. "Así que encima de todo lo demás, el año pasado reconociste otra faceta de tu orientación sexual por primera vez, cuando te enamoraste de mi hija?"

La boca de Lauren trabajó durante unos segundos, pero no salió ningún sonido. Vio como Janet, en silencio, alzó la barbilla en señal de triunfo.

"Supongo que sí. Dios, es un milagro que no estoy en el loquero, no es así?" murmuró con asombro. Con todo lo que pasó en sólo un año?

Janet se rió entre dientes. "Básicamente". Luego su expresión se tornó más grave. "Por favor, no pienses que no creo que tu madre tenía problemas reales, querida. Está claro que ella debe haber estado luchando contra demonios horribles. Pero no creo, porque hay veces en que es necesario reagruparse y dejar de empujar al mundo por un rato, o cualquier cosa, siendo esto normal y saludable". Su voz sonaba fortalecida. "Te has ganado el derecho a retirarte y tomar una respiración profunda cuando lo necesites”. Ella miró directamente a los ojos de Lauren. "No te niegues, cariño, o piensas que estás loca porque lo necesitas”. Ella le palmeó la mano de Lauren antes de soltarla. "De haber estado en tu lugar, yo me habría quebrado hace unas semanas. Y hubiera asesinado en el acto a ese molesto hombre, Michael Oaks".

Una pequeña risa se abrió camino en la garganta de Lauren. “No, usted no”, dijo con una ceja levantada.
"Oh, te sorprenderías”. Una mirada salvaje parpadeaba en la cara de Janet antes de ser reemplazada por su habitual y agradable expresión neutra. Echó una mirada a la taza casi vacía de Lauren. "Un relleno?"

Lauren negó con la cabeza y suspiró, sintiendo que una buena parte del peso insoportable que había sido aplastante sobre sus hombros comenzaba a ceder.

Janet tomó un largo trago de té.

"Janet", se contuvo hasta que la madre de Devlyn tuviese sus ojos clavados en ella antes de hablar, "No quiero que piense que Devlyn o los hijos han sido una dificultad. No lo han sido", aseguró Lauren enfáticamente. "Yo los amo a todos con todo mi corazón. Son lo que yo nunca pensé que tendría en
mi vida, y aún así, son las mejores cosas de él”.

"Ya lo sé, cariño”, respondió amablemente Janet, comprendiendo más de lo que la joven mujer habría sospechado nunca. “Tal vez ayudará... ¿Te he dicho alguna vez cómo conocí a Frank?”

Lauren comenzó poco a poco el cambio de tema. "No" Ella ladeó la cabeza con impaciencia y una sonrisa se extendió lentamente por su rostro. "Pero me encantaría escucharlo".

"Yo estaba trabajando en el turno tarde en una heladería cuando él entró".

"Ooo, mi trabajo de fantasía," dijo Lauren como si estuviera soñando. "Pero sólo si pudiera renunciar después de que me llenara".

Ambas se rieron suavemente.

"Confía en mí, no fue tan glamoroso". Ella le dio un guiño de complicidad. "Aunque gané siete libras antes de que tuviera la idea de renunciar. De todos modos, me escapé del colegio al día siguiente".

Lauren arrugó la frente. "Con Frank?"

Janet miró a Lauren con una sonrisa maliciosa. "Con Brian Webber”.

“Ooo... Lauren estaba picadamente interesada. "Oh, mi..”.

Janet sonrió con nostalgia. "Yo no he dicho ese nombre en años”. Ella suspiró. "Era un chico salvaje y hermoso, con el pelo largo rubio indomable y una guitarra siempre atada a su espalda. Tenía un símbolo de la paz tatuado en su hombro y no llevaba nada, excepto por unas sandalias de cuero flexible todo el año. Incluso en la nieve, el bobo ese…"

Lauren sofocó una risilla.

Pero Janet se rió un poco para sí misma, algo de lo cual Lauren nunca la había visto hacer antes. Ella estaba encantada.

"Era un compositor que iba a cambiar el mundo con su música”. Janet bajó un poco la voz, como si Brian en realidad pudiera oírla. Arrugó la nariz. "Aunque no era tan bueno”. Su voz volvió a la normalidad. "Nos reunimos en el campus de la Ohio State después de que él había dado un concierto gratuito en el césped delante de la unión de estudiantes”.

"¿Estuvo usted enamorada de él?"

Janet examinó la pregunta cuidadosamente, pensando que Brian merecía por lo menos eso. "Yo estaba apasionada de él ", confesó finalmente. "Pero no era lo mismo de lo que llegué a sentir por Frank. Brian me fascinó más allá de la razón, encendiendo mi imaginación. Y Dios, era bueno en la cama". Ella se abanicaba. "Él me hizo el amor como si fue el fin del mundo". Le hizo un guiño a Lauren, que ahora lucía con un rubor tan pronunciado que era visible, incluso en la penumbra. "No te preocupes, querida. Te ahorraré los detalles escabrosos para que tu cabeza no explote".

“Gracias”, graznó Lauren, tragando saliva.

Janet hizo un gesto desdeñoso con la mano. "Nada que ver con la idea de que el matrimonio y los niños harían algo por nosotros. Tuvimos una forma diferente, atrevida de ver la vida. Una que no se parecía ni remotamente a la familia normal de clase media en la que me había criado o de clase media alta donde se supone aspiramos a ser. No sólo iba a romper con ese molde viejo y cansado, sino que me iba a zafar de él".

Cautivada, Lauren esperó a que Janet continuara luego de escoger sus pensamientos. Una mirada a lo lejos cruzó el rostro de la mujer mayor y luego sonrió.

"Yo estaba a punto de cerrar la tienda por la tarde y estaba pensando en lo que iba a empacar y cómo iba a explicar a mis pobres padres lo que estaba a punto de hacer, cuando un hombre alto, delgado, bien parecido entró en la tienda. Sus pantalones - no jeans, como todos llevaban en aquellos días, pero los pantalones de algodón estaban bien planchados y los zapatos eran tan brillantes que pude ver el reflejo de la caja de helados en ellos cuando me miró desde arriba".

"Frank?" La descripción, excepto para el cabello oscuro, que se había vuelto de un blanco nieve con el paso del tiempo, seguía siendo una muy conveniente.

Janet casi se desmayó cuando dijo: "Él tenía los ojos azul-verde más bellos que había visto nunca y cuando levanté la vista de lo que estaba haciendo yo en realidad quedé sin aliento".

Encantada, Lauren se rió. “Y usted se enamoró al instante?"

"Apenas!" Janet contradijo con una luz de excitación en los ojos. "Después me las ingenié para despegarme de aquellos hermosos ojos, le pregunté y no con rudeza, por cierto, ¿qué tipo de helado que quería. Yo estaba ansiosa por salir y encontrarme con Brian, ya ves. "Janet se cruzó de brazos sobre el pecho”. A que no adivinas qué tipo de helado él ordenó".

Una sonrisa enorme cruzó la cara de Lauren. "Claro que lo sé. El mismo tipo que prefiere Devlyn:
Vainilla”.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 20th 2012, 10:38 am


Cautivada, Lauren esperó a que Janet continuara luego de escoger sus pensamientos. Una mirada a lo
lejos cruzó el rostro de la mujer mayor y luego sonrió.
"Yo estaba a punto de cerrar la tienda por la tarde y estaba pensando en lo que iba a empacar y cómo
iba a explicar a mis pobres padres lo que estaba a punto de hacer, cuando un hombre alto, delgado,
"Vainilla", confirmó Janet, arrugando la nariz. "Teníamos 101 sabores en esa tienda y eso fue lo que él ordenó.

Miré su ropa sana, su corte de pelo ordenado y consideré su opción tan aburrida del helado que realmente sonreí con satisfacción“.

"Uh, oh".

"Uh oh, está bien," Janet le informó alegremente. "Durante los siguientes 10 minutos me es tuvo explicando por qué la vainilla era la elección perfecta y que no estaría sujeto a lo que estaba o no a la moda. Era, me dijo en esa voz profunda, un clásico eterno".

“¿Y qué le dijo? "

Maliciosamente, Janet rió entre dientes. “Le dije que era la cintura de mi abuela, pero eso no significaba que yo quería uno".

Lauren negó con la cabeza, fácil de imaginarse las palabras procedentes de una amable, pero enérgica joven Janet Peabody.

"Pero yo estaba mintiendo," la mujer más pequeña, dijo con tristeza, "porque para el momento Frank había terminado su disertación sobre el helado, y caray en realidad no le creí. Él me ayudó a cerrar esa noche y se ofreció a llevarme a mi residencia, así que no tendría que tomar el autobús. En el coche, le conté lo de Brian y nuestros planes y de cómo iba a escribir a mis padres y decirles que después él se había ido. "

"Brian conoció a sus padres?" Laura colocó los pies en alto en su silla y abrazó a sus rodillas, mientras escuchaba atentamente. "Por supuesto que no-se burló Janet. "Simplemente la idea de hacerlo lo aterraba. También sabía que lo odiaban, así que no lo presioné, aunque me lo hizo más incómodo de lo que yo quería admitir en ese momento. Frank se burló de eso, diciendo que cualquier hombre que se preciara de serlo, querría ser parte de mi familia y pasaría toda su vida, si era necesario, en convencerlos de que él amaba a su hija y que era el correcto para ella. Janet se levantó y sacó una lata de galletas del gabinete. Levantó la tapa y tomó una, pasándosela a Lauren antes de tomar asiento de nuevo.

Laura hurgó en el interior, sacó una galleta, y le dio un mordisco, al mismo tiempo en que sus ojos estaban clavados en Janet.

"Entonces lo reté a poner su dinero donde estaba su boca". Janet mordió la galleta, capturando las migajas en la mano ahuecada.

Los ojos de Lauren giraron. “Que usted qué?”

"Le dije que si estaba tan interesado en conocer a los padres de la gente, que entonces podía llevarme a Cincinnati en la noche y encontrarse con los míos”.

La nariz de Lauren se arrugó cuando una sonrisa verdadera curvó sus labios. "Y así lo hizo”.

"Y así lo hizo”. Janet colocó la tapa de las galletas. Su expresión se volvió irónica. "Por supuesto, mis padres adoraban Frank y en muy poco tiempo, cuando lo miré a sus hermosos ojos, me sentí de la misma manera”.

Lauren suspiró feliz.

"Llamé a Brian y le dije que no iba a ninguna parte”. Janet miró a Lauren y sonrió amablemente. "Yo nunca iba a casarme o tener un hijo, ya ves. Así que Frank y Devlyn... bueno, no son lo que yo nunca pensé que tendría en mi vida, y aún así, son las mejores cosas de ella”.

Las propias palabras de Laura se hicieron eco de vuelta en ella, y tomó aliento sorprendida de como la historia cerró el círculo.

"A veces las mejores cosas de la vida no son lo que esperamos que sean, Lauren. Pero eso no significa que no puedan resolverse”. Janet se levantó y se inclinó para colocar un delicado beso en la frente de Lauren. Ella apoyó la palma de la mano tibia en la mejilla de Laura. "Sé que estás bajo una presión enorme en este momento. Pero ser parte de esta familia significa que nunca estamos solos a menos que quieras estarlo. Te queremos mucho y estaremos aquí siempre que nos necesites”. Dejó caer su mano de la cara de Laura después de una palmadita cariñosa”. Ahora, querida, me voy a la cama. Le prometí a Ashley montar a caballo por la mañana”.

Janet dio unos pasos hacia la escalera, escuchando a Lauren olfatear un par de veces.

"Janet?"

La mujer se dio vuelta y ladeó la cabeza hacia Lauren. "¿Sí?"

"Puedo..”. Lauren lamió los labios cuando su estómago le dio un tirón nervioso. "Puedo..”. Tragó saliva. "¿Te puedo llamar a mamá? Quiero decir, si lo puedo hacer después de la boda, si quieres", terminó, en un apuro, sorprendiéndole al ver lágrimas en los ojos brillantes de Janet y una sonrisa trémula formándose en sus labios.

Cruzó la habitación y colocando la cabeza de Lauren en el pecho, le dio un fuerte abrazo haciendo que Lauren se hundiera en un alivio casi vergonzoso. "Me encantaría eso, cariño. Y me puedes llamar así desde ahora mismo. La ceremonia no va a cambiar lo que siento por ti".

Lauren sonrió contra la túnica de Janet. "Gracias, mamá", dijo en voz baja. Se sentía extraño y emocionante, que hizo llegar un pensamiento melancólico hacia su propia madre, con la esperanza de que ella estuviera feliz de que una pieza, mucho tiempo ausente de su vida, por fin había encontrado su camino a casa.

Janet olfateó y se limpió las lágrimas, luego se agachó y le dio a Lauren un pellizco juguetón.

Lauren chirrió, ojos redondos con indignación fingida.

"Es hora de dormir", se dirigió Janet en su voz más maternal.

Lauren asintió con la cabeza y se secó en sus propios ojos mientras permanecía de pie.

Janet le tomó la mano mientras se abrían paso a las escaleras.

"Jan… Mamá?"

"Mmm?"

Lauren pronto se sintió exhausta, como si hubiera subido una enorme montaña y estuviese de pie en la parte superior, mirando al otro lado. "Gracias".

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 21st 2012, 9:20 am

CAPÍTULO CUATRO

ABRIL

Miércoles, 06 de abril 2022

Era tarde, las luces se apagaron, Devlyn y Lauren estaban sentadas cómodamente en la cama de Dev. Una lluvia de primavera cubría a la Casa Blanca, el desigual golpeteo de la lluvia se unía al sordo teclear de Lauren. La escritora trabajaba diligentemente en su Laptop, la luz de la pantalla se reflejaba sobre los cristales y la plateada montura de sus gafas, mientras Devlyn releía uno de los ejemplares de Adrian Nash, escrito por Lauren, tratando de descansar de un día increíblemente largo de reuniones.

"Sabes?", dijo Dev, cerrando el libro con un suspiro de satisfacción, "este es mi favorito de los suyos”.

Lauren sonrió, pero se mantuvo a escribiendo. Estaba vestida con un pijama de seda ligera y zapatillas, era muy cómodo. El fuego en la chimenea no era más que un montón de brasas irregulares de color naranja brillante, pero la habitación seguía manteniendo el tenue aroma de nogal americano, que Lauren encontró extrañamente relajado. "Tú dices eso de cualquier libro que estés leyendo”.

La frente de Dev se arrugó, y miró el libro como si lo viera por primera vez. "Lo hago?"

"Uh, huh”.

"Oh”. Dev colocó el libro en la mesita de noche, ahuecó la almohada y empezó a juguetear con la colcha.

Lauren levantó la vista de la pantalla, con los dedos sobre el teclado haciendo una pausa. Ella trató de no sonar exasperada. "¿Por qué no intentas un poco de televisión?"

"¿Tengo un televisor aquí?" Curiosa, Dev miró a su alrededor en la habitación.

"Uno pensaría que no supieras lo que hay en tu propio dormitorio, eres adicta al trabajo”. La luz de la computadora se reflejó en sus dientes blancos cuando ella sonrió.

"Estás en mi dormitorio”. Dev pellizcó, lo que la hizo reír y retorcerse. "Y tienes que decirme". Su risa se hizo más fuerte que la de Lauren, cuando la mujer más joven se movió para acercarse a la cama.

"¿Quién está trabajando cerca de medianoche?"

Lauren no se molestó en responder a la pregunta retórica. Ella sonrió con cariño a Dev y le acarició el largo pelo oscuro, antes de extender el brazo y señalar. "La televisión está en ese mueble, cariño.

Dame unos minutos y termino”. Una lenta y sensual sonrisa se deslizó en su cara y su voz se volvió una octava más baja. "Y entonces podemos hacer otra cosa en que ocuparte hasta que estés lista para dormir”.

Dev sintió que las palabras le recorrieron todo el cuerpo hasta los pies. Ella sonrió salvajemente, sin advertir que Lauren había empezado a escribir de nuevo. "Ahora que estás hablando”. Con impaciencia, Dev comenzó a trabajar de prisa con los botones de su pijama, casi lagrimeó con uno de los más rebeldes. "Estúpido, dolor en las…"

Laura miró hacia un lado y los dedos se congelaron en el teclado, de repente con la boca seca. Sus ojos trazaron el suave oleaje del pecho desnudo de Devlyn. “Dulce Jesús”. Ella tragó saliva, muy consciente de la instantánea pulsante respuesta de su cuerpo. Ella gimió, pero de mala gana, extendió la mano y calmó las manos Dev.

Dev la miró con una expresión inocente, un poco agobiada, causando que Lauren casi se echara a reír.

“Qué? Voy lo más rápido que puedo”.

Inesperadamente, Lauren se inclinó y besó a Devlyn en la boca con pasión breve pero sincera.

Dev gimió ante la sensación de los cálidos labios de seda, contra los de ella. "Mmm... Oye, ¿por qué te detienes?"

Lauren miró a Dev soñadoramente. Buena pregunta. Apenas podía resistir a la urgencia de lanzar al piso su Laptop y atacar la parte superior del pijama de Dev, ella misma. Con sus dientes. “Necesito unos minutos para terminar, cariño”. Sin su permiso, una de sus manos se acercó a Dev y comenzó a acariciar la suave piel sedosa de su clavícula. "Tengo que enviárselo a Wayne en la mañana. Se lo prometí”. Ella suspiró con nostalgia. "Y si te desnudas en esta cama conmigo, terminaré esta noche”.

Ojos grises brillaron. "Por lo menos con el trabajo”.

La expresión de Dev se volvió petulante. “Bueno…”-trató de parecer modesta, pero no lográndolo del todo, "En ese caso..”.

"Vas a ver la televisión por un rato”. Fue más una declaración que una pregunta. Sin esperar respuesta, dio el comando de voz para la televisión y el gabinete a través de la habitación se abrió para exponer un modelo de pantalla de 52 pulgadas. "Sólo 15 minutos más, ¿de acuerdo?" Ella acarició la pierna de Dev.

"¿Dónde está el control remoto? No me gusta el comando de voz”.

"En el cajón de la mesita de noche," Lauren le informó ausente, los ojos ya de vuelta en la pantalla del ordenador, un pequeño pliegue en la frente dejaba a Dev saber que ella estaba tratando de concentrarse en algo.

Dev recuperó el control remoto y subió de nuevo en la cama. A una velocidad más rápida de la que Lauren sabía que la televisión iba a funcionar, ella comenzó a cambiar los canales, deteniéndose de vez en cuando, en algo que le llamase la atención. Ella escuchó un comercial por un momento y luego frunció la boca, tocando el labio superior con la punta del dedo.

"Hey, Lauren?"

"Mm?"

"¿Tengo vello facial no deseado que desconozco que tengo?" Dev preguntó en serio.

Lauren se volvió hacia Dev y tiró de sus gafas. La miró como si fuera una extraterrestre. Entonces oyó el locutor con la venta de una crema milagrosa. "Sí. Mucho".

Dev frunció el ceño. "Ja. Ja”. Cambió el canal.

"Bienvenidos a esta versión muy especial, en directo de la serie Gary Kramer, yo soy tu anfitrión, Garreeeeeee Kramer. El tema de esta noche:.!? Ella es o no es".

Dev rió. "Dios, no puedo creer que este programa todavía esté al aire. Se podría pensar que se han quedado sin chiflados y montañeses que pagar para entrar en el programa”.

La audiencia del estudio se volvió loca, aullando, gritando y coreando el nombre de Gary, una y otra vez.

"Gary Kramer es un bicho raro", murmuró Lauren. "Y sus invitados en ese talk show basura son aún más raros". Ella comenzó a buscar un determinado archivo en el directorio del ordenador.

Un telón mostrando el contorno oscuro de los hombres sentados sobre taburetes.

"Me gustaría presentarles a Billy Ward, antiguo alumno de la Escuela John Overton, Nashville".

"Oye", los ojos de Lauren se levantó, "yo fui a John Overton”. Pálido ceño fruncido. "Y yo conocí a Billy. Maldita sea, no me digas que está saliendo con su hermana o algo así. Era un hombre dulce”.

Una luz se encendió sobre la cabeza del primer hombre. Él estaba en sus 30 años con el pelo rubiocastaño y con vivos ojos marrones. El público empezó a aplaudir, dándole una ola nerviosa.

"Billy, vamos a ir directo al tema candente de esta noche. Tú sabes la pregunta que está sobre todas las mentes en los Estados Unidos. Lauren Strayer, lesbiana? ¿Es o no lo es?"

Una vez más, el público estalló en aplausos, algunos gritando un “sí” y algunos gritando que “no”, y otros iban tan lejos gritando salvajemente con un “boo”, presentando los pulgares hacia abajo.

La mandíbula de Lauren cayó. "Oh, Dios mío!"

El teléfono sonó y Devlyn observó las luces por encima de los ex amantes de Lauren, entre ellos Judd el ex-marido, iluminado en el escenario. "Si se trata de alguien que no sea David, que se vaya”.

"¿Lo estás viendo?" David oyó un gran estruendo, y una cadena de insultos que hubiesen hecho que los de la Séptima Flota completa se ruborizaran. "No importa".

Lauren salió volando de la cama, enviando su equipo en un estrépito al suelo. Se dirigió a la televisión y apuntó a la derecha con el dedo en el pecho del hombre N º 3. "Nunca me acosté contigo, lo siento hijo de puta!" ella gritó. "Ni siquiera te di un beso!"

Dev escuchó a Beth desde algún lugar detrás de David, "Dile a Lauren que si ella durmió con el No. 3, renuncio”.

Dev se estremeció ante la sombra espeluznante de color morado en la cara de Lauren. "Es mejor que ustedes vengan aquí. Y David?"

“Sí??”

“Trae Valium”.

“Para ti o para Lauren”…

“Sí”.

Veinte minutos más tarde David, Beth y Dev estaban todos en la cama de la Presidente, viendo la transmisión. Billy había terminado de pronunciar - con un profundo acento del sur y con una buena dosis de indignación - que si Lauren Strayer era homo, entonces él también lo era.

Lauren paseaba por la habitación como una fiera enjaulada, agitando las manos. Las palabras: noche de baile, Budweiser, camioneta, y cereza, seguían zumbando brutalmente, rondando en su cabeza.Ella no estaba cerca de su familia, pero no podía dejar de pensar, “Santo Jesucristo, papi va a ver esto!”

"Cariño, si no te calmas algo importante va a estallar. No es así?," Dev miró indefensa a Beth y a David, "Está mal".

"Se trata de esto, Devlyn", aseguró Lauren con toda seriedad. "Esto está mal”.

Beth miró especulativa a Billy. "Ese primer tipo es lindo para ser un novio de escuela secundaria. Y realmente parece que te gusta. Por lo menos no se ve como si estuviera en el equipo de ajedrez o algo así”.

"Hey!" David miró a su esposa. "Yo estaba en el equipo de ajedrez”.

Beth le sonrió plácidamente a David. “Sí, cariño, lo estabas”. Se volvió hacia Lauren. “¿Dónde tenían aparcada la Pickup cuando lo hicieron?”

Lauren se burló de su Jefe de Gabinete, que estaba disfrutando demasiado. "En ninguna condenada…"

"Beth, compórtate", gruñó Dev al bajar de la cama, alcanzando a Lauren. Ella le puso una mano calmadamente sobre su brazo. "Relájate". Lauren arrugó la nariz. "Budweiser?"

Ojos grises se estrecharon. "Mi casa no tiene una bodega de vinos”.

"El siguiente es Carter Simpson, posgrado en la Universidad de Tennessee y en parte dueño de Herramientas Rocky en Memphis. ¿Puede arrojar algo de luz sobre el tema, Carter?"

Carter era fornido, alto y parecía incómodo en su abrigo de deporte azul marino y corbata azul. "¿Eh? Pensé que me habían pagado para venir a hablar sobre el sexo”.

Rascó su mandíbula cuadrada, y varias mujeres en el auditorio comenzaron a desmayarse. Cuando sonrió, hoyuelos profundos puntearon sus mejillas rojizas.

Beth se echó a reír. "Es buenmozo, Lauren. Lástima, las luces están encendidas pero no hay nadie en casa”.

Dev lo miró inquisitivamente. “Él no es gran cosa”, dijo poco convincente. “¿De verdad dormiste con él?”

Parte de Dev esperaba que todos esos hombres fueran falsos. Incluso Judd. Aunque no era realista, por supuesto. Pero si ella se iba a engañar a sí misma, ¿por qué no hacerlo todo el camino?

"Uggh", se quejó Lauren asintiendo con la cabeza tristemente. Se frotó la cara. ¿Podría esto ser peor? Dev miró a Carter y giró los ojos. "¿Y qué si él es guapo? No es que él sea... ¡oh, no sé..., el Presidente!"
David y Beth se echaron a reír. A veces, Dev era muy susceptible.

"Él era muy dulce, Devlyn," Lauren regañó. "Simplemente no teníamos nada en común, excepto…"

“Fantástico, lenguas deslizantes, sudor corriendo, movimiento de caderas", dulce madre de dios “si muriera ahora, moriría feliz, sexo típicamente americano! ". Carter terminó con orgullo. Parecía un poco sofocado y tuvo que luchar para soltar el lazo que rodeaba su grueso cuello.

Todos los otros hombres miraron a Carter con ojos ampliamente abiertos, tal como si viesen un espacio publicitario.

Lauren se encogió de uno de sus hombros y admitió débilmente, "Yo vine envuelta en mi caparazón de la universidad con Carter”.

"Wow". David masculló al alcanzar un vaso con agua de la mesita de noche al lado de la cama.

Después de beberla, presionó el cristal en su frente. "A veces, la Primera Enmienda es un asco.

¿Puedo dormir con usted, Lauren?" le espetó, incapaz de resistir.

Bet se atragantó con la bebida, y luego golpeó a David en la parte posterior de la cabeza. Por supuesto que no le impidió preguntar: "¿Yo también?". Se ganó una palmada juguetona de su marido a cambio. "Ouch", Beth se rió, frotando su cabeza.

"Si yo no puedo, tú no puedes", insistió David, inclinándose y besando a su esposa profundamente.

"Además, no podría soportar la competencia".

"Yo tampoco", coincidió Bet feliz, besándolo de vuelta.

"Muy bien, es suficiente", Dev escondió la sonrisa, a continuación, enmascaró la orden con una sonrisa, aunque estaba claro que hablaba en serio. "No me hagan separarlos, alborotadores".

"Aguafiestas", murmuró David. "Primero, no llegamos a ver tatuajes de Lauren, y ahora esto”.

"Sí," Beth se hizo eco solemnemente. "Lo que él dijo”.

Dev se centró en Lauren, que estaba mirando las imágenes de televisión, todavía en estado de shock.

"Lauren, ¿estás bien?"

Lauren le sacó la lengua a Beth y a David, se dirigió a Devlyn. "No, no estoy bien", se quejó ella, rogando que Carter no recordara las veces que lo hicieron bajo las gradas, la mitad de tiempo. "Los podemos asesinar o algo así?"

"Tus antiguos novios?" Dev la miró sorprendida, y luego un poco contenta por la idea.

"No", corrigió Lauren con una mirada maliciosa lanzada en dirección a la cama de Dev, "David y Beth”.

Dev suspiró y abrió los brazos, en invitación a Lauren a refugiarse. "'Me temo que no. Pero no creas que no lo he considerado”.

Lauren estaba demasiado agitada para dejar de moverse, y un destello de dolor cruzó la cara de Dev cuando su amante no vino a la cama. La mirada detuvo en seco el ritmo de Lauren. Se acercó a la cama y tomó la mano de Dev, besándole suavemente los nudillos.

El comercial terminó y Carter comenzó a hablar de nuevo. En la palabra "atado" el dormitorio de Dev quedó en absoluto silencio.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 23rd 2012, 1:46 pm

Lauren gimió. En realidad, esto rivalizaba con su madre caminando hacia su habitación cuando tenía 14 años, en el momento exacto en el que por fin había reunido el valor para tratar de masturbarse por primera vez. Sólo que ahora la habitación estaba más llena. “Mátame ahora, Dios. Por favor”.

“Atado. Bien, bien, bien”. Dev, miraba de la TV a Lauren y de vuelta otra vez, tres veces antes de chillar, "¿En serio?".

"Incluso entonces, trabajaba en una ferretería a tiempo parcial", dijo Lauren, como si eso lo explicara todo.

Beth estaba ahora riendo tan fuerte que estaba en peligro de caerse de la cama. "Me voy a mojar los pantalones", gritó ella-. "Lo sé".

"Por lo menos sabemos lo que les dan para Navidad", dijo David en serio. Miró a Beth y los dos dijeron: "cinta adhesiva", al mismo tiempo, antes de disolverse en dos sendos ataques de risa.

Carter proclamó a Lauren tan hetero como ... Bueno, no pudo llegar a una analogía real. Pero juró que el sexo había sido genial y que mientras estaban bajo las gradas sus ojos no había recorrido a las porristas ni una sola vez.

Dev empezó a decir algo y luego su boca se cerró, al sentarse en una silla. "Amarrado?" Miró a David y a Beth, que finalmente comenzaban a calmarse. "Te lo digo, Lauren, que puedes ser demasiado salvaje para mi delicado gusto". Ella dio a Lauren una mirada muy seria. "¿Estamos hablando de una cinta o cuerdas o cadenas?"

Lauren era bien consciente de que la estaban fastidiando. Levantó la barbilla con un gruñido indignado y cruzó los brazos sobre su pecho con petulancia, negándose a contestar.

"Todavía hay más hombres por venir", recordó Bet a Dev, amablemente. "Vamos a esperar y a ver”. Ahora es el turno del hombre nº 3.

Tan pronto como la cámara giró, Lauren gritó: "Yo no me acosté con él!" Mirando con ojos suplicantes a sus amigos, pidió que le creyeran. "Él era un estudiante de primer año, cuando estaba en el último año, por amor de Dios. Él me ayudó en un final de química y fue una sola vez - levantó el dedo índice - "una miserable cita con él. ¡Eso fue todo!"

¿" Pasaste el examen? " David resopló desde la cama donde él se reclinaba como si liderara el grupo, su espalda contra la cabecera.

"Sí", replicó Lauren, mientras mentalmente devoraba al hombre en la televisión. "Estás en serios problemas, chico nerd," le gritó a la imagen. "Conozco a gente con armas y bombas, que no tienen miedo de usarlos”.

Chico Nerd, mejor conocido por algunos como Wendell Fleshman. Pasó la mayor parte de sus 15 minutos de fama en jactarse del tórrido romance con Lauren.

Preguntó Beth a Lauren, "¿Alguna vez te empujó con el protector de bolsillo, mientras que lo estabas haciendo? Eso podría haber sido sucio. Por supuesto, es probable que lo regresara al bolsillo de nuevo”.
"No lo hace todo el mundo?" Dijo, David, guiñando un ojo a Beth.

Lauren apretó los dientes.

Gary Kramer metió su micrófono en la cara de Wendell, "¿Alguna vez. Aunque haya sido una vez viste una señal de que Lauren se sintiera atraída por las mujeres?" Se inclinó más cerca de Wendell. "Lo que sea. Cualquier cosa que fuese una pista de lo que iba a venir? El público tiene derecho a saber".

Wendell pensó por un momento y luego asintió con la cabeza. "Sí. Sí, lo vi”.

David, Beth, y Dev, se inclinaron hacia delante en anticipación.

Incluso Lauren dio un paso más cerca de la TV.

"Una noche, después de estudiar, salimos por una Coca-Cola”.

Tres pares de ojos se desplazaron hacia Lauren.

La rubia asintió de mala gana. "Sin embargo, no fue una cita", les corrigió con cuidado.

"Mi apartamento no tenía aire acondicionado y hacía de un millón de grados de calor. Estábamos hirviendo y necesitaba un descanso”.

Wendell soltó un suspiro contemplativo. "Cuando llegamos a la tienda veinticuatro horas, había otra muchacha allí; ella estaba en nuestra clase de química, también". "Shirley", Wendell anunció junto a Lauren al susurrar el nombre, precipitándose de nuevo el pasado a ella.

"Shirley necesitaba 25 centavos de dólar para pagar la Coca-Cola que quería comprar y Lauren corrió hasta el mostrador y le ofreció a Shirley el cuarto”.

Wendell hizo una pausa, consciente de que la audiencia del estudio estaba pendiente de cada palabra. "Y luego ambas se sonrieron la una a la otra". Se encogió de hombros y se ajustó las gafas de montura pesada. "Y lo supe”.

"¿Saber qué?", preguntó el conductor del programa, sin aliento.

La cámara enfocó a Wendell. "Sabía que había algo allí”.

“¿Eso es todo? " Gary preguntó, haciendo todo lo posible para ocultar su decepción. Su espectáculo no había pagado todo este dinero para oír sobre sonrisas bobas.

“Eso es todo”.

El público se quejó, decepcionado. Pero Lauren parpadeó estúpidamente. "No puedo creerlo", dijo en voz baja. "Tiene razón".

Bet parpadeó a su amiga. "La tiene?"

Lauren asintió con la cabeza. "Yo no estaba pensando en besarla ni nada romántico. El pensamiento nunca llegó ... así, nunca entró en mi mente consciente, al menos. Pero ella era muy interesante y bonita y tenía la mejor risa. Y recuerdo que pensé que sería maravilloso si nos encontrábamos otra vez en algún momento, antes de terminar la escuela. "

Esta vez la punzada de celos se clavó directamente en el corazón de Devlyn. "¿Lo hiciste?" finalmente se le escapó, sorprendiéndola de que le afectara tanto. No era una persona celosa, pero tal vez cuando se trataba de Lauren, todas las apuestas estaban apagadas. "Correr una, detrás de la otra?"

Lauren sonrió con tristeza, completamente inconsciente de la mirada en su propia cara. "Nop. Me gradué un mes más tarde. Yo ya estaba saliendo con Judd en ese momento. Sin embargo, a diferencia de Wendell, a Judd se quedó atorado con la química”.

La presidenta suspiró y murmuró: "Se atoró en un montón de cosas”.

Judd parecía como si quisiera fundirse con el fondo. Billy, Carter y Wendell, todos parecían relajados y felices. No entendía cómo podían estar disfrutando de esto.

Billy hizo un comentario sobre el talento de Lauren en un acto sexual en particular, para gran consternación de los otros hombres. La cara de Dev estaba convertida en piedra.

"Creo que se te avecina una auditoría, Bocón. Espero que tengas un buen abogado de impuestos".

Gary Kramer puso sus fichas en orden y decidió improvisar a medida que hablaba con Judd. "¡Ah, el ilustre señor Strayer”.

Cada uno en el dormitorio Presidencial se estremeció, incluyendo a Lauren. Judd siempre odiaba esto con pasión.

"Eso es Radison," exclamó Judd, con las manos en puños hasta vérsele los nudillos blancos.

"Lo siento", continuó Gary alegremente. "Tú, más que nadie, sabría la respuesta a nuestra pregunta.

Después de todo, estabas casado con la mujer. ¿Es realmente Lauren una lesbiana? ¿O es que simplemente está utilizando a la Presidente Marlowe por el poder y el prestigio?"

"Sí, esto es realmente tan prestigioso", dijo Lauren, torciendo la cara en una expresión agria.

"Especialmente en este momento”.

"Tal vez a ella le gustan los hombres y las mujeres. ¿Por qué no le preguntas a Lauren?" Judd sugirió razonablemente, a través de la auto-repugnancia que se filtraba en sus palabras. Con cada segundo que pasaba parecía que más y más, él quería salir corriendo del estudio.

Los ojos de la Presidenta de los Estados Unidos, quemaron par de hoyos en el televisor.

Judd lanzó una mirada llena de odio a Wendell. "Para los hechos, no hay manera de que ella se haya acostado con usted, Wendell. Así que déjelo”.

"¡Gracias!" Lauren gritó, alzando sus manos al aire. "Por fin".

Gary trató de conseguir algunos detalles más de Judd y se enojó cuando el arquitecto se negó a darle algo jugoso. "¿A Lauren le gusta estar arriba o debajo?" trató de lanzarlo en forma casual capturando a Judd con la guardia baja.

El público se volvió loco, silvando y gritando.

Judd simplemente miraba.

"No lo hagas, Judd", advirtió Lauren mordiéndose el interior de su mejilla. "Ni una sola palabra”.

"Arriba o abajo?" Gary persistió. "Arriba o abajo?" Hizo un gesto a la cámara para que se acercara.

"Arriba o abajo?" La cámara se acercó aún más y Judd comenzó a sudar. "Arriba o abajo?"

"Arriba!"- gritó Judd, incapaz de soportar la presión por un segundo más. "Ahí está. ¿Estás feliz?"

"Eres una mierda sin espinas”. Lauren suspiró.

Las cejas gruesas de Carter se juntaron. “No conmigo”.

"Puedo pensar que ella tendría miedo de que un puto mono como tú la aplastaría ", gritó Judd, lanzando por la ventana cualquier apariencia de calma.

Carter saltó de su asiento y varias manos del personal tuvieron que contenerlo.

Gary sonrió feliz. "Después de esta pausa, tenemos un invitado final, sorpresa y el voto de nuestros panelistas”.

"Todas las cosas buenas con el tiempo debe llegar a su fin”. Bet se incorporó y caminó por la habitación hacia Lauren, que estaba mirando por la ventana. "En realidad no es tan malo, Lauren," susurró.

"Y si se tratara de tu vida sexual a la discusión pública?"

"Yo no lo manejaría tan bien como tú", dijo Beth alegremente. "Pero no soy yo. Gracias a Dios”.

Lauren se pasó una mano nerviosa por el pelo rubio ondulado. "Está casi terminado", dijo tanto para sí como para Beth. "Puedo hacerlo”.

"Por supuesto que sí”. Bet miró por encima del hombro y luego otra vez a Lauren, bajando la voz aún más. "¿Quién es el invitado especial? ¿Alguna idea?"

Lauren asintió con la cabeza. "Oh, sí. Han hecho un buen trabajo en dar caza a las personas. Así que estoy esperando que no te pierdas el hombre n ° 5 de mi pasado”.

"Ooooh, este hombre vale la pena todo el misterio?"

Lauren se encogió de hombros, al oír la música del programa de Gary Kramer empezar de nuevo. "Tú me dices. Vamos”. Se acercó a la cama y se sentó al lado de su respectiva compañera. Lauren, enterrada en el abrazo de Dev, dejó escapar un profundo suspiro. Ya casi termina, se dijo.

"Bienvenidos de nuevo, señoras y señores". Por encima del hombro del anfitrión, se podía ver a Judd con un vendaje blanco por encima de su nariz, que era claramente visible. "Antes que aparezca nuestro último invitado, le hemos pedido a los hombres en el escenario que valoren sus experiencias sexuales con la futura Primera Dama en una escala de 1 a 5”.

"¡Jesucristo!" Lauren explotó. "Eso no es justo!"

Billy sostenía una tarjeta que proclamaba con orgullo un 4.

Carter volcó su tarjeta y mostró un 11. Una vez más, todo el mundo quedó asombrado con él, lo que le hizo exclamar: "¿Qué?" - un poco a la defensiva.

David miró por encima de su hombro a Lauren, “Estás segura de que no puedo…”

“David” – Dev le advirtió en voz baja.

Wendell sostenía un 3, y Billy lo golpeaba en la cabeza con su tarjeta.

Lauen entornó los ojos.

Judd levantó su tarjeta muy lentamente, pareciendo como si se quisiera morir. Le otorgó un 3.

“No te preocupes acerca de él, Lauren”, Berth le susurró. "Tú no recibirías nada más alto, si él quiere ir a casa con su actual esposa esta noche”.

“Hombre listo” – declaró David a sabiendas.

La audiencia vitoreó y Gary Kramer se apoyó en la reacción del público. "Y ahora el último de nuestros invitados. Un hombre del hermoso país de Irlanda”.

Lauren negó con la cabeza. “Cómo diablos te encontraron, Alex?”

Un hombre devastadoramente guapo en vaqueros ajustados, botas y una camisa de mezclilla desteñida se contoneaba en el escenario.

"Este es un programa de televisión en vivo, ¿verdad?" -preguntó con un fuerte acento.

“Sí”.

“Bien, porque sólo tengo dos cosas que decir. La primera, Lauren, amor, espero que me envíes la tarjeta de invitación a tu boda”. Envió un beso hacia la cámara, lo cual hizo aparecer una enorme sonrisa en el rostro de Lauren. “Y segundo,…Irlanda por siempre! Y con eso, Alex comenzó a despotricar sobre las hostiles ocupaciones inglesas y un montón de otras cosas, hasta que fue sacado del escenario por la fuerza.

El show terminó en caos y Lauren tomó el control remoto de la mano sin vida de Dev. Apagó la televisión, dejando solo como protagonista la débil luz de una lámpara.

Dev humedeció los labios antes de hablar. “Nunca me dijiste que uno de tus amantes, era un hombre de color”.

“No pensé que eso fuera importante” – dijo Lauren con honestidad. Aunque pensó que a su padre le hubiese dado un ataque cardíaco fulminante si se hubiera enterado. “No es así?”

David y Dev intercambiaron una mirada. "David?"

David alzó una mano. "Voy a hablar en la mañana con Allen, el secretario de prensa, para que podamos evitar cualquier consecuencia precipitada".

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 25th 2012, 12:09 am

Martes, 19 de Abril 2022.

Dev dormía pacíficamente, sus brazos envolvían a Lauren, quien tenía su cabeza hundida en la almohada y respiraba suavemente. Cuando la alarma sonó, Dev se despertó como un disparo con Lauren pegada a ella. El corazón de Lauren nmediatamente saltó de su garganta. Odiaba esa maldita cosa, sólo le recordaba cosas horribles.

Dev se deslizó rápidamente de la sudadera que había arrojado a un lado de la cama y se sacó a toda prisa la arrugada camiseta de dormir, colocándose unos pantalones para correr y apretando los cordones.

Lauren, todavía medio dormida, tropezó un poco mientras se movía para ubicar su bata. La cogió y se la llevó a la cama para ponérsela sobre su pijama y dormir con ella, si era necesario. Dev tomó un par de calcetines de la cómoda, se dejó caer en el suelo y se los puso al tiempo que daba un comando de voz. "Video-teléfono, señal en mi ubicación”. La lente del videoteléfono obedientemente enfocó hacia donde estaba sentada Dev, poniendo fuera de la vista la cama donde dormía Lauren. "Marlowe,
código de acceso delta seis, omega tres, seis, cinco, siete, gama…”. Ella recitó una larga lista de números y letras antes de ordenar a la alarma que cesara.

Lauren observó como un canal de video, que todavía era un cuadrado azul sin vida, aparecía por encima de la mesa de trabajo, en la esquina de la habitación. Se acercó a la mesita de noche y, por costumbre, se colocó los anteojos, sorprendida que Dev pudiese recordar todos los códigos de seguridad cuando parecía que el mundo estaba a punto de desplomarse a su alrededor.

Dev se levantó y se acercó a la silla, la cámara mostraba la Sala Situacional. "¿Qué está pasando?"

“Señora Presidenta”, un joven oficial de la Fuerza Aérea excepcionalmente, pálido se dirigió a ella, “el Libertad Seis, cayó”.

“Libertad Seis ,… Libertad Seis,… el Mini Submarino Espía”, su cerebro le recordó. Lleno de equipo electrónico. Los ojos de Dev se abrieron con la noticia del hundimiento. "Coño!" Dev explotó al ubicar

Una larga caja negra de un compartimiento secreto de su escritorio. Ella levantó la caja y permitió que su sensor escaneara su retina con fines de identificación. La cerradura se abrió con un sordo chasquido. "¿Hace cuánto?"

"Cinco minutos, señora. Los Asesores están en camino para acá, ahora”.

"Yo también" Sacó los dos archivos del maletín y lo cerró, bloqueándolo. "Estaré allí en tres minutos".

Consideró un segundo las varias llamadas que necesitaba hacer. "Borra eso. Que sean 15 minutos. Finalizar llamada”.

La conexión se cortó, y Dev se pasó una mano por el pelo revuelto para arreglarlo dirigiéndose con rapidez hacia la puerta. Hizo una pausa, dio marcha atrás, y le dio a Lauren un beso en la mejilla.

"Vuelve a la cama”. Ella le tomó la barbilla con una mano suave. "Tienes que esperar. Es altamente clasificado”.

Lauren abrió la boca, luego la cerró. Ella sabía que no debía preguntar, pero tragó saliva y lo hizo de todos modos. "¿Estamos bien aquí? Nos preparamos para…?"

"No”. Dev se encogió por dentro. “Soy una estúpida”. Suspiró y dejó caer la cálida mano en la piel de Lauren. "Debí habértelo dicho antes, así que no te asustes”. Su mirada se suavizó. "Tú y los niños están muy bien, te lo prometo”. Lauren dejó escapar un suspiro de alivio.

"Volveré en cuanto pueda", susurró la mujer más alta en voz baja, alisando la colcha sobre los muslos de Lauren.

Lauren asintió con la cabeza, mirando con asombro como Devlyn se transformaba de la Presidente de los Estados Unidos a la amante y viceversa, todo en un abrir y cerrar de ojos. Dev salió corriendo por la puerta. Lauren esperó hasta que se cerró, antes de sentarse a la mesa y abrir su ordenador. De pronto, tuvo la necesidad de trabajar en la biografía de Devlyn.


Dev entró en la Sala Situacional, sus ojos atentos explorando el interior lleno de hombres y mujeres que tiraban varios mapas e información sobre la mesa y hablando en voz baja y grave. "¿Dónde están?" -preguntó ella, con lo que todos los ojos se giraron hacia ella y una gran cantidad del personal militar se pusieron de pie, raspando con fuerza sus sillas en el suelo.

"Atennnnción!" alguien gritó con fuerza.

"Descansen", respondió de forma automática. "¿Dónde?"

El Secretario de Marina cruzó la habitación, con sus ojos hinchados todavía y con rastros de sueño en sus esquinas. "Actualmente se encuentran en el Golfo de Omán, frente a las costas de Irán, señora Presidenta”.

"Y exactamente cómo demonios terminan ahí? Su…-?"

Antes que Dev pudiese terminar, se abrió la puerta. Más miembros del personal ingresaron, incluido el Estado Mayor Conjunto, todos los cinco parecían indispuestos. Ellos, obviamente, no podían responder nada mejor para que Dev fuese levantada de la cama a las 2 de la mañana. Detrás de ellos venían los directores de la CIA, Defensa Nacional y la Agencia Nacional de Seguridad, con David en la retaguardia.

"En mi oficina, damas y caballeros," ordenó Dev, viendo que todos se enfilaban delante de ella. Llevó a David por el brazo y le susurró al oído. "Tenemos grandes problemas aquí, David. Libertad Seis aparentemente está atrapado en el Golfo de Omán”.

"Oh, Dios mío”. Los hombros de David se hundieron. Hubo una larga pausa. "¿Quieres que le llame?"

Se le hizo un nudo en el estómago de Dev al considerar su pregunta. "Vamos a esperar y ver exactamente lo que estamos tratando en primer lugar”.

David discretamente, le dio unas palmaditas en el brazo, muy consciente de las profundas líneas de tensión en su rostro. "Voy a estar listo si me necesitas”.

"Sé que lo harás, David”. Alargó el brazo y le apretó la mano, a continuación, enderezó su postura, tomando su voz un volumen y timbre normal. "¿Todos los demás vienen en camino?"

David tecleó en una pequeña computadora de mano. "Dos aún no se han registrado. Su ETA es de seis y cinco minutos, respectivamente”.

Dev asintió sombríamente y le indicó a David para ir a la oficina delante de ella, siguiéndolo. Cerró la gruesa puerta de madera bloqueando el acceso detrás de ellos.


La luz de la habitación estaba en penumbra, como, 20 minutos más tarde, el Secretario de la Marina de Guerra apuntó a una ubicación en un holomap. "Aquí es donde el Libertad Seis se encuentra atrapado, señora Presidenta. Por razones aún desconocidas, el sistema de navegación no funcionó bien cuando salían del mar Arábigo, en algún momento de ayer por la noche. Por el momento el sistema entró de nuevo en línea, indicando que se encontraban en el Golfo de Omán”.

"Una vez que pudieron, ¿por qué demonios no salieron de allí?" Ella echó los brazos al aire. "Tienen la mitad de un mil millones de dólares en equipo de espionaje a bordo”.

"Trataron, señora Presidenta, pero el Golfo de Omán es propenso a los remolinos. Se quedó atrapado en uno y ha encallado".

Dev se frotó la frente y se apoyó en una mesa. "Así que está atrapado como un tractor en el barro?".

El hombre apretó los dientes, no le gustaba la comparación de uno de los mejores buques de la Armada, de varios millones de dólares, con un John Deere. "Por desgracia, señora, sí. Están atrapados”.

"Cristo". Dev miró a su alrededor una sala llena de rostros sombríos. "Así que, dime, ¿Hay alguna manera de salir de allí?"

"No sin grave riesgo para cualquier buque que enviemos. Como usted bien sabe, actualmente tenemos relaciones hostiles con casi todos los países de esa región. Si le enviamos un equipo de rescate, corremos el riesgo de darnos a conocer a nuestros enemigos”.

Dev se empujó fuera de la mesa y se trasladó, colocándose cara a cara con el hombre mayor. Era alto, delgado, de aspecto distinguido, con una cabeza de cabello plateado, corto y un bigote pequeño, bien recortado. Le recordaba vagamente a su padre. "Voy a necesitar un informe completo sobre esos riesgos, Secretario Krenshaw".

"Sí, señora".

"Y, Jerry?"

Él la miró en cuestión.

"Quiero tantos detalles como el tiempo que tengamos... para educarme”.

Sin darse cuenta, cuadró los hombros. "Sí, señora Presidenta”.

Dev comenzó a ritmo, pensando en voz alta. "El Libertad Seis cuenta a bordo con seis miembros de la tripulación, ¿Correcto?"

Varios hombres y mujeres fueron asintiendo con la cabeza, pero fue el director de la CIA el que habló.

"Sí, señora. Cuatro miembros de la Armada y dos de los nuestros”. Su expresión se hizo aún más sobria. "Incluyendo el sobrino del vicepresidente".

"Lo sé", reconoció en un silencio revelador.

"M. .. M. .. Señora Presidenta?" Un aviador de baja estatura, musculoso, le entregó a Devlyn un pedazo de papel. Su rostro era de color rojo brillante, percatándose de que era nuevo en su misión y ésta era la primera vez en la que había hablado con ella.

"Relax", dijo en voz baja, permitiéndose una sonrisa muy pequeña cruzar la cara. Normalmente, ella habría tomado un momento para hablar con el hombre y presentarse a sí misma, como persona y no sólo un título. Sin embargo, por el momento, sólo tuvo tiempo de decir: "Buen trabajo".
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 28th 2012, 8:24 am

Un gesto tan pequeño, hizo una gran diferencia. El color del rostro del aviador mejoró ante sus ojos.

"Gracias, señora”. Radiante, se apartó y desapareció entre la multitud de personas que empezaban a llenar la sala, Dev leyó la nota.

Sintió un dolor punzante en su estómago.

"¡Mierda!" - dijo, gimiendo lo suficientemente alto como para atraer la atención de todos, Devlyn arrugó el papel en la mano, poniéndosele los nudillos blancos.

David se acercó al instante a su lado. - "Señora Presidenta?"

El “Libertad Seis” ha sido detectado. Ella le entregó el papel arrugado a David, teniendo en el pecho una sensación de tirantez.

David alisó el papel contra su muslo y se lo pasó en silencio, al personal adecuado para que le echara un vistazo a su contenido.

Hubo un parpadeo de luz de neón dando vueltas, materializándose nuevos mapas y cartas, alrededor de las paredes de la habitación.

Un murmullo se apoderó de la sala, y la tensión se multiplicó por diez.

"¿Señora?" El Secretario de la Marina de Guerra puso la mano en el brazo de Dev. "No podemos arriesgarnos a que la tecnología sea capturada”.

Dev volvió sus ojos a David. "Llama a Geoff y consigue que venga”.

David respiró de manera irregular. "Ahora mismo”. Su voz se quebró.

Mientras esperaba que el Vicepresidente llegara, Devlyn se fue a su oficina y cerró la puerta, dejando atrás los sonidos de las pulsaciones del teclado del ordenador y el murmullo de voces.

Ella encendió la luz de su mesa de trabajo, reflejándole en la cara con un extraño resplandor. Estudió minuciosamente los informes, varios de ellos, enviados por el propio equipo del “Libertad Seis” a través de canales de comunicación seguros. Ella los leyó tantas veces hasta que sintió que tenía una comprensión firme en el dilema que los ocupaba.

La nave quedó atrapada en un saliente rocoso y carecía de potencia suficiente para mover el sistema de propulsión dañado, más allá de una reparación inmediata.

“Situación grave. No se puede extraer. No hubo víctimas. Asesorar inmediatamente”.

“Dios, dame fuerza”. Escribió una nota rápida y abrió la puerta de la oficina. Una oficial de comunicaciones estaba esperando allí. "Entregue esto y me hace saber tan pronto como usted tenga una respuesta.

"Entendido, señora”. La joven miró la nota. “Situación comprendida. Todas las opciones consideradas. Agárrate fuerte., D. Marlowe”. "Ahora mismo, señora Presidenta”.

David se movió en torno a la joven y se quedó mirando a Dev, compasivamente. "Geoff está aquí”.

Dev tragó saliva. "Llévalo a la Oficina Oval a que espere. Estaré allí en un momento".

Los ojos de David miraron hacia abajo. Eran momentos como estos, en los que se sentía muy contento de tener un papel detrás de la escena, abandonando el poder visible, algo más adaptado a su personalidad. Y por lo menos, un nivel más alto en los peldaños del infierno. "Sí, señora".

Dev, llamó al Secretario de la Marina de Guerra de la Sala Situacional a su Oficina y cerró la puerta detrás de ella. Cuando reapareció, dos minutos más tarde, se veía pálida.

Se dirigió a través de la Sala Situacional y en el pasillo, de camino a la Oficina Oval, odiaba cada paso que estaba tomando. Y temiendo lo que iba a venir. “No hay ninguna opción”, le susurró su mente.

“Tiene que hacerse”. Se puso de pie delante de la puerta, durante un segundo. Luego suspiró y entró.

Geoff estaba de pie, mirando por la ventana sobre la elipse y hacia a la Avenida de la Constitución. Tenía una mano apoyada en el respaldo de la silla de Dev. Cuando oyó cerrarse la puerta, se volvió hacia ella. "Tiene que ser serio para me hayas llamado aquí en medio de la noche”. Estaba vestido casualmente y Devlyn podía ver una bolsa de ropa que contenía un traje cubierto, en uno de los sofás.

"Es grave, Geoff”. Hizo un gesto hacia el sofá. "Vamos, toma asiento”.

Geoff merecía un acercamiento directo, pero no había para mucho más. Ella respiró profundo, expandiendo las costillas completamente. El "Libertad Seis se encuentra atrapado en el Golfo de Omán. No hay manera de hacer un rescate. Embarcaciones hostiles de la zona los están cercando, mientras hablamos”.

La sangré desapareció de su rostro. “Oh, Dios mío, mi sobrino es parte del equipo en el “Libertad Seis””.

Las manos de Dev se tornaron en puños, pero su voz se mantuvo en calma. "Lo sé, Geoff. Por eso te he llamado”. Ella dudó y miró profundamente a los ojos de su viejo amigo, preguntándose si podría brevemente de vomitar.

"Tenemos que destruir el barco. No podemos arriesgarnos a que sea capturado. Si el equipo de a bordo fuesen capturados, cambiaría el equilibrio de poder en el Medio Oriente”.

Geoff parpadeó, mirándola con incredulidad. "Él tan sólo tiene 25 años de edad”.

Dev cerró los ojos. "Lo sé. No me gusta esto, Geoff. No puedo decirte cuánto odio esto. Pero no tenemos otra opción".

"No", se puso de pie y la miró. "Tiene que haber otra manera. ¿Hemos intentado rescatarlos?"

Dev negó con la cabeza. "Nuestro barco más cercano está a más de dos horas de distancia. Otro cercano es uno de Gran Bretaña y está a tres horas de distancia. No tenemos ese clase de tiempo”.

"¡Maldita sea, Dev!" Se frotó la cara violentamente. "¿Qué pasa con la interceptación del buque enemigo, para evitar que lleguen al “Libertad Seis”?"

"Geoff", dijo suavemente. "En 15 minutos el submarino estará en manos del enemigo. No se puede interceptar. Ya no hay tiempo y sería un ataque no provocado. El “Libertad Seis” no se encuentra en aguas internacionales, Geoff”.

Geoff volvió a caer en el sofá junto a Dev. "Cristo". Miró hacia ella con los ojos llorosos. "Una cápsula de escape o puerta trasera o algo para el equipo?"

Dev dio un rápido movimiento de su cabeza.

"No hay otra manera?"

Su expresión se suavizó. "Te juro que no la hay”.

Él asintió, resignado a los hechos, mientras las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Dev se movió del sofá y se arrodilló delante de él. Él estaba a punto de quebrarse. "Geoff, han venido manteniendo silencio de radio, pero creo que se merecen el derecho de escuchar esto de mí directamente, así que voy a pedir que hagan una conexión. Haremos nuestro mejor esfuerzo para codificarlo. ¿Te gustaría la oportunidad de hablar con tu sobrino? "

"Sí". Él se levantó de su asiento y se frotó los ojos, viéndose, de repente, mucho más viejo que los años que tenía. "Hagámoslo”.

De vuelta en la Sala Situacional, todo el mundo vio cuando entraron y se sentaron en la cabecera de la mesa. Dev, con el dedo, pulsó el botón en la consola de comunicaciones. "Abrir vínculo visual con el “Libertad Seis".

Hubo murmullos entre el personal congregado, pero en cuestión de segundos el enlace se encendió y el capitán saludó con la cabeza a la Presidente. "Señora Presidenta". Parecía demacrado, la piel de un gris fantasmal reflejada por las luces de emergencia del submarino.

"Capitán, me temo que no le tengo buenas noticias”.

Él asintió con la cabeza y tragó saliva. "Nos hemos estado preparando para eso, señora”.

Dev apretó los dientes, obligando a las lágrimas que ella podía sentir que venían. "No tenemos otra opción", susurró ella con dureza, al oír varias discretas olfateadas desde algún lugar detrás de ella.

El capitán miró hacia otro lado, permaneciendo en silencio durante varios segundos. Cuando se volvió hacia ella, sus mejillas estaban mojadas. "Nos gustaría enviar una transmisión para que usted pueda hacerla llegar a nuestras familias".

"Se las entregaré personalmente," juró Dev con fervor, amenazando sus emociones con salir a la superficie. "La valentía de usted y de su equipo, de cara a lo imposible es increíble, capitán".

El capitán suspiró profundamente. "Hemos transmitido los datos tanto como ha posible para ayudar en la determinación de lo que salió mal”.

Dev asintió con la cabeza. "Está el primer oficial McQuire presente? Al Vicepresidente le gustaría hablar con él”.

“Por supuesto”.

La imagen pasó a un joven que podría haber sido el hijo de Geoff. "Sr. Vicepresidente", saludó débilmente, haciendo todo lo posible para sonreír con valentía, a pesar de que su barbilla temblaba visiblemente.

"Jack", bromeó la voz del hombre, y Devlyn se puso de pie y comenzó a frotar suavemente la espalda del hombre mayor, sin importarle lo que parecía. "Yo quiero ... quiero decirte, que te amo”.

Por un momento no parecía que el oficial iba a aprovechar juntos, el tiempo suficiente para responder. Por último, le susurró: "Te amo demasiado, tío Geoff. Por favor, cui ... cuida de mamá por mí”.

"Sabes que yo también, hijo”. Una pausa de dolor. "Si hubiese alguna otra manera -"

"Lo sé", respondió él con tristeza.

Un ayudante se acercó a Dev y le hizo saber que habían recibido toda la información de la embarcación y que estaban dispuestos a dar el siguiente inevitable paso.

"Oficial McQuire, Jack, tengo que hablar con el capitán”. “Lo siento”.

"Sí, señora".

Dev apretó la mandíbula. "Capitán, no puedo hacer esto de forma remota desde aquí, usted y yo debemos introducir los códigos, juntos".

"Este barco y su tripulación son mi responsabilidad. Voy a poner los códigos de mi fin".

David entregó un sobre negro a Dev, y ella rompió el sello. Un hilo de sudor corría por su espalda, provocándole un escalofrío involuntario. Se deslizó la tarjeta de claves y los códigos de autodestrucción desde dentro del sobre negro; el capitán estaba haciendo lo mismo a bordo del submarino.

Dev miró de reojo a Geoff con los ojos llorosos. "¿Quieres salir?"

Sacudió la cabeza con brusquedad. "No, me voy a quedar”.

“Muy bien”, susurró ella, apartando de delante de ella todo, para leer la tarjeta de códigos. Sólo a través de su fuerza voluntad, se las arregló para mantener firme su mano que temblaba, cuando comenzó a leer la tarjeta a través de la consola en frente de ella. “Ingresar, seis, tres, cinco, seis”. La imagen del capitán podía ser visto pulsando los números como se indicaba. "Protocolo Destrucción en su lugar", le dijo respetuosamente.

Dev se quedó mirando al hombre en algo cercano a la admiración. "No sé qué decirle a usted o a su tripulación”.

Aspiró una vez. "No hay nada que decir, señora Presidenta”.

"Gracias, capitán”. En silencio, la mandíbula de Dev trabajó durante unos segundos. Se sentía como si 10 hombres estaban de pie sobre su pecho. "Dios los bendiga”.

Una voz generada por ordenador comenzó una cuenta regresiva. "Secuencia de destrucción iniciada”.
"En cinco," dijo, la voz resquebrajada de Dev cuando puso su mano sobre el botón que ella misma tuvo que empujar. Rápidamente se hizo un puño, tratando de limpiar el sudor de los dedos. "Cuatro, tres, dos..”. Al decir: "Uno", pulsó el botón rojo y la conexión se cortó.

Dev cerró los ojos y se concentró en su respiración. Se sintió un poco alumbrada, pero era la viva imagen del liderazgo sereno y contemplativo.

Toda la sala quedó en silencio durante más de dos minutos, la respiración de cada persona sonaba inusualmente fuerte en la habitación en silencio. Por último, el Secretario de la Marina le entregó un pedazo de papel. "El barco ha sido destruido, señora”.

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Noviembre 30th 2012, 8:35 am

Dos horas antes del amanecer, fue el momento en que Devlyn se dirigió de nuevo a sus aposentos. Había borrado su calendario para la mañana siguiente y había comprometido su palabra con David que quería visitar las casas de cada uno de los militares ya fallecidos, tan pronto como fuese posible y que la prensa no debía ser informada acerca de los viajes.

Poco a poco abrió la puerta de su dormitorio, contenta de ver que Lauren había decidido quedarse. La mujer más joven estaba en una posición incómoda, con los anteojos aún colocados y su pequeño ordenador posado sobre el pecho mientras dormía.

Dev utilizó sus pies para empujar y lograr quitarse los zapatos, luego se dejó caer pesadamente en un sillón de orejas rojas cerca de la cama. Miró fijamente a Lauren con ojos apagados mientras observaba el tranquilo ascenso y descenso del pecho de su pareja, con cada respiración.

Trató de concentrarse en la mujer frente a ella, pero los acontecimientos de la noche eran todavía demasiado crudos para ser apartados de la lucidez de su mente, sin importar cuánto lo intentara.

"Secuencia de destrucción iniciada”. ¡Basta! "Por favor, cui ... cuida de mamá por mí”. Sus ojos comenzaron a arder. "En cinco, cuatro, tres...« ¡Basta!” Se inclinó hacia delante, los codos en las rodillas y se llevó las palmas de las manos a los ojos, sintiendo su respiración punzarle. “Lo siento. Dios, lo siento tanto”.

"Devlyn", dijo su voz ronca de sueño. Lauren tuvo dificultades para sentarse en la cama, temporalmente confundida al despertarse sola pero en la habitación de la presidente. Apartó el pequeño ordenador portátil colocándolo en el piso. "Cariño?"

Dev miró a Lauren en agonía.

Lauren salió a toda prisa de la cama y cayó de rodillas frente a la otra mujer, acariciando suavemente con los nudillos la mejilla de Dev, buscando en su rostro el motivo de su preocupación.

"¿Qué pasa?" El tocar el objeto de su preocupación fue suficiente para hacerla sentir mareada. Ella nunca había visto a Dev tan desecha. Las suaves palabras tan llenas de preocupación lo hicieron. Las lágrimas que habían sido brutalmente guardadas toda la noche, de nuevo se desbocaron en venganza. La respiración de Dev le hirió nuevamente y luego, se echó a llorar.

"Ven aquí". Escondiendo su propio pánico, Lauren se levantó y llevó de nuevo a la cama a Devlyn por una mano. Acomodó rápidamente una almohada y luego se subió, en silencio, pidiendo a su amante unirse a ella con una palmadita en la cama, junto a ella.

Dev obedeció con impaciencia, acostándose con la cabeza sobre el pecho de Lauren y sintiendo que fuertes brazos se envolvían alrededor de ella en apoyo silencioso. "Yo, ... lo siento, no quise decir"

"Shh..”. Lauren la amonestó suavemente, con el corazón encogido por su amiga. "No tienes que pedir disculpas por esto”. Besó la parte superior de la cabeza de Dev.

Tomó mucho tiempo para que las lágrimas disminuyeran y luego se detuvieran, ya que el agotamiento que siempre sigue a un buen llanto, comenzó a tomar el relevo. Lauren le susurró palabras de consuelo y confort durante todo el tiempo, acariciándola suavemente con una mano en un movimiento calmante. Finalmente, el cielo comenzó a tomar una mínima insinuación de color púrpura pálido y ella supo, sin mirar el reloj, que en algunos momentos sería la madrugada. "¿Quieres hablar de ello?"- preguntó Lauren en voz baja, interrumpiendo su pregunta con un beso suave cerca de la oreja de Dev.

¿Ella…? Dev se sorprendió al descubrir lo que ella hizo. Y así, dejando de lado muchos de los detalles clasificados, Devlyn, le dijo a Lauren toda la historia. Concluyendo con un irregular: "Geoff ... ¡Oh, Jesús!, el sobrino de Geoff estaba..., estaba a bordo. Lo siento. Yo..”. las palabras se apagaron en un suspiro triste.

Los ojos de Lauren brillaban con lágrimas, tomándose un momento para apartar el nudo que había crecido en su garganta. "Él estaba allí? Geoff, quiero decir”. Sintió la inclinación de cabeza de Devlyn contra ella, moviendo su camiseta, que estaba empapada de lágrimas. "Oh, Dios," susurró, apretando su agarre en Dev. "No puedo creer que hayas tenido que hacer eso. ¡Qué horrible!".

Dev se movió un poco, el cuerpo estuvo rígido en la misma posición por mucho tiempo. "No sientas pena por mí", dijo rotundamente. "Lo volé en pedazos”.

"Deja de hacer eso", respondió Lauren suavemente pero con firmeza. "Por supuesto que me duele por ti, Devlyn," murmuró emocionada. "Por encima de todo, me duele por ti”. Dios, no acaba de ordenarlo que lo hicieran. Lo hizo ella misma. Lauren se estremeció por dentro, horrorizada. La mitad de ella estaba enojada que Dev no pudo delegar esta tarea de adormecer el alma de un soldado cuya misión era matar. Pero la otra mitad de Lauren estaba plenamente consciente de lo egoísta que fue. Y que Devlyn nunca esperaría que alguien hiciera algo que fuese su responsabilidad. El problema era, que a veces parecía como si el mundo entero fuese su responsabilidad.

Los ojos de Dev comenzaron a arder de nuevo, conteniendo rápidamente el aliento, temiendo que comenzaría a llorar de nuevo. "Se supone que no debería estar haciendo esto", dijo sin esperanza, de repente parecía muy perdida.

Con la mano en la espalda, Lauren podía sentir los latidos del corazón Dev, saltar.

"Se supone que debo ser fuerte”.

"Tú no tienes que ser fuerte todo el tiempo, Devlyn", dijo Lauren con una sonrisa triste. "No en algo como esto, aquí conmigo”. Ella suspiró. "Después de lo que ha pasado, yo estaría preocupada si estuvieras haciendo otra cosa, cariño. Esto es exactamente lo correcto”. Besó la cabeza de Dev de nuevo. "Exactamente".

La voz de Lauren parecía tan segura, que Devlyn no tuvo más remedio que creerle. No pudo evitarlo. En un momento de cristalina claridad, Dev sabía que esto era algo que había necesitado durante mucho tiempo. Algunas cargas no se pueden llevar sola. Algunos secretos, se dio cuenta, tenían que ser compartidos si se pretendía mantener la cordura.

La mujer rubia sintió que Devlyn comenzaba a relajarse y que crecía lenta su respiración. "Te amo", murmuró Dev; su voz en el más elemental de los susurros.

“Eso es, querida. Relájate. Duerme". "Yo también te amo”. Se quedó sentada en la cama, despierta, pensando, con Dev dormida y apretada contra su pecho, mientras el sol salía sobre la Casa Blanca, comenzando un día más.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Diciembre 2nd 2012, 11:05 am

CAPÍTULO CINCO

MAYO

Jueves, 12 de mayo 2022

Lauren cerró la puerta a sus aposentos de la Casa Blanca y ajustó la correa de su ordenador portátil mientras acomodaba el maletín.

"Lauren", Ashley la llamó desde el otro extremo de la sala, al igual que ella comenzó a encaminarse hacia ella. "Espera".

Lauren miró su reloj y se instó a sí misma a tener paciencia. Ya era tarde para la entrevista con el Secretario de Salud y Servicios Humanos, quien había conocido a Devlyn en la escuela de posgrado.

"Hola, Ashley”.

La niña llegó deslizándose delante de Lauren. "No te puedes ir", dijo un poco desesperada, con una mirada de pánico que hacía su camino a través de su rostro.

Las cejas de Lauren se levantaron. "Tengo una cita. Yo…-"

Ashley se agarró del brazo de Lauren y clavó los talones en la gruesa alfombra. "¡Por favor!"

"Ashley, no entiendo”.

"Mamá acaba de llamar. Hoy es el día de la Conferencia de Padres y Maestros”.

"Uh, huh”. Ella miró a Ashley a la expectativa.

"Y está atascada en algún discurso de recaudación de fondos en Chicago”.

Los ojos de Lauren se abrieron como platos. "Todavía? Se suponía estaría de vuelta hace horas”. A veces, simplemente no se percataba del paso del tiempo.

"Ella me dijo que podía preguntarte si irías en su lugar”.

La mirada de Lauren era suave y dubitativa. "Ashley, Devlyn realmente debería ser la que tenga que ir a ese tipo de cosas, no es así?"

"Por favor, Lauren?"
Unas cejas pálidas se juntaron. Ashley se veía especialmente desesperada. Algo no estaba bien. "¿Está segura, cariño? Yo …-"

“Por favooooooor”.

Un profundo suspiro. "No es que no crea que pueda ir”. Más o menos. "Es que sé que tu mamá odia perder este tipo de cosas. ¿No se puede reprogramar?"

Ashley negó con la cabeza violentamente. "No, no. La maestra se enoja cuando esto sucede. Ella se pone fatal con los niños cuyos padres le hacen esperar y esperar”.

Los ojos de Lauren chispearon. "Hizo eso en el semestre pasado?" Recordó que Devlyn había tenido que reprogramar tres veces la cita, antes de que pudiera asistir a la conferencia que tuvo lugar justo antes de Acción de Gracias.

"Bueno, no exactamente", admitió de mala gana, Ashley, cavando un dedo del pie en la alfombra de color azul marino. "Pero, Cathy Simpson me dijo que cuando su padre perdió su cita… -"

Lauren alzó la mano y dejó escapar una respiración profunda, luego bajó la mirada en esos ojos suplicantes de color marrón y comenzó a derretirse. Mierda. Todos los otros argumentos, simplemente murieron en sus labios. Sus hombros se hundieron en aceptación a la derrota. "¿A qué hora es?"

Una sonrisa de alivio iluminó el rostro de Ashley. "En quince minutos".

"Ashley!", los ojos de Lauren se abrieron de alarma, y se abrió de golpe la puerta de su dormitorio.

"Me podrías haber dado un poco más de tiempo", se quejó, echando el equipo y el maletín en su cama. Con manos nerviosas las recorrió por el pelo. "¿Qué me pongo?"

Ashley parpadeó. "Huh?"

"Ropa, Ashley," dijo, mientras marcaba el número de Beth. Ella se apresuró a explicarle la situación y le preguntó si podía reprogramar su cita. Frunció el ceño cuando Beth se echó a reír y le deseó buena suerte. ¿Qué fue todo eso? Tiró el teléfono junto a su maletín y volvió a centrarse en los 8 años de edad. "¿Puedo llevar esto o tengo que cambiarme?" No importaba que lo que llevaba puesto fuese lo suficientemente bueno para su reunión de negocios. Esto era algo de... bueno, de padres y quería estar preparada.

Dos pares de ojos estaban fijos en Lauren, en el traje de pantalón de color rojizo. Lauren mantuvo desabrochada la gabardina para darle a Ashley un mejor aspecto.

Ashley se encogió de hombros. "Te ves bien para mí”.

Lauren suspiró. "¿Qué usa tu mamá?"

"No sé". Ashley se sentó en la cama. "¿Qué era lo que tus padres llevaban?"

Lauren pensó por un momento. "Dudó que alguna vez fuese a uno". Eso hubiera requerido que su madre se levantara de la cama y que su padre estuviese en casa antes de las 8:00 p.m. Sintió una punzada de culpa instantánea por el mal pensamiento y mentalmente se reprendió a sí misma.

"Oh, lo entiendo", explicó Ashley de una manera muy adulta. "Ellos no tuvieron conferencias con los maestros en los viejos tiempos, cuando eras una niña”.

Lauren quedó boquiabierta. "Viejos tiempos? Yo no soy tan vieja". Ella agarró la mano de Ashley.

"Vamos. No quiero llegar tarde. Tu maestra tendrá que recibirme en traje de negocios”.

"Es bonito", le aseguró Ashley a Lauren mientras ésta la arrastró por el pasillo.

Lauren se detuvo en seco y atrapó a la niña en un abrazo inesperado, entusiasta. "Gracias".

"Lauren?"

La escritora continuó con su abrazo. "¿Sí?"

"Me... me estás aplastando," graznó Ashley, con palabras amortiguadas contra el pecho de Lauren.

Lauren la soltó al instante. "Lo siento". Ella hizo una mueca.

Ashley pensó en cómo Lauren estaba actuando. "No te pongas nerviosa. Es sólo una conferencia".

"Eres muy inteligente, ¿lo sabías?" Lauren le acarició la mejilla.

Ashley sonrió. "Gracias".

Dos minutos más tarde, junto a Amy, la Agente del Servicio Secreto asignada a Ashley, se encontraban en un auto camino a la Escuela Primaria Brightwood. La Presidente Marlowe creía que las escuelas públicas eran la columna vertebral del sistema educativo de EE.UU. y que necesitaba su apoyo. Así que a pesar de la pesadilla logística causada por los problemas de seguridad, todos sus hijos asistían a instituciones públicas. Dev también entendía que las escuelas privadas ofrecían temas y entornos más pequeños que las escuelas públicas simplemente no podían. Con ese fin, durante una hora todos los días, después de la escuela, alternativamente, un profesor llegaba a la Casa Blanca a instruir a Ashley en historia del arte y francés.

Era un compromiso que envolvía a Devlyn, para hacer lo que ella pensaba que era mejor para sus hijos, al mismo tiempo que le permitía poner su dinero donde estaban sus intereses, fue cuando vino a apoyar a la educación pública.

Lauren se alejó de la ventana. Estaba empezando a llover. "Entonces, ¿estás lista?" Ella le sonrió a la niña, que llevaba una gabardina sobre sus pantalones vaqueros y una sudadera.

"¿Lista para qué?"

"La conferencia, por supuesto”.

"Esta es una conferencia con los padres / maestros”. Hubo una larga pausa hasta que finalmente Ashley dio a Lauren una mirada significativa. "Soy una niña. No existe una 'niña' en la reunión de padres / maestros”.

Lauren frunció el ceño. "Ya lo sabía”. Mierda. Duh. "Entonces, ¿por qué estás aquí?"

"Porque tú me arrastraste". Ashley se rió. "Traté de decirte pero seguías diciendo que íbamos a llegar tarde”. “Vamos a llegar tarde”.

Lauren sonrió con aire de culpabilidad. "Lo hice, ¿No?" Alargó la mano y le hizo cosquillas a Ashley en medio de las costillas, haciendo que la chica jadeara y chillara de alegría. "No me vas a delatar a tu madre, ¿Verdad?"

Ashley finalmente, se defendió de las manos de Lauren y levantó una ceja, en una expresión que le recordaba a Devlyn y que hizo que el corazón de Lauren, realmente se contrajera. "Depende de si tú no me delatas", le dijo Ashley. "Creo que podemos llegar a un acuerdo”.

Las cejas de Lauren subieron hasta la frente. "Tú, no… ¿Verdad?" Ella observó a Ashley con una mirada interrogadora. "¿Qué has hecho, pequeña traviesa?"

Ashley se mordió el labio, su valentía se había evaporado tan rápidamente como había aparecido.

"Nada".

Lauren esperaba.

"No…, mucho".

La escritora se quejó en el momento en que el sedán se detuvo delante de la escuela. "¡Oh, cielos..”.

"Voy a esperar aquí", ofreció inocentemente Ashley, su cara dibujaba sus pensamientos en lo que Lauren se enterase.

Lauren tomó las manos de Ashley y las apretó con suavidad. "No es nada que me vaya a dar un ataque al corazón, ¿Verdad?" Dios, sólo tiene 8 años, qué tan grave puede ser? Miró esperanzada a Amy cuando Ashley no quiso mirarle a los ojos.

Amy sonrió alentadora. "Vas a llegar tarde", recordó ella.

Lauren suspiró y salió del coche, junto con un agente desde el asiento delantero del pasajero. Juntos, entraron en la escuela.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Diciembre 15th 2012, 12:44 am

"¿Cuándo encogerán todo, Brendan?" Lauren preguntó, aumentando su ritmo y mirando a los salones de clase numerados mientras caminaba rápidamente por el pasillo.

El agente se rió fuerte. "Creo que sólo creció, Sra. Strayer”.

Lauren arrugó la nariz. "Por lo menos, huele igual”.

Los ojos atentos de Brendan escanearon el pasillo. "Fui a la escuela católica", dijo con aire ausente.

"No olía como a polvo, sudor de niño, y pies apestosos?"

Los dos se rieron.

"Sí", admitió, "Así era. Y a veces a incienso”.

Lauren se detuvo delante de la habitación 36B y se hizo a un lado cuando una pareja joven se apresuró a salir de la habitación. Se veían heridos y se fueron murmurando algo acerca de matar al pequeño Jimmy. La rubia tragó saliva, sintiendo un poco como si estuviera a punto de enfrentar a un pelotón de fusilamiento para sí misma. “Oye, yo no hice nada malo”. Pero un millón de recuerdos culpables de todas las cosas horribles que había hecho en la escuela, la asaltaron. “Este debe ser uno de los momentos "Espero que te suceda algún día", que papá me advirtió”.

Brendan asomó la cabeza en la habitación, sin ver a nadie, pero la maestra de Ashley esperaba impaciente en su escritorio. Él también vio la cabeza de otro agente a través de una de las pequeñas ventanas. Una voz de un pequeño transmisor en la oreja, dio la señal de todo despejado. . "Voy a sperar aquí si lo desea, señora”. Le dio su mejor mirada a Lauren.

"Cobarde", murmuró, pero respiró hondo y entró en el salón de clases. “He entrevistado al Papa, por l amor de Dios. Puedo hacer esto”. Gimió mentalmente. “Eso creo”.

Las paredes estaban cubiertas con collages de papel de construcción, carteles que mostraban el lfabeto en letra cursiva, y mapas de colores brillantes. Fila tras fila de escritorios estaban alineados erfectamente de frente a una pizarra grande, limpia. Era alegre, aunque un poco abarrotado.

La mujer detrás del mostrador, la señora Lynch, era de casi 60 años, con el pelo teñido de un color ojizo brillante que le recordaba a Lauren un balde oxidado. Su escritorio estaba dolorosamente rganizado, con los documentos colocados en pilas perfectas y una caja de lápices que contenían odos los lápices de una misma longitud. La maestra de Ashley era de baja estatura y regordeta, su ostro tenía una mirada de enojo perpetuo.

“¿Ya no he tenido todos los maestros de primaria?”. Se preguntó en voz baja, extendiendo la mano y onriendo con alegría a la mujer, que no le devolvió la sonrisa. "Soy Lauren Strayer. Estoy aquí para ablar de Ashley Marlowe".

La señora Lynch estudió a Lauren durante unos segundos antes de decir: "Hola, Sra. Strayer”. No omó la mano de Lauren.

La recepción fue tan helada que Lauren luchó contra el impulso de temblar. Al parecer, la señora Lynch encontró algo que faltaba en ella. “Al mal paso, dale prisa. Cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual”, pensó Lauren con ironía.

"¿No quiere sentarse?" La mujer hizo un gesto a una silla delante de su escritorio, antes de reclamar su propio asiento.

Lauren asintió con la cabeza y luego casi se cayó cuando ella se sentó en la silla enana. "¡Guau!" Su cabeza era ahora unos cuántos centímetros más baja que la señora Lynch. "Uf". Lauren intentó moverse, pero su parte trasera estaba atascada entre los apoya brazo del asiento de niño. "¿Acaso puede verme aquí?"

A la señora Lynch no le hizo gracia. "Acabo de recibir una llamada telefónica de la presidenta Marlowe, enviando sus disculpas y diciendo que usted asistiría en su lugar”.

Lauren negó con la cabeza. “Dios le ama, Devlyn no sólo era una adicta al trabajo, fue un año de frugalidad y obstinación en eso. Gracias a Dios”, pensó. "La Presidenta toma muy en serio su papel en la educación de Ashley, señora Lynch. Espero que ya lo sepa”.

"¿Y qué tal usted?"

"Yo también. Por supuesto", dijo Lauren rápidamente, sintiendo como si ella ya había cometido un error táctico. "No puedo ser la madre de Ashley, pero me importa mucho cómo lo hace en la escuela”.

La señora Lynch sonrió brevemente, mostrando unos caninos que eran un poco o demasiado puntiagudos.
“Dios, apuesto a que debe darles un susto de mierda a los niños”. "Voy a hacer mi mejor esfuerzo para transmitir todo lo que usted diga a la Presidente".

Esto pareció animar la señora Lynch, un poco. Y por unos momentos, explicó con diligencia el progreso de Ashley en sus estudios. Le mostró varios de los documentos de matemáticas de Ashley, dibujos de la clase de arte, dando a Lauren una muy buena idea de donde Ashley tenía que trabajar más duro y donde ella lo estaba haciendo bastante bien.

Lauren se concentró rápidamente en la exposición de la maestra, comenzando a repensar su impresión inicial, en su mayoría negativa, de la señora Lynch. La mujer, claramente, había tomado muy en serio la educación de Ashley. Olvidó de que preocuparse acerca de si lo estaba haciendo bien, ya que se centró en la tarea a realizar y su nerviosismo se fue borrando, con cada segundo que pasaba.

Finalmente, cuando parecía que no había más que hablar, la señora Lynch dijo: "Supongo que Ashley les explicó a usted y a la Presidente Marlowe escandaloso incidente disciplinario que pasó ayer?"

El estómago de Lauren le dio un vuelco. Sorprendida? "Por supuesto," ella mintió, después de todo, tal vez Ashley le habría dicho a Devlyn. "Pero me gustaría saber las cosas desde su perspectiva, la señora Lynch".

"Por supuesto que sí”.

Lauren apretó los labios.

"Ashley quedó atrapada entre unas notas que se pasaban. Una vez más". La señora Lynch abrió el cajón de su escritorio y un olor rancio flotaba en él.

Lauren se puso un poco verde en torno a la garganta. "Dios".

La señora Lynch cerró el cajón con irritación, portando en la mano un pedazo de papel hecho jirones.

"Es el lugar donde guardo mis sándwiches de atún. El refrigerador en la sala de profesores se estropeó la primavera pasada y no hay dinero en el presupuesto para repararlo". Ella arqueó las cejas a Lauren, quien la miró sin comprender.

"Eso es muy malo", Lauren finalmente dijo, preguntándose lo que la señora Lynch esperaba que ella hiciera al respecto.

Decepcionada, la señora Lynch extendió la mano. "Aquí está la nota”.

"Bueno..”. , dijo Lauren lentamente, mirando la evidencia de la desconocida Ashley, de hecho cobarde, con cautela. "¿Es realmente tan malo?"

"Juzgue por usted misma”. La señora Lynch olfateó con altivez y sacudió varias veces la hoja de papel doblada.

Lauren lo cogió y lo abrió con un poco de temor. Las letras garabateadas eran grandes y desiguales, aunque se podía ver que habían sido cuidadosamente escritas.

“Querido John. Decidí que me puedes besar como lo pediste. Pero sólo en la mejilla. Si todavía lo quieres, marca en el círculo, sí o no”.

-“Ashley”.

La palabra “SÍ” estaba rodeada por un corazón remarcado. Lauren sonrió dulcemente cuando terminó. ¡Oh, Ashley! Ella dobló de nuevo el papel y lo guardó en su bolsillo, haciendo caso omiso de la mirada de desaprobación de la señora Lynch. Esto no tiene que ir en el registro permanente de los que los maestros siempre estaban hablando. Seguramente Devlyn querrá guardarlo. "Cuál es el problema, señora Lynch? Esto no parece tan horrible. ¿Se escapan de la clase y se esconden en el cuarto de los abrigos o algo así?" Lauren sabía, por experiencia personal, que podían suspenderlos por seis semanas.

La espalda de la señora Lynch estaba rígida como una tabla. "Por supuesto que no!"

Los ojos de Lauren se entrecerraron, y le saltó el pulso al acoger un horrible pensamiento que le asaltó. "¿Hay alguna razón para creer que esto no es algo más que dos niños, siendo sólo niños? Jhon es otro maestro, o un portero, o algo así?"

"¡Dios mío, ¡No!" La señora Lynch, parecía que estaba a punto de tragarse su propia lengua. "Jhon está en la clase de Ashley. Es un buen muchacho y excelente estudiante, aunque Ashley parece que lo distrae de sus tareas. No es el contenido de la nota lo que es el problema, Sra. Strayer. Eso, se lo aseguro, es bastante normal”.

Lauren pensó que había notado una ligera inflexión en la palabra normal, pero lo dejó pasar, decidiendo que llamar perra a la maestra de Ashley no haría la vida de la niña en la escuela, algo mejor. "Entonces, ¿qué?"

"Es lo que hizo Ashley después de leerlo a la clase que era muy problemática". La cara de Lauren se endureció, y sus ojos grises brillaron con ira repentina. "Después de que usted hizo, ¿Qué?"

La mirada en el rostro de Lauren provocó que la señora Lynch retrocediera involuntariamente. "Ya sé que parece duro, pero…-"

"Usted leyó esto delante de todo el mundo?"

La señora Lynch levantó la barbilla desafiante. "Es mi política compartir las notas. Eso desanima a los niños a que las estén pasando entre ellos”.

Lauren sintió que su temperamento aumentaba rápidamente. "Así que su política es avergonzar a los niños como método de disciplina?, ¿Hace que los niños lentos lleven orejas de burro también? O los marca con una B grande?"

El rostro de la señora Lynch se puso rojo ladrillo. "He estado enseñando en esta ciudad olvidada de Dios, durante 40 años, Sra. Strayer. Tengo 39 estudiantes en mi clase. Tengo que continuar…-"

"Lo que tiene que hacer es enseñar a estos niños y tratarlos con respeto", espetó Lauren.

"Señora Lynch," gruñó ella: "Yo no soy miembro de la junta escolar local. Usted puede llevar sus quejas acerca de su refrigerador y el tamaño de la clase, a ellos. Estoy aquí por Ashley. Ella es quien me preocupa”. Lauren se obligó a tomar una respiración lenta y profunda. "Que ocurrió después de leer la nota?"

La señora Lynch, se lamió los labios. "Bueno... Ella se puso muy molesta mientras lo estaba leyendo y me pidió que lo dejara, que yo no podía hacer eso. Si lo hiciera por ella, tendría que hacerlo por los demás niños. El hecho de que ella es la hija de la presidenta no significa que reciba tratamiento especial”. Ella apartó la mirada sin pestañear brevemente antes de encontrarse con los ojos de Lauren. "Entonces ella empezó a llorar”.

Las manos de Lauren se doblaron en dos puños. "Y?", pinchó en la voz, lo más tranquila que pudo.

"Y entonces ella me llamó con un nombre inapropiado”.

"¿Hija de puta?"

La señora Lynch quedó sin aliento. "¡No!"

Lauren le dio una sonrisa falsa. "Adelante”.

"Fue…", la señora Lynch hizo una pausa para dar efecto, "Hacha de guerra '".

Lauren giró los ojos. "Ese es el gran trauma?"...

"Lo dijo delante de toda la clase!" La señora Lynch se defendió con vehemencia. "¿Qué tipo de muestra de respeto es esa? Se le debe dar una lección”.

"Usted leyó su nota privada a toda la clase", disparó Lauren de vuelta. "Tal vez ella está aprendiendo de usted a ser respetuosa?" Con un gruñido, se destrabó el trasero de la silla pequeña y se inclinó hacia adelante hasta que estuvo cara a cara con la maestra. . "No sé si le hace feliz hacer llorar a las niñas, pero sí sé esto. Señora, usted es un Hacha de guerra”. Ella cubrió a la señora Lynch, con una mirada feroz. "Lo que Ashley hizo estuvo mal. Lo que hizo usted fue peor".

Ella se inclinó aún más cerca. "Será mejor que nuestra conversación de hoy no tenga un efecto negativo sobre la forma en que trata a Ashley. Es una buena niña que no merece su desprecio". De repente, Lauren recogió la carpeta que contenía los trabajos de Ashley en la escuela”. ¿Hemos terminado?"

La señora Lynch estaba demasiado aturdida para hablar.

"Parece que así es”. Sin decir una palabra, Lauren salió de la sala, dando una sonrisa triste a los próximos dos padres que estaban esperando, igual como a ella le había sucedido. Podía ver a Ashley y Amy esperando en un banco al final del pasillo, y Brendan caminando calladamente detrás de ella, comunicando a los otros agentes el estado de la ubicación.

Lauren podía ver que Ashley estaba pálida y asustada. Se detuvo delante de la niña, que se negaba a encontrarse con su mirada. "Ashley", dijo en voz baja. Ashley la miró, con sus ojos castaños llenos de lágrimas. "Ella lo leyó para todos”. Su voz se quebró, al igual que el corazón de Lauren. La mujer rubia se agachó y abrió los brazos en silencio a Ashley.

La niña voló a ellos y comenzó a mascullar sus disculpas entre sollozos.

"Shh ... Está bien”.

"Todo…, todo el mundo... se... se echó a reír”.

"Lo sé, cariño. Eso no fue muy agradable”. Lauren besó la parte superior de la cabeza de Ashley y la abrazó tan fuerte como pudo. Dejó llorar a Ashley durante varios minutos antes de que ella le enjuagara las mejillas con un gesto tierno. "Sabes que no deberías haber estado pasando notas en la escuela, ¿Verdad?" Atentamente, estudió el rostro de Ashley.

Ashley asintió con la cabeza, aliviada de que Lauren no había mencionado el contenido de la nota. "Y no importa cuán, total y completamente, acertado el nombre de hacha de guerra, pudiera ser", Lauren sonrió y Ashley dejó escapar un estallido sorprendido de risas, devolviéndole la alegría, "No se te permite decir cosas como esa, a nadie. Mucho menos a una maestra. Incluso si se lo merecieran".

Su voz se puso seria”. Me entiendes, querida?"

Ashley suspiró y la tensión desapareció de su cuerpo, dejándola relajada. "Entiendo. Le pedí disculpas después de que me lo dijo”.

Lauren miró con entendimiento. "Pensé que lo habías hecho”. Le dio un rápido beso en la mejilla, y luego se enderezó pasándole el brazo por los hombros delgados. Bueno, aunque no lo había manejado con la maestra, como hubiera querido. Sin embargo, todavía se sentía un poco orgullosa de sí misma. Ashley parecía sentirse mejor, y la niña sabía que había hecho algo malo. Así que la tarde no fue un fracaso completo. "¿Quieres hablar con tu mamá acerca de ir a una clase diferente?"

"¡No!" La chica la miró con un poco de pánico. "Me gusta mi clase”.

Lauren no se sorprendió. Ashley no se mostraba reacia a asistir a las clases, como ella misma lo había hecho. "¿Es la señora Lynch, una buena maestra, Ashley?"

Ashley pensó en eso por un segundo antes de asentir. "Excepto cuando lee las notas en voz alta", añadió sombríamente.

Una sonrisa indulgente tembló en las comisuras de los labios de Lauren. "Eso apestó". Remarcó.

"Cariño, la profesora hace un duro trabajo en condiciones difíciles. Tal vez sólo estaba teniendo un mal día. Ya sé que parece imposible, pero los profesores y maestros también son personas; todo el mundo puede tener un mal día y tomar malas decisiones”. Ella levantó una ceja. "Al igual que pasar notas en clase en lugar de prestar atención”. En verdad, que era más caritativa hacia la señora Lynch de lo que Lauren quería ser. Pero Ashley era una niña dispuesta a perdonar fácilmente, y ella no quería influir en eso con su propia opinión.

Ashley hizo una mueca. "Entiendo. Supongo”.

Lauren alborotó el cabello oscuro de la niña. "Bien".

"Lauren?"

"Hmm?"

"¿Vas a decirle a mamá?"

Lauren se encogió al pensar en volver a sus duras palabras. "Yo,… no quiero".

"¡Sí!" Ashley bombea su puño en el aire.

El temblor se intensificó. "Pero creo que tengo que hacerlo”.

La cara de Ashley se congeló, pero ella no parecía sorprendida.

Todos comenzaron a caminar para encontrar el automóvil y siendo recibidos por ráfaga de aire frío que olía a hierba mojada. Seguía lloviendo y los charcos de poca profundidad se habían formado en la acera, que serpentea su camino a través del patio del colegio. Dos de los agentes sacaron dos paraguas, los abrieron y los mantuvieron sobre Lauren y Ashley.

"No te preocupes, cariño", dijo Lauren, "antes de que yo le diga nada tengo la intención de sobornar a tu madre”. Besos. Masajes en la espalda. Oh, sí, esto podría ser bueno.

Ashley arrugó la cara en señal de confusión. "Para mí?"

Lauren soltó un bufido. "No,… no. Para mí. Tienes esa cosita adorable que toda niña tiene. Yo, en cambio, necesitaré toda la ayuda que pueda conseguir”.

Todos los agentes rodaron sus ojos y rieron por lo bajo.

"¿Qué?" Lauren se quejó, quitándose los anteojos mojados y guardándolos en el bolsillo de su chaqueta. "Lo hago".

***
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Diciembre 17th 2012, 5:10 pm

Dev arrojó la pluma sobre el escritorio y se puso de pie para estirarse. Balanceo su cuello y decidió dar un paseo por el avión para ver lo que la prensa estaba haciendo. Ellos estaban en camino de regreso a Washington después de pasar dos días recorriendo el condado de Jefferson, Kentucky, que había sido golpeado por múltiples tornados en la última semana. La devastación fue grave, y Dev había prometido auxilio federal para ayudar a las personas a reconstruir sus hogares y negocios.

Pensando en el hogar y un baño caliente, se desvió hacia la parte trasera del “Fuerza Aérea Uno” y entró en el área donde la prensa siempre viajaba. Tan pronto como se dieron cuenta de que estaba en la habitación, varios de los periodistas se levantaron para saludarla. Ella sonrió y saludó. "Relájese, todo el mundo. Estoy estirando las piernas”. Devlyn estaba vestida con pantalones negros y un suéter informal, después de haber desechado la chaqueta al entrar en el avión. Tomando asiento en una mesa en la parte frontal de la habitación, dejó que sus manos descansaran en su regazo.

"Este ha sido un buen viaje, damas y caballeros”.

Una ronda general de murmullos de aprobación se encontraron con sus palabras, lo cual hizo que se relajara aún más en su asiento, satisfecha de que las cosas hubieran ido tan bien.

"¿Cómo van los planes de boda, señora Presidenta?" El reportero del Post, siguió girando un lápiz en la mano, pero sin hacer movimiento alguno para grabar las palabras de Devlin. El ambiente con la prensa en el “Fuerza Aérea Uno” era decididamente casual, con un cierto nivel de confianza y respeto mutuo entre todas las partes.

Devlyn se rió y se mordió el labio. "No estoy segura de que mi madre me está hablando en este momento. Además, no he estado mucho alrededor de eso últimamente y no le he dado a ella o a mi secretaria social tanta entrada, como a ellas les gustaría. Desafortunadamente o afortunadamente, dependiendo de cómo se mire", los ojos azules brillaron, "la mayor parte de mi contribución ha sido a través de teléfono y de correo electrónico”.

Una mujer en la parte de atrás, levantó la cámara por encima de su cabeza, y Dev le dio una rápida inclinación de cabeza. “Se otorga permiso para tomar fotos”.

"En realidad, Michael Oaks y mi mamá están trabajando muy duro para asegurarse de que todo vaya sin problemas. Sin embargo, estoy un poco preocupada, debido a que el Secretario Oaks vino a mi oficina el otro día y le preguntó a Lauren y a mí ", “azul o blanco?" Eso fue todo, nada más, y no dijo nada sobre mi opinión".

"Podría haber preguntado," un miembro del cuerpo de prensa le recordó con ironía.

"Así es", coincidió Dev, sin decir nada más.

"Entonces, ¿Qué color eligió?"

"Dije azul".

"Y la Srta. Strayer?"

"Ella levantó la vista del ordenador portátil y dio un gruñido en lo que supone era su acuerdo. A veces, ella se pone un poco absorta en su trabajo. No puedo imaginar lo que podría suceder”.

En ese instante Devlyn se unió a la risa. "Puede que haya acordado algo totalmente horrible”. Se ajustó a la mesa, sintiéndose más a gusto. "Mantengan sus dedos cruzados por mí". "Señora Presidenta, ha sido casi imposible obtener información acerca de la boda”.

"¡No me digas?" Dev contestó con ironía.

"¿Hay algo que nos pueda decir?"

"Vamos, señora Presidenta," se unió otro reportero "Lance, a este paquete de perros salvajes un hueso”.
Dev pensó por un momento y luego asintió. "Puedo decir que la boda será una ceremonia pequeña, celebrada en New York con nuestros familiares y amigos. Algunos miembros de la prensa serán invitados a la recepción, las cámaras de sans.... "

Hubo un coro de quejidos.

"Sin embargo, la ceremonia será privada”. Dev casi se rió por las miradas en sus rostros devastados.

"No se preocupen, cuando Lauren y yo regresemos de nuestra luna de miel, se ofrecerá una recepción oficial en la Casa Blanca. Será un gran evento, las cámaras, y todos ustedes, serán bienvenidos”.

La expresión de Dev era grave. "Como la mayoría de ustedes saben, Lauren es una mujer muy privada, que todavía se está ajustando a la vida pública. Pero incluso, si se utiliza todo el acoso, no importaría. Nuestra boda es algo sólo para nosotras que queremos compartir con las personas que amamos. Espero que todos puedan respetar eso".

"¿Cómo se sienten los niños al respecto?"

Una sonrisa involuntaria cruzó el rostro de Dev. "Mis hijos están encantados. Les encanta Lauren, al igual que a toda mi familia. De hecho, Lauren ya ha asistido a su primera conferencia de padres / profesores, mientras que me he quedado atrapada en Chicago”.

Devlyn recordó lo nerviosa que había estado Lauren cuando le explicó lo que sucedió en la conferencia de padres / maestros. La rubia había esperado hasta Dev estaba casi dormida y había sido untada con mantequilla hasta el máximo antes de derramar los frijoles. Dev odiaba tener que castigar a Ashley, pero la mirada en el rostro de su hija cuando ella le dijo que su asignación del mes próximo sería donada a la caridad de su elección, aseguró a Devlyn que estaba haciendo lo correcto. La próxima vez, Ashley amarrará su lengua. O, como señaló Lauren, pobre de ella.

Devlyn todavía no estaba muy segura de por qué Lauren utilizó las ganancias de sus últimas tres semanas de póquer para comprar un refrigerador usado, y que la enviasen a la escuela de Ashley. En silencio se comprometió a preguntar más sobre eso más tarde.

"¿Ha pensado en lanzarse para un segundo mandato?"

La pregunta sacó a Dev de sus reflexiones. "Lo he estado considerando, pero antes de tomar una decisión en firme, hay mucho que necesito hablar con mi familia y mis asesores".

"¿A dónde van en su luna de miel?"

Dev fue utilizado en el ping-pong de preguntas de un tema a otro, rodando fácilmente con los golpes.

"No tengo idea. La luna de miel es un regalo de bodas de Lauren para mí, y es una sorpresa”.

"¿Es difícil mantener una sorpresa para usted?"

Devlyn abrió los ojos. "Se pensaría que es así, ¿no? Pero les puedo asegurar que ella y mi jefe de personal se están manejando bastante bien. Como presidenta, la mayor parte de las sorpresas que recibo no son tan agradables, así que esto será un cambio de ritmo muy encantador. Sólo estoy conteniendo la respiración, con la esperanza de que tendremos juntas, dos semanas que no se vean interrumpidas por algo grande”. Ella parpadeó mientras pensaba en lo que había dicho. Entonces, se acercó a la mesa y llamó dos veces. "No es necesario imprimir esta última afirmación, vamos a no tentar a la suerte y dar a las tuercas, ideas".

"La Srta. Strayer asumirá las funciones típicas, asociadas con ser Primera Dama?"

"Eso será Lauren. Sé que ella ha contratado a Bet McMillian como su jefa de personal. Creo que ella y David McMillian serán el primer marido y mujer de la historia, en calidad de jefes de gabinete”.

"Señora Presidenta, casi todo lo relacionado con su presidencia es primera vez”.

Dev sonrió. "Es cierto”.

"La Srta. Strayer tomará el nombre Marlowe?"

Devlyn se cuidó de mantener una expresión neutra cuando respondió a esta pregunta. Samantha había tomado con entusiasmo su nombre. Dev sabía que estaba siendo tonta y que a veces su ego se alzaba exagerado en su cabeza, pero el hecho de que Lauren quería mantener su nombre la había picado un poco. No fue sino hasta que Lauren bromeando sugirió que podrían resolver el problema por Devlyn y los niños, tomando el nombre Strayer, a lo que Devlyn se dio cuenta de lo tonta que estaba siendo. "No, ella va a mantener su nombre. Como haré yo".

"¿No es tradicional para la mujer…" El hombre se detuvo a media frase, apretando la mandíbula con fuerza al sentir el calor de su cara. "Que la esposa tome el nombre de su marido?" Devlyn terminó suavemente, sintiendo lástima por el hombre y la esperanza de que los otros reporteros que tengan piedad de él y no lo citen. "También lo creo. Aunque es cada vez más raro. Sin embargo, ya no habrá marido en el matrimonio, vamos a hacer nuestras tradiciones, ¿no les parece?"

El hombre asintió, agradecido, Dev había tomado su estúpido comentario a su favor.

"Es un mundo feliz, gente. No dejen salir al pollo, ahora". Ella juntó las manos. "Basta de negocios.
¿Quién quiere jugar a las cartas?"

***

Viernes, 20 de Mayo 2022

Dev esperaba con impaciencia llamarle y tomar una ducha antes de la fiesta. No era lo que se pudiera llamar una fiesta de despedida de soltero o soltera, era “la fiesta de la Presidenta” y Lauren sólo fue a la suya. Los niños indignados habían exigido su propia fiesta cuando descubrieron que no habían sido invitados a las demás. Y su madre había obedecido con impaciencia. Por necesidad y protocolo, sus niños fueron excluidos del 99 % de los eventos sociales en la Casa Blanca. Cuando la oportunidad surgió para ellos, en tener su propia diversión, ella nunca lo negó.

Ella no pudo más que sonreír abiertamente, al recordar el refrán de Ashley, en una voz ligeramente disgustada, “Bien, será así, pero no estén sorprendidas si no las invito a mi fiesta. Cuando Dev preguntó sobre qué tema podría ser la fiesta, le dijo que se celebraría en la sala familiar, implicando sólo monopolio Junior, dibujos animados, todas las palomitas de maíz pudieran comer y que lo sentía, pero que era “sólo por invitación”. Dev se preguntó si la fiesta de los niños no podría resultar mejor que la que David tenía prevista para ella.

Dev se apartó de su escritorio y despacio se encaminó hacia sus habitaciones. Liza, rápidamente se acercó a ella, informando sobre las citas del día siguiente, y un conjunto del servicio secreto y varios otros ayudantes se agruparon alrededor de ella. Cuando ella giró en el pasillo para el piso Presidencial, los agentes del servicio secreto habían tomado sus puestos a los extremos del vestíbulo, y permitiéndole andar sola el resto del camino. Ella suspiró con alegría, trazando la rápida eliminación de sus pantimedias y el infartante beso que quería darle a Lauren.

Cuando abrió la puerta de su apartamento, el cálido olor a galletas recién horneadas le hizo cosquillas en la nariz. Casi se quejó. Emma le pasó por delante con una bandeja cargada de muestras. Dev enganchó una antes que Emma pudiera alejarse. "Mmm ... Todavía soy muy rápida para tí, Emma," Dev bromeó mientras masticaba con gusto una extra. “La única cosa mejor que comer una galleta, es comer una galleta que se suponía, no ibas a comer”.

"Hum". Emma miró hacia abajo en la bandeja. "Son para la fiesta de los niños. Nos las arreglamos para reunir a la mayor parte de los hijos de las personas que asisten a su fiesta y a la de Lauren. Además, ¿no acaba de cumplir los 40 este año, señora Presidenta? "Brillaron los ojos de Emma.

"Tal vez", respondió Dev con cautela.

“Entonces, debes disminuir la velocidad lo suficiente para mí, para que pueda mantenerte alejada de las galletas”.

Dev frunció el ceño al buen carácter de la matrona, y luego le hizo un guiño, llegando a darle un fuerte abrazo con uno de sus brazos. "¿Te he dicho últimamente que Te amo?"

"Diabla", Emma sólo utilizaba el apodo de la familia Marlowe en el más privado de los momentos con la mujer alta, "sabes que odio esa canción”.

Dev se echó a reír.

"Pero también te quiero, y a estos niños". Emma sonrió a su empleadora y amiga de mucho tiempo.

"Estoy muy feliz por todos ustedes. Lauren es una chica maravillosa”.

"Chica?" Dev dio a Emma una mirada, y la anciana sonrió sin arrepentimiento. "Ella no es mucho más joven que yo!" Dev se quejó. "Recuérdame no burlarme de ti de nuevo, Emma”.

Emma soltó un bufido, que con acción tan entusiasta sus grandes senos rebotaron. "Ya lo he escuchado anteriormente".

Dev, pasó por alto el último comentario, sabiendo que era del todo cierto. "Me golpeaste bajo con Lauren, ¿no?"

Emma asintió con la cabeza con cariño, disfrutando del brillo en los ojos de Dev que se había perdido durante tantos años.

"¿Cómo puede una persona tener esta suerte, dos veces en la vida?" Dev se maravillaba, mirando hacia el cielo.

"Señora Presidenta", dijo Emma con arrogancia cuando Dev se sentó de nuevo en el sofá. "Después de todo este tiempo, no te has dado cuenta que tú haces tu propia suerte?"

Dev sonrió ampliamente, amando ese pensamiento.

"Además, yo siempre tuve fe en que ibas a encontrar a alguien. Tú no estabas destinada a estar sola".

A Dev se le hizo un nudo en la garganta y se inclinó para besar la mejilla de Emma, mientras luchaba con sus emociones para ponerlas bajo control. Luego dio un paso atrás. "Así que vas ser la niñera en la fiesta salvaje de los niños?"
"Oh, sí, voy a estar aquí hasta la hora de dormir, y entonces voy tomar las invitaciones de tu fiesta y lade Lauren, y pasaré por ambas. Pero será mejor que me quede por toda la duración de la fiesta de los niños. Sospecho que Seguridad tendrá que ser llamada al torneo de Go Fish de Ashley para evitar que se vayan de las manos, porque Aarón tiene un as bajo la manga".

Dev negó con la cabeza. "No les des ideas, que apenas puede mantenerse al día con ellos como están. Dejó escapar un suspiro lento mientras se inclinaba y se quitaba los zapatos. Esto le llevó a unos centímetros más cerca de la altura de Emma. "Bueno, voy a tomar una ducha y a vestirme. Dile a los chicos que intentaré entrar a escondidas, y que tendrán una hora extra esta noche”.

"¡Qué alegría!", Dijo la mujer mayor con sequedad, entornando los ojos, mientras ella volvía a tomar la bandeja de las galletas. "Que pases un buen rato hasta que yo llegue. Pero no demasiado bueno. No quiero perderme nada. Yo no salgo mucho, ya sabes”.

Dev prudentemente que quiso recordarle a Emma sobre las hazañas que ella y su hermana habían disfrutado en su crucero de Navidad. Cuando esas dos mujeres se reunían, eran otra cosa. "Tengo la intención. Si me necesitas..”.

"Tú serás la última en enterarte. Hasta luego, Diabla”.

"Nos vemos más tarde, Emma”.

Emma se despidió de Devlyn, mientras caminaba a la sala familiar para tomar su bandeja. Devlyn en la dirección opuesta. Ella parpadeó cuando abrió la puerta del dormitorio y escuchó el débil murmullo de la ducha en su baño. "Su ducha todavía está dañada? Realmente debería hacer que alguien hiciera algo al respecto. Heh”. Movió las cejas oscuras lascivamente. "Me pregunto si se notaría que misteriosamente se rompe de nuevo la próxima semana? Y la semana después de eso. Y la semana siguiente”. A pesar de que se veían y, a menudo, dormían en sus respectivas camas, la cuarta parte lo hacían por separado y eso era mucho para Devlyn. Sólo un mes más, se dijo con un poco de irritación.

Arrojó los zapatos en la esquina, se sacó la chaqueta y empezó a desabrocharse la blusa de seda verde. Al caer al suelo, ella atacó a su falda, pero la visión del cuerpo rosado, jabonoso, rodeado de vapor, de Lauren, estimuló acciones. "Estúpida ropa", gruñó, tirando furiosamente de la cremallera de la falda. Justo en el momento en que la falda bajó de sus caderas, el agua se detuvo. "No", gritó interiormente Dev, cerrando los ojos. Abrió la puerta del cuarto de baño, vestida sólo con el sujetador y las medias. Vapor de agua derramada y se tomó un momento para ver a su presa. "Te doy mil dólares para que regreses a la ducha", le rogó Dev, con la expresión de un cachorrito en su rostro, cuando Lauren se ató una toalla alrededor de su cuerpo.

Lauren se rió un poco. Su cabello rubio y ondulado peinado hacia atrás, la piel enrojecida en un rosa intenso por la acción del agua caliente. Envuelto su cuerpo en una hoja grande de color azul alrededor de ella, atrapando el extremo entre sus pechos.

Dev, gimió.

"Lo siento, no puedo hacerlo, mi amor". Tengo que cumplir con tu mamá y Beth en unos 20 minutos".

"Van a entender", prometió Dev. Dio varios pasos hacia adelante y puso sus manos tibias sobre la piel caliente de los hombros de Lauren. "Se acuerdan de lo que es ser joven y estar enamorada”.

"Oooo". Lauren chillaba mientras se retorcía para establecer distancia. "Voy a decirle a tu mamá que la llamaste vieja”.

"Yo nunca dije eso”. Sus manos se acercaban de nuevo. "¿Me estás mal interpretando, deberías trabajar para el Times,... Siempre me están mal interpretando".

"Ellos te odian", dijo Lauren enfadada tomando un peine de dientes anchos en el lavabo del baño y comenzando a tirar a través de su pelo.

"Ven aquí". Devlyn le quitó el peine de las manos y suavemente se puso a peinar el pelo de Lauren.

La mujer más pequeña sonrió, completamente encantada por el cariñoso gesto.

"Dímelo a mí. Han hecho de todo, imprimiendo que soy un miembro con carnet del partido nazi, y que voy a destruir a la familia americana con mis malvadas maneras lesbianas. Los ultraconservadores ni siquiera han empezado a describir ese gazapo".

Lauren cerró los ojos, disfrutando de la tierna atención. "Uh, oh. Hicieron otro artículo, ¿no?"

"Oh, sí". Lamentablemente, le regresó el peine a Lauren después de recibir el peor de los enredos.

Ella, todavía, necesitaba una ducha. “Pero habría sido mucho más divertido contigo”, su mente le suministró, de mal humor. "En este momento atacan mi Ley de Registro de ADN".

Lauren sólo se mordió el labio y secó la cara.

Dev inclinó la cabeza ligeramente hacia a un lado, tratando de mirar la cara de Lauren, en el espejo cubierto de vapor. "Eso es una mierda, cariño. Lo siento," dijo Dev, imitando un ligero acento sureño.

"Está bien". Lauren asintió de mala gana. "Eso es bueno. Yo pude haber dicho eso”.

"¿Por qué no lo hiciste?"

Lauren bajó el peine y se dio la vuelta.

Su voz fue suave y cálida, con la esperanza de que tomara algo de sus palabras. "Devlyn, cariño, ¿Tenemos que entrar en otro debate sobre esto? Sabes cómo me siento al respecto. Te amo y nunca he hecho pública mi opinión, y nunca lo haré", le recordó con firmeza. "Pero sabes que hay algunos temas en los que diferimos políticamente. Y ese es uno de ellos”.

Dev hizo una mueca. "Si pierdo la reelección por un voto, estarás en problemas”.

Lauren se limitó a sacudir la cabeza y salió del cuarto de baño, dejando a Devlyn tratando de librarse de su sujetador. Ella no se perdió el suspiro de alivio de la Presidente. Se acercó a la cama donde había dejado su bolsa de ropa. "¿Vas a ir?"

"¿A dónde?" Dev, contestó desde el baño.

"A postularte de nuevo”.

Esto trajo de nuevo a la Presidenta, al dormitorio. Habían hablado en general, acerca de esto. Pero nunca le habían prestado la atención que necesitaba.

"No lo sé". La expresión de Dev era pensativa. "Hay días en que creo que sí, y luego hay otros días en que me pregunto por qué demonios estoy aquí, en primer lugar”. Y lo que es vivir como lo estás haciendo tú.

Lauren arrojó la toalla a propósito y se dirigió de nuevo hacia Dev, envolviéndola en un cálido abrazo, de piel a piel. Por acto reflejo, cerró los ojos a tan deliciosa sensación. "Escúchame bien, Devlyn Marlowe, porque voy a decir esto sólo una vez. Así que no lo olvides”. Ella apretó los labios al oído de Dev, recibiendo la sensación de unas manos tibias en la espalda, abrazándola con fuerza. Se hundió más en el abrazo. "Está en tu sangre, Devlyn. Esta locura que es la presidencia. Y lo más importante, tu eres una buena presidenta”. Las manos en su espalda aumentaron la presión. "Incluso las personas que no están de acuerdo con todo lo que haces, confían en ti. Son inteligentes por hacerlo, Devlyn".

Lauren respiró profundo. "Tienes que hacer lo que te haga feliz. Y yo te apoyo, no importa lo que sea".
Dev sonrió y se alejó, acunando la mejilla de Lauren con una mano. "No tienes idea de lo mucho que significa para mí”.

Lauren besó la palma de la mano de Dev. "Vamos a hablar de esto luego, cuando tengamos tiempo, ¿De acuerdo?"

“De acuerdo”. Las cejas de Dev se levantaron, cuando Lauren se trasladó de nuevo a la cama y abrió la cremallera de su bolsa de ropa. "Vas a llevar eso a la fiesta?" chilló en voz alta.

"Así es". Lauren sonrió. "Es una fiesta de ambiente y tema tropical, Devlyn".

La boca de Dev todavía colgaba abierta a la vista de la parte superior del bikini púrpura brillante de Lauren, y un floreada y muy ajustada, falda.

"Ya sabes, tema de playa".

"Oh, sí. ¿Puedo ir?"

Lauren se rió entre dientes. "Sabes que no puedes. Además, de hecho sé que David ha estado planeando una fiesta muy agradable". Lauren sujetó la parte superior del bikini, para consternación de Devlyn. "¿Sabes algo al respecto?"

"Lo único que sé es que estaremos viendo un combate de boxeo. No será televisado, pero David habló con los promotores y estaremos recibiendo una señal privado de satélite".

Lauren hizo una mueca. "Suena sangriento”.

Dev se encogió de hombros. Ella siempre había disfrutado de ese deporte en particular, pero sabía que el estómago delicado de su pareja, no lo haría llegar más allá del primer gancho sangriento.

"Podría ser. Se supone que sea uno bueno. Ellos dos son los pesos pesados de más alto ranking".

Armada en su bikini y falda, Lauren se examinó en el espejo. Tras un mes de una dura dieta, le había quitado 6 kilos y regresado, casi, a su peso normal. "Bien", le dio un beso en la mejilla a Dev. "¿Cómo me veo?"

"Fabulosa. Los vas a dejar en la habitación”.

"Devlyn", regañó Lauren, pero con entusiasmo, absorbiendo la alabanza. "No me echarás de menos. Te divertirás viendo a dos idiotas de unos cuantos kilos, haciéndose los tontos”.

"Yo siempre te echo de menos", dijo Devlyn en serio.

Lauren se limitó a sonreír. "Diviértete".

Dev le devolvió la sonrisa. "Tú también".

"Así lo haremos".

"No hagas nada que yo no haría".

Lauren dejó un millar de réplicas fáciles, aliviar su camino en su mente antes de prometer, "No lo haré”. Dio un paso adelante y puso las palmas tibias en las mejillas de Devlyn, sintiendo la carne bajo sus manos, la facilidad de una genuina sonrisa. Con la punta de los dedos, rozó los labios de Devlyn.

Dev volvió la cabeza y le besó la palma de la mano a Lauren. "Te amo". Luego la besó en los labios de nuevo, hundiéndose en el momento.

El cálido aliento, le hizo cosquillas en la cara de Lauren. Disfrutaba de su cercanía y el trasfondo de pasión que crujía entre ellas. "Yo también te amo”.

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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Diciembre 22nd 2012, 12:35 am

El ritmo sensual de tambores tropicales, el olor de carne de cerdo asado y peces flotando por el pasillo que conducía a la piscina cubierta de la Casa Blanca, hicieron que Lauren olfateara con admiración y que sus caderas se unieran al ritmo de la música, mientras caminaba.

Una sonrisa de relajado alivio se desplegó en su cara, tratando de no pensar en lo mal que necesitaba esto. Una noche de diversión y relajación, donde realmente podría ser ella misma, reír y beber ponche de ron por la alegría de su corazón. No habría preocupación por el protocolo o el cuidar cada palabra que ella dijera. Las fotografías sólo vendrían de la pequeña cámara de 35 mm colgada alrededor de su cuello, y las cuales terminarán en su libro de recuerdos personales en lugar de los tabloides. El único ingrediente que faltaba era Devlyn, la cual tenía toda la intención de persuadir para meterla en su cama, después de sus respectivas fiestas.

Ella sonrió mientras caminaba en flip-flops a través de la espesa alfombra, como no lo hacía desde que estaba la universidad. Beth no le había dicho mucho acerca de la fiesta, a excepción de darle instrucciones específicas sobre qué ponerse y que llegase hambrienta. Esto último, confesó Lauren irónicamente, no sería un problema después de soportar su dieta de choque. Sólo esperaba que Beth hubiera pedido suficiente comida. Gremlin y su compañera, Princesa, trotaban a su lado, aparentemente huyendo a la perspectiva de 15 niños, sobre los 10 años de edad, demasiados intimidantes para enfrentar, incluso con la posibilidad de comer montañas de comida que pudieran caer al suelo. "Cobardes”.

Su perrucho levantó la cabeza hacia ella y gruñó, mostrando los pequeños dientes torcidos.

"No te quejes", reprendió Lauren, haciendo un gesto con la mano a la mascota. "Tú sabes que es verdad”.

Se detuvo delante de las puertas que daban a la piscina y se mordió el labio para no reírse de los agentes que estaban de guardia. Eran Jack y Brendan. Los dos hombres llevaban sus chaquetas de los trajes, pero Jack usaba un traje de baño de color naranja brillante y Brendan llevaba un pañuelo rojo sobre su cabeza, luciendo un lazo cubierto de palmeras con colores chillones. "Srta. Strayer", los hombres saludaron, apenas capaces de mantener una cara seria.

"Agente Kieser. Agente Wochowski", respondió Lauren como formalmente, sus ojos grises brillaban de aliciosa alegría. Ella había estado con ganas de ver una gran parte de los hombres y mujeres, que trabajan para el Poder Ejecutivo, en un ambiente más relajado. Esta noche, ella conseguiría su deseo.

Lauren se echó hacia atrás sobre sus talones. "¿Van a dejarme entrar?"

Oía las risas y la música detrás de la puerta, haciéndola vibrar un poco, por los sonidos estridentes. Al parecer, la fiesta había empezado sin ella. Trató de mirar dentro pero, papel de construcción negro había sido colocado en los vidrios de las puertas.

"Lo siento, señora. Vamos a tener que tomar esa cámara”. Brendan hizo un gesto hacia el pecho de Lauren.

Lauren parpadeó. "¿De qué están hablando?"

“Tenemos órdenes, Srta. Strayer”.

"Órdenes?" Lauren estuvo a punto de dar una patada en el suelo. "Cristo, esta es mi fiesta. ¿No se me debería estar permitido tomar fotografías?"

Jack y Brendan se miraron, luego a Lauren, y ambos negaron con la cabeza.

Los ojos de Lauren se estrecharon.

Sin decir palabra, Jack abrió la puerta y una ráfaga de un maravilloso olor a comida y la música trepidante, casi levantaron a Lauren.

Ella miró al interior, con los ojos cada vez más abiertos, con cada segundo.

"Oh, Dios mío”. Tres bailarines daban golpes y giros junto a la piscina, mientras los espectadores abucheaban y aullaban en aprobación. ¿Es esa, Beth? Por un segundo, Lauren hizo silencio, y luego un rubor oscuro tiñó sus mejillas, entregándoles rápidamente la cámara a los sonrientes agentes.

Sonriendo, entró y Jack cerró la puerta detrás de ella.

Cuando alguien venga a relevarte, podrás ir a la fiesta? Levantó la cámara.

Una sonrisa enorme dividió las mejillas de Brendan. "Media hora. Lo mismo que tú. Sip. Va a ser genial”.

Click. El flash se disparó cuando Jack le tomó la foto a un sonriente colega Agente. A continuación ambos hombres miraron hacia adelante, y sus sonrisas desaparecieron a medida que proyectaban su normal actitud estoica, resguardando a algunas de las personas más importantes del país.

***

Después de su ducha, Dev mató otra hora comprobando la fiesta de los niños y mirando unos papeles antes de entrar en la sala multimedia y encontrarse con cerca de dos docenas de sus amigos y colegas. No sólo había una gran mesa de comida, sino que parecía que tenía todos sus favoritas…, pura y pura, chatarra. Ella había sido cuidadosa al mantenerse alejada delos alimentos que hacen engordan, mientras que Lauren estaba a dieta; se imaginaba que David sabía que ella estaba cerca del punto de quiebre.
David le puso una cerveza fría en la mano y le dio unas palmaditas en la espalda. “Aquí tienes, jefa”.

Hizo un gesto con la mano sobre el delicioso despliegue contentivo de suficientes calorías y gramos de grasa para acabar con el hambre del mundo. "¿Qué te apetece?"

"Ella tiene su propia fiesta en la piscina”.

"Me refería a la comida”.

Dev levantó la barbilla. "Yo estaba hablando del postre".

"Dev..”. gruñó en broma, mirando a su alrededor para ver quién podría haberla escuchado.

"David", gruñó ella de vuelta con una sonrisa, "Dame un descanso y no me sermonees esta noche.

Déjame descansar. Estas personas son mis amigos o de lo contrario no estarías aquí”. Ella se acercó a David. "A excepción de Michael Oaks. “¿Qué diablos está haciendo él aquí?"

"Tuve que invitarlo, Devlyn", respondió en voz baja. Él se mordió el bigote espeso, de color rojo, con tristeza. "Se habría visto mal, para los otros miembros del personal, si no lo hubiese hecho”.

"Lo sé”. Devlyn suspiró. Entonces tuvo una idea. "¿Ha visto la comida?"

David lo pensó por un minuto. "No lo creo. Él ha estado de mal humor en el rincón porque no le permitió planear esto conmigo. No ha estado aquí en absoluto”.

"Jejeje. Bueno. Esto le dará al Sr. Culo correcto, un ataque al corazón”.

"¡Buena idea!" David hizo un gesto hacia la joven secretaria social. "Oye, Michael," le llamó. ¿Puedes venir aquí, un momento?"

Michael asintió y se levantó lentamente de su asiento. Todos los demás estaban vestidos en ropa casual, pero él aún estaba vestido con un traje de tres piezas.

"Apuesto a que es muy caliente esa ropa”.

Compartieron sonrisas infantiles. "Yo también apuesto a lo mismo", coincidió David.

Dev apretó el hombro de David y se fue a revisar la selección de delicateses que hizo su amigo.

Su mente vagaba a la fiesta de Lauren por un momento, al mirar su alrededor y darse cuenta de que, mientras que la mayoría de sus amigos estaban aquí, el número de agentes varones en su reunión se podía contar con una pata de pájaro. Esto es lo que sucede cuando hay una fiesta en la piscina en ropa de playa.

***

El ambiente era relajado y agradable y todo el mundo se estaba riendo cuando Dev obsequió al grupo, con una historia acerca de cómo, una vez, accidentalmente, había capturado a un muy desnudo David, durante sus años como compañeros en la universidad.

Desde el otro lado de la habitación, David dio un fuerte silbido para llamar la atención de todos. "La pelea está lista para comenzar”.

"Claro que sí!" gritó alguien.

"Muy gracioso". Se refirió a la imagen grande que se había materializado en la parte delantera de la habitación. "Aquí".

Dev, contenta caminó hasta el frente del teatro y tomó su asiento habitual, poniendo su copa en una mesita junto a la silla. Ella sonrió cuando vio que la Procuradora General, Evelyn Sánchez, se había sentado a su lado. A ella le gustaba Evelyn, y Dev estaba orgullosa de la amistad inesperada, sólida y de confianza que había crecido entre ellas desde que la había nombrado.

"¿Evelyn, por qué yo no sabía que eras fanática de las peleas”.

"En realidad no lo soy. Pero yo no podía rechazar una invitación a su fiesta, no cree?" Ella le dirigió una sonrisa irónica y le robó unos M & Ms del tazón grande, en la bandeja de Devlyn. "Además, será divertido ver a gente que no sea mi equipo, luchando unos con otros”.

Dev se rió ante la mención del incidente de la semana pasada, donde dos jefes adjuntos, se había puesto tan frustrados con los demás que tuvieron una pelea dentro de uno de los baños de hombres en el Departamento de Justicia.

"Ese no fue uno de mis momentos estelares, señora Presidenta”. Incluso en la habitación a oscuras, Dev podía ver el rubor que cubría en tonos de oliva, la piel de Evelyn. Ella se inclinó y le susurró: "He tenido parte de esos momentos, también”.

La imagen de los dos boxeadores y un árbitro, tomó el centro del escenario, lo que hacía que pareciese como si los boxeadores se encontrasen en realidad en la habitación.

"¡Santo Cristo!" Evelyn exclamó mientras se puso en pie. "¡Qué golpe!"

La cabeza de Dev se giró con sus ojos desorbitados, cuando vio a uno de los boxeadores que yacía en la lona. La multitud rugía, y el árbitro empezó a contar hasta 10. "Oh, Dios mío", dijo Devlyn lentamente.

Sonó la campana.

Ella salió disparada de su asiento y se dirigió a David. "¿Qué diablos pasó?", exclamó con incredulidad.

"Se acabó", murmuró con tristeza-. "¿No te das cuenta?"

Las manos de Dev se agitaban violentamente. "Tomó sólo dos segundos!"

"Eso no es mi culpa”.

"¡Guau!" Frank Marlowe sacudió la cabeza en reconocimiento al golpe perfecto. "Simplemente, un golpe”.

Dev giró para mirar a su alrededor, pero la imagen estaba en lo cierto, desde la última vez que la vio.

Un boxeador en la lona, inconsciente, y el árbitro contando. "Me lo perdí otra vez!" Se cubrió el rostro con las manos. "Nononononononono".

"Ahí está otra vez", dijo David. "Wow. Qué golpe tan increíble!"

Las manos de Dev volaron de su cara, pero ya era demasiado tarde. Se dio la vuelta y señaló a la multitud de sus amigos, que reían. "¿Es esto una especie de broma de mal gusto?"

Todos ellos señalon a la pantalla, pero cuando se dio la vuelta, se lo había perdido por cuarta vez.

"ARGHHHHHHHHHHHHH!" Dev se lamentó. La "Pelea del Siglo" había sido un total y completo fracaso, nadie había esperado un K.O. en los primeros dos segundos, del primer round.

"Se acabó?" Dev repitió, con ojos redondos de incredulidad. "Me robaron".

Todos en el salón se rieron de nuevo. El Secretario del Ejército bebió a sorbos su cerveza cuando una mirada especulativa alcanzó su cara robusta.

“Esto es lo que Jackson va a decir cuando se despierte y pregunte como Maccio limpió su reloj”.

Dev se quejó. "Apágalo. No puedo soportarlo más". Ella se acercó a David y puso su brazo alrededor de sus hombros. "¿Y ahora qué, maravilloso planificador de fiestas?"

"No te preocupes, tenemos la reproducción digital. Espera”.

“Olvídalo”. “El punto está en verlo cuando suceda”.

La mente de David corrió para pensar en otra cosa que hacer. "Aquí es donde yo develo mi brillante plan de contingencia, por si esto sucedía, ¿Verdad?"

Dev sonrió, aliviada. "Sí".

“Demonios”.

***

Lauren estaba apoyada contra la pared, con una jarra de cerveza vacía, aún fría, colgando libremente de su mano. Dejó escapar un profundo suspiro de satisfacción, cerrando sus ojos y toda la tensión que sentía se había aliviado de alguna manera, dejándolo de salir de su sistema. El ritmo de la música hacía tiempo que había penetrado en su sangre, y sintió luz de un zumbido por las diferentes margaritas, cervezas Mexicanas, y ponches de frutas, que había probado a lo largo de las últimas horas.

Se sentía sublime.

"Hola, amor”.

Los labios de Lauren se torcieron en una sonrisa sincera al sonido de esa voz profunda y melodiosa. "No creíste que ibas a evitarme toda la noche, ¿Verdad?"

Lauren se rió y abrió los brazos, sintiendo el sólido calor de Alex mientras la envolvía con sus grandes brazos y tiraba de ella en un feroz abrazo.

"Estaba pensando que tal vez te enojaste conmigo por aparecer en ese terrible programa de televisión estadounidense?"

"No," respondió Lauren con buen humor, apartándose hacia atrás para examinar a su antiguo amante con una mirada de afecto. "Estaba esperando a Beth y Janet Marlowe hasta finalizar con un dirty dancing contigo”.

Alex estalló en carcajadas. "Beth, que petarda, se fue a la barra, y nos dejó, a Janet y a mí, solos.

Yo lo estaba pasando muy bien, demasiado bien, hasta que un hombre con barba blanca amenazó con cortar mis partes privadas, si no me alejaba de su esposa”.

Lauren amortiguó un bufido de sorpresa.

Echó un vistazo por la habitación para ver a Frank y Janet Marlowe en un baile lento, sus cuerpos apretados a pesar del ritmo rápido de la música tropical. "Ese sería el padre de Devlyn, Frank Marlowe". Hmm ... Pensé que iba a la otra fiesta? Huh.

Alex se rascó la mandíbula mientras miraba a la feliz pareja. "Bueno, a pesar de que Janet se rió de sus palabras resaltadas, el hombre parecía lo suficientemente serio para mí. No me he mantenido vivo mucho tiempo por no saber cuándo marcharme. Además, tengo miedo de no ser bastante hombre para aquellas dos chicas salvajes”.

Lauren lo golpeó suavemente en el vientre. "Eso no es cierto, y tú lo sabes”.

Alex sacudió la cabeza. "Dios, si hubiera sabido que eras una flor salvaje en Washington, se me habría ocurrido años atrás”. Le guiñó un ojo, luego su expresión se fue tornando un poco más seria. "Por cierto, te ves muy enamorada, Lauren. Nunca te he visto sonreír tanto”.

Lauren sonrió. "Se siente tan bien como parece”.

"Ah", suspiró con nostalgia Alex. "Apuesto que sí”.

Ella le dio unas palmaditas en el antebrazo. "Te sucederá algún día, Alex. Pero hasta entonces…"

"Voy a seguir compartiéndome entre las damas del mundo", la interrumpió con una sonrisa de oreja a oreja.

Lauren asintió con la cabeza al hombre guapo y sin lugar a dudas, con encanto. "Sólo para ser justos, por supuesto”.

"Por supuesto".

Ellos compartieron sonrisas cómplices. Su historia de amor había sido breve, tórrida, y dulce y había terminado cuando Lauren tenía que hacer un largo viaje desde Irlanda a Italia mientras trabajaba en su última biografía. Su corto tiempo juntos fue algo que cada uno recordaba con cariño, pero ambos estaban muy conscientes, incluso entonces, que eran buenos amigos y nada más. El conocimiento aseguró de que las cosas se les hicieran más fáciles para ellos, ahora.

"Debo admitir que me sorprendí al escuchar que tu presidenta estuvo casada”. Él le dirigió una mirada puntiaguda. "Si yo hubiera sabido que te gustaban las damas, hubiéramos podido tener cita doble cuando regresases a Irlanda. Tengo una prima que está estudiando para ser enfermera, con ojos de color esmeralda y un estilo, que pondría de rodillas a un hombre o ... a una mujer", dijo con aire soñador. "Es una broma de Dios que estemos relacionados y que seas la fruta prohibida para mí, pero te amo”.

Lauren sintió una oleada de afecto por su amigo, y lo abrazó de nuevo. "Eso significa mucho para mí, Alex," murmuró contra su amplio y oscuro pecho. De repente se sintió como si estuviera a punto de llorar. ¿Por qué la reacción de su padre hacia Devlyn, no ha sido la mitad de esta aceptación? Pero, por el momento, Lauren empujó a un lado esos pensamientos, esta noche era una noche para divertirse.

Alex abrió la boca para decir algo, pero fue interrumpido por un grito agudo.

"Aléjalo de mí", exclamó Liza, haciendo su mejor esfuerzo para moverse a través del agua de la piscina. En una mano, llevaba un sándwich de puerco, y en la otra, una copa alta con un paraguas alegre en el tope. La fuerza de voluntad de Gremlin se había roto finalmente. Con sus pequeños dientes al descubierto, estaba nadando frenéticamente detrás de ella, con la intención de robarle el bocadillo.

Alex levantó una ceja. "Gremlin! Lo he echado mucho de menos". Se despojó de su camisa hawaiana brillante, quedando vestido sólo con un par de diminutos Speedos negros. "Es hora de ser un héroe”.

Sin decir una palabra, corrió hacia la piscina e hizo un salto perfecto en la parte más profunda cuando se dirigía a rescatar el sandwich de Liza.

El ruido en la sala se cortó de repente, casi todas las mujeres e incluso algunos hombres se detuvieron a mitad de la conversión para mirar boquiabiertos el ejemplar que era Alex. Múltiples suspiros y silbidos sonaron cuando él nadó sin problemas hasta Liza, que casi dejó caer su sándwich, al mostrar él su torso musculoso al salir del agua.

Beth caminó con paso majestuoso hasta Lauren y le inquirió, “Qué sucede contigo?”

Lauren apartó sus ojos de Alex, el tiempo suficiente para decir: "¿Eh?"

"Míralo". Beth señaló. "¿Cómo no te gustan los hombres? ¿Cómo?"

Lauren levantó una ceja pálida y bajó la voz para que sólo lo escuchara Beth. "Me gustan los hombres, Beth. La prensa maldita son los que, por alguna razón, insisten en que tengo que elegir hombres y mujeres, en principio. Bueno, tengo noticias para ellos,… no-lo-hago”. Sus ojos se dirigieron a Alex de
nuevo, y sonrió. "Él también era tan bueno como parece," dijo ella, a sabiendas de que sería una tortura para su amiga. Así fue. Beth se mordió los labios y gimió.

"Encuentro ambos sexos atractivos, pero yo estoy enamorada de Devlyn y quiero construir una vida con ella. Es divertida, hermosa y sexy como el infierno y ... y ..”. se puso una mano en la cadera ", ¿Por qué te estoy diciendo todo esto?"

Beth se echó a reír. "Debido a que has bebido demasiado”. Ella se acercó y levantó el vaso vacío de Lauren. Miró fijamente el vaso y sonrió. "Oh, sí".

"Vamos a buscar más”.

Las cejas de Lauren se juntaron. Se lamió los labios. "No lo sé, Beth", dijo con escepticismo. "Yo he…"

"Deja de ser una aguafiestas. Vamos”. Ella agarró la mano de Lauren y comenzó tirar de ella hacia la barra”.

"Beth", rió Lauren.

"Disculpen. Disculpen. Vamos a pasar”. Beth y Lauren esquivaron una línea de conga que se retorcía frenéticamente, dirigida por Jane, la secretaria privada de Devlyn.

"Oye, no estaba en la fiesta de Devlyn?" Lauren preguntó, estirando la cabeza hacia atrás para ver como Beth continuaba llevándola a través del cuarto. "Hola, Wayne!" Lauren saludó a su agente de Publicaciones Starligh, que llevaba un sombrero de paja flexible, camiseta, pantalones cortos hasta la rodilla y calcetines negros con sus sandalias, tratando de tocar los bongos. . "Suena muy bien!" Lauren le enseñó un pulgar hacia arriba.

"¡Gracias!" contestó, devolviendo el gesto.

Cuando llegaron al bar, tomó un momento para Beth obtuviera la atención de uno de los camareros.

"¿Puede darme las bolsas detrás de la barra, por favor?"

Él asintió con la cabeza y sacó una bolsa de papel grande. Cuando se la entregó, Lauren detectó el ruido de metal.

Beth subió a una silla y le indicó a la banda que detuviera la música. De pronto la sala quedó en silencio, y todas las miradas se volvieron hacia Beth.

"Desnudos!" -gritó alguien, y Lauren volvió y vio a un sonriente David que se servía de un plato en el buffet.

"Más tarde", respondió seductoramente Beth, y la sala estalló en aplausos.

David acumuló más comida en su plato, pensando que necesitaba de todos los hidratos de carbono que podría conseguir para más adelante.

¿Qué está haciendo él aquí? Lauren se preguntó.

"Está bien, todo el mundo," una sonrisa salvaje marcó la cara de Beth, "escojan un compañero, es hora del concurso de limbo".

Hubo más aplausos y ciertos gemidos de algunos de los menos flexibles asistentes a la fiesta.

Beth levantó la bolsa en la mano y la sacudió. Un fuerte sonido metálico. "Limbo con Twist!"

Las cejas de Lauren se dispararon hacia el cielo.

***
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Diciembre 28th 2012, 7:17 pm

Dev caminaba por el pasillo, con el ceño fruncido mientras miraba hacia arriba a un reloj de péndulo; dándose cuenta de lo rápido que su fiesta había terminado después de la patética pelea. "Debería haber dejado que Michael la planeara", se quejó a sí misma. Sus invitados habían desaparecido uno a uno hasta que David salió de último, a escondidas, mientras ella no estaba mirando.

De todas maneras, la escapada le dio la oportunidad de ir a revisar a los niños, antes de decir que haría el resto de la velada. Abrió la puerta de la habitación de Ashley y sonrió a los bultos de debajo de las sábanas de su hija. Uno pertenecía a un pequeño muñeco-robot y el otro, al más grande oso Teddy de felpa que Devlyn haya visto jamás. Lauren se lo había regalado a Ashley después de uno de sus viajes de negocios, y la niña nunca dormía sin él.

Le arregló las mantas hasta que estuvo segura de que Ashley no se asfixiaría, y luego besó a su hija mayor en la frente. "Te amo, muñeca".

Durante unos minutos, se detuvo a observar el ascenso y descenso del pecho de la niña. Una ola de paz la cubrió, haciéndola sentir, al instante, contenta de haberse tomado el tiempo para hacer esto, cada noche desde que estaba en casa. Sólo Lauren sabía los largos y relajantes momentos que pasaba, simplemente mirando dormir a los niños. Era aquí que un mundo a veces loco, en ciertos momentos, se podía ver una cristalina claridad. Satisfecha de que su hija estaba retozando a través de los sueños, caminó sola por el pasillo hasta la habitación donde dormían los chicos.

Ellos recientemente habían dejado sus camas de coche de carreras por un juego de literas que le habían jurado, la necesitaban más que nada en el mundo. Dev y Lauren habían armado las camas después de que accidentalmente habían sido entregadas en sus cajas originales. Varias personas del departamento de mantenimiento, desde luego, le pidieron, prácticamente, les permitiera hacerlo a ellos mismos, pero esto era un momento maternal en el que ella se encontró queriendo muchísimo compartirlo con la Lauren.
Dev estuvo orgullosa del buen trabajo que ellas habían hecho. Bueno, tomando en cuenta el hecho de que las camas no se habían derrumbado aún bajo los bullicios de los muchachos.

Christopher y Aarón respiraban pesadamente. Dev recogió una pelota de béisbol de la alfombra y lo puso en la caja de juguetes antes de sentarse silenciosamente en la cama. Las piernas de Aarón, cubiertas por el pijama se asomaban por debajo de las sábanas, Dev acomodó a su hijo en su lugar y le ajustó las mantas, todo ello sin despertarlo. Tuvo que mover a un lado un mechón de pelo rubio, un poco sudoroso, de la cara de Christopher para darle un tierno beso en la frente. "Los quiero tanto", susurró ella con cariño. "Dulces sueños".

Al dejar la habitación, sólo tardó cinco segundos atravesar el espacio que separaba al apartamento de la Lauren. Llamó a la puerta. Cuando no hubo respuesta trató de abrir la perilla y asomó la cabeza por la puerta. "Lauren, cariño?"

La habitación estaba quieta y oscura, Dev podría decir que Lauren no había vuelto allí desde antes de esta tarde. Giró en un círculo, entonces se puso de rodillas y levantó la colcha para mirar debajo de la cama. No estaban los perros.

"¿Cuánto tiempo puede durar una fiesta de despedida?", se preguntó en voz alta.

Decidió que era tiempo de averiguarlo.

***

Dev se acercó a la fiesta de Lauren con creciente asombro. El sonido de la música y de las risas se escuchaba en el extremo que conducía al pasillo. Ella asintió con la cabeza en señal de saludo a los dos agentes que custodiaban la puerta. Uno de ellos era una mujer vestida sólo con un elegante traje de baño marrón. El otro agente era un hombre alto y delgado que tenía flores tropicales en el pelo y olía a tequila. “Hola,” Dev arrastró las palabras al observar en su sonrisa, un aspecto de ojos turbios.

Ambos se irguieron, y la mujer se echó a reír a su pesar. "Hola... se... se... se... a usted", dijo el agente masculino, orgulloso de haber podido decir la palabra.

Dev, parpadeó. "Ustedes dos no están usando sus armas de fuego, ¿Verdad?" Ambos negaron violentamente con la cabeza. "Esto es UNA ... UNA ... offish unoffis ..”.

"Estamos fuera de servicio," la mujer finalmente terminó por él, golpeándolo con fuerza en el brazo.

"Uf". Dev se enjugó el falso sudor de la frente. "No quisiera recibir un disparo".

"Usted puede recibir un disparo adentro", dijo la mujer, y ambos agentes se echaron a reír. "Bacardi es mi favorito”.

Dev los miraba incrédula. ¿Qué tipo de fiesta relaja de esa manera al equipo? En la Casa Blanca, nada menos. Ella tenía que saber. "Está Lauren ahí?"

De repente, detrás de la puerta cerrada, Dev oyó el canto ensordecedor, "Lau-ren. Lau-ren. Lau-ren".

Los agentes asintieron obedientemente. "Creo que la respuesta es, sí”.

Dev levantó una ceja. "¿Eso creen?" Dev hizo un gesto entre ellos. "Háganse a un lado, por favor".

El hombre comenzó a alejarse, pero la mujer lo agarró del brazo. "¿No te acuerdas?" enfatizó con dureza, mirándolo con altivez.

"Oh, sí!" le espetó, regresando a su lugar en frente de la puerta. Levantó la barbilla. "Lo siento. Nadie entra”.

La mandíbula de Dev cayó. "¿Qué?"

La mujer cruzó los brazos frente a su pecho. “Nadie”.

“No soy, NADIE. Soy la Presidenta”.

Los ojos de la mujer se agrandaron, y por un momento, Dev pensó que iba a dejarla pasar. A continuación, el agente simplemente se encogió de hombros y dijo: "Lo sentimos. Todavía es alguien. Y NADIE se puede entrar”.

Dev se rascó la barbilla y consideró sus opciones. Ella podía permitir que Lauren se divierta, o podía ir allí y pasar un buen rato también. Ella estaba, decidió, en el estado de ánimo óptimo para divertirse.

Y atormentando a esos agentes era el mejor momento para comenzar. "Díganme, ¿ustedes saben algo sobre protección de pingüinos?"

Los agentes se miraron fijamente y luego de vuelta en la Presidenta. "Eh... No”.

"Bien, estoy segura que si no me permiten entrar allí, puedo organizarles el traslado a un lugar agradable y frío, donde haya un montón de pingüinos”.

"Me crié en Minnesota", se lamentó el agente de sexo masculino, con una mirada de desesperación en su rostro. "No puedo volver a esa clase de frío!"

"Espera, espera," su compañera lo tranquilizó. "Voy a ver a la Sra. McMillian”. Ella señaló con un dedo delgado a Devlyn. "Vigílala. No confío en ella”.

Dev se burló, cuando la mujer más joven desapareció tras la puerta.

"¿Qué es ese olor?" Dev casi se desmayó cuando la puerta se abrió y cerró, enviando el olor a carne asada, flotando sobre ella.

"Comida", respondió el agente con una sonrisa, como si hubiera revelado un gran secreto.

“¿Nunca has jugado Jeopardy, Agente, no es así?”

Justo en ese momento de Beth llegó a la puerta y asomó la cabeza. Unos húmedos y goteantes rizos, colgaban al zar en su rostro. "No puedes entrar," dijo entre dientes, haciendo un movimiento de disparo. "¡Vete!"

"Maldita sea, Beth", se quejó amargamente Dev. "Por favooor! Quiero ver lo que hay dentro".

“Sé que lo quieres”.

“Perra”.

"Una perra en una fiesta fabulosa, quieres decir”.

Dev frunció el ceño, y su amiga de mucho tiempo se apiadó de ella.

"Está bien, puede entrar, si dices la contraseña y prometes no arruinar la fiesta”.

“Arruinar la fiesta?” Dev quedó sin aliento. “Yo nunc…”

“Ajem…” Ella golpeó la planta del pie desnudo contra la baldosa fría del suelo. "¿No olvidas algo?"

Dev suspiró. "No sé la contraseña”.

"Lo siento entonces”. La puerta comenzó a cerrarse.

"¡Espera!"

“Síiii?” Bet asomó la cabeza detrás de la puerta. "¿Puedo ayudarte?"

Dev le lanzó dagas. "¿Por favor?"

"Nop. Inténtalo de nuevo”.

"Bonita, por favor?"

Beth rodó los ojos. "Y, si…"

Dev apretó los dientes, considerando seriamente apartarla de su camino. Pero pensó que lo estaba tratando e intentó una última vez. "Mi fiesta apesta y quiero venir a la de ustedes”.

Los ojos de Beth se iluminaron "¿Y?" le solicitó con alegría no disimulada. Los músculos alrededor de la mandíbula Dev se tensaron. "Y soy una gran perdedora”.

"Eso servirá", dijo Beth casualmente, extendiendo la mano y agarrando a Dev por la muñeca. "Sigan con su excelente trabajo", dijo a los agentes, mientras que ella y la Presidenta desaparecían en el interior.

'Yo no debería haberte hecho decir la misma cosa en el colegio, ¿cierto, Beth?'

"Los revanchas son una basura", se burló de la mujer mayor.

La música estaba muy alta. El ritmo estaba palpitando y los olores que salían del buffet, embriagadores. Los ojos de Dev se posaron en la decoración de flores brillantes y fragantes de pared a pared y que llenaban la habitación, transformándola en una isla paradisíaca. "Wow. Esto es genial”.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

Mensaje  malena el Diciembre 29th 2012, 4:40 pm

Un coro gritos llamó la atención de Dev hacia la piscina. Al menos 50 personas se agruparon a su alrededor. La mayoría estaban de pie en parejas. "¿Qué está pasando? Carreras de natación?"

"No exactamente". Miró a Devlyn directamente a los ojos. "Ahora recuerda, Diabla, tienes que ser una buena deportista. Todo es por diversión”.

"Sí. Sí. Soy una buena deportista”. Ella corrió hacia la piscina y miró por encima de la cabeza de su madre en el mismo momento en que Lauren salía del agua, seguida de inmediato por Alex.

"Los ganadores de nuestro concurso de limbo bajo el agua!" -gritó alguien, y la multitud aplaudió y gritó su admiración.

Lauren apartó el agua de sus ojos. "Devlyn?"

"Soy yo". Ella miró a Alex, aturdida.

"Recuerda, eres un buena deportista, Dev", susurró Beth en el oído de la mujer de cabello oscuro.

"Uhh ..”. Una mirada, de un poco de pánico, prosiguió su camino a través de la cara de Lauren cuando dos asistentes a la fiesta, que habían estado sosteniendo una larga barra de madera, aparecieron en el agua detrás de ella. "Permíteme presentarte a mi amigo”.

Dev recordó al irlandés del Show de Gary Kramer. No había dicho nada malo de Lauren por lo que, precisamente, no podía odiarlo. Pero, tenía que tener abdominales perfectos? Y ese traje de baño que tenía, siquiera era legal?

Dev le estrechó la mano, tratando de no pensar en el hecho de que se trataba de alguien que conocía íntimamente a su prometida. Sin embargo, ella es mía ahora, imbécil. Y yo nunca le voy a dar la espalda. Y con ese pensamiento, su estado de ánimo repentinamente se iluminó. "Es un placer conocerte”.

"Igualmente". Cuando el hombre extendió la mano, Lauren tuvo que dar vuelta a su cuerpo. Su mano derecha estaba esposada con la mano derecha de él, haciendo que se orientaran en direcciones opuestas. Él sonrió. "Alex Doolen".

Dev ignorando su enganche, se centró en Lauren. "Están esposados juntos?" dijo con incredulidad, notando que Lauren, de repente, se veía muy incómoda. Lauren sonrió débilmente, luego con hipo. "Todos los equipos lo están".

Frank y Janet levantaron manos unidas, al igual que otras parejas. "No te preocupes. Hay un salvavidas que vigila”. Lauren señaló a un agente del Servicio Secreto que buceaba en el extremo de la piscina.

"Dev, no es tan malo. Es, pues..”. Beth hizo un gesto hacia el agente que vigilaba la piscina, bastante atento.

"Esposas?" Dev repitió, clavando una mirada enojada a Beth. "Y de quién fue la idea?" Entonces miró a su alrededor y reconoció que estaba la mitad de los invitados de su fiesta. La comprensión la golpeó en un 2x3 y su rostro se puso de un rojo brillante. "Traidores!"

La sala quedó en silencio. Incluso la banda dejó de tocar. Dev los dejó sufrir durante varios segundos. "David", gritó finalmente en voz alta. "Ven aquí".

David apareció a su lado en un instante. Sabía que su amiga tenía una racha y que rara vez la había visto celosa, pero no quería que las cosas se salieran en un espiral fuera de control. "Alex está aquí legalmente con una visa, Devlyn," le susurró con urgencia. "No lo va a deportar por ti".

Dev ignoró su comentario y se quitó los zapatos mientras agarraba su mano. Saltó a la piscina vestida con sus pantalones vaqueros y su camisa de algodón, tomando al hombre alto con ella, hizo un enorme chapoteo. Cuando ella emergió, con la mano de él aún sujeta, de un chisporroteo, un David muy asustado, miró a Beth.

“Espósennos y bajen la barra”. Ella sonrió a Lauren con satisfacción, quien tuvo una lenta y aliviada sonrisa de comprensión, desplegándose a través de su rostro. La mujer rubia musitó en silencio: "Te amo", y Dev luchó fuertemente para no derretirse en el acto. "Me niego a ser derrotada en mi propia casa".

La habitación entera se relajó, y el murmullo de las conversaciones comenzó de nuevo mientras Beth se echaba a correr para encontrar otro compañero. Ella sólo esperaba acordarse de las claves.

Dev se acercó a David y le susurró al oído. "¿Sabes tú cómo es el limbo?"

"¿Por qué crees que no tengo una pareja?"

"Uh oh”.
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Re: Primera dama, Blayne Cooper y T. Novan

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