PlanetaL, tu foro les
Lo más visto
Libros
Fanfictions y Relatos
Cine
Cortometrajes
Archivo TLW
Fan fictions TLW
Últimos temas
» Peliculas de tematica les
Noviembre 1st 2017, 10:27 pm por julia

» Una de esas chicas de Inma M. (descargar gratis)
Octubre 17th 2017, 1:19 pm por vivacia

» Sólo por un momento
Septiembre 3rd 2017, 2:07 pm por anita

» Un Nuevo Comienzo, Mayra
Septiembre 1st 2017, 8:38 pm por anita

» Fotos antiguas
Septiembre 1st 2017, 6:45 pm por anita

» Caretas de papel
Agosto 28th 2017, 9:38 am por E.M.A

» Libro No te veía por Jennifer Torices Gómez
Julio 21st 2017, 5:08 pm por Viren

» Alerta de huracán, Melissa Good
Abril 17th 2017, 8:54 pm por malena

» Cortos de temática lesbica
Abril 15th 2017, 12:21 pm por julia

Webs amigas


Ir a Revista MiraLes

Ir a AmbienteG

Visitas


Contador de visitas



Tormenta tropical, Melissa Good

Página 3 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 2nd 2012, 9:45 am

Un suave ruidillo atrajo su atención y giró la cabeza mientras Kerry se estiraba, moviéndose un poquito más cerca y moviendo también su agarre, sus dedos rozando la piel de Dar con una sensación maravillosa de calidez. Era muy agradable. Kerry sonreía, un poco sólo, en su sueño y Dar le devolvió la sonrisa, observando a la pequeña mujer con verdadero afecto. Entonces le sobrevino un bostezo y puso su portátil sobre la moqueta, apagó la televisión dejando a la habitación en una oscuridad rota tan sólo por la pequeña claridad que dejaban entrar las cortinas. Dar se cubrió con las sábanas y se relajó, consciente del calor corporal que súbitamente compartía bajo las mismas.

Consciente del cálido aroma de Kerry saturando sus sentidos mezclado con el olor del algodón limpio, aftersun y una pizca de albaricoque.

Decidió que le gustaba.

Kerry se dio cuenta soñolienta de la pálida luz del sol calentándola a través de sus párpados cerrados, y de la sensación de calma irradiada casi en su totalidad por el hombro en el que se encontraba acurrucada. Tomó aire y reconoció el olor de las sábanas de lana junto con un placentero y especiado olor que su cerebro amigablemente identificó como el perfume de Dar Roberts.

Su cuerpo estaba relajado, y uno de sus brazos rodeaba una superficie caliente y suave que se movía ligeramente, y fue consciente de un sentimiento de alegría que se acentuó a medida que se acurrucaba un poquito más cerca, sumergiéndose en la maravillosa sensación.

Otra inspiración. Entonces su soñolienta mente juntó Dar, su aroma y el hombro en el que se apoyaba, y casi se le sale el corazón por la boca en su intento de hacer llegar sangre a su cerebro.

Oh maldito sea todo lo del infierno no puedo creer lo que he hecho... contuvo la respiración y entreabrió un ojo, viendo suave y bronceada piel muy de cerca. Oh... dios mío.

La habitación estaba muy silenciosa, y cuidadosamente giró su globo ocular hacia arriba para observar el rostro de Dar.

Durmiendo profundamente.

Fiuu. Cuidadosamente Kerry se separó de su inesperado abrazo y se alejó, sintiendo un vago pero real sentimiento de pena al hacerlo. Alzó ligeramente la cabeza para comprobar la hora, aliviada de que tan sólo eran las 7:30. Rodeó la almohada con un brazo, y ahora, segura en su lado de la cama, se tomó la oportunidad de estudiar a su dormida jefa. Maldición, he tenido suerte... ¿y si se hubiera despertado?. Jesús, Kerry... recuerda que trabajas para ella, ¿vale?. Se supone que esto son negocios.

Pero su cuerpo deseaba volver a acurrucarse, deseando el contacto con Dar de tal manera que le costaba respirar. La había hecho sentir tan bien... suspiró y se dio la vuelta. Vamos, muévete... ve y haz algo productivo como pedir el desayuno y revisar el correo. Estúpido enamoramiento.

Se levantó y salió de la habitación, dirigiéndose al teléfono de su propia habitación y llamando al servicio de habitaciones. Entonces recordó que supuestamente tenía que llamar a Colleen, y comprobó la hora. Seguro que la pillo... marcó el número y esperó. "¿Col?".
"¿Ker? Oh... maldición, de nuevo me dormí ayer... ¿llamaste?".

"Era muy tarde... tuve un mal encuentro con mis padres, y luego estuvimos viendo las noticias... y me dormí yo también". Le dijo Kerry. "Pero alguna de esta gente sobrevivió... lo vi".

"Alrededor del cincuenta por ciento... si...". Colleen bostezó. "¿Vuelves hoy a casa?".

"Eso creo... si... tenemos una reunión a las 10, y dijeron que anunciarían quien ganará la oferta... no hay ninguna razón que nos haga quedar por más tiempo por aquí".

"¿Qué tal es? ¿Aburrido?". Preguntó la pelirroja.

Kerry se permitió un dulce recordatorio de un paseo, y luego suspiró. "No... no es aburrido... tuvimos esas reuniones, y una especie de enfrentamiento entre nuestro equipo de contabilidad y el equipo de contabilidad de IBM... fue algo salvaje... entonces tuvimos que um... evaluar ciertas cosas anoche así que....".

"Cariño, eso suena igual de aburrido que las penas de mi tía Mary... conseguiste al final ese Pluto que querías".

Kerry sonrió secamente. "Bueno, para ser totalmente honesta contigo... si... porque ayer me pasé casi todo el día en Epcot Center".

Puro silencio. "Ooo... pequeña apestosa... todo reuniones de negocios, ¿eh?". Rió Colleen. "¿Te zafaste... o la mujer dragón no te necesitaba?".

"Um... no... ella también fue". Le dijo Kerry. "Las reuniones acabaron pronto ayer, y no teníamos que empezar de nuevo hasta hoy con lo que.... no había mucho que pudiéramos hacer excepto un poco de turismo".

"Eww... te quedaste atrapada y tuviste que pasear por Epcot Center con la mujer robótica del infierno?". Colleen hizo un ruidillo de simpatía. "Pobrecita".

"Sobreviví". Kerry dudó entre protestar o no por la caracterización que había hecho de Dar, entonces se figuró que tendría suficiente tiempo para ello al llegar a casa. "De todas formas... todo está en orden, tengo mi Pluto, y volveremos esta noche".

"¿Tus padres están tan mal?". Preguntó Colleen, conociéndola.

Kerry estuvo callada por un tiempo y luego exhaló. "Si".

"Dulce Jesús... Ker... lamento que tuvieras que pasar por eso tu sola... estuve pensando en ti".

"No pasa nada... de alguna manera Dar se figuró lo que pasaba y me golpeó la espalda y todo eso". Le aseguró Kerry. "Escucha... he de irme y prepararme para esta reunión... ¿hablamos esta noche?".

"Vale... nos vemos entonces, chiquita". Colleen colgó, y Kerry hizo lo mismo, pero se quedó sentada sobre su cama sin deshacer por un largo tiempo, pensando profundamente.

Otra vez ese estúpido sueño. Dar se separó de él, despertándose para ver el sol entrando en la habitación y encontrarse sola en la cama. Sin embargo el sentimiento de pérdida y desacuerdo era casi palpable, y se giró acurrucándose y abrazando la almohada hasta que se pudo controlar y el sentimiento desaparecía.

Había sido tan jodidamente real esta vez... una pequeña cabina en alguna parte, debía ser por el norte porque una diminuta brisa fría la recorría, y había estado simplemente acurrucada en el amanecer, sus brazos rodeando a otro cuerpo durmiente. Recordó haber sentido cierta felicidad y una pequeña pizca de expectación, como si estuviera esperando que comenzara el día por alguna razón.

Cerró los ojos y se dejó sentir el dolor momentáneamente, el cual terminó cuando una suave y preocupada voz rompió el silencio.

"¿Dar?". La moqueta sofocó el sonido de los pies desnudos de Kerry mientras ésta se acercaba y se sentaba en el borde de la cama, apoyando una mano sobre el hombro de la mujer mayor. "¿Te encuentras bien?".

El dolor cesó y Dar asintió, abriendo los ojos y dedicándole a la rubia mujer una mueca. "Demasiado de beber anoche creo".
"Ahh... ". Kerry le devolvió la sonrisa y agitó en el aire su otra mano. "Yo también tengo un pequeño dolor de cabeza... supuse que un poco de desayuno ayudaría. Ya lo he pedido... y estoy bajando cosas de la red".

"Bien". Dar se frotó el rostro con una mano y bostezó. "¿Qué hora es?.... ah... vale... tenemos un poco de tiempo... en ese caso, he de tomar una larga y placentera ducha". Se volteó sobre la espalda y se estiró, arqueando la espalda para desapelmazarla. "No estoy acostumbrada a estos malditos somieres...". Le dedicó a Kerry una mirada circunspecta. "Echo de menos mi cama de agua".

Los dedos de Kerry deseaban ponerse a trabajar en esos músculos, fácilmente visibles a través de la camiseta de algodón de Dar, pero contó hasta diez y se controló. "¿Realmente esas camas son confortables?". Se levantó, alejándose del cálido cuerpo de su jefa y dirigiéndose a la ventana, mirando hacia fuera.

"Oh si". Le aseguró Dar, sentándose y empezando a salir de la cama. Miró su camiseta y se detuvo en seco sentándose de nuevo, mirando su propio hombro con desconcierto.

Alzando con curiosidad la mano y separando varios cabellos rubios atrapados en la tela de la camiseta. Los miró, haciendo girar el suave cabello entre sus dedos para después mirar a Kerry, la cual seguía mirando por la ventana con gran interés. "¿Dormiste bien?". Preguntó con curiosidad.

"Si... si, lo hice... um... no llevo despierta tanto tiempo, tan sólo un par de minutos, en serio... he dormido bien... um... ¿y tu?". Kerry encontró los pequeños botes que navegaban por el lago fascinantes.

"Como un bebé". La morena mujer sintió como una sonrisa asomaba a sus labios. "Tu... um.. ¿siempre te acurrucas así por la noche?". Puso las cartas sobre la mesa y aguantó la respiración, esperando la respuesta de Kerry. La repentina contracción de la mandíbula de la rubia mujer así como el envaramiento de su espalda fueron su respuesta. Dar juraría que pudo ver la frase 'oh mierda' formarse en los labios de Kerry, antes de que la joven mujer respondiese.

"Lo siento... es un hábito estúpido... tengo este enorme peluche de oso panda, y yo um... ". Kerry sintió como parloteaba y sabía que se estaba poniendo roja como un tomate.

"Ey". Cortó Dar el chorro de palabras. "Relájate... no me incomodó en lo más mínimo". Rió, aliviando el ambiente para sacar a Kerry de su obvio malestar. "Yo también lo hago.. tengo dos grandes almohadas en casa... siempre estoy abrazándolas... es algo natural".

Kerry no contestó enseguida. Entonces inhaló, moviendo los hombros, y exhaló antes de darse la vuelta. "Bueno... me alegra que me entiendas... um... ¿Así qué me ibas a poner al día con ese plan tuyo? Quiero decir... si Mark lo conseguía... que supongo que lo hizo porque llamó, y...".

"Kerry". La voz de Dar paró su nerviosa cháchara. "Ven aquí". Esperó mientras la pequeña mujer se acercó de forma dubitativa, y palmeó la superficie de la cama. "Siéntate".

"Um...". Kerry se sentó incómoda en el borde del somier, y clavó la mirada en sus rodillas, horriblemente avergonzada.

"Escúchame, ¿si?. Somos amigas, ¿verdad?". Preguntó gentilmente Dar.

Ojos verdes llenos de vergüenza la miraron. "Eres mi jefa". Replicó suavemente Kerry, como si eso lo explicase todo.

"Tan sólo olvídate de eso por un minuto". Dar contrajo las cejas. "No te conozco desde hace mucho, ni tú a mí tampoco... pero creo que es justo decir que nos llevamos bastante bien, ¿verdad?".

Kerry asintió. "Si".

"Vale... bueno, eso es bueno...". Dar buscó las palabras adecuadas. "Porque realmente aprecio tener a alguien cerca a quien poder considerar una amiga, y me alegro de que hayamos tenido la oportunidad de conocernos la una a la otra".

La rubia mujer se relajó un poco. "Yo también".

Dar pensó sus siguientes palabras, sabiendo que se acercaba al borde de una línea. "No quiero que te sientas... um.. incómoda... respecto al hecho de que seamos amigas, y que tu... quiero decir, que nos gustemos". Miró fijamente la moqueta, entonces alzó de nuevo la mirada hacia Kerry. "¿Entiendes lo que estoy diciendo?".

Kerry lo consideró por un momento. "Si". Exhaló finalmente. "Lo entiendo... es que es tan extraño".

"¿Por que trabajamos juntas?". Inquirió Dar al azar.

"Porque yo trabajo para ti". La corrigió gentilmente Kerry. "Yo no... simplemente me parece muy raro".

"Mm". Musitó Dar. "¿Te molesta?". Preguntó de forma vacilante. "Yo... quiero decir...". Levantó una mano y la dejó caer. "¿Que nos hayamos hecho amigas tan rápido?".

"No". Finalmente eso consiguió arrancar de la joven mujer una minúscula y aliviada sonrisa. "Simplemente no quería que pensaras que estaba intentando... conseguir algo de ti o... que yo..".

"¿Aprovecharte del jefe?". Inquirió Dar a la ligera. "Nunca lo consideré ni por un momento... no eres de ese tipo... y créeme, los conozco".

Una vacilante sonrisa. "Tu opinión me importa... aprecio que digas eso".

Dar curvó los labios. "Así que puedes relajarte... ¿de acuerdo?". Palmeó a la rubia mujer en la rodilla. "Además, das estupendos abrazos... no quiero perderme uno simplemente porque estés preocupada sobre lo que pensaría de ti".

Kerry emitió un enorme suspiro de alivio. "Guau... escuchar eso ayuda... porque tengo este hábito de tocar a la gente que me agrada sin pensarlo... no sabía si eso te estaba molestando... ni siquiera me había dado cuenta que lo hacía hasta ayer por la noche".

Ah... aclarando el aire. "Bueno...". Dar se frotó la mandíbula. "Lo gracioso de todo esto... absolutamente odio que la gente me toque". Hizo una pausa. "Como regla general... y la gente que ocupa mi espacio vital me desespera". Otra pausa. "Como regla general".
"Uh". Kerry se mordió el labio.

Dar se encogió de hombros. "Toda regla tiene una excepción, o eso me han dicho, y supongo que tú lo eres... no, no me molesta en absoluto por alguna extraña razón". Le dirigió a la rubia mujer una mirada de circunstancia. "Eso si que fue una sorpresa".

"Oh". Las rubias cejas se juntaron. "¿Sorpresa buena o mala?". Kerry sintió como le volvía la compostura, y se dio cuenta que las cosas iban realmente bien aquí. Dar no estaba enojada sobre... lo sucedido... en absoluto.

De repente ojos azul pálido y serios capturaron los suyos. "Una sorpresa realmente buena Kerry... ha pasado mucho tiempo desde que me sentía tan bien con alguien... yo no... hago amistades fácilmente".

Kerry sintió como se ahogaba en esa intensa mirada, y alzó la mano en pura acción refleja entrecruzando sus dedos entre los de Dar como si fuera la cosa más natural del mundo. "Me alegro". Replicó simplemente, dando un apretón a la mano. Se miraron a los ojos, y la rubia mujer notó como el corazón empezaba a latirle a mayor velocidad.

avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 3rd 2012, 12:21 am

Un golpe en la puerta rompió el trance y Dar bajó los ojos, una pequeña sonrisa le adornaba la boca. Bien... empecemos el día... tenemos tiempo de sobra después para discutir esto. "Será el desayuno, supongo".

"Sip". Kerry le soltó la mano y se levantó, recorriendo con los dedos su pelo según llegaba a la puerta y observaba por la mirilla. "Espero que tengas hambre... creo que he pedido demasiado".

Dientes blancos relucieron en una mueca. "Me muero del hambre". Se levantó y miró la hora. 8:30. "Comamos y luego nos vamos... te contaré el plan mientras desayunamos".

La acristalada sala de conferencias le pareció más cálida a Kerry, según entraba en ella tras la alta forma de Dar y cerraba la puerta a su paso. Una gran pantalla de presentaciones LCD había sido añadida a la pared más lejana, y el equipo de IBM parecía, más que nada, satisfecho de sí mismo. Puso su portátil y una carpeta al lado de John, entonces se sentó, dedicándole una sonrisa de seguridad. "Hola".

"Hola". Él se le acercó. "¿Conseguiste la propuesta?".

Asintió y palmeó la carpeta, viendo como Dar se paseaba hasta la primera silla cercana al cabezal de la mesa y se sentaba.

"Estuvieron trabajando toda la noche... consiguieron también esa presentación experta completa para ahora... estoy un poco preocupado". El líder del equipo de cuentas susurró. "¿Que tenemos a parte de lo que hay en el papel?".

"Shh". Kerry inclinó la cabeza hacia la lejana puerta, donde Michelle y su comitiva estaban entrando. "Dar tiene algo planeado". Ojeó a la ejecutiva de Disney, sorprendida cuando la mujer recorrió la habitación con la mirada y clavó sus ojos durante un largo momento en el rostro de Kerry antes de terminar el repaso. Debe ser mi quemadura, realizó lamentablemente. Oh bueno... dirigió una rápida mirada al rostro de Dar, realizando que la morena mujer no mostraba el mismo color rosado que ella.

"Bueno". Michelle dejó sobre la mesa una carpeta de piel y la golpeó con sus inmaculadas uñas pintadas. "Gracias a todos por ser puntuales": Miró primero a Jerry, luego a Dar la cual se había quitado la chaqueta y estaba sentada de forma casual apoyando el peso sobre los codos. Había escogido vestir una camiseta de algodón de cuello alto sin mangas de color blanco, y se la veía fresca y cómoda, en contraste directo con los hombres, con sus cerrados cuellos y corbatas apretadas. "Es una pena que estuvieras... ocupada... anoche, Dar... Jerry y yo mantuvimos una agradable conversación". Los ojos de Michelle eran duros y dejó que una pasajera y fina sonrisa dibujara sus labios.

Dar ni siquiera pestañeó. Simplemente devolvió la sonrisa con una suya propia. "Espero que te lo hayas pasado tan bien como yo entonces... siento habérmelo perdido". De repente se alegró de haber rechazado a la pequeña mujer... era obvio que disfrutaba los zarpados del proceso de ofertas, y Dar sintió una queda satisfacción de no haber caído en eso. Por supuesto, también significaba que había tirado la toalla con lo que había perdido la cuenta.

Odiaba perder. No ocurría a menudo, y si perdía esta sabiendo que podía haberlo obtenido iba a doler, en más de un sentido.
"Bueno... empecemos". Obviamente Michelle decidió que no iba a sacar nada en claro de Dar, con lo que se sentó. "¿Supongo que tenemos presentaciones de los dos equipos?".

Jerry se reclinó hacia atrás y entrelazó los dedos sobre su estómago. "Señoritas primero". Sonrió dulcemente a Dar.

Ella se encogió de hombros y le dedicó una mirada divertida. "De acuerdo... si insistes... empieza".

En contra de su voluntad Michelle se mordió el interior del labio y miró hacia abajo, después se aclaró la garganta. "Jerry, empieza tu así no estaremos aquí todo el día".

Su cara enrojeció pero accedió, sacando sus materiales y sumergiéndose en su presentación, usando la pantalla para ilustrar como reajustarían el network y pondrían los servidores en su lugar. Era interesante, y Dar reflexionó que realmente él sabía lo que hacía. Duró cuarenta y cinco minutos sin embargo, y pilló a Michelle mirando el reloj antes de que terminase, y asintió quedamente para sí misma. Una sólida y buena representación, merecedora de la reputación de su empresa y probablemente una oferta muy competitiva. Jerry quería esto... tan sólo la publicidad merecería rebajar el precio.

"Bueno, gracias". Michelle le asintió cuando hubo acabado. "Fue muy comprensible". Hizo una pausa, entonces se giró y miró a Dar alzando una pelirroja ceja interrogadoramente.

Dar siguió sentada y se reclinó hacia atrás, apoyando su peso sobre los reposabrazos. "¿Kerry?". Indicó a la joven mujer a que procediera con un movimiento de la cabeza. Eso era una sorpresa... incluso su propia gente esperaba que ella hiciera la presentación... ciertamente, Michelle lo esperaba.

Kerry inhaló aire y se levantó, recogiendo su portátil del suelo y colocándoselo bajo el brazo según se dirigía al frente de la habitación. Eficientemente desconectó la pantalla y la conectó a su puerto de vídeo, entonces encendió el ordenador y solicitó una conexión celular con su network. Alzó la mirada según se hacia la conexión. "Este era un escenario interesante para conseguirle una solución". Comentó. "Por que en orden para un sistema interactivo de trabajo, has de hacerlo fácil de manejar y complejo en su diseño, todo en uno". Hizo aparecer un diagrama de network, acomodando contadores y disminuyendo el enfoque. "Estos son sus datos actuales de comunicación en network". Hizo que los monitores empezaran a funcionar. "Como pueden ver, su utilización actual llega hacia estrechamientos aquí, y aquí... debido principalmente a requerimientos de longitud de onda, especialmente con los link de vídeo".

Dar observó el rostro de Michelle según la pequeña mujer se inclinaba hacia delante para observar los datos con interés.

"Con lo que... para abrir la línea, pondremos circuitos aquí, y aquí...". Kerry abrió otra pantalla y tecleó varios comandos rápidamente, lo que hizo que de repente los monitores saltaran y se agitaran. "Como eso".

Michelle alzó las cejas. "¿Lo acabas de... hacer?".

"Mmhmm". Asintió Kerry con una gentil sonrisa. "¿Ve como eso expande los estrechamientos? Adquiere mejor conexión". Abrió otra pantalla, esta vez se trataba de un link actual a su sistema de reservas. "Hemos analizado la aplicación que estaban usando también... provee de gran cantidad de información pero es lenta, y está muy sobrecargada, haciendo que los usuarios tengan que dar un gran rodeo antes de llegar a donde desean". Pinchó de nuevo. "Nuestra división de diseño web ha sugerido este reemplazo... pueden ver que se trata de una representación tridimensional de uno de sus parques, y para ir dónde se desea se usa la tecnología táctil, como esta...". Pinchó con su ratón y la escena cambió de nuevo para mostrar el castillo de Magic Kingdom".

"Bueno". Murmuró Michelle.

"Um.. no..". Kerry pinchó de nuevo en las puertas dibujadas gráficamente. "Esto es bueno". Las puertas se abrieron y apareció un menú de opciones. "Para ver los menús... van aquí". Lo mostró. "Entonces, si desean hacer una reserva van aquí".

La imagen fue reemplazada con una foto a vista de pájaro del restaurante, completa con las mesas. "Se puede elegir la hora... y mostrará cuales de las mesas están libres...". Pinchó y apareció una pequeña pantalla. "Teclea su nombre dentro, y ya está". La mesa estaba ahora marcada con el nombre de Mickey Mouse.
La habitación por completo estaba enfocada en Kerry, y miró más allá de ellos a un par de cálidos y brillantes ojos azules, uno de los cuales fue guiñado. "Pero esta es una buena adición...". Siguió adelante, aceptando la reserva. "Les da la opción de dejar un número de contacto, aquí... con lo que se le puede recordar su reserva, de manera que el personal del restaurante puedan atenderle si se produce algún cambio". Tecleó un número y pinchó en aceptar, entonces esperó expectante. Segundos después, un suave timbrazo sonó al otro lado de la habitación, entonces Dar alzó su busca y lo apagó.

"Es... increíble". Michelle se apoyó en el respaldo de su silla. "Pero de que tipo de problemas de longitud de onda estamos hablando? Ese programa debe ser enorme".

Kerry se encontró con su mirada y sonrió ligeramente. "¿Quiere saberlo?". Inquirió. "Lo hemos instalado sobre dos de nuestros servidores Alpha, y hemos escrito un programa test de estrés...". Pinchó, mostrando un analizador de network en una de las esquinas de la pantalla, y empezó el programa con una sesión diferente. "¿Ve?. No es tan grande como parece... ya que hemos metido en cache las pantallas tales como los mapas de localización... y así acortamos el tráfico de vídeo. Tan sólo ha de hablar con una persona encargada de las reservas si no consigue algo, o desea hacer arreglos específicos. Hay parámetros que puede especificar, como la cantidad de gente en una fiesta... de manera que nadie lo ponga en una fiesta para treinta o algo por el estilo".

Dejó de hablar y los observó. "¿Alguna pregunta?". Kerry rodeó la habitación con la vista, entonces posó la mirada sobre Michelle. "Hemos bajado los mapas de PDF de vuestra web, y los hemos referenciado a la ubicación de la base de datos que está ahí también, entonces hemos hecho pasar todo a través de un modelador D adjunto al final de un archivo de datos que guarda toda la información". Hizo una pausa. "Más allá de eso, era prácticamente adaptarlo a su estilo de negocios, el cual Dar y yo tuvimos la oportunidad de evaluar los pasados dos días".

Dar alzó una ceja al máximo. Eso... era impresionante y repentino... de alguna manera Kerry se había dado cuenta de que Michelle estaba molesta con ella por pasar la noche paseando por el parque en vez de cenar con ella, y había tornado un motivo puramente personal en uno completamente dedicado a los negocios. Agradable. Muy agradable. Captó la mirada de la joven mujer y sonrió apreciativamente, notando el leve rubor que cubría las mejillas de Kerry al hacerlo.

"No... yo...". Michelle se giró hacia Dar, con una incrédula agitación de la cabeza. "¿Puedo hablar un momento contigo en privado?".

Te tengo. "Claro". Replicó amablemente Dar al levantarse, y motivar a la pequeña mujer para que la precediese. Atravesaron la puerta al otro lado de la estancia, entrando en una antecámara con pequeños helechos y una cristalera de cristales ahumados que daba al exterior.

La pelirroja se giró para encararla. "No me lo esperaba".

Dar sonrió. "Te dije que hacía que las cosas sucedan... los diagramas y paneles están bien, pero pensé que querrías ver el resultado final, no promesas".

Un lento asentimiento. "Así que... ¿te lo pasaste bien anoche?". Los ojos de la mujer la acariciaron lentamente.

"Apuesto que más de lo que tú lo hiciste". Rió Dar. "Ya he cenado con Jerry".

Michelle trató de retirar la sonrisa de su cara sin mucho éxito. "No tiene nada bueno que decir sobre ti, déjame decirte". Miró a la alta mujer. "Me pasé toda la noche escuchando como me echarías todo a perder".

Dar simplemente sonrió. "No es mi estilo". Estuvo en desacuerdo. "La liamos algunas veces, como le ocurre alguna vez a todo el mundo, pero no vamos en busca de víctimas". Entonces dejó que sus ojos vagaran, dejando aparecer una pequeña parte de su admitido ser seductivo. "Pero no creo que seas del tipo víctima de todas formas".

Michelle parpadeó, entonces dio un paso atrás y cruzó los brazos. "Tomaré eso como un cumplido... fue una buena presentación... tu pequeña protegida conoce su materia". Una mirada cínica apareció en su mirada. "Y yo que pensaba que era un poco de pelusilla que habías traído contigo".

"Kerry no es un poco de nada". Replicó Dar, más duro de lo que intentaba.
Los labios de la pequeña mujer se tensaron, y luego rió suavemente. "Ah... así que tienes ese raro lado blando... bueno, no quería ofender a nadie, Dar... me gusta la idea de que defiendas a tu gente". Suspiró. "Es tan raro a nuestro nivel... he visto más veces cuando un subordinado es prácticamente para echarle la culpa que otra cosa... pero no creo que tu seas de ese tipo".

"No". Replicó honestamente Dar.

"Y no creo que tu seas el tipo de persona que miente sin ningún motivo... así que... ¿realmente estabas investigando el área anoche?". Michelle la miró con media sonrisa en el rostro.

"Estaba manteniendo una promesa". Contestó quedamente Dar.

La pequeña mujer se reclinó contra pared lateral y cruzó los brazos. "Interesante... ¿y eso era más importante para ti que asegurar esta oferta?".

Dar dio un paso al frente, estirándose en toda su altura y taladrando a Michelle con sus ojos azul pálido. "Si así es como basas tus decisiones en los negocios... entonces no lamentaré perderla". Dijo quedamente. "¿Hemos acabado?".

Sin una palabra más Michelle hizo gestos hacia la puerta y entraron de nuevo a la sala de reuniones, donde Kerry había desconectado su ordenador y había retomado su asiento junto a John.

"Perdonadme un momento". Michelle recogió ambas propuestas y abandonó la habitación. Esta vez los sabuesos se quedaron atrás, mirando a todos con ojos de sospecha.

Dar se sentó junto a Kerry apoyando los codos en los reposabrazos de la silla y juntando los dedos ante su cara. Podía sentir todos las miradas centradas en ella, y era un reto mantener el rostro calmado y relajado.

Creo que he echado esta a perder. Se admitió a sí misma quedamente. Si iba a jugar su juego, debería haberlo hecho todo el tiempo y no retirarme. Maldición... creo que necesito algo más que unas estúpidas vacaciones... necesito aclararme las ideas y recordar cual demonios es mi trabajo. Cierta oscuridad se asentó en ella. No perder el tiempo paseando por un estúpido parque, jugueteando.

La puerta se abrió de nuevo y Michelle volvió a entrar, con una mirada de concentración en su rostro. Miró a las dos propuestas aun en su mano por un momento, luego inhaló y le dio una a Jerry. "Gracias por tu tiempo". Le dio la otra a Dar. "Estaré en contacto". Tras esto simplemente se fue, llevándose a sus sabuesos con ella.

Mickey Mouse les sonrió desde el reloj de la pared, sus dedos marcando la hora, el duro sonido de tic tac resonando en la todavía asombrada sala por lo que pareció como un instante interminable. Entonces Dar se recompuso y se levantó, recogiendo el contrato y alcanzándoselo a John. "Aquí tienes". Posó la mano en el hombro de Kerry. "Vamos... tenemos que coger un avión".

Kerry se levantó y la siguió veloz fuera de la habitación, a través del pasillo y hasta el ascensor el cual rápidamente cerró sus puertas tras ellas, bloqueando la vista de las paredes acristaladas de la sala de conferencias.

Dar se reclinó sobre la pared y entrecruzó los brazos, dedicándole a Kerry un gesto de alegre triunfo. En silencio, la mujer rubia cerró el puño y gesticuló. "¡Si!".

Dar sacó la punta de la lengua como respuesta, entonces eliminó de su rostro la alegría al abrirse las puertas permitiéndolas salir a la planta baja.

No se relajaron hasta llegar al coche de alquiler, saliendo del aparcamiento y dirigiéndose al aeropuerto. "Fue... increíble". Dijo Kerry efusivamente. "Dar, de seguro pensé que después de esos desagradables comentarios... nunca pensé que nos escogería".

La ejecutiva agitó la cabeza lentamente. "Para ser honesta, yo tampoco... pensé que realmente lo había echado a perder". Sacó su teléfono móvil y marco un número de memoria. "¿Beatriz? ¿Esta ahí?".

"¿Lo pensaste?". Kerry parecía confundida. "Guau... creo que lo manejaste genial...". Objetó. "Eras de lejos la mejor y más preparada persona de toda la sala... ni siquiera reaccionaste cuando te dio el paquete... es como si lo hubieses esperado todo el tiempo".
"Jah...". Rió Dar, cubriendo el teléfono con los dedos. "Una buena actuación". Hizo un gesto de prácticamente casquivano alivio, entonces inhaló. "¿Les?". Una pausa. "Trato hecho". Se alejó el teléfono de la oreja al salir de él varios sonidos de celebración y alboroto, riendo mientras esperaba que el estallido se calmase. "Si... hace unos quince minutos... no, voy de camino al aeropuerto... John tiene los detalles".

"Dar, eres una diosa". Sonó entrecortada la voz de Les por la conexión. "Te voy a mandar algo por esto, y por los mismos infiernos más te vale no rechazarlo, o iré personalmente para asegurarme que no lo hagas, ¿entiendes?".

"No fui sólo yo, Les...". Objetó Dar. "El equipo de web, Mark, la gente de documentación... y especialmente mi ayudante Kerry que tuvo una parte importante en la propuesta". Captó un sonrojo por el rabillo del ojo, y palmeó juguetonamente la oreja de la rubia mujer.

"Tu encárgate de ellos... yo me voy a encargar de ti". Replicó la alegre voz. "Te dejo... tengo a John en la otra línea, probablemente necesitando un cambio de pantalones. Adiós Dar... que Dios te bendiga".

La morena mujer plegó el teléfono y lo enganchó a su cinturón, finalmente suspiró. Había tenido suerte, cierto. Gran oportunidad... Michelle tomó su decisión basándose en razones de negocios, aunque Dar sospechaba que había sido por muy poco margen. También sospechaba que no sería lo último que escuchara de la Sra. Graver. Pero por ahora estaba hecho, y ella se encaminaba a casa. "Espero que no me mande caviar otra vez". Bromeó secamente.

"Fue muy generoso de tu parte decir que todos habíamos participado". Comentó Kerry con una sonrisa. "Me alegro que todo haya funcionado".

Dar puso una mueca. "Yo también". Le confesó, y dejó atrás en su camino una elaborada torre. "Ahí están los estudios de la MGM...".

"Ooo...". Kerry la observó. "La próxima vez... quería ver la Torre del Terror".

La morena mujer comprobó la hora, miró al parque, luego a Kerry con la nariz pegada al cristal, y lo consideró. "Bueno...". Se colocó en el carril de la izquierda y esperó a que disminuyera el tráfico. "Hay vuelos más tarde".

Kerry miró sobre su hombro, sorprendida. "Dar... no tienes que...". Vio el brillo en esos azules ojos y se calló. "¿Me prometes una cosa?".

Dar parpadeó, y completó el giro para entrar en el área de aparcamiento. "Um... si, claro".

"¿Me prometes que volverás aquí cuando tengas más tiempo?". La coaccionó Kerry.
avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 4th 2012, 12:03 am

Una pausa. "De acuerdo". Ojos azules miraron a los suyos. "Lo prometo... ahora, vamos... coge tus pantalones cortos... cambiémonos y divirtámonos un poco".

Estaba oscuro, siendo las luces de la pista la única iluminación cuando finalmente aterrizarían de su corto viaje de vuelta a Miami. Kerry se acurrucó más dentro de su cazadora de cuero, ahogando un bostezo según se apartaba con cuidado la camiseta de detrás del cuello. "Jesús... incluso con la crema solar me he quemado". La rubia mujer se estiró para finalmente relajarse. "Ugh".

"Aww". Dar se reclinó hacia atrás, cruzando las manos sobre su estómago. "¿Te he agotado?". Ojos azules brillaron con malicia. "Quizás no deberías machacarte tanto".

Kerry la miró. "Me estas tomando el pelo, ¿verdad?". Preguntó, sofocando una mueca. "Si, lo has hecho, todo sea dicho... estoy exhausta, y acabo de recordar que tengo que ir a eso del día del voluntariado mañana".

Dar cerró los ojos. "Te llevaré algo de zumo de zanahoria".

Un corto silencio. Kerry la miró. "¿Vas a estar allí?". Preguntó, curiosa. "No sabía...".

La alta mujer se encogió de hombros como si nada. "Va rotando... cada uno de los ejecutivos senior ha de hacerlo cada año... y resulta que este año es el mío". Apareció un ojo azul. "¿Te parece bien?".

"Bueno... si... por supuesto...". Sentenció Kerry. "De hecho... me parece genial... un puñado de los de Associated van a estar también... me gustaría que...". Hizo una pausa, vacilante.

"¿Que vieran que no soy tan mala como ellos creen?". Inquirió Dar, con una ligera mueca.

La rubia mujer se sonrojó ligeramente y giró la cabeza. "Algo así, si".

"Ah... Kerry... creo que es demasiado tarde para salvar mi reputación...". Dar cruzó los brazos sobre el pecho. "Pero aprecio la buena intención".

"Cuando quieras". Murmuró Kerry, sorprendida de como le agradaba oír pronunciar su nombre por los labios de Dar. La mujer mayor ponía un suave y casi imperceptible ronroneo a las erres que le recordaba al sonido de un gatito, y esperaba poder escucharlo más veces.

Descubrió también que le gustaba la idea de la presencia de Dar en el evento de mañana. A pesar de sus palabras, deseaba demostrar a sus ex compañeros de trabajo que la persona a la que se referían como *El Chupacabra* no era ni de lejos tan horrible como pensaban. Especialmente Susan, su anterior líder de programación, ya que se había tomado su tiempo en llamar a Kerry más de una vez para asegurarse de que 'seguía viva' y comentarle rumores que había escuchado de su nueva jefa.

"Cuídate Ker...". La había advertido Susan. "Escuché que una vez despidió a alguien porque no le gustaba lo que llevaba puesto ese día".

Hmm. "Ey, ¿Dar?".

"¿Huh?". La miró la morena mujer, tomando pequeños sorbos de una taza de chocolate con leche que había cogido del dispensador.

"¿Alguna vez has despedido a alguien porque no te gustaba lo que llevaba puesto?". Inquirió con curiosidad Kerry.

Dar consideró la pregunta. "Una vez, si". Admitió, viendo como Kerry abría de par en par los ojos. "Un hombre llamado Lawrence Matthews... era un representante de contabilidad de Luz y Energía de Florida".

"¿Qu... que llevaba que era tan malo?". Borbotó la rubia mujer. "Dar, ¡no puedo creer que hicieras eso!".

Los azules ojos se oscurecieron imperceptiblemente. "No llevaba nada de ropa, Kerry... se enfadó, y se desnudó en la empresa de un cliente, y se dirigió a la oficina de la presidenta para ofrecerle sus partes privadas".

La mandíbula de Kerry se desencajó. "Oh... bueno, Jesús, Dar... eso no cuenta... ¡por supuesto que le despediste!". Dijo rápidamente. "¡Yo también lo hubiera hecho!".

Dar asintió lentamente. "De acuerdo... bueno, para sacarlos del paso, no, nunca me he acostado con Les, nunca he despedido a nadie por no cepillarse los dientes, no le pido a mi secretaria que solicite escoltas para mí, y no me emborracho cada noche".

Kerry alzó las cejas. "Ya sabía todo eso". Sentenció.

"Sí... pero he pegado a un corporativo de VP, he disuelto compañías enteras para cuadrar números, y me he acostado con gente para conseguir nuevas cuentas". La voz de Dar era queda y calmada. Tiempo justo para quitar algo de brillo a esa imagen que te has hecho de mí, chiquilla. "Soy una bastarda y lo sé, Kerry".

Ojos verdes como el mar la estudiaron por largo tiempo, a la vez que el ruido de los motores bloqueaba el sonido a su alrededor. "Lo siento... pero ahora no puedo mirarte y pensar eso de ti".

Dar exhaló lentamente. "Eso podría ser peligroso para ti, amiga mía".

De repente Kerry sonrió, sus ojos brillando con fuego competitivo. "También podría ser peligroso para ti". Advirtió, alzando la barbilla. "Estar conmigo podría ser fatal para tu reputación, ya sabes". Se reclinó sobre el reposabrazos que separaba sus asientos y alzó las cejas en acción de retar.

Dar se reclinó sobre su parte del reposabrazos, hasta que sus narices no distaban entre sí más que unas pulgadas. Ojos verdes y azules se miraron, tan cerca que Kerry podía sentir la respiración de Dar agitando el cabello de su cara así como la contracción de los pequeños músculos de su cara para evitar una sonrisa. "¿Eso crees?". Dijo por lo bajo la mujer morena.

"Oh sí". Replicó Kerry, descubriendo la fuerza que podía sentir entre ellas. "Te voy a volver... agradable". Dijo, cerrando los ojos amenazadoramente.

La mueca luchó por salir a la superficie y Dar rió, agitando la cabeza de lado a lado cuidadosamente. Entonces se reclinó un poco más, y tocó la frente de Kerry con la suya, de manera que la pequeña mujer tuviera que ponerse bizca para mantenerla enfocada. "Esperanzas irreales, Kerry".

Era taaaan difícil no darle sencillamente un... oh Jesús, finalmente Kerry bajó la mirada y se apartó, antes de poder ponerse en vergüenza. Estaba sonrojándose, y lo sabía. Se tomó un momento para recomponerse, para luego mirar a la calmada y expectante Dar. "No para mis ojos". Su voz era seria.

Ahora era Dar quien bajaba la vista, y un mechón del oscuro cabello cayó al hacerlo, oscureciendo su rostro. Kerry tuvo que contenerse antes de ponerlo en su sitio, esperando sentir la suave textura sobre su piel.

Una lenta exhalación. "Bueno". Dar alzó la cabeza y le dedicó a la rubia mujer una divertida y gallarda mueca. "Supongo que tendremos que esperar para ver si lo consigues". Guiñó un ojo, entonces se relajó en su asiento y miró a través de la ventana, viendo pasar la oscura tierra bajo las alas del avión.

Oh Dios... estoy en un lío. Kerry sintió como su cuerpo se las arreglaba para superar la avalancha de sensaciones que la recorrían. Bueno, cálmate... respira hondo, Kerry... es tu jefa, y tan sólo está jugando contigo, ¿vale?. No dice en serio nada de esto... es tan sólo un poco de diversión para ella... le gusta flirtear, es tan sólo eso.

¿Verdad?.

avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 5th 2012, 12:11 am

Octava parte

El condo estaba realmente tranquilo cuando Dar giró la llave y entró, encendiendo la luz del pasillo. Hacía frío dentro, por lo que se sentía agradecida, pero de repente la golpeó la soledad del lugar, algo que nunca antes le había ocurrido.

Irritada por el pensamiento agitó la cabeza y atravesó la sala de estar, tomando el mando a distancia y encendiendo la televisión simplemente para tener un ruido de fondo en la casa. Continuó andando hasta la cocina donde la esperaba su correo dentro de una pequeña cesta, dejada ahí por el personal de la limpieza que había estado allí aquella mañana. Dar miró a su alrededor al alcanzar un vaso y dirigirse a la nevera, para abrirla y servirse algo de leche. Había dejado a Kerry en el aparcamiento de la oficina, esperando hasta que la joven mujer estuviera a salvo dentro de su Mustang antes de irse por su camino, y extrañamente, se encontró echando de menos la presencia de la rubia.

"Vamos, Dar... tomate un respiro...". Se regañó a sí misma, agarrando la cesta y volviendo a la sala de estar, dejándose caer con un suspiro sobre el sofá de cuero. "Así que te has divertido un poco con la chiquita... de acuerdo, ahora volvemos a la normalidad aquí, con lo que sácate la bonita cara de la cabeza, y lee tu jodido correo".

Empezó a ojear por el contenido de la cesta, y sintió algo más largo y más abultado que el resto, en su interior. Sorprendida, abrió la parte de arriba y sacó una pequeña caja dirigida a ella, con remitente de Kissimmee. Que demonios... Dejó la cesta en el suelo, y tomó sus llaves de encima de la mesa, usando su pequeño cortaplumas del llavero para abrir la caja. En su interior papel de embalaje oscurecía los contenidos, hasta que de forma cuidadosa lo soltó y expuso lo que había dentro. Lentamente, sus dedos alzaron los delfines de cristal mientras los miraba estupefacta.

Lentamente, volvió a mirar dentro de la caja, y vio la nota plegada. La sacó con su mano libre y la abrió.

"Feliz Día del Jefe... espero que hayas tenido uno bueno. K".

"Oh, Kerry". Exhaló de forma pausada, girando la figura hecha a mano hacia la luz, observando la explosión de color en su interior. "Pequeña idiota... no tenías que haberlo hecho". Odiaba los detalles personales. Pero sintió su rostro cobrando fácilmente una sonrisa de placer ante los sonrientes mamíferos marinos, y admiró los pequeños trazos de tinta verde y azul que serpenteaban a través de las olas que los soportaban. Apoyó la pieza en la mesa y la miró, los codos sobre las rodillas, y su barbilla descansando sobre las manos.

Si aceptaba esto, significaba que estaba permitiéndose acercarse más y más a esa línea. Significaba también que permitía que Kerry ocupase un lugar dentro de ella que había mantenido bajo barreras deliberadamente por mucho tiempo. Era peligroso, y probablemente un error.

"Bueno". Le dijo a la pequeña figurilla. "Espero que le guste lo que hay en su caja". ¿Que línea?. Sabía que ya la había cruzado, en el momento de emplear a Kerry como su ayudante. Cualquier otro pensamiento era una mentira, y aunque mintiera a los demás, trataba de no mentirse a sí misma. Y tras haberse despertado esta mañana, sabiendo que tenía a Kerry entre sus brazos, y deseando nada más que repetir la experiencia... sabía que no tenía elección.

Detente, o déjalo ir. Terminar su amistad, y alejarse totalmente de Kerry, o dejar que las cosas sigan su curso, sabiendo que es lo que pasaría. Y detenerse... incluso el mero pensamiento dolía, encallándola hasta el fondo en sitios de los que no tenía defensa posible. No quería parar. Con lo que. Vería que pasaba de aquí en adelante.

Dar se acurrucó en el sofá, apoyando la cabeza sobre el suave reposabrazos donde Kerry se había dormido la semana previa, observando como cambiaba la luz en la pantalla y los rayos de luna entrar por la ventana brillando y jugando en las profundidades de su regalo.

Kerry cerró con llave las puertas del Mustang y sé puso al hombro su bolsa de equipaje, dirigiéndose a su apartamento tratando de evitar, sin conseguirlo, el bostezar. Encendió las luces y fue hacía su pecera, echando un poco de comida y saludando a los dos peces besucones junto con lo pequeños guppies que parpadearon ante ella. "Hola chicos". Los besucones boquearon mordiendo la comida, y ella les sonrió. "He vuelto... ¿Me habéis echado de menos?".

Se rió y puso de nuevo la tapa sobre la pecera, entonces dejó su bulto sobre el sofá y se encaminó a la pequeña mesa de la cocina, donde Colleen había almacenado su correo. Lo ojeó, sacando las facturas y colocándolas en una pequeña cesta verde a su lado, para después leer el resto en orden de importancia. Alzó el omnipresente disquete de AOL dentro de su colorido envoltorio y suspiró. "Los amigos no dejan que amigos hagan AOL, lo sabes... voy a tener que ser muy dura con esto, ya está". Tiró el paquete al cubo de la basura, y se encaminó hacia el contestador pulsando el botón para escuchar los mensajes.

"Hola querida, soy tu madre... hemos empezado a arreglar las cosas para que vuelvas a casa... todos están muy contentos. Creo que te pondremos en la casita del oeste hasta que Brian y tu decidáis donde queréis asentaros... de paso, él está emocionado de que vuelvas, cariño... tengo varios compromisos que quiero atiendas con nosotros, con lo que tendremos que ir de compras cuando llegues a casa, aquellos vestidos de hace un año no son apropiados ahora, así que necesitarás algo nuevo... oh si, y tu padre dice que es perfectamente normal que adquieras un pequeño trabajo con ellos aquí en la oficina Troy, conoce a varios de los encargados allí, y está seguro que no tendrás ningún problema encontrando algo agradable... algo que no requiera que hagas todos esos peligrosos viajes. Veamos... ¿se me olvida algo?. Oh, bueno... te esperamos por Acción de Gracias... los billetes ya están en camino, asi que planea viajar la noche del miércoles, y lo hemos arreglado para que vuelvas el lunes, sé que puedes decírselo a tu jefa y que no le importará. Tengo que colgar querida, por favor llámame cuando llegues a casa, ya que sabes cuanto me preocupo".

Kerry escuchó con rostro impasible, y pulsó el botón de borrar. Maldición. Pensó que sería simplemente una reacción imprevista debida a lo del avión... desde que se confirmó que había sido sencillamente un mal funcionamiento mecánico, había esperado que el furor hubiera desaparecido, y que su padre dejará pasar el hecho. "Mierda". Maldijo ante la máquina. "Esto va a ponerse feo".

Los cuatro mensajes restantes eran, uno de Colleen, dos de Susan, y el cuarto de Ray, que quería que saliera esta noche a la arboleda. Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos sin embargo, y se volvió. "Adelante".

La puerta prácticamente voló a abrirse, y entró Colleen tambaleándose vestida con su equipo de patinaje, y cubierta de una pequeña capa de sudor. "¡Has vuelto!".
Kerry alzó los brazos y se miró a sí misma. "Eso parece, sip". Coincidió. "¿Qué pasa?".

"Espera... tengo un paquete para ti". Interrumpió Colleen. "Ahora mismo vuelvo". Se bamboleó hacia afuera, recordándole a Kerry vagamente a Tigre. Se quedó en silencio por un momento, entonces la pelirroja estuvo de vuelta, trayendo a la espalda una larga caja de cartón. "Esto ha llegado hoy... estaba aquí cuando se presentó el mensajero... lo firmé... es de Orlando".

"Más despacio, Col". Rió Kerry, y se acercó a ayudar a su amiga con el largo paquete. "¿Qué podrá ser esto? Yo no... encargué...". Se calló y abrió la tapa de la caja, separándola y exponiendo algo peludo y dorado. "Nada". Terminó la frase, metiendo las manos y sacando un enorme y sonriente peluche de Winnie the Pooh con los brazos extendidos a la espera de un abrazo. "Oh".

Colleen la observó desconcertada. "¿No encargaste esto?. Es lindo como el infierno, Ker... y sé que adoras a Pooh... tienes todas esas malditas figuritas, y ese bote de galletas en la cocina".

Kerry se acercó más el oso de peluche y aspiró, entonces se lo puso sobre la cara e inhaló. Una sonrisa de deleite atravesó su rostro. "Um... no... yo no lo encargué... Yo...". Miró dentro de la caja y vio una pequeña tarjeta, con un ratoncito en el frente. La tomó y la abrió. "Gracias por un trabajo bien hecho". Estaba sin firmar, pero no hacía falta. "Es de parte de Dar". Le dijo a Colleen, acercándole la tarjeta. "Hice una presentación hoy que nos ayudó a ganar la cuenta".

La mandíbula de Colleen quedó suelta, y cogió la tarjeta como si fuera un pequeño aparato termonuclear. "¡Joder!". Soltó, mirando a Kerry sin poder creérselo. "¿Esto es de la mujer Popsicle?".

Gentilmente Kerry bajó las cejas de Pooh, y le devolvió la sonrisa a su sonriente cara. "Sip". Alzó al oso y lo abrazó dulcemente, reteniéndolo para oler el perfume de Dar que quedaba en su suave pelambrera.

Colleen la observó por un minuto, y puso una mano sobre su brazo, su pecoso rostro serio de repente. "¿Kerry?".
"¿Hmm?". Los ojos verdes como el mar la miraron , cuestionadores. "Oh... perdón". Kerry dejó el peluche y lo sentó en el sofá. "Adoro a Pooh... y es tan suave... ¿tocaste su piel?".

"¿Qué está pasando contigo?". Preguntó suavemente su amiga.

"¿Conmigo?. Nada... ¿por qué?". Preguntó Kerry, pero evitó mirarla. "Fue un bonito detalle de Dar... debo acordarme de agradecérselo". Notó como Colleen le cogía el brazo, y dejó que la sentara en el sofá, al lado del oso. "Han sido un par de días interesantes... fuimos a ver algunos de los parques, y pude ver como conseguir una dura cuenta en primera línea".

"Ajá". Colleen continuó estudiándola. "¿Habéis pasado un montón de tiempo juntas?".

Kerry sabía donde acabaría esta conversación, y suspiró interiormente. "Prácticamente todo segundo, si". Finalmente miró a Colleen. "Y me lo he pasado realmente bien... de hecho, tenemos una especie de amistad".

Una sombra de sonrisa apareció en los labios de Colleen. "¿Especie de amistad?". Puso una de sus manos sobre el brazo de Kerry y lo acarició. "Creo que es algo más que eso, pequeña".

La rubia mujer notó como la sobrevenía un fuerte sonrojo, e hizo una pausa, intentando encontrar palabras para rechazar lo que Colleen estaba sugiriendo.

Sabiendo que no encontraría ninguna, no verdaderas, a no ser que quisiera mentirle a su amiga. Con lo que se encogió de hombros ante ella. "Las dos nos lo pasamos bien, Colleen... descubrimos que nos gusta... pasar el tiempo juntas... eso es todo, de verdad... quiero decir... Jesús... es mi jefa, ¿recuerdas?". Se sintió un poco a la defensiva. "Fue simplemente que... no se, las cosas de alguna manera encajaban entre nosotras... realmente es muy divertida cuando se quita de encima todas esas espinas, y... y... maldita sea, me cae bien".

"Shh... vale... vale...". Colleen le palmeó el brazo. "Te creo, Ker... tómatelo con calma... si algo demuestra eso, es cuan perceptiva has tenido que ser... yo no hubiera imaginado que había algo bueno dentro de ella".

"Bueno, pues lo tiene". Kerry contrajo las cejas. "Debes buscar hondo, y ella no se rinde fácilmente, pero está ahí". Alzó la mirada. "Hey... vas a ir al Día Global mañana, ¿verdad?".

Colleen asintió. "Siippsss... unos veinticuatro de nosotros vamos a ir... ¿por qué?".
Kerry asintió. "Dar va a estar allí por nuestro grupo... te presentaré... ya lo verás, Colleen... no es tan mala, lo juro". Inconscientemente, movió una mano y acarició al oso.

Colleen le dedicó una mirada. "Muy bien... tomaré tu palabra sobre esto...". Le dirigió la mirada al animal de peluche. "No puedo discutir con esto". Podía sentir que Kerry seguía incómoda discutiendo sobre su nueva amiga sin embargo, con lo que cambió de tema. "¿Se calmaron algo tus padres?".

Kerry estaba agradecida por el cambio de enfoque, incluso siendo uno deprimente. "Dios, no... están haciendo planes para que vuelva a casa... tengo que intentar e idear algo para que retrocedan... antes de que acabe discutiendo en un banco de pollos en Michigan".

"Mm... así que, ¿qué más trajiste?". Colleen le sacó resueltamente sus problemas de la cabeza. "Veo bolsas...".

La rubia mujer sonrió. "Oh Dios... espera... te he traído un poco del mejor chocolate... toma". Tomó su gran bolsa de mano y empezó a mostrar sus compras. "Prueba este dulce de chocolate...".

"Mm...". Lo mordisqueó apreciativamente Colleen, mientras ojeaba los folletos que su amiga trajo de vuelta. "¿Es aquí dónde te hospedaste?". Alzó la foto del Grand Floridian. "Guau... debe ser agradaaaable...".

"Oh si...". Hizo una mueca Kerry. "Tienen la mejor tostada francesa con plátano para desayunar... y una vista realmente bonita".

"Tostada francesa, ¿eh?". Rió la pelirroja. "Así que chicas, no hicisteis la dieta de pan y agua... eso es bueno... ¿compartisteis habitación?". Artísticamente expuesto, pensó, con una sonrisa afectada en su interior.

"Nop y nop...". Replicó alegremente Kerry. "Comí como una cerda, me avergüenza reconocerlo, y disfruté cada minuto de ello... conseguimos de alguna manera ir a Epcot durante el festival Internacional de la comida... fue genial". Se palmeó el estómago. "Pero con todo ese maldito caminar y demás, conseguí salir con solo un par de libras más... pero mereció la pena... me lo pasé realmente bien, incluso preocupándome por la cuenta y todo eso".

Colleen la estudió mientras la rubia mujer revolvía entre los paquetes. Sonriendo e interesada, su ligeramente morena piel evidente a la luz de la lámpara, Kerry parecía como si acabase de volver de unas vacaciones, y no de una reunión de trabajo. La pelirroja se sonrió a sí misma. "Bueno, te ves genial... cogiste algo de sol, ¿eh?".

Kerry asintió distraídamente. "Pasamos seis o siete horas en Blizzard Beach... me quemé por completo aunque me puse protección... pero fue genial. Esos toboganes son fantásticos". Sacó una bolsa. "Te traje una camiseta... ".

"Jo, jo... ". Rió Colleen, alzándola. "Me gusta... se ve bien con un tartán". Era un audaz Mickey vestido con una falda escocesa y agarrando una gaita. "Blizzard Beach, ¿eh?. Así que... como se ve tu jefa en bañador. ¿eh?".

"Muy bien...". Respondió Kerry sin pensar. "Ella, definitivamente, te capta la vista...". Se detuvo dubitativa, dándose cuenta de lo que estaba diciendo, y dedicándole a Colleen una mirada suavemente incriminadora. "Col... ".

Su amiga sonrió y le palmeó la mejilla. "Nunca te preocupes, nena... está tan claro como el tañido de una campana que estás totalmente enamorada... y si eres feliz, yo también, ¿de acuerdo?".

"Yo no estoy...". Kerry empezó a protestar. "Nada de... eso". Su voz fue acallándose, y suspiró. "Oh dios mío... ¿es tan obvio?". Dejó caer los hombros.

"Ey... ey...". Rió Colleen, y la rodeó con un brazo. "Creo que fue el hecho de que tu cara brilla cada vez que dices su nombre lo que me dio una pista al principio, pero no te preocupes chiquita... si te consuela, creo que tienes muy buen gusto. No puedo decir que me gusten sus métodos, pero es una mujer sexy".

avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 6th 2012, 9:04 am

Kerry entrecruzó los brazos sobre el pecho. "Me siento como una idiota, Col... creí que era mayor para estos estúpidos enamoramientos... es vergonzoso". Admitió lastimosamente. Sin embargo era agradable el admitírselo a alguien más que a sí misma. "Pero si... ella sonríe y mi maldita presión sanguínea se dispara... y empiezo a tartamudear como una quinceañera tonta". Agitó la cabeza con un suspiro. "Lo superaré... pero me está volviendo un poco loca".

"Mmhmm...". Colleen estaba satisfecha consigo misma por haber logrado que Kerry lo admitiera. "¿Que siente ella al respecto?".

Kerry la miró. "¿Quién... Dar?. Oh Jesús, Colleen... ella no sabe nada de esto... quiero decir, ella es mi jefa, por el amor de Cristo... le caigo bien, eso seguro... y considera que soy una buena empleada, pero eso es todo".

Colleen atrapó el brazo del oso, y arqueó una ceja. "¿Estas segura?".

"Claro que estoy segura". Insistió Kerry. "Simplemente nos llevamos bien, eso es todo".

La pelirroja se inclinó, y olisqueó la pelambre del oso. "¿Ese es su perfume?". Una nota medio en broma, medio sofocante penetró en su voz.

"Uh... ". Exhaló Kerry. "Si".

"Agradable". Lo halagó Colleen. "Vale... bueno, realmente deseo conocerla mañana entonces". Parpadeó los ojos.

Kerry la agarró por el brazo. "No le vas a decir nada a ella". Notó la rudeza en su voz. "Colleen, te estoy advirtiendo...".

Una mano se alzó. "Ni una palabra, lo juro". Prometió solemnemente la pelirroja. "Bueno, déjame que te permita dormir un poco... tenemos un largo día mañana". Se levantó, y revolvió el pelo de Kerry. "Dulces sueños, amiga mía".

Si. Kerry la vio marcharse, y se reclinó sobre Pooh, dejando escapar un largo suspiro. Consideró un momento, entonces cogió el teléfono inalámbrico de la mesa y marcó un número que de alguna manera se quedó grabado en su memoria. De forma inusual sonaron cinco timbrazos antes de ser contestado.


"Um... hola... escucha, se que es tarde pero yo...".

"Ey... no... me alegro que hayas llamado... me quedé dormida en el maldito sofá". La voz de Dar sonaba ligeramente pastosa. "¿Qué pasa?".

"Um... gracias por Pooh". Dijo Kerry, suavemente. "Fue una tremenda sorpresa".

Sonó una risotada, mandando suaves escalofríos por su espalda. "No recuerdo haber firmado la tarjeta". Replicó Dar en tono alegre. "Pero de nada... pensé que te merecías un pequeño *momento* del éxito de la cuenta". Hizo una pausa, y Kerry pudo oír como se aclaraba un poco la garganta. "Y... um... esa fue una idea loca, pero gracias por los delfines. Me gusta... gustan". (Aquí dice 'I love... them' que vendría a ser como un intento de decir me gustas tú y luego cambia de parecer y dice que le gustan los delfines).

Kerry se puso de un color rojo fuerte y profundo. Estaba sin palabras. "D... de nada". Sentenció suavemente.

Prácticamente podía sentir la sonrisa en el rostro de Dar, al cambiar ligeramente el tono de voz al hablar. "Fue el mejor Día del Jefe que he tenido nunca, puedes estar segura de ello". Le aseguró la morena mujer. "Ey... ¿estas ahí?".

"Uh... si... perdona... realmente me alegro de que lo fuera". Kerry consiguió desatar la lengua. "Bueno... debes estar cansada... um... ¿nos vemos mañana?".

"Ajá". Coincidió Dar. "Nos vemos mañana... buenas noches, Kerry".

"Buenas noches". Dijo suavemente la rubia mujer, al cortarse la conexión. Podía sentir una profunda emoción recorrerla por su interior al colgar el teléfono, acercándose el oso y apretando en él su cara con fuerza. Tras un largo momento se levantó y se cambió a su ropa de dormir, entonces apagó las luces y se fue a la cama, llevando con ella el alegre Pooh.

***
La mañana era fría y crispada para variar, debido a un frente de aire frío que los había rodeado durante la tarde previa. Kerry tomó una onda inhalación del mismo mirando a su alrededor para ver el apagado edificio de hormigón así como al personal con camisetas de trabajo que lo rodeaba, comiendo plátanos y bollos y bebiendo zumo de naranja. Eran las 8 de la mañana y debían empezar a trabajar enseguida, pero la compañía había pensado siempre que debían asegurarse que sus voluntarios no se morirían de hambre antes de empezar.

Kerry apreciaba eso porque se había levantado tarde y ni siquiera había tenido tiempo de tomar café antes de salir corriendo del apartamento, y girar al norte hacía el colegio, llegando justo con un par de minutos de sobra y para firmar con el coordinador de trabajo.

Entonces tuvo tiempo para estar con sus amigos cuando la vieron y rodearon. "¡Ey, Kerry!". Se acercó trotando Susan. "Bonito bronceado".

Kerry rió y tiró de su camiseta. La tenía metida dentro de un par de vaqueros viejos, y llevaba puestas sus botas de senderismo. "Si... estuve en Orlando los días pasados... tuve la oportunidad de tomar el sol por un tiempo". Miró a Susan. "¿Cómo lo llevas? He oído que estas al mando del proyecto de nueva programación".

Susan asintió con la cabeza, su corto y plateado cabello brillando en la luz. "Sip... de hecho es muy interesante... de verdad lo estoy disfrutando... un agradable ambiente de programación, y me han conseguido una máquina mortal de desarrollo... un procesador dual Pentium II".

"Ooo... escuchen a la geekdzila". Ray apareció por el otro lado, y acarició el brazo de Kerry. "Vía, *chica *... ¿A qué se debe el color rosado?". Dio un paso hacia atrás y la miró. "¿Has estado de vacaciones ya?. Te ves genial".

Kerry giró los ojos. "No... por centeava vez hoy... he estado en una reunión en Orlando los pasados días... tan sólo tuve unas horas libres, eso es todo". Apoyó las manos sobre las caderas. "No es que vosotros chicos hayáis separado vuestras caras de los monitores el tiempo suficiente para ir a la playa, según veo".

"Bueno, no todos somos presumidos ejecutivos". Bromeó Ray. "Así que, ¿cómo está *El Chupa *?".

"Si... ¿Todavía no te ha hecho comer carne cruda?". Añadió Susan con una mueca. "Ayer oí que esconde a los niños pequeños en el armario de su despacho para picar".

Kerry no sonrió. "De hecho, está bien... lo veréis por vosotros mismos. Se supone que hoy va a estar aquí".

"¿Qué?". Bufó Susan con incredulidad. "Bromeas, ¿verdad?. ¿La alta y valiente con traje de poderío haciendo trabajo sucio?".

"Nah... te apuesto vendrá y le dirá que hacer a todo el mundo". Rió Ray. "Ya lo veo, con esos zapatos de tacón también".

Kerry miró por encima de su hombro, y dejó que una mueca asomara a sus labios. "Um... creo que no". Vio como el Lexus se paraba despacio y como Dar salía de él, enganchando un par de guantes a su cinturón y empezando a caminar.

"¿Huh?". Susan siguió su mirada y se quedo en silencio. Lo mismo que Ray.

Por una extraña coincidencia, la ejecutiva había elegido llevar prácticamente una copia carbón de la vestimenta de Kerry. La camiseta de su compañía estaba pulcramente metida por unos pantalones vaqueros azul desteñido, y llevaba botas útiles y no como las que llevaba la rubia mujer. Las mangas de la camiseta estaban vueltas hacia arriba exponiendo sus torneados brazos, y se ató el pelo en una cola de caballo. Sus ojos azul pálido contrastaban con su bronceada piel, y mantuvo una mirada placenteramente desinteresada en su rostro.

Hasta que sus ojos se encontraron con los de Kerry, entonces una rápida mueca iluminó su visión, para después desaparecer igual de rápido. Se dirigió al coordinador y le dijo su nombre despacio.

"Huh". Murmuró Susan, obviamente sorprendida.

"*Mamacita *, ¡Está morena!". Susurró Ray al oído de Kerry, la cual giró los ojos.

"Ey... ¿Es esa la mujer Popsicle?". Colleen apareció por el otro lado y palmeó a Kerry. "Ciertamente se ve diferente de cómo yo la recuerdo".

"Sed buenos, chicos". Kerry apartó su mirada de la morena mujer con cierto esfuerzo. "Recordad que es mi jefa, ¿vale?". Era consciente de que Dar se estaba acercando, y alzó la mirada para saludar a la mujer con una sonrisa. "Ey".
Dar los había alcanzado, y le dedicó al grupo un civilizado asentimiento antes de permitir que sus ojos encontraran los de Kerry. "Buenos días".

Kerry sonrío en acción refleja. "Seguro que lo son... Dar, esta es...".

"Susan Barnes, Ray Ramírez, Y Colleen McNamara...". Interrumpió lentamente Dar, dedicándoles a Susan y Ray un educado asentimiento, y girando la cabeza hacia Colleen. "Tu estás en Barnett, ¿correcto?".

Todos parpadearon. "Um... si... no creo que nos hayan presentado". Colleen parecía desacostumbradamente aturdida. "Pero la vi por el banco una o dos veces".

"Sobre el incidente de la cinta corriente". Replicó crispadamente Dar. "Lo recuerdo". Se giró hacia Susan y Ray, los cuales estaban mirándola francamente con torpeza. "No creo que hayamos hablado desde vuestra transición... pero he oído que las cosas se están asentando por ahí abajo".

"Todo está en orden, si". Contestó Ray, ligeramente sofocado.

Una pálida y seca expresión cruzó el rostro de Dar, y retrocedió un paso. "Bueno, tengo algo que pintar". Le dirigió a Kerry un asentimiento y un amago de guiño antes de girarse y encaminarse hacia el pequeño grupo de gente asignada para ayudar a pintar los bordes del edificio.

"Buen Dios". Soltó Colleen, mirando a Kerry. "¿Esa es ella?".

avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 7th 2012, 12:15 am

Kerry vio a la alta figura alejarse, sus cómodos vaqueros y camiseta mostrando un buen efecto de su flexible y musculoso cuerpo. "Sip".

Susan dejó escapar un quedo silbido. "No la recuerdo siendo tan... um... es diferente a como la recuerdo". Murmuró la programadora.

"Yo también lo creo... se ve diferente por completo vestida así que con uno de esos trajes". Coincidió Colleen. Miró a Kerry, la cual estaba mirando la hierba de forma pensativa. "Bueno... somos la brigada de la basura, ¿verdad?". Repartió bolsas. "Empecemos... ¿vosotros queréis esa parte del patio, y nosotras nos encargamos de este?".

"Claro...". Susan agitó su bolsa para abrirla. "Veamos quien termina primero".

Kerry dejó que su cuerpo trabajara de forma mecánica mientras ella y Colleen recorrieron el patio del colegio, recogiendo latas y botellas, además de otros escombros más siniestros. Su mente recordó toda la escena, pero mayoritariamente se centraba en la alta figura colgada de la escalera, con una pierna sobre la parte superior mientras cubría limpiamente parte de la pared con un color parecido al verde vómito. "¿Por qué eligieron un color tan desagradable para un colegio?". Le comentó a Colleen.

"Bueno, era eso o marrón mierda, o rosa fluorescente, con lo que creo que debemos considerarnos afortunadas". Replicó Colleen, observando a Kerry con una mueca rápidamente ocultada. "¿Estás desarrollando un gusto por la pintura, nenita?".

Kerry se puso ceñuda y continuó recogiendo en silencio.

Trabajaron toda la mañana, acabando con la basura y empezando a trabajar dentro del edificio, sacando viejos posters de las paredes y sacando de las clases muebles que estaban rotos de tanto duro uso. Muchas de las mesas tenían frases de las bandas grabadas, y Kerry se encontró agitando la cabeza mientras trazaba la gran variedad de enfadadas sentencias escritas con burda letra sobre la vieja madera. Estaba trabajando tan a fondo que casi no oyó la llamada para comer hasta que Ray apareció trotando, su pelo recogido hacia atrás con una cuerda roja, para llamarla. "Ey chica... hora de comer".

"Oh... perdón". Kerry dejó en el suelo su bolsa y se sacudió las manos, exhalando mientras lo seguía al exterior. Los otros trabajadores estaban rodeando a un árbol en flor donde habían sido colocadas unas mesas, mientras se estaba repartiendo pizza así como latas de refresco. Siguió a Ray y se juntó con Colleen y Susan mientras recogían sus porciones y miraban a su alrededor para encontrar algún buen sitio donde sentarse.

Árboles estaban repartidos por el césped, y Kerry encontró una figura familiar y conspicuamente solitaria reclinada sobre uno de ellos. Palmeó a Colleen. "Vamos... voy a hacerle compañía a mi jefa, ya que nadie de aquí quiere hacerlo".
Susan y Ray dudaron, luego suspiraron y la siguieron, dirigiéndole azoradas miradas a Dar según se acercaban al árbol. La ejecutiva estaba masticando su pizza despacio, y les dedicó una mirada moderadamente amistosa al acercarse, dejando reposar momentáneamente los ojos sobre Kerry. Se sentaron en un círculo a su alrededor y empezaron a comer en silencio hasta que Susan, dedicándoles a los demás una furtiva mirada, comenzó una discusión técnica con la alta mujer, hablando de conceptos de programación que no tenían sentido para los otros tres.

Kerry dejó escapar un pequeño suspiro de alivio, y se recordó el agradecérselo más tarde a Susan. La atmósfera se estaba poniendo definitivamente solemne... y se encontró perdiendo la paciencia tanto con el seco desagrado proveniente de sus amigos así como de la fría reserva de su jefa. Dar tenía manchas de pintura por todo su alto contorno, y una de ellas estaba sobre su ceja derecha.

Kerry se encontró pasando un momento realmente duro para no alzar la mano y quitárselo. En vez de eso, suspiró, y se acomodó de nuevo con su espalda rozando las puntas del pantalón de Dar. Se concentró en su pizza, cogiendo el pepperoni y comiéndoselo antes de pegar un pequeño mordisco de la salsa, para casi escupirlo al sentir un suave roce en su espalda. Dejó de masticar y lo sintió de nuevo, y dio una mirada furtiva a Dar.

"No... eso no tendría sentido". Decía Dar con llana voz. "Tendrían que modularizarlo". Entonces, por tan sólo un segundo, esos ojos azules vagaron casualmente y se encontraron con los suyos, apareciendo una minúsculo brillo.

"No se...". Replicó Susan. "Lo quieren hacer como un gran ejecutable... creo que están locos".

"Vamos a por más pizza... ¿queréis?". Preguntó Colleen, mientras Ray y ella se levantaban. Su oferta iba dirigida a todos, e incluso miró a Dar con vergüenza.

La ejecutiva le dedicó una sonrisa. "No gracias... no para mi".

"Yo voy". Susan se levantó y los acompañó. "Ahora vuelvo".

Se alejaron dejando solas a Dar y Kerry bajo el árbol. Sopló una suave brisa, removiendo la verde hierba a su alrededor, y agitando las hojas sobre sus cabezas. Finalmente Kerry cedió a sus deseos y alzó la mano, removiendo la pintura de la ceja de Dar. "Jesús... pareces un dálmata loco".

Dar hizo una mueca sarcástica. "Lo hice a propósito... pensé que rompería el hielo con tus amigos... sabes, he estado en habitaciones de desalojo que eran más amistosas".

Kerry suspiró. "Lo siento".

"Ey... no te preocupes por eso". Rió Dar. "Estoy acostumbrada... créeme". Cogió un trozo de salchicha y lo mordió. "Además, es por una buena causa... este lugar es un desastre".

Kerry miró hacia donde sus amigos se dirigían de vuelta. "Si... lo se... me asusta, como están llenos de odio estos niños". Sonrió mientras Ray se sentaba de nuevo. "Veo que ahora reparten vegetales".

"Ajá". Coincidió alegremente mientras Colleen y Susan se sentaban también, dedicándoles a Dar y Kerry rápidas sonrisas.

Uh oh. Kerry sintió que se avecinaba una colisión.

"Este... hemos estado pensando en ir al Pelícano después de esto... para cenar algo". Anunció Susan. "¿Queréis acompañarnos chicas?". Sus ojos se posaron antes en Dar y luego en Kerry, dejando claro que la invitación era para las dos.

Dar alzó la ceja hasta la línea de su cuero cabelludo. Echó un rápido vistazo a la cara de Kerry, la pura sorpresa de la misma confirmando su suposición de que esto era algo no planeado. Tácticamente, no tenía ni idea de lo que pretendía el grupo, pero el pasar la tarde con su joven ayudante la fascinaba. "Claro". Replicó de forma casual, obteniendo una rápida mirada de soslayo de Kerry.

"Suena divertido". Accedió precipitadamente la rubia mujer, preguntándose que demonios estaban planeando sus amigos. Afortunadamente, el supervisor de trabajo los llamó para que volvieran a sus quehaceres de nuevo, y estuvo libre para agarrar a Colleen, y llevarla detrás de un árbol. "¿De que demonios iba todo eso?".

Colleen le dedicó una mirada de sorpresa. "¿Qué fue que?... Era una invitación para cenar, Kerry... Jesús... ¿por qué no te relajas?". Se liberó de la mano de la rubia mujer. "Estabamos hablando simplemente... sobre cómo tal vez tu tuvieras razón... quizá tenemos que darle una oportunidad a la mujer... por lo que decidimos que preguntarle si quería venir a cenar con nosotros era al menos un paso en esa dirección... ¿qué creías que era?".

Kerry bajó la mirada, y se frotó las sienes. "Yo... lo siento, Col... Yo...".

"Ey...". La pelirroja frotó su brazo, dedicándole una mirada de preocupación. "Escucha... si esto es demasiado para ti, lo olvidamos y punto, ¿vale?. No pretendía asustarte".

Kerry se recompuso. "No... no... está bien... es sólo... es que me sentía a la defensiva con vosotros porque todo lo que oía era la mujer Popsicle por aquí, y *Chupacabra* por allá, y no quería que... quería gritaros porque maldita sea, ella no es así".

"Gua... gua...". Colleen miró a su alrededor, entonces agarró a Kerry por los hombros y la empujó suavemente contra el árbol. "Con calma... no lo sabíamos, ¿vale?. Lo único que conocemos es lo que oímos en el trabajo, y lo que los demás dicen... obviamente tu sabes más de ella que nosotros... lo siento... no sabía que eso te afectara".

Kerry inhaló profundamente. "Supongo que yo tampoco lo sabía". Admitió. "No estoy segura que me pasa hoy... quizá estoy con PMS'ing o algo así". Le dedicó a la pelirroja una mirada de disculpa. "Lo siento".

Colleen dejó caer las manos, una mirada de alivio en su semblante. "De acuerdo... ¿con lo que seguimos con la cita? creo que será divertido... al menos si me pudieras dar una idea de algo de lo que hablar con la maldita mujer... Jesús, Kerry... es tan intensa".

"Si". Kerry empezó a caminar hacia el edificio del colegio. "Lo se... um... bueno, le gusta el océano... hace submarinismo... y ha visto la mayoría de los arrecifes y similares de por aquí... le puedes preguntar sobre eso". Se relajó un poco, su ansiedad tornándose fácilmente en anticipación, deseando que el día terminase de una buena vez.

El Pelícano Rústico esta ubicado en un trozo de tierra hacia el exterior, en el lado de la costa de una de las pequeñas Keys que llegaban a Key Biscaye. La luz del sol estaba desapareciendo justo en esos momentos, iluminando el lado oeste de el edificio de madera, con decoraciones rústicas incluyendo redes de pesca y antiguos remos, y completo con suelos sonoros que conllevaban un profundo aroma del mar impregnado en sus salados poros. Dar subió los escalones, y sonrió al mantener la puerta abierta para que Kerry pasase. Habían usado las duchas del colegio para limpiarse, y se habían cambiado en vaqueros y camisetas limpias, dejando la ropa sucia en la parte trasera del Lexus de Dar desde que ir en su carpooling se convirtió en una buena idea.

"Se está bien aquí fuera". Dijo suavemente Kerry, mientras pasaba por delante de la alta mujer. "Me gusta el parque que hay en la otra isla".

"A mi también". Coincidió Dar. "Quizá podemos ir después de cenar".

Kerry sintió un suave hormigueo ante las palabras. "Claro... me gustaría". Hizo una mueca, y entró en el edificio, encontrando rápidamente a sus amigos. Se sentaron en una mesa cercana a la ventana que ofrecía una vista al Atlántico, rayos de luz mostrando una guía a los cruceros y buques de carga que se adentraban en las oscuras aguas. Estaban sentadas alrededor de una mesa redonda, con Dar y Kerry una junto a la otra, luego Ray, Colleen y Susan completando el círculo.

Después que una camarera tomó nota de los aperitivos y bebidas que querían, se hizo un avergonzado y ligero silencio.

Dar suspiró, y recordó que era capaz de mantenerse en ambientes hostiles. "¿Sabíais que estáis sentados sobre el Triángulo de las Bermudas?". Inquirió de forma casual.

Eso rompió el silencio, buen punto. Kerry se volvió hacia ella. "Bromeas".

La ejecutiva agitó solemnemente la cabeza. "Nop... este es el borde oeste... toca esto, y roza el Key Biscayne... estáis, de hecho, en este momento, dentro del Triángulo de las Bermudas".

"*Dios Mío *". Gritó Ray mirando tras de él, como esperando que aviadores fantasma flotaran a través de la ventana. "Lo sabía... me sentía... tan extraño... viniendo aquí... lo sabía".

"Maldición". Rió Susan. "Se que el clima aquí es raro... sin embargo, nunca pensé que fuera parte del Triángulo...".

"Es un microclima". Habló Dar con conocimiento, mirando sus dedos entrecruzados. "Debido a la presión que bordea la costa... llueve mucho menos, y el contenido en humedad es bastante diferente a la que hay tierra adentro... se puede observar en el follaje también".

"¿Has vivido aquí toda tu vida?". Preguntó Susan, su reserva perdida al apoyar la barbilla en la mano y mirando a Dar con interés.

"Más o menos". Replicó Dar. "Hice un estudio sobre la ecología del lugar cuando estaba en la Universidad de aquí... pasé un montón de tiempo en RSMAS". Se aclaró la garganta. "Es interesante... si vais a la punta de la Key, donde está el parque estatal... sabéis que el Andrew azotó y arrancó de cuajo toda la foresta de pinos australianos que allí había, y lo han dejado crecer de vuelta como vegetación natural... ya no se lo puede reconocer".

"Guau... si... lo se...". Susan se reclinó hacia delante. "Solía ir allí de picnic... tras el huracán volví, y casi lloré... entonces me dijeron que toda la foresta realmente eran árboles parásitos... importados... y que iban a quemar los remanentes... estaba bastante fastidiada hasta que alguien me explicó lo que el Pino Australiano estaba haciendo...".

El árbol fue traído como corta vientos para propósitos de erosión, pero se había escapado de las manos, y abortó el crecimiento de muchas especies nativas.

La tensión se relajó y la cháchara continuó, la discusión convergiendo a varios tipos de pescado que había en el menú. Kerry notó como el nudo de su estómago se deshacía y empezó a pasárselo bien, intercambiando bromas con Colleen, y ordenando una langosta en desafío a la aseveración de Susan de que las cucarachas del mar eran simplemente asquerosas. Se dio cuenta que Dar pidió un plato combinado, y de que la ejecutiva estaba comentando sobre los arrecifes con Susan, la cual había hecho un cursillo de submarinismo de un día cuando fue a las Bermudas el año anterior.

Vale... esto no es tan malo. Pensó, contenta. Debería haberme figurado que Dar podía manejar a esta gente... tonta de mi. Se reclinó hacia delante, si rodilla apoyada en Dar y aguantó la respiración, hasta que se le hizo obvio que la morena mujer no tenía intención de alejarse. Era agradable. Sonrió, y se le ensancharon los ojos al llegar la cena y encontrarse en frente de si con una enorme y pendenciera langosta, mirándola con ojos tristes y bulbosos. "Oh caramba".

Todos se rieron, y cogió las tenazas que le ofreció el camarero, mirando con incertidumbre al largo animal. "Por dios...".

"Ja... ¡te dije que las cucarachas del mar serían demasiado para ti!". Miró ceñuda Susan, apuntando a la rubia mujer con su tenedor. "Mejor pides otra cosa...".

"No... puedo hacerlo...". Objetó Kerry, golpeando el caparazón con el pequeño y puntiagudo tenedor que le habían dado. "De alguna manera". Miro ceñuda al rojo objeto, el cual le devolvió el ceño.

Entonces una cálida mano cubrió la suya y la voz de Dar murmuró en su oreja. "Dame eso". Le dijo la ejecutiva, quitándole las tenazas de la mano. "Ven...". Dar cogió una pinza y la rodeó con las tenazas, cerrando la mano y rompiéndola con eficacia. "¿Ves?". Alzó la pinza, con la rosada carne sobresaliendo de ella.

"Ah". Kerry la tomó, y la examinó. "Vale... lo tengo".

"Bien". Dar le devolvió las tenazas y volvió a su plato.

La rubia mujer masticó la langosta. "Mm...". Miró a los expectativos rostros, sorprendida de ver en ellos satisfechas sonrisas. "Normalmente me quedo en las gambas". Explicó tímidamente, dedicándoles miradas de desconcierto cuando se miraron entre ellos y comenzaron sus propias cenas. ¿Me pregunto a que vendría todo eso?. Murmuró y se encogió de hombros, y se dedicó de nuevo a trabajar en su rebelde langosta.

Ya era tarde cuando terminaron y dejaron a los demás con cordiales despedidas. Kerry estaba feliz... se lo habían pasado bien, y creyó que Dar también. Miró a su jefa cuando subieron al coche, y se acomodó sobre el asiento de cuero con un gruñido. "Oh Dios... creo que voy a explotar".

"No importa... el cuero se limpia". Replicó jocosamente Dar. "¿Todavía te apetece dar un paseo por la playa?".

"Por favor...". Rió despacio Kerry. "Es necesario... después de todo". Se reclinó hacia atrás. "Paste Key de lima... que extraña combinación de dulce y salado".

Dar rió. "Alguna gente dice... que es un reflejo de lo que es el Sur de Florida... cantidad de salado con un poquito de dulce encima para engañarte".

Kerry meditó sobre el tema. "No se... era algo refrescante... creo que me gusta". Decidió, viendo pasar los frentes de palmeras según Dar conducía hasta la última salida de la carretera, y se metía en un aparcamiento conocido. "Esto es irónico". Comentó, mientras salían y las golpeaba la fresca brisa. "Aquí es donde vine esa noche".

Dar no necesitó preguntar para saber de que noche hablaba. "Hmm... ". Murmuró mientras caminaban por la acera y giraron a la derecha, en dirección a la pasarela de madera. "Es bonito esto".

La pasarela estaba relativamente en calma, y hacia eco de sus pisadas mientras dejaban atrás las luces del aparcamiento y se acercaban a la débilmente brillante orilla. La luna estaba en lo alto y trazando una línea luminosa en la superficie del agua hasta la arena, la cual brillaba blanca con su aureola. Lejos en el horizonte parpadeaba una boya según se movía arriba y abajo, y débilmente en el aire Kerry pudo escuchar música procedente de los hoteles de la costa al sur de donde se encontraban. Era bonito, se admitió mientras hicieron una pausa, y se apoyaron sobre la valla de la pasarela, escuchando las olas. La luz de luna se refleja en el cabello de Dar y le volvía los ojos sin color, pero Kerry no tenía ningún problema imaginando como se verían si mirase a la calmada cara de la alta mujer. Podía sentir el lento latir de su corazón, acelerándose el ritmo cuando los ojos de Dar dejaron de mirar al horizonte y buscaron los suyos, y los labios se curvaron en una sonrisa. "Bonita noche". La voz de Dar quebró el silencio con un quedo reverberar.

"Mm... lo es, si". Contestó Kerry, revelando las corrientes que podía sentir correr entre ellas. "Gracias por aceptarles la invitación... funcionó mejor de lo que yo esperaba".
Dar se deslizó sobre la valla y se reclinó contra ella, de manera que sus cabezas estaban prácticamente al mismo nivel. "No estuvo mal". Hizo una mueca. "Me los gané con lo del Triángulo de las Bermudas".

Kerry le devolvió la sonrisa. "Claro que si... ¿es cierto?".

"Oh si...". Le aseguró Dar, girándose y apuntando. "De hecho, estas de pie sobre él ahora mismo".

avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 8th 2012, 12:16 am

El giro puso su hombro derecho contra el muslo de Kerry, y le resultó demasiado duro no dejar caer la mano y reposarla contra la suave espalda, sintiendo el calor a través de la camiseta de algodón de Dar. Pero lo hizo.

Dar no se movió. Sino que continuó observando el agua, pero Kerry pudo ver como los músculos de su mandíbula se contraían ligeramente, entonces su garganta se movió al tragar. Los dedos de la rubia mujer se movieron por voluntad propia, trazando un ligero contorno al azar.

La morena cabeza se giró muy despacio, hasta que esos ojos azules la miraron por completo.

Atravesándola, y lo sintió en sus entrañas a la vez que las rodillas comenzaron a temblarle ligeramente.

"¿Dar?".

"¿Mm?". Una débil y juguetona sonrisa se estaba formando, haciendo vibrar zonas en su interior que nada en su vida había logrado hacer antes.

"¿Puedo hacerte una pregunta personal?". Kerry sabía que era su voz, pero no tenía ni idea de dónde salían las palabras, y notó como su corazón empezaba a martillearla.

Una contracción de músculos, un movimiento de luces y sombras mientras Dar se enderezaba, acercándosele hasta que Kerry pudo sentir su cálidez, entonces un suave roce en su rostro la hizo alzar la mirada mientras la alta mujer le alzaba la barbilla y la estudiaba intensamente.

Kerry sintió suave algodón bajo sus manos mientras las deslizaba por el cuerpo de Dar, necesitando el contacto a la vez que Dar inclinaba graciosamente la cabeza y sintió unos suaves labios rozar los suyos. Ligero como una pluma, y luego otra vez como un contacto sólido, profundo y poderoso, durando lo suficiente como para que su alma reconociera algo en lo más profundo de sí misma.

Entonces Dar se separó, y tuvo que enfocar de nuevo en esos ojos. "¿Responde eso a tu pregunta?". Preguntó la morena mujer de forma muy suave, su aliento calentando el rostro de Kerry.

Respirar no había sido nunca tan difícil, pero de alguna manera consiguió meter el aire suficiente en los pulmones para decir de forma audible. "Si". Abrió la boca para decir algo más, pero se encontró con un dedo sobre los labios.

"Despacio". Respiró Dar. "Con calma... no estoy acostumbrada a esto, y tu tampoco".

Se sintió con ganas de reír y llorar al mismo tiempo, y sabía que Dar tenía razón. Este camino era demasiado poderoso... ambas necesitaban tiempo para pensar, y reaccionar. Pero su cuerpo deseaba algo que sabía que no era capaz de negárselo por más tiempo. "Po... pod...podría...". Sentenció suavemente acercándose, sus manos moviéndose despacio y tímidamente contra la camiseta de algodón de Dar. Los brazos de la alta mujer la rodearon, y cuando sus cuerpos entraron en contacto, una ola familiar y de cálidez la recorrió.

Kerry dejó que su cuerpo se acomodara, con la cabeza bajo el hombro de Dar y restregando su cara en la camiseta, mientras sentía como Dar apoyaba la barbilla sobre su cabeza. Era una explosión de sentimiento... una profunda y dolorosa familiaridad que trajo tan rápido las lágrimas a sus ojos que no pudo evitarlas. "Oh dios...". Susurró suavemente, sintiendo sobre la oreja como Dar aguantaba la respiración. Ha pasado tanto tiempo. El pensamiento hizo eco en su mente, proviniendo de lo más profundo de su ser. No había tenido intención de llegar hasta donde lo había hecho... ninguna intención de resquebrajar esta específicas protecciones. Pero una vez que Kerry la tocó...

Y ahora... era su sueño hecho realidad. Podía sentirlo... la misma cálidez, el mismo sentimiento del que le había despertado los rayos de luz la mañana previa.
Nada más importaba. Estaba perdida.

O quizá había sido encontrada.

Aumentó la fuerza del abrazo y echó la cabeza para atrás, mirando las estrellas. Dejando que la luz plateada de la luna las bautizara según la otra mitad de su alma regresaba a casa.

Al fin.

Dar no tenía ni idea del tiempo que estuvieron así. Pero fue el suficiente para que las lágrimas de Kerry se secasen, y lo suficiente para que sus cuerpos se acostumbraran al mutuo contacto. Dar sintió una tranquila paz, y sospechaba que si se quedaba el tiempo necesario, simplemente se dormiría, de pie y todo.

Pensó sobre que hacer a continuación, su mano trazando suaves círculos al azar en la espalda de Kerry, disfrutando del tacto de su suave piel bajo la tela. Finalmente y de forma reluctante exhaló y se movió ligeramente, causando que la rubia mujer abriera los ojos y la mirase, con una expresión de completa confianza que casi la asustaba. Se miraron la una a la otra durante un momento, y Dar sonrió.

"Esto no estaba planeado".

Kerry le devolvió la sonrisa. "No". Coincidió Kerry. "De verdad que no".

Un asentimiento. "¿Estás bien?".

Kerry consideró la pregunta en varios niveles. "Si... ¿y tu?".

Dar tuvo que pensárselo seriamente. "Yo... si, supongo". Murmuró, con un leve tono de interrogación. "Yo no suelo... um...". Encontró a sus dedos trazando los planos del rostro de Kerry. "P... pero... usualmente no... um...". Retiró la mano y exhaló. "No sé que es lo que me ha pasado...".

"Yo tampoco... pero, ¿podemos retenerlo?". Rió traviesa Kerry. Capturó la mano de Dar, y sintió como sus dedos la envolvían. Ver a Dar tan perdida era muy lindo e irremediablemente cariñoso. "¿Quieres sentarte un minuto?. Hay un banco aquí cerca".
Dar sintió cierta debilidad en las rodillas, y se dio cuenta que sería una buena idea. "Claro... si...". Dejó que la llevara hacia el banco en cuestión y se sentaron, lado a lado. "Vale... um...". Se rió un poco, frotándose la cara con una mano. "Supongo que sabemos que... um...". Le faltaron las palabras de nuevo. "Buen Dios, no se que demonios me pasa".

Kerry simplemente apoyó la cabeza sobre el hombro cubierto por algodón. "Estoy segurísima que esto no lo cubre el manual del empleado". Palmeó la espalda de Dar, y reposó allí la mano. "O quizá si, y todavía no he llegado a esa sección... es enorme". Hablaba sin parar y lo sabía, pero pensó que quizá así Dar se relajaría algo. Entonces hizo una pausa, al ocurrírsele una idea. "Supongo que esto significa que he de empezar a chequear ETIPS, ¿huh?". La parte del manual que se había leído cubría las relaciones entre los empleados, y lo que Dar y ella acababan de compartir era un gran no.

"Um...". Dar luchó por recomponerse. "Bueno... técnicamente.. si... supongo... pero... um... espera". Inhaló profundamente, y exhaló. "Dejémoslo en que... finalmente encontré una ayudante decente... no estoy preparada para dejarte ir sin más. Veamos si podemos... mantener el trabajo, y esto... por separado".

"Mm". Kerry sintió como su mano comenzaba un leve movimiento en circulo sobre la espalda de Dar. No tenía ningún deseo de cambiar de trabajo... quizá podrían ver como resultan las cosas antes de nada. Despacio, había dicho Dar... tomate las cosas con calma. "Vale". Estuvo de acuerdo. "En cierta medida me gusta la jefa que tengo".

Un momento de silencio. De olas. Del viento a través de las hojas de las palmeras. "A tu jefa también le gustas tu". Respondió suavemente Dar. "No esperaba que terminase así". Hizo una pausa, pensativa. "No podía ocultarlo más".

Kerry dejó escapar un suspiro de alivio. "Me estaba resultando sumamente difícil a mi también". Admitió, vergonzosa. "Pensé que era la cosa más ridícula del mundo... quiero decir... cuan atrapada puedes llegar a estar... ¿verdad?. ¿Enamorándote de tu jefa?".

Una oblicua sonrisa fue su respuesta, a la vez que Dar elevaba las cejas. "¿Contratando a una bella y joven ayudante sin experiencia previa?". Sus ojos azules parpadearon. "Tuve demasiada buena suerte que resultases ser tan buena como eres".

Kerry se sonrojó. "No tenía ni idea de lo que iba el trabajo, y nada me podía importar menos". Admitió, honesta. "Sólo algo sobre... oh chico... no podía dejar de pensar en ti".

Dar exhaló, incapaz de prevenir una sonrisa tonta asomar a sus labios. "Vale... bueno, ahora que ya lo hemos dejado claro... podemos proceder adecuadamente". Consideró. "Veamos... ya hemos estado atrapadas en un huracán, hemos pasado un asalto en el coche y hemos dormido juntas en la cama... supongo que nos podemos saltar las obligadas citas en el café. ¿huh?".

Kerry rió. "Uh... si". Se rascó la nariz. "Déjame probar esta... ¿te interesaría cenar y luego ver una película mañana conmigo?". Bajó la mirada, y luego la alzó de nuevo. "Yo cocino".

"Siempre que no sea Titanic". Aceptó sonriente Dar. "O algo con subtítulos".

"Ew". Soltó Kerry. "Yo misma soy más del tipo de 'Starship Troopers'". Confesó, un poco culpable.

"Fiuu". Dar se restregó la ceja. "Menos mal".

Se miraron quedamente. "Fue realmente agradable cuando me abrazaste". Finalmente dijo Kerry, de forma suave. "Nunca me había sentido así antes.... excepto quizá, en mis sueños".

Dar la miró, seria. "Ni yo tampoco". Dubitativa, rodeó los hombros de Kerry con su brazo, y sintió como de inmediato la pequeña mujer se acomodaba contra su cuerpo. "Me gusta". Se reclinó sobre el respaldo del banco y casi dejó de respirar cuando Kerry le rodeó el estómago con el brazo, apoyando la cabeza sobre su hombro. Observaron en paz las olas por un rato, hasta que Dar sintió que Kerry estaba luchando por mantener los ojos abiertos. "Ey... vamos. Hora de llevarte a casa".

Estoy en casa. Insistió una vocecilla cuando Kerry se forzó para levantarse, abandonando el calor de Dar reluctantemente. "Si... dormir en la playa suena muy bien en las novelas, pero olvidan mencionar toda la arena que lo impregna todo". Bromeó al levantarse, y le acercaba la mano a Dar, todavía sentada.

Volvieron por la pasarela, la arena crujiendo levemente bajo sus zapatos, agarradas de las manos.


***

avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 9th 2012, 11:27 am

"¿Señora?". La voz sonó impaciente. Dar dio un cabezazo y parpadeó ante el marinero de cubierta del ferry, el cual esperaba impaciente a que sacara el coche del ferry.

"Perdón". Dar agitó la mano como excusa y salió del barco, conduciendo hasta su condo y aparcando el Lexus sin realmente pensar en lo que estaba haciendo. Salió del coche y aseguró las puertas, entonces subió los escalones hasta el condo y abrió las puertas, cerrándolas a su paso y encendiendo las luces de forma mecánica.

Sus pasos la llevaron a la cocina donde miró a la terminal, contenta de comprobar que no tenía ningún mail, ya que no tenía ningunas ganas de leerlos ahora mismo. Se sirvió un gran vaso de leche con chocolate y se dirigió a su habitación, dejando un momento el vaso para quitarse los pantalones y camiseta, y ponerse su jersey de baloncesto favorito y bermudas de franela. Se sintió un poco extraña. y bajó la vista para descubrir que se los había puesto al revés. Con una maldición por lo bajo se los quitó, para volvérselos a poner al derecho. "Oh chico". Recogió el vaso y se encaminó al salón, encendiendo la televisión y dejándose caer en el sofá, mirando la pantalla sin verla realmente, y dejando al fin que su mente vagara.

Jesucristo... ¿que es lo que me ha pasado?. No se supone que esto escalara tanto... yo solo... ella solo... nosotras solo... Dar tomó un gran trago de la leche, reconfortada por el tranquilizador y familiar sabor. Vale... vale... vale. Controlemos la situación. Nosotras... nos atraemos. Eso no es ninguna sorpresa... lo sabía de antemano. ¿De acuerdo?. De acuerdo... ella es atractiva... cree que yo soy atractiva... tenemos gustos similares... es inteligente... en realidad no es tan sorprendente, Dar... así que, cálmate.

Se sintió mejor. Un poco. Pero toda la lógica no explicaba lo bien que se había sentido simplemente al tener a Kerry entre sus brazos, y como su cuerpo deseaba intensamente volver a sentirlo, tanto que si la rubia mujer se encontrara ahí, sabía que no podría evitar que sus manos tocaran su suave piel, o juguetear con su pelo, o...

Lentamente Dar apoyó la cabeza en el sofá, sintiendo la fría superficie del cuero contra la cálidez de su piel. Este era un nuevo sentimiento para ella. Intenso, y de alguna manera fuera de control, pero cálido, dulce y muy, pero que muy distrayente. Sabía que tendría que controlarlo, pero ahora mismo se contentaba con sentarse, sorber su leche, y dejarse sumergir en esta piscina emocional.

Se sorprendió cuando sonó el teléfono, y se lo quedó mirando un momento antes de levantarse e ir a la mesa, cogiéndolo y mirando la hora al hacerlo. "¿Hola?".

"Sra. Roberts, aquí operaciones". Dijo la vagamente nerviosa voz. "Um... está en mi lista de notificaciones si perdemos algo".

"¿Ah, si?". Pregunto curiosa Dar. "¿Qué hemos perdido?".

"Um... Netops". Contestó la voz. "Ha habido un fuego en el edificio, y tuvieron que evacuarlo... los bomberos no les permitían encender los UPS, así que...".

"Nos caímos". Contribuyó Dar.

"Um... si".

"Completamente". Añadió Dar. "Todo... el network, y los mainframes. Si".
"Supongo que entonces se puede ir a casa, ¿huh?". Comentó de forma casual la ejecutiva.

"Uh...".

"No tiene sentido que esté allí si no hay ningún mainframe que administrar... el network interno está en backup automático". Razonó Dar. "Así que... vallase a casa".

"Uh... de acuerdo... Sra. Roberts... si usted lo dice".

"Claro". Le aseguró Dar. "Adiós".

La línea quedó muerta y colgó, volviendo al sofá y sentándose, tomando un sorbo de leche mientras su mente repasaba la conversación.

Para después escupir la leche por la mitad de la mesa. "¡Joder!". Ladró, saltando y cogiendo de nuevo el teléfono. "Hijo de puta...". Marcó frenética y esperó.

"Si... mejor pensado quédese por ahí. No... no.. es mi culpa.. no... ¿a quién más ha notificado?. Siga intentándolo". Colgó, y se golpeó el borde la cabeza unas cuantas veces. "¡Jesús!".

Buscó en su maletín su agenda y la abrió, llevándose el teléfono al sofá. Marcó un número. "¿Quién es?. De acuerdo, soy Dar Roberts... si, lo se... ¿Quien no le dejó desmontar el backup?. ¿Cuál es su nombre?. De acuerdo... ¿en que división está?. ¿Ciudad o campo?. Gracias... ¿que daños ha sufrido el edificio?". Escuchó por un largo momento. "¿No saltaron los extintores?". Otra larga pausa. "Cristo... tenemos los backups 3270?".

Encendió su ordenador según escuchaba, y enganchó el cable del teléfono que lo conectaría a la otra línea de teléfono del condo. "Bueno, mejor que alguien se meta en la línea de Infraestructura en Plano y averigüe si tienen un par de mothballed por algún lado". Colgó, y entonces estudió el monitor. "Maldición... todo se ha caído...". Los indicadores de sistema mostraban luces roja parpadeantes por todos lados en la parte superior del network. Con la mano libre, marcó de nuevo, escuchando una voz familiar. "Ey".

Kerry sonó un poco sorprendida, pero no disgustada de oírla. "Ey... ¿qué ocurre?".

"No nosotros... Netops tuvo un fuego, y el network se ha ciado por completo". Le dijo Dar, con un suspiro. "Algún idiota del departamento de bomberos no les dejó poner el backup".

"Yiii... ¿necesitas ayuda?".

Oh... era taaann tentador. Dar suspiró. Me encantaría... pero en realidad no puedes hacer nada, con lo que sería simplemente satisfacer un deseo personal. Se dijo pesarosa. "Tan sólo quería que lo supieras... ya que no estás en la lista de notificación".

"Oh". Kerry sonaba triste. "Bueno... de acuerdo... si no hay nada que pueda hacer...".

Dar golpeó con sus dedos su pierna. "Um... ya sabes, tendremos que reerutar cantidad de cosas si consigo que el departamento de bomberos coopere... podría usar la ayuda en la búsqueda e identificación de vías activas disponibles".

"¿En serio?". La voz de Kerry se animó.

Dar aceptó, y cedió. "Si... puedes conectarte en la otra línea ISDN aquí... si quieres, eso es".

"Ahora mismo voy". Le aseguró la rubia mujer.

Una sonrisa apareció en los labios de Dar en contra de su voluntad, y se tomó un momento para llamar a los de seguridad, entonces volvió a su búsqueda. Encontró el nombre que buscaba, entonces miró la tele que estaba, de todos los canales, en el de Disney. "Oh... La Bella y La Bestia... adoró esos candelabros". Los señaló alegre, según marcaba en el teléfono. "Hola... necesito hablar con Walter Blakelock... no, es por negocios". Una pausa. "Me importa un carajo donde esté, como si está sobre la mujer del alcalde. Necesito hablar con él". Otra pausa. "O le pone al teléfono, o sacare a su jefe de la cama también... gracias, espero".

Kerry apagó las luces según se metía en el aparcamiento subterráneo y apagaba el motor del Mustang tras deslizarse al lado del Lexus de Dar. Miró su reflejo en el retrovisor y se dedicó un pequeño repaso. "Esto son negocios, Kerrison. Estas aquí por que la compañía está en crisis, y es parte de tu trabajo". Le dijo austeramente a su reflejo. "Nada de miraditas, nada de parpadeos, y nada de roces, ¿lo pillas?". Exhaló, entonces se aclaró la garganta y salió del coche, llevando consigo la bolsa con su ordenador. Trotó por las escaleras y llamó al timbre, escuchando y oyendo la grave voz de Dar como respuesta. "Son negocios, son negocios, son negocios". Se repitió en silencio según abría la puerta y entraba.

Dar estaba acomodada en el sofá, en pijama, con una larga, desnuda y musculosa pierna colgando al extremo del mueble y la camiseta a medio abotonar. Oh bueno. Demasiado para eso, suspiró Kerry, a la vez que cada una de sus hormonas se levantaron y dijeron "¡Hola en casa!".

"Ey". Consiguió dedicarle a Dar un crispado asentimiento mientras apoyaba su bulto y sacaba su ordenador. "Hace tiempo que no nos vemos".

Dar, todavía al teléfono, hizo rodar sus ojos. "Mira... Jim, no me importa lo que vaya a tomar, necesito al edificio en línea de nuevo". Se reclinó hacia delante y apoyó la cabeza en la mano. "No pueden encender de nuevo la luz porque el departamento de bomberos no ha certificado la subestructura eléctrica como segura... eso significa que necesito a un ingeniero de electricidad allí, y los necesito ahora, no mañana o el lunes... ¿me entiendes?".

Kerry tenía su sistema en marcha, entonces se levantó. "Apuesto a que necesitarás algo de café". Preguntó, obteniendo una mirada de patético agradecimiento de su jefa. "Eso pensaba... prepararé un poco".

Vale... puedo hacer esto... vamos funcionando. Kerry se sintió ligeramente aliviada, su nerviosismo original desapareciendo mientras revolvía por la cocina, poniendo en marcha la cafetera. Volvió al dintel de la puerta y se apoyó en él, observando a Dar como de forma persistente amenazaba, adulaba y sermoneaba a una serie de gente, resultando finalmente en un torrente de maldiciones en dos idiomas que hizo que Kerry alzase las cejas al colgar de golpe la ejecutiva.

Dar brillaba con una aureola ante el teléfono, entonces alzó la mirada para encontrar unos cálidos ojos verdes mirándola. "Idiotas".

Kerry desapareció y reapareció al minuto con una taza de humeante café que le alcanzó a la morena mujer, antes de sentarse a su lado en el sofá. "No ha habido suerte, ¿huh?".

Dar suspiró y se reclinó hacia atrás. "Tengo a un ingeniero de electricidad encaminado hacia el sur de Carolina... y dos máquinas de backup siendo preparadas en Plano... pero... no es suficiente". Tomó un sorbo de su café, entonces le dedicó a Kerry una mirada. "Recordaste como me gusta".

La rubia mujer rió. "Dar... vamos... le añades suficiente crema y azúcar para que deje de saber a café, y listo". Palmeó la pierna de su compañera, sintiendo la sutil contracción del músculo bajo su mano mientras Dar se estiraba ligeramente.

"Eh... eso es cierto". Admitió la morena mujer, mirándola con cariño. "Dios... que vendrá ahora..".

Kerry estaba buscando en la base de datos. "Jesús... esto parece un jorobado (frigging) árbol de navidad". Apoyó su ordenador sobre su vientre al sentarse mejor sobre el suave cuero con las piernas cruzadas junto a Dar. Alzó la mirada. "Ey... La Bella y La Bestia... adoro esos candelabros". Hizo una mueca y agitó la cabeza, sin ver la mirada de sorpresa de los azules ojos de Dar. "Siiisss, Dar... esto es terrible... realmente no tenemos un backup si perdemos esa facilidad". Miró a su jefa, la cual asintió despacio. "Guau".

"Lo sé... tomamos una decisión hace tres años en un comité ejecutivo de no duplicar la central... peleé como loca contra ello, pero nadie quería alojar la tarjeta para eso... quise desmantelar los procesados... pero ellos simplemente no lo harían". Suspiró Dar. "Este es uno de esos momentos cuando desearía no probar que tenía razón".

Kerry agitó la cabeza. "Bueno... podemos desviar cosas críticas aquí y aquí... pero tienen todas las rutas allí, Dar... no tenemos las suficientes rutas alternativas para esquivarlo".

"Si... por eso he centrado mis esfuerzos en devolver la electricidad al edificio". Reconoció malhumorada Dar. Sonó el teléfono, y lo contestó. "¿Si?".

"Dar, soy José". La voz de Montarosa sonaba excitada. "¿Sabes que está pasando?".

"Si. Que nos hemos caído". Replicó Dar, tensa. "Ahora deja libre mi maldito teléfono para que pueda hacer algo para remediarlo".

Kerry la miró, entonces sacó una de sus manos del teclado y frotó con suaves círculos la espalda de la alta mujer. Podía sentir la tensión en su jefa, y dejó que sus dedos tanteasen las durezas en su cuello.

La respuesta fue una pequeña pausa, entonces la voz de Dar continuó. "Lo siento, José... ¿que es lo que preguntaste?". Su tono sonaba un poco más relajado.

"No... hubo un incendio en el edificio... los mainframes están bien, pero no tenemos electricidad porque el departamento de bomberos no nos permite conectar el generador". Dar cerró los ojos cuando fuertes y sensibles dedos probaban doloridos músculos debido a la pintura. "¿Qué?. Oh... si, no... no tenemos una localización de backup... ya sabes eso... votaste que no, ¿recuerdas?".

Kerry dejó su ordenador en la mesa, y se arrastró hasta el final del sofá para trabajar con las dos manos.

"Uh... yo no... tengo a un electricista de camino para validar el edificio... con lo que si, probablemente... pero seguiré presionando en el departamento de bomberos de todas formas. Quizá se cansen de oír mi voz y cedan... no, de acuerdo... te tendré informado... adiós". Dar dejó caer el auricular con la mano y gruñó. "Eres muy buena en eso".

"Gracias". Murmuró Kerry. "Estas realmente tensa". Siguió bajando por la espalda de Dar mientras la morena mujer se reclinaba hacia delante, entonces volvió a subir. "Ahí... ¿mejor?".

Ojos azules la miraron cuando Dar dio media vuelta. "Mucho".

Kerry puso un gesto, y se deslizó de nuevo por el sofá. "Bueno... ¿que viene ahora?".

Dar la rodeó con un brazo. "Tan sólo estate aquí y hazme compañía mientras yo grito a la gente, ¿vale?".

¿Vale?. Kerry se puso más cerca, acomodándose contra el cálido cuerpo de Dar con un pequeño suspiro de contento. "Claro". Dejó que sus piernas se unieran a las de la alta mujer apoyados en la mesilla del café, sus calcetines verdes un raro contraste con los pies descalzos de Dar, entonces se acercó el ordenador, volviendo a su búsqueda de fuentes. "Podemos usar estas rutas, y despejar un poco del tráfico del banco, o... espera... aquí, y tener de vuelta la interlínea".

Dar miró sobre su hombro. "Mm... hazlo... prefiero tener NOTAMS y el servicio climático para las líneas aéreas... es fin de semana, los bancos pueden esperar".

Kerry prácticamente no escuchó el final, ya que el aliento de Dar le hacía cosquillas en las orejas de forma muy distrayente. "Uh... muy bien... erf... uck, olvidé que no puedo usar... oh, espera, puedo reerutar la solicitud por las estructuras principales de Plano... espera...".

"Eres muy buena en eso, también". La voz de Dar casi le hace reconfigurar accidentalmente una ruta principal. "¿Dar?".

"¿Hmm?". La ejecutiva miró al monitor.

"A no ser que quieras que rediriga el satélite de la NBC hacia Irán, ¿podrías estarte quieta por un minuto?".

Ojos azules parpadearon de forma traviesa. “Lo siento”.

“No hay problema”. Kerry trató de no pensar cuan cerca se encontraban esos bonitos e invitadores labios. “¿Qué estaba haciendo yo?. Oh si...”. Tecleó durante un minuto. “Vale... sssiii, esto es una torpeza”.

Sonó el teléfono, y Dar lo cogió. “¿Si?. Oh... de acuerdo, bien... manténgame informada”. Colgó, y se estiró. “El electricista acaba de llegar... ey, ¿quieres un poco de helado?”.

Kerry no se lo pensó dos veces. “Claro”. Continuó navegando. “Oh... puedo devolver ATM’s en el nordeste... espera...”.

Dar se levantó y fue hacia la cocina, musitando sobre como un desastre era mucho más divertido si Kerry estaba por ahí. Pensó sobre el tema mientras preparaba los fríos entremeses. Como todo era más divertido siempre que Kerry estaba cerca. Volvió con los platos y le alcanzó a Kerry el suyo, entonces se sentó de nuevo en su sitio, y cogió de nuevo el teléfono.
avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 10th 2012, 6:14 pm

Eran casi las cinco de la madrugada cuando el electricista terminó su inspección, y Dar tuvo que discutir con él durante quince minutos antes de que entregara su informe aquí y allá. “Mire... no le saqué de su maldita cama a la una de la madrugada para que escribiera un informe mañana... ¡tan sólo hágalo!”. Le gritó. “Ponga a Gregory al teléfono”.

Sonó la profunda y ronca voz del director de Netops. “Si, Dar...”.

“Coge ese informe... tengo a ese maldito jefe de bomberos en camino... dáselo, y dígale que lo coja y lo empuje...”. Se detuvo, cuando Kerry le metió en la boca una cucharada de helado. “Mfufh...”. Tragó. “Lo siento... quiero decir, dile que por favor quite las selladuras, y le permita entrar en la sala de control para devolver la energía”.

“Claro... espera... aquí llega. ¿Quieres hablar con él?”. Rió Gregory.

“No”. Suspiró Dar. “No querrá oír mi voz de nuevo, te lo puedo asegurar”.

“De acuerdo... lo está haciendo... estamos dentro”. La voz de Gregory se alejó, y se escucharon claramente por el teléfono varios clics y rudos pops. “Espera... iaoo... está sucio esto... gracias a dios que lo probamos una vez por semana... vale... tápate los oídos”.

Se escuchó el ensordecedor rugido del generador. “Estabilizando... llegando a voltaje... vale...”. Gregory se puso en otro teléfono. “¡Yaz!. Dale a los interruptores, ¿eh?”. Volvió. “Ya tenemos energía, Dar... le voy a dar diez minutos para alcanzar el máximo y que se enclavije, entonces patearé a los perros en el culo y los pondré de nuevo en línea”.

“Whoops... aquí vienen las rutas”. Le informó Kerry, mirando el mapa en lo alto. “¿Han encendido el automático?”.

Dar asintió. “Las rutas acaban de volver, Greg”. Miró como lentamente las lucecillas rojas se tornaban verdes. “Las estructuras principales ya funcionan”. Sintió una cansada sonrisa aparecer en sus labios.

“Los paquetes están pasando”. Reportó Kerry, con una mueca. “El link interoceánico acaba de ponerse operativo”. Señaló a las múltiples salidas que transmitían datos por el Atlántico.

Dar le agitó el cabello, y le pasó un brazo sobre los hombros mientras observaban. “Vale... se ve bien, Greg”.
“Ajá... gracias Dar... no podría haberlo hecho sin ti, eso es jodidamente seguro”. Le dijo alegremente Gregory. “Hasta luego... duerme un poco, ¿eh?”.

“Buenas noches, Greg”. Replicó Dar, y cortó la conexión. “Maldición, que putada”.

Kerry asintió, y giró la cabeza para mirar a la morena mujer. “Tienes helado en los labios”. Observó, con la vista fija en la ofensiva mancha.

Dar la miró quedamente. “¿Lo tengo?”.

Kerry se inclinó hacia ella y de forma suave pero deliberada lo quitó, saboreando la superficie con una lengua tentativa. Sintió la suave inhalación, entonces un toque reafirmante en su nuca le hizo sentir escalofríos por la espalda según Dar le devolvía el favor, tomándose un placentero tiempo en ello. Kerry podía sentir la cálidez cercana de su cuerpo, e inhaló su plácido aroma según empezaba a responder, disfrutando del simple placer de poder hacerlo.

Sabía que estaban demasiado cansadas para llegar más lejos, pero era muy agradable pasar unos minutos con esta suave exploración, dándose la mutua oportunidad de acostumbrarse la una a la otra. Inhaló cuando Dar se echó presionando ligeramente, y rozó su nariz con la de ella. Hizo que apareciera una sonrisa en su rostro, y dejó caer la cabeza hacia atrás sobre el sofá con un suspiro. “Eso fue agradable”.

Dar asintió, echándose hacia atrás el cabello con dedos perezosos. “Mmhmm... vamos... podrás averiguar de primera mano como es una cama de agua”.

Kerry debió de parecer un poco sorprendida, porque la morena mujer empezó a reír y alzó una mano, palmeándole la mejilla. “Calma... calma... sólo para dormir... nos estamos tomando esto despacio y de forma agradable, ¿recuerdas?”.

Kerry le devolvió la sonrisa. “Es que todo esto es un poquito nuevo para mi”. Explicó. “Pero una cama de cualquier tipo me parece realmente buena ahora mismo”.

Dar asintió en queda comprensión. “¿Esta es tu primera vez, Kerry?”. Conocía la respuesta, pero esperó.

Los ojos verdes bajaron la mirada, y un suave sonrojó cubrió el cuello de la rubia mujer. “Um... no... con una mujer, si”. Dijo finalmente, alzando la mirada. “Yo... um...”.

“Shh... esta bien... lo suponía”. Respondió Dar, dándole una palmada tranquilizadora en el brazo. “Tomátelo con calma.... sin prisa, sin presiones”.

Dar se levantó y bostezó estirándose, entonces le acercó una mano de forma invitadora. “Vamos... hora de ir a la cama... estoy realmente cansada”.

Era... Kerry dejó el ordenador sobre la mesa y se levantó, habiéndose puesto el pijama antes. Estaba asustada, y al mismo tiempo, exultada. Tomó la mano de Dar y la siguió hacia la fresca habitación de paredes azules, sintiendo la calma de la misma con un sentimiento de anticipación. Miró la cama. “Por Dios, Dar... ¡es enorme!”.

La ejecutiva se rió. “Si... lo se... vamos”. Retiró las sábanas y se metió en la cama, moviéndose hasta su centro. “¿Ves?. Suficientemente grande para seis...”.

Kerry rió, y aceptó la invitación, sorprendida ante la superficie ligeramente móvil. “Oh... pensé que se movería más”.

“Es de semiolas”. Explicó Dar. “Tiene unos pequeños deflectores de espuma donde se queda atrapada el agua, por lo que no se mueve mucho”. Palmeó la superficie, “¿Ves?”.

Kerry se acomodó. “Mm... guau... esto es confortable”. Se dio cuenta que tenía espacio más que suficiente a su alrededor, y una suave y agradable almohada. Su ansiedad desapareció y se relajó, viendo como Dar apagaba la lámpara de la cabecera.

“¿Estas bien?”. Cortó a través de la oscuridad la grave y vibrante voz.

“Si... estoy bien”. Respondió soñolienta Kerry. “Buenas noches”.

Dar se puso las manos tras la cabeza, y miró al invisible techo. “Buenas noches”. Se hizo un calmado silencio, y Dar esperó a que el sueño la alcanzase cansada, pero muy consciente del cálido cuerpo a su lado. Menudo día. Agitó la cabeza en mudo asombro. Su vida estaba cambiando... girando tan rápido que prácticamente no sabía que hacer al respecto. En el espacio de un solo día... de una sola noche, en realidad... adquirió de repente una faceta en su vida que nunca había esperado, pero ahora que lo había hecho, estaba sentada preguntándose como había podido vivir sin ella hasta ahora.

La cama se agitó suavemente y sintió la cálidez de Kerry más cerca, y apareció una mueca. Tomó otros diez minutos, entonces sintió un toque en su cuerpo y se movió de lado, rodeando con el brazo a la mujer dormida, la cual se acurrucó contra ella de inmediato, dejando un brazo alrededor de su cintura, y se relajó con un suspiro al apoyarse en el hombro de Dar.

Era maravilloso. Dar cerró los ojos, y esta vez, recibió de buen grado los sueños. Despertarse los haría realidad.

Estaban al lado de una catarata esta vez. Estaba mirando por encima de una repisa cubierta de una gruesa capa de musgo por encima de una profunda piscina a la que caía el agua con apagado rugido. Era media tarde y el tiempo era perfecto, agradable y fresco pero soleado.

Aparte del sonido del agua, lo único que podía oír era los pájaros, y unos pequeños susurros que debían ser ardillas que las rodeaban. De otra manera estaba lo suficientemente silencioso para escuchar el crecimiento de las hojas.

Una cálidez se apretó contra ella, y bajó la mirada, para encontrarse con una rubia cabeza apoyada sobre su hombro y una morena mano reposando sobre su estómago, una piel mucho más musculosa de la que ella había tenido desde que dejó de competir en torneos hacía unos cuantos años.

Era Kerry... pero a al mismo tiempo no lo era. El pelo, aunque desordenado, tenía un estilo diferente, y la pequeña mano sobre ella mostraba una pequeña cicatriz en la media luna entre el índice y el pulgar que no le era familiar.

El cuerpo que reposaba contra ella era más oscuro y musculoso a la vez, podía sentir el sólido peso del mismo y las sinuosas curvas bajo el brazo que rodeaba a la pequeña mujer.

Extraño. Y no tan extraño. Una sábana de algodón sin curtir las cubría desde la cintura hacia abajo y a pesar de la rugosa superficie, se sentía muy a gusto y totalmente relajada.

Observó como una mariposa se posaba, sus alas amarillas y negras en contraste contra el verde que las rodeaba, y menos sobre la flor, rosa pálido y salmón que ondeaban suavemente bajo el peso del insecto.

Las alas se agitaron para conseguir estabilidad, y las miró prácticamente hipnotizada como se abrían y cerraban, viendo los raros y negros ojos en cada una.

Miró hacia el cielo y vio un águila, volando a través del firmamento, para después arquear el cuerpo para aterrizar.

Una pluma flotó hacia ellas, retazos marrones y oscuros, y aterrizó en la sábana sobre su muslo.


Entonces el ritmillo del agua la volvió a adormecer.

Lentamente, Dar fue consciente de lo que la rodeaba, una mezcla de lo familiar y la desconocido así como su bien reconocido confort de la cama de agua combinado con la maravillosa sensación de alguien abrazándola. Dejó que sus ojos se abrieran, para ver la pálida reflexión del sol entrando por las persianas bajadas, mandando pequeñas rayas por su cuerpo y el de Kerry. La rubia mujer estaba en la misma posición en la que se durmió la noche anterior, o para ser más precisos, en la madrugada de hoy, fuertemente acurrucada contra su lado izquierdo y un brazo sobre el estómago de Dar. Igual que en el sueño, musitó. Excepto que estaban en una cama, en un apartamento de Miami, completamente vestidas por supuesto, no desnudas en algún lugar del bosque al lado de una maldita cascada.

Que sueño más extraño. Dar agitó la cabeza levemente, entonces dobló el cuello para examinar la mano de Kerry, donde había visto la cicatriz en el sueño.

Nada excepto suave piel fue lo que encontraron sus ojos, y alzó las cejas desconcertada. ¿De que iba todo eso?. ¿Porqué se iba a imaginar algo así?. Raro. Muy raro.
Desechó las imágenes, y volvió su atención al tiempo actual. Donde sus cuerpos se juntaban podía sentir el calor humano de Kerry y casi dejó de respirar cuando la joven mujer se había movido, acariciando levemente su estómago a través de la tela que las separaba. Cerró los ojos saboreando el contacto, y trató de no pensar en cuanto había pasado desde que se había permitido desear lo que deseaba con Kerry. No sexo. Bueno... torció un poco los labios. No sexo, pero casi, esa confianza entre dos personas que sólo había experimentado dos veces en su vida, y dos veces...

Dos veces había aprendido la lección. Todo el mundo tiene su propia agenda, Dar... nadie da por el mero hecho de hacerlo... sino para conseguir algo de vuelta. Algo que quieren. Algo de ella. Tras esto, dejó de confiar. ¿Queréis sexo?. Claro... eso lo podía hacer. No significaba absolutamente nada de una manera u otra. Pero nadie llegaba hondo... nadie llegaba a donde la podía hacer daño si resultaban ser escoria, o decidían desaparecer, o decirle... gracias, pero ya hemos conseguido lo que queríamos y ahora no significas nada... no. Con dos veces era bastante.

Y aquí estaba, después de todos estos años, pensando de nuevo en confiar. Sobre dejar a Kerry entrar, dejarla hacerse cargo de los pequeños bocados y piezas de vulnerabilidad que aún quedaban, y confiando en que no los desgarrara de nuevo.

Casi no conocía a Kerry. ¿En que estaba pensando? Demonios, ni siquiera sabía si todavía era capaz de volver... no importaba si era una buena idea. Suspiró, y miró el reloj. Las once... bueno, había dormido un par de horas de todas formas... mejor levantarse y ver que pasaba por la oficina, y...

Kerry se acurrucó más cerca haciendo un pequeño ruido de satisfacción, y calentando la piel de Dar con su respiración a través del algodón. Era tan agradable... el contacto de su piel... su olor... era como ahogarse. La rodeó con más fuerza y suspiró.

De forma inesperada, se encontró con que se le cerraban los ojos mientras su cuerpo se relajaba contra el de Kerry, la pacífica soñolencia de la joven mujer coaccionándola para que se volviera a dormir. Bueno... razonó, no tiene sentido en forzar a la chiquita para que se despierte... trabajó duro anoche, ¿verdad?. Un par de minutos más no van a hacer daño a nadie...
Kerry se dio cuenta, esta vez, de donde se encontraba antes de abrir los ojos. Aguantó la respiración, pero resistió al pánico al sentir el fuerte abrazo en el que se encontraba y realizó que Dar sabía que ella estaba allí, y que no le importaba.

Con lo que se relajó y disfrutó de la sensación, la cabeza apoyada en un hombro muy cómodo y la oreja presionada contra el pecho de Dar, dejando que sus sentidos absorbieran la proximidad y su distintivo aroma, ligeras trazas de perfume y jabón... el olor del algodón limpio de su pijama... todo era ordinario, pero combinados formaban un retrato único de su nueva amiga. Kerry decidió que le gustaba.

Podía oír los latidos del corazón, lentos y firmes, y sentir el movimiento de la mujer mayor al respirar, y decidió que era un sonido confortable con el que despertarse. Abrió los ojos y se movió ligeramente, mirando el anguloso rostro sobre ella para ver a Dar completamente relajada en su sueño.

Jesús... parece tan joven así. Musitó Kerry con ligera sorpresa. Sin la cauta inteligencia que caracterizaba el rostro de Dar, y las tensiones que la vida había puesto en el mismo, no parecía mayor que Kerry, y la rubia mujer se encontró preguntándose cuanta verdad había en eso. Seguro que alguien en la posición en la que ella se encontraba tenía que ser mayor... tenía que tener más experiencia.

¿Cierto?. Y aún así... no había ni una pizca de plateado en su oscura cabeza, y las arrugas alrededor de sus ojos eran las que Kerry había visto incluso en lo adultos más jóvenes del lugar, debido a la continua exposición al brillante sol. Sería muy fácil averiguarlo por supuesto... con tan sólo mandar un query pidiendo la fecha de su graduación de la escuela pública en los archivos de Dade County... O podías simplemente preguntar, le palmeó en el hombro su sentido más práctico. Quiero decir, Jesús, Kerry... estas durmiendo prácticamente encima de ella... no creo que le importe que le preguntes su edad. Apoyó de nuevo la cabeza con una torcida sonrisa. Sin embargo, no estoy segura si es así como se supone que funciona esto... no se supone que deberías ir por etapas como... conocerse... citarse... tomar algo... ir a fiestas con mucha más gente... ¿antes de acabar durmiendo juntas?.

Flexionó los dedos sobre la suave superficie. Podía sentir las protuberancias que eran las costillas de Dar moviéndose bajo su mano, y descubrió como su pulgar acariciaba la piel que rodeaba al ombligo. No se sentía extraña tocándola así... de hecho, le parecía tan normal que la asustaba un poco.

¿Cómo las barreras que existían entre dos personas cualesquiera podían desaparecer tan rápido entre ellas? Kerry era una persona sensible en cualquier caso... hablaba gesticulando y tendía a tocar a las personas con las que hablaba, pero esto... Era como si se conocieran desde hace mucho tiempo... era ese tipo de confort.
Raro.

Trazó una línea a lo largo del estómago de Dar de forma ausente. Oh bueno, siempre he aprendido rápido. Sin embargo, espero aprender lo suficientemente rápido... no tengo ni la más mínima idea que hacer con ella más allá de los besos. Me pregunto si habrá libros. Murmuró mientras lo pensaba. Una pausa, y dejó que el cálido aroma de Dar entrara en sus pulmones. Apuesto que puedo encontrar algo en internet. Veamos... Yahoo, Buscar, Palabra clave: Sexo y mujeres pero no revuelto. Respuesta: Hemos encontrado tropecientas mil millones de referencias, por favor especifique los parámetros. Kerry se rió suavemente por lo bajo.

“¿Qué tiene tanta gracia?”. Una grave y vibrante voz tembló a través de la superficie en la que su cabeza estaba apoyada. Kerry consiguió no saltar, pero alzó la mirada para ver soñolientos ojos azules observándola divertidos...

“Um...”. Amortiguó otra risita. “No quería despertarte... era que... nada... en serio... estaba... um... pensando en dibujitos”.

Dos oscuras cejas se arquearon. “¿Dibujitos?”. Replicó la voz de Dar, sin creérselo.

“Si... ya sabes... como Fantasma del Espacio”. Pensó rápido Kerry. “¿Sabías que entrevistó a Emeril Lagasse la otra noche?”. Empezó a alejarse. “No tengo ni idea de porque acabamos siempre así... yo no... um”.

“Ey...”. Dar le palmeó la espalda. “Está bien.... lo haces mientras duermes... no me molesta”. Liberó a la pequeña mujer sin embargo, sintiendo su incomodidad. Tenían tiempo... y Kerry lo iba a necesitar para acostumbrarse a la dimensión física que estaban adquiriendo. Eso estaba bien... a ella también le iba a costar un poco acostumbrarse.

“Bueno...”. Kerry se puso boca arriba y se estiró. “Tienes razón sin embargo... es confortable”. Le sonrió a Dar. “Debo pensar en tener una de éstas”. Entonces suspiró. “Después que sepa que hacer con mis padres”.

Dar giró sobre su lado e inclinó la cabeza. “¿Tus padres?. ¿Qué tienen ellos que ver con una cama de agua?”. Inquirió, curiosa.

Kerry se mantuvo en silencio por un momento, y alzó la mirada. “Me están metiendo mucha presión para que vuelva a casa”. Hizo una pausa, pensativa. “Y yo no voy a ir... es sólo que he de encontrar la manera de decírselo sin provocar un holocausto nuclear a nivel familiar”.

Dar se frotó la nariz. “¿Todavía quieren que te cases con el chico ese?”. Sus ojos azules miraron fijamente el rostro de Kerry.

La rubia mujer asintió ceñuda. “Oh sí... Brian se gradúa de la escuela de derecho este semestre... terminará en vacaciones, y eso... es lo que estaban esperando”.

“Entiendo que todavía no saben que... um...”. Dar gesturó entre las dos.

“Uh... no”. Kerry dio un respingo. “Eso es un hecho relativamente reciente”. Una pausa. “Yo... um... quiero decir, no me di cuenta de cuál era el gran asunto, ¿sabes?”.

Dar ahogó un gesto. “Lo sé”. Le dedicó a la rubia mujer una mirada de entendimiento... “Estuve allí, ya lo pasé”.

Kerry le sonrió. “Sí... supongo que estuviste... así que... cuando me mudé aquí, todo era tan diferente... y un sábado algunos de mis nuevos amigos me llevaron a South Beach”.

“Oh”. Dar se tapó la boca con una mano. “Supongo que eso fue una revelación”.

“¿Para alguien de Saugatuck?. Ajá”. Kerry empezó a reír, y luego exhaló. “La mayoría de las cosas de fuera de mi ciudad que había visto hasta entonces era en el Festival de Saugatuck Duck... digamos que mis horizontes fueron considerablemente expandidos ese fin de semana”.

“Vamos, Kerry... estoy segura que incluso en Saugatuck hay gente gay”. Rió Dar.
“Bueno... claro... de hecho, cuando me pongo a recordar y ahora sé lo que veía, puedo verlos... pero nadie hablaba de ello... se guardaba, como el cliché, en el armario”. Explicó Kerry. “Ciertamente, en mi familia, nunca fue discutido”. Exhaló. “Pero entonces yo... bueno, me tomé un poco de tiempo, pero eventualmente figuré lo que estaba sintiendo... y porque lo pasaba tan mal al pensar en asentarme con Brian y tener un par de críos”.

“Debió ser duro para ti”. Se simpatizó la ejecutiva. “Mi padre lo supuso... y un día me llevó a un lado y me habló de ello... yo ya lo había descubierto, con lo que fue una especie de alivio”.

Kerry la miró. “¿No le importó?”.

Un movimiento negativo de la morena cabeza. “No... me sorprendió... estaba asustada de decírselo porque él era un militar, y sabes que eso no conlleva mentes liberales. Pero cuando lo pienso ahora, sabiendo lo que él era... no debía haberme sorprendido”.

Kerry estaba perdida. “¿Qué es lo que era?”. Preguntó suavemente.

“De la armada marina”. Dar sonrió ante el ensanchamiento de ojos como reacción. “Sí... uno de los salvajes”.

“Guau... no me puedo imaginar como sería eso”. Respiró Kerry. “Sería... muy diferente para mí. Ellos no lo entenderían”.

“Ah”. Dar asintió. “Eso es duro”. Pensó un momento. “Ciertamente tu carrera tiene más visos de mejorar aquí que en Michigan... la oficina Troy realmente no se dedica a lo que tu sabes hacer”.

Kerry se sentó y cruzó las piernas, colocándose el pelo tras las orejas. “Eso no les importa... mi madre dejó un mensaje en el contestador la otra noche que decía que podría conseguir algún puesto de secretaria en la oficina Troy, de forma que pudiera mantener mis manos ocupadas mientras esperaba a quedarme embarazada”.

“¿Qué?”. Dar se inclinó hacia delante. “Kerry, ¿les ha dicho alguien que estamos en los 90, justo para empezar el año 2000?”.

“No en mi familia”. Sentenció quedamente la rubia mujer. “Creo que están firmemente trabados en los 40”. Se mordisqueó el labio. “Supongo que se lo puedo decir”.

“Quizás deberías empezar despacio... como empezar por decirles que te quedas en Miami, como principio”. Replicó Dar razonablemente. “Antes de soltarles ‘no me caso con quienquieraquesea’. Y ‘oh si, de paso, estoy saliendo con mi jefe’”. Añadió la alta mujer, con una torcida sonrisa.
avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 11th 2012, 10:13 am

“Mm... seguro tienes razón”. Reconoció Kerry. “Aunque ganaría un punto por salir con mi jefe, por lo menos durante los veinte segundos o así que mi padre tardara en recordar de quien se trataba”. Era un pensamiento tentador, sin embargo.

“Tú... no estas muy cercana a tu padre, ¿verdad?”. Preguntó Dar gentilmente.

Kerry miró la pared, aguantando la ola de malestar que tuvo como reacción. “No”. Murmuró finalmente. “Podría decirse así”.

La morena mujer se inclinó hacia delante y la cogió de la mano. “No te preocupes... se nos ocurrirá algo”. Prometió. “Demonios, lo malo lleva a lo peor, reerutaré sus memorias IRS a MSNBC”.

La rubia mujer giró los ojos. “Eso sería hilarante, pero inutil... es un pilar de rectitud moral. Dudo incluso que nos reclamara como dependientes hasta que teníamos un año, sólo para probar que éramos viables”. Suspiró. “Pero gracias, Dar... ayuda tener a alguien con quien poder hablarlo”. Le dedicó a su jefa una sonrisa, y apretó los dedos que la agarraban. “Y guardaré tu amenaza en reserva”.

Dar rió, entonces se dio la vuelta y se estiró, arqueando la espalda y abriendo los brazos. “Vale... bueno, ya que es por la tarde....”. Agitó la cabeza mirando al techo. “Supongo que mejor chequeó como va la oficina... estoy segura que habrá media docena de reuniones de emergencia de personal mañana para discutir porque nuestros procedimientos de soporte, que no existen, no funcionan”.

Kerry lo consideró, así como todas las cosas que dejó sin hacer en casa, y suspiró. Aunque preferiría pasar aquí el día con Dar... “Escucha.... ¿por qué no salimos el fin de semana que viene?. Tengo un montón de colada y mucho que ordenar ya que no estuve en casa todos estos días”. Sugirió, pesarosa.

Dar sintió un azote de disgusto, pero sabía que Kerry tenía razón. Las dos tenían cosas que hacer, y una semana de trabajo a la que prepararse. “Parece una buena idea”. Admitió. “Aunque odie admitirlo... ¿sigues interesada en lo del gimnasio?. La clase empieza el miércoles”.

Kerry casi se había olvidado del tema. “Oh... ¡cierto!. Absolutamente... Dios si... si sigo contigo, lo voy a necesitar desesperadamente”. Le dedicó una mueca a Dar. “Gracias por recordármelo”.

La ejecutiva rodó fuera de la cama y se levantó. “Bueno, empecemos pues... creo que tengo unos copos Frosted extra si te interesa”.

Kerry agitó la cabeza y rió al alcanzarla. “¿Ves lo que quiero decir?”.

avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 12th 2012, 8:13 am

Novena parte

Saltó la alarma, sorprendiendo a Dar y sacándola de su sueño en la oscuridad de la madrugada. Lo miró confundida por un momento, entonces se frotó el rostro y se dio unas palmaditas, apagando el ruidoso pitido. Todo estaba muy tranquilo en el condo, y reposó la barbilla sobre la almohada por un momento, pensando ansiosamente en lo agradable que había sido despertarse el día anterior.

Dar suspiró y se levantó de la cama, andando cansinamente hacia el baño de forma mecánica. Nunca antes se había considerado solitaria. Su vida había sido repleta, cierto, pero ahora se preguntaba cuantas de sus actividades habían sido una simple manera para rellenar el tiempo. Había sido inesperadamente agradable el simple hecho de tener a alguien con quien hablar en su repentino desayuno de ayer y ni siquiera podía empezar a recordar sobre lo que habían hablado. ¿Mascotas?. ¿Política?. Dar se echó agua a la cara y agitó la cabeza, se cambio el pijama por su ropa de correr y se sentó en la silenciosa sala de estar para calzarse sus zapatillas de deporte. Fuera lo que fuese, había pasado la mayor parte del tiempo riendo, algo que no recordaba haber hecho demasiado en los pasados últimos años. Se quedó sentada pensando sobre ello durante unos minutos, entonces se impulsó para levantarse. “Vamos, Dar... muévete... dos vueltas extra alrededor de la isla esta mañana, ¿recuerdas?”. Lo había decidido para compensar los pasados días, levantándose una hora antes para ello.

Estaba muy tranquilo según cerraba la puerta tras ella y salía al frío aire, crispado con la humedad del rocío y la brisa del mar. Sus deportivas hacían ruido al pisar la gravilla según se giraba hacia el pequeño camino, entonces respiró hondo y rompió a correr con un lento footing, para darle a sus músculos la oportunidad de despertarse y estirarse antes de presionarlos.

El agua golpeaba contra el malecón según se giraba contra el viento que se adentraba en tierra, trayendo consigo el aroma del mar y la sal a sus pulmones. Ningún otro sonido, excepto el lejano rechinar del puerto y la honda sirena de un carguero por el canal. Podía ver las movedizas luces del barco y lo dejó tras ella al encaminarse hacia el sur.

En la sexta vuelta, pudo sentir como comenzaba el cansancio al hacerla respirar más rápido, y eso la molestaba. En vez de detenerse, se exigió más de sí, acelerando su ritmo y forzándose a completar ocho vueltas, durante la ultima el sol estaba asomándose por el horizonte, y ella estaba sudando copiosamente.

Se fue parando al acercarse al extremo norte de la isla por octava vez, adaptándose de nuevo al footing y dejando que su corazón empezara a calmarse. Acabó en el malecón, observando la pálida luz y dejando que la brisa marina le echara su oscuro y mojado cabello por el sudor hacia atrás. Despacio, se sentó apoyándose contra la pared de granito, dejando las piernas colgando hacia el ligero rocío proveniente de las olas.

Había creído, por tanto tiempo, que no necesitaba a nadie para completar su vida. Quizá porque no había tenido oportunidad. Ahora.... Dar exhaló en la niebla. El inocente ofrecimiento de Kerry de una mano amistosa dejó sin fundamento esa creencia, y la forzó a mirarse objetivamente por primera vez en mucho tiempo.

Había sido fácil confundir la isolación estéril por la felicidad, si no conocías bien la diferencia, ¿verdad?. Había enfrentado la soledad ignorándola, y convenciéndose a sí misma que manteniéndose ocupada era la llave para una vida satisfactoria.

La pasada semana le enseñó cuan engañada había estado. Seguir adelante con Kerry añadiría una complicada, difícil y problemática faceta a su vida, y el potencial para el dolor y problemas personales tales que rompieran su ordenada existencia más allá de posible reparación.

El punto de vista racional e inteligente le decía que se detuviera. Esto sólo podría ocasionar problemas tanto a Kerry como a sí misma, y podría resultar en un desastre profesional para las dos. Sería mejor... más inteligente... para ella el sentar a Kerry, y simplemente... decirle que no. Volverse atrás. Devolver su relación a un nivel estrictamente profesional.

Dar estaba sorprendida por las repentinas lágrimas y la ola de miseria que acompañó a tal pensamiento. Confundida se frotó el rostro, y rodeó con uno de sus brazos su pecho repentinamente dolorido. Tan sólo el pensamiento de declinar esa sonrisa... Dar imaginó el daño, y luego el dolor en esos ojos verdes si la dejaba, y sabía que no podría soportarlo.
No podía hacerle eso a Kerry. Demonios, no podía hacerse eso a sí misma.

Con mano temblorosa, se secó las lágrimas de los ojos, y se pasó los dedos por su húmedo cabello. Encontraría el camino, de algún modo, para que funcionase. El latido de su corazón se asentó, y tomó una serie de hondas respiraciones, dejando que la salada bruma la calmase. Bien. Tan sólo es otro reto, Dar. Recuerda lo que papá siempre te decía. Rompe tus desafíos en pequeñas partes, y a la hora de terminar, te habrás comido un búfalo, incluido el rabo.

Eso provocó una seca y temblorosa sonrisa aparecer en su rostro, y se levantó, estirando las piernas y cuadrando los hombros. Hora de empezar el día.

A María le agradaban las mañanas tempranas. Había hecho un hábito el entrar a las siete a.m. al edificio, antes incluso que los ayudantes administrativos más virtuosos, y aprovechaba el tiempo en ordenar los montones de correspondencia que generaba la posición de Dar, además del volumen de correo electrónico, peticiones de todo tipo, papeles que revisar, y otros asuntos que estaban bajo su jurisdicción.

Le daba prácticamente una hora, a veces un poco más, antes de que su mercurial jefa apareciera y trajera con ella un torbellino de actividad, y disfrutaba del tiempo de tranquilidad, pensando que era una buena manera de empezar el día. Y más un lunes, que nunca era un buen día, especialmente desde que Dar había estado casi toda la semana anterior fuera, y habían ido surgiendo asuntos que esperaban su atención.

Oyó abrirse el ascensor y el suave sonido de pasos a través del alfombrado pasillo, pasando su puerta y siguiendo hacia adelante. Una sonrisa atravesó su rostro al reconocerlos más bien como pasos de Kerry que llegaba temprano por la misma razón que ella. La joven mujer estaba acostumbrándose todavía a su nueva posición, y estaba ansiosa por dejar una buena impresión.

María lo aprobaba. Le gustaba Kerry, y estaba contenta de que su supervisora hubiera encontrado a alguien con la que pudiera trabajar, y que intentase realizar el mismo esfuerzo en ello como hacía Dar. Y como bonus añadido, parecía que a Kerry también le agradaba la, a veces difícil y generalmente impaciente, agresiva vice-presidenta, lo que era una sorpresa para la secretaria, sabiendo de donde venía Kerry.

Se preguntaba si Kerry sabía lo cerca que había estado de ser despedida. Con un suspiro, María volvió su atención a un taco de informes, pasándolos y dejando arriba los que Dar querría ver antes. Notó el gran informe sobre la parada masiva del sábado, y lo puso encima de los demás.

Tras unos minutos la puerta se abrió, y Kerry asomó su rubia cabeza. “Buenos días, María”.

“Buenos días, Kerrisita...”. Replicó con una sonrisa la secretaria. “*Dios mío *, ¿pasaste el fin de semana en la playa?”. El rostro de la joven mujer estaba de color rosa – rojizo, y sus brazos presentaban un matiz del mismo color.

Kerry entró en el recibidor de la oficina y se acercó a ella llevando una taza humeante. “No exactamente”. Le dedicó a María una mirada conspiradora. “Conseguí que la jefa se tomara unas horas libres en Orlando”.

“*Bueno*... *bueno*...”. Rió María. “Quién lo diría. Oí que las cosas fueron bien por allí”. Aplaudió. “¿Conseguiste ver a Mickey Mouse?”.

La rubia mujer se apoyó en la esquina del escritorio y tomó un sorbo de su té. “Veamos... conseguí ver a Mickey Mouse, conseguí ir al parque acuático, y fuimos a ver Epcot”. Sonrió ante la boca abierta por el asombro de María. “Oh sí... y los estudios de MGM... a la salida de la ciudad”.

La secretaria descolgó el teléfono y empezó a marcar. “Aie... estoy llamando al Vaticano... es un milagro”. Anunció. “Se lo diré al Papa”.

Kerry sonrió. “No fue tan difícil, en serio... teníamos un montón de tiempo libre entre reuniones, y realmente no había nada más que hacer que eso”. Explicó. “Además, era lo que ordenó el médico... me alegro que Dar haya tenido la oportunidad de relajarse un poco”.

María estudió las sonrosadas facciones de Kerry, lo que hacía sobresaltar sus rubias cejas y realzaban el verde claro de sus ojos. “Parece que te lo has pasado bien, ¿eh?”.

“Sí”. Admitió la joven mujer. “Fue una reunión para conseguir un contrato muy interesante... no me había dado cuenta en realidad de que eran unos asesinos. Pero Dar realmente se hizo cargo de ellos... quiero decir, Jesús, María, simplemente entró allí y se hizo cargo de la situación”. Kerry agitó la cabeza. “Echó a los clientes fuera... yo estaba allí sentada en un constante asombro”.

“*Sí... sí*... ella hace eso”. Asintió María. “Llega y boom... todo acabado”. Explicó. “Es por lo que a tanta gente... no le gusta”.

“Intimida a la gente, sí... lo sé”. Sonrió Kerry, con anhelo. “Es algo difícil ver más allá de eso”. Se levantó. “Bueno, tengo cosas que hacer...”.

“*Sí*... oh, Kerry... ¿le compraste algo por el día de los Jefes?”. Preguntó María al acordarse. “Yo le compré una pequeña cesta de chocolates... sé que le gustan”.

Kerry bajó la mirada hacia su té, para volver a alzarla después. “Um... sí, lo hice... en el parque, de hecho”.

“*Bueno*...”. Suspiró María. “Eso hace dos cosas entonces”. Jugueteó con su boli. “Ella hace como que no le importa, pero yo creo Kerrisita, creo que sí le importa”.

“Yo también lo creo, María”. Le dijo Kerry. “Y en verdad es una lástima, porque hace tan bien su trabajo, que crees que la gente debería apreciarlo”. Agitó la cabeza, y se giró para irse. “Nos vemos”.

“Aie”. La secretaria la vio marchar. “*Chica*, si ella necesita alguna ayuda, más vale que sea una como la tuya”. Le habló a la puerta cerrada con una ligera sonrisa, entonces volvió a sus cartas.

“Buenos días, Dar”. La saludó alegremente Mark al encontrarse en el ascensor. “¿Dónde está mi... oh gracias”. Le sonrió cuando ella le entregó un sobre color manila. “¿Escuché que mis esfuerzos merecieron la pena?”.

“Sip”. Coincidió Dar reclinándose sobre la pared del ascensor, asomando una ligera sonrisa en su rostro. “Lo conseguimos... les dejamos sin calcetines, de hecho”. Añadió. “Voy a procesar algunos bonus al llegar a mi despacho... cada uno pateó traseros esta vez”.

Mark agitó de lado a lado el sobre. “Ya tengo el mío”.
Dar giró los ojos. “Jesús, Mark... no es una foto tan buena... tomate un respiro, ¿de acuerdo?”. Pero se rió.

Incapaz de resistir la tentación el jefe de MIS abrió el sobre, y ojeó su contenido. Entonces alzó los ojos hacia Dar y puso una cara de apreciación. “Le gustas a la cámara... no sé qué consideras por no bueno, pero... oo... la...”.

“Cállate, Mark”. Dar le dedicó una mirada. “Lo hice porque prometí que lo haría... no quiero oír hablar sobre ello en los próximos seis meses, ¿de acuerdo?”.

Prudentemente, Mark puso el sobre bajo uno de sus brazos para un posterior estudio. “Entendido, jefa”. Replicó crispadamente. “Hablando de ello... ¿quieres comer con nosotros hoy? Te echamos de menos el viernes”.

Dar se relajó un poco. “Claro... si no me mantienen todo el día en reuniones por el fiasco de Netops del sábado”.

Mark gruñó. “Mierda sí... tremendo lío ese”. La miró. “¿Tomaste el sol? Pareces un poco quemada”.

“Un poco”. Replicó Dar según se abrían las puertas en el piso catorce. “Hice el día del voluntariado el sábado”. Se encaminó a su oficina. “Y tuve que andar un poco por los parques”. Mark giró hacia en pasillo lateral que llevaba a las oficinas de MIS. “¿Te lo pasaste bien?”. Le preguntó cuando ella iba a entrar al recibidor de su oficina.

Dar se paró y se dio la vuelta, mirándole con mirada inexpresiva según ponía una mano sobre el picaporte. Entonces guiñó un ojo y dejó que una rápida sonrisa asomará a sus labios, antes de entrar en la habitación.

“Hmm...”. Murmuró Mark, al marcar el código de seguridad que le abriría la puerta de su oficina. Les dedicó un hola con la mano a los cuatro o cinco ingenieros y analistas que hacían del lugar su hogar, y entró en su propia oficina prácticamente a oscuras. Se dejó caer sobre su sillón de cuero, y alzó la mirada al ver a su ayudante. “Ey Bill”.

“Ey”. El alto y delgaducho hombre entró. “¿Qué tienes?”.

Mark se frotó las puntas de los dedos antes de sacar la foto del sobre y ponerla sobre la mesa. “Mi bonus”. Observó el objeto aprobadoramente. Dar estaba mirando directamente a la cámara, una mirada ligeramente despreciativa a sí misma mientras se apoyaba con un hombro sobre un pilar de madera, cruzando las piernas a la altura de los tobillos en una pose relajada y casual. La lisa tela negra de su traje de baño contrastaba con su bronceada piel y los firmes y visibles músculos curvados y húmedos, especialmente marcados en los hombros y muslos. “Chico, es bonita”.

Atentamente Bill rodeó la mesa para ver la foto al derecho, entonces casi se atragantó. “Hijo de puta... ¿de dónde diablos has conseguido ESO?”. Dijo con voz chirriante.
“Je... paga por un buen trabajo, ¿vale?”. Dijo Mark sonriente. “Tiene bonitas piernas, ¿eh?”.

Bill se acercó más. “Tiene bonito todo... tío, justo mis gónadas están trepando por mis amígdalas para ver mejor”.

Mark rió. “Seguro esto derrota el trabajar para José... ¿te lo imaginas a él en bañador?”.

Bill hizo un sonido de asco e hizo un amago de vomitar en la basura del jefe de MIS. “Ey... acabamos de recibir ese escáner nuevo de 64 bits...”. Le dedicó a Mark una mirada de cachorro esperanzado.

Su supervisor suspiró. “Tanto como me gustaría poner esto en mi escritorio, ella me mataría”. Miró la foto pesaroso. “Sin embargo, me encantaría haber sido la persona que hizo la foto”.

“Buenos días, María”. Le sonrió Dar al entrar en la oficina.

La secretaria alzó la mirada. “*Buenos días*, Dar”. Recibió a su jefa, notando el toque del sol en su rostro así como la relajada expresión. “¿Y cómo estás hoy?”.

Dar pensó sobre el tema. “Genial. ¿Y tú que tal?”. Replicó. “Las cosas fueron bien en Orlando... pero seguramente ya has oído sobre el tema”.

María giró los ojos. “Oh sí... el Sr. Montarosa estaba bailando por los pasillos... se pensaría que su mujer le había dado un hijo finalmente”.

Dar estalló en carcajadas. “Me alegro de no haber estado para ver eso”. Remarcó con una mueca. “Pero sí... fue bueno... definitivamente valió la pena el viaje”.

La secretaria ocultó su sorpresa ante los buenos sentimientos de su jefa. Dar, ¿riendo un lunes?. “Kerrisita me dijo que incluso tuviste unos minutos para ver a Mickey Mouse”. Le informó a la morena mujer, sin perder detalle del brillo que apareció en el aguilla de sus ojos al mencionar el nombre de su ayudante.

“Sí... tuvimos algo de tiempo extra”. Replicó de manera casual Dar, entonces hizo una pausa y se quedó pensativa. “Dios, sabes que no había estado en uno de esos malditos parques desde hace tantos años... fue agradable visitarlos de nuevo”. Se reclinó sobre la puerta que daba a la oficina interior. “Fue agradable relajarse un poco”.

María casi deja de respirar viendo la mirada serena e introspectiva que cruzó el rostro de la alta mujer. *Dios mío*... algo ha cambiado en ella. “Me alegro... necesitabas unas vacaciones”. Le dijo firmemente.

Dar sonrió y se separó del dintel de la puerta, entonces entró en su oficina cerrando la puerta tras ella y dirigiéndose a su mesa. Apoyó en ella su maletín y se sentó, tecleando en su ordenador del escritorio y reclinándose finalmente en la silla. Entonces abrió el maletín y sacó algo envuelto en papel, lo destapó y mantuvo los delfines a la altura de los rayos de sol que entraban por la ventana. Con una sonrisa dejó la pieza en el frontal del escritorio y lo centró, agradecida por los rayos de arcoiris que se reflejaban por todas partes. Ahí. Lo observó por un momento más, entonces volvió su atención hacia la pequeña y colorida cesta en el centro de la mesa. Mm. Olfateó de forma apreciativa. Chocolates.

Apareció una sonrisa y masticó uno de ellos mientras sacaba una lista desagradablemente larga de cosas que hacer.

Era casi la hora de comer antes de haberse hecho cargo de la mayoría de los asuntos realmente urgentes. Acababa de terminar una conferencia sobre el fallo en network, y estaba sorbiendo de su segunda taza de café cuando un leve golpe sonó en la puerta interior. “Adelante”.

La puerta se abrió, y una rubia cabeza asomó por ella. “Buenos días”.

Dar sintió una sonrisa desinhibida aparecer en su rostro. “Buenos días”. Se reclinó hacia atrás y le indicó a la joven mujer que entrase, viendo como sus ojos observaban a los delfines y luego se alzaban de nuevo. “Mal día, ¿eh?”.
avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 13th 2012, 8:12 am

Kerry se acercó al escritorio y se apoyó en la esquina del mismo. “Ha sido movidillo, sí... no me había dado cuenta de cómo se podían liar las cosas cuando no estás por algunos días”. Le dedicó a Dar una sonrisa lastimera. “Tan sólo ahora acabo de limpiar mi bandeja de entrada”.

“Yo también”. La morena mujer apoyó la cabeza sobre una de sus manos. “Tengo reuniones de personal toda la tarde... y José ha convocado una nueva reunión mañana a las nueve”. Se había estado resistiendo las ganas de ir a la oficina de Kerry durante toda la mañana, sabiendo que la rubia mujer tenía tanto trabajo como ella por hacer.

Un asentimiento. “Marketing quiere que me haga cargo de algún tipo de panel sobre un resumen de servicios durante el día de hoy... y tengo un montón entero de informes en mi escritorio que creo tienen algo que ver con que network responda a tiempo”. Se echó hacia atrás el pelo. “No estoy segura de donde han venido”.

Dar bufó suavemente. “Me imagino... se creen que es más fácil acercarse a ti que a mí... con lo que Markting busca hacerte caer en la trampa... les dije que no tocaría el tiempo de respuesta hasta que se ejecuten con una mayor longitud de onda... parece que están intentando un final más fácil”.

Las cejas de Kerry se alzaron. “¿Quieres que se los devuelva?”.

Largos dedos repiquetearon sobre el escritorio. “No... continúa”. Musitó Dar. “Veamos qué se traen entre manos”. Acercó la mano y palmeó a Kerry en la rodilla. “Sin embargo, ten cuidado... no es un equipo agradable”.

Entonces los ojos de Dar se fijaron en la equilibrada figura sentada a su mesa. “Te ves bien”.

Kerry le sonrió de forma maliciosa. “Tú también... me gusta el traje azul”. Sus ojos se encontraron con los de Dar. “Me preguntaba si sería diferente hoy”. Hizo una pausa, como si buscara coraje, entonces siguió adelante. “Escucha... Dar... estuve pensando mucho sobre esto anoche”.

“Yo también”.

Kerry dudó. “Si... si esto va a ser difícil para ti.. si.. yo... preferiría no seguir adelante... con esto... si te va a causar problemas”. Su voz sonaba desmañada y temblorosa. “Así que... si lo estás reconsiderando... está bien, lo entiendo”.

Dar la miró desconcertada. Desvió la mirada hacia la ventana durante un largo espacio de tiempo, entonces la miró de nuevo. “Segundos pensamientos, ¿eh?”. Se esforzó por mantener un tono de voz tranquilo y calmado. Qué arrogante... nunca consideró que sería Kerry quien quisiera salir del paso. Otra lección. Qué estúpida. Sintió cómo se le apretaba la mandíbula y se le formaba un nudo en la garganta.

“No”. Respondió Kerry muy suavemente. “No por mi parte... tan sólo no quiero que te hagan daño”. Se miró las manos, entrelazadas sobre sus piernas.

Dar pudo ver que estaba temblando. Eso estaba bien. La sensación de alivio que la recorrió la hacía temblar de forma parecida. Alzó las manos y encerró con ellas las de la joven mujer. “Kerry...”. Tuvo que detenerse un momento. “He estado sola durante mucho tiempo. Solía pensar que eso era lo mejor para mí, porque tuve unas experiencias bastante malas de joven”.

Ojos verdes como el mar la miraron con incertidumbre.

“Me has hecho darme cuenta, esta semana pasada, cuán equivocada estaba”. Le dijo la ejecutiva de forma queda. “Lo que me haría daño es ignorar esto, tan sólo por el riesgo que entraña”.

Kerry dejó escapar un largo y tembloroso suspiro de alivio. “Vale... yo sólo... quería darte la última oportunidad de decir detente”.

Se miraron en silencio por un espacio de tiempo. “Me has asustado de muerte, lo sabes, ¿verdad?”. Dijo Dar finalmente, intentando dar un toque de humor.

“¿A ti?”. Kerry se secó los ojos irritada. “No sabía qué habría hecho si me hubieras dicho que sí”. Exhaló. “No sabes lo difícil que ha sido”.

Dar la estudió callada. “Sé que eres una persona con más coraje que yo por hacerlo”. Se levantó y rodeó suavemente con sus brazos a Kerry, abrazándola. “Escucha... he de encontrarme con Mark y algunos otros para comer... ¿por qué no vienes?”.

Kerry le devolvió el apretón, entonces se sentó. “Claro... suena bien”. De forma inconsciente su mano empezó a acariciar el brazo de Dar. “Mejor que no nos sentemos juntas, sin embargo”. Se puso las manos bajo los brazos y le dedicó a la alta mujer una torcida mirada.

Dar rió y le palmeó la mejilla, un movimiento que se hizo más lento y se tornó caricia al sentir la suave piel bajo la yema de sus dedos. Kerry se apoyó en la caricia y esperó que nadie decidiera que ése era un buen momento para irrumpir en la oficina de Dar.

“Veo lo que quieres decir”. Murmuró la alta mujer, con atenta sonrisa. Sonó el teléfono y tuvo que hacer un enorme esfuerzo para apartar los ojos de Kerry y apretar el botón. “¿Sí?”.

“Dar, tenemos un problema en Singapur”. Le llegó la voz a través del teléfono. “No pueden hacer llegar por completo el circuito acordado, y necesitamos una conferencia”.

“¿Ahora?”. Preguntó Dar.

“Sí... desafortunadamente... tengo a seis personas haciéndose cargo ahora mismo... iba a meterte a ti, y a dos más de Infraestructura”.

Estuvo a punto de decirle que se hicieran cargo de sus propios problemas, pero un par de manos se apoyaron sobre sus hombros y apretaron.

“Te subiré algo de comer”. Susurró Kerry. “Creo que tienen filetes hoy”.

Dar sonrió. “De acuerdo”. Dirigió la voz hacia el teléfono, pero sus ojos se dirigieron hacia el rostro de Kerry. “Gracias”. Gesticuló con los labios.

Kerry saltó de la mesa y le palmeó la espalda, entonces se dirigió a la puerta.

“¡Psst!”. Silbó por lo bajo Dar, entonces le lanzó a la rubia mujer un chocolate al girarse ésta.

Kerry lo atrapó y le devolvió la sonrisa, según salía por la puerta.

“Lo siento, Dar... ¿has dicho algo?”. Inquirió la voz.

“¿Yo?. Nop... sigo aquí esperando”. Replicó alegremente la ejecutiva.

“Bueno, no creo que haya mucha duda sobre saber (cómo, dónde) hemos dejado caer la bola esta vez”. Estaba martilleando la mesa José Montarosa. “¿Qué hubiera pasado si ese edificio hubiera sido dañado irreversiblemente?. ¿Cuánto tiempo nos hubiera llevado re-rutar rodeándolo?”. Miró a Dar directamente. “¿Y bien?”.

La morena mujer alzó la mirada de sus garabatos. “No habríamos podido”. Volvió su atención al papel, pintando un barco de pesca.

Se hizo un tenso silencio. “¿Perdón?”. Preguntó José.

“No hubiéramos podido”. Repitió Dar. “¿Qué parte de eso no has entendido? No tenemos las fuentes secundarias para reemplazar esa facilidad”.

“Tan sólo un punto de error... ¿es de lo que estamos hablando?”. Preguntó otro supervisor, de forma incrédula.

Los ojos azules de Dar se abrieron en sorpresa. “Supongo que lo es”. Añadió otro barco.

Ojos vagaron alrededor de la mesa. “Dar... esto no es una broma”. Mariana se reclinó hacia delante, mirándola con ligero malestar.

La VP de Operaciones rodeó la mesa con la mirada. “Jodida razón que no lo es... pero no voy a sentarme aquí y pretender estar sorprendida o en shock, cuando le dije a tu gente que ésta era una posible consecuencia cuando votasteis hacerlo así”. Se encogió de hombros e hizo el bosquejo de una gaviota.

Otro tenso silencio. “De acuerdo... así que... ¿qué vamos a hacer al respecto?”. Preguntó Montarosa, sentándose de nuevo.

“Me vais a dar el capital para llevar a cabo un duplicado de la localización”. Replicó Dar sin alzar la mirada. “O vamos a tener más reuniones sin sentido como ésta por un par de meses, hasta que os deis cuenta que no hay otra opción y acabéis dándome el dinero de todas formas”. Empezó con un nuevo bosquejo, esta vez de un pony. “Tan sólo hacédmelo saber, ¿de acuerdo?”.

“Dar...”. Duks se acercó a ella. “¿Te sientes bien?”.

Dar le miró, desconcertada. “Me siento estupendamente”. Replicó, entonces miró alrededor de la mesa. “A parte del hecho que tuve que estar seis horas del sábado por la noche, hasta las 5 am gritando a la gente hasta que conseguí al edificio de vuelta, eso es”. Hizo una pausa. “Francamente, apestaba...”.

Todos se miraron unos a otros. “Bueno...”. José se aclaró la garganta. “¿Has estimado de que cifra hablamos para duplicar la facilidad?”.

Dar terminó de dibujar la cola del pony. “Mandé el documento entero a toda la gente que está aquí esta mañana”. Alzó la mirada. “Conjuntamente con una recapitulación del acuerdo con Disney y el desastre de Singapur”. Sus ojos recorrieron rápidamente los sorprendidos rostros. “¿Funciona el servidor de correo? ¿Nadie lo recibió?”.

“Um... no, yo lo vi”. Dijo Mariana, precipitadamente. “Creo que es mejor aplazar la reunión hasta que todos tengamos la oportunidad de echarle un vistazo, ¿de acuerdo?”.

José asintió. “Sí... déjame echarle un vistazo... suena bien”. Se aclaró la garganta. “Lo de Disney fueron buenas noticias, Dar”.

Los ojos pálido azul le observaron. “Oí que estuviste bailando por los pasillos”. Sonrió. “¿Alguien tomó fotos?”.

Siguió una ronda de carcajadas, mientras todos se relajaban un poco. “Debió hacerte buen tiempo... estas morena”. Contestó José. “Déjame adivinar... ¿estuviste investigando la propiedad?”.

La morena mujer rió. “Algo así, si”. Admitió. “Mereció la pena... creo que fue la presentación lo que les decidió... lo modelamos sobre su actual sistema y usamos uno de sus restaurantes en la demostración”.

José bufó. “Dar, tú podrías presentar bolsas de basura y venderlas”. La desmereció.

“Yo no hice la presentación”. Replicó dulcemente la ejecutiva. “Lo hizo mi ayudante”. Terminó con la cabeza de su pony y le añadió las pestañas.

“Espera... ¿se lo dejaste a una chica inexperta?”. El ejecutivo de ventas se reclinó sin poder creérselo. “¿Qué tipo de mierda irresponsable es ésa?”.

Ojos se volvieron de nuevo a Dar, esperando una respuesta explosiva.

Pero Dar solamente se encogió de hombros. “Tenía confianza en el paquete y confiaba en Kerry para la presentación”. Hizo un bosquejo de una oreja. “Que fue más de lo que tu jodido equipo al completo pudo hacer en cuatro meses, José... con lo que no lo menospreciaría, si fuera tú”.

“Bueno...”. Eleanor cruzó las piernas, y se estiró ligeramente la falda. “Ella parece capaz... y una buena persona. Estaba sorprendida, Dar”. Le dedicó a la morena mujer una dulce sonrisa. “Esperaba a un desagradable geek, o una belleza sin cerebro... conseguiste una mezcla de ambas muy buena”.

Mariana vio aparecer el peligroso brillo en los ojos de Dar, y sus garabatos se detuvieron en el acto. “Eleanor... creo que dejé bien claro la última vez que yo no empleo a la gente por ser amigos o guapos”. Le dijo forzadamente a la mujer. “Ella me facilita el trabajo... y la Srta. Stuart es extremadamente cualificada para la posición”.

Dar apoyó en la mesa el lápiz. “¿Hemos acabado aquí? Tengo dos reuniones más a las que asistir”.

“Sí... supongo que sí.” José arrojó su boli y se levantó. “Vamos Eleanor... vamos por un * cafecito *”. Los ejecutivos de ventas y marketing se marcharon, dejando a Mariana, Dar y Duks todavía sentados allí. “Así que... ¿qué te pasa, * chica *?” Preguntó Mariana, reclinándose sobre la mesa y mirando a su amiga.

Dar le devolvió la mirada. “¿A mí? Nada... ¿qué os pasa hoy a vosotros, gente?”. Dejó el lápiz sobre la mesa. “Jesucristo... ¿cuál es el problema, me han crecido cuernos o algo así?”.

Duks le palmeó el brazo. “Ey... ey... relájate... estas realmente calmada hoy, y no estamos acostumbrados a ello, amiga mía... ¿Es esto lo que te hace Mickey Mouse?”.

Dar alzó las manos y las dejó caer sobre los reposabrazos de la silla. “Que... por qué no estoy gritando como una maníaca, ¿pasa algo malo?”. Miró hacia la mesa. “De acuerdo, empezaré a putear a alguien... ¿Eso hará que todos os sintáis mejor?”.

“Dar...” Mariana la miró fijamente. “Vamos... confía en nosotros. ¿Está todo bien? Oí que te hiciste unas pruebas el otro día”.

Entonces mostró enfado. “Sabes, Mariana, realmente odiaría pensar que alguien esta leyendo mis expedientes médicos”.

“Ah...”. La directora de personal alzó una mano. “No seré yo, amiga mía... tan sólo rumores... pero ahora que los has confirmado, ¿está todo bien?”. Se reclinó hacia delante. “Dar... te lo pregunto como amiga, no porque necesite saberlo para bienestar de la compañía”.

Dar la miró, entonces suspiró. “Todo está perfectamente bien, de hecho. El Dr. Steve creyó ver algo en mi electrocardiograma durante mi última revisión física, pero resultó que no era nada. ¿Vale?”. Seguía viendo las expresiones escépticas en ellos. “Está bien...”. Se frotó la mandíbula. “Mirad, lo que encontró es que necesito rebajar mi estrés un poquito”.

“Ah”. Apareció la comprensión en ambos pares de ojos.

“Así que... tomé la oportunidad de simplemente relajarme un poco mientras estaba allí, y en el fin de semana... y decidí tratar de no dejar que esto me afecte demasiado”.

“Ay... Dar, ¿era tan difícil?”. Mariana le sonrió. “¿Ves? Tan sólo nos preocupamos por ti”. Se echó de nuevo hacia atrás y miró a la alta mujer. “Te ves bien... descansaste algo allí, ¿eh?”.

Dar le dedicó una ligera sonrisa y asintió. “¿Hemos acabado de analizarme ya?”. Se levantó y se sacudió la ropa. “He de irme”.

Duks y Mariana la vieron marchar, entonces se miraron el uno al otro. “Sabes, Dukky... si no la conociera, diría que nuestra buena amiga encontró algo más que a Pluto y Goofy allí”.

Lou Dreyfus dejó que una leve y sardónica sonrisa apareciera en sus labios. “Puede que tengas razón, Mari”. Palmeó la mesa. “Bueno, continuemos”.

Finalmente Kerry volvió a su oficina tras una interesante reunión con la gente de marketing. Era obvio que no les gustaba Dar. Era obvio que querían ser amigos de Kerry. Era obvio que querían que hablara mal de su jefa. Sonó su teléfono y lo contestó. “¿Si?”.

“Oh... Srta. Stuart... me alegro de encontrarla”. Fluyó la voz de Eleanor Anastasia a través del teléfono. “Esperábamos que estuviera libre para atender una llamada de conferencia mañana... es con la gente de marketing regional y tan sólo tienen unas preguntas generales sobre algunas de las nuevas políticas de operaciones”.

“Um... claro...”. Kerry sacó su PDA y la abrió. “¿Cuándo?”.

“Una pm... pero nos encontraremos para almorzar abajo antes, si quiere venir con nosotros”.

Antes prefiero agarrar cables eléctricos pelados con las manos desnudas. “Lo siento... puedo llegar a la reunión, pero tengo cosas que hacer antes”. Como asegurarme que mi jefa almuerce, por ejemplo. Había descubierto un placer especial en seleccionar comida para Dar, y mayor placer aún por la sonrisa dedicada cuando se lo entregaba.


“Bueno, que mala suerte, porque nos morimos por soltarnos el pelo contigo, pero quizás la próxima vez”. Suspiró Eleanor. “Hasta mañana a la una entonces”.

“Allí estaré”. Kerry colgó el teléfono y lo miró poniendo una cara, entonces hizo girar la silla y se quedó observando el agua. Se sentía mucho más relajada que por la mañana, ahora que el ‘tema’ había sido aclarado con Dar. “Mm... sin embargo, no sé si aguantaré hasta el miércoles”. Le comentó a la ventana. El navegar ayer por la noche en internet sacó a la luz montones de... cosas... interesantes. La mayoría la hicieron enrojecer. Se quedó bastante sorprendida del amplio rango sin embargo... desde sitios de salud femenina hasta páginas y páginas de ficción amateur.
avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 15th 2012, 8:35 am

Ciertamente eso había sido una revelación. No tenía ni idea de que hubiera tanta creatividad ahí fuera... Acabó leyendo algunos de ellos hasta que fue demasiado tarde, pero ciertamente le había dado ideas. Quizá por eso quería asegurarse de que Dar estaba segura antes de... bueno, las cosas a su tiempo.

Oyó una suave llamada en su puerta interior, y sintió una agitación en lo más profundo de su ser. “Adelante”.

La puerta se abrió y entró Dar, se había quitado la chaqueta y tenía las mangas de su camisa arremangadas. “Ey ahí”. Se adelantó y se dejó caer en la silla de visita de Kerry, dejando reposar los brazos en los reposabrazos y cruzando las piernas a la altura de los tobillos. “¿Cómo ha ido?”.

“Dar, ¿sabes lo que es una lapa?”. Kerry adelantó la silla unas pulgadas y apoyó la barbilla sobre sus dos manos.

“Claro”. Asintió la ejecutiva. “Es un molusco que se adhiere a una superficie plana y vive de ella”. Hizo una pausa. “¿Por qué?”.

“Yo soy una superficie plana”. Kerry le dedicó una mirada torcida. “Quieren chuparme hasta la sequedad por información, en su mayoría de ti”. Suspiró. “Te pintan en sombras de negro, negro, marrón oscuro, y negro”.

“¿Cómo conseguí el marrón oscuro?”. Sonrió Dar sarcásticamente.
Kerry miró a su desgreñada jefa. “Ey... oye, ¿todavía estás libre para esa cena y película”. Inquirió. “Esta noche, me refiero”. Sintió como se le secaba la garganta y tragó, esperando por la respuesta de Dar.

Una suave y grave risa la reafirmó. “Vine aquí tan sólo para ver si te interesaba hacer algo esta noche”. Admitió Dar. “Yo... um...”. Agitó la cabeza y cruzó los brazos. “Claro... ¿quieres ver Soldier?”.

“Oo”. Kerry alzó una ceja. “Sí... me gusta Kurt Russell... realmente me gusta Escape de Nueva York”.

Dar rió. “Sssserpiente”. Siseó, causando que Kerry riera. “Sí, a mí también”.

“Genial... si... si quieres, podemos ir a mi casa... cocinaré cualquier cosa... entonces podemos ir al cine desde allí”. Kerry revisó su inventario de comida, y decidió que no importaba lo que tuviera, era mejor que copos Frosted y cola-cao. “¿Vale?”.

Ojos azules la miraron bajo largas y oscuras pestañas. “Me parece bien”. Dar se impulsó para levantarse de la silla y palmeó el escritorio de Kerry. “Recoge... ya he tenido bastante de este sitio por hoy”. Caminó a través de la puerta que conducía al pasillo interior y la cerró tras ella.

Kerry sonrió alegre y golpeó al aire con el puño. “¡Si!”. Se levantó y bailoteó un poco, sintiéndose como la ardilla de Caddyshack. “Yahoo, quizás tengamos una nueva referencia esta noche para ti”.




***


Kerry dejó que la puerta se cerrase tras ella, su mente ya girando con las posibilidades de la cena. Dar la había seguido desde el trabajo, diciéndole que tenía que hacer una parada rápida. Kerry sospechaba que su jefa tan sólo estaba siendo educada, dándole la oportunidad de adecentar la casa, pero eso estaba bien... lo necesitaba, y estaba bien que tuviera unos minutos para aclarar sus pensamientos. Excepto que no se estaban aclarando nada. No hacían más que girar alrededor de esos ojos azules y esa sensual sonrisa que Dar le había dedicado al salir de la oficina, y sabía que sus hormonas estaban muy ocupadas bailando el mambo en su flujo sanguíneo, lo que hacía que pensar correctamente fuera realmente difícil.

“Bueno, Kerrison... calmémonos el culo ahora”. Dejó en el suelo su maletín y respiró profundamente. “Primero lo primero... cámbiate de este traje mono”.

Se fue hacia su cuarto, contenta de haber tenido ayer la oportunidad de poner en orden el apartamento. Seleccionó unos vaqueros negros y un polo color lavanda, se los puso y se metió la camiseta por dentro, abrochándose por último un fino cinturón de cuero. Su reflejo le devolvió la mirada, y se pasó los dedos por la oscura tela del pantalón observando como al respirar la camiseta se le pegaba al cuerpo. “Bueno... no están tan sueltos como antes, eso es seguro... pero supongo que no quedan mal”. Los vaqueros se ajustaban cómodamente a su cuerpo, siendo testigos de la indulgencia culinaria de las últimas semanas, pero el efecto no era tan malo como esperaba.

De hecho... Kerry parpadeó ante su reflejo. Quizás Colleen tenía razón... había llevado las cosas demasiado lejos. Tanto Susan como Ray le habían dicho que tenía un aspecto mucho más sano y relajado desde que había empezado a trabajar con Dar, y suponía que era verdad... si se observaba objetivamente, eso es... no estaba segura que sus padres estuvieran muy de acuerdo.

Cuadró los hombros y se pasó el cepillo por el pelo. Al infierno con ellos. Decidió de repente, según desabrochaba un poco el cuello de la camisa, exponiendo su fina cadena de oro con un pequeño osito colgando de ella. “Veamos... ¿un toque de perfume? Sí...”. Abrió el cajón superior y sacó una pequeña botella, sacándole el tapón y oliéndola. “Mm”. Se puso un poco en la yema del dedo y se tocó tras las orejas, y se frotó juguetonamente en el canalillo.


“Dios... me siento como una quinceañera en su primera cita...”. Se rió de sí misma y guardó la botella, entonces se encontró con los seguros ojos verdes que la miraban desde el espejo. “Sin embargo, creo que de alguna manera lo es... porque ella es la primera persona que yo...”. Se detuvo e inhaló. “La primera persona que realmente me importa”. Se dedicó un asentimiento de aseveración a sí misma. “Ya está... lo dije”. Se giró. “¿Verdad Pooh?”.

El sonriente oso de peluche tenía los brazos extendidos invitadoramente. “Ahora no... quizás más tarde”. Agitó un dedo en su dirección, entonces volvió al salón y lo observó con la mirada, asegurándose de que no había dejado nada por ahí para lavar o algo por el estilo. “Se ve bien”. Les dijo a los peces, entonces fue a la cocina y se detuvo por un momento, cruzando los brazos a la altura del pecho, pensando. Le gusta la comida oriental... puedo hacer arroz frito... y, oh... vale... tengo esa carne de falda... puedo freírla con vegetales... muy bien.

Estaba ocupada haciendo trocitos los condimentos cuando sonó una suave llamada en la puerta y sintió una sacudida en el estómago. “Adelante... está abierto”. Dijo en alto. Se giró el picaporte y oyó como alguien entraba. “Estoy en la cocina”.

Suaves pisadas recorrieron la alfombra, y entonces Dar estaba allí, en el dintel de la puerta, rellenándola. La morena mujer se había cambiado el traje por un par de denims blancos y una camiseta de sastre color azul, con una pequeña abeja de encaje sobre el pecho izquierdo.

También llevaba una botella color ámbar, la cual alzó. “Cogí un pequeño aderezo”. Avisó, sus ojos recorriendo la delgada figura de Kerry. “Te ves bonita”. Piropeó a la rubia mujer, con una sonrisa.

Al infierno con ellos. Kerry le devolvió la sonrisa. “Gracias... tu también estás muy guapa... me gusta la abeja”. Miró la botella. “Oh... qué buena idea... si quieres que se enfríe un poco...”. Señaló con la cabeza la nevera.

Dar puso la botella en una de las bandejas de la nevera y miró su interior, medio girándose y dedicándole a Kerry una mirada traviesa. “Sí que tienes más cosas aquí que yo en la mía”. Remarcó mientras cerraba la puerta y se acercaba a Kerry, mirando sobre su hombro. “¿Qué es eso?”.

“Salsa”. Kerry adicionó una pizca de pimienta roja en polvo. “Será Szechwan, pero cuando acabe”.

“Suena sabroso”. Respondió Dar, su aliento cosquilleando la oreja de Kerry.

Oh chico. “¿Dar?... ¿Te ha dicho alguien alguna vez que eres una persona muy distrayente?”.

“¿Yo?”. Los azules e inocentes ojos de su jefa se abrieron con sorpresa. “Um... bueno, en realidad no. Me han llamado muchas cosas, muchas de ellas desagradables, pero distrayente no ha sido una de ellas”.

Kerry se sonrojó y rió un poco. “Bueno, pues lo eres”. Le dijo. “Haces muy difícil que me concentre”.

Dar se quedó desconcertada, pero no desencantada. “Vale... bueno, no quiero que te cortes... así que me sentaré aquí tranquilita”. Se dirigió hacia la pequeña mesa de la cocina y se deslizó sobre una silla, apoyando los codos sobre la mesa. La reacción de Kerry para con ella era, simplemente, tan... diferente. Reflexionó Dar mientras observaba a la rubia mujer volviendo a sus quehaceres.

Siempre había estado acostumbrada a que la gente se sintiera atraída por ella... y no le daba vergüenza sentir lo mismo, pero la combinación de dulce afección y mal oculto deseo que veía en los ojos de Kerry era algo que nunca antes había experimentado. Era cálido... y agradable... y se encontró a sí misma cayendo sin remedio en el embrujo.

¿Distrayente? Oh sí. Estaba descubriendo que le resultaba muy difícil mantener enfocados los pensamientos por un largo período de tiempo, e incluso cuando se concentraba, se descubría tomando pequeños desvíos preguntándose que estaría pensando Kerry... o que estaría haciendo... o... Dar suspiró. Como ahora, por ejemplo. Se descubrió sintiéndose completamente feliz por el mero hecho de encontrarse sentada ante la presencia de la rubia mujer, viendo como preparaba la cena. Era un sentimiento tan extraño. Observó los hombros de Kerry moviéndose bajo el suave algodón de su polo, y dejó que sus ojos vagaran por la delgada figura, apreciando las curvas.

“Un centavo por tus pensamientos”. Habló Kerry sin volverse.

Dar estalló en una risa incontrolada. “Uh... mejor olvidémoslos, ¿eh?”. Se sintió ligeramente trabada, y se dio cuenta que Kerry tenía el mismo efecto en ella que el que ella tenía sobre la joven mujer. Se estaba yendo de las manos. “Así que... ¿dónde aprendiste a cocinar?”.

Kerry escuchó la confusión dubitativa en su voz, y sonrió quedamente para sí misma. Me alegro que no sea sólo yo. “Bueno, es de esperar en mi familia... mi madre no trabaja, siempre ha estado en casa para cuidar de nosotros”. Explicó. “Tuve manualidades, clases del hogar y todo eso en el colegio... pero desarrollé una especie de interés en el tema cuando estaba en la facultad”. Añadió vegetales troceados al arroz frito y los removió. “Teníamos reuniones... donde un grupo de nosotros se iba turnando para cocinar”. Miró hacia atrás y la sonrió. “Cuando tienes un grupo de críticos como ese, aprendes rápido”.

“Ah”. Asintió Dar, entonces apoyó la barbilla sobre su puño. “Mi madre era una buena cocinera”. Musitó. “Sin embargo, yo nunca aprendí... yo estaba... probablemente demasiado ocupada con deportes y temas por el estilo al crecer... también pasábamos mucho tiempo en bases militares”. Se encogió de hombros. “Tendías a estar cerca de los patios con los otros niños... y en esos sitios no te pones a pensar en tus labores como ama de casa”.

Kerry calentó la sartén y le añadió un chorrito de aceite. “¿Alguna vez has querido estar en el ejército?”.

Largo silencio. “Desafortunadamente, mi padre me crió en la creencia de que no había nada que no pudiese hacer”. Finalmente contestó Dar, con voz reflexiva. “En el ejército, hay que calificarse para entrar”. Otra larga pausa. “Quería hacer lo mismo que él”.

Kerry asintió ligeramente. “¿No te dejaron?”.

“Soy una chica”. Contestó Dar, con énfasis ligeramente sarcástico. “Demonios...”. Suspiró. “Sé que tenían razón... sé que no pueden poner grupos mixtos fuera en el campo, al menos aún no... pero...”. Se encogió de hombros. “Agua pasada. De todas formas, y para contestar a tu pregunta... sí, lo pensé. Tomé el ASVAB cuando era joven en el instituto, y tuve un montón de ofertas”. Miró al salero, reflexiva. “Simplemente pensé que no tenía la autodisciplina suficiente para terminarlo... y hacer lo que todos me decían que tenía que hacer, en vez de hacer lo que yo creía correcto”. Alzó las cejas. “Y seguramente yo tendría razón”.

“Mm”. Kerry escurrió las delgadas láminas de ternera en la sartén expertamente. “¿Estaban tus padres decepcionados?”.

Los azules ojos adquirieron una mirada distante. “Mi padre estaba decepcionado”. Sentenció de forma queda. “Creo que mi madre estaba aliviada”. Agitó la cabeza. “Ella era una artista... nunca supe cómo se unieron los dos”.

“¿Una artista?”. Kerry removió la salsa y la dejó estar. “Ah... ahora sé de dónde sacaste esa manía de garabatear”. Rió. “Me encantó el dibujo del perro ese que hiciste”.

“Yo no...”. Dar se paró y lo pensó. “Supongo que lo hago”. Admitió, ligeramente tímida. “Nunca lo pensé”.

Kerry dejó en la mesa un bol de fragante arroz frito y puso otro con la ternera frita al lado, entonces le dio a Dar dos platos. “Toma”. Se giró y tomó el vino junto con un par de vasos poniéndolo también sobre la mesa. “Bueno, el único talento de mi familia parece ser la política”. Le acercó a Dar una cuchara de servir. “Y las leyes... ninguna de las cuales llamaba mucho mi imaginación al crecer”.

La alta mujer sirvió dos platos rellenos de arroz y ternera calientes, tendiéndole uno a Kerry. “¿Qué es lo que incitaba tu imaginación?”.

Kerry masticó un par de cucharadas antes de contestar. “Los libros en general”. Exhaló. “Hice lo normal al crecer... mi madre me apuntó a clases de piano y a gimnasia... la primera para darme cultura, la otra para darme lo que ella llamaba ‘gracia’”. Kerry torció los labios. “No creo que ninguna de las dos hiciera mucho... nunca se me dio bien el piano, y era como muchísimo, una gimnasta mediocre”. Masticó, pensativa. “Puedo tocar los palillos chinos”.

Dar rió. “Y yo... si uso las dos manos y los dos pies, y no escuchas atentamente”. Sonrió. “Esto está genial, de paso”. Alzó un tenedor relleno de comida, entonces se detuvo y rellenó ambos vasos con más vino. “¿Qué tipos de libros te gustan?”.

Kerry tomó un sorbo de vino. “Te reirías... pero en general de ciencia ficción... y algunas novelas históricas”.

Dar le dedicó una mirada de desconcierto. “¿Por qué me iba a reír? Eso es lo que la mayoría de los geeks suele leer... incluida yo”. Le dijo con voz suave. “No es que tenga tiempo ahora”. Añadió con un suspiro. “¿Y qué te llevó hacia los ordenadores?”.

“No quería acabar como profesora de Inglés”. Replicó con gesto torcido Kerry. “Y yo... bueno, siempre tuve una afinidad con las máquinas... solía desmontar cosas, ya sabes... como teléfonos y cosas por el estilo”. Rió un poco. “Cuando llegué a la Universidad, descubrí que había una rama de ciencia de ordenadores que era muy similar a la rama de Inglés general en la que ya estaba... con lo que hice las dos”. Hizo una pausa y tomó otro sorbo de vino. “¿Y qué hay de ti?”. Era, descubrió de repente, la primera vez que simplemente se habían sentado y se habían puesto a hablar de cosas personales y estaba sorprendida de cuan a gusto se sentía.

Dar partió un trozo de carne en dos y lo masticó. “¿Y qué hay de mí? Bueno... siempre estuve interesada en programación... es lo que estudié en el instituto... pero en algún punto del camino, decidí que todas esas líneas de códigos no retendrían por mucho más tiempo mi interés”. Reflexionó por un momento. “No era un reto suficiente... con lo que me metí en diseño y análisis de sistemas... y de ahí, a ingeniería y operaciones”.

“Afortunadamente para nosotras”. Sonrió Kerry.

“Las opiniones sobre eso varían”. Replicó secamente Dar, según vaciaba de un trago su vaso y se servía una segunda copa. “A veces me pregunto si merece la pena”. Jugueteó con el vaso. “Paso mucho tiempo ignorando los cortes y pullas, pero se vuelve pesado algunas veces”.

Kerry se levantó y agarró los platos vacíos para ponerlos en el fregadero, girándose después para poner las manos en los hombros de Dar. “He tenido ese sentimiento alguna vez...”. Lo intentó, pero no pudo evitar el echarse hacia delante y casi no se detuvo a tiempo de besar dulcemente la suave cabeza de Dar. “Así que si empiezas a recibir quejas de que tu ayudante está azotando a la gente por decir cosas feas sobre ti, no te sorprendas”.

Dar estaba emocionada y se echó hacia atrás, presionando su cuerpo contra el de la rubia mujer, y alzó la cabeza para mirarla con una ligera sonrisa. “Es muy dulce de tu parte Kerry... pero no creo que haga mucho bien”. Alzó una mano y cubrió la que tenía sobre su hombro derecho, apretándola suavemente. “Y no es que no aprecie la idea”.

Kerry se sumergió en la proximidad. “Me hace sentir mejor”. Objetó suavemente. “En serio”. Miró hacia abajo a los ojos azul pálido, y vio como estos se ablandaban, haciéndola ceder y doblándose hacia delante a la vez que inclinaba la cabeza, encontrándose con los pacientes labios de Dar con certera puntería. Un roce viajó a través de su brazo apretando suavemente, y Kerry sintió como respondía su cuerpo al gesto mientras cerraba los ojos, dejando que continuase el gentil intento de reconocimiento.
Es tan agradable... Podía sentir los dedos de Dar rozando su piel por encima del codo y acariciando su costado, haciendo que se le cortara la respiración. Se sintió sin respiración y su corazón empezó a latir a la vez que bajó sus propias manos, tocando la piel desnuda.

Entonces todo cambió cuando inesperadamente Dar pasó un brazo por su cintura y la hizo sentarse. Kerry se encontró sobre las rodillas de la morena mujer con esos fuertes brazos rodeándola y cada centímetro de su cuerpo sacudiéndose por pura reacción. Sus propios brazos se deslizaron hacia arriba rodeando el cuello de Dar, entonces uno empezó a deslizarse hacia abajo, moviéndose a través de la inclinación de los músculos de su cuello así como sobre su hombro.

Dar sabía que debería detenerse y tomárselo con calma, pero su cuerpo no iba a parar ese suave contacto y sus manos se movían por decisión propia, acariciando y explorando las cálidas curvas del cuerpo acorralado entre sus brazos con curiosidad insaciable. Pudo sentir como la respiración de Kerry se hacía más profunda y se entrecortaba, mientras que a la suya no le iba mejor. Calma... calma... aún no... Cejó tanta intensidad y sintió como Kerry hacía lo mismo, hasta que se separaron y Kerry restregó su rostro contra el hombro de Dar. “Guau”. Extendió los brazos alrededor del cuerpo de la rubia mujer y la sostuvo, acariciándole suavemente la espalda. “Tranquila”.

“Fiuu”. Murmuró Kerry, sintiendo como el corazón se le empezaba a calmar. “Eso fue intenso”. Decidió que sentirse avergonzada en este punto sería ridículo, con lo que simplemente alzó la cabeza y miró a Dar. “Esto no está saliendo acorde con el plan”.

Ambas cejas negras se alzaron con expresión cómica. “¿Ah no?”. Protestó juguetonamente Dar. “Y yo que creí que estaba funcionando a la perfección”. Todavía tenía los brazos alrededor de Kerry, pero en ese momento dejó de apretar tan fuerte y se echó un poco atrás.

“No... um... eso no es lo que yo... uh”. Se dio por vencida. “Se supone que íbamos a ir al cine antes”. Explicó con expresión torcida, alzando la mano y echando hacia atrás uno de los oscuros mechones de Dar.

avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 16th 2012, 8:09 am

“Oh... oh... cierto”. Asintió Dar en concordancia. “¿Pero aparte de eso?”.

“Mm...”. Exhaló suavemente Kerry. “Sabes... he leído un montón... no mencionan los fuegos artificiales en ninguno de ellos”. Sus dedos acariciaron la mejilla de Dar. “Me da un poco de miedo”. Se le cortó la respiración cuando Dar capturó su mano y mordisqueó la palma. “Pero agradable”.

“Vale...”. Consideró Dar. “¿Te hace esto sentir incómoda?”.

Una vergonzosa sonrisa. “No”. Kerry agitó la cabeza de lado a lado. “Pero apuesto que a ti si... debo estar aplastándote”.

Dar la abrazó, entonces le palmeó la cadera. “No me había dado cuenta”. Confesó. “No te preocupes por aplastarme... soy una niña grande... puedo aguantarlo”. Dejó que su mano vagara por el muslo de Kerry. “¿Quieres ir a ver la película?”.

La asustaba. Kerry estaba nerviosa, pero apreciaba el hecho de que Dar la estaba dando la oportunidad de ir al paso que ella quisiera, y no estaba presionando, no estaba... forzando. Un recuerdo no grato apareció en su mente, y tuvo que tomarse un momento, y sacarlo fuera de sí antes de poder considerar más allá de ello. “Bueno... yo... um... tengo Escape de Nueva York y palomitas de microondas... podemos improvisar”.

Dar sonrió, una sonrisa que iluminó sus ojos azules e hizo que la piel alrededor de los mismos se arrugase. “Oh... me gusta la idea”. Accedió. “Y la cena estaba buenísima... de hecho, gracias”.

“Mm”. Kerry la miró. “Me alegro que te gustase”. Respondió, sin separar su mirada de la de Dar. Estuvieron en calma así sentadas por unos momentos, entonces Kerry se aclaró la garganta. “Supongo que he de levantarme para poner esa película, eh”. De forma pesarosa se deslió del abrazó de Dar y se levantó, inhalando profundamente según se alejaba de la seductora calidez.

Dar la siguió a la sala de estar, y le dio un pequeño tour, más que nada para calmar sus propios nervios. “Estos son Scully y Mulder... y sus pequeños amigos los Lone Gunmen”. Kerry esparció un poco de comida en la pecera.

“Déjame adivinar... Mulder y Scully son los guramíes”. Rió Dar. “Guramíes besucones, si no me equivoco”.
“Ajá”. Sonrió Kerry y observó sus movimientos. “Qué puedo decirte... adoro los buenos romances”. La rubia mujer se encogió de hombros. “Tonto, supongo”.

Dar le frotó la espalda. “Nah... Me parecen bonitos... Aunque creo que se contuvieron en la película”. Rió. “Y he de decirte... todos en el cine en que la vi se partieron de la risa cuando dijeron que el FEMA estaba detrás de la conspiración del gobierno”.

“Esa no era una parte divertida”. Kerry alzó las cejas desconcertada.

“Lo era si habías pasado el huracán Andrew aquí y tenías que verlos trabajar”. Le informó Dar. “Créeme... si estuvieran a cargo de la conspiración, esos malditos alienígenas se hubieran tenido que ir a casa tras cansarse de esperar a que les llevasen el agua”.

Kerry rió y la golpeó con un codo. “Tengo esa película también, si te interesa”. Sacó la otra cinta de vídeo y encendió la televisión, entonces le lanzó el mando a Dar. “Voy por unas palomitas”.

Dar se quedó momentáneamente sola y se tomó su tiempo en estudiar el apartamento. Era brillante, y muy diferente al suyo... había adornos personales por doquier, incluyendo varios animales de peluche y una serie de diplomas en la pared. Uno era de la universidad, y el otro un certificado de declaración jurada. Un pequeño trofeo demostraba la habilidad de debate de Kerry, y había una estantería contra la pared que contenía cantidad de papeles y gruesos libros, una mezcla de ficción y manuales de informática.

Era una casa alegre, el cómodo sofá era de un agradable color salmón claro y la alfombra era de color crema pálida, conllevando una sensación de luz al interior que Dar encontraba muy relajante. Una puerta a la izquierda conducía obviamente a la habitación, y había un pequeño baño al otro lado de la cocina. Había una sensación de limpieza y orden que Dar encontraba muy característico de Kerry y decidió que se sentía a gusto allí.

El aroma de palomitas recién hechas atrajo su atención y se giró cuando Kerry volvía al salón llevando consigo una gran fuente y una jarra. Dejó ambas cosas en la mesa y sacó dos vasos. “Bueno... creo que ya está todo”. Miró a Dar, la cual estaba cómodamente sentada en el sofá y dudó.

Con una suave sonrisa Dar palmeó el sofá junto a ella y esperó a que Kerry se acomodase antes de reclinarse y disminuir un poco la intensidad de la luz al empezar la película.

Kerry se mantuvo separada durante el tiempo que duraron los créditos iniciales antes de acurrucarse cerca de Dar, reclinándose sobre su cuerpo mientras la alta mujer le rodeaba los hombros con uno de sus brazos. Con un suspiro de comodidad, agarró las palomitas y las puso mitad sobre sus rodillas y mitad sobre las de Dar, mientras las compartían.

Mucho más agradable que el cine, decidió, metiéndose una palomita en la boca, entonces cogió otra y alzó la mirada. Dar escogió ese momento para bajar la mirada y Kerry sonrió, entonces le acercó la palomita a los labios, ahogando una risita cuando la morena mujer cerró sobre ella la mandíbula atrapando sus dedos también. “¡Ey!”.

Lentamente Dar liberó su mano y masticó la palomita, con un ligero movimiento de cejas. Eso le valió otra palomita, la cual mantuvo entre los dientes, mientras miraba de forma cuestionadora a la rubia mujer.

Oh. Un juego. Kerry se alzó y tomó la mitad de la palomita, permitiendo que sus labios rozaran los de Dar. Eso le supo tan bien que decidió probarlo por ella misma y Dar se obligó a devolverle el juego.

Lo repitieron un par de veces más, hasta que Kerry olvidó coger una palomita y se fue por los labios de Dar directamente. Estaba acurrucada en su propio sofá, dentro de su propio apartamento, y se sentía súper segura. Lo suficientemente segura para olvidarse de la película y concentrarse en el perfecto cuerpo bajo las yemas de sus dedos según permitía que sus manos se deslizaran por el cuello de Dar mientras la mano libre de la alta mujer le acariciaba el costado.

Esta vez no estaba asustada o avergonzada... o... se sintió aventurera, eso era. Era como sumergirse en algo nuevo y excitante, y se descubrió más intrigada que ansiosa. Dar besaba bien decidió, mientras se exploraban mutuamente de forma suave. Una mano apretó su costado y se movió ligeramente cuando el roce se deslizó y acarició suavemente sus pechos.

Esa era una sensación interesante. A su cuerpo le gustaba... Sintió como se iba formando dentro de ella un flujo de sensaciones y su piel se tornó muy sensible, y cuando los dedos de Dar tocaron la piel desnuda del cuello de su camiseta se le escapó un pequeño sonido de ánimo.

Dar le mordió ligeramente los labios y entonces se apartó un poco. “¿Estás bien?”. Murmuró en el oído de Kerry, acariciando el suave lóbulo con la lengua.

“Genial”. Consiguió responder.

“¿Quieres seguir?”. Inquirió Dar, pasando un dedo por su tórax.

Un momento de miedo, de incertidumbre. “Yo... no sé si sabré... qué hacer”. Replicó suavemente Kerry, mientras se encontraba hundida en la sedosa piel del cuello de Dar, y lo mordisqueó con dulzura.

“Lo estás haciendo de maravilla hasta ahora”. Confesó la morena mujer. “Está bien... yo te enseñaré”.

Kerry movió sus manos a lo largo del cuerpo de Dar, acariciando con sus dedos la curva de sus senos. “Enséñame”. Respiró, rindiéndose al sentir un empujón contra ella y se encontró estirándose en su lado del sofá con Dar soportándola suavemente. La morena mujer se acomodó junto a ella y capturó de nuevo sus labios, dejando que una de sus manos acariciase el cuerpo de Kerry, y le sacó la camiseta del pantalón. Kerry sintió el repentino escalofrío mientras los cálidos dedos tocaban su piel y trazaban una juguetona línea sobre su estómago, desde la base del mismo hasta la base de su sujetador. Se le contrajeron los músculos de pura reacción, y se encontró luchando con los botones de la camisa de Dar, consiguiendo desabrochar dos de ellos lo que le daba acceso a la sedosa piel que no deseaba más que palpar, y acariciar y...

Sintió una corriente de aire cuando su camiseta fue levantada, entonces la sustituyó el calor mientras los labios de Dar encontraron su camino a través de su garganta y se le arqueó el cuerpo bajo el contacto, una necesidad surgiendo en ella más fuerte de lo que jamás había experimentado hasta ahora.

La presión de su ropa era insoportable, y casi dejó escapar un sollozo cuando sintió que Dar le desabrochaba el cinturón. Sintió frío un instante después de sacarse los vaqueros, entonces un rápido ardor la consumió cuando sus piernas se entrecruzaron con las de la alta mujer y largos dedos acariciaron la cara interior de su desnudo muslo.

Era como una explosión en su interior. Perdió la noción de dónde se encontraba, lo único que sabía era que se le estaba formando una presión interior, una presión que se centraba alrededor del contacto con Dar, así como en el movimiento de sus labios y el constante y experimentado contacto que la acercaba más y más cada vez, para finalmente hacerla estallar con una corriente de sensaciones tan fuerte que todos los músculos de su cuerpo se contrajeron y estiraron al mismo tiempo.

Casi no podía ni respirar, su cuerpo se convulsionaba una y otra vez hasta que lentamente se relajó, llevado por los movimientos sencillos y gentiles de Dar. Kerry estaba temblando y sus manos se encallaron débilmente en Dar, la cual la rodeó con sus largos brazos y piernas mientras le susurraba quedas palabras de consuelo. “Shh... calma”. Dar le acarició el pelo, un poco sorprendida ante la respuesta de la pequeña mujer. “Tranquila... te tengo”. Una relación física era siempre un poco incómoda al principio, sabía Dar, hasta que la gente se acostumbraba a la pareja. Pero Kerry había... maldición, era como si supiera todos los puntos clave... Guau. Observó la rubia cabeza apoyada sobre su hombro y la abrazó un poco más fuerte, atrayendo aún más a sus cuerpos prácticamente desnudos. “¿Estás bien?”.

Ojos verdes como el mar se abrieron y miraron medio cerrados a Dar mientras Kerry asentía levemente. Su mano se deslizó de forma ausente por el costado de Dar, produciendo escalofríos a lo largo de su espina dorsal. “¿Completas tus expectativas?”. Inquirió la ejecutiva, moviendo el desordenado pelo del rostro de su compañera.

Kerry descendió con su caricia, trazando una serie de círculos a lo largo del abdomen de Dar y agitó ligeramente la cabeza. “No había tenido... no sabía qué esperar... pero.. um.. sabes, Dar... realmente en serio, me ha gustado”. Ladeó la cabeza y mordisqueó la suave piel del pecho de Dar, observando como reaccionaba su cuerpo. “Ahora... me pregunto...”. Se deslizó un poco más cerca, deseando el contacto y sintiendo como se quedaba sin respiración la alta mujer. “Veamos si puedo...”. Mordisqueó a lo largo de la superficie del pecho de Dar, entonces dejó que sus manos vagaran explorando la forma y curvas de su cuerpo y dejó que su imaginación se hiciera cargo del asunto.

Dar era mucho más alta que ella, con lo que era muy difícil llegar a todas partes. Pero se las ingenió, consiguiendo que se le escapara un sollozo de tortura cuando puso a buen uso sus dientes, saboreando la piel de Dar punto por punto y empezando con caricias tentativas al principio, pero más confidentes según pasaba el tiempo hasta que sintió como se convulsionaba el cuerpo de Dar y la morena mujer la agarraba con fuerza casi dolorosa.

Pudo escuchar el latir del corazón de Dar junto a su oído, y la acarició suavemente hasta que se acurrucaron la una en los brazos de la otra para simplemente descansar. Era pacífico. Era familiar, en una manera que realmente Kerry no llegaba a comprender. Pero sabía que aquí mismo, a salvo en los brazos de Dar, había encontrado algo muy especial.

Bueno. Kerry sintió una agradable sorpresa. Yahoo, no tienes ni idea. Tomó un hondo respiro de la esencia de Dar y exhaló en puro contento. Alzó la mirada, sonriendo como acto reflejo ante la media sonrisa en el rostro de la alta mujer, mientras le devolvía la mirada tranquilamente.

Algo estaba picándole en la base de la lengua queriendo ser dicho y casi no pudo callárselo. Era algo que sentía cuando miraba a Dar. Algo que surgía de su interior, una verdad del corazón que su mente no estaba todavía preparada para enfrentarse a ello. Oh bueno. Ya le vendría. “Gracias... fue realmente espectacular”.

Dar la miró, con una sonrisa medio desconcertada, medio incrédula en su rostro. “Lo mismo digo...”. Murmuró. Chico... si sabía cómo me gustaba hacerlo... ¿cuándo fue la última vez que pasó esto? ¿Suerte tal vez?. Examinó la soñadora expresión de Kerry, casi perdiéndose en ella. Lo que sea... Besó la frente de la rubia mujer y suspiró, satisfecha.

Supongo que lo hice bien. Pensó Kerry alegre. Guau. Se sentía genial. Alzó la mirada hacia el anguloso rostro y vio interesados ojos azules que le devolvían la mirada. Una sensación de calidez se reinició en su estómago. “Ey...”. Apretó un poquito de suave y bronceada piel. “El baño de ahí tiene una bañera... ¿te interesa?”. Un dedo trazó de forma lenta una costilla, entonces siguió un camino ascendente...

Dar rió de forma grave e interna en su pecho, capturando el dedo con los blancos dientes y lamió la punta del mismo. Tenía el presentimiento de que iba a ser una larga noche.

No era un sueño. Dar escuchó el débil sonido de la alarma del busca y lo alcanzó presionando el botón que lo apagaría, entonces volvió su brazo a su posición original alrededor de Kerry y dejó escapar un pequeño suspiro. No era un sueño, no esta vez.
avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  malena el Noviembre 17th 2012, 4:16 pm

Esta vez era real. Nada de un panorama de extraño bosque o una cabina desconocida... Tan sólo Kerry y ella, junto con una sensación de puro placer que tocaba algo de lo más profundo de su alma. Era tan agradable despertarse con alguien. Casi había olvidado cómo era.

No. Lo había olvidado. Deliberadamente.

Estaba oscuro fuera y Dar sabía que no le quedaba mucho más tiempo antes de tener que irse y conducir a casa para cambiarse antes de que la esperasen en la oficina. Ahogó un bostezo y cerró los ojos por unos minutos, recreándose en la sólida calidez de su dormida compañera, sus extremidades entrecruzadas entre sí en el centro de la cama de Kerry.

El baño de anoche se había convertido en otra larga sesión de íntima exploración, y cuando por fin se relajaron, cansadas pero satisfechas, Kerry simplemente se había abrazado alrededor del cuerpo más largo de Dar y apagó la luz.

Dar pensó en cantidad de razones por las que debía marcharse, pero ninguna de ellas podía compensar el motivo de querer quedarse.

Porque Kerry así lo había querido. Con lo que alzó las sábanas y tapó los dos cuerpos, rodeándose del aroma a limpio y suavidad de sábanas recién lavadas, y permitió que su cuerpo durmiera profundamente. Lo que era genial, excepto que aquí estaba ahora, sin ganas de separarse del cálido lugar en el que se encontraba y marcharse.
Dar suspiró, entonces abrió los ojos y empezó a estirarse, escuchando un pequeño murmullo de protesta proveniente de su rubia compañera. Kerry la abrazó más fuerte. “Ey...”. Susurró suavemente Dar en la rosada oreja próxima a su barbilla. “Hora de levantarse, chiquilla”.

“Uhrm”. Protestó de forma incoherente Kerry.

Dar le acarició suavemente la espalda. “Kerrrrrrryy...”.

Un soñoliento ojo verde la miró. Parpadeó, entonces apareció el otro ojo cuando Kerry se dio cuenta de dónde se encontraba. “Oh. Hola... perdona”. Una carismática sonrisa brilló con la débil luz procedente de la farola de la calle que entraba por la ventana. “Supongo que debo dejarte ir, ¿eh?”. Dijo suavemente la rubia mujer.

Dar la abrazó, entonces relajó el abrazo. “Tardo un poco en llegar a la isla y volver... y tengo una reunión con José y Eleanor a las nueve”.

“Mmm”. Kerry la apretó, entonces de forma reluctante se separó. “¿Te encuentras bien?”. Kerry capturó su mano y la mordisqueó. “Me siento genial, gracias... ¿y tú qué tal?”.

La morena mujer sonrió. “Nunca me sentí mejor”. Miró el reloj. “Mejor me voy... si me quedo mucho más, las dos llegaremos tarde”. Hizo una pausa y se giró, y pasó la mano alrededor de la nuca de Kerry, besándola suavemente pero con ganas.

Se separaron con gran esfuerzo y Kerry cerró los ojos, apretando la mano que aún tenía agarrada con la suya. “Oh claro... ahora déjame aquí”. Bromeó.

Dar bostezó y se frotó el rostro. “Créeme, si tuviera elección, no lo haría”. Respondió de forma casual. “Pero creo que alguien se daría cuenta si ninguna de las dos se presenta a trabajar”.

Kerry bufó suavemente. “¿Alguien? Jesús...”. Se calló. “Debemos tener cuidado, ¿verdad?”.

Dar se mantuvo en silencio, pensando unos segundos. “Cuidadosas, pero no tanto”. Respondió, apoyando la cabeza sobre la mano. “He de admitir que nunca antes tuve que...”. Hizo una pausa. “Vale, creo que tan sólo debemos actuar normal”.

Kerry le mordisqueó los dedos. “¿De verdad?”.

Su jefa ahogó una risita. “Quiero decir, creo que no debemos ocultar el hecho de que somos amigas... o que solemos quedar la una con la otra después del trabajo. Si tratamos de convencer a todo el mundo de que prácticamente no nos conocemos, no va a funcionar”.

“Probablemente no”. Coincidió Kerry.

“Va a haber rumores”. Exhaló Dar. “No importa de qué... ¿te molesta?”.

Los ojos verdes se desenfocaron momentáneamente mientras Kerry lo pensaba. “Es un poquito intimidante... sé cuan desagradables puede llegar a ser esta gente... no estoy segura de cual será mi reacción si me los encuentro de frente”. Admitió quedamente.

“Mmm”. Musitó Dar. “Bueno... descubrí que siempre es mejor no negar nada”. Comentó. “Cuando la gente insinúa cosas, tan sólo les sonrío”.

“¿Sonreír?”. Kerry alzó las cejas.

Dar se lo demostró, produciendo una sexy y experimentada sonrisa.

“Oh”. La rubia mujer ahogó la risa.

“Sí... nunca están realmente seguros de cómo interpretarla”. Replicó Dar con un guiño. “Cuanto más insistes en negar que algo está pasando, más creen que ocurre... Si tan sólo te ríes en sus caras, eso no se lo esperan”.

“Hmm”. Asintió Kerry. “Eso tiene mucho sentido... ¿es ése tu truco? ¿Toda esa autoconfianza?”.

Un lento asentimiento de concordancia. “Si creo en mí misma, los demás también tienden a hacerlo”. Contestó. “Nadie dirá nada fuera de contexto, pero lo insinuarán”. Se mordisqueó el labio. “También puedes intentar el viejo estándar de preguntarles qué quieren decir exactamente... que no entiendes lo que te están preguntando”.

Un asentimiento. “De acuerdo... creo que puedo hacerlo”. Replicó dubitativa Kerry.

Dar la estudió con sentimiento de pesar. “Kerry, si va a ser mucho para ti... ya se nos ocurrirá otra cosa”. Le dijo suavemente a la joven mujer. “Yo... no quiero que esto sea duro para ti”.

Kerry agitó la cabeza en negación. “No... no... está bien. Tan sólo lleva un poco acostumbrarse, no soy muy buena escondiendo cosas”. Se mordisqueó el labio. “Pero estaré bien... Nunca pensé que yo...”. Hizo una pausa, pensándolo seriamente. “Dar, en serio me gustas”.

“Bueno... eso espero”. Dar le dedicó una sonrisa ligeramente anhelante. “Espero que no haya sido sólo algo bueno para tu carrera”. Mantuvo un aire medio en broma, pero había dolor tras esas palabras.

Kerry lo oyó y le tocó dulcemente la mejilla. “Realmente no pensaste eso, ¿verdad?”.

Dar bajó la mirada a las sábanas y trazó una pequeña figura en ellas. Se encogió de hombros. “Ha pasado antes”. Reconoció quedamente.

Dios, si pudiera encontrar a la persona que lo hizo, cogería un tenedor de servir y le agujerearía el cuerpo por completo... exhaló Kerry. “Eso no es lo que yo intento”. Sentenció. “Eso no...”. Dar no podía encontrarse con su mirada. “Preferiría que me despidieras a que pensases eso”. Hizo una pausa. “De hecho, no te voy a dar la opción: renuncio”.

Sorprendidos ojos azules se alzaron. “Kerry... espera... eso no es lo que...”.

“Lo digo en serio”. Sentenció Kerry quedamente. “Puedo conseguir trabajo donde Colleen...”. Empezó a levantarse de la cama, visiblemente triste. “No voy a tenerte pensando que la única razón por la que...”.

“Kerry...”.

“¡No!”. Replicó secamente la rubia mujer. “Si eso es lo que realmente... Dios”. Se dirigió hacia la puerta, la rabia visible en sus andares.

De alguna manera Dar consiguió interceptarle el paso, agarrándola suavemente por los hombros y haciéndola girar. “Ey”. Kerry estaba temblando y pudo ver el asomo de las lágrimas en sus ojos. “Espera un momento”. Una pausa. “Por favor”. La rubia mujer se quedó quieta, y simplemente la miró. “Eso no es lo que pensaba de ti. Si lo fuera, nunca hubiera llegado tan lejos de nuevo”. Era una afirmación pura y dura. “Créeme”.

Sintió como los hombros de Kerry liberaban la tensión. “No quiero que te vayas. No quiero que renuncies... Finalmente he encontrado a alguien en quien puedo confiar, alguien que me puede quitar de los hombros algo de trabajo... Si perdiera eso ahora, yo...”. Dar se calló y suspiró. “No sería bueno”.

Kerry dejó escapar el aire de sus pulmones y acercó una mano tentativa acariciando la suave piel del estómago de la alta mujer. “Esto lo complica todo”. Admitió, quedándose en silencio por un largo momento en el cual Dar simplemente esperó. “Antes pierdo mi trabajo que...”. Se detuvo torpemente. “Que perderte a ti”. Kerry fijó la mirada en los omoplatos de Dar. “Jesús... Seguro piensas que eso suena malditamente ingenuo”.

Dar la rodeó suavemente con los brazos y la atrajo hacia sí. “No”. Su voz estaba muy calmada. “De ninguna manera”. Era, lo sabía, un gran riesgo. Pero Dar siempre había seguido sus instintos, y estos le decían ahora que podía confiar en Kerry, a pesar de lo que pasó anteriormente y a pesar de los puntos en contra. “Lo arreglaremos. Todo saldrá bien Kerry, lo... lo prometo... Todo saldrá bien”.

La rubia mujer dejó caer la frente para apoyarla sobre el hombro de Dar. Realmente no quería dejar la compañía. Realmente no quería dejar a Dar, sintiendo que la ejecutiva realmente quería que se quedase. “De acuerdo”. Alzó la mirada hacia la pálida luz, viendo las facciones de Dar prácticamente definidas como líneas de oro y plata, y el brillo de cristal que eran sus ojos. “Trataré”.

Ladeó la cabeza a la vez que Dar doblaba el cuello y la besaba, recibiendo el suave roce de sus labios y el hormigueo cuando sus cuerpos se juntaron. Era tan increíble... Nunca esperó que esto la hiciera sentir así... No esta necesidad tan profunda y salvaje que le robaba el aliento y la dignidad y la inducía a restregarse por el cuerpo de Dar como una gata en celo. Las manos de la alta mujer se deslizaron lentamente por sus costados y espalda y dejó escapar un ahogado gemido contra los labios de Dar.

Siendo imitado por su gemelo cuando la morena mujer se echó un poco para atrás, y acarició un lado de su rostro. “Si seguimos, no voy a llegar al trabajo”. Suspiró pesarosa.

Kerry le palmeó el brazo y le dedicó una torcida mirada. “Uh... sí... creo que necesito una ducha yo también”. Hizo una pausa. “Una ducha fría”. Murmuró como segundo pensamiento.

Dar rió y le dio un leve beso en la coronilla. “Ve... sé el camino de salida”. La avisó. “¿Nos vemos en la oficina?”.

“Y tanto”. Asintió Kerry. “Llevaré *pastelitos*”. Sonrió al ver cómo se iluminaban los ojos de Dar, entonces la ejecutiva guiñó un ojo y salió de la habitación, la luz de la farola deslizando sombras por su desnudo cuerpo. Kerry escuchó como se vestía mientras la joven mujer abría la ducha, entonces escuchó el leve clic de la puerta al cerrarse.

“Guau”. Kerry se reclinó sobre el lavabo y observó su reflejo seriamente. De seguro era la misma persona que le había devuelto la mirada el día previo. La misma cara casi infantil y redonda. Los mismos ojos verdes.

Entonces, ¿por qué se sentía tan diferente?.

Bueno, vale... había sido la primera vez que le había hecho el amor a una mujer. Y si tenía que elegir a una, ciertamente Dar era una buena... era experimentada pero gentil, apasionada pero a la vez juguetona. Con lo que fue una experiencia genial.

Entonces, ¿por qué le temblaban las rodillas? ¿Por qué sentía como si tuviera mariposas atrapadas en el estómago? Pensó en Dar y sintió como la sobrevenía un flujo de sensaciones, haciéndola reclinarse en sorpresa. ¿Qué demonios la estaba pasando?
“Vamos Kerrison... recomponte... y toma una ducha. Tienes trabajo que hacer”. Suspiró, dirigiéndose hacia el chorro de agua caliente, sorprendida de encontrarse planteándose si ducharse o no para no perder el aroma de Dar. “Por Dios”. Suspiró y se forzó a seguir. “Creo que estoy perdiendo la razón”.

“Buenos días, María”. Dar se echó hacia atrás en su asiento y cerró los ojos, mientras la cálida luz del sol entraba por la ventana. Estaba duchada, vestida y en el ferry de camino a tierra firme tan sólo unos minutos más tarde de lo que era habitual en ella. No tan mal.

“*Buenos días* Dar”. Oyó la voz de su secretaria. “Tengo una nota aquí del Sr. Draefus... ¿había un informe que se supone debías mandarle anoche?”.

Oh mierda. Dar casi se golpea la frente con desaliento. “Lo tengo aquí.. Yo... aún estoy revisándolo, María”. Sacó su portátil y lo encendió. “Tengo algunos problemas con los... uh.. él tiene unos...”. Sus ojos recorrieron el informe mientras el ferry seguía su largo recorrido para entrar en el puerto. “Sí... tiene unos adeudos que no concuerdan”.

“Se lo diré, Dar... que aún no has acabado con él”. Le dijo María. “¿De acuerdo?”.

“Sí... Se lo mandaré cuando llegue a puerto”. Dar repasó el resto del informe. “Uh... tengo una serie de estadísticas de las que necesito copias para mi reunión a las nueve... Están en mi outbox. ¿Te puedes encargar de ello?”.

“Seguro”. Le aseguró su secretaria.

“Bien... gracias... He de salir del ferry”. Murmuró Dar mientras cambiaba de marcha y avanzaba con el coche. “Te veo en unos minutos María”.

“Conduce con cuidado Dar”. Dijo María, como siempre. “Hay gente loca ahí fuera”.

Ajá. Dar encaminó el Lexus fuera del ferry hacia la calle, girando a la izquierda para entrar en la autovía, reprochándose interiormente por olvidarse del informe de Duks. “Vamos Dar... despierta... tienes una división que dirigir aquí”. Agitó la cabeza.
El corto camino le dio el tiempo suficiente para centrar sus pensamientos y para cuando entraba en el aparcamiento del edificio consiguió poner su mente al orden de los problemas del día, dejando de lado la distrayente maravilla de la noche anterior.

Casi.

Se pasó los dedos por la oscura melena al entrar a las oficinas, cruzando dos ascensores para unirse a Duks el cual estaba manteniendo la puerta abierta esperándola. “Buenos días Duks”. Le dirigió una rápida mirada. “Tengo algunos puntos sobre ese informe... Te mandaré una copia cuando llegue a mi despacho”.

“Justo”. Duks se reclinó de espaldas sobre la pared del ascensor. “Ten cuidado en la reunión de esta mañana... Oí que José tenía algunos ases bajo la manga. Está tratando de presionar esas cuentas gubernamentales para rebajar el margen en ellas”.

Dar bufó suavemente. “Algún día aprenderá que la cantidad no te beneficia en nada si no consigues dinero con ella”. Movió ligeramente su portátil. “¿No aprendió del fiasco en las olimpiadas?”

Duks suspiró y agitó la cabeza. “No mucho... ey, oye... Mariana pensó en juntar a algunos de nosotros para pasar la tarde en Monty’s este viernes... ¿te interesa?”.

Dar le miró, ligeramente desconcertada. Generalmente Mariana hacía sus propios grupos. “Um... no creo que tenga planes... Claro, dile que me mande una nota cuando termine”.

“De acuerdo”. Accedió Duks amablemente. “Pensó en preguntarle a Mark Polenti, Barbara... y... ey, mencionó a... ¿crees que Kerry querrá venir?”.

Ah. Dar consiguió restringir su reacción a un mero encogimiento de hombros. “¿Cómo lo voy a saber? Pregúntaselo a ella... Nunca ha alegado una alergia al marisco o miedo al océano con lo que...”.

“Lo haré”. Le aseguró el VP de finanzas. “Mariana dice que es una buena chica... Después de todo, te aguanta, con lo que probablemente sea una adición divertida al grupo”.

Dar rió sarcásticamente. “Estoy segura que estará encantada de que le preguntes”. Mantuvo la puerta abierta para que Duks saliera antes que ella.

“Bueno, Mariana quería asegurarse... primero, de que a ti no te importara... Después de todo, tú tienes que trabajar con ella... Seguramente no quieras pasar tus horas libres con la chica”.

Ella casi... casi... estalla en descontroladas carcajadas. “Ah... ¿Qué es una noche?”. Se las arregló para decir ocultando una sonrisa. “Nah, es agradable... Tiene algunas ideas buenas y las cuenta. Un buen cambio”.

“Me alegro de oírlo”. Duks le dedicó un asentimiento de cabeza. “¿Nos vemos en el almuerzo?”.

La morena mujer le dedicó un encogimiento de hombros. “Depende de cuanto tiempo esté ciego José”. Despidió a su amigo con una ondulación de la mano. “Te llamo cuando salga”. Abrió la puerta exterior y entró en el interior del recibidor de la oficina. “Hola María”.
avatar
malena
Admin

Cantidad de envíos : 1007
Fecha de inscripción : 16/05/2008

Volver arriba Ir abajo

Re: Tormenta tropical, Melissa Good

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.