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Amor accidental - B. L. Miller

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 24th 2012, 4:27 pm

Ronnie tomó un trago de café y miró la vista perfecta de la mañana de Navidad. Una ligera pulverización de nieve había caído por la noche, cubriendo su patio trasero y los árboles que rodeaban este con un ligero manto de blanco. El sol estaba justo saliendo, toda la escena le recordaba un grabado de Currier e Ives. Apretando el cinto de su albornoz, abrió la puerta corrediza y caminó hacía fuera sobre la cubierta, la delgada capa de nieve crujiendo debajo de sus pantuflas azules. Colocó su taza sobre la mesa, el calor causó un pequeño círculo de nieve derretida y reveló el metal debajo pintado de verde. Ronnie inhaló profundamente y sonrió. Estaba bastante frío para mantener la nieve de derretir pero la falta del viento evitaba que fuera tan áspero.

Ella parada allí y bebiendo su café, disfrutando de una familia de conejos correteando a través del campo. Sus grises pelajes eran un vivo contraste a la crujiente nieve blanca. Perfecto. Voy a hacer de esta la mejor Navidad que tu hayas jamás tenido, Rose. Por lo menos voy a intentar hacer todo lo posible. Pensó en los regalos debajo del árbol. Tanto como odiaba los centros comerciales y compras en general, Ronnie tomó gran placer en personalmente elegir cada uno de los regalo para Rose. Finalmente el frío se coló a través de su bata y se refugió en el interior.

El reloj de la cocina le mostró que eran justo pasadas las siete. Maldición, demasiado temprano. Dejando la vacía taza en el fregadero, se dirigió a la sala de estar. Centenares de minúsculas luces parpadeaban y destellaban sobre el árbol, sus multiplicidades de colores reflejando el brillo del papel que cubría los regalos apilados en el suelo. Ronnie sonrió. Todo era perfecto. Ahora era solo cuestión de esperar para que Rose despertara. Miró el reloj del abuelo, esperando que no tuviera que hacerlo mucho tiempo. No había estado tan emocionada con la Navidad en años. "Vamos, Rose," murmuró para si, notando que el tiempo parecía estar pasando mucho más lento que habitualmente. Reordenó los regalos y tomó otra taza de café. El reloj ahora decía siete treinta. Tabitha se frotó contra sus piernas. "¿Qué quieres?"

"¿Mrrow?"

"El desayuno para ti es dentro de media hora."

"¿Mrrow?" Tabitha se acercó al armario donde la comida para gatos era almacenada y maulló otra vez. Cuando el maullido no funcionó, el juguetón gatito rodó sobre su espinazo y giró su cabeza a un ridículo ángulo. Ronnie se rió suavemente y meneó su cabeza.

"Bien, puesto que es Navidad." Se arrodilló y abrió el armario. "Ok. Ahora, vamos ver lo que tenemos aquí." Sacó una lata con etiqueta verde y la sostuvo delante del ahora ronroneador felino. "¿Quieres pavo para Navidad?"

"Mrrow." Tabitha golpeó en la lata con su pata.

"Bien, pavo será entonces."

La alimentación de Tabitha no agotó tanto tiempo como Ronnie hubiera querido. Cuando el reloj de abuelo sonó las ocho, la expectativa estaba matándola. "Pienso que es bastante tarde, ¿no lo crees, Tabitha?" Se agachó y levantó al gato en sus brazos. "Vamos a despertar a mami para que pueda ver todos los bonitos regalos, ¿hmm?"

Ronnie colocó a Tabitha abajo al pie de la cama y avanzó lentamente al lado de la durmiente mujer. "¿Rose? Rose, hora de despertar." Un suave codazo en el hombro. "¿Rose? Es la mañana de Navidad. ¿No deseas levantarte y abrir regalos?"

"Hrmmphf."

"Vamos, es hora de levantarse. No quieres desperdiciar toda la mañana en la cama, ¿es así?"

Somnolientos verdes ojos lentamente se revelaron. "¿Qué hora es?"

"Las ocho." Los ojos rápidamente se cerraron y la joven mujer soltó un gemido. Ella tiró de la sábana sobre su cara únicamente para que una mano más fuerte jalara ésta echándola atrás.

"Pero es Navidad. Tú no puedes dormir en Navidad." Ronnie saltó fuera de la cama y empujó encima el cómodo portátil. "Vamos, arriba y en esto."

Rose dio un gemido más pero lentamente abrió sus ojos, decidiendo que Ronnie estaba demasiado alegre ésta mañana... hasta que se dio cuenta qué mañana era esta. "¡Oh Dios, es Navidad!"

"Feliz Navidad," Ronnie se rió suavemente, apartando la sábana del camino y poniéndose sobre su costado, usando su codo para apoyar su cabeza arriba. "Es una hermosa mañana y sería un crimen dejarte dormir durante esta."

"¿Cuánto tiempo tienes de estar levantada?"

"Alrededor de una hora y media."

"Estoy sorprendida que esperaras este tiempo." Ronnie estaba a punto de defenderse cuando vio el brillo en los ojos de Rose. Saltó juguetonamente sobre la mujer más pequeña, las dos enganchándose en una breve lucha de cosquillas. "Tú eres despiadada," Rose dijo cuando finalmente se separaron.

"¿Bien, supongo que tú estas despierta ahora, ¿no es así? Solo te dejaré ocuparte de tus asuntos."

"Uh, Ok. Solo serán un par de minutos."

"Seguro, solo dame un grito cuando estés lista. Llevaré tu café a la sala de estar. Puedes beberlo y abrir los regalos al mismo tiempo, ¿no es así?"

Rose escuchó cuidadosamente hasta que estaba segura que Ronnie no se regresaría, entonces recuperó el pequeño regalo oculto en el cajón de la mesita de noche. Un inesperado temor pasó a través de ella. Repentinamente, el juego de la pluma y el lápiz que pidió a Karen que comprara para ella no parecía tanto un gran regalo después de todo. Si Ronnie deseara uno, habría tenido este ya. Quizá no le gustaban los lápices mecánicos porque no podría morderlos. "Estúpida, estúpida, estúpida," murmuró para si antes de dejar el regalo poniéndolo en el cajón de la mesita y empujarse sobre el cómodo.

Quince minutos más tarde, estaba vestida usando una camisa color beige que Ronnie había insistido en darle. Rose no creyó por un minuto que esta era demasiado pequeña para su benefactora, pues colgaba mucho más de ocho a diez pulgadas pasando su propias caderas y los puños tuvieron que ser dobladas varias veces antes de que pudiera ver las puntas de sus dedos. De todas formas, ésta le fue dada por Ronnie, y como la camisa de dormir de Dartmouth, era algo que presionaba a María que difícilmente conseguía mucho tiempo para lavarla.

Un último recorrido del cepillo a través de su cabello y Rose estaba lista. Puso el regalo en su regazo entonces lo cubrió con el edredón antes de gritar. Algunos segundos después Ronnie apareció. "¿Lista?"

"Supongo que sí." Forzó una sonrisa en su cara. Oh Dios, por favor deja que le guste mi regalo, silenciosamente rezó mientras Ronnie le ayudaba a meterse a la silla de ruedas y la guiaba fuera del cuarto.



*****


Un gran montón de regalos derramados debajo del árbol cautivaron la atención de Rose cuando Ronnie le ayudó a entrar al desnivel de la sala de estar. Incluso cuando permaneció con una familia de cinco una Navidad, la joven huérfana nunca había visto tantos regalos metidos debajo del árbol. Reconoció el estilo, grande fluído de la letra de Ronnie en todas las etiquetas de los regalos. "¿Tú familia vendrá hoy?"

"No. Tengo que ir a ver a la familia de Susan más tarde, pero ninguno supuestamente estará visitándome. ¿Por qué?"

¿Por qué poner todos sus regalos debajo del árbol si ellos no vendrán? Su expresión llegó a ser incluso más desconcertada. "Bien, ¿no son esos sus regalos?" Ronnie dio una corta risa y apretó su brazo.

"No. Son tuyos."

Los ojos de Rose se ensancharon como platos y por algunos segundos se olvidó de respirar. "¿Míos? ¿"Q-quieres decir...?" Dándose por vencida en un discurso, simplemente señaló los regalos.

"Yup, son todos para ti." La frente de Ronnie se arrugó. "¿Pasa algo?"

"N-no... yo..." Levantó la mirada hacia la persona más importante en su vida cuando un par de lágrimas resbalaron por su mejilla. Rose tuvo que luchar para evitar que su labio temblara. "Yo nunca... todos esos... para mi..." Extendió los brazos y se encontró a medio camino envuelta en fuertes, confortantes brazos. "Oh Ronnie."

"Shh, te tengo." Ronnie dejó un brazo alrededor de la espalda de Rose y utilizó el otro para acariciar su cabello. "Lo siento. No pensé cuántos había. Solo veía cosas que pensé que te gustarían y las compré."

"P-pero solamente tengo uno para ti..."

"Shh." Puso sus dedos en los labios de Rose. "Es el pensamiento lo que cuenta, nada más." Enjugando una lágrima con su pulgar, Ronnie habló otra vez. "Un regalo tuyo vale más que mil de otro, ¿entiendes?"

La rubia cabeza se movió con un débil movimiento. "¿Puedo darte mi regalo primero?"

"Sabes qué..." Ronnie secó las otras rayas de las mejillas de Rose. "Preferiría esperar hasta después de que abras tus regalos. ¿Eso está bien?"

"¿Estás segura?"

"Sip." Se levantó y alcanzó las manijas de la silla de ruedas.

"¿Dónde vamos?" Rose preguntó con algo de sorpresa cuándo se sintió moverse.

"Es Navidad. Estarás mucho más cómoda en el sofá y estoy cansada de arrodillarme. Vamos, nos recostaremos y beberemos nuestros cafés, entonces abriremos los regalos."



*****



Rose estaba justo colocándose en el sofá cuando oyeron un estruendo de detrás del árbol. "¿Qué el...?" Ronnie exclamó. Obtuvo la respuesta un segundo después cuando Tabitha salió a toda velocidad de debajo del árbol y corrió a la cocina. Antes de que ninguna de las dos pudiera hablar, la anaranjada y blanca imagen volvió y saltó nuevamente dentro de la montaña de regalos.

"¿Qué pasa con ella?" Rose preguntó, preocupada. "Nunca la había visto moverse tan rápido antes."

"Pienso..." Ronnie cruzó el cuarto, se arrodilló, y comenzó a apartar los regalos. "Yup... Tabitha, eres una pequeña chica codiciosa." Se hizo hacía atrás y dejó a la mujer más joven ver. El gato estaba acostado sobre su lomo, golpeando en una bola de adorno colgado por encima de ella. "Tú pequeño bebé, se metió en su regalo de Navidad." Metió la mano para recuperar el paquete únicamente para que su muñeca quedara capturada entre las patas delanteras de Tabitha. "Ni siquiera pienses en arañarme," le advirtió mientras lentamente intentaba sacar su mano. Suaves patas revelaron sus armas, las garras presionando contra su piel hasta que paró el movimiento. Tabitha posó la mirada en ella por un segundo, entonces comenzó a ronronear y lamer la muñeca de Ronnie. "Srta. Grayson, creo que su gato está loco." Sacó la bolsa de Catnip. Estaba todavía envuelto en festivo papel verde, excepto por el prominente pedazo desaparecido en donde había sido masticado.

"¿Tú pusiste el Catnip debajo del árbol?"

"Sip pero este estaba en una bolsa de plástico y nvuelto en papel."

Rose sonrió maliciosamente y meneó su cabeza. "Ronnie, puede oler el Catnip a millas de distancia. Tabitha. ¿Tabitha? Ven aquí, cariño."

La gata se movió tres pasos antes de caer sobre un bulto en la alfombra y limpiarse.

"No creo que ella vaya a ninguna parte, Rose." Suficiente de esto. Quiero que abras tus regalos. Extendió el brazo y tomó una camisa envuelta en una caja en papel plateado. "Ya que estoy aquí de todos modos, vamos a comenzar con tu primer regalo." Volvió al sofá y se lo dio, intentando difícilmente controlar su entusiasmo y excitación.

Pequeños dedos pasaron sobre el lujoso papel y el lazo rojo. "Es casi demasiado bonito para abrirse."

"Es solo un envoltorio de papel. Ábrelo," urgió. Vamos, ábrelo y mira lo que te compré. Una sonrisa semejante a la de una niña creció en la cara de Ronnie.

Rose echó un vistazo. "No hay lugar para tirar el papel."

"Tíralo en el suelo. Lo recogeré más tarde. ¡Ábrelo!" Ronnie se arrimó hasta que estuvo en el cojín al lado de la mujer más joven.

"No puedo tirarlo en el suelo." Las yemas de su dedo trazaron la letra en la etiqueta del regalo.

"Pero..." Ronnie echó un vistazo, frunciendo el ceño cuando no encontró algo conveniente a la vista. "Ya vuelvo." Saltó del sofá y entró a la cocina. Rose escuchó el sonido de los armarios que se abrían y cerraban, seguido por los cajones. Hubo un murmullo de maldiciones seguidas. "Aquí está." Algunos segundos después Ronnie volvió, abriendo la bolsa para la basura. Se la dio a Rose y volvió al cojín contiguo, metiendo sus descalzos pies por debajo de sus muslos. "Ok. Ahora ábrelo."

La joven mujer miró del regalo a Ronnie. "Gracias."

"Ni siquiera sabes qué es todavía." Date prisa y ábrelo. Rose deslizó su uña debajo de la etiqueta y cuidadosamente la separó del paquete, dejándola en la mesa lateral. Otro paso y una ala de la esquina se abrió. "Solo rásgalo," Ronnie gruñó juguetonamente. "O estaremos aquí hasta la siguiente Navidad."

Rose miró el hermoso paquete, la excesivamente emocionada cara de su amiga, y al regalo otra vez. Los pequeños dedos se enroscaron debajo del ala abierta y con un rápido tirón rasgó una tira grande del papel. Algunos tirones más y la caja se abrió para revelar una camisa color óxido. La alzó hasta los hombros y se quedó mirándola. "¡Oh! Es muy bonita."

"¿Te gustó?"

"Oh sí, absolutamente." Rose miró la longitud de las mangas, notando que estaban a una perfecta altura de sus brazos más cortos. "No tendré que doblar los puños."

"Por supuesto que no. Me aseguré de conseguir la talla correcta." Ronnie sonrió orgullosa. "¿Te gusta el color?"

"Muchísimo."

"Ésta hace juego con tus cejas. Apuesto que te verás muy bien en esta." Rose volteó la camisa de un lado y de otro, asintiendo en acuerdo. Esta era, absolutamente sin lugar a dudas, maravillosa y no podía esperar para usarla. La dobló y se la dio a Ronnie, quién la puso en el cojín vacío en el extremo del sofá. La basura fue apartada del camino y otro regalo recuperado de debajo del árbol...


*****


Rose empujó el último pedazo de papel de envolver dentro de la ya atestada bolsa de la basura y limpió otra lágrima de felicidad de su mejilla. "¿Realmente eres asombrosa, sabías eso?"

"Me alegra que tú lo creas así," Ronnie respondió con una cálida sonrisa. Este había sido un día lleno de lágrimas y sonrisas de Rose y la ejecutiva no habrían podido ser más feliz. "Ésas son las únicas cosas que no estoy segura." Gesticuló con su mano en el par de tenis azules y blancos en el regazo de Rose. "Puedo devolverlos si son demasiado grandes."

"No, son perfectos."

"Estupendo." Ronnie estiró la mano y los tomó, entonces echó un vistazo por un vacío lugar para ponerlos. El cojín estaba repleto con ropas y la mesa del café estaba en desorden con programas de software y varios otros artículos. Iba a dejarlos en la alfombra pero Tabitha vino corriendo. "Oh no tú no." Al final los tenis fueron puestos encima del montón de suéteres.

Rose dio una corta aspiración y parpadeó varias veces antes de mover su mano debajo del afgano. "Supongo que es tiempo para tu regalo ahora. Me tem..."

"No, espera." Ronnie saltó fuera del sofá. "Hay uno más. No te vayas, ya vuelvo."

Tocando el delgado lazo en el regalo en su regazo, Rose dejó su mirada posarse en la pila de ropa. Una lágrima rodó sobre su cara, provocando que un ceño fruncido cruzara la cara de la mujer de ojos azules en su regreso. "Sabes, no era mi intención hacerte llorar." Reasumió su posición en el sofá únicamente a pulgadas de Rose.

Eso le ganó una risita baja. "Estoy solo un poco abrumada, supongo," Rose contestó, descuidadamente limpiando las saladas gotas de sus mejillas. "Nunca he obtenido tantas cosas incluso en Navidad." Miraba alrededor, todavía asombrada de la multitud de regalos amontonados alrededor. "Solo no puedo..." Rose bajo la mirada en su regazo y meneó su cabeza. "Escúchame, he sobrevivido sanamente con mi vida recta fuera de Oliver Twist." Tomó el ofrecido pañuelo de lino.

"Claro que si," Ronnie dijo suavemente. "Vamos, déjame darte tu último regalo y entonces puedes darme el mío." Dejó la caja de la joyería en las manos de Rose.

"Oh... oh mi." La mano de la joven mujer comenzó a temblar solo para ser afianzada por una mucho más grande envolviéndose alrededor de la suya.

"Ábrela," vino el susurro cerca de su oído. "Está bien, ésta no te morderá." Después de algunos segundos, largos dedos abrieron la caja para revelar su contenido.

Rose miraba fijamente en asombro el colgante unido a una delgada cadena. Justo en pulgada y media de largo, el oro blanco había sido cuidadosamente moldeado en una exquisita representación de una rosa. Pequeñas esmeraldas y chispas de rubíes componían los pétalos y dejando a un solitario diamante apoyado en la base del tallo. Su labio inferior tembló cuando tocó el colgante reverentemente con la yema del dedo. "Oh Ronnie... es hermoso," susurró.

"Una rosa para una rosa," Ronnie dijo, repitiendo el eslogan que la había atraído a la joyería en principio. Sacó el collar de la caja y abrió el broche. Rose muy quieta todavía cuando el frío metal tocó su piel y Ronnie abrochó la cadena. "Se ve perfecto en ti."

"Esto es demasiado, Ronnie. No puedo..." Fue parada por un par de dedos presionando contra sus labios.

"Rose..." Limpió otra lágrima con su pulgar. "Supongo que Santa debió haberte traído algunos pañuelos también, ¿hmm?" Quitó otra lágrima de la cara de Rose. "Escúchame. Quiero que tengas esto."

"Pero..." Rose miró alrededor. "Toda esa ropa, los programas, los zapatos y los tenis y..." Los dedos de Ronnie la silenciaron otra vez.

"Tú mereces ropa bonita. Tú mereces cosas que te queden y se miren bien en ti." Tomó la barbilla de la joven mujer en su mano y la forzó a enfrentar su mirada. "Y tú mereces usar algo bonito. Ahora... Dame un abrazo, diciéndome cuánto te gusta esto, y dame mi regalo." Dijo la última parte con una juguetona sonrisa, forzando a Rose a sonreír junto con ella.

"Esto más que bonito, es maravilloso. Yo amo esto." La joven mujer envolvió los brazos alrededor del cuello de Ronnie y tiró de ella para un abrazo. "Esto es tan maravilloso," susurró. "Amo esto muchísimo, gracias."

"Me alegra."

"Tú realmente eres mi ángel de la guarda, ¿no?" Rose se hizo hacía atrás y miró a su amiga, verdes ojos brillaban por la humedad. "Eres la mejor amiga que alguien podría siempre tener." Metió la mano bajo el afgano y sacó el regalo. "Solo desearía tener algo más para demostrarte justo cuánto significas para mí. Feliz Navidad, Ronnie." Nerviosamente entregó el regalo, un millón de pensamientos volaban atravesando su mente. Su ansiedad creció cuando Ronnie lentamente quitó la etiqueta del regalo y la metió en su bolsillo. "Bien, ábrela."

La mujer más mayor reía en la impaciencia de Rose y tiró de la delgada cinta roja. "Tú eres tan mala como yo... oh." Abrió la larga aterciopelada caja. "Rose, son hermosas."

"¿Te gustan?"

"Sí, muchísimo." Ronnie sacó la pluma y la levantó a la luz, la sonrisa nunca abandonando su cara. "Es un muy bonito diseño. Todos esos azules y verdes arremolinando alrededor. Me gusta esa banda de oro allí también."

"¿A ti de verdad de te gustó? No estás solo diciéndolo para hacerme sentir bien, ¿no?"

"No cariño, no lo estoy diciendo solo por eso. Realmente me gustan." Se inclinó y le dio a Rose un abrazo. "Realmente es un considerado regalo," dijo, apartándose.

"Dijiste que nunca puedes encontrar una pluma por aquí."

"Nunca puedo," Ronnie convino. "Garantizo que no perderé ésta."

"No sabía si te gustaban los bolígrafos. Probablemente no ya que no puedes morderlos, ¿huh?"

"Rose, los bolígrafos están muy bien. Realmente, lo están. Únicamente utilizó los de madera porque eso es lo que tenemos en la oficina como suministro de trabajo. Nunca tuve alguna razón para comprar un lápiz como éste." Giró el metal en la punta, observando el plomo crecer desde el extremo. "Te prometeré esto, no masticaré la punta de éste."

"Sería mejor que no," Rose bromeó juguetonamente, sus temores desaparecieron por la sonrisa en la cara de Ronnie. Su tono se volvió serio. "Estoy realmente feliz de que te gusten. Nunca he comprado a nadie algo así antes."

"Sabes habría sido feliz no importa lo qué tu me dieras, incluso si fuera solo una tarjeta." Bajó la mirada en el juego y sonrió. "Éstos realmente son hermosos." Se inclinó para otro abrazo, mucho para la alegría de Rose.

"Esta es mejor Navidad que he tenido jamás," susurró en el oído de Ronnie. "Muchas gracias."

La mujer de cabello oscuro sonrió y la abrazó incluso más fuertemente. "De nada. Gracias por hacer mi Navidad tan especial." Renuentemente terminó el abrazo, su mano todavía agarrando la caja de la pluma. Observó el reloj. "Uh, no me di cuenta que era tan tarde. ¿Tomó tanto tiempo solo abrir regalos?"

"Allí había muchos regalos para abrirse," Rose contestó con una sonrisa. "No tengo idea de que hacer con todos esos programas de computadora." Gesticuló en el apilado sobre la mesa.

"Tú vas a aprender de ellos." Ronnie dejó la caja de las plumas abajo y tomó una de las cajas de software. "Éste te enseñará cómo mecanografiar. Es otro paso y te muestra cómo formatear cartas comerciales y memorando." Puso la caja en el regazo de Rose y tomó otra. "Este te enseñará lo esencial de contabilidad y cálculo. Hay programas para hacer todos los cálculos reales pero si vas a estar en el mundo de los negocios realmente debes saber lo básico." Puso los programas de nuevo sobre la mesa. "Los instalaré para ti mañana y te mostraré como sacarlos para que puedas trabajar en ellos. Una vez que estés cómoda, te mostraré como registrarte en la red corporativa y puedas acceder al Internet."

"Eso parece como divertido. He estado en el Internet antes. Lo tenían en la biblioteca. Encontré una vez un sitio genial en el que había toda clase de información sobre cómo cuidar gatos."

"Cualquier cosa de la que estés interesada está allí en el Internet. Cuando al principio me acostumbré a estar en una computadora, pasé horas navegando en Internet mirando diversas cosas. Mi archivo de favoritos debe tener una milla de largo."

"¿Archivo marca textos?" Rose meneó su cabeza. "No sé si pueda conseguir todas esas cosas de computadora."

Ronnie rió. "Oh, Rose. Confía en mí. Unas pocas semanas y tú y la computadora serán las mejores amigas. Tendré que arrastrarte lejos de ésta."

"No sé sobre eso."

"Si. Es muy adictivo."

"¿Ronnie? Entiendo como los que mecanografían y los otros programas se suponen me ayudaran, ¿pero qué es lo que se supone que Rescuer of Maiden me enseñará?" Señaló en la caja de color brillante con caballeros luchando en la cubierta.

"Uh... bien..." La cara de la ejecutiva se ruborizó levemente y dio una avergonzada sonrisa. "Ese te enseñará como ser el gran caballero que rescata a la rubia virginal del malvado rey Dungeon. Pensé que te gustaría un juego para relajarte y descansar."

"Un caballero rescatando a una virginal, ¿hmm?" Rose echó un vistazo en la cubierta otra vez, observando que la virginal era de cabello rubio, como ella lo era. Inspeccionó en su propio caballero personal en brillante armadura. "Estoy segura que lo disfrutaré." Ronnie sonrió y se levantó.

"Ahora mismo pienso que tenemos mejor que ir a la cocina y empezar a hacer la comida o no vamos a estar comiendo hasta tarde esta noche." Rose observó como la silla de ruedas era traída.

"Oh, Ok." Se permitió ser levantada en la silla pero antes de que Ronnie pudiera tirar hacía atrás envolvió sus brazos alrededor del cuello de la ejecutiva y se apretó, enterrando su cara en la oscura cabellera. "Gracias. Eres la mejor amiga que he tenido jamás y hoy es uno de los días más felices de mi vida."

Ronnie devolvió el abrazo, sonriendo dentro del dorado cabello. "De nada. Y gracias por hacerlo tan especial para mí."



*****

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 25th 2012, 1:00 pm

Cuando llegaron al umbral de la puerta de la cocina, Rose levantó la mirada. "Hey, mira eso."

"¿Qué?"

"El muérdago. Dejaste este allí arriba todo este tiempo y no lo noté."

"Hmm, supongo que lo hice." El corazón de Ronnie comenzó a latir más rápidamente. Estaban directamente debajo del adorno verde. "Um, podría estar bien si..."

"Bien, ambas estamos bajo el muérdago y es Navidad." Rose tragó, nerviosamente acercándose lentamente aunque no estaba segura por qué. Después de todo, es solo Ronnie. "Sí." Levantó la cara para encontrar la oscura cabeza que estaba bajando. Sus labios se tocaron una vez... dos veces antes de que Ronnie se hiciera hacía atrás.

"Yo um... supongo que es mejor que empecemos la comida." La guió dentro de la cocina, sabiendo por qué su corazón latía como el golpeteo de un tambor. Los labios de Rose eran suaves, tan suaves que casi se había perdido en ellos, parando justo antes que su lengua saliera. Sabiendo que no podía permitirse otro beso así, Ronnie hizo una nota mental dejó a la joven mujer empujarse por si misma en la cocina.

"Sí," Rose coincidió, girando su cabeza hacia adelante y esperando que el rubor que sentía en sus mejillas no fuera evidente para Ronnie. Fue suave y dulce y se sentía culpable sobre la manera como le hizo sentir. Nadie la había besado desde hacia mucho tiempo y ciertamente no con tanta suavidad y ternura. Sentía el interior caliente, como si hubiera tragado una fuerte bebida. Vagamente se dio cuenta que Ronnie estaba hablándole. "Lo siento, ¿qué?"

"Pregunté si quieres hacer algunas galletas de azúcar."

"Oh. ¿Te gustan las galletas de azúcar?"

"Bien, estaría bien y son la galletas tradicionales del día de fiesta." Ronnie abrió el refrigerador y sonrió. "Claro que tenemos un paquete de galletas con chispas de chocolate aquí también." Su tono dejó claro que eran las que prefería.

"Suena bien para mí." Rodó hacía el gabinete más bajo y recuperó una lámina para galletas, cuidadosa de no dejar la silla de ruedas rayar contra la ebanistería de Ronnie. La barra era demasiado alta para que fácilmente ayudara con las preparaciones pero Rose hacía lo que podía. Ronnie encendió la radio en la esquina y pronto la música festiva llenó el aire, haciendo el perfecto escenario para preparar la comida. Ninguna sabía lo que la otra estaba pensando acerca del muérdago y el beso.

Rose estaba confusa. Sus sentimientos iban más allá del afecto amistoso, pero cuánto más allá, no estaba segura. Cuando observó a Ronnie cortar la pasta de las galletas, fue golpeada otra vez por lo hermosa que su amiga era. Ciertamente, nadie había significado tanto para ella y Rose no podía imaginar su vida sin Ronnie. El beso fue cálido y cariñoso y algo que deseaba experimentar otra vez.

Ronnie tenía su propio dilema interno. Su mente y cuerpo gritaban, queria sentir de nuevo su suavidad una vez más, para demostrarle a Rose justo cuánto significaba para ella, el coger a su hermosa compañera de dorados cabellos en sus brazos y nunca dejarla ir. Era tortura, simple y sencillamente, y el frío aire cuando salió para ir a la casa de su hermana no hizo nada para bajar la temperatura de su afiebrada alma.



*****



Rose acababa de doblar el último par de bragas y las puso en el cajón inferior del tocador cuando Ronnie volvió. Entró en el cuarto y se dejó caer en la cama, sus largos brazos cruzados detrás de su cabeza. "¿No fue bien?" Rose preguntó, observando la sombría expresión.

"Oh, a los niños les encantaron los regalos. Igual a Susan."

"¿Qué sucedió?" Rodó al lado de la cama y puso su mano en el antebrazo de Ronnie. "¿Tommy apareció o algo así?"

"No, supongo que él está arriba en las montañas con sus amigos. Todo está bien, es solo que..." Ronnie apartó su mirada de Rose y echó un vistazo en el techo. "Algunas veces deseo no ser la mayor. Es demasiada responsabilidad."

"¿Qué sucedió?"

Ronnie dio un suspiro y miró de nuevo a su compañera. "Mamá llamó de algún puerto donde su crucero se detuvo. Ella no está feliz con la forma en que manejé toda la cosa de Tommy desfalcando a la Compañía."

"¿Cómo ella sabe sobre eso? Pensé que no ibas a decirle."

"No hay secretos en esta familia, Rose," dijo con tristeza. "La cosa es que ella no está cuestionando si él lo hizo o no, sino cómo yo llevé esto. Dijo que tendría que haber mantenido una tapa en esto hasta que estuviera completamente segura, y entonces debí haber hablado con él antes de quitarlo de su oficina."

La mano de Rose comenzó a moverse arriba y abajo del brazo de Ronnie en un movimiento consolador. "¿Susan por lo menos te apoyó?"

"Ella no dijo una palabra. Ni un pío. ¿Sabes?, a veces me pregunto por qué no solo les digo que se retuerzan a todos ellos y renuncio. Podría trasladarme a Chicago o a Boston y comenzar mi propia compañía."

"¿Entonces por qué no lo haces?" Hubo un silencio largo antes de que Ronnie contestara.

Cuando lo hizo, fue con silenciosa resignación. "Porque me necesitan." Moviendo su cabeza, dio un resignado suspiro y alcanzó el control. "Vamos, todos esos programas de Navidad pronto comenzarán. HBO está reponiendo Rich Little versión de A Christmas Carol".

"Nunca la he visto."

"Oh, es bastante divertido. Él hace todos los personajes imitando a famosas celebridades. Lo vi cuando era una niña. Vamos." Ronnie encontró el canal correcto y dejó el control remoto a un lado antes de levantarse y ayudar a Rose a meterse en la cama. La medianoche las encontró como lo hacía siempre, la más grande enroscada contra el lado de la más pequeña, ambas durmiendo satisfechamente.



*****



Rose miraba fijamente la pantalla, concentración que causaba que su frente se surcara. Presionó el botón del ratón y movió el siete rojo debajo del ocho negro. Estaba tomando un corto descanso del programa de mecanografía, había trabajado en él desde hacia casi tres horas. Estaba satisfecha con su progreso después de solo tres semanas de práctica. Su velocidad estaba mejorando rápidamente mientras que el número de errores disminuía. Un tablero bajo apoyado en de los brazos de la silla de ruedas que servía como un improvisado escritorio, los moldes completos de las piernas hacían imposible para que Rose las pusiera debajo del escritorio alejándola bastante para utilizar el teclado.

Maria entró al cuarto con un sándwich y una taza de café. "Necesitas tomar un descanso." Esperó a que Rose pusiera el ratón y el teclado de regreso en el escritorio, después le dio el sándwich, dejando la taza en la mesita de noche al alcance de la mano. "Juro que estás tan mal como ella está a veces. La he dejado algunas tardes con ella en esa cosa y regreso en la mañana para encontrarla aún sentada delante de eso." La mujer de mediana edad movió su cabeza. "Cuando ella estaba en la escuela era de la misma manera."

"¿Cómo era ella, cuando era más joven?" Rose agarró las ruedas y giró su silla, silenciosamente pidiendo a María que se sentara y la acompañara. El ama de llaves se relajó en la suave piel del sillón de Ronnie y unió sus dedos entrelazándolos.

"¿Así qué quieres saber cómo era ella?" Una amistosa sonrisa atravesó su cara. "Ronnie era independiente, siempre lo ha sido. Siempre ha sabido lo que quiere hacer y donde ir."

"No, eso no es lo que quise decir." Rose meneó su cabeza, intentando pensar en cómo expresar su petición. "Cuénteme acerca de ella algo que hizo, algo que le sucedió, algo sobre ella."

"No estoy segura que yo deba. Tú sabes es la regla fundamental de las amas de llaves guardar lo que ellos ven y oyen en privado."

"Bien no tiene que decirme sus profundos oscuros secretos, Maria," Rose refunfuño. "Ronnie misma me contó que era una alborotadora. Estoy segura que usted debe tener una historia o dos que recuerde. Estoy segura que ella no era el ejemplo de una niña perfecta."

"¿Perfecta? ¡ja!" La mujer mayor se rió, las esquinas de sus ojos se arrugaron de una manera maternal. "Verónica era muchas cosas cuando estaba creciendo pero perfecta no era una de ellas. Esta niña me tenía corriendo alrededor más que su hermano y hermana juntos."

"Oh, ¿de verdad? Cuénteme." Los ojos de Rose se ensancharon con expectación mientras mordia a su sándwich.

"Espera, déjame traer algo de beber." María salió y volvió un minuto después con un vaso de refresco y un posavasos. Se colocó nuevamente en el sillón y tomó un trago antes de continuar. "Recuerdo una vez cuando ella tenía trece y sus padres estaban fuera de la ciudad. Algunas amigas querían que fuera al centro comercial con ellas. Ahora, normalmente eso habría estado bien, pero ella se había escabullido de la escuela pocos días antes y su padre la castigó mientras ellos estaban fuera."

"¿Qué hizo ella?"

"Lo qué cualquier niño su edad haría, ella se escapó. Entró a su habitación y salió trepando por la ventana. Yo sabía adónde había ido, pero no había manera que pudiera ir tras ella con Susan y Tommy aquí. No eran más de las cinco o seis y estaba ocupadísima sola."

"¿Y qué pasó?" Rose estaba escuchando atentamente, imaginando a Ronnie de trece años escapándose para pasar tiempo con las amigas en el centro comercial.

"Ella y un par de amigas suyas decidieron que querían probar los cigarros. Bueno claro que ninguna tienda en el centro comercial iba a venderles a tres chicas adolescentes un paquete de cigarros. Ronnie era alta para su edad pero aún... así, decidieron que si no podían comprarlos entonces ellas los robarían de la tienda."

"Oooh, ¿las atraparon?"

"No, en la tienda no. Las tontas chicas estaban caminando por Cónsul Road fumando y llevando sus chaquetas de la escuela. Un policía las vio y las recogió."

"Apuesto que usted estaba furiosa."

"Al principio lo estaba, pero entonces descubrí que ella tomó toda la culpa aunque los cigarros fueron encontrados en uno de los bolsillos de otra chica."

"¿Quiere decir que ella se echó la culpa por alguien más?"

María asintió y tomó otro trago de su refresco. "No le dije a su padre. Imaginé que ser arrastrada a la estación de policía era suficiente para poner un susto en ella."

Rose estaba sentada silenciosamente por un momento, en profundos pensamientos. Tenía sentido perfecto que Ronnie intentara proteger a otros alrededor de ella. Bajó la mirada a sus quebradas piernas y asintió. Siempre la guardiana, pensó para si. "María, ¿Ronnie ha hecho alguna vez algo así antes?" Indicó en si misma. "Quiero decir, ¿alguna vez ha traído a alguien que no tuviera un lugar más para ir?"

"Nunca," el ama de llaves contestó. Rose detectó en esa parte la vacilación de María y esperó pacientemente para que ella continuara. "Estaba sorprendida cuando trajo a Tabitha aquí e incluso más cuando llamó para decir que tu estarías quedándote. Ronnie es una mujer muy privada." Parecía que quería decir más pero decidió lo contrario.

"Tengo una casa que limpiar y tú tienes un almuerzo que terminar. Ella seguro que llamará pronto otra vez." María se levantó y recuperó el vaso del escritorio. "A propósito, recuérdale que la cita de Tabitha es mañana. Ellos llamaron hoy."

"Oh, eso es, me olvidé." Rose echó un vistazo para asegurarse de que el felino no estaba alrededor. "¿Cuánto tiempo se supone que estará allí?"

"Solo durante la noche," el ama de llaves contestó.

"Pobrecita." La cara de la joven mujer adquirió una mirada compasiva. "Ella incluso no sabrá que está ocurriendo. Pero supongo que es mejor que dejarla sufrir con ese calor otra vez."

"Oh, no me recuerdes." Maria movió su cabeza. "Estaba lista para lanzarla hacia el banco de nieve con todo ese aullido."

"Usted no fue la única. Pensé seguramente que Ronnie iba a hacer algo la noche que ella no paraba de estar maullando." Justo entonces el tema de conversación saltó en la cama para reclamar su espacio para su siesta.

"Goce de esto mientras pueda, señorita," el ama de llaves dijo a Tabitha, que respondió lamiéndose las patas y frotando su oreja.

"Ella es tan linda," Rose dijo, estirando su brazo para hacerle una caricia al gato.

"Linda, seguro," Maria se burló. "Intenta hacer la comida con ella bajo tus pies y me dices lo linda que es." Se inclinó y rascó la cabeza de Tabitha. "Si eres una buena gatita y te quedas aquí adentro mientras que estoy limpiando te daré un convite extra para gatos antes de irme, ¿qué te parece eso?"

"Oh, a ella le gusta esa idea," la joven mujer dijo cuando Tabitha comenzó a ronronear. "La vigilaré."

Una vez que María se fue, Rose colocó el teléfono inalámbrico en su regazo y esperó por Ronnie que generalmente después del almuerzo llamaba por teléfono.



*****



"Allí va nuestro bono," Susan suspiró antes de lanzar el informe de nuevo sobre el escritorio de Ronnie. "Pienso que no he visto nunca unas ganancias más bajas en un cuatrimestre. ¿Te diste cuenta que excelente año habría sido sin esto?"

La ejecutiva abrió la carpeta otra vez, los números aún incomprensibles. Las pérdidas en la división de Real Estate eran bastantes para hacer mediocre el año entero en términos de beneficios. Aunque todos los miembros de la Junta Directiva eran familia y sabían exactamente qué estaba pasando, el resto del mundo de los negocios no, y Cartwright Corporation tendría algunas serias explicaciones que hacer.

Ronnie recorrió sus dedos a través de su cabello y miró a su hermana. "Todo el año. Él ha estado destruyendo todo lo que nosotros hemos hecho. Te das cuenta que esto es solo la punta del iceberg. ¿Aparte esos auditores que van a hacer cuando ellos retrocedan a cuando asumió el control?"

"¿Tú piensas que ha estado robando hace mucho tiempo?"

"No, las auditorias anuales habrían reflejado algo así. ¿Cuándo comenzó a desaparecer en fechas topes y tomando mucho tiempo libre?"

"No lo sé... Marzo, abril ¿quizá?"

Ronnie asintió. "Parece correcto. Él obtuvo ese préstamo en abril." Tomó su pluma y apoyó la punta contra sus labios. La acción tenía un efecto calmante en ella, recordándole la belleza de rubio cabello esperándola en casa. "Pienso que cualquier droga que esté metiéndose. Probablemente crack o heroína. Comenzó a hacerlo antes."

"¿Crack? Ronnie, solo los yonkies le hacen al crack."

"¿Cómo piensas que llegan a ser yonkies, hermana? No pienso que el crack cuide si la persona es rica o pobre siempre y cuando tengan bastantes para la siguiente bolsa, o golpe, o lo que sea que ellos hagan con este." Suspiró y daba golpecitos rítmicos con la pluma contra su barbilla. "Él necesita ayuda, Susan probablemente rehabilitación."

"Es bonita. ¿Cuándo la conseguiste?" La pelirroja preguntó, cambiando el tema.

"Rose me lo dio para Navidad." Ronnie paró de golpear este y lo extendió para mirar en los remolinos veteados de azul y verde acentuados por una fina banda de oro. "Tiene una pluma igual." Espontáneamente, una sonrisa vino a sus labios, una que no fue pasada por alto por su hermana más joven.

"¿Y cómo está ella?"

Era un tema que no habían hablado desde la fiesta y Ronnie miraban a su hermana con sorpresa. "Ella está um... bien. Verá al doctor la próxima semana para que le cambien sus moldes. Pienso que van a ponerle uno corto para su pierna derecha."

"Oh, eso es bueno."

Un silencio cayó entre ellas. Ronnie normalmente podría decir cuándo su hermana estaba solo siendo solícita pero esta vez allí no parecía haber ningún oculto significado, ninguna agenda secreta en las palabras de su hermana más joven. "Um... sip. Dejamos de necesitar a su enfermera porque puede moverse bastante bien por si misma." Hizo una pausa y sonrió. "La comezón la está conduciendo a la locura, sin embargo."

"Oh, apuesto. ¿Recuerdas cuando te fracturaste el brazo? No sé cuanto tiempo le tomó a mamá para que intentara meter un palo o una regla allí para rascarte." La pelirroja dio un puntapié a sus zapatos y se sentó en el sofá. "¿Y, qué le diste a ella? Y ven aquí por un rato. Estoy cansada de hablar a través del cuarto."

Oscuras cejas se levantaron. "¿Desde cuándo tienes deseos de hablar acerca de Rose?"

"No dije que quería hablar acerca de ella, solo te pregunté que le diste para Navidad, eso es todo." Susan bajó la mirada a sus uñas, obviamente evitando la mirada de su hermana. Ronnie estaba indecisa a abrirse, insegura acerca del repentino cambio de actitud.

"Algo de ropa y un par de programas de computadora," dijo, no haciendo ningún esfuerzo para levantarse de su sillón. "No me enloquecí demasiado." La verdad era que había gastado mucho más de lo que originalmente planeó, pero las sonrisas que Rose le había dado valieron cada penique.

"No dije que lo hicieras, Ronnie." Viendo que su hermana no iba a acompañarla en el sofá, Susan estiró sus piernas y dejó sus pies apoyados sobre el cojín. "¿Le gustaron?"

"Sí, le gustaron." La ejecutiva bajó la mirada a su pluma y sonrió, girando el instrumento para escribir en sus manos.

"¿Así que las cosas van bien entre ustedes dos?"

"Susan, ella es solo una amiga. Ya te lo dije." Miró fijamente el lápiz por algunos segundos antes de hablar otra vez, esta vez en voz más baja. "¿Realmente es hermosa, no es así?"

"Es muy bonita, Ronnie," la pelirroja estuvo de acuerdo. "Supongo que no le tomó mucho tiempo entender tu hábito para comer cada lápiz a la vista."

"Yo no los como." Un ligero rubor tiñó sus facciones. "Yo los muerdo. Hay una diferencia. No puedo evitarlo. Lo he hecho desde que era una niña y probablemente continuaré haciéndolo hasta que sea una señora mayor."

"Bien hermana, estoy dispuesta a apostar que no morderás este." Ronnie sonrió.

"No, es demasiado hermoso. Además, probablemente quebraría mis dientes en el."

"¿Dijiste que éste tiene una pluma igual?"

"Sip, justo aquí." Ronnie se volteó por la chaqueta colocada en el respaldo de su sillón y sacó la pluma del bolsillo interior del pecho. "Incluso se aseguró que tuviera tinta azul en vez de negra."

"Sabes, nunca vi alguien tan selectiva acerca de con qué color ellos escriben." Susan se levantó y se cruzó hacía el escritorio para mirarla mejor. Ronnie renuentemente se la dio. "Oh, es preciosa." Hubo un silencio por un momento antes de que Susan le devolviera la pluma. "Estaba pensando que quizá Jack y yo podríamos ir alguna noche para una visita. Nada sofisticado quizá una de esas parrilladas de invierno que antes te gustaba hacer."

"¿Nosotros no hemos hecho una de ésas en qué... dos o tres años ya?" Ronnie movió su cabeza. "No puedo creer que haga tanto tiempo."

"Bien entonces, debemos hacerlo. Será divertido y nosotros conoceremos a Rose."

"La conociste en la fiesta de Navidad, Susan," precisó. "Y recuerdo, que no estabas nada emocionada acerca de eso."

"Bien..." Una culpable mirada pasó sobre la cara de la hermana más joven. "Quizá saqué conclusiones precipitadas."

"Quizá lo hiciste," Ronnie convino.

"Así que quizá quiera una segunda oportunidad," la pelirroja ofreció.

El silencio cayó entre ellas por un momento antes de que Ronnie renuentemente asintiera. "Estamos justo a la mitad del deshielo de enero así que ésta sería la época perfecta para una parrillada de invierno."

"Exactamente. Incluso dejaré a los niños con la niñera para que no tengas que preocuparte."

"No, puedes llevarlos. No han estado allí desde hace tiempo."

"Llevaré su PlayStation para que tengan algo que hacer." Susan extendió la mano y apretó el hombro de su hermana. "Sabes que les gusta vencerte en ese juego de lucha libre."

"¿Todavía tienen eso? Pensé que era para ese pequeño sistema de juego negro que tenían."

"Oh, todavía tienen ese en alguna parte. Ellos únicamente utilizan el PlayStation ahora. Acabo de comprarles un nuevo juego de lucha libre. No sé el nombre de él, por supuesto."

"No importa. Tendrán a mi individuo en la lona en tres segundos justo como lo hacen siempre, excepto Ricky. A él le gusta tirar a mi individuo del ring unas doce veces y ponerlo en coma antes de declararme vencida." Las hermanas rieron, rompiendo la tensión de las últimas semanas.

"¿Qué te parece el sábado?"

"Suena bien. Disculpa." Ronnie presionó el botón del interfono.

"Su mamá en la línea dos. Dice que es urgente," la voz de Laura dijo.

"Gracias." Miró a Susan. "¿Ahora qué?"

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 27th 2012, 4:03 pm

Capítulo 8


Rose mantenía el teléfono contra su pecho, debatiendo por cuarta vez en una hora si debería llamar a Ronnie o no. La ejecutiva siempre la llamaba a dos y ya eran las cuatro. Cuando el teléfono sonó, sobresaltó a Rose bastante que casi se le cae. "Residencia Cartwright."

"¿Rose?"

"¿Ronnie?" Una sonrisa inmediatamente cruzó la cara de la joven mujer. El sonido del fondo de alguien siendo llamado a radiología fue suficiente para borrar la sonrisa. "¿Dónde estás?"

"Estoy en Albany Medical." La mujer de cabello oscuro se dio cuenta que estaba parada exactamente en el teléfono público que había utilizado la noche del accidente de Rose para llamar a Frank. Sacudió el pensamiento cuando oyó la voz de su amiga llegar a través del teléfono. "Oh lo siento, mucho ruido aquí. Estoy bien, Tommy estuvo en un accidente automovilístico."

"Oh no." Las piernas de Rose palpitaron con la memoria. "¿Está lastimado gravemente?"

"No lo sé aún. Los doctores todavía están con él y no nos han dicho mucho. Perdió al parecer el control al llegar a una curva y chocó en un poste de teléfono. Hey, tengo que irme. La policía está hablando con mamá."

"Ok, déjame saber qué está pasando, ¿Ok?"

"Te llamaré más tarde."

Una vez que se despidieron, Ronnie colgó y se paró al lado de su madre, impacientemente escuchando las palabras del oficial. "Exceso de velocidad..."

"Todo el mundo sobrepasa el límite de velocidad en esa área," Beatrice saltó. "Quizá si el estado se ocupara mejor de las carreteras algo así no habría sucedido," dijo indignada.

"Las mejores carreteras en el mundo no van a ayudar cuando el conductor está ebrio, madame." El policía sacó una libreta de notas de su bolsillo del pecho y pasó las páginas hasta un escrito. "Encontraron una docena de latas vacías de cerveza en el suelo del asiento delantero. Un alcoholímetro tomado en la escena del accidente mostró que el nivel de alcohol en su sangre era dos veces del límite legal. ¿Usted todavía quiere culpar a las carreteras?"

Incapaz de protestar y en una pérdida de palabras, Beatrice se giró a su hija mayor. La silenciosa petición fue entendida. Era hora para la guardiana de la familia. "Sargento Mitchell," Ronnie dijo, poniéndose entre el oficial y su madre. "¿Qué pasará con Tommy ahora?"

"Después de que le den las puntadas será llevado a la cárcel del condado y retenido. Si llega allí bastante temprano, el juez Turner dictaminará la libertad bajo fianza hoy, de lo contrario eso será mañana." Meneó su cabeza. "Le diré esto, Srta. si usted no le consigue a ese hombre alguna ayuda pronto, sería mejor que planeé pasar mucho tiempo aquí." Guardó la libreta y dio un paso atrás. "Él tuvo suerte esta vez. Algo que se puede decir gracias al cinturón automático del asiento y el airback. Podríamos estar pasando algo mucho peor aquí que algunos cortes y contusiones."

"Sí, mucha suerte." Por la esquina de su ojo, Ronnie vio a Susan envolver un brazo alrededor de su madre, que parecía destrozada entre el regaño del oficial y el romper a llorar. Entendía la lucha de su madre. Esto era un problema para el nombre Cartwright y el dinero no podría arreglarlo. "Oh." Miró al oficial. "¿Y qué hay sobre su auto?"

"Este fue retenido. Le haremos saber cuando puede recogerlo. Está destrozado, sin embargo."

"Quiero ver a mi hijo," Beatrice anunció.

"Una vez que terminen, él será llevado a la cárcel. Usted puede verlo allí una vez que haya sido registrado."

"Sargento," Ronnie le dio una suave sonrisa, esperando disipar la tensión en el aire. "¿Dañaría algo si ella lo ve por solo un minuto?" Lo vio dudar y entró, bajando su voz para que su madre no pudiera oír por casualidad. "Creo que necesita verlo ahora, no después de que lo hayan limpiado, ¿no lo creé?" Él bajó la mirada al piso por un segundo antes de dar un pequeño cabeceo.

"Él es un desastre, Srta. usted necesita conseguirle ayuda."

"Lo haré," prometió.

"Solo un minuto y tendré que estar con ustedes."

"Gracias." Se dió la vuelta para hacer frente a su madre y a Susan. "Nos va a dejar verlo por un minuto." Mientras que se movían para seguir al policía, Ronnie sintió la mano de su hermana en su brazo.

"¿Estás segura que esto es una buena idea?"

"No," Ronnie admitió. "Pero no pienso que ocultarle la verdad sea la mejor cosa tampoco. Quizá sea necesario ahora, para ver lo que se está haciendo a si mismo."

En sus treinta y tres años, Ronnie podía únicamente recordar un puñado de veces cuando su madre había llorado. No importaba cuanto algo disgustará a Beatrice Cartwright, ella lo guardaba adentro, un rasgo que pasó a su hija mayor. Ya en la vista de su hijo más joven en una cama de hospital, su cara ensangrentada y contusionada, fue suficiente para traer las lágrimas a los ojos de la matriarca. Él abrió los ojos en el grito de asombro y miró a su madre, sus ojos se llevaron un momento para enfocar antes de que dejara caer su cabeza hacía atrás sobre la almohada. "¿Qué te dijeron?" Preguntó cautelosamente.

"Que tuviste un accidente, cariño." Beatrice se acercó a la cama y tomó su mano en las suyas.

"No sé qué sucedió, Madre..." Se lamía los labios como si estuviera muerto de sed. "Estuve trabajando tarde anoche y supongo que debo haber estado cansado. Salí a conseguir algo para desayunar y debo haberme quedado dormido al volante." Levantó la mirada a través de sus ennegrecidos ojos y dio a su madre una mirada de disculpa. "Siento que hayas tenido que salir para venir aquí."

Beatrice palmeó su mano y usó su mano libre para limpiar sus lágrimas. "No te preocupes, cariño. Estoy aquí ahora. Llamaremos al señor Jenkins y haremos que nos encuentre en la cárcel. Estoy segura que puede ocuparse de todo."

"Supongo que no debo conducir cansado, ¿huh?" Bromeó, su cara se torció con dolor cuando intentó incorporarse. "Oh, duele." Sus hermanas intercambiaron dudosas miradas en el exagerado gemido. El sargento Mitchell educadamente tosió y miró en su reloj.

"Madre, pienso que es hora de irnos," Ronnie dijo, poniendo las manos en los hombros de la mujer más pequeña. "¿Por qué tú y Susan no me esperan afuera en la sala de urgencias? Quiero hablar con Tommy un minuto."

Beatrice asintió y se dirigió hacia su hija más joven, quién rápidamente la sacó del cuarto. Ronnie escuchó la voz apagada de su madre mientras desaparecían por el pasillo. "... y él es un muchacho tan hermoso, Susan. Espero que no termine con ninguna cicatriz."

"¿Y qué pasa, hermana?" Tommy le sonrió, su aspecto de Cheshire de marca registrada no funcionaba demasiado bien con una nariz rota y el ensangrentado labio. Su sonrisa se descoloró cuando Ronnie se acercó más, su cara mostrando no enojo, sino preocupación.

"Tommy, necesitas ayuda. Las cosas solo están poniéndose peor." A pesar de todo lo que había sucedido entre ellos durante el último par de meses, seguía siendo su hermano. "Si recibes tratamiento quizá retiren los cargos."

"¿Tratamiento?" Se mofó. "Tú haces que parezca como uno de esos vagabundos que viven en la cuneta."

"Mucha gente con dinero y posición entran en tratamiento, Tommy. Podrías ir a la clínica Betty Ford si tú quieres. Tengo entiendo que es un estupendo lugar."

"Si es tan jodidamente maravilloso entonces ve allí."

"Esta vez fue un poste, la próxima vez podría ser otro auto o peor. Esto tiene que parar." Pasó sus dedos a través de su cabello, frustración que se hizo presente al dejar salir una larga respiración. "Obviamente tienes un problema con la bebida y probablemente de drogas también."

"Una mirada y puedes decir eso, ¿correcto doctora Cartwright?" Dijo con desprecio.

"¡Tú robaste las pastillas de Rose de mi casa, Tommy! Intentaste forzar la caja fuerte en la oficina y has falsificado mi firma en préstamos bancarios. ¿Si no es drogas entonces qué es? Dímelo, porque no puedo entender por qué estás haciendo estas cosas."

"¿Esto es de lo que se trata? ¿Tú amiga no puede encontrar sus estúpidas pastillas y por supuesto ya que estuve en tu casa una vez en los últimos tres años decides que tuve que ser yo?"

"Dos veces," corrigió, su quijada se apretaba con cólera. "¿O no recuerdas la noche que volteaste mi mesa del café?"

"Lárgate de aquí, Ronnie," gruñó. "Me quedé dormido al volante, nada más. Estás solo intentando poner a todo el mundo contra mío."

"Estoy intentando ayudarte, Tommy. Necesitas rehabilitación antes de que mates a alguien."

"Lo qué necesito es una limpieza algo que no consigo contigo alrededor. Oh poderosa Verónica, Reina de los Cartwrights."

"Tommy..."

"¡Vete a la mierda, Ronnie!"

"Srta. Cartwright," estaba sorprendida de que el sargento aún se encontrara en el cuarto, se había olvidado totalmente de el. "No puede hacer nada más aquí. ¿Por qué no va a ocuparse de su madre y que ellos se encarguen de el?"

"Eso es, Ronnie, ve ocúpate de mamá y demuéstrale lo buena hija que eres," Tommy gruñó. "Quizá incluso se olvide que su orgullo y alegría es una tortillera."

Un silencio mortal descendió sobre el cuarto. El cerebro de Ronnie intentó desesperadamente reescribir lo que había oído pero fue en vano. Su cabeza bajó, la larga oscura cabellera ocultaba su cara de la vista del oficial. Sus emociones se arremolinaron y respiró varias veces antes de que encontrara su voz. "Realmente espero que consigas ayuda, Tommy." Salió del cuarto y se fue en la dirección opuesta del área de espera, incapaz de hacer frente a su familia todavía.

Afuera la nieve estaba cayendo suavemente, creando una ligera neblina de blanco contra el gris cielo, Ronnie se recargó contra el frío ladrillo del edificio. Con su chaqueta todavía arriba en la sala de espera, la blusa de seda era poca defensa contra el frío viento. De todas formas la cansada ejecutiva permaneció donde estaba, esperando que el amargo frío congelara algo de su dolor. Ronnie estaba desgarrándose entre estar enojada con su hermano y preocuparse de que estaba en un rumbo de destruirse el mismo con solo dos posibles finales, cárcel o muerte. Sus hirientes palabras se repitieron en su mente y deseaba nada más que estar en casa, acurrucada contra Rose. Rose... los azules ojos se cerraron y dejó a su mente llenarse con la visión de la joven mujer. Ronnie se perdió momentáneamente en la imaginaria comodidad de los brazos de Rose cuando sintió una mano muy real en su brazo.

"Hace frío aquí afuera. Vamos adentro," Susan dijo, dándole la chaqueta a su hermana.

Ronnie tomó la chaqueta y la abrazó a su pecho. "Gracias. Estaré arriba dentro de un rato. Solo necesito un poco de aire." El calor de la piel impregnada a través de la seda, le dejó saber justo el frío que realmente hacia.

"Sé lo que él te dijo," Susan confesó, tomando la chaqueta y sosteniéndola para que Ronnie deslizara los brazos dentro. "El sargento Mitchell me llevó a un lado y me lo dijo."

"Estupendo. Quizá lo pondrá en su informe también." Se enderezó el suficiente tiempo para conseguir ponerse la chaqueta, entonces se reclinó de nuevo contra la pared.

"Me prometió que no diría nada. Solo estaba preocupado de que estuvieras mal." La pelirroja puso su mano en el hombro de su hermana. "¿Por qué no descansas? Ve a casa con Rose. Estaré aquí con mamá y esperaré al señor Jenkins."

El primer pensamiento de Ronnie fue aceptar la oferta de su hermana y escapar con la única persona que le hacía sentirse confortable, apartarse de este lío que no deseaba hacerle frente y volver a su santuario. Pero ser la mayor significaba estar a cargo, y también llevaba con esto mucha responsabilidad. Suspiró. "No, sabes que no puedo irme hasta que esto acabe."

"Lo sé, solo pensé que por lo menos lo ofrecería." Susan miraba la nieve cayendo y tembló. "Sabes que me estoy congelando aquí fuera."

"¿Por qué no te vas a casa con Jack y los niños? Puedo ocuparme de mamá."

"No. Si tienes que estar aquí entonces debo estar aquí también. Vamos, la miseria ama la compañía." Susan y Ronnie regresaron adentro y se dirigieron hacia la sala de espera. "Yo um... le dije a mamá que coincido contigo sobre la cosa de las drogas."

"¿Lo hiciste?"

La pelirroja asintió. "Pensé que quizás podría creer esto más si le dijera que tambien pensaba que él estaba tomando drogas."

"¿Qué dijo ella?" Ronnie vio su respuesta en la abatida cara de Susan.

"No cree que sea tan malo como le dije, e incluso le mencioné lo que me dijiste sobre esas pastillas desaparecidas de tu casa y del préstamo del banco." Levantó la mirada a Ronnie y compartieron una silenciosa pero triste comprensión. Nada de lo que dijeran cambiaría la opinión de su madre. Alcanzaron las puertas externas de la sala de emergencias.

"Bien... una cosa buena, supongo..." Ronnie comenzó. En la expectante mirada, sonrió. "Es agradable saber que estás de mi lado en esto. Lo hace más fácil."

"Hey, no podremos ser la mejor clase de amigas hermana, pero somos aún hermanas," Susan dijo. "Además, estoy obteniendo de ti una parrillada de invierno este fin de semana."

"Trato hecho." Juntas regresaron a hacerle frente a la larga tarde de espera mientras las ruedas y el papeleo de la justicia giraban lentamente.



*****



El sonido de la puerta de un auto despertó a Rose de su sueño. Bostezó y frotó sus ojos, observando por los números rojos del reloj que era ya pasada la medianoche. "¿Ronnie? Estoy despierta," llamó cuando oyó cerrarse la puerta corrediza.

"Oh." Un momento después la ejecutiva apareció en la puerta. "Lo siento, ¿te desperté?"

"No," mintió y encendió la lámpara. "Quería estar despierta cuando llegaras a casa de todos modos." Acariciando al espacio vacío en la cama a su lado, preguntó, "¿Y qué sucedió?"

Ronnie suspiró y se dejó caer en la cama, su cabeza agradeció hundirse en las gruesas almohadas. Ambos zapatos golpearon la madera dura del suelo y los dedos del pie cubiertos con las pantis se menearon con alivio. "Ah, mucho mejor." Su reloj de pulsera siguió, dejándolo en la pequeña mesita lateral. "Tommy estaba bebido y cargado con heroína y estrelló su auto en un poste de teléfono."

"¿Hubo alguien más lastimado?"

"Gracias a Dios, no. Se llevó una nariz rota y algunas contusiones. Encontraron un poco de cocaína en cuando lo registraron en la cárcel."

"¿Cocaína? Oh Ronnie, eso es tremendo"

"Debiste ver la cara de mamá cuando agregaron la posesión a la lista de cargos." Meneó su cabeza. "Todavía no puedo creer que le dieran la libertad bajo fianza." Frotó su cara vigorosamente con ambas manos. "No lo sé, Rose," suspiró. "Sabía que algo estaba pasando pero imaginé que era hierba, no coca." Respiró profundamente. "Esa cosa va a matarlo y a él incluso le da igual. Intenté hablar sobre ir a rehabilitación pero ni me escuchó." Una breve mirada de dolor cruzó la cara de Ronnie en el recuerdo de las odiosas palabras de su hermano. "Supongo que lo que le diga no importa."

Rose oyó la tristeza en la voz de su amiga y sabía que allí había pasado más de lo que estaba diciendo. Se movió en la cama, girando para que la parte superior de su cuerpo estuviera frente a su compañera. "¿Siempre ha tenido este rencor hacía ti?"

"No." Ronnie miró fijamente arriba en el techo. "Cuando éramos más jóvenes, Tommy era mi sombra. Cualquier cosa que hacía, él quería hacerla. Si estaba interesada en algo, estaba interesado en eso."

"¿Qué sucedió?"

Ronnie se encogió de hombros. "Realmente no lo sé. Comenzamos a hacernos más mayores y las cosas cambiaron. Pienso que siempre supuso que dado que era el único hijo, sería el que estaría asumiendo el control cuando nuestro padre dimitiera. Pienso que está resentido conmigo debido a eso."

"Sin embargo todavía intentas ayudarlo."

"Es mi hermano. ¿Qué más puedo hacer?" Entrelazó sus dedos detrás de su cabeza. "Tenía tanto potencial, Rose. Odio ver lo que esas drogas están haciéndole."

"Quizá hay aún esperanza que busque tratamiento el solo."

"Quizá," Ronnie coincidió. "Supongo que todo es posible. Dios, solo me hace enojar tanto a veces. Habría podido hacer que lo arrestaran por desfalcar y no lo hice. ¿Piensas que a le importa? No, intento ayudarle y da la vuelta y me llama una t..." Detuvo la palabra antes de salieran de su garganta. "... una maldita perra," enmendó. "Ah, no importa, supongo."

"Importa." Rose extendió el brazo y puso su mano en el hombro de Ronnie. "Quizás a tu familia le da igual pero a mi no. No tiene ningún derecho a lastimarte así. No mereces eso. Tú, Verónica Cartwright, eres una de las más cariñosas, más tiernas personas que he conocido nunca y cualquiera que no vea lo especial que eres es un ciego."

Ronnie estiró la mano y revolvió el cabello de la mujer más joven. "Eso va de ambas maneras, mi amiga." Había más, mucho más que quería decir, pero el miedo la contuvo. Parte de ella deseó tirar de Rose dentro de sus brazos y mantenerla allí para la eternidad y la otra parte gritar la verdad que las mantendría separadas por siempre. Su humor juguetón desapareció cuando la última parte ganó. "Hey, pienso que mejor nos dormimos."

"Oh... okay." Rose estaba sorprendida por el repentino cambio pero se dio cuenta que quizás era mejor esperar que hablar del tema. Había aún partes de Ronnie que estaban cerradas a ella y no deseó hacer algo que hiciera a su amiga incomodarse. Se recostó en su propio lado y esperó por la compañía bajo las sábanas.

Ronnie miró en la mujer esperándola y las palabras de Tommy hicieron eco en su mente. "Quizá deba ir a mi propia habitación. Estás durmiendo durante la noche sin dolor y probablemente te gustaría tener la cama toda para ti sola otra vez."

"Um... Supongo... si eso es lo que quieres," Rose dijo quedamente, mordiendo su labio inferior. "Supongo que probablemente estarás más cómoda en tu cama de todos modos."

"Yeah, supongo que si." Ronnie notó la voz de su compañera llevando el mismo tono de pesar que el propio sin embargo de todas formas se incorporó y recogió sus zapatos. "Te veré en la mañana." Se levantó y caminó a la puerta. Su mano estaba sobre la manija cuando oyó un quedo sollozo. Se dio vuelta para ver tristes ojos verdes mirándola. "Hey, ¿qué pasa?" Preguntó suavemente.

"N-nada, lo siento. Te veré mañana, Ronnie." Rose giró su cabeza pero no antes de que Ronnie viera una lágrima rodar libre. Un segundo después que la cama se movió cuando agregó su peso. Largos dedos acunaron la barbilla de Rose, forzándola a voltear y encontrar la preocupada mirada.

"¿Qué pasa?" Sin pensarlo, su pulgar comenzó a acariciar la suave piel debajo de él. "Dímelo, Rose."

"¿Estás aún contenta teniéndome aquí? Sé que esto ha sido una inconveniencia y..." Fue interrumpida por el dedo de Ronnie sobre sus labios.

"Tú escúchame. No eres una inconveniencia para mí. Y sí, estoy aún contenta contigo aquí. ¿Qué provocó esto?" Habría podido patearse cuando inmediatamente se dio cuenta de la respuesta a su propia pregunta. "Solo pensé que estarías más cómoda sin mí en tu cama. No es que no te quiera aquí, lo juro."

"¿Estás segura?"

"Estoy segura."

"Supongo que solo estoy siendo tonta. Inquietándome solo porque deseas dormir en tu propia cama." Rose limpió sus ojos con la palma de su mano. "Puedo solo imaginar lo que tu familia diría si descubriera que estás durmiendo conmigo. Ellos probablemente pensarían que estoy convirtiéndote en una lesbiana o algo así. No podemos hacer eso, ¿no?"

Ronnie soltó una profunda respiración y movió su cabeza. "No, no podemos hacer eso." Se levantó y reunió sus almohadas. No, no podemos tenerlos pensando que Verónica Cartwright es una lesbiana, ¿podemos? No querrían arruinar la imagen perfecta de la familia. Está bien que Tommy salga y estrelle autos en los postes y fuerce lugares pero el cielo me prohíbe meter a una mujer en mi cama. "Te veré mañana, Rose."

"Podrías dejar la puerta abierta para que Tabitha pueda entrar, por favor?"

"Seguro. Buenas noches, cariño."

"Buenas noches, Ronnie. Placenteros sueños."

"Tú también." Apagó la luz y salió del cuarto, una pesada manta de soledad se posó sobre ella.

Abriendo la puerta en su habitación, Ronnie fue golpeada por solo lo extraño que le parecía dormir sin Rose. La blusa y la falda de seda aterrizaron apilándose al pie de la cama, seguidas rápidamente por su bra y medias. Tiró de la manta hacía atrás y se sentó en las frías sábanas. Los segundos hicieron tictac para cuando la soledad cedió el paso al enojo. Enojo que creciera hasta que dormir no fue más tiempo una opción. Pocos minutos después se había puesto sus pantalones y se dirigió al sótano para sacar un poco de agresividad.

¡Thwap! ¡Thwap! Una y otra vez el saco de entrenamiento cogía la furia y la rabia de una mujer desgarrada entre lo que necesitaba y deseaba y lo qué era esperado de ella. "¡Maldita sea! ¿Por qué no lo pueden entender?" Ronnie gritó al gimnasio vacío. "No estoy lastimando a nadie!" Sus enguantados puños golpeaban el saco una y otra vez. Thwap, thwap, thwap. "¿Por qué esto es tan incorrecto? ¿Por qué?" Su única respuesta fue el crujido de las bisagras de su saco de entrenamiento cuando sus golpes provocaban tambaleos.

En el piso de arriba, Rose dejada en la oscuridad, escuchaba los amortiguados sonidos que llegaban del sótano. ¿Oh Ronnie, qué dijo él que te lastimó tanto? Abrazó la almohada fuertemente contra si misma, deseando que fuera su amiga a la que estuviera sosteniendo. De repente los sonidos de abajo pararon, seguidos pocos minutos después por el sonido de la puerta del sótano abriéndose. "¿Ronnie?" Gritó.

¿"Estás bien?" La alta figura apareció en la puerta, su silueta invisible contra la oscuridad de la noche.

"Yo um... yo... ¿te importaría pasar una noche más conmigo?"

"¿Está todo bien?" Ronnie cruzó el cuarto y puso su rodilla sobre el borde de la cama.

"Yo solo... tuve un mal sueño y no puedo volver a dormir," mintió. Hubo silencio por un momento antes de que Rose sintiera que la manta era tirada hacía atrás y el suave calor del cuerpo de Ronnie se acomodó contra el suyo.

"¿Mejor?" La voz en su cuello preguntó.

"Mmm," Rose se arrimó más cerca, apoyando su nuca contra la suave curva del ofrecido hombro. "¿Estás cómoda?"

"Mucho," vino el murmullo somnoliento. "Buenas noches, Rose."

"Buenas noches, Ronnie." Cerró los ojos y sonrió cuando la respiración de la mujer más mayor llegó a ser profunda y uniforme. "Todo estará bien. Descansa bien." Susurró antes de permitir que el sueño la reclamara también.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 29th 2012, 11:56 am

"Srta. Cartwright, ¿puedo hablar con usted un minuto?" Laura preguntó, asomando su cabeza en la puerta.

"Seguro, entra." Ronnie dejó su pluma abajo y levantó la mirada, observando la sonrisa en la cara de la joven secretaria.

"Quiero contarle las buenas noticias yo misma antes de que todo el mundo en la oficina las oiga."

"Estás embarazada," la ejecutiva adivinó. La joven mujer asintió alegremente. "Felicitaciones. Sé que tú y Mike lo estaban intentando. ¿Cuánto tiempo?"

"Gracias, hace tres meses ya. Tengo el presentimiento que Mike hizo ese Quarterback que siempre deseó. Estoy claramente ganando bastante peso." Miró en el sofá, entonces a su jefa.

"Por favor, siéntate. Vas a estar saliendo en licencia por maternidad justo en tiempo para el verano."

"Sobre eso es lo que quiero hablar con usted. Mike no quiere que trabaje una vez que el bebé nazca. Acaba de obtener un ascenso y piensa que podemos hacer esto con un ingreso."

"¿Así que vas a renunciar cuando se acerque el tiempo?"

"En realidad... Mike no quiere que espere ese tiempo. No quiere que tenga ningún exceso de estrés." Laura frotó su vientre distraídamente. "Voy a irme justo antes de que mi segundo trimestre comience."

Ronnie hizo rápidamente las matemáticas y se dio cuenta que solamente tenía tres meses para encontrar una nueva secretaria. La idea de atravesar los interminables curriculums vitae y las entrevistas amenazó con darle un dolor de cabeza. "Bien... Te agradezco que te estés quedando durante un tiempo. Será agradable tener una transición sin problemas entre tú y tu sustituta."

"Pondré un aviso en el periódico y notificaré a las agencias de colocación," Laura ofreció. "Me aseguraré de ser clara sobre sus requisitos." Se levantó. "Bien, mejor salgo de aquí. Apuesto que el teléfono está sonando descolgado y además que son casi las dos."

"¿Lo es?" Ronnie miró su reloj, sobresaltada por la cantidad de tiempo que había pasado. "Ok, Laura. Tenme un borrador del anuncio preparado para mí para mañana, ¿si? Me gustaría tener a alguien aquí adentro y establecido antes de que te vayas."

Una vez sola, la ejecutiva tomó el teléfono y marcó el familiar número. Dos tonos después la voz más dulce que había oído nunca contestó. "Residencia Cartwright."

"¿Por qué siempre contestas el teléfono así? Sabes que soy yo," bromeó.

"Solo costumbre, supongo," Rose contestó. "¿Cómo va todo?"

"Realmente hoy está volando. Puede que llegue a casa temprano. ¿Qué hay para la cena?" Se recostó, dándole un puntapié a sus zapatos y subiendo los pies en el borde de su escritorio.

"No estoy segura. Ella normalmente no empieza la cena hasta alrededor de las cuatro o algo así."

"¿Por qué no le dices que no se moleste esta noche? Compraré algo de chino para nosotras."

"Oh, eso suena rico."

"¿Hay algo bueno en la TV esta noche o quieres que me detenga y compre una película?"

"No hay mucho sucediendo excepto las nuevas revistas."

"Nosotras siempre miramos eso. ¿Qué te parece una película esta noche?"

"Seguro, suena bien. Hey, mi velocidad está arriba de cincuenta palabras por minuto ya."

"¿Oh yeah? Estupendo." Un minúsculo pensamiento se formó en el fondo de su mente. "Has estado estudiando esas cartas y formularios de negocios?"

"Por supuesto. Incluso mecanografíe de nuevo algunas viejas cartas que tenías en el escritorio solo para conseguir práctica."

"Muy bien." Ronnie sonrió ampliamente en el esfuerzo extra por parte de Rose. "Hey, Laura me dijo hoy que está embarazada."

"¿Oh yeah? Eso es estupendo."

"Estupendo para ella, fatal para mí. Ahora tengo que encontrar a otra secretaria. Odio buscar a una secretaria. Estoy peor que Murphy Brown cuando llegó a eso."

"Oh por favor," Rose reía. "He estado viendo eso en las mañanas. Ella tenía una que hablaba con el diablo."

"Tuve dos que creían que Satán estaría descendiendo y asumiría el poder en cualquier momento. Huelga decir que no duraron mucho tiempo. Tengo una suerte terrible con ellas. Laura es la mejor que he tenido y me tomó seis meses atravesar sin embargo los objetos flotantes del mundo secretarial para conseguirla." Un zumbido en el teléfono desvió la atención de Ronnie en la luz que parpadeaba en la línea dos. "Cariño, tengo que irme. Dile a María que no se moleste con la cena y estaré en casa dentro de un rato."

"Ok, Ronnie, te veo pronto."

"Adiós."

"Adiós."

Ronnie miró en su querida pluma durante unos segundos antes de renuentemente presionar el botón en el teléfono. "Verónica Cartwright."



*****



"Prepárate para encontrar la trituradora, arg arg arg," Ricky el hijo mayor de Susan dijo. "Él va a pulverizarte."

"¿Peor que el encargado de una funeraria?" Rose preguntó.

"Oh, él no es nada comparado a la trituradora." Cogió a su tía pasando. "Hey, tía Ronnie, ven a verme pulverizar a Rose."

"¿No pudiste encontrar algo más agradable para jugar? ¿Se puede saber que le sucedió al Pac-Man?" Dijo cuando entró en la sala de estar.

"¿Pac-Man?" El de doce años se rió y presionó varios botones en rápida sucesión, expulsando al hombre de Rose del cuadrilátero y encima de la estera. "He visto ese juego en las galerías comerciales. Aburrido. Tienes que ir con los tiempos, tía Ronnie. Es Virtual Fighter y Wrestlemania ahora." Bajó su voz para que solo Rose pudiera oírlo. "La siguiente cosa que sabrás es que saca esos viejos discos que tiene de los ochentas."

"Hey, me gusta la música de los ochentas," protestó.

"En ese caso tú eres vieja como tía Ronnie y mamá."

"¿Vieja? Odio decirte, Ricky, pero veintiséis no es viejo."

"¿Veintiséis? Oh hombre, eso es viejo. Vamos, regresa a tu hombre dentro del cuadrilátero antes de que el conteo lo saque."

"¿Para qué? Cada vez que lo regreso dentro tú lo expulsas otra vez."

"Ese es el objetivo," el chico contestó, moviendo su personaje dentro de la posición. Rose miró a Ronnie y rodó sus ojos, haciendo a la mujer más mayor reír antes de salir del cuarto.

Ronnie encontró a Susan afuera en el porche, supervisando los filetes y las hamburguesas cocinándose sobre la parrilla. El último deshielo de enero hizo que la temperatura bajara a diez grados, prácticamente balsámico para Albany. Los otros hijos de Susan, Timmy y John, estaban disfrutando el brillante sol, montando las bicis que habían encontrado en el garaje. "Ricky seguro disfruta esos juegos de video, ¿no es así?" La Cartwright mayor dijo cuando se acercó y olió la carne asándose.

"No puedo quitarlo de ellos," Susan contestó. "¿Crees que nosotras debamos comenzar a freír las setas ya?"

"No, no dentro de diez minutos o así." Fueron interrumpidas por el de seis años John montado sobre una bici morada, las lágrimas saliendo de sus ojos.

"¿Qué sucedió, cariño? ¿Te caíste?" Susan entró en su carácter de madre, levantando a su hijo en brazos para buscar algún arañazo. Él meneó su cabeza, aún llorando ruidosamente.

"Timmy no para de burlarse de mí a causa de que estoy montando la bici de una chica," gimió, señalando con el dedo en la florida canasta en el frente.

"Me ocuparé de eso," Ronnie dijo, extendiendo su mano para tomar la más pequeña en la suya. "Vamos, John. Hay algunas herramientas en el garaje. Quitaremos esa canasta. ¿Eso estará mejor?" Recibió un débil cabeceo en respuesta. Con su sobrino remolcado, Ronnie se dirigió hacia el garaje.

Satisfecha que la carne pudiera cocinarse sin supervisión, Susan entró a lo caliente por un rato y comprobó a su hijo mayor. Lo encontró todavía jugando el juego de lucha libre con Rose, quién únicamente hacía esfuerzos simbólicos de luchar nuevamente cuando su personaje era retirado una y otra vez. "¿Divirtiéndose?"

"Oh sí, mami. Rose es más un desafío que tía Ronnie," contestó, sus ojos nunca dejaron la pantalla.

"Ricky, ¿por qué no vas a jugar billar con tu papá? Quiero hablar con Rose unos minutos."

"Pero estoy divirtiéndome," gimoteó.

"Richard..." dijo en ese tono de la edad de 'mamá'. Los controles del juego aterrizaron en el piso y un chico haciendo pucheros se dirigió hacia el cuarto de juegos. Rose dejó su control en el sofá al lado de ella, el nerviosismo se estableció como lo hizo cuando Susan se topó con ella en la fiesta de Navidad.

"¿Dónde está Ronnie?" Preguntó.

"Afuera ayudando a Jonh con la bicicleta," la pelirroja dijo cuando se sentó en el cojín previamente ocupado por su hijo. "¿Así qué tus piernas están mejorando?"

"La doctora Barnes dice que mi pierna derecha está curándose perfectamente." Bajó la mirada al brillante blanco de sus moldes nuevos, la pierna izquierda todavía cubierta hasta la cadera pero la otra se detenía justo debajo de la rodilla.

"¿Qué sobre el izquierdo?"

Rose suspiró, recordando la radiografía de su tobillo que se parecía a un mapa de carretera. "Ese llevará mucho tiempo. Lo rompí bastante bien."

"Oh, eso es bastante malo." Hubo un torpe silencio antes de que Susan hablara otra vez. "Ese juego de pluma y lápiz que le diste a Ronnie es muy bonito."

"Gracias," la rubia contestó. "Ella está quejándose que nunca puede encontrar una pluma cuando necesita una y pensé que eso le gustaría."

"Le encanta este. Nunca la veo utilizando algo más ya, y nunca pensé que la vería parar de morder sus lápices." Susan miró en los gráficos destellando en la televisión, pidiéndoles que presionaran el botón de comenzar e introdujeran otra ronda de videos de lucha libre. "Sabes amo mucho a mi hermana. No me gustaría verla lastimada."

"Ella es una persona muy especial," Rose coincidió, insegura a donde iba la conversación.

"Espero que entiendas solo cuánto está poniendo la raya teniéndote aquí." La voz de Susan no llevaba ningún reproche, solo preocupación por su hermana. Se colocó de lado sobre el sofá, mirando con cuidado a la joven mujer al otro lado de ella. "Fue lastimada muy seriamente por Chris. Solo espero que no suceda otra vez."

"¿Qué le hizo él?" Rose preguntó. Las cejas de Susan se levantaron. Recordando a su hermana negando repetidamente una relación, ahora se cuestionaba sus anteriores suposiciones.

"Um... oh... bien, pienso que quizás deberías preguntar a Ronnie acerca de eso. Necesito vigilar los filetes. Discúlpame." Se levantó rápidamente y salió, dejando a una confundida Rose mirar su forma de retirarse.

Sin un chico para mantenerse ocupada con los juegos de video, la joven mujer decidió aventurarse a salir y buscar a Ronnie. Con una pierna en un molde corto, era mucho más fácil que maniobrara dentro y fuera de la silla de ruedas. La rampa temporal hecha de madera le permitía entrar y salir de la parte de desnivel de la sala de estar por si sola. Encontró a la belleza de oscuro cabello en el porche, hablando con su hermana.

"Hola allí," Ronnie dijo con una sonrisa cuando vio a Rose en el porche. "¿Quieres una chaqueta? Hace más calor pero no tanto."

"No, este suéter es bastante caliente," aseguró. "Ricky está jugando al billar con su padre así que pensé salir y ver cómo va todo." Olió el aire apreciándolo. "Huele estupendo."

"Mmm, sí." Ronnie levantó la cubierta y miró hambrienta en los filetes.

"Ni siquiera pienses sobre eso," Susan amonestó. "Pensé que ibas a hacer los champiñones y los pimientos"

La ejecutiva se rió y asintió. "Esta bien. Vamos, Rose. Puedes ayudarme a cortar los pimientos." Abrió la puerta corrediza e indicó para que su compañera pasara primero. "Susan, recuerda que queremos los nuestros hechos bien a punto, no quemados."

"Persiste y conseguirás los pucks del hockey," Susan dijo, alcanzando el control de la flama en una falsa amenaza.

"Bien entonces, sabré que tú eres la que cocinó, eso por seguro," Ronnie contestó con una bromista sonrisa, sintiéndose mucho más relajada alrededor de su hermana de lo que estuvo en semanas. Había una familiaridad sobre tener a su familia alrededor eso era agradable pero era la presencia de Rose la que verdaderamente le hacía disfrutar el día.



*****



Después de la cena los dos chicos más grandes se reunieron con Ronnie y Jack en el cuarto de juegos para el billar mientras que Rose se ofreció voluntariamente a jugar un juego de video con John. Para su sorpresa, no tenía ningún interés en el juego de lucha libre, en su lugar puso en un juego de autos de carreras donde compitieron el uno contra el otro. Diferente de su agresivo hermano mayor, John estaba contento de permanecer en su propio carril y no intentaba sacar a Rose del camino, a pesar de la bonificación de puntos permitidos para hacerlo también. Por supuesto que lo dejó ganar, moderando en el botón de velocidad en el último minuto para permitir que él tomara la ventaja.

Cuando Susan se acercó, echó un vistazo en ellos de tiempo en tiempo, sorprendida cuando vio a John sentado en el regazo de Rose cuando se entablaron en otra carrera. Miró por varios minutos, notando lo tierna que era la joven mujer con su hijo, mostrándole como hacer que su auto fuera más rápidamente y no se estrellara mientras se movía alrededor de las esquinas. Nunca oyó a su hermana mayor llegar por detrás. "¿Hay algo más que tenga que entrar en el lavaplatos?"

Susan saltó. "Oh Dios, Ronnie, no sabía que estabas allí," dijo. "Estaba solo comprobando para ver lo qué John estaba haciendo," juntas observaron a la pareja por algunos minutos. "Parece una persona agradable."

"Es una persona agradable," Ronnie corrigió. "No pienso que Rose tenga una mala espina en su cuerpo."

"Bueno, ellos están bien. Vamos a ver lo qué Jack y los chicos están haciendo."

"Todavía están jugando billar. Justo salí para asegurarme de que todo estuviera recogido y en el lavavajillas." Siguió a su hermana más joven al cuarto de juegos, volteando en el último momento para darle un último rápido vistazo a Rose.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 30th 2012, 4:28 pm

Eran justo después de seis cuando el auto de Susan salió del camino de entrada. Ronnie puso el lavavajillas, después se reunió con Rose en la sala de estar. "¿Entonces, película o televisión esta noche?" Preguntó cuando se dejó caer en el cojín del sofá.

"Oh, cualquiera de las dos está bien conmigo, ¿pero nosotras no hemos visto todas tus películas ya?"

"Bien, hay siempre HBO o pago por evento. Creo que la nueva película de Whoopi Goldberg está pasando esta noche." Ronnie echó un vistazo pero no vio lo que estaba buscando. "¿Dónde está la guía de TV?"

"Oh, por aquí." Rose lo recogió del extremo de la mesa y se lo pasó. Cuando se lo dio, notó el color beige del esmalte en las perfectamente manicuradas uñas de Ronnie. "Oh, ese es un bonito color." Tomó la mano más grande en la suya para obtener una mirada mejor.

"Sabes, apuesto que este color se vería bonito en ti también." Recorrió su pulgar sobre los bordes en las uñas de Rose y se le ocurrió una idea. "Al parecer puedes usar una lima de uñas."

La rubia retiró la mano y sonrió. "Yeah, supongo que no he prestado mucha atención a ellas últimamente."

"¿Por qué no se las hacemos esta noche?" Ronnie ofreció. "Tengo toneladas de esmalte para uñas en casi cualquier tonalidad que puedas imaginar." En la vacilación de Rose, agregó. "Vamos, tengo que hacer las mías de todos modos. Es de la marca de secado rápido. Será divertido, justo como una fiesta de pijamas." Ronnie hizo un pequeño guiño junto con ojos de cachorrito, y estuvo enormemente satisfecha cuando la joven mujer sonrió y asintió. "Genial. Conseguiré todo y tú puedes dirigirte al dormitorio. La luz es mejor allí de cualquier forma."

Al poco rato se encontraban en la cama, Rose apoyada arriba contra la cabecera y su compañera sentada con las piernas cruzadas a su lado. Rodeadas por bolas de algodón, lima de uñas, una botella de quitaesmalte, y varias frascos de esmalte para uñas de secado rápido. Ronnie tomó la mano más pequeña en la suya y comenzó a darles forma a las puntas planas de las abandonadas uñas. "Ok, también tengamos una platica de chicas."

"Ok," Rose dijo con una sonrisa. "Vamos a ver, sobre qué no hemos hablado todavía." Utilizó su mano libre para darse golpecitos con el dedo contra su barbilla. "No hemos hablado sobre sexo."

"¿Algo que no sepas?" Ronnie se mofó. "Entiendo que hay libros ahí afuera..."

"Oh, tú..." Rose le dio un golpe juguetón. "Eso no es lo que quiero decir y lo sabes." Intercambiaron sonrisas amistosas mientras la lima se movía sobre la otra uña. "Quiero decir ¿por qué alguien como tú no tiene un marido y niños corriendo alrededor? No puedes decirme que no tienes propuestas."

"Oh, recibo propuestas todo el tiempo, solo que las ignoro. La otra mano por favor." Ronnie volteó la lima y reasumió su tarea. "La mayoría de ellos son solo oportunistas que buscan impulsarse con mi dinero."

"¿Y los otros?"

"Los otros son justos en los cuales no estoy interesada. Quizá me establezca algún día pero no ahora mismo." Soltó la mano que estaba sosteniendo y movió en el montón de frascos. "¿Entonces qué color?" Buscó y eligió un color rosa. "Pienso que éste te quedaría bien. El rojo brillante sería demasiado oscuro con tu tono de piel."

"Seguro, adelante." Rose extendió la mano obedientemente. Ronnie se acercó más y le dio el frasco abierto para que lo sostuviera.

"¿Y qué sobre ti?" Ronnie preguntó mientras pasaba la pequeña brocha a lo largo de la uña.

"No he tenido muchas citas. Hoy en día la mayoría de los hombres esperan que la mujer ayude con los gastos y tú sabes que no puedo proporcionar eso." Bajó la mirada a la uña a medio terminar. "Oh, ese es bonito."

"Te dije que te gustaría," la mujer más mayor dijo. "Y no todos los hombres esperan que la mujer ayude con los gastos."

"Los que conozco lo hacen, si no esperan algo más. He tenido que luchar mi salida de los autos más de una vez."

Ronnie se rió suavemente. "Pienso que es un rito del paso. Tú no eres una mujer a menos que hayas tocado a Horny Harry por lo menos una vez. Es realmente asombroso cuantos de ellos piensan con la cabeza incorrecta." Volteó la mano de Rose para conseguir al pulgar. "No vale mi tiempo para tratar eso."

"¿Tú alguna vez fuiste sorprendida?"

"¿Sorprendida que? ¿Haciendo eso?" La mujer más mayor meneó su cabeza. "La otra mano. ¿Tú?" La contestación sonrojada incremento su curiosidad. "¿Qué sucedió?" Tapó el esmalte y se inclinó con expectación.

"Dios, esto es embarazoso. ¿Cómo llegamos a este tema pues?"

"Tú lo sugeriste," Ronnie contestó, meneando sus cejas.

"Oh yeah." Todavía sonriendo, Rose bajó la mirada a su regazo. "Tenía dieciséis y vivía con Delores. Salí a una cita con ese chico de la escuela. Él se quedó conmigo afuera y estábamos en su auto estacionado en su entrada." Se ruborizó con el recuerdo. "Nunca la oí salir."

"¿Estabas ocupada de otra manera?" Ronnie no pudo evitar sonreír en la incomodidad de su amiga. "Eso tuvo que haber sido tremendo."

Rose asintió. "Nosotros no estábamos haciendo exactamente eso pero estábamos bastante cerca. Y fue tremendo. Ella me castigo por el resto del año escolar y tuve tareas extras desde entonces."

"Caramba, espero que tú siguiente cita fuera mejor." Ronnie abrió un frasco de esmalte y reasumió su tarea.

"Él no salió conmigo otra vez después de la manera en que ella le gritó. Llamó a sus padres también. Fui humillada. Él incluso no habló conmigo en la escuela porque se metió en muchos problemas también."

"Todos tenemos nuestros momentos embarazosos," Ronnie dijo suavemente, dándole a la mano dentro de la suya un apretón.

"Tú turno. Cuéntame acerca de Chris." La brocha se detuvo a media uña y la cara de la mujer más mayor parecía que tragó de manera incorrecta.

"Um, ¿Chris?" Su voz chirrió y tuvo que despejarla. "¿Quién habló sobre Chris?"

"Susan dijo que Chris te lastimó muy seriamente. ¿Qué te hizo él?"

Ronnie sintió que su corazón cogía velocidad y se lamió los labios nerviosamente. "¿Qué te dijo Susan?"

"Solo eso que Chris te lastimó seriamente. No dijo nada más. Lo siento, si tú no quieres hab..."

"No, esta bien," regresó su atención a la mano que sostenía. ¿Cuánto le digo? Levantó la mirada en la apacible cara, intentando calcular su reacción. "Um... conocí a Chris mientras estaba en Stanford."

"¿Cuánto tiempo salieron ustedes dos?"

"Nosotros estuvimos juntos cerca de tres meses y medio. Estaba joven, enamorada y supongo... que Chris no lo estaba."

"¿Qué te hizo él?"

"Me traicionó." Había un tono de dolor de mucho tiempo en su voz. "Después de que terminé esto, Chris llamó a mis padres y pidió dinero." Mentalmente se maldijo por dejar a Rose creer que su ex-amante era un hombre pero todavía se encontró que no podía decir la oculta verdad. "Amenazando con hacer pública nuestra relación."

"¡Oh eso es terrible!" Rose jadeó. "No me sorprende que tú no tengas muchas citas."

"¿Muchas?" Ronnie dio una corta risa. "No he tenido seriamente una cita con alguien desde hace años. Tengo un servicio de acompañamiento que utilizo para los asuntos formales."

"No vale la pena la molestia, ¿eh?"

"Absolutamente no lo vale," la mujer de oscura cabellera dijo enfáticamente. "Ok, estas hecha." Soltó la mano más pequeña, deliberadamente trayendo su índice a lo largo del de Rose cuando se separaban. "Ese es el asunto del secado rápido. Dale un minuto, entonces estarás lista. Si elegí tú color, tú elige el mío."

Verdes ojos examinaron con cuidado las varias tonalidades antes de decidir sobre una. "Ya que tu eres alguien que puede usar los rojos intensos. Pienso que este se vería bonito en ti." Levantó una tonalidad oscura llamada Corazón. "¿Sabes que esa blusa roja que usaste la semana pasada esta tonalidad quedaría perfecta con ella?." Se enfocó en las fuertes manos descansando en el regazo de Ronnie. "Tienes manos fuertes. No huesudas en absoluto. Debe ser todo ese entrenamiento." Decidiendo que sus uñas estaban bastante secas, Rose tomó la mano de la mujer más mayor en la suya.

Tengo algunas maneras de liberar mi tensión, Ronnie pensó para si. Compartiendo una cama no le permitía la privacidad que tenía normalmente en la noche para aliviarse de otra manera. Intentó difícilmente no pensar acerca de lo agradable que se sentía mantener las manos con las de Rose, aunque estuvieran ambas siendo cuidadosas de no manchar las recién pintadas uñas. El calor, la suavidad... en un principio no se dio cuenta que la joven mujer estaba hablándole. "¿Lo siento, qué?"

"Nada, estaba solo bromeando."

"¿Qué dijiste?"

"Te pregunté si entrenas tanto porque estás frustrada." Rose se ruborizó en su intento de una broma audaz. "Por qué estás abajo en ese gimnasio tan a menudo."

Ronnie se rió suavemente. "Si ése fuera el caso, estaría allí todo el tiempo. Por supuesto que hay otras maneras de ocuparse de ese problema," dijo pensando que le gustaba el bonito color que ascendía por las mejillas de la joven mujer.

"Uh, sí hay," Rose convino, bajando la mirada. Finalizó la uña en la que estaba trabajando en silencio. No era común que discutiera de sexo con alguien y se sentía como una adolescente, curiosa y avergonzada al mismo tiempo. "¿Haces eso?" Prácticamente susurró cuando trasladó la brocha a la siguiente uña.

"Todo mundo hace eso, Rose."

"Yeah, estoy segura que lo hacen, solo no pensé... quiero decir que no puedo imaginar..." La imagen de Ronnie tocándose ella misma se formó en su mente por un instante antes de que forzara a ésta alejándola. "No quiero decir que imaginé que tú... bien... tú sabes... lo que quiero decir..." Tartamudeó deteniéndose, estando ahora completamente avergonzada. "Oh Dios, ¿este tema fue mi idea?" Rió y movió su cabeza. "Supongo que tendría haber escogido algo en el que tuviera un poco más experiencia."

"Estas linda cuando te sonrojas, sabes." Ronnie dio una gran sonrisa y movió su cabeza hacía atrás en el fingido pasar de la brocha del esmalte en su nariz. "Obviamente ambas hemos tenido mala suerte cuando llegó un romance."

"Sabes que no significa que no encontrarás el amor otra vez." Comenzó a trabajar en la última uña. "Eres una mujer muy especial, Ronnie. Cualquier hombre sería afortunado de tenerte... oops." Extendió una mano y agarró una bola de algodón para limpiar el errante golpe del esmalte del pulgar.

"Yeah, bien quizá algún día encontraré a alguien, pero no estoy preocupada acerca de eso." Levantó su mano y sonrió. "Hiciste un buen trabajo, Rose. Se ven geniales."

"Gracias, tú también." Levantó su propia mano para comparar. "Hey, mira cuánto más pequeña es mi mano en comparación con la tuya." Presionó juntando sus palmas y soltó una risita en la diferencia.

"¿Y qué quieres hacer ahora?" Ronnie preguntó, no haciendo ningún movimiento para retirar su mano. No quería que terminara - aún no. "La noche es aún joven. Lo sé, ¿qué te parece que nos trencemos el cabello la una a la otra?"

"Oh, eso suena como divertido," Rose aceptó feliz. "Me encanta tu cabello. Apuesto que te verías realmente linda en una de esas trenzas francesas."

"Lo que tú quieras hacer. Confío en que no me harás parecer a Heidi la pequeña Srta. Suiza."

"Ohh." La mujer de cabello rubio hizo un fingido puchero. "Pero te verías tan linda."

"Y justo qué pensarías que te hiciera tú look ¿si querrías ese?" Ronnie se rió suavemente. "¿Quieres qué haga tú cabello primero?"

"No, deseo hacer el tuyo primero. Tienes un bonito cabello. Además, tienes que darle a esas uñas otro minuto o dos para secarse." La mujer más mayor obligada, se volteó para que su espada diera a Rose. Los azules ojos se agitaron cerrándose en la sensación de los suaves dedos hundiéndose en su cabello. La suave, melódica voz oscilando. "Tan espeso y largo. No sé como no consigues pasar las horas cepillándotelo."

"Soy talentosa," Ronnie dijo con una sonrisa. "Y tengo una maldita buena secadora de pelo," agregó.

"Es muy bonito," Rose susurró, arrastrando sus dedos a través de las negras hebras. "Cuando la luz brilla sobre este, algunas partes parecen casi negras como el azabache otras parecen más claras, como un castaño."

"Se pone un poco más claro en el verano. Me imagino que es por todo el cloro en la piscina."

"Mmm." Rose comenzó a torcer el cabello en una trenza. "Apuesto a que eres feliz estando en la piscina durante el verano. Albany es absolutamente abrasador."

"¿El tuyo se pone más claro? Apuesto que lo hace."

"Yeah, llega a ser tan claro que es casi azafrán." Los pequeños dedos continuaron torciendo el oscuro cabello, cuidadosos de mantener la trenza recta. Ellas mantenían una ligera charla pero la concentración de Rose estaba en lo que sus manos estaban haciendo, no en lo qué estaban hablando. Cuando llegó el final y lo ató, sus dedos automáticamente cayeron sobre los anchos hombros delante de ella. Experimentó apretando suavemente y fue recompensada con un profundo gemido. "Parece que puedes necesitar un masaje."

"Amaría uno," Ronnie contestó, reclinándose en la presión. "Tienes un agradable tacto."

"Gracias." Deslizó los dedos y los pulgares debajo del cuello de la camiseta y comenzó a dar masaje a los ocultos músculos bajo la caliente carne. Rose se movió hasta que la abertura le permitiera dar un suave tirón en la camisa.

"No tienes que hacer eso."

"Lo sé, quiero hacerlo." Dio otro tirón. "No es que haya alguien más aquí para hacer esto, y además, si no puedo darle a mi mejor amiga un masaje de espalda, ¿quién puede?" Apartó sus manos cuando la camisa gris clara fue quitada.

"Eso es agradable," Ronnie murmuró.

"¿Qué es agradable?"

"Mejor amiga." Se volteó para encontrar unos suaves ojos verdes. "Es en ambas direcciones, sabes. Nunca he tenido a alguien con el que yo pueda hablar como contigo." En un impulso tiró de Rose dentro de un abrazo.

Al principio la joven mujer estaba sobresaltada pero después se relajó contra el calor de la descubierta piel. Con su cara enterrada en el hueco del cuello de Ronnie, inhaló la mezcla de perfume, jabón, y el propio olor de la mujer más mayor. Mientras que el abrazo continuó, se dio cuenta de donde su antebrazo se apoyaba contra la inflamación de los pechos descubiertos. Nunca había tocado los pechos de otra mujer antes y se encontró con curiosidad enfocada en la nueva sensación. Ellos eran suaves, cálidos... por un breve instante tuvo el impulso de ahuecar uno en su mano, para sentir su peso, pero el cuerpo de Ronnie sacudió con una risa baja y el encanto fue roto. "¿Qué?"

"Dije que sé que soy suave pero tú no puedes dormir allí," la mujer de cabello oscuro bromeó.

"Oh, lo siento, es solo... yo um..." La cara de Rose se ruborizó y su mente rechazó ofrecer alguna excusa.

"Te sentí como si estuvieras flotando e imaginé que tus almohadas eran mejor que mis pechos." Ronnie se volteó otra vez y suspiró cuando el masaje de espalda se reanudó.

"Oh, no estoy segura sobre eso," Rose contestó, moviendo los dedos abajo de la amplitud de la columna vertebral de su amiga. "Parece que tienes suficiente para hacer una almohada." Se sorprendió con su audacia y rápidamente intentó echarse a reír. "No es que sea particularmente carente en ese departamento yo misma." Sus ojos cayeron sobre un pequeño triángulo de piel más oscura que el resto apenas debajo de los omoplatos de Ronnie. "¿Sabías que tienes una marca de nacimiento justo aquí?" Aplastó el área en la pregunta.

"Si he oído. Nunca lo visto yo misma." Rose continuó trazando la marca con su yema del dedo, inconsciente del efecto que su tacto estaba haciendo en los sentidos de Ronnie. "Esta um... no en una buena posición, incluso con los espejos."

"Hmm, es muy bonito. Es apenas una pequeña cosa, no más grande que mi yema del dedo. Está justo debajo de tu omoplato." Sus ojos estudiaron el paisaje de la espalda de su amiga, observando cada peca y marcas de la belleza. Donde sus ojos iban, sus manos le seguían, extendiéndose y corriendo de una parte a otra. "Tienes una fuerte espalda, Ronnie." De hecho, todo sobre ti es fuerte, silenciosamente reflexionó. Fuertes hombros, fuertes brazos, incluso su mandíbula es fuerte. Se inclinó y vio las grandes manos apoyadas sobre el muslo del Ronnie. Y tus manos... fuertes y suaves. Cuando me sostienen por la noche me siento tan segura. Cuando mis piernas me duelen tanto que no pienso que pueda soportarlo vienes y haces que se sienta mejor solo poniendo tus brazos alrededor de mí. Nunca se dio cuenta que su mano se había movido y ahora suavemente acariciaba arriba y abajo de un bien definido bíceps.

"Um... Pienso que está bien, Rose."

"¿Hmm? Oh." Rose retiró sus manos y observó a Ronnie ponerse su camiseta de nuevo.

"Ok, tú turno. Ponte adelante."

Largos diestros dedos se movieron a través de su cabello, contra su cuero cabelludo, dando masajes mientras trenzaban. Rose no supo cuándo sus ojos se cerraron o cuándo Ronnie comenzó a tararear. Se dio por vencida intentando resolver qué es lo estaba sintiendo y se perdió en esto. Presionó su espalda contra los dedos de su amiga, suspirando audiblemente cuando Ronnie tomó la indirecta y comenzó a presionar los pulgares contra la base del cráneo. "Ooh, eso es agradable," murmuró, una perezosa sonrisa apareció en su cara.

"Hablando de necesitar un masaje," la ejecutiva contestó. "Eso es, relájate contra mí." Rose hizo como la suave voz le dijo, dejando a su cuerpo superior reclinarse sobre Ronnie. La camisa de dormir de Dartmouth era grande en ella, el cuello más grande permitió que las manos llegaran a los hombros sin obstáculo. Suspiró cuando los dedos fuertes forzaron otra vez a sus músculos a relajarse. Se hundió más profundamente contra el marco más grande detrás de ella. Sus hombros estaban completamente blandos pero Rose descubrió que otra parte de ella estaba lejos de ese estado. No necesitó bajar la mirada para darse cuenta que sus pezones estaban irguiéndose. Mientras las manos de Ronnie se movían debajo de la camisa de dormir, la tela se frotaba contra la encogida rosada piel. Cerró sus ojos, Rose se imaginó que esas fuertes manos se movían hacía abajo. Sus ojos volaron abriéndose cuando se dio cuenta de lo que estaba sintiendo... excitación.

"Hey... um... ¿por qué no encendemos la televisión? Estoy segura que hay algo transmitiéndose que podemos ver." Alcanzó el control remoto, esperando que su voz no sonara tan nerviosa para Ronnie como lo hizo a sus propios oídos.

Sacada de sus propias meditaciones por el repentino movimiento, la mujer de cabello oscuro pudo únicamente murmurar una aprobación. El ruido de la televisión llenó el aire. Le tomó un momento para que se diera cuenta que Rose no iba a recargarse contra ella más. Desilusionada que el masaje hubiera terminado, Ronnie volvió a la tarea anterior de trenzar el rubio cabello. Cinco minutos antes había estado contenta, acogedora, y cómoda. Ahora su cuerpo sentía frío sin el calor de la mujer más pequeña contra ella. Soltó un silencioso suspiró y se resignó a contentarse con solo tocar la suave cabellera.

Rose estaba también sintiendo la pérdida del contacto de su cuerpo. Tomó esfuerzo de su parte no reclinarse en los dedos de Ronnie y comenzar el masaje otra vez. ¿Por qué estoy sintiendo así? ¿Qué está pasando dentro de mí? Es solo Ronnie. Intentó imaginarse cómo se sentiría si alguien más estuviera tocándola pero un accidental roce de una mano contra su clavícula hizo que alejara esos pensamientos. Oh, qué no daría para un agradable masajes de espalda de ti ahora mismo. Comenzó a reclinarse en el tacto de Ronnie otra vez y tuvo que pararse. Esto es loco. Es solo que nadie me ha jamás tocado así antes, eso es todo. Repitió las palabras una y otra vez en su cabeza hasta que el trenzado fue hecho. Cuando Ronnie salió de detrás ella y se recargó contra las almohadas, Rose sentía todo excepto relajación. Su cuerpo estaba completamente despierto y quemándose con un fuego que no había sentido en años. De hecho, el cuarto le parecía absolutamente caliente en estos momentos. Únicamente esperaba que el sueño pudiera llegar rápidamente. "Estoy cansada," dijo con un falso bostezo.

"¿De verdad?" Ronnie miró el reloj. "Es aún temprano."

"Yeah, no lo sé, pienso que tu masaje de cuello es el que hizo que me diera sueño. Puedes quedarte levantada si quieres, la TV no me molesta." Cerró los ojos y frotó su nariz más profunda en su almohada.

"No estoy cansada todavía pero no quiero mantenerte levantada. Iré al piso de abajo y entrenaré durante un rato. Estoy segura que eso me cansará."

"Oh, no tienes que irte," Rose protestó, aunque una idea se estaba formando en su mente.

"No, eso no es ningún problema, de verdad. Necesito un entrenamiento," la tranquilizó, bajando de la cama y apagando la televisión. "Volveré en alrededor de una mediahora, cuarenta y cinco minutos o algo así."

"Ok." Perfecto.



*****



Rose esperó hasta que oyó la música flotando a través del entarimado antes de doblar su rodilla derecha y separar sus piernas. Darse placer ella misma no era algo que hiciera frecuentemente pero sus dedos no tuvieron ningún problema en deslizarse entre sus tersos labios y localizar sus excitados nervios. "Ah..." Sus dedos se sentían fríos rodeándolo por el líquido caliente y la sensación fue intensa cuando llevó su dedo a través de su clítoris. Llenó su mente con eróticas imágenes mientras que su pasión creció. Su mano izquierda se metió debajo de la camisa de dormir y cerró en su pezón llegando a ser difícil bajar el rítmico bombeo...

... Acostada sobre la gruesa estera azul de entrenamiento, Ronnie dejó su mano libre viajar en sus pants para ahuecar su montículo a través de sus bragas. "Ohh..." Los largos dedos empujaron el algodón contra sus húmedos rizos, entonces más hasta que la entrepierna estaba saturada. Moviéndose para apalancarse, provocó un poco de aflojamiento en la forma de las bragas y la utilizó a su completa ventaja, enroscando los dedos bajo el borde del elástico y entre sus labios inferiores. Cerró los ojos, sus dedos se convirtieron en los dedos de Rose. Imaginando a la rubia mujer tocándola tan íntimamente provocando que las caderas de Ronnie saltaran violentamente contra la estera y su respiración se acelerara. Esta era una fantasía que no se había permitido considerar hasta ahora y estaba sorprendida por su fuerza. Era demasiado para negarlo más. Estaba enamorada de Rose Grayson; nada podría cambiar eso. En la realidad podría nunca ser pero aquí, ahora, sobre una estera en su gimnasio privado, la fantasía podría ser real. Aquí no había accidente, ningún hueso quebrado, ninguna vida destrozada. Aquí estaban solo ella y Rose, amándose la una a la otra. Los dedos de Ronnie se movieron a través de los negros rizos y los rosados labios con vieja familiaridad pero los tactos eran de alguna manera diferentes, más intensos. Estaba más que lista cuando dos largos dedos encontraron su entrada y se deslizaron dentro en su primer nudillo...

... Rose trajo la otra mano abajo y se frotó frenéticamente. El molde integral era la única cosa que mantenía sus caderas uniformes remotamente en la cama. Los músculos de su muslo se tensaron y sintió una punzada de dolor en su pierna izquierda pero este palideció en comparación al placer que sus dedos estaban trayendo. Bombeando dentro, retrocediendo, entonces dentro más profundo aún, su amante de la fantasía la trajo al borde. Rose empujó tanto como podía pero había más... más que no podría completamente alcanzar. Ese lugar especial estaba tan cerca y aún tan lejos. Dientes apretados fuertemente, cara contraída, empujó para alcanzar el orgasmo. Bombeando tan intensamente que lastimó los tejidos entre sus dedos mientras su mano izquierda nunca cesó en sus frenéticos esfuerzos. Rose se sintió balancearse sobre el borde pero no podía caer sobre el. Entonces su amante de la fantasía le habló. "Sí, eso es, Rose. Déjate ir, eso es." Los tonos bajos de Ronnie retumbaron a través de ella, disparando cargas eléctricas que se movieron de sus pechos a su clítoris donde la explosión final vino con demoledora fuerza..."

"¡Oh... Rose!" Ronnie gritó cuando los embates estrepitosamente la atravesaron. Los seguros, deliberados movimientos la arrastraron fuera del placer, permitiéndole algunos segundos más con su imaginaria amante antes de caer flojamente de nuevo a la estera. Cerró los ojos, quedándose allí por varios minutos, poco dispuesta de dejar a la fantasía irse demasiado pronto. Finalmente su respiración se retardó y la realidad volvió. Con ella vino la profunda tristeza. No importa lo qué hiciera, nunca desaparecería la verdad sobre el accidente. Nada quitaría el dolor de Rose. Ronnie se incorporó y envolvió los brazos alrededor de sus piernas, abrazándose en un ovillo. Por tanto tiempo no he necesitado a alguien y ahora estás tú. Miraba el techo, entonces lentamente enterró su cabeza contra sus rodillas. ¿Qué es lo que voy a hacer? Te necesito en mi vida, Rose. No puedo imaginar cómo era esta vida antes de que tú vinieras y me da pánico el pensamiento de que te vayas para siempre. En este momento no había nada que Ronnie deseara hacer más que abrazarse contra la mujer más pequeña. Respiró hondo y se incorporó, sabiendo que entre más tiempo permaneciera abajo más tiempo pasaría antes de que pudiera recostarse contra el calor de Rose.

La toallita entre sus piernas, quitó cualquier rastro de actividad. Su tarea finalizó, dejó ésta de nuevo en el cómodo sobre la mesita de noche. Rose se recostó bajo las sábanas y esperó a que Ronnie volviera. En la oscuridad, pensó acerca de lo que había sucedido. Nunca en sus remotos sueños se había pensado teniendo sexo con otra mujer. Ahora, su cuerpo aún hormigueando por el intenso orgasmo, Rose intentó resolver sus encontrados sentimientos. Se preocupaba muy profundamente por Ronnie, ¿pero de esta manera? No obstante, todo lo que tomó su pensamiento era la ejecutiva hablándole bajo y seductoramente a ella y Rose comenzó a calentarse otra vez. Intentó pensar en dos mujeres teniendo sexo. Nada. No había interés en absoluto. Las visiones en su mente eran solo sexo, cuerpos y miembros mezclándose juntos para el placer físico. Pensó en Ronnie otra vez. Largas, nunca terminando piernas llevadas a una fácil hinchazón en la cadera después estrechándose a su delgada cintura. Pechos que ni parecían demasiado grandes ni demasiado pequeños para su alto marco. Un esbelto cuello llevaba a una cuadrada quijada y fuertes pómulos, todo acentuado por llenos labios y expresivos ojos azules. Pero la revisión mental no podía permanecer en lo físico. La rica voz jugó en su oído mientras la dulce fragancia persistiendo sobre la cercana almohada llenó sus fosas nasales. Rose de repente se dio cuenta de su mano moviéndose contra su pecho. El repentino silencio cuando el estereo fue apagado sacudió a la joven mujer sacándola de su nueva fantasía. Sus manos fueron directo a sus costados y esperó a que la puerta del sótano se cerrara y que la de ésta habitación se abriera.

"¿Estás despierta?" Ronnie susurró cuando entró en el oscuro cuarto. Esperó algunos segundos antes de repetir su pregunta. Contenta de que Rose estubiera durmiendo, cuidadosamente se deslizó dentro de la cama. Sus cuerpos estaban apenas tocándose. Intentó una vez más. "¿Rose?" Esperó varios segundos antes de recostarse y se meneó en cierre. Su cara se enterró en el dorado cabello, su brazo descansado a través de la pequeña cintura, Ronnie dio un suspiro satisfecho y flotó libremente.

Mucho tiempo después de que la respiración de Ronnie cediera a suaves ronquidos, Rose estaba despierta, sus dedos ociosos hacían círculos en el dorso de la mano que se apoyaba sobre su estómago. Es demasiado malo que Chris te lastimara tanto, usando su amor contra ti, amenazando decir a todo el mundo sobre... Sus ojos estallaron abriéndose cuando la pregunta tomó forma. ¿Por qué sería tan terrible para ti ser involucrada con un compañero estudiante? No es que tú estuvieras durmiendo con un profesor o algo. A menos... sus ojos crecieron de par en par.

A menos que Chris sea una Christine.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 2nd 2012, 10:39 am

Capítulo 9

"Buenos días, María." Rose rodó dentro de la cocina, siguiendo el olor de los panecillos de canela recién horneados.

"Y buenos días a ti también, Rose. ¿Quieres un poco de café?"

"Me encantaría una taza, gracias."

"La traeré aquí a la mesa." El ama de llaves alcanzó en el armario y sacó una taza sin mirarla. Para el momento en que se dio cuenta cual había agarrado, ya había añadido la crema y azúcar. "Bien, supongo que Ronnie tendrá que usar otra taza."

"Usted me dio su favorita otra vez, ¿no es así?" Rose preguntó con una sonrisa. Esta era otra de los pequeños caprichos de Ronnie. Su café de la mañana era siempre servido en una taza negra con las palabras "el jefe" a través de ésta.

"Me temo que lo hice. La vaciaré y te daré en otra."

"No, no se preocupe. Ronnie puede vivir sin su taza del jefe por un día." Esto realmente divertía a Rose que con las docenas de tazas que llenaban el armario, su amiga estuviera tan encariñada con esta en particular.

"Ya sabes que le gusta su café en esa taza," María amonestó.

"Es bueno que cambie su rutina de vez en cuando," vino la juguetona contestación cuando tomó la taza de la mujer mayor.

"¿Y qué está pasando con ustedes dos?" Ronnie preguntó cuando entró en el cuarto. Tomó el periódico y echó un vistazo en el titular antes de que notara. "¿Robando mi taza favorita?" Cruzó detrás de la joven mujer y se sentó en la silla al lado de ella.

"No te preocupes, yo sé quién es realmente el jefe por aquí," Rose contestó cuando tomó un trago.

"A veces me lo pregunto," Ronnie regresó la broma. "¿Crees que puedas enviarme un mail hoy?"

"Yeah, anotaste qué hacer, ¿no es así?"

"Está al lado de la computadora." Levantó la mirada para ver a María venir con su café. Miró la taza burlonamente. "¿De dónde vino ésta?" Era una taza de Cartoon Far Side con dos ciervos en ésta. Uno tenía una diana roja brillante en su pecho. El pie de foto por debajo decía 'infierno de una marca de nacimiento, Hal.' Ronnie se rió suavemente y bebió de ésta.

"Ves, el cambio es bueno," Rose dijo con el labio sobre de su taza. María trajo su desayuno junto con una jarra de café.

"Si las señoras me disculpan, iré a comenzar en la lavandería."

"Ok, gracias María."

"Yeah, gracias."

Ya solas, ambas mujeres comenzaron a comer su desayuno. Ronnie tenía el tenedor en una mano y el periódico en la otra. Aunque ojeaba la sección de negocios, el periódico también tenía la ventaja extra de permitirle mirar y estudiar a la inadvertida Rose. Las quebradas piernas estaban ocultas debajo de la mesa redonda. Con el suave rubio cabello metido detrás de sus orejas, Ronnie tenía una vista sin obstáculos de la suave curva de la mejilla de Rose, la pequeña nariz respingada, el color óxido de las cejas que se reclinaban por encima de sus muy verdes ojos. Repentinamente esos ojos voltearon y la miraron. Arrugando las páginas y bajando la mirada al periódico, Ronnie esperó que el rubor que sentía no fuera demasiado visible. "Um... estoy pensando acerca de disminuir algo de la cantidad de trabajo de Laura. Tengo algunas cartas que necesiten ser puestas al día. No es difícil de hacer pero es tiempo consumiéndose. Dijiste que aprendiste cómo utilizar la fusión del correo, ¿no es así?" Sus ojos nunca salieron del periódico, aunque no tenía idea cuáles noticias estaban en el periódico.

"Hmm. Um." Rose tragó y dejó la taza abajo. "Fue difícil al principio pero una vez que conseguí agarrarle esto es realmente bastante fácil." Por dentro estaba entusiasmada. Ronnie me está dando verdadero trabajo para hacer, no solo ejemplos y pruebas en los programas de computadora. Verdadero trabajo que necesita ser hecho y me lo está confiando. "Me aseguraré de que este sea hecho enseguida y prometo que no habrá errores."

Detrás del periódico, la ejecutiva sonrió en el entusiasmado tono. "Te mandaré un correo electrónico de los archivos tan pronto como llegue al trabajo. Estoy segura que no tendrás ningún problema con eso." Dejó la sección de negocios del periódico abajo y se sirvió otra taza de café. "Bien, vamos ver a quién la policía capturó anoche," Ronnie dijo cuando tomó la sección local. Se movió a través de las páginas hasta que encontró el informe de la policía enumerando a toda la gente que fue arrestada o compareció en la corte. Vio el nombre de una vieja amiga de la preparatoria arrestada por prostitución. "¿Qué?" Acercó más el periódico, tirando su taza de café encima en el proceso. "Maldición." Se levantó. La blusa amarillo crema ahora estaba cubierta abajo del frente con el mojado beige del café. Deshizo los primeros botones, confirmando que este se hubiera filtrado sobre su fondo también. "¡María!" Se giró para ver al ama de llaves salir del cuarto de lavado. "Café."

"Sobre la seda," María señaló. "Verónica Louise, atravesaré más Woolite contigo." Movió su cabeza, causando que Rose sonriera mientras el café mojaba la mesa. "Bien, sal de esas cosas mojadas." Ronnie se giró para salir del cuarto. "No hay necesidad de ser modesta ahora. Tú no vas a correr al piso de arriba con el café goteando de tu blusa. Hay bastante desastre para limpiar aquí mismo."

"Bien." En un movimiento rápido la blusa fue quitada seguida por el fondo. "Dame la falda también." Un tirón de cierre y la prenda siguió a las otras ropas mojadas en las manos de María.

Con Ronnie de espaldas a ella, Rose dejó a sus ojos viajar arriba y abajo del alto cuerpo vestido en solo medias y un bra color crema de encaje. Se concentró pero no sintió la excitación que había experimentado la noche previa. Lo qué sentía era culpa por mirar fijamente en el cuerpo de su amiga. Esto es tonto. Es solo Ronnie. Apartó sus ojos cuando el cuerpo medio vestido se dio la vuelta, levantando la mirada solo cuando oyó a la mujer de cabello oscuro dirigirse a ella. "Voy arriba a cambiarme."

"¿Oh, sabes qué se vería realmente bonito en ti? Ese pantalón gris de lana y esa blusa azul claro." Rose pensó sobre la última vez que había visto a Ronnie usar ese traje y en como destacaba sus ojos. "Éstos se ven realmente bonitos en ti."

"El pantalón gris, ¿hmm?" Ronnie recordó cuánto le gustaba a Rose esa particular combinación. La piel chinita se levantó en sus muslos. "Es mejor que vaya a cambiarme antes de que me congele a muerte por estar parada aquí."

Volvió pocos minutos después, admitiendo para si misma que el pantalón de lana era una mucho mejor idea que la falda en una mañana tan fría. "Ok, ¿qué piensas?" Preguntó, dándose vuelta con la blazer doblada en el brazo.

"Estupendo aspecto," Rose dijo. El pantalón se ajustaba en todos los lugares correctos y la camisa contorneaba agradablemente sus suaves curvas. "Te ves... preciosa."

"Gracias." Ronnie bajó la mirada a los destellantes verdes ojos y sonrió. "Te enviaré por correo esos archivos una vez que llegue allí." Combatió el impulso de darle a la joven mujer un beso rápido en la mejilla y cambió eso por un apretón en el hombro. "Mejor me voy antes de que el tráfico se ponga demasiado pesado."

"Oh, Ok. Me aseguraré de tener ese programa subido para que pueda conseguir empezar tan pronto como eso llegue."

"No tengas prisa, Rose. Lo que consigas de ellos estará bien." Privadamente le satisfizo al final no oír el entusiasmo en la voz de su amiga. Ronnie no tuvo duda cuando llegó la ética de trabajo de Rose. "Intentaré estar temprano en casa." En ese momento, el ama de llaves salió del cuarto de lavado con el estropajo y el cubo en mano. "Mejor me voy antes de que María encuentre un nuevo uso para ese estropajo."

"A veces," María dijo cuando sacudió su cabeza.

Ronnie giró su atención a Rose. "Te llamaré más tarde."

"Okay."

Rose se rodó apartándose cuando el ama de llaves comenzó a limpiar el desastre. El jeep azul brillante desapareció del camino de entrada, dejándolas a las dos solas. Es hora de conseguir algunas respuestas, Rose pensó para si misma.

"María, ¿fue fácil para usted aprender a utilizar el mail?"

"Señor no, niña. Cuando Ronnie me dio la computadora yo estaba asustada de encenderla. No sabía lo que haría."

"¿Pero ahora a usted le gusta?"

"Hablo con mi hijo en Arizona todas las noches." Empujó el estropajo seco sobre las últimas gotas de lo derramado. "Debiste ver mis cuentas del teléfono antes de eso."

"Apuesto cuando Ronnie estaba fuera en la universidad las cuentas del teléfono eran algo." Genial sigue, Einstein. Por qué no solo sales directo y dices vamos hablar del tema Stanford, mentalmente se regañó. "Quiero decir, es solo tan cercana a su familia y todo."

"Cuando los chicos estaban en el colegio esto por supuesto era un tiempo duro por aquí." María tomó los platos del desayuno y se dirigió hacia el lavavajillas. "Uno de ellos estaba siempre llamando para una cosa u otra." Tomó la jarra y sirvió algo del humeante líquido en una taza para si. "Lo juro estaba en la oficina postal todos los días enviando algo a uno de ellos."

"Vamos siéntese y hablemos por un rato," Rose dijo, señalando en el asiento vacío. "No hay mucho que tenga que ser hecho hoy y tengo que esperar para que ella me envíe esos archivos."

"Solo por un pequeño rato. Tengo que aspirar. Tabitha arroja más pelo que cualquier gato que haya visto nunca," volvió a llenar la taza de la joven mujer. Se sentó en la silla ofrecida y tomó un trago de su café. "Ellos eran exactamente un puñado entonces."

"Supongo que la independencia que vino con estar ausente del hogar debe haber sido demasiado, ¿huh?" Metió un perdido mechón de rubio cabello detrás de su oreja. "Ronnie seguro tuvo un rato duro de esto." Vio el parpadeo en los ojos de la mujer mayor y sabía que tenía que pisar cuidadosamente. "Ella me contó sobre Chris."

"Esa fue una cosa muy triste y no algo que me guste hablar." María dijo, bajando la mirada a la mesa. Bebió varios tragos de café. "Alguna gente es solo basura, Rose. Simple y sencillamente."

"María, ¿puedo hacerle una pregunta?" En el reacio cabeceo, respiró profundamente y continuó. "¿Usted piensa qué estoy utilizando a Ronnie?"

"No importa lo que pienso. Lo qué importa es lo que ella piensa." Vació su taza y le dio a Rose una seria mirada. "Odiaría verla lastimada así otra vez."

"No sé como alguien que pueda conocer a Ronnie por cualquier espacio de tiempo quiera utilizarla," Rose dijo suavemente, su mirada fluctuaba de María a la mesa y de regresó otra vez. "Tiene el corazón más bueno que cualquier persona que yo conozca y no quiero decir por ser solo generosa. Debe haber sido devastador para ella confiar en alguien y tener esa confianza rota." No tenía idea que los pensamientos del ama de llaves fueron inmediatamente al Porsche completamente reparado metido allá en el garaje. "Estando en esa edad, teniendo algo tan privado expuestos a sus padres..." Rose meneó su cabeza. "Solo no puedo imaginarme por qué alguien sería tan cruel con ella. ¿Usted alguna vez conoció a Chris?"

"No, el excavador de oro nunca se presentó aquí," Maria dijo. "Yo únicamente hablé con ella por teléfono."

Bingo. La gran pregunta fue contestada.



*****



Delores Bickering condujo su oxidada Station Wagon dentro del garaje del estacionamiento público y se metió en el primer sitio vacío, no importándole que fuera reservado para los minusválidos. Si recibía un ticket, terminaría en la guantera con el resto de los que había recibido. Los tickets y el seguro no eran cosas en lo que eligiera gastar su dinero. El vacío paquete de cigarros golpeó el suelo cuando encendió el último y se alejó de su auto. Si fueran las cosas de la manera en que las planeó, tendría suficiente dinero para los cigarros antes de que el día hubiera acabado.

A los Cartwrights siempre le han gustado las cosas grandes. Cuando el Hotel Wellington fue construído a finales de los años 20, ésta torre sobre el más pequeño edificio Cartwright en la siguiente puerta. El abuelo de Ronnie lo tomó como un desafío y el resultado fue la construcción de uno de los edificios más grandes de Albany, más de treinta plantas altas. Delores estaba parada delante de éste e hizo una mueca desdeñosa en el gran logotipo tallado en granito rojizo sobre las puertas. Se empujó a través de las puertas giratorias y entró al espacioso vestíbulo. En la pared estaba una placa de metal dándole la bienvenida a las oficinas corporativas de Cartwright. Bajo éste estaba un directorio de departamentos junto con los pisos en los cuales estaban situados.

Ronnie estaba justo terminando un tazón de fruta cuando el timbre sonó. "¿Sí, Laura?"

"Um... hay alguien aquí que quiere verle," la vacilante voz dijo.

"¿Quién?" Un rápido vistazo en su calendario no mostró cita programada para esa tarde. Oyó a su secretaria preguntar el nombre del visitante y apretó su quijada tan pronto como reconoció la voz. "Manténgala allí afuera un minuto." Colgó el teléfono y golpeó ligeramente el bolígrafo contra el escritorio. Maldición, ¿qué está haciendo ésa perra aquí?

La respuesta vino a ella inmediatamente. Su primer instinto fue lanzar a Delores fuera pero cuando abrió su boca para hablar, Ronnie notó algo que cambió su decisión. Girando alrededor en su asiento, alcanzó el ratón e hizo clic encendiendo el ícono de seguridad. Su contraseña y algunos tecleos más, una pequeña luz roja se encendió en la cámara de seguridad metida discretamente en la esquina superior de su oficina. Era hora de exponer a Delores Bickering por lo que ella realmente era. "Envíala adentro."

"Bonita oficina," la mujer grande cabeceó aprobadora cuando echo un vistazo. "¿Usted emplea?"

"No." Ronnie no podría creer que tuviera el descaro incluso para hacer tal pregunta. "Usted no está aquí para preguntarme acerca de un trabajo."

"Vine hablar con usted sobre Rose." Desabrochó su sucia chaqueta amarilla y se quitó el gorro tejido, enviando copos de nieve sobre la espesa alfombra Borgoña. "Usted sabe que soy la cosa más cercana a una madre que ella ha tenido nunca."

"Si usted lo dice." Oops, no quisiera que Rose me viera siendo hostil con la perra. Forzando una cortés sonrisa en su cara, dijo con una más cuidadosa voz. "¿Y para qué usted deseaba verme? Por favor, tome asiento."

Delores se dejó caer en el sofá y lanzó su chaqueta en el cojín más lejano. "Habría pensado que alguien como usted tendría café para sus visitantes." Miró mordazmente en la vacía cafetera en la mesa lateral. "Especialmente para aquellos que son parientes de sus amigos."

Los ojos de Ronnie se estrecharon pero guardó su lengua. "¿Usted dijo que desea hablar conmigo sobre Rose?"

"He encontrado una manera de ayudarle a salir."

"¿Ayudarle a salir?"

"Yeah." La mujer grande se incorporó. "Le he encontrado un trabajo en Cobleskill. Puede comenzar el lunes. Pagan seis dólares por hora."

"¿Por qué necesitaría trabajar en Cobleskill? Eso está a una hora. Además, ¿usted no notó que tiene dos piernas quebradas? Ella no está en condiciones para trabajar."

"Es en una oficina de telemarketing. No tendrá que estar levantada, solo es hablar por el teléfono. Por supuesto que pienso que tendrá que mudarse nuevamente conmigo."

"Ella le dijo ya que desea vivir conmigo. ¿Por qué cambiaría su opinión ahora?" ¿Qué truco está usted intentando sacar? ¿Hacer que Rose elija entre nosotras? Maldita sea si la dejo a usted llevársela lejos de mí.

Delores meneó su cabeza. "Usted no entiende. Rose y yo tenemos un acuerdo. Me debe por haberla cuidado y prometió ayudarme de cualquier manera que pudiera."

"Déjeme conseguir esto correcto. ¿Quiere que se mude de nuevo con usted y trabaje en ese empleo de telemarketing para que pueda darle dinero?"

"Pienso que es solo lo justo. Vivió bajo mi techo y comió mi comida por años sin pagar nada y ya es tiempo para que me devuelva el pago." Delores se cruzó los brazos y se recargó.

"¿Así que le debe a usted por todo lo que hizo por ella cuando vivió con usted?" Sonaba ridículo pero no se rió. No puedo creerle. Rose merece mucho más en su vida que un pedazo de basura como usted.

"Usted puede considerarlo de esa manera. Yo lo considero de esta forma. Habría podido rentar su cuarto a alguien que hubiera podido pagarme. Me debe el dinero que perdí por no poder rentarlo. Cuando se fue tuve que comenzar a pagar una niñera en las noches del bingo y los bolos. Mi generosidad puede ir únicamente hasta ahora. No soy rica, usted sabe. No puedo permitirme ser tan caritativa como usted."

Tra... Ronnie agarró el borde de su escritorio. Usted perra. Ahora no tenía duda sobre la razón de que Delores viniera a su oficina.

"Decidió que Rose le debe dinero porque vivió con usted cuando era un adolescente, ¿es eso correcto?"

"Exactamente."

"Y dado que le debe todo ese dinero piensa que debe mudarse con usted y trabajar en ese empleo para que pueda pagarle lo qué le debe, ¿correcto?"

"Correcto."

Los labios de Ronnie tiraron hacía atrás dentro de una sonrisa mucho como una cobra justo antes de atacar.

"Pero dado que soy su amiga pensó usted en venir y ver si había algo que yo pudiera hacer, ¿correcto?"

"Bien, no estamos hablando de mucho para alguien como usted. Si es realmente su amiga pienso que desearía ayudarla." Delores dijo indignadamente.

"Y yo podría ayudar a Rose pagando su deuda a usted, ¿esa es la idea?" Ronnie estaba cansada del juego y de mirar a la sucia mujer que estaba intentando utilizar a Rose. Hora de conseguir el punto. "¿Cuánto?"

"Bien, usted tiene que tener en cuenta cuánto tiempo vivió conmigo y entonces..."

"¿He dicho cuánto?" Ronnie hizo lo posible para mantener la hostilidad fuera de su tono. "Vamos, estoy segura que usted tenía una cifra en mente cuando entró aquí. ¿Cuánto piensa que Rose le debe por cuidar de ella?" Sacó la chequera del cajón y la abrió.

"Cinco... no, diez mil."

"¿Diez mil dólares y usted se alejará y dejará a Rose en paz?"

El signo de dólares bailaba delante de los ojos de Delores y la avaricia cantó en su corazón. Casi estuvo de acuerdo, entonces se dio cuenta que la rica mujer estaba haciéndolo demasiado fácil. "Espere." Se levantó y se acercó al escritorio, apoyando las rechonchas manos en la pulida madera. "¿Qué si dijera que quiero quince mil o incluso veinte?"

"¿Es lo qué usted tomaría?"

"¿Usted está realmente dispuesta a darme veinte mil dólares?" La suspicacia apareció. "¿Por qué?"

"Tengo mis razones." Tomó la pluma para endosar el cheque y se detuvo. No tenía intención de usar la pluma que Rose le regaló. Buscó en el cajón, sacó otra y comenzó a escribir.

"Es B- i- c-k-"

"Sé como se escribe."

"Sabe," Delores rió nerviosamente. "Siempre supe que encontraría a alguien que la acogería." Sus ojos se ensancharon cuando los ceros fueron agregados a la casilla de la cantidad. Sensación de victoria dentro de su visión, se relajó y recargó su cadera contra el escritorio, mucho para la irritación de Ronnie. "Veinte mil dólares. Humph. Puede no parecerle mucho a usted pero puedo conseguir un nuevo remolque con eso."

Ronnie se levantó y arrancó el cheque del talonario. "Y por el costo de un remolque usted está dispuesta a salir de la vida de Rose y dejarla en paz para siempre, ¿correcto?" Delores extendió la mano por el cheque pero ella lo sostuvo en el aire. "Este es el trato. Por veinte mil dólares usted no volverá, nunca llamara o parará cerca. Usted se olvidará que ella existe."

"Déme el cheque y olvidaré todo acerca de ella," Delores prometió, su índice y pulgar agarraron en la esquina del papel.

"¿Usted incluso no desea despedirse de ella?" La ejecutiva sostuvo el cheque firmemente, negándose a entregarlo sin una respuesta. No esperaba lo que consiguió.

"¿Por qué? ¿Esto valdrá más dinero si lo hago?" Delores la miró expectantemente.

Ronnie se olvidó sobre la videocinta en el shock de oír las frías palabras. Con un movimiento enojado tiró del cheque atrás y se levantó, su marco de seis-pies se elevó sobre la mujer más baja. "Usted perra." Los azules ojos ardían con furia. "Usted nunca se preocupó por ella, ¿lo hizo?" Sus puños se cerraron, arrugando el cheque. "¡Usted la recogió solo por el cheque de cada mes y para tener una niñera incorporada!" Los nudillos se volvieron blancos bajo la presión y cheque sufrió más daño.

"El cheque..." Delores precisó. "Tenemos un acuerdo."

Ronnie bajó su cabeza, el largo oscuro cabello ocultaba su cara. "El dinero. Eso es todo lo que usted le preocupa, ¿no es así?" Su voz era reservada, baja... la calma después de la tormenta. "Usted utilizó a Rose por el dinero. La utilizó como una hija para obtener el dinero del estado y cuando estaba luchando por sobrevivir usted tomó el dinero de ella." Levantando su cabeza de un tirón, Ronnie trabó los ojos con la mujer que odiaba. "Ahora está acostada allí con dos piernas quebradas y en vez de preocuparse sobre ella está intentando conseguir dinero de mí."

"¿Usted quiere deshacerse de mí? Déme el cheque y me iré." La mujer grande extendió su mano.

"¿Usted quiere el cheque?" Ronnie aplanó el arrugado cheque, después lo extendió delante de ella. Lo rompió cuidadosamente en dos, después puso los pedazos juntos y los rasgó otra vez. "Estoy segura que el Estado de Nueva York le pagó mucho más de lo que usted incluso gastó en Rose." Otro rasgón. "Hubo semanas cuando ella pasó sin nada de comida para si misma sin embargo le enviaba a usted un cheque porque consiguió convencerla de alguna manera que le debía." Lanzó el montón de confeti sobre el escritorio. Delores podía únicamente estar parada allí y ver como su plan se derrumbaba. "Usted ha utilizado a Rose por última vez. Salga de mi oficina antes de que haga que seguridad la eche."

"Usted no puede..."

"¿No puedo qué? ¿Lanzar a un vividor holgazán fuera de mi propio edificio?" Ronnie presionó sus nudillos contra el escritorio para evitar llegar al otro lado y golpear a la asquerosa mujer. Los músculos en sus antebrazos agrupados y apretados preparados. "Usted lastimó a Rose y no permitiré que lo haga otra vez. No merece saber de alguien tan amable y tierna como ella. Llegue a la de vista de mi casa y haré que la arresten. Una llamada telefónica, una carta, cualquier intento de ponerse en contacto con ella y haré de su vida un infierno."

Con todas las perspectivas del dinero idas, Delores no tenía nada que perder. "Usted piensa que es tan inteligente con todo su dinero de mierda. ¡Usted no sabe NADA!" Arrebató sobre el sofá y agarró su gorro y chaqueta. "¿Usted piensa que Rose era la única niña adoptada que tuve?" La puerta se abrió y dos robustos oficiales de seguridad entraron, sin duda llamados por Laura después de oír las fuertes voces.

"¿Hay problemas, Srta. Cartwright?"

"Acompañan a esa..." Perra vino a su mente pero un sentido de decoro tenía que ser mantenido en la oficina. "... intrusa afuera y asegúrense de que nunca entre otra vez."

"Ustedes mantenga sus manos apartadas de mí," Delores agarró su bolso y estalló delante de los hombres uniformados. "Cerciórese de que Rose sepa que usted fue la única que me hizo detenerme para hablar con ella. Ésta es toda su culpa." La puerta externa de la oficina se cerró, dejando a una confundida Laura y a una furiosa Ronnie paradas allí.

"Laura, quita el resto del día. Me iré a casa temprano." Cerró la puerta y se acercó a su escritorio. Los pedazos del cheque fueron echados al bote de la basura y su preciada pluma fue puesta de nuevo en su cajón del escritorio.

Hubo unos rápidos golpes antes de que su puerta se abriera. "¿Ronnie?" Susan asomó su cabeza. "¿Qué sucedió? Oí que llamaron a Seguridad a tu oficina."

"Nada importante, solo un cierto asunto del que tuve que ocuparme." Agitó su mano rechazando. "No te preocupes sobre eso."

"Sabes que voy a averiguarlo de cualquier manera. Puedes también decírmelo." La pelirroja entró y cerró la puerta.

"Tengo derecho a algo de vida privada." Se hundió en su sillón, un profundo suspiro se escapó de sus labios. "Deja esto ir, hermana."

"¿Tiene que ver con Rose?" El rápido tirón de la cabeza respondió a la pregunta de Susan. Un torpe silencio cayó entre ellas por varios segundos antes de que ella hablara otra vez. "Um..." La Cartwright más joven bajó la mirada en su uñas. "Si um... bien, sé que tú realmente no tienes a alguien cercano a ti excepto Rose y bien, supongo, yo. Si... si necesitas a alguien para hablar... bien, estoy aquí." Se enderezó y dio un paso atrás. "Los niños están preguntando cuando pueden ir otra vez." Aclarando su garganta, Susan continuó, su mirada cayendo sobre su hermana mayor. "Cuando expliqué a John que Rose vivía contigo, él me preguntó si eso la hacía su tía también."

"Ya te dije..." Ronnie comenzó solo para ser detenida por una mano levantada.

"Lo sé. Le dije que no lo era, pero si esto estaba bien para ella, él podría llamarla así."

Bajando la mirada a su escritorio, la ejecutiva sonrió, entendiendo el indecible gesto detrás de las palabras. Se levantó y aunque nunca es muy cariñosa con su hermana, Ronnie se acercó y envolvió su brazo alrededor de los hombros de su hermana. "¿Qué te parece mañana en la noche? Estoy segura que Rose no puede esperar para tener a su individuo de lucha libre pisoteado otra vez." Soltó el casual abrazo. "¿Pero qué te parece ahora mismo que yo nos lleve a comer? A algún lugar agradable, ¿qué te parece Maurice o Giovanni?"

"Oh, eso suena rico, ¿pero qué te parece probar ese nuevo lugar chino en Western Aveniue? Oí que tienen excelente comida."

Un pequeño ícono en la pantalla cogió la esquina del ojo de Ronnie. Con un comienzo recordó la videocinta. "Uh... yeah, eso suena rico." Se giró para la computadora y apagó la cámara. "¿Por qué no vas conseguir tu chaqueta y me encuentras abajo en el vestíbulo? Tengo un par de cosas aquí que necesito terminar."



*****



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 4th 2012, 8:39 am

Ronnie llevó a casa el video y lo ocultó en su dormitorio, no viendo razón de mostrárselo a Rose enseguida. Sabía que la cinta lastimaría a su preciada amiga y esa era la última cosa que quería hacer otra vez. En su lugar esa noche y las otras que siguieron fueron pasadas acostadas una junto a la otra en la cama ajustable viendo televisión o en el sofá mirando películas. A veces ellas renunciaban al entretenimiento electrónico y solo pasaban el tiempo trenzándose el cabello la una a la otra o pintando sus uñas. Era una cómoda rutina de la que disfrutaba enormemente. No se hizo mención sobre los arreglos del continuar durmiendo juntas y Ronnie estaba muy bien con eso. Si tuviera la forma dormirían siempre juntas. Amaba la manera en que el cuerpo de Rose cabía contra el suyo. Nunca hablaron acerca de los crecientes abrazos y los cariñosos tactos pero Ronnie observó que ellos eran instigados por ambas en partes iguales.

Con Karen no más tiempo necesitada, Rose llenó sus días trabajando en proyectos para Ronnie. Además de mejorar sus habilidades, también le dio una intensa enseñanza de la manera en que la empresa de su amiga estaba funcionando. Les dio algo más de que hablar por las tardes otro que de ellas mismas o de lo qué estaba pasando en la televisión. El último deshielo de enero continuó metido en febrero, prometiendo una anticipada primavera. Ya más hierba estaba viéndose en el jardín trasero más la nieve y el sol viniendo a través de las ventanas era suficiente para calentar la habitación sin subir el termóstato. Por supuesto en la noche había el calor agregado del cuerpo de Ronnie para mantenerla caliente. Era durante esas últimas horas de la noche que Rose pensaba acerca de su relación con su amiga de cabello oscuro. Con la excepción del trabajo, Ronnie estaba a su lado constantemente, no que Rose se quejara. Gozaba el tiempo que pasaban juntas. A menudo, mientras veían la televisión, su cabeza se apoyaba contra el hombro de Ronnie o incluso en el regazo de la mujer más mayor. Disfrutaba ese tiempo todo lo posible. Ronnie podría ausentemente acariciar su cabello o dejar una cálida mano apoyada sobre su hombro. Ellas estaban mucho más relajadas la una con la otra ahora. Los iniciales abrazos en la cama no fue más asunto tieso, vacilante. Ahora, cuando llegaba la hora de dormir, el brazo de Ronnie se envolvía alrededor de su cintura y la cálida respiración cosquilleaba su cuello cuando ellas moldeaban sus cuerpos juntos.

Rose pensó a menudo del cariño cada vez mayor entre ellas. Los abrazos eran un común acontecimiento y los fomentaba tanto como lo hacía Ronnie. Parecía que podían sentir las necesidades de la una en la otra, por lo menos estaba segura que Ronnie podía sentir las suyas. Cuando el dolor en sus piernas se encendía, los fuertes brazos la confortaban y consolaban. Cuando una lágrima la sacudía por una película romántica que motivaba la necesidad de ser abrazada, no había discusión o petición indirecta, ellas solo se acurrucaban una contra la otra. Pero sin bien disfrutaba la atención y el cariño, Rose no estaba segura que estuviera lista para algo más o si Ronnie estaba incluso interesada. No había habido besos desde que estuvieron bajo el muérdago en Navidad y sus conversaciones permanecían lejos de los asuntos del corazón o del sexo. Si era deliberado por parte de Ronnie o no, Rose no estaba segura. Solo sabía que ella estaba evitándolo, sus sentimientos eran bastante confusos incluso para pensar en darles voz.

Como en este momento. Ellas estaban acostadas en la cama viendo Dateline y la cabeza de Ronnie estaba apoyada contra su hombro. Rose bajó la mirada al sedoso cabello oscuro mezclado con el propio. Su compañera parecía tan relajada, tan pacífica. Teniendo su brazo atrapado entre sus cuerpos era no más una aceptable posición. "Levanta tu cabeza por un segundo."

"¿Hmm? Lo siento, ¿estoy lastimándote?" La perezosa voz le dijo a Rose justo cómo relajada la ejecutiva estaba.

"En absoluto. Solo quiero mover mi brazo." Lo hizo y rápidamente lo envolvió alrededor de los hombros de Ronnie antes de que la mujer más mayor pudiera alejarse. "Ahora vuelve aquí." Jaló suavemente y fue recompensada con la cabeza de su compañera apoyándose justo sobre su pecho derecho. "¿Cómoda?"

"Mmm, mucho."

"Bien." El comercial terminó y la atención de Ronnie fue de nuevo a la televisión. Rose no lo hizo. Sus dedos empezaron a tirar de los largos oscuros cabellos. "Tienes el cabello muy suave."

"Si tu lo dices. Pienso que el tuyo es más suave, sin embargo. El mío es justo más grueso."

Los dedos de Rose se hundieron en el cabello de Ronnie y comenzaron a masajear su cuero cabelludo. "Hmm, puedes tener razón sobre eso," concedió. Pero me gusta tocar el tuyo más. Lentamente los pequeños círculos que estaba haciendo con sus dedos se movieron más bajo hasta que ellos estaban acariciando la suave piel del cuello de Ronnie. La televisión fue completamente olvidada por ambas mujeres a medida que el masaje continuó. ¿Cuánto estarás permitiéndome? Un solitario dedo se aventuró debajo del suave algodón de la camisa por un segundo entonces tiró hacía atrás. Otra vez. "¿Chris alguna vez frotó tu cuello así?"

Ronnie se agitó, sus ojos parecían mucho como esos ciervos cegados por los faros. "Um, n-no..." Tragó, su garganta repentinamente seca. "¿Por qué preguntas?"

"Solo me preguntaba." Rose ahora vaciló, la pregunta no parecía como tal una buena idea más. "Es solo... bien, te gusta esto tanto. Había esperado que alguien hiciera esto por ti antes."

"Chris y yo..." Ronnie buscó las palabras adecuadas. "Nosotros no éramos..." Era un cara o cruz entre qué estaba más seco, sus labios o su garganta. "No estábamos físicamente cercanos. No hubo muchos abrazos." Se sentó completamente y se movió hasta que estuvo enfrente de Rose. "Pensé que era verdadero amor entonces." Una despreciativa risa dejó ver el viejo dolor. "Ahora lo sé mejor." Bajó su cabeza y se miró las manos. Rose permanecía silenciosa, sintiendo la lucha de Ronnie con algún demonio interno. Finalmente la alta mujer eligió la salida fácil. "Por lo menos el sexo era bueno."

Las bromas no estarán funcionando conmigo. Te conozco demasiado bien, Verónica Cartwright. "Sabes odio a Chris por lastimarte así." Extendió la mano y puso sus dedos debajo de la fuerte barbilla, forzando a los azules ojos a encontrar los suyos. "Y no odio a mucha gente en este mundo."

Ronnie quitó la mano de su barbilla y la sostuvo dentro de las suyas. "Curioso." Bajó la mirada a sus manos, su pulgar ocioso rozaba los nudillos de la mujer más pequeña. "Siento de la misma manera sobre la gente que te lastima." Hizo una pausa por un momento, el miedo amenazando mantener las palabras atrapadas adentro. "Eres muy especial para mí, Rose." Su cabeza se levantó y por varios largos segundos se miraron fijamente la una a la otra.

¿Oh, mi Dios, vas a besarme? Rose no estaba segura si estaba excitada o asustada cuando su corazón comenzó a latir a paso acelerado. Sus labios se separaron un poco en subconsciente invitación.

Estaba justo a punto de moverse hacía adelante cuando vio los resplandecientes azules ojos parpadear y mirar hacía otra parte.

"Pienso que esto es bastante serio para hablar esta noche," Ronnie dijo, renuente soltando el agarre en la mano de la joven mujer. El mágico hechizo estaba roto y ambas sintieron una gran sensación de decepción. Otra oportunidad perdida...otra ocasión no tomada.

Rose estaba aún pensando acerca de ese momento mucho tiempo después de que se hubieran colocado para la noche. Giró su cara para mirar a la mujer dormida junto a ella. Quería que me besaras. ¿Tú querías eso también? Cuidadosa de no molestar a su compañera, se apoyó en su codo derecho y metió su cabello detrás de su oreja. Con indecisión bajó sus labios a la mejilla de Ronnie, plantando el más suave de los besos allí. Sus ojos se ajustaron a la oscuridad, Rose vio tanto como sintió la pequeña sonrisa venir a la durmiente cara. "Te amo," susurró antes de recostarse en sus almohadas. Entrelazó sus dedos con los que descansaban sobre su vientre, la joven mujer cerró los ojos.

"Te amo también," Ronnie murmuró adormilada, inconscientemente se arrimó más cerca. La expresión sobresaltada de Rose por un minuto antes de que se diera cuenta que su amiga estaba durmiendo. Volteó su mejilla para apoyarla contra la oscura cabeza y pronto se quedó dormida ella misma.



*****



Ronnie abrió la guía de TV y comenzó a leer las opciones. "'Un paseo por la nubes.' Está programada. Nosotras vimos esa ya. 'Sabrina', esa es aburrida." Dio vuelta a la página. "Vamos a ver cuáles están en pago por evento." Un suave tirón en su muñeca la forzó a mover la guía para que Rose pudiera mirar con ella.

"Hay esa nueva película de Jim Carrey," la joven mujer ofreció.

"Odio a Jim Carrey. Mira, Bruce Willis haciendo explotar otro edificio."

"Odio las películas de acción. Vamos a ver una romántica."

"¿Por qué una romántica y no una comedia?"

"Bien, este es el Día de San Valentín, boba."

"Si dos personas están realmente enamoradas no necesitan un día para celebrar éste."

"Verónica Cartwright, eres tan cínica. Dame eso." Rose tomó la guía de TV y comenzó a buscar a través de las páginas. "Sabes que podríamos jugar o algo si prefieres. Vi que estás dos niveles más arriba que yo en 'Rescuer of the Miden'." Se rió de la avergonzada sonrisa en la cara de la mujer más mayor. "¿Cómo le haces, juegas cuando estoy dormida?"

"Es adictivo. Vamos, encontremos algo para que nosotras veamos."

Quince minutos más tarde la televisión todavía no ofrecía apropiados programas para ver. "¿Hay qué, cien, ciento cincuenta canales en esto y nosotras no podemos encontrar nada para ver?"

"Eso es porque no quieres ver alguna historia de amor y yo no quiero ver alguna de esas películas donde corren rápidamente haciendo explotar edificios," Rose contestó.

"Mucho para la televisión." Ronnie presionó el botón de apagado y lanzó el telecontrol sobre la mesa del café. "Este es un emocionante Día de San Valentín."

"Si estás aburrida entonces vamos a hacer algo diferente."

"¿Cómo qué?"

"Podríamos jugar o hacer la uñas la una a la otra o algo así." Rose estaba también no sabiendo qué hacer. Aunque nunca hubiera creído que podría suceder, estaba realmente bastante aburrida en estos momentos. En dos meses de tiempo habían conseguido ver cada película que Ronnie poseía y jugado cada juego en la casa varias veces. Realmente no había mucho más para hacer excepto... "Hablar."

"¿Hmm?"

"Vamos hacer un poco de chocolate caliente, recostarnos, y hablamos. Tú sabes, una de nuestras infames conversaciones de chicas." Los ojos de Rose tenían un brillo de travesura.

"¿Y cuál exactamente sería el tema de la conversación esta noche? No estaré haciendo 'revivir' tus momentos más embarazosos otra vez."

"Oh vamos, tú te enteraste de algunas cosas bastante embarazosas sobre mí también," la joven mujer regañó.

"Bien, eso es verdad," Ronnie concedió. "Y tú das vuelta a esa tonalidad más linda de rojo. Ok, jugaré pero vamos a estar en la cocina y hacer la cena mientras estamos hablando."

Quince minutos más tarde Rose estaba sentada en la mesa de la cocina cortando cebollas mientras Ronnie estaba parada en la plataforma rebanando champiñones. "Contéstame algo," la joven mujer dijo mientras limpiaba el interminable río de lágrimas, "¿Por qué soy yo quién termina siempre cortando la cebolla?"

"Oh, no puedo soportarlas, me hacen llorar," la mujer más mayor dijo descaradamente.

"Eres afortunada de no estar al alcance de mi mano, Srta. Cartwright," advirtió juguetonamente. Ronnie sirvió el humeante chocolate caliente en dos tazas, entonces añadió mini-melcochas. Trajo una a la mesa y la dejó al alcance de la joven mujer.

"Estoy al alcance de tu mano ahora, ¿qué es lo que vas a ser sobre eso?" La inteligente ejecutiva se dio cuenta de su error un segundo después cuando los pequeños dedos se deslizados alrededor de su cintura y comenzaron a cosquillearle despiadadamente. "Oh, hey ya, heh heh, vamos ya, Rose, solo bromeaba." Se hizo hacía atrás fuera del alcance de las juguetonas manos. "Tú solo espera..." dijo entre respiraciones. "Cuando estés fuera de esa silla... Me las pagarás."

"Yeah, ¿tú y qué ejército?" Rose le sonreía de oreja a oreja, obviamente completamente orgullosa de si misma. "Parece que yo solo necesito mis dos manos para derrotarte, oh poderosa guerrera del mundo corporativo."

"Eso es porque conoces mis debilidades," Ronnie contestó. Y estoy indefensa cuando llegas a resistirte. Se acercó por detrás de la silla y puso las manos en los hombros de la mujer más pequeña. "Y una debilidad ahora mismo es que estoy muriéndome de hambre. ¿Quieres tu filete asado o salteado?"

"Sorpréndeme."

"¿Salteado dijiste? Sale enseguida." Le dio un suave apretón y caminó hacía el refrigerador. "Oh, hay pastel con crema para el postre."

"Suena estupendo. María selecciona siempre la mejor comida," Rose dijo. "Tú estabas prácticamente babeando encima del pollo anoche."

"Otra de mis debilidades," dijo mientras recuperaba los filetes y la mantequilla.

"Tendré que decirle a tus potenciales pretendientes que el camino a tu corazón es a través de tu estómago."

Y tendría que decirles que mi corazón está ya dado, Ronnie pensó para si misma. "¿Y qué sobre ti? ¿Qué cosas secretas debería saber para decirles a tus potenciales pretendientes?" Observó con atención de que Rose volteaba a todo menos a ella. "¿Qué es eso? No estoy entendiéndote." Nadie puede entender ese murmullo. Vamos, Rose, déjame entrar.

"Um..." Sus dedos remontaron el delicado diseño de su servilleta. "Yo tengo," finalmente contestó con un encogimiento de hombros. "Supongo que nunca realmente pensé en lo que desearía en un amante."

Ah, ahora estamos llegando a algo interesante. "Ok, así que piensas en eso ahora. Vamos a comenzar con lo básico alto, moreno y atractivo. ¿Ahora qué más?" Puso los filetes a cocinar, agarró su taza, y se dirigió hacia la mesa.

"Bien, supongo que desearía a alguien que fuera inteligente, atento, que tenga sentido del humor pero no sea un bromista práctico, ningún problemas con juego o drogas o algo así."

Por ahora estoy bateando un mil. "Estar atento a tus necesidades y deseos..."

"Pero no a expensas de las suyas," Rose interpuso.

"Apropiado," convino. ¿Sus propias? Su ceja se levantó levemente. "Ok, ¿qué más?"

"Hmm." La joven mujer golpeó ligeramente su dedo en la punta de su barbilla. "Oh, bien que haya honradez y confianza. Tendría que saber que nunca me mentiría. Tiene que haber esa confianza."

Whoops, nada bueno en eso. Hey, ¿ellos nunca mintieran? ¿Qué es con la neutralidad de género, Rose? "No te olvides que él tendría que poder cumplirte cada deseo."

Rose parecía reflexionar un pensamiento en su cabeza por un momento antes de hablar. "No sé como nuestros padres lo hicieron. Esperando hasta que estuvieran casados para tener sexo."

Whoa, ¿de dónde vino eso? "Um, odio decirte mi amiga, pero no pienso que ellos esperaran. Quiero decir, ¿comprarías un auto sin primero sacarlo para un paseo de prueba?"

"Yeah, quizá es por eso que tantos intercambian el suyo después de algunos años."

"Pienso que ellos solo están buscando un modelo más nuevo."

"Quizá lo qué están realmente buscando no es un auto en absoluto," Rose ofreció nerviosamente.

"Tal vez." Ronnie respiró profundamente y se sumergió adelante en un peligroso territorio. "No todo el mundo está interesado en autos." ¿Estás preguntando si estoy?

"Y eso está bien," la joven mujer dijo rápidamente. "Si alguien preferiría tener una camioneta que un auto, más poder para ellos."

"Con cualquier marca, ellos felices, supongo." Tú y yo sabemos que me estás diciendo que está bien, ¿no es así? Otro pensamiento se le ocurrió a la mujer de cabello oscuro. ¿O estás intentando decirme que tú eres? "Hay incluso a los que les gustan ambos." Ya está cubre todo los ángulos, solo en caso.

"Algunas personas no están seguras qué les gusta." Rose levantó la mirada por un segundo entonces de nuevo en la mesa. "Quizá creyeron que le gustaban los autos pero ahora piensan que quieren una camioneta."

Ronnie dejó salir una profunda respiración. Oh chico, ¿cómo se supone que yo responda a eso? "Um, bien... e-eso está bien también. Pero pienso que deben tomar su tiempo y no darse prisa en algo debido a que piensan que a alguien más puede gustarle." Observó los nerviosos dedos que golpeaban ligeramente el asa de cerámica. "Especialmente si no están seguros." Vamos ver si consigo eso correcto. "Quizá han conducido únicamente autos y ahora tienen un amigo que le gustan las camionetas. Pueden pensar que quieren una camioneta también pero realmente no."

"Así qué estás diciendo que no deben darse prisa en algo, ¿incluso si realmente sienten que quieren una camioneta?" Vino la suave voz mientras los verdes ojos se levantaron hasta encontrar los de Ronnie.

"¿Tuvieron alguna vez deseos de una camioneta antes?" Tanto como las metáforas la conducían a la locura, la mujer más mayor no deseaba hacer algo que pudiera aparecer los fantasmas de la obviamente nerviosa Rose.

"No."

"Pienso que la mejor cosa es que la persona solo pase algún tiempo paseando en auto por ahí con su amigo para ver si realmente le gustan las camionetas." Eso es, solo dejar todo de la manera en que está, agradable y seguro. El olor de la carne chisporrotear le dio la excusa perfecta. "Maldición, me olvidé sobre los filetes." Ronnie saltó y fue a la plataforma. "Bueno, están bien. Ahora ves por qué a María no le gusta que cocine."

"Oh, pensé que era porque utilizas cada olla y sartén en la casa."

"Ya veo que las dos hablan de mí cuando no estoy alrededor." Ronnie sonrió por dentro en el pensamiento. "Espero que sean buenas cosas."

"Sobre todo las buenas cosas," Rose bromeó. Un incómodo silencio siguió, roto solamente por el chisporrotear de los filetes cuando cada mujer se retiró metiéndose en sus propios pensamientos. Para Ronnie, la conversación reveló mucho más de lo que había esperado. Miró en Rose. Así qué sientes algo. No estoy imaginando los crecientes tactos y abrazos. Con ese pensamiento sin embargo, vino el miedo. No creo que alguna vez me utilizarías como Christine lo hizo pero no puedo poner todo sobre la línea otra vez. No puedo tomar ese riesgo. En ese momento Tabitha vino saltando en la cocina y Rose movió su silla para permitir que el gato saltará a su regazo. Entonces por supuesto, hay el detalle de menor importancia de mí que soy la que te golpeó. Estoy segura que si ese pequeño pedazo de información saliera tú incluso no desearías ser mi amiga mucho menos algo más. En lo más profundo Ronnie sabía que tenía razón en mantener las cosas de la manera en que estaban, no importa lo qué su corazón dijera. Había lastimado a Rose bastante.

En la mesa, Rose estaba cruzando su propia agitación mental. Abrazó al ronroneador felino parpadeando al fondo las emociones y fluyendo demasiado cerca de la superficie. Así que ya sabes que lo sé. Miró cuando Ronnie alcanzó el armario para los platos. Tú sabes y no me deseas. Rose no estaba segura si estaba aliviada o decepcionada. Su corazón insistió en lo último.

Ronnie puso los dos platos en la mesa. "¿Necesitas algo más para beber antes de que me siente?"

"No, esto está muy bien, gracias." La joven mujer nunca levantó la mirada de su plato. Sin embargo sabía que esos increíbles ojos azules estaban mirando fijamente en ella. "Esto huele maravilloso." Tomó su cuchillo y tenedor y se enfrascó en cortar su carne. Ronnie se dirigió hacia el lado opuesto de la pequeña mesa redonda, después se detuvo y se sentó al lado de Rose.

"Hay más vegetales si quieres."

"No, así está bien." La joven mujer continuó empujando su carne alrededor de su plato.

Ronnie pudo únicamente sentarse cerca impotentemente y observar como Rose se retiró metiéndose en si misma. Odió la tensión pendiendo en el aire pero no estaba absolutamente segura qué hacer o decir para romper esta. "Um, si tienes alguna pregunta sobre las camionetas, uh, quizá pueda contestarlas para ti." Oh, eso es brillante, se regaño. "Quiero decir..." se detuvo por un segundo cuando la cabeza rubia se levantó para encontrar su mirada. "Quiero decir... odio esta torpeza." Compartieron una pequeña sonrisa antes de que Rose bajara su cabeza otra vez.

"No me emociono especialmente con eso yo misma."

"Entonces hablemos." Más fácil decir que hacer.

"No sé qué decir," la joven mujer dijo en una queda voz. El corazón de Ronnie se estremeció por el dolor que oyó allí. Sin pensarlo estiró su brazo y puso su mano encima de la de Rose. El suave apretón devuelto la dejó saber que el tacto era bienvenido.

"Solo di lo qué está en tu mente." Varios bocados del filete desaparecieron antes de que Rose hablara.

"¿Has tenido muchas camionetas?"

"Um..." No era la pregunta que Ronnie esperaba. "No, Christine fue la única." Ya está, dije su nombre. Vamos a conseguir más allá de esta cosa estúpida de autos/camionetas.

"Oh." Rose retiró la mano y comenzó a cortar más carne.

"Tú no puedes mirarme y hablar de esto, ¿puedes?"

"No." Lentamente un rubor se arrastró sobre su cuello. "Nunca fui buena hablando acerca de esta clase de cosas."

"Más en la acción que palabras, ¿eh?" La broma de Ronnie hizo exactamente lo qué esperaba que hiciera. Rose le sonrió y le dio un golpe juguetón.

"En realidad, cuando viene a esto, no soy realmente muy buena en ninguna categoría." Se relajó un poco, manteniendo el contacto visual por varios segundos antes de bajar la mirada otra vez. "No he tenido la experiencia."

"Quieres decir..." Tienes veintiséis años. Tú no puedes ser. "¿P-pero cuando fuiste pillada en el camino de entrada?" Miró el lindo rubor volver a la cara de Rose.

"No estábamos haciendo 'eso'. Estábamos trabajando nuestro camino para eso cuando fuimos pillados." Apartó su plato, desistiendo de pretender comer. Ronnie hizo igual. "Después de eso, bueno... eso nunca sucedió."

Ronnie luchó por mantener una sonrisa fuera de su cara. "Así que tú... nunca has..." La sonrisa se negó a ser ocultada y tuvo que mirar para otra parte. "... um, ¿siendo llevada para un paseo de prueba?" riendo.

"Para de reír." Rose fingió enojo pero la chispa en sus ojos la traicionó. "No. Nadie me llevó para un paseo de prueba." Tiró a una diabólica mirada en la mujer de cabello oscuro. "Eso no quiere decir que nadie miró bajo la capota."

"No podemos comenzar esto otra vez." Ronnie vació su taza y se levantó. "Dado que la cena obviamente se acabó, vamos a la sala de estar y relajarnos en el sofá." Tengo el presentimiento que esta conversación va a continuar y yo preferiría hablar bajo la suave luz en vez de esta potente lámpara fluorescente. "Traeré el pastel con crema."

"No te preocupes por mí." Rose miró a su amiga abrir el refrigerador y sacar una cerveza. "¿Me das una de ésas?"

Ronnie la miró burlonamente. "¿Qué sobre tu Percocet? Pienso que no deberías beber con eso."

"No he tomado ninguno hoy y no tomaré ninguno esta noche." Rose no era ni mucho menos una bebedora pero en este momento su boca estaba tan seca que estaba segura que podría vaciar un six pack sin problema.

"Está bien," la mujer más mayor contestó con indecisión. Quizá no debo beber. Necesito mi agudeza cuando estoy contigo, Rose. Sacó dos vasos del armario y siguió a su amiga dentro de la sala de estar.

Dejó las cervezas y los vasos y en la mesa del café justo cuando Rose estaba preparada para transferirse de la silla de ruedas al sofá. "Aquí, déjame ayudar."

"Puedo hacerlo."

"Es más fácil si ayudo." Dio un paso adelante y bajó su cabeza. Había sido demasiado tiempo desde que Rose dejó su ayuda y extrañaba la sensación de sostener a la joven mujer en sus brazos. Un brazo se deslizó detrás de la espalda y sintió los brazos más pequeños envolverse alrededor de su cuello. Sí, eso es, agárrame. Puso su otro brazo bajo las piernas de Rose y la levantó apartando la silla de ruedas con su rodilla. En vez de poner su precioso paquete abajo enseguida, Ronnie sostuvo a Rose sin problemas en sus brazos y bajó la mirada en la cara que amaba. Si solo las cosas fueran diferentes, pensó cuando sus ojos cayeron sobre los suaves labios rosados tan cerca de los suyos. En el fondo de su mente sabía que un beso no sería protestado. Pero el destino a veces encuentra la necesidad de ser cruel, Rose tuvo que moverse, provocando que el duro yeso de su molde frotara contra el antebrazo de Ronnie. Fue un inmediato recordatorio a la ejecutiva de todas las razones de no actuar sobre sus sentimientos. Dejó a su amiga abajo rápidamente pero suavemente, desviando la mirada antes de que cambiara de opinión. Pasó al otro lado del sofá y se sentó de lado en el cojín lejano. Un rápido torcer de su muñeca y la cerveza estaba abierta. Ronnie no se preocupó por el vaso, tomando varios tragos directo de la botella. "¿Quieres algo de música de fondo?" Oh, eso es brillante. Es Día de San Valentín. Todas las estaciones tocaran canciones de amor.

"Seguro." Para Rose, cualquier cosa era mejor que el ensordecedor silencio. Ronnie jugó nerviosamente con los diferentes controles hasta que encontró el correcto. Ajustó el volumen a un punto donde podrían apenas oírlo, entonces dejó el control en la mesa. Abrió la otra cerveza y la sirvió en un vaso sin hacer comentario, entonces se lo pasó a Rose. "Gracias."

"De nada." Ronnie se recargó contra el brazo del sofá y tomó otro trago de su cerveza. Se miraban la una a la otra, silenciosamente esperando que la otra comenzara. Una canción comenzó y terminó sin un sonido de ninguna de las dos mujeres. "Bien, esto es productivo," la ejecutiva finalmente dijo.

"Quizá debamos solo dejarlo para esta noche," Rose sugirió.

"No. Necesitamos sacar esto abiertamente." Dio un profundo suspiro y alcanzó su cerveza. Para su sorpresa estaba ya vacía. "Wow. No he tomado una así en mucho tiempo." ¿Por qué estoy tan nerviosa? Sé lo que tengo que hacer. "Rose, tú significas mucho para mí, sabes eso." Se forzó para encontrar la mirada de la joven mujer, esperando que sus palabras no sonaran tan falsas para Rose como lo hicieron a sus propios oídos. "Pero tomé una decisión hace mucho tiempo que la empresa viene primero." Incluso sobre mi propio corazón. "No puedo volver sobre eso."

"¿Chris te lastimó tan seriamente?"

"Si ella lo hizo" Ronnie había estado mirando su regazo y levantó su cabeza en sorpresa en el gentil tacto en su extendido tobillo. "Es más complicado que eso, pero..."

"Tu camioneta esta estacionada en el garaje y no irá a ninguna parte," Rose ofreció. Sus palabras que le ganaron una sonrisa conmovedora.

"Algo así. Necesito otra cerveza. ¿Qué te parece?"

"Estoy haciéndolo muy bien con ésta." Tomó otro trago y observó cuando Ronnie salió de la habitación.

Ahora sola, Rose sentía el nerviosismo que intentaba mantener bajo control echándolo de lado. Sus traguitos se convirtieron en tragos y su vaso estaba casi vacío para el momento en que Ronnie volvió. Miró el alto, inclinado cuerpo doblarse sobre el cojín y mirarla expectante. ¿Supongo que ahora es mi turno, huh? Tomó otro trago, el alcohol reforzaba su valor. Levantó la mirada en los suaves ojos azules. "No sé lo que quiero," susurró. "Nunca he sentido de esta manera sobre alguien más, Ronnie." Apartó la mirada y terminó su vaso, su corazón palpitaba con fuerza dolorosamente dentro de su pecho. Rose no tenía idea de cómo habían comenzado esta conversación pero sabía que no podían dar marcha atrás ahora.

"¿Así qué a dónde vamos nosotras de aquí?" La voz de Ronnie era titubeante, traicionando las fuertes emociones luchando dentro de ella. "No quiero perder lo que nosotras tenemos." No quiero perderte.

"No, lo sé." Miraba anhelante la cerveza de su amiga. Ronnie sonrió y se la pasó. "Gracias." Rose tomó varios tragos de la botella antes de devolverla. "Supongo que las cosas pueden solo permanecer igual. Quiero decir, nosotras somos aún amigas, ¿correcto?"

"Las mejores amigas," Ronnie corrigió, pasando la cerveza.

"Las mejores amigas." La mujer rubia sonrió. "Y las mejores amigas pueden dormir una junto a la otra a y no tiene que significar nada."

"Correcto, y las mejores amigas, pueden aún abrazarse."

"Absolutamente." Rose estaba animada por la dirección de la conversación. "Y a veces..." El sonrojo comenzó a levantarse sobre sus mejillas. "... si esta es una ocasión especial... ellas pueden incluso besarse." Sus orejas quemadas de un rojo intenso y no se atrevió a levantar la mirada. Si lo hubiera hecho habría visto la ceja arqueada y la sonrisa dirigida en ella.

"Sí, si hay una ocasión especial yo no veo razón de por qué las mejores amigas no puedan besarse." La mente de Ronnie fue nuevamente al bienaventurado beso bajo el muérdago. Se maldijo por bajarlo después de los días de fiesta.

"Te diré un secreto," Rose aún no podía mirarla. "Antes, cuando me levantaste. Yo um... pensé... quiero decir yo esperé... que tú pudieras besarme." Dijo las últimas palabras tan bajo que Ronnie casi las pasó por alto. Levantó la cerveza y dio de regreso la botella vacía. "Lo siento, no me di cuenta que estaba sedienta."

"No te preocupes. Hay suficiente cerveza. ¿Quieres otra?"

"No... si. Por favor." Ronnie se levantó del sofá y se arrodilló abajo al lado de Rose. Levantó una mano y dio vuelta a la cara de la joven mujer hacía ella. "Ahora regreso." Su pulgar rozó contra un labio demasiado suave. "Yo deseé besarte también." Se levantó y presionó sus labios en la coronilla de dorado cabello. "¿Quieres ese pastel de crema ya?"

Con su miedo disipándose, Rose encontró que su hambre había vuelto. Asintió y miró a Ronnie salir del cuarto. ¿Deseas besarme también? Estiró su mano y tocó el punto donde los labios de su amiga habían tocado su cabello. Cuando Ronnie volvió, Rose la recompensó con una sonrisa de oreja a oreja y los dedos se arrastraron unos sobre los otros cuando la botella fue intercambiada. "Gracias."

"De nada," dijo volviendo a su asiento. Sabía que estaba pisando una línea peligrosa pero no podía detenerse. "Feliz Día de San Valentín, Rose." Extendió su botella, observando que la joven mujer había servido la suya en el vaso.

"Feliz Día de San Valentín a ti también, Ronnie." Los cristales tintinearon juntos y ambas tomaron un saludable trago. "¿Recuerdas en la escuela primaria cuando acostumbrábamos repartir valentines a todo el mundo en clase?"

"¿Yeah?"

"Bien, de vuelta entonces pediríamos a nuestros amigos que fueran nuestros valentines, ¿correcto?"

"Correcto, recuerdo eso." Ronnie sonrió. "¿Rose Grayson, estás pidiéndome que sea tu Valentín?" Recibió una tímida sonrisa en respuesta. "Seré tu Valentín con una condición." Dejó la cerveza abajo y se movió más cerca. "Tienes que ser el mío, también." Se arrodilló en el cojín al lado de Rose, sus caras apartadas a menos de pulgadas.

"¿Ronnie?"

"¿Mmm?" Su atención estaba únicamente sobre los labios de la joven mujer.

"Podría el Día de San Valentín... ser considerado... ¿una ocasión especial?" Prudentemente amortiguó la cerveza, Rose levantó su brazo y encrespó su mano izquierda alrededor de la nuca de Ronnie, los largos mechones oscuros resbalan a través de sus dedos. No hubo respuesta, sólo una sonrisa y el bajar de los labios a los suyos.

El recuerdo de Ronnie del beso de Navidad palideció en comparación a la realidad. El suave, delicado roce de labios juntos la hizo tener hambre de más y volvió, mordiendo el labio inferior de Rose con los suyos varias veces antes de dejar salir lengua para probar la suavidad. Se hizo hacía atrás y recibió un suave gemido de protesta. Oh sí, podría fácilmente perderme en ti, Rose Grayson. Muy fácilmente. "Feliz Día de San Valentín." Ronnie retrocedió a una distancia 'amistosa' y recuperó su cerveza. Para su inmenso placer, fue otro segundo antes de que los verdes ojos se abrieran y se enfocaran.

Para Rose, todas las historias sobre los fuegos artificiales y las campanas estallando fueron reales. Se sentía absolutamente mareada y no pudo resolver si fueron los besos de Ronnie o la cantidad de alcohol que había consumido. La sensación de hormigueo en sus labios gritó su elección y su corazón palpitó con fuerza en acuerdo. "F-feliz Día de San Valentín para ti también." Levantó la mirada y vio la sonrisa de gato Cheshire en la cara de Ronnie. "¿Qué?"

"Nunca antes mis besos habían dejado a alguien sin aliento." Estiró la mano y tomó la de la mujer más joven en la suya. Mirar en la forma en que tú me miras. Si tú supieras la verdad... Ronnie echó un vistazo en el reloj, observando que era demasiado temprano para fingir estar cansada. "¿Quieres ver una película?" Sin esperar una respuesta, alcanzó los telecontroles. Un segundo después la música había parado, substituido por Chevy Chase fanfarroneando a lo largo de la película 'Vacations'. "Allí vamos."

Rose echó un vistazo en la televisión entonces de regreso en la mujer que acababa de besarla tiernamente. Ronnie se negó a mirarla. Tú no estás engañándome. Esa película justo no es interesante. ¿De qué estás asustada? Nunca te lastimaría como Chris lo hizo, lo juro. Entendía que su amiga necesitaba un poco de espacio y Rose estaba dispuesta a darlo. La noche había contestado a muchas preguntas. Ahora sabía que sus sentimientos eran recíprocos, por lo menos parcialmente. El beso había sido la prueba. Su miedo a ir más lejos había sido apaciguado por la declaración de Ronnie que ella no quería tomar su relación en esa etapa, pero ahora Rose necesitaba...algo. "¿Ronnie? ¿Puedo acostarme en tu regazo?"

"Me gustaría eso." Se colocaron en la posición familiar, la cabeza de Rose en su regazo y su mano ligeramente acariciando el dorado cabello debajo de esta. El tacto llevaba con este un nuevo significado ahora, a la luz de las recientes revelaciones. La ternura estaba aún allí, pero envuelta en una capa de amor que se movía de la una a la otra. Los dedos de Ronnie se desviaron para trazar el contorno de la pequeña oreja ocultada por el cabello de Rose. La mano apoyada en su rodilla comenzó a moverse también, trazando ociosos círculos a través del algodón grueso de su pants, haciendo que Ronnie deseara tanto estar usando un short para así poder sentir esos dedos moviéndose a través de su piel. ¿Oh Dios, cómo voy a hacer esto? Bajo la mirada en Rose. Si tú solo supieras cuánto deseo hacerte el amor en este momento. No sé si puedo hacer esto, estar tan cerca de ti y no poder tocarte de la forma en que quiero. Su dedo índice recorrió la quijada hasta la barbilla. Te amo tanto, Rose.

Al final de la noche, era hora para otra prueba. La casa fue cerrada y las luces fueron todas apagadas para la noche salvo la pequeña lámpara al lado de la cama. Rose estaba preparada para meterse en la cama cuando sintió los fuerte brazos de Ronnie envolverse alrededor de ella y levantarla. "Imaginé que ayudaría otra vez."

"Huh uh," observó que la alta mujer no hacía esfuerzo de soltarla, no que se estuviera quejando. "¿Supongo que te debo alguna clase de recompensa por ayudarme?" Una sonrisa tiró en la comisura de la boca de Ronnie.

"Bien, tú no me 'debes' nada pero si quieres darme una recompensa, por supuesto no me importaría." La bajó a la cama, su boca a escasas pulgadas de la Rose. Ambas mujeres estaban completamente conscientes de la manera en que la parte superior de sus cuerpos estaban presionándose juntos.

"No me importaría." Sonrió cuando sus labios se encontraron, sorprendidas en lo perfecto que era este sentimiento. Cuando Ronnie se hizo para atrás, ella se hizo para adelante, prolongando el contacto por otro segundo. Demasiado pronto para su comodidad, el peso sobre ella se movió, remplazado por las cálidas sábanas.

"Buenas noches, Rose." Ronnie se acomodó a su lado, el largo brazo se envolvió alrededor de su cintura como de costumbre. Sonrió en la oscuridad. Cuando el nervio naufragó como debía, el día había resultado mejor de lo que Rose había pensado que sería. A su manera ellas hablaron de sus miedos y sentimientos y ahora estaban durmiendo juntas como hacían cada noche. Aunque sabía que algunas cosas habían cambiado entre ellas, había mucho más que había permanecido igual. Bajo su mano para entrelazar sus dedos con los más grandes. "Buenas noches," la adormilada voz de Ronnie murmuró cuando apretó sus dedos unidos.

"Buenas noches."



*****

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 6th 2012, 12:41 am

Capítulo 10


Susan tenía agarrado a Timmy y Jack estaba sosteniendo a Ricky mientras los dos chicos se lanzaban insultos el uno al otro. "Tú hiciste trampa."

"¡No hice!"

"¡Si que hiciste!"

"¡No hice!"

"¡Suficiente!" La voz de Ronnie retumbó sobre las ruidosas protestas. "Me da igual quién hizo trampa o de quién era el turno. Si ustedes dos no pueden jugar agradablemente yo voy a apagar eso." La amenaza no había detenido a los dos hermanos de discutir una y otra vez.

"Pero él comenzó esto."

"¡Timothy!" Ambos padres gritaron.

"Ronnie." Rose se apoyó sobre sus muletas. "Tú madre está en el teléfono." Cuando la alta mujer pasaba, le habló en una voz más baja. "Ella parece que ha estado llorando." Eso hizo a la mujer de cabello oscuro vacilar por un segundo antes de tomar el teléfono. Un padre llorando nunca significa algo bueno.

"¿Mamá? Ma... Mamá... Mamá, para de llorar. No puedo entenderte." Silenciosamente indicó para que Rose llamara a Susan. "Ok, dímelo otra vez, lentamente." La pelirroja entró en la cocina justo cuando Ronnie intentaba unir las piezas que su histérica madre le estaba diciendo. "¿Están seguros? mamá ok, está bien, tranquila... ¿qué dice él?" Se volteó de espaldas a la otra mujer y se apoyó contra la plataforma. "Mamá, escúchame cuidadosamente, dijo seguro que ese es Tommy?" En la mención del nombre de su hermano, la mano de Susan fue a su boca.

"¿Pasa algo?"

"¿Quién te llamó?" Ronnie preguntó cuando alejaba a su hermana. Tenía bastante para intentar entender lo que Beatrice estaba diciéndole. "No, Susan está aquí. Pasaremos y te recogeremos, sí mamá, estaremos allí en quince minutos, no. No llames a nadie más. Si necesitan ser llamados, lo haré más tarde. No, no llames un taxi. Estaremos justo a allí. Sí, lo prometo... adiós." Presionó el botón de apagado y dejó el teléfono abajo en la barra.

"¿Ronnie?" Susan dio un paso adelante. "¿Le pasó algo a Tommy?" No hubo respuesta. "¿Ronnie?"

"Tommy..." De espaldas a ellas, se agarró del borde de la barra. "Él estaba yendo hacía el este en el carril del oeste de la autopista."

"Oh mi dios," Rose susurró. Ronnie se empujó a si misma para situarse y hacerles frente.

"Rose, necesito que vigiles a los niños hasta que volvamos. Estoy segura que solo comerán pizzas y jugarán vídeojuegos."

"Por supuesto," la joven mujer contestó. "Cualquier cosa. Sabes eso."

"Traeré a Jack y nuestras chaquetas," Susan con voz temblorosa. Salió del cuarto para ir por su marido. Rose cojeó hacía su alta compañera. Por varios segundos, ninguna habló. Finalmente Ronnie rompió el silencio.

"No sé que tan tarde estaremos. Intenta meterlos a la cama a las diez. Hay suficientes habitaciones para que escojan."

"Me ocuparé de eso," Rose prometió. Levantó su mano y acunó la mejilla de la mujer más mayor. "Te amo."

Los ojos de Ronnie brillaron y sonrió. "¿Cómo sabes justo qué decir?" Tiró de su amor acercándola y la besó en la cabeza. "Te amo también, Rose. No mates a los niños ni juegues ningún juego que implique que te amarren, ¿Ok?"

"Pienso que puedo manejarlos. Tienes cosas más importantes de que preocuparte." Sintió a Ronnie dar un paso atrás y se dio cuenta que Jack y Susan habían entrado al cuarto.

"Te llamaré tan pronto como sepa algo."

"No pueden tener nada de cafeína o azúcar después de las siete. John tiene que estar en cama a las ocho y los otros niños pueden permanecer levantados hasta las diez." Susan dijo mientras buscaba en su bolso. "No puedo encontrar las llaves. Jack, ¿dónde están las llaves?" Su labio inferior temblaba y sus manos comenzaron a temblar.

"Conduciré," Ronnie dijo firmemente, arrebatando las llaves de su hermana. El cambio en su tono motivo que Rose la mirara. Donde suaves curvas acentuaban la fuerte mandíbula, tensos músculos se apretaban justo debajo de la superficie. La espalda de Ronnie estaba recta, su postura imponente. No era la suave, sensible mujer que era con Rose en privado. En su lugar estaba la ejecutiva, la líder de una multimillonaria compañía y la cabeza de una poderosa familia. Aunque entendía la necesidad para las dos identidades, Rose de todas formas desesperadamente deseaba que Ronnie no tuviera que ser la guardiana todo el tiempo. Odiaba la manera en que la presión y la tensión agotaban la energía de su amada. Mirándolos irse, Rose pudo únicamente rezar para que todo estuviera bien.



*****



Las campanadas del reloj despertaron a la mujer que dormitaba. Rose alcanzó sus muletas y se puso de pie. Un rápido frotamiento de sus ojos le ayudó a ver que era las tres. No había habido llamada telefónica aún, ninguna palabra. Fue a la cocina y comenzó a preparar una jarra de café. Sin duda cuando Ronnie volviera desearía un poco. Pronto Rose estaba sonriendo en el pacífico sonido de la cafetera. Ricky y Timmy habían decidido continuar su pelea, forzando a Rose en un momento dado a enviarlos por separado a las esquinas para tranquilizarlos. Esa acción le ganó una colorida serie de palabras de Ricky. Únicamente la amenaza de repetírselas a su tía Ronnie consiguió calmarlo. A la hora de irse a la cama tomó la salida fácil y dejó a cada chico escoger su propia habitación para dormir. Sus brazos aún le dolían de subir las escaleras dos veces antes de que los sobrinos de Ronnie se quedaran finalmente dormidos.

Rose pasó el tiempo bebiendo café en la mesa de la cocina y releyendo el diario. Tabitha saltaba dentro de vez en cuando, exigiendo atención, entonces salía. El total de tres días de noticias impresas y la mitad de la jarra de café resbalaron para antes de que el jeep de Ronnie tirara por el camino de entrada. Se levantó sobre sus muletas y fue a la puerta, abriéndola con tiempo para ver a Jack ayudando a su esposa y suegra a salir del vehículo. "Oh Señor," susurró, sabiendo que lo peor había sucedido. Ronnie asumió el control por su cuñado y ayudó a Beatrice a entrar.

"¿En qué habitaciones metiste a los niños?" Preguntó cuando pasaba.

"Las habitaciones a ambos lados de la tuya y la que está al final del pasillo," Rose dijo, ahogando al fondo un nudo en su propia garganta. Hasta que vio las desoladas miradas en sus caras, se había estado aferrando a la esperanza de que había sobrevivido Tommy de alguna manera al accidente. Ronnie asintió y miró a Jack.

"La habitación de la izquierda cerca al final del pasillo está vacía. Ponla allí. Pondré a mamá en mi habitación." Tomó el bolso de la matriarca y lo dejó en la barra. "¿Mamá? Vamos, pienso que necesitas acostarte por un rato."

"Pero tengo que llamar..."

"Me ocuparé de que todo el mundo sepa. Necesitas acostarte." Vio a Jack conducir a su esposa fuera del cuarto. "Vamos, iremos arriba ahora."

"Horrible... Esto es solo tan horrible..." Beatrice gritó.

"Lo sé, mamá. Vamos ya." Ronnie condujo a la afligida mujer.

Quince minutos más tarde volvió a la cocina. "Rose, ¿crees que puedas hacer una jarra de café?"

"Ya la hice. Tu taza está en la mesa." Ronnie miró en la familiar taza, entonces en su compañera. "Imaginé que necesitarías un poco de café," Rose dijo con un encogimiento de hombros. "He tomado un poco yo misma." Ambas miraron la jarra casi vacía.

"Ese es buen pensamiento." Frotó sus ojos. "¿Qué hora es?"

"Casi las seis treinta."

"Supongo que debo esperar una hora o así antes de empezar a llamar a todo el mundo." Ronnie envolvió las manos alrededor de su taza y miró fijamente el oscuro líquido. Insegura qué decir, Rose permanecía silenciosa, dando a su compañera el tiempo que necesitaba. Los azules ojos brillaron con la amenaza de derramar las lágrimas pero permanecían enfocados en el café. Después de un prolongado silencio, Ronnie comenzó a hablar. "Los testigos dijeron que giró fuera de la rampa en vez de sobre la rampa." Su labio inferior tembló y parpadeó rápidamente. "Iba a exceso velocidad y chocó contra un camión de basura justo antes de entrar a la autopista."

"Ronnie, lo siento tanto." Puso su mano en el fuerte antebrazo.

"Ellos um..." El parpadeo aumentó cuando luchaba por mantener las lágrimas dentro. "Ellos tienen que hacer una autopsia." Su voz se enredaba. "Piensan que tomó... drogas..." Un sollozo se escapó de sus labios y Ronnie se encontró siendo tirada en los brazos de Rose.

"Está bien, te tengo," la joven mujer arrullaba. Las sillas rasparon a través del piso de la cocina cuando se acercaron, ninguna quería romper el contacto. La guardiana necesitaba consuelo y Rose era la única que podía proporcionarle este.

"No e-es justo. Era demasiado joven," Ronnie se atragantaba. "Las drogas..."

"Lo sé." Besó la morena frente. "Lo sé." Comenzó a mecerla mientras las calientes lágrimas empapaban su camisa. Los sollozos atormentaron al alto marco pero Rose seguía, murmurando consoladoras palabras y frotando suavemente la espalda de Ronnie. "Te tengo... eso es, suéltalo."

"Fueron esas malditas drogas," gritó.

"Lo sé." Rose continuó meciendo y sosteniendo a su amada hasta que finalmente las lágrimas amainaron y los sollozos se redujeron a sorbidos. Sintió el tirón de Ronnie hacía atrás y soltó el abrazo. "¿Mejor?" Recibió un tembloroso cabeceo. "Ven aquí." Tomó una servilleta de lino de la mesa y limpió la húmeda cara. "Desahógate... eso es mejor."

"Gracias, solo necesitaba... bien, esto." Ronnie con fatiga se hundió nuevamente en su silla y movió su cabeza. "Esto es solo tan difícil de creer." No había nada que Rose pudiera decir así que arrimó su silla hasta que sus rodillas estaban tocándose. Ronnie puso su mano sobre la más pequeña y la apretó. "Los próximos días van a ser duros."

"No tienes que atravesar esto sola." Rose levantó su mano libre y ahuecó la mejilla de su amor. "Estaré justo aquí contigo, lo prometo." Miró el reloj. "Es aún demasiado temprano para llamar a todo el mundo y realmente necesitas un poco de descanso. Has estado levantada toda la noche."

"¿Qué sobre ti?" Por primera vez Ronnie notó los oscuros círculos debajo de los hermosos ojos verdes. "¿Dormiste algo?"

"Me quedé dormida alrededor de las dos pero estaba levantada para las tres."

"Ambas necesitamos dormir un poco." Se levantó, entonces frunció el ceño. "Tengo que dormir en el sofá. Si alguien despierta..." No hubo necesidad de acabar la oración.

"¿Por qué no tomo el sofá? Necesitas la cama cómoda más que yo."

"Estoy demasiado cansada para discutir contigo Rose."

"Entonces no lo hagas," la joven mujer dijo firmemente. Ronnie la miró y se preguntó si alguien más podría hablarle de esa manera y salir impune por eso. Sospechó que nadie, excepto tal vez María. Sus ojos se entristecieron en el pensamiento de dar la noticia al ama de llaves quién había conocido a Tommy desde que era un bebé.

"Hay tanto hacer. Tengo que llamar a los primos..."

"Puedes hacer todo eso después de que hayas tenido un par de horas de descanso." Rose se forzó para levantarse sobre sus muletas. "Vamos ya, me acostaré contigo hasta que te quedes dormida." Ronnie asintió con fatiga. Necesitaba descansar y no había duda que con su rubia amiga a su lado podría hacer justo eso.

Después de ir al baño y de cambiarse sus pantalones, Ronnie se arrastró en la cama. "¿Estás segura qué no te quedaras dormida?" Murmuró grogui mientras arreglaban sus almohadas.

"No, he tomado tanto café que no pienso que podré dormir." Rose extendió su brazo. "Ven aquí, déjame sostenerte." Pronto Ronnie se acomodó contra su pecho. "Eso es," comenzó a acariciar el largo oscuro cabello. "Tú descansa y deja que me preocupe de ti para variar."



*****



Rose estaba tarareando suavemente y dulcemente acariciaba la espalda de su durmiente compañera cuando oyó el auto llegar por el camino de entrada. Cerró sus ojos lentamente con la certeza que era ya lunes y en menos de un minuto María estaría cruzando la puerta, totalmente inconsciente de los acontecimientos de la noche previa. Echó un vistazo en Ronnie y sabía que no podría despertarla para esto. "Me ocuparé de eso," susurró antes de deslizarse y poner un tierno beso en el hombro de la durmiente mujer.

Entró a la cocina justo cuando María estaba cerrando la puerta corrediza. "Oooh, ese viento," el ama de llaves dijo cuando se quitaba su chaqueta. Dio vuelta y se dio cuenta que no estaba sola. "Oh, buenos días, Rose. ¿Es el auto de Susan el que está en el camino de entrada?" En ese mismo momento notó la cafetera medio vacía y los periódicos derramados sobre la mesa.

"Sí."

"Rose, ¿qué pasa? ¿Dónde está Ronnie?"

"Está durmiendo. María, por favor venga siéntese." Rose apoyó las muletas contra la barra y sacó una silla.

"¿Por qué Susan está aquí? ¿Están los niños bien? ¿Algo le sucedió a Jack? Está..."

"No, ellos están bien. Por favor siéntese." Rose soltó una respiración y esperó a que el ama de llaves se sentara antes de sentarse ella misma.

"Estás asustándome. ¿Qué pasa?" La voz de María estaba llena de preocupación. Rose sentía la garganta apretarse incluso antes de que hablara.

"Desearía que hubiera una manera fácil de decirle esto." Dándose cuenta que sus palabras estaban únicamente inquietando más a la mujer mayor, respiró profundamente y continuó. "Tommy se mató en un accidente de auto anoche."

Como un espejo rompiéndose, la cara de María perdió toda la compostura y rompió en llanto. Como hizo con Ronnie, Rose tomó a la afligida mujer en sus brazos y la confortó. El ama de llaves permitió el contacto por algunos minutos antes de levantarse y limpiar sus ojos. "Bien entonces, creo que hay cosas que debo hacer." Se acercó a la cafetera. "Estoy segura que una jarra recién hecha estaría en orden."

"María, usted no tiene que hacer eso."

La mujer mayor volteó y la miró. "Rose, no soy una Cartwright. Ronnie dice que soy el ama de llaves pero eso no me hace familia. Recuerdo cuando su padre falleció. Trabajé para ese hombre por veinticinco años y en el día de su funeral estaba aquí asegurándome de que hubiera bastante comida para la gente que iba a llegar después del servicio de entierro."

"Eso es terrible," Rose jadeó. "¿Ronnie no le dio el día libre?"

"Ronnie no estaba a cargo entonces, estaba su madre." María vació el café en el fregadero y giró en el grifo. "Dijo que me necesitaba aquí para ocuparme de todo por ella. ¿Qué era lo que se suponía que hiciera?"

"Estoy segura que Ronnie no esperará que usted trabaje." Cojeó dando otro paso y habló en una voz más baja. "Beatrice está aquí también."

"Bien entonces, estará esperando té caliente cuando baje." María abrió el armario y sacó la tetera. "¿A qué horas vas a despertar Ronnie?"

"Pienso que le daré otra media hora o así. Estuvo levantada toda la noche."

"Hmm, Beatrice normalmente despierta a las ocho. Probablemente debes despertar a Ronnie una vez que el café este listo." Rose asintió en el acuerdo. No sería una buena cosa despertar a su compañera y entonces hacerle frente a su madre inmediatamente.



*****



Rose siguió a María dentro de la habitación y dejó la taza humeante de café en la mesita de noche. "Comenzaré el desayuno para los niños. Estoy segura que estarán levantados pronto."

"Gracias. Estaremos afuera en algunos minutos," dijo, sus ojos nunca dejaron a la durmiente mujer. Una vez que oyó el clic de la puerta cerrándose, Rose recargó las muletas contra la pared y se colocó al lado de su compañera. Se apoyó sobre un codo y bajó la mirada, silenciosamente deseando no tener que despertar a Ronnie. Incluso dormida la cara de la ejecutiva mostraba los signos del dolor. Los aún cerrados ojos mostraban la hinchazón por el llanto y no había paz en las cinceladas facciones. "¿Ronnie? Hora de despertar, cariño."

"¿Hmm?" Los ojos que no obtuvieron bastante sueño se abrieron con momentánea confusión. "¿Qué hora es?"

"Cuarto para las ocho," la joven mujer contestó. Ronnie gimió y se incorporó.

"Supongo que mejor me levanto entonces. Tengo un día ocupado delante de mí." Sus ojos se ensancharon en la vista del café que le era dado. "Oh, gracias." Tomó un trago y sonrió agradecidamente. "Necesitaba esto." Tomó otro trago, después miró a Rose juguetonamente. "¿Tú hiciste esto?"

"María lo hizo."

"Oh Dios, María." Ronnie puso su mano a su boca. "Tengo que..."

"Me ocupé de eso por ti," Rose dijo en un tono bajo, sus ojos traicionaban justo lo difícil qué había sido para ella ser la portadora de las malas noticias.

"Ven aquí." La alta mujer apoyó la espalda contra la cabecera y extendió su brazo derecho.

"Pero tienes cosas que hacer," dijo, aunque no había nada más en el mundo que deseara hacer en ese momento que acurrucarse en los brazos de Ronnie.

"Puedo prescindir de un minuto." Tristes ojos azules miraban a Rose. "Realmente necesito sostenerte." Cuidadosa de no derramar el café, se abrazaron, la cabeza rubia apoyada contra el pecho de la ejecutiva. "Gracias."

"Si hay algo que pueda hacer..."

"Tú lo estás haciendo ahora," Ronnie dijo, presionando sus labios contra la cabeza de Rose. "Solo necesito algunos minutos de tranquilidad contigo antes de que salga allí y haga frente a cualquier persona." Tomó otro trago de café y comenzó ociosamente a acariciar los cabellos de miel. "Va a ver centenares de personas que estarán entrando y saliendo por los próximos días. Tabitha estará pasando mucho tiempo en el cuarto de lavado." Frotó su mejilla contra el suave cabello entonces tomó otro trago. "¿Si Jack y Susan se quedan, podrías ayudar a mantener a los niños ocupados? Les gusta jugar videojuegos contigo."

"Por supuesto, Ronnie. Cualquier cosa que tú necesites." Tanto como ella no deseaba hacerlo, Rose se separó del abrazo. "Mejor vuelvo allí y veo si María necesita alguna ayuda. Además, estoy segura que quieres vestirte antes de que todo el mundo despierte."

"¿María? ¿Ella no se fue a su casa?"

"No, está haciendo el desayuno."

"Dile que puede irse a su casa. No tiene que trabajar hoy." Ronnie estaba sorprendida de recibir un rápido abrazo. "¿Por qué fue eso?"

"Sabía que no la harías trabajar."

"Por supuesto que no. ¿Cómo podría esperar que trabaje después de esto?"

"Tú madre lo hizo cuando tu padre murió." Miró la quijada de Ronnie tensarse.

"No soy como mi madre," dijo tajantemente. Arrojó las sabanas detrás y se levantó. "¿Rose, te importaría decirle a María?"

"No, no me importaría en absoluto," la joven mujer dijo momentos antes de que Ronnie cerrara la puerta del baño. Tomó la taza vacía. "Tendré café recién hecho esperando por ti cuando salgas." Era más fácil decir que hacer cuando Rose intentaba resolver como maniobrar con sus muletas. La solución fue sostener el asa con sus dientes, lo cual le ganó una mirada de desaprobación de María cuando entró a la cocina.

"Eres tan testaruda como ella lo es, ¿no es así?" El ama de llaves la reprendió cuando tomó la taza. "Sabes que habría ido a recogerla. No necesitabas traerla aquí."

"María, Ronnie dijo que usted no tiene que quedarse hoy. Estoy segura que podemos manejar todo."

"¿Fue esa su idea o la tuya?"

"Suya."

"Ya veo." El ama de llaves asintió. "Puedo esperar eso de alguien tan generosa como Ronnie. Sin embargo, pienso que debo quedarme."

"¿Por qué? Usted está justamente tan perturbada como todo el mundo, ¿por qué debe quedarse y trabajar?"

"¿María? ¿María está usted allí?" Beatrice gritó desde las escaleras.

"Por eso," la mujer mayor dijo. Salió a la sala de estar y levantó la mirada en la matriarca. "Hay té esperando por usted, señora Cartwright."

"Oh que bueno, que está aquí." Beatrice bajó las escaleras, su cara mostraba las señales de una madre abatida. "Es terrible, ¿no es así? Solo simplemente terrible."

"Trágico," el ama de llaves estuvo de acuerdo.

"¿Dónde está mi hija?" Finalmente vio a Rose apoyada sobre sus muletas. "Hola, querida. ¿No eres tú la pequeña amiga de Ronnie? ¿La que estaba en la silla de ruedas?"

"Sí, Madame. Mi nombre es Rose."

"Rose, ¿dónde está Ronnie?"

"Ella está vistiéndose. Saldrá en un minuto."

"¿Ha comenzado a llamar a alguien ya?"

"Lo haré en un minuto," Ronnie dijo cuando salió de la habitación de Rose. Parecía serena pero Rose sabía que era una actuación. Los hinchados ojos dijeron que nuevas lágrimas de dolor esperaban para desbordarse. "Buenos días, mamá."

"No hay nada bueno acerca de este día, Verónica. Tú mejor empieza. Llama a tu tía Elaine primero." La matriarca caminó a zancadas en la cocina, despidiendo con eficacia a su hija.

"Supongo que es mejor empezar a hacer algunas llamadas telefónicas." Miró en la dirección de la cocina y meneó su cabeza. "Voy a utilizar el teléfono en la oficina. Discúlpenme."

Rose esperó hasta que la puerta al cuarto se cerró antes de hablar a María en silencioso tono. "¿Por qué es tan cruel con Ronnie?"

"No está tratando de ser cruel," el ama de llaves explicó. "Beatrice tiene una cierta manera de manejar las cosas. Ésa es su manera."

"Sé que está dolida pero Ronnie también. ¿No puede ver eso?"

"Algunas personas no puede ver más allá de su propio dolor, Rose." María miró a la cocina. "Tengo que entrar allí."

Rose se quedó parada allí por un momento, su primer instinto fue hacerle compañía a Ronnie pero entonces se dio cuenta que había una mejor manera de ayudar a su amiga. Acorazándose ella misma, siguió a María a la cocina.



*****



Beatrice estaba sentada en la mesa con una taza de té en una mano y un pañuelo en la otra. "Señora Cartwright, ¿le importaría si me siento aquí?" Rose preguntó dulcemente. "Todavía no puedo estar de pie por mucho tiempo."

"Bien sí, siéntese. María, un poco más de té."

"Gracias," la joven mujer dijo cuando tomó asiento. El ama de llaves se acercó con la tetera y una taza de café para Rose. Intercambiaron miradas pero no dijeron nada. Beatrice miraba su reloj.

"Pensaba que Ricky estaría levantado ya. Él siempre es un madrugador."

"Estuvo levantado hasta tarde. Tuve problemas para conseguir que se durmiera."

"Eso es, usted los vigiló, ¿no es así?" Rose asintió. La matriarca sorbió su té. "Ese Ricky. Es como Tommy, usted sabe."

"Me temo que no me familiaricé con su hijo. ¿Por qué usted no me cuenta sobre él?"

Ronnie entró en la cocina una hora más tarde buscando su café. Su garganta comenzaba a estar seca después de hacer tantas llamadas. Una ceja se arqueó en la vista de su madre, Rose, y Susan sentadas y hablando en la mesa. Dado que la espalda de Beatrice daba hacia ella, Ronnie esperaba poder entrar furtivamente, conseguir el café, y salir. El sonido de la voz de su hermana, sin embargo, truncó esa esperanza. "Ronnie."

"Buenos días Susan." Se dio vuelta e hizo frente a la mesa. "Mamá, Frank y los niños estarán aquí en un rato. La mayoría estará aquí esta tarde."

"¿Hiciste los preparativos? Quiero qué te asegures de que tenga lo mejor, lo mejor de todo."

"Me ocuparé de eso" Ronnie dijo. "Tengo algunas más llamadas por hacer. Laura puede encargarse de los socios y ponerlo en la prensa." María le dio la taza. "Regresaré más tarde."

"¿Llamaste a tu tía Elaine?"

"Su servicio contestó. Regresará la llamada."

"Pero estás en el teléfono." La voz de la matriarca se levantó incisiva. "No podrá llamar Verónica, no quisiera que se enterara de esto en las noticias."

"Tengo la llamada esperando, mamá. No conseguirá la señal ocupada."

"No puede enterarse de esto en las noticias. Tommy era su sobrino preferido."

"Le dejé un mensaje con su servicio." ¿Qué es lo que quieres que yo haga? No puedo hacer que me llame. Tragó su café, haciendo una mueca de dolor en el quemante calor que bajaba por su garganta.

"Señora Cartwright. ¿Le gustaría un poco más de té?" Rose preguntó.

"No en este momento, querida. Debo ir a pasar algo de tiempo con mis nietos." Miró a su hija más joven. "Susan, supongo que si tú y Jack tienen otro niño lo llamarás Thomas."

"Mamá, hemos decidido que tres..."

"Tonterías. Eres ciertamente bastante joven y no es como qué tu figura podría arruinarse por otro niño. Tu hermana continúa sin mostrar ningún interés en tener niños." La matriarca se levantó. "Voy a ir con los niños y después puedes llevarme a casa, Ronnie. Te dejaré saber cuando esté lista."

Los nudillos de la alta mujer dieron vuelta al blanco cuando agarró la asa de su taza y echaba fuego por los ojos en la retirada de su madre. Susan se paró al lado de su hermana. "No sabe lo que está diciendo. Está solo dolida por lo de Tommy."

"Sabe exactamente lo que está diciendo, hermana. El problema es que nosotras continuamos aguantando esto." Volteó a Rose. "La gente va a comenzar a llegar pronto. Es posible que quieras entrar en tu habitación antes de que suceda."

"No." Recogió sus muletas. "Puedo ayudar. Vigilaré a los niños para que los adultos puedan estar juntos. No me importa."

"¿Estás segura?" Ronnie la miró y fue difícil forzarse para no buscar un abrazo. ¿Sabes cómo de loco va a estar y tú aún quieres ayudar? Estaba segura que no sería tan generosa si la situación fuera inversa. Entonces otra vez, cuando viene de ti, no hay nada que yo no haría. "Gracias," dijo suavemente.

"Por supuesto. Eso es lo menos que puedo hacer." Rose sonrió y Ronnie se encontró irremediablemente perdida en ésta.

"Ahem." La tos cortés de Susan rompió el momento.

"Es mejor que regrese a las llamadas telefónicas."

"Ronnie, me aseguraré de que mamá llegue a casa. Tú preocúpate de entrar en contacto con todo el mundo," la pelirroja dijo.



*****



Estaba casi anocheciendo cuando Susan y su familia se fueron a casa de Beatrice. Ronnie decidió permanecer oculta en la oficina tanto como fuera posible mientras sin que lo supiera Rose estaba haciendo lo posible para mantener a la matriarca alejada de ella. Cuando la minivan se retiró de su camino de entrada, la mujer de cabello oscuro exhaló un suspiro de alivio y entró a la sala de estar. Maldición. En su escondite, no había notado que el grupo de parientes que llegaron estaban sobrepasando a aquellos que se habían ido y ahora cerca de treinta Cartwrights estaban flotando alrededor. Vio a Rose inmediatamente y fue directamente a ella. "Hola."

"Hola. Tu madre se fue."

"Vi eso." Echó un vistazo, su alta figura le permitía ver pasar la masa de gente. "¿Piensas que podrían ser un poco más ruidosos?"

"¿Quién es el de chaqueta azul con la corbata deshecha?"

"Michael. Posee una representación de Toyota. Uno de los primos," Ronnie dijo cuando miró al hombre joven, frunciendo el ceño en su actuación de duelo.

"Oh."

"¿Por qué preguntas?"

"Estaba diciéndome que él y Tommy estaban muy unidos."

"Yeah y estaba 'unido' a papá después de que murió. Entonces no consiguió nada y ahora no."

"Quieres decir que está únicamente actuando así porque..." Rose se detuvo, pensando de cómo Delores actuaba cuando su padre murió. "Eso es horrible."

"Estoy sorprendida que esté aquí y no saqueando el condominio de Tommy en éste momento. Debe haber estado tan cercano a él que olvidó la dirección por todo su dolor." Oculta de la vista de otros, una pequeña mano recorrió la espalda de Ronnie y comenzó a frotar en suaves círculos.

"Estarán marchándose pronto, ¿no es así?"

"Bien, no hay razón para que ellos se queden. Todos dieron sus condolencias a mamá y averiguaron cuando y donde el entierro esta programado. Solo cayeron aquí porque no tienen un lugar mejor para estar." Un fuerte estruendo del cuarto de juegos atrajo su atención. "Vuelvo enseguida."

El estruendo resultó ser una barra completa con sus ocupantes. "Hey, Cuzz," el borracho hombre arrastró las palabras. Dos de la media docena de hombres que estaban parados alrededor se movieron para ayudarlo a levantarse. Un alcoholímetro no era necesario para saber que todos estaban absolutamente borrachos.

"Frank, ¿qué estás haciendo?"

"Los muchachos y yo estamos solo levantando un poco a Tommy." Se tambaleó de nuevo directo sobre el taburete. Ella caminó más allá de él y fue detrás del bar.

"Una botella de escocés y la mitad de una botella de vodka. Ustedes individuos han estado brindando por él suficientemente, creo." Tapó el vodka y apagó la luz detrás de la barra. "Creo que es hora para que sus esposas los lleven a sus casas." Caminó alrededor apagando las luces y colgó los tacos. Uno por uno los hombres refunfuñaron y salieron del cuarto, no todos sin ayuda. Le llevó un poco más de tiempo separar al grupo de mujeres reunidas hablando de cada tema imaginable. Únicamente cuando el último pariente se fue hizo a María aparecer con la aspiradora. "No te preocupes esta noche," Ronnie dijo.

"Mira ese cuarto," el ama de llaves dijo incrédulamente.

"Todavía estará aquí por la mañana, María. Este ha sido un largo día y estoy agotada. Por favor, solo deja esto hasta mañana, ¿Ok?"

"Si lo deseas. Estaré aquí a primera hora como de costumbre. ¿Debo traer algo especial del supermercado?"

"No, nada"

"Un rollo de pasta para galletas chocolate chip," Rose intervino. "Um, tú sabes a los niños le encantan las galletas. Quizá los mantendrá ocupados." Cogió la ligera sonrisa en los labios de Ronnie y sabía que su idea fue bien recibida. "Mejor que sean dos," enmendó, sus ojos nunca dejaron a los de su amiga.

Una hora más tarde, dos cuerpos estaban acurrucados alrededor uno del otro, ambos luchando con los bostezos. "Eres una mujer increíblemente atenta," Ronnie murmuró en el oído de la joven mujer.

"¿Mm?"

"Las galletas. Y se que toleraste a mi madre para mantenerla apartada de mí." Apretó el hombro bajo de su mano. "No sabes cuánto agradezco eso."

"Tú tenías bastante sobre que preocuparte." Se retorció metiéndose en el cálido cuerpo detrás de ella. La ventaja más grande de tener su molde acortado era que podía acomodarse tan cerca como deseara con Ronnie. "No es tan mala."

"Eso es porque no es tu madre."

"Cierto."

"Esa es una buena cosa también." La mano que había estado apretando el hombro de Rose, se movió hacía su cintura.

"¿Por qué es eso?"

"Porque," Ronnie contestó mientras tiraba de la más pequeña mujer sobre su espalda y ponía las manos en ambos lados de la cabeza de cabellos dorados. Relajó sus hombros, trayendo sus labios tan cerca que sus respiraciones se mezclaron. "Eso te haría mi hermana y garantizo que hay veces en que mis pensamientos en ti, están lejos de ser fraternales." Incluso en la tenue luz de la luna Rose pudo ver la maliciosa sonrisa antes de que fuera substituida con una cara más seria. "No sabes cuánto me has ayudado hoy. Me hiciste sentir... bien... muy especial."

"Con todo lo que significas para mí, ¿cómo podría hacer algo menos?" Subió su mano y acarició la cincelada cara sobre ella. "Y tu eres especial. Sé que va a ser difícil tratar con tu familia por los próximos días pero estaré allí ayudándote a atravesar esto. Ahora vamos, estás cansada, estoy cansada, y mañana será otro largo día. Ya hemos hablado suficiente por esta noche." Rose puso su mano en el hombro de Ronnie y tiró de el, forzando a la más alta mujer a acostarse contra ella. "Eso es mejor."

"¿Rose?"

"¿Mm?"

"¿Puedo quedarme así... en tus brazos?" La mujer que normalmente se hacía cargo sonaba casi como una niña asustada con su petición. Tan duro como esto era para Rose en oír a Ronnie en tal dolor, esto llenó su corazón de saber de que era la mujer de más edad que volteaba por consuelo. "Siempre," susurró, apretando su agarre.

"No puedo creer que se haya ido." Hubo un largo silencio. "Sé que las cosas habían sido difíciles entre nosotros últimamente pero eso no es lo que veo cuando pienso en él."

"¿Qué ves, Ronnie?" Susurró, su mano se movía acariciando el largo cabello. "Cuéntame sobre el Tommy con el que tú creciste, el que tú amabas."

"Era de pequeño el muchacho más lindo." Rose sintió el cuerpo contra el suyo relajarse cuando los felices recuerdos emergieron. "Estabamos unidos cuando era pequeño. Lo que sea que yo estuviera haciendo, quería hacerlo. Era mi sombra." Una lágrima cayó y Ronnie tragó difícilmente.

"Hey, ¿harías algo para mí?"

Un asentimiento. "Cualquier cosa."

"Piensa atrás a un feliz momento, solos tu y Tommy. Cierra los ojos y representalos en tu cabeza." Esperó algunos segundos. "¿Lo estás viendo? Ahora, cuéntame sobre eso. ¿Es verano o invierno?"

"Verano."

"¿Adentro o afuera?"

"Afuera. Estamos acampando con la familia."

"¿Qué es lo que ustedes dos están haciendo?"

"Pescando." Rose sintió la sonrisa de Ronnie contra su pecho. "Era un día perfecto. Estábamos en el muelle, solo nosotros dos." Su frente se surcó. "No sé donde estaban todos los demás."

"No te preocupes de ellos," la joven mujer dijo, continuando su suave caricia a la oscura cabellera. "Estabas pescando con Tommy. ¿Capturaste un pez?"

"No, pero él lo hizo." Se relajó contra Rose otra vez. "Bonito muy grande. Luchaba como el diablo también."

"Cierra tus ojos. Ahora piensa sobre ese día y cuánta diversión tú y Tommy tuvieron juntos. Eso es..." Rose cerró los ojos y dejó que la profunda y regular respiración cerca de su oído la calmara en el mismo pacífico sueño.



*****

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 8th 2012, 8:28 am

Rose fue una constante fuente de apoyo para Ronnie. El informe de la autopsia había vuelto con desagradables noticias. Una variedad de drogas ilegales fueron encontradas en el sistema de Tommy. Los Cartwrights habían esperado mantener la información privada, pero ellos eran un nombre en Albany y mientras las noticias de la mañana divulgaron que uno de los Cartwrights había muerto en un accidente anormal, las noticias de la tarde no estuvieron tan amables. Una estación, encontró la excusa perfecta para reutilizar viejas imágenes, enganchó la noticia de la autopsia de Tommy con un informe sobre drogas en Corporate América. Esto produjo, mucho para la consternación de la familia, manada de reporteros de noticias alrededor de la casa de Ronnie, negándose a aceptar la corta declaración que la familia estaba de luto y no tenía ningún comentario sobre los resultados de la autopsia. Antes de que el día hubiera terminado, ellos recibieron noticias que el conductor del camión de basura había demandado un juicio contra el estado de Tommy. Beatrice declaró que la autopsia era nada menos que una 'exagerada fabricación' y el conductor del camión 'un codicioso oportunista' que intentaba aprovecharse de un desafortunado accidente. Rose escuchaba las observaciones y asentía frecuentemente, haciendo su parte para hacerle las cosas más fáciles a Ronnie.

Para el día del funeral, sin embargo, la paciencia de la ejecutiva y la tolerancia estaban ambas en bajo suministro. Los últimos días habían amontonado frustración sobre frustración en ella y la familia parecía felizmente ignorante de la tensión que estaban poniendole. No únicamente reuniéndose en su casa para llorar, se reunían para visitarse con cada uno de los otros, no permitiéndole a Ronnie privacidad o tranquilidad. A pesar de los mejores esfuerzos de Rose, Beatrice todavía conseguía deslizarse más allá e interrogar a su hija sobre cada detalle del servicio. Había discusión de las más pequeñas cosas, tales como quién viajaría en que limusina, en quién estaría en el porta féretro, incluso sobre en que sección de terreno de la familia debería ser sepultado. Ronnie guardó la cólera en su interior, liberando esta únicamente después que todo el mundo se había ido. Entonces, su saco de entrenamiento sería el receptor. Solamente cuando estaba físicamente y emocionalmente agotada podía meterse a la cama y buscar el confort de los brazos de Rose. Los papeles invertidos se sentía extraño sin embargo al mismo tiempo confortaba a Ronnie. En los brazos de la mujer más pequeña podía dejar el estrés irse y encontrar paz. Reforzaba su fuerza interna, permitiéndole hacer frente a los desafíos de los recientes acontecimientos.

"María estará aquí más o menos en una hora para recogerte." Ronnie subió el cierre de su falda y alcanzó su cinturón. "Volverá aquí en vez de ir al servicio del entierro de modo que alguien esté aquí para cuando la gente comience a llegar." Abrochó el cinturón y tiró del abrigo. "Ya está. Creo que estoy lista ahora." Se puso un pequeño sombrero negro sobre su recogido cabello.

"Desearía poder estar allí contigo," Rose dijo seriamente.

"Lo se, cariño." Tomó la barbilla de la mujer más joven. "No se qué habría hecho sin ti éstos últimos días."

"No se qué habría hecho sin ti estos últimos meses," Rose contradijo.

"Sabes si pudiera estarías allí justo a mi lado."

"Es mejor si permanezco atrás con Maria. Será más fácil entrar y salir con mis muletas."

"Oh, déjame ayudarte con tus tenis antes de que me vaya."

"Puedo hacer eso, Ronnie. Te arrugarás tu falda."

"Siéntate." Sus largos dedos hicieron rápidamente el trabajo de aflojar los cordones. Se arrodilló y puso una mano en la pantorrilla de Rose. El material satinado de su alta calceta hasta su rodilla no coincidía con la suavidad natural que Ronnie normalmente sentía. Usando su rodilla como un reposapiés, puso el tenis en el pie de su compañera y comenzó a atarlo. "Recuerda, que la iglesia va a estar abarrotada. Asegúrate de conseguir un asiento. No quiero encontrarte apoyada de espaldas contra la pared, ¿lo comprendiste?"

"Lo comprendí." Se inclinó y ajustó el lazo en la blusa de Ronnie. "¿Llevas tu pañuelo?"

"Y un repuesto."

"Todo bien entonces, supongo que estás lista." Rose hizo una pausa por un segundo, entonces puso las manos en los hombros de la mujer más alta. "Ronnie, se que piensas que tienes que ser así de grande, una mujer fuerte pero tú no lo eres. Incluso aunque ustedes dos tenían problemas, era de todas formas tu hermano y se que lo amabas. Si tienes que llorar, hazlo." Sus palabras le ganaron un tierno beso en la frente cuando su compañera se puso de pie.

"Te veré después del servicio." Ronnie se quedó inclinada bastante tiempo para meter un errante mechón del dorado cabello detrás de la oreja de Rose. Si solo hubiera una manera de tenerte conmigo hoy. Esto va a ser tan duro hoy sin ti justo allí a mi lado.

Según lo esperado, la iglesia estaba abarrotada con los amigos, la familia, y los socios de los Cartwrights. A pesar de las palabras de Ronnie, Rose estaba contenta de estar parada de espaldas contra la pared pero un hombre que estaba sentado en el último banco se levantó y le ofreció su asiento. Recargada de espaldas en la pared, María tomó posesión de las muletas de modo que nadie tropezara sobre estas. Desde su posición en la parte de atrás de la gran iglesia era imposible ver a Beatrice y sus hijas en la banca de adelante. Rose escuchó las monótonas palabras cuando el sacerdote atravesó las habituales frases de confort y oraciones de consuelo. Cuando el final se acercaba, indicó a María para sus muletas, decidiendo que era más fácil salir ahora que esperar y hallarse enganchada dentro del tropel de gente.

Justo cuando se subía en el auto de María las puertas de la iglesia se abrieron. Desde su ventajosa posición, pudo ver a los seis hombres llevando el ataúd. Miró cuando Beatrice salió, flanqueada por sus hijas. Rose escudriñó pero estaba demasiado lejos realmente para ver los ojos de Ronnie. La cabeza de su amiga estaba agachada y su brazo estaba alrededor de su consternada madre. Vio que Susan estaba también proporcionando apoyo a la afligida mujer cuando bajaban los escalones y entraban en la limusina que las esperaba. Al darse cuenta que María la esperaba, Rose puso las muletas en el asiento trasero y subió al auto.



*****



Justo como Ronnie había pronosticado, los amigos y los miembros de la familia comenzaron a fluir dentro de la casa menos de media hora después de que el funeral hubiera terminado. Largas mesas cubrieron un lado de la sala de estar, platos apilados con panes, carnes, y quesos. Apoyada contra una pared fuera del flujo principal del tráfico, Rose observó que era el primer sitio al que la gente iba en cuanto ellos llegaban. Dado que el cuarto de lavado tenía muchas barras y perchas, este servía como un improvisado guardarropa. Los fríos vientos de marzo retrasaron cualquier idea que la gente pudiera haber tenido sobre guardar sus chaquetas para la estación todavía.

Las puertas eran abiertas y cerradas por cincuenta personas que había allí para el momento en que Ronnie llegó con su madre y hermana. Rose vio la melena de de cabello oscuro sobre el resto de la muchedumbre y comenzó a dirigirse hacía allá. El viaje fue hecho más fácil cuando había sido vista y la resuelta ejecutiva la encontró a medio camino. "Hola." De esta cercanía, era fácil ver el maquillaje encubriendo los oscuros círculos debajo de los ojos de Ronnie. Apoyándose pesadamente en su muleta derecha, Rose discretamente extendió su mano y entrelazó sus dedos, dándoles un ligero apretón.

"Hola tú misma," Ronnie dijo, devolviendo el cariñoso gesto con uno propio. "Absolutamente una muchedumbre." Rastreó el área, rápidamente observando a esos que serían problema cuando el tiempo fuera pasando y las bebidas continuaran fluyendo. "Tú espera, Rose. Antes de que la noche termine te garantizo por lo menos una pelea a puño."

"¿Pelea a puño? ¿En un funeral?"

"Les doy una hora para lamentar la muerte de Tommy. Después de eso, el tema girará en su testamento y las especulaciones de quién conseguirá que y entonces la pelea estará comenzando, estoy segura." Se dirigieron hacía una esquina cercana a las escaleras. Rose observó como su compañera desplazaba su peso de una pierna a la otra y de regreso otra vez.

Pienso que has sufrido en esas ropas suficiente tiempo, Rose pensó para si misma.

"Ronnie, vienes a mi cuarto por un minuto."

"Seguro," contestó, agradecida por la oportunidad de escaparse. La primera cosa que Ronnie notó cuando entró en el cuarto fue uno de sus trajes ordenados cuidadosamente en la cama. "Pensé que estarías más cómoda en tus pantalones," Rose dijo con un encogimiento de hombros. A la enfática mirada en los zapatos en el piso agregó, "sé cuánto te duelen tus pies después de estar en tacones todo el día. Los bajos estarán perfectamente aceptables con esos pantalones. Te he visto usarlos antes."

"¿Así qué tuviste a María escogiendo esto para mí?"

"No," Rose contestó con una orgullosa sonrisa. "Los escogí yo misma y los traje abajo. María estaba ocupada."

Las atenciones casi trajeron a Ronnie a las lágrimas. Parpadeando rápidamente, extendió la mano y dejó que un dedo trazara la quijada de la mujer más pequeña. "Gracias." Dio un paso atrás y un puntapié a sus zapatos. "Mejor me cambio y regreso allá. Estoy segura que alguien está buscándome. Probablemente mi madre." Agregó la última parte aguantando su respiración. La falda golpeó el piso seguido rápidamente por su fondo.

"¿Todo fue bien en el servicio?"

"Nada que no pudiera manejar." La quijada de Ronnie se apretó notoriamente pero no dijo nada, en su lugar recogió sus pantalones y los deslizó sobre las piernas cubiertas por las medias. Rose notó la tensión pero no dijo nada, asumiendo que sería por el estrés del funeral y los parientes. Los largos dedos del pie se menearon dentro de los cómodos pero elegantes zapatos mientras la blusa gris era metida dentro de la delgada pretina. "Ah, me siento mejor ya."

"¿Hay algo que pueda hacer por ti?" Rose preguntó. "Como intentar mantener a tu madre ocupada. Está cansándose de mí colgando alrededor de ella, tú sabes."

"Lo oí. Susan estará dirigiendo la interferencia por la mayor parte. Puedes quedarte aquí, que mucho recomiendo por cierto, o puedes solo salir allí y escuchar a mis primos y a mis primos segundos y a Dios sabe quién más divagar acerca de nada de importancia."

"Bien, cuando lo pones de esa manera." Sonrientes ojos verdes acompañaron la sarcástica observación. "¿Cómo puedo resistirme?"



*****



Para Rose, los sonidos no era nada sino un estruendo general. Ronnie, por otra parte, los últimos años aprendió en cómo ocuparse de una muchedumbre y poder identificar las conversaciones individuales fácilmente. Mientras se movía a través del cuarto, cuidadosamente escuchó los diferentes temas. Para el momento en que llegó con Frank, sabía más sobre el barco nuevo que su primo había comprado que cuando él lo hizo. El conocimiento permitió que se deslizara fácilmente dentro de la conversación. Moviéndose de persona en persona, Ronnie recorrió la habitación. Cuando pensó que había saludado a todo el mundo, intentó escurrirse a la cocina en donde había visto a su belleza rubia ir algunos minutos antes.

"Ronnie." Los azules ojos rodaron en el sonido de la voz de su madre.

"¿Sí, Madre?" Volteó para ver a Beatrice parada detrás de ella. Para ese instante, la agitación que había sentido hacia sus parientes se disipó en la cara de la afligida mujer. Ronnie inmediatamente suavizó su tono. "¿Hay algo que necesites?"

"¿Dónde está tu hermana?"

"No lo sé." Irguió su cuello para ver sobre la muchedumbre pero no había señales del distintivo cabello rojo. "Quizá Jack la llevo a su casa."

"Vamos Verónica," las arrugadas manos fueron a sus caderas. "Sabes que Susan no se iría sin despedirse de mi," la reprendió. "Honestamente, a veces me pregunto que estás pensando."

"Lo siento, mamá. No estaba pensando." La ejecutiva resistió el impulso de frotar sus sienes. Era una inútil defensa contra una madre el dolor de cabeza de todos modos.

"Bien, la muerte de Tommy nos tiene afectados a todos." Beatrice limpió sus ojos con su pañuelo. "Tu padre tenía tan altas esperanzas de él. Una trágica pena, eso es lo que es." Un nudoso dedo se levantó en el aire y los ojos de la matriarca crecieron de par en par. "Lo tengo."

"¿Tienes qué?" Ronnie preguntó con indecisión, segura que no le gustaría la respuesta.

"La manera perfecta de decidir sobre el legado de Tommy. Siempre disfrutó su tiempo en la universidad. Puedes establecer una beca en su nombre." Una autosatisfecha sonrisa se formó en la cara de la mujer mayor. "Sí, esa sería la manera perfecta de honrarlo."

"Podemos hablar acerca de eso en algún otro momento, mamá."

"No hay nada para hablar," Beatrice dijo firmemente. Los ojos de Ronnie se estrecharon levemente cuando vio a Michael deslizarse detrás de su madre.

"Hola tía Beatrice, hola Ronnie."

"Michael," la ejecutiva dijo llanamente.

"¿Quieres lo qué todo mundo está bebiendo?" Levantó su vacío vaso.

"Nada para mí," Ronnie dijo. Y estoy dispuesta a apostar que el tuyo ha sido vaciado más de una vez, pensó para si misma cuando el tenue olor del alcohol flotó hacía ella. Beatrice levantó su vaso casi lleno para indicar que estaba muy bien en ese momento también.

"Oh bien." Miró en sus zapatos, entonces se movió en las dos mujeres. "Entonces Ronnie, ¿tienen decidido cuando ustedes van a hacer que su testamento se lea?"

"No me di cuenta que había una gran prisa para hacer eso, Michael," dijo. Las dagas que sus ojos lanzaban fueron desperdiciadas en él, dado que su mirada estaba por todas partes excepto en ella.

"No, ninguna prisa en absoluto," encogió los hombros. "Es solo que nosotros estábamos muy unidos y pensé que debía saber cuando eso será." Levantó la mirada y finalmente se dio cuenta de las mortales miradas que estaba consiguiendo. "Bien um..." intentó despejar su garganta, que repentinamente sintió como si un limón fue exprimido en ésta. "Estoy seguro que me dejarás saber cuándo será."

"Me aseguraré de que todo el mundo afectado sea notificado."

"Correcto, como dije." Limpió su sudorosa mano en el lado de su chaqueta. "Bien, si las señoras me disculpan." Volteó y tomó a la mano de su tía en la suya. "Tía Beatrice, siento tu pérdida." Ronnie rodó sus ojos cuando Michael besó la mano de la mujer mayor. "Cuz, te veré alrededor." Desapareció en la muchedumbre, dejándola otra vez sola con su madre.

"Um, pienso que mejor iré a ver si todo está bien en la cocina." Dio medio paso atrás como preparación a su rápido escape.

"Tonterías. Estoy segura que María puede manejar cualquier cosa que surja," Beatrice dijo descartándolo. "¿Por qué no vas a encontrar a tu hermana?"

"Esa parece una buena idea, mamá. Regreso enseguida." Ronnie giró y se movió a través de la muchedumbre tan rápidamente como podía. Para su desagradable sorpresa, terminó cara a cara con Michael.

"Ah, fantástico encontrarte aquí," dijo, sonriendo en su propio chiste.

"No piensas que la rutina de Eddie Haskell era mucho un sátira, ¿Michael?"

"Oh por favor, ese es justo mi encanto natural."

"Lo que sea." Tanto como disfrutaba una buena lucha verbal, éste no era ni el tiempo ni el lugar para esto. "¿Has visto a Susan?"

"La última vez que la vi. Estaba en la cocina con esa amiga tuya." Las voces levantadas cogió la atención de ambos.

"Mierda, John. Te dije que vendieras cuando estaban en cuarenta y ocho y un octavo. No es mi problema que no lo hicieras." La gente rápidamente se apartó de los dos enojados hombres, formando un círculo.

"Tú eres mi corredor. Se supone que te ocuparías de estas cosas por mí. ¿Tienes alguna idea de cuánto dinero perdí?"

"Sabías que ellos hablaban de la fusión." Ronnie rompió a través del círculo en ese momento. "Si no actúas rápidamente, serás derrotado."

"¿Cómo Sally Ryan?" La ejecutiva respiró profundamente. Los nombres de las antiguas novias nunca eran una buena señal.

"Sabías que no tenía una cita para el baile. No es mi culpa que la invitara a salir antes de que tú lo hicieras."

"Sabías que quería salir con ella. Era todo de lo que hablé ese año."

Ronnie sabía que esto iba a intensificarse rápidamente dentro de una clásica riña Cartwright. Pisó entre los hermanos que peleaban. "¡SUFICIENTE! Se supone que ustedes están aquí de luto por la muerte de Tommy, no peleando sobre alguna chica que perdieron hace quince años." Un intenso latido comenzó detrás de sus ojos, la señal de un relativo dolor de cabeza. "John, no estás en secundaria más. Supera esto." Los hombres intercambiaron terribles miradas y se alejaron en diferentes direcciones. Un murmullo de palabras y entonces todos los demás volvieron a sus anteriores conversaciones. Ronnie pasó sus dedos a través de su cabello enérgicamente.

"¿Estás bien?" Una suave voz por detrás de ella preguntó.

"Yeah." Volteó para ver los familiares ojos verdes mirándola con preocupación. "De verdad, Rose. Estoy bien."

"Solo me aseguraba. Te oí gritar."

"Solo una típica reunión Cartwright," Ronnie masculló. Cogió un flash de naranja y rojo en la esquina de su ojo. "Uh oh." Susan y su madre estaban acercándose rápidamente. "Veo que mamá te encontró," dijo una vez que su hermana estuvo al alcance del oído.

"Te dije que no se había ido todavía," Beatrice dijo. La mirada en los ojos de Susan dejó en claro que ella no deseaba haber sido encontrada. Oh chico, esto va estar bueno, Ronnie pensó para si misma. "Estaba justo diciéndole a tu hermana que quiero revisar las cosas de Tommy. ¿Supongo que todavía tienes las cajas arriba en el ático?"

"¿Qué, de cuándo vivió aquí? Él tomó lo que quería y tiré el resto."

"Pero había trofeos y cintas y premios..."

"Si no se los llevó, estás se perdieron."

"¿Y nunca se te ocurrió que yo podía querer esas cosas?" Beatrice estaba parada directamente delante de su hija mayor. "¿Cómo puedes ser tan desconsiderada?"

"¡Mamá!" Susan exclamó. Rose estaba parada allí silenciosamente, su atención centrada en el tic del músculo en la quijada de Ronnie.

"Mañana iré a revisar su apartamento y veré si guardó algo."

"No te preocupes. Tu hermana me recogerá y buscaré yo misma." Las hermanas intercambiaron miradas. Susan se encogió los hombros, esto era lo primero que oía acerca de eso también.

"Pienso que debes esperar algunos días, mamá. Sus pertenencias no irán a ninguna parte." Ronnie estaba preocupada de lo que pudieran encontrar allí.

"Tonterías. Mañana estará bien."

"No pienso que mañana..."

"¡Verónica Louise!" El tic se convirtió en un sólido apretar. Rose se movió más cerca a su amiga y discretamente puso sus yemas de sus dedos contra la espalda de Ronnie. Los músculos estaban agrupados y apretados, otra indicación de la tensión de Ronnie. Presionó levemente y comenzó a frotar en pequeños círculos.

"Bien, mamá. Susan y yo te llevaremos al apartamento de Tommy mañana." Genial, ahora tengo que ir esta noche y comprobar las cosas. Se reclinó casi imperceptiblemente en el suave tacto de los dedos de Rose.

"Honestamente, no se por qué haces las cosas tan difíciles, Ronnie. En este día de todos los días tienes que ser tan testaruda." Beatrice puso en los ojos secos su pañuelo. "Pido una simple cosa. Solo quiero algo para recordar a mi hijo y lo tienes que hacer difícil."

"Mamá..."

"No Susan, pedí una simple cosa de ella. Solo porque no podía llevarse bien con su hermano no es excusa para trastornarme."

La espalda de Ronnie ahora era un sólido grupo de tensión y le tomó un momento antes de que pudiera relajar su quijada suficiente para hablar. Los suaves movimientos que circundaban su espalda aumentaron en presión. ¿Piensas que estoy a punto de perder, no es así? Echó un vistazo de lado en su compañera. Ver la mirada de comprensión y apoyo en esos verdes ojos fue suficiente para guardar el agudo comentario de pasar a través de sus labios. En su lugar miró a su madre y asintió. "No era mi intención trastornarte. Supongo que todos nosotros estamos todavía en shock." Ronnie sabía que estaba rindiéndose, pero hoy no era el día para estar en el estrado con su madre. "Mejor iré a comprobar unas cosas. Discúlpadme." De espaldas a su madre, dio a Rose una cariñosa sonrisa y salió del cuarto.

Entrando en la cocina, Ronnie estaba contenta de ver que la única persona allí era María. Se acercó al refrigerador y sacó una botella de agua. Tomó un largo trago antes de hablar a su ama de llaves. "¿Tienes aspirinas? Tengo un palpitante dolor de cabeza y realmente no quiero salir allí otra vez."

"Hablando con tú madre otra vez, ¿no es así?" María abrió un cajón y sacó un blister. "Estoy segura que hay algún Tylenol o Motrin aquí adentro."

"Lo siento," Susan dijo cuando entró. "Está muy rara hoy." Las dos hermanas estaban paradas cerca del extremo de la encimera. María encontró algo para hacer en el cuarto de lavado, permitiendo a las dos mujeres su privacidad.

"¿Cuándo fue la última vez que estuviste en su casa?" Ronnie preguntó antes de echar tres píldoras en su boca y tomar varios tragos de agua.

"¿Estado? Nunca he estado allí. ¿Por qué iría a su apartamento?"

"Vamos a tener que ir allí, y tú lo sabes. Quién sabe lo que habrá o que cosas podria tener." Puso la botella nuevamente dentro del refrigerador. "¿Puede Jack mantener un ojo en los niños?"

"Estoy segura que puede." Susan miró en su reloj. "Nosotros estaremos marchándonos en algunos minutos. ¿Quieres reunirte en casa de Tommy alrededor de las seis o siete?"

"Siete sería mejor. Quién sabe cuánto tiempo los demás van a quedarse." Ronnie miró fuera de la puerta de cristal en el arco iris de autos que dejaron en desorden su camino de entrada. "Por lo menos otra hora o dos."

"Y entonces ahí está mamá."

"Oh no." Ronnie meneó su cabeza. "Tú no vas a dejarla aquí conmigo. Cuando te vayas, ella se va." Echó un vistazo en la sala de estar. "Hablando de lo cuál, ¿qué le pasa a ella?"

"No lo sé. Después de que te alejaste continuó sin parar hasta que Rose le preguntó algo acerca de Tommy y de sus trofeos. Vi eso como mi escape y lo tomé." La pelirroja se inclinó y habló en un conspirador tono. "Personalmente, no pienso que está realmente interesada en sus trofeos."

Ronnie sonrió con orgullo. "No lo está. Está intentando impedirme que cometa matricidio."

"¿Quieres traerla con nosotras esta noche?" Susan ofreció.

"No. Esperemos que no estemos allí mucho tiempo." Hizo una pausa por un momento, entonces agregó "pero fue amable de tu parte preguntar." Suspiró y golpeó sus nudillos en la barra. "Supongo que no puedo ocultarme aquí siempre."

"Me llevaré a mamá con nosotros cuando nos marchemos. No tendrás que sufrir mucho más tiempo."

"¿Cómo lo hice para sobrevivir dieciocho años con ella?" Ronnie preguntó, meneando su cabeza en el desconcierto. "No puedo hablar con ella un día sin necesitar de cortar o retorcer su cuello."

"Oh, eso es fácil," la pelirroja sonrió. "Yo estaba allí la mayor parte del tiempo."

"Eso es, tú estabas." Ronnie golpeó ligeramente un elegante dedo en su barbilla. "Te recuerdo." Esquivó un juguetón empujón. "¿No fuiste tú la que chocó el auto de papá con su bici y me culpó?"

"Um... bien eso fue hace mucho tiempo, Ronnie. ¿No fuiste tú la que se olvidó de abrir su ventana una noche y tuvo que furtivamente entrar por la mía?"

"Ah, cierto." Envolvió el brazo alrededor de los hombros de su hermana. "Pero no fuiste tu la que..." Comenzó cuando caminaron de regreso a la sala de estar.



*****



Ronnie introdujo la llave en la cerradura. "¿Qué es ese olor?" Preguntó, arrugando su nariz. Susan se encogió de hombros en su falta de una respuesta y sacó una bufanda de su bolso. La puerta se abrió y la ejecutiva movió el interruptor. "Hijo de perra," respiró. Las ropas estaban esparcidas por todas partes, los cojines del sofá estaban en el piso, la mesa del café y cada otra superficie horizontal estaba cubierta con latas de cerveza y basura. Cerveza rancia y ropas sucias se mezclaron con otro olor inidentificable.

"Oh mi dios," Susan dijo cuando observó la escena. "Esto es asqueroso."

"Triste es más lo que es," Ronnie murmuró, recogiendo un pequeño espejo cuadrado que encontró sobre la barra. La reveladora hoja de rasurar estaba reclinada al lado de este. "Es una buena cosa que viniéramos aquí primero." Mostró a su hermana el espejo empañado con un fino polvo blanco. "No hay manera que podemos hacer que mamá vea este lugar con este aspecto." Susan asintió en el acuerdo. Ronnie lanzó el repugnante espejo sobre la barra y desabrochó su chaqueta. "Supongo que mejor buscamos algunas cajas y bolsos de basura para toda esta mierda." Para su sorpresa, la pelirroja, que era adversa a cualquier clase de trabajo doméstico, no discutió.

"Pondré algo de música," Susan dijo, abriéndose paso para el estéreo. "Vamos ver ¿cómo funciona?" Presionó el botón de power y fue inmediatamente golpeada con unos incesantemente altos decibelios de ruido.

"¡APAGA ESA COSA!" Ronnie gritó cubriéndose sus oídos. Un segundo después había tranquilidad silenciosa otra vez.

"¿Cómo podía soportar escuchar esto fuerte?"

"Maldición si lo sé. Quizá las drogas afectaron su audición. Bien empecemos a trabajar. Quiero llegar a casa a una hora decente." La cocina compartía una media pared con la sala de estar, permitiendo a las dos hermanas platicar mientras recogían la basura. Ronnie levantó la tapadera del bote de basura en la esquina. "Oh Dios." Lo cubrió rápidamente. "Creo que descubrí de donde viene ese olor" se ahogó, dando algunos pasos atrás.

"No puedo oler eso más," Susan gritó desde el lado lejano de la sala de estar. "Todo lo que huelo es cerveza." Movió un cojín para encontrar una pizza medio comida pegada a la alfombra. "Oh Ronnie, no quiero tocar esto."

"Te diré que vamos a hacer limpiaré lo que sea que estás mirando si tú sacas estos platos de esto... um... supongo que lo llamarías agua." Se acercó con las puntas de sus dedos pero solo no podía lograr tocar el viscoso líquido. "Sé que no estaré tocando esto."

"Debimos haber traído guantes." La pelirroja recogió una lata vacía de cerveza y comenzó a tirar dentro de la bolsa. "¿Así qué las cosas están bien entre tú y Rose?" Preguntó casualmente.

"Nos llevamos bien, sí." Ronnie arqueó una ceja. "Susan, te dije..."

"Lo sé, lo sé. Ustedes no son amantes, ustedes son solo amigas." La hermana más joven agitó su mano descartándolo. "Me rendí intentando resolver esto." Puso la caja abajo y se acercó a la barra que separaba la sala de estar y la cocina. "Ella me da la misma historia que tú pero ustedes no actúan como amigas."

"Tenemos muchos trabajo que hacer aquí, Susan."

"Ronnie, mírame." Cuando habló otra vez, su voz era más suave. "No me importa. He observado la manera en que ustedes dos actúan alrededor de una con la otra."

"¿Y qué ves?"

"¿Qué veo?" Susan dio una pequeña sonrisa. "Te veo feliz en cierto sentido que nunca pensé que serías." Se rió en el sonrojo de su hermana. "Vamos, tú hiciste la pregunta. Realmente Ronnie, es obvio para mí que estás enamorada de ella. Por lo que respecta a cómo Rose siente sobre ti..." La cabeza de la mujer de cabello oscuro se levantó rápidamente. "Ella no es Chris."

"No, no lo es" la ejecutiva convino enfáticamente. "Rose nunca me ha pedido nada. Lo que le he dado, es porque he querido hacerlo."

"Veo eso," Susan contestó. "¿Piensas que no he estado observando? Tomas más días libres de lo que hiciste alguna vez y no vas a ninguna parte. No veo ningún auto nuevo, aunque no vi tu Porsche por ahí. ¿Lo vendiste?"

"Sí." La verdad era que, tan pronto como fue reparado, había firmado a Hans para venderlo en cualquier precio que él pudiera. "No quiere autos o cosas costosas. Incluso no tiene licencia de conductor. No está intentando conseguir nada de mí."

Susan levantó sus manos. "No tienes que defenderla, Ronnie. Solo estoy diciendo que no vi algunas de las cosas que me dijeran que está utilizándote y no creo que lo haga. Me gusta."

"¿Te gusta?" La sorpresa se mostró en su cara. Es era una rara confesión de su hermana más joven. "Así qué... estaría bien contigo si nosotras fuéramos... ¿una pareja?"

"No voy a fingir que entiendo por qué quieres estar con una mujer. No tiene ningún sentido para mí." Levantó su mano para impedir a su hermana hablar. "Pero esta es tu vida, y Rose te hace feliz, entonces eso es todo lo que importa. Así que sí, está bien conmigo si ustedes dos son pareja." Miró a Ronnie venir de detrás de la barra y alegremente aceptó el abrazo. "Es tu vida, hermana, si Rose es la que está para ti entonces no dejes que nadie las mantenga separadas" susurró en el oscuro cabello.

Ronnie retrocedió hasta que estuvieron a una distancia de un brazo separadas. "¿Qué hizo que cambiaras de opinión? Te recuerdo llamándola de todo, más un reencarnación de Christine."

"Estaba equivocada," Susan se encogió de hombros. "Hey, eso sucede." Frotó sus manos.

"Estoy haciéndola mi secretaria," Ronnie ofreció voluntariamente. "He estado llevando trabajo a casa para que lo haga y hasta ahora no ha habido error." Sonrió suavemente. "Tiene una buena cabeza para las cifras también... muy organizada." Si, la sonrisa creció más ancha. "¿Tú sabes que no se me da bien ordenar mi mail?"

"¿Quieres decir que desenmarañó ese desorden que llamas tu inbox?" Susan movió su cabeza. "Recuerdo cuando le pediste a Laura que hiciera eso. Pensé que iba a renunciar allí mismo."

"Rose lo hizo incluso sin ser pedido" Ronnie dijo orgullosamente. "Así es como ella es."

"Parece que eres muy afortunada, hermana. Ahora suficiente de esta sensible charla. Tenemos trabajo para hacer aquí. ¿Deseas intentar y conseguir el estéreo a un volumen que no rompa los vidrios?"

"Seguro." Ronnie se movió a través del cuarto, la sonrisa nunca dejó su cara.



*****



"¿Ella dijo eso?"

"Yup... ooof."

"Oops, me gusta eso." Rose movió sus codos del pecho de Ronnie y se colocó, cruzando sus brazos sobre el pecho izquierdo de la mujer de más edad. Apoyó la barbilla encima de ella entrelazando los dedos. "¿Así qué realmente dijo que le gusto?"

"Dijo que le gustas." Ronnie sonrió en la oscuridad, su mano suavemente frotaba la espalda de la mujer más pequeña. "¿Ves? Has ganado sobre las mujeres Cartwright."

"No a todas."

"Amor, incluso yo no he ganado sobre mi madre todavía. Creo que solo tendrás que aceptar que dos de tres no es malo."

"Bien..." Rose subió poco a poco hasta que sus caras estuvieron a la misma altura, cabellos dorados y negros se mezclaron sobre sus hombros. "Hay realmente una única Cartwright que es la que importa para mí." Los ojos de Ronnie se cerraron cuando suaves labios presionaron contra los suyos. "Y ahora esa Cartwright necesita dormir un poco." A pesar de sus palabras, Rose no pudo resistir inclinarse para un beso más largo. "Mmm, a veces me pregunto si soy realmente Cenicienta y tu estás sosteniendo la zapatilla de cristal."

"Si lo hiciera, eso me haría una muy afortunada mujer," Ronnie contestó.

"Nunca entenderé que hizo que alguien como tú corriera el riego sobre alguien como yo." Rose movió la mayoría de su peso sobre la cama y reclamó el hombro de la mujer de más edad como su almohada. "A veces temo que todo esto sea algún sueño maravilloso y voy a despertar y encontrar que te fuiste," sintió los brazos de Ronnie apretar protectoramente alrededor de ella.

"Nunca dejaré que suceda, Rose. No permitiré nunca que vuelvas a la manera en que acostumbrabas vivir."

"Eso no me asusta." Frotó su nariz más intensamente en el hombro de Ronnie.

"¿Entonces qué lo hace?"

"Perderte," reservadamente admitió. "Todo el dinero y posesiones en el mundo no significan nada para mí sin ti."

"Te amo también," Ronnie susurró, levantando su cabeza el tiempo suficiente para poner un beso en la cabeza de Rose. Ellas se acurrucaron juntas, colocando las piernas hasta que encontraron una cómoda posición y la sensación pacífica de estar una con la otra las relajó dentro del sueño.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 9th 2012, 8:51 am

Capítulo 10


Susan tenía agarrado a Timmy y Jack estaba sosteniendo a Ricky mientras los dos chicos se lanzaban insultos el uno al otro. "Tú hiciste trampa."

"¡No hice!"

"¡Si que hiciste!"

"¡No hice!"

"¡Suficiente!" La voz de Ronnie retumbó sobre las ruidosas protestas. "Me da igual quién hizo trampa o de quién era el turno. Si ustedes dos no pueden jugar agradablemente yo voy a apagar eso." La amenaza no había detenido a los dos hermanos de discutir una y otra vez.

"Pero él comenzó esto."

"¡Timothy!" Ambos padres gritaron.

"Ronnie." Rose se apoyó sobre sus muletas. "Tú madre está en el teléfono." Cuando la alta mujer pasaba, le habló en una voz más baja. "Ella parece que ha estado llorando." Eso hizo a la mujer de cabello oscuro vacilar por un segundo antes de tomar el teléfono. Un padre llorando nunca significa algo bueno.

"¿Mamá? Ma... Mamá... Mamá, para de llorar. No puedo entenderte." Silenciosamente indicó para que Rose llamara a Susan. "Ok, dímelo otra vez, lentamente." La pelirroja entró en la cocina justo cuando Ronnie intentaba unir las piezas que su histérica madre le estaba diciendo. "¿Están seguros? mamá ok, está bien, tranquila... ¿qué dice él?" Se volteó de espaldas a la otra mujer y se apoyó contra la plataforma. "Mamá, escúchame cuidadosamente, dijo seguro que ese es Tommy?" En la mención del nombre de su hermano, la mano de Susan fue a su boca.

"¿Pasa algo?"

"¿Quién te llamó?" Ronnie preguntó cuando alejaba a su hermana. Tenía bastante para intentar entender lo que Beatrice estaba diciéndole. "No, Susan está aquí. Pasaremos y te recogeremos, sí mamá, estaremos allí en quince minutos, no. No llames a nadie más. Si necesitan ser llamados, lo haré más tarde. No, no llames un taxi. Estaremos justo a allí. Sí, lo prometo... adiós." Presionó el botón de apagado y dejó el teléfono abajo en la barra.

"¿Ronnie?" Susan dio un paso adelante. "¿Le pasó algo a Tommy?" No hubo respuesta. "¿Ronnie?"

"Tommy..." De espaldas a ellas, se agarró del borde de la barra. "Él estaba yendo hacía el este en el carril del oeste de la autopista."

"Oh mi dios," Rose susurró. Ronnie se empujó a si misma para situarse y hacerles frente.

"Rose, necesito que vigiles a los niños hasta que volvamos. Estoy segura que solo comerán pizzas y jugarán vídeojuegos."

"Por supuesto," la joven mujer contestó. "Cualquier cosa. Sabes eso."

"Traeré a Jack y nuestras chaquetas," Susan con voz temblorosa. Salió del cuarto para ir por su marido. Rose cojeó hacía su alta compañera. Por varios segundos, ninguna habló. Finalmente Ronnie rompió el silencio.

"No sé que tan tarde estaremos. Intenta meterlos a la cama a las diez. Hay suficientes habitaciones para que escojan."

"Me ocuparé de eso," Rose prometió. Levantó su mano y acunó la mejilla de la mujer más mayor. "Te amo."

Los ojos de Ronnie brillaron y sonrió. "¿Cómo sabes justo qué decir?" Tiró de su amor acercándola y la besó en la cabeza. "Te amo también, Rose. No mates a los niños ni juegues ningún juego que implique que te amarren, ¿Ok?"

"Pienso que puedo manejarlos. Tienes cosas más importantes de que preocuparte." Sintió a Ronnie dar un paso atrás y se dio cuenta que Jack y Susan habían entrado al cuarto.

"Te llamaré tan pronto como sepa algo."

"No pueden tener nada de cafeína o azúcar después de las siete. John tiene que estar en cama a las ocho y los otros niños pueden permanecer levantados hasta las diez." Susan dijo mientras buscaba en su bolso. "No puedo encontrar las llaves. Jack, ¿dónde están las llaves?" Su labio inferior temblaba y sus manos comenzaron a temblar.

"Conduciré," Ronnie dijo firmemente, arrebatando las llaves de su hermana. El cambio en su tono motivo que Rose la mirara. Donde suaves curvas acentuaban la fuerte mandíbula, tensos músculos se apretaban justo debajo de la superficie. La espalda de Ronnie estaba recta, su postura imponente. No era la suave, sensible mujer que era con Rose en privado. En su lugar estaba la ejecutiva, la líder de una multimillonaria compañía y la cabeza de una poderosa familia. Aunque entendía la necesidad para las dos identidades, Rose de todas formas desesperadamente deseaba que Ronnie no tuviera que ser la guardiana todo el tiempo. Odiaba la manera en que la presión y la tensión agotaban la energía de su amada. Mirándolos irse, Rose pudo únicamente rezar para que todo estuviera bien.



*****



Las campanadas del reloj despertaron a la mujer que dormitaba. Rose alcanzó sus muletas y se puso de pie. Un rápido frotamiento de sus ojos le ayudó a ver que era las tres. No había habido llamada telefónica aún, ninguna palabra. Fue a la cocina y comenzó a preparar una jarra de café. Sin duda cuando Ronnie volviera desearía un poco. Pronto Rose estaba sonriendo en el pacífico sonido de la cafetera. Ricky y Timmy habían decidido continuar su pelea, forzando a Rose en un momento dado a enviarlos por separado a las esquinas para tranquilizarlos. Esa acción le ganó una colorida serie de palabras de Ricky. Únicamente la amenaza de repetírselas a su tía Ronnie consiguió calmarlo. A la hora de irse a la cama tomó la salida fácil y dejó a cada chico escoger su propia habitación para dormir. Sus brazos aún le dolían de subir las escaleras dos veces antes de que los sobrinos de Ronnie se quedaran finalmente dormidos.

Rose pasó el tiempo bebiendo café en la mesa de la cocina y releyendo el diario. Tabitha saltaba dentro de vez en cuando, exigiendo atención, entonces salía. El total de tres días de noticias impresas y la mitad de la jarra de café resbalaron para antes de que el jeep de Ronnie tirara por el camino de entrada. Se levantó sobre sus muletas y fue a la puerta, abriéndola con tiempo para ver a Jack ayudando a su esposa y suegra a salir del vehículo. "Oh Señor," susurró, sabiendo que lo peor había sucedido. Ronnie asumió el control por su cuñado y ayudó a Beatrice a entrar.

"¿En qué habitaciones metiste a los niños?" Preguntó cuando pasaba.

"Las habitaciones a ambos lados de la tuya y la que está al final del pasillo," Rose dijo, ahogando al fondo un nudo en su propia garganta. Hasta que vio las desoladas miradas en sus caras, se había estado aferrando a la esperanza de que había sobrevivido Tommy de alguna manera al accidente. Ronnie asintió y miró a Jack.

"La habitación de la izquierda cerca al final del pasillo está vacía. Ponla allí. Pondré a mamá en mi habitación." Tomó el bolso de la matriarca y lo dejó en la barra. "¿Mamá? Vamos, pienso que necesitas acostarte por un rato."

"Pero tengo que llamar..."

"Me ocuparé de que todo el mundo sepa. Necesitas acostarte." Vio a Jack conducir a su esposa fuera del cuarto. "Vamos, iremos arriba ahora."

"Horrible... Esto es solo tan horrible..." Beatrice gritó.

"Lo sé, mamá. Vamos ya." Ronnie condujo a la afligida mujer.

Quince minutos más tarde volvió a la cocina. "Rose, ¿crees que puedas hacer una jarra de café?"

"Ya la hice. Tu taza está en la mesa." Ronnie miró en la familiar taza, entonces en su compañera. "Imaginé que necesitarías un poco de café," Rose dijo con un encogimiento de hombros. "He tomado un poco yo misma." Ambas miraron la jarra casi vacía.

"Ese es buen pensamiento." Frotó sus ojos. "¿Qué hora es?"

"Casi las seis treinta."

"Supongo que debo esperar una hora o así antes de empezar a llamar a todo el mundo." Ronnie envolvió las manos alrededor de su taza y miró fijamente el oscuro líquido. Insegura qué decir, Rose permanecía silenciosa, dando a su compañera el tiempo que necesitaba. Los azules ojos brillaron con la amenaza de derramar las lágrimas pero permanecían enfocados en el café. Después de un prolongado silencio, Ronnie comenzó a hablar. "Los testigos dijeron que giró fuera de la rampa en vez de sobre la rampa." Su labio inferior tembló y parpadeó rápidamente. "Iba a exceso velocidad y chocó contra un camión de basura justo antes de entrar a la autopista."

"Ronnie, lo siento tanto." Puso su mano en el fuerte antebrazo.

"Ellos um..." El parpadeo aumentó cuando luchaba por mantener las lágrimas dentro. "Ellos tienen que hacer una autopsia." Su voz se enredaba. "Piensan que tomó... drogas..." Un sollozo se escapó de sus labios y Ronnie se encontró siendo tirada en los brazos de Rose.

"Está bien, te tengo," la joven mujer arrullaba. Las sillas rasparon a través del piso de la cocina cuando se acercaron, ninguna quería romper el contacto. La guardiana necesitaba consuelo y Rose era la única que podía proporcionarle este.

"No e-es justo. Era demasiado joven," Ronnie se atragantaba. "Las drogas..."

"Lo sé." Besó la morena frente. "Lo sé." Comenzó a mecerla mientras las calientes lágrimas empapaban su camisa. Los sollozos atormentaron al alto marco pero Rose seguía, murmurando consoladoras palabras y frotando suavemente la espalda de Ronnie. "Te tengo... eso es, suéltalo."

"Fueron esas malditas drogas," gritó.

"Lo sé." Rose continuó meciendo y sosteniendo a su amada hasta que finalmente las lágrimas amainaron y los sollozos se redujeron a sorbidos. Sintió el tirón de Ronnie hacía atrás y soltó el abrazo. "¿Mejor?" Recibió un tembloroso cabeceo. "Ven aquí." Tomó una servilleta de lino de la mesa y limpió la húmeda cara. "Desahógate... eso es mejor."

"Gracias, solo necesitaba... bien, esto." Ronnie con fatiga se hundió nuevamente en su silla y movió su cabeza. "Esto es solo tan difícil de creer." No había nada que Rose pudiera decir así que arrimó su silla hasta que sus rodillas estaban tocándose. Ronnie puso su mano sobre la más pequeña y la apretó. "Los próximos días van a ser duros."

"No tienes que atravesar esto sola." Rose levantó su mano libre y ahuecó la mejilla de su amor. "Estaré justo aquí contigo, lo prometo." Miró el reloj. "Es aún demasiado temprano para llamar a todo el mundo y realmente necesitas un poco de descanso. Has estado levantada toda la noche."

"¿Qué sobre ti?" Por primera vez Ronnie notó los oscuros círculos debajo de los hermosos ojos verdes. "¿Dormiste algo?"

"Me quedé dormida alrededor de las dos pero estaba levantada para las tres."

"Ambas necesitamos dormir un poco." Se levantó, entonces frunció el ceño. "Tengo que dormir en el sofá. Si alguien despierta..." No hubo necesidad de acabar la oración.

"¿Por qué no tomo el sofá? Necesitas la cama cómoda más que yo."

"Estoy demasiado cansada para discutir contigo Rose."

"Entonces no lo hagas," la joven mujer dijo firmemente. Ronnie la miró y se preguntó si alguien más podría hablarle de esa manera y salir impune por eso. Sospechó que nadie, excepto tal vez María. Sus ojos se entristecieron en el pensamiento de dar la noticia al ama de llaves quién había conocido a Tommy desde que era un bebé.

"Hay tanto hacer. Tengo que llamar a los primos..."

"Puedes hacer todo eso después de que hayas tenido un par de horas de descanso." Rose se forzó para levantarse sobre sus muletas. "Vamos ya, me acostaré contigo hasta que te quedes dormida." Ronnie asintió con fatiga. Necesitaba descansar y no había duda que con su rubia amiga a su lado podría hacer justo eso.

Después de ir al baño y de cambiarse sus pantalones, Ronnie se arrastró en la cama. "¿Estás segura qué no te quedaras dormida?" Murmuró grogui mientras arreglaban sus almohadas.

"No, he tomado tanto café que no pienso que podré dormir." Rose extendió su brazo. "Ven aquí, déjame sostenerte." Pronto Ronnie se acomodó contra su pecho. "Eso es," comenzó a acariciar el largo oscuro cabello. "Tú descansa y deja que me preocupe de ti para variar."



*****



Rose estaba tarareando suavemente y dulcemente acariciaba la espalda de su durmiente compañera cuando oyó el auto llegar por el camino de entrada. Cerró sus ojos lentamente con la certeza que era ya lunes y en menos de un minuto María estaría cruzando la puerta, totalmente inconsciente de los acontecimientos de la noche previa. Echó un vistazo en Ronnie y sabía que no podría despertarla para esto. "Me ocuparé de eso," susurró antes de deslizarse y poner un tierno beso en el hombro de la durmiente mujer.

Entró a la cocina justo cuando María estaba cerrando la puerta corrediza. "Oooh, ese viento," el ama de llaves dijo cuando se quitaba su chaqueta. Dio vuelta y se dio cuenta que no estaba sola. "Oh, buenos días, Rose. ¿Es el auto de Susan el que está en el camino de entrada?" En ese mismo momento notó la cafetera medio vacía y los periódicos derramados sobre la mesa.

"Sí."

"Rose, ¿qué pasa? ¿Dónde está Ronnie?"

"Está durmiendo. María, por favor venga siéntese." Rose apoyó las muletas contra la barra y sacó una silla.

"¿Por qué Susan está aquí? ¿Están los niños bien? ¿Algo le sucedió a Jack? Está..."

"No, ellos están bien. Por favor siéntese." Rose soltó una respiración y esperó a que el ama de llaves se sentara antes de sentarse ella misma.

"Estás asustándome. ¿Qué pasa?" La voz de María estaba llena de preocupación. Rose sentía la garganta apretarse incluso antes de que hablara.

"Desearía que hubiera una manera fácil de decirle esto." Dándose cuenta que sus palabras estaban únicamente inquietando más a la mujer mayor, respiró profundamente y continuó. "Tommy se mató en un accidente de auto anoche."

Como un espejo rompiéndose, la cara de María perdió toda la compostura y rompió en llanto. Como hizo con Ronnie, Rose tomó a la afligida mujer en sus brazos y la confortó. El ama de llaves permitió el contacto por algunos minutos antes de levantarse y limpiar sus ojos. "Bien entonces, creo que hay cosas que debo hacer." Se acercó a la cafetera. "Estoy segura que una jarra recién hecha estaría en orden."

"María, usted no tiene que hacer eso."

La mujer mayor volteó y la miró. "Rose, no soy una Cartwright. Ronnie dice que soy el ama de llaves pero eso no me hace familia. Recuerdo cuando su padre falleció. Trabajé para ese hombre por veinticinco años y en el día de su funeral estaba aquí asegurándome de que hubiera bastante comida para la gente que iba a llegar después del servicio de entierro."

"Eso es terrible," Rose jadeó. "¿Ronnie no le dio el día libre?"

"Ronnie no estaba a cargo entonces, estaba su madre." María vació el café en el fregadero y giró en el grifo. "Dijo que me necesitaba aquí para ocuparme de todo por ella. ¿Qué era lo que se suponía que hiciera?"

"Estoy segura que Ronnie no esperará que usted trabaje." Cojeó dando otro paso y habló en una voz más baja. "Beatrice está aquí también."

"Bien entonces, estará esperando té caliente cuando baje." María abrió el armario y sacó la tetera. "¿A qué horas vas a despertar Ronnie?"

"Pienso que le daré otra media hora o así. Estuvo levantada toda la noche."

"Hmm, Beatrice normalmente despierta a las ocho. Probablemente debes despertar a Ronnie una vez que el café este listo." Rose asintió en el acuerdo. No sería una buena cosa despertar a su compañera y entonces hacerle frente a su madre inmediatamente.



*****



Rose siguió a María dentro de la habitación y dejó la taza humeante de café en la mesita de noche. "Comenzaré el desayuno para los niños. Estoy segura que estarán levantados pronto."

"Gracias. Estaremos afuera en algunos minutos," dijo, sus ojos nunca dejaron a la durmiente mujer. Una vez que oyó el clic de la puerta cerrándose, Rose recargó las muletas contra la pared y se colocó al lado de su compañera. Se apoyó sobre un codo y bajó la mirada, silenciosamente deseando no tener que despertar a Ronnie. Incluso dormida la cara de la ejecutiva mostraba los signos del dolor. Los aún cerrados ojos mostraban la hinchazón por el llanto y no había paz en las cinceladas facciones. "¿Ronnie? Hora de despertar, cariño."

"¿Hmm?" Los ojos que no obtuvieron bastante sueño se abrieron con momentánea confusión. "¿Qué hora es?"

"Cuarto para las ocho," la joven mujer contestó. Ronnie gimió y se incorporó.

"Supongo que mejor me levanto entonces. Tengo un día ocupado delante de mí." Sus ojos se ensancharon en la vista del café que le era dado. "Oh, gracias." Tomó un trago y sonrió agradecidamente. "Necesitaba esto." Tomó otro trago, después miró a Rose juguetonamente. "¿Tú hiciste esto?"

"María lo hizo."

"Oh Dios, María." Ronnie puso su mano a su boca. "Tengo que..."

"Me ocupé de eso por ti," Rose dijo en un tono bajo, sus ojos traicionaban justo lo difícil qué había sido para ella ser la portadora de las malas noticias.

"Ven aquí." La alta mujer apoyó la espalda contra la cabecera y extendió su brazo derecho.

"Pero tienes cosas que hacer," dijo, aunque no había nada más en el mundo que deseara hacer en ese momento que acurrucarse en los brazos de Ronnie.

"Puedo prescindir de un minuto." Tristes ojos azules miraban a Rose. "Realmente necesito sostenerte." Cuidadosa de no derramar el café, se abrazaron, la cabeza rubia apoyada contra el pecho de la ejecutiva. "Gracias."

"Si hay algo que pueda hacer..."

"Tú lo estás haciendo ahora," Ronnie dijo, presionando sus labios contra la cabeza de Rose. "Solo necesito algunos minutos de tranquilidad contigo antes de que salga allí y haga frente a cualquier persona." Tomó otro trago de café y comenzó ociosamente a acariciar los cabellos de miel. "Va a ver centenares de personas que estarán entrando y saliendo por los próximos días. Tabitha estará pasando mucho tiempo en el cuarto de lavado." Frotó su mejilla contra el suave cabello entonces tomó otro trago. "¿Si Jack y Susan se quedan, podrías ayudar a mantener a los niños ocupados? Les gusta jugar videojuegos contigo."

"Por supuesto, Ronnie. Cualquier cosa que tú necesites." Tanto como ella no deseaba hacerlo, Rose se separó del abrazo. "Mejor vuelvo allí y veo si María necesita alguna ayuda. Además, estoy segura que quieres vestirte antes de que todo el mundo despierte."

"¿María? ¿Ella no se fue a su casa?"

"No, está haciendo el desayuno."

"Dile que puede irse a su casa. No tiene que trabajar hoy." Ronnie estaba sorprendida de recibir un rápido abrazo. "¿Por qué fue eso?"

"Sabía que no la harías trabajar."

"Por supuesto que no. ¿Cómo podría esperar que trabaje después de esto?"

"Tú madre lo hizo cuando tu padre murió." Miró la quijada de Ronnie tensarse.

"No soy como mi madre," dijo tajantemente. Arrojó las sabanas detrás y se levantó. "¿Rose, te importaría decirle a María?"

"No, no me importaría en absoluto," la joven mujer dijo momentos antes de que Ronnie cerrara la puerta del baño. Tomó la taza vacía. "Tendré café recién hecho esperando por ti cuando salgas." Era más fácil decir que hacer cuando Rose intentaba resolver como maniobrar con sus muletas. La solución fue sostener el asa con sus dientes, lo cual le ganó una mirada de desaprobación de María cuando entró a la cocina.

"Eres tan testaruda como ella lo es, ¿no es así?" El ama de llaves la reprendió cuando tomó la taza. "Sabes que habría ido a recogerla. No necesitabas traerla aquí."

"María, Ronnie dijo que usted no tiene que quedarse hoy. Estoy segura que podemos manejar todo."

"¿Fue esa su idea o la tuya?"

"Suya."

"Ya veo." El ama de llaves asintió. "Puedo esperar eso de alguien tan generosa como Ronnie. Sin embargo, pienso que debo quedarme."

"¿Por qué? Usted está justamente tan perturbada como todo el mundo, ¿por qué debe quedarse y trabajar?"

"¿María? ¿María está usted allí?" Beatrice gritó desde las escaleras.

"Por eso," la mujer mayor dijo. Salió a la sala de estar y levantó la mirada en la matriarca. "Hay té esperando por usted, señora Cartwright."

"Oh que bueno, que está aquí." Beatrice bajó las escaleras, su cara mostraba las señales de una madre abatida. "Es terrible, ¿no es así? Solo simplemente terrible."

"Trágico," el ama de llaves estuvo de acuerdo.

"¿Dónde está mi hija?" Finalmente vio a Rose apoyada sobre sus muletas. "Hola, querida. ¿No eres tú la pequeña amiga de Ronnie? ¿La que estaba en la silla de ruedas?"

"Sí, Madame. Mi nombre es Rose."

"Rose, ¿dónde está Ronnie?"

"Ella está vistiéndose. Saldrá en un minuto."

"¿Ha comenzado a llamar a alguien ya?"

"Lo haré en un minuto," Ronnie dijo cuando salió de la habitación de Rose. Parecía serena pero Rose sabía que era una actuación. Los hinchados ojos dijeron que nuevas lágrimas de dolor esperaban para desbordarse. "Buenos días, mamá."

"No hay nada bueno acerca de este día, Verónica. Tú mejor empieza. Llama a tu tía Elaine primero." La matriarca caminó a zancadas en la cocina, despidiendo con eficacia a su hija.

"Supongo que es mejor empezar a hacer algunas llamadas telefónicas." Miró en la dirección de la cocina y meneó su cabeza. "Voy a utilizar el teléfono en la oficina. Discúlpenme."

Rose esperó hasta que la puerta al cuarto se cerró antes de hablar a María en silencioso tono. "¿Por qué es tan cruel con Ronnie?"

"No está tratando de ser cruel," el ama de llaves explicó. "Beatrice tiene una cierta manera de manejar las cosas. Ésa es su manera."

"Sé que está dolida pero Ronnie también. ¿No puede ver eso?"

"Algunas personas no puede ver más allá de su propio dolor, Rose." María miró a la cocina. "Tengo que entrar allí."

Rose se quedó parada allí por un momento, su primer instinto fue hacerle compañía a Ronnie pero entonces se dio cuenta que había una mejor manera de ayudar a su amiga. Acorazándose ella misma, siguió a María a la cocina.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 10th 2012, 8:27 am

Beatrice estaba sentada en la mesa con una taza de té en una mano y un pañuelo en la otra. "Señora Cartwright, ¿le importaría si me siento aquí?" Rose preguntó dulcemente. "Todavía no puedo estar de pie por mucho tiempo."

"Bien sí, siéntese. María, un poco más de té."

"Gracias," la joven mujer dijo cuando tomó asiento. El ama de llaves se acercó con la tetera y una taza de café para Rose. Intercambiaron miradas pero no dijeron nada. Beatrice miraba su reloj.

"Pensaba que Ricky estaría levantado ya. Él siempre es un madrugador."

"Estuvo levantado hasta tarde. Tuve problemas para conseguir que se durmiera."

"Eso es, usted los vigiló, ¿no es así?" Rose asintió. La matriarca sorbió su té. "Ese Ricky. Es como Tommy, usted sabe."

"Me temo que no me familiaricé con su hijo. ¿Por qué usted no me cuenta sobre él?"

Ronnie entró en la cocina una hora más tarde buscando su café. Su garganta comenzaba a estar seca después de hacer tantas llamadas. Una ceja se arqueó en la vista de su madre, Rose, y Susan sentadas y hablando en la mesa. Dado que la espalda de Beatrice daba hacia ella, Ronnie esperaba poder entrar furtivamente, conseguir el café, y salir. El sonido de la voz de su hermana, sin embargo, truncó esa esperanza. "Ronnie."

"Buenos días Susan." Se dio vuelta e hizo frente a la mesa. "Mamá, Frank y los niños estarán aquí en un rato. La mayoría estará aquí esta tarde."

"¿Hiciste los preparativos? Quiero qué te asegures de que tenga lo mejor, lo mejor de todo."

"Me ocuparé de eso" Ronnie dijo. "Tengo algunas más llamadas por hacer. Laura puede encargarse de los socios y ponerlo en la prensa." María le dio la taza. "Regresaré más tarde."

"¿Llamaste a tu tía Elaine?"

"Su servicio contestó. Regresará la llamada."

"Pero estás en el teléfono." La voz de la matriarca se levantó incisiva. "No podrá llamar Verónica, no quisiera que se enterara de esto en las noticias."

"Tengo la llamada esperando, mamá. No conseguirá la señal ocupada."

"No puede enterarse de esto en las noticias. Tommy era su sobrino preferido."

"Le dejé un mensaje con su servicio." ¿Qué es lo que quieres que yo haga? No puedo hacer que me llame. Tragó su café, haciendo una mueca de dolor en el quemante calor que bajaba por su garganta.

"Señora Cartwright. ¿Le gustaría un poco más de té?" Rose preguntó.

"No en este momento, querida. Debo ir a pasar algo de tiempo con mis nietos." Miró a su hija más joven. "Susan, supongo que si tú y Jack tienen otro niño lo llamarás Thomas."

"Mamá, hemos decidido que tres..."

"Tonterías. Eres ciertamente bastante joven y no es como qué tu figura podría arruinarse por otro niño. Tu hermana continúa sin mostrar ningún interés en tener niños." La matriarca se levantó. "Voy a ir con los niños y después puedes llevarme a casa, Ronnie. Te dejaré saber cuando esté lista."

Los nudillos de la alta mujer dieron vuelta al blanco cuando agarró la asa de su taza y echaba fuego por los ojos en la retirada de su madre. Susan se paró al lado de su hermana. "No sabe lo que está diciendo. Está solo dolida por lo de Tommy."

"Sabe exactamente lo que está diciendo, hermana. El problema es que nosotras continuamos aguantando esto." Volteó a Rose. "La gente va a comenzar a llegar pronto. Es posible que quieras entrar en tu habitación antes de que suceda."

"No." Recogió sus muletas. "Puedo ayudar. Vigilaré a los niños para que los adultos puedan estar juntos. No me importa."

"¿Estás segura?" Ronnie la miró y fue difícil forzarse para no buscar un abrazo. ¿Sabes cómo de loco va a estar y tú aún quieres ayudar? Estaba segura que no sería tan generosa si la situación fuera inversa. Entonces otra vez, cuando viene de ti, no hay nada que yo no haría. "Gracias," dijo suavemente.

"Por supuesto. Eso es lo menos que puedo hacer." Rose sonrió y Ronnie se encontró irremediablemente perdida en ésta.

"Ahem." La tos cortés de Susan rompió el momento.

"Es mejor que regrese a las llamadas telefónicas."

"Ronnie, me aseguraré de que mamá llegue a casa. Tú preocúpate de entrar en contacto con todo el mundo," la pelirroja dijo.



*****



Estaba casi anocheciendo cuando Susan y su familia se fueron a casa de Beatrice. Ronnie decidió permanecer oculta en la oficina tanto como fuera posible mientras sin que lo supiera Rose estaba haciendo lo posible para mantener a la matriarca alejada de ella. Cuando la minivan se retiró de su camino de entrada, la mujer de cabello oscuro exhaló un suspiro de alivio y entró a la sala de estar. Maldición. En su escondite, no había notado que el grupo de parientes que llegaron estaban sobrepasando a aquellos que se habían ido y ahora cerca de treinta Cartwrights estaban flotando alrededor. Vio a Rose inmediatamente y fue directamente a ella. "Hola."

"Hola. Tu madre se fue."

"Vi eso." Echó un vistazo, su alta figura le permitía ver pasar la masa de gente. "¿Piensas que podrían ser un poco más ruidosos?"

"¿Quién es el de chaqueta azul con la corbata deshecha?"

"Michael. Posee una representación de Toyota. Uno de los primos," Ronnie dijo cuando miró al hombre joven, frunciendo el ceño en su actuación de duelo.

"Oh."

"¿Por qué preguntas?"

"Estaba diciéndome que él y Tommy estaban muy unidos."

"Yeah y estaba 'unido' a papá después de que murió. Entonces no consiguió nada y ahora no."

"Quieres decir que está únicamente actuando así porque..." Rose se detuvo, pensando de cómo Delores actuaba cuando su padre murió. "Eso es horrible."

"Estoy sorprendida que esté aquí y no saqueando el condominio de Tommy en éste momento. Debe haber estado tan cercano a él que olvidó la dirección por todo su dolor." Oculta de la vista de otros, una pequeña mano recorrió la espalda de Ronnie y comenzó a frotar en suaves círculos.

"Estarán marchándose pronto, ¿no es así?"

"Bien, no hay razón para que ellos se queden. Todos dieron sus condolencias a mamá y averiguaron cuando y donde el entierro esta programado. Solo cayeron aquí porque no tienen un lugar mejor para estar." Un fuerte estruendo del cuarto de juegos atrajo su atención. "Vuelvo enseguida."

El estruendo resultó ser una barra completa con sus ocupantes. "Hey, Cuzz," el borracho hombre arrastró las palabras. Dos de la media docena de hombres que estaban parados alrededor se movieron para ayudarlo a levantarse. Un alcoholímetro no era necesario para saber que todos estaban absolutamente borrachos.

"Frank, ¿qué estás haciendo?"

"Los muchachos y yo estamos solo levantando un poco a Tommy." Se tambaleó de nuevo directo sobre el taburete. Ella caminó más allá de él y fue detrás del bar.

"Una botella de escocés y la mitad de una botella de vodka. Ustedes individuos han estado brindando por él suficientemente, creo." Tapó el vodka y apagó la luz detrás de la barra. "Creo que es hora para que sus esposas los lleven a sus casas." Caminó alrededor apagando las luces y colgó los tacos. Uno por uno los hombres refunfuñaron y salieron del cuarto, no todos sin ayuda. Le llevó un poco más de tiempo separar al grupo de mujeres reunidas hablando de cada tema imaginable. Únicamente cuando el último pariente se fue hizo a María aparecer con la aspiradora. "No te preocupes esta noche," Ronnie dijo.

"Mira ese cuarto," el ama de llaves dijo incrédulamente.

"Todavía estará aquí por la mañana, María. Este ha sido un largo día y estoy agotada. Por favor, solo deja esto hasta mañana, ¿Ok?"

"Si lo deseas. Estaré aquí a primera hora como de costumbre. ¿Debo traer algo especial del supermercado?"

"No, nada"

"Un rollo de pasta para galletas chocolate chip," Rose intervino. "Um, tú sabes a los niños le encantan las galletas. Quizá los mantendrá ocupados." Cogió la ligera sonrisa en los labios de Ronnie y sabía que su idea fue bien recibida. "Mejor que sean dos," enmendó, sus ojos nunca dejaron a los de su amiga.

Una hora más tarde, dos cuerpos estaban acurrucados alrededor uno del otro, ambos luchando con los bostezos. "Eres una mujer increíblemente atenta," Ronnie murmuró en el oído de la joven mujer.

"¿Mm?"

"Las galletas. Y se que toleraste a mi madre para mantenerla apartada de mí." Apretó el hombro bajo de su mano. "No sabes cuánto agradezco eso."

"Tú tenías bastante sobre que preocuparte." Se retorció metiéndose en el cálido cuerpo detrás de ella. La ventaja más grande de tener su molde acortado era que podía acomodarse tan cerca como deseara con Ronnie. "No es tan mala."

"Eso es porque no es tu madre."

"Cierto."

"Esa es una buena cosa también." La mano que había estado apretando el hombro de Rose, se movió hacía su cintura.

"¿Por qué es eso?"

"Porque," Ronnie contestó mientras tiraba de la más pequeña mujer sobre su espalda y ponía las manos en ambos lados de la cabeza de cabellos dorados. Relajó sus hombros, trayendo sus labios tan cerca que sus respiraciones se mezclaron. "Eso te haría mi hermana y garantizo que hay veces en que mis pensamientos en ti, están lejos de ser fraternales." Incluso en la tenue luz de la luna Rose pudo ver la maliciosa sonrisa antes de que fuera substituida con una cara más seria. "No sabes cuánto me has ayudado hoy. Me hiciste sentir... bien... muy especial."

"Con todo lo que significas para mí, ¿cómo podría hacer algo menos?" Subió su mano y acarició la cincelada cara sobre ella. "Y tu eres especial. Sé que va a ser difícil tratar con tu familia por los próximos días pero estaré allí ayudándote a atravesar esto. Ahora vamos, estás cansada, estoy cansada, y mañana será otro largo día. Ya hemos hablado suficiente por esta noche." Rose puso su mano en el hombro de Ronnie y tiró de el, forzando a la más alta mujer a acostarse contra ella. "Eso es mejor."

"¿Rose?"

"¿Mm?"

"¿Puedo quedarme así... en tus brazos?" La mujer que normalmente se hacía cargo sonaba casi como una niña asustada con su petición. Tan duro como esto era para Rose en oír a Ronnie en tal dolor, esto llenó su corazón de saber de que era la mujer de más edad que volteaba por consuelo. "Siempre," susurró, apretando su agarre.

"No puedo creer que se haya ido." Hubo un largo silencio. "Sé que las cosas habían sido difíciles entre nosotros últimamente pero eso no es lo que veo cuando pienso en él."

"¿Qué ves, Ronnie?" Susurró, su mano se movía acariciando el largo cabello. "Cuéntame sobre el Tommy con el que tú creciste, el que tú amabas."

"Era de pequeño el muchacho más lindo." Rose sintió el cuerpo contra el suyo relajarse cuando los felices recuerdos emergieron. "Estabamos unidos cuando era pequeño. Lo que sea que yo estuviera haciendo, quería hacerlo. Era mi sombra." Una lágrima cayó y Ronnie tragó difícilmente.

"Hey, ¿harías algo para mí?"

Un asentimiento. "Cualquier cosa."

"Piensa atrás a un feliz momento, solos tu y Tommy. Cierra los ojos y representalos en tu cabeza." Esperó algunos segundos. "¿Lo estás viendo? Ahora, cuéntame sobre eso. ¿Es verano o invierno?"

"Verano."

"¿Adentro o afuera?"

"Afuera. Estamos acampando con la familia."

"¿Qué es lo que ustedes dos están haciendo?"

"Pescando." Rose sintió la sonrisa de Ronnie contra su pecho. "Era un día perfecto. Estábamos en el muelle, solo nosotros dos." Su frente se surcó. "No sé donde estaban todos los demás."

"No te preocupes de ellos," la joven mujer dijo, continuando su suave caricia a la oscura cabellera. "Estabas pescando con Tommy. ¿Capturaste un pez?"

"No, pero él lo hizo." Se relajó contra Rose otra vez. "Bonito muy grande. Luchaba como el diablo también."

"Cierra tus ojos. Ahora piensa sobre ese día y cuánta diversión tú y Tommy tuvieron juntos. Eso es..." Rose cerró los ojos y dejó que la profunda y regular respiración cerca de su oído la calmara en el mismo pacífico sueño.



*****



Rose fue una constante fuente de apoyo para Ronnie. El informe de la autopsia había vuelto con desagradables noticias. Una variedad de drogas ilegales fueron encontradas en el sistema de Tommy. Los Cartwrights habían esperado mantener la información privada, pero ellos eran un nombre en Albany y mientras las noticias de la mañana divulgaron que uno de los Cartwrights había muerto en un accidente anormal, las noticias de la tarde no estuvieron tan amables. Una estación, encontró la excusa perfecta para reutilizar viejas imágenes, enganchó la noticia de la autopsia de Tommy con un informe sobre drogas en Corporate América. Esto produjo, mucho para la consternación de la familia, manada de reporteros de noticias alrededor de la casa de Ronnie, negándose a aceptar la corta declaración que la familia estaba de luto y no tenía ningún comentario sobre los resultados de la autopsia. Antes de que el día hubiera terminado, ellos recibieron noticias que el conductor del camión de basura había demandado un juicio contra el estado de Tommy. Beatrice declaró que la autopsia era nada menos que una 'exagerada fabricación' y el conductor del camión 'un codicioso oportunista' que intentaba aprovecharse de un desafortunado accidente. Rose escuchaba las observaciones y asentía frecuentemente, haciendo su parte para hacerle las cosas más fáciles a Ronnie.

Para el día del funeral, sin embargo, la paciencia de la ejecutiva y la tolerancia estaban ambas en bajo suministro. Los últimos días habían amontonado frustración sobre frustración en ella y la familia parecía felizmente ignorante de la tensión que estaban poniendole. No únicamente reuniéndose en su casa para llorar, se reunían para visitarse con cada uno de los otros, no permitiéndole a Ronnie privacidad o tranquilidad. A pesar de los mejores esfuerzos de Rose, Beatrice todavía conseguía deslizarse más allá e interrogar a su hija sobre cada detalle del servicio. Había discusión de las más pequeñas cosas, tales como quién viajaría en que limusina, en quién estaría en el porta féretro, incluso sobre en que sección de terreno de la familia debería ser sepultado. Ronnie guardó la cólera en su interior, liberando esta únicamente después que todo el mundo se había ido. Entonces, su saco de entrenamiento sería el receptor. Solamente cuando estaba físicamente y emocionalmente agotada podía meterse a la cama y buscar el confort de los brazos de Rose. Los papeles invertidos se sentía extraño sin embargo al mismo tiempo confortaba a Ronnie. En los brazos de la mujer más pequeña podía dejar el estrés irse y encontrar paz. Reforzaba su fuerza interna, permitiéndole hacer frente a los desafíos de los recientes acontecimientos.

"María estará aquí más o menos en una hora para recogerte." Ronnie subió el cierre de su falda y alcanzó su cinturón. "Volverá aquí en vez de ir al servicio del entierro de modo que alguien esté aquí para cuando la gente comience a llegar." Abrochó el cinturón y tiró del abrigo. "Ya está. Creo que estoy lista ahora." Se puso un pequeño sombrero negro sobre su recogido cabello.

"Desearía poder estar allí contigo," Rose dijo seriamente.

"Lo se, cariño." Tomó la barbilla de la mujer más joven. "No se qué habría hecho sin ti éstos últimos días."

"No se qué habría hecho sin ti estos últimos meses," Rose contradijo.

"Sabes si pudiera estarías allí justo a mi lado."

"Es mejor si permanezco atrás con Maria. Será más fácil entrar y salir con mis muletas."

"Oh, déjame ayudarte con tus tenis antes de que me vaya."

"Puedo hacer eso, Ronnie. Te arrugarás tu falda."

"Siéntate." Sus largos dedos hicieron rápidamente el trabajo de aflojar los cordones. Se arrodilló y puso una mano en la pantorrilla de Rose. El material satinado de su alta calceta hasta su rodilla no coincidía con la suavidad natural que Ronnie normalmente sentía. Usando su rodilla como un reposapiés, puso el tenis en el pie de su compañera y comenzó a atarlo. "Recuerda, que la iglesia va a estar abarrotada. Asegúrate de conseguir un asiento. No quiero encontrarte apoyada de espaldas contra la pared, ¿lo comprendiste?"

"Lo comprendí." Se inclinó y ajustó el lazo en la blusa de Ronnie. "¿Llevas tu pañuelo?"

"Y un repuesto."

"Todo bien entonces, supongo que estás lista." Rose hizo una pausa por un segundo, entonces puso las manos en los hombros de la mujer más alta. "Ronnie, se que piensas que tienes que ser así de grande, una mujer fuerte pero tú no lo eres. Incluso aunque ustedes dos tenían problemas, era de todas formas tu hermano y se que lo amabas. Si tienes que llorar, hazlo." Sus palabras le ganaron un tierno beso en la frente cuando su compañera se puso de pie.

"Te veré después del servicio." Ronnie se quedó inclinada bastante tiempo para meter un errante mechón del dorado cabello detrás de la oreja de Rose. Si solo hubiera una manera de tenerte conmigo hoy. Esto va a ser tan duro hoy sin ti justo allí a mi lado.

Según lo esperado, la iglesia estaba abarrotada con los amigos, la familia, y los socios de los Cartwrights. A pesar de las palabras de Ronnie, Rose estaba contenta de estar parada de espaldas contra la pared pero un hombre que estaba sentado en el último banco se levantó y le ofreció su asiento. Recargada de espaldas en la pared, María tomó posesión de las muletas de modo que nadie tropezara sobre estas. Desde su posición en la parte de atrás de la gran iglesia era imposible ver a Beatrice y sus hijas en la banca de adelante. Rose escuchó las monótonas palabras cuando el sacerdote atravesó las habituales frases de confort y oraciones de consuelo. Cuando el final se acercaba, indicó a María para sus muletas, decidiendo que era más fácil salir ahora que esperar y hallarse enganchada dentro del tropel de gente.

Justo cuando se subía en el auto de María las puertas de la iglesia se abrieron. Desde su ventajosa posición, pudo ver a los seis hombres llevando el ataúd. Miró cuando Beatrice salió, flanqueada por sus hijas. Rose escudriñó pero estaba demasiado lejos realmente para ver los ojos de Ronnie. La cabeza de su amiga estaba agachada y su brazo estaba alrededor de su consternada madre. Vio que Susan estaba también proporcionando apoyo a la afligida mujer cuando bajaban los escalones y entraban en la limusina que las esperaba. Al darse cuenta que María la esperaba, Rose puso las muletas en el asiento trasero y subió al auto.



*****

Justo como Ronnie había pronosticado, los amigos y los miembros de la familia comenzaron a fluir dentro de la casa menos de media hora después de que el funeral hubiera terminado. Largas mesas cubrieron un lado de la sala de estar, platos apilados con panes, carnes, y quesos. Apoyada contra una pared fuera del flujo principal del tráfico, Rose observó que era el primer sitio al que la gente iba en cuanto ellos llegaban. Dado que el cuarto de lavado tenía muchas barras y perchas, este servía como un improvisado guardarropa. Los fríos vientos de marzo retrasaron cualquier idea que la gente pudiera haber tenido sobre guardar sus chaquetas para la estación todavía.

Las puertas eran abiertas y cerradas por cincuenta personas que había allí para el momento en que Ronnie llegó con su madre y hermana. Rose vio la melena de de cabello oscuro sobre el resto de la muchedumbre y comenzó a dirigirse hacía allá. El viaje fue hecho más fácil cuando había sido vista y la resuelta ejecutiva la encontró a medio camino. "Hola." De esta cercanía, era fácil ver el maquillaje encubriendo los oscuros círculos debajo de los ojos de Ronnie. Apoyándose pesadamente en su muleta derecha, Rose discretamente extendió su mano y entrelazó sus dedos, dándoles un ligero apretón.

"Hola tú misma," Ronnie dijo, devolviendo el cariñoso gesto con uno propio. "Absolutamente una muchedumbre." Rastreó el área, rápidamente observando a esos que serían problema cuando el tiempo fuera pasando y las bebidas continuaran fluyendo. "Tú espera, Rose. Antes de que la noche termine te garantizo por lo menos una pelea a puño."

"¿Pelea a puño? ¿En un funeral?"

"Les doy una hora para lamentar la muerte de Tommy. Después de eso, el tema girará en su testamento y las especulaciones de quién conseguirá que y entonces la pelea estará comenzando, estoy segura." Se dirigieron hacía una esquina cercana a las escaleras. Rose observó como su compañera desplazaba su peso de una pierna a la otra y de regreso otra vez.

Pienso que has sufrido en esas ropas suficiente tiempo, Rose pensó para si misma.

"Ronnie, vienes a mi cuarto por un minuto."

"Seguro," contestó, agradecida por la oportunidad de escaparse. La primera cosa que Ronnie notó cuando entró en el cuarto fue uno de sus trajes ordenados cuidadosamente en la cama. "Pensé que estarías más cómoda en tus pantalones," Rose dijo con un encogimiento de hombros. A la enfática mirada en los zapatos en el piso agregó, "sé cuánto te duelen tus pies después de estar en tacones todo el día. Los bajos estarán perfectamente aceptables con esos pantalones. Te he visto usarlos antes."

"¿Así qué tuviste a María escogiendo esto para mí?"

"No," Rose contestó con una orgullosa sonrisa. "Los escogí yo misma y los traje abajo. María estaba ocupada."

Las atenciones casi trajeron a Ronnie a las lágrimas. Parpadeando rápidamente, extendió la mano y dejó que un dedo trazara la quijada de la mujer más pequeña. "Gracias." Dio un paso atrás y un puntapié a sus zapatos. "Mejor me cambio y regreso allá. Estoy segura que alguien está buscándome. Probablemente mi madre." Agregó la última parte aguantando su respiración. La falda golpeó el piso seguido rápidamente por su fondo.

"¿Todo fue bien en el servicio?"

"Nada que no pudiera manejar." La quijada de Ronnie se apretó notoriamente pero no dijo nada, en su lugar recogió sus pantalones y los deslizó sobre las piernas cubiertas por las medias. Rose notó la tensión pero no dijo nada, asumiendo que sería por el estrés del funeral y los parientes. Los largos dedos del pie se menearon dentro de los cómodos pero elegantes zapatos mientras la blusa gris era metida dentro de la delgada pretina. "Ah, me siento mejor ya."

"¿Hay algo que pueda hacer por ti?" Rose preguntó. "Como intentar mantener a tu madre ocupada. Está cansándose de mí colgando alrededor de ella, tú sabes."

"Lo oí. Susan estará dirigiendo la interferencia por la mayor parte. Puedes quedarte aquí, que mucho recomiendo por cierto, o puedes solo salir allí y escuchar a mis primos y a mis primos segundos y a Dios sabe quién más divagar acerca de nada de importancia."

"Bien, cuando lo pones de esa manera." Sonrientes ojos verdes acompañaron la sarcástica observación. "¿Cómo puedo resistirme?"



*****



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 11th 2012, 8:24 am

Para Rose, los sonidos no era nada sino un estruendo general. Ronnie, por otra parte, los últimos años aprendió en cómo ocuparse de una muchedumbre y poder identificar las conversaciones individuales fácilmente. Mientras se movía a través del cuarto, cuidadosamente escuchó los diferentes temas. Para el momento en que llegó con Frank, sabía más sobre el barco nuevo que su primo había comprado que cuando él lo hizo. El conocimiento permitió que se deslizara fácilmente dentro de la conversación. Moviéndose de persona en persona, Ronnie recorrió la habitación. Cuando pensó que había saludado a todo el mundo, intentó escurrirse a la cocina en donde había visto a su belleza rubia ir algunos minutos antes.

"Ronnie." Los azules ojos rodaron en el sonido de la voz de su madre.

"¿Sí, Madre?" Volteó para ver a Beatrice parada detrás de ella. Para ese instante, la agitación que había sentido hacia sus parientes se disipó en la cara de la afligida mujer. Ronnie inmediatamente suavizó su tono. "¿Hay algo que necesites?"

"¿Dónde está tu hermana?"

"No lo sé." Irguió su cuello para ver sobre la muchedumbre pero no había señales del distintivo cabello rojo. "Quizá Jack la llevo a su casa."

"Vamos Verónica," las arrugadas manos fueron a sus caderas. "Sabes que Susan no se iría sin despedirse de mi," la reprendió. "Honestamente, a veces me pregunto que estás pensando."

"Lo siento, mamá. No estaba pensando." La ejecutiva resistió el impulso de frotar sus sienes. Era una inútil defensa contra una madre el dolor de cabeza de todos modos.

"Bien, la muerte de Tommy nos tiene afectados a todos." Beatrice limpió sus ojos con su pañuelo. "Tu padre tenía tan altas esperanzas de él. Una trágica pena, eso es lo que es." Un nudoso dedo se levantó en el aire y los ojos de la matriarca crecieron de par en par. "Lo tengo."

"¿Tienes qué?" Ronnie preguntó con indecisión, segura que no le gustaría la respuesta.

"La manera perfecta de decidir sobre el legado de Tommy. Siempre disfrutó su tiempo en la universidad. Puedes establecer una beca en su nombre." Una autosatisfecha sonrisa se formó en la cara de la mujer mayor. "Sí, esa sería la manera perfecta de honrarlo."

"Podemos hablar acerca de eso en algún otro momento, mamá."

"No hay nada para hablar," Beatrice dijo firmemente. Los ojos de Ronnie se estrecharon levemente cuando vio a Michael deslizarse detrás de su madre.

"Hola tía Beatrice, hola Ronnie."

"Michael," la ejecutiva dijo llanamente.

"¿Quieres lo qué todo mundo está bebiendo?" Levantó su vacío vaso.

"Nada para mí," Ronnie dijo. Y estoy dispuesta a apostar que el tuyo ha sido vaciado más de una vez, pensó para si misma cuando el tenue olor del alcohol flotó hacía ella. Beatrice levantó su vaso casi lleno para indicar que estaba muy bien en ese momento también.

"Oh bien." Miró en sus zapatos, entonces se movió en las dos mujeres. "Entonces Ronnie, ¿tienen decidido cuando ustedes van a hacer que su testamento se lea?"

"No me di cuenta que había una gran prisa para hacer eso, Michael," dijo. Las dagas que sus ojos lanzaban fueron desperdiciadas en él, dado que su mirada estaba por todas partes excepto en ella.

"No, ninguna prisa en absoluto," encogió los hombros. "Es solo que nosotros estábamos muy unidos y pensé que debía saber cuando eso será." Levantó la mirada y finalmente se dio cuenta de las mortales miradas que estaba consiguiendo. "Bien um..." intentó despejar su garganta, que repentinamente sintió como si un limón fue exprimido en ésta. "Estoy seguro que me dejarás saber cuándo será."

"Me aseguraré de que todo el mundo afectado sea notificado."

"Correcto, como dije." Limpió su sudorosa mano en el lado de su chaqueta. "Bien, si las señoras me disculpan." Volteó y tomó a la mano de su tía en la suya. "Tía Beatrice, siento tu pérdida." Ronnie rodó sus ojos cuando Michael besó la mano de la mujer mayor. "Cuz, te veré alrededor." Desapareció en la muchedumbre, dejándola otra vez sola con su madre.

"Um, pienso que mejor iré a ver si todo está bien en la cocina." Dio medio paso atrás como preparación a su rápido escape.

"Tonterías. Estoy segura que María puede manejar cualquier cosa que surja," Beatrice dijo descartándolo. "¿Por qué no vas a encontrar a tu hermana?"

"Esa parece una buena idea, mamá. Regreso enseguida." Ronnie giró y se movió a través de la muchedumbre tan rápidamente como podía. Para su desagradable sorpresa, terminó cara a cara con Michael.

"Ah, fantástico encontrarte aquí," dijo, sonriendo en su propio chiste.

"No piensas que la rutina de Eddie Haskell era mucho un sátira, ¿Michael?"

"Oh por favor, ese es justo mi encanto natural."

"Lo que sea." Tanto como disfrutaba una buena lucha verbal, éste no era ni el tiempo ni el lugar para esto. "¿Has visto a Susan?"

"La última vez que la vi. Estaba en la cocina con esa amiga tuya." Las voces levantadas cogió la atención de ambos.

"Mierda, John. Te dije que vendieras cuando estaban en cuarenta y ocho y un octavo. No es mi problema que no lo hicieras." La gente rápidamente se apartó de los dos enojados hombres, formando un círculo.

"Tú eres mi corredor. Se supone que te ocuparías de estas cosas por mí. ¿Tienes alguna idea de cuánto dinero perdí?"

"Sabías que ellos hablaban de la fusión." Ronnie rompió a través del círculo en ese momento. "Si no actúas rápidamente, serás derrotado."

"¿Cómo Sally Ryan?" La ejecutiva respiró profundamente. Los nombres de las antiguas novias nunca eran una buena señal.

"Sabías que no tenía una cita para el baile. No es mi culpa que la invitara a salir antes de que tú lo hicieras."

"Sabías que quería salir con ella. Era todo de lo que hablé ese año."

Ronnie sabía que esto iba a intensificarse rápidamente dentro de una clásica riña Cartwright. Pisó entre los hermanos que peleaban. "¡SUFICIENTE! Se supone que ustedes están aquí de luto por la muerte de Tommy, no peleando sobre alguna chica que perdieron hace quince años." Un intenso latido comenzó detrás de sus ojos, la señal de un relativo dolor de cabeza. "John, no estás en secundaria más. Supera esto." Los hombres intercambiaron terribles miradas y se alejaron en diferentes direcciones. Un murmullo de palabras y entonces todos los demás volvieron a sus anteriores conversaciones. Ronnie pasó sus dedos a través de su cabello enérgicamente.

"¿Estás bien?" Una suave voz por detrás de ella preguntó.

"Yeah." Volteó para ver los familiares ojos verdes mirándola con preocupación. "De verdad, Rose. Estoy bien."

"Solo me aseguraba. Te oí gritar."

"Solo una típica reunión Cartwright," Ronnie masculló. Cogió un flash de naranja y rojo en la esquina de su ojo. "Uh oh." Susan y su madre estaban acercándose rápidamente. "Veo que mamá te encontró," dijo una vez que su hermana estuvo al alcance del oído.

"Te dije que no se había ido todavía," Beatrice dijo. La mirada en los ojos de Susan dejó en claro que ella no deseaba haber sido encontrada. Oh chico, esto va estar bueno, Ronnie pensó para si misma. "Estaba justo diciéndole a tu hermana que quiero revisar las cosas de Tommy. ¿Supongo que todavía tienes las cajas arriba en el ático?"

"¿Qué, de cuándo vivió aquí? Él tomó lo que quería y tiré el resto."

"Pero había trofeos y cintas y premios..."

"Si no se los llevó, estás se perdieron."

"¿Y nunca se te ocurrió que yo podía querer esas cosas?" Beatrice estaba parada directamente delante de su hija mayor. "¿Cómo puedes ser tan desconsiderada?"

"¡Mamá!" Susan exclamó. Rose estaba parada allí silenciosamente, su atención centrada en el tic del músculo en la quijada de Ronnie.

"Mañana iré a revisar su apartamento y veré si guardó algo."

"No te preocupes. Tu hermana me recogerá y buscaré yo misma." Las hermanas intercambiaron miradas. Susan se encogió los hombros, esto era lo primero que oía acerca de eso también.

"Pienso que debes esperar algunos días, mamá. Sus pertenencias no irán a ninguna parte." Ronnie estaba preocupada de lo que pudieran encontrar allí.

"Tonterías. Mañana estará bien."

"No pienso que mañana..."

"¡Verónica Louise!" El tic se convirtió en un sólido apretar. Rose se movió más cerca a su amiga y discretamente puso sus yemas de sus dedos contra la espalda de Ronnie. Los músculos estaban agrupados y apretados, otra indicación de la tensión de Ronnie. Presionó levemente y comenzó a frotar en pequeños círculos.

"Bien, mamá. Susan y yo te llevaremos al apartamento de Tommy mañana." Genial, ahora tengo que ir esta noche y comprobar las cosas. Se reclinó casi imperceptiblemente en el suave tacto de los dedos de Rose.

"Honestamente, no se por qué haces las cosas tan difíciles, Ronnie. En este día de todos los días tienes que ser tan testaruda." Beatrice puso en los ojos secos su pañuelo. "Pido una simple cosa. Solo quiero algo para recordar a mi hijo y lo tienes que hacer difícil."

"Mamá..."

"No Susan, pedí una simple cosa de ella. Solo porque no podía llevarse bien con su hermano no es excusa para trastornarme."

La espalda de Ronnie ahora era un sólido grupo de tensión y le tomó un momento antes de que pudiera relajar su quijada suficiente para hablar. Los suaves movimientos que circundaban su espalda aumentaron en presión. ¿Piensas que estoy a punto de perder, no es así? Echó un vistazo de lado en su compañera. Ver la mirada de comprensión y apoyo en esos verdes ojos fue suficiente para guardar el agudo comentario de pasar a través de sus labios. En su lugar miró a su madre y asintió. "No era mi intención trastornarte. Supongo que todos nosotros estamos todavía en shock." Ronnie sabía que estaba rindiéndose, pero hoy no era el día para estar en el estrado con su madre. "Mejor iré a comprobar unas cosas. Discúlpadme." De espaldas a su madre, dio a Rose una cariñosa sonrisa y salió del cuarto.

Entrando en la cocina, Ronnie estaba contenta de ver que la única persona allí era María. Se acercó al refrigerador y sacó una botella de agua. Tomó un largo trago antes de hablar a su ama de llaves. "¿Tienes aspirinas? Tengo un palpitante dolor de cabeza y realmente no quiero salir allí otra vez."

"Hablando con tú madre otra vez, ¿no es así?" María abrió un cajón y sacó un blister. "Estoy segura que hay algún Tylenol o Motrin aquí adentro."

"Lo siento," Susan dijo cuando entró. "Está muy rara hoy." Las dos hermanas estaban paradas cerca del extremo de la encimera. María encontró algo para hacer en el cuarto de lavado, permitiendo a las dos mujeres su privacidad.

"¿Cuándo fue la última vez que estuviste en su casa?" Ronnie preguntó antes de echar tres píldoras en su boca y tomar varios tragos de agua.

"¿Estado? Nunca he estado allí. ¿Por qué iría a su apartamento?"

"Vamos a tener que ir allí, y tú lo sabes. Quién sabe lo que habrá o que cosas podria tener." Puso la botella nuevamente dentro del refrigerador. "¿Puede Jack mantener un ojo en los niños?"

"Estoy segura que puede." Susan miró en su reloj. "Nosotros estaremos marchándonos en algunos minutos. ¿Quieres reunirte en casa de Tommy alrededor de las seis o siete?"

"Siete sería mejor. Quién sabe cuánto tiempo los demás van a quedarse." Ronnie miró fuera de la puerta de cristal en el arco iris de autos que dejaron en desorden su camino de entrada. "Por lo menos otra hora o dos."

"Y entonces ahí está mamá."

"Oh no." Ronnie meneó su cabeza. "Tú no vas a dejarla aquí conmigo. Cuando te vayas, ella se va." Echó un vistazo en la sala de estar. "Hablando de lo cuál, ¿qué le pasa a ella?"

"No lo sé. Después de que te alejaste continuó sin parar hasta que Rose le preguntó algo acerca de Tommy y de sus trofeos. Vi eso como mi escape y lo tomé." La pelirroja se inclinó y habló en un conspirador tono. "Personalmente, no pienso que está realmente interesada en sus trofeos."

Ronnie sonrió con orgullo. "No lo está. Está intentando impedirme que cometa matricidio."

"¿Quieres traerla con nosotras esta noche?" Susan ofreció.

"No. Esperemos que no estemos allí mucho tiempo." Hizo una pausa por un momento, entonces agregó "pero fue amable de tu parte preguntar." Suspiró y golpeó sus nudillos en la barra. "Supongo que no puedo ocultarme aquí siempre."

"Me llevaré a mamá con nosotros cuando nos marchemos. No tendrás que sufrir mucho más tiempo."

"¿Cómo lo hice para sobrevivir dieciocho años con ella?" Ronnie preguntó, meneando su cabeza en el desconcierto. "No puedo hablar con ella un día sin necesitar de cortar o retorcer su cuello."

"Oh, eso es fácil," la pelirroja sonrió. "Yo estaba allí la mayor parte del tiempo."

"Eso es, tú estabas." Ronnie golpeó ligeramente un elegante dedo en su barbilla. "Te recuerdo." Esquivó un juguetón empujón. "¿No fuiste tú la que chocó el auto de papá con su bici y me culpó?"

"Um... bien eso fue hace mucho tiempo, Ronnie. ¿No fuiste tú la que se olvidó de abrir su ventana una noche y tuvo que furtivamente entrar por la mía?"

"Ah, cierto." Envolvió el brazo alrededor de los hombros de su hermana. "Pero no fuiste tu la que..." Comenzó cuando caminaron de regreso a la sala de estar.



*****



Ronnie introdujo la llave en la cerradura. "¿Qué es ese olor?" Preguntó, arrugando su nariz. Susan se encogió de hombros en su falta de una respuesta y sacó una bufanda de su bolso. La puerta se abrió y la ejecutiva movió el interruptor. "Hijo de perra," respiró. Las ropas estaban esparcidas por todas partes, los cojines del sofá estaban en el piso, la mesa del café y cada otra superficie horizontal estaba cubierta con latas de cerveza y basura. Cerveza rancia y ropas sucias se mezclaron con otro olor inidentificable.

"Oh mi dios," Susan dijo cuando observó la escena. "Esto es asqueroso."

"Triste es más lo que es," Ronnie murmuró, recogiendo un pequeño espejo cuadrado que encontró sobre la barra. La reveladora hoja de rasurar estaba reclinada al lado de este. "Es una buena cosa que viniéramos aquí primero." Mostró a su hermana el espejo empañado con un fino polvo blanco. "No hay manera que podemos hacer que mamá vea este lugar con este aspecto." Susan asintió en el acuerdo. Ronnie lanzó el repugnante espejo sobre la barra y desabrochó su chaqueta. "Supongo que mejor buscamos algunas cajas y bolsos de basura para toda esta mierda." Para su sorpresa, la pelirroja, que era adversa a cualquier clase de trabajo doméstico, no discutió.

"Pondré algo de música," Susan dijo, abriéndose paso para el estéreo. "Vamos ver ¿cómo funciona?" Presionó el botón de power y fue inmediatamente golpeada con unos incesantemente altos decibelios de ruido.

"¡APAGA ESA COSA!" Ronnie gritó cubriéndose sus oídos. Un segundo después había tranquilidad silenciosa otra vez.

"¿Cómo podía soportar escuchar esto fuerte?"

"Maldición si lo sé. Quizá las drogas afectaron su audición. Bien empecemos a trabajar. Quiero llegar a casa a una hora decente." La cocina compartía una media pared con la sala de estar, permitiendo a las dos hermanas platicar mientras recogían la basura. Ronnie levantó la tapadera del bote de basura en la esquina. "Oh Dios." Lo cubrió rápidamente. "Creo que descubrí de donde viene ese olor" se ahogó, dando algunos pasos atrás.

"No puedo oler eso más," Susan gritó desde el lado lejano de la sala de estar. "Todo lo que huelo es cerveza." Movió un cojín para encontrar una pizza medio comida pegada a la alfombra. "Oh Ronnie, no quiero tocar esto."

"Te diré que vamos a hacer limpiaré lo que sea que estás mirando si tú sacas estos platos de esto... um... supongo que lo llamarías agua." Se acercó con las puntas de sus dedos pero solo no podía lograr tocar el viscoso líquido. "Sé que no estaré tocando esto."

"Debimos haber traído guantes." La pelirroja recogió una lata vacía de cerveza y comenzó a tirar dentro de la bolsa. "¿Así qué las cosas están bien entre tú y Rose?" Preguntó casualmente.

"Nos llevamos bien, sí." Ronnie arqueó una ceja. "Susan, te dije..."

"Lo sé, lo sé. Ustedes no son amantes, ustedes son solo amigas." La hermana más joven agitó su mano descartándolo. "Me rendí intentando resolver esto." Puso la caja abajo y se acercó a la barra que separaba la sala de estar y la cocina. "Ella me da la misma historia que tú pero ustedes no actúan como amigas."

"Tenemos muchos trabajo que hacer aquí, Susan."

"Ronnie, mírame." Cuando habló otra vez, su voz era más suave. "No me importa. He observado la manera en que ustedes dos actúan alrededor de una con la otra."

"¿Y qué ves?"

"¿Qué veo?" Susan dio una pequeña sonrisa. "Te veo feliz en cierto sentido que nunca pensé que serías." Se rió en el sonrojo de su hermana. "Vamos, tú hiciste la pregunta. Realmente Ronnie, es obvio para mí que estás enamorada de ella. Por lo que respecta a cómo Rose siente sobre ti..." La cabeza de la mujer de cabello oscuro se levantó rápidamente. "Ella no es Chris."

"No, no lo es" la ejecutiva convino enfáticamente. "Rose nunca me ha pedido nada. Lo que le he dado, es porque he querido hacerlo."

"Veo eso," Susan contestó. "¿Piensas que no he estado observando? Tomas más días libres de lo que hiciste alguna vez y no vas a ninguna parte. No veo ningún auto nuevo, aunque no vi tu Porsche por ahí. ¿Lo vendiste?"

"Sí." La verdad era que, tan pronto como fue reparado, había firmado a Hans para venderlo en cualquier precio que él pudiera. "No quiere autos o cosas costosas. Incluso no tiene licencia de conductor. No está intentando conseguir nada de mí."

Susan levantó sus manos. "No tienes que defenderla, Ronnie. Solo estoy diciendo que no vi algunas de las cosas que me dijeran que está utilizándote y no creo que lo haga. Me gusta."

"¿Te gusta?" La sorpresa se mostró en su cara. Es era una rara confesión de su hermana más joven. "Así qué... estaría bien contigo si nosotras fuéramos... ¿una pareja?"

"No voy a fingir que entiendo por qué quieres estar con una mujer. No tiene ningún sentido para mí." Levantó su mano para impedir a su hermana hablar. "Pero esta es tu vida, y Rose te hace feliz, entonces eso es todo lo que importa. Así que sí, está bien conmigo si ustedes dos son pareja." Miró a Ronnie venir de detrás de la barra y alegremente aceptó el abrazo. "Es tu vida, hermana, si Rose es la que está para ti entonces no dejes que nadie las mantenga separadas" susurró en el oscuro cabello.

Ronnie retrocedió hasta que estuvieron a una distancia de un brazo separadas. "¿Qué hizo que cambiaras de opinión? Te recuerdo llamándola de todo, más un reencarnación de Christine."

"Estaba equivocada," Susan se encogió de hombros. "Hey, eso sucede." Frotó sus manos.

"Estoy haciéndola mi secretaria," Ronnie ofreció voluntariamente. "He estado llevando trabajo a casa para que lo haga y hasta ahora no ha habido error." Sonrió suavemente. "Tiene una buena cabeza para las cifras también... muy organizada." Si, la sonrisa creció más ancha. "¿Tú sabes que no se me da bien ordenar mi mail?"

"¿Quieres decir que desenmarañó ese desorden que llamas tu inbox?" Susan movió su cabeza. "Recuerdo cuando le pediste a Laura que hiciera eso. Pensé que iba a renunciar allí mismo."

"Rose lo hizo incluso sin ser pedido" Ronnie dijo orgullosamente. "Así es como ella es."

"Parece que eres muy afortunada, hermana. Ahora suficiente de esta sensible charla. Tenemos trabajo para hacer aquí. ¿Deseas intentar y conseguir el estéreo a un volumen que no rompa los vidrios?"

"Seguro." Ronnie se movió a través del cuarto, la sonrisa nunca dejó su cara.



*****



"¿Ella dijo eso?"

"Yup... ooof."

"Oops, me gusta eso." Rose movió sus codos del pecho de Ronnie y se colocó, cruzando sus brazos sobre el pecho izquierdo de la mujer de más edad. Apoyó la barbilla encima de ella entrelazando los dedos. "¿Así qué realmente dijo que le gusto?"

"Dijo que le gustas." Ronnie sonrió en la oscuridad, su mano suavemente frotaba la espalda de la mujer más pequeña. "¿Ves? Has ganado sobre las mujeres Cartwright."

"No a todas."

"Amor, incluso yo no he ganado sobre mi madre todavía. Creo que solo tendrás que aceptar que dos de tres no es malo."

"Bien..." Rose subió poco a poco hasta que sus caras estuvieron a la misma altura, cabellos dorados y negros se mezclaron sobre sus hombros. "Hay realmente una única Cartwright que es la que importa para mí." Los ojos de Ronnie se cerraron cuando suaves labios presionaron contra los suyos. "Y ahora esa Cartwright necesita dormir un poco." A pesar de sus palabras, Rose no pudo resistir inclinarse para un beso más largo. "Mmm, a veces me pregunto si soy realmente Cenicienta y tu estás sosteniendo la zapatilla de cristal."

"Si lo hiciera, eso me haría una muy afortunada mujer," Ronnie contestó.

"Nunca entenderé que hizo que alguien como tú corriera el riego sobre alguien como yo." Rose movió la mayoría de su peso sobre la cama y reclamó el hombro de la mujer de más edad como su almohada. "A veces temo que todo esto sea algún sueño maravilloso y voy a despertar y encontrar que te fuiste," sintió los brazos de Ronnie apretar protectoramente alrededor de ella.

"Nunca dejaré que suceda, Rose. No permitiré nunca que vuelvas a la manera en que acostumbrabas vivir."

"Eso no me asusta." Frotó su nariz más intensamente en el hombro de Ronnie.

"¿Entonces qué lo hace?"

"Perderte," reservadamente admitió. "Todo el dinero y posesiones en el mundo no significan nada para mí sin ti."

"Te amo también," Ronnie susurró, levantando su cabeza el tiempo suficiente para poner un beso en la cabeza de Rose. Ellas se acurrucaron juntas, colocando las piernas hasta que encontraron una cómoda posición y la sensación pacífica de estar una con la otra las relajó dentro del sueño.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 12th 2012, 12:15 pm

Capítulo 11


El reloj marcaba las seis en punto cuando la llamada de la naturaleza ´despertó a Rose de su sueño. Somnolientos ojos verdes se abrieron y se enfocaron sobre la mujer que dormía junto a ella. Le llevó algunos minutos liberarse del rompecabezas humano que ambas habían formado durante la noche.

Después de un rápido viaje al baño, Rose se colocó las muletas y fue a la cocina a preparar una jarra de café. Servía el humeante líquido en dos tazas en el momento en que Ronnie entró en el cuarto. "Buenos días. Pensé que te gustaría un poco de café."

"Mmm, sí gracias." La alta mujer se acercó y envolvió sus brazos por detrás alrededor de Rose. "Buenos días, amor." Presionó sus labios en la cabeza de la joven mujer. "Tengo que recoger a mi madre en un par de horas."

"Entonces definitivamente necesitas tu café," Rose dijo, entregando las dos tazas. "Y si vas a darme un beso de buenos días, eso estará correcto."

Ronnie movió su cabeza. "Mmm, aliento de la mañana. Nada de besos hasta después de que cepille mis dientes."

"Correré el riesgo."

"¿De verdad?" Una ceja se levantó un poco cuando dejó las tazas abajo. Dando la vuelta, tomó primero una muleta, después la otra, y las puso al lado antes de coger a Rose en sus brazos. "Así qué tu quieres un beso de buenos días, ¿hmm?" Bajó su cabeza y volcó todo su amor en una serie de suaves besos. Mordió y persuadió con sus labios hasta que sintió la boca de Rose abrirse para ella. Ronnie tragó un suave gemido cuando su lengua exploró el interior de la boca de la joven mujer. ¿Oh sip, querías este, no es así? Para su completa sorpresa sentía una muy insistente lengua empujando dentro de su propia boca. Ahora fue el turno de la ejecutiva gemir. Cuando se separaron, fueron varios segundos antes de que su respiración volviera a un manejable nivel. "¿Así?" Preguntó con voz ronca. "Éste tiene su aprobación para un beso por la mañana, ¿Srta. Grayson?"

"Oh sí, muy agradable." Rose se alzó para otro rápido rozar de labios antes de alcanzar sus muletas. Bésame así cada mañana y seré feliz por siempre. Con renuencia retrocedió, su cuerpo entero gritaba por más contacto. "Mejor bebe tu café antes de que se ponga frío."

Ronnie miró el reloj. "Preferiría pasar el día contigo, tú sabes." El agudo pitido esbozó un ceño de la ejecutiva. "Recibiré esta. Con mi suerte es probablemente Susan que intenta eludir tratar con mamá hoy." Tomó el teléfono. "Residencia Cartwright... Sip, buenos días a ti también, hermana. ¿Qué sucede?" Rose miró como las oscuras cejas se fruncían en desconcierto. "Mm hmm, ella está despierta... no, nosotras acabamos de levantarnos y estamos tomando café." Ahora la frente se elevó y los azules ojos se trabaron con los verdes. "Bien... seguro, eso suena bien para mi. Déjame preguntarle, aguarda." Ronnie sostuvo el teléfono sobre su pecho. "Susan desea saber si te gustaría salir a desayunar."

"Uh, seguro." Sería la primera vez que saliera de la casa a excepción de las citas con su doctor y el funeral. Observó una sonrisa cruzar la cara de Ronnie.

"Seguro, suena bien, Susan." Ellas ultimaron detalles mientras Rose bebía su café. Para el momento en que Ronnie colgó, su café se había enfriado bastante para beberse en cuatro largos tragos. "Debemos irnos ahora. Se supone que nos encontraremos allí en cuarenta y cinco minutos. Correré arriba y me vestiré." Recogió la ahora vacía taza de Rose y la dejó con la suya en el fregadero. "¿Me haces un favor?"

"Lo que sea," la joven mujer contestó.

"¿Usas esa camisa color oxido?" Una sonrisa tímida vino a los labios de Ronnie. "Pienso que te ves realmente preciosa con ella."

"No creo que ninguna de las faldas vaya con ella."

"Los pantalones color caqui lo hacen. Estoy segura que la pierna es bastante amplia para franquear el molde."

Rose sonrió. Cuando había abierto esas ropas en Navidad pensó que irían bien juntos. También sabía que Ronnie tenía una debilidad por esa camisa en particular. "Seguro, pero eso te costará."

"¿Costarme?" El desconcierto giró en diversión cuando vio la calculadora sonrisa.

"Tienes que usar esa camisa gris de algodón y esos jeans negros."

"¿Los anchos o los ajustados?"

"Los ajustados." Rose se dio cuenta de cómo podría ser tomado y se ruborizó. "Solo pienso que esos te sientan muy bien." Murmuró, apartando la mirada cuando sus orejas giraron a una incluso más brillante tonalidad de rojo.

"Huh uh," Ronnie sonrió maliciosamente. "Estás linda cuando te ruborizas, tú sabes eso."

"Me has dicho eso antes."

"Eso es aún verdad." Se acercó a la mesa y se arrodilló hasta que sus ojos estuvieron al nivel con los de la joven mujer. "En realidad, la verdad es, que eres hermosa en cualquier momento. Con o sin un sonrojo." Se inclinó y dio a Rose un beso en la mejilla. "Vamos, estoy hambrienta."



*****



"¿Puedo traerles a las señoras algo de beber para empezar?" La camarera preguntó. Las tres mujeres estaban sentadas en una mesa, Susan sentada sola en un lado. Rose abrió su boca pero antes de que pudiera pronunciar un sonido, Ronnie habló. "Café en este lado y a ella té... limón, sin crema. Estaremos listas para ordenar cuando usted vuelva."

"Vuelvo enseguida con sus bebidas."

"¿Sabes ya qué quieres?" La ejecutiva preguntó sin levantar la mirada de su menú. Dio un suave toque debajo de la mesa a Rose para que entendiera que la pregunta era dirigida a ella.

"Um..." Exploró el menú, observando con gran alarma los precios abajo a lado derecho. ¿Seis dólares cincuenta centavos por dos huevos y pan? ¿Dos noventa y cinco por el café? Su apetito se redujo en proporción directa a los precios. "Creo que realmente no estoy tan hambrienta. Quizá solo una tostada y café."

"Oh no, Rose," Susan dijo. "Tienes que probar sus huevos benedict. Es el mejor en Albany, lo juro."

"No, estaré bien con las tostadas, estoy segura." Sabía sin mirar que era la receptora de una inquisitiva mirada de Ronnie. Quizás se olvide de mi estómago quejándose antes. La camarera volvió con sus bebidas y cuando habían sido servidas miró expectantemente en Ronnie.

Con un asentimiento de su cabeza, la mujer de cabello oscuro indicó a Rose. "Ella tomará dos huevos, con pan tostado, picadillo de carne de res y papas fritas. Tomaré lo mismo excepto que quiero tocino en vez de picadillo y mis huevos deben estar bien cocidos. ¿Susan?"

"Tomaré unos waffles Belgas con fresas y crema."

"Correcto, le traeré su comida pronto."

Rose miraba a Ronnie boquiabierta. "Dije que estaba bien con una tostada."

"Susan, ¿nos disculpas por un momento por favor?"

"Seguro, Ronnie. En realidad creo que necesito hacer un viaje al tocador de damas." Tomó su bolso y abandonó la mesa.

"¿Por qué hiciste eso?" No había acusación en el tono de la joven, solo curiosidad.

"¿Por qué mentiste acerca de no tener hambre?" Ronnie contradijo. "Mírame. Dime que únicamente deseas una tostada y que el precio no tenía nada ver con esto." Su mano derecha se deslizó bajo la mesa y comenzó a acariciar el muslo izquierdo de Rose. "Entiendo que pienses de cuanto cuesta todo. Desearía que no lo hicieras, pero se que lo haces. También se que no voy a sentarme aquí y dejar que comas solo una tostada para el desayuno." Una mano más pequeña agarró la suya debajo de la mesa y la apretó.

"Ok, gracias." Rose se inclinó más cerca. "En realidad, el picadillo y los huevos suenan maravillosos."

"Tú los amarás, confía en mí."

Un corto tiempo más adelante Rose limpiaba el plato con el último trozo de pan tostado mientras las dos hermanas hablaban. El tema actual era impuestos, y para alguien que siempre acostumbra la forma fácil, era un tema con el que se sentía penosamente fuera de lugar. Las mujeres Cartwright, por otra parte, habían charlado durante toda la comida sobre exenciones y vacíos legales. Rose sonrió y desayunó tranquilamente, escuchando los ricos tonos pero no las palabras de su alta compañera. Excluyó a Susan completamente y así, pasó por alto su nombre la primera vez que fue mencionado. "Lo siento, ¿qué?"

"Pienso que la estamos aburriendo, Susan." Ronnie rió cuando vio el culpable rubor cubrir la clara piel.

"Dije que Wendy necesita cualquier recibo que tengas para tus impuestos." Viendo la confundida mirada de Rose, Susan explicó. "Wendy es nuestra contable. Ella hará tus impuestos para ti pero pienso que le está faltando algún papeleo. Tiene únicamente tu W-2 de Cartwright."

"Bien, tengo el único de Money Slasher. No me llevará mucho tiempo llenar la forma así que no he evadido este aún. ¿Por qué tendría una declaración de ingresos de Cartwright? Ronnie no decidió darme el trabajo como su secretaria hasta la semana pasada."

"Whoops," Ronnie dijo. "Puedo explicar." Se giró en su asiento para poder hacer frente a Rose. El corto banco y sus piernas largas significó que su rodilla terminara apoyada sobre el muslo cubierto de color caqui. "¿Recuerdas cuando hice que firmaras todas esas formas para que nosotros pudiéramos conseguirte en el seguro? Tú estás en la nómina de pago desde entonces."

"¿Quieres decir que no sabías que estás recibiendo un pago cada semana?" Susan preguntó. La aún impresionada Rose meneó su cabeza. "Firmaste una autorización directa del depósito para la unión de crédito. Llenaste un W-4 para tus exenciones."

"No recuerdo lo que firmé. Estaba aún en el hospital y con todo ese matador dolor..."

"Ronnie, ¿no le dijiste lo que estaba firmando?"

Ahora fue el turno de la ejecutiva para ruborizarse. "Bien..." Miró a Rose. "Cuando estabas en el hospital, todo lo que podía pensar era en asegurarme que tuvieras el mejor cuidado. Sé que te dije que eras ahora empleada de Cartwright Corp."

"No pensé que querías decir que en realidad recibiría pago." Discretamente puso su mano en la rodilla de Ronnie. "Debe haber cientos de dólares allí adentro."

"Me gusta más miles," la ejecutiva corrigió. "No pago a mis trabajadores morralla suelta como Money Slasher. Pago un salario real. Por eso la gente con habilidad y talento no nos deja después de algunos años y entra a alguna otra firma."

"Ronnie, no puedo conservar ese dinero. No lo gané. ¿No puedes solo devolverlo o algo así?" Eso ganó risa de ambas Cartwrights. "¿Qué?"

"Rose querida, ¿tienes alguna idea cuánto papeleo estaría involucrado en hacer algo así?" Susan se rió suavemente otra vez. "Eso es imposible."

"El dinero es tuyo, Rose," Ronnie agregó. "Siento no haberlo mencionado antes. Honestamente no pensé en cosas como cheques y tu por supuesto no has necesitado ningún dinero."

"Está bien. Podemos hablar acerca de eso en algún otro momento." Rose llevó la taza de café a sus labios, mentalmente decidiendo a qué instituciones benéficas daría el dinero si no podía convencer a Ronnie que lo devolviera.

"Hablando de más tarde," la ejecutiva miró en su reloj. "Mejor nos vamos."

"Espera." Susan puso su mano a través de la mesa, rogando a su hermana permanecer donde estaba. La pelirroja miró a Rose con tal seriedad que hizo que el pulso de la joven mujer se acelera con nerviosismo. "Solo quiero decirte algo antes de que nos vayamos." Se lamió los labios y echó un vistazo rápido en su hermana mayor antes de continuar. "Rose, amo mucho a mi hermana, con Tommy desaparecido, bien... esto justamente me ayudó a hacer que me diera cuenta que estaba siendo injusta con ella. Nunca la he visto más feliz que cuando está contigo."

"Susan, no me avergüences," Ronnie advirtió juguetonamente aunque el calor se levantaba en sus orejas.

"Oh tú quédate tranquila o le diré sobre la vez que una vez cogiste el auto de papá para un paseo subrepticio y fuiste detenida por la policía," la hermana más joven advirtió. "Ahora, como estaba diciendo antes de que tan groseramente me interrumpieran, ella es feliz y eso es lo que es importante." Tomó la cuenta y le echó un vistazo antes de pasarla a través de la mesa a su hermana. "Tú turno. Treinta y ocho y seis para la propina."

"Gracias, sabes que odio calcular eso." Ronnie abrió el bolso y sacó su cartera, pasando a través de varias tarjetas plásticas hasta que encontró la que buscaba. Pocos minutos después la cuenta fue pagada y estaban paradas junto a sus vehículos, que estaban estacionados uno a lado del otro.

"Tengo que dejar a Rose y entonces te encontraré en casa de mamá," Ronnie dijo cuando quitó la alarma y abrió la puerta del pasajero.

"Ok, no tardes mucho." La pelirroja giró hacia Rose. "Fue agradable que nos acompañaras a desayunar."

"Gracias por invitarme" contestó. "Y gracias por lo que dijiste allí adentro... con respecto a que ella merecía ser feliz."

"Yeah yeah, todo el mundo es feliz," Ronnie dijo con un fingido gruñido. "Excepto mamá, que va a tener un ataque si no llegamos pronto."

"Estaba siendo seria," Rose dijo, golpeando el brazo de la alta mujer.

"También yo." Miró a su hermana más joven. "Susan, aprecio lo que dijiste allí adentro... así como lo de anoche."

"¿Crees que dirían algo si dos hermanas se abrazan en público?"

"¿A ti de verdad te preocupa lo que digan?" Ronnie contradijo. Ellas se abrazaron, para sorpresa de Rose, Susan le dio un rápido abrazo. Se despidieron y estaban pronto sobre la carretera.



*****



Después de ser dejada en la casa, Rose se encontró sin nada que hacer. Ronnie no estaría seguramente de regreso hasta media tarde. Anduvo alrededor, vagando dentro y fuera de cada habitación en la primera planta. Entonces sus ojos siguieron las escaleras. La curiosidad consiguió lo mejor de ella y colocó las muletas en la escalera inferior.

Aunque había estado en el dormitorio de Ronnie antes, esta era la primera vez que realmente lo miraba. Esta es bastante grande para un apartamento entero. Un acolchado banco situado debajo de una impresionante ventana. Una puerta abierta al lado conducía al baño privado y la joven mujer hizo una nota mental para visitarlo más tarde. Rose vio que su amiga tenía no uno sino dos tocadores así como el increíble vestidor. Un espejo de cuerpo entero empotrado haciendo juego con la madera situada en una esquina. Una cabecera, con luces y entrepaños, complementada por una cama king sized. Había mesitas de noche de ambos lados también. Sobre la pared opuesta a la cama estaba una versión más pequeña del centro de entretenimiento del piso de abajo. Rose abrió las puertas para revelar una televisión de veintisiete pulgadas, una colección de videos de Ronnie y un VCR. Sus ojos, repasaron familiares títulos buscando algo interesante para ver. Hileras de cintas que no tenían cajas o etiquetas en los costados. Tomó uno y miró el título. Oh Ronnie, no sabía que tenías esta clase de cintas. Sonrió y la metió en la VCR. Bien, ésta debe ser interesante. Colocó las almohadas en la cama y se sentó para ver su primera película de adultos.

Para su sorpresa, había realmente un argumento para la película. Rose no prestó atención al título pero calculó rápidamente que era sobre dos amantes femeninas que son separadas dentro de una celda por un cruel vigilante. La primera escena de sexo apareció rápidamente y verdes ojos se ensancharon en la vista de dos desnudas mujeres besándose la una a la otra. Eran los mismos lentos, suaves besos que compartía con Ronnie. Entonces sus besos cambiaron. Llegaron a ser más apasionados y una mujer comenzó a gemir cuando la otra apretó su pezón. De repente los sueños de Rose tenían otra dimensión agregada a ellos cuando intentó imaginar a Ronnie hacer el mismo sonido. "Mmm..." Miró a las dos mujeres comenzar sus actos de placer y se imaginaba cada uno haciéndolo con su compañera. La excitación fue inmediata pero más que eso era otra sensación, una mucho más importante. Las mujeres en la pantalla hicieron que Rose se diera cuenta que esto era más que un acto físico. Incluso aunque eran actrices interpretando un papel, cada tacto era tierno, casi amando. Entre los quejidos y los gritos había repetidas declaraciones de amor de la una por la otra. Por eso es que lo llaman hacer el amor, se dio cuenta quizás por primera vez. Ahora entendía lo que estaba negándole a Ronnie... y lo qué Ronnie estaba negándose a si misma honrando su promesa a su padre. Apagó la VCR, Rose se sentó y miró fijamente la pantalla azul durante varios largos minutos mientras las últimas piezas del rompecabezas cayeron en su lugar.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 13th 2012, 9:35 am

"¿Probarás las costillas de cerdo?" Ronnie preguntó, pegando sus labios con satisfacción. "Te digo que, no hay nada como una buena comida china para llevar."

"No, no las he probado todavía," Rose contestó reservada, sus ojos nunca abandonaron su plato, el contenido que estaba siendo empujado alrededor sin objetivo por su tenedor.

"Deberías. Los rollos de huevo están bastante buenos también. Absolutamente nada de grasosos."

"Hmm Um." El brócoli y el cerdo sufrieron más cambios.

"¿Rose, pasa algo? Has estado silenciosa desde que llegue a casa."

"Ronnie, ¿puedo preguntarte algo?"

"Cualquier cosa, sabes eso."

"Si nunca le hubieras hecho esa promesa a tú padre... si nada estuviera siendo para ti un obstáculo... querrías..." La rubia mujer meneó su cabeza y levantó sus ojos con miedo e incertidumbre en su mirada. "¿Podríamos nosotras ser amantes?"

Ronnie se puso de pie. "Creo que hemos terminado de comer. Vamos a la habitación y hablaremos. Me ocuparé de los platos más tarde."

"Sí, eso sería mejor." Rose convino, levantándose en su pie bueno. Sí, tú y yo nos acurrucáramos juntas en el sofá... "¿Ronnie? estaría bien si solo fuéramos al dormitorio? Quiero decir, nosotras podemos siempre ver televisión allí adentro, ¿correcto?"

Campanas de advertencia y los silbidos explotaron en la cabeza de Ronnie y tragó reflexivamente. "Uh... ¿estás segura?" Considerando el tema de discusión, no estaba completamente segura que acostarse juntas en la cama era una sensata idea.

"Sí." Y con esa palabra dicha en voz alta, Rose se dio cuenta que sí, realmente estaba segura... acerca de todo. Una vez dentro del cuarto, Rose reclinó las muletas contra la pared y pacientemente se equilibró en su pie bueno.

"¿Quieres cambiarte primero?" Ronnie preguntó mientras bajaba las sábanas.

"No, estamos bien justo de la manera en que estamos." Una vez que las ropas de cama estuvieron listas, se deslizó entre ellas y rodó sobre su costado para hacer frente a la mujer que había capturado su corazón. Ronnie comenzó a unírsele. "Espera." Rose estiró la mano y encendió la lámpara. "¿Podrías apagar la luz?" Pronto el brillo fue substituído por una cálida, suave luz.

"Así que estamos en la cama y quieres hablar," Ronnie ofreció cuando se acomodó.

"Si nosotras estamos," asintió apoyándose en un codo, posó la mirada en los azules ojos sin fin. "¿Vas a contestar a mi pregunta? Si no hubieras hecho esa promesa a tu padre, podríamos ser amantes?"

"Creo que no estás segura..."

"Olvídate de eso por un minuto." Extendió la mano y recorrió ligeramente con la yema de su dedo debajo de la quijada de la mujer más mayor. "Si fuéramos solos tú y yo, nadie más." Ronnie estaba aún usando su camisa gris y con tres botones desabrochados, la visión era completamente tentadora. Rose movió su yema del dedo abajo de la cincelada quijada a la larga garganta y más allá, parando solamente cuando este encontró el borde del encaje del bra. Observó con cierto placer que la respiración de la mujer más mayor se había acrecentado.

"Rose, te amo y lo sabes." Ronnie extendió una mano y acunó su mejilla. "Si no hubiera obstáculos, si realmente fuéramos solo tú y yo, sí. Estaría muy honrada de ser tu amante." Fue recompensada con un rápido beso. Los curiosos dedos estaban conduciéndola a la locura pero no podía encontrar la fuerza para pararlos.

"Ronnie..." Los distrayentes dedos lentamente desabrocharon el botón siguiente de la camisa gris. "Somos solo tú y yo. No hay obstáculos."

"Rose..." Su cuerpo respondió inmediatamente a su camisa siendo desabotonada. Los pezones se endurecieron debajo del blanco bra y todo su cuerpo hormigueaba con excitación. Abrió su boca para protestar y para encontrar una cálida, suave lengua presionar contra la suya. "Mmm." Bajo la gentil insistencia, Ronnie se relajó y dejó a la joven mujer tomar el control. Rose la sintió ceder y disminuyó la presión de sus labios. Su mano libre viajó por su propia voluntad, deslizándose debajo de la camisa de algodón y contra la cálida piel. En un movimiento que impresionó a ambas, la errante mano se cerró sobre la suave copa de encaje y apretó un poco. Ronnie jadeó y su cuerpo se arqueó en el tacto.

"Te gusta esto," Rose observó, dándole al firme montículo otro apretón y disfrutando la reacción inmediata. Dejó su mano donde estaba, bajó su cabeza hasta que sus labios estuvieron contra el oído de su amante. "Ronnie," dijo roncamente. "Te amo y deseo hacer el amor contigo." Enfatizó su declaración chupando un dispuesto lóbulo, después maniobró hasta la boca de Ronnie. Teniendo cuidado de no golpear la espinilla de la mujer de más edad, Rose deslizó su pierna izquierda entre las más largas.

"Rose..." Tenía todas las intenciones de parar esto antes de que fuera demasiado lejos pero en vez de eso su cuerpo obedeció a su mente, su mano se cerró alrededor de la de Rose, alentando más exploración. Ronnie estaba ardiendo y luchó por encontrar una razón para resistirse. "N- no debemos."

"¿Por qué?" La rubia mujer sacó su mano de debajo de la camisa de algodón y miró a su amante con toda seriedad. "¿Dime por qué debemos continuar negándonos esto a nosotras mismas?"

"Lo prometí..." Los dedos presionaron contra los labios llenos.

"No." Había una sosegada cólera en la voz de Rose. "No Ronnie. Puedes prometer muchas cosas pero renunciar a tu felicidad para siempre no es una de ellas." Suavemente trazó una definida ceja negra. "No puedes prometer renunciar a mi felicidad, tampoco." Sus ojos se agitaron bajando para estudiar los labios antes de viajar de regreso para llegar a perderse en ese pozo de interminable azul. Ronnie no se movió, todavía luchando con sus demonios internos. Apoyándose sobre su codo derecho, Rose utilizó su mano izquierda para soltar su blusa, trance que la hacía exponer cada vez más carne cuando cada botón fue desabrochado. Sonrió en la intensa mirada en los ojos de Ronnie. Una vez que la camisa color óxido colgara holgadamente, Rose tomó la mano más grande en la suya y la trajo al área cubierta por la seda beige. "Por favor, no, no luches contra esto," susurró cuando sintió la resistencia de Ronnie. Presionó su pecho contra la cálida mano y gimió cuando sintió el tentativo apretón.

La limitada experiencia de Rose no la había preparado para la sacudida que el tacto de Ronnie le trajo. Otro apretón y estaba segura que simplemente moriría sin que su amante la tocara. Sintió que era empujada sobre la cama y no se opuso. Largos oscuros cabellos cosquillearon su cara y la lengua que buscando entró a su boca era completamente insistente. "Siimphf." Nada puede sentirse mejor que esto, pensó para si misma ansiosamente cuando devolvió el beso con igual frenesí.

"Te amo," Ronnie exhaló cuando el beso finalmente terminó. Apoyada en su codo, su cuerpo a medias encima de la mujer más pequeña. Sintió a Rose intentar sacar la camisa gris de los jeans. "Espera." Girando sobre sus rodillas, desabotonó y bajó el cierre de sus pantalones. Desabrochó el último botón en su camisa y lentamente sacó los extremos. Ahora colgaba libremente en su cuerpo, bastante abierta para mostrar un vislumbrar de su bra debajo. Con una lentitud que era tortura para el sistema nervioso de la joven mujer, Ronnie deslizó el tejido gris de sus hombros, dejándolo caer en la cama detrás de ella. "¿Este también?" Preguntó, tocando el gancho del frente de su bra.

"Por favor," Rose pidió. Su amante sonrió ante la urgencia en su voz. Una rápida vuelta y las copas cayeron. El bra cayó encima de la camisa y durante varios segundos ninguna de las dos mujeres habló. Los ojos de Rose estaban mirando la más hermosa vista que jamás había visto y dijo tanto con la mirada en su cara. "Bésame otra vez."

Oh sí, eso es mucho mejor, pensó para si cuando sus manos viajaron sobre la desnuda piel de la espalda de Ronnie. Estaba plenamente consciente de los lugares donde su camisa estaba abierta y su piel tocaba. Compartieron una serie de perezosos besos hasta que sintió una inquieta mano intentando quitar su camisa. "Sí," convino, intentando quitarla mientras aún estaba acostada de espaldas.

"Por favor... permíteme," Ronnie pidió. Rose asintió y se dejó ser atraída a una sentada posición. Su camisa se encontró lanzada contra la silla en la búsqueda de Ronnie por quitarlos del medio. El bra beige terminó en el piso. Se bajó de nuevo de la cama pero su amante permaneció donde estaba. Corazones palpitando con fuerza y cuerpos pulsando cuando ellas miraron abiertamente la una los pechos de la otra. Donde su propia aureola era de color rosado, la Ronnie era más oscura, casi café. Bajó la mirada y estaba sorprendida de ver sus pezones todavía manteniéndose firmes como pequeñas gomas, la piel alrededor de ellos aún suaves pero comenzando a fruncirse. Incluso el día más frío no hace que ellos se levanten así musitó mientras miraba de nuevo para ver los pezones de su amante comenzar a hacer la misma cosa.

"Tú... eres... hermosa," Ronnie susurró. Se bajó y lentamente, muy lentamente, piel desnuda tocó la piel desnuda. Ambas gimieron suavemente y sonrieron en el reconocimiento del placer mutuo. Largos dedos se hundieron en el dorado cabello mientras los más pequeños se envolvieron alrededor de su musculosa espalda. Sus bocas jugaron un juego de dar y tomar, lenguas bailando de un lado para otro mientras ellas flotaban en el amor de una en la otra.

"Oh... oh sí, esto es agradable," Rose jadeó cuando sintió la boca de su amante trasladarse a su cuello. Sintió los labios separarse y la suave lengua lamía su piel. Subió sus manos para posarlas en la nuca de Ronnie. "Si... mmm, esto se siente tan bien."

"Siii." El cuerpo de Ronnie estaba presionándose contra el suyo, traicionando el aumento de la pasión de la mujer más mayor. Rose dejó que su mano derecha bajara hasta que llegó a los botones de los jeans negros. Desde que fueron desabotonados, había mucho espacio para que se deslizara adentro. Cuando agarró la firme mejilla, Ronnie gimió contra su piel y comenzó a chupar su cuello en serio. "Rose..."

"Si Ronnie... esto se siente sí tan bien." Apretó más duramente y fue recompensada con renovadas contorsiones.

"Vas a conducirme a locura, ¿sabías eso? No puedo concentrarme cuando haces eso." Admitió apartando su trasero de las distrayentes caricias de Rose. Separó las piernas más pequeñas con un toque con las propias, colocándose de modo que sus labios estuvieran a la par con los pechos de la joven mujer. El largo cabello oscuro formó una suave capa que cosquilleaba cuando este se movía sobre la clara piel. "Te amo tanto," Ronnie dijo jadeantemente cuando reclamó los labios de Rose para los propios. Fosas nasales dilatadas con irregulares respiraciones cuando se besaron apasionadamente.

"Pero..." Lo que sea que Rose iba a decir fue perdido cuando sintió un beso en la superficie inferior de su pecho. "Ooooh." Ronnie contestó con un ahogado gemido y continuó lamiéndole y mordisqueándole su suave carne. "Se siente tan bien..." Oh, esto es el cielo. Nada puede sentirse mejor que esto. Sintió la cálida respiración en su pezón un instante antes de que una húmeda lengua rodara sobre este. "Oh, Ronnie, siiii..."

Las pruebas de intentos con los muchachos adolescentes nunca habían preparado a Rose para la sensación de ser amorosamente succionada. La arrancada sensación fue contestada con un intenso palpitar entre sus piernas y sus caderas se movieron por propia voluntad, presionando duro contra Ronnie. Sus manos estaban enterradas profundamente en el oscuro cabello y estaba dividida entre mantener a Ronnie donde estaba o pedirle que le diera al otro la misma atención. Antes de que pudiera decidir, la lengua y los amorosos labios soltaron su tesoro. "Oh, no pares..."

Ronnie se rió suavemente y presionó su muslo contra el centro de Rose. "No estoy parando." Usando sus codos para apoyarse, se inclinó para un beso. "Te amo, Rose."

"Te amo." Sus bocas continuaron dando y tomando, las manos de Rose bajaron entre sus cuerpos y acunaron dos dispuestos montículos de carne. El gemido de Ronnie vibró a través de sus labios y Rose contestó con uno propio. Sus dedos se enfocaron, moviéndose en círculos más pequeños hasta que ellos estaban suavemente acariciando las endurecidas cimas.

"Oh amor," Ronnie jadeó. "Y-tú no puedes... unggh... hacer eso." Osciló retirándose fuera del alcance y movió su cabeza. "Te dije que no puedo concentrarme cuando haces eso."

"Esto se siente tan agradable." Rose estiró su mano solo para ser detenida por una mano más grande, más fuerte.

"Sí," la mujer más mayor convino. Besó cada nudillo, luego las palmas antes de liberar las manos de Rose.

"Quiero..." ¿Cómo digo esto sin sonar cruda? "Quiero..." Envolvió los brazos alrededor del torso de Ronnie y subirse, agachando su cabeza con tiempo para traer su boca a su meta.

"¡Oh Dios, Rose!"

Rose encontró su cabeza sostenida en el lugar por las manos de Ronnie mientras alegremente recorría su lengua sobre la oscurecida aureola. Oh si... esto es agradable. Oyó tanto como sintió la respiración de Ronnie acelerándose y sonrió contra el erguido pezón antes de frotar sus labios de un lado para otro contra el. Se rindió a las fuertes pero gentiles manos que la empujaban de nuevo sobre la cama.

"Deja... que te... muestre... a ti... algo que deseo... mi Rose," Ronnie dijo antes de bajar su boca al pecho de Rose.

"Oooh...." La boca y las manos de Ronnie estaban en el movimiento constante en sus pechos. Sus manos agarraban y soltaban el oscuro cabello y sus caderas estaban en constante movimiento contra el torso de la mujer más mayor. "Ronnieeee..." Bajó la mirada para ver la boca succionando su pecho. "Te sientes... oh, tan bien... haciendo esto..." Su respiración se aceleraba y sus caderas presionaban duramente contra el torso de Ronnie. Su amante contestó con un descendente empuje contra su muslo, haciendo a ambas extremadamente conscientes de su propia humedad. "Por favor... Te necesito..." Intentó alcanzar entre sus cuerpos el botón de sus pantalones.

"Siiii..." Ronnie asumió el control de la tarea, liberando el pecho que estaba succionando y se levantó dándose sitio. Largos dedos hicieron su trabajo rápido del botón y el cierre pero en vez de quitarlos, la mujer de oscura cabellera se colocó hacia atrás, poniéndose de lado sobre Rose para permitir que su mano derecha se deslizara entre los caquis y las bragas blancas de algodón.

"¡Oh sí, SÍ!" Rose gritó cuando dos dedos presionaron contra su muy sensible área. Tomó la cara de Ronnie y la trajo para un ardiente beso. "Oh no pares por favor." Sus oscilantes caderas causaron aflojamiento en el tejido, dando más sitio para que los traviesos dedos exploraran. Ellos echaron un vistazo bajo el elástico después lo retiraron, alternando suaves roces con firmes frotaciones. Rose se levantó rápidamente, más rápidamente de lo que jamás había hecho y la asustó. Enterró su cabeza en el cabello de Ronnie y se aferró firmemente. "Ronnie..." Sus respiraciones venían en rápidos descargas y no estaba segura si sobreviviría al intenso placer enviado a través de su sistema. Los dedos cambiaron la dirección, frotando el algodón en movimiento circulares contra su clítoris. Rose gimió y movió sus caderas frenéticamente. "No puedo... oh Ronnie... por favor... yo..."

"Shh... te tengo..."

"Ronnie... oooh..." Sus manos se agarraron desesperadamente en los hombros de su amante. "Por favor... más fuerte... Oh... si Ronnie, siiii..." La cálida respiración acarició su oído, ambos confortando y excitando al mismo tiempo.

"Rose, te amo."

"Siiii." Un intenso palpitar comenzó profundamente dentro y ganó ímpetu cuando se extendió externamente.

"Mi preciosa Rose... si estás cerca, puedo sentirlo." La presión y el ritmo se incrementaron y el cuerpo de la joven mujer reaccionó, oscilando de un lado para otro más rápido mientras sus dedos agarraban los hombros de Ronnie más fuertemente.

"Si... más fuerte... ooh..." Sus dientes firmemente apretados, Rose se balanceó sobre el borde por un agonizante duración de tiempo. Después un largo dedo se deslizó debajo de las empapadas bragas y resbalaron entre sus hinchados dobleces. "¡Oh Dios!" Una vez, dos veces, tres veces a través de su clítoris y el mundo estalló para Rose. "Ronnieeeee... ah." Gritó cuando el orgasmo pulsó a través de ella, robando a la joven mujer de toda razón y sentido. Una ronca voz murmuraba palabras que no entendía en su oído y estaba vagamente consciente de ser suavemente mecida pero la realidad era un plano lejos lejos fuera de ella en este momento. Sentía a su cuerpo ir blando y confió en los fuertes brazos de su alrededor para protegerla mientras flotaba sin rumbo en el resplandor.

Largos minutos después Rose encontró la fuerza para levantar su cabeza e investigar dentro de una amorosa mirada de azul. "Te amo."

"Mmm, te amo también," Ronnie dijo, sellando las palabras con un beso.

"¿Quieres que me mueva?"

"No, quédate aquí, yo quiero sostenerte."

"Suena perfecto," Rose murmuró, frotándose más profundamente en el abrazo de su amante. "Podría justo permanecer así para siempre."

"Seguro. Siempre que tu quieras." Ronnie estaba delirantemente feliz y satisfecha de pasar el resto de la tarde abrazada a pesar de no tener su propia liberación aún. Todo lo que le importaba era la tierna mujer en sus brazos. Los minutos hicieron tictac antes de que la cabeza de Rose se levantara otra vez. "¿Estás bien?" preguntó.

"Estupendamente," la rubia mujer contestó, besando la carne desnuda cerca de sus labios. "Eres maravillosa."

"Tuve puntería para complacer."

"Mmm, muy buena puntería," Rose bromeó.

"¿Te dije qué te amo?"

"Una o dos veces, dímelo otra vez." Destelló una brillante sonrisa que Ronnie sintió la necesidad de recompensar con una serie de besos.

"Te... amo... a ti... con... todo... mi... corazón." Incapaz de resistirse, profundizó el beso, rodándolas para que Rose estuviera en la parte de abajo. Pero cuando comenzó a besar una línea hacía la garganta de la mujer más pequeña, Ronnie se encontró detenida por insistentes manos. Se levantó y las manos se movieron para reclamar sus pechos. Comprendiendo la muda petición, Ronnie juntó sus codos para sostenerse sobre el cuerpo de su amante. Había olvidado de cuan sensibles eran sus pezones hasta que sintió las palmas de Rose frotarlos. Gimió y se arqueó al tacto. "Oh si.. .eso es agradable."

"Te gusta esto," la joven mujer observó.

"Mucho..." Las manos se movieron y Ronnie ahora encontró que sus pezones eran rozados por curiosos pulgares. "Mucho." Sentía los índices de Rose juntarse y comenzar a apretar en un movimiento de bombeo. "Oh sí, eso es taann agradable..." Intentó mirar pero se sentía demasiado bien y sus ojos se negaron a permanecer abiertos. "Sí Rose, esto es... agradable y tierno... mmm."

"Ronnie..." Las pequeñas manos dejaron los pechos y se envolvieron alrededor de su espalda, suavemente impulsándola hacía adelante. Tomando la indirecta cuando vio la rosada lengua moverse rápidamente hacía afuera y humedecidos labios a la expectativa, ella montó a horcajadas el cuerpo de Rose y se inclinó adelante hasta que sus pechos se movían justo sobre la boca que esperaba. Esta vez se forzó para mirar. Sus ojos se movieron desde el dorado cabello y la clara piel a las pelirrojas cejas enmarcando los ojos verdes. La trayectoria continuó, pasando por los suaves pómulos y de la respingada nariz a los labios y a la amorosa lengua proporcionándole alivio a sus doloridos pezones. Como si lo que sus ojos estaban viendo no fuera suficiente, los oídos de Ronnie fueron tratados con el placer de las palabras de Rose y de las manos que habían estado tocando ocasionalmente su cuerpo ahora deslizándose debajo de la pretina de sus jeans.

"Permíteme... ooh... Rose... deja quitármelos. Necesito quitármelos." Lamentó su petición cuando sintió la cálida boca dejar la sensible carne.

"Sí," la joven mujer convino, intentando bajar el negro tejido.

"Yo lo haré." Rodándose, Ronnie rápidamente se quitó sus jeans y bragas. Antes de que pudiera volver a su posición anterior, se encontró sujetada abajo por su pequeña pero insistente amante. La boca de Rose reclamó su pecho mientras un muslo cubierto de color caqui se deslizó entre sus piernas. El áspero tejido frotó contra un ya hinchado clítoris y Ronnie gritó al contacto.

"¿Te lastimé?" Rose preguntó, con ojos temerosos.

"No." Estiró su mano y acarició la suave mejilla, impulsándola suavemente a continuar su tarea. "No amor, no me lastimaste. Por favor... solo continúa haciéndolo..." Ronnie suspiró cuando la caliente lengua acarició su pecho otra vez. "... Qué estás haciendo." Sintió algo duro rasguñar su piel justo sobre su pantorrilla y, recordó un incidente anterior en la semana, separó las piernas para darle más que suficiente espacio entre el molde de su amante y su espinilla aún curándose. El cambio provocó que su muslo presionara entre las piernas de Rose. Los murmullos fueron interrumpidos por lo que Ronnie consideró ser un muy lindo chillido y repitió el movimiento, ganando un profundo gemido y devolvió un empuje de la rubia mujer. Eso es bueno para la piel. Sus largos dedos fácilmente se deslizaron debajo de los caquis y las bragas para un suave agarre a la redonda carne.

"Oh, Ronnie..."

"Quítate esto, Rose." Sus dedos se movieron más bajo hasta que rozaron húmedos rizos. "Déjame tocarte." Un enfático cabeceo fue todo lo que necesitó para rodarlas. Cuando movió el tejido sobre el molde, un parpadeo de culpabilidad intentó meterse pero el amor rápidamente lo apagó. Sus ojos viajaron hacia arriba, su pulso se aceleró en el húmedo sitio visible en la entrepierna de las bragas de Rose. Rubios rizos asomaban, embromando con una indirecta lo que estaba oculto. Luchando por quitarse la tentación, Ronnie miró sobre el firme abdomen, los perfectos pechos, la mirada de deseo y la pasión en la cara de su querida. "Eres tan hermosa," susurró reverentemente. Enganchando sus dedos bajo la pretina, quitó la última barrera antes de coger a Rose arriba en sus brazos.

Por largos minutos se abrazaron juntas, intercambiando besos y tiernos tactos mientras convenientemente se acostumbraban ambas a tocar y ser tocadas. Fue Ronnie quién dio el primer paso, bajando la mano y movió sus dedos a través de los suaves rizos rubios. "¿Te gusta esto?" Murmuró, sus labios rozaron su cabello quitándose del oído de Rose.

"Mmm, eso es agradable." Intentó hacer lo mismo pero sentada en el regazo de su amante hizo esa hazaña imposible. "Quiero tocarte también."

"Me gustaría eso," Ronnie admitió, moviéndose hasta que estuvieron una al lado de la otra.

Tuvo que acomodarse un poco para el alcance más corto de Rose pero pronto los dedos jugaban en los oscuros rizos. "Eres suave, como un gatito," comentó. Su dedo medio se movió más abajo, mojándose en los pulidos pliegues. Trayéndolo hasta su boca, Ronnie lamió la dulce esencia.

"Mmm... ¡oh!" Fue tomada para cuando el dedo de Rose bajó pero no únicamente tocando sus labios inferiores sino metiéndolo entre ellos, rozando contra su clítoris. Su mano bajó y agarró la pequeña muñeca. "Por favor..." Tomando dos de los dedos de Rose, utilizó sus más largos para dirigirlos contra su centro. "Ah... oh sí." Ronnie levantó su rodilla y se abrió para su amante. "Rose, por favor..." Presionó los dedos más pequeños contra ella en un movimiento circular y suspiró. Sintió resbaladizos sus muslos internos y débil observó que cuando se dada su propio placer nunca produjo una cantidad tan copiosa de fluído.

"Lo tengo," Rose dijo cuando tomó el control, inclinándose y suavemente poniendo a Ronnie de espalda contra la cama. "¿Me... me deseas... adentro?" Dijo las últimas palabras deteniéndose pero el gemido de Ronnie y la elevación de la cadera contestaron eliminando cualquier temor que tuviera. Lentamente, con indecisión, empujó un dedo hacia adentro. Estaba asombrada de la sensación del caliente húmedo músculo que rodeaba su dedo. Oh Ronnie... estás tan caliente y suave. La reacción de Ronnie fue inmediata, gritando y presionándose duramente contra el dedo de Rose.

"Sí Amor, más... por favor Rose... siiii." Ella etió un segundo, entonces un tercero. La transformación era asombrosa. El jefe de una corporación importante era incapaz de formar una oración completa. Su nombre llegó a ser un mantra en los labios de Ronnie, combinados con palabras tales como más fuerte, más rápido, más profundo, y el ocasional oh solo para redondear esto. Rose presionó dentro más profundamente, la piel entre su anular e índice quemaban cuando intentó satisfacer la petición de su amante. Oh Dios, Ronnie... te sientes tan bien. La mujer de cabello oscuro se movió debajo de ella pero Rose se negó a dejar ir su premio. La sensación de los músculos internos apretando sus dedos la excitó y no había duda en su mente que la voz de Ronnie era dos octavas más arriba que lo normal. El metal del marco de la cama crujía con cada empuje y los gritos de su amante llegaron a ser más urgentes. "Rose."

"Estoy justo aquí." Giró su cabeza y besó la suave piel.

"Yo... Rose..." Los muslos de la alta mujer comenzaron a temblar.

"Te amo, Ronnie." Sintió los músculos rodeando sus dedos apretarse y comenzó a bombear tan duro y rápido como podía. Repentinamente fue cogida en un apretón demasiado fuerte para romperse cuando las caderas de su amante se arquearon levantándose de la cama.

"Yo..." El oscuro flequillo se pegó a la frente empapada de sudor y cada palabra fue rasgada de los fuertemente apretados dientes. "Te... amo... oh Rose... Rose, yo. Yo... ohhh."

"Sí amor... si." Ellas resistieron juntas, los dedos de Rose se enterraron en el interior profundamente. Únicamente cuando el último espasmo pasó retiró sus dedos y se acurrucó en los brazos de Ronnie.

"Esa es una sonrisa bastante grande que he visto en tu cara," Ronnie dijo cuando el habla volvió.

"Soy feliz."

"Mmm." Besó la frente de Rose. "Me alegra oírlo."

"¿Puedo preguntarte algo?"

"¿Cuántas veces tengo que contestar a esa pregunta?"

"Lo siento." Besó los labios de Ronnie en disculpa... entonces otra vez por el puro placer escarpado de esto. Abrazándose tan juntitas como podía, Rose reclinó su cabeza en el amplio hombro. "¿Era esto... lo que esperabas?" ¿Realmente te complací?

"Fue todo lo que deseaba y más." Rose sintió los dedos debajo de su barbilla y levantó su cabeza para mirar dentro de los tiernos ojos azules. "¿Qué te pareció a ti?" Ronnie preguntó. "Esta es tu primera vez. ¿Cómo te sientes con esto?"

Rose se movió y unió sus labios. "Me sentí muy, muy amada." Puso su cabeza de nuevo en el hombro de Ronnie. "Mmm, agradable."

"¿Solo agradable?"

"Más que agradable." Se giró sobre su estómago y apoyó su cabeza en el abdomen de Ronnie. "Pienso que haré de esto mi nueva almohada." Con el calor de su amante contra ella, Rose dejó sus ojos cerrarse. "Mmm, puedes mantenerte firme."

"Faltaría más." Moviendo su brazo a una posición más cómoda, Ronnie comenzó a mover su mano arriba y abajo de la espalda de Rose. "¿Así?"

"Mm hmm."

Algunos momentos en la vida son solo sencillamente perfectos. Para las nuevas amantes, este era uno de ellos. Relajadas... saciadas... simplemente disfrutando de la sensación de los cuerpos de la una en la otra. La mano de Ronnie se movía sobre la espalda de su amante, alternando entre perezosas figuras en ochos y largas curvas pasando de los hombros a las caderas. Rose devolvió el cariñoso tacto con uno propio, dejando los dedos deslizarse sobre el flexible muslo. Las tiernas caricias eran agradables pero los brazos podrían permanecer vacíos solo mucho antes de que la necesidad creciera demasiado grande. "Ven aquí," Ronnie susurró, extendiendo sus brazos. Pronto estaban abrazadas, compartiendo suaves besos y tiernas palabras de amor. Finalmente la lámpara fue apagada y el sueño reclamó a dos mujeres muy felices.



*****



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Octubre 14th 2012, 11:12 am

Somnolientos ojos azules se abrieron en una cortina dorada. Ronnie sonrió, gozando de la sensación del cabello de Rose sobre su cara. Se estiró, revelando la sensación de la piel contra piel. Era una maravillosa sensación y que no tenía deseos de terminar pronto. Echó un vistazo en el reloj y gimió. Estaba indecisa entre estudiar a la durmiente mujer o despertarla antes de que llegara María. Tengo el resto de nuestras vidas para mirarte dormir. "Rose... cariño, hora de despertar." Una suave sacudida del hombro... nada. "Rose... Rose..." El durmiente bulto gimió y madrigó bajo las cobijas. "No no. No," Ronnie se rió suavemente. Enganchando sus dedos en el borde de la sábana, la separó para exponer sus desnudos cuerpos al fresco aire de la mañana. La mano de Rose automáticamente se estiró por el desaparecido calor solo para ser cogida por la más grande de Ronnie. "Buenos días." Llevó mano hasta sus labios y comenzó a besar cada nudillo. "Yo... te... amo... Rose."

"Mmm, te amo también," contestó, levantando sus nublados ojos verdes hasta mirar a su amante de cabello oscuro. "Qué te parece que durmamos hasta tarde hoy, ¿hmm?"

"Me encantaría pero María llegará aquí pronto." Recorrió con su dedo la mejilla de Rose. "No desperté a tiempo para llamarla y decirle que no viniera," se disculpó.

"Está bien. Tú no sabías que nosotros podríamos..." Se ruborizó. "Tú sabes..."

"¿Hacer el amor?" Ronnie ofreció, rodándolas hasta que estuvo arriba. Su cabello colgaba, poniéndose contra la mejilla de Rose. Incapaz de resistirse, bajó sus labios para un beso. "Te amo." Renuentemente se hizo para atrás. "Pero ahora mismo tengo que ser... mala."

"Mejor hazlo rápido antes de que esté justo detrás de ti," la joven mujer dijo, alcanzando sus muletas. Cuando Rose volvió del baño, descubrió a Ronnie medio vestida. Sintiéndose un poco incómoda con su propia desnudez, fue a su tocador y comenzó a sacar las ropas que iba a usar. Se sentó en el borde de la cama y estiró su mano por sus bragas. La siguiente cosa que supo, es que estaba aplastada de espaldas sobre la cama con seis pies de la mujer acostada encima de ella.

"¿Tienes alguna idea de cuánto te amo?" Ronnie inhaló, ojos azules oscurecidos por la pasión. Los labios bajaron y fueron encontrados a medio camino por un par igualmente ansiosos. Suaves gemidos de placer llenaron el aire cuando el beso se profundizó y las lenguas danzaron juntas. Las manos de Rose estaban alegremente tocando a través de la amplia extensión de la espalda y terminaron deslizándose abajo para acunar el trasero de Ronnie a través de sus ropas cuando oyeron el sonido del auto de María en el camino de entrada. Nuevas amantes, eso es lo que ellas eran, el beso no terminó hasta que oyeron el sonido de la puerta del auto cerrarse. "Supongo que tenemos que parar." El tono de la ejecutiva dejó en claro que parar no era lo que realmente deseaba hacer.

"Si, nosotras debemos," Rose contestó, inclinándose para un rápido beso más antes de que su alta amante se levantara.

"A menos que quieras dar a María una exhibición." Ronnie tiró de una camiseta gris de algodón sobre su cabeza y la metió dentro de sus pantalones. "Iré a hacerle compañía mientras te vistes." Incapaz de resistirse, robó un beso muy dulce antes de salir del cuarto.



*****



"Buenos días, Ronnie," el ama de llaves dijo cuando entraba y cerraba la puerta corrediza. "Oh, hace frío allí afuera esta mañana. Pensé que habíamos visto lo último de la nieve en esta temporada."

"Oh, probablemente esta sea una buena tormenta para molestarnos antes de que la primavera llegue," la ejecutiva dijo, tomando el periódico del día de las manos de María. En ese momento Tabitha merodeó dentro de la cocina, buscando su comida de la mañana.

"¿Mrrow? ¿Mrrow?"

"¿Y adónde piensas que vas?" Ronnie preguntó cuando levantó al felino en sus brazos. "¿Hmm? ¿Qué es eso? Quieres el pavo rebanado para desayunar, ¿eso dijiste?" Ella contestó ronroneado y lamiéndose las garras lo que hizo a ambas mujeres reír.

"Ese gato está tan echado a perder," María dijo cuado se dirigió hacía el cuarto de lavado a colgar su chaqueta. "Sé que ambas deslizan pedazos de carne por debajo de la mesa para ella cuando están comiendo. Es por eso que es tan difícil mantenerla fuera de la cocina."

"Oh, y eso no tiene nada que ver con los trocitos que dejas caer 'accidentalmente' en el suelo mientras estás cocinando, ¿correcto?"

"Buenos días," Rose dijo cuando entró al cuarto. "Oh María, espero que usted esté planeando hacer un copioso desayuno porque estoy muriéndome de hambre esta mañana. Buenos días, Tabitha." Apoyando las axilas contra sus muletas, se paró directamente enfrente de Ronnie y comenzó a acariciar a su gato, aunque sus ojos nunca dejaron la cara sonriente de su amante. "Espero que hayas dormido bien," susurró.

"De lo mejor. ¿Qué sobre ti?" La voz de la ejecutiva llevaba el mismo tono suave que había calmado a Rose después de que hicieron el amor y la mujer joven reaccionó a eso sin pensarlo, presionando su cabeza contra el pecho de Ronnie y sacando una sobresaltada protesta de Tabitha.

"Maravilloso." Se hizo para atrás y acarició al gato, encendiendo de nuevo el motor ronroneante. "Maravillosa y hambrienta."

"Tendré el desayuno listo en más o menos veinte minutos," María dijo sin levantar la mirada de los huevos que estaba batiendo. Cuando se volteó para empezar a hacer el café, Ronnie se aprovechó y se agachó para darle a Rose un tierno beso. Cansada de estar aplastada entre las amantes, Tabitha zigzagueó para liberarse y salió trotando a la sala de estar.

María volteó para hacer una pregunta pero se encontró sin habla en la vista ante ella. Las dos mujeres se besaban profundamente, las manos de Ronnie estaban metidas en el cabello de Rose. Desviando la mirada rápidamente, el ama de llaves se negó a darse la vuelta otra vez hasta que oyó los sonidos de las sillas siendo sacadas y el periódico abierto. Contenta que la cafetera tuviera una opción de pausa, sacó la cafetera y llenó dos tazas.

"Aquí tienes, Rose," dijo amablemente cuando colocó la humeante taza abajo enfrente de la joven mujer.

"Gracias."

"Ronnie." Dejó una taza amarilla abajo y volvió la encimera a comprobar los huevos. Una ceja se levantó en la desconocida taza y Ronnie intercambió una mirada de extrañeza con Rose antes de encogerse de hombros y volver al informe del mercado de acciones.

Un rato después María volvió a la mesa con dos platos. El plato de Ronnie contenía un pequeño omelet con queso y pan tostado mientras el Rose estaba cargado de un omelet relleno, una rebanada de fresco melón, y pan tostado con mermelada de uva.

"Gracias, María. Usted sabe exactamente como me gusta esto." La joven mujer sonrió de oreja a oreja, ganando una sonrisa del ama de llaves.

"Sí lo sé. Ahora si ustedes señoras me disculpan tengo que ir a lavar." Tomó una cesta vacía del cuarto de lavado y fue a recoger la ropa sucia. Las amantes volvieron a su desayuno antes de que un pensamiento pasara por la mente de Rose. "Ronnie, va a ver la ropa toda tirada sobre el cuarto." Su cara comenzó a ruborizarse por la vergüenza.

"Espero que compruebe debajo de la cama. Pienso que es donde tu ropa interior terminó," Ronnie contestó, meneando sus cejas lujuriosamente.

"¡Ronnie!" Golpeó el musculoso brazo. "No es divertido."

"Sé que no lo es," la ejecutiva se disculpó. "Ven aquí." Movió su silla un poco y tiró de Rose contra ella. "Amor, estará descubriéndolo tarde o temprano."

"¿Piensas qué estará bien con esto?"

"Por supuesto. He conocido a María desde que era una niña pequeña. Sabe cuánto significas para mí. Estoy segura que estará feliz," Ronnie dijo con seguridad.

Pero el ama de llaves era todo menos feliz. Volvió con una cesta llena de ropa sucia justo cuando las mujeres estaban terminando su comida. "Verónica, necesito hablar contigo," dijo irritada antes de entrar al cuarto de lavado. La tapa de la lavadora se abrió después se cerró con un estruendo. La secadora sufrió el mismo abuso.

"¿Qué está pasando?" Rose preguntó con preocupación.

"No lo sé pero voy a descubrirlo." Ronnie dejó su servilleta y entró en el cuarto de lavado, cerrando la puerta detrás de ella.

"¿Qué está pasando, María?"

"Sabes que sería mucho más fácil para mí si no tuviera que inspeccionar toda la casa por tus ropas." Dio la espalda a su patrona, aparentemente emparejando los calcetines limpios.

"¿Quieres hablar conmigo acerca de dejar mi ropa en el piso? Las he dejado tiradas antes y nunca te ha disgustado eso." Ronnie se acercó. "Estás molesta desde antes del desayuno. Mi taza no estaba sucia. Tú me diste esa cosa fea amarilla a propósito. ¿Por qué?"

"No soy tonta, Verónica. Tengo ojos." Arrugadas manos sostenían sudados calcetines en un agarre de muerte. "¿Cómo puedes hacer esto?"

"Supongo que esto no tiene nada ver con la ropa y para con el jodido Verónica. Estás hablando de Rose y de mí." Esperó por una respuesta pero su ama de llaves continuaba poderosamente doblando los calcetines. "¿Cuál es el problema, María? ¿Está bien ser una lesbiana siempre que no actúe como una?"

María dio vuelta y dio un enfadado fulgor. "He sido apoyo siempre de ti y de tus preferencias. ¿Cómo te atreves a pensar de otra manera?"

"¿Entonces qué es esto?" Su quijada se tensó en cólera. "Rose ha estado viviendo aquí desde hace más de tres meses. Tenías que saber que dormíamos juntas."

"Durmiendo, Ronnie, durmiendo." María sacó las sábanas de la cesta y las metió en la lavadora. "Tú ciertamente no estabas 'durmiendo' con Rose anoche." El detergente fue descuidadamente echado adentro y la tapa se cerró de un golpe. "Esto está mal, solo verdaderamente mal lo qué estás haciéndole a ella."

"¿Por qué es incorrecto amarla? ¿Por qué es hoy algo diferente que ayer? ¡Ayúdame a entender por qué estás tan molesta porque ahora mismo no entiendo!" Ronnie cerró de golpe la mano sobre la secadora, el ruido reverberaba a través del pequeño cuarto. "No es como Christine, María. Es de Rose de la que estamos hablando."

"Sé que no es como Christine. Nunca dije que lo fuera. Rose es una dulce, amable y tierna mujer que merece todo lo mejor que la vida puede darle." Iracunda se acercó a la barra y comenzó a ordenar la ropa limpia. "Ella ha sido bastante lastimada."

"¿Qué?" Ronnie meneó su cabeza. "¿De qué estás hablando?" Puso las manos en los hombros del ama de llaves y volteó a la mujer más mayor para hacerle frente. Los ojos de María estaban brillantes y Ronnie suavizó su tono. "Amo a Rose. Nunca podría lastimarla."

"¿No piensas que ocultándole la verdad la estás lastimando?"

"¿Y justo qué verdad es la que le estoy ocultando?" Preguntó con indecisión.

"Sé sobre el accidente... vi el Porsche antes de que Hans lo arreglara."

El color abandonó la cara de Ronnie y se recargó contra la secadora, esperando que sus piernas la pudieran mantener derecha. "Oh Dios," susurró. Miraba a su amiga y ama de llaves de toda la vida con aterrados azules ojos. "María, no puedes decir nada. Tú no puedes contarle."

"¿Contarle?" La mujer más mayor metió sus dedos a través de su corto cabello y movió su cabeza. "No Ronnie, no le contaré. Conozco bien mi posición." Se volteó de nuevo a la pila de ropa. "Además, no es mi casa para decir nada, es tuya." Hizo una pausa por un momento. "¿O es que solo vas a dejarla que continúe pensando que eres su caballero de brillante armadura?"

Las palabras picaron pero Ronnie no pudo negarlas. "Yo... no puedo contarle. No puedo perderla. No puedo." Su voz enganchada y tuvo que mirar para otro lado. "Dejaría todo para estar con ella pero no puedo hacer eso."

"Mejor que continúe creyendo que algún borracho la golpeó y tú viniste en su rescate que confesarle que eres responsable." María hizo una pausa, debatiendo entre si realmente quería hacer la siguiente pregunta o no. "¿Estabas bebida?" A la falta de respuesta, volteó, leyendo su respuesta en la cara de la alta mujer. "Dios querido... tú estabas."

El largo cabello oscuro formó una cortina cuando Ronnie bajó su cabeza y asintió avergonzadamente. "Estaba nevando y yo... nunca la vi hasta que era demasiado tarde." Respiró varias veces antes de hablar otra vez. "Daría cualquier cosa para cambiar lo que sucedió esa noche." Levantó la mirada, azules ojos brillaban. "Pero no puedo. Por favor, no puedes decirle nada a ella."

María apartó la mirada y por un minuto nada fue oído excepto el golpe sordo de la secadora mientras ambas mujeres luchaban con sus pensamientos. Después de lo que pareció una eternidad para Ronnie, el ama de llaves suspiró y asintió.

"No voy a estar arruinando la felicidad de esa niña, incluso si esta es una mentira. Ha tenido muchas verdades feas ya." Giró de cara a Ronnie. "No seré la que le cuente."

Ronnie soltó una profunda respiración. "La amo, María. La amo más de lo que yo he alguna vez amado a alguien en mi vida y no puedo perderla." Se paró al lado de la mujer más mayor y reclinó sus codos en la pila de los frescos linos. "Si yo puedo..." miró fijamente la pared, "... pasaré el resto de mi vida haciéndola feliz. Por favor dame esa oportunidad."

"Cuanto más tiempo le ocultes la verdad peor será cuando la descubra. Le debes la verdad, Ronnie."

"Lo sé," reconoció. "Pero no puedo. No aún."

"Ve con ella. Tengo cosas aquí que necesito hacer." Ante la mirada interrogadora de Ronnie dijo, "ve, estaré bien una vez que termine aquí adentro. Solo necesito algunos minutos."



*****



"¿Qué fue todo eso?" Rose preguntó cuando Ronnie volvió.

"Ella está solo teniendo un mal día, eso es todo," mintió. "Pienso que la muerte de Tommy aún la tiene mal."

"¿Estás segura que no es nada que yo haya hecho?"

"Estoy segura que no es nada que hayas hecho, amor." Se inclinó y dio a Rose un rápido beso en la cabeza. "Vamos, estoy segura que hay algunas cintas de la Juez Judy que no he visto aún." Bajó sus labios hasta que estuvieron al nivel con una bien formada oreja. "Amaría estar abrazada en el sofá contigo."

"¿Pensé que no querías darle a María un show?" Rose preguntó.

"¿Qué?" Puso su mano en su pecho como si dijera '¿quién yo?'. "¿Piensas que no puedo mantener mis manos alejadas de ti?"

"No." La rubia mujer sonrió y, equilibrándose en un pie, dejó las muletas a un lado. Envolvió los brazos alrededor de la cintura de Ronnie y moviéndose muy estrechamente. "Yo no estoy segura que pueda mantener mis manos en mi." Estiró su mano y agarró un puñado de suave trasero. "¿Ves lo que quiero decir?"

"¿Te volví una adicta al sexo anoche?"

"No, por supuesto no." Rose se ruborizó y recostó su cabeza contra el pecho de Ronnie. "Solo disfruto tanto tocándote y sé que te gusta eso también."

"Muchísimo," la mujer de cabello oscuro murmuró.

"Sabes..." Verdes ojos levantaron la mirada y se encontraron desamparadamente perdidos en el azul. "Me da igual lo que veamos siempre y cuando pueda estar en tus brazos." Los labios se tocaron justo cuando María salía del cuarto de lavado. No había que confundir el amor pasando entre las dos mujeres. Esto apaciguó un tanto a la ama de llaves y pudo poner una sonrisa en su cara cuando Rose volteó mirándola. "María, siento sobre la ropa, me aseguraré de ponerlas en el cesto de ahora en adelante," dijo, pensando que la desordenada ropa era la razón de que el ama de llaves estuviera tan molesta.

"Lo siento, Rose, no fue mi intención actuar así. No sé que me pasó. ¿Por qué ustedes no se sientan y me dejan traerles un poco más de café?" Tomó las tazas vacías y se apresuró más allá de ellas. "Ronnie, no deberías dejarla permanecer así tanto tiempo." La ejecutiva inmediatamente cumplió, ayudando a Rose con su silla.

"Pienso que acabo de ser regañada," susurró en el oído de la joven mujer.

"También pienso que lo fuiste," vino la contestación. "Tú mejor siéntate."

"Buena idea." Un rápido beso en la mejilla y Ronnie tomó asiento. María volvió con los cafés y sonrió afectuosamente a Rose, disipando la preocupación de la joven mujer.

"Aquí tienes, querida."

"Gracias."

"Bien, pienso que llevaremos esto a la sala de estar y dejaremos a María sola," Ronnie dijo cuando se puso de pie. "¿Rose sabes qué cinta tiene a esos dos compañeros de cuarto discutiendo sobre los dos mil dólares de la cuentas del teléfono?"

"Yeah, pienso que lo sé. ¿No has visto ese aún?"

"No."

"Entonces te estás perdiendo uno bueno, Ronnie," el ama de llaves convino. "Esos dos tontos se presentaron vestidos como si fueran a uno de esos conciertos de rock punk con sus cuerpos todos perforados y verdes cabellos."

"Oh sí, eso fue espantoso, ¿no es así?" Rose convino. "Y el rubio con esa cosa en su lengua... ewww." La joven mujer se estremeció en el pensamiento. "Puedo entender los piercing en la orejas ¿pero las lenguas y cejas?"

"Y sus madres los dejan aparecer en televisión nacional así," María señaló mientras las seguía dentro de la sala de estar. "Y pensaba que algunos de los trajes en Jerry Springer estaban mal."

"Debiste haber oído la manera en que la juez Judy les gritaba," Rose agregó. "Creo que está en la cinta marcada martes." Se instaló sobre el sofá mientras que María empujó el reposet en una mejor posición para ver la televisión y se sentó. Ronnie puso la cinta y dio vuelta para tomar a su amante en el ofrecido abrazo todo el día cuando vio al ama de llaves sentada allí. Observando la posición de Rose sobre un extremo del sofá, hizo lo mismo, bajando la bandeja de los aperitivos entre ellas para poner las tazas de café. La apertura de los créditos comenzó y Ronnie metió sus pies por debajo de si misma, apoyando su codo contra el brazo del sofá. Mientran que cada uno de los litigantes explicaba por qué no eran responsables de la cuenta, ojos azules echaron un vistazo en María. La mujer más mayor estaba atenta en el caso y no se fijó cuando una larga pierna se estiró hasta que los dedos del pie presionaron contra la cadera de Rose. El movimiento le ganó una mirada burlona de la joven mujer pero Ronnie simplemente meneó una oscura ceja y volteó la cabeza hacía la televisión. Intentando difícilmente no sonreír maliciosamente, Ronnie continuó pasando los dedos del pie por un lado del muslo y la cadera de Rose. Al parecer era demasiado juguetona porque la mano de la joven mujer apretó sobre el errante pie y lo sostuvo de todas formas. Ronnie casi lo hizo hacía atrás pero sintió el suave tacto del pulgar de Rose acariciando de un lado para otro contra la yema de los dedos de su pie. No se movió para protestar cuando sintió que su calcetín era quitado lentamente. Como el mejor magistrado ya que el juez Wapner continuaba regañando a los litigantes, Ronnie se encontró recibiendo uno de los mejores masajes de pies que Rose le había dado nunca.

El caso terminó y otro comenzó. Curiosa, Ronnie retiró su pierna derecha y estiró su izquierda, satisfecha cuando sintió las delicadas manos quitar ese calcetín también. Rodó sobre su espalda, usando el brazo del sofá como una almohada. Pronto ese pie estaba recibiendo el mismo amoroso tacto y Ronnie decidió que podría importarle un cacahuate quién ganó y perdió en el programa de televisión. Cerrando los ojos, se concentró en los dedos de Rose contra su piel y la sensación relajada que estaban creando. Los minutos hicieron tictac para cuando ese episodio finalizó y otro comenzó.

María se levantó y habló, rompiendo el trance de Ronnie. "Tengo que volver al trabajo aquí. Rose, vas a echarla a perder si mantienes eso."

"Hey, no descubras todos mis secretos," la ejecutiva perezosamente protestó.

"Eso está bien, María. Solo le recordaré a ella que la próxima vez querré mi masaje de pies." Dio una palmadita a los pies descansando sobre su regazo. "Pero ahora mismo necesito visitar el pequeño cuarto de las chicas."

"Pero estoy cómoda," Ronnie dijo, meneando sus pies.

"Tú no estarás cómoda si hay de repente una gran humedad justo aquí."

"Bien, necesito otra taza de café de todos modos." Se incorporó y dio a Rose las muletas, tomando un beso como pago. "Mmm, cuando regreses nosotras subiremos la bandeja de los aperitivos y nos abrazaremos, ¿Qué te parece eso?" Ronnie decidió mostrar algunas de las ventajas de estar cerca mordisqueando la suave piel del cuello de su amante. "¿Hmm? Tú, yo, un sofá de suave cuero."

"Compórtate, María está aún aquí, lo sabes." Permitió un beso más antes de separarse. "¿Puedes traerme un poco más también, por favor?"

"Seguro, cariño."

Ronnie estaba justo regresando a la sala de estar cuando oyó a Rose llamarla. Poniendo las tazas en la mesa del café, entró en el cuarto para ver lo que necesitaba su amante. "Estoy justo aquí, Rose. ¿Qué necesitas?"

"¿Podrías traerme unas bragas?" La voz claramente avergonzada en el otro lado de la puerta del baño preguntó.

"¿Por qué? Qué es... oh." Maldición. "Ok, espera justo allí. Conseguiré eso." Ronnie intentó excluir la desilusión de su voz cuando se acercó al tocador. De todas las veces para que le llegue su período, musitó, sacando unas apropiadas bragas blancas de algodón del cajón. Entró al baño para encontrar a una Rose claramente avergonzada sentada en el retrete, las manchadas bragas ya enjuagadas y esperando dentro del lavabo.

"De todas las veces de ser una mujer," Rose dijo cuando tomó las limpias. Hizo lo posible para sonreír. "Supongo que la sincronización es pésima, ¿huh?"

"Eso sucede," Ronnie contestó. "¿Cómo está el pantalón?"

"No creo que esté manchado." Una rápida comprobación confirmó su declaración. "Saldré en algunos minutos."

"Toma tu tiempo." Ronnie se inclinó y besó la frente de su amante. "No te preocupes por eso, Rose. ¿Es cuánto... cuatro, cinco días? Sobreviviremos."

"Cuatro o cinco días." La joven mujer repitió las palabras como si fueran una sentencia de muerte. Sus ojos parpadearon en su amante y una idea se formó en su mente. "Sabes, solo porque tengo esto no quiere decir..."

"Sí lo sé. Quiero que esto sea mutuo," Ronnie dijo firmemente, a pesar de lo que su cuerpo estaba diciéndole.

"Pero..."

"Ningún pero. Nosotras podemos esperar hasta entonces." Viendo la mirada en la cara de Rose, se arrodilló y levantó la pequeña barbilla con sus dedos. "Hey, mírame. He esperado años por ti. Algunos días más no van a matarme." Dejó a su dedo viajar hacía la delicada garganta y la uve que se formaba en la camisa de Rose. "Te amo." Se puso de pie y recogió la prenda sucia. "Llevaré esto a María para que pueda ser lavada enseguida mientras terminas aquí adentro."



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

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