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Amor accidental - B. L. Miller

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 14th 2012, 3:45 pm

"Apuesto que eras una de las que terminaban pasando todo el tiempo estudiando y consiguiendo buenas notas," la joven mujer aventuró.

"Pues si, me gradué con honores y fui un miembro de la Sociedad de Honor, pero también fui una asidua en todas los buenas fiestas," reconoció. "Más por las apariencias y los contactos que por algo más pero aún, si algo divertido ocurría, estaba allí. Eso no quiere decir que no conseguí mi justa parte de problemas. En mi hermandad esta fue mi mayor travesura, nosotras compramos un auto que había sido tirado por los ladrones de autos de un depósito de chatarra y lo llevamos furtivamente a la casa del decano en medio de la noche y lo cambiamos por su auto. Estacionamos el suyo por la cuadra en una pequeña calle pero la mirada que estaba en su cara no tuvo precio cuando él salió esa mañana para recoger su periódico y vio ese pedazo de chatarra colocado en su camino de entrada."

"Oh Dios, apuesto que estaba listo para matarte cuando él lo descubrió," Rose dijo, intentando difícilmente no reírse de la imagen del decano mirando lo qué él pensó era su auto desmontado con el metal quitado.

"Tengo un vídeo de él en alguna parte, ¿quieres verlo?"

"Oh, apuesto que será divertido."

"Lo traeré." Ronnie se levantó y se dirigió a la puerta. "Sabes, tengo una completa colección de videos. ¿Te gustan las comedias?"

"Me encantan," contestó con entusiasmo.

"Tengo un montón de ésas 'La venganza de los Nerds y ' Porky' ese tipo de películas."

"Suena genial." Miró alrededor. "Um, ¿pero dónde las miraremos?"

Ronnie miró alrededor, sólo ahora notó que en su prisa por conseguir el cuarto listo para Rose, no pensó en mandar poner aquí una VCR. "Um... bien... supongo que las miraremos en la sala. Hay una TV justo tan grande como ésta y por lo menos un VCR. ¿entonces, quieres levantarte para esto?"

Ignorando el creciente dolor en sus piernas, sonrió y asintió. "Seguro, pero no recuerdo haber visto una televisión allí."

"Oh, la verás." Ronnie sonrió con el pensamiento de lucir su preciado sistema de entretenimiento. Cuando había sido instalado, su madre y hermana habían venido para verlo. Susan pensó que era 'una pieza grande' y su madre pensó que era 'bonita' pero Ronnie sabía que era algo para estar orgullosa. Después de todo, había seleccionado cada componente, igualando justo el ecualizador apropiado con la mejor serie de altavoces Bose de 'Sonido surround'. Incluso fue al mejor almacén de aparatos electrónicos del área para elegir personalmente su televisión. Su sistema de entretenimiento era un tributo a la alta tecnología electrónica y Ronnie justo le picaba la oportunidad de lucir esta.



*****



"¿Estarás bien aquí por un minuto?" Ronnie preguntó. Rose estaba sentada en su silla de ruedas, apenas en el borde de los escalones que conducía al desnivel de la sala de estar.

"Seguro."

"Necesito mover el sofá para que puedas ver mejor." La primera cosa que tuvo que hacer fue mover la mesita del café de sólida caoba fuera del camino. Este tenía un cajón completo de controles remotos, cada uno claramente etiquetados con el nombre del artículo que este operaba. También contenía todas las instrucciones manuales, las esquinas que eran esquinas dobladas en uso.

Lo siguiente fue el sofá. Con una facilidad que hablaba claramente de la fuerza, Ronnie levantó el extremo derecho para levantar un poco la alfombra y utilizó sus piernas para moverla hasta que estuvo frente al armario en el centro de la pared. "Ok, todo preparado." Antes de que Rose pudiera gruñir una protesta, la mujer de cabello oscuro caminó detrás de ella, agarrando las ruedas de la silla, y levantó a ambas fuera de la alfombra. Ronnie suavemente dejó la silla de ruedas abajo en el nivel inferior. "Déjame traer las almohadas para tu cabeza y entonces te ayudaré a ponerte en el sofá. De esa manera puedes acostarte y disfrutar de la película."

"¿Pero dónde estarás sentándote?"

Ronnie solo sonrió. "Dale una buena mirada a ese sofá, Rose." La rubia mujer guió la silla de ruedas enfrente del sofá. "Parece un sofá muy bonito, pero..." Ronnie había venido del otro lado y se había sentado, alcanzando entre el cojín y un lado para agarrar la oculta palanca.

"¡Es uno de ésos reclinables!"

"Yup... mira en esto." Zigzagueó su mano entre un pliegue de la suave piel y tiró, revelando una oculta bandeja para aperitivos dentro del centro del cojín.

"¡Oh, eso es agradable!"

"¿Qué puedo decir? Soy una criatura que le gusta la comodidad." Ronnie dijo con una sonrisa. "Aquí, vamos a acomodarte. Amarás la suavidad de esto."

"¡Oooh! Es agradable, "la joven mujer dijo arrastrando la voz después de hundirse en el maravilloso sofá.

"No podría decirte cuántas veces me he quedado dormida en el," la orgullosa dueña dijo cuando se acercó al armario e hizo frente al centro. Las puertas dobles se abrieron para revelar una gran pantalla de televisión y los estantes sobre ella llenos con equipo de estéreo y en la parte superior de la hilera un VCR de seis cabezales. Deslizó las puertas dentro de sus espacios ahuecados antes de dar vuelta para hacer frente a la vista de Rose confortablemente relajada sobre su sofá. "Iré a traer la película y algo para que bebamos." Volvió pocos minutos más tarde con refrescos para ambas y una caja negra con videocasete. "Espero que 'La venganza de los Nerds' sea buena porque es una de las que tomé."

"Suena bien para mi. La he visto solamente una vez, en la televisión."

"Oh, tienes que ver esta. Cortaron algunas de las mejores escenas cuando la editaron para la TV." Ronnie alcanzó en el cajón de la mesa del café y tomó varios controles remotos antes de decidirse en tres de ellos. "Vamos a ver ahora, tengo una lista aquí en alguna parte..." Revolvió los manuales de un lado a otro hasta que encontró uno en el que escribió. "Aquí vamos."

Algunos segundos después la televisión estaban encendida, la cinta rodaba, y el vigoroso sonido llegaba de cada esquina del cuarto. Ronnie había pasado un mes ajustando los ángulos de los altavoces a la mejor combinación con la natural acústica del abovedado techo. Un satélite que nutría daba imágenes digitales perfectas en la pantalla de cincuenta pulgadas de la enorme televisión. Había comprado originalmente un proyector de televisión pero éste ahora residía en el gimnasio. Fue sustituída por la más viva imagen y la más alta calidad de un transmisor. Los créditos estaban justo empezando cuando oyeron un auto venir sobre la entrada principal. "La comida está aquí," dijeron al mismo tiempo, atrayendo mutuas risas ahogadas y sonrisas que podrían continuar a lo largo en su perezosa tarde de domingo.



*****



El lunes llegó como lo hace siempre, forzando atenciones para estar volteando a las cosas de importancia además de las de cada uno. Este particular día también traía con el, altas temperaturas y la nieve fundiéndose. María llegó a las 7:30, media hora atrasada. El lunes era el día que paraba en el supermercado primero para recoger la leche fresca y el pan para reponer lo que sea que Ronnie hubiera agotado en el fin de semana. Normalmente no era un problema, pero un accidente cerca en la ruta 378 y 9, había atascado el tráfico durante casi una hora. Ronnie estaba ya en la ducha después de su entrenamiento de la mañana. Cuando María caminó por el vestíbulo, el ama de llaves lanzó una mirada curiosa en los muebles precipitadamente movidos en la sala, observando la arrugada manta y la almohada. "¿No se supone que no deberías estar subida allí?" Preguntó al anaranjado y blanco gato que dormía en ellas.

"¿Mrrow?" Tabitha levantó su cabeza en la voz y siguió rápidamente a María a la cocina. Ésta era la de cabello oscuro que dejaba pequeños trozos de carne todo el tiempo, el felino recordó.

"Veo que has asumido el poder mientras estuve ausente, ¿eh?" Dejó los bolsos abajo en la barra antes de dejar su monedero en el cajón reservado para ese propósito. Su mojada chaqueta entró al cuarto de lavado junto con su bufanda. "Bien, vamos a ver si podemos intentar y hacer algo rápido preparado al instante antes de que Ronnie baje aquí."

"Se ve bastante horrible allí afuera," la mujer de cabello oscuro dijo cuando entró en la cocina pocos minutos después. "Pienso que quizás podría tomarme el día libre y permanecer en casa."

"¿Tuviste un buen fin de semana? Veo claramente que dejaste bastantes platos para mí."

"Realmente he tenido un buen fin de semana," Ronnie contestó cuando cruzó el cuarto buscando una taza recién hecha de café. "Las calles están bastante horribles, ¿correcto?"

"Bien, no son las mejores pero están transitables."

"Pero podrían ponerse peor," dijo, haciendo que la declaración sonara más como una pregunta.

"Supongo que eso puede ser, Ronnie. Realmente no vi lo que el reporte del tiempo dijo esta mañana."

"Así que podría ponerse peor allí afuera." La ejecutiva parecía contenta con su r azonamiento. "Mejor trabajo desde casa hoy. No quiero correr riesgos."

"Por supuesto que no, después de todo estás a cuantos kilómetros, ocho del trabajo ¿o algo así?" María abrió el refrigerador para examinar los daños del fin de semana. "¿Tortilla de huevo?"

"Suena rico. Iré a ver a Rose mientras estás haciendo eso."

"¿Qué es lo que a ella le gustaría en el suyo?"

"Pienso que champiñones y pimientos verdes... oh, y queso, por supuesto." Ronnie recogió su taza de café y se dirigió hacía la oficina, dejando a María en sus tareas y a Tabitha siguiendo al ama de llaves en la esperanza de un convite.

Rose estaba todavía durmiendo cuando Ronnie entró en la oficina y envió un email a su secretaria y a Susan anunciando que iba a trabajar desde casa ese día. Rose dormía a pesar del sonido de la televisión que era girada y cambiada constantemente de un canal a otro. La única cosa que la trajo de su mundo de sueños fue el olor de la tortilla de huevo y molletes recién hechos cuando María les llevó el desayuno.

"Sabía que algo tenía que despertarte," Ronnie bromeó.

"¿Mmm? Oh, buenos días Ronnie," dijo, limpiando el sueño de sus ojos. "Buenos días María, ¿cómo fue su fin de semana?"

"Estuvo muy bien, Rose. ¿Cómo fue el tuyo?"

"Bueno." Olió en el aire. "Oh, eso huele maravilloso."

"La cocina de María es siempre maravillosa. Por eso la mantengo alrededor," Ronnie bromeó.

"Sabía que allí había alguna razón," el ama de llaves regresó la broma. Giró su atención de nuevo a la lastimada mujer. "¿Cómo estás sintiendo tus piernas?"

"Duelen mucho pero el calor parece ayudar."

"Bien. Solo haz lo que dice el doctor y estoy segura que estarás levantada y alrededor en un santiamén."

"Sip, mientras no intente hacer todo por si misma," Ronnie convino. "Tuvimos que hacer un viaje a ER."

"¿Ustedes lo hicieron? ¡Oh mi!" María miraba de la una a la otra. "¿Qué sucedió?"

Ronnie puso al tanto a la ama de llaves sobre el incidente mientras Rose intentaba sin éxito entre los tenedores cambiar el tema. La jefa de la casa estaba justo terminando su desayuno cuando el timbre sonó. "Esa debe ser tu enfermera," dijo a la joven mujer.

"Iré, le recogeré su chaqueta y después la traeré aquí," María dijo.

Pocos minutos después la enfermera entró en el cuarto. "Hola. Mi nombre es Karen Brown y seré su enfermera," le dijo a Rose.

"Hola, Soy Rose Grayson." Tendió su mano a la enfermera.

"Ronnie," la ejecutiva ofreció.

"Bien, supongo que la primera cosa que debería hacer es lavarla y darle una mirada a esas puntadas en su mejilla." Karen levantó la mirada en Ronnie. "¿Cuánto tiempo ha estado en casa?"

Ronnie optó por no corregir a la enfermera sobre el estado de residencia de Rose. "Le dieron de alta el viernes en la tarde."

"¿Ha hecho alguna terapia pasiva?"

"No, pero ha estado subiéndose a la silla de ruedas un poco."

"Eso no es terapia pasiva," la enfermera Brown corrigió. "Bien entonces, supongo que limpiaremos las heridas y podemos empezar." Echó un vistazo en la mejilla de Rose y las puntadas que corrían a través de ésta. "No hay muestra de infección allí. ¿Cuándo se supone que volverá para que le quiten las puntadas?"

"El viernes. Con algo de suerte estaré levantada y caminaré otra vez pronto."

Karen empujó sus lentes arriba sobre su nariz. "No levantaría mis esperanzas, Srta. Grayson. Sus piernas han atravesado un enorme trauma. Va a tomar tiempo y esfuerzo mucho antes de que usted pueda salir por si sola. No vamos a preocuparnos de caminar aún y solo nos concentraremos en lograr que se cure."

Ronnie se levantó y agarró su taza vacía. "Traeré algo más de café. ¿Quieres un poco, Rose?"

"Sí por favor, gracias." Ofreció su taza.

"¿Qué sobre usted, Srta. Brown?"

"Oh nada gracias. No bebo cafeína."

"Bien, regresó en un minuto." Se dirigió hacía la puerta pero fue parada por la melódica voz.

"¿Ronnie?"

"¿Sip?"

"¿Podrías darme algunos minutos?" Rose le dio una avergonzada sonrisa. "Tengo un par de cosas de las que necesito ocuparme." Miró señalando el cómodo asentado en la pequeña mesa.

"Oh, uh, Ok. Estaré en la sala si me necesitas."

Pero Ronnie no entró en la sala de estar. En lugar de eso, estuvo con María mientras la mujer mayor intentaba conseguir hacer las tareas diarias. "Así pues, tu la viste, ¿qué piensas sobre ella?"

"Ella no es mi enfermera. Deberías preguntarle a Rose."

"¿Pero piensas que ella está bien? Quiero decir, la agencia dijo que era enfermera certificada. ¿Tendría que haber conseguido más información sobre ella? Puedo llamar a Susan y hacer que investigue su carrera con el Consejo de Estado."

"Si lo crees, deberías hacerlo, Ronnie," María contestó, el plumero en su mano volaba sobre las antigüedades. "¿Le dijo o hizo algo que tu no apruebes?"

"Bien... no, no realmente."

"Entonces ¿cuál es el problema?"

"No hay problema. Solo preguntaba si debería o no, es todo," la ejecutiva contestó, su tono un poco enojado. Estuvo parada allí silenciosa por un minuto, la tensión se erigía dentro de ella. "Tengo mucho trabajo que hacer y mi computadora está allí adentro."

"Tienes otra arriba en tu habitación que podrías utilizar si tuvieras que hacerlo."

"Solo que los datos que necesito están en ésta," mintió, sabiendo completamente bien que ambas computadoras estaban conectadas con la red en las oficinas corporativas.

"Ronnie, si necesitas entrar allí estoy segura que Rose lo entenderá." El tono en la voz de María hizo que la alta mujer se diera cuenta justo cómo estaba sonando. "No, utilizaré la de arriba. Avísame cuándo el almuerzo esté listo." Dio vuelta y subió las escaleras.

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 16th 2012, 6:00 pm

Capítulo 4



Una vez dentro de su habitación, Ronnie movió el interruptor de su computadora y se enfurruñó sobre su cama. Echó un vistazo a su habitación, dándose cuenta, por primera vez, que silenciosa y vacía estaba. Las gruesas alfombras y los sólidos suelos de madera hacían que los sonidos de abajo no se filtraran hasta ella. "Esto es estúpido," frunció el ceño, volviendo a su escritorio de la computadora y se sentó. "Tengo trabajo que hacer."

La carpeta que abrió sin embargo, no era una carpeta de trabajo. Era su juego del solitario. Siguió repasando su libreta de citas y observó que Navidad estaba a diecisiete días solamente. Bien, no lastimaría a nadie si echaba un vistazo al Internet por un rato. Echar una ojeada al sitio de Macy's no dio a Ronnie ninguna idea en absoluto sobre conseguir un regalo para su madre. Había visto varios artículos que pensó que a Rose le gustarían sin embargo. Al cuarto para las doce, Ronnie todavía no tenía ningún presente para los miembros de su familia. "El regalo que siempre cabe," decidió, haciendo click en la forma de un vale de regalo. Es problema resuelto, apagó la computadora y trotó al piso de abajo para almorzar con Rose y mirar a la juez Judy juntas.

Cuando Ronnie entró al cuarto de Rose, se contentó de ver que Karen estaba terminando. "Volveré mañana. No se olvide de hacer esos ejercicios que le enseñé. Usted tiene que mantener esos músculos activos tanto como sea posible o eso retardará únicamente su recuperación."

"Lo haré, gracias," la joven mujer contestó.

"Bien." La enfermera dio vuelta a su atención a Ronnie, asumiendo correctamente que ella era la que estaba a cargo. "Volveré mañana alrededor de las nueve."



*****



El almuerzo fue sencillo un plato de sopa y emparedados, comieron mientras escuchaban a la enojada juez reprendiendo a alguien por pensar que ella pudiera creerle que había liquidado un préstamo pero solo que no podía encontrar su recibo. Para el momento en que los créditos rodaron, ambas mujeres miraron en sus vacíos platos.

"María puede hacer que cualquier cosa sepa bueno."

"Oh, ella es una cocinera maravillosa," Rose coincidió. "¿Ha trabajado siempre para ti y tu familia?"

"Hasta lo que puedo recordar. Su madre trabajó para nosotros también, pero se retiró poco después de que nací. María ha sido todo desde ama de llaves, niñera, árbitro desde entonces." El alto tono del teléfono la interrumpió. "Probablemente otro telemercadeo," murmuró.

"¿No vas a contestar?"

"No. María selecciona las llamadas para mí." Como si en señal, Maria tocó en la puerta. "Ok," Ronnie dijo mientras alcanzaba el teléfono. "Veronica Cartwright."

"Um... si, Srta. Cartwright, soy Jonatán Barker de First Albany Savings y Trust. ¿Cómo está hoy?" Reconociendo el nombre del Vicepresidente Senior del Banco, la postura de Ronnie se agarrotó y empujó su sillón hacía el escritorio.

"Sí, Señor Barker. ¿Qué puedo hacer por usted hoy?"

"Bien... no quería molestarla en casa pero siento que este asunto requiere su inmediata atención." Ella no pasó por alto el toque de nerviosismo en su voz. "El señor Cartwright no ha devuelto ninguna de mis llamadas y me temo que a este punto tengo que buscar recursos en alguna parte más."

Ronnie rodó sus ojos y tomó su lápiz, ligeramente golpeándolo en el escritorio. "¿De qué se trata?"

"Bien... como usted sabe, cuando un préstamo es incumplido, estamos obligados a ir al aval para recuperar nuestra pérdida y dado que usted es la consignataria de los préstamos personales del Sr.Cartwritght..."

"¿Yo consignataria de un préstamo?" El lápiz paró el movimiento. "¿Cuándo fue eso?"

"Oh, yo um..." Ella oyó papeles arrastrándose sobre el escritorio de Barker. "Sí, aquí está. Tengo su firma fechada el cinco de abril como consignataria por el préstamo personal del Sr. Thomas Cartwright." Un toque de nerviosismo se arrastró en su voz. "Usted hizo la consigna de un préstamo personal para él, ¿no es así, Srta. Cartwright?"

El lápiz comenzó a golpear rápidamente. "Supongo que debo haberme olvidado sobre eso, señor Barker."

"Bien, estoy seguro que fue solo un simple descuido de parte del señor Cartwright pero me temo que no hemos recibido un pago en por lo menos cinco meses. Realmente no puedo dejar pasar esto mucho más tiempo."

"No, por supuesto que no." El lápiz se movió con más fuerza. "Usted puede transferir la cantidad atrasada de mi cuenta de ahorros personal."

"Bien, agradezco eso Srta. Cartwright pero me temo que a este punto el préstamo está considerado en incumplimiento y tenemos que pedir la completa liquidación."

"Bien. Usted puede tomar lo que se debe de mi cuenta." Se acomodó el teléfono entre su oído y hombro, liberando su mano para tomar un pedazo de papel. "¿Puede usted por favor decirme la cantidad exacta de la liquidación para que yo pueda marcar mis registros?"

El lápiz se cayó del escritorio y chocó ruidosamente sobre el piso. "¿Qué?"

"Dije que el total con interés y últimos honorarios ascienden a diecisiete mil seiscientos cuarenta y dos dólares y veintitres centavos. Tendré eso retirado de su cuenta inmediatamente."

"¿Señor Barker?"

"¿Sí?"

"En el futuro, asegúrese de comprobar conmigo personalmente antes de aprobar algún préstamo más para algún miembro de mi familia."

"Por supuesto, Srta. Cartwright."

Hubo una pausa antes de que Ronnie se diera cuenta que él había dicho algo más. "Discúlpeme, me temo que no le oí."

"Pregunté si hay algo que el banco pueda hacer por usted hoy." El banquero repitió.

"No, pienso que usted ha hecho bastante, gracias."

"Tenga un buen día, Srta. Cartwright," dijo, pero ella había ya colgado.

De su asiento a solo unos pocos centímetros, Rose oyó cada palabra de la conversación del lado de la ejecutiva. No fue difícil reconstruir qué sucedió. "¿Ronnie?" Toda lo que consiguió era una vista del respaldo del sillón café y del furioso clic del teclado. "¿Ronnie?"

"Necesitas algo, ¿Rose?" Su tono sonó mucho más severo de lo que fue su intención. El mecanografiar se detuvo. "Sabes, hay veces en las que deseo no ser la mayor," suspiró, girando su silla para hacer frente a la joven mujer.

"¿Deseas hablar acerca de eso?"

La primera reacción de Ronnie era decir no, los problemas de esta familia eran siempre tratados privadamente, pero entonces levantó la mirada en unos suaves verdes ojos y se dio cuenta que quería hablar acerca de eso, quería compartir sus frustraciones y sentimientos con Rose. "Tommy obtuvo un préstamo personal y falsificó mi firma en éste como consignataria."

"Oh, eso es terrible," la joven mujer resopló. "Pero, ¿por qué tu lo pagaste?"

"Porque eso es lo que se espera que haga," suspiró. "Si no, Susan o mamá lo harían."

"Pero estás haciéndolo más fácil para que él lo haga otra vez."

"Lo sé, pero no tengo una opción." Empujó su sillón más cerca a la cama. "Incluso aunque soy considerada la cabeza de la familia, hay todavía algunas cosas que tengo que hacer si me gustan o no."

"Es mucha presión a veces, ¿no es así?" Rose puso una suave mano en el antebrazo de la mujer más mayor. "Debe ser muy estresante tener que guardar todo dentro."

Ronnie levantó la mirada en sorpresa. "Sip." Era la primera vez que alguien había expresado alguna comprensión de sus sentimientos desde que era el guardián de la familia. "Tommy acaba de absorberme casi dieciocho mil dólares."

"¡Oh mi dios! ¿Dieciocho mil dólares?"

"Ni siquiera es el dinero lo que me moleta," Ronnie continuó, deliberadamente no enfocándose en el hecho de que la cantidad significa cosas totalmente diferentes a cada una de ellas. Para ella, esta era una fracción de sus ahorros y la verdad no sería echado de menos. Para Rose, bien... ni siquiera quería pensar sobre lo que significaba a la joven mujer que gastaba menos de veinte dólares a la semana en comestibles.

"Es el hecho de que te utilizó," la rubia mujer conjeturó.

"Falsificó mi firma en un préstamo de banco. No puedo imaginarme por qué tendría la necesidad de un consignatario para esa pequeña cantidad, sea lo que sea no manejo sus finanzas. Apenas no puedo creer que tuviera las bolas para hacer eso y después no molestarse en pagarlo." Mientras hablaba, la voz de Ronnie traicionaba más a su cólera e indignación. "Sabía que me ocuparía de esto. Sabía que el banco nunca cuestionaría mi firma en un préstamo para el."

"El te utilizó."

"El me utilizó." Miró en su escritorio y en los aún problemas sin resolver que la esperaban allí. La magnitud del problema hizo que respirará profundamente. "Voy a tener que llamar para una auditoria a la División de Propiedades Inmobiliarias."

"¿Piensas que está defraudando?"

"Si me hubieras preguntado esto ayer, habría dicho que no estaba segura." Se inclinó y tomó una carpeta manila. "¿Hoy? Ahora sé que él está defraudando, solo que no puedo probarlo." Dejó caer la carpeta de nuevo en el escritorio con frustración. Su cuerpo era un haz de nerviosa energía y necesitaba sacarla. "Rose, necesito ir al piso de abajo y hacer ejercicio por un rato. ¿Piensas que estarás bien?"

"Estaré bien," la mujer joven le aseguró. "Sé que tienes cosas que hacer. No tienes que hacerme compañía todo el tiempo."

Ah, pero Rose, pensó para si misma. Me gusta hacerte compañía. Se levantó y empujó su sillón de nuevo al escritorio. "Regresaré en más o menos una media hora. Si estás levantada podemos ir a la sala de estar y mirar algunas películas más."

"Eso sería agradable."

Sí lo sería, la ejecutiva pensó.



*****



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 16th 2012, 6:01 pm

Una agotadora sesión de ejercicios nada hizo para mejorar el humor de Ronnie, que solo parecía empeorar más cuando pensaba en su hermano y en lo que él había hecho. La pera de boxeo sufrió un ataque furioso de golpes, enfatizado por una cadena de maldiciones que podrían hacer incluso que el más estridente de los marineros se ruborizara. Solo cuando estuvo completamente exhausta se quitó los guantes de boxeo y se dirigió al pequeño refrigerador para tomar algo de beber. Cuando sacó la última botella de Gatorade, Ronnie observó el reloj en la pared. Eran después de las tres, bien más allá de la media hora que había planeado en estar fuera. "Maldición."

La puerta se abrió en la oficina quince minutos más tarde con una recién bañada Ronnie llevando un video. "Lo siento, supongo que me enganché en lo que hacía. ¿Nosotras todavía estamos para la película?"

"Oh, sí. Por supuesto," Rose sonrió. Había oído los ahogados sonidos de Ronnie haciendo ejercicio, o rabiando, dependiendo de cómo uno lo mirara, y seriamente dudó que la ejecutiva pudiera estar pasando tiempo con ella.

Como lo había hecho ayer, Ronnie usó su fuerza bruta para llevar la silla de ruedas y a su ocupante los últimos escalones de la hundida sala de estar y ayudar a Rose en el sofá. "Pensé que una comedia romántica sería agradable... a menos que prefieras algo más."

"No, estoy segura que lo que has escogido estará bien," la joven mujer contestó con entusiasmo. Y era la verdad. Rose habría sido feliz mirando una prueba de modelo si eso era lo que Ronnie quería. La inicial incomodidad fue rápidamente desvaneciéndose, remplazada por un sentimiento de amistad y afecto por la mujer que la amparó. Estuvo sorprendida cuando la ejecutiva no bajó la bandeja para aperitivos que había servido como una barrera entre ellas y aún más asombrada cuando Ronnie se sentó en el cojín del medio, solamente a escasas pulgadas de ella. "¿No deseas tu reposapies?"

"Naw, me apetece sentarme por un rato," contestó, metiendo sus pies por debajo al estilo Indio. "¿Estás cómoda?"

"Mucho."

"Bueno." presionó el botón de play en el control remoto y rápidamente adelantó los avances hasta que vio el logotipo de la característica presentación. "Aquí vamos."

El comienzo de la escena estaba casi terminada cuando la nariz de Rose recibió un muy delicioso olor. "¿Palomitas?" Como si en señal, María apareció de la cocina con un tazón grande del convite a disposición así como varias servilletas.

"Si no me necesitas para algo más, me marcharé," María dijo cuando le dio el tazón a Ronnie. "La cena está en el refrigerador, enciende el microondas en medio por tres minutos para calentarla."

"Pienso que tenemos todo puesto, María. Maneja con cuidado."

"Solamente voy a casa, Ronnie. Piensas que vivo a diez pasos" la mujer mayor dijo. "Podría caminar si no estuviera tan endemoniadamente frío afuera."

"Lo sé, pero todavía me permito preocuparme por ti. ¿Después de todo, quién me haría toda la cocina y la limpieza si no estuvieras alrededor?" El brillo en sus azules ojos era la única señal que la mujer de cabello oscuro bromeaba.

"¡Ronnie!" Rose gruñó. María se rió suavemente.

"Mantén eso firme, Verónica Louise, y te sorprenderás." Volteó a Rose. "Vigílala."

"Lo haré," la mujer joven prometió con una sonrisa.

Una vez que María se fue, Ronnie retrocedió la cinta hasta el principio y las dos mujeres se acomodaron para ver a Richard Dreyfuss intentar ganar el corazón de Marsha Mason. El tazón de las palomitas apoyado entre ellas y ambas mujeres afanosamente metían el tentempié untado con mantequilla en sus bocas. Como si estuviera destinado para suceder, las manos grande y pequeña entraron al mismo tiempo y los grasientos dedos se entrelazaron. "Oops," vino la simultánea disculpa mientras sus dedos estaban soltándose el uno al otro.

"Ricas palomitas," Rose dijo, este vez asegurándose de permanecer en su propio lado del tazón.

"Sip, realmente ricas."

Mientras la película lentamente pasaba y el abastecimiento de palomitas disminuía, sus manos continuaron rozándose la una con la otra en la búsqueda de los sabrosos granos de maíz. Después de la cuarta o quinta vez, ambas se dieron por vencidas en disculparse y solo dejaron que sucediera sin hacer comentario. Rose todavía hizo lo posible para evitar estar tocando la mano de Ronnie, pero parecían siempre estar en su lado del tazón. Cuando únicamente los minúsculos pedazos fueron dejados junto con granos de maíz sin estallar, la mujer más mayor pasó el tazón sobre el cojín vacante.

"¿Quieres algo de beber?"

"Seguro, gracias."

"¿Qué es lo que quieres?"

"Cualquier cosa estará bien. Agua está bien."

"Huh Uh." Ronnie se levantó graciosamente del sofá y salió hacia la cocina, volviendo un minuto después con refrescos para cada una.

"Gracias," Rose dijo, tomando el vaso. "¿Quieres retrocederlo para que puedas ver lo que se te pasó?"

"Naw, he visto ésta unas cuantas veces." Se sentó y metió sus piernas por debajo de si misma. "Soy una aspiradora para una buena historia de romance."

Tabitha vagó hacia fuera para ver qué pasaba. "¿Mrrow?"

"No estaremos levantándonos de aquí ahora mismo. Ve a jugar," Ronnie dijo. Al parecer el anaranjado y blanco gato pensó que ella dijo 'vamos sube' porque hizo exactamente eso, cruzándose sobre el regazo de la ejecutiva y colocándose abajo entre las dos mujeres.

"¿Quieres ponerla abajo?" Rose puso su mano debajo del estómago del felino, lista para espantarla.

Ronnie miró al ronroneador gato. Hace dos semanas nunca habría dejado a un animal tomar control de su casa. "Supongo que ella no estará dañando nada." La verdad era que esto hacía a la ejecutiva sonreír internamente en ver a Rose feliz y obviamente el estar alrededor de Tabitha hacía eso. Extendió su mano y dejó que sus largos dedos se unieran a los más pequeños en acariciar al alegre ronroneador felino.



*****



El martes trajo con éste la realización de que los asuntos en Cartwright Corporation no podían ser ignorados más tiempo. Ronnie intentó despedirse de la aún durmiente Rose y se dirigió hacia el jeep.

Los locutores de la mañana estaban ocupados burlándose de las recientes actividades políticas, dejando a la ejecutiva sin elección excepto para el pop en un CD. Guiaba el jeep azul brillante con la serie interminable de luces del tráfico y las calles de un solo sentido hasta que llegó al garaje del estacionamiento Hudson Avenue. Se impulsó sobre la rampa después al elevador hasta que llegó a la fila de los espacios reservados para los ejecutivos de Cartwright. Ronnie se colocó en el sitio reservado para ella y apagó el motor. Tomó algunos minutos para poner su cabeza a modo en el trabajo después de ser la guardiana durante tantos días. Sintiéndose lista para hacer frente a lo que le esperaba, Verónica Cartwright salió de su vehículo y se dirigió hacia el elevador que la podría conectar a su piso. Desde ahí hay un paseo a State Street y al edificio Cartwright.

La peor parte sobre tener las oficinas corporativas en los pisos superiores de un gran rascacielos en el centro de Albany era que tenía que compartir el elevador con todo el mundo que trabajaba en los pisos inferiores. Ronnie se encontró aplastada en la esquina cuando más y más gente se convenció que ellas podrían caber en el pequeño transporte. Agarró su maletín apretándolo contra su cuerpo y esperó una interminable cantidad de tiempo para que las puertas del elevador finalmente se cerraran y comenzar el lento paseo hacia arriba. Las mezclas de colonias y perfumes atacaron sus sentidos, persistiendo detrás después de que sus dueños salieran en sus asignados pisos. Cuando el elevador finalmente llegó el vigésimo octavo piso, una Ronnie agradecida salió para hacerle frente a las puertas dobles de cristal que conducían a las oficinas corporativas Cartwright.

"Buenos días, Laura. ¿Algo importante de lo que necesito saber?" Verónica preguntó, sacando la pila de mensajes telefónicos rosados de su tablilla. Más que medio encontrados arrugados y lanzados en el reciclador azul al lado del escritorio de la joven secretaria.

"Los informes están en su escritorio." La pequeñita mujer de cabello castaño echó un vistazo sobre la libreta de citas. "Usted tiene una reunión a las diez con los inversionistas de Houston y su hermana le ha dejado a usted dicho que le llame tan pronto como llegara." Tomó la chaqueta de su jefa y cruzó el cuarto para colgarlo en el armario. "Ella dijo que es importante."

"Siempre es importante para Susan," Verónica respondió, sin impresionarse. Alcanzando la manija de su oficina ordenando, "llama a mi casa y pon a María en el teléfono para mí."

Una vez dentro de la intimidad del rincón de su oficina, Ronnie dejó sus zapatos debajo del escritorio y caminó silenciosamente alrededor en sus cansados pies, trayendo una taza recién hecha de café de la cafetera personal mantenida en su oficina. Pocos minutos más tarde estaba sentada en su escritorio, la computadora tarareando a la vida. Una educada llamada por el interfon y el destello de luz en su teléfono le dijeron que la tarea de Laura fue efectuada. Tomó el negro auricular y presionó el botón para la línea dos. "María."

"¿Pasa algo?" El ama de llaves preguntó. Era raro que Ronnie llamara a casa.

"Solo quería saber cómo van las cosas con nuestra huésped."

"Rose todavía está durmiendo. ¿Quieres que la despierte?"

"No." Intentó esconder la decepción de su voz. "Escucha, cuando ella despierte, le das mi número de la oficina para que pueda llamarme, ¿Ok?" El sonido de la puerta de la oficina abriéndose hizo que Ronnie levantará su cabeza. Susan estaba parada allí, su lenguaje corporal indicaba que era algo de vida o muerte. "Tengo que irme. Dile que me llame." Colocó el receptor abajo. "¿Qué?"

"¿Conoces a esa 'nueva contratada' tuya? ¿Rose Grayson?"

"¿Sip? ¿Qué sobre ella?"

"Ella nunca se ha presentado a trabajar. La documentación de la rescisión acaba de llegar a mi escritorio."

"¿La documentación de la rescisión? ¿Quién autorizó eso?"

"Grace lo hizo. Contabilidad es su departamento. Dijo que nunca había oído hablar de esta mujer y que nunca se ha presentado a trabajar."

Ronnie tomó el teléfono y presionó los dígitos para el teléfono de Laura. "Consigue a Grace en el teléfono." Dio vuelta su atención de nuevo a su hermana. "Todo lo que involucre a Rose viene a mi escritorio inmediatamente. No debes hacer nada que la involucre sin mi consentimiento."

"Ronnie, ¿qué pasa? ¿Empleas a alguien para un nivel de entrada, les das beneficios completos inmediatamente e incluso no se presenta a trabajar?"

"No te preocupes sobre eso, Susan. Manejaré esto."

"Grace en la línea tres," la voz de Laura saltó a través del intercomunicador. Ronnie tomó el auricular.

"Grace, ¿hay un problema con un nuevo empleado, Rose Grayson?"

"Sí, parece que ella nunca se ha presentó a trabajar." La prima contestó.

"No te preocupes sobre eso. Ella está en licencia médica extendida. Solo procesa su papeleo cada semana. Bajo ningunas circunstancias estarás rescindiéndola."

"¿Por qué? Ronnie, ella nunca se ha presentado. Nunca incluso me he reunido con ésta mujer Grayson. Todas lo que tengo son algunas formas enviadas por fax de Susan la semana pasada."

"Sé todos acerca de eso." Hubo una pausa y pensó que su prima iba a discutir un poco más sobre esto. "Grace, no hay discusión sobre esto."

"Bien. Tu eres la jefa." Hubo un clic seguido por el tono de marcar. Ronnie colgó el teléfono y echó un vistazo en la pantalla de la computadora. "¿Hay algo más, hermana?"

"Por supuesto que hay." Susan contestó, moviéndose alrededor del escritorio hasta que estaba parada al lado de su hermana mayor. "Ronnie, vamos, ¿qué pasa?"

"Nada de lo que necesites preocuparte. Estoy segura que tienes cosas más importantes que hacer que preocuparte a cerca de una pequeña empleada."

"Una pequeña empleada a la que misteriosamente contrataste." La pelirroja se inclinó impensadamente contra el escritorio de caoba. "Ronnie, nunca has empleado directamente a alguien para un puesto excepto a Laura." Un pensamiento se le ocurrió. "Esto no es como cuando estabas en Stanford, ¿lo es?"

La mención de su gran fracaso personal trajo la atención de la ejecutiva apartándola de la computadora. "¿Susan, no puedes dejar algo morir? ¡Ése fue hace diez años!" No había que confundir su tono enojado.

"Hey, tendrías que saberlo mejor que confiar en alguna pobre basura blanca."

"Christine no era una pobre basura blanca. Estaba allí con una beca académica."

"¿Y qué tema era el que ustedes dos estudiaban en la noche en su cuarto?" Susan masculló. "No estabas allí cuando papá contestó al teléfono la noche que ella llamó. No oíste las cosas que le dijo. La manera en que amenazó hacerlo del conocimiento público."

"Para eso, Susan," advirtió con un gruñido bajo. "Habría podido manejarlo."

"¿Cómo? ¿Habrías preferido que todo el mundo supiera que el heredero evidente de Cartwright Corporation era rara?" Se encogió en la mirada ardiente en los ojos de Ronnie. "Mira, eres mi hermana y te amo. Puedo entender que incurriste en una equivocación. Eras joven, no sabías mucho. Solo no quisiera que tuvieras que sufrir con eso otra vez."

"Eso no es lo que está sucediendo." Ronnie tomó un lápiz y comenzó a golpearlo ligeramente en el escritorio.

"Prometiste a papá que no sucedería otra vez."

"¡Y no sucederá!" El lápiz fue lanzado airadamente, provocando que rebotara fuera del escritorio y en el suelo. Ronnie se levantó y miró fuera de la ventana en el horizonte de Albany, viendo en el interior el recordatorio de su gran humillación. La visión de los azules ojos de la rubia que una vez la había llenado de felicidad únicamente para dar vuelta y volverse una chantajista chupando sangre destellaba ante sus ojos. "Yo nunca he... quiero decir... desde..." Se dio por vencida y continuó mirando fijamente fuera de la ventana.

"Ronnie..." Susan estaba parada al lado de su hermana más alta y puso su mano en el antebrazo. "Me sentía tan mal por ti cuando mamá y papá fueron a recogerte al aeropuerto esa noche." La llamada de Christine exigiendo dinero a cambio de mantenerse silenciosa sobre su aventura vino menos de dos horas antes de que Ronnie arribara al aeropuerto del condado de Albany para pasar las vacaciones de Navidad en casa con la familia. "Ese fue el peor día de fiesta que puedo recordar. Todo era griterío y griterío."

Había sido un tema que las dos hermanas nunca hablaron, ni siquiera en ese entonces. Ronnie nunca había sabido los verdaderos sentimientos de Susan sobre el asunto de su sexualidad o el entero incidente del chantaje. Sin voltearse, la mujer más mayor habló. "Había estado anhelando venir a casa. Falté para Acción de Gracias y después de que Chris y yo terminamos" Meneó su cabeza. "¿Qué fue lo que hice tan horriblemente incorrecto?" Preguntó reservadamente.

"¿Confiar en ella o tener sexo con una mujer?" Susan preguntó, volteándose e inclinándose contra el alféizar de la ventana.

Ronnie se encogió de hombros. "Cualquiera... ambas... ah, no importa." Se giró retirándose de la ventana se sentó en su sillón. "Ambas tenemos trabajo para hacer."

"No está bien." La pelirroja dijo, tirando de una silla para sentarse en el mismo lado del escritorio que su hermana. "Mira, lo que dije anteriormente sobre ser raro, yo no quise decir..."

"Olvídate de eso."

"No. Es tu vida. No tengo ningún derecho de juzgarte. El señor sabe, yo he hecho cosas de las que estoy avergonzada."

"No hay juicio en esa declaración, ¿la hay?" Ronnie dijo sarcásticamente, girándose en su sillón un poco y sacando el cajón del teclado. "Supongo que esta bien tener una aventura con tu entrenador personal pero no con alguien del mismo sexo, ¿correcto?"

"No pensé que sabías sobre André" Susan dijo con indecisión, preguntándose solo cuánto sabía su hermana mayor.

"No mucho se me escapa." Metió su contraseña, cambiando la pantalla de la insignia corporativa a su escritorio personal. "Mira, yo he aprendido mi lección, ¿Ok? No frecuento los bares gay, no cruzo los campos de softball, o tengo un desfile de mujeres que entran y salen de mi cama."

"Tienes también treinta tres años y no estas casada, Ronnie. Esto es un negocio. Tenemos que mantener cierta imagen."

"¿Y lo hago!" Se levantó y comenzó a pasearse. "Siempre he acudido a todas las funciones de caridad con un acompañante masculino de buen aspecto. ¿No lo hago? No he hecho nada para fastidiar la preciosa imagen de la familia."

"¿De qué se trata esto, una mujer?" Susan se levantó para hacerle frente a su hermana. "¿Es eso? Realmente. Ayúdeme a entenderlo, hermana. Crecimos juntas. ¿Qué pasa?"

"Susan, estamos en el trabajo. Vamos a dejar esto, ¿Ok?"


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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 16th 2012, 6:02 pm

"Bien. La misteriosa Rose Grayson permanece en la nómina de pago y seguro porque así lo dijiste." La pelirroja estaba obviamente enfurruñada por el tono brusco. "¿Hay algún otro problema en el que estés interesada o es ella éste?"

"Soy la presidenta, ¿no es así?" Ronnie frunció el ceño. "La cosa entera de Grayson no es un reparto grande, Susan. No tienes que preocuparte de verme a la cabeza orgullosa del próximo desfile gay tampoco. ¿Ahora podemos hablar de algo más?" Fue hacía su escritorio y se sentó. "¿Consignaste algún préstamo para Tommy?"

"¿Por qué Tommy necesitaría un consignatario? Él está consiguiendo mucho dinero. Él incluso no posee un hogar propio a excepción de esa cabaña en el Adirondacks."

"Él incumplió en un préstamo que tenía mi nombre falsificado en el como consignatario."

"Debe haber alguna clase de error."

"Ningún error. Voy a tener enviadas copias del uso para que pueda compararlo a mi firma."

"Quizá alguien inventó el nombre de Tommy también."

"Sip, quizá. Lo descubriré después de que consiga los papeles. Mientras tanto te sugiero que eches un vistazo en tus registros del banco." Alcanzó el ratón y chasqueó abriendo su conexión al banco. "Oh, una cosa más. Estoy pidiendo una auditoria de Propiedades Inmobiliarias."

"¿Qué? ¿Estás auditando los libros de Tommy?" Susan no fue nada sino alarido. "¿Sabes como mirará eso él?"

"Como que no confío en él. No lo hago." Un rápido mecanografiar de su número de cuenta y contraseña y Ronnie echaba un vistazo en sus recientes transacciones. La tarjeta de debito que parecía de repente una tarjeta Visa de platino era práctica. Todas las compras fueron destinadas a su cuenta corriente en menos de dos días, haciendo esto fácil para que verificara que su tarjeta no estaba comprometida. Miraba sobre la lista, observando los artículos familiares como los juguetes de Tabitha y la cama de Rose. "Tu misma dijiste que pensabas que algo estaba pasando. ¿Quieres que descubra que es esto ahora, o quieres esperar hasta que se ventile en la prensa? Pensé que estabas preocupada de nuestra imagen."

Susan se erizó en el comentario pero concedió renuente que su hermana tenía razón. La confianza era un reparto grande con la imagen pública. Los nombres públicos eran recordados y si no lo hicieran cada noche las noticias serían más que felices recordarlos. Era así como los escándalos duraban tanto tiempo en Albany. Hasta el momento los Cartwrights habían sido bastante afortunados en no estar implicados públicamente, no importaba los costos privados. "Está bien," la hermana más joven suspiró. "No puedo ver nada donde lastimaría si él es inocente." Se dirigió hacia la puerta. "¿Ronnie?"

"¿Qué?"

"Si lo es, tendrás que darle mejor una disculpa. Y asegúrate que mamá no descubra sobre esto." El intercomunicador zumbó, seguido rápidamente por la voz de Laura.

"Rose en la línea uno para usted."

Ronnie levantó la mirada hasta ver los ojos de su hermana iluminarse en el nombre. "¿Es esa la misteriosa Rose Grayson?"

"Adiós Susan." Tomó el auricular y presionó el botón. "Hola..." No había que confundirse en el cambio en la voz de Ronnie. Se transformó más suave... más gentil. Había una dulzura en ella que era en contraste directo a su tono anterior. "¿Puedes esperar un minuto?"

"Ya me voy, ya me voy. Pero éste no es el final de esta conversación."

"¡Susan!" Miró mordazmente la puerta. La pelirroja se fue, determinada más que nunca a solucionar el rompecabezas de su hermana y Rose Grayson.

"Hola. Lamento eso. ¿Dormiste bien?" Ronnie dijo, sentándose en su sillón y apoyando sus pies en el escritorio.

"Muy bien. María dijo que querías que llamara."

"Sip... um... Supongo que solo quería que supieras que si necesitas cualquier cosa, déjaselo saber a María. Va a permanecer allí hasta que llegue a casa. Hará cualquier cosa que quieras para el desayuno, solo pídeselo. Oh, y si hay algo que quisieras que te compre en el supermercado, solo déjale saber eso también."

"Estoy muy bien, solo gracias. ¿Cómo está yendo el trabajo?"

"Oh, justo un día típico," Ronnie contestó sarcásticamente. "Es increíble que no tenga una úlcera a veces."

"Desearía que hubiera algo que pudiera hacer para hacerlo mejor para ti," Rose dijo sinceramente.

Ya lo haces, la mujer de cabello oscuro pensó para sí. "Estoy muy bien. Cuéntame tú. ¿Te apetecen los mariscos esta noche?"

"Suena genial."

"Bien. Haré que María nos prepare algo rico." La luz en la línea dos comenzó a destellar. "Pienso que mejor voy de nuevo a trabajar, solo quería averiguar sobre ti."

"Ok, me alegra que lo hicieras."

"Um... sabes si quieres puedes llamarme más tarde."

"Oh. Ok, bien ¿quizá después de almuerzo? No deseo incomodarte."

"Seguro. Después de almuerzo estará bien. No creo que vaya a estar todo el día de todos modos."

"Está bien... bien... ¿supongo que hablaré contigo más tarde entonces?"

"Ok Rose. Relájate y haz lo que la enfermera te diga."

"Adiós."

"Adiós." Ronnie escuchó el tecleo y entonces la señal para marcar por algunos segundos antes de presionar la línea dos. "Verónica Cartwright." Su voz, era una vez más, puro negocios.



*****



Ronnie se sorprendió de ver la luz de la cocina encendida cuando volvió a casa, hasta que recordó que le había pedido a María que se quedara hasta que llegara allí. Ella y Rose habían hablado brevemente por la tarde pero una reunión había interrumpido esa llamada. Ahora, al fin en casa, anhelaba pasar el resto de la tarde con la rubia mujer. Colgó su chaqueta en el guardarropa y le dio un puntapié a sus zapatos antes de entrar en la oficina.

"¡Hola!" Rose saludó con entusiasmo, una enorme sonrisa vino sobre su cara.

"Hola tu misma." Turnó su atención a María, que estaba recogiendo las cartas que ella y la joven mujer habían estado jugando. "Gracias por quedarte tan tarde."

"No me importó nada. Es mejor en el Rummy de lo que tu eres" el ama de llaves comentó, sacando una sonrisa de Rose. "Puedo quedarme tarde mañana también si me necesitas."

La primera respuesta de Ronnie era decir que no sería necesario pero en la reflexión de lo qué había acontecido hoy en la oficina y de lo qué iba a suceder una vez que Tommy descubriera sobre la auditoria, reconsideró su respuesta. "Realmente, pienso que puedo aceptar eso. Quizá podrías llegar más tarde de modo que no tengas que trabajar tanto. Puedo hacer mi propio desayuno."

"Hacer tu propio desayuno y ensuciar cada pieza de mis utensilios en mi cocina," María resopló. "Estaré aquí a las siete como siempre. La única noche que no puedo quedarme tarde es el jueves. Carrie y Mónica se preocuparán si no me ven allí a las seis treinta."

"Noche de bingo," Ronnie le explicó a su huésped. "Bien, ya que estás ahora aquí de todos modos, ¿por qué no te quedas y te reúnes con nosotras para cenar? Estoy segura que hiciste más que suficiente."

La mujer mayor se rió suavemente. "Sabes que tu madre tendría un ataque si lo supiera."

"¿Por qué? ¿Su madre no la quiere?" Rose preguntó, su curiosa expresión giró en un tímido ceño fruncido cuando María se rió y meneó su cabeza.

"La señora Cartwright me quiere bien, niña. Pero se considera de mal aspecto compartir una comida con la empleada doméstica."

"Oh," la joven mujer murmuró, la vergüenza tiñó su cara. Se preguntaba si la madre de su amiga la desaprobaría también.

"Pero mi madre no decide con quién ceno," Ronnie dijo firmemente. "¿Ahora crees que te gustaría comer en el comedor o aquí adentro?"

"Um... donde quieras estará muy bien."

"Colocaré algunos lugares en la mesa. Llevará solo algunos minutos calentar todo," María dijo, al salir del cuarto.

"Gracias," Ronnie dijo cuando la mujer mayor paso a su lado, la persona que ella había mantenido en casa todo el largo día. Ahora sola con Rose Sus hombros se hundieron, sus cansados pies protestaron de estar parados, y el dolor de cabeza con el que había estado luchando hizo su presencia sabida con la fuerza completa. Cruzó el cuarto y se dejó caer en su sillón. "Qué día." Levantó su pierna izquierda, apoyándola sobre su rodilla derecha, y comenzó a frotar su adolorido pie.

"¿Tú enfrentaste a Tommy?"

"No. Él no se presentó," Ronnie suspiró. "Ordené una auditoria."

"Oh."

"Sip. No va a ser una visión bonita cuando lo descubra." Comenzó a frotar su pie con más fuerza, usando ambas manos para masajear los adoloridos músculos. "Encima de eso, tuve una montaña de papeleo para atravesar. Laura salió en el intermedio durante el día."

"¿Laura?"

"Mi secretaria," aclaró.

"Oh, ella debe haber sido la que contestó al teléfono cuando llamé."

"Sí, fue ella." Ronnie invirtió la posición de sus piernas y comenzó a dar masajes a su pie derecho. "Oh genial," frunció el ceño, mirando rápidamente en el creciente deshilar moviéndose en su pierna. "Sabes, alguien debería ser capaz de encontrar una manera de hacer medias que no se rasguen al instante en que te las pones." Se levantó, alisando la falda gris oscuro. "Voy arriba a cambiarme. Para entonces estoy segura que la cena estará lista." Sus ojos cayeron sobre los filamentos de los cabellos circundado la cara de Rose. "Después de cenar pienso que nosotras lavaremos tu cabello."

"¿Cómo vamos a hacer eso? No puedo tomar una ducha."

"Tengo una idea."



*****



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 17th 2012, 4:31 pm

Después de cambiarse en sus pants y tenis, Ronnie tomó un juego de llaves y se dirigió a través del camino de entrada cubierta de nieve al garaje. La construcción original había sido derribada hace tres años para hacer el sitio para su idea de lo que un verdadero garaje debía ser. Con la capacidad de guardar cuatro autos cómodamente, el garaje lucía múltiples hileras de fluorescentes luces y un separado sistema de alarmas. La mitad trasera del garaje servía como lugar de almacenaje. Entrando a través de la puerta lateral, Ronnie caminó rápidamente sobre el panel de control y desactivó la alarma.

Un rápido tirón del interruptor y los cuatro recuadros fueron bañados en un mar de blanca luz. El primer recuadro contenía un auto oculto por una cubierta de lona. Distraída por un momento, Ronnie caminó a la parte trasera del auto y tiró de la cubierta. La estigmatizada placa blanca de la estatua de la libertad en el lado izquierdo y las letras azules anunciando el auto como "el juguete de Rons". Tiró de la cubierta más para revelar el tapón de la gasolina con el familiar logotipo del Mustang. "Pronto," se prometió. Su preciado auto había sido meticulosamente restaurado y la severa sal de los inviernos de Albany significaba que tenía que permanecer en hibernación hasta que las flores comenzaran a florecer otra vez. Sus dedos se arrastraron sobre el intenso azul metálico de la pintura y su mente vagó al pasado cuando había comprado el auto.

Era su año superior en Dartmouth. Aunque utilizaba el Audi que su padre le había dado para su vigésimo primer cumpleaños, se encontró siempre anhelando el potente Mustang que el novio de una de sus hermanas de la fraternidad poseía. La pintura había estado mellada, la superficie oxidada era el color dominante, pero cuando el pedal era metido a fondo, el auto podía descargar la potencia levantándose contra este. Cuando Ronnie había pedido a su padre permiso para retirar suficiente dinero para comprar uno para ella, Richard Cartwright firmemente se negó, citando que tenía un buen auto y que el Ford era un vehículo demasiado peligroso. Ronnie estaba serena, sin embargo, y ahorró su asignación para el completo semestre hasta que pudo permitirse comprárselo ella misma. Lo condujo a casa en las vacaciones de primavera, para la consternación de sus padres. Su padre lo llamó un montón de chatarra y su madre insistió que solo conseguiría matarse en esa 'trampa mortal'. Intentaron ofrecerle un Mustang nuevo, amenazándola de cortarle el financiamiento, incluso la vieja expresión 'las damas de educación apropiada no conducen potentes autos', pero ningunos de ellos funcionaron. Antes del fin de semana todo lo que habían logrado era hacer que Ronnie determinara aún más conservar y restaurar a su veloz demonio azul. Aunque no era desde hace mucho tiempo su auto principal, todavía lo sacaba para dar una vuelta de vez en cuando y, la belleza azul metálico seguía siendo su favorito.

Un ligero fresco la atravesó, tirando de Ronnie del carril de los recuerdos y regresarla al presente. Restituyó la cubierta sobre su Mustang y caminó al recuadro siguiente. El rojo Porsche acomodado allí. Era la primera vez que lo veía desde el accidente. En el cuarto recuadro era donde estacionaba el jeep y de este modo alejar lo que había hecho con el objetivo de no acercarse al auto deportivo. Ahora lentamente caminó alrededor del auto, azules ojos recogieron todas las reparaciones. La cinta verde rodeaba los bordes del nuevo parabrisas, sin duda permitiendo que la nueva goma sellara fijándolo. El capote, la parrilla, el parachoques, y el cristal del cuarto derecho delantero fue quitado todo, el gris metal del chasis manteniéndose firme en contraste con el resto del vehículo. Una rodante caja de herramientas situada contra la pared, evidencia de las visitas de Hans. Ronnie desvió la mirada del auto e inclinó las manos contra la caja de herramientas luchando para mantener su estómago bajo control. Supo perfectamente entonces que nunca podría conducir el Porsche otra vez. Mordió tragándose el resurgimiento de la culpa y tomó deliberadamente los pasos hacía la puerta del cuarto de almacenaje, todo el tiempo diciéndose que todo se resolvería, que Rose se recuperaría totalmente, que el daño que le había causado podría ser reparado. Probó tres diferentes llaves en el cerrojo hasta que encontró la correcta y caminó en la oscuridad del almacén.

Le tomó a Ronnie un minuto encontrar el interruptor de la luz. Cuando lo hizo, encontró lo que buscaba inmediatamente. En la esquina, debajo de un montón de abandonados trapos estaba una cubeta utilizable de cinco galones que una vez contuvo concreto de secado rápido. Se acercó a la utilizable palangana y la limpió minuciosamente hasta que la lechosa agua blanquizca corría limpia. Completada su tarea, Ronnie volvió a la casa.



*****



"Entonces ¿qué pensaste de esa última pregunta?"

"Todavía digo que era demasiado fácil. Todo el mundo sabe que los números pares de las autopistas corren de este a oeste y las impares corren de norte a sur," Rose contestó, ajustando la almohada detrás de su cabeza. María se había marchado algunos minutos antes y ellas estaban ahora relajadas en la oficina.

"Si todo el mundo sabe eso, ¿por qué hace que tanta gente se pierda cuando están viajando?" La mujer mayor contestó, recostándose en su sillón y poniendo sus descalzos pies arriba en el borde de la cama cerca de la cadera izquierda de Rose. Desde que los meses de invierno estaban sobre ellos y Ronnie no tenía motivo para usar zapatos con punta abierta, no se molestaba en hacerse la pedicura tan a menudo como lo hacía usualmente. En el proceso de menear sus dedos, una uña arañó contra la de al lado. "Bueno, no me sorprende que este rasgando todas mis medias. Supongo que es hora de llamar para un pedicure." Vio una lejana mirada absorber la cara de la joven mujer. "¿Qué?" Preguntó suavemente. "Lo compartes conmigo."

"Estás hablando de un pedicure y estaba recordando cuando tenía trece." Viendo la expectante mirada en la cincelada cara de su compañera, Rose continuó. "El Estado encontró a la familia Foster para mí por algunas semanas y tenían una niña justo de mi edad. A Stacey le encantaba tenerme alrededor porque era una dispuesta conejilla de indias para que ella practicara la cosmetología. Le encantaba jugar con el esmalte de uñas. Tenía hileras e hileras de botellas sobre su tocador en todo los colores que puedas imaginar." Rose ausentemente extendió su mano abajo y puso sus dedos sobre los dedos del pie de Ronnie. "Bien, una noche estábamos de ánimo. Pintamos cada uña de un diferente color. Puedo recordar que en mis dedos del pie fueron desde el ciruelo al aguacate a ese horrible púrpura." Mientras hablaba, su dedo índice rozaba atravesando cada uña del gran pie descalzo. "La cosa divertida es que estábamos despiertas más allá de nuestra hora de ir a la cama y no tuvimos tiempo para quitarlo. Fuimos a la escuela al día siguiente y cuando estábamos tomando una ducha después de la clase de gimnasia todo el mundo vio nuestros dedos de los pies." Se rió suavemente. "Realmente fue divertido. Quiero decir, entre nosotras dos estaban allí veinte diferentes colores en nuestros pies. Después de eso, Stacey usó deliberadamente diferentes tonalidades de esmalte en sus dedos. Ésa fue la última vez que esmalté mis uñas del pie."

Ronnie la miró burlonamente, después se levantó y fue al pie de la cama. En menos de segundos los calcetines de gran tamaño fueron quitados para revelar los dedos del pie de Rose. "¿Cuándo fue la vez última que alguien te hizo la pedicura?"

"Ese fue, si podrías llamar eso una pedicura. Solo uso el cortaúñas para mantenerlas cortas ahora. Ow, tranquila."

"Oh, lo siento," Ronnie se disculpó, dejando el pequeño dedo del pie que había movido para lograr una mirada mejor en el siguiente. "¿Puedes sentir eso en tu tobillo?"

"Sip, es por eso que no los meneo. Mis piernas duelen bastante cuando lo hago."

"¿Cuándo fue la vez última que tomaste algo?"

"No, no es que este mal ahora mismo. Prefiero esperar hasta que realmente lo necesite."

Ronnie levantó la mirada y recordó lo que quería hacer esa noche. "¿Estás lista para lavar tu cabello?"

"¿Encontraste una manera?" Se incorporó, preparándose para instalarse nuevamente en la silla de ruedas.

"No, quédate aquí. Lo tengo todo resuelto de modo que no tengas que salir de la cama." Miró la cama ajustable, en este momento levantada en un cómodo ángulo. "Vas a tener que poner la cama plana, sin embargo."

Pocos minutos después Rose estaba acomodada de espaldas a través de la cama, su cabeza suspendida en un costado. Una toalla rodeaba detrás de sus hombros colgando para proteger el colchón contra cualquier agua jabonosa. Ronnie estaba situada sobre un taburete tomado de la cocina, la blanca cubeta de cinco galones acomodada entre sus rodillas. Una toalla grande fue puesta en el piso para coger cualquier derrame. "¿Estás lista?" Preguntó.

"Sip."

Ronnie vertió el agua lentamente sobre los rubios mechones, usando su otra mano para ayudar a distribuir el líquido sobre todo el cabello. Vertió una generosa cantidad de champú en su mano y la trabajó en una espuma. Ronnie hizo todo lo posible para sostener la cabeza de Rose, tomando algo del esfuerzo excesivo del cuello de la joven mujer. "¿Cómo estás sintiendo esto?"

"Riiicooo," murmuró, verdes ojos medio cerrados. "Tienes fuertes dedos."

"Los ejercito. ¿Estoy presionando demasiado duro?"

"Oh no, está bastante bien."

"Bueno." Ronnie continuó moviendo sus dedos en el suave cabello, minuciosamente lavando este. "Hora de enjuagar. Mantén tus ojos cerrados." Usando su mano izquierda levantó la cabeza de Rose, poco a poco enjuagó el champú. Una vez que eliminó la mayor parte, puso otro poco del líquido con esencia de fresa en su mano. "Segunda ronda."

"¿Vas a lavarlo otra vez?" Rose preguntó sorprendida.

"Por supuesto. Sabes las indicaciones. Lavar, enjuagar, repetir." Trabajó el champú en el dorado cabello antes de que la joven mujer pudiera decirle que no. "¿Asumo que únicamente lo lavas una vez?"

"Sip, se usa menos champú de esa manera. Mi cabello siempre parece limpio. Mucha gente lo lava solo una vez." Rose se reclinó en la presión suave pero firme de los dedos de Ronnie. No solo fue tratada con una segunda lavada, sino teniendo acondicionador peinado a través de su cabello. La ejecutiva tuvo que ir dos veces por más agua pero los resultados habían valido eso. La suave luz de arriba rebotaba en varios mechones del cabello de Rose, creando una aureola de oro alrededor de la cara de la joven mujer.

"Se mira genial." La mujer de cabello oscuro dijo, observando la sonrisa que vino a la cara de su compañera al mirarse en el espejo sostenido en su mano. "¿No es así, Tabitha?" Le preguntó al gato que decidió que el agua no era una gran amenaza.

"¿Mrrow?" Dos segundos después, la anaranjada y blanca máquina ronroneadora estaba acomodada en el vientre de Rose.

"Ooof, estás ganando definitivamente peso."

"Pienso que María le está dando las sobras pero no puedo probarlo," Ronnie dijo con una sonrisa. "Solo sé que cada vez que ella está cocinando esta bola de pelos sale de la cocina lamiéndose sus bigotes."

Ding, ding, dong, dong. Los agudos tonos del timbre sonaron a lo largo de la casa. "¿Quién podrá ser a esta hora?" Ronnie preguntó, mirando el reloj sobre la mesita. "Son casi las diez." El timbre sonó otra vez, esta vez acompañado por furiosos golpes contra la sólida puerta de roble.

"¿Ronnie? Ronnie, ¡abre la jodida puerta!" El grito seguido por más golpes y tonos de del timbre.

"Ahora vuelvo." Se puso sus tenis y metió el exceso de cordón en los lados. Tabitha saltó de la cama, detectando que algo más interesante estaba a punto de suceder en el otro cuarto. "Oh no tú no. Quédate aquí con tu madre." Ronnie recogió la protesta felina y la colocó nuevamente sobre la cama, esta vez al alcance de la mano de Rose.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 17th 2012, 4:32 pm

"¡Ronnie! Abre esta jodida..." Las palabras murieron en la garganta de Tommy cuando él vio la luz exterior encenderse y oyó que la cerradura fue girada. "Bien, ya era hora."

"¿Qué estás haciendo aquí a esta hora?" Frunció el ceño, no teniendo duda que su hermano más joven estaba completamente borracho.

"¿Qué demonios intentas hacerme?" Tommy pasó más allá de ella y atravesó el vestíbulo entrando a la sala de estar. "¿No me presentó a trabajar un día y tú ordenas una jodida auditoria?"

"Este no es el momento para hablar de esto, Tommy. Vete a tú casa y duérmete." Ronnie se movió entre él y la oficina, intentando dirigirlo nuevamente hacía la puerta. Puso su mano en su brazo únicamente para tenerlo alejado.

"¡Vete a la mierda, Ronnie!" Pasó al otro lado del cuarto y dio un puñetazo por enfrente la madera del mueble del centro de entretenimiento. Se giró haciéndole frente y pudo claramente ver el crecimiento de varios días en su cara así como lo descuidado del cabello y las ropas. Tommy había obviamente estado en un doblador y únicamente ahora había oído las noticias. "¿Qué piensas que estoy haciendo? ¿Robando de mi propia compañía?"

"No se lo que estás haciendo, pero no voy a dejar que esto continúe," devolvió el grito, mostrando un poco su propio mal humor. "¿Qué es eso, Tommy? ¿Drogas? ¿Juego?"

"¡Vete al infierno, Srta. fuerte y Diosa todo poderosa!" Su puño se cerró de golpe en el gabinete con bastante fuerza golpeando un diminuto florero de copa. Solo que la gruesa alfombra salvó la antigüedad de romperse.

"Vete de mi casa, Tommy."

"Tu casa," él se burló. "Crecí en esta casa de mierda. ¿Qué te da el derecho de decir que me vaya?"

"Compré la casa honradamente y a carta cabal de mamá y tu sabes eso." Sus ojos se empequeñecieron en la salvaje mirada, casi inhumana en los ojos de su hermano. Tommy era bastante fuerte por si solo, pero si él estaba drogado...

Las sospechas de Ronnie fueron confirmadas algunos segundos después cuando levantó el extremo de la pesada mesa del café y la volteó. "Actúas como si fueras un ángel pero no lo eres, Ronnie." Por el momento, estaba parado aún así ella mantuvo su distancia. Su corazón latiendo fuertemente con la adrenalina bombeando a través de ella. "Te sientas en esa oficina día tras día. NO tienes idea de cómo es trabajar para una vida," escupió, "no puedo solo chasquear mis dedos y hacer tu cartera más grande."

"No, pero puedes falsificar mi firma en un préstamo," ella replicó.

"¿Qué?"

"Incumpliste en un préstamo y tenían mi nombre en él como consignatario. ¿Por qué necesitabas un consignatario, Tommy?"

El hombre de rubio cabello parpadeó algunas veces cuando comprendió la información. "Mierda. ¿Eso es todo lo que siempre te ha preocupado, no es así? ¿El dinero de mierda?"

"Alguien tiene que preocuparse acerca de eso. Tu por supuesto no. ¡Ahora vete de mi casa!"

"¡No es sobre eso! Me da igual lo que en tu maldita auditoria aparezca, no puedes echarme a patadas de la compañía." Un pensamiento se le ocurrió. "Puedes poseer la mayoría de la acciones pero no tienes control de los interés. ¿Piensas que alguien va a votar contigo para conseguir librarte de mí?" Dio una corta risa, su energía comenzó a desaparecer ya que para el colmo había estado cabalgando. "Enfréntalo, Ronnie. No puedes hacer nada sobre mí. ¿Piensas que mamá va a votar contigo para destituirme? ¿Frank? ¿Susan? No puedes ganar esta batalla." Se dirigió hacía la puerta. "Cualquier tonto puede ver eso. Solo déjame en paz, hermana, o lo lamentarás." Tommy cerró de golpe la puerta detrás de el, el sonido que reverberaba a través del cuarto. El corazón de Ronnie estaba palpitando con fuerza y podría solo suponer que Rose tenía miedo.

"¿Estás bien?" Ronnie preguntó cuándo entró en el cuarto. Notó la palidez del miedo en la cara de la rubia mujer. "Hey, todo esta bien."

"Él estaba bastante enojado. ¿Qué se estrelló?" La expresión de Rose era más serena ahora que sabía que Ronnie estaba segura. Acarició el lugar vacío en la cama al su lado. "Aquí, hay un asiento."

"Nah, gracias," la alta mujer continuó de pie, aunque la suave almohada le hacía señas. "Él tiró la mesa del café y golpeó algo de la superficie del gabinete. Nada roto." Miró en la TV, aún encendida pero con el sonido silenciado. "Hey, hay uno de esos programas de noticias de revista."

"Sip, están suponiendo que tienen una cosa en esos camiones de renta y que peligrosos son." Acarició a la cama otra vez. "Vamos, tengo el calor y el masaje encendido. Esto tiene que ser más cómodo que ese sillón." Encendió la pequeña lámpara en la mesita a su lado justo antes que Ronnie apagara la luz de arriba. El suave brillo fue preferido por ambas para mirar la televisión.

"Estarías sorprendida de lo confortable que el sillón es," Ronnie contestó, dando un puntapié a sus tenis y con reticencia aceptó la oferta. Se hundió en el vibrante calor y cerró los ojos con placer hedonista. "¡Oh! Esto es agradable. Tengo que conseguir una de éstas para mi habitación." Acomodó la almohada detrás de su cabeza, deslizó los pies bajo las cobijas, y abrió los ojos. Rose presionó el botón y comenzó a mirar el programa. Con la alta mujer a su lado derecho, sentía una sensación de seguridad y rápidamente el latido de su corazón retornó a un nivel más normal.

Rose utilizó el telecontrol para apagar la televisión una vez que las últimas noticias comenzaron. "¿No estuvo eso interesante?" No recibiendo respuesta, giró su cabeza para ver los ojos de su compañera cerrados. "¿Ronnie?" Ninguna respuesta, solo el rítmico subir y caer de la sudadera cubriendo el pecho. Rose apagó la lámpara. La cama era bastante grande. No había razón para que despertara a Ronnie solo para enviar a la mujer más mayor a su propia cama. "Buenas noches, Ronnie," susurró, cerrando los ojos y dejando que la regular respiración de la mujer a su lado la calmara metiéndola en un profundo sueño.



*****



Los azules ojos se agitaron abriéndose poco después de las seis y miró alrededor, intentando conseguir sus almohadas. "Qué el... oh," masculló, dándose cuenta que se había quedado dormida en la cama de Rose. Tomándose un momento para borrar el sueño de sus ojos, Ronnie se apoyó sobre un codo y bajó la mirada a su dormida compañera. Los rayos de la mañana resaltaron la respingada nariz, las cejas óxido, y los llenos labios separados un poco en sueño. Los segundos hicieron tictac mientras observaba a la dormida mujer. Esto la asombró como fácilmente se había quedado dormida al lado de Rose. Con excepción de Christine, Ronnie nunca había dormido con alguien. Eso lo había hecho entonces únicamente porque estaba esperando por su amante. Sinceramente, nunca se sintió cómoda compartiendo una cama y podía frecuentemente esfumarse y dormir en la cama acostumbrada en su dormitorio. Sin embargo obviamente no tuvo problema en enroscarse y dormir al lado de Rose. Era un curioso misterio Ronnie sabía que no fue seguro deliberado. Sentía el ligero zumbido del masaje debajo. Eso fue. Tuvo que haber sido el masaje. Este la relajó bastante para ponerla a dormir sin tener en cuenta la presencia de alguien más en la cama. La ejecutiva sonrió para si con la lógica de su explicación, incluso cuando eligió ignorar el hecho de que todavía estaba allí al lado de Rose. Contemplaba consentirse pero la voz de la responsabilidad triunfó. Con un decepcionado suspiro lentamente salió de la cama sigilosamente, cuidadosa de no molestar a su compañera, y caminó silenciosamente al baño.

Una vigorosa sesión de ejercicios y una reconfortante ducha prepararon a Ronnie para el día. Inhaló en el café que María hizo para ella mientras se ponía su larga chaqueta de lana. La temperatura había caído considerablemente por la noche, descendiéndola a un solo dígito. Se dirigía hacía la puerta cuando el teléfono sonó.

"Residencia Cartwright," María contestó. "Ahora mismo. Ronnie, es Susan. Ella parece perturbada." Ella tomó el teléfono color crema y asintió en su ama de llaves.

"Susan?"

"Ronnie, tenemos un problema."

"Estoy segura que tenemos más de uno. ¿Qué te tiene tan jorobada para que no pudieras esperar hasta que llegara a la oficina?"

"Ricky y Timmy ambos cayeron con el pollo pox."

"¿Y? Susan, tus hijos están enfermos no es el fin del mundo. Es solo pollo pox."

"Ronnie, la fiesta de Navidad de la familia es esta noche."

"¿Y?" Desabotonó su chaqueta, decidiendo no iba a ser una rápida y fácil llamada telefónica después de todo. "Estoy demasiado ocupada para ir. Por qué deberías planear la fiesta para el miércoles en la noche de todos modos?"

"Era el mejor día que nosotros pudimos asegurar. La gente siempre tiene fiestas para ir en los fines de semana. Poner esta en un miércoles garantizaba que todo el mundo se presentaría, pero ése no es el punto. El punto es que nosotros no podemos tener la fiesta aquí."

"Entonces. Alquila un salón en algún lugar." Un pensamiento le cayó en cuenta. "Oh no tú no, Susan. No estaré teniendo la fiesta aquí."

"Ronnie. Es demasiado tarde para alquilar un salón y enviar las direcciones a todo el mundo."

"No la estarás teniendo en mi casa. No, no, no." La chaqueta ahora se encontraba en un taburete cerca. "Hermana, no puedo tener la fiesta aquí. ¿Tienes alguna idea de cuánto trabajo ésta podría tomar?"

"Es perfecto. Todo mundo sabe dónde vives y les encantará la idea de un buena fiesta al estilo antiguo en la casa Cartwright."

"Te he dicho antes. Ésta es mi casa ahora y no quiero a cada pariente en el mundo pisoteando alrededor de aquí." Miró a María preparando huevos para el desayuno de Rose. "Hermana, tengo a la Compañía que permanece conmigo. No es realmente conveniente tener gente aquí." El tono de la llamada en espera señaló. "No cuelgues, Susan, tengo otra llamada." Presionó el parpadeante botón. "Habla Verónica."

"Ronnie, es tu madre."

"Hola mamá." Rodó sus ojos, sacando una divertida mirada de su ama de llaves.

"Estaré allí después de que llegue del aeropuerto a ayudar con los proveedores y asegurarme de que no colocarás algunos de esos llamativos adornos."

"¿Qué, Susan te llamó primero? La tengo aguardando en la otra línea."

"Sí. Lo hizo. Decidimos que la casa sería la solución perfecta."

La perfecta solución para todo mundo menos para mí, Ronnie pensó para si. "Mamá, no puedo tener la fiesta aquí. ¿No podríamos solo volver a programar esta o conseguir un salón en algún lugar?"

"No. Nosotros no podemos." Beatrice Cartwright contestó. "Ahora Verónica, no tenemos tiempo para todos estos tontos egoísmos. Tengo que recoger a tu tía Elaine en el aeropuerto a las tres. Envía un auto por mí a las dos y asegúrate de no enviar a ese incompetente bobo como la última vez. Le tardó cerca de una hora para llegar allí."

"Madre, esa fue una tormenta de nieve y el tráfico estaba atascado por kilómetros. No fue su problema."

"Él debió haber tomado una ruta alterna. No pudo incluso entrar en frente de la terminal. Solo asegúrate de conseguir a alguien más esta vez."

"Pero..."

"Ningún pero de ti, jovencita. Ahora tengo que conseguir mi cita para el salón de belleza. Habla con tu hermana y no te olvides llamar para mi auto."

"Ma..."

"Adiós querida. Gusto en hablar contigo." Click. Ronnie quitó el teléfono de su oído y miró fijamente el auricular por un momento antes de golpear el parpadeante botón.

¿"Susan? ¿Todavía estás allí?"

"Estoy aquí. Supongo que era mamá en la otra línea"

"Supones correctamente. Nada como traer la artillería pesada."

"Lamento eso." Ronnie dudó de la sinceridad de su hermana. "Llevaré algunos adornos que los chicos hicieron. Ooh, son tan lindos. Ronnie, te encantaran. Ricky hizo unos con oropel verde..."

"Hermana, necesito conseguir lo que va a ir aquí." Dio un suspiro de derrota. "Supongo que tengo una fiesta para conseguir lista."

"Oh. Seguro. Jack y yo estaremos ahí alrededor de las seis. Dejaré a la familia saber."

"Estoy segura que mamá ya les llamó," Ronnie dijo en un tono seco. "Ocúpate de conseguir al decorador y a los proveedores aquí. Oh, y ¿Susan?"

"¿Sí?"

"Esto nos hace empatar."



*****



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 17th 2012, 4:32 pm

Rose estaba sorprendida de ver entrar a Ronnie y girar la computadora. "Buenos días."

"Buenos días, Rose," contestó, dejando su taza de café abajo y mecanografiando su contraseña. "María traerá tu desayuno en algunos minutos." Hizo click en su archivo del correo y rápidamente escaneó en unos sin leer.

"¿Pasa algo malo?"

"¿Malo? ¿Qué podría posiblemente estar mal? Mi madre y hermana han decidido que la fiesta de Navidad de la familia estará llevándose a cabo en mi casa, esta noche."

"Oh." Una pausa momentánea, entonces "¿Qué es lo que vas a hacer?"

"¿Qué puedo hacer? Supongo que me toca conseguir que este lugar este listo para ellos." Comenzó a dar golpecitos con el lápiz en su mano izquierda en el escritorio. "Por lo menos una tercera parte de ellos fuma. Puse esas alfombras hace tres años y están aún perfectas. ¿Piensas que permanecerán de esa manera? Ah. Ya lo creo allí van a estar por lo menos media docena de agujeros de quemaduras en ellas antes de que la noche termine." Ronnie detuvo el vociferar el tiempo suficiente para tomar un trago de café. "Tengo que cambiar todos los muebles, hacer que María limpie el cuarto de juego y surtir el bar allí adentro, hacer que la licorería haga una entrega..." Los golpecitos aumentaron. "Y encima de todo eso, tengo que ir a comprar para nosotras dos algo para usar."

"¿N-nosotras?" Rose tragó difícilmente en la implicación.

"Bien, sí por supuesto." Ronnie la miró socarronamente. "No querrás saludar a todo el mundo usando mi camisa de Dartmouth, ¿no?"

"¿Qué? Uh..." La impresión la había dejado sin palabras y la rubia mujer estaba en una pérdida por las palabras. "Yo... bien..."

"Rose, no estoy intentando castigarte haciendo que conozcas a mi familia, pero no voy a encerrarte en un cuarto sola toda la noche mientras hay una fiesta aconteciendo." El lápiz encontró su camino a sus perfectos blancos dientes, y comenzaron a roer en el borrador. "Realmente," murmuró alrededor del amarillo utensilio de escribir mientras miraba alrededor del cuarto. "¿Crees que podemos ambas ocultarnos aquí toda la noche?"

Se rieron suavemente por algunos segundos antes de que la seriedad de la situación asumiera el control. Ronnie dejó el lápiz en el escritorio y movió su sillón más cerca a la cama. "Aunque te dejara permanecer oculta, todo el mundo sabe que hay un baño aquí adentro." Las mujeres encontraron su conversación interrumpida por María, cuando entró en el cuarto con la bandeja del desayuno y una jarra de café.

"¿Dónde vas a querer el árbol?" El ama de llaves preguntó.

"En la casa de alguien más," Ronnie bromeó, consiguiendo un resoplido de su compañera. "Me da igual. Rose y yo estaremos escondidas aquí toda la noche."

"Ni siquiera pienses en eso, Verónica Louise." María dejó la bandeja sobre el regazo de Rose y comenzó a servir el café en la taza de porcelana. Ronnie extendió su propia taza expectante. "No hay suficiente tiempo para conseguir limpiar las alfombras."

"Aspirarlas estará bien. Gracias." Llevó la taza a sus labios y tomó un trago agradecida. "¿Quieres que llame a algún lugar y consiga ayuda extra para tener el lugar listo?"

Una mirada parecida al dolor destelló a través de los ojos cafés del ama de llaves. "Solo porque no recorres alrededor como tu madre investigando para saber si había polvo no significa que he dejado esta casa desatendida. Pulo la plata regularmente incluso si no la utilizas. A excepción de un rápido trabajo de pasar la aspiradora y mover los muebles, estaremos preparadas para la compañía. Claro, que no puedo poner de nuevo la mesita del café de la manera en que debería estar."

"Lo siento, María, yo no quise sugerir que tu haces algo menos que un trabajo perfecto. Me ocuparé de la mesita del café y de todo lo demás." Tomó su taza. "Ahora necesito salir y conseguir algunas cosas." Ronnie se levantó y dio a Rose una sonrisa. "Tu enfermera debe estar aquí en un rato y yo estaré de regreso en un par de horas. ¿Cuál es tú color favorito?"

"De verdad, yo no..."

"¿Color?" Ronnie repitió, dejando en claro que no aceptaba un no por respuesta.

Rose miró en los intensos azules ojos y la respuesta vino sin pensarlo. "Azul."

"Fácil encontrar algo lindo en ese color. ¿Qué tonalidad? ¿Prefieres claros tonos como turquesa o uno oscuro como el cobalto?" Ronnie no pasó por alto en notar que los verdes ojos continuaron mirando fijamente en los suyos.

"Um... un azul marino, supongo. Algo intenso." Rose se movió nerviosamente y bajó la mirada a su pan tostado. "Supongo que cualquier tonalidad estará bien."

"Me aseguraré de elegir algo lindo." Ronnie sonrió internamente en el pensamiento de poder escoger un vestido para que ella usara.

"Si es demasiado problema puedo ocultarme en otro cuarto. Podría llevar un libro en el cuarto de la lavandería. Nadie entrará allí," Rose ofreció, sintiéndose muchísimo en medio.

"No." Ronnie rápidamente contestó. "No voy a ocultarte. Eres una huésped en mi casa y ellos tendrán que aceptar eso." Miró a María, que asintió en el acuerdo. "Estaré de regreso antes de la comida."

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 19th 2012, 8:21 am

Capítulo 5



Era bastante fácil para Ronnie caminar dentro de la exclusiva boutique y seleccionar un vestido para si. Era completamente otra cosa seleccionar algo para que Rose usara. Durante más de una hora se sentó allí observando a la modelo probarse diferentes combinaciones de blusas y faldas, pantalones de vestir, y vestidos. Nada parecía adecuado.

"¿Tal vez si me dijera exactamente lo que usted busca, Srta. Cartwright?" La gerente inquirió.

"No estoy realmente segura cómo explicarlo, pero ninguno de éstos funcionará." Ronnie agitó una mano en el aparador de ropa. La mujer de edad miraba a su particular cliente y frunció el ceño.

"¿Qué pasa con ellos? Quizá podamos resolver lo que usted está buscando de esa manera."

"No hay nada mal con ellos solo que no son los adecuados." Apretó el puente de su nariz. "Quizá solo debería mirar alrededor y ver si hay algo que me guste."

"Por supuesto." La gerente de la boutique agitó su brazo. "Mónica estará feliz de modelar algo que usted desee."

Ronnie caminó a través de los estantes de las costosas prendas de vestir, apenas dándoles a cualquiera de ellas más que un vistazo de pasada. Entonces lo vio. Metido en la esquina, casi lo pasó por alto y de hecho no estaba incluso segura qué le hizo mirar en esa dirección. Extendió la mano y sacó el vestido para mirarlo. Justo una tonalidad abajo de un vivo azul, la seda brillaba con belleza y suavidad. El tejido se reunía en el elástico de la cintura antes de ensancharse otra vez. Ronnie imaginó que éste llegaría abajo de los tobillos de Rose, fácilmente cubriendo los moldes. "Éste," anunció, atrayendo la atención de la gerente.

"¿Le gustaría que Mónica se lo modelara?"

"Eso no será necesario. Éste es el que quiero." Echó un vistazo en la etiqueta de la talla. "Sí, éste será perfecto."



*****



El jeep hizo su camino a través del tráfico de un día festivo. Un vistazo en el reloj de la radio dijo a la ejecutiva que eran casi las once. Había estado hasta ahora en la boutique y la joyería. Ahora estaba afuera en el centro comercial luchando con otros compradores por las pequeñas cosas que estaba necesitando, como regalos. Estaba a una milla del centro comercial cuando una esquina llena completamente de árboles capturó su mirada. Desvió la Cherokee a la izquierda y pasó a través de los pasillos de pinos y bálsamos apoyados arriba contra los pasamanos de madera. Detectando a un vendedor, el bajo robusto comerciante corrió a su lado.

"¿En qué puedo ayudarle hoy?"

"Quiero un árbol lindo lleno de brazos y una robusta copa." Ronnie dio una desaprobadora mirada en el grupo delante de ella.

"Tenemos muy bonitos atrás," él dijo, gesticulando hacía los pinos más altos reclinados contra los eslabones de la cadena de la valla que corría a lo largo de la parte trasera del estacionamiento. "¿Qué tan alto es lo que usted busca?"

La frente de Ronnie se frunció mientras intentaba imaginar justo que tan alto los árboles en su casa normalmente eran. "Alto. Más de ocho pies."

"Oh, bien entonces." Sus ojos se iluminaron aún más y aceleró el paso. "Tenemos unos hermosos de nueve y diez pies."

Ronnie ubicó un árbol de diez pies que parecía querer reventar de los lados las cuerdas que lo sostenían. El hombre llamó a su hijo para que le ayudara pero todavía necesitó un poco de ayuda de la fuerte mujer para acomodarlo en la parte superior del jeep. Destacaba sobre el frente, la cuerda blanca corría del árbol al frente de la defensa. Un par de cuerdas hicieron lo mismo en la parte trasera. Una vez completamente asegurado, Ronnie continuó su viaje al centro comercial. Presionó el botón escaneando en su radio y lo dejó en una estación que tocaba música festiva. Cuando los Carpenter cantaban Merry Christmas, Darling vamos, Ronnie se perdió en los fascinantes sonidos y armonía. Sin pensar sobre eso, comenzó a cantar, su rica voz de contralto se mezcló con los últimos tonos magníficos de Karen. Ignoró las raras miradas que le eran lanzadas por los otros conductores, prefiriendo en lugar de eso perderse en la canción. Incluso después de meterse en el estacionamiento, dejó el auto funcionando hasta que la canción terminó.



*****



Las canciones del día de fiesta fueron traídas a través de los altavoces, añadiéndose al habitual estruendo de la muchedumbre. Todo el mundo tenía bolsas en sus manos y tenían prisa en terminar sus compras. Ronnie agarró su cartera más cerca a su cuerpo y se dirigió hacia Macy. Algunos vales de regalo y sus compras estarían hechas. Cuando se movió a través de la muchedumbre apresurada, vio la tienda de Navidad, un almacén abierto únicamente para los días de fiesta vendía de todo desde las luces hasta los adornos de oropel de cada posible diseño. Los dependientes se alternaban entre las ventas por teléfono y observar por los ladrones. Ronnie tomó una canasta de compras y comenzó a llenarla con los acostumbrados adornos. Pronto la canasta estuvo llena pero no terminó. Después de coger a un dependiente para ayudarle, Ronnie pasó la mayor parte de una hora eligiendo cosas de buen gusto y cosas divertidas para convertir su rígida residencia en un festivo hogar. Justo cuando dio al dependiente su tarjeta de crédito, notó que un artículo había sido pasado por alto. "Oh, espere. Necesito eso también." Señaló con un elegante dedo en el artículo en cuestión. Cuando la ramita de muérdago fue agregada a sus compras, la mente de Ronnie consideró el posible beneficio de ver a Rose debajo de este. "Agregue algunos más, ¿podría usted, por favor?"



*****



"Vamos a intentarlo otra vez," Karen dijo suavemente, poniendo las manos en posición.

"No, espere, por favor" Rose lloraba. "¿No podemos hacer esto más tarde?"

"Srta. Grayson, usted tiene que estirarlas por lo menos dos veces al día."

"Lo sé," dijo, limpiando una lágrima de su mejilla. La puerta se abrió y Ronnie entró con varias bolsas de compras en sus manos.

"¿Qué está pasando?"

"Yo, todo está bien," Rose murmuró, avergonzada por las gotas que continuaban bajando por sus mejillas. Levantó la mirada y vio la preocupación en la cara de Ronnie. "Tengo que estirarlas y eso duele."

"Déjeme intentar," Ronnie dijo, substituyendo las manos de Karen por las suyas. La joven mujer miró cuando la enfermera explicaba como estirarlas correctamente. Satisfecha sabiendo lo que estaba haciendo, la ejecutiva miró de nuevo a Rose. "¿Crees que estás lista?"

Ella asintió, sus ojos trasmitían su miedo del dolor. "¿Serás suave?" Estaba aún indecisa pero había algo tranquilizador sobre el calor de las manos de Ronnie en su pie.

"Lo juro." Las palabras suavemente habladas la bañaron con un sentimiento de confianza. Ella cerró los ojos y se concentró en la sensación de los fuertes dedos en su piel. Despacio levantó su pierna al punto donde sintió subir la parte trasera de su muslo. "Vamos, Rose... eso es, solo un poco más ahora." Sentía su miembro ser levantado más alto y luchó con el impulso de pelear contra esto. "Que bien, estás haciéndolo estupendamente, Rose. ¿Crees que podemos ir un poco más arriba? Solo un poco."

Incluso tan lentamente levantó su pierna hasta que no pudo aguantar el dolor más. Débilmente se dio cuenta que era lo más alto que había podido llegar antes, pero eso era intrascendente en estos momento. "Por favor..."

"Ok, ahora relájate. Nosotras estaremos volviendo abajo ahora." Los ojos de Rose estaban cerrados firmemente y se aferró fervientemente en las palabras y al calmante tono de Ronnie. "Allí vas, casi hecho ahora." Pronto la sábana saludó su talón y soltó una profunda respiración. "¿Cómo te sientes?"

Rose abrió los ojos con sorpresa en la proximidad de la voz y se encontró mirando fijamente en los interminables azules intensos. "Esto duele."

"Shh, esto acabó ya." Ronnie levantó la mirada en Karen. "Pienso que hemos terminado por hoy. Tengo una fiesta aquí esta noche nosotras tenemos que prepararnos. ¿Hay algo más que tenga que hacerse?"

"Solo bañar a la Srta. Grayson."

"Oh." Rose miró de una mujer a la otra. "Puedo lavarme sola si alguien puede conseguir el agua y toallitas para mí." Trataba de decirle a su amiga con sus ojos que esto era lo que prefería hacer. Ronnie asintió comprendiendo.

"Ok. Supongo que podemos manejar todo, Karen. La veremos mañana."

Rose se relajó con las palabras de Ronnie, hasta que erecordó el resto de ellas... una fiesta aquí esta noche nosotras tenemos que prepararnos. "Oh Dios, la fiesta."

"No te preocupes sobre eso," la mujer de cabello oscuro dijo, caminando al cuarto de baño. "Conseguiré reunir las cosas que necesitarás para lavarte y entonces podrás vestirte." El sonido del agua corriendo en el lavabo se mezcló con las palabras. "Iré a traer todo lo demás del auto y a encontrar la base para el árbol." Volvió con las toallitas, el jabón, y el trapito. "Creo que está en el ático. ¿Necesitas algo antes de irme?"

"No, todo está bien." Rose mantuvo su sonrisa hasta que la mujer mayor salió del cuarto. Sus piernas palpitaron por la terapia física pero el pánico eliminó el dolor. Una fiesta. Una fiesta llena de extraños. Una fiesta llena de extraños de clase alta. Una fiesta llena de extraños de clase alta emparentados con Ronnie. La camisa de Dartmouth se encontró fuera de su cuerpo y sobre la cama. Rose sentía la presión construirse desde dentro. Oh Dios, por favor no me dejes hacer algo que la avergüence. El jabonoso trapito se movió sobre sus brazos y los hombros mientras pensaba de los posibles desastres que podrían acontecer en la noche. Sus piernas podrían ser golpeadas accidentalmente, podría derramar una bebida, ella podría decir las cosas incorrectas, todo eso y una docena de otras pasaron por su mente mientras continuó limpiándose.

Estaba justo terminando cuando Ronnie tocó la puerta. "¿Puedo entrar?"

"Un minuto." Cubrió su pecho con la mullida toalla. "Ok."

Ronnie entró con un bolso en una mano y el vestido más maravilloso que Rose había visto nunca en la otra.

"Es hermoso," susurró asombrada.

"Me alegra que te guste. Tengo todas las cosas que necesitarás usar con él así que ahora justo es buen tiempo como para conseguir vestirte." Ronnie se acercó a la cama y dejó el bolso abajo. "Entonces podrás ayudarme con las otras cosas que necesitan ser hechas." Buscó en la bolsa y sacó la ropa interior de encaje, arrancó la etiqueta del precio fácilmente. "Yo um... traje uno que se cierra en el frente." Ronnie le dio el sostén y rápidamente se volteó a revolver en el bolso. "Pensé que sería más fácil para ti."

"Sí, lo será. Gracias." No estaba segura cómo tomar lo qué aparecía ser timidez mezclada con entusiasmo de su amiga. Ronnie le parecía casi nerviosa. Tomó el sostén y recorrió sus yemas de los dedos sobre el adorno de encaje. Eran copas bajas recortadas, diseñadas para ser usados con algo que mostrara el escote y no tenía relleno, no es que necesitara alguna ayuda en ese departamento. Rose estaba bastante cómoda con su busto 36C que había comenzado solo recientemente a inclinarse. Miró la etiqueta talla 36B. Bien, este puede aún caber, decidió, justo haría que pareciera más pechugona. Dejó caer la toalla y deslizó los brazos a través de los tirantes antes de engancharlo. "Este es adecuado, gracias," dijo, atrayendo la atención de Ronnie lejos del recibo de compras que había estado estudiando concentradamente.

"Oh, bien. No estaba segura que tamaño traer. ¿Necesitas de ajustar los tirantes?"

"Realmente, sí," Rose se incorporó como pudo lo mejor posible, cuando Ronnie se sentó a su lado en la cama y deslizó sus dedos debajo de los delgados tirantes.

"Déjame saber cuando lo sientas adecuadamente,"dijo. La rubia mujer asintió e intentó concentrarse en la tarea en mano. "Un poco más fuerte... no, un poco menos que eso... sip, así está bien." Puso su mano en el lado de su pecho derecho y comprobó el ajuste. Sí, se sentía justo apropiadamente. Ronnie caminó al otro lado y repitió el proceso. El resultado final era exactamente lo que pensó Rose que sería. Sus pechos se levantaron del sujetador de encaje, haciéndolos parecer más grandes.

"¿Um... te gusta? Puedotodavía salir y conseguir uno diferente si a ti no te gusta."

"No, no. Esta muy bien, de verdad," Aseguró. "Realmente, no pensé que alguna vez poseería un bra tan bonito." Levantó la mirada para ver una sonrisa en la cara de Ronnie. "Es muy amable de tu parte, gracias."

"Oh, hay más." Regresó a la bolsa y sacó un fondo de sedoso encaje e igualmente delicadas bragas. "Tuve que adivinar la talla para éstas también, pero debe estar cercanas."

Con la ayuda de la mujer mayor, Rose tiró del fondo sobre su cabeza y se lo acomodó. Se ruborizó por la vergüenza cuando Ronnie le ayudó a ponerse las bragas, incapaz de asumir la tarea por si sola hasta que estuvieron a menos de pulgadas de ser completamente subidas. "¿Cómo conseguiremos poner el vestido?"

"Fácil. Tenemos que ponerte en la silla primero, sin embargo."

Sentándose en nada más que ropa interior en la silla de ruedas, Rose esperó pacientemente mientras Ronnie reunía las capas del tejido azul. "Levanta tus brazos." Ella lo hizo y pronto el vestido estaba colocado. Esto lastimó sus tendones de la corva por inclinarse mientras fue subido el cierre y metido alrededor de su cintura pero fue rápidamente. Un nuevo par de grandes calcetines cubrieron sus pies y tobillos. "Eso es lo mejor que puedo hacer. No pienso que zapatillas o algo así puedan caber encima del molde."

Ronnie dio un paso atrás para admirar su obra. Tenía buenas razones para estar orgullosa. Rose era una visión, incluso con las puntadas aún prominentemente exhibidas en su mejilla derecha. Su dorado cabello caía libremente sobre sus hombros, creando el aura que cautivaba a la mujer más mayor. El rico azul resaltaba la clara piel y abajo en frente acentuaba otros encantadores rasgos. Mirando la visión ante ella, Ronnie no podía negar más tiempo que estaba sintiendo una atracción por la joven mujer. "Te ves hermosa," dijo, con tristeza, sabiendo internamente que nunca podría actuar sobre esos sentimientos. Las verdaderas circunstancias del accidente habían arruinado cualquier ocasión de eso.

"Gracias," Rose contestó. Recorrió su mano por la esplendorosa tela. Era tan delicada, tan hermosa. Un nudo se formó en su garganta y se encontró parpadeando rápidamente. Era obvio que Ronnie había tomado gran cuidado en elegir la ropa. Incluso no deseó pensar de cuánto costó todo a su rica amiga. "Todo es perfecto... eso es todo..."

"Hey, si esto realmente es demasiado para ti, resolveré algo más," Ronnie dijo gentilmente, arrodillándose al lado de la silla.

"No, puedo hacer esto. Yo..." Sollozó y levantó su cabeza, convencida que tenía sus emociones bajo control. "Te conté acerca de mi vida. Nunca he estado deseando fiestas o usar hermosas ropas como éstas. Me he dado por vencida en intentar entender por qué estás ayudándome pero esto es aún un poco abrumador a veces." Apretó la mano más grande apoyada sobre la suya. "Sé que te agradezco todo el tiempo y parece que con lo que lloro llenaré un sombrero, pero no puedo recordar que alguien hubiera sido tan bueno conmigo." Rose bajó sus ojos, el suave verde parcialmente oscurecido por las naturales largas pestañas. "Eres una mujer muy especial, Verónica Cartwright."

"Eso eres tú," Ronnie contrarrestó, apretando la mano debajo de la suya. El reloj del abuelo en la sala de estar sonó con la llegada cumbre de la hora. "Mejor termino de traer todo adentro y conseguir cambiarme. Los decoradores y los proveedores llegarán pronto." Se levantó, renuente quitó su mano de entre las de Rose. "¿Quieres salir a la sala de estar o permanecer aquí por un rato más?"

"Creo que me gustaría salir allí, si no estoy estorbando. Sería agradable mirar como instalan todo."

"Bien." Ronnie sonrió y agarró las manijas de la silla de ruedas. "Te pondré a trabajar entonces. Puedes dirigir el tráfico y asegurarte que los adornos sean uniformemente colocados en el árbol."

"¿Árbol? ¿Compraste un árbol?" Los ojos de Rose se iluminaron con entusiasmo.

"Hey, puedo no querer dar esta fiesta pero si voy a tener que hacer esta, voy a hacerla correctamente. Además, ¿no te gustaría un árbol para Navidad?"

"Yo, uh... sip, eso sería muy lindo." No había pensado que Ronnie adornaría todo basado en sus conversaciones anteriores pero ahora.... "Un árbol será muy lindo."

Ronnie decidió que la sonrisa que recibió valía todos los árboles en el mundo. "Estupendo. Vamos a preparar este lugar."



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 19th 2012, 8:25 am

María expertamente controló el tráfico de proveedores y decoradores. Las llamadas para la oleada de guardias o los adicionales enchufes fueron resueltas con facilidad por la experimentada ama de llaves. Si esto eran tachuelas para colgar las serpentinas o la minibomba de vapor para limpiar un derrame sobre la alfombra, estaba un paso adelante de ellos. Incluso el asunto de Tabitha había sido establecido. Felino, alimento, caja arenera, y un bolso de catnip fueron ahora prudentemente ocultados en el cuarto de la lavandería. Con su silla en la apartada esquina de la sala de estar, Rose permanecía apartada pero todavía podía mantener una mirada sobre la simetría de las decoraciones del árbol. Con María ocupada y Ronnie en ningún lugar a la vista, los decoradores volteaban a ella una y otra vez para las instrucciones sobre donde colocar este adorno o esa serie de luces. Rose intentó pensar cómo le gustaría a su amiga que se viera. Decidió elegante atractivo para la vista sería agradable con solo un toque de perspicacia añadida.

Ronnie se detuvo a la mitad de las escaleras y solo quedó boquiabierta con lo que veía. Un colorido conjunto de azules, amarillos, y rojos adornos acentuaban las ramas del árbol, ningún área gritaba para más atención que otra, los adornos de oropel estaban cubiertos en tiras de luces en su totalidad, con el mismo sentido de simetría. Las series de luces multicolores parpadeaban y brillaban intensamente a excepción de una colección. Azules y rojas luces enlazadas formaban un diseño de doble espiral de la base a la punta, atrayendo la atención a la tradicional estrella apoyada allí. El árbol era absolutamente perfecto.

Lentamente, su cabeza giró recorriendo el resto del efecto. Los adornos estaban dispersos sobre el cuarto, transformando este en un cálido y acogedor espacio. Torcidas serpentinas de rojo y verde bordeaban la habitación, viejos adornos familiares colgaban de ellos como campanillas. Ronnie sonrió cuando el sentimiento de nostalgia la inundó atravesándola y las imágenes de las fiestas de la infancia se sobrepusieron sobre la moderna escena.

La anfitriona no era la única atónita en el silencio. Rose levantó la mirada y se encontró que no podía apartar sus ojos de la belleza en la escalera. El vestido de terciopelo se detenía justo sobre las rodillas y era la misma tonalidad que el cabello de Ronnie. Un collar de oro de punto espigado y un cinturón a juego acentuaban los pendientes y la pulsera de diamantes, dando color al conjunto. Un toque de rubor realzaba el brillo natural de sus pómulos y una bonita tonalidad llamada coincidentemente, siempre Rose, enfatizaba sus labios y uñas. El suave terciopelo se achicaba abajo cuidadosamente en el frente, perfecto para las ocasiones familiares y las mangas tres cuartos realzaba cada movimiento de sus largos brazos. Verónica Cartwright estaba, en una palabra... hermosa. Cuando Rose vio los azules ojos mirarla fijamente, desvió la mirada, avergonzada de haber sido pillada mirando. Envuelta en sus propias inesperadas emociones, no se dio cuenta que Ronnie había estado mirándola fijamente también.

Ronnie bajó las escaleras, todavía encantada por el milagro realizado en su sala de estar. "Es perfecto," dijo cuándo llegó a lado de la joven mujer.

"Vi la caja de viejos adornos y pensé que sería agradable ponerlos donde todo el mundo pudiera verlos y recordarlos. Espero que tenga razón. Dio color al cuarto completo en vez de solo al rincón con el árbol."

"Esa fue una idea maravillosa y me encanta esto." Dio una sonrisa reservada solo para Rose. El reloj de abuelo sonó. "Mi madre estará aquí en cualquier momento." Ronnie se arrodilló junto a la silla. "A veces mi madre puede ser un poco desagradable. Intentaré mantenerla alejada de ti. No se te olvide lo que dije sobre que Susan era una chismosa. Tengo que andar de un lado para otro y hablar con todo el mundo pero intentaré pasar tanto tiempo como pueda cerca de ti." El sonido de una limusina se detuvo en el camino de entrada filtrándose hasta ellas. "Esa es probablemente ella y tía Elaine ahora."

Según lo esperado, Beatrice Cartwright llegó con su hermana más joven Elaine. Beatrice tomó seriamente su papel como matriarca, sintiendo ésta como la posición más importante de todas, incluyendo el de presidente de Cartwright Corporation. En cuanto llegó a la puerta estaba ordenando a los decoradores alrededor y escudriñaba el trabajo del proveedor. Mientras Ronnie estaba ocupada escuchando las demandas de su madre acerca de la fiesta, Elaine deambuló entrando a la sala de estar y vio a Rose.

"Hola allí."

"Hola."

"Elaine McCarthy, tía de Ronnie." Extendió su bien manicurada mano.

"Rose Grayson. Soy... una amiga de Ronnie." Devolvió el gesto. Elaine se quitó su bufanda roja revelando su teñido cabello castaño.

"Bien..." la mujer mayor dijo, echando un vistazo. "Parece que Ronnie hizo un trabajo medio decente." Alcanzó su atestada bolsa y sacó una cigarrera de plata. "Estoy sorprendida que la fiesta sea aquí este año. Consiguió evitar las últimas reuniones de las dos familias." Una presión del botón en el encendedor de plata y el cigarro resplandeció a la vida. "¿Sabes dónde están los ceniceros?"

"Um, no yo no," Rose contestó, esperando que la mujer pudiera llevarse el asqueroso olor de su vicio a otra parte.

"Bien, no lo necesito justo en este instante. Así que díme, ¿qué te sucedió?"

"Un auto me golpeó." Se movió en su silla, incómoda con el recuerdo.

"Es una pena. Pero está el seguro para eso, yo supongo. Espero que tengas un buen abogado." Elaine exhaló, enviando una oleada de humo en la cara de Rose. "Mi avión estuvo cerca de veinte minutos retrasado para llegar a Albany. Puedo conducir a través de la nieve sin ningún problema, yo no entiendo por qué los pilotos gimotean tanto acerca de ésta. No es que ellos tengan que hacer alguna parada repentina o algo así." El humo se suspendió en el aire, forzando a Rose a parpadear rápidamente para mantener las lágrimas a raya. "Supongo que la gente siempre necesita algo sobre que quejarse."

Rose pensó brevemente señalar el error en lo que pensaba la rica mujer pero decidió contra esto. "Supongo que si," dijo, estirando su cabeza alrededor buscando a Ronnie.

"¡Exactamente!" Elaine dijo emocionada, sus movimientos hacían las cenizas caer en la alfombra.

"Oh, déjeme encontrar para usted un cenicero." Rose agarró las ruedas de su silla y se preparó para hacer su salida.

"Ahora ¿por qué molestarse en hacer eso?" Elaine cogió la atención de un camarero que pasaba. "Disculpe, yo no veo ningún cenicero por aquí." Su condescendiente tono no fue pasado por alto ni a Rose o el joven hombre.

"Le traeré uno enseguida, señora," él contestó.

"Y no pienso que perjudicaría nada que alguien comenzara atender el bar." Giró su atención de nuevo a la rubia mujer. "Realmente, tu pensarías que les pagamos para estar parados por ahí." Otra ceniza cayó sobre la alfombra. "Cuando mi marido Richard vivía, los trabajadores nunca incluso pensaron sobre huelgas. Sabían de donde venían sus cheques, entonces los malditos sindicatos vinieron adelante..." Elaine hizo una pausa el tiempo suficiente para tirar de una silla, con eficacia cortando cualquier pensamiento de escape que Rose pudiera haber tenido.

A Ronnie no le iba mejor en la cocina. "Madre..."

"Ahora no hay nada malo con decir la verdad, Verónica." Echó una mirada desdeñosa alrededor del cuarto. "El refrigerador debe estar opuesto a la cocina, no junto a esta. Es por eso que nosotros la teníamos en el otro lado del cuarto."

"Es más fácil que María trabaje con él aquí." Ronnie se había olvidado que su madre no había estado aquí desde el verano pasado que remodeló.

Beatrice se alejó de su hija. "Cielos evitar que María tenga que caminar algunos pasos para conseguir la mantequilla. Esto no le molestó a su madre cuando trabajó para nosotros." Sacudió su cabeza descartándolo. "Líneas de código, Verónica. Te he advertido sobre las líneas de código."

"No pienso que mover el refrigerador diez pies constituye líneas de código, madre."

"Por supuesto que tu no, querida." Los pelos en la nuca de Ronnie se erizaron en el tono. "¿Y qué lograste tú con cambiar la cocina? ¿María aún pide su aumento anual? Por supuesto que lo hace. Estoy muy segura de eso..." Señaló en la zona de cocinar y el lavavajillas. "... fue su idea."

"¿Por qué no vamos a ver el árbol? Hicieron un muy bonito trabajo adornando éste."

"Veremos." Ronnie renuente siguió a su madre fuera de la cocina.

Rose miró a las dos entrar en la sala de estar, Ronnie señalando las diversos adornos. "¿Ves cómo los adornos de cuando Susan, Tommy, y yo éramos niños están puestos? ¿No es eso agradable?"

"Muy agradable, Verónica." Por primera vez desde que entró en la casa, Beatrice realmente sonrió. "Recuerdo, cada año que ustedes me daban un adorno. Supongo que algunas tradiciones familiares son destinadas a caer por el borde del camino." Se volteó y miró a su hermana y a una mujer en una silla de ruedas. "Ah, aquí estás, Elaine. ¿Y a quién tenemos aquí?"

"Madre, Rose Grayson. Rose, mi madre, Beatrice Cartwright." La voz de Ronnie seguía siendo agradable pero sus ojos se cerraron por los mechones de humo que se levantaban de la placa de cristal que era utilizada como un cenicero.

"Encantada de conocerle, señora Cartwright," la joven mujer dijo.

"Grayson... Grayson..." La frente arrugada se surcó en el pensamiento. "No recuerdo a ningún Grayson. ¿Qué le sucedió a su cara? ¿Y al resto de usted?"

"Tuve un accidente."

"Oh," dijo. "Pobrecita. Una cara tan bonita arruinada así." Beatrice se movió para conseguir una mirada mejor en la mejilla derecha de Rose. "Bien, no pierdas las esperanzas, querida. Es asombroso lo qué puede hacerse con cirugía plástica actualmente."

Rose bajó la mirada a su regazo, deseando estar en compañía de Tabitha en este momento en vez de estar sujeta a esta tortura. No vio la mirada de empatía que le era dada por Ronnie. "Estoy solo feliz de estar viva."

"Por supuesto," la matriarca dijo secamente antes de voltear para hacerle frente a su hija. "¿Así qué la trajiste a nuestra familiar fiesta de Navidad?"

Rose no estaba segura que le molestó más, el hecho que Beatrice hablaba como si no estuviera allí o que, con solo algunas pocas palabras, la mujer mayor la hizo sentir como una extraña más que nunca. De repente una cálida mano se posó sobre su hombro. "Rose está quedándose conmigo mientras se recupera."

"¿No pudo su propia gente ocuparse de ella?"

"Ella es una amiga, madre y una huésped en mi casa." La mano en su hombro dio un rápido apretón antes de retirarse, un tranquilizador gesto que la rubia mujer apreció grandemente.

Beatrice miró a su hija y asintió. "Por supuesto, Verónica. No teníamos manera de saber que tenías compañía. Estoy segura que el proveedor puede salir con un plato extra."

"Estoy segura que ellos pueden." A primera vista, Ronnie parecía tranquila, pero el apretón constante de su quijada no pasó desapercibido para Rose.

"Bien..." Beatrice miró a su hermana. "Elaine, pienso que hay demasiado rojo en las ramas más bajas. Ven ayúdame a mostrarles a esta gente como adornar correctamente un árbol."

Elaine hizo únicamente el puro intento de sacar su cigarro. "El problema no está en las esferas, está en las luces." Dejó su bolso abajo al lado de la silla de Rose. "Sé una lindura y mantén un ojo en esto por mí. No deseo tener que cargarlo de un lado a otro." Se alejó sin esperar una respuesta.

"¿Estás bien?" Ronnie preguntó una vez que las mujeres mayores estuvieron fuera de alcance. Podía solo imaginar lo qué Elaine le había dicho a Rose antes de que ella y su madre hubieran entrado en el cuarto.

La mujer joven aspiró hondo antes de contestar. "Ellas son absolutamente un par, ¿no es así?"

"Intenté advertirte."

"No estabas exagerando." Levantó la mirada en los intensos azules ojos. "Ronnie, si va a ser un problema, puedo entrar el cuarto de la lavandería. No me importa, en verdad."

"Tendría que haberte dejado que tomaras ese escape cuando podías," dijo disculpándose. "Desgraciadamente ellas te han visto ya. Estás metida, justo como yo, hasta que el último invitado se vaya." Se inclinó y susurró conspiradoramente, "Bienvenida al mundo de los ricos y presuntuosos." El timbre anunció la primera de una oleada de llegadas. "Supongo que es hora de conocer al resto de la familia."



*****



En grupos de dos y tres los parientes llegaron, los que habían planeado acudir así como los que decidieron después de descubrir que ésta sería en casa de Ronnie. Limusinas y autos de lujo alineadas en el largo camino de entrada llenaron el área de estacionamiento mientras que los taxis dejaban aún más asistentes. La era de la electrónica permitió que las noticias viajaran rápidamente y la palabra era que el lugar sería esta noche la vieja mansión Cartwright.

Susan y Jack llegaron casi una hora más tarde de lo esperado. La pelirroja se unió a su madre y hermana mientras que su marido se dirigió para el bar. "Que multitud," dijo alegremente cuando se acercó.

"Sí, empieza a ser un éxito," Beatrice contestó. "Tu hermano no está aquí aún, sin embargo."

"Es una pena," Ronnie murmuró antes de tomar un trago de su copa de champán.

"¿Qué fue eso, querida?"

"Nada, mamá." Observó el cuarto. "Disculpen, tengo que ir a atender a mis invitados. Susan puede ayudar a saludar a los que vayan llegando." Las largas piernas la llevaron lejos antes de que ellas pudieran responder.

La esquina opuesta al árbol parecía ser un buen lugar para que Rose se ocultara. La gente se detenía, investigaba sobre lo que le había sucedido, dándole compasivas miradas y se marchaba. Ella había estado escuchando a escondidas una conversación sobre la historia de un adorno en particular cuando vio a Ronnie moverse a través de la multitud. Los azules ojos le sonrieron calurosamente cuando la alta anfitriona se dirigía en su dirección. "¿Cómo estás?"

"Bien. ¿Es esa tu hermana?" Señaló en la pelirroja que estaba parada al lado de Beatrice.

"Mmm." Ronnie tomó un trago, permitiendo que las minúsculas burbujas cosquillearan su nariz, y echó un vistazo. "Todo el mundo parece estar teniendo un buen rato. He oído a más de uno hacer un cumplido por los adornos. Extender los viejos adornos a lo largo de las tiras realmente fue una buena idea."

"Gracias." Rose sonrió tímidamente y miró alrededor del cuarto. "Bastante multitud."

"Sí, y algunos de ellos fueron realmente invitados. Susan dijo que habría cerca de cuarenta y ya estamos más allá de esa cifra." Ronnie probó el champán otra vez. "¿Dónde está el tuyo?"

Rose bajó su voz y echó un vistazo, no deseando ser oída por casualidad. "No pensé que debería... tu sabes, con el Percocet y todo." Se sentía bastante sola de estar en un cuarto lleno de extraños, pero el no poder incluso unirse a ellos en un simple brindis la hacía sentir aún más aislada.

"Oh... no pensé en eso." Ronnie echó un vistazo y agitó en un camarero, alejándose un paso de ella en el proceso. El estruendo de la multitud y la música festiva hizo imposible que Rose oyera que estaba diciendo. Algunos susurros más y la elegante anfitriona regresó a su lado.

He visto esa mirada en ti antes. ¿Qué está pasándote? Ella preguntó en voz alta, "¿Está todo bien?"

"Bien. Solo tuve que ocuparme de algo." Recuperó su copa. "¿Así que tú conociste a todo el mundo?"

"Creo que si. Parece que he estado diciendo 'golpeada por un auto' a lo largo de toda la noche." La lastimada mujer dio una breve sonrisa. "Hay un pequeño muchacho corriendo alrededor..."

"Tyler."

"Sí, él es lindo. Bueno, él estuvo aquí antes. Pisó sobre la mesita del café antes de que pudiera pararlo y me preguntó si mis puntadas dolían."

"Pisó..." Ronnie miró más allá de ella para comprobar si había algunas marcas restregadas. "¿Él caminó sobre mi mesita?"

Rose sonrió a su amiga. "No te preocupes, hice que él se bajara, pero antes de que yo lo hiciera, él se inclinó y besó mi mejilla."

"¿Él qué?"

"Él besó mi mejilla. Dijo que su madre hacía eso a sus boo-boos."

"¿Tyler hizo eso?"

"Sí, ¿no es eso dulce?" Miró como la expresión de Ronnie cambió de una de molestia a una de placer en el agradable acto.

El camarero llegó con una larga copa llena de líquido ambarino. "Aquí está su bebida, Srta..."

"Yo no..." Rose se detuvo cuando vio la mirada en la cara de Ronnie. "Quiero decir, gracias." Quizá ella quiere otra bebida sin que alguien sepa sobre eso, pensó cuando tomó la copa. El camarero sonrió y se alejó para ocuparse de los otros invitados.

"Es cerveza inglesa de jengibre. Pensé que querrías beber algo que pareciera como el champán," la mujer mayor dijo, tomando un trago de la suya.

"Sí, esto es perfecto," Rose contestó, llevando la copa a sus labios. Las minúsculas burbujas del refresco cosquillearon su nariz como supuso que el champán lo haría. El color igual era casi perfecto. La cerveza inglesa de jengibre era tan ligera en el color que nadie podría sospechar que era algo diferente de lo que ellos estaban bebiendo.

Una mujer mayor en un vestido azul se detuvo para hablar con la anfitriona, dando a Rose la oportunidad de mirar a su amiga. Ronnie sonrió y parecía bastante amistosa pero su lenguaje corporal decía una historia diferente. La ejecutiva se desplazaba de un pie al otro y sus ojos se lanzaban alrededor como buscando por un escape. Obviamente, había algo acerca de esta particular persona que a Ronnie no le gustaba. La mujer mayor continuó hablando, manteniendo a Ronnie atrapada por el momento. Rose decidió que le gustaba la forma que esa tonalidad en particular del lápiz labial se veía en Ronnie. La discreta abertura en el vestido negro de terciopelo reveló que la alta mujer eligió usar una liga y medias para la noche en vez de pantis. Apuesto que ésas no vienen de un huevo de plástico, pensó para si. Perfectamente manicuradas uñas daban ligeros golpecitos en la copa de champán en un desconocido ritmo cuando la conversación entre Ronnie y la mujer de azul se prolongó. Mirando alrededor del cuarto, Rose no pudo evitar preguntarse otra vez por qué ella estaba aquí. No es que alguien como ella careciera de compañía. Rose sabía que una de las razones de la gran multitud era la presencia de Ronnie. Había escuchado bastante dentro de las conversaciones a lo largo de la noche reconociendo eso. ¿Así qué, por qué alguien como tú querría a alguien como yo alrededor? Se preguntó silenciosamente.

La mujer en azul finalmente encontró a alguien más con quién hablar y Ronnie estaba una vez más de nuevo a lado de Rose. "Esa es Agnes, la esposa de Frank."

"Y Frank es..." Intentó, pero había solo demasiados Cartwrights para recordar.

"El primo, del auto lavado."

"Oh, correcto. ¿Es él quién engañó en sus impuestos?"

"Todos hacen probablemente eso, pero él está formando el arte." Ronnie le dio una mirada socarrona. "¿Cómo sabes eso?"

Ella sonrió. "El hombre con el tupé y el que está con el cigarro estaban hablando y oí de ellos un comentario sobre eso." Dio una avergonzada sonrisa. "Estaba sentada justo aquí y ellos justo allí. No pude pasar por alto eso."

"Así que estarás pasando cuando yo quiera información, ¿huh?"

"Supongo que depende de la información," contestó con una sonrisa.

"Ok," Ronnie puso las manos en el brazo de la silla de ruedas y se arrodilló de modo que solo Rose pudiera oírla. "Y, ¿qué están diciendo sobre la fiesta? Sé lo que me han dicho a mí, ¿pero qué es lo que se dicen los unos a los otros?"

La sonrisa de Rose creció incluso más ancha. "Todo el mundo está muy entusiasmado con lo agradable que está, diciendo que les recuerda las fiestas de hace años. Estás obteniendo muchos elogios." No pasó por alto la mirada de orgullo que cruzó la cara de Ronnie.
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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 19th 2012, 8:26 am

"¿De modo que ellos realmente la están pasando bien?"

"Sí, un estupendo rato, realmente. Oí a más de una persona decir que deseaban que la hicieras cada año."

Ronnie miró alrededor. "Sabes, es agradable ver a la familia entera aquí otra vez. Es como cuando papá estaba vivo."

Rose puso su mano en la mujer más mayor. "Realmente lo extrañas, ¿no es así?" Azules ojos la consideraron seriamente antes de que recibiera un casi imperceptible cabeceo.

"Él disfrutaba de estas fiestas." Ronnie giró y miró en el árbol. "Navidad era su tiempo favorito. Retrocedía tanto recordando el pasado con todo el mundo o viendo a los niños abriendo sus regalos." Su cara adquirió una lejana mirada. "Acostumbraba a sacar el proyector y la pantalla y mostrar las viejas películas caseras." Hubo una larga pausa y Rose palmeó la mano de su amiga en silencioso apoyo. "Sip, lo extraño." Ronnie se levantó, retirando la mano debajo de la más pequeña. "A él le hubiera gustado esto."

Un alboroto cerca de la puerta atrajo su atención. "Maldición."

Rose observó la transformación ante ella. Labios presionados fuertemente, ojos estrechos en abierta intimidación, músculos de la quijada apretados... todo acerca del aspecto de Ronnie decía de estar listos para problemas.

Girando su cabeza, Rose vio lo qué había capturado la atención de su amiga. "¿Es ese Tommy?" Ronnie asintió, estudió al hombre que se atrevió a volver después del fiasco de la noche antes. Lo bien parecido corría en la familia, decidió, tomando en su rubio oscuro cabello, penetrantes azules ojos, y cuerpo atlético. Era difícil para reconciliar la imagen delante de ella con el gritón maniático que había movido de un tirón la mesita de caoba del café.

"No puedo creer que él se presentara," finalmente dijo después de un minuto.

"Es teatro, ya sabes," Ronnie dijo. "Él sonriendo y es todo lindo agradable así. Es solo encantador con mi madre y Susan... y alguien más que sea bastante idiota para caer en esto."

"¿Qué es lo que vas a hacer?" No podía imaginar a Ronnie enfrentándolo delante de la familia entera en la fiesta de Navidad pero Rose también no podía verla aguantando su presencia toda la larga noche.

"Supongo que mejor iré allá y saludaré a mi hermano." Le extendió su copa. "Vigila esto para mí. Regresaré en algunos minutos."

"Ronnie..." dijo, tomando la copa. "¿Estarás bien?"

"Parte de estar en mi posición es tener que ser agradable con la gente no puedo soportar. Si no voy allá, mamá pensará que lo estoy desairando."

Rose la miró alejarse, pensando lo difícil que tenía que ser para Ronnie ser agradable con su hermano después de las payasadas de anoche. Dijo una silenciosa oración para que la noche fuera bien.

Cuando Ronnie se dirigía hacía su hermano, sintió un jalón en su vestido. Volteó y bajó la mirada para ver una redonda cara sonriéndole.

"Hola prima Ronnie."

"Hola Tyler," contestó, arrodillándose a su nivel. "¿Cómo estás? ¿Estás pasándolo bien?"

"Sip." Él extendió una pequeña galleta cubierta con rojo espolvoreado. "Hay muchas cosas para comer."

"Así que te gustan las galletas, ¿huh?" Envolvió un largo brazo alrededor de él. "Fue muy amable de tu parte darle a Rose un beso." Tyler sonrió tímidamente y puso el dulce festivo en su boca.

"Siff tuf bessas los boo-boos, mejoraranf," él masculló, arrojando las migas de la galleta con cada sílaba.

Ronnie tiró de él acercándolo y le dio un abrazo. "Eso espero." Se levantó y revolvió su cabello. "Eres un buen chico, Tyler." Giró para irse pero tiró del terciopelo otra vez. "¿Qué pasa?"

"¿Sabes donde está el baño?" Se agarró para enfatizar su urgencia.

"Yup, ven." Lo agarró y se movió rápidamente a través del cuarto, no parando hasta que estuvieron en la oficina. "En ese lugar." Señaló en la otra puerta.

Mientras esperaba para llevarlo de regreso miró el Percocet situado en la mesita junto a la cama. Oh, no pienso que esa sea una buena idea, pensó para si, agarrando la botella de plástico café. Una vez que Tyler terminó, lo envió de regreso a la sala de estar y puso el medicamento en la parte superior del gabinete de los medicamentos, segura que éste estaría bien allí arriba fuera de alcance de cualquier pequeña mano curiosa. Con la tarea acabada, regresó a la sala de estar y se fortaleció para saludar a su hermano.

"Oh, aquí viene Ronnie," Susan dijo.

"Bueno. No sé donde estuvo todo este tiempo," la matriarca dijo en un tono de desaprobación.

"Lo siento. Tuve que ayudar a Tyler a encontrar el baño," Ronnie dijo cuando se acercó. Cabeceó en su hermano. "Hola Tommy."

"Hola hermana, ¿cómo estás?" Se inclinó y besó su mejilla. "¡Perra!" Siseó antes de dar un paso atrás. "Ese vestido se mira maravilloso en ti, ¿no es así madre?"

"Es muy bonito, pero demasiado oscuro." Extendió una mano y tiró en la aterciopelada manga. "Deberías usar colores más ligeros, Verónica."

"Bien, pienso que ella se ve encantadora," él dijo, sonando totalmente de apoyo de su hermana mayor. "Ronnie es hermosa no importa lo que use."

Oh eso es, descarga grueso, tú hijo de perra, pensó para si. "Te ves bien esta noche también, Tommy. ¿Traje nuevo?"

"Pues si, lo es. No pensé que algo que tuviera era bastante bueno para esta noche."

"Estoy segura de eso." Azules ojos tiraron dagas en el hombre de cabello rubio oscuro.

"Después de todo, creo que esta es la primera vez que has permitido a la familia entrar aquí desde que tomaste posesión de ésta." Le dio una siniestra sonrisa, atreviéndose a empujarla.

"Bien, pienso que se ve muy bien aquí esta noche," Susan chirrió. "Me gusta la forma en que colgaste todos los adornos alrededor. Todo el mundo se detiene a mirar estos. Quiero ver uno que hice en tercer grado. Ronnie, ¿puedes ayudarme a encontrar este?"

"Sip. Pienso que está por ahí," dijo, agradecida por el escape ofrecido.

Caminaron a través de la multitud hasta que un destello de dorados cabellos cogió la mirada de Susan. Inmediatamente la pelirroja estaba cambiando de dirección. "¿A dónde vas?" Ronnie preguntó.

"A conocer a la infame Rose Grayson," contestó. "Tía Elaine dijo que ella estuvo en un accidente de auto."

"Susan..."

"Ahora ¿qué clase de anfitriona sería si pasara y no la saludara como todo el mundo?" Sus ojos brillaron con travesura.

"Pensé que era la única anfitriona de la fiesta. Es mi casa."

"Como sea," la pelirroja replicó, obviamente no interesada en tontos detalles técnicos como esos. "De cualquier manera, realmente debo conocerla." Sintió una firme mano agarrar su antebrazo.

"No te atrevas a hacerla atravesar por una de tus famosas inquisiciones." Ronnie disminuyó su apretón, pero únicamente un poco. "Quiero decir, ella es un poco tímida."

"¿Cómo se supone que voy a enterarme de algo acerca de una persona si no le hago preguntas?" Susan bromeó, pero la seria mirada en la cara de su hermana la hizo reconsiderar. "Solo quiero saludarla, no voy a preguntarle por cada detalle personal de su vida."

"¿Lo prometes?"

"Lo prometo."

La lastimada mujer estaba terminando su cerveza inglesa de jengibre cuando vio a las hermanas acercarse. "Rose, me gustaría presentarte a mi hermana, Susan Cartwright."

"Hermana más joven," la pelirroja corrigió. Extendió su mano. "He oído mucho sobre ti, Rose. Es agradable finalmente conocerte." A decir verdad, Susan había interrogado a su madre y su tía en la búsqueda de información sobre la misteriosa mujer. Miró en la hilera de puntadas y dijo. "Es una pena, una cara tan bonita."

"Susan, pienso que Alexandra está por ahí en alguna parte. No la has visto en un rato."

El intento de Ronnie de alejar a su hermana fracasó. "No, ve por delante, hermana. Me quedaré aquí y charlaré con Rose." Tomó la copa vacía que Rose había dejado en la mesita del café. "Esto va a dejar un anillo. Ronnie, ¿no tienes algún portavasos?"

"Por sup..." Con la esquina de su ojo cogió la avergonzada mirada en la cara de su huésped. Fue únicamente entonces que a Ronnie se le ocurrió que Rose pudiera no estar acostumbrada a usar portavasos. "Realmente, pienso que todos ellos están siendo utilizados."

"Bien, supongo que realmente no importa. María puede quitar los anillos más tarde." Susan se cruzó enfrente de la silla de ruedas saltando a la mujer y sentándose solemnemente en la mesita del café, en una posición mucho más cómoda en la cual interrogar a su desconocida víctima. "Asi que cuéntame, Rose, ¿cómo conociste a Ronnie?"

"Yo um..." Verdes ojos levantaron la mirada a los azules, pidiendo ayuda.

"Ella era una hermana de la fraternidad en Pi Epsilon Gamma," Ronnie soltó abruptamente.

"¿De verdad?" Susan miraba de Rose a su hermana y de regreso otra vez. "Pero pareces mucho más joven que Ronnie."

"Um... yo brinqué un par de grados en escuela," la joven mujer dijo.

"Oh, eso es bueno. De todas formas, debiste haber sido un estudiante de primer año cuando Ronnie estaba en su año superior."

"Lo estaba," Rose contestó, todavía intercambiando miradas de desesperación con su amiga. No estaba segura de la razón exacta de la mentira pero entendida que no había forma de regresar ahora.

"¿Así que de dónde eres?"

"Oh, bien... crecí alrededor de Albany." Tenía miedo de mentir y de mencionar una ciudad con la que la mundana pelirroja estuviera familiarizada.

"¿De verdad? Bien, Ronnie y yo fuimos a la academia de San Sebastián."

"Casa de los tigres," Rose ofreció, atrayendo una sonrisa de Susan. Estaba agradecida ahora por las horas pasadas en la biblioteca leyendo el periódico local.

"Sí. Era la animadora principal el año que fuimos los campeones del estado."

"¿Qué deporte?"

"Bien, baloncesto por supuesto," la pelirroja dijo, sus cejas se levantaron levemente. "Estoy sorprendida que no supieras eso. Ronnie jugaba..." Miró a su hermana burlonamente.

"Jugué de guardia," Ronnie dijo, silenciosamente deseando a alguien, cualquier persona que se acercara para distraer a Susan.

"Sip, eso es. Estuviste toda la conferencia ese año, ¿no es así? Toda la estatal."

"Toda la estatal," la pelirroja repitió, no particularmente preocupándose acerca de los detalles. "De todas formas, suficiente sobre Ronnie. ¿Entonces qué te sucedió? Oí que tuviste un accidente automovilístico."

"Realmente un auto me golpeó."

"¿Quieres decir que tu caminabas y conseguiste el golpe?"

"Sip."

"Oh, eso es terrible. ¿Así que estás paralizada o algo?"

"Susan," Ronnie amonestó. "Su tobillo izquierdo y ambas piernas están quebradas."

"Oh, eso debe doler bastante, ¿huh?"

"Bueno... sip." Rose no podía imaginar por qué alguien haría una pregunta tan tonta. "Mis piernas están quebradas muy seriamente."

"Eso es una verdadera pena. Bien, por lo menos eres bastante afortunada de tener a Ronnie ocupándose de ti."

"Muy afortunada," Rose estuvo de acuerdo. "No sé lo que habría hecho sin ella." Dio una sonrisa a su amiga, una acción no desapercibida para Susan. La pelirroja se levantó y alisó su falda. "Bien, si ustedes dos me disculpan, tengo que alternar. Fue agradable conocerte, Rose. Estoy segura que pronto nos veremos otra vez."

"Gusto en conocerte también."

"Ronnie, ¿puedes ayudarme en la cocina un momento?" Susan preguntó con una cantarina voz, la clase que siempre rechinaba en los nervios de la hermana mayor.

"Realmente..."

"Esto únicamente tomará un minuto." Agarró el codo cubierto de terciopelo y tiró de Ronnie alejándola de Rose hacía la cocina, dejando a la mujer más joven sola con sus pensamientos.

Los abastecedores y María ocupaban la cocina, no permitiéndoles privacidad. Susan miró la puerta del cuarto de la lavandería. "Aquí adentro."

"Tú no deseas entrar allí," Ronnie advirtió, pero fue demasiado tarde. Su hermana abrió la puerta para revelar un molesto montón de pelusa anaranjada y blanca.

"¡Mrrow!"

"¿Tienes un gato?"

"Bien solo no estés parada allí. Ella se saldrá." Dio a su hermana más joven un empujón y cerró la puerta detrás de ellas.

"¿Le harás saber a mamá que tienes un gato?" Susan preguntó.

"Ella lo sabrá en más o menos veinte segundos después de que salgas de este cuarto," Ronnie dijo con conocimiento. "¿Así qué de que quieres hablar?, como si no lo supiera ya"

"Ella no era una hermana de la fraternidad. Apostaría mi Bentley que incluso nunca fue a Dartmouth." Susan se reclinó contra la puerta cerrada, una sonrisa engreída cruzó sus labios. "¿Sabes lo que pienso, Ronnie?" Continuó sin esperar una respuesta. "Pienso que esto es una repetición de lo qué sucedió en Stanford."

"No sabes de lo que estás hablando. Rose es solo una amiga a la que estoy ayudando a salir de una dificultad. Eso es todo."

"¿Eso es? Le das un trabajo, seguro... ¿está ella viviendo contigo?"

"Ella está quedándose conmigo mientras se cura."

"Oh, ¿así que esto es un arreglo temporal?" Susan bajó la mirada al desesperado gato que intentaba conseguir la atención de Ronnie. "¿Este es suyo o tuyo? ¿O pertenece a ambas?"

"Para esto, Susan. Tabitha es el gato de Rose, no hay nada que esté sucediendo entre nosotras, y esta discusión acabó." Pasó más allá de su hermana y agarró la manija de la puerta.

"Ronnie," puso su mano en el hombro de la mujer más alta. "Di lo que quieras pero hay más en esto que solo ayudar a salir a una amiga." Enfatizó la última palabra, dejando en claro que no creía que ese era el título apropiado para la rubia mujer.

"Piensa lo que quieras, hermana, pero ahora mismo hay un cuarto lleno de gente que necesito atender. ¿Y Susan?"

"¿Sip?"

"No pienso que Jack estaría demasiado contento de oír hablar de André ¿no?" Ronnie dijo, jugando la única tarjeta del triunfo que tenía contra en su hermana. Hubo silencio en el cuarto de la lavandería por un momento antes de que Susan asintiera, aceptando la tácita amenaza.

"Esto mejor que no explote en tu cara, Ronnie. No puedes permitirte otro incidente como Christine."

"Lo sé," la mujer de cabello oscuro dijo enfáticamente.

Ronnie pasó el resto de la noche manteniendo su distancia de dondequiera que su hermano estuviera. Afortunadamente parecía que el vanidoso hombre joven no tenía interés en conocer a la mujer en la silla de ruedas. Esto permitió que pasara la mayor parte de su tiempo asomándose alrededor de su huésped. El tiempo pasaba lentamente y el licor corría abajo. Ronnie había subestimado la capacidad de su familia para consumir alcohol. Tommy parecía estar quedándose apartado de los licores, su sonrisa y amigable actitud permanecieron constantemente a lo largo de la celebración. Pero cada vez que él la miraba, la sonrisa giraba a una engreída sonrisa abierta que ella contestaba con una resplandeciente amenaza. Un intercambio de miradas que la tenía al borde de explotar cuando oyó a Rose tranquilamente participar con el resto de los villancicos.

"... fa la la la la, la la la la. Tis the sea son to be jolly, fa, la la la la."

"Don we now our gay apparel", Ronnie intervino, uniendo su rico contralto al alto de Rose.

"Fa la la la la, la la la la," cantaron juntas. "Troll the ancient Yuletide carol, Fa la la la la, la la la." La canción terminó demasiado pronto para la mujer de cabello oscuro cuando el reloj del abuelo sonó para anunciar la última hora. Como se esperaba, la música paró y varios invitados comenzaron a despedirse.

"Supongo que la fiesta está terminando. Mejor juego a la anfitriona," Ronnie dijo, sus sentimientos mezclados acerca de la noche. Era agradable ver a todo el mundo tan feliz y estar recordando los anteriores días de fiesta. La presencia de Tommy y los comentarios de su madre sin embargo hicieron que deseara haber insistido en que ellos llevaran a cabo ésta en algún otro lugar más. Sin embargo... habría sido agradable compartir otra canción con Rose, se lamentaba mientras tomaba su lugar cerca de la puerta, pegando una sonrisa en su cara y deseando a todo el mundo un viaje seguro a casa.

Esto tomó cada onza de concentración para mantener su sonrisa cuando Tommy apareció delante de ella. "Bonita fiesta, hermana."

"Lamento que no puedas quedarte más tiempo," dijo sin un rastro de sinceridad. "¿Supongo que te veré en la oficina mañana?"

"No puedo, Ronnie. Estaré en el campo todo el día, pero hey, si consigo un minuto me acercaré y te saludaré. Hola, Madre." Beatrice y Elaine aparecieron forzando a Ronnie a tragarse el comentario que ella deseó decir.

"Madre, ¿marchándote tan pronto?"

"Son casi las once, Verónica. Todavía tenemos que dejar a Elaine en el Hilton."

"Podría dejar a tía Elaine allí," Tommy ofreció amablemente.

"Oh, eso es tan amable de tu parte, querido, pero el chofer puede llevarla. No desearía ser una carga para ti." Besó a su hijo en la mejilla. "Él es como su padre, ¿no es así, Elaine?"

"Mucho," la hermana de la matriarca convino, mucho para la molestia de Ronnie.

"Bien, déjenme por lo menos escoltar a dos encantadoras señoras a su auto." Enganchó su brazo a través de su madre. "Buenas noches Ronnie. Ten un buen rato. Debemos hacer esto otra vez."

"Buenas noches, madre," dijo, ignorando el comentario de su hermano. Besó la ofrecida mejilla y dio un paso atrás. "Tía Elaine, fue agradable verte."

"A mi también, querida." Tommy y las dos mujeres salieron al aire frío de la noche. Ronnie inhaló profundamente y soltó esta, sintiendo la manta pesada de estrés que la había cubierto toda la noche escabulléndose.

Ronnie comprobó todas las puertas y fijó el sistema de alarma una vez que todo el mundo se fue. "Me alegra que terminara." Apagó las luces del árbol de Navidad y volteó para hacerle frente a Rose. "Así que. Ésa es mi familia. ¿Qué opinas?"

"Allí seguro son muchos de ellos," Rose contestó. "Tyler es agradable."

"Él es demasiado joven para ser un snob." Ronnie miró su alfombra. "Mira eso. Sabía que alguien estaría quemándola." Eploró el resto del cuarto buscando daños, entonces se dio cuenta que estaba demasiado silencioso. "¿Rose?" No esperaba ver la cara triste regresándole la mirada. "Hey," largas piernas cruzaron el cuarto rápidamente. "¿Qué pasa?"

"Nada. Supongo que estoy solo cansada, eso es todo." Vino la suave respuesta, aunque la joven mujer se negó a mirarla.

"No, hay más que eso." Ronnie se sentó en la mesa del café, su rodilla tocaba la rueda derecha de la silla. "¿Qué pasa, Rose? ¿Alguien dijo o hizo algo que te disgustara?"

Había silencio por un momento antes de recibir una respuesta. "¿Estás avergonzada de mí?"

"¿Por qué dices eso?"

Rose se encogió. "No lo sé, no importa."

"No." Estiró su brazo y puso su mano en la más pequeña. "¿Es por que le mentí a Susan?" La rápida mirada apartada le dio la respuesta. "Rose, no estoy avergonzada o desconcertada de ti."

"¿Entonces por qué inventaste esa historia sobre mí que era una hermana de la fraternidad?" Verdes ojos la miraban, revelando la confusión y el dolor.

"No lo sé," Ronnie suspiró. "No estoy avergonzada o desconcertada de ti. Si en alguna cosa estoy avergonzada es de mi familia." Arrastró su mano atrás y recorrió sus largos dedos a través de su oscuro cabello. "Susan no me creyó de todos modos." Se dio cuenta que aún debía a Rose una explicación, continuó. "Supongo que solo pensé que era más fácil."

"¿Qué diciéndoles la verdad? ¿Qué soy solo una pobre vagabunda sin ningún lugar más para quedarse?" Rose volvió su cabeza, rápidamente parpadeando para mantener las lágrimas a raya.

"No. Eso en absoluto." Extendió su mano y tomó la barbilla de la joven mujer con sus dedos. "Estás aquí porque quiero que estés aquí, no porque no hay algún lugar más para que te quedes," dijo enfáticamente. "Mi familia no entendería eso. Lamento si mi intención de protegerte te hizo sentir que yo estaba avergonzada de ti." Soltó la barbilla de Rose y bajó la mirada. La jodí otra vez, pensó para si. "¿Sabes que todo el mundo actuaba hacia ti porque estás en un silla de ruedas?"

"¿Sip?"

"Si saben que no vienes de dinero, esto habría sido mucho peor. Habrías sido el tema de conversación en vez de los entremeses."

"De modo que en vez de ser la lisiada, habría sido la pobre lisiada viviendo de ti," la joven mujer aclaró.

Ronnie masticó su labio inferior, intentando pensar en una manera de negar la verdad en las palabras de Rose. Finalmente se dio por vencida asintiendo. "Es como ellos lo habrían visto, sí, pero eso no es cómo lo veo y eso es todo lo que importa." Palmeó la mano de Rose y se levantó. "Ahora mismo, pienso que nosotras mejor dejamos salir a Tabitha antes de que ella decida arañar a través de la puerta."

El reloj en la mesita al lado de la cama decía 12:15 para el momento en que Rose estaba quitándose el vestido azul y poniéndose nuevamente la camisa de dormir de Dartmouth. Paseando de un lado para otro a través de la cama estaba Tabitha, todavía protestando su tiempo en confinamiento y exigiendo atención extra. Ronnie ayudó a la joven mujer a meterse en la cama y acomodó las almohadas. "¿Todo listo?"

"Sip, supongo que sí." Rose miraba alrededor. "¿Sabes dónde está mi Percocet? Pensé que estaba en la mesita pero no lo veo."

"Seguro." Ronnie se dirigió al baño. "Lo puse aquí para que Tyler no lo encontrara," dijo en voz alta. Rose oyó el gabinete de los medicamentos abrirse y se sirvió una taza de agua preparándose. El sonido de artículos siendo empujados de un lado para otro en los estantes la hizo girar su cabeza en la dirección del baño.

"¿Pasa algo?" Fue respondida con el continúo movimiento sobre los artículos seguido por el cerrar de golpe del gabinete de los medicamentos. "¿Ronnie?"

La mujer de cabello oscuro salió del baño, su cara una máscara indescifrable. "Alguien lo tomó."

"¿El Percocet no está?" Las piernas de Rose estaban palpitando parecían comenzar rápidamente a intensificarse con la noticia. Ronnie comenzó a pasear de un lado a otro entre la cama y el escritorio, su cólera se incrementaba con cada paso.

"Tommy. Te apuesto lo que sea que ese fue él. Mierda no puedo creer que hiciera esto." Sus manos se envolvían en los puños y su quijada estaba visiblemente apretada. "El bastardo viene a mi casa y te hace esto. Tuvo que saber que esas eran para ti, tu nombre esta en la botella. ¿Qué clase de bestia quita el medicamento a alguien que obviamente necesita tanto este?"

"No sabes con seguridad si fue él."

"Oh sí lo sé. Puedo sentir eso." Su sillón de piel se metió en el camino por donde pasaba y le dio que un duro empujón. "Insoportablemierdahábilmentorioso."

"Hey..." Rose dijo suavemente, estirando el brazo y poniendo su mano en el antebrazo de Ronnie, sintiendo los músculos agrupados bajo la piel. Permitió a su pulgar deslizarse en la blanda superficie del brazo de la enojada mujer y comenzó suavemente a frotar. "No hay nada que puedas hacer sobre eso ahora."

La furia de Ronnie estaba cerca de estallar cuando sintió el suave tacto. Por razones que no podía explicar, la cólera pareció disolverse, los tensos músculos se relajaron bajo el calmante movimiento del pulgar de Rose. Asintió con acuerdo e intentó pensar en una solución inmediata a su problema. "Llamaré a la doctora. Quizá puede darte una nueva prescripción." Se dirigió a su escritorio y agarró el grueso directorio telefónico. "Estoy segura que hay farmacias las veinticuatro horas en alguna parte." Ronnie buscaba en las páginas de la sección amarilla, rompiendo varias de ellas en el proceso con su desesperación. "Doctores, ver médicos. Maldición, ¿por qué no pueden hacer esto fácil de encontrar?"

"Ronnie..."

"Barnes... Barnes... no hay Barnes en las listas. Intentaré el hospital." Más páginas se movieron de un tirón, rasgándose.

"Ronnie..."

"Todo estará bien, Rose. Conseguiremos una nueva prescripción y estarás instalada en un santiamén."

"¡Ronnie!"

"¿Qué?" Ffinalmente levantó la mirada de su frenética búsqueda.

"Para."

"Pero..."

"Es demasiado tarde para hacer algo ahora. Puedo esperar hasta mañana."

"Rose, tú no puedes esperar hasta mañana." Miraba de nuevo en la sección amarilla. "Mira, hay una farmacia toda la noche a menos de cinco millas de aquí."

"No puedes salir ahora."

"Claro que puedo. Puedo ir allí y volver en menos de media hora." Tomó el teléfono.

"Ronnie, no." Se movió, bien consciente del dolor en sus piernas. "Está comenzando a nevar allí afuera."

"¿Y? He conducido nevando antes." Su mano puesta sobre el teléfono pero no descolgando este. "Rose, necesitas el Percocet, sabes eso. ¿Cómo vas a hacerle para pasar la noche sin este?"

"Puedo lograrlo. Ronnie, no quiero que conduzcas esta noche. Está nevando y estuviste bebiendo."

"No hice eso mucho. Estoy bien para conducir." Se puso de pie, proponiéndose completamente cambiarse en ropas más apropiadas para salir.

"Estoy segura que la persona que me golpeó se sentía de igual manera." Rose dijo seria, causando que Ronnie se detuviera y la mirara, las palabras golpearon certeras más duramente de lo que ella imaginaba. "No quiero que jamás tengas que atravesar eso."

Incluso aunque Ronnie sabía no podía discutir el punto, vaciló antes de bajar su cabeza. "¿Estás segura que es lo que quieres? Podría tomar un taxi," ofreció.

"No. Es demasiado tarde. Por favor, puedo hacer esto por una noche." Incluso cuando dijo las palabras, Rose no estaba absolutamente segura. El dolor había estado constantemente aumentando y realmente deseaba tener una pastilla en este momento. "Quizá tengas algún Tylenol o Advil."

"Sabes que no conseguirán calmar el dolor."

"Es mejor que nada."

Ronnie salió y volvió un minuto después con varias botellas de pastilla contra el matador dolor de su gabinete de medicamentos. Mientras las recogía, también agarró su sudadera y la camiseta para dormir, sabiendo que el sofá sería su cama esta noche. Era imposible dejar a Rose sola en el piso de abajo. Entró al baño y se cambió mientras Rose examinaba a fondo a través de los varios productos que prometían aliviar el dolor y tomó tres pastillas.

"¿Necesitas algo más?" Ronnie preguntó cuando volvió.

"No, pienso que estoy lista." Extendió los brazos por las cobijas, pero su benefactora fue más rápida.

"Yo haré eso. Muévete, Tabitha." El felino protestó pero se apartó del camino. Ronnie metió la manta alrededor del cuerpo de Rose. "Ya está."

"Gracias." El anaranjado y blanco gato saltó de nuevo y reasumió su posición en la cama.

"Si necesitas algo, estaré afuera en el sofá."

"Oh Ronnie, no tienes que hacer eso. Estoy segura que tú cama es mucho más cómoda."

"No, de verdad, el sofá está bien. Dejaré la puerta abierta en caso de que la bola de pelos necesite salir." Estiró la mano y acarició al ronroneador felino. "¿Necesitas algo más?"

"No, pienso que estoy lista."

"Ok. Entonces, supongo que es hora de decir buenas noches."

"Buenas noches, Ronnie."

"Buenas noches, Rose." Alisó una imaginaria arruga en la manta antes de dirigirse a la puerta. "Recuerda, si necesitas algo, solo llama. Tengo el sueño ligero."

"Lo haré," la joven mujer prometió cuando la luz fue apagada y Ronnie salió del cuarto.
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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 20th 2012, 2:28 pm

Capítulo 6



Remolinos de recuerdos de las navidades pasaron bailando en los sueños de la rica mujer; regalos deseados y recibidos, risas y felicitaciones, papel de envolver rasgado apartado en la expectativa de los tesoros ocultos dentro. El sonido de alguien llorando suavemente se rompió atravesando la niebla, sacando a Ronnie de su niñez y regresándola al presente. Sus ojos se abrieron en la oscuridad de la noche y le tomó un momento para darse cuenta donde estaba y lo que ella oyó. "Rose," susurró para si, sacudió el peso del sueño y se levantó.

"¿Rose?" Llamó de la puerta.

"¿Te desperté? Lo siento," la joven mujer se atragantó, agradecida que la oscuridad mantuviera sus lágrimas ocultas de la mirada de su amiga.

"Sabía que las cosas que tenía no harían ningún bien," Ronnie dijo cuando entró en el cuarto y se sentó en la cama. "¿Quieres que salga ahora? Estoy completamente sobria."

Rose sacudió su cabeza. "No, no te vayas por favor." El dolor era prácticamente insoportable pero el pensamiento de atravesar este sufrimiento sin Ronnie era incluso peor. "Por favor." Estiró su brazo y agarró la mano más grande con la suya. "¿Puedes... puedes tu quedarte aquí conmigo?" Hubo un cambio en el peso cuando la más alta mujer se deslizó bajo las sábanas.

"Estoy justo aquí." Ronnie se atrevió a moverse tan cerca como pudo, diciéndose que era para la comodidad de Rose y no la propia. Estaba sorprendida cuando sintió la suave mejilla presionarse contra su hombro.

"¿Está todo bien?" La joven mujer susurró. Ronnie sintió que las lágrimas comenzaron a empapar atravesando el algodón y se dio cuenta que Rose debió haber estado llorando durante mucho tiempo antes de que hubiera sido despertada.

"Está muy bien," Ronnie contestó, moviéndose un poco más cerca.

"Esto duele," Rose admitió, levantando su cabeza para permitir que el brazo de Ronnie se deslizará debajo. Ellas movieron sus cuerpos en una más cómoda posición, por lo menos tan cómodas como pudieron considerando que la lastimada mujer no podía rodar sobre su costado debido a sus piernas quebradas. Ronnie consiguió enterrar su cara en el suave dorado cabello, respirando en el delicado olor. Rose se encontró arrimándose en la curvatura del hombro de la mujer más mayor, un lugar mucho más cómodo para ella de lo que la almohada más suave podría jamás ser. En los brazos de Ronnie se sentía segura, protegida, cuidada. El palpitante dolor estaba aún allí, ya de alguna manera este parecía soportable ahora. En menos de minutos ambas mujeres estaban profundamente dormidas.



****



Rose se despertó por el palpitante dolor en sus piernas y el sonido de Ronnie tecleando en la computadora. "Buenos días," bostezó, acurrucándose nuevamente dentro del calor de su almohada.

"Buenos días. Tus pastillas están allí en la mesita." La ejecutiva paró de mecanografiar y volteó para quedar frente a ella. Fue entonces que Rose notó que Ronnie estaba vestida para el trabajo, una falda sastre gris y chaqueta combinación acentuada por una blusa color crema.

"¿Tú saliste ya?" La mujer joven se incorporó despacio, claramente sorprendida.

"Llamé el hospital tan pronto como desperté y les expliqué la situación." Movió su sillón más cerca y sirvió un vaso de agua de la jarra. "La doctora Barnes estaba allí y extendió otra receta para ti inmediatamente," dijo mientras daba el vaso a Rose. "Después fue solo cuestión de salir corriendo y recoger esta." Miró a la joven mujer tomar las pastillas antes de que se girara y presionara en algunas más teclas. "Tengo que irme. ¿Necesitas algo antes de que me vaya?"

"No, estoy segura que Karen estará aquí pronto. ¿Está Maria aquí?"

"Sip, llegó aquí hace cerca de una media hora. Le dejaré saber que estás despierta." Ronnie se levantó y apagó la computadora. "¿Estás segura yo puedo conseguirte algo?"

"No, de verdad, estoy lista. Ten un buen día en el trabajo. ¿Crees que Tommy estará allí?"

"Lo dudo. Él dijo algo anoche acerca de no estar en la oficina hoy." Un destello de la cólera sobre los acontecimientos de anoche nubló sus facciones. "Es mejor que él no aparezca tampoco." Estiró una mano y dio a Tabitha una rápida caricia. "El número de mi oficina es dos en el marcado rápido si quieres darme una llamada."

"Oh, no quiero molestarte o algo así." Rose silenciosamente deseaba que Ronnie le diera un abrazo de despedida pero no se atrevió a pedirle uno.

"Si deseas llamarme, solo hazlo. No te preocupes acerca de molestarme porque no lo haces." Vaciló por un momento. "Sería agradable oír una voz amistosa a la mitad del día."

"Ok. Entonces te llamaré más tarde." Dejó el vaso abajo y miró a su amiga. "¿Ronnie?"

"¿Mmm?"

"Gracias por salir esta mañana. Yo de verdad agradezco eso."

Ronnie sonrió. "De nada." Estiró la mano y dio a la mano de Rose un apretón. "Ahora de verdad tengo que ir trabajar. Llámeme más tarde, ¿Ok?"

"Okay."



*****



Era tarde cuando la puerta a la oficina de Ronnie se abrió y Susan entró, llevando una carpeta manila. "Tenía razón," la pelirroja dijo triunfantemente cuando lanzó la carpeta sobre el escritorio.

"¿Tenías razón acerca de que?" Ronnie preguntó con desinterés, no molestándose en desviar la mirada de su computadora.

"Tu huésped." Recogió la carpeta y la abrió, repasando la información que había obtenido. "Rose Grayson se graduó del instituto de Albany. No hay registros incluso de que hubiera acudido a la universidad en alguna parte o que posea una tarjeta de crédito. Ella incluso no tiene una licencia de conducir."

Ronnie se levantó rápidamente, enviando su sillón balanceándose hacía atrás cuando arrebató la carpeta de las manos de Susan. "¿La investigaste?"

"Tuve que hacerlo," la hermana más joven protestó. "Obviamente crees todo lo que ella dice."

"¿Y qué te importa a ti?"

"Ronnie, ella no tiene obviamente nada y vio un buen ticket de comida."

"No tienes idea acerca de lo que estás hablando." Cerró de golpe la carpeta abajo sobre su escritorio. "Rose no me está utilizando."

"¿No? ¿Sabes dónde trabajaba antes de que le dieras un trabajo?"

"En Money Slasher, lo sé. Ella era una cajera allí."

"Una cajera de medio tiempo," Susan corrigió, "Ganando el salario mínimo. De lo que puedo decir, antes atendía las mesas en un restaurante barato."

"¿Cuál es tu punto?"

"¿Mi punto es por qué estás haciendo esto? ¿Por qué dejas a una pobre basura blanca vivir de ti?"

"No... tú... ¡jamás la llames así otra vez!" Ronnie gritó. "No tienes idea de lo qué estás hablando, y en cuanto a la 'basura blanca', ¿le has dado una buena mirada a Tommy últimamente?"

"Estás intentando cambiar el tema."

"¿Lo estoy? La estás juzgando porque no tiene el dinero que tú y yo tenemos. ¿Cómo de justo es esto?" Se acercó a la ventana y miró en el triste cielo gris. "¿Te tomaste el tiempo de hablar con ella para averiguar qué clase de persona es? No. No todo el mundo que no tiene dinero es suciedad y no todo el mundo que es rico es una buena persona."

"No estoy diciendo eso."

"¿No lo estás? Averiguas que no nació privilegiada y enseguida asumes que es una excavadora de oro."

"¿Entonces qué es ella, Ronnie? Ayúdeme a entender porque ahora mismo no lo hago," Susan cuestionó. "Intenta mirarlo desde el punto de vista de la familia. Una mujer de la que nunca hemos oído hablar de repente se muda a tu casa, completamente con un gato y obvios problemas médicos y ¿esperas que solo nos recostemos y no estemos preocupados?"

"Sí. Es mi vida, Susan. Quién se aloje en mi casa es mi preocupación, no la tuya. No hice una investigación sobre Jack cuando anunciaste que ibas a casarte con él."

"¿Estás planeando casarte con ella?"

"Aún no aceptas que ella es solo una amiga, ¿no?" Cruzó el cuarto y se dejó caer en el sofá de cuero negro. "¿Por qué te preocupa tanto?"

"Solo no deseo verte lastimada... otra vez."

"Esto no es como Christine, te dije eso antes."

"Puede que no lo pienses así, pero lo qué yo vi..."

"Entonces tu mira mejor otra vez. Rose no desea nada de mí. Ella es solo una amiga. Para de intentar hacer esto en algo más de lo que es." Dio un puntapié a sus zapatos sacándoselos y metió sus pies bajo sus piernas. "No la conoces, Susan. No sabes como es. Anoche su botella de Percocet fue robada. Me ofrecí ir a conseguir más pero no quiso que lo hiciera. ¿Eso suena como alguien que está solo interesado en mi dinero? Ella no me ha pedido una sola vez que la compre una maldita cosa. Todo lo hago, porque quiero hacerlo, no porque ella me lo pida." Agitó su mano descartándolo. "¿Lo entiendes?, olvida esto."

"Mira. Eres una adulta. Que tomas tus propias decisiones. Investigué todo lo que pude sobre ella hoy. Toda la Información está en ese expediente. Haz con esto lo que quieras." Susan se dirigió hacia la puerta. "Ronnie, no te olvides de la cena de mañana con mamá."

"Oh, tengo muchas ganas de que empiece esta," dijo sarcásticamente. "¿Le enviaste a ella una copia por fax de tu precioso informe? ¿O solo sacaste un anuncio en el Times Useless?"

"Eso no fue necesario, Ronnie. Estoy solo cuidando de ti."

"La última vez que miré, me ocupaba de mi misma muy bien. No recuerdo haberte pedido ser mi niñera."

"Bien. Haz lo que quieras, tú lo harás de todos modos." Susan se fue, no molestándose en cerrar la puerta. Laura, que había estado escuchando las voces levantadas, discretamente la cerró y volvió a su escritorio, sabiendo que el intercomunicador estaría llamando en algunos segundos.

"Laura, guarda mis llamadas." Un segundo después, dos líneas se encendieron y la joven asistente administrativa habría apostado su cheque completo a que ella sabía a quién llamaba su jefa.

"Residencia Cartwright," María contestó.

"Hola María, ¿puedo hablar con Rose por favor?" Ronnie aún estaba sentada en su sofá en la oficina, las multilíneas bloqueadas del teléfono colocado en el piso al lado de ella. Era de esas veces que agradecía la longitud extra en el cordón del teléfono gris, incluso si este conseguía enredarse en sus pies debajo del escritorio de vez en cuando.

"¿Hola?"

"Hola allí." El sonido de la voz de Rose, hizo sonreír a Ronnie, la tensión de su conversación con Susan desapareció. "¿Cómo estuvo la juez Judy hoy?"

"Oh, no creerías los casos que ella tuvo."

"Cuéntame sobre ellos," pidió, acomodándose nuevamente dentro de una cómoda posición. Ronnie no podía explicar esto pero el sonido de la voz de Rose tenía un efecto calmante en ella y, en estos momentos, necesitaba ese confort.



*****



Algunos días después, Rose fue al hospital para que le quitaran los puntos y le tomaran nuevas radiografías de sus piernas. Ronnie estaba sentada en la sala de espera, leyendo una vieja revista de hace seis meses para pasar el tiempo.

"Casi termino," la doctora Barnes dijo, quitando la última puntada en la mejilla de Rose. Dio un paso atrás y echó sus guantes del látex en el recipiente rojo de los desechos. "Buen aspecto. Pienso que no quedará cicatriz. Recuerde mantener ésta alejada del sol hasta que esté completamente curada. No que sea un problema en esta época del año." Hizo una anotación en el registro de Rose. "Usted se está recuperando espléndidamente. A ese ritmo que va, no veo ninguna razón por la que usted no esté usando muletas hacia finales de la primavera."

"¿Finales de la primavera?"

"Finales de la primavera," la doctora repitió. "Su cuerpo sufrió un severo trauma. Su tobillo estaba quebrado en siete partes. Va a tomar tiempo para curar. Entienda eso, Srta. Grayson, nosotros estamos hablando de meses de terapia, no semanas." El corazón de la joven mujer se hundió en las palabras. Ella sabía que tomaría tiempo, solo que no tan largo. ¿Cómo reaccionaría Ronnie? Seguramente eso sería demasiado tiempo de permanecer en el lugar que estaba rápidamente pensando como hogar.

A pesar de los miedos de Rose, Ronnie tomó las noticias bien, más preocupada sobre el progreso de la recuperación que el marco de tiempo. Aunque causó un poco de molestia, la joven mujer insistió que podría viajar en el asiento trasero de la Cherokee sentándose de lado, permitiendo que las piernas se apoyaran sobre el terciopelo gris intenso. Ronnie hizo lo posible para evitar los baches, pero todavía había algunas veces en que miraba en el espejo retrovisor y veía a Rose hacer muecas de dolor cuando pasaban sobre un punto particularmente áspero de la calle. "Sabes que podría quedarme en casa esta noche," dijo cuando giraban dentro de Cartwright Drive.

"No, tu madre y hermana están contando contigo. Estaré bien."

"¿Pero qué si necesitas utilizar el cómodo o algo así? ¿Qué si necesitas una bebida?" Tiró del jeep en el camino de entrada y apagó el encendido.

"Iré antes de que te vayas. Si llenas esa jarra en la mesita, estoy segura que estaré bien."



*****



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 20th 2012, 2:29 pm

Ronnie fue la última en llegar al condominio de su madre. Culpó al tráfico de la hora pico de viernes pero la verdad era que encontró difícil dejar a Rose sola. Una jarra llena del agua, latas de refresco enfriándose en la hielera, varios bocados todo al alcance de la mano de la lastimada mujer... no dejó nada a la improvisación, incluso hasta anotó el número de teléfono de su madre solo por si Rose necesitaba algo.

La pequeña mesa redonda del comedor tenía apenas suficiente sitio para todo el mundo. Ronnie se encontró sentada entre Elaine y Susan. Era bastante malo quedar pegada al lado de una persona derecha pero el fuerte olor del perfume de su tía amenazaba con quitar el apetito de Ronnie. "Huele maravilloso," Susan dijo cuando la fuente de la carne fue colocada en la mesa.

"Gracias, querida," Beatrice contestó como si hubiera sido quién hubiera pasado las horas preparando la comida en vez de su asistente de medio tiempo. "Sabes que tu hermana siempre disfruta de una buen asado de cerdo."

"Si lo sé," Ronnie de buena gana coincidió, estirando el brazo a la fuente.

"Hey, deja algo para el resto de nosotros."

"Vamos Susan, no te preocupes de eso," su madre la regañó. "Hay suficiente para todos." Volteó a su hija mayor. "Toma tanto como desees, querida. Estoy segura que debes estar cansada de esas cenas recalentadas que María hace para ti."

Ronnie se sirvió el humeante gravy sobre su cerdo. "María es una estupenda cocinera, madre, lo sabes."

"Sé que cuando yo dirigía la casa ella trabajaba hasta las ocho de la noche. Nunca tuve que preocuparme de los platos sucios amontonados hasta la mañana."

"Tengo una lavavajillas."

"Humph, otro electrodoméstico comprado para que ella trabaje menos, sin duda." Beatrice se sirvió con un cucharón un poco de salsa sobre su plato. "Sabes que la echas a perder."

"Lo sé," Ronnie sonrió, sacando una sonrisa de su hermana y un ceño fruncido de molestia de su madre.

"Primero fue cada fin de semana libre, después fueron las horas acortadas. Por lo menos ella va, estás pagándole para permanecer en casa justo como esa gente de bienestar."

"Madre, ella hace una semana completa de trabajo, justo como cualquier otra persona."

"Estoy segura que ella está más ocupada que nunca con tu amiga allí," Susan concordó.

"Sí, ¿cómo está esa pobrecita, querida?" Elaine preguntó. "Ella parece una chica tan agradable. ¿Cuál era su nombre? Rachel, Ruth..."

"Rose," Ronnie corrigió.

"Ah sí," el pariente de visita dijo, en absoluto interesado en el nombre correcto. "Bien de todos modos, ella parecía una chica agradable. Pásame el maíz, por favor. ¿Bea, viste en el periódico donde están con la chusma emocionada sobre los cuidados de la salud otra vez?"

"Pienso que el presidente tendría cosas mejores acerca de que preocuparse," la matriarca replicó. "Jack, ¿sabes de alguien sin seguro?"

"Por supuesto que no, mamá," él contestó, aprendiendo hace mucho exactamente que respuestas su suegra quería oír.

"Ven, eso es mi punto exactamente. Ellos necesitan preocuparse de cosas más importantes como reformar el código de impuestos o traer de nuevo la oración a las escuelas." Beatrice tomó un trago de vino. "Estoy diciéndoles, aquí es en donde el país está mal. Hubo una época en que los niños respetaban a sus mayores. Ahora no puedo conseguir que el muchacho del periódico lo deje en la puerta cuando está lloviendo. Y él pregunta porqué no le doy propina. Propinas que debería ganarse, pero parece que hoy en día piensan que la merecen solo por hacer sus trabajos."

Durante el resto de la cena y después de cenar, y las bebidas, Ronnie intentaba prestar atención a la conversación pero encontró su mente escabulléndose de nuevo en pensamientos de la rubia mujer que la esperaba en casa. Se preguntaba si estaría durmiendo en el sofá o si Rose la dejaría compartir la cama otra vez. Esperaba lo último. La mente de Ronnie estaba tan ausente que no oyó que su madre se dirigía a ella y fue únicamente cuando Susan la pateó por debajo de la mesa que la trajo de nuevo al presente. "Lo siento, ¿qué?"

Beatrice frunció el ceño molesta. "Te pregunté si planeas venir aquí para Navidad. Honestamente, Ronnie."

"Lo siento, estaba solo pensando sobre algo."

"O alguien," Susan dijo tan quedamente que solo su hermana pudo oírla.

"Realmente creo que pasaré Navidad en casa este año," contestó, dándole una mirada furiosa a su hermana menor.

"Oh bueno. Elaine me preguntó si la acompañaba a un crucero pero no quería que estuvieras sin un lugar para ir."

"¿Qué sobre Tommy?" Susan preguntó.

"Él dijo que tenía otros planes este año, algo sobre ir hasta las montañas con algunos amigos suyos. Tú y Jack tienen a los niños, así que la única que me preocupaba era tu hermana."

"Estaré bien, mamá." Ronnie miró su reloj. "No me di cuenta del tiempo. Necesito volver para la oficina y recoger algunos expedientes antes de que se haga mucho más tarde." Se levantó y dejó su servilleta en el ahora vacío plato. "La cena estuvo estupenda, como siempre."

"Esa es mi hija, siempre trabajando," Beatrice dijo. "Tal vez algún día encuentres el tiempo para sentar cabeza y darme algunos nietos."

Ronnie ignoró el comentario y se puso su chaqueta. "Realmente necesito irme." Echó un vistazo fuera de la ventana. "Está comenzando a nevar fuerte allí afuera."

"Claro, por supuesto. Ve, y trabaja en la fabricación del dinero. Supongo que tendré que depender de Jack y Susan para que me den un nieto."

"Supongo que sí," la mujer de cabello negro dijo cuando alcanzó la manija de la puerta. "Jack, tú mejor ten cuidado en el camino a casa, parece que hay aguanieve. Buenas noches a todos."



*****



"Hey, todavía estás despierta," Ronnie dijo cuando entró en la que antes era considerada la oficina y ahora era la habitación de Rose.

"Sip, son solo las diez."

"¿Algo bueno estan pasando?"

"No realmente." Rose utilizó el telecontrol para apagar la televisión antes de palmear el espacio en la cama a su lado. "¿Así qué cómo estuvo tu cena?"

"Agotadora," la mujer más mayor suspiró, tomando el asiento ofrecido en la cama ajustable y se recargó en una cómoda posición. "Ahora recuerdo por qué odio tanto las cenas familiares."

"¿Por qué es eso?"

"Todo el mundo habla acerca de nada. Se dedican a hablar sobre cosas de las que no tienen control sobre impuestos y propinas. Por no mencionar a mamá comenzar otra vez acerca de que no le doy nietos."

"Oh, eso es bastante malo. ¿Ella hace eso mucho?"

"En cada oportunidad que puede," Ronnie se encogió de hombros. "Vamos, veamos que hay en la TV."

Se recostaron y miraron un drama de crimen. Ambas adivinaron quién era el asesino mucho antes de que los policías lo descubrieran. Cuando este acabó Rose se encontró que no podía sofocar un bostezo. "Lo siento, debo estar más cansada de lo que pensé," se disculpó cuando Ronnie presionó el botón en el telecontrol para apagar la televisión.

"Está bien. Se está haciendo tarde. Supongo que mejor me voy y te dejó dormir un poco." Hizo el movimiento de bajarse de la cama únicamente para ser detenida por la mano de Rose en su brazo.

"¿Te irás arriba?"

"No, probablemente dormiré en el sofá, ¿por qué?"

"Sabes, ésta es una cama grande y estoy segura que es más cómoda que el sofá. Podrías quedarte aquí." Rose se mordió su labio inferior. "Quiero decir, si tu quieres, no me importa."

Ronnie vaciló por solo un segundo. "Bien, no desearía apretarte o algo."

"Tu no lo haces."

"Es más cómodo que el sofá... pero solo si estás segura." Si la verdad fuera dicha, podría quedarse dormida en cualquier lugar, pero uno definitivamente era su preferido sobre el otro.

"Estoy segura." Rose sacó una de las dos almohadas de detrás de su cabeza. "Aquí, incluso compartiré."

Ronnie sonrió en el gesto. "Deja cambiarme y apagar la luz."

Pocos minutos después Ronnie estaba cambiada en su sudadera y una camiseta de algodón. Apagó la luz y se deslizó debajo de las cobijas, conscientemente evitando que su cuerpo presionara contra Rose no importa cuanto lo deseara. Su resolución duró solamente hasta en el momento que el sueño la alcanzó, cuando su cuerpo se hizo cargo e hizo lo que deseó tan desesperadamente hacer cuando estaba despierta.

Medio dormida, Rose se despertó completamente cuando sintió el fuerte brazo apoyado a través de su estómago. Ronnie dio un suave suspiro de satisfacción en su sueño y se arrimó más cerca, su cálida respiración acariciando el hombro de la mujer más pequeña. Rose sonrió en la oscuridad y bajó su mano izquierda para apoyarla sobre la más grande. Esto tendría que haberle parecido extraño dormir junto a alguien después de pasar los primeros veintiséis años de su vida durmiendo sola pero no fue así. Acostada junto a Ronnie se sentía natural, cómodo, correcto. Creyó que la mujer más mayor verdaderamente cuidaba de ella, algo que Rose nunca había realmente sentido antes. Esto la llenó con un sentimiento de bienestar, lo que sea que no exactamente pudiera nombrar pero era un maravilloso sentimiento justo igual. Otro suspiro y la mujer más mayor se movió incluso más cerca, su barbilla apoyada justo sobre el hombro de Rose y su cara enterrada en el rubio cabello.

El tiempo hacía tictac mientras la joven mujer disfrutaba de las sensaciones, el calor de la mano de Ronnie a través de la camisa de dormir de algodón, las suaves respiraciones haciéndole cosquillas en su oreja. La sensación de seguridad y confianza que la cubría como una manta no podría jamás. Rose tuvo amigos al crecer, compañeros, chicas con quién compartir secretos, pero nunca sintió hacía ellos lo que sentía hacía Ronnie. Sus sentimientos recorriéndola eran más profundos que algo que hubiera conocido y si bien esto tendría que haberla asustado, no lo hizo. Volteó su cabeza de lado y puso un suave beso en la frente de Ronnie. "Dulces sueños," susurró antes de cerrar sus ojos y dejar que el sueño la alcanzara.



*****



La oxidada Statión Wagon traqueteó su camino hasta subir a Morris Street. Delores Bickering observó la dirección que estaba buscando y dobló estacionándose enfrente de ésta. Había planeado en visitar a su hermana pero decidió que ya que estaba en el área de todos modos no le dañaría detenerse y ver a Rose, especialmente desde que no había recibido una respuesta, o un cheque, de la joven mujer aún. Bajó rodando la ventana y estiró la mano por la manija exterior, la única manera de abrir la puerta del auto, y salió. Bajó los escalones que conducían al apartamento del sótano, frunciendo el ceño cuando vio una pareja de hispanos moviéndose adentro. Llamó a la puerta. "¿Rose Grayson vive aquí?"

"No, nosotros acabamos de mudarnos. Usted puede hablar con Cecil. Él vive en el piso de arriba."

"¿Qué jodidos quiere?" Cecil preguntó cuándo abrió la puerta.

"Estoy buscando a Rose Grayson. Pensé que ella vivía aquí."

"Desalojó," gruñó. "La maldita perra no me dio ningún aviso tampoco."

"¿Usted sabe adónde ella se mudó?"

"¿Quién jodidos es usted?" miraba a Delores sospechosamente.

"Soy su madre," mintió.

"No lo sé y no doy una mierda. Si usted desea saber, debe preguntar a la perra que estuvo aquí. Espere, tengo su nombre aquí en alguna parte. Lo apunté en caso de que el cheque que me dio botara." Regresó dentro del apartamento, dejándola parada afuera. Volvió un minuto después con un Post it con unos garabatos anotados en éste. "Aquí está, es el nombre y la dirección de la perra que sacó sus cosas."

Delores tomó el papel y lo miró. V. Cartwright, One Cartwright Drive, Loudonville. "¿Usted tiene un número de teléfono?"

"¿Parezco la puta cabina de información?" Gruñó. "Eso es todo lo que sé. Ahora, a menos que usted esté interesada en rentar el tercer piso, está haciéndome perder mi mierda tiempo." Cerró la puerta sin esperar una respuesta. Delores regresó a su auto, desconcertada. Alguien que vivía en una calle con el mismo nombre que el suyo era sin duda rico, y el hecho de que éste fuera en Loudonville, donde nadie que estuviera recibiendo subsidio podría vivir era aún más intrigante. Decidió que necesitaba averiguar más. Ajustó la almohada en el asiento delantero, la única cosa que mantenía los gastados resortes de presionarse en su trasero, y giró la llave varias veces antes de que el viejo auto Station Wagon de veinte años chisporroteara a la vida.

Se detuvo en la más cercana tienda de barrio para proveer de gasolina al auto, no preocupándole en parar en la bomba surtidora más apartada. Déjalos esperar, pensó para si mientras ponía el inyector en el tanque. Puso exactamente cinco dólares de gasolina en el tanque antes de entrar en la tienda. Una vez adentro, tomó un mapa de las calles del condado de Albany y se dirigió hacia el fondo donde los refrigeradores de los refrescos estaban alineados. Mientras abría la caja con una mano, Delores utilizó su otra para meter el mapa de las calles en su bolso. Se acercó al granoso dependiente haciéndole frente con una botella de Pepsi en su mano. "Setenta y cinco centavos por el refresco y cinco por la gasolina," el dependiente dijo. Delores sacó un gastado billete de su bolsillo de la chaqueta junto con un sello de comida de un dólar. El vendedor asintió y devolvió veinticinco centavos, completamente ignorante del robo en la tienda. Como siempre lo hacía, Delores no pudo resistir sonreír cuando salió de la tienda, consiguiendo una vez más marcharse con algo gratis.

El Station Wagon farfulló y atravesó el congestionado tráfico de Albany entrando a la más tranquila zona residencial de Loudonville. En el pueblo donde los ingresos promedio estaban también dentro de las seis cifras, el oxidado Ford con falsos paneles de madera resaltaba en marcado contraste con los más nuevos vehículos del vecindario de Ronnie. Delores hizo dos equivocadas vueltas antes de encontrar Cartwright Drive, culpando al mapa de las calles y no a si misma. Decidiendo que la mansión grande al principio de la calle tenía que ser el número uno, tiró del auto sin inspeccionar y sin asegurarse en el largo camino de entrada, deteniendo este justo detrás de un jeep Cherokee azul brillante. Quitó la llave del encendido y esperó un momento mientras que el auto continuaba funcionando antes de que este finalmente diera un moribundo grito y quedara silencioso. Gotas de aceite mancharon la entrada principal mientras bajaba rodando la ventana para alcanzar la manija de la puerta. Sin duda sobre esto, pensó para si. Ésta tiene que ser el número uno de Cartwright Drive. Si Rose conocía a la persona que poseía esta casa, bien por supuesto que esto valía la investigación, Delores razonó. Notó las tejas de loza del camino de entrada que rodeaban el césped y conducía a la puerta doble grande de la entrada y siguió esta.



*****



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 21st 2012, 1:54 pm

Ronnie trabajaba en su computadora cuando oyó el traqueteo del sonido de un auto que tiraba en su camino de entrada. Una rápida mirada en la cama confirmó que Rose estaba aún profundamente dormida. Se levantó y se acercó a la ventana, ojos azules se ensancharon en la vista del color café, blanco y oxidado Station Wagon situado en su camino de entrada. "¿Qué el infierno...?" La ventana bajó rodando y un brazo estirado por la manija. Miró cuando una redonda mujer, mal vestida, salía del auto y miraba la casa. El primer pensamiento de Ronnie fue que era un perdido viajero o uno de esos molestos vendedores de puerta en puerta. Dio otra mirada en la mujer pacíficamente durmiendo y decidió interceptar la inesperada llegada antes de que el timbre pudiera despertar a Rose.

Ronnie abrió la puerta y se dio cuenta que ésta no era ningún vendedor a domicilio. Un negro gorro tejido con una borla en la punta cubría la cabeza de una mujer que parecía estar en la mitad de sus años 40 mientras una sucia chaqueta amarilla con varias manchas esparcidas cubriendo la parte superior el cuerpo. Ella sostenía un bolso de gran tamaño en las manos que no llevaban guantes y sus pies estaban cubiertos con un par de tenis que habían hace mucho tiempo dejado de ser considerado blancos. La ejecutiva de cabello oscuro bajó la mirada en la mujer más baja y frunció el ceño. "¿Puedo ayudarle?"

"Um, sí," Delores dijo, levantando la mirada con sorpresa. "Cómo supo..."

"Yo oí..." Ronnie hizo una pausa cuando intentó pensar en un término discreto para el cubo de chatarra, "su... auto... estacionarse en mi entrada. ¿Qué quiere?"

"Estoy buscando a alguien y me dijeron que usted podría saber donde ella está. Su nombre es Rose Grayson."

"¿Quién le dijo que yo podría saber dónde está?" Ronnie ahora sabía quién era la mujer que estaba parada delante de ella y no estaba absolutamente feliz con la revelación. Había prometido llevar la chequera de Rose al hospital pero con la inesperada alta y todo lo que habían sucedido desde entonces, no había habido más mención del tema. Por lo que Ronnie sabía, Rose no había enviado nada desde que estaba en su casa. ¿Así que cómo esta sanguijuela la encontró?

"Paré en su anterior apartamento y me dijeron que usted le había pagado la renta." Delores tembló y miró sutilmente a la puerta. "¿Puedo entrar? Está bastante frío aquí afuera, usted sabe."

Ronnie maldijo mentalmente a quienquiera que la crió educadamente y dio un paso atrás, manteniendo la puerta abierta. "Entre, ¿señora...?"

"Bickering, Delores Bickering," la redonda mujer dijo, pasando a la ejecutiva y quitándose su gorro tejido para revelar el liso cabello castaño que parecía necesitar una buena limpieza. "¿De modo que usted es V. Cartwright?"

"Sí," Ronnie dijo sin molestarse en detalles adicionales. Ahora estaba frente a un dilema moral. Podría fingir que Rose no estaba aquí y despachar a Delores empaquetada, pero ese riesgo trastornaría a la joven mujer. Entonces otra vez, no estaba segura que deseara dejar al buitre cerca de su compañera. Aceptó renuentemente que la decisión no era realmente suya. "Espere aquí."

Ronnie cruzó la habitación y entró en la oficina, asegurándose de cerrar la puerta detrás de ella. Se arrodilló sobre la cama y puso su mano en el hombro de la mujer durmiendo. "Rose... Rose cariño, despierta."

"¿Hmm?" Verdes ojos se abrieron y parpadearon pesadamente.

"Tenemos compañía, tienes que levantarte."

"¿Compañía?" Dio un sano bostezo y frotó sus ojos. "¿Quién?"

"Delores." Ronnie hizo lo posible para no dejar mostrar su molestia.

"¿Delores? ¿Bickering? ¿Aquí?" Los ojos de Rose se ensancharon.

"Delores Bickering. Aquí." Miró cuando las palabras penetraron y el semblante de la rubia cambió. "Hey, si no deseas verla..."

"No, si se tomó todas estas molestias para encontrarme entonces yo le debo por lo menos eso."

"Rose." Tomó la barbilla de la mujer más joven en su mano. "No le debes a ella nada. Lo que hizo por ti en el pasado lo has ya devuelto en todo caso, estoy segura." Suavizó su tono, dándose cuenta que esto no ayudaba. "Lo siento, sé que sientes que le debes y no debería estarte diciendo cómo pensar o sentir." Retiró la mano y se recostó. "Solo no me gustaría ver que seas utilizada y me temo que es exactamente por eso que Delores está aquí." Tomó el cepillo y comenzó a peinar el desordenado cabello de Rose.

"¿Ronnie?"

"¿Mm?"

"¿Sería demasiado preguntar si podría pedir prestada la blusa que usaste ayer? Puedo cubrir el resto de mi cuerpo con una manta."

"Será una poco grande en ti pero no hay problema conmigo." Se inclinó y utilizó su largo brazo para tirar de la blusa gris colocada en el respaldo de la silla. Rose se quitó la camisa de dormir al mismo tiempo y cuando Ronnie se enderezó fue saludada a la vista de los firmes pechos de la joven. Renuente intentó mantenerse de mirar fijamente para concentrarse en ayudar a Rose a meter los brazos en las mangas. "Te dejaré abotonarla mientras traigo la silla." Dijo repentinamente, dejando la cama y recuperando la doblada silla de ruedas de la esquina. Pocos minutos después Rose estaba cómodamente colocada en su silla, la manta metida cuidadosamente alrededor de sus piernas y caderas. "¿Estás lista?" Ronnie preguntó.

"Sip," vino la desganada respuesta. La última persona que quería ver era a Delores. No había contestado a la última carta y en su mente no había duda de que la antigua madre adoptiva mencionaría el tema del dinero, especialmente después de descubrir dónde estaba viviendo. "¿Ronnie?"

"¿Sí?"

"Podrías... Quiero decir, si no te importa, ¿podrías... quedarte conmigo?" Esperaba que la presencia de Ronnie pudiera mantener a Delores de preguntar por el dinero, pero más que eso, deseaba el apoyo emocional que sabía que su amiga le daría. Sonrió cuando sintió la cálida mano apretar su hombro.

"Todo estará bien allí, no te preocupes," Ronnie dijo.

Delores volteó de su inspección de los varios adornos que todavía colgaban y jadeó cuando vio a Rose en una silla de ruedas. "¿Qué te sucedió?"

"Fui golpeada por un auto," la joven mujer contestó. "¿Cómo supiste dónde estaba?"

"Tu casero me lo dijo," dijo con suficiencia. "¿Demandaste a la persona que te golpeó?"

"La policía no sabe quién fue. Él huyó después del accidente."

"¿No pudieron encontrarlo? Eso es una vergüenza. Si lo encontraran, habrías podido demandar. Conozco a un buen abogado que te ayudaría si lo necesitarás. Él me representó cuando me resbalé en un poco de agua en el supermercado. Me consiguió casi cuatro mil dólares." Delores entró a la parte del desnivel de la sala de estar y se hundió en el sofá de piel, sacando una mirada de desaprobación de Ronnie. "Así pues, ven cuéntame lo que has estado haciendo. No he oído de ti en casi dos meses ya." Alcanzó en su bolso de gran tamaño y sacó un gastado estuche de cigarros de vinil y encendedor, encendiendo uno sin un pensamiento.

"No permito fumar en mi casa," Ronnie dijo.

"Oh, no se preocupe, tengo mi propio cenicero," Delores contestó cuando sacaba un pequeño monedero café.

"No, yo no permito fumar en mi casa," la mujer de cabello oscuro enfatizó, no cuidando nada sobre el resplandor que recibió de la visitante grande, pero cuidando mucho que Rose no hiciera un sonido de objeción.

"Oh, bien." Delores tomó una larga fumada antes de apagar la colilla del cigarrillo. "Así que Rose..." Exhaló, llenando el aire alrededor con el translúcido humo. "Cuánto tiempo te quedarás con la Srta. Cartwright, ¿o tu vives aquí ahora?"

Rose parpadeó en sorpresa y miró a su benefactora, haciendo la misma pregunta con sus ojos. Ronnie tragó, insegura de cómo contestar. ¿Qué deseas, Rose? No había duda en su propia mente que deseaba a la mujer de cabello rubio en su vida, y en su hogar. ¿Dejando la decisión en mí significa que lo deseas también? Investigando en los ojos de Rose, Ronnie inhaló profundamente y corrió el riesgo, dejando a su corazón dirigir su respuesta. "Ella vive aquí."

Rose abrió su boca, después la cerró, impresionada desapareciendo su capacidad de hablar por un momento. "S... si, eso es." Su voz se quebró y luchó para mantener alejada una sonrisa de su cara. "¿Así pues, qué te hizo venir para esta área? ¿Visitando a Isabel otra vez?" Preguntó, refiriéndose a la hermana de Delores.

La mujer grande asintió. "El Tupperware llegó. Sabes que ella nunca conseguirá la ocasión para entregármelo. Si no vengo y no los consigo acabará usándolos ella misma o vendiéndolos a alguien más para el dinero justo como el episodio de las galletas. Recuerdas eso, ¿no es así, Rose?"

"Isabel recogió todo el dinero por las galletas de las chicas exploradoras pero no lo tenía cuando llegó la hora de pagar por ellas," Rose explicó a Ronnie.

"Suena como exactamente una familia," la ejecutiva dijo secamente.

"No mencionar lo que sus hijos les hacían antes de que fueran repartidas," Delores agregó, siempre lista para una oportunidad de maltratar al resto de su familia, incluso si ella era culpable de las mismas cosas. "De modo que..." Giró su atención a su antigua hija adoptiva. "¿Y qué dicen los doctores? Espero que fueras a un verdadero hospital y no apenas a la clínica. Sabes que ellos no saben nada allí. Luché con ellos por cinco años sobre Jimmy y nunca encontraron algo mal con él," Delores dijo. Rose asintió educadamente pensando para si que la razón de que nunca encontraron algo con su hermano adoptivo era que nunca hubo algo mal con él. Jimmy era la imagen de la salud durante el tiempo que ella permaneció con ellos, sin embargo Delores lo arrastraba de doctor en doctor, insistiendo que una rara terrible dolencia afectaba a su hijo más joven. "Sabes, él está en el colegio ahora."

"¿De verdad?" Rose no había pensado que él pudiera hacer la secundaria. "¿Qué es lo que estudia?"

"Actuación. Algún día conseguirá su propia serie justo como Seinfeld. Incluso consiguió una oferta para actuar en el centro" presumió, como si el centro Cobleskill fuera algo para presumir. "Yup, están haciendo Joseph y el Amazing Technicolor Dreamcoat. Andy Gibb dirige la obra en Broadway, sabes."

"Ahora hay alguien para visitar," Ronnie dijo arrastrando las palabras, ganándose una ceja ligeramente levantada de la joven mujer. Dio a Rose un ligero mohín pero rápidamente volvió a su normal expresión aburrida a medida que Delores continuaba divagando y llenando a la joven mujer en todos los acontecimientos triviales que habían sucedido en su familia recientemente. Finalmente, como Ronnie sospechó, la conversación giró al dinero.

"Sabes que el estado dejó de pagarme por Jimmy cuando él cumplió dieciocho. No se les ocurrió a ellos que necesito ese dinero extra cada mes para los otros niños. Uno en el colegio y los otros cuatro niños aún en la primaria."

"¿No está Jimmy ayudando?" Rose preguntó.

"Él trabaja únicamente los fines de semana en la gasolinera de Fred. Necesita ese dinero para la gasolina para ir y venir a la escuela."

"Parece que Jimmy necesita conseguir otro trabajo y ayudar," Ronnie bromeó, ganando otra desaprobación, si bien breve, en la mirada de Rose. Delores se movió, centrando su atención en la joven mujer y deseando que la mujer de cabello oscuro se marchara. Para su placer, fue en ese momento que el teléfono sonó y Ronnie se disculpó por un momento. La maquinadora mujer se inclinó adelante en su asiento.

"Al estado le da igual. Al idiota del Trabajador Social no le importa tampoco." Hizo una pausa, suspirando para el efecto. "Es tan difícil cuando estás sola, entiendes eso, ¿no es así, Rose?"

"Sí," contestó.

Delores sonrió por dentro. "Sabes fue difícil cuando estabas allí, todos los sacrificios que tuve que hacer justo para mantenerte y a los otros fuera de los orfanatos del estado y de los hogares de grupo." Miró, satisfecha, cuando Rose asintió. El anzuelo esta colocado, ahora encájalo, la regordeta mujer pensó. "Debiste conseguir un poco de dinero de incapacidad, ¿no es así?"

"Realmente, no. yo no obtuve ningún beneficio en Money Slasher y no he solicitado nada." La cabeza de Rose se inclinó, una expresión visible de su conocimiento en cuanto a donde la conversación iba y su incapacidad de hablar fuerte y parar esta.

"Pero estás viviendo aquí. No puedes decirme que alguien como ella te permite vivir aquí sin renta. Debes pagarle algo."

"Pienso que ese es un asunto entre Rose y yo," Ronnie dijo cuando regresó al cuarto, su tono enérgico finalizando el tema. No pasó por alto la rápida mirada de alivio que pasó por la agradecida mujer. Ttambién no pudo pasar por alto la manera en que los hombros de Rose cayeron.

"Bien no veo cuál es el gran reparto. Solo pedí una simple respuesta." Delores intentó parecer dolida, pero nadie le creyó esto.

"Y esta fue contestada," Ronnie dijo firmemente cuando se sentó. Cruzó los brazos, dejando en claro que no estaría saliendo del cuarto otra vez. No tenía duda que si no hubiera vuelto la sanguijuela habría metido culpa en Rose para que le diera dinero. Ronnie se estaría maldiciendo si permitía que eso sucediera.

"Pienso que Rose es bastante mayor para hablar por si misma, ¿no lo cree?" Delores no hizo intento de ocultar su rabia. Tenía solamente un tiro para hacer. "Rose, pienso que debes venir a quedarte conmigo hasta que te recuperes. Siempre cuidé tan bien de ti cuando eras una niña."

Allí está. La amenaza estaba sobre la mesa. Delores estaba haciendo que Rose eligiera entre ella y Ronnie y la regordeta mujer estaba segura que la tranquila niña que una vez conoció y controló vendría por delante y la elegiría.

"Yo... yo..." Rose sentía la presión cerrarse en torno a ella. Habría sido tan automático de hacer lo que Delores intentó por tanto tiempo. Ahora tenía realmente una alternativa, una opción para decidir. Someterse al status establecido hace muchos años o saltar hacía adelante en lo desconocido con Ronnie. Levantó su cabeza y miró en el color azul intenso, viendo únicamente calidez y preocupación. "Yo... yo no deseo irme." Dijo esto tanto a Ronnie como a Delores. Observó a la ejecutiva soltar una respiración y darle una pequeña sonrisa. Por otra parte, la antigua madre adoptiva parecía furiosa.

"Rose, quiero hablar contigo a solas, ¿o ella toma todas tus decisiones por ti?" Delores se deslumbró en Ronnie.

"Rose es su propia dueña," la mujer de cabello oscuro dijo. "No la controlo, o la manipulo" insistió. Su propio mal humor estaba rápidamente saliendo y los pensamientos de Ronnie estaban centrándose sobre echar a la gorda mujer de una oreja y esperanzadamente sacarla de la vida de Rose.

"¿Entonces por qué no la deja decirme eso por ella misma?" Delores gruñó, visiblemente disgustada sus planes estaba desmoronándose. "Usted no sabe como trabajé duramente para mantener un techo sobre su cabeza cuando nadie más pudo."

"Usted la recibió debido al dinero extra del estado. Eso es todo lo que allí está." Ronnie se levantó y comenzó a pasearse. "¿Le preguntó una vez si había algo que usted pudiera hacer para ayudarle? No, le preguntó qué pasaba y después entró en su propio pequeño mundo de problemas, la mitad de los cuales serían solucionados si usted sacara su perezoso trasero y consiguiera un trabajo en vez de vivir de alguien más." Deliberadamente evitó mirar a Rose, segura que vería desaprobación en sus ojos. Sabía que debía parar, dejar a su amiga luchar sus propias batallas, pero maldita sea si iba dejar a Rose darle un centavo más a la abusona de Delores Beckering.

"No tengo que escuchar esto," la grandota mujer dijo furiosamente, poniéndose de pie y recuperando su bolso. "Rose, tú estás dejando que esta perra te controle. ¿Vas a darme la espalda? ¿A la única familia que tienes?" Subió sobre el nivel principal y se dirigió hacia la puerta. "Después de todo lo que he hecho por ti."

Rose dejó una solitaria lágrima resbalar por su mejilla. "Espera." Levantó la mirada en Ronnie. "¿Por favor?"

"Rose," la mujer de cabello oscuro protestó. "No tienes que hacer esto."

"Por favor, solo algunos minutos. Estaré bien." Hizo una mueca de dolor internamente en la dolida mirada en la cara de Ronnie pero sabía que necesitaba hacer esto.

A pesar de no estar completamente convencida finalmente Ronnie asintió. "Estaré en el piso de abajo." Dio una asesina mirada en Delores antes de salir del cuarto.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 22nd 2012, 1:11 pm

"Hrmmpf," Delores gruñó cuando volvió a su asiento. "No sé, Rose. Esta gente rica, piensa que ellos pueden controlar a todo el mundo solo porque tienen dinero."

"Ronnie no es así," la joven mujer protestó.

"Ella no te dejó hablar por ti misma. Eres una mujer grande. Lo qué haces con tu dinero es tu asunto, no el suyo." Alcanzó su bolso y sacó su caja de cigarros. "Podría pensarse que eres una niña por la manera en que ella te trata."

"Delores por favor no." Rose señaló en la caja de cigarros.

"Obviamente ella no sabe tratar a los invitados tampoco," la mujer grande se quejó, empujando la caja nuevamente dentro de su bolso. "Bien, no puedo permanecer mucho tiempo. Tengo que recoger el Tupperware y espero tener suficiente gasolina para llegar a casa."

"Delores, ¿tú entiendes que no estoy trabajando? No tengo ningún dinero."

"Rose, vives aquí. No puedes decirme que si necesitas algo ella no te ayudaría." La mujer grande señaló lo obvio. "Tú no estarás muriéndote de hambre... o acabado la gasolina sobre algún solitario tramo de la carretera en el camino a casa..." Delores hizo una pausa para el efecto. "Recuerdo la vez que estaba nevando y tuve que llevarte para el doctor... ¿Qué fue esa vez?"

"Dolor de garganta," Rose contestó malhumorada, sabiendo completamente bien lo que la más vieja mujer recordaba.

"Eso es. Tuve que conseguir recetas para ambos para ti y Jimmy porque él no la había tenido esta todavía. No pude ir al bingo esa semana debido a eso, lo sabes."

"Lo sé."

"Sabes, los monos valían doscientos cincuenta dólares y tenía justo tanta oportunidad de ganar como cualquiera en ese sitio."

"Lo sé," Rose repitió, hundiéndose más y más en el papel que se sabía tan bien.

"¿Sabes lo asustada que estaría la pequeña Jessica si no llegara a casa?"

Cualquier fuerza y reserva de Rose se había desmoronado con la última implicada amenaza. Jessica tenía nueve y estaba muy encariñada a su madre. "¿Cuánto necesitas?"

Delores se relajó contra el sofá, triunfante. "Por lo menos treinta dólares."

"No tengo tanto," la joven mujer mintió.

"¿Bien cuánto tienes?"

Rose pensó rápidamente. "Lo más que pude ahorrar son quince dólares."

"Bien si eso es todo lo que puedes hacer entonces supongo que es lo que será."

"Traeré mi chequera." Agachando su cabeza en derrota, giró su silla y empujó hacía la oficina, volviendo pocos minutos después con el cheque colocado en su regazo. Delores ya tenía su chaqueta puesta.

"Gracias, Rose. Espero oír de ti en Navidad." Delores estiró la mano para el cheque solo para tener a la joven mujer tirando de éste fuera del alcance.

"Espera..." convocó su valor y respiró profundamente. "Yo... yo realmente no puedo permitirme darte más dinero después de esto."

La sonrisa de Delores cambió a un enojado gruñido. "Bien, lo recordaré si terminó sin comida o algo que no debo llamarte por ayuda." Se inclinó y arrebató el cheque de la mano de Rose. Ahora, teniendo por lo que ella vino, Delores estaba lista para irse, pero haría lo posible para reforzar su agarre sobre la joven mujer. Su voz se volvió chillona, acusatoria. "Solo recuerda esto mientras estás sentada aquí en todo esto..." extendió los brazos abarcando el cuarto. "Que luché y sufrí para ocuparme de ti por tanto tiempo." Delores abrió la puerta, dejando entrar el frío aire. "Espero que vuelvas a caminar pronto, Rose. Quizá algún día pararás de ser tan egoísta y te darás cuenta apenas cuánto costó para mí mantener un techo sobre tu cabeza." La puerta se cerró y pronto Rose oyó el sonido de un motor esforzándose para encenderse. Después de algunas falsas salidas y un petardeo acompañado por una nube de negro humo salir del oxidado tubo de escape, el Station Wagon se retiró de la entrada y se dirigió hacía la calle.

La puerta al sótano se abrió y Ronnie apareció, mirando alrededor por su invitada incómoda.

"Ella se fue," Rose dijo en respuesta a la ceja levantada. Preocupada que su benefactora pudiera disgustarse sobre el cheque, ocultó la chequera debajo de la manta del afgano. "Ronnie, siento sobre..."

"No, no te preocupes acerca de eso," la mujer más mayor contestó, cortando la disculpa. "No tenías ninguna manera de saber que ella podría aparecer aquí." Se acercó colocándose detrás de la silla de ruedas. "¿Tienes hambre?" Preguntó. "No importa, pregunta tonta."

"¿Qué puedo decir? María es una estupenda cocinera, "Rose contestó. Su sonrisa de oreja a oreja le ganó un rápido despeinado del cabello de su compañera.

"Ok, tú dirígete adentro y encuentra algo en la tele mientras veo qué delicias dejó María para nosotras."

Nada más fue dicho sobre Delores Beckiring mientras avanzaba el día, ambas mujeres estaban más interesadas en estar acostadas una a lado de la otra en la cama y viendo televisión juntas. Fue solo después que la noche había caído y ambas estaba instaladas para dormir que Rose sacó a colación el tema.

"¿Ronnie?"

"¿Mmm?"

"¿Te enfadarías conmigo si te digo que terminé dándole dinero a Delores?"

"Pienso que no podría nunca estar enfadada contigo," Ronnie admitió, rodando sobre su costado y apoyando la cabeza en su mano.

"¿Decepcionada?"

"No," ella suspiró. "Rose, si parecí cortante o molesta o..."

"¿Hostil?" La mujer más joven ofreció. Ronnie miró en las sombras formadas en la débil luz de la luna y arqueó una ceja.

"No creo que fui hostil, Rose. Pienso que hice un gran trabajo siendo cortés con la bruja, especialmente considerando lo que realmente deseaba hacer que era echarla en el banco de nieve."

Rose estiró su mano en la oscuridad y recorrió sus nudillos arriba y abajo del antebrazo de Ronnie. "Sé que lo hiciste... y agradezco eso."

"No me gusta ver a nadie utilizarte, Rose," susurró. "Mereces más que eso." Ronnie vaciló por un momento antes de continuar. "¿Así qué cuánto le diste?"

"Quince dólares," fue la respuesta. "Solo que le dije que esta era la última vez," Rose agregó rápidamente.

"¿Alguna vez le habías dicho eso antes?"

"No."

"Bien entonces, eso es un comienzo, de cualquier forma." Extendió su mano libre y suavemente acunó la mejilla de Rose. "Hey, entiendo, de verdad lo hago. Es difícil decir no después de decir sí por tanto tiempo. Fíjate en mí y mi familia."

"¿Así qué tú realmente no estás molesta conmigo?"

Ronnie se inclinó y le dio a su joven amiga un abrazo. "Nunca podría estar molesta contigo," susurró en el oído de Rose. No esperó sentir los brazos envolverse alrededor de su cuello y tirar de ella más cerca.

"No sé qué hice para merecer a una amiga tan buena como tú," la joven mujer se atragantó cuando se apretó más fuerte. Ronnie devolvió el abrazo, sonriendo al principio con la sensación de tener a Rose. Entonces los recuerdos vinieron sin invitación a su mente... un destello de azul volando sobre la capota y el parabrisas, sangre juntándose en el suelo, y una serie de mentiras diseñadas para cubrir la verdad. La sonrisa se descoloró, remplazada por una mirada de tristeza.

"Yo soy la que no te merece," Ronnie susurró. Se aferró por un largo momento antes de rodar de nuevo a su lado de la cama. "Es hora de que nosotros durmamos un poco."

A pesar de sus intenciones cuando cerró sus ojos, el cuerpo de Ronnie la traicionó cuando este hizo lo de cada noche. Justo cuando Rose estaba divagando sintió el cálido peso del brazo de la mujer más mayor dejado caer a través de su estómago y la cálida respiración acariciando su hombro. Sonrió y permitió que el sueño la reclamara. Profundo en la tierra de los sueños, ellas dejaron que el calor de cada cuerpo sorteara el frío de la noche de las dos y un medio siglo de la vieja casa no pudiera mantenerlo acorralado.



*****

"Ronnie, ¿tienes un segundo?" Susan preguntó cuando entró en la oficina. "Hay una demanda aquí que no tiene ningún sentido."

"¿Desde cuándo tu vienes a mí con algo así?" Preguntó, no molestándose en levantar la mirada de la pantalla de la computadora.

"Desde que implica materiales y equipo perdidos totalmente de más de cien mil dólares."

"¿Qué?" Ronnie se volteó de la computadora e indicó para que su hermana tomara asiento en la silla en el otro lado del escritorio.

"Orbison Contractors presentó una demanda por equipo y materiales perdidos del lugar de remodelación de ese mini-centro comercial. Dicen que toda la madera y herramientas de un camión marca New Work fue robado." Le dio a Ronnie una copia de las múltiples páginas de la demanda. "Puesto que ellos tienen completa protección con nosotros, también están demandando por los salarios perdidos debido a la falta de equipo."

"¿Estás segura que esto es legitimo? Quizá ellos solo están intentando poner una demanda para el dinero del seguro." Ronnie tiró a través de las páginas, frunciendo el ceño en cada cifra. "¿Ellos presentaron una denuncia a la policía?"

"Claro que lo hicieron. Encontraron el camión, despojado del metal en Arbor Hill."

Ronnie leyó la denuncia cuidadosamente, buscando alguna pista de que esto fuera un fraude. "¿Tommy sabe acerca de esto?"

"No. No pude localizarlo. He dejado mensajes por todas partes para él."

"Él está probablemente todavía drogado de todo el Percocet que robó de mi casa durante la fiesta de Navidad," la ejecutiva murmuró.

"¿Qué?"

"Nada, no importa." Los dientes de Ronnie se hundieron en la suave madera de su lápiz mientras continuó estudiando detenidamente la demanda. No hay señales de forzar la entrada, no que fuera necesario para conseguir pasar una simple cerca con cadenas circundantes en el lugar de trabajo. El camión fue una pérdida total y no había señales de cifras infladas por las herramientas y materiales desaparecidos. "No puedo ver algo fuera de lo normal aquí, hermana. A excepción del costo, ¿qué es eso lo que te preocupa?"

"Realice una comprobación a los informes que tenemos en el archivo y por lo que puede ver, este proyecto tenía que haber finalizado o casi cerca de eso. Pero según el informe de las pérdidas, ellos apenas habían comenzado. Le hice a Mike Orbison una llamada y él dijo que estaban por lo menos a seis semanas de la terminación."

"Si estaban hasta ahora lejos de estar finalizando..." Ronnie miró el papel otra vez. "¿Entonces por qué había tanto material allí? Mira esto... todas las hojas de grandes cristales, pintura, tabla rock, incluso alfombrado. Pensé que ésas eran las últimas cosas que serían entregadas."

"Eso es lo que pensé. Quizá ellos esperaban estar terminando antes esto."

"No, Mike lleva en el negocio bastante tiempo para saber exactamente lo que necesita y cuando lo necesita. No puedo imaginarlo ordenando que el material sea acarreado al lugar sin que éste sea utilizado enseguida. Él sabe como fácilmente las cosas son robadas de las obra en construcción." La frente de Ronnie se surcó cuando intentaba darle forma al rompecabezas. "¿Y estás segura que estas cosas estaban en el lugar?"

"No puedo imaginarlo mintiéndonos después de todo este tiempo. Su familia ha trabajado para nosotros desde los años 60 y ésta es solo la quinta vez que han presentado una demanda."

"Estoy segura que es la primera vez que ha llegado a las seis cifras." Ronnie tomó el teléfono. "Laura, localiza a Mike Orbison para mí." Un minuto después el timbre y la luz que destellaba anunciaron que la tarea fue lograda. "¿Mike? Verónica Cartwright... bien ¿y tú? Bueno. Mike, quiero hablar contigo sobre esa demanda que ustedes presentaron contra Cartwright Insurance. Seguro, entiendo eso... si, eso parece extraño a mí también, es por eso que quise llamarte... no, no hay problema con eso... si... absolutamente... uh huh... si... no, yo no sabía eso... uh huh... ¿cuándo fue eso?"

"¿Qué está pasando?" Susan preguntó, obteniendo un ceño de su hermana.

"Sí Mike, estoy aún aquí, continúa... uh huh... ¿cuándo últimamente hablaste con él? Ya veo... Mike, déjame preguntarte algo, con excepción de tu gente, quién más tenía llaves del edificio? ¿Qué? ¿Bien cuándo pasó esto? ¿Le preguntaste a él acerca de eso? ¿Cuándo? ¿Y ésa fue la última vez que hablaste con él? Ok. Mike... no, entiendo perfectamente... por supuesto... tú también... si, salúdame a Sarah... okay Mike, adiós." Ronnie colgó el teléfono y suspiró.

"¿Qué te ha dicho él?"

"Dijo que todo fue ordenado con semanas de antelación pero Tommy se mantuvo empujando las fechas detrás, es por eso que todo estaba en el lugar cuando sucedió el robo. ¿El informe de la policía dice si el camión fue atado con alambre o no?"

"Creo que no. No presté a eso mucha atención, ¿por qué?"

"Mike dijo que Tommy pasó por ahí la semana pasada y después de que se fuera un juego de llaves desapareció."

"¿Llaves para qué?"

"El edificio, el camión, las cajas del equipo, todo. Mike dice que estaban en su escritorio cuando Tommy pasó pero no pudo encontrarlas más tarde ese día."

"Ronnie, tú no piensas..."

"Eso es exactamente lo que pienso." La mujer de cabello oscuro se levantó y fue a la ventana, el brillante sol reflejándose en los bancos de la nieve abajo. "Susan, quiero que entres en contacto con todos los otros contratistas y que les digas que traten directamente conmigo de ahora en adelante, en lugar de Tommy. Si él se presenta en alguna parte, quiero saber acerca de eso."

"¿Por qué él querría robar? No necesita dinero."

"¡Él me robó a mí!" Ronnie gruñó furiosamente. "¿Por qué lo estás defendiendo? La verdad está justo delante de tu cara." El timbre del teléfono interrumpió su diatriba. "¿Qué?"

"John Means de Means Auditing en la línea uno," Laura respondió.

"Estupendo." Se desplomó en su sillón y tomó el auricular. "Esto mejor que sean buenas noticias," dijo antes de presionar el botón. "Verónica Cartwright."

Diez minutos después una furiosa Verónica y una Susan boquiabierta se miraban fijamente la una en la otra.

"¿Ahora me crees?"

"No puedo creer que él pudiera robar de su propia familia," la pelirroja contestó reservadamente.

"Pues él lo hizo. Algunas semanas más y habría desmantelado la división Real Estate, por no mencionar lo que habría hecho a la compañía en su totalidad. Seremos afortunados si presentamos un beneficio este cuatrimestre."

"¿Qué pudo él necesitar con todo ese dinero?"

"¿Qué tú crees, Susan? No eras tú quién mencionó drogas la semana pasada."

"Lo sé lo dije pero realmente no creía eso."

"Bien, tendrías que." Ronnie tomó el teléfono y llamó por el interfón a su secretaria. "Laura, quiero que llames a la compañía de seguridad y al cerrajero. Quiero que todas las cerraduras sean cambiadas y los códigos de las llaves de Tommy sean bloqueados antes de que termine el día. Llama al piso de abajo y asegúrate de que nadie le permita entrar. Después llama a todos los directores para una reunión. Me da igual a que horas, solo asegúrate de que todo el mundo esté allí."

"Solo no puedo creer esto," la hermana más joven repitió.

"Créelo. Nuestro hermano bebé es un ladrón y un mentiroso y me lleva el diablo si él conseguirá irse con éste."

Para el final del día todas las cerraduras habían sido cambiadas y las noticias comunicadas al resto de la familia. Ronnie paró cada proyecto de construcción hasta nuevo aviso y anunció que John el hermano de Frank manejaría la división Real Estate hasta que un reemplazo apropiado fuera encontrado. Como precaución adicional, llamó al banco y reportó la tarjeta de crédito empresarial de Tommy como robada solo para enterarse que grandes cantidades adelantadas habían sido tomadas en la tarjeta durante las últimas dos semanas y esta había alcanzado su límite. Otro parte de información para agregar al palpitante dolor de cabeza de Ronnie por los problemas.



*****



"¿Qué te parece una linda bufanda?"

"Ella odiará eso."

"Hmm... ¿Qué te parece una botella de su perfume preferido?"

"Ugh, odio su perfume."

"Bien, ¿qué le gusta a ella?" Rose pasaba las páginas del catálogo del Macy's. "Tienen bonita joyería aquí." Ellas habían pasado las últimas dos horas repasando los diferentes catálogos y volantes, en vano. Todo lo sugerido fue descartado tan rápidamente y a Rose estaban acabándosele las ideas para ayudar a su amiga.

"No. Mamá tiene más joyería con la que ni sabe que hacer." Ronnie lanzó el catálogo de Bloomingdale sobre el escritorio, tomó otro, y suspiró. "Odio la Navidad."

"Oh, no será una queja ahora, prometo ayudarte a encontrar algo para ella." Rose dio a su amiga una sonrisa. "No puede ser tan difícil encontrar un regalo para tu madre."

"Beatrice Phoebe Cartwright es sin ninguna duda una de las mujeres más difíciles para comprarle un regalo." Ronnie tomó un trago de vino y colocó la copa sobre el escritorio. "Quizá debería solo enviarla a un crucero." Azules ojos brillaron con malicia en el pensamiento. "Quizá un agradable largo, crucero."

"¿Le gustaría eso?"

"Yo podría," la ejecutiva contestó con una diabólica sonrisa. "Quizá uno de esos viajes alrededor del mundo. Tú sabes, quizá seis, ocho... meses."

"Oh, tú. Para," Rose juguetonamente la regañó, extendiendo una mano para ligeramente golpear el antebrazo de Ronnie. "Tu madre no es tan mala, es solo un poco... un poco..." Puso su dedo en sus labios, intentando encontrar una o dos palabras que pudieran con precisión describir a la madre de su amiga. "Anticuada."

"Mi madre es una snob, cariño." Ronnie dijo cuando tomó otro trago de vino rosado. "Ella no toma un no por una respuesta, espera perfección todo el tiempo, y se preocupa más sobre la imagen de la familia que lo que nosotros sentimos." Otro trago. "Quizá debería solo darle un vale de regalo y dejarla seleccionar lo que ella quiera."

"¿Estas segura?" Rose buscó una página en el catálogo y la extendió para que la mujer más mayor la viera. "Aquí hay un número gratuito al que puedes llamar para ordenar uno, si eso es lo que realmente deseas hacer," dijo, su tono dejando en claro que no creía que sería el caso. A pesar de solamente conocerla por tres semanas, Rose estaba comenzando a entender algunos de las pequeños expresiones faciales y actitudes que traicionaban los verdaderos sentimientos de Ronnie. Lápices roídos significaban frustración, las uñas golpeando ligeramente equiparaba al aburrimiento, y el firme pero tierno abrazo que la sostenía cada noche hablaba de algo que ninguna de ellas se atrevía a ponerle palabras.

Los azules ojos levantaron la mirada del líquido por un momento, entonces bajaron otra vez. "No," Ronnie de mala gana admitió. "Solo odio sentirme tan presionada. Siento como que tengo que conseguir el regalo perfecto."

Ella abrió su boca para protestar, después la cerró, dándose cuenta que en la familia de su amiga, eso no estaba lejos de ser la verdad. La fiesta de Navidad mostró eso. No únicamente fue la cosa entera empujada sobre los hombros de Ronnie, no había habido sentimiento de agradecimiento de Susan y Beatrice por todo el esfuerzo. Rose decidió que tal vez una táctica diferente era pedida a gritos. "Ok. Entonces, ¿cuál es el regalo perfecto?"

Las cejas de Ronnie se levantaron, no contando con esa reacción de la mujer de cabello rubio. "Um... no lo sé, algo... algo..." Movía sus manos, provocando que el vino chapoteara dentro de la copa. "Supongo que nunca realmente pensé acerca de eso."

"Pues entonces, vamos pensar acerca de eso. Ven aquí." Rose levantó el nivel de la cabecera de la cama hasta que casi estaba en una posición sentada y acarició el espacio a su lado, quitando a Tabitha en el proceso. "Veamos, si la única cosa que puedes darle es un regalo perfecto entonces vamos a encontrar uno." Dio vuelta a las páginas. "Quizá el truco es conseguir los regalos perfectos, tú sabes, una colección de cosas que le gusten en vez de un regalo grande. Trae una pluma, marcaré algo que encontremos."

Ronnie intentó coger algo con que escribir, pero todos sus lápices estaban roídos y no había una pluma a la vista. Levantó una pequeña pila de papeles sobre su desordenado escritorio pero ninguna pluma apareció. Abrir el cajón viendo los clips, grapas, incluso un montón de Post-it, pero nada con que escribir. "Presidente de una multimillonaria corporación y no puedo encontrar una pluma cuando la necesito." Continuó su búsqueda inconsciente de la página que Rose estaba mirando.

¡Eso es! Rose pensó emocionadamente. Allí ante sus ojos estaban unos juegos de plumas y lápices en una variedad de precios y diseños. La colección de Mont Blanc eran exquisitos pero completamente más allá de su escaso nivel de gasto. Dio vuelta a la página y lo vio. En el centro de la página estaba un bonito juego, un jaspeado diseño en una tonalidad de azul que a Rose le recordaban el resplandor de los ojos de su mejor amiga. Con indecisión se enfocó en el precio escrito en una letra más pequeña abajo y tragó saliva. Esto podría llevarse la mayor parte de sus fondos restantes. Levantó la mirada para ver a Ronnie cazando aún la evasiva pluma, entonces de nuevo al catálogo. El problema de encontrar un regalo para Beatrice no había sido resuelto sino que había otro problema. Rose discretamente dobló la esquina inferior de la página, entonces las movió nuevamente a la joyería justo cuando Ronnie encontró la desaparecida pluma y vino a la cama. Rose tomó la ofrecida pluma y movió el catálogo de modo que la mujer más mayor pudiera ver. "Ahora, vamos a resolver esta cosa. ¿Cuál es el lugar preferido de tu madre para visitar?"

"Europa. Ella tomó dos de esos viajes país por país y se entusiasmó sobre ambos." Ronnie sonrió y, la tensión y preocupación de los últimos días se fueron de su cara. "¡Eso es! Ella lo amaría. Un viaje por Europa. No puedo creer que no pensé en eso antes." Tomó el catálogo de Rose y comenzó a pasar las páginas.

"Wow... ese... es un regalo maravilloso." Intentó difícilmente no parecer demasiado impresionada pero no obstante esto se mostró en su expresión.

"¿Piensas que es suficiente?" Ronnie preguntó cuando miraba en el glosario de fotografías, inconsciente que Rose, usaba al pensamiento en términos de peniques, estaba ahora intentando comprender los miles de dólares que un viaje así podría costar. "Estaba pensando quizá un nuevo guardarropa o..." Levantó la mirada y fue encontrada por la belleza que la miraba fijamente. Se estudiaron la una a la otra durante varios segundos antes de que Rose diera una tímida sonrisa y apartara la mirada.

"Así que um..." Recogió en un pedazo inexistente de pelusa en la manta cuando un suave rubor subió por sus mejillas. "¿Tú dijiste algo sobre ropa?"

"Um... sip, ropa." Ronnie cerró el catálogo, no teniendo ya algún interés en la elección de regalos. Lo que deseaba hacer era apagar las luces y enroscarse contra la mujer más joven. "Sabes, está haciéndose tarde."

"Sip, supongo que si." Afuera en la sala de estar, el reloj de abuelo anunció las diez pero ambas mujeres eligieron fingir no oír este. Rose reclinó la cama en una posición para dormir mientras Ronnie recorría alrededor apagando luces y comprobando las cerraduras en las puertas. En menos de minutos la casa estaba oscura y ellas estaban acostadas en la cama juntas.

Mirando fijamente arriba en la oscuridad, Rose pensaba acerca de lo que había pasado antes. Por ese breve momento allí había habido algo... especial entre ellas. Oyó el sonido de un puño golpeando una almohada y a Ronnie deseando poder solo darse vuelta y sostenerla pero eso normalmente no pasaba hasta que ella estaba casi dormida.

Ronnie daba vueltas suficientes por ambas. Una vuelta en particular golpeó la lesionada pierna y la joven mujer silbó en el repentino dolor. "Lo siento, Rose. Solo parece que no puedo ponerme cómoda esta noche."

"No te preocupes. Esto solo dolió por un segundo, eso es todo." Estaba alegre que estuviera oscuro cuando una lágrima se escapó.

"Saldré al sofá." Ronnie se movió para levantarse solo para ser detenida por la mano de la joven mujer tocándola en su hombro.

"¿Por qué tú no solo pones tu brazo alrededor de mí como normalmente lo haces? Pareces dormir bien después de hacer eso." Dio un suave tirón en la camiseta de la mujer más mayor. "Vamos Ronnie, sabes que solo terminarás volviendo aquí adentro después de que me duerma y me sostendrás de todos modos." Tal había sido el caso hace algunas noches. Lentamente, renuentemente el peso a su lado cambió y sentía el familiar calor del cuerpo de Ronnie contra el suyo. Un segundo después y su deseo se hizo realidad cuando un fuerte brazo cubrió su vientre. Rose dejó salir un satisfecho suspiro y cerró sus ojos. Para el momento en que Tabitha decidió donde estaban cambió de lugar y saltó de nuevo en la cama, ambas mujeres estaban profundamente dormidas.

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Re: Amor accidental - B. L. Miller

Mensaje  malena el Septiembre 23rd 2012, 1:15 pm

Capítulo 7


"¿Y qué le compraste a María?"

Ronnie golpeó el botón mudo en el control remoto y giró su cabeza para mirar a su compañera. ¿Oh, vamos a intentar esto otra vez? "Un regalo." La esquina de su boca se encrespó en una burlona sonrisa.

"Vamos, dime, ¿por favor?" Rose le dio su mejor mirada de cachorrito. "No lo diré, lo prometo."

"Ya te dije... un regalo." Ella lanzó una palomita de maíz en el aire y lo atrapó en su boca. "Ahora ¿pensé que querías ver ese programa?"

"Quiero, pero deseo saber lo que compraste también. Una pista."

Ronnie fingió considerar la petición por un momento antes de sonreír malignamente con una diabólica mirada en sus ojos. "No es algo que Maria pueda salir y comprarse. Así como así."

"Esa es una podrida pista," Rose se quejó, intentando coger su taza.

Eres tan linda cuando haces berrinches. Ella alcanzó la taza primero y se levantó. "Ah, vacía. ¿Quieres más?"

"No, he tenido bastante chocolate caliente por esta noche. Más y estaré levantada a la mitad de la noche." Le tendió su mano. "Vamos, siéntate y relájate. Te estás perdiendote el programa."

"¿Quieres la bandeja de los aperitivos arriba o abajo?"

"Arriba. No la necesitaremos más," Rose contestó.

"Seguro, no hay problema." Ronnie cumplió inmediatamente, sabiendo que la bandeja de los aperitivos subida era un preludio para algo más agradable que ver un programa de televisión. Dejó la taza vacía en la mesa del café y volvió a su cojín, esta vez con sus pies arriba y descansando entre ellas. "Oooh," hizo un gemido exagerado y meneó los dedos del pie.

"¿Te duelen tus pies?" Rose preguntó.

"Nada peor que lo habitual," contestó. Ah, si... tú sabes lo que deseo, pensó para si cuando sintió que sus pies fueron colocados en el regazo de Rose. Espero que tus dedos no estén cansados esta noche. Levantó su talón en respuesta al suave tirón sobre su calcetín. Pronto estaba descalza y los diestros dedos de Rose borraron los dolores del día y no tuvo alternativa excepto gemir con placer. "Tú haces eso taaann bien..."

"Es fácil contigo. Sé justo dónde empujar y frotar." Rose demostró su habilidad presionando su pulgar firmemente a través del arco del pie izquierdo de Ronnie.

"Mmm, tú puedes parar en.... oh siete u ocho horas." Cerró los ojos y suspiró. Esto es tan agradable.

"O quizá pare si no me dices que regalo le compraste a Maria." Sus dedos se aquietaron como si llevaran a cabo su amenaza.

"Tú tienes un difícil trato," Ronnie admitió. "No es mucho, solo un boleto de avión."

"¿Un boleto de avión? ¿Para dónde?"

"Arizona."

"Es donde está su hijo," Rose recordó.

"Ella no lo ha visto en más de un año. Pensé que a ella le gustaría hacer un viaje para visitarlo." Levantó una ceja. "Así ¿qué vas a continuar?" Enfatizó su punto meneando los dedos del pie.

Rose rió y continuó el masaje. Había llegado a ser un tácito ritual entre ellas. Ronnie gemiría acerca de sus pies y ella inmediatamente ofrecería frotarlos. Ellas podrían pasar horas en el sofá así, Rose sentada en una reclinada posición con sus piernas rectas y Ronnie acostada a lo largo del sofá con sus pies siendo mimados. La mujer más joven únicamente daba un vistazo en lo que pasaba en la televisión cuando su atención se enfocaba en la suave carne bajo sus dedos.

Rose tomó especial placer en el masaje a los pies de Ronnie. Con la excepción del abrazo en la noche era el único contacto físico que ellas generalmente compartían. No podía explicar por qué, pero la hacía sonreír oír los gemidos hedonistas venir de los labios de su amiga en reacción a sus dedos. Con todo el estrés sobre la auditoria y Tommy no hablando a nadie excepto a su madre, los masajes eran una de las pocas cosas que traían una sonrisa a la cara de Ronnie, y esa sonrisa era algo que Rose trataba de ver en cada oportunidad.

Bajó la mirada y estudió el pie ante ella. La suave piel de bebé no revelaba absolutamente ningún callo en la parte más ancha del talón. Dejó sus yemas deslizarse sobre la suavidad de los dedos del pie al tobillo antes de mover sus pulgares hacia atrás para dar un fuerte masaje. Rose presionó con un poco más fuerza de lo acostumbrado y fue recompensada con un gemido que oscilaba sobre el borde de lo sensual. Repitió el movimiento pero únicamente recibió una versión menor del deseado sonido. Impávida, soltó el pie de Ronnie y tiró del otro en su agarre. "Sabes, cuando salga de estos moldes te daré un masaje de espalda que no se te olvidará."

"Mmmm..." Una lenta, sexy sonrisa cruzó los labios de Ronnie y abrió un ojo perezosamente. "Eres demasiado buena para estar desperdiciada en un trabajo de oficina. Pienso que cambiaré tu puesto a Jefe Masajista."

"Uh huh... ¿conseguiré un aumento de sueldo con ese nuevo título?"

"Tú mantente tocándome así y te pagaré lo que quieras." Los ojos de Ronnie se cerraron otra vez mientras los dedos de Rose presionaban en todos los lugares correctos.

"Recordaré eso," la mujer más joven contestó, su mente viajando en pensamientos teniendo la fuerte espalda de Ronnie bajo sus dedos en el futuro. Hmm, un poco de aceite, un agradable día de verano... tú rodada sobre tu estómago y sin los tirantes de tu bikini... sus dedos pararon el movimiento y sacudió su cabeza para despejar los inusuales pensamientos. Sí, disfrutaba tocando a Ronnie, ¿pero así? Dio una risa corta y se concentró en lo que estaba haciendo.

"¿Qué es tan divertido?" Ronnie preguntó, abriendo un ojo y bajando la mirada en su amiga.

"Oh, nada... solo algo en Home Improvement. Él realmente es una amenaza alrededor de las herramientas, ¿no es así?"

"¿Hm?" Oh, ¿es eso lo que estamos viendo? "Uh, sí." Detectó que allí había más en eso que Rose no reveló. Pensó solo brevemente acerca de decir algo pero el masaje comenzó otra vez y Ronnie cerró los ojos, entregándose al suave tacto. Ellas permanecieron en esa posición durante la siguiente hora, ambas silenciosamente disfrutando de lo que comenzaba como un masaje y se tornaba en ligeras caricias. La feliz y pacífica escena fue rota un momento más tarde cuando el teléfono sonó.

"Maldición." Ronnie renuentemente se incorporó. "Si esa es una de esas gentes de MCI yo iré a matarlos." Sus dedos del pie sintieron frío donde apenas segundos antes ellos habían sido sostenidos en las suaves, cálidas manos de Rose. Se metió en la cocina y tomó el teléfono. "Residencia Cartwright." Comenzó a caminar nuevamente dentro de la sala de estar, teléfono en mano, cuando paró. "¿Cuándo pasó eso? Bien, ¿ellos capturaron a alguien?" Caminó dentro de la vista de Rose. "¿Es la que esta en Central? Sí, te encontraré allí en una media hora. Ok, adiós Susan." Colgó el teléfono y meneó su cabeza.

"¿Ronnie?"

"Increíble." Se hundió sobre el sofá y soltó una larga respiración. "Alguien allanó la oficina esta noche."

Oh no. Espero que no haya nadie lastimado."

"Susan no dijo nada acerca de eso. La policía capturó al individuo, sin embargo." Ronnie tuvo que sonreír internamente. La primera cosa que sale de su boca es la preocupación por otros. Mi primera preocupación fue si algo fue robado. Esto era sin embargo otro ejemplo de las pequeñas cosas sobre Rose que encontraba tan tiernas. "Tengo que encontrar a Susan en la estación de policía. Ellos capturaron a uno de los ladrones." Renuentemente se levantó. "Vamos a llevarte a tu cuarto antes de irme." Ayudó a Rose a ponerla nuevamente en su silla y pronto estaba la joven mujer instalada en la cama. "Mejor me voy," dijo cuando bajó la mirada en los suaves verdes ojos y sintió la irreprimible necesidad de abrazarla. Ah, al infierno con eso. Se inclinó rápidamente y envolvió sus largos brazos alrededor de los hombros de Rose. "Te llamaré si se me hace tarde." Sonrió cuando sintió su apretón devuelto.

"Ten cuidado. Está nevando," la joven mujer dijo una vez que se separaron.

"Lo tendré."



*****


Ronnie llegó a la estación de policía primero y habló con el sargento de la noche que la dirigió a uno de los detectives. Volvió al pasillo varios minutos después, a punto de estallar de cólera por la información que el oficial la había dado.

Susan y Jack descendieron por el pasillo, sacudiéndose la nieve de sus chaquetas. "Fui a la oficina. Tú no creerás esto. Ellos habían levantado esa cinta amarilla y tu oficina parece que un Buldózer llegó a ésta," la pelirroja dijo mientras colgaba su chaqueta en el cercano estante. "Parece que ellos intentaban meterse en la caja fuerte."

"Él fue." Ronnie contestó tranquilamente. "Supongo que fue una buena cosa que cambiara la combinación la semana pasada, ¿huh?" A la mirada confundida de su hermana, asintió y continuó. "Eso es, Susan. Adelante y adivina quién allanó las oficinas e intentó robarnos, de nuestra ¡FAMILIA!" Su elevación de la voz atrajo la atención de varios oficiales cerca, forzando a Ronnie hablar a con los dientes apretados en un intento de mantener su cólera en control. "El hijo prodigo está abajo en la cárcel ahora. Probablemente están tomándole las huellas dactilares y presentándole a sus nuevos compañeros por los próximos cinco a diez años." No hizo ningún intento de ocultar la cólera en su tono.

"¿Tú quieres decir Tommy...?" Susan meneó su cabeza. "No, eso es imposible."

"Tienes razón, Susan." Apretando sus puños con incredulidad, continuó sarcásticamente. "El estirado yuppi allí en la cárcel, solo se parece a Tommy y lleva su cartera."

"Pero... quizá él solo fue de nuevo a conseguir algo. Tú cambiaste todas las cerraduras, quizá él activó la alarma accidentalmente." Miró a su marido por apoyo, pero vio solamente la verdad reflejada.

"Cariño, pienso que tu hermana tiene razón. Estuviste allí, viste la oficina." Él dio a Ronnie una mirada de disculpa. "He oído que las drogas pueden obligar a la gente a hacer toda clase de cosas, incluso robar a sus propios parientes."

"Bien esa es la verdadera aclaración, Jack. ¿Solo ahora te diste cuenta que Tommy tiene un problema de drogas?"

"Ronnie, solo porque tú estás disgustada no significa que puedes sacar esto en Jack. Después de todo, no es su problema."

"No Susan, no es culpa de Jack que Tommy este en la cárcel, esa es de Tommy, y pienso que debemos dejar su trasero allí hasta que se enderece."

"¿Qué?" La pelirroja estaba parada entre su hermana y marido. "¿Tú no puedes honestamente estar pensando acerca de dejarlo a él allí... en la cárcel?"

"¿Por qué diablos no? Él allanó la oficina, intentando forzar la caja fuerte. Susan, si lo seguimos mimando..."

"No lo estoy mimando. Solo digo que tú no puedes dejarlo en la cárcel de noche."

"Oh, bien, gracias por la explicación de la diferencia," Ronnie se burló, desviando la mirada y frotándose su cara con exasperación. "Susan..." Detuvo a su hermana más joven. "Tommy tiene un problema de drogas. Lo primero fue robar el dinero de los proyectos de las propiedades inmobiliarias después estaba falsificando préstamos. Ahora está cometiendo robos para intentar conseguir dinero para su hábito. Pienso que es hora para un poco de amor resistente." Volteó para ver rayas en el maquillaje de su hermana de las lágrimas que comenzaban a caer. "Mira, quizá esta es la mejor cosa para él. Algunos días para conseguir esas drogas fuera de su sistema y estará bien como nuevo."

Susan meneó su cabeza firmemente. "No. Son dos días antes de Navidad. No puedo dejar a mi hermano más joven, mi ÚNICO hermano, pasar Navidad en la cárcel, solo no puedo." Levantó la mirada en su marido. "¿No puedes hacer algo?"

"Soy abogado de impuestos, cariño. Si estuviera siendo arrestado por engañar en sus impuestos, entonces si podría ayudarle. No soy realmente versado en derecho penal."

Susan golpeó ligeramente su barbilla con su dedo, reacia a darse por vencida. "¡Lo tengo!" Sus ojos crecieron de par en par. "Nos negaremos a presentar cargos. No hay delito, no hay cárcel."

"Eso habría estado bien a excepción de un pequeño detalle." Ronnie sostuvo su índice y pulgar levemente separados. "Parece que Hércules allí decidió que no quería ir dispuesto con los policías. Él mordió a uno de ellos." Meneó sus dedos juntándolos como si limpiara apartando la idea de su hermana.

"¿Qué sobre la libertad bajo fianza? Podemos sacarlo bajo fianza, ¿no?"

"¿Susan, es mejor dejarlo allí adentro, ¿no entiendes? Necesita ayuda, ayuda que no conseguirá si se le permite vagar por las calles."

"Ronnie, sé que ustedes dos no se han llevado bien siempre y sé que está celoso de ti, ¿pero puedes ser tan mezquina que podrías dejar a tu propio hermano pasar Navidad en la cárcel?"

Un hombre calvo entró a zancadas en la estación, su maletín en una mano y su celular en la otra. "Vine tan pronto como recibí la llamada." Ese era Richard Jenkins, el abogado de la familia que hacía un poco más que organizar sus tickets de estacionamiento a cambio de su enorme anticipo anual. "He estado en el teléfono con el ADA por la última media hora."

"¿Quién te llamó?" Ronnie preguntó.

"¿Por qué?, lo hizo tu madre, por supuesto. Tommy no podía recordar mi número."

"¿Quieres decir que Tommy la llamó?" Se apartó de ellos y maldijo silenciosamente. ¿Claro que la llamaría, quién más podría continuar rescatándolo de lío después de lío? Había una última esperanza. "¿Qué sobre morder al policía?"

"Me ocupe de todo." Jenkins sonrió orgullosamente. "Él solamente rasgó la camisa del individuo y no tocó su piel así que nosotros pudimos negociarla por restitución y servicio a la comunidad que será atendido después de Año Nuevo." Abrió su maletín y guardó el teléfono. "Si las señoras me disculpan, tengo que regresar en algunos minutos con su hermano." Cabeceó en Jack. "Bueno verte otra vez."

"Igualmente, Richard."

Ronnie estaba harta. Cogió su chaqueta del estante y bruscamente la sacudió poniéndosela. "¿Dónde vas?" Susan preguntó.

"No me apetece permanecer alrededor para celebrar." Bajó la mirada para ver que en su prisa había abotonada mal su chaqueta. "Te estoy diciendo, Susan, dejarlo salir así es un gran error." Se dio por vencida con los botones y enfadadamente tiró del cinturón alrededor de su cintura. "Lo que necesita es rehabilitación, no salir de la cárcel liberado de cargos."

"Quizá lo que necesita es saber que su familia lo ama y lo apoya," Susan replicó mordazmente. "¿Cómo piensas que se sintió al descubrir que su propia hermana lo había sacado del negocio de la familia?"

"¿Cómo te sentiste cuando oíste el resultado de la auditoria? ¿Disfrutaste mirando que tus beneficios anuales entraron al bolsillo de Tommy?" Susan abrió su boca para protestar, después la cerró, dándose cuenta que su hermana tenía razón.

"Quizá esto se resuelva, Ronnie. Esto es quizá lo que necesita para volver al camino."

"No levantes tus esperanzas, Susan. Tengo la sensación de que esto es solo el principio."

Demasiado enojada para volver directamente a casa, Ronnie condujo por de las calles de Albany durante una hora. Volvió a casa, a una oscura casa. Intentando ser tan silenciosa como fuera posible, se metió al cuarto y comenzó a desvestirse en la oscuridad. "Estoy despierta," Rose dijo cuando encendió la lámpara.

"Estaba intentando ser silenciosa."

"Estaba esperándote. ¿Cómo fue eso?"

"Nada bien." Se volteó de espaldas y se quitó su camisa. "Parece que nuestro ladrón no es ningún otro que mi hermano bebé."

"¿Tommy?"

"Bonita manera de tratar a su familia, ¿no lo piensas?" Tiró de la camiseta sobre su cabeza y se dio vuelta para encontrar que Rose había puesto la cama en una posición vertical. Imaginas que necesitó hablar, ¿eh? Se deslizó bajo las sábanas y ajustó las almohadas. "No me preocupé ir allá para ver los daños de primera mano. Tengo suficiente con un dolor de cabeza." Se llevó los dedos a sus sienes.

Permíteme," suaves dedos sustituyeron los suyos y comenzaron a frotar la sensible área. "¿Cómo fue eso?" Rose susurró.

"Mmm... a poco difícil... hmm, sip, justo allí..."

No había una onza de relajación en ningún lugar de la parte superior del cuerpo de Ronnie, la joven mujer pronto lo descubrió. Suavemente codeó a la ejecutiva dentro de una sentada posición y movió sus manos hacía los anchos hombros. Cada músculo estaba agrupado firmemente, rígidos como si estuvieran listos para la batalla. Presionando suavemente al principio, después con más fuerza, Rose forzó a los músculos rendirse a sus manipulaciones. "Eso es, solo relájate," arrulló. "Cierra tus ojos."

"Ellos están cerrados" vino el relajado murmullo. Rose sonrió para si en el implícito cumplido.

"Piensa acerca de pasado mañana. Piensa acerca de todas las luces en el árbol... los regalos..."

"Rose Grayson, ¿estás intentando hipnotizarme?"

"Claro que no, boba." Movió los pulgares a la base del cráneo de Ronnie y comenzó a masajear el área delicadamente. "Solo quiero que te relajes y que pienses de cuánta diversión traerá la Navidad."

"Mmm."

"Eso es..." El tacto llegó a ser más ligero cuando Ronnie se relajó. "¿Hace esto sentirte mejor?"

"Mucho," suspiró.

"Bueno." Una sonrisa autosatisfecha vino a los labios de la joven mujer. "Qué te parece que nosotras consigamos dormir un poco y dejemos todas la cosas malas para mañana, ¿Ok?" Codeó la espalda de Ronnie sobre su propia almohada. "Buenas noches."

"Buenas noches, Rose." Hubo silencio por un momento antes de que Ronnie agregara. "Gracias." La carga salió de sus hombros por lo menos una noche, rápidamente cayó dentro de un pacífico sueño.



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Re: Amor accidental - B. L. Miller

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