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Todos saben que te amo, XYG

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Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  julia el Marzo 6th 2011, 7:58 pm

Autora: XYG


- 1510 !! 1510 !!.

Su corazón comenzó a latir fuertemente mientras se dirigía a la pequeña puerta ubicada a unos 30 metros de donde había estado sentada las últimas 5 horas. Por un lapso de tiempo la idea de salir corriendo en dirección contraria cruzó tentadoramente por su cabeza, miró una vez más el número pegado en su muñeca, esperando quizá haberlo memorizado mal, o tal vez escapar de los cientos de ojos de los cuales era centro de atención en ese momento, o tan sólo para concentrarse en algo diferente del destino al que sus piernas la llevaban. Por algún motivo esa puerta se estaba convirtiendo en algo realmente aterrador, la imagen de la consulta del dentista cruzó fugazmente sus pensamientos.

En qué me estoy metiendo... hizo una pequeña pausa e inspiró algo de aire antes de ingresar al lugar.

Hizo un rápido recorrido con la vista, la sala era pequeña, de color claro, y había un desagradable olor impregnado en el aire, que hacía bastante denso el ambiente. Avanzó la corta distancia que separaba la puerta de la pequeña tarima, adoptando la postura y el caminar más seguro que fue capaz de proyectar su cuerpo en ese momento, lo cual no era nada fácil para sus piernas, que se empeñaban en temblar.

- Buenas tardes. Sus verdes ojos recorrieron las formas de las cinco personas que estaban sentadas frente a ella, una tímida sonrisa cruzó por su rostro mientras era objeto de un incómodo examen visual, del cual no estaba segura de como estaba siendo calificada.

Uno de los entrevistadores, una señora de unos 40 años, de tez morena, cabello castaño oscuro y modales finos, con una sonrisa pintada en el rostro que de natural no tenía nada, y que parecía ser la que dirigía todo, fue la primera en hablar.

- Dinos tu nombre, edad, un pequeño resumen acerca de ti misma, y el por qué estás aquí. Al pronunciar la palabra aquí, el fastidio en su voz fue demasiado notorio, y fue víctima de la mirada de advertencia de uno de sus compañeros, la cual fue camuflada bajo otra muy poco natural sonrisa.

- Bueno mi nombre es Gabriela. Ayyy dios... si pretendo entrar en esto, tengo que cambiar este tonto tono de voz urgentemente.

Tenía sentimientos encontrados, nunca se le había hecho difícil comunicarse con la gente, cualquiera fuera la situación siempre tenía la palabra justa, y su poder de convicción era increíble, pero la pregunta era ¿quería realmente meterse en esto? La imagen de la carita burlesca de su hermana apareció vívamente en sus pensamientos, casi podía oirla diciéndole, ¡¡lo sabía!!, no fuiste capaz. Aquello le dio un impulso extra y decidió que no se iría de allí sin haber hecho su mejor esfuerzo, después de todo, la posibilidad de ser elegida era bastante remota, una entre 5000 quizá, tal vez menos que eso.

Se aclaró la gargante y miró directamente en los ojos de esas 5 personas, cuya impaciencia aumentaba a cada milésima de segundo que corría de tiempo. El hombre de mediana edad, el cual estaba sentado a la izquierda de la señora de cuarenta, estaba golpeando el suelo con su zapato de una manera nada agradable, y los otros dos jovenes, un chico y una chica, cuya edad no superaría los 27 no se quedaban atrás, ambos tamborileaban sus dedos en la mesa, mientras la muchacha se abanicaba la cara con un cuaderno con espirales en cuya tapa aparecía el pato donald frunciendo el ceño. La similitud del gesto era tan similar entre la caricatura y ella, que Gabriela habría reído de buena gana, si hubiera sido otra la situación .

El quinteto era completado por un chico aún más joven, un conductor de tv, cuyo programa era de los más vistos por la juventud chilena, no precisamente por su aporte intelectual. El la miraba de pies a cabeza de una manera nada profesional, Gabriela podría jurar que el joven estaba observando alguna parte íntima de ella, incluso la hizo dudar de que se había bajado bien la falda después de haber hecho una visita a los baños químicos destinados a esa larga y fastidiosa espera. Bajó disimuladamente la vista y verificó que estaba todo en orden, su falda de jean azul oscuro estaba situada correctamente en sus caderas cayendo por sus muslos y hasta un poco más abajo de las rodillas, y la polerita roja cubría su torso correctamente, sólo dejaba ver su cintura y el piercing que lucía orgullosamente en su ombligo, que después de soportar los gritos y rezongos de sus padres por días, por haber hecho semejante ultraje con su cuerpo - palabras textuales de sus progenitores cuyo concepto de ultraje seguramente no había llegado a sus oídos cuando Gabriela no había cumplido aún el año y ya le habían agujereado los lóbulos de las orejas sin su consentimiento - había decidido lucirlo en la medida que le fuera posible.

- Tengo 19 años ...

- Sí, qué bien, y cuéntanos ¿qué estás estudiando?

- Nada, soy tarotista, a eso me dedico, quizá me especialice en numerología y...

- Oh, pero ¿en cuanto a estudios reales, qué carrera piensas seguir?.

- ¿Reales? para ud. ¿eso no es real?

- Bueno.. sí, pero y tus padres ¿que opinan acerca de eso?

- Tienen el mismo concepto de real que ud. supongo.

- Está bien y cuéntanos ¿por qué deberías ser una de los elegidos? ¿por qué decidiste venir?

Se estaba sintiendo realmente incómoda, y deseando con todo el corazón no ser seleccionada, su desagrado se estaba imprimiendo muy notoriamente en la expresión de su rostro. Esto estaba siendo peor de lo que se había imaginado, qué tontería, ¿en qué estaba pensando cuando accedió a intentar semejante estupidez? Estaba casi segura que se podría volver tranquilamente a su casa ese día, era imposible que esa gente la seleccionara precisamente a ella, así que daba igual de todas formas.

- Para serles honesta, no me interesa estar aquí - Comenzó diciendo. Si antes pensaba que era una tontería, ahora pienso que es una gran tontería, y si vine, fue por una simple apuesta que hice con mi hermana, hice un comentario acerca de este tipo de programas, ella me dijo que de todas formas yo jamás podría ser elegida en algo así, le dije que claro que sí, me dijo que no, le dije que sí, dijo te reto, y aquí estamos, eso es todo, ¿ya puedo irme?

- Estás preseleccionada, por favor espera afuera daremos los resultados dentro de unos minutos.

La mandíbula se le cayó, miró algo incrédula a los 5 pares de ojos, y salió de la pequeña sala, aún insegura de haber oído bien.

¿Preseleccionada? ¿cómo que preseleccionada? ¿por qué?

- Bien, ésta sirve, es linda, y con muchas ganas de llamar la atención de sus padres, también lo hará adentro, y en conclusión .. es linda.

Fue dirigida hacia otra puerta distinta de la que había ingresado, y salió por ella aún dudando de lo que acababa de suceder hace segundos, aún debía pasar una etapa más, seguro que en esa no tendría opción alguna, y después de todo, ¿por qué se estaba haciendo tanto problema?, se iba de ahí ahora mismo, no seguiría con eso, le diría a su hermana que tenía razón y punto.

- Estamos en directo para viñanoticias. Dio un salto al oir la voz masculina practicamente gritando en su oreja. Alzó la vista hacia la cámara que apuntaba hacia ella a medio metro de su rostro.

¿Qué cresta?...

- ¿Qué se siente estar entre los semifinalistas? el hombre tenía un micrófono en la mano y lo apuntaba hacia su boca, mientras la miraba con una sonrisa de oreja a oreja, como si fuera familiar suyo y ella se acabara de haber ganado el kino.

En ese preciso momento supo que cualquier posibilidad de escabullirse del lío en que se acababa de meter eran nulas, y tuvo una tentadora visión de ella misma agarrando del cuello al periodista gritón por haberla terminado de hundir en lo que ella misma se había metido.

Vamos Gabby da tu mejor sonrisa a la cámara, ¿qué es más humillante? quedar como una cobarde delante de tu muy insoportable hermanita escapándote de esto, salir con cara de mensa en la televisión, o que después de haber quedado entre los preseleccionados terminen no eligiéndote. Meditó las posibilidades con las que contaba. Cresta... Demasiado para su ego.

- Maravillosamente bien - Contestó, sintiéndose de todo, menos maravillosa. Y cuando el fastidio se comenzaba a reflejar en su rostro, el periodista se dirigía micrófono en mano a esperar a su siguiente víctima.

Oye pensé que estabas feliz por mí. En fin, vamos a esperar el dichoso resultado, el cual será un gran "casi lo lograste" y volveré a casa y tragarme las risas de esta mocosa por los próximos 5 meses, claro, si tengo suerte. Ay no, la mocosa ya me vio en la tele. Giró los ojos y suspiró con resignación al ver quien la estaba llamando. No tengo ganas de hablar contigo hermanita, chao. Tiró el teléfono de vuelta donde originalmente estaba.

Agarró firme su mochila, se acomodó los audífonos y precionó el play de su discman. Disc "man", maldición ¿por qué todo tiene que hablarse en masculino? me pregunto si los hombres hubieran sido capaces de soportar que todo fuera en femenino, mmm, imposible... para sentirse personas, necesitan de los títulos y esas cosas. Los acordes de una guitarra que había escuchado miles de veces comenzó a sonar en sus oídos. ¿Y yo dónde iba? ah sí, esperar por el gran resultado gran, pero no sin antes haberme vitaminizado con una buena dosis de calorías.

Dejó el resinto, y sintió una agradable sensación de libertad, miró su reloj, eran las 4 pm en punto, giró su cabeza a la derecha, luego a la izquierda, ¡bingo! Para allá vamos.

- Buenas tardes - Le sonrió al señor que estaba dentro del pequeño kiosco, recibió un gesto con la cabeza como respuesta. ¿Tiene pinguinos? Para qué iba a negárselo, era una glotona de primera, y esos bizcochitos de chocolate estaban definitivamente liderando en su extensa lista de golosinas favoritas. Extendió las monedas, y recibió a cambio el paquetito azul que contenía el exquisito manjar que ahora mismo se dirigiría directamente a su estómago, y por qué no admitirlo, a sus caderas.

Decidió estirar un poco las piernas antes de volver al lugar en cuestión, el día estaba particularmente soleado, y no le haría mal lograr por lo menos que se le sonrojaran algo las mejillas, que bastante pálida estaba y no quería terminar el verano estando como una pantruca. Vamos hoyito de la capa de ozono, has tu trabajo, pensó mientras le daba un mordisco al pastelito.

- Standing in line to see the show tonight... tarareaba, mientras preparaba el segundo mordisco al pastel, pero su mano sólo llegó a la mitad de su camino y soltó su carga de golpe al mismo tiempo que sentía un fuerte tirón en su brazo. La música dejó de sonar y en su lugar el sonido ambiente de la calle llegó a sus oídos, antes de oir el ruido del discman golpeando contra el suelo, se miró el brazo donde segundos antes colgaba su mochila.

- Hey!!! mi mochila!!! maldito... Se agachó rápidamente rescató el objeto caído y salió corriendo detrás del muchacho que ya se había perdido por la esquina. Cresta... qué tenía ahí, ¿dinero? bueno, no mucho, celular, uno que otro disco y los documentos, maldición. Si su corazón latía fuerte cuando iba camino a esa puerta hace menos de media hora, ahora meditó la posibilidad de estar teniendo un ataque porque sentía que se le salía por la boca.

-¡Alguien párenlo! se llevó mi mo... Antes de terminar la palabra yacía sentada en la acera sintiéndo un tremendo dolor en sus nalgas, después de haber chocado contra algo o alguien...

- ¿Se te perdió esto? -Su vista se alzó hasta encontrarse con el objeto que le había sido arrebatado, colgando de una mano que definitivamente no era la del ladrón, luego se dirigió al rostro de la figura dueña de esa mano, desde esa perspectiva en el suelo no se ditinguían bien sus rasgos, sus ojos estaban encandilados por el sol, al menos lo lógico hubiese sido que por el sol, aunque por un instante se cuestionó la posibilidad de que las personas fueran capaces de encandilar o no.

Vaya, qué tonterías se piensan cuando una es víctima de robos.

- ¿Estás bien? La voz se fue acercando mientras la figura se ponía en cuclillas frente a ella. Un pensamiento cruzó por su mente, era la voz más hermosa que había oído en su vida, segura y suave a la vez, e incluso había logrado percibir un toque sensual en ella.

¿Y desde cuándo me preocupa a mí analizar las voces de las personas? espera un momento, ¿desde cuándo encuentro sensuales las voces femeninas? Se llevó una mano a la cabeza intentando comprobar que no se la había golpeado sin darse cuenta.

- ¿Te golpeaste la cabeza?

Negó insegura, y su propia mano aceptó la que le estaba siendo extendida. En un instante estaba parada nuevamente, percibió el contacto de la mano que sostenía la suya, y notó que la propia estaba sudando frío, un mareo la invadió repentinamente y sintió un extraño sentimiento de desamparo cuando el contacto se deshizo, sus ojos bajaron para mirar su palma y luego se alzaron para enfrentarse con el rostro de la desconocida que aún permanecía frente a ella.

Unos ojos azules la estaban mirando atentamente, directamente a sus verdes, comenzó a ver nublado, el mareo la volvió a invadir y sintió la extraña sensación de estar mirándose a si misma desde los ojos de la mujer enfrente de ella. Sintió un cosquilleo en la mejilla y llevó una mano hacia ella con la intención de rascarse la picazón, pero en vez de picazón sus dedos se humedecieron al contacto de una lágrima que rodaba por su piel.

- Estoy bien, sólo un poco asustada - Contestó mientras deslizaba los tirantes de su bolso por sus brazos y los dejaba descansar en su hombro derecho. Y un poco tiritona - Logró esbozar una pequeña sonrisa y se sintió extrañamente avergonzada.

- Mira tengo que irme ahora mismo, estoy algo retrasada para un asunto, pero te podría llamar un taxi para que te lleve a tu casa si quieres.

En ese momento Gabriela notó que la chica era bastante alta, mucho más alta que ella misma, cuya altura no debía sobrepasar el metro 60.

- Yo... espera - Dijo al ver que la joven ya comenzaba a marcar un número en su celular. Tengo que arreglar algo en ese lugar. Dijo apuntando con la cabeza hacia el recinto de donde se había maldecido momentos antes de haber dejado. Aunque a decir verdad...

- Bueno, supongo que tenemos el mismo destino entonces. -Al terminar la oración ya se encontraban ambas frente la entrada.

- ¿Quieres decir que estás postulando para...?

¡Atención! ahora procederemos a decir los números de las 7 personas seleccionadas, por favor presentarse con su número mientras son nombrados ¡Atención! - La voz retumbando por un altavoz llegó hasta donde ambas estaban.

- 4301, 389...

Gritos de júbilo comenzaron a oirse desde diferentes sectores del gran gimnacio donde habían ya menos jóvenes que antes, a los cuales seguía una rápida carrera hasta la puerta del fondo de donde venía la voz.

- 130, 2784, 100...

Depronto se encontró con un número 100 casi pegado a sus ojos, y luego con un gesto ganador de la dueña de ese número.

- Oh dios mío, ¿estás? ¿¿¿ estás dentro??? - Salió corriendo detrás de la alta joven, que se abría paso entre la multitud. ¡¡Espera!! no me has dicho tu nombre.

- 690 y por último... 1510.

Una expresión de desilución se oyó al unísono.

- Espera por favor!!! -Por un momento deseó con toda su alma estar dentro de los seleccionados. ¿Cómo que estar dentro de los seleccionados? me estoy volviendo loca, no me hacen nada bien los robos, hace unos minutos tenía decidido irme de este maldito lugar fuera cual fuera el resultado, y ahora considerando la posibilidad de... ¿¿¿1510??? . Buscó torpemente el número en su muñeca, mientras que ahora sí el corazón se le estaba saliendo por la boca. ¿Y el número, dónde dejé el número? ay dios mío.

Se iba haciendo camino entre un montón de jovenes decepcionados y hasta con lágrimas en los ojos. Esto es patético. Llegó por fin, con la respiración agitada, la mochila revuelta y sin el condenado número en la mano.

- Verá señor, he perdido el número, pero le aseguro que yo tenía el 1510 - Balbuceaba mientras intentaba meter algo de aire en sus pulmones, y atisbaba alrededor buscando a cierta individua, de nombre desconocido. Seguro que nadie vendrá a reclamar el puesto y así sabrá que yo...

- El número es lo que menos importa, por si no lo recuerda cuando se inscribió nos dio su nombre, dirección y teléfono, si aún conserva su nombre, no tendría por qué tener problemas señorita.

- Gracias. Qué plancha, ¿ es que acaso se puede ser más estúpida?, este no es mi día. En ese instante su mirada se encontró con unos ojos azules que le eran familiares, demasiado familiares... Retiro lo pensado...


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Sus manos dejaron caer la última prenda de ropa dentro de la maleta antes de que ésta fuera cerrada con furia. La alta y morena joven se paró con fastidio de la cama, tomó su cacheta y buscó en uno de los bolsillos.

Mierda, será posible que no tenga ni un maldito cigarro.

Agarró unos billetes se los introdujo en el bolsillo trasero de sus jeans, tomó sus llaves y salió del departamente dando un portazo.

Le hizo un gesto con la cabeza al hombre que le extendía el cambio, se puso el cigarrillo en la boca y buscó en su bolsillo sin resultados. Mierda.

- Gracias - Se alejó del lugar después que el mismo hombre le hubiera encendido el cigarro. Antes de llegar a la entrada del edificio, se volteó al oir su nombre.

- Hola - Su voz reflejó un tono de fastidio al saludar al chico que estaba a su lado. ¿Qué haces aquí? - Empujó la puerta y ambos ingresaron.

- Como se nota que te fascina verme -Un tono de desilución se notó en la voz del joven.

- Ya sabes como soy de transparente -Siguió con la vista al frente mientras subían los peldaños de la escalera.

- Lástima que sólo lo seas cuando tienes que demostrar sentimientos negativos como el me estás dirigiendo ahora -Xenia abrió la puerta de su departamente y ambos ingresaron en él.

- Siempre lo soy, si no tengo sentimientos positivos que mostrar, simplemente no puedo fingirlos -Cerró la puerta y le hizo un gesto al chico para que se sentara.

- Se que no tienes paciencia, y eso se te está notando demasiado ahora mismo, así que mejor voy a hablar rápido, no quiero que explotes y me rompas algo, ya tengo suficiente con que lo hallas hecho con mi corazón.

- Sin cursilerías por favor, detesto que se hagan la víctima conmigo - Su paciencia estaba llegando a su límite.

- ¿Es que no tienes sentimientos? - La voz del chico se suavizó.

- Sí, si tengo, soy humana, sólo que no los tengo por tí, ¿tenemos que hablar de esto otra vez? pensé que habías entendido. El chico tenía las manos sobre su regazo y su vista estaba clavada en ellas.

- Pero yo te quiero Xenia -El chico se paró y se acercó a la morena. ¿Por qué no lo intentamos otra vez? te prometo que no me voy a meter en tus cosas, que te voy a dejar tu espacio - Su voz sonaba a súplica.

- Lo siento, yo no te quiero, ya te lo dije - Era conciente de la dureza de su propia voz.

- Y ¿si estamos un tiempo separados para que pienses bien las cosas? yo podría esperar.

- Escucha, no te quiero, no estoy confundida, no tengo nada en que pensar, no tengo sentimientos por tí, ¿es que no lo entiendes? es simple, yo nunca te prometí nada, tú te hiciste tus ilusiones solo. Ahora necesito que te vayas, tengo que salir y por favor no vuelvas más.

- Tienes el corazón seco, eres mala -El chico se dirigió hacia la puerta con los ojos llenos de lágrimas y salió dando un portazo.

Se sentó con fastidio en el sofá mientras encendía otro cigarrillo. Por la mierda estropéenme más el día. Sus ojos vagaron por la sala hasta observar através de la ventana, el cielo estaba azul. Depronto en su mente apareció un rostro y su expresión comenzó a suavizarse. Gabriela... pobre nisiquiera le dije chao. Se sonrió al recordar la expresión en el rostro de la chica más joven al caer al suelo luego de haber chocado con ella. Bueno si quiero llegar hoy, mejor me voy moviendo de una vez. Apagó el cigarrillo y se dirigió hacia su habitación. Y dios sabe que en el fondo no quiero llegar, aunque quiza....


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- Mi amor ¿estás segura que quieres entrar a esto? - La misma maldita pregunta por enésima vez llegaba a sus oidos de la voz de su novio.

- ¿Estás bromeando? ya no te voy a responder denuevo lo mismo, mira que todo tiene un límite, además no te explico como tengo los nervios, así que por favor... - Subió el volumen de la radio y bajó la ventanilla para respirar un poco de aire puro.

- Sabes que te voy a extrañar mucho, y no estoy de acuerdo con esto, no sé que bicho te habrá picado la verdad, no es tu estilo - El discurso lo oía ahora casi a grito pelado en su oído izquierdo.

Miró a su novio que movía la cabeza en señal de desaprobación y tamborileaba los dedos en el manubrio mientras esperaba que cambiara la luz roja con la mirada fija adelante.

- Loquesea -Dijo Gabriela moviendo la cabeza. Esto ya está decidido y no voy a echar pie atrás, escucha, sólo serán 2 meses, no es como si me fuera por el resto de mi vida.

- No son los 2 meses los que más me preocupan, es el lugar donde estarás esos 2 meses, o sea, por favor estamos hablando de hacer pública tu vida, ¿es que eso no te molesta? hay que ser demasiado exhibicionista para meterse en una cosa así, ¡¡ no lo entiendo!! La música había sido apagada de golpe por el chico.

- Sabes Pablo, te encuentro toda la razón del mundo, qué quieres que te diga, fue una volada, pero ya me metí en esto y lo voy a hacer le pese a quien le pese -Se encogió de hombros mientras se miraba al espejo y se acomodaba su rubio cabello. Después de todo no todos los días una se mete en un reality show, por lo menos que tenga las greñas aceptables. Si no eres capaz de aceptar esto, yo entiendo que no quieras seguir conmigo, y podríamos seguir siendo amigos...

- ¿Perdón? ¿estás insinuando que deberíamos terminar? no puedo creer esto -El tono de voz de su novio era de total indignación.

- En realidad no lo estoy insinuando, te lo estoy diciendo directamente. -En el fondo desde que había comenzado ya quería cortar con esa relación, de todas formas nunca quiso tener nada serio con el chico, y había sido él quien se había tomado las cosas más enserio.

- Ya po, si es lo que quieres, hasta aquí no más llegamos, qué tanta guea, chao no más.

- Bye. Qué exagerado, cualquiera diría que llevamos años juntos, por favor, sólo ha sido un mes, ubícate.

Salió del auto con una maleta en cada mano, alzó la vista al cielo y pensó. Adiós privacidad...

Había pasado una semana desde que había sido seleccionada para ser una de las 7 personas que formarían parte del reality, y una semana desde el incidente del robo y de haber conocido a esa chica de la cual no había tenido noticias todos esos días.

Su nombre era Xenia, y tenía 21 años, era toda la información que había logrado obtener durante el corto tiempo que pudo compartir con ella. Después de que se habían enterado del resultado, se había largado del lugar sin siquiera darle el número de teléfono. Pero ahora la iba a tener alrededor los próximos 2 meses, a ella y a otras 5 personas con las que sólo había cruzado cuatro palabras.

La idea de vivir con gente de la cual no sabía nada, no le incomodaba tanto como el hecho de que esa convivencia la fueran a ver millones de personas, todo el asunto consistía en estar metidos ahí por dos meses, con las cámaras encima todo el santo día, y habría un resumen de una hora que pasarían por tv tres veces por semana.

No era tan malo después de todo. Con sólo una hora no se preocuparán de poner pequeñeces insignificantes como cuando me suene o me depile. Pensando esto llegó a la entrada de la casa destinada a ser su hogar durante todo ese tiempo. Su exnovio y su auto ya habían partido hace rato. A Gabriela le daba lo mismo, se preguntó si había sido demasiado insensible su comportamiento, pero era él el problema, no estaba con él por las razones correctas, lo mejor había sido terminar.

Aquí vamos Gabby. Pensó dándose ánimos. Dejó las maletas en el suelo y buscó las llaves en el bolsillo de su chaqueta, se las habían entregado el día de la selección. Le dio vuelta a la cerradura e ingresó al lugar.

Las paredes estaban pintadas de diferentes y chillones colores, y no habían muchos muebles, en el rápido recorrido de su vista por el lugar logró divisar una tv de unas 44 pulgadas de pantalla plana y un equipo dvd frente a un sofá grande de color amarillo Bueno me encantan los colores, creo que puedo vivir con esto. En el fondo había un pequeño bar y muchas copas y botellas, también había una mesa relativamente grande y redonda con 7 sillas alrededor. Esta gente nos ha de haber visto cara de alcoholicos, o espera que armemos papelones luego de algunas copas En ese momento recordó el pequeño detalle de que debía estar rodeada de cámaras, lo había olvidado por completo al entrar allí. Comenzó a buscarlas desimuladamente, pero ni una a la vista, seguro estaban camufladas por ahí Bueno Gabby comienza a acostumbrarte, estarás así las próximas 8 semanas.

Se dio por vencida de seguir buscando y se dirigió por un pasillo, intentando parecer lo más normal posible, no era nada sencillo cuando se estaba conciente de que la estaban observando. La primera puerta a la derecha era la cocina, de tamaño mediano, y con todos los artefactos necesarios. Se negó a la tentación de abrir la puerta del refrigerador por el temor de encontrar algo que le gustara allí dentro y entregar la imagen de glotona al primer instante de haber ingresado ahí.

Frente a la puerta de la cocina había otra que abría paso a una habitación, no muy grande, dentro de la cual habían dos camas de una plaza cada una ¿Se supone que vamos a compartir cuarto y encima dormir en una cama minúscula? esto no está pasando. Siempre había sido una amante del buen dormir, y eso no satisfacía sus necesidades para nada. Bueno veamos si encuentro alguna habitación individual, después de todo somos 7 alguien tendrá que tener la suerte.

Las siguiente habitación también era doble y cuando abrió la tercera puerta esperando encontrar otras dos camas, se encontró con tres, y la única diferencia era que el tamaño de aquel cuarto era un poco mayor que los dos anteriores Ay no, dormir con otras dos personas, ni amarrada, yo no voy a ...

Dio un salto al oir la puerta de enfrente abriéndose, y apareció un chico con el rostro sonrojado.

- Dios, me asustaste -Dijo Gabriela con la mano en el pecho.

- Sorry, te oi llegar pero estaba un poquito ocupado aquí adentro -Su rostro se encendió aún más.

- Bueno, me llamo Gabriela ¿y tú eres? -Le dio un beso en la mejilla al chico.

- Me llamo José, gusto en conocerte, creo que somos los primeros en llegar, tengo los nervios de punta. -El chico sonreía nerviosamente.

- ¿Y qué tanto hacías allí dentro? ah sí, déjame adivinar ¿es otro cuarto? -Gabriela dijo esperanzada de que fuera así y poder dormir sola y a sus anchas.

- En realidad es el baño, y digamos que tuve un pequeño inconveniente allí dentro, y te agradecería que no entraras todavía.

Gabriela lo miró intentando contener la risa al ver el afligido rostro del chico, pero la tentación pudo más.

- Ya no te rías malvada, son los nervios que me traicionan, y ¿cómo iba yo a saber que el agua se cortaría justo en este preciso instante?

- ¿Que se cortó el agua? ay no, por favor dime que no te acabo de dar la mano. Miró al chico con una mueca de asco mientras se limpiaba frenéticamente la mano en la ropa. Ambos comenzaron a reirse de buena gana y Gabriela supo que se llevaría bien con él.

José era un chico alto y delgado, de tez demasiado blanca, el rostro alargado y movimientos torpes. Había trabajado en tantos lugares como años tenía, haciendo toda clase de cosas, y siempre terminaba siendo despedido por algún error que le costaba a la empresa donde se estuviera empleando en ese momento, algún buen cliente o alguna máquina de alto valor. A sus 20 años había conseguido el trabajo que más tiempo le había durado hasta el momento de repartidor de pizzas.

Habían terminado en el sofá intercambiando anécdotas, de las cuales el 80% Gabriela estaba segura que eran parte de la imaginación de José, el concepto que se había hecho de él era de una persona soñadora, aunque para el resto seguramente no sería más que un tipo torpe, mentiroso y charlatán.

- Sí, en realidad este trabajo que tengo ahora me ha llenado la agenda de números telefónicos de las chicas más lindas, es por eso también que lo conservo -El chico suspiraba como recordando algo vívido en su mente.

- ¿Y con quienes vives entonces? me has hablado de tu departamento, pero también me mencionas a tu madre

- Sí, es que no me gusta dejar a mi mamita tanto tiempo sola, mi papá murió cuando yo era niño, y mis hermanos se fueron jóvenes de casa, entonces regularmente me voy a pasar unos días con ella -Gabriela estaba segura que el chico había vivido siempre con su madre.

- Espérame un ratito voy a ver si hay alguna bebida en el refri y vuelvo enseguida -Gabriela se paró de un brinco y se dirigió a la cocina. mm veamos qué hay por aquí, hey!! mira ya hay agua -Le dio un grito al chico. Quizá quieras ir a solucionar tu asuntito al baño antes que nos asfixiemos todos aquí jeje.

- Chistosa -Vio pasar al chico por el pasillo y oyó como abría y cerraba la puerta.

En ese momento la puerta principal se abrió y se oyeron dos voces hablando. Gabriela sintió que el corazón se le aceleraba mientras se asomaba a la puerta de la cocina para mirar hacia la sala, era un chico y una chica, intercambió una mirada con José que estaba asomando su cabeza desde la puerta del baño, y ambos se dirigieron al encuentro con los recién llegados.

Los chicos les sonrieron al verlos, y se comenzaron a abrir paso entre el grupo de maletas y bolsos que estaban regados por ahí.

- Hola, ¿qué tal? soy Gabriela -Le dio un beso en la mejilla al chico y luego a la chica, con una sonrisa sincera en el rostro. Era una persona muy sociable, y le gustaba la gente, las conversaciones largas y el contacto físico al hablar, los chicos generalmente confundían esa amabilidad con otra cosa, pero ella se comportaba de la misma manera con todo el mundo.

- Hola, soy Sebastián. Era un chico de 23 años de mediana estatura, un tanto rellenito, y con cara de buena gente, vestía de forma clásica, una camisa azul oscuro y unos pantalones negros en los cuales no había ni una arruga, el cabello castaño peinado hacia atrás y saturado de gel. Sus movimientos eran pausados y titubeantes, como si le pidiera permiso a alguien antes de dar un paso y tuviera temor a estar cometiendo alguna imprudencia.

- Yo soy Isabel. La chica de 20 años, era un poco más baja que Sebastián, delgada, extremadamente delgada, bajo sus grandes ojos castaños se distinguían un par de oscuras ojeras. Vestía unos jeans azul claro y una polera negra, su cabello castaño claro estaba tomado en una cola de caballo y lucía opaco y sin brillo.

- ¿Y llegaron juntos? -José les saludaba guiñandole el ojo a la chica y dándole un codazo al chico. Te mueves rápido eh pícaro -Isabel se sonrojó un poco y rehuyó la mirada de Sebastián.

- No -Contestó él sonriendo tímidamente. Acabamos de encontrarnos en la entrada y ¿sólo hemos llegado nosotros? -Se dirigió a Gabriela. ¿están hace mucho uds aquí?

En ese momento la puerta se volvió a abrir, los cuatro miraron en forma expectante hacia el lugar.

Dos figuras aparecieron ante sus ojos, ninguna de las dos era la que Gabriela desde que llegó estaba esperando.

- Hola a todos. -Andrés dejó caer las maletas al piso, se quitó sus gafas de sol, se pasó los dedos por el negro y desordenado cabello y se rascó la barba mientras hacía un recorrido visual por el lugar. Tenía 25 años, era alto fornido y bien parecido. ¿Cómo están? -Se detuvo finalmente en los cuatro rostros que lo observaban con atención, mirándolos con un gesto de superioridad. Qué interesante. -Dijo posando sus ojos en cada uno, se acercó a ellos le dio la mano a los chicos y un sonoro beso en la mejilla a las chicas mientras las apretaba como si las conociera de toda la vida.

- ¿Me van a dejar aquí parada? -Carla era una chica de 19 años, delgada, de mediana estatura, ojos castaños y el cabello pintado de rojo, vestía un pantalón de cuero negro y un top también negro, sus ojos estaban cubiertos con sombra oscura y sus labios pintados de color rojo. Sus labios se curvaron en una sonrisa que a los ojos de Gabriela le daba un aire de crueldad. Estas dos personas no le gustaron a primera vista, sabía que las apariencias pueden engañar, pero ella siempre tuvo esa percepción extra cuando se trataba de las personas.

- Así que sólo falta una persona eh. ¿Y quién es ésa que se cree reina llegando de las últimas? -El muchacho de cabello negro volvió a la sala donde estaban todos reunidos con una lata de cerveza en la mano. Yo ya no voy a esperar más tiempo para elegir mi habitación, déjenme decirles.

- Creo que lo más adecuado es esperarla, además no creo que tarde mucho más tiempo.

El chico bebió con ganas, mientras miraba con interés por sobre la lata a sus ojos verdes. Definitivamente Andrés no era su tipo de persona.

- Yo estoy de acuerdo, ahora mismo agarro mis maletas y me ubico donde se me plazca. La peliroja avanzó con desenvoltura hacia donde estaban las maletas regadas.

- Escuchen chicos, vamos a estar aquí todos juntos, como familia, como hermanos, ¿qué les cuesta esperarse un ratito más? -José los miró esperando que ambos volvieran a la sala y se sentaran un rato más. Andrés y Carla se miraron haciendo un gesto de fastidio.

- ¿Como hermanos? si crees que te voy a ver como un hermano a tí, te quedarás esperando por eso los próximos 2 meses, y si crees que voy a ver como mis hermanitas a estas... -Dirigió su mirada hacia la rubia- nenas , esperarás otros 2 meses más, a menos claro que te gusten las relaciones incestuosas -Su mano golpeó el rostro pálido de José.

Definitivamente este personaje no le gustaba y cuando alguien no le gustaba, no había poder humano que lograra que fuera amistosa o que se mostrara más abierta con esa persona.

- No se pongan tan seriecitos chicos, estamos aquí para pasarlo bien, no para que se comporten como unos amargados ¿captan? -Carla alargaba las sílabas al hablar y su voz era sensual hasta ser irritante.

En ese momento la puerta se volvió a abrir, Gabriela miró hacia el lugar anticipando la forma de la figura que aparecería ante sus ojos en ese mismo instante, y así fue...

Una chica de alta estatura apareció ante los atentos 6 pares de ojos, y por un instante todo pareció congelarse ante su presencia. Vestía unos jeans azul oscuro y una polera verde, el cabello negro, lacio y brillante hacía resaltar un par de ojos azules que quien dijera que había visto antes unos iguales, estaba mintiendo.

Puso su atención en la persona que tenía justo enfrente en ese momento. Carla la estaba recorriendo de arriba abajo con una mirada que a Gabriela le pareció de puro y total deseo, sintió algo extraño, como un nudo formándose en su estómago al cual decidió no darle mayor importancia. La peliroja avanzó el espacio que la separaba de la recién llegada, estiró su mano y se acercó lentamente a su rostro donde posó un suave y largo beso en la mejilla.

- Yo soy Carla -Le dijo, ladeando la cabeza , una vez que se había separado de ella, a pocos centímetros de su rostro, sin soltar su mano. Gusto ... -Volvió a explorar el cuerpo de Xenia con la mirada- en conocerte.

- Xenia -Dijo la morena y sólo mantuvo un segundo la mirada en Carla, sin que su rostro emitiera ninguna expresión, luego se dirigió al resto de las personas en la sala, mientras alzaba una ceja. A Gabriela le llamó poderosamente la atención este gesto suyo, recordaba haberlo visto un par de veces, y toda la semana había estado intentando levantar la suya propia, sin éxito.

Al segundo Andrés estaba a su lado, poniendo su mejor cara de conquista, agarró suavemente su mano y la llevó a sus labios. Gabriela alcanzó a percibir una leve mueca de repulsión en la cara de Xenia, e interiormente se rió con ganas.

- Hola linda, bienvenida, yo soy Andrés, estoy seguro que tú y yo seremos muy buenos amigos -Los ojos del chico repitieron el recorrido de la pelirroja, sólo que con menos distinción que la chica, por decirlo de alguna manera.

Xenia se dirigió luego a José y le saludó con un apretón de manos y una leve sonrisa que duró un segundo, luego repitió el gesto con Sebastián e Isabel. Cada movimiento suyo era seguido atentamente por todos.

- Soy José, ¿alguien te ha dicho que tienes los ojos más impactantes que halla visto en la vida? -El chico se arrepintió enseguida de haber dicho esa frase al ser receptor de la mirada de esos ojos. Eran realmente intimidantes.

- No de una manera tan graciosa. -Una leve sonrisa se pintó en su rostro para esfumarse al instante. Sus ojos azules vagaron una milésima de segundo por la sala, y finalmente se encontraron con unos verdes que la esperaban nerviosos e impacientes.

Gabriela sintió que la sala le daba vueltas, el mareo que sintió ese día y que había asociado con el mal trago que había pasado, regresó. Debe ser mi mente que está relacionando ese recuerdo con esta persona, por eso es que me siento tan extraña. Impactantes era un término que funcionaba con esos ojos, pero había más, mucho más que eso. Su corazón comenzó a martillar fuerte en su pecho, tanto que el sonido llegaba a sus oídos. La mirada de Xenia bajó sólo por un lapso de tiempo y regresó a sus ojos, Gabriela temió que hubiera sido capaz de oir los fuertes latidos que estaba teniendo. Ojos verdes y dulces se fundieron con los azules e impactantes, no sólo era el color, era principalmente la mirada, esa mirada que parecía estarle atravesando el alma, y por un momento meditó la posibilidad de que su dueña fuera capaz de leer su pensamiento, de saber quien era ella, de dónde venía y para donde iba. Por un instante Gabriela fue testigo de como esos ojos sufrieron una metamorfosis, reflejando por un segundo una mirada dulce, la más dulce que podía recordar, pero quizá sólo había sido su imaginación, o sus propios ojos la estaban engañando, no estaba segura, de todas formas la mirada ya había vuelto a su estado normal.

- Me da gusto verte denuevo. -Cuando logró poner por fin en orden esas cinco palabras, sólo veía ya la espalda de Xenia alejándose, entonces sintió que el mundo dejó de estar paralizado, para llenarse de movimientos otra vez.

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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  Invitado el Marzo 7th 2011, 3:01 pm

ummmmmm tiene muy buena pinta, gracias Julia!

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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  Invitado el Marzo 7th 2011, 10:54 pm

saltar yujuuuu otro uber!!!!!!

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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  maryjoe el Marzo 8th 2011, 7:53 pm

creo que este me va a enganchar tambien. gracias julia smile
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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  LLuna el Marzo 9th 2011, 4:37 pm


Jul


Ya me he enganchado ... y aviso que el tontín de Andrés y la pelos rojos Carla , no

me gustan nada No ... son más gilis que hechos de encargo ..

Ya sabes " jefa " aquí estaremos agazapadas esperando nueva ración de alimento
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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  julia el Abril 17th 2011, 12:18 pm

SEGUNDA PARTE

El primer día encerrados en esa casa no había sido tan fácil como Gabriela llegó a pensar basándose en su facilidad de congeniar con las personas de más difícil trato. Al hecho de estar rodeada las 24 horas del día por 6 personas a las cuales no conocía, se le sumaba la presencia de cámaras captando cada uno de sus movimientos. A ratos olvidaba ese pequeño gran detalle, no tenía nada que esconder, pero ¿qué tanto quería mostrar? otras veces era conciente de ellas, y era aún peor, se sentía actuando, y antes que ser falsa, prefería mil veces hacer el ridículo.

Sólo sabían de un lugar donde no había cámaras y eso era dentro del baño. Si es que habían cámaras en los cuartos, no tenían idea, pero lo más probable era que sí.

No podían salir del lugar, sólo al jardín el cual era lo suficiente amplio para que hubiese una piscina, una mesa de ping pong, unos columpios, y bastante espacio. Cómo se las habían arreglado para poner cámaras hasta en el jardín, Gabriela no tenía idea, ni el resto tampoco, pero de seguro hasta dentro de la piscina debían haber unas cuantas, de eso no les cabía duda.

- Y ¿cómo es que a una nenita tan linda y con una carita de inocencia como la tuya la han dejado sus padres meterse en algo como esto? -La voz de Andrés medio bostezando llegó a sus oídos, mientras veía como el chico se rascaba la cabeza y se arropaba entre las mantas de la cama frente la suya.

- Será porque una nenita de 19 años que se mantiene y manda sola, no tiene que pedirle permiso a nadie para nada. -Era increíble, que de todas las 6 personas que habían en esa casa, le había tocado compartir el cuarto justamente con ese personaje en su primera semana. Como nadie se había puesto de acuerdo sobre quien compartiría habitación con quien, lo echaron al azar y así se irían rotando cada semana o semana y media, lo cual significaba que estaría allí durmiendo con ese engreído por las próximas 6 noches.

- Las mujeres nunca se mandan solas, aunque trabajen, o tengan la edad que tengan, siempre habrá un hombre que las va a mandar, acéptalo muñequita.

- Tal vez en tu mundo, en el mío es una historia completamente diferente, tienes retrasado el calendario de tu cabecita varios años ¿no te has dado cuenta? Ah no, yo no aguanto esto, anoche apenas pude pegar el ojo, durmiendo al lado de este energúmeno, yo no puedo vivir así.

- Ja ja ja, sí sí, como quieras, ahora por favor cierra la puerta cuando salgas, y déjame seguir durmiendo.

Esto es genial, no hay como despertarse junto a un tipo como este, ¿mencioné acaso que apesta el muy condenado? Salió de la habitación esa primera mañana, en vez de usar su acostumbrado pijama cortito había tenido que optar por uno grande con polerón y pantalón largo, y se había practicamente asado.

- Hey, buenos días ¿cómo durmieron? -Sebastián e Isabel aparecían por la puerta de la habitación contigua, y contestaron su saludo alegremente. A ellos les había tocado compartir el cuarto con la muy simpática ...

- ¿Qué tienen de buenos? -Carla apareció inmediatamente detrás de ellos vistiendo un babydoll que a simple vista parecía ser 5 tallas menos que la suya. Se abrió paso entre los dos chicos y los miró a los tres con cara de desprecio. A un lado, necesito una ducha.

Antes de ingresar al baño se volteó dirigiéndose al chico mas entrado en carnes

- Si esta noche vuelves a roncar, te voy a asfixiar con la almohada sin siquiera pensarlo ¿captas? -Los tres se quedaron parados intentando decidir si lo estaba diciendo enserio o en broma.

- Jajajajaja, ¿es que en esta casa, nadie tiene sentido del humor? -Le guiñó un ojo a Gabriela, y se perdió dentras de la puerta.

No me agrada ni un poquito, espero que la próxima semana no me toque dormir con ella, sería genial.

José salía en ese momento de su habitación, vestía un cómico pijama con ositos cariñositos y su cabello era un caos total. Al dar el paso se enredó en sus propios pantalones que le quedaban demasiado largos y se fue de boca al suelo.

- Ouch! -Se miraron los unos a los otros y las carcajadas no se hicieron esperar. Uy pero qué amables, no corran tanto para ayudarme.

Gabriela miró al interior de la habitación, la cama de Xenia estaba pulcramente estirada y ella no se encontraba dentro. José desde el suelo adivinó lo que se estaba preguntando la chica rubia.

- Cuando desperté ya no estaba, quizá se arrepintió y se escapó de aquí -El chico se encogió de hombros.

El pensamiento de que eso fuera cierto hizo que su estómago se apretara. La tarde anterior había logrado cruzar tres palabras con ella, la chica se había mantenido alejada del grupo y podía perfectamente haberse largado de ahí.

- Bueno ¿qué les parece si compartimos el desayuno como en familia? -José se paró de un salto y siguió a los otros tres jóvenes hacia la cocina. Al pasar frente a la ventana, Gabriela logró divisar a Xenia en el jardín, parecía estar leyendo, desde la distancia su rostro parecía sereno y despreocupado, se le quedó mirando, pero Xenia eligió ese momento para alzar la vista directamente hacia ella. La joven de ojos verdes dio un pequeño respingo y esquivó la mirada, sintiendose extrañamente avergonzada.

Estúpida, debe haber pensado que la estabas espiando. Cresta....


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¿Me tiene miedo? claro si apenas has cruzado 4 palabras con la chica, y para qué hablar de sonreir, debe pensar que soy una ogra. La alta joven levantó la vista al cielo, era una mañana cálida, los rayos de sol acariciaban su piel. Y qué me importa a mí lo que piense o deje de pensar, no estoy aquí para hacer amistades. Su primera noche en la casa había sido horrorosa, se avergonzaba de haber caído tan bajo como para ingresar a un programa de ese tipo. Primero que todo estaba su privacidad, el que mantuviera un sólido muro entre sus emociones y la gente que la rodeaba, era algo conocido y aceptado por sus amigos, nadie había conseguido derribarlo ¿y ahora cómo podría impedir aquello? Su vida privada la conocería no sólo la gente más cercana, sino que también quienes la odiaban, y hasta los que jamás oyeron hablar de ella. Había decidido mantenerse lo más alejada posible del resto de las personas con quienes estaría viviendo ese par de meses. Podrá verme mucha gente, pero no les daré la satisfacción de saber nada importante sobre mí. Bajó los ojos azules hacia el libro y estuvo así por algunos minutos al cabo de los cuales se percató que no tenía idea de lo que acababa de leer. Por la mierda, nada como desconcentrarse. Se paró de la silla donde estaba descansando, apagó el cigarrillo, estiró los músculos y se dirigió al interior de la casa.

Una vez dentro y al cabo de algunos segundos consiguió distinguir a 4 figuras que estaban sentadas alrededor de la mesa, mientras su vista encandilada por el sol matutino se iba aclarando, se encontró con unos ojos verdes observándola interesadamente por sobre la taza de la cual estaba bebiendo seguramente café.

- Hola. -Saludó a todos mientras se dirigía a la cocina.

- ¿Siempre eres tan madrugadora? -José le estaba untando mantequilla a una tostada para luego darle un feroz mordisco.

- Según, mientras más tarde me duermo más temprano despierto. -Se acercó a la mesa con una taza de café en la mano, y se apoderó de unas cuantas tostadas y un cuadrito de mantequilla.

- Eso sí que es raro. -Sebastián dijo observando a Isabel que se estaba preparando un sandwich de jamón y queso.

- ¿Y uds cómo durmieron? -Su mirada se posó fugazmente en Gabriela que en ese momento estaba mordiendo una tostada que crujió entre sus dientes.

- Yo no pegué un ojo en toda la noche, no estoy acostumbrada a dormir con extraños, mucho menos con esa clase de extraños. -La rubia mostró una mueca de fastidio que fue reemplazada enseguida con un gran bostezo. Xenia observó divertida como la chica más menuda gesticulaba mucho al hablar pareciéndole fascinantes y hasta hipnóticos sus movimientos faciales.

¿¡Hipnóticos!? esta gente entendida en el tema tiene razón, el estar encerrado te daña un poco el cerebro, y eso que sólo tengo un día aquí...

- Puedes dormir una siesta luego. -Dijo Isabel.

- Nunca lo hago, después despierto con dolor de cabeza, prefiero pasarme el día bostezando.

- Bueno, los dejo, voy a ver un rato tele. -Xenia les hizo un gesto con la cabeza y se dirigió a la sala con su taza de café y sus tostadas.

Se sentó en medio del sofá, agarró el control remoto y le dio al power, para luego concentrarse en untar una tostada con mantequilla y llevársela a la boca. Este sofá si que está cómodo, me puedo pasar el resto de la tarde sentada aquí. Su atención se dirigió a la pantalla del televisor, en la cual estaban pasando un video musical que no era precisamente de su agrado.

- ¿Qué estás viendo? -Se sobresaltó un poco al oir la voz cerca suyo, al girar su rostro se encontró a Gabriela en cuclillas detrás del sofá apoyando su mentón sobre sus brazos cruzados y su mirada atenta al televisor.

- Daria está por comenzar. -Le dio un sorbo a su taza de café y su vista retornó a la pantalla.

- ¡¡Me encanta!! -La voz de Gabriela sonó con entusiasmo. ¿Puedo acompañarte? -La chica dio un salto por sobre el respaldo del sofá y se dejó caer en él.

- No, no puedes. -Giró la cabeza hacia Gabriela, la cual le devolvió la mirada sorprendida e hizo ademán de pararse. Sólo bromeo, puedes estar donde quieras, no tienes que pedirme permiso.

En ese momento comenzó la presentación de la serie y ambas dirigieron su atención a la pantalla. Xenia podía ver de reojo como la joven rubia seguía el ritmo de la canción con el pie, mientras su boca se movía sin emitir sonidos.

- ¿Te ayudo con eso? -Gabriela le indicó con un dedo a las tostadas.

- ¿Tienes instinto maternal? ¿O tan mal lo hago que quieres echarle tú la mantequilla a mi pan? -Observó detenidamente la tostada en su mano.

- En realidad me refería a ayudarte a comer, no a ponerles mantequilla. Gabriela se puso la mano en el estómago y se dio pequeñas palmaditas con una sonrisa que a Xenia se le antojó tierna.

Es divertida. Su boca se comenzó a curvar mostrando una pequeña sonrisa la cual borró de inmediato al percatarse de ello.

- Aleja tus manos de mis tostadas, tú ya te comiste las tuyas. -Xenia levantó un dedo amenzante.

- Ok, pero tendré presente que te negaste a compartir conmigo cuando yo tenga algo bien rico para comer. -Gabriela se cruzó de brazos y dirigió su atención al frente tras haber dedicado un pequeño desprecio a la morena.

- Bueno, pero sólo una. -Le advirtió a la chica más baja como si estuviera compartiendo algo muy importante. ¿Estoy jugando con ella? yo no juego con nadie... Debe ser el encierro.

- Gracias. -Gabriela le sonrió satisfecha mientras le daba una gran mordida al pan.

- Oye Gabby, eres una maleducada, llegas y te paras y nos dejas aquí a mitad de desayuno, estoy enojado contigo. La voz de José llegó hasta la sala.

- No mi niño, es que necesitaba urgentemente ver un poco de tele. -La chica rubia apoyó la cabeza en el respaldo del sofá mientras alzaba un poco la voz hacia José. ¿Qué culpa tengo yo de haber sido criada en una sociedad donde el sentarse por horas frente a este aparatito está entre las prioridades de la gente? -Gabriela volvió a poner atención en la pantalla del televisor, con una sonrisa en el rostro. Xenia fingía estar atenta a lo que pasaba en la serie.

- Sí, claro. -Dijo el chico.

- Me gusta más Jane, es más sociable ¿no crees? -Xenia vio de reojo como la pequeña mano de Gabriela se acercaba disimuladamente a su platillo de tostadas.

- Jane está bien, pero Daria es sin duda la mejor. -La muñeca de Gabriela se vio aprisionada entre la firme mano de Xenia.

- ¿Cómo...? -Xenia sintió la mirada clavada en su perfil.

- Dije una, no dos ni tres, una. -Indicó con su dedo índice, mientras clavaba la mirada en los ojos verdes de la joven. Se ve cómica cuando se asusta

- Ya, ya, disculpa. -Xenia percibió como Gabriela se sonrojaba un poco mientras dirigía la mirada hacia su mano que aún estaba aferrada a la muñeca. Soltó el agarre enseguida.

- Puedes comértela, de todas formas no quería más. Se encogió de hombros, y volvió la vista al frente, percibió una sonrisa del rostro de la chica a su lado.

- Pero, la que en realidad me gusta más es Quin, no se, como que me identifico más con ella, rubia, linda, rubia. -Gabriela se acariciaba el pelo con una fingida mueca de vanidad.

- ¿¡Quin!? es una broma ¿verdad? -Sus ojos azules miraron incrédulos a la otra joven. Porque la imagen que tengo de tí, no se parece en nada a esa decerebrada. Aunque en lo linda podría ser...

- ¿Y qué imagen tienes de mí? -Gabriela se giró hacia ella apoyando la cabeza en la palma de su mano.

Mierda... Sus azules ojos se clavaron en los verdes que esperaban su respuesta interesados.

- La imagen de alguien que por lo menos tiene una neurona, algo de lo que Quin no se puede jactar.

- Ah bueno. -La voz de la rubia se oyó con fingido alivio. Por un momento pensé que me dirías que estaba fea.

Miró a Gabriela con una mueca de incredulidad, ésta estaba mordiendo tranquilamente un trozo de pan.

- Ya, si es broma. -Sintió la mano de Gabriela dándole una palmadita en el brazo.

¿Qué mieda me pasa? me está haciendo titubear, a mí nadie me hace eso, debe ser mi debilidad por los ojos verdes...

- Bueno, ahí te dejo esto, te lo puedes comer todo si quieres, luego te veo, bye. -Xenia se levantó de un brinco y se dirigió hacia la cocina con la taza en la mano.

Pero .... -Oyó la voz de Gabriela pero no le prestó atención.

Eso, pero que bonito, deberías sentirte orgullosa, escapándote de la chica.


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- ¿Cómo es que te eligieron a tí? te miro y te miro y no entiendo en que se basó esa gente. -Andrés estaba acostado en el sofá fumándose un cigarro. José miró al resto pidiendo ayuda con la mirada.

- ¿Tienes que ser siempre tan desagradable? -A Gabriela le indignaban los abusivos que les gustaba agarrárselas con los más débiles.

- ¿Y tú quien mierda eres? ¿su maldita defensora? ay sí, ¿es que el tontito de Josecito no se sabe defender solito? -Dos dedos grandes golpeaban la sien del pálido chico, que no mostraba reacción alguna ante el abuso.

- ¿ Y a tí nadie te ha enseñado a respetar a la gente? -Oyó crujir los huesos de su mano, a la vez que se encontraba con un par de ojos azules que lo estaban fulminando con la mirada. Andrés le sonrió aflijido, pero no recibió emoción alguna del rostro de la joven.

- Ya ya, está bien, sólo bromeaba mi reina de ojos azules. -Le guiñó un ojo mientras se sobaba la mano. ¿Cómo es que tiene tanta fuerza esta mujer? Gabriela observó la escena con una sonrisita de satisfacción.

- Tomaba leche de niña. -Xenia se encogió de hombros mientras se dirigía a su habitación, antes de ingresar se volteó. Ah sí, y no es sólo mi fuerza, es que tú eres un debilucho. -Y se perdió detrás de la puerta.

- Ayyyy, qué malvada es esta mujer -Dijo mirando a todos con fingido dolor. Igual te gusto. -Alzó la voz, aunque temiendo que la chica saliera y le rompiera algún hueso de verdad.


Gabriela había intentado volver a buscar conversación a Xenia, no había logrado atraparla sola, siempre conseguía escabullírsele, y la curiosidad de saber sobre ella, se le estaba haciendo insoportable. La chica seguía manteniéndose al margen de todos, no compartía mucho, salvo por las miradas que aveces ambas cruzaban, y que hacían a Gabriela sonrojar sin excepción, no habían mantenido una conversación más allá de cosas triviales. Pero había algo, algo distinto en ella, era diferente a todos los que estaban en esa casa, diferente a toda la gente que ella había conocido nunca, no era sólo el hecho que fuera enigmática, sino que había una electricidad especial cuando se miraban, un diálogo sin palabras, algo que ella debía averiguar.

Sebastián e Isabel eran los más unidos de la casa en ese momento, los jóvenes eran muy similares, y compartían los mismos gustos, ambos estaban estudiando administración de empresas, y tenían charlas de horas sobre temas que sólo parecía interesarles a ellos.


- Sabían que uds han compartido muchas vidas juntos ¿ya? - Miraron a Gabriela que les sonreía como viendo algo que ellos no podían ver.

- ¿Perdón? dijeron a duo.

- Eso, verán -Dijo acomodándose en su silla. Uds dos ya se conocen de otras vidas, han compartido mucho, y es más, les puedo decir que son almas gemelas ¿es que no se han dado cuenta? ¿no logran sentirse? -Ambos chicos se miraron incrédulos.

- ¿Almas gemelas? ¿cómo es eso de que almas gemelas?

- Dos seres que comparten una misma alma y se encuentran vida tras vida, se ayudan mutuamente en su evolución, hasta que finalmente se vuelven a unir en un mismo ser.

- Y ¿tú dices que nosotros somos eso? -Sebastián se indicó a sí mismo y a Isabel con el dedo. ¿Cómo puedes saber algo así?

- Está segura porque es "brujita" ¿captan? ahí anda cargando su bola de cristal a todas partes. -Gabriela miró con furia a Carla que estaba apoyando la cabeza en su hombro. Era desagradable la sensación que le producía aquel contacto, esa mujer tenía una vibra demasiado negativa.

- De hecho no es necesario ni la bola de cristal ni ningún oráculo para saberlo, basta con mirarlos.

- Sí, como digas. La peliroja le dio un sonoro beso demasiado cerca de la boca, y se lanzó a la piscina salpicando agua hacia donde ellos estaban. Gabriela se limpió la cara con el dorso de su mano.

- Bueno continúa -Dijo la chica delgada. Siempre me han interesado estos temas, pero mis padres nos han criado a mis hermanos y a mi con una educación católica tan extricta, que el hecho de sólo pensar en otras vidas, es una blasfemia para ellos.

- Es todo lo que les puedo decir, tengo esta habilidad para reconocer almas gemelas en cuanto las veo, y es eso lo que veo en uds. Los chicos se miraron intentando encontrar algo más allá de lo que sus ojos podían ver, y se sonrieron tímidamente.

- ¿Y la tuya? ¿ya la has encontrado? -Gabriela se giró para encontrarse a Xenia apoyada en la pared fumándose un cigarro y esperando por su respuesta.

- De hecho no -Dijo titubeando un poco y sonriendo tímidamente. Cuando se trata de mi misma, me bloqueo, no puedo ver más allá, quizá y no esté encarnada en esta vida de todas formas. -Terminó la oración con un leve suspiro.

- Eso suena a excusa, ¿en realidad crees eso? o ¿es que tienes miedo a enfrentarte con la otra mitad de tu alma y que tal vez no sea lo que tú esperas o que tú no seas lo que espera de tí? -Los ojos verdes se le quedaron mirando pensativamente. Por primera vez no sintió la necesidad de rehuir a su mirada y la sostuvo apesar que sentía que la chica era capaz de leer sus pensamientos.

- Tal vez tengas razón -Esta vez su mirada se dirigió al frente sin un objetivo fijo, cuando volvió a mirar hacia la pared donde segundos antes estaba Xenia, encontró el lugar vació.

- ¿Es que esta nena nunca termina ninguna maldita conversación? -Carla salía de la piscina escurriendo agua por todo su cuerpo y su diminuto vikini negro, estrujó su cabello y se sentó frente a Gabriela.

- Tendrá cosas más importantes que hacer supongo. -Un toque de desilución se notó en su voz.

- ¿Más importantes? Está chica está bromeando ¿verdad? -Se dirigió a la pareja con un gesto de incredulidad en el rostro. Estamos encerrados en una maldita casa, ¿qué cosas más importantes tendría que hacer que hablar con una nenita tan linda como tú? -La chica peliroja alargaba las sílabas al hablar dándole un toque lascivo a su voz, poniendo un tanto nerviosa a Gabriela. ¿Qué pasa? ¿te estoy incomodando?

- No.

- Yo diría que sí, estás demasiado tensa cariño. -Se acercó lentamente hacia Gabriela ¿Qué cosas han estado haciendo estas noches Andrés y tú? no han perdido su tiempo eh. -Le guiñó un ojo seductoramente.

- Bueno si me preguntan a mí, diré que los caballeros no tenemos memoria. -Andrés apareció y agarró a Carla de la cintura jalándola hacia él.

- ¡¡Ayyy imbécil! ¿es que quieres dejar tus asquerosos dedos marcados en mi cintura? -Gritó la perliroja hecha una furia.

- Primero no eres un caballero, segundo de todas formas no tienes ninguna cosa que recordar, por favor... Gabriela lo miró con fastidio.

- Como digas princesita. Y tú no te quejes tanto flaquita, porque si quisiera podría dejarte marcas en muchos más lugares que sólo tu cintura.
-Agarró más firmemente a Carla, que ya no luchaba por zafarse de su agarre. ¿Y estos dos donde se van? no sean maleducados chicos.

- Vamos por allí donde halla más sombrita. -Sebastián e Isabel partieron rumbo a otro lado del jardín, buscando seguramente algo de paz lejos de esos dos.

- Ay por favor, estos ya se tragaron lo que les dijo la bruja ésta. Debiste haberles cobrado por el servicio, mensa. -Carla estaba apoyada en el cuerpo de Andres que no mostraba intenciones de soltarla.

- ¿Qué es lo que se tragaron estos? -El chico tenía la cabeza en el hombro de Carla y le estaba dando pequeños besos en el hombro.

- Los cuentos de ésta, los dejó convencidos que tienen no se qué vínculo, da igual de todas formas.

- ¿Es que llenaron esta casa de gente estúpida?

- Me voy, no voy a quedarme escuchando sus insultos. -Gabriela se paró y se dirigió al interior de la casa.

- Uyyy pero que delicadita ella. -Dijo la pelirroja alzándo la voz hacia la chica rubia que ya se perdía por la puerta. ¡¡Ay!! me mordiste imbécil! -Le comenzó a dar de golpes a Andrés en el pecho.

- ¿Yo? pero si no he hecho nada ...

Odiosos...


- Hey José ¿qué tal? -El chico estaba concentrado en la pantalla del televisor, con un joystick en la mano, el cual no dejaba de crujir.

- Mmm bien, intento mantenerme alejado de ese par que ya sabes -La miró un instante y volvió de inmediato su concentración a la pantalla. ¿¿¿ya viste la cantidad de juegos que nos han dejado aquí??? . -Su voz sonó emocionada, mientras le indicaba con el mentón una pila de cajitas.

- No me gustan mucho ese tipo de juegos, la verdad. Pero por otro lado a este señor sí que lo voy a usar mucho -Gabriela abrazó alegremente el monitor del computador. Claro no es que sepa mucho de ésto, pero tiene internet, y para usarlo no hay que ser un genio.

Gabriela miró hacia la puerta de la habitación de Xenia, estaba cerrada

-¿Y Xenia? -Preguntó usando el tono de voz más casual que pudo reproducir, mientras se quitaba una pelusa de la polera. El chico indicó con un dedo hacia arriba.


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- ¿Siempre acostumbras a abandonar las conversaciones a la mitad? ¿o es sólo conmigo? -Xenia estaba apoyada en la baranda mirando hacia el horizonte, el hecho de que estuviera de espaldas en ese momento, le dio el suficiente valor a Gabriela para preguntar aquello.

- ¿Sólo contigo? eso suena un poco egocéntrico ¿no te parece? -La chica alta no mostró intenciones de girarse. Desde aquella perspectiva Gabriela podía observarla en toda su altura que era bastante, vestía un pantalónn deportivo de color lila y una polerita azul. Su postura aunque relajada, aún mostraba su habitual seguridad.

- Bueno, tomando en cuenta que la primera vez que nos vimos te largaste en cuanto me di la vuelta, y que no pareces estar cambiando esa actitud tuya cada vez que cruzamos alguna palabra, podría decirse que por lo menos conmigo lo haces. -Gabriela pareció tomar más confianza, aunque permanecía en el lugar sin avanzar ni un centímetro más cerca de la alta joven. Parecía estar esperando que la otra chica le diera la autorización para hacerlo, no estaba segura que ella la quisiera allí.

- ¿Vas a quedarte allí parada todo el rato? Creí oir que me llamaste escurridiza, no que temieras que tuviera alguna enfermedad contagiosa o que te fuera a saltar encima.

¿Saltar encima? ¿cómo que saltar encima? ohhh golpearme, ya ridícula,¿ por qué te pone tan nerviosa? o sea es intimidante, eso es obvio, pero tampoco es para que le tengas miedo, es sólo una chica.

La muchacha de ojos verdes, caminó hacia la joven alta y se apoyó en la misma baranda a un metro suyo de distancia. Ambas permanecieron en la misma posición con la vista hacia adelante por varios segundos. Gabriela no estaba mirando a ningún punto fijo, en vez de eso buscaba en su cabeza algún tema de conversación porque el silencio se le estaba haciendo realmente incómodo.

Cresta, por qué me cuesta decir algo, nunca he tenido esa clase de problemas, vamos eres Gaby, la gente tiene que taparte la boca para hacerte callar, qué sucede.

- Así que almas gemelas ¿no? -La voz de Xenia llegó a sus oídos tan suave y segura como la primera vez que la oyó.

- ¿Almas gemelas? -Por fin la rubia giró la cabeza hacia el rostro de la persona que estaba junto a ella, y se quedó hipnotizada por el perfil que se le ofrecía a la vista. Xenia mantenía el peso de su cuerpo sobre sus brazos los cuales estaban cruzados sobre la baranda, su rostro estaba sereno, y su mirada fija al frente, no pestañaba, su piel mostraba un tostado perfecto y sus labios estaban levemente abiertos, por lo que Gabriela supo que estaba relajada, un pequeño rayo de sol caía en su cabello negro azabache. Gabriela tenía que alzar la mirada ya que la otra chica le sacaba por lo menos 15 centímetros de altura.

- Te gustan esos temas ¿verdad? -Un par de ojos azules la golpearon, porque así fue como sintió cuando Xenia se volteó hacia ella mirándola diréctamente a los ojos, aunque quizá halla sido una caricia más que un golpe...

- Sí, me gustan esos temas. -Logró responder cuando logró finalmente escapar de esos ojos, mirando rápidamente hacia el frente, con una tímida sonrisa en su rostro. Y ¿tú? ¿crees en eso? -Ojos verdes ascendieron la mirada titubeante, y se encontraron nuevamente con el perfil de Xenia.

- En realidad no me preocupo en pensar si existe alguien especial para cada uno, si lo hiciera terminaría desilucionada de cada persona que se me acerque.

- Entonces no es que no creas, sino que simplemente no piensas en ello ¿cierto?

- Algo así, nunca descarto ninguna posibilidad en la vida, me gusta ser flexible, cualquier cosa puede ser.

- Entonces, quizá es que tú tambien tengas temor de encontrar a tu alma gemela, ya sabes, que no sea lo que esperas que sea y que no seas lo que espera que seas. Gabriela arriesgó su mirada nuevamente hacia la chica de cabello oscuro. Y nuevamente fue fulminada por esos ojos.

- Tal vez... Ambas mantuvieron la mirada por varios segundos, aunque quizá fue menos o más. Gabriela no sabía por qué tenía esa sensación de que todo se paralizaba alrededor cuando unía su mirada a la de esa persona. Esta vez fue Xenia quien la apartó en primer lugar.

Te gané esta vez ja ¿gané? ¿en realidad se gana al perder la mirada de semejantes ojos? ayy ¿qué estoy pensando? el encierro no me hace nada de bien, dios.

Ambas se voltearon al sonido de la puerta dando un golpe seco contra la pared.

- Uy pero qué romántico, la rubia y la morena juntitas en la terraza, cualquiera diría que intentan quedarse solas. -La desagradable voz de Carla llegó a sus oídos, mientras su figura se iba a acercando a las dos chicas caminando lentamente, enseguida apareció Andrés cargando varias latas de cerveza en las manos.

- No nos pongas esa cara chiquitita, la terraza no es sólo tuya, ¿una chela?

Gabriela negó con la cabeza al ofrecimiento, y sintió la mirada de Xenia en su rostro.

Tengo que dejar de ser tan expresiva.


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Luego de la conversación que tuvieron en la terraza aquella tarde, no había logrado otro acercamiento con Xenia, la intrigaba a tal manera, que las últimas noches terminó durmiéndose con su imagen en la cabeza.

Aquella mañana despertó con voces cantando en la habitación contigua.

- Yaaaaaa déjenme dormir -Se cubría la cabeza con la almohada con la esperanza que le funcionara como aislante contra semejante barullo.

- Cumpleaños feliz te deseamos a tí... -Las desafinadas voces cantaban palabras que comenzaban a tener sentido.

¿Cumpleaños? ¿cómo que cumplea ... ayy José. -Se levantó de un brinco y fue corriendo en dirección del cuarto del chico pálido, y casi se resbala al salir por la puerta. Auuu que me saco cresta y media.

- ¡¡¡Felicidades!!! Se arrojó en los brazos de José que no estaba preparado para tal demostración de cariño y se fue de espaldas sobre la cama con Gabriela aferrada de su cuello.

- Ya ya , que soy de carne y hueso . -El pálido chico la alejó un poco y luego devolvió el abrazo con la misma efusividad. Gracias chicos. -Tenía una sonrisa pintada en el rostro.

- ¿Y qué significa este desorden? -Andrés entró al cuarto con su usual aire de superioridad.

- Es José que está de cumpleaños. -Sebastián dijo medio bostezando.

- Así que de cumpleaños eh, entonces hay que celebrarlo, hay que ponerle un poco de vida a esto, que está muy fome. Ven para acá flacuchento. -Agarró a José y lo apretujó palmeandole la espalda con fuerza.

- Ouch eso duele.

- Ayy no puedes ser tan debilucho, si apenas te toqué, es delicadita la niñita. Los dedotes pellizcaban la pálida piel del chico.



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- Llegaron las cosas, vengan chicos, apúrense. -Isabel abría los paquetes donde había desde globos hasta botellas de pisco.

- ¡¡Esoooo!! ¡¡¡adoro las fiestasaas!!!! -Andrés había comenzado a beber un poco anticipadamente. ¿Y tú muñequita? -Acarició la mejilla de la delgada chica, ésta esquivó el toque. ¡Ayy no!, ¡¿es que hay puras mojigatas en esta maldita casa?! Hey Carla mi vida ven aquí y ayúdame con esto.

- ¿Es broma? no creeras que voy a gastar mi tiempo inflando esos estúpidos globos. -La pelirroja apuntó con la mano hacia su pecho.

- Andate a la mierda entonces. -Levantó el dedo medio hacia la chica y siguió revolviendo los paquetes, con entusiasmo.

- No cariñito, no voy a acercarme a tí, bye. -Dijo la peliroja con tono burlesco y se giró después de soplarle un beso a Andrés para perderse por el pasillo.

- Perra, vas a ver como hoy caes. -Gabriela estaba sentada frente al computador y leía con concentración algo en la pantalla, al oirlo se volvió hacia el chico con un gesto de desaprobación.

- ¿Y tú? no te preocupes mi princesita, Andrecito alcanza para todas. -Se giró hacia la chica tocándose la entrepierna.

Gabriela volvió su concentración a la pantalla nuevamente, con una mueca de asco. Cerdo.

- ¿Qué haces? -Isabel se acercó a su lado mirando con atención la pantalla. "Ya no lo soporto" -Gabriela leyó los labios de la chica gesticulando exagerandamente.

- Chateo un ratito, he tenido a mis amigos botados por varios días. -Le sonrió a la chica que miraba con atención sin entender mucho. ¿Quieres intentarlo?

- Es que no se como, nunca lo he hecho antes.

- ¿¿¿Nunca??? -Gabriela la miró sorprendida. Perdón -Dijo al ver que la chica se cohibía. Es sólo que yo lo hago tan amenudo que me parece un poco extraño que alguien no chatee, es que es genial, tienes que intentarlo, ¿quieres?

- ¿Y si no se me ocurre qué decir? Isabel se sobaba las manos nerviosamente.

- Es como mantener una conversación normal, sólo que no ves a la persona, incluso es más sencillo, ya sabes, como no te están viendo te abres más fácilmente, aunque entre nos, aveces he dicho cada tontería que sería incapaz de decirla en directo.

- Mejor otro día ¿sí? quería preguntarte una cosa. -Isabel hablaba en voz baja mientras miraba para todos lados.

- Sí, dime. Gabriela quitó su atención del monitor para concentrarse en la joven.

- Sé que lees el tarot, y me gustaría que... ya sabes, tengo que... o sea me gustaría...

- ¿Que te aclarara algunas dudas? -Gabriela sonrió ante el titubeo de la muchacha.

- Sí.

- Claro, vamos a mi habitación ¿vale?


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Esto no está mal, tengo máquinas para regodiarme, y así me mantengo lejos del resto, hasta el momento me ha funcionado, salvo con ella...

Xenia estaba pedaleando con vigor sobre la bicicleta, uno de las tantas máquinas de ejercicios con las cuales contaban en la casa. Unos audífonos cubrían sus orejas, mientras unas gotas de sudor resbalaban por sus sienes. Llevaba puesto un pantalón deportivo y una polerita de algodón que ya comenzaba a pegársele al cuerpo debido al sudor.

Espero que pronto se pasen estos malditos meses para largarme de aquí. Giró su cabeza hacia la puerta al ver que se abría.

- Hola amor. Uy ¿cuánto tiempo llevas sentada ahí? -Leyó los labios de Carla que la estaba mirando atentamente. Se quitó los audífonos con fastidio.

Mierda.

- El suficiente como para pensar en terminar mi rutina de ejercicios ya. -La chica de ojos azules hizo ademán de abandonar la máquina.

- Pero qué coincidencia ¿yo llego y tú te vas? cualquiera diría que no te gusta mi presencia, lo cual me dolería demasiado viniendo de tí. La peliroja llevó una mano a su pecho con fingido dolor, para luego ponerse delante del aparato y poner sus manos sobre las de Xenia.

- ¿Podrías quitar tus manos de ahí? -Sus ojos azules mostraron impaciencia mientras los clavaba en la persona que tenía enfrente.

- No se querida. -La voz de Carla sonaba seductoramente. Tienes unas manos muy suaves. - Sus ojos vagaban por los dedos de la chica más alta. Y en realidad estoy cómoda aquí. -Levantó la mirada, ladeando la cabeza mientras recorría el cuerpo de Xenia con total descaro.

Xenia se levanto de la máquina mientras se quitaba las manos de encima.

¿Qué mierda quiere ésta? ¿Lanzárseme aquí mismo delante de todo Chile?

- Permíteme.

- Qué pasa Xenia ¿no me digas que te he puesto nerviosa? qué desilución, no pensé que eras del tipo mojigato.

- Piensa lo que quieras. Xenia se estaba secando el sudor con una toalla.

- Entonces ¿qué es? no me saldrás ahora con que tienes novio, porque eso no me lo voy a tragar.

- ¿Y por qué no podría tener novio? -Miró a la peliroja con el rostro impasible.

- Ayyy Xenia, no nos leamos la suerte entre gitanas, yo se bien de qué tipo te gustan. La boca de Carla se curvó en una sonrisa pícara.

- ¿Y de qué tipo me gustan según tú?

Lo único que me faltaba...

- ¿Es necesario que lo diga acaso? Sabes bien a lo que me refiero. Carla estaba parada con las manos en la cintura observando atentamente los movimientos de la morena.

- Sabes Carla, es cierto, hay un tipo que me gusta y otro que no, y tú... - Clavó sus ojos azules en los marrones de Carla- no eres de mi tipo ¿estamos? La peliroja la miró casi con furia.

- Como digas Xenia, veamos cuanto te dura esa actitud de niña buena.

- Bueno, si ya terminamos aquí, me voy a dar una ducha. -La chica se dirigió a la puerta y antes de salir se giró hacia Carla. Intenta hacer algo de ejercicio, te hará matar energías -Xenia le dedicó una pequeña y fingida sonrisa y se largó del pequeño gimnacio.


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- ¿Estás completamente segura? es que no me gustaría equivocarme. -Isabel la miraba con un gesto de total ilusión.

- Las cartas no mienten, confía en mí, ya verás.

- Qué genial, o sea tú sabes todo lo que va a pasar en tu vida, si algo va a funcionar o no, y todo eso.

- No me leo las cartas a mi misma, aunque se puede, es un poquito más complicado, porque no siempre eres lo bastante objetiva ¿entiendes? además el tarot no es tanto como que lo debas seguir al pie de la letra, no es una sentencia, sirve más como una orientación, es como un consejo para cambiar alguna situación negativa antes de que se produzca.

- Ah sí entiendo, uyy qué emoción, bueno muchas gracias Gabby te pasaste, creo que deberíamos ayudar un poco allá afuera ¿no crees?. -Le dio un abrazo a Gabriela y salieron juntas hacia la sala.

- Hey chicas vengan a ayudarme con estos globos. José llenó sus pulmones de aire y lo soltó dentro del globo verde que tenía en sus manos, el objeto creció considerablemente y se reventó en su cara.

- ¿Es que este imbécil no puede hacer nada bien? -Las carcajadas de Andrés retumbaron en la sala.

- Allí hay una buena cantidad de discos, alguien que sepa de música que vea si algo sirve. Sebastián estaba llenado fuentes con papas fritas, ramitas y souflés.

- Esa soy yo, a un lado todos. -Gabriela se acercó a la pila de discos dando pequeños brincos. Veamos qué tenemos por aquí. -Dijo con tono entusiasta. Me gusta, no me gusta, lo detesto ...

- ¿Necesitas ayuda? Se volteó sorprendida al sonido de la voz.

- Sí... claro, ayúdame. -Contestó dudando de estar viendo correctamente. Xenia se sentó junto a ella, concentrando su atención en la pila de discos.

Por qué siempre tengo que formar frases tan estúpidas cuando le hablo.

- ¿Te gusta la música? -Se oían los pasos y las voces del resto de los chicos, mientras ordenaban y movían muebles y cuanta cosa había, haciendo espacio.

- ¿Que si me gusta? gustar es poco, yo amo la música, ah pero eso sí, la buena música solamente. -Gabriela movía las manos dándole más énfasis a sus palabras.

- Así que sólo buena música eh. -Xenia le dio una fugaz mirada acompañada con algo que Gabriela interpretó como una pequeña sonrisa, y decidió que definitivamente le gustaba esa expresión en su rostro.

- Sip, sólo de la buena, ya sabes, dime qué escuchas y te diré quien eres.

- Espera un momento ¿no es acaso dime con quién andas y te diré quien eres? -Xenia alzó una ceja.

- Si es que te importa que la gente te ponga en el mismo saco que tus amigos, entonces te irá esa frasecita.

- Pues no me va.

- ¿Entonces?

- Eres chistosa. -Gabriela se sonrojó levemente al ver la sonrisa denuevo en el rosto de la chica más alta.

- ¿Eso es un cumplido?

- Lo dejo a tu juicio.

- Hum -Gabriela se golpeaba el mentón con un gesto pensativo en el rostro. Entonces lo tomaré como un cumplido.

- ¿Y qué es a lo que tú llamas buena música?

- Red Hot Chili Peppers. -Dijo sin siquiera pensar, mientras suspiraba. Es lo mejor que le ha pasado a la música.

- Así que Red Hot Chili Peppers eh, están bien supongo.

- ¿¿¿Bien??? ¿cómo que bien solamente? son lo mejor de lo mejor, tienen los mejores músicos, las mejores canciones, los mejores discos. -El dedo de Gabriela se agitaba apuntando hacia Xenia.

- Hey cuidado con ese dedo, le puedes sacar a alguien un ojo. -Xenia usó sus manos simulando un escudo.

- No tendré cuidado hasta que aceptes que mis Red Hot están definitivamente más que bien.

- Ok ok, lo admito, pero no porque me estés amenazando, es porque es la verdad. -Al decir verdad sus ojos se encontraron con los de Gabriela, la electricidad volvió.

- Bueno... así me gusta -Dijo la rubia rompiendo el momento. ¿Y cuál es tu tipo de música?

- Mmm a ver, no soy fanática de nada, pero creo que si me preguntas por sólo uno, te diría que Fiona Apple, si, definitivamente ella.

- ¿Fiona Apple? ¿la chica que toca piano y que está casada con el director ese de magnolia?

- ¿Casada con el director de magnolia? disculpa, pero voy a ordenar tu oración, el tipo ese está casado con Fiona Apple, que es distinto.

- Y luego me dices que no te gustan los fanatismos ¿no? -Gabriela sonrió al ver la expresión de Xenia intentando desesperadamente ponerse seria e indiferente.

- Bueno, sólo bromeaba.

- También yo, en realidad opino que el matrimonio le ha hecho pésimo, ya que no ha sacado ningún disco desde 1999, ya sabes, ese con título interminable. -Gabriela sonrió al ver a Xenia clavándole los azules, pero decidió mejor no girar su cabeza hacia ella, por temor a ponerse nerviosa ante ellos una vez más. Sí, a mí también me gusta, puedes ir a mi habitación y buscar entre mis cosas, ahí están sus discos.

- Sólo si tu vas a mi habitación y buscas entre mis cosas los discos de los Red Hot. -Xenia se paró y elevó una ceja al ver la mirada de Gabriela. Creo que ya terminamos aquí ¿no?

- Pero...

- Sí, es cierto. -Dijo Xenia alejándose del lugar. Gabriela ya comenzaba a acostumbrarse a la espalda de la alta chica.

Debe estar muy orgullosa de su espalda o su trasero ya que es lo que más me ha mostrado durante todos estos días. Su mirada viajó a lo largo del cuerpo de la morena. ¡¿Acabo de quedarme viendo su trasero?! Se giró rápidamente sonrojada.


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- ¿Cooomo me veo? -Carla dijo seductoramente. La chica salía de su cuarto vistiendo una mini de cuero cortísima, un peto diminuto también de cuero, unas medias caladas, y unas botas con plataforma y tacos enormes. Su cabello rojo caía lacio cubriendo parte de su blanco rostro, una cadena adornaba su cuello, tenía las mejillas resaltadas por un rubor carmesí, sus ojos cubiertos con sombra oscura, y los labios exageradamente rojos.

Se te quedó el látigo en tu habitación. Fue el primer pensamiento de Gabriela al verla.

- Wowww mi vida, estás.. estás.. exquisita. -Andrés vestía una polera y jeans negros ajustadísimos, su cabello oscuro desordenado caía sobre su rostro. Llegó de un salto al lado de la pelirroja agarrándole la mano a la chica y dándole una vuelta.

- Gracias tesorito, ahora aleja tus sucias manos de mi antes que me apestes. -Carla alejó al chico de un empujón y se dirigió con paso seguro hacia el bar, sacó una copa y se la llenó de pisco sour. Sus ojos se posaron en la figura de Gabriela.

Gabriela llevaba un vestido de color rojo y negro de tela delgada, que dejaba ver sus torneadas piernas, sus pies cubiertos por unas sandalias negras con una pequeña plataforma. Sus pies eran incapaces de soportar la incomodidad de los tacos más altos, aunque eso significara quedarse con la estatura con la cual había nacido. Su rubio cabello estaba tomado descuidadamente en un moño, el leve toque de maquillaje no la hacía ver más adulta de lo que era, una de las cosas más características en ella era su dulce y tierno rostro que la hacía parecer aún menor de lo que en realidad era.

- ¡¡Que comience la fiesta!! -José llegó a la sala vistiendo una polera con un enorme beavis y butt head estampados, y unos pantalones acampanados que le quedaban bastante largos. ¿Dónde están los demás?

- Sebastián e Isabel estaban un poco apartados, el chico con su habitual vestimenta clásica, pantalón de color beige y camisa azul clara, la chica con unos jeans café que le quedaban más bien holgados y una polera negra.

Gabriela le guiñó disimuladamente un ojo cuando Isabel la miró y luego se volteó hacia la puerta del baño de donde salía en ese mismo momento Xenia.

Ay dios mío...

La alta joven, vestía unos jeans desgastados, que parecían haber sido hechos especialmente para ella, y un top ajustado de color negro con un pequeño escote y tiritas amarradas en la parte de atrás de su cuello, su ombligo y parte de su espalda quedaban a la vista. El negro cabello suelto tenía un aire descuidado, y caía libre y brillante, lucía un leve toque de maquillaje. Gabriela no podía quitarle los ojos de encima, tenía ese look como de cantante de rock, o tal vez de estrella de tv, o que sabe de qué cosa.

Qué linda... ¿por qué cada vez que la veo lo primero que se me viene a la mente es la palabra "hermosa"? esto es preocupante...

Sus ojos se posaron en Gabriela, dirigió una rápida mirada a lo largo de su cuerpo, pero fue tan rápida y leve, que la chica rubia, dudo haber visto esa mirada. Sintió una punzada en su estómago, y una pequeña sonrisa cruzó su rostro, su estómago estaba siendo víctima de una sensación muy extraña ¿qué me pasa? ¿me emociona que ella me halla mirado? ¿qué cresta me sucede?....


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- ¿¡Quién mierda puso esa música!? -Andrés gritaba intentando hacerse oír por sobre el sonido.

- Yo ¿por qué? Gabriela se le encaró sin mostrar el temor que el chico quería ver hacia su persona.

- ¿Qué no sabes que esta porquería no es para bailar? ¡¡mensaaa !! -Su forma de hablar mostraba ya los efectos del alcohol, y se avalanzó peligrosamente hacia la chica.

- Entonces pon tu mismo lo que quieras, y aléjate de mí, estás borracho.

- ¿Me estás amenazando princesita? ¿tú sabes lo que yo le hago a las niñitas que se las dan de choras conmigo? a ver, ¿lo sabes? -La tomó de los brazos fuertemente.

- ¡¡Déjala imbécil !! -José intentó empujarlo con su hombro y terminó en el suelo.

- Uyy el paliduchito te está defendiendo ¿viste? -Le lanzó una risotada al chico en el suelo y luego puso su atención en Gabriela. ¿Por qué no me das un besito con esa boquita tuya que dios te dio?

- Esta niña es una mojigata cariñito, no se deja ¿captas? -Carla miraba divertida la escena .

- Ya suéltame imbécil ¿qué te crees? - Gabriela intentaba soltarse sin lograr resultados.

- Pero si necesito cariñitos, me siento solo - Andrés fingió una mueca de tristeza, mientras ponía su cabeza en el hombro de la chica - necesito amor.

- Que la sueltes te dijo. -Andrés soltó los brazos de Gabriela al sentir una fuerte mano apretando su cuello firmemente. Se giró hacia la dueña de esa mano y se encontró con un par de ojos azules asesinándolo con la mirada. Si el chico no hubiera estado borracho habría estado seguro que estaba viendo chispas saltar de los ojos de la joven.

- Ya yaa, si era una bromita no más, ¿ahora me podrías devolver mi cuello? -El chico la miraba afligido intentando zafarse del fuerte agarre de los dedos.

- Es que resulta ser que a mi también me gustan las bromitas. -Dijo la última palabra irónicamente y su tono de voz bajó peligrosamente. Yo también quiero divertirme -Carla estaba extasiada mirando la escena.

- Suéltalo Xenia, está bien, está demasiado borracho para saber lo que hace. -La voz de Gabriela sonó en los oídos de la chica alta, y fue soltando su presa lentamente.

- Uno siempre sabe lo que hace.

En ese momento la puerta se abrió de golpe y entraron cinco hombres, los chicos se sobresaltaron ante la sorpresa.

- ¿Qué demonios creen que están haciendo? ¿Están todos bien? -Los hombres miraban alrededor.

- Sí todo bien, ¿uds...? Gabriela habló por todos.

- Sí, nosotros estamos vigilando lo que pasa aquí las 24 horas del día y estamos en la casa que está al lado, y si esto se vuelve a repetir te vamos a sacar a ti y a ti sin siquiera pensarlo, ¿oyeron? El hombre si dirigió a Andrés y Xenia amenazando con el dedo.

- Si sólo estamos jugando, no es para tanto. -Con el susto a Andrés se le había pasado prácticamente la borrachera, aunque aún estaba sobándose el cuello.

- Está bien, los vamos a estar vigilando, vamos. -Les dijo a los otros cuatro.

- ¡¡¡ Qué siga la fiesta !!! Sorry Gabby se me pasó la mano ¿amigos?

Gabriela le acercó titubeante la mano al chico bajo la atenta mirada de Xenia. Andrés le dedicó a la morena una sonrisa absolutamente fingida de inocencia.

- Ya, amorcito ya pedí disculpas, no me castigues -Pasó su brazo por sobre el hombro de Xenia.

- Punto uno, no soy tu amorcito ¿estamos? -Xenia agarró el brazo con una mueca de desagrado en el rostro y lo dejó caer lejos de ella. Y punto dos, que esto no se vuelva a repetir. -Se alejó del lugar con paso seguro y se perdió por la puerta del jardín.

- ¡¡Bravo!! -Carla aplaudía riendose burlescamente Pero qué numerito se mandaron los tres, debiste ver tu cara, pero qué imbécil eres.

- Ya deja de reírte como una estúpida y ven aquí, que quiero bailar ¡música maestro! -Andrés agarró de un brazo a Carla, mientras la chica se seguía riendo frenéticamente.

Odiosos.

- ¿Qué pasó? -Sebastián llegaba en ese momento junto a Isabel

- Este tipo que hizo una de sus escenas y Xenia me defendió, y vino esta gente que está vigilándonos todo el tiempo, y les advirtió a él y Xenia que si se repetía una cosa así, los sacaban del programa.

- Esta Xenia no es muy participatiba, pero cuando participa, sí que lo hace. -Isabel dijo risueña.

- Tengo ganas de bailar ¿vamos? -Sebastián invitó a la chica.

- Bueno pero no lo hago muy bien, tú me enseñas.

- Eso, diviértanse chicos, voy a tomar un poco de aire, y mantengan vigilados a estos dos, miren que son capaces de matar a José.


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¿Te molesta un poco de compañía? -Xenia giró la cabeza al oir la voz, sabiendo de antemano quien era su dueña. Negó con la cabeza y con la mirada invitó a sentarse Gabriela a su lado.

- Traje algunas cositas para picar. -Con una sonrisa pícara, la chica más baja mostró una fuente donde Xenia reconoció una mezcla de papas fritas, ramitas, souflés y aceitunas. Se sentó en el borde de la piscina donde estaba la chica morena. Sus pies estaban sumergidos en el agua.

- ¿No es un poco mucho para las dos? -Aspiró de su cigarro. No los habrás dejado sin nada a ellos ¿verdad? -Xenia indicó hacia la casa, mientras lanzaba humo por la boca.

- Para tí será mucho, para mí no tanto, me encanta comer por si no te has dado cuenta. Una papita crujió al ser mordida por la chica rubia.

- Sí, sería imposible no notarlo. Xenia esbozó una pequeña sonrisa y movió un pie en el agua causando una pequeña onda.

- ¿Perdón? ¿estás insinuando que soy glotona?

- No pongas palabras en mi boca. -Gabriela no pudo evitar dar una mirada a los labios de Xenia.

- ¿En realidad te importa si los dejo sin comer a todos?

- No.

- Eso me imaginé ¿Te agradecí que me hallas defendido de ese imbécil? - Xenia alzó la vista al cielo, meditando la respuesta. Era una noche estrellada y de luna llena.

- No, no lo hiciste, pero tampoco es necesario. -La joven alta estaba intentando atrapar una aceituna que se escabullía hacia el fondo de la fuente.

- ¿Cómo que no es necesario? para mí si lo es... Gracias... -La voz de Gabriela se oyó suave mientras posaba su mano en el brazo de Xenia, y enseguida se arrepintió del gesto. ¿Por qué me pasa esto? ¿por qué siento algo distinto al estar contigo? ¿por qué tengo la sensación que tú sientes lo mismo?

La mirada de Xenia se posó fugazmente en la mano de Gabriela, y la levantó hacia su rostro. Gabriela rompió el contacto.

- De nada ... Sus miradas se quedaron clavadas unos instantes.

- ¿Xenia? -Dijo la chica de ojos verdes, mientras se quitaba las sandalias e introducía los pies en el agua rompiendo el momento.

- ¿Qué? -Los ojos de Xenia siguieron los movimientos de Gabriela.

- ¿Cómo fue que recuperaste mi mochila ese día?

- En realidad no la recuperé, el chico la soltó él solo. -La morena estaba despedazando una hoja para luego lanzar los pedacitos al agua.

- ¿Cómo que la soltó? -Gabriela preguntó con interés.

- Yo iba caminando justo al llegar a la esquina, y depronto este chico se vino sobre mí, supongo que no alcanzó a frenar, y terminó igualito que tú en el suelo, no sé, creo que se asustó, no se bien que habrá pensado, el asunto es que se paró de un brinco y salió corriendo sin tu mochila, así que la recogí y ahí apareciste tú en la escena. -Xenia se encogió de hombros y agarró una papita y le comenzó a dar pequeños mordiscos.

- ¿Así de simple? -Gabriela estaba concentrada en la forma en que Xenia se estaba comiendo la papa.

- Así de simple, era sólo un niño, quizá pensó que era un policía o qué se yo. -Xenia hizo una mueca de desagrado, mientras seguía mordisqueando su papa.

- ¿No te gustan los policías?

- Tengo un problema con los uniformes, con los grupos y todas esas cosas.

- ¿Con los grupos?

- ¿Sabes? estás poniéndote muy preguntona, y las preguntas me ponen nerviosa también.

- Vale vale, sólo una más ¿sí?

- ok

- ¿Siempre te comes tan lentamente las papitas o sólo lo haces para molestarme?

- ¿Denuevo con los egocentrismos? primero que me escabullo de ti, y ahora con que como de tal forma para molestarte, ¿es que acaso crees que mi mundo gira alrededor tuyo o que? -Xenia le clavó la mirada a la joven más menuda, mientras aspiraba humo de su cigarrillo.

- Eh.. bueno... no quise decir eso. -Gabriela bajó la vista avergonzada.

- Sólo bromeo. Yo también tengo una pregunta para tí. -Xenia sonrió viendo la reacción de la chica.

- Dime. -Los ojos verdes se alzaron mostrando algo de nerviosismo.

- ¿Siempre gesticulas tanto con tu cara y tus manos? -Xenia imitó los movimientos de Gabriela con una sonrisa más amplia en su rostro.

- Chistosa... Gabriela la miró con fastidio. Pero sí, siempre lo hago, y déjame decirte que has hecho una excelente imitación de mi misma, luego no te quejes si me pongo egocéntrica, ya que ahora sé que te fijas mucho en mis movimientos. -Apuntó hacia su pecho con arrogancia.

- Es imposible no fijarse en ellos. -Gabriela se volvió a sonrojar al oír la respuesta.

- ¿Sabes? nisiquiera me has dicho a qué te dedicas, ¿es que nunca dices nada acerca de tí amenos que te pregunten?

- ¿No lo hice? pensé que si.

- Mentirosa. ¿Entonces?

- Bueno ...

- ¡¡¡ Hombre al agua !!! Se oyó la voz de Andrés que en ese momento arrastraba a José hacia la piscina. El chico pálido hacía desesperados esfuerzos por escaparse.

- Suélta .... José no alcanzó a terminar la frase. El agua saltó fuera de la piscina mojando a las chicas.

- Sorry pero creo que necesitabas un buen baño. -Andrés celebraba su gracia y le lanzaba cuanta cosa encontraba al chico. José salió empapado de la piscina y comenzó a perseguir al moreno por todo el jardín para luego perderse ambos dentro de la casa.

- Hombres, siempre jugando como niñitos. -Carla se sentó en una silla cerca de Xenia y Gabriela. ¿No interrumpo nada verdad ? Su mirada se paseó entre el rostro de la rubia y la morena.

- No. Claro que interrumpes estúpida que no ves que por fin estoy consiguiendo que me hable sobre si misma, y ahí llegas tú a embarrarme todo.

- ¿Y entonces por qué tus ojitos me están diciendo otra cosa darling? -Acercó su rostro un poco más hacia Gabriela. La chica rubia miró a Xenia que estaba agarrando otra papita en ese momento.

- Eres libre de estar donde quieras de todas formas. -Xenia dijo despreocupadamente.

- Dime Xenia ¿te dije que esta noche luces increíblemente sexy? -Su mirada recorrió el cuerpo de la morena con descaro, para luego observar la reacción de Gabriela.

- Me lo estás diciendo ahora. -Xenia le dedicó una falsa sonrisa y luego dirigió su mirada a Gabriela quien en ese momento estaba sintiendo una punzada muy extraña en su estómago.

¿Qué pasa aquí? ¿le está coqueteando a Xenia? ¿le gusta?

- ¿Qué les parece chicas si nos damos una zambullida? el agua debe estar exquisita, casi tan exquisita como tú Xenia. -Se paró y comenzó a quitarse la ropa.

- ¿Qué haces? Gabriela se sorprendió al ver lo que Carla se disponía a hacer.

- ¿Que no ves? me quito la ropa para meterme al agua. -Apuntó con el dedo la piscina.

- Sí, si eso ya lo veo, sólo que supongo que traes puesto tu viqui... -Carla terminó de quitarse toda la ropa y la imagen contestó la inquietud de Gabriela.

- No, no traigo mi viquini. -Caminó lentamente hacia la morena y la rubia, se puso en cuclillas entre ambas, miró a Gabriela y luego a Xenia con una amplia sonrisa en el rostro. ¿Vienen? -Le guiñó un ojo a la chica más alta y se lanzó al agua como dios la echó al mundo.

Gabriela la miraba atónita, mientras emergía del agua y comenzaba a bracear justo enfrente de ellas. Carla le estaba coqueteando descaradamente a Xenia, estaba nadando para ella. La chica más baja aventuró su mirada hacia Xenia quien le devolvía la mirada a Carla, Gabriela buscó alguna reacción en el rostro de la morena, pero éste permanecía impasible.

- Vamos cariñito, por qué no me acompañas aquí, ya me siento sola, no me gustaría pensar que me tienes miedo. -Carla nadó hacia el borde de la piscina, y apoyó su mentón sobre sus brazos, mientras observaba a Xenia desafiándola con una mirada llena de deseo. Gabriela se estaba sintiendo más que incómoda.

Xenia estiró su cuerpo a lo largo del borde de la piscina, y apoyó su rostro en la palma de su mano, quedando a centímetros del rostro de Carla.

- Y ¿Por qué tendría yo que tenerte miedo a tí? -Xenia dirigió sus ojos azules hacia los de Carla, su rostro permaneció inexpresivo.

Oh oh Carlita ya estás cagada, vamos a ver qué haces ahora.

Carla dejó de sonreir y retrocedió unos centímetros pareciendo desconcertada.

- Ay mi amorrrr, espérame que ahí voy. -Se oyó la voz de Andrés que ya comenzaba a quitarse los pantalones.

- Bueno ahí tienes compañía, ya no te sentirás tan sola. -Xenia se paró se sacudió las manos y se encogió de hombros hacia Carla. ¿Vamos? -Le extendió una mano a Gabriela que la recibió gustosa.

Carla hizo un gesto de fastidio al ver a Andrés lanzándose al agua tan desnudo como ella misma.

- ¡¡Hey Xenia!! -La morena se volteó y Carla le sopló un beso. Para la próxima no te me escapas. -Xenia siguió caminando hacia la casa con Gabriela a su lado. ¡¡¡ Ayyyy bestia maldita !!! -Andrés sumergió a la pelirroja en el agua, mientras se reía a carcajadas.

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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  LLuna el Abril 17th 2011, 9:42 pm


me gusta y me gusta ... No veo " Gran hermano " pero éste lo vería


jul ... verdad que serás " buena " y no nos harás esperar mucho ???
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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  julia el Abril 17th 2011, 11:24 pm

No no No prometo que en unos días me lo acabo mucharisa mucharisa mucharisa
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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  julia el Abril 22nd 2011, 1:38 am

Tercera parte

Ambas chicas entraron a la sala, allí se encontraron a Isabel y Sebastián bailando un lento en un rincón. Ni siquiera se percataron de la presencia de ellas, se les veía muy cómodos y felices, en realidad hacían buena pareja.

¿La invité a venir conmigo? Mierda ¿ por qué me pongo tan estúpida con ella? Nada de amistades he dicho.

- ¿No te parece que hacen una linda pareja? Xenia miró al lugar donde le indicaba Gabriela.

- Si tú lo dices.

- ¿No te parece a tí? Gabriela la miró incrédula.

- Me da lo mismo, en realidad te puedes ver bien con cualquiera.

- No puedo creer que digas eso, y ¿qué hay de la química? ¿la onda que puedan tener dos personas? una no tiene química con todos

- Yo no tengo química con nadie, ¿eso quiere decir que no me vería bien con nadie? -Xenia se encogió de hombros mientras encendía un cigarro.

- Tú no quieres tener química con nadie que es distinto, cuando encuentres a alguien con quien la tengas no lo podrás negar. -Sus miradas se cruzaron por un instante.

- ¿Sabes? estoy un poco harta de esta música y esos dos armando escándalo, creo que me voy a ir a dormir. -Xenia hizo ademán de irse a su habitación.

- Pero es demasiado temprano. -Xenia sintió la mano de Gabriela tomándola del brazo. Se volteó hacia ella y la rubia deshizo enseguida el contacto.

- Dame una buena razón para quedarme despierta y me quedo. -Los ojos azules se clavaron en la chica más baja con interés mientras se cruzaba de brazos.

- Bueno... -Gabriela comenzó titubeando- podríamos bailar un poquito, o conversar. -Los ojos verdes miraron fugazmente a la chica más alta. O yo podría leerte las cartas si tu quieres.

- ¿Bailar? yo no bailo, ¿conversar? ya lo hemos estado haciendo todo este rato y ¿leerme las cartas? ¿Acaso me dirás el día de mi muerte? porque si es así me da igual morirme mañana u hoy mismo. -Los ojos verdes la miraron con desilución.

- ¿Por qué siempre la gente relaciona el tarot con que les digan el día de sus muertes? detesto eso, supongo que no puedo ofrecerte nada que sea de tu interés. -La joven rubia se sentó mientras observaba a Sebastián e Isabel. Xenia sintió como se rompía ese pequeño lazo que se había creado entre ellas.

- Acompáñame. -Xenia le estiró una mano a Gabriela, ésta la miró titubeante mientras la tomaba entre la suya.

¿Qué mierda se supone que estoy haciendo? ¿Por qué me tiene que importar esta niña?

- ¿A dónde vamos? -Xenia no soltó la mano de Gabriela por algunos segundos.

- A conversar ¿no es eso lo que querías? Además creo que tú eres en realidad la única que me puede ofrecer algo interesante de todos estos. ¿Yo dije eso? -Sus ojos azules se giraron para encontrarse a unos verdes mirándola con atención, logró percibir una sonrisa formándose en ese rostro, en esos ojos. Eran hermosos sin duda, eran... tenían una dulzura que los hacía irresistibles, como que a esa persona no se le pudiera negar nada de lo que pidiera, como si fueran familiares, verdaderos. Había algo en la chica rubia que le estaba atrayendo peligrosamente. Hace un tiempo había aceptado su condición sexual, y no podía negar que la muchacha era hermosa, pero estando ahí, bajo los ojos de millones de personas, no podía arriesgarse a comenzar a sentir algo por ella. ¿Comenzar a sentir? o es que ya sientes algo diferente por ella Xenia... Nisiquiera sabes cosas importantes sobre ella.

- ¿Gabby quieres bailar conmigo? -La voz de José la sacó de sus pensamientos, y se dio cuenta que se había quedado mirando por demasiado tiempo a Gabriela.

- Más ratito ¿ya?. -Gabriela le dio un efusivo abrazo al pálido chico y le plantó un beso en la mejilla. Ahora voy a conversar un ratito con Xenia, luego vuelvo.

- ¿Las puedo acompañar? -El chico reconoció la cara de fastidio en ambas. Está bien, charla de chicas, ya entendí la indirecta. -José se dirigió hacia la pareja que aún bailaba. Hola chicos ¿quieren algo de compañía?

- ¿Charla de chicas? ¿Qué mierda es eso? -Xenia miró a Gabriela alzándo la ceja

- Lo que vamos a hacer tú y yo supongo. -Gabriela le sonrió y ambas se dirigieron a la habitación que Xenia estaba compartiendo con José.

Tú y Yo... suena bien... ¡¡¡Basta Xenia!!!

-----

- ¿Te puedo hacer una pregunta? Gabriela miró tímidamente a Xenia que en ese momento estaba cambiando un cd.

- Sí, puedes, ahora que yo vaya a contestar o no es otra cosa. -Xenia le devolvió la mirada tan inexpresiva como Gabriela la había visto todo ese tiempo. Habían momentos, instantes en que le parecía ver alguna emoción en esos ojos azules, pero nunca estaba realmente segura.

- ¿Por qué te metiste a esto? Si te gusta tanto mantener tu vida privada sólo para tí, no entiendo por qué estás aquí. -Gabriela vio la figura de Xenia acercándose hacia la cama sobre la cual se recostó. Finalmente sus ojos azules se posaron en la chica rubia.

- Por el dinero. -Dijo francamente.

- ¿Sólo por el dinero? ¿y qué hay de tu vida? luego que salgas de aquí todos te van a conocer y adiós vida privada.

- Luego que salga de aquí me voy a ir del país, así que da igual. Su dedos largos comenzaron a alisar una arruga del covertor.

- ¿Te vas a ir? ¿dónde? -Gabriela sintió una punzada en el estómago y la sensación se imprimió en su voz. Sintió el poder de la mirada de Xenia en su rostro, y comenzó a sentirse realmente coihibida. Deja de ser tan expresiva, por dios, hasta cuando.

- A Canadá, tengo unos amigos allá que me ofrecieron alojamiento el tiempo que quiera.

- Pero ¿por qué?, o sea... ¿Cuándo lo decidiste? -Su voz seguía delatándola y nisiquiera estaba segura por qué sentía ese extraño sentimiento.

- Tenía la idea de irme hace tiempo, luego me enteré del reality y decidí probar suerte, ya sabes cuanto nos van a pagar, de todas formas, me siento pésimo por esto, me doy verguenza. -Los ojos azules miraron a Gabriela. ¿Y tú? perdona, pero tú tampoco eres del tipo que le gusta figurar, no como Carla o Andrés por ejemplo.

- Te vas a reir si te digo. -Gabriela se sonrojó levemente al recordar el por qué estaba ahí dentro, no sólo por la apuesta, sino que si tenía que ser honesta consigo misma debería aceptar que Xenia influyó en la decisión final. Claro que eso no lo iba a mencionar.

- Yo ya te dije mis motivos, lo justo es que tú también lo hagas. -Xenia presionó viendo el titubeo de la chica.

- Mi hermana me retó a que jamás me aceptarían en algo así. -Gabriela cubrió el sonrojo bebiendo cocacola de su vaso.

- ¿Tu hermana te retó y por eso estás aquí? -Xenia se comenzó a reir con ganas.

- Ya, no te rías, que no ves que ya me siento bastante avergonzada no me entierres más el cuchillo. -Gabriela le dio un pequeño empujón a la chica más alta.

- ¡Hey! sin agresiones. -Xenia alzó una ceja amenazadoramente.

- ¿Me estás amenazando? -Gabriela se paró con las manos en la cintura, su vestido estaba un tanto arrugado para esa hora, y de su moño ya poco quedaba.

- ¿Tú qué crees? -Xenia se levantó situándose a escasos centímetros de la chica más baja. Viéndola así de cerca, con semejante altura, su oscuro cabello revuelto enmarcando ese rostro privilegiado, y esos ojos azules, a Gabriela se le pasó por la mente la palabra diosa.

- No se vale eso, estoy descalza. -Gabriela tenía que alzar la vista para ver a Xenia a la cara.

- Yo también lo estoy. -Sus miradas se mantuvieron por algunos segundos.

- Creo que mejor me siento, ya he visto tres veces tus hazañas con los malos, no me gustaría ser blanco de tu furia. -Gabriela sonrió levantando los brazos en señal de rendición.

- Cobarde.

- ¿Qué fue lo que dijiste? -Gabriela intentó levantar la ceja, sin conseguir el resultado esperado.

- Dije que es tarde. -Xenia la miró con un gesto de inocencia en su rostro.

Estás bajando tus defensas Xenia, me estás mostrando otra parte tuya, y me gusta.

- Sí, pero nunca es demasiado tarde para un pedacito de torta, espérame aquí, vengo altiro. Gabriela mostró una sonrisa pícara, se levantó y salió por la puerta.

---------------

- ¿Es que nunca te cansas de comer? Xenia observó a Gabriela llevarse la cuchara a la boca cargada de un pedazo enorme de torta de chocolate.

- Es mi favorita. -La chica rubia dijo con la boca llena. Y no, nunca me canso de comer, ¿y tú? ¿No te cansas nunca de fumar?

- ¿Fumar? si apenas fumo. -Xenia recibió una mirada de "sí, como no" de la rubia. Pero si es cierto. -Se encogió de hombros.

- ¿Sabes cuántos te has fumado mientras hemos estado aquí? -Xenia hizo cuentas mentales.

- ¿Dos?

- Diez, que es mucho más que dos, no te hagas. -Gabriela le mostraba diez dedos a Xenia a centímetros de su cara.

- Ten cuidado con esas manos, le puedes sacar a alguien un ojo.

- Ya me lo has dicho, y la verdad no me gustaría quedarme con un ojo tuyo incrustado en un dedo. Gabriela fingió un temblor en el cuerpo que a Xenia le pareció más que tierno.

¿Qué mierda me pasa con ella, apenas unas horas de conversación y ya le acepto que me empuje y hasta encuentro tiernos sus gestos?

- ¿Sabes? ahora sí que ya es muy tarde, como que quiero dormirme ya. -El tono de Xenia cambió y Gabriela la miró sorprendida, como decidiendo si lo decía de verdad o no.

- Bueno si quieres. -Xenia percibió un pequeño toque de desilución en su voz.

- Espera. -Gabriela se volteó con un gesto que a Xenia le pareció de renovado entusiasmo. ¿No se te olvida algo?

- ¿Qué cosa? -Dijo la rubia luego de meditar qué podría ser.

- Ahí están mis cds, verifica lo que te dije en la tarde ¿recuerdas?

- Ah ¡¡¡sí!!! -Gabriela se giró y dio un pequeño brinco antes de volver a sentarse en la cama de Xenia con el estuche de cds que la morena le estaba pasando.

- Ve tu misma, pero luego me toca a mi ver entre los tuyos.

- Claro. Veamos qué tenemos por aquí. -Los ojos de Gabriela mostraban entusiasmo y curiosidad. Fiona Apple ¿me vas a decir cuál es tu canción favorita de ella? -Ojos azules se alzaron pensativamente. Bueno tú de ahí me dices, piensa por mientras. m Alanis Morissette, los de ésta los tengo y me encanta. -Sus ojos se elevaban con emoción cada vez que se encontraba algún cd de su gusto. ¿Rasputina? ¿qué tipo de música es ésta? -La rubia le mostró el cd a Xenia con un gesto de pregunta.

- ¿Por qué no te lo llevas y lo averiguas por tí misma? Es música así como hardcore con violoncelos y canta una chica, es buenísimo.

- Suena interesante, ok me lo llevo. ¿A ver qué más tenemos por aquí? -Xenia sonreía mientras veía el entusiasmo de Gabriela, y el gesto de concentración en su cara al ir pasando cada cd, fruncía el ceño cuando se concentraba en algo. Era un hecho, le caía bien, y la estaba dejando por más que no quisiera, entrar en su mundo.

- Llévate todos los que quieras, tienes cara de ser cuidadosa.

- ¿¿¡Estás loca!?? los cds no se prestan. -Luego meditó lo que acababa de decir. Bueno , quizá a mí si. -Xenia no pudo censurar una amplia sonrisa en su rostro. Vio que Gabriela la miraba con interés y también sonriendo.

Por la mierda, le estoy sonriendo cada medio minuto, ¿qué me pasa? Xenia encendió otro cigarrillo, vio a Gabriela darle una ojeada para luego volver a concentrarse en revisar su música, mientras movía la cabeza en negación.

- Hey ¿qué tanto niegas? -Xenia levantó una ceja.

- Nada. -Los ojos verdes le echaron una miradita al cigarro en su mano y volvieron a su tarea.

- ¿Y? ¿ya los encontraste?

- Espera, aún no. ¡¡¡Mira!!! aquí están. -El rostro de Gabriela se iluminó completamente. A Xenia le pareció más hermosa aún, era tan natural.

Mierda...

- Ya ves.

- Sí, pero aquí te faltan muchos, sólo están los 2 últimos ¿qué hay de los otros? -La morena vio como la chica rubia la miraba con un gesto de severidad en su rostro.

- Eres comiquísima, ¿Acaso es una obligación tener todos los cds de Red Hot Chili Peppers?.

- Para mí sí. -Siguió repasando el resto de la música. Así que prefieres las voces femeninas ¿eh? Bueno ¿me prestas éstos? le mostró varios cds.

- A ver, veamos qué elegiste. Te recomiendo alguno de Bjork no puedes no oírla, toma éste, es su segundo disco, mi favorito.

- Mañana si quieres puedes ver los míos a ver si hay algo de tu gusto ¿ya? -Xenia asintió con la cabeza. ¿Ya pensaste cuál es tu canción favorita?

- Sí, estoy entre dos, Never is a promise y Sullen Girl.

- ¿Por la letra o la música?

- Ambas. ¿Y la tuya cuál es?

- ¿No puedo decir que todas?. -Xenia movió la cabeza. Ok, entonces sería Soul To Squeeze. -Dijo luego de un instante de meditar. Gabriela se llevaba el dedo al mentón y hacía una mueca con la boca cada vez que se ponía a pensar en algo.

- No la conozco. ¿Por la letra o la música?

- Ambas, y seguro que sí la conoces, sólo que no de nombre. Bueno creo que ya me voy.

- Yo también salgo, voy al baño. Xenia agarró su cepillo de dientes y se lo mostró a Gabriela.

- ¿Rojo? mi color favorito.

- El mío no, pero no había de otro color cuando lo compré. -Xenia se encogió de hombros.

Ambas salieron de la habitación, y una música sonó en sus oídos. En la sala estaban Carla y Andrés, la primera estaba bailando seductoramente ella sola, mientras Andrés muerto de borracho estaba tirado en el sofá riéndose a carcajadas mientras aplaudía frenéticamente. Ni Sebastián ni Isabel se veían por ningún lado, seguramente ya se habrían ido a dormir hace rato. José llegó al lado de ambas.

- ¿Ya me puedo acostar? -El chico les dijo entre bostezos. Ambas se miraron sintiéndose culpables.

- Ayy mi niño pobrecito. -Gabriela lo abrazó aparatosamente mientras cuidaba de no tirar los cds. Debiste decirnos que querías dormirte tonto. Le dio un empujón al pálido muchacho, el cual luego se dirigió a la habitación que estaba compartiendo con Xenia, pareciendo un sonámbulo.

- Hasta mañana chicas. -Se perdió dentro de la habitación.

Gabriela entró a su propio cuarto y salió enseguida con su cepillo de dientes en la mano.

- ¿Ves? el mío tambien es rojo. -Gabriela extendió la pasta por las cerdas del cepillo y comenzó a cepillarse los dientes mientras se miraba en el espejo del baño. Detesto labarme los dientes. -Dijo con la boca llena de pasta.

- Con todo lo que comes, debes tener que labártelos cada 20 minutos. -Xenia a su lado estaba concentrada en la tarea de cepillarse sus propios y blancos dientes.

- Chistosa. -La rubia escupió la pasta y labó su cepillo.

- Xenia de mi corazón ¿qué te has hecho todo este tiempo? -Al salir del baño oyeron a Andrés gritarle desde la sala. La chica morena lo miró con fastidio.

- ¿Que no ves querido? ha estado compartiendo con la rubiecita en su cuarto. -Carla paseaba su mirada entre Xenia y Gabriela mientras sonreía ampliamente.

- ¿Compartiendo? por qué no te vienes un ratito a compartir conmigo Xenia, ven para acá así bailamos un poco. Andrés intentó pararse, pero las piernas no le respondieron.

- Ayy Andrecito ni te gastes, ¿que no ves que tú no eres del tipo de Xenia? -Carla hablaba con su acostumbrado tono de voz lascivo, le dirigió una mirada burlona a Xenia, para luego clavarla en Gabriela quien miraba sin entender lo que la peliroja estaba tratando de decir con esa mirada.

Hija de puta.

Carla recibió una mirada asesina de parte de Xenia, quien siguió bailando sin darse por aludida.

- Bueno, mañana nos vemos, que duermas bien. -Gabriela titubeaba si darle un beso de buenas noches a Xenia o no.

- Buenas noches. -Xenia adivinó la intención de Gabriela y se agachó un poco para sentir el beso de la rubia en su mejilla. El roce de los labios en su piel fue fugaz, pero la morena percibió la suavidad de ellos, sintió algo en su estómago, se le apretaba, y su corazón comenzó a acelerarse. Se sintió confundida, así que rápidamente abrió la puerta de su habitación, donde José ya dormía profundamente y la cerró detrás de ella.

----------------

- Yo no pienso limpiar nada, ¿captas? -Carla se disponía a salir hacia el jardín, mientras Sebastián intentaba persuadirla para que ayudara a ordenar un poco la casa.

- Mira tú y Andrés hicieron el mayor desorden anoche, lo más justo es que cooperen en algo. -La suave voz del chico sonaba más a súplica que a orden.

- ¿Justo? ¿Y a tí quién te dijo que la vida era justa? ya no me molestes. -Carla se ajustó el pareo a su cintura, que cubría la parte inferior de su biquini negro, cubrió sus ojos con lentes de sol y salió hacia el jardín, los rayos solares se reflejaron en su blanca piel.

- Tú ven para acá. -Una mano se aferró fuertemente a su brazo y la pelirroja se encontró frente a unos ojos azules mirándola fijamente.

- ¡Ouch! Eso dolió. -Se tomó el brazo donde lentamente iban desapareciendo unas marcas rojas con forma de dedos en su piel.

- Vas a ayudar como todos a limpiar este desorden ¿oiste? -Xenia la miraba severamente, su voz sonaba grave.

- Ayy Xenia, ¿me estás dando órdenes?. -Una sonrisa burlesca cruzó por los labios de la peliroja. Por si no lo sabes, a mi nadie me da órdenes. -Los ojos marrones de Carla viajaron por el cuerpo de Xenia quien vestía unos pantaloncitos cortos y una polera ajustada. Aunque no sé -Su vista vagó alrededor. ¿Qué pasa si no lo hago? ¿Me darás de azotes?. Puso una mano en su cintura y comenzó a deslizar un dedo por su pecho mientras observaba el rostro de la morena provocativamente.

- Lo vas a hacer y se acabó. -Los ojos de Xenia se entrecerraron peligrosamente.

- Bueno, pero sólo porque tú me lo pediste. -Carla caminó delante de Xenia, volteó su rostro hacia la morena y le guiñó un ojo.

- ¿Qué se trae ésta contigo? -Sebastián se acercó a Xenia mientras ambos obsevaban a la peliroja comenzar a levantar el desorden haciendo exagerados movimientos.

- Da igual, lo importante es que está limpiando. -Xenia se encogió de hombros y se dirigió a la cocina.

- Se me parte la cabeza. -Andrés salía en ese momento de la habitación, agarrándose la cabeza con ambas manos.

- Eso te pasa por tomar como un condenado. -Gabriela salía del baño, con una toalla en la cabeza.

- Tú. -Xenia se asomó desde la cocina y apuntó con un dedo al chico moreno. Te toca limpiar con tu amiguita Carla, la escoba te está esperando.

- Pero, los hombres no limpiamos, yo jamás lo he hecho, eso es trabajo para mujeres. -Una mueca de arrogancia cruzó su rostro.

- Desde hoy lo comenzarás a hacer entonces. -Xenia repitió la mirada con el joven. Andrés levantó las manos en señal de rendición y se dirigió hacia la sala.

- Está bien, está bien.

- Hola ¿Cómo dormiste anoche? -Gabriela alejó la mirada de Andrés y se encontró con los ya conocidos ojos azules observándola. Una sonrisa cruzó por su rostro.

- Bien ¿y tú?

- Bien, estaba aquí preparándome un café aunque ya son más de las 12 del día.

- ¿Te puedo acompañar? -Gabriela titubeaba un poco, sentía esa sensación extraña que viene luego que compartes mucho tiempo con alguien, y no estás segura que la próxima vez que lo veas volverá a darse esa química.

- ¿No te vas a secar ese pelo? -Xenia apuntaba con un dedo hacia la toalla que llevaba puesta en su cabeza.

- Luego, ahora tengo mucho apetito, y de todas formas no me gusta el secador, se quema mucho el pelo.

Ambas ingresaron a la cocina. Xenia sirvió dos tazas de café y se sentaron frente a una pequeña mesa.

- ¿Sabes?. -Gabriela le dio un sorbo a su café. Anoche me quedé un ratito oyendo algo de la música que me prestaste.

- ¿Y? -Xenia estaba mordiendo un pedazo de pan.

- Me encantaron, sobretodo el de Bjork, tenías toda la razón del mundo. -Gabriela agitaba sus manos dándole énfasis a las frases.

- ¿Ya ves? Yo tengo muy buen gusto. -La morena pasó una servilleta por sus labios.

- ¿Buen gusto para todo? Oh oh creo que esa pregunta no le gustó ¿me estaré acercando al límite?

- ¿Para todo? ¿A qué te refieres con todo? -Los ojos azules no mostraron ninguna emoción.

- Ya sabes, chicos. No me vas a decir que no tienes una fila de hombres detrás tuyo, seguro tienes para regodearte eligiendo. -Gabriela le apuntaba graciosamente con un dedo y una mueca pícara en su rostro.

- ¿Para regodearme? ¿Por qué tendría yo para regodiarme?

- Ya no te hagas. -La rubia le dio una palmadita en un brazo. Eres preciosa, alta, ojos azules, eres muy atractiva de verdad. -Xenia la miró directamente a los ojos y Gabriela se arrepintió inmediatamente de haber dicho la última oración. Sintió un leve rubor creciendo en sus mejillas. Yo y mi bocota, ahora ¿qué va a pensar? modérate Gabby. Te lo digo en buena onda, o sea... quiero decir... como amiga. -Gabriela ocultó su sonrojo detrás de su taza.

- Sé de que forma me lo dices, y supongo que gracias por el cumplido. -Xenia apartó la mirada de la chica más rubia. Así que amigas...

- Bueno, sólo si tú quieres. ¿Entonces? ¿Cómo está ese corazón tuyo? ¿Tienes alguien en tu vida?

- Bueno... -Sintió que Xenia titubeaba un poco.

- Hola chicas ¿Cómo durmieron? -José apareció en la cocina en ese instante, se acercó a la mesa donde ellas estaban. Mm qué rico, tengo mucha hambre, háganme un ladito por aquí.

- Hola José, Ahora eres tan viejo como yo. -Xenia casi agradeció la interrupción del chico.

- Y tú ¿Por qué me miras así? ¿Estaban ocupadas? -José paseó su mirada entre la morena y la rubia.

- ¿Así cómo? -Gabriela puso su mejor sonrisa de inocencia al sentir la mirada de Xenia sobre ella.

- No sé, así como que "no eres bienvenido José".

- Ay no seas tonto, son imaginaciones tuyas. -Le dio un pequeño empujón al pálido muchacho, sin atreverse a mirar a Xenia.

Tengo que dejar de ser tan expresiva.

-----------------------

- ¿Qué pasa? ¿Estás bien? -Gabriela se puso en cuclillas al lado de Isabel que parecía estar llorando.

- Sí, estoy bien, no te preocupes. -Isabel esquivó la mirada de la chica rubia.

- Hey, no me digas que estás bien, si estás llorando. -Su blanca mano levantó el mentón de la delgada joven.

- Es sólo que extraño a mis padres. -Isabel se sonó sonoramente.

- Lo siento, pero no te creo. -Los cálidos ojos de Gabriela miraban incrédulos a la joven. Vamos confía en mí.

- Es... es que mis padres están enfadados conmigo, acabo de hablar con ellos. -Isabel bajó la mirada hacia sus manos que descanzaban en su regazo.

- ¿Y por qué están enojados contigo?

- Es que...

- Hola nenas, ¿Quieren algo de compañía varonil? -Andrés puso sus manos alrededor de la cintura de Gabriela.

- Suelta, y déjanos, estamos ocupadas. -La rubia empujó al chico.

- Uy mejor me voy, no vaya a ser cosa que venga tu defensora y me agarre otra vez del cuello.

- ¿Me decías? -Gabriela concentró su atención en Isabel, que continuaba sollozando.

- Me dijeron que están avergonzados de mí. -Isabel rompió en llanto nuevamente.

- ¿Y por qué te dijeron eso? -La voz de Gabriela sonaba suave mientras le acariciaba el cabello a la chica.

- Ya se estrenó el primer episodio del programa ¿Supiste?

-¿¿¿YA??? No tenía idea. -La chica rubia la miró sorprendida.

- Sí, es que... ellos son buenos, me quieren mucho. -Isabel escondía su cara entre sus manos.

- Claro que te quieren mucho. Eres una chica muy buena y...

- No soy buena, no soy lo suficientemente buena, les prometí.... les prometí a ellos que no los iba a avergonzar.

- Pero, ¿Qué es lo tan malo que hiciste? -Gabriela la miraba con extrañeza.

- Mis padres son personas buenas, para ellos es muy importante la iglesia, y para mí también, de pequeña me han enseñado la fé y el amor por nuestro señor Jesucristo. Cuando yo me inscribí para esto, lo hice con la intención de traer el mensaje de la biblia a los jóvenes que vivieran en esta casa, como le prometí a mis padres.

- ¿Para traer un mensaje? -Gabriela la miraba incrédula.

- Sí, mis padres dicen que la juventud está corrompida, que ya nadie va a la iglesia que esa es la casa de Dios, que los chicos andan pecando cada minuto de su vida, y que alguien tiene que guiarlos por el buen camino.

- Y ¿tú? ¿piensas igual?

- Claro que pienso igual. -Isabel la miró indignada. La iglesia es lo más importante para mí en mi vida. -Volvió a romper en llanto. Pero en vez de darles un buen mensaje, me dijeron que me ando comportando como una ramera jugueteando con Sebastián para todas partes, que me la paso riendo, comiendo y coqueteando con los hombres, que se averguenzan de mí.

- ¿¿¿Qué??? Isabel, eso no es cierto, eres una buena persona, haces las cosas normales de los chicos a tu edad.

- ¿Ves? es que tú no entiendes. Yo sé lo que dice la palabra de Dios, soy la encargada de darles un mensaje a todos uds.

- Cálmate, así no son las cosas. ¿Por qué ingresaste aquí? si tus padres son tan religiosos no entiendo que estén de acuerdo con esto.

- Ellos me dijeron que ingresara, que mi misión era venir y hablarles sobre la biblia y la iglesia, que ellos estarían muy orgullosos de mí si me vieran hacer eso delante de toda la juventud chilena.

- Pero no tenías que ingresar a un reality para entregar un mensaje, basta con que se lo des a la gente que te rodea.

- Es fácil tratar de hablarle a tus amigos y familiares, hay que buscar a la gente que no tiene nada que ver contigo, de lo contrario estás haciendolo con quienes te es más cómodo. -Isabel había dejado de llorar.

- Mira Isabel para empezar la biblia la escribieron los hombres. -La delgada chica le dio una mirada asesina. Segundo las cosas no están escritas para darles un sentido literal, hay un mensaje sí, pero para tí misma, para que tú saques algo de ello, no para que te sientas con la responsabilidad de meterselos en la cabeza a todos a la fuerza.

- Pero...

- Mira te voy a ser sincera, yo no creo en las iglesias, en ninguna, tampoco estoy en contra de ellas, es algo que simplemente debe existir para las personas que las necesitan, ¿entiendes?

- ¿Cómo que para las personas que las necesitan? -Isabel la miraba incrédula.

- Las personas estamos en diferentes niveles de evolución Isabel, somos todos seres humanos por igual, y todos nos merecemos el mismo respeto y la oportunidad de ser felices en la vida de compartir entre nosotros. Pero estamos en diferentes niveles cada uno, y lo que tenemos en común es que el destino de todos que es el mismo. Tienes razón con que debemos aprender los unos de los otros, por algo estamos aquí, pero el mensaje que entreguemos no es una ley para todos, ¿me entiendes? Si tú necesitas ir a la iglesia para tener fé, hazlo, porque eso es bueno para tí en este momento de tu existencia, pero para otras personas no es una necesidad ir a una iglesia para creer, y tener fé, la fé no es algo que se adquiere yendo a un lugar específico, ni leyendo un libro, es algo que sientes aquí dentro.

- ¿A qué te refieres con eso de este momento de tu existencia, y niveles de evolución?

- Bueno, tu existencia se divide en varias vidas, te lo mencioné cuando te hablé acerca de tí y Sebastián. -Isabel se sonrojó. En cada vida vamos avanzando, nuestro ser va evolucionando. -Gabriela movía las manos expresivamente.

- Yo no creo en eso, la biblia no permite creer en la reencarnación. -Isabel parecía molesta.

- A eso me refiero, yo te estoy diciendo lo que yo creo, tú decides si lo aceptas o no.

- Pues no lo acepto.

- Ok entonces ¿para qué te molestas? si crees en algo firmemente, aunque te digan lo que te digan tu no cambiarás de parecer, simplemente no te va a importar porque sientes la verdad dentro de tu corazón y si la sientes, sabes que no puedes obligar al otro a creer en algo para lo que no está listo. Ahora lo que te puedo decir, es que lo quieras o no, eres una buena persona, y lo que te dijeron tus padres no es cierto, lo lamento. -Gabriela hizo ademán de pararse.

- Sabía que no ibas a entender, no debí decirte nada.

- Puedes confiar en mí, yo te digo lo que pienso, o ¿prefieres que no sea honesta y te diga algo que sólo te haga sentir bien?

- No. Pero es que si mis padres reaccionaron así con el primer episodio, ¿qué pasará cuando vean los demás? la fiesta... la lectura de tarot... -Isabel bajó la cabeza y los sollozos regresaron.

- Sólo fue una fiesta.

- Nos besamos, Sebastián y yo.

- ¡¡¡Qué bueno!!! -Gabriela dijo con entusiasmo.

- No es bueno. -Isabel la miró con furia. Si me dicen que me estoy comportando como una ramera sólo por conversar, imagínate qué me dirán por haberme besado con él después de una semana. Estuvo mal.

- Deja de vivir por tus padres. Si sientes algo de corazón, entonces sabes que está bien, Sebastián es un muy buen chico, le gustas, que tú le correspondas no es ningún pecado, todo lo contrario, es algo bueno. Antes que recibieras el llamado de tus padres, estabas feliz, ¿no crees que ese sentimiento tiene más valor que el que te hagan sentir las palabras negativas de terceros?

- Son mis padres...

- Es tu vida.

- Pero...

- Una pregunta ¿Qué vas a hacer con el dinero que te paguen? Gabriela la miró con interés mientras esperaba la respuesta. -Isabel guardó silencio unos segundos.

- Se la daré a mis padres, ellos la necesitan para comprar algunas cosas. No es que ellos me lo hallan pedido, es que lo necesitan. -Isabel dijo defensivamente.

- No he dicho lo contrario. Si quieres hablar sabes que te puedo escuchar siempre, ahora te dejo un rato. -Gabriela se paró y se alejó del lugar.

Pobre chica


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- ¿Ya viste como dejaron estos? José fingía equilibrarse con los brazos mientras caminaba por una línea imaginaria en el piso.

- Horrible. -Gabriela hizo una mueca de desaprobación. Vamos a tener que hacerlo nosotros nos guste o no.

- Yo te ayudo. ¿Te dije que te ves linda hoy? -Una pequeña sonrisa se dibujó en el pálido rostro del chico.

- ¿Linda? Te hacen falta anteojos, tengo cara de sueño, ojeras, y eso que nisiquiera bailé.

- Estoy enojado contigo, ya que lo mencionas, esperé toda la noche por ese baile que me prometiste, yo estaba de cumpleaños ¿sabes? y nisiquiera me diste bola. -El chico comenzó a poner los muebles en su lugar sin darle la cara a Gabriela.

- Lo siento. -La chica rubia recordó la noche anterior. Tienes razón, es que se me pasó la hora conversando con Xenia, y luego tú ya te ibas a dormir entonces... -Gabriela se comenzó a sentir culpable.

- No tienes que darme explicaciones, mira yo sé que no soy divertido, ni atractivo para las personas, estoy acostumbrado. -La voz de José tenía un toque de tristeza.

- Pero... No es eso, es sólo que...

- Está bien, de verdad, para la próxima fiesta que tengamos, me cobraré ese baile. -José la miró tímidamente. Por lo menos los demás lo pasaron bien.

- Trato hecho. Gabriela estrechó la mano de José.

- Chicos ¿Han visto a la Isa? -Sebastián tenía una sonrisa perpetua en el rostro.

- Está en el jardín. -Gabriela lo miró con preocupación. Seba...

- ¿Sí?

- No, nada, luego nos vemos. -El chico salió alegremente en busca de Isabel. Gabriela prefirió no advertirle nada a Sebastián, temía entrometerse en lo que no era de su incumbencia.


- ¿Qué mierda están haciendo? Dejen eso, aquí los que tenían que limpiar el desorden que hicieron son Carla y Andrés. -Xenia le arrebató la aspiradora de la mano a Gabriela.

- Dios, me asustaste. -La rubia se llevó la mano al pecho.

- Lo siento.

- Está bien Xenia, ya casi acabamos, y si nos sentamos a esperar que ellos lo hagan, sentados nos quedaremos. -Los ojos verdes se alzaron y la expresión de la morena se suavizó notablemente.

Mierda, me gusta,¿ por qué por qué por qué? por qué tenías que entrar en esto justamente tú...

La pasada noche Xenia se había quedado despierta por varias horas antes de ser capaz de conciliar el sueño, la imagen de Gabriela sonriendo, empujándola suavemente, haciendo gestos con el rostro, moviendo las manos, se le aparecía una y otra vez en su mente. No tenía problemas con que le gustara una chica, no era ese su problema, pero se había hecho una promesa a sí misma de no fijarse en nadie de esa casa, ¿y ahora qué? le estaba comenzando a atraer poderosamente la joven de ojos verdes, su presencia la inquietaba, le era de todo menos indiferente, no era como el resto de las personas que estaban viviendo allí. Carla le caía mal, era irritante, pero le era más bien indiferente mientras se mantuviera lejos de ella, Andrés era otro estúpido más como los que se encuentran en cualquier lado, su presencia era inocua para Xenia, y los otros dos chicos, hablaban menos que ella misma, José le caía bien, pero jamás llegaría a considerarlo un amigo. Pero Gabriela, Gabriela era distinta, distinta a todos las otras personas de esa casa, distinta a todos sus amigos, en menos de una semana había logrado hacerla sonreír continuamente, de mantener una conversación con ella por más de una hora. Era algo extraño sin serlo a la vez. Xenia estuvo recordando la primera vez que la había visto, allí sentada en el suelo mirándola casi hipnotizada, se veía tan frágil, la lágrima rodando por su rostro, el sol brillando en sus verdes ojos, ese rostro casi infantil, su cabello... su voz... su sonrisa... sus ojos... Lo que sintió, esa mezcla de familiaridad y nerviosismo ante su presencia. ¿Qué me pasa? ¿Gabriela qué me estás haciendo?

- ¿Xenia? ¿Xenia? ¿estás bien? -Dirigió la mirada hacia el lugar de donde venía la voz, un par de ojos verdes la miraban con cara de pregunta, y el ceño fruncido.

- Sí, estoy bien, sólo pensaba. -Xenia recobró la compostura en el instante.

- ¿Pensabas? ¿En qué si se puede saber? -Gabriela sonreía. Xenia comenzó a sentir una sensación extraña en el estómago.

¿mariposas? ay por la mierda qué patética soy.

- Xenia te estás sonrojando, ¿sabes? mejor no quiero saber en lo que piensas. -Gabriela levantó los brazos y siguió con su labor de aspirar la mugre del piso.

- No digas tonterías, yo no me sonrojo, es que hace calor. Lo único que me faltaba.

- Sí, como tú digas. -Lograba ver la sonrisita burlona en el perfil de Gabriela.

- ¿Te estás riendo de mí? -Una ceja se levantó amenazante.

- No de tí, de tu sonrojo que es distinto. -La sonrisa no pensaba en menguar.

- Detesto que se rían de mí, y ya sabes que les pasa a las personas cuando yo me enfurezco. -Los azules se clavaron en el rostro de la chica más baja.

- ¿A ver qué me vas a hacer? -La rubia se le encaró con las manos en la cintura, cosa que desarmó por completo a Xenia. La sonrisa permanecía y los ojos pícaros la miraban expectantes.

- Esta vez te la voy a dejar pasar. -Xenia meditó en las posibilidades que tenía, si la tocaba era peligroso, ya que si con un sólo roce de los labios en su mejilla había sido capaz de trasmitirle tantas cosas, qué pasaría si la agarraba y la rubia se defendía, no, mejor no tomar riesgos.

- Cobarde...

- ¿Qué dijiste? -La ceja se volvió a alzar.

- Que es tarde, eso dije, que es tardícimo y mi estómago está clamando por comida ¿oyes? Ojos verdes la miraron fingiendo inocencia mientras indicaba a su propio estómago con la mano.

- Ah sí, ese estómago voraz, ¿y el almuerzo? ¿a quién le tocaba hoy?

- A Andrés. -José dijo encongiéndose de hombros. Xenia y Gabriela se miraron.

- Nos quedamos sin almuerzo hoy. Ambas dijeron a la vez.

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- Necesito urgentemente pinguinos, me muero si no me como un pinguino. -Gabriela decía amargamente.

- ¿Pinguinos? ¿Los pinguinos se comen?

- No esos pinguinos, mensa, esos pastelitos de chocolate rellenos con crema. -La chica de ojos verdes recreaba la forma con sus manos. Si no me como uno me voy a morir. -Gabriela se saboreaba al imaginar la imagen de su golosina predilecta.

- Disculpa ¿Me acabas de llamar mensa? -Una oscura ceja se elevó inquisitivamente.

- Sabes Xenia, esa ceja levantada ya dejó de intimidarme hace días, ya no consigue su objetivo conmigo, cuanto lo siento. -La rubia hizo una mueca de fingido pesar.

- ¿Así que no consigue su objetivo? Los ojos azules se entrecerraron peligrosamente.

- La vi, la acabo de ver formándose en tu rostro, ¿ves? ya perdiste el toque Xenia, no sólo no te funciona el levantamiento de ceja conmigo. -La rubia levantó la propia con ayuda de su pulgar. Sino que ya nisiquiera eres capaz de mantener tu rostro serio. La sonrisa te delata.

- Te informo que desde hoy te odio. -Xenia se puso seria en la medida que pudo, oía las risitas de Gabriela y no quería mirarla porque sabía que sería incapaz de no reír junto a ella.

- ¿Me odias? sabes Xenia, si me odias desde hoy, quiere decir que antes me querías, porque si te fuera indiferente simplemente no tendrías sentimientos de odio por mi.

Xenia abrió la boca con la intención de decir algo pero no emitió ningún sonido. -Abrió la puerta del cuarto de Gabriela el cual desde ese día le tocaba compartir con Sebastián. - Tengo que irme.

- ¡¡¡Xenia!!! regresa, por favor estoy muerta de aburrimiento. A la cuenta de 3 vas a volver por esa puerta.. Uno....Dos...Tres... .Nada. La rubia salió corriendo por la puerta.

- ¿Me buscabas? -Se sobresaltó al oir la voz de Xenia a su lado. Sus ojos azules la miraban intensamente.

Hace días que ya había dejado de sentirse tan cohibida por ellos, se había acostumbrado en una semana a mirarlos sin bajar la vista, había momentos como éste en que tenía la necesidad de escaparse de esa mirada, pero ¿cómo justificaría el hecho de avergonzarse por ellos? eran prácticamente amigas. Si bien era cierto que habían demasiadas cosas que aún no sabía de la chica morena, cosas incluso importantes, había conseguido poco a poco destruir ese muro que Xenia tenía tan bien construido alrededor de sus emociones. Gabriela sabía de ese muro, nadie excepto ella misma parecía darse cuenta en la casa que no era simplemente que la personalidad de Xenia fuera parca, sino que había un ser diferente que se podía descubrir, si se tenía la paciencia suficiente de derribar esos muros, casi tan poderosas como sus azules ojos.

- ¿A tí? qué va, iba al baño, es que ya me hago. -Gabriela fingió estar aguantando las ganas de orinar.

- Ah ya veo, y yo que estaba segura que venías desesperada detrás de mí. Si hasta conté hasta tres esperando a que aparecieras por esa puerta. -Xenia se soplaba las uñas despreocupadamente.

- Te odio. -Una sonrisa comenzó a formarse en el rostro de Gabriela. ¿En realidad contó igual que yo?

- ¿Me odias? ¿sabes Gabby?, si me odias quiere decir que antes me querías, porque si te fuera indiferente simplemente no tendrías sentimientos de odio hacia mí. -Los ojos azules se clavaron en los verdes con un brillo pícaro.

- Que bien recuerdas mis palabras ¿eh? La chica rubia tomó la mano de Xenia y la dirigió de vuelta a la habitación. Qué saltona es, ¿o tendré las manos heladas?

- ¿No te dirigías al baño? -La voz de Xenia sonó en sus oídos con fingida inocencia.

- ¿Me creerías si te digo que al verte se me quitaron las ganas? Eso no sonó tan bien como yo esperaba.

- ¿Dices que quito las ganas de mear?

- Algo así, eres perturbadora. Otra vez no sonó tan bien como yo esperaba. -Sintió la mirada de Xenia.

- Bueno así que ¿qué son los tales pingüinos esos? -Xenia se estaba rascando un brazo, eran delgados pero fuertes.

- Esto es insultante. ¿No los has probado nunca? No lo puedo creer, te estás perdiendo la mitad de tu vida. -Gabriela giró los ojos al cielo con una mueca de exasperación en el rostro mientras movía la cabeza de un lado a otro en negación.

- Oye denuevo con lo mismo, primero que si no tengo los primeros cds de los Red Hot, y ahora con que es algo insólito que no halla comido pingüinos. Te recuerdo que aquí la glotona eres tú, a mí déjame con mis cigarritos no más.

- Se me había olvidado. -Dijo Gabriela con entusiasmo. No has visto mi música aún, busca, busca pero ya.

- Qué cómica eres ¿por qué te podría entusiasmar que alguien revisara tus cosas? Yo no dejo que nadie revise las mías. -Xenia miraba con interés los cds.

- A mí me dejaste. -La voz de Gabriela sonó dulce. Xenia adivinó la sonrisa en el rostro de la chica más joven aún sin mirarla. Y comenzó a sentirse perturbada, realmente incómoda.

- Debe ser el encierro que me hace hacer cosas extraordinarias. -Xenia intentó que su voz sonara lo más casual posible, pero fue incapaz de levantar la vista.

¿Te avergonzaste? Mírame Xenia, ¿por qué no levantas la vista? quiero ver tus ojos cuando te sientes turbada. En realidad me dejaste a mí revisar tus cosas ¿por qué? ¿por qué lo hizo?

- Quizá sea el encierro. -Gabriela dijo sin creer en realidad que fuera cierto.

- ¿Sabes? tienes buen gusto musical después de todo. ¿Me prestas éstos? Xenia levantó por fin la mirada con varios discos en su mano.

- A ver veamos qué tenemos por aquí. -Gabriela le arrebató los discos. ¿Los primeros cds de los Red Hot? Los ojos verdes miraron a la morena.

- Sí, ya que tan descabellado te pareció que no los tuviera, para ver de qué tanto me estoy perdiendo.

- Muy buena elección. -Gabriela sonrió satisfecha. Veamos qué más tenemos por aquí. -La chica rubia levantó la mirada hacia Xenia. ¿Ya viste que hay varios que tú tienes? -Una sonrisa que a Xenia le pareció adorable cruzó por su rostro.

- Sí ya ví.

- Bueno y además te recomiendo este de John Frusciante, es genial, es el guitarrista de los Red Hot, es un maestro, sin mencionar que es lindo lindo lindo, ¿te has dado cuenta que los cuatro integrantes son lindos? -Gabriela levantó la vista pensativa, y cuando dirigió la mirada a Xenia percibió una expresión que no fue capaz de interpretar, era diferente a las que ya había visto, como cuando intentaba ocultar una sonrisa, o su verguenza, ésta no la había visto antes. Dame alguna pista Xenia ¿qué expresión es esa? Te advierto que descubriré todos tus pequeños secretos.

- Ok veamos qué tal el tal Frusciante.

- Ah y también llévate éste de Nirvana y este otro de Lucybell, y éste de...

- Suficiente, ¿Quieres tenerme oyendo música por el resto de mis días en esta casa? -Gabriela le dedicó una sonrisa.

- ¿Sabes Xenia? tienes que probar los pingüinos. -Xenia giró los ojos.

Te ves hermosa cuando haces eso, siempre te ves hermosa en realidad.

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- ¿Xenia? ¿Puedo hablar contigo?

- ¿Estás seguro? ya sabes que muy habladora no soy. -Xenia levantó la vista de la lectura y miró incrédula al joven pálido frente a ella, traía una actitud tímida.

- Así como qué bruto que seguro estoy, no, pero no tengo otra alternativa.

- A ver, dime. -Xenia dejó el libro que estaba leyendo y se concentró en la persona que tenía enfrente.

- Me da un poco de verguenza, pero no puedo contar con los chicos porque necesito una opinión femenina, y de las chicas a Carla por razones obvias no puedo recurrir e Isabel, no se, es medio rara, el otro día que me intenté acercar a ella me dijo que por qué no leía el versículo no sé cuantito de la Biblia.

- ¡¡¡Ya!!! José, mi paciencia está llegando a su límite. -Los ojos azules se endurecieron. ¿Qué hay de Gabriela? es con quien mejor te llevas.

- Es que... bueno... o sea... uds dos parecen congeniar bien y todo eso. -Xenia se comenzó a sentir incómoda. Y bueno necesito que me des un consejo, veras... o sea... ella es muy linda y es muy simpática conmigo, y es tan dulce, y bueno...

- Te gusta. -José se vio golpeado por esos ojos azules.

- Sí, no sólo me gusta, me encanta Xenia, es la chica ideal, ¿Sabes qué diría mi madre si yo llevara a casa una novia como ella?

¿Que los milagros existen?

- ¿Y yo qué tengo que ver? La voz de Xenia sonaba fastidiada. Comenzó a sentir una sensación extraña. ¿Qué se creía José con venir a fijarse en Gabriela? O sea claro Gabby era linda y dulce, estaba de acuerdo, pero era intocable para él. ¿Y por qué es intocable para el chico? ¿porque te gusta a tí? abre los ojos y mira la realidad, Gabby es hetero, jamás en su vida se fijaría en tí, incluso éste tiene más posibilidades que tú de conseguir algo con ella.

- Pues eso, que eres su amiga, quizá puedas darme algún consejo, o algo, no sé. -Xenia percibía la incomodidad del chico.

- No sé, lo siento, si tanto te gusta ve y díselo, nunca sabes lo que puede suceder. Xenia se quedó meditando sus propias palabras.

¿Ve y díselo? Me pregunto qué sucedería si yo le dijera que me gusta....

- Gracias Xenia, lo tendré presente, no creo que me atreva, soy demasiado torpe. Sí ya me había dado cuenta. Pero de verdad lo voy a intentar, luego te cuento qué tal ¿vale? El chico le levantó dos pulgares y se alejó alegremente del lugar.

Sí imbécil, me contarás como Gabby te mandó a freír monos al Africa... Mierda, hasta cuando Xenia, es tu amiga, tiene derecho a estar con quien quiera. Pero a tí bicho no te va a pescar ¿Oiste? Miró con furia al chico que se alejaba. Qué ridícula soy...

Ayyy Xenia tan linda como siempre ¿Qué estás haciendo? ¿Recuperándote de las estúpidas palabras que te debe haber dicho ese imbécil? - Carla apareció a su lado con su acostumbrado tono de voz. Xenia no sabía si era así como hablaba, o si lo fingía.

- ¿Que acaso no se nota? -Agitó el libro que estaba leyendo delante de los ojos de la peliroja.

- Xenia Xenia Xenia, tan gráfica, ¿Para todo eres igual?

- A ver Carla, ¿Qué quieres? -La morena miró a la chica más joven con una mueca de claro disgusto.

- ¿Tengo que querer algo? Sólo pasaba por aquí, soy libre de estar donde quiera ¿No crees Xenia? -Carla marcaba la X de una manera que a Xenia le molestaba enormemente.

- Ya que te estás dirigiendo a mí, es obvio que quieres algo, así que te escucho. -Xenia se cruzó de brazos sin apartar su mirada de los ojos marrones, a ver si la peliroja se coihibía como ya había pasado antes.

- En eso tienes razón Xenia, me encanta esa percepción tuya. -Carla se apoyó en la baranda de la terraza y llevó su vista al frente.

- ¿Entonces? -Xenia no apartaba su mirada de ella, esperando impacientemente.

- Tú sabes bien lo que quiero cariñito. -Carla clavó sus ojos marrones en los azules de Xenia.

- No, no lo sé, así que habla rápido porque estoy perdiendo la paciencia. Mierda ¿es que en realidad piensa lanzárseme?

- No tienes para qué hacerte la desentendida conmigo. -Carla acortó la distancia que la separaba de la morena. Yo sé quien te gusta, y también se que no tienes posibilidades con ese alguien, por las razones que ya sabemos, pero eso no quiere decir que tengas que pasarte el resto de semanas que nos queda en esta casa adorando a una personita que no está interesada en tí de esa manera.

- No se de qué hablas. -Xenia mantuvo el rostro inexpresivo, pero sintió una punzada en el estómago al oir las palabras de la peliroja no está interesada en mí de esa manera. Ay mierda ¿es que en realidad ésta lo nota? o sólo lo supone.

- Sí, lo sabes, pero no te preocupes darling no voy a andar por ahí gritándolo a los cuatro vientos, mi única intención aquí es pasarlo bien, y este maldito encierro ya me está sofocando, y cuando me sofoco necesito algo refrescante ¿captas?

- Entonces ve y tómate una coca cola o date un buen chapuzón en la piscina. -Xenia se estaba sintiendo incómoda pero no estaba dispuesta a demostrarlo, no le iba a dar municiones a Carla para que encontrara su punto débil.

- No no no cariño, me refiero a otro tipo de sofocamiento, uno que quizá una alta morena y de ojos azules podría calmar un poco.

Es un hecho, se me está lanzando aquí delante de todo Chile.

- Mira ya te lo dije y te lo repito, no eres de mi tipo, ¿entiendes? no estoy interesada. -Xenia meditó la posibilidad de irse de ahí, pero no quería parecer que se estuviera escabullendo por temor, eso sólo lo hacía con Gabriela.

- Está bien Xenia, entiendo, pero nos quedan 7 largas semanas para estar aquí, y de esas 7 tarde o temprano te tendré como compañera de habitación, y te juro que no te me vas a escapar tan fácilmente, estoy esperando por eso, yo conozco las de tu tipo y no eres del pasivo.

- No me interesa lo que pienses, por mí puedes esperar todo lo que quieras, pues esperando te quedarás. -El tono de fastidio se imprimió en la voz de la morena.

- La paciencia es una virtud. -Carla soltó la frase, se dio media vuelta y desapareció de la vista de Xenia.

¿Una semana entera con ésta toda la noche en la misma habitación? ¿En qué estaba pensando cuando me metí aquí?. El rostro de Gabriela apareció en sus pensamientos, recordó la voz de la rubia diciéndole que era atractiva, el rubor en sus mejillas. Se avergonzó de decírmelo, ¿por qué? ¿y si siente algo por mí?. Por la mierda ¿qué hago yo analizando situaciones? Desde el primer momento en que había entrado en esa casa, Xenia sintió la necesidad de irse de allí, ese no era su lugar, pero luego del acercamiento entre ella y Gabriela sus deseos de abandonar la casa habían ido menguando hasta esfumarse por completo. Gabby.... ¿Y la semana que me toque compartir cuarto con ella? Una sonrisa cruzó por su rostro.


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- Buenos días. -Gabriela se dejó caer en el sofá y le plantó un rápido beso en la mejilla a Xenia. ¿Llego a tiempo?

- ¿A tiempo para qué? -Xenia se había sobresaltado al sentir el beso de la chica, fue fugaz pero la sensación permaneció en su rostro por largo tiempo.

- ¿Cómo que para qué? Ya sabes, "Los Morgendorfer", "Los comentarios irónicos", "El club de Moda". Es nuestro día de Daria ¿Recuerdas?

- Querrás decir que es "MI" día de Daria, tú te estás pegando por tu cuenta. Y ¿Desde cuándo el Club de Modas cuenta de todas formas?

- No seas egoista Xenia, es más entretenido ver los programas de tv con alguien más, así puedes comentar e intercambiar opiniones. -Gabriela gesticulaba alegremente. Y el "club de modas" es parte del programa, no fui yo quien lo hizo, además no me digas que no te da risa ver a esas cuatro mensas discutir acerca del atuendo de las no populares como si de una tragedia se tratara.

- No me da risa, me irrita que es distinto, me dan ganas de agarrarlas del cuello y matarlas, sobretodo a la envidiosa esa. -Xenia fingió estar estrangulando al aire. ¿Ves? como este video de música por ejemplo, también me irrita enormemente, ¡ya! sáquenlo sáquenlo. -La morena agitaba las manos a la altura de sus ojos bloqueando la imagen de la pantalla del televisor.

- ¿Debo comenzar a preocuparme por esas muestras de agresión Xenia? -Gabriela miró a la morena con una fingida mueca de preocupación en su rostro. Además este video es muy bueno, ganó en las premiaciones de mtv y todo.

- ¿Bueno? -Xenia la miró con una divertida mueca en el rostro. Marea, que es distinto, todo el rato se te vienen las imágenes encima, y esa combinación de rojo y blanco me irrita aún más, ¡ya! quítenlo.

- ¿Sabías que los entendidos en el tema dicen que las personas que participan en realities terminan con graves trastornos mentales? Gabriela le dio una gran mordida a su sandwich.

- Sí, lo sabía. -Xenia la miró con fastido. ¿Ya estás comiendo otra vez? -Los ojos azules miraron lo que estaba engullendo la chica más joven.

- ¿Y tú? ¿Ya estás fumando otra vez?

- Apenas fumo, en cambio tú te pasas todo el día llenándote el estómago.

- No es cierto Xenia, fumas demasiado, y esto te lo digo seriamente, al menos yo voy a engordar hasta reventarme, de todas formas mi metabolismo funciona de mil maravillas aún ¿ves? - Se paró y dio un gracioso giro. Pero tú vas a fumar hasta que te dé cáncer al pulmón o a alguna otra cosa. ¿No has pensado en dejar ese vicio? -Gabriela miró a la morena severamente.

- Fumo desde que tenía 13 años, cuando me de el cáncer ahí me preocuparé. Y sí, veo que tu metabolismo ha funcionado bastante bien hasta el momento. -Xenia dio una fugaz mirada al cuerpo de Gabriela.

- No juegues con eso Xenia, enserio deberías dejarlo, ¿por qué no haces el intento? usa este encierro al menos para algo útil como dejar ese vicio tan dañino. Después de todo aquí no es llegar y salir a comprar a la esquina.

¿Y esa mirada qué fue? ¿En realidad se fija en mí? Ya ,denuevo con tus tonterías Gabriela, pero ¿qué me puede importar a mí que otra chica se fije en mi cuerpo? El encierro me confunde.

- Traje varias cajetillas. -Una sonrisita de satisfacción cruzó por el rostro de la morena.

- ¿Sabes qué voy a hacer? las voy a agarrar todas cuando no te des cuenta y las voy a enterrar en el jardín.

- No te atreverías a hacer eso ¿verdad? Es asunto mío si hago con mi cuerpo lo que quiero, no tienes derecho a meterte. Si lo haces no te vuelvo a hablar nunca más ¿oiste? -La voz de Xenia sonó amenazante y sus ojos se clavaron en Gabriela con furia.

- Tienes razón, es tu vida, no tengo por qué meterme, es sólo que me preocupo por tí. -Gabriela sintió un pequeño dolor en su corazón al ser receptora de la mirada de Xenia, ya se había acostumbrado a ver esos ojos más sonrientes últimamente.

- Lo siento, no quise sonar tan dura, pero comprende que este vicio no se puede dejar así como así, me gusta fumar. -Xenia miró el perfil de Gabriela concentrado en la pantalla del televisor, vio una pequeña expresión de dolor cruzando por ese rostro.

- Está bien, pero no me voy a rendir así como así, algún día te sacaré del vicio, ya vas a ver. -El brillo volvió a los ojos de la chica más joven.

-¿Algún día? Te recuerdo que tienes sólo 7 semanas para quitarme el vicio. O ¿es que acaso piensas seguir intentandolo cuando salgamos de aquí?

- Claro, aunque va a ser un poco difícil ya que piensas irte del país. -Gabriela volvió a sentir esa opresión en el corazón aunque esta vez fue más intenso aún.

Dios ¿qué me pasa? ¿ya le tengo tanto cariño que sufro anticipadamente por que sólo la tendré en mi vida unas pocas semanas?

- Es cierto. Xenia observó con interés el perfil de Gabriela, sus ojos estaban brillantes. Ya había olvidado el hecho que pensaba dejar el país una vez salieran de esa casa.

- Mira, ya comienza Daria, y ¿qué demonios es esto? no es la presentación habitual. -Gabriela se sintió aliviada que en ese momento comenzara el programa y atrayera la atención de Xenia, ya que el tener esos ojos observándola por demasiado tiempo la ponía extremadamente nerviosa, sobretodo porque la chica más alta parecía adivinar sus pensamientos.

- Ah, es una de las películas, ésta es la de ¿Ya llegó el Otoño? está buena, es en el tiempo inmediatamente después que Daria le roba el novio a Jane.

- ¿¿¿Daria le robó el novio a Jane??? no creí que era de ese tipo. -Gabriela miró extrañada a Xenia.

- Bueno tanto como que se lo robó, no, fue el tipo que tuvo más onda con Daria, aunque quedó la escoba entre ellas dos, se alejaron y bueno luego ya se ponen en la buena.

- Ah, entiendo, nunca se sabe donde puedes encontrar el amor de tu vida, puede ser en personas tan difíciles como el novio de tu mejor amiga. ¿y acaso no era que no creias en la onda y química entre dos personas? -Gabriela estaba atenta a la pantalla. Sintió la mirada de Xenia en su rostro, al girarse se encontró con un par de ojos azules mirándola, estaban serenos, casi dulces, otra vez tuvo la sensación de fundirse en ellos, de que alrededor todo se congelaba.

- Tal vez tengas razón después de todo.

¿Qué me sucede con ella? Desde que la vi la primera vez tuve esa sensación de familiaridad, sé que a ella le pasa algo parecido, lo siento.


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- Ya no soporto este maldito encierro ni un segundo más.

- Cálmate muñequita, no es tan malo, además aquí no tienes nisiquiera que trabajar, te pasas todo el día tirado de guata al sol si quieres. -El columpio en el que Andrés estaba parado llegaba cada vez más alto.

- Te recuerdo darling que es lo mismo que haces tú afuera, pasar todo el día vagueando. - Carla estaba sentada en el columpio del lado del chico con una mueca de aburrimiento en su rostro.

- Igual que tú no más ¿Además para qué trabajar? -El chico se encogió de hombros. Nuestros respectivos papis nos dan todo lo que pedimos, trabajar sería una gran pérdida de tiempo, cuando puedes gastar esas preciosas horitas llevando a las minitas más ricas de Viña del Mar a casa.

- Toda la razón del mundo tienes Andrecito, no estás tan imbécil después de todo.

Ambos chicos se habían cruzado en varias ocasiones en distintos pubs y discotteques de la ciudad, no eran amigos, pero habían intercambiado una que otra palabra, tenían amistades en común. Los dos provenientes de familias ricas, estaban acostumbrados a conseguir todo en la vida usando la ley del mínimo esfuerzo. Andrés era el típico chico rico que vive a costa de sus padres, no le trabaja un día a nadie, y se liga con cuanta chica esté dispuesta a darse un revolcón en el asiento trasero de uno de sus autos, de los cuales el primero había sido un obsequio de graduación, que había conseguido aún antes de haberse graduado realmente. Carla por su parte, era la reina la noche, vivía en discottes, pubs y en cuanto lugar se encontraran reunida la suficiente masa de gente que le permitiera darse el lujo de elegir algunas varias personas por noche. Carla contaba a su haber con tres intentos de suicidio, de los cuales había salvado en todas las oportunidades gracias a la rápida asistencia de la empleada doméstica en una ocasión y por amigas en las restantes.

- Oye Carla, ¿tú eres lesbi verdad? -Carla le devolvió la mirada despectivamente.

- Digamos que no discrimino a nadie ¿captas? -Una sonrisa se formó en su rostro.

- ¿No discriminas? Si a mí aún no me das la pasada. -Andrés había dejado de columpiarse.

- Ayy querido, es que aún no he llegado al límite de la desesperación como para usarte. -La peliroja le echó una mirada desinteresada.

- Eres una perra, ¿lo sabes? y eso me encanta. -Andrés bebía alegremente de su lata de cerveza.

- Lo sé. Pero te tendré presente para cuando necesite... - Carla dejó su columpio y se sentó sobre Andrés - desahogarme un poquito. Le dio un pequeño beso en los labios y se alejó del chico.

- ¿Y por qué no me tienes presente ahora mismo?

- Digamos que si me pones enfrente a Brad Pitt y a Jennifer Aniston, yo voy a elegir a la fémina ¿captas? y mientras tenga a una en quien concentrarme, tú estás ahí de segundón, cuanto lo lamento. -La peliroja se llevó una mano al pecho mostrando fingido pesar.

- ¿Y quien sería ésta en quien te estás concentrando?

- ¿Es que los hombres no se enteran de nada jamás? Abre los ojitos darling, y mira alrededor ¿en quien podría yo estarme fijando?

- ¿Xenia? -Andrés dijo después de meditar un momento su respuesta.

- Bingo. Y eso es todo lo que diré.

- ¿Xenia? ¿cómo que Xenia? a Xenia le gusto yo, se hace la dura pero ya va a caer igual que todas. -Andrés le ofreció otra lata de cerveza a la peliroja.

- No muchas gracias, una es mi límite, evito los tóxicos. Y, perdona que te baje de tu nube cariño, pero si tú le gustas a Xenia, entonces yo soy Sor Teresa de los Andes, cero posibilidades ahí ¿captas?

- ¿Dices que Xenia es gay? -Andrés miró a peliroja incrédulamente.

- Digo que Xenia en lo único que va a caer será en mis brazos, punto. -Una sonrisa lasciva se comenzó a formar en los labios de Carla.

- Te apuesto lo que quieras a que en los brazos que va a caer serán los míos. Esa muñequita de ojos azules no se me puede escapar, no delante de todo Chile.

- ¿Sabes? eso suena interesante. -Carla alzó la vista pensativamente. Si Xenia por milagro llegase a caer entre tus asquerosos brazos uno de mis muchos autitos pasa a ser tuyo, y si cae en los míos, como sin duda va a suceder, uno de los tuyos pasa a ser de mi propiedad. Aunque me llevará años quitarle el olor a puta que debe tener impregnado. -Hizo una mueca de asco

- Trato hecho. -Los chicos sellaron el pacto con una sonrisa.


--------------
- ¿Jane es gay? -Xenia se sobresaltó al oir la pregunta de la rubia.

- O sea... Según esa chica sí lo es.

- Y cómo puede estar tan segura nisiquiera la conoce, además yo no he visto a Jane interesándose en ninguna chica, nisiquiera en Daria, aunque ahora que lo pienso formarían una buena pareja ¿no crees? se parecen bastante.

- Es que... o sea, dicen que se nota. -Xenia encendió un cigarrillo sintiéndose bastante incómoda. ¿Así que no te molesta una pareja gay? -La morena intentó reproducir su voz de la manera más casual que pudo.

- ¿Y por qué me iba a molestar? qué tontería, el amor es algo libre, no tiene edad, clase social, ni sexo. En realidad es el espíritu el que atrae. ¿A tí te molesta acaso?. -Notó cierto interés especial por parte de Gabriela.

- No, no me molesta. -Xenia se sintió pésimo ocultándole su sexualidad. ¿En realidad piensas eso? -Xenia aventuró su mirada hacia el rostro de Gabriela.

- Sí, en realidad lo pienso. -Gabriela le devolvió la mirada y se quedaron viendo a los ojos por algunos segundos. -Xenia sintió el rubor apoderándose de sus propias mejillas, pero antes de sentirse lo suficientemente cohibida, percibió otro rubor subiendo por las mejillas de Gabriela, quien giró rápidamente el rostro hacia la pantalla del televisor.

¿Qué fue eso? ¿Se sonrojó? ¿Se puso nerviosa? ¿Por qué? Gabby ¿es que acaso hay alguna posibilidad...? o ¿es sólo que percibes que me gustas y te cohibes por eso? Mierda, esto es terrible.

- ¿Te conté que en la puerta de esta casa terminé con mi pololo? -Gabriela dijo luego de un par de minutos en silencio.

¿Y eso? ¿A qué mierda viene? ¿Es su forma de decirme que acepta la homosexualidad pero de lejitos?

- No, no me lo contaste. -Xenia oyó el desagrado en su propia voz. ¿Y cuánto tiempo llevabas con él? -Preguntó sin la menor intención de conocer la respuesta.

- 1 mes, y apenas nos vimos unas cuantas veces, no era nada importante.

- ¿Y por qué terminaron? -Xenia se sintió aliviada al oir que no era algo importante para Gabriela.

- Es que se puso pesado con el asunto de que yo ingresara en esta casa, y yo le dije que mejor y seguíamos siendo amigos, y él se enfureció y me mandó a la cresta, en fin, mejor así, no tengo ganas de relaciones estables.

Imbécil, ¿Quién podría querer terminar con alguien como ella? recuérdame de agradecerte por eso si alguna vez te veo hijodeputa. Me pregunto qué tan lejos llegó con él... o con algún otro, no, no quiero saber... Xenia comenzó a sentir una desagradable sensación en su cuerpo. ¿Celos? ¿Tengo celos? Soy tan ridículamente patética.

- ¿Xenia? ¿Te pasa algo? últimamente andas en la luna, como que te vas derrepente en tu onda. -Gabriela la miraba preocupada.

- Lo siento, debe ser el encierro. Qué coincidencia yo antes de salir de mi departamente recibí la visita de un ex mío, claro que había terminado con él como hace cinco meses y aún de vez en cuando me busca y me ruega, es una lata en realidad. ¿Y eso qué fue? ¿Para qué esa información? no esperarás que ella puede sentir celos de tí ¿verdad?

- ¿Ah sí? -Xenia percibió algo en el tono de voz de Gabriela. Y ese ex tuyo ¿cómo se llama? ¿cuánto duraron? ¿en realidad no piensas volver con él?

- ¿Y ese interrogatorio? ¿Que derrepente te salió la vena periodística? ¿Sabes? no vale la pena hablar sobre él, es tiempo más que pasado, no se ni para qué lo saqué en la conversación. Basta de tanta información Xenia, basta.

- ¿Traspasaste el límite verdad? ¿Hasta cuándo Xenia? ya deberías confiar un poco en mí, ¿por qué mides tanto la información que me entregas sobre tí? nisiquiera me has dicho si trabajas o estudias, o si tienes hermanos, nada, no es justo, ¿No me tienes confianza?

Xenia sintió el dolor de Gabriela como si fuera propio, a la vez que la ternura que le producía la joven iba en aumento con cada reacción que tenía hacia ella, cuando demostraba alegría o tristeza, todo tenía una consecuencia en su propio estado de ánimo.

- Lo siento... -Xenia bajó la mirada.

- No lo sientas Xenia, supongo que me quedó claro desde el comienzo que no pensabas compartir nada personal con nadie, no tengo derecho a reclamarte nada de todas formas.

- Sí lo tienes. Las palabras salieron de su boca antes que las pudiera censurar.

- ¿Por qué? -Gabriela la miró intensamente mientras esperaba la respuseta.

- Porque somos amigas, porque confío en tí, porque te... -Xenia meditó la palabra que diría a continuación- estimo. -Xenia no fue capaz de devolverle la mirada a la rubia.

- Gracias por eso, creo que te dejaré un ratito sola, luego te veo ¿ok? -Gabriela se dispuso a levantarse.

- Pero...

-¿Sí? Los ojos verdes de Gabriela acariciaron los suyos.

- Nada... luego te veo. -Xenia se concentró de nuevo en la pantalla del televisor. Vio de reojo como Gabriela se alejaba, y volvió su mirada hacia la chica.

¿Es posible enamorarse de alguien en menos de 10 días?

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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  LLuna el Abril 23rd 2011, 2:00 am

Jul , está
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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  maryjoe el Abril 24th 2011, 11:20 am

gracias por la historia julia besito
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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  julia el Mayo 1st 2011, 1:57 pm

Cuarta parte

- Anda Gabby es sencillo, sólo tienes que mover los brazos así ¿ves? -El blanco cuerpo de José se deslizaba a lo largo de la piscina haciendo exagerados movimientos con los brazos.

- No puedo, me da miedo, no pienso entrar ahí. -Gabriela observaba al chico sentada en el borde de la piscina.

- Yo te enseño ¿quieres que vaya por tí? -Una sonrisa pícara cruzó el rostro del muchacho.

- No te atrevas a acercarte. -La rubia le advirtió y se preparó para salir escapando al segundo que viera a José acercársele.

- Anda Gabby, es súper fácil, confía en mí. -José intentaba persuadirla.

- Todos somos buenos para algo, y yo no lo soy para nadar ¿entiendes? me da pavor.

- Jamás pensé que diría esto, pero eres una cobarde, te estoy ofreciendo enseñarte, y gratis, deberías aprovechar, mira, yo te agarro fuerte y te prometo que no te suelto pero por nada del mundo.

- He visto platos, vasos y bandejas terminar en el suelo después de resbalar por esos flacos brazos tuyos, no quiero terminar como ellos en el fondo de la piscina, así que no pienso. -Gabriela se cruzó de brazos mientras hacía círculos con un pie en el agua. José se rindió por fin y continuó nadando solo.

- Ay José qué tontito eres, nadie se atrevería a aprender a nadar si alguien como tú le ofrece ayuda, tienes que hacerlo así ¿captas?

Gabriela oyó la voz de Carla y al segundo se encontró tragando agua y sintiendo una gran desesperación, a ratos conseguía emitir algún sonido que no alcanzaba a ser una palabra mientras oía una burlesca carcajada. El pánico comenzó a invadirla, y depronto se encontró rodeada por unos firmes brazos, comenzó a respirar denuevo normalmente, mientras intentaba enfocar la mirada.

- ¿José?

Oyó la voz del chico llamándola desde lejos, intentó mirar a la persona que la estaba sujetando y cuando por fin logró abrir los ojos se encontró primero con un cabello negro y húmedo flotando en el agua, el rostro estaba borroso, y poco a poco se fue haciendo más nítido hasta que fue capaz de ver sus contornos bien definidos, y luego ahí estaban esos ojos azules, parecían aún más azules que siempre con la mirada clavada en ella. Logró percibir la preocupación en ellos, y de pronto oyó la voz de la dueña de esa mirada.

- ¿Estás bien? -Su voz sonaba dulce, grave, suave, era una mezcla de diferentes adjetivos. Gabriela quiso sonreir, pero no consiguió que su rostro obedeciera a ese mandato, intentó responder la pregunta, pero su voz tampoco obedeció, en vez de eso comenzó a sentir una sensación de protección envolviéndola, y tuvo el deseo de que ese momento no terminara nunca. ¿Estás bien? -Oyó denuevo y esta vez reunió las fuerzas suficientes para contestar.

- Sí, estoy bien ahora. -Xenia la tomó firmemente entre sus brazos y la condujo al borde de la piscina, no supo como se encontró fuera del agua. Depronto una desagradable voz llegó a sus oídos.

- Uy cuanto lo siento, no sabía que Gabita no sabía nadar, de verdad que lo siento.

Depronto la dulce mirada de la que estaba siendo objeto, cambió a una de furia que consiguió erizarle los cabellos, temió con toda su alma, sintió un dolor creciendo en su interior al creerse blanco de aquellos furiosos ojos, pero entonces se dio cuenta que no era ella quien estaba provocando esa mirada. Sintió como los brazos que la estaban sosteniendo perdían firmeza, y en vez de la calidez de estos sintió el frío cemento hacer contacto con su piel.

- ¡Tú!, maldita. -En un segundo Xenia estaba agarrando a Carla fuertemente mientras ésta hacía esfuerzos en vano por soltarse.

- Ayyy help help, ¡¡Xenia me está matando!!

- Ya me tienes harta. -Los azules ojos estaban clavados en los marrones de Carla.

- Xenia, déjala, estoy bien, sólo fue el susto. -La morena oyó la voz de Gabriela y luego de unos segundos soltó a su presa.

-¿Están bien? -Una voz venida de quien sabe donde, se oyó. -Eran los de producción que ya estaban seguramente por hacer su aparición si la cosa se empezaba a poner color de hormiga.

- Sí, todos bien. -Gabriela hizo una seña con la mano.

Carla estaba sentada en el suelo sobándose los brazos mientras miraba a Xenia con una cara que en vez de dolor parecía de fascinación. Xenia no le quitaba los furiosos ojos de encima. Apenas se distinguía el color en ellos ya que estaban convertidos practicamente en una línea.

- Si algo así se vuelve a repetir, te juro que te mato. -Nadie pareció dudar de la veracidad de esas palabras.

- Mátame Xenia si quieres, estaré gustosa de esperarte en el infierno.

- Maldita loca. -Xenia se dio media vuelta y se dirigió hacia Gabriela que ya estaba recuperada.

- Enserio Xenia estoy bien, fue sólo el susto.

La morena levantó la mano que pareció viajar hacia la mejilla de Gabriela pero en vez de eso, se frenó a mitad de camino y volvió hacia su regazo.

- Gracias ¿Cuántas veces has venido a mi rescate? ¿Tres? Eres increible. -La chica de ojos verdes tomó la mano de Xenia en la suya y le dedicó una dulce mirada.

Xenia eres fantástica, eres mejor persona de lo que tú misma crees que eres.

- De nada. -Xenia soltó la mano de Gabriela con un gesto de incomodidad en el rostro.

- Ah sí , lo siento, el contacto físico no te gusta, lo olvidé.

- No es eso, es sólo que te doy algo de espacio para que respires.

- Estoy bien Xenia, apenas tragué un poco de agua.

José observaba la escena, con el deseo de haber sido él quien hubiera sacado a la chica de la piscina.

- Cómo rayos llegaste tan rápido, nisiquiera te vi aparecer Xenia, yo estaba apenas a 3 metros.

- Soy rápida supongo.

- Si no me necesitan yo me largo de aquí, qué exagerados son. -Carla se alejó del lugar sin siquiera disculparse con Gabriela.

- Ya no la aguanto. -Los ojos de Xenia miraron con furia a la peliroja mientras se dirigía al interior de la casa.

- Está medio loca, pero ya se que si le viene algo raro y me intenta matar, tú vendrás a mi rescate. -Una sonrisa se formó en el rostro de Gabriela, Xenia no pudo censurar una en el propio.

Eres increíble Xenia...

--------------------------------------------------------------------------------------------------

Gabriela oyó extraños sonidos y se acercó al lugar de donde provenían. Abrió la puerta de golpe y ahí estaba Isabel hincada en el suelo con la cabeza metida en la taza del baño.

- ¿Qué cresta estás haciendo? -La chica se sobresaltó al sentir la presión en el brazo.

- Nnnada, yo... es que me sentía mal, algo me cayó mal al estómago, olvidé cerrar la puerta. -Isabel la miraba asustada.

- Estabas provocándote vómitos, tenías los dedos metidos en tu garganta Isabel, Dios mío, ¿desde cuándo estás haciendo esto? -Gabriela miraba a la chica con una expresión de preocupación inmensa en el rostro.

- No me estaba provocando nada. -Isabel intentaba sonreir. Ya te lo dije, algo que comí me hizo daño, eso es todo. -La chica intentó salir del baño.

- Eso no es cierto Isabel y lo sabes, ven aquí, vamos a conversar sobre esto. -Gabriela tomó del brazo a Isabel e intentó llevarla a la sala.

- Suéltame, yo no tengo nada que conversar contigo, ¿es que nunca has vomitado en tu vida luego que algo que has comido te ha hecho daño?

- Sí, por eso mismo sé que no estabas devolviendo la comida naturalmente, por favor Isabel, confía en mí.

- Ya basta, no es lo que crees. -Isabel intentaba por todos los medios escaparse.

- Basta tú, mírame. -Gabriela levantó el rostro de la chica, el cual estaba pálido y ojeroso. -Isabel rompió en llanto.

- Por favor Gabby no se lo digas a nadie, te lo suplico, es la primera vez que lo hago. -Los ojos desorbitados de la chica la miraban con horror.

- Sé que no es la primera vez, ven conmigo a mi habitación ahí hablaremos.


--------------------------------------------------------------------------------------------------

- Todos nos están viendo, por favor no me preguntes, no es lo que piensas, te lo juro.

- ¿Entonces qué es? -Gabriela estaba intentando mantener la calma y hablar con la chica.

- Es sólo que comí de más hoy y....

- Y te sentiste culpable y lo devolviste para no engordar ¿no?

- ¡¡¡No!!! no es eso, no es porque no quiera engordar, me da lo mismo eso, es sólo que no suelo comer tanto, la comida es para sobrevivir no para comerla en exceso.

- ¿¿¿Qué??? de qué estás hablando Isabel, explícame porque no entiendo.

- Eso, la gula es un pecado capital ¿lo sabías? yo he estado cometiéndolo aquí, sobretodo hoy, tenía que enmendarlo de alguna forma, sólo fue hoy te lo juro, no lo hacía desde hace 5 meses, te lo juro por Dios, y sabes que no juraría en vano. -Isabel hablaba en un susurro.

- ¿Me estás tratando de decir que te provocaste el vómito porque comiste más de la cuenta y eso es pecado? -Gabriela se tomaba la cabeza sin dar crédito a las palabras que oía.

- En resumidas cuentas sí.

- Dios mío ese fanatismo tuyo lo has llevado demasiado lejos, esto tiene que terminar. Sé que en el fondo de tu corazón sabes que no está bien, que no es esa la verdad, he visto el brillo en tus ojos cuando hemos hablado de diferentes temas tabú para tí. -Gabriela le tomaba una mano a la joven que comenzó a sollozar amargamente.

- Es así como me criaron.

- Libérate por favor, hazlo antes que te destruya la vida, eres una chica linda, y sé que eres inteligente, busca la verdad dentro de tu corazón no en libros ni en lugares, buscala aquí. -Gabriela le indicaba con un dedo en el pecho.

- No le digas a nadie por favor.

- No lo voy a hacer, pero si vuelvo a sorprenderte haciéndolo te juro que yo misma te saco de aquí ¿oíste? Además esto saldrá para todo Chile, y lo sabes. Sé que no vas a cambiar tu mente de un día para otro, y no es mi intención predicarte nada, sólo que tomes conciencia de la estupidez que te acabo de ver haciendo.

- Promete que no lo dirás.

- Lo prometo, y te voy a estar vigilando.

Dios mío, esta gente grabando todo y no es capaz de sacar a esta niña de aquí, esto es inmoral.


--------------------------------------------------------------------------------------------------

- Miren chicos nos dejaron algunas películas aquí ¿Qué les parece si vemos alguna ahora? -José cerró la puerta y mostró varios dvd.

- ¿Cuáles? -Andrés preguntó desde la mesa donde estaban todos reunidos comiendo.

- El señor de los anillos...

- Ya la vi ¿es que acaso no tienen algo más reciente? -El chico moreno dijo despectivamente.

- A mí me encanta, la vería denuevo. -Sebastián se llevó una cucharada de arroz a la boca.

- A mí las que me gustan son las de amor, desde que era chica que me gustan esas. -Gabriela se limpió los labios con la servilleta y se paró de la mesa.

- Mira que tienes suerte Gabby. -José mostró el dvd de "Un ángel enamorado" y "La laguna azul"

- ¡¡Me encantan!! Vamos chicos veámoslas, por favor. -Gabriela decía emocionada.

- ¿Es que trajeron solamente reliquias? qué películas más latosas.

- "La laguna azul" es un clásico, y es preciosa, ¿Cómo puedes decir que es latosa? y "Un ángel enamorado", por favor es una de mis películas favoritas, no seas blasfemo. -Gabriela se arrepintió de haber dicho la última palabra al sentir la mirada de Isabel sobre ella.

- Yo prefiero ir a darme un chapuzón a la piscina ¿y tú bebé?

- Yo también, no voy a quedarme viendo esas porquerías con esta gentuza. -Andrés y Carla salieron al jardín.

- Pero qué dolor me causa que nos dejen. -Xenia estaba terminando su plato.

- Y uds. chicos ¿qué dicen?

- Yo prefiero irme a dormir, estoy un poco agotada. -Isabel se paró de la mesa les hizo un gesto a todos, y se fue a su cuarto.

Gabriela estaba terriblemente preocupada por ella, había estado vigilándola, pero no había nada que pudiera hacer por la chica, confiaba en que una vez que sus padres la vieran por televisión ellos mismo vendrían a sacarla de allí.

- Si van a ver esas de amor, yo paso, otro día veo la de "El señor de los anillos" -Sebastián les dio las buenas noches a todos y se fue atrás de Isabel.

- Yo si que me quedo viendo, a mi también me encantan las de amor igual que a tí Gabby. -José miraba a la rubia con una gran sonrisa en el rostro.

- ¿Y qué me dices tú Xenia? ¿Nos acompañas? -Xenia vio los ojitos entusiasmados de Gabriela y fue incapaz de decirle que no, y aunque la chica no se lo hubiera pedido de todas formas se habría quedado con ella ahí, aunque detestara las películas de amor.

- Ok.

- Uy con ese entusiasmo madre mía.

- Las de amor no son mis predilectas, a mi las que me gustan son las de terror.

- Mira Xenia tienes suerte, también hay una de terror aquí. José les mostró el dvd de "Pesadilla en la calle Elm"

- No ese tipo de terror, el terror sicológico me gusta más, aunque esa no está tan mal, me cae bien Freddy. -Gabriela y José la miraron incrédulos.

- ¿Qué? -Xenia se encogió de hombros. No me nieguen que el tipo es divertido.

- Xenia, el tipo mata adolescentes despiadadamente ¿Cómo podría ser divertido?

- Pues lo es. Y ¿nos vamos a quedar toda la noche discutiendo si Freddy es o no divertido? Ya me urge ver al ángel ese.

- Ah sí, ahora mismo, espérenme un poquito, voy y vuelvo. -Gabriela salió corriendo y casi se resbala al entrar a la cocina. Al minuto salió cargada de bebidas, y sandwiches.

- Acabamos de comer. -Xenia la miró alzando una ceja mientras la chica rubia le entregaba una coca cola y un sandwich de queso y jamón.

- Pero no puedes ver películas sin comer algo, toma por lo menos recibe y luego simplemente lo dejas, no me vas a dejar con las manos estiradas, maleducada.

- Yo no te lo pedí. -Xenia se encogió de hombros. Además con mi cigarro estoy bien, muchas gracias.

- Malagradecida. -Gabriela le hizo un exagerado desprecio y le entregó las cosas a José.

- Claro, lo que no quiere ella para mí ¿no?

- ¿Saben? no le doy nada a nadie y me lo como todo solita. -Gabriela se dejó caer en el sofá entre Xenia y José con toda su comida en el regazo. Dale José pon la película.

- Sí, como diga la reina. -José puso el dvd dentro del reproductor y le dio al play.


--------------------------------------------------------------------------------------------------

- ¡Xenia! ¡Xenia! despierta, viene la mejor parte cuando él se vuelve humano. -Xenia oyó la emocionada voz de Gabriela pero el peso de sus párpados era mayor, recordaba haber visto a Meg Ryan lamentándose por alguien que se le había muerto en el quirófano, y de ahí todo se borró. No puedo creer que te hallas quedado dormida Xenia.

- ¿M? -La morena comenzó a abrir los ojos poco a poco, y un aroma invadió su olfato.

Depronto se dio cuenta que estaba apoyando la cabeza en el hombro de Gabriela, se sobresaltó, pero la chica más joven estaba tan concentrada en lo que sucedía en la pantalla, que se quedó un instante más en esa posición, observando su rostro a esa distancia. Se veía hermosa con la luz del televisor alumbrando su blanca piel, sus ojos fijos al frente, no pestañeaba, y sus manos estaban en el aire en suspenso.

Qué linda Gabby, eres tan hermosa, acaso ¿tienes alguna idea de lo que me estás provocando?

Era la primera vez que Xenia lograba tal cercanía física con Gabriela, y se sentía demasiado bien como para romper el contacto, no aún.

Hueles delicioso, ¿Qué perfume usará? Derrepente Xenia recordó las cámaras. Ay mierda, me están enfocando y yo viéndola con esta estúpida cara. Cerró los ojos rápidamente y volvió a oir la voz de Gabriela.

- Vamos Xenia, por favor mira, ya llegó a la casa de la chica, se van a ver por primera vez ahora que es humano.

Sintió la mano de Gabriela tocando su rostro, y un temblor recorrió todo su cuerpo. Abrió lentamente los ojos nuevamente y ahí estaban esos ojos verdes, apenas se veía su color debido a la oscuridad de la sala, pero de todas formas sentía la mirada clavada en los propios. Sintió una electricidad recorrer su cuerpo, por un segundo pensó que aún estaba durmiendo y que se encontraba en un sueño, pero entonces ella habló nuevamente y supo que estaba en un sueño, pero en un sueño real.

- ¿Estás despierta ya? -Su voz sonó suave, más suave que nunca antes.

- No lo entiendo -La voz de José arruinó el momento, Gabriela apartó rápidamente la mirada y la dirigió al frente nuevamente. ¿Cómo es que este hombre se lanza desde esa altura y queda vivo?

- José, no era un hombre, era un ángel, se lanzó porque era la única forma de convertirse en humano, ¿es que has estado durmiendo igual que Xenia?

- Ah sí sí, creo que estuve dormitando un momento. -Si las luces hubieran estado encendidas el sonrojo de José hubiera sido evidente.

Xenia se enderezó y volcó su atención a la pantalla, inmediatamente sintió el frío al no sentir el cálido cuerpo de Gabriela junto al suyo.

- Me matan los amores difíciles. -Gabriela dijo suspirando mientras seguía pendiente de la película.

Yo podría ofrecerte uno de esos si quisieras Gabby... ¿¿Yo dije eso??


--------------------------------------------------------------------------------------------------

- La verdad es que yo no le veo la gracia a dejar toda tu vida por una persona.

- Xenia no seas insensible ¿es que acaso no sueñas con un amor así? alguien que de todo por tí, hasta su vida. Además Nicholas Cage es tan lindo...

- ¿¿¿Lindo??? -La morena la miró alzando una ceja. ¿En qué planeta? el tipo es un excelente actor pero de ahí a que sea lindo, es otra historia distinta. Ah y no, no quiero que nadie ande dando su vida por mí. No quiero deberle tanto a alguien.

- Insensible.

- Romanticona. ¡Hey! no me empujes, y no me andes sacando la lengua tampoco. -Xenia alzó una ceja amenazante.

- Entonces acepta que el amor es lo más hermoso de la vida, es difícil de encontrar, pero vale la pena la espera. -Gabriela agitaba un dedo cerca del rostro de la morena

- Está bien, lo acepto, es lindo, sólo que no es para todos.

- ¿Cómo que no es para todos?

- Tú misma dijiste hace días que quizá tu alma gemela no esté encarnada en esta vida, quizá la mía tampoco lo esté.

- ¡Ajá! o sea aceptas que sólo tienes miedo de hallarla pero que sí podrías enamorarte si la encontraras.

- ¿Saben chicas? yo también estoy aquí por si no se han dado cuenta, pero como nadie me da bola, me largo a dormir mejor. -José salió de la sala fastidiado.

- Oops se me había olvidado José. -Ambas chicas comenzaron a reir.

- Supongo que esto es charla de chicas después de todo. -Xenia se encogió de hombros.

- ¿Entonces? ¿Te gustaría encontrar a alguien que te amara así? -La voz de Gabriela se suavizó al hacer la pregunta, y dirigió su mirada hacia la joven má alta.

- Sí, me gustaría. -Xenia dirigió la vista a su mano la cual sostenía un cigarrillo.

Sabes Xenia si fueras hombre quizá hasta me enamoraría de tí, aunque te quitaría ese maldito hábito de fumar a todas horas. Gabriela se sobresaltó con su propio pensamiento ¿Y eso de donde salió?

- ¿Qué pasa? Derrepente te quedaste callada. -Xenia levantó una ceja inquisitivamente.

- No es nada, estoy un poco cansada solamente.

- ¿Te agotó la charla de almas gemelas?

- Para nada ¿Sabes Xenia? quiero que dejes de fumar.

- Sí y yo quiero tener un millón de dólares, y eso tampoco va a suceder.

- Podría suceder si te lo propones, es cosa de mentalizarse y todo se puede conseguir ¿sabías?

- ¿Brujería?

- Otra que me llama bruja. -Gabriela miró a la morena con fastidio. Dije mentalizarse, hacer realidad algo con la mente, es cosa de desear algo con toda tu alma, imaginar que se hace realidad y lo consigues, yo no hago brujerías.

- ¿La fé mueve montañas dices tú?

- Algo así.

- No sé...

- Los pensamientos tienen consecuencias, si te imaginas una situación ese imagen en tu cabeza tendrá una consecuencia.

- Sí, tendrá la consecuencia de que te volverás una patética soñadora que vive en las nubes y no consigue nada real en la vida.

- ¿Por qué tienes que ser así siempre?

- Porque así es como soy.

- Te odio.

- No, no lo haces.

- ¿Y cómo puedes estar tan segura?

- Porque me estoy imaginando que me amas, y bajo tu código eso quiere decir que ya deberías estar sintiendo eso por mí. -Xenia dirigió sus azules ojos a la chica más joven, ésta le devolvió la mirada. No dijeron nada.

¿Que me amas? ¿Dijo amas? ¿Me estoy sonrojando? Era broma Gabby ¿entiendes?

- Bueno, creo que ya es hora de dormir ¿vienes? -Gabriela siguió a Xenia en silencio.

- ¿Xenia?

- ¿Sí?

- Dime a qué te dedicas.

- Hasta mañana Gabby. -La morena se dirigió a su habitación la cual estaba compartiendo con Isabel, y abrió la puerta.

- Hasta mañana. -Gabriela se dirigió a su cuarto con un aire de decepción en su rostro, antes de perderse dentro de ella oyó la voz de la morena.

- Tatúo. -Y Xenia se perdió detrás de la puerta.

¿Tatúo? ¿Cómo que tatúo? ¿¿De veras?? pero si no tiene ningún tatuaje ella misma. Aunque quizá lo tenga oculto por ahí. Una pequeña sonrisa cruzó por el rostro de la rubia. Hum tatuadora, qué interesante, esto es un avance... ¿En realidad se imaginó que la amo? ¡Basta Gabby! fue una broma...

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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  LLuna el Mayo 2nd 2011, 12:27 pm


Uffffff , ésta pelirroja que tenga cuidado , creo que peligra su vida ...


Julia , me encanta
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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  Invitado el Mayo 7th 2011, 6:54 pm

me encanta!!!! mássssss!!
gracias Jul

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Re: Todos saben que te amo, XYG

Mensaje  julia el Junio 4th 2011, 11:51 pm

- ¿Es verdad entonces?

- ¿Qué? -Xenia se estaba secando el negro cabello.

- ¿Eres tatuadora? ¿Cómo es que no te he visto ningún tatuaje entonces?

- ¿Acaso es una regla que todos los que tatúan tengan el cuerpo lleno de tatuajes? No pensé que las reglas y estereotipos fueran contigo. -Los ojos azules se posaron fugazmente en la chica más joven.

- Tienes razón, no van, pero pensé en la posibilidad de que tuvieras alguno oculto por ahí ¿quizá? -Una sonrisita pícara cruzó el rostro de la chica de ojos verdes mientras acercaba las manos al cuerpo de Xenia peligrosamente.

- ¡Hey! quita quita. -Xenia le palmoteó las manos.

Si me tocas no respondo.

- ¿Entonces?

- No me gustan los tatuajes, no tengo ninguno. -Xenia dijo finalmente.

- ¿¿¿Qué??? ¿Dices que tatúas y no te gustan los tatuajes?

- Eso me pareció a mí que dije.

- Eso es bastante raro déjame decirte.

- Oye tú eres tarotista y no andas haciendo conjuros ni cosas raras. -Xenia hizo una divertida mueca.

- Soy tarotista no bruja, y tienes razón con lo de los estereotipos, generalmente la gente tiende a pensar que en mi habitación tengo altares y que vivo todo el día quemando inciensos, cuando la verdad es que me dan alergia. Sin embargo me gusta mucho lo que hago, la gente termina viéndote como una amiga, ponen toda su confianza en tí, es una gran responsabilidad, no es que crea que eso está bien, pero el poder conectarme con la gente y que ellos se abran a tí es algo que siempre me ha gustado.

- Es que así eres tú, creo que eres incapaz de hacer algo que no ames hacer, ¿o me equivoco?

- Sabes Xenia me tomó dos semanas que me dijeras por fin a qué te dedicabas, eso me hacía sentir mal, pero ahora vas y me dices que soy incapaz de dedicarme a hacer algo en la vida que no me guste, y es cierto, y siento que valió la pena el tiempo, porque de todas formas siento que me conoces en cierta medida.

- Más de lo que tú piensas. -Xenia terminó de secarse el cabello, lo sacudió hacia atrás y el aroma que se desprendió de él llegó hacia Gabriela.

- Qué rico olor. ¿Puedo? -La chica rubia se acercó a la morena e inspiró el aroma de su negro cabello.

- Tu olor también es rico. -Xenia vio a Gabriela sonrojándose levemente.

- Ese es tu color natural ¿verdad? así de negrito, bueno supongo porque luego de 14 días creo que se notaría alguna raíz o por lo menos te hubiera visto tiñiéndote.

- Sí, mi color natural, lo heredé de mi padre. -Xenia se arrepintió enseguida de haber dicho esa última palabra.

- ¿Y tus ojos? -Gabriela los miró con detención.

- De mi madre. -Xenia evitaba la mirada de Gabriela.

- Es aquí donde no debo seguir preguntando ¿Verdad?

- Sí, aquí. -Finalmente la morena alzó la vista.

- ¿Existe la posibilidad que me hables de tu familia alguna vez?

- Todo es posible, tú misma lo dijiste anoche.

- Sí, es cierto hasta la posibilidad de que dejes de fumar ¿lo intentarías?

- Dame una buena razón para intentarlo.

- ¿No te sirve el que yo te lo pida? O sea no es que quiera que lo hagas por mí, sino que por tí misma, sólo que me gustaría ayudarte. Gabriela estaba dibujando imaginariamente los contornos de sus dedos, sobre la cama.

- Sí, me sirve.

Si me lo pides con esa ilusión en tu carita....

- ¿¿¿De verdad??? ¿Cuántos cigarros te fumas al día?

- Como 30, no sé, aveces más, aveces menos. -Xenia se sintió repentinamente avergonzada, pero su rostro se mantuvo inexpresivo.

- Ok, nos quedan 6 semanas aquí. -Gabriela comenzó a sacar cuentas. Si vas disminuyendo un cigarro cada día, podrías dejarlo por completo.

- Es fácil decirlo, pero no hacerlo.

- Yo te puedo ayudar, te puedo hacer cositas ricas para comer, así reemplazas una cosa con la otra. -Gabriela se frotó las manos con entusiasmo.

- Sí, y así terminaré engordando, una cosa por otra. -Xenia sonrió al ver los gestos de la rubia.

- Bueno entonces cada vez que te lleves un cigarro a la boca te doy palmadas en las manos, aunque pensándolo bien, quizá eso te enfurezca y termines golpeándome, tienes que decirme Xenia ¿cómo es que tienes tanta fuerza?.

- En realidad no tengo tanta fuerza, es algo mental, si te sientes fuerte entonces golpearás fuerte, tú que sabes de esas cosas de la mente, deberías saberlo, nunca me siento débil ante ningún oponente tenga el tamaño que tenga, es así de simple.

- Ah ya veo, pero es fácil para tí decirlo, teniendo la estatura que tienes, yo en cambio con lo bajita que soy, me veo chica y debilucha al lado de cualquiera, es más complicado.

- Si quieres puedo enseñarte algunos movimientos de defensa personal, para que puedas defenderte, algo básico ¿te gustaría?

- ¡¡¡Sí!!! -Gabriela dijo con entusiasmo.

- Ya, si no es para tanto, sólo sé unos pocos. -Xenia sonreía al ver las reacciones de Gabriela tan amenudo.

- ¿Y quién te enseño?

- Soy autodidacta.

- Debí suponerlo, y ¿qué hay de los tatuajes? ¿también aprendiste por tí misma o qué?

- No, la técnica me la enseñó un amigo. Yo le diseñaba dibujos que eran muy solicitados por la gente, y él a cambio me enseñó cómo hacerlo. Después de un tiempo él se fue al extranjero y me dejó el local a mí, es a su casa donde pienso llegar cuando me vaya del país, pensamos trabajar los dos allá, a él le ha ido muy bien en Canadá. -Xenia se sintió extraña al recordar sus planes, hace días que no pensaba en ello.

- Ah, ya veo. -Gabriela sintió un pequeño dolor creciendo en su corazón. Entonces ¿Lo que realmente te gusta es dibujar?

- Creo que en realidad no he encontrado algo que ame de verdad, así como tú.

Eso sonó peligroso...

- Ya lo encontrarás.

- ¿Y qué hay de tí? ¿cómo es que a tus 19 años sabes de estas cosas de tarot y todo eso?

- Me viene de familia, bueno excepto mi madre, a ella no le gustan esas cosas, y tampoco quería que yo me relacionara con esos temas, pero no hubo caso, a mi siempre me gustaron y mi tía me enseñó desde pequeñita, ahora trabajo con ella en una tienda esotérica que tiene, yo quiero poner una por mi parte, quizá más adelante.

- Siempre es mejor trabajar independientemente.

- Bueno entonces ¿en eso quedamos? no me cambies el tema, tú disminuyes el consumo de cigarrillos, era uno menos cada día, yo te ayudo como sea, si quieres te meto un pedazo de pan en la boca, o te muerdo la mano cuando vayas a encender uno, o te agarro y te planto un beso, así del impacto se te quitan las ganas de fumar.

A Xena le dio un exceso de tos al oir esa última fórmula anti cigarros.

- ¿Estás bien? ¿Xenia? -Gabriela le daba palmaditas en la espalda mirándola con preocupación.

- Sí, bien bien.

Esa última fórmula me gustó, me pregunto si serías capaz de utilizarla en caso de emergencia. Una pequeña sonrisa cruzó por el rostro de Xenia.



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- Gabby darling ¿Todavía estás molesta por el empujoncito que te di el otro día? -La voz de la peliroja sonaba a provocación más que a señal de paz.

- ¿Sabes Carla? tengo esperanza que aún la gente no está tan podrida como para querer hacerle daño a alguien deliberadamente, así que no tendría por qué estar aún enojada contigo, como dijiste, "no sabías". -Gabriela tenía la mirada fija en la pequeña pelotita blanca.

- ¿Cuál empujoncito? -Preguntó Isabel sin levantar la mirada de su oponente.

- Ay queridita, es que tú ¿nunca te enteras de nada? no me digas, ya sé, estabas ocupada memorizándote el apocalípsis, ¿verdad? -La peliroja observaba el partido siguiendo el movimiento de la pelota con los ojos. Isabel la miró con fastidio y su tiro fue a parar en medio de la piscina.

- Oye Carla en vez de estar de mirona ahí ven a hacerme compañía. -Andrés estaba bebiendo una cerveza tirado en el pasto con un brazo detrás de la cabeza.

- En un segundo darling, esto está interesante, ¿has visto como se le marcan los músculos del estómago a esta niña? y mira ese culito durito y paradito. -Gabriela se estaba sintiendo incómoda al ser blanco de la mirada de Carla.

- ¿¿Perdón?? -Isabel miró a la pelirroja con cara de pregunta.

- Tú dedícate a tus cosas religiosas, yo estoy ocupada en otra cosa ¿captas? Amenos que quieras que me recree la vista contigo. -Carla se acercó lentamente hacia la delgada chica y recorrió su cuerpo de pies a cabeza con sus marrones ojos. Aunque dudo mucho encontrar algo de interés en tu persona, sin ofender.

- No muchas gracias.

- Ay pero si se me olvidó lo mojigata que eras, es que el que una mujer le diga algo halagador a otra te incomoda? ¿es pecado para tí? eso es porque no has probado un buen...

- Carla déjala, ella no te está haciendo nada. -Gabriela dijo molesta.

- Uy pero si la defiendes y todo, ten cuidado Gabita, Xenia se puede poner celosa si te ve defendiendo a ésta. -Carla la miraba provocativamente.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Ay no te hagas la inocente niñita, puedes engañar al resto con esa carita de niña buena que tienes, pero a mí no.

- Oye Carla te dije que vengas, estoy aburrido.

- ¡¡¡Cállate!!! vete a la mierda, tú y los de tu raza me aburren, me tienen harta ¿captas? -La peliroja le comenzó a gritar enfurecida al chico.

- Perra loca. -Andrés se encogió de hombros y le dio un sorbo a su lata de cerveza.

- Así que... -Hizo una pausa y se concentró en las chicas con una sonrisita en el rostro- ¿en qué estaba yo? ah sí, mirando el partidito de este par de mojigatas.

- ¿Carla por qué cresta no te pierdes un rato?

- Sabes rubita, me perdería.... -Bajó la mirada por el cuerpo de Gabriela- pero entre tus piernas. -Carla observaba la reacción de Gabriela con una sonrisa en el rostro. Claro, si es que fueras de mi tipo.

- ¿Acabas de decir lo que creo que dijiste? -Los colores se le subieron al rostro.

- Creo que iré un rato a mi habitación, otro día seguimos jugando Gabby. -Isabel salió lo más rápido que pudo del lugar.

- Uy qué delicada, en vez de irte a rezar 20 ave marías, aprovecha el tiempo cogiéndote al imbécil de tu noviecito, que bastante falta te hace, frígida. -La peliroja se reía burlescamente al ver la reacción de Isabel.

- Sabes Carla, una cosa es ser mojigata y otra distinta es no aguantar que una fulana venga a insultarte o decirte lo que se le ocurra simplemente porque quiere fastidiarte. Ten un poco de respeto. -Gabriela miraba serveramente a Carla.

- Apuesto a que esas cositas no se las reclamas a tu adorada Xenia ¿verdad?

- ¿Qué quieres decir con eso? Xenia no anda por ahí molestando a la gente.

- No hablo de la gente, hablo de tí, de tí y de ella.

- ¿Es que tu única razón de existir es el molestar a la gente Carla? -Xenia apareció en el jardín.

- Sí, se podría decir que sí -Dijo la peliroja luego de meditar la respuesta observando descaradamente el cuerpo de Xenia. Cómo te lo explico mi queridísima Xenia, disfruto incomodando a la gente, se ven tan cute cuando se sonrojan, eso me excita. -Demoró la última palabra mientras le dedicaba una lujuriosa mirada a la chica alta.

- Pobre, debe ser triste que tu única razón de vida sea causarle daño a la gente. Eres patética Carla.

- Para que veas que no lo es tanto, no tanto como que tu razón de vida sea una "personita". Por lo menos yo consigo la reacción que quiero, pero ¿tú darling? -Apuntó con el dedo a Xenia - ¿estás consiguiendo algo?. -La sonrisa en el rostro de Carla se ensanchó hasta rayar en la crueldad ¿Ves? hay varias formas de ser patética. -La peliroja le guiñó un ojo a Xenia y se fue a tumbar al lado de Andrés.

Xenia sintió la mirada de Gabriela en su rostro. Pero logró permanecer impasible, aunque por dentro ardía de ganas de agarrar a Carla del cuello y callarle la maldita boca.



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- ¿¿¿Y el computador??? -Gabriela comenzó a buscar alrededor sin resultados.

- Malas noticias Gabby, alguien vino en la mañana y se lo llevó, creo que no tienen mucho interés en que nos enteremos de lo que pasa afuera con el programa. -Sebastián estaba sentado alrededor de la mesa junto a José.

- ¿¿¿Qué??? ¿Y ahora como chateo con mis amigos? -Gabriela decía amargamente. Primero nos bloquean casi todos los canales de tv, las emisoras radiales y ahora internet...

- El tiempo que gastabas en chatear con tus amigos lo puedes ocupar hablando conmigo. -José decía con ilusión.

- Gracias mi niño, es que estoy tan acostumbrada a hablar con mis amigos virtuales, que se me hace raro no poder, ¿has chateado alguna vez? es genial. -Gabriela le explicaba al chico sonrientemente.

- Sí, pero nunca me llamó demasiado la atención, cuando comenzaba a hablar con alguien a los 5 minutos se despedía y se iba, y aveces nisiquiera se despedían, siempre me pasa lo mismo. -José movía la cabeza en negación.

- Bueno y ¿alguien se ha enterado como va el programa? ¿qué tal el rating? -Gabriela se estaba sirviendo un vaso de coca cola.

- La verdad es que por lo poco que me ha dado a entender mi familia cuando me llaman, es que va demasiado bien, ya están como en el episodio 4, pero nada más se comienza a hablar del tema y la comunicación se corta, les tienen prohibido que nos digan cualquier cosa. -Sebastián se encogió de hombros.

- Oye hermano, ¿qué tal si nos jugamos una peleíta de mortal kombat? -José se frotaba las manos con entusiasmo.

- Oka pero antes necesito hablar una palabrita con Gabby. -Sebastián le preguntó con la mirada a Gabriela si tenía tiempo.

- Me voy a poner celoso. -José se llevó la mano al corazón fingiendo dolor. Gabby ¿piensas abandonarme por éste?

- No digas tonterías, ya sabes que mi corazón le pertenece a otra. -Sebastián dijo sonriendo.

- Sí, y tú sabes que eres mi favorito. -Gabriela se acercó al pálido chico y lo abrazó cariñosamente. José le devolvió el abrazo alegremente.

- Bueno chicos los dejo un rato, me llaman cuando hallan terminado de hablar. -José se perdió tras la puerta del pequeño gimnasio.

- Gabby tú sabes lo que yo siento por Isabel ¿verdad? o sea ella es la persona más importante en esta casa para mí.

- Lo sé, para ella también eres importante. -Gabriela tenía toda su atención volcada en el joven.

- Eso espero, sólo que últimamente la noto rara, después que tuvo una conversación con sus padres la siento más esquiva, ya no pasamos tanto tiempo juntos como antes, me dijo que necesitaba tiempo. Sé que contigo es con quien mejor se lleva de las chicas, y pensé que quizá te dijo algo, no sé, en verdad me preocupa.

- Mira Seba, yo no te puedo contar las cosas que hablo con ella, pero sí te puedo aconsejar que no te alejes, si ella te aparta, no lo aceptes así como así, ¿me entiendes? ella está un poquito confundida con todo esto, estoy segura que le gustas mucho, pero se siente demasiado presionada por ciertas situaciones, que nada tienen que ver contigo. Tú demuéstrale que eres bueno para ella, que la quieres de verdad, que puedes ofrecerle algo lindo y sincero. Y lo más importante tenle paciencia, creo que tú eres un apoyo enorme para ella en esta casa y que puedes hacer mucho por ella.

- Sé que ella se siente bien conmigo, es sólo que aveces me desconcierta, parece que estamos bien y derrepente se espanta y se escapa de mi lado. Yo estoy realmente interesado en que funcione Gabby. -El chico se miraba las manos.

- No te des por vencido, cuando ella se intente alejar, no se lo permitas tan fácilmente, dale el espacio suficiente como para que no se sienta ahogada, pero mantente siempre ahí cerca, ¿me entiendes? Ella te quiere, si te dice otra cosa es por presiones externas.

- Te refieres a su relación con la iglesia ¿verdad? Es difícil intentar sacarla de ciertas ideas.

- Es difícil, pero no imposible, la clave es el amor, através de tí ella podría descubrir muchas cosas nuevas, sé que entre uds está naciendo algo fuerte, lo puedo percibir, juégatela Seba, eso te puedo decir, la clave eres tú, el amor que puedes entregarle.

- Gracias Gabby. -Sebastián le sonrió honestamente a la chica. Bueno, supongo que ahora le dedicaré algo de tiempo a tu enamorado.

- ¿¿A mi qué?? José es sólo un amigo.

- Para tí es un amigo, pero para él no eres una simple amiga. -Sebastián le guiñó un ojo se levantó y le dio un grito a José.

Gabriela se le quedó mirando.

- Espero que lo digas en broma.

- Me parece increíble que seas tan perceptiva cuando de la gente que te rodea se trata y te cueste tanto ver las cosas cuando éstas están dirigidas a tí Gabby. -José aparecía en la sala.

- Tienes razón en eso. Bueno chicos los dejo. -Le plantó un beso en la mejilla a cada uno y dejó la sala.

- ¿Ya viste qué linda es Gabby? es perfecta. -José la observó alejarse mientras suspiraba.

- Ya déjate de suspiros y pelea. -Ambos chicos se concentraron en el video juego mientras comenzaba el sonido de golpes y gritos de pelea.



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- ¿Qué haces? -Gabriela se asomó por la puerta de la habitación de Xenia.

- Intento concentrarme en algo totalmente diferente a los cigarrillos, y créeme que no es nada fácil. -Gabriela sonrió ante la respuesta de la morena.

- Estoy orgullosa de tí ¿te lo dije?

- A ver -Xenia hizo cuentas mentales. Como unas 10 veces hasta ahora.

- Exagerada. ¿Qué te parece si vamos a preparar algo bien rico para comer tú y yo? -Gabriela miró a la chica más alta con entusiasmo.

- Pensé que dijiste que tú me harías cosas ricas a mí y no que yo tendría que cooperar. -La ceja de Xenia se alzó.

- Sí, pero creí que sería más divertido si hiciéramos algo juntas, me gusta el trabajo en equipo ¿a ti no?

- La verdad es que no, me gusta hacer las cosas sola, mientras más lejos me mantengo del resto mejor para mí.

- Antisocial.

- ¡Oye! no me saques la lengua porque te la agarro y te la corto. -Xenia dijo con tono de advertencia.

- ¿Ah sí? y ¿Cómo se supone que piensas cortármela? ¿Con los dientes?

Me encanta cuando te pones juguetona Xenia, tu mirada cambia completamente cuando estás relajada, y es tan lindo ver la expresión de tus ojos.

- Los dientes podrían servirme para cortártela, pero luego me quedaría la boca llena de sangre, y corro el riesgo de que me pegues alguna enfermedad, así que nop.

- ¿Me llamas infecciosa? -Gabriela agitaba un dedo delante del rostro de Xenia.

- Más bien me llamo a mi misma precavida, como dicen, una persona precavida vale por dos. -Xenia dijo orgullosamente. ¡Hey! no me empujes.

- ¿Precavida? No pensé que fueras del tipo que no toma riesgos Xenia, estoy comenzando a pensar que eres pura mirada no más, y en el fondo eres una gallina.

- ¿Así que gallina? ¿Quieres que te lo demuestre? -Xenia se paró en toda su altura frente a Gabriela, que estaba sentada en la cama.

- Uyy qué miedo, mira como tiemblo ante la poderosa Xenia. -Los ojos de Gabriela brillaban con picardía.

- ¿Así que no me tienes nada de miedo? -Xenia se puso en cuclillas frente a Gabriela hasta tener el rostro a centímetros de la chica. Los ojos azules atravesando los suyos.

Oh oh, sabe cual es mi lado flaco, contra esos ojos no puedo Xenia, no me des golpes bajos.

- Está bien, está bien, lo acepto, tus ojos son más de lo que puedo soportar, aléjalos de mí. -Gabriela bajó la mirada avergonzada. Son desarmantes y lo sabes. -Levantó la mirada una vez que sintió a Xenia alejarse, y se la encontró sonriendo.

- Los tuyos son más poderosos de lo que imaginas, sólo que aún no te has dado cuenta. -La voz de Xenia sonó suave.

- ¿Lo dices enserio? ¿O sólo para hacerme sentir bien?

- ¿Crees que yo soy el tipo de persona que dice algo sólo para hacer sentir bien a alguien?

- No, no lo eres.

- ¿Entonces?

- ¿De qué forma podrían ser poderosos? Me han halagado por el color, pero los tuyos tienen una fuerza increíble Xenia, te atraviesan.

- El poder de los tuyos es la dulzura, la bondad que transmiten, si no te cohibieras tanto cuando te clavo la mirada, tendrías el tiempo suficiente para darte cuenta que los tuyos también son desarmantes.

Azules y verdes se quedaron mirando por varios segundos, las chicas no dijeron nada sólo estudiaron las miradas de las cuales estaban siendo objeto, y sonrieron timidamente.

¿Mis ojos desarman a Xenia? ¿Cómo es posible? Es Xenia, nunca se cohibe ante nada. ¿Xenia por qué te siento tan familiar? ¿Es posible que nos hallamos conocido de otra vida? Tuve esa sensación en el instante mismo en que te conocí, me pregunto si a tí te pasará algo similar...

- ¿Entonces? ¿Vamos a preparar esas cosas ricas que querías? -Xenia sacó de sus pensamientos a la chica rubia.

- ¡¡¡¡Claro!!! Gabriela se alzó alegremente y ambas chicas se dirigieron hacia la cocina.



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- ¡Oye! Eso no se hace.

- Técnicamente sí se hace, ya que acabo de hacértelo. -Gabriela sonreía juguetonamente mientras veía a Xenia limpiarse el exceso de harina de la cara.

- Me las vas a pagar, ya vas a ver. -Xenia le dedicó una mirada amenzante a la joven más baja y luego salió corriendo tras de ella.

- ¡Ay! Xenia no por favor, sólo fue una broma. -Gabriela se escudaba detrás de la mesa intentando anticipar el movimiento de Xenia.

- Pues debiste pensarlo mejor antes de arrojarme toda esta harina. -El rostro de la morena estaba blanco y apenas se distinguían sus ojos através de la capa de harina que la cubría.

- Me rindo, me rindo. -Gabriela intentaba zafarse del fuerte agarre de Xenia que la miraba con una mueca maliciosa en el rostro.

- ¿Así que te rindes eh?

Dios mío Xenia te están viendo millones de personas juguetear con esta niña, ¿¡¡qué mierda estoy haciendo!!? ¿qué me pasa?

Xenia soltó a la chica y su sonrisa disminuyó notablemente.

- ¿Qué pasa?

- Estoy un poco agotada, creo que voy a ir a dormir un rato, nos vemos luego.

- Pero... -Gabriela agarró a Xenia de un brazo.

- Ya terminamos el queque, luego lo pruebo ¿si? -Xenia miró a la chica más joven simulando todo el control que podía en su conducta.

- ¿Te averguenzas verdad? -Gabriela la estaba mirando con una especie de dolor y reproche en el rostro.

No por favor no me des esa mirada, no, por la mierda ¿qué me sucede? esta no soy yo.

- No es eso...

- Sí lo es Xenia. Te conozco apesar que me trates de ocultar tu mundo interior. -Gabriela soltó el agarre y se giró impidiendo que Xenia la viera a la cara.

- No, es que en realidad estoy cansada, te estás imaginando cosas que no son.

- ¿Lo hago? -Gabriela le dio una fugaz mirada, que le dolió a Xenia más que su propio orgullo.

- Lo siento, no estoy acostumbrada a todo esto, a comportarme de esta manera, a...

- ¿A hacer el tonto? -Gabriela terminó la frase. Se trata de actuar simplemente, sin pensar tanto las cosas Xenia, ¿Por qué te frenas tanto?

- Porque esa no soy yo. -Xenia bajó la mirada.

- ¿Y cómo estás tan segura? Cuando jugamos o hablamos cualquier tontería, lo veo en tus ojos Xenia, no has visto la dulzura que proyectan cuando te ries, cuando dejas la tensión a un lado. Eso no te hace más débil, te hace aún más hermosa de lo que eres cuando mantienes a toda costa tu compostura...

Gabriela le dio una mirada a Xenia y salió de la cocina cabizbaja.

Dios mío, esto es peor de lo que pensé, ¿Me estoy enamorando? Me estoy enamorando, mierda. Gabriela... ¿Me dijo que soy hermosa? Gabby... Ella me encuentra hermosa...



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- Xenia querida ¿Qué haces tan solita aquí?

- Antes de que llegaras, disfrutando de una agradable noche de verano. -Xenia hizo una mueca de fastidio mientras Carla entraba a la piscina con uno de sus muy diminutos biquinis, esta vez de color azul.

Xenia había estado pensando en los días pasados en esa casa, en todas las cosas que había compartido con Gabriela, como la chica había poco a poco sido capaz de sacar esa parte suya que nadie más había conseguido conocer, la hacía sentir feliz sin duda, pero su maldita manía de moderar cada reacción no la dejaba sentirse libre para ser como era simplemente, como la muchacha rubia le había dicho. Desde el día anterior Gabriela no se le había acercado, sabía que sus actitudes la confundían, pero lo que no se imaginaba Gabriela era la confusión que ella estaba causando en Xenia, lo que le estaba haciendo sentir. Xenia nunca tuvo la intención de sentir nada por ninguna de las personas que estaban viviendo allí con ella, y así era, no le tenía cariño a ninguno de ellos, con nadie había mantenido ninguna conversación real que llegara a términos personales, pero con Gabriela era todo diferente, sentía que la quería ¿Estaba enamorándose de ella? era la pregunta que últimamente pasaba una y otra vez por la mente de Xenia, o es que acaso ¿ya lo estaba?.

- ¿Sabes Xenia? estás muy tensa, ¿qué te pasa? ¿Te peleaste con tu preciosa Gabby? -Recibió una mirada de furia de Xenia.

- Para comenzar ella no es mía, y lo que pase entre nosotras no es de tu incumbencia, métete en tus propios asuntos. -La morena comenzó a nadar a lo largo de la piscina.

- Estás metida en un reality show donde lo que haces lo ven millones de personas y ¿me dices a mí que no me meta? Eres realmente increíble Xenia. -Carla se acercó al lado de la morena.

- Déjame en paz, maldición, ¿Qué mierda quieres de mí?

- Te quiero a tí enterita, y tú lo sabes, he intentado acercarme pero me rechazas ¿hasta cuando te haces la difícil darling? -Carla se hundió en el agua para emerger empapada con el cabello pegado al cráneo.

- Ya te lo dije, no eres de mi tipo, no va a pasar nada entre tú y yo ¿Entiendes? -Los azules miraban con fastidio.

- Ay Xenia, te estoy ofreciendo pasarlo bien, no una relación, cualquier imbécil aceptaría gustosa. -Carla cada vez hablaba más seductoramente mientras se acercaba peligrosamente a Xenia que estaba observándola apoyada en el borde de la piscina.

- Tú lo has dicho, cualquier imbécil. -Xenia comenzó a salir de la piscina, pero en un segundo se vio atrapada por la cintura y nuevamente dentro del agua con Carla a centímetros de su rostro.

- Xenia, es tu culpa por ser tan apetecible. -Le comenzó a acariciar el rostro- si supieras la de fantasías que me paso contigo, la de veces que me he masturbado pensando en tí. -Carla se acercó al oído de Xenia y susurró en él- Hagámoslas realidad tú y yo, y hasta a Gabita puedes invitar si quieres.

Por un momento Xenia se aturdió, era obvio que Carla sabía sobre su condición sexual, no porque ella lo hubiera hecho público, sino porque la peliroja lo notaba simplemente. Carla no le gustaba, no le provocaba nada, la chica era linda fisicamente, pero su forma de ser era tan detestable que Xenia prefería tener algo con cualquier otra persona antes que con ella. Tenía dos posibilidades usar la fuerza física y alejarla de un empujón de su lado, o bien decirle algo y salir de allí tranquilamente.

- Si no quitas tu asquerosa mano de mi cara ahora mismo, te voy a causar tanto dolor que no te van a quedar ganas de lanzártele a nadie nunca más en la vida. -Xenia endureció la mirada clavando sus ojos en los de Carla, sin pestañear. No me interesan tus fantasías ni tus masturbaciones. -Lanzó de un empujón a la pelirroja lejos de ella y salió de la piscina.

- Xenia darling, tú puedes causarme todo el dolor que quieras, sólo conseguirás excitarme aún más. -Carla se quedó dentro de la piscina, le lanzó un beso a Xenia y siguió nadando como si nada hubiera pasado.

- Maldita loca. -La morena hizo una mueca de fastidio y se alejó del lugar.



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Gabriela oyó la puerta de su habitación abrirse.

-¿Estás despierta?

- Sí, lo estoy. -Se sentó en la cama y vio la figura de Xenia asomarse tímidamente, se levantó y salió de la habitación.

- ¿Estás enojada conmigo? -La voz de la morena sonaba triste, no le daba la cara.

- No, no lo estoy. -Gabriela sintió una extraña emoción invadir su ser al ver a Xenia tan frágil.

- Es que desde ayer que no hablamos, y quería decirte algo.

- Sólo quería darte algo de tiempo libre, últimamente pasamos casi todo el tiempo juntas, y pensé que quizá tú quisieras estar sola.

- No, yo... siento lo del otro día, tienes razón, no sé por qué mierda tengo que ser así. -Xenia concentró la vista en el piso, sin atreverse a mirar a Gabriela a la cara.

- No tienes que pedirme disculpas, es así como te conocí, y así te comencé a tomar cariño. -Gabriela sintió la mirada de Xenia en su rostro.

- Gracias por eso... -Su voz sonó titubeante.

- Es la verdad.

- Lo sé.

Se miraron un instante Gabriela le sonrió tan dulcemente como Xenia ya estaba acostumbrada.

- Bueno, creo que me voy para que puedas seguir durmiendo. Buenas noches Gabby.

- Buenas noches Xenia, que duermas bien. -La chica rubia le dio un beso en la mejilla a Xenia, la morena le dedicó una leve sonrisa y se alejó hacia la puerta de su habitación.

- ¿Xenia? -Oyó la voz de Gabriela llamándola.

- ¿Sí?

- ¿Qué quiso decir Carla con eso de que "tu razón de vida es una personita"?

Xenia sintió una punzada en el estómago al oir la pregunta, intentó mantenerse lo más serena que pudo.

- Son tonterías de ella, está medio loca, lo sabes. -Percibió la mirada de Gabriela estudiando su rostro.

- Lo sé, y también sé que le gustas mucho, lo has notado supongo. -Gabriela bajó la mirada por un segundo.

- Sí, lo he notado, es su problema, no el mío. -Xenia se encogió de hombros.

- Es normal, cualquiera se fijaría en alguien como tú. -Gabriela aventuró una mirada al rostro de Xenia quien estaba estudiando el suyo esta vez.

- Cualquiera, tú lo has dicho, no las personas especiales.

- No quise decir eso, estoy de acuerdo en que Carla no es el sueño de mucha gente que digamos, pero ella es como es, medio exhibicionista, le importa un bledo que todos se enteren, supongo que el resto de las personas no demostrarían tan abiertamente el gusto por tí. -Gabriela alejó la mirada de Xenia nuevamente, la tenue luz que ingresaba por la ventana más cercana le daba justo en el rostro a la chica rubia.

- ¿Lo dices por alguien en particular?

- No. -Gabriela mantuvo la mirada de Xenia el tiempo que soportó ver a esos ojos directamente, luego alejó los suyos.

- Bueno, ya me voy, nos vemos mañana.

- Hasta mañana.

Gabriela vio como Xenia se perdía detrás de la puerta y luego ingresó por la suya.

Dios mío ¿Qué me pasa? ¿Qué es esto extraño que siento cuando estoy con ella?



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- Cierra los ojos -La morena, esperó a que se cumpliera su mandato. Que los cierres te digo.

- Ya, si ya los cerré, ¿qué pasa?

- No estás viendo ¿verdad? -Xenia movió la mano a la altura de los cerrados párpados de Gabriela.

- No, no estoy viendo, pero ¡ya!, no me dejes en suspenso.

- Ok, ya puedes abrirlos.

Gabriela enfocó la mirada en los alegres ojos de Xenia, tenía una pequeña sonrisa en el rostro.

- ¿Qué?

Los ojos azules le indicaron que mirara un poco más abajo.

- ¿Eran estos?

- ¡¡¡Xenia!!! -Gabriela se lanzó a los brazos de la morena, quien se quedó estática en el momento.

- Ya tranquilízate, que los aplastas.

- ¡Xenia! ¿¡Cómo los conseguiste!? -La voz de Gabriela era de total alegría.

- Ah no, eso es secreto, tú confórmate con tenerlos.

- Me encantan. -Gabriela decía mientras abrazaba sus pingüinos alegremente. Toma, prueba Xenia te van a encantar.

Qué linda... si voy a obtener esa reacción cada vez que te comes uno de estos, creo que voy a tener que conseguirte más.

- A ver veamos si es para tanto el escándalo. -Xenia le dio un mordisco al bizcocho bajo la atenta mirada de Gabriela.

- ¿Y? -Gabriela la apuraba para que diera su veredicto.

- M, no sé, dame algo más de tiempo para que el sabor invada mi boca. -Xenia se demoraba en la tarea de mascar y tragar, disfrutando con la impaciencia de la chica rubia.

- ¡Ay ya Xenia!, dime de una vez si te gustan o no, no me hagas sufrir. -Gabriela estaba frunciendo el ceño.

Yo jamás podría hacerte sufrir... nunca...

- Bueno, luego de un intenso análisis, he decidido que... a ver, espera un momento aún no lo tengo claro.

- ¡Yaaa! Xenia te voy a estrangular. -Gabriela hizo ademán de agarrar a Xenia del cuello.

- Y luego soy yo la agresiva ¿no? -Xenia miró a la chica rubia alzando una ceja.

- ¿Entonces? -Gabriela la invitó a dar su veredicto con la mirada.

- Aprobado. -Xenia dijo finalmente con una sonrisa que fue devuelta por una el doble de ancha de parte de Gabriela.

- Sabía que te gustarían. -La chica rubia apuntaba hacia la morena con el dedo índice con una sonrisita traviesa en el rostro. Ahora me dirás cómo los conseguiste.

- Ya te lo dije, eso no se cuenta.

- Anda Xenia, dime.

- Los pedí a producción, aunque no pensé que me trajeran, y bueno, supongo que funcionó. -Xenia miró a Gabriela con un aire de timidez en sus ojos.

- Gracias. -Gabriela observó el gesto de Xenia y bajó la mirada aún con una sonrisa en el rostro. La verdad no pensé que me pusieras atención cuando te cuento este tipo de detalles.

- Ahora ya sabes que lo hago.

¿Es que no te das cuenta Gabby las cosas que me haces sentir...?

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julia
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Re: Todos saben que te amo, XYG

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