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Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 24th 2011, 11:13 pm

Lauren dejó escapar un suspiro contenido y asintió rápidamente con la cabeza, cruzando la habitación y plantándose en frente de su amante.

— Por supuesto,— dijo suavemente.— Se acercó y afectuosamente pasó sus dedos por el flequillo de Dev. "Dios, creo que le perdonaría cualquier cosa"— Me….me gustaría…..

Dev sonrió. Se acercó para coger la mano de Lauren, pero se detuvo. De ninguna forma iba a invadir su espacio personal sin su consentimiento, a pesar del hecho de que Lauren parecía consentirlo al tener todavía sus dedos entre el pelo de Dev.

— Lo siento,— dijo sinceramente empujando una silla para Lauren.

Lauren no dijo una palabra. La mirada de indecisión en la cara de Dev cuando intentaba coger su mano y rápidamente la había retirado, le había partido el corazón a Lauren. Se acercó y cogió la mano de Dev, entrelazando sus fuertes dedos con los largos de Dev. Atrajo hacia sí a la alta mujer y la agarró en un apretado abrazo. Depositó su cabeza contra el cuello de Dev, sonriendo cuando unos largos brazos inmediatamente la envolvieron devolviéndole el sentido gesto.

— Yo también lo siento,— murmuró Lauren en una rasgada exhalación.

— Odio cuando discutimos,— le contestó Dev. Ajustó sus brazos aún más alrededor de Lauren.— No hagamos esto otra vez en un tiempo, ¿vale?.

Lauren asintió con la cabeza contra el hombro de Dev.— Trato hecho.

Su fuerte abrazo contra el pecho de Dev continuó y rezó una pequeña oración de agradecimiento mientras su mundo comenzaba a girar de nuevo.

Lauren dio una fuerte inspiración que le trajo la cálida y limpia esencia de la piel de Dev. Se encontraba extremadamente confortada y no quería moverse de esa posición. Pero después de un momento lo hizo, sabiendo que todavía no habían terminado. Las disculpas eran una cosa, pero esta pelea en particular exigía ciertas explicaciones. Se humedeció los labios y se separó del abrazo de Dev, levantando su cabeza para poder mirarla a la cara y hablar.

— ¿Podemos hablar de lo que ha ocurrido?

— Creo que dos adultos razonables pueden sentarse para tomar una maravillosa cena y hablar sobre ello, si quieres. Dev comenzó a moverse hacia el teléfono pero Lauren la detuvo firmemente.

— Luego, por favor.

Dev volvió junto a Lauren, tragando fuertemente.

— Vale, yo….pero necesito saber si tú realmente crees que yo intencionadamente te mentiría alguna vez.— Dev se sentó en su silla y le hizo un gesto a Lauren para que se sentara en la suya. Entonces un flash pasó por su cabeza. "Oh Dios, ¿y si dice que sí?".

— No, cariño,— aseguró Lauren rápidamente viendo el miedo enlos ojos de Dev. Se sentó y empujó su silla más cerca de Dev sin detenerse hasta que sus rodillas se estuvieron tocando.— No lo creo, al menos no de una forma planeada.

La mirada de Dev se posó en el suelo.

— Entiendo que tengas tus reuniones privadas,— Lauren se paró aquí, eligiendo sus palabras cuidadosamente mientras miraba un tenedor que había en la mesa y donde posó sus dedos.— Tienes muchísimas reuniones privadas sobre seguridad y esas cosas. Y he intentado duramente hacer que no me moleste,— una tímida sonrisa curvó los labios de Lauren,— lo cual es una difícil tarea considerando que empiezo a echarte locamente de menos después de unas horas.

Dev alzó la cabeza para mirar a Lauren. Una estúpida y feliz sonrisa entre dientes moldeó sus mejillas.

— No sabes cuántas reuniones me he tragado siendo tú la única cosa que tenía en la cabeza. No solo te echo de menos cuando estamos separadas. Diablos, empiezo a echarte de menos antes de irte,— rió Dev.— Te echo anticipadamente de menos.

Lauren suspiro, pero continuó.

— No estaba triste porque te marcharas. Estaba triste porque cuando te pregunté si tenías o no planes, dijiste que no, aunque no fuera cierto.— Miró a Dev con expresión dolida. ¿Por qué harías eso, Devlyn?,— preguntó suavemente.

Dev estrujaba la servilleta que había cogido mientras escuchaba hablar a Lauren.

— Por un montón de razones, supongo. "Y todas son una mierda".— Estoy con algo ahora que me está alterando los nervios. Tenía una reunión muy importante la pasada noche, que casi me pierdo por estar trabajando juntas en la biografía. Olvidé mi primer compromiso hasta cinco minutos antes de comenzar a trabajar juntas.

Devlyn levantó un hombro.— Entonces me di cuenta y me entró el pánico. Estaba avergonzada por mi fallo y no quería hacerte sentir mal o …— dudó admitiéndose esto a sí misma al tiempo que a Lauren— parecer egoísta al tener que cancelar nuestra cita. Así que intenté terminarla lo más rápidamente posible. Y entonces, para empeorar las cosas, intenté cubrirme por la errónea decisión que tomé.

Lauren dejó ir un agitado suspiro.

— ¿Eso es todo?.— Cuando Dev asintió con la cabeza instantáneamente, no pudo evitar rodar sus ojos. Había imaginado todo tipo de cosas equivocadas. Le gustaba la explicación de Dev mucho, mucho más. La mujer rubia dejó el tenedor que todavía sujetaba y alargó el brazo para coger la nerviosa mano de Dev.— Vale.

Lauren levantó la mano de Dev y se la llevó a sus labios besando tiernamente su sensible palma.

— Supongo que nos apretamos los tornillos mutuamente ayer ¿huh?.

Dev asintió y bebió un sorbo de agua.

— Realmente me heriste doblemente al compararme con Judd. Te he contado cosas sobre mí misma que nadie en la tierra sabe excepto tú y yo. Y he confiado en ti para protegerlas. He sido honesta contigo incluso cuando hubiera sido mucho más fácil omitir o colorear la verdad. Así que cuando me comparaste con tu ex marido, quien sé que te engañó…— un suspiro— Me dolió mucho.

El estómago de Lauren se revolvió por el pensamiento del dolor que le había causado a Dev.

— Eso no es lo que quería decir. Al menos no literalmente. Estaba intentando decirte que cuando mentiste, me hiciste sentir como cuando Judd lo hacía,lo cual era asqueroso.

La escritora estudió sus entrelazadas manos. "Hora de abrirte un poco Lauri. Es tu turno".

Para cuando Judd comenzó a tener una aventura, a pesar de nuestros esfuerzos y propósitos, nuestro matrimonio estaba roto.No pude reunir el suficiente interés por nuestra relación e incluso envidiaba su búsqueda de la felicidad,….o sexo, supongo, en otro sitio. Pero aunque ya no fuéramos amantes, todavía lo consideraba un buen amigo.— La voz de Lauren era suave, pero Dev podía oír la frustración en sus palabras.— Cuando le pregunté si estaba viendo a alguien más, lo negó. Y lo hizo una y otra vez.— Lauren agitó su cabeza, sin entenderlo ella misma.— Sé que suena divertido, pero en mi cabeza, eso y no la aventura, era la verdadera traición.

Lauren sintió que Dev le apretaba la mano, y devolvió la reconfortante presión. Su cara tomó una expresión perdida.

— Dios, Devlyn, el pensamiento de llegar a eso otra vez sin importar...,— se detuvo y tragó pesadamente la pelota que se le estaba formando en la garganta.

— Eso no nos va a pasar a nosotras, ¿y sabes por qué?.— Había una confianza en los ojos de Dev que Lauren encontró reconfortante.— Porque nosotras podemos hacer esto después de discutir. Podemos sentarnos y hablar de ello para arreglarlo. Devlyn pasó su dedo pulgar por la mejilla de Lauren.— Déjame decirte esto. En lo que estoy trabajando es lo más importante que he hecho nunca. En el momento que pueda contarlo, tú serás la primera en saberlo.

Lauren sonrió ampliamente, la primera sonrisa genuina del día.

— Es justo.— Se acercó y juntó sus labios con los de Dev, luego se separó unos milímetros y dijo— gracias por invitarme a cenar,— susurró besando a Dev otra vez.— Te quiero, aunque acabo de darme cuenta que estoy increíblemente hambrienta.

Una suave sonrisa fue la respuesta de Devlyn.

SABADO 13 DE NOVIEMBRE

Se empezaban a ver y a sentir las vacaciones en la Casa Blanca. Cada día Dev se sorprendía más al ver los tempranos adornos de Navidad aumentar— algunos antiguos, algunos nuevos... Estas fiestas eran algo así como ir a Disney Wold para un niño. Se empezó a dar cuenta de que muy pronto todos sus hijos serían demasiado mayores para un viaje así. "A lo mejor el próximo Agosto, antes de que empiece el colegio".

Ahora mismo necesitaba tener una charla con Lauren sobre una de las tradiciones más arraigadas en la familia Marlowe. Dev rezaba para que sus planes para incluir a Lauren en ellas fueran bien recibidos. Alzó la caja que llevaba bajo el brazo y llamó a la puerta de Lauren.

La puerta se abrió, y un brazo apareció, agarrándola por el cuello de su camisa y arrastrándola hacia adentro. Después le siguió un beso. "Wow". Devlyn gimió cuando, por fin la escritora la dejó marchar.

— ¡Hola!.

— Hola. Te eché de menos hoy.— Lauren sonrió ante la mirada turbada de Dev sintiendo en sí misma el rubor también.

— Yo también.— Dev giró sobre sí misma y cerró la puerta de la habitación. ¿Cómo te fue el día?.

Lauren se pasó un mechón de pelo por detrás de la oreja y se quitó las gafas.

— Estuvo bien. Trabajé bastante.— Le hizo una mueca burlona a Dev.— Encontré un par de anuarios tuyos del instituto.

La sonrisa de Dev desapareció y fue sustituida por un ceño petulante. Lauren sacó hacia fuera su labio inferior y lo mantuvo en alto hasta que Dev sonrió.

— Jane también vino y trajo un par de cajas de sus propios momentos personales.— La rubia mujer parpadeó.— Te aseguro que no tienes ni idea de las cosas que tiene ahí. No sabía que os conocíais desde la universidad. Y tiene fotos para probarlo.

Dev se cubrió los ojos.

— Oh, Dios. ¿Eso es lo que mi secretaria hace en su día libre?,— gruñó la Presidenta mientras tomaba asiento en el sofá de Lauren,dándole una palmada para que Lauren se uniera a ella.— La nueva biografía va a tener una más extensa sección fotográfica ¿verdad?.

— Ya lo sabes,— sonrió Lauren dejándose caer sobre el sofá cerca de Dev.— Tu madre ya ha donado fotos tuyas de cuando eras un bebé. Por cierto que Wayne está como loco por una foto de Devlyn desnuda cuando era un bebé sobre su mantita de dormir.

La cabeza de Dev cayó, pero Lauren podía ver sus hombros agitándose por una risa silenciosa.

— Voy a matar a mi madre.

— Wayne me ofreció un 5% extra en los beneficios si consego una foto similar de la Dev adulta para hacer una comparación del "antes y el después".

— En sus sueños,— gruñó.

— Y los míos.— Lauren agitó sus cejas.— Vale, ¿qué ocurre?. No esperaba verte hasta ésta noche.

— Necesitamos tener una pequeña charla. ¿Tienes un minuto?.

Las cejas de Lauren se juntaron. No le gustaba la repentina cara seria de Dev.

— Abrí la puerta, ¿no?. Dispara.

— Vale. Cada año en Acción de Gracias los Marlowe ponen unas velas que queman durante las vacaciones, por nuestros familiares y amigos. Velas blancas por aquellos que están con nosotros. Azules por los que ya no están. Las ponemos sobre la chimenea. Dev miró a Lauren que escuchaba con atención.— Hay dos razones por las que te estoy contando esto. La primera es que hay unas velas para Samantha y sus padres.— La mirada de Dev se suavizó. Si te hacen sentir incómoda no las pondré.

Lauren posó su mano sobre la rodilla de Dev y la apretó. Sonrió tiernamente a su amiga. Sus sentimientos hacia Samantha estaban mezclados. Parte de ella admiraba a la mujer de Devlyn. Una maravillosa y cariñosa compañera de la joven y ambiciosa política, Devlyn Marlowe. La otra parte la hacían sentir enfadada e inútil. No había comparación con la memoria de la primera mujer que fue el primer amor de Dev y la mujer que dio a luz a Christopher y Aaron. Pero Lauren se dio cuenta que todo era producto de sus inseguridades, y existían a pesar del hecho de que Dev nunca había hecho nada para alimentarlas. La rubia mujer tragó fuertemente.

— Devlyn, cariño, eso no es necesario.— Lauren mostró una sonrisa.— Samantha no tiene que desaparecer porque yo esté en tu vida ahora. No para ti o los niños. No me malinterpretes,— sonrió tímidamente, lista para admitir sus defectos— me hace sentir algo celosa. Pero ésta es una tradición preciosa que tiene que ser muy importante para ti y los niños. No veo ninguna razón para cambiarla.

La postura de Dev se relajó inmediatamente.

— Gracias.— Se inclinó sobre Lauren y le dio un suave beso en los labios que se alargó y profundizó. Dev no se apartó hasta que sintió el movimiento desigual en el pecho de Lauren, y su propia respiración ir más rápida.

Lauren gimió levemente cuando los que presionaban sobre los suyos se apartaron.

— ¿Te he dicho alguna vez lo estupenda besadora que eres?

Dev sonrió socarrona.

— No. Pero siéntete libre de hacerlo. Sobre todo porque eres una escritora, después de todo.

Las cejas de Lauren se alzaron sobre su frente y desaparecieron detrás de su pelo rubio.

— No gracias. Solo preguntaba.

— ¡Mocosa!,— dijo Dev sacándole le lengua.

Lauren sonrió juguetona. Luego le dio un golpecito a la caja.

— Así que, ¿qué tenemos aquí?. ¿Algo para mí?.

Dev acomodó mejor la caja sobre su regazo.

— Bueno, realmente, con tu permiso, estaba pensando en añadir algo a la tradición familiar, lo cual era lo segundo que quería preguntarte. Esto es para ti.— Dev le pasó la caja a su amante.— Es algo así como una oficiosa bienvenida a la familia.

— Whoa.— La mandíbula de Lauren se quedó abierta por el peso de la caja.— No tenías que…— se detuvo cuando sintió el aroma a vainilla en el aire. Dentro de la caja había dos velas blancas y una azul, cada una de aproximadamente cuatro centímetros de diámetro y diez de largo. Con mucho cuidado, Lauren hizo a un lado las velas para encontrar la razón del peso de la caja: tres brillantes candelabros de plata.— Son preciosos,— susurró cogiendo uno de ellos."Ann Gallager Strayer" estaba grabado en letras en negrita por delante. Aguantó la respiración por la sorpresa, sintiendo cómo se formaban las lágrimas en sus ojos sin poder hacer nada por retenerlas.

Dev se acercó despacio y la atrajo muy despacio contra ella.

— Te quiero. Quiero poner éstas también junto a las de mi familia. ¿Te parece bien?.

Lauren se hundió en el abrazo de Dev.

— Yo también te quiero,— dejó escapar el aire lentamente y luego esnifó. La escritora se apartó un poco y cubrió con su mano la prominente mejilla de Dev acariciándola tiernamente.— ¿Estás segura, cariño?,— susurró emocionada.— Yo no soy realmente…

La Presidenta presionó dos dedos sobre los labios de Lauren para acallar sus protestas.

— No. Esta es una tradición para celebrar las vidas de las personas que nos han marcado. La gente que nos quiere. Y a la que queremos recordar. Tú perteneces a ella ahora. Perteneces tanto como David y Betho Emma o Amy. Añadiremos una por Liza este año.

Una rubia cabeza asintió una vez.

— Gracias,— susurró cuando los dedos de Dev liberaron sus labios. Lauren le sonrió afectivamente deseando expresar con palabras lo especial que le hacía sentir el pertenecer al clande Dev, a quien amaba como jamás había creído que podría hacerlo. Esnifó otra vez.— No…no sé que decir.

Dev la arrimó un poco más y se reclinó sobre el sofá para acomodarse y dejarle claro que se quedaría allí un rato sosteniendo a su amante.

— Podrías decirme que vas a recuperar la foto mía que tiene Wayne de cuando era pequeña,— dijo inclinándose y besando la cabeza de Lauren.

Lauren se rió y pinchó el vientre de Dev.

— Nuh uh. Estás demasiado mona en esa foto como para no compartirla. Sufre, Sra. Presidenta.


LUNES 22 DE NOVIEMBRE

— Buenos días Sra. Presidenta. Buenos días Lauren.— Liza le ofreció a Dev un expediente y una taza de café. Estaban en el Despacho Oval, Dev sentada detrás de su atestado escritorio de madera, con Lauren sentada varios pasos más allá sobre un sillón alto y tapizado en piel. Estaban juntas, pero sumergidas en sus propios trabajos. Lauren preparando unas preguntas para la entrevista que tendría esa tarde, y Dev mentalmente repasando una charla que tenía que dar esa mañana sobre las nuevas reformas en sanidad que pretendía proponer en Enero del 2022.

— Hoy es un día bastante ligero, Sra. Presidenta,— Liza continuó— Primero tiene que indultar un pavo.

Dev miró hacia arriba desde su posición y Lauren giró su cabeza hacia Dev, captando al instante la cara de sorpresa en la cara de Dev.

— ¿Perdón?.— De repente comenzó a prestar una mayor atención.— ¿Te he oído decir que tengo que indultar un pavo?.

Un suave "click" y una risita burlona indicó que Lauren acababa de capturar la cara de sorpresa en la cara de Dev otra vez.

Liza sonrió, reprimiéndose el preguntarle a Dev si alguna vez le había echado una ojeada a lo que los demás Presidentes habían hecho en el pasado. No lo creyó necesario, pues imaginaba la respuesta.

— Sí, Señora, es una tradición de Acción de Gracias,— explicó Liza pacientemente, de algún modo mirando a Dev mientras hablaba y al mismo tiempo escribiendo algo en su agenda,— el Presidente siempre indulta un pavo y después es llevado a vivir a un zoo.

Dev dejó a un lado el lápiz para coger un bolígrafo y abrir el expediente que acababa de darle Liza.

— Liza, si indulto un pavo, ¿que me darán para la cena de Acción de Gracias?.

— Pavo, por supuesto. Solo que no el que usted indulte.— Liza se detuvo buscando las palabras adecuadas, no muy segura de cómo explicar éste extraño ritual. Finalmente dijo— Es solo una tradición. A los vegetarianos y a los niños les encanta.

— No a mis hijos,— dijo Dev.— Son carnívoros y no se avergüenzan de admitirlo.

— Especialmente Aaron,— añadió Lauren.— Ese niño podría comerse un pavo entero él solo. Creo que va a ser un luchador de sumo cuando crezca.

Dev tomó un sorbo de su taza de café mientras leía el resto de su agenda.

— Así que, básicamente, es una tradición para el Presidente ofrecerle al país su "pajarito" en Acción de Gracias.

Liza y Lauren rodaron sus ojos, pero riéndose a carcajadas por el chiste mientras Dev revolvía su escritorio en busca de algo.

La asistente de Dev se recuperó primero y miró a Lauren quien dijo entre risas…

— Ojalá pudiera decir eso.

— Pero no lo diga en frente de un micrófono abierto, Sra Presidenta,— sugirió Lauren tomando algunas fotos más, incluyendo una muy buena de Dev y Liza juntas buscando algo en el escritorio.

— ¡Quisquillosa!,— dijo Dev sin mirar hacia arriba.— Empiezas a sonar más como David cada día.

— David es un hombre muy sabio,— contestó.

— ¿Cuánto te ha pagado para decir eso?.

— Nada. Pero ahora forma parte de mi grupo de gente favorita al donarme una fotografía de vuestra habitación en la Universidad. Ahora sé de donde ha sacado Aaron sus asquerosas tendencias.

— Muy divertido.— Dev miró por encima del documento que estaba leyendo.— Toma nota de que dos personas compartían la habitación, una parte de ella estaba ordenada y limpia mientras que la otra parecía una pocilga. Entonces ve y echa un vistazo a la oficina de David, y dime qué parte de la habitación era la mía. Son sus sudados calcetines los que están en el suelo de la fotografía.

Lauren se puso de pie y plantó sus manos sobre sus caderas. Entornó los ojos.

— ¿Cómo sabías que había un par de calcetines sudorosos en el suelo de la fotografía?.

— Porque en todo el tiempo en que David y yo compartimos habitación, había un par de calcetines sudorosos tirados por el suelo. Y lo que realmente da miedo es que en lo más profundo de mi cabeza, sé que era el mismo par de calcetines todo el tiempo.

— Ewwww,— hicieron Liza y Lauren al mismo tiempo.

— Lo sé,— añadió Dev.

David entró en la habitación, su cara concentrada en un expediente, lo cual hizo que cuando se dio cuenta dijo…

— Oh, lo siento. Puso el expediente por debajo de su brazo a la vez que miraba a las sonrientes mujeres. David comenzó a morderse el bigote nerviosamente.

— Uh, oh, esas sonrisas significan problemas. He visto antes a mi madre, a mi suegra y a mi cuñada en la misma habitación mirándome así. Al día siguiente nuestro comedor estaba pintándose de color lavanda.

— Tienes razón David. Deberías estar asustado.— Dev no permitió que las risitas de Lauren la distrajeran.— Pero en ésta ocasión,— dijo mirando hacia arriba dejando el bolígrafo sobre la mesa— estábamos discutiendo sobre pavos, y de forma natural tu nombre salió a relucir.

David soltó una sonrisa falsa. Levantó el expediente.

— Si no eres agradable conmigo, no te contaré lo que Santa Clause te va a traer éste año.

— Ya sé lo que Santa me traerá éste año.— Una sonrisa satisfecha cruzó los labios de Dev.— Lo mismo que obtuve por mi cumpleaños,— informó a David de forma casual, sus ojos sin separarse de los de Lauren en ningún momento, quien lucía un intenso rojo en su cara.

David miró a las dos mujeres para una explicación, pero pronto se dio por vencido.

— Síp, vale. Pero sus duendecillos acaban de enviar las enmiendas sugeridas de los Demócratas y Republicanos sobre tu acción de Registro del ADN.

Dev saltó de su escritorio y se unió a David, arrebatándole el expediente.

— ¿Qué me costó?

— Por primera vez, la cláusula sobre delincuencia. Y…— David se detuvo con una mirada tan satisfecha de sí mismo que Dev creía que explotaría. No pudo evitar sacar pecho.— Además nos las hemos arreglado para reescribirla obteniendo el completo soporte de la RNA y de los grupos de defensa para la aplicación de las leyes. Usted, Sra. Presidenta, es una persona muy popular ahora. Sus últimas cifras acaban de llegary parece que el desastre de los atentados ha quedado atrás. Las Navidades van a ser buenas para ti, Dev. Muchas gente estará esperando para correr tras tus faldones.

— Y yo que pensé que mis faldones eran cortos e impopulares.

— ¡Ja!,— exclamó David alzando la cabeza.

Dev saltó hacia atrás, sus ojos entornándose un poco.

— Para eso es para lo que yo estoy aquí. Los hago largos y populares.

Lauren miró a David con curiosidad.

— ¿Qué te puso Beth en los cereales esta mañana, David?.

Dev rodó sus ojos.

— No le prestes atención. Siempre se enamora de sí mismo cuando hace un buen trabajo.— Dev le sacó la lengua a su Vicepresidente.

Liza miró su reloj.

— ¿Debemos ir a indultar el pavo, Sra. Presidenta?.

Dev se alzó sobre sus piernas y cogió su chaqueta. Por inercia, David se acercó y se la cogió de las manos para ayudarla a ponérsela.

— Un trabajo maravilloso, David,— dijo Dev despacio sin ningún tono de broma en su voz.

El alto hombre quitó una pelusa de la azul chaqueta de Dev.

— Deseabas esto, Dev,— contestó él igualmente despacio.— Es una aportación muy buena a tu legislatura.

Dev asintió con la cabeza y se aclaró la garganta, rompiendo el íntimo momento entre amigos.

— De todos modos, vayamos a salvar la vida de una pequeña ave.— Miró a Liza y a Lauren cuyas caras permanecían impasibles.— Oh, vamos, esto se merece al menos un pequeño "¡yuju!".— Se encaró a ellos haciendo un gesto de "¡venga!" con las manos hasta que obtuvo la deseada respuesta.— Gracias. No dolió tanto ¿no?.

* * *

Lauren encontró a Dev en la Sala de Música que había sido añadida y decorada durante la legislatura de Bill Clinton. En ella se mostraban instrumentos que habían sido donados por algunos de los músicos más respetados de América. Las paredes estaban adornadas con una combinación eléctrica de discos de oro, partituras de música firmadas por algunos compositores de Broadway estupendos, fotografías de artistas que habían visitado y actuado en la Casa Blanca a lo largo de los años y pinturas de artistas que iban desde Louis Armstrong a John Denver o Kathleen Battle. Dev lo tenía todo montado con lo último en equipamiento electónico, y la sala era ahora una maravilla para los amantes de la música.

La escritora entró muy despacio, disfrutando de los sonidos de Vivaldi que llenaban la habitación. No fue hasta que se encontró muy cerca de Dev, que se dio cuenta que estaba dormida en un mullido y grande sillón.

— Ha sido una vida muy ocupada, ¿verdad cariño?,— dijo suavemente Lauren pasando sus dedos delicadamente por el pelo de Dev. La Presidenta había tenido que trabajar hasta casi la extenuación para tenerlo todo organizado y poder comenzar de nuevo a primeros de Enero.

Lauren le sonrió a su amante, y delicadamente incrementó la presión de sus dedos acariciando su frente.

— ¿Devlyn?,— la llamó con voz dulce. ¿Cariño?.

— ¿Hmmmm?.

— Tu madre y tu padre llegarán en, aproximadamente una hora.

Los ojos de Dev permanecieron cerrados mientras alargaba su brazo y obligaba a Lauren a sentarse sobre su regazo. Pasó sus brazos alrededor de la pequeña mujer y rozó con su nariz una zona sensible detrás de la oreja de Lauren.

— No voy a hablar con mi madre,— dijo despacio, su voz todavía ronca por el sueño.— Te dio esa horrible foto.

—Es una monísima foto de un bebé desnudo. Me encanta.

— Mi madre es una alborotadora.

Lauren entrelazó sus dedos con los de Dev.

— Tu madre es una maravillosa, encantadora y dulce mujer.

Un solo ojo azul se abrió muy despacio y vio la sonrisa que tanto adoraba Dev.

— ¿Tienes fiebre?, ¿Estás delirando?.

— No, no lo estoy. Pero tal vez deberías comprobarlo.

La mano de Dev recorrió el camino que faltaba para colarse bajo la camiseta de Lauren.

— Ooooo, esto está agradable y caliente.

Lauren pasó sus brazos alrededor del cuello de Dev y ésta enredó su mano libre por el pelo de Lauren acercándola y besándola en los labios.

— Oh, sí, lo tienen todo resuelto, Frank.— Janet dio una palmada con sus manos. ¡Sabía que ese libro sería una buena idea!.

La cabeza de Lauren se alzó a toda prisa y, de repente, los brazos que la sujetaban desaparecieron haciendo que se cayera hacia atrás. La morena mujer intentó agarrarla, pero fue demasiado tarde, y el trasero de Lauren golpeó el suelo con un glorioso ruido que fue inmediatamente seguido por un"ouch".

Dev hizo una mueca de dolor mientras se inclinaba y ayudaba a Lauren a levantarse sobre sus pies.

— Lo siento, cariño.

Lauren se frotó el trasero, murmurando algo sobre enseñar a Janet a llamar a la puerta.

— Está bien.

Dev le dio una pequeña palmada a Lauren en la espalda.

— ¿No fuiste tú la que, no hace ni dos minutos, la llamó maravillosa, encantadora y dulce mujer?.

— Qué amable de tu parte, querida,— le dijo Janet Marlowe a Lauren y le abrió los brazos a la rubia esperando un abrazo.— Sabía que había una razón por la que me gustabas tanto.

Lauren se dirigió hasta Janet y le dio un fuerte abrazo.

— Bienvenida, Janet. Dev estaba justamente diciendo lo encantada que estaba de que donaras todas esas viejas fotografías.— Unos ojos verdes bailaron con burla.— Espero que trajeras las otras de las que estuvimos hablando.

Janet parpadeó.

— Y más.

— ¡¡Oh, yippi!!,— gruñó Dev mirando cómo Lauren abrazaba a su padre. Dev finalmente se acercó y abrazó a sus padres. Le dio un codazo a su padre.

— Estoy tan acabada.

— Sip, lo estás, Diabla. Pero es un buen tipo de fracaso.— Se inclinó sobre Dev y le susurró al oído. Ésta joven mujer sobre la que has puesto tus ojos está muy bien. O tu madre no la tendría en tan alta estima.

Dev retrocedió un paso y miró a los ojos de su padre viendo la aceptación que siempre había en la profundidad sus ojos gris—azulados.

— Significa mucho para mí saber que a ti y a mamá os gusta ella.

— Ella es un encanto. Y tu madre la adora.

— Bien.— Dev desvió su mirada hacia Lauren y su madre que charlaban conspiradoramente. Volvió a mirar a su padre.

— Voy a pedirle que se case conmigo el día de Navidad.— Dev señaló con el dedo a su padre.— Pero no le cuentes nada a mamá,— susurró desesperadamente.— No habría forma alguna de que guardara el secreto. A David y a mí nos está costando mucho que no se entere Beth. Y el hecho de que esté tan nerviosa mordiéndome la lengua no está ayudando en absoluto.

— Devlyn eso es maravilloso. Y prometo no decirle una palabra a tu madre.— Pasó su brazo alrededor de los hombros de Dev y comenzó a llevarla hacia la puerta. Frank tenía unos nietos a los que malcriar.

Lauren y Janet miraron alrededor para darse cuenta que estaban a solas. Encantadas, se alzaron de hombros y se sentaron en el sofá riendo y continuando con su conversación.

Frank le dijo a su hija…

— Tu madre lo pasará muy bien planeando una boda. Gracias a Dios que nuestra cartera está llena.

— Está más que llena y tú lo sabes,— dijo Dev.— Además agradezco que mamá quiera ayudar porque yo no tendría tendría tiempo.— Lo miró otra vez.— Si tuviera que hacerlo yo, terminaríamos casándonos en frente de un juez de paz. Hey,— detuvo a su padre— Se suponía que no vendríais hasta dentro de una hora o así, y ¿cómo nos encontrasteis?.— Dev miró alrededor, dándose cuenta que sus padres no tenía a nadie del Servicio Secreto alrededor.

— Señor, tu conoces a tu madre. Le dijo a ese estirado y joven agente que quería seguirnos a través del hall, que buscara a otro a quien proteger, que ella no iba a robar la porcelana china.

Dev rió suavemente.

— Suena como algo que diría Lauren.— Sacudió su cabeza.— No me extraña que se lleven tan bien.

Frank rascó su bien recortada barba blanca.

— Puede ser. Me he dado cuenta de algunas similitudes entre ellas,— le sonrió a su hija.— Buena suerte. Pero contestando a tu pregunta, cogimos viento de cola y llegamos más pronto. Personalmente pienso que fue intervención divina.

Dev paró de andar.

— ¿Qué?.

— Sé que los otros pasajeros estuvieron rezando para que el vuelo terminara lo más pronto posible y que tu madre dejara de torturarlos con sus conversaciones.

Esta vez la Presidenta estalló en carcajadas. Entrelazó su mano con la de su padre y miró atrás sorprendida de no ver a Lauren y a su madre siguiéndolos.

— ¿Deberíamos…?

— Hey, Diabla, no vayamos tan rápido. Ya se darán cuenta de que no estamos.— Frank palmeó la mano que sostenía.— Además no te olvides que yo también iba en ese avión.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 25th 2011, 12:50 pm


Es que cuando se ponen tiernas son un amor ...

apareció " la abu " con lo que me gusta ... ésto promete



Jul , eres de
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 25th 2011, 2:42 pm

merci merci y pensar que no queda nada, no se si podré soportarlo!

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 27th 2011, 7:39 pm

DICIEMBRE 2021

Viernes 3 de Diciembre

A Lauren ni si quiera le importó no quitarse la chaqueta o los zapatos antes de caer rendida boca abajo sobre la cama. Gremlin y Princesa saltaron sobre la ella y lamían concienzudamente su oreja cuando oyó que llamaban a la puerta.

— Pase bajo su propia responsabilidad,— gritó a través de la habitación volviendo a posar su cabeza sobre el colchón.

Dev dio un paso adentro, le echó un vistazo a su amante y una pequeña sonrisa cruzó inmediatamente se cara.

— Pobrecita.— ofreció con sincera simpatía cruzando la habitación y arrodillándose al lado de la cabeza de Lauren.

Princesa ya había saltado al suelo y se había escondido bajo la cama, donde se volvió inusualmente valiente y comenzó a gruñirle a la Presidenta.

Dev tan solo resopló.

Gremlin, por otro lado, estaba a la defensiva. Permaneció de pie en la cama, haciéndose hacia atrás y plantando su trasero directamente sobre la cabeza de Lauren, donde podía defender a su ama y tomar posiciones contra la Presidenta.

Lauren estaba demasiado cansada como para importarle. Pero se las arregló para mover su cabeza un poco y evitar la cola que le golpeaba la nariz.

Gremlin dio un ladrido. Después volvió a colocarse donde estaba mostrando sus finos y amenazantes dientes.

Dev se preguntaba por qué el feo animal la había tomado con ella.

El perro gruñó.

Dev le devolvió el gruñido y Grem se cayó de la cabeza de Lauren aterrizando sobre el colchón y después saltando a la alfombra donde rápidamente se unió a su compañera. Dev rodó sus ojos cuando los gruñidos de la fiera aumentaron una vez se sentía a salvo donde ella no podía alcanzarlo.

— Gallina.

Volviendo su atención a Lauren, la Presidenta pasó sus dedos por los rubios mechones intentando que su dueña la mirara e intentando con todas sus fuerzas no pensar dónde, instantes antes había posado Grem su trasero.

— ¿Cariño?.

— ¿Qué?,— fue la suave respuesta.

— ¿Cómo te fue el día?.

Lauren rodó con un gruñido, extendiendo sus brazos a los lados. Su voz adquirió un tono mimado.

— Fue horrible. Horrible.

— Uh huh.— Devlyn se levantó sobre sus pies y caminó alrededor de la cama. Acercándose, agarró delicadamente a Lauren y la alzó sentándola. Lauren se mantenía flácida como una muñeca de trapo mientras Dev le quitaba la chaqueta y la blusa dejándola vestida con el sujetador rojo de seda.

Una tímida sonrisa apareció en la cara de Lauren cuando se sintió más cómoda. Disfrutaba de cada segundo que Dev dedicaba a mimarla y Lauren felizmente se abandonó a ello.

— Pues cuéntamelo,— dijo Dev. Con mucho cuidado le quitó el pendiente de una de sus orejas, después el otro, acariciando el lóbulo de la oreja con su pulgar antes de dejar ambos pendientes sobre la mesilla de noche.

— ¿Mmm?,— gimió la escritora, sintiendo cómo sus zapatos se deslizaban hacia fuera y el frío aire de la habitación le rozaba los pies mientras unos fuertes dedos comenzaban a masajearlos atentamente. Inmediatamente olvidó la pregunta de Dev y cerró sus ojos de placer.— Oh, Dios, eso está muy bien.

Dev sonrió.

— ¿Tu día?. Cuéntame sobre tu día.

— Oh, bien.— Lauren dejó salir un satisfecho gemido por la atención de Dev.— Bien, sabía que iba a ser uno de esos días cuando la alarma de mi despertador no sonó esta mañana. Necesito uno nuevo. Y no uno de eso que hablan. Los odio.

— Así es que por eso te ausentaste de nuestra sesión de ejercicios esta mañana.— Dev se sentó en el suelo y continuó frotando los doloridos pies. Miró hacia abajo para ver dos negras narices de perro, una fina y delicada, la otra grande, chata y cubierta por babas olisqueando por debajo de la cama. Gruñeron y Dev les contestó con otro gruñido. Miró divertida cómo las narices desaparecían.

Lauren iba a reprender a Dev por atemorizar a los perros, pero su pensamiento voló de su cabeza cuando Dev le flexionó los pies y los estiró primero uno y luego el otro.

— Jesús, qué gusto.

Devlyn esperó un poco para que Lauren continuara. Cuando no lo hizo, Dev la animó.

— ¿Lauren?.

— ¿Sip?,— la relajada mujer contestó adormilada.

Lauren flexionó su pie en las muy atentas manos de Dev antes de continuar. Dev dejó escapar una sonrisa.

— Ibas a contarme sobre tu día.

¿Iba a hacerlo?,— Levantó un poco la cabeza y forzó a sus ojos a abrirse para ser recibidos por una interrogante ceja alzada. Su cabeza volvió a caer sobre el colchón.— Oh, bien. Si, por eso me perdí los ejercicios. Después mis pulgares atravesaron un perfecto par de medias mientras intentaba vestirme rápidamente.

— Odio cuando ocurre eso.

— Uh huh. Así que llegué tarde a todas mis citas esta mañana. Pinché una rueda en Georgetown. La suerte que tuve fue que mi primera cita era con Beth para desayunar. Me perdonó por llegar cuarenta y cinco minutos tarde y llamé a la Triple A.

— ¿Por qué no los llamaste desde tu teléfono móvil?.

— Porque se me cayó al suelo y lo vi deshacerse en millones de trocitos.— Unos incrédulosy juguetones ojos azules la cuestionaron.— Vale, fueron solo tres trozos,— concedió la escritora.— Pero estaba roto.

Unas oscuras cejas bajaron.

— Continúa, cariño.

Lauren quitó un pie de las manos de Dev tan solo para ser reemplazado por el otro.

— Después del desayuno, donde tomaron mal mi pedido, pero tenía tanta prisa que no pude devolverlo, llegué finalmente a la oficina del General Brendwell con dos minutos de sobra. Entonces ese cabrón me tuvo esperando cerca de una hora más de lo que esperaba.

— ¿Cuánto pensabas que sería?

— Media hora.

— El muy cabrón.

— Exacto. Entonces tuvo la cara dura de enfadarse cuando acorté su entrevista en un esfuerzo por mantener mi horario. Sabes, es un gilipollas total.

— Estoy de acuerdo. Pero es muy respetado y tiene una brillante mente militar.— Dev sonrió cuando Lauren gimió con deleite cuando pasó sus dedos pulgares por el centro de la planta del pie desde el talón hasta los dedos.

— Después de eso, me dejé las llaves dentro del coche y olvidé el código para abrirlo. Un poco más fuerte. Ahhh….justo ahí. Eso requirió otra llamada a la Triple A. Después de eso, me quedé atascada en Dupont Circle.— Lauren levantó la cabeza levemente señalándola con los ojos,— seguro que puedes hacer algo sobre eso.

Dev le lanzó a Lauren una mirada de disculpa.

— Lo siento. No estoy en la comisión de planificación y zonificación, pero mandaré una memo.

Su cabeza volvió a posarse sobre el colchón.

— Hazlo.

Dev se plantó sobre sus pies, escuchando las perezosas protestas de Lauren al haber finalizado con el masaje. Le bajó la cremallera de la falta.

— Levanta.

La escritora levantó sus caderas y su falda fue quitada. Un solo ojo permanecía abierto mirando mientras Dev cruzaba la habitación hacia el ropero y abría el segundo cajón.

— ¡Aha!,— Dev se giró y apuntó un dedo acusador sobre Lauren.— Me preguntaba dónde estaría ésta sudadera.

— Está bien,— dijo Lauren suavemente.— Como si fueras a darte cuenta de que había desaparecido. Tienes cientos de sudaderas.

Dev comenzó a revolver el cajón.

— ¡Y mis calcetines también!.Tú, pequeña ladrona.— Se rió.— ¿Es que no puedes robar solamente las toallas como hace todo el mundo?.

La Presidenta volvió a la cama y se inclinó lo justo para poner los calcetines en los pies de Lauren. Se dio cuenta de que se había olvidado de sacarle algo a Lauren para desvestirla, deslizó sus dedos por las caderas y le dio un pellizco en el trasero.

— ¿Cómo es que…?

— ¿Uh…. no medias?,— hizo una mueca provocativa— Solo se vive una vez.

— Esa es mi chica.— Dev le subió los pantalones por las piernas.

— Devlyn, cariño. No pretendo criticare, pero lo estás haciendo mal.

— Sin críticas.

— ¿No se supone que deberías estar desvistiéndome?.

— Luego.

Lauren quería protestar, pero realmente no importaba cómo la tocara Dev. El caso es que lo hiciera. Además, “luego” también estaba bien.

— Vale.

— Levanta.

Lauren levantó sus caderas una vez más y sintió deslizarse los pantalones hacia arriba calentándole inmediatamente las piernas. Entonces una mano rodeó su cinturay se los acomodó adecuadamente.

— ¿Sujetador o no?.

Una ceja rubia se alzó de forma libidinosa.

— ¿Necesitas preguntar?

Dev sonrió entre dientes y amorosamente le quitó la prenda interior.

Lauren gimió suavemente.

— ¿Luego?.

— Síp. Luego.— Lauren lanzó el sujetador a la montaña de ropa que le había quitado a Lauren. Ésta le ayudó a Dev a ponerse la sudadera levantando sus brazos. Dev no pudo resistirse y permitió a sus manos deslizarse por debajo de la sudadera de Lauren y moverse por su cálida piel.

Lauren saltó aguantando la respiración cuando Dev utilizó sus nudillos para acariciar la sedosa piel alrededor de sus firmes pechos. Antes de que la rubia pudiera articular una palabra, los pulgares de Dev vagaron libremente sobre sus pezones, haciendo instantáneamente que se endurecieran dolorosamente.

— Devlyn,— soltó Lauren en un suave susurro— sé buena.

Unos ojos azules se movieron inocentemente.

— Soy buena. Hubiera sido mala si hubiera subido la sudadera…— cosa que hizo— y bajado mi boca…

— ¡Alto!.— Lauren se apartó y alzó su dedo índice frente a la cara de Dev.— Me has vuelto a vestir por alguna razón. Así que a menos que “luego” haya llegado ya, no empieces algo que no vayamos a terminar.— Se bajó la sudadera.— ¿Cuál es el plan?.

Dev frunció el cejo, pero rápidamente se dio cuenta que la sudadera de Lauren estaba bajada.

— ¿Tú, yo, los niños, el señor Monopoly, en el salón?. Emma hizo galletas y chocolate caliente.

— Maravilloso,— dijo Lauren sintiéndose mucho mejor que hacía unos momentos. Se inclinó y le dio a la alta mujer un beso que apenas pudo resistirse a hacerlo más profundo.

— Así que ¿cómo fue tu día?. Limpió una mancha de pintalabios de la comisura de la boca de Dev.

Dev hizo una mueca. Plantándose, alzó a Lauren sobre sus pies y pasó un brazo por la cintura de su amante mientras comenzaban a caminar lentamente hacia la puerta.

— Volé a Nueva York esta mañana para dar un discurso frente a las Naciones Unidas.

— Presumida.

Sábado 18 de Diciembre
La mirada de Dev se fijó en su agenda de citas que estaba junto al ordenador, después en el reloj de la pared. Tapándose un poco, rodó sus ojos al hombre que había al final de la mesa que acababa de iniciar la que debía ser la cuarta holografía visual que explicaba la situación por la destrucción de las cosechas.

Sabía que debía estar prestando atención a lo que estaba diciendo, pero no podía evitarlo. Dev ya había decidido que iba a respaldar la petición de ayuda de los granjeros cuyas cosechas se habían perdido víctimas de las duras e inusualmente tempranas tormentas de nieves. Para Dev éste joven estaba malgastando saliva, como diría su padre. No necesitaba ser convencida.

Además, era sábado, tenía una cita caliente, y él ya había hablado más de lo que debía. Sus pensamientos comenzaron a vagar hacia la más reciente novela de Adrianne Nash escrita por Lauren. Pensó que su pseudónimo aparecería como co—autora. Le había dejado a Lauren el peso de la escritura mientras que su contribución consistía en dar ideas y ayudar en el desarrollo del argumento. Lo que no podía entender era por qué Lauren había decidido introducir a un nuevo y fornido personaje llamado Dirk. Y, peor aún, ¡por qué Dirk tenía que estar loco por Adrianne!.

Dev frunció el ceño y trazó una línea circular alrededor del nombre de Dirk en la agenda.

— ¡Mejor ser un maldito rojo y dejar que muerda el polvo, que dejar que se acerque a Adrianne!,— exclamó e hizo una mueca al darse cuentaque lo había dicho en voz alta.

— ¿Sra. Presidenta?.— El Secretario de Agricultura, y el joven ayudante que estaba haciendo la presentación, la miraron con ojos redondos, aterrorizados de que ella pudiera tener alguna pregunta.

Dev le ofreció una mirada de disculpa y agitó un poco la mano.

— Lo siento. Pensaba en voz alta por un momento. Continúe.

— Él asintió con la cabeza, y ordenó un comando en la imagen holográfica para activar una nueva fotografía. Esta era de dos tallos afectados por el temporal. Uno de ellos estaba muy dañado, el otro no.

Dev miró las demás caras de la habitación y, tras confirmar que el Secretario de Agricultura seguía despierto, dejó a sus ojos viajar de nuevo a su block de notas. “Vas a desarrollar el perfecto subtexto, Lauren. Dios, sería tan horrible como había sido con Xena”. Hacía veinte años desde que la serie había terminado, y todavía estaba molesta porque los guionistas metieran siempre a un chico cada semana. Xena y Gabriel se amaban. Fin de la historia.

Su atención vagó por las páginas que habían escrito la noche anterior. Dev no estaba contenta con la forma en que Lauren había finalizado el capítulo. Hizo un dibujo de Dirk, con una soga rodeándole el cuello en su block de notas.

— ¡Mataré a esa jodida rata!,— gruñó, y cada par de ojos giraron es su dirección.

El Secretario de Agricultura abrió sus ojos espantado y tragó ruidosamente.

— Está bien, señoras y señores,— David se acercó y palmeó el brazo de Dev delicadamente, haciéndose cargo de la reunión.— Creo que ya hemos terminado. La Presidenta tiene otra reunión y ya es tarde, así que…

El Secretario de Agricultura fue el primero en ponerse de pie, mirando e intentando leer los pensamientos de Dev. No estaba seguro de por qué la Presidenta estaba a punto de cometer un homicidio, pero él estaba seguro que no quería ser el objetivo.

— Gracias Sra. Presidenta por su tiempo. ¿Podemos contar entonces con el apoyo de la Casa Blanca?.

David golpeó a Dev, quien apartó la mirada de su dibujo que, ahora incluía algo como una pistola apuntando la cabeza de Dirk.

— Por supuesto.— dijo cerrando su block de notas y poniéndose en pie.— Tendrán todo lo que necesiten desde primera hora de la mañana del lunes. ¿No es así, David?.

— Así es, Sra. Presidenta.— Se irguió y se abotonó la chaqueta.— Puedo terminar aquí por usted, Sra. Presidenta, si usted quiere ir a su próxima reunión,— le indicó con la cabeza la puerta.

— Bien. Gracias, David. Nos vemos el Lunes.

Dev hizo todo lo posible por aguantarse la risa hasta que hubo entrado en la residencia particular. Terminó frente a la puerta de Lauren y utilizó sus nudillos para llamar. Cuando se abrió la puerta, sonrió a su amante que sostenía sus gafas en una mano y la cámara de fotos en la otra.

— Necesitamos hablar sobre Dirk.

— ¿Dirk?,— Lauren estaba realmente confusa.— ¿De mis libros?.

— Oh, sí. Por culpa de Dirk mi Secretario de Agricultura piensa que quiero matarlo.

* * *

Lauren yacía sobre la cama boca abajo. Esparcidos a su alrededor había docenas de papeles, referencias de libros y hasta mapas del mundo. Su barbilla se sostenía por una de sus manos, y estaba echada al revés, con lo cual su cabeza se hallaba a los pies de la cama. La escritora tenía un bolígrafo entre sus dientes, que ocasionalmente se sacaba de la boca para rallar algunos de los papeles amontonados.

Se había lavado la cara y cepillado los dientes y estaba tremendamente cómoda con su gastada camiseta de la Universidad de Tenesis y un par de finos pantalones grises que estaban tan usados que si los sujetabas en alto podías ver a través de ellos.

Dev se sentó a su lado con la espalda apoyada en un montón de almohadas contra la cabecera de la cama. El área alrededor de ella estaba libre del desorden mientras que la parte de Lauren estaba toda llena de papeles cubriendo la cama. Ella sostenía únicamente un bolígrafo y un block de notas, que alternativamente mordía y golpeaba contra la cubierta del block.

El pelo de Dev estaba ligeramente húmedo por la ducha que se había dado hacía ya casi una hora. Vestía un suave pijama de franela rojo y unos calcetines gordos que apenas la resguardaban del frío que sentía en los dedos de los pies.

Aunque la temperatura en la Casa Blanca raramente variaba en un grado o dos, el resto de Washington DC estaba siendo azotada por una fría tormenta de nieve. El relativo silencio era roto periódicamente por las rachas de aire que lanzaban los copos de nieve contra las ventanas de la habitación.

Gremlin y Princesa se habían acomodado sobre el sofá y ahora roncaban tranquilamente cada uno en un extremo. Lauren había especulado sobre el hecho de que los perros habían tenido una pelea de enamorados ya que normalmente Princesa dormía sobre Gremlin y al perro no parecía importarle en lo más mínimo.

Tap. Tap. Tap. Tap. Tap.

Lauren giro su cabeza y miró con obvia irritación por encima de sus gafas a Dev golpeando nerviosamente el block de notas otra vez. La Presidenta parecía no darse cuenta de lo que hacía y Lauren se mordió el labio para no decirle algo grosero. Dejó escapar el aire impacientemente y volvió a girar la cabeza para centrarse en su propio trabajo. Lauren estaba a punto de imaginarse cómo Adrianne Nash, intrépida exploradora, estaba a punto de escapar de sus captores cuando escuchó, Tap, Tap,Tap, Tap….Tap. Cerró los ojos fuertemente pidiéndose a sí misma ser paciente antes de girarse y mirar a Dev que estaba sumida en sus pensamientos.

— ¿Te importa?

— ¿Hug?,— la cabeza de Dev se alzó un poco.

Lauren se incorporó un poco para alcanzar a Dev con la mano y de forma efectiva parar el molesto ruido.

— Me estás poniendo enferma.

Contrariada, Dev miró a Lauren.

— ¿De qué estás hablando?. Estoy intentando pensar en ideas para Adrianne Nash. ¡No te estoy haciendo nada!.

Lauren gruñó frustrada. Dev estaba acostumbrada a trabajar con el incesante ruido de fondo de sus reuniones. Ella, por otro lado, tenía que refugiarse en el silencio de su habitación para poder hacer su trabajo.

— Vale. Tienes razón. Lo siento. Ese ruido estaba matando mi concentración. Vuelve a tus pensamientos.— Lauren golpeó suavemente el muslo de Dev y volvió a tumbarse a los pies de la cama revolviendo aún más los papeles mientras maduraba una idea que se le acababa de ocurrir.

Dev miró hacia abajo a Lauren.

— Necesitamos más luz.

— No, no la necesitamos.

Dev depositó su block de notas sobre sus muslos.

— Sí que la necesitamos. Trabajar con poca luz es malo para tus ojos.

Lauren dejó su propio bolígrafo y se giró otra vez.

— Eso no es cierto. No a menos que tenga que entrecerrar los ojos. Trabajo de noche todo el tiempo. La luz está bien. Puedo ver perfectamente.

Dev resopló.

— No digas una maldita palabra sobre mis gafas Devlyn. Mis problemas de visión no tienen dada que ver con la poca luz, y antes de que empieces otra vez, no voy a dejar a nadie que atraviese mis ojos con agujas o lasers o lo que sea que utilicen,— contestó airada mientras volvía al trabajo, ahora tremendamente desconcentrada. Después de unos momentos de silencio sepulcral, añadió,— Y se acabó la discusión.

— Cariño,— sacó la lengua mordiéndosela con los labios mientras pateaba unos papeles que había alrededor de sus pies.— Dios, eres un desastre. Cogió un papel que no contenía nada salvo unos garabatos de Lauren, lo arrugó y los hizo una bola. Buscó la papelera junto al escritorio al otro lado de la habitación y, con un perfecto estilo libre, lo lanzó. Falló por varios pies.

Los ojos de Lauren se fijaron en la trayectoria del papel.

— Dev,— dijo frustada— ¿Y si era importante?.

— No lo era,— dijo la Presidenta firmemente, se levantó lentamente y lo recogió del suelo en caso de que Lauren tuviera razón. Mejor asegurarse que equivocarse.— La cama parece una pocilga,— Dev empezó a apartar los papeles más vigorosamente.— ¿Cómo puedes trabajar así?.

Lauren estaba a punto de contestarle y llamarla “sabelotodo” pero echó un vistazo a los papeles, los mapas, y a las referencias de los libros sobre la cama. Dejó salir un resoplido a modo de enfado y frustración. Vale, así que solo era el desorden. Sin decir una palabra, Lauren cogió el dedo gordo del pie de Dev con una mano para levantar su larga pierna. Con su otra mano apartó los papeles que estaba aplastando debajo.

— ¡Hey!,— grió Dev indignada.

— Silencio.— Lauren soltó el pie haciendo que la pierna de Dev cayera de la cama con un ruido sordo y rebotara una vez. Le sonrió al pie de Dev afectivamente y volvió a sus papeles.

— Coge mi pie…— las palabras salieron de la boca de Dev susurradas bajo su respiración.

Lauren comenzó a mover rítmicamente su propio pie mientras pensaba. “Adrianne podría escapar a caballo. Oh, sí, a la gente le encantaría eso”. La rubia mujer apartó un mapa preguntándose si esa isla en particular valdría. “Lo comprobaré mañana por Internet”. Inconscientemente seguía moviendo su pie hacia delante y hacia atrás.

Dev miró hacia abajo, a la ofensiva parte del cuerpo intentando, por todos los medios, ignorar el balanceo de la cama. De repente el pie de Lauren paró su movimiento, la Presidenta dejó salir un suspiro y sus pensamientos volvieron a su propio proyecto. “Dirk tiene que morir. Está solo. ¿Por qué Lauren no puede ver que Adrianne estaría mucho mejor alejada de ese chupapoyas?. ¿Qué quiere decir Lauren con que “está pensando” en juntarlos? ¿Qué hay que pensar?. Son perfectos el uno para el otro. No te preocupes Adrianne. Yo pondré orden en éste lío. Palabra”.

La cama comenzó a agitarse otra vez con el nuevo balanceo de la, ahora pierna entera de Lauren. Dev fue sacada de sus planes y fijó su mirada en la fuente de su molestia, observando irritada mientras continuaba balanceándose, y balanceándose, y balanceándose.

—¡Para de mover la cama!.— Gritó cuando su paciencia sobrepasó sus límites.

— Claro, cariño,— contestó Lauren asintiendo y golpeando suavemente el tobillo de Dev. Estaba tan inmersa en su nueva idea que ni siguiera giró la cabeza cuando contestó.

Dev rodó los ojos cuando el movimiento paró por dos o tres segundos y luego continuó, no obstante se forzó a apaciguarse. Intentando ponerse más cómoda, se deslizó un poco más abajo en la cama, golpeando el codo de Lauren y haciendo que la joven mujer dibujara una raya sobre las notas que acababa de escribir.

— Oh, lo siento,— dijo Dev tranquilamente. Pero no movió su pie.— ¿Puedes …?

¡¿Sí?!.— Lauren se encogió, dejando al menos dos pies de separación entre ellas para dejarle a la Presidenta más espacio. ¿Mejor?.

— Un poco.

Unos minutos más y Lauren volvió a oir el Tap, Tap, Tap, Tap…otra vez.

— ¡Arghhhhhh!,— la mujer rubia dejó caer la cabeza permitiendo que su frente golpeara la cama. Gruñó con sus dientes apretados.

Tap, Tap, Tap, Tap, Tap. Pausa. Tap, Tap, Tap, Tap.

Rápidamente Lauren se incorporó y escaló hasta la cabecera de la cama para unirse a Dev. Una vez allí le quitó el bolígrafo de los dedos y lo lanzó a través de la habitación con un golpe de muñeca.

Dev se quedó mirando sorprendida sin decir una palabra mientras veía el bolígrafo pegar contra la pantalla del ordenador de Lauren y luego rebotar en el suelo.

Lauren sonrió dulcemente.

— Eso está mucho mejor. Gracias.

— Tú,— Dev gesticuló con sus brazos enfadada.— ¡Tú…no puedes hacer eso!.

Lauren asintió con la cabeza, sus labios formando una fina línea blanca.

— Oh, sí…sí que puedo, Sra. Presidenta.

— Bien.— Unos ojos azules se entornaron.— Si es eso lo que quieres.

Lauren alzó el pecho y cruzó los brazos sobre él.

— Oh, sí,— gruñó— es lo que quiero.

Una leve sonrisa predadora recorrió la cara de Dev y Lauren parpadeó al verla. Casualmente balanceó su pie sobre el borde de la alta cama y lo quitó aterrizando en el suelo.

Las cejas de Lauren se juntaron.

— Dev, ¿Dónde…?

Dev se agachó, agarró el edredón y estiró de él con un movimiento rápido que lanzó los papeles de Lauren al aire. Por unos segundos, flotaron alrededor de la cabeza de Lauren ydespués fueron cayendo sobre el edredón como si fueran copos de nieve rectangulares.

— Y eso,— Dev volvió a colocar bien el edredón,— es lo que yo quiero. “Toma eso desordenada…desordenada...errr…movedora de pies”.

— ¡Ooooooo!,— la cara de Lauren se volvió completamente roja y se lanzó sobre su amante envolviendo sus brazos alrededor de Dev haciéndola caer de espaldas sobre la cama con un fuerte gruñido.— ¡No puedo creer…ufff…que...hicieras eso!!!.

Dev instantáneamente rodó atrapando con el peso de su cuerpo a Lauren.

— ¡Pues créelo!.

Las fosas nasales de Lauren se abrieron.

— ¡¡Quítate de encima!!.

—¡No!, ¡me estás volviendo loca!.

— ¿Yo?. ¡Ja!.— Lauren comenzó a empujar contra Dev tratando de quitársela de encima.—¡Tú eres la que está volviéndome loca!,— dijo la escritora con esfuerzo poniéndose todavía más roja.

Las venas en la garganta de Dev y una en su frente comenzaron a hincharse por la fuerza que hacía empujando a Lauren contra el colchón y evitando ser ella la capturada.

— ¡No voy a soltarte!. Lo revolverás todo más y te balancearás, te balancearás, te balancearás.— Dev se balanceó contra Lauren para enfatizar las palabras haciendo que el cabezal de la cama golpeara la pared con cada movimiento.

Lauren exhaló de forma explosiva y la transpiración cubrió su labio superior mientras tiró de su cuerpo intentando escapar.

— ¡Y después de quejarás!,— gruñó Dev dándose cuenta por primera vez de lo fuerte que era el cuerpo de Lauren al lograr casi soltarse de su agarre.

— ¿Quejarme?. ¡No lo creo, Doña Quejica!.— Lauren pudo por fin pasar sus brazos por entre sus cuerpos, pero sus muñecas fueron rápidamente capturadas por Dev quien las pasó por encima de la cabeza de Lauren y las apretó contra las suaves almohadas.— ¡Maldita sea!, ¡Quítate de encima y podré matarte!.

— ¡Nunca, nunca, nunca!.

Sus ojos se encontrarony se aguantaron la mirada la una a la otra, con caras desafiantes durante unos segundos antes de estallar en carcajadas. Dev soltó las muñecas de Lauren y esta vez fueron sus risas quienes agitaron la cama.

Lauren dejó escapar el aire pesadamente, cambiando de posición lentamente para que Dev no presionara tan fuerte sobre sus costillas. Enredó sus manos alrededor de su compañera sintiendo los suaves y morenos mechones de pelo entre sus dedos.

— Creo que ambas hemos perdido oficialmente la razón. La presión nos ha hecho finalmente que discutamos.— Pero estaba sonriendo todo el tiempo mientras hablaba y, realmente, no podía pensar en otro lugar más agradable en la tierra donde estar.

— Uh, huh.— Estuvo de acuerdo Dev. Se inclinó y presionó sus labios contra los suaves que había tan solo a unos milímetros de ella, haciendo que se abrieran fácilmente con su lengua para profundizar el beso.

Lauren gimió suavemente y sacó una pierna de debajo de Dev para inmediatamente rodear las caderas de ésta y mantener a la mujer más mayor en el sitio. Las dos respiraban dificultosamente por el inesperado beso que acababan de compartir.

— Estamos quejándonos y discutiendo como una pareja de casados,— murmuró Dev, mordiéndole suavemente el labio inferior a Lauren antes de retroceder despacio encantándole la forma en que sus cuerpos estaban ahora entrelazados.

Lauren asintió con la cabeza y la ladeó un poco considerando realmente las palabras de Dev.

— Sonamos como un matrimonio ¿verdad?.

Dev rió.

— Oh, sí.— Sentía el cuerpo caliente de la escritora contra su piel e incapaz de resistirse probó la suave y caliente piel de la garganta de Lauren.

Lauren gimió cuando unos atrevidos dientes y labios encontraron una zona sensible cerca de su yugular.

— Entonces, ¿por qué no…?

— Por qué no ¿qué?,— los labios de Dev comenzaron a vagar libremente por la garganta de Lauren, y la rubia se estremeció por las caricias.

— Nos casamos.— Las palabras salieron antes de que pudiera detenerlas o pensar en lo que querían decir.

Los labios de Dev se pararon a mitad de un beso y su cuerpo se quedó petrificado. Sus ojos permanecieron cerrados por varios latidos de corazón mientras su cabeza iba a la carrera. Entonces se apartó un poco y los abrió.

— ¿Acabas de proponerme en matrimonio?

Lauren parpadeó.

“Oh, Dios mío. Eso es exactamente lo que he hecho. No quería hacerlo ¿verdad?”. Una oleada de pánico la recorrió entera, pero estaba rodeada por el tranquilizador peso de su amante, que la sujetaba, en más de un sentido. Y con cada respiración se dio cuenta de que definitivamente era con Dev con quien quería pasar el resto de sus días. Su ansiedad desapareció tan rápida como había aparecido siendo reemplazada por una certeza de la que ni ella misma sabía que era capaz de sentir. Incluso si no lo hubiera dicho, en el fondo de su corazón sabía que eso era lo que quería.

— Yo…— se humedeció los labios incapaz de adivinar la respuesta de Dev por la expresión de su cara.— Eso creo…Si, sí lo he hecho,— dijo ahora firmemente.

Dev no pudo evitar sonreír. Parte de ella quería estrangular a Lauren por arruinar por completo todas esas semanas de planificación. Todas las preocupaciones y dudas que había sufrido, ¡para nada!. Pero una mayor parte de ella estaba tremendamente emocionada. Tan emocionada, de hecho, que por un momento olvidó contestar a la pregunta de Lauren hasta que sintió aumentar los latidos del corazón de la rubia contra su pecho.

— Sí,— sonrió y arqueó una ceja.

Lauren estudió cuidadosamente la cara de Dev. Su propia tímida sonrisa apareció y dejó escapar el aire retenido lentamente. Pero a Dev le había llevado tanto tiempo contestar a su pregunta que no estaba ni siquiera segura de que estuvieran hablando de la misma cosa.

— Sí, ¿qué?.— Lauren aguantó la respiración, su corazón saltándose un latido por el súbito parpadeo en los ojos de Dev.

Dev le mostró una medio—exasperada mirada.

— ¿Tú que crees?. Sí, me casaré contigo.

Lauren estaba sin habla.

— Wow,— finalmente respiró abrazándose a Dev con toda su alma.— Es estupendo.— Lauren enterró su cara en el pelo de Dev.— Te quiero tanto.

Dev apretó todavía más el abrazo con Lauren.

— Yo también te quiero, cariño.

Unas pálidas cejas se juntaron para preguntar…

— ¿Podemos incluso casarnos aquí?,— “Dios Lauri, debías haberte enterado antes de preguntarle”.

Dev sonrió por la repentina preocupación en la voz de Lauren. Se apoyó sobre su codo y con la mano libre trazó las mejillas de la escritora y después su cejas.

— Cada estado, incluyendo DC, reconocerá el matrimonio de otro estado. Pero no todos los estados llevan a cabo la ceremonia.— Los ojos de Dev la miraron apenada.— Tenesis no, lo siento cariño.

Lauren se encogió. No se le había pasado por la cabeza volver a ninguna parte.

— Pero creo que Ohio sí, ¿verdad?.— Preguntó inocentemente agitando suspestañas y esperando por la respuesta que sabía que le daría.

Una enorme sonrisa cruzó la cara de Dev, provocando pequeñas arruguitas alrededor de sus ojos.

“Oh, síp, eso es lo que quería oir”.

— ¡Diablos, seguro que sí!,— exclamó feliz Dev, rodando de encima de Lauren y apoyando su espalda en la cama.— Mi gente estará emocionada.— Giró su cabeza y miró a su compañera amorosamente.— ¡Yo estoy emocionada!,— susurró rompiéndosele la voz.

Lauren se puso de lado para mirar a Dev a la cara, su sonrisa reflejada en la cara de la morena.

— Yo también, cariño.— Se quitó las gafas y, sin girarse, las dejó sobre la mesilla de noche.

— No quieres ser parte del espectáculo de una boda en la Casa Blanca, ¿verdad?— dijo en broma Dev.

Lauren se rió entre dientes y se colocó sobre Dev.

— Yo solo quiero hacerte feliz,— una juguetona ceja se alzó— y si resulta que podemos cabrear a la prensa en el proceso… — Lauren podía sentir la risa silenciosa de Dev.

— No hay duda de por qué te amo. Eres mala. ¿Quién podría resistirse a eso?.

— Uh huh,— estuvo de acuerdo Lauren, inclinándose y probando la suave piel de Dev bajo su garganta. Se alzó un poco u desabrochó el primer botón del pijama de la Presidenta para que sus labios pudieran llegar más abajo.— Realmente mala.— afirmó suavemente, incapaz de resistirse a abrir un segundo botón y aspirar más de la esencia mezclada con champú de Dev.

Dev gimió suavemente e introdujo sus manos por debajo de la camiseta de Lauren pasándolas por su desnuda espalda.

La pequeña mujer murmuró su aprobación a las gentiles caricias de Dev. Un tercero y después un cuarto botón fueron lentamente desabrochados mientras Lauren seguía descendiendo y dando a probar la ligeramente salada piel a su lengua y labios. Cuando el último botón fue desabrochado, volvió a subir hacia arriba, abrió la camisa de franela y acarició la parte baja de los pechos de Dev.

— Mmmm…Dios, Devlyn,— gimió, su lengua trazando un camino húmedo desde el contorno de sus pechos hasta el hueco que quedaba entre ellos,— estás tan suave.

Dev gimió, sus ojos permanecían cerrados y una ola de calor provocada por las tiernas caricias de Lauren, bajó desde su vientre hasta la entrepierna. Se sentó llevándose a la pequeña mujer con ella y cubriendo la boca de Lauren con un apasionado beso.

Lauren quitó la parte de arriba del pijama de Dev de sus hombros, maravillada por la combinación de fuertes músculos y suave piel bajo sus manos mientras la Presidenta seguía besándola sensualmente. Sus manos se movieron por entre su grueso, y oscuro pelo donde sus uñas acariciaron su cabeza. Profundizó aún más el beso enredando su lengua con la de Dev mientras absorbía sus gemidos.

Reticentemente, Dev empezó a hacerse hacia atrás.

— Tu también,— dijo con el pecho agitado por la falta de aire.

Los ojos de Lauren se abrieron y miraron a Dev, por unos segundos se quedó en blanco hasta que las palabras penetraron en su cerebro.

— Tu también. Yo también necesito tocarte.— Dev tiró del dobladillo de la camiseta de Lauren.

Lauren alzó los brazos por encima de su cabeza y la camiseta fue sacada y lanzada al suelo inmediatamente. Sus movimientos eran lentos mientras se intercambiaban besos y susurraban tiernas palabras de amor. Le siguió el resto del pijama de franela, los calcetines, pantalones… hasta que se enredaron de piernas y brazos gimiendo por el contacto total de piel desnuda contra piel desnuda.

— Quiero besarte y saborearte por todas partes,— murmuró Dev contra el pecho de Lauren. Un suave pero entusiasta gemido le contestó, y giró su cabeza a un lado para chupar y mordisquear un sensible pezón.

— Oh, Dev,— gimió de nuevo Lauren, su cuerpo tensándose levemente por la deliciosa sensación.— Disfrutas torturándome ¿verdad?.— Entonces sintió, como pensaba, que no podría tomar suficiente aire si Dev continuaba torturándola de esa forma.

Mientras usaba su boca para excitar a la mujer que tenía entre sus brazos, las manos de Dev trazaban lentamente los costados del húmedo cuerpo de Lauren de abajo a arriba.Las movió desde las rodillas hasta los hombros y luego otra vez hacia abajo, embriagándose con la exquisita sensación de la piel suave bajo sus manos.

La sensación de unas uñas cortas y bien arregladas recorriendo su espalda y hombros envió descargas de placer sobre su propio cuerpo, provocando un gemido que escapó de la garganta de Dev. La Presidenta nunca se había dado cuenta de lo mucho que necesitaba las caricias de ésta mujer hasta que las estaba recibiendo. Lauren simplemente tenía la habilidad de sacar cada emoción que Dev era capaz de sentir.

Hicieron el amor despacio, apasionadamente. Tomándose el tiempo de disfrutarse la una a la otra, de acariciarse, de besarse, experimentando lo mejor que la una podía ofrecer a la otra. Sensuales respiraciones mezcladas con gemidos de placer.

Una sonrisa curvó los labios de Dev cuando sus oídos captaron los suaves pero cada vez más constantes gemidos que se iban despertando en el hablar de Lauren. Con un poco de impaciencia la pequeña mujer trataba de acercar más su cuerpo al de Devlyn. Dev había llegado a reconocer éstas como las señales de su amante al ir llegando al climax. Sostuvo a Lauren todavía más cerca, queriéndolo tanto como Lauren, su propio cuerpo reaccionando fuertemente a las miradas, olores y sonidos que la rodeaban.

Dev susurró palabras de amor y devoción cuando sus cuerpos instintivamente encontraron el ritmo que sería la causa de experimentar juntas el placer que solo podían darse la una a la otra. Y cuando Lauren echó su cabeza hacia atrás gimiendo suavemente, Dev la siguió. La vista de la cara de su amante mientras se precipitaba en las aguas del placer, el cuerpo sudoroso de Lauren agitándose debajo de ella y los dedos que se habían convertido en garras arañando su espalda, fueron más que suficientes para atraerla a su propio precipicio y dejarse caer.

Sus respiraciones se suavizaron y sus pulsaciones se calmaroncuando comenzaron a relajarse y casi derretirse juntas. Lauren, muy despacio bajó su mano por la suave espalda de Dev y cansadamente echó por encima el edredón que, de algún modo quedó medio dentro, medio fuera de la cama, alrededor de sus rendidos cuerpos. Besó un húmedo hombro, que sacó un “te quiero” murmurado desde lo más profundo del pecho de Dev.

Lauren no podía estar más contenta al sentir, más que oír la respiración de Dev que, poco a poco se volvía más rítmica.

— Yo también te quiero,— susurró dulcemente. Unos ojos verdes se cerraron pesadamente y sonrió débilmente cuando Dev la apretó más contra ella.

SABADO 25 DE DICIEMBRE

— ¿Lauren?.

Silencio.

— ¿Lauren?,— las voces susurrantes eran más insistentes ahora.

— Largaos,— se quejó la escritora poniéndose la almohada sobre la cabeza.

Tres risitas nerviosas se acercaron aún más a Lauren con la intención de despertarla totalmente.

— Es hora de levantarte,— insistió Aaron— ¡Santa vino!.

Lauren lloriqueó suavemente y sacó su cabeza de debajo de la almohada con el pelo alborotado. Estaba en la cama de Dev, pero la Presidenta no estaba por ninguna parte.

— Santa vino, tenemos que abrir los regalos. ¡Vamos!.— Christopher agarró una de las manos de Lauren y Ashley cogió la otra mientras arrastraban literalmente a la escritora fuera de la cama.

— Vale, vale. Ya voy.— Lauren rió. Miró el reloj, las 3:30am. “Dios, ahora sé por qué estoy cansada. Me acosté hace solo tres horas”.— ¿Os levantáis siempre en mitad de la noche en Navidad?,— preguntó a Aaron mientras tanteaba buscando sus gafas.

— Uh huh. Tan pronto como Santa viene, abrimos los regalos. Ese es el trato.— dijo excitadamente, tirando de la camiseta de Lauren mientras la mujer se tambaleaba saliendo de la cama bostezando.

— ¿Dónde está vuestra madre?,— la voz de Lauren todavía estaba ronca por el sueño y pasó sus dedos por debajo de sus gafas para restregarse los ojos.

— Está en el salón. ¡Venga te la enseñaremos!.

Lauren miró por el rabillo del ojo el cuarto de baño mientras era empujada hacia el salón.

— Aquí esta,— anunció Ashley, su voz todavía como un susurro.

La habitación estaba a oscuras a excepción de las luces parpadeantes del árbol de Navidad que iluminaban la silueta de Dev. Estaba tumbada en el suelo, frente al árbol, durmiendo. Con la bicicleta nueva de Ashley montada y esperando, la de Christopher a medio montar y la de Aaron aún en la caja. Todavía sostenía una llave en una mano, y el rastro de babas desde su boca hasta la alfombra relucía con cada destello de las luces de navidad.

Lauren se mordió el labio para evitar reírse. Estaba exactamente en el mismo sitio donde había dejado a Dev varias horas antes, con la Presidenta prometiendo que pronto iría a la cama y que no necesitaba ayuda. Que aquello no le llevaría más que unos minutos. “Qué lástima, Devlyn. ¿Qué voy a hacer contigo?”.

Christopher se acercó a su madre curioso.

— ¿Cómo es que los duendecitos de Santa no montaron las bicicletas juntas? ¿No es ese su trabajo?.

Las cejas de Lauren se dispararon hacia arriba, mientras se estrujaba la cabeza para buscar una respuesta convincente. Ashley miró a su hermano impacientemente.

— Eres tan estúpido Chris. El Servicio Secreto probablemente hizo que los duendecillos dejaran los paquetes abajo. Los duendecillos no pudieron montarlas juntas porque en el Polo Norte “montar las bicicletas juntas” significaría que luego no cabrían en el trineo.

Los ojos de Lauren se abrieron escuchando la explicación de Ashley.“Con una imaginación como esa, tal vez tengamos otra escritora en la familia”.

— Así es que mamá lo tiene que hacer ahora,— continuó Ashley con voz clara.

— Oh,— afirmó Chris con la cabeza, encontrando la explicación de su hermana completamente convincente.—Por supuesto.

Aaron tiró de la mano de Lauren, y ella miró fijamente al pequeño y rubio niño.

— ¿Podemos despertarla?. ¡Es Navidad!.

Lauren sonrió.

— Claro, cariño. Ve y despiértala.— las palabras estaban todavía flotando en el aire cuando Chris y Aaron soltaron las manos de Lauren y los tres niños corrieron hacia su madre, moviéndola alegremente para despertarla.

Lauren miraba emocionada mientras Dev medio dormida trataba de defenderse por unos segundos antes de despertarse lo suficiente para darse cuenta de lo que pasaba. La Presidenta exclamó “Feliz Navidad”, agarrando a los tres niños en un fuerte abrazo que continuó hasta que éstos comenzaron a protestar.

— De acuerdo, pequeños monstruos.— Dev soltó a sus cautivos y frunció el ceño mientras se limpiaba las babas con el dorso de la mano.

— Siéntaos. Y ayudad a Aaron a leer los nombres de los paquetes.

Tres estridentes “gracias” salieron corriendo haciendo que Dev saltara un poquito hacia atrás. Ashley rápidamente cogió de la mano a Aaron y ambos salieron corriendo hacia los regalos con Chritopher pisándoles los talones. Cada niño cogió el suyo y lo depositó en frente de la chimenea para examinar su contenido.

Dev caminó hacia Lauren que todavía estaba de pie mirando silenciosamente con una sonrisa cruzando su cara.

— Buenos días, o algo así,— susurró Dev dándole un suave beso a Lauren en los labios. Envolvió sus brazos alrededor de la pequeña mujer.

— Buenos días, cariño.— Lauren apretó a su vez a Dev, hundiéndose más en su abrazo.

— Me quedé dormida.

Lauren se rió.

— Lo sé. Lo siento. Yo también caí rendida, si no habría venido a por ti.

— ¿Preguntaron los niños…?.

Lauren agitó su cabeza y llevó a Dev del codo hacia el sofá donde ambas se dejaron caer con sendos gemidos.

— Ashley se chivó a los del Servicio Secreto de que estabas desmayada medio borracha debajo del árbol.

Dev se rió golpeando al mismo tiempo el brazo de Lauren en broma.

— Me quedé durmiendo,— dijo en voz alta.— Eso no es lo mismo que desmayarse. Necesito café,— murmuró Dev.

— Yo también. Traeré algo de café para las dos y unos zumos o algo así para los niños.

— No tienes que hacerlo. Acabamos de sentarnos. Puedo esperar.

— Por favor.— Lauren rodó sus ojos conociéndola.— Eres la mayor adicta al café que conozco. Además, si no consigo algo de cafeína para mí misma, me voy a morir. Y he oído que eso es realmente deprimente para la mañana de Navidad.

— Gracias.— Dev pasó su mano por los hombros de Lauren mientras se levantaban.— Te quiero.

Lauren hizo chocar sus caderas.

— Yo también te quiero.

— Se me hace raro no tener a Emma alrededor,— comentó Dev sin estar todavía segura en dejar ir a Lauren.

— Es verdad,— admitió Lauren sonriendo cuando vio la cara de contenta de Ashley cuando descubrió un colorido bote de esmalte de uñas entre sus regalos.— Pero la mujer deseaba tener unas vacaciones. No puedo creer que las enviaras a ella y a su hermana a hacer un crucero. Es tan dulce. No ha hablado de otra cosa en las últimas dos semanas.

Dev se sonrojó y encontró algo interesante para mirar en sus pies.

— Lo deseaba.

— Lo sé.— Lauren sonrió indulgentemente y le dio a Dev un pequeño empujoncito.— Venga, haz algunas fotos y comienza a destapar regalos. Volveré con un poco de café. A lo mejor puedo sobornar a un par de agentes para que saquen a pasear a Princesa y a Gremlin.

— ¿Un par?. ¿Por qué no solo uno?.

— Todavía no se hablan.

Dev la miró confusa.

— ¿Los agentes?.

— No, Grem y Princesa.

Lauren le parpadeó a su amante y muy despacio subió su mano para apartar unos mechones de pelo negro que iban en todas direcciones.

— Entonces podremos buscar lo que Santa dejó para ti debajo del árbol.

Dev miró a la rubia con ojos lascivos y enarcando sus cejas. Su voz ronroneó cuando presionó sus labios contra la oreja de Lauren.

— Creía que ya había obtenido mi regalo anoche.

Dev se ruborizó y luego dejó salir una risa vergonzosa. Miró a los niños que estaban perdidos en sus propios mundos de chocolates, juguetes, libros, y ropa.

— Bueno, considera aquel regalo como un adelanto.

— Si tengo suerte.

La biógrafa le dio una palmada a Dev en el trasero y caminó hacia la cocina.

— Confía en mí Devlyn,— dijo sonriendo sobre su hombro,— las dos la tendremos.

* * *

David llamó a la puerta de Dev por tercera vez. Eran cerca de las 11:00am, y Dev se suponía que los estaba esperando. El agente apostado en la puerta solo pudo encogerse de hombros. Había oído movimiento en la habitación muy pronto por la mañana, pero desde que sacó a pasear a Gremlin hacía ya varias horas, y lo había vuelto a llevar a la residencia presidencial, ni un maldito ruido.

— ¡¡Dios Santo, David!!, abre la puerta,— exclamó Beth. Sus brazos estaban llenos de regalos y el feo perrito que Dev les había dado como regalo estaba saltando nervioso entre sus piernas.— Los chicos estarán levantados. No es como si fuéramos a encontrar a Dev y a Lauren desnudas en el sofá o algo así.

— ¡¡Por supuesto que no!!,— contestó David. Entonces hizo una pausa y comenzó a pensar realmente en lo que su mujer acababa de proponer.

Beth rodó sus ojos y pasó por delante de David empujándolo.

— Sigue soñando, pervertido. Eso nunca ocurrirá.— Se acomodó un poco mejor los regalos y giró la manivela de la puerta.— ¿Hola?.— Se estiró y asomó la cabeza tímidamente por entre la puerta.— Awwwww….debimos haber traído la cámara de fotos.

El salón estaba abarrotado de papeles de regalo de colores por todas partes y Bing Crosby estaba graznando suavemente el “White Christmas”. Las luces estaban apagadas, excepto por las del árbol y, las esencias del pino, la madera quemándose en la chimenea y el chocolate llenaban el aire.

David y Beth se movieron muy despacio por la habitación, y David se agachó para dejar al perrito en el suelo que, rápidamente corrió hacia el árbol de navidad y desapareció entre las montañas de papel y cajas vacías. Encontró un gran oso de peluche y se acostó a su lado cerrando sus ojos. Pero en seguida se percató de la presencia de Dev y enseñó sus dientes en un intento de gruñido furioso.

Los McMillians se miraron el uno al otro con una sonrisa en sus caras. Dev esta dormida en el sofá con un gorro de Santa en su cabeza y un jersey con las etiquetas colgando de su manga y cuello. Tomada en sus brazos estaba Lauren, roncando suavemente y vestida con una camiseta usada, un pantalón de pijama y unas botas de esquiar nuevas.
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 27th 2011, 8:26 pm


la relación de los " chuchos " con Dev es genial , como no tenía bastante con uno se le

anadió la novia ...

Mira Lauren que lanzada ella ... Y ése final , me imagino el panorama , qué tierno

todo en conjunto


Jul
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 28th 2011, 11:45 pm

Y ahí va el ÚLTIMO!!!!

Los tres niños estaban dormidos y repartidos por diversas partes de la habitación. Aaron estaba medio escondido debajo del árbol de navidad y Beth tuvo que arrodillarse para poder verle la cara. Estaba durmiendo sobre una pila de papel de envolver chocolatinas con toda su cara y labios manchados.

Christopher estaba acurrucado en una silla, con medio puzzle terminado sobre su regazo y un coche de carreras a sus pies. Vestía una llamativa camisa hawaiana llena de etiquetas sobre su camiseta del pijama. Ashley estaba roncando más fuerte que Lauren y llevaba un par de gafas de sol y una gorra de baseball que orgullosamente decía “Voluntarios de Tenesis” en letras color naranja brillante. Sostenía flácidamente una Barbie en una mano y un peine en la otra. La rubia melena de Barbie estaba de punta hacia arriba.

Gremlin estaba echado a un lado de la niña con Princesa tumbada sobre él.

Unos ojos azules se abrieron perezosamente y Dev saludó a sus invitados con la mano con cuidado de no despertar a Lauren.

— Feliz Navidad,— susurró muy despacio apretando el abrazo de la mujer que dormía sobre ella antes de volver a cerrar sus ojos.

Beth y David depositaron sus regalos en el suelo, en frente del árbol. David sostenía a su mujer de la mano mientras buscaban un lugar dónde sentarse. Finalmente se echaron juntos en el suelo cerrando sus ojos. Había sido un mes muy duro con fiestas oficiales, visitando dignatarios, banquetes, champagne, vestidos y discursos. Ambos, Beth y David, dejaron escapar un suspiro contenido. Siempre les había gustado la idea que tenían los Marlowe de unas tranquilas vacaciones familiares.

LUNES 27 DE DICIEMBRE

David miraba de reojo mientras Sharon continuaba con el informe matinal de la prensa. Esperaba que la habitación estallara en, aproximadamente, treinta segundos. David miró su reloj, preguntándose cómo Dev se las podía arreglar sin tener uno. “También es cierto que yo no tengo a Liza siguiéndome por todas partes e informándome sobre mi agenda cada cinco minutos”.

— Y, finalmente, la Casa Blanca se complace en anunciarles el compromiso entre la Presidenta Marlowe y la señorita Lauren Strayer de Nashville, Tenesis. La Presidenta y la señorita Strayer se prometieron justo antes de las Navidades y se casarán en el estado natal de la Presidenta, en Ohio el próximo año. Todavía no se ha fijado una fecha oficial para el enlace.

David sonrió ante el grito de asombro colectivo de la gente. Miró detenidamente mientras al grupo le tomaba un momento asimilar lo que Sharon acababa de decir. Entonces la habitación irrumpió en una ráfaga de preguntas.

— ¿Quién lo propuso?.— preguntó alzándose uno de los nuevos corresponsales de la CNN.

— Una de las partes implicadas,— contestó Sharon sin ningún tipo de emoción en su cara.

Media habitación gimió mientras la otra mitad se reía entre dientes. Cuando Sharon respondió a la pregunta de aquella forma, ya sabían que no conseguirían mucha más información.

Sharon siguió mirando sin inmutarse, deseando que Dev hubiera sido algo más explícita con la información para ofrecer.

— La Presidenta y la señorita Strayer estuvieron en casa, en la residencia privada durante las Navidades.— Levantó las manos a modo de defensa sabiendo lo que vendría después.— Lo sé, lo sé…. Si es posible, les daré más detalles en una próxima rueda de prensa.

Un reportero del Washington Post educadamente alzó su mano, y Sharon lo señaló.

— ¿Cuándo ocurrió esto exactamente?,— preguntó.

Sharon miró al reportero y resistió la tentación de hacerse la lista.

— Unos días antes de Navidad. Si es posible, les daré más detalles en una próxima rueda de prensa,— repitió Sharon.

— ¿Bajo qué circunstancias se hizo la proposición?,— preguntó un hombre del Times mientras sostenía una grabadora en alto.

— Las circunstancias bajo las que se llevó a cabo la petición son una cuestión privada entre la feliz pareja.

Otro gemido de los decepcionados reporteros. Sharon se dijo a sí misma “Nunca vais a obtener ese tipo de información”.

David sonreía ante las contestaciones escuetas de Sharon,— “Chúpate esa”.— Le encantaba la forma en la que Sharon manejaba a la prensa.— “Eso es Sharon. Dales otra de tus famosas y mordaces respuestas”.

Otro reportero del Boston Glove captó la atención de Sharon desde el fondo de la sala.

— ¿Es ésta una forma de empuje de la Presidenta para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo?.

“Ahh…una inteligente, pero inapropiada pregunta”.

— Rotundamente no. Este no es más que un anuncio por parte de la Casa Blanca para mantener informado al público.— Sharon sonrió y miró hacia abajo al podium, aunque no tenía ninguna nota que consultar. David se lo había contado tan solo unos minutos antes, explicándole que Dev estaba tan malditamente excitada que iba prácticamente gritándolo desde los tejados, así que era mejor que Sharon lo anunciara antes de que les salpicara. Sharon le asintió con la cabeza a un alto hombre negro que estaba al frente.

— ¿Pasará la señorita Strayer a desempeñar las tareas típicas de la Primera Dama? ¿y seguirá trabajando en la biografía de la Presidenta?.

Sharon metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta y se alejó un paso del podium.

— La señorita Strayer continuará escribiendo la biografía de la Presidenta. Sobre lo de desempeñar las tareas como Primera Dama, será la señorita Strayer quien lo decida.

— ¿Será la prensa invitada a la boda?.

— Sé que esto es algo muy excitante, y que han pasado cerca de cien años después de la última boda de un Presidente, pero esto es tan solo el anuncio de un compromiso. Todavía no se han hecho planes de boda, así que la lista de invitados todavía no ha sido decidida.

— ¿Seguirá la señorita Strayer viviendo en la Casa Blanca? ¿Se ha mudado ya a la habitación de la Presidenta Marlowe?.

— La señorita Strayer continuará manteniendo su propia habitación hasta después de la boda tal y como ha hecho desde que vino a principios de año.

David sonrió cuando vio a Sharon terminando con el informe anunciando que atendería una última pregunta.

— ¿Se ha decidido ya dónde irán de Luna de Miel?.

— Nada ha sido decidido todavía. Tan pronto como la Presidenta y la señorita Strayer quieran ofrecer más información sobre sus nupcias, y planes posteriores, se lo haré saber. Vayamos paso a paso.— Sharon se movió hacia atrás y recogió sus notas.— Que tengan un buen día Señoras y Caballeros. Les veré en el informe de las cinco.

Con eso Sharon bajó de la pequeña tarima y se unió a David. Le sonreía mientras comenzaba a andar hacia el Ala Oeste.

— ¿Podía haber declarado únicamente la guerra contra alguien?. Podía haber estado mucho más preparada para contestar preguntas de ese tipo.

David dejó salir una pequeña sonrisa.

— Ah, Sharon, ya sabes cómo es Dev a cerca de éstas cosas y, más especialmente Lauren, que ama tanto su privacidad.

La secretaria de prensa gimió, sabiendo que al final Dev y Lauren no responderían a las preguntas solo por fastidiar.

— ¿David?.

— ¿Sip?.

— Quiero un aumento.

VIERNES 31 DE DICIEMBRE

Era tarde y juntas, Dev y Lauren habían acostado a los niños antes de volver al salón. Dev tenía su mano dentro del bolsillo, sintiendo al tacto la cajita donde se encontraba el anillo. Se preguntó por milésima vez si debería dárselo así, sin más. Dev estaba lo suficientemente pasada de moda como para querer que su mujer llevara un anillo de compromiso. Pero para su consternación, no estaba segura de cómo se sentiría Lauren sobre ello.

Dev se había lanzado totalmente cuando Lauren le propuso en matrimonio. Se había emocionado, pero también lanzado. Todas esas semanas de preocupaciones y planes se habían esfumando como una nube de humo por la tendencia natural en Lauren de cortar por lo sano. Ésta era una característica que Dev adoraba. Pero en esta ocasión en especial, la dejaba con que no sabía qué hacer con ella misma o con el anillo de su bolsillo.

La cara de la escritora mostraba una sonrisa cuando aspiró la esencia a pino que flotaba en el aire. Los regalos ya no estabas debajo del árbol, pero Dev había insistido en mantenerlo hasta Año Nuevo. Quitarlo siquiera un día antes significaba que tendrían mala suerte durante todo el año próximo. Lauren agitó su cabeza por la sorpresiva superstición que provenía de tan tradicional familia.

La Presidenta tomó aire calmadamente y trató de reunir todo su coraje. “Solo porque Lauren quisiera casarse no quería decir que quisiera llevar un anillo”. Sonrió y apretó más fuerte la cajita.

— ¿Lauren?.

Habían pasado años desde que Lauren había tenido un árbol en Navidad, y era incluso vergonzoso lo feliz que le hacía sentir ésta simple tradición.

— Mmmm…..tan bonito.— Se giró hacia Dev y extendió su mano, entrelazándola con la de Dev y tirando de ella para hacerla sentarse juntas en la alfombra junto al árbol.— ¿Qué pasa?.

— Ahhh…— la mente de Dev se quedó en blanco por un momento, y los músculos de su cara se tensaron por el nerviosismo. Sabía que era estúpido, incluso cuando no estaban prometidas. Pero aún así…. el momento estaba tan cerca que deseaba que no llegara nunca. Se humedeció los labios y se aclaró un poco la garganta.— ¿Recuerdas cuando te dije que estaba trabajando en lo más importante que había hecho jamás, y que tan pronto como pudiese tú serías la primera en saberlo?.

— Claro.— Lauren se acercó un poco más, su curiosidad picándola. Pero los pensamientos de aquella tarde y su fea pelea la entristeció internamente. Entonces y allí, a pesar del hecho de que faltaban bastantes horas para la media noche, Lauren hizo su propósito de Año Nuevo. Aunque se admitió a sí misma que era más un voto que un propósito. Se le había dado la extraordinaria oportunidad de ser feliz junto con Dev y sus hijos y ella iba a hacer todo lo posible por que siempre fuera así. Nunca había tenido mucho que ganar o que perder. Se prometió que cuando las cosas se pusieran feas, y sabía que sucedería, las enfrentaría y las solucionaría con el conocimiento de que la recompensa sería mayor que el sacrificio. “Wow. ¿Quién me iba a decir que al estar enamorada me volvería tan profunda?”.

Dev le dio la vuelta a la mano que estaba sujetando y le puso la cajita en el centro de la palma de Lauren curvando sus pequeños dedos sobre ella.

— Bien…. Te quiero. Y eso es todo.— Dev no estaba segura de cómo explicarse, así que farfulló nerviosamente mientras la mirada de Lauren iba de la cajita a Dev y otra vez de vuelta a la cajita.— Tenía esto preparado para ti.— Se mordió el labio mientras Lauren, sorprendida, la abría.— Eso es lo que me llevó tanto tiempo…Yo…um…espero que te guste.

Lauren miraba estúpidamente el anillo, demasiado sorprendida para siquiera fijarse en los detalles de éste, mientras su cabeza procesaba exactamente lo que simbolizaba. “La cosa más importante que he hecho nunca. Oh, Dios.” Su mirada se alzó para encontrarse con la seria cara de Dev.

— ¿Ibas a pedirme en matrimonio?

Dev asintió con la cabeza.

— Sí,— dijo despacio.

Lauren sintió un hormigueo por el estómago.

— ¿Y la noche en que nos peleamos y tú te marcharte para ir a la reunión que no podías contarme?.

La Presidenta posó una mano sobre la pierna de Lauren.

— Oh, cariño, eso no tiene importancia.— Señaló con su barbilla en dirección al anillo.— ¿Puedo ponértelo en el dedo?.— Cuando Lauren no contestó Dev comenzó a acercarse a la cajita.

Lauren agarró las manos de Dev parando su movimiento. Su voz era bajita y áspera y asustó a Dev con su tono.

— Lo siento tanto.

Dev miró la cara de Lauren sin entender realmente si ella estaba aceptándolo o rechazándolo. Su corazón comenzó a latir fuertemente contra su pecho cuando vio las lágrimas en los ojos de Lauren. Inmediatamente las apartó con la yema de sus dedos. “¡Maldita sea!, está intentando no decepcionarme. Si hubiera querido que intercambiáramos anillos, me habría dado uno, ¿verdad?”. Dev se forzó a continuar, dejando a un lado su decepción.

— ¿El qué sientes?.

— La pelea. Las cosas se nos fueron tanto de las manos. Si yo hubiera sabido…

— Alto,— la Presidenta la interrumpió tomándose unos segundo para dejar escapar lentamente el aire de su boca. De repente Dev se dio cuenta. “No está rechazándolo. Al menos todavía no”. Sonrió y con mucho cuidado cogió el anillo de la cajita que todavía sostenía Lauren en su mano.— Cariño, si lo hubieras sabido,— cogió la mano izquierda de Lauren entre la suya y le deslizó el anillo por el dedo— no habría sido una sorpresa, ¿no es así?.— Entonces aguantó la respiración y esperó.

Lauren jadeó cuando le echó un buen vistazo al anillo. La banda de platino era tan ancha que casi le llegaba al segundo nudillo. En el centro tenía incrustada una esmeralda rectangular enorme con cuatro diamantes en cada una de sus esquinas. Las luces parpadeantes del árbol se reflejaban en la oscura y verde piedra.

— Oh, Devlyn.— Lauren cerró la mano en un puño y la levantó un poco para que las luces se reflejaran en los diamantes.— Es precioso,— dijo emocionada pasando su dedo índice sobre el anillo.

— Me alegro de que te guste. Quería algo tan bonito y especial como tú,— dijo Dev haciendo una mueca y leyendo la mirada de felicidad en la cara de Lauren sabiendo que ahora mismo ella tenía la misma expresión.— Y como tú, lo es éste anillo.— Hizo una pausa.— Uh… ¿está bien?. No estaba segura si querías llevar uno.— Lauren la miró con una expresión de tanta adoración que Dev sintió el calor subir a sus mejillas.

— Si, lo llevaré.— Lauren se pasó un mechón rubio por detrás de la oreja para poder examinar mejor esa preciosa pieza de joyería.— Nunca antes he llevado uno.— Levantó la mirada hacia Dev.— Le dije a Judd que era porque no me gustaban los anillos. Pero era mentira.— Lauren levantó un hombro y giró su atención hacia el árbol cubierto de bonitos adornos.— Supongo que no sentía como que aquello iba a ser para toda la vida. Y tampoco estaba lista.

— ¿Y ahora?,— preguntó suavemente Dev.

Lauren sonrió abiertamente.

— Y ahora no puedo predecir el futuro tan bien como lo hice entonces.— Cogió la mano de Dev y la apretó contra su pecho, directamente sobre el corazón.— Pero puedo imaginarme amándote,— sonrió cálidamente— y aún más a tus hijos.

La Presidenta rodó un poco el anillo de Lauren.

— ¿Te viene bien?. He tenido que imaginar la medida del anillo. Podemos hacer que te lo ajusten si es necesario.

Lauren estaba a punto de secarse las lágrimas que brotaban de sus ojos y que amenazaban caer por sus mejillas. Pero eran lágrimas de felicidad y con una maravillosa sensación las dejó correr. Movió el anillo con su dedo pulgar. Le bailaba un poco, pero no lo suficiente para que se le cayera.

— Es un poco grande.— Unos ojos verdes encontraron los de Dev.— Pero está bien ¿verdad?. Siempre he oído que los dedos se hacen más gordos con la edad. Así que este estará bien ya que no tengo la intención de quitármelo jamás.

— Vale, pero…

Los ojos de Lauren de repente se abrieron.

— ¡Mierda!,— exclamó fuertemente haciendo saltar a Dev.

— ¡¿Qué?!.

— Se suponía que debía haberte comprado un anillo ¿no es así?,— Lauren agitó unas manos al aire en señal de disgusto.— Ni siquiera…Oh Dios, no pensé …

Dev sonrió mientras la rodeaba con sus brazos.

— Cariño, el anillo no es la parte importante de la petición de matrimonio. Lo son las palabras. Y tú tuviste el coraje de decirlas. Eso es todo lo que importa. Y lo que a mí me importa es que cuando suba al altar, tu estés ahí.

Lauren la agarró de la camiseta y la atrajo para besarla profundamente. Cuando el beso terminó y se separaron, una enorme sonrisa brotó de la cara de Lauren. Tomó la mejilla de Dev con la mano y la miró directamente a esos preciosos ojos azules viendo el espíritu que la había capturado completamente.

— Eso es algo de lo que no tienes que preocuparte, cariño. Estaré allí.

FIN
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Marzo 1st 2011, 12:20 am


Shocked Shocked FIN .... Jul , saca otra historia de la chistera



Jul , hasta muy pronto
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Marzo 1st 2011, 11:56 am

Este realto es Genial!!!! muchas gracias JUL!!!

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Marzo 1st 2011, 6:23 pm

ha sido una historia estupenda!!!!!!! gracias julia

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Marzo 1st 2011, 11:56 pm

Vale, chicas, buscaré otro fic, pero no sé si os va a enganchar tanto como éste Very Happy
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Marzo 2nd 2011, 12:58 pm

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Marzo 2nd 2011, 7:53 pm

Gracias Jul por la historia, se ha hecho corta. smile
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Marzo 3rd 2011, 11:16 am

Tan bromista como siempre, mj mucharisa mucharisa mucharisa
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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