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Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 16th 2011, 11:51 pm

No lo hizo. En su lugar su boca formó una pequeña "o".

—Wow.—dijo finalmente. Dev acababa de dejar algunas cosas muy claras para Lauren aunque ella todavía quería darle sentido a algunas piezas del puzzle que le faltaban.—¿Así que se trata de una cosa así como moral o religiosa?.

"No, es sólo una paranoia de Dev".

—Yo no quiero tener solo sexo, Lauren. Lo quiero todo. Quiero hacer el amor y estar enamorada de la persona con la que estoy. No creo que pudiera disfrutar el acto físico pensando que no hay más que eso.

Lauren repentinamente se enderezó.

—¿Es así como te sientes acerca de lo nuestro?.—se sintió como una idiota. ¿Qué no hay más que eso, una atracción física?.

—¡No!,—contestó Dev sonando un poco más alto de lo que pretendía.—No es eso para nada. Solo quería explicarte que…tú sabes que me encanta bromear y jugar todo el tiempo, y que adoro que podamos divertirnos de esa forma sin presiones ni expectativas. Pero no significa que no haya nada más detrás de todo eso. Especialmente cuando se trata de ti, Lauren.

Lauren sonrió tímidamente disfrutando lo que esas palabras significaban viniendo de Dev.

—Mi madre, por supuesto, piensa que he perdido la razón y todo eso, me dijo que te tomara, así sin más.—Dev la miró de forma reflexiva.—Y no creas que no he pensado en ello.—gimió—porque lo he hecho. Mucho. Muchísimo.—Tragó a duras penas.—No he intentado nada más contigo porque las emociones que siento son tan fuertes que no quiero que pienses que quiero aprovecharme de ti. ¿Tiene esto algún sentido para ti?.

Su frente se arrugó en un claro gesto de confusión. "No, en nombre de todos los Dioses, ¿qué estás diciendo? ¿aprovecharte de mí?".

Dev la miró. "Por supuesto que no lo tiene".—Cariño, solo quería que supieras que significas tanto para mí que quiero ir con mucho cuidado. Tú y los niños sois lo más importante en mi vida y no quiero precipitarme o abusar de ninguno de vosotros.—Dejó caer sus manos sobre su regazo.—Mi madre dice que debo aligerar mi carga.—apretó sus labios en un intento de sonrisa forzada.—Solo que no estoy segura de saber cómo hacerlo. Quiero ir despacio. Quiero llevar cuidado. Me importas demasiado como para hacer otra cosa. Así es como siempre he sido.

—No hay nada de malo en ello, Deblyn. Lauren acercó su mano a la de Dev y entrelazó sus dedos delicadamente con los de ella.—Es algo muy dulce de tu parte. "Y yo estoy desesperadamente enamorada de ti".

—Afróntalo. Estoy pasada de moda y sé que sueno como una completa idiota. Pero quiero que sepas lo mucho que significas para mí.—Devlyn hizo acopio de todo su coraje y la miró fijamente a los ojos. Dejó escapar el aire pesadamente.—Lauren, la razón por la que estoy contándote todo esto es porque quiero que entiendas cuán importante eres en mi vida.—Dev apenas volvió a tragar.—Me importas muchísimo. En el transcurso de los pasados meses definitivamente me he dado cuenta que estoy totalmente enam….

La alarma comenzó a sonar haciendo que ambas mujeres saltaran de sus asientos.

—Sra. Presidenta,—una voz de varón desconocida habló a través del sistema de altavoces que rara vez se utilizaba.—La necesitamos en la Sala Oval. Código Uno.

¡Maldita Sea!.—Dev se inclinó y besó rápidamente a Lauren en los labios.—Tengo que marcharme. Terminaremos con esto tan pronto como pueda, lo prometo.

Dev se había levantado del sofá y desaparecido por la puertatan rápido que a Lauren no le dio tiempo a decirle una sola palabra. Aunque la puerta estuviera cerrada podía ver a Dev siendo rodeada por sus consejeros y escuchando la palabra "BOMBA".

* * *

El Despacho Oval era un hervidero de gente y murmullos para cuando Devlyn empujó la pesada puerta para entrar. Los hombres y mujeres que allí estaban iban vestidos de las formas más dispares yendo desde Michael Oak´s con unos pantalones kaki y una camiseta del mismo color hasta el director del FBI que llevaba unos pantalones cortos de deporte y una sudadera de la academia militar. Todo el mundo que estaba sentado saltó sobre sus pies en cuanto ella entró. "Qué fácil". Dios, eso era irritante, especialmente cuando sabía que había otras cosas mucho más importantes que solucionar.

—¿Cuándo se apagó la última?. Unos ojos azules recorrieron con su mirada la enorme pantalla que mostraba un mapa de los Estado Unidos con cinco áreas iluminadas con una luz roja brillante. A la izquierda de la pantalla había cinco imágenes holográficas con los cinco nombres de las ciudades marcadas en rojo.

El Secretario de Defensa y el Consejero de Seguridad Nacional entraron en el Despacho con David pegado a sus talones. Dev se giró para mirarlos.

—Prepárense señoras y caballeros, va a ser una noche movidita.—Agitó su cabeza y señaló el mapa.—Cinco amenazas de bomba en menos de una hora.

—¿Militar o terrorista?.

—Creo que terrorista.—saltó el Secretario de Defensa Brendwell.—Nuestra gente está de vuelta con informes negativos sobre amenazas militares. Aunque todavía queda el 20% por confirmar.

David pasó rápidamente una mano por su corto y despeinado cabello.

—¿Extranjeras?.

—Todavía no lo sabemos.

David anduvo por la habitación.

—¿Cómo y por qué?.—Dejó su maletín sobre la mesa y comenzó a arremangarse las mangas de la camisa. Cuando nadie contestó a su pregunta, bramó.—¿Alguién?.

El Director del FBI se aclaró la garganta.

—No lo sabemos Señor. Todavía nadie ha reclamado la responsabilidad.

—Todavía.—aclaró David.—No lo saben TODAVÍA!.

Dev torció el gesto con la imagen de varios bomberos que intentaban aún a riesgo de sus vidas intentar acabar con las terroríficas llamas que salían de uno de los edificios.

—Saquen al Secretario de Prensa de la cama y traedlo aquí. Vamos a necesitar mantener esto bajo un maldito control. ¿Y dónde están los directores del DEA, del ATF y el Secretario del Tesoro?.—Ladró Dev al tiempo que le pasaban un papel con la localización y horas exactas de las amenazas.—¡Y alguien que me traiga un par de calcetines!.

—Todo el mundo está de camino, Sra. Presidenta.—vino la respuesta del fondo del Despacho.

—Bien. ¿Qué tenemos aquí?.—Dev señaló la pantalla, pero miró a un joven situado a su izquierda que vestía un uniforme de la Armada Americana.—

—En orden inverso del ataque: la Oficina de Correos de Nueva York, el edificio del IRS de Atlanta, el Palacio de Justicia en Dalas, un Instituto en Porland y un Centro Comercial en San Diego.

Dirigió su mirada a los relojes que había en la pared hasta que dio con el que marcaba las 11:00pm en la Costa Oeste. Se maldijo por lo bajo. Las tiendas estarían siendo cerradas a la misma hora de la explosión.

—¿Daños en el Centro Comercial?.

—Estamos comenzando a recibir los informes de siniestralidad. Pero es muy posible que sean elevados tanto del mismo Centro Comercial como de los edificios adyacentes.

El joven miró alrededor de la sala y cogió el teléfono que había a su lado cuando comenzó a sonar.

—David.—Dev giró alrededor buscando a su Vicepresidente entre la multitud apelotonada.—¡No es suficiente!. ¡Necesitamos saberlo ya!.

—Estamos en ello Dev.—su voz contestó aunque ella no lograra verle la cara.—

Despierta a cada uno de nuestro maldito personal si es necesario. Necesito cada pieza de información disponible. Búscame a cada uno de los alcaldes en cuestión y al gobernador de cada estado y pónmelos al teléfono…¡YA!.

Dev se dirigió por el despacho hacia uno más grande que era el centro de comando personal. Justo antes de que entraranotó que alguien le daba algo en las manos. Miró hacia abajo para ver un par de calcetines limpios blancos. Antes de que tuviera la oportunidadde dar las "gracias", la persona que se los había llevado había sido engullida por la multitud de la habitación.

Lunes, 16 de Agosto

La Presidenta se volvió a agitar y tomó otra taza de café. Le echó un vistazo a la tortilla que le habían servido. Dev no tenía hambre, pero podía oír la estridente voz de Emma resonando en su cabeza, "COME", no le harás bien a nadie si no comes". Tomó el tenedor y cortó un pequeño trozo de tortilla metiéndoselo en la boca y masticándolo lentamente al tiempo que le echaba un vistazo a uno de los documentos que tenía frente a ella.

No estaba al ciento por cien segura, pero creía que habían pasado por lo menos treinta y seis horas desde que había entrado al Despacho Oval. Y en ese tiempo tan solo había estado ausente una vez para hacer ciertas declaraciones a la prensa. Desde entonces había estado clavada en su escritorio, trabajando como un perro, asegurándose de que el mundo supiera lo seguro que eran los Estados Unidos y de cómo repartiría justicia entre los cabrones que se habían atrevido a poner en tela de juicio la seguridad de la nación.

Entre éstas y otro millón de cosas que se debían hacer estaban las llamadas tras llamadas, las videoconferencias tras videoconferencias, sentarse con sus consejeros y jefes de departamento para discutir las diferentes estrategias a llevar a cabo y continuar con las obligaciones habituales de cada día. "Dios, el día no tiene suficientes horas". Estaba agradecida de que al menos los niños tuvieran a Emma y a Lauren quienes sabía que pasarían algo de tiempo extra con ellos ya que ella no podía hacerlo. Eso era algo de lo que al menos no tenía que preocuparse.

—¡NO!.—gritó al empleado de servicio que le servía en ese momento un vaso de zumo de naranja.—No, por favor. Lo odio. Me da arcadas. Leche. Un gran vaso de leche.

—Sí, Señora Presienta.—asintió rápidamente el joven hombre con la cabeza.—

Así y todo habían tenido suerte. Aunque Dev nunca pensara que la palabra "suerte" era la apropiada para una situación como ésta. Cinco bombas habían explotado y tan sólo seis personas habían muerto y veinte habían sido heridas. "SOLO", no es "solo" cuando una de esas personas es alguien a quien quieres. Por descontado hubiera sido muchísimo peor si en la bomba de San Diego no hubiera fallado parte del mecanismo de la misma.

El Instituto de Porland había sido arrasado, pero a la hora de la explosión todo el mundo se había marchado a sus casas. Así y todo la comunidad estaba muy consternada.

Cuando la puerta se volvió a abrir, la Fiscal General entró a la habitación. Parecía tan cansada como se sentía Dev.

—Café fresco.—señaló Dev la cafetera en frente de ella.

—Si tomo otro trago de café me saldrá por todos los poros de mi piel y mi marido no se me acercará en semanas.

Dev se rió entre dientes y apoyó la barbilla en su puño.

—Nah, eso solo es un feo rumor lanzado por los vendedores de té.—Su buen humor desapareció rápidamente y soltó un frustrado bufido.—Necesito buenas noticias. Por favor, dime que me traes buenas noticias.

—Hay muy pocas buenas noticias en una situación como ésta. Pero tenemos a la mejor de nuestra gente trabajando en cada uno de los escenarios.

Dev asintió con la cabeza.

—¿Todavía no sabemos nada?. ¿Ha contactado alguien con nosotros?. Si crees que tienes que mentirme para hacerme sentir mejor, por favor, hazlo, prometo no tomar represalias contra ti.

—Bien,por lo menos esto es algo que sí que sabemos. Los informes preliminares muestran que el material explosivo en Atlanta, San Diego y Nueva York eran prácticamente idénticos. Estamos esperando todavía los informes de las otras dos ciudades. Pero, por ahora, parece que los responsables sonla misma persona o grupo.

—¿Son esas buenas noticias?.

—Definitivamente. Un mismo grupo es más fácil de capturar que dos o tres diferentes.

Dev se inclinó hacia atrás y la miró fijamente.

—Es cierto. Bien, al menos hay algún progreso.

—Sí, Señora. Daremos con ellos.

Dev se encontró con la cabeza erguida de la Fiscal General.

—Sí. Lo haremos.—Posó las palmas de sus manos sobre la mesa.—En su opinión profesional, ¿cree que es un buen momento para escaparme por un rato, tomar una ducha y ver a mi familia?.

—Sí, Señora Presidenta. Sería un buen momento.—La mujer de más edad le mostró una tímida sonrisa.—Usted ha tenido más desafíos en sus primeros ocho meses que la mayoría que los Presidentes han tenido que enfrentar encuatro años. Usted está afrontando estos desafíos de una forma que me hace estar orgullosa de ser americana, de ser mujer y de formar parte de su equipo. Algunas personas piensan en usted como un héroe. Solo quería tener la ocasión de que supiera que yo soy una de esas personas. Es un honor trabajar con usted, Sra. Presidenta.

Por un momento Dev se quedó sin palabras.

—Wow.—susurró finalmente. Eso fue una "charla alza egos". La niñera de mis hijos podría aprender mucho de usted.—La expresión de Dev se volvió seria.—Sabe que yo siento lo mismo hacia usted, Evelyn.

Evelyn irguió sus hombros de forma orgullosa y su cara se tiñó de un fuerte tono rosáceo.

—Eso es solo porque pateo culos y tomo nota de ellos.

Dev asintió.

—¿Por qué crees que te elegí a ti?. Esa es mi versión de cómo patear culos.

Evelyn bajó su voz.

—Los cogeremos, Dev. Lo sé.

Dev asintió con la cabeza hasta mirarse los pies. Se estiró y rodó la cabeza formando un círculo para desperezarse.

—Volveré en unas horas.—Hizo como si oliese el aire.—Creo que podría ofenderme.

La Fiscal General ironizó. —¿Ha percibido el ambiente en el Despacho Oval?. ¿Por qué diablos cree que estoy aquí con usted?.

* * *

Dirigiéndose a la zona residencial, lo primero que escuchó Dev fueron los chillidos encantados de dos niños, su frente se arrugó al preguntarse qué ocurría con su hijo más pequeño cuya voz no se oía por ninguna parte. A medida que cruzaba el hall se dio cuenta de que los sonidos provenían de la habitación de Lauren. Se paró y escuchó a través de la puerta.

—¿Está bien?.—preguntó Ashley preocupada.

—Creo que sí.—contestó Lauren con más confianza de la que sentía.

Dev llamó a la puerta.

—¿Hay alguien?.—Empujó un poco más la puerta entreabierta y dio un paso adentro.—¿Es ésta una fiesta privada o puede cualquiera unirse a la diversión?.

—¡Mamá!.—saltó Christopher y corrió hasta su madre para ser estrujado entre sus brazos.

—¡Iauuu!. Se quejó silenciosamente mientras lo alzaba en brazos. "Maldito hombro". Unos ojos azules recorrieron rápidamente la habitación aterrizando en Aaron que estaba profundamente dormido sobre la cama de Lauren. Se volvió hacia Ashley y Christopher.—Ahora, ¿qué es lo que está causando todo éste jaleo?. Podía escucharos a media milla de distancia.

¡Perritos!.—Exclamó Ashley.—Princesa está teniendo los perritos.

La alta mujer alzó su mirada hacia Lauren.

—Oh, aleluya. ¿Cuántos?.

Lauren dio un paso para apartarse y revelar la cama de Princesa. Si Dev prestaba atención podía oir los gemiditos de los perritos mutantes.

—¿Necesitáis un veterinario chicos?.—"No lo creo".—La escritora dio un paso más cerca de Dev dejando a Ashley y a Christopher inclinarse sobre la caja dónde Lauren había puesto a Princesa.

El muchacho y la muchacha se acercaron a los perritos que se retorcían y frotaban su largo y feo pelo. Princesa gruño y dejó escapar y largo y sufrido gemido.

—Ha tenido dos, de momento.—Dijo Lauren haciendo una mueca de dolor.—Pero no creo que haya terminado.

Dev no podía contradecirla a juzgar por los gemidos que provenían de la caja, Princesa todavía tenía un largo camino que recorrer.

—Aspira a ser una princesa hoy.

—¡Oh sip!.—La pequeña mujer arrugó su nariz.—Y lo mejor es que todavía no he vomitado o me he desmayado.

Una genuina mueca estrechó la cara de Dev.

—Wow. Estoy impresionada.

—Deberías estarlo.—le contestó Lauren.

Dev miró disimuladamentepor encima de la cabeza de Lauren y echo un vistazo a los perritos.

—¡Oh Dios mío!.—exclamó.

—Lo sé. Pobres cositas. No heredaron las partes bonitas de Grem. Por lo menos sacaron parte de su raza.—volvió a pensar en lo que había dicho y entonces corrigió.—O a lo mejor parte de un alien. Una de dos.

—¿Partes bonitas de Grem?.—Dev le lanzó a Lauren una mirada de disgusto pero desapareció cuando recibió una lengua rosa como respuesta.

Sin darse cuenta, los brazos de Lauren encontraron la cintura de Dev y le dio un tierno y rápido beso en sus labios.

—¿Cómo te fue?.

—No muy bien.—Admitió Dev silenciosamente.—Pero lo estamos llevando como podemos y empezamos a hacer progresos.

—Estoy segura de que lo lograrás.—Lauren cubrió la cara de Dev con la palma de su mano y la Presidenta se acomodó en su confortable caricia.—¿ Hay algo que pueda hacer para ayudarte?.

Dev le echó un vistazo a Aaron que estaba hecho una bola apretada con su pelo alborotado y roncando felizmente con una fina sábana blanca sobre él.

—Ya lo estás haciendo cariño. Gracias.

Unos ojos verdes miraron alrededor inocentemente.

—Bien. Pensé que debían estar aquí para cuando los perritos nacieran.

Devlyn sonrió y alzó su bien definida ceja.

—Muy viperina. Pero no vamos a quedarnos ni tan siquiera con uno de los cachorros de Grem. Y hablando del rey de Roma…—la mirada de Dev lo buscó por el piso.

Lauren estalló en risas.

—Está escondido bajo la cama. Intenté sacarlo antes, pero no quiere.—Princesa gimoteó escandalosamente ante el inminente nacimiento de otro cachorro.

Dev sacudió la cabeza molesta por el estridente aullido.

—Tal vez él es más listo de lo que había pensado.—Dev capturó la mano de la escritora y se la besó.—Me marcho a darme una ducha y a cambiarme de ropa. Volveré en unos minutos. No tengo demasiado tiempo, pero el poco que tengo me gustaría pasarlo con vosotros cuatro. ¿Qué os parece si nos encontramos en el comedor para comer algo en unos veinte minutos?.

Lauren deslizó su dedo por el cuello de Dev presionando casi de forma imperceptible en el punto donde se sentía su pulso y después depositándolo sobre su clavícula.

—¿Qué te gustaría?.—Miró hacia arriba a Dev a través de sus rubias pestañas.

Dev apenas pudo tragar cuando le invadió una cálida oleada de deseo. "Maldición, sabe flirtear". Inclinó su cabeza para otro rápido beso.

—Hay un montón de cosas que me gustarían, pero me parece que debo inclinarme por comida y buena compañía.—Le guiñó un ojo a Lauren y se dirigió a donde estaban los niños. Dev les dio a Ashley y a Christopher un beso en la cabeza intentando no mirar adentro de la caja y sufrir el riesgo de una traumática ceguera. "¿no se suponía que todos los cachorritos eran monísimos?.—Chicos, os veo en unos minutos.

* * *

Después del pequeño tentempié a base de fruta fresca y leche, volvieron a la habitación de Lauren para hacerle otra inspección a los cachorritos. Dev quedó consternada al encontrar que Princesa no había parido al tercer cachorrito, si no al cuarto.

—¡Dios bendito!.—exclamó, evitando las manos juguetonas de Lauren.—Son tan, tan…—rebuscó en su cabeza el adjetivo adecuado.

¡Monos!.—dijo Aaron solícitamente y un poco aturdido por el sueño. Se colocó sobre el regazo de sumadre para así poder contemplar juntos la cajita de los cachorros.—Ahora tenemos suficientes para tener uno cada uno.

"Y ahí vamos…"

—Aaron, no vamos a quedarnos con esos cachorros.

La boca de Aaron comenzó inmediatamente a temblar.

—Awwww, Mamá…

—Aww, Mamá.—repitió Lauren descaradamente.

Dev fulminó a la escritora con la mirada. Dejó a Aaron en el suelo para parecer más firme en su decisión.

—No. Fin de la discusión.—ignorando el bufido apagado de Lauren.

Gremlin había finalmente reunido el coraje suficiente como para salir de su escondite y estaba sentado sobre sus patas traseras, sus patas delanteras inclinadas sobre la caja donde estaba su numerosa familia. Miró a Dev y gruñó a modo de advertencia enseñando sus dientes de forma protectora.

Los tres niños comenzaron a lloriquear y a arrastrar sus pies. Justo cuando Dev estaba a punto de perder los nervios hacia su prole, Emma asomó su cabeza por la puerta de la habitación de Lauren. Viendo el desastre inminente que se avecinaba, decidió hacerse cargo de la situación y sacar a los niños fuera de la habitación de Lauren.

—Gracias Emma.—le dijo Devlyn a la niñera cuando cerraba la puerta.

Cuando estuvieron a solas, Dev abrió sus brazos y Lauren recorrió el espacio que las separaba con decisión. Dejó escapar un murmullo de deleite al poder tener a la escritora estrechamente abrazada. Permanecieron así en silencio. Dev necesitaba ese mudo confort y Lauren estaba más que feliz ofreciéndoselo.

—No creas que vamos a pasar todo el día así.—murmuró finalmente.

La rubia estrechó aún más su agarre.—Si tú te animas yo también, querida.

Dev sonrió sobre el pelo de Lauren, disfrutando de la suave fragancia de su champú y de la cercanía de una amistad que empezaba realmente a apreciar.

—Tengo que volver allá.

Lauren dejó escapar un suspiro de resignación.

—Lo sé. No he podido seguir muy de cerca todo lo que ha estado ocurriendo. Ha sido toda una locura entre los cachorritos y los niños. Intenté no tener en marcha la televisión mientras estábamos juntos.—se encogió de hombros.—Ashley escuchó a unas personas hablar y tenía algunas preguntas que supuse que tú misma querrías contestar.—Hizo una pausa y posó su mejilla sobre el hombro de Dev.—¿Hubo muchos muertos y heridos?.

—Uno ya es demasiado. Pero sí, varias personas murieron. Revisé las cifras una vez más antes de salir del Despacho Oval y las muertes ya suman diez, mientras que los heridos son cuarenta y seis. Las cifras iniciales no eran tan elevadas como supusimos que serían, pero han ido aumentando poco a poco por los heridos implicados en los edificios adyacentes y los que no habíamos tenido en cuenta en los primeros informes. Y algunos de los heridos más grabes no lo consiguieron.—Dev dirigió su mirada a la pared del fondo de la sala.—Voy a estar muy ocupada durante el próximo par de semanas. Tendré que hacer un montón de viajes, reuniones con gobernadores, alcaldes, y grupos comunitarios.

—Lo sé.—La voz de Lauren tomó un cariz serio.—Iré contigo. Es importante para mí estar ahí contigo, Devlyn. Como hiciste tú cuando el funeral de mi madre. Por no mencionar que sería crítico para el libro.

Silencio.

Lauren se estiró, un extraño sentimiento se posó en la boca de su estómago.—¿Dev?

Dev maldijo por lo bajo y la abrazó más fuerte.

—Lo siento cariño, pero no es seguro para ti venir conmigo a este viaje.

—Oh no. No lo hagas.—Lauren intentó deshacer el abrazo pero Dev la mantenía apretada.

—No.—Tensó su mandíbula.—Lo digo en serio, así que no tiene sentido que discutas esto conmigo.—"Aunque siempre ganas nuestras discusiones". No voy a permitir que vengas a éste viaje. Ahora es muy peligroso. Mucha gente está asustada y triste. Y la gente que está asustada y triste hace muchas estupideces. No voy a arriesgarme a que te hagan daño.

El genio de Lauren comenzó a salir y una vena empezó a hincharse en su cuello.

—No voy a permitir que me mimes de ésta forma. Y si es demasiado peligroso para mí, entonces es demasiado peligroso para ti también.

—No tengo elección. No puedo aparentar miedo frente al público. Una de las razones por lo que lo hago es para asegurarme de que la gente vea que ésta administración no va a ser intimidada.—Los ojos de Dev reflejaban su determinación.—Que YO no voy a dejarme intimidar. Ese es mi trabajo.

—¿Y qué hay de MÍ trabajo?.—contestó Lauren.—El libro.

—No hay razón por la que debas arriesgarte.—Dev bajó su voz conciliadoramente intentando ocultar sus emociones. Sabía que estaba siendo sobre protectora. Pero seguía pensando en lo que podría perder y no estaba dispuesta a correr el riesgo. La parte racional de su cabeza le decía que el Servicio Secreto podría mantener a Lauren a salvo de la misma forma que la mantenían a ella. Pero por aquel entonces ella ya había sido tiroteada tres veces.

—¿Qué hay del acceso ilimitado?.—exigió Lauren.

—Eso no tiene nada que ver y tú lo sabes.

Lauren sentía que no podía ganar ésta batalla si seguía en los brazos de Dev. No podía pensar con claridad cuando estaba en los brazos de la mujer más mayor. Lauren necesitaba distancia. Aunque fuera tan solo un paso o dos. Cruzó sus brazos sobre su pecho y alzó su barbilla de forma desafiante.

—Después del intento de asesinato viajamos a algunos sitios juntas. ¿Por qué es esto diferente?.

—Porque estamos en una situación en la que lo malo puede estar todavía por llegar. Y cuando cosas así suceden los que están locos, se vuelven más locos todavía y los extremistas, más extremistas. Y ese enfado lo redirigen hacia el gobierno. La gente protesta, la gente se amotina. Y desde ayer ha habido diversas amenazas bastante creíbles contra mí, el Vicepresidente y el Air Force One.—Dev alzó sus manos al aire.—Ahora no es el momento. No es para siempre Lauren. Lo prometo. Dios, así y todo las cosas están yendo demasiado bien. No podría aguantar estar también preocupada por ti. No soportaría perderte a ti también. Por favor.

Lauren seguía en sus trece.

—¿Qué credibilidad le dais a esas suposiciones?

—Hasta David está preocupado.

—¡Entonces debes quedarte!.

—Yo no puedo. Pero tú sí.—Los ojos de Dev le pedían que comprendiera.

Las palabras de la Presidenta fueron suaves pero firmes y la biógrafa se sintió ceder aún sin quererlo. "Por el amor de Dios, no me pongas los ojitos tristones. No es justo"

—Por favor, tan solo ésta vez. Hazlo por mí. Por favor.—rogó Dev. Esto iba más allá del mero trabajo. Estaba jugando con las emociones de Lauren, y lo sabía. Pero esto no era un juego, y si Dev tenía que jugar sucio, lo haría.

La escritora podía ver verdadero temor en los ojos de Devlyn, exhaló fuertemente pasándose su mano desesperadamente por su rubio cabello. Apartó la mirada de Dev y se mordió la lengua para no seguir protestando. "Maldición, peleas sucio". Pensó en sus opciones con el ceño fruncido y cuando se volvió para encararla, una intensa mirada verde se alzó hacia la Presidenta.

—Prométeme que harás todo lo que David te diga en lo referente a la seguridad.

Dev parpadeó un par de veces. No esperaba esto.

—Uh…

—¡Promételo Devlyn!, o te perseguiré con un avión comercial por todas partes como hacen algunas de esas locas grupies.

Dev asintió con la cabeza dejando escapar un largo y revelador suspiro. "Sí, gracias".

—Lo prometo.

—No puedo creer que te deje salirte con la tuya de esta forma.—Lauren agitaba su cabeza. Entonces empujó sus gafas hacia arriba sobre su nariz.—Voy a estar preocupada por ti todo el tiempo que estés fuera.

Dev dio un paso adelante y viendo que Lauren no se movía, deslizó sus manos alrededor de la bajita mujer.

—Gracias Lauren. Sé que piensas que todo esto es una idiotez. Pero te prometo que no es así.

Una rubia ceja se alzó.

—Está bien.—Concedió a Lauren.—Tal vez si es un poco idiota.

—Solo por ésta vez, Deblyn.—Remarcó Lauren.—La próxima vez no voy a dejar que te salgas con la tuya tan fácilmente. Por ahora lo dejaremos correr.

Dev hizo una cruz sobre su corazón, le sonrió y le alzó la barbilla para poder mirarla profundamente a los ojos. No había parado de pensar en lo que había querido decirle, o en el hecho de que Lauren nunca le había oído decir esas palabras en voz alta.

—Te quiero tanto que duele.—Dijo en un susurro. Las palabras le salieron sin ningún esfuerzo de sus labios. Y en ese instante, se preguntó por qué diablos había esperado tanto para decírselas.

Lauren cerró sus ojos y depositó su cara sobre la curvatura del cuello de Dev. Unas cálidas lágrimas amenazaban con derramarse y ella las dejó correr. Los brazos de Devlyn la apretaron aún más disfrutando del dulce placer del momento.

—Tú.—Lauren se detuvo y tragó dificultosamente intentando recomponerse. Estrujó un poco más a Dev y depositó un tierno beso en su cuello haciéndose inmediatamente hacia atrás para encarar esos ojos azules. Su corazón latía con fuerza y dijo.—Yo también te quiero.

* * *

David le pasó los informes a Dev tan pronto como ésta entró en la habitación.

—Los tenemos Sra. Presidenta.—sonrió triunfalmente.—Un grupo de la milicia de Oregón. Reclamaron su responsabilidad hace unos veinte minutos. Y por los datos tan específicos que nos dieron a cerca de las bombas, confirman que dicha reclamación es legítima. Estamos ya trabajando en su localización. Han estado bajo vigilancia militar durante meses, pero obviamente no esperábamos que preparasen algo así.

—Todo el mundo involucrado en la toma de decisión, al Despacho Oval, ahora.—Ordenó Dev encaminándose en cabeza hacia la habitación. Quería estar cómoda cuando lo escuchase todo.

Se sentó detrás de su escritorio mientras que el resto de la gente permanecía unos junto a otros de pie. Todos esperaron a que David se sentara frente a Dev. Los siguientes veinte minutos pasaron poniendo al día a Devlyn a cerca del grupo de la milicia y de los planes del FBI para neutralizarlos. Preguntó todas aquellas dudas que tenía y absorbió toda la información de la Inteligencia Militar como una esponja. Había diversos conflictos menores entre los agentes a cerca de cómo dicha neutralización debía llevarse a cabo, pero Dev sintió que esos desacuerdos ayudaban a subrayar importantes consideraciones que no debían ser ignoradas.

Cuando el último informe fue dado, Dev permaneció en silencio durante unos minutos absorbiendo lo que se le habían dicho, su mente recorriendo los diferentes temas que se había dejado sobre la mesa para su consideración. Finalmente tomó una fuerte inspiración y dijo…

—Señoras y Caballeros, necesito que salgan de aquí un momento mientras consulto al Vicepresidente.—La petición de Devlyn fue recogida con murmullos, pero la sala se vació en pocos segundos.

David estudió a la Presidenta atentamente.

—Sabes lo que se tiene que hacer, Dev.—suspiró y su mirada se posó en sus manos.—Tenemos que sacarlos fuera de circulación antes de que hagan más daño.

—¿Mujeres y niños?.

El hombre de pelo rojo apretaba su mandíbula.

—Sí.—volvió a mirarse las manos—. El director del FBI confirmó que muy probablemente habrá mujeres y niños en los barracones. Dev, ellos los trajeron aquí hace meses para joderte. Las familias están allí para actuar como esclavos humanos contra la invasión gubernamental.

—Éramos solo unos niños, pero David, ¿recuerdas Waco?.

—Sí Sra. Presidenta, pero aquello fue totalmente diferente.—Su mente viajó a la televisión del salón de casa de sus padres mostrando imágenes de llamas, explosiones y bolsas de cadáveres.—Esta gente ha atentado contra toda la nación. Ya han matado. Son muchos y organizados. Tuvimos mucha suerte al localizar a éste grupo de Oregón. Tienen asentamientos escondidos por todo el país.

Dev se restregó la cara con sus manos.

—¡Jesucristo!.—Se cubrió los ojos con las palmas de sus manos por un momento y después las dejó caer sobre su escritorio.—¿Puedes decirle a todo el mundo que vuelva?.

David asintió con la cabeza y se movió rápidamente. Abrió la puerta y le pidió a todo el grupo que volviera a entrar.

La expresión de Dev era firme y sombría y esperó a que entrara el último hombre y cerrara la puerta para comenzar.

—Así que ¿estamos trabajando con la idea de que cortando la cabeza de la serpiente, el cuerpo morirá?.

El Ministro de Justicia puso una nueva carpeta enfrente de Dev.

—Sí Sra. Esa es la teoría actual.

Dev se alejó de la mesa haciendo girar su brazo intentando aliviar el dolor de su hombro entumecido. Sus ojos se posaron en cada una de las personas mientras hablaba.

—¿Es alguno de ustedes un estudioso de la Mitología Griega?. ¿La palabra Hydra significa algo para ustedes?.

El director del FBI asintió con la cabeza.

—Sí Sra Presidenta, la criatura mitológica tenía nueve cabezas. El problema era que cuando cortabas una de ellas entonces le crecían dos más.

—Exactamente.—Dev esperó a que esto fuera asimilado por todos los hombres y mujeres.—Un momento, por favor.—Volvió su atención hacia la nueva carpeta que le había sido entregada leyendo y procesando cuidadosamente todos los datos. La mejor elección estaba clara. Pero le revolvía el estómago. Cerró la carpeta manila y la volvió a lanzar sobre la mesa.

Todos los ojos estaban clavados en ella de forma expectante. Alzó la cabeza y los encaró.

—Cójanlos, señoras y señores. El primer plan era el mejor. Adelante con ello, pero primero incorporaremos los cambios propuestos por el ATF. Y recemos porque cortemos cada una de las cabezas de la Hydra y no vuelva a crecer ninguna otra.

—Eso es todo.—Anunció David levantándose rápidamente sobre sus pies.—Quiero el nuevo plan, con todos esos cambios incluidos, para que los revise la Sra Presidenta listos en quince minutos. Llamémosle—sus ojos se dirigieron hacia Dev y luego hacia la audiencia—Operación: Hydra.

La habitación se vació rápidamente dejando solos a David y a Devlyn.

—¿Estás bien?.—preguntó con voz baja y consternada.

—Puede que haya ordenado la muerte de mujeres y niños inocentes. No, no estoy bien.—Gruñó duramente.—Pero es mi deber y tengo que hacerlo. Trescientos diez millones de personas esperan de mí que les mantenga a salvo. No tengo elección. Tenemos que ponernos en marcha inmediatamente antes de que esos malditos hijos de puta vuelvan a volar otro edificio.

David no dijo nada. Conocía ese tono de voz. Este era su " Odio esto pero hago lo que tengo que hacer". Su forma de hablar era rápida y dura. Esta era una molesta píldora que tragar para su amiga. Pero la conocía suficientemente bien como para saber que se tomaría su medicina. Ahora Dev tan solo tendría que vivir con su decisión. Acertada o no.

—Diles que tengan el Air Force One listo para volar, David. Y entonces llama a Beth y…

—¿Que le diga que no estaré en casa para la cena?.

—En el próximo par de semanas. Vamos primero a Oregón. Quiero esta allí para la neutralización. Entonces iremos a las ciudades de los atentados. A Jane y Liza les dará un ataque al corazón al saber de éste viaje a última hora. Pero es el momento adecuado y sobrevivirán. Eso me hace recordar que basándonos en los informes que me mostraste esta mañana, únicamente el personal que sea absolutamente crucial vendrá con nosotros esta vez. No quiero arriesgar la seguridad de nadie innecesariamente.—Se movió por la habitación pero se giró sobre sus talones antes de abrir la puerta.—Por cierto, felicidades.

—¿Por qué?.

—Eres ahora el orgulloso dueño de los cachorritos más feos que hayan visto nunca tus ojos.

* * *

—Señoras y Señores, miembros de la Prensa, la Presidenta de los Estados Unidos de América.

Hicieron que el Air Force One volara a toda velocidad y a la hora de aterrizar en Oregón la Operación Hydra ya había terminado y era hora de enfrentarse a la nación. No se escuchaba ni el sonido de un alfiler cuando Dev tomó aire profundamente y caminó lentamente hacia el podium. Miró directamente a la cámara y se recordó mentalmente el aparentar agradable.

—Señoras y Caballeros, gracias por estar aquí hoy. Como el Presidente de Prensa les ha anunciado, les haré un pequeño informe de las acciones que fueron tomadas hace algunas horas. En esta ocasión no contestaré a sus preguntas, eso lo dejaremos para otro momento un poco más adelante.

Hizo una pausa y bebió un sorbo de agua. Para la audiencia que la seguía, su expresión era concentrada pero afable. Pero para aquellos que la conocían bien, sabían que estaba preocupada.

—Esta mañana temprano, unidades tácticas especiales de la DEA, del FBI y del ATF en colaboración con los agentes del estado y de la ley local, hicieron una incursión en las estructuras fortificadas del grupo de la milicia Hermanos de la Libertad, grupo que estaba bajo vigilancia.

Les miró directamente a la cara para dar a entender con el contacto visual de sus ojos que no tenía nada que esconder.

—La incursión ha sido rápida y decisiva. Fue bien planeada y calculada para atrapar hasta el último de los implicados. A la hora en que comenzó la operación, a primera hora de la madrugada, limitamos el número de accidentes fortuitos tanto por parte de éste grupo fuertemente armado que se encontraba escondido en el campamento fortificado, como para nuestro personal militar profesional.

Devlyn miró sus notas brevemente sin querer perder ni una onza de la confianza y liderazgo que intentaba comunicar con su discurso y apariencia.

—Mientras que la incursión se realizó según lo planeado, algunos miembros de la organización han sido capturados, desafortunadamente ha habido bajas en ambos lados. Veintidós miembros de la milicia han muerto y catorce han sido heridos. Nuestros propios agentes fueron igualmente alcanzados habiendo registrado un total de diez muertos y cinco heridos.

Se agarró fuertemente al podium e intensificó su voz terminando con un fuerte mensaje.

—Las personas responsables por los cinco atentados terroristas dentro de nuestras fronteras que acabaron con la vida de gente inocente y causaron miles de millones en pérdidas para el gobierno y los ciudadanos, han sido puestos bajo arresto y serán duramente castigados. Una minuciosa investigación se sigue llevando a cabo y les aseguro que todo aquel que esté involucrado en el asunto será llevado ante la justicia. Todo lo que ha ocurrido en el transcurso de esta operación ha sido llevado a cabo bajo mi personal consentimiento. Yo soy la única persona que debe ser tomada como responsable ycapaz de responder a las preguntas que puedan surgir por las acciones tomadas hoy bajo mi dirección. Como uno de mis predecesores dijo: El conejo se detiene aquí. Yo soy su Presidenta y por tanto la responsable.

Dev sabía que sus últimas palabras iban a hacer que todo el personal a su cargo se quedara de piedra. Eso no era parte del discurso original, pero no quería que hubiese ninguna duda a cerca de quién había tomado las decisiones en éste asunto y a quién echar las culpas en el caso de que hubiese equivocaciones.

Se tomó su tiempo para desabrochar su chaqueta y recoger sus notas, entonces se giró y dejó la sala. Como ya sabía que harían, David y Sharon estaban esperándola, ambos con sus bocas abiertas.

—Ni una palabra. Podéis regañarme más tarde.—Dev siguió a los agentes del Servicio Secreto por los pasillos que la llevarían de vuelta a su habitación de hotel. Lo hizo en silencio, volviendo a leer la lista de los muertos y heridos del asentamiento. Tenía subrayados cuatro o cinco de los nombres de la lista. Lisa Lindsey, edad ocho, y Brian Lindsey, edad seis. Mirando las palabras su estómago comenzó a revolvérsele. Esos eran dos nombres que jamás olvidaría.

"Dios ayúdame, yo he hecho que les mataran. Y sé que tendré que vivir con ello por el resto de mi vida".

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 16th 2011, 11:54 pm

SEPTIEMBRE 2021

Miércoles 1 de Septiembre

Lauren volvió a mirar su reloj y se volvió a dejar caer en su cama esparciendo un puñado de sobres. Los miró y comenzó a abrir otra carta. Se suponía que Dev debía haberla llamado hacía ya más de una hora y media y necesitaba hacer algo mientras esperaba. Así es que eso es lo que estuvo haciendo durante la última media hora, mirar el correo, que estaba comenzando a formar una enorme pila de papeles desordenados en su escritorio.

—¡Vamos Devlyn!.—Se quejó para sí misma.—Date prisa. Tengo una reunión en una hora.—Lauren revolvió unas cuantas hojas más del correo y le echó un vistazo a unos cuantos artículos publicados sobre ella. Se rió. Wayne siempre mezclaba la correspondencia personal con algunos documentos que enviaba. Él era de la vieja escuela e insistía en que sus autores hicieran copias de sus libros a mano al igual que firmaban los contratos. Eso significaba que Lauren ocasionalmente recibía una carta. ¡Y escrita a mano!. Nadie lo creería.

Wayne nunca había creído que ella y Dev fueran solo amigas. Incluso al principio, cuando era totalmente cierto. Pero una vez que ella admitió que realmente estaban saliendo juntas, el hombre se había vuelto implacable martilleando a Lauren por los jugosos detalles de su relación y pinchándola diciéndole que había estado sola demasiado tiempo. La escritora volvió a mirar su reloj de manera frustrada.

Estaba a punto de tirar la carta a la papelera que había al lado de su cama, cuando tocó algo duro dentro del sobre. Echó un vistazo adentro y encontró un cd.

—¡Ooooooooohh, un regalo!. Puede que hayas dicho algo Wayne. Casi lo tiro.—dijo.

Lauren salió de la cama de un vote y miró por última vez su reloj.

—Puede que mate así unos cuantos minutos mientras espero a que llame la Mujer Fantástica.—Se dirigió hacia el mueble donde en su interior albergaba un reproductor de cd´s y puso el disco dentro preguntándose de qué se trataría. No es que se estuviera quejando, pero tan sólo había visto una película en lo que llevaba de año y eso fue cuando Dev lo organizó todo para verla dentro de la Casa Blanca en su primera cita hacía como dos meses.

Retrocedió hasta su cama y casi tropezó con la caja donde se encontraban Grem con Princesa y los cachorritos.

Una imagen tridimensional de una preciosa mujer de mediana edad vestida con un minúsculo bañador y reclinada en una hamaca llenaban la habitación de Lauren.

"Starlight Publishing presents… la película del best seller más vendido: Amor lésbico: Guía paso a paso para alcanzar la satisfacción".

La boca de Lauren estaba abierta de par en par.

—¿Por qué está todo el mundo mandándome instrucciones? ¿Es que parezco una total inútil?.

"Soy Angela Pickard y esta es mi adorable compañera Francine". Ella le hizo un gesto con el dedo para que se acercara y una alta y espectacular morena apareció de repente y se unió a su compañera.

—¡Oh Dios mío, Wayne!. ¡Tienes una mente tan calenturienta!.—se rió Lauren cubriéndose sus ojos.

"Ven conmigo y con Francine en una jornada de exploración y satisfacción sexual mutua".

Lauren destapó un poco sus ojos y cotilleó.

—¿Pero estáis desnudas?.

"Capítulo Uno: Conociendo los cuerpos".

—Oh Dios…—unos ojos verdes se abrieron como platos.—¡Se han desnudado!.

* * *

Dev miró a Liza quien le señaló su reloj. La Presidenta había estado de buen humor últimamente y su asistenta odiaba tener que decirle nada. Pero entonces, otra vez, era parte de su trabajo.

—Sra Presidenta, va increíblemente retrasada.

—¿No lo estoy siempre?.—Respondió Dev al tiempo que buscaba con la mirada dónde estaba el teléfono en su habitación de hotel.—Lo se, lo se. Pero solo necesito cinco minutos. ¿Por favor?. Ya llego tarde. ¿Qué diferencia hay en cinco minutos más?.

—Señora.—la regañó Liza.

—Te regalaré el estado de Arizona.

—No creo que pueda hacer eso Señora.—sonrió Liza.

—De acuerdo, haré que no tengas que quedarte con ninguno de los cachorritos.—Dev cruzó sus largos brazos y esperó.

—Solo ha comprado cinco minutos, Sra. Presidenta.

—¡Estupendo!.—Dev prácticamente se abalanzó sobre el teléfono que había sido desconectado la noche anterior. La Presidenta siempre viajaba con su propio equipo de comunicación y su personal sabía dónde exactamente le gustaba tener sus cosas. Desgraciadamente la red eléctrica de algunas habitaciones de hotel no se acomodaban a las preferencias de Dev.

Liza desapareció silenciosamente y dejó a la Presidenta sola con su llamada. Pero antes de que la morena pudiera marcar el código de acceso, David entró a la suite sin llamar.

—Dev…

—Lárgate.—Agarró una almohada de la cama y se la lanzó con la intención de matarlo.—Estoy llamando a mi novia.—Sus palabras sonaron extrañas y a la vez le encantaban en sus oídos , así que sonrió por primera vez en lo que llevaba de día.

David gruñó indulgentemente. Estar enamorada transformaba a Dev.

—Liza dijo que no vas a obligarla a que se quede unos de esos feos cachorros.—Le lanzó la almohada golpeándola en la cabeza. Y Dev le fulminó con la mirada al tiempo que acomodaba su pelo ahora revuelto.

—Lárgate.—le dijo.—Solo tengo unos minutos y ya voy dos horas retrasada. Aunque probablemente Lauren habrá dado por perdida ésta llamada hace años.

—¡Aaaawwwww!.—David se mordió su labio inferior.—¿Quieres estar sola y así poder tumbarte en la cama y susurrar y aaahhh, como si fueras una quinceañera?.

—No.—se defendió Dev.—Voy a sentarme bien erguida en la silla y dar lo mejor de mí misma para parecer irresistible. Michael se aseguró de que este sitio tuviera conexión de video antes de que lo reserváramos. Odio quedarme estancada sin él.

David giró sus ojos y entonces la miró con una expresión más seria.

—Escucha Dev, sé lo mucho que quieres hablar con Lauren, pero debemos estar en la mansión del Gobernador en quince minutos y tardaremos treinta y cinco en llegar.

Dev miró a su amigo y comenzó a marcar manualmente el código de seguridad y el número para hablar con Lauren. Estaba llamándola. Necesitaba oír su voz. Ver su sonrisa. Por una vez, el resto del mundo podía esperar.

—Dime David. ¿Qué es lo que el Gobernador de Georgia va a hacerme si llego tarde?. ¿Tirarme un melocotón podrido?.

David abrió su boca para hablar y Dev levantó su mano para acallar cualquier comentario.

—Si no me das cinco minutos a solas para hablar con Lauren en paz, voy a cruzar ésta sala y te voy a retorcer ese esquelético cuello.

—¡Esquelético!.

—David,—gruñó Dev—¡Largo!.O te quedarás con dos de los cachorritos de Grem.

Los ojos de David volvieron a rodar y levantó las manos a modo de defensa.

—No hay necesidad de ser tan cruel. Tan solo llamaré al Gobernador y le informaré que vamos un poco retrasados en el horario.—No esperó una respuesta, se largó de la habitación tan pronto como escuchó el sonido del teléfono de Lauren invadir la habitación.

* * *

La cabeza de Lauren dio un respingo con el sonido del teléfono.

—Jesús.—gimió sorprendida por la interrupción de su placentera visión. Angela Pickard sonreía abiertamente.

"Lo estás haciendo maravillosamente. Sé que lo estás haciendo.—dijo con voz cantarina.—Y ahora es hora de ir más allá. Capítulo Cuatro:Orgasmos Múltiples—Haciendo el sueño realidad".

La escritora saltó de la cama y empezó a buscar el control remoto. Al no encontrarlo se dirigió inmediatamente hacia su reproductor de cd´s. Abrió el mueble donde estaba y apretó el botón de off al tiempo que su teléfono sonaba por segunda vez. Nada ocurrió. Lo volvió a apretar. Todavía nada.

—¡Mierda!.

Lauren apretó su dedo fuertemente sobre el botón. Y al no pasar nada comenzó a toquetear todos los botones que encontró hasta que el volumen subió estrepitasamente. Sus ojos miraban la máquina buscando frenéticamente el botón del volumen, pero inmediatamente se dio cuenta que éste estaba en el control remoto que no encontraba.

Lauren gritó por la frustración. El teléfono sonó una tercera vez.

—¡Ya voy!.—malgastó Lauren al tiempo que revolvía las sábanas de la cama buscando el control remoto.

Otro timbrazo.

—¡Voy!.

"Oh si cariño,—Francine movió su cabeza hacia atrás en éxtasis, Angela deslizó sus manos hacia arriba acariciando el cuerpo desnudo de la morena y comenzó a masajearle sus generosos pechos.

—¡Maldita sea!.—Volvió a apretar el botón de off otra vez, gruñendo con frustración cuando nada pasaba y el teléfono sonaba por quinta vez. Intentó levantar el aparato para arrancar el cable, pero éste estabacogido al mueble y su mano tampoco llegaba por detrás hasta la clavija. No queriendo perder la llamada de Dev, Lauren finalmente comenzó a marcar sus códigos de acceso al tiempo que se abalanzaba sobre el mueble para intentar arrancar los cables. Con cualquier otro teléfono podría contestar la llamada. Pero no en la Casa Blanca.

El teléfono comenzó a procesar los códigos de Lauren e inmediatamente una voz clara y cálida dijo: "Video conferencia aceptada".

Lauren se estiró todo lo que pudo para alcanzar el enchufe, pero sus dedos podían solo rozarlo.

"Sí!. Oh Angela!. Dámelo!. Lo quiero!."—gritó Francine.

Los ojos de Lauren se abrieron desmesuradamente cuando oyó esas palabras. Se apartó del mueble que contenía el aparato de cd´s y desesperadamente comenzó a toquetear los botones del teléfono.

—¡No!, video conferencia ¡NO!. Solo audio. ¡No!, ¡No!, ¡NO!,—pero ya era demasiado tarde y Dev comenzaba a materializarse enfrente de ella.

Lauren empezó a girar a su alrededor y su mandíbula se descolgó por la imagen tridimensional de las dos mujeres, ahora desnudas, besándose profundamente y tocándose íntimamente la una a la otra.

Por un momento se quedó allí de pie, boquiabierta hasta que el sonido del teléfono la sacó de su aturdimiento.

Angela empujó a su compañera y miró directamente a Lauren "Recomiendo la estimulación directa".

"Oh sí".—gimió Francine.

—Uh, ¿Lauren?.

La rubia se giró hacia la familiar voz y se encontró mirando a unos confundidos ojos azules.

—Hola Devlyn.—chilló ofreciéndole a la Presidenta una leve sonrisa.

Una bien delineada ceja se alzó por la frente de Dev y se quedó allí.

—Ya sé que hablamos de tomárnoslo con calma.

"Otra vez, otra vez, otra vez"—Francine gritó a pleno pulmón mientras Angela calmadamente describía exactamente le que hacía para obtener las entusiastas respuestas de su amante.

Lauren se cubrió los ojos con las manos.

—¡Querido Jesús, por favor hazme desaparecer!.—Murmuró contra las palmas de sus manos.—Por favor, hazme desaparecer. Ahora mismo. ¡En éste mismo instante!.

Dev continuó sin emoción alguna.

—Pero cariño, ¿era totalmente necesario que comenzaras sin mí?. Me siento herida.—bromeó reconociendo la subrealista escena como la de un video emitido por detrás.—"Un video muy interesante. Quien iba a pensar que Lauren era tan perversa".

"Oh Angela. ¿Otra vez?.—dijo Francine cansadamente.—Pero no puedo. Una pausa. ¡Ohhhh!. ¡Puedo, puedo!".

La segunda ceja de Dev se unió a su gemela.

—Herida, pero impresionada. Muy impresionada.

Lauren abrió los dedos y pilló a Deblyn con expresión desconcertada. Se llevó los dedos a la cabeza y los pasó nerviosamente por su pelo formando un interesante peinado estilo Mohawk.

—No puedo pararlo, Devlyn.

—Perdiste otra vez el control remoto, ¿no es así?.—preguntó Dev conociéndola.

"¿Otra vez Angela?. No puedo".—estaba a punto del colapso.

"Francine, amor, yo sé que tu puedes".

"Sí".—Francine gritó otra vez. "Puedo".

Lauren tan solo podía mirar al cielo y rezar una plegaria para que le cayera un rayo encima y acabara con ésta vergonzosa tortura.

Dev sacudió su cabeza y se rió entre dientes. El color de cara de su amiga era del más puro rojo vivo haciendo parecer sus cejas casi blancas.

—¿Miraste en la mesilla de noche?.

—Allí no está.—ojos verdes la examinó.

—¿La cama?.—una cabeza rubia se agitó.

—Ya miré allí.

Ambas mujeres de repente alzaron sus cabezas y exclamaron al unísono

—Los perros.—Y un control remoto medio mordido estaba en el suelo debajo de la cama.

Lauren lo recuperó con una plegaria de "gracias" murmurada en su boca. Y con una rápida presión en el botón de apagado, Angela y Francine desaparecieron.

Dev sonrió a su avergonzada amiga. "Dios, está preciosa".

—Así que Lauren …

—¡No preguntes!.

—Pero…

—Si de verdad me quieres harás como si no hubieras visto ni oído nada.

—Por favoooooor.—dijo haciendo un mohín en su cara y agitando sus largas pestañas repetidamente.

Agitando sus manos al aire, Lauren miró hacia arriba y suplicante habló a un techo coloreado en crema.

—¿Qué exactamente he hecho yo para merecer esto?.



Viernes 3 de Septiembre



—¡Abuela!, ¡abuelo!,—gritó Ashley. La niña pequeña saltó sobre Frank Marlowe, rodeando a este con sus piernas y brazos como si fuera un mono agarrado a un árbol. Él miró hacia abajo y frotó su suave barba contra los mofletes de Ashley, sonriendo al tiempo que su nieta se retorcía y reía con deleite.

Su mirada se topó con Chris y Aaron.—Hola chicos.—El hombre canoso seguía atormentando a su nieta mientras hablaba con sus nietos.—Os hemos echado de menos. Estáis creciendo como vuestro pa..—

Una mirada fulminante de Janet lo silenció.

—Como la hierba.—terminó como pudo.

—¡Nosotros también os hemos echado de menos!.—Dijo Aaron desde su posición en el abrazo de su abuela.

Christopher asintió con la cabeza en acuerdo con su hermano Aaron mientras esperaba su turno para abrazarse a sus abuelos.

Janet Marlowe extendió su brazo libre y Chris se unió a su hermano.

Al dejar marchar a Ashley, Frank miró hacia arriba y vió a Lauren que estaba callada a un lado disfrutando de la reunión familiar.

—Encantado de volver a verte Lauren—dijo arrastrando las palabras y mirando a la joven con ojos brillantes.

—Lo mismo digo—dijo girándose hacia Janet. "No pienses en el libro que te envió. No lo hagas".—¿Tuvisteis un buen vuelo?.—dijo subiéndose nerviosamente sus gafas sobre la nariz.

Janet rodó sus ojos.

—¡Bien, ven aquí!. Hablé con Dev por teléfono después de todo éste lío de las bombas. No podéis pretender ocultar que sois una pareja—dijo firmemente.—Le lanzó una mirada fulminante cuando la escritora comenzó a protestar.—Y eso quiere decir que me he ganado un abrazo.

Lauren sonrió y se unió a Christopher y a Aaron para darle a Janet un buen achuchón.

Amy y Emma aparecieron por detrás y la niñera condujo a los portamaletas que cargaban el equipaje de los Marlowe a la habitación Lincoln.

—Muy bien,—exclamó Frank una vez hubo saludado a todo el mundo.—Devlyn va a sentir mucho el haberse perdido esto, pero ¿qué tal si hoy comemos del Mcdonald´s?.

Los niños vitorearon y Emma sonrió y cogió el teléfono sabiendo de antemano lo que pediría cada uno. Eran los únicos habitantes de América que tenían una línea privada con Mcdonald´s.

Janet miró a su alrededor meneando despacio su cabeza. Todavía no podía creer que su niñita era la Presidenta. Realmente era difícil de creer. Miró con cariño a los niños cuando estos se engancharon a las manos de su abuelo para llevarlo a su habitación y enseñarle los últimos dibujos que habían hecho. Ashley iba sobre los hombros de Frank recordándole su promesa de ir a continuación a su habitación para enseñarle la Barbie que la abuela le había enviado y el nuevo set de peluquería.

La habitación se vació rápidamente dejando solas a Janet y Lauren. La joven mujer estaba allí de pie sintiéndose algo incómoda. Dev no debía estar de vuelta a la Casa Blanca hasta varios días despues y Lauren trató de aprovechar éste tiempo en conocer mejor a sus padres. Dev los quería muchísimo y sabía que sería muy importante para la Presidenta si ella establecía una buena relación con ellos. Se balanceaba ligeramente de lado a lado sintiéndose algo nerviosa. No había tenido, por así decirlo, una cercana relación con sus propios padres.

—Bien, me temo que tendré que dejarla.

—¡Santo Dios!. Ven aquí y salúdame. No muerdo, querida. A pesar de lo que Frank pueda decir después de haberse tomado unas cuantas cervezas.

Lauren sonrió tontamente, entonces hizo una mueca cuando la información fue registrada en su cabeza. "Ewwww".

—No se ofenda,—susurró tomando asiento en el sofá cerca de Janet.—Pero no sigamos con ese tema.

—Pero habréis pensado en …ewwww…¿no?,—acusó Janet.—Te puedo contar algunas cosas. ¡No soy tan vieja!.

—¡Oh no!,—corrigió rápidamente Lauren.—"Uh, oh".—No es eso,—dijo meneando la cabeza y forzándose a encontrar las palabras adecuadas.—Es solo que…que… ¡cielo santo!. Usted es la madre de…

Janet se quedó sin habla.

—¿Y las madres no son sexualmente activas?.—bufó y miró incrédula a los ojos de Lauren.—Tal vez debería comenzar contigo por las lecciones más básicas, querida. No creí que la teoría de la concepción del repollo era tan popular entre los jóvenes de hoy en día.

—Eso no es a lo que me refería y usted lo sabe.—Dijo Lauren totalmente avergonzada, pero muy pronto se unió a las carcajadas de Janet. La tensión del principio de la rubia mujer muy pronto fue olvidada. Era muy duro permanecer formal o incluso incómodaante el desparpajo y la desinhibición de la madre de Devlyn.

—Solo recuerda que Dev es madre por triplicado.—Janet alzó sus dos cejas y Lauren vió en ello un gesto muy típico de Dev.—Y te haré pensar en cosas sobre ella que harán que lo que dice el capítulo ocho del libro parezcan niñerías.

—Pe…pero…—a Lauren no le salían las palabras—¿usted leyó "Lo mejor del Sexo Lésbico" antes de enviármelo?,—dijo con los ojos bien abiertos.

Janet sacudió una de sus manos al aire.

—Por motivos de investigación, por supuesto.—Entonces la encaró.—¿Por qué?. Si le hubiera mostrado a Frank ese libro jamás me habría dejado salir de la cama. Bueno, una vez estuviera casada, claro. Y a propósito de ello, una vez…

—¡Oh Dios mío!.—Lauren pegó un pequeño brinco y tapó sus orejas con las manos.—Esto no está bien, no está bien, ¡no está bien!.

Janet rió fuertemente.

Lauren posó una dura mirada en la madre de Devlyn.

—Ahora veo de dónde sacó su hija esa vena diabólica.

Janet tan solo afirmó

—Frank pudo haberte informado de ello, querida.



Miércoles 8 de Septiembre



Las largas zancadas de Dev la llevaban a través del hall de la Casa Blanca para encontrarse con su familia y con Lauren. Había estado fuera casi un mes visitando las ciudades afectadas por los atentados y participando con los líderes en los meetings de pequeñas comunidades. La alta mujer estaba tan encantada de estar otra vez de vuelta en casa que casi lloró cuando el Air Force One tomó tierra en la Andrews Air Force Base.

Sus padres y Ashley la recibieron en el hall donde todos ellos se fundieron en un abrazo y Devlyn frunció el ceño ante el regaño de su madre que le recriminaba su pérdida de peso. Peso que ella no necesitaba perder.

—Estoy bien mamá. Lo prometo. Solo he estado demasiado ocupada.—Dev sonrió indulgentemente. Tienes que enviarme a Dottie para que me haga esas galletas que me gustan tanto. No las he probado desde el cumpleaños de Lauren.

Los ojos de Dev inspeccionaron el hall y su frente se arrugó.

—Hablando de Lauren ¿dónde está?, ¿y los chicos?.—Dev no dijo nada, pero estaba decepcionada de que no la hubiera ido a recibir junto con sus padres y a Ashley. Estuvo pensando en la escritora a todas horas y estaba tan ansiosa por verla que le estaba produciendo dolor de estómago.

Elpequeño grupo se quedó en silencio por unos momentos y el gesto de Dev se volvió preocupado en un instante. Se irguió y sus ojos miraron con alerta en dirección a la habitación de Lauren y de los chicos.

—¿Dónde están?.

—Ahora, cariño, no hay nada de lo que preocuparse.—Frank puso su brazo alrededor de los hombros de su hija.—Estarán completamente bien en unos días.

La sangre inmediatamente dejó de fluir en la cara de Dev.

—¡Santo Dios, Frank!. Le estás dando un susto de muerte. Y pensar que tú eres médico.—dijo Janet mirando a Dev fijamente a los ojos.—Cogieron la varicela, cariño. Eso es todo. Los primeros granos les salieron ayer. No es nada serio. Por eso es por lo que no te avisamos.

Dev cerró los ojos y ordenó a su corazón dejar de latir con tanta fuerza.

—¿Varicela?.—Preguntó.—"Espera. ¿Varicela?. Eso no puede ser".—Pensé que ya nadie la padecía.

—Pensaste que habíamos acabado con esas malditas enfermedades,—contestó Frank. Se llevó una mano a su cara y se rascó la barbilla.—Pues no, diablos. No con ésta. Es resistente a las vacunas convencionales. Ahora no es tan común como antes, porque no parece ser tan contagiosa. Comenzó con pequeños brotes hace unos años por todo el país y parece que ahora está visitando la capital,—añadió.—Algunos niños de la escuela de los chicos la tienen.

Dev todavía se sentía intranquila. Comenzaron a andar hacia la residencia.

—Pero están bien, ¿verdad, papá?.—La Presidenta sostuvo las manos de su hija y de su madre mientras andaban y asentía con la cabeza al tiempo que se cruzaban con los agentes de seguridad apostados en la residencia familiar.

—Absolutamente,—confirmó Frank. Y añadió confidencialmente.—Miserables, pero bien.

—Tienen tantos granos que parecen monstruos,—añadió Ashley entusiasmadamente.

Dev alzó una de sus cejas.

—¿Y cómo es que tú te libraste cuando tus hermanos y Lauren…?

—Y Emma,—añadió Janet.

—¡Oooo!... y Emma,—añadió.—…no tuvieron tanta suerte.

Ashley subió sus hombros.

—El abuelo dijo que era una maldita tómbola. Y ellos se pusieron de mierda hasta…

—Ahem,—Frank interrumpió.—Estoy seguro de que tu madre capta la idea.—Era obvio ante la mirada que Dev le dedicó.

Llegaron primero a la habitación de los chicos. Tenía la mano en la manivela de la puerta cuando su médico privado salía de la habitación de Lauren hacia el hall. Sus ojos azules miraron a ambos lados y Dev corrió a través de la alfombra para alcanzar al hombre antes de que doblara la esquina del pasillo.

—¡Espere Doctor!.

El doctor se enderezó y guardó su estetoscopio en el bolsillo de su abrigo.

—Sra. Presidenta, bienvenida. ¿Cómo está su hombro?. Él levantó la mano para tocar el miembro en cuestión, pero Dev le apartó la mano molesta. No quería hablar de su hombro lastimado.

—¿Cómo están todos?.

—Tienen la varicela, Sra. Presidenta. Acabo de ver a los chicos. Ahora están durmiendo y parece que se están recuperando bien.

—¿Y Lauren?.—dijo Dev precipitadamente esperando la respuesta.

La miró incómodo tentado de decirle que Lauren era un grano en el culo como paciente como también lo era Dev. Pero el hombre no era idiota.

—La varicela es algo más complicada en los adultos que en los niños, Sra. Presidenta. Esto parece ser especialmente cierto con éste nuevo brote. Pero estoy seguro que ella apreciará su preocupación. Le diré que usted estuvo aquí preguntando por ella.

—No, eso no será necesario. Iré a visitarla tan pronto como me cambie de ropa. Tan solo necesito cinco minutos.

El doctor la miró horrorizado.

—Oh no, Sra. Presidenta usted no puede entrar ahí.—El tono del doctor era autoritario e intransigente. Todavía es contagiosa y lo seguirá siendo unos días más.

Dev puso sus manos sobre sus caderas.

—Realmente no me importa, doctor. Entraré allí a…—Sacudió su mano y descubrió su rolex para seguidamente decir,—alrededor de las 4:35, y eso, es un hecho.

—Va en contra de mi consejo médico como jefe de medicina suyo que soy. Usted simplemente no puede…

Unos ojos azules centellearon.

—Si trata de detenerme, llamaré a los Marines para que despejen mi camino,—dijo de manera desafiante.

El bajito hombre tragó ruidosamente y Dev podía ver cómo se formaban las gotas de sudor sobre su calva cabeza. Dios, ella era la paciente más difícil que había tenido nunca.

—Es mi deber informarle de que no es lo mejor para sus intereses médicos estar cerca de la Srta. Stayer, sus hijos o de la Sra. Drysdale en los próximos días.—Sacó pecho y se quedó allí de pie.—Me temo que tendré que insistir. Estoy seguro de que el Sr. McMillian estará de acuerdo conmigo en…

—¡Puede insistir hasta que se le ponga la cara azul, doctor!. Y David McMillian no es el Presidente. Yo lo soy. Y no voy a estar alejada de mi familia cuando más me necesitan. Mi propio padre, que es un excelente y respetado doctor, dice que padecer ésta enfermedad es una maldita tómbola y si te toca te metes de mierda hasta los sobacos. Creo que ya he tenido suficiente mierda éste año, ¿no le parece, doctor?. Mis posibilidades de coger la enfermedad son pocas. Pero si eso le hace sentir mejor, llevaré una de esas estúpidas máscaras,—dijo Dev señalando la máscara que todavía pendía del cuello del doctor.

—Bien, umm, sí,—afirmó ligeramente con la cabeza.—Eso reduciría bastante el riesgo de infección,—volvió a asentir habiendo deseado hacerle esa sugerencia desde el principio,—además de permanecer totalmente alejada de ellos, cosa que veo que no va a hacer,—terminó rápidamente antes de que Dev pudiera contestarle.—La máscara será lo mejor, Sra. Presidenta. Veré que le proporcionen una inmediatamente.

—Sí, hágalo,—dijo girándose y dirigiéndose hacia su habitación.—Voy a ponerme unos vaqueros. "Y después a visitar a unos valientes rubios que he estado echando de menos con todo mi corazón".

* * *

Tan ciertas como sus palabras, cinco minutos más tarde Dev se había quitado su traje y vestía unos vaqueros, zapatillas y una camiseta ajustada de manga corta. Su madre había llevado a Frank y a Ashley a dar una vuelta por el jardín alejándolos de los enfermos con la promesa de tomar un helado más tarde. La vieja mujer sonrió indulgentemente a su hija sabiendo que necesitaba unos minutos a solas con Lauren para decirle hola. Además, ¿qué tipo de gente se quedaba dentro cuando hacía un día tan hermoso como éste?.

La enfermera de los chicos estaba sentada en una silla junto a la puerta de la habitación leyendo una revista cuando Dev se acercó. La joven mujer le explicó rápidamente que el doctor les había puesto una inyección hacía poco para no solo bajarles la fiebre, si no también para calmar los picores. La única razón por la que ahora estaban dormidos era porque tan pronto como la medicación les había hecho efecto y comenzaron a sentirse mejor, empezaron a jugar peleándose como si fuera el fin del mundo. Ahora simplemente estaban agotados.

El médico de Dev se encontró con la enfermera tan solo momentos antes para darle la máscara que debía llevar la Presidenta. Le dio la máscara color turquesa y sonrió cuando la Presidenta hizo girar sus ojos, pero indulgentemente se la puso.

Devlyn le dio las gracias a la enfermera y silenciosamente entró al cuarto de los niños. Estaban acurrucados juntos en la cama de Aaron llevando solo su ropa interior. Las sábanas estaban hechas un lío a sus pies, sus almohadas en el suelo y los dos estaban babeando. Dios, deseaba que Lauren estuviera allí con su cámara. Dev se sentó muy despacio sobre la cama y comprobó sus temperaturas. Aaron estaba bien. Parecían realmente monstruos granosos. Pero eran sus monstruos granosos. Y esa era la diferencia.

Suavemente acarició las cabezas de cada uno de ellos antes de echarles la sábana por encima y arroparlos bien.

—Descansad chicos. Nos pondremos bien.

Dev le dejo instrucciones a la enfermera de que les dijera a los niños que estaba en casa en cuanto se despertaran. Con mariposas en su estómago recorrió el camino hasta la habitación de Lauren. "Debía haber traído flores o algo así. O chucherías. Le gustan las chocolatinas. ¡Maldición!. ¿Por qué no traje chocolate?. Soy mucho más encantadora con la ayuda del chocolate".

Dev estaba hablando para sí misma cuando se encontró delante de la puerta de Lauren. Un agente del Servicio Secreto pasó por su lado con expresión seria en su cara. Pero el hombre de traje oscuro no dijo nada.

Se giró al tiempo que le echaba un vistazo mientras se marchaba.

—¿Qué le pasa?.—Entonces se dio cuenta de que todavía llevaba puesta la máscara higiénica y que no debía haberla reconocido.—Oh, bien.—murmuró irguiéndose y llamando suavemente a la puerta de Lauren.

Su llamada fue recibida por una alta maldición al tiempo que estampaban algo contra la puerta.

—¡Te he dicho que te largues!.—gruñó Lauren.—¡Y no se te ocurra venir y acercarte con ese arpón que dices llamar aguja!. No me hagas echarte a Grem y a sus diablillos sobre ti. Son más malos de lo que aparentan.

Unos ojos azules rodaron. "Oh, chico. Apostaría a que está haciendo de la vida del doctor un infierno. Buena chica".

—Laur…,—Dev se detuvo y se sacó la máscara metiéndosela en el bolsillo.—Lauren, soy yo.

—¿Dev?.

—Sip. ¿Puedo pasar?.—Dev había comenzado a girar la manivela de la puerta cuando la voz de Lauren la detuvo.

—¡No!.

Unas cejas negras se alzaron.

—¿Qué quieres decir con que NO?,—preguntó impacientemente.—¡Quiero verte!.

—No, lárgate.—Una pausa. La siguiente vez que Lauren habló su voz era más suave.—Estoy horrible, cariño y, además, podrías contagiarte.

Dev clavó su mirada en la puerta deseando tener visión rayos X.

—¡Me importa un carajo lo que parezcas!. ¡Quiero entrar!.—Apoyó su frente contra la fría puerta.—No me hagas ordenar un ataque aéreo.

Lauren sonrió entre dientes, pero rápidamente se irguió.

—¿Es una trampa?. ¿No traerás una aguja contigo, verdad?.

Dev volvió a girar sus ojos.

—¡Maldición!, ¡sabía que se me olvidaba algo!. Desde que adquirí ese molesto hábito, las he estado coleccionando todo el tiempo.

—Muy graciosa. De acuerdo.

"Gracias a Dios",—pensó Dev a la vez que abría la puerta.

—Puedes entrar tan solo si no te ríes de mí.

Dev se paró y se mordió el labio. "No me reiré. No me reiré". La Presidenta abrió la puerta, le echó un vistazo a Lauren y estalló en carcajadas.

—¡Oh, Dios, lo siento!.

El pelo de Lauren estaba completamente alborotado y estufado hacia arriba. Llevaba un par de pantalones cortos grises y una enorme camiseta que parecía haberse tragado su pequeño cuerpo haciéndola parecer una niña chica. Su piel era pálida a excepción de las pequeñas manchitas rojas que cubrían cada centímetro de su piel expuesta. Una mano recorría su cuerpo rascándose tan frenéticamente como sus dedos le permitían. Estaba sobre las sábanas y mostrando la cara más patética que Dev había visto jamás. Bueno, hasta el momento que entró parecía patética. Ahora que estaba riéndose de ella, parecía muy enfadada.

—¡Mata, Grem!,—gritó Lauren.—¡Ataca!. ¡Cómetela!

Gremlin estaba tumbado en el suelo, a los pies de la cama de Lauren. Para ser sinceros, miró a la Presidenta en respuesta a las órdenes de su ama. Desgraciadamente, lo único que hizo fue gruñir un poco y aullar cansadamente. Sus tareas como padre lo tenían tan agotado que eso era lo único que alcanzaba a hacer.

Dev se tomó su tiempo para lanzarle una mirada de disgusto al chucho para después sonreírle simpáticamente a su amiga.

—Lo siento, cariño. Pareces tan adorable que no pude aguantarme la risa.—La mirada mortal que Lauren le lanzó a Dev le hizo saber a ésta que la escritora no se lo tragaba, así que se sentó a un lado de la cama junto a Lauren, pero sin tocarla.—Te he echado de menos. Te quiero,—le dijo dulcemente.

Lauren inmediatamente suavizó la mirada y dijo…

—Yo también te quiero.—Movió su cabeza de forma resignada.—Vas a seguir haciendo imposible que esté enfadada contigo, ¿verdad?.

Una satisfecha sonrisa trazó su camino a través de los labios de Dev.

—Básicamente.—Tomó uno de sus rubios mechones rebeldes y lo deslizó detrás de su oreja para poder mirara a los ojos.

—¡Devlyn, no puedes tocarme!.

—¿Te apuestas algo?.

—No quiero que te pongas enferma.—dijo Lauren soltando la respiración.

—Y no puedo tocarte. Nunca más—dijo Dev levantando sus hombros.

El corazón de Lauren comenzó a latir más fuerte por las palabras de Dev. La miró a sus honestos ojos y sintió que se enamoraba aún más de esta increíble mujer.

—Estoy tan contenta de que hayas vuelto a casa.

—Yo también.

Se quedaron mirando la una a la otra por un largo momento y Lauren podía ver la preocupación detrás de los ojos de Dev. Sabía que Dev estaba triste por la gente que había muerto cuando el FBI atacó el campamento de los Hermanos de la Libertad. David le contó que se había tomado la muerte de los niños especialmente mal, cosa que a Lauren no le extrañaba en absoluto. Esos meses conociendo y llegando a querer a la familia Marlowe le había demostrado el cariño tan grande que tenía por los niños.

Con una morbosa huelga que sorprendió incluso a los de Washington, la prensa se había cebado con estos aspectos de los eventos acontecidos, mientras Dev hacía su gira por las ciudades afectadas por los atentados. Le echaron las culpas a Dev y al Primer Ministro y la nación los secundó. La alta mujer apareció para apechugar con todo contestando pregunta tras pregunta pacientemente sobre cada detalle y toma de decisión que hizo al respecto. Pero incluso en televisión, Lauren podía leer entre líneas la tensión que normalmente no surcaba la cara de Dev y el recelo en su habitual abierta personalidad. Especialmente cuando un reportero mencionaba a Lisa y Brian Lindsay.

—¿Estás bien?,—preguntaron las dos al mismo tiempo. Sonrieron.

—Estoy bien, Lauren. No fue un viaje divertido. Pero tenía que hacerse. Estoy contenta de que se haya acabado.

Lauren iba a abrazar a su amiga y sintió la frustración apoderarse de ella por el hecho de que no podía. Entonces le vino una idea a la cabeza. Bajo la atenta mirada de Gremlin cogió una sábana que había doblada a los pies de su cama. La joven mujer deshizo su pliegue y la sacudió para abrirla.

—¿Qué? ¡Phft, Phft!,—Lauren tiró la sábana por encima de Dev cubriéndole todo el cuerpo y cortando sus palabras. Antes de que pudiera decir nada más sintió unos brazos que la rodeaban y la estrechaban en un abrazo. Dev cerró los ojos de gusto e inmediatamente devolvió el confortable abrazo.—¡Maldición!, lo necesitaba.

—Yo también.

Dev sintió la alta temperatura que venía del cuerpo de Lauren.

—Tienes fiebre,—le dijo.

—Un poco. Sí.—Lauren se acomodó más en los brazos de Dev al tiempo que ésta le acariciaba la espalda con sus dedos.—¡Ooooooo, Jesús, que bien!.—Se movió otra vez, ahora presionando su hombro contra el de Devlyn y frotándose en él.

—Uh, ¿¿Lauren??.—Dev la miró un poco alarmada.

—¡Ooooooo, yeah!,—dijo Lauren echando la cabeza atrás.

Devlyn aguantó la respiración ante el largo gemido de Lauren. Cuando los movimientos de Lauren se volvieron más frenéticos, Dev finalmente entendió.

—¡Oh no!,¡ tú no!. No soy un rascador.—Con brazos firmes empujó a la pequeña mujer.

—¡Por favoooooor!—rogó Lauren.—Me pica por todas partes.

—¡NO!.—dijo Dev meneando la cabeza por debajo de la sábana antes de quitársela de encima.—No puedo.

—¡Sí, Devlyn!—dijo Lauren seriamente. Atravesó a la Presidenta con su dura y verde mirada.—Puedes. Por el amor de Dios, ráscame la espalda. ¡Necesito que me la rasques!.

Dev intentó no pensar en lo sexy y atractiva que estaba cuando suplicaba. La amaba, pero no podía ignorar esas abultadas manchas rojas.

—No lo haré. "Moriría antes tocar una sola marca en tu preciosa piel. Bueno, normalmente preciosa".

—¡Por favooooor!—chilló patéticamente. Con un fuerte gemido se tumbó de espaldas en la cama y comenzó a frotarse como si fuera un pez fuera del agua, intentando alcanzar unos granos que tenía entre los omóplatos.

—¡NO!—Dev se alzó sobre sus pies.—Ponte la inyección que le dieron a los chicos y te sentirás mejor—explicó razonablemente.

—¿Inyección?. ¿Una aguja apuñalándome el trasero y un líquido extraño siendo introducido en mi cuerpo?.—Lauren hizo una mueca.—¿Eres masoca?.

—Tal vez. Pero esa no es la cuestión.—Decidiendo lo cercano que era estar a salvo de Lauren, se arrodilló enfrente de ella. Sintiendo un escalofrío de asco alcanzó a ver a uno de los cachorros que se paseaba por debajo de la cama, Dev se acercó un poco más.—Sólo quiero que te encuentres mejor, cariño.

—Yo también quiero eso, Devlyn. Pero ya sabes lo que siento hacia las agujas.

—Ya lo sé, pero será una muy pequeñita.—Dev sonrió afectivamente.

—¿Cómo de pequeña?.—Lauren la miró escépticamente.

—Minúscula. Apenas la notarás.

—Y ¿hará que pare el picor?.

—Eso o te devolveremos el dinero—dijo finalmente Dev con una medio sonrisa.

La cabeza de Lauren estaba inclinada hacia un lado mientras consideraba sus opciones. Tres días más de picor hasta que se volviera insoportable. O la inyección. Era una difícil decisión.

—Sabes—una mirada lasciva transformó la cara de Dev,—una vez que comiences a encontrarte mejor, me encantaría rascarte el picor.

Silencio mortal.

—Llama al doctor.



Domingo 12 de Septiembre


—¿Y?.—Dev estaba sentada en un banco del Jardín de Esculturas de la Casa Blanca. La tarde era soleada y agradable. Una agradable brisa soplaba a través el césped trayendo consigo el olor a humedad de la hierba. Dev abrió sus brazos de una manera familiar, invitando a Lauren a acomodarse en ellos. El movimiento todavía le causaba un ligero dolor en los músculos de su hombro, pero la Presidenta consideró que la proximidad de la posición bien valía la incomodidad.

—¿Te sientes mejor?.—Sus ojos miraban la escultura de un molino que se movía con cada ráfaga de aire.—Estás estupenda, Lauren. Como si nunca hubieras estado enferma.

A Lauren no le importaba que estuvieran al aire libre y en lugar de sentarse junto a la alta mujer, dejó caer su cabeza en su regazo estrechando así el espacio que les separaba en el banco.

—Me siento muuucho mejor. El doctor dijo que estoy completamente limpia. No más fiebre, no más picores. Estoy incluso agradecida de haberme puesto esa inyección. Hicieron que los últimos cinco días fueran más soportables.

Dev pasó sus dedos por el pelo de Lauren enrollándolo con la yema de sus dedos.

—Me alegra que te sientas mejor. He descubierto que odio cuando estás enferma y no puedo hacer nada para ayudarte.

—¿Nada para ayudarme?.—Bufó Lauren despacio mientras absorbía la calidez del sol y la mirada interesada de Dev mientras ella miraba complacida a la nada.—Sí, vale. Y supongo que todo el mundo tiene al mejor doctor a su disposición para hacerle preguntas sobre la varicela a cualquier hora.

—Bien, yo…—la cara de Dev se puso colorada y dirigió sus ojos a la nada.—Solo quería que estuvieras bien.

—Eres tan dulce.—La escritora entrelazó sus dedos con los de la mano libre de Dev.—Así que…—le dio un pequeño tirón a la mano que estaba sujetando y dejó salir un nervioso suspiro.—Ahora que me siento mejor y podemos hablar de cosas duras, ¿cómo te sientes realmente Devlyn?.

Dev permaneció quieta un momento y luego dejó salir un débil "Estoy bien". Una fina y rubia ceja se alzó.

—No, Devlyn—dijo firmemente.—Después de todos estos meses te conozco.

La Presidenta bajó la cabeza y miró a Lauren seriamente. Su mirada fue devuelta con la misma intensidad.

—Lo haces, ¿verdad?.

—Sí,—una suave sonrisa recorrió sus labios y le dio un pequeño manotazo.—Así que dime, ¿cómo estás?.

Dev la miraba tan profundamente que apenas se quejó.

—¿Cómo se supone que me debo sentir?—dijo desesperadamente.—Maté a mujeres y niños inocentes.

Lauren eligió sus palabras con cuidado.

—Tú no mataste a nadie.

—¡Lo hice!—insistió Dev.—Yo envié al FBI. Yo di la orden.—Tragó fuertemente.—Sabía que estaban allí. Sabía que esos cabrones tenían a mujeres y a niños allí. Y, Dios ayúdame, lo hice de todas formas. Dos niños murieron esa mañana. El niño, Brian, fue alcanzado en el pecho por el fuego cruzado. La niña, Lisa, murió por inhalación de humo cuando el ala oeste del campamento fue incendiada.

La barbilla de Dev comenzó a temblar y Lauren sintió que se le partía el corazón. Lauren se sentó y miró a Dev fijamente viendo unos ojos azules llenos de lágrimas. La mujer más joven cubrió las mejillas de Dev con sus manos depositando un suave beso en sus labios antes de, muy despacio, volver hacia atrás para dejarla continuar.

Dev volvió a tragar prácticamente deshecha por la ternura de Lauren.

—Encontraron a la niña acurrucada debajo de su cama con sus muñecas y sus mochilas.—Dev rió sin ningún atisbo de humor.—Aparentemente se estaba escondiendo de la malísimainvasión del gobierno.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 17th 2011, 1:10 pm

merci de nuevo julia, no nos cansaremos de dártelas

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 17th 2011, 7:37 pm

hemos tenido de todo un poco ( video subidito de tono , enfermos , parto perruno ,

declaración de amor
, ect ... )

Está de lo más chachi
Jul ... la " abu " es de mis prefes
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 18th 2011, 7:48 pm

—Jesús.—Lauren cerró sus ojos y apretó la mano de Dev.

—La muerte individual exacta de los miembros de la milicia y de sus familias no han sido reveladas todavía a la prensa porque la investigación todavía continúa. Tenían aproximadamente la misma edad que…—Dev se calló, intentando retener los restos de su última comida en su estómago.

—Eso no fue culpa tuya, cariño,—dijo Lauren.—Deja ya de culparte. No comes,—Sus dedos acariciaron las oscuras ojeras que rodeaban los ojos de Dev de forma permanente en las últimas semanas.—No duermes.

—Pero.

—¡No!—Lauren bajó su voz.—Esa gente tenía que ser detenida. Las dos lo sabemos. Hiciste lo que tenías que hacer y eso podía pasar. Eso no te hace responsable de la muerte de los niños. Sus padres se convirtieron en los responsables cuando los pusieron en el punto de mira. No tú.

Dev asintió miserablemente.

—David me ha estado diciendo lo mismo. Pero me siento tan malditamente responsable por todo ello. Y debería. Eso está incluido en el trabajo.—Dejó escapar una exhalación.—En el fondo de mi corazón sé que ocurren cosas terribles todos los días que yo no puedo controlar, no importa lo mucho que quiera hacerlo. Pero esto…¿cómo se vive con algo así?.—Sus ojos suplicaban por una respuesta de Lauren, pero la escritora se mordió la lengua dejándola terminar.—Me culpo por las muertes que hubo aquel día. De ambos lados. Pero tener los nombres de esos dos niños inocentes rondando todo el tiempo por mi cabeza, sabiendo que si yo personalmente no hubiera dicho "adelante", ellos todavía estarían vivos…—Dev miró a otro lado.—Es difícil de soportar.

—Lo sé,—murmuró Lauren suavemente mientras volvía a girar la cara de Dev con la palma de su mano. Lentamente le acariciaba el pómulo con su dedo pulgar e inclinó su cabeza haciendo que el rubio pelo se posara sobre uno de sus hombros diciendo—Siento tanto que te sienta así. Pero tú eres una persona con sentimientos, Devlyn. No esperaría otra cosa de ti.—Lauren sonrió dulcemente.—Y tomaste la mejor decisión en las peores circunstancias. Tú me lo dijiste. No pienses en el "¿y si..?". Hiciste lo correcto. Parece como si necesitaras un abrazo.

Dev sonrió acercándose a los brazos abiertos de Lauren que la esperaban.

—¿De ti?. Siempre. Nunca lo dudes.—Dev sintió que la tensión que venía sintiendo durante las pasadas semanas iba desapareciendo con el confortable contacto de Lauren. Cerró los ojos y se permitió ser sostenida.—Tienes un don—murmuró estrechando el abrazo. "Tranquilizas mi alma".—Te quiero.

Lauren presionó su cara contra la de Dev sintiendo su suavidad y calidez. La apretó un poco más rezando por transmitirle todo el amor que sentía por ella.

—Yo también te amo, Deblyn.

Dev se quedó allí un rato, escuchando a los pájaros, encontrando un sorprendente momento de paz y armonía. Tomó aire lenta y fuertemente e intentó con todas sus fuerzas dejar ir todas sus preocupaciones y culpas. Le llevaría más tiempo que eso, pero era lo que tenía y, no estaba sola.

Cuando Dev finalmente se hizo para atrás, estaba lista para un cambio de tema.

—Ahora quiero que me cuentes algo.—Levantó una morena y juguetona ceja que indicaba que la parte profunda de la conversación había terminado.

—Lo que sea que haya pasado, no he sido yo.—Dijo Lauren encantada de poder aligerar el peso de la morena con su buen humor.

—Oh, estoy segura que tú no lo hiciste. Eres totalmente inocente ¿no?.

—Oh sí,—respondió Lauren agitando sus rubias pestañas.

—Ya veo. Así que dime, cariño, ¿qué tipo de videos ves cuando no estoy?.—"Vale, sé de sobra de qué tipo son. Pero es muy divertido verte así de avergonzada".—Sus azules ojos se medio entornaron.—Y lo que es más importante, ¿qué tipo de libros está enviándote mi madre?.

La cara de Lauren se volvió totalmente roja. Esa era la pregunta que menos esperaba y su cabeza empezó a trabajar en una respuesta que poder ofrecerle.

—¿Por qué?.—Intentó escabullirse.—"Oh, sí, soy un genio con las palabras".

—Porque justo antes de que mis padres se marcharan, mi madre me dijo que te había enviado un libro que te ayudaría a identificar todas las partes, a pesar de que eras una alumna bastante aventajada.—Sonrió y le dio en el hombro a la pequeña mujer.—¿Te dio un libro sobre la importancia o cómo sentirte con tu parte lesbiana o algo así?.

Lauren estalló en carcajadas sintiendo cómo se iba poniendo colorada.

—Ummmh…algo así.—Levantó sus cejas de forma lasciva.—Tiene fotos.

Dev dejó salir su sonrisa burlona. Había echado de menos esto con Lauren y lo necesitaba tanto como había necesitado hablar. Le encantaba tomarle el pelo a su amiga. Le dio un pequeño codazo.

—¿Qué clase de fotos?

—¿Te gustaría saberlo?.—"Y ahora que me siento mejor creo que sería un buen momento para mostrártelo".

Viernes 17 de Septiembre

Había sido otra mágica tarde para Lauren. Ni en sus más remotos sueños se hubiera imaginado en un lugar como aquel, ni emocional ni físicamente. Parte de lo mágico era, obviamente el lugar, la Casa Blanca, cuyas paredes guardaban inimaginables secretos y cuyas habitaciones eran tan interesantes y únicas como hermosas. Incluso después de estar viviendo durante nueve meses allí, Lauren se sintió totalmente fascinada. Entonces estaba la parte de la compañía para la cena. La mujer más poderosa sobre la tierra. Pero el factor más grande era Dev en sí misma. No su influencia o posición, si no la mujer que había debajo, la cual Lauren había llegado a adorar.

—No puedo creer que estuve cenando con el rey de Inglaterra,—se rió un poco a la vez que cogía la mano de Dev mientras paseaban por el jardín.

La Presidenta la empujó a un lado y puso cara de enfado.

—¿Es que no hay ninguna mujer en mi vida que se impresione con el hecho de que yo soy la Presidenta de los Estados Unidos de América?.

—Sí.—Lauren rodó sus ojos y rió. "Solo tú puedes sacar ese ego, cariño".—Estuve terriblemente impresionada la primera vez que te eché la vista encima.—Entonces hizo una pausa y volvió a reír.—No, eso no es totalmente cierto. Cuando te ví por primera vez en persona casi me caigo muerta por la impresión. Pero obviamente te había visto millones de veces en televisión antes que eso.

—¿Millones?.

—Por lo menos.—Asintió Lauren.

Wow.—Dev le hizo un gesto a Lauren para que continuaran caminando mientras recorrían las distintas sombras que formaban las suaves lámparas diseminadas por el jardín a la luz de la Luna llena.

—No estuve realmente impresionada por ti hasta que me tomé el tiempo de escuchar los graznidos que saturaban la televisión. Pero una vez lo hice….wow.—Lauren mostraba una sonrisa juguetona.—O a lo mejor el hecho de que tenía la mente bloqueada en ese momento.

—¿Perdona?.—Devlyn estaba cerca de molestarse.

La mujer rubia levantó la cabeza y sonrió abiertamente haciendo que su nariz se arrugara ligeramente al igual que los laterales de sus ojos.

—No es lo que piensas—rió.

Dev aceptó la respuesta de Lauren, pero no sin antes ofrecerle un suave golpecito. Pateó una piedra que había en su camino.

—¿Así que es por eso por lo que no me votaste?. Porqué estaba sobre expuesta.

Lauren se paró en seco haciendo que Dev casi tropezara con ella.

—¿Cómo sabes que no te voté?.—Sus manos automáticamente se posaron en sus caderas y le dirigió a Dev una mirada significativa.

Dev se rascó la cara y sonrió con aire de culpabilidad.

—¡Oh, eso!.—"Yo y mi gran bocaza".

—Sí, eso—demandó Lauren.

—Bien mmmh…Michael Oaks fue bastante minucioso con respecto al material que solicitó sobre ti para investigar.—Los ojos de Dev mostraban arrepentimiento y una buena dosis de vergüenza.—La información es privada. Lo prometo. Pero eso no significa que, preguntando a las personas adecuadas, no sea fácil de encontrar. Lo siento.

—Cabrón.

—¿Estás enfadada conmigo?—dijo Dev señalándose.

—Sí.

—¿Realmente enfadada?. Dev inclinó su cabeza a un lado y apenas la miraba con sus ojos translúcidos por la débil luz.

Lauren dejó caer sus manos de sus caderas.

—Debería. Tocó el puente de sus gafas y las deslizó hacia arriba como tenía costumbre y dijo—Pero me temo que no lo estoy.

—Gracias.—Sonrió Dev. Pero la sonrisa se borró rápidamente de su cara.—¿Por qué no me votaste?.

—¡Oh Dios!,—Lauren rodó sus ojos al tiempo que reanudaba su paso.

—¿Qué?.—Dev agitó una frustrada mano al aire.—¡Quiero saberlo!.

—Sé que quieres.

—¿Por qué me estás torturando?.

—Porque es divertido.

—Bien, si es por eso…

Un largo brazo se deslizó alrededor de la cintura de Lauren mientras paseaban lentamente, el fácil ritmo de sus pasos marchando al unísono.

"Así que esto es lo que es estar enamorada".—Pensó Lauren en parte agradecida en parte intimidada. "Dios, ¿es que era antes estúpida?. Si solo hubiera sabido…". Ahora entendió lo que Devlynle había estado explicando. Asegurarse de que era real…de que era correcto. Miró hacia su costado admirando la forma en la que la luz de la Luna lavaba el pelo de Dev bañándola en una rica y blanca aura. Y en ese mismo momento, Lauren se dio cuenta que en toda su vida no había sentido que algo fuera tan correcto.

Ella había, por su parte, querido a Judd, pero siempre faltó algo. Una conexión que estuvo ausente desde su matrimonio. Lauren nunca sintió como si parte de ella estuviera perdida cuando estaban separados. Incluso en los mejores momentos, nunca había deseado tanto unas caricias o risas o sonrisas. Con Dev era tan diferente. Si por alguna razón no podían hablar, cosa que hacían la mayoría de las tardes cuando Dev terminaba, Lauren permanecía despierta en la cama y escuchaba las inconfundibles pisadas de la Presidentay el sonido de la puerta al abrirse al final del hall.

No importaba lo que estuviera haciendo, o con quién estuviera hablando, siempre buscaba sus ojos o sus pensamientos estaban con Devlyn. Y cuando las millas las separaban, se sintió realmente sola.

Caminaron en silencio. Pero era un silencio cómodo. Una agradable paz se posó sobre Lauren.

Dev se paró y giró su cabeza hacia la pequeña mujer sujetándola en un estrecho abrazo.

—Estoy tan enamorada de ti Lauren. No tienes ni idea.

—¡No!.—Lauren sacudió su cabeza de forma enfática.—Estás equivocada. La tengo. Por primera vez en mi vida, honestamente lo entiendo. Más que eso, finalmente entiendo lo que intentabas decirme en tu habitación aquella vez. Sobre tenerlo todo.—Miró hacia arriba y cubrió la cara de Dev con su mano viendo en sus ojos reflejada la luz plateada de la Luna.

—Creo que las dos lo hacemos.—Dev se inclinó lentamente y besó a la escritora. Sus labios se separaron pero tan solo por unos milímetros y Dev susurró—Ha merecido la pena ¿no?. "Créelo como yo lo hago. Con todo tu corazón".

—Oh Sí.—Dijo Lauren sintiendo inmediatamente la pérdida cuando Dev se apartó lo suficiente como para mirarla a los ojos y captar su reacción. De repente algo rondó por la mente de Lauren y pensó en las rosas que cada mañana eran puestas en su habitación desde el primer día que pasó en la Casa Blanca. Sonrió totalmente encantada.

—Has estado cortejándome desde el principio, ¿no es así Devlyn Marlowe?.

Dev notó que subía el calor a sus mejillas. Pero afortunadamente se disimulaba con la oscuridad de la noche. La alta mujer se acercó hasta que Lauren pudo sentir el calor de su cuerpo y le susurró al oído.

—Esa es la cuestión cuando se corteja, Lauren. Te enamoras tan despacio, que se convierte en algo parte de ti, sin siquiera tú saberlo.—Rozó sus labios contra la oreja de Lauren sintiendo el temblor producido por su tierna caricia.—Te das cuenta en este mismo instante que los hombres enmascarados del tejado nos están mirando.—Devlyn se acercó un poco más.—¿No te contó tu pequeño video de sexo que ésta es la ocasión perfecta de atacar para la mayoría de los machos de las especies?.

—La cuestión es que el video ignoraba bastante bien a todos los hombres, doña sabelotodo. Y nunca vas a dejar de echármelo en cara, ¿verdad?

—Tú no eres la que ha tenido que explicarle al Jefe de Personal por qué se oían sonidos eróticos saliendo de mi habitación cuando te llamé. ¡Por Dios santo, creía que estábamos teniendo sexo por teléfono!.

La brisa posó un mechón del pelo de Lauren en sus ojos, miró hacia arriba y se lo pasó por detrás de la oreja.

—Lo siento mucho. También fue una sorpresa para mí. Una broma de Wayne, creo. O a lo mejor no lo fue . No estoy exactamente segura.

Se apoyó en Dev al tiempo que volvían hacia la Casa Blanca. Una ráfaga de aire hizo que le diera un escalofrío y que se acercara aún más a su compañera siempre caliente.

—¿Tienes frío, cariño?.

—Mmm, hmmm, un poco.

—Entonces sé de cierto lugar junto a una chimenea y dos tazas de chocolate caliente que tienen nuestros nombres grabados.

—¿Marshmallows?.

—Tantos como quieras.—Dev besó la cabeza de Lauren.

* * *

Lauren extendió sus pies frente a la chimenea, sonriendo por detrás de su taza de chocolate mientras Dev se calzaba sus zapatillas de lana.

—¡Pelele!—dijo Lauren a la vez que recibía la vista de la lengua de Dev como respuesta.—Esto es como estar realmente en el paraíso. Quítate esas zapatillas y deja al fuego hacer su trabajo.

—Nuh uh—negó Dev cogiendo su propia taza de chocolate y uniéndose a Lauren en el suelo.—Odio ir descalza. Desde que era una niña.

—¿Por alguna razón en particular?.—Lauren si hizo hacia atrás, mirando distraídamente las brasas que dejaba la madera al quemarse con algún chisporroteo ocasional.

Dev pensó sobre ello por un momento saboreando en su boca un trago de chocolate.

—Ninguna que yo sepa. Pero a lo mejor tuve un traumático accidente yendo descalza cuando era pequeña.

—A lo mejor, inconscientemente, tienes miedo de que debas salir corriendo desnuda atravesando el bosque.—Intentó picarla Lauren. Si Dev podía encontrar cualquier excusa para echarle en cara lo del video, lo mínimo que podía hacer era devolverle la broma.

—Admito que eso no estaría en la parte alta de mi lista. He tenido arañazos en ciertas partes delicadas que me han picado durante semanas.

Lauren comenzó a reírse a carcajadas teniendo que taparse la boca para no derramar su chocolate.

—Sin comentarios. "Ooooo, espera. ¿No estará hablando de rascar cierto picor mientras yo estaba enferma?".—¡Dios. Pico!.

Dev la miró y recogió un mechón de pelo rubio detrás de la oreja de Lauren.

—Esa es mi versión. Terminó Dev.

Lauren la miró confusa.

—¿Pico?.

—¿Hum?

Lauren sacudió la cabeza dándose cuenta al fin de lo que quería decir Dev.

—No importa.

—¿Estás bien?. Preguntó Dev suavemente.—Pareces un poco distraída.—Cuando Lauren asintió con la cabeza en un gesto tímido e inusual en ella y sonrió, la cara de Dev inmediatamente relajó el gesto. Estaba encantada de saber que no era la única que podía estar fuera de combate con la simplicidad de una mirada, una caricia o una frase. Deslizó sus dedos hacia arriba por el cuello de Lauren y los enredó en su sedoso y rubio cabello. La caricia fue suave e íntima y le hizo ganarse toda la atención de la escritora.

Realmente lo hizo.

Lauren se encontró a sí misma aguantando la respiración sin saber muy bien por qué.

Dev dejó su taza a un lado y luego cogió la de Lauren e hizo lo mismo con la de ella, sin dejar de mirarse en ningún momento a los ojos. La Presidenta levantó su otra mano hacia la cara de Lauren y trazó con su dedo pulgar una rosada mejilla al tiempo que silenciosamente se acercaba a Lauren. No se detuvo hasta que sus caras estuvieron casi tocándose.

—Creo que debería saber, Sra. Presidenta, que si no me besa ahora mismo, me voy a morir.—La voz de Lauren sonó una octava por debajo de lo normal y ello hizo estremecerse a Dev.

—Yo también—respiró Dev.

Sus labios se encontraron, despacio, con cuidado, moviéndose juntos en una explosión de sensaciones que hizo a ambas mujeres gemir y estremecerse. Nada se hacía con prisas con Dev. Y Lauren no estaba segura si debía cantar sus alabanzas o maldecir su nombre. Pero lo que sea que fuere, tendría que esperar un poco más. Ahora mismo su cuerpo estaba comprometido. Comenzaba a sentir cómo dulcemente le subía la temperatura cuando el beso se hizo más profundo, cálido y unas lenguas húmedas exploraron cuidadosamente, saboreando.

Dev estaba cerca de la locura ante los suaves gemidos que escapaban de Lauren cuando sus labios se tocaban entusiasmadamente una y otra vez. En el jardín, a la luz de la Luna, hipnotizada por un par de brillantes ojos verdes, Dev había decidido que ésta noche no pararía a menos que Lauren se lo pidiera. El suave tacto de la escritora y el maravilloso aroma de su piel y de su pelo solo sirvieron para hacer más firme la resolución de Dev. Estaba malditamente nerviosa, pero su cuerpo no compartía ninguno de los temores de su cabeza y estaba respondiendo a las caricias, al sabor de Lauren y al calor del momento.

—¡Oh, Dios!—susurró Lauren suavemente cuando se detuvieron en busca del aire que les faltaba.

Dev gimió y sus ojos se abrieron con exagerada lentitud.

—Eso fue, um…

—Maravilloso.

—Oh sí,—añadió la Presidenta rápidamente.—Pero tus besos siempre lo son.—Desvió un poco su mirada intentando no parecer tan excitada como en realidad estaba.

—¿Podemos,—Lauren detuvo sus húmedos labios—podemos probar otra vez?—preguntó despacio dándole a Dev una adorable mirada que sabía que encontraría irresistible.

Dev asintió nerviosamente.

—De hecho, ¿por qué no nos vamos a algún sitio un poco más cómodo?.

La mujer rubia bajó la mirada, enrojeciendo un poco por la sugerencia. Estaba malditamente cómoda justo donde se encontraba en ese momento.

—¿Cómo dónde?.

—El sofá.

Considerando que el sofá estaba solo a dos metros de allí, Lauren no tuvo una razón para protestar.

—El sofá podría estar bien.—Tomó impulso sobre sus piernas y con un fuerte suspiro se dejó caer en el sofá. Lauren miró hacia abajo donde Dev permanecía de rodillas.

Devlyn deslizó sus cálidas manos alrededor de la cintura de Lauren y la mujer menuda ajustó sus piernas para que Dev pudiera arrodillarse entre ellas. Esto era diferente. Se mezclaban el deseo que había visto tan a menudo en los ojos de su amiga con una buena dosis de miedo. Lauren solo podía pensar en una razón por la que Dev pudiera estar asustada ahora, al contrario de todo el tiempo que se habían besado frente a la chimenea…después de una maravillosa tarde, sentadas tan juntas que podían sentir el calor mutuo de la piel a través de sus ropas.

"Oh Dios".—Lauren de repente se asustó por la intensidad de sus latidos y por la sensibilidad de su piel.

Devlyn tragó difícilmente y miró a Lauren cogiéndola de las manos.

—Estoy muy nerviosa, ¿sabes?. No estoy intentando…quiero decir…—se detuvo y resopló otra vez claramente incapaz de articular las palabras que quería.—Yo solo…yo…

Lauren posó dos dedos en los labios de Dev, sintiendo la suavidad de ellos.

—Entiendo.—Quitó sus dedos y los reemplazó por sus labios, dándole a Dev un suave y casi casto beso.—No te preocupes,—susurró contra la boca de Dev.—Las dos estamos nerviosas.

—¿De veras?. Tú no lo pareces,—dijo entornando un poco sus azules ojos.

—Lo estoy.—Lauren se humedeció los labios.—Vale, solo no quería que supieras que también lo estaba. Porque lo estoy y mucho.—admitió. Lauren sonrió un poco.—Pero lo superaremos juntas ¿verdad?.—Buscó en los ojos de Dev su propia resolución y fue instantáneamente premiada con una estúpida y loca mirada de amor de medio lado que amenazaba con derretirla en ese mismo momento.

La Presidenta tomó una fuerte inspiración y bajó sus manos de la cintura de Lauren a su cadera. Sus palmas encontraron el camino bajo la sudadera de Lauren parándose en el momento en el que sintieron la caliente y desnuda piel de su vientre.

Lauren inspiró rápidamente y su cuerpo se sacudió en respuesta.

Dev casi se apartó, pero una manos pequeñas cubrieron las suyas, manteniéndolas fuertemente en el sitio. Le lanzó una mirada interrogativa a Lauren y ésta fue mantenida por unos intensos y dilatados ojos verdes.

Lauren se inclinó un poco, disfrutando la sensación de las manos de Dev en su desnuda piel. Las sentía tan bien como había imaginado: cálidas, suaves y fuertes.

Dev se acercó y posó su boca sobre el cuello de Lauren, acariciando la cálida y ligeramente húmeda piel, saboreando su sabor salado con cuidadosos labios y lengua. Sus manos viajaron hacia arriba por el torso de la joven y hacia su espalda donde comenzaron un suave masaje.

—Oh, eso está bien...—gimió Lauren mientras era envuelta y sus manos buscaban el cuerpo de Dev.—Muy bien.—Su cabeza rodó a un lado por voluntad propia.

Devlyn respondió sin vacilar, subiendo por el cuello de Lauren hasta el hueco detrás de la oreja mordisqueándolo suavemente cuando llegó a él.

Lauren gimió cuando Dev tocó un punto especialmente sensible.

Para Dev fue una experiencia que estaba segura que la mataría antes de que acabara la tarde. "Pero qué forma de morir". Lauren la hacía sentir tan bien, y le gustaba tanto tocarla que no sabía cómo parar. Ahora no.

—Estoy pensando…—susurró Dev cuando tomo el lóbulo de Lauren en su boca y lo mordió suavemente,—No sé…¿cama?.

—Sí,—exhaló Lauren. Estaba bastante segura de que si ésta tortura no terminaba pronto, se encontraría a ella misma siendo perseguida por los federales acusada de atentar contra la Presidenta de los Estados Unidos de América.

Se alzaron sobre unos temblorosos pies y caminaron hacia la enorme cama que había pegada a la pared del fondo. Dev se paró a los pies de la cama. Tomó la barbilla de Lauren y se la levantó suavemente para poder mirarla profundamente a los ojos. A pesar de las mariposas que sentía en el vientre, Dev sonrió y habló con seguridad.

—Si quieres parar, di la palabra.

Lauren asintió rápidamente e intento recordar cómo formar una respuesta verbal coherente.

—Ok.—"Como si eso fuera a ocurrir", su cabeza respondió de forma incrédula. A menos que hubiera un ataque nuclear en los Estados Unidos, nada iba a parar lo que iba a suceder en esa habitación esa noche. Respiró hondamente cuando sintió su sudadera subir por su cuerpo. "Sí, demasiada ropa". La idea era más que bienvenida, y Lauren levantó los brazos por encima de su cabeza para ayudar a quitársela. Sus vaqueros y bragas eran los siguientes. Y cuando Dev bajó sus dedos por sus muslos y deslizó la ropa fuera de su cuerpo, Lauren sintió que se iba a desmayar. Los tirantes de un fino sujetador de satén fueron bajados a la vez y unos besos fueron dejados en su lugar. Lauren cerró los ojos y gimió suavemente.

Devlyn le echó un vistazo y se humedeció sus secos labios cuando le quitó el sujetador a Lauren con sus delgados dedos.

—Preciosa.—susurró reverentemente.—Absolutamente preciosa.—Muy despacio alargó su mano y permitió a sus dedos hacer contacto con la suave piel que resplandecía con la tenue luz de la habitación.

La manera en que Dev miraba a Lauren envió un torrente de sangre a su vientre y una oleada de calor entre las piernas. Sintió cómo era adorada por esos increíbles ojos azules y para nada estaba tan nerviosa por el hecho de su desnudez como pensó que estaría.

Cualquier resquicio de inquietud desapareció rápidamente cuando su cuerpo comenzó a reaccionar ante Dev. Lauren se irguió rápidamente y se dejó caer sobre el pecho de la alta mujer. Los dedos de Dev lentamente se deslizaban en busca de más piel. Se inclinó y le dio un tierno beso en la mejilla a Lauren.

—Te quiero.

Lauren giró su cabeza y capturó los labios de Dev en un dulce beso. Posó sus manos en sus caderas y tiró de ella para que sus cuerpos hicieran contacto todo lo largos que eran. Cuando sus labios se separaron, retrocedió un poco y sonrió

—Yo también te quiero, Devlyn. Mucho,—dijo suavemente.—Con todo mi corazón.—Su mirada rápidamente se posó en los carnosos labios que ya quería volver a probar. Lauren enredó sus dedos en el largo y moreno pelo y volvió a por más entregándose a Devlyn con el beso más apasionado que pudiera expresar los sentimientos de su corazón. Fue recompensada con un profundo gemido y una respiración más agitada cuando el beso se volvió hambriento y se dejó llevar por la pasión del momento.

Las uñas de Dev causaban una increíble sensación de cosquilleo cuando subían y bajaban a lo largo de la espalda de Lauren. Un temblor azotó a la menuda mujer cuando una oleada de deseo la recorrió tan fuerte que sintió que sus rodillas no la sostendrían.

Enseguida las manos de la escritora encontraron su camino por debajo de la camisa de Dev levantándola y exponiendo su sedosa piel. Dev se agachó para que Lauren le sacara la prenda primero por los hombros y luego por la cabeza. Sintió la camisa acariciarle la espalda al dejarla caer una vez se hubo soltado de sus mechones morenos.

La mirada de Lauren recorrió un camino de fuego desde la cara de Dev hasta su pecho. Sonrió ampliamente ante la completa apreciación de la condición desnuda de la alta mujer.

—Definitivamente es un pezón,—bromeó Lauren al tiempo que Devlyn bajaba sus brazos.

Una negra y elegante ceja se alzó.

—Mi madre tenía razón. Reconoces las partes importantes.

—Umm, ¿Dev?,—preguntó Lauren sin quitarle los ojos de encima a los pechos. Se humedeció los labios y tragó pesadamente.

—¿Sí, cariño?.

—Vamos a hacer el amor ¿verdad?.

—Dios, eso espero,—dijo Dev.—Odiaría tener que ir a nadar al Potomac.

—Entonces deja a tu madre al margen de esto.

—Trato hecho,—rió Devlyn, pero se detuvo de inmediato al sentir los dedos de Lauren trabajando para desabrocharle los vaqueros.

La bajita mujer se dobló sobre sus rodillas y comenzó a bajarle los pantalones y las bragas a Dev al mismo tiempo. Donde los dedos de Devlyn habían dejado su huella, Lauren usó sus labios para tiernamente rendirle homenaje a cada pulgada de piel nueva expuesta. Se esmeró al recorrer el camino de su pierna hacia abajo y luego volvió sobre la otra hacia arriba deshaciéndose de la ropa interior por el trayecto. Para cuando regresó a la cadera de Dev, ambas mujeres estaban ya muy agitadas. Depositó un último beso en el hueso de su curva y se alzó sobre sus pies.

Un fuego interior recorría las venas de Devlyn y su poderoso corazón latía furiosamente amenazando con salírsele del pecho. Deslizó sus brazos alrededor de Lauren y lentamente se dejaron caer sobre la cama. Ambas mujeres gimieron fuertemente por el exquisito contacto de piel contra piel al volver a encontrarse. Dev rezó para que nada las interrumpiera. Estaba segura de que si paraba ahora, simplemente se moriría.

—Oh, Dios…—gimió cuando Lauren dejó caer la parte superior de su cuerpo y unos suaves pechos presionaron contra los suyos. Sus piernas se entrelazaron iniciando un nuevo fuego en sus almas.

Para Dev esto era la máxima expresión del amor absoluto, confianza y devoción hacia la mujer que ahora tenía entre sus brazos y en su cama. Tocarla de esa manera, finalmente añadirle una dimensión física al profundo amor que compartían, hacía volar su espíritu y arder su cuerpo.

Dev saboreaba las tiernas caricias de Lauren que se iban volviendo más atrevidas por momentos. Así es como quería estar. Siempre. No entregaba su corazón fácilmente, pero cuando lo hacía no había vuelta atrás. Todo lo que tenía. Todo lo que era, se lo entregaba a Lauren. "Quiero pasar el resto de mi vida con ella". Por un instante ese pensamiento la sorprendió, entonces sintió el aliento de Lauren acariciar su cuello al tiempo que recorría un trayecto desde allí hasta sus hombros.

—Lauren…

La joven mujer sonrió cuando escuchó a Devlyn decir su nombre. Nunca lo había oído pronunciarlo con tanta pasión y urgencia antes, y su propio cuerpo respondió con entusiasmo.

"Dios, nunca ha sido así antes. Tan bien. Tan correcto".—reconoció su mente. No podía negar su reacción por la combinación de una piel suave, unos músculos bien torneados y unas curvas femeninas debajo de ella. Y se admitió a sí misma que debía haber cedido a sus curiosidades años atrás. Pero cuando Dev susurró su nombre en su oreja, y unas manos seguras se movieron desde la parte baja de su espalda hasta su trasero empujándola un poco más cerca, supo que se trataba de algo más que del género. No era solo una mujer haciéndola sentir de éste modo. Era Dev. Y eso lo volvía todo diferente. No había manera en éste planeta en el que Casey le hubiera provocado éstas emociones o sensaciones. Era la persona. Y ella estaba perdidamente enamorada de ésta persona.

Recordando que era ella la que había hecho esto antes, Dev las hizo girar lentamente colocándose sobre Lauren y lentamente comenzó a besarla bajando por su cuerpo, los suaves gemidos de la rubia mujer la estaban encendiendo.

Cada músculo del cuerpo de Lauren se puso rígido de placer, y oyó su propio gemido cuando una húmeda y cálida boca capturó su pezón. Sus manos se enredaron en el pelo de Dev y jadeó acercándola más, desesperada por sentirla.

—Dios, sí…—se animó moviendo su cuerpo y dejándole más espacio para que su amante la llevara allí donde todavía no habían estado juntas.

Dev susurró su aprobación sobre el pecho de Lauren luchando al mismo tiempo con su propio cuerpo por las atenciones de sus labios y lengua. Sabía que no tardaría mucho en explotar por el placer que estaba dando y recibiendo.

Llegaron a la cima juntas como pareja, y también de forma individual. Y cuando por fin sus cuerpos pedían descanso, la habitación se llenó de suaves gemidos y respiraciones agitadas. Se acomodaron bien juntas cubriendo con una sábana sus húmedos cuerpos.

Lauren se acercó un poco más a Dev y la miró de forma reservada, esperando que dijera algo. Besó la curva del cuello de Dev, sintiendo cómo las costillas de Devlyn se expandían contra ella cuando tomó aire y lo soltó agitando el pelo de Lauren.

Dev besó a la escritora en la frente.

—Te quiero, y me quedo contigo, Super Ratón.

Lauren rió y empujó suavemente a Dev diciendo sensualmente…

—Yo también te quiero. Y realmente me has enseñado el verdadero significado de Wonder Woman.

Ahora le tocaba a Dev reír.

—Y yo que tenía miedo de haber perdido mi toque.

—¡Oh, no, cariño!, tu toque es perfecto.—Lauren cerró los ojos sintiendo una irresistible necesidad de dormirse.—Créeme es realmente perfeeeeecto.

Sábado 18 de Septiembre

Dev se despertó automáticamente a las 4:30AM, solamente el tibio cuerpo pegado al suyo la disuadió de levantarse. Rodó un poco y envolvió su brazo cómodamente alrededor de la cintura de Lauren, pegando aun más sus cuerpos. Sin despertarse, la escritora posó su mano sobre el brazo de Dev. Ésta la miró contenta. "Sip, me quedaré justo aquí. Sin mover un solo músculo. Además es domingo y Lauren me patearía el culo si me levantara tan temprano".

Unos minutos más hicieron tic—tac en el reloj y a Dev le entro la tentación. Sonrió y echó haciaun lado el pelo de Lauren, depositando en su cuello varios besos suaves. Fue saludada por un largo gemido que estaba segura que no provenía de Gremlin.

—Buenos días, cariño,—dijo suavemente Dev.

—Dormir.—Lauren capturó su mano.—Oscuro. De noche. Dormir.

Dev bromeó.

—Estás tan mona cuando hablas con monosílabos.

—"De noche" son dos palabras, maldita yankee. Vuelve a dormirte,—masculló Lauren rondando para cobijarse más cerca de su abrazo.

—Sí Señora. Lo que usted diga.—Dev besó la frente de Lauren.

—Pero cuando levantes el culo de la cama,—bromeó Lauren abriendo sus ojos una fracción de segundo para depositar un besito en el cuello de Dev—quiero dos huevos duros, café con dos terrones de azúcar, tostadas, y un vaso de leche.

Las cejas de Dev saltaron.

—¿Qué quieres, qué?. ¿Crees que esto es un hotel de lujo o algo así?.—La Presidenta no podía borrar su estúpida sonrisa de su cara. Diablos, no podía siquiera reunir las fuerzas suficientes como para intentarlo. Se había preguntado un montón de veces cómo sería la "mañana de después" con Lauren y estaba encantada de encontrar que era mucho mejor de lo que esperaba.

Lauren gruñó, más despierta de lo que quería estar.

—Bueno, la pasada noche tú estuviste intentando impresionarme. Sacándome a pasear, invitándome a cerveza…—dijo pasando la yema de su dedo por un pezón que estaba demasiado cerca como para ser ignorado. Dev se sobresaltó y chilló por la sorpresa, causando que Lauren se riera. Inmediatamente contraído, cubrió el objeto de su ataque con la cálida palma de su mano.—Solo me figuré que también desayunaría.

—¿Te gustaría que yo te lo preparara?,—Dev atrapó la endiablada mano de Lauren y la atrajo a sus labios besándola sonoramente.

—Oh, eso sería maravilloso,—pronunció Lauren lentamente mientras enterraba su cabeza entre el hombro de Dev y la almohada.

—Vale, entonces lo haré.—Dev luchó por liberarse de la mujer que reía.

—¿A dónde vas?.

Dev cruzó la habitación, desnuda como el día en que nació. Lauren se llevó la almohada donde había dormido Devlyn a la nariz aspirando su aroma.

—Voy a la cocina a prepararte el desayuno.

—¡No lo harás!.—Lauren se incorporó tan rápido que tuvo que darse un segundo para dejar de ver estrellas.

—Oh, sí.—Dev deslizó sus pies dentro de sus zapatillas.

—La Presidenta de los Estados Unidos de América no irá a la cocina a prepararme el desayuno.

Dev se inclinó sobre ella y le besó la nariz.

—Tienes razón, la Presidenta no, pero Devlyn Marlow sí.

—Ni siquiera sabes dónde está la cocina.—Lauren se movió hasta donde estaba Dev y jugueteó con el cordón de su albornoz.

—No. Pero estoy segura que alguien de por aquí puede indicármelo.—Dev puso sus manos sobre los hombros de Lauren y la dirigió de nuevo a la cama.—Tú quédate aquí. Yo voy arreglar lo de tu desayuno.

—Dios, te quiero.—Lauren volvió a meterse entre las sábanas y giró un ojo en dirección a Dev.—

—Tú tampoco estás mal,—bromeó Dev.

—Cuando te pierdas intentando encontrar la cocina enviaré a Gremlin para que te encuentre.—Escuchó a Dev murmurar ciertos comentarios a cerca de su perro mientras atravesaba la habitación,—pero no hasta dentro de unas horas.—Añadió Lauren cuando la puerta de la habitación y sus ojos se cerraron.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 19th 2011, 3:23 am


que románticas nuestras chicas , aunque al lado de una chimenea quien no lo es


Dev en la cocina Rolling Eyes uysssssss estoy ...




Jul , sigues siendo mi segunda heroína
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 20th 2011, 12:07 am

OCTUBRE 2021

Lunes 4 de Octubre

—VEN AQUÍ MALDITO…Dev se arrastró por el suelo intentando llegar mejor por debajo de la cama y recuperar más cachorritos.—Vuestro tiempo aquí se ha terminado, pequeñas bestias. Ahora iréis a horrorizar otras partes del planeta.

Lauren volvió del baño donde había tenido que encerrar a Gremlin y a Princesa antes de que Dev pudiera siquiera acercarse a los perritos. Se tapó los oídos por los ladridos de Gremlin y Princesa.

—Dios, me siento como un secuestrador.

—No pienses en ello como un secuestro, cariño,—ofreció Dev. Tumbada boca abajo miró por debajo de la cama maldiciendo mientras se le escapaban los cachorros. Se levantó sobre sus rodillas y miró a Lauren.

—Tómalo como si fuera el día de la liberación.—Dev gesticuló sobre la cama.—Podría pasar mi mano por aquí.

Lauren brincó cuando dos perritos empujaron sus narices fuera de su escondite enseñándole los dientes a la Presidenta y gruñendo.

—Será mejor que cuentes tus dedos cuando todo esto acabe, Devlyn. Porque parece que no quieren marcharse.—La escritora se movió cautelosamente y cogió dos de los perritos más dóciles. Estaban casi dormidos a pesar de la conmoción que sus hermanos y hermanas estaban causando.

—¡Oh, seguro, coge los fáciles!. Esperaba que empujaras a fuera a los que me están gruñendo,—gesticuló hacia los dos que Lauren estaba poniendo en una caja. Yo podía haber hecho eso. Y si me muerden, tendrás que curarme y besar mi herida para que se ponga mejor.

Una sonrisa lasciva recorrió los labios de Lauren.

—Haré eso de todas formas, cariño.

Dev enarcó una ceja.

—Tienes una mente muy sucia. Como mi madre. No me extraña que le gustes.—Volvió a mirar por debajo de la cama donde los ariscos cachorros se habían refugiado una vez más.

—Míralo de éste modo, Devlyn. Tengo un no sé qué para las mujeres mayores.

—Tú,—Dev se estiró tratando de meterse bajo la cama otra vez,—no podrías aguantar a mi madre. Te mataría.—Dev rió imprudentemente, esperando ver qué tipo de respuesta obtenía. Pero antes de que eso sucediera un perrito mordió su dedo. ¡Auch!, ¡Maldito!.—Los perritos de la caja comenzaron a raspar y a gimotear.

—¡Hey!—los ojos de Lauren enfadados.—¡Quietos!.—Los perritos instantáneamente se callaron. Se arrodilló en el suelo junto a Dev y comenzó a examinarle cuidadosamente el dedo. "Por favor, que no sangre".

—Estoy bien. Falló.—Antes de que Lauren pudiera mirarla bien, Dev apartó su mano y extendió sus dedos agitándolos frente a su cara.—Todavía tengo diez, y no tengo nada roto o sangrando.—Sonrió cuando Lauren soltó el aire pesadamente que retenía en sus pulmones.—Sabes por qué no se quieren marchar ¿no?.

—¿Seguro que estás bien?. ¿No necesitas un vendaje o algo así?.—Lauren quería verlo por sí misma, así que capturó el dedo de Dev. Lo estudió cuidadosamente encontrando tan solo un rojo arañazo que ella inmediatamente besó.—Les encanta dormir bajo mi cama porque es agradable y tranquilo.

Una mueca sexy cruzó la cara de Dev.

—Puedo cambiar eso ahora mismo, cariño.

Lauren rodó sus ojos y rió, sintiendo un repentino calor en sus mejillas.

—Lo siento, Diabla. Tengo una reunión con Wayne en quince minutos. Y tú tienes una con el Secretario de Transporte en diez. Me sorprende que Liza no haya aparecido por aquí buscándote ya. Y no es que no me tiente la idea. Porque lo hace. "Más de lo que crees, cariño".—Sus ojos brillaron.

Dev se mordió el labio y sonrió cuando Lauren se inclinó para besarla.

—Pero,—Lauren desvió el beso en el último momento decepcionando los labios de Dev y dándole una juguetona palmada en la cara.—¿Podemos dejarlo en standby?.—Se volvió a reír por la cara de indignación de su amante.

—Mocosa.

—Más tarde,—prometió Lauren mostrando su sonrisa. Se volvió hacia los perritos y los acunó cariñosamente, incluso a aquellos que habían heredado el odio de Gremlin por la Presidenta.—Terminemos con esto y así dejaré de sentirme como Cruella De Ville.

—Vale, entonces coge a esas pequeñas bestias y hazte con ellos unas bragas, Super Ratón. Creo que te estarán mejor a ti que a mí.

—Eso no fue ni si quiera gracioso, Devlyn.—Pero Lauren sonrió tontamente al tiempo que se agachaba bajo la cama y sacaba a dos cachorros poco cooperativos.—Hola mis diablillos.—Los alzó a los dos y les dio sendos besitos recibiendo entusiasmados lengüetazos en la cara como respuesta.

—¡Bien, ewwww!,—se quejó Dev al ver la escena que se desarrollaba frente a ella.—Date prisa y ponlos en la caja, yo los llevaré a sus próximas victi…quiero decir dueños. Heh, ésta es otra ventaja de ser Presidenta. Puedes librarte de perritos realmente feos y la gente tiene que quedárselos.—Dev arrugó la nariz y señaló a Lauren a la boca.—Y si crees que voy a besarte otra vez, tendrás que, por lo menos, lavarte la boca con lejía.

Lauren señaló la puerta con su barbilla.

—¡Fuera!. Antes de que decida quedarme contodos.—subrayó con su tono la última palabra, viendo con satisfacción cómo unos ojos azules se entornaban.

—Me largo,—chilló Dev dándose la vuelta tratando de sostener la caja con los revoltosos cachorros.

Lauren ordenó un poco la habitación antes de hacer la video llamada de Wayne. Empujó unas cuantas notas que había esparcidas y la secretaria de su agente publicitario conectó con Wayne.

—¡Hiya, cariño!,—dijo él afectuosamente.

Lauren sonrió,—Hola Wayne. ¿Qué tal la vida en la Gran Manzana?

—Eh.—movió sus manos como un títere.—podría ser peor. Podría ser Clevenland. ¿Cómo estás tu?,—moviendo sus grises cejas arriba y abajo repetidamente.—¿Haciendo algo que más tarde te gustaría contarle a tu tío Wayne?.—Le ofreció una mirada picarona.

Cosa que no funcionó con ella.

—Dios, Wayne, ¿por qué estoy trabajando contigo otra vez?. Lauren se rió por dentro cuando el hombre pacientemente comenzó a enumerarle una lista con todas sus virtudes, las cuales, a decir verdad, no fueron muchas.—Vale, vale,—dijo levantando sus manos a modo de defensa.—Ya lo capto.

Wayne continuó como si nada

—Y cuando termines de tontear con la Presidenta de los Estados Unidos de América, no olvides darme un toque. Algunas personas todavía aprecian a un todavía "de buen ver" hombre.

—Wow. "Todavía de buen ver".—Lauren cruzó sus brazos sobre su pecho e intentó no reírse al tiempo que ambas cejar se alzaban sobre su frente.—Uh, uh.—Me aseguraré de llamarte, Wayne,—dijo.

Wayne dejó salir un bufido de fastidio.

—No, no lo harás,—cruzó sus manos sobre su corazón.—Pero te querré de todas formas.—Su cara se volvió seria.—Incluso cuando pones en peligro a un caballo ganador.

Lauren escondió su labio inferior en su boca. Sabía que ésta conversación llegaría.

—¿No te gustó?.

—Oh, me gustó.—Alzó sus brazos al viento.—Diablos. Me encantó. Pero no es una buena idea, Lauren.

Sus ojos rodaron inocentemente.

—¿Qué no es una buena idea?.

—Lauren.—Su nombre salió en un bajo y raspante gruñido.

—Tienes que dejar de fumar.

—No cambies de tema.—Movió su cabeza compungido.—Es terreno peligroso. Tus libros de Adrienne Nash son bestsellers, por Dios Santo. ¿Por qué lo pondrías todo en peligro ahora?. Esto me sobrepasa. Bien. He leído el borrador. ¡No puedo entender y tengo que saberlo!.

Los ojos de Lauren se entornaron un poco.—Bueno, yo no creo que esté exactamente en peligro…

—No, no,—dijo Wayne irritado. No es eso.—apoyó la barbilla en su puño.—¿Son o no son?.

"¡Aaahhhh!".—Adrianne Nash y su nueva compañera son amigas.—Lauren respondió un poco a la defensiva.

—Eso es obvio. Pero quiero saber si Adrianne se está tirando a su encantadora nueva compañera. A veces pienso que sí y otras que no.

—Lo que tú creas a mí no me concierne.—continuó Lauren.

—¿Ybien?.

—No estoy segura.—Su cara estaba pensativa.—Digamos que estoy considerándolo seriamente.

—Bien, no lo hagas,—dijo tajantemente.—tengo los números aquí mismo, y los resultados no merecen el riesgo.

—Te envié el primer borrador hace cinco días. ¿Y tu ya has hecho un estudio de mercado?,—preguntó incrédula sacándose las gafas y dejándolas sobre su regazo.

—Por favor,—rodó sus ojos.—Mujer de poca fe. Cuando Adrianne no tenía novio después de tu segunda novela, puse en marcha las estadísticas.—Wayne cogió un puñado de hojas impresas y las agitó en el aire.—El 89% de tus seguidores son mujeres. De esa cifra, una tercera parte rogaría por tu alma inmortal y, francamente, dejarían de leerte si Adrianne tomara una mujer como amante.

—¡Pueden irse al infierno!,—exclamó Lauren.

Wayne volvió a dejar los papeles encima en su escritorio y respondió rápidamente a la escritora corta de vista.

—Pero solo después de comprar el libro.—Señaló el montón de hojas.—Otra parte dice que no les importa una mierda con quién duerme mientras lo haga con alguien. Y, finalmente, otros argumentan que si Adrianne se convierte en lesbiana, no están seguros de que continúen leyendo. Además, quieren que vuelva el chico malo de tu primer libro.

—¿Volver?.—Las cejas de Lauren su alzaron al unísono.—Lo ahogué. ¡Está muerto!. ¡No puede volver!.

—Fic—ción,—le recordó Wayne con voz cantarina.

Lauren se recostó sobre su silla mirando totalmente desconcertada.

—¿Mis lectores son idiotas?.

—¡Ahem!,—la miró fijamente y ella se calló renuentemente.—Los hay que desaprueban ésta idea, pero insisten en tener escenas gráficas de sexo. Nuestro estudio indica que su interés baja si no tienen una, por lo menos, cada 63,4 páginas.

La cara de Lauren se ocultó tras sus manos. Cerró los ojos y gruñó—¡Oh, Dios!.

Es solo el principio, cariño—dijo,—pero ¿qué tal si añadimos un "tómame ya"?.

Domingo 10 de Octubre

Entraron muy despacio, yendo todo lo indetectables que tres pares de piececitos con calcetines podían hacerlo para cruzar el suelo. El Servicio Secreto podría tomar lecciones de los niños Marlowe. Esta mañana, el plan era saltar sobre su inesperada madre antes de que se despertara. En raras ocasiones, cuando lograban levantarse antes que ella, esto se había convertido en una costumbre para ellos. Normalmente terminaban pasando un rato en la cama, contando historias o discutiendo el día que tendrían por delante. Eran unos momentos que ambos, madre e hijos, disfrutaban.

Ashley inmediatamente se dio cuenta que había algo diferente esa mañana e hizo callar a sus hermanos poniéndose el dedo sobre los labios y señalando el bulto extra que había en la cama de su madre. Se detuvo y estudió a su madre que roncaba ligeramente. Entonces se movió hacia el otro lado para buscar a Lauren.

Una sonrisa traviesa curvó los labios de la niña y se dobló sobre sus rodillas. Ashley cruzó sus brazos y los puso a un lado encima de la cama, acomodó su barbilla en ellos y besó la nariz de Lauren apenas rozando su piel.

Sus hermanos lucharon para sofocar sus risitas.

La nariz de Lauren se arrugó un poquito por el tacto mientras seguía disfrutando de un profundo y agradable sueño. Otro beso y la rubia mujer frunció el ceño envejeciendo esas facciones que parecían tan jóvenes momentos antes. Unas pálidas pestañas comenzaron a abanicarse para encontrar un par de inesperados ojos marrones mirándola fijamente a unos milímetros de distancia.

—¡Santo…!,—los ojos de Lauren se abrieron desmesuradamente y dio un brinco enrollándose la sábana delante del pecho. Su corazón latía a mil por hora y miró de reojo a una sonriente Ashley.

Todavía medio dormida, Dev se giró para ver qué había causado tal conmoción cerca de ella.

—¿Lauren?, ¿cariño?,—dijo apartándose de los ojos un mechón de pelo negro e intentando enfocar mejor.—¿Qué ocurre?.

Lauren tiró aun más de la sábana para cubrir su desnudez. Estaba desorientada y su aturdida cabeza todavía no podía entender por qué los niños de Dev estaban de pié frente a ella riendo histéricamente.

—Yo no… no lo sé. ¡Me desperté y esos ojos estaban en frente mío!,—Lauren entrecerró sus propios ojos a modo de confusión, su voz todavía ronca por el sueño.

—Uh, uh,—Dev se levantó sobre sus codos y miró por encima de Lauren, imaginándose inmediatamente lo que había ocurrido y sin darle importancia a las caritas de "¿quién yo?" de sus hijos.—Sip, asalto matutino,—dijo,—probablemente debía haber mencionado esto antes.—Miró a Lauren con cara de disculpa y ayudó a tirar de la sábana para cubrir, ésta vez, las partes más comprometidas.

—Muy bien, pequeños monstruos.—Dev les dijo a sus hijos,—todo el mundo daos la vuelta mirando a la pared. Lauren y yo necesitamos un momento para despertarnos.

—¡Awwww, mamá!.

—No awwws a mamá. Hacedlo.—Hizo un gesto indicativo con la mano, después se inclinó sobre el hombro de Lauren una vez que no miraban.—¿Estás bien?,—dijo despacio.

—Eso creo.—Lauren entonces se dio cuenta que los niños acababan de cogerla desnuda en la cama de su madre y se puso colorada de los pies a la cabeza.—Oh Dios, Dev, esto está mal, ¿no?,—susurró claramente triste a la vez que se ajustaba inconscientemente más fuerte la sábana alrededor de su cuerpo.—Esto está mal. Mal. No es bueno,—balbuceó estirando de la colcha también.—Debí volver a mi habitación anoche. Me entró el sueño…

—Cariño, esto no está mal. Al menos no para ellos. Lo prometo. De verdad, necesitamos conseguirte un…

—Pijama.

—Correcto,—asintió la mujer más mayor.—Pero ellos están bien. Te adoran, y esto no les matará.—Dev quería abrazar a Lauren, pero pensó que éste no era un buen momento para tener contacto físico con ella.—Vienen a despertarme de vez en cuando y todos nos acurrucamos aquí. Desde ahora me aseguraré de que sepan que hay que llamar a la puerta.

—Pero Devlyn.

—Pero nada—dijo Dev seriamente.—Te quiero y no voy a ir escondiéndome por ahí para estar juntas. Tendré una charla con ellos.—Suavizó su voz.—Sabes que me encanta cuando pasas la noche conmigo.—Incapaz de detenerse, Dev se acercó un poco más y rozó con la parte posterior de la mano su desnudo hombro. Suspiró por la sensación de la piel suave y caliente.—Haremos unos cuantos cambios para que esto no vuelva a suceder, ¿vale?. Tienen que aprender a respetar tu privacidad también.

Lauren miró de reojo a los niños que estaban hablando de espaldas a ellas. Se reían y se golpeaban continuamente y creyó oír las palabras "teta" y "desnuda". "Oh, Dios". Gimió mentalmente. Lauren se volvió hacia Dev y gesticuló entre ellas rápidamente con una mano.

—¿No son éstas cosas las que convierten a los niños en asesinos en serie y esas cosas?.—Estaba medio bromeando, pero esto la hacía sentir tremendamente torpe, y luchó con las ganas de meterse bajo las sábanas y desaparecer de la habitación. Podía lidiar la situación si se tratara de un adulto. Diablos, ¿qué podía haber peor que la propia madre de Dev entrometiéndose en sus líos de cama?. No importaba que fuera puramente inocente. Janet no lo sabía. Pero esto era diferente….Se trataba de niños.

Dev tuvo que morderse el labio para no reír mientras buscaba la ropa a los pies de la cama.

—No,—le cogió de la mano a Lauren—es la falta de honestidad en éstas cosas las que los convierten en asesinos en serie. Lauren, ellos ya me han visto desnuda antes.—Dev decidió bromear con Ashley, así que levantó la voz. Esperó hasta que Lauren terminara de vestirse para luego decir fuertemente,—estaba desnuda y en una piscina cuando di a luz a Ash, Dios bendito.—Hizo una mueca cuando la niña se giró y la miró divertida con sus ojos marrones. Dev se irguió y ordenó a los niños que se dieran la vuelta y se disculparan con Lauren provocando en ellos una mirada de "a sus órdenes".

—Lo sentimos—susurraron mirando fijamente a Dev y no a Lauren. Dev inclinó su cabeza en dirección a su amante y luego volvió a mirarlos.

—¿Qué habéis dicho?, y a Lauren, no a mí.

—Perdón, Lauren.—Esta vez sus voces eran claras y a la rubia mujer se le presentaron frente a ella tres caras contraídas.

Christopher, valientemente, habló.—No queríamos asustarte.

—Está bien niños.—Lauren sonrió para asegurarse de que los niños no pensaran que estaba enfadada con ellos y fue recompensada con tres suspiros aliviados.—Es solo que a mi cerebro le cuesta unos minutos despertarse.—Sus ojos volvieron a fijarse en Dev. Y no hablemos de dar a luz ¿puede ser?.—Tembló con el pensamiento de toda esa sangre.—Todavía estoy traumatizada de ver a Princesa teniendo a todos esos cachorritos.

—¡Y Ash fue posiblemente igual de fea!,—exclamó Chris para el placer de su otro hermano. Los dos chicos comenzaron a reírse.

—¡No lo fui!.—la niña le chilló golpeando a Chris en el brazo.

—¡Ouch!.

—Muy bien, chicos, es suficiente—dijo.—Ir al salón y dadnos a Lauren y a mí un minuto o dos. Os veremos allí.

—Vale,—Ash siguió a sus hermanos hacia la puerta, pero antes de marcharse corrió de vuelta junto a Lauren.—De verdad que no quería asustarte. Lo siento—hizo una tímida mueca. Nos gusta que estés aquí. Puedes dormir todo lo que quieras.

Lauren no pudo decir nada, pero sonrió. Se acercó y alisó con su mano el revuelto pelo de Ashley.

—Gracias cariño, recordaré eso.—Tomó la barbilla de la niña y le alzó la cabeza de manera que se quedaran mirando a los ojos.—Y estoy segura que tú eras mucho más bonita que los cachorritos de Grem.—Le sacó la lengua y le acarició la cara.—¡Mocosa!.

Ashley sonrió y le dio un abrazo a Lauren.

—Mamá dice que yo era la niña más bonita del mundo. Y ella nunca miente.

Lauren miró fijamente a Ashley.

—Lo sé, preciosa.

Ashley se apartó cuando Dev se aclaró la garganta y señaló con su dedo pulgar en dirección a la puerta, recordando a su hija mayor que se suponía que debía salir de la habitación.

—Tengo que irme.—sonrió Ashley mientras salía por la puerta para encontrarse con sus hermanos.—¡Tú fuiste más feo que yo, Chris!, ¡hay fotos que lo prueban!.

Lauren se rió y agitó su cabeza, pensando que debía haber supuesto que Devtendría a una niña así de precoz.

—¡Oh si!,—suspiró Dev, reclinándose sobre la cabecera de la cama y abriendo sus brazos para Lauren.—Está ocurriendo.

—¿Qué está ocurriendo, cariño?—Lauren se acomodó en el abrazo de Dev dejando salir un suspiro contenido. Sorprendentemente se sentía mucho menos avergonzada. Se aseguraría de que esto no volviera a suceder. Parecía que los niños lo consideraban más divertido que traumático. Por supuesto, ella estaba un poco traumatizada, pero ¡es que se había exhibido delante de tres mocosos!.

—Te estás convirtiendo en una "mami",—dijo Dev con aire resuelto. Enredó sus dedos en el pelo de Lauren.—Sabrás que el proceso se habrá completado cuando les limpies los restos de chocolatinas de la cara con un pañuelo mojado con tu saliva.

—¡Ewwww!,—se quejó Lauren.—Frotó su cara contra la cálida piel de Dev, entonces se rió.—Ese aspecto en particular de la maternidad es algo que jamás experimentaré, Sra. Presidenta.

—¿Y los demás aspectos?,—Dev sintió a su corazón saltarse un latido.—Formo parte de un paquete.—Aguantó la respiración y esperó.

Lauren se apartó un poco para mirarla a la cara.

—Lo se, cariño.—Sonrió de manera tranquilizadora y posó su mano sobre el corazón de Dev. El latido bajo sus dedos le lanzó una punzada a su propio pecho.—Todo lo demás lo tomaré día a día.

—Eso te tiene endiabladamente asustada ¿no es así?.

—Bastante. Pero no me asusta mucho más que antes.—su gesto se suavizó y se encontró a sí misma queriendo besar a Dev de la forma más salvaje posible. Lauren se inclinó hacia delante y presionó sus labios contra los de Dev, saboreando su calor y la tierna respuesta de su amante.

La morena mujer dejó escapar un gemido que fue silenciado por esa boca que presionaba contra la de ella, devolviéndole el beso con todo su corazón.

—Las cosas van a ir estupendamente, Lauren,—susurró suavemente mientras mordía el labio inferior de Lauren antes de apartarse.—Ya lo verás.

Lauren se humedeció los labios y dijo alegremente—Las cosas ya son estupendas.

* * *

Dev se arrodilló para ponerle la chaqueta a Aaron. Él estaba a punto de volver a protestar cuando un dedo se elevó para silenciarlo.

—Hace frío hoy ahí fuera. Te pondrás la chaqueta.

—Pero…

—O puedes quedarte hoy en casa mientras Lauren, tu hermano, tu hermana y yo vamos al zoo. Tú eliges, hijo.

Él bajó su cabeza y entonces volvió a mirar hacia arriba.

—Sí, señora. Me pondré la chaqueta.

—Me lo figuraba.—Bajó su cabeza y le dio un beso en la mejilla a su hijo. Entonces miró a Lauren, que estaba de pie a su lado luciendo una sonrisa.—¿Y dónde está tu chaqueta, señorita?.—Una ceja juguetona se alzó.—Estaré feliz de llevarte a tu habitación para cogerla si me necesitas.

Lauren rodeó la cintura de Dev con su brazo al tiempo que la Presidenta se erguía todo lo larga que era. Bajó la voz.

—Tú solo quieres tenerme a solas en mi habitación.—"Y yo solo quiero que me tengas a solas en mi habitación",—admitió su mente felizmente.

—¿Me culpas de ello?. Nos divertimos tanto allí. Además, tu quieres que te lleve allí a solas.—Le guiñó el ojo. "Oh sí. Puedo leer tu mente."—Siento desilusionarte, pero ahora mismo tengo un motivo mucho más sano que ese. Solo quiero asegurarme de que vayas suficientemente caliente. Hace poco que saliste de una enfermedad.—Levantó sus manos para prevenir una protesta.—Sí, ya sé que fue el mes pasado.

Lauren rodó sus ojos, pero no pudo resistirse a dejar escapar una sonrisa.

—De acuerdo, máma,—suspiró.—Cogeré una de camino…justo como planeaba hacer de todos modos.—Se alzó sobre las puntas de los pies y le besó a Dev suavemente en los labios.—Pero es bonito saber que te preocupas.—Otro beso tierno.—Es dulce, como tú.—"y hace que sienta que mi corazón vaya a estallar".

—Yo te la traeré, "mami".—Juguetona, Dev le dio una palmada en el trasero mientras toda la tropa cruzaba el hall en dirección a la limusina que les esperaba.—Te recordaré ese pequeño comentario ésta noche, cuando quieras que te lleve a la cama,—bromeó.

—Ewww….Lauren hizo una mueca.—¿Por qué sigues haciendo eso?. Necesitas ayuda, Devlyn.

—Ah, probablemente sea cierto,—coincidió Dev deteniéndose frente a la puerta de la habitación de Lauren.—Es parte del trabajo. Creo que mis neuronas se están secando más rápido ahora.—Abrió la puerta mientras los niños jugueteaban y reían alrededor.—Venga, coge una bonita chaqueta.

Lauren entró a su habitación y cogió una chaqueta del armario junto a la puerta y su cámara de fotos de encima de su escritorio.

—¿Está bien ahora?.—Esperó a la inspección de Dev señalándose con una mano y colocándose el cordón de la cámara alrededor del cuello con la otra.

Dev asintió su aprobación y liberó el pelo de Lauren del cordón de la cámara. Segundos después Lauren llevaba puesta su chaqueta. Dev se sorprendió gratamente cuando Ashley y Christopher se cogieron de las manos de la escritora tan pronto aparecieron por las mangas de su chaqueta y la dirigieron hacia fuera sin mirar atrás. Dev miró hacia abajo hacia su hijo más pequeño.

—Te quedas conmigo ¿verdad colega?.

Él asintió y sonrió, mirando hacia arriba y subiendo sus bracitos para que Dev pudiera alzarlo.

Dev lo miró dubitativa.

—Crees que puedo levantar una cosa tan rechoncha como tú ¿verdad?.

Su sonrisa se ensanchó haciendo aparecer dos hoyuelos en su carita.

—Sip.

Dev arrugó sus labios.

—Tienes suerte de que aún estoy fuerte.—Levantó fácilmente a su fornido hijo cargándolo con su hombro sano mientras se dirigían hacia la puerta.

Como siempre, la prensa estaba esperando fuera, tomando fotos de la Primera Familia mientras caminaban. Por puro reflejo, Dev tapó la cara de Aaron y se complació al ver a Lauren bloqueando con su cuerpo la vista de Ashley y Christopher. Varios miembros de prensa habían sido invitados a ir al zoo para tomar unas cuantas fotografías. Dev era muy generosa con el acceso de la prensa. Y ninguno de ellos quería hacer nada que enturbiara dicha relación. En cuanto se sentaron en el coche, Dev se inclinó sobre Lauren y le susurró…

—Gracias.

—De nada—le contestó tornándose su expresión amarga.—No sé cómo soportas esto año tras año, Devlyn. A veces pienso que si yo tuviera que aguantar a alguno de esos cabrrr…—acabó con la palma de la mano de Deblyn firmemente apoyada sobre su boca.

Dev negó varias veces con la cabeza y dijo sonriendo…

—Cuidado Super Ratón. Casi resbalas en frente de mis "inocentes"…—señaló a los niños con la cabeza e hizo una mueca ante la tontería que casi había dicho…—mis "impresionables" hijos.

Los niños sonrieron y miraron a Lauren diciendo al unísono…

—Pero ella lo siente muchísimo, mamá. E intentará hacerlo mejor la próxima vez.

Con los ojos abiertos de par en par, Lauren asintió e hizo una cruz sobre su corazón.

—Intentaré hacerlo mejor la próxima vez,—repitió obedientemente cuando Dev quitó su mano.

—Buena chica. Mi padre ya es una influencia demasiado mala. Pero te quiero de todos modos,—dijo Dev cariñosamente ignorando las protestas de los niños por las muestras de cariño. Tomó un momento para revisar las notas que le había pasado Liza esa mañana.—¿Sabías que tengo que dar un discurso en el zoo, en la casa del mono?—miró aLauren.—¿Crees que alguien trata de decirme algo a cerca de la administración?.

—Espero que no.—Lauren intencionadamente mantuvo su voz neutral mientras estudiaba la cara de su amante. Sabía que Devlyn se sentía aprehensiva a cerca de esto. Era su primera aparición local desde los disparos.

Lauren entrelazó los dedos con los de Dev notando una inusual frialdad.

—Hey,—le dijo suavemente, desviando ligeramente la mirada por un momento para encontrar a los niños que habían comenzado a jugar con los libros interactivos que Emma les había enviado. Volvió a mira a Dev.—¿Estás bien?.

—Umm…bien…"¡Oh, Marlowe, te conoce demasiado bien!".—Estoy un poco nerviosa, ¿sabes?. Parece que no puedo evitarlo.

Lauren se inclinó más cerca de la Presidenta y le preguntó con tono preocupado…

—¿Hay alguna razón para preocuparse? ¿Más de lo normal, quiero decir?.—Sabía que Dev realmente no creía que hubiera ningún tipo de peligro. De otro modo, ni ella ni sus hijos habrían venido hoy. Además, cuando Dev había mencionado lo del discurso, una fina arruga de preocupación había aparecido en su frente.

—No, por supuesto que no. De hecho el zoo está abierto hoy tan solo para los funcionarios. Y aunque eso no significa que todo el mundo me quiere, lo hace más seguro que en otras ocasiones.—Se giró y acarició la cara de Lauren.—Además, sabes que nunca permitiría poneros a ti o a los niños en el punto de mira. Solamente tengo mariposas en el estómago.—Dev tragó y humedeció sus repentinos secos labios. Su voz se hizo más suave para que los niños no pudieran escucharla.—A veces todavía puedo escuchar los disparos.—Miró a través de la ventana con la vista perdida.—Me parece que va a llevarme más tiempo del que pensaba el poder olvidarlo.

Lauren apretó la mano que estaba sujetando, parte de ella deseaba haber estado aquel día allí para ayudar a Devlyn, la otra parte daba gracias por no haber estado. "Me habría vuelto loca verla así". La escritora se esforzó en desechar esos oscuros pensamientos y sonrió ligeramente.

—Estaría bien hablar de ello cuando tú quieras.

Dev asintió con la cabeza, pero no dijo nada.

Lauren exhaló lentamente. "Más tarde, Devlyn". Sonrió tentativamente, sus ojos buscando los de Dev.

—Hoy vas a estar estupenda, cariño. Siempre lo estás. Y sé que David estará muy pendiente de la seguridad.—Una sonrisa hecha y derecha iluminó su cara.—Y antes de que te des cuenta podrás estar con nosotros paseando y comiendo comida basura todo el día.

Dev no pudo mantener su expresión solemne cuando se encontró con tan agradable plan.

—Oooh, una mujer con un plan. Me encanta.—Se inclinó para un beso rápido, que inspiró otra tanda de quejas de los mocosos que tenían enfrente. Dev giró su cabeza lentamente en dirección a ellos.—Y, por supuesto, si se diesen cuenta de que les faltan tres monos en el zoo, estaría más que encantada en hacer una donación.

* * *

La limusina paró en la entrada privada que la Presidenta y su familia usarían para entrar al zoo. Dev tuvo que poner el brazo para aguantar la carrera hacia la puerta.

—Tranquilos, chicos.—Se rió,—las puertas de éste coche tienen ocho pulgadas de grosor. Dejemos a los chicos de ahí fuera que la abran y así no os herniaréis. Ashley se sentó sobre el regazo de su madre con una sonrisa en la boca. Dev giró su cabeza y juntaron sus narices.

—¿Qué pasa, princesa?.

—¿Podemos ver los pingüinos?.

—Por supuesto. Estamos aquí para pasarlo bien y pasar el día viendo todos los animalitos. Solo tengo esta cosita que debo hacer esta mañana y entonces seré vuestra el resto del día.

Lauren no pudo aguantarse y sonrió cuando la limusina se llenó con gritos salvajes de "gracias". Hacía ya tiempo que no pasaban un día entero con Dev. Y aunque ella, Emma y Amy hacían lo posible para que no la extrañaran, no era lo mismo que tuvieran a su madre con ellos.

Christopher se dejó caer en el regazo de Lauren, pasando sus manitas por su cuello, mientras Aaron permanecía de pie entre ellos.

—¿Qué animal quieres ver tu?,—preguntó Chris.

—Sí,—la cabeza de Dev se giró lentamente y levantó una traviesa ceja.—¿Qué animal quieres ver tú, Lauren?.

—Bien,—miró a cada niño uno por uno—todos los días veo a un mono, una hiena y una cabra. ¿Qué tal algo diferente?.

Tres vocecitas gritaron al unísono cuando se dieron cuenta de a quienes se refería.

—¡Hey!.

Ashley se volvió hacia su madre y le dijo indignada

—¿Vas a permitirle que hable de nosotros así?.

—¿Por qué no?. Es la verdad. Sólo no sé por qué no se ha referido a uno de vosotros como un enorme y apestoso jabalí berrugoso.

—¡Mamá!.

—Solo si sois buenos hoy. Si no, pretendo hacer como si no os conociese.—La Presidenta se movió cuando la puerta fue abierta desde fuera.

Dev ayudó a los niños a salir fuera del coche y ponerlos bajo la custodia de sus respectivos agentes del servicio secreto. Antes de salir ella misma del coche, se acercó a Lauren con mirada lasciva.

—Y en caso de que te preguntes qué es lo que más me gustaría ver a mí, es un fino e increíblemente precioso tatuaje de un duende en ti.

—Oh, Dios,—un brillante rubor volvió de color escarlata las orejas de Lauren.—Será mejor que cierres el pico o no me haré responsable de mis actos, Sra. Presidenta. Es posible que me haga un fino tatuaje, pero tú tienes la más preciosa marca de nacimiento en tu adorable…

—¿Por qué, Srta. Stayer?,—los ojos de Dev miraron alrededor—No me había dado cuenta de que hiciera inventario de mis marcas de nacimiento,—bromeó.—Sabes que tengo tres.—Dev salió del coche y entonces se giró para ayudar a salir a Lauren con su mano. Podía ver que Dev estaba mucho más relajada y estaba asombrada por lo mucho que le afectaba cuando Dev estaba preocupada y ansiosa.

Se acercó a Dev y le susurró…

—Créeme, cariño. Ahora conozco cada centímetro cuadrado de tu cuerpo.

Dev sonrió contenidamente y se colocó bien la chaqueta.

—Sí, lo conoces. Y mi cuerpo te lo agradece.—Levantó juguetonamente las cejas varias veces y Lauren le sonrió divertida mientras los agentes comenzaban a prepararlo todo para su entrada al zoo.

* * *

Dev se encontró con Liza mientras Lauren se iba con los niños. La Presidenta rodó sus hombros deseando que Lauren estuviera allí para masajearlos. Había aprendido dónde le dolían más los músculos y la mejor forma para aliviarle el dolor, que era tan a menudo últimamente. Dev se preguntaba si aquello era por el trabajo o por los disparos.

Sintió una mano frotando su brazo. Girándose encontró a Liza que deslizaba sus notas de última hora en su bolsillo.

—Gracias.—Dev se aclaró la garganta, preguntándose si aparentaba tan nerviosa como en realidad estaba. Esto era una prueba de fuego para ella. Algunas de las personas de esta multitud estaban presentes cuando lo de los disparos. La vieron caer. Habían visto a su Presidenta caer. La habían visto desmoronarse y caer como una simple mortal.

Para Devlyn Marlowe esto era lo más cercano a un ataque de pánico que había experimentado en su vida pública. Se miró las manos y se dio cuenta de que temblaban un poco. Las puso juntas, tomó aire profundamente y caminó hacia el atril.

Lauren se detuvo delante de una exhibición y permitió a los niños señalar y hablar con los animales mientras se giraba para ver a su amante. Porque el traje que había elegido le daban una excelente imagen, no parecía que estuviera indecisa, cosa que, por supuesto, estaba.

Lauren estaba preocupada, "maldita sea". Alzó su cámara y empezó a enfocarla haciendo un zoom en Dev. "Jesús, está temblando". Estuvo a punto de dejar a los niños con el Servicio Secreto e ir con ella, pero antes de que se pudiera mover, Dev subió al podium.

Sonrió y se humedeció los labios, una vez más desechando su nerviosismo. Sus ojos se movieron más rápidos ésta vez entre la multitud. El aplauso que estaba oyendo era apenas audible en su mundo cuando sus ojos se posaron en Lauren. La sonrisa que mostraba en su cara se suavizó y se convirtió en otra que Lauren reconoció era para ella. "Ahí está tu fortaleza, Marlowe. Atrápala y no la sueltes".

—Buenos días a todos. Me han dicho que estoy aquí esta mañana para hablar sobre monos, pero desde que no me gusta contar historias sobre mi Vicepresidente, supongo que querrían decir que lo realmente…

* * *

Dev no tuvo tantos problemas para seguirle la pista a su familia como cualquiera que se encontrara en una situación similar. Había sido informada con detalle por el Servicio Secreto que sabía en todo momento dónde se encontraba cada miembro de la familia Marlowe. Y en éste momento estaban siendo escoltados hacia la exhibición de ballenas.

Se tomó un tiempo para estrechar unas cuantas manos y firmar unos autógrafos a la muchedumbre esperando. Sabía que eso le ayudara más tarde para no tener que ser tan social y poder pasar el tiempo con su familia.

Dev hizo más lento su paso cuando se acercó a sus cuatro personas favoritas con una enorme y brillante sonrisa en su cara. La borró inmediatamente, mirando alrededor para asegurarse de que no había fuentes para beber cerca. No las había. Dev metió sus manos en sus bolsillos cuando se acortó la distancia que la separaba de su familia. Se paró junto a Lauren, que estaba arrodillada frente a Aaron. Parecían estar en medio de una profunda conversación. Tuvo que luchar para borrar la sonrisa de su cara al ver a Lauren limpiar algo de la cara de su hijo, obviamente en su presencia.

—¿Umm, Lauren?.

Lauren miró hacia arriba.

—Oh, hola. Has vuelto.—Sonrió afectuosamente.—Te hemos echado de menos. Y ¿por qué me estás mirando como

si me hubiera crecido el bigote?, ¿tengo algo entre mis dientes?.—Lauren inmediatamente deslizó la punta de su lengua por sus perlas blancas buscando al ofensivo resto de comida.

Una pequeña risita descubrió que Dev estaba perdiendo el control. —No. Tus dientes están bien.—Dev señaló con la mirada la mano de Lauren.—Solo me estaba preguntando con qué has humedecido el pañuelo que estás usando para limpiar su,—señaló con su mirada a su hijo y arrugó la nariz—mugrienta cara.

—¿Huh?.—Lauren miró abajo, hacia el mugriento pañuelo manchado de helado de chocolate en su mano, explicó—bien, no había ninguna fuente para beber o baño cerca y estaba por toda su carita, y no salía, y no podía soportarlo. Así que yo…—unos ojos verdes rodaron de forma cómica.—¡Oh, Dios mío!.

La vista de puro shock en la cara de Lauren no tenía precio y lo que había comenzado con una pequeña, ahora se había convertido en una risa a carcajadas. Dev derramaba lágrimas por sus mejillas cuando alargó el brazo para atrapar la mano de una ofendida Lauren y atraerla hacia sí.

Lauren ni siquiera había notado hacer el camino de ida antes de encontrarse en un sentido abrazo de corazón. Gruñó en el pecho de Dev cuando sintió a la mujer más mayor reír en silencio.

—Muy divertido,—pellizcó el vientre de Dev por burlarse de ella haciendo que ésta bufara revolviéndole el rubio cabello.

—¡Bienvenida al club, cariño!.—dijo finalmente Dev.—Ha sido un año bestial para ti ¿verdad?. Aaron miró entre las mujeres,—¿qué club?.

—Ese al que pueden limpiar tu mugrienta cara con su saliva, bobalicón.—Añadió servicial Christopher.

—¡Oh!,—Aaron solo dijo,—¿y qué?.

—Yo…yo…—Lauren tartamudeó, todavía con los ojos muy abiertos.—Ni siquiera había pensado en ello.

Dev eligió al azar algo para hacer y miró hacia sus zapatos pateando una piedra inexistente.

—Síp, es algo que nos sale de forma natural a las mamás. Lauren estaba sin habla y Dev se apiadó de su amiga, dándole un momento para recomponerse. Miró hacia arriba y encontró al agente del servicio secreto de Aaron muy atento cerca de ellas. Llamó al hombre con la cabeza y en unos pasos más estaba junto a ella esperando sus órdenes.

—¿Podría usted llevar a Aaron al servicio de caballeros y limpiarlo un poco. Aunque estudios clínicos han demostrados que la saliva de las madres y el ácido hidroclorídrico son exactamente la misma cosa, creo que un poco de jabón podría venirnos muy bien en éste caso.—Dev miró hacia abajo a su hijo y le alzó la barbilla para echar un buen vistazo al desastre.—¡Ewww… ahora tendré que lavarme las manos!,—levantó una bien perfilada ceja hacia su hijo,—Eres un cochino, colega. Aaron se ruborizó. Ashley, que finalmente había terminado de ver el espectáculo de ballenas, se unió a sus hermanos. Su voz tomó una tonalidad sabia.

—El abuelo dice que si no te manchas toda la cara es que no lo estás disfrutando suficientemente.

Los ojos de Dev miraron alrededor mientras un pensamiento de clasificación X estalló en su mente ante el inocente comentario de Ashley. De repente sitió que un calor abrasador subía por sus mejillas.

Lauren miró a Dev interrogativa.

—¿Por qué…? ,—su mandíbula se desprendió al darse cuenta, y se avergonzó tanto que se sintió ferozmente encendida. Se cubrió la cara con las manos.—Dios, eres una pervertida, Devlyn Marlowe.

—¿Qué?,—preguntó Ashley.—¿Qué?, ¿y por qué estáis tan coloradas?,—odiaba no enterarse de nada.

Lauren señaló con sus cejas a Dev que estaba de pie detrás de la niña con una cara devastadoramente inocente.

—No me extraña que tus padres te llamen Diabla.

Dev tan solo comenzó a mover sus cejas repetidamente.

Ashley se puso las manos en las caderas y esperó.

Lauren miró a la niña.

—No es nada de lo que tengas que preocuparte, cielo.—la rubia mirada se fijó en Dev y sonrió ante las muecas divertidas de la mujer.—Tu madre estaba haciendo un chiste muy privado.

Lauren tomó la mano de Dev.

—Tú, vamos. Dejaremos a los niños con los agentes cinco minutos y así podré comprarte un helado.—mucho más bajo y todavía bromeando, añadió—Y dejar que no los traumatices con tus traviesos métodos.

Dev sintió cómo era arrastrada de allí. Le dijo adiós a Ashley con la mano que ya estaba en brazos de Amy de camino al show de los cocodrilos.

—Échale un ojo a tus hermanos, volveremos en un minuto. Se buena y no le causes a Amy ningún problema.

La niña lanzó los brazos al aire y dijo—¿Lo hago alguna vez?.

—Sí,—dijo Dev sobre su hombro—tengo un expediente tuyo del FBI así de gordo. Sé buena hasta que regresemos.

—Sí, mamá.

Una vez que las mujeres se habían alejado unos pasos, Lauren contuvo el paso. Se inclinó sobre Dev y le habló bajito, con tono dulce.

—Tu discurso fue maravilloso, Devlyn.—Buscó una discreta sonrisa, pero en esta ocasión pareció no haber ninguna. Lauren soltó la mano de Dev y la pasó por su espalda haciendo su paso muy lento.—¿Estás bien?.

La Presidenta afirmó con la cabeza lentamente.

—Sip, estoy bien. Solo necesito echarlo fuera y volver a intentarlo. Algo así como cuando te caes del caballo por primera vez. Tienes que levantarte y volver a montarlo antes de perder los nervios.—sonrió preocupadamente.—Es divertido, cuando estaba de gira después de los atentados, estando allí afuera, no me importó, pero esto, aquí en casa, donde ocurrió, me ha descolocado.—Dev sintió que se le removían las tripas al pensar en los disparos y rápidamente intentó despejar su mente enfocándola hacia el aquí y ahora.—No lo entiendo, pero sobreviví a ello y es todo lo que importa.

Unas inesperadas lágrimas brotaron de los ojos de Lauren y sintió que su garganta se cerraba.

—Hey,—Dev paró el paso y rodeó con sus brazos la cintura de la bajita mujer.—Nada de eso ¿vale?.—Inclinó la cabeza hacia un lado,—hoy se supone que tiene que ser un día divertido.

Lauren asintió con la cabeza y tomó aire profundamente.

—Tienes razón. Lo siento, Wonder Woman. Alguien tiene que mantenerte alejada de los problemas.

La mano de Dev se separó de la cintura de Lauren cuando reanudaron el paso hacia un puesto de palomitas.

—¿Tomaste buenas fotos?.

—Humm. Por supuesto. Un montón de los niños y algunas estupendas tuyas. No quiere decir que tus fotos no sean siempre estupendas.

—Bien,—contestó Dev.

Lauren rodó sus ojos ante la tímida cara de Dev.

—Confía en mí, Devlyn. Tú y la cámara tenéis una relación tan especial que debería ponerme verde de celos. Eres preciosa, y tú, maldita sea, lo sabes.

La boca de Dev se abrió, pero no dijo nada.

Lauren rió solo un momento para volver a ponerse seria, cogió la mano de su amante y entrecruzó los dedos con los de ella. Quería hablar más de cómo se sentía Dev por lo de los disparos. Dev lo necesitaba. Pero también sintió que la Presidenta todavía no estaba preparada. Necesitaba más tiempo, y eso estaba bien para Lauren. Podía ser paciente cuando tenía que serlo, y no tenía intención de ir a ninguna parte pronto.

Las mujeres se acercaron al estupendo puesto de palomitas que olía tan bien que Lauren estaba segura que ya había ganado unos kilos con el delicioso olor que emanaba de allí. "Gracias a Dios que estamos en forma". No había cola, Lauren caminó por delante de Dev y se apoyó en el mostrador.

—Elige tu veneno, Sra. Presidenta,—dijo alegremente.—Yo invito.

Dev sonrió contenta. "Dios, es maravillosa. Me la quedo". Tomando aire profundamente, rodeó desde atrás a Lauren con sus brazos apoyando su barbilla sobre el hombro de la bajita mujer mientras elegía algo del menú. Presionó sus labios contra la oreja de Lauren y con un sexy ronroneo dijo,—palomitas dulces.

—Oooo…—Lauren casi se desmaya sobre el mostrador. Intentó levantar los dedos para indicarle al vendedor que aún estaba petrificado ante sus dos más famosas clientas.—Que sean dos.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 20th 2011, 3:47 pm

que buena la escena del pañuelo!!! a quien no le a limpiado su madre la cara de esa manera??¿

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 20th 2011, 7:12 pm


Qué tiernas están últimamente ... me encanta la Embarassed de Laurel ...


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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 21st 2011, 11:09 pm

Miércoles 13 de Octubre

—Parece nerviosa.—Dev le dio un codazo a David que estaba reclinado al final del escritorio en el Despacho Oval.—¿No crees que parece nerviosa?.

David asintió con la cabeza.

—Oh sí. Está nerviosa.—dijo haciendo una mueca de dolor.—Y eso fue solo la presentación.

Lauren estaba a punto de ser entrevistada en el show número uno, en directo, por la mañana, "Despierta, América". Era un programa de los que hacían sentirte bien y que era seguido por millones de americanos todos los días. La presentadora era la irresistible y siempre tan "sabrosa antes del desayuno", Debbie Charles, amiga personal de Dev, que la había entrevistado en diversas ocasiones a lo largo de los años, primero como Gobernadora de Ohio,después como Presidenta Electa.La mujer era justa y agradable y sabía cómo abordar los temas relevantes, sin dejar nunca que sus preguntas fueran demasiado personales o cotillas.

La cara de Dev estaba pensativa.

—Lauren estará bien ¿verdad?.—Miró de reojo a David justo cuando la presentación del programa terminaba y daban paso a un anuncio de café.—Quiero decir, ha hecho montones de entrevistas personales para promocionar sus biografías. Me lo dijo. Esto es muy parecido.

—¿Fueron también televisadas?,—preguntó David, deseando tener una enorme taza de café como la que llevaba aquel atractivo hombre del anuncio.

Dev se mordía el labio mientras pensaba.

Umm…ahora que lo pienso, supongo que no lo eran. No había ninguna cinta con los informes sobre ella. Si hubiera salido en televisión estaría allí. Dev se reprendió mentalmente por haber estado tan ocupada durante los últimos días que no se le había pasado por la cabeza saber cómo se sentía Lauren sobre la entrevista.

—Parecía estar de acuerdo, ¿no?.—A excepción del comentario que hizo la joven mujer a principios de semana, durante el desayuno, el tema no había ni siquiera vuelto a salir.

—Bien, estaba un poco reticente a hacerlo cuando se enteró que sería televisada a nivel nacional. Especialmente por ser en directo.—David frunció el ceño, resignándose a sí mismo por la taza de café.—Pero una vez le expliqué lo bueno que sería para su publicidad el mostrarla en su ámbito profesional en lugar del personal, y de que ayudaría a quitarte de encima a los perros que andaban husmeando sobre vuestra relación,—se encogió—no pareció tener ningún problema en hacerlo.

Dev giró sobre sus pies, golpeando en el proceso un archivo que contenía toda la agenda del día y tirándolo al suelo en el proceso.

—¡¿Dijiste qué?!.

David la miró sorprendido.

—¿Qué?. Sus ojos se abrieron por la cara que le puso Dev.—Es la verdad, Dev. Lauren es una mujer adulta. Me preguntó si esto podría ayudarte y yo le dije que sí.

—No me importa si es verdad,—dijo endureciendo la mirada.—No quiero que la presiones.

—¡Y no lo hice!,—se defendió.

Jane y Liza, que estaban sentadas en un sofá que había sido empujado cerca del escritorio de Dev para tener una mejor vista de la entrevista de televisión, se miraron mutuamente con conocimiento de causa. Si David y Dev no tenían al menos tres desacuerdos al día, el mundo como ellas lo conocían estallaría por todo lo alto.

Los anuncios terminaron y la música de Despierta América comenzó. Lauren y su co—invitado, un joven de apariencia agradable con un jersey de punto, estaban ahora sentados lado a lado charlando tomando su café matutino.

—¡Jesucristo!, Dev señaló la imagen,—¿es que esa irritante compañía de café posee el mundo?,—miró detrás de ella, cogiendo la taza humeante de la misma marca y vio con placer que ella y Lauren sorbían al mismo tiempo.

David dirigió su mirada hacia la extra grande taza de Lauren. "No me importa si no es más que envidia por la taza. Después del show, llamaré a Beth". Beth sabía dónde y qué se podía comprar en cada tienda.

—Wow. Se ve bien en televisión,—comentó Jane apreciativamente.—No veo esos kilos de más sobre los que siempre se queja la gente.

Liza la escudriñó.

—Yo tampoco.

—¡Shsssss!,—Dev se inclinó hacia ellas con impaciencia.

El hombre sentado junto a Lauren se giró hacia la cámara y sonrió mostrando sus brillantes y perfectamente alineados blancos dientes que contrastaban con su morena piel.

—Y a continuación, Traci Corbin, quien sustituirá a Debbie Charles, que cogió…si pueden creerlo….¡la varicela!. Nuestra invitada especial esta mañana es Lauren Strayer, biógrafa de la Presidenta.

Las mandíbulas se cayeron en el Despacho Oval.

—Pero primero,—el joven hombre continuó—el tiempo.—Un enorme mapa de los Estados Unidos apareció en Despierta América y el hombre del tiempo se materializó a lo largo de éste.

—¡David!,—gruñó Dev, su cuerpo entero temblando.

—¡Estoy en ello!. Liza puso el teléfono en la mano del Vicepresidente y frenéticamente comenzó a llamar para saber qué cabeza iba a rodar, y cómo podían parar esta entrevista antes de que el hombre del tiempo diera sus previsiones sobre California.

Lauren se movía incómoda en su silla, pasándose la mano nerviosamente por el pelo al segundo que el cámara dejó de enfocar al hombre del tiempo.

Traci Corbin empujó a su co—presentador, que estaba en su camino, mientras le retocaban el maquillaje antes de la entrevista con el quaterback de los Washington Redskin´s que tendría lugar en el próximo segmento. Tomó asiento frente a Lauren y extendió su mano.

—Soy Traci. Lo siento, no he tenido la oportunidad de presentarme antes.

Lauren le ofreció su mano y le dio su consiguiente apretón.

—Lauren Strayer. Es un placer conocerla.

Traci la miró rápidamente.

—Hace tan solo una hora que recibí una llamada diciendo que me necesitaban y he tenido que hacer una carrera loca para llegar.—Las cuarenta y tantas maquilladoras tuvieron que trabajar rápido para conseguir adecentarla.—Hice unas cuantas notas mientras me arreglaban el pelo,—sonrió.—Espero que no te importe si mis preguntas son un poco ásperas.

Los amigables modales de la mujer más mayor se lo pusieron un poco más fácil a Lauren.

—No…yo…,—se agitó y forzó a sus manos para que pararan de retorcerse.—Está bien. A menos que no le importe tener a una más que nerviosa invitada. Realmente no hago entrevistas para televisión, así que ésta será mi primera vez.

Traci asintió con la cabeza y le dio un ligero apretón a Lauren en el brazo.

—La televisión en directo pone un poco más nerviosa. Pero lo harás muy bien.

De repente un hombre apareció frente a Lauren y Traci, pero fuera de cámara. Levantó cinco dedos. Entonces cuatro, tres, dos, uno. Traci sonrió.

—Bienvenidos de vuelta a Despierta América. Soy Traci Corbin, sustituyendo a Debby, que está hoy en casa enferma. Con nosotros esta mañana tenemos a la biógrafa de la Presidenta, Lauren Strayer.—Se volvió para mirar a Lauren.—Buenos días.

—Buenos días.

—¡Vaya trabajo que tiene usted, señorita Strayer!, seguir a la Presidenta por todas partes. ¿Es eso tan excitante como suena?.

Lauren sonrió un poco más olvidando su nerviosismo por la simplicidad de la pregunta.

—Por supuesto. A veces. La Casa Blanca está rebosante de actividad. Siempre. Y a veces es un poco duro. Paso la mayor parte del tiempo experimentando lo que la Presidenta hace durante el día y el resto del tiempo repasando y organizando lo que he aprendido, para así poder condensar cuatro años en un solo libro que sea un fiel reflejo de la Presidenta Marlowe.

—Interesante.—Traci se tocó la barbilla como considerando cual sería su siguiente pregunta.—Así que ¿cómo se escribe…—sus dedos haciendo comillas en el aire—un libro que sea un fiel reflejo, cuando está durmiendo con el sujeto de su trabajo?.

La cara de Dev se escondió detrás de sus manos al tiempo que gruñía.

—¡Oh Dios mío!.

Los sonidos de los gemidos de la Presidenta fueron seguidos por todos los que se encontraban a su alrededor.

Dev se asomó entre sus dedos para así poder seguir viendo la entrevista. Vamos, Super Ratón, no dejes que esa bruja te intimide. Tú eres mejor que ella, cariño.

Lauren parpadeó repetidas veces ante la entrevistadora, momentáneamente muda por la indiscreta pregunta.

Traci miró fijamente por detrás de Lauren y una fina y casi imperceptible sonrisa torció sus labios. "Acabo de ganarme el título de Prensa Asociada. Jódete, Despierta América, quiero mi propio show. Y Marlowe puede besarme el culo".

Dev había denegado las repetidas peticiones de Traci para entrevistarla. Había sido persistente. Demasiado persistente, realmente. Y tuvo una visita del servicio secreto que de forma no demasiado amistosa, le pidió que la dejara en paz o se arriesgaría a ser perseguida por la ley de protección oficial sobre la Presidenta. Incluso le habían retirado sus credenciales como periodista durante un tiempo, emplazándola a un estatus de prueba. ¡A Ella!. ¡A Traci Corbin!.

—¿Señorita Strayer?,—le recordó Traci, disfrutando absolutamente los segundos de silencio total que estaban pasando.

Por un segundo Lauren estaba confusa. Le habían prometido que ésta entrevista sería sobre su trabajo, y que no se aventuraría sobre temas personales tales como con quién dormía. Entonces le echó una mirada a la cara de Traci. Sus ojos se estrecharon ante el entendimiento de lo que estaba pasando entre las dos mujeres.

Dev palideció.

—¡Uh, oh, está cagada!.

David terminó maldiciendo por teléfono. Su furia hizo que colgara estrepitosamente y que lanzara el teléfono a sus pies, rebotando en él. Dos veces.

—Despierta América dice que no sabía que sus credenciales periodísticas habían sido revocadas éste año. Aparentemente, los otros entrevistadores del show rehusaron hacerle la entrevista a Lauren. No querían parecer no estar preparados. El show ha utilizado a Traci en el pasado y ella es lo mejor que han podido conseguir en una hora de tiempo.—Le gruñó al teléfono sintiendo que todo era por culpa suya. Volvió a golpearlo.

Lauren miraba a Traci directamente desde su silla.

—Es una buena pregunta, señorita Corbin, y para serle sincera, no creo que pueda serle totalmente objetiva.

Traci sonrió triunfal.—¿No puede?.

Dev, David, Liza y Amy estaban petrificados.

—No. Por la simple razón de que se sabe que ningún escritor es al cien por cien objetivo, ¿no es así?.—Lauren tomó el guante y corrió con él.—Todo el mundo aporta sus experiencias personales para inspirarse en lo que escribe con las mejores intenciones. Somos únicamente humanos, después de todo. "A pesar de ciertos miembros profesionales".—Lauren comenzó a ahondar sobre su teoría.—Creo que la clave para ser lo más fiel a la realidad y honestamente posible es un buen apoyo editorial, que investigue minuciosamente y con un fuerte compromiso de servir a sus lectores.

La sonrisa de Traci comenzó a desvanecerse.

—Todavía se pueden mantener esas cosas, no importa la relación que se tenga con el sujeto.—Lauren subrayó con la voz ésta última palabra con evidente hastío. No es que no se hubiera utilizado a sí misma en el pasado. Lo hizo. Pero estaba segura de que nunca lo había dicho de forma que convirtiera a la gente sobre la que escribía en ratas de laboratorio…para ser diseccionadas. Lauren sonrió dulcemente.—¿Responde eso a su pregunta, señorita Corvin?,—preguntó inocentemente sabiendo demasiado bien que acababa de echarle un cubo de agua fría a su entrevistadora. "Zorra".

—¡Esa es mi chica!,—gritó eufórica Dev.

—¡Acaba con ella Super Ratón!, pregúntale sobre sus tetas y nariz operadas.

Las tres mujeres se quedaron mirando a David asombradas.

—¿Qué?,—se quejó—un Vicepresidente sabe esas cosas.

Traci miró sus notas.—Um …sí, realmente lo hace.—Miró hacia arriba y sonrió a la cámara.

Dev se agitó.

—Ah…sí, entonces, Lauren…—comenzó Traci.

Lauren se mordió el labio para evitar preguntar "¿quién diablos te ha dado permiso para llamarme por mi nombre?". En lugar de ello intentó parecer interesada, preguntándose cuánto tiempo una entrevista de tres minutos podía realmente durar.

—La Presidenta Marlowe es la primera mujer presidente.

Lauren afirmó con la cabeza, luchando por no hacer rodar sus ojos. "Y dices que no habías tenido tiempo para prepararte".

—Es también una mujer muy atractiva, ¿no está de acuerdo?.

Las cejas de Lauren se curvaron.

—Todo el mundo con ojos estaría de acuerdo, Traci.

—¡Seguro que sí!. ¿Puedes contarle a América qué piensa la Presidenta Marlowe sobre haber sido nombrada la mujer más deseabledel mundo?.

La temperatura en el estudio subió diez grados. "¿Qué?. ¡Ella no está disponible, y tú lo sabes!".

—No estoy segura de lo que Devlyn piensa sobre eso.—Las manos de Lauren se cerraron formando puños, mientras su cara parecía impasible.

—¡No te dejes golpear, Lauren!,—dijo Devlyn a la imagen que tenía frente a ella.—¡No estoy disponible!.

Jane asintió con la cabeza.—¡Fuera del mercado!.

—Totalmente pillada,—confirmó Liza.

Lauren se inclinó un poco hacia delante en su silla mirando la revista que Traci había sacado de repente frente a ella. Dev estaba fotografiada en la portada rodeando con el brazo a la nueva estrella de Hollywood Takesha Vasquez. Estaba claro que la fotografía había sido tomada intencionadamente para mostrar lo bien que se veían las dos mujeres juntas. Cosa que, se admitió mentalmente Lauren, lo hacían.

—Eso es una total y absoluta basura,—anunció despreocupadamente, lanzando la revista hacia una mesa que había entre ella y Traci.

Los ojos de Dev se entrecerraron y tomó aire nerviosamente.

—No la mates en la televisión en directo.

—Podría arreglar eso,—le dijo David confidencialmente.

Todo el mundo en América esperaba que Lauren armara un lío. En lugar de eso sonrió encantadoramente y dijo en un suave acento sureño.

—Resulta que sé que la Presidenta Marlowe las prefiere rubias.

Varios miembros del equipo de Despierta América se rieron entre dientes. Y Traici se unió a ellos reticentemente.

Fuera de cámara un hombre alzó su mano y comenzó la cuenta atrás con sus dedos. Traci, diligentemente, leyó el guión.

—Gracias, Lauren. Quédense con nosotros en nuestro próximo segmento donde América se despierta y conoce al quaterback de los Redskin´s , Elvis Simpson.

En la televisión del Despacho Oval la imagen de Lauren y Traci fue sustituida por anuncios. Dev se giró hacia David.

—Lo hizo bien ¿verdad?.—"Ningún derramamiento de sangre. Todavía. Si yo fuera tú ya estaría corriendo, Traci Corvin.

—Oh, sí, muy profesional.—"Gracias Dios",—estuvo estupenda. Y parecía que iba a patear a Traci de un momento a otro.

—Desgraciadamente ella nunca oirá esos elogios,—dijo Dev.

Liza y Jane volvieron unas piadosas miradas hacia David. El pelirrojo hombre bromeó, pero tomó la indirecta seriamente.

—Va a matarme ¿verdad?.

Dev afirmó con la cabeza y dándole una palmada en la espalda dijo…

—Me temo que tan solo tienes una vida que dar por la patria…y esa, mi querido amigo, mi novia te la va a arrebatar tan pronto vuelva a casa.

* * *

Traci se marchó del plató enfurruñada, decepcionada de no haber conseguido una sola reacción por parte de Lauren. Lo que podía haber sido una historia principal enlas noticias, se había reducido a una charla intranscendente al fin y al cabo. Se detuvo bruscamente por el sonido de una fuerte voz que la llamaba por detrás.

—Eso no fue muy agradable.—Lauren se paró tres pasos por detrás de la delgada y más mayor mujer, sus músculos faciales contraídos con fuerza por culpa de la frustración y el enfado. Se había tragado demasiada mierda de la prensa en los últimos diez meses. Pero ahora…ahora había una cara que poner a esa maliciosa bocaza.

Despacio, Traci se dio la vuelta para enfrentar a la mujer detrás de ella.

—Soy una escritora de noticias, señorita Strayer, me pagan por conseguir historias, no para ser agradable. Si quisiera ser agradable escribiría biografías para ganarme la vida.

Lauren dio otro amenazador paso hacia delante.

—No creo que usted estuviera tratando de conseguir una historia, en absoluto. Estaba tratando de conseguir una reacción. "Y casi lo consigues". Eso no fueron más que intentos baratos. Esperaba algo más de una "supuesta escritora de noticias" que esos baratos intentos sensacionalistas. Se requiere habilidad y talento para ganarse la vida escribiendo, señorita Corbin. No se engañe. Su obvia inaptitud es la razón por la que no puede hacerlo.

—¡Oooo, auch!,—la reportera le ofreció a Lauren una menos que sincera sonrisa.—Puedo morir feliz ahora. La novia de la Presidenta acaba de reñirme. ¿Ha terminado con su pataleta, señorita Strayer?. Porque me voy a casa. Además, estoy segura de que debe de regresar a la Casa Blanca para hacer su trabajo como Jefe Exclusivo de Pequeñas Caricias.

La cara de Lauren se puso color púrpura por el enfado. Tranquilamente se quitó sus gafas y las puso dentro del bolsillo de su chaqueta donde estarían a salvo.

—Oh, van a haber caricias.—Los ojos de la escritora brillaban con fuerza.—Pero yo estaba pensando más en las líneas marcadas en rojo de mi mano sobre tu cara.—Lauren dejó salir una fría sonrisa disfrutando de la vista de la cara pasmada y preocupada de Traci Corbin.—Pensaba…me aseguraré de darle recuerdos tuyos a Devlyn esta noche.

—¡Hola Lauren!,—una nerviosa y muy familiar voz interrumpió la conversación.

Lauren ni siquiera volvió su cabeza. Continuó matando con la mirada a Traci.

"Oh mierda, David tenía razón. Gracias a Dios que estaba tan cerca del estudio".

David había llamado frenéticamente a su mujer cuando ella estaba a tan solo dos manzanas de los estudios de camino al centro para una reunión. Podía estar allí más rápidamente que ninguna otra persona y por el tono de la voz de David sabía que tenía que darse prisa. Beth se acercó y se detuvo en el pequeño espacio que separaba a ambas mujeres.

—Hola, soy Beth McMillian.—Se acercó y tomó la mano de Traci agitándola vigorosamente.—Y si yo fuera usted, me marcharía ahora, antes de que mi amiga Lauren le haga un moratón en un ojo y mi marido tenga que encontrar un lugar donde poder esconder su despreciable,—su mirada se posó sobre el pecho de Traci—siliconado cuerpo.

—¡Oh, la caballería!,—Traci se inclinó sobre Beth mirándola fijamente, su brabuconería volviendo ahora que parecía que no iba a ser golpeada.—Y justo a tiempo. Odiaría tener que romperle la nariz a la rubita.—Respiró profundamente y miró a Lauren por encima del hombro de Beth.—Déle recuerdos a la Presidenta de mi parte, ¿lo hará?,—ironizó Traci.

Lauren finalmente reaccionó e intentó arremeter, pero Beth se giró más rápido que cualquiera hubiera pensado que podría hacer una profesora de historia de vida sedentaria. Utilizó su mayor estatura para sujetar a Lauren por los hombros y mantenerla atrás. La joven mujer parecía que iba a explotar espontáneamente si no mataba a alguien.

—Permítanme, ¡MARCHARME!.—La escritora miró enfadada cómo Traci tomaba esto como una ventaja para salir de allí.

—¡Lauren, no lo hagas!,—le dijo Beth.—Los medios de comunicación caerían sobre ti y sobre Dev. Respira hondo y piensa en Dev y en los niños.—Pudo ver que sus palabras tenían un efecto inmediato.—Eso es. Ella no vale la pena.

Lauren soltó un frustrado soplido e intentó calmarse.

—Zorra,—dijo en un susurro, sintiendo aflorar unas cálidas lágrimas a sus ojos.—Siempre hay algo. Siempre están mintiendo, distorsionando o malmetiendo. Y nunca se detienen, ¡incluso cuando intentas seguirles el juego!.

—No, no lo hacen,—Beth la miró, aliviada de que Lauren tuviera este berrinche lejos de la Casa Blanca. Beth había visto venir en las últimas semanas cómo la popularidad de Dev se tambaleaba. Además de la rabia creada por los atentados y el ataque del FBI, la "propia fiesta privada de Dev" con los Republicanos y ciertos conservadores Demócratas, habían comenzado a cuestionar la moralidad de la Presidenta. Después de todo estaba viviendo con su novia en la que era considerada por la mayoría de la gente la residencia pública.—Si tienes la intención de tener una relación con Dev, vas a tener que aprender a ignorar éste tipo de cosas.

—Es más fácil decirlo que hacerlo.—Admitió Lauren. Pasó sus manos temblorosas por sus ojos para secárselos y después por su pelo, donde se le estaba formando un horroroso dolor de cabeza. "Dios, ¿qué me pasa?". Dejó escapar el aire de su boca.—Tienes razón Beth. Vámonos.—Las dos mujeres comenzaron a caminar hacia la salida.—Ni si quiera voy a preguntar por qué o cómo demonios has llegado aquí solo treinta segundos después de que esa broma de entrevista terminara.

Beth rió.

—Mi querido marido me llamó a mi móvil,—dijo.—Resultó que estaba cerca. Me dijo que si no venía al estudio lo más rápido posible, él no iba a regresar jamás a casa porque estaría demasiado ocupado tratando de explicar cómo una simple entrevista se había convertido en un homicidio.

Lauren asintió con la cabeza.

—David es un hombre inteligente. Es una pena que tenga que morir por haberme metido en esto.—Una pequeña sonrisa entre dientes salió de Lauren.—Sabe que por las mañanas temprano es cuando estoy más predispuesta a cometer homicidios.

Beth sonrió, enganchando su brazo con el de Lauren.

—Sugiero que le dejemos vivir y torturarlo por el resto de nuestras vidas. Es mucho más divertido así. Sin dejarlos creer que estás preocupada y que no lo olvidas cada vez que hacen algo estúpido. Ahora, ¿te invito a desayunar?.

Lauren posó una mano en su rugiente estómago. Había estado demasiado nerviosa como para comer algo y se había levantado hacía algo más de cuatro horas.

—¿Habrá alcohol?.

—Por supuesto. No hay nada malo con un Blody Mary a las…—Beth se miró la muñeca—7:30 de la mañana.

—Mmm, mmm, o un Margarita.

—O un Marini seco.

—O cerveza,—dijeron las dos a la vez, soltando la tensión acumulada por la situación vivida. Empujaron la puerta de salida y fuerongolpeadas por una oleada de suave y fresco aire.

Beth, de repente, se detuvo mirando la línea de coches aparcados en la calle.

—Uh, vas a tener que conducir tú.

—Claro.—Los ojos de Lauren se entornaron al mirar la expresión de Beth.—¿Qué estás mirando?.

—El espacio vacío donde debería estar mi coche, justo en la señal de aparcamiento para minusválidos.

—Oh.—Lauren pasó su brazo por los hombros de Beth acompañándola a su propio coche.—Lo siento.—Sus cejas se juntaron lo más que pudo. Miró juguetona a su amiga mientras se bajaban de la acera.—¿Crees que Dev podría hacer que deportaran a Traci Corvin?.

Beth se rió.

—Estoy segura que David se está haciendo cargo de eso mientras hablamos.



Viernes 15 de Octubre


—Caballeros,—Dev se apoyó en su silla permitiendo a su mirada posarse sobre cada uno de los miembros del Partido de Emancipación. Cerró sus ojos por un instante para, en silencio, calmarse.—Me importa un bledo lo que piensen a cerca de éste tema. Es mi maldita vida privada la que están pregonando.

El Presidente del Partido, Bruce Jordon, se aflojó el nudo de la corbata con el dedo. Era tan solo unos años mayor que Dev, pero tenía el pelo gris y una profunda cara abatida.

—No se ofenda, Sra. Presidenta, pero cuando el partido estuvo de acuerdo en alojar a la señorita Strayer para escribir su biografía, no pensamos que ustedes…—momentáneamente volvió sobre sus palabras, pensando en lo que quería decir y lo que realmente estaba saliendo de su boca.—Ahem, …Nosotros…nunca contemplamos seriamente una relación física entre ustedes dos.

—Bien.—Dev cruzó sus brazos sobre su pecho.—Porque yo tampoco.—Miró a David, pero él estaba impasible. Dev estaba sola en esto."Muchas gracias, colega". Se dirigió hacia el presidente.—Lo que haya ocurrido entre Lauren y yo ha ocurrido justo como lo haría entre otra pareja. Después de unos meses, trabajando juntas,y ayudándonos la una a la otra en situaciones difíciles, nuestra relación como buenas amigas se ha transformado en amor.

Se detuvo y suspiró profundamente, sintiéndose como en el infierno con cada segundo que pasaba teniendo que explicar esto.

—No fuiste tú, Bruce, quien me sujetaba la mano mientras estaba en el hospital tras ser tiroteada. Sin mencionar que no fueras tú quien tranquilizara a mis hijos y les hiciera creer que todo iría bien con su madre que estaba a punto de morirse.—Dev quería gritarle a toda esa gente que ella no tenía por qué justificar sus acciones al Partido o a cualquier otro cabrón en la Tierra. Pero eso no era totalmente cierto, y ella lo sabía.

—Dev…—el hombre sentado rígidamente en su silla,—mira, tu sabes que siento un gran respeto hacia ti. No tengo ningún problema con tu… estilo de vida. Con quien tengo un problema es con el National News Magazine y con el reportaje de la página veinte sobreti y sobre Lauren. Tienen fotos de las dos juntas.

—Si, bueno, desde que hemos salido en público juntas, estoy segura de que las tienen. ¿Cuál es el verdadero problema aquí?.

El Presidente Jordon golpeó la mesa con la palma de las manos haciendo que todo el mundo saltara por el estridente ruido. Dev no movió ni un músculo.

—No juegues conmigo, Dev. Sabes malditamente bien que fuiste elegida por ser honesta sobre tu sexualidad, y no por restregársela a la gente en sus narices. Samantha…

La cara de Dev se volvió de piedra, su voz alzándose en un peligroso tono.

—Ni se te ocurra meterla a ella en esto. Ni una maldita palabra sobre ella,—estalló.

Mencionar el nombre de Sam era tabú, y el Partido lo sabía. Después de su muerte, quisieron explotar la simpatía pública por la Gobernadora Marlowe, y casi perdieron a Dev por ello. Si no hubiera sido por la fría cabeza de David,Dev habría roto las relaciones con el Partido de Emancipación entonces y ahora. Desde entonces,habían podido solucionar sus diferencias. Hasta ahora.

Bruce Jordon agitó sus brazos al aire y dejó salir un profundo gruñido.

—¡Esta vez no!,—apretó su mandíbula desafiante—no voy a satisfacer tu ego ni un segundo más. Tenemos problemas que no se solucionarán ignorándolos. La mitad de Washington está cuestionando tu moralidad. Tienen grandes problemas con el hecho de que ella esté viviendo en la Casa Blanca, bajo el mismo techo donde tus hijos se están exponiendo a algo del todo inmoral. Y pagándole a ella, el Partido de Emancipación está animando ese comportamiento amoral.

—Y el Partido preferiría no estar sujeto a éste tipo de publicidad.

—Exacto.

—Aunque el Partido no tiene ningún problema cuando una revistucha de cotilleos de tres al cuarto me llama "La Mujer más Deseada del Mundo".

El Presidente Jordon la miró confuso.

—Dev, eso es cierto. "Y era una buena publicidad. Hay una diferencia".

—Y una mierda que lo es. Primero, no estoy disponible. Dos, el artículo en el National News Magazine es correcto. Vi una copia la semana pasada, y no tengo ningún problema con él. Tres, si la gente quiere discutir sobre mi moralidad, discutamos el hecho anterior a Lauren, he pasado los últimos cuatro años sola. Estaba todo correcto y bien cuando no le restregaba a nadie nada en sus narices,—dijo Dev despreciativamente.—Pero no tenía a nadie en mi vida. Nadie. Hice valer mis términos como Gobernador y después como Presidenta por mí misma.—Pronunció éstas dos últimas palabras con exactitud, dejando saber a todo el mundo cómo se sentía a cerca de ese período de tiempo.—Por el amor de Dios, Bruce, has estado con Olga desde hace alrededor de veinte años, y ¿ahora tienes la osadía de criticarme por encontrar a alguien que me hace feliz?.

—No es lo mismo.

—Y una mierda. Estoy enamorada de una mujer que me ama y que adora a mis hijos y ¿de repente soy una inmoral?. Siento que estoy retrocediendo en mi vida.. No tiene sentido.

—Si estuvieras casada con ella sería distinto.—El Presidente Jordon se levantó de su asiento.—Pero eso de vivir juntas…

—¡Error!,—Dev saltó sobre sus pies—Parece que estás olvidando convenientemente que los matrimonios de un mismo sexo todavía no son legales en la mitad de los estados. Hemos hecho progresos, pero…

—¡Pero!,—el Presidente saltó al igual que Dev.—Es legal en el estado donde vives.—Cuadró sus hombros y metió el estómago, sacando pecho en el proceso.—¿O es ella una mera distracción o lío de cama del que no tienes la intención de tomarte en serio?.

—¡Hijo de puta!.—Dev se giró hacia el hombre y avanzó con la mano alzada y el puño cerrado.

David se plantó entre los dos en un instante. "¿Qué ocurre con Dev y Lauren éste mes?"."Hora de tener vacaciones".

—No lo hagas. No merece la pena.—Sujetó su mano fuertemente contra el hombro de Dev y sus ojos buscaron los de ella.—Ambos sabemos que estás enamorada de Lauren. Él está solamente asustado y frustrado.—Bajó la voz y trató de convencer a su amiga, sabiendo que no podría detenerla si estaba dispuesta a golpear a Bruce.—No te dejes caer en su trampa.

David miró sobre su hombro.

—Sr. Presidente, sería beneficioso para su interés si saliera de aquí ahora mismo. Podemos continuar con esto en otro momento, cuando las cabezas estén más frías y las cosas más claras. Déjenos estudiar las cifras.

—¡Revisa las cifras, David!, no permitiré que una maldita encuesta me diga a quién se me permite amar o a quién se me permite invitar a mi casa.—Dev le empujó la mano, todavía intentando acercarse al Presidente Jordon mientras que el resto de los líderes del partido salían atropelladamente de la oficina.

David y Dev se quedaron solos mirando las copas de café esparcidas por la mesa y las agendas que habían sido dejadas por los miembros del partido cuando salieron de la habitación. Cada uno tomó asiento tranquilamente preguntándose cómo demonios las cosas estaban yendo tan mal en tan poco tiempo.



Sábado 16 de Octubre



—Éste último es de mi parte,—Christopher deslizó un paquete sobre las manos de su hermana.—Feliz cumpleaños Ash.

—Gracias, Chris.—Ashley agitó la caja y rasgó rápidamente el papel de regalo.—¡Wow!, la Barbie Científica, ¡con su laboratorio y todo!, gracias Chris.

El niño sonrió abiertamente y se ajustó las gafas a la nariz.

—De nada.—Se inclinó sobre ella y le susurró conspiradoramente, seguro de que Lauren, su madre y Emma estaban escuchando.—¿Podemos Aaron y yo jugar también?. Aunque sea un juguete para niñas. Podemos volar el laboratorio y raptar a Barbie.

Ashley estaba a punto de decirle a su hermano que siguiera soñando, cuando recibió una mirada amonestadora de su madre. Contestó con un resignado suspiro.

—Claro, Chris. Vamos.—Ashley cogió el disco que contenía Los Misterios de Nancy Drew que Lauren le había dado, las entradas para ver El Cascanueces que le había regalado su madre, la sudadera de Emma y el resplandeciente collar de Aaron. Se giró para seguir a sus hermanos que ya habían salido corriendo de la habitación, cuando la voz de Dev la hizo volverse.

—¿No estás olvidando algo?,—le recordó Dev educadamente. Ashley ya le había dado, educadamente, las gracias a Lauren y Emma. Pero no estaba de más hacerlo otra vez.

—Gracias Emma y Lauren,—repitió la niña obedientemente. Entonces una genuina sonrisa recorrió sus mejillas.—Me encantan mis historias y la sudadera. Se lo enseñaré a mis amigos en el colegio.

Lauren sonrió entre dientes.

—Me alegro de que te gusten, Ashley. Yo tenía tu misma edad cuando empecé a leer esas historias. Solo que yo utilizaba los libros comunes.

Ashley hizo una mueca.

—Wow. Eres realmente vieja.

Dev y Emma estallaron en carcajadas.

—Geeeee, gracias, pequeña,—unos ojos verdes se entornaron.

—De nada,—respondió Ashley sinceramente mientras salía corriendo.

Dev gritó otro "feliz cumpleaños" a su hija mayor y Ashley patinó en el suelo. Corrió de vuelta hacia su madre y la abrazó ferozmente.

—Felicidades para ti también, mamá. Es tan guay compartir el cumpleaños. ¿Vamos realmente a ir al ballet solas tu y yo?.

Dev cerró los ojos y apretó a su hija aun más sintiendo una punzada de culpabilidad por el poco tiempo que podía dedicar a cada uno de sus hijos individualmente.

—Lo prometo, princesita. Solamente tu y yo. Una tarde especial para nosotras juntas.—Dev sintió que se le contraía el corazón y si no pensaba en algo diferente, y rápido, se echaría a llorar.—¿Cómo se siente al ser tan mayor?. ¡Ocho años!. Casi no puedo creerlo.

¡Es estupendo, adios!.—y ésta vez cuando salió de la habitación no se giró.

—Bien, ahora, Devlyn,—dijo Emma—creo que me voy a retirar por ésta tarde y a llamar a mi hijo Tommy.—La mujer sonrió cansadamente.—Ha sido un día muy ocupado.—Y lo había sido. Ashley había tenido a varias amigas del colegio pasando la tarde en la Casa Blanca, y después había tenido otra pequeña fiesta familiar para desenvolver sus regalos.

—Hazlo, Emma. Y muchas gracias por todo.—sonrió Dev.—No te pago lo suficiente.

—Buenas noches, señoras.

—Buenas noches, Emma,—contestaron Dev y Lauren.

—Wow,—Lauren sacudió la cabeza con admiración.—Hizo un trabajo fantástico ésta tarde. Apenas podía oir esos gritos de segundo grado desde mi habitación hoy. Con mi puerta cerrada. Y mis auriculares puestos. Y mi cabeza tapada con la almohada.

Dev rodó sus ojos.

—¡Quejica!

—De verdad.—Bromeó Lauren. Le gustaba sus momentos de tranquilidad y la vida en la Casa Blanca nunca era así. Al menos con los Marlowe en casa.—Así que…—Lauren se acercó a su lado y amoldó su cuerpo al de la Presidenta. Depositó un beso en el cuello de Dev.—¿Qué quiere hoy la chica grande del cumpleaños?.

Dev gimió cuando capturó los labios de Lauren en un beso apasionado. Cuando oyó el suave quejido de la mujer más joven, profundizó el beso, revelándole el sabor y aroma de su compañera. Cuando se separó, Lauren parecía un poco mareada mientras se humedecía los labios.

—¿Captas la indirecta?.

Lauren tragó.

—Uh, huh,—cogió a Dev de la mano y comenzó a llevarla fuera del salón.—Vamos a mi habitación. Y no voy a dejar que te marches hasta mañana por la mañana.

Dev se dejó llevar hasta la puerta del gran salón, entonces tiró de Lauren para que se detuviera.

—¿Qué?,—preguntó Lauren exasperada.—¡He estado esperando mi turno todo el día!.

Dev sonrió.

—Lo sé, cariño. Pero ¿podríamos quedarnos aquí?. ¿Y si los niños necesitan algo?, David podría…

—¡Nop!. Está todo arreglado.—Sujetó fuertemente la mano de Dev haciendo que la siguiera rápidamente.

—¡Dios!,—Lauren rodó sus ojos riendo cuando Dev no pudo ni siquiera cerrar la puerta detrás de ella antes de que fuera arrastrada a través del hall.

—Emma lo sabe. David lo sabe. Y probablemente todo el Servicio sabe que tendré,—empujó bruscamente la puerta de su habitación para abrirla llevando a Dev dentro.—insomnio esta noche.

—¿Eso es lo que les has contado?,—dijo Dev haciendo una mueca e inspeccionando el suelo en busca de Princesa y de Gremlin. Estaba siempre alerta a sus ataques sorpresa. Y desde que había venido a la Casa Blanca, Princesa imitaba la desagradable predisposición de Gremlin. Bueno, desagradable para Dev. Todos los demás, a excepción de Michael Oaks, quien Dev sospechaba que odiaba a Santa Claus y a su propia madre, parecían adorar a los perros.

—Síp, eso es exactamente lo que les he dicho,—Lauren finalmente detuvo su paso una vez estuvo de pie frente al sofá. Levantó la mano de Dev y la besó suavemente.—Siéntate. Es hora de que te de mi regalo.

—Heh,—una mirada lasciva recorrió la cara de Dev.—¿Tendré que destaparlo?.—Se acercó y deslizó sus manos por debajo de la sudadera de la Universidad de Tenesis de Lauren posando sus manos sobre su firme y caliente vientre.

Lauren le sacó las manos de allí y la empujó para que se sentara en el sofá posando un ruidoso beso en sus labios.

—Sí, tendrás que hacerlo, pero no hasta más tarde.

Dev hizo una mueca sacando su labio inferior hacia fuera y Lauren no pudo aguantarse la risa.

—Siéntate recta por un momento y así podré darte tu regalo, ¿vale?.

Dev asintió indulgentemente.

—Sí, señora.

—Gracias.—Lauren golpeó ligeramente el hombro de Dev mientras desaparecía detrás de la Presidenta y se dirigía a su escritorio. Recogió un sobre de su brillante superficie, sorprendida por su propio nerviosismo. "Relájate. No pensará que es algo estúpido". Trató de convencerse Lauren.

La mujer rubia se dejó caer sobre el sofá cerca de Dev, sentándose al estilo indio.

La mirada de Dev se dirigió hacia las manos de Lauren. Esperó unos segundos más hasta que su curiosidad ganó.

—¿No vas a dármelo?,—preguntó.

—Uh… por supuesto que voy a dártelo.—Lauren agitó la cabeza consternada, deseando de repente haberle comprado algo más tradicional a Dev. Pero sabiendo que ahora era demasiado tarde, hizo de tripas corazón y le tendió el grueso sobre.—Feliz cumpleaños, Devlyn.

Dev sonrió abiertamente.

—Gracias.—Con un brillo en sus ojos, fue a abrirlo, sorprendiéndose con lo que parecía ser un contrato de Publicaciones Starlight. Levantó sus cejas a modo de pregunta a Lauren, quien simplemente gesticuló en dirección a los documentos.

—Léelo. Fuiste a Harvard, sabrás hacerlo.—Los ojos de la escritora se entrecerraron.—Sé que puedes entender un simple contrato entre Lauren Gallear y su innombrable co—autor. El co—autor para la próxima novela de Adrianne Nash.

—Yo…la cara de Dev estaba pensativa.—No entiendo.

—Sé lo mucho que te gustan mis novelas de Adrianne Nash. Pensé que a lo mejor te gustaría ayudarme en la próxima.—Estaba empezando a preocuparse.—Empiezo a planear la próxima cuando llevo aproximadamente las tres cuartas partes terminadas de la que esté escribiendo es ese momento.—Lauren levantó un hombro.—Ahí es donde estoy ahora. El contrato es al 50% de royalty para mí y el 50% para mi co—autor. Nadie tiene que saberlo nunca salvo tú, yo y el IRS.

Unos ojos azules parpadearon.

—¿Quieres que trabaje en tu libro?,—susurró Dev.

Lauren asintió despacio sin saber cómo tomarse la reacción de Dev.

—Solo si tú quieres,—aclaró rápidamente.—Yo…yo…oh, mierda. Es una idea estúpida ¿verdad?. Debía haberte comprado un jersey o algo así. Quiero decir, eres la persona más ocupada en la faz de la tierra, y no hay ninguna forma de que tú ……

Sus palabras fueron cortadas por un beso demoledor, cuya fuerza estuvo a punto de hacerla caer por el otro extremo del sofá.

—Es estupendo,—susurró Dev sobre los labios de Lauren.—Después de tener a Ash el día de mi cumpleaños, éste es el mejor regalo de cumpleaños que me han hecho. Es otra maravillosa razón por la que pasar más tiempo contigo.—Dev dibujó con su lengua los labios de Lauren, pasándola primero por el superior y luego por el inferior, ganándose un profundo gemido de su amante que le envió una corriente de sensaciones hacia su espina dorsal.—Aunque estar locamente enamorada de ti es suficiente razón para mí.—Sacó el contrato de entre sus cuerpos y lo dejó caer sobre el suelo, gimiendo suavemente cuando las manos de Lauren se deslizaron por debajo de su camisa para rodear su espalda donde empezaron a acariciar la sensible piel entre sus omoplatos.—¿Lauren?.

La escritora se fue perdiendo rápidamente en un sensual aturdimiento causado por las palabras no pronunciadas y demostradas sobre ella. Empujó a Dev más cerca gimiendo cuando sus dedos se enredaron en su suave y oscuro pelo y sintió el cuerpo entero de Dev sobre el de ella.

—¿Lauren?

—¿Mmmm?.—suspiró lentamente.

—¿Puedo desenvolver mi regalo ahora?.

—Oh, sí.—Los ojos de Lauren se cerraron de placer al sentir que su camisa era deslizada por su pecho y luego por su cabeza.—Dios, adoro tu cumpleaños.



Última edición por julia el Febrero 22nd 2011, 9:45 pm, editado 1 vez
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 21st 2011, 11:33 pm


¿Tanto te ha gustado ésta parte del relato que la repites , jefa ?


por darnos esperanzas y perderlas de golpe




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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 22nd 2011, 9:46 pm

Repetido???? scratch scratch scratch uyyy como estoy!

Bueno, ya está arreglado el error Very Happy
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 22nd 2011, 11:05 pm


Jul ... Qué sagaz fué Laurel en la entrevista anda para la entrevistadora Twisted Evil

joooo , que cumple más guay
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 23rd 2011, 10:00 pm

Esto se acaba pronto chicas!! nod Saboread los últimos capítulos.


NOVIEMBRE 2021

Jueves, 4 de Noviembre

— ¿Por qué diablos tardan tanto?,— se quejó Dev.

— No te preocupes demasiado. Lo que sea que pase, estaremos bien. "¿verdad?".

— Pero…

— Cariño, han pasado solo treinta minutos,— le recordó Lauren mientras cruzaba y descruzaba las piernas otra vez.

— Puedo ver que tú no estás preocupada,— dijo señalando sus piernas con la mirada.

— Muy divertido.

Las dos mujeres estaban sentadas una al lado de la otra, en sillones orejeros, agarradas a unos cojines grandes con el sello presidencial bordado en oro en su centro. Estaban en una de las salitas de Devlyn, la Sala del Tratado, esperando saber ansiosas si al final del día Lauren ya no sería la biógrafa de la Presidenta.

Las cosas habían ido de cabeza el último mes cuando el Partido de Emancipación, oficialmente, pedía la dimisión de Lauren. Privadamente, a Dev le habían dicho que si su novia no había dimitido para Acción de Gracias, Lauren sería inmediatamente despedida. La respuesta de Dev fue que si Lauren era despedida, juraba que rompería con los "cabrones" del Partido, y pudo ser oída al otro extremo de la Casa Blanca. Fue un grito de proporciones tan épicas que incluso David no pudo ignorarlo.

Wayne y dos abogados de Publicaciones Starlight habían llegado a DC ayer. Ahora estaban en una reunión con el Presidente del Partido, Jordon, el abogado del Partido y David, quien con gran dificultad, convenció a Dev y a Lauren para que esperasen en la Sala del Tratado y que dejaran las negociaciones a los abogados.

— Sabes,— empezó Dev lanzando el cojín al otro lado de la sala y saltando sobre sus pies— no pueden hacer que te marches. ¡No pueden!.

Lauren exhaló despacio.

— Devlyn, piensa en esto por un momento. Mi credibilidad está sufriendo un gran revés. Tienen el derecho de estar disgustados. No importa lo que pase, no van a tener la biografía por la que pagaron.

— ¡Mierda!. Pero tú aún puedes quedarte aquí, escribas el libro o no.

Lauren acercó sus labios al cojín.

— No creo que eso fuera una buena idea,— dijo tan bajito que apenas Dev pudo oírla.

— ¡Qué!, Dev caminó hacia Lauren y se agachó sobre sus rodillas en frente de la mujer que estaba sentada en la silla. Sintió una oleada de pánico recorrerla.— ¿Qué…qué has dicho?. "No, no he oído eso. No".

Al mirar a Dev a los ojos Lauren sintió como una puñalada en el corazón y se encontró evitando que su boca repitiese las palabras.

— Esto te está haciendo daño,— susurró Lauren intentando retener las lágrimas— las encuestas…

Dev posó las palmas de sus manos sobre las rodillas de Lauren, con una mirada determinada en su cara.

— ¡Me importa una mierda las encuestas!. Esto todavía es mi casa, Lauren. Y nadie va a decirme quién puede o no vivir conmigo. Te amo y no quiero que te marches a ningún lado.

— Yo también te quiero,— insistió Lauren.— Pero si quedándome aquí voy a arruinar tu carrera, entonces debo marcharme.— Era lo último que quería hacer pero se maldeciría si por su culpa Dev cayera con ella.

— Las encuestas suben y bajan. Los números son más altos que los del mes pasado y las cosas están mejorando. Fueron los atentados los que realmente dañaron mi popularidad, cariño. No tú. Y a pesar de que el partido se queje por lo contrario, a la gente le importa un pimiento de quién estoy enamorada y si ésta persona vive conmigo. Esto no son más que las alas de los conservadores calentando motores. Y el cabrón del cabecilla, Bruce Jordon, está postulando e intentando ganar un mejor punto de apoyo para sí mismo sin la ayuda del Partido. Si pueden conseguir que te pida que te marches de la Casa Blanca, sería una gran muestra de fortaleza para ellos. Si me niego a hacerlo, entonces agitarán sus morales superiores en las narices de América y echarán las culpas a nuestra relación por cualquier problema gubernamental. Esta es la cara fea de los políticos, Lauren.

— ¿Es que hay una cara atractiva?— una pequeña sonrisa comenzó a fruncir los labios a Lauren.

Dev agitó su cabeza en muestra de exasperación.

— Estoy intentando hacer un buen uso del poder que poseo haciendo cosas para la humanidad, dándole forma al futuro…pequeñas cosas como esas.

— Y lo conseguirás, Super Woman.

Dev se relajó un poco. Lauren estaba inclinada sobre ella. Eso era una buena señal.

— Por alguna razón que no puedo entender, no consiguen meterse en sus duras cabezas que nunca te pediré que te marches. Nunca.

Lauren abrió su boca para hablar, pero Dev presionó dos dedos contra sus labios para sofocar sus palabras. Necesitaba aclarar esto de una vez por todas. Porque ella, por una vez, sabía que no podría vivir con la duda. Con su mano libre, Dev delicadamente tocó las puntas de los rubios mechones de Lauren que descansaban sobre sus hombros.

— ¿Quieres marcharte?.

Lauren sacudió vigorosamente su cabeza.

"Gracias a Dios".—¿Eres feliz viviendo con nosotros?.

Hubo unos segundos de meditación mientras los eventos del pasado año atravesaron la mente de Lauren. Los encontronazos con la prensa, los disparos de Dev. La pérdida de su libertad personal. Sin estar nunca realmente sola, pero sin sentirse abandonada. Lidiando con idiotas como Michael Oaks. La creciente responsabilidad y confianza que traía el vivir con Dev y con sus hijos. Lauren asintió con la cabeza rápidamente. Nunca se había sentido más feliz.

Dev dejó escapar un suspiro contenido y humedeció sus secos labios. Un solo segundo nunca le había parecido tan largo.

— Vale entonces,— susurró.— Bien.— La Presidenta retiró sus dedos y besó tiernamente los labios de Laruen.— Entonces no importa lo que pase con el trabajo, te quedarás ¿de acuerdo?,— sus cejas alzadas a modo de interrogación.— ¿Lo prometes?.

Lauren sonrió, demostrando que eso era lo que ella quería desde un principio. Tenía fe en que Dev pudiera solventar los ataques políticos que su presencia allí pudiera causar. Y con su siguiente respiración Lauren alargó su mano e intentó agarrar la vida que Dev le estaba ofreciendo.

— Lo prometo. Tendrán que echarme a patadas.

El corazón de Dev comenzó a latir otra vez.

— Es solo cuestión de tiempo que te acostumbres a ésta mierda desinteresada y que te hagas con el programa, Super Ratón.

Ambas se rieron, pero el sonido de sus risas cesaron rápidamente cuando alguien llamó a la puerta. David la abrió y asomó su cabeza.

— ¿Listas?.

Dev se impulsó sobre las rodillas de Lauren y se levantó ofreciéndole la mano a su amante. Cuando las dos estuvieron de pie, Dev asintió a David con la cabeza, él abrió la puerta y permitió al pequeño grupo de hombres y mujeres entrar ordenadamente a la Sala del Tratado.

Lauren sostuvo la respiración mientras sus ojos miraban fijamente a Wayne. Él le ofreció una sonrisa petulante, y ella casi terminó desplomada en el suelo ante la repentina subida de tensión por la situación.

David fue el primero en hablar.

— Sra. Presidenta, creo que hemos llegado a una solución con la que todos podremos vivir.

Dev cruzó sus brazos sobre su pecho y miró a Bruce Jordon.

— ¿Está despedida?.— Despreocupadamente pasó un brazo sobre los hombros de Lauren y la empujó más cerca levantando una ceja a cambio.

El canoso hombre cruzó sus propias manos y las puso bajo subarbilla.

— De una manera u otra, la señorita Strayer no trabajará, en breve, para el Partido de Emancipación.— Su desafío era obvio y Dev sintió su temperamento empezar a explotar.

La Presidenta alzó los brazos de los hombros de Lauren y dio un paso hacia el Presidente Jordon. Sus manos nerviosas, queriendo formar puños.

— Hijo de …,— pero David la golpeó fuertemente sobre la espalda haciéndola toser y farfullar de indignación, cortando la soez frase de Dev.

— Sra. Presidenta, creo que debería mirarse esa tos tan fea que tiene.

Dev volvió su mirada amenazadora sobre David.

David se aclaró la garganta, figurándose que sería mejor ir al meollo de la cuestión antes de que Dev discutiera con él o lo matara.

— Como estaba a punto de decir, éste es el acuerdo al que, con el consentimiento de la Srta. Strayer, implementaremos inmediatamente. Tanto los abogados del Partido como los de Publicaciones Starlight, están de acuerdo en que, a su juicio, existe una probabilidad razonable de que la relación romántica de Lauren con usted, Sra. Presidenta, altere materialmente su habilidad para escribir de una manera acorde con los términos y razonables expectativas de su contrato. En otras palabras, ella podría encontrarse incumpliéndolo. Llegados a éste punto, las partes implicadas desean evitar un litigio.

Lauren alzó sus manos al aire y rodó sus ojos.

— ¿Qué diablos significa eso?,— exclamó Dev.— Habla en nuestro idioma.

David arrugó sus labios.

— Este es el acuerdo, Sra. Presidenta,— pero miró a Lauren también.— Publicaciones Starlight se ha ofrecido a comprar el resto del contrato de Lauren con el Partido de Emancipación. Además de quedarse con su salario durante los próximos tres años, compensarán al Partido por el salario que ella ha venido recibiendo durante el pasado año. Starlight además pagará una suma razonable por la información biográfica que la señorita Strayer ha ido recopilando mientras trabajaba para el partido.

— Si puede llamarse razonable a dos millones de dólares.— añadió Wayne.

David lo ignoró.

— A cambio, la señorita Strayer escribirá una biografía como se había planeado. Además estará bajo la contratación directa de Publicaciones Starligth, quien se quedará con todos los beneficios.

Lauren finalmente unió todos los puntos.

— Así que, ¿puedo continuar con mi trabajo, escribir el libro, vivir aquí, y la única cosa que cambia para mí es que ahora deberé rendir cuentas a Starlight y ya no me atará nada al Partido de Emancipación?.

Wayne miró a Lauren.

— Ese es el trato, cariño. Puedes agradecérmelo más tarde.

¿Dónde tengo que firmar?.

Alguien llamó a la puerta.

— Sra.Presidenta, tengo el contrato que el Vicepresidente el Sr. McMillian pidió,— dijo Liza desde fuera de la sala.

— Pasa, Liza, y gracias,— respondió David mientras la alta asistente pasaba a los abogados, a Wayne y al propio David tres copias del contrato que acababa de redactar.

Wayne le acercó un bolígrafo a Lauren.

— Creo que aquí es donde debes firmar.

Publicaciones Starlight y los abogados del Partido de Emancipación, cada uno se tomó unos minutos para echarle un vistazo rápido antes de asentir solemnemente con la cabeza, reflejo del consentimiento al trato al que habían llegado.

Bruce Jordon firmó el primero, entonces Wayne, y finalmente Lauren quien se acercó a Wayne y le dio al orgulloso hombre un firme beso en los labios por sus esfuerzos. Cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, agarró a Lauren en un afectuoso abrazo riendo cuando fue estrujado por Lauren tan fuerte que apenas podía respirar.

— Gracias Wayne,— le dijo al oído.— No sabes lo que esto significa para mí.

— No tienes que agradecérmelo, cariño. Un bestseller me lo agradecerá suficientemente.

Lauren rió y entonces abrazó a David también.

— Sé que casi todo ha sido cosa tuya, David.— Le dijo suavemente, su voz y su cara demostrando su gratitud.

La cara de David se tornó de un intenso rojo.

— Solo estoy haciendo mi trabajo.

Lauren alzó una ceja.

— Uh, huh.

— ¿Qué hay de mi abrazo?,— dijo Dev juguetona.— ¿Soy la última de la lista?.

Lauren cogió la mano de la Presidenta.

— Tú tendrás una celebración privada, Sra. Presidenta. Liza,— dijo sin romper en ningún momento el contacto visual con Dev,— cuanto queda para el próxima compromiso de la Presidenta.

— Veintitrés, cerca de veinticuatro minutos,— respondió Liza sin ningún tipo de emoción, causando que Wayne alzara ambas cejas. La mujer era una agenda humana y alarma de reloj todo en uno. Se preguntó cómo es que estaba soltera.

— Bien,— Lauren sonrió a Dev— ¿te gustaría dar un paseo conmigo?.

La cara de Dev inmediatamente mostró su sonrisa. Esto se estaba convirtiendo en un día estupendo.

— Muéstrame el camino.

Lauren y Dev caminaron despacio hacia la puerta, cogidas de la mano. La escritora la abrió para Dev, quien estaba a punto de salir cuando sintió la mano de Lauren soltarse. Lauren se dio la vuelta y se dirigió hacia Bruce Jordon.

— Señor Jordon,— Lauren cuadró sus hombros.— Es usted un idiota de primer orden. Y será un enorme placer hacerle saber a América este hecho en la biografía de la Sra. Presidenta para PublicacionesStarlight.— Sonrió irónicamente y habló con su más dulce acento sureño.— Que tenga un buen día.

Y con eso, Lauren pasó por delante de Dev y salió.

Dev miró atrás hacia el Presidente del Partido con una sonrisa tan perfecta que David hubiera deseado inmortalizar.

— Lo que ella ha dicho.

Entonces corrió para alcanzar a Lauren, quien ya estaba a mitad de camino del hall.

SABADO 7 DE NOVIEMBRE

— Vamos, papá. Coge el teléfono. Siempre estás en casa después de cenar.— Lauren pulsó las opciones de habla y de video y esperó, deseando que ésta fuera la noche que contestara. Había llamado a su padre diligentemente una vez al mes desde que murió su madre, tal y como venía haciendo también desde que se marchó de casa hacía ya trece años. Solo que, desde el suicidio de Ann Strayer, el padre de Lauren nunca estaba en casa cuando lo llamaba.

El retirado fontanero le dijo a su hija, en no muy buenos términos, que cuando ella decidió volver a Washington DC cuando Dev fue tiroteada, cuando Ann estaba todavía en el hospital, ella había elegido a Dev por encima de su madre.

Lauren estaba en desacuerdo con su padre. Pensó que las circunstancias no eran de la forma en que su padre las había hecho sonar, Lauren sabía de corazón, que si hubiera un verdadero contexto, elegiría siempre a Devlyn.

Su actitud se había suavizado inmediatamente después de la muerte de su mujer, y cuando Lauren volvió a casa para el funeral, la recibió con los brazos abiertos. Pero tan solo le tomó unas horas para que las feas ideas que rondaban su cabeza fluyeran y culpara a Lauren por su pérdida. Si ella solo hubiera estado allí para ayudar. El estrés de leer el romance de su hija con la Presidenta fue simplemente más de lo que la frágil mujer pudo soportar. Si ella hubiera llevado a Ann a unos médicos diferentes…La lista seguía y seguía y Lauren encontró que no podía dejar Tenesis lo suficientemente rápido.

Pero de eso hacía ya cuatro meses, y aunque nunca habían estado muy unidos, no iba a permitir que no hubiera ningún contacto. Mientras estaba bastante segura de que nunca tendría el tipo de relación con su padre como la que tenía Dev con Janet y Frank Marlowe, todavía lo quería y deseaba saber si se encontraba bien.

Lauren estaba a punto de dar la orden verbal para colgar el teléfono cuando su padre lo cogió. Una luz parpadeante verde en el teléfono le hizo saber a Lauren que no había una imagen disponible. Recordó que su padre había odiado siempre esa parte de los teléfonos y solo permitía una imagen visual para complacer a su madre. Ahora que su madre ya no estaba, él debía haber deshabilitado la opción dejando únicamente la verbal.

— ¿Hola?

— Papá

Click.

Lauren parpadeó con el sonido de tono del teléfono.

— Oh, ha ido bien. Imagino que no debe saber desactivar también el identificador de llamada. ¿Todavía enfadado conmigo por alguna razón en especial?,— susurró sarcásticamente. Pero se sentía herida, a pesar del hecho de haber intentado dejarlo correr.

La rubia mujer miró las correas de Gremlin y Princesa que estaban encima de su tocador. Ambos perros automáticamente aparecieron de la nada marcándole a Lauren la puerta.

— ¿Cómo hacéis eso?,—preguntó a los dos animales sintiendo que su mal humor se disipaba un poco. Se levantó, tomó las correas y las enganchó a los collares y cogió una chaqueta del armario.

Cuando abrió, se sorprendió al encontrar a Ashlery de pie allí.

— Hola Ashley.— Lauren echó un vistazo alrededor del hall buscando pero sin encontrar a los hermanos de Ashlery.— Estaba a punto de ir a sacar a pasear a los perros. ¿En qué puedo ayudarte?.

Ashley frotó la punta de su pie contra la alfombra tímidamente.

— No sé.— Miró hacia abajo a Gremlin y a Princesa, quienes estaban agitando sus rabos contentos al ver a su amiga.

— Vale.— Lauren dibujó la palabra al pronunciarla.— Bien, podemos hablar cuando vuelva de pasear a los perros o puedes unirte a nosotros. A Grem le encanta cuando paseas con él.

Ashley sonrió.— Vine para ver si él y Princesa podían jugar. Estoy aburrida.

— Ahhh…ya veo.— dijo la escritora seriamente, tratando de recordar lo que a ella le divertía a la edad de Ashley, miró su reloj, 7:30pm. De alguna forma, no creía que tirarle piedras a la casa abandonada al final de la calle, poner monedas sobre las vías del tren para que cuando éste pasara las aplastara, o ver la televisión sin parar durante horas estuviera en lo alto de la lista de actividades permitidas de Dev.

— ¿Quieres que te deje un chaqueta?.

— Claro,— los ojos de Ashley se alzaron para mirarla.

— Vale, puedes ponerte ésta— sostuvo su chaqueta vaquera para que Ashley la inspeccionara,— o,— se puso la correa de Princesa entre sus dientes y cogió una segunda chaqueta del armario— ésta otra.

La niña eligió la segunda y se deslizó dentro de ella. Parecía haber sido engullida por la prenda y Lauren le echó un vistazo ayudándola a subirle las mangas antes de cerrar la puerta de su habitación.

Lauren le dijo al primer agente que encontró cuando cruzaron el pasillo…

— Nos vamos al lado sur a pasear a los perros.— Unos segundos más y el agente asignado normalmente a Christopher se unió a ellas en lo alto de las escaleras, permaneciendo unos pasos por detrás. Lauren miró hacia abajo a Ashlery.

— ¿Es la noche libre de Amy?

— Hu, huh.

Grem sabía que se estaban acercando a la puerta y empezó a tirar de Ashley. La morena niña intentaba poner al perro a línea tirando de su correa, pero fracasó miserablemente.

— ¡Gremlin!!,— le gritó Lauren.

Él aminoró el paso por el momento en respuesta a su llamada de atención pronunciando su nombre, pero pronto comenzó a tirar de la correa otra vez.

Ashlery se rió. Su brazo estaba totalmente estirado y tenía que correr un poquito cada tres pasos.

— Realmente quiere salir.

— Eso parece.— Lauren agitó su cabeza.— Cambiemos.— Cogió la correa de Gremlin dándole un suave tirón para que aminorara el paso y luego le pasó la correa de Princesa a Ashley.

Princesa actuaba como, bueno, como su propio nombre indicaba, andando tranquilamente a lo largo del hall como lo haría la realeza. Era la imagen de la serenidady obediencia.

— ¿Por qué pienso que en vez de adquirir la prestancia de Princesa, la arrastras a tus feos modales?,— preguntó sin ninguna emoción Lauren a Gremlin, más por oír a Ashlery reír que por regañar al perro.

Abrieron las puertas del lado sur y fueron recibidas por una brisa otoñal que olía fuertemente a las hojas húmedas de los árboles bañados por el sol.

— Brrr,— Lauren se agitó al tiempo que metía la mano en su bolsillo. Mejor si hacemos de esto un viaje corto.

— Vale,— estuvo de acuerdo Ashleyacomodándose mejor en su chaqueta.

— ¿Vas a contarme lo que te pasa?,— preguntó Lauren casualmente. Ashley era una niña abierta y habladora que dejaba a la vista todas sus emociones para que todo el mundo las pudiera ver. No hacía falta ser un genio para saber que le pasaba algo.— No perecías muy contenta cuando viniste a mi habitación.

— Tu tampoco parecías muy contenta,— le contestó Ashely.

— Eres demasiado lista para tu edad,— dijo Lauren.— como tu mamá.— Se movió hacia la izquierda, guiando a Ashley y a los perros por un largo camino.— Bien, ¿vas a contármelo?.

— Tú primero

Ello le valió a Ashley una ceja alzada, pero Lauren no rehusó.

— Traté de hablar con mi padre por teléfono y él me colgó.

— Eso no estuvo bien.

— No,— dijo Lauren y se ajustó mejor el cuello de su chaqueta.— No lo estuvo.

— ¿Está enfadado contigo?.

Lauren asintió con la cabeza.— Eso creo. Enfadado y decepcionado, me temo.

Ashley hizo una mueca triste. No había nada peor que un padre decepcionado por ti.

— ¿Por qué?.

Lauren exhaló lentamente y miró a Ashley, pensando cuánto debía contar. Decidió que era suficientemente mayor para entender la simple verdad.

— Está decepcionado porque no me quedé en Tenesis para ayudar a mi madre el pasado verano.— Hubo una pausa.— Cuando estaba enferma.— Se acercaron a un banco y le indicó a Ashley para que se sentaran.

Ambas tomaron asiento.— Dejémosles que corran sueltos un rato. Lauren soltó la correa de Princesa primero y luego la de Gremlin.— Van a necesitar ir al baño.

— ¿Cómo es que no te quedaste en casa cuando ella estaba enferma?.

Lauren se estremeció por la complicada situación de ser desarmada por la simple pregunta de una niña.

— Ven aquí.— Extendió el brazo y Ashley se sentó más cerca presionando su cuerpo con el de Lauren.— No me quedé en casa porque, en mi corazón, sabía que no había nada que pudiera hacer por mi mamá. Pero tu mamá me necesitaba y pensé que yo podría hacerle sentir mejor,— dijo— así es que decidí venir a casa….ésta casa.

— Cuando le dispararon,— recalcó Ashley.

— Uh huh. Así es que por eso mi padre está enfadado conmigo.

— Eso no parece justo. Lo siento.

Lauren se inclinó y besó su cabeza.

— Estaré bien, cariño. Solo me pone triste. Pero estaré bien y lo solucionaremos,— " o no".

Estuvieron unos momentos en silencio las dos, mirando a Gremlin y a Princesa jugar en el jardín.

— Mamá no vino a cenar a casa esta noche,— comentó Ashley muy despacio.— Trabaja hasta muy tarde.

"Ahhh….así que es eso".— Lo sé. Está en una reunión esta noche con unas personas de Méjico.

— No pudo venir a ver El Cascanueces conmigo la semana pasada. Era mi regalo de cumpleaños, iba a ser solo para nosotras dos. Emma me llevó, pero no es lo mismo.

— Oh, cariño.— Lauren cerró los ojos y apretó más a Ashley.— Ella quería ir contigo. Tu mamá se sintió terriblemente mal por ello. "estaba casi llorando esa noche cuando me lo contó". Pero había una emergencia y…

— Y tuvo que trabajar hasta tarde,— terminó Ashley apenada.— Siempre lo hace.

Lauren dejó ir un triste suspiro. No tenía una buena respuesta para ello. A Ashley le importaba una mierda la economía global.

— Sabes que tiene un trabajo muy importante que le ocupa la mayor parte del tiempo, ¿verdad?,— empezó retóricamente.

— Si,— una cabeza morena asintió— lo sé.

— Y cuando ella tiene que perderse estar contigo y con tus hermanos no es porque piense que vosotros sois menos importante que su trabajo.

Los ojos de Ashley se entornaron un poco mirando a Lauren directamente a la cara para ver si le estaba contado toda la verdad.

— ¿No?.

— De ninguna manera, Ash. Nada es más importante para tu mamá que vosotros. Dijo la escritora firmemente. Tomó a Ashley de la barbilla.— Pero el trabajo que está haciendo es muy importante y sabe que la gente que la quiere se sacrificará aun cuando no hay suficientes horas en el día para dejarlo todo terminado. Nadie excepto su familia haría eso por ella.

— ¿Nadie?.

— No,— dijo sacudiendo la cabeza enérgicamente.

— No lo sabía.

— Lo sé. Es incluso difícil para los adultos entenderlo. Y no es justo para ti o para tu mamá. Pero lo está haciendo lo mejor que puede, Ahsley. Si pudiera, pasaría todo el tiempo con vosotros.

— ¿Lo haría?, ¿de verdad?,— un sonrisa se posó en su cara.

— Por supuesto,— le dijo otra vez.— Está muy orgullosa de vosotros y os quiere con locura. Además,— apretó un poquito a Ashley contra ella— creo saber que consiguió entradas para esta semana, así es que todavía podréis ir al ballet.

— Lo sé. Iremos las dos juntas. ¿Te parece bien a ti?

— Por supuesto,— sonrió Lauren— lo pasaréis genial y luego me lo podrás contar todo. Y, si por casualidad, pasara algo y tu mamá no pudiera ir…..aunque sea lo que más desea en el mundo…..tal vez ¿podíamos ir las dos?.

— ¡Claro!. Echaría de menos a mamá, pero eso sería divertido también.— Impulsivamente Ashley le dio un beso a Lauren en la cara.— Gracias Lauren.

— De nada cariño.

— Te quiero.

Lauren tragó fuerte,— Yo también te quiero.

MARTES 9 DE NOVIEMBRE

— Hemos terminado por hoy ¿verdad?,— dijo Dev levantándose ansiosamente del sofá.

— Claro,— respondió Lauren despacio.— Si eso quieres.— Dejó su libro de notas sobre la mesilla de café, un poco extrañada de que Dev quisiera terminar su entrevista tan pronto. Ésta había sido retrasada toda la semana. "Otra vez, es como si no llegáramos a ninguna parte". Habían sido treinta minutos de pura frustración, con Lauren apalancada con cada palabra de la normalmente habladora compañera. Dev había estado nerviosa e ida, buscando con la mirada el antiguo reloj de su abuelo a cada minuto, que había sido un añadido en la habitación de Lauren en Octubre. El súbito cansancio de Dev dejó confusa a Lauren.

La rubia se quitó sus gafas y comenzó a guardar sus auriculares.

— ¿Es que tienes una cita caliente ésta noche o algo así?,— preguntó a modo de broma. Pero sus palabras fueron lanzadas con enfado e inseguridad.

— No. No.— La Presidenta agitó su mano despreocupadamente.— No tengo nada.— gimió Dev para sí misma,— "mierda. ¿Eso sonó convincente?".

Cuando llevaban cinco minutos trabajando, cuando Dev estaba pensando en lo mucho que quería a Lauren y lo mucho que le gustaría casarse con ella, de repente se acordó que tenía una cita con el joyero para elegir un anillo de compromiso. Desde entonces había estado nerviosa, desde entonces había estado pensando en cómo hacer una rápida escapada en medio de su conversación sin levantar las sospechas de Lauren. "Dios, estoy perdida sin Liza y Jane para controlar mi agenda".

El joyero había preguntado también por el tipo de anillo y el tamaño de la mano de Lauren, dejando bien claro que ésta información era vital si Dev quería elegir la pieza adecuada de joyería. Personalmente Dev pensaba que aquello era un montón de basura, pero en lo concerniente a la felicidad de Lauren, no iba a correr riesgos.

— No hay nada,— volvió a repetir cuando parecía que Lauren esperaba por una respuesta más convincente. Se acercó para coger la mano de Lauren siendo ésta súbitamente rechazada.

— Ya veo.— Lauren saltó sobre sus pies, detectando inmediatamente la mentira de Dev. Cogió su libro de notas mientras caminaba hacia su escritorio y se sentaba muy despacio detrás de él. El reloj sonó siete veces y Lauren se preguntó si Dev estaría hambrienta. Lauren habló de espaldas a Dev a la vez que depositaba sus gafas cuidadosamente junto a su ordenador.— ¿Te gustaría que cenáramos juntas?. Estoy segura de que los niños ya han comido.

—"Arrrhhhh".— No tengo hambre.

— Vale.— El propio apetito de Lauren desapareció. "Deja de comportarte como una cría. Ella no tiene que pasar cada tarde contigo. A lo mejor solo necesita un poco de tiempo para ella misma". Mantuvo conscientemente su voz suave.— Te veré mañana entonces.—

Dev se puso de pie y en un segundo se situó junto a Lauren.

— ¿Qué tal un tentempié un poco más tarde?. Estoy segura de que tendré hambre dentro de…digamos….dos horas.

— ¿Estás bien Devlyn?,— dijo Lauren mirándola a la cara.— Esta noche no pareces tú misma.

— Estoy bien.— Dev sonó algo más brusca de lo que pretendía. Soltó un suspiro y volvió a mirar al viejo reloj.— No tengo hambre, eso es todo.— Y era verdad.— Dev ni siquiera podía pensar en comida ahora. Casualmente volvió a intentar cogerla de la mano, solo para serle denegada otra vez. Dev lo intentó otra vez.

— ¿Pero qué te pasa?. Y no te atrevas a decirme que nada.— Una ceja bien delineada se alzó.— Estás actuando ansiosamente. Y ¿por qué no paras de intentar agarrarme la mano?.

— No estoy intentando agarrarte, estoy intentando sujetarte la mano y hablar contigo.— La voz de Dev tomó aquel tono profundo que reservaba para cuando las cosas no andaban bien en las reuniones.

— ¡Estás intentando agarrarme!.— El temperamento de Lauren salió y dejó su mano alzada frente a la cara de Dev, apartándola rápidamente cuando Dev intentó volver a cogérsela.— ¡¡Ves!!.— Un gesto enfadado empezó a cruzarle la cara.— Y no estás hablando conmigo. Me estás mintiendo.

— ¡No te estoy mintiendo!, ¡nunca lo he hecho!.— Fue como una bofetada en la cara,y Dev dio un paso atrás, molesta por la acusación que era técnicamente verdad, pero que pensaba que no era del tipo de mentira que Lauren imaginaba. Se mordió el labio y su propio temperamento apareció.— Gracias por tenerme en tan alta estima. No soy una mentirosa.

— Entonces ¿por qué continuas mirando el reloj cada diez segundos e insistes en que no tienes que ir a ningún lugar?,— le contestó Lauren. Caminó hacia Dev y la señaló con el dedo sobre su hombro para captar su atención.— No tienes que pasar cada minuto conmigo, ya soy adulta. Si tienes otros planes, ¡solo dilo!.

— Vale, de acuerdo. Dev levantó sus manos a modo de defensa.— Tienes razón. Tengo que ir a un sitio. Tengo una cita esta noche. ¿Estás contenta ahora?.— Cruzó sus brazos sobre su pecho y esperó.

Gran parte del enfado de Lauren se desinfló, solo para ser reemplazado por dolor.

— No, no estoy contenta. Todo lo que tenías que hacer era decirlo desde un principio.— Le dio la espalda a la Presidenta y su voz se hizo un susurro.— Judd me mentía cuando servía a sus propósitos. No aguantaré eso otra vez, Dev. "No de alguien a quien amo".

— Eso sí que fue bonito,— a propósito ignoró el abatimiento en los hombros de Lauren.— Gracias. Gracias por compararme con tu infiel ex marido, quien se tiraba a su novia mientras te mentía a ti. Perdóname por tener un reunión sobre la que no puedo hablar. Se detuvo y cogió su chaqueta del sofá.

Lauren la miró con los ojos abiertos de par en par.

— ¿Cómo sabes eso?. Sé que nunca te lo he contado.

— ¿Cómo diablos crees que lo sé?,— contestó mientras se abotonaba la chaqueta.— Hice los deberes cuando el FBI me trajo tu expediente.— Lauren abrió la boca para decir algo, pero De no la dejó hablar continuando ella,— y antes de que vayas y te enfades también por esto conmigo, ¿no creerías que el Partido te había contratado sin hacer una investigación completa sobre ti primero?. ¡O que te invitaría a mi casa, con mis hijos, sin hacerlo!. ¡Maldita sea Lauren!. Siempre he sido honesta contigo. Esta vez hay algo de lo que no puedo hablar contigo, y tú actúas como si fuera el fin del mundo. Bien, pues no lo es. Simplemente es algo que no puedo contarte.

La cara de Lauren se tornó de lo más enfadada y gruñó.— ¡Largo!.

— ¡Bien!,— Dev se giró y caminó hacia la puerta.— Sabes dónde encontrarme cuando entres en razón.

— ¿Por qué debería ir a buscarte?. Estoy segura que tienes a tus espías controlando cada movimiento que hago. ¡Tú puedes venir a buscarme!.— Lauren pasó rápidamente por delante de Dev abriéndole de golpe la puerta. Ésta golpeó tan fuerte la pared que un cuadro que había colgado se estampó contra el suelo.

Dev tomó aire profundamente y salió calmadamente de la habitación. Recogió el cuadro del suelo y volvió a colgarlo en la pared, mirando a Lauren cuando terminó.

— No tengo a nadie controlándote. Te quiero. Pero no voy a permitir que me trates de éste modo. No me marcho para herirte. Y tú lo sabes.— Sintió las lágrimas en sus ojos azules y luchó por retenerlas allí.— Pero al parecer tu no puedes ofrecerme la misma cortesía.— Dev tomó aire fuertemente.— Buenas noches Lauren. Que duermas bien. Te quiero.— Miró unos segundos más el cuadro y se dio la vuelta para marcharse.

El corazón de Lauren se contrajo ante las palabras de Dev. Estuvo a punto de ir tras ella, pero su subconsciente y su enfado ganaron, haciendo que sus pies permanecieran firmemente pegados al suelo. Después de todo, ella no era la que había mentido. ¿Por qué debía correr tras Dev y disculparse cuando no había hecho nada malo?. Lauren sonrió burlonamente, completamente disgustada con ella misma. Sabía que una mirada más a aquellos ojos llenos de lágrimas y estaría disculpándose tanto si quería como si no.

— Mierda, mierda, mierda.— se dijo a sí misma, antes de cerrar lentamente la puerta de su habitación.

Gremlin y Princesa asomaron sus cabezas de debajo de la cama ahora que la ruidosa y antipática mujer se había ido. Miraron a Lauren cerrar la puerta y después inclinarse sobre ella con los ojos cerrados.

— Ya podéis salir de ahí, cobardes,— dijo Lauren, preguntándose cómo diablos las cosas se había salido de control tan rápidamente.— Se ha ido.— Lauren se dejó caer pesadamente sobre la cama y se abrazó a un cojín. Parpadeó rápidamente, dejando escapar abundantes lágrimas que rodaron por sus mejillas. Gremlin saltó sobre la cama y se subió al regazo de su ama, quien le dio un beso en la cabeza.

— Gracias, colega,— le susurró al perro.— Tenías razón, necesitaba un abrazo.

* * *

Dev entró a su despacho privado en su residencia y fue recibida por un sonriente David y el joyero. Su mandíbula estaba cerrada fuertemente como una trampa de acero mientras intentaba sacudirse el dolor y el enfado. Se sacó la chaqueta y la colgó de una percha junto a la puerta. Tan pronto como soltó la prenda, ésta se resbaló de la percha y cayó al suelo. Pero Dev permaneció fría, sin importarle lo más mínimo. Permaneció así, de pie contra la pared por un largo momento antes de tomar aire profundamente y girarse para atender a su cliente.

— Buenas tardes,— dijo Dev, todavía desde la puerta.— Yo…se detuvo y se aclaró la garganta, tosiendo un poco.— Lo siento, llego tarde. Fui inevitablemente retenida.

Una mirada a la cara de Dev y David recorrió el espacio que los separaba lo más rápidamente posible sin alarmar al joyero.

— ¿Estás bien?,— dijo mientras se acercaba y volvía a colocar la chaqueta en su sitio.

— A lo mejor deberíamos esperar para esto, David.— Su voz rota.— Puede que ahora no sea el momento.

David parpadeó rápidamente unos segundos mientras su boca hacía esfuerzos para emitir algún sonido.

— ¿Qué quieres decir con que ahora no es el momento?.

— Lauren y yo acabamos de tener una fuerte discusión.— Se mordió el labio. A lo mejor estaba equivocada. Tal vez estoy yendo demasiado rápido.

— ¿Qué?,— David silbó, cogiendo suavemente a Dev por el antebrazo y arrastrándola fuera de la habitación.— Miró sobre su hombro a un Alvin Cartier esperando.— Será solo un momento. Por favor, siéntese.— Una vez que estaban a solas, David puso sus manos sobre sus caderas y preguntó,— ¿qué ha pasado?.

Dev lo pensó por un momento y se giró hacia su amigo.

— Me olvidé sobre la cita de esta noche, y cuando lo recordé estaba tan nerviosa que Lauren se dio cuenta y me preguntó que qué me pasaba, y desde ese momento comencé a despeñarme.— Le salió todo de carrerilla, tomó aire profundamente y dijo— tuvimos una discusión. Me acusó de mentirle y de ser como su ex marido…— volvió a salir su carácter.— Yo no soy así. Sé que estaba enfadada y que fue una discusión tonta, pero…

Dev se sintió confusa y, de repente, muy cansada. Todo lo que quería hacer en estos momentos era ir a su habitación, darse una ducha y meterse en la cama. Sabía que mañana probablemente todo habría acabado, pero ahora mismo eso dolía.

— ¿Pero realmente piensas que te estás precipitando? Porque si es así me marcharé ahora mismo y le diré a ese hombre que se largue a casa y que mantenga su boca cerrada.— David apretó el hombro de Dev para reconfortarla.— Usted manda, Sra. Presidenta.— El pelirrojo hombre no pensó por un momento que Dev lo involucraría en esa decisión. Pero estaba en "El Gran Libro de Mejores Amigos y Vicepresidentes" el ofrecer su ayuda de todos modos.

Dev cerró los ojos y tomó aire profundamente.

— Dios. No sé en lo que está pasando por mi maldita cabeza. No. Echaré un vistazo. La quiero demasiado como para dejarla marchar. No se va a alejar de mí tan fácilmente. Sólo tengo que enseñarle de qué está hecha esta Yankee.— dijo.— Y entonces aprovecharme de susentido de la culpabilidaddurante los dos primeros años que estemos casadas.

David dejó escapar un explosivo soplo.

— Me has preocupado por unos momentos, Diabla. Creí que ibas a hacer algo estúpido por una simple pelea. No es que fuera la primera vez.— Su cara se tornó seria.— ¿Y qué demonios hiciste para que te comparara con su ex?. Jamás la he oído siquiera mencionarlo.

— Sabes,— sacudió la cabeza— no estoy segura.— Dijo que era como él porque le mintió también. Pero sé que en lo más profundo de su corazón ella no cree eso. Al menos espero que no lo haga. Estaba enfadada porque soy una idiota. Estoy tan nerviosa por todo esto que lo estoy echando a perder. Tendré que buscar la forma de hacerlo mejor con ella.

David rodó sus ojos y sacudió la cabeza, sabiendo que Dev sería una Diabla hasta que consiguiera arreglarlo todo con Lauren.

— ¿Qué tal si comenzamos eligiendo de allá algo realmente especial?. Puedes arrastrarte más tarde. Siempre encuentro esto particularmente efectivo con Beth.

Dev se rió, sintiéndose mucho mejor.

— Está bien saber que puedo recibir lecciones de cómo arrastrarme de un experto.— Le dio una palmada a su amigo en la espalda.— Ahora permíteme elegir el anillo perfecto para mi dama.


MIERCOLES 10 DE NOVIEMBRE

Dev había completado su rutina tres veces esperando a Lauren. Finalmente se convenció de que ésta mañana no vendría.

— Debe de estar realmente enfadada conmigo.

— ¿Señora?,— Jack, su compañero de footing, y el único agente con el que se había encariñado Dev, levantó una ceja.— ¿Está bien?.

Dejó escapara el aire

— Síp, estoy bien para ser una idiota. Vamos, démosles a los chicos y chicas una buena carrera.

Después de los disparos, era el hombro de Dev lo que le daba, y seguía dándole, problemas. Su cadera se había recuperado completamente, y ahora se encontraba mucho mejor que incluso antes en cuanto al jogging se refería. A pesar de ello, era su cadera la que le avisaba de cuándo iba a llover o cuándo iba a hacer frío. Y desde que el crudo otoño había llegado, ambas situaciones le había obligado a ejercitarse en el gimnasio. Dev estaba enfadada…con ella misma y con Lauren. Descargó su enfado en la carrera y, por extensión, en los agentes que corrían con ella. Su rápido paso hizo que dos de ellos sufrieran sendas lipotimias, dejándolos agotados en el suelo.

Jack le seguía el paso, pero no le era fácil. Se imaginaba que a la Presidenta le rondaba algo por la cabeza y, por Dios, esperaba que encontrara pronto la respuesta, o el cuerpo entero de seguridad se vería reducido a un completo desastre. Pero tenía que admitirlo, era algo divertido tener a una Presidenta que podía patearle el culo a los agentes más en forma con una carrera.

Para la hora a la que Dev finalmente terminó de correr, cerca de una hora después, su respiración estaba agitada, su pelo, pantalones cortos y camiseta estaban bañados en sudor. Caminó por la cinta unos minutos más para recuperar el aliento poco a poco, antes de coger una toalla de su bolsa y secarse el sudor que corría por su cara. Mientras bajaba la toalla, Liza entró al gimnasio.

— Buenos días Sra. Presidenta.

— No tan buenos, Liza,— murmuró Dev al tiempo que decía adios con la cabeza a los hombres y mujeres que la habían acompañado en el gimnasio esa mañana. La carrera le había sentado bien a Dev, dándole tiempo para encontrar la solución.— Pero tengo esperanzas de poder salvarlo.

— ¿Señora?.

— Nada. ¿Qué tenemos en la agenda para hoy?.

— Bien, al ser sábado, tenemos un día algo ligero. Pero tengo buenas noticias para usted.

Dev dejó salir una patética sonrisa.

— Maravilloso. Podría servirme eso.

— El Secretario General de las Naciones Unidas llamó esta mañana. Siente informarle que le será imposible almorzar hoy con usted. Donde se encuentra está totalmente nevado, y la tormenta lo tiene incomunicado.— Liza sonrió entre dientes mientras miraba su agenda.— Le he asegurado que podríamos volver a concertar un encuentro para la próxima semana, así que lo he arreglado para que la reunión que tenía ésta tarde con el Secretario Wisecroft se convierta en un almuerzo. Así que después de su reunión con el Secretario de Prensa Allen, tiene almuerzo con el Secretario Wisecroft, y después estará libre por el resto del día.

— Sabes,— la sonrisa de Dev se hizo más grande— eres una buena chica, Liza. Si pudiera, te adoptaría.

Liza sonrió, genuinamente encantada de haber hecho feliz a su jefa.

— Mis padres es posible que protestaran, pero aprecio su comentario, Señora.

— Bien, entonces,— comenzó Dev al tiempo que salía del gimnasio y se dirigía hacia su residencia con Liza pisándole los talones.— Necesito que hagas un par de cosas por mí, después puedes tomarte el resto del día libre tú también.

* * *

Prefiriendo escaparse de su habitual tanda de ejercicios a encontrarse con Dev antes de estar lista para hablar con ella, Lauren había pasado el día sola en Georgetown, yendo de compras y tratando de no pensar en la forma en que habían dejado las cosas la noche anterior. Pero el tiempo que había pasado alejada le había sentado bien. Y pensó que una vez estuviera lista para poder hablar, aclararía las cosas. "Más vale tarde que nunca". Lauren todavía estaba confusa sobre por qué pensó Dev que era necesario mentirle, pero al menos que ahora había tenido la oportunidad de calmarse un poco, sentía que podían hablar sobre ello. Eso esperaba.

Lauren descubrió que necesitaba un día alejada de la Casa Blanca, el Servicio Secreto y especialmente de la prensa más de lo que se imaginaba. Nunca había entendido el valor de la cómoda privacidad hasta que careció de ella.

Cuando se hizo público que ella y Dev eran pareja, las dos mujeres tuvieron una fuerte discusión sobre la negación de Lauren a aceptar la protección del Servicio Secreto que Dev estaba determinada a pagar de su bolsillo. No era solo el dinero. Dev y su familia estaban muy bien situados económicamente y esto no afectaría a su estándar de vida. Era más lo que significaba que el hecho en sí. Se sentía como encerrada a cal y canto.

Solo se estaba engañando a sí misma, por supuesto. Lauren lo había reconocido en dos ocasiones hoy. La primera con un trabajador de la construcción de mediana edad, que trabajaba en un edificio cerca de donde había aparcado el coche. Cuando vio quien era ella, comenzó a gritar algo sobre impuestos, pensión alimenticia y Presidenta Marlowe. Lauren no se detuvo para una explicación. En lugar de ello, continuó andando.

La segunda, una empleada de una tienda de juguetes la había reconocido cuando estaba comprando a David, Liza y Dev unas bolas antiestrés rosas. Lauren se sorprendió cuando la joven le pidió un autógrafo. Estaba a punto de preguntarle cual de sus biografías había leído cuando la empleada comenzó a preguntarle sobre su relación con Dev. ¿Qué tipo de champú usaba Dev?,¿qué se sentía viviendo en la Casa Blanca?, ¿eran los ojos de la Presidenta tan azules como parecían en la televisión?. Lauren respondió a ésta última riendo tan alto que la chica casi se desmaya cuando le confesó que eran incluso mejor en la vida real.

Lauren tenía que enfrentarse a la cruda realidad. Mientras había conseguido un moderado éxito por ella misma, su vida privada nunca había sido pública. No como lo era ahora. Pero aunque su paciencia había sido forzada al límite un y otra vez desde que se había mudado a la Casa Blanca, en su corazón sabía que Dev se sentía mal todo el tiempo por ello.

Ahora, después de tener sus bolsas llenas de regalos de Navidad para los niños Marlowe, estaba de vuelta en el Ala Este y lista para buscar a Dev y tratar de arreglar las cosas entre ellas antes de que se les fuera de las manos. Las cejas de la escritora se juntaron cuando encontró una nota pegada en la puerta de su habitación. Luchando con sus bolsas, arrancó la nota y se las arregló para abrir la puerta y entrar sin tirar nada.

— Vale, la próxima vez que el portero me pregunte si necesito ayuda, diré que sí,— susurró.

Gremlin apareció por detrás del sofá y empezó a plantarse jugando alrededor de las piernas de Lauren. Ella rió.

— Yo también te quiero. Dame un segundo y podrás babearme todo lo que quieras.

Con cuidado dejó las bolsas en la cama y se sentó también. Gremlin saltó cerca de ella y dejó caer su cabeza sobre su regazo, donde recibió inmediatamente unas caricias detrás de las orejas.

— Placer perruno.— El rabo de Grem comenzó a agitarse a la vez que dejaba salir un gemido.— Ya, ya, te sacaré a dar un paseo en unos minutos. Deja que mis pies descansen un poco, ¿vale?. ¿Deberíamos verqué hay en el sobre?.

Lauren deslizó su uña por debajo de la solapa del sobre y lo abrió con un sonoro "pop". Sacó la nota, su cara formando inmediatamente una sonrisa brillante antes incluso de comenzar a leerla. "Es la letra de Dev". Pegada a la nota había un pedazo de chocolatina enrollada con un papel plateado brillante. "Mmmm", Lauren dejó salir un sensual gemido por el aroma, mientras inmediatamente la desenrollaba y se la metía en su boca hecha agua.

Gremlin gimió.

— Lo siento. No hay chocolate para ti,—le dijo al perro simpáticamente.— Nunca podría ser un perro.

Lauren permitió que el sabor a chocolate invadiera su boca moviéndolo con su lengua a la vez que leía.

Cariño,

Lo siento.

No pretendía herirte o mentirte. He estado un poco

Preocupada por algo muy importante éstas últimas

Semanas y tenía una cita la pasada noche que me

Ponía un paso más cerca de solucionarlo. Me temo

Que no pueda hablar sobre ello en estos momentos.

Solo por ésta vez tendrás que confiar en mí.

No estaba pensando con claridad e hice una pobre elección.

Sé que nada de esto tiene sentido para ti. Pero te lo

Explicaré lo mejor que pueda si me lo permites. Solo sé

Que te quiero y que no me gusta cuando discutimos.

He estado pensando en ti todo el día. Hay algo que me

Gustaría compartir contigo. Todo lo que tienes que hacer

Es seguir el rastro que dejé para ti.

Con todo mi amor,

Diabla.

Rió por la firma de Dev. "Siempre encantadora, Devlyn. No debía haberte echado de mi habitación antes de que hubiéramos solucionado las cosas". Era inmaduro, y Lauren sabía que había dejado a su enfado dominar la situación. Ahora estaba más que preparada para hablar las cosas. "¿El rastro que dejé para ti?". Se rascó la mandíbula y saltó de la cama, enviando a Gremlin con Princesa, que estaba durmiendo a los pies de la cama boca arriba, la posición favorita de un perro. "¿Rastro?".

Lauren abrió la puerta y le echó un vistazo al hall. Ahora segura, había chocolatinas esparcidas por el hall en dirección opuesta de la que acababa de venir. "Tengo que mirar hacia debajo de vez en cuando".

Cerrando su puerta, Lauren se movió unos pasos a través del hall y recogió otra chocolatina empapelada. Unos pasos más y había otra. Y así el rastro continuaba, con Lauren saboreando la golosina, hasta que se encontró delante de la puerta del comedor oficial de la Presidenta.

La escritora se paró delante de la puerta para terminar de masticar y tragar habiéndose metido hasta cuatro trozos de chocolate de camino al comedor. Se limpió las comisuras de la boca con las yemas de los dedos, dándose cuenta de que estaba un poco nerviosa.

— Relájate. Solo es Devlyn,— se dijo a sí misma. Habían discutido ocasionalmente durante los últimos once meses. Y raramente provocaban lágrimas a alguna de ellas. Pero esta vez las había hecho llorar a las dos.

Lauren tomó aire profundamente y echó mano de su coraje, ignorando las repentinas mariposas en su estómago. Levantó su mano para llamar a la puerta, pero se dio cuenta de que estaba ligeramente abierta. La rubia mujer permaneció un momento con su mano todavía en alto, sin estar segura si la puerta abierta significaba una invitación a pasar o una intromisión en la parte de la Presidenta. Decidiendo que Dev cometía muy pocos errores, Lauren empujó la puerta y entró.

El Comedor Presidencial era uno de los lugares favoritos de la mujer más joven en la magnífica casa. Era luminoso, despejado gracias a los altos techos y a las baldosas verde—menta del suelo. Un delicado candelabro de cristal descansaba sobre la oscura mesa de madera y una prístina chimenea de mármol blanco presidía la habitación. Las sillas estaban tapizadas en verde y amarillo pálido. Y la mesa estaba adornada con varios centros florales que repetían, en preciosos bouquets, los colores de éstas. Era elegante sin llegar a ser excesivo.

Dev miró hacia arriba desde una pequeña e íntima mesa que había preparada para dos. La luz era baja, pero varias velas estaban encendidas y las cortinas estaban retiradas, permitiendo a los últimos rayos del sol atravesar las ventanas. Dev rápidamente se levantó sobre sus pies. Había estado allí cerca de una hora esperando que Lauren simplemente no tirara la nota a la papelera. Intentó encontrar su voz e hizo un gesto hacia la mesa.

— ¿Te gustaría tomar una cena temprana conmigo?

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julia
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 24th 2011, 3:13 pm

Que queda poco ?????? Shocked Shocked .... joooo " jefa " ya me diste el día Sad
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LLuna
Yujuu! me empieza a gustar el foreo
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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