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Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 9th 2011, 5:21 pm

LLuna escribió: ya sabes, cuando puedas más
nada de presión, nada de presión superlol superlol superlol

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 9th 2011, 6:11 pm

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 9th 2011, 11:27 pm

Siguiente entrega... sin presión Razz

Jueves, 1 de Junio.

Dev estaba sentada con la cabeza colgando entre las rodillas. Estaba jadeando levemente mientras su fisioterapeuta estaba sentado tomando notas en la ficha de la Presidenta. El terapeuta era joven y prometedor en su campo, habiéndose ganado las mejores recomendaciones de los médicos de Devlyn. El hombre respiró y se giró hacia la mujer que estaba sentada a horcajadas en el bando. Habían completado ya dos tercios de la rutina de rehabilitación y podía apreciar las líneas de cansancio y dolor en la cara de su paciente. Las cosas se iban a poner feas.

—¿Sra. Presidenta?

—¿Qué? — gruñó, sin molestarse en levantar la cabeza. El sudor le caía por la frente y la barbilla hacia el banco cubierto de vinilo en el que estaba sentada.

—Necesitamos hacer otra tabla con su brazo. — El terapeuta levantó la vista al ver a Lauren entrar tranquilamente en la habitación.

Lauren cerró la puerta tras ella y le indicó al hombre que no alertara a Devlyn de su presencia.

—No quiero — La Presidenta negó con la cabeza, notando el dolor que ese pequeño movimiento causaba a sus estresados músculos. — Hemos acabado por hoy.

—Señora, es necesario que usted siga una rutina para… — se detuvo justo a tiempo de ver como una pequeña botella de agua volaba por encima de su cabeza.

—A la mierda la rutina! He dicho que hemos acabado por hoy! — Los hombros de Dev se pusieron rígidos. — Ahora déjeme sola, — susurró, ignorando la culpabilidad que ya sentía.

Lauren se aclaró la garganta, haciendo que dos pares de ojos se fijaran en ella. — Hola, eres Julio, verdad? — La rubia extendió su mano hacia el terapeuta. — Soy Lauren Strayer.

El joven sonrió y se adelantó unos pasos para darle la mano. — Encantada de conocerla, Srta. Strayer. Estaba a punto de irme. Estaré fuera si me necesitan.

Lauren vio como el terapeuta salía hastiado de la habitación. Decidió ignorar el bajón de Dev. Había querido acudir a una de las sesiones de Dev anteriormente. Pero siempre había sucedido algo. Se sincera, Lauri. No quieres verla sufrir. Y no sabes qué decirle después de salir huyendo del hospital como una idiota hace un par de semanas. Te da vergüenza estar con ella en privado.

La escritora lentamente se acercó a un banco cerca de Dev y se sentó. Estudió a la Presidenta cuidadosamente. La cara de Dev estaba colorada y sudada. Estaba claro que estaba dolorida. Los pensamientos de Lauren viajaron hasta el que intentó matar a Dev, Louis Henry. Hijo de puta.

Cuando estuvo claro que la Presidenta no iba a decir nada, Lauren soltó un suspiro apesadumbrada. — Hola, Devlyn — dijo suavemente. — ¿Has terminado hoy? — Inclinó la cabeza hacia un lado. — Liza dijo que ibas a estar por lo menos otra media hora.

—Liza se equivocó — Dev se secó los ojos con el reverso de la mano. — Eso es lo mejor de ser Presidenta. Puedo decirle a la gente que se acabó todo y me tienen que obedecer.

Lauren se incorporó ante la elección de palabras de Dev. — Ya veo — contestó seriamente. — ¿Y eso me incluye a mi también?

Dev le dirigió a Lauren una mirada llena de remordimiento. — No.

Lauren vio como la Presidenta intentaba cerrar el puño del brazo que había sido herido. No podía hacerlo. — Sólo estoy cansada — Su voz era resignada. — Y me duele mucho.

Lauren tuvo que sentarse sobre sus manos para contenerse de acariciar a Dev. No estaba segura si sería bien recibida y si estaba todavía caminando por terrenos peligrosos. — Ya lo sé. Pero hay algo más que seguro que tú no sabías.

—¿Qué?

—Tú eres la persona más fuerte que he conocido. — Lauren se levantó y se colocó detrás de Dev. Se puso a sacarle el pelo de debajo del cabestrillo. — Y nunca te rindes. — De acuerdo, aquí es cuando te grita por no comprender por lo que está pasando. Lauren cerró los ojos y esperó.

—No soy tan fuerte como piensas, Lauren. He pasado muchas cosas y ya estoy cansada. Lo único que quiero es irme a mi habitación y acostarme.

Ok, eso no funcionó. — Y puedes volver a la habitación y echarte una siesta. — Esperó hasta que vio alzarse la cabeza de Dev para añadir firmemente. — Justo después de terminar tu terapia.

—¿Disculpa? ¿qué pasa mi poder de mandato?

Lauren levantó una ceja y le dio un pequeño golpecito a Dev — Que ha sido aplacado por el poder de mandato de Lauren. Anda, no hagas que me enfade contigo, Devlyn. Las mujeres sureñas somos implacables y perderías de todas formas.

Dev la miró por un momento. Lauren lo decía en serio, pero las palabras también contenían un toque de humor. Era algo que había echado de menos las pasadas semanas. — Sabía que en algún lugar a lo largo del camino, encontraría a alguien que me pudiera dominar. Aunque siempre imaginé que sería Jane o Emma. — Dev cuadró los hombros y levantó la barbilla. — Supongo que le debo una disculpa a Julio por ser una auténtica bruja, verdad? — Dev reposó el brazo en el cabestrillo.

—No estaría mal, Sra. Presidenta. Iré a decirle que estás preparada para continuar.

—De acuerdo, no iré a ninguna parte. Ummm… gracias — Quería que Lauren se quedara, pero una gran parte de ella no quería que Lauren la viera así. Débil, miserable. Una disgustada mirada cruzó la cara de Dev. Quería que este día acabara.

Lauren se paró en el marco de la puerta esperando, por alguna razón, cualquier palabra de Dev para que se quedara. Después de unos segundos, suspiró fuerte y abrió la puerta. — La Presidenta está lista para continuar su terapia, Julio. — Le sonrió simpáticamente. — Gracias por ser tan paciente.

El hombre se ruborizó y se miró las zapatillas. — No hay problema, Srta. Strayer. Es mi trabajo. — Miró hacia atrás. — Realmente le duele mucho.

La ceja de Lauren se arqueó con preocupación. — Lo sé.

Inclinó la cabeza hacia el gimnasio. — ¿Entra conmigo?

—Nah — Lauren se mordió los labios antes de colocarse las gafas bien. — No me necesita. — Pero ojalá lo hiciera.

***

David entró en la habitación justo cuando el video del intento de asesinato acababa con una toma del suelo ensangrentado del escenario. Sacudió la cabeza. ¿Por qué lo paraban siempre en ese preciso momento? Su temperamento salió a flote y unos enfadados ojos recorrieron la sala, fijándose en cada hombre y mujer que allí había.

—¿Cómo demonios pasó eso?! — apuntó a la imagen. — ¿Podría alguien explicarme por qué la Presidenta de los Estados Unidos está actualmente en rehabilitación por culpa de tres heridas de bala? — David paseó por toda la habitación y de pronto golpeó con sus puños la mesa alrededor de la cual estaban sentados los agentes. — ¿Bien?

El silencio era insoportable, y nadie se atrevía a mirar a David. Este, enfadado, se aflojó la corbata y se desabrochó el primer botón de la camisa. — Pónganse cómodos, señoras y señores, porque nadie va a salir de esta habitación hasta que tenga la respuesta que quiero.

Varios agentes se encogieron.

David se quitó la chaqueta y la tiró sobre el sofá. Con rápidos y enfadados movimientos se arremangó la camisa. — Lo primero que quiero saber es cómo un crío de 15 años tiene una pistola. Después, cómo consigue entrar con ella al instituto. — La piel enrojecida de David ahora era prácticamente de color escarlata. — Y, finalmente, cómo consigue sacarla y ponerse en una perfecta posición para matar a la Presidenta de los Estados Unidos! Maldita sea! Quiero saber por qué lo hizo!

Un hombre mayor al otro lado de la mesa respiró hondo y levantó un poco los pies antes de hablar.

—¿Sí, Agente Rothsberg?

—Fue un crimen de odio, señor. — Empezó tentativo.

—¡Habla!

—Un crimen de odio, señor. — Su voz era un poco más sólida esta vez. — El sospechoso intentó disparar a la Presidenta porque es una mujer y porque es lesbiana. — El agente empujó un archivo hacia David, deslizándolo por la mesa.

—No lo intentó — añadió David. — — Disparó a la Presidenta varias veces!

El agente asintió rápidamente. — Sí, señor. Toda la información que tenemos está ahí. — Apuntó al archivo que le acababa de pasar. — Es lo último que tenemos.

David cogió el archivo y lo ojeó. — Estuvo muy cerca de matarla — continuó el Jefe de Personal mientras leía. — ¿A quién de vosotros le gustaría tener que confesar que fue bajo vuestra vigilancia cuando mataron a la Presidenta de los Estados Unidos? Porque si continuamos siendo tan descuidados, eso es exactamente lo que va a pasar!

David sacó una silla vacía de la mesa y se sentó, mientras seguía con las narices metidas en el archivo. — Dios, hace casi 60 años de la muerte de Kennedy. Será mejor que recéis para que la investigación pruebe que ese chico tuvo suerte. — Cerró el expediente. — Porque si descubro que algo de esto fue por un fallo en vuestras obligaciones, y que de algún modo hicisteis el atentado posible… — El final de la amenaza no lo dijo, pero había quedado bastante claro.

Unos profundos ojos marrones viajaron por cada cara de la sala. Todo lo que David vio fue tristeza, vergüenza y culpa, lo cual le hizo sentir un poco mejor. Por ahora podría creer que ese chico tuvo suerte. Pero esto no podía pasar otra vez. De algún modo, de alguna manera, encontrarían dónde estaba el fallo. No iba a haber una segunda oportunidad.

—Rebobinar video — ordenó David. — De acuerdo chicos, allá vamos de nuevo. Vamos a verlo una y otra vez hasta que sepamos dónde y qué estabais haciendo cada uno de vosotros cuando la Presidenta fue abatida. Reproducir video.

Viernes, 4 de junio.

Dev se quejó al dejarse caer en la cama y colocar la muleta sobre la pared. Su cadera todavía dolía mucho, y echaba de menos no ser capaz de correr o trabajar. Se preguntó si alguien se sorprendería cuando le quitaran el cabestrillo y golpeara a varias personas con él. Probablemente no. Ella sabía que podía ser una auténtica perra cuando no se encontraba bien. Pero desde que había perdido la timidez con su terapeuta, había tenido que hacer milagros para contener y no descargar con él la frustración.

Suspiró al notar como el cálido sol entraba a la habitación a través de los altos ventanales. Devlyn se estaba recuperando en el Solarium, que daba la casualidad que era su habitación favorita de la residencia. Lo irónico era, que en esa misma habitación el Presidente Reagan se había recuperado de un disparo 40 años atrás.

Dev miraba a través de la ventana. Bueno, soy la primera Presidenta de América de este siglo que alguien ha odiado tanto como para intentar asesinarla. Lo malo es que fuera un tonto antimujeres y antilesbianas el que lo hizo. A él ni siquiera le importaba mi política!

Liza entró por la puerta flanqueada por dos agentes y dejó sobre la mesa una pila de carpetas. — Si se siente preparada, Sra. Presidenta, debería echarle un ojo a esto y firmarlos.

Dev cogió el primer expediente, feliz de poder entretenerse con algo que no fuera la autocompasión. — Estaré encantada de hacerlo. Los tendré listos a la hora de comer.

Liza sonrió. Jane había insistido en que le diera a Dev algo que hacer para que parara de aterrorizar a todos los empleados de la Casa Blanca. Como siempre, la vieja secretaria de Dev había tenido razón.

—Lauren ha ido a por los niños. Vamos a pasar unos minutos con ellos aquí. — Bueno, por lo meno yo los voy a pasar. No sé si Lauren se quedará. Parece que desde que recibí los disparos tiene miedo de estar conmigo. No puedo culparla. ¿Quién quiere estar cerca de un objetivo? Debo tener también una diana tatuada en el culo. Y luego voy y me meto en sus problemas familiares. Si me hubiera querido hablar sobre su madre lo habría hecho. Eres una idiota. Joder.

—Esa es una noticia estupenda — Liza miró el reloj. Desde que había preparado la cita para Lauren y Casey, había estado evitando a la escritora. Le había oído a Emma que Lauren iba detrás de su — trasero yankee — . Liza no estaba muy segura de lo que eso significaba. Pero estaba bastante segura de que era malo. Muy malo. Pero al menos Casey era feliz. Ella y Candace Delaney se iban a casar en otroño!

Liza le entregó a Dev un boli y miró nerviosa hacia la puerta. — ¿Debería transferir la llamada del Primer Ministro Británico aquí? — dijo mientras se dirigía a la puerta. — Es una llamada de cortesía pero a lo mejor quiere hablar sobre la Comida de Estado para Su Majestad en septiembre.

Dev asintió ausentemente. — Claro. Probablemente pasaré el resto de la tarde aquí. Así que transfiere todo lo que no sea clasificado.

—Sí, señora. — Liza se disponía a marcharse cuando los niños entraron corriendo deteniéndose justo antes de chocar con la cama de su madre. Rodeó a Ashley, evitando a propósito la mirada diabólica de Lauren al cruzarse fuera de la habitación. Liza se asustó cuando oyó un gruñido. ¿Lauren o Gremlin?¿Quién había sido?

Los niños eran cuidadosos con las heridas de su madre, pero aún así le dieron abrazos entusiasmados y fuertes besos. Acto seguido se tiraron al suelo a pintar con sus dibujos y colores. La agente del Servicio Secreto de Ashley, Amy, se unió a ellos en la alfombra, dejando que Dev y Lauren hablaran tranquilamente en la esquina.

—Quería agradecerte que estés pasando tanto tiempo con ellos durante estas semanas. — Dijo Dev tranquilamente, notando que Lauren se había sentado en el centro del sofá y no en una de las esquinas que estaban más cerca de la cama.

Lauren se movió incómoda. Dev ya le había agradecido esto, varias veces además.

Ellas nunca habían discutido su marcha de la habitación del hospital varias semanas atrás, y desde entonces, las cosas entre ellas habían estado… suspiró apesadumbrada… tirantes. Dev se comportaba con cautela con ella, y ella no lo hacía mucho mejor. La breve conversación que habían tenido durante la terapia de Dev días atrás, había sido la vez que más habían hablado en una semana. Los silencios que una vez fueron confortables, ahora eran incómodos. Y en ese momento, era dolorosamente obvio que Dev estaba hablando de cosas sin importancia para evitar uno de esos silencios.

Lauren se mordió el labio. Esto era por su culpa. Lanzó una mirada de disculpa a Dev. — No me importa pasar tiempo con ellas, Devlyn. — Era la verdad. — El libro va a salir mejor gracias a ello. Y ado… quiero decir… tus hijos son geniales.

Dev no pudo evitar una sonrisa que transformó su cara. — Gracias. Están locos contigo. Excepto Christopher, claro.

Lauren se inclinó hacia delante y se extrañó. — ¿De verdad? — Su mirada viajó hasta el niño que estaba tumbado en la alfombra. Volvió a mirar a Dev mientras su mente analizaba qué podía haber pasado. Ellos siempre se habían llevado genial. — Pero… pero…

—Él no solo está loco contigo — aclaró Dev, — Está locamente enamorado de ti y me preguntó el otro día si estabas casada.

Lauren se rió. — Wow. Me habías preocupado! ¿Le dijiste que estaría disponible para cuando él crezca?

Y una mierda estarás libre. Dev sonrió. Esto marchaba mejor de lo que esperaba. Las bromas que había echado de menos durante las pasadas semanas parecían estar volviendo. — Claro que no. Quiero tener nietos, y por ese entonces tu serás…

—No mucho más mayor de lo que tú eres ahora! — Lauren cruzó los brazos sobre el pecho y arrugó la frente.

—Sí. Una vieja! — Dev le guiñó y las dos se rieron suavemente.

Dev estaba determinada a que esta conversación siguiera. — Por lo que he podido sonsacarle a David, parece que piensa que el libro va genial. Pero me sigue amenazando con revelar algunas historias embarazosas si no me porto bien y hago toda la terapia. — Su cara se enrojeció cuando recordó la última vez que estuvieron juntas. — Siempre ha sido un chantajista, y si hubiera visto como me comporté el otro día en el gimnasio me habría pegado una patada en el culo.

Lauren hizo un gesto pero no la corrigió.

—Lo siento.

—No tienes…

Dev la detuvo con una mirada.

Lauren sonrió y dobló la cabeza simpáticamente. — Disculpas aceptadas, Devlyn. — Su mirada cayó al suelo durante un momento antes de cambiar de tema. Parecía nerviosa. No estaba segura de cómo se sentiría Dev sobre las entrevistas personales que necesitaba. — Hablando de mi progreso en el libro… Creo… que ya he terminado con la investigación que podía hacer desde la Casa Blanca.

Dev, de pronto, sintió como el corazón se le paraba y un nudo se le ponía en la garganta. Además le estaba costando trabajo respirar y tuvo que aclarar la garganta y tomar un trago de café para poder hablar. Se preguntaba si su pánico se estaba reflejando en su cara. Se va a ir! Se quiere mudar. Piensa en algo, rápido! — Ahhhh… — la mente de Dev se quedó en blanco totalmente. — ¿Qué te parece conocer a mis padres? — dijó un poco más deprisa y más alto de lo que pretendía. Pero es que no creía que su corazón se pudiera arriesgar a peder a Lauren justo ahora. Quizás en algunas semanas, cuando me encuentre mejor, pero no ahora. Por favor, no ahora. No puedo perderla a ella también.

Lauren arrugó la frente y se levantó y se dirigió hacia la cama. Dudó durante un segundo si sentarse en el borde, y al final lo hizo. Quería acariciar la pierna de Dev, o coger su mano, pero no lo hizo. En lugar de eso, se colocó la mano debajo de su pierna para sujetarla. — ¿Qué te pasa, Devlyn? — Su voz preocupada era suave y cálida e hizo a la Presidenta querer estallar en lágrimas.

—Yo… umm… estaba pensando que, después de todo lo que ha pasado, quizás necesitara unas vaciones. Mis padres tienen una bonita cabaña en Ohio y podríamos tomarnos unos cuantos días libres. Los niños podrían ver a sus abuelos y nosotras… bueno… podríamos descansar y estar tranquilas. Y mis padres podrían ser entrevistados para el libro. — Dev se arriesgó y dejó que sus dedos acariciaran la pierna de Lauren muy suavemente. Si Lauren se iba a ir, quería tener tantos recuerdos como fuera posible.

Con la palabra "Ohio", Ashely se había levantado y corrido alegre hacia la cama de Dev. — La abuela y el abuelo! ¿Podemos? Por favor, mama? Eso sería maravilloso! ¿Podemos llevarnos a Gremlin?

Dev golpeó suavemente la espalda de la niña. — Sí, cariño — se rió. — Iremos a verlos. Pero sólo nos podemos llevar a Grem si Lauren viene con nosotros. — La Presidenta sonrió abiertamiente, sabiendo que estaba poniendo a Lauren en un compromiso, pero estando dispuesta a utilizar todas las armas que le fueran posibles.

Los labios de Lauren se curvaron. — Muy rastrero, Presidenta Marlowe. Sabes que tus hijos consiguen de mi lo que quieren, como Gremlin — Intentó no reírse cuando Christopher, que estaba ahora a los pues de la cama de Dev con Aaron, se colocó las gafas nerviosamente esperando una respuesta. Entonces parpadeó asombrada. ¿Eso se le ha pegado de mí?

Antes de que Lauren pudiera contestar a Dev, Aaron corrió hacia ella y se subió a su regazo, mirándola con unos ojos azules que rivalizaban con los de su madre. El niño, al igual que Gremlin, tenía algo especial cuando a manipular a Lauren se refería. — Por favor — pidió. La cabeza de Lauren cayó hacia delante y sus hombros empezaron a temblar debido a una silenciosa risa. — Sí! — gritó alegre. — Gremlin y yo iremos!

Los niños gritaron y Aaron se bajo de las piernas de Lauren para ir a celebrarlo con sus hermanos. Ya había cumplido su misión.

Lauren se giró hacia Dev que estaba sonriendo como una tonta. — Me encantaría hablar con tus padres. Estaba a punto de pedirle a David que me concertara una entrevista. Pero verte con ellos y hablar con ellos en persona será mucho mejor. — Ella necesita esto. Todos lo necesitamos.

Dev todavía tenía ojeras, y había perdido peso a lo largo de esas semanas. Pero todavía era la mujer más hermosa que Lauren había visto. — Creo que a ambas nos harían bien unas vacaciones. — Sonrió. — Me encantaría salir de la ciudad por un tiempo. — Contigo.

La sonrisa con la que le respondió Dev hizo que estallara en carcajadas. De pronto, sus ojos la miraron profundamente y bajó la voz para que solo la Presidenta pudiera oírla. — Aunque tenemos que hablar pronto, ¿de acuerdo? — Inclinó la cabeza esperando la respuesta de Dev.

—De acuerdo — asintió Dev, un poco aprensiva. — De lo que quieras y cuando quieras. — Se humedeció los labios. — Lauren, si hubiera hecho algo que te haya molestado, me lo dirías ahora, verdad?

—No, no lo haría — respondió la rubia seriamente. — Prefiero hablar de esto a solas.

El nudo del estómago de Dev aumentó. El teléfono sonó y dejó escapar un gruñido de frustración. — Hijo de… — se detuvo cuando se dio cuenta de que los niños estaban a solo unos metros. — Activar teléfono.

La imagen del Primer Ministro Británico empezó a tomar forma. — Sra. Presidenta. — Miró alrededor y sonrió. — Espero no estar interrumpiendo un momento familiar. Sólo estaba preocupado por usted. ¿Cómo se encuentra hoy?

Devlyn se transformó en la Presidenta. — Bueno, para ser honesta, Primer Ministro Hawkins, he tenido días mejores. Pero espero que vuelvan pronto. ¿Cómo está usted y su familia?

Viernes, 11 de junio.

Dev, con la ayuda de su muleta, caminaba lentamente por el pasillo. Era su primer día de vuelta en el Despacho Oval desde que recibió los disparos. Incluso desde el hospital había estado desempeñando sus labores como Jefe Ejecutivo, pero este era su primer día — oficial — de vuelta al trabajo.

David y Sharon habían hecho un maravilloso trabajo manteniendo a la prensa informada, y actualmente disfrutaba de un 65% de rating de apoyo. Maldita sea, si me hubiera dado la cuarta bala estaría muerta o disfrutaría del 80%!

—Buenos días, Sra. Presidenta. — Jane ya estaba de pie cuando Dev entró en la oficina exterior. Había oído los rítmicos pasos de Dev y el sonido de la muleta al golpear contra el suelo del pasillo. Jane sonrió y le ofreció a Dev la que sería la primera de seis o siete tazas de café.

Unos cuantos segundos después de Dev entró Liza, con la nariz metida en su agenda electrónica.

—Buenos días, Jane. — Dev sonrió lo major que pudo a pesar del punzante dolor que sentía en el hombro y en la cadera. — ¿Puedes pasar a mi despacho un momento, por favor?

—Por supuesto.

Las tres mujeres entraron pero Liza se separó de las otras dos, cogiendo la taza de la mano de Dev y colocándola en el escritorio de la Presidenta. Inmediatamente volvió a trabajar en la agenda copiando las citas de la agenda electrónica al libro de citas de Dev.

Dev se volvió hacia Jane cuando la puerta se cerró. Se dirigió hacia ella y la abrazó. — Gracias. Gracias por ser un punto de apoyo para mi familia otra vez. No sé lo que haría sin ti.

Jane, que no era nunca partidaria de los momentos emotivos, le dio a Dev un caluroso abrazo. — Perderías la cabeza si David, Emma y yo no te la sujetáramos al cuerpo.

La presidenta entornó los ojos pero rápidamente accedió. — Tienes toda la razón.

—Y ahora Liza se ha Ganado un puesto en esa lista también, Devlyn. Esa chica no gana suficiente para todo lo que hace.

Las cejas de Dev se arquearon. — Tienes razón de nuevo. Le debería mandar flores, ¿no crees? — preguntó en un susurro.

—Qué gran idea, Sra. Presidenta. — Jane le respondió susurrando también. — Me ocuparé de eso.

—Gracias — Dev se dirigió hacia su escritorio, pero se detuvo. — Oh, Jane.

—Sí?

—Pídete para ti uno de esos asquerosos cactus que te gustan, también.

Dev se enfurruñó. — Debería comprarme dos. Y muy caros!

Dev sonrió y sacudió la cabeza al oír a la mujer mayor abandonar el Despacho Oval. La Presidenta se sentó cuidadosamente en el escritorio, tomándose tiempo para consultar su agenda y tomarse el café. — Liza, ¿Dónde se ha tenido que ir corriendo Lauren esta mañana?¿Lo sabe? — Apoyó la muleta en el escritorio, pero fuera de la vista.

—Sí, Sra. — Liza se retorció un poco al oír el nombre de la escritora. — La Srta. Strayer tenía varias reuniones en el Capitolio. Entrevistas para el libro con los congresistas y senadores de Ohio, creo.

—Dios, espero que todos estén de buen humor por allí esta mañana, — Dev murmuró mientras firmaba varios documentos. Se detuvo mirando un largo papel delante de ella. — ¿Qué demonios es esto? ¿La lista del supermercado?

Liza se asomó sobre el hombro de Dev. — Es el menú sugerido para la Comida de Estado, Sra. Presidenta.

—Ah, llévalo a la secretaria social para que le eche un vistazo. Si tiene alguna pregunta, que hable directamente con Jane o incluso con Beth McMillian. Ellas se encargan de los papeles de la Primera Dama mucho mejor que yo. Además, siempre y cuando no sirvan chucrut, no me importa lo que comamos.

Los ojos de Liza se abrieron de par en par. — Hablaré con Jane inmediatamente.

Dev se rió. — Hazlo, Liza.

La joven mujer cogió el archivo de las manos de Dev y le pasó media docena más.

Dev la miró, pero no había odio real en su mirada. Levantó una ceja. — ¿Obtienes un placer perverso al hacer eso, verdad?

Liza sonrió. — Me niego a contester a una pergunta que podría volverse contra mí.

—Ah, sí? Bien, no has mirado tu reloj en los últimos diez segundos.

—No necesito mirar mi reloj para saber que tiene cuatro minutos hasta que el Jefe de Personal y el fiscal lleguen.

La sonrisa de Dev desapareció. Dejó caer la cabeza sobre el escritorio, — ¿Tengo que hacerlo?

—Sí, señora. Pero mírelo de esta manera. Hoy es el último día de la semana. A esta hora mañana, usted, los niños, la Srta. Strayer y los McMillian estarán de camino a Ohio para unas merecidas vacaciones.

—Eso es verdad. Mañana por la noche, Lauren será sometida, sin duda, a la carne asada de mi madre.

Liza le dirigió una sonrisa. ¿Cuántas veces había mencionado la Presidenta a Lauren en lo que iba de mañana? — ¿Está buena?

Dev leyó otro papel antes de contestar. — Nunca he dicho eso — firmó sin levantar la mirada.

Riendo, Liza se excusó justo cuando David y un hombre alto, de pelo negro, entraban en el Despacho Oval. David se dirigió hacia el escritorio, inclinándose sobre él y apoyando sus manos sobre el borde, — Liza parecía bastante feliz. Me alegro de ver que no has perdido tu habilidad de hacer reír a la gente.

—Eso era pena, amigo. Sabe que vamos a cenar con mis padres mañana por la noche.

Los ojos de David se salieron de las órbitas. — ¿Va a cocinar tu madre? — tragó saliva. — Si va a hacerlo, tengo que decirle a Beth que lleve el antiácido.

—Bueno, esa es la amenaza que se cierne sobre nuestras cabezas, compañero. Su mundialmente conocida, carne asada. Y ni se te ocurra pensar en rechazarla. Sabes que herirías sus sentimientos — Cerró el último archivo y miró al hombre que estaba esperando detrás de David. Empezó a levantarse, pero David le indicó que siguiera sentada.

Dev le dio las gracias y entrelazó los dedos. — Así que, caballeros, entiendo que están aquí para discutir el procesamiento de un chico de 15 años.

—Sra. Presidenta, — comenzó David, — este es el fiscal, William Miller.

—Sr. Miller. — Dev extendió la mano, las estrecharon formalmente. — Por favour, tome asiento.

El hombre se desabrochó la chaqueta y cuidadosamente se sentó en uno de los sillones al otro lado del escritorio de Dev. David ya estaba sentando en uno de ellos. — Gracias, Sra. Presidenta.

Dev presionó el botón intercomunicador. — Jane, podrías mandar a alguien-.

—Con una bandeja con café. Está de camino, Sra. Presidenta.

—Por supuesto… Siento haber dudado de ti, Jane.

David se sorprendió del lapsus de Dev. Jane nunca olvidaba el café y galletas.

—Son los calmantes. Te perdono. — Bromeó desde el otro lado del intercomunicador.

—Muchas gracias — Devlyn miró a David que le estaba dirigiendo una desaprobadora mirada. — No puedo evitarlo, soy adicta al café. Por eso es por lo que Emma me hace beber vasos de leche por la noche. Está intentando cubrir el agujero de mi estómago. — Se reclinó sobre su asiento, respiró profundamente y estudió a los dos hombres seriamente. — Bueno, díganme qué está pasando con este joven.

—Intentamos procesarlo y que caiga sobre él todo el peso de la ley, Sra. Presidenta. — Millar dijo autoritariamente mientras sacaba un expediente de su carpeta.

—¿Y qué hay sobre las personas que le pusieron el arma en su mano y le enseñaron a usarla? — David cogió uno de los archivos que le ofrecían. — Un chico no consigue una pistola de la nada. La roba, la compra o se la dan. Tuvo ayuda.

Millar asintió. — Estamos buscando cómplices, señor. Pero de momento no hemos llegado a nada.

—Bien. Porque quiero a todos los responsables de esto ante la justicia.

Dev se cruzó de brazos. — ¿David?

—Sí, Sra. Presidenta?

—Supón que lo hizo el sólo. No hay leyes contra ser intolerante.

—Pero sí la hay sobre intento de asesinato, — David respondió. — ¿Y de dónde sacó el arma? Esa persona es responsable también.

El fiscal Miller interrumpió. — El arma fue adquirida en la calle. Se ha seguido su pista hasta un pequeño departamento de policía en Wyoming de donde fue robada a un oficial que fue asesinado. El arma no va a ser una pista.

—Jesús. — Dev dejó caer la cabeza. — La pistola tiene bastante historia.

—Sí, Sra.

—Sabes — dijo Dev. — Eso me da una idea. — Se inclinó y escribió una nota en una hoja.

—Tus ideas pueden ser peligrosas, Dev — murmuró David. — No olvides que nos vamos de vacaciones mañana.

—No lo olvido. — Dev levantó la vista. — Sr. Millar, si el chico es procesado, ¿qué tipo de sentencia le va a caer?

—Cadena perpetua.

Soltó un disgustado suspiro y cerró los ojos. — Vaya asco — No es mucho más mayor que Ash. Y toda su vida ha acabado.

—Dev, lo que ese chico intentó hacerte… Bueno, no es diferente a lo que Ted Harris hizo a Sam. — David se movió incómodo en su silla. Sabía que estaba golpeando bajo mencionando a Samantha. Pero podía asegurar que Dev estaba apunto de hacer algo estúpido. Una cosa era actuar compasivo con sus padres, sus hermanos y la comunidad que ayudó a criarlo. Pero era una muy distinta actuar abiertamente como si lo que el chico hizo pudiera ser perdonado. Si lo hacía, estaría abriendo la puerta a cada tonto que quisiera disparar al Presidente.

Sábado, 12 de junio.

Lauren se secó las manos nerviosamente en los vaqueros mientras se acercaba a la puerta del despacho de Dev en el Air Force One. Llevaban en el aire 45 minutos y finalmente había reunido el coraje suficiente. Sabía que no podía retrasar esta discusión con Devlyn mucho más. Había pasado casi un mes y eso ya era mucho.

Su amistad esta sufriendo y no dormía bien a causa de eso. Lauren no se había dado cuenta de cuánto dependía de pequeños gestos de intimidad entre ellas hasta que todo esto pasó, apartándola de algo que había empezado a querer… quizás incluso necesitar, en su vida. Se sintió tonta y culpable. Su relación se le escurría entre los dedos como granos de arena y estaba permitiéndolo. Ya no más. Necesito arreglar esto.

Respirando hondo levantó una meno y golpeó tres veces en la puerta. No hubo respuesta. Lo intentó una segunda vez. Todavía nada. Que raro. Sé que está dentro. Arriesgándose, abrió la puerta despacio y se asomó. — ¿Dev?

Devlyn estaba acostada en el sofá dormida con la primera novela de Adrienne Nash abierta sobre su pecho. Los ojos de la rubia se suavizaron y su corazón se conmovió ante la imagen de la Presidenta durmiendo y su pecho subiendo y bajando en un tranquilo y lento movimiento.

Lauren empezó a retroceder cuando Dev gritó y sus ojos empezaron a moverse debajo de unos párpados cerrados. — No — susurró. — Por favor.

La escritora dudó sólo un segundo antes de cerrar tras ella la puerta del despacho y atravesar la habitación. Se arrodilló en el suelo al lado de Dev. — Devlyn — La calmó Lauren. — Tranquila.

Los brazos de Dev empezaron a agitarse y golpeó el libro que estaba en su pecho enviándolo al suelo. — Por favor no — susurró otra vez mientras su respiración se volvía mas agitada y empezaba a revolverse.

La necesidad de tocar a Dev era demasiado fuerte para ignorarla, y Lauren dirigió y depositó sus cálidas manos en los brazos de Dev, usando sus dedos para acariciarla. — Todo esta bien, querida. No estás sola. Y es sólo un sueño — La agitación se paró de pronto, y la respiración entrecortada de la mujer se empezó a tranquilizar y volver a la normalidad.

Lauren se mordió el labio inferior mientras se preguntaba qué pesadilla tendría Dev con samanta… el disparo? o quizás otra cosa. Apartó un oscuro mechón de pelo de la frente de Dev, teniendo cuidado con la cicatriz todavía reciente que tenía en el lado izquierdo de la frente.

En este escenario, tranquilo y semi-privado, con Dev dormida, Lauren se sintió comoda. Estudió la cara relajada de Dev, sus ojos… Dios, eres tan bonita. Su mirada cayó hacia sus labios y se sintió atraída. Un mechón de pelo se escapó y Lauren lo acomodó detrás de la oreja mientras se inclinaba y olía el ligero aroma del champú y la piel de Dev. Necesito besarla. Este pensamiento no le era ajeno. Solo que esta vez venía acompañado de un sentimiento de urgencia. Si no la beso, voy a morir.

Unas inesperadas turbulencias hicieron que el avión se agitara levemente y la cara de Dev se girara, abriendo los ojos de pronto. Parpadeó medio alarmada hasta que enfocó una cara muy cerca de la suya.

—Hola — la voz de Dev era la de alguien recién levantado. Se inclinó un poco, restregándose los ojos con una mano. — ¿Qué haces aquí?

—Lo siento — dijo avergonzada. — Toqué a la puerta y no hubo respuesta y-.

—Lauren — Dev detuvo el balbuceo de la joven. Antes de que Lauren pudiera escapar, Dev atrapó la mano de la escritora, sosteniéndola firmemente. Se sentó mientras sus ojos buscaban el libro. — Me alegro de que estés aquí.

Lauren se agachó y lo cogió del suelo, devolviéndoselo a Dev sin decir una palabra.

Dev añadió. — Sólo estaba leyendo.

Lauren se rió al observar las marcas que el sofá había hecho en una de las mejillas de Dev. Decidió no mencionar la pesadilla ya que Dev no parecía muy afectada por ella. — Ya lo veo — Lauren recorrió con un dedo la cara marcada de Dev. — Espero que eso no sea un reflejo de lo que produce la historia.

—Oh, no! — Dev la corrigió rápidamente, ruborizándose. — La primera es todavía una de mis favoritas. — Con un delicado gemido, bajó sus pies del sofá haciendo sitio para Lauren. Golpeó el almohadón de al lado en señal de invitación.

Unas mariposas empezaron a revolotear alegremente en la barriga de la joven. Discúlpate ahora, cobarde, antes de que pase otro minuto. Y entonces bésala.

—Entonces… — Dev comenzó, sin soltar la mano de Lauren. Su cuerpo se tensó al ver a Lauren, la cual no parecía muy feliz.

—Sí — Lauren exhaló despacio.

Dev levantó la mirada. — ¿Qué he hecho para molestarte, Lauren? Por favor dímelo. Las cosas no han sido igual desde aquel día en el hospital. — Y eso me está matando.

Los hombros de Lauren se desplomaron. — Tú no has hecho nada. Yo… Yo…

—¿Estás enfadada conmigo? — Aventuró Dev, preparándose para el enfado de Lauren.

—No! — La frente de Lauren se arrugó mientras esta sacudió la cabeza. — Soy yo, no tú.

Los labios de Dev repitieron — yo, no tú — murmuró. Eso suena como el beso de despedida. No puede romper conmigo! Ni siquiera estamos juntas… — ¿Qué significa eso exactamente?

Lauren se humedeció los labios, dejando escapar un leve suspiro. — Significa que no has hecho nada mal. Yo necesito… umm… necesito disculparme por salir corriendo en el hospital… — Lauren sintió un pinchazo en el pecho cuando pensó en lo que había hecho. — Necesitabas una amiga y yo salí corriendo — admitió suavemente. — Lo siento tanto.

—Hey — Dev se acercó a su compañera, aunque casi no había espacio entre ellas. Se obligó a no retorcerse cuando levantó su brazo y envolvió con el los hombros de Lauren. Hacía poco que se había quitado el cabestrillo y todavía le quedaban varias semanas de rehabilitación por delante hasta que volviera a la normalidad. — No tienes que disculparte. He estado preocupada por ti.

La voz de Lauren estaba llena de auto-recriminación, y se apartó del confortante abrazo. — Pero te dejé sola después de ver ese horrible video!

—Eso no importa — Dev la volvió a acercar.

—Sí importa, Devlyn!

—No, no importa. Y si hubiera sabido que eso era lo que te estaba atormentando, te lo habría dejado claro semanas atrás.

La acuosa mirada de Lauren se levantó para encontrarse con la de Dev, donde encontró sólo una sincera curiosidad y preocupación. No había nada de enfado, o peor aún, nada de pena. — Te veo todos los días y aún así te echo de menos.

Al oír esas dulces palabras, Dev tuvo que contener las lágrimas. — Yo también te echo de menos.

—Ese día estaba avergonzada. — Lauren se detuvo y después añadió. — Y cansada y enfadada.

—¿Enfadada?

Lauren asintió. — Cuando me dijiste que sabías lo de mi madre, de pronto me sentí como si estuvieras espiándome. Era como si todos los trapos sucios de mi familia estuvieran siendo lavados enfrente de ti me gustara o no
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 10th 2011, 12:14 am

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 10th 2011, 11:59 am

merci merci

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Febrero 10th 2011, 5:54 pm

thanks thanks JUL
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 10th 2011, 11:19 pm

La dosis de hoy nod para que las fans de esta historia no tengan mono No


Dev hizo una mueca ante la veracidad de las palabras. Sabía que Lauren estaba teniendo problemas para ajustarse a la vida en esa "pecera". Y sus actos, aunque fueran con la mejor de las intenciones, no habían ayudado mucho. — Yo… no pretendía hacerte sentir así. Estaba preocupada por ti. Sólo hice que David se informara de lo que pasaba por si podía ayudar. — La mirada de Dev cayó hacia el suelo. — No pretendía entrometerme. Sólo quería ser capaz de ayudar si me necesitabas, pero… — No pude ir contigo cuando quise. No pude estar ahí cuando realmente necesitabas una amiga.

—Lo sé — ¿Cómo puedo explicar esto? — Pero es muy duro. Mama… mi madre… quiero decir… — dejó escapar un suspiro frustrado. — Si hubiera estado pensando correctamente, habría asumido que tú descubrirías qué había pasado — Lauren hizo un gesto de dolor. Veía imágenes de ella misma más joven y unas muñecas rajadas y un charco de sangre en el suelo. — Es tan personal y feo lo que intentó hacer.

—Es duro — Dev se tragó el dolor de su próxima admisión. Nunca le había mentido a Lauren y no iba a empezar ahora. Pero esto iba más allá de eso. Su mente política le decía que avisara que esto no lo podía publicar, pero sabía que Lauren no traicionaría su amistad.

La cara de Dev se puso muy seria pero su voz era tranquila y suave. — Algunas personas no pueden luchar contra esa necesidad. Quieren escapar. Lauren, voy a contarte algo que nunca le he dicho a nadie — Podía sentir el peso de la mirada expectante de Lauren y unos pequeños dedos que se ajustaban más fuertemente a los suyos. Devlyn miró a la pequeña mujer a los ojos. — Cuando Sam fue asesinada, pensé en ello. No sabía cómo afrontar la pérdida. No podría, no encontraba un lugar para la angustia y el dolor y eso empezó a superarme. No podía respirar sin que me doliera. Cada latido era doloros. — Las lágrimas que brillaban en los ojos de Lauren casi la hicieron detenerse. Pero no lo hizo. — De alguna manera, después de un tiempo, encontré el camino de vuelta. A través de mis hijos. Pero hay gente que no puede luchar.

Lauren cerró los ojos. Había encontrado difícil imaginarse a la fuerte mujer pensando en rendirse. Pero entonces recordó la imagen del video de Dev testificando en el juicio de Theodore Harris. Sólo una palabra le venía a la mente. Rota. Estaba rota. Pero de algún modo alguien la había "arreglado", o lo había hecho ella misma. — Pero yo no pude ayudar a mama — susurró Lauren. — Lo he intentado! Toda mi vida! Pero yo no era suficiente para ella! — Nada era nunca suficiente.

Oh, Lauren. No te hagas eso a ti misma. — Cariño, tu la has ayudado incluso aunque no lo sepas. La has ayudado creciendo y convirtiéndote en una mujer tan inteligente y generosa. Estando ahí cuando ella te ha necesitado. E intentando superarte día a día. Muchas veces la gente no puede evitar lo que hace o cómo se siente. Si quieres, contrataremos nuevos doctores para que la vean. Pueden intentar ayudarlea, Quizá haya una nueva técnica o medicina o-.

—Ha tenido los mejores doctores que he podido encontrar. Mis facturas son suficiente para darte cuenta de eso — ¿Cariño? Dejó que la palabra se le metiera en lo más profundo de su ser, curando heridas provocadas por la preocupación y el temor. Nunca me ha llamado así desde el hospital. — Aprecio tu oferta. Pero no creo que haya nada en lo que puedas ayudarnos. — Acarició la mano de Dev. — A parte de continuar siendo mi mejor amiga.

Lauren sorbió con la nariz, y sonrió cuando oyó a Dev hacer lo mismo. Vaya dos. — Después de salir corriendo del hospital, sentí que tampoco era suficiente para ayudarte a ti. Todo lo que estabas haciendo era ser amable conmigo. Pero en lo único que podía pensar era en salir huyendo. — Lauren levantó la mano y limpió una lágrima que estaba suspendida en el ojo de Dev esperando para caer. — Siento mucho lo que pasó — susurró. — Y siento especialmente estar tan avergonzada como para disculparme antes — Di el resto! — Las cosas entre nosotras se han vuelto raras y no me gusta. Yo… — una pausa — Yo quiero cogerte la mano… mucho… y no puedo hacerlo si no nos sentamos al lado. — Contuvo la respiración y esperó, rezando para que Devlyn se sintiera de la misma manera.

Una sonrisa brillante se dibujó en la cara de Dev y, al instante, ese gesto se reprodujo en su cara. — Pues — La presidenta se encogió de hombros un poco, esperando camuflar un poco su alegría y contenerse de ponerse a saltar como una niña pequeña. — Siéntate a mi lado. No muerdo. Incluso te daré un abrazo si lo necesitas. Y mis manos están siempre libres para que las cojas.

Lauren asintió tímidamente. Lauren levantó sus manos entrelazadas. — En esto ya estamos a medio camino. ¿Pero que tal un abrazo?

—Ok — Dev usó el brazo que descansaba sobre los hombros de Lauren para acercarla más. — Esto no es un bicho — se burló — Soy yo abrazándote. No quiero confusiones. — Cuando Lauren estuvo completamente pegada a ella, ambas mujeres dejaron escapar un largo suspiro. Dev descansó la mejilla sobre el pelo de Lauren. — Sé que no hemos hablado sobre el tema de la privacidad. Pero quizás podamos ir poco a poco.

Lauren murmuró su acuerdo contra la clavícula de Dev. — No dejaré que las cosas se nos vayan tanto de las manos, lo prometo. — Se hundió en el abrazo, sin pensar qué significaba o hacia donde se dirigían. Sólo aceptaba el afecto y la comodidad que Devlyn le estaba ofreciendo. E intentando devolvérselo lo mejor que podía.

—Pero sabes algo más?

—Mmmm?

—Nash todavía necesita una novia.

Lauren empezó a moverse debido a una silenciosa risa.

Entonces Devlyn sintió unos suaves roces en el hueco de su garganta. Se quedó completamente parada y sus ojos se cerraron Oh Dios, me está besando!

Lauren presionó de nuevo los labios contra la suave piel, maravillándose por el pequeño hormigueo que le subía por la espalda y la ola de calidez que le corría por las venas calentándola desde dentro. Los ligeros besos eran dolorosamente íntimos y se sentía tan bien al mostrarle finalmente a Dev cómo se sentía, cómo se interesaba por ella, que Lauren no tenía intención de parar todavía. Se inclinó y rozó levemente la garganta de Dev con su boca, sintiendo como el pulso de la mujer morena se aceleraba en respuesta.

El avión se tambaleó de nuevo, mandando a Lauren hacia un lado e interrumpiendo el perfecto momento. Dev iba a hablar pero la escritora se volvió a acercar, moviendo la cabeza y dirigiéndose a Dev seriamente. — No — su voz era amable pero insistente.

Lauren levantó ambas manos y suavemente acarició las mejillas de Dev, disfrutando de la cálida y suave piel contra sus manos. Miró profundamente hacia unos ojos llenos de pánico pero cargados de deseo y afecto. — Nada va a interrumpirnos otra vez. ¿De acuerdo? — Un leve momento de inseguridad se hizo presente pero fue desechado ante la respuesta de Dev.

La alta mujer soltó un agitado suspiro y asintió, inclinando su cabeza y presionando su mejilla más firmemente contra la firme pero delicada caricia de Lauren. Cayó conscientemente en unos ojos que estaban tan llenos de honesta amistad y devoción que el pecho de Dev se contrajo ante la visión. — De acuerdo — dijo suavemente, sorprendida honestamente de poder hablar, considerando que su corazón se sentía como si fuera a salirse del pecho de un momento a otro. Ya se sentía mareada y aún ni se habían besado. Por favor, no dejes que me desmaye ahora.

Los ojos de la Presidenta se cerraron cuando tan ligeros como una pluma, unos suaves labios se posaron contra los suyos. Acto seguido se depositaron más firmemente. Un gemido escapó de su garganta y enredó una mano en el pelo de Lauren, manteniendo la cabeza de Lauren mientras le devolvía el beso. La boca de Lauren era suave; unos inquisitivos labios estaban haciéndola arder. La joven mujer se dejó llevar por esa mutua exploración y Dev sintió como su cuerpo entero se había convertido en una hoguera.

Duró un largo y dulce momento, no deteniéndose hasta que unas tentadoras lenguas salieron de su lugar y probaron lo que habían estado queriendo tanto tiempo. Finalmente, Lauren empezó a separarse, ligeramente sin aliento. Pero Dev se inclinó sobre ella y mordió el labio inferior de Lauren, para volver a remolcarse hasta su boca en un movimiento que produjo en la escritora un sensual gemido. Pero la alta intensidad del momento se desvaneció rápidamente cuando Dev empezó a morder y a hacer rabiar a Lauren con sus dientes hasta que las dos estallaron en carcajadas.

Esta vez fue Dev quien empezó a aflojar los dedos que tenía enredados en el pelo de Lauren, pero antes de que pudiera apartarse completamente, Lauren se vengó por lo anterior lanzándose repentinamente sobre Devlyn y besándola apasionadamente. Sus temores iniciales se habían esfumado y ahora actuaba por puro instinto, dejando que el momento las embargara y profundizando su beso. Giró la lengua sobre la de Devlyn hasta que la mujer más alta empezó a gemir. Sí! Gritó la mente de Lauren. Esto era lo que quería. Era hambre y deseo lo que se escondía tras cada caricia, cada mirada inocente, cada gesto tierno. Y ahora lo estaba probando.

Lauren sintió como su cuerpo respondía tanto a los sonidos que salían de Dev como a las maravillosas caricias que estaba recibiendo. Su estómago estaba empezando apretar cuando una combinación de hormonas y adrenalina corrió por sus venas.

Cuando finalmente se separaron, soltó un profundo suspiro, ligeramente atontada y bastante mareada. Lauren sonreía felizmente y la cara de Dev inmediatamente se sonrojó. La mujer más joven estalló en carcajadas.

—Eso fue… um… — Dev buscó las palabras adecuadas.

—Eso fue maravilloso, Devlyn, y ojalá lo hubiéramos hecho hace siglos.

Dev estaba asintiendo antes de que Lauren pudiera terminar su frase. Supiró aliviada, todavía un poco aturdida por los efectos del apasionado y maravilloso beso.

Lauren sonrió otra vez, encontrando la timidez de Dev, mezclada con placer y una buena dosis de nervios, totalmente encantadora. — Creo que, considerando que soy la que nunca ha hecho esto antes… con una mujer, me refiero, debería ser yo la que está asustada. — Levantó la mano y con la punta de uno de los dedos trazó la figura de una deliciosa boca que ya estaba rogándole que volviera a perderse en su suavidad.

La voz del piloto se oyó a través de los altavoces informando a los pasajeros del avión de que iban a emprender el descenso al aeropuerto internacional Port Columbus y que debían abrocharse los cinturones.

Devlyn se sentó y empujó a Lauren con ella. Juntas se colocaron los dos cinturones.

—Creo que tenemos varias cosas sobre las que hablar en este viaje, Lauren — dijo Dev seriamente, pero sus brillantes ojos dejaban ver su deleite por el giro de los acontecimientos.

Lauren no podía dejar de sonreír mientras se acomodaba en su asiento. — Creo que va a ser toda una aventura.

***

Mientras viajaban hacia la casa familiar de Dev, Lauren se sintió impresionada por el ambiente familiar que flotaba en la limusina. Emma y Amy estaban sentadas enfrente de ella y Dev. Ash estaba profundamente dormida con la cabeza apoyada sobre el regazo de Emma, Christopher estaba quedándose dormido en los brazos de Amy y Lauren miró al pequeño niño que tenía sobre sus piernas. No pudo resistirse a depositar un tierno beso en la frente de Aaron mientras este dormía en sus brazos. Incluso Gremlin parecñia contento de echarse una siesta en el suelo de la limusina.

Dev buscó en el bolsillo y sacó un pequeño frasco de pastillas. Se colocó una en la mano y volvió a cerrarlo. Cogiendo una botella de agua de la bandeja, estaba a punto de tomar un trago cuando se dio cuenta de la mirada que Emma le estaba dirigiendo. — ¿Qué?

—¿Necesitas eso?

—Es ibuprofeno, Emma. Nada peligroso. — Miró a Lauren y se sintió en la obligación de darle una explicación. Su mirada cayó hacia el frasco. — Ummm… esto no es algo que se haya hecho público, pero después de la muerte de Samantha, — dudó y después se apoderó de ello un fuerte rubor. — Tuve un pequeño problema con los somníferos. — Miró a Lauren, la cual la miraba sin ningún gesto de reproche. — Pero ya no.

—Me alegro de que no. — Dijo la escritora suavemente, empujando juguetonamente el hombro sano de Devlyn con el suyo. Lauren sonrió cuando Dev dejó caer su mano libre y envolvió sus dedos con los suyos. Devlyn era tan distinta de cualquier persona que hubiera conocido. Siempre eran totalmente honesta consigo misma. Incluso aunque fuera algo que quisiera mantener en privado, sabía que si alguien le preguntaba, diría la verdad.

Pero Lauren se había prometido que no publicaría ni una sola palabra que pudiera hacer daño a Devlyn o a su familia. También ayudaba a eso el hecho de que no hubiera descubierto nada que pudiera ser realmente perjudicial. Y rezaba para no hacerlo.

La escritora miró como Dev cerraba los ojos y encogía los hombros. Acto seguido la cabeza de la Presidenta cayó hacia delante. La cara de Lauren mostraba su preocupación. — ¿cansada?

—No. Rezando.

Lauren se sorprendió. — Rezando?

—Sí. Rezando para mi padre no permita a mi madre cocinar para nosotros.

—Amén — dijeron Emma y Amy a la vez. A lo largo de los años, ambas mujeres habían sido sujeto de los ofrecimientos de Janet Marlowe. La mujer era tan dulce como era posible. Quería a su marido y a Dev más que a su vida, y cocinar era un hobby que había disfrutado desde la niñez. Desafortunadamente, su habilidad había permanecido en el mismo nivel desde la niñez.

Dr. Frank Marlowe, el padre de Dev, siempre había tenido una cocinera. Afortunadamente para Dev, eso no cambió cuando se casó. Pero su madre se sentía todavía en la necesidad de "ayudar" a la cocinera de vez en cuando. Especialmente cuando tenía invitados.

—Oh, vamos — unos ojos grises se entornaron. — No puede ser tan malo — Lauren miró cada cara. — Nadie es tan mal cocinero. — Bueno, vale, yo lo soy. Pero al menos no hago que la gente se lo coma.

—Bueno, digamos sólo que prefiero comer otra vez las gambas de aquella fatídica cita con Candace Delaney que ser sometida a la cocida de mi madre. Adoro a mi madre, no me malentiendas, pero…

Lauren se rió, causando que Aaron se asustara un poco. Inmediatamente se detuvo y lo acercó más a ella. Los niños no asustaban tanto cuando estaban durmiendo.

Dev miró a Lauren y sonrió, sacándole la lengua y haciéndole burla.

Lauren sacó también la lengua para contestar pero sabía que Devlyn tenía razón. Estoy atrapada por cada uno de los miembros de la familia Marlowe, o qué?

Dos horas después estaban entrando en la casa familiar de los Marlowe. Lauren se colocó detrás de Emma y Amy, observando la bienvenida que Frank y Janet daban a su hija y nietos. Quería sacar fotos del momento pero se resistió, no sabiendo cómo reaccionarían el Sr. y la Sra. Marlowe. Lauren miró incómoda como Janet Marlowe, que parecía una versión reducida de Devlyn, colocaba sus brazos alrededor de su hija y lloraba de alegría.

Frank Marlowe permanecía más atrasado con un nieto en cada brazo, y dirigiendo una sonrisa indulgente a su nieta, la cual estaba abrazada a su cintura. Era alto y delagado, con un espeso pelo blanco y barba.

—Oh, nena! — Janet Marlowe colocó sus manos sobre las mejillas de Dev. — Estoy tan contenta de que estés en casa. — Arrugó la frente cuando vio la cicatriz de la cara de su hija, a pesar de que esta ya estaba desapareciendo. — ¿De verdad estás bien?

—Mama, estoy bien. Me conoces, demasiado cabezota para… — Dev se detuvo cuando se dio cuenta de lo que estaba apunto de decir. Permaneció en silencio mientras su madre retrocedía y la examinaba de pies a cabeza. — Te lo juro mamá, estoy totalmente intacta.

—Yo juzgaré eso, jovencita. — De pronto sus ojos se suavizaron. — Parecías muy cansada cuando llamábamos. No sé por qué no nos dejaste ir y hacerme cargo de ti.

—Tengo una casa llena de gente que…

—Ellos no son tu madre — cortó la pequeña mujer mientras golpeaba a Dev con un dedo.

Lauren intentó no soltar una risa, pero fracasó.

Janet giró la vista e hizo contacto visual con Lauren. Ah, la famosa Lauren Strayer. Arqueó una ceja.

Así que Devlyn lo ha sacado de ella. Lauren intentó parecer arrepentida mientras bajaba la mirada.

—Ah, mamá, papá, recordáis a Emma y Amy — Dev dirigió a sus padres hacia sus otros invitados. Las bienvenidas fueron rápidas y pronto la atención de todo el mundo se giró sobre Lauren. La joven mujer empezó a temblar visiblemente ante la presencia paternal de Janet y Frank. Volvió unos ojos suplicantes hacia la Presidenta que gritaban "ayuda!".

Dev casi sonrió ante la mirada de pánico de la cara de Lauren. — Y esta, — Dev extendió su mano hacia la escritora y la adelantó. — es Lauren Strayer. Está escribiendo mi biografía, como sabéis. Va a entrevistaros a los dos. Así que… podríais intentar no contarle todas mis historias embarazosas de golpe, por favor?

—Pero no me importaría que me contaran unas cuantas — intervino Lauren.

—Oh, estoy seguro que podría ocurrírseme una cosa o dos sobre Apestosa. — Frank le guiñó el ojo. — Encantado de conocerla, Srta. Strayer. Bienvenida a nuestra casa.

—Por favor, llámeme Lauren. Y gracias Sr. Marlowe. — La escritora ahora estaba deseosa por saber de dónde le venía el mote de Apestosa. Iba a tener que esperar para oír la historia.

—Entonces tú, jovencita, deberías llamarme Frank — sonrió encantadoramente.

Lauren asintió y le devolvió la sonrisa. El acento sureño de Frank era incluso más pronunciado que el suyo. — Gracias. — Respiró profundamente y miró a quien de verdad contaba aquí. — Encanta de conocerla, Sra. Marlowe. Devlyn me ha hablado mucho de usted.

—Es un placer conocerte, Lauren. — La pequeña mujer tomó la mano de la escritora. Lauren sabía que estaba siendo examinada y puso derechos los hombros y estrechó su mano firmemente. — Y llámame Janet. La Sra. Marlowe era mi suegra. Que Dios tenga en su gloria a esa bruja, pu-.

—Mamá — la detuvo Dev.

Janet sonrió inocentemente. — Que Dios la tenga en su gloria.

***

David, su mujer Beth, y Lauren estaban retorciéndose de la risa. Las lágrimas resbalaban por sus caras mientras sus ojos viajaban de la ruborizada cara de Dev a la sonrisa malévola de Frank. Janet estaba intentando no estallar también ocupándose de la cafetera que acababa de ser despositada sobre la mesa. Pero sus hombros se agitaban irremediablemente.

Frank Marlowe parecía satisfecho mientras se reclinaba sobre la silla. Había cumplido con su papel de padre y le había regalado a la audiencia la historia de cuando Dev se quitó el pañal en medio de una comida familiar.

Devlyn le entornó los ojos a su madre y murmuró algo detrás de la servilleta que estaba sujetando contra su cada.

—Bueno, — Lauren tomó un trago de agua cuando por fin dejó de reírse. — Cuéntame de dónde viene lo de Apestosa.

Dev levantó la vista con unos ojos abiertos de par en par, y rápidamente colocó su mano sobre la boca de Lauren. Miró hacia su padre. — No has oído eso. Ella no ha preguntado nada. No has oído eso.

Lauren lamió la mano, haciendo que Devlyn la quitara. La escritora asintió antes de que Devlyn pudiera recobrarse de gritar "ewwwwwwwwww" y de secar su mano en los vaqueros. — Sí me ha escuchado!

Frank rió alto. — Bien, Devlyn tenía alrededor de 15 años, creo…

—OH DIOS! Mátame ahora, se lo va a contar! — Dev se hundió en la silla y empezó a rogar clemencia.

Frank ignoró felizmente a su hija. — Salió de acampada con un grupo de tres amigas. Parece ser que nuestra pequeña Devlyn y una jovencita amiga suya decidieron ir a bañarse desnudas al estanque.

Las cejas de Lauren casi ocuparon media frente. Se giró hacia Devlyn. — Bañarte desnuda? Oh, Sra. Presidenta. ¿Quién iba a saber que tenías un lado tan travieso?

Dev miró a su padre. — Bueno, si esto sale en mi biografía, el mundo entero lo sabrá!

Lauren palmeó la rodilla de Dev y se volvió a fijar en Frank, haciéndole un rápido gesto con las manos. — Continúa, continúa.

—Aparentemente, todo iba bien hasta que una de las acompañantes las oyó chapotear y reírse en el lago y decidió ir a mirar. Las niñas debieron ver la luz de la linterna, porque salieron del agua, cogieron sus ropas y empezaron a correr de vuelta al campamento desnudas por todo el bosque…

Dev soltó un quejido y se dejó caer un poco más. ¿Era posible morir de vergüenza? David la estaba apuntando riendo histéricamente. Sí, decidió, era posible.

Lauren se tapó la boca con la mano. Intentó imaginarse a Dev mojada y desnuda, corriendo por el bosque. Ooooohh… ¿Cuánto pagaría por ver eso? Joder, pediría un préstamo. Su cara se enrojeció y sacudió la cabeza para liberarse de esos pensamientos lascivos. — Lo pillo, una desnuda y adolescente Devlyn corriendo por el bosque. — Esperó expectante a que Frank continuara. No estaba segura qué estaba disfrutando más, la batallita, o la mirada mortificada de Dev. — ¿Hay más?

—Uh huh — El padre de Dev asintió. — Su amiga volvió bien y no la vieron. — Miró a Dev y apretó los labios y después se rió. — Pero Devil (diablo) no tuvo tanta suerte. — Su desnudo cu- — se detuvo abruptamente y se aclaró la garganta. — trasero, topó con un nido. Un nido con una madre mofeta sobreprotectora y cuatro pequeñas mofetitas. Todas ellas asustadas por la desnuda y mojada humana que se había colado entre ellas. ¿Tú sabes lo que hacen las mofetas asustadas, Lauren?

Lauren estalló en carcajadas. Entonces arrugó su nariz mirando a Dev. — Oh, que asco Devlyn.

Dev se recuperó lo suficiente como para rascarse la mejilla y lanzarle a la vez la servilleta a su padre. — Muchas gracias, papá. Ahí va lo poco que conservaba de dignidad ante los ojos de Lauren.

David y Beth se miraron mutuamente. — Oímos que vomitaste encima de ella, Dev. Ya no te había nada de dignidad después de eso.

Dev se cubrió la cara con las manos. — ¿Fue idea mía esta visita? — gruñó.

—Sí! — corearon todos.

Frank continuó. — Costó dos semanas, y treinta galones de zumo de tomate poder estar en la habitación con ella sin que te lloraran los ojos. Y de ahí es de donde viene el apodo Apestosa.

Lauren sintió un poco de compasión por Dev, la cual todavía tenía escondida la cara. Una vez que la escritora mantuvo la risa bajo control, alcanzó y acarició la espalda de Dev. Lauren se inclinó y se susurró. — Si te sirve de algo, siempre he pensado que olías genial.

Dev le contestó susurrando sun mover un músculo. — sí que sirve — Lauren pudo apreciar una sonrisa en sus palabras.

Domingo, 13 de junio.

Lauren mordió una tostada y bebió un trago de zumo mientras se sentaba en el porche de la casa para disfrutar del sol matutino. Era un hermoso lugar, y el hecho de que el Servicio Secreto hubiera sido situado a varios cientos de yardas le hacían sentir cómoda y segura. Sólo se podía preguntar cómo sería la cabaña a la que iban a ir después. A la escritora le gustaba la casa principal.

Dev la había dejado dormir esta mañana. Aunque, para ser justos, desde el disparo había podido dormir hasta las 6: 30, mientras Devlyn estaba haciendo su terapia. Pero sus sesiones diarias habían sido reducidas a tres veces por semana y Julio le había dado esta semana libre por buen comportamiento. Dev pensó que era un descanso terapéutico para sus músculos.

Se había despertado por una suave brisa veraniega soplando en su ventana, las voces de los niños riendo y jugando, y el olor a bacon. Añádele sexo y Lauren habría jurado que estaba en el paraíso, no en Ohio. Dejó que ese pensamiento rondara por su cabeza hasta que sintió una punzada en el estómago y en puntos más al sur. Lauren se imaginó a Dev inclinándose sobre ella y… suficiente! Se obligó a salir de la cama y se dirigió hacia el cuarto de baño. Hora de una ducha. Una ducha muy fría.

Después de la ducha, Lauren se secó el pelo con la toalla y se lo ató. Después se lavó los dientes y se dirigió hacia el porche trasero. Vio como los padres de Dev jugaban con sus nietos. Gremlin estaba con ellos en medio del caos, corriendo, ladrando y mirando un disco que Fran le iba a tirar de un momento a otro. Pequeño saco pulgoso. Nunca ibas a coger lo que te tiraba! Traidor.

Amy y Emma estaban sentadas en una mesa de picnic disfrutando de su desayuno. Lauren sonrió. Estaban cotilleando. Se pondría al día con ellas luego.

Lauren había visto a David y a Beth paseando cogidos de la mano por el bosque. La única persona que estaba desaparecida era Dev. Se metió una mano en el bolsillo de sus pantalones y tomó otro trago de zumo.

La mujer rubia alzó la vista cuando oyó un suave sonido dirigiéndose hacia ella. Se le paró la respiración cuando observó de dónde venía el ruido, y quién lo estaba produciendo. Dev estaba montada en un precioso caballo, llevando unos ajustados pantalones negros. Una ancha camiseta de color azul claro y unas grandes botas, completaban el vestuario. Lauren suspiró. Eso era más que suficiente para que la joven de Tennesse se desmayara. Para la escritora, la Presidenta estaba absolutamente fantástica. Voy a necesitar otra ducha.

Dev cabalgó lentamente hacia el porche. — Buenos días, señora. — Dijo Dev, sondando casi como su padre.

Lauren no pudo detener una sonrisa. Se puso la mano encima de los ojos para curbrise mientras miraba al Dev. — Buenos días.

—¿Has dormido bien?

Lauren asintió lentamente, no era capaz de apartar los ojos de Dev. — Muy bien. ¿Tú qué tal?

—Oh, yo estaba genial hasta que papá vino y me levantó para dar de comer a los caballos.

La joven arrugó la nariz. — Déjame adivinar. A las 5: 00? Es de ahí de donde te viene?

—Justo.

—A propósito, — Lauren apuntó hacia el alto y castaño animal. — ¿Cómo te has subido al caballo más grande que he visto en mi vida con tu cadera herida? ¿Sabes que no deberías-.

Dev levantó una mano. — Antes de que me regales como mamá — gruñó — usé una pila de heno y papá me ayudó. Estoy bien, lo prometo.

—¿No te duele? — Preguntó Lauren escépticamente.

—¿Si digo que sí besarás la herida y harás que se cure?

Lauren se atragantó con el zumo — ¿Quién eres tú y qué has hecho con la Presidenta? — tosió.

—Oh, todavía soy yo. Supongo que olvidé comentarte que estoy mucho más relajada en casa — Dev se rió y se compadeció de su amiga cambiando de tema. — ¿Has desayunado algo?

—Ummm… sí, de hecho la cocinera tiene un plato en el horno para mi, para cuando esté lista.

Dev asintió. — Síp, esa es Dottie. Ha sido la cocinera de la familia desde que era una niña. Y tiene bastante éxito manteniendo alejada de la cocina a mamá. Nadie pasa hambre en la casa Marlowe si está Dottie alrededor. Si tengo suerte, hará su especialidad, galletas Devil.

Lauren sonrió inocentemente y recorrió con su mano arriba y abajo una de las vigas del porche. — ¿Me quieres contar de donde te viene el apodo Devil o debería preguntárselo a tu madre? — Apoyó la cabeza sobre el poste, y respiró hondo captando el aroma a hierba fresca, a caballo y el champú de Dev. Sintió como sus piernas le temblaban un poco.

Devlyn se encogió de hombros. — Sencillamente viene de Dev. Ya sabes, como Dev-astador — murmuró en una voz muy sexy. Se inclino sobre Lauren la cual estaba casi a su nivel gracias al alto porche. — Y Dev-astadora, y Dev-orar… — Sonrió dirigiéndole a la escritora una malévola sonrisa. — Sólo surgió de una manera natural.

Los ojos de Lauren se posaron sobre los de Dev. — No olvides, Dev-ina.

—Como tú.

Lauren se contuvo, intentaba no sonreír.

—Hey, así no se escribe!

Lauren ni se inmutó. — Digamos que es una licencia artística.

Dev reflexionó sobre eso durante un minuto. — Uh, de acuero, te lo permitiré. Pero sólo porque eres preciosa.

Dios mío estamos flirteando. Si esto dura dos segundos más voy a besarla otra vez. Juro que lo hago. Lauren se apartó del poste y se inclinó hacia Dev hasta que pudo sentir el calor de la mujer y la montura del caballo. Cerró los ojos y sus respiraciones se mezclaron…

—Hey, Devil!

Lauren retrocedió de golpe ante la voz de Frank Marlowe.

—Mierda — Se quejó Dev, poniéndose derecha en la montura. — Más tarde, Srta. Strayer — Era una promesa.

Lauren se colocó las gafas y sonrió. — Más tarde, Sra. Presidenta.

Martes, 15 de junio.

Dev caminaba lentamente hacia la cabaña donde ella, Lauren, David y Beth pasarían los próximos días mientras los niños estaban con sus abuelos en una tienda de campaña unas yardas atrás.

Lauren había pasado un día bastante aprovechado con los padres de Dev. Y la alta mujer sospechaba que ahora les gustaba más Lauren que ella misma. Supongo que era inevitable.

Dev divisó varios agentes del Servicio Secreto de reojo. Estaban en caravanas varios cientos de yardas más allá. Quería darle a Lauren un poco de sensación de intimidad. Con todo lo que había pasado, todos necesitaban descansar.

Miró hacia abajo cuando sintió que un brazo se enganchaba al suyo — Hola, querida madre.

—Efectivamente, Devlyn Marlowe.

Dev conocía ese tono. Era el tono de mama para decir "estás en problemas". — ¿Qué he hecho ahora? — Suspiró.

Janet dio una patada a una piedra mientras caminaba. — ¿Qué esta pasando entre tú y Lauren?

—Nada.

—No le mientas a tu madre — golpeó suavemente el brazo de Dev. — He visto la manera en que os miráis.

—¿Y cómo es exactamente?

La mujer más baja se giró sobre sus talones, haciendo que las dos se detuvieran de golpe. Levantó una mano y acarició la mejilla de su hija. — No habías mirado a nadie así desde Samantha. ¿Te estás acostando con ella?

—No! — Dev se retiró un poco. — Sabes que nunca… quiero decir… no puedo… quiero decir…

Los ojos azules de Janet parpadearon y sacudió la cabeza. Empezaron a andar de nuevo. — Lo sé. Siempre has sido horriblemente antigua en este aspecto. Casi vuelves loca a Sam. Pensé que la pobre niña iba a tener en algún momento una combustión espontánea.

—¿La volví loca?

—Uh huh. Antes de que os casarais me llamó y me preguntó si estaba haciendo algo mal y por qué tu no intentabas llevártela a la cama. Devlyn, en mis tiempos tus acciones habrían sido consideradas mojigatas. Ahora, ya es simplemente completamente arcáico. Necesitas tranquilizarte un poco. No es como si alguna de las dos fuera a quedarse embarazada — Janet se rió de su propio chiste.

Dev se detuvo y se llevó las manos a la cintura. — Madre, ¿me estás sugiriendo que me lleve a Lauren a la cama?

—Tú la quieres, ¿verdad?

Dev dudó. — No lo sé.

—Devlyn Odessa Marlowe, no te atrevas… — movió un dedo delante de la cara de su hija. — No puedo creer que me beses con esos labios mentirosos.

Unos ojos azules se entornaron y Dev prácticamente miró al suelo. — Mamá!

—Dev, sabes que no me meto en tu vida a no ser que piense que estés haciendo algo realmente estúpido. — La postura de Janet era un calco de la de su hija. — Creo que mantenerte apartada de Lauren es realmente estúpido. Es buena para ti, cariño. No es necesario un técnico especial para ver eso.

—Mama…

—Es una mujer muy atractiva, dulce y lista. Por lo que pude entender, me estuvo sonsacando información cuando pasamos el día juntas — La voz de Janet estaba llena de honesta admiración. — Y por si no lo habías notado, tus hijos la adoran.

—Mama…

—Y te mira con unos ojos que prácticamente adoran cada movimiento que haces.

La mente de Dev volvió a los besos que compartieron en el Air Force One. — Me besó — admitió tranquilamente.

—Bien por ella! Parece ser que sus padres no criaron a una gallina.

La mandíbula de Dev cayó por completo. — ¿Me estás llamando gallina?

—¿Le devolviste el beso? — Giraron una esquina y ahora se dirigían hacia una gran cabaña de madera, con un pequeño porche y unos trozos de madera apilada para la chimenea.

—Mamá puedo ser antigua, pero no estúpida. Por supuesto que le devolví el beso!

—¿Y qué pasó entonces?

—El avión aterrizó. Llegamos aquí papá le contó la historia de "Apestosa". Nunca va a querer besarme otra vez.

—Oh, yo no estaría tan segura de eso — Janet golpeó suavemente a su hija en las costillas. — Creo que si le das una señal, hará algo más que besarte, Dev.

—Mama! — La Presidenta se frotó la cara esperando quitarse algo de rubor de sus mejillas.

—Has estado sola mucho tiempo, cariño. Deja que el pasado permanezca en el pasado y mira hacia el futuro. Necesitas a alguien en tu vida. Te conozco. Tu no te enamoras fácilmente y no te tomas estas cosas a la ligera. Pero despiértate y huele el café, Devlyn. Estás enamorada de esa chica. — Jane ayudó a Dev a subir las escaleras. — Había un dicho cuando yo era pequeña que creo que es muy apropiado para este momento. Si te duermes, pierdes. (You snooze, you lose).

***

La mujer de David, Beth, se levantó del sofá de la cabaña y se dejó caer sobre el duro suelo de madera. Beth era un poco más baja que Lauren, con amplias caderas y una nariz excesiva. Tenía un ingenio y un sentido del humor muy rápido, y una sonrisa más rápida aún. Era profesora de Historia Americana en la Universidad de Georgetown. Beth y Lauren enseguida habían encajado y se habían pasado toda la tarde inmersas en una conversación intelectual, riéndose y bebiendo cerveza.

—Bueno — dijo Beth alegremente. — ¿Por qué no jugamos a algo?

—¿A qué algo? — David arrugó la frente y se hundió más en el sofá — ¿A las strip-damas, por ejemplo?

Beth se rió y le dio una palmada a su marido en la rodilla. — Pervertido.

—Y tu eres su mujer — Le recordó Dev. — ¿Qué dice eso de ti?

Beth tomó un trago de su cerveza mientras consideraba el comentario de Dev. — Buena observación — admitió finalmente. Se giró hacia Lauren. — Estaba pensando en algo que nos pudiera ayudar a conocernos mejor.

—Beth — El tono de Dev era de aviso.

Beth alzó la botella, su contenido brillaba ante el reflejo de la chimenea. — Podríamos jugar a la botella — Rió de nuevo cuando su marido de pronto se incorporó de golpe. — Pero no quiero que a David le de un infarto — Beth sonrió dulcemente a su marido. — Está justo en los años de riesgo.

—No lo estoy!

—Sí lo estás!

—Entonces en qué estabas pensando? — Preguntó Lauren. Finalmente la curiosidad había podido con ella. Depositó la tercera botella de cerveza en el suelo al lado de su silla y se dejó caer al suelo, imitando a Beth. La escritora cruzó las piernas al estilo indio, disfrutando del ligero mareo por el alcohol y el olor a roble de la chispeante chimenea.

—Podríamos comprobar cómo es de valiente la Sra. Presidenta. — Beth le guiñó un ojo a Dev. — ¿Qué os parece atrevido o verdad?

—Adelante con esto Beth! Si puedo manejar o soportar un Congreso controlado por Republicanos, puedo soportar a tres miserables Demócratas.

Lauren resopló, saliéndole cerveza por la nariz. — Muchas gracias, Devlyn — rió. La rubia catalogó mentalmente sus más embarazosos momentos y sus peores pecados y decidió que merecería la pena compartirlos sólo para oír los de Dev. — De acuerdo, Beth. Yo juego.

David intervino. — Ya me conocéis, soy un juego hecho persona.

—Todos sois unos paganos, pero yo también jugaré. Tengo el sentimiento de que yo soy la chica buena del grupo.

Beth entornó los ojos. — Olvidas a quién les estás hablando, Devil. Lauren puede que se creyera lo que fuera que contaras, pero no lo intentes conmigo o David. Te conocemos desde hace muuuuuuuuuucho. — Tomó otro trago de cerveza — Dev, estás muy chulita esta noche. Creo que deberías empezar tú. ¿Atrevido o verdad, Sra. Presidenta?

Tres pares de ojos expectantes se giraron hacia Dev.

—Bueno, vamos a dejar de lado la tontería esa de Presidenta de los Estados Unidos por lo que queda de semana. Y elijo verdad.

Lauren se rió cuando David hizo un sonido como de cláxon, indicando que Dev había cometido un gran error al elegir verdad.

Beth felizmente cogió el mando. — Verdad: ¿Con cuanta gente te has acostado?

—¿Debo asumir que te refieres a acostarme en sentido sexual? — ¡Dev dio un sorbo de cerveza y le dirigió a Beth una mirada que gritaba "guarra"! — Con una — dijo muy bajito.

A Lauren se le cayó la botella en sus piernas y empezó a meldecir al notar como el frío líquido se colaba por sus vaqueros. — Joder… está frío — Giró unos sorprendidos ojos hacia Dev. — ¿Una?! Quieres decir que con sólo una persona, — A lo mejor quiere decir que con una cada vez. Dios, espero que no esté interesada en acostarse con más de una a la vez.

David y Beth estallaron en carcajadas.

—¡Sí! — suspiró Dev. — ¿Qué otra cosa querría decir? — Dev hizo una mueca cuando se dio cuenta de que su voz se había teñido de un tono de indignación que la hacía sonar como su tía Myrtle. — Sé que suena penoso y patético pero… umm… bueno…

—No es para nada penoso ni patético! Es realmente… err… — Lauren buscó desesperadamente la palabra correcta. Le venían a la mente algunas como "increíble" y "sorprendente". — Dulce — Esa, esa es una buena palabra ¿Una? Estaba completamente en shock mientras alargaba el brazo para alcanzar otra cerveza. Es prácticamente virgen! Oh, por favor, que no me pregunten a mi eso. Por favor, por favor. Comparada con ese "una" voy a parecer una auténtica puta! Por favor, por favor, por favor.

Dev suspiró mientras consideraba quién debía ser su primera víctima. Se sintió tentada a escoger a Beth para vengarse, pero sentía mucha más curiosidad por la escritora. — De acuerdo, Lauren, atrevido o verdad?

—Atrevido! — Exclamó Lauren, aliviada de poder evitar la pregunta que le había sido formulada a Dev.

Los otros tres empezaron a reírse debido a la rapidez con la que la escritora había tomado la decisión. Los tres supieron que eso significaba que tenía algo que esconder y ahora podrían trabajar en equipo para averiguarlo. — De acuerdo — sonrió Dev. — Dame tu sujetador. — Se rió y gesticuló casualmente. — El que llevas puesto.

La boca de Lauren se abrió de par en par.



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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 10th 2011, 11:20 pm

Que grande Dev!!!! atuspies atuspies

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 11th 2011, 12:36 am


Jul , que " grande " eres al permitir que nuestro " mono " dure lo mínimo posible


Me encanta la " abu " que " suelta " ella y ese juego , que juego va a dar



Ya sabes , aquí seguimos esperando " alimento "
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Febrero 11th 2011, 2:37 pm

menos mal que tengo café pa pasar el mono smile
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 11th 2011, 5:50 pm

arrrgggg soy femslashianómana babitas

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 11th 2011, 8:57 pm

Beth se inclinó sobre David y tapó sus ojos con una mano, causando las quejas del hombre. — Cállate, David!

Lauren sacudió la cabeza y miró hacia Dev. Le encantó ese ligero brillo en sus ojos azules. — ¿Estas borracha?

—No — Un poquito. — Estoy… contenta — . Si no puedes jugar con los mayores, Super Ratón.

Una ceja rubia se arqueó y Lauren se puso de rodillas. Se giró hasta que estuvo completamente encarada a Dev. — Mi sujetador, ¿verdad? — Se llevó las manos a los botones de su camisa vaquera y Dev paró de respirar.

El silencio que de golpe se había apoderado de la habitación alertó a David de que algo estaba pasando y el hombre empezó a moverse, intentando ver algo a través de los dedos de su mujer. Ambas empezaron a reír y Beth empezó a golpear a David en la barriga. — ¡Ni lo sueñes!

Lauren lentamente se desabrochó el primer botón, manteniendo su mirada en la de Dev.

Dev vió como Lauren se detenía un momento y entonces empezaba de nuevo con el segundo botón. Ooooo, tengo que intentar algo o callarme. Pero es que si se quita la camiseta, voy a morir. Mi cerebro ya está derretido y saliendo por las orejas. Dev sabía que estaba sonriendo como una total idiota, y ruborizada completamente, pero se encontró con los ojos de Lauren y no vaciló. — Eso es lo que he dicho — . — Por suepuesto, aún te puedes echar atrás y elegir verdad — .

Los dedos de Lauren se detuvieron. — ¿Quieres que cambie la elección, Devlyn? — preguntó suavemente.

David sacudió la cabeza y estaba apunto de gritar "no" cuando su mujer le tapó la boca con la otra mano.

Peligro! Peligro, Hill Robinson! — Yo quiero que hagas lo que tu quieras hacer — La Presidenta se humedeció los labios y tomó un trago de cerveza, sabiendo que había devuelto la pelota al tejado de la escritora.

Lauren asintió. Quiero pedirte que vengas aquí y me lo quites tú. Pero como eso, probablemente, no es una buena idea –esta noche- lo tendré que hacer yo. La escritora se desabrochó el segundo y el tercer botón, deslizando sus manos dentro de la camisa para encontrar una piel caliente. Su sujetador se desabrochaba por delante, y con un rápido click, las copas cayeron. Su camisa y sus manos taparon los puntos más delicados. Sonrió cuando Dev empezó a abanicarse pero sin apartar la mirada.

—Date prisa, Lauren — dijo Beth. — Te ha dicho que le des el sujetador, no que le hagas un striptease!

David se quejó por lo que se estaba perdiendo. Esto era muy injusto.

Dev finalmente se mordió el labio y apartó la vista hacia su cerveza, el tiempo justo para que Lauren apartara sus manos y se sacara el sujetador. Se abrochó el tercer botón pero dejó los otros dos botones abiertos. Era lo suficiente para dejar un generoso escote, pero no lo bastante para ser arrestada. Entonces se arrastró a gatas muy lentamente hacia Dev y sujetó la prenda enfrente de su cara. — Creo que me pediste esto.

Dev cogió el sujetador y lo miró. Acto seguido, se limpió la frente con él y lo guardó en el bolsillo de sus pantalones. — Sí — su voz se quebró como la de un crío en la preadolescencia. — Gracias.

Beth finalmente apartó sus manos de la cara de David. — Ningún reto más de quitarse ropa! Cuánto creéis que puedo aguantarlo?

—Bueno, Beth, lo has aguantado durante casi 15 años. ¿Qué son otros 15 minutos? Ok, Lauren, tu turno.

Lauren no volvió a su sitio. En lugar de eso, se sentó al lado de Dev, la cual se había dejado caer al suelo también. La Presidenta levantó la botella para dar otro trago, pero justo cuando la botella tocaba sus labios Lauren se la arrebató de las manos y se la terminó de un trago. — Ahhhh… — respiró. — Gracias. Estaba empezando a hacer calor aquí.

—Ya te digo! — Beth se colocó la botella en la frente.

Dev recuperó su botella y la levantó hacia la luz. — Me has robado la cerveza. Joder, ¿le pides un sujetador a una chica y tienes que darle tu cerveza? Por una cerveza deberías haberme dado las bragas también!

Esta vez fue Lauren la que se ruborizó. Oh, sí. Dev está borracha. Nadie se podría creer que estoy jugando a un juego de adolescentes con la Presidenta de los Estados Unidos.

—Tu turno — le recordó Beth a Lauren.

De acuerdo — Lauren sacó la punta de la lengua mientras se concentraba. Se colocó bien las gafas. — David…

El pelirrojo se puso derecho.

—¿Atrevido o verdad?

—Verdad.

Lauren sonrió malévolamente. — ¿Cuál es la última cosa mas embarazosa que Dev haya hecho y tu hayas mantenido fuera del alcance de la prensa?

—Quedó con Candy Delaney.

—Eyy! Eso no es justo — protestó. — Eso ya lo sabía.

Dev le hizo un gesto al Jefe de Personal. — Además, idiota, eso fue por tu culpa. Tu me preparaste la cita con ella. Personalmente, creo que el hecho de que confundiera los discursos la semana pasada, podría servir para eso. ¿Cuándo fue la última vez que un Presidente empezó a dar un discurso escrito para La Asociación Nacional de Criadores de Ganado a la Liga Mundial de Vegetarianos?

Lauren se rió. — Eso fue embarazoso. Pero David no podría contestar eso, considerando que lo estuve leyendo en los periódicos durante dos días.

—David! — Le regaño Beth. — Se supone que debías mantener esas cosas escondidas.

—Sé que pensáis que soy el gran y poderoso Oz-.

—¿Quieres decir que no lo eres? — Preguntó Beth con inocencia a la vez q David se inclinaba y le robaba un beso.

El alto pelirrojo cerró los labios felizmente cuando el beso acabó. — De acuerdo, Dev, ¿Atrevido o verdad?

—Verdad.

David sonrió y cogió un puñado de palomitas. — ¿Cómo te rompiste el dedo pequeño, Devil?

Dev se inclinó sobre su cerveza y arrojó el tapón hacia la cabeza de David. — Ya sabes como me lo rompí, tramposo.

—Pero yo no — apuntó Lauren felizmente. Sonrió a Beth, la cual le devolvió la sonrisa. Oh, esto debe ser interesante.

Dev respiró hondo y dio un trago de cerveza. — Una noche tenía la mano sobre una ventana… — pretendía dar otro trago, esperando que eso hubiera colado como respuesta.

Lauren levantó una ceja hacia la Presidenta. — ¿Yyy?

—Y se rompió el dedo cuando la ventana se cerró de golpe sobre él.

David se metió las manos en los pantalones. — La parte que se está dejando es que estaba desnuda y bajo los efectos de la pasión cuando le ocurrió. Cogió la ventana y tiró de ella cerrándola sobre su propia mano.

Dev se giró y le golpeó en el hombro. — ¡Gracias, compañero!

Lauren empezó a reírse. Se inclinó y cogió el dedo meñique de Dev. Lo sostuvo y lo examinó considerando seriamente si besarlo o no. — ¿Y cómo sabes tú eso, David?

—Por que ella se había presentado y tenía posibilidades para el cargo de Gobernadora, y me llamaron primero para avisarme de que se le había caído la ventana atrapando la mano. Samantha pensó que teníamos que llamar a los bomberos. Querían que yo me encargara de que no apareciera en los periódicos.

Beth empezó a retorcerse. ¡Adoraba esta historia! Sabía que David sería lo suficientemente cruel para sacarla durante el juego. ¡Amaba a David!

Lauren y David se unieron a las risas hasta que Dev, que estaba sentada con los brazos cruzados, tuvo suficiente.

—Muy bien. Reíros, reíros, ratas bastardas. ¿Atrevido o verdad. Strayer?

Lauren apuntó con su dedo hacia Beth. — Es su turno!

—No pasa nada — dijo Beth. — Como a nadie le interesa nada de mí, estaré encantada de cederle a Dev mi turno. Tómalo Dev, y úsalo bien.

Lauren le sacó la lengua a Beth. — De acuerdo, elijo atrevido. — No me vas a pillar en esa pregunta de sexo esta noche, Devlyn Marlowe.

—Me apuesto lo que sea a que tienes un tatuaje en algún lugar. Si es así, muéstralo.

—Ni hablar! Ella no es del tipo de llevar tatuajes. Apuesto cien a que no tiene ninguno. — Dijo David.

—Apuesta aceptada — Dev estiró el brazo y sacudieron las manos en señal de trato.

Unos ojos grises se entrecerraron. ¡Mierda! — ¿Qué te hace pensar que tengo un tatuaje? — Las palabras de Lauren mostraban tanta indignación como fue capaz de mostrar. Lo cual era mucha, considerando que sí tenía un tatuaje. Pero David tenía razón. Ella no era de ese tipo. Fue algo estúpido que había hecho cuando estuvo en la universidad. Más o menos algo como lo que estaba haciendo justo ahora.

—Conozco el tipo — Dev pronunció firmemente. — Aparentemente guapas, y muy inocentes, como la chica de la puerta de al lado. — Se rió ante el aspecto de la hermosa cara de Lauren. — Vosotras siempre tenéis un tatuaje porque en algún momento de vuestra vida desafiáis al sistema y o salís con un motero u os hacéis un tatuaje. — Dev tomó un trago de cerveza. — Y tu no encajas con el tipo de quedar con un motero.

Mierda, odio cuando tiene razón. Y salir con un motero habría sido algo mucho menos permanente! Lauren miró nerviosamente a David y a Beth, los cuales la estaban mirando fijamente esperando su respuesta. Se inclinó sobre la oreja de Dev y susurró. — Ummm… suponiendo por un momento que tuviera un tatuaje, ¿a quién exactamente tendría que enseñarselo? No a todos, ¿verdad? — Había un tono de súplica en su voz.

Dev miró a David y a Beth, dirigiéndoles un pequeño gesto. — Confiáis en mi para comprobarlo y decir la verdad, ¿no Beth?

Beth sonrió. — Absolutamente, Devil — David iba a protestar cuando su mujer le dio un pellizco. — Y David también. Confiamos en ti.

Dev giro su alegre y juguetona cara hacia Lauren y arrugó la frente. — Entonces sólo a mi. Sólo tienes que enseñármelo a mi. Vamos Lauren. — Insistió, casi sin poder controlar su risa.

Lauren soltó un suspiro. — ¿Sólo a ti?

Dev asintió. — Sólo a mí. ¿Dónde lo tienes? — La sonrisa de Dev se hizo más amplia. Ella no había creído realmente que la escritora tuviera un tatuaje. ¿Alguien cerca de ella con una aguja? — Estabas inconsciente cuando te lo hiciste, verdad?

Lauren asintió. — Lo sabes.

La rubia se giró hacia Beth y David y les hizo un gesto con el dedo para que se dieran la vuelta. Los McMillian les dieron la espalda, pero no sin antes unas cuantas protestas por parte de David. Levantó una ceja. — Prométeme que no te vas a reír.

—No, no voy a prometer eso. — Dios, si no la vuelvo a besar pronto voy a morir. — Cuando una chica te da su sujetador antes de que la invites a cenar, renuncia totalmente al derecho de que no se rían de ella. — Se burló Dev.

—Guarra — murmuró Lauren mientras se levantaba y empezaba a desabrocharse el pantalón. — Está en mi… — una pausa. — cadera. Más o menos.

Dev exhaló profundamente, levantando la mano. — ¿Qué quieres decir con más o menos? — Bájate las bragas y moriré.

—Quiero decir, más o menos. Está, bueno, supongo que te lo tengo que enseñar. No existe una palabra para describir exactamente dónde está. Pero si prefieres que pare-.

—No, no, sigue — Sólo deseo poder recordar esto mañana.

Lauren se mordió el labio pero asintió. — Estúpido juego — Se posicionó enfrente de Devlyn y miró sobre su hombro a Beth y David que estaban haciendo el tonto y no prestaban atención a lo que ellas estaban haciendo.

Se desabrochó los pantalones con una agonizante lentitud, entonces empezó a deslizarlos por sus caderas.

Dev sintió que el corazón le latía tan fuerte que estaba segura de que iba a salírsele del pecho en cualquier momento. Gimoteó dolorosamente cuando divisó unas bragas que hacían juego con el sedoso sujetador de encaje. Su visión de pronto se empezó a nublar y sintió como la cabeza se le iba. Acto seguido todo se puso negro.

Beth y David se giraron al oír el ruido.

Lauren se subió los pantalones y se quedó mirando el cuerpo de Dev.

David saltó — Jesús, Lauren, la has matado! Dónde diablos está esa cosa!

Lauren apuntó hacia el cuerpo de Dev, — Todavía está respirando! Yo no la he matado! Si ni siquiera había llegado a las proximidades!

***

Todos se retiraron poco después de que llevaran a una roncante Dev hacia la cama. Esto los había dejado agotados ya que la habitación de Dev, al igual que la de Lauren, estaba en el piso de arriba. Lauren se fue a su habitación, la cual estaba conectada con la de Dev mediante un baño compartido. David y Beth ocuparon el dormitorio principal del piso de abajo porque tenía una cama más grande.

Lauren se cambió y se puso un par de bóxers de algodón y una vieja camiseta. Sostenía las bragas en una mano, preguntándose si Dev le devolvería el sujetador o se quedaría sin el conjunto para siempre.

La escritora colocó las gafas sobre la mesilla de noche y se metió en la cama, suspirando ante la maravillosa sensación de las sábanas limpias y el colchón. — Oh, que bien — Cerró los ojos, todavía un poco atorada por el juego al que ella y Dev habían estado jugando toda la noche. Su cabeza estaba un poco ida, debido a la cerveza, pero estaba segura de que no había bebido lo suficiente como para no acordarse de nada por la mañana.

Lauren no estaba segura de qué la había despertado. Le llevó un momento o dos registrar los sonidos. Mantuvo los ojos cerrados y estrujó una almohada contra su cara. — Ahora precisamente esto es lo q menos necesito — murmuró contra la almohada de plumas. Un particular gemido captó su atención y la hizo reír. No estaba segura de si era Beth o David. — Alguien está muy feliz en este momento — cuando los sonidos continuaron, Lauren consideró meter una sábana o una toalla en el conducto en el que se oían los eróticos sonidos.

Finalmente, cuando no pudo aguantarlo más, se dirigió al cuarto de baño, esperando que si David y Beth oían pasos sobre ellos, bajarían el tono de sus gemidos, en deferencia a aquellos que no eran tan afortunados.

No encendió la luz –una pequeña lámparilla de noche le proporcionaba luz más que suficiente. Lauren se lavó las manos. Sonrió al espejo cuando se dio cuenta que no les oía desde allí. Puedo dormir en la ducha! No habría sido la primera vez. Pero era una ducha de pie, así que con un infeliz gruñido, desechó la idea. Esto podía durar toda la noche. Había estado casada tres años. Podía asegurar eso con conocimiento!

En ese momento otro sonido captó la atención de Lauren. Era Dev, La escritora no dudó en abrir la puerta que dirigía a la habitación de Dev para ver qué le pasaba a su amiga.

—No… — La voz de la Presidenta estaba suplicando de nuevo; aparentemente estaba en medio de otra pesadilla.

Lauren entró en la habitación y se dirigió hacia el borde de la cama de Dev. Notó dos cosas. Dev estaba girando sin parar por toda la cama liada entre las sábanas. Y estaba desnuda como el día en que nació. Al menos de cintura para arriba. La parte de arriba de su pijama estaba hecha una bola en el suello.

—No! — Dev gritó de nuevo. Su respiración se agitó.

Lauren suspiró al notar como la impotencia se apoderaba de ella, haciéndola casi llorar. Otra pesadilla? Dios, Dev, cada cuánto las tienes?

—Por favor… por favor. No te vayas! — Dev se revolvía, luchando con las sábanas y agitándose más a cada momento.

Lauren se arrodilló en la cama. — Devlyn — susurró. — Es solo un sueño, cariño. — Lauren cuidadosamente estiró las sábanas de Dev e intentó ponerlas sobre los pechos desnudos de Dev, los cuales estaban bañados en una plateada luz de luna. La sábana se acabó justo debajo de lo que estaba intentando tapar. — Joder — Lauren cerró los ojos y respiró fuerte. Los quejidos de Dev se hicieron más fuertes y nada parecía consolarla. Lauren se echó sobre la cama acunando y abrazando a la mujer.

Dev dejó escapar un gran suspiro, encogiéndose instantáneamente sobre Lauren y abrazándola por la cintura. Hizo unos cuantos ruidos más que fueron seguidos por un suave quejido y finalmente por unos leves ronquidos.

Lauren presionó su mejilla contra el pelo de Dev y le devolvió el abrazo. — Ya está. Tranquila — respiró, percibiendo el olor de la piel de Dev. Lauren intentó no pensar en los cálidos y suaves pechos que estaban contra ella. No me quiero mover, aunque tengo que hacerlo. Con qué estás soñando, Devlyn?

Miércoles, 16 de junio.

Dev estaba atrapada en ese maravilloso espacio entre estar dormida y despertarse, donde el menor gesto te lleva hacia un lado u otro. Estaba teniendo el sueño más maravilloso: Lauren estaba en sus brazos, podía sentirla, olerla, y si buscaba con los labios, podía saborear su calida y suave piel. Apretó la almohada más hacia ella. Pero con su siguiente respiro de pronto estaba más despierta que dormida.

El pánico se apoderó de ella cuando pudo sentir la suave respiración de su almohada contra su sensible piel. No te asustes, Marlowe! Es demasiado tarde! De acuerdo, no te acuerdas de nada después de lo del tatuaje. Pero eso no significa nada. Relájate. Dev pudo oír unos pasos en el piso de abajo y por el ángulo de los rayos de sol que entraban por la ventana, podía asegurar que era, por lo menos, media mañana. Despiértala, pero no hagas nada estúpido. — ¿Lauren?

—¿Hmmmm? — Lauren murmuró apretándose más contra ella.

—¿Lauren? Vamos, cariño. Es hora de levantarse.

Lauren negó con la cabeza y murmuró gruñonamente que no. — Vete — susurró, pero se apretaba más contra Dev, presionando su cara contra el pecho de Dev. Suspiró y empezó a bufar suavemente.

Dev gimoteó. Se mordió el labio, unos escalofríos le bajaron por la espalda y se le puso la piel de gallina. Podría estar así durante un rato. ¿Qué habría de malo en ello? Recorrió con sus dedos el pelo alborotado y rubio de Lauren. Le encanta su sedosa textura.

Estaba apunto de intentarlo de nuevo cuando se oyó un golpe en la puerta, justo un segundo antes de que esta se abriera. — Devil, el desayuno está preparado y yo- — Janet se detuvo sorprendida mientras Dev rápidamente se cubría con una sábana el torso desnudo y a la mujer que estaba durmiendo en sus brazos.

—Mamá!

Los ojos de Lauren se abrieron de golpe, estaba oscuro. Podía sentir algo rozándole la mejilla. Su mente intentó identificar desesperadamente qué era. — Oh, Dios Mío! Un pezón! — gritó, agitándose salvajemente mientras Dev la sujetaba.

La cara de Dev se puso totalmente roja y su madre empezó a reírse sin parar. — Bueno, Devil querida, es bueno saber que reconoce las partes importantes! — La mujer echó la cabeza hacia atrás volviendo a estallar en carcajadas. Cuando finalmente pudo recomponerse dijo, — El desayuno está preparado por si estáis interesadas. — La mujer continuó riéndose incluso cuando cerró la puerta. — Frank, por un par de platos en el horno, quizás tarden en bajar. Gracias a Dios!

Dev gimió, intentando decidir quién la iba a matar primero. Sospechó que iba a ser Lauren.

Cuando Devlyn finalmente aflojó el agarre de la sábana, la escritora prácticamente salió disparada de la cama, aterrizando en el suelo con un glorioso golpe sordo. Miró alrededor de la habitación. ¿La habitación de Dev? En ese momento los acontecimientos de la noche anterior volvieron a su mente. — Tú — Lauren tragó saliva. — Estabas soñando.

Dev no hizo ningún esfuerzo por moverse. Simplemente se reclinó con los brazos a los lados. — Aparentemente — Después de un momento añadió. — ¿Sabes, por un casual, dónde está mi camiseta?

—Yo no te la quite! — Respondió Lauren a la defensiva. En ese momento se detuvo y miró fijamente el cuerpo semi-desnudo de Dev, el cual, increíblemente, era incluso mejor a la luz del día que a la luz de la luna. — Jo, Devlyn.

Devlyn se giró hacia un lado, cubriéndose con la sábana e intentando esconder la sonrisa que le provocó la obvia apreciación que Lauren estaba haciendo de su cuerpo. — No dije que lo hicieras. Puedes ir a ese armario detrás de ti y darme una camiseta? Sabrás que son mías porque llevan bordado en ellas el sello Presidencial — bromeó esperando que Lauren no estuviera tan a la defensiva.

Estaban ahí para relajarse y Dev iba a a hacerlo y a solucionar esto sin que causara ningún problema entre ella y Lauren. Más besos, menos problemas. ¿Era mucho pedir?

—¿Por qué estás tan preocupada sobre tu camisa. — Replicó enfadada. — Soy una chica también, sabes? — Ignoró el hecho de que había estado observando el cuerpo desnudo de Dev como si fuera una adolescente de 16 años. — Tenemos que preocuparnos por tu madre! Nos ha pillado… — Lauren movía las manos en el aire. — En la cama juntas!

Dev respiró hondo y se levantó, buscando por los alrededores hasta que encontró la camisa del pijama en el suelo cerca de la cama y se la puso. — Primero, quería la camisa porque, lo creas o no, soy vergonzosa — Cuando no bebo cerveza. — Y segundo, ¿Parecía mi madre decepcionada o enfadada por el hecho de habernos encontrado juntas en la cama? — Dev inclinó la cabeza hacia un lado, finalmente pudiendo echar un vistazo a los boxer de Lauren y a la fina camiseta. Preciosa, realmente preciosa.

—No lo sé. No podía oír muy bien porque uno de mis oídos estaba contra… — Apuntó hacia Dev y se puso como un tomate. — Ya sabes contra qué!

—Oh, sí, lo sé. — Dev suspiró y se adelantó un paso tentativamente. — Confía en mí. Mi madre no estaba disgustada. Así que no hay razón para que tú lo estés, a no ser que lo que te molestase es que estuvieras en la cama conmigo — Seguramente será eso, idiota. Dios, Dev, ¿Qué demonios hiciste anoche? — Yo… lo siento si hice algo indebido, Lauren. Nunca quise hacerte daño. Para ser honesta, ni siquiera estoy segura de cómo acabamos aquí juntas. Pero si te he hecho daño o te he decepcionado-.

Lauren levantó las manos. — Detente — Los padres de Dev no son tus padres, Lauri. Relájate. Ella no está disgustada, su madre no se ha asustado. No van a estar enfadados con ella, y nadie va a entrar cargando una escopeta. Con esfuerzo, Lauren consiguió que parte de la tensión desapareciera. — No hiciste nada. Estabas teniendo una pesadilla, y entré para ver si podía ayudarte. — Se estiró de la camiseta mientras se acercaba a Dev. — Estaba preocupada. No te despertabas cuando te movía, por eso me subí a la cama y entonces te calmaste. Yo… umm… supongo que me quedé dormida — admitió avergonzada.

Dev sonrió. — viniste para ayudarme con una pesadilla? Eso fue muy dulce por tu parte. He tenido problemas para dormir últimamente. Aparentemente tú… uhh… bueno, las dos hemos dormido como bebes esta noche. Gracias por quedarte. Sé que debe haber sido difícil para ti — Por favor, dime que no lo ha sido. Por favor por favor por favor.

Lauren alzó la vista tímidamente. — ¿Difícil? — se rió. — Ummmm… así no es exactamente como yo lo describiría, Devlyn. — Alzó la mano y acarició un mechón de pelo negro.

Dev cogió la mano de Lauren y le besó muy suavemente. Cuando sus ojos se encontraron, una sonrisa se dibujó en sus labios. — ¿Sabes qué, Lauren Strayer?

Lauren negó con la cabeza y miró fijamente a Dev. — ¿Qué?

—Me muero por besarte justo ahora. ¿Crees que sería correcto? ¿O tienes miedo de que mi madre vuelva otra vez? — Sonrió pícaramente a la mujer mas baja y se acercó un poco a ella, respirando profundamente y acariciando la mejilla de Lauren con la parte de atrás de su mano.

Los párpados de Lauren se cerraron lentamente cuando sintió la calidez del cuerpo de Devlyn descansar contra el suyo. Su corazón empezó a latir con fuerza a la vez q se ponía de puntillas. — ¿La madre de quién?

Dev deslizó las manos alrededor de la pequeña mujer y rozó levemente sus labios con los de Lauren. Acto seguido, en un impulso, suspiró y decidió mostrar a Lauren cómo se sentía exactamente. El beso fue lento, y paciente, y tan lleno de amor como fue capaz.

Lauren gimió cuando Devlyn gentilmente pidió más, accediendo a sus súplicas sin dudar ni un momento.

La escritora sintió los dedos de Dev enredarse en su pelo y acercarla más, profundizando así el beso. Oh, sí. Esto es bueno de muchas maneras. Los pensamientos de Lauren lentamente pasaron de cuán bueno era el beso a qué más merecía la pena probar.

Cuando finalmente se serpararon, Dev sonrió y acarició con un dedo los labios de Lauren. — Son tan suaves. Ahora tengo otra pregunta para ti.

—Sí — Lauren suspiró ensoñadoramente. — Sea lo que sea, siempre y cuando pueda seguir disfrutando de besos como este, la respuesta es sí.

Dev se puso derecha y sonrió abiertamente. — De acuerdo. Si vamos a salir, lo menos que puedes hacer entonces es elegir el sitio.

Lauren parpadeó. — ¿Me estás pidiendo una verdadera cita, pero de verdad de la buena?

—Sí. Y ahora no te puedes echar atrás. — Bromeó Dev. — Ya has dicho que sí.

Una alegre expresión se apoderó de la cara de Lauren. — Oh, no iba a volverme atrás, Devlyn Marlowe. Sólo estoy considerando tu propuesta — Se Colocó un dedo en la barbilla y fingió estar pensándoselo. — Donde quiera que vayamos, habrá un equipo de agentes del Servicio Secreto vigilando en cada esquina?

—Si. A menos que tengas alguna fantasía rara de la que no me has avisado y que requiera a varios agentes.

—Ha! Qué más te gustaría a ti — Le respondió Lauren robándole un pequeño beso. — Debo ir a vestirme. — La mujer más pequeña se giró sobre sus talones y se dirigió hacia el baño. — No tienes que llevarme a ningún sitio, Devlyn. Por lo que a mi respecta, podemos pasar tiempo en casa juntas. Siempre y cuando sea juntas.

—De hecho me gustaría saber. — Le dijo Dev. — Ahora tenemos que bajar las escaleras y enfrentarnos a la familia, por no mencionar a David y a Beth. ¿Estás preparada para eso? — En casa? Acaba de decir en casa? Pregúntaselo estúpida. No. Espera. Una cosa cada vez. Pregúntaselo después.

Lauren se giró mientras abría la puerta del baño. La madera del suelo hacía que sus pies estuvieran fríos, pero ella podía sentir el calor interior. — ¿Vamos a hacerlo juntas, verdad?

Dev asintió.

—Entonces estoy preparada si tú lo estás.

Jueves, 1 de Julio.

Dev se frotó en las sienes. Los hombres y mujeres de la reunión del gabinete esperaban que dijera algo. Finalmente, alzó la mirada y sonrió. En sólo unos meses, este grupo había aprendido que esta sonrisa particular no era una buena señal. — De acuerdo — dijo con un tono determinado. — Como parece que no vamos a llegar a ninguna parte hablando, vamos a intentarlo a la antigua.

—Gritando? — bromeó el Secretario de Agricultura Montgomery, intentando aliviar un poco la tensión.

—Eso es otra opción. — Sonrió Dev. — Pero estoy pensando más en algo en algo como los reportes de progreso. Deberían ser simples sumarios de las cosas en las que estéis trabajando. También los quiero de vuestros sub-comités. Y hacedme un favor. — Dev miró al Ministro de Transportes Giovanni con ojos de enfado. — Echar un vistazo a lo que vuestros asistentes me van a mandar antes de que lo hagan. Estoy cansada de intentar sonsacar información a vuestra gente. Es como intentar lavarle los dientes a un tigre. Ya he recibido un disparo; no quiero perder un brazo también.

Dev continuó hablando mientras miraba su agenda. — Ahora que todo ha sido expuesto, ¿Hay alguna pregunta? — dirigió una mirada a cada cara alrededor de la mesa. — Comentarios, preocupaciones. Las críticas se las pueden dejar a la mujer de la trituradora de papel. — Dijo mientras se levantaba.

—En serio, señoras y señores, estamos hacienda un buen trabajo. Pero necesitamos abrir las líneas de comunicación un poco más. No estoy intentando reventar a propósito todos vuestros programas. Pero sin la adecuada información, yo no puedo tomar una decisión apropiada. ¿Debo tener fe en que nuestra próxima reunión será más fructífera? — Inclinó la cabeza y esperó hasta que su pregunta fue contestada por una serie de murmullos afirmativos. — Bien — se abrochó la chaqueta y le entregó su cuaderno a Liza.

La sala se despejó rápidamente, dejando atrás a la Presidenta, David y Liza. Dev sacudió la cabeza. — Lo juro — murmuró. — parece que esté trabajando contra ellos, no con ellos. No puedo creer que yo le diera a esa gente su trabajo. — Se giró hacia su asistenta personal. — ¿Qué tal vamos de agenda?

—Tiene 15 minutos libres, Sra. Presidenta.

—Estás bromeando? Vamos a coger un avión para ir a cenar a París!

David se rió. — Sra. Presidenta. ¿Es usted siempre tan sarcástica? — Traducción: ¿Tienes que ser tan insoportable cada segundo del día?

Dev sonrió dulcemente. — ¿Es una pregunta retórica? — Dev se dirigió a la puerta.

Liza la siguió corriendo. — El regalo que pidió para el regalo de la Srta. Strayer ha llegado, Sra. Presidenta. Esta en su oficina por si quiere ir a inspeccionarlo.

—Ahh, bien. Dios espero que le guste. Ya no tengo tiempo de devolverlo y conseguir otra cosa.

—Le va a encanctar. — Confirmó Liza. — Son unos textos magníficos. Las primeras ediciones de los libros de Dickens no son fáciles de conseguir actualmente.

—Me lo dices o me lo cuentas — Dev entornó los ojos y se dirigió hacia la puerta que conducía hacia las oficinas ejecutivas. — Me ha llevado semanas encontrar algunos en buena calidad y agruparlos. Esperemos que le gusten.

—Estará más que encantada con ellos porque se los regalas tú. No todo el mundo recibe regalos de cumpleaños de la Presidenta de los Estados Unidos.

—No es la Presidenta quien se los regala. — Dev miró a su asistenta y arrugó la frente. — ¿Vas a venir a la fiesta?

Liza se mordió el labio nerviosa. — ¿Está segura que la Srta. Strayer no me va a tirar por la ventana?

—Nah. Ya ha superado todo la historia de Casey.

—¿De verdad? — preguntó Liza esperanzada.

—Ummm… nop. — Se rió Dev. — Pero la mantendré ocupada. — De repente se detuvo, girándose y mirando a la secretaria con interés. — ¿Por qué le preparaste una cita con una mujer? ¿Cómo supiste que no iba a salir corriendo? Lauren, por lo que tengo entendido, nunca había mencionado sus preferencias sexuales.

Todo lo que pudo decir Liza antes de estallar en carcajadas fue — ¿Ha visto alguna vez cómo la mira Lauren, Sra. Presidenta.

Viernes, 2 de julio.

Dev estaba de pie frente al espejo. Estudió detenidamente su reflejo. — ¿Entonces qué os parece? — La alta mujer se giró para encontrarse con los cuatro pares de ojos que la habían visto cambiarse tres veces de ropa.

Emma la miró. — Devlyn, estás estupenda. Igual que lo estabas con los pantalones, la falda, y el jersey con vaqueros.

—Sí, pero creo que los pantalones son lo mejor. No muy formales, pero tampoco muy informales.

Emma resopló y entornó los ojos. — Vas a ver una película en el cine privado de la Casa Blanca. Podrías ir hasta en albornoz si quisieras.

Unos ojos azules cargados de afecto y exasperación al mismo tiempo se clavaron en la niñera. — ¿Pero qué hay de malo en que quiera impresionarla?

Emma se quedó mirándola. — Odio romper el momento, Devlyn, pero si no la has impresionado aún… lo que lleves esta noche no va a cambiar eso.

—¡Eyy, no quería oír eso! Se supone que debes animarme y aconsejarme!

—De acuerdo, mírate de nuevo en el espejo.

Dev obedeció dubitativa.

—Ahora repite conmigo: Estoy bastante bien, soy muy lista. Y, maldita sea, le gusto a la gente!

Dev volvió la cabeza y le entornó los ojos a la mujer mayor. — ¿Por qué te sigo aguantando, Emma?

—Porque la quieres — los niños corearon la familiar respuesta.

—Oh, sí — murmuró Dev. Notó que Ashley se había cambiado de sitio y ahora estaba acostada sobre la cama con la cabeza sobre los brazos. Se la veía totalmente abatida.

La Presidenta se dirigió hacia ella y se sentó a su lado, acariciándole la espalda. — Hey, Moppet?

—¿Sí?

—¿Qué te pasa?

—Nada.

—Oh, vamos, conozco a mi hija mejo que eso. ¿Qué te pasa?

—¿Significa esto que ya no quieres a mami? — Le preguntó seriamente.

El pecho de Dev sintió una punzada de dolor ante la inesperada pregunta. Por un momento no se acordó de respirar. — No, yo… — Tragó saliva y empezó de nuevo. — Tú sabes que no es así. Siempre querré a mami, pase lo que pase. Pero eso no significa que no pueda querer también a Lauren. Quiero saber lo que siente ella por mi.

Christopher se acercó a Dev. — Le gustas, mamá.

Ah, sí, eh? — Preguntó Dev, jugando con su hijo.

—Uh huh — el niño asintió. — Mucho mucho.

—¿Cómo sabes tú eso, colega?

Se encogió de hombros. — No lo sé. Nunca deja que Gremlin te muerda, y siempre te está sonriendo.

Dev resopló. — Soy yo la que le va a morder a él!

—Nooo! — los niños gritaron, riendo histéricamente cuando su madre puso sus manos como si fueran garras y empezó a chuparse los labios. — Quizás Lauren sólo piensa que estoy loca. Además, ella también os sonríe a vosotros.

Christopher sonrió abiertamente y sacó pecho. — Lo sé. Yo también le gusto mucho.

—Chris tiene razón, mamá! — Aaron se subió a la cama y se puso al lado de su hermana. — Le gustas.

—¿Me estáis haciendo la pelota porque queréis que le pida a Lauren que deje a Grem que duerma aquí con vosotros? — bromeó Dev.

—Nuh uh! — Aaron se reía mientras intentaba escapar de los dedos de Devlyn que no paraban de hacerle cosquillas.

Dev se volvió seria hacia su hija. — Entonces, no te gusta la idea de que Lauren y yo probablemente salgamos juntas? — Vamos, Ashley. Por favor, no seas así. Esto ya es lo suficientemente duro para mí como para tener que preocuparme de cómo te sientes respecto a ella. Si sé que la adoras!

Ashley se encogió de hombros evasiva.

Dev se acostó en la cama con la niña. — ¿No fuiste tú la que me dijo que no quería que yo estuviera sola?

Ashley suspiró. — Sí.

—Bien, ¿qué pensarías si Lauren pudiera conseguir que no lo estuviera? Eso sería bueno, verdad?

La frente de la niña se arrugó. — Supongo que sí.

—Ashley, tu mami no querría que pasara el resto de mi vida sola. Y realmente creo que a ella le gustaría Lauren.

—¿De verdad? — Ashley pareció sentirse aliviada con esta noticia.

—Oh, sí — Dev asintió entusiasmada, sabiendo que era verdad. Sam habría aprobado a Lauren. Era inteligente, hermosa, quería a los niños y no dudaba en enfrentarse o apoyar a Dev, dependiendo de lo que esta necesitara. ¿Cómo no quererla? — ¿No estás de acuerdo, Emma? — Dev se giró suplicantemente hacia la niñera.

Emma sonrió. — Absolutamente — La mujer mayor sabía que estaba confirmando esto tanto a Dev como a su hija.

***

Lauren se retiró el pelo. Finalmente se había quedado con el cuarto conjunto que se había probado: un par de pantalones marrones, zapatillas y una blusa de color crema. Se puso dos pendientes de plata y dejó las gafas sobre la mesa. Se cubrió las mejillas ligeramente con un poco de maquillaje y se pintó los labios. Llegó la hora de arreglarse el pelo. — ¿Cogido o suelto? — Se giró hacia Gremlin, que estaba acostado en la cama.

Levantó la cabeza y la miró. Acto seguido volvió a depositarla sobre la almohada y cerró los ojos.

—Gracias por la ayuda, compañero.

La escritora se volvió hacia el espejo y dejó caer el pelo sobre los hombros. — Suelto. Definitivamente suelto. — Se lo recogió una vez más y sonrió. — Aunque atado también tiene sus ventajas. — Lauren se volvió de nuevo hacia el perro y le enseñó el cuello. — ¿Esto te dice "soy un juguete; mordisquéame"?

Gremlin bostezó.

Lauren dejó de nuevo el pelo suelto y usó sus dedos para intentar ordenarse un poco los mechones ondulados.

Miró hacia el reloj, sabiendo que Dev iba a llegar en cualquier momento. Me pregunto qué es lo que va a hacer. Lauren se puso la mano en la barriga y tembló ante lo que debían ser mil mariposas revoloteando en su estómago. — ¿Por qué estoy nerviosa? — se preguntó mientras se ponía una gota de perfume detrás de las orejas. — Es Devlyn, la veo todos los días.

La rubia sabía que no iban a salir de la Casa Blanca, pero también sabía que Dev era muy romántica y haría que su primera cita juntas fuera algo muy especial. — Ahora, siempre y cuando alguien no se ponga en guerra en algún país, todo va a ir bien.

Un golpe en la puerta hizo que su estómago diera un salto. Respiró profundamente. Cálmate! La has visto prácticamente todos los días durante los últimos siete meses. Incluso la has visto medio desnuda. Una ligera sonrisa lujuriosa apareció en su cara. De acuerdo, eso no es precisamente en lo que debería pensar si quiero tranquilizarme.

Depositando el frasco de perfume en el armario, Lauren se miró una vez más en el espejo pensando que ya no tenía tiempo para volverse a cambiar de ropa. — De acuerdo — asintió para sí misma. Estoy preparada. Mejor abrir la puerta antes de que se vaya. Aunque tampoco es que no pudiera seguirla o encontrarla si se fuera. Sólo vive al otro lado del pasillo.

Lauren abrió la puerta y Dev apareció justo delante de ella. Sujetaba una rosa blanca que todavía parecía más pálida en contraste con la blusa negra que llevaba. Le tendió la rosa y le dirigió una amable sonrisa. — Srta. Strayer? Soy Devlyn Marlowe, si cita de esta noche. Por si acaso, no trabajo en la morgue.

Un millón de cosas pasaron por la mente de Lauren en ese momento, pero lo único que pudo decir fue, — Es la mejor frase de presentación que he oído nunca. — Cogió la rosa y olió sus pétalos mientras miraba a Dev a los ojos. — Hola — dijo suavemente.

De una manera encantadora, Dev le devolvió la sonrisa. — Hola.

Dev contuvo las ganas de meterse las manos en los bolsillos debido a los nervios. — Creo que se supone que debemos dejar a tu pequeño compañero con mis hijos. Me han dicho que ellos tienen que hacer de canguros de perro esta noche. Por alguna razón, no creen que ese pequeño… quiero decir, Gremlin, pueda pasar tiempo sólo.

Lauren sonrió.

—Creo que es posible hasta que haya una petición oficial para adoptarlo. Lo siento, se me ha ido de las manos.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 11th 2011, 10:49 pm


Qué interensante se está poniendo ...


Jul , buen comienzo de finde nos haces tener
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 13th 2011, 12:27 am

La biógrafa se rió. Ya se había resignado a perder a Gremlin meses atrás. Dev miró hacia el perro y señaló — ¿Qué le pasa? Yo debería estar temblando por sus colmillos en estos momentos.

—No lo sé. Desde que volvimos de Ohio, Grem ha estado comportándose de una manera extraña. Casi deprimido. — Alzó la flor y sonrió. — Gracias. Es muy bonita. Tú… umm, estás preciosa.

—Gracias — Dev intentó actuar despreocupada, pero sus mejillas se habían enrojecido. — Me he puesto lo primero que he pillado. Tú estás. — La visión de Lauren la interrumpió. — absolutamente maravillosa. — Dev le agarró la mano y sintió el calor de Lauren mientras cruzaban los dedos. — ¿Nos vamos?

Gremlin las seguía tranquilamente mientras caminaban por el pasillo. La Presidenta volvió la vista hacia él y frunció el ceño. — Casi me siento decepcionada porque no me ha ladrado. Y tampoco he podido responderle. — Es que he estado practicando. — Si no mejora a principio de semana, llamamos a un veterinario — volvió a mirar al perro feo — O quizás a un psicólogo de perros.

—Creo que sería mejor un veterinario. Por alguna razón no veo a Gremlin respondiendo bien a la terapia. — Se giró hacia la mascota. — Verdad, Gremlin?

Gruño como respuesta, mientras movía la cabeza despacio.

Cuando entraron en la habitación familiar, Grem pareció animarse un poco. Corrió hacia los niños, que estaban jugando a un juego de mesa.

Lauren miró a Dev y dejó escapar un suspiro por los nervios. Se había preguntado si salir con una mujer sería diferente a salir con un hombre. Con Casey, había llegado a la conclusión de que ambos casos podían llegar a ser igual de decepcionantes. Con Dev, sin embargo, estaba esperando su velada con una mezcla de nerviosismo y excitación. — Bueno, ¿Y dónde vamos a ir, Sra Presidenta? O vas a ser mi pareja en ese juego al que están jugando los niños? — bromeó, apuntando hacia la mesa. — Francamente me vendría bien tu ayuda. Aaron siempre me gana.

Dev se rió. — No, vamos a dejar los juegos de niños para los niños, vale? — Abrió la puerta y empujo a Lauren para que saliera. — Tengo algo muy diferente planeado para nosotras.

Caminaban por el pasillo, encontrándose cada ciertos pasos con caras sonrientes que las saludaban. — Wow. No puedo creerlo — Lauren devolvía las sonrisas un poco confundida. — Ni siquiera sabía que estos agentes tuvieran dientes! ¿Sabe cada miembro del Servicio Secreto que tenemos una cita esta noche?

Dev parecía un poco avergonzada. — Umm, quizás lo haya mencionado una vez.

—Una?

—O a lo mejor dos.

—Uh huh — dijo Lauren escépticamente. — ¿Dos?

—O unos cuantos cientos de veces.

—Oh Dios.

Dev continuo el camino sin decir nada. Se detuvo en la puerta del cine privado, miró a Lauren y sonrió. — ¿Conoces esa peli nueva que iban a estrenar la semana que viene? Esa de ese director que te gusta tanto?

—Sí — Lauren suspiró. Sabía que probablemente no tendría oportunidad de verla mientras estuviera en el cine.

Dev abrió las puertas y la luz se encendió automáticamente. — Bueno, como resulta que tengo una casa con cine, pensé que podrías disfrutar de un pre-estreno. Pero si apesta, no se lo puedes decir a la prensa. El director vendría y me mataría personalmente — Bromeó Dev.

La mandíbula de Lauren se desencajó. — ¿Tienes una copia de la película antes de su estreno? Vale. Eres la líder del mundo libre. A veces aún lo olvido. — Miró a Dev con pura adoración. — Esto ha sido muy dulce. — Lauren abrazó a la Presidenta. — Gracias.

Dev le devolvió el abrazo, sin preocuparse por su hombro dolorido. Por lo que a ella respectaba, esta era la mejor terapia que podía obtener. — Bueno, es lo mínimo que puedo hacer ya que no te puedo dar una cita normal. — Lentamente fue soltando a Lauren y la condujo hacia el centro de la sala. — ¿Y qué es una película sin una cena? — Una manta había sido extendida en el suelo, y varios platos reposaban en una mesa muy bajita.

Lauren disfrutó del momento. Su estómago rugió cuando olió el arroz y la carne estofada. — Creo que tengo un poco de hambre — admitió avergonzada.

—Y debemos comer y hablar o te gustaría directamente pasar a…? — cerró los ojos y negó con la cabeza. — Quiero decir que si prefieres ver la película primero, o cenar, o… — se detuvo, soltando un suspiro. — Estoy balbuceando. Creo que voy a callarme y te dejo que elijas qué quieres hacer.

Lauren se rió y tomó la mano de Dev. — Creo, Sra. Presidenta, que estás incluso más nerviosa que yo — Se puso seria por un momento. — ¿Por qué?

—Ummm… bueno — Dev hizo que se sentaran en la manta y empezó a ponerse con la comida. Preparó dos pequeños platos y llenó dos copas de vino. — Sabes, Yo no he tenido… Dios, esto es muy raro. Sólo he tenido una experiencia con esto de las citas… — tomó un trago de vino, haciéndole un gesto a Lauren para que la acompañara. — Samantha fue la única mujer de mi vida. Y desde que murió, no he tenido… quiero decir… no ha habido nadie más… — se detuvo cuando se dio cuenta que parecía totalmente estúpida.

Oh, Devlyn. La mirada de Lauren se suavizó. Necesitaban hablar sobre Samantha pronto. Pero esta noche era para ellas solas. — No estés avergonzada por eso. Quizás las dos podamos aprender cómo hacer esto juntas. — Miró su copa. — Yo tampoco he tenido mucho éxito en lo que a citas se refiere. Pero… um… — La rubia levantó la mirada y la fijó en los ojos de Devlyn. — Estoy segura de que seremos capaces de hacerlo muy bien si nos empeñamos.

—Creo que podemos hacer bien cualquier cosa, si nos empeñamos. — Dev se inclinó y besó delicadamente la mejilla de Lauren. Dejó que sus labios se entretuvieran un momento antes de retirarse. — Creo que parte del nerviosismo se debe al hecho de que nunca he salido con nadie que ya lo supiera todo sobre mí. — Dio un trago de vino y cerró los ojos. — Incluso cosas por las que me voy a vengar de mi padre cuando menos se lo espere. — Levantó la mirada de nuevo. — Aunque si saber todo eso no te alejó gritando de mi, he tenido mucha suerte y me alegro mucho de tenerte aquí.

Lauren sospechaba que apenas había conseguido traspasar la coraza de esta complicada, dulce y hemosa mujer. Pero no iba a dejar escapar la oportunidad. Su mirada cayó hacia los labios de Dev ante la urgencia de besarlos. Se inclinó lentamente, sonriendo cuando Dev hizo lo mismo. — Yo también me alegro de tenerte aquí — , susurró, y dejó que sus labios se encontraran con los de la Presidenta.

Domingo, 4 de julio.

Dev colgó el teléfono mirando el reloj de la pared. — ¿La gente sabe que aquí son las 3 de la madrugada? — Miró a David que estaba sentada enfrente de su escritorio.

—Con el debido respeto, Sra. Presidenta. Lo saben pero no les importa.

—Irónico, verdad? Es el Día de la Independencia aquí, y estoy despierta en medio de la noche para hacerme cargo de una posible crisis de misiles en China.

—Y por eso cobras tantos dólares y tienes juguetitos tan chulos.

Dev resopló. — Sí, cierto.

—¿Tenemos que llamar al Ministro de Defensa?

—No, todavía no. Pero sugiero que traigamos el culo del Embajador de China hasta aquí ahora. Su ayuda será fundamental.

—Déjame adivinar. — David arqueó las cejas y se aflojó la corbata. — Lo ordenas porque puedes.

Dev descolgó el teléfono. — Más o menos. Si yo no puedo dormir, nadie puede — Cogió una foto de su escritorio de Lauren y los niños que había sido tomada en Ohio. — Te diré otra cosa, de perdidos al río, llama también al Ministro de Defensa.

David se levantó. — Sí, señora.

***

Después de varias horas de tensa negociación, Dev consiguió una solución satisfactoria a un problema que se había ido de las manos por unos simples malentendidos. — Buf, necesito una ducha y una siesta. Esta noche tenemos la barbacoa y… — sus ojos se abrieron como platos. — Oh, mierda!

—¿Qué?

—Es el cumpleaños de Lauren. Ordené que le mandaran el desayuno y un ramo de flores con una nota que dijera que me uniría a ella. — Miró de nuevo el reloj. — hace una hora y media. Aw, me va a matar — Devlyn abrió el cajón de su escritorio y sacó una caja envuelta con papel de regalo. — Al menos espero que esto le guste.

Salió del despacho y se dirigió hacia la residencia. Suponía que cierta invitada, que se había convertido en una potencial novia, iba a estar extremadamente decepcionada. — No debería haber ordenado que le mandaran el desayuno tan temprano. Odia madrugar!

—No pasa nada, chicos. — Tranquilizó David a los alarmados agentes del Servicio Secreto que vieron pasar corriendo a Dev. — Es que… llega tarde… — Awww, continúa y díselo. — A una cita muy importante.

Unos cuantos minutos después, estaba parada frente a la puerta de Lauren arreglándose un poco el pelo. Respiró profundamente y tocó a la puerta. — Por favor, que no esté enfadada.

Lauren abrió la puerta y levantó las cejas ante la imagen de una muy compungida Dev. Le habría dicho algo de no ser porque tenía la boca llena de bollo. En lugar de eso, cogió a Dev de la camisa y la metió dentro de la habitación, cerrando la puerta de un golpe.

—Lo siento muuuucho. — Empezó Dev rápidamente. — Quería estar aquí cuando te lo trajeran, pero he estado ocupada con una cosa toda la noche. Si hubiera tenido tiempo les habría llamado para decirles que no te lo trajeran. O te habría llamado a volver a la cama… um… quiero decir, um… simplemente que te habría llamado.

Lauren asentía quitándole importancia. — Tranquila Devlyn. Relájate, no estoy enfadada. — Se dirigió hacia el sofá. — ¿Puedes quedarte un rato? — Levantó su bollo y Dev se lo comió de un bocado.

—Ummmm… ¿Hay más como estos?

—He ayudado a detener el comienzo de la III Guerra Mundial, y ahora necesito un descanso. Eso es lo que ha pasado. — La mujer de pelo negro se reclinó sobre el sofá con un gemido y estiró las piernas. — Parece ser que te han traído un gran desayuno — De repente se acordó que tenía el regalo de cumpleaños de Lauren. — Feliz cumpleaños!

La cara de Lauren palideció. — OH, Dios mío, Devlyn. ¿De verdad has detenido la Tercera Guerra Mundial esta madrugada?

—Pues más o menos. — Cerró los ojos y se masajeó las sienes. — He estado en pie toda la noche.

Lauren se unió a Dev en el sofá y le dio una palmadita en la rodilla. — Lo siento. — Miró el regalo que la Presidenta le había colocado en las manos. — Guau, es mi cumpleaños otra vez. Juro que cada año llega más pronto. — Agitó el paquete intentando adivinar qué había dentro. — ¿Me das una pista?

Dev no contesto. En lugar de eso, se levantó y cogió las gafas de Lauren de la mesilla de noche.

Lauren las cogió y se las puso sin decir una palabra. Volvió a mirar el regalo, intentando recordar la última vez que había recibido un regalo de cumpleaños. Sus padres siempre le mandaban una tarjeta, pero habían dejado de hacerle regalos cuando Lauren cumplió los 18 y se hizo mayor para esas tonterías. Judd siempre le regalaba algo por su cumpleaños, pero era el único. La escritora dejó de lado esos recuerdos amargos y se colocó la caja cerca de la oreja y volvió a sacudirla. — ¿Quieres que lo abra ya?

—Sí, por favor. — Dev se volvió a sentar. — Me temo que voy a tener que acostarme un rato antes de la barbacoa de esta noche, así que no vamos a tener mucho tiempo para vernos hasta entonces. Por eso quería un rato tranquila contigo para dártelo. Espero que te guste.

—De acuerdo, si insistes — Pero Lauren ya había roto el papel mientras decía esas palabras. Abrió la caja y sacó tres libros pequeños, con las tapas de cuero marrón. — ¡"Historia de Dos ciudades", "Olivert Twist" y "Grandes Esperanzas"! Esa es una de mis… — Lauren se detuvo y estudió las libros más detenidamente, observando las primeras páginas.

—Madre mía, son las primeras ediciones? — Susurró. Dev dejó escapar un suspiro de alivio. — Sí, lo son. ¿Te gustan? — preguntó esperanzada.

Lauren levantó la vista con los ojos llenos de lágrimas. — Me… — tuvo que detenerse un momento. — Me encantan — sonrió y la barbilla le tembló un poco. — Gracias.

—Hey! — Dev estiró la mano y atrapó una lágrima. — Se suponía que mi regalo no te tenía que hacer llorar. Así que nada de lágrimas! — Sonrió. — Espera hasta ver lo que te he preparado para esta noche.

Lauren sorbió la nariz, medio avergonzada. — ¿Me va a hacer llorar también?

—Bueno espero que no. Pero vas a tener que esperar para verlo. — Dev de pronto sintió un repentino dolor en la base del cráneo. — Uff… tengo un dolor de cabeza como no te puedes imaginar. Voy a coger un par de aspirinas, llamar para que me den un masaje e intentar dormir un poco. — De pronto se incorporó de golpe. — Es domingo, ¿verdad?

—Sí, Sra. Presidenta. — La expresión de Lauren se volvió seria. — trabajas muy duro a veces, Devlyn. Y tienes dolores de cabeza muy a menudo. Necesitas dormir más.

Dev gruñó afirmativamente. — Cuando acepté el trabajo, sabía a lo que me exponía. — Suspiró. — Pero creo que lo de dormir no va a poder ser. Los niños se van a levantar enseguida. Quizás aún tenga algo de tiempo para lo del masaje.

Lauren dejó cuidadosamente los libros sobre la mesa. — Ummm, Devlyn, yo puedo darte un masaje. — Se deslizó hacia la parte de atrás del sofá y empezó a mover las manos sobre los tensos hombros de Dev. — ¿O podría llamar a alguien? — se ofreció inocentemente, casi riendo por el profundo gemido de placer de Dev.

—Sííí — La cabeza de Dev se inclinó hacia adelante, dándole a Lauren más facilidad para trabajar sus doloridos y cansados músculos. — Te daré una hora para que detengas ese dolor. O bueno, quizás dos. Pero esa es mi última oferta.

Lauren se rió y continuó, mientras sentía como Dev se iba relajando más. Unos agarrotados músculos empezaron a destensarse, y pronto, la cabeza de la Presidenta cayó hacia un lado y empezó a resoplar suavemente. Lauren disfrutó tocando a Dev durante unos segundos más antes de parar el masaje. Ayudó a la cansada mujer a recostarse, acomodándola entre los almohadones. Lauren cogió una manta y tapó con ella a Dev, se inclinó y la besó en la mejilla. — Duerme bien, cariño. Grem y yo nos haremos cargo de los monstruos.

La biógrafa acababa de salir de la habitación cuando se topó con Emma en el pasillo. — Si estás buscando a Devlyn, está dentro durmiendo en el sofá. Ha estado-.

—Levantada toda la noche. Lo sé. — Emma negó con la cabeza y sonrió. — Me alegro de que esté descansando un poco. Toma, — le alargó a Lauren un pesado paquete, — esto ha llegado esta mañana al correo personal de Dev, pero está dirigido a ti. Parece que es un regalo de cumpleaños.

Lauren examinó el envoltorio marrón. El remite ponía "Casa", pero el matasellos era de Columbus, Ohio. — Debe ser de los padres de Dev.

Emma asintió. — Sí, estoy segura de que esa es la letra de Janet. Pero la única manera de estar completamente segura es abriéndolo.

Lauren se rió y empezó a rasgar el papel. — Exactamente — Era un libro, y cuando finalmente lo hubo desenvuelto ella y Emma se pusieron más rojas que un tomate. — Oh, Dios mío. — Susurró Lauren, sintiendo como le ardían las mejillas.

Emma empezó a reírse tan fuerte que se tuvo que apartar de la puerta de Lauren por miedo a despertar a Dev. — Oh, sí — rió — definitivamente esto te lo envía Janet Marlowe. Sólo ella sería capaz de hacerlo. Dios bendiga su alma liberal. Dev salió a su padre, un poco más tradicional, pero aún así puedes ver aspectos de Janet en ella. — Emma abrió la portada y ojeó algunas páginas. — Por lo menos te ha regalado el libro y no la versión electrónica. No creo que las ilustraciones fueran igual en una pantalla, verdad?

—¿Cómo quieres que lo sepa? — preguntó Lauren.

Emma entornó los ojos. — Por eso te ha mandado este libro, Lauren.

—Oh, sí — Lauren abrió la portada. Había una inscripción.

Lauren:.

Tú y Devil hacéis una bonita pareja. Sé que ambas insistís en que no os estáis acostando juntas. Pero aún así pensé que esto podría ser útil. ALGÚN DÍA. Como parece ser que ya sabes lo que es un pezón, te puedes saltar el primer capítulo.

Felicidades.

Janet
.

Lauren cerró el libro. ¿Qué madre le manda a la mujer que está saliendo con su hija una copia del libro "El placer del sexo lésbico"?! Una muy buena madre!

***

Dev se arremangó la camisa hasta los codos y se la metió en los pantalones. Buscó por toda la habitación sus zapatillas de deporte. Precisamente estaba a cuatro patas buscándolas debajo de la cama cuando Lauren entró en la habitación.

—Devlyn, los niños y yo… vaya, bonita vista — se rió, cruzando los brazos y tomándose tiempo para apreciar la escena. Lauren llevaba una cámara y sin pensarlo dos veces tomó unas cuantas fotos. Dev encontró las zapatillas y las sacó, dándose un golpe en la cabeza mientras la sacaba de debajo de la cama. — Joder! — se sentó en el suelo frotándose la parte de la cabeza que había sufrido el golpe. — Hey! América no necesita un primer plano de mi culo!

—América puede que no… — Lauren levantó las cejas y sus ojos brillaban. — Pero estas van a mi colección personal.

—Pervertida.

Lauren seguía riendo.

—¿Qué es lo q queríais los niños y tú? — Dev observó como el trío hacía aparición en ese momento en la habitación.

—Nos preguntábamos si tendríamos tiempo de ver una peli antes de la barbacoa.

—No veo por qué no — continuó rascándose la cabeza. — Duele — se quejó, esperando obtener mimos de la escritora.

Lauren tuvo que dar a Dev un aprobado en esfuerzo. La presidenta la estaba mirando con ojitos de cachorro y haciendo un entrañable puchero. La mujer más baja se rió y empezó a masajear la cabeza de Dev. — Pobrecita mi nena — se burló.

—Muy bien, muy bien… ya veo. Así que en esas estamos ehh… — Dev se quejó juguetonamente mientras se ponía de pie. — Debería obtener más atención y mimos que eso pero ya veo que no…

—Puedo llamar algún miembro del personal para que te haga un poco la pelota, si quieres — Lauren le guiñó a Ashley, y la pequeña empezó a reír.

—No, no, está bien. Me sentaré aquí a ver como nadie me quiere — se detuvo para hacer suspirar melodramáticamente. Después empezó a cantar una canción que Ash reconoció inmediatamente. — Nadie me quiere. Todos me odian. Voy a ir al jardín a comer gusanos…

Lauren y Ash estallaron en carcajadas ante la canción de Dev. Ashley se dirigió hacia ella y se sentó encima besándole la nariz. — yo te quiero, aliento de gusano — La abrazó muy fuerte alrededor del cuello.

—Yo también te quiero, Moppet. Ahora por qué no te vas a la salita con tus hermanos y escogéis una película? Lauren y yo estaremos con vosotros en un par de minutos.

—Vale! — Ashley se bajó y se dirigió corriendo hacia la sala de estar. — Mamá dijo que podía elegir la película!

—Yo no he dicho eso! — Dijo Dev mientras se levantaba. Se giró hacia Lauren con los brazos abiertos esperando un abrazo. — ¿Y tu qué? ¿Puedes querer a alguien con aliento de gusano?

Lauren colocó sus brazos alrededor de Dev y la apretó contra ella. Tuvo la oportunidad de acercarse a la garganta de Dev y oler. — Ash tiene razón. Definitivamente a gusanos. — Y creo que podría enamorarme fácilmente de alguien exáctamente como tú. Lauren exhaló ruidosamente cuando Dev la apretó aun más como respuesta a su comentario. — Vale, vale… por suerte para ti, me gustan los gusanos. — Bromeó.

—Parece que es mi día de suerte. — Dev colocó el brazo alrededor de los hombros de Lauren. Le habían bajado a dos el número de sesiones de terapia ya que había progresado bastante con el brazo. El dolor, sin embargo, parecía ser una constante con la iba a tener que vivir durante algún tiempo. En ese momentos unas voces de niños peleándose interrumpieron el silencio de la habitación. Dev cerró los ojos mientras apoyaba la barbilla en la cabeza de Lauren. — ¿Puedo volver a la cama?

Lauren se tuvo que morder la lengua para no decir "sólo si puedo acompañarte". Sin embargo, no pudo esconder el ligero rubor que invadió sus mejillas por el mero hecho de pensarlo. — Ummm… quizás deberíamos ir a impedir que los niños se maten entre ellos. — La escritora cogió la mano de Dev y la llevó hacia la sala de estar. — ¿Te puedo preguntar algo?

—Hey — protestó Dev, disfrutando cada minuto de su conversación con Lauren y sus bromas.

—Lo que quería preguntarte es como consigues ser tan buena con los niños. Tú no tienes hermanos… — volvieron al sofá pasando sobre Christopher y Aaron que estaban en el suelo peleando. — Yo, la mitad del tiempo estoy aterrada, y la otra mitad, preocupada por ellos. Y eso ni si quiera son mis hijos.

—Espera un momento — Dev dio una palmada y la pelea de los niños se detuvo en un santiamén — ¿Por qué os peleáis?

—Ashley es una estúpida! — Dijo Christopher mirando a su hermana, la cual se había aliado con Aaron para ir en contra de él.

—No lo soy — gritó Ashley.

—Parad, o sé de tres niños que no van a asistir esta noche a la barbacoa.

—Mamá! — se quejaron los niños. — Los fuegos artificiales!

—Lo digo en serio — el tono de Dev era firme. — Ahora, encontrad una película y poneos de acuerdo y la veremos todos juntos como una familia. Si no, os vais a vuestras habitaciones y os quedaréis allí castigados el resto del día.

—Sí, mama. — Respondieron. Aaron se dirigió hacia la estantería para coger su peli favorita intentando convencer a sus hermanos.

—¿Qué decías? — le dijo irónicamente a Dev.

Lauren sacudió la cabeza. — Has solucionado el problema — apuntó hacia los niños. — Ya no se están peleando.

—Hasta la próxima vez.

—dije que eras buena con los niños, no que fueras milagrosa.

—Verdad — Dev se reclino y miró a Lauren — Supongo que sólo es que tengo práctica — Sonrió — Y creo que tal y como te sientes sobre ellos, tu reacción, según me parece, es la de una típica mamá. Ellos me dan miedo la mayor parte del tiempo a mi también.

Los ojos de Lauren se abrieron como platos — ¿Mamá? — Estaba claro que ella pasaba mucho tiempo con los niños. Con o sin Dev, pero eso era demasiado… más o menos.

Uh oh, la estoy asustando — Hey, está bien, no quería decir que… quiero decir… bueno que… lo de ser madre te vendrá de una manera natural. Se sintió un poco rara, creía que estaba agobiando a Lauren. Todavía tenía la sensación de que la escritora planeaba abandonar la Casa Blanca pronto.

Dev estaba francamente sorprendida de que Lauren hubiera durado todo este tiempo. Y estaba empezando a considerar la idea de despedir a Michael Oaks. Él y Lauren se llevaban como el perro y el gato. Y sabía que su presencia en lo que se suponía que era también la casa de Lauren, no hacía más que agravar la situación. Después de todos estos meses, él todavía estaba enfadado por que la Presidenta hubiera invitado a Lauren a pesar de sus objeciones. Se encargaba de enseñarle a Lauren cada artículo que se publicaba en la prensa que hacía referencia a su presencia en la residencia.

—No estoy segura de eso, Devlyn — contestó Lauren rompiendo el momento de reflexión de la Presidenta.

—Yo sí — sonrió Dev confiada. — Mientras te preparas, puedes disfrutar de mis hijos sin sentirte comprometida con ellos o lo que sea. Y algún día, cuando estrés preparada y entrenada, serás una gran mamá.

Lauren se sintió confundida y un tanto insegura de si misma por un momento. Podía percibir la decepción en la voz de Dev. — Ummm… gracias. Pero dudo que vaya a tener niños.

Dev pensó en eso por un momento. Lauren siempre escogía sus palabras con mucho cuidado. No había dicho que no quería niños. Sólo que no creía que ella los fuera a tener. — Eso nunca se sabe. Puedo decir con gran conocimiento que cosas mas raras han pasado.

—Tonta.

—Pues no.

—Pues sí.

—Que sí.

Lauren y Dev se detuvieron de repente al ver a tres niños mirándolas sorprendidos.

—Uh oh — murmuró Lauren. — ¿Esto va a traer problemas?

—Nah — le susurró. — Ellos ya saben que soy tonta. — La Presidenta se dio la vuelta y cogió a Christopher del elástico de sus pantalones. — ¿Verdad, colega?

—Sip — se rió.

Aaron intervino. — Pero ella está muy muy arrepentida. Y va a intentar portarse mejor en el futuro — El niño se sabía este discursito de memoria, ya que se lo había oído a su madre casi desde el día en que nació.

Dev miró a Lauren pícaramente. — Somos un equipo.

Unos ojos verdes miraron hacia el cielo. — Un equipo que siempre está creando problemas!

Los niños se rieron ante esta afirmación.

Dev puso el brazo sobre el respaldo del sofá, y, con una mirada muy significativa hacia el almohadón que las separaba, invitó a Lauren a arrimarse. — Aunque decidas no tener hijos, yo tengo tres que puedo alquilar de vez en cuando.

—¿Tendría descuento por ser empleada tuya?

Dev reflexionó sobre eso durante un momento. — Por supuesto! Soy una Presidenta comprensiva con la situación económica de la gente pequeña, ya sabes.

Lauren entornó los ojos. — Con eso te referías a los — plebeyos — o era un chiste sobre las personas bajitas… — preguntó con fingido enfado.

—sí.

Los niños finalmente se decidieron por — Stuart Little — y los tres se acomodaron en el suelo para disfrutar de la película.

La mente de Dev poco a poco volvió al tema que más le preocupaba y que últimamente nunca abandonaba sus pensamientos. — Realmente te echaríamos de menos si te fueras — susurró Dev. No podía continuar con la duda, la estaba volviendo loca. Siendo realista, sabía que Lauren se tendría que ir tarde o temprano. Pero su corazón estaba en estado de negación.

Lauren sintió un golpe en el pecho al oír las palabras de Dev. — No tengo pensando ir a ningún sitio por algún tiempo, Devlyn. Teníamos un tratado, ¿verdad?

—Verdad — Soltó un suspiro y sonrió. Dev quería hacerle mas preguntas, pero ese comentario sobre la maternidad ya había descolocado a Lauren lo suficiente por ese dia. No era el momento de presionarla más. — Estoy muy contenta de saber que te vas a quedar mas tiempo — Sonrió y bromeó con Lauren. — Es divertido tener a alguien con quien discutir.

Lauren sonrió a Dev. — Tú discutes con todo el mundo, Sra. Presidenta. Lo que pasa es que soy una de las pocas personas que te replica.

—Sí, y me encanta. A veces es la conversación y el debate más inteligente que tengo en todo el día.

Dev les dijo a los niños que bajaran la televisión. — Bueno… sé que es un poco tarde pero… tienes una cita para la barbacoa de esta noche?

Unos ojos verdes parpadearon sorprendidos. — ¿Qué hay si digo que si?

Dev reflexionó durante un momento, poniéndose el dedo en la barbilla mientras pensaba. — Bueno, entonces diría que quien sea que te vaya a acompañar es muy afortunado.

—¿Quieres decir que no harías que la CIA lo detuviera?

—¿Lo?

Lauren sonrió, no iba a morder el anzuelo. — o la.

—No. Eres una persona adulta. Libre de tomar sus propias decisiones. Libre de salir con quien te guste. Incluso si es la persona equivocada. La persona totalmente equivocada! Que en realidad esa persona es cualquiera que no sea yo. Por ejemplo… Te suena el nombre de Casey?

Lauren torció el gesto. — Vosotros los yankees siempre jugáis sucio!

—Señora, debo recordarle que sólo soy medio Yankee?

Lauren palmeó la barriga de Dev con el revés de la mano. — Un yankee es un yankee — dijo firmemente.

—Sí, sí… pero no has contestado a mi pregunta. Tienes una cita para esta noche? — Dev se giró lentamente hacia Lauren. — Ehhh? — Arqueó y juntó las pestañas y su lenguaje corporal anunciaba que si no obtenía la respuesta que buscaba, Lauren podía encontrarse en medio de una guerra de cosquillas.

Lauren rió. — De acuerdo, de acuerdo. No tengo ninguna cita. Estoy totalmente libre. ¿Qué hay de ti?

Dev se rió y se la devolvió. — No. Yo sí tengo una cita. Sólo quería saber si tú también.

Lauren de pronto se puso rígida. — Si David te ha preparado una cita otra vez, voy a…

—¿Siiii? Vas a qué? — Unas cejas oscuras se arquearon. Guau, buen, bueno… está usted un poco posesiva, no srta. Strayer?

Los ojos de la rubia se entornaron. — Bueno, yo… — Se detuvo, dándose cuenta de que le estaban tomando el pelo. Ooo! Devlyn! Conscientemente bajó el tono y sus gestos tomaron un aire de despreocupación. — Bueno, yo me esfumaría. De hecho, ahora que sé que tienes una cita, veré si puedo conseguir yo otra. El agente que siempre está vigilando la Habitación Verde es un bomboncito. Y no le he visto anillo de boda.

—No tienes que ir tan lejos! — Dev levantó una mano y movió su dedo. — Aquí tampoco hay anillo. Me encantaría que vinieras conmigo esta noche.

—Contaba con ello.

***

La noche se iba acercando mientras llegaban los miembros del gobierno para unirse a la Presidenta y a su familia en el balcón de la Casa Blanca, con vistas al Monumento a Washington y el Congreso. Miles de personas se habían congregado allí para la celebración del 4 de Julio, totalmente ignorantes de que la verdadera fiesta estaba en el interior de la Casa Blanca.

Lauren miraba como Dev iba de un lado para otro, estrechando manos y tomándose un momento para charlar con cada persona. No parecía en absoluto la cansada mujer que había entrado por su puerta esa mañana después de haber estado en pie toda la noche. Dev nunca dejaba de sorprenderla. Cuanto más descubría, más deseaba conocer. Uno de estos días juro que voy a pillar a Beth McMillian sola.

Unos ojos ansiosos miraban la bonita fuente de comida cuando notaron que cierta presencia se movía a sus espaldas. — Dios, eso tiene buena pinta — susurró Dev en su oído.

Lauren pasó el dedo por un trozo de pollo a la barbacoa que acababa de colocar en su plato. Acto seguido se llevó el dedo a la boca y saboreó la salsa que había impregnado su dedo. — Mmm… ya lo creo — Miró sobre su hombro para encontrarse con los ojos más claros y más bonitos que había visto nunca. Por un momento se quedó sin habla. — ¿No… no has cogido todavía ningún plato?

—Me he limitado a ir picando un poco.

Unos ojos claros desaparecieron detrás de unos entrecerrados párpados. — ¿En serio? — dirigió la mirada hacia las manos vacías de la Presidenta.

—Ummmm hmmm — Dev se inclinó, situando su boca a un milímetro de la oreja de Lauren. — Un bocado de aquí, otro de allá. Ya sabes cómo es esto. — Acto seguido dio un pequeño mordisco a Lauren en el lóbulo de la oreja.

Lauren se apartó de golpe. Se giró, quedando cara a cara con Dev, dándose cuenta de las interesadas caras de la gente que las estaba mirando. — ¿Qué crees que estás haciendo? Susurró severamente.

Dev se irguió. Se apaleó mentalmente por haber hecho que Lauren se sintiera incómoda. — Lo siento — dijo calmadamente. — Me olvidé por un segundo de esa gente.

Hubo un momento de un silencio cortante, y fue Dev la que intentó retomar la conversación. — ¿Te lo estás pasando bien?

Lauren bajó la mirada y exhaló frustrada. — Lo siento, Devlyn. Es sólo que… me he pasado meses negando a casi todas las personas de esta sala que tú y yo fuéramos algo más que amigas. Supongo que ahora me siento… me siento… — Dudó — No sé cómo me siento — Lauren cogió la mano de Dev y la apretó, esperando que le diera la seguridad de la que carecían sus palabras.

—Lo sé. No quería hacerte sentir incómoda en tu cumpleaños. Pero… ummm… asegúrate de dejar hueco para el postre. Es algo especial. Estaré aquí en menos de diez minutos. — Dev se aseguró de que Lauren la estaba mirando justo antes de decir, — No quiero hacer nada que te haga daño o te avergüence, Lauren. Lo digo en serio. Si no estás preparada para que te toque en público, no pasa nada. Sólo házmelo saber cuando lo estés, de acuerdo? En seguida vuelvo.

Las palabras de Dev fueron pronunciadas de una manera muy calmada y sosegada, sin embargo Lauren podía apreciar el dolor detrás de su mirada. — Maldita sea. Lo siento — Apretó de nuevo la mano que estaba sosteniendo. — No es eso, Devlyn. En serio — con un ligero estirón, Lauren dirigió a Dev hacia una esquina del balcón, detrás de una de las mesas. Era el lugar más privado que pudo encontrar sin tener que entrar. Colocó el plato sobre la mesa. — No es que no esté preparada, — susurró Lauren. — Lo que me pasa es que me siento como si hubiera estado mintiendo a estas personas y ahora se lo estuviera restregando en las narices.

—¿Mentido? — Ahora Dev estaba totalmente confundida. — Cariño, tú no le has mentido a nadie. ¿De qué estás hablando?

Lauren hizo una mueca. — Eso no es verdad. Al menos, no del todo. — Se giró y colocó sus brazos alrededor de uno de los pilares, mirando hacia la multitud, la cual había comenzando a agruparse junto al Mall a la espera de los fuegos artificiales. La vista era realmente sorprendente. — He estado pensando en ti durante meses. — Murmuró.

—¿Pensando sobre mí cómo? — Preguntó Dev, empezando a entender lo que quería decir Lauren. — Pensar en mi, salir conmigo y acostarse conmigo, son tres cosas distintas. Todo lo que hemos estado diciendo hasta ahora es que no nos estamos acostando juntas, y en realidad aún no lo estamos haciendo. Y prácticamente acabamos de empezar a salir. No tienes que sentirte culpable o incómoda. Y si piensas que Beth McMillian aún no lo sabe y no ha pasado la noticia a todo el mundo, eres muy inocente. Quiero mucho a Beth, pero si buscas la palabra — cotilla — en el diccionario, encontrarás una foto autografiada suya sonriendo.

Lauren no pudo evitar reírse. — Tienes razón. El día que pille a Beth sola, voy a descubrir todo lo quiero saber sobre ti. En ese momento ya podré escribir el libro sin ningún problema. — Un pajarillo pasó volando y Lauren lo siguió con la mirada mientras se perdía a lo lejos. — Sé que suena tonto, pero durante los últimos meses, cada vez que tenía que negar el rumor de que estábamos juntas, sentía como si estuviera mintiendo. Supongo que aún no me puedo creer gran parte de lo que ha pasado — La escritora se giró hacia Dev. — Y con quién ha pasado — Sus ojos se volvieron con verdadero arrepentimiento. — Lo siento si he herido tus sentimientos. No esperaba que fueras a ser tan… — buscó durante unos segundos la palabra correcta. — demostrativa, suponto. Al menos no en público.

—No. Yo soy la única que debe pedir perdón. He estado siempre "fuera del armario". Doy por supuesto que la gente conoce mis preferencias y tan sólo me comporto tal y como soy. Pero tu no estás exactamente "fuera". Quiero decir… tu ni siquiera eres… no? Espera, no importa… quiero decir… bueno, creo que es hora de que me calle. Déjame decirte sólo que yo también he estado pensando en ti durante meses, y que esta relación es una carretera con dos sentidos. Me importas mucho, más que mucho.

Antes de que Dev pudiera decir cualquier otra palabra, el carrito del postre que llevaba dos tartas gigantes apareció en escena. Una estaba decorada propiamente para la celebración del 4 de Julio. La segunda era una tarta especial, hecha para el cumpleaños de Lauren.

Lauren intentó esquivar a Dev para ver mejor, pero la alta mujer le tapó los ojos con las manos. — Te dije que había ordenado algo muy especial para ti. ¿preparada?

Lauren asintió excitada. — Totalmente!

—De acuerdo — Dev guió a Lauren hacia la mesa asegurándose de que la rubia no se tropezaba. Cuando las velas hubieron sido encendidas descubrió los ojos de Lauren, mostrándole la hermosa tarta que había sido creada y preparada sólo para ella por uno de los pasteleros más importantes del mundo. Alrededor de la tarta había un borde de galletas de Devil de las que tanto le gustaban. — He hecho que las trajeran de Ohio sólo para ti, Super Ratón. Feliz cumpleaños.

Lauren sonreía mientras miraba la tarta. — Es preciosa! Estoy engordando de solo mirar todas esas galletas.

La multitud que se había apiñado alrededor de ellas empezó a reír.

Los ojos de Lauren se abrieron de golpe y una atónita mirada se apoderó de su cara. — Por favor, dime que no es el número correcto de velas.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 13th 2011, 12:30 am

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