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Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 4th 2011, 11:36 pm

En el comedor de la residencia, David y Beth hablaban con Candy, mientras Dev intentaba no parecer totalmente miserable. Sonreía por todo en los momentos justos y fingía poner interés en lo que se decía a la vez que esparcía la pasta de su plato.

Había perdido el apetito mucho antes de que la comida hubiera llegado a la mesa. Lo peor de la cena llegó entre la sopa y la ensalada; Dev casi se disloca la rodilla al golpearla contra la mesa cuando sintió la mano de Candy depositarse en su muslo.

Una vez que consiguió que la insistente mano de Candi se apartara de su pierna, levantó la vista para encontrar a la mujer mirándola fijamente. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que alguien la miraba como si fuera el menú de la noche. Pero viniendo de Candy, esa sensación era todo menos placentera. De hecho hizo que se le revolviera el estómago. Candice Delaney, respetada Dra. durante el día, super putón por la noche. Algunas cosas nunca cambian. Dev sacudió la cabeza.

Se imaginó a Lauren mirándola de esa forma, con unos lujuriosos ojos grises, y sus mejillas empezaron a tomar un color escarlata muy brillante. Oh, dios. Un involuntario gemido salió desde lo más hondo de su garganta.

La conversación de repente se detuvo, y todo el mundo la miró.

De acuerdo, eso no fue una buena idea. — Me he quemado con la pasta — explicó Dev llanamente.

Con el postre, las cosas fueron de mal en peor. Mientras David y su mujer se perdían en su propia conversación, Candy susurraba obscenas sugerencias a Dev, explicando cómo le gustaría usar la mermelada de cereza cuando estuvieran solas. Dev sintió vergüenza de sólo pensarlo. No, incluso con la lengua de otra! Sus hombros se desplomaron, y dejó caer la servilleta sobre la mesa. ¿Cómo voy a sobrevivir a esto? Me pregunto cómo le irá a Lauren, Nada puede ser peor que esto.

***

La cabeza de Lauren se inclinó dudosa mientras empujaba el tenedor alrededor del plato, a penas escuchando la interminable charla de Casey, pero fascinada con los 188186 trozos de algo conglomerados que le habían puesto delante. ¿Eso son patas? Tragó saliva. ¿O tentáculos? No pedí nada que tuviera patas. Creo.

—Y así es como me convertí en técnica médica de la morgue.

Lauren soltó el tenedor. Sus ojos se abrieron como platos. —¿Que eres qué?

—Empleada de la morgue — dijo Casey entusiasmada. Se sentía halagada de ver a Lauren tan impresionada sobre lo que acababa de decir. Quizás la escritora no era tan idiota como parecía. — ¡Es un trabajo muy interesante! Una vez, después de que una mutitud…

La biógrafa sintió como palidecía. No me va a hablar sobre esto, ¿verdad? ¡Oh, Dios! — Bueno, ¿y cuál es tu libro favorito? — Lauren cambió de tema tan rápido como pudo. Las patas mezcladas con lo que parecían ser fideos en su plato, ya era suficiente para hacerla vomitar. Oír historias sobre cadáveres sólo lo empeoraría todo.

—¿Sabes? La genet siempre preguntas así. Realmente no tengo libro favorito. Siempre he preferido las películas — Nombró por lo menos media docena de títulos, ninguno de los cuales había oído nunca Lauren. —¿No son geniales? Esas son mis favoritas.

—Um… lo siento, no he visto ninguna.

—Oh — Casey parecía sentirse mortalmente herido, y Lauren no estaba segura de si debía sentirse mal o aliviada. Quizás podría acabar pronto.

Ambas mujeres permanecieron en silencio durante unos momentos. —¿Y qué me dices de viajar? — Lauren cortó el hielo. —¿Has estado en algún sitio interesante? ¿Hay algún sitio que te gustaría visitar?

—No, no especialmente.

Más silencio incómodo.

—Oh.

Casey dio un largo trago de cerveza coreana. — La Astrología es uno de mis hobbies. Soy Virgo. ¿Cuál es tu signo?

—Cancer.

Casey de pronto encontró muy interesante el contenido de su vaso. — Oh.

Lauren inclinó la cabeza hacia un lado. — ¿Oh, qué? ¿Es malo o algo?

—No, no realmente. Bueno, sólo que los cáncer no son muy compatibles con los Virgo — se encogió de hombros levemente. — Eso es todo.

No me digas, Sherlock. Lauren disimuladamente miró el reloj. ¿Quién diría que dos horas se pudieran hacer tan largas?

—¿Te vas a comer eso? Sin esperar a que Lauren contestara, Casey metió los dedos en la comida de Lauren, cogiendo algo verde y viscoso que inmediatamente se llevó a la boca.

Los ojos de Lauren se volvieron cortantes, y consideró apuñalar a Casey con el tenedor. Si eso hubiera sido una patata frita, Casey llevaría varias marcas de tenedor en su mano en esos momentos. Pero, de todas maneras, realmente no le importaba perder un trozo de algo viscoso.

—Ummm… — Casey masticó feliz. — Gracias, me encantan. No puedo creer que no te los comas. Yo nunca puedo esperar. Oooo… ¿Te he hablado de lo mucho que me gusta la música sinfónica? ¿Has oído nuestra sinfónica local? ¡Son fabulosos!

Lauren sacudió la cabeza. — He oído que son maravillosos, pero no soy realmente una gran fan de la música sinfónica. De modo que no he ido a verlos. Pero me gusta la Ópera — intentó esperanzada.

La cara de Casey se arrugó disgustada y agregó. — Odio la ópera.

Lauren miró su plato desesperanzada. Pincho un gran trozo, con patas y todo, y se lo llevó a la boca. Pensó que así, probablemente, tendría que visitar urgencias pronto, y quizás podría escapar de esta maldita cita. O también se podía morir. Cualquiera de las dos cosas le servía.

La cara de Casey de repente se iluminó. — Pues uno de los cuerpos que recibimos en la morgue la semana pasada se parecía a uno de eso gordos de la ópera.

Lauren ni siquiera levantó la vista para mirarla. Simplemente se tomó otro trozo de lo que fuera aquello.

—Estaba pálido e hinchado. Creo que pescaron el cuerpo en el río, cerca del Aeropuerto Dulles. Pero eso no es lo peor que he visto. ¡Ni siquiera de lejos! Lo peor fue…

***

Dev consideraba muy seriamente herir a David justo se excusaron para irse después de una insufrible cena, pero sugirieron que la Presidenta llevara a Candy de excursión por el edificio. Le cogió del brazo cuando se iba — ¡Te haré pagar esto! — gruñó, sabiendo que sólo David estaba lo suficiente cerca como para oírla.

—Bueno, ya sabes lo que dice la vieja canción, — le contestó, — Si no puedes estar con la persona que amas, ama a la persona con quien estés.

—Ni en sueños, David.

—Buenas noches, Sra. Presidenta — Se inclinó y habló muy despacio en el oído de Dev, — No la recordaba tan — agresiva — Dev. Fue un pequeño fallo de cálculo, Dev. Lo siento.

¿Pequeño? — Buenas noches, ex-Jefe de Personal.

David y Beth salieron precipitadamente, y Dev se giró para afrontar la realidad. ¿Por qué no paro de oír "Little Red Corvette" sonando en mi mente? Querido Dios, te prometo que haré algo bueno por el medio ambiente si me sacas de esto.

—Bueno — gesticuló la Presidenta nerviosa — Vamos a ver que podemos encontrar para enseñarte por aquí.

—Oh, vamos Dev, — La mujer se acercó más y Dev retrocedió un paso. — No muerdo — sonrió. — No muerdo, a menos que me lo pidas educadamente. ¿Qué te parece una excursión hacia el Dormitorio Presidencial?

—Dicen que la habitación de Lincoln está encantada. — Dev caminó alrededor de Candy y notó como esta le pellizcaba el culo.

***

—Gracias por traerme, Casey — A lo que tú insististe.

—No te preocupes. Tenía que venir aquí a ver a Liza de todos modos. — Las dos mujeres se dirigieron hacia una de las entradas del personal. Justo en ese momento el teléfono de Casey sonó. Era Liza. — Bueno, ¿Y qué estás haciendo allí? — Preguntó asombrada. — ¡Acabamos de salir de allí! — Puso la mano sobre el auricular y se giró hacia Lauren, la cual estaba buscando su ID requerida antes de poder registrarte y entrar a la Casa Blanca, a pesar de que el guarda de la puerta sabía perfectamente quién era y que vivía allí.

Dios, si algún día pierdo esto, estoy perdida. Lauren finalmente la sacó y firmó en la lista, justo antes de girarse y dirigirle una aburrida y frustrada mirada a su compañera. — Déjame adivinar — suspiró Lauren. — Está en Been Gi — Por favor, no me digas que esto significa que tengo que pasar más tiempo contigo.

—Sip. Y quiere saber si me podrías guiar tú la excursión por la Casa Blanca. — Casey le dirigió una esperanzada mirada. — No quiere tener que volver hasta aquí. Vive en la dirección contraria.

Lauren extendió una mano impaciente. — Déjame hablar con Liza.

—De acuerdo — Casey se llevó el teléfono a la boca un momento para decir adiós, pero después no se lo pasó a Lauren. — Liza dice que no es necesario que se lo agradezcas, que puedes hacerlo el lunes. Y, mmm… ha colgado.

Los hombros de Lauren cayeron y soltó un fuerte suspiro. ¿Acabaría alguna vez esta cita? — Vamos Casey, la excursión es rápida y corta.

***

Dev se preguntó si podría ser Presidenta todavía si su cerebro exlotaba finalmente en su cráneo. Pensó que si Ford pudo hacerlo, ella sería capaz también. Había impedimentos más grandes que la muerte cerebral cuando el tema venía del Despacho Oval. Devlyn decidió que si tenía que quitar la mano de Candy de alguna parte de su cuerpo una vez más, iba a tener que tirar la educación por la ventana y simplemente darle una patada en el culo a esa mujer.

—La… ummm… Habitación China está por aquí — la dirigió otra vez Dev.

Cuando la pareja entró por un lado, Dev se sintió más que aliviada al ver a Lauren entrar por la otra puerta. El hecho de que estaba acompañada de una mujer lo percibió justo un milisegundo después. ¿Qué demonios? ¿Una mujer? ¿Casey es una mujer? — Lauren estás en casa — Esas palabras fueron pronunciadas antes de que Dev consiguiera que sus labios y su cerebro se sincronizaran. En la única cosa que su mente y sus labios estaban de cuerdo era en sonreír a Lauren. Lo cual hizo, bastante abiertamente, a pesar del hecho de que se sentía herido. Estaba claro que a Lauren le gustaban las mujeres. Pero no ella. Quien haya sido el responsable de que ese reporte del FBI no me llegará, el lunes estará buscando trabajo.

—Hola, Devlyn — Sonrió cálidamente a la Presidenta, pero dirigió una sólida y fría mirada a la atractiva mujer que había a su lado. — Creo que no me has presentado a tu amiga.

—Ahh, sí —¿Y qué tiene esa Casey que yo no tenga, Lauren STrayer? — Uh, Lauren te presento a la Dra. Candice Delaney. Dra. Delanay, esta es la Srta, Lauren Strayer, la talentosa mujer que está escribiendo mi biografía.

Candy deslizó una mano posesiva a través de la de Dev, solo para ver como la alta mujer se apartaba. Miró decepcionada a la Presidenta, y entonces ofreció su mano y una inocente sonrisa a Lauren, percibiendo en seguida a Lauren como su competidora. — Encantada de conocerla Srta. Strayer. Tengo grandes historias de Dev Marlowe en la universidad. — Su voz era condescendiente. — Si las necesita.

El acento bostoniano de Candy acentuó aún más en el nerviosismo de Lauren. — Encantada de conocerla también. Y veo a Devlyn todos los días. No necesito ninguna vieja historia. Ella es perfectamente capaz de decirme todo lo que necesito saber.

Dev se rió por lo bajo, pero intentó disimular fingiendo que tosía. Acto seguido miró a la mujer que acompañaba a Lauren, la cual no le estaba haciendo pasar un momento muy agradable. Se dio cuenta que los ojos de Casey estaban clavados en Candy como si fuera… bueno, como si fuera un caramelo (candy). — Uh, Lauren. No nos has presentado a tu amiga. — Dev miraba sin parar a las dos mujeres, deseando que Lauren se diera cuenta de cómo se miraban.

Pero Lauren estaba demasiado ocupada mentalmente, catalogando cada razón por la que Candy Delaney no era lo suficientemente buena para Devlyn, para notarlo. Lauren no reaccionó hasta que Dev le repitió la frase, a lo que contestó. — Sra. Presidenta, permítame presentarle a Casey Dennis, la sobrina de Lizza.

Casey completamente ignoró a Dev y continuó mirando lujuriosamente a Candy. — Por favor, dime que tu no eres la Dra. Candice Delaney — dijo asombrada. — Leí tu artículo sobre los cangrejos el año pasado, y no he sido capaz de mear un servicio público desde entonces. — Los ojos marrones de Casey se abrieron aún más y su voz tembló — Eres… quiero decir, fue maravilloso.

Una enorme sonrisa se dibujó en la cada de Candy, y evaluó descaradamente a la acompañante de Lauren. — Oh, muchas gracias, Srta. Dennis. Dime, ¿eres colega? — Candy se adelantó dejando atrás a Dev y ofreció su mano a Casey.

—¡Oh, síi! — Lauren dijo, casi tan alto. — Casey tiene un fascinante trabajo, y adora hablar y hablar sobre él.

Casey asintió entusiasmada. — Sería un honor hablar sobre mi pasión con alguien tan consagrado como tú.

Lauren volcó todo su encanto suereño sobre Casey por primera vez esa noche. — Casey, querida, quizás podrías acompañar a la Dra. Delaney de vuelta a su hotel?

—Me encantaría — Casey sonrió tontamente.

—Bien. — Dev juntó las manos con verdadera alegría. — Me alegro de que todo esté arreglado. ¡Jack!

Un joven agente del Servicio Secreto entró en la habitación. —¿Sí, Sra. Presidenta?

—¿Podría acompañar a la Srta. Dennis y a la Dra. Delaney hasta la salida?

—Pero…

—No te preocupes, Jack. Yo voy de vuelta a la residencia, y dudo que la Srta. Strayer me vaya a atacar.

—Sí, Sra. Por aquí señoritas. — El joven les mostró el camino, y las dos mujeres estaban tan atrapadas en su conversación que prácticamente murmuraron un buenas noches a sus originales citas.

Lauren y Devlyn contuvieron la respiración hasta que ambas mujeres desaparecieron. Después de unos cuantos segundos, suspiraron a la vez.

—Gracias Dios — murmuró Dev.

—Lo mismo digo — añadió Lauren.

—¿En qué trabaja Casey?

—Empleada de la morgue.

Dev de repente se separó un paso de Lauren. — Oh, eeeeeeeewwwwwwwwww — se burló.

***

Dev y Lauren se dispusieron a volver a la residencia. Dev se miraba los pies mientras caminaba. Odiaba que ver a Lauren con otra mujer le hiciera daño. Pero se lo hacía. Y mucho. También sentía enojo. Un enojo que no tenía ningún derecho a sentir. Lauren no había hecho nada malo. Pero era obvio que estaba interesada en Dev sólo como amiga. Ese es mi problema no el suyo. Dev intentó sacarse del corazón la decepción que se le había clavado en él. Se aclaró la garganta, determinada a intentar salvar un poco de la noche, pasándola con su… amiga.

—Ummm, ¿Lauren?

—¿Hmm? Lauren se detuvo y miró a Dev. Miró sus ojos plagados de tristeza y… algo más. Sintió una punzada en su pecho. —¿Estás bien?

—Sí — sonrió suavemente. — Yo, ummm, bueno no he comido mucho esta noche. Supongo que no querrás venir a la residencia conmigo. Podríamos pedir un par de sándwiches de ternera y quizás ver una peli o… o… algo — Así me puedo torturar durante toda la noche con algo que nunca tendré.

Lauren sintió como una sincera e incomparable sonrisa se dibujaba en sus labios por primera vez esa noche. — Me encantaría —. Esa respuesta se ganó otra sonrisa por parte de Devlyn y las dos mujeres emprendieron su camino hacia la residencia. — ¡Dev, no puedo creer que Casey me haya rechazado!

—Lo siento, ¿te gustaba realmente? — Retuerce más el cuchillo, Dev.

—Por favor — Lauren dijo indignada. — Dame un poco más de crédito.

Dev suspiró aliviada. Aunque Lauren no se interesara por ella del modo que ella quería, no deseaba ver dolida a su amiga. — Sí. Bueno. ¿Te puedes imaginar como me siento yo? — bromeó. — La mayor idiota que he conocido nunca, me acaba de desechar…

—A la Presidenta de los Estados Unidos — añadió Lauren para dar más efecto a lo anterior. Estaba encantada de que Dev se estuviera tomando esto con tranquilidad.

Una oscura ceja ser arqueó y Dev continuó —… por una empleada de la morgue. No es una buena noche para mi ego.

Lauren se rió. — No. Supongo que no — La meno de Dev rozó la suya mientras caminaban y se preguntó, por un momento, que pasaría si la cogiera. —¿Puedo preguntarte algo? — dijo en voz baja.

Dev sonrió, y colocó su mano en la parte baja de la espalda de Lauren mientras subían un corto tramo de escaleras. —¿Por qué lo preguntas ahora? Sabes que puedes preguntarme lo que sea.

—No pareciste muy sorprendida de que Casey fuera una mujer. ¿Lo estabas? — sonrió tímidamente. Porque yo sí.

Por un momento Devlyn no supo qué decir. De algún modo, pensaba que no era una buena idea decirle a Lauren que prácticamente había tenido que morderse la lengua para no decir nada. — Bueno… por supuesto que estaba sorprendida — Las palabras le salían nerviosamente. —¿Pero que se suponía que debía decir? "Dios Lauren, no me había dado cuenta que te habías vuelto lesbiana".

Lauren se quitó las gafas y las metió en el bolsillo de su blusa. — Yo tampoco me había dando cuenta — Contuvo la respiración, esperando la reacción de Dev.

—Ves, ahí lo tienes. Habría sido un poco grosero de mi parte sacarte eso en frente de tu cita. — ¿Qué significa que no te habías dado cuenta tampoco?

Lauren se rió. — sí, supongo que lo habría sido.

—Entonces, ¿esta era tu primera cita con una mujer? — Por favor, que no haya malinterpretado esta conversación.

Lauren asintió mientras Dev abría la puerta de la sala de estar y la invitaba a entrar.

Unos ojos azules se abrieron sorprendidos. — Wow.

—Sí, wow. Creo que había algo ahí. — Aclaró Lauren queriendo ser sincera. — Esta ha sido la primera cita que no ha tenido que ver con un hombre. — Podía notar que Dev estaba un poco decaída por algo, y no estaba segura de si ese "algo"era ella.

Dev hizo un sonido de satisfacción al ver la tenue iluminación de la sala y la chimenea todavía encendida. Se mordió el interior del labio y se dirigió hacia el teléfono. Deseaba escuchar más de lo que le estaba contando Lauren, pero le parecía demasiado persona. Dev se quitó los zapatos y después la chaqueta. — Sí, manden dos sándwiches ternera con todos la guarnición clásica. — Se detuvo y miró a Lauren. —¿Qué quieres de beber?

—Beer. Y como estoy siendo atrevida y te estoy preguntando sin miedo, ¿te molesta que me gusten las mujeres? Algo te molesto. Siempre te muerdes el labio así cuando estás disgustada.

Dev suspiró profundamente. — Mandre un cubo con hielo lleno de cervezas. — Lo voy a necesitar. Colgó el teléfono y colocó las manos en la cintura. —¿Por qué tendría que importarme? A mí me gustan las mujeres también, por si no lo habías notado.

Lauren se encogió de hombros, mostrando su inseguridad. — No lo sé, Devlyn. Somos amigas, ¿verdad? — Levantó la mirada hacia la mujer más mayor con una expresión que era casi dolorosa por la intensidad que encerraba.

Dev suspiró y se sentó en el sofá al lado de Lauren. — Me encantaría pensar que lo somos. Yo… um… te tengo mucho cariño. — Lo que realmente quería era coger a la mujer en sus brazos y abrazarla hasta que ambas se sintieran mejor. — Siempre me lo paso bien cuando estamos juntas. Y, Dios, era tan desgraciada esta noche. Entonces, cuando te vi, quería… — besarte desesperadamente, se detuvo. Por supuesto, seguro que me daría un ataque al corazón antes de tener las agallas de intentarlo. Pero sigue siendo un bonito pensamiento. — Bueno, digamos que estoy verdaderamente contenta de que estemos aquí las dos, ahora.

Lauren dejó escapar un suspiro de alivio y sintió como toda la tensión de su cuerpo empezaba a desaparecer. — Yo me siento así también, Devlyn. Sólo quería estar segura de que nada cambiaría entre nosotras después de lo que habías visto con Casey. — Lauren se quitó los zapatos y subió las piernas al sofá sentándose al estilo indio. —¿Quieres que te cuente mi horrenda cita? ¿O prefieres empezar tú? — Se reclinó sobre el sofá. Eres muy estúpida, Lauri. Aquí es donde tendrías que haber estado toda la noche.

Sábado, 10 de Abril.

Cuando el despertador sonó, la mano de Lauren salió de debajo del edredón y lo apagó. Después su cabeza volvió a esconderse bajo las cálidas sábanas. Me pregunto qué haría falta para mantener a Dev en la cama aunque sólo fuera durante una mañana. Bostezó y se levantó, girando la cabeza hacia el despertador. Las cinco de la mañana de un sábado. Nada puede ser peor que esto. — Ughh, hoy toca gimnasio. Gracias Dios, hoy no vamos a correr.

Contempló la idea de volverse a acostar cuando Gremlin se acercó a ella desde los pies de la cama y apoyó la cabeza en su estómago. — Sí, lo sé, Grem. Si no me gusta cocinar, no debería estar en la cocina. Vale, mensaje captado. Me levanto.

—Pero, al menos es tu día favorito de la semana. En unas cuantas horas los niños estarán aquí suplicándote que salgas a jugar, y así te podrán malcriar. — Gremlin gruñó contento y su dueña le rascaba en la barriga. — Yo, en cambio tengo dos entrevistas telefónicas concertadas con algunos de los viejos profesores de instituto de Dev. Podría ser interesante, ¿no? — Se imaginó a una adolescente Devlyn, con unos brazos y piernas muy largas, alta y unos brillantes ojos azules. Una sonrisa le vino a los labios.

Lauren rascó a su perro detrás de las orejas, buscando la energía para quitarlo de encima y ponerse su chándal dispuesta a ir a ver sudar a Dev, Bueno la verdad es que esa última cosa no le costaba ningún esfuerzo. Rió suavemente.

Su antención fue apartada de esa imagen debido a una gran agitación en el pasillo. Ni una vez desde que vivía ahí había oído algo así. Parecía como si el mundo fuera a acabarse. Lauren saltó de la cama y se puse una bata sobre el pijama. Rápidamente se pasó las manos por el pelo, peinándoselo, y cogió su gafas de la mesilla de noche.

El pasillo estaba lleno de agentes trajeados del Servicio Secreto. Asomó la cabeza y una mano la detuvo, hasta que el agente la reconoció y la dejó salir al pasillo.

Mezclados entre los agentes había miembros del personal médico. Estaban entrando y trayendo equipamiento médico hacia la habitación de Dev. Por un momento, Lauren podría haber jurado que su corazón se había detenido.

—¿Qué…? — Se aclaró la garganta y lo intentó otra vez. —¿Qué pasa? — Se apretó más la bata al cuerpo y ordenó a su estómago que parara de revolverse en protesta a lo que estaba viendo.

—La Presidenta no va a salir hoy, Srta. STrayer. Puede volver a la cama si lo desea.

—No he preguntado si va a salir. He preguntado que qué está pasando.

—No tengo la autoridad para decirlo, Srta. Strayer — Michale Oaks le dirigió una fria sonrisa. Habían dejado de pretender que se caían bien hacía mucho tiempo. — Y si la tuviera, le diría que no es de su incumbencia.

Un agente del Servicio Secreto golpeó a Michael en el hombro, y su atención se apartó de la biógrafa.

Lauren intentó asomarse por encima de los agentes, pero no era lo suficientemente alta como para asomarse a la antesala de la habitación de Dev. Cogió a otro agente que pasaba por allí —¿Qué está pasando? ¿Está bien?

Se encogió de hombros y continuó su camino.

Unos ojos grises iban de persona en persona, y oyó más agitación, voces de pánico que provenían de dentro de la habitación de Devlyn. En ese momento lo único que pudo pensar fue…

Lauren empezó a gritar con todas sus fuerzas. — ¡Emma! — Sabía que si algo le pasaba a Dev, la niñera estaría con ella.

Los hombres de su alrededor se apartaron de ella como si estuviera loca. Y, por la mirada en la cara de Lauren, muchos de ellos estaban seguros de que ese era el caso. Sin embargo, sabían que era mejor no tocarle un pelo. Por algo así, la Presidenta Marlowe los transferiría sin ningún problema al Polo Norte, a guardarle el culo a Papa Noel.

Emma se asomó al pasillo para ver que pasaba ahora. —¿Qué esta pasando? ¡Por todos los santos! — preguntó, intentando adivinar por qué Lauren estaba chillando con todas sus fuerzas.

Lauren inmediatamente recobró su compostura y dejó de gritar. Estaba un poco mareada por su esfuerzo. —¿Qué le pasa a Dev? Nadie aquí quiere decirme nada! Maldita sea!

—¿No se lo has dicho? — Emma miró a Michael Oaks. Su tono era de reprimenda.

— ¡Que alguien me lo diga!

—Vamos dentro — Emma sacudió la cabeza tristemente. — Tienes que verlo tú misma.

Lauren se preparó para lo peor. Suspiró profundamente y acompañó a Emma.

Dev abrió los ojos. ¿Es esa la voz de Lauren? Entonces vio una cabeza rubia entre la multitud que había fuera de la habitación. Una tenue voz ordenó. — hacedle sitio a Lauren.

El ajetreo alrededor de su cama cesó por un momento, y los doctores y enfermeras se apartaron y permitieron a Lauren tomar asiento en la cama. Sin pensarlo dos veces, tomó la mano de Dev en las suyas y la acarició cariñosamente.

Oyó que los doctores hablaban a Dev, pero sólo pudo ser capaz de captar una o dos palabras. Sus ojos y su mente estaban enfocados en la enferma mujer. Lauren iba a preguntarle a Dev qué le pasaba cuando oyó al doctor. — Sra. Presidenta, vamos a ponerle una vacuna. — Dejó dos largos tubos de ensayo llenos de sangre que había sacado a Dev hacía unos segundos. — Va a notar otro pinchazo.

El estómago de Lauren se retorció. La idea de que Dev fuera atravesada por objetos afilados era casi tan angustiante como la de ser ella la siguiente. Temblando, apartó los ojos de los tubos de ensayo.

El doctor se dirigió hacia ella, pero se detuvo cuando oyó el gruñido de Dev. — Mantenga alejada de mí esa maldita aguja. —¿No te das cuenta que estás asustando a Lauren? Los ojos de Dev se fijaron en la bata de Lauren, y en el pijama q se asomaba por debajo. Dios, ¿son elefantes rosas lo que hay estampado en su pijama? ¿Podría estar más adorable? Me pregunto qué pensaría si la invitara a una fiesta de pijamas. — Esto es por una comida en mal estado, no por una plaga. No necesito ninguna vacuna. — Apuntó hacia la bombona de al lado de la cama. — U oxígeno.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 5th 2011, 1:30 am


Jul ... les faltará poco para darse cuenta de ... ... uyssss que interesante se está

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 6th 2011, 10:48 am

Lauren se revolvió ante las palabras "comida en mal estado". Sabía perfectamente cómo debía sentirse Dev, pero también estaba asombrada por toda la gente alrededor de Dev, que estaba actuando como si estuviera en el lecho de muerte. No le extrañaría en absoluto que la bandera del balcón de la Casa Blanca, estuviera ondeando a media asta. Lauren se tapó la cara con las manos. —¿comida en mal estado? — supiró, aliviada de que no fuera algo mas serio. Permitió que su corazón pudiera volver a latir.

—Buenos días, Super Ratón. Sabes llamar la atención cuando quieres, eh?

Lauren sonrió y acarició la mano de Dev con sus dedos. — Bueno, estaba cansada de que fueras el centro de atención todo el rato. Y voy a dejar de lado ese comentario de Super Ratón sólo porque estás enferma. Todo esto. — Dijo señalando la habitación llena de doctores y de agentes. — me ha asustado muchísimo. ¿Sabes?

Dev entornó los ojos. Dios, la gente sobreactúa alrededor tuyo cuando eres la Presidenta. — Lo siento. No estoy realmente enferma. Es una excusa para tomarme el día libre. — Pero su pálida cara decía todo lo contrario.

Una pequeña e inesperada carcajada escapó de la boca de Lauren —¿Cómo te encuentras? — preguntó amablemente. Pero antes de que Dev pudiera contestar, añadió — Y quiero una respuesta sincera, Devlyn.

—He estado levantada toda la noche, adorando el retrete. ¿Cómo estoy?

—Hecha una mierda.

—Qué gracioso, yo no me veo tan bien.

Las cejas de Lauren se arquearon en gesto preocupado. Dev parecía sentirse realmente mal. Dirigió la mirada hacia uno de los doctores. — Es sólo comida en mal estado, ¿verdad? — Ella sabía que estaba exagerando, pero no podía evitar preocuparse.

El doctor, un hombre bajito, de mediana edad, calvo y con una barriga protuberante, pareció molesto por la interrupción de Lauren. Estaba tomando notas en el historial de Dev, Cogió las dos muestras de sangre y las metió en un maletín, ignorando deliberadamente la pregunta.

Las cejas de Dev se arrugaron, y volvió la cabeza. —¿Doctor?

—¿Sí, Sra. Presidenta? — contestó inmediatamente, dedicando a Dev toda su atención.

—La Srta. Strayer le acaba de hacer una pregunta. Por su propio bien le aconsejo que le responda. ¡Inmediatamente! — Dev gritó. En sus ojos claros se podía observar su furia.

La escritora y el doctor pegaron un salto, y el hombre se asustó y murmuró. — La Presidenta parece sufrir un caso agudo de Salmonelosis. Creemos que la causa fueron los langostinos que cenó la noche pasada. Los análisis de sangre son por precaución.

Lauren asintió, tratando de no perder los nervios ante la rudeza del doctor. Ellos no tienen por qué darte una explicación. Métete eso en la cabeza. — Gracias — Se giró hacia Dev y sonrió. — Si hubieras visto lo que cené en mi cita anoche, no te explicarías cómo eres tú la que está en cama enferma.

Una enfermera se acercó a Dev con una larga aguja otra vez. — Lo siento Sra. Presidenta. Me temo que necesito una muestra más. Uno de sus doctores acaba de pedir otra serie de pruebas. Se acercó incómoda, notando la mirada que Lauren le dirigía. — Esto va a otro laboratorio diferente. Por eso necesitamos otra muestra.

—Oh, está bien. — Dev extendió el brazo.

La cara de Lauren palideció. — Vas a… justo ahora… — La oscuridad invadió la visión de Lauren, y sus ojos se giraron a la vez que caía desmayada sobre Devlyn.

Dev miró a la mujer que acaba de desmayarse sobre su regazo. Sonrió cansada al doctor. — Le juro, doctor, que esta no es la reacción normal de alguien que está en la cama conmigo.

El doctor giró los ojos y ordenó a las enfermeras que quitaran a la rubia de encima de la Presidenta. Dev se rió y les dijo que dejaran a Lauren a su lado. La cama era de matrimonio, y Dev no estaba preparada para soltar su mano todavía. Le hacía sentir mejor saber que Lauren estaba cerca.

Siguendo las órdenes de Dev, uno a uno, el personal médico y el de la Casa Blanca abandonaron la habitación. Emma arqueó una ceja y, con el consentimiento de la Presidenta, dejó la puerta entornada antes de marcharse. Después limpiarse los restos de sangre, y sólo después, la joven mujer fue despertada con la ayuda de una cápsula de amoniaco.

Devlyn colocó la poderosa cápsula delante de la nariz de Lauren y, después de unos cuantos segundos, la escritora empezó a despertarse. Unos confusos ojos se empezaron a abrir, e inmediatamente se sentó en la cama y miró alrededor de la habitación. Miró a Devlin y luego otra vez a sí misma. —¿Estamos juntas en la cama?

Dev tosió y se rió. — Sí, pero te aseguro que tu integridad se mantiene intacta, Srta. Strayer. Te desmayaste sobre mí.

—¡Ohh, Dios mío! — sus manos fueron inmediatamente hacia su cara, donde se ajustó las gafas. La mano de Devlyn cubrió la suya, y antes de que se diera cuenta, las gafas fueron depositadas sobre la mesilla de noche. — Gra… Gracias — Lauren suspiró fuerte, sintiendo como su estómago se revolvía, aunque esta vez no era sólo por la preocupación.

Dev sonrió gentilmente. —¿Me harías un favor?

—Lo que sea — contestó Lauren sinceramente.

Dev meditó la propuesta que quería hacerle a la joven mujer y se decidió por la segunda opción. — Bueno, ya ves que cuando estoy enferma soy como el bebé más grande del mundo. — Sonrió. — Odio estar sola. Emma está muy ocupada con los niños y no puede sentarse a mi lado a cogerme de la mano. ¿Te quedarías conmigo? Podríamos trabajar en el libro si quieres.

Lauren asintió. Por supuesto que se quería quedar. Si Devlyn no se lo hubiera pedido, ella se habría ofrecido. — Pero… umm — gesticuló hacia su pijama. —¿Voy bien así?

Dev respiró profundamente. — Bueno yo tengo que estar así, pero ummm… — No puedo creer que vaya a decir esto. Ella está asombrosa con el pelo revuelto y su pijama. Pero no quiero que esté incómoda. — Si quieres ir y tomar una ducha y cambiarte, creo que puedo apañármelas sola durante unos minutos.

Lauren estaba levemente decepcionada. — Tienes razón. No sé en qué estaba pensando saliendo de mi habitación así. Pero es que estaba preocupada… y…

Dev puso sus dedos sobre los labios de Lauren. — Me alegro de que lo hicieras. Gracias por preocuparte por mí — Acto seguido apartó la mano, impresionada por la suavidad de esos labios de coral.

—Pero es sólo comida en mal estado, ¿verdad? — Lauren preguntó preocupada, dirigiendo la mirada a varias piezas de intrumental médico que había alrededor de la habitación. — Si fuera algo mas serio, ¿me lo dirías, verdad?

—Esto es solo precaución. Si no fuera la Presidenta, no se habrían tomado tantas molestias. Ellos no están preocupados por mí, están preocupados por su jefe.

Lauren frunció el ceño. — Eso no es verdad. — Yo estoy preocupada por ti.

Los ojos de Dev empezaron a caer pesadamente, y se preguntó si el doctor no se había pasado un poco con la medicación. — Claro… que… lo es. Pero tú… te… preocupas… — No podía disimular que se estaba quedando dormida en medio de la conversación.

Lauren sonrió suavemente y susurró. — No luches contra el sueño.

Los ojos de Dev inmediatamente se cerraron, y la mujer de pelo negro soltó un profundo y lento suspiro.

Lauren levantó sus dedos cruzados con los de Dev, mirándolos como si hubiera olvidado que tenían las manos cogidas. Echó la colcha y tapó con ella el cuerpo de Dev, después miró hacia la puerta. Hazlo. Sabes que has querido hacerlo desde que entraste en esta habitación. "Incluso antes que eso". Le contestó su mente.

Volviendo a fijarse en Dev, tiernamente acarició la mejilla de la Presidenta con sus nudillos justo antes de darle un suave beso. — Dulces sueños, Devlyn. Estaré aquí cuando te despiertes. — Lauren volvió a su sitio y se permitió cerrar los ojos durante unos segundos. Un sentimiento de paz se apoderó de ella a la vez que iba cediendo al sueño.

***

Lauren se despertó bastante antes que Dev. Estiró la cabeza y miró a la Presidenta. Instintivamente, levantó la mano y la puso sobre la frente de Dev para ver si tenía fiebre. Se sintió aliviada cuando la notó fría, no sólo porque no le gustara la idea de que Dev estuviera enferma, sino porque ella no estaba segura de si podría decir si tenía fiebre o no con solo tocarla.

Lauren se apartó lentamente, no queriendo despertar a la Presidenta, y cogió sus gafas de la mesilla de noche. Cuidadosamente, se bajó de la cama y se dirigió a su habitación. Se detuvo unos instantes para hablar con el agente del Servicio Secreto y la enfermera que había sentados afuera de la habitación. — Volveré en unos minutos. Por favor, decídselo si se despierta durante mi ausencia.

La enfermera asintió. — Sí, Srta. Strayer.

Mientras se alejaba oyó un comentario entre las personas que había dejado atrás. — ¿Que no se acuestan juntas? ¡Y una mierda!

Lauren se dio la vuelta y se dirigió hacia el agente del Servicio Secreto y la enfermera. Abrió la boca para desmentir el rumor, pero se detuvo a sí misma antes de decir una palabra. Su boca se mantuvo cerrada, y sus labios formaron una malévola sonrisa. Ella les guiñó un ojo. — No sabéis ni la mitad. — En ese momento su tono se endureció — Y nunca lo sabréis. Así que en lugar de pasar el tiempo cotilleando, ¿por qué no hacéis vuestro trabajo antes de que terminéis como guarda jurado y como celadora de la morgue?

Acto seguido, marchó hacia su habitación, si creerse todavía lo que acababa de hacer. Se dio la ducha más rápida que ha existido, se puso su chándal, llevó a Grem a dar el paseo más corto de su vida y volvió a su habitación.

Lauren cogió el portátil y su cuaderno de notas, y se dispuso a volver a la habitación de Dev. Justo en el momento en que su mano tocaba el pomo, Gremlin empezó a ladrar. Sus hombros cayeron, y apoyó la frente contra la puerta. — Vamos, Gremlin. Ahora no, ¡hoy no! Por favor — murmuró volviéndose hacia él. — Te compraré la cama más grande y cómoda que has visto en tu vida si te portas bien hoy.

El perro no estaba impresionado. Se acercó hacia su ama y se puso patas arriba, preparado para que Lauren le rascara la barriga.

Lauren suspiró frustrada y miró su reloj. Todavía era pronto para que los niños estuvieran despiertos. — Ok, puedes venir conmigo, pero tienes que prometerme que te vas a portar bien. Devlyn no se encuentra bien. Nada de ladrarle.

El perro saltó contento. Agitaba el rabo muy deprisa.

—Pequeño extorsionista con colmillos — gruñó Lauren. — Vamos. Y en serio, un ladrido y eres historia. — Abrió la puerta.

Una enfermera estaba saliendo de la habitación de Lauren para reunirse con el agente dela puerta. Lauren les saludo con la mirada antes de que ella y Grem entraran en la habitación. Después de colocar sus cosas, se dirigió hacia la cama para ver cómo estaba la Presidenta. Dev gimoteaba un poco, su cabeza se movía de lado a lado. Parecía tener problemas con la respiración.

—¿Devlyn? — Lauren miró la cara pálida de la Presidenta.

Unos ojos claros se abrieron.

—Hey — sonrió Lauren. —¿Qué te pasa? — Rápidamente recorrió con sus dedos los labios secos de Dev. —¿Te duele la garganta, o tienes sed?

La morena negó con la cabeza salvajemente y murmuró lastimosamente. — Laur… te consejo… que…

Lauren se inclinó más para oír a Dev mejor. —¿Qué pasa?

El cuerpo de Dev se convulsionó, y se inclinó hacia delante devolviendo sobre el pecho de Lauren. Los ojos de la escritora se abrieron al sentir un líquido caliente y con tropezones deslizarse por su camiseta y goteando sobre su sujetador. Ella gimió, sintiendo como su propio estómago se revolvía furiosamente ante el olor rancio. — ¡Oh, señor! ¡Eewwwwwwwwwwwww! — Miró hacia su camiseta mientras Dev se inclinaba de nuevo y Grem salía escapado de la habitación. — ¡No, no lo hagas! — Lauren cogió una zafa de la mesilla de la lado de la cama y la puso delante de Dev justo a tiempo de la segunda ronda.

Después de un momento que pareció una vida entera, Dev paró de devolver y se giró, totalmente roja hacia su amiga. — Lo, lo — se detuvo, intentando ignorar el sabor de la bilis. — Lo siento muchísimo.

Lauren volvió a poner la zafa bajo la barbilla de Dev, y la dejó ahí hasta que se aseguró de que la Presidenta había terminado.

—No puedo creer que hiciera eso.

A la mujer rubia le picaba todo, y no podía creer que hubiera aguantado tanto tiempo sin vomitar ella también. —¿Estás bien? — preguntó, intentando contener la respiración.

Devlyn asintió, demasiado avergonzada y débil para hacer algo más. — Lo siento.

—¡No pasa nada! Lauren se levantó sin mirar su camiseta. — ¡Enfermera! — llamó a la mujer, esperando que la oyera. Suspiró aliviada cuando la mujer entró por la puerta. — Por favor atiende a la Presidenta. Necesito… volveré después de ducharme. ¿Estarás bien? — Por favor di que si, por favor di que sí.

Incluso detrás de la angustia de Lauren, Dev podía observar su preocupación. Eres distinta, Lauren. Me podría enamorar de alguien como tú. — Sí, me encuentro mucho mejor ahora. — Sonrió levemente. — Ahorra tiempo, usa mi ducha. Hay ropa limpia y toallas en el armario. Coge lo que te guste. Te lo debo. — Dev apuntó detrás de Lauren. — Por esa puerta.

Lauren podía decir que Dev estaba en buenas manos ya que inmediatamente dos enfermeras entraron en la habitación y se pusieron a trabajar. Ellas podrían encargarse de limpiar a Dev, lo cual no sería tan difícil, considerando que ella lo había echado todo sobre Lauren, no sobre sí misma. Lauren necesitaba ir al aseo… rápido.

Se metió en la ducha multifunciones de Dev. Si no fuera por las circunstancias que la habían llevado hasta allí, estaría impresionada con ese cuarto de baño. Pero ahora estaba demasiado ocupada frotándose. Sólo quería estar limpia, muy limpia.

Veinte minutos después salió del aseo vestida con un chándal de Dev, que tuvo que ser arremangado, y una toalla en el pelo. La ropa le estaba grande, pero era cómoda y ante el reciente giro de los acontecimientos se conformaba con eso.

Lauren se acercó despacio.

Una enfermera atusó la almohada de la Presidenta una última vez. — Le hemos dado una pastilla para las náuseas.

—Más vale tarde que nunca — murmuró graciosamente, sabiendo que Dev podía oírla. — Y gracias por encargaros mientras me he ido. — Ella decía en serio la última parte.

Pronto Dev y Lauren se quedaron solas de nuevo. — Bueno, ¿has usado antes ese truco para hacer que las mujeres se quiten la ropa? — bromeó Lauren. Entonces tomó asiento en la cama al lado de Dev. — La próxima vez, sólo pídelo.

Dev se ruborizó, pero rápidamente se recobró. — No te burles. Estoy enferma.

—Oh, creeme, me he dado cuenta. Pero al menos podemos conformarnos sabiendo que Candi está en estos momentos devolviendo encima de Casey.

Ambas mujeres sonrieron abiertamente ante esa idea.

—Sé algo que me hará sentir mejor que eso — La sonrisa de Dev se volvió malévola. — Activar teléfono.

Una voz artificial de mujer respondió, — Reconocimiento de voz activado. ¿código de activación?

—Soy Devlyn Marlowe. Código: 18758OHIO6236ACA — Dev esperó a que el teléfono verificara su código de acceso y reconociera su voz.

Unos ojos claros se abrieron ante el sofisticado teléfono de Dev,.

—Llamar a David McMillian.

¿Por qué creo que David está en problemas?

Después de seis tonos David cogió el teléfono.

—¿David? — Dev sonrió cuando el único sonido que oyó fue un profundo quejido. —¿Cómo te encuentras esta mañana, amigo?

—Me estoy muriendo, Dev.

—Sí, yo también, pedazo de tonto. Tenemos una salmonelosis por las gambas de anoche; sí, esas gambas que te empeñaste en que el cocinero trajera especialmente para Candy "idiota" Delaney.

—Ooohh, Dios.

Dev se podía casi imaginar a David escondiéndose bajo las sábanas de la cama. — El doctor dice que pasará en unos cuantos días, David. Pero… ¿sabes qué?

Él sacudió la cabeza infeliz, entonces recordó que esta llamada no era una videoconferencia. —¿Qué?

—Estarás en tu oficina temprano y como nuevo el lunes por la mañana.

—Sí, Sra. Presidenta, zorra.

Lauren empezó a reírse y agarró una almohada para presionarla contra su cara y ahogar el sonido. Oh, dios. Sólo David podría atreverse a llamarla así.

Dev se burló. —¿Y qué voy a hacer yo el lunes? Te preguntarás — Dev continuo cruelmente. — Me tomaré el día libre y lo pasaré en la cama. Sólo yo y mi almohada. — Y a lo mejor tengo la suerte suficiente para continuar disfrutando de la compañía de una bonita y rubia biógrafa que está ahora en mi habitación. Me pregunto si tendré tantas historias sobre mí para rellenar dos días. ¿En qué estoy pensando? Soy una política, por el amor de Dios.

David dijo unas cuantas palabras que casi hacen que a Lauren se le salten las lágrimas.

—Te veo el lunes. Oh, ¿Te he dicho que también tendrás que sacar a correr a los agentes del Servicio Secreto? Se ponen de muy mal humor si no dan su carrera diaria.

Dev se rió sin compasión.

—Llamada terminada. Código: 18758OHIO6236ACA. —Se volvió hacia Lauren, la cual estaba sin parar de reír.— A veces es genial ser la Presidenta.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Febrero 6th 2011, 3:19 pm

gracias jul. ya dijiste que era larga smile pero a mi se me está haciendo cortita
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 7th 2011, 1:34 am

más más más!! jejeje
muchas gracias julia! esta genial el relato.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 7th 2011, 10:40 am

Jul por no alargar nuestra " agonía " más de lo necesario ... continuarás así , verdad
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 7th 2011, 1:19 pm

Estoy taaaan enganchada que he estado buscando algo sobre el relato y al encontrar esto me he quedado Shocked Shocked Shocked Shocked



jajaja me encanta!!! Xena y Gabrille forever!!! meparto

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 7th 2011, 10:54 pm

jajaja shizu que bueno!

Es normal que hayas encontrado algo así, Señora presidente es lo que se llama un uber, que viene a ser un fic basado en los personajes de Xena y Gabrielle, con sus mismas características físicas, emocionales y psicológicas, es decir, pèrsonajes que se les parecen mucho. Se escribió hace mucho tiempo, cuando la serie estaba en todo su esplendor. Se tradujo también hace unos cuantos años, y yo lo he rescatado para que no se pierda, porque creo que es muy bueno.

Vamos a recordarlo, está escrito por: T.Novan y Advocate.

y está traducido por Gabyxena.

Os pongo un poquito más, para que se os pase el mono.



Lunes, 3 de Mayo.

Dev estaba silbando mientras se colocaba el periódico debajo del brazo y preparaba dos tazas de café. Salió de su despacho con Liza siguiéndole los pasos. — Sólo necesito diez minutos sola, Liza.

—¿Te arreglas con cinco?

—¿Qué tal siete?

—Trato hecho.

David las encontró en el pasillo. — Sra. Presidenta.

—Ahora no, David. Tengo una reunión muy importante.

Unas pestañas castañas se arquearon. — ¿Con quién? — La mente de David hizo un rápido repaso. ¿Se habría olvidado de algún compromiso?

Dev le dirigió una sonrisa.

El hombre entornó los ojos. — No importa. Esa sonrisa tonta lo dice todo. ¿Cuánto tiempo le ocupará, Sra. Presidenta? Tiene una reunión con la Ministra de Salud y…

—Sí, lo sé. Liza me ha garantizado siete minutos libres de mis deberes como Presidenta. Ve a hablar con Jane. Ella está al mando hasta que vuelva.

David sacudió la cabeza. — Pásalo bien.

—Lo intento — le guiño. Oh, espero que Lauren esté de buen humor. Lo parecía cuando le pregunté si podíamos vernos.

Dev caminó rápidamente hacia su destino, rechazando la pequeña escolta que la seguía. Abrió la puerta con la cadera y respiró hondo. EL olor de las primeras rosas de la primavera impregnaba el Jardín de Rosas, y su dulce aroma rodeó a Dev.

Lauren estaba sentada en un banco con los brazos extendidos en el respaldo y su cara vuelta hacia los cálidos rayos del sol. Aunque Dev sólo podía ver su perdil, podía asegurar que los ojos de Lauren estaban cerrados. La miró felizmente. Una sonrisa se dibujó en sus labios ante semejante estampa.

—Buenos días, Super Ratón — Dev no pudo evitar burlarse de la escritora con su apodo del Servicio Secreto. Había una reacción diferente cada vez que lo usaba.

El cuerpo de Lauren permaneció completamente tranquilo mientras continuaba disfrutando del sol y de la presencia de Dev. — Es increíble. Oigo palabras pero sé que nadie me está hablando — continuó tranquila — porque aquí no hay nadie con ese ridículo nombre.

Dev se burló y tomó asiento al lado de Lauren, rozándola con el codo. — ¿Me quieeeeeeeeeeres, Lauren? — preguntó con una voz juguetona. Cuando unos ojos grises, e interrogantes se abrieron y se dirigieron hacia la Presidenta, esta le ofreció a la rubia mujer una taza de café humeante. Estaba preparado con dos terrones y crema, justo como a ella le gustaba.

Lauren sonrió coquetamente mientras cogía la taza. — Gracias. Y quiero a cualquiera que me traiga el café de la manera que me gusta.

Dev cogió el periódico que tenía bajo el brazo y hizo el ademán de ponerse a leerlo. — Huh — Depositó su taza sobre el banco y se rascó la barbilla. — Parece que entonces están en lo cierto. Eres fácil y barata. — Le extendió el periódico a la escritora. — Y me estás engañando — Dev se quitó un peso de encima al enseñarle el periódico. — ¿Por qué soy siempre la última en enterarme? — Se quejó bromeando.

Lauren cogió el papel. Usando una mano para tapar el sol, observó la parte que estaba señalando Dev, la cual correspondía a una columna de sociedad. — La habitante de la Casa Blanca, Lauren Strayer, fue pillada tonteando con su nuevo amor en Been Gi"s el pasado mes. — Sus ojos escasearon el resto del corto artículo, deteniéndose en una pequeña fotografía de ella entrando en el coche de Casey. Lauren arrugó la nariz. — Dios, no tengo gusto. Te estoy engañando con una empleada de la morgue llamada "Lacey".

—Eso parece, sí — Dev se perparó a sí misma para la inminente explosión, pero esta nunca llegó.

—Oh, bueno, — Lauren casualmente dejó el periódico de lado y tomó un trago de café, escondiendo una sonrisa detrás de la taza. — si mantuvieras satisfecha a tu mujer, no me vería obligada a buscar en otros sitios.

—¡Ouch! — Dev se echó mano al corazón. — Y encima eres fría sobre el asunto. Vaya, tengo toda la culpa. Creo que necesito un descanso. Mi compañera y amante y mi cita me cambian por esta Casey/Lacey. ¿Quién se iba a imaginar que la morgue tuviera tanto morbo? — Dev sacudió la cabeza. — Quizás debería probarlo yo misma.

Lauren estalló en carcajadas. Juntó los hombros contra los de la otra mujer. — ¿No me digas que la prensa finalmente te ha hartado? Han estado escribiendo sobre nosotras durante meses.

—Simplemente no quería que vieras esto y explotaras — Dev explicó sinceramente. — Es sólo otra manera de intentar hacer que reaccionemos — Se reclinó e intentó actuar natural ante el hecho de colocar su brazo sobre el respaldo del banco y dejándolo descansar ligeramente sobre los hombros de Lauren. Soy muuuy patética.

Lauren se sacudió al notar el brazo de Dev en su hombro. — ¿Qué pasa? ¿Un bicho? — Empezó a golpearse donde el brazo de Dev había estado. Sus ojos buscaban el bicho en la blusa.

Dev inclinó la cabeza hacia atrás y rió. — Podría haberlo sido, vista la suerte que tengo últimamente — Suspiró y esta vez, rodeó con su brazo a Lauren decididamente, y estrechándola más contra ella. — No, no era un bicho — sonrió diabólicamente, y añadió. — Super Ratón. — Debería reunir todo mi corage y pedirle salir. ¿Qué es lo peor que puede decir? ¿No? Eso no sería una gran sorpresa. No tengo nada que perder. — ¿Uh… Lauren?

Lauren se sonrojó cuando se dio cuenta de lo que Dev había intentado y cual había sido su respuesta. Lo siento, Devlyn. Y me alegro de que no fuera un bicho. Felizmente se apretó más contra ella. ¿Va a hacerlo? ¡Oh, Dios mío! Lauren cruzó los dedos de las manos y los de los pies. — ¿Sí, Devlyn? — ¡Pídemelo antes de que me muera!

—Me preguntaba si… quiero decir… ummmm… — Soy una gallina de 1,90. Menos mal que no dirijo el gobierno de la misma manera que mi vida amorosa. Si es que tuviera vida amorosa, claro.

Dev se aclaró la garganta y levantó la cara. Es ahora o nunca. — Muy bien, Lo que quería saber era si…

Liza abrió la puerta del jardín con un poco de prisa. Se detuvo, dándose cuenta en seguida de que estaba interrumpiendo algo. — Lo siento, Sra. Presidenta…

Lauren casi soltó un gruñido de decepción, dejando que una serie de maldiciones se cruzaran por su cabeza.

La boca de Dev se cerró de golpe y dejó caer su cabeza. ¡Eso no han sido siete minutos!

—Hay una llamada de emergencia para la Srta. Strayer.

Viernes, 7 de Mayo.

El altavoz crugió, el auditorio de la escuela estaba cargado de exitación, cuando el director de la escuela anunció — Señoras y señores, estudiantes, empleados y profesores del instituto Jefferson, ¡la Presidenta de los Estados Unidos!

La banda del instituto empezó a tocar "Hail to the chief" y Dev sonrió a Liza mientras guardaba algunas notas en el bolsillo de su chaqueta. Inclinó su cabeza hacia la banda. — Hey, no son malos.

—No, Sra. Presidenta. Y se sienten muy honrados de que les escogiera para que tocaran para usted.

Dev se abotonó la chaqueta. — Bueno, para alguno de estos chicos es un gran momento. Creo que es major que salga ahí afuera.

Esta era otra de las muchas Visitas Comunitarias de Dev. Su objetivo era al menos hacer una al mes. Ya eran muy populares, y había peticiones de comunidades de todo el país. Sin embargo, ninguna de las visitas había sido muy lejos de Washington. Pero tenía planes para cambiar eso.

Estas visitias se realizaban en institutos o centros comunitarios y eran abiertas al público, pero, a petición de Dev, no eran televisadas. Quería una interacción lo más íntima posible, y pensaba que esta era su oportunidad de devolver algo y permanecer conectada a la gente.

—Bzzzz… — Liza sonó como un mosquito, justo como Jane le había enseñado.

Dev se rió. — Estoy preparada, estoy preparada. No hay nada después de eso, ¿verdad, Liza? Quiero intentar llegar a casa pronto esta noche.

—No, Sra. Presidenta. — Pulsando unos cuantos botones, la alta asistenta consultó su agenda electrónica y asintió. — Esto es todo.

Dev se inclinó sobre su asistente. — Supongo que no sabe nada de la Srta. Strayer.

—Lo siento, Sra. Presidenta. No sé nada. Podría llamar y que alguien…

Los ojos de Dev se dirigieron hacia su agente secreto, el cual le iba a dar la señal para entrar en el escenario. — No. Esta bien. Llamará si necesita algo. — Como a mí, por ejemplo. Dev maldijo la reunión de gabinete de esa mañana que la había obligado a cancelar su viaje a Tennesse para ver cómo estaba Lauren con sus propios ojos.

Recibió un ligero asentimiento de la agente. La Presidenta salió al escenario del auditorio del instituto. Sonrió y saludó a la multitud mientras miles de cámaras disparaban fotos sin parar. Sus flashes iluminaron por completo la habitación. Dev había aprendido a conceder unos segundos antes de empezar a hablar. Esta vez se dedicó a pasear de un lado a otro del escenario, manteniendo contacto visual con tanta gente como pudo.

La última vez que había hecho una de esas Visitas Comunitarioas, había bajado del escenario, causando que el Servicio Secreto y David, se volvieran locos. Pero después de que el Jefe de Personal le leyera la cartilla había prometido ser buena,.

Una vez la audiencia se calmó, tomó asiento en una alta silla, estilo barra de bar. Sonrió a la multitud y dijo, — Hola.

El auditorio estalló en aplausos.

***

Lauren se removió en su sillón mientras veía a su madre dormir. Unas sombras negras aparecían bajo los ojos de la anciana, y su pelo parecía no tener vida. Estaban en el hospital San Andrés de Nashville, en la misma ala en la que Lauren había visitado a su madre muchas otras veces. Los largos pasillos le traían a Lauren recuerdos que prefería olvidar, y, en esos momentos, la escritora deseaba estar en cualquier sitio excepto ahí.

A principio de semana, Howard había llamado a su hija y le había explicado detenidamente que la depresión de su madre había empeorado. Su madre había ido cuesta abajo desde navidad y, ahora, se había intentado suicidar.

La madre de Lauren fue a comprar y alimentó al gato antes de desnudarse y meterse en la bañera vacía. Howar no estaba seguro de por qué, pero por alguna razón, ni se molestó en llenarla de agua. Usando su afilado y punzante cuchillo de pesca, se hizo un corte profundo en ambas muñecas.

Anna estaba sollozando incontrolablemente cuando Howard llegó a casa buscando una aspirina. Este la encontró todavía viva y sangrando mucho.

Lauren miraba intranquila a su madre, la cual tenía un aspecto fantasmal. La visión de la mujer combinada con el olor a hospital y la tensión del día, la hicieron tiritar. Pero Lauren no podía decir que estuviera sorprendida por el intento de suicidio. La mujer mayor había estado luchando contra la depresión durante toda su vida. Este era el tercer intento de suicidio que Lauren pudiera recordar. Los otros dos habían marcado su niñez.

Cuando Lauren tenía ocho años, pilló a su madre intentando cortarse las venas. La mujer estaba llorando desconsoladamente con la hoja de una cuchilla de afeitar. Lauren había intentado calmarla, pero al final se vio forzada a tener que esperar hasta que su madre se desmayó para poder acercarse lo suficiente para ayudarla.

En su segundo intento Anna Strayer lo intentó con somníferos, pero acabó vomitándolos antes de que le hicieran daño. El resultado fue un insoportable dolor de cabeza y seis meses de internamiento, al final del cual, dijeron que estaba curada. Fue enviada a casa con un armamento de antidepresivos y soníferos. Irónico…

Pero esos días parecían muy lejanos, incluso cuando el dolor de su más reciente intento estaba tan fresco. Howard había ido a la cafetería a tomarse una taza de café, dejando a Lauren a solas con su madre en la habitación.

Un sol primaveral se colaba a través de los limpios ventanales, haciendo más cálida la habitación que había sido pintada en tonos verdes. Los párpados de la escritora se sintieron pesados, pero sabía que estaba demasiado cansada para dormirse. En lugar de eso, se acomodó tranquilamente y obervó a la persona que se suponía que tenía observar.

Lauren se sentía triste. Pero también había rabia y poco de culpa, porque una gran parte de ella se preguntaba si su madre no estaría mejor si encontrara esa paz que tanto buscaba. ¿Era egoísta forzarla a continuar cuando ella no quería? Esto no era una manera de pedir ayuda. Se suponía que Howard estaría fuera toda la mañana y, al contrario que los otros intentos de Anna, no podía entenderse como un intento a medias. Había querido morir. Era tan simple y tan complicado como eso. ¿Quiénes eran los doctores, o su padre, o ella misma, para decirle que no podía?

Anna se movió, girando lentamente su cabeza hacia Lauren y abriendo los ojos por primera vez desde el día anterior. — Hola, cariño — dijo suavemente, cuando su mirada se fijó en su hija. La expresión de Anna era de desesperación, y Lauren miró con agonía cómo la cara de su madre se retorcía de dolor cuando se dio cuenta de dónde estaba, qué había pasado y qué iba a suponerle.

—Hola, mamá — contestó débilmente Lauren. Su barbilla temblaba un poco, pero tomó un respiro y rápidamente se dirigió hacia su madre. ¿Qué podía decir? "Me alegro de que estés viva, aunque tú no. Papá y los doctores te han salvado sólo para que puedas pasar Dios sabe cuánto tiempo en una institución o en casa drogada".

Anna trató de estirar los brazos. Entonces miró asombrada como unas fuertes correas la sujetaban a la cama. — No puedo hacer nada bien, ¿verdad? — susurró completamente derrotada. Después apartó la vista de Lauren, lamentándose por otro fallo más.

Un leve golpe en la puerta hizo que Lauren girara la cabeza.

Anna Strayer intentó sentarse confundida. Un quejido salió de su garganta. ¿Por qué nadie la dejaba sola?

—Shh… descansa, mama — dijo Lauren tranquilamente, intentando hacer lo posible por ignorar ese quejido inhumano que estaba clavándosele en el corazón. Tiernamente estiró la sabana de su madre, vigilando las correas que la sostenían y los vendajes que envolvían sus muñecas. — Iré a ver quién es.

Lauren se agachó y besó a su madre en la mejilla. Después se dirigió a la puerta, que estaba siendo abierta por una corpulenta enfermera. — ¿Sí? — dijo Lauren, preguntándose por qué se había molestado en tocar.

—¿Srta Strayer? — La voz de la mujer era profunda.

—Sí.

—Tiene una llamada de teléfono, Sra. Es de la Casa Blanca, — dijo la enfermera. Lauren se asombró. — El doctor dice que puede contestarla en la sala de conferencias, aunque esta es sólo para el personal. Tiene que venir ahora. Es urgente.

Lauren asintió levemente. Otro ápice de preocupación se hizo patente en su barriga. ¿Qué pasará ahora? — Un segundo — Se giró hacia su madre. — Tengo que contestar a esta llamada, mamá. Es del trabajo. Enseguida vuelvo.

Por un momento pensó que su madre no la había oído. Pero entonces Lauren notó que unos ojos grises, como los suyos, estaban perdidos en el espacio. Estaba despierta, pero en otro sitio. Lauren había intentado entender… o descubrir dónde iba su madre cuando desaparecía dentro de ella misma. Quería seguirla y traerla de vuelta a casa.

No fue hasta que se convirtió en una adolescente, cuando se dio cuenta que a ese sitio tan lejano, sólo podía su madre sola. A pesar de sus esfuerzos, en su corazón sabía que no había manera humana de traer a su madre vuelta. Nunca la habría.

Con un suspiro Lauren salió de la habitación con la enfermera. — Vamos.

Al final del pasillo había una pequeña sala con una mesa redonda y seis sillas, una cafetera, y un teléfono con videoconferencia. Eso era todo.

—Puede contestar la llamada aquí, Sra. Cuando vuelva a la central les diré que le transfieran la llamada.

—¿Sabe…?

—Lo siento — dijo sinceramente la enfermera. — No sé nada más — Cerró la puerta tranquilamente y Lauren se frotó las manos durante los treinta segundos que tardaron en transferirle la videoconferencia.

Una imagen de Jane, de hombros para arriba, pareció sobre el teléfono y a lo largo de la mesa. Los ojos de la mujer estaban llorosos, y unas líneas de preocupación surcaban su frente. — ¿Lauren?

Lauren palideció al ver la expresión de la cara de Jane. Se humedeció los labios. — ¿Sí?

—Siento tener que ser… — Jane se detuvo un momento para reflexionar, y Lauren sintió como su ansiedad aumentaba. Lo que fuera que pasara, era malo. Muy malo. — Es Dev… ha habido un accidente. Ummm… no, eso no es verdad — Jane se corrigió a sí misma rápidamente. — Le han disparado, Lauren.

Lauren parpadeó, mirando estúpidamente la imagen de Jane. Las palabras de la secretaria no habían penetrado bien en su cerebro. — ¿Qu… qué?

Jane sacudió la cabeza. — No en el último reporte, cielo. Pero no sabemos cómo es de grave todavía.

Los ojos de Lauren se cerraron. — Oh, gracias Dios — murmuró en voz baja. Su estómago seguía revuelto todavía. — Gracias Dios. — Dejó escapar un suspiro y se cubrió la cara con unas manos temblorosas. — ¿Qué ha pasado?

—Tenía un discurso en una instituto local. Cuando estaba abandonando el escenario, alguien abrió fuego. Estamos recopilando información todavía. — Unas lágrimas corrían por las mejillas de Jane. — David quería llamarte. No quería que pensaras… bueno, él quería estar seguro de que no te enterabas por las noticias.

—Entonces… Los niños estaban en casa. No lo han visto. Están bien, ¿Verdad? — Lauren preguntó todo seguido. Su mente intentaba procesar rápidamente lo que le estaban contando. Tengo que volver allí. Tengo…

—Los niños están a salvo con Emma y Amy. No se lo han dicho todavía. No queríamos decírselo hasta que no tuviéramos informes reales. — Jane vaciló. Sabía que iba a poner a Lauren en un terrible compromiso con solo preguntarlo. Pero tenía que hacerlo. — ¿Le tengo que decir a David que vuelves? O te tienes que quedar…

—¡No! Estaré ahí tan pronto como pueda. — No hubo ni un segundo de duda. Se lo explicaría a su padre mientras salía del hospital. — ¿Dónde esta?

—David enviará a alguien a buscarte al aeropuerto. Ellos te llevarán hasta ella entonces. Su localización es clasificada. Van a hacer una rueda de prensa en cinco minutos.

—¿Clasificada? ¡Mierda! De acuerdo. Supongo que aterrizaré en Dulles. No sé aún la hora. — Lauren masajeó sus sienes. — Yo no sé en qué compañía. Quizá pueda alquilar un avión o… — Estaba empezando a apoderarse de ella el pánico.

—Lauren, cálmate querida. Yo lo arreglaré todo. Tú sólo ve al aeropuerto. Te traeremos a costa de lo que sea. Te llamaré al móvil y te haré saber donde tienes que ir.

Lauren asintió. — De acuerdo, de acuerdo. Voy para allá en estos momentos. — Se levantó de un salto, temblando un poco cuando sus piernas amenazaron con venirse abajo. Lauren estaba a punto de salir de la habitación, sin darse cuenta que no se había despedido. Se giró de nuevo hacia Jane. — Dile a Devlyn… bueno… sólo… tú dile que no haga nada estúpido como morirse, ¿de acuerdo? Estaré ahí tan pronto como pueda, Jane — Sin esperar una réplica, Lauren salió de la sala, dejando a Jane con el sonido de sus pasos en el pasillo del hospital.

***

David permanecía de pie frente a la limusina, metiendo y sacando las manos de los bolsillos una y otra vez mientras el jet que había alquilado para traer a Lauren se detenía. Había conseguido llegar desde el hospital de Nashville a Washington DC en sólo tres horas. La puerta del avión se abrió y Lauren salió, llevando una pequeña bolsa de mano. Inició una carrera a toda prisa hacia el Jefe de Personal.

Cuando llegó hasta David estaba jadeando. Por favor, no me digas que he llegado tarde. No, David no estaría aquí si Dev estuviera… — ¡David! ¿Está…?

Él la detuvo, señalando a la prensa que estaba esperando cerca, sus cámaras estaban disparando sin parar y las grabadoras esperando registrar parte de la conversación. El mundo estaba convulsionado desde que se había anunciado la noticia. La prensa estaba en todos lados, persiguiendo cada movimiento que hacía cualquier empleado de la Casa Blanca. Buscaban información oculta detrás de cada actividad o decisión.

David abrió la puerta de la limusina y empujó a Lauren hacia adentro. La puerta acababa de ser cerrada, cuando el coche, seguido de una escolta policial, se abría camino.

Él se sentó enfrente de ella. Las primeras palabras que pronunció David una vez estuvieron a solas fueron. — Está viva.

Lauren dejó escapar un suspiro, pero antes de que pudiera saborear ese momento de alivio, una ola de ira la asaltó, apoderándose de ella y guiando sus actos. Se inclinó hacia delante y clavó furiosa un dedo en el pecho de David. — ¿Dónde estaba toda su seguridad, David? — Su tono de voz aumentaba con cada palabra. — ¡Se suponía que estaban ahí para protegerla!

La culpabilidad nublaba sus ojos. — Lauren, fue disparada mientras abandonaba el escenario. Ellos reaccionaron rápidamente, exactamente de la manera en la que están entrenados a hacerlo. La sacaron de allí y la llevaron al hospital. Cogieron al asesino. — Su mandíbula tembló. — Sabes tan bien como yo, que si alguien tiene la determinación suficiente, ¡nada le puede parar!

Lauren bajó su mano, su postura seguía siendo desafiante. — Esto no son más que excusas para mí. ¡Si hubieran estado haciendo su trabajo, habrían cogido al asesino antes de que le disparara! — Se desmoronó sobre su asiento con los brazos cruzados. Lauren sabía que estaba siendo irracional. Que se estaba descargando con alguien que no se lo merecía. Pero estaba furiosa, y se sentía como si estuviera perdiendo el control de sus emociones. Era mucho a la vez. Su madre. Dev.

David se arriesgó y se sentó al lado de Lauren, la cual permaneció inmutable. Pudo observar como está temblaba, de modo que la envolvió con su brazo y la condujo hasta su hombro. — ¿Has llorado ya?

Lauren intentó apartarlo violentamente. Era incapaz de soportar la cercanía porque no quería salir las emociones que estaba conteniendo. Pero David no se movió. Permaneció allí como una roca. Los empujones de Lauren fueron cediendo poco a poco, mientras su respiración se hacía más intensa y dolorosa al luchar, más contra ella misma que contra David. — Yo… no… necesito… — Intentó hablar claramente a pesar de sus apretados dientes, pero su discurso fue interrumpido por una temblorosa barbilla y unos sollozos que descubrió que eran los suyos propios. Sintió unos largos brazos alrededor de ella, y se hundió en su calidez y comodidad. Otro sollozo y el llanto finalmente apareció. Lauren enterró su cara en el pecho de David y empezó a llorar. Por todo.

—Eso es. Sácalo todo. Está bien — le dijo suavemente, sabiendo demasiado bien que el iba a tener que hacer lo mismo en los brazos de su mujer esta noche. — Sácalo antes de que lleguemos al hospital.

Viajaron varias millas antes de que las lágrimas empezaran a retroceder, y Lauren empezara a serenarse.

David soltó un profundo suspiro. — Te voy a decir una cosa por la que ella me matará después, pero necesitas saberlos. En la ambulancia, era a ti a quien estaba llamando.

—¿De… De verdad? — Lauren sorbió, secándose los ojos con un pañuelo que David le había prestado.

Él asintió, haciéndose un poco para atrás para darle a Lauren un poco de espacio para respirar y recomponerse. — De verdad. Te quería a ti. Sólo se relajó después de asegurarle que estabas de camino.

Lauren secó su cara una vez mas y soltó un gran suspiro. Dios, necesitaba eso. — Gracias, David. — Sus ojos se tornaron en verdadero arrepentimiento y alcanzó y acarició su brazo. — Lo siento. No debería haber dicho esas cosas, especialmente a ti.

El se rió. — ¿Qué crees que fue la primera cosa que dije? Sólo que yo no fui tan educado como tú. — Giró su cuello y sus hombros. — Ha sido un día largo. ¿Bueno, quieres que te cuente los detalles antes de que lleguemos, o necesitas más tiempo para asimilarlo todo?

Lauren sacudió la cabeza. — No. Cuéntamelo así no me derrumbaré en el hospital. — Dirigió una tierna sonrisa a David. — En lugar de eso, me derrumbaré… otra vez… aquí contigo, si lo necesito.

Él le dirigió una sonrisa consoladora. — Para eso estoy aquí. Tengo unos hombros muy anchos. — David colocó su mano sobre la que Lauren tenía descansando en su brazo. — Hubo cuatro disparos y Dev fue alcanzada tres veces. Una en la cadera, otra en el hombros y otra rozó su cabeza — Se detuvo cuando vio que la cara de Lauren perdía el color. Pobre niña. Lleva unos días que están siendo un infierno para ella.

Los ojos de Lauren se abrieron como platos y tragó saliva, intentando contener una ola de angustia. — ¿Tres veces? Dios — Lauren tembló y se abrazó ella misma intentando encontrar sosiego. Acto seguido se dirigió a David con unos brillantes y determinados ojos. — ¿Se va a poner bien?

David asintió. — Con descanso y mucha ayuda de sus amigos, sí, se pondrá bien. Salió de una operación para reparar daños hace una hora. Fue muy bien. Dev es una mujer muy fuerte. — Envolvió con sus brazos a Lauren y esta no se resistitó. — Cuando ves el video, parece peor de lo que es; las heridas en la cabeza sangran mucho. La herida del hombro fue limpia, y la bala entró y salió. Sin embargo la bala de la cadera tuvo que ser sacada. Va a necesitar mucha rehabilitación y terapia para volver a caminar. Y si su humor con la salmonelosis fue algo insoportable, ahora vamos a querer morirnos. No esta acostumbrada a estar inactiva. Creo que tenemos mucho trabajo por delante.

Lauren se secó los ojos con las manos. — Siempre y cuando esté bien, puede ser todo lo gruñona que quiera.

La risa de David sonó por primera vez durante todo el día. — Tú y yo estamos hablando sobre la misma Devlyn Marlowe, ¿verdad? Sabes como se pone. ¿Crees que estás preparada para eso?

Lauren se rió con el Jefe de Personal. — Ummm… Bueno, sonaba bien en ese momento. Pero tienes razón. Estamos hablando de Devlyn, de modo que nadie está preparado para eso.

David bajó la cabeza para dirigirle a Lauren una seria mirada. — Ella te tiene cariño, Lauren — Era algo más que eso y él lo sabía. Por eso un segundo después añadió. — Mucho cariño. Va a necesitarte. Necesitar tu amistad — Le dijo para evaluar su reacción.

Unos ojos grises rebosaban de lágrimas. Ella puso derecho la arrugada chaqueta de David y sonrió cariñosamente al hombre que se había acabado convirtiendo en un amigo. — No te preocupes, David. Ella puede contar con eso — Y con mucho más.

***

La nariz de Dev empezó a arrugarse al percibir una fragancia familiar. Era tan lejano que apenas era detectable, pero era un aroma fácilmente reconocible por ella, incluso en su estupor inducido por la medicación. El perfume de Lauren. Dev abrió forzosamente unos pesados párpados, parpadeando con exagerada lentitud. — ¿Está…? — su voz era rasposa, y sentía la lengua gruesa. Se chupó los labios para humedecerlos. — ¿Está Lauren en su casa todavía? — Intentó mirar alrededor de la habitación, pero su cabeza daba vueltas por efecto de los analgésicos y la anestesia.

Dev sintió como la cama se movía levemente y sintió junto a ella la presencia de alguien. Su fría y floja mano fue levantada y cubierta por dos mucho más calientes que la suya. — Hola, Wonder Woman — una suave voz con acento sureño la saludó. — No te puedo dejar sola ni un minuto, ¿verdad?

Dev intentó borrar la tonta sonrisa de su cara mientras enfocaba la imagen de Lauren. — Hola Super Ratón. Adivina qué.

Lauren acarició con sus dedos la mejilla de Dev. Está bien, está aquí. — ¿qué? Devlyn.

—Morfina es amiga mía. Y me encaaaaaaaanta tu acento. ¿Sabías que te sale más marcado cuando no estás pensando? Es tan dulce. — Se rió. Por alguna razón encontraba eso divertido. — Hay muchas cosas sobre ti… — se detuvo cuando sus ojos empezaron a cerrarse.

Las lágrimas empezaron a llenar los ojos de Lauren de nuevo, incluso cuando se estaba ruborizando. — Gracias —. Sus dedos se deslizaron hacia el vendaje que rodeaba la cabeza de Dev. ¿Cómo debió sentirlo? Los ojos dilatados que intentaban mantener el contacto con los suyos, estaban confundidos pero esperanzados. No encerraban ni un ápice de la desesperación que había en los de su madre, y Lauren era capaz de apreciar un gran contraste entre esta habitación y la otra en la que había estado sólo unas horas antes.

Los ojos de la Presidenta se abrieron, siguiendo la dirección de la mano de Lauren. — No te preocupes, cariño, la tengo demasiado dura como para herirla realmente. — Se chupó los labios de nuevo e intentó golpearse la cabeza para demostrar su dureza, pero su mano cayó sin fuerza a la cama después de haberse levantado a penas unos centímetros. Dejó escapar otra pequeña carcajada y empezó a decir lo suficientemente alto para que lo oyera todo el mundo, — ¿He mencionado últimamente lo preciosa que estás? — Una expresión soñadora cruzó su cara.



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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 7th 2011, 11:58 pm

Jul , aunque he de decirte que todavía tengo " mono "
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 8th 2011, 11:56 am

qué barbaridad, no se ha terminado todavía, verdad?? que manera de engachar
gracias julia

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 8th 2011, 1:37 pm

Cuando vi la foto me lo imagine y me puse a buscar. he encontrado muchos mas,algunos en Español, pero el de Señora presidenta solo lo he encontrado en Ingles...asiq xfavor!!! sigue poniendo la historia que estamos que nos comemos las uñas!!!

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Febrero 8th 2011, 11:05 pm

Vale, pues ahí va otra entrega. Que presión!


Los ojos de Lauren viajaron por toda la habitación observando las indulgentes y sonrientes caras. Su rubor se hizo más acusado. — Oh, Dios — murmuró mientras se llevaba las manos hasta las mejillas para notar como le ardían. — Dev, um… ¿Sabes que no estamos solas? — preguntó en voz baja. Pero incluso en medio de su embarazo, se le formó una gran sonrisa. ¿Cariño? ¿Cree que estoy preciosa? Casi se desmaya.

Dev todavía no podía enfocar claramente, pero podía percibir la risa en la voz de Lauren. — Sí, ¿Y? Nunca estoy sola. Ese es parte de mi problema. — Respiró hondo. — ¿Te puedes hacer una idea de lo nerviosa que me pones? Balbuceo como una idiota cuando estoy contigo.

—No, no lo haces. — Mintió Lauren. Su tono era medio serio, pero había un trasfondo de broma también. — Eres encantadora, y lo sabes.

David, Jane y varios agentes educadamente se apartaron un poco de la conversación de las mujeres, sintiéndose intrusos en un momento privado.

—¿Cómo te sientes, Devlyn? — unos ojos claros se dispersaron ante la visión de los múltiples goteros, de las máquinas monitorizando su corazón, su sangre, su respiración… y muchos otros aparatos que Lauren no sabía para qué eran. Se había preparado mentalmente lo mejor que pudo, pero aún, ver a alguien que quieres herido es muy duro.

Cuando la Presidenta no contestó, Lauren continuó. — Me has vuelto a asustar mucho, ¿sabías? — Lauren torció la cabeza hacia un lado y sonrió ante los vanos intentos de su amiga de mantener los ojos abiertos. Esta era la segunda vez que veía a Dev rodeada de instrumental médico. — Esto se está convirtiendo en un hábito que no me gusta nada. Tenemos que arreglarlo.

—No fue mi intención… — Dev intentó disculparse por asustar a Lauren. No quería hacer nada que pudiera entristecer a la joven, pero las palabras empezaron a liarse en su cabeza. Gruñó como una niña pequeña que intentaba resistirse a ir a la cama. Su mente empezó a dar vueltas de nuevo, pero se sintió mejor con el cálido cuerpo que reposaba en su cama.

Lauren dio una palmada en el pecho de Dev, evitando cuidadosamente el pesado vendaje del hombre. Se inclinó sobre la oreja de Dev y depositó un suave beso en su mejilla antes de susurrar — Dulces sueños, cielo. Estaré aquí cuando despiertes.

***

Lunes, 10 de mayo.

El agente que había en la puerta de la habitación del hospital en la que estaba Dev le dirigió a Lauren una irritada sonrisa mientras se dirigía a la búsqueda de algo de cafeína. Cuando Lauren entró en la habitación, fue recibida por el sonido de unas voces frustradas.

—¡No quiero esperar! — Dijo Dev.

Lauren pudo escuchar como la alta mujer luchaba por recobrar el aliento, incluso antes de poder verla. — Quiero verlo ahora, David!

—Sra. Presidenta…

—Ahórrate esa gilipoyez de Sra. Presidenta, David. ¡Ordena que traigan el video antes de que tenga que llamar a alguien más para que lo haga!

—Pero… — David volvió a intentarlo.

Lauren pasó alrededor del Jefe de Personal para ver a Dev agitándose con el gotero y los cables intentando incorporarse más.

—Jesús, Devlyn. — Lauren corrió hacia su lado. — ¿Estás loca? ¡Vas a hacer que se te salten los puntos!

Dev pareció calmarse tan pronto como vio a Lauren. — Ayúdame, entonces.

Lauren inmediatamente se dirigió a coger la mano de Dev. — No lo entiendo. ¿Qué pasa? — Intentó desliar el tubo del gotero, maldiciendo el desastre que la Presidenta haía hecho. ¿Por qué no había llamado a una enfermera si quería levantarse? ¿O pedido ayuda a David? Lauren cogió los mandos de la cama, que habían acabado en el suelo.

—Quiero ver el video del disparo. — Devlyn estaba jadeando, y lanzaba indirectas a David — Pero algunas personas creen que no estoy preparada.

Lauren apretó un botón y el respaldo de la cama de Dev se fue levantando hasta que Dev asintió. — "Algunas personas" probablemente tiene razon, Devlyn. La cinta no va a ir a ningún sitio. Hace menos de dos días.

Dev se giró a mirar a Lauren, cuyas mejillas estaban rojas del frío aire de primavera, y el pelo le olía a flores. — ¡Oh, no te pongas rebelde conmigo también! ¡Todavía estoy al mando!

Lauren dirigió a Dev una mirada en parte irritada y en parte concesiva. — Vas a seguir insistiendo en hacer eso, ¿verdad?

—No debería tener que insistir, debería tener que pedirlo, solamente. — Miró a David otra vez, el cual movió las manos disgustado.

—Entonces me quedo a verlo también — Lauren insistió, su tono dejó claro que no sería disuadida. Cada célula de su cuerpo le decía que no quería ver la cinta. Pero si alguna vez Dev había necesitado una amiga… este era ese momento, y Lauren se juró a sí misma que no iba a fallarle. Pero por favor, que no sea muy horrible. Respiró hondo. ¿Cómo no va a ser horrible? ¡Alguien le disparó tres veces!

—¡De acuerdo! Me rindo — David cogió el teléfono e hizo una llamada.

Dev miró a Lauren, dando un ligero apretón a su mano y acercándola a ella para que se sentara en el borde de la cama. — No quiero que veas esto — No quiero verte triste nunca.

Una pequeña arruga apareció en la frente de Dev y la escritora tuvo la urgencia de alisarla. La mirada determinada de Lauren se suavizó cuando miró a Dev a los ojos. — Y yo me siento exactamente igual al respecto sobre ti.

—Sí, pero yo necesito verlo. Aunque sólo sea para saber que no tengo que hacer la próxima vez. — Devlyn se rió por lo bajo, retorciéndose cuando una ola de dolor la golpeó proveniente del hombro y la cadera.

La mirada de David cayó al suelo. Aunque intelectualmente sabía que había hecho lo que había podido para evitar que esto pasara, todavía se sentía como si estuviera fallando a Dev y a los niños. Suspiró… Y a Lauren, y a la maldita entera nación.

Lauren apretó la mano de Dev. — Sabes que un día u otro lo tendría que ver. Vamos a acabar con esto juntas. — Necesita que seas fuerte. No te marees o empieces a llorar como un patético bebe otra vez.

En unos minutos todo estaba preparado, y Dev había ordenado que todo el mundo, excepto Lauren, saliera de la habitación. Se acercó un poco más a la escritora. — ¿Estás preparada? — La afirmación de la joven mujer parecía indeciso, y Dev consideró la idea de detener todo aquello y esperar a ver la cinta a que Lauren se hubiera ido. Pero Lauren tenía razón. Tendría que verla tarde o temprano. Y al menos así estarían juntas. — Um… Lauren, esto es una combinación de varias cintas que grababan al mismo tiempo. Han sido seleccionadas según los mejores ángulos. Estas no son las que han sido hechas para la televisión. El Servicio Secreto filma todas mis apariciones públicas por razones de seguridad. Pero lo que pasó, la parte del disparo, no está editada. Lo sabías. ¿Verdad?

Lauren mantuvo su voz serena y sus ojos firmes. — Lo sé.

Dev asintió. — Empezar video.

Lauren se encontró a sí misma respirando profundamente y conteniendo el aire cuando la imagen apareció frente a ellas. Sonrió cuando vio aparecer a Dev con su traje oscuro, camisa blanca y chaqueta. Los aplausos del auditorio fueron cesando y Dev se sentó en una silla para dirigirse a los estudiantes.

—¿Quién te llamó para contarte lo que había pasado? — preguntó la morena tranquilamente. Tenía la boca cerca del oído de Lauren, pero su mirada no se apartaba del video.

Lauren se humedeció los labios, recordando la cara pálida de Jane y su voz temblorosa. — Ummm… Jane — respondió suavemente. — Jane me llamó.

La presidenta asintió. — Fue una buena elección para el trabajo. Jane siempre se mantiene entera, pase lo que pase. — Dev se acordó cuando le fue comunicado el accidente de Samantha. Fue Jane también quien le dio la noticia.

Lauren asintió. Su atención estaba repartida entre la voz real de Dev, que sonaba tranquila en su oído, y la imagen de Devlyn a los pies de la cama. — Lo hizo genial.

El agarre de Dev a la mano de Lauren se hizo más estrecho a medida que el video continuaba. En un momento se dio cuenta que podía estar haciéndole daño, aunque Lauren no se había quejado.

Lauren había estado tan ocupada los dos días anteriores que no había tenido tiempo de pensar sobre las exactas circunstancias de los disparos. Había pasado incontables horas en el hospital. Y, a petición de Dev, se había asegurado de que los niños supieran qué había pasado, pero sin ser asustados. Aunque no estaba completamente segura de haber cumplido completamente esa misión. Los niños ya habían perdido una madre. Las miradas de sus pequeñas caras cuando Lauren les dijo que Devlyn estaba en el hospital casi le rompieron el corazón. Gracias a Dios Emma acudió en su ayuda cuando Lauren empezó a flaquear.

Lauren miraba el video con ojos intensos, buscando en la multitud al loco que había intentado matar a Dev. Pero nadie parecía fuera delugar. Todos estaban contentosde que la Presidenta hubiera hecho un hueco para ellos en su apretada agenda.

—¿Dónde esta? — Susurró Lauren para sí misma, frustrada de no poder encontrarlo. Un asesino debería ser inmediatamente reconocible, ¿no? Él debería… bueno… parecer culpable, siniestro, algo. Lauren sabía que era un pensamiento ridículo e inocente. Pero no podía evitar pensarlo. Haría las cosas más fáciles. — Yo siempre lo dejo presagiar en mis libros.

Dev se giró. — ¿Qué? Pausar video. — Ordenó en voz alta. — ¿Qué has dicho?

Lauren frunció el ceño. — No lo he visto en ningún sitio. La cámara esta enfocando a la audiencia, pero no puedo verlo.

—Bueno si hubiera sido tan fácil estoy segura que el Servicio Secreto lo habría detenido antes de disparar cuatro veces. Yo no estoy muy segura de quién fue. Pero los disparos vinieron del centro, justo cuando la gente empezó a aplaudir y yo me disponía a bajar del escenario — Dev movió la mano en dirección a la imagen congelada. — Vamos a saltarnos todo el rollo sobre que la legislación del Registro de ADN podría ayudar a a capturar criminales. — Se rió. — Aunque en este caso por ejemplo no habría importado. El que disparó nunca había tenido ni una multa por exceso de velocidad.

Lauren sonrió. No era tan capaz de disfrutar de la ironía como Dev. Podía notar como su estómago se había vuelto un nudo de tensión y sus manos sudaban mucho. Sus latidos aumentaron de intensidad anticipándose a lo que iba a venir, e inconscientemente se acercó más a Devlyn para asegurarse de que estaba alli, de que estaba viva.

—Adelantar video — Los ojos de Dev observaban los eventos que volaban ante sus ojos cinco veces más rápido que su velocidad normal. Movió su mano lentamente dejándola reposar sobre el brazo de Lauren. — Alto. Velocidad normal.

Ellas vieron juntas como Dev hizo unos cuantos comentarios antes de despedirse y soltó una broma que los estudiantes rieron y aplaudieron. Se despidió y se dispuso a salir. La banda no había empezado a tocar todavía cuando un joven adolescente, que unos segundos antes le había estado sonriendo y aplaudiendo con el resto, se levantó y sacó una pistola de la cintura de sus pantalones. La levantó y gritó — ¡Muere, puta! — mientras disparaba cuatro veces, dejando una pausa entre el tercer y el cuarto disparo.

Dev se encogió cuando los disparos sonaron. Vió con un extraño sentimiento de distancia como su cuerpo temblaba y empezaba a salirse sangre del hombro, la cadera y la cara. Con el último disparo, el que le dio en la cabeza, cayó al instante.

El cuerpo entero de Lauren se convulsionó con el sonido de los disparos. Su estómago dio una sacudida, y el corazón se le puso en la garganta. El dolor del momento la dejó fuera de sí durante unos segundos. Sabía que estaba a punto de pasar. Pero aún así no estaba preparada para ver el cuerpo de Dev retrocediendo violentamente y cayendo al suelo por el fuerte impacto de las balas. — Dios, Devlyn — Susurró Lauren. Cerró los ojos lentamente cuando un cálido brazo la envolvió y la acercó más.

De pronto, el ángulo de la cámara cambió, y la imagen de Dev en el suelo se hizo más grande y más cercana. El sonido y la calidad eran un poco peor por el murmullo general, pero aún dejaba oír perfectamente lo que Dev decía.

—Dios… — Dev se quejó, apartando la sangre que le caía a los ojos.

Tres agentes inmediatamente descendieron sobre ella, cubriéndola con sus cuerpos mientras unos cuantos agentes del Servicio Secreto atrapaban al chico y lo desarmaban. El ángulo de la cámara cambió de nuevo. Michael Oaks fue el primer miembro del personal de la Presidenta en llegar hasta ella.

—Tienen al francotirador. El Jefe de Personal y el Vicepresidente Vincent han sido avisados, Sra. Presidenta. — Explicó Michael preocupadamente mientras un agente presionaba con su chaqueta el hombro de Dev para detener la hemorragia.

Lauren soltó un rápido suspiro en respuesta al dolor de Dev.

—Los niños… — Dev murmuró mientras dos hombres la colocaban en una camilla.

Michael miró a la audiencia que estaba siendo sacada del auditorio. — Están bien Sra. Presidenta. Nadie del auditorio resultó herido.

—¿Mis hijos? — Los ojos de Dev se cerraron mientras intentaba mover su brazo izquierdo, cosa que le resultó imposible.

—Están bien también. El atentado ha sido notificado, y todas las precauciones de seguridad han sido tomadas.

Dev abrió los ojos y los fijó en uno de los agentes, el cual estaba presionando un montón de gasas contra su cadera. — ¿Mal?

—No, Sra. Presidenta. — Se inclinó sobre ella y le susurró. — Esto no es nada para Wonder Woman.

Dev parpadeó. Su confusión era evidente y miraba como si estuviera entrando en Shock. — Super Ratón…

Lauren estalló en lágrimas cuando la oyó decir su apodo al Servicio Secreto.

—Tranquila — susurró Dev. — Todo ha salido bien — Los hombres de la Presidenta habían hecho un buen trabajo. La habían cubierto y sacado de allí más rápido de lo que ella recordaba. Aunque, para ser sincera, no podía recordar mucho más que el dolor de hombro y de cadera, y el olor a sangre.

El video se detuvo después de que la camilla de Dev fuera retirada. La mirada de Dev cayó hasta sus piernas y se concentró en ese día. — Ese chico. Lo recuerdo. Estuvo sonriéndome…

—¿Lo recuerdas? — Lauren se giró para poder ver la cara de Dev. La Presidenta había visto el video sin apenas un sobresalto, sin embargo, a Lauren no se le escapó que la cara de Dev estaba más pálida que al principio. — ¿Entre toda esa multitud?

—Sí. Estaba justo ahí. Sonriéndome: Escuchándome. Mirándome — Dev sacudió la cabeza. — Pensé que estaba interesando en lo que tenía que decir.

El enfado de Lauren aumentaba al imaginar al adolescente midiendo el tiempo, esperando para matar a Dev, sonriendo cuando ella intentaba conectar con él y sabiendo que iba a matarla. ¡Bastardo! Se giró y fue golpeada de nuevo por la imagen del ensangrentado escenario. — Jesús… — apuntó a la imagen. — ¿Puedes…?

—Lo siento. Apagar imagen. — Dev miró a Lauren que perecía que iba a devolver. — ¿Estás bien?

Las lágrimas llenaron de nuevo los ojos de la rubia. — Yo… yo…

—Hey — dijo Dev suavemente mientras dirigió la mano a la mejilla de Lauren y la acarició. — Estoy bien. A lo mejor se me sale el agua por los agujeros cuando beba, pero estoy bien — bromeó.

Esta vez Lauren se rió a pesar de las lágrimas. — De acuerdo. Tienes razón. Perdón por ser como un bebé.

—No lo sientas — Dios, Dev. Ni siquiera le has preguntado por su madre. ¿Qué tipo de amiga eres? — ¿Cómo está tu madre? — Sintió como Lauren se ponía rígida. — ¿Necesitas volver a Tennesse para estar con ella? — Su corazón se salió del sitio.

Lauren se apartó un poco, sintiéndose de pronto incómoda. — ¿Qué… mmm Qué sabes exactamente sobre mi madre? — Miró a Dev.

—Sé lo que pasó, Lauren. Y entiendo si no quieres hablar conmigo sobre eso. No soy de la familia. — Ha estado aquí por mi estos últimos días cuando probablemente su corazón esté en Tennesse. — Si quieres hablar, estoy aquí. ¿de acuerdo?

Lauren asintió, pero continuó separándose. No estaba preparada para esta conversación. Sobre todo ahora. Después de todo lo que había pasado con Dev. Lauren se sintió como si estuviera entre dos aguas y, aunque una gran parte de ella quería hablar sobre ello con alguien, sabía que no estaba preparada.

El padre de la escritora no había entendido que dejara a Anna para volver a Washington D. C. Había intentado explicarle que Dev no era sólo parte de su trabajo, que también era una buena amiga, pero eso tampoco había funcionado. Tuvieron una horrible discusión en el hospital, y, a pesar de que no se sentía unida a ninguno de sus padres, las palabras de despedida de su padre le habían dolido más de lo que ella creía posible.

La escritora cogió un pañuelo de la mesa que había al lado de la cama de Dev. — No necesito volver. — Se secó los ojos. — No hay nada que pueda hacer allí — Dev permaneció en silencio, pero Lauren podía adivinar que quería saber más, y su pecho se encogió ante la idea. La habitación empezó a hacerse más pequeña. Aire. Eso era lo que necesitaba. Aire puro, sin olor a desinfectante. Necesitaba salir del hospital.

Lauren se bajó de la cama, dejando asombrada a Dev. — Yo… um… voy a decirle a David que hemos acabado. — Y sin mirar atrás atravesó la habitación y salió por la puerta.

—¡Lauren! ¡Espera! — Dev se maldijo cuando la escritora salió por la puerta. Quería seguirla e intentar disculparse por entristecerla. Quería abrazarla y decirle que todo saldría bien.

Dev se quejó al intentar incorporarse. Una ola de dolor le invadió la cadera. Se quitó el cable del monitor de corazón, y la habitación se llenó de pronto de un pitido insoportable.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Febrero 8th 2011, 11:13 pm

Gracias!!!!!!! I love you

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Febrero 9th 2011, 10:01 am


No sientas presión Jul No nada más lejos de nuestra intención , es que nos pusiste ésta gran

historia ante los ojos y has creado unas adictas .... ya sabes , cuando puedas más
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Febrero 9th 2011, 5:13 pm

gracias jul, tu tranqui, cuando te vaya bien vas colgando xati, smile
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maryjoe
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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