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Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Enero 16th 2011, 1:24 am

Lauren empezó a reír, disfrutando del color rosado de las mejillas de Dev. ¿Estaba Devlyn flirteando con ella? —No pasa nada Dev. Sólo se te fue un poco la lengua…

Los ojos de Dev se abrieron de nuevo y su rubor aumentó. —Sí.— afirmó mientras se llevaba el vaso a los labios.

¿Cómo voy a pretender mantener algo de distancia profesional contigo, Devlyn? ¡Dios, míranos ahora! Estaban sentadas juntas, sus caderas casi se rozaban. Lauren se alarmó cuando se vio a si misma acercándose un poco más a Dev. Quería perderse en esos ojos azul cielo. Estoy en problemas.

Dev cogió la última de las galletas y le ofreció a Lauren. —¿Un bocado?

—Bueno, estamos en Washington. ¿Esperarías algo menor? La Presidenta meneó la galleta, preguntándose que perfume llevaba la biógrafa y por qué no olía de una manera tan intoxicante en nadie más. Oh, cielos. No voy a aguantar cuatro años así.

Marzo de 2021

Miércoles, 3 de marzo

Washington D. C era un barrizal. La nieve derretida había dejado a su paso un frío líquido que mezclado con los residuos del suelo había dado lugar a un sucio y pastoso lodo. Pero, gracias a Dios, la calidez de la primavera se había apoderado de la capital de la nación y había, finalmente, acabado con todas las señales de lo que había sido un invierno brutal. Lauren dirigió su cabeza hacia la ventana, oyendo el suave cantar de un petirrojo. Oh, sí. Estoy preparada para la primavera.

La escritora sonrió ante el jarrón de rosas amarillas recién cortadas que iluminaban su escritorio. Cada noche, cuando volvía a su habitación, un ramo de flores frescas le daba la bienvenida. Al principio, pensó que esos ramos se encontraban en todas las habitaciones de la residencia. Después se dio cuenta de que no había en ningún otro sitio a parte de en su habitación. Le había preguntado a David McMillian sobre ello, y el hombre se encogió de hombros sin contestar a su pregunta.

Esta mañana soleada, la Presidenta estaba en una reunión con su Consejero de Seguridad Nacional, y Lauren se tomó ese tiempo para empezar a investigar un tema que le había intrigado durante semanas. Pensó que Devlyn podía hablarle de ello, pero las veces que había salido el tema, Dev parecía tensa, enfadada quizás. Incapaz de soportar la sombra de dolor en los ojos de Dev, Lauren llevaba la conversación hacia otros derroteros, a pesar de que Dev parecía querer seguir adelante. Gracias a Dios, esta parte de la vida de la Presidenta había sido muy publicada.

Con una serie de rápidos comandos, Lauren encendió su ordenador y conectó.

—Buenos días, Srta. Strayer.— la suave voz del ordenador le dio la bienvenida.

—Buenos días.— le respondió. Siempre contestaba a los salidos, incluso a los de una máquina. De alguna manera le parecía maleducado no hacerlo. —Buscar archivos. Marlowe, Devlyn.

—Buscando. Archivos localizados. ¿Directorio?

Lauren se reclinó sobre su sillón y se quitó las gafas, masajeandose el puente de la nariz mientras mordía una de las patillas. —Sub-directorio: Marlowe, Samantha. Campo de búsqueda: todos.

—Buscando. Archivos localizados. ¿Directorio?

—Abrir todos los archivos. Los más recientes primero. Directorio actual.

—Nombre del documento: Vista de Sentencia. Harris, Theodore, 17/05/2017.

Una imagen de video tridimensional apareció y Lauren se puso las gafas mientras alejaba un poco la silla para dar mayor resolución al holograma. Dev estaba en un tribunal y la mera visión de la Presidenta le causó un gran estremecimiento. La mujer de pelo negro estaba en una tarima. En su cara, muy marcada y cansada, se podían apreciar unas sombras negras rodeando unos ojos tristes. Parece que esté viviendo un infierno.

—Si el Tribunal me permite.— Dev se detuvo y tomó un trago de agua. —Estoy aquí delante de todos ustedes, no como Gobernadora del estado de Ohio, sino como víctima. Me presento ante ustedes como una esposa que llora la pérdida de… de… mi mujer.

Los ojos de Dev se iluminaron, y Lauren pudo apreciar en ellos una mezcla de rabia contenida y una profunda tristeza. Ambos sentimientos suplicaban ser liberados. —He pasado cerca de 15 años con Samantha y pretendía pasar muchos más.— Sus penetrante mirada recorrió toda la sala, su cara se había endurecido. —Sin embargo, ese hombre,.— apuntó a un hombre desaliñado, de treinta y pocos, —decidió subirse a un coche después de haber estado bebiendo toda la noche. Como ha sido probado, iba a mucha velocidad y en estado de embriaguez cuando colisionó con el coche que Samantha estaba conduciendo. Además, su coche estaba equipado con piloto automático, y si lo hubiera usado habría prevenido el accidente. ¡Habría evitado esto con tan solo haberse preocupado en activarlo!

Lauren se inclinó hacia adelante, viendo a Devlyn detenerse otra vez para luchar por mantener sus emociones. Sintió como algo le oprimía el pecho, la tensión que estaba soportando Dev, le estaba poniendo difícil una cosa tan sencilla como respirar.

—El acusado salió del accidente con un par de arañazos. Mientras Samantha Marlowe yacía atrapada en el coche, san… sang… sangrando y medio muerta, él abandonó el accidente y siguió su camino hacia la tienda de licores para comprar más bebida.

La imagen rápidamente se centró en el acusado, el cual se sujetaba la cabeza con las manos, para volver a centrarse en Devlyn acto seguido. Lauren reconoció a Jane en la galería.

—Al departamento de bomberos le llevó casi una hora retirar el coche y sacarla. Y por ese entonces Sam ya estaba… — La voz de Dev terminó la oración susurrando —ya estaba muerta.

La mandíbula de Dev tembló por un momento, y acto seguido retrocedió un poco en el púlpito. Sus ojos bajaron para mirar las notas que tenía desparramadas delante de ellas. Estaban arrugadas y destrozadas, y Delvlyn de repente las retiró de la mesa, como si hubiera decidido no usarlas al final.

Lauren miró a Dev. Eran demasiado personales para leerlas a toda la sala, ¿verdad?

—Samantha dejó atrás tres hermosos niños,.— una pequeña sonrisa se asomó a sus labios, y Lauren sonrió también tristemente. No importaba el momento en que fuera, Dev siempre sonreía cuando mencionaba a sus hijos. —Nuestra hija de tres años, Ashley, a la cual Samantha adoptó nada más nacer. Nuestro hijo Christopher, de un año. Él… mm… dio sus primeros pasos un día después de la muerte de Sam. Y nuestro bebe, Aaron, el cual no tenía ni siquiera cuatro semanas cuando la mataron.

La compostura de Dev empezó a tambalearse, y unas lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, empapando los papeles que tenía delante. Lauren cerró los ojos dolorosamente, su estómago estaba hecho un nudo. No quería ver más, pero sabía que tenía que hacerlo.

—Estos tres maravillosos niños nunca conocerán el amor de esta mujer que tanto los quería, a causa de su irresponsabilidad, su indiferencia y su falta de respeto hacia los seres humanos… — Devlyn continuó —Porque debido a su rechazo a ponerse en tratamiento después de sus dos anteriores accidentes, he perdido a mi compañera y mejor amiga. Ha destrozado mi familia.— Dev paró, incapaz de continuar.

Ni si quiera va a decir su nombre, pensó Lauren.

Dev respiró hondo y detuvo sus temblorosas manos, hacienda contacto visual con el juez. —Pido a este tribunal que aplique a este hombre el justo castigo de pasar en prisión el máximo tiempo permitido en el estado de Ohio para crímenes de los que se ha huído. Nunca recuperaré a Samantha. Nuestros hijos han perdido una parte irremplazable de sus vidas. La comunidad ha perdido a un gran miembro. Él,.— apuntó con su cabeza al imputado, —debería perder tanto como hemos perdido nosotros… — Dev cuadró sus hombros. —Pero eso no es posible. Por eso su libertad es lo mínimo que puede darnos…

De repente, David entró en imagen rodeando con un fuerte brazo la cintura de Devlyn cuando, por un segundo, pareció que se iba a desmayar.

—Detén la imagen.— Lauren se levantó las gafas para retirarse unas lágrimas que habían empezado a salir de sus ojos. Había tenido suficiente. —Ordenador, busca la sentencia de un tal, —miró hacia abajo y leyó un nombre que había escrito en sus anotaciones, —Teddy o Theodore E. Harris. Arrestado por asesinato temerario al volante en Ohio, 14/05/2017.

—Buscando. Archivo encontrado. No visual.

La escritora miró la imagen congelada de la pantalla. Mirando directamente la cara pálida de Dev, ordenó —Abrir.

—Harris, Theodore, número de caso 12843CR17, sentenciado el día 18/05/2017 a dos años de cárcel en la Prisión Estatal de Lebanon…

La mandíbula de Lauren cayó hasta el suelo, —¿Dos años?— Movió con la cabeza asombrada. —¡Dos miserables años!

El ordenador continuó —Puesto en libertad el 19/05/2018, después de cumplir 12 meses de prisión.

—Dios mío.— susurró Lauren. Se quitó las gafas y, enfadada, las tiró sobre el escritorio. Acto seguido se secó los ojos, los cuales estaban llenos de lágrimas debido a todo lo anterior.

El teléfono de su escritorio la sacó de sus pensamientos. —Apagar ordenador.— Se volvió a secar los ojos, que se habían llenado nuevamente de lágrimas, y aceptó la videoconferencia. Sonrió inmediatamente al ver la cara sonriente de Dev.

—Hola.

La Presidenta se reclinó sobre su sillón. Lauren pudo adivinar por el fondo de la imagen que Dev estaba en el Despacho Oval… — ¿Qué tal la reunión?

—Top secret.— Dev sonrió y arrugó la nariz de una forma que a Lauren le pareció imposible no adorar.

Sería bonito ver como el tiempo formaba arrugas debido a la risa alrededor de esos preciosos ojos azules. Seguro que Samantha esperaba presenciar eso. —Claro. Lo siento.

—No te preocupes. Escucha. Tengo libre la hora de la comida. Si te apetece y no te importa comer en mi despacho, puedo firmar documentos, hablar contigo y comer al mismo tiempo.— La sonrisa se borró de la cara de Dev y miró preocupada a Lauren. —¿Estás bien? Pareces un poco triste.

Lauren sonrió suavemente e hizo un esfuerzo para eliminar su tristeza. —Estoy bien. ¿Y puedes hacer todas esas cosas a la vez?— Su voz era juguetona —Dios eres la mujer multitalentos.

Silencio, Dev. Pero no podía borrar una encantadora sonrisa de su cara. —Años de experiencia. ¿Qué me contestas?

—No lo se.— bromeaba la rubia —Déjame que consulte mi agenda y vea si el Primer Ministro de Gran Bretaña ha…

—Muy graciosa.

Lauren se rió —Bajaré enseguida.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Enero 16th 2011, 3:27 pm

espero la continuacion, gracias julia smile
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Enero 20th 2011, 11:49 pm

—¡Y una mierda!— Dev golpeó con los puños el escritorio.

Lauren, al entrar en el despacho, oyó como el revuelo crecía de intensidad y tranquilamente cerró la puerta. No era necesario que todo el personal de la Casa Blanca oyera esto. Cuando se giró Dev estaba de pie, con el teléfono pegado a la oreja. —¿Qué quieres decir con que han cambiado de idea? ¡Solamente se les permite hacer eso cuando están en desacuerdo con… conmigo! ¡Recupera esos votos! ¡No voy a perder esto porque unos cuantos lameculos Demócratas deciden cambiarse de bando!

La biógrafa no pudo resistirlo. Sacó la cámara y empezó a sacar varias fotografías. Oh, Dev, tienes temperamento, ¿eh? Lauren sonrió. Esa vena que se te ha marcado en la frente podría dar lugar a una impresionante portada de libro.

—¡Encuéntralos! Y no me vuelvas a llamar hasta que lo hayas hecho.— Colgó el teléfono y apretó el intercomunicador. Respiró hondo para calmarse un poco antes de hablar. —Jane…

—El Jefe de Personal está de camino, Sra Presidenta. Estaba en una reunión en Hill, pero ya viene. Le llamé tan pronto como el Jefe de Personal en funciones la telefoneó.

—Dios te bendiga, Jane.— Dev se recostó sobre su escritorio, —Gracias.— suspiró —¿Te lo estás pasando bien aún siendo Presidenta?

Jane se rió —Uh huh… y de nada.

La Presidenta apagó el intercomunicador y miró a Lauren.

—¡Aguanta ahí un momento!— le ordenó Lauren mientras cambiaba el ángulo de la foto y enfocaba la lente.

Dev sacudió la cabeza y estalló en carcajadas. Rodeó el pupitre y se sentó sobre el borde, cruzando los brazos sobre el pecho. —De pronto me siento como una modelo.— Hizo una pose, causando las risas de Lauren.

—Podrías haberlo sido, ya sabes… modelo. La cámara te quiere. ¿Quiero saber por qué estás tan enfadada?

Dev apretó los labios. —Ah, mi legislación para el Registro de ADN se ha encontrado con un impedimento de última hora muy inesperado.

—Sabía que eso iba a pasar.— Dijo Lauren un poco ausente mientras se ocupaba de las lentes de su cámara.

Un par de ojos se abrieron de par en par.

Lauren prosiguió. —Durante la reunión de la semana pasada, bueno, digamos que no parecían muy convencidos. No les creí cuando dijeron que te iban a apoyar. Han sido esos Yankees de Nueva Yersey los que se han echado atrás ¿verdad? Creo que sólo vinieron por la comida gratis…

—Bien, pues la próxima vez siéntete con toda libertad para avisarme ¿vale?— bromeó Dev. —Hablando de comida, parece que hoy me la voy a saltar. Hay un par de traseros chaqueteros que necesitan ser pateados.— Por una vez el Partido de Emancipación parecía de acuerdo en un mismo tema. No ha sido una buena idea apuñalarme así por la espalda, chicos.

—No te preocupes.— Lauren se llevó la cámara al oído para escuchar como se rebobinaba el carrete. Había formas más fáciles de sacar fotos, pero ella adoraba esta vieja cámara. —¿Quieres una espectadora? Ha pasado… déjame pensar… Ohhh, hace una semana que no veo un pateo de trasero a un chaquetero. Necesito mi dosis.— Sonrió la escritora.

—Será todo un honor, Sra… — La Presidenta se dirigió hacia ella y le hizo una ligera reverencia antes de coger su abrigo. —Incluso seré su escolta.— Dev paró de hablar por un momento y miró fijamente a Lauren —¿Votarías "sí" a mi propuesta? Has escuchado más que suficiente sobre ella para tomar una decisión bien fundamentada.

Lauren suspiró resignada. ¿Por qué Devlyn hacía siempre esto? —Bueno… yo…

—Lauren.— La voz impaciente de Dev cayó una octava.

—No.

—¿No?— Dev salió disparada hacia la otra mujer.

Lauren giró la cabeza firmemente y adoptó una postura más firme mientras Devlyn se acercaba. —No.

—¿No?

—Nope.

—Estás bromeando.

La mujer más joven no se movió.

Devlyn agitó las manos —Pero ¿por qué? He rechazado la propuesta de los Republicanos de obligar a que se registre el ADN de cada persona que nazca.

Lauren levantó una ceja, haciendo saber a Dev cómo se sentía exactamente ante la pequeña sugerencia hecha por el Portavoz del Parlamento.

—Mi propuesta consiste en registrar sólo a la gente que es arrestada. ¿Es que no hay ni un Demócrata que lo entienda?

—Aparentemente no. Ah, y hay gente inocente arrestada todos los días.— dijo Lauren razonablemente mientras abría la puerta del despacho de Dev. —Es una medida invasiva y espeluznante. Es como el Gran Hermano, o algo así.

Dev gesticulaba con las manos mientras andaban. Estaba en su papel persuasivo. —Pero si ya cogemos las huellas dactilares de las personas cuando son arrestadas. Y esto, al final, salvará vidas y ayudará a solucionar crímenes…

La mujer joven se detuvo. —Las huellas dactilares no son… — Lauren hizo una mueca de repulsa y dijo la siguiente palabra con tanto asco que Dev tuvo que contener la risa. —sangre. No puedes clonar a gente a partir de sus huellas dactilares. ¿Y qué pasa si alguien decide hacer algo de ese tipo con todas esas muestras?— De acuerdo, había exagerado un poco con esto último. Pero sabía que Dev picaría el anzuelo.

—¡Arrrrghhhhh! ¡Yo no quiero clonar a nadie! ¡Dios!— Dev entornó los ojos mientras doblaban una esquina y enfilaban el pasillo que llevaba hasta la Habitación Verde. —¿Todavía están reponiendo "Expediente X" en la tele?

Unos ojos verdes la miraron con la más pura inocencia mientras las dos mujeres continuaban su camino.

Jueves, 4 de marzo

—Entonces.— sonrió Dev sobre su taza de café desde la puerta de la habitación de Lauren, —¿Quieres venirte de viaje conmigo?

—¿Viaje por negocios o por placer?— La rubia le devolvió la sonrisa, levantando la vista de su trabajo.

—¿Importa relamente?

—Lo necesito para saber qué llevarme.

Dev, se desabrochó con su mano libre los botones de su americana, pero se la dejó puesta. —Es por trabajo. Nuestro especialista de protocolo, la Srta. Baldridge, te ayudará con el equipaje… — Dio otro trago a su taza y acto seguido la dejó en una esquina de la segunda mesilla de café de Lauren. Silenciosamente, hizo un gesto en dirección al sofá.

Lauren asintió y dejó de lado una pila de correspondencia y acompañó a la Presidenta.

Dev se sentó enfrente de Lauren. Buscó alrededor de la habitación a Gremlin, el Perro Diablo. —Tu habitación huele muy bien.— comentó.

—Es por las flores.

—Ahmm, bonitas… — Dev se imaginó que Gremlin estaría escondido en algún lugar y saldría a ladrarle tarde o temprano. Pero por ahora, disfrutaría la ausencia del animal. —Lauren me encantaría que vinieras, por supuesto. Pero entenderé si necesitas un descanso… — Aunque no le gustaba la idea de no ver a la escritora cada día, Dev sabía que su rutina diaria podía llegar a ser agotadora. —Hemos pasado dos meses muy duros. Seguramente ya estarás harta de mí.

—Nah. Comparada con Supercretino, que no paraba de hablar de ordenadores la mayoría del tiempo, y con el Cardenal O'Roarke, que se echaba una siesta de 12 a 4 todos los días, tú eres un ángel.— bromeó.

Dev se mordió la zona interior de la mejilla. —Vaya, gracias.

Lauren se rió suavemente mientras rebuscó en su correo. La mayor parte era propaganda, pero se percató de un envoltorio de color rosáceo que era Starlight Publishing. Estaba segura de que era una copia de prueba de su última novela, pero estaba un poco avergonzada ante el hecho de que Dev conociera esta faceta de su trabajo. Lauren levantó los ojos del envoltorio.

—Eres una persona muy dedicada. Me gusta eso de ti… — Comentó Dev sinceramente.

Lauren se sonrojó. Esto, viniendo de una adicta al trabajo, era un piropo. —Y, ¿Dónde vamos, Sra. Presidenta?

—Vamos a la Embajada de EEUU en la Unión de la Alianza Árabe. Necesito revisar algunos de los tratados de negociación. Y allí hay unas ciertas cuestiones – vamos a llamarlas "diplomáticas"- que se resolverán de una manera más sencilla si se llevan a cabo desde nuestra Embajada.

Lauren miró a Dev confundida. —¿Cuestiones diplomáticas?

Dev afirmó. —La cuestión diplomática "la Presidenta de los EEUU es una mujer y una endemoniada lesbiana".— Sonrió. —En la Embajada, estamos técnicamente en territorio Americano. Y lo que puede ser castigado bajo pena de muerte en su país, es… bueno, será inevitablemente aceptado en la Embajada. Además, sería un gran falta de respeto para ellos, rechazar mi invitación. Esta gente es muy respetuosa con sus tradiciones, y no querrán insultarme…

—Víbora.— Lauren estaba continuamente impresionada por el modo en que Dev llevaba las limitaciones o las ofensas con las que tropezaba debido a su orientación sexual.

Dev se rió por lo bajo. —Gracias a David. Por eso cobra muchos dólares y tiene esos grandes dolores de cabeza.— Gesticuló hacia las manos de Lauren. —¿Vas a abrir eso, o prefieres que me vaya primero?— Dev no se quería ir. Pero no podía robarle a Lauren más tiempo para abrir ese paquete. Estaba casi dispuesta a quitárselo de las manos y abrirlo ella misma. Pero eso sería muy difícil de explicar.

—¡No!— Vale, contestaste muy rápido. Lauren se aclaró la garganta. —Yo umm… No tienes que irte. Quiero decir, no tienes ninguna reunión o algo así, ¿verdad?— preguntó esperanzada.

—No tengo nada, y son solo las 5: 30.— Dev exclamó. —Es un milagro.

Lauren se movió para levantarse agarrando el envoltorio. —Déjame que deje esto por ahí. Estoy segura de que no es nada…

—Oh, vamos, Lauren.— sonrió Des y señaló el delicado papel dorado. —Me muero por ver qué pasa con la intrépida exploradora, Adrienne Nash. ¿O tengo que llamarte Srta. Gallager cuando hablo sobre tus novelas?

Lauren miró impresionada a Dev pensando que debería haber oído mal. No podía… —¿Tú lees esto?— La joven mujer agitó el paquete.

—Oh, sí. Aunque la palabra devorar sería más apropiada. Me los he leído todos. He estado esperando como una idiota la nueva entrega.

Lauren se dejó caer sobre el sofá. —¿Lo sabías y aún así me contrataste? ¡Tonta! Por supuesto que lo sabía. Es la Presidenta de los Estados Unidos de América. Probablemente sabe más sobre mí que yo misma.

Dev se burló de la pregunta. —Tus biografías son las mejores que leído nunca. Y tus credenciales como biógrafa e historiadora son impecables.— Dev cogió su taza de nuevo y tomó un trago. —Nunca he entendido el porque los escritores no pueden hacer a la vez ficción y no-ficción y ser respetados en ambos campos. Además… bueno…

—¿Además, yo uso un pseudónimo para mi ficción por lo que todavía puedo pasar como respetable porque nadie lo sabe?— La voz de Lauren era resignada, pero teñida de sarcasmo.

Dev le replicó. —Yo controlo muchas cosas. Pero no fijo las bases de lo aceptable para la industria de la publicación.

La mirada de Lauren cayó hacia el suelo. Deja de comportarte como una idiota. No es su culpa que no puedas firmar parte del trabajo que haces. —Tienes razón, tú no tienes la culpa. Lo siento.— Se le ocurrió una idea y sonrió pícaramente. Esperaba poder arreglar su enfado dirigido injustamente contra Dev. Le entregó el paquete a la Presidenta. —Toma, disfrútalo. Te lo regalo; la primera copia de la nueva novela de Lauren Gallager.

Dev desenvolvió el libro como un niño abriendo sus regalos en la mañana de navidad. —¡Oh, Dios!

Lauren estalló en carcajadas mientras Dev abría desesperadamente el envoltorio. La Presidenta decía mientras lo abría —¿Qué? Me lo has dado. Ahora no te rías de mí.

Lauren no salía de su asombro mientras observaba como una atónita Devlyn examinaba el libro desde cada ángulo y recorriendo la portada con sus dedos. Acto seguido levantó la vista y a Lauren le vino a la mente la imagen de Ashely. Era la viva imagen de su madre, pero con distinto color de ojos.

Un leve rubor subió por las mejillas de Dev. —¿Sería mucho pedir que me lo autografiaras y me lo dedicaras?

Wow. No puedo creer esto. —Me encantaría. Déjame coger un boli.— Antes de que pudiera moverse, Dev estaba sentada a su lado y ofreciéndole alegremente un boli y el libro. —Umm… wow, eso es rapidez. Bueno, ¿Quieres que te ponga algo en especial?

—No.— Dev sacudió la cabeza mientras agitaba las rodillas excitada. —Piensa en mi como tu mayor fan.

Lauren se rió por lo bajo mientras cogía el libro y lo abría cuidadosamente. Apostaría dinero a que Devlyn Marlowe no estropeaba las portadas de los libros. La punta de la lengua apareció durante un segundo mientras pensaba qué escribir. Acto seguido rápidamente escribió algo y se lo devolvió a Dev. —Estamos en paz.

Dev abrió la novela cuidadosamente, investigando la contraportada. —Para Wonder Woman: Por favor, disfrútalo amiga. Lauren Gallager.— Dev asintió con la cabeza… — Bonito, muy bonito.— La Presidenta estaba disfrutando este momento y eso se reflejaba en el brillo de sus ojos y en la amplia sonrisa que cruzaba su cara. —Bien, ahora tengo algo que leer en el avión.

—¡Oh, mierda!

Dev dio un respingo, agarrando el libro que casi se le cae de las manos. —¿Qué? ¿Qué pasa?— Buscó la cara de Lauren.

—Vamos a tomar el Bat Avión, ¿verdad?

Dev suspiró aliviada, su ceja se arqueó fingiendo irritación. —Tengo 38 años. Una exclamación más como esa, y no llegaré a los 39.— Se puso la mano en el pecho para tranquilizarse y Lauren entornó los ojos. —Y sí, iremos a bordo del Air Force Ona, si eso es a lo que te referías. Y, ¿Lauren?

Una cara avergonzada la miró.

Una imprudente sonrisa hizo sentir a Dev como una niña —Es mucho mejor que el Bat Avión.

Viernes, 5 de marzo

—Vamos, dadme un abrazo.— Dev estaba de rodillas con los niños.

Las miradas de desilusión en sus caras desgarraron a Lauren de un modo que nunca creyó posible. Dios, ¿Es siempre así? ¡Yo nunca sería capaz de irme a ningún sitio!

—¿Vas a estar mucho tiempo?— Preguntó Chris con su cara escondida en el largo pelo de Dev.

—Sólo estaré el tiempo estrictamente necesario, compañero. Ya lo sabes. Estaré de vuelta tan pronto como pueda.

—Te echaré de menos.— Aaron le dio un beso en la mejilla y Dev lo envolvió con su otro brazo.

—Yo también os voy a echar de menos chicos. Y os prometo que cuando venga, tendremos pizza y películas de Disney todo el día el primer domingo, ¿vale?

—¿Pueden Lauren y Grem ver las películas y comer pizza también?— preguntó Chris, colocandose las gafas y mirando a Lauren con una tímida sonrisa.

Dev miró a la escritora, dirigiéndole una pequeña sonrisa, Así que has embrujado a mis hijos también, ¿eh? —Si ella quiere.— Sus ojos se clavaron en los de Lauren con la misma adoración con la que la estaba mirando Christopher. —Pero se lo tendrás que preguntar tú mismo.

Antes de que Chris pudiera abrir la boca, Lauren contestó. Mantuvo la mirada penetrante de Dev mientras hablaba. —No me lo perdería por nada del mundo. Me encanta pasar tiempo con vosotros chicos.— se oyó a sí misma decir. Huh. Es verdad. Judd moriría de un ataque al corazón si me oyera decir esto. Bajó la mirada hacia Chris y le dijo apuntando con el dedo en señal de advertencia —Pero pizza para Grem no, que le hace eructar.

Dev hizo una mueca de dolor al oír el nombre del perro. —Hablando de Gremlin.— Esa odiosa pequeña bola de pelo. —Lauren va a necesitar que alguien lo cuide mientras no estamos, y estamos de acuerdo en que seáis vosotros quien lo hagáis, si estáis de acuerdo claro. ¿Qué decís?

Los niños gritaron, pero Ashley, que permanecía al lado de Emma, solo se encogió de hombros evasivamente. Dev se levantó y se dirigió hacia su hija. —Venga, Moppet,.— Su oscura cabeza se inclinó en gesto de súplica. —Tú eres la mayor, tienes que estar de acuerdo también.

—Vale.— Ashley intentó sonreir, pero sin éxito.

Dev se inclinó y rozó la nariz con la de su hija. —Tengo una sorpresa para ti.

Sin poderlos controlar, los ojos de Ashley brillaron con un renacido interés —¿Sí?

—Síp.— Dev silbó y la puerta se abrió. Gremlin entró en la habitación seguido de cierta antigua miembro de la policía estatal de Ohio, que finalmente había sido aceptada para unirse al Servicio Secreto.

Los ojos de Ashley se abrieron como platos cuando vieron a su amiga. —¡Amy!— Corrió a través de Dev, sus hermanos y Lauren para abrazar a la mujer por la cintura, apretando tanto como podía.

Dev dio gracias a Dios por haber hecho finalmente algo que hiciera sonreír a Ashley. Sabía que había sido un invierno difícil para la niña.

Devlyn le preguntó a Emma —¿Estás segura de que quieres hacer de niñera de un perro también?

—Pss, ¿Por qué no? He estado cuidándote a ti durante cuatro años. El perro por lo menos me escuchará.— La mujer mayor le dio una juguetona palmada a la Presidenta en las costillas.

—Te lo agradezco mucho, Emma.— dijo Lauren, encantada por la relación maternal existente entre Emma y Devlyn. —Creo que sería infeliz en una caseta después de toda la atención a la que está acostumbrado por los niños. Ellos lo aman.

La niñera sonrió —Es primavera.— agitó la mano delante de ella. —Está en el aire.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Enero 21st 2011, 3:32 pm

sigo enganxada!!!!
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  Invitado el Enero 21st 2011, 3:34 pm

yo tb!!! jejeje

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Enero 21st 2011, 6:11 pm

Dev sintió algo de aprecio por el feo perro de color blanco y negro. Su cara parecía que hubiera sido aplastada por una gruesa sartén de acero. Ella sabía que ese perro era Republicano. —Ehh tú, pequeña bestia.

Las orejas de Grem se empinaron y su rabo empezó a moverse rápidamente. En ese momento vio quién lo llamaba y gruño, enseñando unos afilados y largos colmillos.

Dev buscó en su bolsillo y sacó una pequeña bolsa. —Tengo algo para ti.— le chinchó. Se agacho al suelo y, apoyada sobre sus talones, sacó una golosina de la bolsa. Ella gruño y murmuró "chico, comerse esto es una experiencia orgásmica"

Lauren inconscientemente se mojó los labios.

Gremlin, nervioso, dio un paso hacia delante. Sus ojos hambrientos fijos en la mano de Dev.

Dev agitó la golosina en frente de su cara, mirando como olfateaba con interés.

—¿Ahora estás sobornando a mi perro?— Lauren colocó los brazos en jarras. —cielo santo ¿no te da vergüenza?

—Nop. Nada.— Dev negó suavemente. —Pensé que si a ti se te podía comprar con una Oreo, a Gremlin lo conseguiría con unas cuantas chocolatinas.— Será mejor que no me dejes mal delante de tu mami y se te ocurra morderme, ¡Gremlin! He oído que la NASA está buscando unas cuantas cobayas para su próxima misión a Marte. Devlyn era cuidadosa y sostenía el dulce con la punta de los dedos mientras el perro lo olfateaba. —Oh, sí. Sabes que lo quieres.— Los ojos de Devlyn se entrecerraron en una mirada casi felina. —Vamos… cógelo.

Lauren miró fascinada como la Presidenta de los Estados Unidos y su perro se enfrentaban en una batalla de autocontrol. No puedo creer que esté viendo esto.

Pero Gremlin se rindió primero, cogiendo la olorosa delicia de los dedos extendidos de la Presidenta y llevándosela detrás de las piernas de Emma. Dev sintió como se dibujaba una gran sonrisa en su cara. —Ahhh, un progreso. Ojalá el Congreso fuera tan fácil.— La mujer puso sus manos sobre las rodillas y se levantó. Le dio la bolsa de golosinas a Emma. —Ten esto a mano por si se vuelve contra ti.

Emma asintió. —Ten cuidado, Devlyn Marlowe. Estos niños te necesitan.— La niñera le dio un largo abrazo a la Presidenta.

—Lo tendré, Emma. Y estaremos de vuelta pronto.— Dev se soltó del abrazo y abrió sus brazos a los niños una vez más —El último. Sabéis que uno nunca es suficiente para mí.— Suspiró —Tengo que irme antes de que a Liza le de algo y mande un ejercito a por mí.

Todos los niños corrieron hacia ella y la abrazaron fuertemente. Ash la bajó hasta su nivel. —Gracias mami. Amy es el mejor regalo que he tenido nunca.

—Me alegro, Moppet. Ten cuidado de ella. Acaba de terminar su entrenamiento como Servicio Secreto y creo que podría necesitar un poco de ayuda.

La niña se rió. —Lo tendré. Te lo prometo.— Después, sin pensarlo, se fue hacia Lauren y la rodeó con sus brazos.

Lauren se quedó sorprendida pero, aunque un poco avergonzada, rodeó también con sus manos y suavemente acarició la espalda de Ashley. No estaba segura de qué decir y sintió un gran alivio al oír a Ashley hablar primero.

—Te prometo que cuidaremos bien de Grem, también.

Lauren se relajó y devolvió el abrazo a la niña con más fuerza. —Sé que lo haréis, Ash. Pasadlo bien mientras no estamos.

***

Lauren intentó que no se le notara lo nerviosa que estaba cuando la limusina llegó al avión. Es sólo un avión. Es sólo un avión. Ya has montado en avión antes. Sus ojos estaban clavados en el enorme monstruo de acero. Por dos chocolatinas y un asiento de ventanilla en esa cosa, le daría un hijo a Dev. Su cara se puso como un tomate por la dirección que habían tomado sus pensamientos.

—Lo he arreglado todo para que tengas tu propio despacho a bordo.— comentó Dev como si nada, ausente totalmente a las ideas de su biógrafa. Se inclinó más sobre Lauren, preguntándose exactamente cuándo habían pasado de sentarse una enfrente de la otra a sentarse al lado. No era que se quejara, más bien todo lo contrario. —Es la oficina que normalmente se reserva para… la Primera Dama. Espero que… que te guste. Y el avión también. Es realmente bonito y… mmm rápido.— Dev balbuceaba Genial, ahora parezco un adolescente de 16 años tratando de impresionar a su chica con el coche de papá.

—Oh, de acuerdo, me las apañaré. No sé cómo pero lo haré… — Dijó de carrerilla Lauren haciendo su mejor imitación del acento sureño.

Dev se rió —Sólo tienes que poner lo que has traído en el despacho de la Primera Dama del Air Force One. Como estas usando su habitación no te importará usar también su despacho… — Dev sacó la novela de Lauren de una bolsa y la puso sobre sus piernas. —No voy a trabajar más de lo necesario durante este vuelo. Voy a leer.

El ego de Lauren engordó ante el gentil cumplido de Dev. Nunca había podido disfrutar en personas de la reacción de un fan ante su novela. —¿Alguna sugerencia para el siguiente libro de Adrienne Nash? Como te los has leído todos…

Dev asintió inmediatamente. —Oh, por supuesto. Necesita una novia…

Lauren se cruzó de brazos ante la respuesta de Dev. —¿Eso crees?— Podría ser interesante. ¿Una alta y guapa con unos penetrantes ojos azules quizás? Eso seguro que impresionaba a unos cuantos lectores.

—¡Sip!— sonrió Dev, —Así estaría más en paz consigo misma, más contenta. Y completamente satisfecha.

Unos claras pestañas se arquearon. —¿Todo eso por una novia?

—Uh huh.

Lauren miró a la Presidenta. —¿Y qué te hace pensar que Adrienne Nash está interesada en las mujeres?

Antes de que Dev pudiera contestar, el coche paró y la puerta fue abierta desde fuera. Sonrió y bajó del coche, sonriendo en forma de leve saludo a la prensa. Acto seguido tendió su mano a Lauren. Con un delicado agarre, ayudó a la escritora a salir del coche. —¿Qué te hace pensar que no?— Preguntó Dev, situando la mano gentilmente sobre la parte baja de la espalda de Lauren, y dirigiéndola hacia el avión.

—Buena pregunta.

Las mujeres fueron asaltadas por una avalancha de preguntas que formulaba la prensa que las estaba esperando. Sus gritos casi no se oían debido al ruido de los motores de los coches y de los aviones. Dev ignoró completamente a los reporteros, pero notó que la espalda de Lauren se ponía rígida y que su pasó se ralentizó ante una pregunta personal e inapropiada dirigida hacia ella. La Presidenta se inclinó un poco y le dijo a Lauren —Tú sólo anda. Ignóralos.

La mujer torció la barbilla, y Dev percibió un gesto de preocupació. Podría asegurar que Lauren estaba considerando hacer o decir algo, y Dev podía figurarse qué era. —Ahhh… Lauren, estoy segura que lo que sea que estés pensando hacer, sería extremadamente satisfactorio.

Lauren asintió tensa, dándole una patada a una piedra que había en el camino. —Muy satisfactorio.

—Pero por favor, no lo hagas. Sólo añadiría leña al fuego.

Dev paró, permitiendo a Lauren empezar a subir las escaleras por delante de ella. Era muy consciente de las cámaras que no paraban de filmar su embarque. Arriba, Lauren se detuvo para esperar a Dev, pero entró enseguida cuando Dev le presionó la espalda. —Entra, así te dejarán en paz.— La Presidenta le guiñó un ojo. Después se giró y saludó una vez más antes de entrar al avión.

David las esperaba en la puerta, y también Liza, la cual le pasó a Dev un archivo. —Tenemos una llamada esperándola, Sra. Presidenta.

La cabeza de Dev cayó hacia adelanta y gruñó. —Qué raro. Contestaré en mi despacho. Devid, podrías enseñarle a Lauren su despecho y asegurarte de que su ordenador y el resto de sus cosas sean insta…

David asintió y empujó a Dev hacia su despacho. —Todo está preparado, y estaré encantada de enseñarle dónde se puede acomodar.

Dev le dirigió a Lauren una apenada Mirada y se resignó a seguir a Liza hacia su despacho. Antes de desaparecer en él, se giró y golpeó la novela de Lauren gritando, —Es un consejo…

—Pensaré sobre ello.— le respondió con una sonrisa.

—Pensar, ¿sobre qué?— David cogió a Lauren del codo amablemente y la dirigió hacia el lado opuesto del pasillo.

—Sobre muchas cosas.— admitió la rubia tranquilamente.

David abrió la puerta del despacho y le indicó a Lauren que entrara. —Wow.— Se tomó un momento para observarlo todo. —Esto es increíble. No puedo creer que esté en un avión.

—Bueno, no se le llama "el Despacho Oval Volante " por nada. Es realmente impresionante. ¿Sabías que tiene 238 millas de cable? Eso es más del doble de lo que tiene un 747. La red de cables protege al avión de rayos los electromagnéticos generados por un ataque termonuclear. Incluso en una guerra nuclear, todavía seríamos capaces de recibir señales electrónicas… — La informó.

Lauren se quedó totalmente blanca.

—¡Oh, Lo siento! No pretendía decir que hay sospechas de una guerra thermonuclear.— se disculpó rápidamente.

—Gracias por aclararlo.

David se desabrochó la chaqueta y se pasó la mano por su pelo rojizo. Respirando profundamente preguntó. —¿Puedo entrar un momento? Me gustaría hablar contigo un momento…

Lauren le miró seriamente, mordiéndose el labio mientras se preguntaba si había hecho algo malo. Ella y David se habían llevado bien estos meses. Lauren se situó detrás de su escritorio y se dejó caer sobre su sillón de cuero. Eso forzó a David a hablar con ella con el escritorio de por medio, situándose ella en una posición de poder. Era una —trampa.— que Lauren había aprendido inconscientemente de Dev. —Claro. ¿Sucede algo?

—La verdad es.— David cerró la puerta y se sentó en el sofá mirando hacia el escritorio… que no estoy seguro.

—¿Qué quieres decir? ¿Hay algún problema con el libro?— Lauren había accedido a que David leyera unas notas que posteriormente pasarían a formar parte del prólogo de la biografía de Dev. La mayor parte era información familiar y datos personales, cosas que no cambiarían en cuatro años. Nunca había compartido nada de su trabajo preliminar, pero, como mejor amigo de Dev y Jefe de Personal de la Presidenta, valoraba el punto de vista de David.

—¡No! Todo lo del libro está genial. A Dev le va a encantar. Se llevará una gran sorpresa al descubrir que uno de sus ancestros era un ladrón de caballos convicto. Debe ser de ahí de donde le viene su talento político…

—¿Entonces qué?

—Es Dev.— Él la miró directamente a los ojos. —Está… mmm, muy abierta contigo, ¿sabes?

Lauren asintió, sintiéndose de repente muy incomoda por el rumbo que estaba tomando la conversación. —Es verdad. Para una que una biografía sea buena, el protagonista tiene que abrirse al escritor.

—No estoy hablando sobre el libro, Lauren. Estoy hablando a nivel personal. Ella se está arriesgando mucho con esto. De hecho, no la había visto conectar así con nadie desde… — sus palabras se detuvieron y Lauren entendió por qué.

—¿Samantha?— Su voz sonaba atónita.

David asintió. —Veo que lo entiendes… — Se levantó y se abotonó la chaqueta. —Confío en que no le hagas daño. Tú eres la primera persona en mucho tiempo que parece hacerla feliz… — Se detuvo. —Sólo te pido que no la engañes. Por favor.— El hombre se giró tranquilamente y abandonó el despacho.

Totalmente perpleja, Lauren parpadeó varias veces. ¿Engañarla? Volviendo en sí, saltó de detrás de su escritorio. —¡David, espera!

El Jefe de Personal se detuvo a mitad del pasillo y se giró. —¿Sí?

—Te has creído los rumores, ¿verdad?— Lauren bajó la voz, mirando a su alrededor un poco nerviosa. —Los de Dev y míos.

—En este momento no sé lo que creer.— Puso su mano sobre la pared del avión y sintió como el gran aparato empezaba a despegar. —Sólo te pido que tengas cuidado.

—Entonces, como Devlyn, vas a tener que confiar en mí.— Ella pudo ver indecisión en sus ojos. —Debo admitir que esto probablemente no haya sido lo más profesional que haya hecho en mi vida. Pero en algún momento de los últimos dos meses, nos hemos hecho muy amigas, David. Por favor, creer que yo no haría nada que creyera que le pudiera hacer daño. No estoy engañando a nadie…

Su voz era una súplica, y el no tuvo más que creerla. Odiaba estar rodeado de gente honesta. Esto era el mundo de la política, ¡por todos los dioses!

—Confío en ti.— sonrió levemente. —Y estoy contento de que te tenga como amiga. Ahora si me disculpas, tengo que hacer una llamada.

***

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Enero 21st 2011, 7:15 pm

merci jul smile
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Enero 22nd 2011, 5:02 pm

El cuaderno de notas de Lauren descansaba sobre sus piernas mientras ella estaba sentada cómodamente en el gran sofá que había en su despacho a bordo del "Despacho Oval Volante". Levantó la vista hacia la azafata, la cual acababa de depositar un vaso de leche en la mesa que había frente a ella. Después de tantas semanas con Dev, la escritora se había acostumbrado a esa bebida, pero descubrió que si se la servían muy fría realmente le encantaba. ¿Necesito preguntar quién ha ordenado esto? —Gracias.

—Un placer, Srta. Strayer. ¿Hay algo más que pueda hacer por usted?

—No, estoy bien, gracias.— Se levantó las gafas, giró su cuello para desentumecerlo antes de coger el vaso. Estaba sorprendida de que la leche estuviera muy fría. ¿Me lee el pensamiento?

Lauren miró su reloj. Llevaban volando unas dos horas y todavía no había sabido nada de Dev desde que se separaron en el pasillo. Deja de gimotear. Eres una persona adulta, y sabes que está ocupada. Con un sonoro suspiro, volvió a su cuaderno de notas y a su leche.

Dev finalmente salió de su despacho casi una hora más tarde. La Presidenta tocó en la puerta de Lauren y la oyó decir, —Adelante.—.

Unos ojos azules se entornaron entrando en el despacho. Dev estiró las manos hacia delante como si fuera Frankenstein. Se dirigió torpemente hacia el sofá, donde se dejó caer. —Soy una mala madre… — Murmuró contra un almohadón.

—¿Qué?— resopló Lauren, —Ni hablar.

Dev rodó, apretando un pequeño almohadón contra su pecho. —Me acabo de dar cuenta de que no voy a estar en casa para el cumpleaños de Christopher la semana que viene… — Colocó el almohadón bajo su barbilla, mientras miraba a Lauren. —Quizá pueda enviarle un camello en un avión…

La escritora giró su cuerpo, levantando un brazo y dejándolo descansar sobre el respaldo del sofá. —Nah, eso es exagerar. Además si le llevas un camello, lo próximo que querrá será un elefante, y antes de que te des cuanta: ¡Poof! Tendrás rinocerontes en tus setos en el Jardín de las Rosas, y el sendero sur se convertirá en un zoo de mascotas… — Vamos, Dev, sonríe.

La risa de Dev sonó tan alto que Lauren se preguntó si las ratas de la prensa, que estaban cerca de la cola del avión, la habrían oído. Acto seguido fue golpeada en la cabeza por la almohada que Dev había estado usando.

—¡Hey, se buena!— replicó Lauren mientras confiscaba el almohadón y hundía su cara sobre la suave tela.

—¡Yo siempre soy buena!— sonrió Dev, pero la feliz expresión desapareció rápidamente. —Encontraré alguna manera de compensar a Christopher.— Paró de hablar un momento y una mirada pensativa apareció en su cara. Los ojos de Dev se volvieron serios. —Este es el tipo de cosas que nunca olvidará, ¿verdad?

Lauren sintió un pinchazo en lo más profundo de su pecho. Era sólo un cumpleaños, ¿verdad? Él entenderá que Dev haya tenido unos compromisos que eran de importancia mundial, cosas que no podían esperar por la fiesta de un niño. Lauren sonrió tristemente a la Presidenta. —No, no es algo que vaya a olvidar.

Dev asintió despacio y se levantó del sofá para dirigirse hacia la puerta. Exhaló cansada. —Más o menos lo que me había figurado.

Martes, 9 de marzo.

Llevaban en la Embajada tres días, y era la primera vez que Lauren había tenido un rato libre para disfrutar del balcón de su habitación. Permanecía allí observando la ciudad llena de vida. Era una ciudad abarrotada y colorida. Los extranjeros vagaban de un lado para otro, sus trajes de negocios o sus vestimentas de turista contrastaban con las tradicionales prendas nativas de color blanco. Los cláxones de los coches se mezclaban con los enfadados gritos de los viandantes y el ocasional relincho de un burro o un caballo. Era una curiosa mezcla de lo antiguo y lo nuevo. Cultura, tecnología, y actitudes que para Lauren resultaban más interesantes que atrayentes.

La escritora tomó unas cuantas fotos. Acto seguido entró en la habitación abandonando el fuerte olor a especias, carnes asadas, pastelerías locales y humo de coches.

Se había sorprendido cuando Dev ordenó a todo el mundo que se tomara el tercer día "en el país" para descansar y relajarse. "Todo el mundo", según descubrió Lauren, era un término relativo. David estaba todavía trabajando como un loco, al igual que varios ayudantes y consejeros, expertos en política internacional. Pero la mayor parte del personal, incluida la propia Dev, se tomaron el día libre.

La Presidenta durmió casi todo el día, y Lauren sospechó que la mujer de pelo negro estaba todavía luchando contra un acusado jet lag. Mientras Dev descansaba, David había tomado el mando, dando órdenes de que Dev no fuera molestada por nada. Dejó perfectamente claro que la necesitaba bien descansada para el resto de reuniones que estaban por venir.

Lauren se había permitido dormir una siesta, pero se sintió descansada y se levantó mucho antes que Dev. Dedicó tiempo a explorar y gastar dos carretes de fotos. Estaba deseosa de huir de las habitaciones asignadas a los ejecutivos. Había demasiadas caras extrañas vigilando todo el rato, mirándola fijamente en todo momento, y susurrando cuando ella, o alguien que tuviera que ver con Devlyn, pasaba. Lauren prefería pegarse a sus amigos, especialmente a esa mujer tan hermosa que además dirigía la nación más poderosa de la tierra.

La primera reunión fue fijada para el día siguiente a las 9 de la mañana. Sin embargo, esa noche, Dev presidía una recepción para los dignatarios que asistirían a las reuniones. La Embajada estaba plagada de trabajadores, desde cocineros y empleados de limpieza, hasta personal de seguridad y militares. Lauren estaba empapada de sudor, observando el caos desde el balcón de su habitación, antes de que un golpe en la puerta la hiciera entrar de nuevo.

Dejó la camara en una mesa y abrió la puerta para ser saludada por una sonriente Dev. Esta estaba sosteniendo una bolsa y parecía encantada consigo misma. —¿Sabes?— Empezó Lauren, dejando descansar sus manos sobre las caderas, —Te conozco lo suficiente como para saber que esa sonrisa significa problemas.— Pero incluso bromeando, sus ojos indagaron preocupados en la cara de Dev, aliviados al darse cuenta de que las arrugas de cansancio y tensión que había visto el día anterior, hubieran desaparecido.

—¡Oh! ¿De modo que así me lo pagas, eh? Yo te traigo un regalo, y te me acusas de causar problemas. De acuerdo. Me llevaré este realmente precioso e increíblemente caro vestido de noche, y encontraré a otra rubia bajita y guapa para dárselo… — Fingió estar indignada y se giró haciendo que Lauren no pudiera ver su cara, en la cual apareció una traviesa sonrisa.

El brazo de Lauren salió disparado agarrando a Dev por la camiseta. —¡Espeeeera un minuto, Sra Comandante y Jefa!— Empujó a la mujer hacia la habitación y cerró la puerta detrás de ella. —Número uno, no soy bajita…

—Eres más baja que yo.

—Cualquiera que no tenga una constitución masculina es más baja que tú, Sra. Gigante. Se defendió Lauren.

Dev se rió. —Es verdad.

—Y número dos… — Lauren levantó dos dedos.

Dev cubrió la bolsa con sus brazos. Sus ojos parpadearon. —No pretenderás decirme que no eres guapa, ¿verdad?

—¿Me crees estúpida?

Dev abrió la boca, y Lauren puso su mano sobre ella. —No es necesario que contestes a eso, Devlyn…

Los ojos de la Presidenta gritaron "¿quién yo?" Pero ella se mantuvo en silencio prudentemente.

Lauren sonrió malignamente y retiró su mano de la boca de Dev. Miró la bolsa. —Y qué, ¿me lo vas a enseñar? ¿o tengo que suplicar?

Dev no dijo nada. Su malvada risa era más que suficiente para hacer a Lauren ruborizarse de la cabeza a los pies. Adoro cuando hace eso, pensó Dev cariñosamente. —¡Está bien, Super Ratón… ouch!— Dev agarró su brazo y frunció el ceño. —¡Me salen morados enseguida, lo sabes!

—Entonces no deberías poner motes a las personas.— respondió razonablemente.

—Sabes, estoy segura de que pegarme es un delito federal.

Lauren arqueó una ceja mientras liberó la bolsa de los brazos de Dev, notando que era demasiado pesada para una sola prenda. —Llama a la policia… — Su mirada viajó por toda la habitación en busca de un lugar para colgarla, pero antes de que se pudiera mover, Dev se la quitó y la sostuvo para facilitar la inspección de Lauren.

La rubia abrió cuidadosamente la bolsa de cuero. Lanzó un grito cuando el vestido quedó a la vista. Dev no había mentido. Wow. —Oh, por… — acarició la brillante tela negra llena de lentejuelas. —Es… — emocionada, tragó saliva. Nadie le había regalado algo tan bonito nunca. —Es precioso. Yo no puedo… No puedo creer que sea para mí… — De repente unos tímidos ojos se izaron y miraron a Dev. —Gracias.— dijo suavemente.

Dev suspiró feliz. Dios, Marlowe, te tiene tocada y hundida. Estoy total e irreversiblemente a su merced. —Es… Es para la recepción de esta noche.— explicó innecesariamente. Su lengua se negaba a complacer la orden de su cerebro que le instaba a empezar a hablar y dejar de mirar a Lauren como una idiota.

Lauren asintió y contenta apartó su mirada de Dev y la volvió a fijar en el vestido.

Una vez fuera del alcance de esos intensos ojos grises, Dev descubrió que podía pensar mucho más claramente. —Personalmente pienso que la mujer más guapa de la habitación debe llevar el vestido más bonito…

Lauren se ruborizó de nuevo, no sabía muy cómo debía tomarse esos cumplidos. Dev se comportaba como una enamorada, pero seguramente no sentía eso por ella. A parte de un inofensivo coqueteo, Dev nunca le había dado a Lauren ningún motivo para que esta pensara que sentía algo más que amistad por ella. Aún así, se sentía halagada por sus atenciones, y el modo en que Dev la miraba hacía que su estómago se revolviera y le empezaran a sudar las manos.

La biógrafa desechó rápidamente la explicación más clara a por qué se sentía así, adjudicándolo todo a la dulce forma de hablar de Dev al estar bien descansada, de buen humor y totalmente encantadora. —Me vas a acostumbrar mal si sigues haciendo esto. Quiero decir, una preciosa y grande casa blanca, un avión privado, canguros de perro permanentemente… — Sonrió, arrugando la nariz y las esquinas de los ojos. —Creo que ya no valgo para estar con nadie más.

Dev se mordió el labio muy fuerte. Por lo más sagrado, Lauren.

—Si no te conociera mejor, pensaría que eres alguien muy importante…

Nah, sólo soy una seguidora obsesiva… — Rió. —Bueno, tengo una reunión y Liza va a venir a bajarme de la oreja en cualquier momento, ha aprendido mucho de Jane. Pero pasaré a por ti a las seis para bajar a la recepción. Te invitaría a acompañarme a la reunión, pero no sería una buena idea…

—Creía que la primera reunión era mañana…

—La primera reunión oficial es mañana. Esta tarde es con el Príncipe. Nada importante. Posar para las cámaras, el sonido de los periodistas… ese tipo de cosas… — gesticuló Dev mientras se preguntaba cuánto tiempo más podría mantener su brazo en esa posición antes de bajarlo discretamente sin parecer una tonta enfrente de Lauren… — Será aburridísimo, y ya has estado en reuniones de ese tipo un millón de veces, así que sigue disfrutando de tu día libre, por favor. No me iría si no tuviera que hacerlo. Relájate y disfruta. Puedes ver el show del perro y el pony en la tele si quieres…

—Eso haré… — Cerró los ojos por un momento, rascándose justo encima de la ceja. —Por favor, no me digas que necesito mi contraseña para activar las cosas. Está a varias miles de millas de aquí en este momento…

—No, aquí todo funciona simplemente con la activación por voz…

—Por fin algo sencillo.— Lauren entornó los ojos. Estudió la cara de Dev y sus ojos se abrieron comprensivos. —Por Dios, baja eso… — Sin avisar a Dev, Lauren le quitó la bolsa de la mano. Ella se extrañó de nuevo de su peso y miró interesada en el interior de la bolsa. Al fondo había unos zapatos y varias cajas de joyas. —¡Por todos los dioses Devlyn! ¡Esto pesa una tonelada!

—Nah, ni lo había notado.— mintió Dev. —Sólo quería asegurarme que tenías una decente selección de accesorios para acompañar a tu sorpresa… — Dev contuvo una sonrisa. —Hay varios adornos ahí, espero que te gusten… — Sus dedos jugaron tímidamente con la cremallera de la bolsa. —Pero los pedí prestados, así que no los pierdas, ¿de acuerdo?

Lauren asintió, tragando saliva. —Esto no era necesario, Devlyn, yo podía haber…

—No seas tonta.— le regañó Dev cariñosamente. —Quería hacerlo.— Dev apuntó hacia la bolsa, imaginándose ya lo encantadora que iba a estar Lauren. —Volveré en un par de horas para acompañarte. A no ser que tengas algún otro compromiso,.— comentó en un forzado tono casual. La mitad de los miembros de la prensa y una buena proporción de sus propios empleados estaban enamorados de esa hermosa escritora.

Lauren negó con la cabeza. —Soy toda tuya, Sra. Presidenta…

Ojalá fuera cierto. El corazón de Dev empezó a latir con fuerza. Sabía que esas simples palabras no significaban mucho, que no querían decir lo que ella quería que dijeran. Pero aún así la hacían feliz. Se dio cuenta de que no tenía voluntad ni ganas de luchar contra ese sentimiento. —Te veré pronto.

Cuando Dev salió, Lauren abrió la bolsa y sacó varios pares de zapatos. Los levantó para acercarlos al vestido y, con un ligero asentimiento, eligió un par de color negro, con medio tacón y una pequeña correa alrededor del tobillo. Los apartó y sacó varias cajas de terciopelo que tenían Cartier impreso en ellas con letras doradas.

Unos ojos grises se abrieron como platos cuando se dio cuenta de lo que había querido decir Dev cuando dijo "prestadas". Quería decir que las joyas eran un préstamo de una de las más importantes joyerías del mundo. Lauren sacudió la cabeza incrédula. —Por el amor de Dios, Devlyn. No dejes nunca que te digan que no sabes cómo hacer que una mujer se sienta especial… — Fijó su mirada sobre el vestido y soltó un suspiro. —Sólo espero poder hacerle justicia a todo esto…

***

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Enero 24th 2011, 12:49 pm

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Enero 28th 2011, 4:21 pm

Lauren se tiró en la cama y ordenó a la tele que se encendiera. Ordenó la traducción simultanea al inglés para poder ver la sesión de fotos a la que había asistido Dev. La presidenta permanecía de pie, alta y orgullosa. Era realmente increíble. El poder de su presencia hacía que todos los ojos presentes se giraran sobre ella y captara la atención de todos.

Casi contra su voluntad, apartó la vista de Dev para observar al hombre bajito que había a su lado. Era indudablemente el Príncipe Karim Sami Hassan. Era bastante guapo, pensó Lauren. Su edad aproximada oscilaba entre los 25 y 30 años. Tenía una generosa boca y una espesa y bien recortada barba oscura que desaparecía en una gran cantidad de pelo negro rizado. EL color tostado del Príncipe le hacía parecer más mediterráneo que del Medio Este. Vestía el tradicional atuendo para estos acontecimientos.

La Alianza Árabe Unida le había elegido para esta reunión principalmente por su educación, que se había llevado a cabo en Cambridge. Una vez, incluso había visitado la universidad de Devlyn, Harvard. Pensarón que su juventud y su mente abierta les facilitaría llegar a acuerdos con esa infiel. Él no se ofendería tan rápidamente como los miembros más mayores de la Alianza.

Ellos hablaron tranquilamente entre sí y se estrecharon las manos, llevando a cabo el ritual normal para los perdiodistas.

Después de unos momentos, el Príncipe se inclinó y le susurró algo al oído a Dev. Cuando ella se retiró, estaba todavía sonriendo, pero algo había cambiado.

Lauren se sentó en la cama y se puso un almohadón sobre las piernas, echando de menos a Grem en ese preciso momento. Estudió la imagen. Vio como esos ojos, que normalmente eran alegres y vibrantes, ahora parecían fríos y rígidos como una piedra. —Oh, Oh. Creo que la Sra. Presidenta está cabreada…

***

La reunión terminó, y los miembros de la prensa salieron de la sala. David empezó a encaminarse hacia Dev, pero ella le gesticuló que se detuviera. Necesitaba unos momentos con el Príncipe. Hizo lo que pudo para mantener la calma, pero aún podía sentir un gesto de desprecio formándose en sus labios.

—Su Majestad.— se detuvo y aclaró la garganta. —Entiendo el hecho de que viera a la Srta. Strayer hoy en televisión. Y también entiendo que la encuentre atractiva y deseable… — Dev resopló por la nariz. —Pero déjeme aclararle una cosa. Ella no está disponible. Además no está interesada en quedarse en su adorable país después de mi partida… — El corazón de Dev dio un respingo con sólo imaginarlo.

Los ojos del hombre se entornaron y se pasó la mano sobre el pelo y la barba. —Tenía entendido que entre la Srta Strayer y usted no había nada… — Dijo en un perfecto inglés. —Su gente aseguró a mi gente que la prensa estaba buscando sólo una historia sensacionalista, y que la Srta Strayer estaba libre para… digamos, ser pretendida…

Cuando descubra quién ha dicho eso, ¡va a volver andando a los Estados Unidos! ¡Y qué si es verdad! Los dientes de Dev se apretaron cuando miraron a ese hombre que, con su mirada, la invitaba a desmentir el error, lo cual hizo inmediatamente. —Ha sido mal informado.— Contestó Dev sencillamente. —Estoy segura que entiende que debo negar nuestra relación a la prensa por mantener las apariencias. Pero le aseguro que la Srta. Strayer está cogida. Me acompañará a la recepción de esta noche…

El Príncipe miró a Devlyn directamente a los ojos. —Entonces ¿ella es su amante?

—Absolutamente.— intervino rápidamente, asombrado por el tono autoritario de su voz.

—Pero ella no es su esposa.— aclaró él con suficiencia. Inclinó la cabeza hacia un lado, esperando la respuesta de Dev.

La mandíbula de Dev cayó. Idiota, ¿es que no coges la idea? —Eso no cambia nada.— Excepto el hecho de que si fuera mi mujer, y tú estuvieras aquí diciendo estas cosas, te arrancaría el cuello. —Lo importante es que la Srta. Strayer no esta disponible para usted, Su Majestad… — Se mantuvo firme y miró al Príncipe conteniendo su ira. ¿Cómo se atreve? —Confío, Su Majestad, en que este tema quede cerrado, ¿de acuerdo?

—Esta discusión ha terminado.— accedió amablemente, dirigiéndole a Dev una sonrisa. —Sra. Presidenta.

Dev podía apreciar que el Príncipe estaba acostumbrado a salirse con la suya en esta materia. Siento que no vaya a pasar esta vez, señorito. Dev se agarrotó, su cuerpo estaba respondiendo inconscientemente a la mirada desafiante del Príncipe. Para él, Lauren todavía era un premio que podía ganar, y ella sólo había puesto las cosas un poco más difíciles. Dios, Lauren, espero que confíes mucho en mi. Porque va a estar acechándonos toda la noche.

***

Dev tocó a la puerta de Lauren. Nerviosamente recorrió con sus manos su chaqueta blanca, tirando del doble y colocándola bien sobre sus pantalones de seda. No era lo que normalmente hubiera llevado para una ocasión como esta, pero era lo suficientemente formal, y ella no estaba por labor de ponerse algo que le robara miradas y halagos a Lauren esta noche.

A pesar del peinado de Dev, y de sus elegantes joyas y modesto maquillaje, su aspecto ayudaría al Príncipe Hassan a verla como la escolta de Lauren y su igual, no sólo como una mujer. En esta parte del mundo, dominada por hombres, los pantalones de Dev era una declaración de modernidad. Además, soy la Presidenta de los Estados Unidos. Voy vestida como me da la gana.

La mente de Dev se detuvo a pensar en los titulares del día siguiente. Suspiró. No había elección. Si el Príncipe descubría que le había mentido sobre su relación con Lauren, el viaje habría sido una pérdida de tiempo. Había puesto sus sentimientos hacia Lauren por delante de un tema que había llevado más de diez años de trabajo. Pero tampoco quería ver como Lauren era tratada como si fuera un objeto que pudiera ser poseído.

De repente, la puerta se abrió y Dev se quedó sin respiración. —Impresionante.— susurró reverente mientras unos impresionados ojos azules absorbían cada detalle de la aparición de Lauren.

Su pelo claro había sido recogido en un moño bajo que descansaba sobre su cuello. El vestido negro de lentejuelas era sin tirantes, por lo que mostraba un esbelto y suculento cuello, y unos ligeramente musculosos hombros cubiertos de una cremosa piel blanca con una cuantas pecas. La ajustada prenda, marcaba cada curva del cuerpo de la escritora, delineando la forma de sus pechos, una delgada cintura y unas femeninas caderas. Dev se descubrió deseando que el vestido fuera más corto, pero esto era un evento de noche, por eso el largo del vestido arreglaba un poco el haber ido un poco más allá de los límites al enseñar demasiado esos increíbles hombros.

Dev respiró profundamente, muy consciente del incendio que le quemaba por dentro.

—¿Debo tomar como una buena señal que estés mirándome como si me hubiera salido rabo?— preguntó Lauren un poco insegura. Sintió como las mejillas le empezaban a arder. Los ojos de DEv recorrían su cuerpo de un modo que estaba haciendo que su pulso se acelerara felizmente. Desafortunadamente, eso la estaba poniendo incluso más nerviosa de lo que ya estaba, que no era poco.

—Wow.— Mumuró Dev. —Estás… — sacudió la cabeza, incapaz de que le salieran las palabras. Fabulosa, gritó su mente. ¡Está fabulosa! Oh, demasiado fabulosa. El Príncipe como-se-llame va a caer muerto cuando la vea.

Lauren se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja, y sus pendientes brillaron con la luz. Sus manos señalaron su garganta. —Gracias. Y por estos especialmente. Me siento como una princesa.— Sus dedos tocaron los brillantes diamantes que rodeaban su cuello, después se movieron hacia la pulsear a juego que llevaba en la muñeca. Sonrió cálidamente. —Estoy un poco preocupada por si me convierto en calabaza a medianoche… — Dijo Lauren sin prestar mucha atención a sus palabras. Su mirada estaba fijada firmemente en Devlyn, y la mera visión de la Presidenta esta noche amenazaba con atascar su cerebro por completo.

—Tú um… — Lauren se rió sin poderlo controlar, encontrándose sin palabras y con la inexplicable urgencia de recorrer con sus manos el cuerpo de Dev. ¿Y besarla en el cuello? Oh, eso es nuevo.

—¿Nos vamos?— Dev le ofreció el brazo a la mujer más baja.

—Oh, sí.

—Espera un segundo.— Dev frunció el ceño y apuntó hacia la habitación. —¿No necesitas tus gafas?

—¿Voy a tener que leer o escribir?

—Bueno, nos íbamos a sentar todos juntos y revisar nuestros satélites para divertirnos.— Dev se rascó la frente. —Pero me parece demasiado de momento. ¿Qué vamos a hacer después del postre?— Yo tengo unas cuantas sugerencias. Una de ella incluye nata montada y… ¡PARA!

Lauren se rió. —Será major que nos vayamos, Presidenta Marlowe.— Lauren miró a los hombres del Servicio Secreto que estaban esperando al principio de pasillo. —Estoy segura que Liza está de los nervios, esperándote. —Lauren puso su brazo alrededor del de Dev y se dirigieron hacia la fiesta.

—¿Ummm… Lauren?— Hora de afrontarlo, Marlowe

—¿Sí?

—¿Confías en mí?

***

—¡¿Que hiciste qué?!— Lauren detuvo sus pasos justo en el momento en que ambas entraban en el salón de recepciones. Miró a Dev incrédula.

La sala se quedó en silencio, y todos los ojos se giraron sobre las dos mujeres.

—No me hagas repetirlo.— le suplicó Dev susurrando mientras sonreía a la multitud y daba un rápido saludo. —Sé por la forma en que tu mandíbula casi golpea la alfombra que me has oído la primera vez.

—¡Devlyn!— Lauren protestó pero disimulando con una sonrisa. Estaba cegada temporalmente por una docena de flashes. —Ese cotilleo empezaba a olvidarse.— Le dijo sin mover apenas los labios. —Si actuamos así esta noche para convencer al Príncipe Hassan, todo va a empezar de nuevo.

David se colocó al lado de Dev, dimisulando su enfado. Dev conocía las normas. ¿Por qué se estaba comportando así? Había estado de mal humor desde la sesión de fotos de esa tarde. —Buenas noches, Sra. Presidenta.— fue todo lo que dijo.

Devlyn, sin embargo, oyó exactamente todo lo que David quería decirle, que era "¡¿Por qué no esperaste a que te presentaran, idiota?!" —Lo siento David, estaba distraída. Además ya fui presentada a todos esta tarde. Esto es sólo una pequeña recepción. Relájate… — Volvió la mirada hacia su Jefe de Personal y le dio un pequeño golpe en las costillas afectivamente. —Bonito esmoquin. Tu corbata está arrugada…

—Gracias.— Luchó con la corbata hasta que esta estuvo derecha. —Sabes que tenemos que seguir el protocolo, Sra. Presidenta.

El Príncipe Hassan se puso a la vista de los dos mujeres, y Dev inmediatamente rodeó la cintura de Lauren con su brazo, atrayéndola más hacia ella y sorprendiendo a David y a Lauren. Un reguero de flashes iluminaron la habitación y los perros de caza de la prensa empezaron a murmurar entre ellos. —Pues vamos a saltárnoslo, y di que lo vamos a hacer, David. Tengo algo de lo que ocuparme en estos momentos. ¿Si nos disculpas?

David dirigió sus ojos a Lauren, quien sólo pudo encogerse de hombros. —De acuerdo.— murmuró. —Volveré en un momento. Voy a arreglarlo…

Dev asintió ausentemente, sus ojos seguían al Príncipe y los consejeros que lo rodeaban.

El Príncipe Hassan se detuvo justo enfrente de Devlyn y Lauren. Le indicó a sus hombres que se alejaran un poco. —Sra. Presidenta, es un placer verla de nuevo… — Pero por alguna razón Dev no podía creerle. Debía ser por el hecho de que estaba mirando a Lauren mientras hablaba. —No creo haber sido presentado a su adorable biógrafa.

Dev permaneció en silencio hasta que Lauren le golpeó. —Su Majestad, Príncipe Hassan, ¿me permite presentarle a la Srta, Strayer?

—Es un verdadero placer.— El Príncipe Hassan se inclinó y agarró las manos de Lauren. Besó sus nudillos durante demasiados segundos.

—Hola.— Replicó Lauren cordialmente, queriendo sus manos de vuelta.

—¡Qué gargantilla tan preciosa lleva, Srta. Strayer!— El Príncipe apuntó hacia las brillantes piedras y dejó libre una de las manos de Lauren para dirigirse a tocarlas. Usando la mano que aún tenía agarrada, empujó a Lauren hacia sí mismo.

—Gracias.— Lauren apartó la mano y discretamente se retiró de su lado, intentando no parecer tan asqueada como se sentía. De acuerdo, ahora entiendo por qué Dev no quería que hacerle creer que yo estaba libre. Puag. —Ha sido un regalo de… Devlyn.

Su amante la llamaría por su nombre, se dijo a sí misma. Lauren sonrió a Dev, la cual la miró con ojos de disculpa.

El Príncipe Hassan retiró su mano casualmente, aunque se sintió escocido por las acciones de la escritora. —Confío en que estén disfrutando de todo lo que mi adorable nación puede ofrecer…

—Desafortunadamente, este es un viaje de negocios, Su Majestad.— interrumpió Dev. —No hemos tenido tiempo para ver nada. Quizás en otra ocasión. Como… diez minutos después de… NUNCA

El frunció el ceño. —Quizás.— Su gesto se suavizó en una sonrisa que las dos mujeres estaban seguras que sólo él encontraba encantadora. —Entonces creo que debo aprovechar nuestro poco tiempo juntos… — El hombre extendió una copa de champagne a Dev, la cual la cogió sin pensar. Entonces se volvió hacia Lauren y sonrió. —Parece que necesito más champagne. ¿Le importaría acompañarme, Srta. Strayer?

Dev se interpuso entre Lauren y el Príncipe. Su rabia empezó a notarse. —Sí, le importaría, hijo de…

—Por supuesto que le acompaño.— Lauren apoyó una mano en la espalda de Dev para calmarla, después se dirigió hacia él. —Gracias, Su Majestad, le acompaño encantada…

El pecho del hombre inmediatamente se desinfló y le dirigió a Dev una sonrisa presuntuosa.

Ninguna mujer soltera lo rechazaría. ¿Y Lauren preferiría a la Presidenta antes que a él? Eso era impensable.

—Un momento por favor, Su Majestad. Necesito hablar con Devlyn… — Lauren inmediatamente agarró la mano de Dev y se separaron unos cuantos metros de él. Bajó la voz y le susurró. —Déjame hacerme cargo de esto, Devlyn.

—¡No, no te dejo!— Le susurró enfadada. —¡Está intentando ligarte justo delante de mis narices! Arrogante hijo de…

—Lo sé. Es un cerdo. Pero tengo la sospecha de que permitirte darle un puñetazo en la nariz no ayudaría a las relaciones entre los dos países… — Arqueó una ceja. —¿Verdad?

La expresión de Dev se tranquilizó. —No iba a pegarle un puñetazo.— Sí, sí que lo iba a hacer. Mierda. Me estoy volviendo loca.

—Uh huh.— Lauren sonrió gentilmente. —Sé que lo único que estabas intentando al decirle que éramos amantes era mantenerlo alejado de mí. Y con muchos hombres, creo que habría funcionado. Pero el Príncipe Hassan es aparentemente, el tipo de hombre que necesita un convencimiento extra.— Golpeó suavemente a Dev en el brazo. —Confía en mí.

Devlyn exhaló infeliz. —¿Tengo alguna otra opción?

Lauren fingió pensar durante un momento y después sonrió triunfalmente. —Ummmmm… creo que no.

Unos ojos azules se tornaron en una mirada peligrosa al dirigirse hacia el Príncipe. —Voy a estar vigilando. Y si te pone encima aunque sea una punta de un dedo…

—Lo sé, lo sé. Ahora ve a saludar al resto de tus invitados antes de que te ganes una pésima reputación como anfitriona… — Lauren cuadró sus hombros, dándose cuenta de que no había tenido la oportunidad de sentirse nerviosa por todo lo que le rodeaba. Los acontecimientos se habían sucedido muy rápidamente. —Estaré bien.

Dev le dirigió una sonrisa llena de admiración y afecto. Pero había un hilo de seriedad en su voz que se ganó la atención de la joven. Unos penetrantes ojos azules se clavaron directamente en Lauren, y pararon de hablar durante un largo momento mientras el resto del mundo parecía desaparecer para ellas. —"Sólo no olvides quién es tu escolga esta noche.— Dev susurró suavemente, su corazón latía en sus oídos. Esto debe ser real. No es una estúpida artimaña.

Lauren tragó. —No lo hare.— Unos cuantos segundos después todo lo que las rodeaba volvió de nuevo a su consciencia. Lauren cerró los ojos por un momento para aclarar su cabeza. Hora de arreglar esto. Se dirigió hacia el Príncipe, que había estado esperando mientras robaba miradas furtivas de las mujeres mientras se preguntaba si su cama sería calentada por alguien más que Lauren esa noche. Lauren colocó su brazo sobre el del príncipe y se dirigieron hacia el bar. —Necesitamos hablar un poco.

—Estaba esperando a estar a solas.

—Yo… umm… Quiero dejarle algo claro, Su Majestad. Pensé que era mejor que lo habláramos en privado eso es todo…

—Pero a una mujer tan guapa como usted no le debe ser permitido pensar.

Señor, ayúdame. Quizás sea yo la que le de un puñetazo. Prudentemente, Lauren decidió seguir hablando, ignorando lo anterior. —Me siento halagada por sus atenciones, Su Majestad. Pero soy muy feliz con Devlyn.

—Obviamente, la Presidenta Marlowe la valora, o no estaría asistiendo a un acto como este. Pero usted es su amante, no su esposa ¿correcto? Yo tengo cuatro esposa y varias amantes. Y es en usted en quien estoy interesado esta noche.

¡Qué afortunada! —Tómese esto como quiera. Yo solo tengo una amante y no estoy interesada n nadie más.— A Lauren se le estaba acabando la paciencia. ¿Qué más tenía que hacer para librarse de Romeo? Su estado imaginario de amante de Devlyn era aparentemente suficientemente claro para mantener alejado al Príncipe Hormonas. Finalmente, un camarero pasó por delante y ella cogió una copa de champagne de la bandeja, bebiéndosela de un trago. —Su Majestad, estoy intentando ser discreta. Pero no me ha dejado otra opción que ser muy explícita…

El Príncipe se inclinomás, obviamente interesado.

—Estoy completamente satisfecha.— Lauren levantó sus cejas y su voz tomó un matiz sexual dejando bastante claro en qué exactamente la satisfacía Dev. —No cambiaría a Devlyn ni por diez hombres.— Se lamió los labios lentamente e intentó no estallar en carcajadas al ver la mirada sorprendida y el leve rubor que apareció en la cara del hombre. —No se ofenda.

El Príncipe se aclaró la garganta, muy avergonzado. Su respeto por la alta americana aumentó varios puntos. —No me ofendo, Srta. STrayer. Me alegro de que usted esté tan.— se detuvo y sonrió con aprecio —satisfecha.—. Lauren era preciosa. Pero él no era tan tonto como para perseguir una causa perdida.

—Gracias. Soy una mujer muy afortunada… — El alivio la embargó. Por fin. Justo en ese momento, David se unió a ellos. Justo a tiempo. —Ha sido un placer conocerle, Su Majestad. Espero que sus reuniones mañana vayan bien…

—Seguro que sí. Parece ser que la Presidenta Marlowe es una maestra consiguiendo y manteniendo lo que más desea.

Lauren le ofreció la mano y sonrió. —Estoy de acuerdo. Buenas noches… — Se giró a David. —Creo que había alguien a quien querías presentarme, ¿no?

David se quedó mirándola perplejo.

—Al otro lado de la sala.— le insistió, moviendo la cabeza hacia una dirección que acababa de escoger al azar, esperando que le llevara lo más lejos posible del Príncipe.

Los ojos de David se abrieron comprendiendo finalmente. —Oh, sí, por supuesto… — Rápidamente buscó entre la multitud y seleccionó un nombre. —¿Si nos disculpa, Su Majestad?

El Príncipe asintió e insitió en tomar de Nuevo la mano de Lauren y darle otro beso.

—Eres mi salvador, David.— dijo Lauren suavemente tan pronto como se hubieron alejado del alcance del Príncipe.

Él se detuvo y miró a Lauren curioso. —¿Cómo sabes mi apodo para el Servicio Secreto?

***

El Príncipe sonrió a Dev. Había conseguido evitarla durante las últimas dos horas, pero ya era el momento de retirarse y decidió que debía despedirse. —Parece que es cierto que su Srta. Strayer está muy cogida… — le dijo.

Dev dio un salto ante el sonido de la voz del Príncipe, y este colocó otra copa de champagne en su mano.

Había vaciado la suya de un trago cuando Lauren y el Príncipe se fueron a buscar a un camarero o el bar. Y aunque había intentado evitarlo, no había podido apartar su atención de Lauren. Sólo después de que Lauren se hubiera ido con David, se sintió lo suficientemente cómoda para hablar con sus invitados.

—Se lo dije esta tarde.— Le dijo sencillamente Dev. —¿Qué le hizo convencerse finalmente?

El hombre joven estalló en carcajadas.

—La declaración de la Srta. Strayer de lo satisfecha que la tiene usted.

Dev parpadeó. ¿Qué? Ooooo… ¡Bien, gracias, Lauren! Sonrió al Príncipe que la miraba como si quisiera chocar los cinco con ella si tuvieran la suficiente confianza.

En lugar de eso, le dio una palmada entre los hombros. Aparentemente, Dev había sido aceptada como "uno de los chicos". —Sin resentimientos, Sra Presidenta… — Su gesto se torció un poco. No entendía mucho por qué todo esto parecía enfadar tanto a la Presidenta. Lauren era simplemente su amante. La Presidenta Marlowe era una hermosa y poderosa mujer, y su nación obviamente había aceptado su pecaminosa vida. Seguramente tenía docenas de amantes.

—Es sólo una mujer.— dijo finalmente, aún perplejo pero deseando irse. —Nada que debamos permitir que infiera en nuestras negociaciones mañana.

—Hasta mañana entonces.— le contestó Dev, intentando contenerse antes de hacer algo estúpido. Si le pegaba un puñetazo en la nariz sólo conseguiría que Lauren se enfadara.

—¿Ansiosa de volver con su preciosa rubia?— se rió. —Ahh… no puedo culparla. Afortunadamente para mí, puede ser reemplazada por otra preciosa rubia…

Los ojos de Dev se oscurecieron con una inesperada ira y estrechó la mano del Príncipe Hassan. La agarró firmemente y se inclinó hacia delante, poniendo sus labios cerca de su oído.

—En eso está muy equivocado, Su Majestad.

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Enero 28th 2011, 4:26 pm

jul , estaba impaciente
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Enero 28th 2011, 10:01 pm

que interesante se esta poniendo esto smile
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  julia el Enero 29th 2011, 12:34 pm

Abril de 2021.

Domingo, 4 de abril.

—¿Por qué estás tan triste amiga? —David se inclinó sobre el tablero de ajedrez, preguntándose por qué siempre caía en el mismo gambito.

—Oh, no lo sé —Suspiró Dev bebiendo un trago de brandy. Se reclinó sobre el sillón y miró pensativamente cómo David intentaba escaparse de esa jugada… otra vez. ¿Nunca aprendería?

Estaban en el despacho que tenía Dev en la residencia privada de la Casa Blanca. Era una habitación acogedora que Dev había transformado en una sala de juegos para la familia. A los niños le encantaba. En esta fría noche de primavera, sus hijos estaban profundamente dormidos como lo estaría, según sospechaba Dev, casi todo el mundo que no tuviera insomnio. La mujer de David estaba fuera de la ciudad visitando a unos familiares, y su viejo colega estaba apalancado en sus estancias porque no quería volver a su solitaria casa.

—Tú solo bebes cuando tienes problemas de mujeres —dijo David casualmente, sin dejar de mirar el tablero.

Dev miró en su vaso y gruñó.

—Es brandy, por el amor de Dios. Y de verdad que no tengo problemas de mujeres. No hay mujeres, no hay problemas.

—Bien, me alegro de oír eso —allá vamos— porque adivina quién está en la ciudad esta semana.

—¿El Emperador de Japón?

—Nooooooooooo… —Dev movió el rey.

Dev se inclinó e hizo un movimiento que permitiría que la partida continuara siempre y cuando David no hiciera nada estúpido. No estaba preparada para quedarse sola todavía.

—¿El Rey de Inglaterra?

—Nooooo… —Sus cejas se levantaron a la vez. ¿Por qué no fue a matarme rápidamente?— Piensa menos políticamente. Es más, ummm, de tu tipo.

—¿Mi tipo? —Dev se golpeó en las piernas.— David, yo no tengo ningún tipo.

Él se reclinó sobre su asiento, después de hacer su movimiento, y le dirigió a su amiga su mejor mirada fraternal.

—Sí, lo se. Y es hora de que cambiemos eso.

Dev miró hacia su compañero.

—David, por favor, no me digas que has hecho algo increíblemente estúpido como…

—Te he concertado una cita.

Una cabeza oscura cayó.

—¡Oh, Dios! —Dev dejó su vaso en la mesa de al lado. Su grueso cristal hizo que sonara muy fuerte. Acto seguido cambió totalmente y muy irritada levantó la cara de nuevo.—¿No es mi vida lo suficientemente complicada sin tenerte concertándome citas? La mitad de los EEUU y un príncipe árabe idiota, piensan que me estoy acostando con Lauren.

—Pero como no lo estás haciendo —dijo David sensiblemente— no hay rezón por la que no podrías salir con Candy Delaney.

Devlyn empezó a atragantarse con la bebida, haciendo una mueca de dolor cuando el fuerte licor le salió por la nariz. Se tapó la boca con un puño e intentó volver a respirar por la nariz.

—Sorpresa.

Cuando, finalmente, Dev pudo hablar, gritó apagadamente.

—¿Quieres decir que me has concertado una cita con "Ven y toma un trozo de Candy Delaney"? Jesús, David, ¿Por qué no me has citado con una prostituta y llamas a la prensa para que saque fotos?

David se mordió el interior de sus carrillos. Estaba empezando a pensar que la única persona que podía satisfacer a Dev no era otra que Lauren Strayer.

—Tengo que hacerte saber que esa Candy Delaney, es ahora la doctora Candice Delaney, y está en la ciudad asistiendo a una conferencia de Cirugía General.

—Bueno, ella tuvo bastante de eso en la universidad. Debería ser una experta ahora.

—Deeeeev… —Pero no pudo evitar soltar una carcajada.

—¡Sabes que odio que me arreglen citas!

—Te arreglé una cita con Samantha, Dev.

—Oh, sí —Hizo un gesto mientras se desplomaba de nuevo sobre su asiento.— Pero nunca volverás a tener esa suerte de nuvo. Y todavía no quiero quedar con nadie.

—¡Vamos! ¡Estás siendo ridícula!

—¡No voy a salir con Candy "prueba mi relleno de crema" Delaney! —Se inclinó hacia delante y perezosamente movió el alfil.— Jaque mate.

—Tienes razón. No vas a salir. Eres la Presidenta de los Estados Unidos, por el amor de dios.

Dev resopló.

—Lo has recordado justo a tiempo.

—Es ella la que va a venir aquí. El viernes por la noche, a las siete en punto. Pensé en una agradable cena en la residencia. Quizás veáis una película después, o una excursión por…

—Tú te crees un director de cine, ¿o qué?

—Ella, no sólo no va a estar por aquí el viernes, sino que también tiene una cita — dijo David tranquilamente. Sabía que esas palabras le dolerían, pero no tenía ningún sentido que Dev se siguiera quejando.

Dev no tenía que preguntar a quién se refería con ese "ella". Liza había estado prácticamente sonriendo por eso toda la semana. La asistenta personal de la Presidenta, le había contado a todo el mundo que Lauren había aceptado salir con su pariente favorito, Casey Dennis.

—Gracias por recordármelo, compañero. Ya casi me había olvidado de ello —murmuró sarcástica. ¿Y donde está ese maldito reporte del FBI que ordené sobre ese pariente de Liza? ¡Lo he estado pidiendo durante horas!

David hizo un gesto hacia el tablero de ajedrez y levantó las manos en señal de rendición.

Dev pensó en Lauren cenando y tomando vino, pasando una íntima velada con otra persona. A lo mejor se cogían de la mano o… Dios ¿Y si él la besa? ¿O si ella le besa a él? Y qué si eso lleva a… no, no no. ¡No voy a pensar en eso! ¡No lo haré! Su cara estaba llena de rabia y lanzó por toda la habitación el rey de David al golpearlo con su alfil.

Los dos pares de ojos siguieron al rey, viendo como la blanca pieza de madera surcaba el aire y aterrizaba en la chimenea encendida. Enseguida empezó a arder, y David tragó saliva austado.

—Oh, sí, amiga. Qué suerte tienes de no ser celosa.

Viernes, 9 de abril.

Dev suspiró al enfilar el pasillo. Miró a su agente del Servicio Secreto, el cual apartó la silla y se levantó en el momento en que ella salió de su habitación.— Supongo que usted no podría dispararme ahora ¿verdad?

El hombre palideció un poco—¿Sra. Presidenta?

—¿Has hecho algo alguna vez que no querías hacer sólo para mantener a tus amigos felices?

Él empezó a relajarse y le dirigió a Dev una sonrisa cómplice.—¿Una cita a ciegas, Sra. Presidenta?

—Casi. No la he visto desde la Universidad. —Suspiró Dev,— Bueno, al menos le dejé claro a mi Jefe de Personal que él y su mujer venían también —Su cabeza se izó rápidamente cuando la puerta de Lauren se abrió varios metros más allá. Oh, mierda. Está genial. ¿Por qué tiene que estar tan guapa? Si no la conociera bien, aseguraría que está intentando volverme loca.

Se acercaron la una a la otra muy lentamente. Lauren deslizó su bolso sobre un hombro mientras se dirigía hacia Dev.—¿Así que ya estás preparada para tu gran noche? —Le había oído a Emma lo de la cita a ciegas de Dev, y la idea no la hizo nada feliz. Dev parecía cansada estos últimos días. Sólo tiene libres diez minutos a la semana. Debería gastarlos relajándose, o viendo la tele, o leyendo mi libro, o como sea. Pensó Lauren orgullosamente, No complicándose más la vida. ¿Y qué si esta pollita es una gran doctora de Harvard? No me impresiona. ¡La Universidad de Tennesse es una gran escuela!

Dev asintió y trató de sonar positiva.— Sí, será agradable volver a ver a Candy… ehh… Candance… um, Dra Delaney, de nuevo —Una pequeña arruga apareció en la frente de Lauren, y Devlyn paró de hablar.

—Bueno, debería irme. Liza me pidió acompañarla a ella y a su novio. Umm… Un pariente suyo va a estar allí. Y… bueno…

—¿De verdad? No sabía nada —dijo Dev, esperando que ningún ser divino llevara la cuenta de sus mentirijillas inofensivas, especialmente cuando estas tenían que ver con Lauren. Si llevaban la cuenta, estaba en grandes problemas.

Lauren se colocó las gafas incómoda. Sintió una inexplicable urgencia por justificarse ante Dev.— Estaba volviéndome un poco loca últimamente. Hace seis meses que no salgo a ningún sitio. Y ella… Liza, me lo pidió. Necesitaba una cuarta persona para que su familiar no se sintiera incómodo. —¿Por qué me siento como si la estuviera traicionando? ¡No somos pareja!

—Oh, lo entiendo completamente —Voy a ir derecha al infierno.— Nunca sabes cuando puedes conocer a Don Perfecto.

Lauren sonrió débilmente y se encogió de hombros. Por alguna razón no esperaba conocer a Don Perfecto esa noche. — O Doña Perfecta.

—¿Huh? —Dev prácticamente gritó.

—¿Candice Delaney? — Aclaró Lauren, sorprendida por la reacción de Dev.—¿Tu cita de esta noche? — Sus mejillas se enrojecieron por la vergüenza. — Um… Emma la mencionó un par de días atrás. Por eso sé su nombre. — Y no he sido capaz de pensar en otra cosa desde entonces.

—Oh, sí — Den intentó no parecer muy abatida. Dirigió la cabeza en dirección contraria a la dirección que tenía que tomar Lauren. — De hecho iba de camino hacia allí.

Lauren ojeó el traje de Dev. Perversamente deseaba que esa tal Dra. Delaney no fuera del tipo "falda y tacón". — Ya me he dado cuenta. Bonito traje.

—Gracias — Una pequeña sonrisa de dibujó en la cara de Dev. — Lo mismo digo — Tímidamente, se metió las manos en los bolsillos y se golpeó los tacones. — Bueno, te veo luego — Pero no hizo ningún esfuerzo por moverse.

Lauren suspiró, ya se arrepentía de haber aceptado la propuesta de cita doble de Liza. Ordenó a sus pies firmemente que se movieran, cuando lo que más deseaba era quedarse aquí con Dev. Ugh, excepto por el hecho de que Dev iba a pasar la noche con la Sra. Harvard. Ella me ve todos los días. Estoy segura que soy la última persona con la que quiere pasar más tiempo. — Sí, te veo luego.

***

Cuando el taxi de Lauren la dejó frente al Been Gi Palace, un sentimiento de vacío se apoderó de ella. Miró hacia el cartel del restaurante y arrugó la nariz. ¿Por qué accedí a comida coreana? Odio no estar segura de lo que estoy pidiendo. ¡Soy de Tennesse, maldita sea! Soy feliz al saber que la C de KFC significa chicken (pollo) no cat (gato). El molesto pensamiento la hizo temblar.

—Estoy es lo que consigo por querer tener una vida — murmuró para sí misma mientras ponía derechos sus hombros y abría la pesada puerta de madera del restaurante. Al entrar un fuerte aroma a comida coreana la rodeó.

Una sonriente camarera se dirigió inmediatamente a recibirla. Lauren se quitó su abrigo y se lo colgó sobre un brazo.

—Hola, hola — la joven mujer la saludó, inclinando la cabeza varias veces. Parecía extremandamente contenta de ver a Lauren.

—Hola — Lauren empezó a incliner su cabeza también, hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Paró y sonrió a la pequeña mujer. — Vengo con el grupo Dennis.

—¿Un grupo de una? — preguntó la camarera. Su acento era tan cerrado que Lauren se tenía que inclinar para escuchar atentamente.

—No.

La camarera parecía confundida. —¿No quieres comida?

—No… quiero decir, sí. He quedado aquí con unos amigos. El grupo de los Dennis — intentó explicar de nuevo Lauren.

—Si no quiere comida, ¡vayase! Esto no es un chiste — La joven mujer empezó a empujar a Lauren hacia la puerta.

—No… sí quiero. Quiero comida. — Aunque no esta comida. El olor la estaba poniendo un poco enferma. Lauren exhaló impacientemente y recorrió con la vista la sala.

El restaurante estaba oscuro, iluminado sólo por velas depositadas en las mesas y por unos pequeños focos amarillos que colgaban sobre la barra. Entrecerró los ojos mientras estos continuaban ajustándose a la tenue luz. Liza no estaba en ningún lugar a la vista, por eso empezó a buscar a Caseoy, lo cual no era una tarea fácil ya que no tenía ni idea de cómo era. Un hombre guapo, de pelo negro y ropa cómoda estaba sentado al final de la barra tomando un trago. Los asientos que había a su lado estaban vacíos.

Lauren decidió arriesgarse. Se dirigió hacia él, dejando atrás a la camarera, y le saludó desde lejos. A pesar de la oscuridad, el hombre divisó a Lauren y levantó la cara. Sonrió abiertamente, devolviéndole el saludo. Lauren suspiró aliviado. Liza y su novio se deben haber retrasado.

Se giró hacia la confusa camarera, que se había puesto justo detrás de ella, aparentemente preparada para bloquearle el camino si fuera necesario. — encontré a mi grupo, ¿ve? — Lauren apuntó hacia el hombre, el cual levantó la bebida asintiendo.

La camarera asintió furiosa, finalmente entendiendo que Lauren había quedado con el hombre de la barra. — Adelante entonces, — dijo felizmente — Prepararé su mesa, y un camarero le entregará los menus.

Lauren la miró, no había entendido ni una palabra.

—¡Vaya! — la camarera finalmente se enfurruñó. — Turistas estúpidos — murmuró mientras volvía hacia la puerta, saludando alegremente a una pareja que acababa de entrar.

Lauren cogió al toro por los cuernos y se acercó al hombre. Este se levantó y le ofreció un asiento a su lado.

Estrecharon las manos y Lauren se disculpó — Siento haber llegado tarde — Ocupó el asiento libre al lado del hombre. — Soy Laur…

—No pasa nada, bombón — La interrumpió. Sus ojos intentaron enfocar, pero esta era la quinta bebida y las cosas estaban un poco turbias para el. Aún así, veía lo suficiente como para saber que este era el día más afortunado de su vida. — Ha merecido la pena la espera — sonrió trinfante. Y sus amigos intentaban decirle que ahogar las penas detrás de una botella no le iba a traer nada bueno, ¡JA!

Los ojos de Lauren se entrecerraron, y se detuvo a contemplar al hombre por primera vez, notando así su camiseta destartalada y su corbata suelta. —¿Cómo te llamas?

El hombre de pronto se dio cuenta de la importancia que tenía esta pregunta y se detuvo a reflexionar. —¿John?

Lauren entornó los ojos. — Querrás decir, "idiota" — Se alejó de la barra.

—¿Bill? — intentó de nuevo — ¿David? ¿Sam? ¿Rick? ¿Steve? ¿Bob? ¿David?

—Ese ya lo has dicho.

—¿Entonces es que he acertado?

—Lo siento, amigo. Ninguno de esos nombres se acercan lo más mínimo a Casey — Gracias a Dios.

Una mujer sentada dos asientos más allá, que había estado escuchando la conversación medio asombrada, de repente dio un brinco. —¿Lauren?

Los ojos de Lauren se dirigieron hacia la mujer castaña. —¿Sí?

—Me alegro de conocerte finalmente. Soy la prima de Liza, Casey Dennis. — Le extendió la mano y Lauren levantó las suyas en señal sorpresa. — Tu cita — añadió Casey cuando Lauren seguía pálida mirándola. La mano de la escritora estaba tan floja como un spaghetti.

—Eres una mujer — dijo Lauren innecesariamente. Su boca se abrió ligeramente. —¿Es que parezco totalmente gay o qué?

Dos cejas se arquearon. — ¡Sííí! La última vez que miré lo era. Creía que lo sabías. Quiero decir… Liza dijo que… — se detuvo, notando que Lauren estaba un poco pálida. — Hey, ¿estás bien?

Lauren se rascó la barbilla. — Vaya, esa es una buena pregunta — La idea no es nueva para ti, Lauren, y lo sabes. Has pensando sobre esto antes. Sobre todo últimamente. Así que no actúes ahora como una idiota.

A lo largo de los años había estado medianamente interesada por varias mujeres. Lauren se había preguntado si, dada la oportunidad, podrían haber dado lugar a relaciones que no fueran solo de amistad. Pero la vida seguía su curso, y la oportunidad nunca se presentó. Su matrimonio con Judd había sido un largo estudio del que ninguno había salido satisfecho. ¿Era hora de abrir horizontes? Se lo había estado planteando durante años. Lauren había tenido que admitir que no era la falta de interés en las mujeres lo que la retenía. Era más una falta de atracción. O al menos un sentimiento de atracción que no fuera fugaz.

Atracción debería ser… su mente inmediatamente encontró la respuesta, y Lauren suspiró resignada… como lo que siento por Dev. Pretender decir que lo que sentía por Dev era simple atracció era mentir, y ella lo sabía. Estaba más enganchada a ella que un mosquito a una bombilla. Lauren intentó no pensar que Dev estaría probablemente besando a la Dra. Delaney en ese preciso momento.

La escritora escapó de sus pensamientos y observó a Casey, la cual era, todo había que decirlo, una mujer bonita. Se concentró en ella durante un segundo, conteniendo la respiración y mirando profundamente los ojos marrones de Casey. Nada. Ni un ápice de interes. Ni una gota de deseo. Nada de atracción. No había nada de lo que sentía con Dev, incluso desde la primera vez que se vieron. Lauren exhaló. ¡Es que ella no es Dev, así que para de hacer eso!

—Lo siento, y estoy bien — contestó finalmente, dándose cuenta de que la mujer la estaba mirando. — Lo que quería decir antes es que eres una mujer que me resulta muy familiar. ¿Nos conocíamos? — De acuerdo, esto es patético. Pero Casey pareció creerse su excusa.

—No, seguro que te recordaría — Casey la dirigió a la mesa vacía que las esperaba preparada.

—¿Dónde está Liza? — Lauren esperaba que la pregunta hubiera sonado casual, dejando de lado el hecho de que estaba empezando a estar un poco preocupada.

—Oh, llamó hace unos minutes. Algo ha pasado en la Casa Blanca, y por eso no nos van a poder acompañar esta noche. — Casey sonrió y se sentó en su silla, colocando el menú en un espacio libre que había a su lado. — ¡Sólo seremos tu y yo toda la noche!

Las pestañas de Lauren se arquearon tanto que se escondieron bajo el flequillo. — Ummm… wow. ¿Toda la noche? —¿Qué hora es? Luchó contra la necesidad de mirarse el reloj. Dale una oportunidad a la chica. Si Dev estuviera interesada en ti, no habría quedado con otra ¿Verdad? — Genial — dijo Lauren con tanto entusiasmo como pudo fingir. Toda la noche.

***

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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  maryjoe el Enero 29th 2011, 3:34 pm

aqui estoy incansable esperando el proximo retazo. gracias jul
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maryjoe
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

Mensaje  LLuna el Enero 30th 2011, 10:24 am

jul , me encanta
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Re: Señora presidenta, Blaine Cooper y T.Novan

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